Revista En otras palabras No. 2 Mujeres etica politica y participacion

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EN OTRAS Publicaciรณn especializada del Grupo Mujer y Sociedad de la Universidad Nacional de Colombia la C o r p o r a c i รณ n Casa de la M u j e r de B o g o t รก , y la F u n d a c i รณ n P r o mu j e r


V \ Equidad para las Mujeres

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La Dirección Nacional de Equidad para las Mujeres

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tiene la misión de institucionalizar la equidad para

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las mujeres, en la agenda del desarrollo social, económico, político y cultural del país. Esta misión

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parte de un enfoque de igualdad y equidad que integra

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macro. Reconoce las diferencias sociales, culturales

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y económicas que existen entre hombres y mujeres

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y admite la división sexual del trabajo tanto en lo

los proyectos específicos para las mujeres a las políticas

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material, cultural y simbólico, como una barrera

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estructural que debe ser superada. La Dirección Nacional de Equidad para las Mujeres

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se crea por la Ley 188 del Plan Nacional de Desarrollo

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año le asigna el carácter de Unidad Administrativa

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Especial, adscrita al Departamento Administrativo de

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de 1995. El Decreto Reglamentario 1440 del mismo

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la Presidencia de la República,con patrimonio, O

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administración y presupuestos propios. El compromiso de la Dirección es atender las

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demandas de las mujeres en su lucha por el ejercicio

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pleno de su ciudadanía.


EN OTRAS PALABRAS ♦, Publicación especializada del Grupo Mujery Sociedad de la Universidad Nacional de Colombia la C o r p o r a c i ó n Ca s a de la M u j e r de B o g o t á , y la F u n d a c i ó n P r o m u j e r

Mujeres, Ética, Política y Participación Esta edición es posible gracias al coauspicio de: La Dirección de Equidad para las Mujeres y La Red de Solidaridad Social de la Presidencia de la Républica de Colombia.

Santafé de Bogotá D.C., Colombia Enero -Junio de 1997

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EN O TRA S PALABRAS . *

C O N T E N I D O Po rtada e ilustaciones: Debora A ra n g o

E d i t o r a s G ru p o M u jer y Socied ad de la U n iversidad N a c io n al de C o lo m b ia C o rp o rac ió n C a sa de la M u jer de B ogotá, Fun dación Promujer.

R E H A C I E N D O

6 Coordinación editorial: Florence T h o m a s Ju an ita B arreto G a m a M aría E ugenia S án c h ez G ó m ez M arg arita Escobar D e A ndreis C o n s e j o E d i t o r i a l : Ju a n ita B arreto, M a ría Elvia D o m ín g u ez, G u io m ar D u eñ as, M a rg arita Escobar. A ngela M aría E strada, B ea triz G arcía. M a ría C ecilia G o n zález, Y olanda G o n zález. Patricia Jaram illo , M a rth a López. Patricia Prieto, Y olanda Puyana, Elsa O lid R on dón, M aría Eugenia S án ch ez, Luis S an to s, Circe Sencial, Elorence T h o m a s, A ngela Robledo.

y

Diseño diagram ación. SA JA C reativ o s A n d rés Yepes S. F o t o s de l as I l u s t r a c i o n e s : S an d ra Peña

Angela María Estrada

La voluntad de saber como voluntad de emancipación

2o

Ligia Galvis Ortiz

La ética y la política en sus presupuestos

Cornelius Castoriadis

El taparrabos de la ética

40

Martha Lopez

La violación de los derechos humanos de las mujeres

46

Guiomar Dueñas

Algunas notas sobre feminismo y la vida política en América latina

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Magdala Velásquez Toro

Participar para hacer reales nuestros derechos humanos

S U IE Ñ O S ,

I M Á G E N E S

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S Í M B O L O S

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Beatriz García

Debora Arango: que difícil es vivir

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Carmen Cecilia Suarez

Tres cuentos

69

Maria Clara Salive

Tres poesías

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Ana María Ochoa

Dos poesías

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A s e s o r í a E d i t o r i a l C arlo s U ribe de los R íos

S A B E R E S

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Juanita Barreto Gama

Develando obstáculos para la participación de las mujeres

C o l a b o r a n en este n ú m e r o : Ligia G alv is, C o rn e liu s C a sto r ia d is,M a rth a L opez, G u io m ar D u e ñ a s. M ag d a la V efásq u ez Toro. B e a triz G arcía. C arm en C ecilia S u arez, M aria C lara Salive, A na M aria O ch o a, Ju a n ita B arreto G am a, N o rm a E n riq u ez R íaseo s, Socorro R am írez, h lizab eth Q u iñ o n es C arlo s U ribe de ¡os R íos, A n gela M a ría E strad a

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Norma Enriquez Ríaseos

Una propuesta ética en otras palabras

89

Socorro Ramírez

Participación política de las mujeres

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Elizabeth Quiñones

Nuevos sujetos instituyentes para la democracia con equidad

I m p r e s i ó n . Im p ie n ta de la U n iversidad N acion al de C o lo m b ia.

110

Carlos Uribe de los Rios

Crónica sobre la vida de Piedad Cordoba

«5

Juanita Barreto, Angela María Estrada, Angela Robledo

Entrevista a Adela Cortina: Sin solidaridad, sin ternura, sin responsabilidad, no hay democracia

Coordinación administrativa, circulación, su scrip cio n es y publicidad: X a tlí NAuiillo-Sencial. A ven ida 39 No. 19-23 S a n ta fé de B o g o tá - C olom b ia. Tel. 245 16 78 - Fax 21 1 22 30

E N T R E V I S T A S

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C R Ó N I C A S

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P A L A B R A S

Reflexiones, comentarios y opiniones a proposito de: La Defensoría y el Defensor del Pueblo La Ley sobre violencia intrafamiliar liona y Antonia, historias de mujeres en la pantalla grande Nota de condecoración a la Casa de la Mujer Ruta por la paz: la marcha de las mujeres a Mutata

O f i c i n a s : Av 39 N o. 19-23. Tel 245 16 78. G ru p o M u]er y SociedadU n iversid ad N acio n al de C o lo m b ia. C E S, U n idad C am ilo Torres, B loque B5-6. O ficin a 614 Tel. 368 13 21 - Fax 211 22 30 C o rp o ració n C a sa de la M ujer: C arrera 28 N o. 51-22. Tels. 312 50 71, 3125078. E. m ail: C a sm u je r@ C o ln o d o .a p c .O rg Fundación Prom ujer

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138 Sentí que se me desprendía el alma Familia versus Sociedad Desencanto al amanecer Desastre y riesgo: actores sociales en la reconstrucción de Armero y Chinchina

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E ste n ú m ero fué fin an c ia d o por la D irección N a c io n al de E quid ad p ara las M u je re s y la Red de S olid arid ad S o cial de la Presidencia de la R ép ublica

E l c o n te n id o de lo s a rtíc u lo s es re sp o n a b ilid a d d e sus a u to ra s(e s).


E D I T O R I A L Los problemas relativos a la ética, la política y la participación, y sus complejas relaciones, han concernido desde siempre a mujeres y hombres, aún cuando toda una concepción ancestral de la política pretendía excluir a las mujeres del espacio público, escenario tradicional para el ejercicio del quehacer político. Mujeres y hombres acceden de modo diferente al acontecer político, tanto por el significado como por la valoración que le confieren a partir de sus prácticas cotidianas. En razón de una ideología que asignaba -y aún lo haceespacios diferenciales según el sexo y que identificaba la política con lo público, las mujeres concentradas en el mundo de lo privado parecían alejadas “por naturaleza” del ejercicio del poder y de sus complejos juegos. Sin embargo, a medida que ellas pudieron acceder al saber académico, la tajante división entre lo público y lo privado se convirtió en motivo de sospecha, poniendo en cuestión los discursos dominantes sobre el poder, su distribución y su circulación. Diversos trabajos realizados por investigadoras feministas -y también por algunos hombres que despojándose de prejuicios y estereotipos asignan valor por sí mismo al quehacer de las mujeres-, han permitido reconocer, rescatar y poner en circulación el pensamiento y las experiencias de mujeres que desde épocas remotas, situadas en diferentes espacios sociales y a través de diversas maneras, han expresado sus preocupaciones sobre los asuntos que conciernen a la colectividad. Este es un camino que comienza a transitarse. Nuevas lecturas de la producción literaria, artística y científica de mujeres y nuevas miradas sobre su papel en la construcción y el devenir de los pueblos y las ciudades, están permitiendo descubrir tal vez otras concepciones sobre el poder y su ejercicio. La expresión “lo privado también es político” ha tenido mucha incidencia en la búsqueda de nuevos rumbos y explicaciones del acontecer femenino y de las relaciones entre los géneros. Este postulado es producto del desarrollo de las teorías feministas, de posiciones críticas de la modernidad y de reflexiones de historiadoras interesadas en las mentalidades y la historia de la vida cotidiana. Esta mirada sobre lo personal ha permitido develar las múltiples formas y lugares desde los cuales es posible hacer política y controvertir la concepción instrumental de su ejercicio para conferirle significados inéditos. Las mujeres hoy nos interrogamos sobre las manifestaciones de la “crisis nacional”, la pérdida de legitimidad de las instituciones y la ausencia de espacios que permitan construir el interés publico y reconocer los valores éticos. En este contexto consideramos necesario desentrañar el significado nefasto que ha tenido la expresión “el fin justifica los medios”, producto del pensamiento de Nicolás Maquiavelo, a quien el canon patriarcal considera uno de los padres de la política moderna. ¿Cual es el sustrato ético de las concepciones que sustentan dicha expresión^ y ¿qué incidencia ha tenido la concepción m aquiavélica en p rácticas políticas com o la guerra, el clientelismo y la corrupción

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E D I T O R I A L El tema central “Mujeres, Ética, Política y Participación” de este número 2 de la Revista “En Otras Palabras..” ofrece diversas aproximaciones sobre la difícil coyuntura que vive Colombia. Los artículos que conforman la sección “Rehaciendo Saberes”, ofrecen, desde distintos ángulos, reflexiones sobre una nueva voluntad de saber de las mujeres como primer paso para acceder a la ética, la política y sus difíciles conexiones. Allí se ubican ensayos que invitan a estudiar las relaciones entre patriarcalismo y violencia, las luchas de las mujeres en el curso de la historia y cuestionamientos para que su participación y sus derechos sean reconocidos y asumidos socialmente. El “Dossier” se articula en torno al problema de la participación política y social de las mujeres, concediendo especial atención a los espacios abiertos por la nueva Constitución de 1991 y sus implicaciones en el reconocimiento de nuevos sujetos políticos. Igualmente analiza procesos gestados en el movimiento social de mujeres en Colombia, a la vez que devela algunos obstáculos interpuestos por la ideología patriarcal para hacer viable y reconocida dicha participación. La obra de Débora Arango, tan profundamente política, ilustra este segundo número. Como se observará en la sección “Sueños Imágenes y Símbolos” hemos querido con ello rendir homenaje a una artista que con su vida y obra, su sentido crítico y su tenacidad, abrió caminos a la incursión de las mujeres en el campo estético, en el cual las resistencias patriarcales eran particularmente duras hasta bien avanzado el siglo. Algunos cuentos cortos y poesías cierran esta sección. Dos mujeres cuyas prácticas actuales tienen especial relevancia para nuestro tema central nos hablan de si mismas y nos permiten someter al debate público sus reflexiones. Adela Cortina, filósofa española, desde la ética, y Piedad Córdoba desde su vivencia de la política colombiana. Cada una se desempeña en campos bien diferentes, la primera en la academia y la segunda en el parlamento. Estos campos han sido tradicionalmente considerados como opuestos e incluso excluyentes, y sus reflexiones aportan a un debate que, a pesar de muchos y de muchas, es aún vigente: las relaciones entre producción intelectual y acontecer político, entre técnicos y políticos. La sección “Noticias en otras palabras” ofrece reflexiones, comentarios y opiniones a propósito de la Defensoría y el Defensor del Pueblo, la ley sobre violencia intrafamiliar, el último informe de la Organización Amnistía Internacional, los actos realizados el 25 de noviembre pasado, día internacional de lo no violencia sobre la mujer, y otras noticias de importancia para la vida de las mujeres de este país. Finalmente compartimos con nuestras lectoras y lectores algunos textos relacionados con la cuestión fem enina de reciente circulación en Colombia. Esperamos recibir sus comentarios, opiniones, críticas e inquietudes que nos animen en seguir adelante con este proyecto de reflexión sobre el significado de nuestras vidas y el intento de expresarlas “En Otras Palabras..” en la sede de Promujer, Av (calle39) No. 19-23.

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"Una situación que se ha creado a través del tiem po puede deshacerse en un tiem po posterior; los negros en Haití, entre otros, lo han experim entado m uy bien. En cam bio parece que una condición natural desafía al cambio. En verdad, la naturaleza no es un dato inm utable, del mismo m odo que no lo es la realidad histórica. Si la m ujer se descubre com o lo inesencial, es po rq u e ella misma no opera esa vuelta."

Simone de Beauvoir. "El Segundo Sexo.

LA B Ú S Q U E D A D E R E C O N O C IM IE N T O SO BR E L O F E M E N IN O Y L A M U JE R C O M O T E M A S N E C E S A R IO S D E LAS C IE N C IA S SOCIALES

INTRODUCCION. Arriesgo un título que p a r a fr a s e a a F o u c a u lt en su H is t o r ia de la S e x u a lid a d , para contextualizar la pregunta de las mujeres por la epistemología

LA V O L U N T A D

en ten d id a com o el co n ju n to d e condiciones de producción y validación d e un tipo de conocim iento considerado "de nivel superior”. Más concretamente, se trata de preguntas por los

modos de presencia y ausencia de lo femenino en los discursos científicos, las cuales se originan en una voluntad de saber, en una necesidad de comprender la construcción histórica del ser femenino y de explicitar los supuestos legitimados a lo largo de la historia sobre el ser mujer, pero p r i n c i p a l m e n t e en la pregunta por las posibilidades de resignificar y reconstruir ta le s s u p u e s t o s y, por lo tanto, por la construcción de fo rm a s a lte r n a tiv a s de ser mujer.

A N G ELA MARIA ESTRADA M ESA Investigadora Docente. Directora de la linea de Investigación en 'Sociedad Civil y Construcción del Sujeto Etico-. Programa de Maestría en Psicolgía Comunitaria. Facultad de Psicología. Universidad Javeriana.

DE SABER

COMO VOLUNTAD

El p u n t o de v i s t a que p r e s e n to a c o n t i n u a c i ó n a n a liz a el p a ra d ig m a científico ilustrado originado en la modernidad, ya que aunque p o siblem en te es de todas y todos conocido, su referencia c rític a es en m u y bu ena medida el punto de partida

DE E M A N C IP A C IÓ N

científicos fem eninos y/o f e m i n i s t a s co n tem p orán eos. En segundo lugar, enfoco, sin pretensión de exhaustividad, algunos de los problemas con los cuales se enfrenta el debate del género en la epistemología,

Una versión inicial de este articulo, fue presentado como ponencia en el Curso de Educación Continuada "Relaciones de Género en el Cambio de Siglo" en la Universidad Nacional, enjulio de 1993.


m para, finalm en te, arriesgar alg u n a s conclusiones sobre los futuros desarrollos de los estu d io s de m ujer y de género y con cretam en te, sobre lo que podría con siderarse un p royecto in m e d iato de epistemología feminista. LA M IS O G IN IA D EL P A R A D IG M A C IEN T ÍFIC O ILU STRA D O O R IG IN A D O EN LA M O D E R N ID A D .

Aunque tal vez sea imposible llegar alguna vez a establecer el conjunto exacto de los factores por los cuales llegó a in sta u ra rse históricamente un orden patriarcal, es un hecho que las grandes formaciones objetivas de la cultura de occidente, tales com o la filosofía y las ciencias so ciales, han con tribu id o de m anera e fic az a la perpetuación de los dispositivos patriarcales de con trol cultural del c o m p o rta m ie n to femenino. Tal afirmación no requiere nuevas demostraciones luego de la existencia de obras tales como la de Simone de Beauvoir y la de Celia Amorós; el androcentrism o, desde el cual se ha postulado el ideal ilustrado de civilización, es un hecho que ya no necesita demostración. No obstante lo anterior, vale la pena recoger aquí dos de los más importantes legados de la modernidad y de su paradigma ilustrado de civilización y por ta n to de ciencia y pen sam iento; las características del ideal científico y la noción de femenididad acuñada en to d o s los registros posibles, desde el ontológico hasta el literario, pasando por el científico en todas sus versiones. L A S C A R A C T E R IS T IC A S D E L O S P A R A D IG M A S F U N D A D O S E N E L I D E A L IL U S T R A D O D E C IE N C IA . Las características más generales del ideal ilustrado de ciencia, el cual cobija varios

paradigmas (entre ellos el positivista pero no com o el único caso) son: n eu tralid ad , o b jetiv id a d , u niv ersalid ad y p oten cia explicativa. Analicemos brevemente cada uno de ellos: N eutralidad. No me voy a detener mucho en este postulado, ya que la tradición crítica que sobre él existe entre nosotras/nosotros es muy amplia. De todas/todos son ampliamente conocidas las críticas de Habermas (1968) (y de toda la Escuela de Fran kfurt en general) que reaccionan señalando no sólo el hecho de que la ciencia no puede ser v a lo r a tiv a m e n te neutral, sino que los paradigmas científicos constituyen estrategias justificativas, no sólo de ciertos intereses grupales, sino por lo msimo, de los problemas relevantes para la ciencia y de los m étodos idóneos para su estudio. Encontramos importantes referencias a este ú ltim o p lan team ien to ta n to en el estudio de Kuhn (1962) sobre las revoluciones científicas, como en el análisis feminista de Sandra Harding (1990). Tras la fachada de neutralidad de la ciencia de la modernidad, queda legitimado, no sólo lo que se enfoca, sino lo que se encubre, sim plemente por considerarse esto último com o c ie n tífic a m e n te irrelevan te; el androcentrsimo que privilegia el punto de vista masculino, generalizándolo a la especie hum ana, niega todo valor científico a las diferencias de género, pero no sólo a ellas; los an á lisis m ás e x h a u stiv o s han llegado a establecer que la ciencia moderna occidental está caracterizada por privilegiar el punto de vista masculino, caucásico, de clase media y también de edad media. (Sánchez, 1990). Los "Estudios de la Mujer" también han hecho evidente la falacia de la neutralidad valorativa al mostrar que la metonimia de lo masculino con la especie humana (la parte por el todo de

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la especie, Amorós, 1989), al tiempo que se define lo femenino como lo otro inesencial (Beauvoir, 1958), sirve a los in tereses patriarcales de poder y control social y por lo tanto al sostenimiento de la subordinación (Flax, 1990). La pretensión de neutralidad de la ciencia ilustrada "desideologiza", así, aparentemente, todo el conocimiento producido, justificando las diferencias convertidas de manera perversa en desigualdad y en criterio de jerarquización y el control del orden simbólico. Objetividad. Caracterizada como la capacidad propia del científico para descentrarse de su propia subjetividad y dar cuenta de la realidad de la manera más exacta y fiel de que la mente humana sea capaz, deviene (principalmente en los estru ctu ralism os form alizantes) en propuestas isomórficas de conocimiento que postulan el ideal de validez científica como el aju ste exacto (correspondencia) entre las estructuras de la mente y las de la realidad (suponiendo estas últimas). Desde este punto de vista, se sustenta que el cam b io de lo real puede ser explicad o y previsto (predictibilidad) por la teoría, en tanto y cuanto ella está llamada no sólo a postular las leyes descriptivas de su objeto de estudio (lo que la realidad es), sino aquellas que explican sus posibles transformaciones. Quienes defienden este postulado, tienden a hom ologar objetividad con imparcialidad, su scrib ien d o por ta n to el p o stu a ld o de neutralidad ya mencionado. Ignacio Martín Baró (1989), p sicó lo go salv ad o reñ o brutalmente asesinado durante el proceso de resistencia a la dictadura militar, y quien postula una psicología política para América Latina, distingue de manera muy precisa los conceptos de objetividad e imparcialidad. Una cosa es mantener fielmente el ideal de rigurosidad y la apertura total a los datos de la realidad, objetividad en sentido estricto, y

otra suponer que para lograr esto, el científico deba, o siqu iera esté en con dicion es de rechazar de plano sus opciones axiológicas: por el con trario , es in trín seco al quehacer científico aceptar las propias opciones como horizonte que orienta tal actividad y por tanto como algo inherente a ella. La ciencia, al ser interesada es parcial, y está en el compromiso de explicitar las opciones y los intereses que orientan sus desarrollos. En el caso de la p sicología, ya que no prentendo hacer generalizaciones indebidas a otras ciencias, es claro que la propuesta de Martín Baró (1989), ampliamente acogida por nuestra Psicología Social, conduce a afirmar que "...no es reflejando lo que estamos obligados a ser, sino posibilitando lo que podemos llegar a ser como se afirma la verdad de los pueblos latinoam ericanos" y esto incluye por supuesto, la realidad específica de m u jeres in se rta s en relaciones sociales determinadas por el género, las etnias y la estratificación social. U na psicología de la liberación, en los términos de Martín Baró, supone en primer lugar una recuperación de nuestra memoria histórica (memoria de la cual estam os tan necesitadas/necesitados) y en segundo lugar, reconocer y potenciar los ejes de resistencia desde los cuales confrontar y subvertir tanto c on d icio n es casi in fra h u m a n a s de supervivencia de una mayoría abrumadora en América latina, así como de las d istin tas formas de subordinación (dentro de las cuales la sexual es más genérica, ya que está presente y se articula en cualquiera otra). Universalidad. Caracteriza principalmente el ideal de ciencia ahistórico y atemporal, el ideal de producir una verdad absoluta, por encima de los límites de espacio, tiempo y lugar y uno de los postulados más complejos de debatir. Tal ideal también estimula la legitimidad de una epistemología general; es decir, de una teoría general del conocimiento científico,


postulado en el cual las m ism as ciencias sociales quedaron atrapadas durante mucho tiempo, tratando de adecuarse al ideal de con o cim ien to de las cien cias n a tu rale s propuesto por la filosofía, con referencia particular a la física. Precisam ente por lo anterior, no voy a generalizar la discusión epistemológica a la totalidad de las ciencias sociales, sino que me voy a remitir a la psicología, la disciplina en la cual he sido formada y, por lo tanto, desde la cual puedo hablar. Tal adhesión desconoció el hecho básico de que la realidad social es el producto de la razón humana, cuyo carácter es social (Habermas. 1986), y, por lo tanto, se tratab a de una realidad pre-interpretada por los actores sociales que la validan y la ratifican mediante su adhesión significativa, o la transforman mediante la generación de com prensiones alternativas. (Schütz, 1962). Tam bién para el caso p artic u lar de la psicología, al afirmar que lo específicamente psicológico es de carácter social, siendo su unidad fundamental la interacción, y donde la socialización no es el proceso mediante el cual un psiquismo deviene social, sino donde los seres h u m an o s, de hecho sociales, son incorporados por una cultura y una sociedad específicas, con duce a a c e p ta r que la naturaleza psíquica humana no constituye una realidad esencial, y por tanto inmutable, sino una c o n stru cc ió n social, por ta n to históricamente variable. Lo anterior implica que al menos para el caso de la psicología, pero sospecho que para el co n ju n to de las ciencias so ciales, sus p arad igm as se en m arcan d en tro de p arad igm as histó rico s m ás a m p lio s y la universalidad de sus teorías queda seriamente cuestionada al admitir que lo psicológico se construye en contextos culturales particulares y que las teorías hacen parte de las formas superiores de las culturas concretas, y por lo

ta n to , m a n tie n e n un proceso de coconstitución dialéctica con los miembros de las mismas. No se niega que el ideal cien tífico de u n iv ersalid ad , al igual que el con trol de inferencias, constituyen cánones vigentes; sin embargo, se afirma que la universalidad no es de su y o una cualid ad posible para el conocimiento científico, y que la ciencia tiene primero que todo un compromiso con lo local y con las diferencias, pues su actitud no puede ser h o m o ge n iz a n te . Es el c o n o cim ie n to surgido en c o n te x to s p articulares el que perm ite determ inar h asta qué punto, los distintos conocimientos disciplinares pueden adherirse o no al estatuto de universalidad y cu án d o se a p a rta n le g ítim a m e n te de tal pretensión. Tóm ense como ejemplos de lo anterior, la variabilidad histórica de las concepciones legitimadas sobre la familia, los patrones de interacción familiar, las pautas de desarrollo humano y de crianza, los procesos educativos, los estilos de vida y los valores e ideales so ciales; pero tam b ién , y no m en os importante, las concepciones de infancia y de niñez, de m ascu lin id ad y de hombre, de fem in id ad y de mujer, de am o r y de sexualidad. Lo que estamos proponiendo es que al ser la Psicología particularmente la Psicolgla Social una forma de historia, tal como lo pronone Ken n eth Gergen (1973), la p erso n alid ad femenina y masculina (con su núcleo básico de id en tid a d p erson al y m oral) son construcciones sociales transformables, en la medida en que unas comprensiones vigentes se tornen problemáticas e insuficientes para los miembros de sociedades particulares (me refiero a mujeres y hombres), los cuales se empeñarán, entonces, en la construcción de comprensiones alternativas. Sin lugar a dudas estam os asistiendo a un profundo proceso de transformación cultural,


ap o y a d o de m an era p rivilegiad a por los "Estudios de Género'', principalmente en los países desarrollados, tal como lo afirma Gloria B onder (1984), y en los cuales se puede afirmar la existencia de una tercera ola de feminismo bien consolidado. Para los países del Tercer Mundo, es necesario a c e p ta r la ex iste n cia de la "brecha intragénero", fenómeno propuesto por Ana Rico (1991) para destacar el hecho de que las diferencias de oportunidades de todo tipo (educación, salud, trabajo, etc.) así como las diferencias en las relaciones de género según estrato social, hacen, que si para los países desarrollados es cierto que no podemos hablar de la m u jer com o un fen ó m en o social hom ogéneo tal com o lo afirm a Jane Flax (1990), con más fuerza sea cierto para nuestra realidad, donde mientras algunas tenemos una condición privilegiada (que nos ha permitido m o d ific ar en m u y buena m e d id a ’ las relaciones de género, en la esfera privada), otras, m u c h a s de n o so tra s, realizan su existencia dentro de las formas de violencia c o tid ian a y privada m ás p a v o ro sa s y destructivas a las que persona alguna pueda ser sometida (Uribe & Uribe, 1990). Potencia Explicativa. Basado en una noción particular de causalidad no implicativa, propia de los fenómenos naturales (propuestas por Hume), el ideal ilustrado de ciencia desconoce que los actores sociales intencionam os las transformaciones de la realidad a través de nuestros propios proyectos, generando un tipo de causalidad intencional (implicativa) que opera sobre una estru ctu ra tem poral que con sid era el fu tu ro com o un esp a c io de libertad, más cercana a la noción de causalidad aristotélica y que admite la modalidad del deseo como alternativa intencional humana. (Ricoeur, 1985). D esco n o ce tam b ién que al m en os en psicología, se admite que aunque es posible estab le ce r leyes (regu larid ad es) que determinan la conducta humana, también es un hecho que la persona está potencialmente

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en capacid ad de to m ar conciencia de tal determinación ("reflexividad"), y de decidir, en consecuencia, anular los efectos de tal ley para sí; es decir, en el nivel individual, (Wetheric, 1982). A d icion alm ente, la noción de causalidad m e can ic ista que prevalece en el ideal de ciencia moderna, es criticado para todas las ciencias sociales por su pretensión de señalar el curso inevitable de la historia o el orden sociopolítico justo (Maturana,1987), ya que todas ellas caen en la tram p a de discutir, aparentemente, lo que es posible conocer; es decir, epistemológicamente, asumiendo, no obstante, supuestos sobre la naturaleza del ser humano (ontológicos), no discutidos y, en la mayoría de los casos, implícitos, que adoptan un valor absoluto. (Bonder, 1984. Warr,1980). La actitud androcéntrica que ha caracterizado el desarrollo del pensamiento de occidente (ya en el esquema hilemórfico se conceptualizaba a la mujer del lado de la materia) se consolida en la modernidad, m om ento en el cual se alc a n za la cúspid e de una form a de racionalidad caracterizada por su capacidad de c lasificar la realidad m ed ian te pares antinóm icos, aplicando una lógica binaria ( ra z ó n /e m o c ió n , p u b lic o /p riv ad o , a lm a/ cuerpo, masculino/femenino, activo/pasivo, in d ep e n d ie n te /d e p e n d ie n te , p en etrad or/ penetrada, sujeto/objeto, cultura/naturaleza, etc.), den tro de la cual la m ujer es m e to n im iz a d a con la n atu rale za principalmente por su rol reproductivo- y puesta como lo que debe ser domesticado. (Amorós, 1982). E L E S T A T U T O É T IC O - E X IS T E N C IA L A T R IB U ID O A L A M U J E R P O R E L P A R A D IG M A D E L A IL U S T R A C IÓ N .2 Son p rin cip alm en te dos c ara c terístic as complejas, las construidas por la modernidad y el ideal ilustrado de ciencia sobre la mujer: una, caracterizada por un arquetipo de lo


femenino que se opone a la individuación de la mujer, y otra, relacionada con el estatu to moral propuesto para ella. El eterno femenino como arquetipo al que las mujeres se adscriben como forma de cumplir personalmente con una forma de identidad que no es personal. Desde la construcción de lo femenino en las diosas como personajes de la historia de las mujeres (Loraux, 1991), se llega a establecer no sólo el núcleo de la metonimia femenina con la maternidad (más propiamente con la matriz) y de este modo con la n a tu ra le za , sino tam b ién las características que se le atribuyen al modo de la existencia de las mujeres. Inexorablemente todas las diosas y dioses remiten a una gran diosa Gea la Diosa Madre (La Tierra) cuyo poder es tan grande que debe ser conjurado. La D iosa c o n stitu y e una noción abstracta muy general de lo femenino, una categoría en la cual todas las mortales deben encajar, sin necesidad alg u n a de individualizarse, sino por el contrario, de a ju sta rse al arq uetipo de la m anera m ás precisa; tal es la noción del eterno fem enino (cuyos ad jetiv o s son el ser dulce, suave, sentimental, superficial, frágil, dependiente, m atern al, co q u eta , voluble, sacrificad a, envidiosa, Sánchez, 1986) al cual las mujeres, m ediante un acto de ad scrip ció n a tales esq u em as p atriarcales de in terpretació n , quedan in tegrad as a su d isp o s itiv o de reproducción. La existencia de las mujeres, al no ser personal ni tendiente a la individuación, no merece ser denominada existencia en sentido estricto; esto es, lo que en la opinión de Celia Amorós (1992), queda conjurado por la filosofía de la modernidad, la ‘otredad’ como "ideologema m isógino" que recorre ta n to el registro ontológico como el ético. La mujer termina siendo definida como lo insencial y lo relativo,

so la m e n te por decisió n del hom bre, del filósofo, a quien, claro está, preocupa una ed u cació n acorde con tal e s t a t u t o y no aprueba una transformación en sus enfoques. Tal relatividad se amplia a la imposibilidad de pensar a la mujer en sí misma, sino en cuanto a su relación con un otro; es decir, en cuanto esposa, hija, pero principalmente en cuanto madre; la condición femenina encuentra su principal alternativa de dignificación en la maternidad. La h etero n o m ia com o e sta tu to ético atribuido a la mujer. La estética, más que la lógica ha sido el criterio ordenador de la c o n d u cta fem en ina, p ro p u e sto por el pensamiento filosófico moderno; desde este p u n to de v ista , la m ujer resu lta un ser incapacitado para la actitud ilustrada por excelencia, la autonomía. Tal perspectiva encuentra nuevos desarrollos contemporáneos en la psicología: los sesgos de género que compartan las teorías psicológicas sobre el desarrollo moral, conducen a postular la inferioridad moral femenina. Bien porque el punto de vista falocrático psicoanalítico indica que la evidencia de la castración en el caso de la niña -y no la amenza- es la condición desde la cual la mujer construye un superyó más débil que sepulta pero no supera la condición edípica, aplazando su realización a través de una ecuación dinámica dentro del matrimonio com o relación edípica p arad igm átic aconsiguiendo el pene de su hijo varón. (Freud, 1924). T am bién porque desde el p u n to de v ista estructuralista genético, Kohlberg, tal como lo m u estra G ilíigan (1982) tr a b a ja n d o rp in cip alm e n te con m u c h ac h o s varo n es construye una teoría del desarrollo genético del juicio sobre lo justo, que al ser aplicada a la valoración del desarrollo moral individual de mujeres las ubica en un estadio de desarrollo in term e d io (de m oralid ad con v en cio n al,

1Los elementos consignados en este parágrafo han sido tomados de ESTRADA MESA Angela María 11993) The Invsnble Reproduction of Everyday Ufe An Overview of Conceptual IssuesRrelated to the Acceptance of Traditional Perspectives on Sex and Gender in the Allocation of Domestic Labor in Latin America EN KETTSCHAU. I . METHFESSEL. B & SCHMIDT-WALDHER H Eds Youth Family and Household Global Perspectives on Development and Quality of Life Alemania. Schnader-Verl Hohengehren, 1993, pp 2 19-239

XII


regida por lo so c ialm e n te san c io n ad o ), con sigu ien d o el ideologem a m isógin o un nuevo refuerzo, que con duce a que in v e stig ad o re s com o Kohlberg, decidan concluir que las mujeres parecen tener un desarro llo m oral in su fic ien te , an te s que p regu n ta rse si será que existe algu n a insuficiencia en su teoría. Lo más serio de este refinamiento es que su fachada cientificista, anclada en la pretensión de una neutralidad valorativa, desideologiza los p lan te a m ie n to s in e q u ita tiv o s para la condición humana de la mitad de la especie, poniéndolos como un azar de la naturaleza, el resultado del destino cruel e inexorable de las mujeres ("la anatomía es el destino"). La p reten sió n de u n iv ersalid ad de los p la n te a m ie n to s de la ilu stració n fracasa precisamente en su sesgos de género, ya que al tiempo que pretende aclarar las condiciones ontológicas para la real democracia, despoja a la m itad del género h um an o, tam b ién ontológicamente, de tales condiciones. No o b stan te, aquí quedan fu n d a m e n ta d a s la comprensión ideologizada e inequitativa de las diferencias entre los géneros. P R O B L E M A S Y PER SPEC T IV A S Q U E EN F R E N T A EL D EBA T E D EL G É N E R O EN LA E P IS T E M O L O G ÍA .

LA S N U EV A S V O C E S EN LA S C IE N C IA S S O C IA L E S . Puede decirse que son m ú ltip les los movimientos tanto científicos como sociales que confluyen en la ruptura del positivismo y en general del ideal ilu strad o de ciencia. Gloria Bonder (1984) menciona, y yo estoy de acuerdo, la sociología del conocimiento, la historia del conocimiento y de las ideologías, así como otras áreas científicas tales como la Psicología Social (socio-construccionista), las cuales nan contribuido a interrogar y debatir

los su p u e s to s su b y ac e n te s en terreno c o n c e p tu al y m e to d o ló g ico de d istin ta s disciplinas: (a) supuestos ontológicos, sobre la naturaleza humana (y por lo tanto de la mujer y del hombre), (b) las áreas sustantivas que han sido descuidadas por tales enfoques, y la forma en que ello afecta a las mujeres y los h om bres, y, (c) cóm o ha afe c tad o a las disciplinas en general el descuido del estudio de las mujeres y los hombres. También desde los distintos movim ientos sociales to d o s aqu ellos gru p os que se consideran ubicados en los márgenes de las áreas relevantes del conocimiento, o los que no se sienten reconocidos ni nombrados por ellas, han señalado las insuficiencias de las pretensiones científicas de la denominada ciencia "ciencia normal". El campo de los "Estudios de Género" así como el Movimiento Social de Mujeres (en tanto movimiento social y político comprometido en la representación de los intereses de las mujeres), constituyen espacios privilegiados desde los cuales se han señalado los sesgos de género que c o m p o rta un ideal científico comprometido con la homogenización de lo real y el sostenimiento de unas relaciones de género je ra rq u izad a s, que fu sion an y homologan diferencias con desigualdad. Las mujeres, pero también otras etnias, así com o c ien tífic o s c o m p ro m e tid o s con el estudio de lo local o con problemas psicosociales propios de contextos particulares y de otros grupos de edad (por ejemplo la vejez como una etapa de la vida sobre la que la ciencia ha vertido de manera superficial e irresponsable todos los prejuicios culturales), entre otros, han señalado con toda la fuerza la necesidad de incorporar nuevas voces, otros actores sociales, lo cual necesariamente da a la ciencia no solamente un nuevo enfoque, sino que la obliga a repen sar su intencionalidad, su sentido.


En relación con la concepción de ciencia, la idea de paradigmas unificadores en torno de los cuales proceda el trabajo de los científicos queda plenam ente cuestionada. Se viene imponiendo la idea de trabajar más en lo local y lo concreto, aunando esfuerzos con aquellos con quienes se encuentre una voluntad común en torn o de los m ism o s o se m e ja n te s problemas; la ciencia al igual que las demás fuerzas sociales está llamada a respetar las diferencias. En cuanto a la intencionalidad misma de la ciencia, el interés por decribir y/o explicar la realidad "tal cual ella es", en tanto y cuanto ha sido señalado como una actividad que en todo caso involucra el p u n to de v ista del investigador, ha sido d e s p la z a d o por un in t e r é s é t ic o - p o lít ic o de carácter e m an cip ato rio : la ciencia, en c u a n to construcción social, está llamada a discutir las potencialidades y posibilidades de desarrollo y crecimiento de los seres hum an os y de la sociedad, más que meramente a describir las situaciones en que se encuentran. El ideal em an cip atorio de la ciencia sigue siendo legítimo y necesario en la construcción de nuevas utopías. C O N T R IB U C IO N E S D E L G É N E R O C O M O C A T E G O R ÍA A N A L ÍT I C A A U N A N U E V A C O N C E P C IÓ N E P IS T E M O L Ó G IC A .3 Así pues, el género como categoría cobra interés en el momento en que la discusión sobre por qué las d iferen cias se xu ales adquieren la dimensión de la desigualdad salen del terreno estrictamente biologicista en el cual se mantuvieron durante mucho tiempo, al establecerse que las mínimas diferencias biológicas existentes entre los sexos, en cuanto a p ro g ram as gen ético s a so c ia d o s a comportamientos específicos, no implican la su p rem acía de un sexo sobre el otro (Lamas,Marta, 1986).

El género, pues, contribuye al esclarecimiento del orden simbólico mediante el cual se dan interpretaciones culturalmente variables de un hecho biológico, principalmente referido a la m aternidad, en la cual se funda, en la m ay o ría de los caso s, la atrib u c ió n de valoración desigual entre los sexos, justificada como debilidad femenina, principalmente por su orientación ética hacia el cuidado de los otros, pero también, y por consiguiente, la división sexual del trabajo. (Véase entre otras a Gilligan, Carol, 1985). El género es, pues, tanto una categoría del se n tid o com ún , an clada en las representaciones sociales, como propia de las Ciencias Sociales (principalmente psicológica, an trop ológica y social). En am b os casos corresp o n d e y se basa, en el sexo com o esp e cific id ad biológica, in clu yen do esp e cialm e n te la vivencia del cuerpo, la corporeidad , pero no se en cu en tra determinado, con carácter de necesariedad, por éste último. A nivel individual, el género termina siendo la construcción de una versión personal del sim ism o , com o re su lta d o del in terju eg o d ialéctico entre lo se d im e n ta d o culturalmente, las versiones de los otros sobre el si-mismo, y las peculiaridades que los planes y proyectos personales le im prim en a esa noción de si-m ism o, a c tu a liz a d a periódicam en te a lo largo del ciclo vital. (Estrada, Angela María, 1992). Para el sen tid o com ún propio de la vida cotidiana, el sistema sexo/género constituye una unidad condensada e indisoluble que co n fo rm a el orden sim bólico de las representaciones sociales, que constituye la base del conocimiento disponible para definir la jerarquía y los derechos en las relaciones de parentesco, la división sexual del trabajo, la e s tru c tu ra social de p restigio, y el comportamiento y la "naturaleza" propia del ser femenino y el masculino. Al tratarse de la


vida cotidiana, encontramos la tendencia a n atu raliz ar las construcciones simbólicas: son ló g icas so c io -cu ltu rale s que su s t e n ta n intereses hum anos, convertidas en "orden natural"; es decir, ideologizadas. Tal es lo que esclarece la categoría de género, recuperada como categoría científica. El género será entendido como un modo de aprehensión de la realidad social desde el cual se pone en evidencia el sentido de lo femenino y lo masculino legitimado por cada cultura y sociedad en distintos momentos de la historia, pudiéndose incluso mirar las diferencias y p articularidades propias de los c o n te xto s regionales y locales , así como en términos de los distintos estratos sociales. El uso de la categoría de género se constituye en una a lte rn a tiv a que revela la enorm e variedad de m atice s in so sp e c h ad o s de la realidad social, invisibles cuando se recorta de manera arbitraria. Particularmente devela las formas de subordinación y opresión en que se encuentra todavía una enrome multitud de m ujeres en lugares como América Latina, subordinación que se extrem a cuando se v incu la a o tra s fo rm as a n c e stra le s de d iscrim in ación tales com o la etnia, pero también a la que tiene que ver con el estrato o la clase social. Jane Flax (1990) propone el género como una c ate g o ría m u ltid im e n sio n a l: (a) com o categoría de análisis para las ciencias sociales, (b) com o form a de relación social constituyente de otras relaciones (su carácter relacional), y (c) como relación social práctica. Más que al género, ella enfoca las relaciones de género, señalando la necesidad de diferenciar las críticas desde las ciencias sociales a lo que han sido la historia y la tradición de las relaciones de género, de las transformaciones p otenciales y previsibles en el inm ediato futuro. La categoría de género permite integrar teoría y praxis (particularmente política) , cuya división torna las más de las veces irrelevante el conocimiento científico, confinándolo a los

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puristas castillos académicos, mientras que la praxis es aban d onad a y lim itada al mero activismo. El uso de la categoría de género se c o m p ro m e te y tom a opción en el s e ñ a la m ie n to de los fen ó m en o s de subordinación y discriminación de la mujer articulados al complejo de relaciones sociales, así como en la búsqueda de alternativas para la su p erac ió n de to d as las fo rm as de subordinación y por tanto de liberación. Tal com o lo señala Sandra L. Bem en una entrevista (Kitzinger, Celia, 1992), si bien ella ha luchado dos décadas por abolir los roles sexuales, lo cual haría irrelevante la categoría de género, ello constituye aún una utopía ya que nos encontramos en una sociedad en la que prevalecen los lentes de género, que constituyen un sobredimensionamiento de las diferencias sexuales en el orden cultural y mediante las cuales se ejerce una profunda influencia en las vidas de las personas, no sólo al ordenar la vida social en torno de ellas, sino al ofrecer esquemas congnitivos con los cuales se in terp retan las diferencias de com portam iento y de personalidad que se atribuy en a lo fem enino y lo m asculino. Postula tres vías principales en que los lentes de género mantienen el orden social vigente: (a) polarización de género, que legitima los 'libretos' con los cuales se socializa a mujeres y h o m bres (cóm o expresa cada uno sus emociones o cómo vivencia y expresa cada uno el deseo sexual, por ejemplo) y desde dónde se define lo norm al y lo d esviad o; (b) a n d ro ce n trism o , tratan d o los a su n to s masculinos como si fuesen asexuados y por tanto universales, al tiempo que se mira lo femenino como una desviación con respecto a lo anterior; y, (c) esencialism o biológico, tratamiento de las diferencias entre hombres y mujeres como si fueran consecuencia, lógica y esencial de las diferencias biológicas. Como puede concluirse de lo anterior, y como lo señ ala C arol N ag y Jacklin (1989), es precisamente alrededor de la investigación sobre los procesos de socialización humana donde la categoría de género ha mostrado ser


particularmente fecunda, y donde el avance, por ejemplo en términos de la investigación sobre esquemas de género, m uestra que la agenda de la in v e stig a c ió n sobre la socialización de género puede cambiar nuestra comprensión de la socialización en general, y más allá, generar reconsideraciones nucleares en el conjunto de los abordajes teóricos de las ciencias sociales. Por todo lo anterior, se postula aquí al género como categoría epistem ológica en sentido estricto, ya que a través de su aplicación al estudio de la realidad social, es posible superar la mirada polarizada de la misma, tan típica del ideal positivista de ciencia, abriéndola a la diversidad de matices que encuentran su adecuada ubicación en los c a m b ia n te s contextos socio-culturales e históricos: el género, en tal sen tido, c o n stitu y e una perspectiva importantísima, mas no la única fuente, de resquebrajamiento del paradigma positivista en las ciencias sociales. LAS T E N S IO N E S D E U N A E P IS T E M O L O G ÍA FEM IN ISTA

Son múltiples las tensiones que enfrenta una epistemología feminista. Veamos algunas de ellas: LA PR EG U N TA PO R LA L E G IT IM ID A D D E L A S E P IS T E M O L O G ÍA S Y C IE N C IA S F E M IN IS T A S . Tal pregunta debe ser respondida tanto desde el punto de vista científico, como desde el ético-político. D esde el p u n to de v ista científico, afirmar la existencia de una forma de ser femenino conduce a e se n c ia liz a r diferencias que de otro lado se han postulado como con strucciones sociales de carácter histórico: ñsi no admitimos ningún tipo de esencialismo en la definición de lo femenino, en una forma de ser mujer, cómo aceptar entonces un punto de vista y una ciencia femenina 4-

Una hermosa respuesta a este complicado dilema se encuentra en la obra de la Celia Amorós, cuando afirma: "Es el varón quien ha inventado nuestra diferencia. Lo único que podríamos reivindicar es lo que nosotras hemos hecho de ese invento, lo cual no es nada fácil de determinar, pero es lo único en lo que podemos identificarnos como seres con capacidad de trascendencia que no han vivido, a su vez, pasivamente, el estatuto de pasividad a que se les ha condenado". (1980, p. 137). Aunque como lo señala Celia Amorós (1980), tam poco el fem inism o de la igualdad nos libera de paradojas semejantes, y de lo que se trata es de asumir con libertad y entereza la búsqueda de alternativas de identidad desde el ejercicio de sí-m ism as y no de proponer discursos vacíos de realidad y de experiencia con creta, p o s tu la d o s com o ideales de identidad y de vida feministas y/o para las mujeres, la aceptación de la construcción histórico-social de los géneros no nos remite necesariamente a un discurso sobre la igualdad (que no sobre la equidad). Es innegable que la socialización de género ha desarrollado unos roles y unas capacidades diferenciales, al tiempo que ha creado unos e sp ac io s en los cu ales las m u jeres han construido su propia sub-cultura y aquí la carencia se vuelve virtud. Para Mabel Bellucci (1992) la subcultura fem enina lo es de la resistencia, la cual, al tiempo que asimila los dispositivos del control patriarcal, genera espacios para la construcción de su propia au to n o m ía y em ancipación. También, al tomar conciencia del poder del lenguaje en el proceso de so cializ ació n , lá mujer, al entregarlo, no hace de él una transm isión neutral, sino m ediada interesada por sus aspiraciones de cambio cultural (Schmukler, 1982). Así pues, podemos afirmar que actualmente existe un punto de vista ético femenino, entendiendo por ello el que las mujeres -en su subcultura- han acumulado a lo largo de la historia un saber sobre el ser nutricio, el cuidado mutuo, la solidaridad y la capacidad


afiliativa, el cual sin ser c o n su sta n c ia l o n a tu ralm e n te fem enino, sí c o n stitu y e el aporte de las mujeres a la construcción de una democracia alternativa. Los valores o la ética femenina están llamados a elevarse al estatuto universal que de suyo les corresponde en la c o n stru c c ió n de n u e v as p r o p u e s ta s de convivencia social. (Estrada Mesa, 1993). Es tam bién desde el principio ético de la igualdad postulado por los discursos éticos ilustrado, que el punto de vista femenino le señala los lím ites a la universalidad de la propuesta: tales discursos han justificado a su vez la doble moral y la existencia de una jerarquía entre los géneros que ha sustentado históricamente la subordinación de uno con respecto al otro. De hecho, el propio Kohlberg, en respusta a las críticas, señaló cómo su tra b a jo se cen tró en la re co n stru cc ió n ontongenética del juicio sobre lo justo y cómo el juicio m oral y la acción m oral son necesariamente complementarios, tanto como lo son la orientación hacia la justicia y hacia el respeto y el cuidado mutuos. (Levin, Kohlberg & Hewer, 1985). Así pues, los Estudios de Mujer y de Género, se justifican, al menos en un momento histórico com o el nuestro, en el cual aún nos falta mucho por comprender de la especificidad de la subcultura femenina y de su potencialidad de resisitencia, frente al caos y la barbarie social en que estamos sumidas/sumidos. Desde el punto de vista estratégico parece necesario que el movimiento de mujeres sea apoyado por los 'Estudios de la M ujer’ y a su vez, que tal m o v im ie n to c o n trib u y a al señalamiento de las realidades concretas de las m u jeres, de. las cuales debe partir y no apartarse una ciencia comprometida con la liberación de la condición del ser mujer en América Latina. Igualmente se acepta que los movimientos sociales en sí mismos comportan un potencial liberador para la ciencia, que ella debe aprovechar. Este apoyo recíproco debe redundar en formas de organización para la lucha contra todas las

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formas de discriminación y en la aclaración de un esp ac io para la evalu ación y la transformación de las disposiciones de género existentes (Flax, 1990), donde la intención de construirnos como sujetos y resingnificar lo femenino sean posibles. (Bonder, 1984). Tanto los "Estudios de Mujer", desarrollados en espacios especializados, como los "Estudios de Género" agenciados desde las instituciones académicas tradicionales, parecen necesarios para la instauración de un nuevo orden socio­ cu ltural, don de m ás m ujeres y hom bres ac ep ten los se sg o s de género que ha c o m p o rta d o la ciencia ilu strad a de la modernidad y empleen la categoría de género como una posibilidad de ampliar la mirada y la gama de matices así captados en la realidad social. Las diferentes perspectivas al interior de los "Estudios de Mujer". Sandra Harding (1990) recoge en dos, las fuerzas más características que se dan como paradigmas o estrategias justificatorías al interior de los "Estudios de la Mujer". Las denom ina: em pirism o femenino y teorías desde el p u n to de v ista fem in ista respectivamente. La diferencia básica entre las dos se encuentra en que, m ien tras el em pirism o femenino afirm a que es posible elim inar los sesgos s e x is t a s de los p arad ig m as cien tífico s tradicionales, mediante una adehesión más e stric ta a su s p ro pias reglas y cánon es metodológicos, las teorías del punto de vista fem in ista sostien en que es indispendable desarrollar un nuevo tipo de investigación que so cave la d isto rsió n de las ciencias androcéntricas/occidentales, tradicionalmente negadoras de los matices sociales. Mientras la primera es más conservadora y podríamos decir, trabaja "desde adentro", la segunda es m ás receptiva al papel de los m o v im ie n to s so ciales y p o lític o s en el desarrollo mismo de la comprensión: trabaja "desde afuera" a partir de las preguntas que


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m surgen en la perspectiva de las actividades de las mujeres. La mayoría de las teóricas que discuten esta tensión, están de acuerdo en señalar que ambas perspectivas son necesarias en el momento actual. Sin embargo, para Sandra Harding (1990.), ambas posiciones se vienen desplazando fuera del parad igm a ilu strad o de ciencia, para ubicarse en lo que ella d en o m in a un "postmodernismo femenista"; sin embargo, también desde el socioconstruccionismo de Gergen (1985), se reporta tal desplazamiento, cuando se señala cómo, muchas pensadoras fem inistas han atacad o el pun to de vista empiricista en ciencia y han adoptado una perspectiva interpretativa para el tratamiento de los datos empíricos, lo cual las acerca a un paradigma donde la idea de la construcción social de la realidad en cu en tra fundamentación. C O N C L U S IO N E S : A L G U N A S T E S IS SO B RE LO Q U E P U ED E SER E N T E N D ID O C O M O E P IS T E M O L O G ÍA S F E M IN IS T A S . D e sp u é s de lo p lan te ad o en e sta s páginas puede afirmarse que el feminismo y el punto de vista femenino situado social e históricamente constituye una perspectiva privilegiada pero no la única fuente de crítica y revolución en las ciencias sociales. Por lo tanto, proponer una o unas Epistemología(s) Feminsita(s), com porta principalmente un sentido estratégico históricamente situado. M an ten er la idea de una o u nas e p iste m o lo g ía s fe m in ista s parece tener objetivos estratégicos en la medida en que puede servir a dos propósitos, privilegiar el estudio de la subcultura femenina, aún inédita en muy buena medida y apoyar el proceso de c o n c ien tizac ió n de las m u je res sobre su condición histórico-social y a las posibilidades de transformación de su ser femenino. Mantener la categoría de género, como eje epistemológico relevante para las ciencias

sociales, al m enos m ientras no se de una revolución tal en la cual triunfe la androginia u otras formas de identidad personal sexual, aún no reconocidas y/o estigmatizadas, ofrece una estrategia para el señalamiento de los sesgos de género en el estudio de la realidad social. D esarro llar "Epistem ologías Feministas", implica el trabajo corporativo de grupos de mujeres que pongan en juego sus perspectivas y sus propias elaboraciones, para la construcción de nuevas formas de hacer ciencia a la que e s ta m o s a sis tie n d o h istóricam ente, basada en el respeto a la diferencia y en el reconocimiento del potencial transform ador de los diferentes puntos de vista. Las "Epistemologías Feministas" está llam ada a m antener una actitud vigilante sobre las producciones científicas y los sesgos de género que c o m p o rte n , así c om o a mantener una actitud deconstructiva, en la medida en que se ponga bajo sospecha todo aquello tomado por dado dentro de la ciencia y la realidad social, sobre la mujer, lo femenino y las relaciones de género, entre otros, dentro de un modelo de ciencia androcéntrica. Esta propuesta formulada por Simone de Beauvoir en 1958, sigu e ten ien do, to d av ía plena vigencia.

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e________ n


En pocos momentos de nuestra historia se ha hecho tan manifiesta en la conciencia colectiva la ausencia de la ética y tan imperativo el llamado para pensar la política y su entorno desde esa perspectiva.

No pase la hoja por favor. Es bueno de vez en cuando hablar de los presupuestos de la ética y de la política, pensar en lo importante que sería para la transformación social si todas hiciéramos una breve y sencilla reflexión acerca de los principios rectores de la conducta hum ana aplicados a la organización social en que vivim os. E ste no es un discurso inútil, tampoco es tan n ov edo so porque en todos nuestros encuentros sociales cotidianos o de trabajo, hablam os de ética y de política; con cluim os las con v ersacio n es sociales con la sentencia solemne de que el problema del país es la ausencia de la ética, y que la política es la negación de la ética y el imperio de la corrupción. En pocos momentos de nuestra historia se ha hecho tan manifiesta en la conciencia colectiva la ausencia de la ética y tan imperativo el llamado para pensar la política y su entorno desde esa perspectiva.

LA E T IC A

Y LA P O L IT IC A LIG IA GALVIS ORTIZ

Abogada. Doctora en Filosofía de la Universidad de Lovaina. Consultora en Derechos Humanos.

EN SUS

Por eso, no pase las páginas, mejor sen tém on o s ju n tas a mirar esos principios universales que todos reclamamos como propios porque son los rectores de nuestro comportamiento, pero se manejan con tal elasticidad que se confunden con las reglas de los juegos de sociedad que pueden dejarse de lado por momentos para que la diversión tenga más encanto. Creo que esto fue lo que pasó con la ética. Se ha hecho de ella un juego de sociedad, en el cual escondemos c artas, c a m b ia m o s los puntos de referencia con la m irada ben e p lácita de to d o s h a sta que los p rin cip ios perdieron su carácter de im p erativo s, U n os se so m e te n de m an era incondicional y sum isa a su autoridad rectora, otros les reconocen su vigencia de manera pasajera y transitoria y para otros esos principios son obstáculos para el desarrollo de sus intereses.

PRESUPUESTO S

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En todas esas vivencias de la ética hay una apreciación equívoca y un olvido de su sign ificado y de su finalidad. Por ello es p ertinen te volver a p en sar la ética para ubicarla en su principio de realidad, para mirarla com o reflexión a u tó n o m a , in depen dien te de las d isc ip lin a s que la sustentaron como la religión y la filosofía. E sto s dos d iscu rso s, m o tiv a d o s por la hegemonía de la fe y de la razón han servido de fundamento a la ética pero en realidad la han alejado de la intimidad de la conciencia que es su asiento natural y legítimo. Los que se pensaron como sus fundamentos a la larga resultaron ser los factores de su debilidad. La religión, con su dogmática ecuménica, hizo de la ética el instrumento de su catequesis a tal punto que la moralidad dependía del grado de religiosidad de la persona. Recuerdo que mi profesor de filosofía medieval en el examen para obtener la licencia en filo so fía preguntaba si podía existir una ética sin Dios y la respuesta obligada, so pena de perder la prueba, era que no. Esta vinculación causal de la moral a la religión hizo que ella corriera la misma suerte de la religiosidad. La disipación religiosa condujo a la elasticidad en el manejo de ía ética o de la moral. No establecemos la diferencia entre estos dos conceptos para no divagar tanto en la reflexión; los tom am os como sinónimos. Por qué esta consecuencia^ porque la form ación m oral su p o n ía una formación católica.; La ética se enseñaba como instrumento de la religión y para los fines de las obligaciones religiosas. No para los fines de la vida ciudadana porque la convivencia social estaba mediada por la religiosidad. La filosofía hizo posible la reflexión ética desde sus orígenes. Pero la encerró en sus confines. Hizo de ella un discurso cerrado, de iniciados y para los iniciados. Se quedó en los textos, en la exégesis y en los umbrales de la academia. Aristóteles, Kant y Hegel elaboraron los tres grandes y majestuosos discursos de la ética en la cultura occidental los cuales marcaron los hitos en la historia y en la reflexión en torno a lo ético. Pero con rigurosa claridad quedó establecido que la ética es también un discurso

categorial de m an ejo trascen den tal, y en consecuencia, de escasa influencia en la vida cotidiana. Porque la cotidianeidad se orienta con los imperativos de la religión, como lo dijo en tono solemne Renato Descartes en sus Meditaciones Metafísicas: en cuestiones de moral y de religión sigo las orientaciones de mi Dios y de mi rey. E stas dos d ep en d en cias no le ap o rtaro n grandes beneficios a la ética. Una y otra la enmarcaron en el autoritarismo de la fe o de la academia, y la alejaron de su propósito real y originario que es la formación de los sujetos en arm onía consigo m ism o s para m an ejar la convivencia con los otros en paz, solidaridad y respeto m utuos. La ética así concebida se propagó con el sabor autoritario del dogma. La moral se concibió como esquema de conducta a d o c trin a n te , con en orm e ten den cia al autoritarismo y a la sumisión. El resultado de esta visión es el ser sumiso y servil que se fue m oldeando a medida que la colonización vaciaba de contenido las culturas aborígenes y de materias primas nuestra geografía. Emergió un ser con experiencia de su m isió n y de obedien cia in c u e stio n a d a y caren te de a u to n o m ía y de v o c ac ió n para la autorregulación, la iniciativa personal y la capacidad para responder por sus actos ante sí y para sí. En este esquem a, la gran ignorada fue la mujer. El nosotras no entró en las definiciones teológicas o filosóficas pero sí padecimos la doble sumisión que se desprende del esquema ético autoritario. Toda la conceptualización estaba concebida para consolidar lo masculino en el ejercicio del poder. La mujer fue presa de la dominación del sistema y del autoritarismo del hom bre legitim ad o por la m oral y la política. El camino hacia la libertad de la mujer necesita superar la ética dom inada por la religión y la filosofía. Necesita además, que la igualdad de los sexos sea el eje de las relaciones interpersonales. Autonomía y responsabilidad son los pilares de la libertad. Por eso la ética autoritaria es la


a n tin o m ia de la libertad. C u a n d o nos preguntamos por qué el ser colombiano adora violar las leyes, o por qué necesita tan tos mecanismosde control para ser eficiente en sus labores y cumplir con sus obligaciones, no n e c e s ita m o s h acer gala de an á lisis de psiquiatría social para entender este modo de ser. Este es el p ro d u cto de la fo rm ac ió n autoritaria. De la catequización de la ética que durante siglos consagró sus esfuerzos a la form ación de su je tos sum isos, tim oratos, aislados de las esferas de la decisión y por consiguiente habituados a que otros decidan su destino. Cuando se habla de esa ética es mejor cruzar la página porque ese modelo no nos sirve para consolidar la democracia, ni siquiera para vislumbrar horizontes lejanos de convivencia regida por criterios de aceptación de la existencia compartida. D e la ética a u to rita r ia surgió la política autoritaria. La organización social regida por el modelo de Estado autoritario y carente de todo principio de responsabilidad y de eficacia. D esd e el p u n to de v ista p olítico h em os d esarro llad o en el país la d em ocracia autoritaria que se traduce en la imposición de modelos foráneos utilizando el criterio ético de obedien cia ciega para recibir com o c o n tr a p r e sta c ió n el a sis te n c ia lism o y la caridad. La política cuenta con e stas dos condiciones primarias. Que el ciudadano vote a cambio de una dádiva y que las personas a c ep ten un poder exen to de crítica. El re su ltad o es la au sen cia de su je to s dem ocráticos, poder ilimitado del Estado, a u sen c ia de con trol, caren cia to ta l de autoridad dem ocrática y de interlocución entre los que deben ser los actores del juego democrático. Entonces la política está basada en la persistencia de la conciencia sumisa y carente de autonomía para ejercer el poder político com o con stitu y e n tes prim arios y frente a la comunidad de los Estados. Las corrientes positivistas en las cuales fuimos fo r m a d o s g en eracio n es de ab o g a d o s y abogadas nos enseñaron que estas disciplinas,

la ética, la política y el derecho eran independientes entre sf>. Todo vínculo que se estableciera entre ellas desnaturalizaba su esen cia ep iste m o ló g ica. En la academ ia p o d em o s se p arar las cien cias com o los reactores ató m ico s separan las partículas elem entales, pero en la vida social, en la p ráctica c o tid ian a los seres h um an os no pueden separar su conciencia de la actividad que los d istin g u e com o seres h u m a n o s colectivos, productivos y políticos, sin que se corra el riesgo de perder el control de los resultados que su gestión de vida aporta para la subsistencia de la especie. En Colombia el exceso de autoritarismo y de positivismo condujo a la pérdida del control en el manejo de los hilos fundamentales en el ejercicio del poder. Dejamos de pensar la ética porque la política es una razón en sí misma; desaparecieron los fundamentos de la religión y del Estado autoritarios y con ellos también se perdieron los e sc a so s m e can ism o s de control del sistema, porque tampoco en la conducta individual existían parámetros de responsabilidad autónoma. Por eso fue fácil reemplazar la moral cristiana rigurosa por la ética negociada, flexible y sujeta al criterio de rentabilidad económica, política y sociaL Y este tránsito fácil nos instala en la corrupción epidémica que flajela a la sociedad actual en todas sus esferas. U N A E T IC A P A R A L A S S O C IE D A D E S Q U E H A N S U F R ID O L A E X P E R IE N C IA C O L O N IZ A D O R A Qué razones ameritan que hablemos de ética en una sociedad que, como la colombiana, ha pasado por tres siglos de colonia y casi dos de democracia dependiente^. La primera razón es que n e c e sita m o s hacer la crítica sana y re sp e tu o sa a la ética a u to rita r ia tan íntimamente ligada a la religión católica. La segunda, porque necesitamos construir una ética d esa c ra liz a d a que se ubique en su escenario propio, que se alim ente de las experiencias inmediatas de la conciencia para


que en ella se a su m a la vivencia de la p articularid ad de la c o n d u c ta y la universalidad de los principios que la rigen; y la tercera razón es la necesidad de formar y consolidar los sujetos democráticos que hagan del quehacer político la expresión del interés general de la com un id ad y un principio universal rector de las normas, las políticas y program as que el Estado debe realizar en cumplimiento de los fines para los cuales fue creado. Ya hem os hecho la crítica de la ética autoritaria que formó al ser colombiano con vocación para la sumisión y la dependencia. Con una autoestima ubicada en los umbrales de la re sp o n sab ilid ad de tipo servil. E xpliquem os este concepto para no herir nuestra susceptibilidad. Porque el diagnóstico es doloroso pero necesario. La responsabilidad servil es aquella que sólo ac tú a si un mecanismo de control extraño la acompaña de manera irremediable. Este mecanismo es el temor al castigo que puede ser el castigo divino, el castigo de la autoridad, del patrón, del padre, del m aestro, etc.. Eliminado el c astig o se esfu m a el principio de resp on sabilid ad, nadie cum ple con sus obligaciones y se instala la desconfianza entre los ciudadanos y entre éstos y el Estado. En el im perio de la ética a u to rita r ia no hay con d u cta resp on sab le si no existe un mecanismo de control inmediato y efectivo. En la ética autoritaria el individuo no se reconoce a sí mismo como acreedor de respeto a su dignidad com o p ersona. La responsabilidad servil actú a de la m ism a manera frente a los sem ejantes. Los seres humanos son objetos de poder y de sumisión. En las relaciones interpersonales uno tiene que ser el sujeto dominador y el otro el objeto de la dominación. No se configura la interlocución igualitaria entre su je to s y por ello la m te rsu b je tiv id a d se d esarro lla entre la selectividad, los privilegios y la tendencia a la eliminación óntica del otro para afirmar el poder del yo. De la eliminación óntica a la física la distancia es muy corta porque en la

conciencia del sujeto formado en la moral autoritaria no está registrado el otro como interlocutor con los atributos y con la misma v ocación del poder. El re su lta d o de este modelo es una conciencia sumisa, unilateral y transgresora. Este modelo hizo crisis porque para alcanzar m ín im o s índices de re sp o n sa b ilid ad necesitamos numerosas formas de control y en esta dinám ica y con esta lógica se ha desarrollado una escalada de controles a los m e c a n ism o s de con trol de tal m an era inoperantes que en la carrera del control al con trol este elem en to esen cial de la democracia perdió sulegitimidad y su eficacia. Pero la verdadera crisis está en el modelo ético que hemos manejado para formar a nuestros hijos y a nuestros conciudadanos. Hoy cuando se ha superado la hegemonía de la religión y de la razón en virtud del reconocimiento del pluralismo étnico, cultural, religioso, político e ideológico, tenemos el deber de mirar la ética en este contexto de pluralidad para construir parámetros de convivencia que regulen con autoridad democrática las relaciones de todos y que nos permitan, simplemente, vivir mejor. ES N E C E S A R IO C O N S T R U IR U N A E T IC A P A R A L A A U T O N O M IA La ética que necesitamos construir es la ética de la civilidad. Es la ética para formar el sujeto con vocación para la autonomía personal y para la autonomía política. El punto de partida es la superación de la sumisión negativa de la conciencia. Para ello es necesario afirmar la dignidad como atributo transcendental del ser hum ano y como predicado universal de la humanidad y llegar a la convicción de que la ética es sencillamente la forma de vivir en libertad y de mejorar la calidad de vida de todos los seres humanos porque así lo exige la dignidad que es nuestro atributo esencial. D ejam o s atrás las ideas de la ética com o catecismo del bien y del mal, la concepción aburrida de que la ética es el obstáculo para el confort y la diversión.


La ética de la civilidad tiene dos presupuestos que también son atributos esenciales del ser h u m a n o que son la a u to n o m ía y la responsabilidad. Cuando decimos que estas cualid ad es son a trib u to s del ser h um an o e n ten d em o s que son p ro piedad es que se forman en la conciencia como un modo de ser o rigin ario y no que se reciben en cumplimiento de un mandato superior divino o n o rm ativ o . Por ello es con v en ien te detenernos un poco en la comprensión de estos dos conceptos. La autonomía es la capacidad de los individuos para ser al m ism o tie m p o conciencia legisladora y conciencia obediente de las leyes. Autonomía quiere decir auto-regulación, ser el autor de su propia normatividad. La idea de la autonomía encierra, por consiguiente, la doble condición de ser legislador y receptor de la normatividad, emisor de la norma y obediente de la n orm a y esto com o una unidad correlativa. En consecuencia, la autonomía excluye la diferencia entre el au to r de la norma (el legislador) y quien debe someterse a la norma (el gobernado). Es imposible pensar una conciencia autónoma si dicta leyes para otros y no las aplica a sí misma o a la inversa, que sólo obedece leyes dictadas por otros y no participa en el proceso de su elaboración. La conciencia a u tó n o m a se define com o una unidad indisoluble entre la autoría y el respeto debido a la norma. El individuo que sólo se p ien sa com o leg islad o r d esarro lla una personalidad autoritaria y el que cree que sólo existe para obedecer las normas hace de su e x iste n cia el su je to de la obedien cia incondicional, es decir, que su vocación es la sumisión y la dependencia. En su origen político, el c o n c ep to de autonomía surgió para definir la calidad de las sociedades políticamente independientes. Sólo se hablaba de la autonomía de los pueblos. Luego se extiende el significado a los grupos minoritarios que reivindicaban su autonomía cultural. En el orden filosófico, Kant plantea el concepto de la autonomía de la voluntad que es la aceptación de la ley por el imperativo del

respeto en sí sin tener en cuenta su contenido. Podríamos afirmar que la autonomía desde la perspectiva personal es la consolidación en la con cien cia de la idea de que la sim ple existencia de la normatividad contiene la idea de su respeto. En otros términos, si existe la ley es para respetarla. Las leyes no se respetan por su contenido sino por el simple hecho de existir. Esta visión es el fundamento de la visión positivista de la normatividad porque restringe la identidad con la normatividad a un criterio puramente formal. En el contexto de la ética de la civilidad es necesario incorporar el contenido no para condicionar el respeto a la ley sino para darle legitimidad a su existencia y al respeto debido. En la medida en que la ley se conciba como lím ite y p osibilidad de realización de la existencia, ella adquiere la majestad que-le^ otorga autoridad. Entonces agregamos que la conciencia normativa es autónoma cuando es capaz de crear y de respetar las normas cuyo contenido fijan, al mismo tiempo, los límites y las posibilidades de realización personaljfL-a autonomía individual es el presupuesto para la autonomía política. Un ser fortalecido en su autonomía personal está dotado de la calidad necesaria para a su m ir la dim en sión autolegisladora como pueblo y como Estado. Los pueblos que sufrieron la experiencia de colon ización con stru y ero n su au tonom ía sobre la base de su je to s individualm ente sumisos, sin vocación para autolegislarse. De esta inconsistencia se derivan muchos de los problemas de las democracias de los pueblos del mundo pluricultural1 que emergieron a la independencia política pero no a la autonomía de la conciencia de quienes por siglos solo fueron conciencia obediente de las normas. Por esta razón, es necesario eliminar de la ética to d o elem en to que con d u zca al fortalecimiento de la conciencia sumisa para abrir el sendero de la conciencia autónoma. El otro presupuesto de la ética de la civilidad es la responsabilidad. La autonomía necesita de la responsabilidad para determinar los límites y las posibilidades de la conciencia normativa.

1 Con esta expresión reemplazo la desafortunada denominación de países del Tercer Mundo.


La responsabilidad es la apropiación de la autoría de los actos y de sus consecuencias. Reivindicar la autoría de los actos es el aspecto de la autonomía que le permite al individuo responder, com o creador, por sus consecuen cias. En la ética a u to rita r ia la resp on sabilid ad tiene un se n tid o de imposición; en esa lógica, responder quiere decir llamamiento a juicio por mandato del superior. En ese contexto, la responsabilidad es la entrega de cuentas al soberano para obtener su beneficio o su perdón. En la ética de la civilidad la, responsabilidad es sinónimo de creatividad. El respondere -término latino de donde se deriva el concepto- quiere decir que el individuo se identifica como autor de los actos, de la obra y de sus consecuencias. Esta identidad esuna necesidad ontológica del ser para manifestarse ante el mundo como ser productor, capaz de mantener el control de su obra. En esta dimensión, la mayor gratificación que pueda recibir el ser hum an o es que se le reconozca como autor y productor porque con ello está d e m o stran d o su verdadera esencia y su verdadero telos. Estamos en el mundo para crear y producir con el fin de alcanzar la mejor calidad de vida posible. Pero la autoría no se reduce solamente al honor de ser el creador de la obra, ella se extiende a los efectos que produce sean éstos positivos o negativos. Por eso muchos autores afirman como lo hizo Saint Exupéry que ser hombre es ser responsable. Todo esto quiere decir que hombres y mujeres somos dueños de nuestros aciertos y de nuestro errores porque éstos están íntimamente ligados con la obra de la cual somos los autores. Es muy gratificante go zar de los éx ito s pero es m ás digno reconocer y asumir los errores. Porque como bien lo expresaba un viejo filósofo, el amigo D esca rte s, el error es fuen te de verdad. Reconocer los errores es aproxim arse a la verdad. La responsabilidad es el pilar de la libertad, como ésta es el fin último de la moral o de la ética.

En términos concretos, la ética tiene como fin establecer los parám etros para m anejar la libertad. Estos criterios le facilitan al individuo la p otestad de decir sí o no com o le dice Savater a Amador “libertad es poder decir “sí" o “no”; lo hago o no lo hago, digan lo que digan mis jefes o los demás; esto me conviene y lo quiero, aquello no me conviene y por tanto no lo quiero. Libertad es decidir, pero también, no lo olvides, darte cu e n ta de que e s tá s d ec id ie n d o ”2. Para saber cóm o decidir necesitamos los parámetros que nos ubican en los límites y en las posibilidades en los cuales nuestros actos tienen significado y sus efectos produ cen con se cu en c ia s. En el comportamiento ético se aprecia la coherencia entre la acción y los p rin cip ios que la informaru-fiste es el punto de partida para la reflexión sobre la ética. La construcción del sistema será el producto de los acuerdos entre todos los sujetos autónomos y responsables, es decir libres. El ejercicio de la libertad es la decisión en fun ción del interés. Este es la in ten ción objetiva de la finalidad, el motivo inmediato de la decisión, el interés es particular si su alcance no va más allá del contexto personal. El in terés es general cu an d o en él está comprendido el ám bito particular y el del grupo o la comunidad y es universal cuando es la síntesis del interés de todos y representa, por consiguiente, la finalidad de la especie. La ética aborda la cuestión del interés desde la perspectiva de la persona y la forma como ésta debe abordar el interés universal o el fin de la especie h u m a n a com o tal. C u an d o pregu n tam os por el interés universal nos situamos en el nivel de la política. D E L A E T IC A A L A P O L IT IC A La relación entre la ética y la política no es solo la vinculación entre dosciencias que tienen objetos comunes. El punto de partida es sin duda el hecho de compartir el mismo objeto

2 Savater Fernando. Etica para Amador Editorial Ariel. S. A. Barcelona. 1991. Pg. 55.


pero de manera esencial. La política se ocupa de la libertad desde el punto de vista colectivo. Es el gobierno de la libertad no en la co n sid e ració n p erson al sino desde la dimensión de todos aquéllos que forman parte de la c o m u n id ad . La p olítica es la consideración del interés en su dimensión universal, es decir, el interés de todos y para to d os. Es la ex p resió n de la d im en sión universal del ser humano. Recordemos que la relación entre lo particular y lo universal no es una relación bipolar. Estas son m o d a lid ad e s de la ex presió n del ser h u m an o . El in terés p artic u lar es su manifestación inmediata como persona en el contexto de las necesidades que debe atender para vivir mejor. Entre lo inm ediato y lo universal está el interés general que se refiere a la conjunción de la individualidad con la pluralidad mediante la cual se constituyen los g ru p o s, la pareja, la fam ilia y to d a s las a so c iacio n e s a través de las cu ales la conciencia individual incorpora al otro en sti interés para form ar el n o so tro s. En esto consiste la naturaleza social del ser humano aceptada por filósofos y antropólogos desde los in m em oriales tie m p o s de A ristó te le s. El in terés u n iv ersal es la c o n ju n ció n de lo particular y lo general en beneficio de la com unidad universal. Para desarrollar este interés está la política. Desde el surgimiento de la palabra y del concepto, ésta comporta la idea de identidad del individuo con su entorno social y de gobierno. D ecía tam b ién Aristóteles que el hombre es animal político porque su esencia era pertenecer a la ciudad (la Polis). Los apellidos en el mundo griego no tenían nada que ver con la paternidad o la m atern idad, sino con la pertenencia a la ciudad, Tales de M ileto, por ejemplo, era originario de esta ciudad. Esta pertenencia era el bastión de la identidad del individuo en la dimensión de lo público. La política quería decir entonces asumir lo público, es decir lo universal, como su interés propio, como el único camino para la realización del interés propio. Lo público y lo privado se confundían en un mismo interés, en el núcleo de la ciudadEstado.

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La unidad individuo-ciudad-Estado era la única form a de definir la esencia del ser humano. Apartarse de esta unidad llevaba al hombre al estado de idiotés. Mejor dicho, así lla m a b a n los griegos al hombre que se apartaba de la política. Pero no nos alarmemos con el término, que en griego clásico se refería al espacio de lo privado, lo pu ram en te particular. El idiota era el que se consagraba solamente a su interés particular. La conexión con la significación actual del término está en que el idiota en Grecia prácticamente no era considerado hombre, porque carecía de la capacidad para lo universal y por consiguiente para ejercer el poder. Tal vez por esta vía se llegó a la acepción actual del término. Es imposible continuar la reflexión sin recordar que todo este discurso de la universalidad de lo político no era tan universal en su origen porque la política, es decir lo público universal, y la idiotés, lo individual particular, solo eran atribuibles a los hombres. Las mujeres no p a rtic ip a b a n de e sto s a trib u to s por su condición de seres incapaces relativamente para el ejercicio de la razón. De esta comprensión originaria de la política sacamos estas conclusiones importantes: La prim era, que el ser h um an o, hom bres y mujeres, es por su misma condición un ser individual y social que se expresa en la triple dimensión de lo particular, lo general y lo universal; por consiguiente, es un ser ético y político por esencia. La segunda, que la política es la manifestación por excelencia de su condición social, porque sólo a él le puede interesar qué gobierno instaurar para alcanzar una mejor calidad de vida y sólo él puede decidir entre la política y la idiotés. La tercera conclusión es que la ética y la política son las m a n ife s ta c io n e s m á s específicam en te h u m a n a s de la especie. La prim era es eí; autogobierno de su dimensión individual y la segunda el autogobierno en la perspectiva del nosotros como especie. Para hacer política necesitamos estar formados para actuar en función del interés universal con la solidez y el convencimiento de que gobernar para todos dignifica la especie y nos honramos nosotros mismos como individuos.


LO S P R E S U P U E S T O S D E L A P O L IT IC A En suma podemos decir que la ética es el gobierno de sí m ismo o de sí misma, y la política es el gobierno de todos y de todas, porque el buen gobierno es el manejo acertado de la libertad. El buen gobierno social supone la formación ética de todos los miembros de la comunidad. El ciudadano es el ser formado para la política, él es, en consecuencia, el ser ético por excelencia. Desde este punto de vista, la ética es el presupuesto de la política. Esta afirm ació n quiere decir que los presupuestos de la política son los mismos de la ética. N o s referim os a la d ign idad, la autonomía, la responsabilidad y los criterios de valor que fu n d a m e n ta n la d ign idad humana. En síntesis, el presupuesto de la política es el su je to étic a m e n te sólido, coherente consigo mismo y capaz de actuar tam bién de m an era coh eren te con los elem en tos que c o n stitu y e n el interés universal. La política es el arte y la obligación de todos. Los hombres y mujeres son políticos, porque son legisladores, porque ejercen y acatan el poder, porque hacen y respetan las leyes que regulan la conducta social y organizan el gobierno. Este es el sentido de la democracia. Como ciudadano, como funcionario, como parlamentario, en cualquier posición en que nos encontremos estamos haciendo política. La posición es transitoria. La democracia es representativa porque no podemos estar todos en el mismo lugar. Todos ejercemos el poder unos desde la función pública y los otros desde la condición de ciudadanos. La política tiene p re su p u e sto s esp e cífico s com o son la au to rid ad , la ju stic ia, la so beran ía, la participación, la representación y la confianza. El punto de partida para el ejercicio de la política es la participación de los miembros de la sociedad en la gestión del buen gobierno sea como representantes o como gobernados. Este es un presupuesto esencial para garantizar la eficacia en la realización de los fines del Estado

porque la acción conjunta de la sociedad y del Estado es lo que evita la extrapolación de la razón de ser de la política. La participación m an tie n e activ o el p o d e r e o n stitu y e n te primario mediante la iniciativa en la gestión o mediante la controversia en la oposición. La participación permite también que la sociedad civil ejerza el control político sobre la eficacia, la legalidad y la moralidad del Estado. La representatividad es un presupuesto de carácter instrumental pero esencial en el juego de la democracia para la definición funcional del poder. Quienes asumen la función pública son los representantes y los demás miembros de la c om u n id ad son los m a n d an te s. El vínculo entre los dos es el mandato concedido a los legisladores y a los gobernantes en virtud de la elección. La represen tatividad es la manera de ser mandatario o mandante. Este atributo es esencial a la democracia porque el representante debe estar formado para asumir la re sp o n sa b ilid a d de realizar el interés universal, es decir, de actuar en función del interés de todos los seres humanos y no en beneficio de su interés particular o de su grupo y el representado debe formarse para elegir y para ac e p tar y re sp etar la ge stió n del mandatario. La capacidad del representante para cumplir con los fines del Estado es la que alim enta la relación con su m andante. El mandato es efectivo cuando la confianza en los elegidos y en la instituciones es la base de dicha relación. Por esta razón el acto más importante de la política es el voto para elegir o para revocar el m a n d a to de los representantes. La confianza es condición indispensable de la política. Sin la confianza ésta pierde su razón de ser porque se interrumpe el vínculo entre la función y su finalidad, entre el gobernante y el go bern ad o . La c o n fia n z a repo sa en la capacid ad para el ejercicio de la función pública y en la solidez ética de quienes fueron elegidos para llevarla a cabo. Con estos dos presupuestos se alcanza la eficacia del Estado y se fortalece la con fian za de los electores. Cuando ésta se pierde es necesario cambiar


todos los acuerdos que dieron origen a la organización imperante y llevar a cabo nuevos pactos que conduzcan al restablecimiento de la confianza política. O tro factor que alim enta la confianza en p olítica es la autoridad. En la ética de la civilidad y en la política no desaparece la autoridad. Desaparece el autoritarismo y la imposición unilateral de los límites y emerge la autoridad que se define como la capacidad para establecer límites y posibilidades del quehacer del gobernante y del gobernado. La ley es la autoridad soberana porque ella emana del consenso de la conciencia legisladora de los seres humanos. Por eso se dice con razón que debemos gobernarnos con la autoridad de las leyes y no con el poder de los hom bres. Cuando la finalidad de la política es el manejo de la libertad de todos, la autoridad debe proveer las posibilidades para asegurar su ejercicio. Estas comprenden un vasto campo de acción el cual se inicia con la obligación de g a r a n t iz a r el ejercicio de to d a s las prerrogativas que conducen a la mejora de la calidad de vida de los gobernados, pasa por el uso de la sanción para reprimir la transgresión a la ley y termina con el manejo adecuado e idóneo del control de la acción del Estado para asegurar su eficiencia, idoneidad y legalidad. La au toridad proviene de la eficacia para realizar los fines del Estado, del coraje y la fortaleza para ejercer el poder de sanción, del ejercicio del monopolio de lajfuerza dentro del respeto de la persona y de sus derechos y libertades fundamentales y de la capacidad para controlar la gestión pública. La justicia es otro de los presupuestos de la política y uno de sus atributos esenciales. Hablamos de la justicia distributiva que es fundam ental para alcanzar los fines de la política para vivir mejor; con ella el Estado responde a las expectativas de los gobernados en cuanto a las posibilidades de realización en el orden individual y social. Nos referimos tam bién a la justicia c on m u tativa que se refiere a la c ap a c id ad del E sta d o para mantener el orden social a través del respeto a

las instituciones y al orden jurídico existente. La justicia responde a la transgresión con la sanción. Por esta razón, la ju stic ia es el p resu p u esto in dispensable para ejercer la magistratura de autoridad y para garantizar la eficacia del Estado. La sanción es monopolio del Estado porque ella debe ser única, rígida, eficaz y proporcionada a la magnitud de la transgresión. Finalmente, la política es la función del pueblo soberano. Este p resup u esto es garantía y consecuencia de la libertad. Como afirma León D u g u it la so b e ran ía es la c aracterística exclusiva de la voluntad de determinarse a sí misma. En política la soberanía es la facultad de los p ueblos para d ictarse su s propias normas y adoptar el modelo de gobierno que sus necesidades exigen. La soberanía garantiza la independencia y la libre determinación de los p ueblos. E ste con cep to se ha venido m o d ific an d o con el tran scu rrir de las relaciones entre los Estados y el desarrollo del derecho internacional público. La política internacional ha asumido el manejo de ciertos temas que ya no son del interés exclusivo del orden nacional. A través de los organismos internacionales se está legislando en materias que afectan las relaciones internas de los Estados. Por ejemplo para asegurar la vigencia de los derechos humanos, para la protección del medio ambiente y para regular el orden económico internacional. La ampliación del radio de acción del derecho internacional público ha conducido a ciertos au to re s a con sid erar que el con cep to de so beran ía ha perdido su v igen cia com o principio rector de las relaciones entre los Estados. En su lugar, se erige el deber de injerencia por razones hum anitarias. Esta aseveración hay que tomarla con prudencia. Porque pretender que la soberanía ya no es criterio de valor y garantía de respeto a la libre determ inación de los pueblos, es dejar el camino abierto al intervencionismo al cual son proclives los Estados poderosos. El progreso de las relaciones multilaterales entre los Estados tiene como fundamento la autonomía y la


libre determinación. La negociación en el orden internacional está fundada en esos parámetros. Cuando las relaciones internacionales no respetan la autonomía de los Estados se establece una relación de dependencia que es la negación de la soberanía. La soberanía es un concepto que ha evolucionado con el progreso de la capacidad de negociación pero no ha perdido su calidad de atributo fundamental de los Estados en el manejo de sus relaciones internacionales. Ellos adquieren compromisos que repercuten directamente en sus asuntosinternos lo cual representa una mayor incidencia de la comunidad internacional en el orden nacional. Pero esas son decisiones emanadas de la negociación y de la voluntad de los Estados. Por eso dichas obligaciones se constituyen en compromisos emanados de su autonomía. Sin embargo, hay que anotar que existen formas de presión que en ocasiones afectan la soberanía de los Estados. Ellas provienen de la inadecuada utilización de la cooperación internacional, cuando ésta se utiliza con carácter asistencial y de sumisión. Los países que vivieron bajo la hegemonía de los imperios coloniales son los que han reclamado y necesitan consolidar la autonomía en el manejo de sus relaciones internacionales para establecer una interlocución interpares en las negociaciones bilaterales y multilaterales. Los presupuestos de la política retoman aquéllos de la ética también como sus postulados fundamentales porque los fines del buen gobierno solo se cumplen cuando la política se asume con autonomía y responsabilidad. Esta es la mayor relación que podemos observar entre las dos disciplinas cuando hacemos referencia a la ética como experiencia de autonomía de hombres y mujeres para alcanzar el mejor nivel de vida posible. Esta reflexión ha querido demostrar que la ética de la civilidad y la política en sus presupuestos son la manifestación de la particularidad y la universalidad de los seres humanos y por ende son la base del buen gobierno y de lo que los expertos llaman la gobernabilidad. La ética es la fortaleza del ser para asumir la universalidad de la acción política, y ésta es la forma como los sujetos éticos transcienden su propia individualidad y se presentan como seres sociales habilitados para ejercer y respetar el buen gobierno. Podemos establecer diferencias entre la ética y la política pero lo que si es incoherente y no se compagina con la lógica de la democracia es la pretensión positivista de independizarlas porque ética y política son dos modos de ser esenciales de las mujeres y hombres que conformamos y somos responsables de nuestra especie.


EL R E C IEN T E « R E T O R N O » D E LA ÉTICA Y SUS C O N D IC IO N E S Traducción de Conrado Tostado

Desde hace casi dos siglos -prácticamente desde Kant-, parecía que la ética se había convertido, cada día m ás, en una disciplina académica, en un pariente pobre de la filosofía, o bien, en tema de catecismo religioso. De este modo, resulta característico que Bergson, por ejemplo, haya escrito Las dos fuentes de la moral y la religión y Max Scheller El formalismo en la ética y la teoría de los valores sustantivos, pero fuera de estos dos libros, y quizá uno o dos m ás, los a u to re s m ás importantes del siglo X X -Husserl, Heidegger, Whiteheadprácticamente no hablaron de ética, como tampoco hablaron, por cierto, de política. Sin embargo, desde hace cerca de 20 años, presenciamos un regreso, aparentemente ofensivo, del discurso que se reclama de la ética. El término discurso, por lo demás, resulta excesivo. En el peor de los casos, la palabra «ética» se utiliza como slogan y en el mejor, sólo es el signo de un malestar y una pregunta.

EL TAPARRABOS

¿Por qué este cambio¿ Sin duda, las razones son múltiples y co m p le jas. Pero me parece que tres de ellas m mm m saltan a la vista. jg j* | jj En primer lugar, ex iste una particularidad en la historia de los siglos XIX y XX: son quizá, los primeros siglos que se pueden calificar como políticos. Napoleón, citado por HegeLen los tiem pos modernos, la política ocupa el lugar del antiguo fatum. Las revoluciones am e ric an a y fran cesa (y desde an te s, la Ilu stració n ) inauguraron una era que se continuó a todo lo largo del siglo XIX, con el movimiento democrático y el movimiento obrero, y que, al parecer, se cerró con la pulverización de la ideología marxista-leninista y el derrumbe de los regímenes totalitarios inspirados por ella. Al parecer, esta era confió a la política, más que n in gún otro período de la h isto ria, el papel m ás

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C O R N ELIU S CASTO RIAD IS

Nació en 1922 en Grecia. Estudió Derecho, Economía y Filosofía en Atenas. Vive en París desde 1945. Cofundador del grupo y de la Revista "Socialismo o Barbarie". Tiene numerosas publicaciones, entre otras "La institución imaginaria de la sociedad" 1975, ":Las mm encrucijadas del laberinto".


importante en la solución de los problemas humanos y, al mismo tiempo, trajo, para bien y a veces para mal, la participación masiva de los pueblos en actividades políticas. El rebote: la fraudulenta bancarrota del com unism o, pero también, la creciente decepción de los pueblos ante la impotencia manifiesta del liberalismo conservador, la privatización de los individuos en una sociedad cada día m ás bu ro cratizad a y en treg ad a a los supermercados y medios de comunicación, la corrupción y /o nulidad de los p o lític o s profesionales, y por último, la desaparición de un horizonte histórico, de un horizonte social, colectivo, político, han acarreado, desde hace tiem po, el d escréd ito sobre la palabra «política», que ahora ha venido a significar d em agogia, trácala, m an iobra, bú sq u ed a cínica del poder por todos los medios. En cambio, para M arx, por ejemplo, la lucha colectiva para transformar la sociedad parecía incluir y dominar todo lo dem ás (Trotsky racionalizó y expresó claramente esta posición en Su moral y la nuestra). La monstruosidad de los regímenes comunistas condujo a mucha gente -y a m u chos entre los m ejores- a rechazar todas las visiones y todas las metas globales de la sociedad (una posición que, en último análisis, es simplemente incoherente) y a buscar, en su conciencia individual (o bien, en principios trascendentes), las normas que an im en y guíen su re sisten c ia a esos regímenes. En segundo lugar, otra gran actividad masiva, que asimismo constituye un rasgo original de esta fase de la historia de la humanidad, se ha desarrollado sin precedentes y ha pretendido competir con la política en el papel de detentar soluciones universales para los problemas de la humanidad: me refiero a la ciencia, o más exactamente, a la tecnociencia. Hace tiempo que esta activid ad dejó de parecer in co n testable. Y no porque el hom bre m oderno haya d e sistid o de su creencia m ágico-religiosa en la «ciencia». Tras H iroshim a, N a g a sa k i y la co n trició n de O ppenheim er, p asan d o por la creciente

destrucción del ambiente h asta llegar a la procreación asistida y las m anipulaciones genéticas, un núm ero cada vez m ayor de personas duda de la benevolencia innata de los descubrimientos científicos y sus aplicaciones. De allí que se simule dar una respuesta a estas preguntas, que no dejan de surgir, creando «comités de ética» y cátedras de bioética en las universidades. Por último, pero quizá sea inútil insistir en esto , ex iste la crisis g en e raliza d a de las sociedades occidentales. Crisis de «valores» y, más profundamente, de lo que yo llamo las sig n ificac io n e s im a g in a ria s so ciales, las significaciones que mantienen cohesionada a la sociedad. En este punto hay que incluir lo que se puede llamar, con propiedad, la «crisis de la filosofía» (que se manifiesta, también, en las proclamaciones de Heidegger y de otros acerca de la «clausura de la metafísica grecooccidental», onto-teo-logo-falocéntrica). Esta crisis ha producido reacciones que intentan revivir o reprocesar las éticas tradicionales, por ejem p lo, Me Intyre (After Virtue, ética «neoaristotélica»), o bien, Habermas con su «ética de la comunicación» y Rawls, con su teoría casi kantiana de la justicia. En todos ellos encontramos el rechazo, si no de toda la política, sí de la gran política y el intento de encontrar en la ética, definida así o de cualquier otro modo, criterios que pudieran guiar, si no la acción, por lo menos los actos y los c o m p o r ta m ie n to s in d iv id uales. Es imposible no comprobar el parentesco de esta manera de pensar con el repliegue en la esfera «privada», que caracteriza a nuestra época, y en la ideología «individualista». También es imposible, si se tiene un poco de memoria histórica, no hacer un paralelism o con la vuelta al hombre privado y el florecimiento de las filosofías que apuntan hacia su conducta, que tuvo lugar hace veintitrés siglos, tras la decadencia de la polis dem ocrática griega. Hegel comprobó, con justicia, esta vuelta (Lecciones sobre la filosofía de la historia). Regresaré a esto más adelante.


IN C O H E R E N C IA S Y D E S C O N O C IM IE N T O S Subrayemos de inmediato lo que me parece una incoherencia elemental de las actitudes, al menos cuando pretenden ser otra cosa y algo más que una reacción visceral frente a las m o n st r u o s id a d e s del to ta lit a r is m o y su propósito de subordinar todo a su pseudo»política», que no fue sino el disfraz, grosero, de una furia de dominación ilimitada. Estas reacciones olvidan, u ocultan, una evidencia fundamental: la condición de posibilidad de cualquiera de nuestros actos, tanto desde el punto de vista material como su significado, es que somos seres sociales, que vivimos en un mundo social que es como es porque así fue instituido, y no de otra manera. No somos «individuos» que flo ta n lib rem en te por encima de la sociedad y de la historia, que deciden de un modo soberano y absoluto lo que harán, cómo lo harán y el sentido que tendrá una vez hecho. Es cierto que el medio o nuestra situación no nos determinan. Con todo, nos condicionan infinitamente más de lo que nos g u sta creer. Y sobre todo, com o individuos, no elegimos ni las preguntas a las que debemos responder, ni los términos en los cuales se presentan, ni, sobre todo, el sentido último de nuestra respuesta, una vez que la hemos dado. Las consecuencias de nuestros actos se lanzan en el desenvolvimiento socialhistórico, se nos escapan ; de allí que no podamos ignorar este desarrollo. Nuestros actos no están determinados: están condicionados. Y las condiciones no son, de ningún modo, «externas». ¿Kant hubiera sido Kant de haber nacido en Burgos y no en K ó n ig sb e rg ¿ U n a p arte in m en sa de esas condiciones se nos escapa y se nos escapará siempre. Nadie escogerá nunca el lugar y la época de su nacim iento, la situación y el carácter de sus padres. Pero hay otra parte que depende de n o so tro s y que, al m en os en principio, podemos poner en tela de juicio y,

llegado el caso, transformar. Esta parte es la que tiene que ver con las in stitu c io n e s ex p líc ita s de la sociedad. Y la au tén tic a política no es sino la actividad que, a partir de la pregunta sobre la forma y el contenido deseables de esas instituciones, se propone la realización de instituciones juzgadas mejores y que, sobre todo, favorezcan y permitan la autonomía humana. Si todo esto se ve con claridad, nos daremos cuenta de que la política se encuentra por encima de la ética, lo cual no quiere decir que la suprima. Aristóteles tenía razón cuando dijo que la política es, entre las ciencias que con ciern en al ser hum an o, la m ás arquitectónica (Ética a Nicómaco). Insistamos en la imagen: si la casa está mal construida, todos los esfuerzos para vivir bien en ella serán, en el mejor de los casos, remiendos in su ficien tes. In sistam o s, tam bién, en el n om bre correcto de las cosas. C uan d o d isid e n te s h eroicos com o Bukovski, Solyenitsin, Sajarov, Havel, Konrad, Michnik, Kuron, Geremek y tantos otros se opusieron al totalitarismo comunista, sin importar cuáles hayan sido sus motivos profundos -éticos, religiosos o de cualquier otro tipo-, el modo de justificar su acción ante sí mismos o ante el régimen que tenían en mente para reemplazar al sistema en vigor, lo que estaban haciendo era, evidentemente, política (incluso si decían lo contrario). Juzgaban absolutamente malas, no sólo las acciones de los comunistas, sino el régimen que habían creado y que permitía esas acciones. Pensaban que otro régimen (y quizá, en este caso, casi no importe de cuál régimen se trataba) sería mejor y, en todo caso, que la destrucción del régimen en vigor era la precondición necesaria para cualquier discusión acerca del mejor sistem a y para cualquier intento de llevarlo a cabo. Al atacar las instituciones como tales, su actuación pública, motivada éticamente y válida, sin lu gar a dud as, trasc en d ió la ética y se convirtió, ipso facto, en política.


E J E M P L O S . L A B IO É T I C A . L A M E N T IR A . Dos ejemplos de actualidad ilustran el lugar soberano que la política, concebida correctamente, ocupa en la acción humana. Los periódicos están llenos de n oticias y discusiones acerca de la bioética. Se forman comités, se redactan recomendaciones cuya modestia, casi irrisoria, asom bra, dada la enormidad de los problemas. Se discute la rocreación asistida; la cuestión de saber si, y ajo qué condiciones, el esp e rm a de un donador desconocido o de un esposo muerto puede ser utilizado; si una «madre vicaria» puede alquilar su útero, etc. Todavía se discute la eutanasia, la conservación de la vida de ersonas en estado de coma irreversible, o ien, simplemente en la fase terminal de una enfermedad dolorosa. Y está muy bien. Pero nadie pregunta te s ético, o sencillam ente decente, tomar decenas de miles de francos de los fondos públicos de Francia -la pregunta sería la misma si fueran privados- para llevar a cabo una sola procreación asistida, cuando nadie desconoce el estado lamentable de los servicios médicos y sanitarios elementales, o incluso la situación nutricional, de los países donde viven cinco se x ta s p arte s de la población mundiaR ¿Acaso el deseo del señor y la señora Dupont de tener «su» hijo -aunque sólo sea suyo el 50*o- tiene mayor peso ético que la sobrevivencia de decenas de niños en los países pobres, la cual podría garantizarse con esa suma¿ La universalidad de los imperativos éticos, ¿sólo es universal por encima de cierto nivel de P.N.B. per cápita¿ ¿Lo que en realidad n ec esita m o s es bioética o, m ás bien, biopolítica¿ Sé que algunos se detendrán, aterrorizados, frente a esta idea o esta palabra. Lo hacen por inconsciencia o por hipocresía. H oy ten em os, sim ple y llan am en te, una biopolítica que no se asume como tal y que, de modo tácito y permanente, condena a muerte, incluso en los p aíses ricos, a cien to s de

personas por razones «económicas», es decir, p olíticas, ya que, con toda evidencia, la repartición y la atribución de los recursos de una sociedad es, por excelencia, una cuestión política. No voy a hablar, siquiera, de la diferencia de calidad de los tr atam ie n to s médicos según se sea rico o pobre, sino del hecho, consumado y conocido, de que, por ejemplo, debido a la falta de equipo para diálisis renal, los médicos deben escoger a los enfermos que recibirán el tratamiento. Sus criterios, sin duda, son humanos y razonables, pero todas las éticas dicen «no matarás», ¿no es cierto¿ Y también de manera tácita, todos los meses condenamos a muerte, simplemente al vivir como vivimos, a cientos de miles de personas en los países pobres. El ejem plo de la mentira. Solyenitsin, en Archipiélago Gulag, al igual que Havel y

muchos otros, han insistido, con razón, en el papel fundamental de la mentira como recurso de gobierno en los regímenes totalitarios. Y tam b ién en la com p licid ad tá c ita de la población, indispensable para que la mentira pueda jugar ese papel. Pero los que quisieran que la denuncia de la mentira se derivara de principios puram ente «éticos» tienen que dotar de un carácter absoluto una regla del tipo: no mentirás nunca. Sin embargo, resulta claro que si no se considera a esta regla una regla política, sino una regla ética absoluta, se llegará al absurdo. Si la KGB me interroga sobre la identidad de otros disidentes o sobre el escondite del manuscrito de Archipiélago Gulag, tendré que decir la verdad. La trivialidad de este ejemplo no nos impide llegar a la conclusión importante: la pregunta ¿cuándo debo decir la verdad y cuándo debo esconderla^- no concierne, simplemente, a un juicio ético, sino político, ya que los efectos de mi respuesta no sólo atañen a mi persona, mi conciencia, mi moralidad, o incluso, la vida de otras personal con nombre y apellido, sino que afectan directamente a la esfera pública como tal y al destino de una colectividad anónima lo cual constituye una definición de la política.


L A IN S U F IC IE N C IA R A D IC A L D E L A S É T IC A S T R A D IC IO N A L E S , F IL O S O F IC A S O R E L IG IO S A S Estos ejemplos nos perm iten llegar a otra conclusión, igualmente importante. Ninguna regla a b s tra c ta , n in gún m a n d a m ie n to universal con con ten ido concreto, puede librarnos de la carga y de la responsabilidad de n uestro s actos. Para citar una vez m ás a Aristóteles, esos actos son siempre particulares y no universales, de allí que requieran el ejercicio de la frónesis, término mal traducido por los latinos como prudentia, prudencia. La frónesis es poder juzgar cuando no hay reglas mecánicas, objetivables, que nos permitan juzgar. Ahora bien, todas las morales religiosas que con o zco, y casi to d a s las m orales filosóficas, violan esta exigencia, al desconocer que ninguna regla ética se puede aplicar si no es en circunstancias particulares. De allí que su ap lica c ió n depen da, tam b ién , de una frónesis que nos puede llevar, incluso, a transgredirla. De este modo, nos proporcionan lista s de m a n d a m ie n to s y c a tá lo g o s de virtudes específicas que no siempre se pueden aplicar. Pero, sobre todo, y este es el punto esencial, desconocen u ocultan la dimensión trágica de la existencia y la acción humana, la cual nos coloca, con tan ta frecuencia, en situaciones que no tienen solución sin costo. Las m o rales trad icio n ales, filo só fic a s o religiosas, son morales felices. Pretenden saber dónde e stá n el Bien y el M al, su único problema es el hombre interior: sabemos, o debemos saber, dónde están el Bien y el Mal, pero no siempre «podemos» desearlo, o lo deseamos por «malas razones» (Kant). Pero el hecho aplastante de la vida humana es que lo que está Bien o Mal, en una circunstancia dada, con frecuencia resulta oscuro. O bien, no se puede alcan zar sino sacrificando otros bienes. Para dar, de nuevo, un ejemplo trivial: h ay casos en los que habría que m atar a algu ien para salv a r a m u cho s otros. El mandato ético dice: no matarás. No dice: no matarás excepto si...Dice: no matarás, punto. Es, por n atu raleza, absolu to. Tam bién se puede sostener -y, en principio, también yo lo sostendría- que no podemos ni debemos llevar

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una «contabilidad» de vidas humanas:?cómo afirm a r que el Bien co n siste en salvar cincuenta personas sacrificando cuarenta y nueve¿ Sin embargo, estam os, o podemos estar, en situaciones en las que debemos tomar este tipo de decisiones. Volvemos a encontrar esta debilidad fatal en una de las filosofías más elevadas y rigurosas, la filosofía práctica de Kant (Fundamentos de la metafísica de las costumbres. Crítica de la razón práctica). C o n o c e m o s el principio central de la ética kantiana: actúa de modo que la máxima de tu acto pueda convertirse en ley universal. También conocemos las críticas que se le han hecho, comenzando por Hegel, acerca de su formalismo. Pero lo que hay que decir, sobre todo, es que este principio nos deja desprotegidos en los casos más difíciles, es decir, en los m ás importantes. Uno de sus aspectos es irrecusable: no la universalidad, sino la exigencia de una universalización posible. Es decir: debo actuar de modo que pueda dar cuenta y razón de lo que hice, que pueda defender razonablemente mi acto erga omnes, frente a todos. Con todo, no podemos hablar aquí de ley universal. Ya que todos los actos son particulares, la universalidad, aquí, sólo quiere decir: cualquier otra persona, colocada en las mismas circunstancias, debería hacer lo mismo. Pero, si lo precisamos de este modo, el enunciado carece de interés en los asuntos triviales (el único caso en el cual la ex p resió n «colocada en las mismas circunstancias» tiene algún sentido) y resulta vacío en los g ran d es asu n to s, que se distinguen, precisamente, por la singularidad de las circunstancias. En este último caso, el principio significa, simplemente: en mi lugar, usted debería haber hecho lo mismo, pero usted nunca estará en ese lugar. (Kant intentó m o strar que la violación de su principio con d u ce a c on trad iccion e s, pero sus razonamientos, en este caso, son falaces). Esto nos conduce a otra debilidad fatal de las éticas tradicionales, la cual se puede expresar con una aparente paradoja, diciendo que sólo son éticas. Filósofos y teólogos discuten, a lo


m largo de decenas de páginas, casos de una sutileza exquisita y callan, cuidadosamente (o remiten a otros libros), cuando se trata de a su n to s im p o rtan te s. Y re su lta, evidentemente, que esos a su n to s siempre tienen una dimensión política. Con lo cual se reconoce, de modo tácito, que ésta domina a la dimensión ética. Consideremos, de nuevo, el caso más simple y flagrante: el homicidio. Nin gún m an d ato ético parece m ás indiscutible que «no matarás». Ninguno ha sido, y sigue siendo, violado de una manera tan constante, cínica y oficial. El propio Kant discute, en detalle, un asunto tan dramático como el de la restitución, o no, de un depósito efectuado de un modo secreto y confidencial pero en la Crítica de la razón práctica no dice una sola palabra sobre el h om icid io oficializado-. Es criminal matar a una persona -pero la ética y la Crítica de la razón práctica ignoran el asesinato de decenas de personas y cientos de miles durante una guerra. Y, que yo sepa, no ha habido una sola guerra entre naciones cristianas en la cual los ejércitos beligerantes no hayan sido bendecidos por sus respectivas Iglesias. La razón de Estado es infinitamente más fuerte que la razón práctica y los Diez Mandamientos. V U E L T A A L A H IS T O R IA ¿C ó m o explicar ese fa n tá stic o hiato, ese abismo, entre lo «privado» y lo «público», entre la ética y la política, el abandono de lo decisivo en beneficio de lo trivial, la interrupción de la discución razonable y del espíritu crítico frente a las puertas del Poder, lo’ que no se puede sino llamar la duplicidad instituida de nuestras sociedades^ Para comenzar a elucidar esta pregunta habría que revisar toda la historia de la humanidad, la p ersisten cia del «estado natural» entre colectividades, es decir, la guerra de todos contra todos y el reino de la fuerza bruta, o por lo m enos, la h isto ria de n u e stra civilización g reco-occid ental y hebraicocristian a. Tarea im p o sible, in clu so si la

reducimos a la «historia de las ideas», lo que la mutilaría hasta el ridículo. Lo que hay que hacer es la historia del imaginario social, en el plano más enigmático de todos: la institución, por p arte de cada colectivid ad de un «nosotros» social-histórico, de una identidad colectiva en o p o sic ió n , a p a re n te m e n te insuperable, hasta el momento, al «nosotros» de los otros; la diferencia entre la ley que regula nuestras relaciones (por criticable que sea) y la no-ley que reina prácticamente en nuestras relaciones con el «exterior». Ni el cristianismo ni el islam han cambiado nada, ya que sus historias están llenas de guerras, incluido un nuevo tipo de guerra que ellos inventaron, más cruel, todavía, que los otros: las g u erras de religión. R ecordem os, únicamente, para rem ontar un poco en el tiem p o, que Jeh o vá dio los D ie z Mandamientos (incluido el «no matarás») a Moisés en el desierto, pero cuando los hebreos entraron en Palestina "la tierra que se le prometió" exterminaron, con su aprobación, a todos los pueblos no judíos que vivían en el país. Con todo, los hebreos tienen, por lo m en os, un privilegio: u na vez que conquistaron Palestina, permanecieron en ella y dejaron tranquilos a los demás. El islam y los cristianos no: tuvieron que convertir a hierro, sangre y fuego a los infieles. Sólo podemos dar aquí algunos puntos de referencia, rapsódicos y dispersos. En el «verdadero» mundo griego -hasta fines del siglo V a.c.- no encontramos oposición de principio entre lo «privado» y lo «público» (aunque se distinguían con toda claridad), ni entre la ética y la política. Hegel vio bien todo esto. En ese mundo no se puede hablar de duplicidad, ni instituida ni de ningún otro tipo: una fran qu eza brutal d om in aba las relaciones. Contrariamente a la estupidez que circula a b u n d an tem e n te, al m en os desde Fustel de Coulanges, en la ciudad griega clásica d em o c rá tic a el in d iv id u o no e stab a «absorbido» por la c olectivid ad. Pero la jerarquía de valores es clara y unívoca. Las virtudes supremas del hombre eran virtudes cívicas o políticas. Hasta las virtudes religiosas

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o piadosas, estaban subordinadas. La historia de Herodoto sobre los hombres más felices, evocados por Solón frente a Creso, nombra, en primer lugar, a Tellos el Ateniense, quien murió defendiendo su ciudad, y en segundo lugar, a C leo b is y Biton , h ijo s de la sacerdotista de Argos, a quienes los dioses hicieron morir durante el sueño, tras un acto de piedad religiosa (y filial). Es cierto que la Antígona de Sófocles pone en escena una forma de oposición extrema, trágica, entre Antígona y Creón, pero, contrariamente a la morralla de las interpretaciones, no se trata de una oposición entre lo «privado», o la piedad y lo «público», o la política: obedecer a las leyes divinas también es una ley de la ciudad y obedecer a las leyes de la ciudad también es una ley divina. Los dos personajes principales se equivocan porque cada uno se hunde en sus propias razones, ignorando las razones del otro. Lo que el hijo de Creón dice a su padre vale para ambos: tu terror es querer monos fronein, ser el único en tener la verdad (Cf. mi texto «La polis griega y la creación de la democracia», en Dominios del hombre). Lo que por regla general resulta incomprensible para los modernos, ya que, pese a lo que digan, la com unidad política sigue siendo, en el fondo, un elemento «exterior» a la humanidad del hombre. La oposición solo com enzó a aparecer con la d erro ta de la gu erra del Peloponeso y la declinación de la ciudad, con todo, hasta Sócrates reconoce la primacía del principio político, com o lo m u e stra la Prosopopeya de las leyes, en el Critón. La separación comienza, en los hechos -pero no en la teoría-, con Platón. En los hechos, puesto que Platón no deja de condenar a la ciudad efectiva. Pero no en la teoría, donde trata de reconciliar el principio político y el principio ético, no jerarquizándolos, de un m od o u otro, sino co n fu n d ien d o o n to ló g ic am en te a m b o s c am p os. Para él, existe un «alma sustancial», pero sus virtudes son las mismas que las de un buen régimen de la ciudad. En ambos casos, la virtud, el buen orden, radica en la relación correcta entre las partes del alma o las partes de la ciudad -se

trata de la misma definición que él da de la justicia-, una relación que él coloca, siempre, bajo la hegemonía de la parte superior y más digna -la p arte p e n sa n te del alm a y los filósofos, en la ciudad-. A ristó te le s rech aza, con razón, esta asimilación del alma y la ciudad. La virtud cardinal también es, para él, esencialmente política, la justicia (Ética a Nicómaco, libro 5). Y la mayor parte de las virtudes que examina tienen que ver con las relaciones entre el individuo y los otros. Sin embargo, no hay ni identidad ni analogía entre lo individual y lo colectivo. Con todo, resulta característico de la época en que Aristóteles reflexionó y escribió, época de crisis y de disolución inminente del mundo de la polis, que la pregunta que él fue el primero en formular, a saber, si es lo mismo ser un hombre bueno y un buen ciudadano, se h aya q u ed ad o , en su s escritos, sin una respuesta categórica. Aristóteles oscila entre la idea clásica de que la política es la ocupación m ás elevada y la m ás digna, la m ás arquitectónica, y la idea, que anuncia los tiempos por venir, de que el bien soberano para los hombres es la contemplación, el bios teorétikos, el único capaz de realizar nuestra finalidad natural, nuestro telos: «portarse, hasta donde se pueda, como inmortales». Y portarse com o un dios, ya que el dios de Aristóteles es puro pensamiento que se piensa a sí m ism o , sig n ifica que no puede, sin tropiezo, ocuparse del mundo, objeto indigno de él. La actividad contemplativa es la única que se aproxim a al ideal de la autarquía. Cierto que esa vida contemplativa es una vida humana y que, por lo tanto, presupone a la ciudad. Pero en este en cad en am ien to, la ciudad aparece sólo como un instrumento para la realización de la vida contemplativa. Con los cínicos, los epicúreos y, sobre todo, los esto ico s, el retiro a la vida privada fue estrepitoso. Particularmente para los estoicos, con su fanatismo determinista, no hay lugar para la política y toda la ética se reduce a una actitud interior, que es lo único que «depende de nosotros». Se trata del célebre taeph hémin,


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m expresión tomada de Aristóteles (para quien, con to d a evidencia, tiene un sen tid o completamente distinto, ya que Aristóteles ad m ite una libertad h u m an a que nos convierte en «el principio de lo que vendrá»). Puesto que el d esarrollo de los acontecimientos «reales» está determinado y es fatal, lo único que p o d em o s hacer es conceder o negar nuestra adhesión a lo que, de cualquier modo, debe suceder. Lo único que nos queda es jugar correctamente el papel que el orden cósm ico, tam b ién llam ad o providencia, nos atribuyó en el teatro del mundo, ya sea el papel de esclavo (Epicteto) o de Emperador (Marco Aurelio). De este modo llegamos al cristianismo, tema inmenso que, por ahora, sólo podemos rozar. Lo importante, antes que nada, es distinguir y h asta oponer el prim er c ristia n ism o del cristianismo instituido a partir del siglo IV d.c. Desde el punto de vista que nos interesa aquí, el primer cristianismo (el de los Evangelios y las Epístolas de Pablo) se encuentra en filiación directa con el estoicismo. Para él, no se trata de inmiscuirse en los asuntos de este mundo. «Al César lo que es del César», dijo Cristo; «Todo poder viene de Dios», dijo Pablo (Epístola a los romanos). Frases que podrían estar firmadas por cualquier estoico. Pero hay algo más, fuera de esta filiación: su acosmismo cristiano es absoluto. Lo que hay que hacer, si de verdad se quiere ser cristiano, resulta límpido: vender lo que se tiene, distribuirlo entre los pobres, dejar al padre y a la m adre y seguir a C risto. N inguna «interpretación» es válida, está escrito con todas sus letras, «que tus palabras sean si si o no no, lo demás (la interpretación) viene del Maligno». En este sentido, casi nunca se han visto cristianos -salvo quienes siguieron el camino de los eremitas, es decir, del acosmismo; pero, incluso entre ellos, hay que separar el grano de la paja-. ¿C u án tos monjes (y órdenes monásticas) dejaron de preocuparse por el mañanad Ahora bien, está escrito: «Mirad las aves del cielo, que no siembran ni cosechan, sino que nuestro Padre las alimenta». (De igual modo, en el Pater

noster, las palabras de Cristo son «dános hoy nuestro pan» -sémeron- y no «dános nuestro pan cotidiano»). Resulta claro que, sobre estas

bases, no hay, ni puede haber, sociedad. Al mismo tiempo, todo esto se dirige al «hombre interior». Pero, contrariamente al estoicismo, el mandamiento principal no es la ataraxia, la impasibilidad y el rechazo a adherirse a eso que, dentro de nosotros, podría ser una mala inclinación (una vez más, esa adhesión, o esa negativa, es lo único que está en nuestro poder). El doble mandamiento, aquí, es muy distinto. Por un lado, la propia intención, la inclinación, debe ser pura (este tem a lo volveremos a encontrar, incluso en Kant). Cristo, a propósito del adulterio (Mateo, 5, 27­ 28): «Ustedes han oído decir a los ancianos no cometerás adulterio, pero yo les digo que quien haya mirado a la mujer de su prójimo con deseo ya cometió adulterio en su corazón». No basta con no cometer adulterio, ni siquiera hay que desear (para los estoicos, lo que d e se a m o s no depende, sin duda, de nosotros; lo que depende de nosotros es la adhesión a ese deseo). Por el otro lado, el amor: hay que amar al prójimo como a sí mismo, y ciertamente, por encima de todo, hay que amar a Cristo. No puedo evitar hacer algunas observaciones críticas acerca de esta primera ética cristiana. Como sea, la pureza de la intención presupone que los «objetos» permitidos y prohibidos de la intención estén fijos, determinados. ¿Quién y cómo los determinad Dios, por medio de la Revelación de Su voluntad (por ejemplo, el Decálogo). No hay que cometer ni desear el adulterio, porque Dios lo prohibió. ¿Por qué lo prohibió^ La pregunta está prohibida. De modo que otro me dio la «ley moral» sin que yo pueda hacer preguntas. Esto es lo que se debe llamar una ética heterónoma. En segundo lugar, el m an d ato de am ar al p ró jim o com o a uno m ism o re su lta doblem ente paradójico. La idea m ism a de am ar a alguien porque se debe am arlo contradice lo que en ten d em o s por amor, cualquiera que sea la interpretación que le

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demos a este término. Y la idea de establecer el amor a uno mismo a la medida del amor al prójim o me parece, a la vez, una curiosa con cesión al egoísm o, lógicam en te, poco satisfactoria (¿cómo analizar la situación en la que se defiende a alguien a costa de la propia vida¿). En fin, cabe preguntarse si una ética que ofrece a los h u m a n o s m a n d a m ie n to s irrealizables -para decirlo en una sóla palabra, no el dominio de los actos, sino, de hecho, la eliminación del deseo, es decir, la supresión del inconsciente, cuyo efecto, necesariamente, es una culpabilización perpetua e insuperable- es aceptable, incluso, si no es positivam ente inmoral(esta pregunta también es válida para la ética kantiana). Siendo lógicos, el colocar en la conciencia de la gente que siempre está condenada, salvo gracia divina (posición de Agustín, Lutero, Calvino, Jansenius) debería hundirla en el simple embrutecimiento. Pero, desde cierto punto de vista, todo esto importa poco. Aquel cristianismo vivió poco y, sin duda, no podría haber sido de otro modo. D esd e c o m ie n z o s del siglo IV d .C ., el cristianismo se institucionalizó, se transformó en religión de Estado, y con Teodosio, en religión no sólo oficial, sino obligatoria para to d o s los h a b ita n te s del Im perio. E sta institucionalización sólo pudo lograrse por m edio de un form id able com p rom iso . El acosmismo inicial se abandonó por completo (salvo, en parte, por los anacoretas y unas cuantas órdenes monásticas). La presencia de la Iglesia en el siglo adquirió un gran peso y d u ran te m u ch o tie m p o am b ic io n ó fuertemente el poder temporal (por lo menos h a sta que se d escu brió que la fa m o sa «donación constantina» era falsa). En todo caso, fue un engranaje esencial de todos los órden es so ciales y p o lític o s que se establecieron. Para llevar a cabo todo esto tuvo que poner mucha agua en el vino de la ética de los Evangelios. Recordemos, una vez más, el «no matarás».

Todo esto , que se encuen tra en los fundamentos de la civilización occidental, a pesar de la «laicización», dejó como herencia la separación entre la ética y la política, entre el hombre interior y el hombre público. Es cierto que existen bibliotecas enteras, tanto entre los Padres griegos como entre los Padres latinos y protestantes, que nos explican cómo y bajo cuáles condiciones un Rey puede hacer una guerra y seguir siendo cristiano, etc. No nos en redem os en esa c asu ística. Salvo raras excepciones (Espinoza, por ejemplo, o Hegel, pero en este último lo que desaparece es la ética, frente a la Razón de la historia, y la política se transforma, de hecho, en adoración de lo Real) esta separación atraviesa toda la historia de la filosofía occidental y es lo que tendremos que superar. H abrá que su p erar las éticas de la heteronomía, y para ello, en primer lugar, superar las políticas de la heteronomía. Nos hace falta una ética de la autonomía, que sólo se puede articular con una política de la autonomía. La autonomía no es la libertad cartesiana y mucho menos sartreana, el fulgor sin espesor y sin lazos. La autonomía, en el plano individual, radica en el establecimiento de un nuevo lazo de uno m ism o con su inconsciente, no se trata de eliminarlo, sino de filtrar la parte de los deseos que pasa a los a c to s y a las p alabras. E sta a u to n o m ía individual tiene un pesado condicionamiento de las instituciones. De allí que nos hagan falta, pues, instituciones de la autonomía, instituciones que otorguen a cada uno una au to n o m ía efectiva com o miembro de la colectividad y le p erm itan desarrollar su autonomía individual. Esto no es posible sin la instauración de un régimen auténticamente d em o c rá tic o y no sólo de palabra.En un régimen así, yo participo, efectivamente, en la instauración de las leyes bajo las cuales vivo. Participo p len am e n te y no a través de «representantes» o de referéndos acerca de problemas cuyos orígenes y consecuencias desconozco, sino con conocimiento de causa,


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n de modo que pueda reconocer en las leyes mis propias leyes, in clu so cuando no esté de acuerdo con su contenido, ya que tuve la posibilidad efectiv a de p artic ip ar en la fo rm ac ió n de la o pin ión com ún . U na autonomía de este tipo, ya sea en el plano individual o en el colectivo, no nos ofrece automáticamente una respuesta a todos los problemas que ofrece la existencia humana; siempre tendremos que vivir en las condiciones trágicas que la caracterizan, puesto que no siempre sabemos dónde están el bien y el mal, ni el plano individual ni el colectivo. Pero no estamos condenados al mal, tampoco al bien, ya que, la mayor parte del tiempo, podemos regresar a n o so tro s m ism o s, in dividual o colectivamente, reflexionar sobre nuestros actos, retomarlos, corregirlos, repararlos.

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"La violencia jam ás puede generar poder. Una vez que la violencia ha destruido toda la estructura del poder, no nace ninguna estructura nueva de poder. Esto es lo que Montesquieu quería decir cuando afirmó que la tiranía era la única forma de gobierno que lleva en sí misma, la semilla de la destrucción' Hannah Arendt.

LA V IO L A C IO N DE U N A A LIA N Z A EN T R E PATRIARCALISM O Y V IO L E N C IA

Las condiciones de violencia extrema, de muerte y corrupción social que vive el país, nos indican la existencia de una crisis de valores ; más que un vacío ético como se ha dicho, aparece un espacio enrarecido de múltiples manejos comportamentales que hacen la identidad de los/las colombianos(as). No obstante la confluencia moral y la diversidad ideológica de acciones y creencias, é s ta s aparecen su b o rd in a d a s a una id en tid ad fundamentada en el poder patriarcal del hombre expansivo y depredador sujeto a la ecuación del dinero. La falta de claridad en la identificación ética de nuestra realidad obedece a posiciones que tocan varias lógicas y han sido abordadas respondiendo a razones tan to ideológicas como económicas.

M ARTH A LÓ PEZ

Filosofa Universidad de Barcelona. Directora del Instituto de Derechos Humanos Guillermo Cano. ESAP Miembro del Grupo Mujer y Sociedad

LOS D ER EC H O S HUMANOS Las primeras apuntan al peso dejado en nuestras conciencias del catolicismo que sustituyó, de hecho, la relación con "lo sagrado” presente en los mitos precolombinos, por la religión "verdadera" aliada con el Estado, garantizándose por la vía del miedo un orden heredado donde la doble moral se impuso.

D E LA S M U J E R E S Las segundas se refieren a los procesos de modernización y globalización mundial de los últimos 50 años, donde el país se ha visto abocado a transformaciones sociales y económicas con el costo de acomodación que el cambio implica; ello se ha traducido


en la elección de modelos de desarrollo que conducen a la consolidación de un yo del m ercado b asad o en el c o n su m o y el enriquecimiento sin limitaciones.

costos del conflicto arm ado en Colom bia durante los últimos cinco años ascienden a 12 billones de pesos, lo que equivale a un costo anual del 4% del PIB, en promedio).

A la descomposición social y ética que vivimos se añade la aparición de la ecuación del dinero a cualquier precio, donde no sólo está represen tad o el n arc o trá fico y el paramilitarismo, sino también la codicia de los g ru p o s liberales y c o n se rv ad o res que agenciaron la violencia h istó ric a para apropiarse de la tierra (a su turno). Habría que asignar otra cuota de responsabilidad violenta a la guerrilla que viene claudicando sus intereses de transformación social por el afán de lucro traduciendo sus acciones en la falta de respeto a la población civil víctima del fuego cruzado de los actores arm ados, el m in ado de los cam p o s, el se cu estro indiscriminado y los atentados a oleoductos.

No existe la imparcialidad del Estado que promueva el desarme de los implicados; las acciones que se han realizado para negociar la paz parecen conducir tan sólo a mantener en su sitio algunos puestos públicos de quienes realizan esfuerzos de negociación sin éxito.

En toda esta nefasta actividad de devastación y muerte no podía faltar la responsabilidad de los ganaderos y los empresarios industriales ávidos de dinero. Estos sectores privilegiados han sido re sp o n sab les de la gran brecha económica entre pobres y ricos, han impedido una reforma agraria integral, manteniendo su poder por la fuerza, porque como lo anota Estanislao Zuleta "El éxito de la acción violenta se debe a la acción urbana configurada mediante el apoyo de la clase popular condenada a la miseria".(Zuleta, 1990) La legitimidad del Estado colombiano se ha visto demeritada por la im posibilidad del mismo para garantizar la vida y el respeto de la dignidad ciudadana. El prestigio de las fuerzas armadas sufre cada vez menos crédito. La violación por esta in stitu c ió n de los Derechos Humanos es asunto consabido y los esfuerzos que propenden por la paz a través del Protocolo II de Ginebra y la humanización de la guerra parecen ser inútiles. Cada día constatamos el incremento del gasto público para ampliar el pie de fuerza y financiar la guerra (de acuerdo con la unidad de Justicia del Departamento Nacional de Planeación, los

El re su ltad o es un país que com bin a la violación de los derechos humanos y de las libertad es p o lític as, la pobreza y la concentración de la riqueza, pero sobre todo la p ersiste n cia de la violencia com o form a generalizada en los campos y ciudades. L A P R E C A R IA R E F L E X IÓ N E N T O R N O A L A V IO L E N C IA . Cuando queremos abordar el problema de la violencia, cu an d o qu erem o s pen sarla, o b se rv a m o s un fa lta n te filo só fic o en la reflexión que antecede. Nos encontramos ante la dificultad que significa desmontar el patriarcalismo, el cual ha visto inevitable la pulsión agresiva que elimina al contrario. Es de hecho la consecuencia de la supeditación de la vida a la muerte lo que subyace en este p ro ce d im ien to de e se n c ializ ació n de la violencia que dom in a en el p en sam ie n to heredado. La filosofía ha entendido disyuntiva la tensión de fuerzas que mueven la vida dando una solución lógica de oposición al misterio que vive en el núcleo de la realidad que desconocemos. El término negatividad está presen te en el im a gin ario d o m in a n te y condiciona una idea de vida y muerte como té rm in o s a je n o s entre sí y m u tu a m e n te excluyentes. Como lo anota Luigi Pareyson: "la Filosofía tiene que abrir los ojos ante el problema del mal que presupone la presencia en el universo


de la negación, entendida no como oposición lógica sino como fuerza negativa y destructora que con fuerza devastadora atraviesa toda la realidad. En el corazón de la realidad no hay sólo negatividad y entre estos dos términos no hay síntesis ni aún didáctica conciliadora, sino tensión y lucha. Hay una sola fuerza que anima tanto el bien como el mal, es decir la libertad pero por ello mismo la libertad es doble, ambigua : es libertad positiva y libertad negativa, capaz de afirmarse en el acto mismo en que se niega el ímpetu creador y al mismo tiempo de auto omnidestrucción... sobre la humanidad puede un destino de expiación arcano y cruel y el vínculo que une inseparablemente la culpa al sufrimiento es extremadamente misterioso "(Parey son,

1994 ¡25) E sto quiere decir que ha h abid o una traducción de la tensión de las fuerzas que dom in an la vida por un m odo radical de eliminación del otro donde prima la violencia muda y brutal. Este modo se ha naturalizado, se ha esencializado pasando a ser inapelable. El origen arcaico del m odo violento de relacionarnos toca muy profundam ente la operación del patriarcalismo, y la agresividad que domina lo humano se traduce en goce de la econom ía viril toda vez que ha sabido interpretar su acción com o soberana. La literatu ra de los hom bres ha considerado su blim e la cru eld ad y el goce an te el sufrimiento; las sensaciones asociadas a su erotismo validan la fuerza como expresión de dominio. El erotismo masculino ha asociado violencia y creación artística, ha estrechado la relación eros y thanatos como expresión de n egación y principio in cu estio n ab le. El escritor italiano Felipe Marinetti afirmaba en sus textos de poesía futurista que "la ráfaga, el cañoneo, los disparos, los perfumes y los olores hacen de la guerra una bella sinfonía”, al igual que E rn est Jü n g e r en su libro "Tempestades de acero" advierte que la guerra in sp ira se n tim ie n to s de goces su blim es. (Jünger, 1987)

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"La peor maldición que pesa sobre la mujer, es estar excluida de esas expediciones guerreras. El hombre se eleva ante el animal al arriesgar la vida, no al darla. Por eso se ha dado la superioridad al sexo que mata y no al que engendra "(De Beauvoir, 1983 :91)

La c a z a y la guerra con d icio n aro n u nas valoraciones y privilegios con relación a los sexos; determinaron el ámbito de lo público y lo privado bajo prohibiciones que no tardaron en constituirse en tabú. La asignación a la mujer del espacio para la recolección y cocción de los alimentos significó la construcción de un cuerpo fem en ino e s tig m a tiz a d o para ejercer el poder de lo público. La naturaleza in vad ió el cuerpo de m ujer haciéndole participe de una simbología adversa al éxito sobre el animal y la muerte. La soberanía del sujeto masculino que ha defin ido una verdad sobre el m undo, la violencia y la guerra, sumadas a la economía viril, han hecho reinar la crueldad con su cuota de placer ante el sufrimiento propio de los a c to s a so c ia d o s a la fuerza y el valor manifestados en el combate. C om o diría Hannah Arendt refiriéndose a Eichman cuando fue juzgado en Jerusalén : "A pesar de lo monstruoso de sus actos, el agente no era un monstruo ni un demonio; la única característica específica que se podría detectar de su pasado fue algo enteramente negativo: no era la estupidez sino una curiosa y absolutamente auténtica incapacidad de pensar."( Arendt, 1993) Esta incapacidad de pensar no es privativa de los llamados villanos que realizaron los actos del holocausto o las masacres de Urabá. Toca también a los llamados científicos, incapaces de asumir el compromiso ético que implica entender la vida acorde con el misterio que im p lica . "Conciencia significa conocer conmigo y por sí mismo", un tipo de reflexión que se a c tu a liz a en el m ism o acto de pensamiento que realiza.


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m La actividad de conocer es una actividad de construcción del mundo e implica siempre pen sar de nuevo. De allí que p en sar la violencia es de-construirla, des-articularla y esto requiere avistar el modo de su operación y las condiciones de posibilidad de la misma. La violencia suele canalizarse como bien lo vio René Girard (Girard, 1978) , por la vía de lo sagrado en las sociedades primitivas; y en fes sociedades más modernas el mecanismo social y cultural para poner coto a la violencia, es la justicia. En Colombia se ha carecido de una operación efectiva y reconocida de las normas que avalan la justicia, de tal manera que la sociedad colombiana que ya no es tradicional y todavía no es moderna, presenta un colapso del aparato judicial con una impunidad del 97%. De ahí que el conflicto se resuelva por la vía del hecho, a través de la privatización de la justicia, cuando se quiebran los referentes morales que mantienen una idea de Estado, de familia y sociedad, y al no ser reemplazados por otros donde los conceptos de identidad y ciudadanía se erijan nuevos y cam bian tes, aparecen dinámicas particulares basadas en la exclusión y la eliminación del contrario donde la violencia se consolida. Los mitos serían vías de canalización de la violencia, lugar imaginario de atenuación y de resolución donde prevalece el con flicto relatado y vivido a la m an era de una explicación que siem pre abre el sen tido. Cuando la hermenéutica señala la necesidad de volver al mito, no para reducirse a él o volver a él para disolverlo, sino para profundizarlo con el ánimo de buscar otra revelación que debilite la razón que tenemos, no hace sino recordarnos la importancia de lo sagrado como forma soberana donde pervive otra lógica diferente a la razón exclusiva y disyuntiva. María Zambrano nos dice "En lo sagrado no hay todavía cosas, el hombre siente como viviente todo lo que lo rodea, corresponde a lo que se ha llamado animismo, el mundo de lo sagrado que es ambiguo y confuso.

ambivalente, bueno y malo sin separación, adscrito a un lugar a veces a un momento del tiempo, la aparición arrebatadora de modo fugitivo"( Zambrano, 1991 : 274)

Preguntarse por el mito no es preguntarse por la semejanza, es preguntarse por la alegoría; la alegoría es lo que no ha pasado, lo que no ha tenido lugar ni pasará nunca, de ahí que la diferencia perviva en el tiem po que ella propone, perm itiéndonos identificarnos y rehacernos temporalmente. C onstituye un pensamiento transversal frente a ese continuo m o v ern o s en el terreno de lo útil "real discursivo" que ha con d u cid o la razón patriarcal que nos precede. Lo que si no ha reconocido la hermenéutica es que los mitos que tenemos son masculinos y que la fuente de su inspiración está basada en una voluntad colectiva que resolvió el orden femenino sujetándolo al dominio del Dios que adoramos. En Colombia la religión católica convirtió lo sagrado, (que no es bueno ni malo por definición) en una actitud doctrinaria de fé única y verdadera; satanizó al opositor, avalando los principios políticos de quienes representaron sus intereses haciendo visible la d isp u ta liberal y c o n se rv ad o ra com o excluyente e irreconciliable. La violencia actual y atroz que vive el país es una deuda antigua que tiene que ver con la erradicación de lo sagrado, como por ejemplo los distintos modos de representar el universo del mundo de los indígenas y dentro de este, los modos distintos de erigir lo masculino sobre lo femenino, añadido a la intolerancia real, el dato imaginario que da cuerpo a la cultura. Hoy la población civil es víctima del fuego cruzado de paramilitares, ejercito y guerrilla. Un ejem plo de ello es el d e sp laz am ien to forzoso de más de 750.000 personas en esta década, entre las cuales el 58.6% son mujeres. Todo esto tiene que ver con la impunidad aludida y la falta de la justicia en Colombia, porque la justicia no es la actitud mental o

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racional que creemos poner en acción cuando nos encontramos ante el acontecimiento que nos forza a dirimir un conflicto. La justicia pone en acción la experiencia que se ha interrogado sobre los juegos del lenguaje, sobre las fo r m a s de vida para v alorar la entrega y la generosidad por encima de los criterios individuales y autárquicos. La justicia implica una redefinición de la vida sobre la muerte, acudiendo a la indeterminación que le es propia y al c arác ter de con tin g e n cia consustancial a lo humano. La justicia en todo caso toma partido por la responsabilidad ante sí mismo/a, como un modo de crecimiento, como un reto sensible ante la tragedia que ronda al dolor del otro/a. La justicia es un compromiso con los que vienen para que la memoria de nuestro hacer contribuya a la creación y al futuro. Si h em os dicho que en C o lo m b ia no ha existido la justicia estamos hablando de ese intervalo entre lo individual y lo colectivo que no ha sido pensado ni vivido, porque además su b siste un espacio in d eterm in ad o en lo público donde la idea de ciudadano(a) que interpele y actúa, esta vacía de significado . La diferencia com o tal no ha sido objeto de cuidado y respeto, podríam os decir que todavía pervive la intolerancia sexual, étnica y religiosa. El re sp eto a la diferencia toca ro tu n d a m e n te la llam ad a in terioridad u m an a; h ered am o s u nos im agin ario s convenidos basados en la violencia que han hecho de nuestros yoes, entes al servicio de la muerte sobre la vida, renuentes a la dificultad que implica proveerse de unas identidades autónomas, un sí mismo/a capaz de abordar la contingencia que significa la vida; hemos convertido nuestro dolor en resentimiento y configurado una noción de sujetos basados en el hedonismo del consumo del dinero.

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En el modelo de desarrollo que propone el liberalism o, la con certación y el acuerdo d em ocrático que le sigue al principio de igualdad de oportunidades, está impedido por ese otro derecho a perseguir intereses sin impedimentos que avala al capitalismo que

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vivimos; los Derechos Humanos y la justicia parecen estar de nuevo al arbitrio de intereses masculinos de dominación real. Como bien lo vio Mary Dietz: “ El liberalismo no proporciona el lenguaje ni los conceptos que pueden ayudarnos a entender las diversas clases de interdependencia humana que forma parte tanto de la familia como de los gobiernos, ni articula una definición feminista de la buena vida".(Dietz, 1990) Hay una alianza evidente entre la violencia y el liberalism o económico. La brecha de la pobreza se expande dando lugar al exterminio de p oblacio n es en teras. La definición de "buena vida" pasa por la reflexión de vida que ueremos, pero sobre todo por el acto delicado e recogimiento que significa admitir que la vida nos supera y que cualquier acción de conocimiento implica una incidencia en el mundo de los hechos que dirige y puede gestar un desacuerdo cuyas consecuencias no son previsibles en términos del futuro. "Lo viviente - nos dice Luce Irigaray - ilumina los rostros a su alrededor., lo viviente se atreve y no se somete, pero respeta, tanto a la naturaleza como a los otros, innova salvaguardando la obra de la atracción en la medida que es buena. Progresa sin acumular, comparte sin complacencia. Es prudente y audaz. No promete sino lo que puede cumplir. En él es posible confiar. De él, esta permitido recibir sin renunciar a uno/a mismo/a".

(Irigaray, 1994 :33) Podríamos decir que lo viviente y el misterio que se le asimila nos coloca frente al dato de construirnos a nosotros/as mismos/as; toca las relaciones con los bienes materiales, con los o t r o /a s y nos urge a con stru ir unas identidades inéditas todavía en el mundo. El punto más sensible para la alternativa ética real es el dolor com o referente para la construcción de identidades. No sólo porque la experiencia constituye la base de la acción que nos humaniza, sino también porque el


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sufrimiento ha su stituid o la adm isión del dolor como propio del conflicto que hace la existencia vivida. H em os dado paso a la v en gan za, esa otra n a tu ra le z a donde el sufrimiento y la culpa avivan la retaliación y donde interviene el terror sin término.

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B IB L IO G R A F IA

n Zuleta, Estanislao: "Violencia Política en Colombia". Revista

Como nos dice Hannah Arendt "el dolor es el único sentido interno encontrado por la introspección que pueda rivalizar independientem ente de los objetos experimentados con la evidente certeza del razonamiento lógico y matemático".(Arendt, 1994 : 404) Es cierto que lo único que releva el dolor es el goce, pero sólo nos es posible el goce a los (as) colom bianos(as), cuando h ayam os hecho juntos(as) una exhumación simbólica que signifique rescatar la vida a través de su redefinición y rescatar la fuerza descomunal de la libertad de quienes nos comprometamos con el pensar, lo que im p lica a su vez desactivar el reino de la muerte y la guerra. Hay que construir un lenguaje de la paz , dar cum plim ien to al m an d ato de "saber que estamos soñando" y proyectar lo posible como acción de futuro. Se trata de apropiarnos del saber que construya porvenir, mediante esa propuesta delicada y sutil como modo único para desmontar los artefactos de la venganza y la retaliación que adeudan el vínculo con el p asad o. Se tra ta de c o n v ertirn o s en desarticuladoras sociales de los mecanismos explosivos de eliminación del otro y de la otra como modo único que tenemos para disolver el ligamen entre patriarcalismo y violencia.

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teorías de la ciudadanía. Revista Debate Feminista, Año I ,

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Vol. I. Marzo 1990. Irigaray, Luce: "Amo a ti", Ed. Icaria, Barcelona. 1994 Arendt, Hannah: "La condición Humana". Ed . Seix Barral,

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Barcelona. 1974.

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ALG U N A S NOTAS

La p artic ip ac ió n p olítica de las mujeres en América Latina no es un hecho nuevo. Desde los tiempos, ahora lejanos, de la conquista y la Colonia ellas han jugado un papel central, pero ignorado por los que escriben la h istoria. Aún hoy, cu an d o el fem in ism o de la región ha desbordado las

múltiples

S O B R E E L F E M IN IS M O

m o v im ien to s con dem andas específicas y novedosas, persiste en algunos círculos la creencia de su caracter "derivativo,'' de movimientos feministas de países industrializados.1 El propósito de este ensayo es abordar las manifestaciones del nuevo feminismo en algunos países del continente a través del análisis de los trabajos de conocidas feministas. Se busca por un lado, identificar los escenarios políticos, que orientarán la actividad de los m ovim ientos fem inistas; por otro lado, se exploran las variadas facetas de las demandas de las mujeres de la región en el lapso de los últimos veinticinco años.

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G U IO M A R D U E Ñ A S

Historiadora Ph D de la Universidad de Texas Profesora Asociada del Departamento de Historia, Universidad Nacional de Colom bia. Miembro del Grupo Mujer y Sociedad

Y L A V ID A P O L IT IC A

LA D É C A D A D E LO S A Ñ O S S ET EN T A La disposición política del temprano feminismo latinoamericano estaba ligado a la efervescencia de los movimientos de izquierda, cuyo discurso se centraba en la opresión de clase y en la vía revolucionaria

S e ^ ' E N A M E R IC A L A T IN A

El m aridaje entre marxismo y feminismo probó ser frustrante para el movimiento de mujeres en varios sentidos. En primer lugar, la opresión de las mujeres era interpretada exclusivamente en términos de clase, diluyéndose o negándose la especificidad de los intereses propios del género femenino. En segundo lugar, el izquierdismo más radical era francamente hostil a las ideas feministas a las que consideraba

I Jane S Jaquette. The Women's Movement in Latin America Participation and Democracy (Boulder: Westview Press, 1994), pp 2-3


m como expresiones propias de una burguesía decadente, y perjudiciales para la formación de las mujeres de la clase obrera. 2 Se aducía que el fem in ism o era el p ro d u cto de las contradicciones que existían en los países altamente industrializados y que por lo tanto resultaba irrelevante para los países del Tercer Mundo. Finalmente, los dicursos sobre la lucha de clases se trasladaron a la práctica cotid ian a de las m ujeres, g e s tá n d o s e un peligroso antagonismo entre las militantes que asumían la vocería de las mujeres de base (supuestamente las verdaderas oprimidas) y las feministas profesionales de clase media, de las que se decía que estaban imbuidas de ideas extranjerizantes y poco relevantes para la realidad latinoamericana.

político de cada nación. En los países con dictadura militar, buena parte de las luchas se cen trab an en la d efen sa de los derechos h um anos. Se respondía al m ilitarism o de estado denunciando su autoritarismo como la forma más refinada de opresión patriarcal.3 En Argentina, el movimiento de Las Madres de la Plaza de Mayo reclamando a los hijos desaparecidos por el régimen militar. En Chile, abriendo los hogares para proteger a los perseguidos políticos. En Brasil, creando los clubes de madres y de mujeres. La acción de estas mujeres se salía del cauce tradicional de la política masculina. Era una propuesta moral en defensa de la vida, y del reconocimiento de la legitimidad del rol materno, aunque todavía dentro de los principios del patriarcalismo.4

Pese a estos constreñimientos ideológicos, en la década de los setenta los movimientos de m ujeres y el fem in ism o ad qu irieron dim ensiones nuevas. M últip les ten sion es generaron cam bio s en el fem in ism o con respecto a la sociedad civil y al estado. El panorama- político de la región era candente y diverso: En los países del Cono Sur, Brazil, A rgentina, Chile y U ruguay, se habían consolidado regímenes militares autoritarios marcadam ente represivos; en países como Colombia y Mexico continuaba la democracia formal, menos opresiva pero limitante para la participación p olítica de los sectores populares. En el campo económico el fracaso del malconcebido desarrollismo económico estaba dando señales de estancamiento hacia mediados de los setenta. En este agitado p an o ram a las m ujeres en c o n traro n los motivos y las oportunidades para convertirse en actores políticos legítimos.

En el Perú, el colapso económico y la crisis social p ro d u c id as por las m e d id as de austeridad impuestas por Velasco Alvarado, canalizaron la movilización de las mujeres hacia el logro de condiciones m ínim as de sobrevivencia. Allí como lo señala M aruja Barrig, la demanda no era por recobrar los derechos democráticos de épocas anteriores poco entendidos y poco ventajosos para los sectores populares sino por salario s y mejoramiento en las condiciones de vida de los sectores menos favorecidos.5

La m o v ilizació n de las m u jeres to m ó diferentes caminos de acuerdo con el clima

En los países con democracia limitada como México y Colombia en donde los canales de comunicación entre el régimen político y la sociedad civil no se cierran, no hay una ruptura abrupta de la participación ciudadana, y por lo tanto las banderas feministas no se alinderan nítidamente al lado de los derechos ciudadanos o de los movimientos masivos de mujeres populares. La participación política de las mujeres es por lo tanto débil en esta época. El curso del m o v im ien to no se altera de

•Norma Stoltz Chinchilla. «Marxism, Feminism and the Struggle for Democracy in Latin America.» en Arturo Escobary Sonia E. Alvarez, (eds.) The Making of Social Movements in Latin America Identity. Strategy, and Democracy (Boulder. San Francisco, Oxford. Westview Press, 1992). p 40. ’ Nancy S. sternbach. Marysa Navarro-Aranguren. Patricia Chuchryk y Soma E. Alvarez. «Feminism in Latin America: From Bogotá to San Bernardo,»en Arturo Escobary Soma E. Alvarez (eds ), The Making of Social Movements, p.210. 'Maria del Carmen Feijoó con Marcela María Alejandra Nan. «Women and Democracy in Argentina.» en Jane S. Jaguette (ed). The Women's Movement in Latin America. (Boulder, San Franciscoy Oxford: Westview Press. 1994) p. 113. 5Maruja Barrig, «The Difficult Equilibrium Between Bread and Roses Women's Organization and Democracy in Peru,» en Jane S. Jaquette (ed) The Women’s Movement., pp. 151-177,

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m an era n otable, salvo en su au m e n to numérico. El feminismo de tradición de clase media, de mujeres profesionales y estudiantes continúa abriéndose camino. En Colombia, algunas mujeres militantes se retiran de sus partidos en búsqueda de autonomía. Pero el signo será el de la confrontación entre el fe m in ism o a u tó n o m o y las m u jeres militantes.6

en to n ces c o n st itu ía n una m inoría. Las c irc u n sta n c ia s de la década llevaron a robustecer los movimientos de mujeres que consideraban la lucha contra las oligarquías pro-imperialistas como el objetivo prioritario, y que tachaban los discursos feministas sobre la opresión de las mujeres por los hombres, como irrelevantes para la lucha de las mujeres populares.

R esum ien d o, la década de los se ten ta es propicia.para la movilización de las mujeres. El cald ead o am b ie n te p olítico e stim u la su acercamiento al terreno de lo público, a través de las exigencias al estado de responder por h ijo s y p arien te s d esa p arec id o s, y de la expansión de los m ovientos de base cuyas d e m a n d a s se refieren al reclam o de condiciones mínimas para la supervivencia. Los logros obtenidos deben analizarse a la luz de la particulares circunstancias de la época. La oposición de las mujeres a los regímenes militares se hizo desde los m ovim ientos y p a rtid o s de izq u ierd a desde donde se obstaculizaba la visualización de las estragias p ro p ia m e n te fe m in ista s den tro de los m o v im ie n to s de resisten cia. Como acertamente los señala Sonia Alvarez para el caso del Brasil, "La paridad de los géneros en la teoría revolucionaria llevaba a los revolucionarios a ignorar o negar las verdaderas diferencias entre hombres y mujeres con profundas implicaciones para las mujeres en los movimientos de resistencia."7 La o rto d o x ia revo lu cio n aria hacia difícil cuestionar las relaciones de poder e impedía a las mujeres exponer sus criterios sobre la teoría y la práctica revolucionaria.

El feminismo con intereses estratégicos de género no estaría en la agenda de los grupos de mujeres de la década; primaban entonces los in tereses p rác tico s y se prom ovía la movilización de las mujeres para las demandas por los derechos h u m an o s y el logro de mínimas condiciones de vida de las mujeres de los sectores populares sin pretender cuestionar la legitimidad de la sociedad patriarcal.

Dentro del movimiento feminista era palpable la c o n trad icc ió n entre aq u ellas que consideraban la lucha de clases como anterior a cualquier otro interés político, y aquellas que tenían intereses específicos de género, que

LA D É C A D A D E LO S A Ñ O S O CH EN TA El feminismo de los años ochenta evolucionó hacia formas nuevas debido a la emergencia de la crisis económica que azotó en forma general a los países de la región, a la transición hacia la democracia que experimentaron los países con regím en es a u to rita r io s y a la in te rn a c io n a liz a c ió n de las d em an d as fe m in ista s que en con traro n un cam po abonado en la América Latina. Es im p o rta n te an o tar que la m archa del fem in ism o en el continente tiende a una mayor diferenciación en este período, debido a los procesos políticos diversos que se vivieron y que afectaron de manera d istin ta a las mujeres. El paso hacia la instauración de gobiernos democráticos en países como Brasil, Argentina y Chile, dan lugar a la revitalización del movimiento de mujeres. Por un lado, los n uevo s gobiernos, bu scan d o legitim arse,

6Olga Amparo Sánchez Gómez, «El movimiento social de mujeres,» en Magdala Velásquez Toro (ed.) Las muieres en la historia de Colombia. (Bogotá: Consejería Presidencial para la Política Social. 1995), p. 383. 7Sonia E. Alvarez, «The (Trans)formation of Feminism(s) and Gender Politics in Democratizing Brazil,» en Jane S. Jaquette (ed.), The Women’s Movement..,p. 17. Traducción al español de la autora.


vieron la necesidad de incorporarlas den tro del p r o c e s o d e m o c r á t i c o a t r a v é s de u n a legislación favorable a sus dem andas. Así, en B r a s i l p o r e j e m p l o , se c r e ó e n 1 9 8 3 el "Conselho Estudual da Condicao Fem enina" que rep la n te a b a la v in cu la ció n d el m o v i m i e n t o de m u je r e s c o n el e s ta d o . E n Chile, por iniciativa g u bernam en tal se crea el S E R N A M (Servicio N a c io n a l de la M u je r ) , 8 algunos de cuyos ob jetiv os eran: «dignificar y valorar el papel ju g a d o por las mujeres en la sociedad; d esarro llar y p ro p o n e r políticas sociales para refo rzar la fam ilia; p ro m o ver programas que dignifiquen y valoren el trabajo doméstico y su papel indispensable para el funcionamiento de la familia y la sociedad ...»9 En A r g e n t in a el g o b ie r n o c reó la c o m i s i ó n p arlam en taria C O N A D E P (C o m it é N a cio n a l para los D e s a p a r e c id o s ) para s a t i s f a c e r las promesas pre-electorales hechas a las m ujeres q u e l u c h a b a n p or el r e t o r n o de su s se res queridos.10 Pero s in d u d a , la c o n q u i s t a de e s p a c i o s p o l í t i c o s e n e s t a n u e v a fa s e p a r t ió de las iniciativas de los m o v im ien to s de mujeres. Se b uscaba presionar al in terio r de los partidos p o lític o s y de las o rg a n iz a c io n e s del es ta d o para llevar las necesidades de las m ujeres a la a r e n a p o l í t i c a . L a s g a n a n c i a s de su participación fueron im portantes. En el Brasil se am plían los beneficios incluyendo derechos l a b o r a l e s , g u a r d e r í a s i n f a n t i l e s a n iv e l n a cio n a l, a u sen cia s por m a te rn id a d , y r e fo rm a s e d u c a tiv a s a n t i s e x i s t a s . En C h ile, r e f o r m a s le g a le s s o b r e a s u n t o s c o m o el d i v o r c i o , el a b o r t o t e r a p é u t i c o y la crim inalización de la violencia familiar, fueron presentadas al parlam en to para ser discutidas p or el m o v i m i e n t o de m u j e r e s . 11 En A rg en tin a se fu n d ó La A gen cia N a cio n a l de M u j e r e s , 12 p o s ib ilita n d o su p resen cia en la estructura estatal, creando un clim a de m a y o r r e c e p t i v i d a d y r e s p e t o a la s d e c i s i o n e s

p e r s o n a le s f r e n t e a la r e p r o d u c c i ó n . A q u í c o m o en Chile, la violencia fam iliar em p ezó a ser reconocida c o m o un problem a de carácter social. N o o b s t a n t e , la lu n a de m i e l e n t r e lo s m o v i m i e n t o s de m u j e r e s y lo s n u e v o s g o b ie r n o s d e m o c r á t i c o s fu e e f í m e r a . A las m u je re s se les relegó a sus v iejo s roles y su participación política se ha visto reducida a lo largo del período de con solid a ció n del nuevo r é g i m e n d e m o c r á t i c o . El p a s o de la prom ulgación de una legislación sensible a las d e m a n d a s de las m u je r e s y a su p u e s ta en p r á c t i c a h a p r o b a d o ser e x t r e m a d a m e n t e difícil lo que ha llevado al rep lan te a m ien to de la participación de las m ujeres en el estado y a la d e s m o v i liz a c i ó n f e m e n in a d e n t r o de los viejos canales de participación. Es claro que la dificultad de in t e r a c t u a r c o n a c t o r e s m a s c u lin o s q u e c o n t i n u a b a n e n su práctica política encasillados d en tro de m oldes p a t r i a r c a l i s t a s , era u n a d i f i c u l t a d m a y o r , sentida desde el período de la transición. Esto explica que m u c h o s grupos de m u jeres optaran p o r u n a c t i v i s m o l o c a l i z a d o f u e r a de lo s m árgen es de lo in s titu c io n a l, pero exigiendo del e s ta d o los d e re c h o s del gén ero . El v iejo debate entre las in tegracion istas que a c tu a b a n d e n t r o de lo s c a u c e s f o r m a l e s , y las a u to n o m is ta s que ex p lo rab an nuevas m o d a lid a d e s de o r g a n i z a c i ó n y e s t r a t e g i a s a le ja d a s de ca m in o s trilla d o s, se r e c o n t e x t u a l i z ó . El d e s e n c a n t o de las in tegracion istas por los logros lim itad os de la p a r t i c i p a c i ó n d e n t r o del e s t a d o y el c lim a p o l ít ic o q u e i n v it a b a a la p r o l i f e r a c i ó n de m o v im ien to s civiles de toda índole, favoreció la m u l t i p l i c a c i ó n de g ru p o s a u t ó n o m o s de mujeres, cuyos proyectos no se lim ita b a n a la dem anda de una participación en el á m b ito de lo público.

8 Patricia M Chuchryk. «From Dictatorship to Democracy. The Women's Movement in Chile.» en JaneS. Jaquette led.I The Women's Movement ,.p 87. ’ Ibid 10Maria del Carmen Feijoó con Marcela María Alejandra Nan, «Women and Democracy in Argentina,» p. 119 11 Patricia Chuchryk. «From Dictatorship...» p. 89. 12 Maria del Carmen Feipó con Marcela Maria Alejandra Nari. «Women and Democracy...» p 121.


Los moldes tradicionales de la participación política, que marcan una tajan te división entre el mundo de lo público y de lo privado, re su lta b a n e stre ch o s para las m ujeres. Rescatar el espacio de lo cotidiano y superar la visión de polaridad entre lo privado y lo público era un objetivo de los movimientos autónomos de mujeres. El m o v im ie n to de m u jeres no refleja un proceso homogéneo, sino por el contrario, se canaliza en una multiplicidad de procesos que evidencia a su vez la diversidad de situaciones sociales y políticas de los países de la región. En México, como lo señala Marta Lamas, las experiencias de las mujeres frente al sistema político no ha tenido una trayectoria parecida a la de los países del Cono Sur. En México no ha habido una tradición de movilización, de participación y debate de los sectores civiles de la p oblación y la in fluencia de la iglesia católica y del machismo de los mexicanos han c o n strib u íd o a la m o rig eración de las expresiones feministas.13 En las décadas que e stu d ia m o s, el m o v im ien to sigue siendo c o n fo rm a d o por m u jeres de v an gu ard ia, universitarias y militantes políticas de clase media, sin mayor capacidad de compromiso con los sectores de mujeres populares.14 De acuerdo con la autora, el feminismo de las mujeres de clase media no ha logrado influir en la movilización de amplios sectores de las mujeres populares y a su vez ha tenido pocas repercusiones en torno a dem andas por el cambio de lo cotidiano, en la medida en que su posición de clase les ha permitido el disfrute de cierto bienestar económico y social. N o obstante, la crisis económica que trajo consigo el deterioro de las condiciones de vida de las m u jeres en particular, p ro du jo el surgimiento de organizaciones que trabajaban en favor de los sectores de mujeres populares. Ahora el protagonismo se orientaba hacia los sectores de base y al movimiento amplio de mujeres y a una cierta salida de la escena de las feministas.

5.°

El Encuentro Feminista Latinoamericano, que tuvo lugar en la ciudad de Taxco (1986), puso en evidencia las divergencias de vieja data entre la corriente de las feministas populares, que abogaban por propuestas políticas, y la corriente del feminismo de vanguardia, más interesado en asuntos estratégicos del género. Durante los años noventa se ha ampliado el espacio de p ro ta g o n ism o de las m ujeres m exicanas. Lam as sin tetiza los logros del d isc u rso fe m in ista en tres p u n to s: "La profesionalización mediante financiamiento de los grupos no gubernamentales con militantes feministas; la legitimación académica del tema mujer, con la proliferación de cursos, coloquios foros e investigaciones; y la consolidación, en el ámbito político, de figuras con orientación feminista."15 En Colombia, desde la década de los ochenta se consolida el movimiento social de mujeres y se produce cierta interlocución entre este y los grupos fe m in ista s.16 Bogotá fue la sede del Primer Encuento Feminista Latinoamericano en 1981, ev en to que con gregó a m ás de cin cu en ta o rg an izac io n es de m ujeres del continente. En Colombia, como en los demás países de la región, una situación de fondo consistía en el conflicto de intereses entre los g ru p o s de m u jeres in d ep en d ien tes o autónomas y las militantes o políticas. En las reuniones previas al encuentro las más difíciles discusion es giraron en torno a establecer quiénes tenían legitim idad para asistir al evento y cuál era la agenda relevante.17 Como era previsible, durante el encuentro no se logró la conciliación entre las dos tendencias, más bien, se clarificaron criterios en torno a las dos p o sicio n e s. Las que ab o g ab a n por la a u to n o m ía , co n sid e rab an que la fuerza revo lu cio n aria del p royecto fem in ista d e sc a n sa b a fuera de la in fluencia del

13Marta Lamas. «Algunas características del movimiento feminista en Ciudad de México.» en Magdalena León |comp), Muieres y Participación política Avances y desafíos en América Latina (Bogotá. CaracasyQuito T/M, 1994), p. 144. 14Ibid 146. 15Ibid. 159. 16Olga Amparo Sánchez Gómez. «El movimiento social.,.»p. 397. 17Nancy S. Sternbach y otras. «Feminism in Latin America . »pp. 216­ 217.


capitalismo y del socialismo. A su vez, las políticas o militantes aducían la necesidad de luchar dentro de los partidos políticos de izquierda, in co p oran d o a las clases trabajadoras. Para ellas el problema de las mujeres era ante todo un problema de clase.18 Durante los últimos años es notable el avance de los movimientos de mujeres autónomas y sus acercam ie n to s a p rocesos p olítico s centrales en la historia contem poránea de Colombia. Las organizaciones de mujeres se han movilizado por la paz y se han integrado al debate electoral p a rtic ip a n d o en las com ision es que red actaro n la nueva constitución nacional.19 En el Perú, de acuerdo con Maruja Barrig, la tran sició n hacia la d em ocracia no trajo consigo ventajas com parativas ni para los grupos feministas ni para los movimientos de m ujeres de base a pesar de la activa participación de las mujeres en todos los frentes de la difícil vida nacional marcada por la caída en barrena de la economía y por el su rgim ien to d isru p tiv o del m o v im ie n to Sendero Luminoso. Por un lado, la intención de un buen sector del fem in ism o de mantenerse al margen de los partidos políticos en defensa de su propia autonomía contribuyó a su a isla m ie n to no so lam e n te de los potenciales aliados políticos, sino también de las mujeres de base. Barrig arguye también, que el énfasis de las autonomistas sobre temas como el de la sexualidad y el de los derechos reprodu ctivos, sobre las urgen cias de la sobrevivencia que afectaban a la gran mayoría de las peruanas, contribuyó a la división del movimiento feminista. Virginia Vargas por otro lado, h abla del acercamiento de las dos corrientes en los últimos años: “se han form ado verdaderos

lazos de intercam bio y apoyo y solidaridad entre las vertientes y al interior de ellas ."20

Vargas, que no es tan pesimista como Barrig, sostien e que el asislam ien to inicial de la corrien te fe m in ista fue n ecesario para desarrollar una perspectiva política desde una concepción de género, tomando distancia de la forma usual de la política.21 Luego de ese e n sim ism a m ie n to , c o n tin ú a Vargas, la vertiente feminista no solo ha establecido un "nuevo trato" con los organismos políticos, sino que tam b ién ha a su m id o p ro y e ctos colectivos con organizaciones de mujeres de barriadas.22 No o b sta n te el avance de la v ertien te feminista, las condiciones económicas críticas que ha vivido el Perú desde la década de los ochenta y que ha afectado tan agudamente a los sectores de m ayor pobreza, ha creado condiciones para que la vertiente popular, la que involucra a las mujeres de base sea la de mayor desarrollo. Es asi como programas de bienestas tales como "el vaso de leche" y los c om ed ores p o p u la r e s ,'e str a te g ia s que buscaban enfrentar problemas inmediatos de subsistencia, ha permitido la vinculación de las m ujeres m ás pobres del Perú, con los estamentos políticos. El excepticismo persiste, a pesar de todo, entre algunas feministas como Barrig, quien anota que si efectivamente los p ro gram as con tra la pobreza han tenido efecto s positivo s, tales com o una m ayor com unicación de las mujeres entre si, un nuevo sentido de la politica, y una creciente habilidad para hablar en público y expresar sus d e m a n d a s sin temor, la p resen cia de las mujeres ha sido desde su roles tradicionales dado que se ha mantenido la división sexual del trabajo, alim entar a los ham brientos a través del trabajo voluntario los objetivos de los p ro g ram as se reducen a sa tisfa c e r dem andas inmediatas de sobrevivencia sin

18 IDid 217 19 M agdala Velásquez Toro. «La República liberal y la lucha por los derechos civiles y políticos de las mujeres,» en M ag d ala Velásquez Toro (ed.J Las muieres en la historia »pp. 192-194 20 Virginia Vargas, El aporte de la rebeldía de las muieres |Lima: Ediciones Flora Tnstán. 1989). p. 42.


que haya espacio para la fo rm u lació n de a s u n to s que te n g an que ver con las necesidades de las mujeres como tales y sobre todo, porque las mujeres están asumiendo de manera gratuita y en detrimento de su tiempo de descanso, servicios que corresponden al estado. 23 A manera de conclusión diríamos que en las últimas décadas, los cambios en los sistemas de gobierno han estimulado formas distintas participación de las mujeres en la política. Tal y com o lo señ alan S ap o rta, N avarro, Chuchryk y Alvarez, la presencia femenina en el espacio político es de denuncia y rechazo a la continuidad de viejas formas de dominio p atriarcal que to d av ía p ersiste n en las democracias latinoamericanas. 24 El reto al dominio político de corte masculino ha sido diverso dependiendo de las circunstancias particulares de cada país. Estrategias como la creación de alianzas con sectores progresistas, el rechazo abierto a los partidos tradicionales, la a u to n o m ía o la in teg ració n han sido opciones validadas por las latinoamericanas en tiempos en que el respeto por la diferencia ha cobrado legitimidad.

23 Maruja Barrig, «The Difficult Equilibrium...» pp. 165-173. 24Magdalena León. Mujeres y participación, pp.70-9.

5-


"El respeto que yo ten g o por otro, o que otro puede exigir de mí es p o r ende el reconocim iento de una dig n id a d en los demás hombres, es decir de un valor que no tiene n in g ú n precio, n in g ú n equivalente con el que pueda intercam biar el objeto de estimación.La hum anidad en sí misma es una dignidad, porque el hom bre no puede ser tratado p o r nadie, es decir ni por otro ni por él mismo com o un m ero medio, sino que debe ser tra ta d o siempre, al mismo tie m p o com o un fin: precisamente en esto consiste su d ig n id a d "

Em m anuel Kant. La Metafísica de las Costumbres-! .797

Esta dificultad histórica se ha traducido en el estigma de la discriminación, que marca a quienes tienen la categoría de diferentes, son valorados y tratad o s social, e co n ó m ic a y culturalmente como inferiores por causa de las diferencias de sexo, é t n ic a s , r a c ia le s , de edad y n a c io n a lid a d . La d is c r i m i n a c ió n ha m a y o re s ^ 0 o b s tá c u lo s

in h e r e n t e s ellos.

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M AGDA LA V ELA SQ U EZ TORO. A bogada de la Universidad. Pontificia Bolivariana Historiadora Universidad Nacional de Colom bia- Sede M edellin. Escritos: Coautora de la Nueva Historia de Colombia, Planeta, 1.989. Tomo IV La Condición Histórica y Social de las Mujer es. Directora Académica y Coautor^ de la Serie en tres Tomos de Las Mujeres en la Historia de Colombia: Mujeres, Historia y Política, Mujeres y Sociedad y Mujeres y Cultura, Editorial Norma, 1.995. Para Construir la Paz Conozcamos y Vivamos Los Derechos Humanos, en coautoría con Catalina Reyes, Editorial Susaeta, 1.991. El Derecho a Crecer en Paz, Presidencia de la República. I 995. Asesora externa en Pedagogía del Instituto Interam ericano de Derechos Humanos. Directora de la Corporación para el Desarrollo Humano- HUMANIZAR.

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REALES N U E S TR O S

para que la mayoría de los seres humanos en el planeta accedan al disfrute pleno de su dignidad humana y de los d e re ch o s, lib e r t a d e s y

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P A R T IC IP A R La participación de las mujeres en la vida política no ha sido incorporada a la historia que sobre la dem ocracia nos han contado. El reconocimiento de las mujeres como sujetos de la democracia es una historia que apenas empezó a escribirse en el mundo en las últimas décadas y no precisamente por que éllas no hubieran luchado por sus derechos de seres humanos. La cronología de las grandes rupturas filosóficas, políticas y sociales, los grandes h ito s de la historia de occidente han llegado en ocasiones, con siglos de diferencia para los grupos lesionados por esa gran dificultad hum ana para asumir las d if e r e n c ia s y por t a n t o los H A |> A |_| A ^ C D co n flic to s que I M I f M i I A \ W C de ellas se derivan.

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"El error fundam ental que vicia el criterio com ún respecto a la criatura del sexo fem enino es el de atribuirle un destino d e mera relación, de no considerarla en si, p o r sí, ni para sí, sino en los otros y para los otros"________________ Emilia Pardo Bazán- Memoria al Congreso Pedagógico Español- Octubre 16 de 1.892.

A L G U N O S A N T E C E D E N T E S H IS T O R IC O S .

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DERECHOS H U M A N O S

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En eso s gran d es g ru p o s de p erson as discriminadas en razón de datos aportados exclusivamente por la naturaleza, en los que no juega n in gún papel el ejercicio de la libertad, existe uno que además de vivir los rigores de la discriminación de su étnia, raza, edad o nacionalidad, soporta la subvaloración de que es o b je to por su sexo en toda la so cied ad y al in terior del g ru p o al que pertenece. Por esto, cuando hablamos de la historia de la d em o cracia y de los derechos h u m an o s tenemos que hacer referencia no sólo a la sabiduría que ésta propuesta política entraña para la so lu ció n de los p ro blem as de la convivencia humana, sino que también hay que h ab lar de los gran d es o b st á c u lo s y m e zq u in d a d e s de los d e m ó c ratas y de la democracia para con las mujeres. Los "padres" de la democracia en el mundo occidental, tan to en Inglaterra y Europa continental como en los Estados Unidos, se plantearon problemas fundamentales de la existen cia h um an a, de la b ú squ ed a de la felicidad, de la organización del conocimiento, de la economía, del arte, del estado, etc. Tanto Hobbes, Locke, Montesquieu, Rousseau, Kant, com o los ac to res de la R ev o lució n de Independencia de los Estados Unidos y los revolucionarios franceses, fueron incapaces de vislumbrar y aceptar la calidad humana de las mujeres. Condorcet constituyó una excepción, fué a b a n d era d o de los derechos de los protestantes, del fin de la esclavitud y de los derechos de las m ujeres. En la A sam blea Nacional Constituyente francesa, preguntaba en su alegato en favor de los derechos políticos de las mujeres: "... ¿ Por qué las personas expuestas al embarazo y a indisposiciones pasajeras no pueden ejercer derechos de los que nadie soñaría siquiera en despojar a los hombres que padecen gota cada invierno o se resfrían fácilmente ?" (Kelly Linda, 1.989) Durante esos mismos años de conmoción de la revolución democrática liberal, Olimpe de G ouges en 1.791 redactó y presen tó a la

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A sam blea Francesa la D eclaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana, fué acusada y llevada a la guillotina por ser una c o n sp ira d o ra que ab an d o n ó las v irtu d es propias de su sexo. En ése m ismo año, en Inglaterra, M ary Wollstonecraft publicó la Vindicación de los Derechos de la Mujer y en E stad os U nidos, Abigail A dam s, en 1.776 había escrito a su marido, el Presidente John A d am s, pidiéndole el reco n o cim ien to de derechos a las mujeres que con éllos habían forjado ésa nación y su independencia. D u ra n te el siglo X IX se llevaron a cabo im p o r ta n te s m o v im ie n to s so ciales que d esestab ilizab an al sistem a capitalista en ex p a n sió n , revo lu cio n aro n la vida institucional y aportaron nuevos elementos a la con cep ció n política, a la m an era de en ten d er la d em ocracia y los derechos h u m an o s, in co rp o ran d o los derechos económicos, sociales y culturales a los clásicos derechos individuales. En estos nuevos episodios, tampoco las luchas del p ro leta riad o lograron com pren d er e incorporar el respeto a la dignidad humana de las mujeres y por tanto éstas regresaban a sus lugares tradicionales luego de la efervecencia social, sin lograr ser reconocidas como sujetos de derechos y libertades. Solamente después de siglo y medio de haberse instaurado la democracia y en el contexto de las dos g ran d es g u erras de éste siglo, se proyectó el reconocimiento mundial de los derechos de libertad, de igualdad y de participación de las mujeres, precisamente en el marco del proceso de búsqueda de la paz. La igualdad de derechos ya había sido declarada en las repúblicas socialistas soviéticas, desde finales de los años 20, al igual que en algunos países europeos. La C om isión de postguerra, presidida por Eleanora Roosevelt, creada en las Naciones Unidas para formular una propuesta mundial de acción en materia de derechos humanos, redactó el primer documento contemporáneo


sobre esta materia: la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en la que luego de sortear múltiples dificultades se incorporó el reconocimiento de la dignidad humana de las m ujeres y de los d ife re n tes g ru p o s discriminados. La lucha de las mujeres en la resistencia contra el nazism o y el fascism o, su vinculación masiva a la producción, su brega diaria para el m a n te n im ie n to de las so c ied ad es que fo rm ab an parte de la c o n flag ra c ió n , las transformaciones culturales que ésto trajo en la conciencia y la vida de la población femenina de los países industrializados, el ingreso a la edu cación su p erior y posteriormente los avances en la investigación científica relativos a la reproducción humana, condujeron a una nueva gran revolución cultural que, como plantea Agnes Heller, no estalló, sino que simplemente ocurrió en las últimas décadas: es la revolución feminista, la revolución de las mujeres. En Colombia, también encontramos múltiples ep iso d ios que evidencian la lucha de las mujeres en los diferentes procesos sociales y políticos a lo largo de la historia nacional, sólo que nuestra historia hasta hace pocos años era investigada y escrita como si el país hubiera estado poblado por seres de un sólo sexo. La lucha de las mujeres colombianas por el reco n o cim ien to de su s d erechos fundamentales como seres humanos, se gestó en el seno de una sociedad confesional, pacata, clasista y excluyente y al interior de grupos vinculados a las ideas liberales y socialistas de finales de la década de los años veinte, que recibían el in flujo del m o v im ie n to so c ia ld e m ó crata del m u n d o. Tam bién en con tram os p aradójicam en te hom bres y m ujeres co n se rv ad o res y alg u n o s de la extrem a derecha que abo garo n por los derechos de las m u jeres en abierta contradicción con sus copartidarios. Esta h isto ria es d esco n ocid a por las m ism a s

militantes de ahora y su lucha no aparece en los re g istro s h istó ric o s de los p artid o s tradicionales. El re co n o cim ie n to c o n stitu c io n a l de la dignidad humana de las mujeres colombianas, de sus derechos y libertades en la vida pública y privada han sido produ cto de luchas que libraron mujeres y hombres progresistas desde la década de los años 30 y que se prolonga hasta nuestros días. Mujeres como Clotilde García de Ucrós, Georgina Fletcher, Ofelia Uribe, Lucila Rubio, M ercedes A badía y centenares de mujeres en distintas regiones del país realizaban programas radiales, nacían tomas de las sesiones del Congreso, escribían en periódicos locales y nacionales, tenían sus pro pio s ó rg an o s y re v istas fe m in ista s y femeninas desde los cuales ejercían su libertad de p e n sam ie n to , de o rg a n iz a c ió n , de participación política, para lograr reformas sustanciales en la estructura constitucional, legal y social del país. C o n un p e n sa m ie n to laico y p lu ralista, m u jeres liberales, c o n se rv ad o ra s, socialdemócratas y com unistas trabajaron m an o a m an o por e s ta s reivin dicaciones sociales, políticas, económicas y culturales. Queda todavía un largo camino por recorrer en bú squ ed a de la verdad h istórica de la participación de las mujeres colombianas en la consecución del reconocimiento y ejercicio de sus derechos y de su dignidad humanas en la vida pública y privada de nuestra sociedad. LO S D E R E C H O S H U M A N O S, UN IM P E R A T IV O É T I C O . Los D erechos H um anos, ad em ás de ser el su sten to y la razón que inspira el sistem a democrático y al Estado de Derecho, son la expresión de principios de la ética humanista o racional. Estos principios éticos son la base de los Derechos Hum anos que nos ayudan a c o n stru ir n u e stra propia c ap ac id a d de humanidad y se traducen en el contexto de la


organización democrática, en una serie de normas que obligan al Estado y a las personas particulares a garantizar, permitir y facilitar el desarrollo integral de los seres humanos. Conocer y asumir los derechos que nos son p ro p io s com o seres h u m an o s su p on e en nuestro más íntimo ser la responsabilidad para ejercerlos y el reconocimiento del límite dado por el hecho de que las d em ás p erson as también tienen derechos. U no de los im p e r a tiv o s de la ética del h u m a n ism o form u lad a por Kant es el de pensar por sí misma, es una condición para el ejercicio de la libertad, de la capacidad de conocer de informarse, de preguntarse para decidir. Supone, pues, que cada persona se tome en serio a sí m ism a y se interrogue acerca de asuntos que afectan su existencia y la de las demás personas. Otro imperativo de la ética democrática es el que nos convoca a colocarnos en el lugar del/a otro/a. es decir, a tomar en serio a los demás seres humanos, se refiere a la vida del ser h u m a n o com o p erten ecien te a una sociedad. Es la base de la igu ald ad , la equidad y del respeto a la diferencia. Nos pregunta acerca de la igualdad entre quienes y a igualdad en qué, es decir, nos coloca frente a os problemas de la justicia. Otro de los principios de la ética democrática está referido a ser consecuentes con lo que p e n sam o s, a obrar de acuerdo con las convicciones y las conclusiones a las cuales hemos llegado. Este imperativo, convoca a la

participación

Estos principios rectores de la ética humanista, se traducen en la organización democrática en normas concretas que obligan al Estado y a los particulares a garantizar, permitir y facilitar el desarrollo integral como seres hum anos de todos los hombres y mujeres, niños, niñas,

jóvenes y ancianos de am bos sexos. Estos p rin cip io s y e s ta s n o rm a s nos to can a nosotras/os como individuos y como personas que vivimos con otros seres humanos y con la naturaleza.

Pensar por n o so tra s/o s m ism as/o s, colocarnos en el lugar de la otra/o y ser consecuentes son imperativos éticos que nos proponen una labor difícil. Conocer y asumir los derechos que nos son p ropios com o humanas/os, supone en nuestro más íntimo ser la responsabilidad para ejercerlos y el re co n o cim ie n to de ese lím ite que tiene, precisamente, la forma de las demás personas que también aspiran a ellos. Los seres humanos de todas las épocas hemos estado en la búsqueda de mejores maneras de vivir, tanto cada quién individualmente, como en la sociedad. Las preguntas sobre lo bueno y lo malo en el ser humano y por lo tanto de sus posibilidades, las hacemos hombres y mujeres desde la an tigü ed ad h asta n u estro s días. Aristóteles afirmaba que : «...tanto la virtud com o el vicio están en nuestro poder. En efecto, siempre que está en nuestro poder el hacer, lo está también el no hacer y siempre que está en nuestro poder el no, lo está el sí, de modo que si está en nuestro poder el obrar cuando es bello, lo estará, así mismo cuando es vergonzoso» (Etica para Nicómaco). La democracia surgió precisamente de ésa búsqueda y los Derechos Humanos, tanto en su d efin ició n com o en las fo rm as de protegerlos y hacerlos valer, son tam bién producto de ésta búsqueda acumulada a través de los siglos por construir el concepto de humanidad. Ser consecuentes con la ética democrática nos exige ejercer la libertad con todos los derechos y responsabilidades que ella trae en el orden personal y social. Ser capaces de asumir la igualdad , de recon ocern os en o tro /a ser h u m a n o /a y d esarro llar la cap acid ad de


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m participar, de orientar nuestras posibilidades vitales, materiales, síquicas y afectivas para tran sfo rm ar la realidad, son tam bién exigencias de la ética racional. Es im p o rtan te recordar que la ética h um an ista nos coloca frente al tem or de asumir nuestras propias responsabilidades y nos convoca a resolver la angustia que produce la libertad, sin la excusa o la enajenación en la autoridad del/a jefe/a, del/a maestro/a, del/la dirigente. Estanislao Zuleta decía que «... los obstáculos que se le oponen a la emancipación son de dos tipos : la fuerza de la comodidad, de la esclavitud y del miedo y la fuerza del interés de los tutores, de los dominadores, de los que no quieren que el in dividuo salga de su función subalterna». (Kant y la Democracia. 1.991.) La vivencia de estos imperativos de la ética dem ocrática y su expresión en n o rm as jurídicas se ha transformado a lo largo de la historia. Los derechos de igualdad, de libertad y de participación son históricos, esto significa que en las diferentes épocas han tenido sus propias p a rticu larid ad e s; el c o n c ep to de ciudadanía, por ejemplo, se ha ido poblando de contenidos y admite dentro de esta categoría a numerosos sectores anteriormente excluidos las m ujeres, jovenes, indígenas, negros , pobres e iletrados. La experiencia histórica de la ética racional o democrática de quienes han soportado las diferentes formas de la discriminación, ha sido mas limitada que la de las demás personas, p u esto que el a u to rita r is m o de la discriminación los asume como inferiores y por tanto no deliberantes y no actuantes por sí mismos/as. La d iscrim in ación , con todo el orden de símbolos y valores que desarrolla en torno a los sujetos/as que la sufren, produce, entre otras, una secuela que afecta de manera crítica su capacidad de participar. Las personas discriminadas difícilmente elaboran vínculos de pertenencia con las demás que atraviesan

por similar situación; por lo tanto, su lucha o su protesta carece de la fuerza necesaria para cohesionarse socialmente. Este fenóm eno lo podem os apreciar en la historia del m ovim iento de mujeres y del movimiento de negritudes por sus derechos. Es una h isto ria llena de a ltib a jo s , con profundas divisiones internas, con dificultades para dirim ir sus c o n flicto s por la vía democrática de respeto a la diferencia y a la d iversid ad ; y sobre todo, por las complicaciones para hacer presencia continua en el escenario social y politico. Ofelia Uribe, fem inista luchadora por los derechos de las mujeres, en especial para lograr su participación plena en la vida política, nos contaba así, en 1.986, uno de sus grandes desencantos: « la participación de las mujeres en política ha sido casi nula. Porque se han dedicado a conseguir puesticos y posiciones personales que agradecen como si fuera una merced. Pero no ha hecho un m ovim iento fuerte de masas, un grupo de presión que c o n stitu y a una fuerza y por lo tan to un v a lo r...C u a n d o m is c o m p a ñ e ra s y yo luchábamos por el voto, lo hacíamos para que se form ara una corriente ideológica, lo h ac ía m o s con ideales, con p ro p ó sito s, sab ien d o cuales eran n u e stro s an helos. Queríamos que la mujer surgiera por todas las arterias del país ap ortan d o nuevas ideas, programas nuevos, modificando toda esa cosa podrida y sucia que subsiste.» U N A S N U E V A S C O N D IC IO N E S D E P O S IB IL ID A D . A pesar de que Colombia es uno de los países que en el concierto latinoamericano se precia de su tradición democrática y de que no ha sido tierra fértil para las dictaduras, la realidad h istó ric a nos m u e stra que ha sido una democracia restringida para grandes sectores de la población. El acuerdo que dió lugar al Frente Nacional constituyó una salida a la c o n fro n ta c ió n v iole n ta entre liberales y conservadores y al desangre que sufría el país. No obstante, se fué configurando, al mismo

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tie m p o , c om o un ejercicio p olítico intolerante, excluyente y au to ritario que co rro m p ió el d esem p eñ o político, desconfiguró el sistema democrático, bloqueó reformas sociales, provocó la pérdida de la credibilidad en el Estado, cerró la expresión de nuevas fuerzas generacionales y políticas que pugnaban por expresarse en el país y por lo tanto se esclerosó el régimen democrático y creó condiciones para la expresión de nuevas formas de confrontación armada. Este período de la historia nacional estaba además inscrito en el marco de la guerra fría, de la persecusión a las diferentes formas de protesta y reclamación social y ciudadana, de respuesta militar a las expresiones normales de la sociedad civil en el diario transcurrir de la vida del país; fué, por lo tanto, un período de restricción p erm an en te de los derechos h u m a n o s. En el orden in tern acio n al no ocupaban los Derechos H um anos un lugar preponderante y más bien su discusión y los esfuerzos por su vigencia quedaron congelados durante las primeras décadas de la guerra fría, hasta tanto, las potencias de occidente y sus colonias en el Tercer Mundo terminarán de resolver la lucha por la in d epen d en cia nacional. Los movimientos obreros, cívicos, populares por mejorar sus condiciones de vida eran militarizados y se trataban como problemas de seguridad nacional y se ahogaban con medidas represivas. Al mismo tiempo, los sectores de oposición a la hegemonía liberal-conservadora, abrieron la a lte rn a tiv a m ilita rista que identificaba la política con la vía armada, con prácticas au to ritaria s e in to leran tes a su interior y con la convicción de que la sociedad sólo podría cambiarse por la fuerza, con la consecuente suplantación de la sociedad civil por los grupos armados. En este m arco de dem ocracia restringida e m p e z aro n las m u jeres c o lo m b ia n a s el ejercicio de la ciudadanía y de la participación. Eíace apenas diez años que el país comenzó a tomar en serio la necesidad de reformar sus

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in stitu c io n e s y de hacer la ap ertura democrática. Los resultados del ejercicio del derecho al sufragio, durante el Frente Nacional fué catastrófico, la abstención se elevaba de período en período, llegando a cifras deslegitimantes del poder del Estado. Allí, en ese contexto, las mujeres estaban sujetas a un régim en p atriarcal en el interior de los partidos, en una sociedad que aún no las reconocía como sujetos políticos y arrastrando las secuelas de la historia de la discriminación femenina, el movimiento de las mujeres por sus derechos políticos se disolvió y perdió la oportunidad creada por esas condiciones de p o sib ilid ad m in im as c o n sa g ra d a s por el Plebiscito para la población femenina. El crecimiento de la desigualdad y la pobreza en el mundo, el agravamiento de la situación de los Derechos Humanos, la instauración en América Latina de dictaduras militares que cancelaban las posibilidades democráticas en el continente, la lucha por la democracia y el respeto al estado de derecho y a la dignidad h u m a n a, la e x p a n sió n del p en sa m ie n to feminista y del movimiento de mujeres, en el m undo occidental, por sus derechos en el orden legal, económico y cultural, llevaron a las Naciones Unidas a asumir el liderazgo de la lucha contra la desigualdad en todos los órdenes. Producto de este movimiento social e institucional y del proceso histórico que se ha desarrollado, hoy en el mundo se admite que además de los factores económicos, de clase, étnicos y sociales, las relaciones entre los sexos han sido un factor configurante y definitorio del tipo de sociedad. Actualmente se incorpora una nueva categoría para el análisis histórico, social, económico y cultural de las sociedades: la categoría de género. La Constitución colombiana de 1.991 instauró un nuevo orden político y creó condiciones de p o sib ilid ad para la c o n stru cc ió n de la democracia participativa y pluralista. Obliga al Estado a luchar contra las distintas formas de discriminación y de lesión del derecho a la igualdad y para garantizar el respeto a la diferencia y a la diversidad.


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m LO S D E R E C H O S H U M A N O S Y L A P A R T IC IP A C IO N S O N L A E S E N C IA DE NUESTRO O R D E N C O N S T IT U C IO N A L . Las m ujeres de h oy en C olom bia, estam os ubicadas frente a un universo institucional, radicalm ente diferente al e x is te n te en las últimas décadas. Las generaciones del Frente Nacional crecieron en el sueño de la guerra, en cada bando se luchaba y se trabajaba en la p e rs p e c tiv a de d e r r o t a r al e n e m ig o , h o y vivimos tras el paradigma de la paz, con todas las dificultades que ésta entraña. Las mujeres actualmente tenemos grandes condiciones de posibilidad para incidir e fic a z m e n t e en la transformación del país. Es todo un proceso de a p r e n d iz a je , e s te de la d e m o c r a c ia participativa y de los derechos humanos, bien c o m o in d iv id u o s , b ie n c o m o a g e n t e s o funcionarios/as del Estado. En n u estra c o n s t i t u c i ó n e n c o n t r a m o s un c o n c e p to re ite ra d o a tra v és de to d a s sus páginas, es el concepto de PARTICIPACION; la d em o c ra c ia p a r tic ip a t iv a c o m o e le m e n t o d e f i n i t o r i o del t ip o de E s ta d o s o c ia l de d e re ch o , la p a r t i c ip a c ió n c iu d a d a n a , la participación comunitaria. La democracia representantiva, forma clásica de la participación en el estado democrático ha sido reemplazada en la teoría política actual, por la d em o cracia d irecta o p a rticip a tiv a , heredada de la tradición socialdemócrata. Se fundamenta en la reciprocidad y el control en la relación en tre el/la re p re s e n ta n te y sus representados/as. La d e m o c r a c ia p a r t i c ip a t i v a g a r a n t i z a y amplía la vinculación directa de ciudadanos y ciudadanas a la to m a de d ecision es sobre asuntos que les afectan o son de su interés; tiene múltiples formas: plebiscito, consulta popular, in ic ia t iv a le g is la tiv a , referen d o s d e r o g a to r io s o a p r o b a t o r io s de ley es, ordenanzas o acuerdos, cabildos abiertos y el mandato programático.

Tenemos, pues, entre nosotros que el ejercicio de la participación, como un imperativo ético, está consagrado en el artículo 95 de nuestra Constitución, a s í : " Son deberes de la persona y del ciudadano: ...4. D efen d er y difundir los Derechos Hum anos, 5. Participar en la vida p o lític a , cívica y c o m u n ita ria del país, 6. P ropen der al logro y m a n te n im ie n to de la paz.".

Se esta b lecen dos grandes posibilidades de participación: la partic ip a ció n co m u n ita ria que es la p a rtic ip a c ió n o rg á n ic a d e las c o m u n id a d e s , e n t e n d id a com o la intervención de las organizaciones sociales en las decisiones de gobierno; y la p a rtic ip a ció n c iu d a d a n a , que es el ejercicio individual, in o r g á n ic o de cada s u je to . ( G u ille rm o Cardona Moreno, SENA, 1.995). E s ta s e x p r e s io n e s de la p a r t i c ip a c ió n ciudadana y comunitaria tienen su campo de acción en la vida nacional, departam ental y municipal. Debe ser reglamentada de acuerdo a las e sp ecífica s c a r a c te r ís tic a s h istó ric a s, c u ltu r a le s y so c ia le s de cada reg ió n y de acuerdo con los diferentes actores sociales. Las autoridades están obligadas constitucional y legalmente a realizar procesos sociales para hacer realidad la Planeación Participativa, es decir, que los Planes de Desarrollo tienen que ser consultados e interpretar las aspiraciones, n e c e s id a d e s y e x p e c t a t i v a s que en cada d iv is ió n p o l í t i c o - a d m i n i s t r a t i v a del país tie n e n los d is t i n t o s g ru p os s o c ia le s y de intereses que en cada una de ellas se expresan. Así m ism o, las autoridades deben propiciar fo r m a s de c o n t r o l de la g e s t ió n y de la inversión pública. El estado colombiano está obligado según el art. 103 de la C onstitución a contribuir, sin detrimento de su autonomía a la organización, promoción y capacitación de las asociaciones p r o f e s io n a l e s , c ív ic a s , s in d ic a le s , comunitarias, juveniles, de beneficencia o de utilidad común no gubernamentales, para que

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con stitu y an m ecan ism os dem ocráticos de representación en las diferentes instancias de p artic ip ac ió n , con certació n , con trol y vigilancia de la gestión pública. Las principales normas constitucionales para garantizar el derecho a la participación, son : - el art. lo. al definir el Estado colombiano com o social de derecho, d e m o c rá tic o y participativo. - el art. 6o. que establece para los funcionarios y funcionarías públicos, la obligación de hacer vigente el estado social de derecho. - el art. 87, que c o n sagra la Acción de C u m p lim ie n to de leyes y a c to s administrativos. - el art. 92. que estab lece que cualq u ier persona natural o jurídica puede solicitar a las autoridades la aplicación de sanciones penales y disciplinarias por conductas derivadas de la autoridad pública. - el art. 74, que co n sa gra que to d a s las p erso n as tienen derecho a con ocer los documentos públicos, salvo las excepciones de ley. Es decir, que cualquier ciudadano/a, puede conocer proyectos de presupuesto, contratos, ejecuciones presupuéstales como parte del derecho a la información veráz, consagrada en el art. 20. - el articulo 23 que establece el Derecho de Petición. - el art. 86 que consagra la Acción de Tutela para reclamar o prevenir la violación de los Derechos Humanos.

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H a sta ah ora el legislador ha hecho interesantes desarrollos referentes a las formas de participación ciudadana y comunitaria, tale s com o la Ley 134 de 1.994 que las reglamenta y consagra obligaciones puntuales para las autoridades. H oy las m u je res y los d em ás sectores h istóricam en te excluidos del ejercicio del poder, te n e m o s u n as con d icion es de posibilidad concretas consagradas en la ley para realizar el imperativo ético de participar para n u estro propio progreso y el de las comunidades a las cuales pertenecemos. Ya no es n ecesario seguir ejerciendo la resignación histórica que se nos exigía y nos caracterizaba, según la cual teníam os que esperar h asta que los fu n cio n ario s y funcionarías tuvieran magnánimos gestos de simpatía con el movimiento de mujeres para hacer lo mínimo: oirnos. Hoy la ley les obliga no sólo a escucharnos, sino a respetarnos, a te n ern o s en c u e n ta y darnos re sp u e sta s satisfactorias como sociedad civil que somos, de lo contrario deben asumir las consecuencias consagradas en la ley por no hacerlo. También nosotras, como sociedad civil, con capacidad para ser interlocutoras del Estado, e s ta m o s o b lig ad a s a a su m ir con re sp o n sa b ilid a d n u estro papel en el m ovim iento social, a estudiar y susten tar n u e stra s d en u n cias, a esfo rz a rn o s para proponer alternativas, a hacer el seguimiento puntual a cada una de nuestras propuestas y para responder por nuestras acciones.



Al contemplar la pintura de Débora Arango no es posible dejar de sentir un hondo dolor acompañado de una cierta serenidad o mejor de algo que podría catalogarse como resignación a vivir, asombro ante el hecho de estar vivo, asombro ante un mundo extraño con el cual no parecería haber punto de contacto, impotencia ante un mundo hostil y violento, un mundo donde la muerte parece estar presente, un mundo donde vivir es una tarea muy difícil. Pero en

rg”«at’flo“ect. D E B O R A A R A N G O las imágenes de esta pintora, en colores in ten so s que lo cu e stio n an , en volú m en es fuertes que lo recriminan, en figuras que ponen de presente, duplicándolas, c olo reán d o las, d efo rm á n d o la s, aq u ellas fo rm as que no e n c u e n tran un lugar, que no en cu en tran vínculo, aquel desmembrarse en individualidades que apenas si se reconocen. Muchas de sus pinturas recrean temáticas que evidencian un gran dolor, que narran una inmensa impotencia ante la vida, o que c uen tan la resignación a vivir en esos intersticios. E stas temáticas, motivos que impulsan el cuadro recogen situaciones límites donde la vida transcurre en el borde de la muerte, donde lo incierto acompaña cada gesto, donde el futuro muchas veces no se vislumbra como un cambio hacia una situación de mayor dominio de ese entorno. Sus pinturas son figuras indefensas expuestas a la miseria, figuras indefensas expuestas al hambre, a la prostitución, a la violencia,

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BEATRIZ GARCÍA M O RENO

Beatriz García M oreno, grupo M ujer y Sociedad, Arquitecta, Profesora Universidad N acional, Instituto de investigaciones Estéticas y Universidad Javenana.

D I F I C I L ES V I V IR !

religioso o de género; son seres humanos que deambulan como fantasmas en mundos que no parecen contenerlos, cuya contensión parece ser su propio cuerpo, un cuerpo que se gestualiza con el dolor, con el asombro, con el temor, con la resignación, pero que también parece estar sobrepasado por lo que ocurre.

Débora Arango nace en Medellin en 1910 en un m om en to cuando el mundo esta abriéndose definitivam ente hacia la individualidad estetica, donde la libertad del artista responde a su propia situación en él, donde no hay barreras de temáticas,sino un dejarse llevar por el deseo de pintar esa vida que circunda,que se capta en cada gesto, en la naturaleza, en la heroicidad que parece


estar allí con te n id a en cada acto de la cotidianidad. Ella se cuela en él, hace parte de él, desafiándolo con sus m otivos, con sus colores, con sus pinceladas que traen a cuento la fuerza con la que busca comunicarse, con el dolor que parece rodear sus líneas. Cada uno de sus cuadros tiene sus protagonistas, sus personajes que se imponen sobre cualquier otro objeto como unidades jerarquizadas de luz que concentran en ellas mismas la mirada, que ligan a ellas los demás objetos o figuras que se representan, que crean su propia tem poralidad. El espacio se llena por la energía, por el ambiente que em ana de la figura central, la cual construye un mundo que surge de esa centralidad; el fondo aparece o desaparece en tanto esa figura lo pida o no, parece no haber ayer ni mañana sino un estar ahí. Débora descubre la muerte velada, la muerte de aquellos que no quieren mirarla en su color, descubre esa lucha por vivir, pone de presente las fantasías que están allí represadas. La m uerte en su s d iferen tes d im e n sio n e s o aquellos hechos que no se adm iten en un orden establecido. La muerte que deambula por las calles en los trenes, en las peleas de gallos. Lo fam iliar se descubre com o no Familiar1, no hay paz, el equilibrio se pierde, los cuerpos se desploman o están a punto de d esp lo m arse; se p in ta lo im p erfe cto , el cansancio, la desazón, la fragilidad. Y en medio de estas temáticas, la mujer ocupa un lugar central, y su m undo se llena de m ujeres que ap en as se con tien en en sus cuerpos, que apenas se reconocen, que parecen no pertenecerse sino por el contrario estar sometidas a un destino del cual son víctimas; mujeres con cuerpos florecientes, generosos, m arcad o s por la m a te rn id a d o por su posibilidad , m u jeres c o n te n e d o ra s de la v o lu p tu o sid a d de la vida que parece envolverlas, sobrepasalarlas, que surge de ellas en formas que ponen de presente la naturaleza misma. Cuerpos dueños de la acción, cuerpos p oseíd os por otros, cu erp os a la espera, so m e tid o s re sig n ad am en te, cuerp os

reco n o cid o s en su dolor, en su deseo. E xploración de lo fem enino que pone de presen te lo o cu lto , el lab e rin to de sus movimientos, los túneles que lo configuran; exploración de ese cuerpo que se desgaja de cansancio, que descarga su pesadez en un gesto de total impotencia o profundo dolor, cuerpo quizás poseído en esa sin razón, ni sin saber, naturaleza desbordada, pérdida de la orientación. Cuerpos atrapados en un mundo que no perm ite escapatoria, so m etid os al d e sg a rra m ie n to que produce su propia conciencia. En medio de este gran número de imágenes surge una figura recostada que deja ver su dorso, sus amplias caderas, su fertilidad; el deseo de aquel que la posee se hace notar; es un cuerpo tum bado sobre un soporte que apenas se distingue en medio de un fondo azul que tan solo libera unos zapatos dejados allí de cualquier manera, como quedaron cuando el deseo no pudo ser contenido, o quizás cuando el cansancio lo venció. Cuerpo relajado, adolorido, satisfecho, cansado, múltiple en sugerencias. Una m ujer se a so m a por la esquina derecha del cuadro e introduce una elemento más al relato, desvía la vista hacia ella y sugiere ser esa m ism a que está allí tu m b a d a q u iz á s en ese m o m e n to inmediatamente anterior a la escena central, o se impone como la mirada de alguien más que contempla lo que allí ocurre o que sabe lo que allí ad en tro pasa, dando pie a diferentes historias, en las cuales ese cuerpo iluminado siempre es el protagonista, ese cuerpo sobre un fondo azul en el que casi todo se confunde, en el que la figura se encuentra sin piso, y tan solo logra asirse de‘una cama, que parece ser la tab la de donde se agarra en m edio del naufragio, su ancla. Y en medio del mundo de esta pintora otra m u je r se decide a danzar, su cuerpo se aliviana, ocupa toda el espacio, lo cubre con sus extremidades y se lanza al baile, se cubre solamente y sus pequeños pies parecen cortar el aire, ese infinito sin piso en el cual se alza, escapando de la prisión, del convento, del


convento donde las m o n jas se reúnen en comunidad y rezan sin descubrir sus cuerpos; y en esa danza encuentra su individulidad, permite que el movimiento surja. Quizás el fondo azul es de dolor pero es un espacio que se hace agua o aire y en el se desvanece su pesadez, esa pesadez que tantas otras veces hace que el cuerpo se afloje y caiga para ser recogido, m o stra n d o su debilidad, su fragilidad, derrotado por el destino, tan solo a la espera de un apoyo para volverse a poner de pie, para sostenerse. Que difícil es vivir, que difícil es ser mujer y no desfallecer. Dos mundos se presentan como posibles: ser monja o ser prostituta. En ambos el cuerpo es el conflicto, en el uno se cubre totalmente y la in d iv id u a lid ad se pierde, en el otro se descubre, se revela en su unicidad, en su soledad, en su falta de perspectiva, apenas si se reconoce así m ism o, se ofrece para ser recorrido; se habita, y ese h abitarse, esa m ate rn id ad , se vuelve dolor, acto involuntario, carga. Cuerpo marcado por la reproducción y dónde está el deseo¿ se ha disuelto en el prostíbulo o en el convento, el dolor no ha dejado lugar para la paz, los su eñ o s con p araje s tra n q u ilo s han sido d em a sia d o co rto s, in sta n tá n e o s , se han perdido en medio de un fondo en el que la orientación no es clara, en el que el paso de lo permitido a lo no permitido se cuenta con m ucho dolor, se explora en medio de una c o n sta n te o scilació n entre d esfallecer y levantarse de nuevo parar seguir. Volver a tumbarse o intentar bailar y desplazarse por la tela, alzarse en vuelo, explorar la posibilidad de volar, de alivianarse, de encontrarse en otro sitio. Un mundo de muerte de dolor y un cuerpo pura vitalidad que se desborda, que se entrega, un cuerpo mundo que se explora, que se revela. Débora Arango inicia la exploración de esas formas destinadas a la maternidad y al placer,

reprimidas por la religión y las costumbres, y las descubre en su búsqueda de lugar, en su b ú sq u e d a de sitio, llenas de fuerza, acompañadas de sus fantasmas de violencia y muerte, de mal augurio. La lucha entre la subjetividad que surje, entre la individualidad contenida en los cuerpos y un mundo que no puede contenerlos se expresa con toda su fu erza en la obra de esta p in tora que acompaña la transformación del país en su renacer a la modernidad y especialmente ese despertar de la mujer quien después de vivir sometida durante varios siglos, decide rasgarse su hábito para dejar que su energía contenida brote, que su sexualidad se presente, aunque la b ú sq u ed a de nuevos lugares tam bién sea dolorosa. Cada uno de los cuadros de Débora Arango da testimonio de esta transformación, a veces de una m anera directa com o por ejemplo cuando muestra a la monja desnuda que se acaba de quitar el hábito y se apresta para huir del convento, o a veces referida a diferentes situaciones donde se da cuenta de como ese ser en su desnudez, sin apoyos, se en cu e n tra con el m u n d o circundante. Situación que de nuevo sugiere la expresión: Débora Arango, qué difícil es vivir!2. N O TAS: 1. Sobre el tema de como lo familiar puede convertirse en no familiar ver el texto de Sigmond Freud traducido al inglés como "Uncanny" publicado en Standard Edition, 1955, 2.

Para la reflexión que aquí se presenta fueron muy

importantes los aportes hechos por Débora Arango.Beatriz González, Santiago Londoño y Dario Ruiz Gómez en el libro publicado por el Museo de Arte Moderno de Medellin, en edición de Villegas Editores, Bogotá, 1986. Vale la pena resaltar que también se tuvo como importante fuente de información la exposición organizada por el Banco de la República, en la Casa de la Moneda en Santafé de Bogotá, durante el primer semestre de 1996



C A R A Y SELLO

i^Vmbas vestidas de blanco y negro, una parecía el negativo de la otra.

Una era rubia, la otra pelinegra. Una alta y la otra bajita. Una callaba y fruncía el ceño y la otra reía a carcajadas. Una llevaba el pelo recogido atrás y la otra, alborotado y suelto. La blusa de una era blanca, con el cuello alto y la de la otra, negra, transparente, con un escote profundo. La una llevaba zapatos altos y la otra bajitos. Sin embargo, tenían muchas cosas en común. A ambas se les dañaba el teléfono, se les enfermaba la muchacha y les venía la mestruación al mismo tiempo. Y sobre todo, ambas eran amadas por el mismo hombre. Una noche una, otra noche, la otra.

C A R M E N C. SU A R E Z


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LOS TIEMPOS CAMBIAN > (C L a n d o tenía quince años y estaba locamente enamorada, consiguió un hechizo garantizado -un ligue, como dicen- para que su hombre no la abandonara nunca. Sí, era el hombre de su vida, no había ningún otro hombre como él.

CT)

Hoy, 30 años después, está buscando en vano, con desesperación, alguien que deshaga el embrujo.

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CARMEN C. SUAREZ.

FINAL INESPERADO

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y entonces, ella lo dejó....por otra mujer.

CARMEN C. SUAREZ.

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VEJEZ

Htoda su vida buscó la respuesta. La encontró depués de muchos viajes, libros, noches de desvelo, conversaciones con sabios... Ahora que la tiene, ya no importa.

C A R M E N C. SU A R E Z

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o RUPTURA

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í ios revueltos revientan los nudos del cordón umbilical que nos ahoga rasgan mi pecho como un telón que se abre dejando al descubierto un escenario sin músicos ni actores sólo ancladas estatuas salpicadas con la sangre de nuestra despedida

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A N A M A RIA O C H O A G A U TIER

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D IC C IO N A R I O M U S IC A L

i cuerpo sobre el tuyo: forma Tu cuerpo dentro del miĂł: textura Mi mano rozando tu espalda: crescendo Tu mano apartando mis labios: densidad Boca en la boca, contrapunto Silencio en el aire Fuga

A N A M A R Ă?A O C H O A G A U TIE R


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•Nv/-a no le temo a mis fantasmas... Pobres exiliados de dictaduras internas.

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M ARÍA C LA R A SALIVE PUYANA

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m ALAS R O T A S

][a, vi caer desnuda en la tarde al abismo dibujando su rostro de ave dormida un azul de noche de boca en el fondo del silencio endeble del vuelco partida

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00 Y la vi rodar entre vientos de piedra usurpando a la noche un gemido incesante saeta que llega a mi tímpano herido y no me despierta no me despierta y caes no me devuelvas sueño a su vientre infinito

M ARIA C LA R A SALIVE PUYANA

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LEJANA

ruelve desde lejos con su voz de nadie v desterrando el gris en su danza amorfa emergiendo lento de su esfera rota y esperando al borde del metal arcano... Océano de verdes medusas y espinas Invitación del azul preludio innombrable Vuelve desde lejos desnuda implacable.

M A R ÍA C LA R A SALIVE PUYANA



DEVELAN DO ALGUNOS INTRO D UCCIÓ N : Consideré importante abordar el tema de la participación de las m u jeres desde sus o b stá c u lo s , sus lim ita c io n e s y sus proyecciones, co m o una posibilidad de so m eter al debate algunos interrogantes sobre aquella y con el deseo de que al interactuar con

o t r a s

re fle x io n e s,

pue da n

O B S T A C U L O S P A R A LA

continuar

abriendo

JUANITA BARRETO GAM A

caminos, por lo pronto, para formularlos mejor. Em piezo con algunas de las preguntas que a m enudo han estado presentes en diversos acercamientos a este tema: Por qué referirnos a la participación de las mujeres de modo específico cuando la participación de los seres humanos en su c o n j u n t o ha e s t a d o t a m b i é n p lag ad a de o b s t á c u l o s y lim ita c io n e s y cu an d o la historia del poder y de su ejercicio ha sido también la historia de los avatares de la participación de muchos amplios y diversos grupos y sectores sociales en ella¿

Profesora Asociada Departamento de Trabajo Social Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de Colombia, Integrante Grupo Mujer y Sociedad.

P A R T IC IP A C IO N

Qué intereses subyacen en las demandas de participación o en las negativas ante las convocatorias a participar en acciones o procesos definidos como «espacios de participación»*? Q ué sen tid o tien e pensar en la p a rticip a c ió n y de m odo e s p e c í f ic o en la

p fe jD E

LAS M U J E R E S 1

la construcción de p r o y e c t o s é t ic o s que llenen de contenido los valores de libertad, igualdad y justicia y las relaciones entre éstos¿

I Primera versión de este ensayo se presentó en el Seminario «Género, Participación y Desarrollo», organizado por el Centro de Estudios de Género, Mujer y Sociedad de la Universidad del Valle. Cali, Junio 27 y 28 de 1996

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o o Estos interrogantes estarán atravesando las reflexiones de este artículo, en el cual me p ro p o n g o develar y c a r a c t e r i z a r a lg u n o s obstáculos relevantes para la participación de las mujeres formulando, a medida que avanzo en ellos, unas mínimas consideraciones sobre el concepto de participación en sentido amplio y presentando algunos ejemplos relativos a los m e c a n is m o s de p a r t i c ip a c ió n ciu d a d a n a . Plantearé además a manera de perspectivas, elementales consideraciones sobre estrategias y p r á c t ic a s de las m u je r e s en el enfrentamiento de tales obstáculos. D e s e o p a rtir de la le c t u r a de a lg u n o s fragm entos de una de las ú ltim as obras de Angeles M a s t r e t t a , e s c rito ra y p erio d ista m e x ic a n a , recien tem en te pu esta en circulación en nuestro pais: «... Le tocó ser mujer, pero ella sabe que siempre será un barco a la deriva (p.21 )...antes de los quince años uno podía darse el lujo de tener amigos...pero a los q u in c e años eso q u e d a b a p ro h ib id o en nuestra cabeza, y nuestro desatinado corazón tenía que conformarse con la barbaridad de pensar que cada hom bre al que le dirigíamos la palabra era un probable marido y com o tal un enem igo en el que practicar las mas complicadas tácticas y estrategias conducentes a form ar un h ogar.(p.23-24) ...quizás, una mañana, hasta las mil libertades que perdimos c o n la in fa n c ia , nos las d e v u e lv a el tie m p o mejoradas.fp. 79) ...Hay una estampa que guarda el más importante archivo fotográfico de la Revolución Mexicana, por la que camina hacia cualquier batalla un g ru p o de revolucionarios m ontados a caballo. A ltivo s y so lem nes, c o n sus d o b le s ca na na s cruzándoles el pecho y sus imponentes sombreros cubriéndoles la luz que les ciega los ojos y se los esconde al fotógrafo, parece com o si todos llevaran una venda negra a través de la cual creen saber a d ó n d e van. Ju n to a ellos ca m in a n sus m ujeres, cargadas con canastos y trapos, parque y rebozos. Menos ensombrecidas que los hom bres, m archan sin reticencia a su mismo destino: los acom pañan y los llevan, los cobijan y los cargan, los apacientan y los padecen, (p.133) ...Yo creo q ue las m ujeres briosas y valientes han existido siempre, solo que hace mas de m edio siglo parte del valor consistía

mas que en la rebelión en la paciencia y antes que en la libertad en el deber de cuidar a otros, (p. 136)» Angeles Mastretta. En: «Puerto libre». Ed. El País SA./Aguilar S.A, Madrid, 1994.

E s to s fr a g m e n t o s c o n s t i t u y e n una cálida puerta de entrada a nuestras reflexiones acerca de la participación de las mujeres y sustentan, por sí mismos, la necesidad e importancia de a c e r c a r n o s al e s tu d io de los p ro c e s o s de p a r t i c i p a c i ó n desde u na p e r s p e c tiv a de g é n e ro s . La realidad d e s c r it a de m o d o específico para el co n texto M exican o puede d ife rir y de h e c h o d ifie r e de las particularidades del contexto colombiano en el cual pretendem os situarnos, pero al m ism o t ie m p o d e s c rib e una realid a d p a lp a b le t a m b i é n en n u e s t r o m e d io y v ivid a por millones de mujeres en diversas latitudes; esa rea lid ad en la c u a l se c o n ju g a n en u na c o m p le ja d in á m ic a de m a n t e n i m i e n t o y cambio, el supuesto destino trazado para las mujeres, el impacto de los procesos y prácticas de so c ia liz a c ió n sobre la vida en tera y las diferentes prácticas co tid ia n a s ligadas a la condición sexuada de los seres humanos. La f o t o g r a f ía r e la tiv a a la R e v o lu c ió n Mexicana a la cual se refiere la escritora, trajo a m i m e n te el m ural que adorna la pared central del auditorio de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Colombia que evoca los m ov im ien tos sociales de los años sesenta. En este mural Camilo Torres, «El Cura Guerrillero» entonces profesor de Sociología, está rodeado de m uchos otros hom bres que marchan con él. Muchas veces, tal vez siempre que he estado en este auditorio, al observar el mural, sus colores, sus imágenes, sus símbolos y los imaginarios que todo ello comporta, me han asaltado preguntas tales como: Por qué no hay ni una sola mujer en este mural<?, Dónde estaban las mujeres que en los años sesenta participaron de los m o v im ien to s sociales y dentro de ellos del m ovim iento estudiantil?-, Q u é h a c í a n ¿ , Q u é r a z o n e s lle v a r o n al m u r a l is t a a no r e p r e s e n t a r l a s 1?, Q u é significado tiene esa ausencia1?, Qué criterios y qué valores reproduce en cada una de las

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p e rs o n a s que d ia r i a m e n t e a c u d e n a e s te auditorio^. En este mural la realidad de las mujeres colombianas se hace más dramática que la referida por Angeles M a s t r e t ta , por cuanto está signada por la ausencia.

EL O B S T Á C U L O IN V IS IB IL IZ A N T E La prevalencia de las figuras masculinas en las fotografías y en las ilustraciones relativas a las lu ch as sociales y las evid entes d iferencias entre los quehaceres de unos y otras cuando ambos están presentes, son un punto de apoyo para afirmar que el primer obstáculo para la

participación de las mujeres es la invisibilización de su presencia y con ella las resistencias ocultas y manifiestas para hacer consciente dicha invisibilización. Este obstáculo invisibilizante, bien podría llamarse incivilizante, por cu anto constitu ye una barrera a los largos, tortuosos y dudosos caminos en el complejo y controvertido paso de la «barbarie» a la «civilización»2 . También porque com o podrá deducirse a partir de la caracterización del mismo, la invisibilización de las m ujeres co n stitu y ó un im ped im en to para que esa mitad de la población mundial accediera al ejercicio de sus derechos civiles y porque se n ecesitaron m ilenios para que se r e c o n o c ie r a s o c ia lm e n t e que las m u je r e s también han constituido, constituyen y están en posibilidad de constituirse com o sociedad civil, es decir de asumirse como «interlocutoras válidas»3 del Estado. Las m u je r e s in v is ib le s , in v i s ib i liz a d a s o inexistentes para el muralista del Auditorio de D erecho son las m is m a s m u je r e s invisibilizadas para la historia e invisibilizadas t a m b i é n para n o s o t r a s m is m a s . E s ta

invisibilización se reproduce en la circulación de los s ím b o lo s e im a g in a r io s de las generaciones actuales, aunque podamos hoy decir que cada vez son mas las m ujeres -y esperamos que tam bién los hombres- que se formulan éstos y otros interrogantes relativos a los procesos de participación de las mujeres, y a b r e n c a m in o s para c o n s t r u i r n u ev as re p re s e n ta c io n e s sobre la presencia de las mujeres en la historia. Esa in v isib iliz a c ió n se reproduce cada día cuando se afirma por ejemplo que «antes las mujeres no participaban», cuando se habla de «la a u s e n c ia de las m u je r e s del e s p a cio público», cuando se continúa calificando en el t e r r e n o e c o n ó m ic o a las m u je r e s co m o «población económicamente inactiva», cuando el t r a b a jo d o m é s tic o se a su m e co m o «no trabajo», cuando la información estadística no se estratifica por sexos, para citar tan solo algunos ejemplos. Esa invisibilización tiene en el lenguaje una de sus p r in c ip a le s r a í c e s 4 . Ese lenguaje pretendidamente neutro e instrumental, que constituye, en efecto, el universo mediante el cual se simbolizan el mundo y sus relaciones, co m o lo h a n d em ostrado la semiología, la li n g ü í s t i c a y a lg u n a s v ertien tes psicoanalíticas. Ese lenguaje mediante el cual se asigna a todos los fenómenos un nombre y que, en su proceso de construcción, asumió que «el hombre es la medida de todas las cosas» convenciendo a la humanidad entera que al h a b la r del h o m b re y de los h o m b re s , las m ujeres estaban incluidas. Ese lenguaje que invisibiliza tam b ién la exclusión y opaca o esconde la discriminación y la subordinación que lleva consigo; ese lenguaje que pretende hacer creer que lo tácito tiene el mismo valor de lo expreso y que por lo tanto si las mujeres

2 Los debates sobre barbarie y civilización aún están vigentes y cobran sentido cuando observamos las barbaries cotidianas de diversa índole qae recorren el mrndo. 3 Al colocnr entre comillas esta expresión pretendo hacer explícita la necesidad de someter a la crítica los procesos que han animado la caracterización de criterios de validez para determinar cuando o en razón de qué algunos se abrogan el derecho de conferir o no validez a los procesos de «intercambio verbal», privilegio exclusivo de los seres humanos. 4 Véase al respecto. THOMAS, Florünce: «El lenguaje primer síntoma de nuestra ausencia». En Revista Gaceta No. 10, Mayo de 1991, Colcultura. Santafé de Bogotá.


a o no se in clu y en es s o la m e n te un problem a s u b je tiv o ligado a sus su scep tib ilid ad es y s e n t i m e n t a l i s m o s o a su n a t u r a le z a in c o m p r e n s ib le . Ese le n g u a je que parece existir «desde siempre», al mismo tiempo tan s u t il y t a n fu e r te , por c u a n t o t ie n e la capacidad de introyectarse de tal forma en el pensamiento que logra dar la impresión de que la invisibilización no existe, que es invención de feministas frustradas que se proponen algo innecesario o irrelevante, como abogar por ser nombradas y nombrarse, in te n ta r construir nuevos símbolos que registren la presencia de las m u je r e s h a c ié n d o la e v id e n te , legitimándola. Esa invisibilización impide com prender por ejemplo, que conceptuar sobre participación supone situarnos en el terreno de la acción humana en la cual el concurso de mujeres y h o m b re s es o d e b ería ser n o m b r a d o e incuestionable, porque todo lo humano tiene sexo y tiene género. E n fre n ta r este o b s tá c u lo in v is ib iliz a n te y superarlo supone comprender la participación como el resultado de procesos y relaciones que h a c e n p o sib le a m u je r e s y h o m b r e s reconocerse como parte del acontecer histórico y c o tid ia n o , in c id ir desde sus d if e r e n t e s esp a cio s y tie m p o s en el d e v e n ir de las naciones, los pueblos y las localidades, definir el curso de su propio devenir reconociendo la conexión intrínseca entre éste y el devenir de las colectividades en las cuales unas y otros están inmersos. Participar, entendido como «hacer parte de... incidiendo en...» es un proceso que se expresa de div ersas fo r m a s en r a z ó n de las c a r a c te r ís t ic a s de las re la c io n e s e n tre los hombres y las mujeres que convergen en él

como actores/as del mismo, como gestoras/es de sus r u m b o s y de sus s e n t id o s , en c o n d ic io n e s s o c io e c o n ó m ic a s , p o lític a s y c u lt u r a le s d e t e r m in a d a s . C a r a c t e r i z a r la participación supone por ta n to referirse de m o d o e x p l í c i t o a c o m p le jo s p r o c e s o s de in tera cció n social en los cuales in tervienen personas co n identidades de género, clase, raza, e t n i a , edad y o p c i o n e s id e o ló g ic a s determinadas, para orientar sus pensamientos y acciones hacia determinados fines.5 A cá cabe señ a la r a m od o de e je m p lo que ninguno de los 109 artículos que configuran la L ey 1 3 4 de 1 9 9 4 , d e f i n i t o r i a de los m e c a n is m o s de p a r t i c ip a c ió n c iu d a d a n a , nombra a las mujeres. Esta ley se dirige a «los ciudadanos», los convoca, los invita, les define sus atribuciones, pero las ciudadanas no son nombradas. Esta ley nombra a los veedores, los promotores, los voceros, los representantes, los electores, los delegados, los funcionarios, pero no abre explícitam ente el cam ino para h a c e r v is ib le la p r e s e n c ia de v e e d o ra s , pro m oto ras, v o c e ra s , rep resen tan tas, electoras, delegadas, funcionarias. Si bien su in t e n c io n a l id a d es c o n v o c a r a to d a la ciudadanía, podría presumirse que nombrarlas se constituiría en un importante recurso para construir procesos que amplien la democracia o la posibiliten donde no existe. El o sbtácu lo in visibilizante del lenguaje en g e n e ra l y de los le n g u a je s a c a d é m ic o s , p o lít ic o s y t é c n ic o s en p a r ti c u l a r es una lim ita ció n para hacer viable lo que algunas investigadoras han denominado la justicia de g é n e ro s y para c o n s t r u i r eq u id ad en las relaciones entre mujeres y hombres; diversos e s t u d io s o s del s u je t o y del le n g u a je h an dem ostrado que lo que no es nom brado no e x is t e , y por lo t a n t o , la p r e t e n s i ó n de

5 Véase al respecto: VELASQUEZ. Fabio: «Crisis municipal y participación ciudadana e3n Colombia». En Revista Foro No. I , Septiembre de 1986. Ed. Foro Nacional por Colombia, Bogotá

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inexistencia de las mujeres implícita en estos le n g u a je s co n tin ú a c i r c u la n d o y reproduciéndose6. El obstáculo invisibilizante, es tam bién una lim itan te para el ejercicio de la libertad por cuanto éste requiere la creación de condiciones que la hagan posible. Nombrar a las mujeres en el articulado de la ley enunciada, así como de las demás norm as y leyes atin en tes a la p a rticip a c ió n ciudadana, haría e x p lícita la voluntad de los legisladores de incentivar en las m ujeres su potencial de co n stitu irse en a c t o r a s en los p ro ce s o s c o n d u c e n t e s a la p u e sta en m a rc h a de los m e c a n is m o s allí definidos com o el referendo, el plebiscito, la c o n su lta popular o el cabildo ab ie rto y de operacionalizar los principios constitucionales r e la t iv o s a la n o d i s c r i m i n a c i ó n y a los p o s t u la d o s en los c u a le s la c o n s t i t u c i ó n consagra la participación como un derecho y como un deber.

EL O B S T Á C U L O D IC O T O M IZ A N T E V o lv am o s al t e x t o de A n g eles M a s t r e t t a , co n ce n trá n d o n o s ahora en dos expresiones que durante milenios han recorrido el mundo: «le tocó ser mujer» y «la mujer es un misterio», las cuales dan base para introducirm e en el

segundo obstáculo para la participación de las mujeres: las relaciones dicotómicas entre naturaleza-cultura, objeto-sujeto, privadopúblico, emoción-razón, pasivo activo. El obstáculo dicotomizante producto de una lógica binaria mediante la cual los necesarios p ro ceso s de c o m p r e n s ió n de la realidad a través de la id en tificació n de relaciones de oposición han estado acompañados por una a s ig n a ció n de jerarq u ía s y de sign ificad o s asimétricos en el establecimiento de relaciones e n tre ta le s o p u e s to s , en donde im p era la tendencia a som eter uno de los térm inos de dicha pareja al otro. Es decir, las interacciones posibles entre los dos términos que conforman ca d a u n o de los p ares e n u n c ia d o s e s t á n a t r a v e s a d a s por c r i t e r io s v a l o r a t i v o s de

in ferioridad-su perioridad, m aldad-bondad, p e o r-m e jo r, t a m b ié n d ic o t ó m ic o s . A sí lo p riv ad o , lo e m o c io n a l y lo p a siv o son considerados inferiores, m alos o peores en relación con lo público, lo racional y lo activo, s o c i a l m e n t e le g itim a d o s c o m o de m a y o r status, ocultando los procesos socioculturales, económicos y políticos que confluyen en tales asignaciones de valor. D e n t r o de este o b s tá c u lo se u b ica n o tros derivados de estas relaciones dicotóm icas y p o la r i z a n t e s , t a le s c o m o : el obstáculo naturalizante constituido por todos aquellos procesos y relaciones derivados de considerar las d iv ersa s m a n i f e s t a c i o n e s de la vida h u m ana co m o producto de las condiciones biológicas que, al calificarse como «naturales», preten d en m arcarse co n la im p ro n ta de la inmutabilidad, mediante la cual se establece una ligazón que pareciera indisoluble entre las mujeres y la naturaleza y entre los hombres y la cultura. Así podríamos co n tin u a r enunciando otros obstáculos correspondientes a la tendencia a considerar de modo absoluto e independiente de su o p u e s to cada una de las ca te g o ría s a n a l í t i c a s que c o n f ig u r a n las p a re ja s e n u n ciad as: El obstáculo privatizante que asigna a las mujeres el ámbito doméstico y a los hombres el espacio público. El obstáculo racionalizante que escin d e la ra z ó n de la e m o c ió n c o n s id e r a n d o la ra z ó n co m o potestativa de los varones y los sentimientos y emociones como potestativas de las mujeres. El obstáculo pasivizante mediante el cual las a c t i t u d e s , e x p r e s io n e s y m o d o s de ser ca ra c terístico s de la fem inidad se califican com o pasivos por oposición a las actitudes, expresiones y modos de ser característicos de la masculinidad que son considerados como activos. Los mitos, las leyendas y también las historias a tr a v é s de las c u a le s se h a n p u e s to en circulación los imaginarios y representaciones sociales sobre el ser mujeres y el ser hombres, a s í c o m o los p ro c e s o s y p r á c t ic a s de

6 Uno de los grandes aportes del pensamiento de Jacques Lacan es precisamente su controvertida afirmación «la mujer no existe», mediante la cual haxce evidente que la ausencia de la mujer es una creación cultural.


D O s o c ia liz a c ió n y los m e d io s m a s iv o s de comunicación, son vehículos a través de los cuales circulan estos obstáculos, asignando competencias, habilidades y funciones sociales en las c u a le s los e s t e r e o t i p o s so b re la feminidad y la m asculinidad d em arcan los territorios correspondientes a unas y a otros, estableciendo fronteras entre ambos. Esta lógica binaria dicotom izante es germen de limitaciones en el reconocimiento del papel de las m u je re s en la cre a c ió n cu ltu ra l: la significación social atribuida a sus quehaceres dom ésticos y a sus funciones de crianza se considera restringida al á m b ito fam iliar o v e c in a l y c i r c u n s c r i t a a los p lan o s microsociales, ocultando su impacto sobre la d in ám ica s o c io c o n ó m ic a y p o lítica en las dimensiones institucionales y macrosociales. La m a g n if ic a c ió n de sus s e n t i m i e n t o s y emociones oculta o subvalora sus razones, sus reflexiones y sus propuestas, por lo cual el pensamiento de la mujer sobre sí misma, sobre los otros y las otras, sobre los procesos sociales y sobre los sucesos y acontecimientos locales, regionales, nacio n ales e in te rn a cio n a le s se ignoran, se desconocen o se les confiere un lugar subsidiario. E n fr e n ta r los o b s t á c u l o s d i c o t o m i z a n t e s supone crear espacios para la recuperación y legitimación de la palabra de las mujeres y de sus historias, lo cual significa reconocer sus vivencias, sus experiencias y sus prácticas cotidianas; crear espacios para que la palabra de las mujeres fluya, circule y adquiera valor en si misma y en su interacción con la palabra de los hombres, en todos y cada uno de los á m b ito s de la vida p e r s o n a l y s o c ia l; incorporar en los procesos de producción de co n o cim ien to s los s e n tim ie n to s, p e n s a m ie n t o s , a c c io n e s y d ese o s de las mujeres, sus modos específicos de insertarse en la cultura y las particulares formas como la cultura ha asumido dicha inserción; construir una ética en la cual los valores de justicia,

libertad e igualdad asu m an las diferencias c o m o c o n d ic i ó n para el e je r c ic i o de la s o lid a rid a d y la re c ip ro c id a d y n o c o m o f u n d a m e n t o de p ro ce s o s de e x c lu s ió n , subordinación o dominio.

EL O B S T Á C U L O C O M P L E M E N T A R IS T A Vam os ahora a o tro de los fra g m e n to s del texto de Angeles M astretta, en el cual evoca imaginarios mediante los cuales las mujeres, a partir de sus 15 años, ven a los hombres como u n p o sib le m a rid o . E s ta im a g e n y las representaciones y significados que de ella e m a n a n son base para in tro d u c irm e en el

tercer obstáculo para la participación de las m ujeres: el obstáculo com plem entarista, producto de una división sexual de roles e n ten d id a y asum ida como consecuencia lógica de una supuesta naturaleza femenina in m u ta b le en su esencia y leíd a com o producto de una necesaria complementadón e n tre los g én ero s, ta m b ié n supuesta; m ediante el obstáculo complementarista se limita o imposibilita el reconocimiento de las m ujeres com o personas, com o individuos y como ciudadanos. A tr a v é s de c o m p le ja s o p e r a c io n e s conducentes a identificar el «complemento» y «lo complementario»,7 el punto de partida es el hombre, considerado como «lo uno», como el sujeto por excelencia, mientras que a la mujer se le considera como «lo otro», lo adyascente, el agregado, el o b jeto , restringién dosele la posibilidad de asumirse como, ella misma; de allí que expresiones tales como «si misma» no tengan cabida clara en el pensamiento sobre el ser. Las explicaciones religiosas que consideran a la mujer como un apéndice (costilla) del varón, el p e n s a m ie n t o filo só fic o que nos h abla del sujeto y del si mismo, el pensamiento político que nos habla del individuo y del ciudadano, el

7 El mito religioso de la creación de Eva como producto de la costilla deAdán es una de estas operaciones. Estudios sobre mitos y leyendas, como también sobre conceptos y elaboraciones científicas acerca de la mujery las mujeres, la feminidad y lo femenino, dan cuenta de estos procesos de construcción de este obstáculo. 8 Solamente a partir de las reflexiones de filósofas feministas se empieza a abrir camino para que esta expresión tenga asiento en el lenguaje filosófico.

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pensam iento económico que nos habla de p ro du ccción y reprod u cción c o m p o rta n multiplicidad de imaginarios en los cuales las mujeres son fragmentos u objetos de otros seres su p erio re s; allí pueden explicarse fenómenos tales como el confinamiento de la mujer al ámbito doméstico y dentro de éste a la esfera reproductiva, su reciente ingreso a la escolaridad form al y su tam bién reciente recon ocim ien to com o «ciudadano» y m ás reciente aún como ciudadana. Pese a ello no es p osible a firm a r que anteriormente las mujeres no participaban en la producción, en la educación o en la política; participaban sí, pero de manera diferente a la participación de los hom bres, y por esas diferencias, por la pretensión de negarlas en la búsqueda de una falsa hom ogen ización y universalización de los seres hum anos, las c a ra c te r ístic a s de su p a rtic ip a c ió n no se registraban como acontecer histórico. Todo ello va c o n figu ran d o m ú ltip les y sucesivas limitaciones para el reconocimiento y la legitimación social de la participación de la mujeres, tanto por parte de ellas mismas, como de los hombres y de la sociedad en su conjunto. La presencia de las mujeres en la vida social se ve lim itad a en consecuencia por que sus se n tim ie n to s, p e n sa m ie n to s, deseo s y pro p u estas son ignoradas, despreciadas o acallad as en cu an to difieran de la lógica d o m in an te , en c u an to c o n tro v ie rtan las formas dominantes del quehacer económico, del ejercicio de la política y de la circulación de la cultura; en cuanto circulan prioritariamente en los á m b ito s del hogar, la fam ilia, el vecindario y las reuniones sociales, los cuales son también considerados como espacios de segundo orden; en cuanto se apartan o se d ista n c ia n del fu n c io n a m ie n to de las instituciones formales a las cuales durante m ucho tiem po solo los hombres tuvieron acceso; en c u a n to e stá n a u se n te s de los registros escritos, de los documentos oficiales, de los libros y de los diversos m edios de

circulación y de legitimación del saber, del conocimiento y de la palabra; en cuanto están presentes no son vistas o cuando producen saber a través de publicaciones son menos leídas que los hombres o sus planteamientos son motivo de intensas controversias. E L O B S T Á C U L O M A T E R N IZ A N T E : Me introduzco ahora en el cuarto obstáculo para la participación de las m ujeres: la idealización de la m aternidad y la identificación del ser fem enino con la función materna lo cual se representa en la ecuación mujer=madre. El obstáculo maternizante constituido por

todos aquellos procesos a través de los cuales el registro del quehacer de las mujeres se ha ligado de manera predominante al ejercicio de su función materna idealizándola de tal modo que durante mucho tiempo, y aún ahora, se ha considerado como el punto culminante del ideal femenino, como la representación social por excelencia, del ser mujer. A la maternidad se le han asignado multiplicidad de poderes; son las madres consideradas como fuentes primigenias de las alegrías y de los dolores de la humanidad. Las nociones de buena madre y de mala madre se convierten en estigmas que atraviesan no solo las diversas relaciones que las mujeres establecen sino los rumbos de las vidas de sus hijos e hijas. Se afirma que son las madres o quienes hagan sus veces, los vehículos a través de los cuales circula la cultura; que son las madres las encargadas visibles no solo del nacimiento de n uevos seres, sino de su inserción en la cultura; que en ellas reside la fuerza de los gobernantes y el saber de los científicos; que son ellas también acompañantes y sustento de los triunfadores y receptoras y depositarías de las lágrimas de los vencidos. A la maternidad se le rinde homenaje, se le venera y al mismo tiempo, se le atrapa con los hilos del poder en cuanto un ente mal llamado


D O «la sociedad» se apropia de ella, habiéndose apropiado p re v ia m e n te del e je r c ic io de la sexualidad de las mujeres y de sus cuerpos. No han sido ni aún son las mujeres dueñas de su p o te n c ia l rep ro d u ctiv o , ni de sus propios cuerpos, «la sociedad» dispone de él y de éstos a su a n t o j o , n e g a n d o , r e s t r in g ie n d o o impidiendo a las mujeres el libre ejercicio de la sexualidad, la libre opción por la maternidad y el libre m a n e jo de su c u e rp o y de sus expresiones. De allí se deriva por tanto que todo proceso de participación en el cual estén inm ersas las mujeres, esté atravesado por su condición real o potencial de madre, y que al mismo tiempo la sociedad no o fre z c a p o sibilid ad es para a t e n d e r las d e m a n d a s d eriv ad as de e s ta condición; éstas (las demandas ligadas a la crianza de los hijos e hijas) se convierten en una responsabilidad individual que recae en las mujeres mismas, en las familias o cuando más en el vecindario. De allí se deriva también el hecho de que la presencia de las mujeres en el espacio público esté atravesada por miradas a b r a z a d o r a s so b re sus c u e rp o s y por im aginarios sobre su belleza o su fealdad, sobre su porte y su apariencia, los cuales le abren o le cierran puertas, le posibilitan o le restringen el ejercicio de su pensamiento y la circulación de su palabra. De allí se desprende ta m b ié n que en los ú ltim o s d ecen io s, las mujeres se inserten en los planes y programas de desarrollo a partir de servicios y proyectos ligados a su función materna, y que al mismo tiempo las demandas de las mujeres mismas en materia de salud reproductiva, libre opción por la m a t e r n id a d , s e x u alid a d , v io le n c ia conyugal y violencia sexual sean acalladas y los p r o y e c to s de ley o r ie n ta d o s a d e fin ir alternativas de sanción social a las diversas fo r m a s de v io le n c ia c o n t r a la m u je r se archiven, se sancion en n eg a tiv am e n te o se consideren com o atentados contra la moral, las costumbres y las tradiciones.

Al asum ir la m aternid ad co m o un destino t r á g ic o o c o m o u na m is ió n s u b lim e , las m u jeres c o n c e n t r a n su in terés y todas las dimensiones de su vida en el cumplimiento de las tareas que se consideran derivadas de dicho d e s t in o , las c u a le s se c o n v i e r t e n en limitaciones o talanqueras para su acceso y su desempeño en otros espacios de la vida social. El silencio en el que tran scu rren su faenas domésticas y sus labores de crianza y la escasa valoración social de las mismas, se convierten en fu e n t e de p ro fu n d o s s e n t i m i e n t o s de m in u svalía e inferioridad, en los cuales se asienta a su vez su pérdida de credibilidad en sus capacidades, y la ausencia de sentido sobre sus propias opiniones, creencias y propuestas. D e a llí que las m u je r e s m is m a s sea n en algunos casos las primeras en menospreciar el significado social de sus propios aportes y de los aportes de sus congéneres. De allí que su vinculación al mundo laboral, al ejercicio de la política, a la actividad sindical o gremial, sean calificadas m u ch a s veces por ellas m ism as c o m o un a b a n d o n o o d e s cu id o de sus tradicionales funciones de crianza o de sus faenas domésticas. De allí que por lo general, prefieran delegar la c o m u n ic a c ió n co n las instituciones, la representación, el ejercicio de cargos y su acceso a espacios tradicionales de d ir e c c ió n y de t o m a de d e c is io n e s a los varones. De allí tam bién que los varones se apoyen en estos procesos para s u s te n ta r y reproducir sus tradicionales formas de poder y los mecanismos que posibilitan su ejercicio y sus conscientes o in concientes sentim ientos de superioridad. De allí tam bién que algunas mujeres se interroguen sobre-las posibilidades de conferir nuevos significados al poder y a su ejercicio.9 Las mujeres se debaten así entre su in se rc ió n en los m e c a n is m o s y fo rm a s de ejercicio del poder gestados en una cultura de d o m in io m a s c u lin o y la c o n s t r u c c i ó n de nuevas concepciones y prácticas sobre el poder y su ejercicio.

9 Véase por ejemplo al respecto a JONASDOTTIR, Ana: El poder del amor. Le Importa el sexo a la democracia?. Ed. Cátedra, Madrid, 1994

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EL O B S T Á C U L O C U L P A B IL IZ A N T E Fin alm ente, m e refiero al qu in to obstáculo para la p a r t i c i p a c i ó n de las m u je r e s : el obstáculo culpabilizante, re p re s e n ta d o en Eva, quien al comer e incitar a Adán a comer el fruto prohibido, ocasionó la expulsión de la pareja del paraíso, pecado que deben expiar todos los mortales por los siglos de los siglos. En este m ito de la creación germen también de otra pareja dicotomizante, la de Eva y María y con ella la de las mujeres buenas y malas, y en m ú l t ip le s r e p r o d u c c io n e s c o t i d i a n a s del m ismo mito, tienen su arraigo los profundos s e n t im ie n to s de culpa que las m u je re s se abrogan a sí mismas y que «la sociedad» asigna a las mujeres incentivando la imagen negativa de mujer transgresora para las mujeres que se apartan de los estereotipos tradicionales de la feminidad. Allí tien en su asiento los señalam ien tos de «abandonadora» de su hogar y de sus hijos cu and o sus co m p ro m iso s de tr a b a jo o sus aspiraciones de salir del ám bito doméstico la sitúan abiertamente en la dinámica de la vida institucional y en el espacio público. Allí se fu n d a m e n ta n ta m b ié n los c a lific a tiv o s de «seductora» y de promotora de la violación, así como la justificación personal y social de los castigos y vejámenes de diversos órdenes que c o n c u r r e n en el m a lt r a t o c o n y u g a l10. Sus temores e inseguridades para el ejercicio de la palabra y sus angustias y ansiedades cuando participa en asu n to s co m u n itario s son por t a n t o r e s t r ic c io n e s para su p a r t ic ip a c ió n ciudadana y para el ejercicio de sus derechos. En la culpa y la culpabilización se sustentan las trabas p ersistentes para dar curso en el C o n g re so N a c io n a l a los p ro y e cto s de ley re la tiv o s a la p re v e n c ió n y s a n c ió n de la violencia y el m altrato conyugal. Los obstáculos anteriormente enunciados no h a n im p ed id o a las m u je re s g e s ta r en su

devenir cotidiano co n stan tes y sistem áticas p rá c tic a s de r e s iste n c ia y de n ego ciació n , enfrentando mediante el accionar individual y colectivo las limitaciones y restricciones que la c u lt u r a ha i m p u e s t o sob re ellas y sus representaciones y que las m ujeres m ismas h an asumido. Los m o v im ien to s sociales de m u jeres y los m o v im ie n to s fem in istas, así como los paulatinos e intensos desarrollos de las teorías feministas y mas recientemente la in t r o d u c c ió n de la c a te g o ría género en el análisis de las relaciones y de los procesos s o c ia le s , han c o n t r ib u id o de m odo significativo en la apertura de espacios para d e v e la r e s t o s o b s t á c u l o s , n o m b r a r lo s y p o s ib ilit a r el c o n o c im ie n t o de los m odos específicos como las mujeres se han abierto sus p ro p io s c a m in o s y h a n s o rte a d o las consecuencias de la discriminación. H a n sido d iv ersas y c a m b ia n t e s las manifestaciones concretas de cada uno de los o bstácu los e n u n c ia d o s y div ersas y cambiantes también las maneras como se han e n f r e n t a d o y c o m o se e n f r e n t a n en la a ctu a lid a d . M a s aú n, las d em a n d as de la modernidad crearon condiciones para que a partir de la primera mitad de este siglo y con m a y o r fu e r z a en la seg u n d a m ita d se produjeran vertiginosos cambios en la práctica c o t i d i a n a de las m u je r e s , que h o y ya se c o n s id e r a n ir r e v e r s ib le s : su a c c e so a la educación formal, su incorporación masiva al mercado de trabajo, su incursión en la esfera política, entre otros aspectos, son expresiones evidentes de dichos cam bio s. Los espacios abiertos por el pensamiento postmoderno en to rn o al valor de la diversidad co n stitu y en también nuevas expresiones que al finalizar el siglo abren la puerta a miradas y proyectos en los cuales aún cabe la esperanza y en donde las grandes utopías de tra n sfo rm ación total se desvanecen dando cabida a pequeñas utopías en las que es p o sib le c o n s t r u i r n u ev as alternativas para enfrentar en la cotidianidad dichos obstáculos.

10 Para un ejemplo que ilustra sobre esta culpabilización consúltese a BETANCOURTH, Gilma Alicia: «El maltrato a la esposa o el derecho a castigar Palmira 1858-1875». En: CASTELLANOS, Gabrielay otras fComp.): «Discurso, Género y poder», Ed. Facultad de humanidades. Centro de Estudios de Género, mujery sociedad. Universidad del Valle. Cali, 1994


D O A M O D O D E R E F L E X IO N E S F IN A L E S Para fin a liz a r, v u e lv o a a p o y a r m e en fragmentos de la obra de Angeles M astretta, quien me ha acompañado en esta mirada a los obtáculos de la participación de las mujeres, con la esperanza de que sus interrogantes se con viertan en proyecciones para co n tin u a r pensando en estos obstáculos: «Sin á n im o de v o lv e r a h a ce rn o s las m ártire s, debemos aceptar cuánto pesa buscarse un destino distinto al que se previó para nosotras, litigar, ahora ya ni siq u ie ra fro n ta lm e n te , d a d o q u e los m o v im ie n to s d e lib e ra c ió n fe m e n in a h an sido aplacados porque se considera que sus demandas ya fueron satisfechas, con una sociedad que todavía no sabe asumir sin hostilidad y rencores a quienes cambian. Me preguntaba hace poco un periodista: Por qué a pesar de to d o lo logrado, las m ujeres hacen sentir que no han conquistado la igualdad? Q u é falta?. Falta ju s ta m e n te la ig u a ld a d , le respondí. Por qué si un hom bre tiene un rom ance extraconyugal es un afortunado y una m ujer en la misma circunstancia es una piruja; el hom bre es un ser generoso al que le da el corazón para dos fiebres y la m ujer u na cu a lq u ie ra que n o respeta a su m a rid o ? P o rq u é n o nos p a re ce a b e rra n te un hom bre de cincuenta años entre las piernas de una adolescente y nos disgusta y repele la idea de una m u je r de tre in ta y cin co con un m u c h a c h o de veintiséis? Porqué una m ujer de cuarenta y cinco empieza a envejecer y un h om bre de cuarenta y cinco está en la edad mas interesante de su vida? Por qué detras de todo gran hom bre hay una gran m ujer y detrás de una gran m ujer casi siempre hay un vacio provocado por el horror de los hombres a que los vean menos? Por qué los esposos de' las mujeres jefes de Estado no se hacen cargo de las instituciones dedicadas asi cu id ad o de los niños? Porque a nadie se le ocurre pedirle al esposo de una fu n c io n a ría d e a lto n iv e l q u e se a d s c rib a ál voluntariado social? Porqué las mujeres q ue ni se

pintan ni usan zapatos de tacón son consideradas por las propias mujeres com o una viejas fodongas cuando todos los hombres andan en zapatos bajos y de cara lavada sintiéndose m uy guapos? Por qué si un h o m b re p u e d e e m b araza r a tres distintas m u je re s p o r se m ana y u n a m u je r so lo p u e d e e m b a ra z a rs e u n a vez ca da d ie z meses, los a n tic o n c e p tiv o s están o rie n ta d o s en su m ayoría hacia las m ujeres? Por q u é al hacerse de una p ro fe s ió n las m ujeres tie n e n q u e a c tu a r c o m o hombres para tener éxito? Porqué la libertad sexual a la q u e a cced im o s las m ujeres ha te n id o que manejarse com o la, libertad sexual de la que hace siglos disfrutan los hom bres? Por qué las .mujeres nos pusimos a hacer el am or sin preguntas cuando cada vez seguía laten te en nuestros cuerpos la p re gu nta Q ué es esta maravilla? Y aceptam os sin mas la respuesta que los hombres se dieron tiempo atrás y que a tantos desfalcos ha conducido: «este es un misterio, p o n te a hacerlo». Solo los poetas han q u e rid o librarse de usar esta respuesta para re s p o n d e r a las m ú ltip le s p re g u n ta s q u e los hombres responden con ella, pero los poetas, como las mujeres, no gozan todavía de m ucho prestigio nacional. Prestigio tienen los misterios, no quienes se em peñan en descifrarlos. V los misterios, com o casi to d o lo p re s tig io s o , los in v e n ta ro n los hombres... Pero las mujeres ya no quieren seguir a los hom bres a pie y sin replicar. B ueno y vaya, parece que se nos ha dicho. Y nos hemos subido a los caballos y tra b a ja m o s el d o b le y hasta nos h e m o s p u e s to al fre n te d e n u e stra s p ro p ia s batallas.. Por to do eso hemos encontrado prestigio y reconocimiento. Sin embargo, aún no desciframos el misterio...» Angeles Mastretta, ob. cit., p. 138-142

Y las p o s ib ilid a d e s de co n tin u a r preguntándonos, de buscar respuestas a los interrogantes que formulamos y que formulan o tr a s m u je r e s en d iv ersa s la t i t u d e s , de c o n tin u a r in te n ta n d o descifrar el m isterio, son también posibilidades de seguir ampliando los espacios de participación de las mujeres.

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" El mundo de tu verdad es mi tragedia; tu sabiduría, mi negación; tu conquista, mi ausencia; tu hacer, mi destrucción." H. Maturana

UN A P R O P U E S T A É T I C A , La vieja costumbre de leer el periódico en las primeras horas de la m añ an a, o de- mirar los noticieros te lev isad o s se ha convertido en una práctica masoquista, muy a nuestro pesar, para miles de colombianos y colombianas. Porque lo que ha sido complicado pero posible en otros países, parece imposible en el nuestro: lograr mantener la vida, vía la obtención de la paz. Por el contrario, en los últimos quince años, se observa una tendencia al endurecimiento de las posturas de fuerza como soluciones a los innumerables conflictos que cruzan el país de sur a norte y de oriente a occidente; pero lo que convierte esas posturas en la posibilidad de una guerra permanente, es que ellas son defendidas abiertamente por quienes tienen en sus manos el poder de destruir, de silenciar, de aniquilar a aquellos a quienes por diversas razones consideran sus enemigos. Y a la zag a de esto s,

N O R M A E N R IQ U E Z RIASCO S. Sodologa Universidad Nacional de Colombia. Especialista en Derechos Humanos. ESAP Equipo de trabajo de la Casa de la Mujer.

sueSaEINI O T R A S P A L A B R A S

escindida en su an im o sid a d , a favor de unos u otros, que se identifica con sus propuestas, con sus prácticas, sin avisorar siquiera lo que se desprenderá del “éxito” de cualquiera de los actores comprometidos en una guerra sin cuartel.

Existen también, quienes añoran la posibilidad de vivir en paz, de encontrarse cara a cara con sus parientes y amigos sin que su saludo esté mediado por la constatación de un episodio luctuoso, pero que en medio de su quehacer cotidiano, de la resolución diaria de sus problemas vitales, solo sueñan con la tranquilidad, sin sentirse para nada cómplices de la guerra que ellos piensan no es la suya, ni con la paz, de la que no se sienten compromisarios. Su pequeño mundo constreñido a sus intereses próximos, parece todavía estar seguro y por lo tanto, la salida consiste en observar, soñar y esperar que la situación cambie.


Un reducido núm ero, un p u ñ ad o de colombianos y colombianas, cuyos esfuerzos parecen no ser significativos para grandes sectores de la población, se han dado a la tarea de repensar el país buscando y proponiendo salidas que realmente den cuenta de todas las p erson as que h a b ita m o s este espacio, in d ep en d ien tem en te de cualq u ier otra consideración. Pero he aquí, que frente a estos luchadores por la paz y contra toda razón, se yerguen los v iolen tos de d istin ta s raig am b res, para silenciar sus reflexiones, o exponiéndolos al fuego cruzado, intentan develar en su postura, los compromisos o intereses que subyacen, (según sus d etracto res) en relación con algunos de los actores en conflicto. Nunca antes se percibió tal grado de locura o de estigmatización frente a unas reflexiones y/o apuestas para lograr la concordia, a tal punto que optar por la paz, se ha tornado sinónimo de violencia. Lo que a n ta ñ o c o n stitu ía una p o stu ra respetable: ser defensor de la vida, de la paz y de los derechos humanos, hoy es un peligroso compromiso, estigmatizado por casi todas las tendencias, y que se traduce en asesinatos, desapariciones, am enazas.... Pocas son las personas que no encuentran en la postura diferente del o tro /a , una p osibilidad de señalamiento. No me deten dría en esta d ep rim en te situación, si no pensase que es en momentos de crisis como los que atraviesa hoy el país, cuando la legitimidad gubernam ental y la institucionalidad son puestas en entredicho; cuando los valores éticos u niversalm ente aceptados parecen transcurrir al margen de la práctica social; cuando la corrupción permea las in sta n c ia s de poder, salvo h o n ro sas excepciones; donde se torna mas necesario que nunca, repensar las a p u e sta s fundamentales, con el propósito de descubrir horizontes en alguna medida esperanzadores.

Para construir derroteros, quizás sea bueno c o m e n za r por ex am in ar los d isc u rso s predominantes en los últimos tiempos: C onfu n dien do valentía con agresividad y trastocando sentidos, hay quienes se afianzan en las apuestas de fuerza, como sinónimos de patriotismo, autoridad, capacidad de mando, hombría y valor. H ay qu ien es c alifican de v io le n ta s y subversivas, las justas exigencias por mejores c on d icio n es de vida; o la ex p resió n del descontento con las promesas no cumplidas; o la conformación de asociaciones, consagradas por la C onstitu ción Nacional y defendida como derecho fundamental por las Naciones Unidas. El in te n to de m an ten erse al m argen del conflicto, bien como medio de protección o bien como postura ética, parece exacerbar los fantasmas de los violentos, que se resisten a la neutralidad, activa o pasiva, vislumbrando tras ella com prom iso s inexistentes con el enemigo. La idea de acabar el conflicto mediante las arm as, se a fia n z a en el fuero interno de m uchos colom b ian os y colom bian as, que visualizan la victoria como el exterminio del oponente. A escasos once años del Palacio de Justicia, o nos hem os olvidado de lo que significó la decisión tom ada, o no hem os logrado aprender la lección, o hem os sido incapaces de entender el valor de las vidas humanas, tanto en ese doloroso episodio, com o en los cientos de miles que se han producido en el país, no menos dolorosos por ser anónimos, desde que se instaló la violencia como única forma de resolver los conflictos. T am poco parece que recordáram os lo que significa la guerra; lo que ha supuesto en vidas sac rific a d a s, en n iñ o s / n iñ as, jóven es y a d u l t o s / a s m u tila d o s(a s), en fa m ilia s destruidas, en campos deshabitados, en tejido


social deshecho, en progreso detenido, en el dolor y el temor vivido cotidianamente. Ganar la guerra por la vía de las arm as, tiene necesariamente costos muy altos, los cuales p od rían o bviarse p ro p ician d o salid as negociadas. Y qué decir de los c o sto s p o lític o s y económicos para el país¿ No es precisamente un honor ser catalogados como el país mas violento del mundo. En los albores del siglo XXI, la posibilidad de la racionalidad, del entendimiento a través de form as civilizadas de discusión y diálogo, donde las p alab ras d oten de sen tid o propuestas y búsquedas de carácter ético y político com o lo ac o n se ja la práctica democrática, parecen haber cedido su lugar a las expresiones de barbarie. Frente a esta realidad que a m e n a z a la existencia de la comunidad colombiana, las m u jeres, no p o d em o s m a n te n e rn o s silenciadas. N u estra opción, si realmente queremos contribuir a preservarla vida, debe pasar por una reflexión comprometida con la paz, que dé paso a un actuar incesante para hacer realidad nuestras propuestas. Y C Ó M O E N T E N D E R ÍA M O S L A V ID A Q U E Q U EREM O S D EFEN D ER ? En "La genealogía del racismo", Foucault plantea una seria reflexión frente a la vida y analiza retrospectivamente diversas posturas que se han comprometido , de una parte con la d efen sa de ciertas fo rm as de vida, específicam ente valoradas como dignas de mantenerse, y en sentido contrario, en el a n iq u ilim a m ie n to de o tras fo r m a s de existencia, cuya sola presencia supondría un riesgo para la vida que defienden. Y sobre qué descansa y donde se ubica la posibilidad del exterminio, si lo que se sostiene es la defensa de la vida¿ Las preguntas son interesantes, en cuanto permiten hacer claridad sobre lo que está pasando en Colombia.

Para cualquier actor político, hacer pública una propuesta abierta de muerte conllevaría a su propia destrucción, a su marginamiento, al rechazo social. Por ello, a pesar de la locura colectiva que parece adueñarse por momentos del país, hasta ahora nadie ha osado hacerla; ni siquiera aquellos que se identifican con las posturas mas beligerantes. Todo lo contrario, es mucho m ás sugestivo inducir a otros a pensar que su opción es una opción de vida y que en nombre de ella, de su permanencia, se pueden llevar a cabo costosas y arrasadoras empresas, en las que para nuestro infortunio nos h a lla m o s in m erso s v o lu n taria o in v o lu n ta ria m e n te , to d os y to d as las colombianas/os. Es evidente que existe un tipo, una cierta forma de vida que se defiende abiertamente y por la que desafían muchos riesgos: aquella que se considera expresión de lo bueno, de lo recto, de lo que es legal, de lo que debe ser. Allí cabrían los varones y las mujeres decentes, p o s e e d o re s/a s de bienes que proteger, mantenedores de la tradición, defensores/as de las instituciones, no importa el nivel de corrupción que ellas presenten. Allí están "las familias bien", "los empresarios bien", e incluso "los subalternos bien". Todos y todas conocen y comparten sus opciones políticas, religiosas, se xu ales; saben tam b ién de su poder económico, de su compromiso consigo-mismo. Son aquellos a los que la justicia difícilmente llega y a quienes se les abren todas las puertas. En cam b io h ay o tras fo rm as de vida sospechosas en sí mismas y cuya defensa no es fuente de preocupación, ni logra concitar a las au torid ad es, ni a la sociedad civil, en su cuidado y protección. Incluso m uchos se preguntan si la muerte no es una mejor opción que la calidad de los niveles infrahumanos de vida que deben soportar. La muerte se podría c o n te m p la r en ton ces com o una opción benevolente^. Tal es el caso de los habitantes de la calle, los indigentes, los drogadictos, las tr a b a ja d o ra s sexuales, los gay, a quienes despectivamente se califica de desechables. Pero allí también pueden fácilmente estar las y


los pobres, los indígenas, los y las negras, los que invocan un dios diferente, los que asumen opciones políticas no tradicionales, los/las que construyen formas de vida no convencionales, en fin, los y las que son diferentes.... Aquellos que ni siquiera las muertes violentas y masivas logran sacar del anonimato. El conjunto de la sociedad no parece percibir su ausencia; no hay llanto ni pañuelos blancos, ni omilías, a veces ni siquiera tumbas. Cabe entonces la pregunta: ? todos los seres humanos, nacen libres e iguales en dignidad y en derechos, com o reza la D eclaració n Universal de Derechos Humanos ¿ Por qué, unas vidas carecen de valor y otras significan tanto ¿ Dónde reposa la solidaridad, el amor por los sem ejantes, el respeto, la justicia, cuando de éstos últimos se tratad C U Á L V ID A , Y Q U É V ÍA S P O D R ÍA M O S C O N S T R U IR L A S M U JER ES ? Nada más contradictorio que plantear una mirada, aunque construida colectivamente, como única apuesta; sin embargo, muchas mujeres, a lo largo de esta d e sg astan te y progresiva guerra que h em os vivido los colombianos y colombianas, marcando a cada una/o de manera diferente; evidenciándola desde diversas perspectivas, sintiéndonos en un proceso envolvente, como en un inmenso remolino, donde nuestra voluntad y deseos no logran tener sentido para quienes desde el poder hacen y mantienen la guerra, hemos expresado en diferentes momentos deseos de parar la contienda, disminuir su intensidad, constreñirla a los combatientes; se ha clamado por el respeto hacia la ciudadanía inerme. Interpretados estos llamados, todos apuntan a proteger la vida o disminuir sobre ella los efectos devastadores. En resumen, las mujeres han hecho oír su voz y han estab le cid o compromisos serios contra la guerra y por la vida.

Entendiéndola ésta como primera instancia por contener y derivar de ella toda posibilidad de "ser": la vida física, como sinónimo de existencia, de realidad; la calidad de vida, como expresión de dignidad y equidad; la vida espiritual, política y cultural, como forma re sp e tu o sa de reco n o cim ien to, de re lacio n a m ien to , de pluralidad, de m a te ria liz a c ió n de su eñ o s y com o consolidación del derecho de todas y todos a existir en libertad. Si bien mantener la vida corporal ya es un logro frente a las muertes violentas que se producen en el país, también es cierto que subsistir no puede ser la meta de la especie humana, dada su capacidad de trascender y afirmando como condiciones inherentes a la dign idad de las p erson as, la libertad, la igualdad y las posibilidades de acceder al desarrollo. La vida que deseamos las mujeres, por la que e s ta ría m o s d ecid id as a los m ay o re s c o m p r o m iso s y e sfu e rzo s, p asa necesariamente por la paz, como construcción de convivencia. Y aunque por razones obvias, el énfasis lo he puesto en la guerra como ex p resió n a rm a d a de la violencia, com o e x te rm in io físico de p erson as y bienes materiales necesarios para el desarrollo de los pueblos , también es cierto que las mujeres venimos desde hace casi dos décadas, haciendo visibles las m ú ltip les "guerras" que enfrentamos cotidianamente al interior del hogar, en el espacio laboral, en la calle y en cualquier espacio de la vida nacional. Porque comprobamos que se producen otras muertes en la negación de las y los otros; que nos impiden la palabra, acceder a la riqueza socialmente producida, decidir, conocer... C o n tra to d as esas m u ertes , va n u e stra propuesta de vida. Y lejos de sentarnos a esperar la paz, queremos construirla en el en cu en tro a m o ro so con los o t r o s /a s ; es


reconocernos en ellos y posicionarnos en su lugar, com o lo propon e M a tu ra n a . Es materializar en última instancia la aceptación de los seres humanos, como especie. Porque parodiando a Simone De Beauvoir, queremos amar en libertad y sólo desde ella p o d re m o s a p o r ta r con to d a la fu e rza de n u e stra con vicción y em peñ o, a reconceptualizar las palabras, los gestos, los sueños, los imaginarios... Y cómo lo haremos^ Tenemos que construir un poder que opo n ga re sisten c ia a los tradicionalmente poderosos, que no convierta la fuerza en destrucción sino en posibilidad creadora, que permita construir y reconstruir tejido social a partir de relacionam ientos re sp e tu o so s y expresión de to leran cia y cuidado de los y las otras. Que den paso a la ternura y a las pequeñas complicidades; que se afinquen en la lealtad, en la responsabilidad y la reciprocidad.

D e trá s de esta ap u e sta, d escan sa la determ inación de no permitir en nuestras vidas forma alguna de maltrato, de negación; ni relacio n am ien tos que se tra d u z can en subordinación. Implica un trabajo de construcción paciente y cotidiana de resolver los conflictos sin la utilización de la violencia. También pasa por la deconstrucción del discurso patriarcal del héroe, como sinónimo de valor, de fuerza, de avasallamiento. Dicho en otras palabras, es resignificar los gestos, las miradas, el discurso.... es poder encontrarnos en los otros, es descubrir en cada ser humano/a, algo de mí, su semejanza; es saber que su existencia posibilita la mía; es sen tirn os todos y todas necesarios en un proyecto vital donde cada quién cobra sentido. En síntesis, es una apuesta que nos contiene a todas y todos, es una propuesta por la vida misma.


P A R T IC IP A C IO N P O L IT IC A DE LAS M U J E R E S : Los movimientos de mujeres ya se hacen sentir en Colombia, y no sólo en las

S H S

el r e to

de g a n ar

días de e s p e cia l conmem oración -el 8 de marzo, día de la mujer, o el 25 de n o v ie m b re , de la no v i o l e n c ia - , e f e m é r id e s ya in stitu c io n a liz a d a s y celebradas h a sta por el Estado y el mercado. Sin em bargo, es díficil dar c u e n ta de quiénes y cuántas mujeres son,

R E C O N O C IM IE N T O

proponen. Lo cierto es que son muchas y que están organizadas en las más diversas fundaciones, centros, asociaciones, grupos. Están por todas las regiones, en el campo y la ciudad. Tratan asuntos de la vida privada y cotidiana, o te m a s de la vida p ú b lic a y g e n e ra l. T r a b a ja n c o n r e c o n o c im ie n to legal O sin él, in s t it u c io n a liz a d a s O co n mecanismos informales. Unas, desde espacios institucionales, ponen en tela de juicio las condiciones subordinadas de su e x is te n c ia ; o tra s, desde su papel de m adres o desde sus r e s p o n s a b ilid a d e s f a m ilia r e s , i n t e n t a n c o n q u i s t a r su ciudadanía; algunas más, desde su militancia fem inista, constru yen su autonomía personal y grupal. ^ J ^ Todas ellas conform an de alguna * m a n e ra lo que se ha dado en llamar el movimiento social de mujeres (2). En efecto, las m u je r e s c o lo m b ia n a s h a n v e n id o ■ acum ulando una experiencia w J \m la b o ra l y p r o fe s io n a l im p o rtan te, han e s ta d o presentes a través de sus o rg a n iz a c io n e s y redes en los períodos de movilización política, constituyen la mitad de los electores y son m ayoría en las asociacio n es ciudadanas y

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SOCORRO RAMÍREZ -------------------------------------- — Pr0fesora del Instituto de Estudios Políticos y RelacionesInternacionales de la Universidad Nacional f) .

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grupos in fo rm a le s v in cu lad o s co n la vida c o tid ia n a , la sobrevivencia, la crianza de los hijos, el barrio. A pesar de to d a esa m u l t ip li c id a d de p r e s e n c ia s y a p o r t e s , el movimiento social de mujeres no ha logrado aún conquistar en Colombia la influencia que le debería corresponder. Por este motivo, vale la pena que nos preguntemos: ¿qué hay en el sistema político, en la sociedad y en el m ovimiento que d if ic u lt a el r e c o n o c i m i e n t o de sus a p o r t e s y de sus presencias, o que limita su aleance¿ Para acercarme a esos interrogantes he dividido mi exposición en dos partes. La primera d estaca m u chas presencias y c o n trib u cio n e s de m ujeres organizadas y articuladas en redes. La segunda interroga a la política, a la sociedad y al m ovimiento sobre el alcance limitado de sus presencias.

P R E S E N C IA S Y P R O P U E S T A S Las organizaciones de mujeres han estado en las jornadas de derech os h u m a n o s , c o n t r a las v io le n c ia s y por la paz, haciendo lo b b y para o b ten er reform as co n stitu cio n a les , tratando de aprovechar -con una perspectiva de género y a tra v és de sus redes n a c io n a le s - los n u e v o s e s p a cio s y po sib ilid ad e s a b ie r t o s por la C o n s t i t u c i ó n de 1 9 9 1 , y p r o c u r a n d o c a m b ia r las c o s t u m b r e s so c ia le s . V ea m o s ejemplos de esa presencia y reconozcamos algunos de sus aportes. Un esfuerzo por ubicarse en la C o lo m b ia de h o y fue el t r a b a jo a d e la n t a d o por la R e d N a c io n a l M u je r y C o n s titu y e n te . De 1989 a 1991, durante tres años, diversos g rup os de m u je r e s de to d as las te n d e n c ia s u n if ic a r o n posiciones para presentar propuestas en la comisión tercera de la Cámara, en el congreso alternativo pre-constituyente, en las mesas de trabajo convocadas por el Gobierno, en foros de u n iv e rs id a d e s y b a r r io s p o p u la re s (3). D u r a n te la A s a m b le a se c o n f o r m ó la Red que se d ed icó a h a c e r r e u n io n e s c o n d iv erso s c o n s t i t u y e n t e s , a a s is t i r a las sesiones, a in te rv en ir en la redacción de propuestas. Su a c t u a c i ó n lo g ró h a c e r s e n t ir la v o z de las m u je r e s organizadas y obtuvo respuesta positiva para algunas de sus reivindicaciones. E s ta a c t u a c i ó n en la C o n s t i t u y e n t e p e r m it i ó la conformación de la Red N acional de Mujeres, que ha venido articulando a muchas organizaciones en varias regiones del país para diverso tipo de actividades. La Red N acio n a l

1 Aunque Existen desde luego, muchos otros artículos publicados por diversas personas e instituciones, me he permitido citar algunos de mis escritos publicados especialmente en la Revista Mujer Fempress, de la Unidad de Comunicación Alternativa de la Mujer, y que se edita en Santiago de Chile, porque de ellos he extraído buena parte de las menciones a procesos a los cuales hago referencia. 2 Escribí al respecto en "El movimiento social de mujeres en Colombia" en Boletín Americanista, Universidad de Barcelona, Facultad de Geografía e Historia, No. 39-40, 1989-1990. Ver además al respecto Casa de la Mujer, Nuevos Espacios y Otros Retos. Propuesta a las Mujeres. Bogotá, 1986 3 Me referí a ese proceso en "Las mujeres proponen reformas constitucionales", en Mujer Fempress, No. 80, mayo de 1988, págs. 3-4 ., "¿Por qué la elección para la Constituyente no fue la hora de las mujeres?", en Mujer Fempress, No. 112-113, febrero-marzo de 1991, págs. 6-7; "Mujeres, Democracia y Participación", en Gaceta, Instituto Colombiano de Cultura, No. 10, abril-mayo 199 1


constituye sin duda, la expresión organizada más amplia de lo que se ha denominado el movimiento social. 4 Al respecto escribí" Planear la ciudad con perspectiva de género", en Especial Mujer Fempress. El planeta, la ciudad, la casa en que vivimos, 1996, pág. 29. 5 Me refiero a esajornada en "Para que viva la vida", en Mujer Fempress, No. 129, julio de 1992, pág. 8. 6 Hago referencia a algunos proyectos sobre el tema en «Si mujer: un espacio para la vida», en Mujer Fempress, No. 63, octubre de 1986, pág. 6. «Salud para las mujeres, mujeres para la salud», en Mujer Fempress, No. 145, noviembre de 1993, pág. 3, «Humanizando la salud», en Mujer Fempress, No. 164, junio de 1995, pág. 4. 7 Relaté algunas de las iniciativas al respecto en "La violencia no", en Mujer Fempress, No. 70, junio de 1987, págs. 2-3, "No nos corten más flores, queremos una Colombia en primavera", en Mujer Fempress. No. 77, enero de 1988, págs. I -2, "Las mujeres del mundo de hoy no quieren ser la última generación", en Mujer Fempress, No. 65, diciembre de 1986, págs. 6-7, "¡Las mujeres queremos vivir!", en Mujer Fempress, No. 136-137, febrero-marzo de 1993, pág. 4. "El destape de la violencia contra la mujer", en Mujer Fempress, No. 147, enero de 1994, pág. 10. 8 Hice referencia en «Rompiendo el silencio» en Mujer Fempress, No. 66, enero de 1987, págs. 4-5. 9 Escribí a éste propósito «La violencia intrafamiliar al parlamento», en Mujer Fempress, No. 136-137, febrero-marzo de 1993, pág. 2 1. 10/\nalizo la ley que fue aprobada en «Más que un buen comienzo», en Mujer Fempress, No. 179, septiembre de 1996, pág. 9.

O t r o e je m p lo in te r e s a n t e de la presencia de las m u je re s organizadas ha sido la participación en el C onsejo N a c io n a l y en los Consejos Territoriales de Planeación, junto con los más diversos sectores sociales, para revisar el plan nacional y los planes locales de desarrollo. Varias m u je re s o rgan izad as, muchas de ellas a nombre del movimiento social, han tratado en esos consejos de analizar los proyectos de desarrollo y de bu scar que la p e rsp ectiv a de g énero a tr a v ie se to d as las dimensiones de los planes. Para ello tuvieron que sensibilizar a otros sectores, hacer audibles y respetables las propuestas, evitar las sim ples fo rm u lacio n e s generales, desarrollar un lenguaje no sexista y formular reivindicaciones concretas (4).

La R ed d e M u je re s p o r los D e re c h o s S e x u a le s y R e p ro d u c tiv o s , por su parte, además de co m p ro m e te r a distintas entidades públicas y privadas en la celebración de su ya habitual jornada del 28 de mayo, se ha movilizado en varias ocasiones para defender estos derechos. Junto con organismos de cooperación internacional y entidades del Estado, la Red ha preparado y realizado conjuntam ente, de manera armónica y productiva, jornadas com o la denominada "Para q u e Viva la Vida" (5). Igualmente ha estimulado y aprovechado programas com o los derivados de la política "Salud p ara las M ujeres, M ujeres para la Salud" (6).

En relación con la superación y prevención d e la violencia h a c ia las m u je re s , han surgido diversas in iciativas (7). Recordemos dos de ellas. Una, el movimiento surgido en Cali, "Mujeres Rom piendo el Silencio" (8), que fue presentado en un m o m e n t o de gran a m e d r e n t a m ie n to de to d a la sociedad so m etid a por e n t o n c e s a la presión del te rro ris m o . O tra in iciativa fue la del C o lectiv o de M u jere s de Bo go tá, que además de haber participado en foros de derechos humanos o por la paz, elaboró un p ro y ecto de ley sobre la violencia i n t r a f a m ili a r (9). El pro y ecto -que co n ten ía una novedosa manera de reconceptualizar el tema y la tipificación específica del d e lito - fu e p r e s e n t a d o al C o n g r e s o por la e n t o n c e s representante a la Cámara, Piedad Córdoba (10).

La Red de Educación Popular entre Mujeres, por su parte ha adelantado diversas jornadas por una educación no sexista y ha c o n s t r u i d o un e s p a c io de i n t e r c a m b i o de e x p e r ie n c ia s latinoamericanas y caribeñas al respecto. La Red de M ujeres y H á b ita t ha desempeñado también una encomiable labor orientada a demostrar en diversos ámbitos


por q u é es n e c e s a r ia la p e r s p e c t iv a de g é n e ro en la planificación urbana (u ). Recordemos las razones. Primero, para promover un desarrollo más integral, haciendo visibles y apoyando los esfuerzos de las mujeres por construir una ciudad pluriétnica y multicultural. Segundo, como estrategia para promover una ciudad más equitativa, más democrática y m ás p a c ífic a . T erc ero , p o rq u e la le g itim id a d de las instituciones no se puede lograr si la mitad de la población sigue s u b r e p r e s e n t a d a en ca rg o s de d e c is ió n y si sus necesidades siguen desatendidas. La A sociación N a c io n a l d e M u je re s C am pesinas e In d íg e n a s (Añmucic) constituye una gran experiencia de participación de la mujer en las instancias de decisión de la política agropecuaria (12). En cuanta propuesta de reforma agraria o proyecto de planeación interinstitucional del sector agropecuario se formula desde el gremio o desde el Estado, ahí se hacen presentes, desde ahí vigilan los compromisos adquiridos y defienden su género y su gremio. Han logrado muchas cosas: el reconocimiento a Anmucic en la Ley 30 de reforma agraria, la adjudicación de tierras a las mujeres de manera individual o en pareja, la aceptación de que toda titulación de predios debe contener también el nombre de la mujer, la prelación a las jefas de hogar asignándoles más puntos en razón de su función. Están presentes igualmente en los c o m it é s c o n s u ltiv o s , en la ju n t a de revisión de a d ju d ic a c ió n de tie r r a s , en el c o m i t é de s e le c c ió n de parceleros y en el Fondo de C a p a c ita c ió n y P ro m o ción Campesina del Incora y del SENA. Una especie de Red d e m ujeres p a rla m e n ta ria s inició sus acc io n e s en n o v ie m b re de 1 9 9 5 ( 13), cuando im pulsó el debate en el Senado con la citación de varios ministros para que respondieran por las políticas y acciones públicas, tanto globales com o sectoriales, que han estado dirigidas a las mujeres en aplicación de compromisos internacionales. Los ministros debían responder también, por escrito y en debate p ú b lic o , un c u e s t i o n a r i o so b re las p r o p u e s t a s y los mecanismos diseñados en su área para aplicar y evaluar los com prom isos adquiridos con la p lataform a de acción de Beijing, 1995. En el debate, que fue transmitido en directo por la cadena tres, se propuso la creación de una comisión sobre la m ujer entre el Senado y la Cámara, con carácter permanente, es decir, con autonomía administrativa y con recursos propios. La comisión debe estudiar los proyectos de ley desde la perspectiva de género y vigilar el cumplimiento t a n t o de las p o lí t ic a s g u b e r n a m e n t a l e s c o m o de los

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11Escribí al respecto en "¿Cómo hacer visible la gestión de las mujeres en la ciudad?", en Mujer Fempress, No. 114, abril de 199 1, págs. 8-9; "Una mirada de género para la vivienda", en Mujer Fempress, No. 176, junio de 1996, pág. 3; "Otra mirada para la vivienda", en Especial Mujer Fempress. El planeta, la ciudad, la casa en que vivimos, 1996, pág. 3 12 Retomo estas ideas de "Por fin se empieza a reconocer el papel productivo de la mujer campesina", en Mujer Fempress, No. 55, febrero ae 1986, págs. 5-6, "La mujery la política agraria en América Latina", en Mujer Fempress, No. 64. noviembre de 1986, págs. 4-5, "A sol y sombra", en Mujer Fempress, No. 119, septiembre de 1991, pág. 8. "Sí se puede", en Mujer Fempress, No. 120, octubre de 1991, pág. 2, “Las mujeres somos las que más aportamos", en Especial Mujer Fempress, Mujer Indígena, 1985, "Si se recuperan los valores humanos hay recuperación de la mujer", en Especial Mujer Fempress, Mujer Indígena, 1985. 13 Ver al respecto mis artículos “Mi situación de pr ivilegio no me enceguece", en Mujer Fempress, No. 142, agosto de 1993, pág. 15, "Cuestiones de género en el Congreso", en Mujer Fempress, No. 143, septiembre de 1993, pág. 6. "Ministros y ministras rinden cuentas", en Mujer Fempress, No. 170, diciembre de 1995, pág. 6.


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o I 4 Sobre el tema escribí «Cuestionado defensor del pueblo», en Mujer Fempress. 15 Sobre alguno de estos esfuerzos escribí "Dar a luz una nueva ciudadanía", en Mujer Fempress, No. 165, julio de 1995, pág. 9. 16 He hecho alusión a algunos de estos programas en "El mito del macho y la hembra en los medios de comunicación", en Mujer Fempress, No. 58, mayo de 1986, pág. 2, "Las mujeres y la comunicación", en Mujer Fempress. No. 160-161, febrero-marzo de 1995, pág. I 5. "Suba al aire", en Mujer Fempress, Chile, No. 172-173, de febrero-marzo de 1996, pág. 8, "Perspectivas televisadas', en Mujer Fempress, No. 177,julio de 1996, pág. I . 17 Reseñé el ABC de un periodismo no sexista publicado por Fempress en «Hablemos de una comunicación no sexista», en Mujer Fempress, No. 177,julio de 1996, pág. 3-4; «Espacio para la igualdad» publicado en Análisis Político No. 28, mayo/agosto de 1996, págs. 115-117. 18 A este propósito escribí "Del dicho al hecho hay mucho trecho. Las innovacionesjurídicas más im portantes para las mujeres colombianas", en Especial Mujer Fempress, Igualdad y Derecho, 1992, págs. 50-51, "De la igualdad ante la ley a la igualdad real ante la sociedad", en Mujer Fempress, No. 8 1Junio de 1988, pág. 7, "La naturaleza ambivalente y dinámica del derecho", en Mujer Fempress. No. 85, octubre de 1988, págs. 7-8. 19 Sobre el tema escribí «¿Cuál es su cuento?», en Mujer Fempress, Chile, No. I 72-1 73. de febrero-marzo de 1996, pág. 6. 20 Analizo uno de los proyectos que se desarrolla con éste propósito en «Pro-equidad; un programa necesario», en Mujer Fempress, No. 163, mayo de 1995, pág. 8. 21 Me referí a los programas pioneros al respecto en «Las empleadas domésticas: las más pobres dentro de los pobres», en Mujer Fempress, No. 5 1, octubre de 1985, pág. 3, «¿Autonomía de una mujer a costa de otra mujer?», en Mujer Fempress, No. 7 1.julio de 1987, págs. 6-7. 22 Analizo uno de esos programas en «Rosa no hay una sola», en Mujer Fempress, No. 117, julio de 1991, pág. I .

c o m p r o m is o s in t e r n a c io n a le s en favor de la m ujer. M ás recientemente en la Cámara la mayor parte de Representantes se articularon en torno a una proposición de rechazo y condena a la propuesta del Defensor del Pueblo de ligar las trompas de las mujeres en prostitución como una fórmula para controlar el abandono infantil (14).

La e x ig e n c ia de un a u m e n t o s u s t a n c ia l y v is ib le de la

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participación de mujeres en niveles de decisión de cargos adm inistrativos, cívicos y políticos ha sido el eje de la acción de mujeres organizadas en asociaciones profesionales, abogadas en particular, o militantes de partidos políticos (15). Ellas han tratado de demostrar que se trata de un asunto de equidad, pero además, que puede contribuir a m ejorar el espíritu de servicio a la comunidad, la transparencia y la lucha contra la co rru p ció n y b u r o c ra tiz a ció n en la gestió n de a su n to s de interés público. Desde la cultura se han conocido diversos tipos de actividades n o só lo de g ru p o s in d iv id u a le s s in o c o m o p a rte de un entrecruzamiento y cooperación de mujeres que en ese terreno realizan distintas labores (16). Com o unidad de comunicación alternativa, Fem press ha tratado de abrirle espacio a la mirada y las p r o p u e s t a s del m o v i m i e n t o en los m e d io s de comunicación y entre las mujeres periodistas en particular (17). Así podría seguir enumerando y valorando muchas presencias y propuestas que también en terrenos como el uso alternativo del derecho ( 18), la educación (19), la planeación y ejecución de políticas públicas con perspectiva de género (20) religión, el ap o y o a em p lea d as del serv icio d o m é s tic o (21) a m ujeres jóvenes (22) o en prostitución (23) etc. se vienen haciendo en distintas regiones de Colombia. A toda esa acción de redes y grupos se suma la masiva presencia de mujeres colombianas en organizaciones no convencionales (24). Estas organizaciones podrían ser asumidas como formas de participación política ya que todas ellas han contribuido a resolver problemas sociales y políticos comunitarios, a politizar el mundo priyado, a ampliar el horizonte referencial de la praxis política, trascendiendo así los escenarios tradicionales de acción política.

D E S FA S E S E IN T E R R O G A N T E S Estos numerosos, ricos y variados aportes de las mujeres no se corresponden, sin embargo, con su participación en los centros de poder y decisión. Lo que sucedió en m om entos en que se

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in t e n t a b a re h a c e r el m a r c o i n s t i t u c i o n a l de C o lo m b ia a través de la C o n s titu y e n te es bien ilustrativo. Se auguraban e n t o n c e s n u e v o s t i e m p o s , p u e s h a s t a el a c u e r d o del Presidente y los partidos, en su llam ado a los sectores sociales y políticos a presentar sus listas y propuestas, m en cio n ab a e x p r e s a m e n t e al m o v i m i e n t o de m u j e r e s . Pero, e n ese m o m e n t o clave, fue im posible lograr la u nificación nacional del m o v im ie n to . A lgun as o rg a n iz a c io n e s p re se n ta ro n una lista com p u esta sólo por m ujeres, m ientras otras in te n ta ro n negociar su participación con diversos grupos - ecológicos, de derechos hum an os, no g u bern a m en tale s o de izquierda. Pero las primeras, a pesar de haber conseguido las 1 0 .0 0 0 firm as para la inscripción, sólo alcan zaron un millar de votos en la e l e c c i ó n , y las s e g u n d a s t a m p o c o t u v i e r o n m e j o r e s resultados. Así, de los 74 m iem b ros de la C o n stitu y e n te , sólo 4 fueron m ujeres (25). C o n t r a s t a n es to s h e c h o s c o n lo o c u rrid o a los in d ígen a s quienes, sin recursos ni m edios de c o m u n ica ció n , sin tener siquiera cédulas de ciudadanía para poder v o tar y estan d o a u s e n t e s de la vida i n s t i t u c i o n a l , p u d ie ro n m o v il iz a r y traducir en votos una opinión que consideraba indispensable su presencia en la elaboración de un nuevo acuerdo nacional. M u c h o s sectores progresistas a cep tab an que los indígenas o el m o v im ie n to cívico fueran con listas propias, pero creían que si las m ujeres pre sen ta b an sus can d id atas dividían las fuerzas de la democracia. Ahí se m o stró que el m o v im ien to de m ujeres no ha logrado aún suficiente legitimidad social y no ha logrado co n v en ce r ni a los sectores m ás progresistas que c o n s tru ir la d em ocracia im plica ta m b ié n recon o cer su presencia y otorgarles vocería y representación. En el C on greso elegido en 1991, que debía reglam en tar las nuevas reglas del ju ego n acional, sólo el 8 por c ie n to eran m u jeres. Y en las eleccion es de m a rzo de 1994 , cu a ren ta añ o s después de h aber sido recon o cid o el d erech o al v o to p ara la s m u j e r e s , se c o n f i r m ó e s t e p o r c e n t a j e . E n los m u n i c i p i o s y d e p a r t a m e n t o s la s i t u a c i ó n es a ú n m á s dram ática pues las m ujeres sólo o cu pan el 5 por c ie n to en alcaldías y c o n c ejo s, y el 8 por c ie n to en g o b ern a c io n e s y a s a m b l e a s . La p a r t i c i p a c i ó n e n las é l i t e s p o l í t i c a s es igu alm ente baja. Son pocas las m ujeres que h acen parte de las d ire c cio n es de los partid os, de los s in d ic a to s y de las diversas in stan cias de rep resen tación política o de decisión de la a d m in is tr a c i ó n e s t a t a l (26). Lo m is m o sucede en los grem ios e c o n ó m ic o s y en las élites in fo rm a le s que tie n e n g r a n i n f l u e n c i a e n la p o l í t i c a , c o m o lo s m e d i o s de

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23 Escribo al respecto en «Eso q u e llaman vida alegre es u n m u n d o rnste». en M ujer Fempress, N o 124-1 25, febrero-m arzo de 1992. pág 13. «Lo que yo puedo aportar es la historia de mi vida», en Muier Fempress No. 126, abril de 1992, pág 7, «Cicatrizando heridas», en Mujer Fempress, No 175, mayo de 1996, pág 4, «Con la 'P'en la frente», en M ujer Fempress, N o 166, agosto de 1995, pág 6, «Frente com ún contra carteles del ti ático de mu|eres» en M ujer Fempress 24 Ver al re sp e cto C a m in a n d o Luchas y E strategias d e las M u je re s, S a n tia g o , ISIS Internacional, Edc de las Mujeres N o 1 1 ,1 1 8 págs Sobre estos esfuerzos escribí «Las mujeres de sectores popularer an te la crisis económica», en M ujer Fempress, N o 5 3. diciem bre de 1985, pág 4, «Los clubes de amas de casa senderos de progreso», en Mujer Fempiess, N o 68, abril de 1987, págs I 1-12; «I as mujeres resisten la crisis económica y reclaman participación», en Mujere* Crisis y M ovim iento, Am énca Latina y El Canbe. Santiago, MUDAR-ISIS internacional. No 9, 1989, «Un alto en el camino», en Mujer Fempress. No 121, noviem bre de 19 9 1. pág 12, «Vendedoias fie alegiías», en M u je i Fempiess, N o 13 3. noviembre de 1992, páq 12. «La crisis económica y las respuestas de las rnujeies a tiavés de organizaciones d e sobievivencia». en La Muiei la iin o a m e tu nr i, i a n te el Reto del Siglo XXI, M adnd, Instnuto Universitario de Estudios de la Mujei, Fdiciones d é la Universidad A utónom a de M adnd, 1993. págs 24 7-265. «f xito a costa de las rnujeies», en M ujei Fempress, N o 148-149. te b ie io rn a rz o d e 1994, p á g 8 25 Analicé dicha p a iticip ación en "Asamblea constituyente no lúe la hora de las mujeres", f>n Mujer Fempress. N o I I I , enero de I 9 9 1, págs

I 1-12 26 I le analizado esia situación entre nrras en "Mujeres y p a rticip a ció n política", en Mujer f'empress. N o I 58, diciem bre de 1994, páq 4 Ver tam bién al i esperto Helena Páez deTavera. M a rla C ristina O c a m p o . N o rrn a V illa re a l. Protagonismo de Muier, Bogotá. Prodemocracia - Fundación Naurnann, 1989, Lola Luna y Norma Villareal, Historia, G énero y Política Movimientos de Mujeres y Participación Política en Colom bia 1930-19 91, ¡Barcelona, Seminario Interdisciplinar Mujeres y Sociedad Universidad de Barcelona, Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología, 1994


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o c o m u n ic a c ió n . ? A q u é se d e b e t o d o e llo ¿ V e á m o s l o d e s d e el s i s t e m a p o l ít ic o , la s o c i e d a d y el m i s m o m o v i m i e n t o d e m u j e r e s .

¿ Q U É H A Y E N L A P O L ÍT I C A Q U E IM P ID E E L R E C O N O C IM IE N T O D E L A S P R E S E N C IA S Y A P O R T E S D E LA S M U J E R E S ? U n a p r i m e r a i n t e r p r e t a c i ó n d e la p o c a p re se n c ia de las m u je r e s en las e sfe r a s de re p re se n ta ció n , d e c isió n y p o d e r po lítico , tien e q u e v e r c o n la id e a q u e se tie n e de p a r tic ip a c ió n y de p o lític a . U n a c o n c e p c ió n d e m a s i a d o e s t r e c h a d e la p a r t i c i p a c i ó n n o p e rm ite q u e las p re se n c ia s y a p o r t e s de las m u je re s o r g a n iz a d a s se an r e c o n o c id a s ni v a l o r a d a s . Por lo g e n e r a l, n o s e a c e p t a q u e l a s fo r m a s de p articip ac ió n q u e las m u je re s h a n id o g e n e r a d o e s t á n a s o c i a d a s c o n l o s p r o c e s o s de c o n str u c c ió n de id e n tid a d y a u to n o m ía p e r s o n a l y so c i a l , c o n s u s m ú l t i p l e s f o r m a s d e a c t u a c i ó n e n l a s e s f e r a s d e la r e p r o d u c c i ó n y la p rod u cció n a fav o r de sus fam ilia s y de su s c o m u n id ad e s. S e t i e n e t a m b i é n u n a id e a l i m i t a d a d e la p o lític a al r e str in g ir la a las in s tit u c io n e s p ú b l ic a s , al E s t a d o y a lo s p a r t i d o s . N o se a c e p t a q u e é s t a ti e n e q u e v e r i g u a l m e n t e c o n l a s r e l a c i o n e s d e p o d e r q u e se d a n e n t o d o s lo s á m b i t o s d e la v i d a h u m a n a . Por e s o n o se c o m p r e n d e la e s p e c i f i c i d a d d e la p r e s e n c i a d e las m u je r e s o r g a n iz a d a s y su a s p ir a c ió n a i n t e r v e n i r e n l a s d e c i s i o n e s , e n la p l a n e a c i ó n , e j e c u c i ó n y c o n t r o l d e la s p o l í t i c a s p ú b l i c a s y d el p o d e r p o lític o . U n a s e g u n d a r a z ó n t i e n e q u e v e r c o n el c o m p o r t a m i e n t o d e l o s p a r t i d o s y d e la f o r m a de h ace r p o lítica q u e h ace im p o s ib le re co n o ce r y v a l o r a r l o s a p o r t e s d e l a s m u j e r e s . E n el c a s o d e C o l o m b i a , n i la e s t r u c t u r a d e l o s p a r t i d o s n i s u c o m p o r t a m i e n t o n i s u s p r o g r a m a s le s h a n p e r m itid o in te r p r e ta r y d arle t r á m it e a los i n t e r e s e s y a s p i r a c i o n e s d e l a s m u j e r e s . Por el c o n tr a r io , de la s o fe r t a s e le c t o r a le s de los

p a r t i d o s e s t á a u s e n t e la p e r s p e c t i v a d e g é n e r o , y p o r lo g e n e r a l, a q u e l l a s se r e fie r e n c a s i e x c l u s i v a m e n t e al m u n d o p ú b lic o , d el q u e m u c h a s m u j e r e s e s t á n a u s e n t e s , y a la f a m i l i a t o m a d a c o m o u n t o d o , c o m o si e n e lla co in cid ieran p le n a m e n te los in tereses de to d o s s u s m i e m b r o s . I n c l u s o la c r e a c i ó n d e s e c r e t a r ía s f e m e n in a s en lo s p a r t i d o s h a p r o f u n d i z a d o a v e c e s el c a r á c t e r m a r g i n a l c o n q u e se t r a t a n l a s c u e s t i o n e s d e g é n e r o . C o m o p a r te de ese c o m p o r t a m ie n t o de los p a r tid o s y c o le c tiv id a d e s p o lític a s sig u e e x istie n d o u n a d isc rim in ac ió n de las m u je re s q u e , a u n q u e n o s i e m p r e se e x p r e s a c o m o u n a b i e r t o r e c h a z o a su p r o m o c i ó n , si se m a n ifie s ta a tra v é s de fo r m a s m á s su tile s. E s t a s v a n d e s d e la c o l o c a c i ó n d e m u j e r e s e n p u e s t o s s e c u n d a r io s de las lista s e le cto ra le s h a s t a la a s i g n a c i ó n d e t a r e a s e n el p a r t i d o o e n el ó r g a n o d e r e p r e s e n t a c i ó n , q u e p o r lo g e n e r a l p r o lo n g a n su la b o r d o m é s t ic a . Por e sa d i s c r i m i n a c i ó n , la m a r g i n a l i d a d d e l a s m u j e r e s en las c o p o ra c io n e s p ú b lic a s c o lo m b ia n a s ha c o n t i n u a d o s i e n d o u n a c o n s t a n t e i n c l u s o e n la d éc ad a de los n o v en ta. E x iste u n a ra z ó n a d ic io n a l q u e e x p lic a en a l g u n a m e d i d a la n o c o r r e s p o n d e n c i a e n t r e g r a n p r e s e n c i a p o l í t i c a n o c o n v e n c i o n a l d e la s m u je r e s o r g a n iz a d a s y p recaria p a rtic ip a c ió n e n e s p a c i o s d e p o d e r y d e c i s i ó n . S e t r a t a d e la c risis de r e p r e s e n ta c ió n p o lític a p u e s lo s p a r t i d o s y el E s t a d o n o e x p r e s a n l o s i n t e r e s e s d e la m a y o r p a r t e d e l o s c o l o m b i a n o s p o r q u e la m a n e r a d e h a c e r p o l í t i c a e s t á v i c i a d a . E s t a c r i s i s s e v e a g r a v a d a p o r la a u s e n c i a d e u n a v e r d a d e r a o p o s i c i ó n c a p a z d e r e v i t a l i z a r la c o m p e t e n c ia política, y las re cie n te s f o r m a s de a n t i p o l í t i c a t o d a v í a n o h a n m o s t r a d o su so lid e z y c a p a c id a d d e m o c r a tiz a d o r a y h a sta a h o r a se r e d u c e n al é x i t o d e i n d i v i d u a l i d a d e s fu ertes o c arism á tic a s. Los n u e v o s secto res s o c ia le s q u e h a n id o h a c ie n d o v is ib le su p rese n cia: in d íg e n a s, c ristia n o s, m u je re s, p o r su parte, n o lo g ra n c o n stitu ir se en a c to re s c o n c a p a c id a d de c o n v o c a to r ia e in flu en cia.

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Una ú ltim a razón, au nque no excluye que existan otras más, tiene que ver con el hecho de que para movilizar a un elector apático los dirigentes políticos de todas las democracias del m undo han optado por invertir grandes su m as de d in e ro . C o m o en o t r a s p a r te s , tam bién en C olom bia las cam pañas se han convertido en costosas empresas publicitarias que excluyen a nuevos sectores, las mujeres en particular. Pero, además, -y ésto es lo propio de nuestro sistema político -se compran los votos de manera directa. Lo que el político invierte en la cam paña espera recuperarlo luego con creces desde el Estado. Esta vieja práctica ha corrompido la población y ha c o n v e rtid o la p o lítica en un n egocio privado. Así, y por la vía de la financiación privada de la política ha ido imponiéndose en Colombia la compra del poder público por los grandes intereses privados ilegales o legales, y ahí no hay cabida sino para el reconocimiento de a cto re s e c o n ó m ic a m e n t e poderosos. El llamado proceso 8.000 ha sido exhaustivo en h e c h o s c o n c r e t o s que c o r r o b o r a n e s ta hipótesis.

¿POR Q U É T A M P O C O LA S O C IE D A D LA S R E C O N O C E ? (27 ) Las transformaciones ocurridas en los últimos años en la sociedad y la familia colombiana, y la incorporación masiva de las m ujeres a la educación y al trabajo asalariado, incluso en altos cargos, aunque han repercutido en la situación de las mujeres -claro está de manera diferenciada dejando rezagadas a las mujeres del campo, de los sectores populares urbanos, de los grupos indígenas y negros- no se han correspondido con su presencia en el poder político. No ha habido un esfuerzo consciente de las élites para que la sociedad supere el c o n ju n t o de r e p r e s e n ta c io n e s y p r á c tic a s culturales, de co m p o rtam ien to s y actitudes que desvalorizan a las mujeres, que tienden a

27 A estas razones me refiero en Mujery Poder, Consejería Presidencial para laJuventud, la Mujery la Familia - Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Bogotá, 1994.

perpetuar su subordinación a nivel sexual, intelectual, afectivo, laboral o político, y que impiden el reconocimiento de sus formas de participación y expresión política. Todavía se siente la vieja división sexual del trabajo que asignó papeles específicos para los h o m b re s en el m u n d o p ú b lico y para las mujeres en la esfera privada; que le dió un género social, no sólo a las personas, sino t a m b i é n a las a c t iv id a d e s y a las organizaciones. Hay esferas sociales que aún se c o n s id e r a n m a s c u li n a s , a u n q u e se encuentren mujeres, y otras que se perciben com o femeninas, aunque en ellas participen los varones. La política ha sido del primer tipo; el trabajo doméstico y asistencial, del segundo. Por todo lo anterior, tradicionalmente se ha t o m a d o c o m o un h e c h o n a t u r a l que los hombres ejerzan la política y las mujeres se desempeñen en el hogar y la asistencia social. La habilidad adquirida por los varones en las a ctiv id a d e s pú blicas y p o lítica s , los hace aparecer com o apropiados y disponibles para en tre g a r o rie n ta c io n e s generales, dirigir y decidir. Las mujeres son percibidas como no confiables para cargos que exigen presencia, d e d ic a c ió n y c o n s t a n c i a , y a d e m á s se encuentran requeridas a toda hora desde otras actividades com o las de la casa, la familia, el barrio, la escuela. Por lo demás, la responsabilidad de las labores de la reproducción sigue recayendo de manera exclusiva sobre las mujeres. Mientras que los varones tienen a su disposición y de manera gratuita, una infraestructura doméstica que les p e r m it e d ed ic a rse sin m a y o re s preocupaciones y por completo a sus tareas, la atención de esas mismas necesidades les quita posibilidades a las mujeres. Esto es aún más importante en m omentos en que la política se ha convertido, com o ya lo decíamos, en un negocio privado, en una carrera costosa, que requiere gran dedicación de tiempo y recursos.


Y EL M O V I M I E N T O ¿ P O R Q U É N O P U E D E D E S A TA R LOS N U D O S ? El d e s a fío de s u p erar la d iv is ió n e n t r e preparación, experiencia, participación masiva en esp acio s no c o n v e n c io n a le s y m ín im a presencia en los órganos de representación, decisión y poder, tam bién debe ser asumido por las organizaciones autónomas de mujeres. Las redes nacionales que vienen funcionando en los últim os años -de las que ya hicim os mención en la primera parte- han constituido mecanismos de contacto y de coordinación y, ju n to co n in ic ia tiv a s y m o v iliz a c io n e s de div erso s g ru p o s, le h a n dado u n a c ie r t a notoriedad al m o v im ie n to de m ujeres. Sin em b a rg o , p a re c e ría c o m o si é s te a ú n no hubiera podido generar una propuesta pública y una e s t r a t e g i a v ia b le que a r t ic u l e los intereses individuales, grupales, sectoriales y regionales. Da además la im presión de que estuviera atravesado por unos nudos internos difíciles de desatar, que le quitan cohesión y cap a cid a d para r e la c io n a r s e c o n o tr o s movimientos, con el Estado y con el conjunto de la sociedad. Parecería como si, en el afán por reconocer la especificidad de las m ujeres, se generara en ocasiones una visión unilateral, se reprodujera la exclusión y se unlversalizara la diferencia p a r t ic u la r (28). Ha sido díficil c o n stru ir espacios en los que diversas personas de un m is m o g ru p o, s e c t o r o re g ió n p u e d a n explicitar sus propias visiones, preocupaciones e intereses. Y más díficil aún formar espacios en los que las mujeres vinculadas a la lucha por los derechos humanos, a sectores populares, a instituciones tradicionales o a la m ilitancia feminista, puedan compartir sus angustias y coordinar sus esfuerzos. Esta situación, que aparece como incapacidad para aceptar que en el m ovim iento social de mujeres confluyan procesos m uy diversos, ha impedido asumir la riqueza que se deriva de esa pluralidad. Por el co n tra rio , y a n te la a u s e n c ia de reg las c la ra s y e x p l íc i t a s de

funcionamiento, las diferencias no reciben un tratam iento adecuado: o no se explicitan por miedo a las rupturas o, para hacerlas respetar, se cree que es necesario eliminar a las demás de la competencia. Por no saber tram itar las diferencias y conflictos con mucha facilidad se maltratan personas y se desvertebran grupos. Así, a u n q u e se p regona el r e s p e to por la diversidad, en la práctica no se asume que la articulación del m ov im ien to debe darse, no sobre la base de una sola dinámica, identidad o proyecto, sino a partir de múltiples visiones y formas de encarar la emancipación. Estas mismas dificultades son compartidas por otros movimientos sociales nacionales y algo t i e n e n q u e ver co n la c u lt u r a p o lít ic a colombiana, m uy marcada por la violencia, la a u sen cia de diálogo y la in capacidad para concertar y actuar en común. También tiene que ver c o n las fo r m a s de s o c ia liz a c ió n recibidas por las mujeres, que hacen más fácil recon ocer v o c e r ía , a u t o r id a d y rep resen tativid ad a un h o m b re que a otra m u je r . Por e so c u e s t a t r a b a j o e s t im u la r , otorgar, o asumir liderazgos y ejercerlos con contenido democrático. A veces el énfasis en la vida cotidiana y en los valores alternativos parecería que conllevara una sobrevaloración de lo micro y un cierto desprecio de los espacios macrosocietales. Por eso entre las mujeres es más fácil encontrar líderes a nivel local y gremial que asumir el espacio nacional. Son, además, m uy altos los costos, los afectos y desafectos que genera el llegar y mantenerse en la política formal. A sim ism o h ay ten sió n entre quienes están dedicadas de tiem po com pleto a labores del m o v im ie n t o o h a n a lc a n z a d o una m a y o r institucionalidad, y quienes apenas se vienen a b r ie n d o p a so o a q u e lla s que p re f ie r e n incursionar en diversos espacios manteniendo una p e rs p e c tiv a de g é n e ro y una a c ti tu d fe m in is ta . Los roces se h a cen m ás fu ertes c u a n d o h a y de por m e d io f u e n t e s de financiamiento, representaciones, viajes. 28 Me he referido a las dificultades del movimiento en "El reto de la diversidad", en Mujer Fempress, No. 160-16 1, febrero-marzo de 1995, pág. 8.

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F alta ig u a lm e n te m u c h a fo rm a c ió n y p r o d u c c ió n te ó r ic a q u e e n r iq u e z c a las d i s c u s i o n e s y l a s p e r s p e c t i v a s , y q u e p o n g a la s p r e o c u p a c io n e s en a s u n t o s de m á s larg o p lazo . E sto es d ifíc il p o rq u e C o lo m b ia v iv e de m a n e r a a c e l e r a d a , e n c a d a c o y u n t u r a se j u e g a la v i d a y el ú l t i m o c u a r t o d e h o r a , y la s c o y u n tu r a s c a m b ia n rad ic a lm e n te y con m u c h a fa c ilid id a d . Por e s o se im p r o v i s a , se p r o fu n d iz a y reflex io n a p o co , ta n to in d iv id u al c o m o co le ctiv a m e n te . Y e sto rep ercu te en q ue n o se le s a q u e t o d o el p r o v e c h o p o s i b l e a l a s p r e se n c ia s en lo s n u e v o s e s p a c io s de p articip ac ió n . Por lo d em ás, la ac tiv id a d de las o rg a n iz a c io n e s de m u je re s q u e h a n ju g a d o un p a p e l c l a v e e n la c o n f o r m a c i ó n d e l a s r e d e s y del m o v im ie n t o so c ial, h a e s t a d o d irig id a m u c h o m á s h a c i a la c o n s t r u c c i ó n de a l t e r n a t i v a s d e o r g a n i z a c i ó n y e x p r e s i ó n y al c u e s t i o n a m i e n t o d e la f o r m a d e e n t e n d e r y e je r c e r la p o l í t i c a , q u e a la p a r t i c i p a c i ó n d i r e c t a e n el p o d e r p ú b l i c o . C o m o e s c l a r o , e s t o s n u d o s n o s o n las ú n ic a s c a r a c te r ístic a s d e l m o v i m i e n t o d e m u j e r e s , p e r o si a m e r i t a n u n a d i s c u s i ó n y u n t r á m i t e a s u in terio r. E s d e e s p e r a r q u e , h a c i a el f u t u r o , l a p a r tic ip a c ió n p o lític a de las m u je r e s en los e s p a c i o s d e r e p r e s e n t a c i ó n , d e c i s i ó n y p o d e r, sea m á s a c e p ta d a so c ia lm e n te y en cu en tre m e j o r e s p o s i b i l i d a d e s d e d e s a r r o l l o e n el c o n t e x t o a b i e r t o e n C o l o m b i a p o r la C o n s t it u c ió n de 1 9 91. E s t o re q u ie re , e n tre o t r a s c o s a s , q u e el m o v i m i e n t o s o c i a l d e m u je re s en su s d iv e rsa s v e rtie n te s h ag a su y a e s t a b a t a l l a d e m o c r á t i c a y q u e el c o n j u n t o d e la s o c i e d a d a s u m a la a c t u a l c r is i s p o l í t i c a c o m o u n a o p o r t u n i d a d p a r a r e p l a n t e a r d e r a í z la m a n e r a g e n e r a l d e h a c e r la p o l ít ic a .


A to d a s las m ujeres que en d is tin to s e ve n to s han acom pañado estos pensam ientos. A Rosa A lejandra, Simón Esteban V Francisco, que nutren mi vida.

C O N E Q U ID A D Corren tiem pos tem pestuosos sobre la nación y la historia im placable de nuevo desnuda n uestros errores del pasado evidentes en las inconsistencias del presente o tal vez, nos indica la persistencia de algún mal que nos corroe de raíz sin _ _ _ _ _ — que decidamos darnos cuenta. IV I | J \w ^

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Cómo fué que esta década que ta n p ro m isorio c o m ie n z o tu vo co n la in m in e n c ia de un t r a n s f o r m a c i ó n c o n s t i t u c i o n a l , d e v in o en la d r a m á t ic a situación que hoy enfrentam os1?Esta es la pregunta que nos hacemos quienes participamos, desde el m o v im ie n to de m ujeres, en la preparación de la refo rm a c o n s t it u c i o n a l y a s is tim o s ahora a una situación tan dram atica h h h h m c o m o a q u e lla que la o rig in ó . Por I I V I 5 I I I U s u p u e s to , si h e m o s s o b re v iv id o a ■ ^ nuestro país de cada día, ya tendremos nuestros puntos de vista frente a la pregunta. Sin em bargo, t e n e m o s que eludir el in m e d ia t is m o y las explicaciones prefabricadas de los medios de com unicación, tan poco amigos de la ética comunicativa. Los co lo m b ia n o s

ELIZABETH Q U IÑ Ó N EZ TORO, » l \ l 1^

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Economista con estudios en Filosofía en la Universidad Javeriana. Asesora de la Dirección de Equidad para la Mujer.

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PARA LA D E M O C R A C IA

comprometidos (as) con el ejercicio de n u e s t r a c o n d ic i ó n n u n c a f i n a liz a d a de c o n s t i t u y e n t e s prim arios, e n fr e n ta m o s un reto: desarrollar, aú n b a jo el im p a c t o de los fu e g o s c r u z a d o s , u n a c o m p r e n s ió n del m om en to, que trascienda los relatos prefabricados por los intereses estrechos de quienes controlan y escriben la historia oficial del país.


D E C Ó M O L A F R A G IL ID A D T I E N E UN CO N TEX TO R ecordem os alg u n o s m om en to s que p r e c e d i e r o n a la r e f o r m a c o n s t i t u c i o n a l . A l f i n a l i z a r l a g e s t i ó n T u r b a y , la r e p r e s i ó n y la a rb itra rie d a d h a b ía n a lc a n z a d o n iv e le s i n t o l e r a b l e s . E n 1 9 8 2 , c o n B e l i s a r i o B e t a n c u r , el p aís tien e p o r p rim e ra v e z un p ro y e c to de a p e r t u r a p o l í t i c a e i n i c i a la n e g o c i a c i ó n d e a c u e r d o s p a r a la p a z c o n d i s t i n t o s s e c t o r e s d e la g u e r r i ll a . A l m i s m o t i e m p o , i r r u m p e n , c o m o en c u a lq u ie r e s p e c t á c u lo de terro r, lo s d o s jin e te s ap o c alíp tico s que ya no nos a b a n d o n a r á n : el n a r c o t r á f i c o , q u e c o n s u p oder co rru p to r carcom e a d istin to s sectores d e l a e c o n o m í a y d e l a s o c i e d a d , y el p a r a m i l i t a r i s m o , in a s i b l e e n e m i g o d e t o d o s lo s o p o s ito r e s p o lític o s del ré g im e n , q u e ha se m b ra d o de m u e rte y m ise ria a v a s ta s region es de n u e stra geografía.

Ya en 1 9 9 0 la s d e b ilid a d e s del e s t a m e n t o p o l í t i c o b i p a r t i d i s t a , y la p é r d i d a d e leg itim id a d del E sta d o c o lo m b ia n o , a g ra v ad a c o n el a s e s i n a t o s u c e s i v o d e c u a t r o c a n d i d a t o s p re sid e n c ia le s y u n a sig n ific a tiv a p r o te sta c i u d a d a n a , c o n d u c e n a la c o n v o c a t o r i a d e u n a A s a m b l e a N a c i o n a l C o n s t i t u y e n t e y a la p r o m u l g a c i ó n d e la C o n s t i t u c i ó n d e 1 9 9 1 . E s ta n u e v a c o n s titu c ió n , se c o n v irtió en u n a de las c o n d ic io n e s de p o sib ilid a d para p r o f u n d i z a r p r o c e s o s d e d e m o c r a t i z a c i ó n d e la s o c ie d a d y del E s t a d o c o lo m b ia n o s . S in e m b a r g o , c u m p l i d o el p r i m e r q u i n q u e n i o d e la n u e v a c a r t a , el p a í s se e n c u e n t r a en c ir c u n s ta n c ia s sim ilare s a las q u e im p u sie ro n e s t a r e fo r m a : c risis de le g itim id a d , d e te rio ro d e la c a l i d a d d e v i d a y d e p a r t i c i p a c i ó n d e a m p lio s secto res de p o b lació n , y un p ro y ecto de re fo r m a c o n stitu c io n a l q ue e sta v e z no c u e n t a c o n la s o c i e d a d civil, y c u y a s p r o m e s a s de a m p lia c ió n de las in s t it u c io n a lid a d d e m o c r á t i c a n o t i e n e n c r e d ib i li d a d . Y a d e s d e 1 9 9 1 l o s a l c a n c e s r e n o v a d o r e s d e la n u e v a c o n s t i t u c i ó n se v i e r o n a m e n a z a d a s p o r l o s i n t e r e s e s y el p o d e r p o l í t i c o d e v a r i o s

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g r u p o s e m p e ñ a d o s en m a n te n e r v ig e n te un r é g i m e n d e e x c l u s i ó n y d e c o n c e n t r a c i ó n d e la s d e c i s i o n e s p o l í t i c a s e n u n a élite. A ú n a s í , el n u e v o m a n d a t o c o n s t i t u c i o n a l m a t e r i a li z ó p r o p ó s i t o s p lu r a li s t a s y de a m p l i a c i ó n d e la p a r t i c i p a c i ó n c i u d a d a n a , a u n q u e m a n t e n i e n d o v i g e n t e el m o d e l o d e d e s a r r o l l o q u e s e s u s t e n t a e n la p r o p i e d a d p r i v a d a , e n la c o n c e n t r a c i ó n d e l c a p i t a l y la r i q u e z a e n u n a s p o c a s m a n o s . El e s t a d o s o c ia l d e d e re c h o q u e o fre c e r e s p e to a los d e re c h o s f u n d a m e n t a l e s d e l a s p e r s o n a s , se d e b i l i t a y t e n s io n a fre n te a las im p o sic io n e s del c a p ita l e n el á m b i t o d e u n e s t a d o n e o l i b e r a l c o n m ín im a c a p a c id a d red istrib u tiv a. En e sta s c o n d ic io n e s se c o n s ig u ie r o n u n c o n ju n t o de g a r a n t í a s y d e r e c h o s c o n b a s e e n la s c u a l e s se c r e a u n a P o lít i c a d e E q u i d a d y P a r t i c i p a c i ó n p a ra las M u je r e s y su c o r r e s p o n d ie n te i n s t i t u c i o n a l i d a d , la D i r e c c i ó n N a c i o n a l d e E q u i d a d Para l a s M u j e r e s . A l i g u a l q u e o t r a s r e f o r m a s p l a s m a d a s e n la n u e v a c a r t a , la P o l í t i c a d e E q u i d a d p a r a l a s M u je re s es im p u ls a d a por q u ie n e s c o m p a rte n un a v o ca c ió n d e m o crá tic a y em an c ip ato ria , p ero se ve a m e n a z a d a p o r se c to re s q u e d esd e la s o c i e d a d c iv il o el E s t a d o s e o p o n e n a la t r a n s f o r m a c ió n de las c o n d ic io n e s de vid a y de p articip a c ió n de las m u je re s c o lo m b ia n a s.

A C E R C A M IE N T O S C O N C E P T U A L E S A D E M O C R A C IA , E Q U ID A D Y P A R T IC IP A C IÓ N C o n el g ir o d e la f i l o s o f í a h a c i a el l e n g u a j e , h a e m p e z a d o a g a n a r c o n s e n s o e n tr e los c i e n t í f i c o s s o c i a l e s u n a c r í t i c a s o b r e la v a l i d e z d e la f o r m a c o m o t r a d i c i o n a l m e n t e se d e f i n e n los co n c e p to s. N o m i n a r c u a l q u i e r á m b i t o d e la r e a l i d a d , c o n in te n c ió n d e lim itato ria , resu lta ser un p roceso c o m p l e j o , c o n t e x t u a l y falib le. A u n q u e p a re z c a u n a d igresió n in n ecesaria, a v e c e s el d e s t i n o d e l a s p e r s o n a s , se j u e g a e n la s p a l a b r a s y e n la f o r m a c o m o se c o n s t r u y e el


s e n tid o de las m is m a s ; al r e s p e c t o , recordemos la inclusión excluyente que hemos padecido las m ujeres por el uso del género masculino gramatical como representativo de lo u n iv ersa l h u m a n o :e l h o m b r e c o m o sinónimo de toda la humanidad, el ciudadano c o m o in c l u s ió n de la c iu d a d a n a . O para ampliar nuestras preocupaciones, pensemos en lo que significa para un posible proceso de paz, la denominación de narcoguerrilla que se le da a los insurgentes; o calculemos el precio que paga el país por la c a l i f i c a c i ó n de n a r c o d e m o c r a c ia que le a p lic a n a lg u n o s secto res de la o p in ió n in t e r n a c io n a l , co n Estados Unidos a la cabeza. Este problema con las definiciones, para un filósofo analítico como W Quine, se presenta porque al intentar definir una palabra, se tiene la ilu sió n de que ella lleva su s ig n ificad o pegado a su espalda. En la realidad, lo que encontramos, es que las palabras y sobre todo, los c o n c e p t o s sobre lo s o c ia l, son n udo s a r t ic u la d o r e s en redes de s ig n if ic a c ió n inscritas en juegos lingüísticos, es decir, se entienden en con textos de significación , se n utren de otras familias de ideas, y portan in te r e s e s de a c t o r e s y a c t o r a s .E s t o es precisamente lo que pasa con los conceptos de d em ocracia, equidad y p a rticip a c ió n . Así, c o n v ie n e p re c is a r que en e s te t e x t o se postulan acercamientos teóricos en el orden de lo prescriptivo, es decir, del deber ser, y desde el interés emancipatorio de las mujeres. Examinemos el contexto de significación en la cual se mueven los tres conceptos :La Equidad para las mujeres y la Participación son retos que se s u p e r p o n e n y c o n d ic i o n a n ; su a r t ic u l a c ió n y c o m p le m e n t a r id a d e s t á n in s c r ito s de una m a n e ra e s p e c ífic a en la materialidad histórica de cada democracia y dependen de la co n ce p c ió n que sobre ésta última tengamos.

Abordemos en primer lugar la dem ocracia. Inscribim os la significación de la democracia en un co n ju n to de procesos, procedimientos v a lo re s y p r o t a g o n is t a s qu e se a r t ic u l a n en tre sí, en relaciones de interdependencia con a u to n o m ía , a u to d e te rm in a ció n , co m plem en tariedad, reciprocidad sim étrica y solidaridad. En la década de los 80, desde el m ovimiento de m u j e r e s 1 y desde o tros m o v im ie n to s emancipatorios,como los ecológicos, y los de las minorías étnicas, se inició una reflexión sobre el papel sustancial de la subjetividad en la constitución de la democracia. Este punto de vista se ha extendido y ya encontramos en 1995, que pensadores como Alaín Touraine, en el t e x t o Q u é es la D e m o cra cia , n o m in a la d e m o c r a c i a c o m o un o rd e n p o lí t ic o , económico, cultural y social que coloca a todos y cada uno de los sujetos (acotemos - hombres y m ujeres -) en condiciones de oponerse a cualquier tipo de dominación. En ese orden, la democracia no se identifica únicamente por la aplicación de un conjunto de p r o c e d im ie n t o s que rigen el m o d o de g o b ern ar y la relación en tre el Estado, el régimen político y la sociedad civil; además requiere un c o n ju n t o de valores co m o la lib e r t a d , la ig u a ld a d ,la so lid a rid a d , la reciprocidad simétrica y el desarrollo de las p o te n c ia lid a d e s de los s u je t o s h o m b re s y mujeres en todos los espacios de su existencia. R econocem os la democracia, así delimitada, porque en ella se instituyen básicamente: - como protagonista un sujeto plural - valores para la relación entre las diversas formas de existencia de cada uno y cada una de quienes constituyen ese sujeto plural.

I En el Encuentro denominado "Un abrazo amoroso por la vida" realizado en Octubre de 1990 en Bogotá, como conclusión de un proceso de preparación de la Reforma Constitucional iniciada en 1989, presenté la ponencia "La Personalidad Democrática, Propuesta ética alternativa desde el Movimiento Social de Mujeres”, retomando los planteamientos deAgnes Heller sobre los valores de Persociación, Universalidad y Autonomía.


- p ro c e d im ie n to s p ara colocar en ig u a ld ad de p o s ib ilid a d e s p a ra c o m p e t ir las p r o p u e s t a s y d e m a n d a s , n e c e sid a d e s y p o te n c ia lid a d e s de c a d a u n o y c a d a u n a d e q u i e n e s c o n s t i t u y e n el s u j e t o p lu r a l. .- i n s t i t u c i o n e s y j u r i d i c i d a d e n l o p ú b l i c o e s t a t a l, p ú b lic o n o e s t a t a l a d e c u a d a s a los p ro c e d im ie n to s seleccion ados. La relació n e n tre las y los d ife re n te s s u je to s p r o t a g o n i s t a s y su a c u e r d o r e s p e c t o al p r o y e c t o d e "vida buena" , se e x p l i c i t a n p a r a la v i d a c o l e c t i v a a t r a v é s d e l e j e r c i c i o d e la c i u d a d a n í a y d e la p a r t i c i p a c i ó n , en la s in stitu c io n e s p ú b licas e sta ta le s, p ú b lic as no e sta ta le s y p riv ad as, de c o n fo r m id a d c o n u n o s v alo res y en u n o s p r o c e d im ie n to s e sta tu id o s. E n s e g u n d o lu g ar, r e s p e c t o a la equidad, a h o r a t a n d e m o d a q u e c o r r e el r i e s g o d e v o l v e r s e u n té r m in o v a c ío de se n tid o , es im p o r ta n te p u n tu alizar sus su p u estos: P r i m e r o , s u p o n e el r e c o n o c i m i e n t o d e l ig u a l v a lo r de to d o s los seres h u m a n o s . S e g u n d o , se f u n d a m e n t a e n el r e c o n o c i m i e n t o d e la d i v e r s i d a d d e l o s s e r e s h u m a n o s p o r u n a in fin id ad de c irc u n sta n c ias: - p o r r a z o n e s d e o r d e n f í s i c o c o m o la d is p o s ic ió n co rp ora l, e s t a d o de sa lu d y ed ad ; - en los re g ím e n e s c o n u n m o d e lo de d e sa rro llo c a p i t a l i s t a - m e r c a d o c e n t r i s t a , c o m o el n u e s t r o , p o r el d e s i g u a l a c c e s o al c o n t r o l d e la p ro p ie d a d , de lo s m e d i o s de p r o d u c c ió n y de las co n d icio n es de vida y de p articip ació n política; - d e o rd e n c u ltu ral, c o m o las v a r ia d a s fo r m a s d e a p r o p i a c i ó n y r e p r e s e n t a c i ó n m e n t a l del m undo; - p o r r a z ó n d e la p e r t e n e n c i a a u n a re g io n alid a d o a u n a etn ia; - p o r la a d s c r i p c i ó n a d i s t i n t o s c r e d o s r e l ig i o s o s , p o l í t ic o s ; - o p o r l a s o p c i o n e s s o b r e el e j e r c i c i o d e la sex u alid ad

llo2

- p o r la i d e n t i d a d d e g é n e r o y d e e t n i a , e n t r e otras m u ch as.

L a e q u i d a d se r e a l i z a e n la a c e p t a c i ó n d el ig u a l v a l o r y la p a r t i c u l a r i d a d d e l a s p e r s o n a s y e n o b lig arse c o m o E sta d o y c o m o so cied ad a g ara n tiz a rle s, a to d a s y to d o s, de acu erd o a s u s n e c e sid a d e s y p o te n cialid ad e s, en ig u a ld ad d e c o n d i c i o n e s , el p l e n o d e s a r r o l l o d e s u con d ición h u m an a. E n t e r c e r lu g a r , la participación, c o m o u n d e rech o y u n a n e ce sid ad de h o m b re s y m u j e r e s d e s d e s u s p a r t i c u l a r i d a d e s , se c o n c i b e c o m o u n p r o c e s o d e a f i r m a c i ó n t a n t o d e su i d e n t i d a d p e r s o n a l y c o m u n i t a r i a , c o m o d e su p e r t e n e n c i a a u n t o d o so c ia l, q u e se a r t i c u l a e n la c i u d a d a n í a . Pero la p a r t i c i p a c i ó n es t a m b i é n el m e c a n i s m o p r i v i l e g i a d o p a r a h a c e r q u e la s o c i e d a d y el E s t a d o f u n c i o n e n e n la d ir e c c ió n y d e a c u e r d o al p r o y e c t o p lu r a l d e "vida buena", es decir, a u n d e sa rro llo ó p t i m o de las p e r s o n a s se g ú n su s c re e n c ia s, n e c e sid a d e s y p o te n c ia lid a d e s , in divid u al o c o le c tiv a m e n te c o n sid erad o s. T ie n e e n to n c e s un d oble carácter: cad a su je to p r o t a g o n i s t a se p o t e n c i a al p a r t i c i p a r p o r q u e d ir e c c io n a lo c o l e c t iv o p u b l ic o y p r iv a d o , s e g ú n s u p a r t i c u l a r i d a d p e r o t a m b i é n d e s d e su d im e n sió n u n iv ersal de c iu d a d a n o (a ), y por o t r a p a r t e se c o m p r o m e t e y c o r r e s p o n s a b i l i z a c o n ese o rd e n q u e ha e leg id o c o n ju n t a m e n t e c o n o t r o s a c t o r e s y a c t o r a s y el c u a l s e le c o n v i e r t e e n u n i m p e r a t i v o é tic o .

E L S U J E T O D E L A D E M O C R A C IA Y L A C IU D A D A N ÍA . Para a v a n z a r en u n o rd e n c o n c e p t u a l m á s d e s c r ip tiv o , es n e c e sa r io re c o n o c e r q u e los m o d e l o s d e d e m o c r a c i a y d e c i u d a d a n í a se h a n f u n d a m e n t a d o ( a u n q u e n o s e a e v i d e n t e ) e n la d e f i n i c i ó n d e l s u j e t o i n s t i t u y e n t e d e lo so c ia l, es decir, d e l s u j e t o q u e d e f i n e el s e n t i d o d e la


o o e x i s t e n c i a c o l e c t i v a y q u e s e c o n v i e r t e e n el p r o t a g o n i s t a d e la d e m o c r a c i a . E n el m u n d o o c c i d e n t a l , el l i b e r a l i s m o c lá s ic o , d el c u a l se n u t r e n , e n d i s t i n t a m e d i d a , t o d o s lo s m o d e l o s d e d e m o c r a c i a e x i s t e n t e s , p o s t u l ó u n s u j e t o n e u t r o , a b s t r a c t o , p r e v i o a la e x iste n c ia so cial, q u e fu e y es a ú n a h o r a ,e n m u c h a s region es del p la n e ta, v a ró n , b la n c o , d e c la s e m e d i a , s i n d i s c a p a c i d a d fís ic a , c o n u n a o p c i ó n h e t e r o s e x u a l , m a t r i c u l a d o e n la r e l ig i ó n d o m i n a n t e d e c a d a p a í s y h a b i t a n t e d e lo s c e n t r o s u r b a n o s . E s t a u n i v e r s a l i d a d e x c l u y e n t e se m a n t i e n e e n la d e m o c r a c i a y g e n e r a u n a d e l a s t e n s i o n e s c e n t r a l e s e n s u c o n c e p c i ó n : si el s u j e t o d e la d e m o c r a c i a e s u n i v e r s a l - a b s t r a c t o se i m p o n e u n a l ó g i c a q u e d e s c o n o c e la p a r t i c u l a r i d a d y d e te rm in a c ió n de las p e rso n a s : género, etnia, c a p a c id a d física , e d a d , u b ic a c ió n te rrito ria l, o p c i ó n s e x u a l , r e l ig i o s a o d e o t r o o r d e n . S i p o r o t r a p a r t e , la d e m o c r a c i a s e c o n c i b e p a r a a t e n d e r a la s p a r t i c u l a r i d a d e s - t e n d e n c i a c o m u n i t a r i s t a - , s u r g e el i n t e r r o g a n t e r e s p e c t o al e l e m e n t o q u e a r t i c u l a el o r d e n g e n e r a l. T o u r a i n e , q u i e n r e c o n o c e la d e m o c r a c i a c o m o u n "espacio institucional que protege los

esfuerzos del individuo o del grupo para formarse y hacerse reconocer como sujeto", e n f a t i z a la d i m e n s i ó n p lu r a l d e la d e m o c r a c i a q u e n o p u e d e o b l i g a r a lo s s u j e t o s a a b a n d o n a r s u i d e n t i d a d , s i n o a c o m b i n a r l a c o n lo u niversal.

A P O R T E S A UNA R E F L E X IÓ N C R ÍT IC A S O B R E L O P Ú B L IC O Y L O P R IV A D O . D e s d e la p e r s p e c t i v a d e l m o v i m i e n t o d e m u je re s y de filó so fa s fe m in is ta s c o m o A m e lia V a r c á r c e l y C e l i a A m o r ó s s e d e b e r e d e f i n i r el s u j e t o d e la d e m o c r a c i a , p a r a i n c o r p o r a r l a s d istin ta s d e te rm in a c io n e s de lo s seres hum anos.

E n f a t i z a n la s f i l ó s o f a s c it a d a s , q u e sin r e e x a m i n a r lo q u e se h a c o n s i d e r a d o lo p ú b l i c o y lo p r iv a d o , n o e x i s t i r á n lo s p i v o t e s c o n c e p t u a l e s d e s d e l o s c u á l e s t r a n s f o r m a r la v a l o r a c i ó n s o c i a l d e h o m b r e s y m u j e r e s , d e la s e tn ias, y de tod o s lo s co n sid erad o s

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"diferentes". L a p r i n c i p a l c r í t i c a a la d i s t i n c i ó n e n t r e e s t a s d o s e s f e r a s , es q u e se f u n d a en u n a s o b r e v a l o r a c i ó n d el á m b i t o p ú b l i c o c o m o l o r a c i o n a l p r o d u c t i v o , i d e n t i f i c a d o c o n el h o m b r e , s o b r e el á m b i t o p r i v a d o , c o n s i d e r a d o irra c io n a l, afectiv o , im p ro d u c tiv o e i d e n t i f i c a d o c o n la m u je r . D e s d e el m o v i m i e n t o e m a n c i p a t o r i o , l a i c i s i s t a e i l u s t r a d o d e l o s g r i e g o s e n el s i g l o V .a .e ., p a s a n d o p o r la i l u s t r a c i ó n d e l s i g l o X V I y la re v o lu c ió n fra n c e sa , las m u je re s fu e ro n a d s c r i t a s al m u n d o de lo p r iv a d o , e n t a n t o re in o de lo d o m é s t ic o , de r e p r o d u c c ió n b io ló g ic a , ám b ito de lo irra c io n a l, in d ife re n c ia d o , d e sv a lo r iz a d o y o b je to de c o n t r o l p o r el h o m b r e . C o n v i e n e a c l a r a r q u e e n el p r i m e r l i b e r a l i s m o , ( s u s t e n t a d o e n el i n d i v i d u a l i s m o ) , lo p r i v a d o se c o n v i r t i ó e n el e s p a c i o s a g r a d o d e e x p r e s i ó n d e l p r o p i o y o . S u s t a n c i a l m e n t e , la p r o p i e d a d s o b r e sí, - p r i m e r a f o r m a d e p r o p i e d a d - y la p r o p ie d a d s o b r e lo s b ie n e s, se p r o t e g ía de c u a lq u ie r in te r v e n c ió n e s t a t a l y se c o n v ir tió e n la c o n d i c i ó n l e g i t i m a d o r a d e la c i u d a d a n í a r e c o r d e m o s q u e e n p r i n c i p i o , el d e r e c h o a l v o t o se c o n c e d i ó a q u i e n e s t e n í a n p r o p i e d a d y p o r e n d e , e n el n e x o a r t i c u l a d o r e n t r e l o s m ie m b r o s d e u n a so c ie d a d , a q u e llo q u e los c o n v e r t í a e n p a r e s e n la v i d a p ú b l i c a . L a m u j e r e s t a b a a l c a r g o d e la r e p r o d u c c i ó n y d e la v i d a f a m i l i a r e n el e s p a c i o p r i v a d o , p e r o n i e r a d u e ñ a d e sí, n i d e l o s b i e n e s m a t e r i a l e s . Era a d m in istra d o ra de unos b ien es m a tr im o n ia le s so b re lo s q u e n o to m a b a d e c i s i o n e s , c o m o t a m p o c o l a s t o m a b a s o b r e sí m i s m a . A s í , la m u j e r e m e r g e en l o s p r o c e s o s d e m o d e r n i z a c i ó n c a r e n t e d e la c o n d i c i ó n b á s i c a

110)3,

m __ ^


p a r a a c c e d e r a la v i d a p ú b l i c a , la p r o p i e d a d . P o r lo t a n t o , n o se c o n s t i t u y e e n p a r d e l o s d e m á s m i e m b r o s d e la s o c i e d a d e n la v i d a p ú b l i c a ni e n la p r i v a d a . A ú n a h o r a e n lo s p a í s e s q u e se d e f i n e n c o m o d e m o c r a c i a s la c i u d a d a n í a d e l a s m u j e r e s e s t á v ic ia d a p o r su d e sv a lo r iz a c ió n n a c id a en su a d s c r i p c i ó n a lo p r i v a d o - d o m é s t i c o . L a c o n q u is t a de lo s d e r e c h o s c iv iles y p o lític o s q u e h a b í a n s i d o o t o r g a d o s e n p r i n c i p i o s o l o al v a r ó n , la p r o m u l g a c i ó n d e l e y e s d e p r o t e c c i ó n e sp e c ífic a c o n tr a to d a s las fo r m a s de d i s c r i m i n a c i ó n , p r e v e n c i ó n a la v i o l e n c ia h a c i a la m u j e r y la e x i s t e n c i a , c o m o e n n u e s t r o p aís de u n a ley q u e sa n c io n a e sp e c ífic a m e n te la v i o l e n c i a i n t r a f a m i l i a r , s o n t o d a v í a in su fic ie n te s p ara d e ro g ar e ste e s t a t u t o de se g u n d a categoría. E n el i m a g i n a r i o c o l e c t i v o d e m u c h o s h o m b r e s y a ú n d e la m a y o r í a d e m u j e r e s , e l la s a p a r e c e n , s u t i l m e n t e , c o m o u n a s u e r t e d e "pre-sujetos": las d e c is io n e s so b re su id e n tid a d , c u e rp o , a fe c tiv id a d , fe c u n d id ad , p ro y e c to de v id a e s t á n f u e r a d e su c o n t r o l y s u c i u d a d a n í a se r e d u c e t o d a v í a h o y a la s i m p l e t i t u l a r i d a d d e derechos.

E L P A P E L D E L M O V IM IE N T O D E M U JER ES EN LA T R A N S F O R M A C IÓ N D E L A C IU D A D A N ÍA D E LA S C O L O M B IA N A S . E n C o l o m b i a , c o m o en t o d o s lo s lu g a r e s del p la n e t a , lo s a v a n c e s en el e s t a t u t o de la s m u je re s h a n sid o p r o d u c to de las o le a d a s de m o v i l i z a c i ó n d e e lla s e n b ú s q u e d a d e s u p r o p i o l u g a r e n la c o n s t r u c c i ó n d e la p r o p i a h i s t o r i a y d e la h i s t o r i a d e l p aís. T rib u tarias, c ó m p lic e s y alia d a s, m u c h a s veces e n a b i e r t a d i f e r e n c i a c i ó n c o n el m o v i m i e n t o in te r n a c io n a l de m u je re s, g r u p o s a v a n z a d o s de c o lo m b ia n a s, d e sd e m ú ltip le s e sp a c io s,

110-4

c o n c e p c io n e s y c o y u n tu ra s h istó rica s han a v a n z a d o e n la t a r e a d e i n s t i t u i r s e c o m o s u j e t o s d e la v i d a s o c i a l : m o v i l i z a c i ó n p o r el d e r e c h o al v o to , p o r a lc a n z a r lo s d e re c h o s c iv il e s y p o l í t i c o s , p o r a t e n c i ó n a la s a l u d y a l o s d e r e c h o s r e p r o d u c t i v o s d e la m u j e r , p o r una m e jo r c a lid a d de v id a, por el r e c o n o c im ie n to a to d a s las fo r m a s de u n ió n y d e f a m i l i a , p o r el c e s e d e la v i o l e n c i a e n el p a ís y e n la c a s a , p o r la a p e r tu r a d e m o c r á t ic a y d esd e 1988, e x p líc ita m e n te , por la c o n stru c c ió n de una n u ev a C o n stitu c ió n P o lític a q u e in c o r p o r a r a las n e c e sid a d e s, p r o p u e s t a s y d e r e c h o s de t o d a s y t o d o s las c o lo m b ia n a s y co lo m b ia n o s. A la p a r q u e s e d e s a r r o l l a b a n m o v i l i z a c i o n e s p o r las c o n d ic io n e s m a te ria le s de ex isten cia, ta n t o las o rg a n iz a c io n e s n o fe m in istas, c o m o las fe m in is ta s , co n d is tin to s é n fa sis, h an m a n t e n i d o u n a g r a n p r e o c u p a c i ó n p o r la c o n d i c i ó n d e la c i u d a d a n í a d e la m u j e r y p o r c o n v e r t i r l a e n s u j e t o i n s t i t u y e n t e d e lo s o c ia l e n i g u a l d a d d e c o n d i c i o n e s c o n el h o m b r e . Este im p u lso m o d e rn iz a d o r y e m an cip ato rio d e l a s m u j e r e s , e n el c u r s o d e n u e s t r a h i s t o r i a n a c i o n a l , n o h a e n c o n t r a d o la c o m p r e n s i ó n y el c o m p r o m i s o t o t a l d e s u s a l i a d o s n a t u r a l e s , lo s o tr o s m o v i m i e n t o s sociales, pero a trav és d e a l g u n o s a c u e r d o s se h a l o g r a d o p e r m e a r l a s p la t a f o r m a s p o lític a s de e s t a s c o le c tiv id a d e s . A s í fu e c o m o se r e a liz a r o n a l i a n z a s p a ra c o n s i g n a r e n la C o n s t i t u c i ó n d e 1 9 9 1 u n n u e v o m arc o ju ríd ic o -in stitu c io n a l para e m p e z a r a c a m b i a r el e s t a t u t o d e s u j e t o y d e c i u d a d a n a d e la m u je r . Un d e sa rro llo fu n d am en tal de esta r e s i g n i f i c a c i ó n d e la c i u d a d a n í a d e la m u j e r es la p a r t i c i p a c i ó n d e r e p r e s e n t a n t e s del M o v i m i e n t o S o c i a l d e m u j e r e s e n el C o n s e j o N a c i o n a l d e P l a n e a c i ó n , a p a r t i r d e la e x p e d i c i ó n d e la l e y 188 d el P la n N a c i o n a l d e D e s a r r o l l o El S a l t o S o c i a l q u e e s t a b l e c e la c r e a c i ó n d e la D i r e c c i ó n N a c i o n a l d e E q u i d a d p a r a l a s M u j e r e s y el C O N P E S 2 7 2 6 q u e


f o r m u l a la P o lític a d e E q u i d a d y P a r t i c i p a c i ó n p a r a la M u j e r y el m a r c o i n s t i t u c i o n a l d e la D ir e c c ió n N a c io n a l d e E q u id a d Para L a s M u je re s.

r e c o n o c i m i e n t o e n el á m b i t o p ú b l i c o p o l í t ic o , p e r s o n a l p r i v a d o y c o m u n i t a r i o , c o n la m i s m a v alidez, le g itim id a d y p e rtin e n cia q u e las de c u a l q u i e r o t r o a c t o r so c ia l.

Es i m p o r t a n t e r e c o n o c e r l o s v a i v e n e s d e e s t e p ro ceso , p ara a n a liz a r los c o m p r o m is o s y r e s p o n s a b i l i d a d e s q u e d e b e a s u m i r t a n t o el E s t a d o c o m o la s o c i e d a d civil.

Las m ujeres definen la esfera pública y privada: e s t o es, e l la s d e t e r m i n a n el s e n t i d o

Si b ie n el i n t e r é s d el E s t a d o p o r u n a P o lític a d e E q u id a d p a ra las m u je r e s o b d e c e a su c o m p r o m iso c o n stitu c io n a l, por o tra parte, in flu y e n de m a n e r a decisiv a, los lin c a m ie n to s del d e sa rro llo in te rn a c io n a l, q u e im p o n e n c o m o p a r á m e t r o la e q u i d a d ( i n c l u s i v e h a c i a la s m u je re s) y q u e p re sio n a c o n lin ea s de a c c ió n y d e c r é d i t o e n e s t a d ir e c c ió n . A p e s a r d e c o n t a r c o n p o d e r o s a s a lia d a s en el p a r t i d o de g o b i e r n o , la P o lític a d e E q u i d a d p a r a la M u j e r t a m b i é n e n c u e n t r a e n e n t i d a d e s y s e c t o r e s del nivel n a c i o n a l y d e l n iv e l r e g i o n a l i n s u f i c i e n t e co m p ro m iso e in c o m p re n sió n , y un t r a t a m i e n t o d e s e g u n d a c l a s e d e n t r o d e la i n v e r s i ó n re g i o n a l , lo c al y m u n i c i p a l .

A G E N D A P A R A U N A D E M O C R A C IA C O N P A R T IC IP A C IÓ N E Q U IT A T IV A D E LA S M U J E R E S C u a l i f i c a r la d e m o c r a c i a c o n la e q u i d a d y la p a rticip ac ió n de las m u je re s no es s im p le m e n te u n e je rc ic io r e tó ric o o de re d e n o m in a c ió n de p ro ce so s. T a m p o c o es re d u ctib le a p ro c e d im ie n to s té c n ic o s y /o p u n tu a le s de c re ac ió n de m e c a n is m o s de p a r t i c i p a c i ó n o d e e n t i d a d e s r e s p o n s a b l e s d el t e m a e n s e c t o r e s y te r r i t o r i o s . E x i g e q u e t a n t o el E s t a d o , c o m o el r é g i m e n p o l í t i c o y la s o c i e d a d c i v i l , r e v a l o r i c e n l a s m u je re s y las a s u m a n c o m o c o in s t it u y e n t e s c o f u n d a d o r a s d el s e n t i d o d e la s o c i e d a d , e n d os accio n es sim u ltá n e a s:

Las m ujeres valid an sus propuestas: la s n e c e sid a d e s, los d e re c h o s, lo s d is c u r s o s , los d e s e o s y la s p r o p u e s t a s d e l a s m u j e r e s l o g r a n

p o lítico , e c o n ó m ic o so c ia l y c u lt u r a l de las in s t it u c io n e s , lo s v a lo re s, los p rin c ip io s y los m e c a n i s m o s q u e r ig e n la v id a in d i v i d u a l y c o l e c t i v a , t a n t o c o m o lo d e t e r m i n a c u a l q u i e r o t r o a c t o r so c ia l. E s t e p r o c e s o p a s a p o r la t r a n s f o r m a c i ó n d e la c u l t u r a e n g e n e r a l y e n p a r t i c u l a r la c u l t u r a p o lític a , d e sd e los im a g in a r io s , h a s t a la s i n s t i t u c i o n e s , la s p r á c t i c a s y l o s d i s c u r s o s . Im p lic a a c c io n e s p o sitiv a s del E sta d o c o l o m b i a n o c o m o la f i j a c i ó n d e c u o t a s o b l i g a t o r i a s q u e e q u i p a r e n la p a r t i c i p a c i ó n d e las m u je r e s en las in s t a n c i a s de d ire c c ió n de los p artid o s, en las J u n t a s A d m in is tr a d o r a s L o c a l e s , A s a m b l e a s y C o n c e j o s , y e n el C o n g r e s o d e la R e p ú b l i c a ; la m o t i v a c i ó n a la s o c i e d a d c iv il p a r a q u e e l e v e y c u a l i f i q u e l o s n iv e le s de p a r t i c i p a c ió n de la m u je r e n las i n s t a n c i a s d e c i s o r i a s y r e p r e s e n t a t i v a s d e lo s m ism o s; el a p o y o a la s o r g a n i z a c i o n e s r e p r e s e n t a t iv a s d e la s m u je r e s p a ra q u e de m anera au tó n o m a, avancen en su f o r t a l e c i m i e n t o o r g a n i z a t i v o y p o l í t ic o . Por o t r a p a r t e , la r e v i s i ó n d e l o s f u n d a m e n t o s d e la l e y y s u a p l i c a c i ó n e n l o s d i v e r s o s c a m p o s del derecho, para que d e lito s y c o n t r a v e n c i o n e s c o m o la v i o l a c i ó n y el a c o s o sexu al n o se an c o n c e p tu aliz ad o s ú n icam e n te d esd e u n a ó p tica m a sc u lin a c o m o p a sa ahora, s i n o a t e n d i e n d o t a m b i é n al p u n t o d e v i s t a d e q u ie n e s so n las p r in c ip a le s v íc t im a s , las m u je re s. Pero s u s t a n c i a l m e n t e se r e q u ie r e q u e la s m u je r e s a c c e d a n al c o n tr o l d e lo s p la n e s de d e sa rro llo y d e los p r e s u p u e s t o s p ú b lic o s c o n l o s c u a l e s s e f i n a n c i a la o f e r t a p ú b l i c a d e b ie n e s y se rv icio s q u e elev en su c a lid ad de vid a y de p articip ació n .


De lo que se trata entonces es de un proceso en varios sentidos que posibiliten el acceso y control de las mujeres sobre las condiciones i n s t i t u c i o n a l e s , fin a n c ie r a s , c u lt u r a le s p o lític a s y so c ia les del d esarro llo y de la participación. En esta vía, una Política de Equidad, que erija a las m u je r e s com o in te rlo cu to ra sprotagonistas de la dem ocracia, se obliga a m o v iliz a r re fo rm a s para que ellas te n g a n acceso y co n tro l sobre los recursos que les d e s a r r o lla n sus n e c e s id a d e s p r á c t ic a s y estratégicas. Pero debe c o n t r i b u i r a transformar condiciones estructurales como la división sexual tradicional del trabajo , y en c o n s e c u e n c ia , a re v a lo r a r y r e d is t r ib u ir eq u ita tiv a m e n te n te entre la sociedad y las p a re ja s las f u n c i o n e s a t i n e n t e s a la reproducción diaria , biológica, generacional y ampliada de la fuerza de trabajo. R e s p e c t o a la p a r t i c ip a c ió n , se d e b e n g a ran tiza r las co n d icion es ob jetiv as y subjetivas suficientes y necesarias para que las m u je r e s s e a n c o n s id e r a d a s c o m o interlocutoras válidas en todos los espacios públicos y privados. Para ejercer una interlocución que los otros y las o t r a s r e c o n o z c a n c o m o v á lid a , a las mujeres hay que garantizarles que su voz sea r e c o n o c id a c o m o p o r ta d o r a de verdad , conocim iento y capacidad de goce, con igual poder y valor que el varón2 R esp e cto a las co n d icion es objetivas: el E s ta d o d ebe e n t r e g a r la in f o r m a c i ó n , p o s i b ili t a r el a c c e s o y p ro d u c ir la normatividad, además de la adecuación de las in sta n c ia s de d ecisión en cada uno de los ámbitos para que la mujer aporte y defina en estas, en condiciones óptimas.

Respecto a las condiciones subjetivas: se r e q u ie re d o t a r a las m u je r e s de las co m p eten cias y los recursos discursivos3 y t é c n i c o s para in c id ir en cada u no de los e s p a c io s de d e c isió n . Para a d q u irir e s ta s c o m p e t e n c i a s d is c u r siv a s y t é c n i c a s se requiere un apoyo específico en capacitación y el f o r t a l e c i m i e n t o de to d a e s t r u c t u r a organizativa en la cual la m ujer ejercite su cap acid ad d elib erativ a, p a r ticip a tiv a y su autonomía para convertirse en público fuerte. I g u a l m e n t e , para lo g rar c o m p e t e n c ia discursiva y técnica, el colectivo social de las mujeres se debe erigir en un público fuerte, a tra v és de la a r t ic u la c ió n de las m ú ltip le s necesidades, potencialidades, propuestas y dem andas de los distintos públicos que lo c o n f o r m a n (n eg ras, m e s t i z a s , in d íg en a s, pobladoras u rbanas y rurales, asalariadas, desplazadas, campesinas cultivadoras de coca, entre otras muchas). Este ejercicio de articulación permitiría que cada g ru p o o in d iv id u a lid a d e xp re s e su particularidad y se vincule a una condición u niversal de ciudadanía , co m p lejizad a y e n r iq u e c id a co n las m ú lt ip le s fo r m a s de existencia de las mujeres. U n a c iu d a d a n ía v i ta liz a d a c o n to d a la riqueza del colectivo social de las mujeres, y sustentada por un público fuerte, posibilitará que sus demandas se conviertan en derechos y pasen a ser de com petencia y de definición política. En C o lo m b ia en el m arco de las políticas pú blicas para la m u je r se ha avanzado de fo rm a desigual en es to s dos asp ecto s. Un avance sustantivo lo constituye la Política de Equidad y Participación para las Mujeres, que tiene com o finalidad lograr la transformación

2 Isabel Santacruz introdujo una complejización de la igualdad, y demandó para las mujeres los tres valores de equifonia, equipotencia y equivalencia que aquí retomo. 3 Según plantea Nancy Frazer en "La lucha por las necesidades: esbozo de una teoría crítica feminista de la cultura política del capitalismo tardío" los recursos discursivos se componen de : lenguajes oficialmente reconocidos para argumentar demandas, términos dispomblespara gemplificar demandas. Paradigmas de argumentación parajuzgar demandas en conflictos, convenciones narrativas para construir historias individuales y colectivas y Modos de Subjetivación, es decir las formas como los discursos ubican a las personas a quienes se dirigen.

lo ó


o c u l t u r a l p a r a u n a v a l o r i z a c i ó n d e la m u j e r y el e sta b le c im ie n to de relac io n es de e q u id a d , de so lid a rid a d , de recip ro cid ad s im é tr ic a c o n los hom bres. En un m arc o p ro g ra m á tic o de p ro fu n d o a l c a n c e t r a n s f o r m a d o r , la n u e v a i n s t i t u c i ó n se propone : - rem over o b stá c u lo s e stru c tu rale s q u e h an i m p e d i d o la e q u i d a d p a r a l a s m u j e r e s - reconocer y p roteger lo s derech os e c o n ó m ic o s , p o lític o s, y so c ia le s d e las m u je re s. - m e jo rar c u a lita tiv a y c u a n t it a t iv a m e n t e su p a rtic ip a c ió n p o lítica y c iu d a d a n a . - y e l i m i n a r la v i o l e n c i a c o n v e r t i d a e n s e r i o o b s t á c u l o p a r a el l o g r o d e la e q u i d a d p a r a la s m u je re s. A l m i s m o t i e m p o , el p a í s c u e n t a c o n u n a n o r m a t i v i d a d q u e h a l o g r a d o a t r a v e s a r el u m b r a l d e l "sagrado" á m b i t o p r i v a d o d o m é s t i c o y l e g is l a r s o b r e l o s c o n f l i c t o s y la v i o l e n c ia en la v i d a fa m il ia r , a t r a v é s d e la l e y 2 9 4 a g o s t o 1996. En su P lan de t r a b a jo , c o n t e m p l a c o m o p r io r id a d l a s a c c i o n e s e n l o s s e c t o r e s d e S a l u d , E d u c a c i ó n , E m p l e o , J u s t i c i a y S e c t o r ru ral. Se trata de co n stru ir co n d icio n es i n s t i t u c i o n a l e s p a r a q u e la s m u j e r e s l o g r e n e n e sto s y o tro s esp acio s : - A c c e s o y c o n t r o l a la i n f o r m a c i ó n y c u a l i f i c a c i ó n t é c n i c a y p o l í t i c a p a r a la v e e d u r í a y la f i s c a l i z a c i ó n d e la g e s t i ó n p ú b l i c a . - E fe c tiv a y d e c isiv a p re se n c ia de m u je r e s c o m p r o m e t i d a s c o n el m o v i m i e n t o e n l a s in s ta n c ia s de d e fin ic ió n de lo s p ro c e so s y p la n e s de d e sa r ro llo n a c io n a l, re g io n a l y d epartam en tal.

- P a rticip a ció n c u a lific a d a de in d iv id u a lid a d e s y c o l e c t iv i d a d e s c o m p r o m e t i d a s c o n la t r a n s f o r m a c i ó n d e la c o n d i c i ó n y p o s i c i ó n d e l a s m u j e r e s e n l a s i n s t a n c i a s d e d i s c u s i ó n d e la r e f o r m a p o l ít ic a . - A d e c u a c i ó n d e la o f e r t a e s t a t a l d e b i e n e s y se rv icio s a los re q u e r im ie n t o s de las m u je re s. - F o rta lecim ien to de u n a d e m a n d a cu alificad a d e la s o r g a n i z a c i o n e s d e m u j e r e s f r e n t e a l a s in s titu c io n e s p ú b licas. E s t a s so n a lg u n a s de las p o s ib ilid a d e s in stitu c io n a le s para la e q u i d a d y la p a r t ic ip a c ió n co n las q u e c u e n t a n h o y las m u je re s en C o lo m b ia . Se abren gran des reto s para las O r g a n iz a c io n e s, G r u p o s y O r g a n iz a c io n e s no G u b e r n a m e n ta le s de M u je re s: p or u n a parte, r e s p e c t o a la v e e d u r í a y s e g u i m i e n t o d e la P o lític a d e E q u i d a d p a r a la M u j e r y d e t o d a s l a s i n s t i t u c i o n e s q u e l a d e s a r r o l l a n , c o n la c o o r d i n a c i ó n y a p o y o t é c n i c o d e la D i r e c c i ó n N a c io n a l de E q u id ad p ara Las M u jeres. Por o t r a p a r t e , el M o v i m i e n t o S o c ia l d e M u j e r e s t i e n e q u e r a d i c a l i z a r la e x i g e n c i a d e e r ig ir a l a s m u j e r e s c o m o i n s t i t u y e n t e s d e lo so c i a l , t a n t o c o m o lo s o n lo s h o m b r e s ; s o n l o s d istin to s p ú b lic o s que co n fo rm an el M o v im ie n to Social de M u je re s, q u ie n e s d eb en c o n c u rrir c o n las in ic ia tiv a s y p r o p u e s t a s q u e o r i e n t e n a l E s t a d o y a la s o c i e d a d h a c i a la tra n sfo rm ac ió n de su co n d ició n de c iu d ad an as. T a l v e z , el m a l q u e c o r r o e y a m e n a z a n u e s t r a e x iste n c ia c o le c tiv a em p iece a re m o v e rse c u a n d o se e n riq u e z c a y n u tra u n p r o y e c to de d e m o cracia con eq u id ad y p articip ació n para t o d o s l o s h o m b r e s y p a r a t o d a s l a s m u j e r e s del p a ís .

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de Solidaridad

Social Presidencia de la República



P re fie ro h u n d i r m e d e p ié a n t e s q u e v i v i r a r r o d i l l a d a .. .

Esta m ujer, en la a c tu a lid a d S e n a d o ra de la R e p ú b lic a ,c o n o c ió la discriminación desde los primeros años de su infancia. Y desde esa época también se siente batalladora, frentera, poseída de una energía que hace apasionarse por sus tres afanes fundamentales: Su familia, las negritudes y la equidad de género.

Q u i z á s p a r a e lla e s a s i m á g e n e s s o n a ú n u n f a n t a s m a q u e la ro n d a . P o rqu e lo q u e re c u e rd a de u n a m a n e r a m á s c lara del am b ien te de su i n f a n c i a e r a q u e e n el

Lucía^dondeP IE D A D C O R D O B A

v iv ía n en M e d e llin , l o s m i r a b a n a t o d o s c o m o a b i c h o s r a r o s . T o c a b a n a la p u e r t a en c u a lq u ie r m o m e n t o , co n u n a fre c u e n c ia in u s it a d a al p rin cip io, p a r a v e rlo s a s o m a r s e . P orque e ran n e g ro s. E n r e a l i d a d , la f a m i l i a C ó r d o b a R u í z e r a m e s t i z a . El p a d r e , S a b u l ó n , n e g r o c h o c o a n o , y la m a d r e , L ía E s n e d a , b l a n c a d e Y a r u m a l . P o lo s o p u e s t o s , m o t i v o d e c u r i o s i d a d y o b j e t o d e rechazo. L a s fa m ilia s de origen, d e a m b o s la d o s, fu e ro n las p rim e ra s en d e j a r m a r c a d a s l a s d i f e r e n c i a s d e o r d e n r a c ia l. A l g u n a h e r m a n a d e d o n S a b u l ó n n o v e í a c o n b u e n o s o j o s q u e él s e h u b i e r a c a sa d o co n u n a m u je r b lan ca, y a lg u n a h e r m a n a de é sta n u n c a p u d o a c e p t a r q u e e lla s e u n i e r a e n m a t r i m o n i o c o n u n h o m b r e n egro . L a a b u e la m a t e r n a de P ied ad C ó r d o b a , d o ñ a E u m e lia, f u e e n t o n c e s el e q u i l i b r i o y el p u n t o n e u r a l d e u n a f e c t o q u e p e rm a n e c e a ú n in c ó lu m e y de u n a m e m o r ia im b o rrab le. N o e r a f á c i l q u e e n u n m e d i o c o m o el a n t i o q u e ñ o se e n te n d ie r a ese m a t r im o n io de d o b le cara. D o ñ a L ía E sn e d a h a b í a t e r m i n a d o m u y j o v e n s u s e s t u d i o s d e m a g i s t e r i o y fu e n o m b r a d a m a e s t r a p a r a la e s c u e l a d e P u e r t o V a l d i v i a , e n el B a j o C a u c a . Y h a s t a a llí f u e a l l e v a r l a la m a d r e , q u e s e e n c o n t r ó c o n q u e el r e c t o r e r a u n n e g r o c h o c o a n o b i e n e d u c a d o y s e r e n o . E n t o n c e s se la e n c o m e n d ó . D e j ó la h ija b a jo su c u i d a d o . «Y la c u i d ó t a n b i e n q u e se q u e d ó c o n ella». P i e d a d C ó r d o b a , s e n a d o r a p o r el p a r t i d o l i b e r a l , e s t u d i ó la p r i m a r i a e n la m i s m a e s c u e l a p ú b l i c a d o n d e t r a b a j a b a d o ñ a L ía . Y d e s p u é s h i z o l a s e c u n d a r i a e n el C e f a , u n p r e s t i g i o s o c o le g io oficial p a r a m u je r e s, e n M e d ellin .

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CARLOS U R IBE D E LOS RÍOS


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H Y allí, d o n d e se d i s t i n g u i ó , a m e d i d a q u e p a s a b a n los a ñ o s, c o m o u n a b u e n a a lu m n a a u n q u e m u y in q u ie ta y en a lg u n a m e d id a r e v o l t o s a , f u e d o n d e u n a m a ñ a n a se d i o p l e n a c u e n t a d e l s i g n i f i c a d o s o c i a l d e l d r a m a q u e ella m i s m a h a b ía v i v i d o en el b a r r io y e n su fa m ilia . La p r o fe so r a de re lig ió n e s ta b a llo ra n d o a n g u s t ia d a u n a m a ñ a n a , p re sa del d e s c o n c i e r t o . A l g u n a s d e s u s a l u m n a s s e le a c e r c a r o n p a r a p r e g u n t a r l e q u é e r a lo q u e le s u c e d í a , y e l la c o n t ó , e n t r e s o l l o z o s , q u e s u h ija a n d a b a de n o v ia d e u n negro . Y es m u y p o s i b le , s e g ú n la s e n a d o r a C ó r d o b a , qu e ese a m b ie n te de c o n tr a ste s, co n d o s c o l o r e s d e p ie l, d o s m a n e r a s d e e n t e n d e r el m u n d o , d o n d e el p a d r e e ra ríg id o , c o n s e r v a d o r y a u t o r i t a r i o , y la m a d r e m o d e r n a , a m p l i a y toleran te, m a t iz a d o p o r u n a a b u e la in flu y e n te y d e f i n i d a p o r el a p o y o a l o s d e m á s , f u e el q u e h iz o q u e a q u e lla jo v e n q u e a p e n a s ib a a t e r m i n a r l a s e c u n d a r i a s e i n c l i n a r a p o r el e s t u d i o d e l d e r e c h o . P o r q u e c re ía q u e a llí i b a a e n c o n tr a r c a u c e to d a su in q u ie tu d a lre d e d o r d e lo so c ia l. Pero e lla n o q u e r í a e s t u d i a e n la U n i v e r s i d a d P o n t if i c ia B o l i v a r i a n a . S o ñ a b a c o n h a c e r l o e n la U n i v e r s i d a d d e M e d e l l i n , s u r g i d a d o s d é c a d a s a n t e s c o m o e s c i s i ó n d e la U P B , q u e a su tu r n o h a b ía r e s u lta d o de v ie ja s b a ta lla s i d e o l ó g i c a s e n l a F a c u l t a d d e D e r e c h o d e la U n i v e r s i d a d d e A n t i o q u i a . Pero d o n S a b u l ó n n o se lo p e r m i t ió . P r e s io n ó c o n t o d o s s u s a r g u m e n t o s d e p r o f e s o r d e S o c i o l o g í a d e la U P B h a s t a q u e m o n s e ñ o r F é lix H e n a o B o t e r o , o m n i p o t e n t e r e c t o r d e e n t o n c e s , la a d m i t i ó p or e n c im a del c riterio de lo s d o s p r o fe s o r e s q u e la h a b í a n r e c h a z a d o e n la e n t r e v i s t a d e ad m isió n .

e s p e c i e d e e n c i e r r o f o r z o s o . S i q u e r í a ir a c in e, a u n a fie sta o a a lg u n a o tr a ac tiv id ad , ten ía q u e s e r c o n el p a p á . Y q u i z á s p o r e llo , r e c o n o c e , v iv ía t e m p o r a d a s e n t e r a s c o n su a b u e l a , la c o n s e n t i d o r a .

m

H a s t a q u e d u r a n t e u n a s a l i d a al c e n t r o de M e d e l l i n le p r e s e n t a r o n a L u i s C a s t r o , u n m u c h a c h o de B u en av e n tu ra q u e e stu d ia b a y t r a b a j a b a e n el S e n a . A p e n a s e s t a b a e lla t e r m i n a n d o el b a c h i l l e r a t o y s e c u a d r ó c o n L u i s a p e s a r d e q u e él n o p o d í a , s i q u i e r a , p i s a r su casa.

—I

C u a n d o p o r fin se g r a d u ó c o m o b a ch ille r, a n u n c i ó el m a t r i m o n i o c o n s u n o v i o . L a s o r p r e s a q u e d ó d i b u j a d a e n el r o s t r o d e t o d o s . E sta b a e n a m o ra d a , cierta m en te, pero ta m b ié n d e a l g u n a m a n e r a -lo a c e p t a a h o r a - L u is C a s t r o e r a la o p o r t u n i d a d p a r a l i b e r a r s e d e l o s c o n tr o le s ex ce siv o s del padre. D o n S a b u ló n n o f u e al m a t r i m o n i o d e P ie d a d , q u e t e n í a 17, y L u is q u e ib a p o r lo s 2 7 a ñ o s . M e s e s d e s p u é s c o m e n z ó la r e c o n c i l i a c i ó n e n t r e ello s. S u p r i m e r h i jo , J u a n L u is , q u e a h o r a e s t u d i a m e d i c i n a y t i e n e 2 1 a ñ o s , n a c i ó c u a n d o la jo v e n e s p o s a era a p e n a s e s t u d ia n t e d e se g u n d o a ñ o de derecho. Su m arid o ta m b ié n e stu d ia b a y la s u b s i s t e n c i a e ra u n a lu c h a d e c a d a m i n u t o . P e ro n a d a d e s a n i m a b a a u n a j o v e n q u e d e s c o l la b a en la U n i v e r s i d a d p o r su e sp íritu e m p re n d e d o r y p o r su s d o te s de d eclam ad o ra . E n 1 9 7 7 g a n ó el C o n c u r s o N a c i o n a l d e D e c l a m a c i ó n , y se c o n v i r t i ó e n u n a e s p e c i e d e e strella. T o d o s lo s c e rtá m e n e s d e la esp ecialid ad te rm in a b a n en su p o d er y ah o ra c re e q u e s u p o p u l a r i d a d c o m o d e c l a m a d o r a f u e el c o m i e n z o d e su f u t u r a c a r r e r a c o m o p o l ít ic a .

C U A N D O A P A R E C IO LU IS El p a d r e e r a r e c e l o s o . N o p e r m i t í a q u e s u s h ija s m u je r e s salie ran solas, al m e n o s m ie n t r a s f u e r a n e s t u d i a n t e s . Y a P i e d a d le t o c ó , p o r se r la m a y o r d e l a s m u j e r e s y la s e g u n d a d e la l i s t a de d ie z h ijo s (a h o ra o c h o ) ,e n fr e n ta r u n a

E n l a U P B le e x i g í a n s i n m e d i d a . M u c h o s p ro fe so re s, sin h ac e rlo ex p líc ito , n o p o d ía n a c e p t a r q u e u n a m u je r, y a d e m á s n e g ra , p u d ie ra c o n v e rtirse en a b o g a d a . En esa d e s v e n t a ja , q u e e lla t r a t a b a d e e q u ilib r a r a fu erza de b u en a estu d ia n te , tran scu rrió una

III

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v i d a u n i v e r s i t a r i a m a r c a d a t a m b i é n p o r el m a t r i m o n i o , el p r im e r h ijo , la s p r e s io n e s e c o n ó m ica s y las p re o c u p ac io n e s de carácter so c ia l. Y c o n s e r v a a ú n l a s i m á g e n e s d e tr e s p r o f e s o r e s q u e fu e ro n d u ro s, in flex ib les, in c le m e n te s, pero q u ie n e s te rm in a ro n p or e n ten d e rla y a p re c ia rla : Jo sé H o y o s, de c iv il-p e rso n a s; Ign acio M e jía V elásq u ez, de c o n stitu c io n al, y O scar Peña A lz a te , de co n te n cio so ad m in istrativ o .

P R IM E R P U E S T O , E N R E N T A S D e ah í, d e u n a F a c u l t a d e n la q u e p o r e n t o n c e s e s t u d i a b a n m u c h a s d e l a s e s p e r a n z a s d e la b u r g u e s ía m á s c o n s e r v a d o r a d e M e d e llin , salió P ied ad C ó r d o b a llen a de e n t u s i a s m o , a b u sc a r u n tra b a jo q u e n e c e sita b a de veras. Ya h ab ía h ech o ta m b ié n u n p o sg ra d o en re lac io n e s in d u stria le s. Y se c o n sig u ió , casi f o r t u it a m e n t e y sin p a d r in o s, u n p u e s t o en R e n t a s , d e p e n d e n c i a d e la S e c r e t a r ía de H a c i e n d a d e A n t i o q u i a q u e c o n t r o l a b a la d i s t r i b u c i ó n y c o n s u m o d e lic o res. Le fu e t a n b ie n q u e al p o c o t ie m p o fu e n o m b r a d a c o m o p r im e r a ju e z a de R e n t a s de A n tio q u ia . Y p re sin tió , a sí m is m o , q u e sald ría p e l e a n d o d e a l l í c u a n d o a m a b l e m e n t e le su g irieron c a m b ia r a p a r te s de u n e x p e d ie n te p ara fav o re c e r a algu ien .

o p o r t u n i d a d e s q u e s e le d i e r o n , l a c a r r e r a p o lític a de P ied ad C ó r d o b a h a sid o m eteó rica . Fue jefe de e je c u c io n e s fisc a le s; a b o g a d a l i t i g a n t e e n el á r e a c o m e r c i a l ; c o n t r a l o r a e n el I n s t i t u t o P o l i t é c n i c o J a i m e I s a z a C a d a v i d , e n la U n i v e r s i d a d d e A n t i o q u i a y e n el m i s m o C efa donde h ab ía sid o b a ch ille r; s u b c o n t r a l o r a d el M u n i c i p i o d e M e d e l l i n y s e c r e t a r i a g e n e r a l d e la A l c a i d í a d e e s a m i s m a c i u d a d d u r a n t e la a d m i n i s t r a c i ó n d e W i ll ia m J a r a m i l l o G ó m e z . T o d o ello , m á s n u e v o s p e r i o d o s c o m o a b o g a d a l i t i g a n t e , a n t e s d e ser e le g id a c o m o d i p u t a d a a la A s a m b le a D e p a r t a m e n t a l de A n tio q u ia , en 1989, m o m e n t o en el q u e e n c a b e z ó la lis t a jaram illista .

E N P O L ÍT IC A , MÁS P O R E L TR A B A JO S a l t a r , c o n m é r i t o s p r o p i o s , a la C á m a r a d e R e p r e s e n t a n t e s , r e s u l t ó m á s r á p i d o d e lo q u e p e n s a b a . A c o r d e c o n el d e s p l i e g u e p e r s o n a l de e n e r g ía , c o n la f u e r z a q u e i m p r i m e a lo q u e se p r o p o n e , c o n la v i t a l i d a d q u e e x h a l a y d e s c o n c i e r t a , f u e e l e g i d a R e p r e s e n t a n t e e n la s p rim e ras eleccio n es d espués de la C o n s t i t u y e n t e . « E s t o y e n la p o l í t i c a m á s p o r el trab ajo q u e p o r las am bicion es».

Por e s a m i s m a é p o c a se e n c o n t r ó u n a t a r d e , d e n u e v o p o r c a s u a l i d a d , c o n la s e d e d el D ir e c t o r io L ib e ral q u e p r e sid ía W illia m Ja ra m illo G ó m e z , en d isid en cia c o n B e rn a rd o G u e rra S ern a. Q u ería e sc u c h ar a u n h o m b re q u e e n o t r a o p o r t u n i d a d le h a b í a p a r e c i d o a t i n a d o , b r i ll a n t e , a n a l í t i c o y t a m b i é n u n p o c o s e v e r o . L a a s i s t e n c i a a c o n f e r e n c i a s y la fa m ilia rid a d con o tras person as que f r e c u e n t a b a n el D i r e c t o r i o , la c o n v i r t i e r o n e n u n a a l i a d a f i r m e y s in d o b l e c e s .

E s t á c o n v e n c i d a d e q u e lo m á s i m p o r t a n t e q u e le s u c e d i ó e n e s e c a r g o , f u e la i n v i t a c i ó n q u e le h ic ie r a la C o r p o r a c i ó n C a s a d e la M u j e r , de B o go tá, para in te rv e n ir en la c o n m e m o r a c i ó n d e l D í a d e la N o V i o l e n c i a c o n t r a la M u j e r , u n 2 5 d e n o v i e m b r e , p u e s le sig n ific ó t r a b a ja r en u n t e m a q u e q u e ría de v e r a s , y m á s a d e l a n t e , l l e g a r al C o n g r e s o c o n u n p r o y e c t o p r e c i s o s o b r e la p r o b l e m á t i c a de l a v i o l e n c i a c o n t r a l a s m u j e r e s , e n el q u e , c o n la c o l a b o r a c i ó n d e o t r a s m u j e r e s d e d i v e r s a s p ro c e d e n c ia s, e m p e ñ ó to d o s su s e sfu e rz o s. E s t e p r o y e c t o e s h o y la L e y 2 9 4 / 9 6 , so b re v io le n c ia in trafam iliar.

D e s d e e n t o n c e s , y g r a c i a s al e n t u s i a s m o y a la c o n sa g r a c ió n q u e su p o d e sp le g a r en las

D e ig u a l m a n e r a , P ied ad C ó r d o b a recu erd a q u e el p e o r d e l o s c h a s c o s q u e le o c u r r i e r o n

112


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—I d u r a n t e s u p e r í o d o d e r e p r e s e n t a n t e fu e , p o r p u ra fa lta d e e x p erien cia y de c a n c h a , se n ta rse por s e m a n a s en tre las c u ru le s q u e o c u p a b a n l o s c o n s e r v a d o r e s , l o q u e le s i g n i f i c ó q u e t o d o s la m i r a r a n feo. L o s g o d o s p o r q u e n o e n t e n d í a n que' h a c í a e lla e n s u s t e r r e n o s , y l o s l ib e r a le s p o r q u e m e n o s a c a t a b a n a e n t e n d e r p o r q u é se s e n t a b a e n t r e a q u e l l o s . H a s t a q u e a l g u ie n , c o m p a s i v o , la h i z o c a e r e n la c u e n t a . Pero s u m a y o r t e s o r o , lo q u e g u a r d a c o n m á s c e lo e n tre s u s m e m o r i a s del e je r c ic io d e la p o lítica , fu e h a b e r sid o n o m b r a d a p o r Ju lio C é s a r T u r b a y A y a l a c o m o d i r e c t o r a a l t e r n a del P a rtid o L ib e ra l. E lla, e le g id a e n tr e lo s re p re se n ta n te s, y T i t o R u e d a G u a r ín e n tre los s e n a d o r e s . C u a n d o lo m e n c i o n a , s i e m p r e m e s u r a d a al h a b l a r d e s u s l o g r o s , el t o n o d e s u v o z , re c io y c o l o q u ia l al t i e m p o , r e c u r r e a su tile s in fle x io n e s de orgullo. Y e n t r e lo m á s d u r o , e n e s e e s p a c i o a l f i n a l d el p e r í o d o e n la C á m a r a d e R e p r e s e n t a n t e s y l a s n u e v a s e leccio n es del C o n g r e so , te n e r q u e e n fren tarse a las a m b ic io n e s de su s c o p a r t i d a r i o s . El e n t o n c e s r e p r e s e n t a n t e L u i s G u i l l e r m o V é l e z , r e c ié n a p a r e c i d o e n l a s f i la s del ja r a m illism o , p re te n d ía a to d a c o s ta h a c e r s e ele g ir c o m o s e n a d o r . Y s u p r e t e n s i ó n i n c l u í a q u e P i e d a d C ó r d o b a n o a s p i r a r a a la m i s m a d i g n i d a d , p u e s p a r e c í a c l a v e el a p o y o o f i c i a l d e W i l l i a m J a r a m i l l o a u n o s o l o . Pero é s t e a v a l ó a l o s d o s , lo c u a l d i o c o m o r e s u l t a d o q u e p a s a d a s las eleccio n es en d o n d e a m b o s fu ero n elegid o s se n a d o re s, V é le z a b a n d o n a r a el j a r a m i l l i s m o y el m o v i m i e n t o se d iv id ie r a , y q u e P ied ad C ó r d o b a tu v ie r a q u e s o p o r t a r a ta q u e s in m ise rico rd e s de V élez, ta n t o q u e u n a v e z , a n t e la c a r g a d e o f e n s a s , le d i j o ella: «P re fie ro h u n d i r m e p a r a d a , a n t e s q u e sa lir e l e g id a a r r o d il la d a » . Fue, e n t o n c e s , c u a n d o la r e p r e s e n t a n t e se d io a la t a r e a d e c o n s e g u i r a p u l s o s u s v o t o s p a r a el sen ado. H iz o cam paña en B o go tá, B u e n a v e n t u r a , C h o c ó y o t r a s z o n a s d e la C o s t a d el P a cífico , en A n t io q u ia , en S a n A n d r é s y e n la G u a j i r a . V i a j ó e n c o n d i c i o n e s estrech as, preparó e lla m is m a su s

in te r v e n c io n e s, se re u n ió c o n líd e re s lo cales, p re se n tó su s p ro p u e sta s, d efen d ió su s p u n to s de v ista y h a s ta su c asa de B u e n a v e n tu r a tu v o q u e v e n d e r l a p a r a r e s p a l d a r l o s c o s t o s d e la cam paña. H o y , s e n a d o r a d e la R e p ú b l i c a , s e m u e v e y a c o n a g i l i d a d p o r e n t r e l o s v e r i c u e t o s d e la p o lític a y las m a ñ a s de m u c h o s de su s c o m p a rtid a rio s, p en d ien te sie m p re de los d o s te m a s q u e sig u e n sie n d o su s o b se sio n e s: las n e g ritu d e s y las m u je re s. S i n e m b a r e g o , s u s s u e ñ o s n o se c u m p l e n a q u í. T a m p o c o , c o m o e lla m i s m a lo e x p r e s a c o n c o n v ic c ió n , en a m b ic io n e s p o lític a s m a y o re s. N o a p e t e c e d i g n i d a d e s ni s u s p i r a p o r a t e s o r a r p o d e r e s . Q u i e r e , e s o si, h a c e r r e a l i d a d el d í a e n q u e p u e d a v ivir en B u e n a v e n t u r a , e n tre su g e n t e , d e d i c a d a a e llo s, s in o t r a p r e t e n s i ó n q u e s e r v i r y tr a t a r , c o n t r a v i e n t o y m a r e a , d e s e r feliz .

H IJ O S S O L ID A R IO S E lla sie n te q u e s u s h ijo s: J u a n L u is, de 21, e s t u d ia n t e de m e d ic in a ; N a t a lia , de 17, y C a m i l o , d e 16, e s t u d i a n t e s d e s e c u n d a r i a , y C é s a r A u g u s t o , d e 11, q u i e n t e r m i n a p r i m a r i a , le r e c l a m a n e n v a r io s s e n t i d o s . Por la s d i s t a n c i a s q u e i m p l i c a el t r a b a j o p o l í t i c o , p o r la fa lta d e t i e m p o p a ra to d o s, p o r lo s rie sg o s, y t a m b i é n p o r la s e x ig e n c ia s q u e se d e r iv a n de ser u n a fig u ra pú b lica. P i e d a d C ó r d o b a t i e n e c l a r o q u e e l lo s n o se h a n se n tid o e sp e c ia lm e n te d istin to s, q u e v iv en su v i d a p r e s e n t e c o m o si f u e r a i g u a l a la d e s u s a m ig o s y p a r ie n t e s , a u n q u e al t ie m p o recon o ce q u e en alg u n a o c asió n , y an te c i r c u n s t a n c i a s d if íc i le s , l o s t u v o q u e c a m b i a r d e c o l e g io . Pero lo q u e le s r e c o n o c e s in t i t u b e o s n i d ilacio n e s, es q u e h a n sid o p e r m a n e n t e m e n t e so lid ario s.

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E llo s , p o r s u p a r t e , j u n t o c o n s u p a d r e L u is, r e s p e t a n p r o f u n d a m e n t e l a s d e c i s i o n e s d e la m a d r e . S u s l a r g a s j o r n a d a s l e jo s d e c a s a , s u s v i a j e s , s u s o c u p a c i o n e s s in t é r m i n o . Y l a s d e c i s i o n e s q u e h a t o m a d o y t o m a s o b r e su v i d a . « N o e s q u e n o n o s g u s t e , p e r o le r e s p e t a m o s p r o f u n d a m e n t e l o q u e q u i e r e h a c e r d e s u v i d a . Y la r e s p a l d a m o s » , c o n c l u y e L u is C a s t r o .

de Solidaridad

Social Presidencia de la República

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SIN S O L I D A R I D A D , ENTREVISTA C O N A D E L A C O R T IN A La filó so fa e sp a ñ o la A d ela C o r t in a v in o a S a n t a fé de B o g o t á en el m e s d e A g o s t o d e 1 9 9 6 , i n v i t a d a p o r E c o p e t r o l . C o r t i n a e s a u t o r a d e l ib r o s d e a m p l i a c i r c u l a c i ó n n a c i o n a l e i n t e r n a c i o n a l ; e n t r e e l l o s se d e s t a c a n "Ética Mínima", "Ética sin moral" y "Ética Aplicada y Democracia Radical". A d e l a C o r t i n a e s u n a e x p o n e n te del a m p lio y c re c ie n te g ru p o de filó so fa s e i n v e s t i g a d o r a s q u e se

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SIN T E R N U R A ,

in te rro g a n sob re las im p lic a c io n e s del p a t r ia r c a lis m o e n los p rocesos de p rod u cción d e c o n o c i m i e n t o y e n el a c o n t e c e r h u m a n o s o c i a l . S u p e n s a m ie n t o y su p a la b r a a b r e n c a m in o s p a ra c o n s t r u ir n u e v a s r e l a c i o n e s e n t r e l o s s e r e s h u m a n o s . E n e l l a s , el le n g u a je y las v iv e n c ia s de las m u je r e s lo g r a n le g itim id a d , r e c o n o c im ie n to y sig n ifica ción .

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X a tlí M u rillo -S e n c ia l, c o m u n ic a d o r a S o c ia l, e s tu d ia n te de F ilo so fía y ad m in istrativ a de E N O T R A S

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SIN R E S P O N S A B I L I D A D , n

PALA BRAS...,

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c o n c e r t ó la c i t a p a r a l o g r a r e s t a e n t r e v i s t a . G r a c i a s a la c o la b o r a c ió n de lo s p r o fe s o r e s G u ille r m o H o y o s , del D e p a r t a m e n t o de F ilo s o fía y L u is B e r n a r d o L ó p e z del D e p a r t a m e n t o d e P s i c o l o g ía d e la U n i v e r s i d a d N a c i o n a l , y a la ca lid e z y d isp o n ib ilid a d de A d ela C o r t in a p u d im o s realizar e s t a e n t r e v i s t a . E n a l g u n o s m o m e n t o s , e lla se c o n v i r t i ó e n u n a c o n v e r s a c ió n e n tre las d ife r e n te s p e r s o n a s allí p r e se n te s: J u a n it a B a rreto , A n g e la M a r ía E s tr a d a , O fe lia G ó m e z y L u is B e r n a r d o

^

NO H AY D EM O C R A C IA la g r a b a c i ó n se m a n t u v i e r o n a l g u n o s m o d i s m o s y e x p r e s i o n e s d e l l e n g u a j e v e rb a l. A s í c o m p a r t i m o s c o n n u e s t r a s l e c t o r a s y l e c t o r e s t o d o el p r o c e s o d e i n t e r l o c u c i ó n q u e s o s t u v i m o s c o n n u e s t r a e n t r e v i s t a d a y, a l m i s m o t i e m p o , r e g i s t r a m o s f o r m a s g r a m a tic a le s y c o n s tr u c c io n e s d isc u r siv a s q u e f o r m a n p a r te de las m a n e r a s p a r tic u la r e s en q u e las m u je r e s e x p r e s a n s u s saberes.

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A n g e l a

María

E s t r a d a :

Nos gustaría conocer su pensamiento sobre las propuestas que usted considera retadoras para las relaciones de género; vale decir, para la familia tal como existe hoy en día, para la conyugalidad, las relaciones de pareja, las relaciones generacionales. Ellas encierran un planteamiento ético y tocan la vida privada de los seres humanos. Ahí se dirime gran parte de las posibilidades de una democracia, de las relaciones de convivencia a nivel macro.

A d e l a

C o r t i n a :

Yo ten g o que c o n fe sa r que mi ó p tic a es bastante universalista; estaría muy cerca de los grupos de mujeres que, en la línea de Celia Amorós, están preocupadas más por el tema de la igualdad, es decir, por la igualdad de derechos, igualdad de oportunidades, igualdad de situación. Ello, por una razón que creo que todos podemos compartir: normalmente la mujer en las culturas anteriores a la nuestra y, lamentablemente, en muchos países hoy sigue siendo la más explotada y la más deprimida. También hay mujeres que han explotado y oprimido a los varones, cosa que también es lamentable. Entonces, un universalista suele sentir por igual el dolor de unas y de otros. Pienso que hay que conseguir igualdad de derechos para las mujeres y los hombres. Me parece que históricamente se han tomado los v alores h u m a n o s en general, se ha establecido una distinción y se ha dicho: “estos son los valores femeninos y estos son los valores msculinos: la intuición, la compasión, la solidaridad, la ternura, la dulzura son para las mujeres; para los varones queda la inteligencia, la rapidez en el pensamiento, las grandes profundidades". Esto lo han hecho todos los filósofos. En las obras de Kant o de de Hegel se encuentran esas distinciones. Me parece que esa distinción -que hay que destruir- se ha hecho para favorecer los sistemas económicos. Así, los varones pueden llevar la vida pública y las mujeres puedan llevar la vida privada ternura y dulzura. He

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venido en ten d ien d o desde hace b asta n te tiem p o que esta d istrib u ció n es una distribución ideológica y que no se da en los individuos. Me parece que es suficientemente claro que h ay varo n es que son tiernos, intuitivos, dulces y solidarios y hay mujeres que son p ro fu n d as, c ap aces de llegar a principios universalistas, a fundamentar y a argumentar. Las virtudes, los valores y las actitudes son un asunto fundamentalmente individual. Me parece que cuando Carol Guilligan habla de que hay una voz diferente, ella deja muy claro que esa voz diferente es la voz femenina. T am bién ella p lan tea que hay una voz m ascu lin a y una v oz fem enina con carac terístic as d istin ta s: las m ujeres son responsables y los varones buscan la justicia y la autonomía. Frente a tal idea, tenemos la sensación de que nos vamos a encontrar unas mujeres y unos hombres con esas condiciones. Esa imagen es útil para darnos cuenta de que varones y mujeres hemos de compartir las v irtu d es de la re sp o n sab ilid ad y de la autonomía, de la justicia y de la compasión. En los librillos que he escrito de Filosofía, siempre, cuando hablo del juicio moral señalo que hay dos perspectivas: ser justo y ser responsable. Y ser justo y ser responsable o ser justo y ser compasivo, no son cosas que les tocan a las mujeres o a los varones sino que son cosas que les tienen que tocar a los dos. Es importante ver en la historia, cuáles son las virtudes femeninas que han sido olvidadas o que han sido asignadas en bloque al género mujer y cuáles son las virtudes masculinas que se han adjudicado al género varón. Así, nos daremos de que la persona completa, madura, es la que es capaz de aunar esos dos tipos de actitudes, esas dos virtudes. Yo no entiendo que una mujer por ser responsable tenga que ser injusta, eso es una atrocidad, y me parece que un varón, por ser justo, no tiene que dejar de ser compasivo, me parecería otra atrocidad. Lo importante en los grupos feministas, que h ay que p rom ocionar, es recordar esas virtudes que se nos han asignado en bloque para a p a r ta r n o s de la vida pública y


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defenderlas porque son fundamentales para la sociedad. Hay que recogerlas a lo largo de la historia, y decir: miren ustedes, si los sistemas no son compasivos, si no son solidarios, si no son responsables, si no son tiernos, si no son intuitivos, vamos a acabar en una humanidad que no tiene hogar y es injusta. Una sociedad sin todos esos elementos, me parece que es una sociedad que no funciona.

En este m o m e n to en C o lo m b ia h ay una situación atroz; lo que está pasando en el Putumayo, por ejemplo. Parece que desde el punto de vista político no hay compasión. Es que los siste m a s políticos no pueden ser compasivos. Y si no son compasivos no son humanos, y si no son humanos, ¿en donde estamos¿ Creo que los sistemas, en su medida, deben ser tiernos y estar atentos al débil.

Los temas feministas surgen por dos razones: por asign ar a las m u jeres u n as v irtu d e s determinadas y recluirlas en el terreno del hogar, lo cual las hace las más oprimidas y e x p lo ta d a s. C u an d o h a b ita n regiones miserables ellas están en peores condiciones. Con lo cual, me parece que cualquiera que tiene un mínimo de sensibilidad tiene que elevar la bandera para que la explotación acabe; eso, creo, es una línea fundamental. La otra línea de preocupación gira en torno de decir que no son sólo las mujeres concretas, sino los valores y virtudes que se han asignado a las mujeres, los que han salido mal parados a lo largo de la historia y los que no se han incorporado a la vida social. Creo que todas estamos de acuerdo en que la señora Tatcher puede estar en el poder, pero a mí me da igual que esté Tatcher a que esté Major, por que ella representa tantas virtudes masculinas como el otro.

Lo mas flagrante es el dolor de las mujeres concretas a las que se ha sometido a prácticas humillantes. En segundo lugar, preocupa lo que se ha perdido humanamente al renunciar a una serie de valores y virtudes que no se contemplan en la vida social y quedan para la vida privada. Creo que allí radica lo canallesco de la distinción. En la vida privada, la mujer es muy tierna, intuitiva, porque claro, como el padre tiene los hijos y se va, ella protege al hijo que queda d e sam p arad o . Si éste es minusválido ella derrocha compasión, está más atenta. Pero en la vida pública, olvídese de todo eso. Hay que llegar a la eficacia, a la competitividad; ahí es donde los varones son los números unos. Ahí entiendo lo sofocante de la masculinidad. Hay cantidad de varones que están agobiados diciendo: "yo no quiero ser competitivo", "a mí me fastidia tener que ser excelente", "a mí me fastidia tener que ir pisando a todo el mundo". Para ellos también es canallesco. ¡"Usted no puede llorar"!. ¿"Por qué no puedo llorar, si tengo ganas de llorar, si se me ha muerto mi hijo?", "¿Por qué no tengo que llorar todo lo que quiera?", ¿"Por qué no tengo que ser tierno?". Porque parece que no estoy jugando mi papel".

Creo que es mejor que personas mujeres se vayan incorporando al mercado laboral porque hay discrim inaciones que todo el m undo conoce sobradamente. En ese sentido, está muy bien que haya mujeres en todos los sitios de trabajo y la gente se acostumbre a ello. Eso puede tener de bueno la d isc rim in ac ió n positiva. Pero si esa mujer va a seguir viviendo según las virtu d es m a scu lin as, no gana demasiado la humanidad. Creo que la tarea del fem inism o, o de las fem in istas, es ir sacando a la luz esas virtudes que han quedado olvidadas y que tienen que funcionar en la vida pública. Así, los sistem as pueden ser compasivos, pueden ser generosos, pueden ser solidarios y eso, indistintamente de que estén gobernados por varones o por mujeres. Si no es de esa forma, no hay democracia.

Todo ese fu n c io n a m ie n to obedece al funcionamiento del sistema económico. Este se mueve bien si es eficaz y competitivo y te dice, "estos valores son los buenos, se los asignamos a los varones; las mujeres que se queden en casa y hagamos una distinción". Eso es canallesco para las m ujeres que si quieren ir a la vida p ública tienen que enfrentar barreras sociales. También lo es para los varones, que parece que no pueden ser tiernos y para los sistem as cuyas faltas de compasión nos afectan a todos. El sistema

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económico es como es. Ayer comentábamos, ¿cuántas mujeres empresarias hay¿ Pues, muy pocas. Las m u jeres h em os ido escalan d o muchos terrenos y eso nos está costando. En la Empresa y en la Ingeniería hay pocas mujeres porque ahí se necesita una gran dosis de despiadadez, si se me permite esta expresión. Y eso no es bueno para las empresas. ¿Por qué las empresas tienen que ser despiadadas o por qué los economistas o por qué los politicos'?-. Es importante, repito, tomar todos esos valores y virtudes y negarse a recluirlos en la vida privada y llevarlos a la vida pública. Ese es el tema que más me ha preocupado. Yo trab ajo en éticas de la ju sticia. ¿H ay sentimiento más profundo que el de justiciad; ¿h a y algún sentim ien to que cauce m ayor fuerza, que haya p u e sto en m arch a m as cantidad de movimientos que el sentimiento de injusticia^; ¿cuántos movimientos sociales ha habido por la in ju stic ia^ ; ¿q u é es el feminismo si no el sentimiento de injusticia ante el trato desigual que están padeciendo las m ujeres. ¿Por qué nacen to d o s los movimientos en pro de la paz, si no es por el sentim iento de injusticia de los que están padecien do la guerra, de los que está n padeciendo las arm as¿. Me parece que la justicia es un sentimiento fortísimo que ha movido todas las ilusiones de la humanidad y todas las transformaciones. Entonces yo creo que la justicia sin ese sentimiento no sería tal.

otra dimensión que les daría muchísima más fuerza. Cuando uno piensa en valores como libertad, igualdad, solidaridad, que se me explique cómo no pueden atraer también al se n tim ie n to . Uno puede hablar de una racionalidad, de acuerdo; pero es que, cuando a uno le gusta la libertad, no solo se adhiere a ella por medio de la racionalidad de la oración: "más vale ser líbre que ser esclavo", sino por el s e n tim ie n to de d egradación que alguien e x p e rim e n ta cu an d o está viviendo en la e sclav itu d . En efecto, las lu ch as por la igualdad, ¿de dónde n acen¿, pues de los esclavos. El que es esclavo se da cuenta de las prácticas humillantes, las siente, las vive, y está soñando la libertad. Si uno es libre, nota cuando pierde la libertad, ¿o no¿ Entonces, se nos puede decir: ¿qué valores propondría usted¿ La libertad, la igualdad, la solidaridad; no se me ocurre nada más. Pero hay que dotarlos de contenido nuevo, como tú decías. Ahí puede haber una vena hermenéutica para interpretar las cosas de otra manera, para verlas desde la perspectiva de la persona a la que siempre se le ha asignado lo olvidado. Ella tiene otro olfato para leer las cosas. Leer la libertad de otra manera, leer de otra manera la igualdad y la solidaridad son tópicos que los estudios de género han de tratar.

J u a n i t a J u a n i t a

B a r r e t o :

Adela, ¿estás afirmando que introducir la perspectiva de género en el estudio y el análisis de los valores de igualdad, de justicia y de libertad, dotaría de nuevos contenidos a estas concepciones?; ¿cuáles serían esos nuevos contenidos?

A d e l a

B a r r e t o :

En un seminario que hicimos hace algunos días había una reflexión sobre la imagen con la cual se ha representado la justicia: una mujer con los ojos vendados y con una balanza; allí está presente una noción de igualdad. Nos preguntábamos, ¿qué significa administrar la justicia de balanza, de ojos vendados? ¿Qué piensas de eso?, ¿que tal si pudiéramos crear nuevos símbolos sobre la justicia?

C o r t i n a : A d e l a

Totalmente de acuerdo. A mi modo de ver, ellos están pensados desde una perspectiva muy determinada, muy sesgada: les falta esa

C o r t i n a :

Yo pienso que tiene que complementarse la justicia de la balanza con los ojos cerrados es


m

la justicia de la imparcialidad. En la obra de Rawls y en la de muchos otros de la tradición moderna, la idea de ju sticia quiere decir imparcialidad para asignar a cada uno lo que le corresponde. Justicia quiere decir, en todas las tradiciones, dar a cada uno lo que le corresponde. Lo que diferencia una tradición de otra es qué es lo que le corresponde. Imparcialidad quiere decir: cerramos los ojos, no sabemos a quién, a todo el mundo, con equidad. Hay situaciones y lugares en los cuales la justicia como imparcialidad es indispensable tanto para varones como para mujeres. Si uno va a asign ar un p u e sto u niversitario en España hay que dárselo al que tenga mas méritos y ahí hay que ser imparcial, y no me vengan diciendo: "pero es que fulanito está enfermo y no se qué". No. Aquí lo que se mira son los méritos. En ese sentido, me parece que la ju sticia com o im p arc ialid ad , en determinados ámbitos es fundamental. Lo que pasa es que la justicia entendida como imparcialidad no es la única idea de justicia. En otras ocasiones que no son las que yo acabo de decir, en las que h ay que m an ten erla porque si no vendrían la em d o g am ia, el nepotismo, la corrupción, su tía, que se yo. Pero si vamos a otros lugares, lo justo es ser parcial; cuando tenemos débiles y tenemos fuertes, cuando ten em o s m e n estero so s y tenemos autosuficientes, ahí lo justo es ser parcial, y eso hay que saberlo; y entonces tener también habilidad, y en eso los sistemas sociales tendrían que tener la capacidad para discernir los dos tipos de situaciones. Por ejemplo, en una familia, la justicia consiste en la imparcialidad, pues si un hijo es más débil, normalmente los padres atienden más al más débil; los quieren a todos, pero claro, cuando vez a uno que ya le va bien, que ya se vale por si mismo, le quieres lo mismo, pero bueno, este ya funciona; pero el más conflictivo es el que m ás te preocupa. Pues pareciera que habría que decirles a los padres: "ustedes para ser justos, todos los hijos iguales"; no; pues ahí lo justo es ser parcial; ahí lo que se está exigiendo es que al que menos tiene se le esté ayudando más, para ponerle al nivel del otro,

no para mantenerle siempre su situación de debilidad, sino para ponerle al nivel del otro todo lo que se pueda. Bueno, yo creo que eso que vale para la vida privada, vale para la vida pública. Hay cantidad de situaciones en las que la justicia exige parcialidad; exige tener en el punto de mira precisamente a los menos aventajados, a los menos favorecidos, y pensar en los s is te m a s desde esa p erspectiva. E n ton ces yo creo que lo im p o rta n te es determinar en qué lugares del sistema social la justicia debe' entenderse como imparcialidad y en cuales debe entenderse como parcialidad y no mezclar los dos ámbitos; no confundir uno con otro.

A n g e l a

María

C

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a

:

Lo que pasa con lo del velo de ignorancia de Rawls, nos lleva al libro que habréis leído sobre esferas de la justicia. Fíjate que en ese momento Rawls lo que está hablando es de taparse los ojos precisamente en pro del menos aventajado, por qué¿ Porque si yo estuviera con los ojos bien abiertos en el momento en que he de decidir los principios de la justicia para mi sociedad, si yo soy listo, voy a poner unos principios de justicia que favorezcan a los listos; si yo soy blanco, pues pondré unos principios que favorezcan a los blancos, y así sucesivamente; entonces la única manera de estab lecer u nos p rin cip ios que puedan favorecer al menos aventajado es que esos principios no se establezcan sabiendo cada uno quien es; no se si me estoy explicando; ese es el velo de ignorancia; Rawls dice pues que vamos a establecer los principios de justicia para nuestra sociedad, pero para siempre, que es lo que dice Rawls; entonces yo empiezo a pensar, pues vamos a ver, cuanto mido yo¿; una ley que favorezca a los que midan 1,60; que grado de inteligencia tengo¿, entonces una ley que favorezca a los inteligentes.

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E s t r a d a :

Sería interesante que hiciéramos referencia en este sentido a lo del velo de ignorancia de Rawls.

A d e l a

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Entonces la cuestión es: usted piense que no sabe quien va a ser y que puede tocarle ser el menos aventajado; si usted utiliza el principio de maximin, que consiste en maximizar los mínimos, usted pensará: "a mi me puede tocar ser una mujer, en no se dónde... si se más; voy a hacer unos principios que favorezcan a esa gente, por que yo puedo ser esa gente". A mi en ese sentido, en ese punto, la imparcialidad me parece m u y ad ecu ad a, porque es precisamente para favorecer al que puede estar peor; voy a diseñar unos principios que si a mi me toca estar en el peor lugar, me pueden favorecer de todos modos, y en ese sentido, yo creo que Rawls dice, para el amplio marco, esta idea de yo puedo ser el peor situado, pensemos en el peor situado; poniéndose en el lugar del peor situado. Una vez establecido el m arco, se va ap lican d o el principio de imparcialidad, en los distintos ámbitos. Y ahí es donde Rawls dice, bueno, pero hay esferas de la justicia. Usted no puede pretender que en la familia las cosas se asienten desde el principio de la imparcialidad, usted no puede pretender que en la religión, las cosas se asim ilen . H ay m u c h o s bienes que se distribuyen en una sociedad. Hay muchas esferas de justicia, dice él, y en cada una de esas esferas, el bien que se distribuye es uno y el criterio de justicia tiene que ser uno. Y hay esferas de justicia en que no hay que ser im p arcial. En ese se n tid o creo que un pensam iento de género ayudaría mucho a descubrir esas otras esferas.

J u a n i t a

B a r r e t o :

Y allí tendrían cabida por ejemplo, todas las orientaciones que se trazan cuando se trata de definir políticas de discriminación positiva. Porque hay mucho debate sobre eso; muchos se preguntan sobre el sentido real de la afirmación "igualdad en la diferencia", otros dicen por ejem plo a las fem inistas: "y entonces, ustedes, que quieren la igualdad, por qué se discriman para luchar por que las d iscrim inan?"; qué puedes decirnos al respecto?.

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A

d é l a

C o r t i n a :

Bueno, lo de la discriminación positiva es de las cosas que creo que tengo clarísima. Yo creo que la d isc rim in ac ió n p o sitiv a es buena cuando, en igualdad de méritos, pongamos en este caso varón y mujer, se favorece a aquel género que h a b itu a lm e n te ha sido desprotegido. Precisamente para habituar a todo el mundo a pensar que una mujer puede ocupar un puesto y que no pasa nada. Lo que yo, sinceramente tengo que decir, odio con toda mi alma, es el sistem a de cuotas. En España había un sistema de cuotas. El sistema de cuotas, un porcentaje de mujeres, yo no se como está aquí, yo doy mi opinión, según la experiencia de España. Mi opinión es que el sistema de cuotas como estrategia pues puede tener su interés, para acostumbrarse a ver mujeres en los cargos, pero la experiencia ha demostrado que en España cuando se elegían mujeres para la cuota, se elegía de las más tontas posibles, con lo cual, a posteriori se abría el camino para afirmar: "ves como las mujeres no pueden estar?". M ala cosa. Segunda mala cosa, también experiencia muy p erson al; cuan d o algu n a person a te ha llamado y te dice: “oye, puedes venir a esta mesa redonda?", y yo digo: "pues lo siento porque hoy no puedo, porque tal", y te contestan "ay, pues como siento que no vengas pero es que necesitábamos una mujer"; eso te sienta como un tiro!; saber que te llaman por el hecho de que necesitaban una mujer te sienta como un tiro; oye, si lo que yo puedo decir te interesa, de acuerdo; pero no me invites ni por mi sexo, ni por el color de mi piel, porque es que la discriminación puede ser al revés; entonces saberse invitada por ser mujer, en algunas veces en que me he sentido in vitad a por ser m ujer he em pezad o por decirlo, yo aquí voy de mujer, y todo el mundo, qué soponcio!; pero es que te sienta mal. Yo creo que el sistema de cuotas puede ser perjudicial en ese sentido, y a mi me parece que es m u ch o m ás in teresan te la discriminación positiva, que sí la veo; pero


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siempre que haya igualdad de condiciones entre varón y m ujer o entre personas de distinto color me da igual las dos, si hay igualdad de condiciones; entonces sí, en un determinado sentido, para acostumbrar; pero es que me da la sensación de que el sistema de las cuotas puede volverse en contra de uno, del grupo desprotegido a la larga; y además que, bueno, yo pienso que las mujeres podemos ganarnos las cosas sin necesidad de cuotas. A mi me parece que en Colombia va pasando pues lo mismo que en España. O

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La experiencia de la cuestión de cuotas en la participación política, experiencias de medidas sistemáticas como el caso de Suecia, de Noruega, de Islandía, esos países que llevan ya varios años en ello, han demostrado su efectividad en esa participación política de las mujeres. Ciudades y municipios de Suecia en donde ya es el 50% de las mujeres que cogobiernan con los varones; en Argentina hace cuatro años se sacó la ley de cupos y pasó de un po rcen taje del 4 % al 2 8 % esa participación; porque el problema es bien dífícil, en Colombia está tan estructurada la discriminación en la participación política, por ejemplo, que es bien dífícil. En Colombia las mujeres hemos participado en política desde hace mucho tiempo y en las elecciones, y son las que en el poder local cargan el ladrillo, hacen las empanadas, los festivales, las que cargan el bulto, como decimos en todas las campañas políticas, y somos las que vamos en mayoría a las elecciones como electoras, y sin embargo, los resultados son por ejemplo de una participación del 5% de alcaldesas.

A d e l a

C o r t i n a

Una pregunta: El problema ahí es el de las cuotas o el de empezará; Y ésta es una tarea feminista que se está desarrollando desde hace mucho tiempo y me parece que es una tarea muy laudable, la de conseguir el desarrollo y la preparación de las m u jeres; porque por

ejemplo, en España durante mucho tiempo las mujeres estaban nada m ás en enfermería, m aestras y secretarias; y eso es algo nada extraño; por ejemplo, ayer en Ecopetrol había como cientos de varones y yo estaba hablando y nadie dijo aquí, "y bueno porque viene esta señora, porque no viene un señor?”; a todo el mundo ya le está pareciendo normal que las mujeres estén ahí; en Medicina por ejemplo, en E spaña h a sta hace poco eran to d o s médicos, médicos y enfermeras; bueno; en la actualidad ya hay mayor número de mujeres m édicas que de m édicos que salen de las promociones y hay mas chicas que estudian medicina que chicos; en Ingeniería se van metiendo y yo imagino que dentro de poco tiempo será muy normal que haya ingenieras, arquitectas, sin sistem a de cuotas, con la preparación. Entonces a mi modo de ver el gran problema está en no tener la preparación suficiente como para poder ir con la cara muy alta diciendo:" bueno y este señor por que me tiene que quitar de mi sitio?, por el hecho de ser varón?; pues si yo tengo tanta preparación como él, no?". A mi me parece que lo que falla ahí es la preparación por lo bajo, y luego que las mujeres tenemos mucho la tendencia a preferir a vida privada a la pública; entonces, una mujer raramente dice bueno bien, yo me organizo; aquí que me quede algún día y los demás... bueno, normalmente la mujer es la primera que tiene la tendencia a decir "no, mis hijos primero". A mi me parece que es mas importante el ir desbloqueando desde la no preparación y desde la no posibilidad de tener alguien que ayude en el hogar para poder dedicarse a la vida pública, que el sistema de c u o ta s, que no me parece esp e cialm en te interesante, porque entiendo que cuando las p erson as van estan d o preparadas todo el mundo lo asume con muchísima naturalidad, se va acostumbrando y no pasa absolutamente nada. O

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Aquí lo hemos pensado como una medida temporal obviamente y una medida temporal justamente acompañada por medidas como la

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que tu dices: de preparación, de ir removiendo esos obstáculos, de ir viendo que los horarios que se utilizan para las reuniones políticas no vayan en contra de la atención también del hogar, para varones y para mujeres, por igual.

A n g e l a

María

E s t r a d a :

Yo quisiera, y no se si es de pronto un salto demasiado fuerte, pero quisiera que usted nos dedicara unas palabras a su punto de vista sobre la diferencia; sobretodo que usted nos ha planteado muy claramente que su posición es universalista y que a usted le preocupa la igualdad entendiéndola principalmente en la perspectiva de la justicia es decir de la equidad, no necesariamente de pronto como a veces se hacen sinónimas igualdad y equidad. Cómo recuperar la dimensión de la diferencia para repensar la justicia en una perspectiva donde el otro no sea solamente el débil?

A d e l a

C o r t i n a :

Donde el otro no sea solamente el débiR A ver si pudieras explicarme un poco esto.

A n g e l a

María

E s t r a d a :

Es decir, a veces en el debate sobre la justicia queda como un poco la idea de tolerancia pensada como Maturana en el sentido de "en la altura en la que me encuentro yo espero a que tu llegues y creemos las condiciones para que tu llegues aquí", pero de pronto, los topos de llegada pueden ser múltiples y esa idea de la diversidad, esa noción de diferencia, cómo recuperarla de todas maneras en un sistema donde no se está obviamente rechazando el sentido que la justicia tiene que tener en la convivencia humana?

A d e l a

C o r t i n a :

Bueno, yo entiendo que la justicia nunca puede consistir en estar esperando a que el

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otro llegue. Eso me parece la clave de la in ju stic ia . No; yo creo que la ju sticia precisamente consiste primero en habernos percatado del hecho de la diferencia, cosa que en tiem p os anteriores com o que no salía d em a sia d o a la luz. Creo que ya solo el percatarse del hecho de la diferencia es bueno y creo que es m ucho m ejor tod avía el p ercatarse de que la diferencia es enriquecimiento y de ninguna manera una desgracia. Bueno, yo creo que esa es la famosa frase de Guilligan cuando dice "pues cuando Piaget y Freud y todas esas gentes se dan cuenta que las mujeres responden de una m anera diferente, lo que dicen es que responden de una manera desviada" y e fe c tiv a m e n te yo creo que eso es muy expresivo de todas nuestras sociedades y es m uy bien visto. Claro, cuando alguien no contesta como se está esperando es que esto es desviado; cuando en el dilema de Heinz 1 la mujer empieza a preguntar: "...pero bueno a lo mejor el farmacéutico tiene una mujer y a lo mejor podríamos conseguir ese interés de la mujer por el contexto", pues el psicólogo dice, "pero cómo!, como esta chica no dice rápidamente, esta chica no discurre". Yo creo que es muy bueno de nuestro tiempo el darnos cuenta del hecho de la diferencia y de la diferencia con respecto a un patrón que alguien se ha inventado pero no se donde existe; bueno, esa diferencia no es desviación sino enriquecimiento; y entonces la cuestión no es de n inguna m anera, a ver si todos volvemos a la misma línea y nos ordenamos todos, que es lo que a la gente le gusta, todos en fila alineados; sino decir, el hecho de la diferencia es un hecho enriquecedor que vamos a ver si tratamos de desarrollar y de apreciar, porque esto es positivo. De hecho en las empresas la cuestión de la diferencia creo que se está llevando a cabo como uno de los elementos de gestión; tanto más inteligente es una empresa cuanto más sabe aprovechar los e le m e n to s diferenciales; aprovech ar los e le m e n to s d iferenciales es sín to m a de in teligen cia to tal, lo otro es sín to m a de burrera, porque, a quien le gusta tener algo mecánico1?-, a quien le gusta tener algo que funcione en el sentido homogéneo1?-; lo bueno


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es la riqueza de la heterogeneidad. A mi me parece que lo bueno de un pensar que ya ha asu m id o la m o d ern id ad es apreciar positivam ente el hecho de la diferencia y darnos cuenta de que no hay justicia si no es a través del enriquecimiento m utuo con las diferencias. Ese sentido me parece que es fundamental de nuestro tiempo y cualquier sistema que no lo contemple va a quedar fuera del juego a todos los niveles.

J u a n i t a

J u a n i t a

B a r r e t o : "73

Y como ya tu tiempo se hace escaso, y aunque sobre esto nos encantaría seguir hablando horas enteras, no quisiera que terminásemos sin que te refirieras a algo que hablabas al comienzo, la construcción de la autonomía y la construcción de sujetos autónomos. Sería interesante lo que puedas decirnos sobre la incidencia de la construcción de sujetos autónom os para nuevas alternativas de relaciones entre los géneros.

B a r r e t o :

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Es como la construcción de nuevas nociones de igualdad; "la igualdad en la diferencia" en donde la diferencia no sea m otivo de subordinación, de discriminación.

A d e l a

C

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Claro; y por eso el término diferencia está ahí muy bien puesto, porque desigualdad es otra cosa; so m o s d esigu ales, eso ya im plica desigualdades económicas y sociales lo cual no está bien; so m o s diferen tes, eso es lo estupendo; y cómo se construye una sociedad justad, pues aprovechando las diferencias y ap ro vech án d olas en el plano del en riquecim iento. Lo que pasa es que las mujeres en los grupos feministas tienen que trabajar muy claramente en la línea de lo que tu antes decías, mostrando lo que podemos aportar en ese proceso de enriquecimiento, porque me parece que hay d e m asiad a tendencia a acabar diciendo lo m ism o de siempre y entonces, hay que hacer un esfuerzo muy bueno para avanzar diciendo donde está el hecho diferencial, para mostrar donde está ese específico, esas virtudes específicas, esos valores específicos que n osotras podem os aportar.

I Véase GUILUGAN, Carol “La moral y la teoría Psicología del desarrollo femenino" Titulo original "In a different Voice Psychological Theory and Womens Development" Traducción de Juan José Utrilla. Fondo de Cultura Económica. México. 1985

C o r t i n a

A d e l a

Vamos a ver, la idea de sujetos autónom os n o rm a lm e n te ha sido una idea b a s ta n te m ascu lin a y aq u í v o lv em o s otra vez a mencionar a Guilligan, en su famosa obra "En una voz diferente" el título del original en Inglés que era m ucho m as bon ito, m as diciente y que fue traducida al español como "La moral y la teoría". Debo decir que este libro de Guilligan es un hito, pues la tesis del libro, haciendo estudios de Psicología es mostrar como la moral no solo tiene una voz sino que la re co n stru cc ió n de K ohlberg sobre el desarrollo moral, la reconstrucción de Piaget, son siem pre re co n stru ccion e s de su je to s masculinos. Entonces el punto álgido en Kohlberg y en Elabermas y en muchos otros es la autonomía y la justicia; el su jeto es m aduro de una manera suprema cuando es autónomo y justo, entonces las mujeres respondían de diferente manera a los dilemas que Kohlberg planteaba, o que Piaget planteaba y siempre, cuando respondían de diferente manera los psicólogos afirmaban, "esto es conducta desviada"; y los grandes psicólogos siempre a las mujeres las han revelado como con conducta desviada. Guilligan recupera la idea de que esto no debe ser desviado sino que es otra voz, y entonces la moral no tiene solo la voz de la justicia y la autonomía. Ella hace un estudio muy bonito que reconstruye tam bién los estad ios del desarro llo m oral pero vien do esa v o z

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fem en ina, y esa v o z fem en in a es la de responsabilidad y cuidado, porque a la mujer se le educa para que sea responsable de los h ijos, de la fam ilia; se le educa para la responsabilidad y el cuidado. Y en la etapa con v en cio n al la m ujer in ten ta hacer eso porque entonces es cuando la sociedad le acoge, y en la etapa suprema es cuando la mujer se da cuenta de que también la mujer es responsable de si misma y que también ella tiene que ser un sujeto autónomo, y ahí viene esa complementación de la madurez cuando una mujer dice pero yo también tengo mi au to n o m ía y m is derechos sin olvidar la responsabilidad, yo también soy responsable de mi misma. A mi me parece que la idea de su je to autónom o es una idea muy moderna, muy ilu strad a, m u y d ig a m o s entre com illas "masculinista". Pero es lo que decíamos antes. Sujeto autónomo quiere decir alguien que de alguna manera es capaz de darse a sí mismo sus propias leyes, alguien que es capaz de no estar obedeciendo siempre al entorno, y para eso yo creo que se necesita, no solo como decía Kant, una razón legisladora, sino yo creo que se necesita tam bién un sen tim ien to m uy fuerte de libertad; porque con la sola razón legisladora podríamos decir que no se pone en m archa la v o lu n tad de las p erson as; por mucho que yo me de cuenta racionalmente que soy diferente de los animales y que la mía es una razón que se da leyes a si misma, eso no pone en marcha mi voluntad; la pone en m arch a cu an d o h ay un se n tim ie n to por medio, cu an d o existe el se n tim ie n to de: "caramba pero que bien está esto de no tener que estar rigiéndose siempre por lo que otros me dicen, por lo que otros me mandan, por lo que otros piensan"; entonces yo creo que en la construcción de la autonomía hay mucho de sentimiento de libertad. Pero además, cosa que yo he mantenido en mis libros y sigo manteniendo y tal vez hasta que me m uera m an ten d ré, creo que no hay autonom ía sin solidaridad; es decir que la construcción de la autonomía de la persona

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sola, "yo me hago", pues no; nos hacemos con otros. Entonces el niño pequeño empieza a pensar en si m ism o, en quien es él, pues porque la madre le habla, le habla el padre, le h ablan en la escuela. En los procesos de so c ializ ació n uno em pieza a ser persona porque otros le reconocen como persona, y ahí creo que tiene razón Hegel, en que la base no es individuo sino reconocimiento recíproco entre personas; la base de la socialización no es un individuo que de pronto se hace sino es el reconocimiento recíproco entre personas que nos vamos haciendo unos con otros, de tal manera que no hay autonomía sin solidaridad. Y ahí me parece que un hálito femenino, la costumbre de siglos de tener que darse cuenta que el otro es im p o rta n te , es algo que podemos aportar.

J u a n i t a

B a r r e t o :

La introducción de voces femeninas en la construcción de nociones como autonomía va necesariamente a redimensionar las nociones sobre las relaciones entre el sujeto y la comunidad, entre lo individual y lo colectivo.

A d e l a

C o r t i n a :

E xacto. O sea lo que me parece que es criminal, son esas distinciones tajan tes y esquemáticas en las que se dice, vamos a ver: Valores fem en in o s, h ile r ita ; valores masculinos, hilerita; ahora describamos, qué quiere decir cada uno de ellos. Eso no va ningún lado; eso lo puede poner uno en una transparencia, verdad¿, y lo pone uno en una transparencia y todo el mundo va siguiendo con el puntero y eso está muy bien, pero es falso; estos esquemas son falsos; ahí hay una relación entre todos los valores de tal manera que no hay autonomía sin solidaridad y no hay auténtica solidaridad tampoco sin intento de autonomía. Porque yo no soy solidario con otro cuando le e sto y p asan d o dinero, cuan d o me


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r e s p o n s a b iliz o por él; n o ; y o e s t o y sien d o solidaria cuando yo quiero que el un día esté a la m ism a altura por lo m en os que yo, y sea tan a u tó n o m o co m o yo, y que la relación sea de iguales; es que lo ideal no es que la relación sea de desiguales: "y usted se queda ahí siempre y yo le voy dando"; eso es paternalism o, lo cual es a tro z ; "usted se queda ahí y yo le voy dando"; no, no, no; la au tén tica solidaridad es la del que dice a ver si allego a éste al m ism o nivel y algún día no m e necesita.

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Quedan aún tantas preguntas. Quisiera que te refirieras por ejem plo a la cuestión de los derechos sexuales y reproductivo s de las mujeres versus la religión, la moral que impera en un país como éste. A

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A h í h a y q u e ir c o n m u c h o c u i d a d o e n el fem in ism o, que puede caer en un liberalismo atroz; porque el liberalism o individualista es el q ue defiende al individuo, el ind ivid uo h ace sus p la n te a m ie n to s, estos son m is derechos, e sto ten g o que defender, pero h a y ocasion es en que la cu estión n o es solo los derechos de esa person a, sin o que h a y o tra person a por m edio, por lo m en os, y a m i m e parece más in teresa n te que estar defendiendo derechos de esa m a n e r a , i m p l i c a r al o t r o e n el p r o p io p ro y ec to , y decir, aq u í h a y una c u e s t ió n de dos.

C o r t i n a

Bueno, es que ese tem a es para tratarlo m u y d eten idam en te y no para soltar así a grandes rasgos. B u e n o , d e c ía m o s a y e r que una E m presa in t e lig e n t e es la q u e in te g ra a los otros en el propio proyecto; y o creo prim ero que una tarea fem inista m u y im p o rtante, un fem in ism o inteligen te es el que integra a los v a ro n es en el pro pio p r o y e c to . C u a n d o las m ujeres planteam os el discurso co m o si fuera el problema de las m ujeres y no im plicam os al varón, a mi me parece que e s ta m o s e m p e z a n d o m a l; y o c r e o q u e c u a n d o u n o plantea "los derechos reproductivos de las mujeres". Oiga usted, en la reproducción, que yo sepa, están implicados dos, y a ese o tro hay que implicarlo; y ahí m e parece que h a y que e s t u d i a r m u y s e r i a m e n t e el t e m a de la paternidad responsable, de que si una pareja quiere tener hijos, cóm o; si lo quiere planificar, si lo quiere planear cóm o; yo creo que ahí hay que plantearlo todo entre dos, porque lo otro, es un p lan tea m ien to , para mi, liberal, liberal individualista; y eso a mi me parece atroz.

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Pero unas realidades, por ejemplo digamos, de tantas m ujeres en este país que qu e d a n embarazadas producto de la violación, m ucho incesto, una serie de cosas... cuando se habla muchas veces de ese derecho reproductivo de las mujeres sobre todo pobres de este país, se habla en el sentido de que por lo menos ellas tenga posibilidades de información previa.

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C o r t i n a :

Bueno, pero es que eso no m erece discusión.

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Lo que más me in quieta es la arrem etida m oralista, fu n d a m e n ta lis ta de la re lig ió n católica para atacar cualquier derecho que se plantee en ese sentido.

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C o r t i n a

V am os a ver. Yo creo que ah í h ay diferen tes m a t i c e s y q u e c la r o , lo q u e tu a c a b a s de plantear ahora no es lo que y o estaba diciendo. Por que claro , si e s t a m o s h a b l a n d o de una

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s it u a c ió n de d e p r e sió n , de c a s o s de v io lació n , de in ce sto , p o r s u p u e s t o q u e a h í h ace falta in fo rm a c ió n ; p or s u p u e s to q u e ah í h ace falta u n a so c ie d a d q u e e sté d ic ie n d o e s t a s m u je re s tien en to d o s su s derechos. E so m e parece q u e a p o c o p ie n se u n o c o n u n a c ierta sen sib ilid a d , p u e s m e p a r e c e q u e e s c la r o . L o q u e n o h a y q u e h acer es extrap olar, y d e sd e u n a s situ a c io n e s l í m i t e s , p a s a r a t o d a la s o c i e d a d . Y o le t e n g o m u c h o m i e d o a l l e g a l i s m o . L e te n g o m u c h o m ie d o a q u e las re lac io n e s h u m a n a s se p la n t e e n n a d a m a s c o m o r e l a c i o n e s l e g a l e s e n l a s q u e i n c l u s o e n el s e n o d e la f a m i l i a , l a g e n t e l o p l a n t e e t o d o p o r d e r e c h o s y d e b e r e s . Por q u e e n el m o m e n t o en q u e e n el s e n o d e la f a m i l i a se p l a n t e a t o d o p o r d e r e c h o s y d e b e r e s s e h a d i s u e l t o la f a m i l i a . Y tien e q u e h ab e r leyes, p o rq u e h a y m u je re s m a l t r a t a d a s . Pero e n el m o m e n t o e n q u e y o m e t e n g o q u e d e f e n d e r d e m i m a r i d o , e n el m o m e n t o e n q u e la s o c i e d a d te t i e n e q u e d e f e n d e r d e t u m a r i d o , a h í h a y a l g o q u e se h a r o t o . E n el m o m e n t o e n q u e e s t a m o s t o d o s a r r o j á n d o n o s el d e r e c h o a la c a b e z a , a h í h a y a l g o q u e se h a r o t o . Y m e p a r e c e q u e e s m á s i m p o r t a n t e p e n s a r e n q u é se h a r o t o q u e e s t a r d ic ien d o e s to s s o n m is d ere ch o s y m is deberes. Por e s o , en e s e o t r o t e m a , c u a n d o y a se p la n te a n situ acio n e s n o de e x tre m a grav edad, c r e o q u e lo i n t e l i g e n t e p o r p a r t e d e l a s m u j e r e s e s i n c o r p o r a r a l o s v a r o n e s e n el p r o p i o p r o b l e m a . V a m o s a v e r si h a b l a m o s s e n t a d i t o s d e q u é es lo q u e q u e r e m o s h a c e r ; d e c ir p o r e j e m p l o : "Tu no te vas de copas con los

amigos, sino que estas acá en casa a ver si podemos hablar el asunto que ésta es cuestión de dos y ese es un proceso de maduración conyugal sumamente serio".

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Y con estas reflexiones sobre una de las complejas dimensiones de la cotidianidad term inó nuestra entrevista, con los agradecimientos a Adela por sus aportes, por su generosidad al compartir en pocas palabras algunas de sus muchas e incesantes reflexiones sobre la ética, que como está visto, atraviesa todos los planos de la vida humana. Atravesar la política de una dimensión ética que recupere la palabra femenina, el pensamiento femenino, las experiencias de las mujeres durante siglos, es una tarea que nos compete a todas y a todos. El corto tiempo de esta conversación puede prolongarse si en los distintos círculos por los cuales se mueven nuestros lectores y lectoras, se ponen a andar estas reflexiones. Solo queremos, para terminar, destacar del lenguaje de esta charla una expresión que nuestra entrevistada utilizaba todo el tiempo, y que a pesar de ser reiterativa decidimos mantener: "A mi me parece que..."; esta expresión deja abierta la posibilidad de discutir, de confrontar, de construir pareceres con otros y con otras. Y no podemos pasar por alto que esa expresión y otras similares tales como "yo creo que...," "yo opino que...," constituyen también indicios del reconocimiento de otros pensamientos y otras opiniones. Podemos preguntarnos y hacer el ejercicio de observar por ejemplo, cuántas entrevistas en las cuales los entrevistados son varones acuden también a este lenguaje?. Porque el lenguaje impositivo, que aparece como la respuesta final, como la verdad absoluta e inamovible, como el dogma, no da lugar a la construcción de pensamientos en los cuales los otros, las otras, tengan presencia, y desde allí también se amplia o se restringe la democracia, también se construye una nueva ética.



C O N UN « D E F E N S O R » D E L P U E B L O B A S T A Y S O B R A .

El asom bro y el rech azo g e n e r a l i z a d o q u e s u s c i t a r o n las d eclaraciones del n u ev o D e fe n so r del P u eb lo F e r n a n d o C a s t r o C a y c e d o , de ligar las t r o m p a s de F alo p io a las trab ajad o ra s sexuales, con el fin de im p ed ir el n a c i m i e n t o de seres q u e «serían los delincuentes del mañana», se re fle jan en estos g rafitis p u b lic a d o s e n el p erió d ic o C A JA de H e rra m ie n ta s, el 6 d e se p tiem b re de 1996.

c iu d ad an o s y c i u d a d a n a s de e s t e p aís podem os esperar de la persona que de a h o r a en a d e la n te ten d rá a su cargo la d e fe n sa de los d e r e c h o s c iu d ad an o s, el recientemente e leg id o Defensor del Pueblo ha fo rm u lad o una p ro p u e sta que bien vale la p en a exam inar.

A d e m á s las c arta s de rechazo con f i r m a s e n v ia d a s p o r la s R e d e s y M o v i m i e n t o s de M u j e r e s , y el excelente artículo a p o rt a d o p or la so c ió lo g a N o r a S eg u ra, titu la d o :

E n la m u y d e m o c r á t i c a y lú c id a c o n cep ció n d e l D r. C astro C a y c e d o , el p r o b l e m a d e la i n f a n c i a a b a n d o n a d a y el de los «hampones del fu tu ro »(¿) se so lu c io n an con una m uy e le m e n t a l m e d id a : lig a r las tr o m p a s de F alop io a las m u je re s q u e e j e r c e n la p r o s t i t u c i ó n . En o t r a s p a la b r a s , en su ló g ic a elem en tal hay que acabar l i t e r a l m e n t e c o n la f u e n t e de p rod ucción de Fi.P. en el país, sólo q u e c o m o lo a f i r m a la sa b id u r ía p o p u la r ah í «no están todos los

«CO N UN «D EFEN SO R» DEL PU EBLO BASTA Y SO BRA ...»,

que son, ni son todos los que están».

p ub lic ad o en el diario El T ie m p o , y que rep ro d u c im o s a c o n t i n u a c i ó n ( c o n la d e b i d a a u to riz a c ió n d e la a u t o r a ) e v i d e n c i a n el r e p u d i o d e la sociedad.

N O R A SEG U R A ESC O BA R Socióloga Universidad Nacional de Colombia. Profesora Titular Universidad del Valle. Consultora

A ú n a n te s de t o m a r p osesión del cargo, y q u iz á s c o m o u n a c arta de p r e s e n t a c i ó n de lo q u e los

C u a n d o en a ñ o s y a o l v i d a d o s el D o c t o r G o y e n e c h e l a n z a b a a su electo rad o pro p u estas tan n o v e d o sa s c o m o la p a v im e n ta c ió n del R ío M a g d a le n a o la c o n s t r u c c i ó n de u n a m a r q u e s i n a p a r a B o g o t á , lo s c o l o m b i a n o s la a c o g í a n c o n la m i s m a s i m p a t í a q u e p r o f e s a b a n a su i n i f e n s i v o autor. D esafo rtu n ad am en te n in g u n a de las d o s condiciones se a p l i c a n e n e s t e c a s o y c o n f a t i g a v o l v e m o s a v e r la r e ­ ed ició n de las t a n l a m e n ta b le s fa n ta sía s p u rific ad o ras, que p r e t e n d e n h a c e r de se c to r e s

débiles los ch iv o s e x p ia t o r io s de una situ ac ió n social que requiere n o s o l o d e u n p o c o m á s de p ro fu n d id a d analítica sino de un m u c h o m á s de p e n s a m ie n t o d em o crá tic o. R e su lta irre sp o n sa b le lan zar t a m a ñ o d e sp r o p ó sit o a través de u n m e d i o de c o m u n i c a c i ó n de m a s a s , en un p aís en el q u e las «limpiezas» sociales y las acciones de «justicieros» n o n e c e s i t a n m a y o re s estím ulo s. Pero qu e este p r o v e n g a j u s t a m e n t e de la i n s t i t u c i ó n y d e la p e r s o n a l l a m a d a a e n c a r n a r la e n t r a ñ a m i s m a de la d e f e n s a c i u d a d a n a fr e n t e a l a s a r b i t r a r i e d a d e s del poder, es algo que sólo se explica c u a n d o se e x a m i n a el o r i g e n m i s m o de su elección. D o c t o r e s tiene la s a n ta m a d re iglesia para q u e se p r o n u n c i e n al r e s p e c t o , p or lo p ro n to p a so a oc u p a rm e de o tr o s a s p e c t o s que no tien en d o c t o r e s , ni m a d r e s , ni ig le sias que se o c u p en de ellos, pero cuya fo rm u la c ió n q u iz á s c o n tr ib u y a a n au tralizar tan p elig ro sa s in iciativas. Para com enzar, u n a verdad autoevid en te in dica que la p r o s t i t u c i ó n re q u ie r e de p o r lo m e n o s d o s (generalm ente incluye a tre s) p a r t i c i p a n t e s , y otra verd ad no ta n evid ente dice que la/el que «peca por la paga» está su je to a las c o n d icio n e s que i m p o n e , s o l i c i t a o d e m a n d a el que «paga por pecar». Es decir,

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o este ú ltim o puede hacer o deshacer según su s p articu lares n ecesid ad es, ap eten cias o a b e r r a c io n e s m i e n t r a s t e n g a en su m a n o la posibilidad de «usar» física, sim b ó lica e im a g in a r ia m e n te a e s a / e «otro». Así, por ejemplo, con un p eq u eñ o s o b r e p r e c io se p u e d e p r e s c in d ir del c o n d ó n o acceder a servicios especiales s o b r e l o s c u a l e s n o in te re sa abundar en este m o m e n to .

n iñ as y n iñ o s de n u e stro s sectores m á s d esp roteg id o s. E n su i n g e n u a i n t o l e r a n c i a el Defensor p a r e c e a c h a c a r el m o n o p o l i o d e la p r o c r e a c i ó n i r r e s p o n s a b l e a la m u j e r , c o n a b s o l u t o d e s c o n o c i m i e n t o de las c ifra s, lo s e s t u d i o s h i s t ó r i c o s y con tem p orán eos que m u estran c ó m o f r e n t e al e j e r c i c i o d e la sex u alid ad y a s u s c o n sec u en c ias in d e se a b le s (em barazos no d esead o s, e n fe rm e d a d e s, e s ti g m a social, e tc .) por m ilen io s ha h ab id o una rad ical asim etría en tre h o m b r e s y m u je r e s, y un a m u y in ju sta d esigu ald ad entre los h ijo s le g ítim o s e ileg ítim o s. N ó te se

q E n la ó p t i c a d el Defensor del Pueblo el E sta d o debe g a r a n tiz a r la l i b e r t a d s e x u a l (d el c li e n t e ) pero debe p roteg er a la sociedad de la ir r e s p o n s a b i l id a d de q u ie n se p r o s t i t u y e ( e s d e c ir, d e b e n e g a r le el d e r e c h o a p r o c r e a r ) . Así, a n o m b re del bien c o m ú n es factible que el E sta d o se ap rop ie y d is p o n g a del c u e rp o de las m u j e r e s p r o s t i t u i d a s p e r o en c a m b io n a d a te n g a p o r d ecir sobre sus resp o n sa b ilid a d e s fren te a lo s c u p o s e sc o lare s, las garan tías de salu d , las p o s i b i l i d a d e s d e e m p l e o , la seg u rid ad c iu d ad an a , que s u y a c e n a la v io le n c ia i m p lí c i t a e n la p r o s t i t u c i ó n d e m i l e s de m u j e r e s y h o m b r e s y e n la e x p lo ta c ió n se x u a l de c ie n to s de

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tra d ic io n a lm e n te esta ú ltim a c o n d ic ió n e s t u v o d e fin id a p o r la p r e s e n c ia del p a d re p o r q u e r e s p e c t o a la m a d r e , l o s h i j o s sie m p re so n n aturales. Pero t a m b i é n el m o r a l i s m o so b e rb io del Defensor le im p id e c o n s u l t a r lo s e s t u d i o s s o b r e la e x celen te calid ad de la m atern id ad en tre algu n as m u je r e s p ro titu íd as, los e n o rm e s e sfu e rz o s para p ro teg er a sus hijos del e stig m a del oficio y por g a r a n t i z a r a s u s h i ja s u n fu tu r o d istinto. En verdad, el e sp eso r de sus prejuicios im p id e al Defensor e n te n d e r las c o n d icio n es sociales y c u lturales qu e im p id e n a m iles de h o m b re s y m u je re s trascen der su p ro p ia h istoria a través de u n a p rocreación g ratific an te y

r e sp e tu o sa de los d erechos de los o t r o s y e n t e n d e r la e n o r m e r e s p o n s a b i l i d a d q u e le c a b e al E s ta d o y a su s fu n c io n a rio s para velar por su protección. H a y o tr a a r i s ta bien in te r e s a n t e en la m u y i l u m i n a d a in i c i a t i v a cH Defensor. La no tan d esp reven ida aso ciació n de p o b re z a y d e lin c u en c ia , c o m o si e fe c tiv a m e n te fu era req u isito ser pobre p ara violar la ley o c o m o si a él se le pudiera e sc ap ar n u estra p o c o h o n r o s a d e l i n c u e n c i a de c u ello b lan co. A f o r t u n a d a m e n t e él se an tic ip a a aclarar que n o es la p o b r e z a la q u e , e n s u c o n c e p c i ó n , s e c o n t r a p o n e al d erech o de p ro c re a c ió n co m o alg ú n s u s p ic a z pu diera atribuirle, n o ! e s la p r e o c u p a c i ó n p o r la n i ñ e z a b a n d o n a d a y p o r la necesidad de proveerla de afec to y d ig n id a d , de m a n e ra q u e ta n su b lim e p ro p ó sito leg itim a c u a l q u i e r m e d i o a ú n si e s t e resu lta poco ortodoxo. Por e s o ,

la c u r i o s a é t i c a d e l s e i n q u i e t a p o r la necesidad de e n c o n trar u n a salida legal a s u i n i c i a t i v a y u n t r a n q u i l i z a n t e a su c o n c i e n c i a ju stic ie ra . Por e s o h o y la c iu d a d a n ía d ebe p re g u n ta r se qué ta n c o n v e n ie n te re su lta ten er estos «amigos», y p re g u n ta rle s a los resp o n sa b les de su elección si e s t á n d i s p u e s t o s a j u g a r l e a su p e c u lia r c o n c e p c ió n de los d e re c h o s c iu d a d a n o s . Q u e d a m o s a la e s p e r a d e u n a n e c e s a r i a a c l a r a c i ó n p o r p a r t e de q u ie n e s c orresp on da .

Defensor

S a n t a f é de B o g o tá , 2 6 de a g o s t o de 1996.

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E X C E L E N T E

N O T I C I A

L A L E Y DE V IO L E N C IA IN T R A FA M ILIA R ISA BEL A G A TO N SANTAN D ER Abogada Casa de la Mujer

F in alm e n te d e sp u é s de un p roc eso de g e s t a c i ó n in ic ia d o por l a C a s a d e la M u j e r c o n el C o le c tiv o de M u je re s, por m á s de s e i s a ñ o s , el C o n g r e s o d e la R e p ú b lic a a p r o b ó la L ey 2 94 «por

la cual se desarrolla el artículo 42 de la Constitución Nacional y se dictan normas para prevenir, rem ed iar y s a n cio n a r la violencia intrafamiliar», la cu al fu é sa n c i o n a d a p o r el P residente de la R e p ú b lic a el 16 d e Ju lio de 1996. En u n p aís d e s t a c a d o p or u n alto ín d ice de im p u n id a d , p or u n a av alan ch a n o rm ativ a -en ocasio n es casi in o p eran tere c o b r a e s p e c ia l i m p o r t a n c i a el s u r g im ie n to d e e s t a h e rra m ie n ta j u r í d i c a c o m o r e s p u e s t a al s e n tim ie n to d e m iles d e fa m ilia s q u e s e n tía n la to ta l in diferen cia e in do len cia del E sta d o frente a los a c to s de q u e era v íc tim a . T am b ién , n e c e sa riam e n te surge c o m o d e sa r r o llo le g a l de los p rin c ip io s fu n d am en tales r e c o n o c i d o s e n la C o n s t i t u c i ó n N a c io n a l, u n o de los c u a le s o b e d e c e a la p r o te c c ió n in te g ra l de la f a m ilia c o m o ob lig ac ió n del E s t a d o y la S o c i e d a d (A rt. 4 0 C .N .) . L a l e y 2 9 4 / 9 6 r e c o n o c e a la fa m il ia c o m o n ú c le o e sen c ial de la sociedad, a tr i b u to p la s m a d o en

P A R A

la C a r t a P o líti c a , e s t a b l e c e lo s m eca n ism o s para su in te rp re ta c ió n y ap lic ac ió n sobre la base de los derechos f u n d a m e n t a l e s y al m i s m o t i e m p o d esarrolla c o n c e p to s tales c o m o v i o l e n c i a intrafam iliar, ag resió n , m a lt r a to y v io len c ia sex u al en tre c ó n y u g u e s, entre otros. Por p rim era v e z en n u estro p aís se recon o cen en u n sólo te x to leg al c o n d u c ta s a t e n t a t o r ia s co n tra la u n id a d familiar, con tra s u s i n t e g r a n t e s y c o n t r a la e s e n c i a m i s m a del n ú c le o d e la sociedad. N o qu iere ello decir que an te rio rm e n te no e x istie ran n o r m a s p ara s a n c io n a r las lesio n es p erson ales, o el estup ro, el i n c e s t o o el a c c e s o c a r n a l violento, c o n d u c ta s d e las q u e se o c u p a el C ó d i g o Penal d en tro de los artícu lo s q u e c o m p r e n d e n las v u ln e r a c io n e s a u n d e t e r m in a d o bien ju ríd ico tu telad o , c o m o lo es e n e s t o s c a s o s la v i d a y la in te g rid a d p erson a les d e u n lad o y la libertad y el p u d o r sexuales, de otro. T a m b ié n es cierto q u e el m ism o e sta tu to co n sag rab a alg u n o s d e lito s con tra la «integridad familiar» c o m o la b ig am ia, la m alv ersac ió n , d ila p id a c ió n de bien es, la in a sist e n c ia a lim e n ta ria , entre otros. Lo im p o r ta n te de e sta no rm a, es la i n t e n c i ó n d e l l e g i s l a d o r d e p r o te g e r al u n í s o n o a la fa m il ia com o in stitu c ió n y a sus in te g ra n te s, fren te a cu alqu ier a c t o vu ln era torio de su esen c ia o d e la t r a n q u i l i d a d , i n t e g r i d a d , lib ertad y v id a de sus c o m p o n e n t e s . Es p u e s s in d u d a una co n secu en cia del reco n o cim ien to , respeto y g aran tía de los derechos

L A S

M U J E R E S

f u n d a m e n t a l e s d e la s p e r s o n a s , c o m o r e s p u e s t a al c a lv a r io silen cioso d e q u e eran receptores la s v í c t i m a s de e s t e t i p o de vio len cia, al ac u d ir in fru c tu o sam e n te a un ap arato ad m in istrativ o y ju d ic ia l in operante. A s í lo h a m a n i f e s t a d o la C o r t e C o n s t i t u c i o n a l en S e n t e n c i a T42 1 , en la cual a d e m á s estab lece q u e tr a t á n d o s e de c a so s de v io le n c ia in tra fa m ilia r no p r o c e d e r á la a c c i ó n d e t u t e l a , p u e s t o q u e la L e y 2 9 4 / 9 6 c o n s t i t u y e u n m e c a n i s m o de d e fe n s a ju d ic ia l ex p e d ito , ágil y o p o rtu n o que p rotege a esta in stitu c ió n co n tra cu alq u ier v u l n e r a c i ó n o a m e n a z a d e lo s derechos fu n d am en tales rec on o c id os a s u s in tegrantes. F in alm e n te es n ecesario re fle x io n ar sob re tres a sp e c to s q u e p o d r í a n c o n v e r g e r c o n la e f i c a c i a d e la i n i c i a t i v a , la in t e n c ió n del le g is la t iv o , las e x p e c t a t i v a s de la so c ie d a d y la o p e r a t i v i d a d d el a p l ic a d o r , lo s c u ales r e s u m im o s así: 1.- N e c e s i d a d a p r e m i a n t e d e r e g l a m e n t a c ió n p o r p a r te del e je c u tiv o , c o n el fin de p rec isar a sp e c to s p ro ced im en tales y se m án tico s. 2.R e fle x io n ar sobre la p o s i b i l i d a d d e m o d i f i c a r la ley, a u m e n t a n d o su p u n ib ilid ad . N o o l v i d e m o s q u e el p r o y e c t o in ic ia lm e n t e p r e s e n t a d o era m u c h o m á s d rástico en las p enas previstas, pero p o r aqu ello de las d isc u sio n e s en u n a y otra c á m a ra se su stra jo al m ín im o re c o n o c im ie n to punitivo.


2 3.- Aprovechar la discusión del proyecto de reforma al Código Penal, con el objeto de subsumir en este e s t a t u t o los nuevos delitos que la ley c o n te m p la como la violencia sexual entre los cónyuges, in tro d u cien d o las c irc u n sta cia s agrav an tes respectivas, para los delitos que ya estab an tip ific ad o s en el Código. Lo anterior, por cuanto el análisis del t e x t o final llevaría a la conclusión de que la nueva ley, contempla penas inferiores a las conductas descritas en el Código Penal, lo cual en nada responde a la intención de las personas que participaron en la propuesta y a las exigencias de una sociedad diariamente víctima de actos que

atentan contra la integridad de los c o m p o n e n tes de la unidad fam iliar. Es por ello que in v ita m o s al e je c u t iv o -en su tarea de r e g la m e n ta c ió n -, al legislativo -en su función de hacer las leyes-, a la rama jurisdiccional -c o m o ad m in is tra d o res de ju sticia- y a la población civil co m o d e stin a ta ria , a aunar esfuerzos con el fin de hacer se esta herramienta un mecanismo verdaderamente consecuente con la necesaria e inaplazable tarea de prevenir, remediar y erradicar la violencia intrafamiliar. De este modo, la ley cumpliría su objetivo, pues recordemos que define cuáles actos o conductas atentan contra la familia y sus in te g ra n te s , señala los

m e c a n ism o s de p ro te c c ió n in m e d ia ta , p ro visio nales o d e fin itiv o s que c o n m in a n al agresor para que cese todo acto de violencia, agresión o maltrato. El espíritu de la ley es de tal modo protector que prevé la adopción de medidas, hasta en un término de cuatro horas, lo cual reafirma la argumentación de la Corte, en el sentido de que ya existe un m ecanism o de defensa judicial que p ro te je los derechos fu n d a m e n ta le s de los c o m p o n e n te s de la unidad familiar, y que por ende es de aplicación inmediata y preferente en relación con la a c c ió n de tutela. Por lo tanto de todas las in sta n c ia s depende dotarla de vida en la realidad práctica para propender por su efectividad.

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UN M E R E C ID O R E C O N O C IM IE N T O PARA LA C AS A DE LA M U JER Celebramos con alegría la condecoración de MUJER COMENDADORA. El pasado 17 de octubre,durante la inauguración del Seminario Taller Internacional Mujeres Ciudadanas, Políticas Públicas y Participación Política; el Senado de la República le confirió a la Casa de la Mujer de Bogotá, el Grado de Comendador en reconocimiento al trabajo desarrollado en beneficio de las mujeres colombianas.

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ANTONIA M A R IA CECILIA G O NZALES M . Película h erm osa, audaz y original: expresa un ambicioso y brillante grito femenino. Ganadora del O scar de la Academ ia a la m ejor película

extranjera este año, Antonia es una h isto r ia bella y sencilla, donde la realizadora holandesa Marleen Gorris lleva a imagen las costumbres de un pueblo y sus habitantes, que reciben a Antonia mujer «suvertora» despues de v e in te añ os de au sen cia y de b usqueda de su identidad femenina.

En el tra n sc u rr ir de la vida flo recen y se m e z c la n continuamente el amor, el dolor, la alegría, la vida, el trabajo, los sueños, la tragedia y la muerte. E sta película m u e stra que es posible vivenciar nuevas formas de relació n basadas en la solidaridad, el resp eto y la

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complicidad entre los géneros, entre la madre y la hija y sobre todo entre mujeres. En medio del naturismo surgen diversas formas de amor entre los seres humanos, opciones diferentes vividas en libertad. También la película transgrede el concepto de familia tradicional ampliándolo, enaltece el

trabajo que se ama y disfruta hacer, reivindica el valor de la mujer y denuncia el dolor y el ultraje al cuerpo femenino. Definitivamente Antonia es una mujer revitalizante que nos devuelve a todos y a todas las ganas de vivir, de soñar y de alcanzar un bello morir. La m úsica y el paisaje poético serenan el más ahogado sufrimiento y nos dejan alas para volar libremente.

A N T O N I A E I L O N A , D O S M U J E R E S LIBRES FLO RENCE T H O M A S . Libres frente a este m undo de p re scrip cio n es y c o n v e n c i o ­ n a lism o s que siem pre han regulado la vida de las mujeres. Pero Antonia e liona están ante todo habitadas por esta libertad in te rio r que las vuelve particularmente significativas en cuanto portadoras de mensajes novedosos y esperanzadores para todas las mujeres en busqueda de un nuevo devenir. Las dos habitaron este siglo y, a pesar de pertenecer a horizontes geográficos muy lejanos parecen h e rm a n a s en c u a n t o a sus vivencias del amor, sus relaciones

con los hombres y sus encuentros con las m u jres. Las dos, a su m anera, nos m u e stran nuevas posibilidades para el am or h eterosex u al cuando rechazan todos los m o rta le s peligros significados por la posesión, la exclusividad, los celos y la fidelidad tradicional definida por una cultura patriarcal. Ellas no pertenecen a nadie más que a sí mismas y nos muestran m a g is tr a lm e n te que am ar no significa obligatoriamente poseer, tener y callar. Por supuesto son subversivas pu esto que am an desde códigos que ponen en tela de ju ic io el d ualism o s u je t o objeto o dominante-dominado.

D ejaron atrás la rivalidad y la envidia para reemplazarlas por la solidaridad y esta nueva «sororidad» que las m ujeres están tratando de construir entre ellas. Por supuesto -ya vieron- no se trata de una crítica de cine. No se nada de cine o casi nada. Se trata de decirles que para las mujeres que t r a b a ja m o s de tiem p o c o m p le to en esta utopía real llam ada fem in ism o, estas dos películas nos a n im a ro n y nos entusiasmaron porque de repente nos sentimos acompañadas por dos am igas más que, con sus ex tra ñ a s vidas, nos ayudan a creer en lo que hacemos.

A L G U N A S REFLEXIONES A P R O P Ó S ITO DEL U LTIM O IN FO R M E A N U A L DE

LA O R G A N IZ A C IÓ N A M N IS TÍA IN TE R N A C IO N A L

FLO RENCE T H O M A S A n te todo quiero agradecer el h on or que me hizo la o rg a n iz a c ió n A m n istía Internacional (sección Colombia) al in v ita rm e a esta reu nión y com partir algunas opiniones a propósito del lanzamiento de su informe anual 1996. De verdad

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no soy experta en la materia y an tes de aceptar este reto me puse a leer apartes del informe y reflexionar sobre algunos de los principales p rincipios fundamentales u objetivos de una organización tan importante para el m un do com o lo es A.I. El mismo día y coincidencialmente, leí en el Magazín Dominical de El E sp e ctad o r una e n tr e v is ta a

Noam C h o m sk y realizada d u ran te su ú ltim a visita a Colombia, seguida de un artículo sobre un examen crítico del rol del in te le c tu a l en nuestra sociedad an te un am bien te de creciente apatía e indiferencia. Empecé entonces a encontrar un hilo conductor para mi reflexión o más exactamente una especie


de d e n o m in ad o r c o m ú n im plícito a to d a s e s ta s m ira d a s c ríticas sobre el m u n d o in cluyend o la m ía de P sic ó lo g a pero so b re t o d o de m u je r f e m i n i s t a e m b a r g a d a p or u n a p ro fu n d a sosp ec h a relativa al p e n sa m ie n to m o d e rn o occidental p atriarcal y sus m ú ltip les v io le n cias t a n to visib les c o m o in v isib le s re la tiv a s a to d o s y to d a s los y las que no se pueden reconocer en su d iscu rso d o m in an te. E ste d isc u rso elabo rad o por un S u je to racional su p u estam en te u n iversal y n eu tro que h oy id e n tifica m o s claram e n te com o un su je to m ascu lino, de raza blanca, judeocristiano, b urgués y heterosexual. E ste que p re te n d ió h a b la r a n o m b r e de t o d o s y t o d a s im p o n ie n d o Su verdad, e s t a q u e s e v o l v i ó La V e r d a d y q u e c o n s t i t u y ó la H i s t o r i a c o n H m ay ú sc u la , la que EL escribía. En no m bre de su R az ón , su Verdad y su H i s t o r i a , c u a n t a s g u e r r a s , cu an to s gen ocidios y c u an ta s violaciones a los m á s elem entales principios éticos. Frente a e sta realidad c u y o s m á s n e fasto s efectos en co n tram o s p la s m a d a s en el in fo rm e de A.I., los y las q u e rech az an la a p a tía y la indiferencia a p a r e c e m o s c o m o soñ ad ores de lo im p osible pero de u n im p o sib le q u e a p r e n d e m o s a v o lv e r p o s i b le d ía a d ía p o r q u e h e m o s en te n d id o q u e los su e ñ o s y las u t o p ía s h a c e n p a rte y d i n a m i z a n la re a lid a d q u e, sin ellos, se in m o v iliz a y se fosiliza. T od os y to d a s los que re c h a z a m o s la i n d i f e r e n c i a n o d e j a m o s d e p re g u n tarn o s ? Q u é n o s p a s ó ¿ ¿ A qué h ora n o s d e ja m o s m eter en e s t a l ó g i c a d e la s a r m a s , d e la m u e r t e , d e la g u e r r a , d e la to rtu ra, de las d e sa p a ricio n e s forzadas, de las violaciones, de los in c e sto s, de la in to le ra n c ia y de lo s m ú lt i p l e s e i n f in i t o s a b u s o s

del p o d e r¿ E sta lógica m erca n til y del p o d er q u e in v o lu c ra a p r á c tic a m e n te to d o s los p a íse s d e l m u n d o , p u e s c o m o n o s lo recuerda P ierre Sane pero tam b ién N oam C h om sky, m ie n tra s u n o s ap rie tan el gatillo, a p lic a n las d e sc a rg a s eléctricas o d e sa p a re c e n a la g en te, los o tr o s v e n d e n la s a r m a s y s u m i n i s t r a n la f o r m a c i ó n p a r a u t i l i z a r l a s , y segú n estad ísticas de las N a c i o n e s U n i d a s , el p r i m e r negocio del m u n d o so n las a rm as, a n te s de las d ro g as y del petróleo. ¿A qué hora n os e m p e z a m o s a alejar de los valores esenciales de la v i d a , d e u n a é t i c a d e la s o lid a r id a d q u e ni s iq u ie r a d eb ería ser só lo n a c io n a l sin o p la n e taria; ? a qué h ora nos a l e j a m o s d e la s i m p a t í a e n su sen tid o e tim o ló g ico o sea esta c ap ac id ad para sentir el dolor del otro, y de lo colectivo^ Por s u p u e s t o n o e s t á e n m i cap acid ad resp on d er a estas p r e g u n ta s p u es sé q u e b u sc a r las raíces a e s ta s p la g as n o es sencillo y to c a ría c o n str u ir u n a v isió n c r ític a d e s d e la e c o n o m í a y s u s teo rías de d e sarro llo pero t a m b i é n d e sd e la so c io lo g ía y la ciencia p olítica y s u s re sp e c tiv o s an á lisis relativos al siglo X X que por fo rt u n a e sta ag o n iz an d o . P erso n alm en te prefiero u b ic a rm e d e s d e o t r o á n g u l o d e la m i s m a p re g u n ta c o n o tr a p reg u n ta: ¿ Y ahora, qué p o d em o s h acer¿, ¿Q u é hacer para em p e zar a con trarrestar m ín im am e n te t a n t o s c a m in o s e q u iv o ca d o s y los e fe c to s de e s t a lóg ica neo-liberal a rra sad o ra de la solidaridad, de la a l t e r i d a d y d e la d i f e r e n c i a ; borrando del m apa los v u ln e rab le s y m u tilan d o p r o f u n d a m e n t e a la h u m a n i d a d de r iq u e z a s e se n c ia le s q u e por

s u p u e s t o se c o n t a b i l i z a n ni en p e tr o d ó la r e s, ni en n a r c o d o la r e s ni en valores de la bolsa. Lo p r im e r o q u e t e n e m o s q u e h a c e r e s s e g u ir c r e y e n d o e n lo s su e ñ o s y las u to p ía s y se g u ir diciendo terc a m e n te con Fito Pa ez “Q u i e n d ijo q u e t o d o e s t a p e r d id o , y o v e n g o a o fr e c e r m i c o r a z ó n . T a n t a s a n g r e q u e se l l e v ó el río , p e r o y o v e n g o a ofrecer m i c o r a z ó n ” . A h o ra bien y d e sp u é s de e ste p rim e r p a so , en c o n tra m o s m ú ltiples cam in o s que ab ren la p u e rta al Q u é Hacer. U n o d e e l l o s e s i n s i s t i r e n la c o n s t r u c c i ó n de u n a c u l t u r a de los D e re c h o s H u m a n o s que tr a sc ie n d e los lim ite s de las n a c i o n e s , de lo s g é n e r o s , de la s raz as y de las id eo lo gías c o n u n a fe in q u e b r a n ta b le en lo h u m a n o sin perder de v ista q u e lo h u m a n o h o y se revela en t o d a su variedad, co m p le jid ad , p lu ralid ad y esta in m erso en co n tin g en cias h i s t ó r i c a s . E n e s te s e n t i d o es n ecesario ten er un a m irad a v i g i l a n t e y m o d e r n a s o b r e el sign ificado de la universalidad.

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A sí m ism o segu ir in c a n sa b le y v a li e n t e m e n t e -lo de v a li e n t e lo digo por las a m e n a z a s de m u e rte a m u c h o s de los fu n c io n a rio s de A.I.- d e n u n c ia n d o las violaciones a los D erec h o s H u m a n o s en to d o s lo s c a m p o s de l a . v i d a p ú b lic a y p o lític a pero t a m b i é n de la v id a p r i v a d a d o n d e se c o m e t e n in n u m erab les a b u so s que a m e n u d o se q u e d a n en el c a m p o de lo in v isib le . Y se g u ir h acién d olo desde cu alqu ier p r á c t i c a p r o f e s i o n a l p u e s n o es n e c e s a r io p e r te n e c e r a A .I. p a r a d e n u n c ia r , p a r a p r o t e s t a r , p a r a reaccionar, p ara ser vigilante.

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A L G U N A S REFLEXIONES A P R O P Ó S ITO DEL U L TIM O IN FO R M E A N U A L DE LA O R G A N IZ A C IÓ N A M N IS TÍA IN TE R N A C IO N A L O tr o c a m in o es por su p u esto volver al c u e s t io n a m ie n t o del papel de los in te le c tu a le s que desde hace dos décadas se d u rm iero n c o n f o r t a b le m e n t e a le já n d o se poco a poco de la razón misma de su oficio que es la de ejercer un continuo sentido c rític o de lo v igen te, de lo contrario se vuelven cómplices de un estado de cosas. Pero hoy parecería que sfer crítico es de alguna m anera v erg o n z an te o fuera de onda; m ejo r dicho el perfecto idiota de Plinio Apuleyo M en d oza . No h ay duda el p en sa m ien to n eo-liberal logró e n c a rrila r h acia sus propios intereses a la intelectualidad y pocos esca p aro n a esta d o m e s tic a c ió n y recu peración conservadora. Volver entonces a crear espacios de resistencia a la normatividad y falsa neutralidad actual del intelectual, espacios para c o n t r a - c u lt u r a s que permitan la expresión de todos los inconform es de la sociedad civil y el d e s c u b r im ie n to de nuevas metodologías de reflexión sobre el m un d o, nuevas sensibilidades que sean capaces de articular razón e inteligencia con s e n t im ie n to y em o c ió n y posibilitando la generación de lo que Eduardo Galeano y Orlando Fals Borda lla m a n seres sentipensantes.

convivencia, paz, democracia y eticidad, lucha por un mundo más h abitab le y más am oroso para nuestros hijos y nuestras h ijas. Un m undo más participativo, con más veneración y escucha del otro o de la otra; un mundo que acoge la diferencia co m o signo de fecundidad cultural y que sabe integrar lo fem en in o , la d im e n s ió n del cuidado, de la tern ura y de la defensa de la vida.

Imposible obviar el fem inism o co m o uno de los ú ltim o s humanismos de este siglo. Hablo por supuesto de este feminismo tranquilo y postmoderno que esta en marcha hoy en todo el mundo occidental. Este feminismo que a partir de conceptos tales como equidad, ju s t ic ia social,

Y solo lo lograremos reubicando las cosas esenciales de la vida . Parece trivial decirlo pero qué puedo hacer si yo trabajo con lo más trivial y lo más banal de nuestras vidas. Trabajo hacia la c o n s t r u c c ió n de nuevas id entid ad es t a n t o m a sc u lin a s co m o fe m e n in a s, de nuevos su je to s é t ic o s capaces de

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Pero la c o n s t r u c c ió n de este mundo que soñamos se inicia no tanto en los escenarios políticos y en los espacios públicos sino ante todo en lo más invisible de la organización social: el espacio de lo privado, ahí donde tratamos de encontrarnos, amarnos y convivir h om b res y m ujeres. Si no se produce este desplazamiento de lo público a lo privado, a lo co tid ia n o , nos será de verdad muy difícil romper esta lógica de la muerte y de la guerra. Es desde nuevas pedagogías para la vida que debem os o rien tar nuestro quehacer. Es desarmando no solo las grandes guerras y los c on flictos internacionales pero sobre todo estas pequeñas guerras y conflictos que envenenan la cotidianeidad; es desarmando la palabra, el am or y en dos palabras, la vida.

encontrarse por fin en un abrazo de dim ensión verdaderam ente humana, un abrazo que reconoce lo com plejo, lo plural o sea la diferen cia y su in m en sa poten cialid a d y fecundidad cultural, un abrazo que acepte entonces la carencia y la perdida de las ilusiones infantiles como un primer principio de realidad. Creo de verdad que cuando será desde la riqueza de la diferencia y las múltiples perspectivas de lo mismo que seremos capaces de llegar a nuevos en cu e n tro s, entonces la guerra se volverá una palabra obsoleta y la convivencia solidaria, una costumbre. Term in and o estas m uy breves reflexiones sobre un tem a tan álgido y doloroso como el de este informe de A.I., quisiera decirles que tengo la convicción de que hoy son las mujeres quienes están abriendo este camino hacia una humanidad reconciliada. O por lo menos es desde ellas que se siente hoy por hoy una voluntad de participar y proponer alternativas en un posible nuevo devenir de la humanidad. Por supuesto ellas se saben acom p añ ad as por los cam pesinos del Putumayo, los indígenas Paez, Wayuu o del estado de C hiapas, por las negritudes, por los desplazados, los sin tierras, los habitantes de la calle, los n iñ os y las niñas maltratadas, las niñas y mujeres violadas, los to rtu rad o s, los desaparecidos, los homosexuales y las lesbianas; en fin por todos y todas los y las in co n fo rm e s y vulnerables del mundo. Por todos y todas las que tienen una especie de c e rte z a in c o n s c ie n te de la imposibilidad de vivir sin sueños.


E X O R C I Z A M O S

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M I E D O

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P A Z

O PATRICIA V A LEN C IA ESTRADA____________

En 1.996 el Movimiento de Mujeres de Colombia, retoma la idea a través de la Mesa de Comunicadora del Evento Trabajo Mujer de Medellin y se gestiona un proyecto, el cual es aceptado por varios organismos internacionales y nacionales e PARA Q U E LAS instituciones gubernamentales. M UJERES PARTICIPEM OS Comenzó la carrera por la paz en EN LOS DIÁLO GO S contra de las predicciones REGIO N A LES negativas de otras y otros y las 1.500 mujeres comunes de todo el amenazas por parte de los país, desde las indígenas de esposos. Nariño, Chocó y Antioquia, hasta las ejecutivas y amas de casa de Fue el 24 de Noviembre de 1.996, Medellin, Cali y Bogotá, le después de luchar y agrupar a Llegaron a gritamos un NO a la guerra el 1.500 mujeres. Medellin buses con mujeres pasado 25 de noviembre en cansadas pero con demasiado Mutatá en el ACTO FUNDANTE ■ “Mujeres en Ruta Pacífica por la ánimo desde Putumayo, Pasto, Popayan, Cali, Los Santanderes, Resolución de Conflictos”. Cundinamarca, Atlántico, Bolívar, Córdoba, Pereira, Nos negamos a parir más hijos e Riosucio y Meta. hijas para la guerra, es no sólo una consigna, sino un convencimiento de las mujeres para no conceder eternamente vida a la violencia y a los conflictos. Proponemos a los gobiernos regionales que dejen participar a las mujeres de las localidades más afectadas por la guerra en los diálogos por la paz, para así aportar una visión femenina a la resolución de los conflictos de cada zona.

LA MUJER ANTIGUA Q U E NO O LVIDAM O S... Desde 1.995 germinó la idea de llegar a Urabá; una de las masa­ cres fue el acto que jalonó el interés de solidarizarse con las personas que padecen la guerra, en especial con las mujeres.

Esa noche de luna llena, llegamos al Parque de Banderas de Medellin, mujeres de toda Colombia y de los barrios de la ciudad, llevando los NO a las violencias cotidianas de padres, hermanos, tíos, jefes, bandas, milicias, guerrilleros, paramilitares, conocidos y desconocidos. Violencias que son masculinas. El comienzo del «Acto Fundante de Paz», vestidas de blanco y pintados los rostros de colores y mirellas, lavamos la sangre inútil de las guerras en torno a la fogata, encendiendo las velas rojas, al ritmo de la danza de las abanderadas (mujeres que nos guiaron en los rituales). Eulalia Yagarí, indígena, diputada de la Gobernación de

Antioquia, entonó los cantos melancólicos de sus ancestros. Se lanzaron Bombas, pero de jabón, contra la guerra, la amargura y el miedo; al final el sonido de la campana de cuarzo y el olor a incienso dieron la despedida a 36 buses que salieron a las 11:00 p.m. con el propósito de vencer todos los obstáculos ( dos eternas paradas en mitad de carretera por dos buses barados y un derrumbe). Pero esto no impidió la con­ tinuación del ritual: se le dio la bienvenida al sol, con los vestidos amarillos y naranjas, las máscaras negras y las danzas del bullerengue y las papayeras impro­ visadas.El 25 de noviembre, eran las 7:00 a.m. en Dabeiba: Un derrumbe El camino lo abrieron, la carretera estaba enlodada, recién abierta, que recibió a una serpiente de buses lentos, que brincaban en cada trecho; pasaron con los ojos de cientos de mujeres asombradas, que ven la pobreza de una tierra inutilizada por el abandono de la guerra. En Mutatá nos esperaban, desde temprano, las mujeres del eje Bananero de todo Urabá, los y las indígenas con' sus cantos y

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E X O R C M

ritu a les a n c e stra le s, las ca m p e s in a s , las negras, las blancas y mestizas, las madres y las n iñas y ta m b ié n los habitantes del pueblo, la Banda de Guerra y los u n iform ad os; todos para recibir a unas mujeres que eje cu ta ro n lo impensable: dirigirse a Urabá con el propósito de hacer un acto de solidaridad, no sólo con las mujeres de esta azotada zona, sino con todos los seres que en este país padecen de la guerra y no tienen opción de salir de ella y desean crear espacios de paz y vida. Se desplegaron las pancartas, se sacaron las flores de los vientos, se hizo entrega de la llave de la ciudad a las coordinadoras de la marcha (que se quebró), se desfiló hasta el puente en algarabía de carnaval, guiados por las danzas y cantos de los antepasados de las indígenas, para llegar al río sagrado, en donde se colocó la campana, regalo simbólico que las mujeres de Colombia dieron a Mutatá para proteger las aguas de balas, granadas y sangre. Flor M aría O sp in a, Líder Em beraKatío y concejala de Chigorodó, b e n d ijo los favores del río cantando en su lengua nativa y pidió la paz , la tolerancia y la ayuda.

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Piedad C órdoba, s e n a d o r a , confundida entre la m ultitud , saludó a Flor M aría, la c o n c e ja l de Chigorodó. Esta le expuso la situación de la com u nid ad indígena, los atropellos constan­ tes, a pesar de declararsen n e u tra le s fre n te a la guerra Urabaense. La verbena llegó al frente de la alcaldía, la calle principal de ese pueblo c o s te ñ o , en donde la concejal de allí, Nancy Giraldo, dio la bienvenida y confirmó la postura neutral de Mutatá. Se encendieron las velas amarillas para pedir por la paz; se regalaron las máscaras azules a los niños y la romería se dispersó entre los colores azules, verdes, naranjas y blancos; era el desfile constante entre la tarima y el encantador río de verdaderas aguas azules. Eran las tres de la tarde y con el agua como cortina de fondo y el calor peg ajoso de la selva, se regalaron las cometas a los niños «para que liberen su espíritu», au nqu e fu eron pocos los que lograron elevarlas y a muy corta distancia. No falto la vigilancia, por nuestra seguridad o b v ia m e n te , de los u n ifo rm a d o s, los no u n ifo rm a d o s, los espías y la prensa, pero todos fascinados con el ánim o y la ternura de tanta mujer junta.

I Z A M O S EL Y LA P A Z

En la ta rim a se reu n ieron las representantes de varias regiones para dar sus vivencias de guerra y convertirlas en plegarias de paz, com o la de Faustina Hurtado, Indígena G u a m bian a de Piendamó, quien recordó que en el C auca no se a tien d en las solicitudes de las mujeres. Caso repetitivo en las expresiones del día para todos los casos de las mujeres en Colombia. El ritual ta m b ié n se lleno de música con las interpretaciones de varios grupos costeños. Brilló una anciana, de la costa pacífica chocoana, cantando y bailando currulao. El final llegó con el atardecer, sellando el pacto por la paz con una gota de sangre derramado en la llama de una vela blanca. Viajamos en dos noches 476 Km.; algunas llegaron con los pies h in ch ad os, otras con fiebre y unas pocas de h osp ital, pero felices de haber in iciado este c a m in o por la paz y la no violencia contra las mujeres, las niñas y los niños. E sta es la in icia c ió n en este proceso de diáologos, para abrir los espacios en que las mujeres tam b ién estén al frente de las d ecision es de paz e inversión social de sus regiones, en un país en donde la c o n c e r ta c ió n es escasa y todas las guerras diarias, comunes, son siempre desde la visión masculina. Este es el com ien z o de la paz desde la visión femenina.



La p re o c u p ac ió n de las i n v e s t i g a d o r a s J u a n i t a B a rre to y Y o lan d a P u y a n a p o r lo s p r o c e so s de s o c ia liz a c ió n y en ú ltim a s p or la p a r t i c u l a r c o n s t r u c c i ó n de la i d e n t i d a d de u n g r u p o de m u je re s de se c to re s p o p u la re s u r b a n o s m e p are c e n o so lo u n a p r e o c u p a c ió n le g ítim a sin o s o b r e t o d o p e r t i n e n t e e n el c o n t e x t o de n u e s t r o p a ís al fi n a l iz a r el sig lo X X .

forma subordinada bajo parámetros masculinos" c o m o n o s lo r e c o m i e n d a A n a M a r í a F e r n á n d e z en u n a de s u s ú l t i m a s obras, se v u elv e tarea p rio rita ria .

m u j e r e s de s e c t o r e s p o p u l a r e s u r b a n a s r e sp o n d e sin d u d a y d e sd e u n a p e r s p e c t iv a p rop ia , a e s t a n e c e sid a d .

A p a rtir de un g r u p o de m u je re s p o p u la r e s u rb a n a s, las a u to r a s D e m a n e r a q u e es t i e m p o de u tilizan una m eto d o lo g ía d e c o n s t r u i r v i e j a s m e t á f o r a s de p re d o m in a n te m e n te c u alita tiv a lo fe m e n in o f o r m u l a n d o p o c o a que, a p o y a d a sob re un p rim e r poco un nuevo m arco e stu d io so cio eco n ó m ico y e x p l i c a t i v o d e la f e m i n i d a d d e m o g r á f i c o d e l a s f a m i l i a s de c a p a z e s t a v e z de e s t a b le c e r las m u je re s e sc o g id a s (to d as a lia n z a s fe cu n d as con los N o s e n c o n t r a m o s en u n o de m a d r e s c o m u n i t a r i a s de los m ú ltip le s c am b io s econ ó m ico s, H o g a r e s d e B i e n e s t a r d e la e s t o s m o m e n t o s de la h is to r ia so c ia le s y p o lític o s del p aís que, c iu d a d de S a n t a fé de B o g o tá ), fin de siglo y fin de m ile n io - que n os p erm ite realizar an á lisis q u ié ra lo o no, n e c e sita a las p a r t e d e l a s h i s t o r i a s de v i d a m u je r e s p a r a su p r o c e s o de relatad as p o r las m is m a s retro sp ectiv o s, hacer gran des m o d e r n i z a c i ó n y m á s a ú n de s í n t e s i s c a p a c e s de c a r a c t e r i z a r m u je r e s . E s t a s h is to r ia s , relatos el s i g l o q u e f u e el de vid a o m an e ra n u e stro , re fle x io n ar p ro p ia de las SEN T Í Q U E SE M E D E S P R E N D ÍA E L A LM A . m u j e r e s so b re los a lc a n c e s para A n á lis is de p r o c e s o s y p r á c t ic a s de s o c i a l iz a c i ó n pero ta m b ié n las sig n ifica r sus J u a n i t a B a r r e to G a m a y Y o lan d a P u y a n a V illa m iz a r d e s il u s io n e s q u e n o s vid as, sus E d ic ió n In d e p a z , 1996. p r o p o r c i o n ó , p o r lo co n d icio n e s de R e s e ñ a d o p o r F loren c e T h o m a s . ____________________________ e x iste n c ia , los m en os desde una m o m en tos de m irad a fe m in ista , in tern acio n alizació n . A sí ale g ría y de d o lo r q u e m a r c a r o n c o n el f i n d e t r a z a r o t r o s m i s m o e í n t i m a m e n t e l ig a d o a su c o r ta in f a n c i a , su c a si d errotero s, proponer lo a n t e r i o r se h a v u e l t o t a r e a i n e x i s t e n t e a d o l e s c e n c i a y su m e to d o lo g ías n ovedosas, p rio rita ria d esd e e sta m irad a t e m p r a n a v i d a a d u l t a y de d e c o n stru ir v ie ja s te o rías y c rític a so b re las fo r m a s del p a r e j a , c o n f o r m a n la m a t e r i a d iscu rso s artic u la d o s a o r d e n a m i e n t o p a t r i a r c a l d e la p r im a de u n a r iq u e z a casi c a t e g o r í a s q u e h i c i e r o n su v i d a so c ial, i d e n t if i c a r c a d a v e z in a g o t a b l e p a ra la reflex ió n que tiem p o pero que hoy se m e jo r los lu gares m ás d e s a r r o l l a n las i n v e s t i g a d o r a s a v o lv ie ro n o b so le tas para i m p o r t a n t e s de p r o d u c c i ó n y t o d o lo larg o de e ste tra b a jo . El r e s i g n i f i c a r el c o n o c i m i e n t o . re p ro d u c c ió n de d ich a ú l t i m o c a p ít u l o del libro ( c a p .7) E sp ecífica m en te para n o so tras h e g e m o n í a , ú n i c a m a n e r a de ilu stra sob re el proceso l a s m u j e r e s , "recategorizar la in ic ia r su d e s m o n t e y fisu r a r m e t o d o l ó g i c o q u e s i g u i e r o n las cultura a partir de una dialéctica los v ie jo s c a m p o s de poder. a u t o r a s a p a rtir de la historia de sexual como una construcción vida c o m o recurso d e la androcentrista del mundo en la El t r a b a j o d e l a s p r o f e s o r a s i n v e s t i g a c ió n c u a l it a t iv a . cual las mujeres habían sido J u a n it a B a r r e to y Y o lan d a excluidas y om itidas como P u y a n a so b r e lo s p r o c e s o s de Las p re g u n ta s q ue articu laro n sujetos y productoras de hechos s o c i a l i z a c i ó n de u n g r u p o de d ic h a s refle x io n es - p re g u n ta s y conocimientos, o incluidas de


> un que d em u estran en cada c a p ítu l o u n largo p ro c e so p revio de tr a b a jo relativo a los n u e v o s aportes de la p ro d u cció n fe m in is ta y de las te o r ía s de g én ero - fu e ro n de u n a in m e n s a p e rtin e n c ia p a ra u n a rec o lec ció n de d a t o s q u e p e r m itie r o n p o c o a p oco un p rim e r a n á lis is y a p ro x im a c ió n a un fen ó m en o t a n c o m p l e j o c o m o el d e l o s p r o c e so s de so c i a l iz a c i ó n p o r su am b igu a u b ica ció n de m e d i a c i ó n e n tr e lo s u b j e t i v o y lo s o c i a l , lo p a r t i c u l a r y lo c o l e c t iv o , lo c o n s e r v a d o r y lo d in á m ic o o in n o v ad o r. N o s o l a m e n t e e n c a d a h i s t o r i a se p la s m a n , a tr a v é s de lo d ic h o y tam b ién de lo n o d ic h o , elem en tos, m o m e n to s, hechos, r e c u e r d o s y o l v i d o s d e la v id a p a rtic u la r de u n ser ú n ico , sin o ta m b ié n las c a r a c t e r í s t ic a s y r a s g o s de la s p e r s o n a s q u e p ro v ie n e n de la m i s m a c u lt u r a y su b - c u ltu ra , del m i s m o g é n e r o y d e la m i s m a c l a s e s o c i a l . E s p e c i f i c a r la r e l a c ió n e n t r e lo u n o y lo o tr o sin c o m e t e r a b u s o s de in te r p r e ta c io n e s es u n o de lo s m ayores d esafío s que las a u t o r a s , a m i m o d o d e v e r, su p ie r o n e n fr e n t a r de m a n e r a fe c u n d a y c o n s t r u c t i v a . L os d o s p rim e ro s c a p ít u lo s de e s t a o b r a "So cializació n e Id en tid ad " y "E l ciclo v ita l" d e sarro llan fu n d am en to s c o n c e p t u a l e s so b re los p r o c e s o s de so c ializa ció n y la c o n s t r u c c i ó n d e la i d e n t i d a d d esd e un a p e rsp e c tiv a m u ltid isc ip lin a ria , cen trán do se

esp e cíficam e n te en las c a t e g o r ía s de c la se y g é n e ro c o n el fin de e sc la re c e r las d im en sio n es socio -cu ltu rales y s u b je t i v a s q u e c o n f lu y e n en ta le s p ro c e so s. I n d a g a r en lo s p r o c e s o s de s o c i a l i z a c i ó n d e la i n f a n c i a de e s t a s m u j e r e s ( c a p . 3 ) , e n la d i n á m i c a de la s r e la c io n e s de p a r e ja c o m o l u g a r de c o n f l ic t o s e n t r e l o s p a t r o n e s i d e a l e s y la c o tid ian eid ad ( c a p .4), el s ig n ifi c a d o de ser m a d r e s en u n a c u l t u r a c o m o la n u e s t r a e n la c u a l la r e p r e s e n t a c i ó n d e la m atern id ad in v ad e p r á c t i c a m e n t e t o d o el s e n t i d o de la fem in id a d ( c a p .5), o b s e r v a r l a s a tr a v é s de lo s roles de c r ia n z a o sea, e s t a v e z , c o m o so c ializa d o ras, y fin alm en te p r e g u n t a r s e so b re el s e n t i d o de lo s p a r t i c u l a r e s p r o c e s o s de p a r tic ip a c ió n de e s t a s m u je r e s ( c a p . 6) f u e r o n l a s g r a n d e s pregu n tas de las au to ras, pregu n tas que a su vez tr a d u c ía n las h ip ó te s is que f o r m a n el h ilo c o n d u c t o r de to d a la in v e stig a c ió n . Pero d e j a n d o u n p o c o de la d o el an á lisis del proceso in v e s t i g a t iv o s e g u id o p o r las a u t o r a s , q u is ie r a r e s a l t a r lo q u e h a c e de e s t e e s t u d io , a m i m o d o de v e r y de m a n e r a m e n o s c o n v e n c io n a l, u n t e x t o fe c u n d o , bello y p articu larm en te e m o c io n a n te desde un a lectura c o n p e r s p e c t i v a de g é n e r o y en e ste c a so , de m ujer.

En p rim e r lu gar uno se s o r p r e n d e de l a s p o s i b il id a d e s -a m en u do co n tro v ertid as- que p rop orcion a esta m eto d o lo g ía c a p a z de s u m e r g ir n o s en la r i q u e z a m i s m a d e la v i d a c o n sus pequeños y grandes m o m e n t o s , s u s m ú l t i p l e s r ito s, su t e n a c id a d fr e n te a las a d v e r s i d a d e s y su p a r t ic u la r g e o g r a fía lle n a de c a m in o s , vered as y a ta jo s m iste rio so s e s t r u c t u r a d o s a la m e d i d a d e l in c o n sc ie n te . Sorprende ta m b ié n c o m o c ad a m u je r s ig n if i c a su v i d a p o n i é n d o l a en p a l a b r a s sus palabras q u e , a la l u z d e e s t a m i r a d a d e la s o s p e c h a de lo s e s t u d io s de m u je r y de re la c io n e s de g én ero , se v u e l v e n r e v e l a d o r a s p a r a poner de m an ifie sto y r e s i g n i f i c a r el s e n t i d o p o l í t i c o de su s p r á c t ic a s c o t i d i a n a s . A t r a v é s de s u s p a l a b r a s y bien sea p a r a t r a d u c i r r e c u e r d o s de i n f a n c i a , d e a d o l e s c e n c i a o de esposa y m adre, nos c o n f r o n t a m o s c o n la s t r i s t e z a s y aleg rías, lo s l l a n t o s y la s risas, el d o l o r -e ste d o l o r q u e l o g r a c a s i "desprenderles el alma" q u e les h a n m a r c a d o el c a m i n o , p e r o sob re todo con m ú ltip le s am b iv ale n c ia s que nos re c u e rd a n , m á s allá de c u a lq u ie r en sayo de siste m atiz a ció n te ó ric a, qu e la realid a d sig u e a s o m b r o s a p o r su c o m p l e j i d a d , su s m a tic e s y su s p ro p ia s c o n t r a d ic c io n e s i n t e r n a s q u e de repen te son las m á s p o rta d o ra s de v e r d a d e s . E s t a s n u e v a s verdades fra g m e n ta d a s que

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a p e n a s h o y e m p e z a m o s a sa b e r r e c o n o c e r y q u e s u p ie r o n p o n e r de m a n i f i e s t o de m a n e r a t a n rica la s a u t o r a s . D e ig u a l m a n e r a t o d o el t e x t o n o s r e a f i r m a la in m en sa v a r i e d a d de l a s e x p e r i e n c i a s de l a s m u j e r e s p e r o a la v e z su in c u e stio n a b le sim ilitu d o p a re c id o a p artir de la r e c u p e r a c i ó n d e -sus h i s t o r i a s , re c u p e ra c ió n n e c e sa ria para r e c o n s t r u i r su m e m o r ia , e s t a m e m o r i a q u e t u v o el d o lo r c o m o t r a m a o h i lo c o n d u c t o r y q u e nos v u elv e extrañ am en te h e r m a n a s . I n c l u s o y p o r la m a n e r a c o m o la s d o s a u t o r a s se c o m p r o m e t i e r o n , se e n t r e g a r o n y e x p e rim e n taro n an ím ica m e n te este trab ajo que duró a p ro x im a d a m e n te dos a ñ o s y q u e el g r u p o M u j e r y S o c ie d a d de la U n i v e r s i d a d N a c i o n a l d el c u a l h a c e n p a r te , t u v o la o p o r t u n i d a d de c o n o c e r e n s u s d i s t i n t a s e t a p a s , p o d r ía a f i r m a r q u e e lla s, y a p e s a r de d ife re n c ia s a p rim e ra v ista ir r e d u c tib le s con las m u je re s e s t u d i a d a s , m á s de u n a v e z y de a lg u n a m an era, tu v iero n que c o n fr o n t a r s e a tr a v é s de los r e l a t o s c o n e l e m e n t o s de su p ro p ia v id a. De hecho r e c o n o c ía n e s t a t r a m a g e n e r a d a p o r u n a c u lt u r a de h o m b r e s q u e l o g r ó c o n v e r t i r n o s y a p e sa r de c u a l q u i e r d i v e r s i d a d d e c la s e o e tn ia , en m u je r e s de la ilu sió n o m u j e r e s h e c h a s a la i m a g e n de lo s f a n t a s m a s m a s c u li n o s .

14©

Por s u p u e s t o y a p a r t i r de c a d a c a p í t u l o de e ste t e x t o su r g e u n a i n fin id a d de p r e g u n t a s q u e e n la m a y o r í a de lo s c a s o s y de m an e ra m u y sab ia, Ju a n ita y Y o la n d a p r e fie r e n d e ja r sin r e s p u e s t a s p u e s e lla s i n t u y e r o n q u e é s t a s , n o se d a n c o n el m ism o ritm o en que se fo r m u la n las p r e g u n ta s. A hí re sid e u n o de los g r a n d e s a c i e r to s de e ste t r a b a jo : N o d ar r e s p u e s t a s a c a b a d a s s in o a f i n a r p a u la tin a m e n te las p re g u n tas in ic ia le s v o lv ié n d o la s in te rro g a cio n e s cad a vez m ás a g u d a s , m á s c e r c a n a s a la realidad in v e s tig a d a y c a p a c e s de se g u ir a b r ie n d o c a m i n o s p ara u n a r e f l e x i ó n s e r ia e n r e l a c i ó n con los procesos de s o c i a l iz a c i ó n y su in c id e n c ia en l a f o r m a c o m o s e r e a l i z a la f u n c i ó n s o c i a l i z a d o r a e n la a d u l te z . I g u a l m e n t e e s t e t r a b a jo p e r m ite v i s l u m b r a r c o n m á s c la rid a d el m om en to tan agudo de t r a n s i c i ó n s o c i o l ó g i c a q u e vive e ste p aís y q u e c o n flic tu a con u n a p a r t i c u l a r f u e r z a l o s ro l e s a n c e s t r a l e s d e l a s m u j e r e s , la s re p re se n ta cio n e s e im a g in a rio s t r a d i c i o n a le s r e l a c io n a d o s c o n la fe m in id a d , lo s s i s t e m a s de v a lo r e s e n u s o h a s t a a h o r a en los p r o c e s o s d e c r i a n z a y, e n ú l t i m a s s u s m il e n a r i a s p r á c tic a s so ciales. N o s reafirm a en n u e s t r a ta r e a de d e c o n s t r u c c ió n d e l a s v i e j a s m e t á f o r a s d e la f e m i n i d a d y en g e n e r a l d e e s t a

ló g ic a a n d r o c é n t r ic a de las r e l a c io n e s d e g é n e r o q u e y a no p u e d e n o f r e c e r n a d a a la c o m p le jid a d de los tie m p o s m o d e r n o s . N o s r e c o n f i r m a la u rg e n c ia de r e d i m e n s i o n a r m ú l t i p l e s c o n c e p t o s ta le s c o m o el de d o m e s t ic id a d , m a t e r n i d a d , c ria n za y p a rticip a c ió n f e m e n in a d e sd e u n a p e r sp e c t iv a fe m in ista p o stm o d e rn a que nos p e rm ita reu b icarlo s com o lu g are s e stra té g ic o s de c irc u la c ió n de poder, de lu c h a s y c o n flic to s p e rm itie n d o así una m ir a d a d i s t i n t a sob re la fu n c ió n p r o f u n d a m e n t e social y p olítica de l a s m u j e r e s , y e n p a r t i c u l a r de e s t a s e s t u d ia d a s p o r las i n v e s t i g a d o r a s de e s t a o b r a , f u n c ió n q u e p or lo g en era l h a b ía p e r m a n e c i d o e s c o n d i d a t r a s la p resu n ta n a tu ralid ad y e s p o n t a n e i d a d de s u s p rác tic a s. F in a l m e n t e diría q u e es u n te x t o llen o de p r e g u n t a s i m p o r t a n t e s q u e n o se re s p o n d e r á n c o n a fá n p u e s, a p e sa r de q u e e s ta t r a n q u ilid a d de la s m u je r e s fre n te a este n u ev o deven ir m u je r q u e se e s t a c o n s t r u y e n d o p o c o a p o c o e x a s p e r a a m á s de u n o , n o s p arec e m á s im p o r t a n t e e n la a c t u a l i d a d a c e p t a r q u e v iv im o s un m om en to de p r o f u n d a t r a n s i c i ó n , q u e de algú n m od o so m o s to d o s y t o d a s m u t a n t e s y q u e en e s t a s co n d icio n es las m u je re s t o m a r a n el t i e m p o q u e d e m a n d a l a h i s t o r i a p a r a n a c e r a si m ism as.


> oo El t e x t o d e M i c h e l e B a r r e t y esa sep arac ió n entre lo público y com o p a r e ja s co n h ijo s so n M a r y M c I n t o s h , "Familia vs. lo p r iv a d o se c o n s t i t u y e e n u n a con sid erad os p ato ló g ico s o m a n e r a de id e a li z a r a la fa m ilia Sociedad", se t i t u l a e n in g l é s : a n o r m a le s. A s í p o r e jem p lo , las "The anti social family". El título a u t o r a s h a c e n referencia al c a s o c o m o el b a s t i ó n d e la l ib e r t a d , en Inglés recoge de u n a m a n e r a m ie n tr a s q u e e n el terren o de lo d e la G r a n B r e t a ñ a d o n d e la p ú b lic o no se satisfacen m á s precisa la tesis central de las fa m ilia n u c le a r co n h ijo s es, n e c e s i d a d e s h u m a n a s b á s ic a s de a u to ras, y a que hace referencia a e stad ístic am e n te , m enos c ó m o e n la s o c i e d a d a c t u a l se afe c to y solidaridad.. sig n ifica tiv a q u e o tr a s f o r m a s de reproduce una id e o lo g ía f a m i l i a . C o m o c o n s e c u e n c i a al Se idealiza a la fam ilia y c o n ella id e a liz a d a de las relacio n es fa m ilism o la s p erso n a s se sienten a la in stitu c ió n m a trim o n ia l; se le familiares, al considerar que es en d e m e rita d a s e id ealizan la fam ilia n u clear; se e n c u e n t r a n sobrecarga de fu n c io n es ideales y su s e n o d o n d e se d a la ú n i c a se c a e e n u n c ír c u lo v i c i o s o de d e s e s tim u la d a s p ara e stab le ce r p o s ib ilid a d de satisfac c ió n relaciones de solidaridad en o tras id e a liz a c io n e s. Com o lo e m o c io n al, de am or, de p l a n t e a b a E s t a n i s l a o Z u l e t a : "El in stitu cio n e s sociales. Las so l id a r id a d e in c l u s o de f o r m a r matrimonio es para Tolstoi al r e lacio n e s de t r a b a jo e in clu so nuev as generaciones. M ie n tra s en mismo tiempo el lugar de la e d u c a tiv a s son m uy poco las d e m á s in s t i t u c i o n e s s o c ia le s tragedia y de la esperanza, de la s a t i s f a c t o r i a s d e b i d o a q u e la solo es p o sib le co n stru ir horrible mentira cotidiana y de la c o m p e te n c ia p or u n a m e jo r n o ta, r e la c io n e s c o n t r a c t u a l e s y de paz idealizada el nido y el c o m p e t e n c i a . Se c o n v i e r t e a la por u n cargo o salario m a s alto, infierno. Pero es fam ilia en a n t is o c ia l precisam ente un p o r q u e al e n a l t e c e r s u s F A M I L I A VS. S O C I E D A D infierno por la fu n cio n e s, se M ichele Barret. M a r y M c I n t o s h aspiración de un d e se stim u la la Ed itad o por: Tercer M u n d o . 1995. nido." ( Z u le ta 1980, p o sib ilid ad de e n c o n tr a r C o m e n t a r io s re alizad os por: Yolanda Puyana.________ 121) sen tim ien to s de so lid arid ad y ayuda m u tu a en otras in stan c ias de la vida social. L as a u t o r a s critican al Familismo

como una ideología acerca de la Familia que exalta sus funciones y características, al considerarla como un lugar privilegiado, un nicho afectivo, el espacio privilegiado donde se desenvuelven relaciones solidaridad y la célula básica de la sociedad. Se señala a la fam ilia c o m o la ú n ica p osibilid ad q u e la h u m a n id a d tiene para so cializar las n u e v as ge n e ra cio n e s y por end e c o m o el g r u p o r e sp o n sa b le d e l f u t u r o y el d o r m i t o r i o c o n y u g a l, el ú n ic o lu g a r p ara la s e x u a l i d a d y el d e s a r r o ll o de la vida afectiva. C o n esta exaltación de la fam ilia, q uienes no conviven

c o n v ie rte n a las p e rso n a s en o b je to de en e m ista d e s y riv a lid a d e s. En las re la c io n e s c o m u n ita ria s p or ejem p lo, no se s a ti s fa c e n n e c e sid a d e s de afec to , de am o r, de r e c o n o c im ie n t o , de so lid a r id a d . E n las i n s t it u c i o n e s so ciales las in te ra c c io n e s e n c a m i n a d a s a s u s t i t u i r el c o n s u m o p o r el a f e c t o , la c o m p e te n c ia, la m asific ac ió n y la ex c lu sió n de los m á s débiles son frecuentes. A n t e el v a c í o g e n e r a d o p o r l a s r e la c io n e s s o c ia le s , el familismo p r e s e n t a a la f a m i l i a c o m o el ú n ico e sp ac io donde los h um an os, nos sen tim o s p ro p ieta rio s, am ados, id e n tific a d o s, re c o n o c id o s y o b je to de solidaridad . A sí m is m o

C o n t r a ra d ic a lism o s fe m in istas y m a r x ista s en boga en los a ñ o s 70, la s a u t o r a s Barret y M c In t o sh , no p ro p o n e n abolir la fa m il ia ; m á s b ie n c u e s t i o n a n esa so b re carg a de ta re a s c o m p e n s a d o r a s que la sociedad le da, so b r e sa tu r a c ió n de fu n c io n e s c e n trad a s en las m ujeres, qu ienes d en tro de e sta ideología fam ilista, r e p r e s e n t a n y tie n e n a su c a rg o no solo el tra b a jo d o m é s tic o s sino la v id a e m o c i o n a l d el g r u p o fam ilia r. P ro p o n e n la s a u t o r a s unas serie de alte rn ativ as d irig id as a m e jo ra r las in stitu c io n e s sociales que a p o y a n la s t a r e a s d o m é s t i c a s . M i e n t r a s re c o m ie n d an n o fortalecer m á s a la f a m ilia a s i g n á n d o l e fu n c io n e s y exigen cias ideales, su p ro p u e sta g ira en to r n o a fo rta le c e r las

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r e l a c i o n e s s o c i a l e s e n q u e se i n s c r i b e la f a m i l i a n u c l e a r , proveer de e le m e n to s necesarios a la fam ilia p ara que las relaciones q ue allí se c o n s t r u y e n d e p e n d a n d e u n a o p c i ó n y n o se c r e e n cárceles in stitu c io n a le s. D icen las a u to r a s q ue n u e stra labor debe estar m ás en fo cad a al c o l e c t i v i s m o , e n c o n t r a d el in d iv id u a lism o Proponen el derecho a escoger la m atern id ad , a e lu dir las relacio n es o p r e siv a s en el hogar; a b o g a n p or q ue la m u je r ob te n g a m a y o r p osibilidad de m a n e ja r los recursos e c o n ó m ic o s y que n o se c o n v i e r t a e n p r i s i o n e r a d e su p rop io hogar. Se in siste en fo rm a r p arejas h e te ro se x u ale s u h o m o s e x u a le s q u e no se ba sen en ritu alism o s. B u sc ar salid as c o l e c t i v a s al c u i d a d o d e n i ñ o s p equeñ os, e n fe rm o s u a n c ian o s y de to d a s m a n e ra s evitar u n oficio d o m é stic o que genere s e n t i m i e n t o s de a is la m ie n t o y soledad. C o n relación a las p arejas se p r o p o n e q u e se d e s a r r o l l e n e sp ac io s p rop io s a cad a u n o (a), y u n e s p a c i o h a b i t a c i o n a l a b ie r t o hacia la c o m u n id a d con el fin de su p erar ese e strec h o m a rc o de la vid a p riv ad a, aisla n te y cercen ad or. D ice n las a u to r a s que: "cuanto más estrechas sean

la ataduras emocionales entre los miembros de una comunidad, menor será la necesidad de buscar afectos en el matrimonio y un refugio a la soledad." En ese s e n tid o se hace necesario p ro p o n e r p o lític a s m a c r o so c ia le s que fo rta le z c a n el t r a b a j o fe m e n in o q u e a s í deje de ser un

1142

c o m p l e m e n t o al m a s c u lin o ; i g u a l m e n t e se d e b e p r o p o n e r p o l ít ic a s d e s e g u r id a d so c ia l y el p a g o de s a l a r i o s a l a s p e r s o n a s que asum en las fu n c io n es d o m é stic a s, sean h o m b res o m u je re s. Se r e q u ie r e n de su b sid io s p ara n iñ os, in válid os y e n f e r m o s y q u e se p u e d a n fo r t a le c e r f o r m a s c o l e c t iv a s de aten derlos y centros co m u n ales d o n d e se f a c i l i t e el t r a b a j o d o m é s t i c o , b ie n se a a t r a v é s de re sta u ra n te s colectivo s o com o l u g a r e s d e a p o y o al t r a b a j o d o m é stic o q u e p u e d a n ser u sa d o s c o m u n a lm e n te . E s s o r p r e n d e n t e e n c o n t r a r la c o in c id en c ia de e s t a s p r o p u e s t a s con la de la ex celen te p s ic o a n a lis ta fra n c e sa Fran coise D o lt o , q u ie n p o r d é c a d a s ha tra b a ja d o con a d u lto s y niños, p reocu p ad a por sus c o n sta n te s n e u ro sis y d e p resio n es. C o m o r e su lta d o de u n a p ro fu n d a p rác tic a clínica, ella se dedica a estu d iar los procesos de so c ia liz a c ió n de los n iñ o s. O b s e r v a q u e se h a c e n e c e s a r i o c o le c tiv iza rlo s y form ar c o m u n i d a d e s p a r a lo g r a r n i ñ o s m á s san os. A n te la desgracia que i m p l i c a su a i s l a m i e n t o en e s a s torres de cem en to, esta p s ic o a n a lis t a ha p r o p u e s t o las C a s a s V e rd e s: S o n c a s a s e n lo s barrios c o n letrero que in v ita n a la vida:. Se en un cia en la p ortada:

" para una vida social desde el nacimiento; para los padres muy solos, a veces, ante las dificultades cotidianas gue afrontan con sus niños... Ni casa cuna, ni guarderías de paso, ni centros de asistencia, sino una

casa donde padres, abuelos, nodrizas y cuidadoras hallan bienvenida y donde sus pegueños hallan amigos... También son bienvenidas mujeres embarazadas y sus compañeros” ( D o lto , 1981, 183) S im ilar p r o p u e s t a hace C ristia n e O livier e n s u t e x t o , "Los hijos de Yocasta", e n el c u a l a n a l i z a la f o r m a c o m o e n la r e l a c i ó n m a te r n a inicial se reprod ucen los roles sexu ales, la ta ja n te s ep arac ió n entre los gén ero s y el a i s l a m i e n t o d e la m a d r e q u e socializa los hijos. Pero v o lv a m o s al te x to de Fam ilia y S o c ied ad . Por q ué la s a u t o r a s hacen estas p rop u estas^ La p r i m e r a r e f e r e n c i a i m p l i c a el r e c o n o c im ie n t o del c a r á c te r h i s t ó r i c o d e l a s f a m i l i a s y al c o n c e p t o m i s m o de fa m ilia . R e sp e c to al carácter histórico las a u t o r a s h ac en e x h a u s tiv o rep aso de la bibliografía m á s a c tu alizad a de la tem ática , las investigacion es que c on clu yen c ada v e z con m á s é n fa s is , q u e n o e x iste la fa m ilia u n iv e rsa l o c c id e n ta l, ni un s i s t e m a f a m il ia r ú n ico . Es m á s, tam p o co es p o sib le hacer referen cia m ecán ica a la ev o lu ció n de la fam ilia , expresarse sobre e l la con ten d en cia u niversalista, ni sobre la fa m il ia c a p i t a l i s t a y fe u d a l o c o m o la fam ilia d ic o to m iz a d a , en el esp acio de lo privado d esligado de lo público. El texto d e sarro lla una d e c o n s t r u c c i ó n d e la c a t e g o r í a f a m i l i a , c o n c l u y é n d o s e q u e la fa m ilia c o m o c ateg o ría universal y a i s l a d a , n o e x i s t e . . . . En s u s


palabras: “No existe tal cosa como la familia que encontramos en cualquier sociedad. Las instituciones que sociólogos y antropólogos de occidente han designado con el nombre de familia alrededor del mundo carecen de esencia identificable .. por tanto, solo existen tipos particulares de ordenamientos domésticos y de sistemas de parentesco que, desde le punto de vista de la convivencia, podrían llamarse un tipo de familia.... ( Barret y McIntosh, 1995, 217 ) La pregunta que surge ahora es porqué es tan fuerte y arraigada una ideología familista en esta sociedad^ La sociedad entera se encuentra familizada; el familismo cumple dos funciones básicas: por un lado, es un vigoroso mecanismo de organización de clase, reproduce las clases sociales, los hijos heredan los tipos de oficios y con ellos los ingresos de los padres y la movilidad social es mínima. Así mismo, el liberalismo tiende a responsabilizar la familia de la seguridad social, desligando a la comunidad y al Estado de tareas de apoyo a las personas. Se esconde a través del lenguaje familista el aporte que ofrece la mujer a la sociedad, bajo la idea naturalizada de que el trabajo doméstico es su responsabilidad primaria y la función social femenina. En segunda instancia, con el familismo se esconden formas de dominación y exclusión de la mujer: Por ejemplo, la violencia hacia la

pareja y las numerosas labores domésticas a través de las cuales las mujeres mantienen la familia, perdiendo múltiples oportunidades laborales y culturales en la vida social más amplia. La segunda edición de texto se produce diez años después. Las autoras realizan unas reflexiones bien interesantes y reconocen la validez de dichos planteamientos. Pasa una década durante la cual, el Estado benefactor inglés entra en crisis, se apologizan las salidas neoliberales y por otra parte, se produce la caída del socialismo. Com parto las salvedades que hacen las autoras al neoliberalismo, porque nada más en boga hoy en Colombia, que el confundir globalización e inserción a la economía mundial con debilitar al Estado y someternos a las destructoras leyes del mercado. Aparecen de manera más intensas los argumentos de la familia como bastión del amor, del afecto, de la paz y lo que es peor de la solidaridad. En cuanto a la caída del socialismo, conlleva de nuevo a la discusión de estas paradojas, porque significa que una inmensa masa de la población pierde sus derechos a la seguridad social incidiendo en que mujeres vuelvan al hogar e intensifiquen el trabajo doméstico. A estas reflexiones deseo añadir una cita de Octavio Paz, " U n a so cie d ad poseída p o r el fu tu ro de p ro d u c ir m ás, para c o n s u m ir más, tie n d e a c o n v e rtir las ideas, los s e n tim ie n to s , el a rte , el a m or, la

a m ista d y las p e rsonas m ism as en o b je to s d e c o n s u m o . T o d o se v u e lv e cosa q u e se c o m p ra , se usa y se tira al b a su re ro. N in g u n a s o cie d a d hab ía p ro d u c id o ta n to s desechos com o la n u e s tr a . D esechos m ateriales y m o ra le s ..."

( Paz, 1991, 119) Ante esta sociedad que deshumaniza mientras desarrolla el bienestar material, yo añado siguiendo las ideas de texto de Barret y M cIn to sh , que el familismo contribuye a una deshumanización mayor. Por una parte, al idealizarse una institución que en su interior tam bién esta permeada por relaciones de com petencia y opresión. Por otro lado, al generarse en el imaginario de las personas funciones de solidaridad y afecto que bien podrían construirse en otras instancias sociales.

B IB L IO G R A F ÍA Barret, Michele y May McIntosh. Familia vs. Sociedad. Tercer M u n d o Editores.

1991. D o lto Francoise. La dificulta d de vivir. Psicoanálisis y sociedad. Olivier; Christiane. Los Hijos de Yocasta. La huella de la madre. Editorial Fondo de Cultura Económica. 1987. Paz, Octavio. La Búsqueda del Presente. En: C o lo m b ia : el D e s p e rta r de la M o d e rn id a d . F e rn a n d o V iviescas y Fabio G iraldo. Com piladores. Editorial Foro Nacional por Colombia 19 9 1. Z uleta, Estanislao. La p ro p ie d a d , la M u e rte y el

M a trim o n io en Tolstoi.

Editorial Nueva Letra. Bogotá. 1980.

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EL C O N T E N ID O M U LT ID IM EN SIO N A L D E M I L A G R O S "La realidad es pavorosamente vacía cuando se agotan los sueños. Cómo crear nuevos rumbos a partir de nada? ... Yo no creo que la solución sea destruir, deshacer, recomenzar de cero. No se puede avanzar si siempre se está comenzando. No se puede pretender cambiar el mundo si nosotros mismos somos unas fieras." (P ágs. 1 0 4 ­ 105)

.

c i t a d a s c o m o p u e r t a de e n t r a d a p ara m is co m en tario s. U n a p rim e ra e x p re sió n de e sta m u ltid im e n sio n a lid a d se en c u en tra en las c aracterísticas de la p ro ta go n ista, F ern a n d a R osa les C an tero . Ella es c o n tu n d e n te en sus afirm acio n es, p rác tica y d e c id id a, r e fle x iv a y o b s e r v a n t e en su s ac c io n e s, in c isiv a y r a d i c a l, e n s u s r e f l e x i o n e s . A l m is m o tiem p o, F ern an d a R osa les C a n t e r o es so ñ a d o ra , d e ja volar su im a g in a c ió n y vuela en sen tid o literal d u ra n te el c o m p le jo tie m p o de su e x ist e n c ia c o m o p e r s o n a je literario y en el ta m b ié n c o m p le jo

E sta s re fle x io n e s de F ern a n d a R o s a le s C a n t e r o , a sí c o m o las c irc u n sta n c ia s particulares en que e s tá n sit u a d a s en c u a n t o f o r m a n p arte de u n a c arta q u e escribiera e n su c u a d e r n o de r u t a a G a b rie l su D ESEN CA N TO A L A M A N ECER esposo, y "que M ilag ro s Palma jamás llegaría a su Ed. Indigo, París-Bogotá, 1994 destinatario", al R e se ñ a d o por: J u a n i t a B arreto G a m a ______ decir del narrador, o m e jo r de la n a r r a d o r a o m n i s c i e n t e q u e c o n d u c e la escenario en qu e se desenvuelve. t r a m a de la novela, m e p erm iten in t r o d u c ir m i s re fle x io n e s sob re S u c o n t u n d e n c i a y d e c i s i ó n se e sta obra de M ilag ro s Palma, que e x p r e s a n en su v o c a c ió n de al en trar a m i m e n te g o lp e ó con escritora "para Fernanda, escribir fu e rza m i corazón. era lo esencial. Ella consideraba E sta s palabras, u b ic a d a s "casi" al f in a l d e la o b r a (en l a s p á g i n a s 104 y 105, de u n to ta l de 148), m e conducen a una p rim e ra c a r a c t e r í s t i c a q u e e n c o n t r é en "Desencanto al amanecer": su c a p a c id a d p ara in v itar al an á lisis m u ltid im e n sio n a l de los h ech os y realidades h u m a n o so c ia le s. M u l t i d i m e n s i o n a l i d a d q u e se e x p re sa de d iv e rsa s m a n e ra s, y que hoy d eseo ilu strar d e te n ié n d o m e solo en a lg u n a s de s u s e x p r e sio n e s, t o m a n d o c o m o p u n t o de p a rtid a las a firm a cio n es

I4 4

que sus escritos, eran su vida misma y su arma de combate"

(pag. 19),

y q u e a trav és de ellos

"al mismo tiempo que aseguraba su existencia servía a los suyos y a la humanidad entera en su larga y tortuosa búsqueda de libertad"

(f,ag. 20).

En ella se c o m b in a n tal v ez de m o d o e x trañ o y m isterio so el p r a g m a t i s m o y la en so ñ ac ió n ,

"en sus frecuentes monólogos no encontraba respuesta a sus preguntas. Omás bien se negaba ante la evidencia : “el amory el odio son la cara de una misma realidad, la dependencia". ... Ni la igualdad ni ia solidaridad existen.

DE LA N O V E L A P A L M A

soio hay precarios equilibrios basados en relaciones de fuerzas. Ella misma empezaba a constatar una especie de incompatibilidad entre amar a los otrosy amarse a sí misma, porque hasta en las circunstancias de mayor equilibrio, los hombres terminan imponiéndose. " (pags. 63-64). Su c a p a c id a d de e sc u c h a y de o b se rv ac ió n reflexiva a c o m p a ñ a n su caracter incisivo y radical: "no

soportaba la m anipulación... tenía extraños sentimientos que colindaban con el desprecio y la repugnancia por los seres humanos despojados de individualidad,

q

u

e

actuaban, según sus

propias palabras, como las termitas que pulverizan el tejido individual y social" (pag. 20). " Mientras escuchaba Fernanda pensaba para sí " estas vidas cuestan caro. El día llegará en que nos alzaremos contra la farsa de la violencia, la manipulación, la mentira y la impostura. ...Había que cambiar la sociedad, pero finalmente se ha ido eliminando al individuo que perturba y la sociedad sigue siendo la misma. ... Fernanda tenía ganas de gritar, de salir corriendo, perderse en la selva y morirse de dolor en el alma." (pag. 111-113). Y tod o ello en u n a c u r io s a c o m b in a c ió n p e rm a n e n te en tre c e rte z a s e in certid u m b res. C e r te z a s q u e se req u ieren p a ra d a r p a s o s firm es, in certid u m b res esenciales para no caer en d o g m a tis m o s que n os in m o v iliz an .


> GO Y a h o r a m e d e t e n g o a e x p lic a r porqué razón h ab lo del c om plejo t i e m p o de su e x i s t e n c i a c o m o personaje literario y del c o m p lejo escenario en q u e se desenvuelve. En c ada u n a de las p ágin as de la n o v e l a , c o n s i d e r o m a g i s t r a l el m an e jo de las d iv e rsas d im e n sio n e s de la te m p o ra lid a d , al hac er c o n flu ir en un p resen te c l a r o y d e l i m i t a d o c o m o e s el t r a n s c u r s o de u n v ia je de c o r ta d u r a c i ó n (a m i p a r e c e r no a l c a n z a n a s e r c i n c o d í a s ) , el pasado, el presente y el futuro:

Un pasado próximo ex p resad o en la h i s t o r i a p e r s o n a l d e la p ro ta go n ista c o n ta d a a trav és de ev en to s sig n ifica tiv os de su ciclo vital. U n p a sa d o re m o to inscrito e n la d e s c r i p c i ó n d e l e n t o r n o sociocultural de su s experiencias, de a l g u n a s c o n d i c i o n e s e n l a s cuales se han g e s ta d o su s d eseos y su s opciones.

intentos y fracasos mil veces renovados" (pag. 143); u n m u n d o en el que el placer erótico no tiene sex o ni a s ig n a c io n e s p articu lare s p o r gé n e ro s. Y u n f u t u r o m á s p r ó x i m o [al q u e n o se h u b i e r a a c c e d i d o si n o se p a s a p r im e r o por el an terio r p orque lo real solo tien e s e n t i d o en r e lac ió n c o n lo p o sib le ], i d e n t i f i c a d o e n su recorrido por alg u n o s m u se o s: "el

museo de la m aternidad, el museo mas perfecto de los hom bres", e v i d e n c i a d e u n a t r a m p a qu e "la humanidad entera tardará milenios antes de dehacerse", en v ir tu d de la c u al "ellos aseguran el poder" (pag . 1 4 4 ) y f r e n t e al c u a l F e r n a n d a p e n s ó e n la h i s t o r i a d e la m a te r n id a d y en el m o m e n t o en q u e la m u je r se reveló c o n tr a su d e s t i n o r e p r o d u c t o r . . . , y "el

museo

de

los

dictadores"

e sp ec ím en e s c la sific a d o s por ép ocas, p or tallas y p or orígenes sociales (pag. 145).

Un futuro lejano,

ta l v e z m u y p o d ríam o s decir "ciencia ficción''^, d evelad o en su e n c u e n tro co n lo s seres de u n lejano,

"mundo en el que los individuos no se diferenciaban por la forma de su sexo" (pag. 135), en el cual los seres habían sido "creados para prevenir la envidia de unos contra otros como había sucedido en eras anteriores" (pag. 135) y en el que no era posible im ag in arse que

"existieran seres que le temieran al placer" (pag. 137), un mundo en el que las loras vuelan alto, dan conceptos como gue "al cielo no se llega solo" (pag. 142), en señ a n "te voy a dar una pluma para que aprendas a volar" (pag. 143) y d a n c o n se jo s "a volar se aprende de la misma manera que a caminar, con toda clase de

"Después de haber pasado por esos museos de la vida terrenal, Fernanda llegó por fin al cielo. Pero las puertas no se abrieron como ella se lo había imaginado por su vida ejemplar: Nadie la estaba esperando. Entonces se puso a tocar con desesperación. Sin emabrgo todo parecía desolado. De nuevo se sentía perdida, no sabía gue camino tomar sabiendo gue ese era el último piso del cielo. Una voz se oyó como en los aeropuertos "Aguí se acabó la eternidad, el cielo y el infierno desaparecieron" (pag. 146) Y a n te el m a n d a to , an te la voz, a n t e la e v i d e n c i a , F e r n a n d a R o s a le s C a n t e r o d e s c u b r ió o tal

v e z c o n f i r m ó , q u e so lo así, sin e t e r n i d a d era r e a l m e n t e p o s i b le p en sar. "El placer no se puede

decretar. Gozar supone despojarse de toda la historia del sufrimiento inscrito en la memoria de cada cual. ¿Cóm o vivir cuando el dolor dejó de ser un valor supremo para la salvación? ¿Cóm o vivir entonces cuando nunca se ha aprendido a gozar? El dolor tiene su propia memoria. ¿Cóm o aprender a ser feliz? ¿Cómo convertir el placer en un arma de poder como lo hacían los hom bres? Los gue hemos aprendido a gozar con el dolor ¿cómo deshacernos de ese placer y cómo en vez de gozar sufriendo, gozar gozando?" (pag. 147) E sta s reflexiones q u e d a n a n d a n d o en el p e n s a m i e n t o de le c to re s y l e c t o r a s d e la o b r a e i n v i t a n a releer s u s p á g in a s , p u e d e ser de m o d o s e c u e n c ia l, p u e d e ser sa lta n d o de u n escenario a otro, puede ser recreando alg u n o de sus p árrafos. El tie m p o para este e v en to n o m e p erm ite c o n ti n u a r u n an á lisis de p ro fu n d id a d sobre o tr o s a sp e c to s d e la m u l t i d i m e n s i o n a l i d a d e n u n c i a d a ; p o r ello , s o l a m e n t e se ñ a la ré alg u n o s bocados s u c u l e n t o s c o n -los q u e q u is i e r a enriquecer e s ta s reflexiones: El m i s m o n o m b r e de su n o vela, evoca p o larid ad es y c o n t r a d i c c i o n e s : d e q u e se d e s e n c a n tó Fernanda^-, en cu ál a m a n e c e r y c u á le s so n los c o n te n id o s del a m a n e c e r que c o n str u y e F e rn a n d a en su s su eño s, en su viaje, d e sp u é s de su caíd a p o r el a b is m o [su su ic id io /

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ru p tu r a ] U n e s t u d io a n a lític o so b re lo s t í t u l o s de las o b r a s de M i l a g r o s P a lm a s o n u n a n ítid a exp resió n del c u e stio n a m ie n t o a u n a ló g ic a b in a ria q u e se a p o y a en un an álisis fra g m e n ta rio de la realidad, en ro m p im ie n to s i n t e r n o s e i n t e n s o s de lo s seres h u m a n o s, en "extrañamientos" en el leguaje del tra d u c to r de A g n es Heller. El n o m b re de su prim era novela "Bodas de céniza" p on e de presente por eje m p lo la p e r s is t e n t e a r t i c u la c i ó n en tre la aleg ría y el d o lo r q u e a c o m p a ñ a las c o m p le ja s h istorias fam iliares. En la m is m a línea los n o m b re s de lo s p e r s o n a je s : en d e s e n c a n t o Fernand a, u n so n id o fuerte y un n om bre no d e m a siad o com ún p a r a m u je r e s e n n u e s t r o m e d io ; R osa les u n a p alab ra que evoca la fragancia de las flores, el te m o r a las e sp in a s y la h e rm o su ra de las p la n tac io n e s; C an tero una exp resió n que p uede c on d u cirn os p o r la d u r e z a de la s c a n t e r a s de las cuales se extrae la piedra o por la fluid ez de las a g u a s que caen de lo s c á n t a r o s . Y e n e s t a m i s m a línea c u á n t o p o d r ía m o s decir por e j e m p l o d e F e l i z a D o l o r e s la p r o ta g o n ist a de "Bodas "A

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La d im e n sió n am b ien tal a t r a v i e s a t a m b i é n la o b r a al p ro p ic iar reen cu en tros p e r s i s t e n t e s e n tr e lo s a c t o r e s y a c t o r a s q u e i r r u m p e n e n el e s c e n a r i o d e la n a t u r a l e z a , se d e s e n c a n t a n c o n la d e s t r u c c i ó n de q u e h a sid o o b je t o y recrean n u e v a s r e l a c i o n e s c o n lo s se re s in a n im a d o s, con los an im ales, c o n las p lantas. N o p u e d o d e t e n e r m e e n la d i m e n s i ó n e r ó t i c a , p o r q u e la s p á g i n a s q u e la r e c r e a n o b l i g a n varias lectu ras y d e jan a n d a r por m u c h o s c a m in o s el p e n sa m ie n to , a b rie n d o m ú lt i p l e s p o s ib ilid a d e s a la b ú sq u e d a del placer; p or ello n o es p o s i b le d e ja r de l l a m a r la a te n c ió n de m o d o e sp ecial sobre la c i r c u l a c i ó n d e la e n e r g í a lib i d in a l en a l g u n a s p á g i n a s de e s t a obra, y co n sid ero q u e y a en a l g u n a s de l a s c i t a s a n t e r i o r e s usted es p u dieron h ab e rla p resen tido . Y finalm ente, pero n o p orq u e sea de m e n o r im p o r ta n c ia ni p orq u e no e x ist a n o tr as d im e n sio n e s que p o d ría n d e s ta c a r s e , so lo d ejo e n u n c i a d a s tr e s l í n e a s q u e d a n para diversas reflexiones:

Los p erso n ajes m asc u lin o s, tiern o s y rudos, a n sio so s y a p a r e n te m e n te in am ovibles. La d im e n sió n p o lítica con trovertid a y controvertible, en la c u a l lo s u n o s se m u e v e n con firm ez a a c allan d o h a sta sus p ro p io s m ied o s; las otras cam in a n en silen c io c o n s t r u y e n d o a l t e r n a t i v a s p a ra d e m o s t r a r su fu e rz a ; a l g u n a s se in se rta n in tro y e c ta n d o con f i r m e z a lo s v a lo r e s p a t r i a r c a l e s com o ú n ica e x p re sió n de legitim idad, y en la cual, el logro de u t o p í a s se ve lac erad o p or la guerra, la m u e rte y la d estrucción de h o m b re s y m ujeres. Y f i n a l m e n t e , la d i m e n s i ó n in telectual, el q u eh acer científico y las p o sib ilid a d e s que abre a la c o m p r e n s i ó n de la s d iv e r s a s d im e n sio n e s del c o m p le jo a c o n tec er cotidiano. N o t a : E s t a reseñ a fue p u b lic a d a en: "Livres ouverts/Libros abiertos" N o . 4, J u n i o de 1996. Edit. C ó te-F em m es, Paris.


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oo «Existe el discurso analítico ... Existe el discurso feminista... Yo he querido mantenerme entre ambos discursos; no aislarme adoptando el primero, no abrumar hablando del segundo. Apelar a un lenguaje intermedio, que no deje de lado ni el afecto ni el intelecto. Ser mujer y analista a la vez, es decir, llevar en mí los dos extremos, reunir la emoción y el verbo, negarme a dividirme o a especializarme.»

reconstrucción después del desastre que se suscitó con ocasión de la explosión del volcán Nevado del Ruiz, fue un proceso en donde se excluyó al sujeto y más específicamente al sujeto popular. E n la p r i m e r a p a r t e d e s a r r o l l a d e sd e u n a p e r s p e c t iv a crítica, la id e a de que los su je to s so b re v iv ie n te s de u n a c a t á s t r o f e quedan d epen dien tes y d esvalid o s, q u e s o n in c a p a c e s de tr a n s fo r m a r s e en a c to re s y n e c e s i t a n la a y u d a e x t e r n a p erm an en te para poder so b re v iv ir. A l r e s p e c t o d ice R o s a r i o «...sin embargo la

d e sa stre y la m u e rte de s u s seres q u erid os las obliga a hacer visible s u m u n d o p r i v a d o ; e n e se m o m e n t o lo p riv ad o se convierte en público y el m u n d o del h og a r y su rol en la rep rod u cción q u ed a n al d e s c u b i e r t o y a p a r e c e n c o n m á s i n t e n s i d a d la t r i s t e z a , p ero ta m b i é n lo s su e ñ o s, lo s d e se o s y el sentido, qu e q u isieran darle de n u e v o a su vida.

A n a l i z a la v u l n e r a b i l i d a d e n sí m is m a y m u e s t r a c o m o los riesgos y los d e sa stre s h a n hecho g r a n é n f a s i s e n la n e c e s i d a d de Fragmento tomado de Los hijos de ac larar e ste c o n c e p to lle g an d o Yocasta de Chrlstiane Olivier in clu so a d en o m in arlo «vulnerabilidad social» p a r a experiencia muestra lo contrarío, su b r a y a r el g r a d o en q u e é s t a es L a c a p a c i d a d d e s e n t i r y de si bien es cierto que la vida de los d e te r m in a d a en p a r tic u la r por a n a li z a r la s c o n d i c i o n e s de sobrevivientes después de una facto res sociales; por ejem p lo, los vu ln e rab ilid ad en que se p r o c e s o s de encuentra una u r b a n iz a c ió n _________ población, sin que y de in d u s ­ ésta ú ltim a D E S A S T R E Y R IE S G O : A C T O R E S S O C IA L E S EN tria liz a c ió n su p edite la L A R E C O N S T R U C C IO N D E A R M E R O Y en tre otro s, p r i m e r a , e s la C H IN C H IN A so n lo s d e t o ­ p r u e b a de q u e M a r ia del R osario S aav edra n a n t e s d e la Rosario ha p u e sto Eitorial CINEP, S a n ta fé de Bo gotá, 1996 vulnerabilidad su r a z ó n y su 3 16 págin as, ilus. en las g r a n ­ sentir en esta obra R e se ñ a d a por:Patricia Stella Jaram illo. des ciudades. q u e r e c o r r e su v i d a y q u e lo L a expresa en la v u l n e r a b il id a d de lo s e l e m e n t o s catástrofe sufre una ruptura sensibilidad h u m a n a c o n que nos e x p u e s to s al fe n ó m e n o físico radical, esto no significa que no o frece su t e s t i m o n i o de a m o r y c o m o s o n la p o b l a c i ó n , el puedan transformarse en sujetos c o m p ro m iso por a q u e llo s con capaces de construir de nuevo el p a trim o n io c u ltu ral y d e m á s q u ie n e s ha t r a b a ja d o . S o n e s t a s propio curso de su historia y c o n d icio n es m ate riale s las r a z o n e s q u e h a c e n de e s ta convertirse en actores sociales». c o n s t i t u y e n el a s p e c t o social del obra algo tan especial y de ta n to riesgo; en tre m á s v u ln e ra b le sea ap orte para to d o s aq u ellos que u n a p o b l a c i ó n , m a y o r s e r á el D e e s t a f o r m a d e m u e s t r a q u e el n os en c o n tra m o s in volu crad os r ie sg o de q u e u n f e n ó m e n o su je to es ra z ó n y es in tu ición , con actores so ciales en n a t u r a l se c o n v ie rta en d esastre. reconoce la n a tu ra le z a en él y se p e rm a n en te situ ac ió n de riesgo y La fra g ilid a d de un g ru p o a f i r m a y t r a n s f o r m a e n la vulnerabilidad social, e c on ó m ica , p o b lac io n al, c o n d i c i o n a d a p o r la relació n c o n el otro. D e m a n e r a política y cultural. p articular an a liz a c o m o en el caso re lac io n e s so ciales y las c o n d icio n es so c io e c o n ó m ica s de las m ujeres, la r u p tu ra que se En e s ta s p á g in a s n o s in v ita a p r o d u c e c o m o c o n s e c u e n c i a del p r e v i a s a l a a p a r i c i ó n d el c o m p r o b a r u n a h i p ó t e s i s : /a

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f e n ó m e n o físic o , d e t e r m i n a n el g r a d o d e v u l n e r a b i l i d a d d e la p o b lac ió n e x p u e s t a al riesgo. Por lo ta n to , la v u ln e ra b ilid a d social no es sólo el g rad o de exp osición a l p e l i g r o , s i n o t a m b i é n la c a p ac id ad de recuperación. La a u to ra define la vulnerabilidad cu ltural c o m o to d o aquello que la c o m u n i d a d h a a p o r t a d o p a r a la c o n fig u r a c ió n de su u n iv e rso vital, in c lu y e n d o la a c u m u la c ió n s i m b ó l i c a q u e c o n s t i t u y e el p a trim o n io cu ltu ral. En este sen tid o con sid era p a r t i c u l a r m e n t e v u l n e r a b l e la c u ltu ra c o lo m b ia n a p o rq u e se ha n u t r i d o p e r m a n e n t e m e n t e de re lac io n e s v io len tas de d o m in a c i ó n , de c o m p e t e n c ia a n i q u i l a d o r a , d e n e g a c i ó n d el d e r e c h o a la d i v e r s i d a d , de im p o sició n por la fu erza de la ley del m á s fuerte. D e m a n e r a m u y c la ra re g istra este tr a b a jo , la im p o s ib ilid a d de p en sar en u n a p articip ac ió n de los s u j e t o s en la r e c o n s t r u c c i ó n del tejid o social, d a d a la precariedad y d e b ilid a d t a n t o del E sta d o , c o m o d e la s o c i e d a d c i v i l e n C o l o m b i a , en u n c o n t e x t o de c lie n te lism o y g a m o n a l i s m o que a su vez, se c onv ierten en factores de v u ln e r a b ilid a d , c a d a v e z m a y o r e s p ara las p oblac io n es que viven en riesgo y p ara las que han s u f r i d o las c o n s e c u e n c i a s de un desastre. C o n clu y e esta re fle x ió n s e ñ a la n d o q u e en u n a sit u a c ió n de e m e rg e n c ia las d e c isio n e s políticas que se to m e n en to r n o a m ed id as p rev en tiv a s son d e f i n i t i v a s y p u e d e n s a l v a r la p o b l a c i ó n o p o r el c o n t r a r i o

p ropiciar su m uerte. D a d o q ue en ia r e c o n s t r u c c i ó n f í s i c a y d el tejid o social in flu y en ig u a lm e n te las d ecisiones de los políticos, los m a n e jo s c lie n te listas son cau sa de g r a n v u ln e r a b ilid a d , a d e m á s , l a f a l t a d e c o n t i n u i d a d de p e r s o n a s en lo s c a r g o s p ú b lic o s, es o t r o f a c t o r q u e in flu y e e n el a u m e n t o de la fragilidad. En e s t a o b r a o p e r a c i o n a l i z a el c o n c e p t o de a c t o r s o c i a l d e s d e T o u rain e y a p artir de u n a excelen te a rtic u la ció n de fu e n te s p r im a r i a s y s e c u n d a r ia s , a n a li z a ias d ife re n te s v u ln e ra b ilid a d e s p a r a t e r m i n a r p r o p o n i e n d o el e stu d io de la so c io ec o n ó m ica , en la c u a l el nivel de t r a u m a t i s m o social que resulta de la c a tá st ro fe es in v e r s a m e n t e p r o p o r c io n a l al nivel de la o rg a n iz ac ió n e xisten te en u n a c o m u n id ad . C o n sid e ra qu e las so c ie d a e s qu e c u e n ta n una re d c o m p leja de o rg a n iz ac io n e s fo rm ales e i n f o r m a l e s , s o n c a p a c e s de a b s o r b e r m á s fá c ilm e n te las con sec u en c ias de u n d esastre que a q u e l l a s q u e n o l a s t i e n e n , la diversificación y el refuerzo de la e stru c tu ra social c o m u n ita ria son fa c t o r e s m u y i m p o r t a n t e s en la p revención de los d esastres. En relación con la vulnerabilidad e c o n ó m i c a se c e n t r a e n l a s c o n d ic io n e s del sub d esarro llo , es decir, «...la realidad de una gran

masa de población que vive en la pobreza absoluta, pero también a la ausencia de una infraestructura productiva». L a c o m u n i d a d q u e la a u t o r a e v o ca en su e stu d io , la en tien d e c o m o u n a a g ru p a c ió n de p erson as que com parten in tereses

e c o n ó m ic o s, p olítico s, religiosos, sociales y culturales o alg u n o s de e s o s i n t e r e s e s q u e tie n e n c o m o g r u p o el d e s e o d e c o n s e r v a r o m o d ific a r los fa c to r e s que in tervienen en la o b ten c ió n de las m e t a s q u e los identifica.

LA C O M U N ID A D , E L V O LC Á N N EVA D O D EL R U IZ Y E L EST A D O . La obra de R o sa rio in tegra desde la p e r s p e c t i v a s o c i o l ó g i c a , l o s d i f e r e n t e s a s p e c t o s q u e se r e q u ie r e n p a r a h a c e r el a n á li s is del d ocu m en to que e lla d e sa rro lla . In v o lu cra las c aracterísticas físicas de la región a f e c t a d a p o r la e r u p c i ó n d el v o l c á n N e v a d o del R u i z en u n c o n t e x t o r e g i o n a l a n t e s d e la catástro fe, caracteriza a C o l o m b i a c o m o u n p a í s de region es d e sc rib ie n d o de m a n e ra sig n ificativ a, c ual es la situ ac ió n g eográfica de la z o n a del norte del T olim a y del D e p to . de C aldas. U n a sp e c to m u y in teresan te es la m anera com o retom a la persp ectiva histórica del origen y del proceso de p o b lam ie n to de la región del norte del T olim a y del D e p to . de C a ld a s, relacionándolo p o ste rio rm e n te con un an álisis e n t r e la v i o l e n c i a t a r d í a y el d e sarro llo region al y m u e stra d e sd e d ife re n te s a u t o r e s q u e los re su ltad o s de la v io len cia in fu n d ie r o n m a y o r in te n s id a d a la p e r t e n e n c i a a l o s p a r t i d o s trad icionales p orqu e la referencia al e n f r e n t a m i e n t o d e l o s d o s p a r tid o s era la ú n ic a p osib ilid ad de d a r s e n t i d o a esa exp erien cia de vida p or to d a u n a gen eración de colom b ia n os.


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Muestra como a partir de ese proceso violento que tuvo como uno de los escenarios esta parte del país, el Estado Colombiano perdió su eficacia hasta el punto de hablarse del derrumbe parcial del mismo, causado por rivalidades sectarias y tensas entre los partidos conservador y liberal, que desencadenaron otra serie de contradicciones socioeconómicas y políticas de carácter no partidista, en la cual los actores optaron por aplicar sus recursos de poder incluyendo la violencia. Por su parte el Estado no tenía la capacidad de intervenir como tercero en discordia en las disputas entre los grupos no representados en la estructura efectiva del poder. En torno a la composición sociocultural de los pobladores del norte del Tolima y de Caldas, el análisis de la catástrofe anunciada a partir de diferentes documentos1/; dan cuenta de que desafortunadamente la centralización de las desiciones en Bogotá y la poca percepción del riesgo que tenían no sólo los habitantes de Armero sino las autoridades locales, regionales y nacionales provocaron la catástrofe. Como decía un especialista y profundo conocedor del Volcán Nevado del Ruiz «...éste fue suficientemente noble pues avisó con tiempo, pero la población y sus gobernantes no le pusieron atención, en este sentido fue una catástrofe anunciada»2.

Así en el análisis que desarrolla la autora en relación con las políticas y planes estatales de reconstrucción frente a la catástrofe del Ruiz, propone la hipótesis: Las políticas que el Estado generó para la reconstrucción priorizaron el impulso material y físico de una nueva ciudad, Lérida, y relegaron a un segundo plano la construcción de comunidad y de sujetos autónomos.

En este capítulo que es de invaluable significación a partir de diferentes entrevistas y revisión pormenorizada de documentos, muestra como el análisis técnico y científico de la reubicación de los damnificados en una nueva ciudad, superó la posibilidad de la participación de ia población en los mismos. Ejempifica esta afirm ación el planteamiento de orden regional, el cual priorizó la restitución del cruce vial que caracterizaba a Armero, ubicando a Lérida como punto estratégico para lograr la confluencia de las carreteras que comunican las zonas montañosas con las del valle y el norte con el sur del departamento; y demeritó las características culturales y las relaciones de vecindad que se tenían antes del desastre. Lérida se pensó como el nuevo centro que podía constituirse como base para el m anejo de nuevas situaciones de emergencia de la región , allí se integraría lo existente y lo nuevo, el deseo de los planificadores fue constirtuir una sola comunidad entre los

viejos residentes de Lérida y los nuevos que llegaron.

En este capítulo describe tanto la acción de Resurgir como entidad del Estado que coordinó las diferentes acciones, y las actividades de las entidades de carácter privado, sin ánimo de lucro que participaron en este proceso. Establece también que la identidad de Lérida como consecuencia de una intervención no cordinada de la sociedad civil, estuvo más referida al consumo3 , que a procesos de reconstrucción del tejido social, es decir, a la reconstrucción de comunidad. A partir de la experiencia que Rosario y el equipo del CINEP tuvieron en este proceso, se identificó con los juicios que se hicieron de la gestión estatal: "...la tramitología y la burocracia, acabaron por hacer de esta entidad un elefante blanco. El primer requisito para tener acceso a Resurgir, era el carnet que los acreditaba para la pensión, significaba un 'proceso largo y tedioso; quizás esto se hizo así para ponerle freno a muchas personas que llegaron tras los auxilios y eran los damnificados de la vida cotidiana; porque cuando el 46% de la población se encuentra con las necesidades básicas insatisfechas, es comprensible que muchos que no eran dam nificados de la tragedia, hubiesen tratado de pescar, en este fácil acceso".

Es notable la descripción pormenorizada de las acciones

I Los documentos escritos por Robert del Cuol, Gustavo Alvarez Gardeazabal, o los testimonios de los diferentes damnificados, en relación con lo que fue el día en que sucedió la catástrofe. ¿Comillas de la Autora.

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desarrolladas por la Cooperación Internacional y por las orga­ nizaciones del ámbito nacional, estableciendo que las ONG'S en su afán por hacer protagonismo, suplantaron en muchos casos parcial o to ta lm en te los sobrevivientes pobres y de esta manera debilitaron su rol de actores-sujetos de la reconstrucción. Identifica en esta descripción el desarrollo visto como la lucha contra la pobreza y por la equidad; lo analiza como un térm ino que encierra concepciones ambiguas, distintas y cambiantes con el tiempo. Así mismo relaciona la acción de las ONG'S por el desarrollo con la situación de pobreza, descibiéndo ésta última, como un concepto que como el desarrollo ha variado con el tiempo y con las transform aciones ideológicas, designa a la situación como una decarencia que impide a millones

II

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de personas satisfacer sus necesidades básicas y una plena participación en la vida social. Analiza la pobreza como un escenario económico en escencia, pero aclara que, igualmente posee unas dimensiones sociales, políticas y culturales que implican subproductividad, subvaloración del trabajo, baja cobertura de los servicios del Estado, acceso muy limitado a los conocimientos relevantes para participar en la sociedad, criterios que son excluyentes y cuyo sustrato no es técnicoeconómico, sino cultural. Los últim os capítulos están dedicados a la reflexión y al análisis de las medidas que han de tomarse para prevenir y mitigar los efectos de los desastres y sobre todo, integra el conocimiento sobre la sociología de los riesgos y vulnerabilidades con la experiencia personal, en la cual involucra «la sistematización

de intuiciones y explicaciones posibles», para concluir con la comprobación de la hipótesis: «La reconstrucción del Ruiz, al no dar cabida a la construcción de sujetos sociales autónomos, alejó para los sobrevivientes la posibilidad de sentirse parte de la naturaleza... fué una reconstrucción sin sujeto social, sin modernidad...».

Finalmente, invita a la reflexión sobre el actual sistema de prevención de desastres y sugiere pensar en un «...m odelo de d e s a rro llo social que vaya de la

mano del desarrollo económico y que se abra hacia la participación, la ciudadanía y la democracia».

Este recuento suscinto de la obra de Rosario Saavedra, evidencia su empeño en sacar del anonimato al actor social hombre y mujer, en condiciones de pobreza, carente de derechos y con quienes sigue caminando en búsqueda de un mejor mañana.

3Medido por factores como la cantidad de dinero empleado en la construcción de las diferentes viviendas, la competencia que se produjo entre las diversas promotoras de vivienda y el tener acceso a la mejor propuesta.


a F u n d a c ió n A le ja n d r o A n g e l E sc o b a r a n u n c ia la a p e r tu r a d e s u s c o n c u r s o s d e C ie n c ia s y S o l id a r i d a d 1997

T re s p re m io s en Ciencias:

• C ie n c ia s e x ac tas, física s y n a t u r a le s • C ie n c ia s so c ia le s y h u m a n a s • M e d i o a m b ie n te y d e s a r r o ll o so sten ib le

D o s pre m io s en So lid a rid a d

Las inscripciones estarán abiertas desde el 16 de enero y se cerrarán el 31 de marzo

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de 1997.

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