Constelar

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27 de noviembre de 2023: Constelar Junta Editora: Roxanna D. Domenech { Directora Anto Gamunev Sonia Cabanillas Martín Cruz Santos Juan Carlos Fret-Alvira Carlos García Jorge Luis Torres Alexandra Pagán Vélez { Lectora externa Junta Asesora: Evelyza Crespo Luis Iturralde Balbina Rojas Sugelenia Cotto { Presidenta

Arte en portada: Anto Gamunev

Montaje:

Anto Gamunev

2 / REVISTA CRUCE: CRÍTICA SOCIO-CULTURAL CONTEMPORÁNEA


Para colaborar: En Cruce publicamos artículos de investigación; reflexión; reseñas; notas de opinión; comentarios de textos; fotoensayos o arte plástico; entrevistas; textos creativos; y otro tipo de escrito que suponga un análisis o mirada crítica a la sociedad contemporánea. Toda persona que desee colaborar deberá enviar su artículo por correo electrónico, comprometiéndose a que dicho texto respeta las normas internacionales en materia de conflicto de intereses y normas éticas. Los escritos se someterán a estricto arbitraje y proceso de edición y corrección, por lo que la colaboración puede sufrir alteraciones, a menos de que se trate de un texto literario. Nos

enfocamos

en

los

siguientes

temas:

Política y sociedad: Los escritos de crítica sociopolítica presuponen colaboraciones de los diferentes saberes de las Ciencias Sociales, las cuales a través de principios o esquemas conceptuales o teóricos analizan y explican los fenómenos y estructuras sociales. Letras: Los escritos literarios de autor (poemas, cuentos, dramas, fragmentos de novela, prosa poética…) que muestran la sensibilidad humana e inspiran a la creación. Asimismo, reseñas, críticas

a textos literarios y otros acercamientos literarios o propiamente lingüísticos. Arte: Los escritos dedicados al análisis, el estudio y la presentación de todo aquello que comprenda al mundo cultural. Abarca la gestión cultural, la autogestión, los estudios culturales, la música, el arte plástico, movimiento escénico, danza, la cultura popular y el arte urbano, vistos preferentemente desde el prisma de la cotidianidad. La fotografía como narrativa visual que sirve para retratar la cotidianidad y la realidad social, y los acercamientos a la obra fotográfica de algún autor. Cine: Los escritos que analizan o reflexionan acerca del mundo cinematográfico y cómo se atiende desde lo visual los temas de relevancia contemporánea. Se aceptan formatos audiovisuales. Los derechos de las publicaciones son exclusivas del autor. Sin embargo, la revista Cruce podrá utilizar su obra en futuras ediciones y proyectos relacionados. El autor acuerda que de volver a publicar su obra en cualquier otra revista o proyecto editorial indicará que inicialmente esta fue publicada en la revista Cruce. Todas las colaboraciones y comunicaciones se harán al correo institucional de la revista editorescruce@uagm.edu NOV 2023: CONSTELAR / 3


p.20

“Reflexiones alternas en torno a la Historia oficial: un estudio de casos” Sonia Cabanillas

p.34

Educación, valores e identidad puertorriqueña desde fines del siglo XVIII al XX [primera parte] Gregorio Villegas Cobián y José Álvarez Rodriguez

p.42

“La fortuna del incendio” de Jean Baco Ortíz “Obras recientes” de Juan Pablo Vizcaino Cortijo Casa Silvana

p.48

Leyendo El Capital. [primera parte] José Edgardo Cruz Figueroa

p.58

Bitácora de un viajero realengo: Colombia a través de mis ojos [primera parte] Anto Gamunev

p.68

La otra territorialidad de lo individual y de lo colectivo en los estudios generales Jorge Luis Torres

p.76

Poesía en el Taller Taller Ausubo

p.20

p.58

Índice

p.08

“Cuarzos y cristales” de Cybelle Cartagena El Kilómetro

p.08

p.62

4 / REVISTA CRUCE: CRÍTICA SOCIO-CULTURAL CONTEMPORÁNEA

p.68


p.80

p.80

Escasez de vivienda Martín Cruz Santos

p.84

Una aventura en el parque El gran baile Elsie Rodríguez

p.88

La función del lenguaje Kristal M. Rivera

p.90

Ana, tu sueño se hizo realidad Carmen Inés Rivera Rodríguez y José Manuel Villegas Rivera

p.92

Caminando en solitario Joseph Cortés

p.94

Urban Deja Vu #4 Ramleshka Ramos (Asociación de Estudiantes de Comunicaciones - AECO)

p.90

p.94

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Nota editorial Cruce lanza una nueva edición durante el mes de la puertorriqueñidad reconociendo a Doña Ana G. Méndez en la portada como figura instrumental en el desarrollo educativo del país. Constelar presenta textos que nos invitan a mirar a Puerto Rico, su historia, sus procesos e instituciones educativas, al igual que a las identidades puertorriqueñas en constante evolución desde perspectivas críticas y amplias. Comenzamos con el arte de Anto Gamunev en la portada y luego continuamos con una muestra de la artista Cybelle Cartagena y su reciente exposición en la galería El Kilómetro. “Cuarzos y Cristales” (p. 8) nos sirvió de inspiración para el título de esta edición. Según la artista, En estas representaciones pictóricas del concepto del conjunto infinito, establezco un juego espacial entre la abstracción de una mirada macroscópica del cristal e imágenes del cosmos y la vida vegetal. En el aparente caos de una multiplicidad de enfoques de nuestro entorno, busco el orden de las cosas dentro de la misteriosa matemática contenida en un pedazo de cristal. (p.9) Constelar cuenta, además, con otras expresiones artísticas y literarias, al igual que reflexiones, ensayos críticos, de investigación, fotografías y convocatorias de interés. Sonia Cabanillas comparte su ensayo “Reflexiones alternas en torno a la historia oficial: un estudio de casos” (p. 20) presentado en la conferencia magistral que se llevó a cabo en la UAGM, Recinto de Cupey el 2 de noviembre en la Sala Olga Nolla. En dicha conferencia la Prof. Cabanillas fue homenajeada por su trayectoria de tres décadas como directora de departamento, de la Revista Cupey y facultad de Humanidades de la antigua Universidad Metropolitana. En su ensayo Cabanillas expone diferentes planteamientos de envergadura que giran en torno a la “deconstrucción de la historia oficial”. Nos dice … deconstruir viene del francés “décontruire”, lo cual consiste en el desmonte de estructuras conceptuales también llamadas ideologías. Esto es: el conjunto de narrativas que tomamos como ciertas y que sostienen nuestras creencias sobre quiénes somos, cómo es el mundo en que vivimos, qué orden y razón subyace en los eventos y observaciones cotidianos. Le llamamos “realidad” a ese conjunto de creencias… Esta “red de creencias” (web of belief, como les llama el filósofo William van Orman Quine) no nos las inventamos, son parte de convenios que nos preceden en tiempo y espacio y son compartidas por los seres que nos rodean, acuerdos culturales que nos llegan a través de interacciones familiares, medios de comunicación masiva, centros religiosos y educativos y con frecuencia y poderosamente, de forma subliminal y subconsciente. Son las premisas con que juzgamos nuestras experiencias y construyen el fundamento de nuestra identidad. El problema es que la historia oficial, esa que le da sentido a nuestra vida y que contesta nuestras preguntas más apremiantes es solo eso, una historia, no la realidad. (p. 21) Por otra parte, Gregorio Villegas Cobián, José Álvarez Rodríguez y Jorge Torres Hernández también participan en este número con ensayos críticos e investigativos muy valiosos. Villegas Cobián y Álvarez Rodríguez son coautores de “Educación, valores e identidad puertorriqueña desde fines del siglo XVIII al XX” (p. 34) donde presentan un breve estudio de las documentaciones oficiales que iniciaron los primeros intentos por establecer un sistema de educación en Puerto Rico. El análisis se centra en aquellas expresiones que aluden a un contenido axiológico. La estructura valorativa de nuestra sociedad es el resultado de varios elementos sociales que interactuaron entre sí para desarrollar un modelo de persona. La educación es una de estas fuentes. (p. 35) 6 / REVISTA CRUCE: CRÍTICA SOCIO-CULTURAL CONTEMPORÁNEA


Torres Hernández colabora con “La otra territorialidad de lo individual y de lo colectivo en los estudios generales” (p. 68) donde sostiene de manera acertada que los saberes del presente exigen …miradas heterogéneas, las interdisciplinarias y las transdiciplinarias, las que permiten reconceptualizar los reacondicionamientos del saber. Hoy se conoce a través de (trans)métodos, de (trans)conceptos, de (trans)procesos: en el prefijo trans se ubica un nuevo orden para la interpelación, un nuevo trazado para acceder al saber… hoy los saberes exigen prácticas (trans)académicas: es decir, las aleaciones se han desregularizado para (re)situarse en praxis dispares y eclécticas. La universidad ya no es custodio de la pureza disciplinar, sino el espacio permeable e impuro que se debe enorgullecer al reconocer sus grietas, sus hendiduras, sus quiebres. (p. 75) De igual forma, Martín Cruz Santos nos insta con otro de sus ensayos críticos titulado “Escasez de vivienda” (p.80). Este dialoga con su texto publicado en nuestra edición de septiembre 2023 y plantea que Es mandatorio reivindicar el derecho humano a la vivienda y elevarlo al rango constitucional del derecho civil con la debida implantación y fiscalización. Sin medidas eficaces contra la especulación, la corrupción y el apetito lucrativo voraz de los sectores financieros involucrados, la escasez de vivienda adecuada continuará siendo un mero rubro de negocios y oportunidades favorable a unos pocos privilegiados, pero, oneroso y perjudicial para los pobres y los grupos vulnerables. (p. 83) Asimismo, Casa Silvana presenta “La fortuna del incendio” del artista Jean “Baco” Ortíz y “Obras recientes” de Juan Pablo Vizcaino Cortijo (p. 42) como parte de su “Serie jóvenes Afro”. Entre los demás trabajos creativos tenemos la primera parte de un cuento de José Edgardo Cruz titulado “Leyendo El capital” (p.48), seguido por el fotoensayo “Bitácora de un viajero realengo: Colombia a través de mis ojos (Parte 1)” de Anto Gamunev (p. 58) y fragmentos de poemas y de arte visual presentados en “Poesía en el Taller” (p. 76) por parte de poetas reconocidxs como Ana María Fuster Lavín y José Ernesto, entre otrxs artistas. Kristal M. Rivera participa nuevamente con un texto creativo titulado “La función del lenguaje” (p.88) y el estudiante subgraduado Joseph Cortés con “Caminando en solitario” (p.92). La profesora Elsie Rodríguez presenta dos ejemplos de cuentos motores acompañados por fotografías de algunas interpretaciones activas junto a la Prof. Vilmali Torres y sus estudiantes de los programas de Educación (p.84). Esta tirada también incluye convocatorias relacionadas a conferencias anuales como el XIII Coloquio de Historia de las Mujeres (p. 94) y la Semana de la Conciencia Social 2024 de la UAGM, Cupey (p.96). Cerramos invitándoles a escuchar una canción escrita e interpretada por Carmen Inés Rivera Rodriguez (letra y melodía) junto a José Manuel Villegas Rivera (arreglo musical) Ana G. Méndez canción - YouTube. Como la portada de esta edición, esta canción reconoce y honra la fundadora de nuestro sistema universitario, Doña Ana G. Méndez: “Ana, tu sueño se hizo realidad” (p.91). Pueden disfrutar de este nuevo número: Constelar en - https://issuu.com/revistacruce. ¡Gracias por sus colaboraciones y lecturas! Roxanna Domenech Cruz, directora Revista Cruce División de Artes Liberales editorescruce@uagm.edu NOV 2023: CONSTELAR / 7


elkilometro.org kilometro0.2pr@gmail.com 802 Ave. Roberto H. Todd San Juan, Puerto Rico

cuarzos y Cristales de Cybelle Cartagena El Kilometro Universidad Ana G. Méndez, Recinto de Cupey

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La naturaleza es el libro escrito en el lenguaje matemático. Galileo Galilei

Mi trabajo actual es producto de la serie anterior En alta frecuencia, donde me enfoco en la capacidad del cuarzo para conjugar la universalidad como modelo fractal de formas geométricas de alta simetría. Igual que un salón de espejos en una infinita gama de colores translúcidos, el cuarzo cumple la doble función de reflejar la delicada arquitectura de la naturaleza, a la vez que sugiere una revelación pictórica de la fórmula precisa de la creación. Mediante piezas pseudo escultóricas, mi nueva serie Cuarzos y cristales pretende explorar más a fondo ese espacio en donde el infinito conversa con lo finito, guiando la mirada desde la densidad del mineral hasta la elasticidad del universo. Cada una de estas obras sugiere un vistazo robado al Aleph borgiano, el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, visto desde todos los ángulos. En estas representaciones pictóricas del concepto del conjunto infinito, establezco un juego espacial entre la abstracción de una mirada macroscópica del cristal e imágenes del cosmos y la vida vegetal. En el aparente caos de una multiplicidad de enfoques de nuestro entorno, busco el orden de las cosas dentro de la misteriosa matemática contenida en un pedazo de cristal.

Cranium Asiaticum | 2023 | Oleo y poliuretano sobre madera | 40 in. x 27 in.

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ARTE 2

2- Poaceae Eragrostis | 2023 | Oleo y poliuretano sobre madera | 60 in. x 16 in. 3- Yagrumo hembra en Jayuya | 2023 | Oleo y poliuretano sobre madera | 20 in. x 16 in.

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4- Ficus Elastica | 2022 | Óleo y poliuretano sobre madera| 60 in. x 41 in. 5- Constelación Palmaveral | 2023 | Oleo y poliuretano sobre madera | 60 in. x 27 in.

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ARTE

Vientos Huracanados | 2023 | Oleo y poliuretano sobre madera | 32 in. x 21 in.

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El Aleph |2023 | Oleo y poliuretano sobre madera | 32 in. x 16 in.

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ARTE

Cuarzo Arcoíris | 2023 | Óleo y poliuretano sobre madera | 35 in. x 28 in.

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9- Amiba Tropical | 2023 | Óleo y poliuretano sobre madera | 50 in. x 14 in. 10- Marejada | 2023 | Óleo y poliuretano sobre madera | 20 in. x 20 in.

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ARTE

Stronbilanthes Dyerianus | 2022 | Oleo sobre madera | 42 in. x 24 in.

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Díptico Constelación | 2021 | Fotografía impresa en papel acuarela| 28 in. x 22 in. x 2 in.

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ARTE 13

13- Constelación en Cáncer | 2022 | Óleo sobre madera | 20 in. x 17 in. 14- Hexágono de Invierno | 2022 | Óleo sobre madera | 32 in. x 18 in.

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15- Cueva Lirio

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Reflexiones alternas en torno a la historia oficial: un estudio de casos Sonia Cabanillas Escritora independiente y facultad jubilada de la Universidad Ana G. Méndez, Recinto de Cupey

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Si yo pudiera resumir lo que ha ocupado mi interés, mi esfuerzo y mis años de investigación en una sola oración esta sería “la deconstrucción de la historia oficial”. Comencemos por definir estos términos: deconstruir viene del francés “décontruire”, lo cual consiste en el desmonte de estructuras conceptuales también llamadas ideologías. Esto es: el conjunto de narrativas que tomamos como ciertas y que sostienen nuestras creencias sobre quiénes somos, cómo es el mundo en que vivimos, qué orden y razón subyace en los eventos y observaciones cotidianos. Le llamamos “realidad” ese conjunto de creencias. A menudo estamos dispuestos a enemistarnos con seres queridos, terminar relaciones o aferrarnos a opiniones con intensidad vital antes de cambiar de visión de mundo. Esta “red de creencias” (web of belief, como les llama el filósofo William van Orman Quine) no nos las inventamos, son parte de convenios que nos preceden en tiempo y espacio y son compartidas por los seres que nos rodean, acuerdos culturales que nos llegan a través de interacciones familiares, medios de comunicación masiva, centros religiosos y educativos y con frecuencia y poderosamente, de forma subliminal y subconsciente. Son las premisas con que juzgamos nuestras experiencias y construyen el fundamento de nuestra identidad. El problema es que la historia oficial, esa que le da sentido a nuestra vida y que contesta nuestras preguntas más apremiantes es solo eso, una historia, no la realidad. Les confieso aquí que filosóficamente yo soy una realista. Lo que eso quiere decir es que entender cómo es que las cosas son conlleva un esfuerzo extraordinario, pero precario. Y aquí la ciencia más estricta me sostiene. Y es que, fundamental a la ciencia, las cosas no son como parecen ser. Por eso le llamamos a las certidumbres científicas “teorías”. Apostamos con todo nuestro entendimiento a que lo que “descubrimos” es así, pero hemos aprendido que toda teoría es contingente a una mejor explicación. Es más, hasta nuestra manera de observar y describir los sucesos se transforma con cada nueva explicación. En vez de ver para creer más parece que creemos para ver. ¿Qué sostiene una persona realista? Que mi mejor teoría sobre la naturaleza del mundo es temporera, que estoy dispuesta a abandonarla si ese mundo me ofrece evidencias que no

coinciden con mis aferrados y amados puntos de vista. Y que debo vivir constantemente con un interés apasionado, una curiosidad arrolladora, un compromiso inquebrantable que, si el mundo y mi visión están en conflicto, voy a abandonar mis opiniones más arraigadas, me voy a tirar al vacío porque lo que importa no es lo que yo creo, sino lo que ES. Lo que tengo como creencia es mi mejor explicación. Solo eso. Me declaro profunda y socráticamente ignorante. Lo que vengo a compartirles es mi mejor apuesta, solo eso. Esto entonces nos lleva al cuestionamiento de la historia oficial. ¿Qué es la “historia oficial”? en nuestro caso le llamamos “civilización occidental”. Son aquellas narrativas que compartimos, como ya dije, y que nos llegan por todos lados. No es que no contengan amplias variantes y contradicciones, pero en general, nos dan un andamio formativo, unas guías para saber quiénes somos y cómo debemos vivir. La cultura en la que participamos y que comparten los medios de comunicación, los políticos, los científicos e intelectuales que escriben los textos que leemos comparten una visión de mundo coherente e identitaria. Para propósito de esta ocasión voy a ilustrar lo antes dicho con tres ejemplos específicos sacados de cursos que he desarrollado a través de mi vida académica: humanidades, filosofía de la ciencia e historia de Puerto Rico. Comencemos por el tema de las humanidades y su versión oficial, civilizaciones de occidente. “Occidente” es un término relativo; significa “oeste” en oposición a “oriente”, que significa “este”. Por lo tanto, es el punto de referencia desde el cual Europa se ubica con relación a Asia. Sin embargo, a partir del siglo XV, varios países de la Europa occidental (España, Portugal, Francia, Inglaterra y Holanda) invadieron distintas partes del planeta imponiendo su ideología en los confines del mundo, por lo que “cultura occidental” se transformó de un término geográfico a uno ideológico. Podemos enumerar una serie de características de esta forma de organizar la “realidad”. Comencemos por tres: eurocéntrica, antropocéntrica y falocéntrica. Es eurocéntrica porque solo considera conocimiento legítimo aquello que proviene, ya sea de Europa o bien de países del primer mundo colonizados y habitados por descendientes de

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Política y sociedad

europeos. Esto implica un tipo de racionalidad (o lo que significa “tener la razón”) basada en el materialismo científico, el empirismo, el capitalismo como base económica de la riqueza, la fe en el progreso ascendente de la historia humana y el mito de la democracia como ideal de gobierno. Es antropocéntrica porque coloca a los seres humanos al tope de la pirámide de la vida, separándonos en clasificaciones obvias para nosotros, pero altamente cuestionables para otros pueblos: humano, animal, vegetal, mineral. Es falocéntrica porque presenta a la actividad humana como fundamentalmente masculina, en detrimento de las aportaciones y perspectivas de la otra mitad de la población. A pesar de las intensas luchas para lograr la paridad de empleo, sueldo y participación en el poder, las mujeres todavía estamos bien distantes de la igualdad necesaria para vivir en una sociedad equitativa. Además, esta visión se apropia de saberes y descubrimientos de otras partes del planeta. En su libro El nuevo órganon (1620), sir Francis Bacon afirma desde la ignorancia que la grandeza de Europa le dio a la humanidad la imprenta, la brújula y la pólvora. Pero es a China a quien le debemos la invención de la pólvora, la brújula, el papel y el papel moneda, la imprenta, aleaciones del bronce, la seda, la porcelana, el sismógrafo y el reloj; de la India vienen los números que llamamos arábigos, la invención del cero y de la trigonometría, el algodón, y el hilo, el ajedrez, el uso de los botones y de la rueda y la invención del champú; los persas nos enseñaron estrategias médicas curativas y el diseño de hospitales; de Egipto viene el teorema de Pitágoras 1,300 años antes que el del griego, la cirugía y la geometría; los mayas tienen un calendario muy superior al nuestro así como descubrimientos astronómicos; de África provienen aleaciones de hierro de hace 3,000 años que no se oxidan y no olvidemos que Egipto está en África; los árabes fueron los grandes diseminadores de los conocimientos de la antigüedad a través de las primeras universidades globalizadas. Para creer que Europa es el ombligo del mundo debemos darle la espalda al hecho de que lo que valoramos como europeo fueron aportaciones de culturas que ellos designan como negras y marrones, hechas en momentos en que esas razas “blancas” estaban sumidas en la ignorancia y la falta de aseo. 22 / REVISTA CRUCE: CRÍTICA SOCIO-CULTURAL CONTEMPORÁNEA


Fundamental a esta visión es su interpretación de la historia como un desarrollo progresivo que culmina en Europa y sus colonias y propone que el origen de Europa se remonta a los griegos y luego los romanos, fundadores de la cultura clásica. Examinemos brevemente el arché de esta visión. Arché, del griego, significa tanto esencia como origen—si quieres saber lo que algo es, examina cómo empezó. Los cursos de humanidades comienzan con lo que se llamó filología y luego estudios clásicos. Estos cursos se integran al currículo educativo en la Alemania de finales del siglo XVIII y principios del XIX. Varios intelectuales, entre ellos Johann Joachim Winckelmann, comienzan a trazar su linaje cultural a partir de Grecia como parte de un proyecto ideológico portentoso: la creación de un imaginario en el que la historia le deparara a las razas blancas —llamémosles arias— el dominio del conocimiento racional que desemboca en saberes científicos (léase verdaderos), la tecnología —esa indubitable medida del progreso— y el control político, destino manifiesto debido a su evidente superioridad racial y cultural. En su libro The Classical Archaelogy of Greece, el reputado clasicista de la Universidad de Stanford, Michael Shanks explica: Para Winckelmann y muchos pensadores posteriores, la Grecia antigua fue un pináculo cultural. La idealización de Grecia fue desarrollada a través del siglo XIX por el rigor sin igual de la erudición clasicista alemana (...) La educación fue un componente crucial a la ideología política prusiana (...) Los griegos fueron encumbrados más allá del criticismo histórico (...) Y así se propuso que esta Grecia (idealizada) fue realmente el origen de Europa... Esta visión presupone que el mundo heleno (que incluía la Grecia continental, la peninsular, el archipiélago del Egeo, la Magna Grecia, las colonias del norte de África, de Asia Menor y del sur de España) era un mundo cerrado, ensimismado, sin aprecio o emulación hacia los pueblos que nos dieron la escritura, la rueda, la astronomía, la geometría, las velas de navegar, los objetos de más exquisita confección y codiciada belleza, los sistemas de riego, alcantarillado y acueductos y las pirámides. Toma por dado también que los NOV 2023: CONSTELAR / 23


Política y sociedad

griegos, una cultura marina, a diferencia de las grandes civilizaciones más antiguas que ellos— Mesopotamia, Egipto, la India—, asentadas en las laderas de los ríos, estuvieron desconectados a través de los siglos de los pueblos llamados “marrones”. También soslaya que Héllas perteneció, hasta principios del siglo XX, a un mundo medioriental, parte del imperio otomano. La integración de los cursos de humanidades al currículo universitario es entonces, desde este periplo histórico, un acto político a través del cual los que dictamos dichos cursos nos convertimos en transmisores pasivos y acríticos de una ideología diseñada desde la demagogia y la propaganda. Le damos una voz a la vez parcializada y totalizante a un proyecto ideológico diseñado para convencernos de la superioridad de la producción cultural de las razas blancas sobre cualquier otra aportación del planeta. Asistimos y facilitamos el silenciamiento del resto de la humanidad. En el contexto de Puerto Rico, de nuestra herencia indígena y africana, aprendemos a llamar a la diferencia como bárbaros, son aquellos que vemos como “el otro”. Curiosamente asumimos la voz del conquistador al relatar nuestra historia. De esta forma nuestros estudiantes entienden perfectamente el mensaje: para ser parte de la clase “educada” debemos mutar a ser culturalmente europeizados. Se propone también que, desde la fundación de las primeras ciudades (de ahí el término “civilización”) hemos experimentado un desarrollo progresivo del conocimiento hasta el momento actual. La civilización occidental se nos presenta como culminación de las capacidades humanas, es más, es la medida de quiénes somos y quiénes podemos llegar a ser. La historia de nuestra especie antes de la fundación de las primeras ciudades carece de interés e importancia para el estudio de quiénes somos, con la excepción de los campos de arqueología y paleoantropología. Celebramos el paso de los cazadores-recolectores al de los agricultores sin examinar los efectos desastrosos de la agricultura para el medioambiente, de espaldas a formas milenarias sostenibles. Hemos designado términos despectivos para seres que no viven como nosotros: salvajes los que

recogen de la abundancia de la tierra, primitivos los de cultura tribal y solo civilizados los que viven en ciudades. Y pensamos, sin fundamento alguno, que la gente que vivió en el pasado remoto no tiene nada que aportar a nuestro bienestar actual. Pasamos por alto la destrucción del medioambiente y la extinción irremediable de miles de especies de plantas y animales y descartamos los conocimientos profundos de botánica y zoología que le permitieron a nuestros ancestros vivir en este planeta sin dejar huella de sus pisadas, respetando la vida en todas sus formas (lo que hoy llamamos biocentrismo), ya que estaban convencidos de que todo tenía vida y sentimientos, lo que hoy algunos llaman animismo, una creencia que yo comparto. Quiero examinar aquí término “progreso” críticamente, ya que es uno de los puntos ciegos de nuestra ideología. Entendemos por progreso la creencia de que el futuro siempre será mejor que el presente, que sabremos más cosas, que tendremos tecnologías más avanzadas. La experiencia de ver la tecnología y conocimientos en el pasado remoto entra en conflicto con la visión de que el futuro nos asegura adelantos incuestionables. Es a esto lo que se refiere la crítica al “progresivismo”. Les propongo que una visión histórica más certera es la verla como disrupciones y olvidos, no como un desarrollo lineal. Es la historia como ruptura. Lo que esto quiere decir es que culturas del pasado podrían tener conocimientos que luego se perdieron. Algunos pueden haber sido recuperados, otros todavía los desconocemos. El éxito de una cultura depende del bienestar que sus prácticas les brindan a sus miembros. Si esto se acepta, la vida en las ciudades, la que llamamos “civilización” no es la única manera como podemos disfrutar de prosperidad o felicidad. Es más, apreciar los saberes de culturas distintas a las nuestras nos puede indicar soluciones a los problemas que hemos creado con nuestra conducta descalabrada que ha puesto en peligro el ambiente y las especies del planeta. Concretamente, veamos un ejemplo de una historia oficial contrastada por datos de investigadores que reflejan una versión muy

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distinta a la aceptada como cierta en nuestra cultura. Se trata de quiénes son los cazadoresrecolectores. Denominados como “salvajes”, se nos dice que vivieron en el comienzo de nuestra evolución como especie y que los pocos que quedan sobre el planeta son atrasados e ignorantes. Nos dicen que vivieron de forma precaria, alimentándose de lo que encontraban ya que desconocían la relación entre semilla y planta; vagaban nomádicamente buscando alimento, siguiendo las rutas de los animales que cazaban, semidesnudos cavernícolas de escasa inteligencia que se comunicaban con gruñidos. Más recientemente descubrimientos arqueológicos han revelado que no fueron los sapiens los que dominaron el fuego, sino nuestros ancestros homo erectus hace 250,000 años. Que la fabricación de telas y adornos corporales se la debemos a especies que nos precedieron, como los neandertales—con quienes hicimos el amor y procreamos descendencia—. La última vez que mutó el cerebro del homo sapiens sapiens fue hace entre 120,000 a 100,000 años. Lo que quiere decir que nuestra capacidad intelectual y técnica no ha variado por miles de años. Tomemos el caso de los aborígenes australianos, quienes poblaron Oceanía hace 65,000 años, lo que hace a estos

pueblos la cultura más antigua del mundo que sobrevive hasta nuestros tiempos. ¿No creen que se requiere unas destrezas extraordinarias para alimentarse, poder transitar por ese gigantesco territorio desarrollando formas de comunicación a vastas distancias a través de eficaces senderos y la codificación de su pasado a través de historia una oral certera? Pero examinemos con más detalle quiénes son los cazadores-recolectores. En todos los experimentos de formas de vida que hemos practicado los humanos, siempre se ensayan variantes diversas, los cazadores-recolectores no son diferentes. Hay sociedades donde las mujeres cazan y los hombres recogen; donde ambos mujeres y hombres comparten esas funciones, pero en la gran mayoría de ellos las mujeres recogen y los hombres cazan. Y es lógico que las tareas de recoger son más apropiadas para las mujeres, que las pueden hacer rodeadas de niños o durante el embarazo, mientras que la fortaleza física propia de los hombres propende al éxito de la cacería. No podemos comparar la forma de vida de los cazadores del presente con la de las sociedades del pasado, cuando la tierra era mucho menos poblada y cuando prevalecían los bosques. Una tierra con frutos y animales

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Política y sociedad

abundantes y amplios terrenos generó una vida grata y mayormente pacífica. En su ensayo “El peor error en la historia de la raza humana”, el historiador Jared Diamond documenta estudios arqueológicos que revelan que se puede distinguir de restos humanos si pertenecían a agricultores o a cazadores-recolectores, siendo los huesos de estos últimos los más saludables en cuanto a la condición de fragilidad, caries, promedio de vida y diferencias entre sexos. Un cazador recolector gasta alrededor de cuatro horas diarias para obtener una dieta de 2,500 calorías, lo que le tomaba diez horas a un agricultor del neolítico. Hay algo importante que explicar aquí. Si las mujeres eran las que, en la mayoría de los casos, recolectaban plantas, ¿Quiénes fueron las primeras que se percataron de la relación entre semilla y planta? ¿Quiénes fueron las que desarrollaron pociones de plantas medicinales (y por lo tanto las primeras curanderas)? ¿Quiénes descubrieron los efectos psicofísicos de plantas alucinógenas (y por lo tanto las primeras chamanas)? La observación e interacción con el universo de la botánica las llevó a desarrollar variedades de incremento en sabor, valor nutritivo y tamaño, algo de gran provecho para generaciones subsiguientes de agricultores. La diferencia entre estos y aquellos era que las recolectoras practicaban la horticultura— propagaban aquellas plantas y árboles endémicos que preferían tanto ellos como los animales que cazaban—, a quienes tenían más próximos si los atraían con el alimento necesario. Hay que añadir la evidencia arqueológica de la producción de exquisitos textiles confeccionados por mujeres, tema para el cual el espacio de este ensayo no me permite. La diferencia importante entre esta forma de subsistencia y la de los agricultores es que la recolección es una forma sostenible y no invasiva de alimentarse. Así vivieron por miles de años sin degradar el ambiente en que vivían, mientras que la agricultura es la primera gran catástrofe ambiental acometida por los humanos. La agricultura es un fenómeno gramíneo, tanto para los humanos como para los llamados animales “domesticados” (esclavizados). Todos los cereales fundamentales para la agricultura son hierbas: el trigo, el arroz, el maíz, el mijo, la avena, la cebada y el centeno serán los monocultivos

que suplantarán una dieta rica en más de 200 distintos tipos de alimentos. Hemos heredado en nuestra cultura la adicción a los carbohidratos que comieron nuestros ancestros. Para la siembra de estas cosechas fue necesaria la devastación, por fuego intensional o por tala, de inmensos bosques prístinos inadecuados para los amplios terrenos necesarios para el cultivo agrícola. Lo que sigue es una lista de errores conceptuales sobre la vida de los cazadores-recolectores: 1. Eran nómadas—la evidencia arroja que vivían en amplios territorios (la población era otra) en los que transitaban por temporadas. Nunca agotaban los recursos alimentarios ya que tenían que compartirlos con otras especies. 2. Vivían una vida corta y precaria—El promedio de vida y los niveles de salud eran muy superiores al de los agricultores contemporáneos a ellos. 3. Vivían en grupos pequeños—la población dependía de los recursos disponibles en ese lugar y se ha descubierto que podían llegar hasta mil personas en áreas de viviendas fijas. 4. Eran salvajes ignorantes—tenían (y tienen) conocimientos sofisticados de plantas medicinales y estrategias de gran efectividad médica (que las grandes farmacéuticas aprovechan hoy en día). 5. En su mayoría eran culturas igualitarias separadas por funciones, no por jerarquías. Al ser las mujeres responsables de aportaciones indispensables para el bienestar del grupo, el poder era compartido; a menudo podían ser jefas o ser parte activa del consejo de ancianos. 6. Construían viviendas, se vestían con hermosas telas y pieles, compartían cantos, rituales e historias de gran belleza que servían de base identitaria. Creaban objetos con los que adornarse, algunos se tatuaban, se peinaban con complejos diseños y es posible que desarrollaran dibujos que funcionaran como escritura. 7. Preferían la diplomacia a la guerra, ya que no practicaban la territorialidad: no pensaban que fuera ventajosa la conquista de territorios ajenos a los milenarios que guardaban los huesos de los ancestros.

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De hecho, a menudo los huesos familiares demarcaban el límite del territorio. 8. Desarrollaron cualidades identitarias diferenciadas: “nosotros somos los que nos vestimos de esta manera, hablamos de esta manera, adoramos a estos dioses particulares, celebramos los rituales de forma distinta a otros, vivimos en este lugar, etc.” 9. Practicaban la adoración de la naturaleza, por lo cual el concepto de propiedad privada les era ajeno. “No soy dueña de la tierra, al alimentarme y sostener mi vida, pertenezco a ella.” 10. Eran culturas frugales. 11. Hasta la década de los 1960’, la mayor población del planeta vivía como cazadores-recolectores, según arroja el simposio y libro Man the Hunter (1966). 12. No podemos comparar la vida de los cazadores-recolectores del presente con la de la prehistoria, ya que estos fueron arrinconados a espacios donde los agricultores no querían vivir. Sin caer en una versión simplista del noble salvaje, les propongo entonces que hay mucho que aprender de estas formas de vida, nosotros que vivimos en una sociedad consumista, beliguerante, que está depredando la abundancia de la tierra a una rapidez exacerbada, tanto que nuestra presencia ha dado lugar a una nueva era, en Antropoceno. No propongo aquí que regresemos a “la época de las cavernas”, como se le llama equivocadamente a este periodo de forma despectiva, pero sí entender que el pasado remoto tiene mucho que enseñarnos, si nos abrimos a esas valiosas lecciones y conocimientos arcanos. Ese mismo periodo nos dio Göbeklitepe (10,000 aec) y Çatalhöyüc (7,000 aec) en Turquía, innumerables y prodigiosas pinturas rupestres alrededor del planeta y el observatorio astronómico de Nabta Playa en Egipto, centro donde se congregaban anualmente los cazadores recolectores de regiones distantes para observar las estrellas y vaticinar predicciones hace 7,000 años. El segundo caso que quiero presentar ante ustedes es la base filosófica trabajada en el curso de Filosofía de la Ciencia y en el de

Principios Filosóficos de la Bioética. Thomas Kuhn, el influyente historiador de la ciencia, famoso por su seminal libro de 1962 La estructura de las revoluciones científicas acuñó el término “paradigma” para designar el modelo conceptual que le da estructura o forma a nuestras teorías científicas sobre el orden del mundo. Años después, en el 1988, el filósofo y físico Fritjof Capra publica otro libro puntual: Turning Point, (El punto de inflexión) en el cual anuncia que estamos en los albores de un cambio de paradigma monumental, no solo en la ciencia, sino que en la conciencia global. En 1997 publica The Web of Life (La trama de la vida) para desarrollar exactamente en qué consiste este cambio. Trataré de explicar, de la forma más concisa y clara esta monumental transformación que ya se está percolando en las más rigurosas teorías científicas. En el pasado—digamos en la Edad Media—, la religión era la institución a quien le otorgábamos autoridad para contestar las preguntas más apremiantes: de dónde venimos, adónde vamos, quiénes somos, cómo es el mundo, cuál es nuestro lugar en el orden de las cosas. La iglesia católica nos daba todas las respuestas a través de los libros sagrados, rituales religiosos y el ejemplo de los santos. Para el siglo XVII se abre un portal a un nuevo mundo conceptual: la razón. No fue sin escándalo de los prelados de la iglesia y a riesgo de la ferocidad de la inquisición que Descartes y el paradigma mecanicista se impuso. Dicha visión sostiene que el todo es la suma de sus partes, por lo que el mundo funciona como un reloj. Para el siglo XVIII la Ilustración se había abierto a la investigación empírica, o sea, el nacimiento de la filosofía natural, ahora llamada ciencia, disciplina que descansa en la autonomía racional del individuo. Kant proclamó desde una nueva invención, el periódico, que “la Ilustración es la salida de la minoría de edad en la cual autoculpablemente nos hallamos”. El desarrollo de conocimiento queda así depositado enteramente en nuestras manos. Esta nueva ciencia descansa en una premisas materialistas: para fines científicos, solo existe la materia. El controvertible biólogo inglés Rupert Sheldrake enumera en su libro Science Set Free los diez principios que sostienen el paradigma científico: 1. La

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www.youtube.com/watch?v=Y3uYk0SAnKM

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programada a través de ADN y las leyes evolutivas 2. La materia es inconciente- las plantas, los animales y los minerales no tienen conciencia propia, el fenómeno de la conciencia es un atributo únicamente humano 3. Las leyes de la naturaleza son fijas, esto desde el Big Bang 4. La cantidad de energía que hay en el universo es constante 5. La naturaleza no tiene un propósito y carece de intensión 6. Herencia biológica-el mapa que produce un ser vivo se aloja en sus genes 7. La memoria se aloja en el cerebro y se compone de proteinas y neuronas 8. La mente se radica en el cerebro, un centro superior, asiento de la conciencia 9. La telepatía es imposible (por #8) 10. Solo la medicina mecánica-alopática funciona, todas las curaciones ajenas a esta práctica son efectos placebos La falta de espacio no me permite explicar estos puntos uno por uno, solo quiero ofrecerles ejemplos de propuestas distintas a la mecanicista, lo que hemos de llamar el paradigma sistémico. Si para la visión mecanicista todo está individualizado, el holismo o visión sistémica, propone que todo es una sola cosa, que el universo es una red interpenetrada en la cual los sistemas complejos están conectados en redes de retroalimentación. Afirma que el todo es más que la suma de sus partes, lo que implica una estructura compleja emergente. Esto es, que los niveles de complejidad propenden a la aparición de nuevas características. (Pensemos en que un grupo de átomos crean un elemento, un grupo de elementos crean moléculas, un grupo de moléculas crean compuestos o macromoléculas, que juntas crean un tejido, un grupo de tejidos crea un órgano, un grupo de órganos crea un organismo, un organismo es parte de un sistema.) Tomaremos dos ejemplos para ilustrar esto: comencemos por el del árbol. ¿Qué es un árbol? Si lo contestamos desde la perspectiva mecanicista, un árbol es un individuo, miembro de la biota vegetal, compuesto de raíces, tronco, ramas y hojas. No obstante, si lo miramos desde el paradigma holístico, un árbol es un nódulo

que conecta de forma interdependiente con el mundo de los pájaros (a los cuales alimenta y en retribución poliniza), la lluvia (ya que es la humedad de los árboles lo que baja como lluvia), la atmósfera (porque exhalan oxígeno al ambiente), los hongos (a los que alimentan y a su vez les sirven de red de comunicación con otros árboles). También están conectados con la industria de muebles, la fabricación de casas, el mundo del papel, de nuestra alimentación y muchas cosas más…Sabemos que esto es así porque si eliminamos los árboles del planeta… ¿qué pasaría? Podemos saberlo al observar lugares donde ese el caso, como los desiertos, las tundras y las estepas. Un ejemplo oportuno lo tenemos en las mesetas áridas de Castilla, cubierta antes de bosques interminables, talados todos para el pastoreo de ovejas. El otro ejemplo es el automóvil. Si lo vemos desde la perspectiva conocida, un carro es una máquina de transportación que tiene ruedas, carrocería, motor y sistema eléctrico. Pero si lo miramos de forma sistémica, un carro es un nódulo que une el desarrollo urbano (y que permite un gran desacierto, el desparrame suburbano), las carreteras (y con ellas el mundo del cemento y el bitumul), el petróleo (con los efectos de calentamiento global), los centros comerciales y el terreno agrícola (ya que los mejores terrenos ahora se usan para parquear los carros), la destrucción del compartir comunitario, la comodidad de la movilidad desde la puerta de tu casa. Si queremos saber si esto es así, elimina el automóvil y nos percataremos de la red que une a todos estos factores. A la raiz de este nuevo paradigma sistémico está la unidad de todo lo que existe. Habitualmente pensamos que somos individuos independientes y separados, pero si cavilamos con un poco más de atención a la forma de ser del universo, nos percatamos que vivimos en un todo inseparable e interdependiente. A continuación les menciono algunas de las conclusiones a las que ha llegado la ciencia actual: 1. Somos polvo de estrellas—los componentes de nuestro cuerpo se formaron en supernovas que murieron y que cocinaron todos los átomos en los NOV 2023: CONSTELAR / 29


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elementos que ahora conforman nuestro cuerpo. El aire que respiramos es el aliento que nos dejaron seres que con su presencia transformaron en benéfica las atmósfera que respiramos. La “naturaleza” está en nuestro cuerpo porque, es el alimento que consumimos para crecer y sobrevivir. Las partículas entrelazadas están unidas en una relación no-localizada que es simultánea y no está circunscrita a la velocidad de la luz—la distancia no existe. Ocurren cuando se crea una unión especial entre ellas de tal manera que lo que le ocurre a una afecta a la otra, esto sin importar la distancia que las separen. La materia, según la hemos conceptualizado, no es una forma correcta de entender la existencia de las cosas. (naturaleza del átomo/teoría de las cuerdas) Vivimos en un multiverso; es posible que lo que existe es infinito. La tierra en que vivimos está viva—Gaia— todo lo que existe tiene vida. Si todo es energía, la naturaleza de las cosas es sutil: no podemos reducir lo que existe en términos de biota y abiota; la inteligencia es una propiedad de la energía.

El tercer caso que quiero traerles nos trae a Puerto Rico. Me referiré a dos momentos de nuestra historia: el periodo precolombino y, más recientemente, el transcurso del siglo XIX. Comenzaré por evocar la esquela que anunciaba la muerte de Mark Twaine, el escritor humorista estadounidense, quien respondió al periódico con un comentario lacónico “las noticias de mi muerte han sido grandemente exageradas”. Así también las noticias de la extinción de los taínos han sido exageradas, pues la realidad es que la mentada desaparición de nuestros ancestros nunca ocurrió. Comenzando hacia el 1994 hasta el presente un estudio genético sobre la presencia indígena en la población de la Isla, el Dr. Martínez Cruzado, profesor de ciencia de la UPR Mayaguez […] hipotetizó que podría encontrar mtADN indígena en puertorriqueños con

características físicas semejantes a los nativos. Martínez Cruzado no se había equivocado, pero sorprendentemente encontró que el mtADN indígena estaba presente en un alto porcentaje de puertorriqueños sin importar su físico. Estos hallazgos motivaron a la Fundación Nacional de Ciencias (NSF en inglés) a financiar su proyecto. Utilizando una muestra representativa de la isla se encontró que el 61% de los puertorriqueños posee un mtADN de origen de madres indígenas. Esta proporción sube a 72% en las dos terceras partes de la isla que queda al oeste del Río La Plata, pero, interesantemente, no se halló un porcentaje mayor al centro de la isla.” (Ciencia PR 2011). La distribución genética de la línea materna de este estudio fue inesperada:11.5% europea, 27.2% africana y 61.3% indígena. Si lo tomamos por la línea paterna, el resultado es 64% europeo, 21% africano y 15% indígena. Eso lo que indica, sin lugar a duda, es la pervivencia de nuestra herencia taína hasta nuestros días. ¿Cómo puede ser? Lo primero que hay que traer a la mesa es que la mentalidad colonial que ha prevalecido en nuestra historia ha creado las condiciones de desinformación indispensables para la permanencia de una conquista. Hemos confiado, como palabra objetiva y verdadera, el recuento hecho por los cronistas españoles y demás empleados de la corona. Hemos permitido que nos definan aquellos que nos desprecian, actitud necesaria para el dominio y la explotación. En Puerto Rico, esta narrativa que justifica y explica el control de una etnia sobre otra tiene una antigüedad de 500 años, compárese esto con los 6,000 años desde la llegada de los primeros pobladores. El famoso “encuentro de las dos culturas” se ha codificado y reproducido a través de relatos sobre los orí genes de los indígenas que encontró Colón cuando “descubrió” América. Aprendemos desde pequeños sobre los taínos, s e n o s enseña que fueron buenos, dóciles, ingenuos, supersticiosos y fácilmente subyugados por las armas, la bravura y la férrea voluntad de los europeos.Luego de la conquista, en poco tiempo fueron aniquilados ya que eran de constitución

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débil y enfermiza; de su presencia quedan uno que otro nombre de pueblos en la Isla y una que otra palabra en nuestro vocabulario. Llamamos nuestra isla “Borinquén”, vocablo tierno que usamos cuando sentimos amor patrio y afirmamos, desde el sello del Instituto de Cultura Puertorriqueña en las ubicuas ferias de artesanía, que somos la nación de las tres culturas: la indígena, la africana y la española. Así el taíno adquiere relevancia de identidad nacional, símbolo vacío y folcrorizado, si le negamos sobrevivencia vital en la formación de nuestra cultura. Hacia 1880 en Guayanilla, La india Juana, una anciana casi centenaria recibía extremaunción de manos de su confesor, el Padre Nazario. En su lecho de muerte le confiesa que ella es la última descendiente del cacique Agüeybaná. Como tal, ella es la custodia de un tesoro enterrado que le encomienda al cura. Incrédulo, no quiere faltar a una promesa sagrada y cuando escarba en el sitio indicado, su sorpresa fue encontrar 800 petroglifos indígenas, lo que se llamará “la biblioteca de Agüeybaná”. Este tesoro quedará bajo la custodia de la Iglesia Católica hasta la fundación del Instituto de Cultura y será don Ricardo Alegría el responsable de la protección y estudio de este patrimonio nacional. Al principio se acusa al Padre de fraude y se descarta la importancia de este hallazgo, pero después de estudios llevados a cabo por importantes universidades de Estados Unidos (Cornell, Harvard, Brown, Yale) se autentican las piedras como antiguas, pero se afirma que los taínos no tenían la sofisticación para tener escritura y se afirma que las piedras son, entre otras teorías, de origen celta. Lo que implica el hallazgo de que los taínos tenían escritura es que estaban a un nivel superior al descrito no solo por cronistas españoles y luego estadounidenses (recordemos a Rouse), sino que también el desprecio y desestimación de la cultura indígena en la isla es algo que nuestra propia mente colonizada asume como cierto. Actualmente el arqueólogo Reniel Rodríguez Ramos se ha dedicado a su estudio. Lo que sigue, a falta de tiempo para desarrollar cada punto, es una lista de hallazgos que recientes historiadores que no parten de la historia

oficial para investigar nuestro pasado, han descubierto: 1- Restos, en Juana Díaz, de un edificio techado del grande de un parque de pelota, lo que evidencia conocimientos matemáticos de estructura arquitectónica. Edificios similares todavía sobreviven en Venezuela y Colombia. (Agamenón Gus Pantell). 2- Los taínos eran gente de mar, con gran movilidad tanto por el Caribe como por el Atlántico, navíos con capacidad de hasta 120 personas y relaciones familiares en varios puntos de la región, particularmente la isla de Haití, llamada La española por los conquistadores. 3- Crearon observatorios astronómicos y podían predecir los huracanes con hasta cinco días de anticipación. 4- Las mujeres taínas tenían una posición igualitaria. Participaban en el juego de pelota, eran bohíques y cacicas, el poder del cacicazgo se transmitía a través de la línea materna. 5- Boriquén significa “la tierra de los valientes”. Pero de entre todas las formas de minusvalorar a nuestros indígenas, la ceguera mayor es el malententendido de los españoles con relación a su aparente “debilidad de carácter”, los que el Padre las Casas llamaría “dóciles, humildes y pacíficos”. Una interpretación más compleja nos la ofrece el etnohistoriador Jalil Sued Badillo en su libro Agüeybaná. Allí se propone que los taínos favorecían la diplomacia sobre la guerra y tenían grandes destrezas para la paz, tales como la creación de consenso y la ceremonia del guaitiao. A menudo se nos habla de la necesidad de crear una cultura de paz, pero en realidad la nuestra es una sociedad guerrera, con la competencia a la raíz de las transacciones humanas. Puede que nuestro esfuerzo por lograr acuerdos nos lleve a la democrática “la mayoría manda”, pero no esperemos mucho más. Bien distante de este modelo, los taínos cultivaban, desde la niñez, NOV 2023: CONSTELAR / 31


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el consenso. Este proceso requiere que hasta que todo el grupo no esté igualmente de acuerdo, no se puede llegar a una decisión. Es necesario entonces que el grupo asuma la buena voluntad de los participantes; que cada uno sepa de antemano que algo de lo que quiere lo va a conseguir, pero también que algo ha de ceder. Y de indispensable importancia, que todos digan la verdad. La imposibilidad de mentir fue algo que los españoles convirtieron en arma de guerra, pues la mentira era y es una estrategia válida tanto para ellos como para nosotros, sus herederos. Pero los taínos creían que la mentira era impensable, pues no tenía vida, mientras que la verdad poseía un poder vibratorio real. ¿Quién quiere llevar un muerto en la boca? La palabra dada, por lo tanto, era base de acuerdos finales. Esto no quiere decir que no hubiese desacuerdos o reyertas insalvables. Cuando esto ocurría, recurrían a la ceremonia del guaytiao, “amigo” en arahuaco, su lengua. En el transcurso de la ceremonia, los contrincantes iban asumiendo la perspectiva del contrario hasta que, al final, llegaban a identificarse de tal manera que intercambiaban los nombres. De esta forma el conflicto se disipaba porque cada cual defendía la posición del otro. Se sabe que Agüeybaná el Bravo celebró infructuosamente esta ceremonia con Juan Ponce de León, por lo cual se convirtió en el Cacique Juan, mencionado con frecuencia como el líder de los caribes, a los que los españoles veían como guerreros feroces. Evidentemente muchos taínos se refugiaron con sus mortales enemigos y crearon pactos colaborativos de guerra de guerrillas (es este el origen del término) por aquello de que “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”. Por otro lado, el acto taíno de declaración de guerra, o guasábara, era iniciado con una acción irrevocable: la captura y muerte de uno de los enemigos, como fue el caso famoso de Salcedo. Bien sabían los taínos de la mortalidad de los invasores, a los que nunca vieron como dioses, pues las noticias de los que perecieron en La Española durante la navidad del 1492 les había llegado con amplia anterioridad. (La invasión de Boriquén ocurre en el 1509.)

Y llegamos a la última parte de esta charla. Quería dejar lo más impactante para cerrar nuestro encuentro. En mis cursos de Historia de Puerto Rico comenzaba siempre por un texto absolutamente indispensable para todo estudiante puertorriqueño, se trata de Retrato del colonizado, del judío tunecino Albert Memmi. Escrito en el 1957, en medio de la guerra de independencia contra Francia. Memmi lo escribe para hacer conscientes a sus compatriotas (y como parte de un frente de lucha que incluyó a Marruecos y Algeria) de que para lograr la liberación deben comenzar por emanciparse de la mentalidad del colonizado, que ha estado a la raíz del dominio de Francia en el norte de África. Para sorpresa de muchos, lo que Memmi detalla no solo se refiere a ellos; es algo común a todos los que han sobrellevado el impacto prolongado de la invasión por otra etnia (que se piensa superior) y el subsiguiente dominio no solo de su territorio, sino también de sus mentes. Les menciono algunas de las características del colonizado identificadas por Memmi: 1. Se piensan incapacitados para resolver sus propios problemas. 2. Es vago, en contraste con el conquistador, que es trabajador y eficiente. 3. Es débil y requiere protección—la cultura del invasor es superior (amor al colonizador y odio a los suyos). 4. El colonizador es bueno y generoso, los que no lo reconocen son unos ingratos. 5. Los colonizados “son todos iguales”— se caracterizan genéricamente (son todos vagos, todos fiesteros, todos de limitadas capacidades). 6. Identifican “libertad” como movilidad, no como soberanía, pero se celebra la soberanía del conquistador. 7. Sufren una educación mediocre en la que no se les enseña su historia— desconocen de su pasado y de los que han luchado por la liberación del país.

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8. Buscan asimilarse a la cultura del conquistador, pero es rechazado como inferior. Sé que a muchos esta lista les será familiar. Hasta podemos admitirla como descriptiva de nuestra situación actual. Como el tema principal de mi conferencia es “la deconstrucción de la historia oficial”, pasaré a darle un ejemplo que contradice nuestra creencia de que somos muy pequeños y no podemos valernos por nuestros propios medios. En el 1811 España estaba invadida por Napoleón (a partir del 1808) en la persona de su hermano José, llamado despectivamente “Pepe Botella”. El rey Fernando VII (el rey felón) residía prisionero en el sur de Francia, lo que oportunamente facilitó un gobierno parlamentario (Las Cortes de Cádiz) y una nueva constitución que le daba paridad representativa a las colonias. México experimentó su primera gran rebelión, el Grito de Dolores al mando del Cura Hidalgo, comienzo de lo que luego fueran Las Guerras por la Independencia (1811-1825). Aunque esa primera impronta la perdieron, los mexicanos lograron prohibir la exportación de su plata, el situado, hecho que había subsidiado la economía de muchos territorios, entre ellos la de Puerto Rico. En arroz y habichuelas, mi gente, nos quedamos de un día para otro sin “fondos federales”. Cádiz trató de buscarle remedio a esta situación quitándole al gobernador de la Isla (un puesto corrupto desde sus inicios) el manejo del presupuesto al crear un nuevo puesto paralelo, la intendencia. Envía un muchacho de 24 años, Alejandro Ramírez, quien inmediatamente prepara un plan de acción en conjunto con el que será nuestro representante a las Cortes de Cádiz, Ramón Power y Giralt, abolicionista hijo del dueño del monopolio de la venta de esclavos en la Isla. Llegan a un plan económico de nueve estrategias, de las que Power y Giralt consigue seis, incluyendo la fundación de la primera lotería en las colonias (él será elegido vicepresidente de las Cortes después de la primera ronda de votos). La historiadora Loyda Figueroa, en su Breve historia de Puerto Rico afirma que le tomará

cinco años cerrar en “negro”, pero a partir de 1816 Puerto Rico será completamente autosuficiente económicamente, con un sobrante considerable al fin de cada año, dinero que España se llevaba felizmente para financiar sus guerras en Europa, de ahí la insistente pobreza del país. A través del siglo XIX, desarrollamos una industria de exportación pujante, con productos como el jengibre, la pangola, el ganado, los frutos cítricos y claro, el café, el tabaco y el azúcar. Esta economía se mantendrá sólida hasta el 1898, año en que inauguramos nuestra autonomía política (marzo) y que fuimos invadidos por Estados Unidos (julio). Parte del atractivo de Puerto Rico para EE. UU. fue precisamente nuestra historia de solidez presupuestaria. En realidad, fue negocio redondo para ellos. Devaluaron la moneda en un 40%, arruinando el mundo de las haciendas y facilitando el establecimiento de la industria azucarera de latifundios y monocultivos. Con ello la ruina de nuestra independencia alimentaria, lo que nos convirtió en consumidores cautivos del excedente agrícola estadounidense, para el cual ellos no habían podido conseguir compradores. Y así nos convencimos de que éramos muy pequeños para autoalimentarnos, muy vagos para trabajar la tierra, muy tontos para crear nuestra autogestión, agradecidos a los nuevos “amos benévolos”, como les llamara Laguerre, sin los cuales nos moriríamos de hambre. El que quiere dominar, convierte los pueblos en seres desinformados e ignorantes. De ahí la importancia de la educación basada en hechos comprobables, de ahí mi obligación por la búsqueda de la realidad, de ahí mis palabras de hoy.

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Educación, valores e identidad puertorriqueña desde fines del siglo XVIII al XX (Primera parte)1 Gregorio Villegas Cobián Universidad Ana G. Méndez, Departamento de Artes Liberales

José Álvarez Rodríguez Universidad de Granada, Departamento de Ciencias de la Educación

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Educación, valores e identidad puertorriqueña desde fines del siglo XVIII al XX (Primera parte)1

Resumen: Se presenta un breve estudio de las documentaciones oficiales que iniciaron los primeros intentos por establecer un sistema de educación en Puerto Rico. El análisis se centra en aquellas expresiones que aluden a un contenido axiológico. La estructura valorativa de nuestra sociedad es el resultado de varios elementos sociales que interactuaron entre sí para desarrollar un modelo de persona. La educación es una de estas fuentes. Prestamos mayor atención a la educación como promotora de valores e identidad, utilizando la técnica de análisis de contenido. El estudio contiene tres partes. Presentamos la primera, que incluye el análisis correspondiente al siglo XVIII. Palabras clave: Axiología, Análisis de Contenido, Identidad, Modelo de persona, Valores y Educación Abstract: This is a brief study of the official documentation that began the first attempts to establish an education system in Puerto Rico. The analysis focuses on those expressions that allude to axiological content. The value structure of our society is the result of several social elements that interacted with each other to develop a model of the person. Education is one of these sources. We pay greater attention to education as a promoter of values and identity, using the content analysis technique. The study contains three parts. We present the first, which includes the analysis corresponding to the 18th century. Key words: Axiology, Content Analysis, Identity, Persona Model, Values and Education

1 Este trabajo se origina de los capítulos de la tesis doctoral presentada en la Universidad de Granada, titulada Análisis de valores en los marcos curriculares del departamento de educación de Puerto Rico del 2003. Implicaciones educativas en 2015. Dirigida por el Dr. José Álvarez Rodríguez, Profesor titular, de la Universidad de Granada de la facultad de Ciencias de la Educación.

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Política y sociedad

Introducción La historia de nuestro sistema de enseñanza nos manifiesta un espinoso camino para establecer sus cimientos. Los varios textos y artículos sobre el tema evidencian un largo recorrer, que se origina en nuestra época colonial. Previo al siglo XVIII, por ejemplo, la educación estuvo en manos privadas o eclesiásticas, convirtiéndose en un privilegio de pocos. A finales del siglo XVIII se observó uno de los primeros intentos por desarrollar un sistema educativo público. Sin embargo, varios historiadores han señalado que no tuvo gran efecto. No obstante, desde sus comienzos, ya se definía un modelo de ciudadano desde la perspectiva del Estado. La documentación de las autoridades coloniales relacionada a la educación comienza a fluir desde el siglo XVIII. Estos documentos resultan la herramienta fundamental para identificar la priorización del estado colonial, por el desarrollo de los valores que el sistema debía desarrollar en el estudiantado. El presente trabajo no representa una historia de la educación; aunque es inevitable la mención de eventos relacionados para contextualizar nuestro análisis axiológico. Se plantea un análisis de las documentaciones reguladoras de la educación en Puerto Rico desde fines del siglo XVIII (Primera parte) hasta fines del siglo XIX (Segunda parte). La aplicación de modernas técnicas de investigación, como el análisis de contenido axiológico, (Álvarez, 2001) permitirá identificar las escalas de valores que se expresan en las diferentes iniciativas educativas desde sus primeros documentos. Estas iniciativas, como veremos, definirán en parte los ideales y valores de nuestra sociedad, en combinación con otros medios de interacción social. Por otro lado, la conceptualización del valor ha sido ampliamente discutida desde diferentes ángulos y disciplinas; por lo cual no se discutirá en este escrito. Siempre habrá nuevos planteamientos sobre su naturaleza. Puede considerarse, sin embargo, el concepto valor como uno transversal, presente en todo, siempre cambiante y siempre en discusión (Cobián, Rodríguez). El Directorio. Siglo XVIII. . El Directorio de Miguel de Muesas, la educación y los valores. La Memoria de Alejandro O´Reilly resulta ser un texto de gran importancia; puesto que (al estar dirigida al Rey) muestra la realidad de la segunda colonia española en el Caribe, Puerto Rico, con detalles y elementos descriptivos. Respecto a la educación, O´Reilly describe la situación de la siguiente forma: Para que se conozca mejor como han vivido y viven hasta ahora estos naturales, conviene saber que, en toda la Isla, no hay más que dos escuelas de niños; que, fuera de Puerto Rico (San Juan) y la villa de San Germán, pocos saben leer; que cuentan [la historia] por épocas de los gobiernos, huracanes, visitas de obispos, arribo de flotas o situados; [que] no entienden lo que son leguas, [y] cada uno cuenta la jornada a proporción de su andar. (Caro Acosta, 1986, p. 456) La observación de O´Reilly fue la referencia para la redacción de un documento que se conoció como el Directorio. El gobernador y capitán general Don Miguel de Muesas trataba asuntos de distinta naturaleza dictando directrices a través del Directorio. En el artículo segundo de dicho documento, que consta de seis secciones, destinó un segmento a los “Niños”. A través de dicho artículo, se detalló el proceso para el establecimiento de modestos centros educativos, además de un modesto programa de estudios, del cual comentaremos más adelante. Esta sección del Directorio es considerada como el primer intento por organizar un sistema educativo en la Isla. La responsabilidad de su implementación cayó en los hombros de funcionarios del gobierno conocidos como los Tenientes a Guerra. Con formación militar, éstos administraban los recursos económicos del poblado o partido. Del mismo modo, velaban por la seguridad, la recogida de impuestos, y los diezmos a la Iglesia. En el primer segmento del 36 / REVISTA CRUCE: CRÍTICA SOCIO-CULTURAL CONTEMPORÁNEA


segundo artículo del Directorio, se hace referencia a la nueva responsabilidad del Teniente a Guerra, en torno a la educación, exponiendo lo siguiente: Procurarán todos los tenientes que, en sus respectivos partidos, se dedique una persona, de buena opinión y fama, a la enseñanza de los niños, siendo de la obligación de cada padre mandar, […] de cada dos hijos, uno a la escuela a lo menos; tenerlos en ella hasta que sepan leer y escribir a lo menos, y podrán retirarlos sus padres certificando el maestro al teniente que está medianamente instruido en aquella obligación. (Caro Acosta, 1986 p. 488) Se estima que entre el 1770 al 1780, la Isla había alcanzado alrededor de 70,260 habitantes repartidos entre 22 partidos. La Isla era, predominantemente, rural. El analfabetismo era general en la Isla; muy pocos sabían leer y escribir, como lo señaló O´Reilly. Lejos de una educación completa, como en Europa u otros lugares, en América, el Directorio estableció una educación limitada. Más bien, dio énfasis a la alfabetización para leer, escribir y contar. Éstas eran las prioridades que el maestro debía transmitir los niños. Según el historiador López Yustos, “El Gobernador está consciente de que en las zonas rurales…se usaban los niños para faenas del campo” (López Yustos, 2006, p. 30). Por esta razón, limita el número de niños por familia a participar de la educación. Las niñas no participaron de esta iniciativa. Por otro lado, la obligatoriedad que expresa el documento con relación a la asistencia de los niños era condicionada hasta que el niño fuera “medianamente instruido en aquella obligación”; es decir, hasta que dominara las destrezas básicas para leer, escribir y contar. Era el maestro quien disponía de la última palabra para liberar al niño de la asistencia a la escuela, escribiendo una certificación para presentarla al Teniente a Guerra. Con esta acción, se liberaba al padre de la responsabilidad de continuar enviando a sus hijos a clases, e inclusive abría la posibilidad de enviar a otro de sus hijos a la escuela (López Yustos, 2006, p. 30). El maestro, como figura principal de este proceso alfabetizador, recibiría un salario de 100 pesos, pagadero cada cuatro meses; cuya fuente sería las contribuciones de los padres. Se realizaba una contribución por cada familia de acuerdo con el número de niños (no niñas) que enviaban a la escuela. Las responsabilidades del maestro están suscritas en cuatro de los seis segmentos del segundo artículo del Directorio. El maestro debía “…Mantener la escuela en el paraje más proporcionado a todos, y recibir todos los niños que se remitieren en ella –indistintamente–, sean blancos, pardos o morenos” (Caro Acosta, p. 488). Este segmento del documento nos presenta, implícitamente, el valor social de la integración. Uno de los rasgos distintivos de la Isla es la tolerancia racial que, posiblemente, surge del continuo mestizaje; especialmente, en el campesinado. O´Reilly, en su Memoria, ya había realizado esta observación: “Los blancos ninguna repugnancia hallan en estar mezclados con los pardos” (Caro Acosta, 1986, p. 456). Se dedicó, también, un segmento del Directorio a la descripción de los deberes del maestro en el proceder hacia los niños, indicando que los maestros deben: …Tratarlos con dulzura y prudencia; darles buen ejemplo; inclinarlos a que se confiesen a lo menos el domingo primero de cada mes y [durante] las festividades más solemnes; [enseñarles a] que sean devotos, piadosos, políticos y corteses con sus mayores; especialmente, [inclinarlos a que sean] temerosos de Dios y del Rey, y, obedientes a las justicias; [haciendo todo esto] aplicándoles para todo el castigo que corresponda a su edad y travesura. (Caro Acosta, 1986, p. 488) Desde esta sección en adelante, el Directorio descarga una gran responsabilidad para el maestro, quien será responsable, no sólo de enseñar a los niños a leer, escribir y contar, sino que debía formarlos para tener valores de carácter individual y religioso. Las instrucciones al maestro evocan NOV 2023: CONSTELAR / 37


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varios valores, por ejemplo, el afectivo, cuando utiliza la palabra dulzura. Se visualiza al maestro como un padre al mencionar la prudencia como un valor de desarrollo individual. Ocurre lo mismo en los valores religiosos y morales, que ocupan gran parte del párrafo cuando utilizan frases como: “confiesen, festividades más solemnes, devotos, piadosos, políticos y corteses con sus mayores, temerosos de Dios y del Rey, y obedientes a las justicias” (Caro Acosta, 1986, p. 488). Al analizar el contenido de los valores presentados en el Directorio, podemos inferir el perfil de la persona que las autoridades españolas en la Isla deseaban formar. Se observan los valores religiosos como el instrumento para el logro de un ser moral; un ser que sea obediente y respetuoso a sus mayores, a Dios, al Rey, y a la justicia. Se especifican, además, las instrucciones de corrección y disciplina que impartirá el maestro. Con este sentido, observamos que se institucionaliza el castigo en el Directorio, aunque no especifica qué tipo de castigo debe ser empleado: “Deberá instruirlos en la doctrina cristiana que estimare el cura, y enseñarles a leer, escribir y contar lo mejor que puedan, de modo que sean útiles a su tiempo, a la República” (Caro Acosta, 1986, p. 488). En la última sección de este apartado sobre los “Niños”, se garantiza la presencia del funcionario religioso como supervisor de los fines doctrinales. También, nos llama la atención cómo el documento comunica su visión hacia la educación y el concepto de persona que desea formar el gobierno durante esa época; al señalar que el fin ulterior es que los estudiantes aprendan a “leer, escribir y contar lo mejor que puedan”. Se podría interpretar este segmento desde una perspectiva axiológica. Los valores de naturaleza intelectual se limitan a un sentido práctico. No se busca lograr pleno dominio de las destrezas básicas de comunicación, ni mucho menos lograr el desarrollo de pensamiento crítico. Resulta evidente el propósito de las autoridades por mantener el dominio sobre la población; especialmente, la rural. Es preciso mencionar el hecho de que (mientras en Europa y en varias partes de América, la educación despuntaba hacia el nivel de universidades) en la Isla de Puerto Rico, el gobierno –sólo– busca una limitada alfabetización “de modo que sean útiles a su tiempo, a la República” (Caro Acosta, 1986, p. 488). La efectividad del Directorio de Muesas ha sido discutida y reseñada por los estudiosos de la historia educativa de Puerto Rico. López Yustos, por ejemplo, señala que –aunque existe falta de información en cuanto al proceso de establecimiento de escuelas en los municipios, como señalan algunos historiadores– esto “no siempre implica falta de funcionamiento. Lo más probable es que se abrieran escuelas en los pueblos de la Isla” (López Yustos, 2006, p. 33). El historiador Fernando Picó señaló lo siguiente, refiriéndose al Directorio: … puede llegar a creer que bastó esa orden para que surgieran escuelas por doquier. Pero, en su visita pastoral de 1797-98, el obispo Zengotita encontró que –en la mayoría de los pueblos– se había hecho caso omiso de ese artículo del Directorio. (Picó, 1988, p. 120) El Directorio de Muesas, independientemente de sus resultados, fue el primer intento por desarrollar un sistema público de enseñanza. Está claro que ni el gobernador, ni Muesas, ni la monarquía española, aspiraban a un modelo educativo completo. Lo que implica, posiblemente, su visión limitada sobre la enseñanza; por el hecho de que considerara la educación como un instrumento moralizador, basado en el contenido religioso del Directorio. Dentro de estas circunstancias, el intento de Muesas añadió valores de naturaleza instrumental, como leer, escribir, contar y fortalecer el valor religioso, predominando la instrucción moral. Hay que mencionar el hecho de que, independientemente de que hubiera un sistema educativo de carácter público a fines del siglo XVIII, ya se habían desarrollado los rasgos de una identidad cultural, definiendo su propia jerarquía de valores. La identidad cultural de la Isla puede constatarse a través de la obra de Fray Agustín Iñigo Abbad y Lasierra, Historia geográfica, civil y natural de la isla 38 / REVISTA CRUCE: CRÍTICA SOCIO-CULTURAL CONTEMPORÁNEA


de San Juan Bautista de Puerto Rico (1788). Esta obra puede considerarse como el inicio de la historiografía puertorriqueña. A lo largo de su amplia exposición, Abbad y Lasierra (1745-1813) realiza una descripción de los valores culturales, su idiosincrasia y otros detalles de la sociedad puertorriqueña. En adición, muestra una sociedad que se identifica por su carácter cultural autóctono. Destaca el carácter religioso, las prácticas culturales y las relaciones familiares de los naturales. Las apreciaciones del documento reflejan, con igual exactitud, sus prejuicios sobre el campesino o el jíbaro; mientras exaltaba el “trabajo como valor” atentaba contra la imagen del criollo, representándolo como un holgazán. El religioso aragonés presenta a una población que ya se distingue, a fines del siglo XVIII, por su autonomismo cultural e identidad (Carolina Peña, 2014, p. 58); siendo el valor de la identidad uno de los puntos importantes. En torno al concepto de la identidad, Stuart Hall, teórico cultural y sociólogo jamaiquino, señala lo siguiente: “las «unidades» proclamadas por las identidades se construyen en realidad dentro del juego del poder y la exclusión, y son el resultado, no de una totalidad natural e inevitable o primordial, sino del proceso naturalizado y sobre determinado «cierre»” (Hall, 2003, p. 19). A lo largo de la colonización existieron dos realidades paralelas; una, dentro del precinto militar amurallado de San Juan, y otra, fuera de ella, en las poblaciones campesinas rurales y agrícolas. En esta última, ya durante el siglo XVIII, se dictaban – muy definidos– los valores sociales como las solidaridades; unido a ello se desarrollaban –también– las lealtades e identidades del centro capitalino (Picó, 1988, p. 120). Las solidaridades y las lealtades de los puertorriqueños hacia España se pusieron a prueba a fines del siglo XVIII, ante el ataque inglés de 1797. Le hicieron honor al informe de O´Reilly; mencionando la defensa de la Isla por medio de una copla popular que ilustra la lealtad y la solidaridad de los naturales: “En el puente de Martín Peña mataron a Pepe Díaz qu´era el soldado más bravo qu´el rey de España tenía” (Picó, 1988, p. 123). Otros puertorriqueños, como Pepe Díaz (1797), mostraron una clara lealtad hacia el régimen español durante el ataque de los ingleses; quienes terminaron retirándose y abandonando sus pretensiones. Esta personalidad puertorriqueña, que ya viene definiendo su carácter de identidad propia, se enfrentará, en el transcurso del siglo XIX, a la disyuntiva de ser español o ser puertorriqueño, o de una lealtad compartida. Desde la perspectiva axiológica, la identidad, como valor social, podría considerarse una valorización emergente de los puertorriqueños del siglo XVIII, la cual se fue fortaleciendo a lo largo del siglo XIX. Los acontecimientos políticos, sociales, intelectuales y revolucionarios de las últimas décadas del siglo XVIII impactarán la sociedad caribeña. La independencia de las Trece Colonias, la Revolución haitiana y el liberalismo de la Ilustración calarán hondo dentro de la sociedad puertorriqueña y de su realidad valorativa. Inevitablemente, las nuevas corrientes liberales establecerán sus cimientos en las colonias españolas, abonando así a una confrontación armada contra el dominio de España. Refiriéndose a estos acontecimientos, el historiador Francisco A. Scarano señala lo siguiente: “Como contraste a la actitud de alerta de las autoridades, estas guerras de independencia despertaron el ánimo de muchos residentes de la Isla [hacia una] conciencia de la individualidad y [el] valor de Puerto Rico como país” (Scarano, 1999, p. 83). En torno a la educación, los modelos españoles serán un instrumento para refrenar el avance de las corrientes liberales que, inevitablemente, encontrarán terreno fértil en el Puerto Rico decimonónico. En la segunda parte de este escrito se profundizará en la conflictividad de la educación y los valores durante el siglo XIX. NOV 2023: CONSTELAR / 39


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Referencias Álvarez, J. (2001). Análisis de un modelo de educación integral. Granada: Universidad de Granada. Caro Acosta, A. R. (1989). Antología de lecturas de historia de Puerto Rico. San Juan: Editora Corripio, C. Carolina Peña, B. (17 de julio de 2014). La representación de la otredad en el Abbad. Obtenido de dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2570286.pdf Cobián, G. V., Rodríguez, J. Á., & Ferrándiz, D. Á. (2019). Estudio del valor y su fundamento epistemológico para una cultura de paz. Revista de Cultura de paz, 3, 251-275. Hall, S. (2003). Cuestiones de identidad cultural. Buenos Aires: Amorrortu editores. López Yusto, A. (2006). Historia documental de la Educación en Puerto Rico. San Juan: Publicaciones puertorriqueñas, inc. López Yustos, A. (1998). Introducción a la Educación. San Juan: Publicaciones Puertorriqueñas Editores. Picó, F. (1988). Historia general de Puerto Rico. Río Piedras: Editorial Huracán. Scarano, F. A. (1999). Puerto Rico: una historia contemporánea. México: McGraw-HillInteramericana Editores. Scarano, F. A. (2000). Puerto Rico: Cinco siglos de historia. Colombia: McGraw-Hill.

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Todos los episodios de la primera temporada disponibles ¡YA!

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“La Fortuna del incendio” de Jean “Baco” Ortíz “obras recientes” de Juan pAblo Vizcaino Cortijo CASA SILVANA Espacio rural alternativo para el arte afropuertorriqueño

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Este proyecto es posible gracias al apoyo del programa Maniobra del Centro de Economía Creativa (CEC) y Mellon Foundation. This project is possible thanks to the support of the Maniobra program of the Centro de Economía Creativa (CEC) and the Mellon Foundation.

CASA SILVANA Espacio rural alternativo para el arte afropuertorriqueño. DIRECTOR / Edwin Velázquez Collazo, artista y curador AICA/USA TELÉFONOS / 787 -240 - 4603 / 787- 285 - 6053 CORREO ELECTRÓNICO / casasilvanapr@gmail.com DIRECCIÓN FÍSICA / Camino Los Marcano Barrio Mambiche Prieto, Humacao, Puerto Rico, 00791 DIRECCIÓN POSTAL / HC 3 BOX 6300, Humacao, PR 00791-9525 HORARIO / Escribir o llamar para más información. BLOG/ casasilvanapr.blogspot.com FB/ www.facebook.com/Casa-Silvana-Estudio-Edwin-Velazquez-603522486384074 INSTAGRAM / instagram.com/casasilvanapr TWITTER / twitter.com/silvana_edwin GOOGLE MAP / goo.gl/maps/A6wNtb9mMrkL5b8E7

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ARTE

Humacao, Puerto Rico - Casa Silvana continúa con su gestión de promover la nueva generación de artistas emergentes afropuertorriqueños a través de su “Serie Jóvenes Afro” y presenta al artista ponceño Jean “Baco” Ortiz con su exposición individual bajo el título de “La Fortuna del incendio”. “La Fortuna del Incendio” presenta una variada selección de obras recientes en diversos formatos y medios que exploran el simbolismo del fuego en la historia y la tradición afrocaribeña. La exhibición abarca obras en medios mixtos, acrílico, óleo, carboncillo y pasteles de óleo en pequeño, mediano y gran formato. “Ortiz hace del fuego un recurso retórico que se acerca más bien a la manera en se emplean dentro de las religiones y creencias espirituales afrocaribeñas, el artista no se ampara en una tradición concreta. De esta manera, Ortiz toma nota de la forma en la que la Bomba puertorriqueña ha sido un arte multifacético, en tanto que ha servido como medio espiritual, como forma de resistencia y hasta como método de planificación para la liberación de personas esclavizadas. El fuego en la pintura de Ortiz viene a ser como esa estrofa que se repite una y otra vez en la canción de bomba, mientras que el resto de los elementos en sus composiciones son esas historias diversas que nos narra el resto de la canción. Todo esto, relacionado a un lugar de origen: la Perla del Sur, la Ciudad de Ponce.” -Carlos Ortiz Burgos, curador e historiador del arte. Jean “Baco” Ortiz nació en Ponce, Puerto Rico en 1987. Obtuvo un B.A. en Pintura de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico (PUCPR), Recinto de Ponce. Recientemente ha participado en exposiciones colectivas de Puerto Rico y en el extranjero tales como “Afrofutura” en la Galería ORI, Calle Cerra, San Juan; “Candela Candela” en el Corredor Afro, Loíza; “Afro Sur” en el Museo Histórico Ramón Rivera Bermúdez, Coamo; y “Absolutamente Negro” en el Caribbean Museum Center of the Arts, St. Croix. La exposición permaneció abierta al público hasta el 7 de octubre de 2023.Para más información puede llamar al (787) 240-4603 / 285-6053 o escribir a casasilvanapr@gmail.com Casa Silvana está localizada en el Barrio Mambiche Prieto de Humacao El proyecto es posible gracias al apoyo del programa Maniobra del Centro de Economía Creativa (CEC), Mellon Foundation, Máquina Simple por Beta Local y The Andy Warhol Foundation for the Visual Arts. 44 / REVISTA CRUCE: CRÍTICA SOCIO-CULTURAL CONTEMPORÁNEA


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ARTE

En el marco del programa de exposiciones “Serie Jóvenes Afro” de Casa Silvana se inaugura la exposición titulada “Obras Recientes” del artista loiceño Juan Pablo Vizcaino Cortijo. El artista, bisnieto del fundador de El Ancón en Loíza, a través de esta muestra compuesta por esculturas, fotografía e instalación nos ofrece una visión de su afropuertorriqueñidad desde lo más cercano a su ser, EL VEJIGANTE, el cual comenzó a tallar desde el 2006. Al igual que los maestros artesanos loiceños como: Castor Ayala, Raúl Ayala, Juan Luis Sanchez y Carlos Ayala Calcaño toma este símbolo inequívoco de la cultura puertorriqueña y lo transforma a nuevas maneras de creatividad y significados. Juan Pablo Vizcaino Cortijo quien pertenece a la nueva generación de artistas emergentes afropuertorriqueños nos presenta en esta ocasión obras de máscaras de vejigante en coco, o máscaras de Loíza sobre madera y pintadas donde recontextualiza la imagen del vejigante de manera contemporánea. El artista ha participado en los siguientes proyectos colectivos: “Las Caras Lindas: Intervenciones Actuales”, Espacio C787, Santurce, PR, 2012; “The Tribe, Junior & Hatter”, Wynwood, Miami, FL, 2016; “Tod[es] Vejigante”, El Ancón, Loíza, PR, 2019; “The Babel Mask”, Librarian of Babel, Berlín, Alemania, 2021; “Otras Voces: Arte Afropuertorriqueño Actual”, Museo Casa Escuté, Carolina, PR, 2021; “Afro-Identidades’’ en la Sala Este del Arsenal de la Marina Española del Instituto de Cultura Puertorriqueña, 2022; “Candela, Candela”, Corredor Afro, Loiza, 2023; “Contemplaciones – la mirada como futuro”, Sala de Exhibiciones de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras, 2023 “Obras Recientes” del artista loiceño Juan Pablo Vizcaino Cortijo estará hasta el 4 de noviembre de 2023. Casa Silvana está localizada en el Barrio Mambiche Prieto de Humacao. Para más información pueden llamar al (787) 240-4603 / 285-6053 o escribir a casasilvanapr@gmail. com. Para llegar recomendamos utilizar Google Map, la entrada es libre de costo. La exposición es posible gracias al apoyo del programa Maniobra del Centro de Economía Creativa (CEC) y Mellon Foundation. Además de Máquina Simple por Beta Local y The Andy Warhol Foundation for the Visual Arts.

Foto 1: Detalle de “Sin Título”, 2023, 28” x 36” x 12 ¼”, madera, v pintura de aerosol y tigueros

Foto 2: Detalle de “Sin Título”, 2023, 62” x 16 ¾” x 10 ¼”, madera, y pintura de aerosol

Foto 3: Detalle de “Sin Título”, 2023, instalación de medidas tela metálica, madera, cemento, tronco de árbol encontrado, va velones, café, pintura acrílica y tigueros. Foto 4: Artista Juan Pablo Vizcaino Cortijo

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Leyendo El capital Primera parte José Edgardo Cruz Figueroa University at Albany - SUNY

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No sé si volveremos en un ciclo segundo como vuelven las cifras de una fracción periódica; pero sé que una oscura rotación pitagórica noche a noche me deja en un lugar del mundo Jorge Luis Borges, La noche cíclica

Mi nombre es Arturo Martínez y de entrada admito que no sé con certeza qué es lo que me propongo al escribir esta memoria. ¿Qué rotación dirige mis pasos y hacia qué lugar del mundo me consigna? ¿Es esta memoria una vuelta, la repetición de un ciclo pertinaz? Su carácter me confunde pues creo que es tanto memoria como comentario como ficción. Por el momento sé que me inspiré a escribirla después de re-leer el ensayo de mi profesor de teoría política y lector de tesis doctoral, Marshall Berman, titulado, “The People in Capital”, en su libro Adventures in Marxism. Una cosa que me conecta con ese libro es el hecho de que, como mi antiguo profesor, ya fallecido, yo también tuve mi aventura con el marxismo, aunque en mi caso no fue una aventura tan intelectual, o quizás la palabra correcta sea intelectualizada, como la de Berman. Berman escribía como un poeta frustrado. Su estilo era sentimental y romántico, no como los Románticos de Europa sino más bien como los románticos que escriben boleros de amor. Su erudición era vasta pero esa inmensidad de referencias que uno encuentra en sus escritos no es apabullante. Berman tenía una gran habilidad para entretejer en sus narrativas las fuentes esenciales en una mezcla muy creativa de trabajos de todo tipo, desde clásicos filosóficos, históricos y literarios, hasta productos de la cultura popular fílmica y musical. A través de él fue que yo descubrí la serie de Harvey Pekar American Splendor. Eran paquines de historias de la vida cotidiana escritas por un tipo de Cleveland, Ohio, en tonos Kafkaescos, repletas de humor oscuro y existencial, ilustradas por luminarias del dibujo caricaturesco como Robert Crumb. La habilidad de Berman también consistía en presentar ideas complejas y cautivadoras de manera sencilla pero no pedestre. Su aventura en el marxismo, en contraste con la mía, fue lírica y juguetona, en clave urbana y académica. Mi aventura con el marxismo comenzó en el año de 1971 cuando junto a un centenar de puertorriqueños participé en la asamblea constituyente del Partido Socialista Puertorriqueño (PSP). Nos reunimos en una cancha en San Juan y sentados en las gradas escuchamos discursos y proclamaciones sobre el futuro revolucionario de Puerto Rico del cual seríamos protagonistas. Mis atisbos de conciencia política habían sido primero nacionalistas después de ingresar a la Universidad de Puerto Rico en el 1969. Solo un año antes, cuando el Republicano y defensor de la estadidad para Puerto Rico, Luis Ferré, había sido electo gobernador de la isla, mi actitud había sido de total indiferencia. Hasta entonces solo me había preocupado por vestir bien, oír música, janguear con mis amigos bebiendo vino El Canario en el patio de la Einstein, fiestar, ignorar a las muchachas que estaban interesadas en mí y anhelar a las que no me hacían caso. NOV 2023: CONSTELAR / 49


LETRAS

Cuando tomé el examen del College Board, mis calificaciones en la materia de inglés habían sido lo suficientemente altas para que me colocaran en un curso de honor en la iupi. Allí, me encontré con estudiantes que eran bilingües. La profesora era norteamericana. La clase era toda en inglés y yo estaba totalmente perdido pues solo podía leer el idioma, aunque no tan bien. Para colmo de males, la primera asignación del curso fue A Portrait of the Artist as a Young Man. Yo no tenía ni puta idea de lo que James Joyce estaba hablando en ese libro. Otra clase muy difícil fue física. Mi habilidad en las matemáticas era primitiva y en esa clase tampoco di pie con bola. Recuerdo una conversación sobre política, al salir de una de las clases, con un estudiante blanco y rubio cuyo nombre no recuerdo, pero creo que se llamaba Ángel, la cual fue un momento importante en mi transición hacia el radicalismo nacionalista. Marx y El capital todavía no figuraban en ese proceso. La noticia del juicio de Angel Feliciano Grafals por resistirse a servir en Vietnam y de la decisión del juez a condenarlo a una hora de cárcel fue otro factor decisivo en mi conversión. De ahí terminé tomando la decisión, una vez cumplidos los dieciocho años, caminando solo por la Avenida Universitaria de la urbanización Santa Rita en Río Piedras, que iba a dedicar mi vida a la lucha por la independencia de Puerto Rico. No fue una epifanía, pero sí un momento de resolución muy serio. Hice un compromiso conmigo mismo que años más tarde me recordó el momento cuando bajando por la calle 7 en Barrio Obrero, con la misma solemnidad, había decidido que yo iba a ser un santo. Nada de esto fue provocado por lecturas radicales ni por un análisis sistemático de la situación política de Puerto Rico. Mi decisión estuvo basada en mis instintos, en mi condición existencial en ese momento, que era profundamente solidaria y emotiva, cargada de ansias y un sentimiento crudo de indignación contra la injusticia de la explotación de Puerto Rico por los Estados Unidos. La guerra de Vietnam tuvo también algo que ver, así como las actividades de la Federación de Universitarios Pro-Independencia en el campus y mis conversaciones con otros estudiantes cuya conciencia política era más avanzada que la mía. Comencé a prestarle más atención a la política que a mis clases, excepto por la clase de humanidades y la de teoría política donde por primera vez quedé expuesto a lecturas como La ilíada y La odisea y a los trabajos de Rousseau y Machiavelli; en Puerto Rico Machiavelli era Maquiavelo y años más tarde, durante un romance tempestuoso y fatídico, mi amante se incendiaba protestando mi traducción del nombre del italiano al español. Según ella, eso era un sacrilegio lingüístico: “¡¡Los nombres no se traducen!!’’, me gritaba indignada con la cara roja como si fuera a explotar. Una vez ingresé al PSP recuerdo estudiar Los principios elementales de la filosofía, del llamado “filósofo pelirrojo”, Georges Politzer, un francés de ascendencia húngara. Como tratado filosófico, ese libro era verdaderamente elemental, un mero catecismo repleto de simplificaciones. Luego estudié Los principios elementales del materialismo histórico de la chilena Marta Harnecker, que terminó siendo una sicofante de la Revolución Cubana, casada con un alto funcionario de la policía secreta de Castro, cuya hija resultó ser, años más tarde, cuando mi carrera revolucionaria era no más un recuerdo, la esposa del hijo de uno de mis colegas en la universidad donde una vez ejercí cátedra. Prontamente después de la inauguración del PSP, el secretario general del partido, Juan Mari Brás, declaró que la organización era marxista-leninista y que la lucha anticolonial sería simultáneamente por la independencia y el socialismo. De ahí en adelante, en todas las asambleas del partido y en todos los actos públicos de la organización cantábamos “La internacional” antes del himno de Puerto Rico, mientras luchábamos por mantener el puño izquierdo en alto durante ambos himnos. Eso resultaba bastante cansante, especialmente durante “La internacional” que era muy larga. Cuando terminábamos “La borinqueña”, el brazo se nos quería caer y lo bajábamos con un gran alivio. Muchos de nosotros nos mirábamos mientras cantábamos, tirando los ojos hacia arriba, y sonriendo en complicidad pensando que cantar los dos himnos uno detrás del otro era una pequeña tortura. 50 / REVISTA CRUCE: CRÍTICA SOCIO-CULTURAL CONTEMPORÁNEA


Al terminar, todos resollábamos como caballos después de una carrera, pero cogíamos la cosa con ligereza, chisteando sobre la experiencia. Aunque tuve en mi posesión los tres tomos de El capital, en la edición publicada en inglés por International Publishers en el 1979, desde principios de los años 80 del pasado siglo 20, nunca los leí en su totalidad y fue solo a la altura del año de 2018 que me dispuse a hacerlo. No recuerdo haber leído por completo ni siquiera el primer tomo, que fue el que escribió Marx, pero cuando me dispuse a leer a la misma vez escribiendo sobre mi experiencia, me di cuenta de que anteriormente había llegado por lo menos hasta la página 540 pues hasta ahí llegan mis marcas, es decir, ahí terminan los pasajes subrayados nítidamente por mí con una regla usando tinta azul, con notas al margen escritas en tinta azul y negra. Este pasaje es el ultimo que subrayé entonces: The wage-form thus extinguishes every trace of the division of the working-day into necessary labour and surplus-labour, into paid and unpaid labour. All labour appears as paid labour. [...] In slave-labour, even that part of the working-day in which the slave is only replacing the value of his own means of existence, in which, therefore, in fact, he works for himself alone, appears as labour for his master. All the slave’s labour appears as unpaid labour. In wage-labour, on the contrary, even surplus labor, or unpaid labour, appears as paid. There the property-relation conceals the labour of the slave for himself; here the money-relation conceals the unrequited labour of the wage-labourer. ¿Por qué subrayé esas líneas? ¿Por qué corté la lectura en ese punto del libro a un poco más de doscientas páginas del final de ese primer tomo? ¿Corté la lectura ahí en efecto o fue que leí el resto del volumen, dedicado al análisis del salario y de las leyes de la acumulación capitalista, pero lo encontré prosaico hasta la quinta potencia y por eso no me inspiró a hacer marcas de ninguna clase? Leyendo ese pasaje subrayado me pregunto si lo hice porque en esas seis oraciones, después de 540 páginas de texto, Marx articula lo que se podría catalogar como el atraco primordial del capitalismo, porque ahí él desenmascara la tomada de pelo quinta esencial de un sistema que, al proclamar el triunfo de la libertad sobre la servidumbre y la esclavitud, lo que hace es ponerle lana sobre los ojos a los trabajadores, pasarles gato por liebre. El mensaje de Marx es claro y si lo subrayé debe haber sido porque me hizo gritar ¡Eureka!, al mismo tiempo que me encabronaba. ¿Y qué fue lo que descubrí? Pues que en el momento en que tu jefe te besa, te penetra sin pedírtelo y sin lubricante. Cuando por primera vez trabajé en Puerto Rico, en la Vaquería Tres Monjitas, nunca me sentí explotado. El análisis de Marx lo viví en carne propia solo después de saber lo que según él significaba la explotación. Fue un caso opuesto a lo que su doctrina proponía: la conciencia determinó mi ser social, es decir, mi ser social era un fenómeno subjetivo que cambió de naturaleza al cambiar mi subjetividad. En Las Tres Monjitas trabajé primero como cajero y luego como recepcionista. No recuerdo el nombre de mi supervisor en la recepción, pero su apellido era Báez y a veces se mofaba de mí por la lentitud con la que aprendía el trabajo. Los dueños de la vaquería—los hermanos Fonalledas—a veces pasaban por la oficina y siempre me ofrecían un saludo cordial, aunque me quedaba claro que para ellos yo era nada. Muchas veces soñé con asaltar la vaquería, pero esa fantasía nunca llegó a ser más que una idea descabellada. 2 Marshall Berman era un idealista. En el barco platónico su función era mirar a las estrellas y soñar. Lo que escribió sobre El capital tiene melodía y ritmo y por eso te cautiva, al menos durante el instante en que lees sus palabras. El encanto dura poco. Cuando él dice que el capitalismo está NOV 2023: CONSTELAR / 51


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destinado a caer bajo su propio peso, lo hace elaborando un argumento lógico. Si la burguesía ha creado un sistema bajo el cual todo lo que es sólido se desvanece, es de esperarse que el sistema mismo sucumba gracias a su propia dinámica. ¿Cómo puede el capitalismo quedar exento del impacto de sus propios impulsos? Si para sobrevivir, el sistema necesita cambiarlo todo, promover frenéticamente todo lo que es rentable y destruir sin piedad todo lo que no produce ganancia, ¿no es inevitable que en su afán de cambio radical el sistema termine destruyéndose a sí mismo? Desde el punto de vista de los recursos que se necesitan para la producción, esto tiene sentido pues en su deseo insaciable de transformar materias primas en productos comerciales, el capitalismo consume recursos sin importarle el hecho de que por ser finitos llegará un punto en que la producción creará escasez para luego culminar en hambre y destrucción total. Gracias a su sed implacable de ganancias, el capitalismo es como los machos de la especie de marsupiales que se llenan tanto de testosterona, que necesitan pelear con otros machos y follar con las hembras frenéticamente por semanas sin parar, hasta que sus cuerpos colapsan y mueren. Pero la gran diferencia entre el capitalismo y estos animales es que ellos no tienen a nadie que los frene mientras que dentro del capitalismo hay fuerzas que le obligan a hacer ajustes, a calmar su impulso de muerte. No hago más que abrir el libro y ahí está, en la primera página, confirmación de lo que acabo de escribir. Originalmente, la página estaba en blanco; es la que precede a la página del título. Pero ahora, casi cuarenta años después de haber adquirido el libro, la página está ocupada por varias anotaciones y cito: “Factory Act 1844 = compulsory elementary education,” “Factory Act 1850 = 10 hour working day,” “1860-61 London Builders Strike for 9 hours working day.” “Ladies and gentlemen, left to its own devices, capitalism could not survive.” Pero ya vemos que desde el 1844, con su injerencia en la economía, la política ha estado protegiendo al capitalismo, inadvertidamente, de sus perniciosos instintos. En esa página también veo algo que es muy característico de mi personalidad: el afán por establecer el origen de las cosas, que no siempre me queda claro. En el caso del capitalismo hay dos coordenadas importantes en su génesis y con tinta azul, ahora un poco desvanecida por el tiempo, las anoté: “1735 Wyatt’s Spinning Machine, Industrial Revolution,” “1793 Eli Whitney Cotton Gin.” Cuando hice esas anotaciones, ¿estaba el sol candente en su apogeo o las estrellas luminosas arropaban la noche? ¿Ya me había envuelto con Lisa Castañeda o todavía la soñaba despierto? No lo sé. Hay muchas cosas de las que no me acuerdo. Recuerdo confesarle a Lisa mi atracción por ella una tarde en el Viejo San Juan, sentado a su lado en un banco del Paseo de La Caleta, frente al hotel El Convento, pero no puedo decir en qué año sucedió, ni en qué día ni a qué hora. Lisa desvió su mirada de la mía y suspiró, indecisa. Luego, en una fiesta en mi casa, cuando vivía en Country Club, cuando le dije que me iba para Estados Unidos, ella me dijo que iba a estar una temporada haciendo trabajo de investigación en el Centro de Estudios Puertorriqueños y me lo dijo con una mirada llena de lascivia cuyo mensaje era claro: allá nos veremos y consumaremos nuestro romance. Así fue. En Nueva York nos encontramos y pasamos varios días juntos en un hotel de la ciudad, totalmente entregados uno al otro, ensimismados en un idilio explosivo. Eso fue en el año de 1980 y todavía recuerdo como si fuese ahora mismo sus gemidos de placer. Tirados en la cama ella me decía que le aterraba el futuro, que le preocupaba ponerse vieja y que nadie la quisiera una vez estuviera entrada en edad. Ella había leído mucho más que yo de El capital y con más profundidad. Se sentía como una mercancía y vislumbraba un futuro en que, como todas las mercancías, terminaría desgastada, sin valor de uso ni valor de intercambio, y por ende relegada al olvido o tirada al zafacón. Yo no le hacía mucho caso y pensaba que era una maravilla que una mujer con unas nalgas tan fofas como las de ella pudiese ser una fuente de eroticismo tan extraordinaria que te volvía loco. Aunque no estoy completamente seguro de esto, creo que durante todos los meses que pasé con Lisa en Nueva York, no leí ni una palabra de El capital. 52 / REVISTA CRUCE: CRÍTICA SOCIO-CULTURAL CONTEMPORÁNEA


Repasando el libro en el 2018 vi que la última anotación en la página en blanco era esta: “P. 439 latin phrase”. En esa página subrayé la frase Nominibus mollire licet mala, presumiblemente con la intención de buscar su significado más tarde. Después de casi cuarenta años de olvido, establecí que la frase viene del Ars Amatoria de Ovidio y dada la casualidad de que en junio del 2018 había obtenido una copia del libro en español en la Librería Pérez Galdós, en la calle Hortaleza del barrio Chueca de Madrid, logré identificar el pasaje donde Ovidio la usa. Estaba en la sección del Libro Segundo titulada “Se debe hasta alabar los defectos de la mujer amada”. La traducción: “Con palabras puedes atenuar los defectos”. Ovidio recomienda el uso de eufemismos para encubrir la fealdad física—si la mujer es bizca dile que se parece a Venus, cuya mirada era vaga; si es flaca dile que es esbelta; si es obesa dile que está bien formada. Marx no hace una recomendación similar, sino que nota con acidez como “the mode of expression, you see, is everything,” cuando dice que la maquinaria de producción le quita al trabajador sus medios de subsistencia, hecho que queda oscurecido mediante el uso del lenguaje, por “la forma de expresión, ya vez, que lo es todo”, que describe lo mismo diciendo que la maquinaria de producción libera al trabajador de sus medios de subsistencia al convertirlos en capital para su empleo. Es interesante ver como pasan las cosas: mientras hablábamos sobre el amor romántico en Madrid, mi amiga María Victoria me preguntó si había leído el libro de Stendhal, Del amor. Picado por la curiosidad fui a la Pérez Galdós buscando una copia. No la tenían a mano, pero la podían ordenar. Mientras hablaba con el dependiente noté un ejemplar del libro de Ovidio. Lo compré por siete euros. Había sido publicado en España en el 1965 por Ediciones Ibéricas bajo el título El arte de amar y costaba en ese momento, diez años antes de la muerte de Franco, 50 pesetas. Jamás imagine que esa adquisición inusitada sería parte de una concatenación de hechos que me permitiría cerrar un círculo que había comenzado a trazar en Puerto Rico: era un círculo trivial, el de una curiosidad por el significado de una frase que comienza en la isla y es satisfecha cuarenta años después en Estados Unidos, luego de un viaje a España. Ese fue mi trayecto en más de una ocasión: tortuoso, indirecto, culminando en su destinación después de un largo periodo de tiempo, algunas cosas pasándome sin que me lo propusiera. La causa de lo que hacemos no siempre está en el principio. Cuando decidí traerme el libro de Marshall Berman de la oficina a mi casa, estaba buscando otro libro, no ése. Cuando comencé a releerlo no sabía que iba a terminar escribiendo este (re)cuento. Mucho menos pensé que al abrir el primer tomo de El capital me iba a encontrar con una anotación que me llevaría hasta El arte de amar y a esa sección del Libro Segundo donde Ovidio nos dice, en efecto, que usar el lenguaje para tergiversar la realidad es una virtud que es preciso cultivar en aras del amor. El amor naciente repara en todo, dice Ovidio en esa sección, pero la costumbre atenúa las cosas. Una rama tierna se quiebra fácilmente, pero con el tiempo resiste el soplo más fuerte. De la misma manera, nos dice, “Con palabras puedes atenuar los defectos”. Ovidio concluye: “En fin, disfraza la imperfección con la cualidad que le sea más próxima”. Con palabras se atenúan los defectos i.e., Nominibus mollire licet mala, lo cual para Marx es un subterfugio lleno de alevosía. La definición de la frase en latín estaba ahí, escondida a plena vista, accesible a un lector culto y perspicaz. El problema es que, en el momento en que comencé a leer el libro de Marx, ese lector no era yo. ¿Quién era yo entonces? Para contestar esta pregunta tendría que saber cuál fue el momento exacto en el que me tropecé con la frase de Ovidio en latín. Si fue en el 1972, estaba conociendo a Karina Moritz por cartas y por grabaciones que hacíamos y nos enviábamos prácticamente a diario. Fue así como nos enamoramos y nuestro romance culminó el año siguiente cuando la visité en Nueva York. Karina era cellista y tocaba con una orquesta sinfónica de renombre. Durante mi visita pasamos NOV 2023: CONSTELAR / 53


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tres días encerrados en su apartamento del Upper West Side. Al tercer día, al entrar al apartamento su hermana, quien tenía llave propia, exclamó: “¡Santo Dios qué olor a sexo!” Desde la cama, Karina y yo nos echamos a reír. Esa aventura no fue muy marxista que digamos. Ambos estábamos comprometidos con la lucha revolucionaria, aunque ella lo único que hacía era practicar y tocar el violonchelo. Una vez yo regresé a Puerto Rico, nuestro romance se amortiguó y al cabo del tiempo se esfumó. Seguimos como amigos y muchos años más tarde me encontré con ella en California. Me recibió con mucho nerviosismo, ansiosa por saber cuáles eran mis intenciones, a la misma vez que hacía alarde de lo mucho que había progresado psicológicamente gracias a años de psicoanálisis. Una tarde salimos a dar un paseo y mientras guiaba le gritaba a todo pulmón a los choferes que entraban a la carretera demasiado despacio que qué carajo estaban haciendo y que si no sabían que por no guiar a la velocidad adecuada iban a causar un accidente. Yo me quedé callado ante su desquicio y esa fue la última vez que supe de ella. Así terminó mi antepenúltimo romance con una americana. En el prefacio a la primera edición alemana de El capital, Marx compara el desarrollo capitalista de Alemania con el de Inglaterra y dice que en Alemania la producción capitalista es peor porque “the counterpoise of the Factory Acts is wanting.” Nosotros, dice él, refiriéndose a Alemania, como el resto de la Europa continental, sufrimos no solo como resultado del desarrollo de la producción capitalista sino también porque ese desarrollo es incompleto. Dando un salto yo pregunto: ¿Qué me dices hombre? ¿Qué el capitalismo es malo, pero es peor si no se desarrolla a cabalidad? ¿Si una cosa es mala a medias cómo es que se vuelve mejor cuando florece por completo? Ahora leyendo esa aseveración pienso en la broma de las dos mujeres en el restaurant de mala categoría: ¡La comida aquí es pésima!, dice una. ¡Sí, y las porciones son tan pequeñas!, la otra contesta. A la hora de subrayar el texto yo pensé en otra cosa. Ahora veo que de esa parte del prefacio subrayé esa oración en la cual Marx lamenta el desarrollo incompleto del capitalismo en Alemania y en el margen escribí “P.R.”, subrayado por partida doble. Es decir, el problema de Puerto Rico en ese momento pensaba yo, era que el desarrollo capitalista, como en Alemania, era incompleto. ¿Pero qué era lo que faltaba? No sé exactamente. ¿Me refería al hecho de que en Puerto Rico el desarrollo capitalista se había dado gracias al colonialismo? ¿Era la falta de soberanía lo que lo hacía incompleto? ¿O era que era un desarrollo ciego, como el del músico que solo toca de oído? Cuando escribí “P.R.” en el margen, después de subrayar la palabra “we” en el texto, ¿quién era ese nosotros? ¿Alemania, Puerto Rico, yo o todos a la misma vez? Hay otra parte del prefacio que revela lo que yo era en ese momento pasado de mi lectura. Marx habla de las leyes naturales de la producción capitalista y concluye que esas leyes son tendencias que se desenvuelven con necesidad férrea y culminan en resultados inevitables. El país capitalista más desarrollado no es más ni menos que la imagen del futuro de los países menos desarrollados. Es decir, como al proverbial lechón, más temprano que tarde a todos nos llegaría nuestra navidad. No recuerdo si al dibujar una flecha desde esa declaración hasta el margen inferior de la página y escribir “on inevitability: teleologism,” lo hacía como una crítica a Marx o simplemente como una traducción de su idea a un concepto. Al identificar la manera de pensar de Marx en esa declaración como teleología, ¿aceptaba yo ese acercamiento a la realidad? La respuesta es que sí, yo la aceptaba. Más aún, aceptaba la noción de la falsa consciencia, la idea de que, en contraste con Perseo, que se cubría con una capa mágica para protegerse de los monstruos que le perseguían, el pueblo se cubre los ojos y los oídos con una capa similar para pretender que no hay monstruos. De lo que no me daba cuenta era de las contradicciones de Marx. En ese prefacio Marx alaba al lector que está dispuesto a aprender algo nuevo y lo describe como un lector que piensa por sí mismo. Al mismo tiempo, Marx declara que la producción capitalista 54 / REVISTA CRUCE: CRÍTICA SOCIO-CULTURAL CONTEMPORÁNEA


ocurre conforme a leyes naturales. Si ese es el caso, ¿de qué le vale a nadie pensar por sí mismo si uno solo necesita dejarse llevar por lo que ya está prescrito en el orden natural? Nuevamente, si el desarrollo incompleto del capitalismo exacerba la explotación de mujeres y niños, ¿por qué es que es necesario promover su desarrollo si eso lo que lógicamente produciría es mayor explotación? Si el capitalismo destruye el pasado sin piedad, si la burguesía es la clase más revolucionaria de la historia, si todo lo que toca se transforma en algo nuevo y lo que no puede ser transformado en ganancia se desvanece, ¿por qué es que “junto a males modernos, toda una serie de males heredados nos oprime, males que surgen de la supervivencia pasiva de modos de producción antiguos y su inevitable tren de anacronismos sociales y políticos”? Más contradicciones: ¿Qué es lo que hacía posible que los inspectores de fábricas ingleses pudieran ejercer poderes que les permitían rasgar el velo capitalista que le ocultaba a otros la opresión y la miseria de sus centros de producción? ¿No eran ellos acaso parte de la superestructura estatal que no era más que el comité ejecutivo de la burguesía? ¿Cómo sería posible el desarrollo libre de la clase obrera si una vez la sociedad descubre las leyes naturales de su movimiento, no puede hacer nada para superar los obstáculos a ese desarrollo que surgen naturalmente de las fases sucesivas de lo que Marx considera su desarrollo normal? ¿Qué rayos significaba el estar exento de responsabilidad sobre relaciones sociales de las que uno es producto aun cuando puede sobreponerse a ellas de modo subjetivo? 3 Una tarde en Madrid, le hice una de estas preguntas a María Victoria, mi amiga colombiana. Estábamos escuchando a una autora iraní hablando sobre el velo musulmán. La autora decía que las mujeres que aceptaban el velo lo hacían sin saber que era una imposición patriarcal, un símbolo de su reducción a propiedad de sus maridos y de los hombres en general. Yo le pregunté a María Victoria que, si era cierto que el uso del velo era el resultado de la falsa consciencia, cómo era posible que la autora pudiese estar exenta de su efecto. Ella me respondió que la autora se había rebelado contra la imposición del velo. Yo le riposté que, si era cuestión de ignorancia, de falsa consciencia, no entendía por qué tantas mujeres seguían usando el velo a pesar de saber que la génesis de su uso estaba anclada en el patriarcado. El intercambio terminó en nada. Cuando leí por primera vez El capital, pensé que cuando Marx se refería a la impotencia de la subjetividad frente al desarrollo histórico, hablaba como los mafiosos cuando dicen: It’s not personal, its business. Pero ahora veo esa manera de pensar como un callejón sin salida en el cual la subjetividad se presenta como una apariencia de libertad, un engaño que oculta el poder y control irremediable e infranqueable que según Marx las categorías económicas ejercen sobre el individuo. Aun así, Marx afirmaba que el cambio radical de las relaciones existentes entre los capitalistas y la clase obrera era “evidente e inevitable”, pero ese cambio sería producto de “la sociedad” que “no es un cristal sólido sino un organismo capaz de cambio y que cambia constantemente”. Por supuesto, toda vez que, según Marx, yo soy una mera encarnación de una expresión particular de relaciones de clases y esas relaciones ocurren socialmente, esa “sociedad” que él designa como agente de cambio debo ser yo, aunque mi única responsabilidad sea la de reconocer que contra la matriz de las leyes naturales de la historia no puedo hacer nada. El que haya habido movimientos anticoloniales y revolucionarios a lo largo del siglo XX tiene que haber sido porque a fin de cuentas Marx estaba equivocado. En otras partes del tomo, yo me expresaba con un sentido que ahora no estoy seguro si era crítico o de pesadumbre y resignación. En el postfacio de la segunda edición alemana de El capital, Marx se queja de que en Alemania la economía política es una “ciencia extranjera”, importada de NOV 2023: CONSTELAR / 55


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Francia e Inglaterra. Sus profesores alemanes, dice él, son chiquillos de escuela secundaria y en sus manos la expresión teórica de una realidad foránea ha sido convertida en una colección de dogmas. En mi nota al calce yo escribí, en inglés: “Esto le ha pasado al Marxismo”. Pero aquí Marx dice cosas que no tienen nada de científicas, las cuales a mí se me pasaron de largo en ese momento. Esos dogmas a los que él se refiere habían sido alegadamente interpretados incorrectamente, lo cual es extraño pues si eran dogmas no podían estar sujetos a interpretación. Esto puede haber sido un error de traducción: quizás a lo que Marx se refería era a que la interpretación de lo que él llama “el mundo del pequeño intercambio que les rodeaba” llevó a los profesores alemanes a generar dogmas económico-políticos que nada tenían que ver con la economía política generada por el desarrollo de la sociedad burguesa moderna. Aun así, Marx alega que estos profesores se sentían “científicamente impotentes” y que encubrían su malestar con un manto de erudición literaria e histórica o mediante la mezcla de materiales marginales o irrelevantes al sujeto de análisis. Pero ¿cómo sabe Marx que ellos se sentían impotentes? ¿En qué sentido es la erudición evidencia de impotencia intelectual y de incomodidad ante la impotencia? Si lo ideal es nada más que “el mundo material reflejado por la mente humana y traducido en formas de pensamiento”, ¿por qué el reflejo de la realidad de “pequeño intercambio” en la mente de los profesores alemanes era una colección de dogmas mientras que el reflejo de esa realidad en la mente de Marx era una ciencia? Nada tiene valor, dice Marx, si no es útil. “Si la cosa es inútil, así mismo lo es el trabajo que contiene en sí; el trabajo no cuenta como trabajo y por lo tanto no genera valor”. Siguiendo esa pauta, mientras escribía esto, pensé que en términos económicos lo que hacía no tenía valor alguno y por ende el tiempo y la energía que estaba usando para escribir esta memoria no era trabajo (Luego pensé que no era trabajo simplemente porque me gustaba hacerlo. Lo que se hace por placer no da trabajo). De otra parte, vi que, siguiendo el análisis de Marx sobre el trabajo pagado y no pagado, yo era el que clavaba a mis jefes universitarios pues durante el receso de verano recibía remuneración por hacer algo inútil (escribir una memoria basada en la lectura de El capital), y que por ser así no contenía trabajo y por ello resultaba en dinero gratis en mi bolsillo. Mi nota en la página del Tomo I de El capital, donde Marx habla de cómo un producto se convierte en mercancía, es esta: “But utility is also socially defined, created by historically determined circumstances.” ¿Qué implicación tiene esa anotación respecto al “trabajo” de escribir mi memoria? La utilidad de ésta está determinada ahora por mí mismo. Habrá que ver si en algún momento en el futuro las circunstancias históricas permiten que este producto se convierta en mercancía. Mientras tanto, en la medida en que mi salario me permite dedicarme a lucubrar estas ideas en silencio o mientras oigo la música de Jorge Pardo y Javier Colina y Josemi Carmona y Abe Rábade celebrando los 25 años del Café Latino en Orense, España, me siento satisfecho de poder espetársela a mis jefes, que no tienen idea de que ellos me pagan, en parte, por no trabajar. Parafraseando a Borges, digo que no sé si volveré en un ciclo segundo, pero sí sé que en esta noche de insomnio y música estoy en un lugar que me anima a escribir con la mano que renace de sí misma. Y como eso no es trabajo, lo hago con más gusto.

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PODCAST

Temporada 3: Identidades Diversas

Ivan Camareno - Jeannice Mustafá - Javier de los Santos - Erick Carrión Rivera - Stephanie Vázquez

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Bitácora de un viajero Realengo: Colombia a través de mis ojos (parte 1) Anto Gamunev Universidad Ana G. Méndez, Recinto de Cupey

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En marzo del año 2023 el viaje a Sudamérica tomó forma gracias a una oportunidad inesperada. El autor se encontraba en un momento de su vida en el que la rutina diaria amenazaba con sofocar su creatividad y su espíritu aventurero. Sin embargo, todo cambió cuando recibió la noticia de que había sido seleccionado para participar en un laboratorio de guion en Colombia. Aquella noticia fue el comienzo de una emocionante travesía que lo llevaría a explorar un país soberano lleno de sorpresas y maravillas, mucho más allá de lo que había imaginado. En octubre 8 de 2023, el autor de este viaje a Sudamérica partió con cero expectativas, cargando consigo una mezcla de inquietud y escepticismo. Su motivo principal era un taller de trabajo en un país desconocido, y no sabía qué esperar de la región. Pero a medida que el avión descendió sobre el continente sudamericano, el autor comenzó a sentir una anticipación inusual, con la promesa de descubrir una nueva aventura. Al aterrizar, las sorpresas no se hicieron esperar. Medellín, la primera parada de este viaje, se desplegó ante él con una diversidad de paisajes que lo dejaron boquiabierto: montañas majestuosas, arquitectura llamativa y gente llena de hospitalidad que desafiaban todas sus expectativas. Su viaje lo llevó a explorar y experimentar la riqueza cultural de la región, donde descubrió un país que como el ave Fénix resurgió de las cenizas de Pablo Escobar y sus secuaces. Durante su única semana en la ciudad de Medellín, el autor visitó varios museos de arte, degustó comida local, participó de varias actividades turísticas por su cuenta, se reencontró con una de sus tiendas favoritas (Casaidea www.casaideas.com.co) e hizo amistades en el camino. Luego de esta semana (la cual le pareció ser un instante fugaz), el autor se transportó a Santa Fé de Antioquia, una ciudad colonial muy parecida al corazón del Viejo San Juan. Allí fue parte de un grupo de guionistas seleccionado por la Corporación Cinefilia (https://labguion.com). LabGuion fue un taller de trabajo intenso el cual se dividió en dos cohortes (Primera cohorte del 16 al 23 de octubre Segunda cohorte del 26 de octubre al 2 de noviembre) y se presentaron 48 guiones nacionales e internacionales. Formar parte del 11º Laboratorio Internacional de Guion Colombia se convirtió en una experiencia enriquecedora, donde el autor pudo NOV 2023: CONSTELAR / 59


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colaborar con colegas locales e internacionales y aprendió de sus perspectivas únicas. El autor revivió el antigüo feeling de hacer y vivir cine que fue guardado en la gaveta por cosas de la vida. Curiosamente, el autor de este viaje se reencontró con Enrique Medrano, cineasta hondureño que vivió varios años en Puerto Rico y quien estudió durante el mismo tiempo en la UPR de RP en el departamento de humanidades y comunicaciones. Llegar a Colombia y encontrarte con alguien a quien no veías hace casi 20 años debe ser una buena señal ¿o no? Las historias y las experiencias compartidas crearon lazos profundos y significativos y esto no es fácil decir viniendo de un ser algo introvertido. (“Yo a ti te conozco” – fue la frase que Medrano soltó una vez se encontró con el viajero realengo.) A medida que llegaba el momento de regresar a casa, el autor se encontró con un dilema: dejar atrás este rincón del mundo que había llegado a amar no era una idea fácil de aceptar. Aunque el propósito principal de su viaje era un taller de trabajo, lo que descubrió en Sudamérica superó con creces sus expectativas iniciales, dejándolo con un profundo amor por esta región rica y diversa que una vez consideró desconocida y misteriosa. Formar parte de la primera cohorte de LabGuion comenzó como una visita de trabajo, pero luego se transformó en una experiencia inolvidable. Colombia lo conquistó, demostrándole que las mejores experiencias a menudo ocurren cuando menos se esperan. Luego de semi-desconectarse de su mundo laboral por dos semanas, el autor regresó a su antigua realidad; se encontró con que tiene mucho material visual que desea compartir y lo hará a través de la publicación de varios de sus fotoensayos. Tituló su trabajo “Bitacora de un viajero Realengo:…” y lo encontrarás en diversas ediciones de Cruce. Hasta una próxima… NOV 2023: CONSTELAR / 67


La otra territorialidad de lo individual y de lo colectivo en los estudios generales Jorge Luis Torres Universidad Ana G. Méndez, Recinto de Cupey

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Resumen El presente trabajo estudia los enfoques interdisciplinares y transdisciplinares como imperativos académicos de los Estudios Generales, pues estos se constituyen en disciplinas que, más allá de sus fronteras naturales, promueven no solo la producción de conocimientos, sino también una compleja visión sobre la historia y la cultura del sujeto a través de su evolución. Esta visión multidimensional de los saberes resulta propiciatoria para replantearse la convergencia de múltiples ideaciones estéticas y conceptuales que, a su vez, sitúan el conocimiento en un dinámico sistema de relaciones entre las disciplinas y sus contextos sociológicos. Hoy, conocer no solo es comprender, sino también descomponer para componer. La discusión y los intercambios interdisciplinares y transdisciplinares propician la reconstrucción de otra territorialidad de lo individual y de lo colectivo. Comprender la realidad significa comprender la mirada propia y la del otro. Explicar la realidad significa explicar la mirada hacia el otro y desde el otro. Esta transversalidad entre el adentro y el afuera potencia el abordaje del conocimiento desde aprehensiones biológicas y psicológicas que le proporcionan identidad a lo aprendido. Conocer es representar, pero es, sobre todo, un asomo a la disyunción, a la experimentación, a la reelaboración de otros tejidos de saberes, de otros lienzos que no responden a la parcelación de la razón. A la luz de estas observaciones, el presente estudio desplaza los métodos binarios y axiomáticos del conocimiento y se plantea la revisión, la reintegración y la reconstrucción del saber desde otros territorios del discernimiento humano. Palabras clave: Saberes, cuerpo, territorios, individual, colectivo Abstract: The present work studies interdisciplinary and transdisciplinary approaches as academic imperatives of General Studies, since these constitute disciplines that, beyond their natural borders, promote not only the production of knowledge, but also a complex vision of history and culture of the subject through its evolution. This multidimensional vision of knowledge is conducive to reconsidering the convergence of multiple aesthetic and conceptual ideas that, in turn, place knowledge in a dynamic system of relationships between disciplines and their sociological contexts. Today, knowing is not only understanding, but also decomposing to compose. Discussion and interdisciplinary and transdisciplinary exchanges foster the reconstruction of another territoriality of the individual and the collective. Understanding reality means understanding your own perspective and that of others. Explaining reality means explaining the view towards the other and from the other. This transversality between the inside and the outside enhances the approach to knowledge from biological and psychological apprehensions that provide identity to what is learned. To know is to represent, but it is, above all, a glimpse of disjunction, of experimentation, of the reworking of other fabrics of knowledge, of other canvases that do not respond to the parceling of reason. Considering these observations, the present study displaces the binary and axiomatic methods of knowledge and proposes the review, reintegration and reconstruction of knowledge from other territories of human discernment. Key Words: Knowledge, body, territories, individual, colective NOV 2023: CONSTELAR / 69


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La otra territorialidad de los estudios generales La territorialidad es el espacio que conmina al hábitat, es el lugar donde los organismos todos encuentran un ambiente apropiado para el desarrollo de las posibilidades todas de una comunidad, es mucho más que la porción de un terreno, pues no solo se puede concebir como una jurisdicción que responde a leyes propias. La territorialidad podría transfigurarse en la gruta que protege a sus habitantes de las invasiones de otros congéneres, en la guarida que promueve la voluntad dialéctica del filósofo, en la cripta que podría conceptualizarse como ciencia de la muerte: en ella convergen todos los saberes que se entienden agotados. Aristóteles empleó el vocablo término para establecer la teoría del silogismo: sus argumentos de tres proposiciones y una tercera que es el resultado de las dos que le preceden, constituyen premisas que pesan sobre la idea del límite. Desde luego, Aristóteles reflexionaba sobre el concepto término para explicar nociones y valoraciones cardinales que permitieran comprender fenómenos puntuales de su realidad. Sin embargo, en las circunstancias actuales, la alternancia de la elocución territorialidad-término-límite demanda la transgresión de la lógica tradicional de los saberes. La territorialidad-término-límite no se sostiene como espacio poblado de conocimientos autónomos y axiomáticos porque no todo objeto es idéntico a sí mismo: dos juicios contradictoriamente opuestos podrían ser convergentes entre sí. Es decir, los órdenes de la expresión territorialidad-término-límite, se han descompuesto, se han desmoronado, se han roto. La cuestión de los nominalismos universales ya no se reduce al uso sistémico de datos y métricas por el hecho de que los sistemas también se han descompuesto, se han desmoronado, se han roto. Derrotada la era postbélica e invisibilizada la era postclásica, los saberes no se pueden concebir como percepciones infalibles o falibles porque los acuerdos observacionales y teóricos no tienen como emplazamientos irrevocables modos antagónicos de comprender un fenómeno: el objeto de conocimiento atiende a la combinación y al agregado, no necesariamente al sentido. Hoy, la parte cada vez más es un todo: es en el conglomerado donde se vuelven congruentes la disensión y la disonancia, de ahí que los elementos tácitos y subyacentes hayan cedido ante el aliento de las intersecciones y de los cruzamientos. Hoy, el tercero excluido, aquel que selló la teoría del silogismo de Aristóteles, se ha transformado en otra territorialidad donde el binomio verdadero-no verdadero ha sido desplazado por la irrupción de lógicas más polivalentes. Las voces complacidas con la designación de entidades concretas han quedado fuera del juego porque la refutación y la segregación no responden forzosamente a la constatación de una conclusión fáctica: hoy nada es resultado de algo porque hoy todo es una relación. ¡Hoy nada es nuevo porque hoy todo ya ha sido creado! Ante esto, el entramado se presenta como una nueva posibilidad de nominalismo, puesto que el entramado es moldeable, se cruza entre sí, alude al conjunto que emerge luego de rellenar los huecos, ata el metal a otros materiales, y paradójicamente, es la armazón que propicia la aparición del suelo, o el surgimiento de numerosos suelos. El siglo XXI es la era de los entramados, y estos entramados ya no son hegemónicos, apuntan más bien al fortalecimiento de ideaciones democráticas que adquieren autoridad práctica en otros modos de territorialidad. Si los entramados responden a vínculos mudables entre lo individual y lo colectivo, vínculos que ponen en duda todas las relaciones posibles entre el nominalismo y el conceptualismo, los otros modos de territorialidad se constituyen en una vía inequívoca para (re)aprender las artes del saber. Por consiguiente, el saber se adhiere a connotaciones pragmáticas, a lógicas utilitarias que reformulan el sistema de ideas, a racionalidades más fluctuantes, más controvertibles, más volubles. La territorialidad no solo es porción o circuito, la territorialidad no solo es una región palpable y ostensible, la territorialidad es el lugar de las relaciones, y la relación, como categoría establecida por el propio Aristóteles1, propone una curiosa triangulación ontológica: un orden, un accidente y un 1 Aristóteles establece el término relación como referencia de una cosa a otra, como fenómeno del doble al tercio, del exceso al defecto, de lo medido a la medida, del conocimiento a la conciencia, de lo sensible a la sensación.

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sujeto. En otras palabras, la territorialidad es también el lugar de las relaciones creadas e increadas: es precisamente el lugar donde los elementos lógicos y gnoseológicos deben ser, como planteaba William James, experimentados 2. Por ello, se podría alegar que, en el método de la experimentación, la relación no solo constituye una categoría trascendental, sino también un entramado moldeado por encuentros que disponen la (re)construcción de modos atípicos de conocimiento. Las vías relacionales de los estudios generales Los estudios generales -la educación general- del siglo XXI se encuentra refrendada por un entramado de relaciones que transforma los paradigmas y las epistemologías de los saberes humanistas en territorialidades que sitúan las identidades disciplinarias en un metalenguaje cada vez más (inter) lingüístico y (trans)lingüístico. Si nada es algo porque todo se encuentra en función de una relación, las proposiciones categóricas de los estudios generales se enfrentan a múltiples derroteros y todos ellos convergen en el fenómeno de las disyuntivas hipotéticas: por esta causa los enunciados todos están incondicionados. En un mundo regulado por los poderes de la imagen, guiado por la monumentalidad de la inmediatez, administrado por la inexactitud discursiva de las redes sociales, ¿es viable interpretar la cultura del saber desde un ángulo unidimensional? Tal vez, por esta razón, Edgar Morin evalúa el conocimiento, no como el espejo de las cosas, sino como el resultado de una traducción o de una reconstrucción. Morin atestigua que el conocimiento funciona como un entramado de territorialidades habitadas por lenguajes: una vez más, hoy nada es resultado de algo porque hoy todo es una relación. ¡Hoy nada es nuevo porque hoy todo ya ha sido creado! ¡Hoy todo se vuelve nexo, enlace, correlación! Los lenguajes y sus proposiciones (inter)lingüísticas y (trans)lingüísticas, responden más a la interjección propia que a la impropia: el lenguaje ya no se preocupa por formas nominales, adjetivales, verbales o adverbiales, sino por cuerpos fonéticos vaciados de valor gramatical. El ¡bah! vale más que el ¡bravo! Importa más el riesgo del error 3 que la convicción del saber en tanto corpus valuado por el poder de la razón. Y debe puntualizarse que el riesgo del error aquí no es una transacción intencional, sino un precepto que recela de todas las certidumbres y convicciones posibles. El conocimiento no se satisface con la suma porque la idea de futuro ha sido degradada por la muerte del progreso: hoy el conocimiento parece complacerse con la polución, con la profanación, con la impudicia. En consecuencia, la (re)conceptualización curricular de los estudios generales debe comprometerse con el escepticismo y con la oscilación de los saberes: importan más los propósitos de la ceguera que los paliativos para atenuar sus dolores. La educación del siglo XXI debe ser (re)compuesta o (re)instaurada como una red diseminadora que debe subjetivar lo objetivado, desregular lo regulado, relativizar lo concerniente: resulta claro que sus contenidos ya no son origen, sino entramados. El entrecruzamiento disciplinar constituye el epicentro del nuevo orden de los estudios generales, en él se afianza otra genética del saber humanista: si la cultura del conocimiento del siglo XXI se desvela mediante territorialidades legitimadas en la propia constitución del sujeto, resulta razonable declarar que el sujeto es su propia territorialidad, su única territorialidad. Fuera de las fronteras de la territorialidad-sujeto todo se vuelve evanescente, volátil, sucinto: el conocimiento del mundo ya no es un imperativo del prototipo territorialidad-sujeto, este existe vaciado de significación porque el sentido no está habitado por interdicciones o ideas, sino por un laicismo que prescinde de procesos cognitivos. Ante este fenómeno, el (inter)lenguaje y el (trans) 2 William James considera que cualquier clase de relación experimentada debe ser considerada algo tan “real” como cualquier otro elemento del sistema. 3 Edgar Morin asegura que el conocimiento en forma de palabra o de teoría es el resultado de un lenguaje que conoce el riesgo del error.

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lenguaje -lo interdisciplinar y lo transdisciplinar- actúan como cosmos que favorecen la posibilidad de fraguar realidades menos prosaicas. Los estudios generales ya no pueden restringir las corrientes metodológicas de sus disciplinas académicas a registros históricos o a preceptos historicistas. Por el contrario, deben acoger los metalenguajes como acepciones experimentales que (re)definen el tránsito de disciplina en disciplina mediante la alternancia de posicionamientos más empíricos que racionales. Somos seres infantiles, neuróticos, delirantes siendo también racionales. Todo ello constituye el tejido propiamente humano. El ser humano es un ser racional e irracional, capaz de mesura y desmesura, sujeto de un afecto intenso e inestable, él sonríe, ríe, llora, pero sabe también conocer objetivamente, es un ser serio y calculador, pero también ansioso, angustiado, gozador, ebrio, extático. (Morín, 1999, pp. 29). En la alteración y en la deformación el saber se prefigura como resultado de una variación, de una alternancia, de una bifurcación: hoy se aprende desde la duplicidad, desde la partición, desde la dicotomía. Son estas disociaciones las que favorecen la solidez de múltiples cosmovisiones que subrayan la pluralidad de conocimientos. Cuando Morín presenta las emociones del sujeto como un tejido propiamente humano, alude al entramado como propiedad seminal del sujeto: el hombre es una red, y es en la urdimbre donde su conocimiento encuentra su habituación. Si la euforia de la (trans)modernidad ha volatilizado todas las ideologías y sistemas filosóficos y políticos, los modos de aprehender han de ser diseccionados para emprender un viaje que se desentiende del pasado y del futuro, un viaje que se voltea hacia dentro para (re)acreditar la prioridad de la existencia sobre la esencia: el sujeto solo existe, pues solo conoce para existir. Es un ser de violencia y de ternura, de amor y de odio, es un ser invadido por lo imaginario, pero que puede reconocer lo real, que sabe de la muerte pero que no puede creer en ella, que segrega el mito y la magia, pero también la ciencia y la filosofía, que está poseído por los Dioses y por las Ideas, pero que duda de los Dioses y critica las Ideas, se alimenta de conocimientos comprobados, pero también de ilusiones y de quimeras. Y cuando, en la ruptura de los controles racionales, culturales y materiales, descubre la confusión entre lo objetivo y lo subjetivo, entre lo real y lo imaginario, cuando hay hegemonía de ilusiones, desmesura desencadenada, entonces (…) subordina la inteligencia racional y queda al servicio de sus monstruos. (Morín, 1999, pp. 29). Los perímetros: la otra encrucijada de los estudios generales Si la visión unidimensional de los saberes está agotada, si los métodos todos ya no son trayectos o periplos unidireccionales, se podría asegurar que hoy las prácticas cognitivas parecen actuar a través de, por medio de, a partir de. Las instituciones académicas no solo son responsables de la formación efectiva del sujeto, sino también de sus fracturas, de sus escisiones, de sus desgarramientos: las universidades deben ser un nuevo escenario, comprometido no solo con la solidez académica y metodológica del currículo, sino con la reconstrucción cultural del sujeto y de su intersubjetividad. Los estudios generales, así como sus preceptos interdisciplinares y transdisciplinares, deben no solo reconceptualizar sus estructuras curriculares, sino reconducirlas hacia la ruptura del espejo de la tradición. El sujeto debe (re)aprender a mirarse en el espejo, pues los márgenes de lo real y de lo imaginario se desbordaron y sus aguas ya circulan sin control. El espejo ya no devuelve la quietud de la imagen, sino su ansiedad, su angustia, su sobresalto: por ende, los enfoques interdisciplinares y transdisciplinares, como imperativos académicos 72 / REVISTA CRUCE: CRÍTICA SOCIO-CULTURAL CONTEMPORÁNEA


de los estudios generales, se constituyen también en territorialidades que, más allá de sus fronteras naturales, promueven no solo la producción de conocimientos, sino también otras correlaciones que actúan histórica y culturalmente como desiguales realidades en el sujeto. Esta multidimensionalidad de los saberes resulta propiciatoria para replantearse la convergencia de cuantiosas ideaciones estéticas y conceptuales que sitúan el conocimiento en un dinámico sistema de relaciones entre las disciplinas y sus contextos sociológicos. Hoy, conocer no solo es comprender, sino también descomponer para (re)componer, pues el código genético de los saberes estalló: es decir, la discusión y los intercambios interdisciplinares y transdisciplinares propician la (re)constitución de otra territorialidad de lo individual y de lo colectivo. Si comprender la realidad significa comprender la mirada propia y la del otro, explicar la realidad significa explicar la mirada hacia el otro y desde el otro. Esta transversalidad entre el adentro y el afuera potencia el abordaje del conocimiento desde aprehensiones biológicas y psicológicas que le proporcionan identidad a lo aprendido: de hecho, la transversalidad desarrolla sistemas empíricos de conocimientos que podrían incentivar un sinnúmero de competencias educativas. De manera que el cuerpo del que aprende se transforma en territorialidad que asume la interdisciplinariedad y la transdisciplinariedad como (re)integración de conocimientos, como saberes sujetos a estadios perpetuos y efímeros de la experiencia cultural del sujeto. Solo así los estudios generales, así como sus peculiaridades disciplinarias, podrían transformarse en discursos de la propia territorialidad del sujeto, en instrumentos de su propia corporeidad. Estos modos de reapropiación del conocimiento le permiten al sujeto repensar el trasfondo ético e ideológico de sus procesos cognitivos: comprender lo distintivo trae consigo el accionamiento de una racionalidad apropiada -idónea- para preceptuar otros discernimientos, otras inteligencias. El conocimiento, comprendido desde estos ámbitos instruccionales, se transforma en destino, pues su intención ya no se origina en una realidad constatada y codificada por discursos canónicos y normativos, sino en todo lo contrario: el conocimiento, enclavado en esta vertiente situacional, se determina por su permanente incitación al azar, a la probabilidad, a la contingencia. Si Edgar Morin considera que el hombre se encuentra instalado en teorías determinantes que no le permiten acoger las estructuras de lo nuevo, las aportaciones epistemológicas de los estudios generales deben comprenderse como engarces volubles y permeables de saberes, como reconceptualizaciones que producen e instauran conocimientos disruptivos: esta discontinuidad cognitiva no supone la cesación de conocimientos, sino una suerte de intermisión que logra acrecentar los horizontes del saber. Conocer es representar, pero es, sobre todo, un asomo a la disyunción, a la experimentación, a la reelaboración de otros tejidos de saberes, de otros lienzos que no responden a la parcelación de la razón. Por lo tanto, los procesos interdisciplinares y transdisciplinares de los estudios generales deben eludir las visiones reduccionistas propias de ciertos posicionamientos académicos, y acentuar, no solo la idea de conocimiento pertinente (complexus), sino también subrayar el vínculo entre la unidad y la multiplicidad. En su ensayo “¿Educación General o Estudios Interdisciplinarios?”, Waldemiro Vélez Cardona, sostiene que estas percepciones posibilitan una visión (re)vinculante de los saberes, otra estrategia de conocimiento que promueve la producción de bienestar individual y colectivo. (Vélez Cardona, 2018, p. 11). Vélez Cardona, además, citando a Edgar Morin, afirma que los estudios generales conducen a una democracia cognitiva que proscribe los monopolios del saber: de ahí que el saber democrático, aquel que ya no pone en cuestión las virtudes de las divergencias y de las irregularidades, parece posicionarse en tópicos auténticamente audaces. No obstante, la democracia del saber no debe constituirse en una corriente de pensamiento que se abstiene de designios reglamentarios, sino en una estrategia formativa asintomática que potencia la irrupción de nuevas interrogantes interdisciplinares y transdisciplinares que facilitan la observación del mundo desde saberes plurales. Estos saberes, nucleados ahora en el entorno de la propia naturaleza humana, asumen coordenadas polifónicas sobre sus contextos socioculturales desde objetivos NOV 2023: CONSTELAR / 73


Política y sociedad

múltiples: la aprehensión del conocimiento ya no se produce desde un sustrato antropológico autoritario, sino a través de procesos genéticamente sustentados en las divergencias, en las disparidades, en las singularidades. La universidad y los nuevos paradigmas de los estudios generales A la luz de estas observaciones, se podría confirmar que los estudios generales deben desplazar los métodos binarios y axiomáticos del conocimiento y asumir la (re)integración y la (re)construcción del saber desde territorialidades determinadas por otros modos de discernimiento: hoy el sujeto que aprende es el resultado de una unicidad que plantea el problema de la razón desde la segmentación y el fraccionamiento. En otras palabras, hoy el sujeto aprende según ecuaciones (des)vinculantes, según patrones desagregados, según reglas desacopladas. Morin asevera que la civilización occidental pensó que lograba soltar sus amarras con el pasado, pero en realidad solo ha logrado soñar con esa posibilidad: solo así logra eludir su desilusión, su desesperanza, su frustración. Nuestra civilización, nacida en Occidente, creía dirigirse hacia un futuro de progreso infinito que estaba movido por los avances conjuntos de la ciencia, la razón, la historia, la economía y la democracia. Ya hemos aprendido con Hiroshima que la ciencia es ambivalente, hemos visto a la razón retroceder. (…) Si la modernidad se define como fe incondicional en la prosperidad, en la técnica, en la ciencia y en el desarrollo económico, entonces esta modernidad está muerta. (Morín, 1999, pp. 37). Si los sistemas relacionales todos se han fatigado, ¿cómo enseñar en el siglo XXI disciplinas que se proponen abordar la esencialidad del sujeto para hacerle poseedor de un saber vasto y práctico? Toda posible respuesta a esta pregunta parece ser insuficiente: si hoy las estructuras dialógicas se asientan en la desestructuración de las ideaciones estéticas y conceptuales, las instituciones académicas universitarias deben (re)constituirse en otros paradigmas multidimensionales de conocimientos, en otros arquetipos procesales de saber. Los estudios generales funcionan como organizadores de este otro arquetipo, desde ellos emergen los presupuestos integrales que le proporcionan al sujeto su auténtica condición humana. Hoy no conoce el que aprende un contenido, conoce quien logra crear un nuevo conocimiento con el contenido aprendido en un tiempo pretérito: son los estudios generales el lugar de este (re)descubrimiento de los saberes, el lugar donde se reinicia, como recalca Morin, el viaje hacia otros destinos humanos. Por consiguiente, en el ámbito de los estudios generales, el sujeto no es el receptor del conocimiento, es el conocimiento el receptor del sujeto: la mutación es el otro ordenamiento, la traslación es el otro acomodo, la transición es el otro método. Los paradigmas se han vaciado de estatutos y las leyes han perdido su condición de preceptivas, pues se encuentran subyugadas por los códigos de la fractura, de la discontinuidad, de la disgregación. Los fundamentos epistemológicos se han desplazado de tal modo que los lenguajes todos, desposeídos de los dogmas normativos de siempre, encuentran en el entramado relacional otras territorialidades (inter)lingüísticas y (trans)lingüísticas, otras territorialidades interdisciplinares y transdisciplinares. Los estudios generales resultan propiciatorios para reconsiderar las concurrencias, para recomponer las conjunciones, para rehabilitar las convergencias: no se trata de repensar la educación desde premisas revisionistas, sino de promover otra sincronía del saber que podría desagraviar y subsanar el llevado y traído periplo de los estudios generales. Según estas premisas, parece ser que la visión aristotélica sobre los vocablos término y límite adquiere singularidad, considerando que vuelve ostensible la teoría del conocimiento como experiencia, como coyuntura empírica, como emplazamiento experimental: por ello, Aristóteles considera que el hombre no es sujeto hasta tanto el alma no lo define como tal. Entonces, son las miradas heterogéneas, las interdisciplinarias y las transdiciplinarias, las que 74 / REVISTA CRUCE: CRÍTICA SOCIO-CULTURAL CONTEMPORÁNEA


permiten reconceptualizar los reacondicionamientos del saber. Hoy se conoce a través de (trans) métodos, de (trans)conceptos, de (trans)procesos: en el prefijo trans se ubica un nuevo orden para la interpelación, un nuevo trazado para acceder al saber. Si la ortodoxia epistemológica, la validez canónica y el patrimonio normativo se han (des)institucionalizado, podría sostenerse que hoy los saberes exigen prácticas (trans)académicas: es decir, las aleaciones se han desregularizado para (re)situarse en praxis dispares y eclécticas. La universidad ya no es custodio de la pureza disciplinar, sino el espacio permeable e impuro que se debe enorgullecer al reconocer sus grietas, sus hendiduras, sus quiebres. Es en la disolución de la continuidad donde se refunda la cultura del conocimiento: hoy, el mundo se representa como un hipocentro, todo en él tiene su origen en sacudidas violentas, en conmociones que ascienden desde las profundidades de la tierra. Hoy, aún en las entrañas de una época signada por el sobresalto de la postpandemia y por las catastróficas secuelas de enfrentamientos bélicos (trans) territoriales, se requiere comprender que la emocionalidad se impone ante la racionalidad: si esta última era el privilegio de unos pocos, la primera, innegablemente, se arraiga en el sujeto para devolverle su estatuto primero: la libertad. Referencias Acosta, J. (2016). Interdisciplinariedad y transdisciplinariedad: perspectivas para la concepción de la universidad por venir. Alteridad, 11(2), 148-156. Carrizo, L. (2007). Interdisciplinariedad y valores. En, Educación, valores y ciudadanía, pp. 121-152. Madrid: OEI y Fundación SM. Carvajal, Y. (2010). Interdisciplinariedad: Desafío para la Educación Superior y la investigación. Revista Luna Azul, (31), 156-169. Clayton, J. (eds) Influence and Intertextuality in Literary History, The University of Wisconsin Press, 1991. García, A. (2017). Apuntes acerca de la interdisciplinariedad y la multidisciplinariedad. EduSol, 17(61), 1-5. Grigorieva, N.S. y Chubarova, T.V. (2020). Interdisciplinarity in theory and in practice: an example of social policy. Social Sciences and Contemporary World, (3), 166-178. Gutiérrez Rivera, R y Gómez Bonilla, E. (2007). El trabajo interdisciplinario. Reflexiones del profesor de apoyo sobre su funcionalidad en los servicios de educación especial. RIDE, 8(15), 1-23. Lazo, M. A. (2011). La interdisciplinariedad y la integralidad una necesidad de los profesionales de la educación. Cuadernos de Educación y Desarrollo, 3(27), 1-9. Lanz, R. (2010). Diez preguntas sobre transdisciplina. AGORA, 13 (26), pp. 137-190. Morin, E. (2003). Introducción al pensamiento complejo. Barcelona: Gedisa Editorial. ----------. (2001). El método IV: Las ideas. Madrid: Ediciones Cátedra. ----------. (1999). El método III: El conocimiento del conocimiento. Madrid: Ediciones Cátedra. ----------. (1993). El método I: La naturaleza de la naturaleza. Madrid: Ediciones Cátedra. ----------. (1999). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Paris: UNESCO. Ocampo, A. (2019). La emergencia de un nuevo terreno epistemológico: debates y contingencias en la construcción del conocimiento de la Educación Inclusiva. Cuadernos de Educación Inclusiva, 33, 39-105. Pombo, O. (2013). Epistemología de la interdisciplinariedad. La construcción de un nuevo modelo de comprensión. Inter Disciplina, 1(1), 21-49. Vélez Cardona, W. (2012), ¿Educación general o estudios interdisciplinarios? Ponencia presentada en el IV Simposio Internacional de Estudios Generales, llevado a cabo en el campus de la Pontificia Universidad Católica del Perú en Lima, los días 17, 18 y 19 de octubre de 2012.

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Poesía en el Taller Taller Ausubo, Caguas espacio cultural de encuentro y poesía

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Ana María Fuster Lavin

María Ostolaza

“soy las espinas aferradas a la flor solemne y marchita, sin resquebrajarse la tierra alimenta mis ojos y manos fertiliza mis palabras cargadas de transeúntes, así invento historias para tus silencios y caricias para tus temores”.

“cualquier día de estos te regalo mis pechos en botón para abrigar tu espalda”.

Solimar Ortiz Jusino

“Viva, retoño de primavera luego de un invierno frío y mojado. Despertar con los rocíos cristalinos y las agujas del sol traspasando la mirada. Una caricia tortuosa que alimenta el alma”.

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ARTE

Marta Emanuelli

Nory Malugin

“Yo te respondo: la noche ya ha pasado, hoy amanece la taza de café sobre la mesa y el periódico leyendo el desayuno mientras seca sus alas al sol, porque hasta lo cotidiano puebla los cielos y se hace carne de poesía, de vida y universo”

“Un pájaro canta o silba, escapan verbos de su pico negro. Así nace también una alegría callada en la garganta”.

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Luz María López

“Un suspiro se agiganta en mi garganta… silba dichoso entre los hálitos de mis labios, truena y se deshace eco en la suave brisa que acuna ensueños, no conozco más alegría que la que lleva tu nombre”.


Carlos Montañez Ivana Cotto

Poesía en el taller es un evento que se realiza el primer sábado de cada mes. Inició el sábado 5 de agosto contando ya con 4 actividades exitosas. El concepto de la actividad es juntar distintas disciplinas del arte como la poesía, música y arte visual con artistas pintando en vivo para el disfrute del público.

Host / Organizador Jose Ernesto

https://www.instagram.com/reel/CzPqllrLdLB/?igshid=MzRlODBiNWFlZA== https://instagram.com/tallerausubo?igshid=NzZlODBkYWE4Ng== https://www.facebook.com/profile.php?id=100094887591724&mibextid=LQQJ4d

Crew Xavier O. Pérez (propietario del TA) Emanuel “Indio” Carrasquillo Jose Ernesto Hernández Carlos Montañez NOV 2023: CONSTELAR / 79


Escasez de vivienda, ¿por qué? Martín Cruz Santos Escritor y profesor jubilado de la Universidad Ana G. Méndez, Recinto de Cupey

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Constituye una preocupación considerable para una gran cantidad de habitantes del mundo. Encontrar un espacio de vivienda para habitarlo dignamente es un reto acuciante sin soluciones previsibles en las agendas gubernamentales, aunque con advertencias categóricas formuladas por organismos internacionales. El derecho a la vivienda posee carácter internacional desde el momento cuando fue reconocido como parte del derecho a un nivel de vida adecuado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. Asimismo, ha sido ratificado en diversos tratados como el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966)1. Acuerdos todos que implican compromisos para los países firmantes. El panorama crítico actual de la escasez de vivienda vulnera el derecho planteado. Investigaciones llevadas a cabo por el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat) evidencian la expansión del problema mundialmente:1,000 millones de personas (el 20% de la población mundial) carece de una vivienda adecuada; 1,600 millones malviven en asentamientos informales, 100 millones de seres humanos no tienen donde vivir y las expectativas no son esperanzadoras: en 2030, la cantidad de “sujetos de derechos humanos” sin vivienda adecuada aumentará a 3,000 millones.2 Sin duda alguna, es un asunto muy relevante y prioritario, porque, una vivienda, casa o apartamento no es solo la construcción de un espacio estructural, sino que configura un hábitat. Históricamente, dedicar un lugar para habitarlo significa que las paredes el techo y el piso posibilitan el ámbito interno donde sus ocupantes establecen relaciones humanas y sociales organizadas culturalmente y vinculadas con el entorno territorial próximo. Por tanto, la presencia de un déficit habitacional transgrede la dignidad de la vida humana, porque la falta de vivienda adecuada es causada por las carencias de poder que incluyen la precariedad impuesta por las condiciones de la desigualdad social y las limitaciones al desarrollo físico, emocional, educativo-cultural, económico y político. Que la vivienda escasee en una ciudad o en un país no es una cuestión meramente cuantitativa, tiene un componente cualitativo ineludible. Ahora bien, ¿por qué la escasez de vivienda adecuada? Para ensayar respuestas posibles a la interrogante, acojamos inicialmente un argumento de la citada ONU-Habitat: “La vivienda representa más del 70% del uso del suelo en la mayoría de las ciudades y determina la forma y la densidad urbana, proporcionando también empleo y contribuyendo al crecimiento, sin embargo, su sentido facilitador ha fracasado y se ha convertido en un factor de desigualdad social y económico”3. Según el ente internacional citado, la edificación de viviendas constituyó un renglón significativo del desarrollo económico, así como también, un medio para la promoción social hasta hace algunas décadas. Los Estados y sus gobiernos cumplían, en mayor o menor grado, su responsabilidad social protegiendo el derecho a la vivienda adecuada mediante políticas públicas y planes para el mejoramiento habitacional. Sin embargo: “la vivienda se ha convertido en un factor de especulación motivado fundamentalmente por sectores inmobiliarios privados quienes han trabajado solamente bajo la lógica del rendimiento económico. En tal sentido se ha desregularizado el mercado y se ha debilitado el Estado”.4

1 ONU-Hábitat, El derecho a la vivienda adecuada, Folleto Formativo número 21/rev. 1, disponible en línea: https://www.ohchr.org/sites/ default/files/Documents/Publications/FS21_rev_1_Housing_sp.pdf 2 ONU-Hábitat, Vivienda inviable para la mayoría, disponible en línea: https://onuhabitat.org.mx/index.php/vivienda-inviable-para-la-mayoria 3 Ibid. 4 Ibid.

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Política y sociedad 82 / REVISTA CRUCE: CRÍTICA SOCIO-CULTURAL CONTEMPORÁNEA


He ahí el meollo del tema. La escasez de vivienda no responde únicamente a la merma en las construcciones por razones económicas y políticas particulares de cada país o la inflación postpandemia. Al igual que ocurre con el fenómeno de la gentrificación5 que abordáramos en una reflexión previa, la desigualdad económica agrava la asequibilidad a la vivienda, resultante de la especulación inmobiliaria y su fin lucrativo desmedido. Debilitado el Estado en su responsabilidad social, el derecho a la vivienda adecuada ha dejado de ser una prioridad en los programas de gobierno. La institucionalidad funge como facilitadora de negocios rentables para el capital privado. No es novel la simbiosis entre el Estado y los intereses económicos dominantes, lo sabemos. Pero, es imperativo acotar que el protagonismo financiero del sector inmobiliario y otros actores lucrativamente interesados inciden determinantemente en las decisiones políticas que afectan a la mayoría de la población. Hay ejemplos muy claros: los cambios estratégicos en los planes de usos de suelos, las reclasificaciones en las áreas urbanas, las aprobaciones de proyectos de urbanización sin mayor rigor, las ambigüedades en los reglamentos, las desregulaciones y el abandono de la prioridad de la vivienda para alquiler a largo plazo en aras de favorecer los alquileres corto plazo con fines turísticos. Añádale otras practicas harto conocidas. Debemos considerar que existen agravantes que obstaculizan el acceso a la vivienda adecuada. Sea para la compra o el alquiler, los precios han aumentado más que los ingresos. La desigualdad salarial impide enfrentar tales incrementos, máxime, porque el gasto presupuestario familiar mayor suele ser el pago por la vivienda. El acceso a los créditos hipotecarios es casi inalcanzable a juzgar por las altas tasas de intereses y los criterios de aprobación que requieren una estabilidad financiera fantasmagórica. No pasa desapercibida la realidad demográfica del envejecimiento de la población mundial,6 en particular, en América Latina, cuyos pueblos claman por la justa planificación gubernamental dirigida a las necesidades particulares de la salud, seguridad y los cuidados especiales acorde a la llamada tercera edad. En tal caso, la disponibilidad de facilidades debe ser planificada tomando en consideración criterios de calidad de vida: asequibilidad o que esté al alcance económico posible de quien la necesita, habitabilidad en la infraestructura del espacio con los servicios de energéticos, de agua potable y sistema de alcantarillado, telefonía e internet, entre otros; accesibilidad, es decir, que se propicie el acceso a la misma y esté libre de barreras arquitectónicas, y la ubicación de la vivienda en contextos de adecuación cultural posibilitadores de la creatividad y el ocio recreativo. Coexiste junto a la proliferación de adultos mayores la disminución poblacional por las vías de la pérdida de habitantes que migran hacia otros países y la baja poblacional o menos nacimientos que defunciones. Formular políticas públicas que conjuguen la satisfacción de las diferentes necesidades sociales con los recursos económicos disponibles es tamaño reto imprescindible para afrontar. Es mandatorio reivindicar el derecho humano a la vivienda y elevarlo al rango constitucional del derecho civil con la debida implantación y fiscalización. Sin medidas eficaces contra la especulación, la corrupción y el apetito lucrativo voraz de los sectores financieros involucrados, la escasez de vivienda adecuada continuará siendo un mero rubro de negocios y oportunidades favorable a unos pocos privilegiados, pero, oneroso y perjudicial para los pobres y los grupos vulnerables. El asunto amerita transformaciones estructurales complejas en cualquier sociedad que pretenda ser justa y democrática. Urge organizar proyectos sociales y comunitarios con la vivienda como un aspecto central de su agenda programática. Abordar el tema públicamente debe ser preeminente. Abrirlo a la discusión y el análisis crítico es parte del quehacer que promovemos en nuestras Reflexiones desde El Jardín. 5 Recomendamos la lectura de: Martín Cruz Santos, 2023, Gentrificación urbana y rural, disponible en línea: https://conversacionesconmartincruzsantos.blogspot.com/2023/08/gentrificacion-urbana-y-rural-martin.html 6 Recomiendo la lectura de una de mis Reflexiones desde El Jardín publicada recientemente: Martín Cruz Santos, 2023, Somos viejos, disponible en línea: https://conversacionesconmartincruzsantos.blogspot.com/2023/07/somos-viejos-martin-cruz-santos-el.html

NOV 2023: CONSTELAR / 83


Una aventura en el parque El gran baile Elsie Rodríguez Universidad ana G. Méndez, recinto de cupey

84 / REVISTA CRUCE: CRÍTICA SOCIO-CULTURAL CONTEMPORÁNEA


Preámbulo Los cuentos motores tienen la finalidad de promover el movimiento, proveen la oportunidad de que el estudiante realice simulaciones y juegue mientras disfruta de una lectura narrada. Los cuentos motores propician la creatividad y dan paso a que el estudiante pueda desarrollar su capacidad expresiva. En este tipo de cuanto los niños toman un rol activo ya que son los protagonistas del cuento (Iglesia,2008). Así mismo Iglesia (2008) nos menciona que los cuantos motores son “una fuente motivadora que despierta en los niños/ as el interés por descubrir historias y personajes, y les ayuda a introducirse en los caminos sorprendentes de los libros, del teatro y compara con otras formas de entretenimiento menos participativas”1

Preámbulo Los cuentos motores tienen la finalidad de promover el movimiento, proveen la oportunidad de que el estudiante realice simulaciones y juegue mientras disfruta de una lectura narrada. Los cuentos motores propician la creatividad y dan paso a que el estudiante pueda desarrollar su capacidad expresiva. En este tipo de cuanto los niños toman un rol activo ya que son los protagonistas del cuento (Iglesia,2008). Así mismo Iglesia (2008) nos menciona que los cuantos motores son “una fuente motivadora que despierta en los niños/ as el interés por descubrir historias y personajes, y les ayuda a introducirse en los caminos sorprendentes de los libros, del teatro y compara con otras formas de entretenimiento menos participativas”1

1 Iglesia, J. ( 2008). Los Cuentos Motores como herramienta pedagógica para la educación infantil y primaria. Revista de comunicación y tecnologías emergentes, 6(1), 1-15 http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=552556592006

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LETRAS

Una aventura en el parque Había una vez un hermoso perrito llamado Chispas que caminaba alegremente por el parque. Mientras caminaba iba moviendo su colita alegremente. De repente Chispas observo a los lejos una alegre flor bailando al son del viento y se acercó. En ese mismo momento llego al parque una hermosa mariposa, que por cierto era muy juguetona. Y se acercó a jugar con la flor. Chispas intentó con una patita tocar las hermosas alas de la mariposa. La mariposa en forma de juego se escondía detrás de la flor. Mientras jugaban y se divertían un peludo gato marrón llamado Brauni se despertó y se dio una gran estirada. Brauni al ver lo que ocurría cerca de él, maulló varias veces y se acercó lentamente. Chispas al escuchar y ver a Brauni acercarse, ladró de manera amistosa y movió su colita. La flor comenzó a bailar y la mariposa a mover sus alas invitando a Brauni a unirse a la aventura. Brauni los miraba tímidamente y maullaba suavemente. Al Chispas ver que no se atrevía, corrió alegremente donde él y lo invitó a jugar con ellos. Brauni aceptó ir a jugar y ambos fueron saltando juntos hasta donde estaba la mariposa y la flor. Todos jugaron alegremente y disfrutaron de su nueva amistad.

86 / REVISTA CRUCE: CRÍTICA SOCIO-CULTURAL CONTEMPORÁNEA


El gran baile Era un día muy tranquilo en el bosque. Solecito, una conejita muy traviesa, salió de su madriguera muy temprano en la mañana. Se paseaba por el bosque danzando alegremente. La rana Candy, al observarla, la saludó dando un salto. “Hola, Solecito. ¿Por qué estás tan contenta hoy?” Solecito dando un gran salto le dijo – “¡Hoy en el bosque habrá un gran baile! Y estoy practicando mis movimientos”. Candi la miró pensativa y le preguntó – “¿Tu crees que me puedes enseñar a bailar?” “Claro que sí amiga rana, yo conozco las mejores maestras. Ven, sígueme”. Ambas se fueron juntas saltando por el bosque. Luego de un gran rato paseando alegremente por el bosque llegaron donde las hermosas Bromelias. En ese momento las Bromelias estaban saludando con sus hojas al señor Sol. Cuando las flores vieron que tenían visitas le dijeron – “Hola, Solecito. Hola, Candy. ¿Qué las trae por aquí?” “Hola, brillantes Bromelias mi amiga Candy la rana desea aprender a bailar”. Todas las flores se miraron y dijeron, “Amiga rana, hoy aprenderás a bailar”. Mientras le enseñaban a bailar a Candy todos reían alegremente y disfrutaban de un hermoso día. En la noche, en el gran baile, Candy sorprendió a los demás animales con su alegre baile. Todos bailaron toda la noche sin cesar.

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La función del lenguaje Kristal M. Rivera González Universidad Ana G. Méndez, Recinto de Gurabo

88 / REVISTA CRUCE: CRÍTICA SOCIO-CULTURAL CONTEMPORÁNEA


Las palabras suelen ser artimañas del engaño, de aquello que se pretende ser, de la vida no vivida solo pensada. A veces, las palabras son un escondite, la casa segura que te protege del amor fingido y el abrazo muerto. Hay días en los que mi vida baila en las cuevas del lenguaje. Y así, escribo poesía carente de símbolos y estructura, obedeciendo una voz que aún no reconozco. Como un rompecabezas en mi escritura prevalece la geometría de mi corazón. Las palabras se apoderan de mis dedos y solo siento el olor al aire fresco que respiré en las calles de Barcelona. La alegría que siente mi alma cuando camino por el umbral de una librería. Por eso vuelvo a mí, y solo soy mía cuando las multitudes se alejan. La inconsistencia humana juega a ser un revólver contra mi inteligencia. Es el ego el defensor de mi quietud, pero siempre el verdugo de mis sueños. ¿Para qué se necesita tanta honestidad? Los poetas la inventan, se burlan de lo “verdadero”, solo a los mortales les avergüenza su verdad, por eso siempre necesitan sentirse enamorados. En cuanto a mí, solo anhelo palabras y más palabras. Aquellas que consuelan a la melancolía, las palabras que saben estar solas, las que atraviesan mi pupila amarilla como una flor en primavera. Pero ahora solo hay silencios, camino y me detengo silenciosamente, sintiendo la vida en el espiral de la repetición de esa desilusión que yo creí superada, más no muerta.

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Ana, tu sueño se hizo realidad Carmen Inés Rivera Rodríguez / José Manuel Villegas Rivera

90 / REVISTA CRUCE: CRÍTICA SOCIO-CULTURAL CONTEMPORÁNEA


https://youtu.be/4m1sQ7F-11c

De niña tu solías jugar, a ser maestra, a educar. Ana, Ana. Tu sueño se hizo realidad; fundaste una Universidad. Mujer puertorriqueña con visión, tu misión fue la educación. Tu norte siempre fue ayudar a los que necesitan más; de puerta en puerta fuiste a buscar a jóvenes, para estudiar. Y a hombres y mujeres pudiste encaminar. Ana, Ana. Ejemplo de superación, empeño y laboriosidad. Tu sueño se hizo realidad; fundaste una Universidad. Tu presencia, tu legado, permanecen aquí. ¡Gracias, Ana! Tu sueño hiciste realidad.

Letra y melodía por: Carmen Inés Rivera Rodríguez (febrero de 2019) Arreglo musical por: José Manuel Villegas Rivera (febrero de 2019)

NOV 2023: CONSTELAR / 91


Caminando en Solitario Joseph Cortés Universidad Ana G. Méndez, Recinto de Cupey

92 / REVISTA CRUCE: CRÍTICA SOCIO-CULTURAL CONTEMPORÁNEA


Repasando los callejones por cuales andábamos, recordando aquellos momentos que juntos compartíamos, miradas, caricias y palabras confortables, detalles que lograron hacer ese día uno de los más memorables. Cada callejón tiene su historia que susurra al oído, nos invitan a detenernos y disfrutar del dulce olvido. Cayendo la noche, ahora son solo calles estrechas y serenas, guardianas de nuestras vivencias, dónde en cada paso dado se escriben nuestras experiencias. Seguiré caminando solo, ya que eres un recuerdo perdido.

NOV 2023: CONSTELAR / 93


Urban Déjà Vu #4 Ramleshka Ramos Asociación de Estudiantes de Comunicaciones (AECO)

94 / REVISTA CRUCE: CRÍTICA SOCIO-CULTURAL CONTEMPORÁNEA


NOV 2023: CONSTELAR / 95


96 / REVISTA CRUCE: CRÍTICA SOCIO-CULTURAL CONTEMPORÁNEA


NOV 2023: CONSTELAR / 97


98 / REVISTA CRUCE: CRÍTICA SOCIO-CULTURAL CONTEMPORÁNEA


NOV 2023: CONSTELAR / 99


100 / REVISTA CRUCE: CRÍTICA SOCIO-CULTURAL CONTEMPORÁNEA


NOV 2023: CONSTELAR / 101


Convocatoria XIII Coloquio de Historia de las Mujeres ¡Saludos! Le extendemos esta invitación a participar del XIII Coloquio de Historia de las Mujeres a celebrarse de manera presencial el jueves, 14 de marzo del 2024 en la Universidad de Puerto Rico en Utuado. Esta edición llevará como título “Educar para la libertad: superando los estigmas de la reclusión”. Todas las ponencias deben girar en torno a investigaciones sobre historia de mujeres y no pueden exceder las seis páginas a doble espacio. Una vez seleccionadas las ponencias se les notificará por correo electrónico y serán compiladas en las memorias del evento. Luego de escuchar las observaciones y peticiones que surgieron del coloquio anterior, el Comité Organizador tomó la decisión de limitar las ponencias a un máximo de 18. De este modo, se podrá designar un espacio para preguntas y comentarios al final de la presentación de cada panel. Para participar, deberá enviar el título y el resumen de su ponencia en o antes del 12 de enero de 2024 al siguiente correo electrónico: AsocDeMujeresPR@gmail.com. Después de esa fecha NO se aceptarán más trabajos. El 30 de enero de 2024 serán notificados/as si su ponencia fue aceptada. Le exhortamos a respetar las fechas límites de entrega para que sus propuestas puedan ser evaluadas por el Comité Organizador. A mediados de febrero de 2024 les estaremos enviando más información en torno al programa del coloquio. Les garantizamos que todo el personal de la UPRU y el Comité Organizador está comprometido para que esta nueva edición sea, como de costumbre, todo un éxito. Dale forward a esta convocatoria e invita a tus colegas. ¡Les esperamos!

102 / REVISTA CRUCE: CRÍTICA SOCIO-CULTURAL CONTEMPORÁNEA


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2024

104 / REVISTA CRUCE: CRÍTICA SOCIO-CULTURAL CONTEMPORÁNEA


4 2 20 Ve pensando en qué quieres presentar… comunícate para más información editorescruce@uagm.edu / proyectotv@uagm.edu / cgarcia52@uagm.edu

NOV 2023: CONSTELAR / 105


l i n k t r. e e / r e v i s t a c r u c e

106 / REVISTA CRUCE: CRÍTICA SOCIO-CULTURAL CONTEMPORÁNEA


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