www.roxanabrizuela.com
rbrizuel@gmail.com
![]()
www.roxanabrizuela.com
rbrizuel@gmail.com
Las Libélulas son seres que pasan la mayor parte de sus vidas en un proceso de transformación. Viven meses, y hasta años en el agua en forma de ninfas y un buen día después de asomarse tímidamente al exterior, suben y se aferran a un tallo que emerge a la superficie. Después de noches de aprendizaje adoptan la respiración de aire libre y se produce la “muda imaginal” que las transforma en imagos, ¡adultas!
Su piel inicial, de la que luego prescinden, funcionó como protección durante un largo período, pero también como constricción ante la transformación más espectacular que le esperaba.
Engalanadas de nuevos colores quedan suspendidas esperando que sus alas crezcan, hasta que aun frágiles, pero con la experiencia de un largo período de metamorfosis, en un instante, se despliegan. Un tanto metálicas, perfilan el espacio que transitan como tijeras transparentes sostenidas por finísimas nervaduras, y salen al mundo a revelar su existencia y repetir infinitamente el ciclo de su aprendizaje continuo.
No son quizás tan bellas como las mariposas, y jamás se podrían comparar con un pájaro, pero su excepcionalidad radica en que, conscientes de su vulnerabilidad, se lanzan a conquistar un mundo desconocido, para repetir una y otra vez el ciclo de desafíos de sus existencias Irreverentes.
Pasaban meses, años, y cada día se preguntaba, ¿qué hay del otro lado?
Una y otra vez, se resguardaba en una especie de estructura protectora.
Se extasiaba viendo su morfología. No importaba cuánto se transformaba, tenía bellísimas cintas para ajustar
Vacía aun se sostenía.
Se dijo: quiero mirarme a mi misma sin espejo.
No miró para atrás.
Se atrevió junto a todas las demás.
Cambió las reglas para siempre.
Una enérgica desconocida habitó el espacio.
Engalanada con lo aprendido salió a recorrer el mundo.
¿Quién soy?, ¿quién me habita?, se preguntaba una y otra vez sin reconocerse.
Arriba, abajo, arriba, abajo, arriba, abajo.
Siglos después convivían lentes de todo tipo reclamando sus fronteras.
Quería despojarse de todo significado. Nadie sabe si pudo.
Una energía conocida desafió a sus miedos, un sonido sordo cortó sus hilos Extendió sus alas y voló