El presente aterido al pasado

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El presente aterido al pasado A los ciento treinta-ocho aĂąos de la guerra del PacĂ­fico

RaĂşl Prada Alcoreza

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Índice: Introducción

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Descripciones Boceto de una breve historia reciente política en Chile Boceto de una breve historia reciente política en el Perú Boceto de una breve historia reciente política en Bolivia

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Análisis Consideraciones generales El desenlace del “gobierno progresista” El desenlace de un socialismo avergonzado El desenlace de una banalidad gubernamental

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Introducción ¿Cuál es la situación y la condición de los tres Estado-nación involucrados en la conflagración bélica, a los ciento treintaocho años de la guerra del Pacífico? ¿Sigue siendo útil la interpretación de la geopolítica regional como operador de estrategias de control de los recursos naturales y del entorno, con el objeto de la intermediación privilegiada con la economía-mundo capitalista? ¿O, ahora, en la actualidad del ingreso al siglo XXI, otros son los operadores en los conflictos fronterizos? ¿Cómo funciona el subsistema-mundo regional, afincado en la geografía transandina, andina y amazónica, donde se asientan los países involucrados en la guerra del Pacífico? Estas preguntas definen las problemáticas de los campos históricopolíticos del presente, en las singularidades de la región sudamericana, de cara al océano Pacífico, océano convertido en el mare nostrum del sistema-mundo capitalista del siglo 3


XXI. Es menester comprender este funcionamiento del subsistema-mundo regional mencionado, para abordar adecuadamente los conflictos perdurables desde la guerra del Pacífico. En adelante, primero, pasaremos por reseñas o bocetos de breves revisiones descriptivas de la historia política reciente de los tres países involucrados, Bolivia, Chile y el Perú; después, intentaremos el análisis de la complejidad regional.

Las impresiones que nos dejan las genealogías estatales de los tres países, que también son las impresiones, con las que ingresamos a la escritura de este ensayo, pueden expresarse de la siguiente manera:

Ninguno de los países ha salido de su condición de dependencia; sobre todo, siguen siendo países periféricos, cuyas economías se conforman a partir del modelo extractivista colonial del capitalismo dependiente. Sin 4


descontar las diferencias del caso; economías más grandes y mejor estructuradas en Chile y el Perú, quizás más en la primera que en la segunda; heredando una economía extractivista cuya composición es más vulnerable en Bolivia. Como hemos dicho en otro escrito1, que la condición extractivista no se resuelve por el establecimiento de industrias, pesadas y livianas, tampoco por incursionar no solamente en la revolución industrial, en la revolución tecnológica-científica, en la revolución cibernética, como pasa en el Brasil, pues lo que gravita es la composición y la combinación estructural de la economía. Si el paso a la revolución industrial, tecnológicacientífica y cibernética sigue basándose en la gravitación determinante del extractivismo, entonces la composición misma de la economía sigue siendo extractivista. Esto es lo que pasa en Chile y Perú, de manera análoga, aunque en escalas 1

Ver Acontecimiento político. Voluntad de potencia.worpess.com.

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menores de lo que sucede en Brasil. En cambio, se puede decir, que la economía boliviana se ha mantenido en perfil económico extractivista más puro. 

Los tres países han consolidado sus Estado-nación; lo que no sucedía cuando estalló la conflagración, salvo, quizás en el caso del Estado-nación de Chile, que emergió con una vocación moderna del Estado. Sin embargo, hay que anotar que la consolidación del Estado-nación vino más por los momentos constitutivos nacionalpopulares que por el lado conservador, así como tampoco por el lado liberal.

Las experiencias y memorias sociales se plasmaron en narrativas nacionalpopulares, logrando como una formación discursiva y enunciativa nacional-popular, una ideología. Quizás en Chile las narrativas populares adquiere más un tono socialista, que en el caso de Bolivia y 6


el Perú. Si bien la difusión y la participación en la formación de la consciencia de clase a partir de las corrientes marxistas se efectúa también en Bolivia y en el Perú, el sentido común en estos países parece, mas bien, más cerca de lo nacionalpopular. 

Bolivia vivió una revolución nacional constitutiva, la de 1952, que fue obrera y campesina, además de urbana-popular. Revolución constitutiva del Estado-nación. En el Perú se experimenta una reforma nacionalista, de carácter popular, que inicia la reforma agraria, de una manera matizada y tibia, dejándola inconclusa. Esta reforma nacionalpopular es efectuada por un gobierno militar, instituido por un golpe de Estado; el mismo que emerge de la crisis política estructural del Estado peruano. Los alcances de las reformas son, mas bien, acotadas. En Chile no hay algo parecido a estos dos acontecimientos políticos, que se dan 7


en los otros países; sin embargo, se construye una ideología popular antioligárquica, narrativas sociales que conciben al pueblo como portador de la transformación socialista.

Los tres países son afectados por la guerra fría entre los bloques, el bloque capitalista y el bloque socialista; el primero comandado por Estados Unidos de Norte América; el segundo comandado por la Unión Soviética. Las dictaduras militares pro-imperialistas, declaradamente anti-comunistas, se instauran en la región. En su forma ostensible y violenta en Chile y Bolivia; en su forma matizada, modificando el cariz nacional-popular del gobierno de las reformas nacionalistas, en el Perú.

Se puede decir que en Chile y Bolivia los golpes militares reaccionarios se dieron, no solo en el contexto de la guerra fría, sino para detener el avance de los frentes y alianzas políticas sociales, que encarnan los 8


proyectos socialistas. En Bolivia, la Asamblea Popular se proyectó como un Consejo Popular, de obreros, campesinos y urbano-populares, como gobierno de asambleas. En Chile, el bloque social conformó una Unidad Popular, que asumió el gobierno ganando las elecciones; Unidad encaminada a la construcción del socialismo en forma de transiciones democráticas. En cambio, en el Perú fue el mismo gobierno militar de las reformas nacionalistas el que sufrió mutaciones hacia el lado conservador, tendiendo, mas bien, a restaurar lo que había cambiado el régimen de las reformas. Los militares también se enfilaron en la guerra contra el comunismo.

En Bolivia y Chile se dieron lugar movimientos políticos de convocatoria social y de impacto estatal. En el primer caso, primero, en su versión insurreccional; después, en su versión democrática. En Chile en la versión 9


democrática, con una convocatoria de gran alcance. En el Perú la lucha política socialista y comunista fue constante; empero, circunscrita a escalas sin impacto estatal. Las expresiones más impactantes se dieron con los proyectos guerrilleros; principalmente el proyecto maoísta de Sendero Luminoso; en segundo lugar el proyecto guerrillero guevarista del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru. 

La guerra del Estado peruano contra la guerrilla se convirtió en una guerra contra las organizaciones sindicales y las formas autónomas de las comunidades. La contra-insurgencia adquirió características destructivas y demoledoras, no solo en lo que respecta a la desarticulación de las organizaciones guerrilleras, sino también de las organizaciones representativas sociales y sindicales. La victoria del ejército peruano sobre Sendero Luminoso y el MRTA también implicó la victoria del Estado peruano 10


sobre la democracia sindical y las formas democráticas de organización popular. Después de la guerra contrainsurgente la sociedad peruana quedó prácticamente indefensa, sin estructura organizativa sindical y sin representaciones populares orgánicas. Este vacío favoreció a la implantación del proyecto neoliberal de alta extensidad e intensidad.

En Chile, paradójicamente, el proyecto neoliberal, implantado con mano dura por la dictadura militar, fue continuado por la Concertación y después seguida por Nueva Mayoría, de pretensión “socialista”, donde se encuentran el Partido Socialista y el Partido Comunista.

También paradójicamente, el “gobierno progresista” de Bolivia, si bien se declara anti-neoliberal, y toma medidas, en su primera gestión, como la nacionalización de los hidrocarburos, ampliándose a 11


“nacionalizaciones” por medio de compra de acciones, además de abrirse a una redistribución del ingreso mediante bonos, sus políticas económicas mantuvieron el decreto ley que abrió el periodo neoliberal, el 21060, además de acatar, mejor que los neoliberales, las regulaciones del Fondo Monetario Internacional.

Las distinciones entre “gobiernos progresistas” y gobiernos neoliberales parece más discursivas que efectivas. Se puede decir que los “gobiernos progresistas” ejercitan políticas económicas mixtas, donde la orientación neoliberal no se abandona y, mas bien, se la combina con políticas populistas. En el caso del Perú las políticas neoliberales son claramente declaradas como tales; en el caso de Chile se tiende a explicar las contradicciones como que se trata de una especie de realismo económico.

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La demanda por la salida al mar presentada por Bolivia ante la Corte Internacional de la Haya ha distanciado, aún más, las relaciones entre el Estado boliviano y el Estado chileno; haciéndolas tensas. Esta situación se ha agravado más cuando la Corte Internacional de la Haya se declara competente para tratar el tema, descartando las objeciones del Estado chileno. Desde entonces el clima ya adverso se convierte en conflictivo, llevando la disputa a confrontaciones fronterizas.

Los estados de Chile, del Perú y de México se comprometieron con el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés), dejando de lado al Estado de Bolivia. La connotación es más amplia que los alcances del tratado mismo; independientemente si se participa o no en el tratado, Bolivia queda al margen de su incumbencia en el Océano Pacífico. En este caso, todos 13


los países y pueblos tienen derechos sobre los océanos, que forman parte de la biodiversidad del planeta. No hablamos de las costas y de las áreas de mar de soberanía nacionales. 

¿Si en la guerra del Pacífico las burguesías liberales de los tres países involucrados se disputaron el excedente, los recursos naturales, y la intermediación privilegiada en el comercio con el mercado internacional de la revolución industrial, en la transferencia de recursos naturales a los centros de la geopolítica del sistema-mundo capitalista, qué se disputa ahora, en las primeras décadas del siglo XXI?

Siendo el Océano Pacífico el nuevo mare nostrum del sistema-mundo capitalista, cuando se encuentra en declive la hegemonía estadounidense en el ciclo largo del capitalismo vigente, dejando ser el mare nostrum de la economía-mundo capitalista el 14


Océano Atlántico - esto por la gravitación económica de la primera potencia económica del mundo, la República Popular de China -, las decisiones estatales de sus vecinos dejan a Bolivia al margen de toda incumbencia e incidencia en el nuevo mare nostrum. 

¿Qué es entonces lo que está en disputa entre los Estado-nación involucrados? ¿Otra vez el control de los recursos naturales para transferirlos, esta vez, al nuevo centro de la economía-mundo? ¿Si es así, no aparecen en el horizonte celajes anunciando una guerra?

Estas impresiones, que pueden convertirse en hipótesis de investigaciones, tienen que contrastarse. Sin eludir las investigaciones necesarias, por ahora, es menester sondear contrastaciones teóricas y hermenéuticas, cotejadas por la 15


evaluaciรณn de los hechos, eventos y acontecimientos.

sucesos,

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Descripciones Boceto de una breve historia reciente política en Chile En la historia reciente política, Chile, el Estado vencedor de la conflagración del Pacífico, ya cuenta, primero, con varias gestiones de lo que se viene en llamar gobiernos de la Concertación y, después, con las gestiones de gobierno de la llamada Nueva Mayoría. En otras palabras, se trata de dos versiones de lo que viene a ser la coalición entre partidos afines; en la Concertación, los partidos opuestos a la dictadura militar de Augusto Pinochet; en la Nueva Mayoría, partidos de centro “izquierda” y hasta de “izquierda”, que proponen tibios desplazamientos, por lo menos discursivos.

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Textualmente nombrada como Concertación de Partidos por la Democracia, conocida también como simplemente Concertación, fue una coalición de partidos políticos de “izquierda”, centroizquierda y centro, que gobernó Chile desde el 11 de marzo de 1990 hasta el 11 de marzo de 2010. La Concertación fue el principal referente opositor al gobierno de centroderecha de Sebastián Piñera hasta 2013. Posteriormente sus partidos se unieron con otras fuerzas de centroizquierda e “izquierda” para formar la Nueva Mayoría; esta coalición es la que gobierna desde el 11 de marzo de 2014. La Concertación se conformó el 2 de febrero de 1988 como una aglutinación de Partidos por el No; reunió a los principales sectores de la oposición al Régimen Militar de Augusto Pinochet. El dictador fue derrotado en el plebiscito nacional del 5 de octubre de 1988.

La Concertación triunfó en todas las elecciones, desde 1989 hasta la elección municipal de 2008; en esta elección fue 18


cuando la oposición obtuvo un mayor número de votos en la elección de alcaldes. Perdió la presidencia de la República en la elección de 2009-2010, dando paso al gobierno de la Coalición por el Cambio, que llevó a la presidencia a Sebastián Piñera, para el período 20102014.

La Concertación estaba integrada por los partidos Demócrata Cristiano (DC), Por la Democracia (PPD), Radical Socialdemócrata (PRSD) y Socialista (PS). Se sumaban originalmente el MAPU Obrero Campesino, el Partido Liberal y otros movimientos civiles de los años 1980; en la actualidad todos desaparecidos o fusionados en otros partidos. Estos partidos, ahora, forman parte del conglomerado denominado Nueva Mayoría, que incluye al Partido Comunista y al Movimiento Amplio Social, entre otros2. 2

Texto: Concertación de Partidos por la Democracia Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Concertaci%C3%B3n_de_Partidos_por_la_ Democracia?oldid=96473390 Colaboradores: Zuirdj, Joseaperez, Oblongo, JorgeGG, Vivero, Comae, Dodo, B1mbo, Yakoo, Antoine, Robotico, Ecemaml, Napoleón333, Alexan, Boticario, Orgullomoore, Iacobus~eswiki, Yonghokim,

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Patricio Aylwin recibió el mando de manos de Augusto Pinochet, el 11 de marzo de 1990, en el nuevo Congreso ubicado en la ciudad de Valparaíso; dando inicio al proceso de transición a la democracia. Desde la apertura de su gobierno, Patricio Aylwin se vio constreñido en su actuar; se debatió en un sistema político heredado de la dictadura militar, sistema que mantenía inamovibles las estructuras coercitivas del Régimen Militar. Aunque la Concertación obtuvo la mayoría de los votos en las elecciones parlamentarias, debido al sistema binominal y la Rec79, Gonzalvus I, RobotQuistnix, Chobot, Rakela, Carlos yo, BOTijo, .Sergio, Valo, Eskimbot, Crisneda2000, Banfield, Samoth TL, Warko, JMAPGGGonzalo, Nellorolleri, Filipo, Marciano5, Canales85, CEM-bot, Penquista, Retama, Antur, Escarlati, Ninovolador, CommonsDelinker, NaBUru38, Netito777, Gianfrancogm, VolkovBot, Richardo cl, FIRMAMENTO, GPO Morning, SeichiroPeriodista, Danrolo, Juancharlie, Marcel.cl, Filopontos, Barri, Muro Bot, Edmenb, Comu nacho, SieBot, PaintBot, Sageo, Drinibot, Sebeat, Abel.orian, Manwë, Katholico, Mathi10, Marcelorios, Iuris, Fadesga, Kmaster, Farisori, Botellín, Ppn87, Leonpolanco, Hormiga123, Glup!, Takashi kurita, AVBOT, LucienBOT, Louperibot, MastiBot, Rizome, Irnerio, Gabo6480, Saloca, Luckas-bot, LordRM, Nallimbot, LordboT, Antonio Di Angelo, Víctor Alexis cantillano Oviedo, Destok, JuanMarchant, Sebitagermanotta, Locobot, Xqbot, Alvalor, NicoJara, Manxuc, Sfs90, Baf09, Stay by me, Fer1997, *TikiTac*, Luispinou, Ancastil, ROCKAN9OL 16, AVIADOR, Diego Grez-Cañete, Grillitus, Sarmiento 007, Lord DX, Nash0h, Prevaricador, Talueses, Emiliokun5, Fernan112, Luccnoir, MetroBot, GusPeriodista, SemolaSeminola, Küñall, Maquedasahag, LlamaAl, Elvisor, Santga, Dereck Camacho, Joseslater, Alan, LeonardoCastroH, Claudito99, GPOChile, Addbot, Carli26minecraft, Churrasco italiano, Jarould, BenjaBot, Wikignatius y Anónimos: 241.

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existencia de senadores vitalicios, los candados estaban cerrados; no había condiciones civiles ni políticas para efectuar las esperadas reformas a la Constitución pinochetista. Así como quedaba la administración local de las comunas en manos de personeros designados por la dictadura militar; estas autoridades recién serían reemplazadas por las elecciones de junio de 1992. Aylwin gobernó cautelosamente, cuidando las relaciones con el ejército, donde Pinochet aún se mantenía como Comandante en Jefe. El ejército, aunque había dejado de participar en el gobierno, seguía siendo el actor político principal, detrás del trono. El ejército expresó su rechazo a determinadas medidas del gobierno concertacionista, a través de movimientos tácticos como el “Ejercicio de Enlace” y el "Boinazo", en 1991 y 1992, respectivamente.

En este contexto abrumador, se constituyó la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, cuya tarea y atributo era el de investigar y esclarecer 21


las situaciones de violaciones a los derechos humanos durante los años del régimen militar. Dirigida por Raúl Rettig, la Comisión se enfrentó al rechazo de las autoridades castrenses. Sin embargo, la investigación siguió adelante; el informe de la comisión fue dado a conocer a través de la televisión por el presidente Patricio Aylwin, el 4 de marzo de 1991, después de nueve meses de arduo trabajo. En su alocución, Patricio Aylwin dio a conocer los resultados del estudio, pidió perdón a las familias de las víctimas en nombre de la Nación, anunció medidas de reparación moral y material para estas y el deseo del Estado de impedir y prevenir nuevas violaciones a los derechos humanos. Durante su gestión, Patricio Aylwin propuso crear modificaciones a las normas tributarias para aumentar el gasto fiscal y mejorar la redistribución del ingreso.

Esto ocurría en una coyuntura donde la economía prosperaba, principalmente debido al aumento en las exportaciones del cobre, así como de productos 22


agrícolas. Durante el mandato de Alwin, se redujo la pobreza de un 38,75% a cerca de un 27,5%. También se promulga la Ley Indígena, Ley 19253 de 5 de octubre de 1993, que reconoce, por primera vez, a los pueblos indígenas. Se constituye la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI); organismo encargado de la promoción de políticas que fomenten el desarrollo integral de los pueblos indígenas. La Oficina de Planificación Nacional y Cooperación (ODEPLAN) se convierte en el Ministerio de Planificación y Cooperación (MIDEPLAN). Se conforma el Fondo de Solidaridad e Inversión Social (FOSIS), para fomentar las políticas sociales. Con la promulgación de la Ley sobre Bases Generales del Medio Ambiente, Ley 19300 de 9 de enero de 1994, se busca estructurar un marco normativo para un ordenamiento ambiental; en este sentido, se crea la Comisión Nacional del Medio Ambiente (CONAMA), con el objeto de promover el desarrollo sostenible y coordinar las acciones derivadas de las políticas y estrategias ambientales del gobierno. 23


Se realizaron nuevas elecciones presidenciales en 1993; con éstas se renovó la Cámara de Diputados, así como la mitad del Senado. Eduardo Frei RuizTagle, hijo del mandatario homónimo y también democratacristiano, obtuvo el 57,98% de los votos; en tanto que el segundo candidato, Arturo Alessandri Besa, de la Unión por el Progreso de Chile (RN y la UDI, más la Unión de Centro, el Partido Nacional y el Partido del Sur), obtuvo el 24,41% del sufragio. Frei, que asumió la presidencia el 11 de marzo de 1994, retomó la tarea de reestablecer las relaciones internacionales del país; después del aislamiento ocasionado por el régimen militar. La economía siguió creciendo; el crecimiento promedio llegó al 8% anual, durante los primeros tres años de gobierno. En este contexto, se dan comienzo a las negociaciones con Canadá, Estados Unidos y México, buscando la integración al NAFTA; también se busca el ingreso como

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miembro asociado al Mercosur; Chile ingresó al Grupo de Río.

A lo largo de la década logró resolver los litigios fronterizos con la Argentina Laguna del Desierto y Campos de Hielo Sur -. Se inician las primeras gestiones para un Tratado de Libre Comercio y de Asociación con la Unión Europea. Chile se convierte en miembro de la APEC en 1994, abriendo su economía hacia la cuenca del Asia-Pacífico, principalmente con Japón y China.

Mostrando su dilatada disminución, como herencia histórica, social y económica, la pobreza continuó descendiendo paulatinamente a su ritmo lento; en 1998 llegó al 21,7%. Diversas obras públicas fueron construidas a lo largo del territorio; se inició el sistema de licitaciones, que permitió la construcción de las primeras autopistas de nivel internacional.

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A mediados del mandato de Frei, se da comienza la crisis financiera asiática, que afectará a la pujante economía chilena. También, durante este lapso, el Estado enfrentó los efectos de las crisis ambientales; la alta contaminación atmosférica en Santiago, el Terremoto Blanco de 1995, que asoló el sur de Chile; las fuertes sequías de 1996, que impidieron la generación de hidroelectricidad, ocasionando el corte del suministro a las principales ciudades; las inundaciones de 1997, en la zona centro-sur; el terremoto de Punitaqui.

El crecimiento de Chile se estancó, incluso el PIB disminuyó en un 1%; con esto, la cesantía comenzó a aumentar, superando el 12% - en 1997, se mantenía cercana al 5% -. La errática política implementada, a la que acompañó el Banco Central, contribuyeron a la expansión de la crisis; ingresando así a la recesión.

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A la crisis económica se suma la crisis política. En este contexto, se da lugar a la detención, en la ciudad de Londres, de Augusto Pinochet; quien, en 1998, se asumió como senador vitalicio, después de renunciar a la Comandancia del Ejército. La detención se produjo debido a una orden de captura internacional, emanada del juez español Baltasar Garzón, por asesinato y tortura de ciudadanos de nacionalidad española durante su gobierno. La detención de Pinochet ocasionó un remesón para el gobierno y el Estado; en el país Augusto Pinochet ni siquiera había sido procesado por causa alguna. La postura oficial del gobierno fue que Pinochet debía regresar al país para ser juzgado por los tribunales nacionales; no en España o Suiza, países que solicitan su extradición al Reino Unido. Como era de esperar, los partidos políticos de “derecha” respaldan a Pinochet, realizando manifestaciones en contra de su detención, frente a las embajadas de España y el Reino Unido. Se dan lugar enfrentamientos con simpatizantes de la Concertación, cuyos

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partidos del ala progresista apoyan la reclusión de Pinochet.

Las gestiones de los ministros de relaciones exteriores José Miguel Insulza y, posteriormente, Juan Gabriel Valdés, se mueven bamboleantes, constatando avances y retrocesos. La Cámara de los Lores revoca en noviembre de 1999 una resolución de un tribunal, resolución que aceptaba la inmunidad diplomática de Pinochet como senador y ex-Presidente. La ex Primera Ministra Margaret Thatcher visita a Pinochet, que supuestamente sufre de problemas de salud; en esta ocasión el dictador confiesa que el Estado de Chile había apoyado al Reino Unido durante la Guerra de las Malvinas, en 1982. Conflicto bélico en el que Chile era supuestamente neutral; la confesión de Pinochet provocó reacciones de protesta de parte del gobierno argentino.

El gobierno de Tony Blair manifestó su deseo de que se juzgara a Pinochet; sin embargo la excusa para no hacerlo fueron 28


los exámenes neurológicos, que corroboraban la gravedad del estado de salud de Pinochet. Para evitar que el general muriese en Gran Bretaña, Jack Straw, ministro de Relaciones Exteriores de Blair, decide liberar a Pinochet el 2 de marzo de 2000 por “razones humanitarias”. Pinochet regresa a Santiago el día 3; se levanta de su silla de ruedas, levanta su bastón como señal de victoria, caminando desafiante unos metros en la pista de aterrizaje del Aeropuerto.

Durante ese lapso, la “derecha” intensificó su apoyo a Joaquín Lavín, alcalde de Las Condes; una figura relativamente nueva en el ámbito político y que logra acercarse al electorado popular. Aprovechando las deficiencias de los gobiernos de la Concertación en el período de crisis, Lavín logra poner en jaque al candidato oficialista Ricardo Lagos; uno de los principales líderes de la “izquierda” conservacionista durante la época del plebiscito. Ricardo Lagos es precandidato presidencial en las dos 29


oportunidades anteriores, además fue Ministro de Obras Públicas en el gobierno de Frei. Lagos fue nominado por la Concertación, al derrotar en primarias abiertas al democratacristiano Andrés Zaldívar por más de un 71 % de los votos. En las elecciones del 12 de diciembre de 1999, Ricardo Lagos obtiene un 47,96%, 31 140 votos más que Lavín, que contó con un 47,51%; en tanto que Gladys Marín, candidata comunista, obtiene un 3,19%. La segunda vuelta fue fijada para el 16 de enero de 2000; el aparato de campaña de Lagos se replantea la estrategia electoral, ingresa Soledad Alvear, ex-ministra de Justicia de Frei, como generalísima de campaña buscando acercarse al voto de centro. Finalmente, Lagos es elegido con un 51,31% frente a un 48,69% del candidato de la UDI.

Ricardo Lagos asume el gobierno el 11 de marzo de 2000; como desafío tiene que atender los efectos de la crisis asiática; crisis que no se lograba superar. También tuvo que asumir el Caso Pinochet. Entre sus prioridades destacan 30


la puesta en práctica de la Reforma Procesal Penal, así como la reducción de los niveles de cesantía. En sus primeros años de gobierno, la economía no logra despegar; los intentos de reformas del gobierno de Lagos no son aprobados en el Congreso, como la reforma de la salud. Durante el año 2001, el conocimiento de casos de corrupción relacionado con la venta de revisiones técnicas en Rancagua, en el que se ve involucrado un subsecretario del gobierno y algunos parlamentarios de la Concertación, genera una espiral de acusaciones al gobierno de Ricardo Lagos, particularmente en lo que concierne al Ministerio de Obras Públicas, Caso MOPGATE.

La administración de Lagos bambolea, sobre todo, tras las elecciones parlamentarias, que dan como resultado casi un empate técnico entre la Concertación y la Alianza por Chile. El gobierno pasa por su peor crisis durante el año 2002 y comienzos del 2003,

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cuando enfrenta innumerables críticas a la administración pública.

Las cifras macroeconómicas comienzan a mejorar, se establecen los tratados de libre comercio con la Unión Europea, Corea del Sur y Estados Unidos; gestionados por el gobierno anterior, sellados por Alvear. Crecen las exportaciones, recuperando la economía el crecimiento que tenía en la década anterior; sin embargo, no se logra disminuir las cifras de cesantía, que bordean el 8%; tampoco hay variación en lo que respecta a la desigualdad del ingreso.

Ingresa Chile al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, como miembro; el dilema es apoyar o no a Estados Unidos en sus planes de invadir Irak. Lagos, pese a la presión ejercida por el gobierno de George W. Bush, da un importante gesto de autonomía al rechazar la propuesta, tal como lo esperaba la mayoría de la población. 32


Los pronósticos de las encuestas, que daban a Joaquín Lavín como seguro vencedor de las próximas elecciones presidenciales, comienzan a variar; hacen aparición destacable dos ministras, Soledad Alvear y Michelle Bachelet. Bachelet, que había asumido originalmente el Ministerio de Salud, pasa el año 2002 al Ministerio de Defensa Nacional, siendo la primera mujer de Latinoamérica en ostentar dicho cargo. Durante su administración, las relaciones cívico-militares empiezan a recomponerse, después del largo deterioro dado desde 1973, año del golpe de Estado.

Bajo el mandato del general Juan Emilio Cheyre, el ejército reconoce las violaciones a los derechos humanos; el gobierno entrega los resultados de la Comisión Valech sobre tortura durante el Régimen Militar. En tanto, Pinochet es procesado por diversos casos de violaciones a los derechos humanos; sin embargo, es sobreseído debido a su 33


diagnóstico de demencia senil. Durante el año 2004, investigaciones en Estados Unidos demostrarían que Pinochet guardó varios millones de dólares en el Banco Riggs; en 2005, sería detenido por evasión tributaria y falsificación de material público. La situación judicial de Pinochet, la normalización de las relaciones con el Ejército y la promulgación de una serie de reformas constitucionales en 2005, que eliminan vestigios de la dictadura militar, han sido interpretados como síntomas del fin del período de la transición a la democracia.

En el gobierno de Lagos se ejecutó el despliegue de una infraestructura extendida de obras viales, construyéndose grandes autopistas urbanas, nuevas líneas del Metro de Santiago, el Metro de Valparaíso, la inauguración del nuevo biotrén.

La Alianza merma en su caudal; después del caso Spiniak, concurre el descenso de su apoyo. En contraste, el oficialismo se 34


recupera del desgaste político; lo que se comprueba en los resultados de las elecciones municipales del 31 de octubre de 2004; con el 47,9% para la Concertación y el 37,7% para la Alianza en la elección de concejales. Las figuras de Alvear y Bachelet se destacan, aparecen en la preferencia de la opinión pública en las encuestas. A comienzos del año 2005, ambas aventajan a Lavín, el candidato de la Alianza. La Concertación decide un proceso de primarias entre sus dos candidatas; en tanto que en la Alianza comienzan a surgir voces disidentes contra la candidatura de Lavín; el desemboque es la designación el 14 de mayo de Sebastián Piñera como candidato de Renovación Nacional. Ante el bajo respaldo en las encuestas sobre las primarias, Alvear declina su candidatura, por lo que Bachelet es electa como representante del bloque gobernante. Bachelet corre como favorita candidata oficialista; en cambio, Piñera comienza a tomar ventaja superando levemente a Lavín en las elecciones presidenciales del 11 de diciembre. Aunque la Concertación 35


logra en las elecciones parlamentarias, por primera vez, una mayoría en ambas cámaras, su candidata a la primera magistratura obtiene un 45,96%, no alcanza para definir el acceso a la presidencia. Piñera y Bachelet deben enfrentarse el 15 de enero de 2006 en una segunda vuelta; en las cuales Bachelet recuperó gran parte de su electorado fugitivo de la primera vuelta, siendo electa con el 53,5% de los votos.

Bachelet asumió el cargo de presidenta de la República el 11 de marzo de 2006, convirtiéndose en la primera mujer en ostentar dicho cargo en Chile. La electa presidenta Bachelet afrontó, en su primera gestión, una dura prueba. Las protestas estudiantiles secundarias, en mayo de 2006, exigiendo la reforma educativa, buscando mejorar la calidad de la educación; la denominada revolución de los pingüinos se extendió por todo el país. La revolución de los pingüinos alcanzó su apogeo el 30 de mayo, cuando entre 600 000 y 1 000 000 de estudiantes, a lo largo de todo el país 36


se encontraban en marchas, paros y tomas. Esta rebelión estudiantil de gran magnitud, desató una crisis política; ésta obligó a Bachelet reemplazar a tres ministros de Estado, incluyendo al de Ministro del Interior. La presidenta anunció varias medidas, buscando detener las movilizaciones. El costo político fue alto, provocó la merma en su aprobación pública.

El develamiento de una serie de hechos de corrupción, a fines de 2006, en Chiledeportes, puso en evidencia la vinculación de algunos miembros de la Concertación. En esta coyuntura se ensancharon las diferencias entre los parlamentarios del ala más “izquierdista” y los sectores más conservadores de la coalición de gobierno. Entre las diferencias se puede citar las posiciones encontradas respecto al aborto; otro ejemplo es las diferentes actitudes respecto a la relación con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

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El plan Transantiago se inauguró finalmente el 10 de febrero de 2007; empero, una secuela de errores de diseño y construcción, a lo que se habría sumado el incumplimiento de ciertos empresarios, desató una nueva situación de emergencia y de descrédito. El desorden urbano ocasionado, durante los primeros meses, amplificó el descontento de la población; ante estas circunstancias Bachelet asumió la responsabilidad; obligándose a un nuevo ajuste en el gabinete. Con el paso de los años, el proyecto presentó mejoras con más recorridos y microbuses en las calles capitalinas, normalizando la situación. De todas maneras, la crisis del Transantiago, sumada a los problemas que arrastraba la Concertación, generaron una crisis en el bloque oficialista. Algunos disidentes del Partido por la Democracia renunciaron, conformando ChilePrimero; Adolfo Zaldívar fue expulsado del Partido Demócrata Cristiano por apoyar a la “derecha” en relación al financiamiento del Transantiago. Zaldívar y sus seguidores pactaron con la Alianza para dirigir el Congreso, asumiendo el primero 38


como Presidente del Senado y luego como presidente del PRI. La Concertación se convirtió en minoría; en estas condiciones tuvo que enfrentar una acusación constitucional, que acabó con la destitución de Yasna Provoste, ministra de Educación.

En este contexto de la crisis política, contrasta el crecimiento de la economía; sobre todo, generado por el alza en el precio del cobre en los mercados internacionales; logrando importantes excedentes en CODELCO.

Bachelet implementó la principal reforma de su mandato, la Reforma Previsional, que aseguraba pensiones a todos los chilenos de bajos recursos, así como un aumento en la cobertura de la educación preescolar. La encuesta CASEN confirmó los avances económicos en la reducción de la pobreza, que llegó al 13 % hacia 2006. Gran parte de los excedentes cupríferos fueron reservados por el ministro de Hacienda Andrés Velasco, a 39


pesar del rechazo de gran parte de la opinión política. Las altas expectativas económicas se vieron bruscamente frenadas por el estallido de la crisis económica mundial de 2008, que impactó fuertemente la economía. El desempleo aumentó por sobre el 10% en 2009; el crecimiento alcanzó cifras negativas ese mismo año. Pese a las malas cifras, las acciones emprendidas por Velasco, utilizando los recursos del cobre, permitieron que la crisis no impactara de la misma forma que como ocurrió con la Crisis Asiática en 1999. La ciudadanía valoró las acciones ejecutadas por el gobierno y la popularidad de Bachelet subió rápidamente llegando hasta superar el 80% de aprobación a fines de 2009; Velasco se convirtió en el miembro más valorado del gabinete. Sin embargo, ello no fue suficiente para mejorar la situación de la Concertación, que no dejó de experimentar una prolongada crisis interna.

Las elecciones municipales de 2008 definieron la victoria de la Alianza, que se 40


reconfiguró en 2009 para formar la Coalición por el Cambio, junto a ChilePrimero y otros ex-miembros concertacionistas. La Coalición apoyó a Sebastián Piñera como candidato presidencial; la Concertación, en tanto, eligió al expresidente Eduardo Frei RuizTagle como su candidato; ocasionando el alejamiento del socialista Jorge Arrate, ungido como candidato del pacto “izquierdista” Juntos Podemos. Marco Enríquez-Ominami, un diputado socialista de 36 años, se inscribió como independiente. Con la centroizquierda dividida en torno a tres candidatos, Piñera logró fácilmente ganar la primera vuelta presidencial el 13 de diciembre de 2009 con el 44,06% de los votos, seguido por Frei con el 29,6% del sufragio. La “izquierda” intentó rearticularse alrededor de Frei; aunque Arrate apoyó de inmediato a Frei, Enríquez-Ominami, que obtuvo un poco más del 20% de los votos, se mantuvo crítico de la figura concertacionista; sólo entregó su apoyo a Frei cuatro días antes de la segunda vuelta. En este panorama político, de división de la Concertación, Piñera logró 41


finalmente la victoria el 17 de enero de 2010 con un 51,61% de los votos; Frei alcanzó el 48,39%.

El 27 de febrero de 2010, un violento terremoto de magnitud 8,8 MW afectó las regiones del centro-sur de Chile, seguido de un maremoto, que dejó cuantiosos daños en ciudades como Talca, Constitución y la Gran Concepción. En medio de las labores humanitarias realizadas en la zona afectada, Bachelet entregó el mando a Piñera el 11 de marzo, poniendo fin a veinte años de gobierno de la Concertación. Durante el Gobierno de Sebastián Piñera, éste enfrenta una gran movilización estudiantil, la que exige educación gratuita y de calidad para todos los chilenos3. 3

Bibliografía: • Encina, Francisco (1984). Historia de Chile desde la Prehistoria hasta 1891. Santiago de Chile: Editorial Ercilla. ISBN 956-10-1405X. • Frías Valenzuela, Francisco (1986). Historia de Chile. Desde la Prehistoria hasta 1973. Santiago de Chile: Empresa Editora Zig-Zag, S.A. 11.ª edición: noviembre de 1993. ISBN 956-12-0766-4. • Fuentes, Claudio ( ). «After Pinochet: Civilian policies toward the military in the 1990s Chilean democracy». Journal of Interamerican Studies and World Affairs. (2000). . • Fuentes, Jordi; Cortés, Lia; Castillo Infante, Fernando; Valdés Phillips, Arturo (1982). Diccionario Histórico de Chile. Santiago de Chile: Editorial Zig-Zag. • Fuerza Aérea de Chile (2001). Historia de la Fuerza Aérea de Chile. Santiago

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Desde su salida del gobierno, Bachelet se convirtió en la personalidad política con mayores posibilidades de ganar en la elección presidencial de Chile de 2013, según numerosas encuestas. Sin embargo, durante los primeros tres años del gobierno de Sebastián Piñera, Bachelet declinó pronunciarse sobre una eventual candidatura para las primarias de la Nueva Mayoría. Junto con renunciar a ONU Mujeres, el 15 de marzo de 2013 anunció su regreso a Chile, lo cual se concretó el 27 de ese mismo mes, siendo recibida por adherentes en el Aeropuerto Arturo Merino Benítez de Santiago. Esa noche, en un evento ciudadano en la de Chile: Editorial de la Fuerza Aérea de Chile. Primera edición ISBN 9567717-02-8. • Lagos López, Marcelo (2000). «Tsunamis de origen cercano a la costas de Chile». Revista de Geografía Norte Grande (27). p. 93-102 (en PDF). • Muñoz Salazar, Luis (1992). 500 años: Cronología de Chile 1492-1992. Santiago de Chile. ISBN 9567192013. • Silva Galdames, Osvaldo (1995). Historia de Chile Ilustrada. Santiago de Chile: COPESA. • Silva G., Osvaldo (1996). Historia Contemporánea de Chile. México D.F.: Fondo de Cultura Económica. • Silva, Patricio (2002). «Searching for Civilian Supremacy: The Concertation Governments and the Military in Chile». Bulletin of Latin American Research 21 (3): 375-395. • Uribe, Armando y Opaso, Cristián (2001). Intervención Norteamericana en Chile. Santiago: Sudamericana. ISBN 956-262-123-5. • Vial Correa, Gonzalo (1996). Historia de Chile, (1891-1973). Santiago de Chile: Editorial Zig-Zag. • Villalobos, Sergio (1979). Historia de Chile. Santiago de Chile: Universitaria. • Villalobos, Sergio (1980). Historia del Pueblo Chileno. Santiago de Chile: Editorial Zig-Zag. Enciclopedia Libre: Wikipedia.

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comuna de El Bosque, anunció su candidatura de manera oficial. Fue apoyada por el Partido Socialista (PS), el Partido Por la Democracia (PPD), el Movimiento Amplio Social (MAS), el Partido Comunista (PCCh) y la Izquierda Ciudadana (IC), en la primaria presidencial del pacto Nueva Mayoría, heredero de la Concertación.

Michelle Bachelet lanzó una campaña enfocada en la ciudadanía, mostrando rostros de personas que mencionaban su programa de gobierno a través de videos y redes sociales; aprovechando además el carisma y cercanía, que son considerados sus principales atributos. Junto al lema “Yo quiero Chile”, Bachelet planteó en diversas oportunidades que ella no había buscado su candidatura, sino que había respondido al llamado de la ciudadanía. Su campaña se orientó en mencionar sus propuestas de redactar una nueva Constitución, un sistema de educación superior gratuita y una reforma tributaria que la financie; sin entrar en los detalles que pudieran 44


friccionar a su amplia base de apoyo. También, su campaña solicitó el apoyo de aquellos que participaron en las diversas manifestaciones contra el gobierno de Sebastián Piñera, en especial, la movilización estudiantil de 2011, para convertir sus demandas en realidad.

El 30 de junio de 2013 se convirtió en la candidata de la Nueva Mayoría, después de obtener un millón y medio de votos en la primaria del bloque político; es decir, más del 70 % de las preferencias. De esta manera sumó el apoyo de los partidos Demócrata Cristiano (PDC) y del Radical Socialdemócrata (PRSD). También recibió el apoyo del partido Fuerza del Norte, que no integra la Nueva Mayoría. El 7 de octubre de 2013, Bachelet presentó un documento con 50 medidas que serían llevadas a cabo en los primeros cien días de su eventual gobierno. El 27 del mismo mes, presentó el plan de gobierno de su candidatura; el cual incluye como ejes programáticos otorgar educación gratuita en todos sus niveles, en un plazo de seis años, y terminar con el lucro en la 45


educación; cambiar el sistema electoral binominal, implantar una reforma tributaria y la redacción de una nueva Constitución.

A pesar de que durante la campaña, la candidatura de Bachelet apeló a lograr un triunfo en primera vuelta, en la elección del 17 de noviembre la candidata de la Nueva Mayoría obtuvo un 46,67% de los votos, por lo que no alcanzó la mayoría absoluta, debiendo pasar a la segunda vuelta con la abanderada de la Alianza, Evelyn Matthei; elección que se realizó el 15 de diciembre. En dicha elección Bachelet obtuvo el 62,16% de los votos, imponiéndose a Matthei, siendo reelegida presidenta de la república para el periodo 2014-2018.

El 10 de enero de 2014 fue proclamada oficialmente presidenta electa, por el Tribunal Calificador de Elecciones, para el periodo constitucional 2014-2018. Después de la elección y su correspondiente proclamación, el 24 de 46


enero de 2014, Bachelet anunció la composición del que sería su primer gabinete ministerial. Días después, el 31 de enero, comunica el nombramiento de Sergio Granados como director de presupuestos; quien anteriormente había desempeñado las mismas funciones en su primer mandato. El 4 de febrero Claudia Peirano renuncia a asumir el cargo de subsecretaria de Educación; se anuncia su reemplazo por Valentina Quiroga. El 24 de febrero, informa que nombrará como directora de comunicaciones a Paula Walker. Casi un mes después de ser anunciados, se presentaron dos renuncias a asumir el cargo de subsecretarias; Hugo Lara, al cargo de Subsecretario de Agricultura, y Miguel Moreno, de Bienes Nacionales. Siendo nominados en su lugar Jorge Maldonado Contreras y Claudio Ternicier González, respectivamente. Pocos días después se comunica que Paula Narváez será jefe de gabinete de Bachelet. A días de asumir la presidencia, el 8 de marzo, Carolina Echevarria renuncia a asumir como subsecretaria de la FF.AA.; ese mismo día se designa en su lugar a Gabriel Gaspar. 47


Finalmente, a horas de asumir su mandato, Bachelet dio a conocer la nómina de prontos gobernadores provinciales.

Michelle Bachelet asumió su segundo mandato presidencial el 11 de marzo de 2014, en la ceremonia de cambio de mando realizada en las dependencias del Congreso Nacional, donde le fue entregada la banda presidencial por Isabel Allende, hija de Salvador Allende.

En el primer mes de Michelle Bachelet en el gobierno, envía siete proyectos al Congreso; tres de ellos se convierten en ley. Las iniciativas aprobadas fueron el Bono Marzo, Encuestas de aprobación (azul) y desaprobación (rojo) a Bachelet desde marzo de 2014. Los beneficios de recolectores de basura y las medidas que benefician a los pescadores afectados por el terremoto del norte. También debió promulgar dos leyes que el ex Presidente, Sebastián Piñera, no logró firmar. En lo que corresponde al plan de 100 días, 48


Michelle Bachelet ha cumplido ocho medidas: El Bono Marzo, el envío de la reforma tributaria, la comisión para la regionalización, el delegado para los recursos hídricos, el fondo para la pesca artesanal, el proyecto del Ministerio de la Mujer, la delegada de la reconstrucción y el Consejo Nacional de la Infancia. Entre otras medidas en su segundo mes, está la indicación a un proyecto que pone fin al Multirut. Y la decisión de designar a tres delegados presidenciales para la reconstrucción de Valparaíso y el norte 4. 4 Bibliografía: • Insunza, Andrea (2005). Bachelet La Historia No Oficial. Santiago de Chile: Debate. ISBN 956-8410- 01-5. • Rojas Donoso, Gonzalo y Guzmán Bravo, Rosario (2005). Bachelet La Hija Del Tigre. Santiago de Chile: Ril Editores. ISBN 956-284-465-X. • Subercaseaux, Elizabeth y Sierra, Malú (2005). Michelle. Santiago de Chile: Catalonia. ISBN 956-8303- 21-9. • Rocío Montes y Nancy Castillo (2013). Hijas de General. Santiago de Chile: Catalonia. ISBN 956-8303- 21-9. Texto: Michelle Bachelet Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Michelle_Bachelet?oldid=97545501 Colaboradores: Zuirdj, Joseaperez, Oblongo, JorgeGG, Wesisnay, Lourdes Cardenal, Julie, Angus, Cantus, Sanbec, Rosarino, Der schöne Tod, Dodo, Jonik, Alstradiaan, Cookie, B1mbo, Renacimiento, Fajro, Galio, El Moska, Yakoo, Valyag, LadyInGrey, Italo~eswiki, Dianai, Joao Xavier, Julianortega, Cinabrium, Hégésippe Cormier, JCCO, Darz Mol, Loco085, Antoine, Arrt-932, Huhsunqu, GringoInChile, Robotico, Napoleon333~eswiki, Ecemaml, Javierme, Jistark, Napoleón333, Taragui, Soulreaper, Petronas, Iacobus~eswiki, Mescalier, Airunp, Yonghokim, Edub, Aeveraal, Yrithinnd, Taichi, Caiser, Drini2, El Padrino, Rec79, Orgullobot~eswiki, RobotQuistnix, Platonides, Alhen, Phrodo 00, Superzerocool, Caiserbot, Rakela, Amadís, Seanver, Fosforitomaestro, BOT-Superzerocool, FlaBot, Varano, Vitamine, .Sergio, YurikBot, Gaeddal, Rrrr, Equi, Beto29, KnightRider, Gaudio, The Photographer, Valo, Kazem, No sé qué nick poner, Albasmalko, Carutsu, JRGL, Karel Anthonissen, Eskimbot, Crisneda2000, Banfield, DamiánDV, Incomt65, Warko, Maldoror, Arnac, Mtad, Er Komandante, JMAPGGGonzalo, Nellorolleri, Artemor, Tomatejc, Jarke, Siabef, Zell2, Nihilo, Marciano5, Alexquendi, Elkan1976, Axxgreazz, Rbonvall, Canales85, Comodus, Aloneibar, Futbolero, ArielR, BOTpolicia, Pablillo, Afrostyle, Chfiguer, Mampato, Gizmo II, CEM-bot, Makila, Laura Fiorucci, Jbkn1104, Cdomarchi, Roblespepe, Angelusmemmv, ProtoplasmaKid, Rubengeta, Papixulooo, Penquista, Raguilarcubillos, Baiji, Abelacoa, Osepu, Clueless~eswiki, Qrc2006~eswiki, Rosarinagazo, Liz de Quebec, Antur, Nerêo, Zerosxt, Jorge, Doryszs, FrancoGG, Südlich, Ggenellina, Thijs!bot, MILO, Superconstanza, Gonzaloluengo, Dentren, VARGUX, Mahadeva, Subercaseaux~eswiki, Jorgebarrios, Diosa, Bot que revierte, JRinconB, CieloEstrellado~eswiki, Juan25, Roger89, Max Mouse9, Andya, Botones, Cratón, Isha, Kenbill, Tarantino, LF.Chile, Emilio Kopaitic, Rrmsjp, Felipe Canales, JAnDbot, Mboix, Pacoperez6, Scoponi, The Scottish, Mansoncc, Muro de Aguas, TREMENDO, CommonsDelinker, TXiKiBoT, Mercenario97, Masterkenobi, Miguel Chong, Deiviz, Dhcp, Humberto, Netito777, Macs1984, Rei-bot, ZrzlKing, PRC, Vtr10, Chabbot, MotherForker, Idioma-bot, Pólux, BL, Gerwoman, Jmvkrecords, Pancho20, Mi General, Tonner, Viva el Libertador, Marissa16, Rivv~eswiki, Infos~eswiki, Juanma88ct, Snakeeater, REMP81, Siki~eswiki, Drchristian, Ralphloren171,

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Como si fuese una regla de los presidentes electos, una vez en el gobierno, no cumplen con las promesas electorales más atrayentes socialmente. Michelle Bachelet no cumplió con los acuerdos con el movimiento estudiantil de educación gratuita y de calidad; incluso teniendo como diputada a la ilustre y destacada dirigente estudiantil Camila Vallejo.

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El gobierno de Bachelet tuvo que enfrentar la reiterada interpelación de la nación y los pueblos mapuches. La respuesta de este gobierno “socialista” contrasta con el nombre pretendido; sobre todo, con la larga historia del socialismo en Chile. Desconociendo incluso la ley que reconoce a los pueblos indígenas, retoma, de la manera más arbitraria, más gamonal, la agresión y el despojamiento de los pueblos originarios del continente.

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Boceto de una breve historia reciente política en el Perú El Perú enfrentó en una fuerte crisis económica y social, debido al descontrol del gasto fiscal, una considerable deuda externa y la creciente inflación, durante la década de 1980, en el contexto del conflicto armado interno; conflicto del Estado con la guerrilla maoísta y también la guerrilla guevarista. En el primer caso, Sendero Luminoso es la expresión y la organización subversiva; en el segundo caso, es el MRTA la otra expresión y organización armada involucrada.

A diferencia de lo que ocurrió con Juan Velasco Alvarado, de tendencia nacionalista-revolucionaria, en el segundo gobierno de Fernando Belaúnde Terry, 1980-1985, de inmediato se restituyeron a sus propietarios los medios de comunicación expropiados. Se convocaron también a elecciones municipales.

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En el lapso de la historia reciente, en lo que respecta a la crisis ecológica, el Estado del Perú tuvo que afrontar el fenómeno del Niño. En lo que respecta a la crisis económica, su agravamiento desató oleada de huelgas y paros laborales, que se prolongarían durante toda la década. Belaúnde Terry, pese a tener mayoría parlamentaria, a diferencia de su primer mandato, este segundo gobierno belaundista no colmó las expectativas de la ciudadanía. No obstante, Belaunde llevó adelante una política de obras públicas, especialmente en lo referente a la educación, vivienda y carreteras.

El desgaste sufrido por la “derecha” peruana durante los primeros años de la década, derivaron en el triunfo del Partido Aprista en las elecciones generales de 1985. El diputado Alan García Pérez, se convirtió así en el primer presidente aprista de la historia, en el periodo 19851990; contando con un masivo apoyo popular, en los inicios de su gobierno. A pesar de lo prometido, tampoco pudo 53


resolver los problemas económicos del país; la crisis económica alcanzó los niveles más altos. Acompañada de una hiperinflación galopante, producto de la emisión masiva de moneda sin respaldo; además de la escasez de alimentos, en el contexto del conflicto armado interno.

Alan García rompió con los organismos internacionales de crédito y emprendió la nacionalización de la banca. En contraste, se generó un movimiento, supuestamente civil, liderado por el escritor Mario Vargas Llosa; el escritor, al frente del llamado Movimiento Libertad, neoliberal y pro-empresa, encabezó una coalición de fuerzas de centroderecha, denominada Frente Democrático (FREDEMO), con miras a las elecciones generales de 1990. El discurso de Vargas Llosa patrocinó el pensamiento liberal, hasta entonces excluido del debate político; monopolizado por la “derecha” conservadora y por la “izquierda radical”.

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La situación del Perú, en 1990, era la de un país en quiebra económica, desdeñado por los inversionistas, con un nivel de inflación sin precedentes. Se tenía la certidumbre de contar con un Estado ineficiente, que no podía responder a los problemas del país. Los principales candidatos presidenciales en ese año fueron el escritor Mario Vargas Llosa, por el FREDEMO, y Luis Alva Castro, candidato oficialista del Partido Aprista, ex-ministro de economía. Faltando pocas semanas para las elecciones, surgió una figura hasta entonces desconocida en política, el ingeniero agrónomo y exrector de la Universidad Nacional Agraria, Alberto Fujimori, que fue postulado por un improvisado partido llamado Cambio 90. En las elecciones del 8 de abril de 1990 Fujimori quedó en segundo lugar, detrás de Vargas Llosa, que no había logrado la mayoría absoluta, obligando a una segunda vuelta electoral. Esta se realizó el 10 de junio de 1990; el resultado de las mismas fue el triunfo de Fujimori con un 62% de los votos, frente al 38 % que obtuvo Vargas Llosa.

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El gobierno de Fujimori se estableció el 28 de julio de 1990, en medio de la expectativa general. Para enfrentar la crisis económica y la hiperinflación, Fujimori aplicó el llamado fujishock, siguiendo las directivas del Fondo Monetario Internacional. En el campo político, evocó un discurso contra los partidos políticos llamados “tradicionales”, a los que culpó de la calamitosa situación del país. Teniendo como pretexto lo enunciado en el discurso, la acusación a los partidos “tradicionales” - en medio de denuncias de corrupción contra miembros familiares del presidente -, el 5 de abril de 1992, encabezó un golpe de Estado contra el Congreso. Golpe de cabeza denominado el “autogolpe de 1992”; contando con el apoyo de las Fuerzas Armadas. Con esta medida de fuerza disolvió ambas cámaras del Congreso, interviniendo el Poder Judicial. Convocó a un Congreso Constituyente, que promulgó la Constitución de 1993; la misma que está actualmente vigente. En este panorama político agitado, se ingresó como a un Estado de emergencia no declarado; 56


suspendiendo, sin previo aviso, las libertades y derechos civiles y políticos, en las zonzas de guerra. El ejército contó con carta blanca para la represión, que fue sanguinaria; sobre todo; en las comunidades campesinas. Sendero Luminoso se replegó y trasladó la guerrilla campesina a las ciudades, convirtiéndose en una guerrilla urbana; particularmente en Lima. En esta coyuntura se dio lugar la captura del líder senderista Abimael Guzmán, acaecida el 12 de septiembre de 1992.

Fujimori aplicó reformas liberales en la economía. Estas medidas implicaron la clausura del modelo económico bajo la conducción del Estado. Se abrió la economía al mercado internacional, se declaró el libre mercado, se privatizaron las empresas públicas. Con la represión sañuda y la ofensiva militar y policial a la guerrilla comunista, la carta blanca otorgada al ejército, se arrinconó a la guerrilla y se la desarticuló.

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Fujimori fue reelegido presidente en 1995, derrotando en las elecciones generales de 1995 a la candidatura del embajador Javier Pérez de Cuellar, sin requerir ir a segunda vuelta. En este segundo gobierno, culminó la delimitación de la frontera norte con la República del Ecuador; después del conflicto del Cenepa, según el Protocolo de Río de janeiro de 1942 y la Declaración de Paz de Itamaraty de 1995. En esta coyuntura, sobrevino la crisis de los rehenes de la residencia del embajador japonés; residencia tomada por un comando del MRTA. Crisis de los rehenes que culminó en abril de 1997, recurriendo a una acción militar sorpresiva; fueron liberados 71 de los 72 rehenes que todavía se mantenían cautivos y acribillados los jóvenes y las jóvenes guerrilleras, tomando preso al comandante.

De todas maneras, a pesar de su ascendente curva, Fujimori no escapó a la espiral de autoritarismo, tampoco a los circuitos de corrupción. Vladimiro 58


Montesinos, jefe del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), principal asesor del presidente, fue señalado como el artífice de los extendidos circuitos de corrupción. Fujimori inició maniobras legales, desde 1996, para poder postularse por tercera vez consecutiva como candidato a la presidencia en el 2000, pese a que la Constitución de 1993 permitía solamente una segunda reelección consecutiva. Para hacer viable tal proyecto, se dio la ley denominada de Interpretación Auténtica de la Constitución, por la cual no se tomaba en cuenta su primera elección de 1990, sino solo la del 1995, aduciendo que la norma constitucional se aplicaba a partir de 1993.

En las elecciones generales del 2000, Fujimori se presentó por tercera vez consecutiva como candidato presidencial; contando con la ventaja disponible de los aparatos del gobierno al ejercer la presidencia, en desmedro de los demás candidatos. En la primera vuelta, realizada el 9 de abril, Fujimori obtuvo el 59


49,8% de los votos frente al 40,3%, alcanzado por el economista Alejandro Toledo, por el partido Perú Posible. Para la mayoría, estas elecciones estaban manipuladas desde el palacio de gobierno; ésta fue la razón aludida por la que Toledo decidió no ir a la segunda vuelta, aunque sin presentar nunca su renuncia oficial ante el Jurado Nacional de Elecciones. Toledo llamó a la población a votar en blanco. El 28 de mayo, Fujimori se presentó en solitario en la segunda vuelta; antes de ser proclamado por el JNE, fue reconocido por los comandantes generales de las Fuerzas Armadas y el director general de la Policía. De esa manera escandalosa, contando con las cuestionadas elecciones, Fujimori logró un tercer mandato.

La oposición, conformada por los diversos partidos políticos y organizaciones civiles de diversa índole, intentó evitar la juramentación de Fujimori el día 28 de julio del 2000; no logró su objetivo. Durante la protesta, ocurrió el incendio de una sede del Banco de la Nación en Lima; 60


murieron seis empleados. Se acusó de estas muertes a infiltrados contratados por el gobierno para culpar a los manifestantes. Seis semanas después, el 14 de septiembre, el Canal N difundió un video donde se mostraba a Montesinos entregando dinero al congresista de la oposición Alberto Kouri, para que se pasara a las filas del fujimorismo. Se supo también de la existencia de más videos de otros congresistas de oposición y empresarios sobornados para que favorecieran al gobierno. Esta develación pública precipitó la caída del régimen fujimorista. El asesor Montesinos huyó del país, yendo a Panamá, después a Venezuela, donde sería capturado y traído al Perú. Fujimori abandonó el país, solicitando permiso para asistir a la cumbre de la APEC en Brunéi; luego se dirigió al Japón, país del cual era ciudadano y desde el cual renunció por fax, refugiándose allí. El Congreso no aceptó la renuncia y lo destituyó, inhabilitándolo para ejercer todo cargo político, por diez años.

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El entonces Presidente del Congreso, Valentín Paniagua, fue investido como nuevo Presidente de la República ante la renuncia de los dos vicepresidentes, el 22 de noviembre del 2000; iniciándose así un periodo de transición. El gobierno de transición, que contó con la colaboración del ilustre embajador Javier Pérez de Cuellar, como primer ministro, se dio la tarea de organizar las nuevas elecciones, así como se propuso una campaña de moralización del aparato público y las fuerzas armadas. Entre sus medidas tomadas, en lo económico, Paniagua firmó contratos de explotación de los yacimientos de gas de Camisea; en lo jurídico-político, convocó a una polémica Comisión de la Verdad para investigar la lucha contra el terrorismo de los últimos años.

En las elecciones generales del 2001, los principales candidatos fueron el economista Alejandro Toledo Manrique, nuevamente por el partido Perú Posible; el ex-presidente Alan García, que retornó de su exilio, fue postulado por el Partido 62


Aprista; y Lourdes Flores, por Unidad Nacional. En la primera vuelta realizada el 8 de abril de 2001, encabezó Toledo la preferencia de la ciudadanía con 36,51% de los votos, quedando en un sorprende segundo lugar García, con 25,7 % del sufragio. En la segunda vuelta triunfó Toledo con el 53,08% de los votos, mientras que García obtuvo 46,92 %.

Toledo juró como Presidente de la República el 28 de julio del 2001, para el periodo 2001-2006. A pesar de lo esperado, la característica de su gobierno fue la baja popularidad; envuelto en acusaciones de corrupción de la más variada índole. En contraste, la economía logró superar la recesión, teniendo como en compensación un ponderado crecimiento; particularmente en la ciudad capital, en la sierra central y en la costa norte. En este período se inició la negociación de un Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos; esto no fue visto con buenos ojos por los campesinos del país, pues consideraron

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que el tratado tendría repercusiones negativas en las economías campesinas.

Durante el periodo de mandato de Toledo arribó a Chile Alberto Fujimori, procedente del Japón. Se iniciaron los trámites de extradición del ex-presidente, sobre quien pesaban gravísimas acusaciones de violación a los derechos humanos. La extradición finalmente se concretaría en el 2007.

La protesta social más grave fue el llamado Arequipazo, ocurrido en la ciudad de Arequipa en junio del 2002, que provocó la caída del primer gabinete ministerial de Toledo. También ocurrió una revuelta en Llave, perteneciente a Puno, donde un contingente enfurecido linchó a su alcalde, en abril del 2004. Se puede citar también el denominado Andahuaylazo, que fue una asonada de etnocaceristas, dirigida por el mayor del Ejército Peruano Antauro Humala, hermano de Ollanta Humala. Se ocupó la comisaría de Andahuaylas, en Apurímac, 64


en los primeros días del año 2005; en la toma murieron cuatro policías.

En las elecciones generales del 2006, los principales candidatos a la presidencia de la república fueron el oficial del Ejército del Perú, en situación de retiro, Ollanta Humala Tasso, por Unión por el Perú; el ex -presidente Alan García, por el Partido Aprista; y Lourdes Flores, por Unidad Nacional. El candidato Humala era conocido por una asonada, que encabezó en el crepúsculo del gobierno de Fujimori; el llamado levantamiento de Locumba. En la primera vuelta realizada el 9 de abril del 2006, Humala quedó arriba, con el 30,62% de las preferencias, y García quedó en segundo lugar, con el 24,33 %, superando de manera ajustada a Lourdes Flores, considerada como la candidata de la “derecha”. La campaña por la segunda vuelta entre Humala y García planteó un dilema a miles de peruanos. A García, pese a un discurso y perfil más moderado, se le recordaba su desastrosa gestión presidencial de 1985-1990; a Humala, con su mensaje populista 65


orientado hacia la “izquierda”, se le identificaba con el autoritarismo. La segunda vuelta, realizada el 4 de junio de 2006, en medio de un ambiente de incertidumbre por el futuro de la democracia, dio por triunfador a García, con el 52.6% de los votos, mientras que Humala quedó con 47.3 % de los mismos.

El segundo gobierno de Alan García Pérez se caracterizó por su marcado interés en favorecer la inversión extranjera; por el deseo de apresurar la integración del Perú con los grandes mercados mundiales y de alentar al empresariado a suministrar sus capitales en el país. En definitiva, siguió los lineamientos de la política económica trazada desde 1990. Entre otros acuerdos, logró finiquitar el TLC con los Estados Unidos, además de acuerdos similares con China, Tailandia, Chile, Canadá, Corea del Sur y México.

La inflación llegó a su nivel más bajo en décadas, del orden del 2 %; contrastando así con el primer gobierno de García, que 66


había concluido con la mayor hiperinflación de la historia republicana. Las reservas internacionales llegaron también a un récord histórico, manteniéndose el crecimiento sostenido del país. Con un adecuado manejo de la economía, el Perú pudo superar la recesión mundial, que golpeó a los principales compradores; entre ellos principalmente Estados Unidos y China.

En este contexto, se dirimió sobre la demanda presentada por el Estado Peruano ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, buscando solucionar la Controversia de delimitación marítima entre Chile y el Perú, sobre la soberanía de una zona marítima de aproximadamente 37900 km², en el océano Pacífico. El 16 de enero del 2009, el embajador peruano Allan Wagner Tizón, entregó en la sede de la Corte la demanda, el 13 de marzo presentó la memoria que sustenta la posición peruana; mientras que Chile presentó su contra-memoria el 9 de marzo del 2010. La réplica peruana se dio el 9 de 67


noviembre del 2010 y la dúplica chilena el 11 de julio el 2011. La Corte, luego de analizar las posiciones de los dos países, dio su fallo el 27 de enero de 2014; esto acontecía bajo el gobierno de Ollanta Humala. Por este fallo el Perú recobró 50 mil km² de mar.

El gobierno de Alan García estuvo sitiado por protestas sociales en diversas localidades; siendo el episodio más dramático la llamada masacre de Bagua, el 5 de junio del 2009. En Bagua, un enfrentamiento entre indígenas amazónicos y las fuerzas del orden ocasionó la muerte de decenas de personas, entre ellos 24 policías. Por otra parte, el llamado escándalo Petrogate, dado a conocer a la opinión pública con la difusión de audios, donde se evidencia a funcionarios del gobierno delinquiendo; negociando la entrega de lotes petroleros a una empresa trasnacional, desacreditó al gobierno.

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Se presentó por segunda vez como candidato a la presidencia el excomandante Ollanta Humala Tasso, en las elecciones generales del 2011, por la alianza electoral Gana Perú, a la que se sumaron diversos partidos de “izquierda”. También postularon Keiko Fujimori, hija del ex -presidente Alberto Fujimori, por Fuerza 2011; y Pedro Pablo Kuczynski, economista y candidato liberal, por la Alianza por el Gran Cambio. En la primera vuelta, realizada el 10 de abril, Humala obtuvo la más alta votación, 31,69 %, aunque sin llegar al 50% más uno de los votos requeridos por la Constitución. En segundo lugar quedó Keiko Fujimori, que superó con un margen de 5 puntos a Kuczynski. Ollanta y Keiko pasaron así a la segunda vuelta. Las dos figuras de la segunda vuelta sorprendieron a la ciudadanía, ambos aparecían como candidatos inclinados a dos formas de clientelismo gubernamental; el fujimorismo, en el caso de Keiko, y el estilo populista, denominado “socialismo del siglo XXI”, en el caso de Humala. Humala se esforzó en demostrar sus distanciamiento del estilo del “socialismo 69


del siglo XXI”, modificando su plan de gobierno original; jurando un “compromiso en defensa de la democracia” ante la presencia de varios intelectuales y académicos, profesionales y artistas peruanos, quienes le brindaron su apoyo. En las elecciones de segunda vuelta, realizadas el 5 de junio del 2011, Humala resultó ganador con el 51,45 %, con un margen de 3% de ventaja sobre su competidora Keiko.

El inicio del gobierno de Ollanta Humala generó expectativa, no solo en el Perú, sino a escala mundial, considerándolo, anteadamente, aunque equivocadamente, “gobierno progresista”. Se creyó que acabaría con el predominio de la “derecha” neoliberal en su país, además de aliarse con los “gobiernos progresistas” del continente. No ocurrió nada parecido. La llamada “Gran Transformación” que anunció en su programa de gobierno original, que implicaba un cambio del modelo económico, no se aplicó. En consecuencia, varios de sus congresistas 70


abandonaran su partido, acusándolo de traición. De 47 congresistas que conformaban su bancada, se quedó con 31 al final de su gobierno. Además, como magnitud manifiesta de la crisis política, tuvo 7 gabinetes ministeriales.

El quinquenio 2011-2016 se caracterizó por el protagonismo de la esposa del presidente, Nadine Heredia; a tal punto que se habló de una posible “usurpación de funciones”. En el lapso culminante del gobierno, Heredia, se vio involucrada en el caso de las agendas; llegando a ser investigada por lavado de activos. Esto por el lado de la corrosión institucional; por el lado de la crisis social, el más grave conflicto social que enfrentó Humala fue el desencadenado por la población de Conga; opuesta al Proyecto Conga de la minera Yanacocha, en Cajamarca. El conflicto dejó varios muertos, obligando a la suspensión de operaciones. Algo similar ocurrió con el proyecto Tía María, en Moquegua. En total, fueron más de 200 conflictos sociales los que estallaron en el periodo de gobierno. 71


Entre los logros del gobierno de Humala se puede citar la asignación presupuestaria del PBI para el sector de educación, que paso de una participación del 2.4% al 4%; también se puede mencionar la creación del programa Beca 18, que benefició a más de 60 000 jóvenes; así como el impulso a la aprobación de la nueva Ley Universitaria. La promulgación de la Ley de Servicio Civil, basada en la meritocracia del empleado público. Se creó el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social del Perú; se impulsaron grandes programas sociales como Pensión. Se subió el sueldo mínimo de salario-sueldo en el orden del 31%. En lo que respecta a la inversión en obras públicas también, destacan el inicio de la construcción del Aeropuerto Internacional de Chinchero; la carretera longitudinal de la Sierra Tramo 2; la Línea 2 del Metro de Lima; la modernización de la refinería de Talara; la inauguración del proyecto de irrigación Olmos; el incremento de la infraestructura vial, más de 19 000 km. En todo caso, de acuerdo al balance, si bien Humala recibió un país creciendo a 72


tasas de 6% anual, durante el periodo de su gestión solo se creció en un promedio de 2.8% anual.

En las elecciones generales de 2016, se presentaron 19 candidatos, siendo los principales Keiko Fujimori, por Fuerza Popular (FP); Pedro Pablo Kuczynski, por Peruanos Por el Kambio (PPK); César Acuña, por Alianza para el Progreso; Verónica Mendoza por Frente Amplio; Alfredo Barnechea por Acción Popular; así como los ex-presidentes Toledo y García. Fue Keiko Fujimori la candidata que desde el comienzo mostró en las encuestas una mayor preferencia en intención de voto, superior al 30%; mientras que, más abajo, se disputaban el segundo lugar Kuczynski y Acuña. Empezó a alzar vuelo la candidatura de un hasta entonces desconocido Julio Guzmán, de Todos por el Perú, que escaló hasta el segundo lugar, con el 20% de intención de voto. Sin embargo, Guzmán fue retirado de la competencia por las autoridades electorales, con el argumento de no cumplir una serie de 73


requisitos en la inscripción de su partido. También fue retirado Acuña, por violar el estatuto que prohibía dar dádivas a los electores. Ello permitió que PPK remontara al segundo lugar. Realizada las elecciones el 10 de abril de 2016, Fujimori obtuvo el 39%, mientras que PPK logró el 21% de votos. La disputa electoral quedó así reducida entre Fujimori y Kuczynski; realizado el balotaje, el 5 de junio de 2016, Kuczynski resultó ganador por un ajustado margen, de más de 40 000 votos; apenas 2 décimas en el porcentaje total. El 28 de julio de 2016 Pedro Pablo Kuczynski juró como Presidente de la República, en la tradicional ceremonia de toma de mando realizada en el Congreso de la República. En el parlamento, el fujimorismo se hizo de 73 escaños de un total de 130, con lo que se alzó con la mayoría absoluta, frente al partido de gobierno, que solo obtuvo 18 representantes5.

5 Bibliografía: Basadre Grohmann, Jorge: Historia de la República del Perú (1822 - 1933). Obra completa, 18 volúmenes. Novena edición. Editada por la Empresa Editora El Comercio S. A. Lima, 2005. Busto Duthurburu, José Antonio del: Perú Incaico, La conquista del Perú y La pacificación del Perú. Colección de obras escogidas de José Antonio del Busto. Lima, Empresa Editora El Comercio S.A., 2011. Chirinos Soto, Enrique: Historia de la República (1930-1985). Tomos I y II. Lima, AFA Editores Importadores S.A., 1985. Kauffmann Doig, Federico: Historia y arte del Perú antiguo. Seis tomos. Lima, Ediciones PEISA, 2002. Makowski, Krzysztof: Primeras civilizaciones. Tomo 2 de la Enciclopedia Temática del Perú. Empresa Editora El Comercio S.A. Lima, 2004. López Martínez,

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Boceto de una breve historia reciente política en Bolivia En octubre de 1982 Hernán Siles Zuazo tomó de nuevo posesión de la presidencia. Su gobierno se balanceó en vicisitudes; tenía una oposición conservadora mayoritaria en el Congreso, que bloqueaba desde el Legislativo las medidas políticas; del otro lado, tenía la oposición movilizada de los trabajadores, que exigían el cumplimiento con el carácter del frente de “izquierda”. En resumen, fue un gobierno envuelto y atrapado en su atolladero, inerme ante los problemas, sin poder resolverlos; sobre todo los problemas económicos. Problemas agudizados por el pago de los Héctor: La República Contemporánea (1933-2010). Tomo XII de la “Historia del Perú” publicada por la Empresa Editora El Comercio S.A, 2010. Orrego, Juan Luis: La República Oligárquica (1850-1950). En: Historia del Perú, Lima, Lexus, 2000. Portocarrero Grados, Ricardo: El Perú Contemporáneo. Incluido en Historia del Perú. Lima, Lexus Editores, 2000. Pozzi-Escot, Denise: El Perú Antiguo III (5001400). El Horizonte Medio y los Estados regionales. Lima: El Comercio (colección Historia del Perú), 2010. Quiroz Chueca, Francisco: De la colonia a la república independiente. Incluido en Historia del Perú. Lima, Lexus Editores, 2000. Rivera Serna, Raúl: Historia del Perú. República 1822 - 1968. Segunda edición ampliada. Lima, Perú, 1974. Roel Pineda, Virgilio: Conatos, levantamientos, campañas e ideología de la independencia. Historia del Perú. Perú Republicano. Tomo VI. Cuarta edición. Lima, Editorial Mejía Baca, 1982. Tauro del Pino, Alberto: Enciclopedia Ilustrada del Perú. Tercera Edición. 17 tomos. Lima, PEISA, 2001. Vargas Ugarte, Rubén: Historia General del Perú. Tomo VI. Emancipación (1816-1825). Tercera Edición. Editor Carlos Milla Batres. Lima, Perú, 1981. Ulla Holmquist Pachas - Javier Bellina de los Heros: El Perú Antiguo II (200 a.C. - 500) El período de los desarrollos regionales. Colección Historia del Perú, editada por la Empresa Editora El Comercio S.A., Lima, 2010. Varios autores: Gran enciclopedia del Perú. Lima: Lexus, 1998. Varios autores: Gran Historia del Perú. Lima: Libris, 2000. Publicada por fascículos por El comercio. Enciclopedia Libre: Wikipedia.

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intereses de la deuda externa a los bancos internacionales. Siles se vio obligado a dimitir; convocó elecciones anticipadas. Con los resultados electorales, que no alcanzaban a ungir de presidente a nadie, pasó la decisión al Congreso; sorpresivamente el Congreso ungió a Víctor Paz Estenssoro como presidente. Sorpresivamente, pues había sido éste derrocado por un golpe militar en 1964; después de su apoyo al golpe militar de Hugo Banzer Suarez, en 1971, juntando fuerzas con el otrora partido contrincante, la Falange Socialista Boliviana (FSB), de tendencia fascista; estaba desacreditado políticamente. Lo primero que hizo su gobierno es cerrar las empresas mineras estatales y relocalizar al contingente proletario minero, conocido como la vanguardia de la revolución permanente. Se caracteriza a la gestión de gobierno de Paz Estenssoro por su denominada Nueva Política Económica, que frenó la hiperinflación del orden del 27000%, entre enero y agosto de 1985.

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El siguiente gobierno fue el de Jaime Paz Zamora, quien solo logró el tercer puesto de las votaciones, de mayo de 1989; asumió en agosto la presidencia de la república, contando con el apoyo de Acción Democrática Nacionalista (ADN), partido político de “derecha”, ligado a la dictadura militar de Hugo Banzer Suarez.

Las siguientes elecciones, celebradas en junio de 1993, dieron la victoria al empresario minero Gonzalo Sánchez de Lozada. Asumió la presidencia, acompañado por el ideólogo katarista aymara Víctor Hugo Cárdenas, quien accedía a la vicepresidencia. En las elecciones para el Congreso, el MNR obtuvo la mayoría, reemplazando a la coalición mirista-adenista, que hasta el momento hegemonizaba el Legislativo. Sánchez de Lozada, que había sido ministro de Planeamiento y Coordinación, en la gestión de gobierno de Paz Estenssoro, implantó el ajuste estructural neoliberal. El ajuste estructural consiste en la privatización de los recursos naturales y las empresas estatales; en el 77


libre mercado, la libre empresa, la competencia; el llamado “achicamiento del Estado”, reducción del gasto público, reducción del presupuesto de salud y el presupuesto social; suspensión de la contratación colectiva, otorgando a los empresarios plena libertad en las contrataciones; suspensión de los derechos laborales y de los trabajadores, convertidos en supuestos empresario, propietarios de su fuerza de trabajo; la privatización del ahorro de los trabajadores, transfiriendo estos ahorros de la jubilación a las AFPs.

El estricto control de los gastos estatales ayudó a reducir la inflación a un 6,5% en 1995; empero, los costos sociales fueron muy altos. Recrudeciéndose en el cruento costo de vidas, como la denominada Masacre de Navidad. Este costo no lo apaliaba su programa de gobierno, denominado “Plan de Todos”, mas bien, lo agravaba. “Plan de Todos” que consistió en la “capitalización”, es decir, privatización de los bienes del Estado, dicho con otro nombre; la 78


“participación popular”; la reforma educativa y la descentralización administrativa. Sorpresivamente, en las elecciones nacionales de junio de 1997 resultó ganador el dictador Hugo Banzer; sin contar con la mayoría absoluta, recibió el apoyo del expresidente Jaime Paz Zamora y su partido, el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). De esta manera se le devolvía el favor por el respaldo dado por los diputados de Acción Democrática Nacionalista (ADN) a la presidencia de Jaime Paz Zamora.

Banzer cambió su gabinete en junio de 1999, después de develarse un escándalo asociado a la corrosión institucional. El mismo mes se produjo la inadvertida renuncia del ministro del Interior, Guido Nayar, quien criticó la corrupción e ineficacia gubernamentales.

Hugo Banzer decretó el Estado de Sitio, el 8 de abril de 2000, ante las movilizaciones sociales, que se dieron en Cochabamba contra la Ley de Agua; 79


conjunto de movilizaciones conocidas como la Guerra del Agua. La Ley del Agua pretendía privatizar las aguas, en todas sus condiciones; entregando su manejo y administración a una empresa trasnacional, Aguas del Tunari, subsidiaria de la trasnacional Bechtel. Con la Guerra del Agua, el pueblo boliviano inicia la ofensiva popular; hasta entonces había venido resistiendo a la implantación del proyecto neoliberal, aunque infructuosamente, sin detener su marcha privatizadora, de desposesiones y despojamientos. Banzer se vio obligado a firmar acuerdos, seis días después, con los representantes sindicales y de la movilización social. Aguas del Tunari fue tomada por la movilización social y la empresa trasnacional del agua, Bechtel, fue expulsada del país. Se anuló la llamada Ley del Agua.

El día 20 de ese mes, cuatro días antes de que los miembros de su gobierno presentaran en pleno la dimisión, Banzer suspendió el Estado de Sitio. Nombró un nuevo gabinete el 25 de abril; sin 80


embargo, el 19 de octubre su nuevo gabinete presentaba en bloque su dimisión, después de estar asediado el gobierno por el bloqueo indígenacampesino de septiembre de 2000. La crisis social derivada en crisis política, que tiene como substrato la crisis económica, se expresó en huelgas, bloqueo de carreteras, enfrentamientos con fuerzas militares; sobre todo, en los departamentos de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. Las movilizaciones sociales fueron urbano-populares, campesinas e indígenas. Además de las movilizaciones de la Federación Sindicales Campesina del Trópico de Cochabamba por la defensa antimperialista de la hoja de coca.

Aquejado de cáncer de pulmón, Banzer renunció el 6 de agosto de 2001 a la presidencia; fue sustituido por su vicepresidente, Jorge Quiroga. Quén se mantuvo en el gobierno hasta el 6 de agosto de 2002, completando el quinquenio para el cual había sido elegido Banzer. Su sucesor fue Sánchez de 81


Lozada, cuya candidatura por el MNR fue la más votada en las elecciones presidenciales, celebradas el 30 de junio de ese mismo año. Al recibir sólo el 22,5% de los sufragios, seguido por Evo Morales Ayma con el 20,94%, se transfirió la decisión al Congreso. Evo Morales Ayma es conocido como líder cocalero, de amplia convocatoria campesina, reconocido como indígena, candidato del Movimiento al Socialismo (MAS). La secuencia siguiente de los resultados electorales se presenta de esta manera: Manfred Reyes Villa, candidato de Nueva Fuerza Republicana (NFR) consiguió el 20,91%; Jaime Paz Zamora, nuevamente candidato por el MIR, alcanzó el 16,3%. Sánchez de Lozada requería la designación del nuevo Congreso Nacional. El Congreso, contando con la mayoría neoliberal, ungió de presidente a Sánchez de Lozada.

En este contexto y esta coyuntura permanente crisis política, Sánchez Lozada y Paz Zamora estamparon denominado Plan Bolivia

de de el de 82


Responsabilidad Nacional; pacto de gobernabilidad entre ambas formaciones partidarias políticas, basado en una proyección especulativa, que diera lugar a la creación de empleos masivos y de bonanza caída del cielo. El nuevo presidente anunció en febrero del 2003 una serie de impopulares medidas económicas, entre ellas, un nuevo impuesto sobre los salarios, lo que generó protestas en todo el país. Sobre todo sobresale el motín policial contra el “impuestazo”, que derivó en el enfrentamiento armado de la policía y el ejército, en plena Plaza Murillo. Sánchez de Lozada retiró su proyecto impopular, pero la grave crisis agudizada, de tonalidades dramáticas, elocuentes en violencias desatadas, obligó a la dimisión de todos los miembros de su gobierno. En el mes de agosto, para intentar poner fin a la crisis múltiple, Sánchez de Lozada llegó a un acuerdo con el partido de la oposición NFR, el mismo que ingresó en el ejecutivo. El plan gubernamental de costear proyectos sanitarios y educativos con los beneficios de la exportación de gas natural desencadenó la furia del 83


pueblo. Se rechazó la proyectada exportación de gas, que iba a pasar por puertos de Chile.

La crisis múltiple del Estado-nación llegó al máximo en septiembre y octubre de 2003; la movilización prolongada tuvo su epicentro en la ciudad de El Alto, contando con la antesala de bloqueos y movilizaciones campesinas en el Altiplano. Movilizaciones y bloqueos de caminos estructuradas en la experiencia de luchas del pueblo combativo; estructuras cognitivas y pasionales donde se constituyeron las organizaciones autogestionarias, nacional-populares, sindicales campesinas; estructuras de convocatoria a las movilizaciones antisistémicas y anti-neoliberales. Dejando atrás, en la memoria social y la herencia política de otro tiempo, la convocatoria de la Central Obrera Boliviana (COB); aunque la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia mantuvo la convocatoria, adquirida en los bloqueos indígenas-campesinos a cuatro

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ciudades capitales del eje central; El Alto, La Paz, Cochabamba y Santa Cruz.

Las movilizaciones sociales tomaron vuelo e intensidad, teniendo como motivación motora de defensa de los recursos naturales, particularmente de los hidrocarburos, especialmente del gas. Las movilizaciones sociales antisistémicas y anti-neoliberales, comenzaron a adquirir una tonalidad anticapitalista. Se denominó al conjunto de la movilización social, urbana y campesina, la Guerra del Gas. El gobierno, en su desesperación, militarizó las ciudades del conflicto; en estas circunstancias, cuando columnas militares y policiales, acompañadas por tanquetas, iba a desbloquear la estación de Senkata, estación almacenamiento y distribución de gas y gasolina y otros carburantes, la represión estatal derivó dramáticamente en la llamada Masacre de Octubre, perpetrada en la ciudad de El Alto.

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Sánchez de Lozada dimitió el 17 de octubre. Fue sustituido por el vicepresidente, por sucesión constitucional, Carlos Mesa. El conocido comunicador e historiador joven formó un gabinete integrado por personas sin adscripción partidaria; buscando mostrar una neutralidad imposible, además de tener la intención de poner fin al conflicto, logrando la reconciliación nacional. Poco después de su investidura, Mesa se comprometió a convocar un referéndum en el que los bolivianos se pronunciarían sobre la cuestión de la exportación de gas natural. Carlos Mesa se comprometió cumplir con la Agenda de Octubre, entregado a él por los movimientos sociales de la Guerra del Gas; sin embargo, este presidente, de sustitución constitucional, no cumplió con lo encomendado por el movimiento social victorioso. La Agenda de Octubre establecía el cumplimiento inmediato de la nacionalización de los hidrocarburos; también establecía la convocatoria a la Asamblea Constituyente. Ante el descontento popular por este incumplimiento, Carlos Mesa renunció. 86


Nuevamente una sustitución constitucional llevó a la presidencia de la república a Eduardo Rodríguez Veltze, presidente de la Corte Suprema de Justicia; última posibilidad de sustitución constitucional.

Estalla una nueva movilización social, como prolongación de la guerra del gas, que tomó las ciudades de El Alto, La Paz, Oruro, Potosí y derivó en la toma de Sucre, la capital, donde sesionaba el Congreso con la pretensión de dejar la presidencia en manos del Presidente del Congreso, de adscripción conservadora. Maniobra interrumpida por la toma de Sucre, obligando a la renuncia del presidente del Senado y del presidente de la cámara baja, induciendo una última sustitución constitucional, a la que se le encomendó la tarea de convocar a elecciones. En estas elecciones gana por mayoría absoluta Evo Morales Ayma. El líder de la Federación Sindical Campesina del Trópico de Cochabamba y jefe del MAS asumió la presidencia el 22 de enero de 2006, de manera inmediata, por haber 87


obtenido la mayoría absoluta de la votación. En su primera gestión de gobierno se nacionalizaron los hidrocarburos y se convocó a la Asamblea Constituyente, cumpliendo con la Agenda de Octubre6. Lo que vino después es como si repitiera la historia, sólo que con otros escenarios, otros discursos, otros actores políticos; empero, la estructura de la trama política permaneciendo en sus desenvolvimientos y desenlaces cruciales. Dicho de manera resumida, después de la primera gestión de gobierno de Evo Morales Ayma, las subsiguientes gestiones se caracterizan por la regresión, incluso podríamos decir por la restauración del Estado-nación; a 6 Bibliografía: • Arguedas, Alcides (1922). Historia General de Bolivia. • De Mesa, José; Gisbert, Teresa; Mesa, Carlos (1998 [5ª Ed. 2003]). Historia de Bolivia. La Paz: Gisbert. • Klein, Herbert S. (1982 [3ra edición aumentada y corregida 2002]). Historia de Bolivia. La Paz: Juventud. 11. Referencias: [1] Teresa Gisbert por encargo del Instituto Nacional de Estadística (2010). «Período Prehispánico Bolivia». Archivado desde el original el 28 de noviembre de 2015. Consultado el 6 de abril de 2010. [2] Arqueobolivia.com: Actualidad de la arqueología en Bolivia [3] [Tras las Huellas de los Chané, El Deber, 1 de junio de 2003 ] [4] «UNESCO World Heritage Centre - Official Site». Consultado el 2009. [5] [Al Margen de Mis Lecturas, Marcelo Terceros B., septiembre de 1998] [6] «UNESCO World Heritage Centre - Official Site». Consultado el 2009. [7] Historia de España en sus documentos: siglo XIX, Volumen 5, pág. 80. Historia. Serie Mayo Series. Historia (Cátedra). Serie mayor. Autor: Fernando Díaz-Plaja. Editor: Fernando Díaz-Plaja. Compilado por Fernando Díaz-Plaja. Editor: Cátedra, 1983. ISBN 84-376-0390-0, 9788437603902 [8] Documentos para la historia argentina, Volúmenes 39-41, pág. 182. Autor: Universidad de Buenos Aires. Instituto de Investigaciones Históricas. Publicado en 1965 [9] Valdivieso, Patricio (Junio de 2004). «Relaciones Internacionales. Relaciones Chile-Bolivia-Perú: La Guerra del Pacífico». Archivado desde el original el 28 de noviembre de 2015. Consultado el 31 Ene 2007. [10] El Mercurio (8 de febrero de 2009). «Evo Morales promulga la nueva Constitución y proclama el “socialismo comunitario"». Consultado el 12 de febrero de 2009. [11] BBC Mundo (7 de febrero de 2009). «Bolivia promulga nueva Constitución». Consultado el 12 de febrero de 2009. [12] Corte Nacional Electoral. «Referéndum Nacional Constituyente 2009». Consultado el 9 de febrero de 2009. Enciclopedia Libre: Wikipedia.

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pesar del mandato de la Constitución promulgada el 2009 de construir el Estado Plurinacional Comunitario y Autonómico. En la segunda gestión de gobierno, el ejecutivo y el Congreso legalizan y legitiman los “Contratos de Operaciones”, que, dejando de lado los enunciados constitucionales, del principio, más declarativos, aplican la desnacionalización efectuada, entregando a las empresas trasnacionales extractivistas el control técnico de los hidrocarburos.

Desde la segunda gestión se opta por el pragmatismo, llamado realismo político, que, en la práctica, se convirtió en un oportunismo político desvergonzado. Ante la demanda de las empresas trasnacionales, de revisar los artículos de la Constitución que obligan, primero, a abastecer al mercado interno a los precios establecidos nacionalmente, después, vender el excedente en el mercado internacional a los precios de ese mercado, para poder invertir en exploración e industrialización – lo que es 89


de por si un chantaje económico -, el “gobierno progresista” accede y decreta la suspensión de la subvención a los carburantes, ocasionando la subida súbita de los precios de los carburantes del orden del 80%. Se desatan las movilizaciones sociales; una marcha que baja de la ciudad de El Alto quema las imágenes de Evo Morales Ayma y Álvaro García Linera, del presidente y del vicepresidente, interpelándolos como “traidores” a la Agenda de Octubre, acusándolos de no haber nacionalizado y haber caído en las garras de las empresas trasnacionales.

El conflicto del Territorio Indígena y Parque Nacional del Isiboro Sécure (TIPNIS), devela la cara anti-indígena del “gobierno progresista”, que se autoconsideraba “gobierno indígena”, por contar con un indígena como presidente. El gobierno y el Congreso se determinan a avalar, legalizar, legitimar y construir la carretera extractivista, que cruza el bosque del TIPNIS, en esta parte declarada intangible. Esto para conformar 90


las condiciones de exploración y explotación de las concesiones hidrocarburíferas otorgadas a dos empresas trasnacionales; además de ampliar la frontera agrícola del cultivo excedentario de la hoja de coca. La VIII marcha indígena, que parte, como la primera, en 1990, del bosque del territorio multiétnico Chimané, llega a la sede de gobierno, la ciudad de La Paz, a pesar de la represión policial, vecinal, militar y de los colonizadores. Es acogida por un millón de paceños que los apoyan, que sale a las calles a recibir a lo que consideran son sus héroes, los indígenas que pelean por la defensa de la Madre Tierra7.

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Ver Acontecimiento político. Ob. Cit. También Las mallas del poder. Así como Interpretaciones de las huellas políticas. Pradaraul.wordpress.com.

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Análisis Consideraciones generales Lo que se observa, en la historia reciente política en los países involucrados en la guerra del Pacífico, es el desenvolvimiento singular de la crisis de la clase política. Crisis que también es de la política, incluso ya es crisis múltiple de la forma Estado-nación. Que la crisis se manifieste en los partidos y gobiernos neoliberales, en dos de los casos, y se manifieste en el partido y “gobierno progresista”, en el tercer caso, se debe a las singularidades propias de los decursos de la crisis política. Un síntoma compartido de la crisis es el de los circuitos de la corrupción y sus efectos en la corrosión institucional. Otro síntoma compartido es la banalización de la política, llegándola a sustituirla por espectáculos publicitarios. Un tercer síntoma compartido tiene que ver con el modelo extractivista colonial del capitalismo dependiente, aunque se 92


efectúe con sus diferencias singulares, de acuerdo a las historias económicas de cada país.

Después de anotar analogías sobresalientes, ciertamente se pueden señalar muchas diferencias, en lo que respecta a los despliegues de la crisis política, en los países mencionados. No se trata de hacer una lista larga, sino mencionar algunas diferencias características. La primera que es adecuado anotar es la diferencia de Estado vencedor respecto a Estados vencidos en la guerra del Pacífico. ¿Por qué es importante anotar esta diferencia? Se puede decir que las sociedades institucionalizadas involucradas han memorizado oficialmente de manera distinta la experiencia social de la guerra sufrida; la sociedad institucionalizada del Estado vencedor ha construido su autoestima sobre la base de este referente de la victoria bélica; las sociedades institucionalizadas de los Estados vencidos han construido su subestimación, sobre la base del mismo 93


referente, empero, desde la perspectiva de la derrota. Aunque se han construido narrativas estatales, para compensar la frustración, y aunque se recuerde oficialmente y escolarmente a los héroes de la guerra, y aunque se mantenga prendida la demanda reivindicativa marítima, lo cierto es que no es fácil despejar el sentimiento colectivo de frustración y la molestia agobiante de la subestima, aunque ésta se logre apaliar a través de racionalizaciones.

Otra diferencia notoria es que dos de los Estado-nación contienen economías relativamente grandes en comparación con la economía más chica del tercer Estado-nación. Esta diferencia no se subsana diciendo que se cuenta con inmensas riquezas naturales, porque en la dinámica económica capitalista cuenta qué se hace con los recursos naturales; si se los transforma en las condiciones valorativas de la producción o si se las transfiere en condición de materias primas. Si bien es cierto que los tres países tienen un perfil económico 94


extractivista – este rasgo, mas bien, los acerca -, la diferencia radica en el grado de la retención del excedente. Dos de los Estados retienen mejor el excedente, generando disponibilidad económica, en tanto que el tercer Estado tiene una menor capacidad de retención del excedente; por lo tanto, una capacidad menor de generar disponibilidad económica.

La tercera diferencia notoria es que dos de los Estado-nación se concretizan, en el presente, por medio de gobiernos neoliberales, aunque uno de ellos no se reconozca como tal, sino incluso se pretenda “socialista”. El tercer Estadonación se concretiza por medio de un “gobierno progresista”. Aunque digamos que, al final, estas formas de gubernamentalidad diferentes, unas de carácter neoliberal, otra de carácter “progresista”, se mueven en los márgenes de maniobra permitidos por el orden mundial del sistema-mundo capitalista, en consecuencia, reproducen la geopolítica del sistema-mundo en su 95


estructura diferencial de centros y periferias, además de potencias emergentes; de todas maneras, esta diferencia incide en los comportamientos políticos y en la ejecución de políticas, así como en las convocatorias.

Dicho esto, como marco general, en el análisis, vamos a detenernos en cada caso singular de la historia reciente política, sobre todo, en los desenlaces, de los tres países involucrados en la guerra del pacífico.

96


El desenlace progresista”

del

“gobierno

En Cuadernos activistas 2, Defensa crítica y crítica de la apología8, expusimos las siguientes hipótesis interpretativas:

Hipótesis interpretativas

1. Lo que se experimenta como acontecimiento político es una lucha no sólo de tendencias voluntarias y conscientes, inherentes a los partidos, las organizaciones, los movimientos sociales, las clases sociales, naciones y pueblos, sino la lucha de estas tendencias con las condiciones de posibilidad, los desplazamientos materiales y subjetivos, que no 8

Ver Defensa crítica y crítica de la apología. Issu.com/raulpradaalcoreza/docs.

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controlan. Entonces se da como una concurrencia de desplazamientos materiales y subjetivos no controlados y tampoco suficientemente visibilizados, desplazamientos que inciden en el decurso de la actualización concreta de la complejidad en las coyunturas sucesivas. 2. En la interpretación del acontecimiento político es imprescindible identificar las tendencias en juego y la disponibilidad de fuerzas con las que cuentan; además es indispensable identificar algunas de las condiciones de posibilidad histórica y de los desplazamientos materiales y subjetivos en curso, por lo menos los que parecen de mayor condicionalidad e incidencia.

3. De las tendencias concurrentes, la que cuenta con mayor disponibilidad de fuerzas, por lo menos hasta ahora, es 98


la tendencia oficial, la gubernamental y la estatal; tendencia dominante en el escenario. Sin embargo, esto no quiere decir que controle las condiciones de posibilidad y los desplazamientos materiales y subjetivos concurrentes. Tampoco que logre vencer y dominar a las otras tendencias en juego. Por eso la tendencia dominante está sujeta a contingencias, así como a sus propias pugnas internas. Muchas de sus acciones desatan consecuencias inesperadas para los propios actores oficiales. 4. Por lo menos desde el 2009, desde la segunda gestión del gobierno popular, la otra tendencia, con disponibilidad de fuerza, si se puede hablar en singular y no en plural, como corresponde, no es, desde nuestro punto de vista, la llamada “derecha”, que comprende a los partidos conservadores, ligados a las oligarquías regionales, a la burguesía y a los terratenientes, aunque como clases sociales sigan 99


contando con un dominio económico apreciable. La tendencia con disponibilidad de fuerza, por lo tanto, con capacidad de incidencia, corresponde a las organizaciones sociales que se ha colocado en posición crítica y demandante respecto al gobierno. De entre estas organizaciones hay que destacar a las organizaciones indígenas y la las organizaciones sindicales, aglutinadas en la COB. Fuera de estas organizaciones sociales, han tenido incidencia intermitente y coyuntural, otras organizaciones como los comités cívicos y gremialistas. Estas incidencias en los acontecimientos se comprueba en determinadas coyunturas intensas, como la que corresponde al levantamiento popular contra el “gasolinazo”, que obligó al gobierno a retirar la medida; también en el Conflicto del TIPNIS, sobre todo con la llegada de la VIII marcha indígena, que obligó al presidente a promulgar una ley en defensa del TIPNIS; así como la actual 100


movilización y huelga indefinida de la COB, que obliga al gobierno a revisar y discutir su promulgada ley de pensiones. 5. La otra tendencia con disponibilidad de fuerza y capacidad de incidencia son las clases económicamente dominantes, como la burguesía, los agro-industriales, los banqueros. La burguesía recompuesta, que no necesariamente se confronta con el gobierno, al contrario, ha optado por incidir en sus políticas públicas, sobre todo económicas; tiene una comprobada incidencia en el decurso de los acontecimientos.

6. En el contexto internacional, del cual Bolivia forma parte ineludible, las empresas trasnacionales, el sistema financiero internacional y el contexto del orden mundial, conforman lo que podemos llamar las estructuras condicionantes en el mercado mundial y en el orden mundial y regional. Estas 101


estructuras condicionantes llegan a convertirse en tendencias en juego, en el contexto del país, a través de los agentes y agenciamientos operativos. 7. En el mismo contexto internacional, mas bien, regional, debemos citar a otras estructuras condicionantes, cuya presencia trata de compensar la influencia y la incidencia de las estructuras condicionantes internacionales, dominantes y hegemónicas. Estas estructuras de compensación son los gobiernos afines de la región, los organismos de integración, como el ALBA, el UNASUR y el CELAC, además del MERCOSUR y la Comunidad Andina.

8. Ciertamente también se encuentran como tendencia de incidencia, en este contexto de tendencias en juego, la que comúnmente se ha identificado políticamente como “derecha”; hablamos de partidos políticos conservadores. Aunque debilitados 102


desde el 2008, tienen representación en el Congreso, en menos de 1/3, además de controlar dos gobernaciones, fuera de la vocería que adquieren en los medios de comunicación. 9. Otra tendencia, cuya disponibilidad de fuerza es, mas bien, local que “nacional”, con cierto impacto regional, es la relativa a un posicionamiento de centro, con variantes de centro-izquierda y variantes de centro-derecha, por las últimas alianzas electorales logradas.

10. En lo que respecta a las condiciones de posibilidad histórica, podemos nombrar a la condición estructural de Bolivia en la geopolítica del sistemamundo capitalista. Como parte de las periferias y su condicionamiento histórico como país condenado al extractivismo, al modelo primario exportador, y al Estado rentista, la dependencia ha llegado formas 103


extremas, limitantes, obstaculizadoras y generando un círculo vicioso gravitante. 11. Otra condición de posibilidad histórica tiene que ver con lo que llamaremos la historia de las estructuras subjetivas de las sociedades, de las naciones y de los pueblos. Estas estructuras subjetivas son como las memorias de estas sociedades, de estas naciones y de estos pueblos; pero, también sus estados de ánimo. Como dijimos en otro texto9, cuando hablamos de estructura lo hacemos metafóricamente, mucho más cuando nos referimos a estructuras subjetivas. No podrían darse tales estructuras, ni como una macroestructura que comprenda la memoria y el estado de ánimo de un pueblo, ni como micro-estructuras que se hallaran inscritas en cada uno de los 9

Este texto es Hacia una teoría de la sociedad alterativa. Todavía no publicado, se encuentra en elaboración y revisión. Será difundido en Horizontes nómadas, también en Bolpress.

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individuos. Sencillamente se trata de una manera de organizar la explicación y el análisis, corriendo el riesgo de convertir a la estructura en un sustituto del sujeto, sujeto de la filosofía o de la psicología, convirtiéndola en algo así como la combinatoria inherente al funcionamiento de una composición dada; en este caso de una multiplicidad de subjetividades. Recurrimos auxiliarmente y provisionalmente a este concepto de estructura para usarlo como nombre comodín, como nombre de algo, en este caso de experiencias, memorias y ánimos de pueblos. Lo que interesa es esto último, pues, suponemos, que las experiencias, las memorias y los ánimos, de las sociedades y de los pueblos, se sedimentan y estratifican en sus imaginarios, de tal suerte que se convierten como en condiciones de posibilidad subjetivas. 12. Otra condición de posibilidad histórica tiene que ver con el mapa 105


institucional, en otras palabras, la cobertura institucional en relación a la extensión de la misma sociedad. El mapa institucional puede abarcar más o menos la extensión misma de la sociedad, puede capturar torrentes constantes de las dinámicas moleculares sociales, en zonas más o menos extensas de la reproducción social; en este sentido incide preponderantemente en la orientación de la reproducción social, convirtiéndola en el substrato primordial del Estado. Cuando el mapa institucional tiene una cobertura tan grande como la extensión misma de la sociedad, el Estado habría integrado a la sociedad a la reproducción misma del Estado; hablaríamos de un Estado realizado y consolidado. Este es el objetivo de los que propugnan la consolidación del Estado-nación. En todo caso, un mapa institucional extenso y articulado, un Estado-nación integrado, hacen de maquinarias abstractas de poder lo suficientemente gravitantes como para incidir en el 106


decurso de los acontecimientos, sin necesidad de controlarlos. 13. Otra condición de posibilidad histórica puede ser nombrada como mapa de las organizaciones sociales, que hacen como contraste del mapa institucional. El accionar de las organizaciones sociales, su convocatoria, sus demandas, sus movilizaciones y luchas, puede oponerse a los agenciamientos concretos de poder de las instituciones, por lo tanto, puede desordenar la consistencia del mapa institucional, o, en su caso, de manera distinta, en por lo menos, algunos casos, puede reforzar los efectos de poder del mapa institucional.

¿Cuál es el problema de este cuadro de hipótesis? En primer lugar que es un cuadro, por lo tanto una pintura y un punteo de tendencias y de condiciones de posibilidad histórica, a las que se ha llegado analíticamente, 107


diferenciando, líneas, aspectos y tópicos, incluso temporalidades. Una vez hecho esto, son como fichas de un rompecabezas, a las que hay que volver a reunir encajando, para armar el cuadro. El problema es que se le atribuye “vida” propia a cada una de estas fichas separadas, como si estuvieran animadas y fuesen autónomas, cuando esto no ocurre en absoluto. En “realidad” estas fichas separadas ni tienen vida propia, ni son autónomas, ni funcionan separadas. No hay fichas separadas, todo ha funcionado efectivamente como conjunciones complejas y articuladas; no hay tal separación analítica. Esto es parte del fetichismo teórico, del que hablamos al principio. Por lo tanto, si asumimos el acontecimiento como configuración espacio-temporal, como matriz múltiple y compleja, en la cual nos encontramos insertos, no es posible pensar analíticamente, separando piezas, para estudiar sus relaciones y causalidades. Es menester pensar pluralmente el 108


acontecimiento como multiplicidad de singularidades. Con esta aclaración y esta advertencia, podemos aproximarnos a éstos propósitos del pensamiento pluralista, usando las hipótesis, en hipotéticos movimientos, flujos, torrentes singulares, en constante composición y re-composición10.

En el mismo libro citado, propusimos las siguientes hipótesis dinámicas:

10

Ver Defensa crítica y crítica de la apología. Ob. Cit.

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Hipótesis dinámicas

1. El acontecimiento político que vivimos, cuya referencia inicial acordada es fines del siglo XX y principios del siglo XXI, acontecimiento múltiple en cuanto a la proliferación de hechos, eventos, sucesos y desplazamientos diversos, acontecimiento registrado en la experiencia plural de las multitudes, sociedades, pueblos, clases sociales, se mueve en un espacio-tiempo curvo, no-lineal, que no se reduce tampoco a un solo plano, sino, mas bien, comprende múltiples planos en un espesor magmático. 2. Cuando estalló la guerra del agua, entre fines de 1999 y principios de 2000, había distintas posibilidades de secuencias contenidas; una de ellas, es la experimentada. La experiencia vivida se resume en la siguiente secuencia: La primera victoria del bloque popular, de la Coordinadora del Agua y por la Defensa de la Vida; la 110


renuncia del gobierno de coalición a la Ley de Agua; la aceptación, a regañadientes, de la salida de la empresa trasnacional del agua, Aguas del Tunari, subsidiaria de la Bechtel; la continuidad de la movilización general hasta la segunda guerra del gas, mayo y junio del 2005, pasando por la primera guerra del gas, en octubre del 2003, la caída del gobierno de Sánchez de Lozada, la primera sucesión constitucional, la renuncia de Carlos Mesa, la segunda sucesión constitucional; la victoria electoral del MAS, la asunción del gobierno por el primer presidente indígena. Como otros decursos posibles, se podría dibujar, por ejemplo, el siguiente: el gobierno de coalición podía no sólo aceptar lo que aceptó, sino podía revisar su política privatizadora, amortiguando sus impactos, buscando resolver el conflicto social. ¿Qué hubiera pasado si los gobiernos de coalición hubieran aprendido la lección de la derrota, en vez de insistir en el proyecto, de una forma represiva, 111


acusando a los dirigentes de las movilizaciones como terroristas, incluso narcotraficantes? Por otra parte, ¿qué hubiera ocurrido si no se daban las movilizaciones, bloqueos y sitio de ciudades, indígenas y campesinos de septiembre de 2000? Decimos eso, pues en la CSUTCB se dio al respecto una discusión; no todos estaban de acuerdo con la movilización y el sitio. En la discusión se impuso la tendencia radical, que terminó conduciendo la movilización, los bloqueos y el sitio a las ciudades. La proximidad entre uno y otro evento, la guerra del agua y el sitio a las ciudades, terminó impregnando a los acontecimientos, a los movimientos sociales involucrados, un halo de corriente incontenible, de rebelión desbordante indetenible. Lo que vino después contó con este impulso de continuidad semi-insurreccional. Lo que queremos decir es que, si se dio lugar la secuencia de eventos que se sucedieron no fue porque había una lógica inscrita en un proceso 112


desenvuelto en la historia reciente, sino porque en el contexto de las fuerzas en pugna, de las tendencias evidenciadas, de las condiciones de posibilidad histórica y las condiciones de posibilidad subjetivas constatadas, las fuerzas insubordinadas, rebeldes, movilizadas, lograron mantener la convocatoria abierta de la movilización, radicalizando sus objetivos. Ante este desafío popular, las fuerzas que defendían a los gobiernos de coalición recurrieron a la represión ascendente, llegando, de este modo, a la masacre en la ciudad de El Alto, en octubre de 2003. Este fue un momento no sólo de alta intensidad de las luchas, quizás el de más alto nivel, sino también una coyuntura de encrucijadas, además de punto neurálgico de decisiones. ¿Qué hubiera pasado si la toma de la ciudad de La Paz por medio millón de movilizados y movilizadas, que bajaron de la ciudad de El Alto, hubiera tomado el Palacio Quemado? Lo que querían algunos grupos radicalizados. 113


¿Qué hubiera pasado si el alto mando del ejército hubiera decidido defender al gobierno de Sánchez de Lozada, intervenir, generando una escalada de violencia ascendente de la represión? ¿En ambos casos, guerra civil? ¿Si esto ocurría, cuál hubiera sido el desenlace? En todo caso, es de prever que cualquier modificación en los hechos ocasionaba desplazamientos en los sucesos, aunque sean estos desplazamientos próximos a los hechos acaecidos. Lo que finalmente sucede no acaece por el decurso o la implicación de una lógica histórica implacable, sino por la combinatoria de singularidades, que al moverse, ocasionan distintos desenlaces. 3. Con esto no se quiere decir que todo es azar y aleatoriedad, que estamos ante potencias ciegas e incontrolables; no, de ninguna manera. El acontecimiento conjuga, combina, contiene, múltiples singularidades en juego y en constante composición, desprendidas de sus dinámicas 114


moleculares; esto es contingente. Empero, en el contexto de estas combinaciones, juegos de fuerza y composiciones, entre la voluntad organizada y estructurada de movimientos sociales, organizaciones y pueblos, las acciones mĂşltiples de la movilizaciĂłn general intervienen afectando al conjunto de las combinaciones, empujando a su incidencia en un determinado sentido. En la medida que esta voluntad organizada tiene una amplia y profunda convocatoria, cuenta con una acumulada disponibilidad de fuerzas, entonces su participaciĂłn e incidencia en el decurso de los acontecimientos es preponderante.

4. El desenlace de los acontecimientos no es controlable; no es posible una ingenierĂ­a social que controle todas las variables intervinientes y pueda producir los hechos de manera planificada. Lo que se puede es, de alguna manera, prever una banda de 115


probables y posibles resultados, como una curva contingente de eventualidades efectivas11.

Los dos cuerpos de hipótesis se refieren al proceso político y social, concretamente al llamado “proceso de cambio” como acontecimiento, vale decir como multiplicidad de singularidades y de procesos singulares concatenados. Interpretación que descarta toda clase de determinismos; es, mas bien, el juego de la complejidad en la complejidad misma de composiciones y combinaciones singulares y de procesos singulares, lo que hacen a la singularidad del acontecimiento. Aunque parezca un trabalenguas, parece que es mejor definir de esta manera al acontecimiento y a la interpretación compleja del acontecimiento.

11

Ibídem.

116


Si no es la necesidad, acercando este concepto filosófico al concepto teórico y metodológico de determinismo, tampoco es el azar, como contraste a la necesidad. Es la paradoja de azar y necesidad la que realiza el azar en la necesidad, es la necesidad la que se afirma en el azar. Se trata de la simultaneidad dinámica de singularidades y de procesos singulares que concurren, se imbrican, entrelazan, afectándose, la que conforma, configura y se efectúa en el acontecimiento. Para decirlo de alguna manera, si lo que ocurre acontece como ocurre, no se debe a ningún determinismo, ni tampoco al azar, sino al juego ya echado de procesos singulares, que conforman, de manera inmediata, la configuración de lo que acontece.

En otras palabras, para decirlo en su singularidad, si el proceso de cambio ha ocurrido como ha ocurrido se debe a la configuración del juego de singularidades y procesos singulares echados en su momento constitutivo. No se trata, de ninguna manera, de fatalidad, sino las 117


dinámicas soltadas, una vez que emerge el proceso como tal.

El llamado “proceso de cambio” nace con sus propios límites estructurales, combinadas, de una determinada manera, con sus propias posibilidades estructuradas. Un proceso de cambio, que nosotros llamamos la movilización prolongada, que expresa su potencia en las movilizaciones sociales antineoliberales, que mutan en movilizaciones anti-sistémicas y anticapitalistas; que contiene sus límites estructurales en la ideología, en las mediaciones partidarias, en el rezago incluso de las organizaciones sindicales; define sus múltiples tensiones en un acontecimiento político configurado por los desbordes de la potencia social y por las inhibiciones, obstáculos y obstrucciones de los límites estructurales. El desenlace: los límites estructurales y la estructura de los límites coaguló a la potencia social en un desborde inconcluso, congelado.

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El pueblo boliviano, con toda su multiplicidad y pluralismo, de naciones y pueblos, de colectivos sociales, de grupos e individualidades, no ha podido romper la estructura de los límites, atravesar los límites, y crear otro espacio-tiempo en los horizontes de posibilidad, que su propia subversión ha abierto.

Ahora se encuentra solo, acompañado por su memoria institucional o estatal, plagada de recuerdos que lo atormentan, que se compensan con recuerdos que lo vitalizan al mostrarle los flujos y recorridos de la potencia social. En la coyuntura se ve solo ante la desolación que dejan las guerras perdidas, sobre todo, la guerra del Pacífico, apostando esperanzado a la resolución de la Corte Internacional de la Haya, la que en mejor de los casos puede decir que sí, hay tema pendiente entre los dos países en conflicto, y que es indispensable tratar el tema y buscar una solución. A esta respuesta apuesta esperanzado, poniendo todas sus expectativas en poder

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sentarse de igual a igual, entre estados, con el paĂ­s vecino del conflicto.

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El desenlace de un socialismo avergonzado En Consideraciones prospectivas para genealogías del poder en el sur, Apuntes sobre la estructura de poder en Chile, escribimos:

La pregunta que debemos hacernos es: ¿Quiénes se suben a la cresta de la ola de la guerra de la independencia y se benefician? Al parecer, fueron las clases y las instituciones que fueron el sustento y composición de la administración colonial. Los patriotas revolucionarios estaban demás una vez culminada la guerra de la independencia. Esta parece ser una característica de las guerras de la independencia y las guerras de liberación nacional, así como después de las revoluciones sociales y políticas. ¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué esta regularidad condenatoria y paradójica?

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Una primera apreciación, que la 12 mencionamos ya en anteriores escritos , es que las oligarquías regionales se opusieron a la Patria Grande, por la que pelearon los patriotas revolucionarios. Las oligarquías no estaban dispuestas a un proyecto como éste, que era, en resumidas cuentas, el tamaño de la emancipación. Quedarse en las republiquetas daba oportunidad a las oligarquías en mantener sus privilegios coloniales, evitando el riesgo de transformaciones profundas de un proyecto de la envergadura de la Patria Grande. Por otra parte, las oligarquías criollas contenían el proyecto de dominación sobre los pueblos indígenas, si no era su etnocidio, con consecuencias en el genocidio descarnado. No iban a aceptar, en su imaginario eurocéntrico, que la verdadera lucha de la independencia, la guerra anticolonial, la comenzaron antes las naciones y los pueblos indígenas. No podía haber emancipación efectiva sino con las naciones y pueblos indígenas. Esta forma 12

Ver de Raúl Prada Alcoreza Acontecimiento Político. Dinámicas Moleculares. La Paz 2013-2015.

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de culminación de la guerra de la independencia, restringida, limitada, circunscrita a los prejuicios de la oligarquía y de la iglesia, marcaba, de principio, el decurso dramático de la historia de los países de América Latina y el Caribe. Decurso que no era otro que el eterno retorno de la dependencia.

Efectuando hipótesis interpretativas, podemos decir que la historia efectiva, es decir, el nacimiento de la genealogía de las resistencias, de la guerra anticolonial y las luchas descolonizadoras, también de la genealogía de las luchas democráticas y sociales, se encuentra en la guerra anticolonial de la nación y los pueblos mapuches, así como en estos patriotas revolucionarios que radicalizaron la concepción liberal y buscaron la conformación de la Patria Grande. Por eso, Lautaro, el guerrero indómito y O’Higgins, el labrador, convertido en oficial del ejército independista, son símbolos de la otra historia, la historia no oficial, no la historia del Estado-nación, sino la 123


historia, todavía inconclusa de la Patria Grande.

¿Hay que preguntase si había las condiciones, objetivas y subjetivas, para la realización de este proyecto? En otro ensayo dijimos que las revoluciones no responden a supuestas condiciones objetivas y subjetivas; este es un mito racionalista 13. Las revoluciones emergen contra la realidad y la historia, como acontecimiento de la potencia social y las voluntades colectivas. En resumidas cuentas, las revoluciones son actos heroicos supremos de los pueblos. Se puede decir que estos actos heroicos se dieron en los levantamientos indígenas, en la guerra nativa anticolonial, también en la guerra de la independencia; empero, sobre las victorias indígenas y de los patriotas revolucionarios se asentaron las oligarquías, expropiando la victoria a los revolucionarios, al institucionalizar la independencia en repúblicas oligárquicas,

13

Ver de Raúl Prada Alcoreza Acontecimiento Libertario. Dinámicas moleculares. La Paz 2014-2015.

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que continuaron la colonialidad en las formas liberales institucionales 14.

En el mismo escrito, se interpreta el nacimiento del proletariado en las periferias de la geopolítica del sistemamundo capitalista:

El proletariado en las periferias del sistema-mundo capitalista es la aplastante mayoría explotada de este sistema-mundo. No solo la acumulación originaria de capital, por medio del despojamiento y desposesión, explica el crecimiento vertiginosos del capitalismo, sino, también la acumulación ampliada, debida o arrancada a este proletariado súper-explotado, a quien se lo domina, margina y discrimina racialmente, al que no se le consideran derechos, pues casi se lo reduce a un “animal de carga”. Llama la atención que la “izquierda” en Latinoamérica se haya abocado a una 14

Ver Consideraciones prospectivas para genealogías del poder en el sur, Apuntes sobre la estructura de poder en Chile. pradaraul.wordpraa.com.

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imagen eurocéntrica del proletariado, olvidando las características singulares, propias, emergidas de las historias efectivas y concretas, del proletariado racialmente discriminado por la geopolítica del sistema-mundo capitalista. Obviamente hay excepciones en la interpretación; pero, estas son escazas, abrumadas por el apabullante sentido común de un “marxismo” colonial.

El poder de la burguesía naciente, la oligarquía transformada en burguesía, radica en la súper-explotación del proletariado de las tierras de la inmensa geografía multifacética de las periferias. Una burguesía, que aunque adquiere modalidades jurídicas liberales, nunca deja sus prejuicios raciales coloniales. Entonces, el poder de esta burguesía extractivista radica también y sobre todo en la dominación racial de las naciones y pueblos indígenas. Una burguesía que avanza sobre los territorios indígenas, desconociendo tratados, aboliendo derechos de naciones y pueblos, 126


expropiando, despojando, asesinando a familias nativas. Esta burguesía emprende el mismo proyecto conquistador, sólo que lo hace a nombre de la república y del Estado-nación. Ciertamente, también lo hace en otro contexto histórico, el del ciclo de la revolución industrial, que requería insaciablemente materias primas. Los bienes de la naturaleza fueron convertidos en recursos naturales, los recursos naturales en materias primas; de esta manera cuantificados en la contabilidad del valor.

Los cuerpos del proletariado fueron reducidos también a objeto de exacción, a carne explotable hasta agotar su energía y vida tempranamente. Las burguesías nacionales se volvieron fuertes, no solo por su vinculación con el mercado internacional, sino también por cristalizarse en el Estado, en su malla institucional, por simbolizarse en el mito del Estado; usando el Estado y la nación como símbolos del imaginario del poder local y regional. Podían entonces hablar a 127


nombre de la nación, usurpando la voz de los pueblos, podían entonces hablar a nombre del Estado, desconociendo el ejercicio pleno de la democracia, salvo la formalidad normativa de una patraña representativa y delegativa. El poder de las burguesías nacionales radica en este imaginario del Estado y la nación, en esta “ideología” institucional, que oculta la dominación absoluta de la burguesía y la explotación de un proletariado empujado a las condiciones subhumanas.

La inmensa masa del proletariado del sistema-mundo capitalista, en esos periodos de la combinación barroca de la acumulación originaria y acumulación ampliada de capital, fueron los esclavos africanos, los indígenas embridados en las formas de subsunción perversas al capital, los mestizos miserables y los migrantes pobres. El crecimiento y el desarrollo capitalista se explican por la súper-explotación de esta inmensa mayoría del proletariado, súperexplotación combinada con el

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despojamiento y desposesión, sin precedentes, de los recursos naturales.

Los Estado-nación, es decir, el poder institucionalizado de estas burguesías nacionales, se sostiene, incrementa y reproduce sobre el despojamiento y desposesión de naciones y pueblos indígenas, sobre la súper-explotación del proletariado, capturado por procedimientos coloniales, a pesar de las formas miserables de salario. Los Estadonación, es decir, las burguesías extractivistas convertidas en institución, son el mito de la “ideología” nacional, que oculta el despojamiento, la desposesión y la súper-explotación. Además mediando, en una intermediación cómplice, con el imperialismo vigente15.

Basándonos en las investigaciones del historiador Iván Ljubetic Vargas, que se plasman en su tesis sobre Origen y 15

Ibídem.

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Desarrollo del Proletariado Chileno en el siglo XIX, tesis compartida con Marcia Ortiz, y en otros libros publicados, a propósito escribimos:

Esta historia y este mito histórico – la de la historia oficial y la del mito de Diego Portales -, oficializado por la “ideología” del Estado, se parece a otras historias y otros mitos en la narrativa de la historia oficial de América Latina. Hay pues una estructura imaginaria en esta narrativa. Se vuelven héroes en el imaginario oligárquico, después burgués, sobre todo héroes institucionalizados en la narrativa estatal, personajes que encarnan, simbólicamente, la voluntad dominante la burguesía y la oligarquía. Voluntad de dominio sobre pueblos y sociedades, sobre territorios y recursos naturales, voluntad de dominio, que se expresa en un discurso soberbio, señorial y hasta gamonal. Un discurso que tiene como referente a potencias europeas; la imitación, en estos casos, no es más que emulación de formas; no de contenidos, no de procesos efectivos. Son modales 130


adquiridos; pero, no sobre la base de la historia efectiva contextuada, sino sobre interpretaciones cipayas de códigos desconocidos; deducidos desde los prejuicios de casta señorial de las excolonias, ahora Estado-nación subalternos.

Hay una exacerbada prepotencia en esta pose señorial de la burguesía nacional. Una pose que exalta desmesuradamente el simbolismo, sobre todo señala, casi desesperadamente, la diferencia racial. Por decir algo, para ilustrar, aparecen más europeos que los europeos, más británicos que los británicos. Cuando se trata de ser más elocuentes en lo relativo a los símbolos del progreso, sus ademanes son más exagerados. Se sienten señores y amos del mundo que les rodea, de los entornos de su mundo; son más que la civilización blanca, suponen como una herencia congénita que les otorga el mando.

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Las burguesías liberales del continente, hablamos de América Latina y el Caribe, se parecen mucho; tienen demasiadas analogías con esta sobredosis de actuación, presentándose como los portadores del progreso; incluso más que eso, portadores de la civilización en un continente de color y de miserables, que tienen que sentirse agradecidos. ¿Qué clase de burguesías son éstas? No estamos apegados a la imagen de una burguesía típica, a un perfil tipológico de la burguesía, construida tanto por el discurso liberal, así como por el discurso “marxista”. No hay tal cosa en los contextos de las historias diferenciales de las burguesías concretas; sin embargo, estas burguesías latinoamericanas tienen sus singularidades analógicas. Imitan comportamientos mal aprendidos, aunque hay que reconocerlo, cumplen efectivamente el papel de burguesías extractivistas.

Concordamos plenamente con el historiador en que las oligarquías regionales y las burguesías nacionales de 132


las republiquetas conspiraron contra el proyecto y la proyección de la Patria Grande. Añadiríamos también, como escribimos, que las burguesías portuarias conspiraron contra el país interior, prefiriendo el vínculo de externalización con el mercado internacional. Sin embargo, la pregunta que tendríamos que hacernos a propósito es: ¿Por qué el proyecto y la proyección de la Patria Grande no tuvo la suficiente fuerza como para imponerse ante este obstáculo conservador y reaccionario de las oligarquías regionales, por qué el país interior no tuvo la suficiente energía como para evitar que el proyecto de la externalización se materialice en Estado y en estrategia de Estado, por qué el proletariado no pudo ser la vanguardia del proyecto de la Patria Grande?

Esta pregunta es difícil. No se puede responderla honestamente recurriendo a esquemas dualistas, a esquematismos culpabilizadores, tampoco a teorías de la conspiración, que convierten en superhombres a estos personajes, 133


convertidos o en execrables o, por el contrario, en clarividentes encarnaciones del Estado. Necesitamos comprender la mecánica y dinámica de las fuerzas en momentos decisivos o, como dice René Zavaleta Merado, momentos de disponibilidad de fuerzas.

Nuestra hipótesis teórica, al respecto, que tiene que ser contrastada por investigaciones, es que, por una parte, las oligarquías, convertidas en burguesías, pudieron continuar la colonialidad, por las vías liberales, reduciendo las administraciones estatales al tamaño de del dominio espacial de la casta. En algunos casos, como es el del Estado-nación de Chile, ampliaron el tamaño de la administración estatal, ejerciendo una geopolítica regional sobre los territorios de la nación y pueblos mapuches, y sobre los territorios de sus vecinos, el Estado-nación de Bolivia y el Estado-nación del Perú. Por otra parte, los revolucionarios patriotas pudieron concluir la guerra de la independencia; empero, no pudieron construir la 134


independencia. Pudieron convocar a fuerzas para hacer lo primero; pero, las fuerzas, se disgregaron para hacer lo segundo. Las que pudieron reunir las fuerzas necesarias, incluso contra los revolucionarios patriotas y lo que quedaba del ejército independentista fueron las oligarquías, que contaban con los medios necesarios, el monopolio de tierras, la concentración de riquezas y los vínculos con el mercado internacional, clave para monetizar el excedente. Lo difícil es encontrar la clase que se oponga a la oligarquía y a la burguesía, a su proyecto conservador, de subalternidad y dependencia, no en sentido teórico, pues el discurso “marxista” la encuentra en el proletariado, sino efectivamente, en la práctica histórica. Volviendo a Zavaleta diremos que el proletariado o los que hablaban a nombre del proletariado, las llamadas vanguardias, no supieron establecer la alianza primordial con las naciones y pueblos indígenas. Alianza fundamental para deconstruir el capitalismo dependiente, incluso el sistema-mundo capitalista, cuya matriz efectiva es colonial. 135


Claro que hubo y hay una burguesía criolla, del continente americano, que encarnó, desde un principio, un proyecto anti-indígena, un proyecto etnocida, incluso genocida contra las naciones y pueblos indígenas, que se expandió a costa de los territorios de las naciones y pueblos indígenas, después a costa de los territorios del Estado-nación de México; esta es la burguesía norteamericana. Esta burguesía conformó un Estado-nación que llegó a ser potencia, más aún potencia mundial, después híper-potencia económica-tecnológica-científicacomunicacional-militar. ¿Qué pasó entonces? ¿Dónde radica la diferencia? ¿El origen más plebeyo de la burguesía norteamericana? ¿El carácter más democrático, más consecuentemente liberal, de su nacimiento? Por otra parte, ¿qué es Estados Unidos de Norte América? ¿Un ejemplo y referente a seguir? ¿O es la excepción de la regla? ¿Al hacer desaparecer a las naciones y pueblos indígenas, qué ha logrado? ¿La emancipación, la liberación, escapar de las necesidades, o embarcarse en un 136


camino sin retorno, un camino desbordante, sin precedentes, de acumulación, de control mundial, que, empero, genera costos muy altos tanto para las poblaciones mundiales como para su propia población? No se trata de condenar por culpabilidad de crimen de lesa humanidad, sino de comprender las consecuencias de este avasallamiento. Quizás el sentido democrático, incluso liberal, de su Constitución y de su Estado, se comienzan a perder en las postrimerías de la primera guerra mundial, para perderse completamente después de la segunda guerra mundial. Se trata de un Estado-nación – aunque sabemos que es la burguesía la que domina, no su pueblo -, potencia e híperpotencia, obligado a dominar, por la compulsión de su propio crecimiento y desarrollo capitalista, empujado a ser el gendarme del imperio, del sistemamundo capitalista, organizado como orden mundial. Un Estado, cuyo costo es fabuloso, cuya máquina de guerra absorbe gran parte de la economía, aunque esta misma máquina de guerra, genere inversión y absorción de plusvalía. 137


Entonces un proyecto de civilización basado en el consumo compulsivo, en la competencia irracional, en tecnología, que tiene que renovarse y reinventarse, dejando la anterior como desechable. Un proyecto de civilización de la eterna insatisfacción. Por lo tanto de la infelicidad permanente.

Esta burguesía imperial no ha logrado ni para ella la satisfacción, menos la felicidad; es una burguesía paranoica, rodeada de fantasmas enemigos, constantemente inquieta, vigilante, defendiéndose de todo. Esta burguesía que nace plebeya, pionera, aventurera, hasta rebelde, a ratos, por lo menos, al principio, vive su pesadilla, rodeando sus ciudades fabulosas, sus utopías arquitectónicas realizadas, en un mundo de demandas, de mayorías pobres, de cementerios extractivistas. Esta burguesía es, a la vez, un jinete del apocalipsis y su propio apocalipsis.

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Podemos decir, que la burguesía criolla norteamericana también equivocó el camino; no podía construir su democracia asesinando a naciones y pueblos indígenas, expropiando sus territorios, despojando y desposeyendo a estos pueblos, sin contraer consecuencias históricas lamentables. Aunque éstas consecuencias no aparezcan inmediatamente, sino de una manera diferida. En el continente no podía haber democracia, salvo en imaginarios delirantes y racistas, sin las naciones y pueblos indígenas, sin comprender la alternativa de las civilizaciones nativas.

Ahora que asistimos a una crisis civilizatoria de la modernidad y del sistema-mundo capitalista, a un nuevo ciclo de la crisis orgánica del capitalismo, sólo que mucho más fuerte, de alcance mayor, una crisis desencadenada por la sobreproducción, apaliada por la especulación financiera, que solo engaña; empero, acrecienta la crisis, ahora que las potencias, la híper-burguesía internacional, los organismos 139


internacionales, parecen no contar con una estrategia para la crisis, debemos preguntarnos sobre los problemas históricos pendientes, sobre la interpretación de la historia efectiva, pues, no encontraremos salidas, menos alternativas, si no lo hacemos. En el continente, las civilizaciones, que se encuentran en la memoria y la experiencia social inscrita, son las civilizaciones de estas naciones y pueblos a los cuales los Estado-nación les hicieron la guerra. Nunca es tarde para reencontrarse con estas posibilidades, inscritas en la memoria larga, sobre todo cuando entendemos, que más que historia sucesiva, tenemos una simultaneidad dinámica de los tejidos espacio-temporales-territorialessociales-culturales16.

En las citas anteriores nos encontramos con caracterizaciones del Estado-nación, en sus singularidades, en la inmensa 16

Ibídem.

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geografía curva de las periferias, del sistema-mundo capitalista. También tenemos caracterizaciones de las burguesías periféricas, en las genealogías de sus singularidades. Importa la formación ideológica de estas burguesías, que prácticamente se convierte en ideología del Estado-nación; así como importa la configuración de su constitución subjetiva, la psicología de las oligarquías.

La genealogía de la burguesía transandina es ilustrativa por haber asumido su rol de una manera más consecuente que las otras burguesías nacionales de Sud América; rol de una burguesía intermediaria en la geopolítica del sistema-mundo capitalista. Una burguesía portuaria, vinculada por la costa con el mercado internacional; ejerciendo una intermediación privilegiada, primero, en la revolución industrial hegemonizada por el imperio británico en el ciclo largo del capitalismo del siglo XIX; después, la intermediación en el ciclo largo del capitalismo de las 141


revoluciones administrativas, tecnológicas-científicas, cibernéticas, comunicacionales, bajo la hegemonía norteamericana. Aunque esta intermediación ya no sea privilegiada.

Para decirlo esquemáticamente, por razones ilustrativas, como toda burguesía se enfrenta a su proletariado, que emerge de la explotación extractivista, a la que apuestan las burguesías periféricas. La diferencia con otras burguesías del continente, al sur del Río Grande, tiene que ver con que el proletariado chileno se forma tempranamente, de una manera extensa, atravesando notoriamente la estructura social del país. Se trata de un proletariado que se organiza también temprano por la lucha de sus derechos económicos, después orientándose en una lucha política por el socialismo. La organización sindical y la organización políticas son avanzadas.

Entonces, estamos ante la lucha de clases entre una burguesía que cumple 142


celosamente su rol y un proletariado organizado y consciente de sus tareas emancipatorias. Se puede decir que la historia política de Chile esta signada por este enfrentamiento de clases y de proyectos políticos. Hasta aquí parece un discurso marxista; sin embargo, no es así, a pesar de las analogías del principio. En primer lugar, se trata de una burguesía visualizada en la singularidad de sus genealogías de poder; así como se trata de comprender la singularidad de un proletariado constituido en las contragenealogías de sus luchas. En segundo lugar, es el tejido social el que constituye a estas clases sociales y a las otras, que hacen a la composición de la sociedad. No se parte de la estructura de clases, de la lucha de clases, para configurar la sociedad como entorno de la estructura resumida al proletariado y a la burguesía. Por lo tanto, antes de entenderlos como burguesía y proletariado, categorías sociológicas, tenemos que entenderlos como cuerpos sociales, que experimentan fenomenologías sociales, donde mutan adquiriendo significaciones connotativas sociales, culturales, económicas y 143


políticas. El substrato de estas fenomenologías lo conforman las territorialidades y los procesos de la formación social.

¿A dónde vamos con todo esto, que se presenta muy abstracto y muy teórico? A lo siguiente: Nadie es ajeno al lugar de donde está, aunque haya llegado recientemente; el ambiente, el clima, el paisaje, la sociedad lugareña, le afectan, aunque sea de manera imperceptible. Si esto sucede con el extraño, qué se puede decir del que nace en el lugar, crece, se forma y se constituye. Indudablemente el territorio, el clima, la sociedad, de la que forma parte, constituyen su experiencia, su memoria, incluso sus comportamientos y conductas, que pertenecen a la cultura lugareña. Ni la burguesía, ni el proletariado, ni mucho menos los campesinos, tampoco los urbano-populares, son ajenos al lugar, el territorio, a sus ciclos climáticos, a sus paisajes, a los tejidos sociales territoriales. Cada quien lo hará a su modo, en su propia singularidad 144


conformada. Por eso, hay que buscar los rasgos propios de las clases sociales, mejor dicho, siguiendo con esta formación discursiva, los fragmentos territoriales de clase, en sus vivencias territoriales y sociales lugareñas. No se puede deducir de un marco teórico estas características, sería como atribuirles generalidades abstractas, válidas en cualquier parte y en ninguna, sin encontrar los atributos propios constitutivos.

Se puede decir que la sociedad chilena ha conformado una cultura costeña, mejor dicho, cultura portuaria, combinada con una cultura urbana que mira al inmenso océano, por un lado, y a la monumental cordillera, por otro lado. En el medio se encuentra la población distribuida a lo largo de la geografía, desde los bosques del sud hasta el desierto del norte; concentrada en la metrópoli y algunas otras ciudades medianas. Una sociedad que, en principio, en los periodos coloniales, se sentía aislada del mundo; muy lejos de todo, por las enormes 145


distancias, tanto marítimas como terrestres. Fue la revolución industrial que cambio el mundo moderno barroco, configurado por la colonización de Abya Yala y la expansión de las mezclas, de las combinaciones, de los mestizajes extendidos, de las verduras, de las papa, de los minerales, como el oro y la plata, al resto del mundo. Fue también la revolución industrial o la época que inauguraba, el nuevo sistema-mundo, lo que cambio a la formación social chilena.

La burguesía se formó a partir de los agenciamientos de los mediadores con el mercado mundial de la revolución industrial, mediadores extranjeros y nacionales. Comerciantes, importadores y exportadores; los primeros, prioritariamente dedicados a la exportación de minerales; los segundos de mercancías industriales o insumos necesarios para el funcionamiento de la minería. No formaban parte de la élite social, heredera de la pretendida aristocracia colonial. No eran terratenientes, aunque después, cuando 146


dispongan de suficiente capital, parte del mismo, lo destinen comprando tierras. Aunque después, algunos terratenientes se desplacen a la burguesía, invirtiendo parte de su riqueza como capital17.

La proximidad de los puertos quizás favoreció el vínculo con los compradores, las potencias industriales, principalmente el Imperio Británico. Se aposentaron agencias de oficinas bancarias y financieras, que facilitaban las transacciones, se invirtió en medios físicos de comunicación, principalmente el ferrocarril, entre las minas y los puertos. Se amplió el mercado moderno a toda la sociedad; sobre todo, la demanda de alimentos para la agitada labor extractivista, el creciente proletariado y de personeros administrativos, además del crecimiento 17 Ver de Sergio Villalobos Historia de Chile. Editorial Universitaria. También

de Sergio Villalobos, Osvaldo Silva, Fernando Silva, Patricio Estelle Historia de Chile; Tomos 1-4. Editorial Universitaria. Así como de Luis Vitale Interpretación marxista de la historia de Chile; Tomos 1-5. Issuu.com/libros/docs.

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de las ciudades, exige el desarrollo de la agricultura, que, en gran parte, estaba en manos de terratenientes. Es cuando la burguesía pujante se coaliga con la vieja élite rancia de la pretendida aristocracia de latifundistas.

La creciente demanda de materias primas de la revolución industrial en curso, en el ciclo largo del capitalismo, hegemonizado por Gran Bretaña, presiona a las burguesías intermediarias de las periferias de la geopolítica del sistemamundo, a intensificar y expandir la explotación extractivista. A fines de la década de los sesenta y durante la década de los setenta, del siglo XIX, se sufre la baja de los precios de los minerales. Esto afecta preponderantemente a la economía transandina. Los ingresos del Estado merman, también los de la burguesía. La crisis económica irradia a los otros campos sociales, sobre todo, al campo político. La salida a esta penuria se encuentra en la exportación del guano y el salitre, que adquieren gran demanda 148


en los países industriales, donde también se requiere alimentar a la población trabajadora y a las ciudades. Se trata de recursos naturales que son nutrientes de los suelos, los fertilizan para la agricultura. Si bien, en Chile se encontraba el guano y el salitre, no lo tenía en gran cantidad. Los grandes depósitos naturales de guano y los yacimientos de salitre se encontraban al norte de sus fronteras, en Bolivia y el Perú.

La expansión al norte se hace primero con inversiones, acciones, empresas que explotan el guano y el salitre; al principio, primero el guano. Después, la expansión adquiere características de intervención estatal en el entorno fronterizo; al principio como coerción, obligando a delimitaciones fronterizas en paralelos que se encontraban cada vez más al norte. La nacionalización del guano por parte del Estado peruano coloca en una situación apremiante a los empresarios británicos y chilenos que lo explotaban. La decisión del Estado boliviano de cobrar 149


diez céntimos por quintal de salitre exportado, dejó señal clara que el Estado andino quería sentar soberanía evidente en las tierras de Atacama, ricas en guano y en salitre, además de plata; después, se supo de cobre. Estas decisiones y medidas tomadas por los Estados vecinos obstaculizaban el desarrollo de la burguesía transandina.

¿Dónde y cuándo emerge la geopolítica regional, sea conscientemente elaborada o sea, mas bien, desplegada, poco a poco, fragmentariamente, en la medida que las necesidades económicas iban apremiando? Una cosa distinta es prepararse para la guerra, lo que parece haber ocurrido desde la culminación de la guerra Confederada; de una parte del Perú, sobre todo la burguesía costeña, y de parte del Estado de Chile, contra la Confederación Perú-Boliviana, del que era custodio el Mariscal Andrés de Santa Cruz; otra cosa distinta es elaborar una estrategia geopolítica regional.

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Se puede decir que la geopolítica regional es el despliegue del Estado, con pretensiones de hegemonía regional; incluso la ausencia de la geopolítica regional es como el repliegue del Estado, sin pretensiones de hegemonía regional. A diferencia de una conspiración, preparada con antelación, la geopolítica es el despliegue del Estado en la geografía; en cambio, la conspiración es un plan político o si se quiere una estratagema política. De modo distinto, la estrategia geopolítica, que puede incluir una estrategia militar, es despliegue instrumental del Estado. La estrategia comparte con la geopolítica esta condición material de despliegue en el espacio; aunque lo hace de manera diferente, incluso más estrecha. La estrategia militar se refiere al conjunto de dispositivos, disposiciones, logísticas, movimientos de tropa, de pertrechos y de instrumentos de guerra, en los campos de operaciones, para la ofensiva o la defensa. A propósito, en Guerras de laboratorio, escribimos:

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La estrategia militar instala el planeamiento y la dirección de las campañas bélicas, así como del movimiento y disposición estratégica de las fuerzas armadas. En las guerras convencionales, tiene por propósito dirigir las tropas en el teatro de operaciones, conduciéndolas al campo de batalla. Esta es una de los tres aspectos del arte de la guerra. Las otras dos serían: una, la táctica militar, que gravita en la correcta ejecución de los planes militares y las maniobras de las fuerzas de combate en la batalla; la otra, el tercer aspecto, sería la logística militar, consignada a sostener al ejército y asegurar su disponibilidad, además de su capacidad combativa18.

En Geopolítica regional19, vertimos varias definiciones sobre la geopolítica regional:

18

Ver Guerras de laboratorio. Pradaraul.woedpress.com.

19

Ver Geopolítica regional. Issuu.com/raulpradaalcoreza/docs.

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1. Cuando hablamos de geopolítica regional, nos referimos a la estrategia, en la perspectiva de la geografía política, de alcance medio. 2. Esta geopolítica regional está asociada a potencias de segundo orden; no son grandes potencias, tampoco corresponden a un imperialismo, sino que buscan dominar su entorno, conformar una región de dominio en su entorno.

3. Las guerras periférica en parte corresponden a los juegos de esta geopolítica regional, aunque también, muchas de estas guerras, quizás la mayor parte, corresponden a guerras fratricidas entre países dependientes, empujados a la guerra por las contradicciones imperialistas. 4. Habíamos dicho que la geopolítica regional tiene un alcance de expansión mediana, puede corresponder a conquistas de mediana intensidad. 153


Esta geopolítica regional está lejos de parecerse, por lo menos en la cualidad y la conmensurabilidad de los alcances, a la geopolítica imperialista; tampoco repite del todo, por las mismas razones, la geopolítica de lo que se ha venido en llamar “subimperialismo”, que es como un imperio de segundo orden, subordinado al imperialismo dominante.

5. A esta característica del alcance medio de la geopolítica regional se vincula un “geopolítica temporal”, si podemos hablar así, pues parece un contrasentido hablar de geografía, espacio, refiriéndonos al tiempo; aunque desde la física cuántica estemos obligados a pensar el espacio-tiempo de los acontecimientos. La “geopolítica temporal” de la que hablamos se refiere al manejo del tiempo en la consecución de la realización geopolítica. Se trata de pasos,

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también de fases, de etapas que se van graduando. 6. La geopolítica regional hace lo mismo; la diferencia radica en que, de acuerdo al tamaño de su poder, el ritmo y la gradualidad de la expansión de alcance medio, depende de potenciamientos por etapas. El avance de la realización geopolítica es, más bien, discreto, por fases discontinuas. Puede darse el caso de una emergencia crítica, como la proximidad ineludible de una guerra; en ese caso, la apuesta es indiscreta y claramente expansionista. Cuando ocurre esto, cuando se está ante esta eventualidad imperiosa, se pone en juego la totalidad de la disponibilidad, pues está en juego la propia existencia.

7. Por eso, cuando hablamos de geopolítica regional nos referimos a la estrategia estatal de la clase dominante; en este caso, de la 155


burguesía singular correspondiente al país en cuestión, a la proyección de esta segunda potencia. 8. No es posible una geopolítica de la sociedad, compuesta por clases sociales, embarcadas en sus propias luchas, proyectando entonces, mas bien, distintas estrategias políticas. De manera diferente, es posible encontrar que los sectores sociales explotados de un país prefieran la solidaridad con los otros sectores sociales similares del otro país, que un enfrentamiento entre países, propugnado por sus burguesías.

9. ¿Tendríamos que decir que la geopolítica regional se ocupa de las rivalidades de territorios circundantes, de países vecinos, en una región que podemos llamarla subcontinental? 10. Este eje – el del control de las reservas de recursos naturales - de ocupación también es compartido por 156


la geopolítica regional, aunque en una escala menor, de mediano alcance, como hemos dicho. Se trata del control de los recursos naturales en un entorno dado.

11. La geopolítica regional no es más que una parte, una composición, de la geopolítica del sistema-mundo capitalista. Es una mediación en el proceso de acumulación capitalista global y en el proceso de dominación mundial. 12. Sin embargo, en la región en cuestión, la geopolítica regional tiene impacto, configura realidades en la región, afectando a la dinámica de los países.

13. La geopolítica regional, también tiene dos cabezas, un saber y una estrategia, empero, como hemos dicho, los alcances de este saber y de esta estrategia se adecuan al alcance 157


de las pretensiones, que en este caso tienen que ver con el entorno. 14. Este saber de la geopolítica regional obliga a la estrategia a adecuarse a la peculiaridad de los terrenos, exige a las maniobras de desplazamiento, así como a las maniobras militares, a adaptarse a la morfología territorial, sus distancias y dificultades.

15. Desde la perspectiva meticulosa de la geopolítica regional hablamos de un Estado adaptado a su geografía ocupada y a la de su entorno. 16. Esta tesis - tesis de Haushofer - se puede expresar de la siguiente manera: Cuando la potencia en crecimiento y las fuerzas acumuladas exceden el control territorial del Estado en cuestión, éste se encuentra obligado a su expansión. Traducida la tesis a un leguaje económico, acorde a la formación discursiva de la revolución industrial, podría pronunciarse de la siguiente manera: 158


Si la demanda de materias primas por parte del mercado internacional crece, si además estos recursos no se encuentran en territorio propio, es casi un imperativo controlar estas reservas por un medio o por otro, de una manera o de otra, por mediaciones o de forma directa, anexando territorios.

17. En la geopolítica regional no se trata de una estrategia global, no se trata, ni mucho menos, del control del mundo, sino del control del entorno. Ahora bien, lo que entra en juego es el control de recursos naturales y reservas estratégicas; pero, no solo, pues también se trata del control de sus flujos y del mercado de estos flujos. Si se trata de un área terrestre, el control del espacio de transporte de estos flujos de materias primas; si se trata de un área marítima, el control del mar y del océano que corresponde al transporte mercante; si se trata del espacio aéreo, el control del cielo, tanto para el transporte comercial como para el dominio militar.

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18. Desde la perspectiva geopolítica regional, lo que está en disputa entre los estados de Bolivia, Chile y Perú es el control de los recursos naturales estratégicos, de sus reservas, el control del espacio de transporte y de comunicaciones, el control del Océano Pacífico del sud, así como el control aéreo. Todo esto también está conectado, de una u otra manera, con el control financiero o la participación en este control financiero.

Como dijimos en Geopolítica regional, la geopolítica es como un plan, incluso como una planificación de dominación del espacio, por parte del Estado; en otras palabras, una pretensión de control y dominación de las dinámicas geográficas. La geografía, su complejidad y efectividad, rebasa toda pretensión del esquematismo abstracto de poder sobre el espacio de la geopolítica. Sin embargo, no hay que olvidar que la geopolítica, a pesar de ser una estrategia de dominación sobre el espacio, en términos de una planificación de desplazamientos sobre el mismo, se efectúa como 160


despliegue de movimientos y ocupaciones en la geografía donde actúa. En este sentido, podemos entender que la geopolítica regional puede darse sin que necesariamente se haya planificado una estrategia de dominación espacial; puede, mas bien, corresponder a los despliegues del Estado en pleno funcionamiento y accionar sobre la geografía. Puede darse, como también dijimos, fragmentariamente y sucesivamente, de una manera proyectiva, conformando, en la medida que se avanza, una geopolítica regional explícita. Entonces, podemos suponer una geopolítica regional implícita, inherente a los despliegues del Estado en el espacio. Es menester hacer investigaciones de caso, con el propósito de esclarecer este proceso de conformación de una geopolítica regional.

Como también anotamos en Geopolítica regional, los pueblos no forman parte de esta geopolítica, que es patrimonio del Estado y todos sus estratos burocráticos y de funcionarios, administrativos y militares, a no ser que se trate en la condición de convocados a la movilización 161


militar y a la guerra. No se encuentran en la condición de actores del espacio, en el marco esquemático de la geopolítica. El pueblo de Chile ha sido empujado a la guerra del Pacífico por la burguesía nacional. Ciertamente en la convocatoria a la movilización militar y a la guerra ha mediado la ideología del Estado-nación; que es convincente en tanto que el mito de la nación inventada por el Estado se ha inscrito en los cuerpos, en los comportamientos y en las conductas. Las sociedades institucionalizadas son eso, los esquematismos de comportamientos y de conductas, los imaginarios estatales asumidos en las narrativas escolares, el apego a los símbolos patrios; por lo tanto, son la masa de la convocatoria a una guerra, que no la buscaron los pueblos. Sin embargo, fuera de las sociedades institucionales, están, incluso como substrato de ellas, las sociedades alterativas; los flujos de fuga a las capturas de las mallas institucionales estatales. La posibilidad de escapar al chantaje chauvinista del Estado-nación, irradiada por el manejo de los dispositivos, aparatos y máquinas de poder por parte de la burguesía, se 162


encuentra en las sociedades alterativas, que también tienen como substrato a la potencia social de los pueblos.

El pueblo chileno se encuentra en los desafíos y dilemas que le plantea un presente, por así decirlo, deshabitado. Tiene en los espesores del presente la interpelación indígena, la interpelación de la nación y pueblos mapuches. Interpelación que corresponde a la memoria del origen violento colonial del Estado, a su redundancia violenta en el Estado-nación, en la república, a la reiterada guerra contra los indígenas. No hay posibilidades de ser ni república, auténticamente, ni democracia, en pleno sentido de la palabra, en la persistencia de esta deuda para con los pueblos y naciones originarias del continente de Abya Yala. También en los espesores del presente se encuentra el proceso de democratización popular, iniciado por la Unidad Popular y truncado por la dictadura militar. Parte de la población chilena vivió el éxodo en el exilio; otra gran parte sufrió el exilio interno, en su propio país. La prolongada 163


dictadura militar dejó heridas profundas, traumas marcados, irreconciliables rencores hendidos; que marcan los pasos de un pueblo, sobre todo, de su juventud, que quiere enmendar esta abertura profunda en el ánimo colectivo. Ciertamente hay otra parte del pueblo que ha optado por el pragmatismo, inoculado en todo el periodo neoliberal, que hoy continua, después de la dictadura militar, con los gobiernos de la Concertación y la Nueva Mayoría. Esta parte de la sociedad, mas bien, institucionalizada, cree que apunta al futuro, concebido como porvenir, reducido al “desarrollo” y al “crecimiento económico”, cuando este futuro no es otra cosa que la renuncia a las utopías, en pleno sentido de la palabra; utopías que fue capaz de idear un pueblo combativo. En la actualidad de la crisis ecológica, que traza los límites del crecimiento delirante del capitalismo, parece indispensable, revisar la historia críticamente; para reencaminar a la sociedad, al pueblo, al reencuentro con los pueblos, primero del continente, sobre todo los vecinos, y después a la reinserción de la sociedad humana en los ciclos vitales ecológicos planetarios, 164


donde cohabita con otras sociedades orgรกnicas.

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El desenlace de una banalidad gubernamental Parece como un drama y hasta una tragedia inscrita, desde un principio, de la era moderna, en su nacimiento colonial en el siglo XVI, en la constitución subjetiva de la oligarquía peruana; sobre todo, de la asentada en Lima, la ciudad virreinal. Depreció a la sierra, a su herencia serrana, al núcleo cuzqueño, que se afinca en lo que fue el pupo de los señoríos incas. Se sintió aristocrática y blanca, de abolengo conquistador, por lo tanto intocable; en este sentido asumido, demandaba reconocimiento y respeto. Esta sobrevaloración fue su perdición. Cuando desembarcaron las tropas del ejército chileno en las playas próximas a Lima, la oligarquía se enfrentó a la cruda realidad; no contaban con un ejército que pueda detener el avance del ejército invasor. Su ejército estaba investido del imaginario de la gloriosa época virreinal, ya muy lejana, a pesar de la proximidad cronológica, de las transformaciones dadas en la modernidad de la revolución 166


industrial. Con ese imaginario que engreía a los altos oficiales, no se podía contrarrestar a un ejército, mas o menos moderno, empero, mejor adecuado a las guerras de su tiempo. Los sueños de gloria acabaron de sopetón; la oligarquía se vio asediada entre el ejército invasor y el pueblo, del que sentía pavor. Por eso, quizás, por miedo y búsqueda de seguridad, pidió socorro a las huestes invasoras, que entraron a Lima. También por eso, no estaba de acuerdo con la continuación de la guerra, que se efectuaba en la sierra; comandada por oficiales patriotas y mestizos, que se aliaron con la población indígena para detener al ejército invasor y comenzar la ofensiva para obligarlo a la retirada. Esta oligarquía quería cuanto antes firmar la paz, incluso entregando territorios al Estado vencedor. Cuando la guerrilla de la sierra fue vencida, finalmente, el que optaba por la presidencia, se adelantó a congratular al ejército chileno por haber vencido a estos tercos oficiales peruanos que nunca se rindieron.

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La guerra del Pacífico dejó en el pueblo peruano, así como en el boliviano, una profunda frustración incontestable. No es fácil evadirse de la misma, ni con delirios banales a los que se presta el mito del “desarrollo” y del “crecimiento económico”. El pueblo peruano, por lo menos, la parte vital del mismo, ha tratado de enmendar estos desajustes de inicio en las genealogías estatales e institucionales del país; ha generado una corriente convocativa populista de irradiación latinoamericana, en la perspectiva de la Patria Grande. Ha movilizado campesinos comprometidos, en la toma de tierras, con la revolución permanente. Ha reiniciado la lucha armada, tanto en su versión maoísta como en su versión guevarista; aunque estas se hayan perdido en un círculo vicioso de la violencia sin sentido, perdiendo el sentido mismo de la lucha. En el interregno, ha irradiado el discurso del nacionalismo-revolucionario a una cúpula del ejército, que intentó reformas de alcance nacional. Después de la guerra contra-insurgente del Estado-nación contra la guerrilla, el pueblo peruano quedó desarticulado y 168


desarmado de sus organizaciones sociales matriciales; la represión llegó hasta ahí. Fue tan grande el impacto de esta victoria del Estado contra-insurgente y de la derrota de la guerrilla, que la sociedad dejó vaciar sus contenidos histórico-políticos-culturales-sociales, quedando casi inerme, vulnerable, como si hubiera sufrido de amnesia; perdió la memoria social y con ella la experiencia social. El aprendizaje de siglos. Ciertamente no se puede generalizar esta situación y estas condiciones de imposibilidad histórica; pues la resistencia ha reaparecido contra el modelo extractivista colonial del capitalismo dependiente, que retoman compulsivos todos los gobiernos de la contemporaneidad. Como si no hubiera alternativas, como si aquél modelo destructivo fuese la única salida, correspondiente a una “realidad”, limitada a las ansias de enriquecimiento a costa de la vida en los ecosistemas. Sobre estos grandes vacíos, sobre esta inmensa banalidad expandida en la sociedad institucional, se asientan 169


gobiernos mediocres, que despliegan la forma de gubernamentalidad banal. El pueblo peruano, inhibido en su potencia social, chantajeado por las formas de violencia desplegadas, coaccionado por empresas trasnacionales extractivistas y por gobiernos dadivosos con ellas, se mira a sĂ­ mismo, en los pliegues y repliegues donde ha sido arrinconado. Sin embargo, como sacando fuerzas de la memoria social recĂłndita, abre senderos con sus resistencias al avance de la economĂ­a extractivista, depredadora, contaminadora y destructora de los ecosistemas, los ciclos vitales, que hacen a la vida.

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