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Noviembre 2015 A単o 4 Ejemplar No. 17


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“HE CAMINADO EN EL VACÍO” José Eduardo Cruz Pérez México Porque has dudado de tu amor, Si él ha servido a tu nostalgia. Que aprisiona los corazones nobles, De la nostalgia de las lágrimas muertas. Camina por los cielos, entre los respiros del mundo, Camina y ve el milagro que nace desde sus entrañas. Observa los ángeles y escucha el canto de la eternidad, ama la bondad que derrama el respiro de tu silencio. Amada mujer que ha derramado a tu ser, Vuela como las golondrinas en el otoño. Y derrama tu consuelo en la ausencia de los hombres, Para que las almas liberen el temor que posee su vida, De esclavitud, que ha recitado el silencio del vacío. He narrado los pasos de los años, cuando tu amor esconde la felicidad. Ahora los cuentos serán la historia del siglo, Al ver tus memorias escritas en el fondo de mi corazón, que brota la angustia del mundo libre.


MUSA José Manuel Huete García España Tu allí a lo lejos donde el horizonte sumiso se doblega Y acepta tu nombre escrito con pinceles de poeta y silencio Tu allí tan arriba en epíteto de estrellas en subjuntivo de luna Quebradiza y a veces enamorada con condescendiente abulia Tu ahí tan dentro Sanando mis heridas cuando te pienso Cuando solo te siento como la palabra última de un soneto sin rima Tu que sin pedirlo eres mi musa Que sin saberlo dices lo que escribe mi pluma


PERDÓNAME DIOS Montoya Vázquez José Iván México Perdóname dios por amarla a mi manera Por ocultarme entre sus praderas de piel Entre sus brazos de enredadera Por hacer de nuestras tardes una hermosa primavera Perdóname dios, por besar sus montes de oriente Cuando yo venía del norte, y ella no pudo quererme Perdóname dios por esculpirla en fina roca de mármol Por hacer de su cuerpo una fuente y beber de ella Entre sus montes de venus Perdóname padre por sentir su aroma atado Por ser preso de su recuerdo, por a verme enamorado Por hacerme adicto a su piel, por tocar el cuerpo ajeno Por amarla de extremo a extremo en las tardes de apogeo Por enseñarme la música de sus gemidos En aquel excitante momento, hoy solo es un recuerdo Y pido tu perdón la culpa es mía y de este tonto corazón


LLEGAN LAS TARDES ENCAPRICHADAS Montoya Vázquez José Iván México

Las horas furiosas y apasionadas Los minutos que recorren tu cuerpo Las caricias que te llenan con sentimiento El recuerdo de nuestro abril llegado El solsticio de mi otoño nacido El recuerdo de tu cuerpo el fruto prohibido La piel saciante y codiciada el terciopelo en tu hermoso cabello En la luna acaramelada, tu mirada en el agua reflejada Tu voz en el viento surcando, tu amor en el recuerdo vagando Mis deseos por ti haciendo locura Las brumas de noche en mi amargura La vida sin vida y sin ti El sueño en tus brazos como cuando te conocí Llegan todas esas palabras y sentir Llegan corriendo y diciéndome Corre a sus brazos ella es quien te hace feliz.


SOLSTICIO LUNAR Montoya Vázquez José Iván México Llega octubre sin pensar, septiembre se marcha y se va Las lunas se pintan de gala, y yo las pinto en lienzo de seda Pinto mil lunas, mil noches, mil recuerdos Y en todos me pinto a tu lado En todo me pinto contigo. Como no amar este tiempo perdido Como no amarte si para amarte he nacido Como no desear ver tu rostro infinito Tus ojos de espejo, que reflejan la luna La luna más hermosa y vestida de gala Con un vaivén que llega y marcha Que me inspira en las noches con una melodía Que me ocultan al de todo al llegar el día Pero me desgarran por dentro al caer mi tarde Tu lejana mente te postras a la vista de los astros Vestida de blanco entre mis sueños vagas Me abrazas y besas y me dices que me amas Todas las noches de otoño es lo mismo Te presentas y te marchas al amanecer. Quisiera vivir durmiendo o tal vez morir Porque solo al cerrar mis ojos y despejarme Entras en mí, te posesionas de mi cuerpo y mi ser Eres ese demonio que me haces falta Eres mi paz eres mi calma Eres tú en un bello octubre, quien sale por las noches Y se postra entre las nubes.


DESEOS Montoya Vázquez José Iván México

Postra tu hermosa mirada Déjame amarte, déjame sentir tu piel Déjame hacer lo que te hice antes Déjame quererte a mi manera No más no menos Pero déjame, a tu lado Siempre a tu lado firmemente Con amor y odio Con deseo y pasión Con mis ganas y las tuyas De hacernos el amor.


QUÉDATE SUEÑO Montoya Vázquez José Iván México Quédate a mi lado, no partas de mí Hazme sentir lo que ella no puede Hazme lo que ella hizo cuando la conocí Quédate y dime lo mucho que me amas Lo mucho que te hago falta Quédate en mi cuerpo penetra mi poro Dame la miel que alguna vez entre sus piernas bebí El aroma que penetro el alma que hoy se siente sola Como cazador tuve muy buena presa Y devore cada parte cada extremo hasta chupar mis dedos Sacie mis ansias con sus gestos de placer La sentí viva la hice sentir toda una mujer Y aunque ese no sea el caso mis ansias colmo Me sentí el hombre más dichoso el que se enamoro Quédate sueño y no partas a decirle que la amo Que la extraño que loco me vuelvo sin ella Que pienso cambiar su miel por la piedra De la adicción, que deambulo solo entre mi habitación Que salgo en las madrugadas al jardín A sentir el rocío del pasto que alguna vez tuve Por amada y hoy ya no tengo para mí Quédate y vive por siempre a mi lado Quédate y marcha con migo cuando yo haya marchado.


ROSA Y ESPINA Zoraida puentes Cuba Qué tristeza saber que no me quieres y que otra se aposenta en tu memoria las batallas se ganan o se pierden y me llevo lo peor en esta historia. Porque yo en las espinas de tu rosa dejé la sangre y parte de mi vida, aunque pude ser feliz con casi nada en un mundo de ilusión y fantasía. Mis alas vuelan, pesadas de rocío a aquel tiempo que se fue a la fría losa oh, vano intento, vano intento!... ¿Adónde han de llegar, mis alas rotas...? Ya no espero tu amor... ¡Bendito amor! El viento furibundo cerró puertas, ¿Que me mata el dolor? Señal es de que vivo! Al fin que antes de hallarte, yo era muerta...


QUÉ SABE NADIE. Zoraida Puentes. Cuba. Acá, sobre este mi lecho de la enfermedad del alma, Donde se agita mi pecho, y ya se marchó la calma Donde danzan sin cesar, tantas y tantas amargas Palabras que no agonizan, y de agonía me matan… Acá estoy porque llegué, emperatriz del desierto Mundo que no labré, en donde el único huerto Produce un único fruto, un fruto agrio y seco… ¿Qué sabe nadie de nada, qué sabe nadie que es esto?... Es un estertor que trepa, por la fatiga del cuerpo Haciéndote ver que vives, solo porque aún no has muerto; Todo es prisa, desaciertos, cadáveres de ilusiones Letras de mustias canciones, llanto y risa en una hora, Fuego interior que devora... todo, todo anda revuelto Y gime el amor envuelto reprimiendo sus pasiones, Sin que nadie reaccione para prodigarle afecto. ¿Qué sabe nadie de nada, qué sabe nadie que es esto?... Y a toda hora se asoman, con las caras compungidas A tu vida, que no es vida, porque ni vives ni mueres Y lo único que quieren, es ahondar más en tu herida; Que qué me duele, preguntan, y yo de ojos cerrados Viro la cara a otro lado, con la voluntad difunta, Porque es más que una pregunta, es saeta envenenada; No quieran saber qué duele, nada me duele... No hay nada….


TIEMPO FINAL. Zoraida Puentes. Cuba. Ya no recobraré las horas que perdidas rodaron por el polvo sediento del olvido, ya nunca volveré a pintar amaneceres sobre el lienzo de su cuerpo con los suspiros míos... Jamás podré saber quién canta mis canciones quién recita mis versos o recuerda mi nombre, lo único que sé es que mi llama arde que soy agua de mar que soy ave del monte... Que se acabó mi tiempo, y en lontananza veo al caballo rojo de la tarde hollando el horizonte de mi cielo; sola, lazada en mano y a pie firme lo espero… ¡Sí... cabalgaré sobre él, marcharé de prisa, hacia las negras manecillas del reloj siniestro!


DIME… María Estela Rodríguez Argentina Dime, quien te tomará en sus brazos como lo hacía yo. Dime, quién te despertará con un beso como lo hacía yo. Dime que no extrañas el aroma del café de las mañanas y las largas caminatas por la playa. Dime donde fue el amor que profesabas, ¿Adónde fueron tus suspiros cuando me besabas? ¿Puedes decirme si eres feliz en otros brazos? Dime cómo pudiste romper nuestros sueños, esos sueños de conquistar juntos el universo. Dime si puedes entender como me siento Cuando por las noches encuentro vacío mi lecho. El pintor, ya no encuentra color ni pincel Para pintar lo que fue nuestro amor y las acuarelas se desvanecen en el lienzo. Ahora dime… dime como hago para olvidar tanto dolor! Pasarán los días y las noches tratando de olvidar pero el la traición está clavada en mi corazón tal vez un día pueda no recordar que fue traicionado mi amor.


NOCHE DE DESVELOS NARA CANCINO SALGADO PUERTO RICO Demasiadas noches llenas de desvelos Tengo las alas cansadas de volar hasta tu cielo demasiadas nubes empañaron mi esencia No me pidas que me eleve más alto mis alas ya lo hicieron titilaban buscándote y tu tan distante Tengo el corazón prisionero como aquel que ya nada espera he gritado tu nombre desde la cima del insomnio He visto llegar el alba entre un carnaval de lágrimas volví a gritar tu nombre y no me escuchabas Necesito dejar de pensarte calmar los deseos de tener en mi el misterio de tus ojos negros la armonía de tu voz y tus silencios... Necesito dejar de acariciarte en mis sueños necesito dejar de proclamarte desde el abismo donde están mis sueños; así terminar las guerras entre mis sábanas, naufragios entre almohadas y mi voz dormida no gritará más tú nombre


AHORA Nara Canino Salgado Puerto Rico Ahora ya no soy esa semilla que sembraste un día, que fuiste cultivando día tras día… Ahora, soy humus no podré germinar, ni tampoco sentir el rocío mañanero ni los rayos de sol. Ahora, soy alimento nutriente tal vez para que otra semilla germine y de sus frutos. Ahora siento la descomposición en mi propio suelo, ahora se mezclan en mí todo lo tuyo, todo lo mío… Ahora se abre la tierra ahora es, que con más vida me encuentro, sintiendo en llama viva como se encuentran tu alma con la mía.


GORRION EN LA ACERA Nara Canino Salgado Puerto Rico Cierro mis ojos, ante la tormenta. que asoma, cuando convergen entre las sombras de mis sueños entretejiendo el silencio con la palabra. Busco la tenue luz que se cuela entre tu mirada y la mía… La ignota travesía que cubre el paso por la sangre Nostalgia que llega cuando todo parecía estar en calma, cuando el gorrión cantaba en la acera Cierro los ojos, para no ver su vuelo, y que no vea el mío, cuando las alas abran y me lleven a nuevos senderos, donde la tierra arda y vuelva a escuchar el trino de los pájaros, hambrientos buscando comer su fruto, y gemir por tan sólo una palabra.


DESAFORO José Luis Yépez Sosa Veracruz, México Me llevé conmigo tus besos mas no tu boca tus caricias mas no tus manos tu mirada mas no tus ojos me lleve conmigo tus palabras mas no tu corazón Me lleve conmigo los recuerdos mas no tu alma te lleve conmigo pero no eras tú.

PESCADOR José Luis Yépez Sosa Veracruz, México El cuerpo esbelto en sal y yodo tostado con sus cuerdas y redes como pieles a golpe de remo con la luna flava en su pequeña barca al mar arriba el pescador tras su fortuna


INCUBUS Y SUCUBUS José Luis Yépez Sosa Veracruz, México Cuando tus ojos sonríen mi corazón canta melodías dulces como la fruta de tus labios baja el sol lento candente y ansioso todo languidece hasta la fronda donde los pájaros cantan también al recuerdo que tu nombre otorga en este verano de tierra húmeda como la oquedad de tu sexo

ESTACIÓN NIMBUS A intervalos por las noches encargo mi sueño a la almohada salgo por la ventana grande a buscar las últimas nubes para viajar en ellas y llegar a ti


POEMAREAS Daniel Blanco Durén Chile. I Dame un beso de mares, de rojizos oleajes de fuego. Vísteme de tu boca y canta de nuevo a mi oído. Déjate que mi agua cubra tu ser por completo. Deja que ahogue tu boca hasta ya no poder respirar. Busca de dónde salen estas húmedas gotas marinas y vístete de mis olas, desvístete de mi sal. Nos hicimos a la mar simulando oleajes de seda. El océano brotó en tu pelo cargado de marea sagrada. Cantó tu suspiro en la brisa, y la lluvia cayó en mi boca al temblor de tus labios. II Le doy un beso a tu risa vestido de adolescente. Desnudo mis labios de hablarte y parece que vuelvo a ser. Dame un beso de mares de tu universo excéntrico


y deja que el fuego abrace, sin prisa en el sol sin tiempo. Dame un beso de mares, de rojizos oleajes de fuego. Vístete de mi boca y escucha mi canto de cielo. III Prometo que me sumergí en tus ojos en un planeta llamado oleaje. La barca de tu sonrisa y tus lunas hipnóticas anhelaban sumergir mi nombre. En tus aguas siempre que fuera en tus aguas. La oscilación en el mar me hizo pensar en tormentas y descifrar las partículas de tu hambre de agua salada. Luego tu ondulante movimiento y esa danza oceánica de tu cintura enmudecida que no paraba de llamarme. De apretar mis manos. Descubrí que las mareas escapaban de dos lunas.


No de una sin fortuna. Tú querías continentes. Tu perturbación deliciosa de mover los océanos de provocar tempestades de romper la corteza de sacudir los hemisferios sin dejar una gota de huella sobre la arena.

IV Agitado delirio por el sueño de tus ojos desnudo en tu imaginación aún conservo mi oleaje. La ideología del océano es una imponente cordillera. Las olas son espejos si detienes el tiempo y divides el polvo sobre cristales de auroras. Es el mar y sus mareas su humedad inmaculada. Nívea calma imponente en la profundidad de sus aguas.


El último barrilete Alejandra Abrahan Argentina El río bajaba en rápidos peligrosos. José remontaba su barrilete. De pronto, el viento lo empujó y la cuerda cedió, cortándose. El niño fue detrás. Saltó de piedra en piedra. En la mitad se resbaló, pero logró alcanzarlo. Entonces, el agua, furiosa, los empujó a los dos, que se perdieron en la lejanía.


TENGO MIEDO Richardy Vázquez Puerto Rico Miedo al frío de la noche, el sol que se levanta , al que invade mis venas de piedra , que seca mis carnes , seca carnes que ya no son mis carnes. Miedo al que olvida a esta tierra, el que no siente mis gritos de guerra, no conoce sus himnos el aroma a café, el sabor a frutas fresca. Yo le vi nacer miedo al que emigra a dominios lejanos en busca de pan, y me deja ahogada en la pena, de verlos marchar, sin luchar.


MI REALIDAD... Vogard Pastelin México Yo sé, que físicamente no estoy solo, pero mi alma busca y no encuentra, siente frío, ese frío que dan las decepciones, y yo me decepciono del ser humano, de los libros que se quedan en el armario, de los besos que envejecen, de las comas que no explican nada, de las miradas que se pierden en el viento. Yo, yo me decepciono del mar cuando no tiene olas, de una mujer que solo tiene curvas, de un niño sin travesuras, de un amor sin tu voz... ¿Me regalas un abrazo? Pero no un abrazo cualquiera, un abrazo de dos moribundos, buscando un consuelo, un árbol sin sombra, un adiós sin olvidos, un amor desnudo de sentimientos, un abrazo de alma a alma... Yo no deseo tu cuerpo, ni tu sudor, ni tus orgasmos fundidos con los míos,


yo deseo algo más, algo que escondes en el fondo de tus piernas, en el ruido de tu corazón, en la leche de tus pechos, en tu lengua que construye besos, eso, eso es lo que deseo de ti... Solo quería... no lo sé, no sé que quiero ahorita, verte, tomarte de la cintura, besarte, desnudarte, sentir tu cuerpo junto al mío, tocarte como un loco, con mi cuerpo en celo buscando el tuyo, bajar tus bragas y hacerte mía, sólo mía en la oficina; ver tu cuerpo delgado y blanco, y oírlo gemir, gemir de mí, tan de mí... Tal vez eso quiero...


SEGUIR LUCHANDO Nicolás Ezequiel Rostagno Argentina Para toda mamá Levanta tus manos hermosa mujer, y festeja la dicha de ser llamada madre. Porque tuyo es el poder de dar vida, Tuyo es el vientre que lleva la semilla. Otros niños lloran, no tienen la fortuna de ser amados por una hermosa mujer. Porque madre no es la que engendra, Madre es la que con gran amor cría. Vos elegiste ser una bella y tierna mamá, elegiste ser el manto que cobija la niñez. La consejera y protectora, la guerrera. La que ama con un amor incondicional. Tal vez la flor que hoy riegas con amor no sea de tu jardín, tal vez sea de otra. pero decidiste ser el cálido y pacífico sol que esboza en sus pétalos una sonrisa. Momentos duros llegarán linda mamá, pero tu sabiduría la forjaste en fuego, son raíces que echaste bajo tierra, y te mantienen firme frente la tormenta,


Por eso no le temes a nada y a nadie, tu valentía es la envidia de los hombres. ningún hombre es capaz de sacrificar tanto como una madre lo hace por sus hijos. Por eso te admiro y te venero madre, doblo mis rodillas ante tu sublime encanto. porque forjas el alma como una espada, afilas el espíritu para herir los fantasmas. Tú enseñas a matar los más feroces demonios que acechan las pesadillas. a ver la esperanza más allá del horizonte, y a caminar entre el fuego y las cenizas. Tu ejemplo ha de ser seguido por el mundo, porque si pudiéramos mirarnos con la ternura que tú miras a tus hijos, y llorar así de emoción por ese momento único. Bastaría así el amor de una sola madre, para que con una lágrima de felicidad se acabe para siempre el hambre. Porque tú eres Mamá. Eres madre porque crías y amas, Eres madre porque proteges y sanas. Eres madre porque luchas y no te cansas. Eres madre porque a pesar de las heridas que la guerra te fue dejando, jamás te has rendido y decidiste seguir luchando. ¡FELIZ DÍA MAMÁ!


ADORACIÓN Miguel Ángel Llinas González Veracruz, México Al horizonte vislumbras la suerte de la humanidad y no te asusta. Te levantas imponente sobre deidades inertes. Luz bella Incrustada En la decadente bóveda celeste. Condenada por los tres Adorada por millones En tu sagrado altar Que es el mundo. Entre sombras ardientes las ánimas vagan calma y paz en tu regazo. Estas al lado del caído le besas la frente y no le juzgas. Verdadero dador de vida. Que se inviertan los símbolos al sangrar el ocaso para rendirte culto y enjugar tus pies Profanos.


SIN TITULO Miguel Ángel Llinas González México Escapo el dulce amor, la ventana estaba abierta. Huyo desnudo y frágil. Borre su nombre de mi mente. Prometí olvidarlo… no lo hice. Ríos lagrimas desbordaban un día, veinte días , todo el tiempo. Justifique su repentino abandono, bebí tres copas, diez copas , cien. ¿Qué podía hacer yo? (Por detenerlo) No era tarea fácil resistir la culpa sin mirarlo a los ojos. Seguí sentado en la banca. Extrañándolo, odiándolo, riendo Filosofías inventadas del amor. La espera solidifico raíces. Clame al cielo saber de él inútil intento, silencio. Nadie respondió al llamado.


VIDA Mascarada Veracruz, México Aprendí a amarte a pesar de los sinsabores, las caídas, las lágrimas y las veces que te tildé actuabas injustamente en mi contra. Aún recuerdo las veces en que sintiéndome víctima te preguntaba ¿Por qué? ¿Por qué me haces esto?, no me lo merezco… Hoy te veo en una sola pieza, con tu cara amable y la que tantas veces no lo es, pero que a final de cuentas forman parte de tí, no se pueden separar, no se pueden ignorar por incómoda que parezca, por desagradable que sea; porque de hacerlo te faltaría algo y sin ese algo dejarías de ser tú. Pero también atesoro los gratos y bellos momentos que me has regalado, o quizá nunca me los regalaste, solo me los presentaste y fui yo quien decidió adueñárselos. Esos instantes que sin importar lo efímeros que hayan sido para mí durarán por toda la eternidad y tengo la plena seguridad que absolutamente nadie podrá arrebatármelos…son míos, me pertenecen y no son moneda de cambio. ¿Lo momentos de profundo dolor?...ahí permanecen, ¿Quién los llamó? ¿Por qué llegaron?, no lo sé y quizá nunca sepa muchas respuestas, pero ahí están y forman parte de mi línea de tiempo. Pero ya no lucho contra ellos, tus enseñanzas me han dejado claro que no se pueden borrar, pero, ¿Qué crees?, ya puedo verlos a los ojos, ya no se imponen ante mí.


Solo falta que hagamos las pases y eso, es cuestión de tiempo y paciencia, ya falta menos. Te amo, aun sin comprenderte, aun cuando sigues presentándome acertijos y laberintos, aun cuando te hago preguntas y no siempre encuentre respuestas o bien, no son las respuestas que hubiese querido. Me has sorprendido de formas que jamás había imaginado favorablemente, he aprendido a ser feliz. Es por esto y tantas cosas que se me escapan a la mente que te amo y te respeto VIDA, es por eso que hoy te dedico estas líneas, porque sé que en el momento que de mí te esfumes ya no estaré en este mundo terrenal.


ASI ES EL AMOR Zeltzin Sofía Monroy Rodríguez México Eres el eritrocito de mi hemoglobina. Llevas oxígeno y vida a mi miocardio, tú aceleras mi frecuencia cardiaca, por eso te amo. Te amo en cada contracción de mi miocardio. Te adoro, con cada una de mis hormonas, hormonas por ti alteradas. Estaremos juntos,lo sé, como el ventrículo derecho e izquierdo, como la vena cava y la aorta. Eres y serás la diástole de mi sístole el suspiro de mis alvéolos, y nunca, ¡Nunca un bisturí nos va a separar! Cada minuto a tu lado mi hipotálamo segrega serotonina, es tan grande su concentración que provoca una reacción anormal en mi cuerpo. Una reacción química llamada amor.


EL RECUERDO DE NUESTRO PRIMER BESO Pío Domingo Rosales Sena México Un beso es un momentáneo encuentro con la felicidad... P.D.R.S No dejo de pensar en ti un solo instante del día, un solo segundo de mi vida, pensar en ti es lo que hace sentirte aquí, y eso es lo que hace justo el vivir. Pensar en ti es recordarte, recordarte es extrañarte. Algo absurdo sería tomar esto con calma, algo imposible sería negarte entrar a mi alma; has invadido mi ser por completo, has aprisionado mis ser a tu recuerdo y no recuerdo bien el instante en el que de mi vida te dejé apoderarte… Quizás una noche que hablamos, quizás una noche en la que juntos pero distantes, la misma cosa y el mismo querer soñamos, el mismo sentir y el mismo latir tuvimos… Renunciar a esto es imposible, todo esto es inimaginable, increíble, adorable como la luna en el inmenso cielo que tenía reflejada en ella nuestro primero beso; beso que escondió a tu mágica sonrisa, beso que volvió a tu nombre una caricia. Lo busqué como ahora en esta noche fría, lo busqué como ahora llevándome a la fantasía y al encontrarlo, aprisioné tus labios fuertes envolviéndome en ellos, acogiéndome de tu cabello, en el sentimiento inevitable de amor que conquisto a la muerte.


Desde esa noche, desde ese mágico momento, no hay instante en el que no viva este tormento, este dulce tormento. Y no dejo de pensar en ti, es lo único que te acerca a mí, porque es lo que me incita a escribir, escribirte esto y todo lo que pueda escribir. Te has vuelto mi musa, dueña de mi poesía, te has vuelto mi poesía, dueña de mi vida, te has vuelto lo que quieras ser tú y te volverías si quisieras, mi propia luz. Sabes que recorres mi ser al pensarte, sabes que entraste a mi ser sin pasaporte, sabes mucho sobre mí, pero no sabes cómo te extraño, no sabes cuánto te amo, no sabes cómo te necesito y el día que lo sepas cariño, mi mano habrás tomado para nunca soltarla, tu nombre junto al mío habrás grabado y tu alma de la mía sería imposible separarla. Y no dejo de pensar en ti, porque es lo único que me hace feliz.


EL TINTINEO DE LA LLUVIA ME RECUERDA TU PRIMER BESO

Pío Domingo Rosales Sena México Solo beso de mujer hermosa es comparable al pétalo de una rosa. P.D.R.S. El tintineo de la lluvia me recuerda tu primer beso. Aquella fría tarde de invierno en la que conocí el sabor de tu boca. Aquella tarde lluviosa engarzaste la luna, los luceros, la pasión y el amor alejando mi corazón del averno. Acompañado del silencio espero tu llamada, escuchar tu voz es un beso sonoro, tus dulces palabras avivan mi alma cual llamarada. Los días pasan, a pesar de tu ausencia te siento junto a mi… El recuerdo del beso te trae de nuevo aquí.


La luna oculta tras las nubes me dedica un guiño cómplice, ella sabe, cuanto nos amamos… Ella sabe, cuanto te amo… Luna guarda este amor en un cofre de luceros. El tintineo de la lluvia me recuerda tu primer beso Mis labios tintinean al contacto de la lluvia… Un beso de pluvia y mis labios flaquean al sentirte en cada gota besar mujer ignota. Los días pasan… Estas junto a mi… La lluvia cesa… Cae la Tarde… Tus labios llegan… La luna sale tras las nubes y un ósculo divino nos une a ti y a mí.


EL PRIMER BESO Pío Domingo Rosales Sena México Yo ya me despedía.... y palpitante cerca mi labio de tus labios rojos, «Hasta mañana», susurraste; yo te miré a los ojos un instante y tú cerraste sin pensar los ojos y te di el primer beso: alcé la frente iluminado por mi dicha cierta Amado Nervo Fue tan dulce probar los labios de aquél poeta enamorado. Con cada palabra me llevó entre nubes de oropeles a sus brazos, con cada suspiro seráfico me tenía totalmente enamorada. Fue tan mágico sentir ese beso, cambió el rumbo de mi vida dándole el toque especial, el toque del amor, y yo realmente lo necesitaba. Mi primer beso gota de miel en mis labios, miel virgen del panal una colmena laboraba para mí. Ese beso me enamoró…


El poeta escribe en versos “ella es mi grande amor” me sedujeron sus palabras bequereanas, me conquistó su mirada tierna y apasionada, pero el beso, ese primer beso lleno mi mundo de amor. Hoy el poeta es un peregrino, compone por los caminos del Divino. Sus labios viven en mis labios llenos de rocío, aun vibro por sus labios de suave lino. Con cada gota de recuerdo evoco ese primer beso. Beso poético, metafísico y erótico. Beso de amor sístole y diástole de mi corazón. Mi primer y último beso de amor.


MI PRIMER BESO DE AMOR Pío Domingo Rosales Sena México

El beso es la mejor excusa cuando el sentimiento acorrala a la palabra. P.D.R.S. Había besado ya muchas veces, mil labios saborearon mi boca, ilusiones, desilusiones, vacío extraño complemento… En un invierno frio, cuando los árboles moribundos tambaleaban sus ramales descubrí tus labios. La ciudad fantasma, brillaba por la lluvia helada que caía tapizando de cristal las avenidas. Un manto blanquecino se formó, por el camine de tu mano mientras el día dormía entre el murmullo del viento, y la misteriosa noche despertaba, acurrucada en mis ensueños. De pronto… hechizado por tus ojos de esmeralda, tomando tu cintura


acerque mi boca a tu boca besándote despacio, juntando tu espacio con mi espacio… El tiempo se detuvo… solo la suave melodía de una canción, tocaba misteriosa, al compás de nuestros besos. Aquella noche fría de invierno, entre la lluvia y el miedo, entre la noche de neón de la ciudad fantasma te dí mi primer beso… mi primer beso, de amor.


¡LA SOLDADERA! América Guerrero González México

La gesta de la Revolución Cabalga en el corcel de Villa. Mauricio Magdaleno La historia de mi vida Se tendrá que contar De distintas maneras. Villa

Vengo de la angustia, del siglo pasado, de mi vida anterior. Desando el tiempo, me veo, allá en mi jacal, hermosa, limpia, pollita. Vuelven a mi oído los gritos de Jacinto, venía sudado, eufórico, no alcanzaba a llegar, gritaba: ¡nos vamos!, ¡nos vamos! quería que yo escuchara. Micaela, Micaela, gritaba, ¡nos vamos!, ¡nos vamos! hasta que llegó a la puerta. Pos que gritos traes Jacinto, que mosca te picó, que es eso de que nos vamos ¿a dónde? Atropelladamente me dijo ¡a la bola!, ¡a pelear! ¡No ves que asesinaron al buen Pancho Madero! Imagínense ustedes, apenas nos estábamos queriendo, venía nuestro primer hijo, yo me resistía, me hacía la remolona, ¿Pero por qué Jacinto, por qué? Pos porque eres mi mujer, que no, quien me va a dar agua, quien llevará las ollas y el petate, quien me va a dar de comer, quien juntará la leña para hacer la lumbre, quien


aceitará el fusil, el máuser, quien cuidará los cartuchos, que no se moje la pólvora quien, quien. Yo seguía poniendo resistencia ¿y mi criatura?, ¿qué será de nosotros? Allá parirás, en la trinchera me dijo, la panza me dio un vuelco, mi hijito se estremeció como si presintiera su futuro. Cargué con todo metate, petate y hasta el jilguero, quesque para que me alegrara los días por allá. Tardamos tres meses en llegar a Norte, mi bebé nació en el desierto, ahí mismo entre los peñascos murió, no encontramos agua, con las uñas y con palos cavamos su tumba. Entre los peñascos se quedaron frescas las pisadas y testereando los arbustos colgué mis lágrimas, las canciones de cuna, mi clamor, mis ilusiones, la esperanza de otro hijo. Vengo del dolor, de perder un hijo y seguí en la tropa, ¡ya era soldadera! Decían que Villa lloraba la muerte Madero, un día que me tocó servirle la comida, lo vi de frente, sus ojos tenían imán, eran tan poderosos como su voz, me quedé con los ojos de Villa clavados en la barriga. “Los caballos van adentro” son órdenes de mi Gral. Villa. Nos subían al techo de los trenes porque los caballos eran más importantes que nosotras. Nosotras, las que buscábamos comida, agua, leña, las que hacíamos de todo en el campo de batalla y entre nuestra angustia aplaudíamos, en ese palmotear nacían blancas palomas de


la paz que comía la tropa, más bien las devoraban como si fueran ostias y con ellas quisieran salvar su alma. Mi jilguero cantaba tristemente, lo dejé ir, no soporté verlo sufrir. Igual hubiera muerto de verme tan triste. Entre las mujeres había de todo, unas como yo, que íbamos siguiendo al hombre, otras las robaban de los lugares por donde pasábamos, otras las violaban, igual tenían que entrarle a todo… aguantar el frío y la nieve del Norte. En el campamento y en el tren hacíamos una gran cobija humana nos enredábamos en los rebozos desde la cabeza hasta los pies, así avanzábamos sin saber pa’ donde, ni cómo, ni porqué. De allá vengo, de la angustia, del dolor, del olor a pólvora, del tren de la muerte.


LO QUE FUIMOS. Isidoro A. Gómez Montenegro. México Allá donde la lluvia no alcanza. Donde no sopla el viento, ni deshojan los árboles ya no verdes, donde no existe el dolor ni el sufrimiento, donde solo se sabe perdonar, donde el limo no se siente por el paso de los Siglos. Se siente tímida caricia de arena. Donde la ventana es luz de olvido, donde no hay pájaros imposibles que sesguen el cielo. Ni ignoradas palabras en un libro de versos, en donde no exista la mezquindad del hombre ni la iniquidad humana.


Es el problema de mi existencia. En donde todo sea silencio opaco, luz tenue que alumbre el destino. Azul de un domingo sonriente para llevar flores a un sepulcro, ahí donde la tierra no tiemble. Donde sea solo agua, hierba fresca, gélido rocío. Memoria que implora un recuerdo quizás, ¡Solo ahí quiero estar! Donde la nada sea todo, donde todo sea nada. Donde seamos lo que fuimos un día.


LLEGARÉ A TI ¡SEÑOR! Isidoro A. Gómez Montenegro México Sereno y sosegado, como agua del arroyo llegaré a ti ¡Señor! No tropezaré más con la tristeza, la soledad no será mi compañera. No seré broza, ni fango mundano. Caminaré erguido sobre piedras, las aristas no me dañarán, como me daña la crítica, el prójimo. Sereno y sosegado como ola de mar llegaré a ti ¡Señor! Andaré por parajes yermos. Encontraré el único sendero de la vida destinado al hombre arrepentido. Perteneceré al paisaje extraordinario de floridas primaveras. Gladiolas blancas de largos tallos, lirios, begonias, nardos, azucenas y grandes abetos mecidos por el viento. Dos aves serán mis guías:


Una torcaz esparcirá mi germen a la tierra feraz, brotarán flores silvestres armonizaran con otras. Así como los hombres son diferentes en la faz de la tierra. Sereno y sosegado, una golondrina llevará mi alma a ti ¡Señor!, más allá de la bóveda celeste. Sólo espero ser bien recibido.


CLARO DE LUNA Efrén Velázquez México Circulo plateado palpitando luminosidad. Reflector incondicional del caminante. Diamante nocturno lustras majestuosidad. Lámpara etérea sublime acompañante. Arlequín astral danzando claridad Escenarios nocturnos harás iluminar. Grillos chopinianos esculpirán sonoridad Luciérnagas Straussianas gestaran danzar. Partitura noctambula inspirando serenatas Que Hechizan corazones inalcanzables Con notas casanovas encantas Almas de amantes inagotables. Luz argéntea matizando paisajes Aguas enamorando tu silueta Cascadas melódicas suspiran pasajes Disipando una noche escueta. Amante noctívago gestando Erotomanías Umbral orquestando perlinos sopranos Haciendo arder pieles frías En claros lunares Debussyanos.


TUS BESOS Nora Agustinho Comodoro Rivadavia- Chubut Argentina Fue encontrarnos nuevamente en un delirio de besos de mirarnos a los ojos descubrir nuestros secretos y saber cuanto me extra単as o saber que no respiro porque me falta tu aliento Tocar tu piel, tus cabellos y robarme tu perfume envolverlo en mil caricias. Convertirlo en amuleto para que pueda quedarse eternamente en mi cuerpo. No te hago ni un reproche yo solo quiero tus besos aunque tenga que buscarlos recorriendo el universo y encontrarnos nuevamente en un delirio de besos.


QUE IRONÍA Santa Velia Flores B. Coahuila, Mexico.

la orgullosa flor erguida cuan alta era la sorprendió el viento y la arrancó de tajo la azoto en la hierba y la arrastró en el campo. Al pasar los días ya marchita y débil en su último aliento se vio triste y sola cerca de un desierto. y le pidió a la vida un poco mas de aliento, le preocupaba su herencia y su destino incierto. la sorprendió la muerte bajo los rayos del sol silenciosa y triste de pronto.... ...la noche llego. Única testigo fúnebre de ese acontecimiento vestida de luto ....negra como un abismo ....lloró.


Al nacer el nuevo día acompañado de viento y sol arrancó de las entrañas lo que tanto le preocupó. Las semillas con su herencia que el benévolo viento acunó y que depositó amoroso en el primer hueco que a su paso encontró. Era un cráneo abandonado seco y en deterioro que cuidadoso recibió a tan preciado tesoro. la semilla germino con cobijo y sentimiento y orgullosa asomo como retando al viento. y sorprendida de su hogar y de las ironías vividas que de ese hueco de muerte haya nacido una vida.


LA PROMESA María Luisa Díaz Carlín Grupo : 11B2

Cuenta la leyenda que un humilde ranchero cuya madre había fallecido se comprometió a trabajar en vísperas del Día de Muertos para poder solventar los gastos de la ofrenda, su travesía le llevaría varios días, y veía muy difícil poder estar en casa para la celebración, así que encomendó a su mujer la tarea de preparar el altar para su amada madre ya finada. Tras la ausencia del marido, la esposa pensó, “ El muerto, muerto está, y del más allá nunca regresará”, por lo cual no hizo la ofrenda, solo colocó una vela sobre un ladrillo, le rezó un rosario, ignorando por completo el encargo, ya que consideró mejor ahorrar el dinero que su marido le había dejado, para comprar unos animales para el hogar, que gastarlo en el altar. Por más esfuerzos que el hombre hizo no pudo llegar a tiempo a casa para honrar a su Madre, en el camino pudo ver una gran procesión, en la que los participantes iban jubilosos, cargados con canastos de pan, fruta, comida y bebidas, iban adornados con collares, racimos de flores, luciendo ropas nuevas.


Al final de la procesión, un poco retirada, iba una mujer, envuelta en un rebozo muy desgastado, su delantal sucio y sus enaguas rotas, descalza, inspirando mucha tristeza, solo llevaba en sus manos una vela sobre un ladrillo y un rosario. La emoción del hombre desapareció junto con el cortejo que se alejaba entre las colinas se quedó con una inmensa tristeza de ver a esa persona tan pobre que al parecer por pena no se incorporaba a las demás gentes. Al llegar a su casa, esperando ver la gran ofrenda para su madre, ve la casa vacía y pregunta a su mujer -¿qué paso con la ofrenda de mi Madre?- a lo cual ella contesta –Mejor lo usé en algo de más provecho para nosotros, compré unos animalitos, en lugar de malgastarlo- el hombre ve entonces la vela sobre el ladrillo, junto con un rosario, soltando en llanto al entender que aquella pobre mujer de la procesión era su Madre, a la cual no le había puesto sus ropas nuevas, ni sus comidas favoritas, solo una triste vela sobre un ladrillo que ella cargaba con pesar.


CAPITÁN AL NAUFRAGIO. María Fernanda Aguilar Ortíz México ¿Estaba vivo? Abrí los ojos y logré ver el cielo aún gris, con tantas nubes como había visto horas antes de que el barco se hundiera. ¿Horas antes?... Si, horas antes, un capitán navegando, a cargo de un hermoso barco; explorador, conocedor y tal vez colón de nuevas tierras. Ahora, un náufrago, que no sabía en dónde estaba. Que sólo recordaba el impacto de una gran ola, el cristal roto, los gritos, las luces de emergencia y posteriormente la nada. Pero no crean que seguía a la deriva, pues mi cuerpo misteriosamente ya estaba en costa, y al levantarme, lo primero que sentí fue una ligereza en mi cuerpo impresionante, como una pluma tan ligera que demuestra lo fácil que es dejarse llevar. Sin embargo lo ignoré y comencé a caminar. Estaba seguro que cerca había una carretera. Y así fue. Tras caminar alrededor de veinte minutos, el letrero al límite del concreto me dejó ver en donde estaba. ¿Veracruz? No lograba comprender cómo era posible llegar sólo flotando a mi tierra natal, si el barco estaba a punto de llegar a Sudamérica. Pero todas mis dudas desaparecieron en mi mente cuando logré ver un carro acercándose.


Hice señas. Quería compañía para esta terrible soledad que me acompañaba. Sin embargo el carro no paró. Ni siquiera el conductor volteó a verme. ¿Acaso no levante lo suficiente mi mano? Empecé a caminar, guiado por los letreros que confirmaban lo lejos o cerca que me encontraba de la ciudad; y por increíble que pareciera no sentía en lo más mínimo una señal de cansancio. Caminé sin parar al menos cinco horas antes de ver la primera señal de civilización. El clima, las hojas que caían de los árboles y los puestos de ambulantes que ofrecían dulces de calabaza, flores de época, me dejó saber claramente que estábamos en otoño, Octubre. Rápidamente intenté hablarle a alguien, pero de nuevo el intento fue inútil. Pude orientarme con mayor facilidad y así lograr llegar a mi casa por la noche. Las ganas de ver a mi esposa y a mi pequeña hija, inundaban mi ser. No las veía desde hace mucho tiempo. Cuando por fin estaba frente a la casa, pude oler el incienso y sentir por debajo de las suelas de mis zapatos, los pétalos que conformaban ese camino de flor de cempasúchil. Parecía que esperaban mi llegada, pues sin algún esfuerzo se abrió la puerta, logrando dejar que pasara.


Enseguida las vi, tan hermosas, decorando un altar de muertos, tal y como la bella tradición lo marca. Con muchas flores coloridas, dulces y platillos que casualmente que eran mis favoritos. Todo aquello a lo que llamamos ofrendas. Al querer abrazar a mi esposa, sentí un gran vacío en mi pecho, pues mi mano no pudo tocarla, ni siquiera rozarla. Y mi voz se evaporaba hasta llegar como ráfaga de aire tibio al tratar de hablarle. En cuanto ella se movió, dejó ver mi foto en ese altar y así fácilmente comprendí, me dejé vencer. ¿Seguía vivo? Si realmente ya no estaba respirando ¿por qué podía estar entre todo lo vivo y lo material? Después vi por todo lo que había pasado, y todo lo que mi familia había hecho para y por mí. Y entendí que era por ellas por quien estaba ahí. Porque sabía que seguíamos siendo una familia. Y también entendía que seguiría viviendo en sus corazones. Inhalé profundo y una luz clara y pura me invadió… Estaba vivo en sus corazones.


AMOR HASTA LOS HUESOS Nataly Ramírez Ramírez Grupo:32A1 Turno: Vespertino Era un día triste, y no tanto por el color del cielo, sino porque hacía ya cinco años que Eduardo había perdido a su amada Valentina; él vivía en algún lugar de México, y ella vivía en otro sitio, tal vez otro mundo, él no lo sabía, solamente pensaba que no hay peor despedida que la que nunca se planea, y así se había ido ella, sin planearlo, por una enfermedad que la fue consumiendo poco a poco hasta llevársela. A Eduardo le gustaba el día de muertos, porque le permitía sentirse un poquito más cerca de Valentina otra vez, ese día compraba flores, en su altar, colocaba las cosas que algún día habían sido las favoritas de la muchacha a la que quería tanto, ponía comida, dulces, agua, pan y muchas frutas. En medio de una necrópolis estaba su tumba y Eduardo la visitó; le contó lo que había hecho en su ausencia y le confesó que entre sus más grandes deseos podían destacarse sus inmensas ganas de volver a verla; su cabello oscuro le cubría la cara y escondía las lágrimas que salían de sus ojos, llevaba en sus brazos un ramo de rosas y decía en voz baja: “Solamente sé que voy a amarte, aunque en ello se me vaya la vida.


aunque estés y no te encuentre, aunque te busque y te hayas ido”- terminó de decir estas palabras y el suelo empezó a estremecerse, lo que hizo que Eduardo cayera al suelo; observó como de la tumba salió Valentina, estaba tan bonita como siempre, era justo como la recordaba, sin los estragos que la muerte había dejado en su cuerpo. Nadie podría describir la emoción de sus rostros al volver a verse, corrieron a abrazarse, era como si ella estuviera viva de nuevo, solamente un poco más fría, ambos lloraban y estaban muy conmovidos por el momento, una vez pasada la emoción se pusieron a hablar y ella dijo que pensaba que él ya no la quería, por el hecho de que lo había dejado solo en el mundo, Eduardo respondió con una sonrisa dulce que su partida le había dado la fuerza para superar el dolor de la pérdida que ella misma ocasionó. Valentina le dijo que ahora vivía en el Mictlán (tierra de los muertos), que para llegar ahí había pasado por nueve niveles, le comentó a Eduardo que desde ahí todos veían el inmenso amor que este chico le profesaba solamente a ella, Eduardo emocionado insistió en intentar pasar por esos niveles para poder estar junto a ella. Valentina, con una sonrisa enorme, tomó a Eduardo del brazo y se lo llevó hasta el lugar donde empezaría el recorrido, ella lo esperaría al final y él debía empezar enseguida.


El primer lugar era el Apanohuaia (lugar de perros) donde debía cruzar el río con ayuda de un xoloitzcuintle, debido a que no tenía ninguno solicitó la ayuda de uno que iba pasando por ahí, el perro era ciego y por eso nadie pedía su ayuda, Eduardo creyó en el animal y pasaron el río casi sin ningún problema; en el segundo nivel, donde dos cerros se juntan y se separan continuamente, había que ser rápido para pasar sin ser aplastado, lo cual fue fácil y rápido. Pasó por los demás niveles con dificultad pues éstos contenían filosos pedernales, lugares donde nevaba mucho, vientos que lo hacían volar todo, flechas que salían de lugares escondidos y jaguares que trataban de comerse los corazones de los muertos. En el octavo nivel, en la laguna de las aguas negras el muerto terminaba de descarnar y su alma se desprendía completamente del cuerpo, debido a que Eduardo no estaba muerto su alma se quedó con él. Finalmente llegó al noveno nivel, donde los muertos debían atravesar las nueve aguas de Chiconahuapan y, una vez superado esto su alma sería liberada completamente de los padecimientos del cuerpo por Mictlantecuhtli y Mictlantehicuatl (esencia de la muerte masculina y femenina), el muchacho logró pasar por las nueve aguas y agotado logró observar a Valentina que lo estaba esperando con una sonrisa y el brillo en sus ojos que lo hacían ser fuerte.


llegó con los dioses del Mictlán y habló con ellos, quienes escucharon atentos las razones por las que un hombre no muerto quería llegar a sus tierras de difuntos, a pesar de estar molestos por el hecho de desobedecer las reglas, entendieron que ese hombre estaba enamorado, y había sido muy valiente al pasar por todos los niveles que pusieron a prueba su fuerza, voluntad, amor y perseverancia; vieron que el muchacho tenía un alma limpia y pura, y al final, ambos gobernantes de los muertos, quienes también eran esposos y sabían lo que era estar enamorados decidieron que Eduardo fuera el primer humano vivo en tener el permiso para ir al Mictlán cada vez que lo deseara, solamente para poder visitar a la mujer que tanto amaba, y así fue, siguieron juntos aún después de la muerte, superando cualquier obstáculo que pudiera presentarse porque tenían amor, y teniendo eso, no se necesita nada más.


A UN AMIGO Lourdes Lagardey Puerto Rico Estoy tan cerca de Ti, Tan cerca, pero tu corazón no me pertenece, y el perfume que emana de tus suaves cabellos, enloquece mis sentidos, los adormece... Me siento transportada a otro mundo ya que tu cercanía me provoca embelesos, y aunque lejos te encuentres, muy distante, en mi pensamiento te he dado miles de besos. No sabes el martirio en que yo vivo, ni la cruel ansiedad que esta conmigo, aunque te amo, sigues siendo solo un amigo. Nunca podrás saber los sentimientos míos, ni que deseo besar tu boca en flor, ni sabrás que a mi vida le ha picado la linda abejita que llaman....AMOR....


“DEJAME SER LIBRE " Patricia C Cervantes Domínguez. Veracruz, Veracruz México

Déjame ser libre te lo pido.. Yo te ruego a ti dame olvido, No controló yo las flechas de cupido Yo no quise jamás jugar contigo. Quisiera ya ser libre ... Pero algo más fuerte me lo impide Pues no encuentro la manera De bajarme de esta oscura nube.. Quisiera ya ser libre... Y soltarme de tus cuerdas invisibles. De los celos y demonios que te siguen Permitiendo que ellos me lastimen. Quisiera ya ser libre.. Pero algo más fuerte me lo impide Son las sombras del ayer.. Que en mi mente aún me persiguen. Quisiera ya ser libre.. Antes de perder yo la cordura.. Por favor Déjame irme, Pues tu conjuro me esta llevando a la locura…


Calaveritas a mis amigos Alejandra Inclán México

El poeta Ramón Olivares la tinta derramó, cuando la Catarina se le apareció sin pudor. "Escribe tus últimas letras de amor", le ordenó, al terminar y soltar la pluma, Ramón murió.

"Tócame otra", le dijo la muerte al poeta músico; tomando su guitarra Efrén se entonó. La Catarina deleitada se negaba a llevárselo, desde Orfeo nadie le había apasionado tanto, así que con el hizo un trato: visitarlo cada día de muertos, para tener los dos solos, un encuentro.


La Catarina elegante y risueña a Pío se le presentó, pensando que del susto no diría su última plegaria al Señor, fue cuando él le empezó a hablar en latín, en griego y hasta en arameo. La pobre muerte se vio en tremendo enredo, que terminó suplicándole que no hablara más, que si callaba, lo dejaba en paz. Así la muerte se fue vencida, pues pensó que ese hombre ni Pío diría.

La maestra Nallely con sus alumnos fue a espantar al vecindario. Tremenda sorpresa cuando les abren una puerta y era la muerte traviesa. Los niños sonriendo pensando que era alguien disfrazado, la maestra valiente diciéndole: "no te los lleves, tómame a mí solamente". La Catarina enternecida sonrió, y a todos dulces les regaló


A Elvia Hernández la muerte trabajando la agarró. Ella estaba tan ocupada que le dijo: “espérame por favor, no me chingues que tengo que entregar esto hoy, vete asentar allá y déjame terminar”. Y como la muerte se impacientó, se largó quejándose que ni con guerras tenía esa cantidad de ocupación.

Alberto de catrín se disfrazó, a sus deudores fue a cobrar, con su apariencia los amedrentó, le abrían la puerta y les decía: “liquidas o te liquidó yo”. Fue tanto el dinero que juntó, que la muerte se enojó, exigiendo pagara por usar su nombre. Alberto se resistió y la muerte lo liquidó


Vanessa de su casita se escapó, a la fiesta se entregó, disfrazada de calavera sexy a Sebastián le besó. La muerte celosa por su apariencia se le presentó, la amenazó con llevarlos a los dos, ella dijo que no le importaba, y entonces a la calaca una idea se le ocurrió: “le diré a tu mamá que te fuiste sin permiso”. Fue ahí, que verdaderamente Vanessa se espantó Un día la muerte me jugó una mala pasada, de tu lado me llevó, pero no contaba con que tenía permiso para regresar. Sin saber te encontré, y aunque no naciste de mí, mi hija te nombre. Me reí de la muerte que nos separó, pero en esta vida, tu eres la hija de mi amor


A Yamilka la muerte anticipadamente la visitó. Ella tan llena de vida la encaró: “¡ah cabrona, conmigo te chingas, yo siempre me aferro a la vida!” Y a pesar de su enfermedad, la pudo librar, la muerte su derrota aceptó y Yamilka de nueva vida se llenó.

La muerte al gran declamador Poety visitó, éste asombrado le dijo: “hazme un favor…” La muerte se asustó pensando que le pediría algo lujurioso y siniestro y corriendo escapó. El pobre Poety no comprendía, porque la muerte le dio temor, él sólo quería que le permitiera ver por unos momentos al maestro Moreno, su más grande mentor.


A Sebastián el día de muertos le llegó, sin saber que hacer se acordó de sus seres queridos, y de pronto sintió un abrazo que le era conocido: su mamá y su papá estaban dándole su calor, la muerte permiso les concedió, para demostrarle nuevamente todo su amor.


CALAVERITA Efrén Velázquez México Estaban todos en una reunión Cuando la muerte les cayó Una mujer canto en tono de Si Era la escritora Alejandra IC La canción contenía grandes letras Esculpidas por Ramón Poetas Sin Fronteras A la canción para engrandecerla Un poema puso Pío Domingo Rosales Sena Acompañado de un son muy bueno Que puso el gran Poeta Puerto La canción llegaba a su fin Chamba que sacó Poetysa Emperatriz La parca comía empanadas de atún Elaboradas por Charles Dikens Azul Mientras cenaba escucho algunas frases Provenientes de poemas de Miguel Llinas Gonzalez Entonces dijo: me los llevo ahorita Cuando la detuvo con Filosofía Rosita Fresita Al final todo a cabo en un musical aquelarre Llegando con su guitarra Efren Velazde.


La otra Alejandra Inclán México

–Ella luce más que yo, ¿verdad? –me preguntó con un dejo de tristeza. Yo con un nudo en la garganta, viéndole sus hermosos ojos hinchados por el cansancio, por luchar y aun así seguía sintiéndose ignorada. –Entiendo tu dolor. No es que ella luzca más que tú, es que ella es el fin último de mi existencia y todas mis partes viven pensando y temblando por ella, porque tarde o temprano ha de besarnos y arrebatarnos de ti que eres nuestra estrella. Un par de lágrimas brotaron, su carita como el de una niña haciendo pucheros quería sollozar y ser querida, ser apreciada y valorada. Sin embargo, la realidad es que he vivido en el pasado, he vivido en el futuro, y he perdido mi presente que es ella. Es tanto lo oscuro de mi porvenir, que sólo aquella otra era mi única certeza, mi única realidad determinante. No sabía cómo consolarla, no sabía cómo abrazarla, cómo amarla. –Abrázame– me pidió suplicante. Lo hice sintiendo que mis miedos se extinguían, que por siempre conmigo estaría, para mí y todos los demás a quienes quería. No puedo negarlo, la amo. Pero la otra aparecerá y nos tendremos que separar. ¡Lo siento tanto! –Quisiera haber aprendido a disfrutarte más, a haberte amado como cuando era un niño pequeño y que tú y yo


bailábamos al compás de los ritmos que el presente nos iba poniendo. Mas crecí y llegaron las preocupaciones, llegaron las culpas y mi corazón desapareció y se trasladó en el no tiempo, donde apenas fuiste un recuerdo. –Si vuelves a verme espero me ames intensamente hasta el último momento, espero me ames ahora que ella se acerca y que no te dará tregua. Bésame y entrégame tus preciosos minutos para ganar tiempo. No quiero dejarte con ella. Quiero darte otra oportunidad, quiero que vuelvas a sonreír, mas es tarde, ella llega y te tienes que ir. Y la besé como nunca en mi vida, le disfruté, le acaricié y le entregué lo mejor que tenía en esos momentos: mi tiempo. En ese abrazo mutuo no queríamos separarnos, fue cuando me percaté que la otra nos estaba viendo, asechando, como burlándose. El contraste entre las dos era grande: mi amada con su vestido blanco y ese olor tan cercano al del Edén, y la otra con un vestido negro y ese olor de dulce putrefacción. La otra se acercó imprudente interrumpiéndonos, sin pudor, como arpía reclamando lo suyo. Yo… ya era suyo. Puso su mano en mi hombro y dijo: –Has dicho mucho adiós. ¡Suéltala! Eres mío. Podría ser más piadosa, pero por todo lo que has vivido y como lo has vivido no mereces mi compasión, no la mereces a ella, no mereces sus lágrimas, suéltale ya y ven conmigo. Lloré, y mientras lo hacía la otra nos separó, me tomó entre sus brazos y me besó. La Vida me decía adiós y en silencio guardó la esperanza de que en otra existencia la amara siempre en presente. La Muerte me deslumbró y con su beso olvidé quien soy. ¡He muerto! He muerto hoy…


Un abrazo enorme y súper especial a todos los amigos escritores y poetas que han compartido sus obras literarias, poesía sin fronteras.

Ramón de Jesús Hernández Olivares Director y Editor

Veracruz, Ver. México

POETAS SIN FRONTERAS NOVIEMBRE 2015  

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