Page 1

Poetas sin Fronteras

Mayo 2017 AĂąo 5 Ejemplar No. 34


TODAS LAS PUBLICACIONES TIENEN DERECHO INTELECTUAL DE AUTOR Y SON PUBLICADAS CON AUTORIZACIÓN Y BAJO SU CONSENTIMIENTO SIN FINES DE LUCRO

https://www.facebook.com/poetassinfronteras.mex

http://poetassinfronterass.blogspot.mx

poetassinfronteras@hotmail.com


La vida es para disfrutarse América Guerrero González. México Al través de los años, ella, guardó objetos, creía que en el futuro se convertirían en antigüedades y tal vez, algún día, los vendería a buen precio en algún lugar, en algún tianguis, en alguna tienda del ramo. Llegó el momento, Beatriz tiene 80 años, hace varios años murió su Dante, sus hijos están casados otros se fueron al Norte, ya no puede sostener la casa, necesita tan pocas cosas para vivir, en una casa pequeña estará mejor, empieza a escoger lo que fue guardando, mientras encuentra la manera de reducir sus gastos. Encontró primero un frasco de perfume con la figura de pájaro azul. Dijo: éste no, tiene los recuerdos del primer amor. La caja musical con bailarina. Esa tampoco, guarda ilusiones y sueños de su hija, cuando adolescente. La caja de madera con olor a sándalo. ¡No!, esa no, ahí guardó un pedazo de luna plateada, uno de luna roja y otro de luna azul. El frasco de perfume Chole. No, ese contiene el amor de su madre, se lo trajo del extranjero. La tasa china. Imposible, su suegro la trajo del viaje a China y se la regaló a ella.


El jarrón pequeño. Inadmisible, guarda el primer beso que le robó a Dante aquella tarde. Las máscaras de colección. Absurdo, con cuanto amor se fueron haciendo de ellas. Las piezas de madera. Impropio, fueron regalos de un buen amigo tallador. Los cuadros. ¡Cómo!, muchos de ellos regalos de amigos pintores, los de ella y otros que pintó su esposo. No, no, no, no puede vender esas cosas llevan pedazos de su alma. El retrato de su abuelo. ¿Cómo?, si esperó tanto para tenerlo, está labrado en madera de cedro, recortado en los contornos del rostro, pintado por un gran artista y guarda el amor más grande que recibió de niña. Los lentes viejos que usaron ella y Dante, sería una locura venderlos fueron parte de sus vidas. Los libros… los que escribió el poeta, su esposo. Imposible deshacerse de ellos, cuentan una larga historia de amor de más de 60 años. El diario, no dice mucho, más bien contiene una vida de recuerdos, pétalos de la primera flor a punto de desbaratarse, pedazos de cabello de su amado, de sus hijos, tarjetas de 10 de mayo, la primera tarjeta de amor, poemas escritos en pedazos de papel que perduran.


Contiene fechas que sólo ella entiende quizás las edades de sus hijos, nietos, aniversarios, datos, para que el fantasma del olvido no se los lleve. Encuentra tantas cosas que no desea vender, son trozos de su alma, cuentan su vida de amor. Sonríe, ella sí pudo realizar su amor con Dante, muchos comentaban: ¡Ahora sí se le hizo a Dante vivir plenamente con su Beatriz!, sigue sonriendo se siente afortunada, fue la musa de su esposo. Vive en una atmosfera de bruma azul preñada de nostalgias, evocaciones, con la cuarta pared abierta al infinito o en otro lugar “eternamente de piedra de color de hierro”. Sigue pasando el tiempo, la edad no perdona, Beatriz enferma, vienen los hijos dispuestos a vender la casa y llevarla a una casa de descanso. Desgraciadamente o afortunadamente para ella, no ve el destino de sus recuerdos, en cajas son sacados al camión de la basura, así los consideraron ellos, sus hijos… basura. Cuando están por vender la casa y sacarla a su destino final, ante el asombro de los que la rodean, sonríe, extiende sus brazos… murmura “es el amor el que mueve el sol y las demás estrellas” (Dante Alghieri).


MARÍA QUIERE SER ALBAÑIL (Cuento infantil de equidad de género) Claudia Elizabeth Castillo Velasco Veracruz, México María era una niña común. Tenía el cabello largo y los ojos negros; le gustaba jugar con muñecas. Era bastante intrépida, corría muy rápido y siempre usaba un listón verde en su cabello. Un día vio a su vecino Don Martín, enfrente de su casa construyendo una pared. Estaba el señor cargando los ladrillos y preparando la mezcla, mientras encendía la grabadora a todo volumen y trabajaba al ritmo de la música. A María le gustaba mucho ver trabajar a Don Martín, sobre todo porque le recordaba a su papá que se había ido a trabajar a los Estados Unidos y porque le regalaba dulces los fines de semana, ya que el señor tenía una tiendita afuera de su casa. María era feliz con los mazapanes y las alegrías que le obsequiaba. Un día Don Martín se comenzó a sentir mal. Entre los vecinos decían que eran los “achaques” propios de la edad, por lo que su amigo proveedor de mazapanes, decidió quedarse en cama y descansar algunos días.


María miraba triste desde su ventana que su fiel amigo ya no salía a trabajar desde hace un par de días. Desde donde estaba podía ver que en el suelo estaba todo lo necesario para terminar esa pared. María sentía que su corazón se estrujaba y se hacía más pesado. Al día siguiente la pequeña niña del listón verde, se levantó temprano para llevarle manzanas a su amigo para que se sintiera mejor. Cuando llegó a casa de Don Martín, comenzó a contarle acerca de sus dibujos que había hecho con crayolas rotas y papel china. Mientras le mostraba alegre los dibujos a su amigo, de pronto María se quedó en silencio y Don Martín la miró de forma curiosa porque ya sabía que su pequeña amiga era muy platicadora, entonces le preguntó: - Qué te sucede Mary, ¿Por qué te has quedado en silencio? - ¿Puedo ayudarle a terminar la pared que estaba construyendo? – dijo la pequeña niña un poco avergonzada. De pronto rodaron unas pequeñas lágrimas por las mejillas de la pequeña mientras decía: -Es que Don Martín… ¡Ya no quiero que se enferme!


Don Martin la miró con ternura y giró su mirada, hacia la puerta, dónde se encontraba su esposa Sofía, la cual hizo un gesto de aprobación con la cabeza, entonces él volvió a mirarla y puso su mano en el hombro de María y le dijo que si podía terminar de construir la pared. ¡María saltó de felicidad! A la mañana siguiente, Mary se levantó muy temprano y se dirigió a casa de su amigo para seguir sus indicaciones. Don Martín le dijo a la niña que su esposa la ayudaría; y después de desayunar empezó a preparar la mezcla de cemento con ayuda de Doña Sofía. Después de ello, empezó a poner uno a uno los ladrillos en fila, mientras manchaba todo el suelo con la mezcla. Don Martín, que miraba desde el sillón de la sala, no podía parar de reír en secreto porque desde su lugar la fila de ladrillo parecía un zigzag de lo chueca que estaba. Al llegar el atardecer, María se cansó y avanzó solo tres hileras más. Se despidió con un abrazo fuerte de Doña Sofía y Don Martín y llegó a su casa muy sucia, pero también muy alegre. Observó que su mamá estaba preparando la comida y su abuela tejía unos manteles. Así que muy fuerte gritó: - ¡Ya encontré mi profesión! – dijo - ¡Seré albañila!


Su mamá solo puso soltar una carcajada y le dijo que dejara de decir ridiculeces, porque las niñas solo debían atender la casa y los trabajos pesados eran de hombres. María sintió como si le estrujaran nuevamente el corazón y salió llorando a su cuarto. La madre de María solo empezó a menear la cabeza de un lado a otro, con un gesto de desaprobación y exclamó al aire: - ¿Acaso María está loca? o ¿Cómo se le pueden meter esas ideas en la cabeza? ¿Acaso quiere ser hombre? Yo jamás hubiera pensado algo así. La abuela de María se levantó de su asiento con mucha tranquilidad y se acercó a la madre de María y le dijo: - ¿Por qué piensas que tú hija está loca? ¿Ya se te olvidó que tú querías ser mecánico de niña para ayudar a tu padre? La madre de María se quedó pasmada y recordó que aquello era verdad. La abuela continuó y le dijo: - La profesión que eliges o las actividades que te gustan no definen tu género o preferencia sexual, tan sólo basta amar lo que hacemos para ser felices. -


La abuela salió de la casa y dejó allí pensando a la madre de María, quién después de meditar un rato, se acercó al cuarto de su hija; se sentó en la cama junto a ella y le dijo al oído: - ¡Tú serás un excelente albañil! Puedes dedicarte a lo que deseas, si tan solo siempre lo haces con el corazón. – dijo. María miró a su mamá y la abrazó fuertemente, le regaló una de esas sonrisas brillantes que solo se ven muy raras veces en la vida. FIN


LA MANZANA DE LA CONCORDIA (Cuento para niños y adolescentes sobre el valor de compartir)

Claudia Elizabeth Castillo Velasco Veracruz, México Juanito vivía en el país de las manzanas. Todos los días Juanito y todos los demás habitantes, debían salir a recolectar manzanas para comer. ¡Eran deliciosos los platillos que se preparaban en su pueblo! Entre la diversa variedad de guisados y postres, había pastel de manzana, agua de manzana, manzanas asadas con puré de manzana, ensalada de manzana y deliciosas manzanas con caramelo de miel de manzana. Un día comenzó la escasez de manzanas en su pueblo porque los árboles empezaron a dejar de dar su fruto. Todos los habitantes estaban espantados y tenían miedo de que se acabaran las manzanas. Juanito era un jovencito alto, muy delgado y con grandes ojeras porque le gustaba desvelarse jugando videojuegos. Tenía cuatro hermanos menores y no quería a ninguno, se peleaba mucho con ellos y él sentía que “esos mocosos”, como él les decía, le habían robado el amor de su mamá. Un día Juanito salió a caminar por la tarde, se metió al bosque para juntar piedritas.


Estaba aburrido de estar en su casa y cansado de escuchar a los vecinos hablar sobre el tema de la escasez de las manzanas. Se sentó en una piedra y se dio cuenta de que se sentía muy enojado. Empezó a patear las piedritas que había juntado y otras las arrojaba a la laguna con mucha fuerza. El atardecer estaba a punto de terminar y la luna comenzaba a asomarse por el cielo. De pronto empezó a llover y las gotitas mojaban su cabeza y su ropa. Juanito aprovechó la lluvia y comenzó a llorar y gimotear, pensaba dentro de sí mismo que nunca tendría suerte y que nada le salía bien. De pronto se levantó y tropezó con un saco grande. Se enojó mucho y comenzó a gritarle al saco y lo pateó. Al patearlo se dio cuenta de que el saco estaba lleno de algo; así que con cuidado lo abrió y descubrió que estaba lleno de manzanas. Se sorprendió mucho y no dudó en llevarlo a casa. -“¡Mi mamá se pondrá muy contenta!” - exclamó. Al llegar a casa, desde la ventana pudo ver a su mamá abrazando a su hermano menor y sus otros hermanos jugando con su videojuego. Juanito enfureció demasiado y sin querer soltó el saco de manzanas, rodando algunas fuera de la bolsa, por lo que Juanito intentó calmarse y recolectar nuevamente las frutas que habían caído.


En esta ocasión pensó dentro de sí: - “Esos mocosos no se comerán mis manzanas, así que las esconderé afuera de la casa en una de las cajas de la cochera” - y así lo hizo, las puso dentro de una caja y colocó algunos libros encima. Los días siguientes, los padres de Juanito se esforzaban por conseguir manzanas en el pueblo para alimentar a sus hijos. Por la situación en la que se encontraban, ahora la mamá debía preparar menos cantidad de comida todos los días, por lo que todos se quedaban con un poco de hambre, pero nuestro protagonista cada tarde después de comer, se dirigía a la cochera a escondidas, para comerse una suculenta manzana como postre él solo. Y cómo si no se diera cuenta, llegó el día en que solo quedaba una manzana y ya no le quedaban para compartir. Ese día sintió tristeza y deseaba compartir la última manzana. –“No alcanzará está sola manzana para todos los demás” – pensó. – Quizá si me como esta última manzana por fin seré feliz.- Y la mordió una vez, dos veces, tres veces hasta que se la acabó. Y se dio cuenta que tampoco fue feliz, ni con cada una de las manzanas anteriores, ni con esta última manzana fue feliz.


Juanito salió de la cochera y se sentó afuera de su casa y lloró amargamente. Se sentía muy culpable, y también se dio cuenta que estaba solo y no tenía con quién jugar, porque casi no hablaba con sus compañeros de la escuela ni con los otros niños cerca de su casa. Tampoco se llevaba bien con sus hermanitos. Se dio cuenta que deseaba tanto hablar con alguien y tener con quién jugar. Al día siguiente todo el pueblo estaba de fiesta porque se esparció el rumor de que las manzanas estaban comenzando a crecer nuevamente en los árboles; y por si no fuera esa una gran noticia, también celebraban que en un día llegaría un camión repleto de manzanas que el pueblo vecino había les recolectado y enviado porque sabían que ellos tenían escasez. Esa tarde, en casa de Juanito, su mamá le dijo a él y sus hermanos que solo podía darles las últimas paletas de manzana que había en el congelador, porque debían esperar un día más a que llegará el cargamento repleto de manzanas. Juanito estaba enojado como de costumbre y ahora más porque tenía hambre y aparte no le gustaban las paletas de manzana. Se la comió de mala gana y se sentó afuera de su casa.


De pronto su vecino pequeño se acercó a él y le estiró la mano, dentro de su mano había la mitad de una manzana y le dijo: - Ten amigo, te regalo la mitad de mi manzana. – dijo el niño. - ¿Pero tú estás loco? ¿No ves que no habrá manzanas hasta mañana? ¡Ve y cómete esa manzana tú solo! ¡No seas tonto! – Le gritó Juanito. - No, yo no quiero esta mitad, no la necesito. Además sé que te gustan mucho, porque veía que comías una todos los días en tu cochera. También te la regalo porque te he visto llorar y deseo que seas feliz. – dijo su vecino. El pequeño niño sin preguntar, se acercó a Juanito y le regalo un abrazo. Después se fue caminando alegremente hacia su casa. Por primera vez Juanito comprendió lo que era el amor. El amor era compartir. También en ese momento se sintió feliz. Corrió rápidamente a la cocina y con mucho cuidado partió su mitad de manzana en siete pedazos iguales y le dio un pedacito a cada uno de los integrantes de su familia. Sus hermanos lo abrazaron y su mamá lloró de alegría por verlo por primera vez tan feliz. Y sí, Juanito de verdad era feliz; el doble, el triple, el cuádruple… En general, siete veces más feliz como no lo había sido antes.


PALABRAS CASI AUSENTES Cris Marino Buenos Aires, Argentina De pronto se cuelgan de mis hombros lejanas parecían las palabras pero aquí estaban horadando mi memoria haciendo un hueco en mis entrañas inundando por completo.. mi rostro. .mis pupilas bajo mis pies... todo era nada / desamparo total vacío / desolación volver al vientre armar cada destrozo exiliar las palabras / las ausencias/ la misma muerte beberme la tristeza hasta sangrar los labios diminutos vaciar la fuente. y en un oleaje suave transparente gritar/ aullar / desgarrar la culpa que se hace carne en mi y por fin-...por fin...conocerme.


AMANTES Guadalupe Espinoza Lagunas Tijuana México Con pasos desencontrados caminantes sin destino Tú; náufrago de la vida, yo huérfana del amor Te ví llegar Y por un instante eterno, me perdí... Entre el pudor y el deseo, entre el placer y mis miedos Intentando dominar el fuego que ardía en mí, Más pude ver en tus ojos, aquella chispa incendiaria La invitación a la gloria el preludio del placer. No pude decir palabra cuando tu boca en mis labios Abrió cauce a la pasión, caí rendida en tus brazos Y fui tuya en un segundo entre jadeos y estertores De una incendiaria pasión. Torbellinos de deseo desencadenó mi cuerpo Cuando tu piel en la mía, cual volcán hizo erupción. Mis pechos fueron montañas donde escalaste las cumbres Mis caderas la montura que cabalgaste a saciar Amantes, fuimos amantes Sin razón y sin cordura, que al punto de la locura Me hizo olvidar el pudor ¿Qué importa si eres ajeno? ¿Qué importa si tengo dueño? Si tus manos y mis manos en comunión de caricias Rebosantes de deseo Despertaron la lujuria, en cada palmo de piel Amantes; fuimos amantes Que entre sabanas de seda, el fuego hicimos arder.


UN REGALO PARA MI MADRE Guadalupe Espinoza Lagunas Tijuana México Para ti madre, quisiera Poder bajar las estrellas y regalarte la luna y un ramo de rosas bellas pero sólo son anhelos deseos de mi corazón para ti madre no tengo nada que darte mejor… Sólo te daré mi abrazo muy fuerte y lleno de amor... Tanto que al sentir mis brazos olvidarás el temor. Sabrás que yo estoy contigo que nunca te dejaré que en tu vejez y tu ocaso; en cada paso estaré. Igual que tú cuando niña me enseñaste a caminar, hoy, yo sostendré tu mano y tus pasos sabré guiar. Cuando tus ojos cansados no vean el brillo del sol, yo seré tu lazarillo seré tu luz interior.


Quiero que nunca estés triste, pero si algún día lo estás… Mi hombro estará a tu lado te acompañaré a llorar. con mis besos de tu rostro, el llanto habré de secar... Y si un día olvidas tu nombre; tu vida tan azarosa, Inventaré para tí… La historia maravillosa de una mágica princesa, que pasó por esta vida dando amor a manos llenas y en reina fue convertida por príncipes desposada y por hadas bendecida... Te contaré de aventuras de todas tus alegrías. pero nunca tus penurias… Ni las tuyas, ni las mías. Intentaré ser paciente cuando todo se te olvide, cuando repitas lo mismo cuando tu cuerpo te obligue.


porque serás el espejo donde algún día, yo me mire... Te ayudaré en tu camino hasta el final de tus días, con amor y gran cariño cuando sufras, cuando rías. A ti madre, yo te digo: -No puedo darte la luna, no puedo darte un regalo, mucho menos una estrella… ¡Pero mi amor infinito, te lo doy a manos llenas…!


Seguiré amándote Isidoro A. Gómez Montenegro. México Ojos de tristeza, de hundida mirada. No respiramos aire, respiramos silencio. Mundo de inquieta agitación, ternura desbordada. Anegada fe se rompe en olas entre tus dedos. Madura avellana abrazada al infinito del tiempo. Rozo tus labios en silencio, conmovido dibujo cúspides en tu ondulante cuerpo. Ésta vastedad se arroja de bruces sobre el movimiento de las olas. Nos mantiene incólumes. Ángel de luz, compañero… Aturdido de amor


me recorre un espasmo como soplo de lluvia. Penden ojos de tristeza… Alas de ángel encierran el mundo, el triunfo. Alzo al cielo mi voz en tinta tenue, desnuda. Describo dulce sufrimiento. Entre nubes, viento y sed, gritaré tu nombre: Recibiré amor, pétalos serenos incesante sonido… Seguiré el vuelo amándote bajo el cielo.


“Mónica” José Manuel Ambrocio Veracruz, México Que es lo que nos mueve a hablar de la mujer, por qué los que a esto nos dedicamos, utilizamos ríos de tinta, y escribimos y llenamos tantas hojas hablando de ellas. Serán acaso el brillo de sus ojos que nos arrebatan, sus dulces labios que nos empalagan, las muchas curvas de su cuerpo que nos enloquecen, la belleza de sus rostros, la suavidad de sus cabellos. ¿Que será, oh, dulce embrujo? esa sensación de embriagues al estar con ellas, de perderse en su mirada y no querer saber nada más, sorber el perfume natural de sus cuerpos, incitante, candente, sudoroso, no creo exista aroma igual, Dichoso aquel que tiene a su lado a una mujer, que la llena de caricias, de besos, que saborea sus labios, olvidándose del resto del mundo al tocarla, haciéndole sentir que, en ese instante, solo existen ella y tu…


EN LA MADRUGADA Mane Parra México Pasa que extraño Ese sabor a sal Y ese olor a mar No tardes mucho Te espero En ese mismo lugar Donde tus caricias Me hacen vibrar Donde el día es noche Y no importa El que dirán........


RECORDANDO TUS SUEÑOS María Luz Olivares Aldana Veracruz, México Me perdí en la búsqueda De tu partida; Recordando tus sueños Tu pasión a la vida. ¿En dónde quedó La nota de alegría, El eco de tu voz, Tu risa cantarina? Los graciosos giros, El tropel en la escalera, El tono de las notas De tu voz cristalina Lo que escribías, Lo que cantabas, El pulsar de la guitarra Y los amigos que tenías.


Sueños Dorados. Maruca Rodini Argentina Pestañas caídas en la oscuridad de la noche, silencio tendido sobre la espalda encorvada, -donde- transpira envuelta en las sábanas. Bajo ese sueño intenso, la atrapó sin nada. Mientras brotaron los pensamientos. Volaban ángeles y palomas, entre lirios y rosas, danzaban en coro, con violines y bombos, bajo la lluvia serena. Marchaban en fila, con la mente dormida, las emociones corren, húmedas sobre la almohada mojada, con lágrimas doradas. El postigo se abrió con el rumor del viento, brotó frescura de la mañana. –Abrió los ojosasustada, miro para todos lados no sabía dónde estaba… eran los sueños que la atrapaban.


Furia Maruca Rodini Argentina Vuelan alaridos en el espacio, sacude la noche oscura vuelca prepotencia en odio desgarrando el árbol dormido. - Busca con su instintociego de impotencia -enfadadosu fuerza se aligera como soplido de viento, se aferra bajo la lluvia donde el cielo enrropado estalló en el agobiante hecho. Atrapó la presa en desasosiego, temblorosa la victima en el maltrecho perdiendosé en las tinieblas buscando el acecho.


MONOLOGO DEL LOCO. Osvaldo Pettinicchio (Daniel Vattimo). Argentina. (Derechos Reservados). Corren las brumas y las nubes en una dispar competencia. Corren, corren. Se abrigan de las ardientes sensaciones de pánico, del no saber si el rumbo es el correcto. Miden el miedo, transpiran la incertidumbre. Él, las ve pasar carentes de la dicha del Sol. Tumultuosas… “No había nadie en la calle entonces salí. Yo salgo a la calle pero sin la timidez de los que miran la vida desde esas celdas que se inventaron, llenas de pomposos jardines y plantas y plantas, y flores y más flores. Flores por todos lados. ¡Ahhh!. Y perros, perros sí, varios perros, que ladran, mucho. Celdas hasta grandes y hermosas, todas llenas de barrotes como lanzas en punta. Esa parte no la entiendo, a mí, el patiecito del fondo me da una majestuosa visión del mundo, ese cachito de cielo que veo, me trae todo. Los pájaros, el Sol que me regala alguno de sus rayos. ¡Sí! Él se queda un rato como pegado a un rincón de la pared de mi cuarto pero después se ve que se cansa y se va. No sé, siempre quiero ver cuándo se va porque me hace falta, es un gran compañero. No me gusta que se vaya porque después, al ratito, se va poniendo oscuro, se hace todo noche y me quedo solo y…


Cuando estaba en el Instituto me pasaba lo mismo, lo buscaba porque mi pieza era grande y oscura y dormían otros que hacían mucho lio y hasta me pegaban, estaban relocos,¡¡Había un olor ahí!!. Bueno, le decía, que yo salgo a la calle así, desnudo, con mi disfraz de hombre loco como me llama el vecino… cuando me habla y yo no le entiendo. No sé que le molesta esa desnudez. ¡Es desde adentro mío, de mi interior sale! y me permite ver más cerca lo que sucedió ayer, lo que sucederá. ¿Sabe?. Yo soy alguien que vive al lado de un vecino que cuando lo saludo con mis chancletas viejas en las manos, descalzo, me mira raro y a veces dice cosas que tampoco le entiendo. Pregunto: ¿Qué es un loco de mierda?. Porque yo tengo este disfraz que uso todos los días desde que salí de ese Instituto que estaba. Estuve mucho tiempo y un día, un señor de blanco me dijo que me podía ir a... Bueno, que me podía ir. O ¡¡Ahhh!! Como le decía, yo a ese señor de al lado lo respeto, entiendo su inefable poder cuando riega su jardín. ¡¡Qué grande es su jardín!!. Parece la plaza de acá cerca. Un lugar increíble. Cuando lo veo salir de su casa con ese auto gris, interminable, glorioso; con sus manos como prensadas al diario de la mañana, su cara congelada sin expresión. Digo: ¡¡Sí!!, debe ser un hombre feliz, además tiene un señor que maneja por él. En realidad, él nunca me saluda, solo me mira con esa cara que tiene y su expresión esta muda de alguna insinuación amigable. ¡Yo no tengo amigos, sabe!. ¡No importa!


Lo importante es que él sea feliz. Eso de ser feliz es una cosa rara, yo veo que él es feliz, pero yo no sé cuando yo lo soy, no me doy cuenta. ¡¡Sí!! Eso. No sé cuando yo soy feliz. Hay cosas que si no te dicen, no te das cuenta. A mí me pasa. Ahh!! Yo me doy cuenta cuando me río, pero a veces no sé porque me río. Yo no siempre estoy acá, a veces me voy. Camino, camino y las cosas pasan, pasan, los autos, la gente. El otro día cuando iba a la casa de unas señoras que viven en una casa vieja al fondo del barrio, pasó que dos autos chocaron y después vino un auto más grande y blanco y se bajaron unos señores, también de blanco que se llevaron a otro señor que estaba tirado en el suelo con su disfraz todo manchado de rojo. Se junto mucha gente que no se reía, alguno se agarraba la cabeza. ¡Ahh, no! era uno que bajaba del auto chocado. Otro que pasaba me empujo cuando se iba. Digo: ¿Qué quiso decir con,¡¡Correteee, boludo!!. Bueno, cosas que pasan, ¿vio?. La gente va por la calle como enojada, ¡sí! Enojada, mirando al piso como si perdieron algo. Pero no perdieron nada porque se van. ¡Y bueno, que se arreglen!. Yo me fui a la casa de esas señoras que siempre están cocinando algo en esas ollas muy grandes que tienen, y saltan y bailan y se ríen muy fuerte. ¡Uuh! Deben ser requetefelices estas, porque mi vecino no se ríe y te dije que lo es. Son feas, por momentos se me quedan mirando y sus ojos cambian, sonríen.


De pronto, siento que me tengo que ir con mi disfraz porque el de ellas es de unas polleras grandes y unas camisas y unos sombreros, todo de color muy oscuro y cuando gritan todo se oscurece. Me dan ganas de irme pero termino quedándome, será que no me dejan ir hasta la mañana siguiente. Pero son buenas, me sonríen y eso me gusta. Con sus caras cercanas y tiznadas de carbón. Y me dan de comer lo que ellas mismas comen. El otro día, un señor que pasaba me vio salir de la casa de las viejas y con una mirada escondida, llena de no sé que, me dijo que esas mujeres hacían como magias y que la gente les temía. Las llamó brujas. Bueno, a mí nadie me explico lo que es magia ni lo que son las brujas, pero me suena a cosa fea. En el Instituto solo me daban un poco de comer y unas pastillas. Ninguna explicación. ¡Ahh! Me acuerdo que la cama era horrible y sucia. Yo no entiendo a este barrio, las cosas que suceden son raras y cambiantes. No sé, me sale decir que no se pueden creer y si no se pueden creer, quiere decir que son mentiras. Lo digo porque así le oí decir a una señora que vendía manzanas verdes y bananas en la esquina de la casita donde vivo. Y…y yo digo: “¿Qué pasa cuando uno vive rodeado de cosas que son de mentira?. ¿Será que yo también soy de mentira? ¿Qué mi disfraz que tengo de hombre loco, es de mentira?.¿Entonces?. ¡


¡Qué confusión!!. ¿Las brujas del fondo del barrio, las que se ríen, son mentiras?. ¿Será mentira que…? . Bueno, hay veces, muchas veces, que me pasa que no me puedo dormir y veo cosas y escucho ruidos como el crujir de huesos y eso no me gusta mucho y llamo para que alguien venga y este conmigo pero nadie responde, (como en el Instituto, allá a las perdidas venía un señor grandote vestido de ropa verde que no me entendía y solo me empujaba y a veces me hacía caer y se iba). Entonces me pasa que grito y grito, y…Lloro. Lloro. Lloro. Me digo: ¿Será mentira eso de que estoy loco?”.


LÁGRIMA Ramón de J. Hernandez Olivares Veracruz, México Objetos inertes, sombras tristes, a lo lejos un reloj sincopado, un gato maúlla en patios vecinos, aroma a canela quemada. Observo tu silueta y como pinceles mis anhelos dibujan tu mirada, mi vista se nubla por transparentes recuerdos, mientras mi boca cerrada ¡Maldice las horas! El corazón se agita como un metrónomo mis pensamientos bombean ideas a muerte, bajo mis ojos al plato de antaño, bebo un trago amargo. Cae la gota del desprecio sobre la copa, olvidas promesas y tu voz suena a infierno, la felicidad ¡Llora! ¡Está de Luto! Del poemario Pétalos Azules


FRENTE A ESTA CAMA Santa Velia Flores Barrón Sabinas, Coahuila México En este silencio que cobija pensamientos preocupantes, al costado de esta cama, esta cama de hospital, Sólo el agitado respirar, y tus balbuceos entre sueños te los escucho...mamá. Hoy la vida te lo dice, tu ya has dado tanto, esa nobleza tuya y esa entrega sin pedir, ya es tiempo que recibas tantos frutos que has sembrado por el paso de un jardín, un jardín llamado vida, con tropiezos, espinas y sonrisas, en un sabio balance, como debe ser.


Esta noche, en tu cama de hospital, relajada yo te veo, satisfecha por la entrega, entregada a los tuyos sin chistar y sin melindre, tan plena yo te veo suspirando y durmiendo ...madre.


Bajaban regalos de Nubecitas Víctor Manuel Mendoza Rivera. Veracruz, México Entre la noche de estrellitas Porque veían que les sonreía una mitad de lunita brillando encantada y jugando solita. Y, ahí abajo las esperaba un barquito acompañado por lindos pescaditos que sentían que el Mar arrullaba y los mecía a todos para que se durmieran suave, calientito y bien bonito. Y, adentro de ese barquito que cargaba papelitos, se encontraban Amigos Poetas esperando ver salir sus voces que brillan de poesía en otro libro terminado por Amor a los Infantes a cargo y cuenta de: Ramón Olivares y Poetas Amigos Aquí vivos y Reinantes.


SINTIENDO AMOR Víctor Manuel Mendoza Rivera. Veracruz, México Siento nuestros abrazos y besos Limpios, tiernos, cálidos y afamados Porque lo dimos así inesperados. percibiendo que nos vieron y recuerdan EL Sol acalorado, La Noche desconcertada, Un Aire transparente de amor ondulado El Tiempo eterno con silencio apropiado Y los Suspiros de Todas las Familias Habitando Mundos Enamorados.


EL PROTECTOR Víctor Manuel Mendoza Rivera. Veracruz, México Descansa amada mía reposa tu infantil silueta en los brazos del tierno Morfeo que Yo me quedare a tu lado para vigilar tu cuerpo agotado y esperare a que Regreses de tu corto viaje soñado para que me digas si me viste por ahí adonde Tú fuiste, a buscar para tí esas flores de cariños que en mi has sembrado.

POETAS SIN FRONTERAS MAYO 2017  

POETAS INDEPENDIENTES DE AMÉRICA LATINA VOCES DEL UNIVERSO

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you