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Después de ti. Poemario

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El diseño y diagramación fue realizado por Eduardo Moreno Los dibujos son obra de Rafaela Runque Las fotografías fueron tomadas por miembros del CLUB DE FOTOGRAFÍA 25 DE MARZO que conducía Rómulo Ollarves. La foto de la página 44 es de Alain Kirlak, la de la página 50 de Peter Dale, y en la página 134 la fotografía es de Lourdes Gámez que tenían 16, 14 y 15 años cuando las realizaron

VENEZUELA,

JUNIO DE

2019

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Dedicatoria a Yénesis José Natera Díaz, Matías Alejandro Ugueto Díaz Diego Alexánder Sanabria Perdomo Natalia Jeannelis Sanabria Contreras

Quienes en este orden han venido llenando de espigas y rocío en la plena sapiencia de su inocencia e s t e mun d o mí o d e e s p e j o s y p a p e l e s

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PRÓLOGO Rafael Antonio Sanabria Martínez, el amigo, el poeta. El hombre que nació y se crió en un pueblo lleno de tradiciones, de sitios turísticos, calles viejas, y casas de techos rojos que invitan al reposo con cielos despejados y noches estrelladas. En ese hermoso paraíso creció el que un día fue niño y ya siendo un hombre sensible, es atravesado por la inspiración del poeta, del escritor, produciendo artículos y poemas de calidad. Quizás esta habilidad la aprendió en su casa, rodeado de los mejores recuerdos de la única amiga y compañera que ser humano pueda tener... la madre, mujer de temple que siempre tuvo tiempo para un consejo, un abrazo y un te quiero. Rafael creció entre libros, buenos maestros y un ambiente de seriedad y rigidez. Es un ser de pocos pero buenos amigos que se ha forjado un porvenir con esfuerzo. Para él no existen grandes obstáculos, es de los que cree que querer es poder.

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Es un ser hipersensible, receptivo y amante de la belleza que lo rodea. Algunas veces lo vemos decaído y preocupado por las desavenencias de los venezolanos, algo aislado y concentrado en ver las pequeñas cosas, que para otros pasan desapercibidas, pero no para los ojos del poeta Rafael. DESPUÉS DE TI es un libro que refleja sus mas tiernos recuerdos, sus deseos, añoranzas y la realidad que existe entre los placeres de la vida, el amor y el dolor, historias no duraderas pero que un día pasaron y marcaron su alma como un tatuaje, son recuerdos valiosos e imborrables que han sido llevado ante ustedes con los delicados trazos del autor. Espero y la poesía sea el medio para mejorar el alma, el espíritu y la razón. Algunos lectores lograrán detectar en estos poemas los sentimientos desbordados por un ser que tiene mucho que dar, recordándoles que un amor como éste se vive una sola vez en nuestras vidas. Y yo les pregunto: ¿después de ti, qué?

Aleida Meza Acosta

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En la alacena guardo el recuerdo mรกs puro de mi madre el plato de peltre

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En el

fogรณn se esconde el silencio guarda su aroma el budare de barro plano de

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la geometrĂ­a de sus manos

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La sartĂŠn relincha en la tarde de sol dorado reclamando manos fatigosas que amasan el pan

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De floreado delantal se cubre el mesón El fogón Hace el jardín en ausencia maternal

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Trinitarias se adhieren al ventanal respirando en morado y fucsia de pureza calor maternal

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Al fondo del solar la toronja expira su agrio nĂŠctar manos ausentes dulce vuelven el cĂ­trico

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Al despunte de la aurora la tez raída del cansancio cuela el café que sorbo a sorbo escribían sus manos

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El pan de su trabajo repartía al rostro de harapos en calor humano entregaba la mañana Voces de ángeles llegaban al pórtico

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A San Pancrasio iluminaba de tarde Y de noche sus labios jamĂĄs olvidaron: Pan para el mundo En voz persuasiva, discreta y suplicante viajaba de maĂąana en las cuentas del rosario.

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Bendita mamรก como bendita la cruz de palma que al costado de la puerta escuchaba su ruego.

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En el silencio del alba crisol en ti pongo mis penas pronunciaban en voz sonora los labios que besaron mi sien cada amanecer

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No podía entender el brillo de sus ojos en aquellos días de agonía

Simplemente entendía que tenía aferrado sus ojos a aquello que llaman vida El oxigeno pasaba lentamente, su corazón palpitaba la noche se hacía larga

Ese era el retrato de aquellos días de agonía

Cuanta resiliencia soportó aquel roble

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En aquella dulce espera que escribió letras y morfemas El reloj de la sala testigo de aquella agonía marcaba la medianoche, dos nómadas descarados escribían sobre aquel cansancio inmerecido

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Yo escribía Ella meditaba entre ratos tomábamos aquel trago amargo de aquel vino agonizante Los días pasaban aquel retrato mi comunión yo irreverente oración a la hora de la agonía

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Que breve fue aquello Simplemente un suspiro aĂşn llevo conmigo buenas noches Moribunda estaba la noche como moribunda la tez que me abrigaba del frĂ­o. Nos hicimos cirio encendido

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al filo de la madrugada ella clamaba a Dios yo secaba su sudor

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Aquel rostro es el lienzo que se incrustรณ cual lรกpida en mi alma

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Dime como se llena este vacĂ­o te presiento en todos los rincones vas y vienes como el viento enardeciendo de aroma la distancia

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Me seduce tu nombre no sĂŠ que tinta lo escribiĂł pero respira permanencia de rodillas abrazo sus letras

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Del calendario hay dos fechas que evoco diciembre veinticuatro principio del vientre bendito septiembre veintiuno lĂĄgrimas y sombras dos fechas que marcan un antes y un despuĂŠs

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Ayer te escribĂ­ un soneto de amor y en el verso catorce te escribĂ­ soy prisionero de tu amor

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Dime cuanto te debo pagar por regalarme ese instante de tu mirada donde se alberga la paz infinita

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Qué sortilegio, quiero saber de que barro fuiste hecha para modelar mi propia vasija. Aquella tarde no hubo Sol sólo sombra simplemente nos dijimos adiós

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Ayer se hospedó dejó su néctar aún mis labios están empapados de fe.

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QuĂŠ mejor fortuna puedo aspirar si te albergo en el sueĂąo de cada noche

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Dicen que eres tiempo y destiempo para mi oraciรณn salmo y canciรณn

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Grito al mundo ese nombre que me devora que me consume que es savia que estรก al amanecer al atardecer al anochecer en todos lados bendito nombre grito te amo.

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He recorrido tu cuerpo ha sido el mejor camino allĂ­ no habitan ni piedras ni espinas solo habita una miel que empalaga las paredes del alma ven esta noche de estrellas y luceros quiero ser colmena ven apresura el paso, quiero probar tu dulce nĂŠctar

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Que tiempo aquel arroja sobre el blanco papel un desamor, una desilusiĂłn, miles de letras que tal vez maĂąana sean el zumo de la hiel nunca de las uvas de aquel tiempo

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CuĂĄntas veces te dije que no debĂ­a volver ya era tarde, la luna no iluminaba mi noche todo es simple sombra, silencio, dolor y ausencia

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Caen las hojas del mamรณn al fondo, una alfombra verde esperanza devela futuro de rodillas a ellas suspiro su quietud.

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Miro hacĂ­a dentro donde se abre la verdadera puerta donde se escribe el verdadero salmo, el epitafio de la razĂłn y existir

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Me despido las pรกginas de este libro no me pertenecen es hora de alzar el vuelo otro destino me espera

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Quisiera cruzar ese umbral pero siento miedo de volver a perder te suplico perdรณn

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Has venido no sĂŠ ni por quĂŠ, pero has venido a mi recuerdo esta tarde de sol dorado. Te digo por piedad ayĂşdame la cruz es mi gloria entiende mi silencio mi verdadera ofrenda

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No tengo miedo porque alguien me enseñó que la luz se impone sobre la oscuridad entonces esperaré paciente el amanecer

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Apresúrate está por pasar ¿quién? El tiempo que hilvana letras y sílabas apresúrate escribe con tinta que devela sigilos

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Detrรกs de tu sombra se esconde lo que juramos al filo de la madrugada empapados de miel

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Que incertidumbre asalta mi corazรณn es como relรกmpago de invierno cada vez que tu visaje asoma a la ventana

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TĂş estas allĂ­ breve en silencio para recomenzar el infinito te sigo esperando para contar las estrellas y luceros apresura el paso la noche nos convoca Nombre de cinco

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letras, nombre que emerge de la tierra de lo que dura para siempre indĂĄgame con tus ojos pero en tu nombre dĂŠjame vivir

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Es septiembre mes nueve, del almanaque arranco el veintiuno cuantas lĂĄgrimas encierra ese nĂşmero cada vez que le evoco

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De aquel retrato aguardo aquella sonrisa centelleante que persigo al final del día para acompañar mis sueños.

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La lluvia lava todo aquello que dice ser mancilla, convierte en candor el alma, que llovizne quiero ser santo

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No quiero imaginarte pero te imagino de maĂąana, tarde y noche te imagino con el sol como vestido te imagino a lo lejos siendo aroma en la distancia te imagino a mi lado contando

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las estrellas madrugadoras, te sueĂąo, te canto y te nombro heredad de mi existencia

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Anhelo ver tu cabellera y los dones que ella devela, quiero ser viento para enredarme con fe a ella

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Demora el tiempo que quiero deletrear el brillo de tu rostro, perdรณn por perturbarle, pero permita que me ilumine cual lรกmpara a la medianoche

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Dime por cual atajo debo transitar para encontrarte de nuevo, te he buscado de un confín a otro, sólo he visto a lo largo de la rúa la pisada de tus pisadas sé que son tuyas, porque hasta las piedras del sendero acunan un beso de tus dulces labios, otéame el horizonte quiero llegar a ti

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La tarde fue aroma de café ¿dónde estás? Hasta el raído colador respiró tu ausencia

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No tuve tiempo de decirte adiĂłs todo fue un celaje aĂşn degusta mi paladar lo amargo de aquella partidat

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Hoy es domingo, al mediodĂ­a te evoco, dime quien estarĂĄ a mi lado a la hora del hervido, de nuevo la hiel de la soledad se hace una promesa infinita, pero al frente tu retrato vigila el instante que mengua la negra tristeza

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Amanece la lluvia se desliza como rocĂ­o santo sobre nuestra tez, lava la impureza hecha mancilla nos devuelve el candor tan tan lĂ­mpido como tu mirada diĂĄfana como el claro de luna bendita esta lluvia que te evoca empapado de fe es gota que humedece

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la heredad donde florece tu nombre en exquisita rosa.

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He tenido melancolía desde aquel día que ella cruzó el umbral le he pedido al viento tu regreso sopló hacía otro lado

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Regrese Hojarasca se hizo mi nombre andariego no tritures sus letras, son hechas con barro que eterniza el sigilo

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Tu nombre es taquigrafĂ­a de mi alma. Simplemente eres razĂłn y existir Jennifer

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Te escribo esta tarde a pesar de las lรกgrimas que me ha arrancado el blanco papel vuelve. Iris, te presiento cerca te nombro cielo, llovizna y canto

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AllĂĄ a lo alto un amarillo fulgor resplandece, la montaĂąa estĂĄ de fiesta, hasta la paraulata canta estoy contenta.

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PertĂşrbarme con tu mirada, es fuego que devora, llama que calcina, te ruego quĂŠmame.

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Soy un poeta desterrado no hay poesĂ­a que germine en mi heredad solo habita una soledad poblada de recuerdos.

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He besado hasta las rocas del camino pero no he encontrado el néctar de unos labios que dibujen los tuyos Aquel tiempo se fue volando dejó su amarga letanía me digo a mi qué he hecho para vivir este sinsabor. A lo lejos olas van olas vienen en aquella hermosa cabellera dime como hago para entrelazar mis sueños a ese mar infinito

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Aquello que te dije ayer olvĂ­dalo el tiempo lo convirtiĂł en cenizas del polvo venimos al polvo volvemos

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Sepulta mi nombre pero graba en la lapida te amo Dicen que el sol sale para todos entonces ven a la ventana de mi casa

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Pasada las siete de la noche te busqué aún sabiendo que solo habías dejado una estela en el confín

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Brindo a tu salud, brindo a tu nombre, eres vino que corre por mis venas

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Aquellos ojos que esquive aún están tatuados en mi alma piedad Doblaron a las diez de la mañana dime porque su canto fue tan triste

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Intento descubrir tus sigilos en aquellos ojos desnudos a la luz del dĂ­a ilumina la quietud de aquello que dice que somos heredad

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Beso tu sien diadema en miles de rosas multicolores en caminos dibujas arco iris septenario de colores prisma del alma que te escribe

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Es morada aquello que nos une es refugio para el alma que te escribe es pan, trigo y alimento insisto con terquedad es vida

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El verde oquedad que viste la maĂąana en tupida y cantarina vegetaciĂłn esperanza pregona su canto amo la maĂąana de hoy vestida con nombre de mujer

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Abril viste de amarillo araguaney estampa un cielo que brilla cual moneda de oro ven a mi adorado sol

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Me equivoquĂŠ en decirte adiĂłs vuelve, la puerta esta entreabierta.

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Irreverente vengo a ti, de rodillas clamo perdรณn.

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No tengo nada que ofrecerte solo unas sandalias tejidas con tus sueĂąos.

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Ven esta noche te espero llegar como el primer dĂ­a

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Recuerdo aquel domingo que te visitĂŠ y tu rostro era el cielo. Ni miles de palabras ni miles de salmos, llenan este vacĂ­o que te llama canciĂłn desesperada.

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Te participo que desde ayer tu sombra se hospedรณ en mi alma.

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Es diez de diciembre en mi memoria solo deambula tu nombre como navĂ­o de madera.

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Encontré un amor como jamás lo había encontrado dejó una frase: Regreso en primavera.

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La tarde permaneciĂł largo rato en el entrepatio conversando con las muĂąecas de trapo Panchita y Lola dos nodrizas de Aquiles Nazoa

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Cuando abro la puerta aún veo la sombra que dejó tu larga cabellera pero te fuiste sin retorno qué vacío tiene el atardecer

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He vuelto a comenzar a pesar de la gota de lágrima que me dejó tu sorpresiva distancia ahora calculo el tiempo éste me dará la medición exacta que despeje esta incertidumbre

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Hay amor hay odio ¿sí? Es mentira es verdad ¿y tú?

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Hace gris en el sendero nunca sopla la brisa igual que antes haces falta apresura el paso

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No busques mĂĄs estoy aquĂ­ en silencio y paciente como una estatua de sal ven a verme morir con hambre de desamor

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Como acercarme a ti si te escribo y tus ojos permanecen cerrados dime tĂş como hago para desvestir tu espĂ­ritu de fiera que se encierra en una jaula de miedo

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Una bestia habita en mi tiene nombre y apellido no devores mรกs estas cuatro paredes que te aguardan dame quietud soy tu casa.

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Soy tuyo lo dicen las voces de otros tiempos lo dice el amor multiplicado y en la canciĂłn agonizante de mi alma me hago devoto de tu mirada allĂ­ encontrĂŠ a Dios

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Estoy en la cumbre del silencio deambulando en una soledad donde corre tu nombre recuerda que me hice vasija en tus manos enigma en tus ojos eres un puñal en los acelerados latidos de este corazón te espero está por llegar el ocaso Habítame la morada es impecable soy yo indigente que sólo tiene

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hambre de tu mirada aquí adentro habitan morfemas aún oigo tu oración. Bebo la mañana de tu recuerdo con tan sólo pasar frente a tu retrato ¿dónde estás? Te marchaste sin previo aviso desde entonces la mañana es gris

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Tienes presencia en la oración de cada día. Te recuerdo de mañana, tarde y noche te he colgado en el alero allí en lo alto de mi casa la bufanda de aquel primer día de paseo donde sellamos el sigilo

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de otros tiempos ven el camino anhela nuestros pasos ven la bufanda reclama su morada

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Tal vez el miedo encierra un mundo de deseos que solo espera encontrar en aquellos ojos un minuto de amor para entregarse sin lĂ­mites No temo a la entrega sino al despertar sin poder alcanzar a mirarme en tus ojos

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Amaneció con tonalidades grises gotas de nostalgia corren como navíos en mar infinito de recuerdos ¿será lluvia o lágrimas? Sólo sé que vienes a mi memoria a cada segundo cual tempestad que devuelve calma

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Te esperĂŠ en el mismo lugar de siempre pero no llegaste era pasada la una de la tarde me quedĂŠ con el silencio que inmuta la hora mirando nacer el sol entre mis ojos aĂşn cuando mi casa se hallaba deshabitada en completa orfandad estaba muerta como

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la hora. La tarde precisรณ tu fragancia es aroma que enardece la distancia nunca lejos siempre cerca

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Quiero ser insecto para tomar el nĂŠctar que destila de ti exquisita flor tu licor

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me embriaga toca los sentidos me hace errante sin confines en tus sutiles pĂŠtalos quiero

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ser la lluvia que te recorra sin lĂ­mites sin atadura que enjugue la tez que

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te evoca en silencio

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La tarde precisĂł tu nombre vino con la brisa de la primavera ha dejado su

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aroma desde entonces mi tarde viste de fiesta tiene tu fragancia que enardece el presente

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a pesar de la distancia

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Desnudo de recuerdos esta maĂąana como si deshojara las ramas de un ĂĄrbol cada hoja

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tiene algo de ti alberga un beso un afecto una leve sonrisa te llevo aquĂ­ adentro

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muy en el fondo donde existe un mar azul infinito que solo tĂş lo sabes

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habitar de paz cual sĂ­mbolo de amor

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Bendito el tiempo que escribe tu nombre sobre la arena que toca mi piel es

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verano e invierno a veces tuesta el alma otras veces la humedece no sĂŠ si

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ser roca o tierra pero abrazo ese mosaico de letras que te nombran en cada

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rincรณn de esta casa como poema ctanto y salmo. Hoy he tomado la pluma que

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escribe con tinta de otros tiempos para colocar sobre tu piel la

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palabra que se escribe con cuatro letras quiero deslizar esa tez descubrir su nĂŠctar que

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sea abrigo para el frĂ­o calor en la lluvia fuego que calcine hasta que sea

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ceniza cúbreme Qué indómito aquel café de tus ojos que reflejan luz por doquier se

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hace candil inesperado en la hora menguada de la desesperanza de donde solo alberga el

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tinto de tus ojos devolviendo paz infinita duermo con la esperanza de despertar con ellos

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por días sin fin He venido a buscar en esta mañana la luz purísima que

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destila de esos ojos que iluminan cual lucero el tiempo que espera paciente ser tus

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pupilas el iris que te aguarda en siete colores que se hospedan en el alma

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de un errante sin confines ven a iluminar la sombra que habita en la casa

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Hoy viste de fiesta la mañana hay luz en mi alma

el sol se ha posado como moneda de oro simplemente allí están tus ojos iluminando cual lámpara a la medianoche aquello que te nombra mujer, canción y poesía que se escribe con tinta de otros tiempos

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El deseo rompe cualquier regla los cuerpos reclaman amasar la fortuna del descaro entre el candor de la bruma cada quien bebe el vino de su atrevimiento duerme la

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palabra respeto despierta el antagonismo no hay ley que valga cuando los cuerpos batallan hasta calcinarse en el fuego nunca vencidos solo renovados

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Después de ti. Poemario by Rafael Sanabria Martínez - Issuu