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Entrepatios

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Rafael Sanabria Martínez


Entrepatios

Rafael Sanabria Martínez

El Consejo, octubre de 2021


Publicación digital Entrepatios por Rafael Antonio Sanabria Martínez El Consejo, Aragua. Venezuela Octubre de 2021 Revisión de textos y diagramación:

Eduardo Moreno Rengifo eduardomorenorengifo@gmail.com

Fotografía:

Archivos familiares de El Consejo Rafaela Runque Eduardo Moreno


Dedicatoria

A mi tía Humaira Coromoto Martínez IN MEMORIAM


Prefacio Comenzar este prefacio no me ha sido fácil, sentía que en ello había un gran compromiso dado que la temática de este libro es muy íntima. Lo primero que siempre me venía a la cabeza cuando pensaba en este libro era aquella canción de mi i nfancia que dice: “el patio de mi casa es particular, cuando llueve se moja como los demás”. Creo que era porque es así también el entrepatio de mi casa y el de todas las casas del ruedo consejeño. Todos los entrepatios son particulares. Todos se mojan como los demás. Todos reciben la luminosidad del día y el frío refrescante de la noche. Sin embargo, cada uno es singular por las historias contadas en sus pocos metros cuadrados. Las flores y helechos que los adornan, el aroma del café que lo invade en algunas tardes de conversación, el soplido del viento con olor a Cerro de la Cruz, y esas hojuelitas de carbón que en época de quema de caña llegan siempre inoportunas, son parte de los adornos que acompañan estos entrepatios. Cada mañana al despertarme y dar gracias por un nuevo amanecer, lo primero que veo desde mi habitación son esos frágiles rayos de luz que se cuelan entre las rendijas de la puerta y que justo provienen de mi entrepatio. Es por allí que comienza el día en mi casa, en mi vida, y pienso de todos los momentos vividos allí, en ese entrepatio que sirvió para jugar con mis hermanos y mis vecinos de infancia; para acostarme en el piso cualquier noche a contemplar las estrellas, a esperar


que pasase una estrella fugaz y pedir por mis sueños y amores de juventud; para abrir los brazos y agradecer por mis logros, los de mi familia y por un nuevo día; para sentarme a conversar con mis amigos más cercanos y para tomarnos un café mientras la conversación fluye. Es típico en cada entrepatio planificar un compartir, un reencuentro, revivir una historia mal contada o los errores de juventud, aclarar ideas o poner los puntos sobre las íes con quien nos importa. De planificar lo que creemos nos espera en la vida, o simplemente de no tener que decir una sola palabra, sino de entender que la compañía es grata y el lugar adecuado. Es así como cada entrepatio recobra su vida cada día y almacena sus cuentos. Qué decir de todas las historias de entrepatios que van a leer, que van a vivir, que van a disfrutar, pues este hermoso y simple libro nos permitirá hacer volar nuestra imaginación y nuestros recuerdos. Es simple, tomemos cada quien este libro y sentados en nuestro entrepatio vamos a ser partícipes de cada historia (o de cada poesía). Dr. Marcos A. Sabino G.


Introducción explicativa El término entrepatios se refiere a los patios interiores de las casas. Así es como en nuestro pueblo los hemos llamado siempre. Para muchos, la palabra entrepatio es desconocida, y también lo es para los diccionarios en español (términos cercanos en inglés y francés serían courtyard y porche). En cambio, otros vocablos particulares, propios de nuestras casas de pueblo, tales como quicio, poyo, pretil y zaguán sí reciben el honor de los diccionarios. Como también tiene validez de la Academia la palabra traspatio. Pero este material no trata sobre los significados de las palabras ni tampoco sobre la arquitectura colonial, sino de lo que vive y quienes han vivido en nuestros entrepatios. Viven por ejemplo miles de plantas pequeñas, fragantes, sabrosas, curativas o simplemente hermosas, de lo cual hemos colocado algunas fotos como un festivo ejemplo. También viven en los entrepatios sueños y desencantos, conversaciones, anhelos y amores, lo cual es un poco más dificultoso de fotografiar aunque los textos de Rafael Sanabria intentan suplir esa falta Las fotos de las personas que vemos en este libro fueron proporcionadas por el entorno familiar de ellos, y las fotos de los entrepatios de casas, fueron tomadas en El Consejo por Rafaela Runque y Eduardo Moreno. Los escritos ya fueron publicados anteriormente por Rafael Sanabria en su página de facebook Crónicas de ElConsejo Rafael Sanabria. Pasemos pues a los entrepatios.

EMR


B4 Credo consejeño 8


Credo consejeño Creo en Nuestra Señora del Buen Consejo, madre de Dios todopoderoso y patrona de nuestro honroso pueblo Creo en la petición de María Josefa del Buen Consejo, la mujer que le puso nombre a mi pueblo Creo en el cerro La Cruz vigilando sigilosamente la comarca Creo en el silbato del ferrocarril dibujando rostros de viajeros Creo en las calles y esquinas de El Consejo donde se resguarda su memoria Creo en Roberto Torres creador de sueños concretos en el cielo y en la tierra Creo en la cruz de chaguaramos que nos protege de todo mal Creo en el templo bicentenario donde se escucha el ruego de mi pueblo

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Creo en la plaza Bolívar donde descansan los primeros moradores Creo en la plaza Miranda lugar del encuentro fortuito de amores pueblerinos Creo en el mundo de letras y palabras de los escritores consejeños quienes dibujan con su prosa el más puro sentimiento Creo en los molinos de Favio Mata y de Fernando Borges que molieron el pan nuestro cada día Creo en los gozosos músicos consejeños llenando de sonoridad los entrepatios frutecidos. Creo en los maestros de mi pueblo quienes señalan el camino y el norte a seguir Creo en los beisbolistas dejando en las cuatro esquinas el fervor de su pasatiempo Creo en sus hombres y mujeres de ciencia llevando conocimiento a mil confines

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Creo en los inmigrantes que en este pueblo han sembrado sus afectos Creo en el apostolado sin lucro de los médicos de mi pueblo Creo en los personajes populares galopando la memoria de anécdotas e historias. Creo en los pulperos dadores de ñapas y amables recuerdos. Creo en las comadronas que arrullaron el llanto virgen de tantos alumbramientos Creo en sus sastres y costureras que cosieron sueños con los hilos del tiempo Creo en los altivos coleadores llevando lazos de colores y dejando recuerdos y ensueños Creo en los rostros puros e inmaculados de sus mujeres Creo en las muñecas de trapo de Vicenta Montenegro Creo en las benditas manos de Carlina e Irene las sabias cocineras del mejor teretere.

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Creo en las torcedoras de tabaco que aún cantan capa, tripa y capote en las tardes doradas de sol Creo en Doña Emilia Delgado y Doña Berta Hernández centenarios robles de sombra bienhechora Creo en el dulce sueño de las conservas de coco de Doña Petra Reyes Creo en la alegría contagiosa de sus carnavales y fiestas patronales Creo en Eva Aponte que rezó sin cesar por su amado pueblo Creo en Juan Payares quien narró a El Consejo en cuentos interminables Creo en los vuelos creativos de Tita Amanda una escuela viva de bellos oficios

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Creo en Germán Fleitas escritor de la piel del pueblo de la historia consejeña Creo en las ideas largas de Rafaela Runque Creo en el padre Edgar de Jesús Zapata peoncito de Nuestra Señora del Buen Consejo. Creo en la memoria de la Chiva Negra donde cinco monedas era el precio del pan. Creo en el carretón y la mula maneá que de noche ruedan su misterio por las calles de Dios Creo en Sebastián cada mañana de año nuevo ebrio y con un cuatro sin cuerdas Creo en Pedro Matos que con enardecido canto enalteció el folclor venezolano Creo en don Rafael Aponte hacedor de sueños fabulosos Creo en José Julián Navarro y en su mensaje de estímulo y formación

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Creo en Rómulo Aponte Mejías capitán de la cultura consejeña Creo en Josefa Pipa Ramírez la matrona de la cultura Creo en Francisco Martínez la nota musical que se escucha por las calles Creo en las periodistas Aymara Hernández y Yolanda Ojeda puntales de nuestra memoria Creo en la Casa Morgado que llora la ignominia lejana Creo en el río Tuy donde aún recitan los bambúes un salmo de Andrés Eloy Creo en la escuela Juan Úslar el sol de nuestros primeros años En fin, creo en el gentilicio consejeño porque sé que hay alguien que lo ama como yo

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Irma Mejías Llegó julio con su bri sa traviesa e inqui eta besa los verdes cañamelares dulces y virgen trae en su regazo un nombre de otras voces de lejanos días de eterna vida provincial Allá a lo lejos un río contagia su alegría los bambúes recitan un salmo de Andrés Eloy Irma desde la di stanci a nos cuenta El Consejo que habita en tan prodi giosa memoria Una calle respira su recuerdo se apelli da Sucre se menta El Ganado deambulan por ella lazos y coleadores su ósculo en un poyo aguardando Allí sigue intacto el rojo enardeci do del tejado y un entrepatio fruteci do de recuerdos una melodía se escapa desde adentro Martín Gui llermo es guitarra en alma y cuerpo la tarde decli na en los colores de algún arte del Negrito

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El fuego abrasador cocina el fruto de Teotiste manos que no supieron de geometría pero amasaron el pan por infi nitos siglos sangre de su sangre es bonito destino El calendari o alumbra en julio v eintiséi s de María brota la inocencia cual capullo la pila bautiza Irma Teoti ste eterna sonrisa del solar de los Mejías El Consejo te evoca con ojos soñadores allí en el ruego de la tía Ana Teresa que desgranó en silencio los años convirtiendo la plegari a en plateada cabellera

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El Consejo tu eterno trono Irma eterna, reina y señora alegría contagiosa lluvia de papelillos serpentinas y pétalos de flores Irma eterna, reina y señora Tu mi rada una unción cri stiana que ha de labrar para tus manos un rubí ideal sueño rojo de graci a fugitiva. En este día me he lev antado más temprano que nunca he buscado en el azul perplejo del cielo consejeño un vuelo goloso de turpiales y el maulli do de Marilyn Muy cerca de tu casa el viejo río tañe su flauta de carrizo padre fluvial de la comarca te di ce cantando feliz cumpleaños

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Ana Auristela Aponte Mejías El día que nació llovió esperanza la tarde suspi ró profundamente el níspero del solar exhaló su dulce un rayo silencioso del sol daba tibios besos mientras Ana Teresa acurrucaba el fruto inefable Los bambúes mecidos por la brisa besaban su manto de esmeralda las cristalinas linfas del Tuy bautizaron Ana Auristela Un gorjeo de azulejos habitó el alero en las cuerdas del tío guitarrero Ella vino a desafi ar el tiempo allí en el fondo del alma habita una mujer luz que cruzó el horizonte al medi odía como un río de estrellas que corre tras la vida

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Es once de julio el día convoca una calle cuyo número no olvida la memoria revive de nuevo la historia amanece una y otra vez la fortuna de cantarte cumpleaños No tengo perlas que ofrecer en la alborada de este día tan solo un puñado de letras no sé si como pan y vino ocupan el mi smo sitio en la mesa Mujeres de alma como tú pocas en el mundo que regalan el don de la hoja esa humilde amistad de su sombra Un magisteri o probo sendero ejemplar preci oso el don de enseñar bi ología su alto fervor apóstol di fícil de olvidar

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Hizo de candor una fuerza del secreto de su estilo la ingenui dad que la realza una obra se recuerda una estela luminosa un nombre de valía Ana Auri stela Aponte Mejías

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Susana Aponte Mejías de Díaz * 20-01-1960 / + 29-05-2016 Me he levantado más temprano que de costumbre He volcado la mirada al calendario Las pupilas han recogido veinte estrellas que titilan en el cielo Veinte luces que recuerdan tu onomástico Te recuerdo en la alborada de mis días Te recuerdo en el canto enardecido de las aves Te recuerdo en la bruma de la mañana Te recuerdo en la brisa que besa los verdes cañamelares Te recuerdo en la sonrisa amplia y contagiosa de los floridos apamates Te recuerdo en el negro café de las tardes Te recuerdo, te recuerdo, te recuerdo Como el primer día

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La muñeca de mi casa A Y ennifer Gabriela Mart ínez Sanabria Tengo una muñeca linda y preciosa sus ojos irradi an luz y ternura su mirada busco en el horizonte ocho letras revelan su nombre Yennifer di cen mis labios enamorados Su si en beso como eterno enamorado su brillo en los ojos iluminan mi ser Qué linda muñeca Dios me regaló habla y canta con voces de ángeles sus manitas acari cian cual pi el de seda

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Vi ste de magi a y color la vi da su visaje parece escapado de lienzo de Pi casso su sonrisa un manojo de pureza cuanto le agradezco al mar de su dulzura A mi lado mi muñeca recitó el Cristo del ABC sus manos traviesas garabatos vi hacer cuanto de inocenci a y travesura me ha dado la linda muñeca cuan recuerdo viene como luz eterna Bendita sea mi adorada muñeca La casa viste de fiesta con tu presenci a

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Silvestre Madero Jibe De modesta estatura y alma grande como muy grande su moral di áfana como claro de luna que aun de día ilumina Ji be le llaman las voces del pueblo que corren tras las nubes buscando un lugar cerca de Dios para contarle el milagro de tu nombre Si lvestre eterna brisa de diciembre Si lvestre se escribe en la pila del bautismo en las manos de la humilde comadrona en el santoral del día señalado en la pági na de un viejo almanaque Allí viene Ji be conversando con Pitágoras jugando el sortilegio de los números permutando la jugada en el silencio anunciando con sus pasos la ci fra ganadora

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Por apellido Madero tan viejo como el pueblo que lo vio nacer Camina Jibe y la palabra es saludo sincero en el recodo de las blancas trinitarias en el azul de un cielo que derrama Si lvestre vive para contar El Consejo con la voz de los apaci bles años treinta que recuerdan la Calle del Ganado su cuna y solar de ensueños donde abrazó sol luna y estrellas Ayer los corpulentos chaguaramos le vieron pasar discreto por el camino hecho operario en las barbas de la caña dulce hecho brisa sobre la bruma de los cañamelares hecho río caudaloso cantando su alegría acrisolada Es memoria que ha dejado luces sombras gri etas y cami nos si mplemente Ji be vive en el corazón del pueblo grande y amplio como mar infinito

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Yo sí soy negro A la memoria del negro Oswaldo Mendoza mi buen amigo quien honró su color con orgullo Ejemplo de probidad en El Consejo Huele a cacao en las costas de mi estado la cosecha ha llegado y el tambor suena desde adentro agitado Es el negro recio y apretado esencia, brillo y color guarda en sus entrañas la soñada espi ga dorada Yo sí soy negro naci do a la intemperi e del viento lloviendo en una tarde de enero De mis pulmones ha brotado el canto enardecido que llena de músi ca los patios frutecidos

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Vi v an los negros que cubren de bonachona sombra la tierra sembrada donde somos herenci a ancestral Yo sí llevo sangre de negro corre por mis venas como río soñoliento De negra de mano callosa que siembra y cosecha del sudor que es plata y la sangre que es oro Benditos sean los negros hombres anónimos doblegados como una c sobre los guaritotales Canto y ritmo desde los días pretéritos en los espaci os y el tiempo Yo sí soy negro y lo saben los sombreados árboles centenarios si gnados de caminos amarillentos donde el sol es planazo en la espalda

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Yo si soy negro lo di ce la tierra pródi ga que brotado la rosa luminosa nítida y virgen perfume de pasado y presente dilatada de futuro Soy cimarrón de cabello rizado labios gruesos corazón amplio y generoso Vi v an los negros curtidos de sol bañados de melanina sabor a cacao y tambor No sé si soy negro colorao negro bozal zambo oscuro zambo claro qui nterón o salto atrás lo que sí sé es que mi corazón se agita cuando escucha un tambor

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Vi v an los negros cuyas manos hacen exquisitos manjares de di oses en los fogones entre tiznas y tizones Viv an los negros que pueblan de costumbres y tradi ci ones la tierra de gracia Vi v an los negros auténti cos francos y rectilíneos Vi v an los negros volando como el viento entre los mangos, jabillos, lanos y cacaos Benditos sean los negros que con sus voces nos regresan al mundo terrenal para soñar Yo soy negro lo di go con orgullo delante de los espíritus y encantos culebras duendes y aparecidos

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Vi v an los negros que dan en la pócima el alivio al sufrido lamento Vi v an eternamente los negros perpetuados en el ombligo enterrado Vi v a el brillo de sus ojos soñadores que iluminan la roza de tierra que cultivan nuestro pan diari o Viv a Andresote José Leonardo y Pedro Camejo que empuñaron la lanza de la libertad En fin yo soy negro tan igual como el negro de tus ojos tan igual como el negro de tus cabellos tan igual como el negro de tus cejas tan igual como el negro de tus pestañas tan igual como el negro café de cada amanecer Somos i guales entonces

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La casa de mi madre Bendito sea el vacío que la habita y le rindo culto soledad Si n pedir permiso terca ha detjado sus maletas Si n pensarlo se incrustó como espina en carne viva Dev ora como fuego el silencio de otrora Busca un envejecido almíbar para endulzar las paredes que corroídas de dolor son grietas que desangran Bendita soledad que endureci ó los labi os en medi o de la tormenta Permita Dios que lluev a en la casa de mi madre qui ero que su cuerpo sin mancilla sea templo para la soledad Qui ero que habites la menguada noche

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Tomo pan de la alacena para saciar tu hambre que es la mía Soy la vela que derrite tu recuerdo Qué empeño el tuyo en dejarme sabor amargo sabi endo que si go tu rastro aun bajo el manto de la noche Nadi e comprende nuestra simbiosis fácil decir que soy el loco o enredado en un problema No conocen la penumbra de otros cauces ni la quietud de los grillos en las noches mági cas La casa es la misma con los mismos atributos pero habitada por la soledad Allí deambulan pasos pero la mudez ahorca el tiempo Adentro no todo es paisaje

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Ya no huele a arepas de budare ni a café reci én colado No se respira aliento ligero ni las querenci as de tus manos Sólo soy forastero en laberinto sin sali da Entendí que las casas de las madres no se llenan de objetos si no del calor de su corazón como brasa La casa de mi madre es simple espejo donde miro el pasado La casa de mi madre es simple pueblo con otros nombres Por eso enterré la casa de mi madre para que no vuelva morir

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Unas líneas para mi hermana Sunda Rasga su vuelo cromáti co este sexto mes del año luce primores en el seno de mi familia La mujer de la casa trasegada por el limo respira atrapada en el recuerdo Ella la singular, la úni ca hermana, la que cubre de luz la vieja casona con su presenci a es un espejo que se aproxima Es la mujer del hogar la que hace de la casa el origen de una nueva lecci ón con dirección, senti do y tesón como una madre entre los horizontes del orden y del sueño Es mi única hermana la madrina del batallón la que cada día constituye el norte de nuestra casa qui en conquista la fi gura de nuestra madre cada aurora Es el madero fuerte de la famili a, el tren que más suena al medi odía Tus manos tocan siete letras que tintinean en tu ser tus manos puras preservan el eco que te nombra mamá

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Nadi e sabe por tu silenci o con que delicadeza has construido cristales duros como ci udades en el alma de los cuatro miembros del equipo - tus hermanos Tú con paciencia levantando las columnas de la casa tú con la direcci ón en tus manos tú escuchando nuestras quejas y vigilando nuestras enfermedades tú manejando nuestra cali grafía y encontrando siempre en la arena de tu cuaderno las letras que le dan vi da a nuestra existencia por eso tu alma, tu piel, tus penas, son parte de nuestras vidas los dones sagrado de la familia que te nombra

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En este mes de junio las estrellas que admi ro por caminos y rocíos de ellas sólo escogeré la que yo nombro para segui r durmiendo con di áfana luz de estrellas que ilumina el entrepatio de mi casa: mi hermana Y con la voz que esparce altísimas espadas la voz cargada de maternidad y paterni dad la que me acompaña en mis sueños Ella es el pan , la esencia, la morada, el pilar la mujer y la vida de este cuarteto Honor a tus dos manos que v uelan preparando los candorosos resultados del día Doy gracias a Di os por la unión de tu sangre con la mía este cauce estrellado y azul , como la noche esta simpli ci dad sin fin de la ternura Es la mujer de silenci o discreta y serena de agua humilde y sonora alma clara y bonachona de la tierra que surca la frescura en ti se atesora frescura de los valles de la brisa tenue y de la luna

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Tal vez ser no es ser porque tu eres el bastión de la estirpe si n que vayas cortando al medi odía como una rosa roja sin que camines más tarde por los ladrillos si n esa luz que llevas en las manos que tal vez nadie supo que crecía como el ori gen de la rosa Esta rosa roja enardeci da por un combate desi gual y ausente es el clavel tendi do suavemente en esas manos que a soñar convida Si n que lo sepas vini ste y te hospedaste a conocer la vida de este cuarteto y desde entonces somos porque tu eres y por amor seré seremos Los ángeles me invitaron a cantar los colores de las fábulas Pues de ti nacen árboles y ríos misteriosos músi cas de conteni das voces límpidas ardientes artista de piedras soleadas

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Hoy es con el peso de todo el tiempo con las alas de todo lo que será mañana hoy es tu cumpleaños la fecha que nos recuerda que hay que volver alrededor de la añejada mesa sacar del silencio del solar, las voces que enardecen otros tiempos para entonar el feliz cumpleaños Si mplemente volveré para evocar el vuelo de garzas que te cubre de plenitud en el atardecer

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Nelva Galíndez Hernández La Catira Galíndez El tiempo capri choso ha insistido en llamarle la cati ra las voces del pueblo la hacedora de sueños constructora de la histori a de la vida llana . Ella es el reflejo de ese espejo que rebota imágenes y en el jardín de su memoria habitan retazos multi colores bocetos de la vida. Sigues sentada en una silla cubi erta de hilos escri biendo con la aguja la historia entre caminos de encuentro y desencuentros Ella es la catira por apelli do Galíndez aun dobla el espinazo para entregar en el día soñado la pureza ante altar Cose y cose La Catira desde que el sol se clava en la ventana hasta que la luna asoma su hilo de luz y el pedal descansa en la qui etud de la noche

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Bendita sea La Catira entre todas las mujeres llena de silencio bendito sea el fruto que sus manos entregan en la jornada del día. Íntima solo ella la sangre bravía de los viejos ancestros no huye el hilado brillo del rústico soni do de la máquina nunca deshace el punto que cose el mudo encanto Ella es La Catira remoto tiempo ofreci do roca inagotable que cose aun en las arenas duras la vida El día llegó el poema tocó a la puerta tus oídos atentos a la voz y tú como si empre en silencio prominente

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Tú allí en el mismo lugar tal v ez con pasos cansados al tiempo te haces preguntas pero si gues caminando como vivo testimonio de la impronta popularLa Catira es pueblo roble de impresionante textura elevado en el tiempo sobre adversidades cosidas con temple y estoi ca virtud La Catira es auténtica consejeña pues es la brisa virgen de los verdes cañamelares que despiertan las campanas cada vez que la pureza se posa ante el altar El Consejo te extraña la memoria te evoca la pi edras del camino anhelan tus pasos los poetas quieren escri bir sobre costureras pero está ausente el rústico sonido del pedal sus pies tocas otras travesías Las calles te di cen te extraño Acércate cati ra abraza muy fuerte el carretel del hilo dev uelve el reloj que reduce el tiempo vital

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Decir Catira ya es un murmullo deci r Galíndez lo hace tembloroso simplemente eres un continente de recuerdos Olvidé deci r que eres una postal que arranca lágrimas que alumbra caminos Aquel día la despedi da fue casi una clemencia nadi e pudo oír sólo aquellos ojos abrieron para ver el trozo de hilo que tu ausencia dejó Dejo en tus manos mis alas vuelo a ti en vuelo de nubes Construyo tu historia Creo encontrarte en San Mateo

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Gabriela Teresa La brisa ha traído tu nombre quedando en la bruma compitiendo con el sol Es luz cual perla plata gracejo en oro luce sus letras ternura hermosa y altiva Gabriela ángel que cruza mares de tardes infinitas que conviven con dulzura de hojas Teresa antigüedad intemporal pacto sellado por mirada anterior a las pupilas De algún santoral católico su compromi so inédito por la vida Mi s palabras son pedazos de viento que encuentran tu nombre

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Eres viento que enardece distanci as hablo e imagino luz incrustada en la memoria Por donde andan tus pasos sólo observ o huellas errantes sin confines Mojé mis manos para tocar di stancia la recuerdo rosada en sueño de madrugada Hoy te evoco sin reparo un canto rompe el cielo y salpi ca agua índigo mar que atraviesa el desvelo de mis ojos Eres mi rada en silencio dentro viaja un pasajero abrumado de recuerdos Gabriela Teresa imagen que retorna sonrisa de silencio

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Sueño que persi gue tu sombra manos se juntan para orar en silencioNi es de Mi stral el ruego de Gabriela ni es de La Parra la memoria blanca de Teresa Gabriela Teresa es lluvia de letras en pluma de poeta El tiempo ha pasado la inocenci a un halo transparente dorada luz que brota cual rosa Escri bir a mano Gabri ela Teresa hermosura limpi a y extrema día cierto de iluminada palabra Te llamo Gabriela sol que mira alto te llamo Teresa de caldeados signos Te escribo con tinta que consagra la hoja que me espera que me mi ra

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Sé que la vida se seca déjame escri birte que sólo la palabra nos conozca Di me las palabras que no sé ahora este canto me traspasa cuánta fiesta en el silencio Te aguardo en algún lugar desgrano el atardecer vienen espectros de voces ausentes Todo puede pasar en un instante Me bastó recordarte como quien en vigilia se hizo dev oto de tu fe

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Serena Serena es músi ca aunque las notas se escuchen en otros confines Es mar ese bravo mar que puebla de blancas sirenas al cantor Es el barro amasado con fe el fecundo barro que fructifica la simiente de amor Serena tu belleza es un fiel renacimi ento de aquel arte pudoroso que glori ficó el cincel de mi memoria Tu Tu Tu Tu

nombre nombre nombre nombre

antigüedad sin tiempo compromi so inédito hecho por la vida trueca en carne viva lluvia que riega campo

Serena tan distante pero cerca su melodioso canto

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En el silenci o de la tarde suena tu voz en mi eles musi cales ri ca Y en tus ojos el crepúsculo se tripli ca como canci ón imaginera Arde la partitura donde se escri be Serena de Rosa mi el oro bajo tus pi es Decir Serena es revivir una hi storia la dulce juv entud de ayer la luna el oro de sol clavado a la ventana dos soñadores de letras y fábulas Vi ejos amigos caminos de ayer Serena huella de aquella límpi da y dulce agua que regó praderas en un sendero de ensueños Claros cristales del alba del pueblo las voces lejanas dorados azules de cielos pascuales un vuelo de garzas y un son de clarines

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Serena serena es la brisa que es ósculo de las voces que te aguardan en vigilia sobre las ri beras del río donde somos tiempo morada y luz He hablado mil veces con tu retrato e intentado alcanzar la di stanci a que no permite conocerte en el punto donde fui mos lo que somos si mplemente hilos que tejieron bondades Serena la conformación de sei s letras tres silabas SElecto REcuerdo y NAv ío que corre por el agua abrazando el infinito Acércate a mi palabra abrázala muy fuerte dev uelve el reloj que mis manos untadas de arci lla quieren tocar la distanci a aunque habitas vorági ne av asallando cada segundo en la memoria donde no hay cabida para el olvi do

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Sólo espero que el viento sople hacía este lado porque con su fuerza viene a romper el silencio de los alabastros Mis palabras son pedazos de viento cuando te las digo soy viento cuando te hablo y tu me escuchas Ella abre al sol de la tarde su sencilla flor la músi co en su v entana juv entud dorada de la ilustre villa la casa abi erta y la canción galana Serena cuya sonrisa alumbra el camino lumbre de oro que ha de labrar este poema Entre todas las flores tú, exqui sita rosa del galante vergel Qui ero soñar y sueño la celeste escala de una vida serena de una vida bajo el azul sin mancha que lo asila tiene una graci a de égloga tranquila

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Hurgo dentro de mí como en la oscura tierra el ávido ensueño de la músi ca que enardece la di stancia lírica azul y suav e de mis horas Qui ero soñar y sueño que en la taciturna tarde de algún día en la doliente soledad que amo Serena será júbilo risueño de eterna melodía Graci as oh Dios porque la hici ste a ella tal como Aqui les Nazoa a sus muñecas perfectamente bella divinamente poema Serena Serena serena es la tinta que te escri be Serena, Serena te llamo músi co de altiva grandeza

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El Tío consejeño La brisa de El Consejo no ha querido que el consejeño Tío quede en olvido ha soplado la memoria colectiva sacando del baúl de recuerdos la noble estampa del tío consejeño El sol de julio veintiséis le vio nacer con sus barbas de vidrio rubio la pila bendita le bautizó Gerardo la tinta le apellidó Villanueva para El Consejo el Tío consejeño El mismo tío de los Noguera La calle Sucre le vio crecer solar de florecidos ensueños del niño grande niño caprichoso que a todos deleitó con su presencia Y tal vez con insulto entre dientes

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El tío le llaman las voces errante sin confines de las calles consejeñas camina y camina dejando su saludo fraterno avispado será la palabra dejada a su paso Deja en la memoria de la comarca su cotidiano experimento aleatorio vivía entre el azar y las cosas fortuitas predecía con certeza el triple ganador El tío consejeño vive entre recuerdos de ayer cuenta que el mejor tere tere lo hace Irene y la empanadas de picadillo vienen de las manos de Carlina Tío cuenta que El Consejo es historia abarrotada de andares y decires De puertas y ventanas conoce Tío pues se abrían a su paso para recibirlo con beneplácito No hay niño grande más querido que el Tío consejeño

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Todo un señor en la prefectura del pueblo si de partida de nacimiento se trata Tío era la vital palanca era amigo del prefecto de todas las secretarias El recuerdo no muere nace cada amanecer cuando un trino de turpiales vaga en la brisa anunciando preclara existencia impregnada de recuerdos Tío vive en una vereda de la urbanización Las Rosas con una mirada de otro tiempo con la serenidad del bohemio cual fe y esperanza

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Aura Amanda González de Romero Tus ojos brillan cual monedas en este diciembre de alegrías el viejo samán cantor del arrabal te deja estampada su lírica prosa Aura, poema que alumbra el camino lumbre de oro, inverosímil gema de diciembre, la negra es florido tema mística estrella desde el cielo vino Ochenta luces en la noche altiva amo su rostro de gracia fugitiva triunfo de otras cien primaveras Dios le pague al hada de tus días toda la fortuna de preservarte al sol de la mañana sobre la tierra verde y llana

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Bernarda Nana Ramos Martínez De lejos se escucha resollar de cubiertos en larga mesa su mano de amor extendido Bernarda escribe en los niños bíblicos relatos que describen la infancia con lógica y sentido El grupo escolar su diario existir Juan Úslar el nombre señalado algún recuerdo le ha de sobrevenir del comedor por muchos años trabajado Una bandeja adornada de alimentos parece un libro abierto de cuentos Bernarda es su artífice predilecto Bendiga Dios, Bernarda tus ojos soñadores y tus manos que amasan el pan con ardiente gozo recuerdo que rompe al sol en lírico alborozo

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Emilio Ramírez Era domingo cuando doblaron las campanas y con ella el silencio deambuló cual honra y prez la tarde en que ocultan las estrellas vespertinas el último suspiro del viejo roble del clan Ramírez Florece humilde a la canción del riego la vieja casona respira amigos por doquier huerto y jardín el patio solariego el llanto es riego vivo desde el amanecer Don Emilio hizo bien en elegir la rosa entre todas las flores del galante vergel ella con su nombre lo indica es buena esposa Lumbre de oro, inverosímil gema tu brasa, amor, al incensario arrima de enero la rosa fue su florido tema

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Doña Edelmira Visbal de Aguilera La creatividad madrugó temprano en la mente fértil de candorosa maestra es su arte cultivo de tiempo lejano ósculo que tremola la tierra nuestra La cocina es un abierto recetario la cerámica arte de cromáticos colores mientras el fogón expande exquisitos olores el taller respira la paz de un oratorio Manos útiles se hacen flores de papel en la imaginación de la sublime mujer florece un colorido y suntuoso vergel Edelmira escribe historia en el cristal florido de las botellas que lucen idílica y risueña ternura prez de la galería que expone gentil hermosura

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Félix Trimotor Ahí viene Félix se escucha por las calles de paso apresurado rumbo a Tovar entregaba la comida del viejo operario su sonrisa discreta se perdía entre los verdes cañamelares. Dejaba a su paso una humareda blanca que chocaba con el viento caprichosa entraba al entrepatio aroma enardecido que anunciaba su presencia. Algunas veces caminaba al Tegual otras tantas veces a la pila de La Aguá para llevar la preciada lata de agua al noble hogar unos centavos costaba la larga caminata. Menuda la voz que llamaba en los postigos para entregar una encomienda en el trajinar del día Félix obediente obrero incansable jornalero de los lejanos días de un ayer consejeño.

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Inocente, bonachón y hombre de bien alma candorosa mensaje de Dios a nadie hizo mal a todos sirvió con amor Trimotor te recuerdan las voces consejeñas. Diminuto radiotransmisor acompaña la taciturna tarde alma gemela del errante sin confines alguna historia de amor escucha en el silencio tal vez imagina las escena del Derecho de Nacer que repetía contaba en lenguaje coloquial. Un buen día Félix se marchó las calles le extrañaron alguien dijo que estaba en un ancianato Turmero escuchó su último suspiro

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Rosario Martínez, humilde apóstol de Dios Di screta y en silencio desciende del Barri o La Iglesia de pasos moderados que le llevan para escribir la memori a del pueblo páginas y páginas, días y días escribe la noble secretari a bautizos, confi rmaciones, matrimonios y exequias sabe la gentil dama Rosario de humildad infinita sin sospechar que es custodia de la histori a pueblerina si alguna fecha de bautismo queremos recordar pensar en Rosario es lo ideal conoce el archivo eclesiástico como la impoluta palma de su mano que vierte sobre el inmaculado papel la tinta que derrama para suscri bir la fe

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En el salón parroqui al se esfuerza entre nombres de hoy y de ayer paci ente y benevolente recorre como el viento leguas de un trabajo callado mujer virtuosa y de si gilosa oraci ón es fanal que ilumina el despacho parroqui al Lai ca comprometida que señala caminos, anunci a por doqui er el evangelio En domingo Rosario ocupa el mismo lugar, escribe las intenciones del creyente muchos nombres abundan en su memori a que recuerdan que somos pueblo por heredad siempre el mismo trato sin distingo alguno, de fraternal calor humano y abri go sincero discípula que cumple el mandato de Di os, servidora obedi ente en entrega absoluta Connotada mujer Di os debe tenerle sitial reserv ado ha dedi cado su vida a servir con esmero y voluntad si n alarde ni estruendo escri be loable mensaje egregi a ciudadana del pueblo que te nombra trabajadora incansable

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Bendita entre las mujeres Rosari o de rosas infinitas que en cada avemaría le ofrezco mi s mejores augurios bi en mereci dos por ser hi ja y servidora de Dios fiel hacedora de la voluntad del Supremo Señor Rosario vástago de Andrés y Mercedes qui ero que todo el valle se entere que las sinceras manos que acá escriben quieren agradecerle hoy y siempre el tiempo dedi cado a este humilde poeta

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Así te recuerdo Tere Fui ste lentamente haci a el camino de los vuelos tarde de septiembre bajo luz naranja y ceniza en hora de soledad y caminos nostalgia y dolor como siluetas esplendor de atardecer por la imprevista parti da Marchaste llevando recuerdos en tu alma cándi da en tu blanquecina cabellera Te fuiste roci ando senderos con fraganci a de humildad con la voz que hizo vibrar la sombra Era tu fúlgi da voz un trino para pensar en cabellos color de trigo Tu adiós huele a llegada pero partiste llevándote tus súplicas y plegarias Te fuiste con El Consejo trajinando en tus venas con tardes de sol incrustadas en tu rostro con un baúl de oraciones inserto cual llama resplandeci ente en tu pecho

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Aún aguardo tu rostro Tere sobre el recogi miento de la tarde ev oco tu nombre hacia un cielo de oro que te asoma viva y presente Si aguardo si ento tu presencia bajo el tejado centenario olfateo tu calor maternal visualizo en cada ri ncón una escritura que grita en silenci o un llanto amable y verdadero

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Añoraré por si empre la brisa inqui eta de abril Desprenderé el día ci nco del mes con fervor y dev oción lo abrazaré de tus recuerdos porque sé que la ventolina arrojará el dulce canto de Ana Teresa perfumando los ventanales con un ramillete de narci sos despi erta en todos el onomástico perenne vivo nunca ausente Tus ojos eran luz en la mañana los que leían poemas y habitaban gaviotas Aún miran con amor desde el azul impoluto a todo el rebaño que en la tierra eleva una oración suplicante por el alma bonachona de la madre amorosa

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José Argüello Taguarí Recorre las calles de El Consejo con pasos moderados la sonrisa amable y un libro abierto de recuerdos Camina y camina desde el alba hasta el ocaso acuesta un equipaje cual viajero de otro tiempo De un confín a otro la voces le llaman Taguarí aunque la pila le bautizó José para las caminerías consejeñas es luz que arroja vida propia Su vida la hizo sombra e ilusiones en la intemperie de las rúas de El Consejo cual centinela acompaña soledades en el silencio de la comarca nació la vida y esta se hizo casa grande y solariega

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Vio la luz un enero del sesenta bajo la fronda del dia veintiuno entre silencios y palabras desde entonces enhebra la historia que cuenta que somos pueblo ¿Quién se atreve a hacerle daño? Al hombre sembrado en la eternidad del oro y del maíz a los pies que saben de caminos al rostro que amanece con la bruma al andariego que besa cada amanecer consejeño Lleva Taguarí el secreto de Laguá la voz perdida de los viajeros la soltura de una palabra solitaria un aliento ligero lleno de años unos ojos abiertos que dibujan el gran solar consejeño

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Cual pastor es vestigio de un tiempo feliz sembrado de palabras cantos de pájaros inadvertidos lenguaje que aprendió de San Francisco De pústula son los ojos del hombre que adivina el sendero De pústula sus pies que dejan huellas en los instantes del trajinar del día El Consejo su casa grande y allí adentro la estampa testimonio cierto del hombre que se nombra todos los días

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UEN Manuel Cipriano Pérez De Turmero emerge honorable y andariego ingeniero agrimensor, erudito innato El Consejo te lleva en alto preclaro labriego mi liceo difunde tu obra cual soberbio mandato En tus aulas se difunde la esperanza semilla que se esparce por doquier joven estudioso que lucha y avanza luz que derrama formidable amanecer Sus docentes guía proclama y sendero templo sagrado de pedagogía y saber mieses rubias y de sol postrero Sembrar futuro es su misión jubilosa esquila para un mañana mejor casa de estudios que esparce ilusión

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Luisa Natera de Echezuría Se ha posado una luna de plata en una callecita cuyo número no se olvida Allí se han detenido los apacibles años veinte Una lluvia de estrellas y luceros cae sobre la eternidad de un pueblo de recuerdos donde habitan ángeles y serafines santa santa santa de mi pueblo Ella es pueblo grande y amplio como el río su palabra corre como agua regando surcos donde solo brotan frutos de bondades exquisitas Allí está ella bajo la sombra bienhechora de un tejado centenario donde resuena voz en el mudo silencioso de la oración donde los cantos inadvertidos de los pájaros dejan sublime sonoridad en los añejados aleros del viejo entrepatio tan antiguo como los ojos que le contemplan

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Ella se llama Luisa lo susurra el viento que se cuela por el postigo Huele a cedro Tal vez llueva hojas esta tarde de primavera Quizás el patio se cubra cual alfombra de voces antiguas Intenté hilvanar tardes aún falta hilo para coser la memoria que no es sigilo sino historia que contar historia para escribir la piel de un pueblo que respira su presencia Te llamo roca que resiste al sol te llamo mezquita te llamo mujer de palabra abrasadora te llamo tiempo que talla silencio habitando otras moradas

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El eco repite Luisa recorre el rosario al crepúsculo cincuenta avemarías ruega por nosotros repiten sus labios sudorosos en ejercicio piadoso Bendito roble de nueve y media décadas sombra piadosa regazo de amor cobija madre generosa Te llevo en grande eres fanal cuando la noche se tiende sigues inextinguible en el sendero eres lámpara alumbrando las penas Llegó junio un escapulario cuelga a tu cuello su encendido rojo lejos se escucha una plegaria en vos confío

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Sigue de pie frente al concreto con fiereza de soldado luz y sal de la tierra alimento diario Sembrando en verano De blanco se viste el alma de blanco el pensamiento palabra que vence cadenas y rompe el silencio de los calabozos de La Rotunda Eres barro de mi tierra grea entre las vértebras pueblerinas arcilla que modelo en gratitud Eres pueblo

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Ella es la tertulia que comienza con el relato del otrora comandante que quedó entre páginas sepias intacto en los labios que tanto le amaron De resiliencia sabe mucho el vendaval le ha golpeado en reverso estoica mujer que camina en la tormenta mientras adentro una procesión aguarda la calma ¿Qué manos amasaron su barro? la vasija intacta es morada del agua que riega el desierto de las penas Tomaré del calendario el veintiuno de este mes lo guardaré en sitio sagrado donde solo habita un dulce rostro que me conmueve desde la infancia donde fuimos enamorados del mismo pueblo

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No puedo olvidar su rostro aunque pasen los años su sonrisa aunque los avatares se empeñen en borrarla En sus huesos en sus manos trémulas de vivir en su sangre multiplicada gime su estampa de mujer ejemplar Es retrato que acecha con ojos profundos canción en el valle cada veintiuno de junio Cuánta historia pasa entre líneas y silencios entre un pensamiento y otro Luisa noventa y seis años de historia resumidos en este humilde escrito de las manos de un niño de ayer.

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El Chery Algunas voces del pueblo tal vez han olvidado al Chery Bajaba muy temprano con la niebla entre sus manos de un empinado cerro su pesada compañera la carretilla alma del guerrero Caminaba y caminaba las calles del poblado entregando el frescor de su inocencia cual niño grande con plateada cabellera A su paso el saludo fraterno Chery Chery Chery Taxi el sentimiento del ultimo carretillero hombre de alma candorosa personaje querido de mi pueblo

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Cargaba y cargaba carretillas de tierra cual obrero dedicado tal vez para el sustento y por qué no para su trago de aguardiente claro Cuando el sol empezaba alejarse empujado por las luces del atardecer el Chery emprendía cuesta arriba el regreso a su morada bajo la mirada compasiva de los primeros luceros Cuantos soles cuantas lunas cuantas lluvias han pasado desde Chery Taxi aún la comarca terca insiste en recordar al niño grande

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Un día las calles no sintieron su presencia ¿Dónde está Chery? Se preguntó la gente un viento impetuoso sopló ha volado cerca de Dios Vivía José Gregorio Azuaje, el Chery en el Cinco de Julio cerca de Monte Oscuro testigo de su último suspiro música doliente sus aguas que lloraron su sorpresiva partida No sé que día partió el carretillero no sé si recitó un verso de Andrés Eloy no sé si escuchó las paraulatas declamar pero las campanas doblaron sin cesar y doblan aún en el silencio de la tarde

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Padre Roble fuerte de la humildad que brinda sombra bienhechora Aun en oscuri dad es fanal en el camino de los suyos Es sangre esparcida multipli cando vi da Padre tu sudor riega campos al terminar la jornada Eres la alegría de la tarde de golosinas envueltas en papel celofán Eres la primera palabra que el eco repite en voz de un niño Eres la autori dad en toda la casa y la palabra oportuna en la hora difícil

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Doblas el espinazo desde el alba por el pan de cada día Aun cansado vuelves a ser niño entre sueños de juguetes Padre tambi én hay uno escri biendo en silenci o una prosa conmovedora Padre es el silencio de otros tiempos que aguardan sigilo Padre eres la escardi lla que surca la tierra ári da y la hace fértil Padre eres la savia que corre mis v enas río caudaloso de amor La presenci a vital que mece la cuna para que el llanto cese

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Te llaman las voces del universo Padre te llama la madre el bastón que sostiene la alegría y la tristeza Padre te llama el hijo que quiere volver a ser niño Duerme en mi cama una vez más cansado de tomar la vida como agua Desata trenzas y regresa con olor de hombre cansado papagayo multi color alza sus brazos para volar Padre es el camino de regreso el alegre rui do de llaves

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Un di sco de acetato un libro la sala de siempre una fotografía sepi a desgrana recuerdos de ayer mi rando otros tiempos Quizás no estés para hablar de madrugada a escuchar mi s ilusiones La curva de la vida desci ende minuto de aplausos para el hombre que es mi padre Nos parecemos tanto que enciendo un fósforo para alumbrar el cami no Él sabe que el tiempo es una rueda que no se para una piedra que cae el ir y v enir de pájaros de i guales trinos multipli cados en las ramas de la esperanza

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Tú sabes que en un tiempo tus manos podrán perderse entre las arrugas del cuello pero serán cari cia de rosa para las soledades Padre el tiempo todo lo cambi a las ganas de comerse el mundo las sonrisas y amores con ventanas por medio, pero no se seca el manantial del torrente La vi da le clavó banderillas en la espalda para que se acostumbrara a embates y siniestros Tardes fuera de sol rubio noches de luna y estrellas contaron las perlas del rosari o por el hi jo prodigo Se convirtió en maestro rezaba todos los días en silenci o es leña que arde bravía en el fogón En mecedora viaja en el tiempo le encontró amor a Dios en equinoccio de verano

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Olor a naftalina preservando pictografías mechones y pañuelos bordados dentro de la medalla de mi padre que guarda celoso en su pecho Padre baten las olas en este mar de recuerdos donde tú pescador de bondades lanzas la red y ella suspira la plenitud de su amor llena de arena sal y azul de mar Padre como olvidarte después de darme el mejor regalo observar la metamorfosis de la mariposa Tú eres una rueda ajustada a las ramas de un samán que hace volar sueños infantiles más allá de hojas y pájaros Padre tambi én hay uno Es el tiempo que demora el paso su huella que nace eterna en la blanca cabellera

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Son cuatro letras que se quedan y se visten de músi co Hoy será eternamente día del padre aunque ya dobles la esquina lentamente para siempre Lento el goteo de su sangre lento su perfil , su pulso lento su medi odía Venza quien venza será siempre tu día así se derrámese la madrugada Triunfe quien triunfe o todos pierdan aquí seguirá tu estatua Padre tambi én hay uno de rodillas a la mañana perfil conteni do de i gual inv encible Eterno día del padre

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Maura A la memoria de mi buena amiga Mauricia Fernández Pérez Desperté con tus manos como un presagi o no supe descifrar el sueño He andado largas calles sacri fi cando tu búsqueda si n embargo sobre las aceras has deteni do mi mi rada Sé que has v uelto la blusa estampada me cruza como ráfaga Tus pi sadas suenan a riel de ferrocarril Abro la mañana y estás sonriendo Desde aquel entonces la lluvia no ha cesado la melancolía ha colmado la memoria y reluce de blancos recuerdos Déjame lamer los restos de llovizna en tus brazos

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Tu recuerdo ronda me sigue me llama como el pri mer día Volv er un día bajo las trinitari as a ver un último atardecer desde el banco donde soñamos y nuestros dedos abri eron caminos en la piel Llorándome. Llorándonos la ausencia Te aguardo desde aquella mi rada condenado al trasnocho Aún sigo sigiloso bajo el claro de luna esperando una lluvia de estrellas Aún si go paci ente bajo la trinitari a quedan temas por conversar Qué prematura tu di stancia La palabra te recuerda en labi os de poeta

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Todo el valle es tu olor depositado en mi pluma circundando mi s afectos Los recodos de una calle acercan tu sonrisa Aquella casa sigue allí su patio eternamente v egetal es posible evocarte en la urgenci a de vivir Ci erro las puertas no hay solventes para el dolor tazas de té que escuchen hay horas donde regresamos desde una plegari a y llega apoyada a la almohada la noche con un salmo escucha la vida Soy un intruso que abre puertas echa tierra a la sombra limpia limpia el pretil abre la biblia y desvía la lejanía de tu vuelo Somos un instante que perduró si n encontrarse en el sitio de costumbre

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A lo largo de esta página quedará cada palabra como quien besa como quien repasa una lección para no olvidar las letras de su nombre Es la ausenci a que se queda vistiéndose con músi ca de aniversario Agua que cae llama que se apaga aroma frági l en el aire nada he perdi do Te presiento Estás ahí como anunci o luminoso que estrella en el suelo luces de colores Esto fue escrito muchas veces desde el si lencio donde te venero por eso pri mero vio el río la luz desde una ventana por eso lo he sellado como esfera concisa finita

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Afán de recordarte cada segundo nace de las entrañas que recorre El Consejo como vía rota Esta mujer duele de tanta tristeza pone la vida como septiembre interminable Mauri ci a nombre de mujer que viene a la memoria ¿Qui én abre las puertas del sueño? Ti zón de carne li enzo de luto Me unto de tu oleaje me toco de ti

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Soy tu igual en la ferocidad del sueño Soy un viajero que cruza días en el calendario Yo vengo a mí para encontrarte

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Rafael González Delgado * 17-8-1954 / + 31-8-2016

Cómo olvidar aquel treinta y uno de agosto que enmudeció los entrepatios de la comarca manos mancilladas de oprobios cobardía maldad e ignorancia segaron una vida correcta cubierta de gloria valor bondad y sabiduría Ah malaya aquella bala que apagó la luz de tus visionarios ojos Fue una mañana cuando una bestia de hierro apoyada y embravecida lo embistió cobardemente Un hilo de sangre dejó en aquella travesía donde de niño compartió lluvias y sequías Serás recuerdo en las voces de viejos amigos donde aún la palabra te nombra en la suntuosidad del valle donde aún tu sombra cobija preclaras ideas donde aún irreverente perseguimos tu sueño el mismo sueño que una vez compartimos

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Rafael no ha muerto vive en la lucha diaria sigue siendo mensaje que estimula y forja sigue recorriendo las bases del estadio donde alguna vez forjamos el béisbol Te llevo grande hombre probo e impoluto de pausado hablar, de admirable don de gente eres pueblo grande y amplio como el rio el amigo franco y rectilíneo héroe silencioso del deporte consejeño. El hijo de Ignacio y Emilia el muchacho de la Campo Elías es obra perdurable en el tiempo es parábola de fe y esperanza. Los valientes no mueren porque la memoria no le olvida Rafael el de diminuta figura es pueblo vibrante de historia y poesía.

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Cada agosto será efemérides en mi pueblo tomaré del mes el último día en el silencio del letargo matutino elevaré una oración entre miles entonaré algún canto gregoriano por la memoria de quien murió de pie luchando por un nuevo amanecer

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Doña Petra Reyes Montero * 29-4-1920 / + 6-7-2014

Te recuerdo Doña Petra con tu canasto vestido de fiesta empanadas calientes en las calles se hicieron madrigales ventanas y portones abrieron a dama gentil lista y presta cuyas manos amasaron pan sin odio envidia ni rivales Es la figura que de niño albergo con gentil decoro eres mi dulce sueño envuelto en conserva de coco a pesar del tiempo y la distancia eres mi más noble tesoro te llevo adentro tan grande como el caudaloso Orinoco Como anhelo las mañanas con aroma de picadillo y las tardes de tierno besito de coco exquisito Doña Petra mi más bonito recuerdo de chiquillo Maestra sin libros de arte culinario cocinera de mi pueblo, te llamo la mejor no hay otra que haya escrito selecto recetario

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Lucy Mejías Orellana El tiempo avanzó apresurado los rostros de mi pueblo son otros busco entre muchos aquel inmaculado que alguna vez fue lienzo para el pintor Lucy nombre de la mocedad de la brisa que sopla quietud ojos soñadores que dibujan el mundo voz que irrumpe la taciturna tarde recuerdo de alguna lluvia de septiembre Cuanto de alegrías en el alba de aquellos días juveniles cuando atreverse era reto cuando estudiar marcaba el arquetipo cuando leer un libro era un viaje interminable cuando la palabra destierra sombras

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Manos que escriben letras perfectas manos que amasan fonemas y morfemas manos que escriben salmos de Andrés Eloy manos que dejaron un poema labrado en esta tierra sembrada de recuerdos Te evoco y te presiento entre libros narrando las porfías de los autores creando en el mudo silencio preguntas y respuestas siendo duende inocente siendo papagayo libre entre la brisa Lucy anda en alguna parte del mundo recordando al hombre que calculaba jugando con idiomas extranjeros como en aquellos crepúsculos donde permanecía largo rato su sonrisa amplia y espontánea

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En las sombras de ayer se ensueña entre luceros me asomo al postigo solo veo la estela de recuerdos que dejó la palabra amigo fuego eterno de amistad Dejó un puñado de palabras sobre una mesa de madera testimonio cierto de su vuelo aún escucho el eco de un adiós en la penumbra mientras hablaba con las flechas del relámpago su voz cruzaba nuevos horizontes Oteo el sol de tus días que baña de oro el camino venturoso que has labrado en virtuosa familia conquistada al calor de tus virtudes

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Carlos Andrade Villegas De bata blanca, pluma prodigiosa y vigoroso talento llegó de Santa Ana de Trujillo noble médico erudito Carlos Andrade nombre de apóstol que ejerce atento el hospital Benítez su templo sagrado y bendito Tu vocación la bendice Santa Ana desde el cielo La Victoria rendiros ha querido este homenaje a quien su vida ha entregado en pro del patrio suelo esencia de un galeno que abriga cual verde ramaje Tu placer es el humano servicio en proclama faro guía y doctor consejero sin mancilla sostén de la esperanza del hermano que ama. Comprensivo justo recto y sincero La Victoria te nombra luz promisoria la sociedad te bautiza honorable caballero

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Doña Dilia Romero En las piedras de la hacienda Santo Domingo persiste el suave encanto de tus divinas manos hacedoras del bien, cultivadoras de portentosos milagros virtuosa mujer, alondra matinal del riego Dilia Sofía, de abril el florido tema verdor de esperanza, jardín de horas soñadas cuando eran más azules las mañanas y más ardiente el sol de las viejas calles provincianas Ella con su nombre indicó la mística sabiduría Apóstol con el viejo candor de otras edades surcó de blanco sobre las tempestades Dilia Sofía el bálsamo de las enfermedades los ojos soñadores un calmante en todos los dolores tus labio y tus manos un manojo de rosadas flores

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A ti maestra Para Delia Jaspe de Marrero

El Juan Úslar tu más caro tesoro cual prenda preciada valoro luce exquisito tu nombre tallado en delicadas letras de oro Tu obra prosigue el mismo fervor el pueblo te evoca maestra virtuosa los niños te cantan su salmo de amor mujer ejemplar pulcra y candorosa Todos te saludan admirativamente cual canción de ronda motiva a recordarte gentil dulce y paciente Y con tu gracia idílica intercedes como la luz en todos los colores como la flor en todos los perfumes

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El Chino Luis Seijas Permanece intacto al tiempo el viejo conductor de por puesto es memoria que cuenta lo que somos en las voces de aquellos pasajeros testigos de interminables recorridos Allí en la Calle Sucre habita en el silencio del ayer como quien se niega a caducar la historia escrita por manos curtidas de harto trabajo El Chino le llama el pueblo al pelotero de postín que recorre las bases de aquel béisbol romántico cual gloria de un ayer bonito Sigue en casa rebelde al tiempo huele a tierra pisada y a fogón de leña Huela a su dueña santa cocinera Rufa manos que abrigaron sueños vientre que multiplicó la vida

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Luego vinieron las camionetas y el noble chofer sigue en su oficio Buenos días madrecita es la frase amable del virtuoso caballero ofrecida cual sublime letanía Manejaba sin apuros ni premura cual sosiego ha sido su vida ante un cornetazo respondía: madrecita. a un lado se apartaba con discreta risa cual soplo de magia fresca y altiva La Victoria, San Mateo anuncia el singular automovilista de arriba abajo abotona exótica camisa El Chino Seijas distancia y categoría cual personaje sacado de boutique.

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Camina y camina las calles del poblado su fraterno saludo a todos multiplica niños jóvenes y viejos gritan madrecita el piloto de la Venezuela que pasó hace rato Cómo olvidar al paciente conductor una tertulia que nunca termina siempre comienza en la palabra fresca y sincera de un aventajado operario del volante

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A ti Carmen Pereira de Bello Dios bendiga tu sonrisa amplia y contagiosa la guardo celoso en mi álbum predilecto cual postal ocupa sitial de prestancia hermosa Carmen mis tardes te nombran pueblo selecto El Consejo cuna de tu dulce sueño calles y esquinas rememoran tu florido verbo hija hermana madre y esposa de pujante empeño concepto que de ti en mi corazón conservo. La gentil operadora viste derroche de alegría su llamada en línea anuncia con tierna sonrisa a propios y extraños su amistad por fortuna repartía Carmen, un lugar, un sonido en el corazón un rio que corre cual remanso de amor he aquí mi homenaje con justicia y razón

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Del Buen Consejo El Buen Consejo se ha quedado cual lección en pueblo sagrado un milagro ha señalado el destino prometido errante nube que vigila al pueblo amado Hoy te ruego por este pueblo querido donde he nacido y crecido viendo tu amable rostro complacido bajo la paz de los líricos ensueños excelsa patrona de los paisajes consejeños A ti te canto cual devoto fervoroso por ser madre de un pueblo honroso que se acoge al poderoso maternal auxilio a este gran mar proceloso donde yergue este sublime canto amoroso

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Añoranzas Llegó septiembre y El Consejo rememora la otrora fiesta patronal recuerdo hecho costumbre tradicional estampa que emociona Ya las calles no lucen adornadas ni lozanos rostros colocan coloridos lazos los cohetes han callado su canto ni ya las calles huelen a bosta Los templetes solo en la memoria el cochino engrasado respira lejano el palo ensebado es cuento ido en la tradición del pueblo romántico El Consejo añora sus patronales días para que vuelva el hijo ausente blanco el cabello con colorido de jardín el alma que vuelva a latir como antes el corazón consejeño

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Juan Churro Atrás quedaron los días de pulperias y pulperos estampa de un ayer apacible y bondadoso recuerdo albergado en la memoria de El Consejo Juan sempiterno pulpero de mi pueblo Proveniente de antiquísima familia llegada de las Islas Canarias por allá a mitad del siglo diecinueve los Hernández de la recordada montonera Este recordado pulpero de miles de ñapas amistoso amigo de los colegiales consejeños puerta abierta a la entrada y salida del colegio siempre estuvo allí para entregar su calidad humana Aquella vieja pulpería encuentro de tertulias entre aficionados a la faena de la cacería en cada palabra se cazaba dos o tres venados en aquel responso de palabras cerraba la bodega

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Dos retoños nacieron de Miguelina y el viejo bodeguero Ardelis y Armenia dos auténticas consejeñas fruto de aquel amor eterno diáfano cual claro de luna que aún deambula en los taciturnos entrepatios de las añejadas casonas consejeñas Hombre probo, honesto e impoluto don de gente a toda prueba filántropo del necesitado esperanza para el desvalido que tocaba a su pulpería por un fiao no negaba al poblado De niño siempre escuchamos que el bodeguero era diabético pero disciplinado y correcto a todos dejó hermosa lección a su insulina nunca incumplió de ahí su largo vivir

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Un buen día se fue a los Teques llevó consigo las imágenes de un pueblo que le vio nacer y crecer bajo la mirada del adobe calado la espiga de la caña, la melcocha y el ron Otro día supimos de su muerte las campanas doblaron al mediodía los comercios bajaron las santamarías El Consejo una lágrima por su pulpero Aún las voces consejeñas susurran su nombre Juan Churro pulpero de otros tiempos Aún los niños del ayer consejeño le evocan en las meriendas del recreo envueltas de paz y miel En una callecita de mi pueblo se escucha en los pliegues del tiempo un quejido hondo en las nuevas paredes de la antigua bodega de Juan Churro reclamando los pasos del noble pulpero de las mañanas y tardes visibles

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Juan Churro aún saltan las conservas sobre el mostrador de la memoria aún se escucha la gritería de la muchachada Juan Churro dame una ñapa

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Felicia Oropeza Bajaba al primer sol de la mañana del segundo callejón barrio la iglesia hacía estación frente la bicentenaria iglesia se santiguaba y emprendía la ruta del día Avanzaba por las calles de El Consejo puertas y postigos se abrían a su paso una arepa y un tinto café recibía de almas benefactoras que siempre le acogieron Hablaba y hablaba con el viento conversaba y conversaba con los árboles calle arriba calle abajo tejía la alegría de vivir en su letargo Apuraba para llegar a la plazoleta al encuentro de las multicolores trinitarias que ataviaba la plateada cabellera símbolo de su tanto vivir

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Algún recuerdo albergaba su memoria oculto en el enardecido rojo de sus labios feliz sonreía y bailaba cual enamorada con la brisa que soplaba tejados centenarios Te llevo en grande Felicia querida figura inmutable de mi niñez bendita entre todas las mujeres excelsa dama impoluta señora Fue ingenua su mirada candorosa como el alma diáfana cual claro de luna transparente como el viento que aún susurra su canto Al declinar el día recogía sus pasos entraba al templo conversaba largo rato con José Gregorio su amigo predilecto en el ocaso del día

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Te presiento en las travesías de mi pueblo como ofrenda cierta y sincera te veo en el azul del firmamento cuando un papagayo vuela Te veo cuando la lluvia besa las mejillas de los centenarios aleros

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Esteban Blanco Aquí les presento al traumatólogo de El Consejo por nombre Esteban por apellido Blanco no tuvo título universitario ni exigió radiografía a cada caso lo cierto es que soldaba cada hueso sin yeso Si de componer se trata Esteban Blanco es el indicado decían voces que lo enaltecían cual benemérito santo clavículas, codos, piernas, huesos salidos este hombre vuelve a su sitio Esteban hablaba con San Ildefonso mientras cosía y cosía soldaba y soldaba el hueso quebrado

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Este egregio ciudadano talla la creencia en los robles del pueblo rezuma la fe de quienes tocaban su puerta en busca del pródigo milagro cosido por sus manos Vestido de profunda humildad siempre capaz y puntual puertas y postigos abiertos al pueblo abrigo del dolorido paciente Esteban tocaba el arpa bajo el follaje de la tarde benditas manos hacedoras de música que tuvieron la fortuna de coser cual fórmula sagrada la milagrosa almohada Fiel devoto de la Virgen del Carmen a quien culto siempre rindió cada dieciséis de julio vestía de socio venerable el lírico sonido de su viajera arpa

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Doña Carmen su solícita compañera amor frisado con barro de otros tiempos en una callecita de mi humilde pueblo donde una eterna luna les iluminó por siempre Esteban Blanco vive en la memoria de la comarca bajo el relente del sol consejeño bajo el viento de los cañamelares que muere en cada zaguán

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Ella distante pero cerca Para I smar Díaz

Sólo unas leguas separan los que nos hace música de ensueños Caminamos sendas diferentes aunque dentro habitemos el mismo pueblo De mañana te recuerdo en la bruma de la cima donde alguna vez tocamos el cielo. Te evoco en la tarde donde el sol tuesta las palabras que te nombran distante pero cerca. Presiento tu luz en estrellas que habitan el desierto que aguarda La luz única que sólo yo percibo huye por los márgenes de esta página donde una vez más la escritura encuentra al fuego del tiempo que me consume haciéndome palabra en la dulce espera

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Le reclamo una y mil veces al viento haberme hurtado tu fragancia que ahora enardece la distancia Eres el tiempo que cocina mi silencio eres el sigilo de unos ojos que habitan adentro Nada se injerta mejor en mi silencio que cantarte bajo la lluvia allí los enigmas no merecen el más pequeño esfuerzo sus crestas y garras se disuelven en polvareda granate Sí, habitas allí donde no hay más voz que las voces que erizan la piel tostada por el fuego eterno Sigues distante, pero cerca tan cerca que eres luz inextinguible centinela de un sueño interminable Te escribo sobre mis huesos dolidos cinco letras que hacen tu nombre no es isla no es mar mas encierra una palabra de cuatro letras

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No sé si lo entiendas pero en el río de tu ausencia hay un naufrago que agoniza de nostalgia Porque erré entre los silencios del agua ya no hubo agua que feliz me arrastrara Muy lejos del sueño estoy en un girar continuo de astro condenado y ella solitaria en otros confines no tiene equivalencia Cómo llamar a la felicidad auriga bajo zarzas y cascajos velando sosteniendo las riendas de su caballo fulminado Cómo saber de su destino que cada vez más lo necesito No debieron quedar pero quedaron hilachas que tejen su nacarado rostro Créeme tu rostro me mira cada noche es una luz ardiente que se mezcla con el vapor de mi pensamiento mientras dormido me alcanza tu mano de transparentes sueños aunque el insomnio murmure y nieve lo perfecto

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Sigo aguardando en cambio libre limpio a la acción bienhechora e inmutable de tu regreso Siempre serás mi mañana como otra parte como otro lado ¿Desde cuando es el comienzo de lo que fue? Que distante tenerte qué remoto y qué cerca tocarte qué vacío

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Y esta hoja es otra hoja una sola hoja, una sola hoja pero con demasiados árboles y una cicatriz No sé hasta donde pero regresa que hay una honda pena Qué larga es la montaña en el ojo de la cerradura Estoy solo cada vez que me asomo a la ventana Si callar nos comprendiera si hablar nos extrañara cómo saber lo que decimos sin labios y lo que nosotros hablamos enmudecidos te escucho desde otras tierras y al minuto ya no estás ida por ese camino Todavía veo la sombra que dejaste Hay en este recinto sagrado una grieta que por ti hubiera dado más de sí mismo Fue ella quien parió las palabras que te gritan desde la distancia

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Si supieras que tus recuerdos son el camino diario que me sostiene en el espacio Cuántas piedras desde la partida y no se sabe donde caen ¿Cuándo regresas? Porque los días se hacen siglos aunque aquí adentro aún es el primer día. Esta larga distancia ha cavado una fosa donde se sepultan palabras labradas de esperanza en el abismo donde moro. Anhelo tu discreta risa que me hace libre me coloca alas para volar y espada para vencer al sol. Dejo en tus manos mis alas vuelo a ti en nubes construyo tu historia Creo tenerte Quiero nacer en tu vientre como el sol de verano en ti su nido.

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Quiero ser el ósculo que beba de tu vid el viñero de néctar exquisito Quierot ser todos los nombres de la vida: vida, muerte, amor Escribiré hasta después de la muerte la memoria que no es sepulcro Quiero escribir tu nombre hasta la envejecida luz naranja de los días... Ella distante pero cerca habita aquí adentro en un templo sagrado ella, ella, sólo ella

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Ursulina Matos Hoy tu nombre ha venido maestra a recordar el verde pizarrón de primero y tu figura erguida escribe a la diestra letras y morfemas en el mes de febrero Alida te llamó el pueblo entero maestra los niños de El Consejo Ursulina es tu nombre verdadero sube al cielo sus letras en cortejo Tu ejemplo lección mensaje y pasión a todos tu soberbia pedagogía llegó apóstol de Dios que cumplió linda misión Fue tu sabiduría fuente dulce y apacible libro abierto que señaló senderos que en el aula mostró su lectura agradable

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Eulalia Farfán De Yaracuy nos llega la mujer que tutela la historia es mirada amasada con fervor y testimonio cierto en las piedras del sendero escribe su trova victoria cual partitura describe un matinal concierto Nombres de plantas habitaron su memoria palabras de esperanza sanaron lastimosa pena ojos renovadores suntuoso altar de gloria donde el convaleciente encontró salud plena . Eulalia nombre que recorre senderos luz mañanera en la ventana del enfermo sabiduría que cruzó todos los linderos Tuvo dulce mirar tu ojo divino encanto de un pozo cristalino escudo que señaló el destino

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Bodas de perla A Richard Sanabria y Yusmira Hidalgo

Tres décadas es un largo camino de compromiso y sacrificio siembra y cosecha Richard Dios te premió con una mujer prudente que digna y edifica gentil y honrosa Él símbolo de fuerza apóstol con candor de edades idas La barca en la parábola del mar de abundante pesca Ella sutiles pétalos de rosa Él tallo que le sostiene en la brisa impetuosa juntos desafiaron tempestades a la gracia la fuerza a la rosa el laurel

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Richard bien eligió la mujer entre tantas flores del vergel la más hermosa Para la fiesta blanca de tus bodas de perla espero que la noche vuelque un camino de flores sobre la faz del agua como la tuya fiel Yusmira lumbre de oro inverosímil gema tu brasa amor al incensario arrima Richard de septiembre el florido tema en junio comenzó el sueño Este día se posa un cándido trino de aves tanta nieve de esposa se perfuma

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Sebastián y su cuatro Su canto enardeció el valle su voz estremeció los cálidos hogares se abrieron portones y postigos a Sebastián y su pequeño cuatro Recorrió las travesías con pasos cortos y seguros cantando aguinaldos la mañana de Año Nuevo la casa grande de cuatro esquinas hacía el canto contento y fortalecido Sebastián rezaba, escribía y ensalmaba la serpiente que atrevida avanzaba si eres macho te corto los cachos si eres hembra te corto la lengua repetía entre dientes el férvido creyente Fue traumatólogo sin título ni universidad doctor de la carne abierta, quebrada y desconcertada especialista en componer coyunturas huesos salidos en las manos de este hombre volvían a su sitio

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Pescuezo era la palabra que transformaba al Sebastián bueno en recia letanía que corría con el viento cual papagayo que vuela en alto firmamento Sebastián es pueblo en la tradición oral de los lugareños en la parranda de nochebuena es la madrugada que anuncia al Año Nuevo Como olvidar al pequeño Sebastián vestido siempre de fiesta con raído sombrero de cogollo y una nube gris que dejaba a su paso Un día se marchó Sebastián llevaba entre sus manos su pequeño cuatro sombras negras rondaron la Calle del Ganado gruesas lágrimas corrieron en las mejillas del poblado La bohemia y el trasnocho la serenata y la tierra dormida fueron sus mejores aliados

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Sebastián sempiterno aguinaldo con que amanecen cada Año Nuevo los entrepatios de El Consejo que tejen la alegría de vivir de su recuerdo

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Francisco Rafael Hernández Kiko Avanzaba por las calles consejeñas cual errante sin confines atrapado en la moda de los años sesenta Kiko el Malo por afecto le llamaban En algún lugar habrá dejado su amor que de noche visitaba con el claro de luna cual enamorado que sueña y suspira en un mágico mundo de ilusiones Ahí viene Kiko se escucha por las calles viene conversando con el viento jugando con la sombra cual niño de ojos soñadores Camina y boxea, boxea y camina como evocando lejanos tiempos reencontrándose una historia de tinta y papel escrita en el solar consejeño

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El Consejo te recuerda las casas abren sus puertas para mentar tu memoria la calle Sucre es tu recuerdo no borrado en el tiempo Y allí en el postigo de alguna casa del pueblo debe haber quedado tu ósculo amoroso sellando la utopía de novio imaginario que visitaba rostros anónimos Caminar de singular estilo cual gogó de otrora estampa de los años que se fueron con las manos llena de mariposas y caramelos Él es retrato que acecha en el cruce de las esquinas cual lluvia de aserrín en la infinita luz del día

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Bajo un amanecer de hilo vinotinto corría por una acera sombras de ángeles rondaban el camino a la intemperie encontraron a Kilo sus abiertos ojos soñadores llenos de soledad mirando el azul del infinito Manos batidas de furia su lanza atravesaron a su costado abierto e indefenso murió de muerte valiente el vinotinto se volvió sangre y el cuerpo inmóvil en eucaristía para la tierra Kiko vive en la oración que habita debajo de antiguos robles de la comarca

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Padre Antonio González Guerrero Oh buen pastor Dios acompañe tu destino que el camino prodigue el sueño de tu vida El Consejo siempre será oveja de tu rebaño apóstol cual candor de otras edades Llegó con la brisa de febrero navegando con la barca de su fe en el dulce lago de la escritura ha lanzado redes cual pescador altivo rica y abundante pesca estimado cura Perdone padre si El Consejo fue arisco todos tenemos de oveja y lobo pero somos pueblo místico y religioso que le augura sendero luminoso Hasta luego padre porque adiós no será El Consejo será puerta abierta casa grande para abrigarle

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Virtuoso sacerdote trabajador paciente y callado el Santo Pío le siga acompañando cual padre protege a su hijo Tiene usted un corazón hospitalario donde la poesía desgrana a raudales una catarata luminosa que refresca al feligrés agobiado El amoroso lazarillo no ha de dejarlo solo le tiene un santuario en otros confines donde llevará el divino arte de la música para cantar cual ángel de Dios en la tierra No puedo negar que agosto se hace canto de tristeza se marcha a lejanas tierras quien con su canto estremeció la iglesia ángeles y serafines cantan santo, santo, santo

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Preciado presbítero usted merece algo mejor que este puñado de letras pero reciba de este humilde poeta el homenaje de gratitud por su estancia en mi pueblo que en el corazón le lleva

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Francisco Ñáñez Pancho Amanece El Consejo es noticia la bruma acaricia los titulares del día allí está pancho de frente al concreto cual fiereza de un soldado buenos días llegó la prensa Llegó a El Consejo con la brisa del cincuenta y dos trajinando entre recuerdos de aquellos techos rojos de la Caracas señorial de sus primeros días de infancia En taciturno paisaje su sueño encontró cual devoto su fe multiplicó en polvorientas calles la historia escribió en las tardes doradas de sol

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En los verdes cañamelares narró la porfía de los operarios de ayer que encontraron en las barbas dulces de la caña una espirituosa bebida milenaria De memoria prodigiosa no olvidaba titulares de forma inusitada al cliente ilustraba la información de forma acertada Pacho amanecía con el canto de los gallos en la avenida Bolívar en coro repetía: han llegado los periódicos del día noticia en la alborada que pintan los días El hombre que cruza caminos y montañas es una comarca visible que abre una historia de papel y tinta que llegó a El Consejo para poblar afectos

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En la eternidad del lateral derecho del templo travesía que conduce a su morada en las piedras del camino se hace testimonio cierto Francisco simplemente pueblo Este egregio ciudadano es palabra perdurable es historia que contar es patrimonio y altar suntuoso Francisco mezquita de la moral honesto probo y bonachón ejemplo del deber cumplido risa fresca y sincera soplo de magia que no termina por el contrario siempre comienza

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Bodas de rubí a Santiago y Leyda Benicia

Largo camino que ha transcurrido desde aquel memorable día en que la alegría se unió al amor sellando dos almas en un sólo corazón De blanco regresa la novia persiguiendo las mismas sombras como hace cuarenta años de historia para jurar ante Santiago un cielo de rosas blancas Leyda y Santiago un binomio magnífico él guardián de sus días ella fanal que ilumina Leyda y Santiago huella de aquel camino que ha labrado honroso destino

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Este día un cielo azul derrama cual ideal candor un ensueño divino suben sus almas al Olimpo corren entre suspiros la eterna luna y el sí de aquel julio veinticinco La semilla se ha esparcido dos grandes árboles han crecido al noble connubio su humilde sombra le brindan Cuatro décadas construyendo en silencio días de incesante lluvia días de inclemente sol ni la lluvia ni el sol han caducado el amor Hoy el sol dibuja su rubia sonrisa que enjoya de rubí el florido jardín

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y pueblan el silencio del virtuoso esposo que agradece la mujer compañera y esposa Dios permita su amor siga envejeciendo en la luz naranja del devenir para que lleguen con el mismo brillo siendo lumbre de oro sobre la faz del agua que han de beber hasta las bodas de hueso Perdonen a este humilde poeta que no labró la joya perfecta pero en la celestial fecha le entrega un puñado de letras ¡felicidades esposos!

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Aracelys Ferray Amanece un canto de sapos muy cerca del río cruza la mujer en blanco acariciando la bruma del alba cual apóstol de cuerpo y alma Bendita Aracelys entre las mujeres el afán entregó a su soberbia vocación enfermera de hierro puntual y capaz a todos la medicina supo indicar De prosapia antigua emerge Aracelys por madre Agapita Ferray por padre Francisco Paradisi un polifacético personaje

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Su paso de elegancia y glamour vestía como para fiesta la tarde de sol doradot la noche de luna llena altiva dama rosa blanca de la pradera.

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Restituir la salud su noble misión pueblo entero la pudo conocer A plena luz del día A medianoche también sirvió cual mensajera de Dios. Alfarera de mil batallas que amasaste el tiempo de la comarca acrisolando el sol de la mañana sembrando la semilla de la noche aun en la tormenta abrigando esperanza Allá va Aracelys de paso corto y moderado repiten las voces del poblado algún paciente la ha solicitado para encontrar en su palabra lluvia de esperanza Sembrada está en la memoria de la cruz de chaguaramos en la tradición del operario y en las noches verdes del cañamelar cual espiga blanca y dulce

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Doña Clara Emilia Delgado de González La pila le ha bautizado Clara Emilia pero tercas voces del pueblo le llaman Emilia el si glo le llegó y capri choso avanzó cuenta la histori a ciento seis años de amor. Emili a de tantos años vida, gozo y regazo que lo hijos y nietos sostienen entre sus pequeños brazos. Tus ojos dos túneles que irradi an luz allí un fulgor detuvo cuanto soñé por reino ellos que han iluminado como los reflectores no iluminan el paso de transeúntes, sueños y quereres. No habrá sobre estas travesías piedras ni llanto ni espinas en tu caminar ni ninguna alianza con el alma que no sea la tinta que te escri be sobre el inmaculado papel los años de tanto vivir en El Consejo.

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Tus pi es tal vez estén cansados de tantos caminos recorri dos ahora sólo contonearán a bi snietos y tatarani etos que de tu carne nacen y corren como navío de ternura por tu sangre. Tus oídos tal v ez ensordeci eron de tanto vivir pero tu corazón aún escucha el palpitar consejeño que hace un viaje al imposible y regresa menos di stante concédeme todos los días para tejer el sueño de tu blanca cabellera.

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Tu voz tal vez es un hilo del sonido un destello tembloroso plegado de sabi duría océano de recuerdos una larga tertulia de paz y sosi ego. Es doce de agosto brindo por Dios brindo por el sol que ilumina mi pueblo brindo por el roble que regala su humilde sombra brindo por el milagro de la vida.

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José Elías Lalo Llegó el último mes del año cargado de sorpresas y aguinaldos la gente pi ensa en la Ti enda Lalo donde encuentra los mejores regalos muebles camas y estrenos a granel a la orden repite el viejo comerci ante Se llama José Elías se apelli da Escobar para el pueblo Elías Lalo nombre que exalta la memori a hacedor de sueños, esperanzas y conquistas De niño errante sin confines cami nó y caminó la tierra fértil acri solada por el sol sacudi da por la brisa que preñada de futuro abrió paso al progreso

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Como olvi dar a Elías hilo de esperanza cordón umbili cal brazo tendi do al humilde y desv ali do comerci ante de singular prestancia Llévelo por cuota si no cuenta con todo el dinero y de i nmedi ato los primos del pueblo entregaban el solicitado pedi do

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Vaya donde Lalo allí lo consigue todo desde un botón hasta el juego de cuarto repetían incesante las voces del pueblo no sólo vende ropas y objetos también regala sublime afecto infinito Al lado de Vi rginia escribió el destino trazando cami nos cruzando montañas si n días feri ados ni fi estas patronales con esfuerzo construyó su gran patrimonio: la familia y su gi gante negocio Si un título merece Elías es el de padre y trabajador incansable hombre humilde cultivador de esperanzas vieja postal de un pueblo llamado El Consejo Las santamarías han bajado pero Elías si gue en la memoria de un pueblo que irreverente se niega al abandono y al silencio Elías vive en la tradi ción oral del pueblo

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Dilia Madero Amanece un lucero cómplice avanza la mujer entre la bruma las piedras respiran su ausencia se atesora su recuerdo entre calles y esquinas cavila su vestigio en la quietud del crepúsculo Andariega que con el sol llegaba caminaba libre como el viento a paso de jornalero escribía el destino días de sol días de lluvia tras la historia una mujer se advertía Las voces del pueblo te evocan no fuiste enigma sino verdad tiempo silencio y morada Dilia se escucha en el valle simplemente vértebra de mi pueblo El Consejo tu sonrisa sembró cual estampa luce en la memoria con fe y esperanza

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Allí va Dilia de algún entrepatio se escapaba el mudo silencio camina y camina recordando cosas queriendo a la gente regando bendiciones Dilia apuraba el paso a la hora del elogio se perdía como por encanto dejaba la estela de su eterna sonrisa las palmas arrecian y miran complacidas caminar pueblo adentro a la mujer que no conoció odios envidias ni rencores Un día cualquiera el rostro surcado del tiempo se recogió en silencio la mañana enmudeció las calles escribieron su último soneto La reminiscencia no muere al contrario vive para quienes la figura de Dilia nos estimula y forja. Dilia cuenta El Consejo desde el cielo

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Eva Aponte de Hernández De noble mujer el catecismo aprendí Fue su vida evangelio prodigioso señaló el destino que de niño decidí de sus labios anhelo el beso amoroso En el pueblo de mis recuerdos una callecita aguarda las preces de fervorosa matrona dulce viejecita que gusta le llamen Evangelista es la catequista que evoco el día de la patrona ¡Oh buen Jesús! Se escucha allá en el altar un coro de niño te quiere consolar voces inocentes que Eva te trae para alabar Su ferviente oración es fragancia de amor El Consejo entero a ti debe ovación mensajera de Dios recordarte es un honor

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Abril Llegó para irradiar de luz las soledades que deambulan por los rincones donde nunca se escuchó su llanto Vino en sol ardiente para cocinar el destino ido donde somos silencio Iluminó cual luna el dibujado camino Inocente e inmaculado rostro como mensaje de Dios Llegó Abril las piedras respiraron su presencia la brisa coló su aroma Vuela sutil mariposa entre sueños abrigados En sigilo y candor bálsamo del alma derrotando muros de tristeza

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Abril, cual espina crece erguida exquisita rosa de tenues pétalos Vino, aquí adentro está primavera entre la tormenta Abril fugaz estrella dejó radiante luz en ojos de andariego durmiendo y con insomnio Habría entonado una canción de cuna mas tu estancia fue efímera Desde entonces llueve en mi pueblo de recuerdos A qué lejanía te fuiste que aún la polvareda de tu distancia cubre mi visaje

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Te espero donde no te conocí Aún tu huella me persigue de tarde Abril el cuarto mes pero el Abril que aquí habita es nombre que besa la bruma de mi mañana Abril ósculo que redime lo mancillado por el olvido Vuelve quiero escuchar trinar las aves en el amarillo araguaney que toca el azul del cielo Abril desde dentro te llaman voces que devoran silencios donde somos fuego haciéndonos

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De rodillas Aquí estoy de rodillas en este cuarto vacío en completo sigilo con la luz que consume tu recuerdo Aquí no hay ruido todo es silencio busco escuchar tu nombre en otras voces pero todo es quietud De rodillas estoy a la intemperie de la noche mi vigilia una oración mi oración un salmo de Andrés Eloy. Aunque el cansancio martille mi silencio de rodillas sigo hasta reencontrarme con tu voz Al fondo un viejo reloj deja sentir sus campanas el tiempo ha transcurrido sigo de rodillas aguardando en mudo sortilegio

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De rodillas te digo eres razón de este silencio que hace procesión adentro. De rodillas he querido escribir con los ojos cerrados temiendo que al abrirlos muera a la vida Estoy aquí en casa a la vez sé que no estoy lo que ahora nos señala Fuimos Amanece y todavía el día es noche plena De rodillas he encontrado la palabra misericordia su nombre la desconocía y la digo la repito cual salmo de la Biblia Esa voz viene cuando de rodillas estoy en vez de quedarse se perdía y se devolvía porque me olvidaba

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De rodillas lo digo fue ella la pupila fue ella el pestañeo fue ella después de ser Es decir tu mirada es decir la paz que habita aquí dentro Hace negro en esta penitencia si no no estarías si no no viviera este encierro no te despidas que ya no me miro De rodillas entendí que las casas no son para llenarlas de enseres como vil depósito nada llena tu recuerdo tan grande como túnel profundo sin entrada ni salida De rodillas entendí que las casas no son para ocuparlas con muebles llenando espacios Que los vacíos solo se llenan con presencia

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De rodillas entendí que aun cuando los grillos y el perro me esperan para acompañar mis soledades Yo quiero una voz buscándome cuando yo quiera huir Yo quiero una cara mirando cuando quiera ver el sol De rodillas aprendí a llegar a mi propio silencio a escuchar el tiempo que pasea cuando hay ausencia y no cuando es la hora De rodillas aprendí que la noche de mi alma está completa Estoy yo mis recuerdos la foto que venero y la ausencia de quien sólo vive en mi vacío

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Te lo digo de rodillas no he conocido otra imagen que tus brazos y tu sonrisa bajo del sol Y ella mi madre detenida frente al horizonte de una casa de pueblo saludándome después de un largo viaje de estudiante Pero esa casa está cerrada mi madre murió y el mango aún verde se tropieza con la mano llena de desarraigos con la esperanza del destino aquí allá o cualquier lugar De rodillas empapado de fe sigo

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Trina Victoria Madero de Navarro Una mañana de febrero voló la esposa del maestro del pueblo un justo llora su dulce néctar el viejo mamón del solar. Aquella mañana trinó un gorjeo de azulejos en el entrepatio florecido en el inmutable silencio que rondaba la casona huérfana a la luz del día Trina cual árbol frutecido fue sombra bienhechora en el sendero del maestro fanal inextinguible en el camino de los suyos

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Trinitarias rodearon el camino de alegres días multicolores sembradas en la memoria del maestro cual nombre parecido a la mujer que amanece entre sus labios Se marchó Trina mirando, mirando el azul del cielo consejeño escuchando, escuchando el armonioso sonido de la guitarra de Tomasina Trina manos que maravillaron el fogón manos que torcieron y cocieron manos que secaron lágrimas manos que abrigaron en silencio manos que sembraron semillas de amor Trina la fiel compañera del maestro la victoria alcanzada por José Julián Dos nombres una misma carne símbolo perpetuo del amor

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Trina no pertenece al olvido es tinta y delirio del poeta su blanca cabellera sigue intacta en la memoria para contar El Consejo Ella sabía que el tiempo es una rueda que no se detiene una roca que cae al vacío un ir y venir de aves de iguales trinos multiplicados en las ramas de su eterna esperanza

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Llego al final de la calle Sucre muy cerca de la estación de ferrocarril el silbato del motriz me detiene y vuelvo al minuto de silencio solicitado por respeto para la dama que fue la esposa del maestro Como olvidar tu pulcra sonrisa amplia alegre contagiosa que admiraban las piedras de la noche Ella es mi noble recuerdo que venero cual postal con ojos de mirada profunda ella es la oración que resbala de mis labios cada veintitrés de febrero

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Alejandro Mendoza En la quietud de los años sesenta Alejandro se hizo conductor de la ambulancia que llegó a la medicatura del poblado si n pensarlo se hizo necesari o ante la premura y emergenci a Supo de la angustia y del dolor de los enfermos en silencio oró por su destino cual amigo y buen vecino llevó en moderada rapidez la esperanza hecha racimo de fe Naci ó con la brisa del año vei ntitrés que sopló los ramales de un araguaney que derramó un cielo de oro en la Quebrada Seca que lo vio nacer Alejandro v uelve a la memoria del paciente aunque nunca se marchó aguarda en el si gilo de una historia que contar

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Se advierte en la boci na que recorre leguas para salvar vidas Si de camino se qui ere conocer Alejandro enardece la distanci a pues el versado y notable coger recorrió por infinitos siglos vertiginosos senderos cual ángel guardián Su nombre de pila Alejandro Arturo se apelli da Mendoza Acosta héroe de pequeña y gran batalla librada en días de sol y noches de menguante. Admi rable incondicional servidor ferv or y mística del operario lecci ón permanente de unión sempiterno chofer de mi pueblo

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La tradi ción oral no permite finiquitar el aplauso que Alejandro merece por su desprendido don de gente consagrado al bien común

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Jesús González César Agua Allí en la otrora esqui na del viento desde muy temprano su voz es eco agua es la palabra y el saludo fraterno el grito que cuenta que somos pueblo. ¡Cui dado viene un carro! Le exclama al peatón que cruza la av enida el transeúnte asustado lo detiene el aviso apresurado mi entras ríe la calculada trav esura. Desde Barri alito viene errante sin confines gritando al viento agua que me quemo postigos y portones abren para saludar al augusto ciudadano hi storia íntima del pueblo El Consejo. Si gue la ruta del deber y las constanci a algunas veces por ganar unos bolívares llevaba el vital líquido a los hogares otras v eces hacía de mandadero Jesús simple estampa de quehaceres cotidianos.

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Jesús es el hijo de María la que pila maíz en la bruma de la mañana atiza la leña su rojo enardeci do manos trémulas amasan la eternidad en la tradicional arepa de palabra viva.

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Agua es el personaje de todas las mañanas vive en la palabra empeñada de los moradores donde la memoria instala sus recuerdos donde su voz es resonanci a en los pliegues del tiempo. Camina las rúas con pasos lentos casi no es el mi smo visitante pero terco sube otra vez para recordar que Agua sigue tejiendo la alegría de vivir en El Consejo.

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Berta Elena Visbal Albarrán de Torres La Negra Pino Allí en la Calle del Ganado vive La Negra Pino como le di cen las voces del ayer tejiendo la historia en casona vieja de sepultos días. Aguarda la mañana para la tertulia que evoca un país que ya no está sólo exi ste en la palabra fresca franca y rectilínea de La Negra Pino. La Negra es El Consejo es el río Tuy es una calle es la brisa que besa los verdes cañamelares.

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La Negra es pueblo lo dice la brisa v espertina lo repiten las piedras del camino lo gritan los samanes en la humildad de su sombra lo di ce el gentilicio que corre por sus venas. Alumbra el abril ardiente y sudoroso de aquellos apacibles años treinta que cuentan que El Consejo es músi ca y poesía en la palabra labrada de los viejos Albarrán. Se abre una historia de papel y tinta con nombre propio Berta Elena testimonio ci erto palabra perdurable que nació para poblar afectos.

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Atrás quedó el dispensario del pueblo el comedor escolar el club Tamayra pero intacta sigue la casa que abre su portón y ventanales cada mañana para instalarnos en un pueblo que se niega a sepultar su historia.

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La Negra Pino sigue en pi e frente al concreto en la calle Sucre donde el tiempo se detuvo su palabra clara e inteli gente se pasea por la añejada casa donde abundan acontecimientos del mudo pasado. La Negra Pino sigue tejiendo la alegría de vivir en el floreci do entrepatio enardecido al olor de la ixora las campanas suenan cerca mi entras en la mecedora medita el santo rosari o. La Negra es el pueblo que celebro es una casa que respi ra otros tiempos es la voz que hace eco en los pliegues del tiempo.

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Carlina Mijares de Bello Eres pueblo eres crepúsculo lo repito mil veces y se agolpa en mi memoria. Eres canto de paraulatas enardeciendo la distanci a eres la madrugada de mi s ensueños Te aguardo aquí dentro cual prenda preciosa te lo repito una y mil veces eres pueblo amplio como el río. Eres una calle dos calles tres calles todas las calles juntas de mi pueblo estanco de sombra y paz alivio frugal del caminante alegría belleza del sol ante mi puerta.

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Nov enta años carga su enorme jiba su historia es el triunfo de nov enta primaveras que posaron cantando sobre su copa altiva con vuelo glorioso de bizarras banderas. Repi can alegres las campanas se viste de gala la aldea de mis recuerdos donde habitan ángeles y serafi nes Carlina santa santa santa de mi pueblo. Te nombro pueblo por heredad abri go y refugio del desvali do casa abierta de paz infinita Ángeles y serafines di cen Carlina santa santa santa de mi pueblo. Un centenario tejado cobija el tri go de sus cabellos paredes inamovibles respiran otros tiempos al fondo del solar un erguido alelie te protege del trueno y del rayo exterminador oye un trinar de pájaros canta la rosada emoci ón que anunci a el día.

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Nov enta abriles escri ben un salmo de amor irrevocable escritura que conmueve cual trozo de cielo y aragüeña campi ña bendita matrona de alma candorosa. El fogón arde capri choso en la memoria del pueblo como quien no olvida la fraganci a del enardeci do aliño alma supli cante del suculento pi cadillo corazón eterno de las empanadas de Carlina

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Doña Berta de Bello A sus 100 años si gue contando la histori a de El Consejo. En una callecita de mi pueblo habita un si glo de vida un racimo de dulce ternura han descrito las rúas los apacibles años que el tiempo ha hilvanado en tardes doradas de ensueños benditos cual libro de amor infinito abre sus páginas y otea caminos. Capa tripa capote trilogía que repite el orbe en la faena tabacalera donde Berta es excelsa jornalera. Ci en almanaques han caído una hojarasca es el suelo abono de fértil tierra donde crecen centenarios robles.

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Ci en lunas iluminan El Consejo en este febrero dulce cuento amoroso donde la vida celebra un siglo de alma candorosa. En una callecita de mi pueblo las tardes visten de fiesta luce una linda viejita vestida de eterna primavera. El tiempo se ha quedado en la plateada cabellera con sus amasi jos de greda con su voz de alfarera en la ferviente oración de centenaria rezandera

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Carmen Reyes La brisa trajo a enero vestido de mujer muy cerca un río cantarín repite veintitrés sei s letras recorren agua clara y fresca El Consejo su cuna eterna Allí en lo alto muy cerca del cielo una casa de tierra besa el sol un fogón cocina el destino hecho pan manos benditas amasan la fortuna de vivir El silencio de la tarde compite con el tránsito motor caprichoso aroma de café abraza el sigilo del crepúsculo la palabra habita en la voz de otros tiempos de rodilla ruego no termine el milagro de la tarde Huellas de sus pasos dibujan el camino una lluvia de pétalos deja a su paso en la envejeci da luz del día quiero cami nar Las pisadas de tus pi sadas ser viento para besar su plateada cabellera

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Carmen Di os bendi ga tu sonrisa amplia y franca que golpea el silenci o y la nostalgia como las olas a las rocas Bendita entre las mujeres que multiplicas vida de las espi nas haces rosas para la cuna. En ese pueblo de recuerdos el que visito de tarde deambulan nombres del ayer rostros sin mancilla allí vive pura e inmaculada la memoria de mi pueblo

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tQué milagro ver tu vestido del atardecer Qué milagro ver la sombra de tus pies cruzar el umbral te lo digo en este haz de letras celebro tu presencia cual acto de fe Dios te bendiga mujer virtuosa que acompañaste al guerrero de tus días luz fui ste para sus ojos compañera de mil batallas juntó a él empuñaste la espada para forjar familia respetable honra y prez de la comarca Allí sigues en la mi sma casona con la juventud palpitante recorriendo una aldea de recuerdos entre viejos retratos que exhibes orgullosa cual venerable altar Bendita tú entre todas las mujeres escogi da por Dios como piedra angular para edifi car el preci ado hogar

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Volv eré a escribir una y otra vez Carmen del jardín la flor que abre cada mañana para abrazar el sol

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Amanece Llegará el día en que amanezca aunque la noche tarde en desmantelar su manto Aunque l0s luceros se hospeden en las ventanas Aunque en los jardines y patios caiga una constelación de estrellas Aunque la luna se tiña de escarlata como el vino del egregi o que se derrama en la calle Te lo juro, amanecerá y caminaremos sobre la bruma senderos de candorosa pureza Llegará el día te lo juro en que el sol tocará a tu puerta y llenará de luz hasta el infinito Aguarda mi palabra es testimonio cierto lo di jo Dios cuando tomó mi mano en el desierto

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Amanecerá te lo juro y veremos los rostros que la memoria no ha queri do desdibujar

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Llegará el día en que la palabra despedi da será un simple recuerdo en una postal de viajero Te lo juro que amanecerá y regresarás para tocar el cielo y contar las estrellas madrugadoras una a una Amanece aquí adentro ya amanece la voces de adentro me devoran el aliento Cómo calmo este fuego que consume tu llegada Termi na de llegar seamos braza en la intemperi e No quiero detener más el tiempo Apresura el paso que amanece ya el alma viste primav era Amanecerá y al primer rayo de sol nos tomaremos el negro de tus ojos sorbo a sorbo mi entras la risa llega con el agua clara

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Te juro que viene deambulando el amanecer que despertará las calles del silencio donde alguna vez abri gamos sueños Regresa que tu ausencia es una herida si n sutura en el corazón Regresa que aquí adentro habita una voz que ya no escucho Di me si has visto el sol frente a tu ventana hablando con retazos de neblina y entenderás el silencio milenario de saber volar Amanece con un epitafio en la memori a la puerta está abierta el día llegó bajo una lluvia de pétalos He olvidado deci r que el día llegará Mi s brazos están abi ertos pero tú no los v es Eso significa que habré vivido

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No te angusties llegará el día ¿Has notado alguna di ferenci a de ayer a hoy? mi mirada y lo que veo ya no tienen la misma distanci a que ayer tus ojos están tan cerca que irradi an de luz las leguas que nos separan Ya el almanaque que cuelga de la pared donde tambi én cuelga tu retrato indi ca que el sol amanece sin moverse a la par del tiempo pues el espaci o que habitas es el mismo Tú también Ten presente que aquí en este reci nto sagrado amanece todos los días nueve letras que te aguardan Venezuela

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Contenido Credo consejeño...................................................................................... 9 Irma Mejías ........................................................................................... 15 Ana Auristela Aponte Mejías ................................................................ 18 Susana Aponte Mejías de Díaz.............................................................. 21 La muñeca de mi casa ........................................................................... 22 Silvestre Madero Jibe ........................................................................... 24 Yo sí soy negro...................................................................................... 26 La casa de mi madre ............................................................................. 31 Unas líneas para mi hermana Sunda ..................................................... 34 Nelva Galíndez Hernández La Catira Galíndez ................................... 39 Gabriela Teresa ..................................................................................... 43 Serena.................................................................................................... 47 El Tío consejeño.................................................................................... 52 Aura Amanda González de Romero...................................................... 55 Bernarda Nana Ramos Martínez........................................................... 56 Emilio Ramírez ..................................................................................... 57 Doña Edelmira Visbal de Aguilera........................................................ 58 Félix Trimotor ....................................................................................... 59 Rosario Martínez, humilde apóstol de Dios.......................................... 61 Así te recuerdo Tere .............................................................................. 65 José Argüello Taguarí ........................................................................... 68

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UEN Manuel Cipriano Pérez.................................................................71 Luisa Natera de Echezuría .....................................................................72 El Chery.................................................................................................78 Padre ......................................................................................................81 Maura.....................................................................................................89 Rafael González Delgado ......................................................................95 Doña Petra Reyes Montero....................................................................98 Lucy Mejías Orellana ............................................................................99 Carlos Andrade Villegas ......................................................................102 Doña Dilia Romero..............................................................................103 A ti maestra..........................................................................................104 El Chino Luis Seijas ............................................................................105 A ti Carmen Pereira de Bello ...............................................................108 Del Buen Consejo................................................................................109 Añoranzas ............................................................................................110 Juan Churro ......................................................................................... 111 Felicia Oropeza....................................................................................115 Esteban Blanco ....................................................................................118 Ella distante pero cerca........................................................................121 Ursulina Matos ....................................................................................128 Eulalia Farfán ......................................................................................129 Bodas de perla .....................................................................................130 Sebastián y su cuatro ...........................................................................132

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Francisco Rafael Hernández Kiko....................................................... 135 Padre Antonio González Guerrero ...................................................... 138 Francisco Ñáñez Pancho..................................................................... 141 Bodas de rubí ...................................................................................... 144 Aracelys Ferray................................................................................... 147 Doña Clara Emilia Delgado de González ........................................... 150 José Elías Lalo .................................................................................... 153 Dilia Madero ....................................................................................... 156 Eva Aponte de Hernández................................................................... 158 Abril .................................................................................................... 159 De rodillas........................................................................................... 163 Trina Victoria Madero de Navarro ..................................................... 168 Alejandro Mendoza............................................................................. 172 Jesús González César Agua................................................................. 175 Berta Elena Visbal Albarrán de Torres La Negra Pino ....................... 178 Carlina Mijares de Bello ..................................................................... 182 Doña Berta de Bello............................................................................ 185 Carmen Reyes ..................................................................................... 187 Amanece ............................................................................................. 191 Contenido............................................................................................ 197

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Rafael Sanabria Martínez (42) es humanista de múltiples actividades: alocuciones públicas, mantiene una muy visitada página en Facebook Crónicas de ElConsejo Sanabria Martínez y una columna permanente en TalCual digital cuyo contenido suele llegar a otros medios del país. Ha conducido, por más de 20 años, una exhaustiva investigación genealógica de las familias de El Consejo. Es docente a nivel de educación primaria, secundaria y de post grado. Pero Sanabria prefiere ser identificado simplemente como maestro de escuela. Son innumerables los diplomas, condecoraciones, medallas y placas que ha recibido de los sectores magisterial, eclesiástico, civil y del mundo del deporte. Rafael Sanabria tiene varios títulos universitarios de pregrado y postgrado en sociología, educación y profesorado de matemática, con menciones honoríficas Recientemente Sanabria incursionó en la política, liderando un movimiento de independientes para fomentar el voto como herramienta del cambio social. Pero sin separarse jamás de los principios de honestidad y justicia. /EMR

Rafaela Runque es artista plástico galardonada en 2010 en la Bienal de Arte Popular de Trujillo. Para ella el arte es medio expresión cuyo fin está en sí mismo pero también medio para rescatar la historicidad o hasta para la protesta cívica. Últimamente ha decidido incorporar dos sentidos físicos más a la creación artística, llevando su creatividad a la innovación gastronómica, en la producción de dulces y licores. Maestra Chocolatera en cierne podemos seguirla por Instagram en @rafaellarte Eduardo Moreno aplicado graduado del Rochester Institute of Technology, universidad líder mundial en el campo de la fotografía y en la producción de impresos


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Entrepatios by Rafael Sanabria Martínez - Issuu