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Crónicas de San Mateo

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Colección de breves historias relacionadas con la población de San Mateo, Aragua

Rafael Antonio Sanabria Martínez


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PUBLICACIÓN DIGITAL Título: Autor:

Corrección de textos y diagramación:

Crónicas de San Mateo Rafael Antonio Sanabria Martínez Eduardo Moreno eduardomorenorengifo@gmail.com El Consejo, estado Aragua. Venezuela Febrero de 2021


San Mateo De la tierra fértil de Aragua San Mateo es nombre altivo y sagrado donde Ricaurte su vida ha inmolado el sable corre como navío en agua En marzo la proeza se ha exaltado de rojo intenso cúbrese el suelo amado la espada empuña su enardecido canto mientras el feroz Boves huye en espanto En esta campiña un esplendoroso milagro El Indio Purino admirado del prodigio corre por las calles anunciando el evangelio A esta tierra Bolívar su pensamiento ha legado A San Mateo, templo bolivariano que rinde culto al más ilustre venezolano


Dedicado a la memoria de Jesús Chuchú Fernández y Benilde Matos de Fernández


A manera de presentación La historia... testigo de los tiempos, luz de la verdad, vida de la memoria, maestra de la vida, testigo de la antigüedad

Marco Tulio Cicerón San Mateo, municipio Bolívar, ubicado en el eje este del estado Aragua, tierra tradicional de los Bolívar, cuna de hombres y mujeres que le han aportado a la historia nacional su sangre y su gloria. Población cuatricentenaria que forjó la Independencia de Venezuela en sus calles cubiertas de rojo encendido y de gozo patriótico. El presente material investigativo recoge en sus páginas nombres de personajes y hechos que marcaron la historia pueblerina del noble pueblo del señor San Matheo en una época histórica, los personajes mencionados no son los únicos que han hecho historia en la mencionada localidad. Hay muchos otros que también han dejado su legado histórico en las caminerías de está comarca. Los hechos que se resaltan no son los únicos acontecimientos, pues San Mateo es historia desde siempre. El esbozo histórico que se reseña cumple la intención de contribuir a enriquecer el acervo histórico de la población a través de estas breves historias construidas por moradores nativos y lugareños que se establecieron forjando familias, sembrando valores y que hoy por hoy son honra y prez de la sociedad sanmateana. Consiente de la relevancia de la historia matria y del compromiso que tenemos con en construcción, traigo hoy a estas páginas la memoria de un pueblo que cuenta su historia a través de sus personajes y episodios que han quedado sellados en la retentiva y en las voces de un pueblo bravío y cubierto de historicidad. Persigue la obra, hacer llegar a las nuevas generaciones de sanmateanos, una lección histórica, que los motive a querer aun más su lar nativo, a tener sentido de pertenencia, a decir con orgullo que en San Mateo se escribió un pedazo de la historia nacional. Sin historia local no habrá historia nacional, porque los pueblos en sus más íntimas interrelaciones construyen lo que llamamos la historia nacional. De un hecho particular se construye un principio general. La historia no renunciará a su voz interior. En San Mateo un encendido tizón rasga las páginas y la memoria en su inmaculada desnudez. San Mateo es humana brasa independentista, forjada al calor del ardiente sol patriótico y combatiente, en el bregar del sueño libertario. Cruza el atajo señalado el pisatario vestido de honor. San Mateo gleba de libertad. Rafael Antonio Sanabria Martínez

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Lectura 1 Belén de Aristeguieta


Belén de Aristeguieta, una de las nueve musas San Mateo, el pueblo que escribió su historia con sangre y gloria vio nacer a finales del siglo XVII, el 11 de Mayo de 1765 a María Belén Jerez de Aristeguieta y Blanco. El poblado estaba en el año 145 de su fundación. El 21 del mismo mes y año fue llevada a la pila bautismal de la S. I. P. del Señor San Mateo Apóstol. Hija de Don Miguel Jerez de Aristeguieta y Lovera y Doña Josefa María Blanco y Herrera. En uno de sus estudios sobre la tranquila época que precedió a los primeros conatos revolucionarios al referirse Aristides Rojas a los ensayos del cultivo del café en la hacienda de la familia Blandin, expresa lo siguiente: :

“A esta familia, como a las Aristeguieta, Machillanda, Ustáriz, y otras más que figuraron en los mismos días se refieren las siguientes frases del Conde de Segur, cuando en 1784, hubo de conocer el estado social de la capital de Venezuela: “ El Gobernador –escribió- me presentó a las familias más distinguidas de la ciudad, donde nos tropezamos con hombres algo taciturnos y serios, pero en revancha, conocimos gran número de señoritas, tan notables por la belleza de sus rostros y la riqueza de sus trajes, la elegancia de sus moda les y por su amor al baile y a la música, como también por la vivacidad de cierta coquetería que sabía unir muy bien la alegría con la decencia”. Y a estás mismas familias se refiere Humboldt que visitó Caracas en 1799:

“He encontrado en las familias de Caracas -escribió- decidido gusto por la instrucción, conocimiento de las obras maestra de la literatura francesa e italiana y notable predilección por la música que cultivan con éxito, y la cual, como toda bella arte, sirve de núcleo que acerca a las diversas clases de la sociedad”. En este ambiente de paz y progreso social, sin más riqueza que los elementos indispensables a una vida decente, floreció la familia Aristeguieta Blanco, compuesta de padre y madre, tres hijos varones y nueve hijas, vivas a un tiempo hermosísimas y de singular belleza. Denominadas por sus contemporáneos las “nueve musas”, célebres por sus cualidades amables, don de gente y su cultura. Estas nueve hermanas dejaron en la sociedad de Caracas imborrables recuerdos, que no pudieron extinguir las catástrofes de la naturaleza y de la guerra, en los restos de esa sociedad que tan generosamente se sacrificará por la libertad e independencia de toda nuestra América. Cabe destacar que el padre de las Aristeguieta, fue Notario de Caracas, Alcalde Ordinario en el año 1744 y después Alcalde por el Estado de Hidalgos. Fue caballero de la Orden Santiago con aprobación de sus pruebas por el consejo de las ordenes el 18 de mayo de 1754, según Real cédula de 19 de septiembre de 1753. Murió en Caracas el 25


de marzo de 1782 y su cuerpo fue sepultado en la iglesia del convento de monjas Concepciones. Contrajo primeras nupcias el 7 de noviembre de 1734 con Doña Petronila Bolívar y Ponte (tía del Libertador. De esa unión nacen tres hijos: 1)Don Martín Nicolás Jerez de Aristeguieta y Bolívar (*6/6/1736-+7/12/1736), 2)Don Martín Nicolás Jerez de Aristeguieta y Bolívar (*15-2-1739/+11-5-1807), 3) Don Nicolás Antonio Jerez de Aristigueta y Bolívar (*17-1-1742/+?). Contrajo segundas nupcias el 6 de agosto de 1752 con Doña Josefa Blanco y Herrera (tía del libertador). De esta unión nacen: 1)Doña María Antonia Jerez de Aristeguieta y Blanco (5-6-1753/+2-11-1773), 2) Doña María Jerez de Aristeguieta y Blanco (*24-91755/+?), 3) Doña Rosa María de Jesús de Aristeguieta y Blanco (*30-8-1757/+?). 4)Doña Juana de Aristeguieta y Blanco (*27-12-1758/+27-12-1758), 5)Doña María Begoña de Aristeguieta y Blanco (*20-11-1760/+?), 6) Doña Francisca Fulgencia Jerez de Aristeguieta y Blanco (*16-1-1762/+?), 7) Doña Teresa de Jesús Jerez de Aristeguieta y Blanco (* 15-10-1763/+?), 8) Doña María Belén Jerez de Aristeguieta y Blanco (11-5-1765/6-7-1850), 9) Don Juan Bernardino Jerez de Aristeguieta y Blanco (*18-12-1767/+?), 10) Don Manuel José Jerez de Aristeguieta y Blanco (*5-11769/+1771), 11) Don Miguel José Jerez de Aristeguieta y Blanco, sacerdote (*29-51770/+6-1-1809), 12) Doña María Jerez de Aristeguieta y Blanco (*11-10-1771/+?), 13)Doña María Antonia Petronila Jerez de Aristeguieta y Blanco (*17-1-1774/+?), 14)Doña Manuela Josefa Jerez de Aristeguieta y Blanco (*5-6-1776/+?). Muchas familias de Caracas descienden de las Aristeguieta. El General Carlos Soublette era hijo de Teresa, llamada por los realistas sarcásticamente “madre patria”, durante la Guerra a Muerte, por su entusiasmo republicano. . Las hermanas del general formaron familias distinguidas: Isabel Soublette, célebre por su honorabilidad y belleza fue madre del eminente guayanés Juan Bautista Dalla Costa, Belén casada con J. M Fortique, como Isabel se establecieron en Guayana, Solita, esposa de General O'Leary, y Concepción del señor Santa María gozaron en Bogotá y Caracas de excepcional estima. Nuestra insigne escritora Teresa de la Parra, bisnieta del General Soublette, descendía de Teresa Aristeguieta. Sobrevivió a sus hermanas la bellísima sanmateana Belén de Aristeguieta, tuvo la particularidad de nacer en el noble pueblo del señor San Mateo Apóstol, cuando todas sus hermanas vieron la luz en Caracas. Casada con el Capitán Pérez y Narvarte, coronel del Real Cuerpo de Artillería, sólo tuvo una hija. Emigró por tierra en 1814. En la trágica noche del 25 de agosto en Cumaná logró embarcarse en las goletas de Bianchi. De las Antillas regresó a tierras firme. Casó a su hija en Angostura con un oficial inglés muerto a poco. De regreso a Caracas con una hija y una nieta. Belén pasó miseria sin cuento. En cartas de 1827 a Bolívar y al Marqués expresa sus penas y pobreza. En ese mismo año Manuela Viuda de Zarraga, vivía también muy pobre (*). Como Caracas, destruida por el terremoto y la guerra, estás hermanas antes tan festejadas apenas, eran una sombra de su glorioso pasado. Ya habían muerto Rosa, Mercedes, Francisca, Begoña, Teresa y la segunda María Antonia. La noble y elegante señora Carlota Blanco hija de esta última, fue madre del general Guzmán Blanco.


María Belén en carta a su primo Simón le dice:

“Ni una basquiña tengo para presentarme y que es prestada la con que me presento (…) pues hay días en que ni luz para alumbrarme tengo y si por tu decencia crees que el darme media docena de pesos no es decencia, te engañas; yo recibo cualquier cosa que puedan darme mis amigos pues hasta el pobre Diego me dio la silla con que me siento. Tengo mis dos niñas en cama; mi hija Solita ha estado de muerte y no tengo ni un medio! Esta carta llena de pena y desesperación, se la escribe a su primo El Libertador, una sanmateana que llegó a ser la mujer más rica y la más bella de Venezuela. Habían quedado atrás los años felices de la juventud, de la opulencia; la casa de Caracas, asiento principal de la aristocracia, donde llegaron en su momento príncipes y marqueses europeos. Atrás quedó el gran salón revestido con cortinajes de damasco rojo flecos de oro, las mullidas poltronas y sofás, las orquestas de los rumbosos bailes y las guitarras de las serenatas en las noches románticas y frescas; los amigos –ahora casi todos muertosy las extensas posesiones en los fértiles valles del Aragua, desolados, despoblados y destruidos durante la guerra. Siete años había pasado la ilustre sanmateana huyendo por tierras de las Antillas y Guayana, rodando de pueblo en pueblo y muriéndose de hambre. Al regreso a la Patria libre, sus bienes estaban destruidos por el terremoto, por lo enemigos, o por los realistas y patriotas que se las habían cogido para ellos, como siempre ha pasado en nuestras revoluciones. A su pariente el Marqués del Toro le escribe: “Ay Pancho, las cosas de este mundo, si tu papá y el mío vivieran y me vieran”. Esta heroína sanmateana se llamaba Belén Xerez de Aristeguieta; su hija se llamat Belén Soledad y su nieta también se llamará Belén. Nacida en San Mateo el 11 de mayo de 1765, su infancia y su alegre juventud transcurrieron entre la opulenta mansión de Caracas y su casa de hacienda en San Mateo. En ambas casas vio congregarse en oración a su familia, en sendos oratorios dedicados a la devoción de Nuestra Señora de Belén, apenas medio siglo mayor que ella. Cuando sea una mujer –de las más bellas de la Provincia- prestará su rostro a la madre de Dios, para que el pintor Juan Pedro López la plasme en toda su belleza, en los retratos de la Virgen de La Merced y en el de Nuestra Señora de Belén. San Mateo está en la obligación de rescatar para el afecto pueblerino, a esta mujer, Belén Xerez de Aristeguieta, dueña y señora de El Palmar y del Trapichito de la Santísima Trinidad, haciendas que posteriormente pasarían a propiedad de las familias Ribas y Montes de Oca, quien por creer y militar en la causa de la libertad y de la independencia, y por haber sido fiel a los suyos, ahora no tenía ni un medio, ni una basquiña para presentarse, ni una silla en que sentarse, ni una vela con que alumbrarse. La devoción de Nuestra Señora de Belén tiene ya medio siglo (56 años) cuando nace Belén. Es la sexta de las nueve musas, las hermanas Xerez de Aristeguieta y Blanco Herrera, las mujeres mas celebres de Caracas durante el siglo XVIII, primas hermanas y vecinas de cuadra de las Palacios Blanco Herrera, una de quienes, Concha Palacios, será, cuando Belén cumpla 14 años, la madre del Libertador. No solamente vivirá esta sanmateana todo el proceso de desmoronamiento del viejo orden colonial, sino que


luchará por el establecimiento de un orden nuevo y será pionera en la defensa de los derechos de la mujer, y defenderá los suyos, al litigar en contra de su marido y alcanzar el derecho de administrar su propia fortuna. Verá desaparecer todos sus privilegios a casi toda su familia, morir a su única hija y su única nieta, y alcanzar una venerable ancianidad hasta su muerte en 1850, a sus 85 años de edad. Será testigo de la venta de la hacienda El Palmar donde había nacido, a su primo José Félix Ribas Herrera, de éste a su hermano Nepomuceno y de éste a su hermano Antonio José, los tres casados con sus primas Palacios Blanco Herrera. Ella misma junto con su hermana mayor, venderá el Trapichito de la Santísima Trinidad a la familia Montes de Oca y será testigo del florecimiento de la devoción a La Virgen de Belén, en los tres altares donde se la venera inicialmente, que son los de su familia Xerez de Aristeguieta en El Palmar y Trapichito; el de la familia Bolívar en El Ingenio, y el del pueblo, en esta iglesia del señor San Mateo. Que se rescate del olvido y se incorpore a la vida afectiva del pueblo, en calidad de Heroína de la Patria, a Belén Xerez de Aristeguieta, colocando su retrato –copiado en el rostro de Nuestra Señora de la Merced de Juan Pedro López- en sitio de honor de esta Santa Iglesia Parroquial. El Dr Germán Fleitas Núñez señala que, según decían, la custodia de la Virgen de Belén la había regalado María Antonia Bolívar quien la mandó a traer de Londres, pero luego se supo que la mandó a hacer don Miguel Jerez de Aristeguieta, dueño de la hacienda El Palmar, padre de las célebres Nueve Musas. Nos inclinamos por la segunda tesis, siguiendo al sabio investigador Carlos F. Duarte, máxima autoridad en la materia, quien afirma en su magnífica obra sobre El Arte de la Platería en Venezuela, que la custodia expositor de la Virgen de Belén Patrona y Símbolo de Aragua, fue mandada a hacer por don Miguel con el orfebre caraqueño Francisco de Landaeta. La custodia es de plata dorada con dobletes verdes y rosas, azogados. Tuerca de hierro forjado. En la medialuna que sostiene la medalla de bronce hay (o hubo) una esmeralda y unos pequeños diamantes. Tiene una altura de 0.585. Faltan la cruz y algunos angelitos y un ángel de cuatro alas. Según el ilustre académico, debió construirse en 1773, pues existe una pintura de esa fecha que la representa. No puede ser cierto, como se afirma en muchas publicaciones, que haya sido donada por María Antonia Bolívar ni por ninguno de sus hermanos, porque cuando la custodia llegó a San Mateo, aún no se había casado don Juan Vicente de Bolívar y Ponte con doña Concepción Palacios Blanco. Durante su visita pastoral, realizada en 1781, el Obispo de Caracas, Monseñor Mariano Martí, afirma que es una dádiva de Don Miguel Jerez de Aristeguieta. El orfebre Francisco José Landaeta de Lerma, autor de la custodia, nació en Caracas en 1721, a apenas doce años de aparecida la Virgen de Belén. Era hijo del capitán Juan de Landaeta y de su esposa Leonor Agustina de Lerma. Debió ser morocho porque en muchos documentos se le menciona como Amorocho, El Mulato, o simplemente Morocho. Nació en una familia de artistas, ya que su padre también era orfebre reconocido, y su madre era hija del pintor Blas Miguel de Lerma. En su familia había 8 pintores, 3 músicos, 4 carpinteros ebanistas y 5 plateros. A los 23 años casó con María Petronila Rosalía Pereira Landaeta y tuvieron como hijos a María Josefa, María Isabel, casada con el platero Antonio José Landaeta con quien tuvo 16 hijos; María Candelaria quien viuda de Nicolás Pompa, casa en segundas nupcias con el pintor Antonio José Landaeta; José Antonio casado con María Josefa Núñez; Manuela, Juana María, Juan José Vicente de Dios y Carlos Francisco.


De su mano de artista surgieron también las custodias que están en la Iglesia de San Francisco de Caracas, de la Catedral de La Palma en Canarias, de Nuestra Señora del Socorro en la Catedral de Valencia, de las iglesias de Yare, Maracay y Santa Teresa del Tuy, la Corona de San José en la Catedral de Caracas, Sagrarios para llevar el viático, la Custodia de Nuestra Señora de Las Nieves en La Palma de Canarias, calderetas, lámparas votivas, y las Andas de Nuestra Señora de Copacabana en la Iglesia de San Pablo, las cuales fueron fundidas por los patriotas en la guerra de independencia, para hacer monedas de plata. El catálogo de sus obras es inmenso y debe ser mayor, si tomamos en cuenta que trabajó el arte de la platería desde 1740 hasta 1802; sesenta y dos años ininterrumpidos. Fue Capitán del Regimiento de Pardos de Caracas y fue distinguido por el Rey de España con la Medalla de Su Real Efigie. El autor de la Custodia de la Virgen de Belén, murió en Caracas rodeado de la admiración y el respeto de sus contemporáneos, al comenzar el siglo XIX. Señala Inés Quintero, que

“la situación de Belén Xerez de Aristeguieta era dramática y desventurada, logró sobrevivir la espantosa jornada que representó llegar hasta las costas de Oriente y de allí pasó a Angostura, se decía que por aquellos días había tenido un romance con Simón Bolívar. De pueblo en pueblo y de penalidad en penalidad, logró finalmente instalarse en Caracas, sin marido, con una hija y una nieta. Su situación era lamentable. Todos sus bienes estaban destruidos, unos por el terremoto, otros a causa de los secuestro y el abandono. Se lamenta de no poseer ni una basquiña medianamente decente para salir a la calle, y según dejaba saber, había noches que ni siquiera luz tenía para alumbrase, su desesperación la había llevado, incluso, a escribirle a Bolívar, para pedirle que la asistiera, recordándole los días pasados en Angostura. Hasta la silla en la que se sentaba había sido un regalo de la generosidad de Diego Ibarra”. En su desolación,, una de las mortificaciones de Belén era imaginarse qué cara pondría su padre si estuviese vivo y pudiese verla en aquel estado de miseria y abandono. Así lo hacía saber a su primo, el marqués del Toro, en una misiva elocuente de la degradación en la cual se encontraba: “. . . si tu padre y mi padre nos vieran. . . ”era todo lo que lograba decirle a su pariente en su angustiosa circunstancia. Falleció esta valiente dama de la república en Caracas, el 6 de julio de 1850, a la edad de 85 años.


Referencias bibliográficas Fleitas Germán. CRÓNICAS Mateo. Estado Aragua, 2015

SANMATEANAS.

Discurso de Nuestra Señora de Belén. San

Quintero Inés. LA CRIOLLA PRINCIPAL MARÍA ANTONIA BOLÍVAR. Bigotteca serie de historia. Segunda edición 2004. Caracas Venezuela. Revista CRÓNICAS DE CARACAS. Vol 5. Nro 20-21 enero -marzo de 1955. Editada por el Concejo Municipal del Distrito Federal. Dirigida por el cronista de la ciudad Enrique Bernardo Venezuela


Lectura 2 Luis Ramón Mendoza


Se marchó Luis Ramón Mendoza cultor de la historia sanmateana Una sentida y honda manifestación de duelo constituyó la noticia de la desaparición física del historiador de San Mateo, el 1o de febrero de 2019 en Caracas. La noticia se propagó como era de esperarse, rápidamente por toda la geografía de Aragua y el país. Su dedicación por resaltar los valores de su terruño lo hicieron merecedor de la estima de cada uno de los habitantes de San Mateo y sus alrededores. La mañana del 4 de febrero, fueron trasladados sus restos desde la capital hasta la sede de la Sociedad de Nuestra Señora de Belén (San Mateo), donde familiares, amigos y autoridades municipales le rindieron su último adiós. El Ilustre Concejo Municipal de Bolívar, en nombre de su presidente y demás miembros del cuerpo eilicio, leyeron un acuerdo postmorten al insigne historiador, el cual fue entregado a su esposa, hija y demás familiares, donde se destaca que su desaparición física constituye una pérdida irreparable para la población de San Mateo. Personalidades del acontecer histórico, cultural, deportivo, religioso y social le hicieron guardia de honor, además del derecho de palabra otorgada a personalidades del contexto socio-cultural del mnicipio Bolívar y de otras localidades. Destacando su acrisolada vida llena de facetas cumplidas en beneficio de sí mismo, su familia, discípulos y en todos los sitios que le tocó actuar como profesional y ciudadano. Haciéndole merecedor de innumerables reconocimientos de instituciones públicas y privadas. Hablar de Luis Ramón Mendoza es resaltar su notable actividad intelectual como escritor, conferencista e historiador crítico. Ingenio claro, de temple, irreverente ante la injusticia, hombre estudioso, periodista combativo, ciudadano en permanente vigilia y valiente, son entre otras las condiciones sobresaliente de un aragüeño que lo fue plenamente y cuya obra resume su concepción de luchar por el bien de la república a través de la educación, la herramienta cultural principal que él suponía para esa renovación. Fue investigador apasionado e incansable lector, que le hace acreedor del título de cronista. Gran parte de sus trabajos los dedicó a su natal San Mateo. Nace el 9 de agosto de 1955, en San Mateo, estado Aragua. Hijo de Juana Bautista Mendoza. Bajo la sombra bienhechora de su abuela y sus tías maternas crece escuchando la historia de su San Mateo querido. Cursa primaria en la Escuela Carmelina Bejarano, ubicada en el barrio Las Flores (1ero a 3er grado), bajo la sabía conducción de la tía Diosa Sánchez de Mendoza. Completa su primaria en el Grupo Escolar Presidente Medina Angarita. Pesenta su examen final (1969) para optar al certificado de sexto grado, nada más y nada menos, como jurado la celebre maestra Trina Torres de Pérez. Su Tía Diosa Sánchez de Mendoza en su afán de procurar su superación, ya que para entonces no había liceo en la localidad, le consigue cupo en el Liceo José Luis Ramos de


Maracay, allí alcanza el ciclo básico común (1969-1972). Su tía Diosa como siempre marcando su norte, hace las diligencias pertinentes para que ingrese al liceo Joaquín Avellán (antigua Escuela Técnica Industrial), donde obtiene el título de bachiller Industrial (1975). De la Universidad Central de Venezuela egresa con el título de Licenciado en Historia. Su interés por superarse lo lleva a cursar estudios en la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas), donde obtiene el título de Magister en Historia de Venezuela. Ingresa como personal administrativo a la Universidad Central de Venezuela el 8 de abril de 1980 y labora por espacio de 25 años ininterrumpidos. Jubilado en abril de 2005. Luis Ramón Mendoza se encuentra entre quienes han realizado mayores esfuerzos en el campo de los estudios históricos, no sólo en lo que se refiere a la clarificación de los hechos históricos de su apasionado San Mateo, sino también en la época, en la sociedad y en la filosofía venezolana todos aquellos elementos que contribuyeron a esclarecer los primeros hechos consumados por las tropas republicanas. Fruto de sus investigaciones han sido los siguientes trabajos: San Mateo crónicas e historias, La fuga del Esclavo del cantón Victoria: memorial de rebelión (18301854), la inmigración en el pensamiento político de los Liberales y Conservadores de Venezuela (1830-1845), La práctica Bolivariana de López Contreras: Un anticomunismo oficioso (1936-1941), La Sucesión Bolívar en San Mateo (1593-1877), San Mateo espacio de Batallas Liberadoras y Gloriosas, Sanmateanos en la memoria de los pueblos, Labor (Quincenario comercial y de interese generales-órgano de la Botica Belén), memorias de San Mateo vista a Través de la prensa (1837-1949), Insurgencia en San Mateo 1812-1814, clérigos y naturales, Apodos y paisanos en la memoria de San Mateo, Selección documental: Siglo XVII al XIX referida a San Mateo. La Independencia de América en sus actas: Argentina, Colombia, México y Venezuela, Caribe S. B. C: Pioneros del softbol sanmateano, Juan de Mata López: Decano de los bodegueros de San Mateo. La Unión Vollmer-Ribas y la recuperación económica de la Hacienda El Palmar en San Mateo (1830-1848). Además de haber sido colaborador con numerosos artículos en diarios locales, regionales y nacionales. Se desempeñó como:  Tesista en la maestría de Historia de Venezuela de la Universidad Católica Andrés Bello.  Fue fundador de la radio Comunitaria de San Mateo 93. 5 FM.  Tutor de la misión cultura 2005-2006.  Investigador de archivo y biblioteca de la Dirección General de Soberanía, Límites y Asuntos Fronterizos


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(2007-2008). Investigador adscrito a la dirección de archivos, bibliotecas y divulgación del MPPPRE (2010-2013). Director fundador de la editorial Mateo de Oroguaipur. Miembro del Centro de Historia de La Victoria, municipio José Félix Ribas. Profesor del Colegio Universitario Francisco de Miranda (2008-2009).

Mendoza fue uno de esos personajes que con su trabajo callado y silencioso, estuvo al servicio de sus semejantes de forma generosa y desinteresada. Su personalidad esta adornada por la confianza y la modestia. Era de imaginación fecunda y pintoresca. Como excelente patriota nos legó hermosos cuadros de historia patria. Predicó la humildad, la sencillez, el bien, el honor, la disciplina. Consideró que el más alto valor y dignidad del hombre dependen del mejor desempeño de las funciones que le hayan sido encomendadas y del mayor servicio social prestado. Nunca la cuna, la posición social y económica dan al hombre altura espiritual, moral o intelectual, solo el estudio tesonero y las buenas costumbres, producen saber y comprensión universal. Luis Ramón Mendoza fue un caminante que hizo camino al andar, un hombre ejemplar, libro abierto, noble y humilde, amigo por siempre. ¡Vuela, vuela, vuela alto, buen amigo! ¡Paz a sus restos!


Lectura 3 Trina Torres de Pérez


La maestra Trina Torres de Pérez, símbolo sanmateano El 31 de enero de 2016 tuve el honor de visitar la respetable casona de la sanmateana de altos quilates, educadora amable, benefactora, consecuente con su vocación de educar, extraordinariamente sensible a obras de interés social, Doña Trina Torres de Pérez, quien marcó época en su tarea educativa en San Mateo, a cuya juventud estuvo a su servicio orientador, informador y eficiente. En la formalidad hogareña que permite la invitación a una merengada de guayaba, se inicia la tertulia saturada de experiencias vividas, una vida entregada al magisterio y a su pueblo sanmateano. Sentada en su mecedora recorre las cuentas del rosario y evoca la escuela primaria del ayer, su hija Irían Belén (educadora de reconocida trayectoria) testigo escucha de argumentos verbales referentes a los diplomas, fotografías, medallas, condecoraciones, placas y entrevistas de los medios de comunicación, dueños absolutos de la vieja casona que respira educación. De ahí la evocación actualizada y justiciera que hace quien suscribe esta crónica. La maestra sencilla y humilde es un ejemplo de pulcritud y disciplina, abnegación y cariño, verdadera entrega total a la esperanza y vocación. Ella ha segado fulgurantes rosas de emoción en los predios de la cultura y cuando el numen ha signado su rostro con ósculos de triunfos, sus alumnos del ayer ornan sus sienes de lozano laurel. Trina Torres de Pérez es contemporánea, su historial es amplio por descollar como educadora fiel, laboriosa y apegada a su tierra natal. Ella es ejemplo superación continua y ascendente, de magníficos logros, la victoria de un feminismo a su estilo y dentro de una época donde era difícil que la mujer alcanzara un título profesional, mayormente se dedicaban a la construcción de hogares, pero doña Trina es parte de ese grupo de mujeres sanmateanas que a través del tiempo desafiaron y lucharon por la valoración de la mujer en la sociedad. Esta mujer de blanca cabellera, voz grave y perseverante, fue ejemplo de valor y coraje. Su oratoria si no elocuente es convincente, respaldada por sus realizaciones diáfanas. Nace en el pueblo de San Mateo el 26 de mayo de 1929, hija del modesto hogar conformado el 26 de julio e 1916, por: Don Matías Modesto Torres Rivas y Doña Ana Ramos de Torres. Cursa estudios de primaria en la escuela Federal Ricaurte, hasta cuarto grado (primaria elemental), una vez finalizado esos estudios ,tuvo que emprender una lucha grande para que abrieran el quinto y sexto grado, pues en San Mateo las muchachas de la época cursaban hasta el cuarto grado y se dedicaban a oficios del hogar, consideraban que esa era la educación necesaria para la mujer, criterio que no compartió Doña Trina Torres y de inmediato le pidió a sus hermanos mayores que solicitaran la creación de una escuela para culminar las niñas ,la petición fue aceptada ,pero se requería la matrícula ,entonces emprendió la noble tarea de buscar de casa en casa en la población, las muchachas que no habían culminado el 5to y 6to grado, logra hacer la matrícula y en julio de 1944 egresa con su certificado de educación primaria superior (Escuela Federal Nro. 93). De inmediato ingresa al colegio Santa María de Caracas, egresa en el año 1948 con su flamante


título de maestra normalista. Posteriormente recibe el título de instructora de alfabetización, por el Instituto Nacional de Cooperación Educativa (Ince). Llega a su pueblo natal y se inicia como docente en la escuela federal Ricaurte, luego en la Escuela Felipe Larrazábal (Cagua). Posteriormente se traslada a la Escuela Juan Nepomuceno Chávez en Caracas, durante cinco años. De nuevo regresa a su terruño, en esta oportunidad al grupo escolar Presidente Medina Angarita, donde ejerce como maestra de aula. Ejerce como maestra hasta desempeñar el cargo de directora del centro de educación de adultos Ricaurte. Su pasión por la pedagogía la lleva alfabetizar en las empresas: Etima (San Mateo), Diablitos de Venezuela (Cagua), Manufacturas (Cagua), Alfonzo Rivas y compañía (Turmero). Contrae nupcias el 28 de diciembre de 1949 con Don Nerio Pérez Sánchez, destacado deportista sanmateano (quien fue llevado al salón de la gloria del deporte Aragüeño el 26 de junio de 1992). Fruto de su matrimonio nacen: Víctor Alejandro, Nerio Matías, Irían Belén, Francisco José, Carlos Eduardo, José Rubén, Jorge Enrique y Ana María Pérez Torres. Su bolivarianismo no fue contemplativo sino funcional, operativo, trascendente: Su fe bolivariana la llevó a fundar en San Mateo la primera Sociedad Bolivariana el 21 de enero de 1981 donde dejó grandes aportes a la augusta y emérita institución nombrada, inculcando en las mentes fértiles de los jóvenes sanmateanos el pensamiento y la obra del Libertador. Es miembro de la sociedad Damas y Caballeros de la Virgen de Belén .Miembro de la Asociación de Educadores Jubilados seccional Aragua. Integrante de la Fundación Ingenio de Bolívar -museo de la caña de azúcar. .Miembro de la Sociedad Amigos de San Mateo. Cofundadora del club Leones de San Mateo. Ha sido oradora de orden en diferentes fechas patrias en San Mateo y en ocasión de las visitas de las sociedades bolivarianas del país a la población. Autora de la obra poética Patroncita mía (Virgen de Belén). Autoría de los trabajos: Fundación de San Mateo y un Regalo para San Mateo, publicados en el diario El Siglo y la revista Club de Leones. Ha recibido las siguientes condecoraciones :Orden 27 de junio por el ministerio de educación (2da clase). Orden Luisa Cáceres de Arismendi (1987) por la gobernación del estado Aragua. Orden Virgen de Belén (2000). Medalla de Honor al Mérito (escuela rural Ricaurte). Fue madrina del festival Voz Ricaurtense de la escuela Madre Sanmateana (26-6-2013). Esta distinguida dama que dedicó 34 años de servicio a la docencia consumó brillante labor, puntual, equitativa, amiga y orientadora de sus alumnos, leal compañera y eficiente subalterna, en una palabra, responsable integral. Sus cualidades de educadora forjaron en ella una personalidad definida y reconocida como trabajadora eficaz, especialmente en actividades que enaltecieron a su localidad. Mujer de valor, coraje y perseverancia que ha quedado como ejemplo dentro de ese grupo de estoicas aragüeñas que a través del tiempo supieron desafiar la opresión y luchar por la justicia, fue de esas damas decididas que luchó contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, hasta restituir la democracia.


San Mateo tuvo en ella representante calificado de empeño decoroso, eficiencia y generosidad. La serenidad, humildad, la disciplina intelectual y la productividad cívica y pedagógica fueron características de su actuación personal, jamás se le contempla vanidosa, porque en ella siempre privó la conducta equilibrada del maestro. Cuando la muerte le sorprendió (2018) contaba con 88 años de edad. Estaba lúcida recordando los niños y la escuela del ayer, pues su rostro refleja un verde pizarrón donde se escribe las primeras letras de San Mateo. Su estela luminosa fue fuente de inspiración y un mensaje que se confunde con el tiempo. Trina Torres Ramos de Pérez no es pasado, es futuro siempre que han de realizarse sus ideales tan patrióticos, justos y democráticos. Una hija notable de San Mateo y la patria tuvo en ella una servidora muy útil, la docencia una cultora de la firmeza y de alta estima entre sus colegas. San Mateo le debe un homenaje que inmortalice su nombre (una calle, una obra, una escuela con su epónimo), una cinta tricolor que la nombre patrimonio histórico -viviente de su pueblo. Trina Torres Ramos de Pérez es símbolo de la mujer ilustre, honra de Venezuela y orgullo de San Mateo. Su mensaje alecciona, estimula, forja. Trina, signo de esperanza, cual fue su vida. ¡Adiós maestra!


Lectura 4 Juan Matos


Juan Matos un hombre que se hizo a sí mismo Hablar de los Matos en El Consejo es referirse a una respetada prole honra y prez de la sociedad consejeña. El apellido es tan viejo como viejo es el pueblo. Decir Matos es es decir Quebrada Seca de Urbina o Nuestra Señora de las Angustias. De allí vienen Los Matos, una numerosa familia, forjadora de voluntades. En la tradición oral de los consejeños se menta a los hermanos Matos como gente de bien, honrada, de empuje y superación. La familia Matos, como muchas otras parentelas, atravesó en el año de 1921 la triste situación de la pérdida física de su padre, Juan Flores, el viejo mecánico de la hacienda Santa Teresa, que dejó en la orfandad a cuatro hijos menores de edad. Desde el entonces los niños Matos se tuvieron que hacer hombres a temprana edad. Bajo la sombra bienhechora de su matrona Juana Matos se levantan los cuatro hermanos en el espacio geográfico denominado La Guadalupe, el caserío donde crecieron los pequeños Matos, en contacto con el bucólico paisaje natural de los verdes cañamelares, el arroyo de las acequias, el trinar de las aves y el silbato del viejo motriz. Una añejada acta del registro civil del municipio José Rafael Revenga, bajo el folio Nro 102 indica que Don Alfredo Vollmer propietario de la hacienda Santa Teresa participa la muerte de Juan Francisco Flores de 30 años de edad, de profesión mecánico, ocurrida en la misma hacienda el 5 de septiembre de 1921. Juan Francisco Flores nació en El Consejo el 22 de agosto de 1891, hijo ilegitimo de Ana Flores, Según el libro de bautismo Nro 17, folio 61, el 25 de diciembre de 1891, siendo sus padrinos: Mateo Tirado y Ernestina Cazarla. Desde muy joven comenzó a laborar como mecánico de la hacienda Santa Teresa. Se unió en una relación de pareja con Juana Matos, ella nacida en El Consejo el 24 de mayo de 1887, falleció en El Consejo el 24 de julio de 1938. Juan Francisco Flores fue un trabajador de confianza de la familia Vollmer. De allí que sus descendientes gozaron de la estima, aprecio y afecto de la mencionada prole. De este noble hogar nace Juan Matos en El Consejo el 27 de enero de 1914, creció en la tierra de la caña de azúcar y desde los 11 años de edad comenzó a trabajar como ayudante de tractorista, erigiéndose como sucesor del viejo Juan Francisco Flores, quien durante años thabía manejado un antiguo tractor que luce pintado de colores en los jardines de la hacienda El Palmar. Posteriormente en su afán de superación se hizo operador y luego mecánico. Por la rama paterna está vinculado con connotadas familias consejeñas: los Parra Almenar Flores, los Flores Peña, Flores Alfonzo, Fernández Flores, Richard Flores, Mellado Flores. Por la línea materna con los Matos de Quebrada Seca de Urbina, con Gabriela del Buen Consejo Matos, un personaje que se dedicó hacer el bien al prójimo a través de la sanación (a pesar de los años transcurridos el pueblo le rinde aún veneración a su ánima).


De igual forma es pariente de la hermana Antonia de San José (Guadalupe Matos), que según el diario de la Madre María de San José quien expresó que está piadosa religiosa murió con olor a santidad. Es pariente del arpisto y cantador de joropo Don Pedro Matos, El mastrómetro. Sus hermanos: Pio Agustín, María Luisa y Manuel Matos. Ellos fundadores de respetables hogares, donde supieron inculcar valores y hacer hombres y mujeres de bien. Los Matos forman una generación templada en forja del trabajo, condición indispensable para edificar la Venezuela desarrollada y potencia, anhelada por todos. Contrae nupcias con Luisa Matilde Montero Navas el 21 de septiembre de 1938. Siempre se evocaban en las tertulias que ese día llovió mucho, tal vez aquel torrente de agua fue el agua bendita que hizo que el admirable connubio alcanzara 65 años de feliz unión matrimonial(bodas de platino). Fue ejemplo de familia para El Consejo y San Mateo. Fruto de su unión matrimonial nacen: Benilde (educadora), José Belarmino (mecánico), Luisa Giovannina (educadora), Gilberto, Luisa Elena (bioanalista), Ismael y Juan Vicente Matos Montero. Procreó un hijo ilegitimo Isaac Enrique Machado, a quien le brindó su afecto y apoyo como otro hijo suyo que era. En la década de los 50 es trasladado al central azucarero El Palmar(1955), Juan Matos y su familia se trasladan a la población de San Mateo, desde donde hacen vida por siempre, sembrando su corazones en la tierra de nuestra Señora de Belén. Allí se ganan el cariño y respeto de los lugareños y se hacen una familia de renombre que ha enaltecido el gentilicio sanmateano. Al central El Palmar dedicó más de medio siglo de labores ininterrumpidas. Su trabajo y responsabilidad le conllevaron condecoraciones y reconocimientos varios del Estado y de la empresa, pero sobre todo el franco y sincero de sus compañeros, los iguales que reconocieron al trabajador noble y esforzado. Don Juan Matos, hombre humilde, impoluto, prudente y trabajador junto a su compañera de vida Doña Luisa Matilde Montero, le dieron al país un ejército de profesionales que han descollado en las áreas de ingeniería, medicina, derecho, ciencias políticas, periodismo, educación, entre otras disciplinas. Hombre de antorcha que vino al mundo cual alto representante del espíritu, sabio de virtud y de decoro que cumplió a cabalidad su misión, entregándose por entero al noble apostolado de la enseñanza de los valores a la familia. Su semilla no cayó en terreno estéril. Ella fructificó en obra de patria, que es obra de bien. Y hoy, cuando el árbol de esa simiente nacido se eleva hasta vuestra cima moral para ofrecer como recuerdo la más frondosa de sus ramas, un pedazo de su seno impregnado de virtudes y enriquecido con el caudal de sus buenas obras con la que se honra su memoria. Simplemente fue luz y sal de la tierra. El amor a los hijos lo sublimó con los nietos y en ellos derramó el cariño de su vejez. En la vieja casa de los Matos, en los labios de sus descendientes, sobresale la dulzura y la sencillez, la sonrisa y las caricias y por sobretodo el niño que era al identificarse con sus juegos. No había mejor regalo para él que, desde la vieja mecedora, ver llegar a su familia. No sólo su corazón fue para los suyos, sino que estuvo para quienes necesitaron de su coloquio de afecto y de la figura paterna. En la casona de los Matos se le brindó abrigo y crianza a niños del ayer que necesitaron del noble matrimonio Matos Montero. Cualidades


de un hombre defensor de la infancia y la familia como único ejército que da poder. En fin don Juan Matos fue el prototipo de hombre integral y correcto en todo el sentido de la palabra. En la casa Nro 175 de calle Bolívar de la población de San Mateo vivió Juan Matos y aun sus descendientes rememoran el recuerdo del viejo mecánico de la hacienda El Palmar. Donde se exhibe un anuncio publicitario Taller mecánico Doble M, pequeño taller que hace evocar a transeúntes y viajeros que aún está presente allí el legado del viejo mecánico Juan Matos. Se durmió en la paz del señor en la población de San Mateo el 27 de octubre de 2003 a la edad de 89 años. Rodeado de merecimientos se ha extinguido la vida del preclaro Don Juan Matos y su muerte adquiere la honda significación de un sol que se apaga, dejando densas tinieblas alrededor, enlutando un hogar dechado de virtudes que perdió en él a un eximio propulsor que a través de 89 años de vida prodigó las insignes siembra de valores y buenas costumbres en su pequeña fábrica de sueños: su familia


Lectura 5 Soledad Tovar


Soledad Tovar sí tiene quien le escriba. Ante la presencia de esta sanmateana, que con los años de su desempeño en educación comercial hizo llegar su nombre a todo el estado Aragua y porque no decirlo a Venezuela. En la señorita Soledad Tovar, como es de todos conocidos, la vocación de educadora y el saber serlo afloraron desde muy joven. Estuvieron presentes a lo largo de la vida tanto en palabras como en actitudes viéndose fortalecida por el estudio y el ejercicio profesional. Nace Soledad Tovar en la calle Bolívar de San Mateo, el 15 de agosto de 1915, hija de Mercedes Tovar y Don Rito Flores (dueño de la hacienda Tiquire Flores) Sus hermanos: Pastora Mercedes y Francisca Javiela Tovar, Evarista y Rafael Méndez, Andrea y Rómulo Santiago Aponte. Cursó primaria en su ciudad natal, para luego cursar estudios en la Escuela de Artes y Oficios La Victoria de donde egresa el 28 de julio de 1939 con los certificados de: Correspondencia Comercial, Teneduría de Libros, Correspondencia Mercantil y Taquigrafía. Para el 12 de febrero de 1947 recibe del ejecutivo regional el nombramiento para formar parte de la nómina de la Escuela de Artes y Oficios La Victoria. En su afán de superación la señorita Soledad Tovar se traslada a la ciudad de Caracas e ingresa a The Interamerican Schools, escuela interamericana de estudios modernos ubicada en el edificio Paris, plaza Candelaria. De allí egresa como profesora en Artes y Oficios, el 25 de agosto de 1951, siendo la estudiante ubicada en la escala de Sobresaliente de aquella promoción, según rezan sus certificados de notas: obtuvo veinte en todas las asignaturas durante su carrera. La señorita Soledad Tovar fue mujer fuerte y de mucho temple para el sostenimiento del noble hogar que compartió junto a su madre y dos hermanas. La señorita Tovar fue modelo de mujer: la figura estirada por fuera, recia por dentro en la moral, voluntad firme para la acción buena, fecunda la idea para el germinar de las ideas. Sobre la tarima del aula, erguida y elegante, como taladrando el espacio. Atendía puntualmente la profesora Soledad Tovar su cita con la cátedra comercial, gigante del saber de la correspondencia, la teneduría de libros, la taquigrafía y una respetable educadora comercial. Funda en su propia casa la Academia de Educación Comercial “Soledad Tovar” (1947) en lo que hoy es el edificio Andrés Bello de La Victoria. Por ahí pasan generaciones de jóvenes de: San Mateo, La Victoria, El Consejo, Las Tejerías, La Colonia Tovar, entre otras localidades. Soledad Tovar fue la gestora de un sin fin de generaciones que ayer y aún hoy son oferta profesional para Aragua y Venezuela. El Consejo le recuerda en las voces de: Irma Mejías de Fernández, (funcionaria del Ministerio de Educación), Gladys López Ramírez (quien dedicó años de servicio al Seguro Social de La Victoria), Luisa Tablante (la sempiterna secretaria del Liceo Nacional José Félix Ribas), Haidée Manrique (eterna secretaria de Elecentro), Olga Rivas Tovar, María de Runque, Josefina de Tesorero, Trina Tovar, Urania Visbal de Zapata, Rita Giambalvo,


Mercedes Visbal, Nilda Lugo, Yelitza Manrique, Estervina Mutach, Virginia Montilla, Mirna Rosa Romero Mijares, Arelis Tovar, Aixza Sumoza, entre otras. Son ellas huellas de aquel trabajo fecundo que la señorita Soledad Tovar ejecutó en pro del desarrollo educacional de Venezuela. Soledad Tovar estuvo siempre lista para atender a sus estudiantes, con esa sonrisa fresca que iluminaba su rostro, aun en la vejez siempre sonriente. La señorita Soledad Tovar una mujer de comunión frecuente, de oración constante y del rezo del Santo Rosario. Devota de Nuestra Señora de Fátima, Santa Rita de Casia y Nuestra Señora de Belén. Fue propulsora de tradiciones en su pueblo natal, como las festividades en honor a Nuestra Señora de Belén cada 26 de noviembre. El baile del cumaco que se efectúaba el 24 de junio junto a Andrés Bolívar, la familia Mayora, Jesús Aristigueta, la familia Sánchez, El Negro Soledad, entre otros. Con apenas 15 años de edad, Soledad con ideas de progreso y futuro para su pueblo, se une a un grupo de hombres: Pedro Pino, Eustaquio Perera, Freites y El Negro Aparicio para dirigir los trabajos del dique, sueño que ve cristalizado con su inauguración en 1930, ya que el dique abastecía al pueblo del agua necesaria. Así fue la negra Soledad, comprometida con el bien de sus semejantes. Si la señorita Soledad Tovar dio tanto a Aragua, ¿Por qué aún en su pueblo natal (San Mateo) o en la ciudad de La Victoria no existe una institución educativa o una calle con su nombre?


Fue merecedora de muchos reconocimientos, condecoraciones, lisonjas y elogios por propios y extraños en su función como educadora pero seria justo que si las autoridades de Bolívar y Ribas tuviesen algunas obras que realizar no dudaran en seleccionar su epónimo que es muy meritorio. La señorita Tovar al llegar a la alta longevidad decide solicitar cupo en el ancianato de su pueblo natal (Capitán Luis Rafael Pimentel) y no porque no tuviese parentela, porque sus descendientes estuvieron pendiente de ella hasta su muerte, tal como recuerda el personal del ancianato que Soledad a todos les dejó una valiosa lección moral. Fue una apasionada lectora y escritora, dejó un diario de su vida inédito, al que le llamaba su caro amigo. Su palabra era firme pero bondadosa y justa, no necesitaba recurrir a frases imperativas, lebastaba exponer sus puntos de vistas, señalar el escollo, indicar el rumbo, su sencillez casievangélica, no podía conciliarse con la ostentación. Era recta y verdadera en su prédica. Se duerme en la paz del Señor, en la población de San Mateo el 21 de abril de 2008, rodeada de familiares y amigos a la edad de 92 años. Sus restos reposan en el Cementerio Municipal de La Victoria.Soledad, sinónimo de Escuela de Artes y Oficios.


Lectura 6 Maestra Leonidas


La maestra Leonidas, una consejeña que educó en San Mateo La población de San Mateo, municipio Bolívar del estado Aragua supo del ejercicio docente de la recordada maestra Andrea Leonisa Albarrán Castillo, conocida en San Mateo como la maestra Leonidas Albarrán. Para la mencionada localidad resulta extraño tal vez escuchar el nombre de pila de la ilustre maestra, que no era de San Mateo sino natural de la población de El Consejo, proveniente de dos troncos familiares muy antiguos los Albarrán Varguillas y los Castillo Peralta. Asentado en la tierra de Nuestra Señora del Buen Consejo desde finales del siglo XVII, los Albarrán radicados en un sitio denominados Las Empalizadas que, según J. M Cruxent en su libro La ruta de Losada (1971), fue un vecindario a 1.150 mts de altura y a unos 6 kilómetros del cruce del camino en el río Tuy Abajo, en Las Cocuizas, el camino real pasa por este sitio. Con el paso del tiempo partes de estas tierras pasaron a llamarse El Limón. En ese espacio geográfico según afirma Rafael María Baralt, fue a la altura de El Limón, donde aguardó el enemigo, la mañana del 24 de mayo de 1821, el general José Francisco Bermúdez, le hizo frente, defendiéndose allí el jefe republicano heroicamente y contra fuerzas superiores hasta la noche, en que falto ya de municiones continuó su repliegue hacía Antímano según las instrucciones de Carlos Soublette (Enciclopedia de Venezuela pág 51/1976). Los Castillo Peralta estaban radicados en Las Cocuizas (lugar donde se libró la Batalla de El Consejo el 20 de mayo de 1821). De acuerdo a J. M Cruxent, también en su libro La ruta de Losada, se conoce como cuesta, fila, loma, etc, la ubicamos hoy desde el cruce del río Tuy frente a Buen Paso, donde se encuentran como testimonio las ruinas de la construcción hispana de Las Cocuizas entre las que se puede identificarse una posta, donde entre otros personajes rancheó Simón Bolívar. Estas familias fueron testigos fidedignos de hechos históricos de la gesta de emancipación de Venezuela. Labriegos, jornaleros que dedicaron su vida al cultivo en pequeñas rozas de tierras, estos dos apellidos constituyen gente templada en la forja del trabajo. Sus abuelos paternos Pedro Albarrán y María Varguillas Nieves, casaron en El Consejo el 24 de noviembre de 1851. De está unión nacen: Juana Francisca, Lucía, Francisco de Paula, Inés María (carretero), Eustaquio, Pedro Antonio Cayetano (padre de la biografiada), Pedro Fidel, Ignacio (músico), Delfino y Beatriz Albarrán Varguillas. Sus abuelos maternos Juan Castillo y Reyes Peralta, casaron en El Consejo, el 26 de noviembre de 1853. De su unión matrimonial nacen: Faustino, Eulogio, Pedro Antonio y Pedro José (gemelos), José Vicente, Pablo, Julio del Carmen, Juan Crisanto, Petronila del Carmen, Petra Macabea y Felicia Castillo Peralta (madre de nuestra biografiada).


Los Albarrán eran descendientes de pardos libres. Cabe destacar que por la rama paterna hay una gran afinidad por la música, destacan varios integrantes como intérprete de varios instrumentos musicales. Emparentada con los Albarrán Chávez, connotada prole de la población de El Consejo, familia que parió insignes músicos, su tío Ignacio Albarrán Varguillas fue integrante de la banda de Juan V. Gómez, y su prima, la célebre maestra de capilla del templo de El Consejo, Ana Cecilia Albarrán Chávez de Díaz Tita, educada por el recordado maestro de capilla de San Mateo, Pedro Alcántara Pino. Además de haber ejercido varios miembro de la parentela el poder público municipal en la mencionada localidad. Por la rama materna sobresale la figura de su abuelo Juan Castillo, como uno de los primeros carpinteros de El Consejo, además de rubricar en el acta de fundación de la Sociedad del Carmen Benefactora de sus miembros el 16 de julio de 1865. Fue ferviente devoto de San José Obrero. Los esposos Pedro Antonio Cayetano Albarrán Varguillas y Felicia Castillo contraen nupcias el 24 de noviembre de 1884, en la población de El Consejo. Fruto de su unión nacen: Tomás, María Belén, Andrea Leonisa, Miguel Antonio, José Ramón, Felicia Olegaria, Pedro Isabel, Pastor José, Epifanio y Juan Félix Albarrán Castillo. La familia se trasladó a la población de San Mateo en las primeras décadas del siglo XX. Allí se establecieron, se terminaron de criar y forjaron familias. De allí nos viene la célebre educadora Andrea Leonisa Albarrán Castillo que nació en El Consejo el 4 de febrero de 1892, hija del modesto hogar de Pedro Antonio Cayetano Albarrán Varguillas y Felicia Castillo Peralta. Fue llevada a la pila bautismal de la S. I. P Nuestra señora del Buen Consejo, según el libro de bautismo Nro 17 folio 82, el 2 de mayo de 1892, durante la función eclesiástica del presbítero Castor María Castilo, siendo su madrina Gerónima Carvajal. Hablar de esta maestra que se ha tenido durante años como oriunda de San Mateo, aun cuando es consejeña de pura cepa, es referirse a un magisterio del ayer, probo e impoluto. Aunque su ejercicio fue autodidacta, supo sumergirse entre letras y morfemas para enseñar pueblo adentro a leer y a escribir. Es entonces cuando comienza la labor con la cual identificó su carácter, su sentir, su esperanza. Por ello, infinidad de hogares sanmateanos le rinden veneración y respeto y en el plano profesional círculos del magisterio aragüeño se refieren a su trabajo lleno de tacto, de prudencia, de altura espiritual y moral. Se describe a esta connotada educadora, como una mujer de mediana estatura, delgada, cabello negro y rizado, cejas pobladas, labios gruesos y piel morena, característica de una descendiente de pardos. Cultivó su humildad con la misma solicitud de la fe sencilla. Se dedicó a la crianza de sus hermanos y sobrinos y cuando alcanzaba los 52 años de edad contrae matrimonio con


Fabián Ochoa, quien se dedicaba a las faenas del campo, la unión conyugal duró poco tiempo, pues Ochoa fallece y le deja viuda. Este connubio no dejó descendencia. Otra gran virtud que destacó en ella es la hospitalidad, pues abrió las puertas de su vieja casona para recibir los peregrinos que venían a la población de San Mateo con motivo de las festividades de Nuestra Señora de Belén. Desde la educación elemental recibida en el hogar, que completó entonces con activo autodidactismo, fue todo un despertar de una personalidad dispuesta a hacer historia mediante su vocación magisterial que afloró en ella a temprana edad y su recto proceder cívico. Comenzó su labor docente en el San Mateo de 1916 cuando a fuerza de abrirse paso en tan delicada carrera fundó una escuela mixta particular. Cartilla Abc, libro Aurora, libro Mantilla y libro Juan Camejo, fueron herramientas valiosas para señalar el norte a muchos sanmateanos quienes además debían llevar su silla, banco o pupitre a la escuela grande y espaciosa, de largos corredores y tinajeros que destilaban agua pura y sagrada en el entrepatio frutecido de esperanza, que también sirvió de escenario para los improvisados actos culturales, suerte de recreos y efemérides educacionales. Así los pollos de mi cazuela, los chimichimitos, las doñanas, se adueñaron de las mañanas y aplausos del pequeño público, gigante del talento y la creatividad. La escuelita de primeras letras fue creciendo en el devenir del tiempo, lo que le obligó a inscribir su institución en el ministerio de educación con el nombre de Escuela San José. Su horario era de 8am a 12m de lunes a sábado. La rememorada escuela asumió el inmenso concepto que encierra su identificación, reservándose el alto nivel de pedagogía de elevados alcances. Esta recordada escuela estuvo ubicada en la calle El Vapor cruce con Aparición, hoy Club Centro de Amigos. En esa institución social existe una placa en una de sus paredes con motivo del centenario de su nacimiento. Dama de comunión frecuente, oración diaria y de profunda devoción por San José Obrero. En 1966 su pueblo agradecido de su loable actuación en pro de la educación, le rinde homenaje por los 50 años de ejercicio docente ininterrumpidos. El 6 de marzo de 1976 a la edad de 84 años se durmió en la paz del señor en la población de San Mateo, después de haber estado frente al verde pizarrón señalando su clase diaria. San Mateo perdió en ella a un máximo exponente del magisterio venezolano. En el barrio El Milagro, donde funcionó la escuela concentrada del mismo nombre, la Gobernación del Estado Aragua en virtud de los méritos de la excelsa maestra, designa como epónimo para la mencionada escuela, el 1 de julio de 1992, el nombre de la maestra Leonidas Albarrán Castillo. El Ilustre Concejo Municipal de Bolívar en uso de sus atribuciones legales creó la orden Leonidas Albarrán, para honrar a los maestros cada 15 de enero. Como reconocimiento a la memoria de esta insigne mujer, eterno ejemplo para la juventud venezolana, de celebridad justa e inextinguible. Su nombre brillará como una aragüeña de altos quilates y una venezolana que honra al gentilicio.


Lectura 7 La lámpara sanmateana


La lámpara sanmateana En aquella noche fría y oscura de la colonial Caracas de 1785, el niño Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios alcanzaba los dos años de edad y presentaba sarampión, su respiración agitada sentíase en la estancia. Próxima a una de las ventanas de la opulenta casona y en un velador se mostraba una pequeña efigie de Nuestra Señora de la Luz, a cuyos pies crepitaba la mariposa de una lamparilla de aceite, entre rotulados frascos de pócimas. Inmediata a la cuna y en una silla de vaqueta velaba doña María Concepción Palacios de Bolívar. Detrás de ella y en actitud sumisa estaban las dos negras esclavas. Matea e Hipólita, una el aya y la otra la nodriza del pequeño Simón. .- “Voy al oratorio. Si el niño despierta le dan una cucharada de la que recetó el doctor Molina, aquella que está en la botella de rótulo verde”. Dijo doña Concepción, y agregó: “Gracias a Dios que ya ha cedido la inflamación de la garganta, por lo que no tendré porqué mandarle a avisar a Juan Vicente en San Mateo”. .- “Se hará como usted diga mi señora”, contestaron las esclavas. Doña Concepción tomando un farol de la pieza cercana se dirigió al oratorio, una amplia


habitación de enjalbegadas paredes, techo de obra limpia labrada y pavimento de ladrillos a cuadros. Bajo un rico cortinaje de terciopelo azul, aparecía el altar de doradas molduras, en cuyo centro alzaba su divina angustia un crucifijo de rica talla entre dos místicas efigies, una de la Guadalupe y otra de San Sebastián. En el fondo del cortinaje y más alto que el crucifijo, se veía un cuadro de la Santísima Trinidad, patrona y protectora de la familia. Un florero de clara porcelana contenía un fresco mazo de rosas y, pendiente del techo, la hermosa lámpara de plata. La madre del niño Simón se arrodilló en un reclinatorio que había ante el altar y permaneció en oración pidiendo por la salud de su pequeño infante, bajo la diáfana luz de la hermosa lámpara, testigo fidedigno de las suplicas que salían de los labios de la matrona de los Bolívar. Fue así como la angustia y la esperanza de esta piadosa mujer tomó carne de fervor en la hermosura de la preciosa lámpara que luego donó al humilde templo de San Mateo Apóstol y que arde perennemente en la nave derecha difundiendo su suave fulgor como el de aquella solariega noche donde el futuro libertador de tantas naciones se encontraba quebrantado de salud. Debió doña Concepción Palacios de Bolívar haber hecho como promesa, por la salud del benjamín de los Bolívar, donar al noble templo la muy antigua lámpara, por la recuperación del pequeño Simón. Esta es la razón por la cual los sanmateanos en la nave derecha de su templo exhiben tan exquisita reliquia, patrimonio histórico de su localidad.


Por ello, la lámpara de plata perteneciente a la iglesia de San Mateo es un patrimonio material de los venezolanos y, más aun, de los sanmateanos. Pero representa sobre todo un legado trascendente e inmaterial, de lo más profundo y noble de nuestras raíces. Espero estas líneas sirvan de recordatorio de que este alto y valioso símbolo no debe ser menoscabado y menos aun perdido, por lo que es necesaria su atenta protección y resguardo. La lámpara de plata de la iglesia de San Mateo es punto coincidente y no excluyente del afecto de los venezolanos patriotas, pero también de los católicos, los amantes de la historia, de los sanmateanos y hasta de los orfebres. ¡Qué no se apague!


Lectura 8 Hermógenes Guevara


Ha fallecido Hermógenes Guevara gloria del béisbol sanmateano y consejeño La tarde del 25 de diciembre de 2019 dejó de existir físicamente a los 92 años de edad, Don Hermógenes Guevara, Gloria del béisbol amateur tanto del pueblo de San Mateo como de El Consejo. Don Hermógenes Guevara, nació en la población de San Mateo el 19 de abril de 1927. Allí en su natal localidad se erige pionero de la práctica del béisbol al integrar la nómina del Deportivo Obrero BBC (década del 40), primer equipo organizado en la tierra de Nuestra Señora de Belén. Además de vestir otras franelas, entre ellas la de los aguerridos Leones de Camorucos BBC, quienes participaron en el primer campeonato Distrital Ricaurte (19/4/1951) y llegaron a la final y fueron derrotados por el Santa Teresa BBC. Don Hermógenes Guevara vino a El Consejo y se quedó para siempre, tal vez como reza la vieja frase: “tomó del agua del río Tiquirito”. Participa en la disciplina de bolas criollas con Indios Gran Reserva BC, entre otros. En El Consejo vistió la franela del Santa Teresa BBC en la época de nuestro mánager estrella Rafael Enrique Méndez y estuvo presente en las hazañas de 1958 cuando derrotaron al famoso equipo victoriano Cola El Polo BBC. Demostrando garras y poderío. Supo cumplir, saber perder y competir con voluntad. Se erige cofundador de la urbanización Las Rosas (1964) e integra la junta directiva de co-propietarios del complejo urbanístico. Junto a otros hombres lucha incansablemente en la evolución del sector, en la colocación de las cloacas, de los servicios eléctrico y de agua, pavimentación de las calles, construcción de los puentes, fundación del parque infantil señorita Matílde Mejías Ávila, promoción del deporte y difusor de las actividades carnestolendas. Trabajó con espíritu de empresa, sin embargo, para que sus vecinos disfrutaran de sus esfuerzos por el bien público y comunitario. Contrae matrimonio en El Consejo con Josefina Rivas. Sus hijos en línea general: Iraí, Hermógenes, Gladys, Rafael y Rosario. Se erige en su pueblo natal cofundador de la Sociedad de Cargadores de Santos en la Semana Santa, junto a figuras de la talla de: David Pacheco, Julio Muñoz, Pedrito Pérez y César Sánchez. Laboró por más de tres décadas para la Compañía Ron Santa Teresa. Desde niño conocí a Don Hermógenes Guevara todo un señor de respeto, trabajador, honesto, buen vecino, preocupado por las mejoras de su comunidad, forjador de una respetable familia difusora de buenos principios, costumbres y valores. Venció con su modestia y su sabiduría, el medio y la época que le tocó vivir y desarrollar su loable tarea de líder comunitario, porque la comunidad vio en él sinceridad a toda prueba, criterio eminentemente sano y útil, hombría de bien y una generosidad benéfica.


Fue respetado y admirado. Pues así como supo tomar un buen roling, supo hacer la buena acción. El béisbol sanmateano y consejeño están de duelo por la pérdida irreparable de uno de sus máximos exponentes, que es ejemplo de la juventud y se gentilicio. La gran familia del béisbol presentamos a sus hijos, nietos y demás familiares nuestro pésame, como respetuoso homenaje de reverencia a quien fue poseedor del precioso don de practicar a todo trance el bien en pro de todos sus semejantes. Nota: Estas fotos fueron tomadas el 29 de octubre de 2002 durante el reencuentro de las Viejas Glorias del Beisbol del Distrito Ricaurte, organizado por Carlos Ramón Bello, Rafael González, Mauricio Fernández, Milagros Cabrera de Bello y Rafael Sanabria.


Lectura 9 Pbro. Romero Sánchez


Pbro. Luis R Romero Sánchez héroe anónimo de la gripe española Con generosa clemencia remedia nuestra indigencia, Santa Virgen de Belén Aleja de nuestra tierra los horrores de la guerra, de la peste también. Pbro Romero, 1913 Ante la pandemia que hoy vive el mundo con el covid-19, se hace pertinente destacar la vida y obra de un héroe anónimo de la epidemia de la gripe española, que atacó a Venezuela en marzo del año 1918 (hace 102 años): el Presbítero Dr. Luis R. Romero Sánchez quien el 1 de mayo de 1913 se encargó del curato de San Mateo. Este gigante adalid de la iglesia fue un ferviente servidor de las causas nobles, humanas, socio religiosas. Sirva el presente trabajo como acicate para las nuevas generaciones de sacerdotes, religiosas y laicos comprometidos. Pues la vida de este humilde pastor estuvo ceñida al servicio, prueba de ello lo demostró en su titánica tarea de socorrer a sus feligreses y convertir el templo en un dispensario para atender el mal que aquejaba al pueblo. Don Fernando Borges Medina en su artículo publicado en 1948 en el diario El Clarín de San Mateo expresa: “El padre Romero Sánchez fue un sacerdote que estaba convencido de su alto destino, enamorado de su vocación, por ello fue él devoto, por ello fue él humilde sin hipócritas manifestaciones, por ello fue él pobre, hasta el extremo de rechazar facilidades que se le presentaron para obtener en abundancia aquello que el escritor italiano Papini denominara “el estiércol del demonio”: el dinero. Por ello fue él casto de tal manera que en tantísimos años en San Mateo no dejó ni siquiera la más ligera duda de la virtud, como ninguna preciosa en el sacerdote, y que hace inspirar confianza, la difícil pureza” (diario El Clarín, virtudes del padre Romero 1948, pág 2). El historiador Luis Ramón Mendoza (2013) señala que: el padre Luis Rafael Romero Sánchez nació en Aragua de Barcelona, estado Anzoátegui, el 9 de abril de 1871. Veintiseis años después, el 17 de enero de 1897 es ordenado sacerdote por el obispo de la Diócesis de Guayana, en la capilla del Palacio Arzobispal de Caracas y una semana más tarde, el domingo 24 de enero a las 10 am, celebra su primera misa en la Iglesia de Santa Rosalía de la ciudad capital. La prensa capitalina recoge con elogios la presencia del recién juramentado clérigo, señalando al respecto: “Saludamos hoy al nuevo Sacerdote, Pbro. Dr. Luis Rafael Romero Sánchez,…Este joven, dadas sus prendas morales y la educación que ha recibido en su hogar, eminentemente piadoso, promete mucho en el ejercicio de la difícil cuanta elevada misión que ha abrazado” (En: “Felicitación” La Religión, Caracas, 25 de enero de 1897, p1). Lo indicado por el diario La Religión se confirma posteriormente, con el ejercicio de sus funciones pastorales y sociales en la ciudad de Porlamar, estado Nueva Esparta, por los


años de 1900, luego de 10 años como párroco en la población de Montalbán, estado Carabobo y finalmente como encargado del curato de San Mateo: “Por disposición del Ilustrísimo Sr. Obispo Dr. Juan B. Castro, me ha encargado del curato de esta parroquia, en esta fecha, San Mateo, 1 de mayo de 1913. Pbro. Dr. Luis R. Romero Sánchez” (en archivo parroquial de San Mateo, libro de gobierno 1885-1934, 1 de mayo de 1913, p 473) Este pastor de la humildad y de la solidaridad llegó al terruño sanmateano en el año 1913 para quedarse por siempre; fallece el 23 de noviembre de 1947. San Mateo lo acogió como un hijo más, sembrándolo en el Cementerio Municipal donde permaneció durante 10 años, momento en que sus restos mortales fueron trasladados y sepultados en la iglesia parroquial del municipio a solicitud del propio pueblo. Según opinión de Doña Trina Torres de Pérez (2015), destacada educadora y patrimonio humano sanmateano, en entrevista abierta expresa: “El padre no tenía ningún vicio, fue un manantial de caridad, amaba a los niños como el maestro mandó que les amáramos, porque de ellos es el reino de los cielos. Muchísimas veces le vi en serias discusiones de aparente severidad con los párvulos, que terminaban en una caricia hacia ellos, en un inocente juego. El alma del padre era el alma del niño también, pura como puros son los lirios de nuestros valles aragüeños”. Fueron 34 años de reconocidas obras, tanto en el campo religioso, como en el social y cultural. Razón tuvo la población de aquel momento de calificarlo como “El Peoncito de la Virgen de Belén”, hizo de ésta el icono de su misión religiosa en ese espacio de vida llamado San Mateo. Destacan sus innumerables acciones en pro de la comunidad y el notable liderazgo que manifestó. Documentos y testimonios de pobladores de la época, confirman estas apreciaciones al calificarlo como un ser humano con cualidades especiales, con voluntad de servicio, desprendido de riquezas materiales, solidario y sobre todo hombre de bien, que entendió su papel como guía espiritual y su accionar en un pueblo como San Mateo, comunidad que en la década de 1920 poseía una población que no llegaba a los 2. 100 habitantes, con un aproximado de 82% de analfabetismo y con un alto porcentaje de practicantes de la religión católica. Compartió y apreció las características virtuosas de este pueblo trabajador de la agricultura, solidario, participativo, autogestionario, consciente de su legado histórico de la Independencia y la Guerra Federal de Venezuela y culturalmente pueblo de músicos, cantores, poetas y hacedores de manifestaciones populares. Don Fernando Borges Medina en su artículo publicado en el diario El Clarín de San Mateo se refiere al padre Romero Sánchez en los siguientes términos: “Nunca le gustó la murmuración, la condenaba con un austero silencio. Recuerdo que una vez un grupo de sacerdotes hablaba no muy bien de otro, naturalmente ausente y preguntáronle la opinión a Romerito que permanecía sereno, como una pirámide egipcia. Él respondió haciéndose la señal de la cruz sobre sus labios cerrados hasta entonces “contra mis hermanos nada” (diario el clarín, San Mateo 1948, pág 2). Cabe recordar en función a esta virtud del padre Romero, el decir de la biblia: “Si alguno no tropieza en palabras, este tal es varón perfecto, y puede tener a raya a todo el cuerpo” (Santiago, cap III, v 2). Este liderazgo se manifestó muy particularmente durante los momentos adversos vividos en San Mateo por la afectación causada por la gripe española, influenza llegada a


Venezuela desde Europa en octubre de 1918. Para aquel entonces, Romero Sánchez fue nombrado presidente de la Junta Municipal de Socorros: “Esta Junta de Socorros que me honro en presidir ha recibido el grandioso obsequio de dos mil bolívares (…) para atender a la salud de nuestros pobres damnificados con la peste de la gripe. En la casa parroquial, convertida en dispensario, se ha atendido activamente a reparto de medicinas y víveres para más de mil personas enfermas y todavía se continúa en el hospital socorriéndose algunos asilados (…) se lleva por el tesoro de la Junta cuenta mínima de los gastos”. (En: Boletín del Archivo Histórico de Miraflores, N° 107-108, Abril-Diciembre de 1979, p. 56). San Mateo para el año 1918, según misivas cruzadas entre el presbítero Romero Sánchez y el presbítero de La Victoria Gregorio Adam Dalmau, ambos presidentes de las juntas de socorro de sus juridicciones, la población de San Mateo era de 1.200 habitantes, de ella 1.000 personas habían sido contagiadas (83%), 33 habían fallecidos, lo que representó un 3% de víctimas fatales. Varias iniciativas de infraestructura fueron impulsadas por Romero Sánchez y seguidas por el pueblo: la construcción de la casa parroquial, la Capilla del Santísimo Sacramento y del Sagrado Corazón de Jesús, la Capilla de la Virgen de Belén, templo que se inició el 1 de octubre de 1923 e inaugurado el 1 de noviembre de 1926, gracias al esfuerzo de este sacerdote y de los pobladores que lo apoyaron de forma directa, tal como lo demuestra el siguiente texto tomado de los libros del archivo parroquial de San Mateo: “Se han hecho muchos regalos a esta obra, la Sra. Margarita de Martínez Montes de Oca regaló una casita para ser derribada para formar la plaza Belén. Los empleados de la compañía del Gran Ferrocarril regalaron un riel para el arco y hay varios ofrecimientos para la obra, entre ellas el mosaico necesario para el piso de la capilla” (Archivo Parroquial de San Mateo, Ob-cit, pág. 513). Estas y otras infraestructuras religiosas promovidas por el citado prelado, acompañado por su pueblo devoto, le permitieron las condiciones materiales y religiosas para llevar a cabo su obra magna: la Coronación Arquidiocesana de la Virgen de Belén realizada el 26 de noviembre de 1928. Este evento religioso promocionó al pueblo, abrió el camino de las peregrinaciones religiosas, culturales y sociales hacia la localidad, apoyados en las bondades que significó tener un ferrocarril como medio de transporte masivo y de bajo costo, desde la ciudad de Caracas hasta Valencia. Permitió también a los pobladores y trabajadores de la agricultura promocionar y vender productos agrícolas, dulcerías, gastronomía y alojamientos, entre otros. Ofrecido todo, con humildad y las manos amigas extendidas siempre al visitante del pueblo.


Se hace necesario comentar que en el contexto previo a la Coronación Arquidiocesana de la Virgen de Belén en el marco de los preparativos protocolares y culturales, el recordado Pedro Alcántara Pino, colaborador y amigo de Romero Sánchez, jugó un rol protagónico. Observemos como el diario La Religión resaltó parte de su gestión: “Pedro Alcántara Pino. ¡He aquí el nombre del amigo y compañero inseparable del Padre Romero Sánchez! El cura de San Mateo. Desde los diez años de edad se acogió a la sombra de nuestro párroco, quien lo considera como un hijo muy querido (…). El señor Pino ha sido el director de todos los trabajos verificados en esta parroquia con motivo de las solemnidades de la Coronación de la Virgen de Belén; lo hemos visto trabajando con tesón y entusiasmo durante todo el tiempo que tiene aquí con nosotros (…). San Mateo le agradece y aplaude todo su interés y trabajo tomado para hermosear el pueblo con bellísimas obras dirigidas y otras hechas por él, amigo de los sanmateanos” (“La Coronación de la Virgen de Belén en San Mateo”, La Religión, Caracas, 12 de diciembre de 1928, p2). Según el historiador Luis Ramón Mendoza, el maestro de música Alcántara Pino logró fundar y dirigir con pobladores de San Mateo una banda musical en 1928, integradas por Valentín Herrera (redoblante), Valentín Sánchez, Manuel Chaurell (violín y flauta), Gregorio Palma (bombardino), Roque Ramos (clarinete), Pedro Olivares (violín), Vicentico Mendoza, Miguel Ángel Mendoza (flauta), Alejandro Pérez (bombardino), Víctor Pérez, Pascual García (redoblante), Cecilio Rodríguez (bombardino), Macabeo Guédez (bombardino) (en conversaciones con Ángel Tintio Perera y Miguel A Mendoza, San Mateo, 4 de octubre de 1997). Asimismo logró unificar voluntades y esfuerzos del colectivo sanmateano; su juventud e infantes fueron tomados en cuenta en su hermoso proyecto cultural. La siguiente reseña de la prensa capitalina así lo distinguió: “Los bellos himnos se ensayan por nutridos grupos de niños y señoritas de esta población, para ser cantados por vez primera en las festividades de la coronación”. (Noticias del Interior, La Religión, Caracas, 10 de noviembre de 1928, p. 4). Observamos así, como a partir de un evento religioso se logra cohesionar a toda una colectividad despertando en el pueblo el espíritu de participación, de protagonismo, de autogestión que condujo a producir liderazgos de incuestionable valor ético, comprometidos con el bien colectivo. Estos valores sociales fueron la guía y la acción del Pbro. Luis Rafael Romero Sánchez y del equipo que lo acompañó. Con sobrada razón, el pueblo se expresaba sobre él como “un santo en la tierra”. Su loable labor societaria estuvo en las calles del pueblo. Los lugareños de antes comentaban: “él, con una carretilla repartía alimentos y medicinas a la comunidad”. No podemos dejar de mencionar la labor literaria del Pbro. Luis Rafael Romero Sánchez. Entre los trabajos que se destacan están: “Excelencias y prodigios del Ave María”, “Directorio general para la primera comunión de los niños” y “Novenas a María Auxiliadora y nuestra señora de Belén de San Mateo”.


Al concluir esta entrega biográfica espero haber contribuido con la memoria histórica de un sacerdote que estuvo al servicio de un pueblo, quien con su acción pastoral y social se ganó el calificativo de El Peoncito de la Virgen de Belén. Qué hoy el Pbro. Luis Rafael Romero Sánchez; también sirva de ejemplo su vida para muchos sacerdotes, religiosos y laicos comprometidos. Ese a grandes rasgos, fue el sacerdote santo que se desvivió por San Mateo, y por ello el pueblo de ayer y de hoy no puede olvidar la personalidad del Peoncito de la Virgen de Belén y su vida debe referirse de generación en generación, mientras exista en la geografía la población de los Bolívar, la más afortuntada de Venezuela, la población de sublimes acontecimientos de la patria.


Lectura 10 Periodico EL Clarín


Periódico EL CLARÍN de San Mateo Corría el año 1948, San Mateo del estado Aragua, un pueblo apacible, bonachón, de puertas abiertas, donde todos se conocían, el dolor y la tristeza del lugareño se compartían, una aldea de gran hospitalidad, de calles polvorientas, de gente honesta, humilde, trabajadora y de elevada moral. En ese ambiente todavía de brisa fresca y pura nace a la luz el diario EL CLARÍN, este medio de comunicación sanmateano es un hijo legitimo del amor, del amor del joven intelectual José Elías Méndez por resaltar la historiografía, los acontecimientos sociales, deportivos, culturales, políticos, comunitarios, educativos y religiosos más relevantes del pueblo de San Mateo. Este prestigioso semanario representó para la romántica aldea, la voz para que la vida del noble poblado fuese conocido en la región aragüeña. Cabe destacar que el numen de este recordado periódico fue el respetado educador, poeta, prefecto, orador y filántropo José Elías Méndez, quien desde el primer momento se erigió director de esta extraordinaria obra comunicacional, que fue avalada por otros medios de comunicación de seriedad y prestigio para la época, así lo hicieron saber los diarios “El Industrial” de La Victoria y El Nacional y Elite de Caracas, cuyo corresponsal en San Mateo era Francisco Jaramillo (hijo). Sin duda el célebre maestro José Elías Méndez es pionero del periodismo sanmateano, así como cultivador de la historia y la cultura de su tierra natal. El periódico EL CLARÍN de San Mateo, semanario conocido como órgano independiente al servicio del pueblo, tuvo como junta directiva a José Elías Méndez (director), Santos Hurtado R. (administrador) y redactores: Aníbal Laydera Villalobos (viviente con 98 años de edad/columnista de el diario El Universal por 20 años), Pedro J Henríquez, Fernando Borges Medina (El Consejo) y Froilán Arana. Estos nombres constituyen la partida de nacimiento de un medio de comunicación que le dejó a San Mateo una historia que contar. Su valor: una locha. Este tabloide sanmateano, vocero popular, reflejó la vida íntima de un pueblo que con sus diarias luchas escribió su pequeña historia, pero una gran historia. El renombrado diario resaltó grandes acontecimientos de grata recordación, tales como: la columna Curiosidades, la carrera automovilística Buenos Aires-Caracas, por el gran premio de la América del Sur, donde la colina de El Calvario uno de los sitios más estratégicos para observar dicha competencia se vio completamente repleto de publico y el primer coche en pasar fue el Nro 17, piloteado por Víctor García. La sección: Sabía usted que. . . De igual forma reseñó la vida comercial del poblado a través de la publicidad de los comercios de la época: Bar El Triunfo atendido por Alejandro Farfán (h), Bar Rivas atendido por Nicolás Muñoz R, La Casa del pueblo, su propietario Ramón Nadals, la Bodega Sanmateanana de César Polanco, Bar Bolívar propiedad de Francisco Rojas, El Mercadito de Rafael Oropeza, Bar Central en la calle Colombia atendido por


José Ramos. Bar Restaurante América, en toda la esquina Cantarrana, propiedad de Domingo Padrón, Bodega El Impulso, propiedad de Reinaldo Tovar, Sastrería Nápoles, propiedad de Napoleón Ojeda, Barbería Victoria para que usted luzca como un perfecto caballero, atendida por José Colmenares, Santa Elena en la calle Colombia Nro 20, todo en cocina de dos y tres hornillas, sombreros Aicobra, camas de acero Kayser, visítelo y se convencerá, Restaurante Carabobo atendido por el popular Roberto Salazar, Quincalla Las Mercedes, todo en artículos de quincallería, atendido por Carlos León. Casa Abasto de San Mateo, haga verdaderas economías en el consumo diario/dirección esquina del Calvario. Como olvidar los anuncios del cine San Mateo, aquí rememorando uno de ellos: domingo 14 de noviembre de 1948, en intermediaria 7:30pm “La morena de mi copla” con Abel Salazar/En la noche 9:00pm “Cartas Marcadas”, este gran estreno mexicano interpretado por un gran elenco artístico/lunes 15 de noviembre de 1948 “Una mujer que no miente” a precios populares con Gloria Marín. De igual forma este órgano sirvió para hacer sentir la voz del pueblo con noticias relevantes que iban en bien del colectivo comunitario, como las divulgaciones deportivas, las famosas columnas Campanadas por K. Ampanero y “San Mateo promesa”, donde se citaban denuncias venidas de los pobladores, tales como: la construcción de un nuevo edificio para la escuela Federal Ricaurte, en la antigua casa histórica Cantarrana, escenario efímero de la dicha nupcial del libertador. Plaza Bolívar sin luz, la suspensión de la corriente eléctrica a la cruz ubicada en El Calvario, cementerio municipal lleno de malezas, se necesita una refacción de la fachada de nuestra Santa Iglesia Parroquial. San Mateo pide a grito un edificio adecuado para la medicatura rural. Para ese año 1948 el semanario EL CLARÍN de San Mateo en sus notas sociales se enorgullece en felicitar a dos jóvenes que regresaban a su pueblo natal con su flamante título de maestros normalistas, son ellos: Elio Aristeguieta y la señorita Trina Torres. También destacaba el onomástico de sus pobladores y así se encontró en la edición Nro 11 una nota donde se felicitaba a la señorita Reina Amelia Tovar. Este periódico sirvió para estimular las acciones positivas de San Mateo, que permitían de alguna manera exaltar el gentilicio de la comarca. En ocasiones se expresaban notas de condolencias y breves notificaciones sobre acciones benéficas a desarrollarse en el poblado. Además de su paréntesis lírico, una ventana poética en donde el lector encontraba el pensamiento de los poetas de la región, como el poeta consejeño Pedro Brea, quien estaba radicado en la localidad y hacía de la palabra, un canto lírico de innegable belleza. Es necesario mencionar en esta prosa cargada de sentimiento y afecto aquel hecho que se suscitó en un número de este semanario con la publicación de un artículo titulado: “Un escuela nueva para San Mateo” escrito por el entonces director de la escuela federal Ricaurte Prof. Aníbal Laydera Villalobos, cuyo trabajo no fue bien visto por el Jefe Civil de la época Carlos Blanco, que consideraba que el maestro estaba vociferando en contra del gobierno, por pedir una escuela nueva, situación esta que ocasionó que un agente de policía fuese a buscar al docente a la institución escolar, para que se presentara al despacho de la autoridad, pero el maestro Laydera Villalobos alegó que su narrativa estaba orientada a la renovación de la escuela pero en lo pedagógico y lo didáctico, él no solicitaba infraestructura, sino una visión diferente de la escuela en lo que a su práctica se refiere. Una vez aclarado el hecho pudo volver a su trabajo, ganándose el respeto y admiración del jefe civil que la dictadura del momento había designado en el pueblo.


Hace setenta años este semanario fue un nombre y apellido para informar a propios y extraños sobre la vida pueblerina de los sanmateanos, esa historia que para los grandes servicios de información puede pasar desapercibida, pero para la historia local es la verdadera razón de la existencia, a la vez que es la memoria a la que deben acudir las futuras generaciones. El periódico EL CLARÍN de San Mateo levanta ahora el grueso polvo de sus creadores para mentarlo en hermoso sueño que nunca termina, por el contrario, comienza y crece día a día. Respira permanencia, alza su voz -nada oculta- para seducirnos con la magia de su propia existencia. El recuerdo no muere. Acusa, por el contrario, un estadio permanente al menos para los sanmateanos del ayer bonito, de la aldea apacible y taciturna que resulta visible, alentadora y tierna. Qué esta crónica motive a los sanmateanos de hoy a seguir en la palestra por promover el periodismo local, que encuentren en el nombre de José Elías Méndez (creador del semanario) un motivo, un ejemplo para difundir la comunicación social, pero sobre todo el don de gente que caracterizó a este hombre que encontró en la ingenuidad y sencillez de su pueblo, valores preponderantes para exaltar su historia, costumbres y tradiciones a través de un periódico. De manera humilde sugiero a las autoridades municipales de Bolívar, a través de esta crónica que se cree una cátedra libre de periodismo José Elías Méndez, en las instituciones escolares, para así incentivar el periodismo escolar y comunitario. De igual forma se estudie la posible creación de una orden al periodista con el nombre de este insigne hijo sanmateano. Con San Mateo nos han unido vínculos en lo magisterial (la maestra consejeña Leonidas Albarrán Castillo, fue eterna maestra de los sanmateanos), en lo deportivo: el béisbol (el Santa Teresa BBC de El Consejo vence a los Leones de Camoruco de San Mateo en el Primer Campeonato Distrital de 1951), en lo cultural (el poeta consejeño Pedro Brea, hizo vida en San Mateo y escribió su poemario Vidrios de colores), en lo religioso (nos ha unido la fe por Nuestra Señora de Belén), en lo político (su primer alcalde fue el consejeño Marcos Echezuría), y así muchos otros motivos nos han hecho estrechar lazos de afecto y respeto por la vecina población. Ciertamente que el periódico EL CLARÍN de San Mateo nació en los brazos de un joven intelectual y del viento aldeano que acunó su primer llanto. Asumió la mirada más allá del fulgor de los astros en desafiante pretensión de alcanzar los umbrales de lo oculto y latente. Esto significó para sus creadores alcanzar los espacios inexplorados, tímidos albergues de la fuerza creativa donde la posibilidad de manifestar la vida intenciona el verbo y la escritura. Entonces propuso este diario, una comunicación sin dogmas, ni artificios, donde la sensibilidad y la pureza acometan la rectangularidad virgen del papel, y fue la tinta vertiente de sus redactores la que derramó rabia, delirio y poesía, en alarido silencioso de la bestia que llevamos dentro, que también ama, duele y nunca intentamos ser. Cuando se intente hurgar en la vida del periodismo sanmateano, el diario EL CLARÍN debe tener puesto especial, pues fue la voz de un pueblo que le rememora y le agradece haber exhibido su esencia, sus valores y su historia.


Lectura 11 Cuatro pueblos aragüeños de cuatro siglos


Cuatro pueblos aragüeños de cuatro siglos En noviembre de 2020 se cumplieron cuatro siglos de la erección de cuatro pueblos de doctrina en el actual estado Aragua. En 1620 fueron creados: La Victoria 18 de noviembre, Turmero 27 de noviembre, Cagua 29 de noviembre y San Mateo 30 de noviembre. Cada uno adoptó el nombre de un patrono. Antes de su elevación a parroquia eclesiástica, en estos predios ya había poblamientos indígenas. Los aborígenes fueron los pobladores originarios de nuestro territorio, eso está fuera de discusión, pero hay que revisar el término originario, pues oleadas de aborígenes provenían de otros espacios geográficos. De acuerdo al Dr Federico Brito Figueroa, los aborígenes habitaban poblazones y barrios distantes entres sí, por caminos torcidos, entre media legua y tres. Se inició el proceso fundacional pero esos pueblos no tenían las mismas características de los de España, no tuvieron de inmediato plazas, ni casa del cura, ni edificaciones de la real justicia, eso se fue haciendo con el devenir del tiempo. Los barrios de indios obtenían sus nombres de algún árbol o quebrada o alguna cosa acaecida. No conocían el concepto de fundación de pueblos con nombres de patronos, menos aun de actos protocolares civiles o religiosos para erigir los mismos. La lengua de estos indios era la Caracas, y no estaban organizados jurídicamente. En su amable hábitat los indígenas no tenían necesidad de previsión, y sólo producían para su subsistencia. No acumulaban bienes. No podían ni necesitaban producir excedentes y menos aun podían conservarlos. Por ello muchos cronistas de la época los tildaron de flojos. Ya que una vez satisfechas sus necesidades básicas dejaban de trabajar. Para la época precolombina, los indígenas de la actual Venezuela no tenían concepción de urbanismo, es decir lugares con edificaciones, iglesias, plazas y mercado, casas en hileras y conformación de calles. El Dr Carlos Julio Tavera señala que la población indígena no estaba agrupada en pueblos sino en aldeas de población dispersa. Esa no era la idea española de poblado. La población ya existía y lo fundado por los españoles fue un proyecto hispánico adicional, bajo el derecho indiano. No existen vestigios documentales del hecho civil. Mas existen sí, documentos y fechas: la de la acción eclesiástica. Tal acción debió ir a la par, al alimón, como conformación final o posterior a lo civil. Felipe III mediante cuatro cédulas reales de 1618 y 1619 ordenó las fundaciones, quienes a su vez comisionaron para el acto civil a Pedro José Gutiérrez de Lugo y al padre Gabriel de Mendoza en lo religioso (en esos años también fueron fundadas Petare, Valle de la Pascua, Santa Lucía, Guarenas, El Valle, Antímano, La Vega, Choroní, Carayaca, Maiquetía, Naiquatá, El Hatillo y Baruta). Don Ambrosio Perera afirma que no halló los autos que Gutiérrez de Lugo debió dictar en el proceso fundacional, tan solo una relación de los autos de erección de las iglesias, por Gabriel de Mendoza. El Dr. Perera concluye: “Bien pueden los pueblos (...) considerar como fechas de sus respectivas fundaciones, las


correspondientes al señalamiento de sitios y erecciones de sus iglesias”. Lo afirmó pese a considerar los trámites eclesiásticos sólo un acto complementario. Dice: “... De ahí que puedan, tanto el juez poblador como el comisionado del obispo, ser considerados (...) como inmediatos fundadores...” A su vez Castillo Lara considera que debe tenerse como fecha fundacional la fecha de la erección de las iglesias, argumentando que es el documento más antiguo que se tiene. Para el Dr Tavera entrevistado por Franchesco Carrabs, afirma que para los siglos XVII al XIX el término parroquia no tenía la acepción actual, que debemos entender el contexto histórico. Considera que no existe tal acta civil y el referente más antiguo es el auto de erección de la iglesia. El Dr. Ambrosio Perera lo corrige y dice que la parroquia civil nació sobre la parroquia eclesiástica. En lugar de polemizar, quizás bizantinamente, sobre la fundación de estos pueblos, debemos enfatizar el aporte de sus hombres y mujeres, tanto durante la gesta emancipadora así como sus contribuciones al crecimiento del país, en qué han hecho durante estos 400 años sin caer en las diatribas que no ayudan a edificar a sus moradores.


Lectura 12 La abuela Margot de Bernique


Margarita Méndez de Bernique, la abuela Margot A la buena amiga María Margarita Briceño Bernique quien teje la alegría de vivir con el ejemplo de la abuela Margot

Rafael Antonio Sanabria Martínez Decir Doña Margot es evocar a El Consejo de ayer, es referirse a la hija del viejo pulpero de la esquina La Roncha, dador de ñapa y forjador de numerosa descendencia. Es Margarita Méndez de Bernique la última hija sobreviviente de Don Fernando Pacheco, hacedor de numerosa prole. Haciendo una revisión exhaustiva en los archivos de la parroquia eclesiástica Nuestra Señora del Buen Consejo, nos topamos con el acta de matrimonio celebrado a fines de 1850, de Lucas Méndez y Toribia Uztáriz Mier y Terán, quienes fueron los padres de Maximina Méndez (*12-10-1857/+14-4-1918) madre de Evarista Méndez, quien es la progenitora de Doña Margarita Méndez a quien dedicamos estás líneas. De la parentela Méndez destacan su tío abuelo Laureano Méndez, jornalero, que fue integrante de la primera huelga agraria que se efectuó en 1904 en El Consejo, la cual partió de la Casa Amarilla (sita en calle Sucre con calle César Zumeta, donde funcionó por años el Pool, dándosele hoy ese nombre a la esquina) hasta Quebrada Seca de Urbina. Éste personaje aparece posteriormente en 1939 como miembro activo de la Caja Rural de El Consejo, que funcionaba en la Casa Amarilla. Los Méndez gente de trabajo, de pueblo, laboraron en los campos de El Consejo, en especial muchos de ellos escribieron una sorprendente historia en las caminerías de la Hacienda Santa Teresa, las mujeres de esta prole maravillaron sus manos para hacer exquisitas granjerías, lavar y planchar ajeno. En fin gente humilde y muy honesta, forjadores de respetadas instituciones familiares. En la historia local encontramos el apellido Méndez como pioneros del béisbol, músicos y mecánicos de calderas, albañiles y jornaleros. Además esta respetable dama de antigua familia de nuestra población, es nieta por la rama materna de Don Rito Flores, antiguo dueño de la hacienda Tiquire Flores, a principio del siglo XX. De igual forma es sobrina de la célebre profesora de educación comercial, señorita Soledad Tovar, quien forjó en Venezuela legiones de secretarias que fueron y son oferta profesional para el país. Esta carismática mujer, virtuosa y dadora de amor por doquier, tiene su corazón compartido en su natal pueblo de El Consejo y su adoptiva tierra sanmateana. Un camino de tierra tiene el recuerdo de Doña Margot. El amanecer aún la ve borrar el polvo que codicia la desmemoria. A la orilla de la tarde, los recuerdos comienzan a aventajarla, entonces Margot se hace historia en la larga tertulia.


Recoge con ojos lejanos las imágenes de un pueblo que ya no es el mismo. En tan prestigiosa memoria habita su niñez en el bucólico paisaje pueblerino, donde una voz interna le hace regresar a los día de las carretas de leña, cansadas y chirriosas. A la luz del sol evoca a las torcedoras de tabaco y repite en coro: capa, tripa y capote, sigue el sendero y encuentra a mitad del camino la preciada lata de agua del Tegual que sacia la sed del andariego. Amanece y el molino de Fernando Borges le devuelve la alegría de amasar el pan nuestro de cada día. Ningún batazo se escapa de su memoria, pues es gloria que honra el gentilicio en el viejo terreno. Sin duda alguna decir Margot es regresar a las calles y solares de El Consejo. En Santa Rosa vive el recuerdo, en sus caminerías se siente la respiración de los que la habitaron, apadrinados por el sol neblinoso que se escondía caprichoso entre los verdes cañamelares. En el silencio de aquel pedazo de tierra nació el sueño de Julián y Margot y éste se hizo casa grande. El tiempo ha dejado su herraje en la piel de sublime matrona, en las lecturas que dibujan los poemas de Pablo Neruda, en el calor de los soles que la abarca en su plenitud. Margarita, roble señorial y pensativo que tiene en sus alturas lo candoroso de las nubes. Nace Margarita Méndez el 22 de febrero de 1928, en la calle los Cachos Nro 45 (antiguo Camino de los Españoles, hoy calle García de Sena), de manos de la noble comadrona Anselma Echezuría, hija de Fernando Pacheco y Evarista Méndez. Sus hermanos: Rafael Enrique Méndez y Cruz Matílde Méndez, además de haber tenido numerosos hermanos por la rama paterna. Su infancia transcurre en las polvorientas calles de El Consejo, bajo un clima de sosiego, hermandad y familiaridad, un pueblo romántico donde todos se conocían y se compartía la alegría y la tristeza también. Sus primeros años de vida los vivió en una hacienda de café denominada La Estancia ubicada en la vía a La Colonia Tovar. Ingresa a estudiar las primeras letras en la escuela de la célebre maestra Misia Juana María del Socorro Acosta de Sánchez, en la escuelita de la calle Sucre. Hereda de su madre la pasión por la lectura, rápidamente se hace ávida lectora de obras como: El Conde de Monte Cristo, María, El Príncipe Valiente y Cruz Diablo (revista publicada por el diario El Nacional), El Tony (revista argentina), entre otras referencias literarias. Su abuela paterna María Pacheco le enseña el arte de tejer. Realiza su primera comunión bajo la conducción de su tía materna Gregoria Méndez de Tovar, quien a su vez le inculca el hábito de asistir a misa todos los domingos hasta el presente. Alternaba sus estudios con las labores de ayudar a su madre a lavar ropa ajena, vender golfeados, pandiorno, arepas y hallacas, oficios que contribuyeron con el sustento familiar. A los 12 años de edad se traslada al vecino estado Miranda, previa autorización de su madre, como acompañante de la señora Lilia de Osuna, esposa del señor Cruz Osuna, encargado de la instalación de las líneas de telégrafos, permanece 4 años en Los Teques, Venía una que otra vez, pero era común que visitará el pueblo en los días festivos


(Carnaval, fiestas patronales, Semana Santa y Navidad). En una de esas venidas asistió a un baile de joropo (tal vez asistía a muchos, pues su tío Rafael Méndez era intérprete del arpa) y conoció a Julián Bernique, quien más tarde se convirtió en su compañero de vida. Desde 1944 establecen su unión, residen en el caserío Santa Rosa, geografía que integraba la hacienda Santa Teresa. Alcanza a vivir allí un año, pues en 1945 se residencia en la calle García de Sena Nro 26, donde nacen sus 8 hijos: Julián Obdulio, Ana Dolores, Alicia Teresa, Carlos Luis, Gloria Josefina, Eduardo Rafael, Julieta del Rosario, y Eva Margarita Bernique Méndez. El 16 de marzo de 1960, por razones de trabajo de su esposo, se mudan a la población de San Mateo, específicamente al sector Orope. A los 20 años de unión contraen nupcias en la iglesia de San Mateo. Esta institución matrimonial es honra y prez de la sociedad sanmateana, un hogar que estuvo con la cartilla en la mano para indicarle a los suyos el camino correcto. Julián y Margot, un dúo admirable que no escatimaron esfuerzos, para hacer de su familia una legión de profesionales que han estado al servicio del país. Valores que también supieron transmitirles a sus nietos y demás familiares. Doña Margot Méndez, la misma consejeña humilde, llega a San Mateo, con su mismo temperamento y temple, signada a servir a su prójimo. En el barrio Orope continua siendo la mujer fuerte, decidida y bonachona que con su entereza ayuda a forjar las bases sólidas de la barriada, da de beber al sediento, da de comer al hambriento y da de vestir al desnudo, virtudes teologales de una verdadera cristiana. Su constante apoyo fue esencial para la construcción de la capilla de la Santa Cruz en el barrio Orope, de igual forma fue benefactora de los menesterosos del barrio, su casa fue visita obligada para encontrar en ella herramientas y recursos para el estudio.

La Abuela Margot como le llama el barrio de Orope, sigue de pie a sus 93 años próximos a cumplir, recordando que El Consejo y San Mateo tiene voz en ella, memoria viva que ha sabido rodearse de los secretos del rio Tiquirito y del lenguaje de la quebrada de Pipe. Reconocida por el noble pueblo de San Mateo y en especial por su barrio a quien ayudó a crecer moral y espiritualmente. Es una mujer de comunión frecuente, rezo diario del santo rosario y devota de Nuestra Señora de Belén. Doña Margarita es digna representante del género femenino, una mujer de filosofía y de moral, de ideas largas, que ha consagrado su pensamiento, por su fecunda obra de mujer, hija, hermana, madre, esposa y abuela, por el modo brillante como la ha sabido llevar y por su don de tan alta y tan legítima pulcritud en su recto proceder que la hace heroína


de la pequeña fábrica de sueños: la familia, donde formó y educó los caracteres de muchos hombres que son guía y sostén de los destinos de la patria. Su vida tan pura como interesante, sin un reproche en la conciencia, la consagran toda entera al bien de la humanidad. Su nombre es ídolo de sus familiares, quienes la exhiben con orgullo, cual santa. Ocupa sitial especial en el altar de los Bernique Méndez. Es timbre de gloria, estímulo hermoso para las generaciones venideras, ejemplo vivo de cuanto puede la mujer guiada por un ideal excelso, con voluntad constante y método apropiado construir ese gran edificio que se llama hogar. Su decorosa e incorrupta conducta le han hecho acreedora del respeto, aprecio y afecto del que goza entre quienes la conocen, cualidades que fueron valoradas para honrarle en el año 2009, con motivo del tricentenario de la aparición de la Virgen de Belén, con la orden del mismo nombre. Entonces El Consejo comienza a retroceder en la palabra de respetada dama que es parte de la historia de una aldea hundida en un valle donde el viento que sopla los cañamelares muere en cada zaguán. En los actuales momentos reside en la Urb. Araguaney Nro A-11, sector Los Overos, Turmero municipio Mariño. Doña Margot es un ángel en la tierra, un mensaje que estimula y forja, que esta vestido de dril y cambia tristeza en riqueza. A ti te celebro y te llevo en alto impoluta consejeña. Doña Margot, maestra de la vida e imitadora de la familia de Nazareth, modelo imitable. Imitémosla. Señora incorruptible como el oro, sonora como el bronce y luminosa como el sol. El Consejo te recuerda. ¡Saludos!


Discurso sobre Nuestra Señora de Belén


Nuestra Señora de Belén Discurso pronunciado por Rafael Sanabria Martínez el 26 de noviembre de 2015 día de Nuestra Señora de Belén patrona y cuarto símbolo del estado Aragua

A la Maestra Trina Torres de Pérez símbolo sanmateano Señoras y señores: No tuve tiempo -como dijo Pérez Bonalde en su traducción del Cuervo, de Édgar Allan Poe- de sumergirme en la consulta de raros infolios de olvidados cronicones, para hilvanar estas palabras, pero una remembranza cordial me puso en la órbita de la comparecencia al lugar de mis recuerdos de niño, que retumban en mi mente cuando los más viejos de mi familia hablaban de buscar la tierra y el agua de Belén, hecho que le dio renombre a esta población. Como decía la abuela paterna Amalia María Sanabria, la Tierra de San Mateo es Santa. De ahí que hoy esté en medio del afecto del terruño y su gente. Con San Mateo nos ha unido lazos de fraternidad en lo religioso, educativo, deportivo, político, cultural y social. Hoy 26 de noviembre reafirmo el afecto reciproco por el honroso placer de estar en este pueblo, conocerlo y sentir la generosidad de su gente. Este undécimo mes del año, mes del adviento, reunidos en este templo, damos un paso más hacia la historia al recordar el tricentésimo sexto aniversario de la aparición de Nuestra Señora de Belén en el poblado de San Mateo, que a tres siglos nos compromete mas con la difusión de su advocación y por gracia de Dios y la santísima Virgen me encuentro ante ustedes con la gratísima responsabilidad de contarles cosas a quienes conocen de historia, para usar la frase de alguien a quien el pueblo de san Mateo le invita a regresar bajo su calor humano y a renovar la fe, fuente espiritual de los milagros que desde el transcurrir del año 1700, San Mateo un pueblo taciturno donde todos se conocían, las alegrías se compartían, los progresos y el dolor también. Aún la luz eléctrica no había llegado a la población, en las esquinas se posaron faroles de hierro forjado y vidrio, de día eran atavíos, de noche claridad para las rúas polvorientas. Para entonces vivir en aquel poblado era participar de la generosidad de la naturaleza. No menos el fulgor de las flores del campo, que el verde esperanza de los cañamelares como brisa ardiente al paso del jornalero que labra la tierra fértil para el sustento de la prole. Vegas y rozas abundan las periferias de la población como manos extendidas, la hospitalidad de su gente, ventilando el incienso de la humildad con talla de gigante y sencillez con señorío.


Será el patio de la humilde casa de un indígena, natural del poblado, la que acune la huella del prodigioso milagro, el existir de una aparición a través de la historia. Era la época de la Colonia, de ahí que las familias del poblado después de la jornada se recogieran temprano y junto al claro de luna tertuliaban y uno que otros corrillos sobre la aparición de la virgen al indio Purino. El campo sentía la presencia del hombre de bien desde las primeras horas del día, de ahí que el indio Purino haya sido privilegiado o simplemente escogido por Dios como instrumento para llevar el mensaje de la Santísima Virgen por doquier. En esta tierra sembrada de fe, sea la historia la que cuente la historia, que somos en el lugar que hemos sido.

“En el año de 1709 a 26 de noviembre estando Tomas José Purino, indio natural del pueblo de San Mateo, fiscal de la doctrina y casado con Inés Heredia, también india de vida arreglada, rajando un palo con una hacha, para hacer leña como al toque de oración, en el patio de su casa la que quedaba a poca distancia de la iglesia parroquial a medida que golpeaba con el hacha el palo sentía que el suelo inmediato y junto a él particular novedad como que crecía o se elevaba la tierra y se iba abriendo hasta dejar una raja u hoyo por donde se le presentó a dicho Tomas José. El indio empezó a dar voces a su mujer Inés Heredia que estaba en el interior de la casa, porque se persuadía que el tal movimiento era efecto de las crecidas fuerzas y robustez de su marido. Al llegar Inés junto a su marido presenció la aparición de la virgen de Belén del tamaño de un real (bamba) español y al parecer de plata con una media luna ni nubes ni querubines, con un niño en los brazos y parada sobre la tierra elevada, la que cogió el indio Tomas José con un pañito y colocó en un altar de su casa, en medio de flores y luces. Rezando el rosario con su madre María Micaela y muchos indios y españoles del pueblo. Permaneció la imagen como trece o quince días en la casa del indio, hasta que vencido por las repetidas veces que el Rvdo padre Fray Nicolás de la Torre, de la orden de San Francisco de Asís, actual cura del pueblo, le manifestaba que era necesario trasladar la imagen al templo, hubo de convenir, pero con la condición de que había de ser suyo el altar y cuido del aseo y culto de la señora, lo que se verificó y cumplió hasta su muerte. La traslación de la imagen a la iglesia parroquial se hizo con la asistencia de todos los vecinos y se formó con los indios y españoles una marcha desde la casa de Purino hasta el templo llevándose a la Virgen con gran solemnidad, con cajas, chirimías, repiques y demostraciones de regocijo, hasta colocarla en el altar de la pura y limpia concepción en un tabernáculo con sus cortinas y bajo llave. Al día siguiente al que fue puesta la imagen en la iglesia parroquial al ir cantar la misa al Rvdo Fray Nicolás de la Torre al correr la cortina el monaguillo se halló y advirtió por todos los circunstantes allí congregados, el estar dorada la virgen por si misma, por lo que se repicaron las campanas y acudió mucha gente a ver aquella maravilla no siendo de menor atención el haberse manifestado las nubes y querubines, saliendo unas y otras de sobre la media luna creciendo la milagrosa imagen a medida que va pasando el tiempo. Teniendo distintas cajas o relicarios como lo dicen los testigos juramentados, pues según declaraciones de los testigos, el tamaño de la imagen y su altura era como dedo y medio, a sus pies la media luna,


luego en la iglesia ha crecido como dos tercios más.” (NOTA: COPIA AUTÉNTICA DEL DOCUMENTO DEPOSITADO EN EL ARCHIVO DE LA PARROQUIA DE SAN MATEO) Con el tiempo se construyó la capilla, en el mismo sitio donde estaba la casa del indio Tomas José Purino y donde le apareció la medalla de la Virgen de Belén, se ha levantado una bella capilla con un arco de medio punto, su construcción es de estilo toscano de siete metros de ancho por siete y medio de largo y ocho de alto con un altar en el centro, del mismo estilo que la capilla: una puerta de hierro en forma de verja que guarda un mural alegórico a la aparición, cubre todo el arco de adelante, a su frente la plazoleta Belén con un jardín dividido por la acera que la une a la calle y a su lado derecho el busto del padre Romero Sánchez, tributo de agradecimiento de los pobladores. La capilla fue construida por parte de la familia del Libertador junto con el pueblo en tiempo que era cura, Pbro. Francisco R Abaroa. Lo cierto es que el pueblo sanmanteano, en su afán de sembrar su espíritu de religiosidad, instala la Sociedad de Nuestra Señora de Belén con fecha 25 de noviembre de 1925 de ahí en adelante se escribe la partida de nacimiento, por parte de un grupo de hombres y mujeres cargados de fe, espiritualidad, pero sobre todo con deseo de propagar y solemnizar cada año la advocación de Nuestra Señora de Belén. De eso hace noventa años y aún el poblado continua perseverante en la tradición de honrar a su virgen. De los sanmateanos podría decir sin dudar, que su personalidad es producto de la influencia del español ligado al negro y al indio, de ahí que encontremos a nuestro paso lugareños hospitalarios, espontáneos, sociables, sinceros y tesoneros. Significativa es su devoción que profesan a la Virgen de Belén. Es citable la coronación canónica arquidiocesana realizada por el padre Romero Sánchez el 25 de noviembre de 1928, cuando la población era de aproximadamente 1500 almas. En 1962 monseñor Ali Lebrún y Feliciano González, primer y segundo obispo de Maracay, solicitaron la segunda coronación canónica la cual se efectúa el 31 de enero de 1965 llevada a cabo por el reverendo padre José Luis Gil Fernández. Ambas fueron grandiosas y concurridas. Cuando se intente hurgar en el aspecto genésico y retrospectivo sobre la tradición, la historia y la advocación de Nuestra Señora de Belén, el padre Romero Sánchez el bien llamado Peoncito de la Virgen de Belén, debe saltar al escenario y ocupar sitial especial por su empeño en exaltar a la Virgen con la medalla de Belén. Asimismo el señor Pedro Alcántara Pino, brazo derecho del padre Romero Sánchez y autor de la música de la coronación (en mi pueblo se le recuerda por haber sido el maestro de capilla de las hermanas Albarrán Chávez, cantoras de El Consejo). De igual forma seria injusto dejar de mencionar al padre José Luis Gil Fernández quien en sus años mozos fue para San Mateo un incansable luchador en pro de la parroquia especialmente fue motor vivo de la población joven, la que encausa acertadamente y quien bajo una sotana se había convertido en un justiciero de un pueblo humilde y carente de cualquier cantidad de cosas que unos calificaban como lujos, otros como necesarios. Como cronista debo mostrar la historia con sus verdades o con sus defectos, pero jamás omitir el nombre de sus personajes y el antes mencionado siempre fue noticia. Simplemtente me ajusto a lo que decían mis padres: ¡que lance la primera piedra quien se sienta libre de pecado! Y no olvido las palabras de aquel miércoles 27 de abril de 1988,


un simple grito: “quiero morirme madre de Belén”, así sería su devoción hacia la patrona de Aragua, no sólo escuchado por mí sino por el mundo entero en un canal televisivo. Cabe destacar que es tanto el significado de la advocación mariana que en el año 2004 por decreto del ejecutivo regional, para el entonces gobernador Profesor Didalco Bolívar Graterol, es declarada patrona y cuarto símbolo del estado Aragua. Es deber señalar que desde hace 9 años se instaló la Asociación Civil y Deportiva Antorcha Virgen de Belén y en este año, en su edición número 9, fue encendida por el gobernador del estado Aragua Tarek El Assami en el Monumento de la Juventud en La Victoria. La tradición oral, construida del día a día del seno del pueblo sanmateano, nos narra hechos pueblerinos que se han constituidos elementos históricos en el devenir del tiempo como el nombre del Fray Ángel Sáenz autor de la letra del himno de la coronación. Pero es que la Virgen de Belén es el incentivo de propios y extraños, de ahí que la población se volcaba jubilosa en aquellos días de 1920 cuando promediaba el mes de noviembre pues se acercaba el 25, víspera de las fiestas de Belén. En la estación del Gran Ferrocarril de Venezuela donde se confundían visitantes y moradores con la muchachada que se abría paso con maletas y bojotes de los foráneos, a quienes por el servicio les pagaban un real (0,50 bolívares). Otra estampa es la que ofrecían estos muchachos sanmateanos al transportar los azafates que usarían las vendedoras de granjerías, que entre paseos y comentarios bajo las lámparas de gasolina y kerosén, degustaban los visitantes al derredor de la plaza. Ya el 26 el propio día de la Virgen y junto con las notas musicales de la banda del estado compuesta de 20 músicos daban ese ambiente acogedor y pintoresco. Pero de pronto gran movilización en determinado sentido hace suponer que era la hora de Alejandro Pérez y Bernardo Brea (este último pariente el poeta aragüeño Pedro Brea, nacido en mi pueblo de El Consejo y residenciado en San Mateo, autor de aquel poemario Vidrio de Colores) iban a elevar la popular “bomba” vestida de papel de mil colores, unas veces medía un metro, otra metro y medio y hasta tres. La gente se agolpaba en la puerta de la calle a la voz de: ¡allá va la bomba de Alejandro Pérez y Bernardo Brea! Tejiéndose el comentario y la interrogante de su recorrido. Eran tradicionales tales globos al igual que el árbol pirotécnico que al quemar sus fuegos artificiales las noches del 25, 26, 27 y 28 en la plaza y otros lugares del pueblo daban singular aspecto a las celebraciones de Belén. Para los bodegueros o pulperos tuvo gran importancia, pues los visitantes hacían sus comprar de alguna golosina o bebida refrescante. Llegué a escuchar a mi abuela Amalia María decir: “me bajaba de la golilla e iba a la esquina de Cantarrana donde José Luque por un guarapo o a la pulpería de Lino Bolívar”, este además primer guía del Museo de Armas y decía la abuela que era descendiente de la Negra Matea. Pero sería injusto dejar de mencionar en este discurso a Doña Mercedes Miquilena, tal vez en los actuales momentos en el anonimato de la nueva generación, pero es referente en el devenir histórico por su devoción a la Virgen de Belén, quien dibujaba en sus palabras: “me parece que la estuviera viendo”, al referirse a Doña Antonia Bolívar. Es de hacer notar que dicha dama fue intima amiga de una familia que a su vez lo fue de los Bolívar, fueron ellos los Trujillo, valga recordar que donaron la casa parroquial. Cómo olvidar al maestro Pablo Bolívar el fundador de la primera banda musical de San Mateo en 1917, donde destacaron músicos como Macabeo Guédez, Atilio Luque y Eduviges Carrillo. Éste último fue el primer cornetín de la popular orquesta Billo’s


Caracas Boys, cuya banda fue presencia obligatoria en las fiestas de Belén. Cómo podría omitirse a los cargadores del pueblo organizados por David Pacheco y acompañados por Pedrito Pérez, Cesar Sánchez y Hermógenes Guevara (éste residenciado en mi pueblo) y otros. Ellos fueron pieza importante para poder recorrer las calles en procesión. Estos hechos constituyen la vida de un pueblo a través de su saber. Por eso en la historia hay que poner a vivir a los muertos para que los vivos no se mueran. Como decía Chesterton: “la tradición es la democracia proyectada hacia atrás”. Aceptar la tradición es tanto como conceder el derecho de voto a la más oscura de las clases sociales, a la de los antepasados. La evocación y surgimiento de esta festividad no solo debe reflejar la esencia, la nobleza de hombres y mujeres sanmateanos, su pueblo solidario y los hechos palpables que envuelven esta distinguida advocación, sino como una fiesta religiosa que genere la energía necesaria tanto entre los que se sienten sanmateanos como en los no oriundos de este pueblo, sin importar el origen para que cada uno desde su trinchera, con las armas del amor y la humildad como el indio Purino, extendamos esa fe heredada que una vez depositó el indígena escogido pos Dios para dejar en sus manos el portentoso milagro de la medalla de Belén, fe que solo se alimenta del ideal, un ideal real concreto y viviente encarnado y a la vez inasequible, esa fe que busca lo imposible, lo infinito y lo eterno, la vida plena. Esa fe que comulga con el universo todo, trabajando en el tiempo para la eternidad, sin correr tras el efecto inmediato exterior, trabajar no para la historia sino para la eternidad, porque solo así se consigue la fe que permite hablarle al alma.


Recordar esta festividad debe ser el itinerario hacia la eternidad. Su meta el disfrute del reino, la presencia de Dios, es un camino personal que se debe emprender cada día. No se trata de un camino fácil, tiene tropiezos, barreras, obstáculos, etapas y hay que empezarlo cada mañana. Una tradición religiosa como ésta es similar al trabajo tesonero de un agricultor que con paciencia, constancia y la ayuda de Dios transforma la aridez en fertilidad. Por eso nuestro esfuerzo como pueblo laico comprometido consiste en cultivar la vida espiritual para así lograr arrojar del corazón todo lo que estorbe y llenarlo de Cristo. Por eso todos los que se sientan participe de la celebración de Belén deben basarse en la autenticidad, la cual empieza por el conocimiento de uno mismo, por lo visión de un yo sin disfraces, evasiones o justificaciones, porque la vida del cristiano es una continua evaluación: fuimos, somos y seremos, con la mirada colocada en la novedad que nos da Cristo… lo que puede ser su llamado. Las festividades religiosas no solo necesitan hombres que aporten dinero o colaboración para su sostenimiento (algo sumamente exterior, se necesitan hombres verdaderamente libres, hombres de fe y oración, hombres valientes, dispuestos al sacrificio, solidario con los necesitados, dispuestos a trabajar por la paz y la justicia colectiva. Y al mismo tiempo hombres que sepan descubrir a Dios en los acontecimientos de cada día y en las manifestaciones de la creación, en el esplendor de cada aurora, en el fascinante espectáculo de una noche estrellada, en el capullo de flor que despierta, en el silencio del campo sembrado, en la cumbre de las montañas majestuosas. Hombres comprometidos, distintos.


Nuestro hablar, pensar, obrar no puede ser igual al de los demás. Por eso esta celebración religiosa que ha permanecido a través de los años en los altares de los hogares sanmateanos, en sus mentes y oraciones, signo de santidad, de respetuosa creencia pública y masiva, debe servir de siembra, preparemos el terreno para sembrar a tiempo y a des tiempo: en la familia, en la vida social, en nuestro mundo, caminemos con paso firme sobre el surco pero con la mirada a la mies de la siembra. La tarea y el reto es entonces penetrar, en la oscuridad de esos corazones que viven entre sombras para ayudarles a romper las cadenas de los falsos ideales que los llevan a atesorar riquezas que roe la polilla, y para ayudarlo a orientarse a la luz verdadera que les permitan entender el sentido autentico de sus vidas. Sin duda urge captar lo esencial, lo transcendente de la vida: Dios. Nadie tiene verdadero sentimiento fuera de Él. Él es la verdad, la luz, lo demás son simple sombras que nos rodean y a las cuales tendemos aférranos de tal manera que llegamos a considerarlos como realidades. Apreciados sanmateanos los exhorto a continuar exaltando la religiosidad en este pueblo admirable, pero no solo de manera exterior sino interior, dando ejemplo con sus vidas, obras y prácticas, permitiéndonos trascender hacia ese ser humano que somos con valores como: la libertad, el amor, la verdad y la paz, de tal manera que dejemos la huella de un ser completamente humano. Para concluir los invito a seguir la senda que Dios y la Santísima Virgen de Belén le han encomendado, porque un hombre sin ninguna inquietud no podrá desempeñar un papel eficaz (atención señores autoridades), eso es lo que necesita un municipio, un estado, un país, el mundo: gente activa, inquieta y cuestionada. Unos ciudadanos para que no pase inadvertido ningún acontecimiento en el que esté comprometido el destino del hombre. No olviden que la imagen de este pueblo religioso la hacen ustedes sus pobladores, por eso él cuenta con ustedes y solo eso logra: Cuando creas en ti, la luz comenzará a ganarte cuando creas en ti no habrá lugar para la sombra, ni poder sobre esta tierra capaz de doblegarte. Cuando creas en ti, sabrás de aquel amor que un día con la vida Dios decidió darte. Adelante amigo samateano, el futuro te espera radiante sobre el campo de la tierra de la caña. Cerca de la quebrada de Pipe, se abre paso atronador, cual estrella refulgente, entre nubes de oro y grama descendientes en una mañana, portadora del amor Virgen de Belén. Gracias


Rafael Sanabria Rafael Antonio Sanabria Martínez es humanista destacado en múltiples disciplinas. Es conocido por sus alocuciones en actos públicos civiles donde ha fungido innumerables veces como orador de orden. Otros conocen a Sanabria digitalmente a través de su página en Facebook Crónicas de ElConsejo Sanabria Martínez en las que constantemente ofrece información sobre el pasado y presente de su pueblo natal, con respuesta inmediata por una extendida audiencia. Este caudal de información ya aparecía años antes en columnas de los diarios El Clarín (con más de 100 artículos publicados) y La Lupa, ambos de La Victoria. Mas la mayoría de las personas le conocen directamente, en sus propias casas, compartiendo la vida sencilla del pueblo. Sanabria es actualmente docente a nivel de educación primaria, secundaria y universitaria. Además ha venido desarrollando una ingente investigación genealógica de las familias de El Consejo, lo que constituye un sorprendente cúmulo informativo, único en el país, obtenido con datos documentados, recabados durante más de 20 años de exhaustivo trabajo en bibliotecas, registros y en campo.

Esto requiere un posterior cotejo detallado de las diferentes fuentes, organización y mantenimiento de la data y además una extraordinaria memoria. Con una veintena de libros publicados, de corte lírico, crónicas y ensayos históricos. Es columnista permanente muy comentado, en el diario digital Tal Cual, donde sus artículos “rebotan” a otros medios, como la televisión y han sido material de discusión en foros de carácter nacional. Ha recibido innumerables condecoraciones, medallas, placas, diplomas y otros reconocimientos que ha recibido de los sectores magisterial, eclesiástico, civil e inclusive el mundo del deporte donde es un antiguo promotor del beisbol. Rafael Sanabria tiene varios títulos universitarios de pregrado y postgrado en sociología, educación y profesorado de matemática, con menciones honoríficas ¡Tantos logros en apenas cuatro décadas! Una vida intelectualmente intensa pero, lo realmente importante: nunca manchada por el lodo de la deshonestidad, la traición a los principios o el acomodo de sus ideales a cambio de beneficios materiales EMR/ rafaelsanabria17091979@gmail.com

Eduardo Moreno Eduardo Moreno Rengifo también vive en El Consejo. Es Bachelor of Science en Comunicación Audiovisual (R.I.T),

profesor en comunicación y en diseño electrónico de medios. Revisó el texto y diagramó este material.


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Crónicas de San Mateo by Rafael Sanabria Martínez - Issuu