Nashville Nashville es esa película de Roberto Altman que tiene una docena de personajes interactuando con el protagonista (en este caso la ciudad de Nashville, Tennessee) en medio de un carnaval de música country, sueños rotos, rock y ataques de pánico.
La película es un tributo a Estados Unidos, o tal vez una horrible critica a sus excesos y a su cultura del consumismo cristiano capitalista obsesionado con la política, o tal vez la película es una metáfora de la vida, por que en cierta forma todos los personajes se sienten tan reales y los acontecimientos son naturales que es inevitable dar un paso hacía atrás y ver Nashville como una muestra de todo lo que es capaz el ser humano en las dos horas y media de su duración. La historia (aqui vamos) sigue a varios personajes, la mayoría llegan a la ciudad de Nashville para asistir a un festival de música country que se efectuará ese año, cuyo principal atractivo es la presencia de la famosa cantante de country Barbara Jean (Ronee Blakley) quien recién se recupera de un problema de salud. La cinta, que generalmente consta de tomas amplias con varios personajes, sigue a varios de ellos a lo largo de la historia; tenemos a un señor que espera a su sobrina (Shelley Duvall) en el aeropuerto, a un enigmático soldado obsesionado con la cantante de country, un acaudalado icono de la música country con poco temperamento acompañado de su esposa y su hijo, una mesera con un sueño de convertirse en la próxima sensación del country pero carece de talento, Roberto Brown, una estrella afroamericana del country que sufre criticas de parte de otros afroamericanos por su estilo de música, Tom Frank, una caótico y joven músico, una reportera británica que hace un documental acerca de Nashville desde el punto de vista de los músicos, un misterioso hombre agresivo cargando un maletín que parece transportar un violín, una ama de casa frustrada que huye de su esposo en busca de su sueño y creo que llevo como un 50% de los personajes más o menos. La cinta fluye bien, pero es este exceso de carga lo que podría dificultar al espectador cotidiano de hoy en día, que mientras responde un mensaje de texto en el celular se pierde de una pieza de información importante para entender la trama. Las tomas rebotan entre si equilibradamente, mostrando solo información