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ยกGuau!... ยกVacaciones en la sierra, Borges! ยกEsto es lo mรกs!

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¡Podemos cruzar los ríos!

¡Podemos escalar las montañas!

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¿No es cierto que te encanta, Borges?

¡Ah re!


Veamos dónde podemos sentarnos para seguir leyendo las aventuras de Don Quijote.

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¡Miauuuu! Este lugar es perfecto.

No, Borges, yo no puedo trepar hasta ahí.


Como hacían los antiguos caballeros andantes, Don Quijote y Sancho Panza siguieron avanzando sin rumbo fijo. Iremos adónde Rocinante quiera llevarnos, Sancho…

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Señor, con todo respeto, yo no confiaría tanto en el criterio de un caballo.

¡Está bien, está bien! ¡Adónde Rocinante quiera!


Llegaron así a la cima de una alta montaña. Ese fue el sitio que eligió Don Quijote para hacer su penitencia. No bien lo vio, empezó a gritar, como si estuviera sin juicio.

¡Oh, cielos! Este es el lugar que elijo para llorar mis penas.

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¡Oh, Dulcinea del Toboso, día de mi noche, gloria de mi pena, norte de mis caminos…! Mira el lugar adonde tu ausencia me ha conducido.


¡Oh, árboles solitarios! De hoy en adelante serán mi única compañía.

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¡Oh, Sancho, escudero mío! Tú serás el único testigo de mi penitencia.


¡Oh, Rocinante! Mi fiel caballo… Eres libre, vete…

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Está bien, quédate si quieres.


Escucha, Sancho: esto es lo que vamos a hacer.

Dentro de tres días partirás a llevarle una carta a mi señora Dulcinea. Sí, señor.

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Pero, mientras tanto, quiero que veas lo que soy capaz de hacer por ella.

¿¿¿¿Más???? Señor, usted sabe bien que ya he visto suficiente.


No, Sancho. AĂşn me falta rasgar las vestiduras.

Desparramar mis armas‌

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Y darme unos cuĂĄntos coscorrones con estas piedras.

Te vas a sorprender.


Señor, no espere que yo ande contando estas cosas por ahí…

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Yo no pienso abrir la boca, que en boca cerrada no entran moscas…

Sepa usted que no hay peor sordo que el que no quiere oír…

Que es mejor no meterse en asuntos ajenos, porque zapatero a tus zapatos.


Usted sabe bien que, en casa de herrero, cuchillo de palo.

Que no por mucho madrugar, se amanece más temprano.

Y que al que nace barrigón, es al ñudo que lo fajen.

¿Está claro?

Como el agua. 15


No te preocupes, Sancho. Yo te daré una carta para Dulcinea y esperaré aquí haciendo penitencia hasta que vuelvas con la respuesta. Toma papel y lápiz y escribe.

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Disculpa, Sancho. OlvidĂŠ que no sabes ni leer ni escribir.

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Entonces dame papel y lápiz a mí, que yo escribiré la carta.

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¿Acaso yo tampoco sé escribir?

No. Usted sí, señor.

¿Entonces por qué no puedes darme papel y lápiz? Porque usted no me dijo que debía traer papel y lápiz, señor.


¡Consígueme un pedazo de papel aunque sea, que yo ya veré con qué escribiré la carta!

Gracias.

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Te felicito, Sancho. ¿Dónde has conseguido esto?

Magia.


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El caballero de la Mancha atrapado en la sierra  

Convencido de que no es digno del amor de Dulcinea, Don Quijote decide hacer penitencia en una sierra solitaria, con la idea de que solo así...

El caballero de la Mancha atrapado en la sierra  

Convencido de que no es digno del amor de Dulcinea, Don Quijote decide hacer penitencia en una sierra solitaria, con la idea de que solo así...

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