Estructuralismos: el pensamiento semiológico de Jan Mukarovsky

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Estructuralismos: el pensamiento semiolรณgico de Jan Mukarovsky



Estructuralismos: el pensamiento semiológico de Jan Mukarovsky Daniel Cabañeros Martínez


Cabañeros Martínez, Daniel Estructuralismos : el pensamiento semiológico de Jan Mukarovsky / Daniel Cabañeros Martínez. -- [León] : Universidad de León, Área de Publicaciones, [2018]. 275 p. : il. ; 24 cm ISBN 978-84-9773-919-1 1. Mukarovský, Jan-Crítica e interpretación. 2. Semiótica. 3. Estructuralismo (Análisis literario). I. Universidad de León. Área de Publicaciones. II. Título. 811.162.3 Mukarovský, Jan 81’22 81-116.3 Reservados todos los derechos. Ni la totalidad ni parte de esta publicación pueden reproducirse, registrarse o transmitirse, por un sistema de recuperación de información, en ninguna forma ni por ningún medio, sea electrónico, mecánico, fotoquímico, magnético o electroóptico, por fotocopia, grabación o cualquier otro, sin permiso previo por escrito de los titulares del copyright.

© Universidad de León Área de Publicaciones © Daniel Cabañeros Martínez Edita: UNIVERSIDAD DE LEÓN. Área de Publicaciones

Maquetación y diseño digitales de interior y portada: Juan L. Hernansanz Rubio. Ilustración original de portada: Stefan Schweihofer (‘Stux’ in Pixabay). Licencia Abierta Creative Commons.

ISBN: 978-84-9773-919-1 Depósito legal: LE-188-2018 Impreso en España / Printed in Spain


Contenido Pág.

1. Introducción........................................................................................................... 7 1.1. ¿Quién fue Jan Mukarovsky y por qué es importante?.............................. 7 1.2. Objetivos del presente trabajo..................................................................... 10 2. ¿Es Jan Mukarovsky un teórico de la literatura estructuralista?.......... 11 2.1. ¿El Estructuralismo o los estructuralismos?............................................. 15 2.1.1 Entonces, ¿qué es una estructura?............................................................... 18 2.2. El estructuralismo para Jan Mukarovsky.................................................... 25 2.2.1. Los rasgos específicos del estructuralismo de Jan Mukarovsky...................... 28 2.2.2. ¿Qué es, en opinión de Jan Mukarovsky, una estructura?............................ 33 2.3. ¿Apuntan “todo”, “forma” y “estructura” a la misma realidad?............ 36 2.4. Las fuentes del estructuralismo de Mukarovsky....................................... 41 3. Ruptura y continuidad con el Formalismo ruso........................................ 47 3.1. Formalismo ruso y Estructuralismo checo................................................ 48 3.2. De Shklovski a Tynianov, de Tynianov a Mukarovsky............................. 62 3.2.1. El Estructuralismo checo y el papel de Mukarovsky en la Escuela de Praga..................................................................................................... 69 3.3. Críticas al estructuralismo de Mukarovsky................................................ 75 3.4. Evolución del pensamiento de Mukarovsky,............................................. 86 4. La estética de Jan Mukarovsky.......................................................................91 4.1. Lo estético, lo artístico y lo extraartístico.................................................100 4.2. La idea de función.......................................................................................102 4.2.1. Dos antinomias explicadas: entre la función estética y las demás funciones; entre lo artístico y lo extraartístico.............................................106 4.2.2. La función estética para Mukarovsky.......................................................114 4.2.3. La función poética y la función estética. Diferencias y semejanzas.............................................................................................118 4.2.4. Ejemplo de aplicación de la función poética de Jakobson al análisis de un poema.............................................................................................122

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4.3. La idea de norma estética...........................................................................135 4.4. La idea de valor estético..............................................................................142 4.5. La antropología de la literatura de Jan Mukarovsky...............................145 5. La estética semiológica de Mukarovsky....................................................155 5.1. La teoría semiótica de Mukarovsky: el artefacto, el objeto estético y los problemas en torno a estos conceptos............................................155 5.2. ¿Qué es un signo?........................................................................................157 5.3. Artefacto y objeto estético.........................................................................162 5.3.1. El significado intencional y el significado trascendente. Entre la “conciencia inmaterial” y el “objeto material”............................................165 5.4. La perspectiva de Ivo Osolsobe sobre el signo.......................................176 6. El papel del individuo en la teoría de la literatura de Jan Mukarovsky.................................................................................................181 6.1. El arte como prototipo de objeto intencional........................................191 6.2. La literatura no evoluciona autónomamente...........................................198 6.2.1. Sobre el gesto semántico y el papel del autor en la obra literaria.................209 7. Las antinomias entre las distintas artes y etapas artísticas. El teatro y el cine..............................................................................................217 7.1. Teoría teatral.................................................................................................220 7.2. Teoría del cine..............................................................................................224 8. El legado de Mukarovsky...............................................................................229 8.1. Mukarovsky y la Estética de la Recepción...............................................229 8.1.1. Wolfgang Iser...........................................................................................231 8.1.2. Hans Robert Jauss...................................................................................233 8.2. Mukarovsky y la teoría del texto artístico de Yuri Lotman...................237 8.2.1. Entre el texto y el código: el papel de la sistematización.............................241 8.3. Mukarovsky y la Teoría de los Polisistemas.............................................251 9. Conclusiones......................................................................................................261 10. Bibliografía.........................................................................................................267

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1. Introducción

1. Introducción 1.1. ¿Quién fue Jan Mukarovsky y por qué es importante? Jan Mukarovsky fue un esteta, lingüista y teórico de la literatura checo, que vivió entre 1891 y 1975. Su obra no es demasiado extensa y fue escrita de modo disperso. Esto quiere decir que muchos de los textos a los que hoy tenemos acceso pertenecen a transcripciones de conferencias y charlas que dio en diversos lugares, varias de ellas en las reuniones y simposios organizados por el propio Círculo Lingüístico de Praga (CLP de ahora en adelante), así como artículos publicados en varias revistas. Mukarovsky perteneció a este grupo (el CLP) y trabajó en él junto a otros grandes lingüistas y teóricos de la literatura como Roman Jakobson, de quien fue compañero y amigo hasta que los terribles acontecimientos históricos de mediados del siglo XX los separaron para siempre. No debe resultar paradójico que muchos de los integrantes del CLP fueran a la vez lingüistas y teóricos de la literatura, porque ello está relacionado con la propia tendencia de la disciplina en la que ubicamos este humilde monográfico. En efecto, la Teoría de la literatura experimentó un desarrollo notable paralelo al progreso de la Lingüística, y cabría decir que tal evolución fue en parte motivada por los nuevos marcos teóricos y sus fascinantes frutos en el campo de la segunda; nos referimos, principalmente, a la Fonología y al nacimiento de la Semiología Lingüística.

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Si trazamos una línea cronológica en la evolución de la Teoría de la literatura en Europa desde finales del siglo XIX hasta nuestros días, habría sin duda que comenzar por el Positivismo, continuar con el Formalismo ruso, el Estructuralismo checo, pasar por el Estructuralismo eminentemente francés y llegar a Lotman, la Estética de la recepción, la Teoría de los polisistemas, los Cultural studies, etc. Uno de los puntos de interés de los que goza la teoría literaria de Jan Mukarovsky es que nos permite, dentro de la obra de un solo autor, observar el tránsito desde el formalismo hasta un marco que lo desborda por completo. Es cierto, no obstante, que existe otro autor entre los formalistas rusos que puede tener una importancia similar en los mismos términos: Tynianov. Y hay que subrayar que Mukarovsky sigue a Tynianov, lo cita en muchas ocasiones y adopta las posturas fundamentales de este en la última etapa del Formalismo ruso; pero el enclave histórico que ocupa Jan Mukarovsky es distinto.

Ilustración 1. Lídice, pueblo de la República Checa, tras ser destruido por las tropas de Hitler en 1942. 400 años de influencia germana en Chequia se han dejado sentir de muchas maneras distintas.

Jan Mukarovsky se sitúa en un momento de la historia de nuestra disciplina que es crítico: el Formalismo ruso ha declinado frente a la presión materialista de los teóricos marxistas en la URSS pero, a la vez, ya ha cambiado desde dentro. Mukarovsky ya conoce las colisiones entre el formalismo y el marxismo, conoce las rectificaciones de Tynianov y sus estudios sobre la parodia y conoce también

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1. Introducción

los resultados halagüeños en el campo de la Lingüística, los cuales, además, se desarrollan precisamente en el CLP. Por otro lado, Mukarovsky recibe influencias de algunos estetas idealistas checos (Herbert), pero también alemanes (Hegel y, más próximo en el tiempo a él, Husserl) y los estudios sobre el teatro de su profesor, Otakar Zich. En otras palabras, lo que rodea a Mukarovsky es un clima intelectual distinto del de Tynianov y, por tanto, muchas de sus conclusiones van más allá de las propias ideas de Tynianov quien, pese a todo, puede ser considerado como una de las fuentes fundamentales del pensamiento mukarovskiano. La importancia de la teoría literaria de Mukarovsky, sin embargo, no solamente radica en la situación espacio-temporal privilegiada de que gozó, sino también en las propias aportaciones que llevó a cabo en este campo: Jan Mukarovsky es el primer teórico de la literatura en hablar de la obra literaria como un signo. Es decir, Mukarovsky inaugura la semiología literaria y un nuevo modo de entender los hechos artísticos construidos con la palabra. Esto, per se, no constituye un “descubrimiento científico”, pero sí supone un avance gracias a su acotamiento de los resultados de la crítica literaria. En otras palabras, Mukarovsky se ocupa de señalar una y otra vez los límites en el alcance de la validez de los análisis literarios, al mismo tiempo que apunta a ciertos caminos aún no transitados para el estudio de las obras literarias. El hecho de que Mukarovsky sea quien “abra la puerta” a nuevas posibilidades de investigación en el campo de la literatura contiene en sí mismo, como contrapartida, las limitaciones propias de quien explora caminos hasta el momento ignotos. En este sentido, algunas de las ideas de Mukarovsky son contradictorias, cuando no vagas o rudimentarias. Sin embargo, ese carácter romo de algunos de sus aportes es perdonable, especialmente si le concedemos la virtud de haber hecho posibles, a través de valiosas intuiciones y del honesto trabajo legado, los trabajos de Even-Zohar, de Lotman, de Robert Jauss, de Vodicka y de otros que han seguido su estela. Es de justicia añadir que estos autores son más conocidos que Jan Mukarovsky, del cual no ha habido apenas nada publicado en nuestra lengua hasta el año 2000, y que el desconocimiento de un autor como Mukarovsky basta para justificar estas líneas Afirmamos antes de terminar esta breve introducción que, a pesar de lo temprano de sus disquisiciones teóricas, hay puntos en el trabajo de Mukarovsky que siguen intactos y que sirven para abordar hoy día el análisis de ciertos fenómenos artísticos. Trataremos de defender esta idea más adelante; ahora basta sugerir que ciertos artefactos como el cómic o los videojuegos son comprensibles desde los fundamentos de la teoría de Jan Mukarovsky.

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1.2. Objetivos del presente trabajo Los objetivos del presente trabajo no radican en la demostración de una tesis, ni en una recopilación de textos ni tampoco en una “reexposición escolar” de las ideas del autor checo. El primer objetivo (de carácter académico) tratamos de alcanzarlo en la tesis doctoral, defendida en 2016; el segundo ya ha sido llevado a cabo en español por Emil Volek y Jarmila Jandova, entre otros; finalmente, esa reexposición escolar ha sido llevada a cabo por Susana Romano-Sued (en Argentina) y, más extensamente, por Amparo Rovira1 (en España). La finalidad que perseguimos nosotros es la divulgación de las ideas teórico literarias de Jan Mukarovsky junto con algunos de los hallazgos que creemos haber logrado en investigaciones previas. Sin duda, el contexto con el que nos enfrentamos nosotros es diferente al de Susana Romano Sued y al de Amparo Rovira; el público especializado conoce ya a Mukarovsky, principalmente porque se enseña en las facultades de Filología. El mundo ha cambiado, internet ha transformado la comunicación humana a casi todos los niveles y los fenómenos estéticos se nos aparecen con cierta claridad en realidades que nunca antes habríamos calificado como “bellas”. La literatura atraviesa un momento pintoresco y, por primera vez en muchos años, los lectores comienzan a acceder a ella a través de artefactos que no son ya el papel o la voz de otro lector: el llamado ebook o libro electrónico, el teléfono móvil y en general cualquier pantalla puede ofrecernos hoy una pieza literaria con una inmediatez pasmosa. Mukarovsky nos habla de algunos esquemas transformativos que hoy podemos aplicar a la aparición de estas realidades, tal y como el lector podrá advertir en el último capítulo, lo cual da buena cuenta de la frescura inmarcesible de algunas de las opiniones de nuestro autor. En conclusión, queremos ofrecer una divulgación que incluya tesis novedosas sostenidas con el máximo rigor posible. Por supuesto, el grado en el que alcancemos nuestros objetivos no podemos valorarlo nosotros, sino los lectores.

La obra de Amparo Rovira nace con su tesina y culmina con una divulgación que se materializa en Jan Mukarovsky. La obra de arte entre la realidad y el deseo. Esta divulgación tiene una nota característica, y es que sucede en 1982. En este año, Mukarovsky permanecía prácticamente en la clandestinidad para el público español. Dar a conocer la estética de un autor hasta el momento desconocido marca la naturaleza del libro de Rovira. 1

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2. ¿Es Jan Mukarovsky un teórico de la literatura estructuralista? La respuesta a la pregunta en que ciframos este epígrafe no es tan sencilla como podría parecer a primera vista. Es cierto que los manuales de Teoría literaria hablan, en general, de un “Estructuralismo checo” en el que sitúan a Mukarovsky como cabeza visible, especialmente en lo que se refiere a estudios estéticos2. Sin embargo, afrontar esta cuestión supone plantear dos problemas: por un lado, la definición de “estructura”; por otro, la clasificación de la teoría de Jan Mukarovsky de acuerdo con la definición de estructura. Imaginemos, por un momento, que optamos por una definición A de “estructura”; tras ello, leemos cuidadosamente a Mukarovsky y concluimos que él se refiere a otra cosa cuando escribe “estructura3”, es decir, que él se decanta por un significado B. ¿Cabría en ese caso decir que Jan Mukarovsky es estructuralista? Huelga decir que este problema no se planteaba en la época en que Jan Mukarovsky escribía sus obras, porque no existía ningún otro estructuralismo en el campo de la Teoría de la literatura; sin embargo, nosotros sí tenemos conocimiento, gracias a la plataforma histórica en que nos encontramos, de otros Hay que recordar, no obstante, que Jan Mukarovsky participó en la redacción de las famosas tesis de 1929, aquella especie de declaración de principios lingüísticos y metodológicos del CLP. 3 “Struktura”, en checo. 2

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estructuralismos que trabajaron con nociones de estructura ligeramente distintas (las del Estructuralismo francés, por ejemplo), y por ello es conveniente que seamos cautos con el término. El propio Mukarovsky, cuando empezó a utilizar el término junto con Jakobson en una entrevista en 1929, sabía que el término estructura se utilizaba en otras disciplinas, ya fueran técnicas, tecnológicas o científicas. Por ese motivo dedicó un par de artículos a contraponer conceptos de estructura para modelar el suyo propio. Nosotros, por nuestra parte, creímos encontrar en nuestra tesis doctoral una clasificación de estructuras que nos sirvió para detectar mejor las diferencias existentes entre distintos autores estructuralistas, y para comprender mejor a qué se refería cada uno cuando escribía “estructura”, lo cual, dicho sea de paso, facilita sobremanera la lectura de muchos textos que por cuestiones terminológicas (pero también conceptuales) parecen opacos. ¿Existe unanimidad con respecto a lo que significa “estructura” en nuestros días? Si le pedimos a alguien que piense en una estructura cualquiera, pudiera ser que la que escogiera fuera una de las torres Kio. Y no estaría en absoluto equivocado puesto que, en efecto, cualquier edificio es una estructura. Podría ser que, ante la misma petición, otra persona pensara en el esqueleto de una paloma. Otra persona podría pensar en un sistema de ecuaciones; otra, en la celdas de Bravais; otra, en los árboles sintácticos de Salvador Gutiérrez4; otra, en modelo urbanístico de una ciudad; otra, tal vez en un cono o en un triángulo, o incluso en algún teorema, etc. Como vemos, a cada uno le vendrá a la mente una idea distinta. Pero ¿cabe decir que todas ellas son estructuras? Nosotros contestaríamos que “más o menos”. La etimología del concepto de “estructura” nos da algunas claves sobre su significado que, sin embargo, a la vez nos indican la disparidad de contenidos cobijados en él. Structus significa “construido”, y el sufijo –ura significa “resultado”; nuestra palabra “construido” proviene de la anterior latina. Esto quiere decir, en principio, que una estructura es un objeto manipulado por el hombre, un conjunto de elementos a los que se los coloca o ensambla de una determinada Y ¿qué decir de las estructuras fonológicas? Por de pronto, que se definen de otra manera en un espacio que no es geométrico, ni físico, sino más bien lógico. Los fonemas se oponen entre sí, y debido a esas oposiciones es como toman una “posición”, es como se distribuyen “espacialmente” en la estructura fonológica dada. Este espacio, diferente al espacio que ocupa un hueso o el esqueleto de un anfibio en la urna de un museo natural, sería cercano a aquel del que hablaba Deleuze: “(…) es el espacio, pero un espacio inextenso, pre-extensivo, puro spatium constituido progresivamente como orden de vecindad, donde la noción de vecindad tiene precisamente y en primer lugar sentido ordinal y no una significación en la extensión” (DELEUZE 1981:570). Estaríamos ante una estructura muy diferente a otras estructuras, según esto.

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2. ¿Es Jan Mukarovsky un teórico de la literatura estructuralista?

manera para que mantengan una forma, la cual es proyectada por el plan previamente trazado. Ahora bien, ¿podría decirse que el esqueleto de una paloma ha sido “construido” por alguien? Es cierto que la pregunta que acabamos de formular puede llegar a ser muy controvertida. Al leerla, más de un lector pensará que es una cuestión que habrán de resolver los teólogos, pero de ninguna manera los filósofos, ni mucho menos los científicos o los teóricos de la literatura; sin embargo, lo que sí podemos afirmar es que si la “construcción” se encuentra en la misma esencia de la palabra “estructura”, entonces habrá que evitar utilizar esa palabra en las llamadas “ciencias naturales”. Y ocurrirá a la inversa si decidimos utilizar estructura en un sentido muy prístino, que no tenga en cuenta las construcciones humanas, sino las que preexisten a la actividad del hombre. Hay que recordar en este punto que la univocidad del término “estructura” fue buscada muy activamente, especialmente por parte de los estructuralistas franceses. Desgraciadamente, esa búsqueda no obtuvo los frutos deseados. Parte de este fracaso puede verificarse a partir de la confección del Diccionario Terminológico de las Ciencias Sociales, patrocinado por la UNESCO, para cuya ocasión la organización reunió a varios expertos de diferentes campos con el fin de conseguir “la unificación de las ciencias del hombre”, como el mismo Roger Bastide afirma (BASTIDE 1971). Según Heino Engel, tanto el esqueleto de una paloma como la estructura de la torre Eiffel son propiamente estructuras, aunque de tipo distinto. La primera sería una “estructura natural5” y la segunda sería una “estructura técnica”. La clave para comprender la distinción es precisamente la de incluir o no en su constitución la manipulación humana; pero lo realmente interesante es que tanto el “origen” como las “acciones” que llevan a cabo ambos tipos de estructuras son idénticas. Es necesario señalar que Heino Engel es arquitecto, y que el manual del que hemos extraído el cuadro es un “breviario de estructuras”, es decir, un conjunto de varios “esqueletos arquitectónicos” en que los arquitectos empeñan sus saberes con el fin que mantener la integridad de los futuros edificios. Los planos de los arquitectos y los cálculos que llevan a cabo para asegurarse de que las estructuras serán estables se realizan de manera separada aunque funcionalmente coordinada con el proyecto. Esto quiere decir que un plano de la estructura y sus cálculos no se hacen a medida que se va creando corpóreamente el propio edificio o los materiales que encarnarán la estructura. En el caso de un ser vivo, to5

Es decir, una estructura “nacida”, no “construida”.

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dos los tejidos (por ejemplo, los que forman huesos y músculos) crecen a la vez, a pesar de que será el esqueleto el que haga de soporte de los demás elementos. Tipos de estructura

Natural

Origen

Función

Acción

Relación con el objeto

• Protección de la forma del objeto como formas actuantes.

• Componentes que rigen integralmente el objeto.

• Es un componente del tejido del objeto.

• (como consecuencia): Preservación de la función del objeto.

• Desempeño autógeno.

• Redistribución de fuerzas actuantes sujetas a los principios de la física mecánica.

• Idem

Técnica

• Diferentes rutas de proceso de anulación de las etapas de operación.

• Proceso separado sujeto al proyecto de forma funcional. • D e s e m p e ñ o instrumental heterogéneo. • Proceso de ruta subdividido en etapas operacionales específicas.

• Establecimiento de equilibrio. • Control de flujo de fuerzas en el objeto para su descarga.

• Idem.

• Parte constituyente de la función del objeto, y por tanto, ingrediente de la forma del objeto. • Existente solo como una noción, no como una entidad material definible. • Adición a la materia del objeto. • Consecuencia de la función del objeto, y por tanto, elemento subordinado en la forma del objeto. • Sólido definible e independiente.

Es, asimismo, muy interesante la distinción que realiza Heino Engel con respecto a la “forma”. En el caso de los seres vivos, la estructura o forma es inherente a los propios materiales, como si el código y los cálculos de la propia estructura a desarrollar estuvieran ya inscritos en ellos; en el caso de las técnicas, las estructuras se aplican desde fuera, como una especie de causa formal. Esto sin duda permite que la estructura pueda ser pensada previa y separadamente a la manipulación de los materiales. A pesar de la claridad del cuadro de Heino Engel, lo cierto es que el tipo de estructuras de las que habla no cubre la totalidad de realidades con que nos topamos en nuestra disciplina, pero tampoco en algunas ciencias. Por ejemplo,

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2. ¿Es Jan Mukarovsky un teórico de la literatura estructuralista?

¿es el triángulo geométrico una estructura creada o increada? ¿Se desarrolla junto con un material que es inherente a ella? ¿Es técnica o natural? Otro tanto podríamos decir de las estructuras lógicas que utilizó Lévi-Strauss en sus investigaciones. Necesitamos, por tanto, otros criterios para poder dar cuenta de los tipos de estructura existentes y de, por tanto, los tipos de estructuralismos que se pueden distinguir. Este asunto no deja de ser importante, toda vez que, a pesar de la multiplicidad de estructuralismos6 (dada la multiplicidad de términos de “estructura”), lo general es hablar de el Estructuralismo como movimiento unitario y definido. La cautela que adoptamos al transitar por los vericuetos conceptuales de cualquier estructuralismo, en particular el de Jan Mukarovsky, no suponen el avistamiento nuevo de un problema; otros autores ya polemizaron7 sobre la polivalencia y labilidad del término “estructura”. Hay una observación en un artículo de Pedro Gómez García (GÓMEZ GARCÍA 1983), catedrático de la universidad de Granada, que resulta especialmente útil para continuar con estas disquisiciones preliminares: “dado que al estructuralismo de Strauss se le ha tachado de mentalista, de eleatista, de idealista... queda la opción de pensar desde qué filosofía se articulan esos diagnósticos en principio tan diversos, y de considerar la posibilidad de que existan en efecto varios sistemas filosóficos ocultos detrás de la propia vaguedad del término estructura”.

2.1. ¿El Estructuralismo o los estructuralismos? Como el lector ya habrá podido deducir, nosotros sostenemos que lo ha existido a lo largo del siglo XX son varios estructuralismos y no uno solamente. La defensa de la unidad de todos estos movimientos no carece de todo fundamento, por supuesto; nosotros solo creemos que esa unidad ofrece más problemas que el tratamiento de los diferentes movimientos por separado. De otro modo: preferimos partir de los diferentes movimientos para tender lazos entre ellos a partir de una única definición de estructura y pretender descender desde ella a las diferentes variantes encarnadas en las distintas escuelas estructuralistas. Para defender esta última postura, puede argüirse que el estructuralismo es todo aquello que reacciona contra el atomismo y positivismo. Sin embargo, Esta afirmación está defendida con mayor extensión en nuestra tesis doctoral. El interés de Roger Bastide por los “usos y el sentido” (BASTIDE 1971) del término estructura en las “ciencias del hombre” nos hace pensar que, efectivamente, todos los autores que aparecen en su compilación tenían sus dudas con respecto a la univocidad del término del que hablamos.

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englobar toda perspectiva que reacciona contra el atomismo en el siglo XX dentro del cajón “estructuralismo” no es suficiente, a nuestro juicio, para explicar cuál es la naturaleza del movimiento. Una definición negativa como esta puede servir como punto de partida, pero no como definición operativa. La oposición al atomismo, es cierto, supone una nota común a todos los estructuralismos que, a pesar de ello, permanecieron en un limbo confuso en cuanto a la definición de la que estamos hablando. En palabras de Louis Millet: “como todas las expresiones que están de moda, “estructuralismo” es una palabra confusa (…). Si su envejecimiento lo debilita a los ojos de la opinión, es porque su suerte le ha hecho perder toda su capacidad de choque, como también sucede en las modas de vestir” (MILLET 1975: 7). Es decir, la vaga precisión del estructuralismo como corriente venía dada tan solo por su antagonismo con el atomismo y el positivismo. Ahora bien, es evidente que este antagonismo ha perdido definitivamente toda su potencia para distinguir al estructuralismo, porque las referencias contra las que reaccionaba han salido del rango de posibilidades metodológicas. La imposibilidad de reconocer esta unidad de la que hablamos, por último, no solo se percibe solamente desde nuestra intención crítica o desestabilizadora, sino que existía de hecho dentro del propio movimiento estructuralista. Como ejemplo podemos tomar el de Levi Strauss y su equipo, en el que se había incluido al de Greimas, y al cual desahució en cuanto los trabajos de este chocaron contra los suyos; en palabras de Dosse: “ya no podía acoger durante más tiempo a un equipo que pretendía hacerlo mejor que él, realizando la síntesis entre su aproximación paradigmática y el análisis sintagmático de Propp” (DOSSE 2004: 360). ¿Cuál era la opinión de Mukarovsky acerca del tema que tratamos? Como ya hemos dicho, el estructuralismo no había eclosionado en toda su amplitud, al menos en las llamadas “ciencias humanas”, de modo que su visión estaba comprensiblemente limitada. Parece, de acuerdo con sus dos mayores artículos sobre el estructuralismo, que sí reconocía cierta unidad a la visión teórica o metodología que él llamaba estructuralista: tras estas observaciones introductorias, intentaremos esbozar dos ejemplos concretos de la concepción estructural de la ciencia: el estructuralismo en la estética y en la teoría literaria. La primera de las dos ciencias nombradas está cercana, por el carácter general de su problemática, a la filosofía, y en la medida en que se ocupa de problemas epistemológicos generales de lo estético, forma parte de ella; la segunda, subordinada a la primera, es

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