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Enero - Febrero 2010

con Vasconcelos

NO.4

El Templo del Carmen: Religi贸n y Guerra Intervenci贸n Divina en la Guerra de Independencia de M茅xico Personajes Ilustres de Orizaba Monja y Casada, Virgen y M谩rtir, de Vicente Riva Palacio

La revista digital donde la historia se escribe al andar


SECRETARÍA DE EDUCACIÓN DE VERACRUZ Dr. Víctor A. Arredondo Álvarez Secretario de Educación PROGRAMA VASCONCELOS Arq. Mario Fernández de la Garza Coordinador General

Número 4 Enero - Febrero 2010 Descubriendo Huellas

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El Templo del Carmen: Religión y Guerra

Se Cuenta que...

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Intervención Divina en la Guerra de Independencia de México.

Rostros Inéditos

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Personajes Ilustres de Orizaba

Expresiones

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Qué no ha Muerto el Jefe, qué Zapata ha de Volver

Cartucho

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Monja y Casada, Virgen y Mártir, de Vicente Riva Palacio

Cabotaje

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Influencia Francesa en la2 Independencia de México

Entre pueblos y brechas

Coordinadora Editorial: Hist. Irene P. Uscanga Jiménez. Redactores: Gonzalo Jiménez Martínez, Xóchitl V. Parra Mata, Mireya Santos Gerardo, Irene P. Uscanga Jiménez. Investigadores de Campo: Xóchitl V. Parra Mata, Mireya Santos Gerardo, Irene P. Uscanga Jiménez. Edición y Corrección: Fidel S. Juárez Guzmán, Sara Fitta, Luis Alberto Cebada Zamora. Diseño: Sara Fitta, Luis Alberto Cebada Zamora. Arte y Fotografía: Xóchitl V. Parra Mata, Mireya Santos Gerardo, Luis Alberto Cebada, Sara Fitta.

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Nuestro recorrido por Orizaba,Ver.

Testimonios

Psic. Minerva Villa Valencia Jefa del Depto. de Trabajo Comunitario

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Editorial

ENERO-FEBRERO 2010

Octavio Paz, prestigioso literato mexicano, nos recuerda en su obra El Laberinto de la Soledad que "toda la historia de México –desde la Conquista hasta la Revolución– puede verse como una búsqueda de nosotros mismos, deformados o enmascarados por instituciones extrañas y [como búsqueda] de una forma que nos exprese" 1. Y si la historia de un país es parte esencial de su cultura actual, el indagar sobre ella se vuelve importante para cualquiera que desee encontrarse. Siguiendo esta cita, que nos brinda uno de los tantos significados de la historia, Historiando con Vasconcelos, en éste su cuarto número –primero del 2010, año en el que se conmemora el bicentenario y centenario de la Independencia y la Revolución de México, respectivamente– nos invita nuevamente a adentrarnos en el pasado. En relatos que nos regala el andar (como queda sugerido en el título de una de sus secciones) “entre pueblos y brechas”. El lector, que nos acompañe en este fabuloso recorrido por la historia, encuentra la reseña del libro Monja y Casada, Virgen y Mártir, de Vicente Riva Palacio; una remembranza sobre un recorrido no tan cotidiano por la ciudad de Orizaba, donde los edificios y templos religiosos se convierten en cuarteles durante el periodo independentista; así como el por qué de la residencia de personajes ilustres, como José María Morelos y Pavón, y el coronel Iturbide, en dicha comunidad. En otra de las secciones, Zapata cobra vida en el corazón de los revolucionarios contemporáneos, entre batallas perdidas y ganadas de la Revolución Mexicana. Y en este país, tan lleno de mitos, no podrían faltar leyendas como la de la Santa Patrona de los cordobeses: la Virgen de la Soledad". Finalmente, la historia no se encuentra en la veracidad de lo sucedido, que probablemente jamás podrá ser fiel a la realidad; sino más bien en el significado que va adquiriendo de las distintas bocas que lo transmiten. Pues, como dice Eduardo Galeano: “Los sucedidos sucedieron alguna vez, o casi sucedieron, o no sucedieron nunca, pero lo bueno que tienen, es que suceden cada vez que se encuentran” 2 .

Referencias bibliográficas 1

PAZ, Octavio. (1970.) “El Laberinto de la Soledad”. México, D.F., México: Fondo de Cultura Económica. P. 148.

2

GALEANO, Eduardo. (2000.) “El Libro de los Abrazos”. Buenos Aires, Argentina: Catálogos. P. 48.


El Templo del Carmen: Religión y Guerra Por: Historiadora Xóchitl Verenicce Parra Mata, Brigadista.

Durante las misiones Vasconcelos, los brigadistas hemos recorrido diversas comunidades del estado de Veracruz, con la finalidad de levantar un estudio socioeconómico del lugar y contextualizar actividades de sensibilización. Fue así como, en compañía de la Profa. María Antonieta Vera Beristaín, docente de la escuela Primaria Lic. Benito Juárez García –aludida en el segundo número de esta revista–, disfrutamos de un paseo por la Ciudad de Orizaba, Ver. En este recorrido, la Profa. Vera Beristáin y yo observamos edificios y templos religiosos utilizados como cuarteles militares durante la Independencia de México y la Revolución Mexicana. En las guerras civiles de México, las fuerzas castrenses se refugiaban en construcciones que resistieran un ataque enemigo. En el curso de la pugna independentista, los inmuebles ideales para tales fines eran haciendas e iglesias. Esto, debido a que contaban con bardas extensas, muros imponentes, así como espacios amplios que sirvieron como bodegas y dormitorios para las tropas. Ocasionalmente, estos últimos eran utilizados como refugios para la población en general. El Templo del Carmen y la Iglesia de San Miguel Arcángel, por encontrarse en el centro de Orizaba, fueron ocupados por la milicia. Según la Profa. María Antonieta: “Es difícil imaginarse que este templo, con la tranquilidad que se percibe en su interior, en algún momento fuera punto de reunión para la toma de decisiones y estrategias militares” . En ambas edificaciones se planeaban las operaciones marciales regionales: ataques, defensas, entrenamientos de tropas y resguardos de armamento. En los acontecimientos que marcaron el final del movimiento insurgente, y durante la intervención francesa de 1862, ambos recintos fueron ocupados por el ejército. En más de una ocasión, el convento del Carmen fungió como cuartel. Primero, en 1812, cuando el Comandante Don José Manuel Panes –al mando de quinientos hombres–, defendiendo a la ciudad de ataques insurgentes, se “atrincheró, principalmente en la garita de Angostura y las calles aledañas del convento del Carmen” . José Antonio Andrade –otro militar realista– utilizó estratégicamente la construcción durante un enfrentamiento contra Morelos, quien en 1813 ordenó abrir tronaderas en los muros del templo. Durante los años siguientes , Orizaba fue hostilizada por los insurgentes. Uno de ellos, Manuel Montiel, protagonizó una de las arremetidas más sangrientas, en 1816, consiguiendo que las tropas realistas se replegaran en la Parroquia de San Miguel Arcángel. “Los sacristanes de ésta, atemorizados,

1 Comentario de la Profa. María Antonieta Vera Beristáin, al acompañar a la Brigada Vasconcelos No. 5, en su recorrido por la ciudad de Orizaba, Ver.

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ROMERO GÜEREÑA, José. (2003.) “Otro ensayo de una historia de Orizaba”. Orizaba, Ver., México: UGM. P. 267.


habían huido sin cerrar las puertas; por ellas entraron los realistas, se parapetaron en las bóvedas, y organizaron su defensa (…). Pedían socorro al cuartel del Carmen, que no podía dárselo por estar corriendo peligro igual que ellos” 3. Las tropas insurgentes lograron ingresar al templo, donde se produjo una batalla cuerpo a cuerpo en la que los rebeldes emergieron victoriosos. Algunos realistas lograron escapar, ocultándose en altares y cuartos del convento. Apropiarse de Orizaba significaba la interrupción del comercio y de la comunicación entre el Puerto de Veracruz y la Ciudad de México. Por lo mismo, entre 1816 y 1821, Orizaba permaneció constantemente resguardada por grupos armados que pertenecían a las fuerzas realistas. Esto, debido a que dicha comunidad constituía el principal centro mercantil para el tabaco de la Nueva España. Además era paso obligatorio de los productos que llegaban de Europa a la Ciudad de México, por encontrarse en la ruta del Camino Real. Con el triunfo de Iturbide y el establecimiento del Primer Imperio, el general realista Antonio López de Santa Anna fue asignado para defender a la ciudad. Para ello, ordenó acuartelar sus tropas en el interior del templo. Sus bóvedas alojaron a más de seiscientos soldados, junto con armamento y municiones. Desde esta fortificación repelió sin mayores problemas los ataques insurgentes, elevando su reconocimiento a teniente coronel del virrey.

La Trinchera, Orozco.

En los años siguientes, las instituciones religiosas se enfrentaron a la nacionalización de sus bienes. Consecuentemente, el santuario sufrió de constantes saqueos, dejando su interior en malas condiciones; porción de su fachada, retablos, obras de arte e imágenes se destruyeron. De hecho, parte de sus lozas y gradas de la escalera principal se destinaron para las banquetas de las calles centrales de la ciudad. En un intento por realizar un cuartel militar oficial en la parte lateral del convento, se trató de derribar parcialmente al mismo. Sin embargo, la fortaleza de sus muros impidió su demolición. Como resultado, la estructura del edificio quedó en peores condiciones. Posteriormente se abrieron calles y se lotificó parte del espacio que pertenecía a este convento. Por tratarse de una población dinámica, Orizaba se convirtió en el corredor industrial por la instalación de fábricas de cigarros y telas, entre otros productos. Por lo que la mayoría de sus habitantes eran obreros de estas empresas. A principios del s. XX, la situación económica no era favorable para los trabajadores; tenían sueldos bajos y malas condiciones laborales. Por ende, el descontento se manifestó mediante la f or mación de organizaciones sindicales y la ejecución de huelgas como la de Río Blanco.

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ROMERO GÜEREÑA, José. Óp. cit.


En el Palacio Municipal de Orizaba, el muralista José Clemente Orozco plasmó una magnífica obra que tituló: Revolución Social. En la misma, representó la cruenta batalla que se libró en el atrio de la Parroquia de San Miguel, durante la Revolución Mexicana. Durante las ocupaciones mencionadas en el templo, sus actividades religiosas fueron suspendidas. Para fines del s. XIX, el mal estado en la estructura arquitectónica de la iglesia preocupó a los habitantes. Como resultado, éstos se organizaron para emprender la reconstrucción de la misma. En febrero de 1888, se concedió la bendición al templo terminado4. Lo que inicialmente se extendía en cuatro manzanas, quedó reducido. Actualmente, se puede observar la conservación de la iglesia y parte del convento. Su fachada se encuentra adornada por un hermoso retablo, que nos recuerda a los frailes fundadores de la orden de los Carmelitas Descalzos. También es perceptible la restauración de la torre, así como el esfuerzo de los ciudadanos por mantener en buen estado al santuario. Desde su fundación, Orizaba ha sido una comunidad sumamente religiosa; el catolicismo ha sido su credo fundamental, con el mayor número de fieles. Personalidades distinguidas han donado recursos para edificar y mantener en circunstancias favorables los templos y capillas de la localidad.

Se denominó “Primer Imperio Mexicano” al Estado gobernado por Agustín de Iturbide como Agustín I de México, convirtiéndose en emperador de la nación de 1821 a 1823.

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MACIEL GÓMEZ, Benjamín. (1926.) “Síntesis cronológica de los principales hechos históricos de Orizaba: historia de cinco siglos, del año 1051 al 2000”. Orizaba, Ver, México: Autor. P. 275.

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Xóchitl Verenice Parra Mata

En 1913, Venustiano Carranza ordenó la formación de los Batallones Rojos , que en Orizaba se encontraban integrados por obreros de distintas fábricas: voluntarios que se enlistaron en el ejército constitucionalista para resguardar a la ciudad. Estos escuadrones, en primera instancia, fueron acuartelados en el Convento de San Juan de Gracia. En marzo de 1915, llegaron tropas afines de la Casa del Obrero Mundial en México, que habitaban el Templo de los Dolores. Sin embargo, el máximo cuartel militar y centro de operaciones fue el Templo del Carmen.

Retablo principal del Templo del Templo


Mural/recostrucción El

muralista mexicano José Clemente Orozco, oriundo de Zapotlán (hoy Cd. Guzmán), Jalisco, pintó en 1926 una obra de grandes dimensiones mediante la técnica denominada “al fresco”. Esto, en la descanso de las escaleras centrales, pertenecientes al Palacio Municipal de Orizaba –antes: Centro Educativo Obrero (CEO). El artista arribó a Orizaba en 1915, por mediación del Dr. Atl (Gerardo Murillo). Fue acompañado por alumnos de la Academia de Bellas Artes. Clemente Orozco declaró: "La vida en Orizaba fue de lo más agradable y entretenida. Trabajamos entusiastamente [sic]. La ciudad era animosa. Había música en todas partes, pero el mundo alrededor estaba roto. Convoyes de tropas pasaban rumbo a la matanza. Los trenes eran volados. En los portales de las iglesias, eran fusilados sumariamente los miserables campesinos zapatistas; aquellos que habían caído prisioneros de los carrancistas. La gente crecía acostumbrada al crimen, el más despiadado egoísmo". Este mural se dividió en tres considerables secciones, considerando que se observa de izquierda a derecha y de abajo arriba.

Mural, José Clemente Orozco.

El mural, con el paso del tiempo, se deterioró severamente por el exceso de humedad, hongos, líquenes, grasas y polvo ambiental. Con la ayuda del Gobierno de Veracruz, el Instituto Nacional de Bellas Artes, el Instituto Veracruzano de la Cultura y el H. Ayuntamiento de Orizaba 1995-1997, presidido por el Dr. Tomás Trueba Gracián, fue completamente restaurado. Fotografía e información extraídos de thre360. (2009, 30 de septiembre.) “Mural Reconstrucción”. Mensaje 1053 del foro electrónico “Orizaba, Veracruz. Fotografías”. Consultado en http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?p=4 3857410, el 10 de febrero de 2010.

Agradecimientos al usuario nick thre360.

Haremos a continuación una breve explicación de la obra. En la sección inferior izquierda, Clemente Orozco plasmó a mujeres consolándose mutuamente. Las mismas, presuntamente, habrían enviudado –tal como un pequeño sobre sus espaldas se encontraría en orfandad. Del lado derecho, el pintor incorporó a mujeres abrazándose en rictus de dolor, así como a un soldado que ha quedado ciego y es reconfortado. Mas no todo es drama: en la parte superior, el artista incluyó a hombres fuertes armados, empuñando la cuchara de albañil para levantar un muro. Cerca de ellos, fue añadido un yunque en espera de la forja. Esto sugirió el restablecimiento de la nación – de ahí los títulos del mural: “Reconstrucción” o “Revolución Social”.


Intervención Divina en la Guerra de Independencia de México Por: Historiadora Xóchitl Verenicce Parra Mata, Brigadista.

Mientras recorría el centro de la ciudad, se me acercó un lugareño que me obsequió un volante. Éste aludía a la Santa Patrona de los cordobeses: la Virgen de la Soledad. Fue así como conocí la leyenda de la misma, localizada en la Iglesia de la Inmaculada Concepción. Córdoba, cabe mencionar, se ha caracterizado por preservar en sus construcciones el recuerdo de las familias españolas que la fundaron, así como sucesos que contribuyeron a la formación de nuestro México. Desde su constitución, la mayoría de sus habitantes ha profesado el catolicismo. Esto ha sido palpable en las calles de la localidad, notables por un número abundante de monumentos históricoreligiosos. Dentro de los mismos, se han originado relatos como el que a continuación describiré. Se ha contado que en la época independentista, Orizaba era mayoritariamente poblada por familias españolas. Las mismas apoyaban al virreinato, mediante el pago de sus impuestos o el ingreso al ejército realista. Por este motivo, los ciudadanos formaron el Cuerpo de Voluntarios Patriotas de Fernando VII, que defendía a la localidad de los ataques insurgentes. Desde 1817, el Coronel Francisco Hevia fijó su cuartel general en Córdoba. Posteriormente, se mantuvo en movimiento entre los acantonamientos establecidos en Orizaba, hasta la consumación de la Independencia. A causa de los ataques del Teniente Coronel Don José Joaquín Herrera, el 15 de mayo de 1821, Hevia se acuarteló en la

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Fotografía: Xóchitl Verenice Parra Mata.

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on motivo de una misión Vasconcelos en la que participé como brigadista, mi equipo y yo visitamos la cabecera municipal de Córdoba, Ver. Ahí, aproveché mi estancia para rescatar –mediante la historia oral– las costumbres y mitos de la comunidad.

Iglesia de San Sebastián. Córdoba, Ver.

la Iglesia cordobense de San Sebastián. Durante los días siguientes, tuvo lugar una lucha feroz en el centro de la comunidad, protagonizada por los dos bandos. Esto derivó en pérdidas materiales significativas. “En el curso de esa noche, estableció Hevia su cuartel general y centro de operaciones en la primera de las casas ocupadas por sus fuerzas; hizo también avanzar, antes del nuevo día, sus cañones, atrincherándose en la plazuela de San Sebastián con tercios de tabaco” 1.


Finalmente, Hevia no pudo mantener la seguridad de la población y fue sustituido por el Teniente Coronel Blas del Castillo y Luna. Éste, ante la falta de recursos, tuvo que entregar la ciudad a las fuerzas insurgentes de Herrera.la seguridad de la población y fue sustituido por el Teniente Coronel Blas del Castillo y Luna. Éste, ante la falta de recursos, tuvo que entregar la ciudad a las fuerzas insurgentes de Herrera. En Córdoba, al igual que en Orizaba, se utilizaron varios recintos religiosos como cuarteles. Sus grandes columnas y espaciosas bóvedas eran ideales para el resguardo de armas y personal militar. El control de los templos motivó disputas constantes entre realistas e insurgentes. Se ha mantenido que, mientras dormía un oficial insurgente en estado de ebriedad, había olvidado una vela encendida sobre un barril de pólvora. Presuntamente, la Virgen de la Soledad mitigó el fuego, tras solicitar permiso ante el resguardo para platicar con el militar, aparentando ser la madre del mismo. Mientras esto sucedía, el oficial soñaba con lo descrito. Cuál sería su sorpresa al enterarse de que su visión había sido real. Otra versión ha aducido que, mientras la vela se consumía, apareció una mujer vestida de negro que la apagó. Cuando el guardia recuperó la consciencia, dicen que corrió en dirección a la Iglesia de la Inmaculada Concepción para ver a la santa, cuyos vestidos encontró salpicados con lodo. También se ha dicho que el soldado era insurgente o que pertenecía a las fuerzas del Coronel Hevia. Finalmente, algunos autores aseguraron que el miliciano soñó con la Virgen, quien lo espabiló oportunamente para extinguir la vela. Por otra parte, se ha aseverado que la Virgen de la Soledad data de finales del s. XVII; exactamente, de 1675. Igualmente se ha relatado que el cura D. Juan Ortega de la Paca contrató a artesanos guatemaltecos para que tallaran la figura de la santa. Como requisito, éstos solicitaron que no se les molestara mientras trabajaban, encerrándose en un cuarto de la iglesia.

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Tras haber recibido un adelanto, comenzaron a trabajar al paso de los días. El clérigo, temiendo que los trabajadores hubieran huido con el dinero, presumiblemente ordenó irrumpir en el recinto. Ahí, habría encontrado mantas con las imágenes del Corazón de Jesús, San José y de la Virgen –conocida también como Nuestra Señora de la Soledad. “Dicen que los artífices, consumada ya su obra, sin esperar la remuneración de su trabajo, se desaparecieron llenando su intempestiva fuga de admiraciones a la villa”2. Con el paso del tiempo, esta historia fue divulgada, atribuyéndosele la intervención divina. Estas historias han demostrado la gran fe del pueblo cordobés, sintiéndose amparados por la dolorosa, guardiana y protectora Virgen de la Soledad. Cabe mencionar que, dentro del marco de la Semana Santa, la comunidad, han mostrado su gran fe y lealtad en la procesión del silencio, que se realiza el viernes santo.

1 ARRÓNIZ, Joaquín. (1959.) “Ensayo de una historia de Córdoba”. México, D.F., México: Citlaltepec. P. 233.

2 “La Virgen de la Soledad”. (s/f.) Consultado en http://cordobageneral1.blogspot.com/2009/06/co rdoba-veracruz-leyenda-la-virgen-de.html, el 26 de enero de 2010.

Por “acantonamientos” nos referimos a los cuarteles temporales o semipermanentes. El “resguardo” consistía en la agrupación de un número de familias en un lugar del cual no se les podía alejar.


Personajes Ilustres de Orizaba Por: Historiadora Mireya Santos Gerardo, Brigadista.

Dentro del marco de una misión Vasconcelos, realizada

en octubre de 2009, visité la cabecera municipal de Orizaba, Ver, en calidad de brigadista. Mi equipo y yo recorríamos las calles de la población, después de realizar nuestras actividades cotidianas. Cabe destacar que la posición geopolítica de la Pluviosilla –como se le conoce también a esa localidad– ha sido determinante en la historia de la entidad veracruzana. A fin de cuentas, era paso obligatorio para arribar a la Ciudad de México. En consecuencia, personajes ilustres de diversas épocas se establecieron en la comunidad. Tal fue el caso de José María Morelos y Pavón, quien durante el periodo de Independencia permaneció en la villa, el 29 y 30 de octubre de 1812. Esto, tras enfrentarse con las fuerzas realistas del brigadier español D. Ciríaco del Llano, y de apoderarse de grandes cantidades de tabaco. El mismo era un recurso importante para el gobierno, pues representaba una fuente de ingreso. Posteriormente, Morelos realizó algunas acciones que no fueron bien recibidas por las familias ricas de Orizaba. Por ejemplo, la repartición de víveres y tabaco a los más pobres, así como el “fusilamiento de dos realistas, el alférez Santa María y el capitán Bernardo Melgar, lo que le valió recibir el título de huésped non grato” . (Durante la Independencia, hubo dos ejércitos: el Insurgente1 , compuesto por el pueblo, y el Realista, integrado por militares al mando de la Corona Española). Actualmente, la residencia ocupada por Morelos y los insurgentes ha sido sede de las oficinas de la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM).

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En agosto de 1821, durante la culminación del movimiento de Independencia y con algunos daños en su urbanización, la Pluviosilla recibió a Agustín de Iturbide. Él decidió hospedarse en Orizaba, porque se encontraba a la mitad del camino entre la Ciudad de México y el Puerto de Veracruz. Su intención era entrevistarse en Córdoba con el último virrey de la Nueva España, Juan de O´Donoju, para firmar los tratados que reconocían a México como una nación autónoma. Ésto se llevó a cabo el 24 de agosto del año indicado, en el Patio de Zeballos. Al término del encuentro, Iturbide regresó a Orizaba para organizar sus tropas. Posteriormente, ingresó triunfante a la capital mexicana, meses más tarde, el 27 de septiembre. En otra época, Orizaba albergó al Benemérito de las Américas, Benito Juárez García, quien se dirigía a la Ciudad de México en 1861. Esto, tras enterarse de simpatizantes que apoyaban la invasión francesa, amenazando la estabilidad de la patria. Por lo mismo, había que frenarlos antes de que llegaran al altiplano. 1

ROMERO GÜEREÑA, José. (2003.) “Otro ensayo de una historia de Orizaba”. Orizaba, Ver., México: UGM. P.


Fotografía: Xóchitl Verenice Parra Mata.

Casa de José María Morelos y Pavón. Orizaba, Ver.

“Durante la Revolución Mexicana, Orizaba se declaró maderista desde que Don Francisco I. Madero fue lanzado como candidato. Dicha ciudad lo recibió el 20 de mayo de 1911. Éste se hospedó en el Grand Hotel France para asistir en la tarde a la Alameda y dirigir un mitin al pueblo orizabeño. La región fue de las primeras en levantarse en armas el 20 de noviembre de 1810, pues la clase2 trabajadora no olvidaba la represión sufrida por Porfirio Díaz en enero de 1907” . Esto es sólo una muestra del valor histórico de Orizaba, la cual ha desempeñado un papel importante en la cronología de México y nuestra entidad. Por hoy –como se refirió–, los inmuebles que alojaron a las figuras mencionadas se han transformado en oficinas. Sin embargo, se ha procurado conservarlas en el mejor estado. No es para menos. Constituyen un legado de nuestros antepasados, reflejando el surgimiento de los procesos que forjaron una nueva nación: el Estado Mexicano. Con nuestros usuarios los niños de Orizaba y de la región aledaña hemos comentado y debatido sobre todo estos hechos. “Alférez”: oficial del ejército español cuyo grado es inmediatamente inferior al de teniente. “Virrey” es el título designado a quien representaba, en uno de los territorios de la Corona, a la figura del rey. Estaba facultado para ejercer plenamente las prerrogativas regias.

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ROMERO GÜEREÑA, José. Óp. cit. P. 584.

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Que no ha Muerto el Jefe, que Zapata ha de Volver Por: Estadística María del Rosario Garrido González, Brigadista. “La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y

el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”. ~Eduardo Galeano.

En todas nuestras misiones Vasconcelos de este año, hemos leído y buscado con empeño que los niños analicen este texto, como un ejercicio de comprensión lectora, adecuado a la conmemoración de las fiestas del Centenario y Bicentenario de nuestras gestas patrias.

Durante el gobierno de Porfirio Díaz, muchos hacendados lograron extender su poder y monopolizar gran parte de la tierra laborable del país. Terrenos que, en su mayoría, pertenecían desde tiempos inmemoriales a grupos indígenas y campesinos. Sometidos por el despojo y la necesidad de conseguir el sustento de sus familias. Los antiguos agricultores tuvieron que emplearse en las grandes haciendas. Ahí eran tratados como esclavos, y conseguían apenas lo imprescindible para vivir. Ante esta realidad, el freno a los atropellos constituía un grito de batalla que invitaba a muchos a corregir el rumbo, para devolver un rostro fértil, digno y justo al pueblo mexicano. Emiliano Zapata Salazar, inmerso desde pequeño en el desamparo de la Reforma y la Dictadura, inició una explosión revolucionaria a mediados de 1910, animada por reclamos ancestrales y dolores vigentes. En 1911, promulgó el Plan de Ayala. En el mismo, se desconocía al Gobernador Francisco I. Madero , y reclamaba la restitución de las tierras a sus originales dueños, así como una verdadera reforma agraria. El General Zapata firmó este documento, exhortando a los mexicanos para que se levantaran en armas en apoyo al plan, con miras a la prosperidad y bienestar de la patria. Con la intención fundamental de defender los principios agrarios, su lucha originó una revolución guiada por la necesidad de libertad, justicia y ley. Apoyado por el amor a la tierra y por los lazos con el pasado, Zapata se lanzó a la revuelta “no para conquistar ilusorios derechos políticos que no dan de 1 comer, sino para procurar [al campesino] el pedazo de tierra que ha de proporcionarle alimento y 1

FLORES MAGÓN, Ricardo. (1914, 14 de noviembre.) “El movimiento revolucionario”. Regeneración. No. 202. (Selección de Chantal López y Omar Cortés). Consultado en: http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/politica/ap1914/39.html, el 21 de enero de 2010.

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Con un miedo inusitado a la silla presidencial, y respaldado con los renglones del Plan de Ayala, Emiliano avanzó en los campos sangrientos, cubiertos de cuerpos; conquistando comuniones y alimentando la utopía zapatista. En plena guerra inició el reparto de las parcelas, y continuó combatiendo para que su proyecto revolucionario se consolidara. El 10 de abril de 1919, con un ejército ya debilitado, Zapata fue asesinado a traición en Chinameca por el régimen carrancista. Esto inició una ráfaga de dudas y leyendas sobre la legitimidad de su muerte. El General en Jefe del Ejercito Libertador falleció sin ver que sus ideales revolucionarios se cumplieran. Sin embargo, vivió con honor y dignidad. Hizo suya la responsabilidad de defender los derechos del México rural, y devolvió el coraje a un pueblo oprimido y cansado para enfrentar la injusticia. Así lo expresaron sus manifiestos y la memoria histórica de sus seguidores. Nada de lo que ocurre hoy dista de aquellos tiempos. Seguimos habitando un México de contrariedades, injusticias y atropellos. Quizás por ello, la muerte de Zapata no erradicó su espíritu guerrero y libertario. Emiliano ha continuado cabalgando entre las pequeñas luchas sociales diarias, las verdaderas; las que igual que hace cien años han existido entre los comunes; entre los que, a través de su trabajo cotidiano, convirtieron su pequeña revolución en una búsqueda brava y generosa para el bienestar colectivo. No ha muerto el jefe, según el corrido. Porque Zapata es de los héroes que adoptamos con el corazón; cuya imagen convertimos en el estandarte de nuestros sueños e ideales, de nuestra dignidad y libertad. Es un personaje que hemos inmortalizado para que su historia cierta o falsa nos devuelva la fe y la esperanza, y motive nuestro andar detrás de una utopía.

Enlaces electrónicos recomendados: Manifiestos zapatistas: http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/politica/manifiest os/indice.html. Biografía de Zapata: Http://www.zapata.bicentenario.gob.mx/index.php?option=co m_content&view=article&id=19.

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Monja y Casada, Virgen y Mártir, de Vicente Riva Palacio Por: Historiadora Irene P. Uscanga Jiménez, Brigadista.

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eorganizar un armario, una habitación, un hogar, no significa necesariamente desechar objetos que dejaron de ser útiles, o que simplemente hemos guardado y olvidado. Durante esta actividad tan sencilla, podemos encontrar fragmentos de nuestro pasado, recuerdos gratos o ingratos, pero que fueron decisivos para nuestra vida actual. Mientras revisaba mis archivos personales, encontré una colección de novelas históricas sobre la Independencia de México y la Revolución Mexicana. Autores como Vicente Riva Palacio, Eligio Ancona, Pascual Almazán, Enrique Olavarría y Ferrari, y Juan A. Mateos –por mencionar algunos– salieron a mi encuentro. Fue como si los libros hubieran exclamado: “¡Aquí estamos! ¡Es tiempo de revivir la historia de nuestro México, y de encontrar en la lectura la mejor aliada para conocer más nuestros orígenes y “procesos históricos!”. Inmediatamente, recordé mi época universitaria. Durante la misma, leer a aquellos escritores constituía un placer. Sus relatos me permitían viajar a través del tiempo, imaginando situaciones, paisajes y el entorno colonial. Ello incrementaba mi deseo de indagar con respecto a la historia nacional. Otro pensamiento surgió, considerando el inminente bicentenario del movimiento independentista mexicano, así como mi relación laboral con el Programa Vasconcelos –interesado en el rescate histórico en las comunidades de la entidad veracruzana. No pude resistir la oportunidad de compartir –dentro del marco de esta sección– una de mis experiencias como lectora. En esta ocasión, me concentraré en la novela Monja y Casada, Virgen y Mártir, de Vicente Riva Palacio. En este texto, el autor describió acontecimientos políticos y sociales del México colonial, enfocándose en la primera mitad del s. XVII. Un país de calles empedradas, callejones, noches frías y niebla espesa; de ciudades cuyas leyendas mezclaron creencias indígenas, españolas y africanas, para forjar a una nueva nación. Riva Palacio se inspiró en informes y sucesos contenidos en archivos del Santo Oficio o del tribunal de la Santa Inquisición en México. Según Antonio Castro Leal: “En la primera edición de Monja y casada, virgen y mártir dice Riva Palacio, en una carta al editor: 'Los personajes y los episodios son históricos, y he logrado encontrar preciosos datos en la gran oscuridad que envuelve la historia de las costumbres de la época.' Son históricos los elementos que utiliza, pero al ensamblarlos para componer la narración suele alejarse de la historia (…). La fantasía suele crear con sus adivinaciones y trazos libres un ambiente de mayor evocación histórica que la paciente acumulación de fragmentos arqueológicos” 1. 1

En RIVAS PALACIO, Vicente. (1993.)Monja y casada, virgen y mártir. (6ª ed.) México, D.F., México: Porrúa. P. VIII.

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El estilo de Riva Palacio, inusitado en la narrativa mexicana, provino del romanticismo –movimiento propulsado por el escritor inglés Walter Scott: autor de Ivanhoe, que en 1819 describió a la Inglaterra de la Edad Media. Una vez que este libro fue traducido al español, logró la aceptación e imitación de literatos españoles y americanos.

pedir las llaves del locutorio. (…) [responde la religiosa. Sor Juana exclama después, ante Doña Beatriz:] –Id, doña Beatriz, continuad en vuestra santa obra, mucho es lo que habéis alcanzado; pero mucho aún lo que por queda: id, y no faltéis a decirme todos los días cuanto en vuestros trabajos consigáis. Id y que Dios os guíe” 3 .

A diferencia de otro tipo de novelas, Monja y Casada, Virgen y Mártir fue moldeada a partir de relatos cortos, en español antiguo –que a manera de capítulos o libros–, complementan la obra.

Riva Palacio fue uno de los máximos exponentes de la novela histórica en nuestro país. “Conocía bien la historia de la época que escoge como escenario, y dentro de ella va dando vida a los personajes y orden y sentido a los sucesos que halló en los documentos de la Inquisición” 4.

El autor incluyó en la trama a Sor Juana Inés de la Cruz –que nacería hasta la segunda mitad del s. XVII (en 1651; si bien, algunos señalan a 1648 como la fecha exacta). Además, incorporó a Martín Garatuza, quien contaba con 14 años al inicio del argumento novelístico –1615: fecha en la que el conflicto por el Convento de Santa Teresa estaba a punto de finalizar. Este aparente descuido cronológico tuvo una razón. En la narrativa histórica siempre ha existido un vínculo entre lo real y lo ficticio, sin dejar de lado lo pintoresco y curioso de la vida cotidiana –en este caso, dentro del marco de la época colonial mexicana. Riva Palacio centró las intrigas en los amores prohibidos y desventurados entre Doña Beatriz y Don Fernando –quienes aparecen en la primera parte. Posteriormente, después de varios enredos, incursionan Doña Blanca y Don César. A continuación, dos fragmentos de la novela: “Doña Beatriz era una dama como de veintitrés años, alta pálida, con ojos negros y brillantes que resaltaban en la blancura mate de su rostro; su pelo negro estaba contenido por una toquilla blanca y sin adorno. (…) –Alzad, don Fernando –dijo Beatriz, procurando levantarle suavemente–, alzad, que por más que me plazca miraros así, más quiero veros a mi lado. –Doña Beatriz [responde Don Fernando] pluguiera a Dios que pudiese yo pasar mi vida contemplándoos de esta manera. ¡Os amo tanto!” 2 . “–¿Quién busca a Sor Juan Inés de la Cruz, que aquí está? [pregunta una madre superiora] –Yo soy, Sor Inés. –¡Vos, doña Beatriz! Esperad un momento que voy a

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Continuamos con algunos datos biográficos del autor 5: Vicente Riva Palacio y Guerrero nació en la Ciudad de México, el 16 de octubre de 1832. Fue hijo de Don Mariano Riva Palacio, abogado liberal a quien Maximiliano escogió como su defensor en Querétaro; y nieto, por la línea materna, del General Vicente Guerrero. Su madre fue Doña Dolores Guerrero. Estudió en el Colegio de San Gregorio, y se recibió de abogado en 1854. Rehusó la cartera de Hacienda que le ofrecía el Presidente Juárez. Fue diputado en 1856 y 1861. Al año siguiente, dentro del marco de la Guerra de Intervención, conformó una guerrilla para unirse al General Zaragoza, interviniendo en varias acciones militares. En 1863, fue nombrado gobernador del estado de México y se estableció en Zitácuaro. Conservó dicha plaza para combatir fuerzas enemigas. En 1865, fue nombrado gobernador de Michoacán, y a la muerte del General Arteaga proclamado General en Jefe del Ejército del Centro. Terminada la campaña de Michoacán, entregó las tropas a su mando, y organizó una nueva brigada con la que, después de sitiar e invadir la ciudad de Toluca, participó en el sitio de Querétaro (1867). A la caída del imperio de Maximiliano retornó a la Ciudad de México, renunciando al poderío marcial y al mandato de Michoacán. En 1874, publicó El Ahuizote –famoso periódico satírico contrario al gobierno de Sebastián Lerdo de Tejada. Por criticar al presidente Manuel González, fue encarcelado en la Prisión de Santiago, en 1884. Ahí escribió buena parte del segundo volumen de México a


Través de los Siglos. Fue Magistrado de la Suprema Corte de Justicia y secretario de Fomento. En 1886, fue designado Ministro de México en Madrid, donde fue sumamente apreciado en los círculos oficiales y académicos. Falleció en dicha ciudad, el 22 de noviembre de 1896. Sus restos fueron trasladados a México en 1936. Evidentemente, ya que las novelas históricas aluden a periodos concretos, nos han servido como referencia para familiarizarnos con el ayer. Los invito para que completen la lectura de Monja y Casada, Virgen y Mártir. El próximo número de Historiando con Vasconcelos abordará la continuación de esta obra: Martín Garatuza: Memorias de la Inquisición .

Portada del libro Monja y Casada, Vírgen y Mártir.

Sor Juana Inés de la Cruz.

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RIVA PALACIO. Óp. cit. Pp. 21 y 22.

4

Ibíd. Pp. 36 y 38.

5

Ibíd. P. VIII.

Un “locutorio” de convento es un cuarto donde la gente puede platicar con las monjas. Una reja o cristal suele separar a los interlocutores.

Vicente Riva Palacio.

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Influencia Francesa en la Independencia de México Por: Antropólogo Gonzalo Jiménez Martínez, Director de Alianzas Educativas NCCEP-México A. C. Xalapa, Ver y Brigadista Vasconcelos

En los albores de este 2010, durante el cual oficialmente conmemoramos el bicentenario de la lucha armada por la Independencia de México, es justo reconocer a todas aquellas personas que participaron en la “gesta heroica” –como algunos la llaman. Es posible comprender el origen del movimiento armado, comparándolo con el dolor del parto. En este caso, hablaríamos de una prolongada y lacerante labor, previa a un país naciente. A través de las siguientes líneas se pretende, a manera de tributo, visualizar parte del contexto que motivó las manifestaciones de efervescencia social en la Nueva España. Ubiquémonos históricamente en la época colonial. Entonces, el andamiaje que soporta al sistema económico se basa principalmente en la extracción minera, para la exportación de productos a la metrópoli. Como una columna, esta actividad sostiene la prosperidad española en el viejo continente, evidenciando un poderío económico-militar. Podemos representar a la sociedad novohispana como una enorme pirámide. En la base se ubicarían los grupos de indios: aquellos descendientes de las grandes culturas precolombinas, fundadoras de impresionantes ciudades y civilizaciones. En sentido ascendente, encontramos un extenso número de castas: antecedentes del enorme mosaico cultural que conforma nuestra nación. En la cima de este imaginario poliedro, se posicionarían los pobladores provenientes de España, acompañados –en una parte baja– por los españoles nacidos en América: identificados de manera despectiva, respectivamente, como gachupines y criollos. En la etapa colonial, ambas clasificaciones derivan en una discriminación y un antagonismo profundos. Es crucial destacar la importancia del s. XVIII para México, con base en la influencia ideológica proviente de Europa, principalmente de Francia. En este país identificamos un movimiento cultural, intelectual y filosófico preponderante: la Ilustración. El mismo se conjuga con el descontento del pueblo inglés, para dar paso a la memorable Revolución Francesa: un importante ejemplo o fuente de inspiración para las colonias del continente americano.

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La obra cumbre del pensamiento ilustrado es la llamada Enciclopedia, publicada inicialmente como Diccionario Razonado de Artes y Oficios. Este tratado privilegia el conocimiento que el ser humano posee con respecto a la naturaleza; es decir, promueve la fe en la ciencia, por encima de la religión. Así, se vincula a dos vertientes filosóficas: el deísmo y el ateísmo. La Ilustración es un periodo de ruptura, caracterizado por la propagación del conocimiento, donde el paradigma dominante es el ser humano y su capacidad intelectual. “Es una época de difusión de ideas… Y la difusión tiene siempre esa consecuencia: las ideas para actuar en las masas, para transformar la superficie de la historia, necesitan trivializarse, perder su rigor y dificultad”1. De esta manera son asequibles y penetran en la idiosincrasia del pueblo. Éste se apropia de ellas, para blandir o esgrimir argumentos de valor y significado. Los pensadores de esta era fueron conocidos también como enciclopedistas, encabezados por los editores de la obra mencionada: Diderot, d'Alembert, Voltaire, Montesquieu, Rousseau, entre otros. Debemos señalar que los escritos de estos personajes contienen cuestionamientos político-sociales hacia la monarquía, poniendo en tela de juicio el derecho divino de los reyes, y colocando en un lugar de suma importancia al pueblo como el único soberano. Así lo muestra Rousseau en el texto denominado El Contrato Social. Estos pensamientos se divulgan en Europa, y lentamente permean en las mentes de agrupaciones cultas de la Nueva España. Estas inclinaciones motivan que los escritos de la Ilustración sean prohibidos, considerándolos heréticos. Esto, por perseguir los ideales de libertad e igualdad, fundamentales para la Revolución Francesa y –por ende– la lucha por la Independencia de México.

1

MARÍAS, Julián. (1986.) “Historia de la Filosofía”. México, D.F., México: Alianza Universidad Textos.

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Declaración de los Derechos del hombre


Historiando en Córdoba Por: Historiadoras Xóchitl Verenicce Parra Mata y Mireya Santos Gerardo, Brigadistas. En el curso de nuestro recorrido histórico en la Ciudad de Treinta Caballeros, examinamos una variedad de monumentos. Entre ellos: el Portal de Zeballos, el Obelisco a la Casa Quemada, el Casino Español, las iglesias de San Sebastián, San Antonio y de la Inmaculada Concepción, así como el mercado actual. Alrededor de este último espacio, algunos edificios antiguos se han convertido en cafés, restaurantes y negocios. Esto ha disminuido la cualidad monumental de las construcciones. En el Archivo Histórico de la localidad, escuchamos el relato de la Mulata de Córdoba por parte de la Sra. Reina [sic] . Con gentileza, ella nos recomendó visitar un café –donde se ubica un mural alusivo a la misma–, y nos prestó un libro con imágenes locales del ayer. Gracias a nuestros compañeros de la brigada Vasconcelos No. 18, así como a las autoridades municipales, por permitir que nuestras investigaciones llegaran a buen término.

Brigada 15

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Palacio de Hierro, de Orizaba, Ver. Día de la Independencia Mexicana.

Nuestro recorrido por Orizaba,Ver. Por: Historiadoras Xóchitl Verenicce Parra Mata y Mireya Santos Gerardo, Brigadistas.

En octubre de 2009, formamos parte del equipo Vasconcelos No. 5, con motivo de una misión en la cabecera municipal de Orizaba, Ver. Durante nuestro peregrinaje por sus hermosas calles –para investigar datos históricos de la comunidad–, contamos como acompañante a la Mtra. María Antonieta Vera Beristaín. Además de compartirnos relatos sobre su familia –célebre por haber contribuido al desarrollo de Orizaba–, nos proporcionó información concerniente a algunos puntos de la localidad. Durante nuestro andar, apreciamos el Palacio de Hierro –símbolo de la majestuosidad de esta ciudad– donde se degustan platillos variables y sabrosos cafés. El edificio, cabe mencionar, ha albergado a las oficinas de la Secretaría de Turismo. El palacio representa un simbolo importante para la celebración del bicentenario de la Independecia Nacional ya que se construyó en la época de celebración del Centenario por Don Porfirio Díaz. Aprovechamos este espacio para reconocer el trabajo del resto de la brigada Vasconcelos, que apoyó nuestra labor. Las gestiones del jefe de misión fueron importantes para el desarrollo de las indagaciones, ya que nos contactó con las personas adecuada.

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Palacio de Hierro Orizaba, Ver.

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Entre

Pueblos y Brecha s

Cuenta la leyenda La Niña del Ángel

En el Cementerio Municipal de Orizaba, Ver., fue sepultada Ana María Dolores Segura y Couto, a los dos años tres meses de edad. Sus padres mandaron a elaborar una tumba de mármol, con una estatua a escala real de la niña. Para cuidarla constantemente, se anexó la efigie de un ángel guardián. Se ha dicho que, cuando anochece, los ojos del ángel resplandecen para que la pequeña no tema a la oscuridad. Además, que de día, la protege del sol con sus alas. Una variación de esta leyenda ha consistido en que la niña suele levantarse para caminar y jugar por el cementerio. Por lo mismo, sus pies han sido vistos sucios de tierra.

Extraído libremente de CARBAJAL, Verónica. (2009, 2 de noviembre.) “Entre tumbas y chaneques”. El Mundo de Orizaba [en línea]. Consultado en http://www.elmundodeorizaba.com/index.php?command =show_news&news_id=125690, el 10 de febrero de 2010.

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Testimonio Vasconcelos

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Secretaría de Educación de Veracruz

Av. Xalapa, No. 299, Col. Molino de San Roque, C.P. 91130 Tel. 8 90 54 80 Xalapa - Equez., Ver. www.sev.gob.mx/vasconcelos vasconcelos@sev.gob.mx

Publicación bimestral sin fines de lucro, de la Secretaría de Educación de Veracruz y el Programa Vasconcelos. Conmemorando el Bicentenario de la Independencia de México y el Centenario de la Revolución Mexicana.


Historiando con Vasconcelos 4