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Encuentros Ciudadanos 1998 2000

En el camino de la participación Elementos para el Análisis Secretaría de Gobierno Distrital Por medio de esta publicación, la Secretaría de Gobierno quiere ofrecer a los lectores una mirada retrospectiva de los Encuentros Ciudadanos, el mecanismo de participación ciudadana creado por el Gobierno Distrital en 1998 y que ha tenido, a través de estos tres años, un desarrollo irregular.

Esta publicación no pretende hacer un balance exhaustivo del instrumento, lo cual hubiera demandado la ejecución de un proyecto de investigación sistemática y ¡a implementación de indicadores estadísticos y de control. En cambio, pretende ofrecer unos elementos para el análisis político de los Encuentros Ciudadanos, con base en una investigación periodística realizada por la Agencia Zeta Periodismo Investigativo, la misma que diseño y ejecutó el componente de comunicaciones de los Encuentros durante dos años y medio, desde su creación. Para la realización de este trabajo, se obtuvieron además múltiples testimonios de ciudadanos asistentes a los Encuentros Ciudadanos en distintas localidades, líderes comunitarios y funcionarios públicos distritales y locales vinculados al tema. Los Encuentros Ciudadanos nacieron vinculados estrechamente al proceso de planeación local, como instrumento para permitir la intervención ciudadana en la formulación de los planes de desarrollo de las localidades, pero tenían objetos políticos de más largo alcance, como quiera que la participación ciudadana en la vida local no se puede reducir al ejercicio limitado de priorizar inversiones y formular proyectos. En su concepción inicial, los Encuentros pretendían abarcar también el antes y el después de la planeación: ser un espacio político en el que los ciudadanos pudieran pensar y debatir su localidad y su ciudad, exponer los problemas públicos, discutirlos, formular soluciones y concertar acciones, un espacio en el que, por tanto, se pudiera dar un acercamiento entre las autoridades y la comunidad alrededor de lo público.

En 1998 los Encuentros Ciudadanos se centraron en el objetivo de planeación, durante 1999 y 2000 trataron de ser a la vez un instrumento de control social al plan de desarrollo local y un espacio político de debate y de encuentro alrededor de lo público de la localidad y de la ciudad. En 2001, en aplicación del Acuerdo 13 de 2000, los Encuentros Ciudadanos inician una segunda fase, fortalecidos en sus funciones como instrumento de planeación participativa. Con la publicación de este documento, la Secretaría de Gobierno quiere aportar a los ciudadanos un conjunto de elementos iniciales para el análisis y el balance de los Encuentros Ciudadanos como instrumento de planeación participativa y como espacio político. Es, por tanto, una invitación a reflexionar y a preguntarnos: ¿contribuyeron los Encuentros Ciudadanos a hacer más eficiente, transparente y equitativa la inversión de


los recursos públicos locales?, ¿aportaron a la participación política de los ciudadanos?, ¿significaron un avance en el empoderamiento de las comunidades?, ¿hicieron posible un acercamiento entre ciudadanos y gobernantes?, ¿apoyaron la legitimación del ejercicio del gobierno y la construcción de una ética ciudadana y de un compromiso con lo público en la ciudad?

Origen y Sentido de los Encuentros Ciudadanos El caso de Porto Alegre

Historia de la participación La participación ciudadana se puede da alrededor de múltiples procesos políticos que afectan la que afectan la vida en un país y en la ciudad. Sin embargo, la participación ciudadana en Bogota Se ha orientado principalmente hacia los procesos relacionados directamente con la inversión de los tecti rs públicos, bien sea en la formulación y ejecución de proyectos por parte de las comunidades, o mediante el desarrollo de procesos de veeduría y seguimiento a la gestión de los recursos públicos manejados por autoridades y contratistas. Esta tendencia puede tener diversas explicaciones, corno el gran número de necesidades satisfechas de la mayor parte de la población, el alto grado de corrupción e inequidad que afectado el manejo de los presupuestos públicos e, inclusive, la costumbre a que han sido metidas las comunidades, de recibir asignaciones presupuesta les y ejecución de proyectos pago por adhesiones políticas. -

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El Caso de Porto Alegre Aprovechando la autonomía que le concedió la Constitución brasileña de 1988, el gobierno municipal de Porto Alegre expidió en 1992 una ley orgánica que además de mantener las instituciones tradicionales, estableció un conjunto amplio de organismos de participación directa de los ciudadanos en la administración: • EL CONSEJO DEL PRESUPUESTO PARTICIPATIVO: planea, propone, fiscaliza y delibera sobre los ingresos y gastos municipales. Está conformado por consejeros elegidos para un año con posibilidad de reelección.

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• LOS CONSEJOS MUNICIPALES: permiten a los ciudadanos proponer, fiscalizar y deliberar sobre cada sector de la administración. • Los CONSEJOS POPULARES: son órganos regionales de participación directa, con representación de todos los sectores sociales y ‘con autonomía para elaborar políticas municipales, sin subordinación a la administración municipal.


Las mesas de planeación En 1995, cuando se inicié el primer gobierno de Antanas Mokcus, la Constitución Nacional y el Estatuto Orgánico de Bogotá habían organizado la ciudad en 20 localidades, cada una con un presupuesto propio, un Alcalde Local y una Junta Administradora Local, y habían establecido algunos parámetros para la descentralización de la ciudad.

Para complementar este proceso el gobierno distrital expidió el Decreto 425 de 1995, que ordenaba la realización de mesas de planeación con participación de la comunidad. Cualquier ciudadano podía formular un proyecto de inversión y disponía de tres minutos para exponerlo ante la comunidad de su localidad y ante un comité técnico conformado por el alcalde local, los ediles y un representante de Planeación Distrital, que seleccionaba l )S proyectos

viables. Así, por primera vez, en muchas localidades los ciudadanos pudieron i fluir en la toma (le decisiones sobre la inversión local. Sin embargo. el ejercicio no permitía proponer, analizar y acordar las estrategias generales del plan local, ni debatir sobre los proyectos prioritarios para su localidad.

Ensayos de planeación participativa Antes de la creación de la nueva Constitución Nacional existieron algunas experiencias de planeación participativa: En 1987 el Gobierno Distrital y las Naciones Unidas realizaron un programa piloto en tres zonas de la dudad: Santa Fe, Suba y Ciudad Bolívar. Se hicieron talleres con la comunidad para definir algunas prioridades de inversión del presupuesto distrital, porque en esa época no había presupuestos locales. Los directores, gerentes o secretarios de las entidades distritales presentaban en el taller el presupuesto de la entidad y los proyectos en los cuales se pensaba invertirlos, luego se discutían con la comunidad y se establecían acuerdos y prioridades de inversión. Era un ejercicio de planeación participativa sin descentralización. En .1992, durante el primer gobierno distrital de elección popular en Bogotá, se realizó otra experiencia de planeación participativa. Se escogieron cinco localidades piloto en las cuales se realizaron talleres con las comunidades para decidir en qué invertir 100 millones de pesos. Las inversiones debían realizarse en el sector social (educación, salud, recreación y bienestar social) y, por tanto, en los talleres podían participar las organizaciones sociales constituidas con esos objetivos.


La participación ciudadana fortalece la democracia La creación de los Encuentros Ciudadanos es uno de los frutos del proceso de transformaciones políticas importantes que el país y la ciudad han experimentado durante las últimas décadas. A pesar de las limitaciones que subsisten en el sistema político colombiano, se ha avanzado en el fortalecimiento de la descentralización administrativa, el aumento de la participación de los ciudadanos en los asuntos públicos y la promoción de la democracia local. La elección popular de alcaldes y gobernadores, la división de las ciudades en localidades y la consecuente creación de las Juntas Administradoras Locales ha servido para que la democracia se acerque más a los ciudadanos y para que las decisiones que afectan su vida sean tomadas también más cerca, en un nivel más local. Sin embargo, no basta que las decisiones se tomen geográficamente más cerca, sino que es necesario que las personas comunes y corrientes intervengan en política, que se vinculen a los espacios que el Estado les ofrece para proponer, debatir, decidir y controlar la gestión pública. Cuando esto sucede, la democracia es participativa, es más amplia y se limitan los riesgos de inequidad y corrupción porque los ciudadanos están ahí para garantizar que las decisiones y las acciones públicas favorezcan el interés público y no el interés particular. Los Encuentros Ciudadanos fueron creados con ese sentido. La Constitución Nacional de 1991, elaborada por una Asamblea Nacional Constituyente que reunía muy diversos sectores sociales, económicos, étnicos y políticos, sentó las bases para el desarrollo de la participación directa de los ciudadanos en política. ART.2. Son fines esenciales del Estado (…) facilitar la participación de todos en las desiciones que los afectan y en la vida económica, política, administrativa y cultural de la Nación.

La participación ciudadana fortalece la democracia Ser bogotano: un compromiso con lo público Bogotá, la ciudad de Lodos los colombianos, ha sido durante muchas décadas una ciudad de nadie. La llegada de cientos de miles de inmigrantes cada año, ha generado una población social y culturalmente rica en diversidad, pero también desarraigada, sin identidad territorial, sin vínculos fuertes con la ciudad. Los bogotanos tenemos un escaso o nulo reconocimiento como grupo social y una baja valoración de lo público, no nos sentimos parte de la ciudad ni nos comprometemos con ella. En Bogotá, cada uno busca salidas individuales y no colectivas a sus necesidades. Por todo ello, los últimos gobiernos distritales han desarrollado diversas estrategias políticas, culturales y administrativas dirigidas a construir una cultura ciudadana, a sembrar entre los bogotanos la certeza de que hacemos parte de la ciudad, a desarrollar


una ética de lo público, un compromiso con nuestra ciudad, a crear un sueño colectivo, a imaginar una ciudad para todos, una ciudad pública respetuosa de los intereses particulares. Los Encuentros Ciudadanos son una de esas estrategias.

Ciudad Pública Cuando regrese a Bogotá, hace cuatro meses, sentí algo extraño: una mezcla de tristeza por que la ciudad está cambiando: se ve mucha gente por la cicloruta y uno camina por esos andenes anchos, sin camisetas, no sé, eso es como otra ciudad…y lo del Trasmilenio es extraordinario: el orden, la cola, la amabilidad entre los pasajeros. Se siente como que se puede vivir con más dignidad, como que uno puede disfrutar y no sufrir la ciudad. Y se nota en la gente otra actitud, menos tensión, menos agresividad, más respeto… Beatriz Forero, bogotana La ciudad es una casa grande, es nuestro hogar colectivo; no surgió de un simple amontonamiento de casas, si no de un a creación social a través del habla. LA ciudad es por excelencia el lugar para vivir en sociedad. Fabio Giraldo. “La ciudad la política de ser”. En pensar la ciudad.

Un instrumento para planear el desarrollo local Los Encuentros Ciudadanos fueron creados por medio del Decreto 739 de agosto de 1998, como un instrumento dirigido a hacer posible la participación ciudadana en el proceso de planeación local y, específicamente, en la formulación, ejecución y control socia de los planes de desarrollo de cada una de las veinte localidades de la ciudad. El Decreto en mención, además de crear los Encuentros Ciudadanos, regulaba lo dos los procedimientos, etapas, responsabilidades y atribuciones del proceso de planeación local, en sus fases de elaboración, aprobación, ejecución, y seguimiento. -

En principio, los objetivos de los Encuentros Ciudadanos parecían exceder la planeaciòn participativa, toda vez que el Decreto, en su parle introductoria anunciaba que «se establecen mecanismos y espacios permanentes para la participación de la ciudadanía en los procesos económicos, sociales, culturales y políticos de la vida local». No obstante, en su articulado solo estableció las funciones de los Encuentros Ciudadanos en relación con los planes de desarrollo local, dejando un vacío en cuanto a sus objetivos sociales, culturales y políticos y la forma de alcanzarlos.

Planear: construir la ciudad Planear el desarrollo de la ciudad no es, tan sólo, decidir en qué se invierten los recursos públicos, el dinero de todos. Es, sobre todo, decidir cómo será la ciudad en el futuro, hacia


dónde crecerá, cómo serán sus parques, qué sistema de transporte tendrá, cómo deben funcionar los colegios, cómo darle salud y bienestar a los más pobres.

Decidir sobre todos los temas públicos requiere construir una visión colectiva de ciudad. Por tanto, la planeación no es una responsabilidad ni una atribución exclusiva del alcalde y los funcionarios de turno, sino un proceso en el que debemos y podemos participar todos los ciudadanos: la planeación participativa. En la medida en que más ciudadanos influyan de forma directa en la planeación, será más posible que el .futuro de la ciudad responda a los intereses y deseos de las mayorías. Por eso, Bogotá necesitaba con urgencia, la creación de un instrumento que hiciera posible la planeación participativa. Y para eso se crearon los Encuentros Ciudadanos.

Las funciones de los Encuentros Ciudadanos Como instrumento de planeación, los Encuentros Ciudadanos tenían funciones concretas, definidas en el Decreto 739 de 1998: Los ciudadanos podían analizar y discutir la propuesta de Plan de Desarrollo presentada por el Alcalde Local. Conciliar con la Junta Administradora y el Alcalde Local el contenido del Plan de Desarrollo en su parte estratégica (visión de la localidad, líneas de acción, proyectos de gran impacto, y propuestas estratégicas zonales), así como los proyectos específicos en los que se concretan estas propuestas (priorización). Conformar Comisiones de Trabajo para formular e inscribir estos proyectos Ejercer el control social a la ejecución del plan de desarrollo y sus proyectos. Con estas funciones, los Encuentros Ciudadanos les daban a las comunidades locales un gran protagonismo político y capacidad de decisión sobre la inversión pública local, aunque condicionada, en el mismo decreto, a la viabilidad técnica, financiera y jurídica de sus propuestas.

Encuentros: permanentes y abiertos Los Encuentros Ciudadanos no nacieron formalmente con una definición específica ni unos parámetros definidos. El Decreto se limitó a aludir a ellos como «el espacio más amplio de participación de la ciudadanía» y dispuso que «estarán integrados por los ediles de la Junta Administradora Local, el Alcalde Local, y los ciudadanos y organizaciones sociales que deseen vincularse al proceso» y que «se inscriban para tal fin». Tampoco se determinó una reglamentación para su organización interna, la cual quedó como la primera de sus atribuciones.


Al parecer era la intención del Decreto que en cada localidad se conformarán uno o más Encuentros Ciudadanos, como organismos del desarrollo local, con funcionamiento permanente y dinámica propia, y no como reuniones ocasionales que fue lo que ocurrió en la práctica.

Autoridades y ciudadanos: propósito compartido Los Encuentros Ciudadanos pretendían ser espacios autónomos de participación, razón por la cual se les dio la atribución de fijarse su reglamento. No obstante, se requería que las autoridades locales ejercieran su liderazgo para impulsarlos. 1. Los Alcaldes Locales y las Juntas Administradoras Locales eran los responsables de convocar a los ciudadanos para conformar los Encuentros y promover el cumplimiento de las funciones que les otorgaba el Decreto 739. 2. Los Alcaldes y las Juntas Administradoras Locales también tenían la función de orientar el desarrollo de los Encuentros Ciudadanos, en los cuales debía haber representación de las entidades distritales, para garantizar la complementariedad de las acciones locales y distritales. 3. Las recién creadas oficinas de Planeación Local debían garantizar las condiciones logísticas para el funcionamiento de los Encuentros Ciudadanos y apoyar al Alcalde y a los ciudadanos en todo el proceso de planeación participativa. 4. En cada localidad podían organizarse (o conformarse) varios Encuentros Ciudadanos por zonas con características similares. 5. Los Encuentros Ciudadanos debían integrar Comisiones de Trabajo para la formulación de los proyectos de los planes de inversiones.

Todos aprendimos en la marcha Por se r un ejercicio nuevo todos fuimos aprendiendo en la marcha. Cuando salio el Decreto de creación de los encuentros nos cogiò poco capacitados en ese ejercicio, y en las localidades no había un equipo de trabajo para desarrollarlo, no había oficina de planeaciòn; nosotros llegamos a las localidades a crear una oficina de Planeaciòn y a montar todo un esquema de Encuentros Ciudadanos y de elaboración del plan de desarrollo.

Una convocatoria abierta Los Encuentros Ciudadanos fueron concebidos como un espacio que hiciera posible el encuentro y la vinculación del mayor número de sectores políticos y sociales que hicieran parte de la vida local y que representaran intereses diversos.


Por esa razón, para «pertenecer» a los Encuentros, no se establecieron limitaciones distintas a las de residir en la localidad en la cual se quería participar o estar vinculado a ella mediante

el desempeño de actividades económicas, laborales, educativas o similares. Así mismo, aunque se preveía que la mayoría de los participantes estarían vinculados a alguna forma de organización social, se buscó que éste no fuera un requisito y que, en cambio, se promoviera la vinculación de ciudadanos independientes.

Encuentros sin requisitos: participación incluyente Si bien no era realista esperar que la inmensa mayoría, y ni siquiera una cifra grande de ciudadanos se vinculara a los Encuentros Ciudadanos, sí se pretendía atraer nuevos ciudadanos y nuevos liderazgos a la política local. La idea era que cualquier persona, a título personal o en representación de organizaciones, instituciones y empresas, pudiera vincularse en igualdad de condiciones. Se buscaba así que el Encuentro Ciudadano fuera un instrumento con legitimidad política y reconocimiento popular, evitando las exclusiones que limitan el ejercicio de la política y, por tanto, la autenticidad de la democracia. La necesidad de establecer mecanismos para garantizar la pertenencia de los participantes a la localidad y crear metodologías para ordenar la participación, fue una consideración que se dejó a la determinación de cada Encuentro Ciudadano o cada proceso local.

Un instrumento para la democracia local La indefinición jurídica subte los alcances de los Encuentros Ciudadanos pareció quedar resuelta en la práctica mediante las interpretaciones y orientaciones que la Secretaria de Gobierno y la Alcaldia Mayor hicieron del Decreto 739. En efecto, en noviembre de 1998, la Secretaría de Gobierno publico una cartilla de presentación y divulgación de los Encuentros Ciudadanos en la cita señalaba claramente su carácter de espacio político permanente, que desborda los límites de la planeaciòn participativa: «Los Encuentros Ciudadanos pueden y deben convertirse en un espacio privilegiado de diálogo de los ciudadanos entre sí y de éstos con el Gobierno Distrital y la Administración Local y con los ediles, representantes suyos en la Administración Local.


Formación política para ciudadanos Durante los años anteriores a 1998 la ciudad había avanzado en la formación de una cultura política, no solo en el espacio electoral sino en la participación directa de sus ciudadanos en la vida pública. Como antecedentes inmediatos, el gobierno había realizado dos cursos de formación en administración pública, para habitantes y para ediles de las veinte localidades, denominados «Gestores Locales». Paralelamente, se venían realizando oteas acciones de vinculación de ciudadanos a la gestión pública y la acción política, como el programa Obras con Saldo Pedagógico, del Departamento de Acción Comunal y el programa Gestores de Cultura del Instituto de Cultura y Turismo. ,

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Los Encuentros Son Para Debatir Los objetivos de los Encuentros Ciudadanos son tres: uno, influir en la asignación de los presupuestos; dos, es un espacio de discusión de temas conflictivos de la comunidad para que se puedan conversar y hablar, es decir si en una zona de la ciudad, por ejemplo en la localidad de los Martines, hay un montón de propietarios que han destinado sus inmuebles a casas de prostituciòn y hay otros que están viviendo allí, ahí hay conflicto y nosotros creíamos que este escenario podía ser útil para discutir eso; un tercer objetivo muy importante es que sea el espacio de rendición de cuentas, nosotros queríamos crear una obligación de los funcionarios de dar cuentas públicamente, no que sea el ciudadano controlando a ver que encuentra, si no el funcionario dando explicaciones de manera permanente. Los encuentros son para las tres cosas, lo que pasa es que la gente le gusta más participar cuando hay plata. Es una catástrofe pero es así. Héctor Riveros Serrato Secretario de Gobierno 1998 200

El papel político de los Encuentros Ciudadanos De acuerdo con las orientaciones dadas por la Secretaría de Gobierno a las alcaldías locales y a las comunidades, a través de las acciones de comunicación puestas en marcha a finales de 1998, los Encuentros Ciudadanos, además de sus funciones de planeación participativa, tenían otras complementarias que vinculaban el ejercicio de planeación con la práctica política: a. Promover el sentido de pertenencia, el compromiso ciudadano y el bienestar de la localidad. b. Participar en la resolución de conflictos. c. Ejercer el control social sobre las acciones de las administraciones local y distrital.


d. Apoyar y promover la organización social y comunitaria en función de objetivos colectivos, e. Aprovechar el encuentro de ideas diversas y propiciar su discusión. f. Canalizar y promover la expresión política de los ciudadanos. g. Promover y facilitar el diálogo permanente y directo de la comunidad con las autoridades locales y distritales.

II Balance de los Encuentros Planeaciòn Participativa

Comienzo positivo Los Encuentros Ciudadanos realizados en el segundo semestre de 1998 permitieron que los habitantes de las 20 localidades de la ciudad influyeran de una manera decisiva en a formulación de los planes de desarrollo local para el periodo 1998-2000 y en la conformación de los planes de inversión anual para el año 1 999, cuyos proyectos fueron priorizados y formulados por las comunidades, con el apoyo de las Oficinas de Planeación de las Localidades. El balance de esta experiencia se puede considerar como positivo en términos del avance y el aprendizaje que significó para la democracia de la ciudad, para la vinculación de los ciudadanos a la gestión pública y para el acercamiento y la interacción entre los distintos agentes de la vida local. No obstante, el balance en términos de los resultados del ejercicio de planeación local resulto más complejo y ofrece a la vez logros significativos, dificultades y frustraciones, dependiendo de los múltiples factores que entraron en juego en el proceso de planeación, tanto en el nivel local como en el nivel distrital, y que ameritan ser analizados de forma particular. Aunque el análisis de los Encuentros Ciudadanos como instrumento de planeación participativa varía dependiendo de quién lo hace y cómo le fue en el proceso (que implicaba un debate político y una confrontación de intereses), los múltiples agentes del desarrollo local entrevistados para la realización de este documento coinciden en


reconocer que, con todas sus limitaciones y debilidades, el proceso de planeación de 1998, basado en los Encuentros Ciudadanos, representa un paso adelante respecto a los procesos anteriores de planeación local.

Las dinámica de las localidades La puesta en marcha de los Encuentros Ciudadanos demandó un esfuerzo conceptual, técnico, político y logístico significativo, que cada una de las localidades asumió con distinto compromiso, empeño y asertividad. Mientras el Gobierno Distrital trataba de concertar la expedición de las nuevas normas, las localidades, por iniciativa de la Secretaría de Gobierno, avanzaron en un proceso de preparación que incluyó múltiples preencuentros, mesas de trabajo, comités intersectoriales locales y hasta procesos de capacitación en gestión pública, como en el caso de San Cristóbal. En algunas localidades este trabajo fue muy intenso (Usme realizó 99 preencuentros) en tanto que en otra apenas si se realizó (Antonio Nariño: un preencuentro y un comité intersectorial). La calidad de este ejercicio previo, además de su intensidad, fue otro factor que influyó para que algunas localidades, como Bosa, Fontibón y San Cristóbal llegaran mejor preparadas a los Encuentros Ciudadanos y a la formulación del plan, pues avanzaron en la ejecución del diagnóstico, la inserción de nuevos actores en el proceso de planeación y el acercamiento entre autoridades y comunidades.

Un proceso debatido La creación de los Encuentros ciudadanos como instrumento de planeaciòn participativa fue un proceso difícil que implico un debate político y jurídico en el que intervinieron las autoridades distritales y locales, el Consejo Distrital y las Juntas Administradoras Locales, al punto que el Gobierno distrital opto por objetar el Acuerdo del Consejo que los creaba y expidió por Decreto el nuevo estatuto de planeaciòn local. Los argumentos jurídicos en contra de los nuevos procedimientos de planeaciòn local se basaron el la hipótesis equivocada de que les quitaban a las juntas Administradoras Locales la facultad de aprobar el Plan de Desarrollo Local, que les había concedido la Ley 1421 de 1993. En lo político, el desacuerdo reflejó la dificultad de armonizar el ejercicio simultáneo de la democracia representativa (autoridades) y la democracia participativa (Encuentros Ciudadanos) y la resistencia de algunos sectores políticos a perder injerencia en el manejo de los planes de inversión de las localidades.


Estas diferencias contribuyeron al retraso considerable en el proceso de planeaciòn de 1998, que afectó negativamente el balance de los encuentros. Los alcaldes y las JAL asumieron distintas pociones frente a los encuentros: algunas localidades (San Cristóbal, Fontibón) los acogieron con entusiasmo; otras apenas cumplieron con el requisito de realizarlos (Candelaria, Antonio Nariño).

Las dificultades del cambio La transición al nuevo esquema de planeación fue traumática para algunas de las localidades, pese al trabajo de preparación que se hizo. Y cabría preguntarse si existía una forma de hacerla más expedita, en cuánto tiempo y a qué costo. Los Alcaldes y algunos ediles, de manera individual y no como Junta Administradora Local, asumieron la responsabilidad política y la orientación (proactiva a veces, negativa en otros casos) de los Encuentros, pero fueron las recién creadas Oficinas de Planeación Local, con un coordinador y un profesional de apoyo, las que tuvieron que asumir la responsabilidad logística, metodológica y operativa de los Encuentros, m el apoyo definitivo de la Secreta ría de Gobierno y el respaldo d otras entidades distritales y lo cales. Para la convocatoria la Secretaría de Gobierno realizó un ciclo de tele conferencias y avisos de prensa. Algunas localidades hicieron una convocatoria abierta en medios de comunicación locales e inclusive distritales (radio principalmente), pero en la mayoría de los casos los medios utilizados fueron carteleras, volantes y multiplicación informativa a través de líderes locales y comités intersectoriales. Aunque la participación estuvo lejos de ser masiva (700 a 2000 ciudadanos por localidad) y varios sectores sociales y geográficos carecieron de representación, nunca antes un número tan alto de ciudadanos se había vinculado directamente a un proceso de planeación, lo que representa un avance valioso para la ciudad. ;

“105 Encuentros Ciudadanos sí han tenido en cuenta la identificación de los conflictos ya que antes se tenían en cuenta obras y vías, y ahora nos hemos ampliado al sector rural, al sector ambiental, hemos creado el comité ambiental a partir de los Encuentros María Victoria González - Habitante Bosa

Aprendiendo a planear El primer gran resultado del proceso de planeación participativa realizado a través de los Encuentros Ciudadanos de 1998, lo constituyó el aprendizaje y la construcción colectiva de conocimientos acerca de la planeación por parte de las comunidades y de las autoridades locales.


Los Encuentros Ciudadanos significaron un avance frente al proceso anterior, al proponer y permitir que los ciudadanos participaran desde un momento anterior a la formulación de los proyectos: la concepción estratégica del Plan de Desarrollo Local. Al intervenir en la determinación de la visión de la localidad, las líneas de acción, los proyectos de gran impacto y las propuestas estratégicas zonales, las comunidades tuvieron la oportunidad de entender ¡a planeación como un ejercicio político, antes que técnico y financiero, a la vez que las autoridades locales se abrían por primera vez a un ejercicio de conciliación política del desarrollo, esto es a pensar, discutir y concertar con las comunidades qué hacer y cómo hacer para alcanzar el desarrollo de la localidad.

Enfoques y resultados Los Encuentros Ciudadanos lograron distintos desarrollos. En 17 localidades formularon las propuestas estratégicas zonales, pero la discusión sobre la visión de la localidad y las grandes líneas de acción fue en la mayoría de los casos estéril, en tanto que sobre los proyectos de gran impacto se dieron los mayores debates y aportes, con diferencias sustanciales: mientras en Kennedy, por ejemplo, se establecieron dos grandes proyectos,’ asociados a megaproyectos distritales, en Suba se formularon 18. Los criterios para la incorporación de las propuestas ciudadanas fueron establecidos por las alcaldías locales y las oficinas de planeación, con excepciones como Chapinero, Usaquén, Bosa, Usme y Fontibón, donde los fijaron los mismos Encuentros. Algunas localidades hicieron una construcción colectiva del plan, en otras (7) 1 Alcaldía Local no presentó una propuesta de plan o se limitó a introducir todas las iniciativas de los Encuentros (Teusaquillo), otras establecieron criterios técnicos o de correspondencia con el Plan Distrital para aceptar o rechazar las propuestas (Fontibón), en algunas esto se hizo por votación (Engativá), en otras los aportes ciudadanos fueron mínimos (Tunjuelito) y en algunas pocas fueron modificados por el Alcalde (Santa Fe) o la JAL (Usme) con consecuencias nefastas para el proceso.

Los costos de empezar El principal obstáculo del proceso de planeación realizado en los Encuentros Ciudadanos se relacionó con el limitado conocimiento que buena parte de las comunidades tenían sobre los temas de la gestión pública y la planeación local: naturaleza, alcances, metodologías, procesos. Esta deficiencia resultó menos decisiva donde las autoridades locales se comprometieron con el proceso, realizaron un buen trabajo previo (inclusive de


capacitación) y orientaron a los ciudadanos. Algunas oficinas locales de planeación también hicieron un gran esfuerzo para suplir las limitaciones técnicas de las comunidades. Pero este desconocimiento también fue utilizado por algunos ediles y alcaldes para desvirtuar el proceso, restringiendo los alcances de la participación ciudadanía o generando expectativas, falsas e imposibles de satisfacer Entre los principales vacíos de información sobre el proceso, se pueden mencionar: Desconocimiento de la limitación de los recursos y la necesidad de priorizar. Desconocimiento de los alcances de la planeación local: SC pretendía planear y ejecutar acciones de competencia distrital. Falta de asimilación del sentido estratégico del plan, por lo cual se hacían propuestas puntuales y de beneficio restringido. Creencia de que en los Encuentros se podían obtener la aprobación de proyectos y la asignación inmediata de recursos.

Priorización y formulación de proyectos: talón de Aquiles La atribución que el Decreto 739 de 1998 dio a los Encuentros Ciudadanos para priorizar y formular los proyectos del plan anual de inversiones, a través de Comisiones de Trabajo, fue el principal motivo de discordia del proceso y, a la postre, su mayor debilidad. La escasa experiencia de las comunidades en esta tarea, los vacíos metodológicos del nuevo proceso y la apatía de los ciudadanos para integrar comisiones y formular proyectos distintos a los «propios», hizo de ésta una gestión complicada y dispendiosa. En muchos casos, las Oficinas de Planeación Local tuvieron que reformular los proyectos o hacerse cargo por completo de su formulación. En otros, las comunidades los formularon pero no eran viables y su devolución, por parte de las Unidades Ejecutivas de Localidades, generó malestar entre los ciudadanos y fue utilizado «políticamente» para atacar el proceso y a las UEL. Todo esto contribuyó a la lenta ejecución presupuestal de 1999. Para hacer más eficiente la inversión local, el Gobierno Distrital expidió el Decreto 518 de 1999, que les quitó a los Encuentros Ciudadanos las facultades de decidir sobre el contenido del Plan y formular los, proyectos, lo cual quedó a cargo de las Alcaldías Locales. Este viraje fue interpretado por las comunidades como un retroceso en la participación.


El esfuerzo Formativo La conciliación es lo esencial. Que la comunidad comprenda, por que si no hay comprensión dentro de la comunidad, tampoco hay nada. Y piden muchas veces lo que no se necesita. Los encuentros ciudadanos deberían ser más sencillos y su lenguaje no debería ser tan complicado. No se ha dado una clara explicación de lo que se quiere hacer, Nosotros mismos, los que participamos, casi ni entendemos. Apenas participan los que entienden y los que entienden no entienden mucho. Azucena Rodríguez JAC Barrio Jorge E. Gaitán.

Logros de la Planeaciòn participativa Con todas las limitaciones y equivocaciones de un proceso que apenas empieza, los Encuentros Ciudadanos sirvieron para enriquecer el ejercicio de la planeación local, complementando el trabajo de las Alcaldías Locales, las Oficinas de Planeación de las Localidades y la Juntas Administradoras Locales, con logros evidentes: • Con la vinculación de los ciudadanos la planeación ganó en legitimidad, al ser el resultado de una concertación entre representantes directos de múltiples sectores locales, los alcaldes y los ediles, cuya representatividad depende a veces de votaciones muy bajas. • La planeación también ganó en transparencia al convertirse en un ejercicio público abierto al debate, la conciliación y la veeduría ciudadana. • Los Encuentros Ciudadanos otorgaron a algunos alcaldes un respaldo valioso para neutralizar las presiones políticas sobre el manejo presupuestal. • Aportaron una mayor capacidad para interpretar las necesidades de las comunidades y más diversidad e imaginación para proponer soluciones. • Ofrecieron un espacio de acción y de continuidad a procesos anteriores de organización y participación ciudadana


Conciliación y transparencia La conciliación es lo esencial que la comunidad comprende, por que si no hay comprensión dentro de la comunidad, tampoco hay nada. Y para que la misma comunidad tenga conciencia de lo que se va a hacer, por que muchas veces hay gente que no sabe que es lo que va a pedir y piden muchas veces lo que se necesita. Los encuentros ciudadanos deberán ser más sencillos y su lenguaje no debería ser tan complicado. No se ha dado una clara explicación de lo que se quiere hacer. Nosotros mismos, los que participamos, casi ni entendemos. Apenas participan los que entienden y los que entienden no entienden mucho. Azucena Rodríguez JAC Barrio Jorge E. Gaitán

Encuentros para el seguimiento Los Encuentros Ciudadanos debían establecer mecanismos para hacer el control social a la ejecución del plan de desarrollo local. Para ello se debían realizar por lo menos cuatro Encuentros Ciudadanos anuales, para recibir informes de estas instancias o de las autoridades locales. De esta forma, se esperaba garantizar que la inversión de los recursos reflejara lo acordado en los Encuentros y que se hiciera bajo todos los principios legales y éticos de la inversión pública. En la práctica, las autoridades locales no desarrollaron un compromiso institucional claro, ni para la creación de los mecanismos de control ni para la realización de estos Encuentros. Las comunidades tampoco lideraron este proceso, en parte porque sus expectativas de participa ció se limitaban a la decisión sobre la inversión y no valoraban la importancia del seguimiento. Además, al perder capacidad de decisión en los Encuentros Ciudadanos, con la expedición del Decreto 518, su interés general en el proceso de planeación disminuyó considerablemente. Así, el control social quedó un poco a la deriva y fueron las instituciones distritales, principalmente la Secretaría de Gobierno y la Veeduría Distrital, las que ejercieron el liderazgo en este tema, mediante la promoción de Encuentros Ciudadanos de rendición de cuentas, la realización de acciones de capacitación en seguimiento y evaluación y el aprovechamiento de la estrategia de comunicaciones de los Encuentros Ciudadanos con fines de promoción y pedagogía del control social.


Capacitación para evaluar los planes Entre las acciones desarrolladas para evaluar la ejecución de los planes de desarrollo locales formulados en los Encuentros Ciudadanos, se destacó el Diplomado en Control Social a los Planes de Desarrollo Local, organizado por la Alcaldía Mayor a través de la Secretaría de Gobierno y la Universidad Distrital. El diplomado, en el que participaron 850 personas, entre líderes locales, estudiantes universitarios y funcionarios distritales, fue realizado a finales del año 2000 y tuvo una metodología teórico-práctica por medio de la cual los estudiantes pudieron ir aplicando los aprendizajes a la evaluación real de los planes de desarrollo vigentes de las localidades. La evaluación, aunque presenta limitaciones técnicas y conceptuales, estableció importantes conclusiones, especialmente sobre los aspectos negativos del proceso, como el desconocimiento, en algunas localidades, de los diagnósticos locales y los acuerdos logrados en los Encuentros, la inequitativa asignación presupuestal entre prioridades y la carencia de un sistema de información veraz y coherente por parte de las autoridades locales. No obstante, la evaluación también estableció aspectos positivos relevantes, como la creciente demanda ciudadana por una participación eficaz en la planeación local y una priorización de la inversión pública de acuerdo con las necesidades sociales más apremiantes.

Control Social prioridad pública A causa del clientelismo y la corrupción política, las entidades públicas, las instituciones privadas y las organizaciones no gubernamentales han desarrollado las veedurías ciudadanas como instrumentos de participación ciudadana En Bogotá la Alcaldia Mayor, la Veeduría, la Contraloría, la Personería y las ONG han realizado distintos programas de promoción de veedurías ciudadanas. Los cursos de gestores locales, que precedieron la creación de los Encuentros, tenìan un importante componente de control social.


Protagonistas los Encuentros.

Nuevos actores sociales Los Encuentros Ciudadanos pretendieron constituirse en un espacio apropiado para el surgimiento de nuevos actores políticos y la promoción de la organización social. Las juntas de acción comunal desempeñaron un rol protagónico en las fases de preparación, convocatoria y desarrollo de los Encuentros Ciudadanos. Su experiencia y su conocimiento de las realidades locales y la inversión pública fue valiosa para elaborar el diagnóstico de la localidad y el componen te estratégico del Plan, en interlocución con otras organizaciones sociales y con ciudadanos independientes. Los grupos culturales, que venían trabajando con el programa de Gestores Locales, consolidaron su organización en los Encuentros Ciudadanos, logrando que la cultura se constituyera en uno de los Proyectos de Gran Impacto en casi todas las localidades y punto de apoyo para el trabajo posterior de Encuentros Ciudadanos Juveniles. Otro sector que: tuvo una participación significativa en los Encuentros Ciudadanos fue el de educación, por ejemplo en las localidades de Chapinero y Teusaquillo, donde varias universidades forman parte importante de la vida local. En Puente Aranda se destacaron las instituciones de salud, que traían un proceso anterior de organización, y las madres comunitarias hicieron presencia en localidades como Engativá. Otros grupos que se vincularon a los Encuentros Ciudadanos, especialmente cuando éstos se abrieron a la discusión de las diversas temáticas de la vida local, fueron las organizaciones ambientales, los grupos juveniles y los frentes de seguridad ciudadana, entre otros. En cambio, los gremios de- industriales y comerciantes tuvieron una participación más escasa e individual.


La cifras de la participación La asistencia a los Encuentros Ciudadanos fue muy baja en relación con los índices de población, pero resultó significativa para un ejercicio novedoso de democracia participativa, dirigido esencialmente a las organizaciones sociales. De acuerdo con las estadísticas de la Secretaría de Gobierno, en 1998, cuando los Encuentros estaban asociados a las decisiones sobre inversión de recursos, se realizaron 438 Encuentros a los cuales asistieron 54.845 personas. En 1999, cuando los Encuentros dejaron de tener injerencia directa sobre la inversión y se concentraron en la discusión de los asuntos públicos y la rendición de cuentas, la asistencia bajó a 41.764 personas en 394 Encuentros. Y en 2000, con el mismo enfoque, asistieron 32.446 personas a 417 Encuentros Ciudadanos. En total asistieron 129.055 personas a 1.249 Encuentros, es decir, un promedio de 103 personas por Encuentro. Las localidades con mayores índices de participación fueron Engativá (18.470), Ciudad Bolívar (15.356), Bosa (12.741) y Usme (10.313), muy por encima de las restantes. Llama la atención la baja participación en localidades densamente pobladas como Kennedy (5.393) y Suba (4.745). Nuevos Espacios para actores tradicionales El Gobierno Distrital ha impulsado un proceso de renovación de la Acción Comunal bogotana, con importantes acciones en las áreas de organización interna, gestión externa, metodologías de trabajo, acceso a recursos públicos, formación y renovación de liderazgo. La implementación de programas como Obras con Saldo Pedagógico y Acciones para la Convivencia ha permitido impulsar procesos de formación y fortalecimiento de liderazgos, organización comunitaria, construcción de vínculos sociales y desarrollo de compromisos para el acceso a recursos públicos. Los miembros de la s acciones comunales han sido también protagonistas principales de los múltiples procesos formativos emprendidos por el gobierno distrital, para cualificar la participación ciudadana en la áreas de control social, gestión publica y gerencia social.


Organizarse para participar Los Encuentros Ciudadanos pudieron atraer hacia la participación política a algunos pocos ciudadanos independientes, pero es evidente que la gran mayoría de los asistentes pertenecían a organizaciones sociales, ya fuera con experiencias anteriores de participación política o que se vinculaban por primera vez a este tipo de procesos. Resulta difícil establecer silos Encuentros Ciudadanos motivaron a los ciudadanos a crear nuevas organizaciones para participar en la planeación local y en los asuntos públicos, con la muy notable excepción de los jóvenes, cuyo proceso de organización halló en los Encuentros Ciudadanos un espacio para fortalecerse, con el apoyo de las entidades distritales y las oficinas de Planeación Local. Sin embargo, sí es claro que los Encuentros, al constituir un nuevo espacio de acción para las organizaciones sociales, contribuyeron a su fortalecimiento.

Encuentros y organización de jóvenes La Alcaldia Mayor, a través de la Secretaria de Gobierno y la Consejerìa para asuntos sociales, apoyo durante 1999 y 2000 el proceso de organización de los jóvenes y formular planes locales de juventud. Todo el proceso se realizo mediante la realización de Encuentros ciudadanos de jóvenes en las localidades. Al comienzo y al final del proceso se hicieron sendos Encuentros ciudadanos Distritales. En algunas localidades este trabajo sirvió para la vinculación de los jóvenes a la elaboración de los planes de desarrollo locales de 2001. El proceso fue arduo y la apatía de los jóvenes en varias localidades hizo que la convocatoria y el esfuerzo organizativo recayera en los estudiantes que hacían semestre social en las alcaldías locales, los jóvenes del programa Tejedores de la sociedad y la Secretaría de Gobierno.

La iniciativa ciudadana

Los encuentros ciudadanos podían ser convocados también por iniciativa de las comunidades, pero no fueron muchos los casos en que hicieron uso de esta prerrogativa que demandaba la mediación de una sólida organización social.


Por eso, fueron las juntas de acción comunal y las organizaciones ambientalistas con alguna trayectoria, las que estuvieron detrás de las convocatorias realizadas por las comunidades: Asociación de juntas comunales de las localidades San Cristóbal, Santa fe, LA Candelaria, Engativá, entre otras. Juntas de Acción Comunal de Sumapaz Copaco Ciudad Bolívar Juntas comunales de una cena de barrios en Kennedy. Juntas comunales de Barrios Unidos Asociación de Rondas de la Quebrada en Usaquén Fundación ambientalista Volver a la Gente, Ciudad Bolívar. Asociaciones de Padres de Familia de Puente Aranda. Asociación Cívico Cultural Los Laches. Fundación Ecológica de Suba. Estudiantes Diplomado Universidad Distrital.

Fortalecimiento de Nuevos Liderazgos. Lo s encuentros ciudadanos han fortalecido las entidades sociales de los barrios y las localidades, cuando cada día vemos que en éstas se está invocando mas la gente joven, que es la que afronta los problemas y tiene la capacidad de levar y exponer esos problemas con claridad ante las autoridades para que sean solucionados.


El compromiso de las Alcaldías Frente a la diversidad de opiniones y actitudes de los ediles de las Juntas Administradoras Locales con respecto a los Encuentros Ciudadanos, el compromiso institucional para su convocatoria, promoción y realización fue asumido principalmente por las Alcaldías Locales, con distintas dinámicas. Como el Decreto 739 no establecía un número de Encuentros Ciudadanos para los procesos de planeación local, cada Alcaldía organizó, en 1998, los que consideró necesarios y convenientes de acuerdo con su interpretación y el tamaño de la localidad. La cantidad fluctuó entre 5 y 20, pero algunas Alcaldías excedieron esa cifra: Usme (82), San Cristóbal y Ciudad Bolívar (46), Chapinero (36). En 1999, cuando los Encuentros perdieron importancia como instrumento de planeación y ganaron como espacio político, la convocatoria a Encuentros descendió en estas localidades y, en cambio, aumentó considerablemente en localidades como Engativá, Kennedy, Tunjuelito, Bosa y Fontibón. Otras Alcaldías se limitaron a realizar los Encuentros Ciudadanos relacionados con la planeación y la rendición de cuentas: Usaquén, Santa Fe, Antonio Nariño (en 1998 y 1999), Suba (1998 y 1999) y Chapinero (1999 y 2000).

Los ciudadanos y su administración En estos Encuentros Ciudadanos que yo maneje, desde el punto de vista pedagógico, le enseñamos a la gente a trabajar a mano con la administración, y quise orientarlos hacia lo pedagógico, por que si la gente no tiene los elementos de juicio no participa, pero si le enseña como trabajar con la administración pública si se le dicen los derechos que tiene la gente aporta y trabaja.


El papel de las Juntas Administradoras Locales Una de las limitaciones en la puesta en marcha de los Encuentros Ciudadanos fue el papel desempeñado por una parte de los ediles de las Juntas Administradoras Locales. Desde el comienzo, algunos de ellos vieron en los Encuentros Ciudadanos un factor que menoscababa el poder político ganado en las elecciones y la atribución de aprobar el Plan de Desarrollo, consignada en el Decreto-Ley 1421 de 1993. Por eso, aunque el Decreto 739 de 1998 les asignaba a las Juntas Administradoras Locales funciones de convocatoria y orientación de los Encuentros, éstas sólo fueron cumplidas por algunos de ellos, que vieron en los Encuentros una oportunidad para interactuar con las comunidades y conocer sus expectativas, cualificar su acción política y fortalecer su liderazgo. Por el contrario, algunos ediles asumieron una actitud muy crítica con respecto a los Encuentros y en general frente al proceso de inversión local. Si bien los asistía la razón en cuanto a la ineficiencia en la formulación de los proyectos y la demora en la contratación, no se puede perder de vista que con la creación de las Unidades Ejecutivas de Localidades (U ÉL) y los Encuentros Ciudadanos, el proceso de planeación local ganaba en transparencia y se hacía más difícil la posibilidad de utilizar las asignaciones presupuestales con fines clientelistas. No fueron Buenos Se generaron muchísimas expectativas al respecto, la comunidad tuvo la posibilidad de participar en esos Encuentros Ciudadanos presentando propuestas, lo cual para nuestra localidad fue muy nefasto. Nosotros si no podemos decir que los encuentros Ciudadanos hayan sido buenos. Era una experiencia novedosa y no se encontraba ilustración, ningún mecanismo que permitiera orientar a la comunidad sobre que era lo que se pretendía hacer con esos Encuentros entonces la comunidad incluyó proyectos que ni siquiera tenia viabilidad. Janeth Castro Edil Localidad de San Cristóbal


El Distrito convocó Además de la Secretaría de Gobierno, que lideró todo el proceso, otras entidades distritales también desempeñaron un rol importante en la convocatoria a los Encuentros Ciudadanos, especialmente aquellos relacionados con las acciones distritales en el nivel local. Entre las entidades convocantes se cuentan: • Policía Metropolitana. • Cadeles. • Instituto de Desarrollo Urbano. • Unidad Coordinadora de Prevención Integral. • Dirección de Prevención y Atención de Emergencias. • Unidades de Mediación y Conciliación. • Departamento Administrativo del Medio Ambiente. • Departamento de Acción Comunal. • Misión Bogotá. • Comisarías de Familia.

El papel de la Veeduría La Veeduría Distrital asumió, por iniciativa propia, un compromiso importante con la participación ciudadana en el seguimiento al proceso de planeación local, desde antes de la expedición del Decreto que creó los Encuentros Ciudadanos. En la etapa previa a la formulación del Plan, la Veeduría hizo un trabajo de acompañamiento y capacitación en las localidades, a través de preencuentros, mesas de trabajo y comités interinstitucionales, con énfasis en la metodología de la planeación participativa. El acompañamiento se extendió a la etapa de formulación del plan y posteriormente elaboró varios documentos que aportaron a su evaluación. La Veeduría también realizó, con líderes comunitarios, un trabajo sistemático de capacitación en los instrumentos metodológicos y jurídicos para el seguimiento a la inversión local y aspectos políticos sobre la planeación participativa.


Finalmente, la Veeduría se vinculó al Diplomado en Gestión Comunitaria y Gerencia Social, realizado por la Secretaría de Gobierno y el Departamento de Acción Comunal, que abordó en uno de sus módulos. el tema del control social. La participación de los ciudadanos en los Encuentros no fue monitoreada suficientemente, no se le hizo un seguimiento adecuado, ni por parte de los organismos de control, ni de las entidades locales y distritales. Jaime Álvarez Veeduría Distrital


Encuentros Ciudadanos como espacio político Encuentros y desencuentros Los Encuentros Ciudadanos tuvieron desde su inicio unas funciones de espacio político, de pedagogía política, de acercamiento entre ciudadanos y autoridades, que estuvieron implícitas en el proceso de planeación local de 1998 y 1999. Al modificarse el enfoque de los Encuentros, en agosto de 1999, su papel político cobró mayor importancia en algunas localidades y para algunos sectores, tanto de los ciudadanos como de las autoridades locales y distritales. A la vez, quienes solo veían en los Encuentros un instrumento de planeación local, perdieron el interés en ellos. Durante 1999 y 2000 las localidades y el Distrito realizaron cientos de Encuentros Ciudadanos sobre todos los temas de interés público y del Gobierno de la ciudad y la localidad, entre los que sobresalieron la seguridad ciudadana, la recuperación de las fuentes hídricas y el medio ambiente, el Plan de Ordenamiento Territorial, la salud y la educación públicas, las políticas para jóvenes. La Secretaría de Gobierno, mediante su estrategia de comunicaciones buscó orientar la realización de estos Encuentros hacia un enfoque de debate público, de análisis y concertación sobre las problemáticas públicas, de presentación y discusión de las acciones de gobierno. No obstante, en algunos casos y encunas localidades más que en otras, el enfoque se interpretó con bastante libertad, al punto de cobijar bajo la denominación de Encuentros Ciudadanos todos tipo de eventos que convocaran a las comunidades, como la celebración del día de la madre, seminarios sobre parejas o clausuras de eventos deportivos, lo cual desvirtuaba la naturaleza de los Encuentros. Lo más común, sin embargo, fue que a pesar de la discusión que ameritara el tema, el Encuentro Ciudadana se quedara en un nivel meramente informativo en algunos casos, de legitimación de las políticas distritales y locales, evitando lo que precisamente se pretendía: el análisis y el debate público con participación de las comunidades. Quizás haya contribuido a esta limitación el hecho de que los Encuentros Ciudadanos por TV que pretendían ejemplarizar el ejercicio, con frecuencia tuvieron más carácter informativo que de debate, por decisión de los funcionarios distritales.

Los frentes de seguridad se encontraron Los Encuentros Ciudadanos fueron aprovechados por algunas organizaciones sociales para tomar la iniciativa en el debate político y la búsqueda de soluciones a los problemas locales. Un ejemplo de esto lo constituyó la serie de Encuentros Ciudadanos convocados por la Asociación de Frentes de Seguridad de la localidad de Rafael Uribe Uribe. El presidente de la asociación, Urbano Fuentes, habló en El Informativo de los Encuentros Ciudadanos del 22 de julio de 1999 para invitar al Encuentro Interlocal de Seguridad que reunió a los líderes de siete localidades.


El objetivo primordial es crear espacios de comunicación de las comunidades con las entidades, en este caso, la Alcaldía Mayor, Misión Bogotá y la Policía Metropolitana, para mirar los problemas de inseguridad, tipificación de los delitos que se cometen en esos sectores, buscar las soluciones y al mismo tiempo para que la ciudadanía conozca los diferentes programas que tienen tanto Misión Bogotá como la Política Metropolitana. Esta es la primera Asociación que se ha organizado a nivel Bogotá reuniendo los diferentes líderes de seguridad de la localidad 18. Se han hecho dos Encuentros Ciudadanos acá y por eso tenemos una experiencia, además hemos logrado reunir no solo a los líderes de los frentes de seguridad si no que hemos vinculado también a las parroquias y a las Asociaciones de Juntas de Acción Comunal.

La ciudad local Bogotá es una ciudad metropolitana y a la vez local. Algunas de sus localidades tienen una población superior a la mayoría de las capitales de los departamentos colombianos. Gobernar una ciudad tan grande y compleja demanda la construcción de procesos de descentralización política y de participación ciudadana, cuyos alcances y características aún están en discusión. Los Encuentros Ciudadanos buscaban incrementar y cualificar la participación política local, como un instrumento para jalonar el proceso de descentralización política de la ciudad. En la medida en que las comunidades se vinculen de una manera masiva y eficiente a los espacios de la política local, el distrito tendrá que profundizar y acelerar los alcances de la descentralización y la participación. Pensar la ciudad desde lo local, facilita la planeación, el diseño de políticas públicas, los procesos de gestión administrativa, la ejecución de proyectos y la prestación de servicios públicos y sociales.

Por una ética de lo público Las características de ka expansión urbana de Bogotá durante la segunda mitad del siglo XX desbordaron la capacidad de las autoridades para responder a las demandas ciudadanas u ordenar y planificar el desarrollo.


La ciudad careció, además de procesos de pedagogía política que permitieran crear entre los habitantes una cultura ciudadana, un sólido sentido de lo público y un compromiso político con la ciudad. Todo esto influyó para que Bogotá creciera como una ciudad con un tejido social muy débil, grandes problemas urbanísticos, carente solidaridad y con una mentalidad basada en la solución individual a costa de lo público. Así fenómenos como la indebida apropiación del espacio público por parte de los particulares eran vistos con toda naturalidad por los Bogotanos. Los Encuentros Ciudadanos hicieron como una propuesta para pensar la ciudad, construir una cultura ciudadana, formar una ética de lo público, encontrar espacios para imaginar colectivamente la ciudad deseada y acordar la forma de hacerla realidad.

Identidad y pertenencia local Los Encuentros Ciudadanos quisieron hacer posible que los vecinos se re-conocieran, se identificaran en su historia, sus necesidades, aspiraciones y metas comunes. La idea era que los Encuentros Ciudadanos sirvieran para construir vínculos que fortalecieran o reconstruyeran el tejido social de la zona, la localidad y la ciudad, a la vez que servirán de base para distintos procesos colectivos. Se sabe que los Encuentros Ciudadanos sirvieron a estos propósitos, pero es difícil cuantificar los avances. Un factor que limitó estos logros fue el bajo índice de participación en relación con la población total. Por otra parte, cabe preguntarse si los Encuentros tenían la posibilidad de generar algún sentido de identidad y de experiencia local, y si era útil, teniendo en cuenta que la división por localidades no obedece a unos criterios de identidad cultural, ni las localidades poseen mayores referentes propios, excepto por el hecho de que algunas de ellas nacieron a partir de municipios anexos, de cuya historia y cultura apenas quedan las huellas.

Crónica de un Encuentro Ciudadano con el ambiente Esta mañana de domingo los ciudadanos de Bosa llegaron al lugar del Encuentro Ciudadano sin presupuesto, sin acuerdos previos. Todos habían priorizado lo mismo. No hubo mesas de trabajo, retroproyector ni moderadores. En cambio, todos se vistieron de carnaval y subieron a una bicicleta para pedalear detrás de un sueño colectivo: rescatar el sitio donde viven, el aire que respiran, el agua que los surca, el verde que se les escapa. La Alcaldesa Luz Stella Casas comandaba el pelotón, rodeada de varios ediles y lideres ambientalistas. Desde el comienzo ella había descubierto que los Encuentros


Ciudadanos eran un estandarte valioso para luchar por que la gente de Bosa pudiera vivir en un ambiente más sano. Ahí estaban para testimoniarlo una decena de encuentros sobre la recuperación del río Tunjuelito y media docena sobre el tema de las basuras. Ese día, además del ciclo paseo, iban a tener un foro al aire libre y un espectáculo artístico de sensibilización ambiental. ¿Quien podía decir que eso no era un encuentro ciudadano?

Frente a frente El ex Secretario (le Gobierno Héctor Riveros ha reconocido que el principal objetivo político de los Encuentros Ciudadanos era legitimar el ejercicio de gobierno en la ciudad. Y para lograrlo era necesario que los Encuentros fueran un espacio de acercamiento y reconocimiento entre las autoridades locales y distritales y los ciudadanos. En efecto, en los Encuentros muchos ciudadanos empezaron a reconocer a sus alcaldes locales y ediles y a los representantes de las entidades distritales en la localidad; discutieron con ellos sobre (distintos temas de la gestión local y generaron procesos (le interlocución permanente para buscar soluciones a los problemas locales. Los Encuentros ciudadanos por Televisión también permitieron que los bogotanos se encontraran con las autoridades distritales para conocer los procesos de gobierno, discutir prioridades, debatir enfoques, políticas y programas.

Democracia restringida Una de las principales deformaciones de la democracia colombiana es la brecha existente entre gobernantes y gobernados. A la bajísima participación electoral se le suma una distancia espacial y temporal que los electores establecen frente a sus representantes: la práctica política se limita al voto y no existe una interacción que le permita a los ciudadanos contribuir al buen ejercicio de la gestión pública, a legitimar las acciones d gobierno que considera acertadas, a impugnar las que considera equivocadas, a controlar la gestión pública y el buen uso de los recursos. Muchos ciudadanos ni siquiera saben que existe un alcalde local, muchos más no lo conocen y la inmensa mayoría no han cruzado con el ni una palabra. Los ediles, aunque realizan un trabajo de proselitismo directo con las comunidades, tampoco son muy reconocidos (algunos salen elegidos con poco mas de 1000 votos) y el común de sus ciudadanos no sabe cuales son sus funciones.


Un aporte a la legitimidad del Gobierno La interacción entre comunidades y autoridades en los Encuentros Ciudadanos ha contribuido a legitimar el gobierno de la ciudad y de la localidad, en la medida en que ayuda a que los ciudadanos entiendan el ejercicio de gobierno como una función pública, encaminada a garantizar la subsistencia del Estado de derecho, la defensa de interés general sobre el particular, la protección de los derechos ciudadanos y la búsqueda del bienestar colectivo. Cuanto más se desliguen los Encuentros Ciudadanos de la figura del gobierno (como ha sucedido con la creación de los Consejo de Planeación Local), más servirán para que los ciudadanos, puedan diferenciar el gobierno de la ciudad y los gobernantes de turno, entendiendo que si bien un gobernante puede equivocarse, la legitimidad del gobierno es indispensable porque es la única forma de mantener la organización social y la democracia.


El futuro de los Encuentros Ciudadanos Durante el año 2000 los Encuentros Ciudadanos parecían estar agonizando en la orfandad. El decreto 518 les había quitado la posibilidad de incidir en el proceso de planeación local, las comunidades se sentían defraudadas y se quejaban de que la ejecución de los planes de desarrollo local no estaba reflejando los acuerdos hechos en los Encuentros Ciudadanos de 1998. Argumentación parcialmente válida, pues es difícil establecer en qué porcentaje se cumplieron esos acuerdos y qué tanto se debió a razones políticas y qué tanto a razones técnicas y financieras, como la inviabilidad de proyectos y el recorte presupuestal. A finales de 2000, sin embargo, el Concejo Distrital expidió el Acuerdo 13, que le dio un nuevo impulso a los Encuentros Ciudadanos al devolverles su capacidad de decisión sobre la formulación del Plan de Desarrollo Local y la distribución presupuestal. El Acuerdo 13 es prácticamente el mismo Acuerdo 049 de 1998, que había sido objetado por el Alcalde Enrique Peñalosa en diciembre del mismo año. El acuerdo revivió en marzo de 2000 cuando el Tribunal Administrativo de Cundinamarca determinó que los motivos de la objeción no eran válidos. La principal modificación que introduce el Acuerdo 13 con respecto al Decreto 739, que instituyó los Encuentros, se refiere a la creación del Consejo de Planeación Local, integrado por líderes de las distintas organizaciones sociales, el cual ejercerá las funciones de convocatoria, organización y liderazgo de los Encuentros Ciudadanos, y de seguimiento a la ejecución del plan. Los Encuentros Ciudadanos, a su vez, conservarán la atribución de intervenir en la formulación de la parte estratégica del plan, priorizar los proyectos de inversión y formularlos mediante comisiones de trabajo. Al Acuerdo 13 se surgió la creación del Comité Interinstitucional de Apoyo al Proceso de Planeación Local, conformado por diversas entidades distritales. El futuro de los Encuentros Ciudadanos dependerá del gr a- do en que la experiencia de 19982000 le haya dejado a comunidades locales y autoridades, un aprendizaje para aplicarlo en el nuevo proceso.

Los Encuentros Siguen Este proceso nos ha dejado a todos muchísimas inquietudes y muchísimas enseñanzas en términos de lo que puede mejorarse y que ayudaría a ir cualificando la participación ciudadana. Todos aquí estamos en aprendizaje, tanto los ciudadanos como las autoridades, estamos aprendiendo a caminar y no se nos puede pedir que tomemos y corramos. Y si realmente le queremos apostar a una ciudad con espacios democráticos, la tendencia debe ser la de tener en cuenta con mayor fuerza al ciudadano en las desiciones de lo público.


El reto del Consejo de Planeación local La capacidad de los Consejos de Planeación Local (CPL) para representar la multiplicidad de fuerzas sociales de la localidad es un elemento que puede garantizar un compromiso colectivo con el proceso de planeación y con los Encuentros Ciudadanos. No obstante, está por verse hasta qué punto los miembros de los CPL están en disposición de comprometer su esfuerzo personal en función de los sueños colectivos y qué tan posible es que este compromiso vaya más allá del proceso de planeación. Será necesario que las autoridades distritales y locales acompañen de cerca al Consejo en la realización del proceso con las comunidades y los fortalezcan mediante un trabajo de capacitación, orientación y motivación que garantice su eficiencia en el seguimiento a la ejecución del plan.

La participación apenas comienza Este proceso está naciendo; la de 2001 es la primera aplicación en la que la misma comunidad tiene un manejo del encuentro; los anteriores, de 1998, abrieron la participación, pero el manejo ahora seta directo por parte de las comunidades. En este Encuentro el manejo de las metodologías, la precisión de objetivos, la orientación, el registro de documentos los harán representantes elegido por la misma comunidad. Carlos Muñoz Consejo de Planeaciòn Local Kennedy

La participación apenas comienza “Este proceso está naciendo; la de 2001 es la primera aplicación en la que la misma comunidad tiene un manejo del Encuentro; los anteriores, de 1998, abrieron la participación, pero el manejo ahora será directo por parte dé las comunidades. En este Encuentro el manejo de las metodologías, la precisión d objetivos, la orientación, el registro de documentos los harán representantes elegido por la misma comunidad”. Carlos Muñoz ‘Consejo de planeaciòn Social Kern7edy


El papel de los comunales en el nuevo proceso El Acuerdo 13 de 2000 le asigna a los dirigentes comunales un papel de liderazgo en los Consejos de Planeación Local, de los cuales ejercen la Secretaría Técnica. De esta forma, se espera que la experiencia del movimiento comunal, su capacidad de movilización social y su cercanía inmediata a los problemas de las comunidades, en el nivel más básico de organización social, puedan dinamizar el desarrollo de los Encuentros Ciudadanos. La vinculación de los dirigentes comunales a los Encuentros Ciudadanos entre 1998 y 2000 fue poco masiva y entusiasta, quizá porque no los sintieron como un espacio propio, en el cual pudiera ejercer su liderazgo, sino como un instrumento que se lo disputaba. Sin embargo, en la medida en que los líderes comunales se apropien de los Encuentros Ciudadanos y los vean como un espacio eficaz y legítimo para trabajar por las comunidades, podrán asumir el liderazgo en su convocatoria y fortalecimiento. Los Encuentros Ciudadanos son para las Juntas Comunales una gran oportunidad para tomar distancia de las prácticas clientelistas locales y distritales, y construir, en conjunto con las autoridades y otras organizaciones sociales, un nuevo espacio de participación ciudadano, legítimo, más eficaz y con un apoyo popular creciente.

ORGANIZARSE ES LA CLAVE “El futuro de los Encuentros Ciudadanos depende de a organización de las comunidades. En la medida que a organización crezca se puede entrar a exigir mecanismos en los cuales se tome en cuenta el proceso de priorización y de desarrollo local y de la ciudad. Esto va bien pero va lento. Los Encuentros deben ser un espacio exclusivo para lO planeación global y las Juntas de Acción Comunal deberían convocar a la gente a su alrededor para eso’. William Raigoso MC Aguas Claras;


Comunicaciones de los Encuentros Balance

Por qué las comunicaciones El Gobierno Distrital puso en marcha una estrategia de comunicaciones para apoyar la convocatoria y consolidación de los Encuentros Ciudadanos, buscando superar la apatía tradicional de las comunidades frente a los procesos de participación política. Se diseñó, entonces, una estrategia de carácter amplio y abierto, de acuerdo con el propósito de los Encuentros Ciudadanos. Una comunicación pública que fortaleciera los procesos democráticos que significaban los Encuentros; que ofreciera un acceso igualitario a información sobre los procesos de planeación local y sobre las acciones de los gobiernos local y distrital; una comunicación que, por ser en di recto y de doble vía, permitiera la expresión libre de todos los actores sociales sobre las propuestas, decisiones, medidas o acciones de las autoridades. Esta comunicación era orientada política- mente desde el Gobierno Distrital (para garantizar que respondiera a la concepción política de los Encuentros Ciudadanos), pero realizada por periodistas no vinculados laboralmente a la Alcaidía, con amplia trayectoria en los medios, alto reconocimiento por parte de la ciudadanía, imagen y audiencias propias e identificados como independientes, todo lo cual garantizaba el impacto, la transparencia y la credibilidad de las comunicaciones.


Funciones de la comunicación La estrategia tuvo una primera función de carácter informativo: un seguimiento permanente al desarrollo del proceso para garantizar que todas las comunidades del Distrito supieran de los Encuentros Ciudadanos (su existencia, cuándo se realizan, para qué sirven, quiénes participan, de-qué se va a hablar, qué pasó en cada uno). La comunicación cumplió también una función formativa dirigida a apoyar la construcción de una ética pública, la generación de compromiso político con la ciudad y la localidad, y la cualificación de los líderes locales y los ciudadanos en temas de la política distrital y la planeación participativa. La estrategia tuvo además una función moví/izado ,, dirigida a promover la vinculación de más habitantes a los Encuentros Ciudadanos y su convocatoria, a fortalecer el compromiso de los alcaldes locales, los ediles, los funcionarios distritales y todo el conjunto de la ciudadanía. Adicionalmente, la comunicación sirvió para presentar, explicar, debatir y legitimar acciones y decisiones de los gobiernos local y distrital, particularmente aquellas que contaron con una clara oposición de algunos sectores de la ciudadanía.

Comunicación participativa, no publicitaria Las comunicaciones de los Encuentros Ciudadanos no fueron publicitarias, ni de las acciones del Gobierno Distrital, ni mucho menos de sus funcionarios. Los únicos componentes publicitarios, si vale el término, fueron el posicionamiento de la imagen corporativa y las cuñas de radio y TV que se utilizaron en la primera fase para promocionar los espacios de radio y TV. La comunicación fue esencialmente participativa, de múltiples vías: ofrecía a todos los actores del proceso unos canales de comunicación para promover la participación ciudadana, expresarla y ejercerla: los medios de comunicación se convirtieron también en espacios de participación política. No obstante el criterio anterior, la comunicación conservó una orientación desde el nivel central del gobierno, como recurso para garantizar su coherencia y sistematicidad, y evitar que se apartara de sus objetivos fundamentales.

La comunicación fue popular en tanto se buscaba que llegara prioritariamente a sectores masivos de las comunidades, especialmente en las zonas de estratos mas bajos, donde las mayores necesidades motivan una mayor participación.


En tanto participativos, los medios de los encuentros consideraron a los ciudadanos de Bogotá no solo como el objeto de la comunicación, el destinatario de unos mensajes de política pública (receptor), si no también como el sujeto de la comunicación, el emisor de mensajes e interlocutor activo, dentro de una propuesta de ejercicio democrático. Las comunicaciones fueron integrales y complementarias, de modo que los objetivos y contenidos de uno y de otro medio se reforzaban entre si: la radio convocaba a los encuentros por TV y presentaba reseñas y desarrollo de lo que ocurriera en ellos; la televisión invitaba a escuchar el informativo radial y generaba contenidos para el; a su vez l aprensa invitaba a escuchar el informativo radial y generaba contenidos para el; a su vez la prensa invitaba a sintonizar los programas de radio y televisión. Todos hablaban de los encuentros Locales.


Lo comunicación como ejercicio de ciudadanía Si bien los encuentros Ciudadanos fueron desde el principio un instrumento creado para cualificar y aumentar de manera importante la participación ciudadana en Bogotá, desde el comienzo se tuvo claro que no era posible que TODOS los ciudadanos participaran en forma directa. Así, los medios de comunicación de los Encuentros Ciudadanos fueron concebidos con la doble función de espacios de comunicación masiva (informar, formar promover, ver, posicionar) y espacios de participación política (debatir, proponer, interpelar, cuestionar, demandar, comprometer). Con la participación mediada se buscaba que aquellos ciudadanos que no participaban de manera directa, por las dificultades de acceso a los espacios tradicionales de participación, tuvieran una alternativa para involucrarse en los Encuentros ciudadanos para acercarse a las autoridades y a lo público en un ejercicio político distinto al electoral o a la queja en sus ámbitos inmediatos. El hecho de que haya existido estos espacios, de que hayan sido usados y de que unos ciudadanos, representativos de distintos sectores sociales, tengan voz pública, constituye un avance inmenso en los procesos de democratización por que de esta forma la participación ciudadana deja de ser u asunto de grupos y ciudadanos especializados en participar y vinculados a procesos electorales y partidistas.

La comunicación como pedagogía política La formación política de los ciudadanos fue una propuesta que atravesó todas y cada una de las comunicaciones, con los siguientes propósitos: Generar una conciencia política y un compromiso ético de los ciudadanos con lo público; Desarrollar en la ciudadanía conocimientos básicos sobre el Estado de derecho, el sentido de la democracia y el ordenamiento jurídico; Fortalecer la legitimidad del Estado y del Gobierno, como fundamento de la democracia; Acercar a autoridades y ciudadanos mediante una interacción propositiva y de control social; Cualificar la participación ciudadana en sus objetivos, sus instrumentos, sus alcances y limitaciones, entre otros muchos aspectos.


Espacios propios, canales ajenos Las comunicaciones de los Encuentros Ciudadanos se basaron en una combinación de tres medios masivos: radio, televisión y prensa. Para lograr que estos espacios tuvieran las características editoriales apropiadas y que el Gobierno Distrital pudiera interlocutar con los ciudadanos sin la mediación de los intereses y políticas editoriales de los medios, se concibieron como espacios propios en medios comerciales, es decir, el Gobierno Distrital “arrendó” unos espacios en medios de comunicación importantes y contrató a una empresa de comunicaciones para que realizará en ellos un programa de TV un programa de radio y un boletín informativo de prensa, bajo las políticas editoriales acordadas por la Secretaría de Gobierno y su contratista. Fue tal la independencia de los espacios de los Encuentros Ciudadanos frente a los medios y viceversa, que se llegaron a presentar casos en los que los medios de los Encuentros Ciudadanos permitían al Gobierno Distrital presentar, discutir y defender una medida, como el Día sin Carro o la instalación de peajes, en tanto que la emisora o el periódico en los que estaba el espacio de los Encuentros atacaba la propuesta. Esta constituye una experiencia muy novedosa de utilización de medios de comunicación comercial para hacer comunicación participativa y ejercicio político democrático.

Entre lo local y lo distrital Las comunicaciones de los Encuentros Ciudadanos tuvieron un carácter distrital y no local, porque el lanzamiento y desarrollo inicial de la propuesta requería unas comunicaciones masivas de cubrimiento distrital que dieran a conocer los Encuentros en todo el Distrito y que los hicieran colectivos. Se necesitaba que todos los ciudadanos tuvieran acceso a la misma información, que todos empezaran a ‘manejar los mismos conceptos, que todos oyeran las mismas motivaciones, que todas las localidades intercambiaran experiencias y aprendieran entre sí a encontrarse. Y eso sólo era posible con el uso de medios masivos de comunicación. Por otra parte, al comienzo se vio la necesidad de realizar paralelamente unas comunicaciones locales, que permitieran llegar de manera focalizada a los públicos de cada localidad para invitar a sus Encuentros, para ofrecer información sobre lo. sucedido en ellos, para dinamizar la participación en el proceso de planeación local y en el control social a la ejecución de los recursos. Con este propósito se trató de apoyar a las alcaldías locales en la formulación e implementación de planes locales de comunicación, con el apoyo y la orientación de la


Secretaría de Gobierno. No obstante, esta iniciativa requería la decisión del Gobierno Distrital, un esfuerzo presupuestal y logístico local, y un compromiso político muy fuerte de las localidades con las comunicaciones de los Encuentros, lo cual no fue posible lograr.

Comunicaciones locales Ante la imposibilidad de realizar comunicaciones locales armonizadas desde lo distrital, cada Alcaldía Local asumió distintas acciones de comunicación, de acuerdo con sus posibilidades y sus criterios. Además, la Secretaría de Gobierno acordó con los alcalde locales la realización de productos de comunicación directa y local: la publicación del plan de desarrollo de cada localidad y un mural con el plan de Inversiones. Con estos impresos se buscaba que los ciudadanos de cada localidad supieran que proyectos se iban a ejecutar y cuantos recursos se asignaron a cada uno, para garantizar que los resultados de Los Encuentros de planeación local fueran públicos y se pudiera hacer el seguimiento a la inversión de los recursos.

La imagen corporativa Los Encuentros Ciudadanos se apoyaron en una imagen corporativa cuyos principales componentes fueron el logosímbolo, el jingle, tres frases de campaña y un personaje de radio, el cual fue visualizado para avisos de prensa y revistas.

La ciudades ¡ni localidad La vida un Encuentro La ciudades mí localidad La decish5n es nuestra

Logosímbolo El logosímbolo es una propuesta gráfica que representa un tejido entre personas, elaborado a partir de la letra “e” de los Encuentros, hecha en minúscula y a mano. Visualmente se enmarca dentro de un rectángulo vertical que reúne en una misma área el tejido social, el nombre y una de las frases de la campaña. Se trabajo en colores verde, terracota y beige y fue elaborado parte a mano alzada y parte en computador por los diseñadores Ròdez y Orlando Gonzáles.


Frases de campaña Durante la campaña se manejaron simultáneamente tres: LA DECISIÒN ES LOCAL, LA DECISION ES NUESTRA Y QUIEN PARTICIPE DECIDE. Todas buscaron reconocer y subrayar la importancia de la participación ciudadana en la toma de desiciones sobre los temas de interés público. Jingle El jingle buscaba cumplir tres objetivos: motivar el sentido de pertenencia a la ciudad a través de valorar la pertenencia a la localidad, reconocer explícitamente el potencial de participación ciudadana y enfatizar la importancia del encuentro en su mas amplio sentido, en la vida cotidiana de las personas. La música, realizada por el maestro Jorge Sosa, es una propuesta de ritmo, voces y corte urbano y moderno. Personaje El pregonero fue el personaje de los Encuentros Ciudadanos en radio. Representaba a un ciudadano mayor, de extracción popular, nacido en Bogotá, jocoso, inteligente e interesado en los problemas de su barrio, su localidad y su ciudad. Se buscaba que los oyentes se identificaran con el en las preocupaciones de un ciudadano corriente. Contaba historias, hacia preguntas, invitaba a reflexionar y siempre tenían u apunte gracioso. La voz del pregonero fue realizada por el locutor Jaime Olaya Teherán.

Encuentro telemedado El programa de TV fue creado en 1998, como principal instrumento para lanzar los Encuentros Ciudadanos y promover la vinculación de los habitantes a la formulación del plan de desarrollo. El programa tenía formato de teleconferencia, en directo, con un panel integrado por funcionarios distritales y locales y líderes de la comunidad, y un remoto desde un Encuentro Ciudadano que se realizaba en la localidad. Incluía un video pregrabado sobre la historia y las características de la localidad, otro con la propuesta de plan de desarrollo formulada por el alcalde local y una alocución del Alcalde Mayor con la presentación de las inversiones distritales previstas para cada localidad. En este primer ciclo se realizaron 20 programas de una hora, uno por cada localidad, emitidos en directo los sábados y domingos, del 30 de agosto al 26 de septiembre de 1998. En el primer semestre de 1999 el programa varió su formato, buscando ser más un espacio de debate público sobre los temas públicos de la localidad y un espacio para promover el seguimiento a la ejecución del plan de desarrollo local y fortalecer los Encuentros Ciudadanos como espacio político, local y distrital.


A mediados de ese año, se llevó a cabo un ciclo de 20 programas dedicados a las localidades para que cada una debatiera su terna público prioritario, entre los que se destacaron seguridad, desmarginalización y USO del espacio público. En el segundo semestre, cuando ya el Decreto 518 había modificado el carácter de los Encuentros Ciudadanos, fortaleciendo su papel de espacio político, se emitió un ciclo de 1 7 programas para debatir los principales temas distritales de interés público y del gobierno de la ciudad, entre los cuales se destacaron los de rendición de cuentas del Alcalde Mayor, barras bravas, políticas para jóvenes, ciudad de los niños, propuesta de peajes, Plan de Ordenamiento Territorial, Áreas Metropolitanas, prohibición de la pólvora y restricción al porte de armas, entre otros. En el año 2000 el espacio se consolidó como un Encuentro Ciudadano por TV mediante dos ciclos de debates sobre temas distritales, el primero de enero a de desarrollo, lo cual sirvió para julio, con 20 programas, y el segundo de septiembre de 2000 a enero de 2001, con temas como el Día sin Carro, finanzas distritales, desmarginalización, seguridad y porte de armas, Misión Bogotá, espacio público, Plan de Ordenamiento Territorial, Transmilenio, violencia y maltrato intrafamiliar, Juego Limpio en El Campín, calidad de la educación y de la salud, comisarías de familia, entre otros. Entre julio y agosto se hizo un nuevo ciclo de 10 Encuentros por TV dedicados a las localidades, para hacer un balance sobre la ejecución del plan dinamizar el tema de planeación participativa. Además se realizó, en conjunto con el Departamento Administrativo de Acción Comunal, un ciclo de Encuentros Ciudadanos en los 12 barrios ganadores del concurso Bogotá Historia Común, cuyos temas estaban asociados a la problemática del sector, por ejemplo, los humedales en Suba - Compartir, la convivencia en el barrio Britalia Kennedy, el ordenamiento territorial en Guacamayas San Cristóbal o la política para los jóvenes en Compartir - Ciudad Bolívar.

Debatir, informar o legitimar Los Encuentros Ciudadanos por TV buscaron ser un espacio de participación ciudadana a través de la televisión, es decir, una ejemplificación de lo que podía ser un Encuentro Ciudadano local, interlocal o distrital. Para lograrlo se diseñó una estructura de programa que comprendía: Emisión en vivo y en directo por Canal Capital.


Un informe pregrabado en el que se presentaba el tema y que expresaba la propuesta del gobierno distrital o local o su visión del problema y las soluciones. Un set integrado por funcionarios del Distrito y de las localidades, representantes de la empresa privada, miembros de organizaciones sociales, analistas, académicos y ciudadanos en tanto representaran una posición interesante sobre el tema que se iba a discutir.

Un periodista profesional (Carlos Chica o Judith Sarmiento) como moderador. Público en el estudio, con posibilidades de intervenir en el debate. Llamadas en directo de los ciudadanos desde sus localidades. Debate entre los asistentes al set, el público en el estudio y los televidentes vía telefónica. Muchos de los programas constituyeron, en efecto, un ejemplo de encuentro público y acercamiento entre autoridades y ciudadanos, explicación y debate de políticas públicas, reflexión compartida, procesos de concertación y apertura a las voces de la ciudadanía; en otros casos el programa no alcanzó ese carácter y se convirtió en un espacio informativo o de legitimación de políticas públicas, por varias razones: Algunos funcionarios distritales y algunos alcaldes locales no estaban interesados en el debate público. Algunas veces no se logró que los invitados al set reflejaran visiones plurales sobre el tema, como consecuencia del punto anterior o por la dificultad para que asistieran (por ser domingo, por ser un espacio del Gobierno, entre otras). La convocatoria de público al estudio dependió mucho de las entidades distritales y las alcaldías locales; en muchos casos se trataba de público vinculado a procesos institucionales y por tanto no muy independientes.


DEBATE A LAS ARMAS Entre los múltiples Encuentros Ciudadanos por TV realizados durante dos años y medio, el debate sobre el porte de armas en la ciudad constituyó uno de los mejores ejemplos sobre el sentido y el carácter de los Encuentros Ciudadanos. SECRETARIO DE GOBIERNO 2000.- (...) qué es mejor, es la pregunta que uno tiene que hacerse. En verdad: el desarme. Yo por ejemplo, con 47 años, no he tenido necesidad de tener un arma en la mano, ni siquiera una navaja. CAPIEAN (R) EJERCITO RODOLFO ROMERO. (...) Lo felicito, Dr. Buena hora, creo que es el único caso en Colombia de una persona que nunca se ha sentido amenazada, pero yo lo desafío a que salga en Bogotá de noche, a ver si estamos amenazados o no estamos amenazados... JAIME BUENAHORA

-

JAIME BUINAIJORA. - Con esta tesis los 37 millones de colombiano tendríamos que armarnos... Pero en sendo contrario, alguien habló del caso de la monja, que moral y éticamente se supone está en la cumbre de la sociedad... y sin embargo mire el resultado que se produjo (mató a un ladrón cíe un disparo) (...)

CAPITÁN ROMERO. Personalmente me felicito de que la monja logró matar al delincuente, si no cómo lo estamos viendo todos los días, el delincuente hubiera asesinado a la monja. JUDITH SARMIENTO MODERADORA,- Pero

en este caso capitán, el ideal

evidentemente no es ese(...) Es que las armas están hechas es para eso: para matar (...) creo que cuando le entregamos un arma a un ciudadano le estamos entregando toda la justicia en la mano, porque él juzga en el momento que apunta y aplica la pena de muerte sin necesidad de ningún trámite... HUGO ACERO SUBSECRTARIO DE SEGURIDAD Y CONVIVENCIA. (...)

JUDITH SARMIENTO. Pero

claro que la figura de la legítima defensa también está en

el Estado de derecho. CIUDADANO DE TUNJUELITO (VÍA TELEFÓNICA).Soy un comerciante, porto un arma amparada y me parece absurdo desarmar a una persona de bien que porta un arma legalmente (...)


ANGELA GARAVITO

ENGATIVÁ (VÍA TELEFÓNICA).

=

-

Yo creo que como

colombianos y como bogotanos no sabemos resolver nuestros conflictos y siempre hemos creído que a punta de golpes o con armas resolvemos los conflictos. Entonces no podemos darle armas a toda la gente para que entre nosotros mismos nos matemos.


Radio popular y participativa El Informativo (le los Encuentros Ciudadano. aunque nació en mayo d 1 999, estaba pensado des de la creación de los Encuentros Ciudadanos como un medio necesario para que las comunicaciones de los Encuentros tu vieran una difusión más alta en toda la ciudad, y particularmente en algunos segmentos que no accedían al programa de televisión, por razones geográficas (como la lo calidad de Sumapaz) o por hábitos de uso de medios (la sintonía de Canal Capital es mucho más baja que la de otros canales). Además, la radio, como cada uno de los medios, tenía una función propia y complementaria. En 1998 se hicieron 66 emisiones a través de Caracol Bogotá. En 1999 se hicieron 89 programas en Caracol Bogotá, pero al evaluarse la alta fragmentación que tiene la sintonía de las emisoras populares en Bogotá y la mayor cubrimiento, se emitió también en Radio

Santa Fe (79 programas), La Voz de Bogotá (79) y Radio Uno de RCN (69). En 2000 se sumó una nueva emisora, Radio Súper, y se emitieron 1 77 programas en cada estación. La emisión se hacía en horarios entre las 5:50 y las 7:15 de la mañana. El informativo, que siempre tuvo una duración de cinco minutos, constaba de tres secciones: Cómo avanzan los Encuentros Ciudadanos: reseñas, avances y entrevistas con los protagonistas de los Encuentros Ciudadanos en las localidades y en televisión. Programación de los Encuentros Ciudadanos: agenda de Encuentros en cada localidad, terna, fecha, hora y sitio de realización El Pregonero: sección de pedagogía política leída por un locutor que representaba un personaje líder popular gracioso, experto en participación, muy cercano a las comunidades populares. El programa, que se emitía en vivo, era presentado por los periodos tas y locutores de las emisoras contratadas, a partir de un libreto preparado por la firma de La Zeta Periodismo, realizadora de las comunicaciones.


Desayuno con la ciudad El Informativo de los Encuentros Ciudadanos logró combinar los rasgos predominantes del informativo popular (hasta los presentadores y algo del estilo) con una propuesta de participación ciudadana en medios masivos de comunicación, con varias características. Fue un canal fundamental para convocar a los Encuentros Locales y el Encuentro por TV por su capacidad para llegar a las comunidades en múltiples espacios: casas, vehículos de transporte, sitios de trabajo. El gran éxito del Pregonero permitió adelantar un proceso de pedagogía política permanente sobre los Encuentros, la planeación, la participación y múltiples temas de la democracia local y distrital. Abrió un espacio de expresión a “nuevos” ciudadanos de todas las localidades como: un guardia albirrojo de Santa Fe, un estudiante de Ciudad Bolívar, una madre comunitaria de Engativá, una mujer negra de Suba, entre muchos otros. El programa permitió a los funcionarios públicos explicar las acciones de Gobierno.

La cartilla del Pregonero Tin, marín de do pingué, cucara mácara títere fue... No, no, no, mentiras, esto de la elección de los consejeros de planeación local no puede ser asunto de pinochazo, qué talito, hola. Eso no es como doña Bibiana, que dice (imitando): ay, muestre a ver qué vestidito me pongo hoy: tin marín.... No señor, hay que elegir a conciencia al que esté más calificado para ejercer ese cargo, porque es una responsabilidad muy grande con toda la localidad. Imagínese que de los buenos oficios de los 13 consejeros locales depende que el plan de desarrollo local sí responda a las necesidades de, por ejem ¿ah cómo la vio? Por hay que pensar bien’ la cosa, pará eso pide que los consejeros que se elijan sean gente con experiencia en los asuntos de la localidad, con conocimiento del sector que representan, con sentido de compromiso, ah, y lo más importante trasparentes como un acuario. -

Informativo de los Encuentros Ciudadanos

Martes 6 de febrero de 2001


Encuentros ciudadanos 1998- 2000. En el camino de la participación. Elementos para el análisis.  

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