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SUGERENCIAS PARA LAS VACACIONES

Elaborado por la Pastoral del Turismo Comisi贸n Episcopal para la Pastoral de las Migraciones y el Turismo


El presente texto fue elaborado en base al documento publicado por el DEPARTAMENTO DE PASTORAL DE TURISMO SANTUARIOS Y PEREGRINACIONES de la CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA, “EL TURISMO UNA REALIDAD TRANSVERSAL, SU ROSTRO HUMANO Y SU DIMENSIÓN ÉTICA” y textos encontrados en ECCLESSIA DIGITAL Las ilustraciones de la cubierta corresponden a lugares de la República Argentina: La Iglesia de San Roque y Nuestra Sra. del Rosario en Iruya Salta. Via Christi, Junín de los Andes, Neuquén Cataratas del Iguazú, Misiones Cristo Redentor, Mendoza


Primera parte


Introducción Comienza para muchos el período de vacaciones. Si bien hay varias versiones acerca de la etimológia de la palabra, y su comienzo como realidad social, quizás nos sorprenda que uno de ellos es de origen hebreo. Al ir siguiendo las huellas de esta palabra, en el diccionario etimológico de Salazar se indica que el verbo vaco / vacare es un préstamo del hebreo. No la recogen otros diccionarios; pero tiene un punto de verosimilitud, puesto que nuestro concepto de vacación en relación con el trabajo, sí que es de origen hebreo. El principio judío de descanso del trabajo un día cada semana, el día del Señor (el sábado para ellos) y los demás días señalados como santos en la Biblia, queda perfectamente recogido en inglés en la expresión holy (santo) day (día), que corresponde al español "fiesta", "festividad" y que dará lugar a holiday, que se corresponde con el español vacación - vacaciones. Es el gran diferencial de la cultura judía la preocupación por el trabajador (en aquel momento, el esclavo). La obligación del descanso semanal impuesto por la ley de Moisés afectaba no sólo a los propios israelitas, sino también a los esclavos y extranjeros que tuvieran a su servicio, e incluso al asno y al buey. Con lo cual podemos deducir que es una realidad, que hace también a nuestro ser religioso, ya que nuestros hermanos mayores tenían esta preocupación por el descanso del trabajador. Como muchos podrán gozar de días de descanso o residen en ciudades que acogen turistas, ofrecemos algunas sugerencias para la preparación y acogida de los visitantes y para aquellos que se disponen a viajar. Esperando que sirvan para crecer en nuestro camino cristiano, y que ninguna realidad quede fuera de nuestro ir hacia Dios


Orientaciones para los que van de vacaciones Las vacaciones y el tiempo de ocio son una oportunidad para reforzar los lazos familiares, de amistad y también para profundizar en la vida cristiana. El tiempo de descanso, la visita a otros sitios para conocer, encontrar y compartir con otras comunidades nos ayuda a retomar el camino de la cotidianidad, con más fuerza y con más sentido.

Por esto es importante que durante al inicio de este nuevo período estival, cuando todavía muchos están preparando sus vacaciones tomemos conciencia de que este tiempo de vacaciones es también paso de Dios por nuestras vidas. Vivir bien nuestro descanso es hacer Su voluntad, como dijera el Beato Juan Pablo II «El hombre tiene que imitar a Dios tanto trabajando como descansando, dado que Dios mismo ha querido presentarle la propia obra creadora bajo la forma del trabajo y del descanso»(Litt. enc. Laborem exercens, 14-IX-1981, n. 25)

Buen descanso!!!!


Orientaciones para las comunidades de acogida El turista es un don. La acogida en el turismo se funda en convicción que el otro (el turista, el visitante) es un don, desconocido, y no obstante esperado. La feliz convergencia de ser un desconocido pero al mismo tiempo alguien esperado, y no únicamente por factores económicos, se convierte a nivel eclesial en una gran oportunidad para abrir el corazón, la mente, el espíritu y también para prepararnos, en lo que convenga para recibirlo como lo que es: un hijo de Dios, aunque en ocasiones ni él mismo tenga conciencia de su gran dignidad. Esta acogida, debe ser al mismo tiempo un compromiso de las comunidades cristianas hacia aquellos que trabajan en el mundo del turismo, en la mayoría de las ocasiones, personas que han tenido que emigrar de sus países de origen. Teniendo en cuenta esta premisa, y haciendo suyos los objetivos que cada una de las Iglesias diocesanas, algunas de las acciones concretas a emprender por parte de las parroquias pueden ser las siguientes: 1. Desarrollar una catequesis sobre el tiempo libre y el turismo, cuando así lo aconseja la realidad del lugar, tanto para los cristianos residentes como para los turistas. 2. Promover y sostener acciones de apoyo y prevención a favor de los grupos que pueden ser víctimas de una promoción errónea del turismo o del comportamiento de los turistas. 3. Promover, acoger y estimular la acción de los grupos de apostolado especialmente dedicados a personas que viven y trabajan en el sector del turismo, aun cuando estos ambientes no se encuentren en la parroquia misma. 4. Formar un grupo permanente de laicos que pueda estudiar y aconsejar sobre las acciones pastorales a emprender en el campo del turismo. 5. En los lugares de presencia turística intensa, adaptar los servicios a las necesidades de los turistas, de forma que se facilite el contacto personal, la celebración de la fe, la oración individual, el testimonio de la caridad. 6. Crear servicios específicos para los trabajadores del turismo,


acorde con sus horarios y sus condiciones de trabajo.

Junio 2011. Mons. Frassia con el personal del hotel Casa Nostra que nos atendío en el IV Encuentro de la Pastoral del Turismo

7. Proponer los medios adecuados para que los visitantes puedan participar en las celebraciones Eucarísticas haciendo uso de su propia lengua u otras expresiones de su cultura, siempre con el máximo respeto a las disposiciones litúrgicas vigentes. 8. Mantener convenientemente actualizada una constante información sobre los servicios parroquiales y cuidar que los turistas puedan disponer de ella en sus hoteles, en puntos de información o en otros medios de difusión. 9. El turismo nos proporciona una mayor posibilidad de vivir el Ecumenismo. Atender a los pastores y a las diversas comunidades no católicas. Sugerencias específiicas 1. Publicar el cartel de mayor tamaño para colocar en la puerta de la iglesia o en el tablón de anuncio. En dicho cartel constará el horario de misas y confesiones, así como el despacho y los otros servicios que cada parroquia ofrece a los turistas. 2. Aprovechar la hoja parroquial, o bien una separata de la misma, para dar unas palabras de bienvenida a los turistas tanto nacionales como extranjeros y ofrecer información sobre el patrimonio artístico religioso de la zona y sus fiestas populares, etc. Si es posible


hacerlo en varios idiomas (inglés, portugués, especialmente) 3. La pastoral del turismo es esencialmente servicio, por lo tanto es necesario cuidar y preparar la liturgia, sobre todo la misa. Los cantos, las moniciones y la preparación de la homilía son aspectos muy importantes. 4. Ofrecer un servicio permanente de despacho y acogida en la casa rectoral o en otro lugar, donde las personas pueden ser atendidas bien por un sacerdote, bien por algún miembro de la comunidad parroquial. 5. Mantener el contacto y el seguimiento de personas. El turismo ofrece espacios de libertad y reflexión para el encuentro con Dios y consigo mismo, es un buen momento para la promoción y evangelización.

6. Procurar tener la Iglesia el máximo de horas abierta. Esto comporta algunos riesgos y sin duda haya que tomar medidas de seguridad, pero hay que buscar todas la posibilidades para facilitar la entrada, para que todos los que quieran puedan visitarla, orar o incluso descansar, si la puerta está cerrada, indicar a qué horas está abierta. 7. En las parroquias de gran afluencia de turismo extranjero, es


recomendable instaurar la llamada "Misa internacional" por lo menos una vez en los domingos. 8. Facilitar al m谩ximo el Sacramento de la Reconciliaci贸n, indicando horarios. La presencia del sacerdote en el templo favorece el acceso al sacramento.


Segunda parte


Ofrecemos a continuación algunas reflexiones, pueden ser útiles y como preparación a este tiempo de descanso, sea para aquellos que comenzaran el período de vacaciones; como pueden resultar útiles para la reflexión para aquellos que se preparan a recibir a los turistas. A ambos, esperamos que les resulte un material útil, personal y para la construcción de nuestra Iglesia.


Plegaria para unas vacaciones cristianas Señor Jesús, tú dijiste a tus discípulos "vengan conmigo a un lugar apartado y descansen un poco", te pedimos por nuestras vacaciones. El afán de cada día multiplica nuestra vida de quehaceres, urgencias, agobios, prisas e impaciencias. Necesitamos el reposo y sosiego. Necesitamos la paz y el diálogo. Necesitamos el encuentro y la ternura. Necesitamos la oxigenación del cuerpo y del alma. Necesitamos descansar. Necesitamos las vacaciones. Bendice, Señor, nuestras vacaciones. Haz que sean tiempo fecundo para la vida de familia, para el encuentro con nosotros mismos y con los demás, para la brisa suave de la amistad y del diálogo, para el ejercicio físico que siempre rejuvenece, para la lectura que siempre enriquece para las visitas culturales que siempre abren horizontes, para la fiesta auténtica que llena el corazón del hombre. Haz que nuestras vacaciones de verano sean tiempo santo para nuestra búsqueda constante de Ti, para el reencuentro con nuestras raíces cristianas, para los espacios de oración y reflexión, para compartir la fe y el testimonio, para la práctica de tu Ley y la de tu Iglesia, para la escucha de tu Palabra, para participar en la mesa de tu eucaristía. Tú vienes siempre a nosotros. Tú siempre te haces el encontradizo. Tus caminos buscan siempre los nuestros. Haz que en las vacaciones de verano,


sepamos remar mar adentro y te encontremos a Ti, el Pescador, el Pastor, el Salvador, el Hermano, el Amigo, y encontremos a nuestros hermanos. Juntos realizaremos la gran travesía de nuestras vidas. En tu nombre, Señor, también en vacaciones, quiero estar dispuesto a remar mar adentro. Ayúdame. Te necesito, también en vacaciones. Amén. Decálogo para vivir unas vacaciones cristianas Texto original de Mons. Javier Salinas Viñals, Obispo de Tortosa 1. Vive la naturaleza. En la playa, en la montaña, en la serranía, descubre la presencia de Dios. Alábalo por haberla hecho tan hermosa. 2. Vive tu nombre y condición de cristiano. No te avergüences en verano de ser cristiano. Falsearías tu identidad. 3. Vive el domingo. En vacaciones, el domingo sigue siendo el día del Señor y Dios no se va de vacaciones. Acude a la Eucaristía dominical. Tienes además más tiempo libre. 4. Vive la familia. Dialoga, juega, goza con ellos sin prisas. Reza en familia. Asiste al templo también con ellos. 5. Vive la vida. La vida es el gran don de Dios. No hagas peligrar tu propia vida y evita riesgos a la vida de los demás. 6. Vive la amistad. Desde la escucha, la confianza, la ayuda, el diálogo, el enriquecimiento y el respecto a la dignidad sagrada de las demás personas. 7. Vive la justicia. No esperes que todo te lo den hecho. Otros trabajan para que tú tengas vacaciones. Ellos también tienen sus derechos. Respétales y respeta sus bienes. 8. Vive la verdad. Evita la hipocresía, la mentira, la crítica, la presunción engañosa e interesada o la ociosa vanagloria. 9. Vive la limpieza de corazón. Supera la codicia, el egoísmo y el hedonismo. Vacación no equivale a permisividad.


10. Vive la solidaridad. No lo quieras todo para ti. Piensa en quienes no tienen vacaciones, porque ni siquiera tienen el pan de cada día. La caridad tampoco toma vacaciones. Una maleta cristiana para el verano Javier Leoz (Sacerdote de la Diócesis de Pamplona) 1. Encima de todo el equipaje, que no falte la Palabra de Dios. ¿No buscamos amigos con los que hablar y entablar conversación? Dios, te lo aseguro, es el mejor confidente. 2. Junto a los elementos de limpieza, procura añadir “el silencio”. Es un buen tonificante. Nos hace sentirnos más oxigenados y, como si fuera un espejo, la calma nos enfrenta a la verdad de nuestras vidas y de nuestras personas. 3. A un lado de los diversos libros de lectura, incluye alguno que tenga identidad cristiana. El pensamiento de autores cristianos nos da pistas para situarnos en diferentes cuestiones que se nos presentan en el día a día. 4. Además de cerrar bien la maleta, procura sellar también los momentos de amargura y de contrariedades que has podido tener en los últimos meses. Al verano hay que ir con dos necesidades: la del descanso y la del olvidar las ofensas. 5. Lleva ropa ligera pero, eso sí, no te desprendas de aquella otra que es imprescindible para no mudarte de lo esencial; que nadie te despoje de la belleza de tu interior; que nada –especialmente lo efímero de estos meses- te hagan arrojar lo que, en una persona, es grande: su dignidad. Es un traje que, luego, cuesta mucho recuperar. No se puede comprar.


6. Si te vas lejos, utiliza el pasaporte de tu universalidad. Tu impronta viaja contigo. ¿Por qué renegar de ella? ¿Eres cristiano? Que, en tu pensar y obrar, en tus actuaciones y consejos, alguien pueda decir: “se nota que, éste, viene de un país católico”. 7. Como calzado, además del que protege los pies, no olvides el de la caridad. Estos meses son positivos para buscar el bienestar de uno mismo. Pero, al mismo tiempo, pueden ser un trampolín para intentar hacer felices a los demás. 8. Si utilizas maquinita de afeitar, corta los signos de antipatía que hay en tu rostro; si, usas, productos de belleza, que no enfunden o distorsionen la espontaneidad que hay en ti. 9. Cuando desdobles los planos y los mapas de los lugares o ciudades que visitas, no olvides poner una “crucecita” en la Iglesia más cercana. Un cristiano, por si lo has olvidado, ha de vivir y sentir la eucaristía como si fuera el mejor refresco y el mejor chapuzón veraniego. 10. Finalmente, cuando pongas la valija en la parte superior del coche, en el avión, en el barco, en el tren o en el autobús...no dejes de lado, en ese mismo momento, de mirar hacia el cielo: Dios te acompaña. Y, cuando emprendas el viaje, además de decir “nos vamos de vacaciones”, recites una oración al Señor para que, por lo menos, vuelvan tan contentos y tan saludables como se fueron.


Diez verbos para tu diccionario de verano

1. LEER: Busca tiempo para leer. Es una manera de perfeccionarte con el saber de los demás. 2. REZAR: Es el modo de entrar en contacto con Dios y expresarle tu amor y tu gratitud. 3. MEDITAR: Es un ejercicio necesario para llegar a la profundidad de tu corazón. 4. DIALOGAR: Es la acción más noble del ser humano a través de la cual uno escucha y habla, recibe y da, y así crece y se consolida la amistad. 5. OBSERVAR: Observa a los demás. Es una actitud que te enseñará mucho y te ayudará a imitar lo positivo de los otros y a evitar sus defectos. 6. CONTEMPLAR: Contempla la naturaleza. Es el arte de Dios, donde El ha manifestado la belleza. 7. TRABAJAR: Sí, también trabajar… Pero espera: se trata de que hagas algo, diligentemente. Ser útil a los demás y construir una sociedad más justa, más humana, más cristiana te hace realizarte a ti mismo. 8. VIAJAR: Es una actividad que enriquece en gran medida, porque entras en contacto con gente y con culturas diversas que te pueden complementar. 9. EVALUAR: Para conocerte a ti mismo –el gran principio de la sabiduría- has de evaluarte a ti mismo, has de hacer balance, decidir con energía lo bueno que debes potenciar y lo errado que debes corregir. 10. AMAR: Es la esencia de la vida, que brinda al ser humano


sentido y felicidad. Siempre es tiempo para amar. También las vacaciones. (Fuente: “Semilla Evangélica”, Hoja diocesana de Teruel y Albarracín) Un verano cristiano 1. BAÑATE, todos los domingos, en la piscina de la Eucaristía. Sentirás alivio y te harás fuerte. No dejes que, el verano, ensucie lo mejor de ti mismo. 2. PONTE LAS GAFAS DE LA MISERICORDIA. Juzga con amor y ofrece tu perdón. Mira con transparencia a los que te rodean. 3. ACOMODATE LAS CHANCLETAS DE LA SENCILLEZ. No por tener mucho más a ser más feliz. 4. ACUESTATE EN LA HAMACA DE LA ORACION. Tan importante es cuidar exteriormente el cuerpo como el interior de nuestras personas. 5. TOMATE UNA BEBIDA DE AMISTAD. Cuida y haz amigos. Recupera aquellas otros que “por esto o por aquello” has dejado o te han dejado de lado. 6. PRACTICA UNA LECTURA QUE MEREZCA LA PENA. Aquella que te haga crecer y conquistar los buenos valores. ¿Tienes un evangelio a mano? Es una ocasión para iniciar una pausada lectura. 7. NO TE MAQUILLES DEMASIADO. Muéstrate tal y como eres. El sol, con su calor, nos dice qué distancia hemos de tomarnos respecto a él. 8. PONTE A LA SOMBRA. Ante ciertos peligros, comentarios o malas intenciones, resguárdate. No es recomendable estar expuesto constantemente a las malas acciones e hirientes palabras. 9. DESCANSA DE TUS AGOBIOS. Desconecta de tus preocupaciones. Visita algún museo, alguna iglesia. El arte nos abstrae y nos cultiva. 10. DISFRUTA DE Y CON TU FAMLIA. No la descuides. Pregunta por aquellos problemas que, el trabajo rutinario y obligado, te ha


impedido solucionar o has preferido dejarlos para más adelante 11. NO OLVIDES EL “MEMORIN CRISTIANO”. Intenta defender tu forma de ver la vida, las cosas, la Iglesia, la política…según tu perspectiva. No es bueno replegar las alas de nuestra fe cristiana. 12. DIOS VA CONTIGO. No olvides que, aunque tú te alejes del Señor, El siempre te está buscando. Que quiere para ti lo mejor. Y que, lo más seductor que te ofrece el mundo, no siempre es lo más digno para ti. 13. VIVE LA SOLIDARIDAD. No todas las personas cansadas, disponen de vacaciones; no todo lo que reluce es oro. Interésate por aquellas situaciones, amigos o desconocidos que pueden encontrarse anímicamente o personalmente mal. 14. SE PRUDENTE. No tires por la borda, en este tiempo excepcional, lo que tanto esfuerzo te ha costado levantar: la familia, la buena fama, el decoro, la fe, la personalidad, la prudencia o tu saber estar. ¡Dios te bendecirá! Diez nuevas ideas para tus vacaciones en cristiano 1.- Dialoga con Dios: El siempre te escucha. 2.- Cuéntale penas y alegrías: ábrele la puerta de tu vida. 3.- Descansa, pero no te abandones. 4.- Vive alegre: se necesita gente optimista. 5.-Demuestra con tu vida que Dios no es triste. 6.- Habla de Dios con tu familia y con tus amigos. 7.- Ayuda a otros a encontrar el camino de la fe. 8.- Donde quiera que estés, no dejes nunca la Eucaristía dominical. 9.- No te centres en ti mismo: sé útil a los demás. 10.-El Evangelio es un libro pequeño: llévalo en tu valija y úsalo. Un rato de buena lectura te ayudará a evitar unas vacaciones inútiles. El secreto para tener un “corazón que entienda” es


formarse un corazón capaz de escuchar. Y esto se consigue con la lectura reposada. Procura cada día que una frase del Evangelio te guía a lo largo de la jornada. (Fuente: Revista “El Santo”) Los diez tiempos de las vacaciones Jesús de las Heras Muela Diez actitudes que entran en tus valijas y en tu corazón de vacaciones

1.- Las vacaciones son tiempo para descansar pero no para no hacer nada. 2.- Las vacaciones son tiempo de paz y de sosiego. No te aceleres, no te vuelvas loco, no te llenes de nuevo y estival estrés… 3.- Las vacaciones son también tiempo para rezar. Tienes precisamente más tiempo para ello. 4.- Las vacaciones son tiempo para intensificar tu vida de familia y de amistades. Cultívalas. 5.- Las vacaciones son tiempo para no dejar ni un solo domingo y festivo de ir a Misa. No lo olvides.


6.- Las vacaciones son tiempo para leer. No dejes que pasen los días sin haber leído algún buen libro. 7.- Las vacaciones son tiempo para hacer deporte, para hacer ejercicio físico. 8.- Las vacaciones son tiempo realizar peregrinaciones y visitas culturales y para dejar que lo que conozcas deje en ti huella. 9.- Las vacaciones son también tiempo para la solidaridad, la fraternidad y la reconciliación. Mira a ver que puedas hacer al respecto. 10.- Las vacaciones son siempre el tiempo de María Santísima. Te la encontrarás en la playa y en la montaña, en la ciudad y en el mundo rural. Que estas vacaciones que hagan más devoto hijo de María.

10 Claves para construir la paz Mons. Fernando Sebastián Aguilar, arzobispo emérito de Pamplona. 1. Mira a todos con respeto y benevolencia. 2. No hables mal contra nadie, no condenes a ninguna persona a ningún grupo, a ningún pueblo, a ninguna institución.


3. Perdona las injurias presentes y pasadas, líbrate de las garras del odio, guarda la libertad de tu corazón para amar, para convivir, para comenzar una vida nueva cada día. 4. Desea simplemente la paz con todos, la colaboración, la convivencia, el gozo de la fraternidad y del servicio. 5. Trata de simplificar los problemas en vez de agrandarlos; no acumules las sombras, busca en todo los resquicios de luz y los caminos de la esperanza. 6. Ten el valor de negarte a colaborar con cualquier proyecto violento, apártate de los que enseñan y practican el odio, la venganza, el amedrentamiento y la violencia. 7. Crea en torno a ti sentimientos y actitudes de paz, de concordia, de convivencia, de misericorida y de consuelo. 8. Apoya a los que trabajan sinceramente por la paz, en la verdad, en la libertad y en la justicia. 9. Dedica algún tiempo a trabajar tú también por la paz, con serenidad, esperanza y generosidad. 10. Pide a Dios que te dé el espíritu de la sabiduría de la bondad, de la fortaleza y de la generosidad para ser instrumento de su bondad y de su amor en un mundo renovado donde todos podamos vivir en la verdad, el amor, la libertad y la fraternidad. Decálogo para la utilización del tiempo: (Joan Bestard) 1.- Busca tiempo para leer. Es una manera de perfeccionarte con el saber de los demás. 2.- Busca tiempo para rezar. Es el modo de entrar en contacto con Dios y expresarle tu amor. 3.- Busca tiempo para meditar. Es un ejercicio


necesario para llegar a la profundidad de tu corazón. 4.- Busca tiempo para dialogar. Es la acción más noble del ser humano a través de la cual uno escucha y habla, reciba y da; y así crece y se consolida la amistad. 5.- Busca tiempo para observar a los demás. Es una atitud que te enseñará mucho y te ayudará a imitar lo positivo de los otros y a evitar sus defectos. 6.- Busca tiempo para contemplar la naturaleza. Es el arte de Dios, donde El se ha manifestado en toda su belleza. 7.- Busca tiempo para también trabajar, hacer algo, diligentemente. Es el precio que has de pagar por realizarte a ti mismo, ser útil a los demás y construir una sociedad más justa y humana. 8.- Busca tiempo para viajar. Es una actividad que enriquece en gran manera, porque entras en contacto con gentes y culturas diversas que te pueden complementar. 9.- Busca tiempo para evaluarte a ti mismo. Es un momento propicio para hacer balance, de decidir con energía lo bueno que debes potenciar y lo malo que debes corregir. 10.- Busca tiempo para amar. Es la esencia de la vida, que brinda al ser humano sentido y felicidad. Los Diez Mandamientos de las vacaciones cristianas Primer Mandamiento: También en los meses de calor amarás al Señor tu Dios cálidamente, sobre todas las cosas, incluyéndote a ti mismo. Segundo Mandamiento: No tomarás vanamente el nombre de Dios, quejándote de las incomodidades del termómetro en baja o en alza,


o por la moda o las costumbres, siempre pasajeras. Tercer Mandamiento: Pondrás especial cariño y cuidado en santificar las fiestas en este tiempo de menor trabajo, procurando programarte unas vacaciones con Dios, en el clima suave del amor suyo. Cuarto Mandamiento: Aprovecharás la temporada estival para reforzar los lazos familiares, quizás más relajados o más en tensión durante el resto del año. Quinto Mandamiento: No matarás el tiempo, sino que tu merecido descanso será más cambio de actividad que aburrimiento malsano y atrofiante. Sexto Mandamiento: También en vacaciones, el sexto precepto del decálogo nos llamar a vivir la pureza, tratar de realizar cada acción solo por amor. Séptimo Mandamiento: No robarás un verano inmerecido, ni abusarás de los dones de la naturaleza en contra de Dios, su único dueño. Octavo Mandamiento: Cuidarás especialmente de la lengua durante las vacaciones, evitando la crítica fácil y la calumnia, siempre más peligrosas que una tormenta de verano. Noveno Mandamiento: También en vacaciones, guarda la pureza del corazón, del cuerpo, de la mente, de la imaginación, de los pensamientos y de los deseos. Décimo Mandamiento: No desearás vacaciones desproporcionadas, pero procurarás tener lo que mereces tú y tu familia, sin olvidar a los que este año tampoco podrán veranear. Decálogo para unas buenas vacaciones 1. La creación. Redescubre y valora el hermoso espectáculo que cada día te ofrece gratuitamente la madre naturaleza donde está tan palpable la huella del Creador. 2. El silencio y la reflexión. Por ellos puedes vencer la superficialidad, descender a tu interioridad y reencontrarte contigo


mismo. 3. Austeridad en tiempos de crisis. Descansar, pasarlo bien, disfrutar de la familia… no equivale a derrochar, malgastar o a vivir de forma egoísta. 4. La oración y la práctica dominical. Las múltiples ocupaciones pueden llevarte a olvidar lo fundamental para tu fe. Reza un poco más y recupera el hábito de ir a la Iglesia; te sentirás mejor. 5. El descanso. La fatiga y el afán por el trabajo y otras ocupaciones pueden ofuscar el criterio de lo verdadero y lo justo. 6. La alegre serenidad. No pienses que el goce humano nace del antojo satisfecho o del dejarse llevar por lo más fácil. 7. Memoria histórica. Recuerda de dónde vienes y recupera tus orígenes; mucho de lo que allí has recibido, debes recuperarlo, familia, tradiciones, vivencia cristiana. 8. La familia. En una sociedad donde trabaja el padre y la madre fuera del hogar, los hijos gozan poco de sus progenitores. 9. La amistad. Las relaciones entre los amigos necesitan tiempo y espacio. Cuídalas. 10. Volver a tu lugar de siempre. Retorna a tu aldea, da vida a tu pueblo, alegra a los que allí siguen, cultiva algunos frutos del campo, comparte su día a día, y sobre todo, el tiempo lento del campo.


Unas vacaciones verdaderamente cristianas 1.-Podemos considerar las vacaciones como un don que Dios nos da y, por eso, hemos de hacer rendir los talentos que tenemos; no dejarlos dormir porque, precisamente, en ese tiempo tenemos, digamos, más «tiempo» (valga la redundancia) para aprovechar eso que Dios nos regala con su misericordia. 2.-Podemos aprovechar nuestro tiempo para llevar a cabo algún tipo de labor humanitaria: ayudar a quien lo necesita ahora mismo, ahora que ya no tenemos excusa para no hacerlo.

3.-Podemos hacer de este tiempo vacacional un tiempo de oración. Ahora podemos aprovechar para incrementar esta especial relación con Dios y llevar a la práctica aquello que durante el resto del año, por los quehaceres que nos ocupan, no podemos cumplir (oración contemplativa, oración de petición, Santo Rosario, etc) 4.-Podemos, en la medida de nuestras reales posibilidades, aprovechar el silencio que nos puede proporcionar el lugar donde estemos para meditar el Evangelio, tratar de conocer, mejor, lo que nos dice Dios a través de Su Palabra, huir del mundanal ruido (nunca mejor dicho) para adentrarnos, como si fuéramos un personaje más, en la narración por la que tantas veces pasamos muy por encima. 5.-Podemos y, aquí, debemos, hacer de este periodo vacacional, un


tiempo de reencuentro familiar. Es conocido por todos que los ajetreados días del resto del año no hacen posible, muchas veces, una relación fluida con algunos miembros de nuestra familia. Ahora podemos, por ejemplo, practicar deportes con nuestros hijos, acompañarlos en sus juegos, pasear con ellos y con nuestra esposa (o esposo), etc. Todo ello ha de fomentar, en nosotros, una mayor cercanía real con nuestra familia. 6.-Podemos vivir nuestra condición de cristianos como corresponde, es decir, no avergonzándonos de serlo ante el mundo que, quizá, se manifieste, en vacación, de una forma, digamos, más desenvuelta y eso no debería hacernos seguir la corriente sino, como ha de pasar casi siempre con un discípulo de Cristo, saber que estamos en este mundo pero no somos de él y no nos dejamos llevar por él. Y siendo el número 7 un número bíblico que determina la perfección, acabemos, esta relación, con lo que, sobre todo lo dicho, puede ser mejor: 7.-Debemos recordar, más que nada, que este tiempo lo es de Gracia de Dios y, por eso, desaprovecharlo, en el actuar contrario a lo dicho antes, es hacer de menos esa voluntad amorosa del Padre.


Conclusión Solo nos queda agradecerte por haber llegado hasta aquí. Desde la Pastoral del Turismo queremos desearte que el tiempo de vacaciones sea para crecer en la unión con Dios, a través de tu relación directa con El, como así también en tu amor hacia cada hermano que encuentres: tu familia, el chofer que te lleve, el empleado que carga combustible en tu auto, quien te recibe en tu destino, quien esté a tu lado vacacionando, en todos Jesús te repite “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Gal 5, 14) Y puedas descubrir en este tiempo de cambio de rutina, cuantos valores hay en el turismo, que luego podemos vivir en el día a día cotidiano: la honestidad, la gratitud, el respeto, la decencia, etc. como así también la ecología, el conocimiento de otras culturas, entre otras, y que esperamos sean la posibilidad de profundizar el año próximo.

Felices vacaciones!!!! Buena acogida!!!!!

Para mayor información puede escribir a: turismo@pastoraldeturismo.org.ar


Sugerencias para las vacaciones