Page 1

Ángel Rodríguez de Mier

Salvador Fontcuberta Una vida apasionante. Un imperio industrial Apéndice (historia económica) de Adolf Sanmartín Besalduch

Benicarló, 2012


Ángel Rodríguez de Mier

Salvador Fontcuberta Una vida apasionante. Un imperio industrial

Apéndice (historia económica) de Adolf Sanmartín Besalduch

Benicarló, 2012


Biblioteca Conèixer, Sèrie Maior Dirigida por

Ramon París Peñaranda

Primera edición diciembre de 2012 © Ángel Rodríguez de Mier Rizo © Apéndice Adolf Sanmartín Besalduch © Fotografías indicada su procedencia en los pies de imagen @ Portada María Esteller Llorach y José María Fibla Foix - Fundación Compte Fibla © De esta edición Onada Edicions Edita

Onada Edicions

Plaça de l’Ajuntament, local 3. Ap. de correos 390 • 12580 Benicarló Tel. 964 47 46 41 www.onadaedicions.com • onada@onadaedicions.com Diseño Ramon París Peñaranda Maquetación Paül Peralta Transcripción de textos Òscar París Garcia ISBN: 978-84-15221-71-5 Depósito legal: CS-431-2012 Imprime Grafisa • Benicarló Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, almacenada o transmitida mediante cualquier formato o por cualquier medio, ya sea electrónico, mecánico, fotocopia, por registro o por otros métodos sin el permiso previo y por escrito de los titulares del copyright. PEFC Certificado Este producto procede de bosques gestionados de manera sostenible y fuentes controladas www.pefc.org


Índice

Prólogo del autor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

11

Los testimonios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15 Agradecimientos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

29

Pensamientos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 31

Salvador Fontcuberta

Una vida apasionante. Un imperio industrial 1. El apellido Fontcuberta llega a Benicarló . . . . . . . . . . . . . 35 2. La frondosidad del apellido Lores . . . . . . . . . . . . . . .

37

3. Salvadoret llega a este mundo . . . . . . . . . . . . . . . . . 41 4. La infancia y los amigos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 45 5. Primer trabajo, familia Roig . . . . . . . . . . . . . . . . . . 51 6. Primer negocio y comienzo de la guerra . . . . . . . . . . . . . 57 7. La política y Juan Ayza Borgoñós . . . . . . . . . . . . . . . . 61 8. Primeros fichajes y boda . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 71 9. Final de la guerra, ampliación y medalla de oro . . . . . . . . . . 77 10. Mutualidad, taquicardia y viaje a Nueva York . . . . . . . . . . 89 11. La extorsión del maquis . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 103 12. Diario de un cautivo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 115 13. 1952: el viaje colectivo de los productores y un poema . . . . . . . 135 14. Productores, colaboradores . . . . . . . . . . . . . . . . . . 153 15. Todo un carácter, todo un señor . . . . . . . . . . . . . . . . 163 16. La obra social y el asilo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 189 17. El crecimiento de los 60 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 199


18. La publicidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 211 19. La gran expansión, la maquinaria . . . . . . . . . . . . . . . 223 20. El final

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

. 231

Apéndice . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 247 · La evolución de la industria textil en el norte castellonense (1860-1986) . . 249 · La empresa textil Salvador Fontcuberta (1935-1975) . . . . . . . . .

280

Fuentes de archivo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 315 Bibliografía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 317 Índice onomástico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 319


A María Miguel, con infinita gratitud, porque es quien más y mejor ha soportado la soledad y las penurias a que la he condenado durante los tres últimos años para poder escribir este libro.


Prólogo del autor

N

o recuerdo qué día a mediados de 2009 coincidí en el Hospital Comarcal de Vinaròs con el amigo José Joaquín Esteller Foix, sobrino mayor de la esposa de Salvador Fontcuberta. Conocía yo a José Joaquín desde 1975, año en que trabajé en el departamento de exportación de la Industria Textil Salvador Fontcuberta por espacio de cuatro meses, desde febrero hasta mayo. Ahora nos encontrábamos ambos en la consulta del cirujano que pocos días antes nos había operado. Aprovechando la cordialidad con que José Joaquín opinaba sobre mis artículos publicados en la prensa local, en un momento dado de aquella tediosa espera me atreví a comentarle: —Comprendo perfectamente las razones que tu tío Salvador tenía para rechazar cualquier tipo de homenaje institucional que Benicarló pretendiera rendirle en los últimos días de su vida. Comprendo también que su viuda, tu tía Ana María, prolongara esta voluntad hasta su fallecimiento en 1995. Y, hasta cierto punto, puedo entender también que los sobrinos sigáis siendo portadores de aquella voluntad. Ahora bien, hay una cuestión de justicia histórica que no se puede soslayar: nuestros hijos, nuestros nietos y las generaciones futuras tienen todo el derecho a conocer cuál fue la vida y la obra de ese gran hombre e industrial benicarlando que fue Salvador Fontcuberta. La historia económica y social del siglo XX en Benicarló no puede entenderse sin considerar en profundidad su figura. Ya sé que en la ciudad ha habido otros grandes industriales, pero de los nacidos en Benicarló creo que él ha sido el más grande a juzgar por el volumen de su obra. En cualquier caso, ahora que todavía viven muchos testigos coetáneos que podrían aportar su granito de arena a la elaboración de una biografía, creo que ha llegado el momento de no retrasar más ese proyecto. José Joaquín quedó pensativo un buen rato y, asintiendo con la cabeza, al final respondió: —Tienes mucha razón. Si tú estás dispuesto escribir esta biografía, cuenta con todo mi apoyo. Pero, repito, si la escribes tú. Naturalmente, me sentí muy halagado por la confianza que me demostraba y quedamos en seguir hablando del asunto al cabo de unos días.

[11]


Cuando José Joaquín me llevó al que había sido el despacho y la biblioteca de lo que un día fue la suntuosa residencia de Salvador Fontcuberta comprendí que la riqueza del archivo documental y fotográfico que se ponía a mi alcance suponía una oportunidad de oro para acometer la aventura con unas mínimas garantías de éxito. Pero hacía falta, también, entrevistar a un número considerable de hombres y mujeres que conocieron a Salvador Fontcuberta en el ámbito laboral, en el social o en el familiar. Así pues, durante los tres últimos años he pasado un sinfín de horas y días buceando entre los cientos de papeles que me ha proporcionado José Joaquín, entrevistando a personas y buscando datos en el Registro Civil o en el Archivo Parroquial. Por fin, en la primavera de 2012 considero que ya dispongo del material suficiente para escribir la biografía y también pienso que tengo una idea clara acerca de cuál debe ser la metodología de la obra. Si las fuerzas no me abandonan y la ilusión sigue en aumento creo que antes de Navidad podré presentarla en sociedad. Durante ese tiempo de indagaciones y entrevistas he podido constatar que los bulos y las leyendas urbanas, a fuerza de contarlas, casi llegan a convertirse en realidad. Un buen amigo benicarlando, influenciado sin duda por la leyenda negra que con tanta facilidad fabrica la vox pópuli, cuando le comenté con ilusión mi entusiasta proyecto, me advirtió con una notable carga de socarronería: —A ver si nos harás un pastel… —Nada más lejos de mi intención— le respondí. En mis años de estudiante de Historia Económica con el profesor Jordi Nadal Oller aprendí muy bien que la Historia debe limitarse a investigar y exponer con objetividad los hechos ocurridos. A partir de ahí, otra cosa muy distinta es la interpretación de la Historia, que siempre dependerá del color del cristal con que se mire. Naturalmente, Salvador Fontcuberta, al igual que todos los grandes personajes de la Historia, debió tener sus luces y sus sombras, pero tal como me dijo uno de los testimonios orales del presente libro, “las luces de Salvador Fontcuberta eran tan poderosas, que hasta las sombras me parecían luces”. Después de haber mantenido unas dos o tres mil horas de charlas con las personas que mejor le conocieron de cerca y que, por fortuna, todavía están entre nosotros, debo decir que ninguna de ellas ha osado manchar gravemente su memoria. Aún reconociendo sus defectos, que sin duda los tuvo, todos han coincidido en resaltar su grandeza, su inteligencia, su tenacidad, su visión de futuro, su bondad y su espíritu socializador, es decir, promotor de las condiciones sociales que favorecieran el desarrollo integral de sus trabajadores como personas. Estoy convencido de que, tras la lectura de este libro, el pueblo de Benicarló se sentirá orgulloso de haber tenido tan ilustre hijo. Y muchos, ellos saben quién, entonarán un mea culpa por el injusto final que tuvo. Pero antes de entrar en materia es necesario hacer algunas advertencias que el estimado lector habrá de tener en cuenta.

[12]


La primera es que el libro está escrito, fundamentalmente, desde Benicarló y para Benicarló. Es decir, cuando utilizo el adverbio de lugar “aquí” me estoy refiriendo, naturalmente, a Benicarló. Y cuando me extiendo en demasía dando los nombres de los antepasados, descendientes y familiares de algunos personajes lo hago para que los lectores benicarlandos —y no los posibles lectores de otras latitudes— se ubiquen mejor y puedan reconocerse a sí mismos a través de aquellos paisanos. Y lo mismo digo respecto al abultado número de hombres y mujeres que trabajaron en la mítica fábrica. He recibido cientos de consejos, que agradezco sinceramente, acerca de cuál debía ser el enfoque de la obra. He procurado respetarlos en buena parte, pero finalmente he tenido que obrar al dictado de mi cabeza y de mi corazón. En el bien entendido de que este libro ha de interesar más a los estudiosos de la historia local que a los amantes de la literatura, pues puedo asegurar que ninguna pretensión me ha movido en este sentido. No sé quién sentenció que en una biografía no deben utilizarse adjetivos. “Adjetivar un hecho supone un juicio de valor -dijo el sabio en cuestión— y los que escribimos la Historia debemos hacerlo de la forma más objetiva posible”. Pues bien, no estoy en absoluto de acuerdo con esa teoría. Pienso que cualquier historiador que califique de monstruoso el holocausto nazi o de maravillosa la labor que el padre Vicente Ferrer llevó a cabo en la India está haciendo honor a la verdad. Por ello, yo no he escatimado adjetivos a la hora de analizar determinados rasgos de la vida y obra de Salvador Fontcuberta. Como ya he dicho al principio, el objetivo fundamental de este libro es rendir homenaje y hacer justicia histórica a su protagonista. He huido, por tanto, de cualquier tentación de mancillar la memoria de nadie. Lo importante es que las futuras generaciones de benicarlandos conozcan y se sientan orgullosos de las importantes raíces industriales, empresariales, sociales y altruistas que Salvador Fontcuberta sembró en esta tierra. *** En el verano de 2010 le pedí al historiador y amigo Adolfo Sanmartín Besalduch que me hiciera el favor y el honor de prologar mi libro. Acogió la sugerencia con tal entusiasmo que, tras muchas jornadas de investigación en la Cámara de Comercio y en la Delegación de Hacienda de Castellón, junto al estudio minucioso de la documentación económica del archivo de Fontcuberta que yo mismo le facilité, lo que en realidad escribió fue una auténtica y extensa tesis doctoral sobre la Historia Económica de la Industria Textil en el norte de la provincia de Castellón y, especialmente, la de Salvador Fontcuberta. Sólo con ello ya podría editarse un libro. Sabedores de que el público interesado en conocer la historia humana del personaje y el público que lo está en la historia económica de la empresa responden a dos perfiles absolutamente distintos, finalmente

[13]


acordamos que yo me centraría en la primera y él en la segunda. Mi relato sobre la vida de Salvador Fontcuberta está plagado de datos, documentos, anécdotas y fotografías. El de Adolfo lo está de cifras, por lo que, para una mejor administración y localización de las mismas, hemos publicado su trabajo, a modo de apéndice, en los dos últimos capítulos del libro. Disculpe el lector la posible duplicidad de datos entre su historia y la mía, así como las posibles pequeñas discrepancias entre ambos que, con toda seguridad, no desvirtuarán el verdadero espíritu de la historia. *** En septiembre de 2012, antes de que el libro fuera editado, algunos iluminados ya opinaban que yo no me había “mojado” al escribirlo. Llevaban razón, este verano no ha llovido nada. Pido perdón de antemano por los posibles errores, descuidos u omisiones en que involuntariamente haya podido incurrir. Cualquier observación al respecto será bien venida, agradecida y tenida en cuenta, ojalá, en futuras ediciones. De momento, si mi trabajo supone alguna aportación, por pequeña que esta sea, al conocimiento de la historia de la ciudad, me daré por satisfecho. Ángel Rodríguez de Mier Benicarló, verano 2012

[14]


Los testimonios

P

resentamos a continuación los principales testimonios entrevistados que han hecho posible la elaboración de la presente obra. A todos ellos, gracias por sus aportaciones a la reconstrucción de la apasionante biografía de Salvador Fontcuberta.

Salvador Fontcuberta Lores con su perro Tristán Óleo de Francisco Ribera Gómez. 1951 (Manuel Gómez) [15]


José Joaquín Esteller Foix (30/10/1945)

José Joaquín Esteller Foix con su madre, Conchita Foix, en el jardín de la casa Fontcuberta (Manuel Gómez)

Es el mayor de los hijos habidos del matrimonio de Concepción Foix Fresquet y José Esteller Sospedra, fallecido en 1964, que era hermano de la esposa de Salvador Fontcuberta, Ana María. A los 12 años, en época de vacaciones escolares, empezó a trabajar en el telar de muestras de la fábrica y, poco después, en los años 60, en Manufacturas de Pañería de Sabadell. Su tío, Salvador Fontcuberta, quería que conociera todos los puestos de trabajo de la empresa, pues, al no tener hijos, veía en el sobrino mayor la solución al problema sucesorio. Por ello, le hizo estudiar 5 años en Inglaterra y 3 meses en París, para que se desenvolviera bien con los idiomas y pudiera acompañarle como intérprete en sus viajes de negocios. En 1972 entró a trabajar en el departamento de Estadística de la fábrica con carácter fijo. Como se ha dicho en el prólogo, la aportación de José Joaquín a la presente obra ha sido decisiva y la más importante, pues, gracias a él, hemos tenido acceso al archivo documental y fotográfico que dejó su tío.

Familia Esteller Foix. Navidad 2011 (A.R.)

[16]


Antonio Malgosa Codina (17/7/1925 -25/2/2007)

Fue director de la empresa Textil Salvador Fontcuberta de Benicarló desde 1962 hasta 1969. Tras su jubilación en 1990 escribió medio centenar de folios, como él mismo dijo “para entregar a la persona que deba redactar la biografía de Salvador Fontcuberta”. Estos apuntes, celosamente guardados hasta ahora por José Joaquín Esteller, han tenido una importancia decisiva a la hora de elaborar la presente obra, pues son el resultado de las largas conversaciones mantenidas en su día entre su autor y Salvador Fontcuberta. Antonio Malgosa, nacido y fallecido en Terrassa, doctor ingeniero textil por la Escuela Industrial de su ciudad, hombre de profunda convicción cristiana y piadoso católico, casado en 1951 con Marina Sanahuja Carreras, tuvo 8 hijos y 8 nietos. Quienes le conocieron dicen de él que tenía un carácter abierto y simpático, amable con todos las personas, amigo leal, lúcido consejero e insaciable lector con docto criterio y opinión en muchos aspectos y disciplinas. Su brillante trayectoria profesional discurrió por diferentes empresas antes y después de su paso por Fontcuberta. Hay que agradecer a sus hijos Ignacio y Eulalia sus aportaciones testimoniales a la presente obra.

[17]


Adolf Sanmartín Besalduch (Vinaròs, 1963)

Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad Central de Barcelona. Doctor en Historia Contemporánea por la Universidad de Valencia. Profesor de Geografía e Historia en el Instituto de Enseñanza Secundaria Ramón Cid de Benicarló. Ha publicado, junto a los profesores de la Univesidad de Valencia, Joan Romero y Joan Mateu, Pequeña y gran propiedad agraria del País Valenciano ante la Ley de Reforma Agraria (1991) y Presente y perspectivas de futuro del regadío tradicional valenciano (Valencia, 1992). Individualmente ha publicado también Sant Mateu. Vuit segles d’evolució urbana (Premi Unió de Joves Ilmo. Ayuntamiento de Sant Mateu, 1989), Benicarló en el siglo XIX. Epitafio a una prosperidad (Premio de Investigación Histórica del Ilmo. Ayuntamiento de Benicarló, 1991), “A propòsit del carlisme”, en Boletín de Amigos de Morella y su comarca (Benicarló, 1992), “Les exportacions vitivinícoles als ports de Borriana i Castelló, 1861-1915”, en Boletín de la Sociedad Castellonense de Cultura (Castellón, 1993), Hallazgo en Sant Mateu de un tratado manuscrito de carretería del año 1948 (Castellón, 1995), Empresarios, políticos y sindicalistas. La pugna por el poder en el Benicarló de la II República (1931—1936) (Premio de Investigación Histórica del Ilmo. Ayuntamiento de Benicarló, 1999), “El patrimoni castellonenc del Baró de la Pobla. Configuració i transformacions agràries al segle XIX” en Revista RECERQUES. Història i Economía (Barcelona, 2000). Es autor también de numerosos artículos de investigación histórica publicados en los boletines del Centre d’Estudis del Maestrat y Centre d’Estudis de la Plana. En esta ocasión ha aportado a la presente obra el apéndice de la Historia Económica del sector textil en el norte de la provincia de Castellón en los siglos XIX y XX y un minucioso estudio sobre la Industria Textil Salvador Fontcuberta de Benicarló.

[18]


Agustín Alberich Roca (18/4/1919-13 /3/2012) Trabajó en Fontcuberta desde 1950 hasta 1975 como electricista. Él ya trabajaba de electricista en Benicarló y Crisanto Oms lo fichó en 1950 para que ejerciera su oficio en exclusiva para la fábrica y la casa de Salvador Fontcuberta. Fecha entrevista: 17/2/2011

José María Añó Vañó (23/7/1942) Trabajó en Fontcuberta desde 1957 hasta 1972, primero en el laboratorio con Vicente Jovaní y José María Barella, y luego como cronometrador en todas las secciones de fábrica para calcular las primas de rendimiento. Fecha entrevista: 1/8/2012

Emilio Cerdá Peinado (5/12/1924) Trabajo en Fontcuberta desde 1939 hasta 1982, cuando Salvador Fontcuberta se retiró definitivamente. Trabajó en el departamento de Expediciones con Vicente Foix, en administración comercial con José Llátser y en Contabilidad con Miguel Febrer. En los últimos años desempeñó los cargos de Jefe de Contabilidad y apoderado. Fecha entrevista: 13/10/2010

Lluís Crespo Vals (21/11/1937). Perito textil. Siendo profesor de Cultura Industrial en el antiguo Instituto laboral impartió un curso de Teoría de Tejidos al que asistieron muchos trabajadores de Fontcuberta. Entre 1967 y 1968 trabajó en la fábrica con la misión de racionalizar el trabajo de las distintas secciones cuando el director de la fabrica era Antonio Malgosa. Fecha entrevista: 16/7/2012

Francisca Cubells Forés (31/3/1920). Viuda de Antonio Fibla Delshorts (1917-2002), uno de los primeros o quizás el primer hombre que entró a trabajar con Salvador Fontcuberta en 1935, que le acompañó en la triste experiencia de la cárcel y que llegó a ser el jefe de la empresa en Barcelona. Paquita Cubells, nieta de Francisco Cubells, que fue el padrino de Salvador Fontcuberta, e hija de Jose Mª Cubells. El padrino de ella fue, precisamente, Salvador Fontcuberta. Amparo, la madre de Salvador Fontcuberta, y Máxima, la abuela paterna de Paquita eran hermanas. Fecha entrevista: 12/4/2011

[19]


Vicente Delshorts Amela (7/10/1917). Oficial Mayor del Ayuntamiento de Benicarló desde 1940 hasta 1983 y secretario en funciones en varias etapas, su testimonio en el tema del Asilo Municipal es fundamental. Fecha entrevista: 23/2/2011

Lolita Domingo Fibla (6/5/1926). Hija de Federico Domingo Sanjuán y de Francisca Fibla Fresquet. Viuda de Álvaro Febrer Pellicer, nacido en 1923 y fallecido en 2003, que desde los 14 años trabajó para Salvador Fontcuberta y llegó a ser uno de los puntales de su red comercial. Fecha entrevista: 28/2/2011

Ana Febrer Giner (14/3/1931). Trabajó como zurcidora en Fontcuberta de 1946 a 1956. Viuda de José Palanques Esteller (1925-2008), corresponsal de prensa y trabajador de Fontcuberta durante 42 años, al principio en la sección que preparaba el hilo para el tinte y después en oficinas. Como cronista y como empleado de la fábrica dejó abundante documentación escrita sobre el confuso final de la industria desde la suspensión de pagos de 1975 hasta la desaparición total de la misma en 1986. Fecha entrevista: 17/4/2012 Juan José Febrer Lluch (16/2/1948). Trabajo en Fontcuberta desde 1964 hasta 1981, siempre en el tinte. Al principio, a las órdenes de José Mª Forés l’Estanquer y después como encargado de turno. Su testimonio sobre la picaresca que, lógicamente, se daba en una fábrica con un millar de trabajadores es fundamental. Fecha entrevista: 31/3/2011

Rosa Febrer Lores (8/10/1934). Hija de Miguel Febrer Ortiz Pancheta, apoderado, amigo personal de Salvador Fontcuberta y jefe de contabilidad (1907-1991). Su abuelo, Juan Antonio Lores Esbrí, Era hermano de Amparo, la madre de Salvador Fontcuberta. Rosa trabajó como administrativa de la empresa desde 1955 hasta el cierre. Fecha entrevista: 25/8/2011

[20]


Lola Ferrer Marín (29/10/1924). Maestra. Su padre, Salvador Ferrer Año (1895-1936), trabajaba en Roig Marín mucho antes que Salvador Fontcuberta. Era maestro pero jamás ejerció. Juntamente con Salvador Fontcuberta se sacaron por libre el título de Ingeniero Mecánico Electricista en la Escuela de Barcelona. En 1936, con 41 años, fue fusilado en Benicarló. Su madre, Dolores Marín Martínez, también maestra, era prima hermana de Domingo Roig Marín. Fecha entrevista: 10/4/2012 María Ferrer Ramia (12/10/1921). Por problemas de memoria no se puede precisar la fecha en que empezó a trabajar en Fontcuberta (antes de la guerra civil). Sí sabe que trabajó hasta que nació su segundo hijo en 1952. Al principio trabajó en la “llanera” haciendo madejas pero después de la guerra Abdón Pallés la trasladó junto a sus compañeras a la vieja fábrica del paseo para repasar (zurcir) las piezas que subían de la fábrica nueva. Fecha entrevista: 20/7/2010 Francisco Foix Forés (23/5/1937). Hijo mayor de uno de los grandes amigos de Salvador Fontcuberta: Paco Foix Fresquet (1912-1990), casado con Carmen Forés, hermana de José Maria l’Estanquer, otro gran amigo y persona importante dentro de la empresa. Perito químico, trabajó en todas las secciones de la fábrica entre 1955 y 1963. Fecha entrevista: 13/2/2011

José María Foix Forés (19/10/1950). Hermano del anterior, nos ha hecho una importante aportación anecdótica y fotográfica. Fecha entrevista: 17/4/2012

Lolita Foix Fresquet (10/2/1920). Viuda de Ramón Cid López, amigo de Salvador Fontcuberta y alcalde de Benicarló en los años 50-60. Hermana de Conchita, viuda de José Esteller Sospedra, hermano de Ana María, esposa de Salvador Fontcuberta. Lolita y Ana María fueron grandes amigas en su juventud. Fecha entrevista: 20/10/2010

[21]


Jaime Forés Fresquet (20/2/1927). Trabajó en Fontcuberta desde 1941 hasta 1975. Entró como ayudante del teórico Josep Cruells y trabajó toda la vida en ese departamento. Por su inteligencia y laboriosidad acabó siendo él un reputado teórico. Fecha entrevista: 25/11/2010

Josi Ganzenmüller Roig (27/5/1958). Aunque nieto de Agustín Roig Marin, el testimonio que nos ha facilitado ha sido el periodístico, pues él fue director del diario El Ventilador de papel, del Diario de Benicarló y Peñíscola y del semanario El Abanico entre 1990 y 1995, años en que estas publicaciones se hicieron eco del final de Salvador Fontcuberta y de la fábrica. Fecha entrevista: 22/3/2012

Juan Gasulla Tormo (5/1/1943). Trabajó en Fontcuberta desde 1957 hasta 1979 como mecánico textil. Fecha entrevista: 29/10/2010

José Luis Gaya Vicente (21/6/1940). Trabajó en Fontcuberta entre 1957 y 1960 de administrativo y entre 1963 y 1976 en laboratorio y en ventas. Fecha entrevista: 7/9/2011

Vicente Gellida Villarroya (10/1/1930). Trabajó en Fontcuberta desde 1945 hasta 1978. Profesor mercantil y perito textil desempeñó los cargos de director comercial y apoderado desde los 33 años. Fecha entrevista: 28/10/2010

[22]

Salvador Fontcuberta  

Tast del llibre "Salvador Fontcuberta" d'Àngel Rodríguez de Mier (Onada, 2012)