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NUESTRO TIEMPO Número 705 invierno 2020 11 euros

Número 705 NUESTRO TIEMPO Invierno 2020

Niños que fueron esclavos El proceso de reintegración social tras conseguir la libertad Notre Dame, en la encrucijada Incógnitas, polémicas y avances tras el incendio de la catedral de París Una larga vida universitaria Entrevista al profesor Francisco Ponz en su centésimo cumpleaños

Una medicina para vivir el final


NUESTRO TIEMPO Invierno 2020 Fundada en 1954 Año LXVI. Número 705

Editor Jesús C. Díaz [Com 82] Gerente Carmen Muriel [Bio 92 PDG IESE 08] redacción Ana Eva Fraile [Com 99], redactora jefe Lucía Martínez Alcalde [Fia 12 Com 14] María González Zabal [Com 03] Miguel Ángel Iriarte [Com 97 PhD 16] Teo Peñarroja [Fia Com 19] Columnistas Enrique García-Máiquez [Der 92] Paco Sánchez [Com 81 PhD 87] Ignacio Uría [Der 95 PhD His 04] Críticos Cine: Ana Sánchez de la Nieta Escena: Felipe Santos [Com 93] Libros: Joseluís González [Filg 82] Series: Alberto N. García [Com 00 PhD 05] Colaboradores en este número Paola Bernal, Manuel Casado, Alfonso de Salas, Leire Escalada, Ana Marta González, José Benigno Freire, Miriam García Munárriz, Amparo González de Aldunate, Gloria Huarcaya, Pedro Lozano Bartolozzi, Marina Martínez, Antonio Moreno, Milene Pardo-Figueroa, Blanca Rodríguez GómezGuillamón, Natalia Rouzaut, Daniel San Juan, José María Sánchez Galera, Isabel Solana. Fotografía Manuel Castells [Com 87], Ana Palacios [Com 95] Ilustraciones Diego Fermín, Jojo Kruz Diseño Errea Comunicación Impresión MccGraphics Redacción y Publicidad Facultad de Comunicación Universidad de Navarra 31009 Pamplona, España Atención al suscriptor Palmira Velázquez T +34 948 425 600 (Ext. 80 2590) pvelazquez@unav.edu Edita Universidad de Navarra Suscripción anual España 40 € Europa 50 € Internacional 60 € Web www.unav.edu/nt DL: NA 10-58 / SP-ISSN-0029-5795 La revista no comparte necesariamente las opiniones de los artículos firmados 10 091 ejemplares/ número (2018)

la primera Jesús C. Díaz

Ideas que inspiran

¿Qué es para usted ser feliz?», le preguntamos al profesor Francisco Ponz, rector de la Universidad de Navarra entre 1966 y 1979, al final de la entrevista que se publica en este número. La respuesta fue sencilla y profunda: «Dar gracias; cuando uno agradece es feliz». Parece que debería ser al revés —cuando una persona se encuentra bien da gracias por ello—, pero la experiencia acumulada aporta perspectivas más ricas. En octubre de 2019 el profesor Ponz cumplió cien años, con una lucidez envidiable y una serenidad llamativa. Cuando le propusimos realizar un artículo con motivo de su cumpleaños, le enviamos un cuestionario. Nos facilitó ocho folios y, a la vez, nos invitó a su casa a charlar un rato, que se alargó durante casi dos horas. Entre recuerdos y anécdotas, señaló ideas que le guiaron en sus años en el Rectorado. Por ejemplo, al plantearle qué hace falta para dirigir la Universidad, contestó con una lección de buen gobierno en frases poco más largas que un tuit: «Mucha paz. No hay que asustarse por nada. Saber escuchar y estudiar juntos los problemas, no dejarse llevar por los prontos ni dejar herido a nadie». Y, mirando al futuro, aportó una reflexión que constituye un reto para la Universidad: «El campus crecerá, se construirán nuevos edificios…, pero lo importante es empeñarse en el trabajo bien hecho y en querer a los estudiantes y a los colegas». Hay ideas capaces de transformar personas y situaciones, de abrir caminos hasta entonces desconocidos o impracticables. La entrevista al profesor Ponz es una muestra de ello, aunque en este número hay otros artículos que se mueven en esa dirección. Por ejemplo, el reportaje sobre las charlas TED describe la mayor plataforma digital de contenido gratuito del mundo y su búsqueda de «ideas worth spreading» («ideas que vale la pena difundir»). También genera cambios profundos la buena literatura porque, como recuerda el profesor Manuel Casado en el ensayo, «permite entender la condición humana y transformar desde dentro el ser de los lectores». Y abordamos en este número un tercer campo en el que encontrar sentido a realidades complejas, como afrontar una enfermedad avanzada e irreversible. Así lo muestra Isabel Solana [Com 04 MIC 15], con datos e historias personales, en el tema de portada sobre cuidados paliativos en el mundo, una disciplina médica muy necesaria por la ayuda integral que presta a este tipo de pacientes. Una persona con una trayectoria larga y fructífera, el conocimiento científico y su divulgación, la literatura o la experiencia del tramo final de la vida aportan ideas con capacidad de transformación, algo que todos buscamos. Seguramente sea así porque, como escribió Víctor Hugo, «No hay nada más poderoso que una idea a la que le ha llegado su momento». jediaz@unav.es

Member of CASE

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#705 GRANDES TEMAS difundir ideas que valen la pena

parís sigue huérfana

[Página 48] Avances

e incógnitas tras casi un año de trabajos y debates después del incendio de Notre Dame.

cuidados paliativos

[Página 06] La medicina para cuidar a los

pacientes con enfermedad avanzada e irreversible. Un derecho al que deberían acceder todas las personas.

campus

[Página 22] La plataforma TED cumple treinta y cinco años transmitiento conocimiento que sea motor de una transformación en las personas y en la sociedad.

la palabra frente a la química [Página 104]

una vida sin dueño

[Página 30] El recorrido de los niños esclavos desde su cautividad hasta su reintegración, a través de las fotos de Ana Palacios [Com 95].

¿Puede la poesía cambiar la vida? El catedrático Manuel Casado Velarde reflexiona sobre la necesidad de los versos en un mundo lleno de ruido y prisas.

alumni museos y ciudades

[Página 66] Los museos dinamizan el urbanismo, se convierten en imagen de sus ciudades y son un activo económico regional.

Campus Alumni Cultura Ensayo

60 72 84 104

carta desde...

entrevista francisco ponz

Con motivo de su centésimo aniversario, el tercer rector de la Universidad repasa su vida como universitario. [Página 72]

COLABORAN Ana Marta González [Página 40] En una época de posverdad, la filosofía puede formar ciudadanos críticos.

Juan Cañada [Artes Liberales 99] cuenta con palabras y con imágenes su experiencia en Nairobi (Kenia).

[Página 80]

firmas

Milene Pardo-Figueroa [Página 82] Los jóvenes poseen una voz que quieren hacer oír en foros públicos.

Ideas que inspiran, Jesús C. Díaz 01 Homero en el campus, Enrique García-Máiquez 20 Filosofía contra lo trivial, Ana Marta González 40 El euro, work-in-progress, Antonio Moreno 58 El futuro es nuestro, Milene Pardo-Figueroa 82 «Balbona, tú, tranquilo», Ignacio Uría 102 112 Editar el corazón, Paco Sánchez invierno 2020  Nuestro Tiempo —03


trinos del campus

Las voces del campus en Twitter. «“No es preciso recibir el don de la fe para tener en gran estima ideales como el espíritu de servicio, la honradez profesional, la protección de la vida, la solidaridad con los que sufren, la veracidad o la protección de la naturaleza”. Inspirador» [Sobre el ensayo de Alfonso Sánchez-Tabernero en el número 704] @cmmontalban

«Ya no nos enseñan a ser buenos. Nos enseñan a “sentirnos bien”. La diferencia es abismal» @todomejorqenada «Circula por las redes una fake news relacionada con @fcomunav. Alguien ha contado que el temporal de esta noche ha tumbado la “o”/”0” del gran logo. Mentira de las gordas. Y tengo la prueba. Nada de vientos y mucho de @alfvara y @angel_arrese» @majimeno

«Cuidar la vida es un arte hasta el final» @HospiceLaCima

«“No conozco vidas sin errores, sin dolor y sin batallas. El perfeccionista es el eterno insatisfecho que nunca está a la altura de lo que quiere”. Es una de las citas de mi conversación con @DraRojasEstape para @NTunav que no cabían como titular, pero…» @asanleo

«Felicito a @Ignacio_Uria por su columna, un poema, del último número de @NTunav y me dice que su mujer le dice que no se venga arriba, que tiene todavía que recoger la mesa. Oh, mi hermano» @EGMaiquez «Los que condenan la “visión binaria del mundo” son los que encarnan el modo binario más recalcitrante: “o conmigo o contra mí”. Consecuencia: no hay espacios para debatir ideas» @CarolinaDiazEsp

«Qué hartazgo. Se aplaude o se desprecia a la #UE según nos dé la razón. Europa supone una garantía de estabilidad y abandonarla es un infantilismo que nos costaría caro. En todos los ámbitos. ¿#Spexit? No, gracias» @Ignacio_Uria «La tecnología, el mercado y el individualismo son muestras de que seguimos bajo los mandatos de la modernidad. No hay posmodernidad, sino que estamos en una segunda modernidad. Lipovetsky en el Building Museum Reputation Conference» @rcascales «“(...) De este modo, las ideas de cada uno crecen en un suelo nutrido por diferentes perspectivas”, recomienda Ken Bain. Ante ello, lanzamos la siguiente pregunta: ¿Qué buenas ideas de otros te han servido para crecer? Utiliza el hashtag #IdeasCore» @CoreUnav «Que me expliquen el criterio para decidir si un idioma es útil o inútil. Con precisión: qué número de hablantes, qué funciones debe cumplir. Mientras tanto, seguiré pensando que quienes hacen esas distinciones usan solo esta medida: su ombligo. Es útil lo que es útil para ellos» @anderiza

«¡No hay nada más satisfactorio que crear algo que antes no existía! Un programa de ordenador, una obra de teatro, una nueva película, un nuevo jardín, una nueva organización comunitaria. La creación de nuevos conocimientos y nuevas cosas de valor es lo que el mundo necesita» @NewsReputation «Independientemente de que se esté de acuerdo o no con las ideas de una persona, en la universidad se debatía con ideas y argumentos. Quien usa la fuerza e impide a otros expresarse, muestra debilidad e incapacidad argumental, y solo le queda el boicot. Una pena» @PostigoElena «El desdén por la experiencia religiosa convive con el auge de una espiritualidad banal. Se habla con fervor de mindfulness y meditación, pero no se quiere saber nada de una tradición que ha inspirado la catedral de Notre Dame, los oratorios de Bach y la poesía de Juan de la Cruz» @RafaelNarbona «Me sumo a la quinta columna de brigadistas del sólo con tilde. Siempre» @ricardotlucas

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Grandes temas Cuidados paliativos

Una medicina que sana cuando no se puede curar Cerca de 4,5 millones de personas mueren al año en Europa con un gran sufrimiento derivado de su enfermedad. De media, en el continente se usan 120 miligramos de opioide por habitante y año para aliviar el dolor al final de la vida. La situación en otras zonas del mundo es muy mala: solo 1 mg de medicamento en África, 4,8 mg en Latinoamérica y un poco menos, 4,5 mg, en la zona del Mediterráneo oriental. Un mayor acceso a los cuidados paliativos podría aliviar enormemente los dolores de millones de personas. Poder contar con estos cuidados debería ser un derecho, no un privilegio de unos pocos. Un área de la Medicina que necesita investigación y formación específica y que nos interpela a todos, ya que, cuando cuidamos dignamente, nuestra sociedad se hace más digna. María Isabel Solana [Com 04 MIC 15] colaboradores Natalia Rouzaut [Com 16], Teo Peñarroja [Fia Com 19] y Miriam García Munárriz [Com 95] ilustración Jojo Kruz texto

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Grandes temas Cuidados paliativos

Javier Delgado Rivero «Con la enfermedad te das cuenta de la importancia de estar con la familia y de vivir con intensidad los días que te quedan»

en agosto de 2019, javier delgado Rivero confesaba que su horizonte era el día a día. Su cuerpo, muy menudo y frágil, delataba un cáncer avanzado. Pero cuando hablaba de la enfermedad que le estaba apagando a sus cincuenta y pocos años se expresaba con una sincerísima paz. Podía hacerlo porque el «dolor superlativo» que había padecido meses atrás estaba bajo control. Javier fue una de las más de 270 000 personas que, según la Asociación Española contra el Cáncer, recibieron este diagnóstico en 2018. Cada historia, con su propio protagonista y una narración diferente. La suya comenzó con unas molestias en el abdomen que parecían simplemente gastroenteritis o cálculos de riñón. Para cuando le vio la cara, la dolencia ya se había extendido mucho. Y con ella, un «dolor máximo» que se irradiaba también a Loly, su mujer, y a sus tres hijos, de 18, 14 y 9 años. A principios de marzo de 2019 viajó desde Huelva, su provincia, a la Clínica Universidad de Navarra, donde, además de los especialistas de cáncer, comenzaron a tratarle en el servicio de Medicina Paliativa, que dirige el doctor Carlos Centeno. «Y fue el antes y el después», celebraba en verano. «Aunque mis perspectivas seguían siendo las mismas —un horizonte muy corto, sentenciaba—, aquello me dio la vida. Después del primer ciclo de medicación pude volver a casa y era otro porque podía atender bien a mi mujer, a mis hijos, a mis amigos. Dentro de la gravedad, volví a hacer vida normal». Eso sí, esa «vida normal» comenzó a ser un poco diferente de la que llevaba hasta entonces. El Javier de antes era, sobre todo, un empresario de éxito: compaginaba su trabajo de ingeniería en una gran em08—Nuestro Tiempo  invierno 2020

presa del sector energético con la dirección de una compañía que creó en 2014, dedicada al desarrollo de proyectos de alta tecnología, con oficinas en Madrid, California y Hong Kong. Era un apasionado de su trabajo y quería dar lo mejor a los suyos. Tras el diagnóstico, quiso reenfocar su futuro. Siguió encargándose de los asuntos más importantes de su empresa y asistiendo a reuniones por Skype, pero empezó a dar absoluta prioridad a los planes con su familia. «Con la enfermedad te das cuenta de la importancia de estar con ella y de vivir con intensidad los días que te quedan. Mi dedicación profesional era del 110 por cien; siempre he sido cariñoso con los míos, pero no disfrutaba de una comida juntos, de una tarde en la piscina, de charlar en el jardín…». En esa línea, reconocía que «los años van pasando y muchas veces ni te das cuenta. A lo mejor en ese tiempo solo hay unos pocos días que han merecido la pena; esos son en los que me concentro ahora». Como parte de sus nuevas rutinas, Javier viajaba con Loly cada dos semanas a la Clínica para recibir el tratamiento que le permitió seguir adelante con su vida hasta su fallecimiento, en octubre de 2019. «Me han ayudado muchísimo», decía durante una de sus últimas estancias allí. «Es sorprendente la cantidad de equipos especializados que se han coordinado para atendernos —comentaba—: oncología, cirugía, paliativos, psicología… Y el afecto y las muestras de cariño también nos han dado oxígeno». Asimismo, las conversaciones con los profesionales sanitarios fueron muy constructivas, según apuntaba: «Necesitas conocer la realidad de tu situación para marcarte tus metas y horizontes y saber a qué atenerte». En un momento dado, el doctor

Enrique Muro, de Medicina Paliativa, le dijo que tenían una conversación pendiente; hablaron sobre cómo iba a enfocar el cáncer avanzado, sobre su futuro... «Estas charlas te obligan a sacar tus pensamientos más íntimos», declaraba. En una de sus últimas estancias en la Clínica, Javier comentaba: «Mucha gente se asusta cuando le hablan de cuidados paliativos. Les diría que los acojan con los brazos abiertos porque dan calidad de vida y permiten disfrutar en paz de los días que te quedan, que es lo más importante para afrontar una enfermedad». hacia un cuidado integral. Javier dio consentimiento para revelar su identidad porque quería mostrar con su experiencia la realidad de los cuidados paliativos. Su historia es una de las muchas con nombre y apellido en las que el doctor Carlos Centeno se ha involucrado a lo largo de quince años como director de Medicina Paliativa de la Clínica y casi una década al frente del Programa ATLANTES del Instituto Cultura y Sociedad (ICS). Este proyecto de investigación aspira a promover en la ciudadanía y en la medicina una mentalidad positiva sobre la atención y cuidado de los pacientes con enfermedad avanzada e irreversible. «En los últimos años ha habido fantásticos progresos médicos —reconoce el Dr. Centeno— pero no podemos centrarnos solo en la enfermedad y olvidar a la persona, dejando de lado los muchos problemas de aquellos que no se curarán. Con la medicina paliativa se fijan nuevos objetivos: el dolor, cada síntoma, lo emocional, la familia, también los problemas espirituales y existenciales centran la asistencia. Hacemos presente que cuidar así siempre


Carlos Centeno «Con la medicina paliativa hacemos presente que cuidar así siempre genera alegría, nos dignifica y nos hace mejores como personas y como sociedad»

genera alegría, nos dignifica y nos hace mejores como personas y como sociedad». A lo largo de su dilatada experiencia ha comprobado de qué manera esta disciplina cambia vidas: «En una situación marcada por el sufrimiento de repente empiezan a surgir notas de color, sentido… La enfermedad muchas veces te ayuda a valorar lo más significativo que tienes a tu alrededor». El alivio del sufrimiento que traen los cuidados paliativos «es muy profundo —declara Centeno—, se convierte en sanación, esto es, la curación en las esferas más hondas de la persona. Eso ayuda a replantear los esquemas mentales y afrontar lo que pueda venir». Por eso considera imprescindible plantar cara a ese dolor donde esté, que en numerosas ocasiones también se encuentra en la familia y los cuidadores. «No se puede tratar al enfermo sin tener en cuenta a los que le están acompañando», sentencia. Tanto él como sus colegas de otros países pueden dar testimonio de cuántas personas logran recuperar la esperanza y transformarse en la última etapa de su vida gracias a un buen control sintomático y un trato humano del más alto nivel. Por eso no solo procura dar lo mejor de sí mismo junto a la cama de sus pacientes. Compagina esta labor con la investigación en el ICS para que la sociedad conozca la auténtica realidad de los cuidados paliativos y contribuir al desarrollo de esta especialidad en los sistemas de salud. Uno de los trabajos más significativos que han desarrollado recientemente en esta última línea es el White Book for Global Palliative Care Advocacy, en el que expertos internacionales de todo el mundo, convocados por la Pontificia Academia de la Vida

y coordinados por ATLANTES, trataron de determinar cómo se pueden promover los cuidados paliativos en todas las regiones del mundo. Según el libro, los representantes políticos —sobre todo ministros de Sanidad y Gobiernos— tienen la responsabilidad de ofrecer cuidados paliativos como un servicio fundamental de sus sistemas de salud. En segundo lugar, las universidades deberían formar en esta disciplina a todos los futuros médicos y enfermeras. Y, tercero, los profesionales sanitarios tendrían que ser agentes de promoción de cuidados paliativos y esforzarse por comunicar un mensaje claro y directo. Todo esto se alinea con las recomendaciones de la Asamblea Mundial de la Salud de la OMS, que adoptó en 2014 su primera resolución sobre cuidados paliativos, por la que sus Estados miembros se comprometían a desarrollarlos dentro del objetivo prioritario de la cobertura sanitaria universal. Desde entonces, se han realizado importantes avances, tal y como explica Marie Charlotte Bouësseau, consejera de Prestación de Servicios y Seguridad de la OMS: «Los datos más recientes demuestran que el acceso a cuidados paliativos progresa». Subraya que una condición sine qua non para que se expandan y lo hagan en condiciones de calidad tiene que ver con la administración de opioides para mitigar el dolor, que requiere estrictas medidas de control y profesionales capacitados para garantizar un uso seguro. Explica que se han conseguido importantes logros, ya que las regulaciones que definen las modalidades de prescripción de opioides para el dolor severo se han adaptado a las necesidades y se han capacitado numerosos sa-

nitarios a través de distintas posibilidades de formación. Comenta que esto último está ocurriendo, por ejemplo, en naciones africanas, donde hay disponibles varios programas educativos. Bouësseau anota que uno de los principales retos consiste en garantizar un acceso igualitario a cuidados paliativos. En esa dirección, la OMS está apoyando a los países con distintos tipos de herramientas: en estos cinco años se han publicado varias guías para implementar paliativos, particularmente en el nivel primario y en situación de crisis sanitarias, así como en pediatría. Asimismo, la organización apoya el uso de tecnologías digitales como aplicaciones para el móvil, que facilitan la comunicación entre familiares y equipos clínicos en el contexto de cuidados paliativos a domicilio, en particular en los países más pobres. Otra cuestión clave según la consejera de la OMS es intercambiar buenas prácticas en el nivel internacional. A ese respecto, alaba iniciativas como los congresos asiático, europeo, latinoamericano y africano de cuidados paliativos, que contribuyen a poner en común las mejores experiencias. «Los cuidados paliativos son un imperativo ético para los sistemas de salud», puntualiza. «Hoy en día tenemos más conocimientos para manejar el dolor y otros síntomas que comprometen la calidad de vida de muchos pacientes; también conocemos cómo trabajar en equipos interdisciplinares para atenderles. Además sabemos que el coste de estos programas no es tan alto y no debería impedir el acceso incluso a las personas con menos recursos. Por lo tanto, cada país debe y puede impulsar esta especialidad médica». Nt

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Grandes temas Cuidados paliativos

mediterráneo oriental

Líbano # Un centro pionero para dar el mejor cuidado ante la enfermedad avanzada La vocación de Hibah Osman por los cuidados paliativos despertó cuando atendía a personas con enfermedades avanzadas siendo médico de familia en Beirut (Líbano). En concreto, recuerda a una anciana de 96 años por la que sentía un gran cariño. «Cuando desarrolló un cáncer me di cuenta de que los profesionales sanitarios podíamos hacer mucho más», cuenta la experta. En aquel momento, el sistema de salud libanés no disponía de una estructura para proporcionar este tipo de cuidados y era muy complicado combatir el dolor por las restricciones de acceso a los medicamentos. Asimismo, señala que los hospitales ofrecían tratamientos altamente invasivos aun sabiendo que no iban a funcionar. «Por eso, muchos preferían quedarse en casa cuando avanzaba su dolencia. Era todo un reto para los familiares y los equipos sanitarios darles una buena atención», afirma. Esto le llevó a fundar en 2010 Balsam, el Centro de Cuidados Paliativos del 10—Nuestro Tiempo  invierno 2020

Líbano, una ONG financiada con donaciones privadas. Fue una iniciativa pionera en el país y permitió que cada vez más pacientes pudieran recibir a domicilio los mejores cuidados: en un solo año, de 2014 a 2015, pasaron de 98 a 215. «Resulta inaceptable que tantas personas sufran cuando su fuente de dolor puede aliviarse fácilmente», recalca. La clínica, según explica, funciona principalmente a través de las enfermeras bajo la supervisión de los doctores. Ellas deciden a quiénes van a tratar, entre las solicitudes que reciben, en función del grado de la patología y de la capacidad del centro en ese momento. También establecen de forma individual una relación directa

con el paciente y su familia, «que ayuda a desarrollar una relación cercana y basada en la confianza», apostilla. «La enfermera acude al hogar y evalúa al paciente: síntomas, estrés psicológico y social, estructura y dinámica familiar. A partir de eso, se prepara su plan de cuidados», relata Hibah Osman. Cada caso nuevo se discute en su reunión semanal, que incluye a todo el equipo: enfermeras, médicos, trabajadores sociales y psicólogos. Sobre sus miembros, precisa que se seleccionan con gran atención: «Todos tienen al menos dos años de experiencia en un hospital. Deben ser agudos, dinámicos, responsables y empáticos. Si no, no funcionaría. Después, les entrenamos y supervisamos para que trabajen con independencia». En el marco de este proyecto, junto con el cuidado a pie de cama, Hibah Osman también ha realizado una intensa labor de promoción y educación de los cuidados paliativos tanto en su tierra como en otras naciones del Mediterráneo oriental. Pri-

mero ayudó a establecer un comité nacional de cuidados paliativos en el Ministerio de Salud Pública. En 2013 contribuyó a que esta disciplina se reconociera en su país como especialidad médica. Y en los últimos años ha trabajado para que los servicios de paliativos se subvencionen públicamente, lo que se ha conseguido en marzo de 2019. El siguiente reto, indica, es aumentar los esfuerzos colaborativos entre los países de la región, para lo que han empezado a contar con la ayuda de la Organización Mundial de la Salud. Desde hace un año desarrolla a distancia su responsabilidad en la junta directiva de Balsam. Lo hace desde Estados Unidos, donde ejerce como profesional en el Hospital General de Massachusetts y como docente en la Universidad de Harvard. También dirige el Programa de Cuidados Paliativos y de Apoyo del Centro Médico de la Universidad Americana de Beirut. «Gracias a la diferencia horaria hago mi trabajo libanés antes de empezar mi jornada americana», ríe.


La región del Mediterráneo oriental, en datos

POLÍTICAS SANITARIAS

DISTRIBUCIÓN REGIONAL DE LOS PROGRAMAS DE CUIDADOS PALIATIVOS

PK

IR

IQ

KW

LB PS

QA AE OM

JO SA

de los países de esta región tienen en su Estrategia Nacional de Control de Cáncer una sección dedicada a cuidados paliativos.

EG

SD

6/15 países (el 40 %) están en proceso de desarrollar una estrategia nacional específica de cuidados paliativos. Solo uno dispone de ella actualmente.

MA

Número total de programas de Cuidados Paliativos

284

109

47

Mediterráneo oriental

España

14

Programas de cuidados 5 paliativos 3 Millones de habitantes AE EG IQ IR EDUCACIÓN

4/15

de los países cuentan con facultades de Medicina que enseñan cuidados paliativos como asignaturas específicas.

10

JO

País Tipo Fecha Líbano Especialidad 2013 Irán Subespecialidad 2009 Arabia S. Subespecialidad 2012 Qatar Progr. de form. avanzada 2013 Jordania Progr. de form. avanzada 2014 Egipto Progr. de form. avanzada 2014 Omán Progr. de form. avanzada 2015

6

países tienen una asociación nacional de paliativos: Marruecos, Jordania, Kuwait, Líbano, Arabia Saudí y Túnez.

120

4,5 EMRO

Europa

Los países del Mediterráneo oriental (EMRO) consumen en torno a un 60 % menos miligramos de opioides per cápita que Europa. ¿En cuántos países HAY...? 15

13

11 5

7

9

Transdermal Fentanyl

1:45.000.000

País Progr. Datos Arabia Saudí (SA) 42 Programa ATLANTES ¦ ICS · Universidad de Navarra Egipto (EG) 14 Desarrollo desigual Jordania (JO) 10 Pakistán (PK) 8 Los servicios de Marruecos (MA) 7 cuidados paliativos en 42 Líbano (LB) 6 Arabia Saudí suponen Sudán (SD) 6 casi la mitad de los Irán (IR) 5 que existen en toda la Emir. Árabes Unidos (AE) 3 región. Kuwait (KW) 3 Omán (OM) 3 Túnez (TN) 2 Dónde se ofrecen 8 7 6 Qatar6 (QA) 1 Se dan mayoritaria3 3 2 Iraq (IQ) 0 1 mente en instalaciones (PS) KW Palestina LB MA OM PK PS0 QA hospitalarias SA SD y, en TN menor medida, a domicilio.

Metadona

583

4,5 mg

Oxicodona

Sin datos

Hidromorfina

>1

1-

4

5-

Sin programas

Morfina

8

9

-1

6

6

Medicinas para el dolor

Codeína

TN

$

11/15

Fuente: Atlas de Cuidados Paliativos en la Región del Mediterráneo oriental/2017. Instituto Cultura y Sociedad. Universidad de Navarra invierno 2020  Nuestro Tiempo —11


Grandes temas Cuidados paliativos

latinoamérica

El Salvador # El componente humano marca la diferencia cuando los recursos no abundan Un periodista le preguntó una vez a Mario López Saca cómo era capaz de hacer cuidados paliativos en el Hospital Profamilia, un centro público donde coordina esta especialidad médica, si en ocasiones no disponen de medicamentos, opciones de hacer pruebas complementarias o lugares para ubicar a los familiares. «Le expliqué que, a pesar de la falta de recursos, siempre hay personas alrededor del paciente que pueden atender sus necesidades integrales: el médico, la enfermera, la trabajadora social, el psicólogo, la auxiliar, la señora de la limpieza…», cuenta. «Estos cuidados no consisten solo en poner morfina», reivindica. Para él, la clave es el componente humano: acercarse al que sufre y escucharle, ya sea al que está en la cama o a su familia. «Cada vez que atiendo a alguien me doy cuenta de que con pocas cosas que haga, alivio. Eso me da fuerzas para seguir en esta profesión». La mejor prueba de su buen hacer son las numerosas muestras de gratitud que su equipo recibe de los familiares tras el fallecimiento de un ser 12—Nuestro Tiempo  invierno 2020

querido: «Nos envían muchísimas cartas y correos electrónicos. A veces pasa el tiempo y los parientes regresan para dar las gracias, para recordar el proceso, para hablar detenidamente con nosotros». Las familias son, precisamente, los principales prescriptores de cuidados paliativos en su país: suponen en torno al 60 por ciento de las referencias. Y la demanda para recibirlos va en aumento, según constata. El doctor López Saca podría contar muchas historias de vidas a las que esta especialidad ha traído luz. Aunque asume que no todos le dan una oportunidad a la primera. Recuerda el caso de una profesora universitaria de 68 años, a la que él llama Gloria, diagnosticada de un tumor cerebral, con un pronóstico de seis u ocho meses. No podía mover el lado izquierdo y tenía dolores invasivos. «Le quitaron el tumor, que creció de nuevo bruscamente con más síntomas. El oncólogo le planteó radioterapia y quimioterapia y ella se negó en rotundo. Le pidió varias veces que acabara con su vida», relata.

datos

Programas insuficientes y desarrollo desigual Existen 922 servicios en los 19 países estudiados (1,63 servicios/equipos/unidades por cada millón de habitantes): para la mayoría de los pacientes de esa región no está disponible el tratamiento. Acceso a morfina para combatir el dolor

4,8 mg 58,11 4,8 Latinoamérica

Mundo

El consumo de opioides está muy por debajo de la media mundial. Dónde se ofrecen Cerca de un tercio de los servicios se proporciona solo en la atención primaria. La atención domiciliaria, más frecuente, se localiza sobre todo en Chile, México y Cuba.

43 %

de los servicios en la región está ubicado exclusivamente en hospitales y los más frecuentes son equipos de apoyo. Fuente: Atlas de Cuidados Paliativos en Latinoamérica/2013. Instituto Cultura y Sociedad. Universidad de Navarra.

Ante este panorama, el experto la remitió al doctor López Saca, quien la encontró a oscuras en la habitación del hospital, con la persiana bajada. «Una de sus hijas estaba sentada muy atrás y su esposo tenía la cabeza agachada. Se percibía sufrimiento por todos lados», rememora. Gloria compartió con él el dolor incontrolable que experimentaba y clamó ayuda. Pero no la que él podía ofrecer. Su hija espetó: «Si la eutanasia estuviera despenalizada en El Salvador, yo misma la ayudaría a morir». Al final aceptaron ponerse en sus manos. «Fuimos ganando terreno. Iniciamos el tratamiento, le aliviamos el dolor, mejoró un poquito su movilidad y le planteé regresar a casa», manifiesta. Pero Gloria seguía en su empeño. También se negaba a ver al psicólogo del equipo y a recibir apoyo espiritual. «Entonces volvió a su domicilio. La atendimos allí y la petición de eutanasia fue espaciándose, hasta que un día dejó de solicitarla», dice. En posteriores encuentros pudieron comentar cuestiones de fondo y ella confió al doctor su deseo de regresar a su país natal para pasar sus últimos momentos con su familia. El equipo habló con sus hijos, con sus hermanos, preparó todos los trámites y ella consiguió viajar. Contactaron con un servicio de cuidados paliativos local para que la atendiera. Recibió radioterapia y pudo disfrutar un año más con los suyos. «La eutanasia le habría quitado la


opción de vivir ese encuentro con su familia y consigo misma», recalca. El ingreso en casa, como el de Gloria, es una opción muy positiva para los pacientes. Pero el doctor López Saca es consciente de que también se requiere poner en marcha unidades para ingresar a quienes lo necesitan. Con ese objetivo, creó junto con otros médicos la Fundación Paliamed, que ofrece aten-

ción clínica, educación e investigación de esta rama de la medicina. El primer proyecto de la entidad es un centro de cuidados paliativos que comenzó su andadura en septiembre de 2019. Inicialmente cuenta con seis habitaciones, una de ellas disponible de forma gratuita para personas sin recursos. El objetivo es llegar a treinta, de las que un 20 por ciento se destinará a quienes no pueden asumir el coste.

Esta iniciativa es un paso más en su país, que en seis años ha avanzado considerablemente en este campo. «Ya hay diecinueve unidades de cuidados paliativos en los hospitales públicos. Y eso ha surgido por el impulso legislativo que hemos dado con la Asociación de Cuidados Paliativos», reconoce. Otro aspecto fundamental es seguir apostando por la educación: en 2013 lograron que uno de

los centros académicos más prestigiosos de El Salvador, la Universidad José Matías Delgado, ofreciera una asignatura en la carrera de Medicina, que imparte él. Cada vez se apuntaban más alumnos y ahora es obligatoria en sexto curso. Mario López Saca lo celebra: «Crece el número de médicos salvadoreños con el deseo de hacer cuidados paliativos y de investigar en esta disciplina». invierno 2020  Nuestro Tiempo —13


Grandes temas Cuidados paliativos

europa

España # Una vida plena para los niños con dolencias incurables En castellano no existe ninguna palabra para designar a quien pierde a un hijo. Sin embargo, aunque no tenga nombre en nuestro idioma, esta realidad impacta contra muchas familias por el cáncer, enfermedades raras, daños cerebrales derivados del parto o de accidentes, entre otras causas. A pesar de los avances de la medicina, que han permitido disminuir las tasas de mortalidad infantil, unos 3 000 pequeños fallecen en nuestro país cada año. De ellos, más de 1 300 necesitan cuidados paliativos —en torno a 140 000 en Europa—, pero aproximadamente el 85 por ciento aún no los reciben. Cómo viven, no cuándo van a morir, es la principal preocupación de Ricardo Martino, coordinador de la Unidad de Cuidados Paliativos Pediátricos del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús (Madrid), y de su equipo. Señala que, gracias a los progresos médicos y a los nuevos tratamientos disponibles en el sistema sanitario español, muchos chavales con dolencias incurables viven más y en mejores condiciones. En esa cuenta atrás, dure lo que dure, hay que ocuparse de ellos. 14—Nuestro Tiempo  invierno 2020

«Tratamos de que puedan estar en casa con sus padres, con sus hermanos, con el menor dolor, con la vida más normalizada posible», asegura. En ese sentido, recalca que el 80 por ciento de la dedicación de su unidad se centra en la hospitalización a domicilio. «Cuando un niño expresa “Me quiero ir a casa” pretende decir “Eso es bueno para mí”. Como médico, ya me las arreglaré para ponerle un tratamiento que se pueda administrar allí», manifiesta. Priorizan su bienestar, que depende más de estar con los suyos que de los medios de los que disponen, como le demostró uno de sus jóvenes pacientes. Pablo tenía una enfermedad rara progresiva y vivía con su madre, su tío, su abuela, los bisabuelos, un tío abuelo esquizofrénico y el perro. Todos juntos en una habitación. El doctor Martino cuenta que «él estaba feliz». «Los niños son más sencillos que los adultos —opina—. Las preguntas que plantean se responden con mayor facilidad que las nuestras». Chicos de cinco o seis años quieren saber «si morirse duele» o «quién va a jugar con su tren cuando no estén». Algunos

incluso tratan de consolar a su mamá con un «No te preocupes, que voy a estar bien». A veces los padres expresan al equipo médico su gran sufrimiento, lo terriblemente difícil que se les hace la situación, «pero el pequeño está bien, tranquilo; dice “Papá, vamos a comer churros”». El doctor Martino hace hincapié en que estar en su ambiente, «mantener su mundo de vínculos y valores», es importante. Además de en el propio enfermo, redunda en la familia, porque «pasar muchas horas en un hospital, donde a veces se prohíbe sin razones de peso la entrada a los hermanos, les afecta a todos». Por otro lado, alivia la carga económica para los padres, ya que una hospitalización prolongada lejos del hogar implica importantes gastos. Asimismo, recuerda que esa atención a domicilio es mucho más eficiente y rentable para el sistema, puesto que ahorra una cama hospitalaria y ambulancias para el desplazamiento, reduce el absentismo laboral de los progenitores, etcétera. La claridad de los beneficios contrasta, no obstante, con la falta de recursos: en el territo-

rio nacional hay ocho programas de cuidados paliativos pediátricos domiciliarios y dos hospitalarios. ¿Qué se necesita para que lleguen a todos? «Primero tienen que caer las barreras entre los profesionales sanitarios. Por ejemplo, los paliativos son bastante desconocidos en el ámbito de la pediatría. Segundo, debemos empezar a reconocer en esta parte del mundo que hay niños que mueren; de lo contrario, no pondremos solución», enumera el doctor Martino. Y, por último, lamenta que «cuando se monta un equipo solo se mira cuántos profesionales hay que contratar en ese momento, sin pensar en la eficiencia y rentabilidad a largo plazo», y propone «ampliar la perspectiva en la gestión de los recursos». Otro escollo, lamenta, es que nos siga costando tanto hablar de paliativos pediátricos: «Cuando los mencionamos, la gente se incomoda y mira hacia otro lado». Le parece toda una paradoja en una sociedad que cada vez tiene más presente la resiliencia, en la que los libros de autoayuda son auténticos best sellers. «No conozco mayor ejemplo de resiliencia que las familias de estos niños», sostiene. «Sacan vida de donde no la hay y fuerzas de donde no las tienen, y ofrecen un cuidado ejemplar del que nosotros aprendemos todos los días».


La región de Europa, en datos

políticas sanitarias

Servicios especializados y programas para niños

6 388 12 es el número total de servicios especializados de cuidados paliativos de adultos. Cuatro países (Alemania, Reino Unido, Francia e Italia) concentran el 47 %.

0

138 913

países tienen sistemas para identificar en atención primaria a pacientes con necesidad de paliativos, si bien la mayoría proporciona estos cuidados en el último mes de vida.

niños mueren cada año necesitados de cuidados paliativos en Europa.

de los países tienen otras leyes y decretos que regulan los cuidados paliativos.

2

0,8

0,8 servicios 2 servicios especializados por especializados por cada cada 100 000 habitantes es la cifra 100 000 habitantes (media). que sugiere la Asociación Europea de Cuidados Paliativos.

8 63 %

países tienen leyes específicas sobre cuidados paliativos.

38/54 de los países disponen de programas específicos para niños.

41

países tienen al menos una asociación de cuidados paliativos.

Educación

medicinas para el dolor

Acceso a morfina para combatir el dolor (equivalente de morfina / por año).

11 mg/cápita Países de bajos ingresos.

159 mg/cápita Países de altos ingresos. Nota: Países de la región Europa definida por la OMS.

4 428 663

personas mueren en Europa con necesidad de cuidados paliativos.

Los pacientes de países con altos niveles de ingreso consumen 10 veces más medicinas para aliviar el dolor que los países con ingresos medio-bajos. Fuente: Atlas de Cuidados Paliativos en Europa/2019. Instituto Cultura y Sociedad. Universidad de Navarra. invierno 2020  Nuestro Tiempo —15


Grandes temas Cuidados paliativos

norteamérica

Canadá # Una formación básica que cambia el final de muchas vidas datos

6 568

Número de servicios En EE. UU. había 6 568 servicios especializados y en Canadá, 500 (datos de 2013).

501 mg EE. UU.

733 mg

Canadá

Acceso a morfina para combatir el dolor En Canadá se consumen 232 mg de morfina por persona al año más que en Estados Unidos. Fuente: Programa Atlantes. Instituto Cultura y Sociedad. Universidad de Navarra.

16—Nuestro Tiempo  invierno 2020

«Espero que algún día médicos como usted puedan cuidar de personas como yo». Esas palabras han permanecido grabadas en la memoria de José Pereira durante más de dos décadas. Las pronunció George, un paciente con cáncer avanzado al que los doctores habían dado una esperanza de vida de dos meses. Por aquel entonces, en los años noventa, Pereira era un médico de familia recién licenciado que ejercía en un pequeño pueblo canadiense de poco más de setecientos cincuenta habitantes. George acudía a él tras un periplo por varios especialistas. Sufría un dolor extremo. No conseguía que nadie le aliviase. «Erróneamente, le dije que no podía aumentar su dosis de morfina, aunque era muy pequeña. Argumenté que podía volverse adicto», rememora. Y aún lamenta las afligidas lágrimas de George y su mujer ante la respuesta. Pereira reconoce que se sintió avergonzado de sí mismo y de su profesión por no poder ayudar. Y decidió que eso no podía quedar así. «Acudí a uno de los pocos cursos de cuidados paliativos que había en Canadá, a tres

horas de avión de mi casa. Fue una experiencia maravillosa. En solo cinco días aprendí muchísimo sobre la importancia de esta disciplina y cómo unos conocimientos y habilidades básicas pueden marcar la diferencia», asegura. A su vuelta a Manitoba, llamó a George: «Le cuidé hasta que murió unos meses después, con comodidad y buen control del dolor». Esta experiencia fue transformadora para él y le ayudó a ver claro su futuro profesional. El siguiente paso fue realizar un programa de formación en la Universidad de Alberta, en Edmonton, bajo la supervisión del doctor Eduardo Bruera. Completó una beca de investigación de un año y posteriormente contribuyó al desarrollo del Programa Regional de esa capital. La frase de George también le inspiró para crear Pallium Canadá en 2000, una fundación sin ánimo de lucro con sede en Ottawa que ofrece cursos cortos para formar en lo básico de esta disciplina a médicos, enfermeras, farmacéuticos y demás personal sanitario. Solamente en 2018 se impartieron 360 que involucraron a más de 6 500 profesionales. «Los paliativos se han desarrollado mucho en esta nación a lo largo de las últimas décadas, incluyendo los servicios clínicos, la investigación y la educación», reconoce. No obstante, explica que este país norteamericano no dispone de un sistema sanitario único y homogéneo y que cada una de las trece provincias administra esta

competencia de manera independiente, por lo que «mientras en la mayoría hay centros o unidades especializadas excelentes, en otras hay lagunas significativas». Pero, tal y como subraya, «los cuidados paliativos son un problema de todos, no solo de los equipos especializados». Por eso, en Pallium también trabajan para poner en marcha programas de comunidad compasiva en todo el territorio, que se centran en el trabajo de voluntarios. Dice que, afortunadamente, en Canadá hay una extensísima cultura solidaria y los ciudadanos están acostumbrados a implicarse en actividades de este tipo desde el colegio. Desde hace un par de años, Pereira compagina su labor como director científico, responsable de investigación y desarrollo del currículum y becas de Pallium con la dirección de Investigación en el Colegio de Médicos de Familia de Canadá y mantiene la práctica clínica como consultor de un hospital cercano a Toronto, «el más multicultural del país». Asimismo, revela que hace poco ha aceptado el cargo de jefe de cuidados paliativos en la Universidad de McMaster en Hamilton, Ontario: «Siento que he completado el círculo porque allí me inicié en esta especialidad».


invierno 2020  Nuestro Tiempo —17


Grandes temas Cuidados paliativos

áfrica

Uganda # El cuidado a domicilio que empobrece aún más a las familias Recién graduado en Medicina, Emmanuel Luyirika comenzó a trabajar en un distrito rural de Uganda, su país de nacimiento. Recuerda sus experiencias más tempranas atendiendo fundamentalmente a enfermos con VIH, infecciones asociadas y cánceres. En los años noventa —como continúa ocurriendo en la actualidad— el sida constituía un gran problema de salud pública y una de las principales causas de muerte de la población. Inicialmente las opciones de tratamiento eran muy limitadas y, años después, el acceso a los fármacos se ha restringido, lo que provoca una alta mortalidad. Ante este escenario, Luyirika decidió especializar su investigación en esta enfermedad, que, además, ha sido motor del desarrollo de paliativos en muchos Estados africanos. Más adelante se mudó a Sudáfrica, donde colaboró con proyectos de cuidado a domicilio de la Academia de Medicina de Familia de esta nación. «Allí comenzó mi pasión por los paliativos», confiesa. A su vuelta a Uganda, lideró un gran programa de VIH que involucraba a más de 20 000 enfermos, y posteriormente se incorporó 18—Nuestro Tiempo  invierno 2020

a la Asociación de Cuidados Paliativos de África, que actualmente preside y desde donde se encarga de la sensibilización sobre esta disciplina y de su integración en los sistemas sanitarios del continente.

Luyirika reconoce que en África aún queda camino por delante para que estos servicios lleguen a todos los estratos de la población: «Nuestros retos son la concienciación, el acceso a recursos económicos, la falta de personal y el acceso a medicamentos para controlar el dolor». Puesto que apenas hay unidades de ingreso y camas en los escasos centros de cuidados presentes tanto en Uganda como en otros países

—Kenia, Malaui o Botsuana, por citar algunos—, la mayor parte de la atención paliativa se da en el domicilio. «El equipo suele estar liderado por una enfermera a quien también acompañan un asistente médico, un trabajador social y, en ocasiones, un líder espiritual o un capellán», detalla. Insiste en que la necesidad de provisión de cuidados paliativos está creciendo debido a la proliferación de patologías no transmisibles (cardiacas, renales...) y del cáncer, así como al aumento de la esperanza de vida. Por otra parte, sostiene que hay personas con VIH «que han recibido tratamiento durante años y desarrollan complicaciones a medida que envejecen». El gran problema es que el peso de la atención a los enfermos, tal y como apunta, recae fundamentalmente en las familias, la mayoría sin recursos y sin acceso a servicios básicos como agua potable. «Están muy involucradas y dedican un gran esfuerzo a la labor», dice. Pero esta carga enmaraña inevitablemente la espiral de la pobreza. «Implica que uno de los

miembros se queda en casa para centrarse en el cuidado y, por tanto, no va a trabajar. Incluso, en numerosos casos son los niños los que tienen que abandonar el colegio para encargarse». Por otra parte, lamenta que muchos deben pagar los tratamientos de su bolsillo y eso hace que acudan a curanderos tradicionales que alimentan sus esperanzas con falsas promesas. Otros se dejan llevar por creencias culturales y se niegan a tomar las medicinas. «Todo esto hace que el paciente sufra más», percibe Emmanuel Luyirika. Según cuenta, gobiernos y legisladores son los responsables de dar la vuelta a la situación y por eso una de sus principales labores es involucrarles «en la creación de marcos y políticas nacionales evaluables y que supongan un servicio real para los ciudadanos». Explica que la Asociación ha desarrollado un trabajo intensivo con ministros, parlamentarios y directores de departamentos en Sudáfrica, Uganda y Ruanda, y recientemente han interactuado con la Asamblea legislativa de África oriental, que reúne a esos dos últimos países y a Sudán del Sur, Kenia, Tanzania y Burundi. También ha conseguido compromisos concretos por parte de los ministerios de Salud de Togo, Liberia y Gambia. «En Uganda aún nos queda un largo camino para mejorar la cobertura, pero estamos avanzando e influyendo con nuestras buenas prácticas — como la producción propia de morfina— en otros países», finaliza.


África, en datos

DISTRIBUCIÓN DE LOS SERVICIOS POR PAÍSES

políticas sanitarias

12/48

TN MA DZ LY

El 25 % de los países africanos cuenta con una estrategia o plan nacional específico para cuidados paliativos.

EG

MR NE SD

ML

SN GM

BF

GN

GH

CI

BJ

ET

NG SS

CF

LR

TG

CM ST

GQ GA

NÚMERO TOTAL DE "HOSPICES" Y SERVICIOS DE CUIDADOS PALIATIVOS

UG

CG CD

KE

!

SL

ER

23/48 de los países africanos tienen en su estrategia nacional de control de sida una sección dedicada a cuidados paliativos.

RW

!

BI

TZ

200 100

KM

AO

50 25 10 1

MW

ZM

medicinas para el dolor

MG

MZ

ZW

MU

BW

NA

Sin servicios Sin datos

SZ ZA

1 mg

!

120

LS

1 África

Programas de cuidados paliativos

Educación 1:50.000.000

de los países africanos (44 %) enseñan cuidados paliativos en sus facultades de Medicina.

229 160 14

11

ZM

ZW

16

ZA

2

TN

TZ

2

UG

0

ST

TG

SZ

5

4

SL

0

4 SD

14

17 4

2 NE

Programas insuficientes El 71 % de los servicios del continente se concentra en Uganda, Sudáfrica y Kenia.

RW

2 NA

NG

6

2

MZ

2

MW

0 ML

MR

MU

5

1 MG

LS

LY

0

14

70 0 LR

1

0 KE

KM

10 GQ

4

2

GH

Reino Unido

$

21/48

GN

2 GA

GM

10

7 0 ET

7

2 DZ

ER

2

EG

1

CM

0

CI

CF

África

CG

4

2

2

BI

BJ

CD

2

BF

BW

2

0

AO

65

Millones de habitantes

SS

646

Datos

SN

969

MA

1.216

Dónde se ofrecen En el hogar, fundamentalmente a cargo de las familias y con alta implicación Programa ATLANTES ¦ ICS · Universidad de Navarra de voluntarios.

6/48 de los países africanos cuentan con alguna especialización en cuidados paliativos para médicos: Sudáfrica, Kenia, Uganda, Zambia, Ghana y Egipto.

19 %

de los países africanos analizados no tienen identificados servicios de cuidados paliativos.

Europa

África usa de media 1 mg per cápita y año de medicamentos opioides, mientras que Europa usa alrededor de 120 mg por persona.

8/48 En el 17 % de países africanos, la morfina la prescriben enfermeras, independientemente de que exista o no una legislación que lo permita.

Fuente: Atlas de Cuidados Paliativos en África/2017. Instituto Cultura y Sociedad. Universidad de Navarra. invierno 2020  Nuestro Tiempo —19


ahora bien Enrique García-Máiquez

Homero en el campus

dicho sea con todo respeto, es capaz de aunar el claustro de maestros que aquí tengo yo y puede tener cualquiera. Ahora bien, para leer en serio (Nicolás Gómez Dávila nos advierte de que «saber leer es lo último que se aprende»), qué bien viene la universidad. ¡Qué bien me vino a mí! Recuerdo muchas cosas del colegio mayor, pero pocas con tanta felicidad como esas lecturas compartidas, quitándonos libros de las manos unos compañeros a otros. La complicidad con que comentábamos y vivíamos los libros todavía me sostiene. Julien Green sabía que «los grandes libros hablan como en un susurro»; por eso, a ciertas edades más ruidosas, necesitamos profesores y amigos que hagan de altavoces. Qué inolvidable sensación de culpa y riesgo, además, por estar leyendo el Quijote en vez de estudiar Derecho Tributario, símbolo del peligro y la aventura que siempre es leer. El campus tienta a la lectura amena, dejando que pasen las horas. Creo que esa lectura parauniversitaria, fuera de los Para subirnos a los hombros de gigantes planes de estudio, en los márgenes de los años de carrera, a la sombra de un sauce, es muy conveniente para la forja de un de los grandes clásicos necesitamos también lector, aunque no sea estrictamente imprescindible. Recuerdo, a los maestros que nos encaramen a ellos. justo a tiempo, que, para los hijos de los poetas, como para los demás, hay becas y ayudas y que, al final, si uno se empeña —en i Colegio Mayor Belagua me invitó a todos los sentidos de la palabra— termina pudiendo estudiar impartir la lección del acto de inauguración del en Navarra, en Oxford o en Harvard, aunque yo para mis hijos curso académico. Aún me dura el balbuceante prefiero Navarra, porque la tradición es trascendental, y transagradecimiento, la desbordada incredulidad. mite, como tan bien nos explicaba don Álvaro d’Ors entonces. ¿Estoy traicionando al claustro de profesores de mi estanMe sugirieron hablar sobre la aristocracia de espíritu. Con tería y su profundo consuelo al pobre poeta desazonado? De buen criterio, preferían un tema serio para tan solemne ocaningún modo. Los grandes libros son esenciales. Pero aquí en sión. Si no, hubiese hablado de mi cuarto de estar. Cádiz he recordado que el camino más corto y directo de mi Hace unos meses estaba leyendo en zapatillas el periódico, sillón a mi estantería atajó por Pamplona. anochecía y la habitación iba quedándose a oscuras. En el Si me hubiese dejado llevar por los instintos, ya ven, mi lecdiario leí un ranking de las mejores universidades del mundo. ción en la sesión inaugural no habría durado ni cinco minutos. Y sentí un pinchazo en mi corazón. Por escritor, aspiro a la Hubiera recordado que la lectura es un camino de ida y vuelta excelencia y, como escritor, mis medios para costeármela suey vuelta a empezar. Hubiese rogado a mis jóvenes anfitriones len ser exiguos, según los cánones inmemoriales del oficio. La que ya estaban gozando del privilegio del campus, la Univercontinua contradicción entre la realidad y el deseo ya dio musidad y el colegio mayor que no lo desperdicien con la muy cho juego a Luis Cernuda. respetable pulsión de aprovechar el tiempo a Me dolía por mis hijos, o sea, mucho más, toda costa ni de entretenerse después en los tan pequeñitos como son todavía… Yo sí puLa pregunta del autor intersticios. Ojalá no renuncien al claustro de ir a una de las grandes universidades del de los clásicos y de los buenos libros, tan al mundo, la nuestra, esta de Nuestro Tiempo ¿Considera que la lectura alcance de su mano y de su bolsillo. En una donde ustedes me leen. Pero dudaba por es un placer solitario o más de clásicos y otra de programas de estudio ellos y, con la melancolía del lubricán, me bien un gozoso empeño está el secreto de la vida universitaria y de la preocupé diez años por adelantado. compartido con profesores vida, en general. Menos mal que, abrumado por los clarosy compañeros? curos, levanté la vista, y me topé con mis estanterías, repletas de ediciones de bolsillo Enrique García-Máiquez [Der 92] es poeta y ensayista. @EGMaiquez de los grandes maestros: la Biblia, Cervanegmaiquez.blogspot.com.es tes, Shakespeare, Esquilo, santa Teresa, @NTunav Dante… Todos esos impagables (y baratos) Opine sobre este asunto en volúmenes estaban al alcance de mi mano y, Twitter. Los mejores tuits se dentro de nada, de las de mis hijos. Quizá su publicarán en el siguiente número. destino no fuese tan oscuro como la habitación, si leen en serio. Ni la mejor universidad,

M

20—Nuestro Tiempo  invierno 2020


TED (iniciales de Tecnología, Entretenimiento y Diseño) nació en 1984 para difundir a través de conferencias «ideas que valieran la pena». En 2006 desembarcó en internet y hoy se ha convertido en la mayor plataforma mundial de contenido gratuito. Una de sus embajadoras, Belén Viloria, acompaña a Nuestro Tiempo en esta visita guiada a la historia y la estructura de TED. texto Paola Bernal [Com His 23] y Miguel Ángel Iriarte [Com 97 PhD 16] fotografía TED

El poder transformador de las ideas

22—Nuestro Tiempo  invierno 2020


Chris Anderson TED’s secret to great public speaking TED Studio 2016

Papa Francisco Todos nos necesitamos TED 2017

Ken Robinson Do schools kill creativity? TED 2006

Simon Sinek How great leaders inspire action TEDx Puget Sound 2009

Emily Esfahani Smith There’s more to life than being happy TED 2017

Toni Nadal El valor del esfuerzo TEDx Malagueta 2018

Jordan Peterson Potential TEDx University of Toronto 2016

Michael Sandel The lost art of democratic debate TED 2010

Greta Thunberg The disarming case to act right now on climate change TEDx Stockholm 2018

Christiane Amanpour How to seek truth in the era of fake news TED Global NYC 2017

Íngrid Betancourt Lo que seis años de cautiverio me enseñaron sobre el miedo y la fe TED 2017

Bono The good news on poverty (Yes, there’s good news) TED 2013

Dan Pink The puzzle of motivation TED Global 2009

Cameron Russell Looks aren’t everything. Believe me, I’m a model TEDx Mid Atlantic 2012

David Blaine How I held my breath for 17 minutes TED MED 2009

Brené Brown The power of vulnerability TEDx Houston 2010

David Beriain [Com 99] Historias grandes, ojos pequeños TEDx UniversidaddeNavarra 2013

Chimamanda Ngozi Adichie The danger of a single story TED Global 2009


Grandes temas TED cumple 35 años

como explica chris anderson (pakistán, 1957), responsable máximo de TED, en su libro TED Talks (2016), los seres humanos, desde tiempos remotos, hemos seguido la misma dinámica al escuchar un discurso: nos sentamos en grupo y oímos atentamente lo que otro nos transmite, desde la leyenda del Holandés Errante hasta el descubrimiento del bosón de Higgs. En la Antigüedad, las hogueras sirvieron como núcleo de las asambleas donde alguien se levantaba a contar experiencias o relatos, compartiendo consejos y emociones. Hoy, en un entorno globalizado, es imposible una reunión masiva como aquellas pero las charlas TED aspiran con su estilo a congregar a un público interesado en conocer ideas que mejoren el mundo. El centro de la escena prehistórica lo ocupaba una hoguera; ahora, en esta «nueva era del fuego» de la que habla Anderson, audiencias de todo el planeta se congregan en torno a la característica alfombra roja de TED: una metáfora que atraviesa miles de años. el mundo en busca de sentido. TED se fundó en 1984. Ese año, el arquitecto y diseñador gráfico estadounidense Richard Saul Wurman organizó junto con el experto en tipografía y técnica televisiva Harry Marks una conferencia con el objetivo de reunir especialistas en tecnología, entretenimiento y diseño que tuvieran una idea nueva e interesante que aportar. De hecho, en el primer evento TED se presentó el entonces revolucionario compact disc de Sony y se hizo una demostración del primer Macintosh de Apple, iconos de los años previos a la llegada de internet. Sin embargo, aquella conferencia inicial perdió dinero y pasaron seis años hasta la celebración de la siguiente. Desde 1990 se organizaron anualmente en Monterrey (California). Seguían el esquema anterior con presentaciones de expertos en diferentes materias y mantenían un enfoque de cierta exclusividad: solo era posible asistir con invitación. Esto cambió cuando, en 2001, la Sapling Foundation, dirigida por el británico Chris Anderson, adquirió TED. Anderson es una pieza clave para entender esta organización. Nacido en Pakistán, donde su padre ejercía como médico, estudió en Oxford, primero Física y luego el grado de Filosofía, Política y Economía. Después, durante varios años trabajó en diferentes medios de comunicación, tanto en Gran Bretaña como en Estados Unidos. Según Belén Viloria, una de los veinticuatro embajadores TEDx en todo el mundo, la organización debe mucho al carácter multicultural y visionario de Anderson; afirma que su llegada supuso «la apertura de TED al mundo». Hizo crecer la estructura interna de la organización y, sobre todo, la lanzó a internet. A partir de 2006 todas las charlas estuvieron dispo24—Nuestro Tiempo  invierno 2020

nibles en la red gratuitamente. Las reuniones para expertos quedaron atrás y se puso en práctica el lema todavía vigente hoy: «Ideas Worth Spreading» (Ideas que merece la pena difundir). Se amplió el abanico de temas más allá de los tres ejes iniciales y se buscó para ello a personas inspiradoras y apasionadas, algunas desconocidas hasta ese momento. Además, se multiplicaron los eventos organizados en numerosos países. Así, TED se hizo digital, global y local y se generó una comunidad amplia, encarnación visible de otro de sus eslóganes: «El mundo en busca de sentido». Junto a la reunión anual de TED, que se ha desarrollado en California (en Monterrey y en Long Beach) y desde hace cinco años en Vancouver, en 2005 nació TED Global, un encuentro de varios días que anualmente se ha celebrado en ciudades como Oxford, Edimburgo o Arusha (Tanzania). Por otra parte, en 2009 surgió TEDx, nombre que reciben las conferencias organizadas por voluntarios de manera independiente bajo la supervisión de TED y con la ayuda de sus embajadores. En esos eventos se involucran personas concretas —que reciben las licencias a título individual— e instituciones diversas, principalmente edu-

los vídeos de las charlas TED tienen traducciones o subtítulos en más de cien idiomas y alcanzan miles de millones de reproducciones cativas. Por ejemplo, en la Universidad de Navarra se han organizado cuatro conferencias TEDx desde 2013. Actualmente los vídeos de las charlas TED tienen traducciones en más de cien idiomas y alcanzan cifras muy altas de reproducciones (eran 3 000 millones hasta octubre de 2019). Este crecimiento ha requerido la creación de una estructura a la vez sólida y flexible, donde solo unas pocas personas tienen trabajos retribuidos —principalmente en la sede central situada en Nueva York— frente a las más de 25 000 que colaboran como voluntarios en la organización de los 4 000 eventos anuales TED y TEDx. Los ponentes tampoco cobran por sus sesiones; ni las personas que transcriben y traducen las miles de charlas; ni los veinticuatro embajadores que actúan como los ojos de TED en el mundo, para guiar y orientar a los nuevos voluntarios. Según Belén Viloria, la motivación obviamente no es económica: «Creemos en el poder de las buenas ideas, el conocimiento y la innovación, y es una satisfacción formar parte de este proyecto, aunque requiere un esfuerzo extraordinario ya que va en paralelo a tu propio trabajo y porque está en tus manos una marca muy poderosa que tú quieres y debes cuidar».


Otro elemento propio de la cultura institucional de TED es su estatus jurídico como fundación sin fines lucrativos. Para mantener su personal y su actividad cuenta con varias fuentes de financiación. La principal de ellas es la venta de entradas a los eventos, cuyo precio oscila en el caso de TED entre los 5 000 y los 250 000 dólares —siendo la estándar de 10 000 dólares— y en TEDx desde el acceso gratuito a los 100 dólares. Ambos tipos de actos reciben el apoyo de patrocinadores. Además, algunas compañías confiaron desde el principio en TED, o se fueron sumando después, y figuran como sus partners. Otros ingresos provienen de productos propios, libros y otros materiales. En el núcleo de TED continúan sus charlas: presentaciones de no más de dieciocho minutos —se fijó esa duración por el «I Have a Dream» de Martin Luther King— en las que un ponente se enfrenta al público con dos únicas armas: una idea y la palabra. El apoyo gráfico o audiovisual tiende a ser sobrio. Sin embargo, la sencillez del formato y la variedad de contenidos han logrado consolidar un género y un estilo propios, de gran eficacia retórica y divulgativa. El propio Chris Anderson ha revelado el secreto de las charlas. no hay fórmulas mágicas. En el libro TED Talks y en el vídeo TED’s Secret to Great Public Speaking, Anderson explica que no se deben dar recetas de éxito generales. Habla, en cambio, de cuatro pasos para preparar una buena presentación. Pueden parecer enunciados que descubren la pólvora pero, tomados

en toda su profundidad, han provocado «el renacimiento de la charlas» del que habla Anderson, frente a los discursos de mayor duración. En primer lugar, afirma Anderson, «conviene limitar la charla a una sola idea importante» y, si es posible, a algo que verdaderamente apasione al orador. El objetivo del ponente debe ser «perfilar una idea en la mente del público, un patrón de información que le ayude a entender el mundo y moverse en él». Así, la idea constituye el hilo conductor de la charla y, para desarrollar su «poder transformador», debe integrarse en un contexto y mostrarse a través de ejemplos claros. Otra pauta del máximo responsable de TED es: «Ofrece a quien escucha una razón para atender». Para ello, se requiere «despertar la curiosidad en el público» con preguntas que lo integren en la charla. De este modo, la audiencia necesita al orador y quiere escucharle para que le explique mejor la idea. Los primeros minutos sirven para esto. Según Anderson, una vez que las personas desean saber más, compartir la idea resulta más fácil y sus mentes conectan con el pensamiento del orador, se crean los mismos patrones cerebrales y, posteriormente, una idea común. Un paso adelante es «construir la idea, poco a poco, basándose en conceptos que el público entienda». Por la diversidad de la audiencia, se deben utilizar imágenes reconocibles por todos. Las metáforas ayudan mucho al orador a ensamblar las piezas y a que el espectador entienda el conjunto.

Ian Firth en el TED 2018 - The Age of Amazement, en Vancouver. Lawrence Sumulong / TED

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embajadora tedx

BELÉN VILORIA, Utópica con los pies en el suelo Belén Viloria (Valladolid, 1969) describe su vida como un prisma de muchas caras. Con razón. Esta vallisoletana entusiasta de sus raíces trabaja actualmente como directora de Marca y Comunicación de Cruz Roja España, colabora en varios medios informativos, desde 2012 organiza eventos TEDx y hace cinco años fue nombrada embajadora TEDx. El pasado mes de julio TED destacó a algunos de sus miembros más activos: entre ellos, junto a su responsable máximo, Chris Anderson, y algunos ponentes particularmente señalados, se encontraba Belén Viloria. A pesar de eso, huye de la etiqueta de influencer y se autorretrata como «una per26—Nuestro Tiempo  invierno 2020

sona convencida del poder de las ideas», «una curiosa empedernida» o «una romántica del ser humano». Da mucha importancia a lo aprendido en su familia, donde hay varios miembros dedicados a la medicina; a ella atribuye su preocupación por las personas que sufren, su visión humanista del mundo profesional y un concepto que la ha atraído siempre: la innovación. Por alejarse algo de la tradición familiar, a los diecisiete años salió de Valladolid para estudiar en Madrid Economía y Derecho. Ocupó puestos de responsabilidad en varias multinacionales pero, después de dos décadas, dio un giro para dedicarse a organizaciones que buscaban ideas y estrategias de negocio o de comunicación: «Me dedicaba al consumo a gran escala y echaba de menos a la persona, al consumidor final». En ese momento creó una red de expertos en innovación social que se materializó en la fundación de Open Circle. Con un toque de humor hay quien distingue científicos de pancarta, bata y corbata, en función de la implicación más o menos directa en una actividad. En

cambio, Belén Viloria está en su elemento tanto en el cuartel general como en la trinchera: en reuniones de consejos de administración de empresas que buscan definir sus grandes líneas, ayudando a organizaciones a desarrollar modelos de negocio con impacto social en causas que cree importantes o urgentes —como la eficiencia energética, la sostenibilidad, el empoderamiento de los jóvenes— o involucrándose en actividades científicas, tecnológicas, de innovación o de divulgación como TEDx. Para llegar a todo —reconoce no lograrlo en ocasiones— da prioridad a dos conceptos: determinación y orden. Frente a la habitual pregunta «¿En qué trabajas?», prefiere la cuestión «¿A qué te dedicas?». En la diferencia entre ambos planteamientos reside quizá una clave para entender la actitud profesional y vital de Belén Viloria: su dedicación con pasión a lo que considera que realmente merece la pena. ¿Cómo empezó su relación con TED? Como suele ocurrir a las personas que conectan con TED: por casualidad. En


el momento en el que había decidido un cambio de vida tras años en empresas grandes, estaba preparando con un socio una presentación sobre innovación social y cultural, teníamos dudas sobre cómo explicar un concepto y sugirió: «Belén, mira esta charla que lo explica perfectamente en seis minutos». Creo que le comenté: «¿Qué me estás contando?». Pero era así. De hecho, no solo entendimos la idea sino que supimos verbalizar lo que queríamos decir. Decidimos poner la charla en la presentación y nos fue muy bien. Entonces pensé: «¡Si hubiera tenido antes esta mina!». Y lo sigo pensando: me parece que la facilidad de disponer de un conocimiento de una manera rápida, condensada y potente es lo que hace que dediques a una charla quince minutos de tu vida, que no es mucho. Después, supe que había TEDx en muchos países y no solo el evento mundial en Norteamérica. Me fui a uno en París en 2011 y me pareció emocionante; encontré ideas locales presentadas por personas no conocidas como conferenciantes profesionales y que estaban encima del escenario sin ningún miedo. Yo pensé: «TED ayuda a descubrir la riqueza que hay en la gente». ¿Cuál cree que es la clave del éxito de TED? Eso mismo me pregunté en el evento en Francia del que he hablado, que para mí fue muy revelador. Me impresionó la energía que se estaba generando en la audiencia. Me planteé: «¿Qué tiene de especial esto, que me está provocando esta explosión y estas ganas de saber más, de querer entender qué es y ser parte de ello?». Fueron las dos cosas: ver que los desconocidos podíamos tener buenas ideas —ser constructores del cambio— y darme cuenta de que aquel formato creaba una magia especial. Después descubrí un tercer aspecto: la importancia de la preparación de las ideas para encontrar su verdadera esencia y transmitirla del mejor modo posible. Y, como remate, la producción. En esto en Estados Unidos son superiores. Impresiona cómo cuidan la iluminación, el sonido, las cámaras… y todo. El éxito está en saber conectar el conocimiento con las personas, física y digitalmente. ¿Conoce personalmente a Chris Anderson?

Sí. He coincidido con él y con su mujer, Jacqueline Novogratzen [empresaria estadounidense implicada en causas filantrópicas], en eventos TED mundiales. Me parece que Anderson es el gran visionario de la historia de TED y que en 2006 fue muy valiente al recoger la experiencia de años de charlas que podían ser algo elitistas y saber abrirse al mundo. En otros campos, como en el cine, las empresas protegen sus fórmulas para ganar más dinero. Anderson dijo lo contrario: «Difundamos más ideas y de manera inmediata». De hecho, todos los contenidos están en internet poco tiempo después de las exposiciones presenciales. Pero, junto a que son pioneros y tienen una visión amplia y mucha influencia, quizá lo más llamativo de los Anderson es que, cuando hablas con ellos, estás ante dos personas normales; eso me parece extraordinario. Belén Viloria muestra una energía desbordante: gesticula, ríe con fuerza, enfa4 ted para no perderse

Jorge Ramos Why journalists have an obligation to challenge power.

Dylan Marron Emphaty is not endorsement.

Susan Cain The power of introverts.

Esther Perel Rethinking infidelity: a talk for anyone who has ever loved.

Abril de 2017 Vancouver (Canadá)

Marzo de 2012 Long Beach (California)

Abril de 2018 Vancouver (Canadá)

Marzo de 2015 Vancouver (Canadá)

en ted la única línea roja es la pseudociencia, un conocimiento no demostrado tiza unas frases sobre otras y se ve que va pensando y repensando conforme habla. No esquiva ninguna pregunta, tampoco cuando se le plantea si TED es ideológicamente neutral. ¿Hay líneas rojas en cuanto a los temas que se tratan en TED? Sí, la pseudociencia. Lo que se presente debe estar validado y además no puede tener fines comerciales, políticos o religiosos, ya que, de haberlos, podría llevar a corromper el diálogo que se fomenta en TED. Con estas premisas, se puede hablar de todo y, de hecho, eso es lo que ocurre. Pero han intervenido empresarios, políticos y líderes religiosos. Sí, pero siempre dando entrada a ideas, no opiniones, que permitan el conocimiento desde distintas facetas. Por ejemplo, en una charla inolvidable [18-3-2014], Edward Snowden habló sobre los descubrimientos y filtraciones que había hecho. Estaba huido, le veíamos en una pantalla y fue algo que nos dejó con la boca abierta, porque no lo esperábamos y no se sabía dónde estaba. Horas después [20-3-2014] aportó su versión de esos hechos en TED el subdirector de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), Richard Ledgett. O cuando intervino el papa Francisco en 2017 —también tuve la suerte de estar allí—, poco después lo hizo el rabino Jonathan Sacks. El contraste de ideas en TED es bienvenido porque facilita un aprendizaje colectivo abierto. Incluso dio una conferencia Benjamin Bratton, un profesor estadounidense que cree que el formato TED simplifica demasiado los temas que se abordan. Por eso, la única línea roja real es la pseudociencia. Eso no se admite; eso no es conocimiento porque no está demostrado. Todo lo que se presenta en un evento TED o TEDx debe estar validado de alguna manera; de hecho, hay un comité científico al que los organizadores podemos acudir en caso de duda. invierno 2020  Nuestro Tiempo —27


Grandes temas TED cumple 35 años

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En cuarto y último lugar, Anderson insiste en «hacer que valga la pena compartir la idea». Los asistentes se tienen que preguntar qué aporta la charla y la respuesta ha de ser sincera; no puede servir a los intereses de una organización o del propio orador. La idea debe tener la capacidad de transformar la vida de una persona, de impulsar un cambio en el mundo. Los millones de descargas y visionados de las charlas TED demuestran su eficacia comunicativa y su potencial en la generación y difusión de ideas. El periodista español Alfonso Basallo lo reconoció así en un artículo publicado por Nueva Revista en febrero de 2019 en el que describió al responsable de TED como «el Arquímedes del siglo xxi», un hombre «cuyo punto de apoyo para mover el mundo es la palabra: la habilidad para hablar en público, transmitir ideas y cambiar la visión del mundo de las personas». Sin embargo, algunas voces han planteado una objeción a las talks: la falta de naturalidad de algunos de sus ponentes. Por ejemplo, la escritora británica Julie Blindel señaló en The Guardian hace unos meses que, en su opinión, muchos emplean expresiones, gestos y recursos de voz parecidos y están sujetos a un formato excesivamente rígido. «Puede ocurrir en algunos casos —afirma Belén Viloria—, aunque mi experiencia es la contraria». Ella, que ha preparado a más de cien personas antes de sus charlas, cree que predominan las exposiciones de calidad. «La clave está en la diferencia entre explicar algo y contarlo, y esa naturalidad solo se logra con mucho trabajo». Belén comienza sus sesiones de preparación con los ponentes por el contenido, seis meses antes de la intervención. Durante las cuatro semanas finales dan forma a la presentación oral, «de tal manera que en el escenario no necesiten pensar. Si están así de seguros, acaban hablando delante del público como si tuvieran enfrente a un pariente cercano al que hace tiempo que no ven y le contaran lo apasionante que es su idea o su proyecto». nuevas ideas y futuro. La aceptación y el éxito de TED parecen lejos de agotarse. Una prueba de esto es la aparición continua de nuevos proyectos, algunos de los cuales deben su impulso a Chris Anderson; otros, a la creatividad de los voluntarios y desarrolladores locales. Estas iniciativas buscan ampliar el ecosistema de la fundación de modo que una persona no solo sea consumidora de las charlas sino que reciba una semilla de cambio personal y social y se implique en él. Entre las diecinueve actualmente en marcha se incluyen una sección de pódcast, un área para seguidores de charlas en español, los premios TED —concedidos desde 2005 y hoy transformados en The Audacious Projects— y varios espacios para contenidos educati28—Nuestro Tiempo  invierno 2020

vos (TED Talks Education, TED-Ed y TED-Ed Clubs). También, en un ámbito de interés más profesional, los TED Fellows Programs, en los que se reúnen expertos de determinadas áreas como la medicina, el periodismo, la ciencia o el arte para colaborar online, aportar soluciones a problemas de alcance mundial y posteriormente impartir una charla con sus innovaciones. Pensando en el futuro de TED, Belén Viloria reconoce la dificultad de prever cómo evolucionará y la propia organización ha abierto una reflexión al respecto: «En 2017 y en 2019 se han celebrado dos summits en las que más de mil personas del ecosistema —ponentes, público, personas de las oficinas centrales, traductores, educadores TED-Ed, organizadores TEDx, etcétera— hemos hablado sobre este asunto». Lo que parece claro es que Chris Anderson quiere que TED intensifique su actividad para seguir cumpliendo su fin: hacer llegar el conocimiento a todo el mundo y ayudar a las personas a transformarse. «Hemos estudiado distintas vías para que la apertura de TED sea todavía mayor —explica Belén Viloria—. De hecho, diría que una obsesión de Chris Anderson es el concepto radical openness [apertura radical]».

Los millones de descargas de las charlas TED demuestran su eficacia comunicativa y su potencial en la generación y difusión de ideas En esa línea avanzan varias actividades y programas en fase experimental. Una de ellas es TED Circles, en cuyo piloto trabajan 140 personas de todo el mundo, entre ellas Belén: «La idea es ambiciosa: que cualquiera, con un requisito mínimo de inscripción, pueda organizar pequeños debates presenciales en su entorno más cercano para generar conversación sobre los temas relevantes en el mundo. Una persona puede ser host en su propia casa o en un lugar público; el debate comienza con el visionado de una charla TED para dar contexto y, a partir de ahí, no hay ninguna pauta más». TED Circles está disponible desde enero de 2020. Como se ve, lo que comenzó en 1984 como una reunión anual de personas interesadas en tecnología, entretenimiento y diseño ha dado paso a un conjunto de eventos y plataformas con unas dimensiones difíciles de delimitar. Con el carisma y la visión de Anderson y el trabajo de una especie de tribu global contemporánea, TED se ha convertido en una referencia mundial en la transmisión de conocimiento. Ha demostrado así que el homo digitalis del que hablan algunos autores comparte con el hombre de todos los tiempos su sed insaciable de buenas historias bien contadas. Nt


Grandes temas Reconstruir infancias rotas


Yo fui un niño esclavo Hay quienes consiguen escapar por la puerta de atrás de una vida con dueño; menores vendidos por sus familias a los que algunas organizaciones logran llevar a un lugar seguro donde crecer en libertad. La cámara de la fotoperiodista Ana Palacios [Com 95] fotografió entre 2015 y 2018 a más de cincuenta niños para documentar su proceso tras la esclavitud en Togo, Benín y Gabón. texto y fotografía

Ana Palacios [Com 95]

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Grandes temas Reconstruir infancias rotas

la incidencia de la trata de niños en África subsahariana es la más alta del mundo, y se concentra en el golfo de Guinea. La Organización Internacional del Trabajo indica que 72 millones de niños en esta región viven bajo alguna forma de esclavitud: es decir, uno de cada cinco. Sus propias familias, ahogadas por la extrema pobreza y una tradición que favorece esta práctica, los venden por cifras ridículas, 30 euros al cambio. Con esa cantidad encuentran consuelo y una justificación: así podrán alimentar al resto de la prole durante un tiempo. Además, los traficantes, con frecuencia parientes o amigos, disfrazan la compraventa como un favor enorme que se les hace a esa familia y al niño; les aseguran que irá a la escuela o aprenderá un oficio y, de esa manera, podrá mandar dinero de vuelta. Cuando ya está en manos de esta persona de confianza, se diluyen todas las promesas y al niño se lo llevan lejos, a veces a otro país, para anular la tentación de escapar y volver a casa. Si lo conducen a zonas rurales, lo ofrecerán como mano de obra a algún terrateniente de campos de cacao, caña de azúcar o café. Si va a parar a la ciudad, será entregado a algún comerciante para los grandes mercados o le obligarán a ejercer como vendedor ambulante. Si es niña, lo más probable es que la explotación sea doble o triple, y acabe como empleada del hogar, ayudando en el negocio familiar y, además, sea víctima de abusos sexuales. Trabajan de sol a sol, lejos de su lugar de origen, donde aumentan el desarraigo y la pérdida de identidad. Habitualmente sufren maltrato físico y psicológico. Sus «dueños» masacran todos sus derechos fundamentales y les provocan traumas profundos y difíciles de superar. Diversas ONG se esfuerzan para devolver a estos niños su infancia perdida. Nt

Los niños han elegido nombres ficticios para proteger su identidad. Este pequeño gesto libre simboliza el comienzo de una nueva vida en la que pueden tomar decisiones por sí mismos. 32—Nuestro Tiempo  invierno 2020

28 de julio de 2015, Area Grand Popo (Benín) A Justin, de nueve años, le echó su madre de casa y le puso en manos de Félix, un zapatero. Trabajó para él durante meses hasta que le robó dinero y huyó para vivir en la calle. La policía lo encontró y lo llevó al hogar de Mensajeros de la Paz. En febrero de 2016, Justin estaba bajo la tutela del Centro de la Alegría Infantil, donde buscaban una alternativa para que pudiera volver a vivir con algún familiar, aunque fuera lejano, ya que el marido de su madre no quería que el niño permaneciese con ellos.


9 de noviembre de 2016, Kara (Togo) Una forma de identificar a niños víctimas de trata es patrullar las calles de noche, cuando se agrupan para dormir y es más fácil para los educadores de las ONG charlar con ellos. Muchos de los que han escapado de situaciones difíciles están asustados. No creen que nadie les pueda o les quiera ayudar y prefieren vivir sin techo antes que ponerse en manos de otros adultos porque piensan que quizá se repita ese patrón de violencia. Tras varios encuentros con los educadores en la calle, su territorio, algunos acceden a ir a hogares de acogida y comienzan un proceso de escolarización y búsqueda de sus familias.

9 de noviembre de 2016, Hogar Inmaculee, Kara (Togo), Misiones Salesianas Rouge ha dibujado cómo se ve en el futuro como parte de su terapia, bajo la supervisión de Félix, el psicólogo. Su padre nunca lo reconoció y su madre murió cuando tenía un año. Una tía lo trajo de vuelta al pueblo. Se instaló con su abuela, que no le podía alimentar, así que se escapó. El director de un colegio lo encontró hambriento y desnudo, y lo llevó al Hogar Inmaculee para que le cuidaran. En noviembre de 2016, Rouge estaba escolarizado, pero nadie lo reclamaba, así que se desestimó la reintegración. invierno 2020  Nuestro Tiempo —33


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16 de noviembre de 2016, Centro Jean Paul II, Kara (Togo), Misiones Salesianas Le Ciel y L’Amour pueden descansar tranquilas. Hasta que llegaron al centro de acogida dormían en la calle expuestas a agresiones, robos y abusos. En este tipo de hogares los menores están a salvo. Su objetivo es reintegrarlos en sus familias, aunque eso no siempre es posible por diversas razones, como la extrema pobreza en la que viven. Si los parientes no pueden recibir de nuevo al niño, se busca una familia de acogida o se les enseña un oficio para que puedan valerse por sí mismos. 34—Nuestro Tiempo  invierno 2020


16 de febrero de 2016, First Beach, Cotonú (Benín) En esta playa, los niños del Centro de la Alegría Infantil juegan al aire libre y disfrutan del contacto con la naturaleza. Esta misma orilla vio partir durante siglos a millones de esclavos hacinados en barcos hacia el nuevo mundo. Hoy, estos niños pueden soñar con algo mejor. Algunos de ellos incluso logran acceder a la universidad.

30 de julio de 2015, Centro de la Alegría Infantil, Cotonú (Benín), Mensajeros de la Paz Es la una del mediodía, la hora de la siesta, pero prefieren jugar a superhéroes antes que dormir. En el Centro de la Alegría Infantil hay unos treinta niños. Es una casa de acogida y rehabilitación de menores víctimas de trata, abandono, orfandad, violencia y otras situaciones de vulnerabilidad. Muchos sufren terrores nocturnos, e incluso de día gritan y lloran sin razón aparente, consecuencia de experiencias traumáticas que han dañado su infancia.

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Grandes temas Reconstruir infancias rotas

36â&#x20AC;&#x201D;Nuestro Tiempoâ&#x20AC;&#x192; invierno 2020


16 de noviembre de 2016, Centro Jean Paul II, Kara (Togo), Misiones Salesianas L’Amour y Pagne dicen que tienen trece años; es lo que aparece en sus papeles. En el centro Jean Paul ll les gestionaron el certificado de nacimiento y pusieron menos edad de la que probablemente tengan. L’Amour, hija de una prostituta con problemas mentales, estaba totalmente desatendida, y Pagne, acusada de bruja, fue expulsada de su pueblo. No iban al colegio hasta que llegaron. Si hubieran sido inscritas con su edad real, no podrían haber sido escolarizadas en las clases que les corresponden por el nivel de estudios que tienen: primaria.

9 de febrero de 2016, Sedje Denou (Benín) Lavande y Marron ven desde el coche Sedje Denou, su pueblo, por primera vez desde que se los llevaron de aquí. Ella trabajó durante casi dos años como empleada doméstica y él en una tienda de galletas. A ambos los han explotado y maltratado. A Marron le dieron en la cabeza con una barra de metal pero pudo huir. Tras su paso por el Centro de la Alegría Infantil, en el que los han atendido física y psicológicamente, están listos para volver a casa. Sus familias, después de varias conversaciones con los educadores, se han comprometido a no venderlos de nuevo. invierno 2020  Nuestro Tiempo —37


5 de febrero de 2016, Gbeko (Benín) El padre de Grenat firma con su huella la reintegración de su hijo en la familia. Todos en el pueblo saben que fue vendido como esclavo en Nigeria. Allí trabajó en una tienda de ultramarinos de la que escapó por las palizas que su patrón le propinaba. Ha vuelto como un héroe. Este acto de devolución del niño se hace delante de toda la aldea como testigo. Así, si los parientes venden de nuevo al niño, los vecinos pueden denunciarlos. Las ONG llevan a cabo un seguimiento durante dos años: visitan a la familia, charlan con los padres, el niño y el maestro para ver si va bien en clase.

sobre la autora

Ana Palacios [Com 95] ha documentado en el proyecto «Niños esclavos: la puerta de atrás» la esclavitud, el rescate, la rehabilitación y la devolución a sus familias de menores víctimas de trata en África occidental, la región con más incidencia de esta lacra. El trabajo, realizado entre 2015 y 2018 en Togo, Benín y Gabón, consta de un libro, una exposición y un documental. Palacios convivió durante cinco meses con esta realidad en ocho centros de acogida de Mensajeros de la Paz, Misiones Salesianas y Carmelitas Vedruna en los que entrevistó a más de cincuenta niños esclavos.

La autora de este reportaje se dedica a la fotografía documental desde 2010, cuando abandonó la producción de cine internacional, en la que había trabajado durante quince años con directores como Roman Polanski, Ridley Scott o Jim Jarmush. Su obra, con la que pretende sensibilizar sobre comunidades vulnerables, se ha expuesto en los cinco continentes y se ha publicado en medios de todo el mundo. Palacios es también formadora sobre fotografía humanitaria en varios centros de estudios superiores, autora de tres libros y directora de un documental.


FIRMA INVITADA Ana Marta González

Filosofía contra el dominio de lo trivial

«La pervivencia de la filosofía constituye por sí sola un recordatorio, hoy particularmente necesario, de que la vida humana no puede considerarse una simple función de la supervivencia»

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indicio de que la razón no se satisface con vanos ejercicios dialécticos, al servicio de intereses distintos de la verdad. El título de este artículo evoca un libro recién publicado por mis colegas Lourdes Flamarique [Fia 81 PhD 87] y Claudia Carbonell [Fia 99 PhD 06], La posverdad, o el dominio de lo trivial, en el que, tomando pie del debate sobre la posverdad, que afloró con virulencia hace ya casi tres años, se plantea abiertamente la cuestión de la verdad, que es, en definitiva, el gran interés de la filosofía. Naturalmente, hay verdades y verdades. Cada cual, el filósofo, el científico, el artista… persigue la propia de su ámbito, igual que todos perseguimos, con mayor o menor acierto, esa verdad que Aristóteles designó una vez como «verdad práctica», la verdad de la acción y, en último término, la verdad de la vida. Sin embargo, las verdades cuya ausencia desató la alarma de amplios sectores de la sociedad, hasta convertir el término posverdad en un tema de tertulia durante la friolera de varios meses, son humildes verdades fácticas. Esas que, envueltas en una retórica más o menos persuasiva, tienen relevancia para la vida política: ¿ocurrió o no ocurrió tal cosa? ¿Dijo la verdad el candidato? ¿Estaba equivocado o mintió deliberadamente? En este contexto, lo que el término posverdad pretendía poner de manifiesto es lo aterrador de un estado cultural marcado por una aparente indiferencia hacia la verdad, en el que ya no importa tanto lo que dijo cuanto el modo en que lo dijo. Sin duda, como apuntaba Aristóteles en su Retórica, para un discurso eficaz no basta solo el argumento, sino la capacidad de llegar al público, la apariencia de integridad… El problema aparece cuando la atención se dirige casi exclusivamente a estos aspectos, hasta extremos que rayan lo ridículo, y entre medias se sacrifica la verdad. Porque, como argumentaba Hannah Arendt en un célebre ensayo, esto resulta letal para la credibilidad de la política. El discurso populista constituye una reacción profundamente emocional frente al discurso aséptico de una tecnocracia políticamente correcta. Pero ambos sacrifican la verdad y terminan recurriendo a estrategias retóricas parecidas para hacerse un lugar en el escenario. Formar una ciudadanía crítica, capaz de sustraerse a la dialéctica y a la superficialidad de discursos vacíos, requiere algo más que retórica: requiere esa clase de libertad que solo se conquista mediante un disciplinado amor a la verdad y un exigente ejercicio de autocrítica frente al dominio de lo efímero. De eso, no de otra cosa, trata la filosofía.

UIEN OPONE VIDA Y RAZÓN suele olvidar que, lejos de ser una facultad inerte, la razón tiene intereses, y que son precisamente estos intereses los que prestan a la vida humana su dimensión y relieve más característicos. Kant los concentraba en torno a tres preguntas fundamentales: ¿qué puedo saber?, ¿qué debo hacer?, ¿qué puedo esperar?, que consideraba que podían resumirse en un cuarto interrogante: ¿qué es el hombre? Aunque estas preguntas conciernen en último término a todo hombre, profundizar en ellas de forma rigurosa es lo propio de esa actividad que llamamos filosofía. Que incluso en una civilización pragmática y de miras cortas como la nuestra la filosofía ocupe todavía un lugar en la educación puede considerarse, en el peor de los casos, una inercia de los sistemas educativos; en el mejor, una apuesta consciente por el único ejercicio de La pregunta de la autora la razón que puede hacer frente al dominio de lo trivial que hoy caracteriza la opinión ¿Qué es lo que distingue pública, donde las cuestiones más intrasceny cómo se forma una dentes conviven y remplazan con la mayor ciudadanía crítica? celeridad a otras que tal vez merecerían una consideración más detenida. Distinguir lo importante de lo no importante es para muchos la tarea de toda una vida. La pervivencia de la filosofía, más allá @NTUnav de la orientación que cada filósofo imprima a Opine sobre este asunto en sus reflexiones, constituye por sí sola un reTwitter. Los mejores tuits se cordatorio, hoy particularmente necesario, publicarán en el siguiente número. de que la vida humana no puede considerarse una simple función de la supervivencia; un 40—Nuestro Tiempo  invierno 2020

Ana Marta González es profesora del departamento de Filosofía e investigadora del Instituto Cultura y Sociedad de la Universidad de Navarra.


Entrevista Un mundo de relaciones

Pierpaolo Donati «Si cambiamos la cultura de las relaciones sociales, otro mundo es posible» Para el sociólogo y filósofo Pierpaolo Donati (Budrio, Italia, 1946), el aspecto relacional es inherente al ser humano. Esto constituye el punto de partida de la teoría relacional, de la que es fundador, que afirma que la sociedad no incluye relaciones entre personas, sino que consiste en ellas, y que para dar respuesta a los grandes desafíos de nuestro mundo hay que prestar atención a esos vínculos. A partir de su propuesta ha desarrollado numerosas investigaciones, que ha aplicado a ámbitos como la familia, la ciudadanía, la religión, el cambio cultural o el estado de bienestar. En su amplia producción científica establece conexiones significativas entre la sociología y el pensamiento católico. texto María Isabel Solana [Com 04 MIC 15] fotografía Manuel Castells [Com 87] 42—Nuestro Tiempo  invierno 2020


Entrevista Un mundo de relaciones

P pierpaolo donati visita la universidad todos los años para impartir clase en el Máster en Investigación en Ciencias Sociales, que coordina el Instituto Cultura y Sociedad (ICS). Allí forma a las nuevas generaciones en las bases del estudio científico social, campo en el que se erige como todo un referente internacional. No en vano cuenta con una dilatada experiencia docente e investigadora de cuatro décadas en la Universidad de Bolonia (Italia) y con más de ochocientas obras publicadas, la última de ellas, Sociología relacional de lo humano (EUNSA, 2019). Sus méritos profesionales le han valido reconocimientos como el de la ONU como miembro distinguido durante el Año Internacional de la Familia (1994), un doctorado honoris causa por el Pontificio Instituto Juan Pablo II para el Matrimonio y la Familia (Pontificia Universidad Lateranense) o la incorporación a la Academia Pontificia de las Ciencias Sociales en 1997, de la que continúa formando parte. Vivimos en sociedades cada vez más complejas. De todos los retos actuales, ¿se atreve a decir cuál es el más relevante para nuestro futuro? Se habla mucho del calentamiento global, 44—Nuestro Tiempo  invierno 2020

que efectivamente supone un tema clave. Pero no deberíamos atender únicamente a los fenómenos de la naturaleza física, sino también al calentamiento social: observamos un incremento de conflictividad, agresividad y violencia entre personas, grupos, países, religiones o ideas políticas. La prioridad debería ser cambiar la cultura de las relaciones sociales tanto en el nivel interpersonal —familia, pareja, amigos…— como en asociaciones civiles, culturales o deportivas; organizaciones, entidades del tercer sector, etcétera. Si lo conseguimos, podemos transformar el mundo. ¿Cómo se enmarca este diagnóstico en la sociología de hoy? La mayoría de los estudios sociológicos actuales no detectan que los problemas de la sociedad están generados por las relaciones. Para comprenderlos y tratar de resolverlos no basta con fijarse en los individuos o las estructuras, sino que hay que establecer nuevas conexiones. Por ejemplo, después de Zygmunt Bauman se ha hablado mucho del término sociedad líquida, que hace referencia a que experimentamos cambios constantes en nuestro entorno, que hay una gran efimeridad en comparación con las estructuras estables del pasado. Opino que tras la aparente liquidez superficial de nuestras vidas lo que ocurre es que hay estructuras de mala calidad, en las que cada uno protege su propio interés y deja de lado los vínculos con los otros. ¿Puede poner un ejemplo? Es lo que vemos en el caso de la Unión Europea: en la actualidad se enfrenta a muchas dificultades porque las naciones que la componen quieren vivir para sí mismas y no dan prioridad a alcanzar los bienes comunes que podrían compartir. ¿De qué concepto debemos partir para lograr esa transformación? Las relaciones no son nuestras proyeccio-

nes psicológicas —preferencias, gustos u opiniones—, sino realidades en sí mismas que, aunque están generadas por las personas involucradas en ellas, existen fuera de nosotros y requieren una atención. Cuando son positivas, nos conectan a la vez que promueven las diferencias y producen lo que denomino bienes relacionales: al cuidar los vínculos, obtenemos beneficios que no podríamos conseguir de otra manera. ¿Cómo podemos fomentar las relaciones de calidad? Hay que entender que existe un bien en la trascendencia de nuestras individualidades. Por ejemplo, los miembros de una pareja pueden sostener posiciones políticas contrarias o preferir destinos de vacaciones distintos. Si en lugar de enfocarse en el bien de la relación para que prospere insisten en las confrontaciones y lo que les divide, chocarán todo el tiempo. Por su carácter individualista, la cultura occidental no tiene experiencia real de los bienes relacionales. Necesitamos superarlo y dar el giro hacia una cultura relacional. ¿Cómo explica esta tendencia al individualismo en la era de WhatsApp, las redes sociales e internet? Cada vez tenemos más oportunidades de encontrarnos con otros… Porque la conexión a través de la red no implica conocimiento ni amistad real. De hecho, los nuevos medios están produciendo, paradójicamente, cada vez más aislamiento y soledad porque nos inmunizan de las relaciones sociales. Las sustituyen por comunicación o transferencia de información: como un mensaje, una fotografía o un vídeo. Pero internet no puede reemplazar las interacciones primarias en la vida cotidiana con nuestros hijos, vecinos y amigos. Por muchas horas que pasemos chateando o mirando nuestros perfiles en las redes no vamos a satisfacer nuestra vida relacional.


¿Percibe un riesgo para los nativos digitales? Si seguimos en esa línea, los millennials, y las nuevas generaciones en general, pueden perder la noción de qué es un verdadero encuentro con el otro. Con todo, confío en que acabarán sintiendo la necesidad de esa experiencia, aunque quizá no tengan una idea concreta de cómo lograrlo si les faltan referentes. ¿Cómo será el escenario en el futuro? Posiblemente se generará un nuevo tipo de relación en la que haya una mezcla de dimensiones humanas y tecnológicas. Precisamente, estoy trabajando sobre estos temas con un equipo de investigación internacional en inteligencia artificial y robótica. Mi aportación consiste en analizar esta hibridación de las relaciones en ámbitos como la empresas, la familia y la escuela. ¿Puede adelantar alguna conclusión? Espero que las nuevas generaciones sean capaces de distinguir cada vez mejor cómo pueden lograr unos fines bien a través de dispositivos como el móvil o bien de una relación humana. Es decir, que aprendan a hacer un uso más selectivo de esas herramientas, a discernir en qué situaciones pueden ser más útiles que una charla o reunión personal. Debemos evitar que el mercado de las tecnologías de la información y la comunicación puedan borrar la realidad analógica o hibridarla de tal modo que acabe respondiendo a la lógica digital. Junto con la tecnología, otro rasgo de nuestro tiempo que propicia la interacción social es la globalización. ¿Es posible entendernos a pesar de las diferencias? En nuestras sociedades convive gente de distintas etnias y procedencias, lo que puede resultar muy positivo por la riqueza de puntos de vista. Pero hay que distinguir este hecho del multiculturalismo

Para Donati, el multiculturalismo como doctrina política es una forma de relativismo. como doctrina política, que se introdujo en la constitución canadiense hace medio siglo y se extendió por otros países de América, por Reino Unido, Holanda, Australia… Esta ideología se basa en «Todos diferentes, todos iguales», propuesta que neutraliza y fragmenta la cultura y la sociedad. Esta concepción de la multiculturalidad implica un profundo relativismo: todos los valores, maneras de pensar, comportamientos y formas de vida son iguales y, por tanto, indiferentes. Encontramos segmentos que no dialogan, no se comunican y no comparten ningún bien relacional, lo que acentúa el choque entre civilizaciones, entre religiones… ¿Qué propone usted? Hablar de interculturalidad en lugar de multiculturalidad. La construcción del

inter implica una comprensión interrelacional, ver qué pueden compartir las religiones o culturas en la práctica y qué pueden construir juntas que sea útil para ambas. Debe hacerse sin tocar su núcleo interno, el corazón de su dogmática, pues si ven amenazada su realidad más íntima pueden acabar reaccionando con enfrentamientos o violencia. Algunas personas piensan que muchos choques están provocados por la religión y que, por tanto, deberíamos dejarla de lado. ¿Qué opinión le merece esta pretensión? Las religiones cada vez tienen más importancia en la esfera pública, lo que significa que no es posible, ni empíricamente ni en la práctica, apartarlas de nuestras vidas, relegarlas a un rincón. Esta dimensión invierno 2020  Nuestro Tiempo —45


Entrevista Un mundo de relaciones

supone algo esencial para el ser humano. La cuestión no es, por tanto, su relevancia, sino qué tipo de reconocimiento necesitan para que no haya conflictos entre ellas. Cada religión debe reflexionar sobre sus convicciones y lo que es posible al entrar en relación con otras. Una vez más, lo ideal es que puedan mantener un vínculo que las conecte a la vez que se promuevan sus diferencias. Vemos que, en el intento de compartir y cooperar, algunos sienten que otro credo está invadiendo, confundiendo o colonizando el suyo, y eso origina una reacción negativa contra el otro. Hay que alimentar la confianza mutua y la reciprocidad al mismo tiempo que se preserva la propia identidad. ¿Y qué hay del conflicto entre los que profesan una religión y los que la rechazan? Quienes ven esta dimensión como un enemigo también tienen su propia religión, sus creencias fundamentales sobre lo que está más allá de lo físico, lo empírico, lo experiencial. Incluso los ateos creen en algo. La pregunta es cómo construir una buena relación con esas ideologías. ¿Que alguien dice que la fe es contraria al progreso? Como respuesta se pueden mostrar las consecuencias de un credo, enseñar cómo las personas que lo ponen en práctica contribuyen a él buscando la justicia social, luchando contra la pobreza y la corrupción, por ejemplo. En lugar de confrontar ideas en torno a cuestiones complicadas, como la familia o la defensa de la vida, se trata de poner el énfasis en los bienes relacionales que se pueden generar. Acaba de referirse usted a los escollos del relativismo, que también preocupaba enormemente a Benedicto XVI. ¿Podemos combatirlo? Es la expresión de una tendencia en la sociedad occidental orientada a la idea de que todo es una construcción social o cultural —la familia, nuestra forma de 46—Nuestro Tiempo  invierno 2020

La sociología relacional considera el consumo como una oportunidad de encuentro. socializar, la escuela, la empresa, etcétera— y, por tanto, podemos cambiarlo a nuestro gusto. El relativismo combina al sujeto que conoce y al objeto conocido, nuestra mente y la realidad. Frente a esto, el realismo crítico propone que hay una realidad más allá de la mente del sujeto y que necesita reconocimiento y protección. Esto es así tanto para el mundo físico natural como para el mundo social, y si nos mostramos radicalmente relativistas destruiremos tanto uno como el otro. Deberíamos ser reflexivos sobre nosotros mismos y sobre el mundo en general para comprender nuestra insatisfacción por el presente y pensar en el futuro. Hay que preservar los ecosistemas y los ríos..., en definitiva, el planeta, pero también al ser humano, que posee intrínsecamente una inclinación por la amistad, las relaciones familiares... No podemos modificar esta tendencia según criterios que no resulten acordes con nuestra propia esencia.

En esa reflexión sobre la sostenibilidad, ¿qué lugar ocupa el consumo? Cada vez hay más movimientos que reclaman una nueva mentalidad para garantizar el porvenir de las siguientes generaciones. En este campo están sucediendo transformaciones muy interesantes. Una de ellas es la creciente preocupación por el consumo excesivo: hay que reducirlo y pensar menos en términos de producción y beneficios económicos. Todo esto significa atender a la naturaleza relacional del consumo como un modo de establecer vínculos con otros. Por tanto, ofrece una oportunidad para mantener un encuentro, un diálogo con los demás. La solución es verlo como un símbolo y olvidarse de convertirlo en una competición por poseer. Esa misma actitud es crucial también de cara a la naturaleza física: ¿lo que deseo consumir me lleva a una cierta relación con el mundo o no?


En la familia aprendemos a relacionarnos con los otros. ¿En qué medida recuperar su papel fundamental puede ayudarnos a mantener el norte? Sin duda, hemos dejado atrás la cultura familiar que tanto necesitamos hoy. La familia se basa en relaciones interpersonales, no entre estructuras, y constituye el bien relacional primario, la escuela de las virtudes sociales. La confianza, la reciprocidad, la cooperación, la disponibilidad para el otro o la capacidad de establecer vínculos se aprenden en ella. En su seno se forma el sentido fundamental de la existencia para cada ser humano. Todavía pensamos en ella como una agregación de individuos que viven juntos, sin considerar la calidad o las propiedades de las relaciones que establecen. Por lo general, se cree que las virtudes se refieren a las personas, no a los vínculos que estas mantienen. Pero la familia no puede existir basándose solo en virtudes individuales: para comprenderla y promoverla hay que atender a las virtudes sociales. De ese modo, ¿no basta con que cada uno cultive los rasgos positivos de su carácter? Ninguna virtud nace o crece de forma aislada. Las virtudes personales tienen que ver con la reflexividad de la conciencia y llevan a la felicidad individual. Las virtudes sociales expresan en las relaciones con otros esa manera de vivir acorde con el bien moral y conducen a la felicidad pública.

cambio climático

también honesta, generosa y empática. Se suele concebir que la familia supone una proyección de los rasgos individuales: si alguien es bueno, debería ser capaz de mantener buenas relaciones. En la práctica no es cierto.

la raíz de los conflictos

¿Los hijos virtuosos serán ciudadanos mejores? Cuando una familia educa niños inteligentes y honestos, por lo general vemos ese capital humano, pero pocas veces vislumbramos también las virtudes sociales que se han generado, en la medida en que dicho capital se pone al servicio de la sociedad. La riqueza de las naciones se encuentra hoy ahí, no en el producto interior bruto.

«El calentamiento global no solo se da en la naturaleza, sino también en lo social» «Muchos estudios no detectan que los problemas de la sociedad están generados por las relaciones» ciudadanía líquida

«Tras la aparente liquidez superficial de nuestras vidas hay estructuras de mala calidad» universo ‘smartphone’

«Los nuevos medios están produciendo paradójicamente cada vez más aislamiento y soledad» ser distintos

«Las relaciones son positivas cuando nos conectan a la vez que promueven las diferencias»

En uno de sus libros propone que debemos promover una sociedad «amiga de la familia». ¿Cómo es posible conseguirlo? El Estado tiene una responsabilidad primaria, así como el mercado, que concibe el bienestar solo en sentido materialista. Ambos deben adoptar nuevas formas de conciliación. Pero no les podemos confiar el futuro de la familia ni son los únicos responsables de buscar soluciones: hay que ampliar el horizonte. La familia debe regenerarse a sí misma. Esto significa que hay que implicar a otro gran actor: el tercer sector o privado social, que tiene que ver con realidades de la sociedad civil que no se mueven por el beneficio: movimientos familiares, asociaciones… Ellos pueden impulsar modelos de vida para construir una nueva esfera pública. Nt

¿Qué relación hay entre ellas? Solo es posible disfrutar plenamente de la felicidad personal en un contexto relacional feliz, y viceversa. Las virtudes personales se apoyan en las sociales, pero no podemos dar por hecho sus conexiones. Puedo decir que un padre o una madre son buenas personas, que se comportan con honestidad, generosidad, empatía… Pero eso no significa que su relación sea

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Grandes temas Cimientos de Europa

Notre Dame de París, en la encrucijada El 15 de abril de 2019 un incendio destruyó parcialmente la catedral de Notre Dame de París. Casi un año después, los responsables técnicos y políticos no han fijado todavía el futuro de este monumento, imprescindible icono religioso y cultural europeo. texto Alfonso de Salas, jefe de la División de Cooperación intergubernamental en materia de derechos humanos, Consejo de Europa, Estrasburgo. fotografía Efe

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Grandes temas Cimientos de Europa

«vamos a salvar la catedral para los próximos doscientos años y podemos hacerlo en cinco. Dependerá de lo que el jefe del Estado decida con respecto a la flecha del crucero». Con esta rotundidad, Didier Durand, coordinador de las obras de restauración de Notre Dame de París en las que un centenar de artesanos se afanan diez horas al día desde aquel trágico 15 de abril, sintetizaba en julio de 2019 tres aspectos claves del caso: la voluntad de hacer un trabajo ejemplar que sea un reflejo del buen hacer francés; la carrera contrarreloj emprendida para acabar todo antes de la apertura de los Juegos Olímpicos de París en 2024; y la dimensión política del asunto desde sus comienzos, con implicación directa del presidente de la República. hechos y conjeturas. A última hora de la tarde del lunes 15 de abril, un violento incendio, todavía no explicado del todo, se declaró bajo la cubierta de la catedral de París. Ardieron a velocidad asombrosa dos tercios del tejado, la viguería y las bóvedas del siglo xiii, lo que provocó el derrumbamiento de la majestuosa aguja neogótica del crucero, construida hace siglo y medio por el arquitecto Eugène Viollet-le-Duc. El espectáculo fascinante y sobrecogedor de Notre Dame en llamas en medio de espesas volutas de humo blanco con el telón de fondo del atardecer parisino apareció en todos los informativos y causó inmediatamente un tremendo impacto a nivel mundial. La controversia sobre las causas del incendio se disparó desde el comienzo y fue alimentada a través de los medios de comunicación durante semanas, con ásperos artículos en el periódico satírico Le Canard enchainé, el semanario Marianne, Le Figaro o Le Monde sobre fallos en la seguridad, colillas encontradas en los andamios, retrasos en avisar a los bomberos, etcétera. Por su parte, los expertos aseguraron que un cortocircuito no pudo provocar el incendio, por la dureza del roble antiguo de la viguería, equiparable a la de la piedra, y porque las vigas tardarían en prender más tiempo del que necesitó 50—Nuestro Tiempo  invierno 2020

el fuego en hacerlo. Según ellos, no había aparatos eléctricos en los desvanes y el dispositivo contraincendios era fiable, por lo que solo una verdadera «carga calorífica» pudo desencadenar el siniestro. Esto confirmó las dudas expresadas por Benjamin Mouton, antiguo arquitecto jefe de Monumentos Históricos [equivalente de Patrimonio Nacional], encargado de la catedral desde el 2000 hasta el 2013 y en particular de la modernización del dispositivo de detección de incendios, quien afirmó que un cortocircuito no pudo ser la causa del fuego. También se pensó en un atentado, pero nadie aportó pruebas al respecto, más allá del dato de que tres iglesias hubieran sufrido atentados en Francia ese mes. En cualquier caso, la catedral se salvó de su destrucción completa gracias a la intervención de los bomberos de París. Cientos de ellos lucharon hasta el alba del 16 de abril y protegieron así las torres, las fachadas y lo esencial de las obras de arte

en el mayor accidente que Notre Dame ha conocido desde su construcción. Tras algunas semanas en que se temió un colapso completo y meses de desescombros y obras, en septiembre continuaba la fase de consolidación, previa a toda tentativa de restauración. Obviamente, la desaparición de la preciosa aguja de 250 toneladas de madera y plomo que remataba el crucero ha desequilibrado la grácil estructura gótica del edificio, ahora apuntalado por todas partes. Solo cuando se confirme con certeza que no va a desmoronarse al quitar los andamios, los responsables políticos podrán anunciar sus planes. Pero no hay duda de que falta mucho antes de que Notre Dame pueda acoger de nuevo a sus trece millones de visitantes anuales. De hecho, el turismo mundial se va adaptando a la nueva situación. Un ejemplo: la catedral de Estrasburgo, a dos horas de París en tren, registró el pasado verano una afluencia récord de viajeros chinos.


Aun sin haberse cobrado víctimas personales, el incendio de Notre Dame fue de inmediato calificado de catástrofe nacional. Sin embargo, la sincera emoción manifestada por los ciudadanos y la opinión pública en cuanto saltó la noticia contrasta con la indiferencia general que ha rodeado durante años la lenta agonía del edificio. Cuando en 2017 se decidió emprender una restauración de urgencia que costaría unos cincuenta millones de euros, ese anuncio no despertó la más mínima reacción ni en los ciudadanos ni en los políticos. Resulta así que el espectacular incendio sirvió, paradójicamente, para que millones de personas hayan redescubierto Notre Dame de París y lo que ese monumento significa para ellos en términos afectivos. el tirón afectivo de notre dame. En su Historia visual de los monumentos franceses, Gérard Denizeau señala que Notre Dame de París, por sus elegantes proporciones, «canta la gloria de Dios por medio de una unidad formal y modular desconocida en las catedrales anteriores de Sens, Noyon o Laon, unidad que Viollet-le-Duc supo respetar en su restauración del siglo xix». Para el poeta místico Paul Claudel, «Notre Dame de París no es solo un edificio; es una persona… No basta con mirarla; hay que vivirla; pausadamente; cada día». Y según el experto en arte Yves Bottineau, la catedral de París «es a la vez el espejo de la naturaleza, de la ciencia, de la moral y de la historia». Se entiende que los franceses estén enamorados de Notre Dame, pero ¿cómo explicar que ese mismo afecto se encuentre idéntico o superado en todos los rincones del planeta? Millones de personas, muchas de ellas no creyentes ni practicantes, se conmovieron contemplando las llamas junto al Sena, cuando probablemente no se habrían inmutado viendo arder los tejados, por ejemplo, de la basílica de Santa María la Mayor de Roma. Es un hecho que la catedral de París impacta en las multitudes. ¿Por qué?

La popularidad de la catedral se remonta al 2 de diciembre de 1804 con la coronación de Napoleón. La ceremonia imperial, que arrumbaba así la tradición del Antiguo Régimen de coronarse en Reims, fue inmortalizada en el cuadro de Jacques-Louis David, icono del imperio napoleónico. Esa propaganda dio a la catedral parisina la misma notoriedad internacional que cosechó Bonaparte. En 1831, Victor Hugo, con su novela Notre Dame de París, avivó en las élites políticas la urgencia de salvar la catedral de su ruina inminente, lo que culminó con su restau-

ración integral entre 1843 y 1857 a cargo de Eugène Viollet-le-Duc y Jean-BaptisteAntoine Lassus. Esa resurrección aseguraría en adelante el prestigio de la catedral en todas las clases sociales como símbolo de París y de Francia, nación proclamada «hija mayor de la Iglesia» en el discurso que el dominico Lacordaire pronunció en 1841 precisamente en Notre Dame. El hecho de que siete exposiciones universales se organizaran junto al Sena entre 1857 y 1937 —la de 1900 atrajo a cincuenta millones de visitantes— facilitó que ya no solo los franceses sino personas venidas

En París ardió un símbolo de la cultura occidental. invierno 2020  Nuestro Tiempo —51


de cerca

Una catedral viva Notre Dame irrumpió en la palestra pública el pasado 15 de abril al incendiarse su cubierta. En sus 850 años de historia, la notoriedad que se le ha otorgado ha fluctuado enormemente: la Revolución Francesa la maltrató y Victor Hugo la rescató del olvido.

Aguja o flecha 96 metros desde el suelo. Devastada por el incendio, fue añadida en el s. xix por Viollet-le-Duc para sustituir a una anterior.

Puerta roja En la fachada norte hay una pequeña puerta roja por la que los religiosos acceden a los maitines.

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metros miden las torres. Para llegar a la parte más alta hay que subir 387 escalones.

FACHADA NORTE

Galería de las Quimeras Son figuras huecas con fin decorativo. Son casi iguales que las gárgolas (del francés gargoille, que significa garganta), que sirven para evacuar el agua de los tejados.

Galería de los Reyes La componen las figuras de 28 reyes de Judea e Israel. Tras la Revolución Francesa, los parisinos les arrancaron las cabezas pensando que eran reyes galos. Se pudieron recuperar 21 de ellas. Pórtico de la Virgen María Pórtico del Juicio Final

El Punto Cero de Francia Frente a la fachada de Notre Dame se encuentra el punto de origen de todas las carreteras galas.

850 AÑOS DE HISTORIA

CONSTRUCCIÓN 1163 1345 El papa Alejandro III da Catedral comienzo a la construcción finalizada 52—Nuestro Tiempo  invierno 2020

FACHADA SUR

Pórtico de Santa Ana Es más antiguo que la propia catedral: de estilo tardorrománico, se extrajo de una iglesia más antigua y se colocó en la fachada de Notre Dame.

1630-1707 Elaboración de 77 pinturas de las que se conservan 12

1429 Coronación de Enrique VI de Inglaterra en Notre Dame

Torre sur Alberga a Emmanuel, la mayor de las campanas de la catedral.

1789-1799 Rev. Francesa. Saqueo y destrucción parcial de la catedral

1804 Coronación de Napoleón Bonaparte en Notre Dame

1686 1831 Colocación de EmVictor Hugo manuel, la campana publica Notre mayor y más antigua Dame de París

Rosetones Los tres rosetones principales, de 10 metros de diámetro, se colocaron en el s. xiii y evidencian el estilo gótico de Notre Dame.

2019 Notre Dame es víctima de un enorme incendio

1844-1869 Labores de restauración de la catedral


20 ha «El Bosque» La cubierta, principal víctima del incendio, se conoce como «El Bosque» por la abundante presencia de madera. Para construir las 130 vigas, cada una formada por un tronco de roble, se necesitaron 20 hectáreas de bosque.

127 m.

75 kg Abejas en la sacristía En el tejado de la sacristía, una edificación anexa a la catedral, hay tres panales que albergan a unas 150 000 abejas. Generan unos 75 kg. de miel cada año, que se vende a los empleados de la seo.

LA CAMPANA EMMANUEL Notre Dame cuenta con diez campanas. Nueve de ellas se sustrajeron para construir cañones en la Revolución Francesa. Una se salvó debido a su gran tamaño: Emmanuel, de 13 271 kg. En 1856 se crearon nuevas con metal proveniente de los cañones tomados durante el asalto a Sebastopol, en la Guerra de Crimea. Todas excepto Emmanuel se sustituyeron por otras nuevas en 2013, para conmemorar el 850 aniversario del edificio.

de todo el mundo admirasen el edificio in situ. Al mismo tiempo, el éxito mundial de la novela de Hugo convirtió a Notre Dame y a sus inolvidables personajes —entre ellos, Quasimodo— en paradigma romántico de lo medieval, profundamente humano y lleno de misterio. Poderosamente anclada en el pedestal de su isla, pero dispuesta al asalto del cielo, Notre Dame, más allá de su función religiosa, fascina siempre por su permanencia durante más de ocho siglos como testigo y protagonista de la vida parisina y francesa. Al haber inspirado a finales del xx películas y musicales de enorme éxito —bastantes niños preguntaban después del incendio si Quasimodo se había salvado— se entiende que Notre Dame de París esté enclavada en el imaginario colectivo, como reconoció la Unesco al declararla patrimonio de la humanidad en 1991. Como botón de muestra de la popularidad planetaria de este edificio, baste pensar que, en la portada de Time del 5 de agosto de 2019, la revista titulaba: «Saving an Icon – An exclusive look inside the destruction, —and future— of Notre Dame». Es digno de destacar que una revista norteamericana pueda decir simplemente «Notre Dame», segura de hacerse entender. tras la tragedia. A las primeras emociones las sucedió de inmediato la reacción cerebral: los políticos afirmaron que se restauraría todo a ritmo militar y los hombres de empresa anunciaron donativos millonarios. Pero enseguida aparecieron las controversias. La primera, y quizás la más desconcertante, fue la de definir el futuro estatuto jurídico de la catedral: ¿monumento nacional de contenido neutro en un país marcado a fuego por el laicismo o, por el contrario, edificio religioso? Aunque menos de un 4 por ciento de los franceses va a misa los domingos, a todos les pareció bien que los canónigos de la catedral, tras afirmar que Notre Dame es un templo vivo y no un museo, reanudasen sin tardanza el culto en la vecina iglesia de Saint-Louis-

en-l’Ile, y más tarde junto al Louvre, en Saint-Germain l’Auxerrois. La propia diócesis de París dejó claro desde el principio que, aunque exista una necesidad grande de dinero, el acceso debe seguir siendo gratuito, porque se trata ante todo de un lugar de culto católico: nada de transformarla en centro cultural histórico-artístico y todavía menos en una herramienta para levantar fondos. Esta afirmación es valiente, tratándose de la catedral de la ciudad más turística del mundo. Numerosas voces continúan insistiendo en que los trece millones de visitantes anuales paguen una módica suma. Pero la diócesis no está dispuesta a que el Estado, propietario de la catedral, acabe calificándola de monumento histórico a secas, como el Panteón o el Arco de Triunfo. Precisamente, la recaudación para financiar las obras propició la segunda polémica. De manera espontánea comenzaron a llegar donativos y promesas por parte del sector privado: grandes empresas —empezando por LVMH [Moët Hennessy - Louis Vuitton] de Bernard Arnault y el grupo Kering de François Pinault— y numerosos particulares, sobre todo franceses y estadounidenses, sacaron el talonario, al tiempo que los activistas «chalecos amarillos» hacían notar que «para piedras, hay millones a espuertas; para la gente con hambre, casi nada». La opinión pública francesa, que tiende a esperar todo del Estado, se sorprendió de que las autoridades del país tardasen en anunciar medidas. Finalmente, el 29 de julio de 2019, el presidente de la República promulgó la Ley n.° 2019-803 para la conservación y restauración de la catedral de Notre Dame de París. El artículo 10 autoriza al Gobierno a decidir por ordenanza cualquier aspecto contemplado en la ley y señala que esas ordenanzas se entienden «sin perjuicio del respeto de los compromisos europeos e internacionales de Francia». Desde muchos sitios fueron llegando ayudas: Vietnam puso a su disposición talladores de piedra; Chile y Canadá, madera; la universidad neoyorquina de invierno 2020  Nuestro Tiempo —53


Grandes temas Cimientos de Europa

Columbia, su conocimiento técnico de la catedral, que tiene íntegramente modelizada en imágenes 3D. Pero quizás lo más destacable fue el esfuerzo del propio arzobispado parisino para recaudar fondos destinados a la reconstrucción, iniciativa inédita en su historia que ha tenido éxito gracias sobre todo a Michel Picaud. Este ingeniero politécnico de sesenta años, padre de seis hijos, antiguo ejecutivo del sector de las telecomunicaciones, se dedica desde 2016 a promocionar la catedral en América. Gracias a su fundación Friends of Notre-Dame de Paris, puesta en marcha para secundar al arzobispado, lleva ya recaudados más de ocho millones de euros para la restauración del edificio. La tercera polémica surgió el pasado mes de julio cuando se detectaron en los alrededores de la catedral cantidades anormales de partículas tóxicas, resultado de la quema de las toneladas de plomo que recubrían la aguja. ¿Podían seguir las obras adelante, con riesgo para la salud de los obreros, además del vecindario? Hubo quien equiparó el problema a las intoxicaciones por el amianto, con desmentidos inmediatos por parte de las autoridades

sanitarias. Tras el alboroto mediático, la cuestión se calmó a la vuelta del verano. Con todo, parece como si la catedral estuviese en cuarentena: en agosto, el sector en torno a Notre Dame se acordonó con altas tapias que ocultaban totalmente a la vista el trajín de las obras, con controles rigurosos en la entrada de los operarios. El conjunto ha quedado envuelto en un exagerado misterio, que hace de esta restauración algo nunca visto en los anales de la conservación de monumentos. La cuarta y más fuerte discusión fue de signo político y se reflejó bien en las nueve páginas que la periodista americana Vivienne Walt publicó en Time el 5 de agosto. Su reportaje «Resurgiendo de las cenizas – En los entresijos de la lucha por reconstruir Notre Dame» se hacía eco de las críticas generalizadas contra el presidente Macron, acusado de intentar recomponer su imagen a costa de Notre Dame. Sus declaraciones sobre la celeridad con la que se llevaría a cabo la restauración —saltándose por las buenas la normativa aplicable en materia de monumentos históricos— y la posibilidad de lanzar un «concurso internacional de ideas» para

Desde el momento del incendio cientos de parisinos se acercaron a su catedral. 54—Nuestro Tiempo  invierno 2020

introducir en el edificio un «gesto arquitectónico contemporáneo» en lugar de la familiar silueta perdida provocaron enconados debates. El 28 de mayo, el Senado enmendó severamente el proyecto de ley que los diputados de La République En Marche! (partido liderado por Macron) habían preparado. David Assouline, senador socialista por París, recordó que se trataba de «adoptar una ley para reconstruir Notre Dame de París, no Notre Dame del Elíseo», y que era chocante que la Unesco no hubiera sido ni siquiera consultada desde el incendio. Para Alain Schmitz, senador del grupo de derecha Les Républicains, era «absurdo encerrarse en un plazo de cinco años en detrimento de la calidad de la restauración». Por su parte, Catherine MorinDesailly, miembro de la Unión Centrista y presidenta de la comisión de Cultura del Senado, concluyó sencillamente que «las obras durarán lo que deban durar». Los senadores enmendaron el proyecto con una referencia explícita a las obligaciones internacionales de Francia en materia de restauración del patrimonio; a saber, la necesidad de «preservar la autenticidad y la integridad del edificio», reflejando de manera fiel el «último estado visual conocido del monumento antes del siniestro, incluida la flecha del crucero». Y contrariando la opinión del Gobierno, los senadores añadieron que la utilización de cualquier material distinto de los de origen debería justificarse escrupulosamente. ¿y ahora? La quinta y última controversia es, lógicamente, qué hacer una vez que el edificio esté estructuralmente a salvo y haya que acometer la restauración de lo desaparecido. En una entrevista publicada en Le Figaro el 4 de junio, Philippe Villeneuve, arquitecto jefe de las obras de Notre Dame, se pronunció sin reservas en favor de una restauración idéntica, pidiendo que en esta cuestión «se deje hablar a los que saben de qué hablan». Este hombre, implicado con la catedral, no ha dejado de trabajar con su equipo de ciento cincuenta


personas desde el día siguiente al drama. «Mi vocación de arquitecto nació de mi fascinación, siendo niño, por Notre Dame. Las sandeces que la gente está soltando a diario ni las oigo; nos encontramos aquí para trabajar, y las empresas han respondido como un solo hombre. A los dos días del incendio, las grúas trabajaban y, a los tres, todo el edificio estaba guarecido de la lluvia. Cada empresa está viviendo como un honor contribuir a salvar Notre Dame». Cuando le plantearon si le parecía viable la reconstrucción en cinco años, el arquitecto repuso: «Se han perdido las cubiertas de metal, la techumbre de madera, la torre del crucero y el 20 por ciento de las bóvedas, pero quedaron intactas las vidrieras, el órgano y el tesoro [los objetos preciosos que se guardaban allí, entre ellos la imagen procesional de la Virgen, del siglo xix, de plata repujada; y otras dos estatuas valiosas de Notre Dame de París que dan nombre al templo]. Podría haber sido mucho peor y, en cierto modo, los daños están bien delimitados. Si trabajamos con método, resulta factible en cinco años reparar lo destruido, pero habrá que continuar. Teníamos en marcha antes del incendio un plan de diez años para restaurar la sacristía, la cabecera del ábside, los transeptos norte y sur, los rosetones… Y todo eso sigue siendo urgente». Y ante la pregunta sobre el controvertido «concurso internacional de ideas» para rehacer la aguja del crucero, Villeneuve señaló que, en su opinión, lo importante es que el aspecto visual quede intacto. «De los trece millones de visitantes anuales, ¿cuántos sabían antes del incendio que esa torre era del siglo xix? Su constructor Viollet-le-Duc se basó para hacerla en tres mediocres grabados de la torre anterior; nosotros en cambio sabemos perfectamente cómo era lo que hizo el arquitecto Viollet-le-Duc, y estamos obligados por la Carta Internacional de Venecia de 1964 a restaurar el monumento histórico en su “último estado conocido”. No solo hay que reconstruir la torre, sino que hay que hacerla idéntica, de modo que no sea fechable».

La esbelta flèche de varios cientos de toneladas alzada en roble por el carpintero August Bellu y recubierta de plomo por Durand fue ideada por Viollet-le-Duc en una restauración en la que, como apunta certeramente el historiador del arte francés Yves Bottineau, «Notre Dame se convirtió parcialmente en una obra moderna; por ello, y cada vez más, la catedral de París no será ya solo estudiada como una iglesia gótica, sino como un ejemplo de “re-creación” de la Edad Media en el siglo xix y como un hito en la historia del gusto artístico». Habría mucho que decir de las complejas intrigas y querellas de ego que están acompañando el proceso de reconstrucción. En Francia, antes conocida como «la católica Francia» y ahora abogada incondicional de la laicidad de la sociedad y el Estado, todo el mundo opina acerca de lo que debe hacerse con Notre Dame: políticos de paso y funcionarios de los ministerios, autoridades públicas y fundaciones privadas, eclesiásticos, ciudadanos de a

pie, sindicatos y jefes de empresa, restauradores de monumentos y arquitectos de vanguardia, comunicadores, historiadores, artesanos, artistas, responsables del turismo y de la moda, filósofos, astrólogos y hasta psiquiatras. Es probable que pasen meses, incluso años, antes de que el presidente de la República resuelva en última instancia el dilema entre la reconstrucción idéntica o el gesto contemporáneo. En cualquier caso, cabe preguntarse si, en el fondo, todo esto no ha sido para bien: es un hecho patente que una catedral amada por millones de personas se estaba cayendo y que, gracias al incendio, ha vuelto a ser un centro del interés mundial. Con las ayudas que llegaron y llegan, la impresión generalizada es que va a quedar mejor que nunca. Como en tiempos de Viollet-le-Duc, Notre Dame tiene de nuevo la oportunidad de ser salvada en toda regla, para seguir irradiando, por mucho tiempo, luz en las mentes y en los corazones. Nt

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Grandes temas Cimientos de Europa

a fondo

Notre Dame en la historia En 1160, a sugerencia de su arzobispo Mauricio de Sully, París decidió dotarse de una nueva catedral digna de la dinastía de los Capetos, prueba de que el prelado parisino era tan magno constructor como su vecino el abad de Saint-Germain-des-Prés. El nuevo edificio debía también desafiar el reto lanzado poco antes por dos

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construcciones innovadoras: la cercana basílica de SaintDenis y la catedral de Sens, ambas promotoras de la crucería ojival. Era evidente que la capital del reino no podía quedarse a la zaga en el albor del inmenso ciclo de las metamorfosis góticas. Si el arzobispo de París y el rey de Francia, Luis VII, promotores de la construcción de Notre Dame, nos han dejado sus imágenes orantes a los pies del relieve de la Virgen con el Niño que preside el portal de Santa Ana, no conocemos en cambio qué arquitecto concibió el edificio, empezado en 1163 y concluido en el siglo xiv. Ese anonimato permitió a Victor

Hugo ensalzar la «obra colosal de un hombre y de un pueblo», autores colectivos de una «vasta sinfonía de piedra». Aunque Notre Dame no es la iniciadora del estilo gótico, cuyas raíces son anglonormandas, sí constituye uno de sus primeros y más acabados ejemplos, al que pronto seguirían Chartres, la reine des cathédrales (1194), y tantos otros edificios religiosos y civiles. Se ha calculado que más de quinientas gran-

des iglesias góticas fueron construidas en Francia entre 1170 y 1270, algunas de ellas, como la de Amiens, más amplias que Notre Dame, o más altas, como Beauvais. No puede decirse que la catedral parisina constituya


un unicum en el abundante repertorio gótico francés, ni tampoco una construcción digna de figurar en un libro de récords, pero su armonía y sus originales detalles iconográficos fueron pronto admirados e imitados. Así, la fachada de la catedral de Poitiers se inspira en los portales y el rosetón occidentales de Notre Dame y abandona el estilo Plantagenet que imperaba en la costa atlántica.

Luis XIV modernizó el interior de la catedral parisina dotándolo de un baldaquino a la romana sobre el altar mayor. Sus sucesores instalaron en el presbiterio una elegante sillería de estilo rocaille y un incongruente decorado de pilastras y arcos neoclásicos, como puede apreciarse en el cuadro de 1807 de Jacques-Louis David La coronación de Napoleón. Estos añadidos exóticos no alteraron la estructura del edificio, que sí sufrió en cambio, y muy gravemente, el salvajismo de la Revolución y, sobre todo, el escandaloso descuido de la etapa poste-

rior. La catástrofe final fue evitada in extremis en 1844, en tiempos del rey Luis Felipe de Orleans, cuando salió a concurso la restauración del edificio. El arquitecto visionario Viollet-le-Duc ganó la prueba y se lanzó entre 1845 y 1864 a una obra audaz en la que no dudó en inventarse los elementos que le parecían necesarios para dar unidad formal al edificio. Pasó de la consolidación inicialmente prevista a la restauración integral del templo, para después dar el salto a la creación retrospec-

tiva de una Notre Dame tal y como debió de salir, según él, de las manos de los artistas medievales. La catedral se convirtió así en el soporte de su propia actividad creadora, orientada no hacia el futuro sino hacia el pasado. Aunque excesivo, Viollet-le-Duc tuvo el mérito irreemplazable de haber salvado la catedral para mucho tiempo, con buenos materiales bien trabajados.

Vista de la catedral de Notre Dame (1881). ilustración de theodor josef hubert hoffbauer.

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cátedra abierta Antonio Moreno

en mantener a la península helénica en el proyecto común. Después de ocho años, en el verano de 2018 el Gobierno griego puso fin a sus programas de rescate. La economía española no empezó a remontar hasta 2012, gracias a las políticas europeas y nacionales impulsadas por el Gobierno entrante. Desde 2015, España ha crecido más que ningún otro país de su entorno. Durante la crisis, aquí nunca se planteó la posibilidad de salir del euro. Y es que en España la integración europea se ha percibido como algo positivo. Además, implicaba dejar atrás los malos recuerdos de la alta inflación de los ochenta y noventa, y las nueve devaluaciones de la peseta desde 1959. Con el euro nos uníamos a un bloque de países con mucho mejor historial monetario. La crisis europea puso de relieve la vulnerabilidad de la moneda común y hoy en día se habla, con razón, de un andamiaje inacabado. Las dificultades económicas se han vivido con cierta ansiedad, como si estuviéramos metidos en una montaña rusa. La razón fundamental es la ausencia de un mecanismo estable de redistribución fiscal europeo. Cuando una recesión asola a uno de los países de la eurozona, este se encuentra con muchas dificultades para financiar sus déficits fiscales justo cuando más ¿Qué futuro le aguarda al euro? Un mayor grado lo necesita; nadie le presta ayuda, ya que existe poco margen de políticas nacionales. Si repasamos los acuerdos para salvar de integración fiscal en la eurozona, y por tanto, a Grecia, España, Italia, Irlanda o Portugal, veremos que todos política, será clave para superar los retos de la ellos se negociaron in extremis, pues nada hay en el ensamblaje nueva década. del euro que proporcione automáticamente ese respaldo. Este hecho nos lleva a la cuestión nuclear que dirimirá el futuro del euro: ¿hasta dónde llegará la integración política l nacimiento DEL euro constituyó, sin duda, de la Unión Europea? Solo con un acuerdo político aprobado uno de los pasos más icónicos del proceso de integración de la Unión Europea. No resulta fácil encon- por todos los países se alcanzarán soluciones que impliquen más solidaridad económica. Llámense eurobonos, seguro de trar otro ejemplo en el que un gran número países desempleo europeo, seguro de depósitos bancarios europeos o relevantes se deshagan de su moneda —y sus subsiguientes presupuesto europeo, todas estas medidas harían más robusto políticas— en favor de una entidad supranacional, en este caso el Banco Central Europeo (BCE). Pese a las turbulencias del sis- y resistente al euro. Así lo solicitó Mario Draghi, presidente tema en su fase embrionaria, que se llevaron por delante a Reino del BCE hasta noviembre de 2019, y por ese mismo camino va Christine Lagarde, su sucesora. Pero son propuestas que Unido, el 1 de enero de 1999 se dio el pistoletazo de salida a este singular proyecto. En la actualidad, más de 337,5 millones de ciu- cuentan con las reticencias de Alemania, Holanda o Finlandia, que ven en estos compromisos una forma de transferir fondos a dadanos de diecinueve países lo utilizan como moneda. países más proclives a crisis, como los del sur de Europa. Y tiene La infancia del euro no fue muy esperanzadora: en sus tres lógica económica desde su punto de vista: sus sociedades no primeros años se depreció casi un 30 por ciento frente al dólar están dispuestas a aceptar lo que sería un probable impuesto de norteamericano. Pero la divisa comunitaria remontó hasta salvación europea. Dicho lo cual, son precisamente estos países convertirse en la segunda moneda de reserva mundial. Con —con productividades más altas— algunos el recrudecimiento de la crisis de 2008 en de los que más se han beneficiado de la Unión Europa y la recuperación de la economía La pregunta del autor Europea comercialmente. estadounidense, sobre todo a partir de Y así sigue el pulso, sin visos de arreglo, 2012, volvió a caer su valor frente al dólar. Desde Europa, ¿se crean o pues en la raíz del asunto yace una cuestión Curiosamente, a comienzos de 2020 el tipo se resuelven los problemas que trasciende lo económico: ¿cuánta Europa de cambio dólar-euro alcanzaba un nivel económicos españoles? quieren los países europeos y por qué? semejante a su valor inicial. En cualquier caso, una cosa está clara: sin La crisis europea, que azotó especialmente mecanismos reconocidos de redistribución a Grecia, Italia, España y Portugal, representó fiscal europeos, el euro seguirá siendo el periodo más comprometedor para la vulnerable. integridad del euro. En particular, Grecia @NTunav tuvo que acometer una serie de reformas Opine sobre este asunto en draconianas para recibir ayuda y préstamos Antonio Moreno [Eco 97] es catedrático de Economía Twitter. Los mejores tuits se y director del Master of Economics and Finance de la internacionales, lo que agravó su situación, publicarán en el siguiente número. Universidad de Navarra. ya precaria. A pesar de que se alzaron voces discrepantes, la eurozona insistió

El euro: work-in-progress

E

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Campus

52 207

horas han dedicado los 1 387 voluntarios de Tantaka, el banco de tiempo solidario de la Universidad, a más de 160 proyectos de voluntariado durante el curso 2018-19.

nos visitaron francisco j. martínez mojica

Investigador de la UA. Premio Pasión por la Ciencia del Museo de Ciencias

[03.09.19 Museo de Ciencias] El investigador de la Universidad de Alicante Francisco J. Martínez Mojica, pionero en el estudio de las secuencias genéticas, visitó el Museo de Ciencias el pasado septiembre para recoger el premio Pasión por la Ciencia por su descubrimiento del sistema de edición genética CRISPR-Cas. Lo hizo en el marco de la primera edición de #LabMeCrazy!, el festival internacional de cine científico organizado por el Museo de Ciencias. En esta primera ocasión han participado casi dos mil producciones de más de un centenar de países. En la gala de premios, a la que asistieron quinientas personas y se entregaron otros diez reconocimientos, el encargado de darle el galardón a Mojica fue su director de tesis, el catedrático Francisco Rodríguez-Valera, también de la Universidad de Alicante.

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Adolfo suárez illana

hIraki sawa

Ricardo blázquez

[24.10.19 Facultad de Derecho]

[25.09.19 Museo] A finales de los años noventa, un amigo del escultor japonés Hiraki Sawa se quedó amnésico, y entonces el artista empezó a reflexionar sobre la memoria y su pérdida. Ese es precisamente el tema de Memoria paralela, la exposición que el nipón presentó en el Museo Universidad de Navarra a finales de septiembre de 2019. Sawa participó en el programa de dirección artística Tender Puentes, e inició una residencia artística que se prolongó desde el año 2017 hasta junio de 2019. Ese proceso creativo, originado desde la idea de la «imagen latente», desembocó en esta producción, que consta de cuatro esculturas, veinticuatro dibujos y quince films proyectados en dieciocho pantallas. La exposición se puede visitar hasta el 15 de marzo.

[14.11.19 Facultad de Derecho Canónico] El cardenal Ricardo

Presidente de la Fundación Concordia y Libertad

«Mi padre decía que era un mal jefe de partido porque priorizaba el acuerdo con los otros antes que los intereses de sus siglas», dijo Adolfo Suárez Illana en referencia a la dificultad de los partidos actuales para formar gobierno, en una sesión titulada «Diálogo sobre la concordia en España». «La receta es sencilla: hay que señalar un objetivo común a largo plazo y fijar los sacrificios personales que estamos dispuestos a asumir», aseguró. Suárez Illana, presidente de la Fundación Concordia y Libertad y secretario cuarto de la Mesa del Congreso, apeló al espíritu de la Transición para hablar de diálogo, de respeto al discrepante y de ser capaces de trabajar por el bien común más allá de las cuotas de poder.

Escultor y videoartista japonés

Cardenal presidente de la Conferencia Episcopal Española

Blázquez, presidente de la Conferencia Episcopal Española y arzobispo de Valladolid, inauguró en noviembre el Curso de Actualización de Derecho Canónico, al que asistieron doscientas personas, con una conferencia sobre la protección de los menores en la Iglesia. «El papa ha afrontado los problemas de abusos a menores con una decisión admirable, metiendo el bisturí a fondo, con respeto, con sinceridad, preparándonos para que no existan casos de este estilo y afrontando el diálogo con las víctimas», aseguró el cardenal. Blázquez habló sobre la cumbre contra la pederastia en la que participó en febrero de 2019 con el papa Francisco y los presidentes de las demás conferencias episcopales. El arzobispo se mostró sorprendido por el «silencio humillante» que ha rodeado a tantos casos de pederastia en el mundo.


73

proyectos de investigación ha llevado a término el Instituto de Investigación Sanitaria de Navarra, una alianza público-privada de la que forman parte la Clínica y otros centros de la Universidad.

efeméride alfombra roja

De Estudio General, a Universidad. Se cumplen sesenta años desde que el Estudio General de Navarra se convirtió en Universidad de Navarra en octubre de 1960, cuando el papa Juan XXIII lo erigió en Universidad de la Iglesia. También ese mismo año, en febrero, tomó posesión del cargo de rector José María Albareda.

Pedro del Hierro, contra el alzhéimer Pedro del Hierro recaudó 15 500 euros para financiar un proyecto de investigación contra el alzhéimer desarrollado por el Cima Universidad de Navarra en una subasta benéfica dirigida por la empresa Segre en el campus de Madrid. Comienza así una colaboración de la firma con el centro de investigación de la Clínica. Bajo el lema «Fashion 2nd Life: que nadie olvide sus recuerdos», Pedro del Hierro ha dado una segunda oportunidad a algunos de sus diseños exclusivos presentados por la firma en las dos primeras ediciones de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid. Una segunda vida muy especial, porque con la recaudación obtenida en la subasta se va a contribuir a la búsqueda de terapias alternativas para las personas afectadas por la enfermedad de Alzheimer. El proyecto de investigación, liderado por las doctoras Mar Cuadrado [PhD Far 03] y Ana García

Osta [Far 92 PhD 99 Midi 93], del Programa de Neurociencias del Cima, estudiará cómo a través del sistema olfatorio se puede modular el inmunitario. Hay determinados olores capaces de activar o suprimir el sistema inmunológico y esto tiene efecto sobre la memoria. Los diseños de Nacho Aguayo y Álex Miralles, directores creativos de Pedro del Hierro en sus secciones Mujer y Hombre respectivamente, se expusieron en una exclusiva subasta, la primera de estas características, que contó con la presencia de personalidades del ámbito académico y científico, de la sociedad y del mundo empresarial. Ángel J. Gómez Montoro, director del campus de Madrid, explicó: «Este evento es un ejemplo de la vinculación tan necesaria entre sociedad y universidad. Una vinculación imprescindible para la Universidad, pero que redunda en beneficio de toda la sociedad».

novedad

Ciencia en realidad virtual. Durante la Semana de la Ciencia, los participantes pudieron completar una visita guiada a un museo del futuro gracias a unas gafas 3D. En esta propuesta del Museo de Ciencias, los usuarios tuvieron la oportunidad de asomarse a la época de los dinosaurios, a la sabana africana o hasta verse dentro de una colección de mariposas. En el recorrido virtual se combinaban paneles informativos, vídeos, fotografías, animaciones y diferentes efectos que solo resultan posibles gracias a la tecnología 3D. invierno 2020  Nuestro Tiempo —61


Campus

publicaciones

IN MEMoRIAM

Carmen Purroy [His 72], antigua profesora de la Facultad de Filosofía y Letras, fue desde joven «doña Carmen», no por lejana sino por respetada.

[18.09.19]

1

5 [23.09.19] Leticia Bañares [PhD Teo 88 PhD Fia 92], profesora de ISSA y Tecnun, fue una docente sensible y rigurosa que creía en sus alumnos.

[28.09.19] José

Javier Gortari, primer director del departamento de Otorrinolaringología de la Clínica, se dedicó incansable a esta disciplina desde los años cuarenta.

2

3

4

1. Los investigadores del Grupo de Investigación Siglo de Oro (GRISO) Cristina Tabernero y Jesús M. Usunáriz han publicado el libro Diccionario de injurias de los siglos xvi y xvii, una desternillante colección de improperios con más de cuatrocientos años de historia. 2. Según el doctor Javier Bernácer, miembro del grupo Mente-Cerebro del ICS, José Manuel Giménez Amaya demuestra en Reflexiones de un neurocientífico, con lenguaje claro y ameno, la necesidad de establecer un diálogo entre la neurociencia y las disciplinas humanísticas, en particular la filosofía. 3. El profesor emérito Pedro Lozano Bartolozzi ha publicado dos libros de cuentos, Facistol de Kant y Trampantojo de autómatas, en los que nada es lo que parece. 4. El catedrático de Filología Clásica José B. Torres ha presentado una visión panorámica de la primera literatura occidental en Introducción a la literatura griega antigua, un must para entender el origen de nuestra cultura. 5. Onésimo Díaz, profesor del Instituto Core Curriculum e investigador del Centro de Documentación y Estudios Josemaría Escrivá, ha publicado Mujeres protagonistas del S. xx, un libro que cuenta la historia del siglo pasado con voces femeninas.

Nuestro Tiempo, premiada

Esta cabecera recibió una mención en la categoría de mejor publicación periódica en los premios Anuaria de diseño. También fue galardonada la Memoria académica de la Universidad. Ambas publicaciones han sido diseñadas por Errea Comunicación.

[06.10.19] Marisa Beruete, antigua secretaria de la Facultad de Medicina, trabajó con tres principios: conocer al personal, escuchar a los alumnos, hacer cada cosa a su tiempo. Deja una profunda huella.

mujeres líderes

8 alumni entre las 100 mujeres líderes. La organización Top 100 mujeres líderes en España ha situado en su ranking de 2019 a ocho antiguas alumnas de la Universidad entre el centenar de profesionales más influyentes del país. Son Gabriela Uriarte [Der 97], Clara Martínez de Carega [Der 81], María Andrés [Com 99], Luisa Alli [Com 99], Tesa Díaz [Com 97], Ana Lorenzo [Com 06], Biola Javierre [Bio Bioq 06] y María Eizaguirre [Com 00]. 62—Nuestro Tiempo  invierno 2020


con nombre propio

Los alumni se encuentran en Nueva York Más de ochenta antiguos alumnos se encontraron en la sede del IESE Business School de la Universidad en Manhattan en un coloquio con la psiquiatra Marian Rojas [Med 07] y la profesora de Harvard Eva Ascarza [Med 04]. En este Alumni Meeting New York reflexionaron sobre cómo obtener y gestionar el éxito en la vida personal y familiar. Ambas ponentes se acercaron al tema desde sus experiencias profesionales y personales. «Todos tenemos que buscar un propósito en la vida», dijo la psiquiatra, «y para ello hay que pararse y pensar, no dejarse llevar por las emociones».

El Museo renueva el espacio Ortiz Echagüe Desde el 11 de enero puede visitarse en el Museo Universidad de Navarra un grupo de veinticinco fotografías de José Ortiz Echagüe, de las que diecinueve se muestran por primera vez. Este espacio se renueva periódicamente para ofrecer una selección del trabajo de documentación practicado por el artista. Se exponen alternativamente series de imágenes que van desde los tipos y trajes regionales españoles hasta motivos religiosos, pasando por paisajes y arquitecturas. También se muestran otros materiales que detallan los procedimientos técnicos que usaba en su labor artística.

ministra alumni

Arancha González Laya [Der 92] es la nueva ministra de Exteriores, Unión Europea y Cooperación. Sustituye a Josep Borrell en la cartera. Antes ejerció como directora ejecutiva del Centro de Comercio Internacional y subsecretaria general de la Organización de las Naciones Unidas.

Idoia Ochoa [Ing Teleco 08], investigadora de la Escuela de Ingenieros (Tecnun), ha sido reconocida por la revista del MIT como una de los 35 jóvenes europeos más innovadores. Sus algoritmos ayudan a procesar datos sobre el genoma para impulsar la medicina personalizada. Jesús López Fidalgo ha sido elegido presidente de la Sociedad Española de Estadística en Investigación Operativa. El catedrático dirige la Unidad de Ciencia de Datos del Instituto Cultura y Sociedad y el Máster Universitario en Big Data Science. Felipe Calvo [PhD 86], de la Clínica Universidad de Navarra, ha sido el único español distinguido por la Sociedad Americana de Oncología Radioterápica en 2019, por su contribución en este campo y sus servicios a la sociedad científica.

María Mora Catalá [Eco 00 PDD 13 PADE 18] sustituye a Javier Mata [Der 92] como gerente del Cima Universidad de Navarra. Desde el año 2011 era directora financiera de la Fundación para la Investigación Médica Aplicada.

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Campus reputación

El Instituto Carlos III financia 26 proyectos de investigación de la Universidad La Universidad, entre las cien más sostenibles del mundo. De las 780 que ha evaluado el UI GreenMetric World University Ranking 2019, la Universidad ha obtenido la posición 94. Así, escala diez puestos con respecto a 2018 y entra en la lista de las universidades más verdes del planeta.

El Instituto de Salud Carlos III, el principal organismo público de investigación biomédica de España, ha seleccionado veintiséis proyectos de la Universidad en su convocatoria del Fondo de Investigación en Salud 2019. En total destinará 3,8 millones de euros a estos estudios, que se efectuarán en el Cima, la Clínica y las facultades de Medicina y Ciencias. Entre los proyectos concedidos, veinticuatro se han presentado en el marco del Instituto de Investigación Sanitaria (IdiSNA).

La 40 del mundo en empleabilidad. El ranking Global University Employability de la consultora HR Consultancy Emerging sitúa a la Universidad de Navarra diez escalones por encima del año pasado, en el puesto 40. La lista, la única de su tipo que se basa en entrevistas a más de ocho mil empleadores, califica a la Universidad de «estrella en ascenso». La Clínica es el hospital privado español con mejor reputación. Lo confirma el Monitor de Reputación Sanitaria (MRS), que desde que existe hace seis años ha reconocido a la Clínica como el primero de los privados nacionales. Además, 17 de sus especialidades médicas han obtenido primeros puestos en sus respectivas clasificaciones y 16 de sus servicios médicos han entrado en el Top 10.

Tres de los profesores más citados del mundo son de la Universidad El ranking Highly Cited 2019 Researchers, elaborado por Web of Science Group, señala a Jesús San Miguel [Med 76], Miguel Ángel Martínez-González y Alfredo Martínez [Far 80] como tres de los investigadores más citados del mundo. El listado recoge a más de seis mil científicos situados en el 1 por ciento de los más citados dentro de su especialidad. España es uno de los diez primeros países, según el número de científicos en la lista.

nombramiento

Carlos Rus [Der 99] ha sido elegido presidente de la Alianza de la Sanidad Privada Española (ASPE), la patronal de la sanidad privada en nuestro país. Representa a más de 1 300 entidades sanitarias. Rus se ha comprometido a una mayor dedicación a los asociados y a la representación institucional. 64—Nuestro Tiempo  invierno 2020


las diez de...

María acebal fuente [Becaria PIE de Alumni-Desarrollo]

1. ¿Cuál es el mejor consejo que ha recibido? Ante todo, mucha paz. 2. ¿Qué es lo primero que piensa cuando se levanta? No creo que ya sea la hora. En unos segundos, rectifico y me digo: «A por ello, tenemos todo un día por delante». 3. Un libro (o dos): Dime quién eres, de Julia Navarro, por la brutalidad y también la fragilidad que puede encarnar el ser humano. Por todo el mal y todo el bien que uno puede hacer. 4. ¿Qué rincón de la Universidad le gusta más? Subiendo por las escaleras frente a la cafetería de Fcom, una ventana rectangular que permite vislumbrar los árboles y praderas que rodean el campus.

5. ¿A qué personaje histórico le gustaría haber conocido? Si por histórico entendemos con una cierta relevancia social, puedo afirmar que a mi abuelo Alfonso: fue director de cine, y por unos escasos meses no nos conocimos. Le invitaría a un largo café en Faustino. 6. ¿Qué persona le marcó al llegar a la Universidad? Javier Marrodán, porque sus consejos iban más allá de cada reportaje o cada artículo. Él nos enseñó a contar historias. 7. ¿Qué noticia le ha conmovido recientemente? La muerte de 176 pasajeros de un avión derribado por Irán. 8. ¿Qué personaje de ficción le atrae? Harry Potter, por toda la magia que representa ese mundo. 9. ¿Qué quería ser de pequeña? No soy muy original: quería ser periodista. A veces me recuerdan que, cuando mi padre iba a dar conferencias y me llevaba con él, yo me defendía ante las miradas de los asistentes afirmando: «Yo también quiero ser periodista». 10. ¿Cuál es el regalo que más ilusión le ha hecho? La casa de la playa es uno de los mejores regalos que mis padres nos han hecho a mis hermanos y a mí, así como a toda la gente que la disfruta desde entonces. Es, en boca de todos, «un paraíso».

lapiDARIUM

david thunder, investigador ramón y cajal del instituto cultura y sociedad

«Cuando el arte cae en desuso, la política desciende hacia el tribalismo, el postureo y constantes juegos de poder que no tienen en cuenta el bien del país» Del artículo «El arte de ceder», publicado el 9 de noviembre de 2019 en Expansión.

javier santos, catedrático de tecnun

«Las empresas comprometidas funcionan como los riñones de las personas: devolviendo al río agua en mejores condiciones que la que reciben para sus procesos» Del artículo «¿Le importa a alguien reducir el consumo de agua?», publicado el 2 de diciembre de 2019 en Diario de Navarra y otros medios.

fernando sarráis, psiquiatra y psicólogo, profesor de la universidad de navarra Top 100

El neurólogo José Masdeu [PhD Med 84], antiguo investigador del Cima Universidad de Navarra que ejerció su profesión en la Clínica, ha sido elegido por el hospital Houston Methodist como uno de los cien médicos más influyentes de la historia del centro, que cumple este año su centésimo aniversario.

«La única manera de quitar el miedo a sufrir es hacer lo que hace sufrir, así las personas se vuelven valientes y resilientes» De una entrevista publicada el 18 de diciembre de 2019 en Faro de Vigo.

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Campus Building Museum Reputation

El museo en una sociedad hipermoderna Los centros de arte han experimentado una importante mutación en el siglo xxi: han dejado de ser lugares de conservación y exposición del patrimonio para convertirse en espacios didácticos abiertos a la sociedad y sumergidos en lo más profundo del capitalismo. La hipermodernidad de la que habla el filósofo Gilles Lipovetsky tiene implicaciones muy hondas para estas instituciones que se han demostrado clave en los procesos de globalización de las ciudades del mundo. texto Teo Peñarroja [Com Fia 19] fotografía Efe y Manuel Castells [Com 87]

centro pompidou málaga

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no es que tenga nada en contra de la plaza Indautxu de Bilbao, pero no es una buena idea escogerla como icono para una postal: resulta insulsa como un clip. La tarjeta en cuestión es de 1980, y muestra un edificio de viviendas de ladrillo rojo que podría estar en cualquier pueblo grande de España. También se ve parte de una plaza, y un algo que parece una marquesina de autobús. Lo único pintoresco, por salvar los trastos, es un coche de línea azul y blanco con las formas redondeadas de las caravanas de los hippies, y que hace adivinar que se trata de una imagen ochentera. Si, en cambio, retrocedemos un poco más —a las postales, por ejemplo, de los años cincuenta, que son en blanco y negro y tienen un saborcillo de época que invita a coleccionarlas—, lo que se suponía icónico en la capital vasca eran la plaza Redonda y la iglesia de San Nicolás. Hoy, cualquier quiosquero bilbaíno sabe que el 90 por ciento de las postales que vende muestran la caprichosa silueta del Guggenheim, ese invento de Frank Gehry. «Todo comenzó con el Centre Pompidou de París», dice el filósofo Gilles Lipovetsky. Antes, el museo era un lugar de culto, como el templo de Apolo o la

museo guggenheim bilbao

Kaaba o la basílica del Santo Sepulcro. También arquitectónicamente imitaban el palacio renacentista o el templo griego: ahí el Louvre, el Prado, el Hermitage. «Ahora, sin embargo, se construyen muchos museos de formas espectaculares que celebran, sobre todo, el ocio, el entretenimiento, más que al aspecto sagrado del arte. Bilbao es un ejemplo extremo y una obra maestra del museoespectáculo-shock». Lipovetsky no cree en la posmodernidad, en toda aquella corriente basada en la crisis del progreso y el agotamiento de las grandes utopías. Muy al contrario, el pensador francés considera que vivimos una época hipermoderna, «una modernidad extrema marcada por una espiral hiperbólica, una escalada paradójica, una dinámica de radicalización de los propios principios de la modernidad: la tecnología, el mercado, el individualismo», grita casi, en francés, delante de un auditorio expectante en el teatro del Museo Universidad de Navarra. El marco es la conferencia inaugural del Building Museum Reputation, un congreso internacional sobre reputación museística que organizó en septiembre la Universidad con el Museo del Prado y

museum of manchester mánchester

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Campus Building Museum Reputation

«Ahora se construyen museos de formas espectaculares que celebran el ocio, el entretenimiento, más que el aspecto sagrado del arte» Gilles Lipovetsky Filósofo y escritor francés

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Corporate Excellence. «La lógica híper se ve en la mutación de los museos: lugares de seducción destinados al consumo visual y recreativo del gran público turístico». Les habla, fundamentalmente, a profesionales de este ámbito: gente que lleva americanas oscuras y jerséis de cuello alto, que tiende a usar gafas sin montura y expresiones como marco referencial, devenir o praxis constructiva. Personas preocupadas por el futuro de los museos. El mundo ha cambiado, y los antiguos templos del arte también. ¿Cuál es su espacio en un entorno frenético, global y proletario? Contra lo que cabría esperar, la respuesta tiene que ver con el arraigo geográfico: los museos han demostrado ser un punto de vertebración para las ciudades. Se convierten en la imagen de sus lugares, en espacios de dinamización urbanística, en centros de formación ciudadana y, en última instancia, en atractivos turísticos que generan millones de euros por su reputación. motor del desarrollo urbano. «Lo que quisiera mostrar —continúa el filósofo— es cómo el mundo del arte y el consumo estético ilustran de modo ejemplar la escalada hipermoderna en la que nos encontramos». Y a continuación da algunos datos: que la cantidad de museos en el mundo aumenta un 10 por ciento cada cinco años, que en Europa existen más de 30 000, que hay uno para cada cosa, que estamos en una lógica hipertrófica del museo. En Málaga, por ejemplo, se han abierto más de treinta en los últimos veinte años. La capital de la costa del Sol inició con la llegada de la democracia un proceso de ordenación urbanística profundamente exitoso —que incluía, por ejemplo, la apertura de la ciudad al mar— y desde el año 2003 entró también en la autopista cultural. Entre las tres decenas que se han abierto desde que el Museo Picasso dio el pistoletazo de salida se cuentan el Centro

Pompidou, el Museo Carmen Thyssen y el Museo Ruso de San Petersburgo. Esto ha transformado el urbanismo, la sociología y las relaciones económicas de Málaga con el mundo: ha dado un paso del sector industrial al de los servicios que se ha visto reflejado en la estructura física de la ciudad y en el que la proliferación de museos ha sido crucial. No ocurrió por casualidad. Su alcalde, Francisco de la Torre, es un tipo risueño, regionalista, un alcalde como los de antes, vamos, que lleva veinte años en el cargo. Contó en el congreso celebrado en el Museo los pormenores y las batallitas de todo el proceso de modernización de Málaga, y cómo la apertura bulímica de museos era una cuestión estratégica de la nueva imagen que pretendían dar a la ciudad. Lo mismo que pasó en Bilbao. El nacimiento del Guggenheim en 1997 tampoco fue como el de los robellones. Bilbao quería convertirse en «una pequeña metrópolis regional», tal y como explicó Juan Ignacio Vidarte, director del museo. En ese contexto, la ciudad y el Gobierno vasco ya estaban emprendiendo otros esfuerzos, como construir el metro o limpiar la ría, el gran elemento desaprovechado: una zona oscura, sucia y, a esas alturas del siglo xx, inútil. Los astilleros habían cerrado, las chimeneas de los altos hornos ya no echaban humo, y quienes más frecuentaban aquellos lares eran los heroinómanos. Era un muro: en la margen derecha, el casco viejo, la gente de bien; en la izquierda, la decrepitud de un pasado industrial. Como casi siempre, el urbanismo fue sociología, y transformar esa zona de la ciudad fue transformar la sociedad bilbaína. O al revés. Con el plan de ordenación urbana de 1992 la ría dejó de ser industrial para volverse comercial: se construyeron nuevos puentes, un paseo agradable también al otro lado del canal, un tranvía y la puerta Isozaki. Y el buque insignia de la reforma fue el Guggenheim.


La imagen de Bilbao es el Guggenheim. París estuvo cerca: la pirámide del Louvre tenía ínfulas de yo qué sé, pero era imposible competir con la torre Eiffel. Valencia, hasta cierto punto, ha colocado la Ciudad de las Artes y las Ciencias en el top of mind de las estampas que a uno le vienen a la cabeza cuando piensa en la capital del Turia. Lo mismo la Ópera de Sidney. Barcelona ya es la Sagrada Familia. En fin, que el museo compite no solo por ser un buen museo en el sentido tradicional —un lugar donde se conserva y expone una gran colección de arte— sino también por su arquitectura, por ser un icono de sí mismo, de su ciudad, su región o su país. «Hoy por hoy —explica Lipovetsky— lo que la gente viene a ver es el museo, más que su colección».

vertebrador social. Una cuestión repetida hasta la saciedad en la discusión sobre el arte es si la estética es para la élite o para todos. En el siglo xxi, sin duda, la balanza cae del lado de la masa, y esto es un fenómeno posiblemente nuevo: un museo para la gente. ¿La cultura pop es cultura? ¿Hay alta y baja cultura? ¿Deben los museos subirse a la ola de dar a la gente lo que quiere? Lipovetsky critica una característica de los museos contemporáneos: su disneyización, es decir, su tendencia a parecerse cada vez más a parques temáticos. «Este tipo de exposicionesespectáculo —continúa el pensador— se caracteriza por puestas en escena espectaculares en las que se da prioridad a la emoción y al juego más que a descubrir los contenidos del museo». Así, se difu-

La margen izquierda de la ría de Bilbao era un sector industrial en desuso que se recuperó para la ciudad con la apertura del museo Guggenheim.

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Campus Building Museum Reputation

«El museo ha sido un agente de vertebración. No fue importante solo como inyección de autoestima, sino de confianza para toda la ciudad» Juan Ignacio Vidarte Director del Guggenheim

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minan las fronteras entre educación y entretenimiento, eso a lo que los americanos llaman edutainment, por education y entertainment. Esta tendencia, que el francés califica de «proletarización del sentido estético», tiene manifestaciones no obstante entrañables. Por ejemplo, la que contó en el congreso Wendy Gallagher, directora del departamento de Participación Cívica y Educación del Museo de Mánchester —una entidad que, por otra parte, ha gastado varios millones de libras en reinventarse y para el que salir a buscar a su público es una línea estratégica—. Una de las últimas iniciativas de la institución británica fue exponer el esqueleto de Maharajá, un elefante de circo muerto en el siglo xix y una de las piezas más impresionantes del museo, en Picadilly Station, la más concurrida de Mánchester. Esme Ward, directora del centro, explicó a los medios de comunicación que pretendía «llevar la colección del museo hasta la gente que probablemente no tenga la oportunidad de visitarla, además de crear conciencia sobre el riesgo de extinción del elefante asiático». Y no ha sido la única actividad de este tipo. Sin ir más lejos, el dinosaurio Stan, un esqueleto de tiranosaurio rex, participó en la huelga por el cambio climático y no quiso ser exhibido ese día. O al menos eso dijo Gallagher. El 25 de mayo de 2019, Stan celebró una fiesta de cumpleaños para su tocayo Stanley, un niño de siete años con distrofia muscular, a la que acudieron cientos de vecinos de Mánchester disfrazados de dinosaurio para aprender sobre estos animales, acompañar a Stanley y sensibilizar sobre esta enfermedad rara. La relación entre el museo y la sociedad —the neighborhood, el vecindario, en palabras de Gallagher— se ha estrechado o, al menos, ha cambiado radicalmente este siglo. Cualquier museo que se precie busca encontrarse con su gente con toda clase de proyectos. El Guggenheim, por

volver al ejemplo, tiene más de 20 000 amigos, más de cien empresas colaboradoras y más de mil desempleados que entran gratis y participan asiduamente en sus actividades. Otro fenómeno interesante es el modo en que un museo puede cambiar la percepción que una comunidad tiene de sí misma. «El museo tenía que transformar la psicología de Bilbao», explicó en el Building Museum Reputation Juan Ignacio Vidarte, director del Guggenheim. «Ha sido un agente de vertebración social. No fue importante solo como inyección de autoestima, sino de confianza para la ciudad». fuente de riqueza. Como afirma Garganta Profunda en Todos los hombres del presidente: «Sigue el rastro del dinero». A fin de cuentas, casi todo tiene que ver con el dinero. El mundo del arte también. «El museo ha entrado al servicio de la economía —anuncia Lipovetsky— y está sometido por imperativos de competencia y rentabilidad. Los museos se gestionan como empresas, ¡se les piden resultados! Por eso aplican políticas de comercialización y publicidad orientadas a vender más entradas». La transformación empezó con Andy Warhol y su famoso «I am a business artist» [«Soy un artista comercial»]. Incluso los más antisistema —ahí tenemos al bueno de Banksy— se venden por cifras millonarias. Sin embargo, Lipovetsky no es pesimista al respecto. De hecho, no hace una valoración moral de este fenómeno; simplemente lo constata. Y es innegable que los museos, los buenos, generan riqueza. El Guggenheim, sin ir más lejos ­—que se financia con un 30 por ciento de contribución pública y un 70 por ciento repartido a partes iguales entre donaciones privadas e ingresos por venta de entradas—, cerró 2018 con una aportación al PIB de 470 millones de euros, unos ingresos adicionales para las Haciendas públicas vascas


museos y reputación

Un congreso pionero

Maharajá, el elefante del Museo de Mánchester, se exhibió en Picadilly Station.

El congreso Building Museum Reputation, organizado en septiembre de 2019 en Pamplona por la Universidad de Navarra, el Museo del Prado y Corporate Excellence - Center for Reputation Leadership, ha sido el primero en el mundo en reunir a investigadores y profesionales del sector de los museos para reflexionar sobre el intangible de la reputación y cómo gestionarlo en estas instituciones. Patrocinado por la Fundación Telefónica y la Caixa, el simposio reunió a treinta y cinco ponentes, entre los que se contaron altos directivos del Museo del Prado, el Hermitage, el Museo Universidad de Navarra, el Calouste Gulbenkian, el Guggenheim, el Museo Nacional de Escultura, el Reina Sofía o la Royal Academy of Arts de Londres. En el encuentro participaron más de ciento cincuenta profesionales de siete países.

El T-rex Stan participa en distintas acciones sociales del Museo de Mánchester. de 73 millones y un impacto indirecto en la economía del País Vasco de casi 540 millones de euros. Está claro que el museo, como institución, ya no es lo que era en los siglos xviii, xix y xx: ahora es una realidad mucho más compleja y de gran importancia sociopolítica. «El museo ya no se piensa solo

desde una perspectiva de conservación y presentación de las obras del patrimonio —afirma Lipovetsky—. Se ha convertido en un instrumento de desarrollo urbano y regional, una herramienta para el desarrollo turístico por su propia reputación y, por todo eso, en un elemento estratégico». Nt

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ALUMNI

Francisco Ponz «La Universidad cambiará, pero lo esencial es empeñarse en trabajar bien y querer a todos»

«Los de la maleta»

Don Ismael Sánchez Bella llegó a Pamplona en 1952 con una maleta y el sueño de comenzar la Universidad de Navarra. Con esta entrevista iniciamos una serie de artículos con los protagonistas de los primeros años de nuestra historia. 72—Nuestro Tiempo  invierno 2020


En años convulsos para la sociedad española y el panorama cultural mundial, Francisco Ponz estuvo al frente de la Universidad de Navarra entre 1966 y 1979. Según él mismo reconoce, la clave en su trabajo fue actuar en la mayor sintonía posible con el pensamiento de san Josemaría Escrivá, a quien conoció en 1939. En los últimos meses, numerosas personas le han felicitado con ocasión de su centésimo cumpleaños —celebrado el 3 de octubre— y le han agradecido su contribución en tareas de gobierno y académicas durante varias décadas. texto Jesús C. Díaz [Com 82] y Teo Peñarroja [Fia Com 19] fotografía Manuel Castells [Com 87] y Archivo Fotográfico

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Francisco Ponz (en el centro) con san Josemaría y otros directivos en el salón de plenos de la Universidad el 30 de abril de 1968. francisco ponz piedrafita (Huesca, 1919) acaba de cumplir cien años. Es, con toda seguridad, la persona de más edad entrevistada por Nuestro Tiempo a lo largo de su historia y, realmente, impresionan su buena salud, su lucidez y su cordialidad. Lleva la corbata perfectamente anudada y dice: «Déjenme imprimir unos papeles», y se acerca a un ordenador que maneja con soltura. «A ver este correo», va comentando mientras rechaza una silla para sentarse frente a la pantalla. Todavía se considera un universitario. «¡Eso es para toda la vida!», corrobora con voz grave. Y es verdad que a sus cien años sigue estudiando para estar al día de los avances científicos de su campo. Francisco Ponz es un hombre que ha profundizado en el quehacer universitario, una expresión, por cierto, muy suya. Ha publicado más de 170 artículos de investigación, seis textos científicos, cuatro manuales para estudiantes y muchos trabajos sobre la educación universitaria, además de Mi encuentro con el fundador del Opus Dei, un libro testimonio en el que habla de su relación con san Josemaría. El profesor Ponz empezó su andadura académica en 1935 en la Universidad de Madrid, donde estudió Ciencias Naturales. Luego se incorporó al CSIC, obtuvo el doctorado, trabajó en Zúrich y en Friburgo, y en 1944 74—Nuestro Tiempo  invierno 2020

ganó la cátedra de Fisiología Animal en la Universidad de Barcelona, donde permaneció durante veintidós años. Allí estaba contento con su trabajo cuando, en 1966, san Josemaría le invitó a ser rector de la Universidad de Navarra, cargo que ocupó durante trece años. A continuación, siguió otros trece como vicerrector hasta 1992 y otros cinco hasta su jubilación en 1997. Su presencia en el campus nunca se ha apagado. ¿Qué le emocionó más de su aniversario? En la celebración de mis cien años hubo demasiados detalles emotivos como para que pueda destacar alguno. Quizá la felicitación personal y el abrazo del Gran Canciller, o el agradecimiento y el cariño de un antiguo doctorando al que no veía desde hacía muchos años, o tantas muestras de afecto del Rectorado y de antiguos discípulos. Al cumplir los cien años, ¿puede echar la vista atrás y preguntarse de qué se siente más orgulloso? Siempre he procurado no ser orgulloso. Sí hay cosas de las que estoy muy satisfecho, muy feliz. Lo más importante en mi vida fue conocer a san Josemaría, poder char-

lar y convivir con él, oír sus enseñanzas durante muchos años, que confiara en mí para trabajar en muy variadas tareas y en particular en la Universidad de Navarra. Gracias a esa experiencia he descubierto mi sitio en el mundo y la razón de ser de mi vida tratando de seguirle. ¿Lo conoció en Madrid? Sí, en octubre de 1939 en una residencia de estudiantes en la calle Jenner, donde él vivía. Era entonces un sacerdote joven, de 37 años, muy enamorado de Jesucristo y de Nuestra Señora, en cuya mirada se descubría enseguida mucho cariño. De trato muy sencillo y de gran cercanía. Se interesaba por nuestras circunstancias personales, infundía respeto sacerdotal, amor de padre, a la vez que gran confianza y aliento para la mejora de nuestra vida cristiana. Frecuenté esa residencia para asistir semanalmente a unas clases de formación espiritual que impartía san Josemaría y me trasladé a vivir en ella en febrero de 1940. ¿Por qué se decantó por vivir allí? El profesor José María Albareda me invitó a conocer la residencia y al fundador del Opus Dei. Le había tenido de catedrático en el instituto de Huesca en mi último


«Lo más importante en mi vida fue conocer a san Josemaría, poder charlar y convivir con él. Gracias a esa experiencia he descubierto mi sitio en el mundo» «A don Ismael le dijeron que no le gustaría el sitio para la Universidad porque era muy húmedo, pero está transformado. El campus me parece cada vez más bonito y los estudiantes son tan jóvenes y esperanzados como siempre»

Entre el 66 y el 79 se construyeron edificios como Ciencias, Biblioteca y Arquitectura. año de bachillerato. En las prácticas en su laboratorio le ayudábamos en procesos sencillos de sus estudios en Ciencias del Suelo. Pienso que de ahí arrancó mi afición a la investigación científica. A pesar de la diferencia de edad, se estableció entre nosotros cierta amistad. Ambos nos trasladamos a Madrid para el curso siguiente, 1935-36, y bastantes domingos salíamos de paseo y me enseñaba la ciudad. Todo se paralizó durante la Guerra Civil. A mí me movilizaron: empecé en Cataluña y terminé en Cuenca. A Albareda le vi una vez, en Zaragoza, en 1938. Él ya había pedido la admisión en el Opus Dei. Me impresionó que, cuando nos encontramos, me habló de preparar el futuro. Cuando la guerra acabara, lo importante sería hacer que el país mejorase, que la ciencia en España fuera de más nivel. Como luego supe, al comienzo de la contienda habían matado a su padre y a un hermano en Caspe, pero él no me habló de eso. Al terminar el conflicto me contó que se trasladaba a una residencia de estudiantes, precisamente la de Jenner, y que le fuera a ver allí. Me gustó su ambiente y empecé a acudir a unas clases de formación cristiana que daba san Josemaría. En enero de 1940 me explicaron a fondo el Opus Dei. Rezaron mucho por mi vocación, entre

otros mi profesor Albareda, como me dijo el fundador cuando le pedí la admisión tres semanas más tarde. Entonces me trasladé a la residencia; se puso una cama más en una habitación en la que ya había tres. Se doctoró un año después de finalizar la licenciatura y a los dos años ya era catedrático. ¿Cuál es el secreto? Nunca me he considerado brillante, siempre me he tenido como persona con cabeza de nivel medio. Durante la guerra se paralizó la universidad y todos los estudiantes habíamos perdido tres años. Entonces las universidades organizaron cursos intensivos. Las vacaciones eran cortas. Aunque parece poco —dos años— dispuse de cuatro o cinco convocatorias para terminar la carrera, y continué luego con el doctorado. En realidad, había empezado a ir por el laboratorio para la tesis durante el último curso; por eso pude avanzar tanto. Siguiendo con la vida académica, ¿qué les aconseja a las personas que ahora se encuentran en la universidad en unas circunstancias tan distintas de las de entonces? Que aprovechen el tiempo. Que tengan en cuenta que la formación que se da en una universidad es lo que potencia el futuro,

para desarrollar proyectos y servir mejor. Uno tiene una responsabilidad ante los demás, y perder el tiempo es una forma de dañar a todos: a la familia, a la sociedad y a uno mismo. Y, además, que no se hagan egoístas. Hay estudiantes que se forman en una competitividad individualista que no es buena y se amargan. Si tuvieran amigos, si fueran generosos, se sentirían felices. ¿Y a los profesores? Recuerdo que alguna vez, en una tertulia, un profesor le preguntó a san Josemaría: «Padre, ¿qué puedo hacer por mis alumnos?». Y él respondió: «Quererles». Eso es muy importante. Si los quieres de verdad, les aconsejas y ayudas, aunque les exiges por su propio bien. Completó sus estudios en Europa (Zúrich, Friburgo…), algo no tan habitual en su época. En realidad, casi todos los que obtenían cátedras en aquellos tiempos salían al extranjero. Yo había acabado el doctorado en plena guerra mundial —en 1942— y me decanté por Suiza porque tenía buen nivel científico y no participaba en el conflicto. Trabajé un tiempo en Nutrición Animal en el prestigioso Politécnico de Zúrich, y después pasé a la facultad de Medicina invierno 2020  Nuestro Tiempo —75


El profesor sigue estudiando a sus cien años para estar al día de su materia tanto como puede. de Friburgo, donde me centré en estudios sobre los procesos de absorción intestinal, campo principal de mi investigación en las universidades de Barcelona y Navarra. Ir a otros sitios es bueno porque entablas relación con personas que no conocerías de otro modo, y accedes a líneas de trabajo y metodologías que te interesan. ¿Suponía un gran choque para un español entonces salir del país? Recuerdo el Congreso Internacional de Bioquímica de Moscú de 1961. No había aún embajada de España. Yo llevaba un visado que conseguí en París, y al llegar al hotel nos dejaron sin pasaporte. Confieso que me preocupé por si en algún recorrido por la ciudad me pedían que me identificara. Especialmente eran comprometidos los trayectos diarios a horas intempestivas de la mañana para ir a misa a la única iglesia católica disponible. A los demás españoles les devolvieron el pasaporte un par de días antes de la partida, pero el mío no aparecía. Como es fácil entender, ya me veía sin poder tomar el avión, sin dinero para seguir en el hotel, sin representación diplomática y probablemente detenido. Por fin, después de insistir, en el hotel pude ver la lista de pa76—Nuestro Tiempo  invierno 2020

saportes y descubrí mi nombre ordenado alfabéticamente en letras cirílicas por el segundo apellido, y todo se arregló. Cuando echó a andar la Universidad de Navarra en una capital de provincia como Pamplona, ¿cómo imaginaba su expansión internacional? Desde 1952, y sobre todo yo diría —que me perdonen los abogados— desde el 54, cuando empezó Medicina, pensé: «Esto no hay quien lo pare». Quiero decir que lo de Derecho podía salir adelante con profesores, unas aulas y una biblioteca buena. Pero en 1954, por empeño muy especial del fundador, arrancó Medicina. Yo estaba de catedrático en Barcelona y me quedó clarísimo que todo iba a funcionar. San Josemaría transmitía una confianza total en los proyectos que impulsaba y, si tenía interés en comenzar la Universidad de Navarra, aquello iba a salir bien. Y sería una buena universidad. No sabía si ocuparía el tercer o el cuarto puesto del ranking, si estaría detrás de Oxford y Cambridge, pero iba a ser una buena universidad. ¿Por qué la insistencia de san Josemaría en Pamplona? Yo no se lo pregunté nunca, e Ismael Sán-

chez Bella [primer rector de la Universidad] me aseguró que él tampoco. Pero, en fin, por una parte no había universidad en Navarra ni en zonas próximas. Además, la región tenía fama de muy cristiana; se hablaba de miles de sacerdotes y religiosos navarros en misiones por todo el mundo. Y, por otra parte, era el territorio español más autónomo en todo lo educativo y en lo económico. Por tanto, las personas de aquí iban a poder comprender que comenzase una institución que no era del Estado que resolvía esta carencia de Navarra. Ya en las Cortes Navarras se encuentran propuestas y quejas desde el siglo xix por no contar con una universidad. En 1966, san Josemaría le invitó a ocupar el cargo de rector. ¿Cómo vivió esa decisión? Yo llevaba veintidós años de catedrático en Barcelona, feliz con mis trabajos de investigación y con la docencia que me asignaron, y encantado con mis alumnos, a quienes intentaba dar una enseñanza clara y actualizada. En marzo de 1966 falleció el rector José María Albareda. Poco después, yo viajé a Roma por otros asuntos y fui a saludar a san Josemaría. Solo entonces conocí que había pensado en mí


«A los estudiantes les aconsejo que aprovechen el tiempo. Que tengan en cuenta que la formación que se da en una universidad es lo que potencia el futuro, para desarrollar grandes proyectos y servir mejor» «Dentro de cincuenta años, sueño con que todas las actividades y las personas que están en la Universidad procuren tener una visión de la vida optimista, de servicio, paz y alegría»

Francisco Ponz impartiendo una clase en marzo de 1970. para sucederle en el Rectorado. Procuré no manifestar mi susto ante una función de tal envergadura: Albareda era una figura de renombre internacional que había ocupado altos puestos de gobierno en el CSIC desde su creación. Sin embargo, algo debió de advertir en mí san Josemaría, porque se apresuró a decirme que podría contar con buenos colaboradores, y especialmente con don Ismael, al que tendría como vicerrector. Viendo que se fiaban de mí, yo dije: «Aquí estoy para lo que haga falta». ¿Le hizo ilusión? Cualquier cosa en la que pudiera sentirme colaborador de san Josemaría se convertía en la mayor ilusión de mi vida. ¿Qué hace falta para dirigir esta universidad? [Suspira] ¿Qué hace falta? Por una parte mucha paz [Ríe]. No hay que asustarse por nada. Serenidad, saber escuchar y estudiar juntos las raíces de los problemas que se plantean, no dejarse llevar por los prontos, no dejar herido a nadie y vivir la colegialidad. En el sistema colegial de gobierno de la Universidad el rector preside las reuniones pero se considera uno más. Por lo tanto, no tiene riesgo de convertirse en ti-

rano. Es muy sano, porque cuatro ojos ven más que dos, y excuso decir si son veinte. Así hay más posibilidades de acertar, eso lo aseguro. Además y, sobre todo, el rector tiene que acudir a Dios y a la intercesión de Nuestra Señora, que están más interesados que uno mismo en que la Universidad de Navarra salga adelante. En su discurso de despedida como rector dijo que lo único que tuvo que hacer fue «dejar funcionar a la Universidad», que lo difícil ya lo habían hecho los primeros. Lo más importante en una universidad que empieza es el estilo, el espíritu que toma. Y eso desde el primer momento ya lo habían conseguido. San Josemaría enseñaba a vivir y trabajar con esmero y cristianamente, en unidad cordial de unos con otros, a preocuparse por los demás y en especial por los que sufren. Lo que quedaba por hacer era continuar con el desarrollo natural de la Universidad, ampliar el campus, construir edificios, contratar profesores, y otros aspectos similares, velando al mismo tiempo por vigorizar más si cabe lo esencial del espíritu fundacional. En 1966, varias carreras llevaban dos años en funcionamiento y, por lo tanto,

iban a empezar tercero. ¡Cada año había que comenzar como para una facultad entera! Eran seis cursos que se implantaban, o sea que no faltaba trabajo. Hubo anécdotas divertidas como que un pastor llevaba su rebaño de ovejas a pastorear a una zona del campus [Se ríe]. Hablamos con él, le propusimos que se jubilara de los pastos y lo contratamos en la Universidad. Estaba encantado de tener algo seguro. Poco a poco el paisaje cambió. ¿Qué piensa cuando baja al campus? Que cada vez me parece más bonito y que los estudiantes son tan jóvenes y esperanzados como siempre. A Ismael Sánchez Bella le dijeron: «Quizás no os guste el sitio, porque tiene fama de húmedo y hay niebla y un río...». Pero está transformado y todo aquello se ha convertido en un gran campus. Vivió el Mayo del 68 como rector, incluidas las revueltas estudiantiles que aquí apenas tuvieron importancia. ¿Por qué? Porque aquí el ambiente general era de trabajar, ir a clase y formarse bien. La rebeldía estudiantil de aquellos años me parece que tenía que ver con dos factores. Por una invierno 2020  Nuestro Tiempo —77


En la colocación de la primera piedra de la Escuela de Arquitectura, en 1975. parte, había una gran distancia entre el profesor y el estudiante; entre el estrado donde se explicaba y el sitio del alumno. Eso aquí no se daba. Si existía un problema, nuestras autoridades académicas sí eran accesibles, y además los alumnos elegían a sus representantes por votación. Por otra parte, también había una política antisistema. Los antisistema de hoy, como los de entonces, son pocos pero muy audaces. Las razones que esgrimían en las otras universidades, en las del Estado, eran casi siempre de oposición al régimen de Franco. Se trataba de una justificación fácil, para que la gente se movilizara. Pero aquí no teníamos nada que ver con las disposiciones universitarias del gobierno de Franco. Si acaso las padecimos. La única incidencia estudiantil fue la sentada famosa que hubo el veintitantos de junio del 69. Más de doscientos estudiantes se concentraron en el vestíbulo del Rectorado. No hubo gritos ni desperfectos. Escuchamos sus demandas y las respondimos. Cuando aquello acabó, resultó que no dejaron papeles en el suelo, y eso que habían comido allí bocadillos de Faustino. Ha mencionado el régimen de Franco. A usted le tocó vivir el paso del franquismo a la democracia. 78—Nuestro Tiempo  invierno 2020

Había cierta expectación. El régimen de Franco, respecto a los centros de educación superior, era, como había sido desde 1850, de absoluto monopolio estatal. Pero además en las universidades de España casi nadie pretendía romperlo, ni los profesores ni los estudiantes. Ante cualquier intento de reconocimiento de enseñanzas no estatales convocaban huelgas de protesta en las públicas. En 1960, cuando la Iglesia la erigió en Universidad, la de Navarra obtuvo el pleno reconocimiento de sus estudios. Luego, durante la transición política a la democracia, las propuestas de las nuevas leyes nos generaron incertidumbre, hasta que la Constitución de 1978 reconoció la libertad de crear universidades privadas. De aquellos años suyos de gobierno, ¿cuáles diría que han sido el mejor y el peor momento? El mejor momento, para mí, fue octubre de 1967. Seis profesores de grandes universidades del mundo —Harvard, Coímbra, Lovaina, París, Múnich y Madrid— aceptaron nuestro doctorado honoris causa. Eso fue un buen espaldarazo porque esas seis figuras académicas ya habían apreciado que la Universidad de Navarra era muy prometedora.

De otra parte, al día siguiente se celebró una asamblea de la Asociación de Amigos que reunió en Pamplona a decenas de millares de personas. Eso representaba un gran apoyo moral; fue asombroso ver tanta gente movilizada en apoyo de la Universidad. Y también se pronunció aquella famosa «homilía del campus»... ¡Efectivamente! Pienso que fue la primera homilía leída en público por san Josemaría. Y él mismo le daba mucha importancia porque entonces había gente que ponía etiquetas al Opus Dei que no respondían a su realidad. Así que quiso mostrar las líneas fundamentales del espíritu de la Obra en esa homilía. En esas jornadas, san Josemaría, como fundador del Opus Dei y de la Universidad de Navarra, a pesar de que siempre procuraba ocultarse y desaparecer, fue el centro de atención, consideración y cariño del mundo académico, de la Iglesia, de la sociedad y de los medios informativos. ¿Y el momento más duro? Siempre es molesto recordar los momentos duros. Yo preferiría no destacar ninguno [Silencio]. Hubo un tiempo, en los años setenta y primeros ochenta, en el que había


«Albareda y yo nos encontramos en Zaragoza en 1938. Me habló de preparar el futuro: después de la guerra lo importante sería hacer que el país mejorase, que la ciencia en España fuera de más nivel» «Para dirigir la Universidad, lo más importante es la serenidad: saber escuchar, no dejarse llevar por los prontos y vivir la colegialidad»

una demanda de plazas tremenda y no teníamos edificios para tantos alumnos. El Ayuntamiento encontraba serias dificultades para adquirir los terrenos destinados legalmente al campus, por lo que no podíamos construir. Entonces fue cuando en el Central empezamos a tirar tabiques. En la tercera planta se acondicionó un aula para trescientos estudiantes de primero de Derecho. Fueron unos años de grandes dificultades. En general, los malos momentos vinieron de actitudes contrarias a la Universidad basadas en el desconocimiento o en desinformaciones malintencionadas; baste recordar los atentados terroristas que ha sufrido. En cualquier caso, es mejor quedarse con lo que nos ha enseñado san Josemaría: perdonar.

de la vida optimista, de servicio a los demás y a la sociedad, que, como nos pedía san Josemaría, sean sembradores de paz y de alegría. La Universidad cambiará: habrá que construir edificios de cristal o en el aire, ¡eso es accidental! Lo importante es empeñarse en el trabajo bien hecho, para que sea siempre una buena universidad. Que haya unidad de todos en lo esencial y que se respete, comprenda y quiera a los compañeros, a los estudiantes y a todas las personas. Lo que interesa es que afronten los asuntos del modo más parecido posible a como deseaba —y desea— san Josemaría. Que la Universidad cada vez dé más y mejores frutos espirituales y humanos. Que notemos cada vez más la alegre luminosidad de una inspiración cristiana de la vida.

¿Cómo sueña la Universidad dentro de cincuenta años? Algo así me preguntó [en el Alumni Weekend 2019] nuestro querido rector: «¿Cómo querría ver usted la Universidad dentro de veinte años?» (él no era tan optimista como Nuestro Tiempo). Yo le dije: «Que se cuide su espíritu». En un plano más profundo, esto quiere decir que todas las actividades y las personas que están en la Universidad procuren tener una visión

Ha llegado a una edad respetable. Seguro que su respuesta a la pregunta que toda persona se hace también lo es. ¿Qué es para usted la felicidad? [Se ríe] Dar gracias. Dar gracias a Dios por tantas cosas. Cuando uno da sinceramente gracias, es feliz. Espero que Dios, con su inmensa misericordia, a pesar de tantas deficiencias personales mías, me acoja como buen Padre y me permita darle eternamente gracias. Nt

Un coloquio histórico El 5 de octubre, mil antiguos alumnos felicitaron a don Francisco en el Alumni Weekend. En el encuentro, Alfonso SánchezTabernero lo entrevistó en directo. Las dos generaciones de rectores repasaron la historia de la Universidad y proyectaron imágenes de los años cincuenta y sesenta y de la construcción de edificios. Sánchez-Tabernero preguntó al centenario si se hubiera imaginado a la Universidad en el pódium junto con Oxford y Cambridge. Ponz respondió con mucho sentido del humor que «lo del Times Higher no se le puede subir a nadie a la cabeza porque ya en los primeros años montaron en la salida hacia Logroño el “bar Oxford”; se veía venir». Don Francisco insistió en su idea de que, para el futuro, «lo importante son las personas, no las cosas. Me gustaría que los que vengan detrás sean mejores profesionales y mejores personas». invierno 2020  Nuestro Tiempo —79


Alumni Carta desde... Nairobi

No siempre es de noche en el slum La realidad de uno de los barrios más desfavorecidos de Nairobi a través del objetivo de Juan Cañada [Artes Liberales 99]. texto y fotografías

Juan Cañada nairobi [kenia]. Mary es una madre joven de Sinaí, uno de los barrios más pobres de Nairobi, Kenia, a donde llegué en junio de 2019 para realizar un proyecto fotográfico y conocer su realidad social. Tiene sida y dos hijos, uno de ellos con autismo. Su marido desapareció hace tiempo. En su casa, un habitáculo de tres por tres metros, siempre anochece porque no hay ventanas ni electricidad, cosa frecuente en el slum, donde lo más que algunos consiguen es robar la luz mediante unos cables que enganchan al tendido eléctrico. Todos los años se producen incendios debido a los cortocircuitos, y, con frecuencia, heridos o muertes al manipular los hilos de cobre. Desde esta parte del slum, se escucha como en sordina la música estridente de un teleclub cercano, un local al que los vecinos van a ver la televisión. Mary vive las más de las veces de la caridad de amigos y vecinos o de asociaciones benéficas mientras lucha por resolver los problemas de su hijo con discapacidad. Moses, mi contacto en Nairobi —con quien mantuve correspondencia varios años antes de mi viaje— ejerce desde hace más de una década de dinamizador social independiente en los barrios más pobres de la capital keniana. Cuando llegué a casa de Mary acompañado por él, la encontramos comiendo una especie de flan de harina de maíz. Su hijo escolarizado había desayunado en el colegio un puré de té y avena triturada y le habían dado para comer un plato de legumbres y espinacas. No vi ninguna mesa en la que se pudieran ha80—Nuestro Tiempo  invierno 2020

Guardería de Luminary Academy. cer los deberes. Tampoco estanterías con libros. Con la linterna del móvil de Moses solo se atisbaba un colchón de espuma que sirve de mesa, sofá, silla y cama en la que duermen todos los miembros de la familia. preparar el futuro. Además de dedicar su tiempo libre a ayudar a los demás, Moses es profesor en el Eastlands College of Technology, un centro de formación profesional promovido por el Opus Dei en 2003 cuyo fin es mejorar las competencias laborales de sus estudiantes y su formación humana. Acepté la invitación para asistir a una de sus clases de mecánica del automóvil. Varios de los alumnos, vestidos con sus mejores galas, esperaban su turno para hacer una entrevista de trabajo. Los jefes de talleres de coches de algunos

concesionarios suelen acudir al college a contratar aprendices. La formación en estos barrios constituye un motor para el desarrollo. Los padres no quieren que sus hijos acaben atados a las mismas calamidades que ellos, y aunque apenas disponen de recursos para la matrícula escolar, consideran que solo estudiando los jóvenes tendrán una oportunidad de conseguir un empleo digno. También hay escuelas de primaria. Por iniciativa de unos profesores, sin ayuda pública y cobrando la miseria que pueden pagar los padres del slum, las conocidas como informal schools dan a los niños la mejor educación posible. Utilizan como aulas viviendas en alquiler, en ocasiones a precios abusivos, construidas con chapas metálicas y madera de desecho. Los pupi-


Niños camino del colegio del slum.

Moses visita a la escuela reformada.

Thomas Mboya, director de Luminary Academy.

Juan Cañada.

tres y sillas están fabricados con tablas de contenedores, y la pizarra es una plancha de madera agujereada. En la época de lluvias las aulas se inundan con la basura que rebosa de la calle. Uno de estos centros es Luminary Academy, que como cualquier otro edificio del slum tiene poco de luminoso: no disponen de electricidad para iluminar las aulas y apenas entra luz natural, lo que hace prácticamente imposible que los alumnos vean la pizarra o su libreta. A los pocos días de mi visita, un grupo de voluntarios del Colegio Viaró de Barcelona sustituyeron varias planchas metálicas del tejado por unas claraboyas traslúcidas para mejorar el entorno de aprendizaje. Desde hace tres años colaboro con este programa de voluntariado dirigido a los

abusos y explotación. Otros son huérfanos a merced de las mafias, que los utilizan para trabajos no adecuados a su edad y no les permiten ir a clase. Es duro pensar en esos niños, en el futuro que les espera. Yo, como profesor asociado de Fotoperiodismo en la Universidad de Navarra, intento que mis alumnos aumenten su capacidad de observación, la visión profunda y auténtica de los hechos. Pretendo que descubran en el rostro de las personas los matices que explican su historia, su dolor, el paisaje del alma, el escenario de las acciones fundamentales de sus vidas. A mí la fotografía me ha servido para entender el mundo. Ojalá contribuya también a reforzar el compromiso con estos niños. jcanada@unav.es

niños más pobres de Nairobi aportando donativos que ofrecen mis compañeros del Banco Santander en Navarra para la compra de material escolar. Mi empeño surgió a raíz de un vídeo de la ONG granadina Agua de Coco en el que José Luis Guirao, su fundador, aparecía repartiendo unas pizarras en un poblado de Madagascar. Tras ver esas imágenes, en las que les advertía que tenían que cuidarlas y devolverlas al finalizar el curso, pensé que debería trabajar para que los niños de los slums de Nairobi pudieran escribir en unas libretas, con bolígrafos y lapiceros propios. Thomas, el director del colegio, me contó que en esa zona hay más de 1 800 menores sin escolarizar. Muchos de ellos sufren violencia familiar, contrajeron el sida en el vientre de sus madres o padecen

Nt

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mind the gap Milene Pardo-Figueroa

El futuro es nuestro

que, aunque las voces de los jóvenes se escuchan, no se les da la importancia que tienen. Al principio no era más que una simple espectadora, pero, poco a poco, me involucré más, tejí una red de networking, me acercaba a preguntar a los oradores... Cada vez me sentía más cómoda en ese ambiente, preparada para cualquier reto. El principal, sin duda, fue la actitud de los líderes de ahora, personas mayores que, desde mi punto de vista, suelen tener una perspectiva muy cerrada sobre mi generación. Tienden a pensar que no somos capaces de tomar buenas decisiones, y mucho menos de cambiar el mundo. En general, sus argumentos son de dos tipos: que no has estudiado bastante o que, sencillamente, has vivido poco. Sea como sea, esto no me impidió seguir adelante. No fue, ni lo será nunca, un problema para mí. A veces resulta fastidioso, pero, si te planteas un objetivo seriamente, puedes lograr lo que te propongas. «Animo a los jóvenes a tomar la palabra en los Por suerte, no todos piensan como ellos. El pasado septiemforos donde se decide el futuro. En parte lo hemos bre, en el Youth Climate Action Forum —el primero de las Naciones Unidas para jóvenes sobre este tema— elaboramos un conseguido ya con la Declaración mundial de la juventud por la acción climática que tuve el honor trabajo intergeneracional en el que nos sentimos muy escuchados. De aquel encuentro nació la Declaración mundial de la de presentar en la COP25» juventud por la acción climática, que tuve el honor de presentar en la COP25, la Cumbre del Clima de Madrid. No me lo podía os jóvenes afrontamos una lucha para creer. De repente estaba ahí arriba, con la luz del micrófono que nos escuchen. No resulta un camino fácil, ni mu- en verde, frente a tantos flashes y periodistas… Advertí que no cho menos rápido: hay que perseverar para lograrlo. importa la edad que tengas. Si quieres que oigan tus ideas, soSin embargo, si no lo empezamos nosotros, nadie lo párate y habla. Al menos una persona te prestará atención. más lo hará. Y estamos preparados. Somos más de 1 800 millo- Y ese día no era solo una persona: había líderes y tantísima nes en el mundo y tenemos ganas de cambiarlo, de construir gente atendiendo a tres jóvenes que ni siquiera han terminado un futuro prometedor. Si seguimos adelante con entusiasmo, su carrera pero que tienen ganas de cambiar el mundo. Fue dentro de algunos años veremos los resultados. una oportunidad de oro para resaltar la importancia de que Me llamo Milene, tengo veinte años, soy de Lima, Perú, y mi generación participe en encuentros como estos y de poner desde 2017 formo parte de un grupo de jóvenes activistas. Fun- el foco en una voz, la nuestra, que debería ser escuchada. Hoy dé la ONG Generación 2030 orientada a difundir los Objetivos procuro hacer eso: animar a los jóvenes a tomar la palabra, a de Desarrollo Sostenible que la ONU se protener una presencia en los foros donde se puso en 2015 para que dentro de una década decide nuestro futuro. La pregunta de la autora el mundo sea un lugar mejor. Pretendemos La llegada de los jóvenes al escenario púinvolucrar a universitarios y adolescentes blico impulsará un mundo más abierto, listo ¿Ha llegado el momento en esta Agenda 2030 de las Naciones Unidas para adaptarse y volverse flexible en la disde que nos escuchen y de a través de la educación. Crear esta organicusión de los grandes temas. Cada vez más, que cambiemos el mundo? zación a partir de un proyecto pequeño me es crucial que estas decisiones sean intergeabrió los ojos y las puertas al activismo conneracionales, ya que el futuro es nuestro. Y tra el cambio climático, un asunto que ocupa por eso luchamos para cuidarlo. muchos titulares todos los días. @NTunav Los organismos internacionales ya conMilene Pardo-Figueroa [Relaciones Internacionales 21] Opine sobre este asunto en es estudiante y fundadora de la ONG Generación 2030. vocan foros, eventos y comités con el fin de Twitter. Los mejores tuits se discutir y llegar a soluciones que alivien este publicarán en el siguiente número. gran problema. Cuando empecé a asistir a las conferencias de la ONU me di cuenta de

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Esta columna inaugura «Mind the gap», una nueva sección de opinión en la que Nuestro Tiempo abre sus páginas a los estudiantes que deseen participar. Constituye una oportunidad para mostrar una voz joven sobre los grandes temas que laten en el mundo contemporáneo. Puedes enviar tus colaboraciones a nuestrot@unav.es para que la redacción las valore. 82—Nuestro Tiempo  invierno 2020


Libros

números

1 100 100 modificaciones ha incorporado la última actualización de la 23.ª edición del Diccionario de la lengua española.

Reencontrarse con la poesía Poemarios de dos profesores de esta Universidad —don Luka Brajnovic y Miguel d’Ors— salen nuevamente en busca de más vida con lectores leales desde hace años y para ganar jóvenes a quienes se les conmuevan las entrañas leyendo poesía. texto Joseluís González [Filg 82],

profesor y escritor @dosvecescuento En su madurez, el profesor Joaquín Marco señaló que en los tres primeros tercios largos de la literatura del xx, y con tendencia más marcada a partir del Modernismo literario, en las letras hispanas se habían producido dos fenómenos considerables. Con consecuencias poderosas, además. Uno, la progresiva especialización de la poesía y la pérdida del público general. Es decir, la poesía se estaba haciendo minoritaria. Por la ideología que empapaba los papeles, por su hermetismo, que hacía difícil comprender directamente los versos, por su lenguaje extraño y distante. Las masas, entonces, o lo que debamos entender por las masas, aceptaron mejor la novela. El otro amplio fenómeno se resumía en que se habían desmoronado bastantes de los postulados que perduraron durante siglos: la poesía se quitaba de encima la rima y lo que en aquellas fechas se concebía como ataduras viejas, para preferir alborotarse en el verso libre y en las nuevas jerarquías de escribir sin estorbos. Se iba a revolucionar el lenguaje poético. No solo 84—Nuestro Tiempo  invierno 2020

palabras bastan para manejar un equipo de fútbol, según el entrenador italiano Fabio Capello.


Luka Brajnovic

Pablo Neruda

Juan Ramón Jiménez

T. S. Eliot

Alejandra Pizarnik Miguel d’Ors

se transformaban la psicología, la pintura, la medicina, el pensamiento, la arquitectura, la música con apellidos célebres como los de Freud, Picasso, Einstein, Gaudí, Lloyd Wright o Shönberg… También la poesía contaba con innovadores: Neruda, T. S. Eliot, Pessoa, César Vallejo, Wallace Stevens. Quizá cueste sumergir el alma leyendo versos como estos: «Es preciso cruzar los puentes/y llegar al rubor negro/para que el perfume de pulmón/ nos golpee las sienes con su vestido/de caliente piña». Quizá se ahogaba al alma. Y de eso se trata. Por fortuna, el catálogo de poetas en lengua española de los últimos ciento y pico años acumula nombres extraordinarios y de todas las tallas: Rubén Darío, Juan Ramón Jiménez, Alejandra Pizarnik, don Antonio Machado, Borges, Lorca, Miguel Hernández, Alberti… Los tengo detrás de mí, arropándome, en las baldas atiborradas de mi biblioteca y he escrito los nombres de quienes me sé de memoria alguna pieza suya. Hablo hoy de dos poetas claros que conocieron las transformaciones artísticas y las vanguardias, y las enseñaron, y que han vivido las trincheras de la aventura de escribir cuerpo a cuerpo. Dos sensibilidades que ponen por encima de la habilidad la emoción y que reflexionaron sobre el acto poético y la escritura lírica. Coincide además que ambos fueron profesores míos de Literatura en la Universidad de Navarra. Veo todavía a un joven Miguel d’Ors trazar en la pizarra el recorrido del Cid en su cantar de gesta. Y hablándonos de la altura literaria del pasaje donde retrata

la entereza de la hermosa mujer mora del Libro de buen amor, que no cede a las maniobras y añagazas de Trotaconventos. También le vi recitar en el Colegio Mayor Larraona. Los poemas que leyó están en las Poesías completas 2019 que Renacimiento ha recopilado, empezando por el —de momento— último de sus catorce libros, Manzanas robadas. El tomo fija con exactitud los versos: son el verdadero original, limpio de deturpaciones. Y sus páginas «Preliminares» trazan una valiente confesión. Renacen la celebración de la vida y la naturaleza, la alabanza colmada de fe, la morriña por alguien y lo de antes, las fidelidades de este poeta «inteligente, tierno y divertido». Inolvidables «Nocturno (frustrado)», «Todo ocurrió para que tú nacieras», «Avecedario», «Olivia», «Fatum», «Himno»… Cada cual pone los suyos. A don Luka Brajnovic jamás lo olvidaremos. Croata, periodista, escritor, docente sabio, maestro de una treintena de promociones de Periodismo, hombre lleno de bondad que sabía qué tiene dentro el amor. La suerte nos ofrece reencontrarnos con poemas suyos en Desde la rebeldía, una selección de su talento. «Tich», «Cristo de un escaparate», «La primera mañana del exilio» se quedan para siempre. Y porque «Todo tiene su sentido» y «todo su pregunta», como decía él, llevamos a don Luka hecho palabra nuestra. Según insiste el profesor García-Jurado, quienes preguntan para qué sirve la poesía no suelen plantearse para qué sirve un tatuaje o para qué un partido de fútbol o el ácido hialurónico. Sirve, al menos, para estremecerse. Y reencontrarse.

apuntes

versos de cercanías El catedrático de Lengua y Literatura Manuel Castillo Molina, aragonés jubilado hace no muchos años, ha publicado un poemario donde reluce el optimismo: Ahí lo dejo… Su prologuista, y amigo, el también catedrático emérito Santiago Arellano, da claves al lector de estos versos: la lealtad al amor, que lo guía todo; la fe en la palabra reflexionada; el retorno de lo que se ha vivido; el gozo de valorar lo más cercano, «lentamente deprisa». Se retrata en los versos de una de las primeras piezas del libro: «Y no dejaré pasar de nuevo esta primavera/ como tantas otras/ sin vivir el placer de la vida/ sin sentir el respirar de Dios». Y en certezas como «La edad no ha disipado el primer beso».

Nt

invierno 2020  Nuestro Tiempo —85


Libros

Entender Oriente Heroísmo Medio cotidiano

Un gemido del alma

La casa del páramo

Se hace tarde y anochece

Jean-Claude Lescure. Rialp, 2019. 284 páginas, 19 euros

Elizabeth Gaskell Alba, 2019 192 páginas, 9,90 euros

Cardenal Robert Sarah Palabra, 2019 422 páginas, 21,50 euros

En la mayéutica, el método aplicado por Sócrates, el maestro hace que el alumno, por medio de preguntas, descubra su objeto de conocimiento. Preguntar para enterarse está de moda gracias a los concursos de televisión. JeanClaude Lescure adopta este método para intentar exponer a los lectores de su nuevo libro el complejo puzle del conflicto palestino-israelí, forzosamente enmarcado en el más anchuroso escenario del acontecer histórico de Oriente Medio, su anclaje geopolítico y su permanente y lacerante actualidad. En cien preguntas el autor, profesor de Historia Contemporánea en la Universidad de Cergy-Pontoise, describe, desvela y plantea con la habilidad de un académico reconvertido en reportero las raíces de esta confrontación. El libro ofrece además un excelente glosario, una adecuada cronología y una serie de mapas que contribuyen a entender de modo más completo este recomendable y pedagógico estudio.

El heroísmo más grande puede encontrarse entre cuatro paredes, en el corazón de una joven que resiste desde la bondad los desprecios de su hermano y de su madre. Elizabeth Gaskell (1810-1865), autora de Norte y sur, habla en La casa del páramo de Maggie, que, fascinada por las historias de quienes realizaron hazañas, las descubre también en actos cotidianos, en personas que «pasan por la vida sin hacer ruido [...], en una suave y apacible sucesión de días de firmeza». Cuando los intereses de su hermano chocan contra su felicidad, ella misma deberá enfrentarse a una decisión crucial. Los claroscuros del paisaje del páramo acompañan los matices de los interiores de los personajes de Gaskell: de aquellos que poseen intenciones torcidas y de los que aprenden a combinar la dulzura con la fortaleza y el espíritu de supervivencia con el servicio, desde una mirada responsable hacia los demás que capacita para grandes gestas.

Pedro Lozano Bartolozzi

Lucía Martínez Alcalde

Se hace tarde y anochece, el nuevo libro del cardenal africano Robert Sarah, una de las voces más respetadas de la Iglesia católica actual, cierra la trilogía Caminos espirituales iniciada con Dios o nada y La fuerza del silencio, obras que alcanzan en España ya sus octavas ediciones. Sarah nació en Guinea en 1945, país de amplia mayoría musulmana. Sacerdote desde 1969, Juan Pablo II lo designó arzobispo de Conakri, la capital guineana, en 1979. En 2010, Benedicto XVI lo nombró cardenal y Francisco, prefecto de la Congregación para el Culto Divino en 2014. Por tanto, ha gozado de la confianza de los tres últimos pontífices. Magníficamente traducido por Gloria Esteban, Se hace tarde y anochece es una larga entrevista de Nicolas Diat al cardenal Sarah donde no se evita ningún tema actual. Por ejemplo, la decadencia de la Iglesia o la autodestrucción de Occidente. Sin embargo, no se trata de un libro pesimista, sino de un análisis esperanzado

El conflicto palestino-israelí en cien preguntas

86—Nuestro Tiempo  invierno 2020

—y la esperanza es el ojo de la fe, como decía Journet— acerca de lo que nos pasa. Sarah no habla como un teólogo incomprensible ni este libro es un tratado académico. Al contrario, el autor resume el texto como «el llanto de un pastor que no puede permanecer en silencio». ¿Ante qué? Ante la «apostasía silenciosa» de Occidente, a la que contrapone la oración y la importancia de la doctrina y el magisterio. Esta fidelidad a la Iglesia no coarta, sin embargo, su libertad de espíritu al hablar de asuntos complejos como la inmigración, el ecologismo o la manipulación política. Robert Sarah ha escrito sobre la noche oscura de la sociedad contemporánea, pero añadiendo que la mayor oscuridad nocturna ocurre justo antes de comenzar a amanecer. Ignacio Uría


Por qué dar las gracias a tu padre

Una Venezuela que sangra

Conocer para sanar

De tal palo. Una mirada desde el corazón del hijo

La hija de la española

La muerte de la cultura cristiana La querencia de los búhos

Karina Sainz Borgo Lumen, 2019 200 páginas, 18,90 euros

John Senior Homo Legens, 2019 308 páginas, 22 euros

José Jiménez Lozano Encuentro, 2019 232 páginas, 18 euros

Estamos a salvo. Mientras no leamos esta novela, estamos a salvo, pero una vez comencemos, ya no hay vuelta atrás. Karina Sainz expone una Venezuela que se hace jirones: salvaje, cruda y maltratada. No es la Venezuela de los titulares; es la historia de venezolanos que para sobrevivir luchan en las calles o empiezan una y otra vez, en otra casa, en otra tierra. La autora es capaz de amasar lo bello y la musicalidad de la prosa con la violencia, la desesperación y la muerte. Despliega el alma del país para que entendamos una Venezuela que sangra. Como advierte en sus páginas, «no saber era una manera de permanecer a salvo». Pero, en este caso, «no saber» no es sencillo ni recomendable, porque la novela ha sido un éxito editorial y porque la revista estadounidense Time la ha incluido entre los cien libros más importantes del año.

Durante los años setenta, John Senior (1923-1999) impartió clases en Humanidades en la Universidad de Kansas. Sus estudiantes leían a los clásicos y participaban en actividades que los sumergían en la larga tradición de la cultura occidental. Dos centenares de alumnos se convirtieron al catolicismo; varios se ordenaron sacerdotes —alguno llegó a obispo—, o bien tomaron el hábito monacal. En La muerte de la cultura cristiana y La restauración de la cultura cristiana aborda la naturaleza de la modernidad y la del cristianismo, entendiendo que constituyen dos desarrollos diferentes, pues Senior asume el valor integral e integrador de la cultura, que todo lo permea desde que somos niños: de la estética a la ética, pasando por paradigmas literarios, antropológicos, teológicos… Impresionado por san Juan de la Cruz, el autor postula una cultura cristocéntrica basada en la bienaventuranza de la pobreza de corazón y la contemplación de la verdad.

Los veintiocho relatos que reúne La querencia de los búhos, de José Jiménez Lozano (Langa, Ávila, 1930), invitan a detenerse en los detalles, en vidas al margen de los titulares. El guarda de un pinar, un hombre que arroja libros a un río, una treintañera que siempre abre tarde la correspondencia y un maestro que invita a la escuela a un peregrino son algunos de los protagonistas de estos cuentos —inéditos en su mayoría— que narran con sencillez y delicadeza escenas alejadas del ritmo furioso del hoy. Conducen a un tiempo escondido y latente en el que los búhos custodian las ruinas de las iglesias y se aprecian las leyendas antiguas y la lluvia, mientras fuera la vida corre a salto de tuit. Pasa con ellas, como describe el relato «La solitaria», que «te acuerdas todos los años de las historias de los muertos, y las historias verdaderas se te quedan dentro en el ánima y no terminas de echarlas nunca fuera».

Javier Schlatter. Rialp, 2019 154 páginas, 12 euros

El objetivo del libro, según el autor, «no es dar pautas para ser un buen padre [aunque puede facilitar, y mucho], sino ayudar a los hijos a entender cómo influyó su padre en el desarrollo de su personalidad». Interesa a cualquiera, porque todos somos hijos; y para personas sin experiencias fuera de lo común, a pesar de estar escrito por un psiquiatra. La personalidad precisa un fondeadero: conocer sus raíces. Y aquí destaca la figura del padre, denostada hoy. Desde el psicoanálisis que lo degradó al origen de todo conflicto personal, a la crisis del padre ausente, o la situación actual de crecimiento afectivo sin la seguridad de una familia cohesionada. Las relaciones con el padre influyen, aunque cada persona es la responsable última de la construcción de su personalidad. Quizá dejen alguna herida, pero el balance suele ser positivo: armoniza, esponja y tonifica la personalidad edificarla sobre la gratitud. José Benigno Freire

Blanca Rodríguez G-Guillamón

Huellas de primavera

Leire Escalada

José María Sánchez Galera invierno 2020  Nuestro Tiempo —87


Libros Novedades EUNSA

Problemas viejos, Educación soluciones nuevas preventiva

La aportación femenina

Estructura esponsal de la persona

Sociología relacional de lo humano

Cómo educar al niño para su futura adolescencia

El privilegio de ser mujer

Antropología del amor

Pierpaolo Donati 2019. 298 páginas, 17,90 euros

Gerardo Castillo 2019. 168 páginas, 15 euros

Alice von Hildebrand 2019. 128 páginas. 14,90 euros

Pedro-Juan Viladrich y Blanca Castilla de Cortázar 2019. 280 páginas, 16,50 euros

Ante los retos humanos cada vez más asfixiantes que se plantean en la actualidad, Pierpaolo Donati expone una nueva sociología capaz de dar respuestas y soluciones adecuadas. La sociología relacional pretende superar los callejones sin salida en los que se perdieron las aportaciones sociológicas del pasado siglo, mediante una apreciación del carácter relacional de la persona. Debido al léxico especializado que emplea y a las asiduas referencias a la bibliografía clásica y contemporánea, se trata de un texto complejo que, no obstante, puede suponer un descubrimiento positivo para quienes, pertrechados con sólidos fundamentos sociológicos, busquen una voz distinta entre la multitud de propuestas insuficientes —por materialistas— que nos desbordan.

Cómo educar al niño para su futura adolescencia se inscribe en el marco de la educación preventiva. La inocencia, característica clave de la infancia, es lo que se debe preservar, pues de esa memoria de una existencia despreocupada y feliz, en la que el juego es la principal actividad que llevar a cabo, vivirá el hombre en su madurez. Gerardo Castillo ha expuesto en su línea habitual — la de un pedagogo cargado de sentido común, con una formación clásica y humanista, pero atento a las circunstancias actuales— sus consejos para educar al niño de modo que su adolescencia sea lo más tranquila posible. Salpicado de referencias a películas conocidas, a deportistas notables, a libros de divulgación, pero también a artículos académicos del área de la educación, el texto da a conocer una gran cantidad de acciones que se pueden emprender antes de que alguien consiga matar al ruiseñor.

Frente a quienes acusan a la Iglesia de discriminar a las mujeres, Alice von Hildebrand muestra en esta obra —traducida por primera vez al castellano— cómo la cultura cristiana comprende y valora al género femenino, basándose en textos de la Biblia y de pensadores de distintas épocas, y en el influjo de personajes históricos. Entre las figuras destacadas, la autora resalta el papel de la Virgen María, una mujer que encarnó en su vida cualidades como la fuerte conexión entre mente y corazón, la escucha atenta a los sentimientos (que nos salva de «un racionalismo barato»), la capacidad para reconocerse vulnerable («la verdadera fortaleza radica en saber cuán débil uno es») y la habilidad para acoger al otro y salir a su encuentro. Cuando «el poder, las riquezas, la fama, el éxito y el dominio» se convierten en ídolos, resulta especialmente necesario rescatar estas actitudes que humanizan a las personas, a las familias y a la sociedad.

La reflexión sobre la actividad más elevada del ser humano —el amar— no puede desligarse de una comprensión tridimensional del hombre: cuerpo, alma y espíritu. Así lo explican los profesores Pedro Juan Viladrich y Blanca Castilla de Cortázar en su última publicación. Y es en lo más profundo del espíritu donde radica la intimidad, que, si bien no tiene materia corporal, comparece y se comunica mediante el cuerpo. La intimidad significa también una capacidad de la persona de ser dueña de su propia naturaleza, y de poder donarse —y en consecuencia acoger a otros— desde diferentes «territorios» de intimidad, según la naturaleza de sus vínculos amorosos. Desde esta tridimensionalidad transversal, la diferencia sexual supera el clásico dualismo antagónico y puede comprenderse mejor la interacción entre naturaleza y cultura, sexo y género, con menor riesgo de caer en la trampa de los reduccionismos ideológicos.

Lucía Martínez Alcalde

Gloria Huarcaya

Daniel San Juan

Marina Martínez

88—Nuestro Tiempo  invierno 2020


Libros

Clásicos: otra mirada

La sinrazón Rosa Chacel Editorial Comba, 2015 705 páginas, 19,95 euros

Con la fuerza de algunas mariposas Dicen que La sinrazón, de la republicana exiliada Rosa Chacel (1898-1994), le pareció a Borges una novela asombrosa y que aconsejó publicar sus setecientas páginas. El libro apareció en la editorial bonaerense Losada en 1960. Quién sabe si al agudo autor de El Aleph —conocedor de que sinrazón equivale a injusticia y a algo fuera de lo razonable, entre prodigioso y sin explicaciones— le atrajo la convicción de que , en esos numerosos folios de aquella vallisoletana madura y dolorida, la representación novelesca de la realidad no se limitaba a la vetusta fórmula de Stendhal de poner en el camino de la vida un espejo sumiso, para reproducir cuanto se repetía en su superficie. Más bien consistía ahora, apostándose en la vanguardia, en liberar a la percepción del automatismo, del cansancio monocorde, con que se percibe lo diario. Ortega y Gasset, maestro de Rosa Chacel narradora, dio en llamarlo «deshumanización del arte». O sea: desnaturalización, alejamiento de lo humano. La realidad no son las cosas. Ni solo el yo. Lo estético ha de ser inteligente. Más valor que la intriga de la trama y los

sucesos tenía la clarividencia minuciosa de la psicología de los personajes. Y se apreciaba el desafío de explorar o escarbar maneras nuevas de contar. La sinrazón, larga, minuciosa y racionalmente, va desmigando divagaciones y vicisitudes de la existencia. Calca la vida de su autora, además, en dos de los personajes. La novela no tuvo demasiada fortuna editorial. Exigía leer entre lo denso que narra Santiago Hernández, un químico descendiente de españoles que anota en sus gruesos cuadernos lo que más que un dietario acaba siendo una confesión. La narración tupida de la trayectoria de su altanería y su poderosa capacidad —su soberbia— de conseguir con su voluntad aquello que desea. Pero no todo. El amor puede quedar lejos de su alcance. La emoción de la última página es tan inolvidable como el desenlace de La Regenta, de Crimen y castigo o del Quijote. La fuerza de ser débil. Amparo González de Aldunate

invierno 2020  Nuestro Tiempo —89


Cine

números

7

premios Goyas se llevó a casa Pedro Almodóvar por Dolor y gloria, la gran ganadora.

10 millones de suscriptores consiguió la plataforma Disney Plus el día de su lanzamiento.

Festivales 2019, un recorrido

Parásitos, una comedia negra diferente, se encaramó a lo alto del pódium en Cannes.

Un festival de cine le sirve al crítico para ver cine, para verlo antes y para tomar el pulso a la crítica internacional y al público. Hacemos un recorrido por las cuatro principales citas del año. texto y críticas

Ana Sánchez de la Nieta 90—Nuestro Tiempo  invierno 2020

¿Sirven para algo los festivales de cine? La leyenda habla de alfombras rojas llenas de famosos en Cannes, paseos por los canales de Venecia o rutas de pinchos por el casco viejo de San Sebastián. Sí, Berlín tiene menos leyenda. Y la realidad ostenta algo de fiesta, pero encierra más de trabajo para el crítico, que tratará de descubrir aquellos títulos que sobrevivirán al festival, identificar tendencias narrativas y encontrar esas joyas ocultas que esconden estas mues-

tras de cine. Dicho esto, ¿qué hemos descubierto en Cannes, Berlín, Venecia y San Sebastián 2019? En Berlín, China nos salvó del naufragio. La Berlinale, que es siempre la primera cita del año, estuvo a punto de rozar el desastre. Fue una edición floja que ganó Synonyms, una coproducción francoisraelí dirigida por Nadav Lapid y una de esas cintas que llevan como una losa el apellido festivalera, que suele querer decir rara, lenta y minoritaria. La película


Marta Nieto

Martin Scorsese

Joaquin Phoenix

Antonio Banderas

cuenta el periplo de un joven israelí que busca en París una vida mejor. Pero la ganadora moral fue la china Hasta siempre, hijo mío. Wang Xiaoshuai ha dirigido un potente drama que bucea en la paternidad, la culpa y la redención a través de la historia de una pareja durante casi cuatro décadas. Los dos protagonistas se llevaron un merecido premio de interpretación que valía por todo un palmarés. Cannes es, sin duda, el festival con más glamour. En esta edición, el cine español acarició el cielo con los dedos. Se presentaba Dolor y gloria, y Pedro Almodóvar tenía opciones de liderar el palmarés. No pudo ser. Competía con un grande, el coreano Bong Joon-ho, que presentaba una hilarante comedia negra: Parásitos. Aprovechando la historia de una familia de impostores, Bong Joon-ho hace estallar una bomba contra la sociedad de la imagen, el postureo y la posverdad, una cruel y actual fábula. Parásitos fue una inteligente y ácida Palma de Oro y es una seria candidata a llevarse el Óscar a la mejor película extranjera. Con otras palabras, Almodóvar perdió con honor y, además, para su consuelo, Antonio Banderas, que interpreta al alter ego del director manchego, ganó después la Concha de Oro. Destaca el premio del Jurado a Los miserables, un potente drama sobre las heridas de la juventud inmigrante en París dirigido con un magnífico pulso visual y narrativo por Ladj Ly, un cineasta nacido en Mali y criado en Francia que retrata en la pantalla parte de su biografía. Venecia fue epicentro informativo por dos motivos, desde el punto de vista de debate cinematográfico. La primera razón es que presentaba película Roman Polanski. El veterano cineasta polaco,

que arrastra desde los años sesenta una acusación de agresión sexual a una menor, concursaba con El oficial y el espía, una recreación del caso Dreyfus. La película gustó a la crítica y ganó el Gran Premio del Jurado, pero el lío mediático fue considerable. La cineasta argentina Lucrecia Martel, presidenta del jurado, no acudió a ver la película para evitar tener que aplaudir al director, que, finalmente, no viajó a Venecia por temor a ser detenido. La segunda razón es más positiva y estimulante. El festival se atrevió a que concursase una de esas películas que suelen dar alergia a los programadores. Concursó y ganó. Estamos hablando de Joker. Que su estreno se haya dado en el marco de un festival de cine habla de la audacia de programadores y jurado. San Sebastián cierra el calendario y se tiene que resignar muchas veces con títulos que han sido rechazados por otros certámenes. La brasileña Pacificado — una de esas películas a las que le costará sangre encontrar distribuidor— coronó un palmarés insípido. Con todo, se presentaron cintas valiosas —sobre todo españolas—, como La trinchera infinita o La hija de un ladrón. De nuevo, la ventaja de San Sebastián fue su sección «Perlas», donde la prensa y el público pudimos disfrutar de las mejores películas del resto de festivales. Allí vimos Hasta siempre, hijo mío, Parásitos o Joker. Un nombre por cierto, el de esta sección, más que apropiado: ¿se acuerdan que dijimos que uno de los objetivos de los festivales era encontrar joyas? Pues eso. Nt

Renée Zellweger

telegramas

incendio en las redes sociales Las redes ardieron por las declaraciones del cineasta Martin Scorsese, que afirmó en Empire que las películas de Marvel no le parecían cine. Más tarde trató de explicarse en The New York Times diciendo que simplemente él es más de otro tipo de cine, pero a los millones de fans de la franquicia de superhéroes les va a costar mucho olvidarse de sus palabras. clásicos a mí Filmin ha llegado a un acuerdo con Metro Goldwyn Mayer para incorporar a su catálogo 110 clásicos de Hollywood. Entre otros títulos, los suscriptores de Filmin podrán disfrutar de cintas como El apartamento, West Side Story o Patton. descanse en paz Robert Evans, productor de El padrino, Chinatown, Love Story o La semilla del diablo, falleció el pasado mes de octubre a los 89 años. Su nombre está ligado al de la productora Paramount, donde trabajó para numerosos proyectos; el último: Cómo perder a un chico en diez días.

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Cine

Vuelve Agatha Christie

Unamuno en conflicto

La sonrisa del villano

Puñales por la espalda

Mientras dure la guerra

Joker

Guion y dirección: Rian Johnson EE. UU., 2019 Para los amantes del cine de detectives.

Guion: Alejandro Amenábar, Alejandro Hernández. Dirección: Alejandro Amenábar. España, 2019 Para los seguidores de Amenábar.

Guion: Todd Phillips, Scott Silver. Dirección: Todd Phillips. EE. UU., 2019 Para los amantes de las emociones fuertes.

El aparente suicidio de un rico anciano después de una cena familiar con motivo de su ochenta y cinco cumpleaños es el detonante de una complicada investigación que pondrá en aprietos a Benoit Blanc, un detective tan perspicaz como poco ortodoxo. El gran mérito de esta película es, en el fondo, su cautivador clasicismo. Rian Johnson (Star Wars: los últimos Jedi) ha confesado su intención de homenajear a una de sus escritoras favoritas, Agatha Christie, y a Alfred Hitchcock, uno de los cineastas con más influencia en su trabajo. Aunque hay más de Christie que de Hitchcock —por el tema, el desarrollo y la puesta en escena—, la realidad es que Johnson ha conseguido una cinta cien por cien disfrutable con un plantel de actores impecables en sus papeles y un guion que logra sorprender hasta el último minuto.

En medio de una polémica, más mediática que real, y con un gran éxito en la taquilla española, Alejandro Amenábar ha estrenado una historia ambientada en los inicios de la Guerra Civil. La cinta está centrada en la figura del literato Miguel de Unamuno y un episodio poco claro para los historiadores pero muy jugoso desde el punto de vista narrativo: su disputa con el general Millán Astray en el paraninfo de Salamanca. Karra Elejalde está sobresaliente como el complejo escritor vasco, y la película, a pesar de retratar con brocha gorda a Millán Astray y de algunos tics anticlericales, intenta mantener un discurso equilibrado. El problema es que, desde el aspecto visual, resulta tremendamente plana y, si prescindimos de la fuerza de su protagonista, el argumento queda en una anécdota bastante anodina.

Joker ha sido la película del 2019: además de su victoria en el Festival de Venecia, sigue conquistando taquillas y polarizando debates. Por si alguien todavía no lo sabe, Joker es la historia de un villano, un supervillano, el archienemigo de Batman. La película nos cuenta el origen del payaso asesino y lo que esconde su espantosa mueca: dolor, rabia, frustración y una insoportable soledad. Nada de esto indulta la malicia de Joker, pero ayuda a entender su conflicto y a preguntarse si una sociedad deshumanizada no es precisamente el caldo de cultivo de esta rabia. Algunos han visto en la cinta un discurso populista; sin embargo, la lectura de Joker más que política es antropológica. Antes que la sociedad, está el individuo y antes que el Estado, la familia. Si se cuida al individuo, a todos, empezando por los más débiles, y a la familia, empezando por las más necesitadas, es más fácil que las comunidades y el Estado funcionen.

92—Nuestro Tiempo  invierno 2020

La película, rodada con un montaje de impacto —asfixiante en algunos momentos—, y acompañada de una música muy expresiva, es un recital interpretativo de Joaquin Phoenix, que perdió 23 kilos para encarnar al villano. El personaje que construye, loco y desequilibrado, consigue hipnotizar al espectador.


Paisaje de una psique devastada

La riqueza de la conversación

Sigue el camino de Frenar la guerra baldosas amarillas

Madre

Primeras soledades

Judy

Secretos de Estado

Guion: Rodrigo Sorogoyen, Isabel Peña. Dirección: Rodrigo Sorogoyen España, 2019 Para espectadores con estómago.

Guion y dirección: Claire Simon Francia, 2019 Para padres, profesores y jóvenes.

Guion: Tom Edge (Obra: Tom Edge, Peter Quilter). Dirección: Rupert Goold. Reino Unido, 2019 Para cinéfilos.

Guion: G. Bernstein, S. Bernstein, G. Hood. Dirección: G. Hood Reino Unido, 2019 Si te gustan las de periodistas.

Rodrigo Sorogoyen aspiró a un merecido Óscar con Madre, un angustioso y minimalista cortometraje. Un móvil, una madre y un niño extraviado se convertían en los personajes clave de una espeluznante historia de terror. A partir de esta historia, Sorogoyen investiga las consecuencias de aquel suceso. Y lo hace con un thriller psicológico profundamente incómodo para el espectador que contempla desde cerca, muy cerca, el paisaje de una psique aniquilada. La película no se entendería sin la intensa interpretación de Marta Nieto, que carga sobre sus espaldas el peso de la narración. El guion, algo errático como no podría ser de otra forma porque lo que se nos cuenta no es una historia sino un estado del espíritu, cierra bien una obra que en manos de otros guionistas hubiera sido un film morboso más. Cine minoritario en todo caso, quedan avisados.

La cineasta Claire Simon quiso hacer un experimento con un grupo de estudiantes de un instituto francés. Se trataba de entregarles un guion para que lo dirigieran y editaran. La sorpresa es que, cuando empezó a hablar con ellos, descubrió que la realidad supera a la ficción y entre aquellos chavales había más de una película que merecería ser contada. Decidió cambiar de género y convertir su película en un documental. La materia narrativa que nutre el guion la compone una decena de conversaciones espontáneas y alentadas por una buena pregunta: ¿qué es para ti la soledad? El resultado es un interesantísimo reportaje que muestra a unos adolescentes de los que no suele hablar el cine: hombres y mujeres muy jóvenes que aspiran a dar un sentido a sus vidas, que buscan la felicidad y que anhelan —¡oh, sorpresa!— la conversación, el cariño y la guía de sus padres y profesores. Lo dicho: un descubrimiento.

¿Se acuerdan de El mago de Oz y la encantadora Dorothy? Se llamaba Judy Garland y el mítico título le sirvió, además de para ganar un Óscar especial —premio juvenil de la Academia—, para lanzar una carrera profesional que empezó muy pronto —con apenas tres años— y no terminó hasta su muerte prematura a los cuarenta y siete años. Sin embargo y, a pesar del éxito, la vida de la actriz estuvo salpicada de escándalos, excesos y, sobre todo, enfermedad psíquica. Judy, interpretada con verosimilitud y carácter por Renée Zellweger, se centra en la madurez y el ocaso de la carrera de la artista. Estamos ante una película interesante, con una producción sobresaliente, pero demasiado premiosa, y tramo intermedio al que le falta ritmo. El desenlace, sin embargo, es notable, con una escena que explica bien la fuerza que tiene el cine en el imaginario colectivo.

En el año 2003, una traductora de mandarín filtraba a la prensa una información que desvelaba los torpes manejos de EE. UU. y Reino Unido para conseguir que algunos países les apoyaran en su deseo de intervenir militarmente Irak. Gavin Hood (Espías desde el cielo) aprovecha este hecho real para rodar un interesantísimo thriller periodístico y jurídico que bucea en las relaciones, no siempre ejemplares, entre la política, la ley y los medios de comunicación. Se nota, en la solvencia del conjunto, que Hood no ha escatimado el trabajo de documentación. Las diferentes tramas y subtramas están llevadas con buen tempo, aportando en cada momento al espectador la información que necesita. Las interpretaciones, convincentes y contenidas, hacen el resto. Una buena película de la que se aprende mucho.

invierno 2020  Nuestro Tiempo —93


Series

números

34

nominaciones tenía Netflix en los Globos de Oro. Solo se llevó dos, a mejor actriz de reparto y a mejor actriz de serie dramática.

72,5

es el porcentaje del gasto total en EE. UU. en películas y series que concentran Disney, Comcast, Netflix, ViacomCBS y AT&T (propietaria de HBO).

Cada capítulo de esta miniserie aborda un año en la familia de los Lyons, desde 2019 hasta 2035.

El futuro ya no es lo que era Years and Years, la lustrosa coproducción de la BBC y HBO, presenta una fábula tecnodistópica entreverada con la saga familiar. texto Alberto N. García

[Com 00 PhD 05] es profesor titular de Comunicación Audiovisual y crítico cultural

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Una mezcla de Black Mirror y This Is Us. Así se podría sintetizar Years and Years, que combina el drama familiar con el relato distópico. Aplaudida por la crítica, esta miniserie de Rusell T. Davies (Queer as Folk, Dr. Who) nos ubica en un futuro cercano: la próxima década. Y, desde ahí, narra el devenir de los Lyons: una familia británica de clase media, con sus cenas de fin de año, sus hijos adolescentes problemáticos y sus crisis matrimoniales, todos ellos interpretados por un puñado de actores muy solventes. El distintivo de Years and Years es el aroma lúgubre, oscurísimo, del pasado

mañana. Por un lado, en un acto reflejo en casi cualquier ciencia ficción, los avances tecnológicos son una suerte de grillete inescapable que deshumaniza las relaciones sociales y aliena a los individuos. La promesa liberadora de la tecnología queda convertida en maldición bíblica: desde un robot casero que permite ahogar las penas amorosas hasta esa hija transhumana que acaba implantándose chips que le habilitan para telefonear desde sus dedos o fotografiar con los ojos. Dado este pesimismo de fondo ante la tecnología no es casualidad que, conforme avanzan la década y el metraje, se dé la paradoja del


The Mandalorian

desabastecimiento: los avances técnicos son excelsos, pero la población se ha quedado sin wifi y los cortes de luz son tales que obligan a resucitar el papel. No obstante, la verdadera tragedia que anuncia Years and Years es sociopolítica. Asistimos al colapso de los servicios sociales, la generalización de la xenofobia y el regreso a una inédita Europa violenta, corrupta, sombría y egoísta. Todo ello coronado por el ascenso del totalitarismo. Y ahí, al auparse a la parábola, es donde, no por casualidad, la serie naufraga. Que el personaje con más matices sea la populista de extrema derecha interpretada por la fantástica Emma Thompson habla del gran hándicap de Years and Years. La colmena de relaciones y problemas de los Lyons queda desaprovechada, atenazada la escritura por un insípido buenismo. Ni la oveja negra de la familia acaba siendo realmente tal. El resto son todos nobles, concienciados, generosos, tolerantes e, incluso, paradigma de la diversidad racial, sexual, geográfica y funcional. Ese buenismo en el diseño de los personajes resta fuerza a la historia, puesto que la indulgencia del mensaje ahoga la ambigüedad del pánico ante el futuro cada vez más negro que se perfila. Si los caracteres subordinan la profundidad emocional a la necesidad de apuntalar una determinada tesis, el resultado suele ser un dibujo dramático unas veces plano y otras previsible. A Years and Years le falta sustancia, contradicción, misterio… y le sobra admonición. Es un problema que ya han padecido otras series como The Handmaid’s Tale, Masters of Sex o el primer The Newsroom. Como es lógico, la pega no es que haya productos de la cultura popular que contengan una visión concreta del hombre, la sociedad y la política más

The Falcon and The Winter Soldier

See

o menos radical, misántropa o condescendiente. Eso resulta inevitable: toda ficción encierra una cosmovisión. Toda obra siempre parte, aunque sea implícitamente, de unos presupuestos ideológicos y estéticos. Y, por descontado, es lícito que quiera transmitir un mensaje de fondo. La clave radica en calibrar si el ensamblaje de forma y fondo funciona, si la faceta ideológica casa con la estética. Por ejemplo, The Wire enhebraba una rotunda impugnación del sueño americano y la ciudad capitalista, y su tesis estaba anclada con brillantez a una epopeya dramática compleja, nada maniquea, donde una templada acumulación narrativa dejaba en evidencia las fallas del sistema. Desde las antípodas, Chernobyl ofrece una demoledora denuncia de la fe soviética empleando una estética realista e incómoda. Son dos ejemplos de cómo una potente lectura ideológica y política viene a posteriori, emergiendo orgánicamente de la solidez del relato, es decir, de los dilemas de los personajes, de la profundidad dramática de los conflictos y de la sinceridad del paisaje moral que se retrata. Esa sutileza en construir el juego ideológico desde atrás es la que está ausente en Years and Years. Y es una pena, porque el planteamiento del relato es prometedor, intrigante. Incluso algunas de las especulaciones futuras tienen chispa: Mike Pence como presidente de Estados Unidos, una secuela de Pixar titulada Toy Story Resurrection o la extinción de las mariposas. A pesar de la energía de la premisa y sus destellos ingeniosos, la declaración tecnofílica de la hija transhumana, Bethany, en el episodio piloto acaba convirtiéndose en metarreferencial: «Donde voy no hay ni vida ni muerte. Solo datos. ¡Voy a ser datos!». Porque, al final, a Years and Years le sobran algoritmos y le falta vida.

apuntes

‘see’, lo nuevo de la nueva apple tv La guerra de las plataformas de streaming se aventura encarnizada. Al potente lanzamiento de Disney con The Mandalorian se une la fanfarria del Apple TV. La serie estrella de la compañía de la manzana se titula See: un espectacular drama de aire medieval donde la humanidad ha perdido la vista. Cegadora. la fase 4 de marvel Disney sigue apostando fuerte por conceptos masivos, deslumbrantes, en su desembarco catódico. Una de sus propuestas más esperadas para 2020 es The Falcon and The Winter Soldier, la continuación del universo Marvel tras el pelotazo fílmico de Avengers: Endgame. Superheroico. ‘sky rojo’ en netflix El equipo de la serie española más exitosa —La casa de papel— ya está produciendo su nuevo trabajo para Netflix. Sky Rojo narra, en palabras de su creador, «la historia de una cacería, la de tres mujeres que huyen del proxeneta que las extorsionaba». Una golosina estética trufada de acción salvaje y ambigüedad moral. Intensa.

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Música

niño virtuoso

Gustav Mahler (1860-1911) nació en el seno de una familia judía. Con cuatro años comenzó a tocar el piano en casa de sus abuelos en Bohemia. Recibió clases y desarrolló su talento innato. A los seis compuso su primer lied y dio su primer recital público cuatro años después. En 1875, ingresó en el Conservatorio de Viena. foto: colecciones walter anton.

El Orfeón Pamplonés fue el primer coro español en actuar en el Carnegie Hall de Nueva York, en octubre de 2010.

La Octava , el universo sinfónico de Mahler En el verano de 2020 se cumplen cinco décadas del muy tardío estreno en España de la Octava Sinfonía de Mahler, conocida como «De los mil». El concierto se celebró el 28 de junio de 1970 durante el XIX Festival Internacional de Música y Danza de Granada. texto Ana Eva Fraile [Com 99] fotografía Orfeón Pamplonés 96—Nuestro Tiempo  invierno 2020

Fue en el verano de 1906 cuando las notas que sobrevolaban los sueños de Gustav Mahler se acomodaron en la partitura. Su esposa, Alma, cuenta en sus memorias que durante dos semanas estuvo «perseguido por el espectro de una inspiración infructuosa» hasta que el primer día de vacaciones el «espíritu creativo» le apresó. A orillas del lago Wörthersee, en su villa de Maiernigg, al sur de Austria, modeló el corpus de la Octava Sinfonía. Esta obra, completamente coral, marcó un hito en el repertorio musical clásico. El propio compositor aseguró, como recoge

el biógrafo Henry-Louis de La Grange, que todas sus sinfonías anteriores no eran más que un preludio. «Imagine que el universo entero comienza a cantar y a hacer resonar su voz. No son solo ya voces humanas, sino planetas y soles que giran en torno a sus órbitas», describió Mahler. Para expresar esa visión cósmica, apunta La Grange, el artista necesitó ir más allá de los límites y dimensiones explorados. A la Octava se le conoce como la «Sinfonía de los mil» por el colosal número de intérpretes que se requieren para su puesta en escena. En el estreno, celebrado en Mú-


selección

Mahler 8. Live from Caracas [2012] Gustavo Dudamel, Los Angeles Philharmonic y Orquesta Sinfónica Simón Bolívar.

nich el 12 de septiembre de 1910, Mahler se rodeó de una orquesta de 171 músicos y un coro de 850 cantantes: ocho solistas vocales, dos coros mixtos de adultos y un coro infantil. Con el corazón doblemente desolado —por la muerte de su hija mayor, María, gravemente enferma, antes de cumplir los cinco años; y por la deslealtad de su mujer, enamorada del arquitecto Walter Gropius—, Mahler afrontó el debut de esta sinfonía. A principios de septiembre los músicos, que llevaban preparando la obra desde primavera en diferentes ciudades alemanas, se reunieron en Múnich, donde, bajo su dirección, ensayaron de manera conjunta durante tres días. Como recordó tiempo después su ayudante, Otto Klemperer, Mahler hizo numerosos ajustes a la partitura: «Él siempre quería más claridad, más y más contraste dinámico. En algún momento se volvió hacia nosotros y dijo: “Si después de mi muerte algo no suena bien, cambiadlo. Tenéis no solo el derecho sino también el deber de hacerlo”». Las 3 200 entradas del Neue MusikFesthalle se agotaron. En el auditorio se congregaron personalidades de la sociedad y de la cultura europea como los compositores Richard Strauss y Siegfried Wagner, los directores de orquesta Oskar Fried y Leopold Stokowski, los escritores Thomas Mann y Arthur Schnitzler. Cuando el eco del último acorde se fundió con el silencio, la sala enmudeció. Al cabo de un instante el público prorrumpió en aplausos durante veinte minutos. Aquella ovación, tan monumental como la sinfonía, consiguió arrastrar los años grises, casi negros, en los que Mahler sufrió la incomprensión de sus contemporáneos y el repudio del Tercer Reich, que pretendió reescribir la historia de la música ningu-

The Complete Mahler Symphonies [2012] Leonard Bernstein y New York Philharmonic.

neando a los compositores de origen judío. Al finalizar el concierto Thomas Mann envió una carta al compositor en la que se refería a él como el hombre que «expresa el arte de nuestro tiempo en su forma más profunda y sagrada». La Octava sonó a primera y a última: un éxito sin precedentes, el estreno definitivo. El 18 de mayo de 1911, ocho meses después de esta actuación, el maestro falleció en Viena. La partitura «De los mil» llegó a España el 28 de junio de 1970, dentro del programa del XIX Festival Internacional de Música y Danza de Granada. Sobre el escenario del Palacio de Carlos V, repleto como nunca, Rafael Frühbeck de Burgos reunió bajo su batuta las voces del Orfeón Donostiarra y del Orfeón Pamplonés, entre otras, y la reforzada Orquesta Nacional. En su repertorio, Frühbeck siempre intentaba «buscar con ahínco la verdad en la música», «exponer, aun por encima de la belleza, la posible verdad que el autor nos ha legado», como declaró en enero de 1994 al recibir el doctorado honoris causa por la Universidad de Navarra. Y así debió de percibirlo el público reunido en la Alhambra, que recompensó la ímproba labor del maestro, considerado el director de orquesta español con mayor prestigio internacional, y el buen hacer de los intérpretes, desde la primera línea del himno latino Veni, Creator Spiritus hasta el último fragmento sobre el Fausto, de Goethe. Según relató Baldomero Barón, enviado especial de Diario de Navarra, los orfeonistas llevaron la fiesta por la ciudad cantando serenatas, «y la cosa terminó comiendo churros». Quizá las calles de Granada vuelvan a ser testigos de la emoción del veterano coro navarro al cumplirse este año el cincuenta aniversario de una cita tan memorable.

Mahler. Symphony N.º 8 [2020] Valery Gergiev, Filarmónica de Münchner y Orfeón Donostiarra.

apuntes

haciendo historia La Octava Sinfonía de Mahler tiene un significado especial para el Orfeón Pamplonés. En octubre de 2010, las voces navarras, invitadas por el director ruso Valery Gergiev, la interpretaron en el Carnegie Hall y se convirtieron en el primer coro español en alinearse en este escenario neoyorquino. «Por este recinto han pasado personas tan importantes como Tchaikovsky o el propio Mahler, quien dirigió aquí su último concierto en 1911. Es uno de los auditorios más importantes del mundo», comentó Igor Ijurra [Der 97], director artístico del Orfeón desde 2005. Su actuación obtuvo ocho minutos de ovación del público.

así sonó Escanea este código con el móvil para escuchar un fragmento de ocho minutos de la actuación del Orfeón Pamplonés en el Carnegie Hall el 21 de octubre de 2010.

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Escena

paul, en ‘die tote stadt’

«La mujer muerta, la ciudad muerta, se fundieron en una metáfora misteriosa. Y cada día tomé el mismo camino del brazo de su sombra»

Los templos del pasado Múnich se reconcilia con una espléndida versión de Die tote Statd (La ciudad muerta), la ópera proscrita de Korngold. texto Felipe Santos [Com 93]

@ultimoremolino fotografía ©W. Hoesl / Bayerische

Staatsoper Todas las ciudades tienen una bruma de mortalidad que coincide cuando el crepúsculo termina de desvanecerse y la oscuridad envuelve las calles. Los límites del mundo físico se desdibujan y cualquier ensoñación adquiere el relieve de lo real, como ocurre con las afiladas figuras de los cuadros de Kirchner. Esa niebla sensorial suscitó Bruges-la-morte, del belga Georges Rodenbachs, el texto en que se inspiró a Korngold para escribir esta ópera y que su padre, bajo el seudónimo de Paul Schott, convirtió en libreto. Brujas podría ser aquí cualquier ciudad, no muy distinta a la Viena que el compositor habitaba, en pleno periodo de entreguerras. Paul, el protagonista, encierra en su casa un pequeño santuario. Allí trata de capturar el pasado almacenando los objetos que un día tocó Marie, su esposa difunta, y toda su experiencia exterior está transformada por ese recuerdo. No es extraño que Simon Stone, el regista de esta nueva producción de Múnich, 98—Nuestro Tiempo  invierno 2020

El escenario giratorio muestra todos los ángulos posibles de la historia. se muestre muy cercano a este estado de ánimo. Su padre falleció de un ataque al corazón cuando tenía doce años. La ausencia repentina de esa figura se encuentra en cada rincón, donde vemos deambular a Paul sobre un escenario giratorio en el que se entremezclan el sueño y la vigilia. No es tanto la recreación del mundo alucinado del protagonista, sino la narración de un deseo por recuperar lo efímero, el

ansia de retener lo que está condenado a desaparecer de nuestra vista. Esa imposibilidad de repetir una vida, de revivir un tiempo que ya no volverá, va encerrándose en recuerdos circulares, en pesadillas magistralmente recreadas en la escena donde los fantasmas de Paul y Marie vagan y se miran sin encontrarse jamás. Korngold escribió esta ópera con veintitrés años y dejó claro que Mahler


un talento precoz Erich Wolfgang Korngold (Brno, 1897 - Los Ángeles, 1957) compuso cuatro óperas, además de varias obras orquestales, de cámara y canciones. Con cinco años solía tocar con su padre arreglos a cuatro manos al piano y se entretenía en reproducir melodías que escuchaba. Tras estrenar Die tote Stadt tuvo que exiliarse en Estados Unidos, donde desarrolló una notable carrera como compositor de bandas sonoras. Esta ocupación le granjeó el desdén de no pocos músicos contemporáneos que condicionó la recepción de su obra una vez terminada la guerra. «No se pueden pedir peras al olmo», dijo cuando volvió a Viena.

y Zemlinsky no se equivocaban cuando presentaban a su pupilo como el nuevo talento de la música vienesa. El oído contemporáneo vincula sus pasajes con un cierto estilo americano, pero la culpa de esa percepción reside en la trayectoria posterior del compositor. En realidad, en su escritura abundan las influencias de Wagner, Strauss, Puccini o Schreker, y la complejidad de sus combinaciones

demanda un director poderoso al frente de la orquesta. La ópera fue un éxito durante una década, hasta que el nazismo la confinó al lado «degenerado» de la historia. Korngold, de origen judío, se enteró de la suerte cambiante de su obra en Hollywood, donde había comenzado a colaborar con la incipiente industria cinematográfica americana. Tuvo que quedarse allí, sin billete de vuelta y sin la posibilidad de retomar su carrera operística. Compuso la banda sonora de varios títulos hoy famosos, como el Robin de los bosques de Errol Flynn. Muchos de los músicos que luego daría Hollywood quedaron impregnados por aquella forma de componer, como ocurrió con John Williams, que confesó haberle hecho un homenaje al retomar un motivo de Kings Row (Sam Wood, 1942) en la conocida fanfarria del inicio de Star Wars (George Lucas, 1977). Tuvieron que pasar veintidós años para que la obra volviera a Múnich. Korngold presenció el reestreno, pero esta vez no fue un grupo de nazis el que enturbió la buena marcha de las funciones sino la fría acogida que le dispensó la crítica, que la catalogó como un «anacronismo romántico». Hoy esta ópera se encuentra en un feliz proceso de rescate, en el que inspiradas puestas en escena tratan de ahondar en el dilema psicológico de su protagonista. La idea de Simon Stone es de las más profundas y la acerca a esos años en que el compositor contemplaba cómo su obra de juventud había quedado proscrita. El trabajo de Kirill Petrenko, el actual director de la Filarmónica de Berlín, contribuye decisivamente al combinar con eficacia y gran sentido narrativo el rubato vienés, el bello lirismo de las canciones de Marietta o Pierrot y la abrupta melodía de los sueños. Esa alineación astral la completan

ficha artística

Die tote Stadt, de Erich Wolfgang Korngold. Director de escena: Simon Stone. Director musical: Kirill Petrenko. Intérpretes: Jonas Kaufmann, Marlis Petersen, Andrzej Filonczyk, Jennifer Johnston, Mirjam Mesak, Corinna Scheurle, Manuel Günther, Dean Power. Coro y Orquesta de la Ópera de Baviera. Nueva producción. Teatro de la Ópera de Baviera, 26 de noviembre l

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el tenor Jonas Kaufmann y la soprano Marlis Petersen. Cuando todos estos elementos se combinan, se produce el milagro y este género escénico brilla con esplendor. «Puede que los muertos nos traicionen al abandonarnos, pero nosotros también los traicionamos para vivir», escribe Andrés Barba en su novela República luminosa. Algo parecido le ocurre a Paul, asediado por la idea de un recuerdo que porfía por desvanecerse lentamente en el tiempo. Orfeo no puede resistirse a mirar atrás y él tampoco. Die tote Stadt es la historia de cómo el mundo de los muertos puede irrumpir con inusitada fuerza en el de los vivos. Las sombras, al final, siempre vuelven y, como nos recuerda Rosalía de Castro, se muestran esquivas al pie de la cama para convertirse en estrellas, viento, río y aurora. Nt

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Arte

pinceladas de una vida

Cuando Jacob y Anna Rothkowitz emigraron de Letonia a EE. UU. Mark, el menor de sus cuatro hijos, tenía diez años. Sufrió ataques antisemitas en la Universidad de Yale, centro que le distinguió años más tarde como doctor honoris causa. En 1923 abandonó sus estudios y se mudó a Nueva York. Allí asistió a sus primeras clases de arte y se entregó por completo a la pintura. Enfermo y con depresión, se suicidó el 25 de febrero de 1970. foto: smithsonian institution.

Perderse (y encontrarse) en Rothko ¿Qué verdades universales susurra Untitled (1969) al observador del siglo xxi cincuenta años después de su creación? texto Ana Eva Fraile [Com 99] fotografía Manuel Castells [Com 87]

Mark Rothko pintaba para crear «milagros». Nunca perdió la esperanza de que sus obras, como una epifanía, consiguieran revelar emociones a un observador sensible. Según el propio artista manifestó, en el momento en que daba la última pincelada a un cuadro, cuando «la intimidad entre la creación y el creador» concluía, la pintura pasaba a convertirse en una «resolución inesperada y sin precedentes de una necesidad eternamente conocida». Sobre ese encuentro íntimo y cercano a lo espiritual que algunos llaman «Rothko experience», el pintor estadounidense Robert Motherwell, también expresionista abstracto, llegó a decir que «si Rothko no hubiera existido no habríamos conocido ciertas posibilidades emocionales en el arte moderno». Sus muros de luz y color son capaces de originar atmósferas de meditación en las que el tiempo se detiene. Consciente del poder evocador de la pintura, Rothko expresó que un cuadro «vive en compañía, expandiéndose y avi100—Nuestro Tiempo  invierno 2020

Untitled (1969) forma parte de la colección del Museo Universidad de Navarra.


lecciones para futuros artistas

Rothko conocía bien las capacidades creativas de los niños. En 1934, cinco años después de incorporarse como profesor al Centro Judío de Brooklyn, publicó el ensayo «Nueva formación para futuros artistas y amantes del arte». Gracias al programa educativo «Rothko.50», del Museo Universidad de Navarra, más de 1 500 escolares navarros pudieron vivir una de sus primeras lecciones: el arte es una forma de expresión tan elemental como hablar o cantar. La imagen muestra los murales colaborativos que los participantes crearon entre todos en el Museo.

vándose» ante los ojos del espectador, «en cuya conciencia se desarrolla y crece». Sus lienzos interpelan los sentidos y la inteligencia de quien los contempla. Precisamente, para no interferir en ese diálogo, el artista letón rehuyó explicar el significado de su obra. «El silencio es muy preciso», afirmó con rotundidad. A lo largo de su carrera, Rothko (19031970) cuidó con meticulosidad todos los aspectos pictóricos: el color, la forma, la profundidad, la composición, la escala, la textura e incluso la disposición espacial de sus cuadros en las exposiciones. No obstante, siempre se opuso a cualquier interpretación meramente estética de su obra: «No me interesa la relación entre color y forma ni nada por el estilo. Solo me interesa expresar las emociones humanas más elementales. La tragedia, el éxtasis, la fatalidad del destino...». ¿Qué actitud debería adoptar entonces el espectador del siglo xxi para que no se le escape «lo decisivo», en palabras de Rothko, de una obra de arte?, ¿se puede aprender a desentrañar su profundo océano de simbolismo?, ¿cuál es el destino de ese viaje hacia el interior al que arrastra? Fernando Echarri, director del Área de Educativa del Museo Universidad de Navarra, responde a esta última pregunta: «Se trata de una experiencia radicalmente distinta a la que estamos acostumbrados: no es nuestra mirada subjetiva la que recorre la superficie pictórica intentando buscar su significado, sino que es la experiencia la que explica al yo. En definitiva, puede ayudarnos a proporcionar sentido a nuestro ser». Echarri considera que los museos tienen una importancia fundamental a la hora de promover experiencias reales ante las obras. Como los templi de la antigua Roma, aquellos lugares sagrados para ver

el cielo, las salas expositivas actuales constituyen espacios de contemplación y de encuentro entre el creador y el visitante de cualquier edad. Aunque, en su opinión, las posibilidades que presenta el arte para el desarrollo personal y el conocimiento del propio mundo interior se multiplican cuando los protagonistas son jóvenes. Desde la perspectiva de los centros escolares, «integrar el arte contemporáneo como herramienta didáctica les permite completar y apoyar la formación de sus alumnos», ahonda Echarri. Esta convicción ha llevado al Museo Universidad de Navarra a impulsar programas educativos sobre Picasso y Kandinsky a partir de obras pertenecientes a su colección gracias al apoyo de Fundación Caja Navarra. Su último proyecto, celebrado en 2019, ha girado en torno a Untitled (1969), pintada hace cincuenta años por Rothko. Primero en las salas y más tarde en los talleres del Museo, 1 512 alumnos navarros, de entre 6 y 18 años, pusieron en práctica los tres objetivos principales del programa: aprender a mirar en profundidad, activar el pensamiento crítico y expresarse con un lenguaje creativo. Para muchos de ellos esta iniciativa supuso un primer encuentro con el arte contemporáneo. A Izan Arandigoyen, que tiene diez años y estudia en el colegio público Doña Mayor de Navarra, de Pamplona, lo que más le impactó de Rothko fue descubrir que, aunque «sus cuadros son abstractos, si te fijas bien, si estás unos minutos mirándolos, puedes ver otras cosas». Este el verdadero milagro, lo que convierte a Rothko en un clásico que anhela dar «respuestas puramente humanas sobre necesidades humanas», que continúa hablando de tú a tú al observador por encima del momento histórico y del lugar en el que habite. Nt

apuntes

ver a rothko En 1986, la Fundación Mark Rothko determinó que su misión de conservar y promover el legado del artista tendría más alcance en manos de importantes museos internacionales. Antes de disolverse ese mismo año, la Fundación seleccionó 35 instituciones. La principal fue la Galería Nacional de Arte, en Washington, que recibió más de 1 100 obras, pinturas sobre lienzo y sobre papel, así como otros materiales de investigación. leer a rothko Cuando Miguel LópezRemiro [Eco 99 PhD Fia 03], primer director del Museo Universidad de Navarra, rastreó los archivos estadounidenses en busca de fuentes para su tesis doctoral sobre la poética de Rothko hizo un descubrimiento inesperado. En el Smithsonian Institute accedió a cartas y cuadernos personales del pintor que nunca nadie había leído. Ni siquiera su familia, que agradeció la publicación de los Escritos sobre arte (19341969) por Yale University Press en 2006. Sus páginas revelaron un Rothko poco conocido: un hombre familiar, sensible y que no escondía sus emociones. invierno 2020  Nuestro Tiempo —101


historias mínimas Ignacio Uría

«Balbona, tú, tranquilo»

«En aquellos años había muchas pintadas políticas, pero una fue muy celebrada por la muchachada colegial. Escrita con enormes letras azules, la consigna gritaba: “¡Curas rojos no!”»

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blioteca sorprendente en la que descubrí un viejo manual de Edelvives. Un libro apaisado de Historia con fotos amarillentas, que es el color del tiempo según Miguel Hernández. Al ojearlo volví a los doce años y al enorme colegio de muros medievales donde me pulían a mi pesar. Estábamos en clase de Geografía y Balbona, puntero de madera en ristre, nos interrogaba con seriedad de juez militar: «Sr. Presedo, ¿qué estrecho separa el mar del Norte del mar Báltico?», dijo mientras señalaba un mapa mudo. «Estoooo…», dudó la víctima. Pasó un minuto y luego dos. «Se le acaba el tiempo», apremió el sacerdote. Presedo era un repetidor burlón y agudo, especialista en fugas. Y eso fue lo que hizo, huir como una rata: «Esa es tan fácil que hasta Uría se la sabe». En ese instante andaba yo a lo mío, cerbatana en ristre. Recuerdo oír mi apellido y sentir mi sangre helada. El jesuita recogió el guante sin inmutarse. «Veamos, Sr. Uría, ¿quiere socorrer a este calavera?». El calavera sonreía como si fuese Yorick. «¿Qué dice, hombre?», insistió. «Hable». Los ojos del cura menguaron, pero su cara se alargó como una boa. «Bueno, yoooo…», dije con voz de florecilla. Ignoraba qué maldito estrecho separaba el Báltico del mar del Norte, pero, si me negaba a colaborar, las represalias llegarían en el recreo. Así que, cual protomártir oriental de la Compañía, me sacrifiqué: «Vale, le ayudo». «¡Bieeeeeen!», aulló el populacho. «Su generosidad le honra», concluyó el Péndulo. ¿Generosidad? ¿De qué hablaba? Mi colaboración era una bandera blanca, puro instinto de supervivencia, miedo con todas las letras. Miedo que me empujó a la locura. Locura que pronunció palabras suicidas: «¿Puede preguntarme otra cosa, padre?». No era yo el que hablaba, era mi espanto. Cayó sobre nosotros el silencio. Un silencio monástico, pero de monasterio preconciliar. El Péndulo se giró hacia mí, flexible como una pantera, y cuarenta cabezas giraron con él: «¡Oh! Claro, otra cosa…». Para mis adentros imploré a Dios misericordia o en su defecto una muerte rápida. Entonces, el padre Balbona me guiñó un ojo. Lo juro. Lo hizo mientras se frotaba las manos. Igual que un verdugo antes de agarrar su hacha. Y muy despacio, sin alterarse, me preguntó: «¿Qué dos mares separa el estrecho de Skagerrak?».

ra grande como una montañA y tenía una voz de ceniza, ronca como un trueno. De perfil parecía un senador de la Roma imperial (con gafas de pasta negra, eso sí), aunque sospecho que en otra vida había luchado en los Tercios de Flandes. El padre Balbona —más conocido como «el Péndulo» por sus andares oscilantes— era un jesuita recio, de los de sotana y fajín, un superviviente en la Iglesia de los años ochenta. Su figura despertaba simpatía y temor a partes iguales, pero era un sabio con hábito de mil botones. Con él había que aprenderlo todo de memoria —ayer lo sufrí y hoy lo agradezco—, pero en sus clases volábamos del desierto de Los Bolsones al puerto del Havre. De la batalla de Zama —«¡Zama, oh, Zama!, 202 a.C.»— a las dietas de Worms, Spira y Augsburgo, donde Carlos V iba con «una estaca para el trasero de Lutero». En aquellos años había muchas pintadas políticas, pero una fue muy celebrada por la La pregunta del autor muchachada colegial. Escrita con enormes letras azules, la consigna gritaba: «¡Curas ¿Se debería recuperar rojos no!», toda una rareza en tiempos de la memorización en la cantautores con chaqueta de pana. A los enseñanza actual? responsables de la fechoría les molestaba el cambio de rumbo del clero… pero con excepciones. Por eso dejaron una posdata @NTUnav reveladora: «Balbona, tú, tranquilo». Opine sobre este asunto en La huella del Péndulo fue colosal en mi Twitter. Los mejores tuits se quinta, por eso no me extrañó su inesperado publicarán en el siguiente número. regreso. Andaba yo en una reunión familiar en la Dehesa de Mangas, generosa finca zamorana cerca de Tábara, la cuna de León Felipe. La casa es acogedora y tiene una bi102—Nuestro Tiempo  invierno 2020

Ignacio Uría [Der 95 PhD His 04] es profesor de Historia en la Universidad de Alcalá. @Ignacio_Uria


ensayo

Versos para la vida

Más poesía y menos Prozac

Vivimos en una sociedad que oferta entretenimiento sin interrupción, pero no parece que seamos más felices: así lo reflejan los datos de consumo de psicofármacos y el auge de movimientos que tratan de llenar el vacío que araña los días. En medio de este torbellino, la palabra y, en concreto, la poesía encierran propiedades terapéuticas. El libro superventas de Lou Marinoff, Más Platón y menos Prozac, me ha inspirado el título de este ensayo.

manuel casado velarde Catedrático emérito de Lengua Española, Universidad de Navarra

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desde que el fausto de goethe optó por la acción («En el principio era la Acción»), en vez de por la Palabra, para el logro de su realización vital, el culto a la Acción será el norte de su vida, y alcanzará a convertirse en rasgo central de la época moderna y contemporánea. Otro hito decisivo en el proceso de devaluación de la palabra, por lo dilatado de su influjo, lo representa Nietzsche. Escribe en Aurora: «¡Las palabras nos estorban en el camino!». «Toda palabra es un prejuicio», una mentira. Y la entera historia de la filosofía podría sintetizarse, según él, en un inmenso lapsus linguae. No resulta extraño que ese gran crítico y saboteador de la palabra que fue Nietzsche fuera también quien afirmara que Dios había muerto. Al fin y al cabo, el logos humano es participación del Logos con mayúscula. la sospecha como método. Sobre la base de los tres grandes maestros de la sospecha (Marx, Freud, Nietzsche), la Escuela de Fráncfort (Horkheimer, Adorno), con su visión crítica (léase marxista) del discurso, así como los pensadores deconstructivistas o próximos a ellos (como Roland Barthes, Michel Foucault, Jacques Derrida, etcétera), con su concepción del lenguaje como producto de una mentalidad burguesa, lleno de falacias encubridoras de diversas formas de sometimiento, de dominio y de desigualdad, se encargaron de hacer el resto, es decir,


tratar de mostrar cómo todo discurso (excepto el de ellos, claro) está sembrado de minas antipersona, que es preciso desactivar críticamente, como ha señalado Alejandro Vigo. Resultado del minucioso trabajo de crítica y deconstrucción del lenguaje es el predominio actual, en los ámbitos intelectuales de Occidente, de la hermenéutica de la sospecha frente a la hermenéutica de la confianza. Hay palabras de tal manera desprestigiadas (deconstruidas) que apenas se pueden pronunciar, a no ser en sentido irónico: héroe, virtud, santidad, sacrificio, abnegación, ideal... Se consideran ingenuidades o malentendidos. Si bien no faltan los críticos de los críticos, como el teórico de la estética y poeta José María Valverde, cuando escribe: «“Absurda es la vida”, define el profesor, pero sus palabras, / por decirlas, se burlan de lo que dicen, / con vida propia, como bichos». Y es que la crítica radical del lenguaje no puede escapar de la autorrefutación. Como escribió Antonio Machado, «quien afirma que la verdad no existe pretende que eso sea la verdad, incurriendo en palmaria contradicción». Lo que está hoy, y desde hace ya tiempo, en juego es la capacidad humana de conocer la verdad. Si solo podemos conocer lo empírico, lo que se puede tocar, pesar, medir y contar, ¿qué salida airosa queda? En cualquier caso, nos encontramos ante la imposibilidad de fundamentar y legitimar hoy la moral; y, por tanto, de poder compartirla y construir una vida

común en paz. Desterrada la razón, lo característico del mundo moderno es el encastillamiento en la autonomía individual como valor supremo. Huelgan los argumentos racionales. Ya no van quedando personas a las que llegar con argumentos, se quejaba recientemente Habermas. La emoción, el sentimiento, lo es todo, había dicho Fausto. Nada firme, pues, a lo que asirse. Nada sobre lo que hacer pie. oferta masiva de entretenimiento y sensación de vacío. Y a complacer sentidos y emociones se aplica la potente y engrasada maquinaria del entretenimiento, eje de la economía global. Hoy se puede aspirar a disfrutar de todos los placeres a golpe de clic o mando a distancia. Cada vez tenemos más satisfacciones a nuestro alcance, más viajes, más juegos, más información, menos dolores físicos, más esperanza de vida. Sin embargo, y sin negar que hay mucho y muy bueno en el escaparate contemporáneo, nada de esto nos ha franqueado las puertas de la alegría de vivir. Toda esta oferta de placer y disfrute sin límites no reporta la satisfacción y felicidad esperadas. El frenesí del consumo y la obsesión por el éxito, más que colmarnos, parecen producir frustración y sentimiento de vacío, de aburrimiento, de desencanto. Esa es hoy la pobreza y miseria más extendida y radical en nuestras latitudes: la falta de sentido. Se percibe lo distinta que es una vida plena de sentido y una vida solo decorada

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Versos para la vida

de éxitos y halagos en la exclamación de Ernesto Sabato: «El mundo nada puede contra un hombre que canta en la miseria». Pero quien llora en la opulencia ha sido derrotado por el mundo. Hay un apunte de Rafael Sánchez Ferlosio titulado Llenar la nada, en el que anota: «El gigantesco auge del deporte, singularmente del fútbol, procede de un estado de hastío, de nihilismo; es como la sustitución de todo designio por una expectativa recurrente, rotatoria, sin fin: lo siempre nuevo siempre igual garantizado». La aceleración y las prisas, la falta de sosiego, producen una sensación de vacío y de vértigo, que movimientos como el slow down o el denominado mindfulness o «atención plena», tratan de llenar. Afirmaba Ortega y Gasset que prisa, lo que se dice prisa, tienen solo los enfermos y los ambiciosos (también los delincuentes y los malos toreros, según el dicho popular). ¿Acertó Ortega a diagnosticar proféticamente la pandemia actual? Es posible que el acto más revolucionario que uno pueda llevar a cabo hoy, fuera de la política, sea ralentizar: desacelerar (Leo Wieseltier); pararse a contemplar, a reflexionar. Como dice el título del superventas escrito por Lou Marinoff: Más Platón y menos Prozac.

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la boyante industria de los psicofármacos. Para remediar ese vacío vital, tan extendido y manifiesto, con la secuela de ansiedades y de trastornos adictivos (drogas, ludopatías, pornografía…), que los entretenimientos no pueden colmar, se acude a los psicofármacos. El médico danés Peter Goetzsche aseguraba que el consumo de psicofármacos es la tercera causa de muerte en Gran Bretaña, solo por detrás de las enfermedades cardiacas y el cáncer (La Vanguardia, 8.9.14). La presidenta de la Reserva Federal de EE. UU., Yanet Yellen, alertaba de que la principal causa de muerte, entre los ciudadanos de menos de cincuenta años, son las drogas: las ilegales y las recetadas (El País, 15.7.17). Y la Agencia Española del Medicamento avisa, con preocupación, del crecimiento continuado, desde el año 2000, del consumo de ansiolíticos, de sedantes y de antidepresivos. Un artículo del diario El Mundo (20.6.19) ofrecía un reportaje bajo el elocuente título de «Generación Lexatin: cómo los tranquilizantes se han convertido en la droga de los jóvenes». La ironía de la nobel polaca Wislawa Szymborska supo cifrar en este poema, titulado «Prospecto» (trad. de A. Murcia), la función que hoy demandamos a los psicofármacos:


Soy un tranquilizante. Funciono en casa, soy eficaz en la oficina, me presento en los exámenes, comparezco ante los tribunales, pego cuidadosamente las tazas rotas: solo tienes que tomarme, disolverme bajo la lengua, tragarme, solo tienes que beber un poco de agua. Sé qué hacer con la desgracia, cómo sobrellevar una mala noticia, disminuir la injusticia, iluminar la ausencia de Dios, escoger un sombrero de luto que quede bien con una cara. A qué esperas, confía en la piedad química. Eres todavía un hombre (una mujer) joven, deberías sentar la cabeza de algún modo. ¿Quién ha dicho que la vida hay que vivirla arriesgadamente? Entrégame tu abismo, lo cubriré de sueño, me estarás agradecido (agradecida) por haber caído de pie. Véndeme tu alma. No habrá más comprador. Ya no hay otro demonio.

¿la química o la palabra? Dice el poeta italiano Gabriele D’Annunzio que «un orden de palabras puede ser más medicinal que una fórmula química». Claro que también cabría matizarse con el hecho de que ciertos discursos (Mein Kampf, valga como ejemplo) pueden ser más mortíferos que una bomba atómica. Christian Feldmann, en su biografía de Hildegarda de Bingen (1098-1179), sugiere que la medicina medieval nos adelanta sobre todo en el hecho de haber sabido descubrir la estrecha relación que

existe entre curación y logos, entre salud y forma de vida: «Curación del cuerpo y cuidado del alma van siempre juntos. Actualmente son muchas más las personas que mueren por el estrés y la neurosis, por los abusos de sustancias que proporcionan bienestar y por desilusión espiritual, que las que mueren por las tradicionales enfermedades infecciosas; por ello, la “técnica” curativa debería por fin rendirse y hacer sitio a una medicina más integradora». Una medicina más personalista, más humana, como la que desde hace algunos años vienen reclamando el doctor Francisco Moya y tantos otros. La cita que acabo de copiar me trae a la memoria la frase escueta con que Thomas Merton refirió la pérdida de un amigo suyo: «Murió de civilización moderna». ¿Tendrá que ver, ahora que lo pienso, con lo que Leonardo Polo lamentaba en un artículo titulado «La muerte de los imbéciles», expresión tomada de Bernanos para referirse a la pérdida actual del sentido de la muerte? Tiene razón Charles Chaput cuando afirma que «todo nuestro ser, en su integridad, depende de la salud de nuestra relación con Dios, que es el que nos formó a partir del barro e insufló vida a nuestro cuerpo. Así pues, cuando no hacemos caso de la palabra de Dios, estamos violando nuestra propia identidad». Es posible que ese vacío provocado por la ausencia de Dios, por la falta de sentido para la propia vida, lo estén ocupando los psicofármacos, como dijo, hace ya tiempo, Gonzalo Herranz, maestro de médicos y experimentado profesor. y, a todo esto, ¿qué pinta aquí la poesía? Pienso —y no soy el único— que la poesía posee propiedades terapéuticas. Intentaré explicarme. De entrada, la poesía, con su entraña de canto y de ritmo, de música («Es la música la que hace hablar a los versos», dice Novalis), con su materialidad y concreción, con sus imágenes sensoriales, apela a la totalidad de la persona, cuerpo y espíritu, y no solo al sentido de la vista, como reclama la cultura de homo videns en que vivimos, nos movemos y somos; tiempos en los que la palabra, en cambio, se encuentra desacreditada, humillada (Ellul). «Una imagen (gráfica) vale más que mil palabras» es un tópico que nadie se atreve a refutar; nadie salvo los poetas, claro: «Es la palabra la que nos hace ver, no son los ojos, nunca son los ojos» (Christian Bobin).

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Versos para la vida

La falta de sentido es hoy la pobreza y miseria más extendida y radical en nuestras latitudes. 108—Nuestro Tiempo  invierno 2020

Cuando me refiero a la poesía no excluyo, claro está, la prosa literaria ni el teatro; es decir, aquellas manifestaciones que merecen el nombre de Literatura, con mayúscula y con todas sus letras. Pero tampoco todo lo que se vende (es un decir) como poesía reúne categoría literaria. No son pocos quienes piensan que hacer poesía consiste en «juntar palabras que nunca han estado juntas»; gente —señala Miguel d’Ors— «hecha a la idea de que la poesía no ha de tener ni sentido común ni sentido musical ni siquiera sentido a secas». Cosa distinta es que los buenos escritores, los buenos poetas, usen las palabras «como si fueran nuevas, como si ningún roce previo hubiera enturbiado su esplendor o atenuado su resonancia» (Steiner). De lo que se deriva esa «fuerza refrescante de la poesía; los conmocionantes poderes de la palabra poética»; «el más alto resplandor del lenguaje» (Bordelois). Pienso, con Todorov, que la belleza de un texto literario reside en su verdad, en su potencia reveladora. No me canso de releer lo que escribió Dámaso Alonso al presentar las pocas poesías que compuso san Juan de la Cruz: «En este librito pequeño se condensa uno de los mayores torrentes de luz y calor que haya producido el espíritu del hombre». Claro que se trataba de «el más poeta de los santos todos, / el más santo de todos los poetas» (Manuel Machado). No andaba falto (ni sobrado) de autoestima el poeta Aquilino Duque cuando dijo: «Si tengo alguna fuerza es la palabra. / Dadme un buen verso y moveré la tierra / y abriré el cielo». En estos tiempos de inseguras identidades, de pensamiento débil y de convicciones provisionales y líquidas (o liquidadas), añoramos discursos donde poder encontrar «hermosura, conocimiento y grosor de humanidad» (Jiménez Lozano), a modo de equipaje para atravesar el desierto deconstruccionista. Necesitamos discursos plenamente habitados por las vidas de quienes hablan; «una lengua carnal y verdadera», tan distinta de esa lengua abstracta y esquelética, salpicada de siglas, «que nunca toca tierra» (Jorge Guillén). Parafraseando al rabino del cuento de Martin Buber, una palabra debe decirse de tal modo que ella misma preste remedio. Ahora bien, ¿no hemos llegado, por esta vía de añoranza, al lenguaje sacramental, con el que se realiza


lo que se dice?: «Yo te bautizo…», «Yo te absuelvo de tus pecados…», «Esto es mi cuerpo…». Pero este es el lenguaje del Verbo (el Logos), en el que habita la plenitud de la divinidad corporalmente (Col 2, 9). ¿Acaso no podría afirmarse que en la poesía habita la plenitud del logos humano corporalmente, la plenitud del lenguaje? la poesía, integradora de realidad, conocimiento y verdad. La pura racionalidad no convence a nadie, porque la persona humana es superior a su razón, y lo sabe. Bien lo conocían ya los clásicos, que, para construir un discurso persuasivo, invocaban el ethos (el talante o credibilidad del orador) y el pathos (la empatía o apelación emocional) además del logos propiamente dicho. La poesía alimenta la pretensión, casi divina, de ofrecer, armónicamente integrado, a modo de viático, lo que el ser humano requiere para vivir en plenitud. Jorge Guillén abrigaba esta ambición: «La voz en luz erguida / requiero yo para integrar mi vida». Las modernas visiones del lenguaje han exagerado el carácter arbitrario, convencional, de los signos, de las palabras. Entre la palabra y la realidad designada hay un abismo insalvable. La analogía entre sonido y sentido, las llamadas onomatopeyas (gluglú, quiquiriquí, tictac), constituyen meros accidentes aislados; excepciones que confirman la regla. Pero la poesía, refractaria al influjo de las cambiantes ideologías, ha sentido siempre nostalgia de los orígenes, cuando el lenguaje hacía patente, de forma impepinable, la cosa que nombraba; porque las «palabras que ahora son abstractas tuvieron una vez un significado material», porque «son, originariamente, mágicas (y son devueltas a la magia por la poesía). Hubo quizá un momento en el que la palabra luz parecía resplandecer y la palabra noche era oscura» (Borges). Y, en lo posible, dependiendo de épocas y autores, el poeta trata de que los signos arbitrarios sean menos arbitrarios, de que estén ligados por un nexo real (sonido, ritmo, imagen, gesto) con lo designado; de que tengan algún parecido con las cosas y las fuerzas naturales; de encontrar «el nombre que cada cosa se da a sí misma» (Novalis), de que las palabras sean sintomáticas, mímicas, transparentes. Juan Ramón Jiménez expresó ese desiderátum en un conocido poema:

¡Intelijencia, dame el nombre exacto de las cosas! ... Que mi palabra sea la cosa misma, creada por mi alma nuevamente. Que por mí vayan todos los que no las conocen, a las cosas; que por mí vayan todos los que ya las olvidan, a las cosas; que por mí vayan todos los mismos que las aman, a las cosas... ¡Intelijencia, dame el nombre exacto, y tuyo, y suyo, y mío, de las cosas!

Otro aspecto de la aspiración a la armonía entre la palabra y lo designado, entre decir y hacer en este caso, lo capta el nobel de Literatura mexicano Octavio Paz en un poema titulado «Decir: Hacer»: «[La poesía] No es un decir: / es un hacer. / Es un hacer / que es un decir». La poesía se erige, así, en una de las vías más consistentes de conocimiento, de acceder a la verdad; una vía que asume y sobrepasa la de la mera racionalidad, porque «la belleza de la poesía se apoya en su sentido y no puede separarse de su verdad» (Todorov). Esta idea ya había quedado esculpida en el famoso verso de Keats: «Beauty is Truth, Truth is Beauty». «Allí donde se detiene la filosofía, debe comenzar la poesía» (Schlegel). De hecho, la poesía sapiencial, en prosa o verso, es la más alta filosofía. Cabría decir, incluso, con palabras del poeta y filósofo Novalis, que «la poesía sana las heridas que la razón inflige». Desde la Grecia clásica, siempre se ha pensado que el conocimiento propio resulta indispensable para vivir una vida plena. Hoy se percibe un pasmoso déficit de autoconocimiento, debido en parte a la falta de reflexión. Se manifiesta, entre otros síntomas, en la pobreza léxica, rayana en la mudez, para expresar las propias emociones y afectos. Los emoticonos han ocupado el lugar de la semántica. Pero la mayor y mejor parte de la poesía (de la gran literatura de todos los tiempos) se refiere precisamente al conocimiento del hombre y al arte de vivir. «La vocación del poeta contiene un desafío: saber colocarse a la escucha del mundo y descubrir las frases que permiten a los

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Versos para la vida

otros, a sus lectores contemporáneos y de siempre, nombrar y comprender sus propias experiencias» (Todorov). En una época en que supeditamos las cosas al cálculo humano y al dominio mediante la racionalidad de la ciencia, «las cosas van desapareciendo, y solo el poeta les guarda una última fidelidad» (Gadamer). La poesía, en cuanto que es «comunicación sin falsía de una intuición» (Bousoño), constituye una «visión penetrante de la realidad, el hallazgo de un sentido de las cosas más hondo que el práctico que les da nuestro intelecto» (Amado Alonso). Tzvetan Todorov nos ha legado un tesoro de reflexiones, algunas ya citadas, sobre la densidad del saber humano contenido en la literatura: «Como la filosofía, como las ciencias humanas, la literatura es pensamiento y conocimiento del mundo psicológico y social en que vivimos. La realidad que la literatura aspira a entender es sencillamente (aunque al mismo tiempo nada hay más complejo) la experiencia humana. Por eso podemos decir que Dante o Cervantes nos enseñan sobre la condición humana al menos

¿Acaso no podría afirmarse que en la poesía habita la plenitud del logos humano corporalmente, la plenitud del lenguaje? La literatura, esas palabras que ayudan a vivir mejor, permite entender la condición humana y transformar desde dentro el ser de los lectores. 110—Nuestro Tiempo  invierno 2020

tanto como los más grandes sociólogos o psicólogos, y que el primer saber y el segundo no son incompatibles». La literatura, esas palabras que ayudan a vivir mejor, permite entender la condición humana y transformar desde dentro el ser de los lectores. No era otra la función de la catarsis en la tragedia griega: se trataba de purificar al espectador de sus propias bajas pasiones, al verlas proyectadas en los personajes de la obra. Probablemente Unamuno, gran helenista, tenía presente esa función catártica del arte literario al intuir el vínculo entre lo bello y lo bueno, armonizado en una sola palabra griega, cuando escribió: «Belleza cuya contemplación no nos hace mejores no es tal belleza». trabajo y poesía. «el trabajo gustoso». Integrar de manera lograda emoción y razón en el trabajo: este es uno de los grandes retos que tenemos planteados los ciudadanos de esta sociedad competitiva y supertecnificada. Conseguir que el trabajo no nos deshumanice; armonizar una tarea —a veces rutinaria y agobiante— y una vida plena. Hay una vieja tradición que sostiene que es preciso ser un artista para vivir plenamente. Es el reto de fundir acción y contemplación. Trabajar sabiamente. Al parecer, en la antigua China ser un artista no solo significaba detectar la belleza en el mundo natural, sino descubrir nuestro lugar en el mundo (Zeldin). El trabajo gustoso, título de un libro de Juan Ramón Jiménez, apunta a ese ideal de trabajo y emoción fundidos, «fundición de carne y alma»; aspiración a encontrar «la poesía del trabajo», «grado sumo de la vida», que lleva a «esperar contentos el trabajo de su día siguiente», superando la impresión de que «todo lo cotidiano es mucho y feo» (Quevedo). «Es siempre esencial que amemos lo que hacemos, que lo hagamos de corazón» (Thoreau). El fundador de la Universidad de Navarra, san Josemaría Escrivá, animaba a hacer endecasílabos con la prosa diaria, con el trabajo menudo y gris, por el amor que ponemos en lo que realizamos. La poesía, la gran literatura de todos los tiempos, es una invitación a pararse, a contemplar; a «regresar y echar una segunda ojeada a las cosas sobre las que hemos pasado velozmente o considerado de manera negligente» (Samuel Johnson).


Thornton Wilder, en su novela Los idus de marzo, pone en la pluma de Julio César esta reflexión: «Roma y sus asuntos se me figuran cosa de covachuelistas, árida y tediosa tarea con la que voy llenando mis días hasta que la muerte me libere de cumplirla. ¿Soy en esto demasiado peculiar? No lo sé. ¿Pueden los otros hombres entrelazar las alegrías pasadas con sus pensamientos presentes y con sus planes para el porvenir? Tal vez únicamente los poetas, ya que solo ellos se emplean con integridad en cada uno de los instantes de su labor». El viejo y sabio age quod agis: la atención llena de presencia de ánimo, sosegada, amorosa, a lo que se tiene entre manos. poesía y amor. En cuanto contemplación demorada (las Palabras de demora, de José Julio Cabanillas) de una realidad y dejarse alcanzar por ella, la poesía tiene un estrecho parentesco con el amor. Un amor que, quizá, no se muestre en toda su pureza, pero sí «en diversos continentes y formas, como confianza, humildad, recogimiento, alegría, fidelidad, vergüenza y gratitud» (Schlegel).

Juan Ramón Jiménez consideraba equivalentes poesía, amor y religión. No es el único poeta que intuye estas identidades. La realización más cabal de la palabra humana, estoy convencido, es la palabra amorosa, la palabra que rezuma amor (Verbum spirans amorem, que decía Tomás de Aquino). Lo que dota de mayor densidad al lenguaje es el amor. Y, al revés, como escribió el mismo Juan Ramón, «cuando no se ama, todo suena a hueco». «Nos constituye el amor, o la palabra, que es lo mismo», apunta el poeta Alfonso Albalá. «Yo escribo poesía por amor», escuché decir en el Colegio Mayor Belagua a Carmelo Guillén, con flagrante pleonasmo. El poeta, así lo han entendido muchos creadores, es un gran terapeuta, porque todos estamos heridos y es él quien acierta a señalar dónde está la herida. ¡Ah! A diferencia de los medicamentos, la poesía no tiene fecha de caducidad. Como ha escrito el eterno candidato al Nobel de Literatura, el poeta polaco Adam Zagajewski, «la poesía —naturalmente, solo la grande, la excelente— es una de las artes que menos amarillean». ¿Tan improductivo es el improductivo placer de leer poesía, que diría la Szymborska? Nt

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vagón-bar Paco Sánchez

Editar el corazón

«Se ha utilizado la escritura como imagen de la vida. Acaso porque la vida, como la escritura, se desarrolla con muchos errores, en proceso continuo de descubrimiento, tachando y repensando, poniendo y quitando, sobre todo quitando»

S

E LO ESCUCHÉ HACE TIEMPO a una periodista recién graduada que empezaba a trabajar en un diario importante. Hablaba con otro, también muy joven, sobre el jefe de su sección y decía de él algo que no se me olvidará: «Corta el texto como un cirujano plástico, con precisión y sin dejar cicatrices. No se nota después su mano, pero el texto parece otro». Pensé que le hacía un halago enorme, el más grande que se le puede ofrecer a un editor, a una editora. Un halago, además, muy preciso. El verbo cortar se ajusta de maravilla al arte de la edición, que consiste sobre todo en quitar lo superfluo, lo que estorba. Mi querido José Luis Meilán solía repetir: «Lo innecesario es un error». Habrá casos, supongo, que escapen a esa regla. Pero en la escritura no. Al escribir, lo innecesario es siempre un error. De ahí que aprender a escribir signifique, antes que nada, aprender a tachar, a ver lo que sobra, lo que no aporta, lo redundante. También me pareció maravillosa la imagen de la cicatriz. Deja ronchas el editor que impone su estilo, sus preferencias, sus manías. No las deja, el que respeta la naturaleza del texto y la voz de su autor o de su autora, y se limita a quitar los ruidos. Quizá la imagen de la cicatriz me pareció especialmente adecuada porque ya la había oído antes, aunque referida a quienes deben acompañar a otras personas: padres, amigos, profesores, sacerdotes. Al ayudar, puede comparecer el impulso de corregir demasiado fuerte, demasiado pronto o demasiado tarde, haciendo daño. O la tentación de dejar huella, de suplir, de convertir al otro en lo que uno querría haber sido, de utilizarlo, en fin, como un medio para otra

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cosa. Por eso siempre me ha gustado el personaje de Bruno, protagonista de Despegando la sombra del suelo. Un instructor de vuelo que enseñaba a partir del error, permitiéndolo. Y luego dejaba a sus pilotos solos y se quedaba en tierra, temblando, viendo cómo despegaban la sombra de la pista hasta que entraban uno a uno en el cielo. Se ha utilizado muy a menudo la escritura como metáfora de la vida. Acaso porque la vida, como la escritura, se desarrolla con muchos errores, en proceso continuo de descubrimiento, tachando y repensando, poniendo y quitando, sobre todo quitando. Algunos asemejarían la vida a un proceso de autoedición en busca de un texto que, además de contar, componga algo hermoso. Lo que se suele llamar una vida lograda tiene su origen en un montón de decisiones editoriales, en editar —por fuerte que parezca la imagen— el propio corazón. Y construir el propio corazón consiste, otra vez, en descartar lo innecesario para quedarse solo con lo que vale la pena. Y ese algo raramente se reduce al éxito profesional. No es tan fácil. Los que escriben sobre escribir insisten mucho en esto: en la fortaleza necesaria para identificar y eliminar lo inútil, por muy vistoso que parezca o por mucho que haya costado conseguir ese dato, esa historia, esa comparación incomparable a la que no llega cualquiera, propia solo de los genios. Con el corazón ocurre lo mismo: también resulta complicado advertir a la primera lo prescindible y, más difícil aún, extirparlo. En el proceso de escritura eso puede producir tal desgarro que algunos profesionales americanos lo llaman «matar al hijo». Pero hay que hacerlo o todo el texto se resentirá. Supongo que, si me hubiera aplicado el cuento, nunca habría alcanzado este párrafo. Pero confío en mis editores y aprovecho para declararles un agradecimiento permanente. Paco Sánchez [Com 81 PhD 87] es periodista y profesor titular de la Universidade da Coruña. @pacosanchez


NUESTRO TIEMPO Número 705 invierno 2020 11 euros

Número 705 NUESTRO TIEMPO Invierno 2020

Niños que fueron esclavos El proceso de reintegración social tras conseguir la libertad Notre Dame, en la encrucijada Incógnitas, polémicas y avances tras el incendio de la catedral de París Una larga vida universitaria Entrevista al profesor Francisco Ponz en su centésimo cumpleaños

Una medicina para vivir el final

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