No cabe duda de que una de las obras más importantes del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza desde el punto de vista histórico pero también por su calidad y atractivo para el espectador es la Santa Catalina de Caravaggio, pintada a finales del siglo XVI. La pintura fue adquirida en 1934; poco antes, en 1930, el barón Heinrich Thyssen-Bornemisza había comprado una obra que fue atribuida de inmediato al francés Valentin y que mostraba una fuerte influencia del maestro lombardo. Así esta publicación digital profundiza en la pintura de Caravaggio y su proyección e influencia en otros artistas.