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Año 6 / No 14 / Agosto de 2016 / Distribución gratuita

Antonio Lattuca:

unahuerta en el fin

necesitamos ENAMORAR A

del MUNDO

LOS JóVENES

Escuela Nº11 TDF

EN EL NUEVO OFICIO DE

LA AGRICULTURA

ECOLóGICA

Una publicación de

REPORTAJE: FEDERICA PAIS


Juan ¡gracias por la cosecha! Los ciclos se cierran y las oportunidades se abren, hoy podemos decir que la siembra de un gran amigo ha dejado un fruto enorme en los directores, maestros, técnicos y chicos que lo conocieron en los tantos viajes que realizó por Argentina. La Fundación Huerta Niño ha tenido la oportunidad de rodearse de personas con la vocación de ser parte activa del proyecto, de sentir la pasión de ayudar, de vivirlo al máximo, de quererlo tanto que siempre se quiere hacer más! Cada uno de sus integrantes le ha regalado a la Fundación lo que ella es hoy. Los amigos, socios, aliados, voluntarios y empresas donantes sienten la importancia de cada proyecto que solo se puede describir como transformador. Huerta niño, después de 17 años transcurridos, puede ver cada proyecto y soñar con multiplicar lo hecho para que el impacto sea cada vez mayor y seguir sintiendo gran satisfacción al recordar la sonrisa de un chico sorprendido al ver un zapallo salir del fruto de sus pequeñas manos. ¡Eso es la magia de la huerta! Hoy, con la misión clara y una visión definida, continuamos construyendo huertas orgánicas en todo el país para seguir cambiando la vida de los chicos. Estamos muy entusiasmados porque sabemos que, juntos, continuaremos sembrando para el futuro de los niños. Felipe Lobert Presidente y Fundador Bárbara Kuss Directora Ejecutiva

Juan Lapetini, Director Ejecutivo de FHN durante 7 años. ¡Deseamos que en este nuevo camino sigas sembrando futuro para los niños!


La revista es financiada gracias al aporte de donantes individuales y empresas* STAFF

Impresión

Año 6 Nro. 14 / Agosto 2016

Nippon Print nipponprint@gmail.com

Directora Ejecutiva Bárbara Kuss barbarakuss@mihuerta.org.ar

Distribución OCA

Área Desarrollo de fondos

Consejo de Administración

Keltze Azpirichaga

Presidente: Felipe Lobert Vicepresidente: Héctor Slemenson Tesorero: Fernanda Molina Secretario: Juan Lapetini Consejera: Claudia Laub

keltzeazpirichaga@mihuerta.org.ar

Diana Gervasio dianagervasio@mihuerta.org.ar

Agostina Amato Varela agostinaamato@mihuerta.org.ar

Área huertas Fabián Sagristani fabiansagristani@mihuerta.org.ar

Guido Urruchúa guidourruchua@mihuerta.org.ar

Paula Dotti pauladotti@mihuerta.org.ar

Área Administración Victoria Asseff Von Stecher victoriaassef@mihuerta.org.ar

Diseño Alfredo Baldo baldo.alfredo@gmail.com

Contenido Micaela Adornetto comunicacionesfhn@gmail.com

Consejo asesor Consejera: María del Carmen Alonso Consejero: Jean-Pierre Smeets Consejera: Silvina Wittis Consejero: Pablo Uribelarrea Agradecimientos: A todo el equipo FHN por su colaboración con la revista; a Nestor “Cachito” Blanco por el relato de su viaje como voluntario; a Mario Salvat de la escuela Nº4069 por su testimonio, a Antonio Lattuca por el reportaje brindado, a Liliana Oustry por la entrevista, a Karina Sacido del jardín Nº902 por su testimonio, a Fernando San Martin por la infografía “Invernáculo tipo capilla de madera”; a Federica Pais por su testimonio en la entrevista; a Magdalena Quirno Costa y Lara Canosa por las desgrabaciones, a Pablito Martin por la cesión de la receta; todo el equipo de Resonant por el desarrollo de contenidos; a Maximiliano Tardini y Sol Oreña por su gran aporte en esta edición y especialmente a todos los voluntarios y donantes por su tan importante apoyo. Publicación editada por su propietaria Fundación Huerta Niño, Organización sin fines de lucro. Huerta Niño: Tucumán 811 4º B, CP (1049), Capital Federal, Argentina. Tel: 4328-0147. www.mihuerta.org.ar Derechos Reservados. Está autorizada la reproducción de las notas citando la revista y el autor.

Construimos huertas en escuelas rurales para mejorar la alimentación de los niños en la Argentina.

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*El número de cuenta bancaria para donaciones es 082322523-1, Cuenta Corriente, Banco HSBC. Fundación Huerta Niño. Personería Jurídica I.G.J. Nº000235.”


ESTAMOS SEMBRANDO EL FUTURO. , ?

En Fundación Huerta Niño ayudamos a construir huertas en escuelas rurales para aliviar la desnutrición y malnutrición infantil. Queremos que los chicos aprendan a cultivar la tierra en comunidad de manera sana y sustentable y así transformar la realidad con sus manos. Porque cuando un chico le da todo a la tierra, la tierra le devuelve todo a él.

NOS, AYUDAS?

DONA LLAMANDO AL

(54-11)4328-6695 , Y SEMBRA FUTURO. www.mihuerta.org.ar

sembrando juntos el futuro.


que traen impreso de sus casas y lo que desde la institución podemos brindarle, el aprendizaje termina por ser una tarea en conjunto que confluye en excelentes parámetros. La comunidad, padres y ex alumnos también forma parte de esta gran tarea.

¿Cómo participan los niños?

“ESTAS AYUDAS SON LAS QUE IMPREGNAN EL ALMA” Mario Salvat es el director de la escuela primaria N°4073 “Doctor Manuel Antonio Acevedo”, ubicada en el Paraje Sumalao, en la localidad de Cerillos, provincia de Salta. En lenguas quechuas, Sumalao quiere decir “lugar hermoso”. Tuvimos la suerte de confirmarlo, con nuestro viaje realizado a finales de 2015, en donde trabajamos en la construcción de un invernadero para los niños de la institución. En una entrevista, Mario nos habla acerca de cómo su comunidad vivió esta experiencia y de lo mucho que representa para los chicos y la institución:

¿Cómo recuerdan de nuestra visita en 2015? Fue una experiencia muy grata, ver como se les brindaba una mano a niños que realmente lo necesitan. A través de su ayuda, recibimos algo que nunca hubiéramos podido tener. Los beneficios son muy buenos y nos sentimos privilegiados, la experiencia fue asombrosa. Sobre todo para los niños porque ellos están inmersos en un medio rural y a través de sus experiencias en la huerta junto a lo

La institución es de jornada completa y participan todos los grados en actividades por la tarde. En nuestra zona, la cultura del aprendizaje del oficio está muy latente. Con la ayuda de nuestro invernadero logran incorporar de manera práctica y dinámica un aprendizaje que es muy útil teniendo en cuenta las necesidades y hábitos comunes en nuestra provincia y sobre todo en nuestro medio rural. Desde la escuela, además trabajamos mucho el cuidado personal y por eso está consecuentemente guiado de una supervisión técnica y con una planificación previa.

¿De qué forma considera que la huerta está beneficiando a los niños? Teniendo en cuenta esta cultura del trabajo tan impresa en nuestra comunidad, la presencia de la huerta en nuestra institución funciona como un aditivo muy benéfico. La incorporación de la huerta es transversal al resto de las actividades y la vida a diario. Mejora la calidad de vida de nuestros niños. El cura Brochero decía: “Cristo es como los piojos. Está en todos lados pero prefiere estar con los pobres.” Ese mismo dicho, me hace pensar en ustedes. Nuestra comunidad, quizás un poco olvidada en el monte, fue vista por ustedes. Y eso para nosotros lo es todo. Los libros dicen que los niños aprenden con cosas concretas. Y ustedes lo hicieron con la creación del invernadero. Estas ayudas son las que impregnan el alma.

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Si antes creia que las personas de buena voluntad hacian la diferencia ahora estoy convencido de ello En un viaje realizado en marzo pasado, recorrimos las provincias de Tucumán, Catamarca, La Rioja, Santiago del Estero y Córdoba acompañados de Nestor “Cachito” Blanco, docente de la Escuela N°198 San Pedro del Iberá, Santo Tomé, Corrientes; quien nos cuenta desde adentro cómo los docentes y los alumnos viven nuestra llegada con esperanza, entusiasmo y compromiso, y nos relata los momentos más emotivos de la travesía por esta parte de nuestro país. Como docente de una escuela rural anclada en los Esteros del Iberá, en la provincia de Corrientes, me sentí honrado al recibir la invitación de la Fundación Huerta Niño, para sumarme al grupo de voluntarios que visitaría escuelas apoyada por la misma, en distintas provincias del noroeste argentino. Viajé en micro hasta la ciudad de Rosario donde me esperaban Juan, Víctor y Maxi, para continuar en camioneta lo que sería un viaje lleno de sorpresas y alegrías, pero sobre todas las cosas... ¡emociones! Las horas y los días parecían acortarse y confabular contra las ganas del equipo pero a pesar de ello se logró el objetivo de llegar a todas las escuelas en un recorrido por Córdoba, La Rioja, Catamarca, Tucumán y Santiago del Estero. Las provincias nos fueron recibiendo con sus paisajes majestuosos y con

la calidez de su gente que entusiasma y enamora. Al finalizar el viaje las imágenes e historias invadieron mi memoria, todas muy valiosas. Como la del maestro Carlos, que con su gran humor nos recibió muy arriba de los cerros, de guardapolvo blanco y con la bandera argentina flameando, marcando presencia, en medio de la más absoluta soledad; pero con la convicción de que ¡se puede!. O como la maestra Angelita en Catamarca, que tras una odisea de más de cuatro horas cruzando ríos y caminos que bordean los cerros empinados, llega a su escuela albergue, donde recibe con ternura a sus alumnos y visitantes, y transmite una paz que es contagiosa.

Relato de Viaje

Nestor “Cachito” Blanco, docente de la Escuela N°198 San Pedro del Iberá, Santo Tomé, Corrientes.

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Historias como la del profesor Toribio, que en su pueblo natal “El Cajón”, ubicado a 3.045 metros sobre el nivel del mar, decidió-con la ayuda de la comunidadconstruir una nueva escuela secundaria, que hoy se ubica al pie de una montaña nevada. Y cómo olvidar a los chicos de la escuela especial Nº 383 de La Rioja, con quienes compartimos un partido de fútbol y nos integraron a sus actividades. ¡Seres humanos maravillosos! Historias que se repiten y que hablan de solidaridad, de grandes personas comprometidas con sus tareas, historias y escuelas unidas por Huerta Niño, porque existe un denominador común que nos llevó a cada una de ellas: la huerta. Esa huerta que se presenta como una gran ayuda alimenticia para todos. Que logra sobrevivir a los fuertes vientos, la falta de agua en algunas regiones o al calor intenso. Una mención especial merecen Juan, Víctor y Maxi, quienes le han puesto el cuerpo y el alma a esta misión. Verlos en acción, como fieles defensores de los principios e ideales que representan a la Fundación, amerita admiración. Acompañar cada proyecto, fortalecer otros, preocuparse por cada situación en particular, habla del gran compromiso asumido tanto por ellos, como la de todos los que integran Fundación Huerta Niño, independientemente del rol que cada uno desempeñe. El haber realizado y compartido este viaje con personas extraordinarias, y el conocer en cada lugar del país que visité,

personas comprometidas con lo que hacen, me da la certeza de que tenemos un país noble y con un gran futuro ¡Gracias Fundación Huerta Niño por todo lo que hacen por la educación y la alimentación de los niños de este nuestro país!

Carlos Pérez, director de la Escuela San Francisco Solano, Las Cañadas, Córdoba.

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Karina Sacido es la directora del Jardín de infantes Nº 902 de la localidad de Benito Juárez que cuenta con 290 alumnos y es de doble escolaridad. Nos cuenta acerca de la importancia que adquirió la huerta luego de la construcción del invernadero, que logramos con ayuda de técnicos del Prohuerta, alumnos de la escuela secundaria agraria Nº1, docentes y padres de alumnos: ¿Cuál es la respuesta de los niños ante las actividades en la huerta? Los niños están felices y la actividad de la huerta atraviesa su jornada, cada día. Ellos mismos eligen que sembrar, saben ubicar los plantines y piden de hacer compost en el fondo de la casa. Desde la práctica adquieren la teoría mucho mejor, y la idea es que este aprendizaje se transforme en un hábito. El objetivo es seguir articulando otras propuestas institucionales con la huerta, como charlas con nutricionistas, cursos de capacitación y enseñanza para papás, ya que ellos se muestran muy comprometidos también.

¿Qué significa para su institución la creación de esta huerta? “Cuidar el pedacito de planeta que nos toca” es el nombre que lleva nuestro proyecto y que es nuestro eje temático principal. La huerta se desprende del mismo, la utilización de recursos naturales para la supervivencia, su utilización en la cocina para el logro de una alimentación sana es uno de los propósitos fundamentales que nos hemos planteado. Enriquecer el trabajo con las huertas nos permitirá seguir afianzando nuestra propuesta.

¿Cuál es el objetivo final de este aprendizaje en los niños? La propuesta institucional más fuerte es la de poder trasmitirles a los alumnos este conocimiento para que lo lleven consigo como un conocimiento más, capaz de brindar otras herramientas útiles para su vida y que sean multiplicadas en la familia, y que puedan proyectar a su vida este cuidado del medio ambiente y su confluencia con la alimentación de calidad.

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El 27 de abril fue el día elegido para realizar la jornada de voluntariado en simultáneo en los dos extremos del país. Opuestos en su geografía y en sus características, pero unidos por la Fundación, coincidieron no solo en la construcción de proyectos de huerta sino en la intensidad del compromiso asumido. Por un lado, estuvimos en la localidad de Cerrillos, en la provincia de Salta; trabajando en la construcción de un invernadero en la escuela Nº 4069 “Gobernador Manuel Solá”, donde además se trabajó en huerta a cielo a abierto y en la reparación del cerco perimetral de la huerta. La institución cuenta con nivel inicial y primario a la que concurren más de mil niños. Al mismo tiempo, nos hicimos presentes en la escuela “Los Calafates” de la localidad de Ushuaia, en la provincia de Tierra del Fuego, en donde también llevamos a cabo la realización de un gran invernáculo de policarbonato y la creación de un muro de contención con materiales reciclados para sujetar la nieve en desnivel.

La actividad en simultáneo se realizó con más de 40 empleados de la empresa Carrefour que trabajaron como voluntarios para la jornada. Muchos de los niños de las escuelas se sumaron para ayudar con los canteros y en la creación de una huerta al aire libre. Esta actividad conjunta es para nosotros una gran prueba de la manera en que nuestro trabajo se magnifica y crece. Nos mantenemos unidos por la convicción y la esperanza; por el trabajo solidario y en equipo; por la perseverancia y la dedicación, más allá de los kilómetros. Y porque a pesar de recorrer distintos caminos, en cada uno de ellos, perseguimos el mismo destino: mejorar el futuro de los niños en nuestro país.

Allí, concurren un poco más de 200 chicos y es de nivel primario y también secundario. Es decir, que el proyecto de huerta en estas escuelas rurales de nuestro país, terminó por beneficiar a más de 1200 niños en total.

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.”

Antonio Lattuca es ingeniero agrónomo y trabaja en la coordinación del Programa de “parques-huerta”, de Agricultura Urbana (PAU) en Rosario. En estos espacios de producción permanente, se cosechan de forma agroecológica verduras, que luego son vendidas en distintas ferias del lugar. Compartiendo principios e ideales, en una charla íntima y amena, hablamos acerca de la importancia de pensar la tierra como una herramienta de cambio y oportunidad a nivel social, educativo y ambiental.

dad, sin pobreza y con acceso a los alimentos para todos. Con esa idea estudié ciencias agrarias. Desde la profesión de agrónomo, busqué y aún busco trabajar codo a codo con los desocupados, con los más pobres. Mi prioridad siempre fue trabajar en una construcción conjunta hacia un mundo más “humano”.

¿Cómo conociste al proyecto de Huerta Niño? Conocí a Huerta Niño en el año 2005, cuando después de que nuestra experiencia ganara el “Premio de Naciones Unidas Dubai”, Felipe Lobert visitó Rosario, interesado en conocer nuestro trabajo. Nos compartió la interesante propuesta que estaban desarrollando de construir huertas en las escuelas más pobres para que provea de parte de las verduras al comedor y desarrollar hábitos saludables en alumnos, padres y docentes. Allí se estableció nuestro primer contacto.

¿Cuáles son los pilares en que se basa la Agricultura Urbana? ¿Cómo nació tu interés por trabajar en el área agrónoma? Desde niño tuve una relación muy fuerte con el mundo de las plantas y el trabajo de la tierra, a través de mis abuelos. Mi abuelo era quintero profesional (horticultor) y mi abuela era jardinera y compartí muchos momentos de la infancia con ellos. Además desde siempre estuve sensibilizado, como toda mi generación (la de los años ´70), con el tema de trabajar para lograr un cambio social, para la construcción de un mundo más justo, con equi-

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Está basada en la producción de verduras en la ciudad, poniendo en funcionamiento la capacidad de trabajo de personas que están desocupadas -muchas de ellas campesinas- , recuperando su vínculo con la vida rural, mediante técnicas ecológicas limpias. Por otro lado, trabajamos en la implementación de la venta de estos productos en forma directa en ferias o en los mismos espacios productivos, lo que permite que los huerteros tengan un ingreso y, al mismo tiempo, se consuman verduras ecológicas de alto valor nutritivo producidas en la misma ciudad.


El PAU, se realiza junto al Programa Nacional Pro-Huerta del INTA y el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Durante los doce años de trabajo colectivo la agricultura urbana rosarina ha generado las condiciones necesarias para instalarse y conformarse como un importante movimiento de conciencia ecológica y social.

¿Cuáles son los mayores desafíos al intentar provocar este cambio de conciencia y profundizar en una construcción colectiva? Pienso que hay un positivo despertar en las nuevas generaciones hacia el cuidado de la naturaleza, y necesitamos dar un paso más para enamorar a los jóvenes con el nuevo oficio de la agricultura ecológica. Para lograr una alimentación saludable accesible, como desafío, necesitamos trabajar en que la agricultura sea reconocida y valorada por planificadores y funcionarios políticos para que sea incorporada en la construcción estratégica de ciudades y pueblos; por los investigadores, educadores y técnicos para que la incluyan en sus investigaciones y estudios; y por los comunicadores para que le den visibilidad a los múl-

tiples beneficios que presta en pos de la soberanía alimentaria. La agricultura nos provee de los alimentos que necesitamos para estar bien nutridos, de las plantas medicinales para estar mejor, de las fibras para nuestras ropas, de los materiales para construir nuestro hábitat. Por eso, la agricultura es una tarea que debe ser reconocida. Así, generaremos condiciones para instalar formas equitativas de vida, donde cada ser humano pueda desarrollar todas sus potencialidades y contribuir al buen vivir de la comunidad.

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Reporte Anual 2016 Fundación Huerta Niño El desafío de seguir sembrando futuro No solo tenemos un fin solidario, además lo hacemos en forma transparente. Los esperamos en nuestra rendición de cuentas anual.

Miércoles 30 de noviembre de 2016, 12 hs. Salón auditorio Fundación Navarro Viola Cedido gentilmente para la ocasión.

Av. Quintana 174, Recoleta. Entrada libre y gratuita, sujeta a confirmación.


Liliana Oustry es miembro del programa Pro Huerta y nos acompañó en la implementación de dos proyectos en el sur de la Provincia de Buenos Aires. En esta oportunidad, nos cuenta acerca del impacto positivo y a largo plazo que estos proyectos representan. ¿Cómo son los proyectos que acompañamos conjuntamente? En este momento, estoy acompañando dos instituciones en que las huertas ya se encuentran finalizadas y que su contenido está muy relacionado con la vida saludable. La escuela N°6 “Nuestra señora del Carmen” de la localidad de Arroyo Corto, y la escuela N°15 “Sargento Juan Bautista Cabral”. El aporte desde la fundación nos permitió dar un salto cualitativo en este aspecto, nos aceleró y enalteció el proyecto estructural de las instituciones. Hoy tenemos un gran invernadero y una huerta completa en ambas escuelas.

¿Cuál es el impacto de las huertas en las escuelas rurales?

el aprendizaje se traslade a la familia. Muchas veces preparamos los plantines desde la escuela para que se la lleven a sus casas y así puedan tener este mismo espacio en sus hogares. Es un saber que no termina en la escuela. Los niños se sienten protagonistas y dueños de ese espacio y lo vemos por la responsabilidad que con que lo viven. En los directivos, veo un fuerte compromiso con este espacio pedagógico y productivo que provee al comedor y a veces hasta a algunas familias.

¿Cómo es la intervención de FHN en las escuelas rurales? Para nosotros fue fundamental. Junto al programa Pro Huerta nos acompañamos en distintos proyectos y de una manera en la cual nosotros solos no podemos llevar tan contundentemente. Podemos dar la capacitación y el acompañamiento pero no tenemos la financiación para armar estructuras, siempre hemos trabajado de manera paralela y en complemento con la Fundación. En todas las oportunidades, nos han acompañado en las visitas. Hemos sido muy buenos compañeros de ruta y de trabajo convirtiéndonos en buenos amigos.

La importancia de la construcción de estas huertas es que hace de multiplicador para que

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Volver al sitio que nos vio nacer, nos hace sentir orgullosos de nuestro camino.

Como ocurre con las buenas ideas, la semilla como elemento y su gran potencial, tiene rasgos de simpleza y esperanza. Pero así como las semillas no se cosechan por sí solas, las buenas ideas difícilmente puedan desarrollarse sin ayuda. En 1999 Felipe Lobert, sembró la idea del proyecto Mi Huerta en una escuela de Chaco. 17 años después, el proyecto abarca todo el territorio argentino y beneficia a más de 25000 niños de todo el país. Luego de varios días de viaje, Felipe Lobert, presidente y fundador de Huerta Niño, junto a varios voluntarios, visitaron la localidad de Machagai, en Chaco, donde se llevó a cabo el primer proyecto de huertas comunitarias en la escuela Primaria N°646 Villa Rural El Aguará. Muchísimas huertas siguieron luego de ésta, y el proyecto Mi Huerta resultó ser una respuesta sustentable al problema endémico de la desnutrición y malnutrición infantil. “Siempre se trató de darle la herramienta a quien la buscaba.”, asegura su fundador; y luego de las palabras de la docente, que confesaban: “Los niños no pueden aprender porque tienen hambre”; Felipe pudo materializar su sueño, entendiendo que la solución estaba justo bajo sus pies. Hoy, luego de 17 años, volvimos al comienzo de nuestro camino. En este viaje, la primera escuela que visitamos fue la misma en donde se concretó el primer proyecto de huerta

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escolar. Olga Vechietti, directora de la institución, nos habló acerca de cómo fue para ellos aquella experiencia: “La huerta no sólo era para el consumo del comedor escolar y de los niños, sino que podían vender en el pueblo los productos y con el dinero compraban cosas para la escuela. Así no sólo se involucraron los niños sino toda la familia. Las experiencias son maravillosas.” Y agrega: “A los nenes les gusta mucho salir a trabajar en la huerta y a los docentes también. Todos colaboran y siempre hay tarea para todos, hasta para los nenes del jardín quienes se encargan de regar.” Al recorrido, se sumó la escuela N° 367, Roque Sáenz Peña, y junto a alumnos y sus maestros de huerta crearon un vivero, con 8 metros de frente, 3 de alto y 15 de largo, hecho de vigas de acero y recubierto por media sombra. El impacto educativo y comunitario de la construcción del invernadero y su huerta, que pudimos ver de cerca en el acto de inauguración, nos demostró el potencial del compromiso compartido. Donde cada actor fue vital, especialmente los chicos y su entusiasmo por aprender. La Escuela N°117 de Bajo Hondo Chico, por su parte, se encuentra al inicio del proyecto, que está cargado de ideas creativas y de grandes intenciones. Los directivos y los maestros nos contaron que necesitaban acompañamiento y recursos para desarrollar su tercer intento de huerta, para el cual ya tenían la estructura


del invernadero y un cercado casi terminado. Si había algo de lo que no carecían era de iniciativa. Ellos tenían muy en claro lo valiosa que sería la huerta para los chicos y decidieron recurrir a nuestra organización para concretar el sueño de una huerta propia.

¿Qué tuvieron en común estos proyectos? Estas escuelas, como cada una en donde concretamos más de 300 proyectos hoy activos, manifestaron su voluntad para mejorar la calidad educativa de sus chicos y encuentran en la huerta una idea sustentable, generadora de herramientas y posibilidades; con el verdadero potencial de beneficiar a toda la comunidad. Por eso le suman su compromiso diario que se evidencia en la calidad de sus resultados. Voluntad, y compromiso, trabajo en equipo y autonomía son los aprendizajes más valiosos que los chicos también se llevarán de la escuela, además de la gran tarea del trabajo en la tierra. A través de una semilla, sembramos un sueño que hoy es realidad. Este viaje a las raíces de nuestro sueño, nos causa gran emoción y alegría. Volver al sitio que nos vio nacer, nos hace sentir orgullosos de cada paso en nuestro camino. ¡Hoy, como hace 17 años, seguimos sembrando juntos el futuro!

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En Huerta Nino Buscamos Ser Mejores Cada dia

En una jornada de dos días durante el mes de mayo, logramos reforzar los aprendizajes del área técnica para realizar cada vez mejor nuestro trabajo aunque sin variar el resultado: construir, de manera conjunta y colectiva, un invernadero que acompañará y beneficiará directamente a 250 alumnos, en la escuela primaria Nº11 “William C. Morris” de la localidad de Almirante Brown, Buenos Aires. El equipo completo de Fundación Huerta Niño junto a nuestros voluntarios más cercanos, afrontamos un proyecto que culminó en la creación final de un gran invernadero, fue una experiencia grupal única, en la que el equipo pudo adentrarse aún más desde el área técnica y adquiriendo nuevos aprendizajes que funcionan de apoyo y complemento para nuestra labor diaria. Estuvimos acompañados por Leonardo Fernández, técnico del INTA; especializado en invernáculos. Leonardo vino especialmente desde la provincia de Salta para ser el guía de esta experiencia en la que facilitó generosamente los conocimientos de la construcción en este tipo de estructuras y que al finalizarla se cultivaron distintos vegetales de la temporada otoño/invierno. El invernáculo permite el control de la humedad, la temperatura y de otros factores ambientales para favorecer el crecimiento de las plantas que de otra manera no pueden sobrevivir a cielo abierto. Los alumnos de esta escuela de nivel primario concurren en doble jornada y realizan allí el desayuno,

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el almuerzo y la merienda. La directora de la institución, Norma Domínguez, habló acerca de la importancia que representa la nueva huerta escolar para los alumnos, los docentes y la comunidad misma: “La huerta escolar los ayuda, porque los entusiasma a investigar y aprender. Ellos se muestran fascinados y comprometidos. El espacio de huerta será un lugar de enseñanza y una herramienta de trabajo para que el día de mañana también los niños puedan llevar todo el conocimiento a sus casas.” Nos contó, además, de qué manera el proyecto de huerta puede expandirse de manera sustentable y comunitaria, alcanzando así la misión de Fundación: “La actividad que realizan alumnos y docentes, logra demostrarle al resto de la población la importancia de trabajar la tierra, y de qué forma ello puede ayudarlos no sólo en su propia alimentación, sino a valerse por sí mismos con la adquisición de estos nuevos conocimientos y así transmitirlo para ayudar al que lo necesita. Es todo un trabajo de una gran importancia local, pero sobre todo social.” Sumando nuevos conocimientos, trabajando en equipo en las distintas áreas y siendo partícipes activos y constantes de las actividades de la fundación, seguimos desarrollando nuestra misión y acompañando a la comunidad para que cada proyecto sea una solución integral, eficaz y duradera para los niños en la Argentina.


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Sé la semilla que siembra futuro. “Queremos festejar nuestros logros, fortalecer nuestra misión y seguir trabajando por una oportunidad de cambio, factible y sustentable, para miles de niños. Queremos seguir sembrando futuro.”

La VI Cena Solidaria es un evento de recaudación que llevamos a cabo con el fin de ampliar el alcance de nuestro proyecto: la construcción de huertas comunitarias en escuelas rurales de zonas desfavorecidas de nuestro país.

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VI Cena Solidaria

En ella, buscamos plantear distintas propuestas de acción y de cambio para seguir pensando juntos las oportunidades de futuro que se les brinda a los chicos tras cada siembra. Los ingresos que se registraron en nuestra última cena, realizada en agosto de 2015, fueron utilizados para la creación de 10 proyectos de huerta y más de 1500 niños beneficiados. Con 500 comensales, contamos con el apoyo de 80 empresas donantes y 170 voluntarios. Como todos los años, los fondos obtenidos esperamos que puedan ser destinados nuevamente a 10 huertas nuevas, que se sumarán a los 315 proyectos activos con los que contamos en todo el territorio y que actualmente benefician a más de 26.500 niños. La cena solidaria se ha convertido un gran espacio de encuentro para la institución, en la que donantes corporativos e individuales, voluntarios y equipo se unen en una única noche. En ella, nos alegramos de conocernos, festejamos nuestros logros en un gran encuentro cargado de emoción y fraternidad, y reivindicamos el valor de nuestra ayuda solidaria por el futuro de los verdaderos protagonistas de la noche: los niños.

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Con lo recaudado en esta noche acompañaremos

10 proyectos de huerta.

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Las escuelas a apoyar se encuentran en las provincias de Córdoba, San Luis, Salta, Mendoza, San juan, Chaco y Tierra del Fuego.

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Menú de la noche

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Entrada

Milhojas de queso (hongos y/o espinaca) con salsa de azafrán y ciboulette.

Principal

Solomillo de cerdo con reducción de malbec, guarniciones de budincito de puerro y zanahorias glaseadas.

Postre

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B

Bocha de helado con el agregado de brownie, merenguitos, salsa de dulce de leche y praliné.

¡Esta noche sos la semilla que siembra futuro!

EL FUNDADOR HELADOS

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“No se trata solamente de enterrar una semilla, es además sembrar esperanza”

Federica se muestra fresca y cercana. Dueña de una risa sincera y contagiosa. De esas personas con la que uno se siente cómodo inmediatamente. Colaboradora de diversas ONG’s a lo largo de su carrera y con un gran compromiso social, hoy es conductora del programa radial “Te quiero a las 10” por AM 750. En esta ocasión, nos habla acerca cómo logra combinar su profesión con su vocación solidaria para dar voz a los que la necesitan.

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En tu rol como personaje público, ¿qué buscas comunicar?

Y tu búsqueda desde lo solidario; ¿fue consciente o surgió más bien de forma natural?

Yo buscar una imagen no la busco, porque la imagen es el resultado de lo que uno hace. No sé mentir, entonces tengo que estar de acuerdo con lo que pasa dentro del producto en el que estoy: sea radio, televisión abierta, televisión por cable o televisión digital. Eso te pasa cuando sos más grande y empezás a tener un nombre más sólido. Hoy por hoy estoy en formatos que se parecen más a mí y eso es lo mejor que te puede pasar como comunicador sobre todo cuando no estás buscando la fama o la tapa de la revista. Yo estoy cada vez más lejos de eso, pero por una decisión personal y cuanto menos aparezca en ese tipo de espacios más cómoda y mejor me siento. Al proyecto actual, se le suma mucha “pata” solidaria, esta tarea de ponerle voz a los que no la tienen que es también es una búsqueda personal: por mi historia, porque me interesa y porque me gusta, va confluyendo todo en la realidad que hoy vivo.

En realidad se fue dando, en general cuando vas a eventos solidarios te vas encontrando siempre con los mismos, y empieza a armarse una “cosa copada” de solidaridad entre los que pueden darse una mano mutuamente y ayudar desinteresadamente. En general esas cosas no salen en los medios. A mí además me hace sentir muy bien, hay una parte mía que se siente plenamente satisfecha con hacer ese trabajo, por eso me encanta hacerlo.

¿Qué crees del rol que ocupa la Fundación Huerta Niño dentro de la sociedad?

Creo que es fundamental y también creo que invaluable. Yo los amo, los admiro y los respeto; y lo digo desde un lugar absolutamente auténtico y tengo especial empatía por la niñez, porque soy madre, porque fui niña y porque considero que por más buen lugar al que pertenezcas hoy por hoy, siempre recordaremos todos


aquella instancia en la que alguien tendió una mano por otro, no importa cual fuera el motivo. Y recordaremos cuando alguien no la tendió también. Yo creo firmemente en tender la mano, así sea ayudando a cruzar a alguien la calle. A la solidaridad la milito, es mi filosofía.

Hablando de la niñez, ¿tenés o tuviste huerta? Mi marido es el encargado, tiene un cultivo de picantes que son la envidia. Se trae semillitas de todos lados y las planta. Y ahora tenemos unos morrones, porque Pro Huerta nos dio un montón de semillas gracias a una nota que hicimos en la radio. El ama su huerta, de hecho cuando se va de viaje yo empiezo a regar porque sino me reta (risas). Está buenísimo por los chicos también. Mis hijos comen verduras de todos los colores y tipos, comen muy bien y muy surtido o sea que es bienvenido toda la verdura que haya. Porque además la alimentación es una educación indudablemente.

Y entendiendo a la alimentación en confluencia con la educación, ¿pensás que la difusión de estos saberes puede funcionar como herramienta a futuro en aquellos niños que menos tienen? Claro que sí, porque no pasa por una cuestión económica, es en principio una problemática educativa… se puede pensar que hay una brecha en concreto que sí pasa por una cuestión económica, por poder comprar o no, pero el conocimiento acerca de la nutrición y la correcta alimentación es meramente educacional y debe transmitirse, porque está lleno de familias con mucha plata, que su hijo no come otra cosa que papas fritas, patitas de pollo y salchichas. En mi casa no pasa eso, pero es cierto que si en tu casa tus padres no te enseñan a comer es muy difícil que un niño en un futuro coma de manera saludable, porque los chicos replican lo que ven en la casa. Mis hijos comen lo que comen porque en casa les ofrecemos de todo y para todos los gustos. Diagramamos el menú constantemente para agregar el pescado, las verduras y comemos muchas semillas. Somos bastante particulares igual, porque lamentablemente no es lo habitual tampoco. Forma parte de un proceso de educación muy fuerte.

nuestras casas y como familia debemos transmitirle a nuestros hijos que son las futuras generaciones. Trabajar, como padres, para que la alimentación también forme parte de la educación primaria de un niño.

¿Cuál es el proyecto que más sentido ha tenido en tu vida? Todo, yo amo lo que hago. Me parece que en ese sentido soy parecida a ustedes, porque todo proyecto lo encaro con pasión. El programa de radio que hacemos hoy, que se emite todas las mañanas en AM 750, es un gran ejemplo. La radio es super libre, entonces lo pensamos, lo armamos, nos equivocamos y acertamos nosotros. Con todos los riesgos y errores que puede conllevar, pero realmente lo amamos.

Y conociendo el proyecto Huerta Niño, entendiendo que tenemos un gran pilar de alimentación, y de educación, pero también de oportunidades de futuro. ¿Hacia dónde vislumbras el mañana para esas comunidades que hoy necesitan un apoyo de una organización como la nuestra? Para mí lo más importante de Huerta Niño es que enseña y me parece maravilloso cómo lo hacen. Pensando en ese famoso dicho “no le des el pescado, dale la caña de pescar”, creo que ustedes dan el pescado pero también dan la caña, porque si vos tenés hambre con la caña no haces nada, entonces hay que resolverlo. Y de esa forma, a la vez, estas dando una oportunidad de conseguir aquel fruto por sus propios medios. Maravillándose con ver crecer eso que el niño plantó y entendiendo que a partir de ahí aparece una oportunidad. No es solamente una planta lo que crece, crecen un montón de posibilidades para el niño y este aprendizaje funciona como herramienta de cambio. Esa planta es sólo el símbolo, y ese plantar no es solamente enterrar una semilla, es además sembrar esperanza.

¿Pensás que tu servicio a la comunidad es el eje en tu profesión, o es la profesión lo que hoy te puso en este lugar? A ver… yo nunca supe bien que fue primero, si el huevo o la gallina. Apoyo a dos ONG´s hace muchos años. Una es Cilsa y otra es Apebi, y esas dos organizaciones tienen como centro a la discapacidad. Esas cosas suceden… terminás, increíblemente, vinculados con una misma problemática. Soy un vehículo para ellos cuando deben que comunicar algo. Desde mi espacio de trabajo también cuentan con mi colaboración y difusión, por más chiquito o más grande que sea el ciclo que me toque en estos años, siempre intento estar. La tarea que ustedes llevan a cabo en FHN, la de no sólo alimentar a niños de distintas escuelas rurales del país, sino la de enseñarles a cultivar la tierra y comprender las oportunidades que este aprendizaje puede dar a largo plazo, es un poco la tarea que desde

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Una huerta en el fin del mundo Junto al apoyo de la comunidad, docentes, alumnos y voluntarios, viajamos hasta Tierra del Fuego y logramos la creación de un nuevo invernadero para la Escuela Rural Nº11 en Estancia Sara, a 50 km al norte de la ciudad de Río Grande. Blancanieves Torrecillas, directora de la institución; Diana Gervasio, miembro de Fundación Huerta Niño y Ariel Giménez, representante de la empresa Brightstar, nos brindaron su testimonio en esta gran experiencia:

Diana Gervasio, miembro de Fundación Huerta Niño: “Nos acercamos a esta institución para enaltecer el proyecto de huerta que ya estaba comenzado y que está alineado a la mejora de la nutrición de los chicos. Contamos con 40 voluntarios de diferentes partes de la comunidad: los alumnos del secundario de la agrotécnica “Misión Salesiana”, miembros de Metalmecánica, miembros de la asociación civil y empleados de la empresa Brightstar. Todos juntos, trabajando por los niños.”

Blancanieves Torrecilla, directora de la escuela Nº11: “Nuestro proyecto de huerta está directamente relacionado con todos los contenidos escolares y necesitábamos este apoyo, creo que cuando uno se muestra con buenos proyectos y con buenas ganas, las voluntades se unen y las cosas pasan. Todo es por los niños de nuestra escuela, de la comunidad y las familias.”

Ariel Gimenez, representante de la empresa Brightstar: “Vinimos 24 personas, empleados que hoy están de voluntarios, haciendo de todo: cercos, trabajos de pintura, etc. Ayudar a una escuela rural con un proyecto de estas características que trabaja en la nutrición de los niños, para nosotros es algo fundamental y este proyecto tiene una importancia muy grande.”

La tarea constante y creciente de estar presentes en todo el país, nos hace reconocer que las necesidades de las escuelas y las comunida-

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des son distintas y nos ayuda a replantear cuánto debemos adaptarnos a ellas, para lograr apoyarlas, mejorar las diversas falencias, y seguir sembrando el futuro de miles de niños de nuestro territorio.


La receta

que nunca falla

Pablito Martín es chef y periodista. Con más de 22 años de experiencia en los medios de comunicación, es un referente de la alimentación. Trabaja actualmente, en Radio Pop, Radio 10 y Revista Una vida Mejor. Además, dicta talleres de alimentación saludable y publicó distintos libros de alimentación sana y consciente. En esta ocasión, nos compartió una de las mejores recetas de su libro Fast Food Consciente (Planeta)

¡Gracias Pablito Martín!

Pizza de polenta con vegetales quemados al horno INGREDIENTES 4 Porciones Harina de maíz: 250 grs Agua o caldo de verdura: 1 litro Remolachas chicas: 2 Hinojo chico: 1 Coliflor chica: 1/2 Pimiento verde: 1 Dientes de ajo: 2 Brócoli chico: 1/2 Calabaza: 1/4 Zanahoria: 1 Aceite de oliva, pimienta y sal, cantidad necesaria

PROCEDIMIENTO PROCEDIMIENTO En una cacerola herví el agua o caldo de verdura. Cuando llega al punto de ebullición agregá la harina de maíz en forma de lluvia. Cociná durante un minuto y apagá el fuego. Llevá a una placa para horno previamente aceitada o con papel manteca. Aplastala para formar la “masa de la pizza” y llevala al horno durante 5 a 10 minutos (para que se seque un poco).

Para los vegetales quemados: En una placa para horno colocá las flores o arbolitos de brócoli y coliflor, el pimiento verde cortado al medio y sin semillas, las cuñas de calabaza e hinojos, la remolacha y las zanahorias cortadas en cuartos y los dientes de ajo enteros. Salpimentá. Agregá un chorro de aceite de oliva o coco y cociná en horno fuerte durante 15 minutos.

Armado de la pizza: Sobre la masa de polenta poné la salsa de tomate, luego los vegetales y terminá la cocción en horno fuerte, durante 5 minutos.

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¡El momento de donar es hoy!

Hacete socio de la Fundación Huerta Niño y colaborá con la construcción de huertas escolares. Contactanos: (54-11) 4328.6695 info@mihuerta.org.ar También nos encontrás en

Escanealo en tu smartphone con una aplicación del tipo "QR Code Reader" Para su seguridad nos contactaremos telefónicamente para solicitarle los datos de su tarjeta.


JUJUY: 8 huertas

FORMOSA: 18 huertas

SALTA: 16 huertas CHACO: 24 huertas

TUCUMÁN: 14 huertas

MISIONES: 12 huertas

CATAMARCA: 7 huertas LA RIOJA: 6 huertas

SAN JUAN: 4 huertas SAN LUIS: 1 huerta MENDOZA: 12 huertas

NEUQUÉN: 5 huertas RIO NEGRO: 12 huertas

CHUBUT: 10 huertas

SANTA CRUZ: 1 huerta

TIERRA DEL FUEGO: 4 huertas

SGO. DEL ESTERO: 37 huertas CORRIENTES: 16 huertas SANTA FE: 14 huertas ENTRE RÍOS: 6 huertas CÓRDOBA: 15 huertas CIUDAD DE BUENOS AIRES: 5 huertas BUENOS AIRES: 61 huertas LA PAMPA: 5 huertas

Huerta niño en el país: 26.500 niños beneficiados 13.000 Familias de la comunidad

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Proyectos de huertas

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Revista Mi huerta Nº 14  

Edición Nº 14 de la revista de Fundación Huerta Niño. Revista Institucional, educativa, comunitaria y nutricional.

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