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CURRICULUM VITAE Miguel A. Moreno Carretero D.N.I:30959270-M El Carpio (Córdoba) 13-05-1980 Tlfno: 626 59 91 78 E-mail: morecarretero@hotmail.com 1999. Bachillerato Artístico. Escuela de Arte. Mateo Inurria. Córdoba 2004 Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla en la especialidad de Pintura. 2009. Actualmente realiza un modulo superior de Cerámica con la artista Hisae Yanase en la sección de la Escuela de Arte Dionisio Ortiz. Córdoba Cursos realizados 2001. Curso de Acción y performances, en la Fundación de Aparejadores, Sevilla a cargo de Dña. Margarita de Aizpuru. 2002. Miradas oblicuas, taller de fotografía, Huesca a cargo de D. Daniel Canogar. 2003. Paisajes creativos en el cine español contemporáneo. Universidad Internacional de Andalucía a cargo de D. Manuel Lombardo. 2003. Jornadas de arte contemporáneo ”Máscaras, artes de la oclusión”,Diputación de Córdoba a cargo de D. Angel Luis Perez Villén. 2004. Encuentros Internacionales de Arte de Género, Reales Atarazanas-Sevilla, Instituto Andaluz de la Mujer. EXPOSICIONES COLECTIVAS 2005 Galeria Casaborne I Convocatoria de Arte Contemporáneo 2005 Convento de Santa Inés Blitz Sevilla. 2006 Art en Balade, Lieja Bélgica 2006 Centro Cultural El Monte, Ia estrategia del calcetín. Sevilla. 2007. Art Madrid. Fundación carpetania. 2009. Doméstico. Madrid. 2009 Desdibujados. Sala puertanueva. Fundación Rafael Botí EXPOSICIONES INDIVIDUALES 2005. Sala de eStar. Cuando el paisaje se pone pintoresco Sevilla 2005 Proyecto D- Mencia Doña Mencia, Córdoba 2006 Elíseos, Galeria Arte 21, Córdoba 2006 Elíseos Espacio menosuno. Madrid. 2009. El Camarote. Ciudad Real. 2009 La Nube. Filmoteca de Andalucía. Córdoba, Espacio Iniciarte.

PREMIO Y BECAS 2000. Premio Instituto Andaluz de la Juventud, La Axerquía, Córdoba. 2002. 2º Premio IV Concurso de pintura de Cabra, Córdoba. 2002. Becado por la Fundación Marcelino Botín para el taller de escultura de Miquel Navarro, Santander. 2003. Becado por la Universidad Internacional de Andalucía, Paisajes creativos en el cine Español, contemporáneo, Manuel lombardo. 2004. Seleccionado en el premio nacional de Artes Plásticas de la Universidad de Sevilla. 2004 1º Premio de pintura la Axerquía de Córdoba. 2004 Becado por la Fundación Rodríguez Acosta de Granada para la Beca de Paisaje. 2004 Beca por la comunidad Terra de Sanxexo para la creación de “El museo de la Telleira”. 2004 Beca de residencia en la Fundación Antonio Gala. Córdoba 04/05 2004 Accésit Motorota Para el II Concurso de Pintura del Diario Marca. 2004 Beca de Creación de la Fundación de Artes Plásticas Rafael Botí (Diputación de Córdoba)


2005 Finalista en la bienal de pintura CECO, Córdoba. 2005 Seleccionado en la Bienal “pintor Laxeiro” La Coruña 2005 Premio del Proyecto de Arte Contemporáneo D-Mencia Doña Mencia (Córdoba) 2005 Premio de la I Convocatoria de Arte Contemporáneo de la Galería Casaborne (Antequera) Málaga. 2005 Finalista en el V Premio de Artes Plásticas Pepe Espaliú (Córdoba) 2006 Beca Córdoba Artes Nobles Ayuntamiento de Córdoba – Premios Ángel. 2008 Premio Pepe Espaliú, Instituto Andaluz de la Juventud. Córdoba. Otras actuaciones 2002. Dirección del Taller de Arte público Universidad de Sevilla. 2003. Conferencia-ponencia sobre Espacios urbanos y naturales, en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. Sevilla. 2003. Colaboración en la obra La ultima hora, de Paco Pérez Valencia, para la Feria de arte Actual de Sevilla. 2003. Colaboración en la obra, Arrabal del Mediodía, de Agutín Ibarrola, en el Parque de Miraflores, de Córdoba. 2007. Intervención Artística en el Colegio de Arquitectos de Córdoba (primavera 07) Migraciones junto a la paisajista Rosa Colmenarejo. 2008 Comisario de la noche blanca del flamenco área de artes visuales. Córdoba 21/6/08 - Desde el año 2002 Dirige Scarpia (Jornadas de intervención Artística en el Espacio Natural y Urbano en el Carpio.) 2009 Seleccionado para diseñar el Calendario y la imagen de el CDAN (centro de Arte y Naturaleza de Huesca) en durante el año Junto con el arquitecto Rafael Moneo. Obra en Instituciones Instituto Andaluz de la juventud Colección Premios Ángel. Madrid. Colección del Centro de Arte y Naturaleza, Huesca, CDAN. Colección de arte contemporáneo de la Universidad de Granada Fundación Provincial de artes plásticas Rafael Botí Fundación Rodríguez Acosta (Granada) Fundación Antonio Gala (Córdoba) Dirección de proyectos Artísticos. CARPIO DIEM. Presentación de la Fundación Antonio Gala en El Carpio. 28-F Cósmopoética proyecto de ARTE Y POESÍA Scarpia (Jornadas de intervención artística en el espacio urbano y natural) El Carpio. Taller de Arte público de la Universidad de Sevilla. Taller mamá quiero ser paisajista en el CDAN Centro de Arte y Naturaleza. Huesca. Trayectorias. CDAN. Huesca.


PAISAJE. 2002-2005 PINTURA- OBJETOS Y EXPERIENCIAS. Residencia en la fundaci贸n Antonio Gala para j贸venes creadores.


ELISEOS 2005 Paisajes para la Felicidad Proyecto Becado Por la Fundacion Provincial de Artes Plásticas Rafael botí/


TERRITORIOS DE EVASIÓN Beca de Artes Nobles Córdoba. CDAN. Centro de Arte y Naturaleza. Huesca.


LA NUBE. 2009-2010 Proyecto Iniciarte. Junta de Andalucia.


TEXTO

MORENO CARRETERO: CAZADOR DE REALIDADES IMPOSIBLES. “¡Es necesario que la naturaleza exista, para poder violarla!”. Pablo Picasso.

Un elemento cualquiera, a partir de la transformación de su sentido último y del modo de asentarse y conquistarlo, puede cambiar la condición perceptiva de un espacio. Un único y simple elemento. Hace años pude observar estos interesantes procesos en un viaje estival por las recias tierras castellano-leonesas. Pude comprobar como el “Disco-móvil”, curioso elemento, arrastrado por el enganche de un todoterreno, mitad caravana tuneada, mitad discoteca ambulante, con altavoces, pinchadiscos y luces de neón incorporadas, se bastaba para convertir un prado o un campo de labor en pista de baile nocturna. Poco importaba el terreno o la falta de cualquier otra comodidad, su sola presencia transformaba el sentido del lugar: donde se asentaba aquel extraño artefacto quedaba convertido de modo indubitado e inmediato en lugar de disfrute. En el sentido inverso, la publicidad tiende a seleccionar paisajes idóneos que sirvan como trasfondo para las imágenes de sus respectivas campañas. Esperan los publicistas que un ambiente determinado –rural o urbano- categorice y recargue de cualidades (serenidad, modernidad, dinamismo, fortaleza…) el producto publicitado, sin caer en la cuenta que ese mismo paisaje queda ya también estigmatizado, contaminado, condicionado. El paisaje urbano se compone de una horrísona sinfonía de signos publicitarios yuxtapuestos, solapados, que van creando un poso histórico –vestigios de una narración periférica, mundana, prescindible y fuertemente nostálgica- que apenas pervive unos pocos meses y, en casos excepcionales, algunos años. Todo cartel anunciador va perdiendo el impacto publicitario original que perseguía, a fuerza de ser minados sus colores por el sol y las lluvias, por la polución, por la acción humana o por quedar relegado ante la pujanza de nuevas ofertas o noticias anunciadas en el mismo paramento; y la va perdiendo de manera inversamente proporcional al modo en que va adquiriendo un carácter mítico, legendario. Detenidos ante algún semáforo, tal vez observemos en algún muro como el viento y el tiempo han roto, han rasgado los pasquines más recientes, dejando entrever una mínima información que parece lejanísima, ancestral, donde un feroz animal híbrido parece saltar sobre nosotros. Su nombre resuena como un eco: el ¡Ligre!, mitad león, mitad tigre. Su hábitat: el Circo Internacional. El año: se pierde en la memoria de un mundo demasiado veloz. Sin embargo, el hombre, en su afán ciclotímico y materialista por conquistar la naturaleza, trasgrede las fronteras de la ciudad y traslada sus modelos publicitarios, de forma parcial, aislada, al entorno rural. Distintos cambios o vaivenes en los intereses inicialmente marcados obligan a abandonar a su suerte toda una serie de elementos, testigos mudos y únicos y excepcionales testimonios de lo que pudo haber sido y nunca fue. Aquí una carretera. Aquí una urbanización. Aquí un futuro centro comercial. Hoy ruinas. Hoy


restos contradictorios, segados, confusos, encriptados que han perdido memoria de su función y horizontes y que, en confrontación con la escenografía monumental que nos ofrece un entorno natural, sin embargo, alcanzan altas cotas evocativas. Cabe recordar, en este mismo orden de la paradoja y el enfrentamiento, los trabajos fotográficos de Joel Sternfeld. El paisajista avezado nunca ve estos rastros, en muchos casos involuntarios, en otros, símbolos ajados de un progreso que parecía querer someter el territorio a su paso, como una distorsión de un canon de pulcritud natural; muy al contrario, sabe apreciar la riqueza de estos olvidos, de estas paradojas visuales que crean un nuevo paradigma de paisaje. Fernand Léger, obligado a trasladarse a EEUU en 1940 por los trágicos sucesos que asolaban Europa, quedó fascinado por la grandeza de un vasto país cuyos cimientos se asentaban sobre el bullicio, lo grotesco, el mal gusto y el desprecio por el paisaje rural que era tratado como si de uno urbano se tratara. Obras como “El campista” (1954), en las que el espacio natural se ve acosado por domingueros, herramentales y estructuras, dejan buena cuenta de eso. Se hace necesario referir brevemente a algunos artistas que en los últimos tiempos han hecho de la introducción de un elemento exógeno en el lento fluir natural una clave imprescindible en sus acciones creativas. Andrea Zittel presentó en Münster (1997) 10 islas de fibra de vidrio –“A-Z Deserted Islands I-X”y una estética futurista, galáctica y pulcra, que dejó flotando en un lago de la ciudad. Más recientemente, y seguro que más del gusto de Carretero, el proyecto de la artista finlandesa Tea Mäkipää, articulaba una propuesta titulada “Atlantis” (2007) en la que abandonaba a la deriva en la ría y bahía de Reykjavik (Islandia) una casa de madera flotante y semihundida para asombro de caminantes y navegantes. Si Zittel planteaba una propuesta de ecos nostálgicos, de añoranzas, Mäkipää hilvanó una suerte de reflexión sobre la vulnerabilidad de la vida moderna y la posibilidad, siempre presente, del accidente y la revancha natural. La fotografía, en cambio, se ha encargado de disolver esas fronteras, tal vez retomando el componente primigenio documental del medio para con la realidad si bien, a fuerza de tratar de ofrecer un testimonio fehaciente y objetivo, la realidad creada por el hombre se impone en forma de escenarios fantasmagóricos, irreconocibles, imposibles, desplegándose paradójicamente bajo sus formas más irreales, subvertidas, surreales. En el descubrimiento de estas fracturas y en la (re)composición de esos parámetros trabajan, abundando en la observación de estos fenómenos, y cada uno a su modo, creadores desde Adrian Tyler hasta Ángel Marcos. Miguel Ángel Moreno Carretero es uno de esos espectadores advertidos, escudriñadores del tiempo y del espacio, cazador de otras realidades. Espectadores que fijan su interés en lo fortuito y buscan la semilla de lo sublime en el encuentro -fortuito e inevitable- entre el mundo y la comprensión popular del mismo. El propio creador nos advierte de dos referentes claros en cuanto a su posición frente a la recreación artística del paisaje: Richard Long y Michael Heizer. Resulta curioso que ambos representen una cierta posición romántica o neo romántica -en cuanto a que lo efímero, lo transitorio, lo ideal, lo insólito e inesperado, juega un papel primordial- con respecto a las actuaciones instalativas y escultóricas en el arte ambiental. Fernández Lacomba ya señalaba estas particularidades del autor: “Más allá de lo irónico, en más de una ocasión [sus obras] no están exentas de cierto sentido utópico, feliz, con cierto romanticismo, entre rural y tribal ”. Al fin y al cabo, gran parte del “earth art” proviene del traslado de las ideas minimalistas a un estadio mayor y a un ámbito distinto. En una línea de investigación que se extiende en el tiempo y que podría intitularse “ Mecanismos inconscientes del horizonte”, el artista cordobés documenta y estudia los modelos arbitrarios de actuación humana que, con distintas intencionalidades, han alterado el paisaje, introduciendo unos elementos distorsionadores los cuales, con su sola presencia, son capaces de cambiar el significado de las mismas y,


más aún, otorgarles carta de naturaleza y especificidad, un status diferente que las identifica como únicas. Moreno vincula y hace coincidir en una misma obra: arte de paisaje, mecanismos publicitarios, el utilitarismo y funcionalismo mercantil y las actuaciones más populares con respecto al entorno medioambiental, puesto que al fin y al cabo estas se nutren del reflejo de aquellas, unas de otras, por no decir que todas se retroalimentan. Con “La Nube”, el artista crea un remolque portátil, una caravana publicitaria, un vehículo dedicado a la información pública, de cromatismo exagerado y unas formas rotundas que dispone en distintos ambientes naturales, creando un compleja situación de relaciones tan extraordinarias cuanto antinómicas. La experiencia del objeto es fijada en imágenes que luego son expuestas teniendo al referente, al elemento exógeno –la estructura móvil-, aquella que desencadena la reflexión, como punto de información del desarrollo de esa misma experimentación creativa y de su proyección expositiva. Como un cazador en su puesto, sitúa un reclamo a campo abierto, esperando que se deje ver su presa, esperando cazar nuevas realidades. Moreno Carretero entrevera el lenguaje del concepto y la fantasía frívola del Pop con absoluta naturalidad y destreza. Recuerda su estructura a los mobiliarios desplegables de Stephen Prina, elementos autoportantes y autosuficientes –como ocurre con las piezas de la serie “The Second Sentence of Everything I Read is You” (1976-2006-2008)- dispuestos para convertirse en un espacio específico para solaz y disfrute de la música. A estas alturas ustedes se preguntarán por la pertinencia de la cita de Picasso que encabeza este texto. Siempre me gustó. Siempre me interesó también tergiversarla y adaptarla a unas nuevas realidades: Es necesario violar la naturaleza para que exista . Esto es, y observando la presente propuesta de nuestro artista: debemos incluir un signo parlante y distintivo, un elemento exótico, por extraño que parezca, para cortar la continuidad genérica de la naturaleza y hacerla relevante, única, fijando el foco en una de sus partes y no en el todo, impidiendo que, trasgrediendo de nuevo el dicho, el bosque nos impida ver cada uno de los árboles.

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MALRAUX, A.: La Tête d’obsidienne. Gallimard, 1974. (p.24) FERNÁNDEZ LACOMBA, J.: Tender Play Land. A propósito de Miguel A. Moreno Carretero . Elíseos. Miguel Ángel Moreno Carretero. Córdoba, Fundación de Artes Plásticas Rafael Botí, 2006. Ivan de la torre Amerigui. Critico de el cultural ABC



Dosser Obra M. Moreno. 2002/2011