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Programa D13 Cómo construir la colección y exhibición de diseño Textos del curador: “Asomarse al Museo”; “Los objetos son espejos históricos” Texto: “Los objetos, también un ejercicio de diseño” Herramientas para postular objetos

Museo de Arte y Diseño Contemporáneo (MADC) Antigua FANAL, costado Oeste de la Biblioteca Nacional. Tel: (+506) 2222-3489. Abierto de lunes a sábados de 9:30 a.m. a 5:00 p.m. Lunes: entrada gratuita. +info: www.madc.cr madc museomadc

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Di’aquí lo nuestro Ensayo para la construcción de una colección de diseño El Museo de Arte y Diseño Contemporáneo (MADC) busca a través de su programa de diseño D13, ser una plataforma que potencie, investigue y visibilice el diseño costarricense; tanto como patrimonio cultural como industria creativa. En este sentido, D13 se plantea como un espacio flexible, vivo y diverso, que año a año redefine sus objetivos con el fin de ajustarse a las necesidades de la comunidad nacional y regional. En esta oportunidad, D13 abre el proyecto “Di’aquí lo nuestro. Ensayo para la construcción de una colección de diseño” con la idea de articular dos objetivos: repensar la configuración de la Colección de Diseño del MADC y posicionar al diseño como campo cultural de alta incidencia en las sociedades contemporáneas; todo por medio del estudio, colecta y puesta en escena de objetos de diseño local y de uso habitual de los costarricenses. El primer eje surge como una inquietud por gestionar de forma responsable el patrimonio que tutela el Museo; una colección heterogénea de obras de arte y diseño contemporáneo que supera las 700 piezas. Específicamente, la colección de diseño es el único acervo de esa naturaleza de carácter patrimonial y público del país; a la fecha, se encuentra mayoritariamente conformado por pequeñas colecciones de afiches y por piezas sueltas de diseño industrial que han sido donadas y adquiridas por el Museo a lo largo de su gestión. Es una colección atomizada y modesta que tiene todo el potencial de convertirse verdaderamente en un espacio de estudio y referencia, un laboratorio de investigación. En esa línea, el Ensayo busca de forma abierta cuestionar qué objetos de nuestro entorno inmediato deberían conformar la Colección de Diseño; cuál es su vínculo con el MADC y con la comunidad, y por qué es importante colectarlos, discutirlos, interpretarlos y presentarlos a los visitantes. Este proceso se proyecta como un trabajo participativo en el cual -tanto la comunidad tengan la oportunidad de postular los objetos de diseño que piensen han marcado los modos de vida, las costumbres, el sentido de confort y de progreso (entre otros) de los costarricenses y que consideren tengan un potencial valor patrimonial. Posteriormente, se requiere investigar y analizar los marcos contextuales de cada elemento (significado social, forma de uso, adquisición, valor comercial, relación con tradiciones, costumbres y rituales, prácticas de consumo y otros significados asociados) para conocer su valor y pertinencia en el entorno local y sus vínculos y rupturas con lo regional. Todo lo anterior, con el fin de tener criterios o insumos para considerar su posible ingreso dentro de la Colección.

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El segundo eje del Ensayo, pero no menos importante, es el de intentar posicionar al diseño -no como bien suntuario o proceso cosmético- sino como una práctica cultural muy diversa y de gran repercusión dentro de los imaginarios colectivos. Además, repensarlo como un instrumento de representación social y una posible herramienta para alcanzar el desarrollo sostenible. Como resultado de la combinación de estas dos aproximaciones transversales; el Museo realizará una exhibición en sus salas en octubre de 2013. Finalmente, cada objeto y su respectivo estudio, será sometido a consideración de la Junta Nacional de Curadores para valorar su ingreso dentro de la Colección de Diseño del MADC. Programa D13 Museo de Arte y Diseño Contemporáneo San José, junio, 2013.

Cómo construir la colección y exhibición de diseño Existen muchas formas de conformar una colección, en este caso -y por tratarse de objetos que pertenecen al entorno nacional inmediato- es pertinente abrir el espacio para la participación activa de la comunidad. En ese sentido, la dinámica para postular objetos tiene dos vertientes: una convocatoria abierta en redes sociales (Facebook MADC) en las cuales el público pueda nominar y votar. Segundo, se contará con el apoyo de un comité curatorial o asesor de carácter multidisciplinario que igualmente nomine -y a la vez- seleccione los objetos más representativos que conformarán el cuerpo del proyecto.

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Asomarse al Museo Sin pretender ser demasiado escueto, podría resumir la vinculación de los museos con los visitantes en tres grandes etapas: la meramente intelectual y conservadora, la curiosa y la eufórica. Cada una tiene su importancia inmersa en un contexto específico; sin embargo la anterior no deja de ser obsoleta ante la siguiente. Hace no muchos años se decía que los museos eran cementerios de la historia, donde silenciosamente los visitantes podían contemplar -con las manos atrás- las piezas que se exhibían, para aumentar sus conocimientos y saciar su intelectualidad. El ejercicio era sobretodo para aquellos cultivados del saber, que invertían sus horas de ocio en vacíos pasillos acompañados de soledad. El disfrute era -sin duda alguna- legítimo, pero también exclusivo y, por qué no enfatizarlo, elitista. Esto denuncio como una etapa intelectual dentro de la breve clasificación que propongo, claro que fue importante, mas es ahora obsoleta. En la fase curiosa, los museos pasaron a convertirse -conceptualmente- en contenedores de objetos, los cuales eran presentados a públicos curiosos, que se acercaban tímidos pero con ganas de saborear la historia. Las puertas estaban, por decirlo de alguna manera, entreabiertas. Cada vitrina, pared y pedestal, se acompañaban de textos narrativos, complejos y elaboradamente científicos, dirigidos particularmente a quienes no necesitan leerlos. Quienes querían aprender mediante la lectura en sala, difícilmente comprendían las rebuscadas palabras de los curadores y historiadores. Sin embargo, actualmente es distinto, los museos dan dado un giro positivamente de 180 grados, las puertas se han abierto y caminar por los pasillos y salas no es un accionar individual, es una euforia educacional. Quien visite un museo puede hablar, comentar y preguntar; algunas veces tocar, asomarse y hasta oler. Hoy no se cuenta, se conversa. No se explica, se invita a la reflexión. No se dicta, se dejan posibilidades abiertas para que sean los visitantes quienes realicen sus propias lecturas, dirigidos, eso sí, por los expertos del tema, pero no de manera impositiva, sino enfocada a la enseñanza y al aprendizaje informal. Los objetos de las colecciones no son piezas muertas, sino que hablan y reflejan historias. No es necesario contemplar decenas de pinturas, ahora con menor cantidad es posible interpretar un contexto, época o estilo. La historia se cuenta con menos pero de una manera más clara. Resulta necesario acercar nuevos públicos, que se sientan integrados en los espacios a través de guiones interactivos y lecturas abiertas, invitarlos a que contemplen las colecciones, comparen los objetos que se presentan -tanto entre ellos como con los de su diario vivir-, dejarlos que interpreten según su criterio y finalmente que comprendan los mensajes que se quieren emitir.

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Los objetos son espejos históricos Resulta común y normal que la historia sea contada por personas y no por objetos, pero si se realizara un ejercicio experimental, un ensayo en el que se silencie al ser humano y sean las propias cosas las que hablen, se podría construir o establecer un nuevo imaginario que represente a la sociedad en la que estamos inmersos de una manera más subjetiva, global, sin inclinaciones, preferencias o deformaciones profesionales. Podría ser colectiva, representativa e inclusiva. “Claro está que la historia se construye a partir de otros tipos de fuentes primarias, que suelen ser los relatos de los testigos y de los propios protagonistas de la vida y de los hechos que se narran; estos relatos, analizados, contrastados, depurados y verificados, son fundamentales, pero, sin los restos materiales, es muy difícil imaginar el pasado” (Santana y Llonch, 2012, p. 17). Por más subjetiva que trate de ser, la historia siempre resulta parcialmente “manipulada” por quien la escribe, no es lo debidamente correcto pero siempre ha sucedido. Si bien no es la función de este texto resolver ese asunto, se considera pertinente apuntarlo, pues uno de los intentos de esta exhibición es alejarse de la objetividad. Mediante la consultoría a expertos de áreas muy diversas, se pretende lograr una selección de objetos de diseño que reflejen nuestra identidad costarricense, esa que algunos creemos no tener. Santana y Llonch (2012, p. 15) mencionan que “el valor que atribuimos a un objeto es a veces muy subjetivo”, por lo que, si se quisiera establecer la relevancia de alguno para la sociedad, resulta pertinente llevar a cabo una valoración desde distintas perspectivas. Se deben reconocer los objetos por sus atributos funcionales, formales y simbólicos. Se deben tener en cuenta una serie de factores que aseguren la validación y trascendencia de dicho objeto, su importancia en la construcción de un imaginario material. Entonces, un objeto se puede tornar valioso por su función: manufactura, capacidad de seriarse, frecuencia de uso y usabilidad, ergonomía, seguridad, calidad ecológica, durabilidad, capacidad de estímulo emocional y funcionalidad técnica. También por aquello relacionado con lo formal (estilo, composición, forma, ritmo, color, texturas y ornamentación), ese término que popularmente se le llama estética o agrado visual. Y bien, una cualidad de gran peso es la simbólica, pues quizá un objeto no sea meramente funcional ni bello, pero ha trascendido en lo intangible mediante nuevos usos particulares y propios, así como resemantizaciones. El lugar de origen o su apropiación resulta fundamental para enfatizar lo autóctono y regional, la relación con los saberes, conocimientos y modos de uso enraizados en la

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vida de las comunidades, la conexión que tenga con celebraciones, rituales, festividades y prácticas de la vida social, así como su contribución para el desarrollo de formas de expresión culturales, las manifestaciones literarias, musicales, gastronómicas, artesanales, plásticas, escénicas y lúdicas. Por lo tanto, el valor histórico, científico, religioso, cultural y político que pueda tener un objeto, significa un aporte relevante para el estudio y representación de la etnografía local, regional y nacional, aspecto que busca definir esta investigación. “Los objetos son soportes de las abstracciones históricas y fuentes de conocimiento del pasado. Es evidente que muchos conceptos en historia deberían derivar, fundamentalmente, del análisis metódico de los objetos; conceptos y objetos son dos caras de la misma moneda” (Santana y Llonch, 2012, p. 27). En la medida en que el museo se convierta en un contenedor de objetos significantes, portantes de representación, valores e identidad, este adquirirá un puesto importante en la tarea de educar. El hecho de actuar como un auténtico soporte de la memoria de un país que está (re) construyendo su identidad es un paso agigantado para el avance social. Daniel Soto Morúa Curador Diaquí lo nuestro; Ensayo para la construcción de una colección de diseño San José, junio, 2013

Bibliografía Santana, J. & Llonch, N. (2012). Manual de didáctica del objeto en el museo. Ediciones Trea: España

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Los objetos, también un ejercicio de diseño Si hace 100 años una familia promedio tenía en sus hogares un aproximado de 500 objetos (utensilios, electrodomésticos, muebles, otros); hoy en día, esa cifra supera los 3000 (equipo electrónico, software, menaje, otros) (Press y Cooper, 2012, 23). Es precisamente en ese contexto inmediato, a veces personal otras público, que el diseño se torna protagónico. Los objetos funcionan como un ejercicio de diseño, son el producto de un proceso creativo que atiende a las necesidades experienciales y cotidianas de los seres humanos. En los muebles, en la vestimenta, en los procesos de producción, en los escenarios virtuales, en la señalética, en los empaques -en casi todos los sitios- hay diseño. De hecho, aunque su palabra proviene etimológicamente del italiano disegno -que significa trazo-, su uso (y abuso) se ha ampliado y en la actualidad se emplea tanto para explicar un proceso, como para señalar la forma de una cosa, una experiencia o referirse a un resultado o un producto. Como método de pensamiento y como ejercicio profesional, el diseño procura encontrar la mejor forma posible para que esos objetos que conforman el entorno -y aquellos que aún se encuentran solo en la imaginación- sean conceptualizados, probados, fabricados, distribuidos y usados de manera óptima. Además, de velar para que una vez que acabe su vida útil, puedan ser reciclados o desechados sin generar un impacto negativo en el medio ambiente. Sin embargo algunos son guardados u olvidados por tiempo indefinido, hasta que salen a la luz nuevamente y adquieren otros significados, sean o no, apreciados desde la visión del diseño con que fueron creados en un inicio. Desde una perspectiva abierta e inclusiva, el diseño también puede ser visto como un componente indisoluble de todo acto humano; el proyectar, planear, probar, etc. son prácticas que se realizan a diario y que convierten a todas las personas en diseñadores (Papanek, 1972, 62). Sin embargo, aunque esto es cierto, la profesión del diseño no es un ejercicio automático o inconsciente; -todo lo contrariorequiere de sensibilidad, formación, criterios y conocimientos específicos que le permiten al experto en el campo ejecutar soluciones funcionales, estéticas y seriadas a la medida de la necesidad. El diseño es una práctica en la que se imbrican aristas culturales, económicas y tecnológicas; esta confluencia hace del diseño un campo complejo, diverso y flexible. Sin embargo, su concepto ha sido erróneamente reducido al esfuerzo por embellecer la apariencia externa de las cosas (Wong, 2005), o bien vinculado al lujo; sin embargo, es por el contrario una actividad creativa que busca resolver un problema por medio de la ejecución de un proceso metodológico. Precisamente es Bruno Munari quien explica que el lujo no es un problema de diseño; ya que lo suntuoso es el resultado negativo de utilizar materiales costosos que no mejoran la funcionalidad del objeto -en otras palabras- del triunfo de la apariencia sobre la función (Munari,1981, 13); todas acciones que se oponen al ser y hacer del diseño.

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Dentro de la tarea de consumo en la que estamos inmersos, el diseño funciona “como forma vestida de significación” (Chaney, 1996, 274); se manifiesta de manera simbólica en la construcción de sentido, identidad y pertenencia, cala dentro de los tejidos de la comunicación y en la configuración de los imaginarios colectivos. En esa línea, tiene la capacidad de portar, transmitir y mediar conocimiento, así como contribuir a la elaboración de experiencias emocionales, sensoriales e intelectuales de los individuos. En general, el diseño es un instrumento para crear los espacios, objetos y condiciones necesarias para alcanzar el desarrollo sostenible. En la actualidad, el diseño se ha convertido en un aspecto central y muy celebrado de la economía mundial y los diseñadores en verdaderos agentes de cambio; razón por la cual alrededor del orbe se han gestado proyectos para estimular y promocionar la innovación y la creatividad dentro de las políticas públicas. Valeria Rodríguez Diseñadora gráfica San José, junio, 2013.

Calavera Ana (ed). (2007) De lo bello de las cosas. Materiales para una estética del diseño. Barcelona, Editorial Gustavo Gili. Chaney, D (2003). Estilos de vida. Madrid, Talasa. Hernández Francisca. (1998). El museo como espacio de comunicación. España, Ediciones Trea. Krippendorff Klaus, en “On the essential contexts of artifacts or on the proposition that Design is making sense (of things)”, Design Issues Vol.V, No. 2, primavera 1989, p.13 Maroevic Ivo. (1983). Introduction to Museology -The European Approach- en Hernández Francisca. (1998). El museo como espacio de comunicación. España, Ediciones Trea. Munari Bruno. (1981). Cómo nacen los objetos.10 ed. Barcelona, Editorial Gustavo Gili, p. 13. Papanek Victor (1972). Design for the Real World en Julier Guy (2008) La cultura del diseño. Barcelona, Editorial Gustavo Gili, p. 66. Press Mike – Cooper Rachel. The Design Experience. The Role of Design and Designers in the Twenty First Century. Barcelona, Editorial Gustavo Gili, p. 24. Wong Wucius. (2005). Principles of form and design, 7ªed. Barcelona, Editorial Gustavo Gili. Pearse Susan. (1992). Museums, objects and colletions. Inglaterra, Smithsonian Institute Press. Pearse Susan (ed). (1992). Objects of Knowledge. Londres, The Athlone Press.

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Una herramienta para decidirse El universo de los objetos (y su uso) puede ser infinito; por eso hemos puesto a su disposición estas herramientas o check lists que lo ayudarán a decidirse si el objeto que esta postulando coincide, o no, dentro de la visión global del proyecto. Si tiene dudas o consultas, puede escribir a los correos: daniel.smorua@gmail.com. o coordinacion@madc.cr I Parte. El siguiente cuadro pretender ser un primer filtro para determinar si el objeto postulado se enmarca dentro del proyecto. Marque con una “X” si el objeto nominado cumple o posee alguna de las siguientes dimensiones. Si la respuesta es sí, por favor especifique su criterio. Evaluación preliminar

No

El objeto es de origen costarricense, regional o latinoamericano. Criterio: El objeto no es de origen costarricense, regional ni latinoamericano pero su uso sí ha sido apropiado o resemantizado por nuestras culturas. Criterio: El objeto es de diseño, o sea, es funcional y potencialmente seriable. Criterio: Si dos de las respuestas anteriores fueron positivas; ¡excelente, continúe completando las siguiente tabla!

II Parte Marque con una “X” si el objeto nominado cumple o posee alguna de las siguientes dimensiones. Si la respuesta es sí, por favor especifique su criterio. Dimensiones Sí No Se relaciona con los saberes (conocimientos y modos de uso enraizados en la vida de las comunidades costarricenses). Criterio: Es un medio, vía, recurso o se relaciona de alguna manera para llevar a cabo celebraciones, rituales, festividades y prácticas de la vida social costarricense. Criterio: Contribuye al desarrollo de formas de expresión cultural local y regional (manifestaciones literarias, musicales, gastronómicas, plásticas, escénicas, lúdicas, entre otros). Criterio: Se relaciona con los contextos locales o regionales (mercados, ferias, santuarios, plazas y demás espacios donde tienen lugar prácticas culturales). Criterio: Aporta o fomenta la construcción de imaginarios, identidades y al sentido de apropiación y pertenencia. Criterio: Posee un valor histórico, científico, religioso, cultural o político en el ámbito local o regional. Criterio: En él se aplican de técnicas tradicionales o artesanales locales o regionales. Criterio: Aporta al estudio de las artes decorativas, populares y etnográficas. Criterio: Si una de las respuestas anteriores fue positivas; ¡fantástico, su objeto puede ser incluído dentro de la exhibición! 11


MUSEO DE ARTE Y DISEÑO CONTEMPORÁNEO Ministerio de Cultura y Juventud. Ubicado en el Centro Nacional de Cultura. Avenida 3, calles 11 y 15, San José, Costa Rica. info@madc.cr. www.madc.cr. Teléfonos (506) 22579370, (506) 22223489. Fax (506) 22578702. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS MADC 2013.

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D13: Di'aquí, lo nuestro.