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JUL 19 SET 01

2012

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ISBN

Esta publicación fue realizada para la exposición “Charter City” de Adán Vallecillo, exhibida en Sala 1 del Museo de Arte y Diseño Contemporáneo, San José, Costa Rica. 19 de julio - 01 de setiembre de 2012. Dirección MADC: Fiorella Resenterra. Curaduría y conceptualización del catálogo: María José Chavarría. Autores de los textos: María José Chavarría, Tamara Díaz Bringas y Santiago Olmo.

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Índice

Desde la idea de Charter City María José Chavarría 5 Texto del artista 7 Obras y referencias 10 Vallecillo vs Haussmann (en los trópicos) Tamara Díaz Bringas 24 La utopía defensiva del capitalismo tardío Santiago Olmo 26 Traducciones 32 Curriculum vitae 44 Créditos 46

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Desde la idea de Charter City

Adán Vallecillo es un artista que participado en múltiples ocasiones, en diversas exposiciones colectivas que se ha llevado a cabo en el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo. Ha ejercido también como curador de exhiciones para la institución, como lo han sido la muestra “Bloque de nieve: artistas hondureños del siglo XXI” en el año 2006 y de manera más reciente, de la exhibición “+/-Esperanza” en el 2010.

Para esta muestra en particular, el planteamiento de edificar un espacio regulado, el aislamiento y la codificación, son elementos fundamentales dentro de la concepción de Charter City como un modelo implantado. La idea de edificación de una estructura definida a partir de límites espaciales y de recursos, no se aplica solamente a una proyección arquitectónica como tal. La mutilación del tiempo, de los valores de uso y cambio y las condiciones de dependencia, pueden ser percibidas desde distintas aristas dentro de las sociedades en las que vivimos. Los ejes políticos, simbólicos e ideológicos que se establecen y delinean, llegan a confinar y cercenar continuidades. Es aquí donde una obra como Hipérbole, es representativa en cuanto a su referencia a la medición y organización del tiempo, la búsqueda del control y de la homogeneización; o incluso una pieza como Masterguetto, en donde se hace alusión al confinamiento de ciertos grupos a partir de una relación con los materiales y el espacio.

Tres de sus obras forman parte de la Colección Permanente del MADC, pero es hasta esta ocasión, que es posible albergar una muestra individual del artista dentro del Museo. Es así como la exposición Charter City, surge como una oportunidad, tanto para evidenciar algunas de las obras más representativas del artista, como para generar un proyecto nuevo. Con esto se parte de la idea, de que muchas de las propuestas sean realizadas específicamente para la muestra y es además una excusa para trabajar a partir de materiales locales. En este sentido, el proceso de conceptualización de la mayoría de las obras fue realizado en Honduras, pero muchas otras, debido a la particularidad de elementos y oportunidades, se fueron modelando in situ. Este es un punto interesante de resaltar, ya que a partir de la búsqueda de materiales y de procesos de producción de obras, muchas piezas se fueron moldeando o modificando según el contexto local. Aquí se hace notar una característica importante del trabajo de Vallecillo, en donde las condiciones sociopolíticas, recursos y posibilidades de los distintos países de la región Centroamericana y Latinoamericana incluso, se posicionan como particularidades y estrategias de estructuración y construcción.

En esta misma línea, la obra también titulada Charter City, es fundamental en cuanto remite a las características que son base en el trabajo de Vallecillo, el equilibrio como idea de armonía que normaliza, la medida como control búsqueda de lo racional, la asepsia como limpieza, la orientación como dirección a la lógica del poder y la prótesis como desnaturalización de la funcionalidad de los objetos. Asimismo, la utilización de la cinta métrica o el instrumento de medición -regla o nivel-, como elemento recurrente dentro su producción, refuerza el interés encausado hacia evidenciar las imposiciones y regulaciones, los parámetros y normas establecidas para el control de la sociedad.

Vista parcial de Sala I Partial view from Gallery I

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Dentro de esta concepción, las dinámicas sociales son por supuesto, un eje primordial dentro de la propuesta expositiva. Obras como Misantropía, en donde se exploran las relaciones entre los individuos, y se puede reflexionar sobre la incapacidad de relación, apoyo y agrupación del ser humano o los seres vivos incluso. Nos induce a pensar sobre el individualismo y la convivencia dislocada. Cabe mencionar además Segmentario II, en el carácter orgánico casi zoomorfo de la pieza, y en donde se hace evidente la necesidad de congregación desde una perspectiva distinta.

a los modelos sociales implantados. Es acá precisamente donde obras como Cuba Libre, trabajada a partir de la ironía de las palabras impresas y asiladas sobre latas de licor, dialoga con una pieza como Argentina, una obra que es también una acción, que plantea la presencia del artista, desde la utilización de un recurso constante -como lo es un par de zapatos-, sobre diversos países en donde la situación política ha llevado a ocasionar levantamientos culminando en golpes de estado. Experiencia que el artista inicia, a partir de una residencia en este país del sur específicamente. Esto sin dejar de lado por supuesto, una pieza como Monografía, que remite específicamente a la situación política reciente de un país como Honduras.

La fabricación a partir de materiales de desecho o industriales por un lado y la producción y explotación de materias primas por otro, replantean la forma en la que puede ser percibido el centro geográfico. Esto se hace notar en obras como Capadocia, en donde se remite a las organizaciones sociales, a la construcción de ciudades a partir de los recursos disponibles. Y las articulaciones que se generan a parir de las necesidades. O una pieza como Atari, en donde la ligereza de los materiales contrasta con la contundencia de la obra… Cajas de cartón que al ser superpuestas adquieren un carácter arquitectónico.

Otro eje importante dentro de la propuesta planteada por el artista, es la dicotomía naturalezaartificio, que traza las relaciones con el espacio, el levantamiento de murallas artificiales y de sistematización se reconfigura. En este sentido Tres tristes trópicos, en donde la contraposición de la máquina con las plantas tropicales, hacen repensar las relaciones de dependencia. La idea de Charter City entonces, se conceptualiza al reconfigurar aspectos de realidades presentes en la región. El aislamiento y estructuración desde múltiples aspectos y la articulación y el desencuentro desde de los escenarios locales, permiten repensar las particularidades de geografías a partir de sus carencias y valores. La presencia de lo artificial y la medición como una constante, posibilitan a su vez un traslado de valores: la idea de edificación como construccióndestrucción persistente, pero sobretodo, la recuperación de la belleza en lo precario.

Esto sin dejar de mencionar piezas como Acordes I, II y III, que remite sin lugar a duda, a propuestas anteriores del artista como las “Banderas”, en las que se utilizaba una tela coloreada, haciendo referencia a distintos grupos de población. En esta ocasión, los Acordes son construidos a partir de diversas maderas producidas en Costa Rica, maderas que ponen en relación solidez, tonalidad y textura, junto con la exactitud de los niveles de medición. Por otro lado, esto lleva a repensar la situación política de muchos de los países latinoamericanos en un constante proceso de cuestionamiento

María José Chavarría Curadora MADC San José, setiembre 2012

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Texto del artista Un modelo (cualquiera que sea) es planteado por sus autores como un referente casi siempre ejemplar, único, exclusivo, exitoso, superior, destacado, coherente, efectivo, acertado, aplicable, funcional y paradigmático; de ahí que me interese la dimensión arquitectónica del modelo y sus manifestaciones como estructuras de pensamiento o reconstrucciones ideales de nuestras precarias certezas y de nuestros contundentes miedos. Ciudad Modelo, es el nombre con que se conoce en castellano Charter City, algo así como una versión neoliberal de la Ciudad del Sol de Tommaso Campanella, pero donde, a diferencia de esta última, la propiedad privada y el lucro, definen los estatutos autónomos de su sistema de gobierno. Mientras el tema de la posibilidad de construir ciudades modelos en Latinoamérica cobra fuerza, he concentrado mi búsqueda en algunas de las estructuras de pensamiento que históricamente han hecho posible la aplicación de modelos a nuestras realidades irreductibles. Adán Vallecillo Tegucigalpa, julio 2012

Boceto para instalación Segmentario II, 2011 Installation Sketch for Segmental II

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Vista parcial de Sala I Partial view from Gallery I

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Acordes I Ensamblaje, maderas aut贸ctonas de Costa Rica Dimensiones variables 2012 Chords I Assembly, native woods of Costa Rica Variable dimensions

Acordes II Ensamblaje, maderas aut贸ctonas de Costa Rica Dimensiones variables 2012 Chords II Assembly, native woods of Costa Rica Variable dimensions

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Acordes III Ensamblaje, maderas aut贸ctonas de Costa Rica Dimensiones variables 2012 Chords III Assembly, native woods of Costa Rica Variable dimensions

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Atari Ensamblaje, cartón y esponja Dimensiones variables 2012 Diseño y construcción de la base: Luis Velázquez Atari Assembly, cardboard, and sponge Design and construction of the base: Luis Velázquez Variable dimensions

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Neumofagia Cerrojos de zinc y llaves Dimensiones variables 2012 Pneumophagia Installation, zinc bolts, and keys Variable dimensions

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Segmentario II Instalaciรณn, neumรกticos reciclados y vรกlvulas Dimensiones variables 2012 Segmental II Installation, recycled tires and valves Variable dimensions

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Capadocia Instalaci贸n, 谩ngulos de metal, rejillas y focos Dimensiones variables 2012 Cappadocia Installation, metal angles, grids, and spotlights Variable dimensions

Detalles de la obra Details of the work

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Misantrop铆a Instalaci贸n, prensas de metal Dimensiones variables. 2012 Misanthropy Installation, metal clamps Variable dimensions

Charter City Instalaci贸n, metros de madera y espejos telesc贸picos Dimensiones variables, 2012 Charter City Installation, wooden meters and telescopic mirrors Variable dimensions

Detalles de Charter City Details of Charter City

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Argentina Instalaci贸n, zapatos en uso y texto Dimensiones variables 2012 Argentina Installation, shoes and text Variable dimensions

Detalle de la obra Details of the work

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Hip茅rbole Instalaci贸n, 24 relojes de acero inoxidable y estereof贸n Dimensiones variables 2012 Hyperbole Installation, 24 stainless steel watches and styrofoam Variable dimensions

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Cuba Libre Instalaci贸n, estereof贸n y latas Dimensiones variables 2012 Free Cuba Installation, styrofoam, and cans Variable dimensions

Detalles de la obra Details of the work

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Mastergetto Instalaci贸n, cables de seguridad Dimensiones variables 2012 Mastergetto Installation, security cables Variable dimensions

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Monografía Proyección (fotogramas) 2012 Fotografía: Leonel Estrada Monograph Projection (stills) Photo: Leonel Estrada

Tres tristes trópicos Instalación, plaforma hidráulica y palmeras Dimensiones variables 2012 Three Sad Tropics Installation, hydraulic platform, and palms Variable dimensions

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Vallecillo vs Haussmann (en los trópicos) Charter City, el proyecto de “ciudad modelo” con su propia legislación y forma de gobierno que ha tenido reciente acogida en el congreso hondureño, podría haber sido un ejemplo extremo en el capítulo Haussmann en los trópicos de Mike Davis. En una crítica de procesos urbanos en los que el Estado interviene en favor de inversores extranjeros, propietarios de terrenos y élites locales afirma: “Como sucedía en el París de 1860, bajo el fanático reinado del barón Haussmann, el desarrollo urbano actual todavía se esfuerza para simultanear el máximo beneficio privado con el máximo control social”.1 Colmo de la segregación espacial, la ciudad modelo extiende la privatización a todo el territorio urbano y sus relaciones sociales, lo que supone un reto a la noción misma de ciudad.

Transformar la metáfora en materia prima, ese anhelo de Cildo Meireles que Adán Vallecillo también pone en práctica, es uno de los principales aciertos de su trabajo. Por eso prefiero entrar a Charter City por su materialidad y por un ejemplo: en Segmentario se agrupan trozos de neumáticos parcheados y llenos de válvulas. Esos dispositivos que permiten abrir y cerrar, conectar y desconectar, modular o aislar el flujo de líquidos o gases, devienen una presencia casi ominosa en las piezas de Vallecillo. Si la válvula es uno de los instrumentos de control esenciales en la industria, su proliferación en pequeñas secciones resulta verdaderamente inquietante. El trabajo con materia industrial manufacturada apunta la relación de dependencia hacia los países industrializados, al tiempo que opera sobre las propiedades físicas y los usos comunes del material. El poliestireno expandido, por ejemplo, que se utiliza como aislante térmico, funciona como nevera en Cuba Libre y como base constructiva en Hipérbole. Pero en cada caso establezco relaciones distintas con el mismo elemento: si el primero me hace notar su condición impermeable, el segundo resalta su levedad. Veo entonces los altos edificios de espuma coronados por relojes de acero y me pregunto las razones de una ciudad modelo aquí. El poliestireno responde con su capacidad de absorción de los impactos.

Charter City, la exposición en el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo de Costa Rica, nos enfrenta a las condiciones que hacen posible la implantación de ciudades modelo o (malas) compañías bananeras. En oposición a la figura del “artista-demoledor”2 encarnada en el barón Haussmann, me gustaría pensar la propuesta de Adán Vallecillo desde la idea del autor como constructor, entendido aquí desde el oficio, sus materiales, herramientas y procesos. No es raro encontrar en las obras de Vallecillo niveles, prensas sargento, cerrojos, metros de carpintero. La elección del objeto tiene que ver con sus significados, pero también con las propiedades físicas y las relaciones en las que entra. Muchas veces propone un uso desviado del objeto que de golpe se desconecta de una racionalidad instrumental para participar en otras lógicas, como en el ejemplo de unas prensas sargento que no amordazan más que a sus iguales (Misantropía).

La frontera cada vez más tajante entre lugares seguros y lugares violentos agrava la segregación espacial y social. Al tiempo la ciudad de la gente y del bien común queda relegada por políticas públicas sólo dedicadas a producir y custodiar espacios privados. La ciudad segura, la de condominios y urbanizaciones, se configura en

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espacios vallados, dispositivos electrónicos de control y vigilantes privados. Monografía registra una larga secuencia de rótulos de empresas de seguridad en Tegucigalpa y Masterguetto amontona candados sujetos a una misma columna inamovible, como un superfluo recurso de protección. El riesgo aparece así como condición estructural y no como anomalía. El trastorno de la medición del espacio-tiempo tiene una eficacia poética y crítica en la obra de Adán Vallecillo. En la pieza que da título a la exposición, una extensa cinta de metro de carpintero se curva en el espacio. Charter City se configura así como un sistema inexacto, más bien arbitrario, incapaz de dar cuenta de una realidad. Ante el fracaso de la medida, los metros se arman con espejos telescópicos en sus extremos. Como una prótesis óptica del instrumento de medición, el reflejo continúa allí donde la vista no alcanza. Similar dislocación sugiere Tres tristes trópicos con las palmeras en lo alto de una plataforma hidráulica.

quizá los bichos con válvulas o la pieza Atari, cuyo título remite a la palabra japonesa que -en el juego de go- advierte al adversario que se ha hecho una jugada peligrosa. Tamara Díaz Bringas Madrid, octubre 2012 1. Mike Davis, Planeta de ciudades miseria, Foca, Madrid, 2007, p. 136. 2. “¿Mis títulos?... Yo he sido elegido como el artista-demoledor”, Haussmann citado por Walter Benjamin, Libro de los Pasajes, Akal, Madrid, 2007, p.154.

La muestra se conforma, en fin, en la tensión entre el espacio abstracto y el objeto cotidiano. Por mi parte, entendí la enorme potencia de este trabajo de Adán Vallecillo para pensar las condiciones de la ciudad a través de Henri Lefebvre. El espacio abstracto -nos dice el filósofo marxista- coincide con el capitalismo y sus códigos de planificación urbana y homogeneización de la experiencia. En las obras de Adán el espacio abstracto está a la vez presente en su configuración misma y negado por objetos con memoria, residuos, huellas de experiencia vivida, todo eso que rechaza el orden normativo del espacio racional homogéneo. Así, la ciudad que propone el artista constructor es también un territorio de lucha, como anuncian

Misantropía (detalle) Misanthropy (detail)

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La Utopía defensiva del capitalismo tardío El proyecto de Adán Vallecillo, Charter City, incide de una manera muy sutil en uno de los problemas más acuciantes del presente: el espacio público amenazado por una ideología de la privatización dirigida desde la rentabilidad económica y un concepto de libertad que reclama una desregulación para preservar ante todo el derecho inalienable de obtener beneficios a cualquier precio, cueste lo que cueste. Con un punto de partida tan candente, la selección de obras y proyectos, tiende a hablar desde el silencio. Los objetos aparecen como documentos, como deslizamientos semióticos, y se asientan en las paradojas del sentido, como una suerte de suite de poemas visuales. Tratándose de un proyecto eminentemente político no hay ningún elemento que remita a un discurso panfletario, ni a ninguna reivindicación explícita que pueda ser asociada a un plano ideológico. Sin embargo en la propuesta hay un decidido compromiso con la realidad y una reivindicación de la primacía del derecho y de lo público como una garantía democrática. La denuncia se expresa en un silencio mordaz, mediante metáforas. Los aspectos formales, las relaciones geométricas o la tensión de materiales, así como las lecturas polisémicas del objeto, tienden a construir un discurso densamente político, pero sin que se note. Este proyecto explicita el desacuerdo y la disensión, como un posicionamiento ético en el que se implican a los aspectos formales de una obra o de un montaje para que desempeñen una función simbólica que a la vez sea estética y genere una fricción de ideas. La distancia con un eslogan, mucho más explícito pero menos eficaz, pone de relieve cómo el arte político hoy, ha derivado hacia planteamientos muy críticos

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con la ideología y cómo el arte en tanto que arte se constituye, fundamentalmente, en una conciencia política. Las referencias, en este caso, se centran de manera muy específica en un contexto muy determinado, el contexto político hondureño, que si bien necesita ser explicitado no debe ser descrito por la obra, sino sencillamente analizado. A fin de cuentas la obra no tiene como objetivo último la descripción, sino que debe proceder a un análisis que permita o propicie una comprensión crítica. Los procedimientos del análisis tienden a desvelar contradicciones. Al emplear y privilegiar objetos y postergar el lenguaje como narrativa dominante, la obra adquiere un espesor tenso de significados porque se desvanece la sensación de ataque. El señalamiento es así mucho más incisivo. La obra de Adán Vallecillo se ha caracterizado tanto por sus dosis de humor (quizás es más adecuado definirlo como ironía y en ocasiones como sarcasmo) como por su capacidad de síntesis. No es casual que los objetos de los que se sirve en sus obras sean herramientas técnicas del ámbito de la construcción, de la ingeniería o de la tecnología. La cinta métrica es un hilo conductor para explicitar el dominio del pensamiento de la cuantificación. Sobre el cálculo se inscriben los discursos de dominación, que reducen las realidades a cifras. Si en algunas piezas anteriores la cinta métrica se transformaba en un objeto de ecos surrealistas cuando se le añadían puntas de tenedores o cucharas, con el objetivo de precisar el valor de la delimitación de un espacio, también mental, en otras la dimensión


del espacio establecía una correspondencia de tiempo como cronología espacial. La contrapropuesta ahora no es la ruptura de la medición, sino la posibilidad de instaurar otro orden geométrico que contenga las claves de la emancipación. Así parece ocurrir en la pieza central de la exposición Charter City, pero también en Misantropía, una serie de prensas de sargento articuladas como mecanismos de contención al servicio de una medición.

objeto es un mecanismo de desvelamiento de sentidos y de significados. Charter City, que en español se conoce como Ciudad Modelo, es una ciudad cuyo sistema de gobierno está determinado por una regulación (ley, legislación) independiente y exclusiva, que puede apartarse de la ley normativa del país con el objetivo de obtener mejores ventajas fiscales, estableciendo una específica regulación laboral y privatizando la gestión de todos los servicios. En definitiva una Charter City tiene mucho que ver con un paraíso fiscal, insertado en el corazón de un estado soberano. No cabe duda de que el concepto contemporáneo de Charter City se inscribe en la utopía. Pero una utopía propia del capitalismo tardío, ligada a una concepción del mundo basada en la perspectiva de lo defensivo y en la desigualdad de los individuos, con una intensa visión nostálgica del pasado.

Los cables de seguridad que rodean una columna del espacio en Masterguetto, son conectores sin conexión, desconectados. Cumplen por tanto una función anómala e inútil. El diálogo que esta pieza establece con Monografía, proyección de escudos identificativos de empresas de seguridad privada de Tegucigalpa, es muy vibrante. Las conexiones desconectadas empiezan entonces a tener el sentido de un circuito fragmentado. Segmentario II, constituida por una serie de cámaras neumáticas de ruedas de tractor punteadas de válvulas de seguridad, vuelve a remitir a las técnicas de parcheo como estrategia de control: contención de escape, sin control no hay posibilidad de volumen. Con un tono más poético y melancólico, Tres Tristes Trópicos, es una ácida metáfora del control que imprime el cálculo y la agrimensión de las cintas métricas. Las palmas situadas en lo alto de una plataforma hidráulica han sido seleccionadas y raptadas, aisladas como posesión exclusiva fuera del alcance de quien no controle el mecanismo de la máquina.

La utopía ha sido asociada a los movimientos de regeneración moral y política que desde el renacimiento europeo trataron de plantear una solución programática de las injusticias y las desigualdades de la sociedad de su tiempo. A pesar de que una parte muy consistente de la literatura utópica tendía a convertirse en proyecto o al menos en un apéndice de la teoría política, que construyera una visión crítica de alternativas, el estilo paradójico frecuentemente empleado, condujo a partir de la revolución francesa al descrédito del término o en cierto modo a su posicionamiento en paralelo con la quimera y lo imposible. Frente a la utopía entonces se afirma el pragmatismo.

Austeridad certera, pues desde el ingenio, cada pieza establece ideas que son revulsivos, contradicciones o paradojas. La utilización del

Cuando cayó el muro de Berlín, una parte del pensamiento finisecular neo-liberal tendió a

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asociar la utopía al totalitarismo, quizás leyendo erróneamente a Karl Popper1, y adjudicando al modelo soviético un carácter utópico, cuando en realidad ese sistema no era sino una aplicación pragmática y anti-utópica del capitalismo al estado. La confusión está servida desde el principio. Ciertamente la literatura utópica contenía desde Platón, un sesgo totalitario, pero también desarrolló otros modelos de pragmatismo exitoso en manos de la iglesia católica, especialmente en el continente americano, contribuyendo a la discusión de los derechos y la dignidad del hombre, aplicada a los indígenas americanos: el proyecto de Vasco de Quiroga en Michoacán, en la recién fundada Nueva España del siglo XVI o las reducciones jesuitas del Paraguay entre los siglos XVII y XVIII.

(ciertamente utópica) de que la pulsión individual de codicia y la capacidad emprendedora pueden regenerar tanto al individuo como a la sociedad, expandiendo la riqueza y el bienestar. En el marco de la Guerra Fría la utopía pragmática del consumo funcionó como un proyecto de resistencia individualista ante el colectivismo totalitario soviético que se presentaba ante el mundo como una utopía igualitaria de economía planificada. Sin embargo también propició estrategias y soluciones pragmáticas de comprobada viabilidad y éxito como la socialdemocracia europea. El que actualmente la socialdemocracia europea y su estado del bienestar atraviesen un proceso de sistemático desmantelamiento, frente a la presión del neoliberalismo norteamericano y el post-maoismo capitalista chino, que presentan serios déficits democráticos, confirma la pretensión del mercado global de que la democracia y sus garantías han dejado de ser competitivas y por tanto constituyen un lastre para la eficacia económica. Un nuevo despotismo ilustrado trufado de hegelianismo liberal que encaja en la noción de totalitarismo de Karl Popper.

También es un error asociar la utopía únicamente a corrientes de pensamiento de tipo socializantes, pues el espíritu regeneracionista se desarrolla también desde concepciones individualistas que conciben la desigualdad como un estado natural que actúa como activación de lo social. Es precisamente desde Hobbes que arranca una utopía de carácter individual (también, evidentemente, con muchos elementos totalitarios que manipulan el concepto de libertad) y que se traduce en la formulación de un capitalismo moderno como utopía pragmática basada más en el consumismo que en el ejercicio democrático, por lo que el concepto de ciudadano que en el siglo XIX estuvo asociado al propietario, en el capitalismo tardío lo está al consumidor. Su difusión planetaria a partir de la II Guerra Mundial se realiza como una campaña publicitaria bajo el slogan del American Way of Life.

Estas presiones en el ámbito latinoamericano han creado el caldo de cultivo de populismos de todo tipo en el que una fórmula como el narcoestado permitiría la convivencia de corporaciones y organizaciones criminales. En tanto que discurso propagandístico, la utopía del consumo ha tenido en el cine un vehículo de difusión, pero también desde el cine ha sido tratada críticamente. El consumo tiende a propiciar una desregularización del deseo. El deseo sin límites es una promesa de felicidad como lo fue el “país de cucaña”, pero este es el camino de una degradación del individuo. Desde ahí se puede comprender el sentido de Westworld2 (1973) dirigida por Michel Crichton,

El American Way of Life surge como una solución a los efectos producidos por la Gran Depresión, mediante una integración del New Deal con sus preocupaciones sociales, con la creencia

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y que desde la ciencia ficción aborda un parque temático del mundo del Oeste, en el que los visitantes viven en directo la experiencia de un western. Por ejemplo, sin peligro alguno pueden participar en duelos con armas de fuego porque se enfrentan a robots programados para ser siempre vencidos. La película expresa el grado máximo del placer, en un deseo que se apaga sin riesgos, en una situación de desregulación completa y total, donde matar es una experiencia sin consecuencias, no solo impune, sino aceptada en las reglas del juego. El problema es que en la película los robots se rebelan, dirigidos por un “replicante”, que tiene como anomalía una capacidad de raciocinio, de crítica y por tanto de sublevación. Siguiendo la misma pauta del parque temático y como una secuela, en 1976 se produjo Futureworld dirigida por Richard T. Heffron, abordando la capacidad de las corporaciones para reemprender proyectos fracasados por estar sustentados en la quiebra de las legislaciones. Sin embargo gracias a las conexiones políticas pueden repetir el experimento para volver a fracasar.

plenitud de derechos, fundamentalmente porque estos podrán pagarse o sufragarse (educación, vivienda, sanidad, servicios). Sin embargo es fuera de la ciencia-ficción, bajo el formato de comedia fantástica que la idea de una Charter City, aparece en forma paródica: Pleasantville (1998) dirigida por Gary Ross. La película que estuvo nominada a tres oscar, es de manera retrospectiva una ácida crítica del sueño americano como un mito insertado en el inconsciente colectivo. La trama cuenta la historia de dos hermanos, Jennifer y David, que son transportados a una serie de televisión de los años 50, Pleasantville, donde todo es en blanco y negro. Allí no existe el color, sus habitantes no se relacionan con la cultura, la urbanización no tiene salida ni comunicación con el mundo exterior, y todo es perfecto: no hay enfermedades, todo se hace bien, y quizás por ello, sus habitantes tampoco conocen el sexo. Cuando Jennifer se enamora y besa a un muchacho, aflora el color y el sueño de la ciudad perfecta se desmorona, coloreándose. Una cierta idea de Charter City empieza a fraguarse entre los años 50 y 60 bajo la forma de urbanizaciones residenciales que materialicen el sueño americano y permitan soñar a la clase media emergente con un porvenir de bienestar. Ese entorno envuelve el consumo, dibuja un ritmo de vida desahogado y saludable, complementa la privacidad individual familiar con una idea de comunidad en la que se anulan las diferencias.

Si este tipo de novelas y películas de cienciaficción plantean la desregulación como un mecanismo liberador del deseo, el consumismo que sustenta la lógica económica del beneficio y del lucro, se apropia de este principio y exige para su consolidación una regulación de la desregularización que sistematice tipos de libertad de elección, aunque entren en contradicción con la normativa democrática igualitaria, con el objetivo de ampliar derechos sectoriales aún a costa de la restricción de derechos generales. Hay dos conceptos básicos de libertad que parten de presupuestos muy diferentes. Uno toma en cuenta la libertad desde la igualdad universal y otro desde una desigualdad basada en un evolucionismo social, para el que solo los más fuertes o los más dotados alcanzarán la

Los nuevos espacios residenciales que se han construido en Centroamérica toman como referencia los desarrollos urbanos norteamericanos, pero tienen mucho que ver con iniciativas arquitectónicas de los años 30 que impulsó el colonialismo europeo con los objetivo de un parque temático. La recuperación de una arquitectura tradicional dota a estos proyectos de una perspectiva nostálgica del pasado, y

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su carácter utópico se resuelve en su espíritu conservador, volver a recrear la imagen que las ciudades tuvieron en el pasado, donde cada barrio tenía una homogeneidad de clase, todo estaba limpio y el orden público ejercía un control efectivo.

Estas nuevas ciudades amuralladas deben su fortuna a que el estado dejó de ser una garantía de seguridad, de democracia y de eficacia. A ello han contribuido prácticas económicas y creencias políticas. El fracaso del estado indica entonces que la solución es la privatización de los servicios. Pero es una solución para quien pueda pagarla. El resto de la sociedad quedará excluido y por tanto no podrá participar en el nuevo modelo de ciudad o de sociedad.

El mecanismo tiene algo de perverso. Primero se abandonaron los centros de las ciudades porque no eran suficientemente modernos para el imaginario de las élites, pues la nueva sociedad de masas propiciaba un encuentro de clases sociales en el espacio público. Luego estos centros históricos se degradaron por la ausencia de planes rectores y de cohesión social. Sin proyectos de reforma que atendieran a una mayor justicia social para las clases más desfavorecidas económicamente, la quiebra social significaba también una quiebra de la ciudad. Como solución a las fracturas sociales se construyeron zonas privadas con el aspecto de country club en las que se pudiera además trabajar y comprar, con una seguridad garantizada en los accesos y en el interior del recinto. En lugar de tratar de solucionar el problema social, la solución propuesta propone su alejamiento, esconderlo debajo de la alfombra: alejándose del problema este desaparece. La solución se asemeja al ghetto, vivir en un entorno protegido y privado, sin mezclas peligrosas. Pero para tener la sensación de vivir en una ciudad y no en un entorno sin carácter, se reconstruye la atmósfera arquitectónica y estilística de la ciudad original que años atrás se rechazó porque era pública y ya no solo de unos pocos.

La Charter City, un proyecto impulsado por el economista norteamericano Paul Romer, parte de esta situación de escisión social, larvada desde los inicios del siglo XX, y se inspira en los modelos de Hong-Kong y Singapur, para implantar una serie de polos de desarrollo económico en Honduras. La situación geográfica del país, entre dos océanos, con puertos naturales de condiciones óptimas y con extensiones de territorio deshabitado (una condición esencial para el desarrollo de la Charter City) ofrece las mejores oportunidades para este proyecto utópico. Curiosamente para desarrollar lo que se denominaron Regiones Especiales de Desarrollo (RED) el gobierno hondureño, presidido por Porfirio Lobo, debía proceder a un cambio en la constitución que permitiera una excepción legislativa en estos territorios. Hay que recordar que el golpe de estado que depuso al presidente electo en las urnas Manuel Zelaya fue justificado por los cambios en la constitución que éste impulsó para permitir su candidatura a la reelección. Según algunos analistas, como Suzy Dean, lo que caracteriza a estas Charter Cities hondureñas es la posibilidad de suspender la democracia, como resultado de la libre voluntad de sus futuros habitantes3. No es casual pues que el proyecto se haya planteado en Honduras después de un golpe de estado y donde a pesar de unas elecciones presidenciales no se han reestablecido garantías auténticamente democráticas.

Ese es en cierto modo el espíritu, por ejemplo, de Cayalá, a 10 minutos del centro de Ciudad de Guatemala: un desarrollo urbano exclusivo, que en su sección comercial y de servicios ha adoptado una arquitectura que recuerda la imagen de ciudad colonial en clave de parque temático. Los videos promocionales y la literatura publicitaria desvelan los aspectos de una utopía defensiva que se presenta como pragmatismo.

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Recientemente y debido a discrepancias sobre transparencia con el gobierno hondureño, Paul Romer y el comité asesor de expertos, ha dimitido y abandonado la dirección del proyecto4. Aunque unos días después, el parlamento hondureño rechazó los cambios en la constitución que legalizaran el estatus de las REDs, el asunto está aún lejos de quedar zanjado.

Sin embargo, y a pesar de las numerosas críticas y advertencias publicadas desde medios prestigiosos y nada condescendientes con pensamientos de izquierda, como el New York Times o The Economist, no parece que haya una corriente de pensamiento suficientemente articulada capaz de desmontar los presupuestos teóricos de la Charter City, habida cuenta de que el pensamiento dominante está dando prioridad al mercado frente a la democracia.

Hasta este momento se ha desarrollado un ingente material teórico sobre los beneficios de las Charter Cities distribuidos en las webs de Romer y del propio proyecto, subrayando una clara alineación con las ideas de un estado libertario de libre mercado en sintonía con las tesis político-económicas de Milton Friedman5.

¿Estamos a las puertas de una reconfiguración del orden mundial de las leyes y los estados, de los derechos y las constituciones, de la democracia, desde las exigencias de una privatización de carácter totalitario?

La utopía defensiva del capitalismo tardío se caracteriza así como un anarquismo libertario de guante blanco, en el que el sector privado de los negocios se presenta como el mejor garante de una gobernanza global, capaz de extender sus beneficios al resto de la sociedad, pero quizás no a todos, solo a aquellos que se sometan a la legislación de la desregulación. El modelo constituye sin duda una apuesta de futuro que mira al pasado, y configura un nuevo tipo de amenaza totalitaria camuflada en libertarismo.6 La teoría del shock de Naomi Klein7 no está lejos de poder ser aplicada a este modelo. El objetivo es crear zonas de desarrollo económico donde el beneficio sea el único vector. Pero lo más interesante es como todos los servicios, incluida la seguridad estarían gestionadas desde el sector privado así como regulado y controlado el flujo de personas que entran y salen de la ciudad. Los paralelismos con los sistemas de control totalitarios clásicos parecen confluir de un modo perverso en las Charter Cities.

A esas preguntas, Adán Vallecillo pone otras preguntas. Más rigurosas si cabe. Ese es el valor simbólico del arte. Santiago Olmo Madrid, octubre 2012

1. Karl Popper, The Open Society and Its Ennemies, 1945; traducción española: La sociedad abierta y sus enemigos, Paidós. 2 Westworld fue distribuida en Venezuela y México bajo el título de Oestelandia, en Argentina como El mundo de los robots asesinos y en España como Almas de metal. 3 Suzy Dean, http://blogs.independent.co.uk/2012/01/16/hondurancharter-cities-trample-on-democracy/ 4 http://chartercities.org/blog/231/honduras-update 5 Belén Fernández, The Imperial Messenger: Thomas Friedman at Work, Verso in 2011. 6 Para revisar otros debates sobre estos temas revisar: http://www. aljazeera.com/indepth/opinion/2012/07/2012711121224166933.html http://www.nytimes.com/2012/10/01/world/americas/charter-cityplan-to-fight-honduras-poverty-loses-initiator.html?_r=0 7 Para revisar una versión en español, consultar http://aavibdia. blogspot.com.es/search?q=naomi+klein

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From the idea of ​​Charter City

Adán Vallecillo is an artist who has participated several times in various group exhibitions held in the Museum of Contemporary Art and Design. He has also curated samples for the institution, such as Bloque de Nieve: artistas hondureños del siglo XXI (Snow block: Honduran artists of the XXI century” in 2006 and, more recently, in the exhibition + /-Esperanza (+ /-Hope) in 2010. Three of his works are part of the permanent collection of the MADC, but it is until now that it is possible to host a solo exhibition of the artist in the Museum.

boundaries and resources not only applies to architectural design as such. The mutilation of time, values of use and ​​ change, and dependence conditions may be perceived from different perspectives in the societies in which we live. The political, symbolic, and ideological axes that are established and outlined come to confine and curtail continuities. This is where a work like Hipérbole (Hyperbole) is representative in terms of reference to the measurement and organization of time and the search for control and homogenization, or a piece like Masterguetto, which refers to the confinement of certain groups through a relationship with materials and space.

Thus is how the exhibition Charter City arises, both as an opportunity to demonstrate some of the most representative works of the artist as well as create a new project. This is part of the idea that many of the proposals are made specifically for the sample and is also an excuse to work with local materials.

In this same line of ideas, the work also titled Charter City is critical insofar as it refers to the features that are the basis of Vallecillo´s work, balance as an idea of standardizing harmony, measurement as control of the search for the rational, asepsis as cleaning, orientation as a way to the logics of power, and prosthesis as denaturation of the functionality of objects.

In this sense, the conceptualization process of the majority of the works was done in Honduras, but many others, due to the peculiarity of elements and opportunities, were modeled in situ. This is an interesting point to note, as from the search for materials and the production process of works, many pieces were molded or modified according to the local context. Here, an important feature of Vallecillo´s work is noted, where socio-political conditions, resources, and possibilities of the different countries of the Central and Latin American region position themselves as specificities and structuring and construction strategies.

Also, the use of the measuring tape or the measuring instrument –ruler or level- as a recurring element in his production reinforces the interest for demonstrating the impositions and regulations, the parameters and rules established to control society. Within this conception, social dynamics are of course an essential axis within the proposed exhibition. Works like Misantropía (Misanthropy), which allows exploring the relationships among individuals and reflecting on the inability of the human being or even living things to relate, support, and come together,

For this particular sample, the proposal of creating a regulated space, isolation, and encryption are essential elements in the design of Charter City as an implemented model. The idea of ​​building a structure defined from spatial

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makes us think about individualism and disarticulated coexistence. In addition, it is noteworthy mentioning Segmentario II (Segmental II) within the organic and almost zoomorphic character of the piece, where there is a clear need for congregation from a different perspective.

from the use of a constant resource –such as a pair of shoes- in various countries where the political situation has caused upheavals that culminate in coups. An experience started by the artist after having resided in this southern country. All this without forgetting of course, a work like Monografía (Monography), which specifically refers to the recent political situation of a country like Honduras.

Manufacture from industrial or waste materials on the one hand, and production and exploitation of raw materials on the other, redefine the way in which the geographic center may be perceived. This is noted in works such as Cappadocia, which refers to social organizations, the building of cities with the available resources, and the articulations that are generated based on needs; or a piece like Atari, where the lightness of materials contrasts with the strength of the work ... Cartons that when overlaid acquire an architectural character.

Another important focus in the proposal made by the artist is the nature-artifice dichotomy that outlines the relationship with space and restates the lifting of artificial and systematization walls. In this sense, we can mention Tres tristes trópicos (Three Sad tropics), where the contrast of the machine with tropical plants makes us rethink of dependency relationships. The Charter City idea is then conceptualized by redefining aspects of realities present in the region. The isolation and structure from multiple aspects and the articulation and misunderstanding from local scenarios, allow rethinking of the special features of the different geographies from a perspective of shortages and values. The presence of the artificial and measurement as a constant facilitate in turn the transfer of values: the idea of building ​​ as persistent construction-destruction, but overall, the recovery of beauty in the precarious.

We cannot forget mentioning works like Acordes I, II y III (Chords I, II and III) that refers without a doubt to the artist’s previous proposals like “Banderas” (Flags), which used a colored cloth making reference to different population groups. This time, the Chords are built from various woods produced in Costa Rica, woods that relate strength, tone, and texture, along with the accuracy of the measurement levels. On the other hand, this leads to rethinking of the political situation of many Latin American countries in constant process of questioning the implemented social models. It is precisely here where a work like Cuba Libre (Free Cuba), conceived from the irony of the words printed and isolated on liquor cans, establishes a dialogue with a piece like Argentina, a work that is also an action, which suggests the presence of the artist

Maria Jose Chavarria Curator MADC San José, September 2012

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artist's statement

A model (whatever that is) is proposed by its authors as a reference almost always exemplary, unique, exclusive, successful, superior, outstanding, consistent, effective, accurate, relevant, practical and paradigmatic, hence my interest on the architectural dimension of the model and its manifestations as structures of thought or ideal reconstructions of our precarious certainties and overwhelming fears. “Ciudad Modeloâ€?, is the name by which Charter City is known in Spanish, something like a neoliberal version of Sun City by Tommaso Campanella, but where, unlike the latter, private property and profit define the autonomous statutes of its government system. While the issue of the possibility of building model cities in Latin American is gaining strength, I have focused my search on some of the structures of thought that historically have made possible the application of models to our irreducible realities. AdĂĄn Vallecillo Tegucigalpa, July 2012

Mastergetto (detalle / detail)

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Vallecillo vs Haussmann (in the tropics) City Charter, the “model city” project with its own laws and form of government that has been recently admitted in the Honduran Congress could have been an extreme example in the chapter Haussmann in the tropics by Mike Davis. In a review of urban processes in which the state intervenes in favor of foreign investors, landowners, and local elites, he states: “As it happened in the Paris of 1860, under the fanatic reign of Baron Haussmann, the current urban development still struggles to combine the maximum private benefit with the maximum social control.”1 At the height of spatial segregation, the model city extends privatization to the whole urban territory and its social relations, which is a challenge to the very notion of city.

Adam Vallecillo, is one of the main successes of his work. That is why I prefer to enter City Charter through its materiality and referring an example; in Segmentario (Segmental) scrap tires patched and filled with valves are grouped together. These devices allow us to open and close, connect and disconnect, modulate or isolate the flow of liquids or gases; they become an almost ominous presence in the pieces of Vallecillo. If the valve is one of the essential monitoring tools in the industry, its proliferation in small sections is truly disturbing. The work with manufactured industrial matter points out the dependency relation towards industrialized countries, while operating on the physical properties and the common uses of the material. The expanded polystyrene, for example, used as thermal insulation, works as refrigerator in Cuba Libre (Free Cuba) and as a constructive basis in Hipérbole (Hyperbole). But, in each case, I establish different relationships with the same element: if the first condition makes me notice its impermeable condition, the second emphasizes its lightness. Then, I see the tall buildings of foam topped with steel watches and I wonder the reason for having a model city here. The polystyrene responds with its ability to absorb impacts. The increasingly sharp boundary between violent and safe places aggravates the social and spatial segregation. At the same time, the city of people and common good is relegated by public policies aimed only at producing and guarding private spaces. The safe city, that of condos and urban developments, is set in walled spaces, electronic monitoring devices, and private security guards. Monografía (Monograph) records a long sequence

In City Charter, the exhibition at the Museum of Contemporary Art and Design of Costa Rica, we are faced with the conditions that make possible the implementation of model cities or (bad) banana companies. In opposition to the “devastatingartist”2 figure embodied in the Baron Haussmann, I would like to see the proposal of Adam Vallecillo from the author’s idea as a constructor, understood here from the perspective of the occupation, his materials, tools, and processes. It is not rare to find in the works of Vallecillo levels, carpenter’s clamps, bolts, and carpenter meters. The choice of the object has to do with its meanings, but also with the physical properties and the relations it is involved with. Often, he proposed a distorted use of the object that suddenly disconnects from the instrumental rationality to participate in other logics, as for example the carpenters’ clamp that does not gag other than its peers Misantropía (Misanthropy). Transforming the metaphor into raw material, that yearning of Cildo Meireles also implemented by

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of labels of security companies in Tegucigalpa and Masterguetto piles locks attached to the same fixed column, as a superfluous resort for protection. The risk appears as a structural condition and not as an anomaly.

refers to the Japanese word that, in the game of go- warns the opponent that a dangerous move has been made. Tamara Díaz Bringas Madrid, October 2012

The disorder of the space-time measurement has a poetic and critical efficiency in the work of Adam Vallecillo. In the piece that gives the exhibition its title, an extensive carpenter tape meter curves into space. City Charter is configured as an inaccurate system rather arbitrary, incapable of accounting for reality. Given the failure of the measurement, the meters are armed with telescopic mirrors at the ends. Like a prosthetic optical measurement instrument, the reflection continues where the view is not enough. This similar dislocation suggests Tres tristes trópicos (Three Sad Tropics) with palm trees atop a hydraulic platform.

1 Mike Davis, Planeta de ciudades miseria, Foca, Madrid, 2007, p. 136. 2 “My titles? I have been selected as the “devastating-artist”, Haussman quoted by Walter Benjamin, Libro de los Pasajes, Akal, Madrid, 2007, p. 154.

The sample is formed, finally, in the tension between the abstract space and the everyday object. As for me, I understood the enormous power of this work of Adam Vallecillo to think of the conditions of the city through Henri Lefebvre. The abstract space –the Marxist philosopher saysmatches with capitalism and its urban planning and homogenization codes of experience. In the works of Adam, the abstract space is both present in the same configuration and denied by objects with memory, debris, traces of lived experience, all that which rejects the normative order or the rational homogeneous space. Thus, the city proposed by the constructor artist is also an area of ​​struggle, as perhaps advertised by the bugs with valves or the Atari piece, whose title

Hipérbole (detalle) Hyperbole (detail)

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The defensive Utopia of late capitalism The project of Adam Vallecillo, Charter City falls, in a very subtle manner, into one of the most pressing problems of the present: the public space threatened by an ideology of privatization led from the economic profitability and a concept of freedom that calls for deregulation to primarily preserve the inalienable right to make a profit at any cost, no matter what.

political context, which although needs to be made explicit, should not be described by the work, but simply analyzed. After all, the work’s ultimate goal is not description, but an analysis that allows or promotes a critical understanding. The procedures of the analysis tend to reveal contradictions. By using and privileging objects and postponing language as a dominant narrative, the work takes on a tense thickness of meanings because the feeling of attack fades. The claim is therefore much more incisive.

With such a burning starting point, the selection of works and projects tends to speak from the silence. Objects appear as documents, as semiotic landslides, that settle on the paradoxes of sense, as a sort of suite of visual poems. Being a highly political project, there is no item that refers to a demagogic speech or an explicit claim that may be associated with an ideological level. However, the proposal comprises a firm commitment to reality and a vindication of the rule of law and the public as a democratic guarantee. The complaint is expressed in a poignant silence, through metaphors. The formal aspects, the geometric relationships, and the materials stress, as well as the polysemic readings of the object, tend to build a densely political discourse, but without being noticed.

Adam Vallecillo’s work has been characterized both by his humor (perhaps more appropriate to define it as irony and sometimes sarcasm) and his ability to synthesize. It is no coincidence that the objects used as tools in his work are technical tools of the fields of construction, engineering, or technology. The measuring tape is a conductive thread to explain the domain of the quantification thought. The calculation entails the discourses of domination, which reduce realities to numbers. If in some previous pieces the measuring tape was transformed into an object of surreal echoes by adding fork tips or spoons in order to specify the value of delimitation of a space, also mentally, in others, the dimension of space provided a correspondence of time as spatial chronology. The counter-proposal now is not a break in the measurement, but the possibility of introducing another geometric order that contains the keys to emancipation. This seems to happen at the centerpiece of the exhibition Charter City, but also in Misantropía (Misanthropy), a series of carpenter’s clamps articulated as containment mechanisms in the service of a measurement.

This project explains the disagreement and dissent, as an ethical stance that involves the formal aspects of a work or a setup to play a symbolic role that is both aesthetic and generates friction of ideas. The distance with a slogan, much more explicit but less effective, highlights how the political art has led to very critical approaches to ideology and how art becomes fundamentally a political consciousness. References, in this case, focus in a very specific manner on a very specific context, the Honduran

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The safety cables surrounding a column of space in Masterguetto are connectors offline, disconnected. They meet therefore an abnormal and useless function. The dialogue that this piece sets with Monografía (Monograph), a projection of identifying badges of private security companies in Tegucigalpa, is very vibrant. The disconnected connections then begin to have the sense of a fragmented circuit.

a worldview based on the perspective of the defense and inequality of individuals, with an intense nostalgic vision of the past. The utopia has been associated to movements of moral and political regeneration that since the European Renaissance have tried to raise a programmatic solution to the injustices and inequalities of the society of his time. Although a very consistent part of the utopian literature tended to become a project, or at least an appendix of the political theory, to build a critical view of alternatives, the paradoxical style often used led, from the French Revolution, to the discredit of the term or in some way to its positioning parallel with the chimera and the impossible. Facing the utopia then is pragmatism.

Segmentario II (Segmental II), made up of a series of pneumatic chambers with dotted tractor wheels of safety valves, refers again to the patching techniques as control strategy: uncontrolled exhaust containment, without any possibility of volume. On a more poetic and melancholic tone, Tres Tristes Trópicos (Three Sad Tropics), is an acid metaphor of control that prints the calculation and measurement of the measuring tapes. The palms located atop of a hydraulic platform were selected and abducted, isolated as exclusive possession out of reach of those who do not control the mechanism of the machine.

When the Berlin Wall fell, a part of the turn-of-thecentury neo-liberal thinking tended to associate utopia to totalitarianism, perhaps erroneously reading Karl Popper1, and awarded an utopian character to the Soviet model, when in fact the system was merely a pragmatic and antiutopian application of capitalism to the state. The confusion arises from the beginning. Certainly, the utopian literature contained since Plato’s time, a totalitarian bias, but also developed other successful models of pragmatism in the hands of the Catholic Church, especially in the American continent, contributing to the discussion of the rights and dignity of man, applied to American Indians: the Vasco de Quiroga project in Michoacán, in the newly founded New Spain of the sixteenth century or the Jesuit reductions of Paraguay between the seventeenth and eighteenth centuries.

Accurate austerity, since from inventiveness, each piece provides ideas that are revolting, contradictions, or paradoxes. The use of the object is a mechanism of disclosure of senses and meanings. Charter City, called in Spanish Ciudad Modelo, is a city whose system of government is determined by an independent and exclusive regulation (law, legislation), which can deviate from the normative law of the country in order to get better tax advantages, by establishing a specific labor regulation and privatizing the management of all services. In short, a Charter City has much to do with a tax haven, inserted into the heart of a sovereign state.

It is also wrong to associate the utopia only to socializing currents of thought, since the regeneracionist spirit also develops from individualistic conceptions conceiving inequality as a natural state that acts as the social activation.

There is no doubt that the contemporaneous concept of Charter City is part of the utopia. But an utopia proper of late capitalist, linked to

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It is precisely from Hobbes that a utopia of individual character begins (also, evidently, with many totalitarian elements that manipulate the concept of freedom), which results in the development of a modern capitalism as pragmatic utopia based on consumerism more than the democratic exercise. For this reason, the concept of citizenship, which was associated in the nineteenth century with the owner, in late capitalism was related to the consumer. Its planetary diffusion from the World War II is performed as an advertising campaign under the slogan of the American Way of Life.

These pressures in the Latin American context have created a breeding ground for all kinds of populism in which a formula as the narco-state allows the coexistence of corporations and criminal organizations. In regard to the propaganda speech, the utopia of consumption has had in the film industry a broadcast vehicle; nevertheless, also from that same industry, it has been criticized. Consumption tends to lead to a deregulation of desire. The boundless desire is a promise of happiness as was the “Cockaigne”, but this is the way for an individual degradation.

The American Way of Life emerges as a solution to the effects of the Great Depression, through an integration of the New Deal with its social concerns, in the belief (admittedly utopian) that the individual drive of greed and entrepreneurship can regenerate both the individual and society, expanding the wealth and welfare.

From there you can understand the meaning of Westworld2 (1973) directed by Michael Crichton, and which from the science fiction perspective deals with a theme park in the Western world where visitors live a western experience. For example, they can safely engage in duels with guns because they face robots programmed to be beaten. The film expresses the highest degree of pleasure, a desire that goes off safely, in a state of complete and total deregulation, where killing is an experience with no consequences, not only unpunished, but also accepted in the rules of the game. The problem is that in the film, the robots revolt, led by a “replicant” which has an anomalous reasoning, criticism, and therefore uprising capability.

In the context of the Cold War, the pragmatic utopia of consumption worked as a project of individualistic resistance to the Soviet totalitarian collectivism that stood before the world as an egalitarian utopia of planned economy. Nevertheless, it also promoted pragmatic strategies and solutions of proven viability and success like the European social democracy. The fact that the European social democracy and its welfare state are currently going through a systematic process of dismantling, before the pressure against the North American neoliberalism and the post-capitalist Chinese Maoism, which present serious democratic deficits, confirms the claim of the global market that democracy and its guarantees are no longer competitive and therefore constitute a drag on economic efficiency. A new despotism filled with liberal Hegelianism that fits into the concept of totalitarianism of Karl Popper.

Following the same pattern as the theme park and as a sequel, Futureworld was produced in 1976 directed by Richard T. Heffron, addressing the ability of corporations to resume failed projects to be supported by the bankruptcy laws. However, thanks to the political connections, they can repeat the experiment to fail again. If this type of novels and science fiction films pose deregulation as a releasing mechanism

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of desire, consumerism underlying economic logic of profit and gain appropriates this principle and calls for its consolidation a regulation to deregulation that systematizes types of freedom of choice, although they are in contradiction with the egalitarian democratic rules, with the aim of expanding sectoral rights even at the cost of restricting general rights.

urbanizations that materialize the American dream and allow the emerging of the middle class with a future of welfare. That environment involves consumption, draws a comfortable and healthy lifestyle, and complements the individual family privacy with a sense of community in which differences are canceled.

There are two basic concepts of freedom that are based on very different assumptions. One considers freedom from universal equality and another from an inequality based on social evolution, for which only the strongest or the most gifted achieve full rights, mainly because these may be paid or be met (education, housing, health, services). On the other hand, it is outside the science fiction, under the fantastic comedy format that the idea of​​ a Charter City, appears as a parody: Pleasantville (1998) directed by Gary Ross. The film was nominated for three Oscars, it is in retrospective, an acid review of the American dream as a myth embedded in the collective unconscious. The plot tells the story of two siblings, Jennifer and David, who are transported to a television series of the 50s, Pleasantville, where everything is black and white. There exists no color, its inhabitants are not related to culture, the urbanization has no exit or communication with the outside world, and everything is perfect: no disease, everything is done right, and perhaps because of that, its inhabitants do not know sex. When Jennifer falls in love and kisses a boy, color surfaces and the dream of the perfect city crumbles. A certain idea of ​​Charter City begins to take shape between the 50´s and 60´s in the form of residential

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The new residential areas that have been built in Central America take as reference the North American urban developments, but have much to do with the architectural initiatives of the 30´s that drove the European colonialism with the purposes of a theme park. The recovery of a traditional architecture endows these projects a nostalgic perspective of the past, and its utopian character resolves in its conservative spirit, recreating the image that cities had in the past where every neighborhood had a class homogeneity, everything was clean, and public order exercised effective control. The mechanism is something perverse. First, the city centers were abandoned because they were not modern enough for the imagination of the elites, since the new mass society favored a meeting of social classes in the public space. Then, these historic centers degraded due to the absence of master plans and of social cohesion. Without reform projects that addressed a greater social justice for the economically underprivileged, social bankruptcy also meant the bankruptcy of the city. As a solution to social fracture, private zones were built with a country club look, where you could also work and shop, with guaranteed security at the entrance and inside the enclosure. Instead of trying to solve the social problem, the proposed solution suggests its removal, hiding it under the rug; by getting away from the problem


condition for the development of the Charter City) provides the best opportunities for this utopian project. Interestingly, to develop what is called Special Development Regions (SDR), the Honduran government, led by Porfirio Lobo, should proceed to change the constitution to allow a legislative exception in these territories. It must be remembered that the coup that deposed the elected president Manuel Zelaya was justified by changes in the constitution promoted by him to allow his candidacy for reelection.

the same disappears. The solution resembles the ghetto, living in a private and protected environment, without dangerous mixtures. But in order to have the feeling of living in a city and not in an environment with no character, the architectural and stylistic atmosphere of the original city that years ago was rejected because it was already public and belonged not just a few, is reconstructed. That is, in a certain way, the spirit of, for example, CayalĂĄ, 10 minutes from Guatemala City downtown: an exclusive urban development that has adopted in its commercial and service section an architecture that recalls the image of a colonial city in a theme park. Promotional videos and advertising literature reveal aspects of a defensive utopia that is presented as pragmatism.

According to some analysts, like Suzy Dean, what characterizes these Honduran Charter Cities is the possibility of suspending democracy, as a result of the free will of its future inhabitants3. It is no coincidence then that the project has been proposed in Honduras after a coup and where despite a presidential election, no democratic guarantees have been restored authentically.

These new walled cities owe their fortune to the fact that the state was no longer a guarantee of security, democracy, and efficiency. Economic practices and political beliefs have contributed to this. The failure of the State then indicates that the solution is the privatization of services. But it is a solution for those who can afford it. The rest of society is excluded and therefore cannot participate in the new model of city or society.

Recently, due to disagreements on transparency with the Honduran government, Paul Romer and the expert advisory committee, have resigned and left the project management4. Although a few days later, the Honduran parliament rejected the changes in the constitution that legalized the status of the SDRs, the matter is still far from being settled. So far, a vast theoretical material on the benefits of the Charter Cities distributed on the websites of Romer and the project itself has been developed, highlighting a clear alignment with the ideas of a free market libertarian state in tune with the political economic theory of Milton Friedman5.

Charter City, a project promoted by the American economist Paul Romer, arises from this social cleavage, creeping from the early twentieth century, and inspired by models of Hong Kong and Singapore, to implement a series of poles of economic development in Honduras. The country’s geographical location, between two oceans, with optimum natural harbors and uninhabited tracts of land (an essential

The defensive utopia of late capitalism stands out as a white collar libertarian anarchism in which the private sector of business is presented as the best guarantor of global governance, capable

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of extending its benefits to the rest of society, but perhaps not all, only to those who submit themselves to the deregulation legislation.

Are we on the verge of a reconfiguration of the global order of state and laws, rights and constitutions, democracy from the demands of a totalitarian privatization?

The model is certainly an investment in the future looking at the past, and sets up a new kind of totalitarian threat hidden in libertarianism6.

To these questions, Vallecillo Adam poses other questions, more stringent, we could say. This is the symbolic value of art.

The shock theory of Naomi Klein7 is not far from being applied to this model.

Santiago Olmo Madrid, October 2012

The aim is to create economic development zones where profit is the only vector. But more interesting is how all services, including security, would be managed by the private sector, regulating and controlling the flow of people into and out of the city. Parallelisms with the classic totalitarian control systems seem to come together in a perverse way in Charter Cities.

1 Karl Popper, The Open Society and its Enemies, 1945; PaidĂłs. 2 Westworld was distributed in Venezuela and Mexico under the title of Westland, in Argentina as El mundo de los robots asesinos and in Spain as Almas de metal. 3 Suzy Dean, http: //blogs.independent.co.uk/2012/01/16/ honduran-charter-cities-trample-on-democracy/ 4 http://chartercities.org/blog/231/honduras-update 5 BelĂŠn FernĂĄndez, The Imperial Messenger: Thomas Friedman at Work, Verso in 2011. 6 To review other debates on these themes, check: http://www.aljazeera.com/indepth/ opinion/2012/07/2012711121224166933.html http://www.nytimes.com/2012/10/01/world/americas/charter-cityplan-to-fight-honduras-poverty-loses-initiator.html?_r=0 7 To review a Spanish version, visit http://aavibdia.blogspot.com.es/search?q=naomi+klein

However, despite the many criticisms and warnings published in prestigious media, not condescending with left thoughts, such as the New York Times or The Economist, there seems not to be a school of thought sufficiently articulated and capable of removing the theoretical assumptions of the Charter City, given that the dominant thought is prioritizing the market against democracy.

Vista parcial de Sala I Partial view from Gallery I

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Curriculum vitae antonioadanster@gmail.com

Adán Vallecillo (Danlí, Honduras, 1977) es uno de los artistas más destacados de la escena centroamericana. Realizó estudios de sociología en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (2010), Escuela de Artes Plásticas de San Juan, Puerto Rico, (2000) y Escuela Nacional de Bellas Artes de Tegucigalpa (1995). Su obra se sitúa dentro de las nuevas tendencias del objetualismo, evidenciando una multiplicidad de estrategías para potenciar y resignificar sociologícamente los objetos que transforma. Entre las muestras más recientes de su trayectoria se pueden mencionar, exhibiciones personales como Frescos Fetiches en el Centro de Artes Visuales, Mujeres en las Artes, Tegucigalpa, (2012), Charter City, Museo de Arte y Diseño Contemporáneo, San José, Costa Rica, (2012), Sedimentos Ex-Teresa, Arte Actual, México, D.F, (2012), Topografías, Solo Project, ARCO, Madrid, España, (2012) Dis-tensiones Galería 80m2, Lima Perú, (2011), Sociedad Ilícita, Centro Cultural de España, Tegucigalpa, Honduras, (2008), Denominaciones y Retroscopías, Fundación Teorética, San José, Costa Rica, (2007). Participaciones colectivas en You will never walk alone again, Radiator Gallery, New York, USA, Caribbean: Crossroads of the World Museo del Barrio, New York, USA, (2012) XIV Muestra Internacional de Performance, Ex-Teresa, Arte Actual, México, DF. (2010), Miradas Sin coordenadas, La Casona, Galería 80m2, Lima Perú, (2011), Pintura. Proyecto Incompleto Centro de Formación de la Cooperación Española, Antigua, Guatemala (2009), Landings 5, Museo de la OEA, Washington DC, Estados Unidos, (2007) y Puntos de Vista, Colección Daros-latinamerica, Museo de Arte contemporáneo BOCHUM, Bochum, Alemania, (2007) entre otras. Vallecillo también ha tenido una presencia notoria en Bienales internacionales como: California-Pacific Triennial OCMA, USA, Junio, 2013. 7a Bienal de Curitiba, Brasil, Septiembre,2013, (S) Files, Bienal del Museo del Barrio, New York, USA, 2011, 54, Bienal de Venecia Italia, 2011, Primera Trienal del Caribe, Santo Domingo, República Dominicana, 2010, Bienal de Pontevedra, España, 2010, Bienal del Caribe, Santo Domingo, Republica Dominicana 2001; Bienal de Cuenca Ecuador 2001; Bienal del Istmo Centroamericano 2001, 2003 y 2008, 10ma Bienal de la Habana, Cuba 2009. Varias de sus obras forman parte de importantes colecciones como: Daros Latin-américa, Río de Janeiro, Colección Cisneros Fontanals, Miami, Florida, Fundación Teorética, San José, Costa Rica, Colección Patricia Phelps de Cisneros, Nueva York-Caracas, Museo de Arte Latinoamericano MoLaa, California, Museo de Arte y Diseño Contemporáneo, San José, Costa Rica, Saxo Bank, Dinamarca, entre otras.

El artista en el proceso de montaje The artist in the assembly process

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Equipo MADC 2012: Dirección: Fiorella Resenterra | Administración: Danny Rojas | Curadora Jefe: María José Chavarría

| Asistente de dirección y coordinación de actividades: Valeria Rodríguez | Coordinador comunicación y diseño web: Marco Guevara | Diseño gráfico y fotografía: Adriana Artavia | Área educativa: Antonieta Sibaja | Contabilidad: Lilliana Conejo | Jefe de custodios, montaje y registro de colección: Fabricio Meza | Recepción y secretaría de dirección: Nuria Chavarría | Encargado de taller: Jhonny Paniagua | Custodios y montaje: Sandra Lezcano, Luis Diego Fallas, Wilberth Segura, Arturo González, Alexander Fernández | Servicios Generales: Fernando Calderón.

Junta Administrativa MADC 2012: Presidenta: Sra. Lorna Chacón | Vicepresidente: Sr. Emilio Ramos | Secretaria: Sra. Karina Salguero | Vocal 1: Sr. Esteban Calvo | Vocal 2: Sr. Jurgen Ureña Junta Fundación Pro MADC 2012: Presidenta: Sra. Cynthia Monge | Secretaria: Sra. Luisana París | Tesorera: Gisela Salazar | Vocal 1: Sra. Karina Salguero | Vocal 2: Sr. Jurgen Ureña.

Créditos de esta publicación: Curaduría y conceptualización del catálogo: María José Chavarría | Texto de presentación: María José Chavarría | Textos: Tamara Díaz Bringas, Santiago Olmo | Diseño gráfico: Adriana Artavia | Fotografía: Adriana Artavia, excepto: pág 7 archivo del artista | Traducción: Ana Ligia Echeverría Alfaro. Agradecimientos del artista:

Esperanza Mejía, Santiago Olmo, Tamara Díaz Bringas y Leonardo González por la empatía crítica con el tema de la Ciudad Modelo.

MUSEO DE ARTE Y DISEÑO CONTEMPORÁNEO. Ministerio de Cultura y Juventud. Ubicado en el Centro Nacional de Cultura. Avenida 3, calles 11 y 15, San José, Costa Rica. info@madc.cr | www.madc.cr Teléfonos (506) 22579370, (506) 22223489. Fax (506) 22578702, TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS MADC 2012.

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Charter City. Adán Vallecillo  

Catálogo de la exposición "Charter City" del artista hondureño Adán Vallecillo, en la Sala 1 del Museo de Arte y Diseño Contemporáneo -MADC-...

Charter City. Adán Vallecillo  

Catálogo de la exposición "Charter City" del artista hondureño Adán Vallecillo, en la Sala 1 del Museo de Arte y Diseño Contemporáneo -MADC-...

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