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ASCENSIÓN

HISTORIA: ISA IAS ARTE: CHRISTOPHER PONG

PARTE 3


CC 2014 Isa Ias Christopher Pong Virtual Bread Editorial Libre Nekasis Studio Slave & Sleeps Historia: Isa Ias Arte: Christopher Pong Ilustración de portada: Diseño de portada: Corrección de estilo: Editor: Diseño editorial: Logotipo original:

Christopher Pong Tourner Jonathan Yann Laughtman Virtual Bread Fulanito de tal

Agradecimientos especiales: Nekasis Studio Y a nuestros queridos lectores de prueba Hecho en México. Licencia: Este obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional


Virtual Bread en colaboraci贸n con Nekasis Studio Presenta:

3 Historia:

IsaArte:Ias Christopher Pong


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Índice

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Ilustración 1

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En la

Parte 3

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habitación, creada por un “Espacio Temporal”, debajo del Cabaret del cual Madame Rouge es Dueña, se encontraban las instalaciones de ORION, donde ahora, rodeados por una mesa redonda y trece sillas , una de ellas más grande que las otras doce, se encontraban reunidos Madame Rouge, sentada en la silla más grande, y a su lado Sephira y Ren; También el Actual Cabeza de la Familia Frauskin estaba sentado en una de las sillas contiguas; Lord Azaf y a su lado el fiel sirviente de él, Yue. —¿Y los demás? Pensé que nuevamente mandarías llamar a todos los comandantes de Orion – Preguntó Asaf. —Así se supone que era, pero creo que lo mejor es que sólo ustedes estén presentes ante el asunto que vamos a considerar esta vez – dijo Madame Rouge. —Es un plan muy arriesgado. ¿Está segura de que funcionara? —Preguntaba la persona del cabello café, Lord Azaf, a la rubia, Madame Rouge. —Claro que lo pienso, si no, no les hubiera pedido a ustedes que nos volviésemos a reunir, cuando anoche tuvimos una reunión estratégica con los otros tres comandantes —rectificó Madame Rouge. —Aunque no estoy muy seguro de mi intervención, daré mi mejor esfuerzo —terminó diciendo Yue, con una voz muy segura y unos ojos que irradiaban confianza.

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—Sin embargo, para que todo se lleve de la manera adecuada, necesitamos que todos cumplan la parte del plan que a cada uno le toca, en especial tú, Sephira; tu participación es muy importante para nuestro objetivo —Madame Rouge continuó. Sin embargo, Ren, que hasta ahora no había dicho nada, se levantó espontáneamente de su lugar y replicó: —Yo puedo hacer perfectamente lo que usted me mande; yo cumpliré con mi parte a la perfección, así que no necesita recurrir a las artimañas de esa mujer —hablaba mientras señalaba con la mano derecha a Sephira—, que claramente no es competente para esa tarea. Por favor, Madame, déjemelo a mí. —No es que yo esté muy contenta con la parte que me toca, pero sé perfectamente qué es lo que se necesita hacer, además de que seducir a un guardia real no es cosa fácil ni grata —decía Sephira con voz quejumbrosa. —Tal vez, pero seducir no es la única opción: también podemos usar la fuerza bruta si es necesario, y sé que de ello me sobra y basta, mientras que tú dejas mucho que desear —contestó Ren engreídamente. —Silencio los dos —interrumpió Madame Rouge y tomó nuevamente las riendas de la conversación—. Cada uno de ustedes es esencial. Que cumplan con su parte del plan es preciso para que se lleve a cabo perfectamente y sin fallos.


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—Pero, Madame Rouge, conmigo basta y sobra. No sé por qué usted siempre se tiene que poner de parte de esa “Forge” —Ren contestó enojado al comentario de Madame Rouge, al mismo tiempo que la mirada de odio de él apuntaba directamente a los ojos de Sephira. —No es nada de lo que dices, Ren; sabes que yo siempre miro todo desde una perspectiva elevada, y pienso que es la mejor opción que Sephira sea la que dé inicio a la operación. Para ti tengo preparada otra tarea de mayor importancia que la de Sephira —sin embargo, las palabras de Madame Rouge sólo tenían la intención de mantener callado a Ren y hacerlo sentir importante. —No lo olviden —añadió Madame Rouge—: esta noche a las nueve en punto empieza la operación. Lleguen puntuales y esfuércense por desempeñar su trabajo a la perfección. Recuerden que con esto estaremos un paso más cerca de cumplir nuestro objetivo: derrocar al actual gobierno y al que se dice llamar nuestro Rey, Alphonse Widlik. Aunque el punto principal es el asesinato de su representante en nuestro país, Daemon Lutsberg quien es pariente de la Familia Frauskin ya que por ello han invitado a la cena de esta noche a Azaf y a Yue. “Estén preparados, descansen o hagan lo que tengan que hacer, ya que esta noche será ajetreada. En unos momentos Sephira les dará unos sobres sellados con la información que necesitan y con los detalles de las ins~14


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trucciones que cada uno de ustedes que deberán llevar a cabo al pie de la letra, así que no les quito más tiempo y por el momento pueden retirarse. Y así lo hicieron. Sephira les entregó un sobre a cada uno de los presentes y de la misma manera que entraron al cuarto, salieron. Aunque Ren no estaba del todo complacido, aceptó la orden de Madame Rouge, no sin antes dirigir unas palabras a Sephira en su oído: “Si piensas que has ganado entonces has caído en mi trampa, pero si de alguna manera llegaras a salir de esta, dudo mucho que llegues a ser del agrado de Madame Rouge en un futuro”. Claramente Sephira no entendía de lo que hablaba Ren, quien una vez acabado de pronunciar esas palabras salió sin decir más. —Sephira, ¿les diste las instrucciones como te pedí? Esta voz provenía de una rubia, más conocida como Madame Rouge, la dueña del cabaret y líder de un grupo revolucionario conocido como ORION. —Claro, Madame, los preparativos para esta noche están casi terminados —contesto Sephira, la actual asistente de Madame Rouge. Además de ser aceptada como discípula de Madame Rouge, también fue reclutada por ORION hasta hace poco debido a sus altas habilidades en armas y combate cuerpo a cuerpo adquiridas es MUROW.

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—Muy bien, Sephira. A propósito, ¿dónde está Ren? Desde que terminó la reunión no lo he visto. ¿Se ha retirado también? —Claro, Madame, como usted lo pidió. Aunque no dijo a dónde iba. Ya sabe que él no es muy comunicativo conmigo, además de que él sólo se limita a verme con desprecio. —Eso lo puedo entender. Él era mi discípulo antes de que tú llegaras, sin mencionar que era el primero y tú claramente eres la segunda. Pero él piensa que te doy demasiada atención, y eso lo pone celoso, aunque debo de admitir que se ve muy tierno. Es como un niño pequeño que no puedes descuidar —decía Madame Rouge con cierta nostalgia en su mirar. —Madame, si me lo permite quiero hacerle un comentario. —Adelante, Sephira, te escucho. —Por lo que me he dado cuenta, Ren es una persona muy temperamental y siempre que puede atacar al pobre Yu. Además siento una presencia maligna cada que él está cerca de mí, como si me quisiera atacar. Sinceramente no confío en él y la razón principal de ello se debe a que hace algunas noches él ha estado saliendo con una gabardina oscura. —Me parece muy extraño, Sephira, pues en las noches todos los accesos, tanto del cabaret como de ORION, deben de estar completamente cerrados. ~16


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—Eso no es todo, Madame. Cuando lo intento seguir, él desaparece sin dejar rastro alguno. Y eso me parece muy sospechoso —insistentemente persistía Sephira. —Lo que me cuentas es una acusación muy grave. Recuerda que dentro de ORION la unidad y la confianza son lo esencial —respondió Madame Rouge. Sephira interrumpió diciendo: —Pues a él parece no Importarle mucho. Lo siento, Madame, fui tan descortés y mostré falta de respeto hacia usted. Por favor que el castigo que provenga de usted se apiade de mí —se disculpaba e inclinaba Sephira con verdadero arrepentimiento por semejantes palabras en presencia de Madame Rouge. —Tranquila, Sephira. Te he dicho que no me gusta que me hables en ese tono tan formal. Me gustaría que fuésemos más como dos mejores amigas, de lo contrario pasaría como con la familia Real de los Lutsberg, quienes tienen sumido al pueblo mediante una Dictadura estricta y se creen superiores a los demás. Además, a Ren yo misma lo mantendré vigilado. Tendré en mente lo que me dices, pero cuéntame: ¿te sirvió el vestido que te presté? —Madame Rouge rápidamente cambió el tema de la conversación con unos ojos que denotaban intriga, o más bien curiosidad, pero sin duda eran ojos que decían con la mirada “¡Quiero saber!”.

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—Disculpe, Madame, pero ¿a qué se refiere? —Pues una vez que recibiste el Psylograpic de tu otro amigo de la infancia, si no mal recuerdo su nombre es Zeito, ¿cierto? —Sí, pero ¿qué tiene que ver él en esto? —cuestionó Sephira, Intrigada. —Pues cuando te dijo que el Pequeño Gatito Solitario vendría aquí, tu cara se tornó roja, como un tomate. Sephira sólo pudo inclinar la cabeza para no dejar ver nuevamente esa expresión tan notoria de ella. Y es que siempre que se apenaba o se avergonzaba tenía esa costumbre, pero esta vez era diferente, ya que lo que le decía claramente era cierto. —Perdone, Madame, pero no sé de qué está hablando —Sephira contestó con una voz suave y avergonzada, fingiendo que no sabía de lo que le estaba hablando la persona frente a ella. —Está bien, Sephira. La mayoría de los que estamos en ORION sabemos que desde hace tiempo te ha gustado ese chico; es por eso que cuando me dijiste que vendría te hice bajar a la puerta principal con ese atuendo. Ya sabes, a los chicos hay que hacerlos caer con la primera impresión. Sephira sólo podía estar callada ante lo que le decía Madame Rouge. Madame Rouge la había visto crecer, ya que al nacer fue abandonada por sus padres y fue adoptada por ~18


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ella. Sin embargo, al crecer fue demostrando habilidades para el combate y las armas. Después, por orden de Madame Rouge fue llevada a la Escuela Académica de Armas de Murow, la mejor escuela de entrenamiento militar en todo el continente, en todo Zazathar. —Aun así, es increíble el cambio que ha demostrado el Pequeño. Recuerdo que cuando lo encontramos en una de las cuevas del territorio del Norte estaba rayando unas paredes y notaba una cara sin vida y sin sentimientos, como si todo ello se le hubiera borrado de la mente. —Fue una época difícil, si me permite decirlo, Madame —comentó Sephira. En aquellos días Sephira ya se había incorporado a la familia de Madame Rouge y además Azaf recogió al niño, lo llevo a su casa y, al igual que Madame Rouge hizo con Sephira, adoptó a ese niño. Nadie se imaginaria que aquel niño se convertiría en un apuesto caballero. —Cuando llegaron con él no sabía qué estaba ocurriendo. Fue tan sorprendente ver al señor Azaf, que en ese tiempo era una persona fría y arrogante, llegar con Yue de la mano —Sephira hablaba con un tono algo nostálgico. —Aún recuerdo su mirada vacía, con unos ojos que no soportaban su propia existencia; hasta llegué a pensar que en la cueva estaba mejor. Pero una ~20


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vez que te acercaste a él fue cambiando poco a poco, como un gatito solitario que va acercándose a sus nuevos dueños —continuó diciendo Madame Rouge. —No fue todo tan fácil —difirió Sephira—. Me costó mucho acercarme a él. No me veía ni me hablaba, sólo se quedaba sentado en algún rincón y agachaba la cabeza con la mirada perdida. Pasó mucho tiempo para que por fin me dirigiera la palabra. “Pero una vez que nos llevamos bien, me di cuenta que es una persona noble y pura, generosa y muy amable, tranquilo y sin maldad en su corazón y que siempre está dispuesto a sacrificarlo todo por los demás, y no sólo eso, sino también… Madame Rouge únicamente podía notar la alegría que reflejaba en su rostro Sephira al hablar de Yue. Sin duda la miraba de una manera que se interpretaría como un: “¡Esta ya cayo!”. —Entonces eso quiere decir que aún te gusta ¿verdad, Sephira? —Preguntó Madame Rouge. —Por favor, Madame. ¡Qué cosas dice! Entre él y yo sólo existe amistad, una amistad que yo valoro más que todas las cosas; un amorío es algo que no puedo imaginar, y tampoco una relación más allá de ello — esta última parte pronunciada por Sephira cambió totalmente su semblante, como una figura de tristeza y conformidad.

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—Vamos, Sephi, ¡sólo tienes que aceptar que te gusta y ya! Es más, yo te apoyaré en lo que pueda para que ese hombre sea tuyo —con voz muy convincente la tentó Madame Rouge, como si de negocios se tratara. —Aprecio la intención, Madame, pero realmente no necesito algo así. Estoy conforme con la relación actual que tenemos, pero si he de confesarme, quisiera que de mi boca salieran las palabras de aprecio hacia la persona que llegue a amar de verdad —así concluyó Sephira. Al ver la firme postura que tenía la joven, Madame Rouge sólo pudo mirar sus ojos y llegar a la conclusión de que la determinación en los actos de aquella pelirroja de nombre Sephira era real. —Pasando a otro tema, debo admitir que ese vestido te queda muy bien, Sephi, incluso mejor que a mí. —Eso no es verdad. Usted es incluso más hermosa que yo, a tal grado que se le considera una de las mujeres más bellas del país y su fama se extiende por todo el continente. —Tú lo has dicho, Sephi, soy UNA de las mujeres más bellas, pero no LA MAS bella. Eso quiere decir que hay personas más hermosas que yo, y tú podrías ser una de ellas si no usaras esas ropas de militar. Es más, cuando llegó Yue de seguro se impresionó al verte diferente. —¿Usted cree?... Es decir, no me importa eso, bueno, no mucho, bueno, sí me inquieta un poco. ¿Enserio luzco ~22bien?


P2 —Claro. Créelo, que te lo digo yo; es más, para la fiesta de esta noche ve nuevamente con ese vestido. De ahora en adelante es tuyo. Por cierto, ¿qué tal van los preparativos de la fiesta? —Preguntó Madame Rouge. —¿De qué preparativos habla, Madame? —Azaf fue invitado al banquete de esta noche, y su casa también; es decir, tanto Azaf como Yue necesitaran una pareja que los acompañe a ellos, y también el otro. ¿Zeito, verdad? —Sí, pero ¿qué tiene que ver con nosotras? —Enserio que eres lenta para entender este tipo de cosas. Ahora entiendo por qué Yue aún no ha tomado la iniciativa. Quiero decir que tú acompañarás a Yue y yo a Azaf, todo con el fin de escabullirnos en el castillo de los Lutsberg. Sephira no podía sino seguir sonrojándose. —Sí, es cierto… es necesario, no hay nada que hacer —Sephira tartamudeaba con una cara feliz y nerviosa. Madame Rouge echó a reír. —También eres fácil de predecir, Sephi —le dijo todavía entre risas. Aunque la habitación era un poco más grande que el promedio, sólo se encontraban dos personas, dos mujeres: Madame Rouge y Sephira. El tiempo pasaba y la conversación se alargaba. Claro, no se podía esperar menos de la charla entre dos mujeres. 23~


—Bueno, es tiempo de iniciar el plan, Sephi. Por favor, termina el resto de pendientes en el “ROOM”. Te recuerdo que esta noche será algo ajetreada, así que haz todo lo que tengas que hacer y todo lo que esté en tus manos; no te exijas demasiado y recuerda: tu seguridad es lo más importante, por ello no te voy a exigir que vayas a esta misión. —Claro que quiero ir. Desde que llegué a este lugar sólo he estado como si fuera ama de llaves. Lo mío es el campo de batalla, y qué mejor oportunidad para demostrarle lo que he aprendido en MUROW. —Está bien, Sephi, si esa es la decisión que has tomado, yo la respetaré. Ahora mismo me retiro a hablar con Azaf y planear una estrategia. En cuanto a Ren, él ya regresará cuando tenga hambre. Una cosa más: cuando llegue Ren no le digas que iremos nosotras también; únicamente que cumpla con su parte del plan. —Está bien, no descuidaré eso. Vaya tranquila, que todo saldrá bien. Este es el primer paso para nosotros. Una vez que el plan acabe, la idea de nuestro mundo ideal se esparcirá por todo el mundo —con una cara alegre y completamente convencida hablaba Sephira. —Bien. Me retiro, pero antes tengo algo para ti. Madame Rouge extendió su mano y se desprendió de un fino guante de seda que tenía puesto en la mano derecha, dejando ver una pulsera con una joya blanca casi transparente, como si fuera un diamante pequeño. ~24


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De pronto la joya se empezó a mover de arriba abajo en la muñeca de Madame Rouge. —Tranquila, todo está bien; calma. Ahora ve a mi mano —le susurraba Madame Rouge a la pequeña gota de cristal, forma que había tomado el diamante. —No puedo aceptar eso, Madame, me niego. Es algo preciado para usted —reclamaba la pelirroja. —Despierta, ESTALACTITA —dijo fuertemente Madame Rouge a la gota de cristal en su mano. De pronto una espada transparente apareció en su mano, una espada larga que hacía alusión a su nombre, cristalina como si fuera un tempano de hielo. —Esta espada ha sido otorgada de generación a generación en mi familia; es el orgullo de la misma. Además representa nuestros ideales. Cada que la miro recuerdo cuál es mi meta y ambición en la vida. Es el motivo del por qué hoy trataremos de derrumbar uno de los pilares de este mundo corrompido y así hacer realidad el sueño del anterior líder de ORION; no sólo el de él, el mío también. Estoy segura que mi padre lo apreciaría. —Pero eso significa que… —hablaba Sephira con asombro. —Te pido, por favor, que la aceptes, así como con la responsabilidad que viene sobre ella. Es un pequeño capricho que quiero que me concedas. Te he visto, y soy consciente del potencial que hay en ti. Sé que serás ~26


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una buena líder, incluso si a Ren no le gusta la idea. Pero estoy segura que algún día comprenderá. Madame Rouge ahora le susurró a la Espada “DESCANSA”, y la espada regresó a la normalidad en forma de una pequeña gema cristalina enganchada a la pulsera que ahora había tomado un color dorado. —Pero ¿por qué me da esto ahora? Ya habrá otras ocasiones después y más memorables. Es una gran responsabilidad y necesita elegir sabiamente para un cargo así. —Perdón, tenía planeado esperar hasta el aniversario de tu llegada a esta casa, pero qué mejor momento que el día de tu regreso; así todos comprenderán qué tan capaz eres. —Pero aún es temprano para mí. Todavía necesito probar que soy apta para ser la nueva líder de ORION —se excusaba Sephira confusa por la situación. —Tranquila, Sephi, aún no te he dicho que serás la nueva líder. Sólo te estoy dando mi aprobación, el sello para ser candidata. Sin embargo, eres mi favorita para tal cargo, es por eso que te entrego mi propia vida y sueños en esta espada que fortalece el lazo que hay entre nosotras. —Perdón, todo fue tan de repente que me dejé llevar por la situación, pero le juro que demostrare cumplir sus expectativas. Esta noche llevaré a cabo mis órdenes a la perfección.

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—Eso espero. No se nos permite fallar en esta situación. Todo tiene que salir a la perfección para que estemos un paso más cerca de alcanzar nuestras metas futuras. Pero por ahora me retiro. Tengo fe en ti, Sephi. En cuanto termines de limpiar los desastres de Azaf, Yue y Ren, alcánzame en la Mansión Frauskin. Recuerda ducharte y estar radiante para esta noche, y estar preparada para todo tipo de situaciones que se puedan presentar, en especial del chico solitario. Sephira permaneció callada y sonrojada por las palabras de Madame Rouge mientras ella salía de la habitación, el espacio temporal, y de la misma manera como entró también extendió su mano al frente y giro su muñeca a la derecha; de repente un circulo pequeño apareció, seguido de una esfera del mismo tamaño de su mano que salió del círculo, pero la esfera continuaba haciéndose más grande, cada vez un poco más que la anterior hasta que el cuerpo de Madame rouge quedó atrapado en la esfera. Cuando su cuerpo se encontraba dentro de la “burbuja” se fue haciendo pequeña cada vez más hasta que desapareció dentro del círculo amarillo. Una vez dentro de él, el circulo amarillo también se giró a la izquierda y se “cerró”. Terminó desapareciendo. —Con que líder, ¿he? Espera a que se lo cuente a Yu. De seguro estará impactado al igual que yo; no, definitivamente se lo tengo que contar primero a Zeito. ~28


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Quiero ver la cara de él cuándo se entere de esto. Pero primero lo primero. Sephira puso la diadema dorada en su mano e imitó lo que hace poco hizo Madame Rouge. —“Despierta” —le gritó a la gema. Mas nada ocurrió. Le gritó la orden una segunda ocasión, pero no obtuvo respuesta alguna de la gema—. Piedrita preciosa, conviértete en una grande y fuerte espada como hace unos instantes —le pidió de manera tierna Sephira, con intriga. Pero siguió sin obtener respuesta alguna de la gema, la cual ni siquiera hacía algún movimiento. —Creo que ya no sirve —se dijo a sí misma en su mente—. Un último intento más. Me parece que hay que susurrarle como lo hacía Madame Rouge. Respiró profundamente, preparándose para lo que sería el último intento. —Ahora, “Despierta”. La gema se movió bruscamente en su mano, tomando de nuevo la apariencia de una gota de cristal la cual se convirtió de manera espontánea en una gran espada, no como la que hace unos momentos vio ella, sino era una espada totalmente diferente.

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SEPHIRA

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Slave & Sleeps Capítulo 3