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SUPLEMENTO CULTURAL

No. 98 - 29 DE ABRIL DE 2013 - AÑO 2

DIR. JÁNEA ESTRADA LAZARÍN

Foto: Gerardo González / La Jornada Aguascalientes

José Cruz (2 de noviembre de 1955) el poeta blusero nacido en la Ciudad de México, ciudadano de todos los desiertos del mundo -quien nos ha deleitado con sus letras y su música desde hace casi tres décadas-, hoy se encuentra más vivo que nunca pese a la enfermedad que lleva a cuestas desde hace años. Sereno, feliz, respira… aprende todos los días a respirar y a encontrarse consigo mismo. Sigue haciendo poesía. Pág. 6 y 7


29 DE ABRIL DE 2013 / AÑO 2

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Llanto sin lágrimas por Gabriel Luévano Gurrola

Los focos por Guillermo Samperio

A Mireya Cueto Mireya Cueto nació el 3 de febrero de 1922 en la Ciudad de México. Fue hija de Germán Gutiérrez Cueto y Lola Cueto, de quienes aprendió el arte de crear títeres y de hacer historias que cobraban vida a través de éstos. Apenas el año pasado recibió la Medalla de Bellas Artes por sus más de 70 años dedicada a la investigación, producción, promoción y dirección de teatro de títeres en nuestro país. Ese día de febrero de 2012, al recibir la medalla dijo: “Yo cumplí con mi trabajo. Todo lo que hice me encantó y lo disfruté”. Mireya realizó estudios de Historia Moderna y Contemporánea en la UNAM. Escribió guiones de televisión, produjo programas radiofónicos infantiles, escribió literatura infantil, fue productora, dramaturga, directora de teatro de títeres -desde muy joven creaba sus propias marionetas-, por lo que desde el 2001 el Festival Nacional de Títeres lleva su nombre. Entre las obras de su autoría destacan La cigarra, la hormiga y el chapulín (2012), Francisca y la muerte y otros teatrocuentos (2012) y El Traje del rey (1982), sólo por mencionar algunas, porque su producción fue bastante prolífica. En 1980, fue cofundadora del Teatro Tinglado. Fue cofundadora del Museo Nacional de Títeres (MUNATI) en Huamantla, Tlaxcala; y creadora de la Compañía Espiral. Entre sus múltiples distinciones están el Premio Nacional de Literatura Infantil “Juan de la Cabada” del INBA y el Gobierno del Estado de Campeche (1978); Galardón Internacional “Gorgorito” de la Unión Nacional de Intérpretes de Marionetas (UNIMA, 2006); obtuvo la beca del Sistema Nacional de Creadores de manera vitalicia (2011). Mireya pasó sus últimos años en un asilo de ancianos, en el que frecuentemente –no lo suficiente, quizá- era visitada por sus amigos, familiares y alumnos. Quien fuera considerada como gran Embajadora de México en el Arte de Títeres, falleció este 26 de abril, a los 91 años de edad, a causa de un derrame cerebral. Fue Emmanuel Márquez, nuestro entrañable amigo teatrero, amigo cer-

canísimo a Mireya, quien nos contactó con ella hace unos años para que la maestra viniera a Zacatecas a recibir un homenaje durante un Festival Cultural; en aquel entonces el Mtro. David Eduardo Rivera Salinas era el director del Instituto Zacatecano de Cultura, y gracias a él el homenaje pudo llevarse a cabo. Mireya Cueto paseó por las calles de Zacatecas, ya entrados sus ochenta años, y su vitalidad y alegría contagiaron a todos quienes tenían contacto con ella. Así la recordamos: generosa, alegre, serena, feliz… El sábado por la mañana recibimos la noticia de su fallecimiento; innumerables muestras de solidaridad y pesar por la lamentable noticia empezaron a circular. La comunidad de teatreros manifestó su tristeza ante la pérdida de esta gran mujer que nos dejó como legado su obra literaria y dramática y quizá lo más importante: su ejemplo de vida. Del muro de Emmanuel Márquez, transcribo lo siguiente, en homenaje a nuestra querida Mireya: “Mireya Cueto escribió en El arrecife y otras divagaciones, un cuentito que me hizo muy feliz, hoy. Transcribo. Habla el títere a su autor. A Juan José Barreiro. Fui construido a la imagen de su soledad, de su angustia, de su ahogo. Absorbí en mi pequeño cuerpo contrahecho el gris con que él fue lapidado, el gris del miedo a ser traslúcido que lo aplastaba. Yo tomé su opacidad en mi cuerpo, sin contrapuntos, sin pretensiones, así nada más como era a lo desnudo, a lo trágico, a lo verdadero. Tomé en mi cuerpo de ataúd sus muchas muertes. Hicimos juntos el camino de su voz: me prestó su palabra y, juntos, llegamos al borde de mi muerte. Muerto, doy fe del acto sublime de la magia”.

Buen viaje, maestra.

Jánea Estrada Lazarín lagualdra@hotmail.com

Asedios a la biblioteca por Edgar A. Encina Caballo entre las olas, escaramuza en la brisa del mar y una teoría hipotética de lo verdadero por Roberto Galaviz

José Cruz El poeta blusero por Jánea Estrada Lazarín

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Diario de Mateo por Mateo Estrada Gaviria Del acto de escribir III por Eduardo Campech Miranda

Castillo de sal si puedes por Andrea Sampedro Desayuno en tiffany’s, mon ku. por Lluna Llecha y Carlos Belmonte

El Picaporte por Simitrio Quezada No regreso por Celeste Rivas Primer Encuentro Internacional de Jazz Universitario por Pamela Girón Hernández

8 9 11

El mismo cuento por Pilar Alba Un bote salvavidas por Edgar Khonde BEGIN THE BEGUINE por Alberto Huerta

Carmen Lira Saade / Dir. General Raymundo Cárdenas Vargas / Dir. La Jornada de Zacatecas direccion.zac@infodem.com.mx

Jánea Estrada Lazarín / Dir. La Gualdra lagualdra@hotmail.com Sandra Andrade Trinidad / Diseño Editorial

La Gualdra es una coproducción de Ediciones Culturales y La Jornada Zacatecas. Publicación semanal, distribuída e impresa por Información para la Democracia S.A. de C.V. Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta publicación, por cualquier medio sin permiso de los editores.

12 Juan Carlos Villegas / Ilustraciones jvampiro71@hotmail.com


29 de abril DE 2013

Llanto sin lágrimas Por Gabriel Luévano Gurrola

El pan que se come y que nutre: la bendición primera, la verdadera carne, el cáliz sólido, la inspiración del verso y poesía de un cuerpo en lo íntimo entregado a la tierra en sus frutos. Eje de la comida, el pan que se reparte en la mesa, instintivamente y al tanteo, dejando caer en el mantel las migajas, a propósito (la abundancia permite esas minucias de ser un humano). Empieza, reunidos los comensales, el ágape milenario, ornamentado por las pláticas fáciles, nobles y saludables, las caricias, la alabanza de la vida. El pan es el elemento primordial de un hecho ritual: la piedra que se come y construye. Todo eso, claro. Pero... ¿si no hay pan? Aquí es cuando entra Knut Hamsun (1859-1952), considerado por muchos un absoluto maestro, autor de una novela cruel y conmovedora (y que entra entre las mejores del siglo XX), aquélla que tiene como protagonista a Widel-Jarlsberg, un escritor, quien vive una situación extremosa. No tiene, o mejor, siente algo en el estómago: un quicio de nada (y por eso más gravoso) que lo centra como un infortunado en el punto de origen, como el que llega recién al mundo; la indefensión frente a la vida, el dolor primero de la fisiología humana. Sencillamente, lo que siente el personaje es Hambre (1890). Valoremos la concreción del título, exacto, inevitable, lejos de rimbombancias; el tema prescinde de ellas, favorece la sinceridad. El protagonista de esta obra, padece hambre y creo, el concepto que funge como título puede ser una garantía para la existencia de buen número de lectores, porque espero, no la hayan padecido. Ya que no estamos hablando de un hambre cotidiana, en la que, después de una insigne, eficaz, maravillada jornada apretando botoncitos o arreciando las tuercas con las que nos aprisionarán el cráneo, llegamos a casa y nuestra esposa, quizá también apenas libre, casi barrida, nos da un beso y el hambre se comparte,

pasa entre los labios. Hambre deliciosa que se desdibuja en los frijoles, las papas, ya no demasiada carne y luego en el lecho (y aquí paro). No es así en este caso. El hambre de la novela es de días. Jarlsberg es un articulista de periódico, que vive gracias a la ilusión de convertirse en autor reconocido de cierto trabajo conspicuo que se erija monumento notable en la historia del pensamiento universal. Vive de esto y de los intermitentes pagos que recibe gracias a sus colaboraciones en el diario; además, en los momentos más críticos, comiendo las piltrafas que encuentra en la calle, pedazos de algo, porquerías. El escaso pan con el que se provee y sobrevive a duras penas, entonces, no dura mucho. Regularmente, abatido por el hambre y sin techo donde dormir, vaga alucinando. Y he aquí lo más perturbador de la novela. En medio de su crasa inanición comienza a crear historias en su mente. Así se rompe la coherencia vital que supone, primero se come el pan y luego se alimenta el espíritu, haciendo el verso. Hamsun nos plantea otra cosa: Jarlsberg hace del hambre el motor de su trabajo. Las hojas que guarda en el bolsillo y donde garabatea los desesperados esbozos de su mente son el mantel en que se desperdiga su necesidad, transmutada en palabras, comprimidas como las vísceras, el estómago chillante y la tiniebla de la noche. Una de sus mayores obsesiones es la imagen alterna que construye de una hermosa joven que lo procura y de cierta forma, se enamora de él. Jarlsberg la vuelve una princesa noble y elevada, a la que nombra “Ilayali”. Frente al exterminio del cuerpo, el alma creadora. No obstante, la pobreza jugará en contra de la pareja. De improviso, el pensamiento me trajo el recuerdo de Ilayali. ¿Cómo he podido olvidarla?.. En mi imaginación se reflejaba el cielo y la tierra en lla-

Literatura

Me revolvía en el cuarto; me paseaba arriba, abajo, inconscientemente; arañaba las paredes con los dedos; ponía despaciosamente la cabeza sobre la puerta; golpeaba el suelo con las manos, oyendo con severa atención los ruidos producidos por mis propias fantasías... Knut Hamsun, Hambre

Odilon Redon, Araña llorando, 1881

mas, las montañas en llamas, un desierto llameante, el amanecer de un día crepitante y luminoso, la vorágine apocalíptica del fuego.

Poesía sin pan, la cosa no queda ahí. Si para forjar la alianza eterna entre alma individual y fuerza del universo se necesita del pan creador, para llorar, esa otra alianza, la del sufrimiento y el doliente, se requiere un aluvión de lágrimas. Hay un momento en la trama en que, martirizado por el hambre, nuestro articulista se sienta en una acera y comienza a llorar, percatándose luego de su rostro

seco. No tenía siquiera fuerzas para producir el agua salada, la ofrenda trágica. Un llanto sin lágrimas, un recordatorio de lo que es la vida en su esencia, en su hueso ríspido, en su pedazo de seso, en su vientre vacío. Kunt Hamsun describe en torno a esta vacuidad física, las carencias y horrores de una sociedad mezquina donde la bondad es un elemento desquiciante. El noruego, premio nobel en 1920, nos regala un acercamiento a la crueldad humana cuya extrañeza puede peligrar: quién sabe lo que tengamos mañana en el plato (si corremos con suerte).


LA GUALDRA NO. 98

Los focos*

Río de palabras

Por Guillermo Samperio

Ya en la noche, cuando los focos están apagados y se instala un largo silencio, es cuando ellos piensan mejor. Piensan en la luna llena, las luciérnagas, los arbotantes, en los focos fundidos, en las lámparas de mano de los veladores, en el brillo de los ojos de las mujeres que están de pie en las esquinas, en el foco que se enciende sobre las cabezas de los científicos, los poetas o los filósofos, cuando les viene una idea estupenda, en el centelleo de los charcos después de la lluvia, o en otros focos apagados. Los focos de las lámparas apagadas piensan en los escotes de las mujeres cuando hay fiesta en la casona, en los fuegos leves que se generan en los muslos femeninos que llevan medias negras y tienen la pierna cruzada, en los fistoles prudentes de los

caballeros y hasta en sus hebillas, aunque sean un tanto toscas, en los ojos chispeantes de damas y cortesanos cuando la fuerza alcohólica ha subido los grados legales del alcoholímetro, el fulgor erótico en los labios de las mujeres cuando salen a la terraza y segundos después los hombres que van tras ellas con un haz en la frente sudorosa, en las luces leves de las velas que la señora de la casa hunde en pequeños panes de chocolate, canela, mamey o frambuesa, en los súbitos y cambiantes relumbres de la ponchera y del mismo cucharón mientras vierte la bebida alcohólica compuesta de líquido de peras jugosas, ciruelas trituradas y jugo de toronjas, además del coñac añadido al último. Los focos apagados de las habitaciones de la servidumbre, del estacionamiento y del área de planchado, piensan en las luciérnagas puestas en el centro de la mirada del zorro entre

*Cuento incluido en el libro ¿Te acuerdas, Julia?, Ed. Alfaguara, 2013.

los manzanares, en los cuartos pequeños y humildes de los veladores, en las calles solitarias en las orillas de la ciudad o del pueblo donde un foco antiguo, amarilloso, alumbra apenas su lado breve de la calle con la disvariada idea de que aluza todo el barrio, en el breve fuego súbito de puñales que, al fondo del callejón real, entre sombras de cuerpos, alumbra un alma que se desprende; en los combustiones que configuran dibujos de ida y vuelta “o en giros inesperados” hasta que alguno se apaga y el otro se disipa tambaleante y una muchacha imagina que son señales de la yerbera, en las lámparas de petróleo de los hombres que andan por el monte a la caza de liebres y conejos que se paralizan en cuanto la luz les cae encima y luego se ve una pequeña estrella que explota y derriba al animal, cuyas largas orejas se vuelven flácidas lo mismo que sus cuerpos, en el aluzamiento de la breve

casa de dos aguas donde la penumbra provoca que sus habitantes platiquen en voz baja o hagan el amor en un grito contenido con el fin de que las crías no se den cuenta de un cuerpo metido en otro, a pesar de que tales crías escuchen los leves movimientos, los gemidos suaves y los últimos respiros un poco más fuertes y luego un silencio hondo que habla más que los cuerpos incrustados, o el sonido del río que no ha cesado de pujar y decir palabras de amor rumorosas ni ha dejado de moverse ni de fluir con nuevas aguas que no volverán a pasar por ese pueblo. Hay uno que otro foco apagado que no piensan en nada o que sus palabras son más oscuras que su entorno negro y que apenas logran cavilar en el momento en que al fin se liberen de esta servidumbre vil de estar alumbrando para qué y para nada, piensan, cuando no les queda otra opción en la inutilidad de alumbrar y de encontrarse colgados como si estuvieran en la horca o les fuera a caer, de un momento a otro, la guillotina, eso, prefieren estar apagados, gozan el sufrimiento de la plena oscuridad que los rodea, les vienen a la mente los cadáveres que van cayendo en las calles citadinas, los decapitados, los hechos trozos, o de los hombres y mujeres que se tiran desde la azotea de un edificio y del golpe que generan sonara como si un carro se estrellara contra otro, en el entallamiento de las vísceras, o en los presos que se ahorcan con un cinturón o que los asfixian con un alambre en su celda, en los zapatos tristes que cuelgan de los cables que atraviesan las calles de poste a poste, en la multitud de murciélagos que habitan la nocturnidad de la ciudad y la cruzan de un lado a otro en busca de alimento, piensan en la edad media en que hubieran preferido ser antorchas y un día ser usados para incendiar un cerro de cuerpos humanos caídos en manos de la peste o para alumbrar una estupenda violación, un rapto, un asesinato con espadín a espaldas de la víctima o al traidor o a la infiel, participar en las fiestas báquicas y dionisiacas, incendiar uno de los barcos que estuvieron en la costa ante el fortín de Troya o, a la inversa, alumbrar la morada del invencible y prepotente Aquiles en tanto éste, solitario, tocaba la cítara, rumiando su odio contra Agamenón, o todavía más: haber sido el fuego inútil que Paris llevaba en el pecho al raptar a Helena.


29 de abril DE 2013

Caballo entre las olas, escaramuza en la brisa del mar y una teoría hipotética de lo verdadero [Leerse mientras se escucha: Aves de paso / Miguel Ríos y Joaquín Sabina]

Hay un caballo montado sobre la playa y sobre el caballo una escaramuza montado sobre toda esa maravilla: el cielo el límite de todo el universo corre el peligro de romperse en ese preciso momento, -invisible para turistas y viajerosel mar recibe una caricia en ángulo de casi noventa grados: el caballo bordea el punto donde termina el océano y lo convierte de pronto en un acto donde el caos da una calma infinita algunos creen todavía que la armonía del mundo existe como dato de archivo científico -aseguran que el equilibrio de la sal de los mares tiene un ph neutro, porque neutro es el equilibrio de las cosasy nada más falso hay que el pájaro flote porque el aire y que el aire flote porque el pájaro

(son el mismo tipo de gente que cree también que el amor es perfecto, circular y posible -y que hay amores de toda la vida-) el equilibrio es el remanente del caos, de lo que no tiene en principio razones de ser, -sin embargo, esel equilibrio es la única prueba que tenemos para saber que si Dios no existe, es un truco para existir la misma prueba única, o al menos, el mismo indicio que nos lleva en un momento extraño e indivisible a creer en las promesas, los milagros y las mujeres - que además son sinónimos que nadie acepta, pero todos conocen junto a la orilla el caos en reposo me revela una verdad absoluta que por mi parte, no revelaré por miedo a que se vuelva verdadera.

Río de palabras

Por Roberto Galaviz

Asedios a la biblioteca Por Edgar A. G. Encina

Desde que en el 642 de n.E. el califa Omar I por orden del general Amr ibn al-As mandó incendiar la Biblioteca de Alejandría, bajo el pretexto del libro total, el hostigamiento no se ha interrumpido. La historia, que es una forma literaria más, tiene la barriga hinchada de tragar asados de relatos que dicen de edificios derruidos porque ahí se leía un libro prohibido, de persecuciones de pueblos que leen aquello desconocido, de bombardeos certeros a edificios donde no había alma alguna salvo libros, de religiosos fanáticos que desollaron estantes completos, de seres impíos que entre guerras saquearon bibliotecas para venderlas luego, muchas veces fuera de su país. Todo libro, toda biblioteca, todo lector, es un sobreviviente. Sobreviviente por la simpleza en el acto de permanecer en los estantes,

de continuar alzada a pesar de las políticas, de la lectura. Dice Steiner que los “[…] que queman libros, los que expulsan y matan a los poetas, saben exactamente lo que hacen. El poder indeterminado de los libros es incalculable”.1 Los que ponen bombas en las bibliotecas también saben lo que hacen, apuñalando a la más pura de las actividades humanas. En una cruzada que se hace infinita los libros, las bibliotecas, los lectores, sobreviven al asedio. El alivio de ese libro que llega a nuestros ojos se siente en su aroma, pues “[…] cada uno de mis libros [dice Manguel] contienen el relato de su supervivencia. Cada uno de ellos ha escapado al fuego, al agua, al paso del tiempo, a los lectores descuidados y a la mano del censor para contarme su historia”.2 Las bombas que detonaron en la Biblioteca de Boston nos recuer-

Carl Spitzweg, El ratón de biblioteca, 1850

dan que hay asesinos despiadados, que raptan, torturan, desmiembran, el espíritu humano. El mensaje enviado es claro: nada está a salvo, nada en absoluto tiene amparo. Están dispuestos a asestar los más brutales de los actos. Han posteado en nuestros muros; el asedio total. Abrigo la irrealizable esperanza de que toda traición, toda fe-

Libros

“Toda víctima exige lealtad” Graham Green, en The Heart of the Matter

choría, toda maldad encontrará sus verdaderas consecuencias. Mientras tanto, veo un intento más por desbastar el universo borgeano, un universo que para los cabalistas consistía no en lo que leemos sino en la posibilidad de que lo leamos. Asediada la Biblioteca, celebremos nuestros libros que miran estupefactos pero aliviados los noticieros.

1 George Steiner, “Los que queman los libros…”, en: Los logócratas, traducción de María Condor, México-Madrid, FCE y Siruela, 2007, p.59. 2 Alberto Manguel, “XI La biblioteca como supervivencia”, en: La biblioteca de noche, traducción de Carmen Criado, Madrid, Alianza Literaria, 2007, p. 311.


Música

LA GUALDRA NO. 98

José Cruz

El poeta blusero Por Jánea Estrada Lazarín

En una ciudad hermosa, de gente buena, me encontré con una persona llena de luz. Platicamos de la vida, de su vida, de su tiempo, de su obra… de estos tiempos oscuros en que se vive a contraley. No tomamos ginebra, pero al rojo de la tarde los delfines, como almas en pena, reposaron en el escenario en el que José Cruz y su banda Real de Catorce nos dieron una medicina de blues. José Cruz Camargo Zurita (2 de noviembre de 1955) el poeta blusero nacido en la Ciudad de México, ciudadano de todos los desiertos del mundo -quien nos ha deleitado con sus letras y su música desde hace casi tres décadas-, hoy se encuentra más vivo que nunca pese a la enfermedad que lleva a cuestas desde hace años. Sereno, feliz, respira… aprende todos los días a respirar y a encontrarse consigo mismo. Sigue haciendo poesía. Jánea Estrada: Si tú pagas tu renta con un poco de blues, ¿el blues ha pagado la renta por habitar en ti? José Cruz: Por supuesto que sí. [ríe] Tocar blues es una experiencia muy profunda, que no se puede cuantificar en el sentido material… cuando yo canto “pago mi renta con un poco de blues” me refiero a que pago una especie de derecho de piso, de estar en un espacio, de habitarlo, procurando que haya siempre calidad de salud, espiritual, de vida… JE: A estas alturas de tu vida ¿en qué crees? ¿Dejas que Dios atisbe por la cerradura? JC: Mi concepción de Dios es que Dios somos todos, habita en cada uno de nosotros; Dios está en todos los corazones de la gente. Y bueno, en esta frase que es un poco fuerte para algunas personas, trato de hacer un juego lúdico con estas imágenes que están tan arraigadas en nuestra tradición católico-cristiana; es como mover esta tradición y confrontarla un poco… JE: ¿A quién le dices ahora “llévate la historia”? JC: Al PRI [ríe otra vez] Llévate la historia / donde yo no pueda encontrarla / ahógala en las dunas / entiérrala en el mar / bórrame las manos / sácame del miedo de esa calle / véndame los ojos / tírame a matar. Me he cansado de san-

grar por ti / de lanzarme siempre desde el sol / soy un niño armado hasta los dientes / juegas a tocar mi corazón / has rentado el cielo sólo para ti / entre tus juguetes, el planeta…

JE: ¿Son éstos tiempos oscuros? JC: Creo que regresan tiempos oscuros, sí. Y lo constatamos cada día. Están por privatizar los litorales del país, además del petróleo… no debemos permitirlo. Están provocando al México bravo estas personas, me refiero a la derecha del PRI, que es una dictadura corporativa que no deja pie para nada, para ninguna cultura de nada. Salgo a pintar un muro. Salgo a morir sin miedo. ¿Qué hago afuera del Edén? ¿Quién armó este inmenso palomar? ¿Quién al hacerlo olvidó que somos cuervos sin hogar? ¿O acaso le dejamos ciego? ¿Qué hago afuera del Edén?

JE: ¿Tienes cuentas pendientes con el arte, José? JC: Siempre voy a tener cuentas pendientes con él. Todos los músicos que estamos aquí –se refiere a su bandasiempre vamos a tratar de perfeccionarnos, de tener el recurso apropiado y la voz adecuada para poder expresar exactamente lo que estamos sintiendo en el momento, algo así como vivir nuestro presente eterno: transformar ese tiempo vivido en una expresión artística de calidad, ése es el pendiente de siempre, el que tenemos los artistas.

JE: Para sanar el cuerpo seguramente has tenido que probar muchas medicinas, pero en lo espiritual ¿cuál es la medicina que te ayuda a vivir? JC: La energía de tener gente a mi alrededor que amo: a mi hija María José –que está aquí presente-; a Paty, mi mujer; y a los amigos que están aquí conmigo. Ésa es la mejor medicina, rodearme de gente buena, con calidad humana, buenos amigos. Quiero probar la fantasía que me ayude a vivir, porque me muero día a día… y no me quiero morir…

JE: Háblanos de tu relación con la cultura huichola… JC: Yo conocí a los huicholes desde hace muchos años; en Nayarit encontré una comunidad y bueno, me permitieron entrar a su cultura y conocerla, me dieron a conocer su cosmogonía, la visión que tienen del mundo. Se me hace una postura muy parecida a las culturas orientales; los huicholes tienen una visión de unidad con la naturaleza que son ellos mismos; obviamente, quienes vivimos en la urbe, estamos muy lejos

de entender este tipo de pensamiento que a veces llamamos “mágico” y que realmente es un pensamiento trascendental. Entonces, lo que mis músicos y yo tratamos de hacer en el escenario, por ejemplo Arturo Aldo en la guitarra, es crear estas atmósferas que nos transporten a todos nosotros y a todo el público a estos espacios que a veces no los concebimos ni siquiera mental ni espiritualmente. Tratamos de que con nuestra música se creen estos estados alterados de conciencia, y nos transportamos así a las raíces de Real de Catorce. JE: Vamos al desierto, José. JC: Vamos, claro que sí… JE: Cuando escuchamos tus letras, nos percatamos que hay en ti un lector empedernido, que lees habitualmente... Háblanos de tu relación con la literatura… JC: Sí, yo desde los diez años leía a los poetas del Siglo de Oro y ya escribía mis propios sonetos. Leía desde entonces a Calderón de la Barca, a Sor Juana Inés de la Cruz y a los escritores místicos como a San Juan de la Cruz;


29 de abril DE 2013

JE: Eso leías de niño, y ¿ahora qué lees? JC: Leo mucho, me gusta el cuento corto. Me gustan mucho Cortázar y Felisberto Hernández. Estoy leyendo tratados sobre religión y filosofía, pero también ahora estoy leyendo la historia del narco en México, que está muy interesante, desde el Porfiriato hasta esta época… JE: ¿Y cuál es tu lectura sobre esto? JC: Que esta visión que ha tenido el Estado sobre el problema de las drogas no es la adecuada; esta visión de criminalizar al consumidor, por ejemplo, ha sido permeada por una lectura moralina y casi persignada, mocha. Y en esto hemos llegado a dos salidas: prohibirla definitivamente o legalizar la droga. JE: ¿Te vas por esta última? JC: Claro que sí, yo me inclino por su legalización. Toda esta guerra tan absurda de Calderón, continúa con lo que sabe qué está haciendo este señor Peña, porque yo no veo señales buenas. Sigue la violencia, somos un país lleno de sangre. JE: ¿Y qué hay qué hacer? ¿Qué hacemos nosotros? JC: Desde mi punto de vista, los artistas hacemos conciencia de los elementos con los que contamos para enfrentar estos problemas sociales y políticos; y no lo que hace la gente mal informada que se educa a través de la televisión. La libertad de expresión está siendo coptada por grupos de poder, el verdadero crimen organizado es el Estado. ¿Qué hago yo? Recurro a la riqueza de mi cultura para fortalecerme, para informarme, porque cada vez nuestra situación es más parecida a la que vivió hace años Colombia. JE: Hablemos de cine ahora, yo veo que tú percibes todo a través de las imágenes y tu lenguaje además de sonoro es literario ¿qué hay de eso? JC: A mí me gusta el cine desde muy chico. Me gustan mucho los buenos directores como Lars Von Trier, Atom Egoyan, Bertolucci, Fellini, Bergman… porque tienen una poé-

tica que trasciende la visión comercial y que inclusive llegan a tener una propuesta irreverente y chocante para mucha gente que está acostumbrada a lo fácil; yo conozco a mucha gente, incluido yo mismo, que hemos sido transformados en nuestras experiencias de vida por estas películas. Recuerdo por ejemplo a Les Valseuses, de Bertrand Blier, que cambió mi manera de vivir: yo era un vago también. El cine me alimenta mucho, recuerdo también a Azul, Blanco y Rojo de Kieslowsky; Woody Allen es un maestrazo. Y me gusta mucho Tarantino también.

Música

me gustan todos estos escritores que utilizaban el lenguaje de una manera muy estructurada para expresarse, lo que ellos escribían era el reflejo cultural de su época, y eso para mí fue un muy interesante descubrimiento cuando niño. Creo que la gente que se acerca a estos escritores puede descubrir además su propia rítmica, su propia melodía, su cadencia de vida… porque todo está ahí, en los sonetos…

JE: ¿Django sin cadenas o Bastardos sin gloria? JC: Yo me voy por Django, porque Tarantino está jugando con este personaje mítico, un negro esclavo que se convierte finalmente en un capo, en un capataz; que ve a su propia gente desde arriba cuando adquiere el poder; y que después se redime a sí mismo al rescatar a su pareja… es una historia cursi, pero totalmente lúdica, satírica y muy bien actuada.

JE: Como tu música… JC: Sí, la música de Real de Catorce es lúdica, satírica, transgresora… JE: Y erótica. JC: Sí, erótica… JE: La última y nos vamos: vida. JC: Si no hay herramientas, no hay entendimiento; si no hay profundidad en las cosas, no hay respiración, no hay vida. Lo más cercano a nosotros es la respiración. Hay que aprender a respirar, a valorar la vida, eso lo hemos platicado Christian y yo –su baterista-, pues tenemos enfermedades terminales… respirar nos acerca mucho a nosotros mismos, a nuestro interior. JE: ¿Arrieros somos? JC: Y en el camino andamos… Nos despedimos al caer la tarde; por la noche cantó -ahora acompañado por su hija María José, quien heredó su voz y su talento-; una persona le llevaba el tanque de oxígeno de vez en cuando durante el concierto. En las gradas, gritos como “¡José, eres una riata”, “¡Te amamos, José!, “José, eres grande!”, lo oxigenaban también y lo hacían sonreírle a la vida mientras el ambiente poco a poco se tornó completamente azul. Nos hemos de encontrar muy pronto. Blues y luz. Fuerza, José.

Fotos: Cortesía de José Cruz (tomadas de https://www.facebook.com/josecruz.elreal)


LA GUALDRA NO. 98

Por Mateo Estrada Gaviria Febrero 2 de 2003. Domingo. Ciudad de México. Compré varias novelas de Silvia Molina. Me atraen tres claves de su obra: la orfandad, el desamor y la sensibilidad para describir lo cotidiano. Lo compré con mi dinero. Caminé solo por Coyoacán. Lunes: Miré Lucía y el sexo (Dir. Julio Médem, España, 2000). Conocí el WTC. Entré atemorizado al edificio. Salí como diva provinciana. Me atrae la idea de vivir en la Ciudad de México. La película muestra la delgada línea entre el cine porno y el erótico. Aparece un miembro descomunal. El lívido despertó. Intenté aventurar. Fracasé. Martes: Estuve en Plaza Universidad. Miré Una buena chica (The good girl, Dir. Miguel Arteta, USA, 2002). Aparece Aniston, de Friends. Me enamoró la historia: chica casada, insatisfecha. Marido sin aspiraciones; mariguano; sin chiste para el sexo; estéril. Ella trabaja en un súper (ups, yo). Aparece chico joven, alucinante. Ella y él tienen una aventura. Ella se embaraza; permanece con su marido. La vida sigue. El transcurrir del pueblo, tan Hopper diurno, me recuerda Localía. Miércoles: Regresamos a Aguascalientes. El viaje fue en auto. C. durmió todo el trayecto. Quise jugar. Me mandó a la chingada. Estoy en la estación de autobuses. No quiso llevarme a Localía. Jueves: Escuela. Caminar. Leer. Cené en el comedor de ingeniería. Viernes: Pendientes: leer para la escuela. Comí en el comedor de ingeniería. Quiero un novio de mi edad. Iré donde Luis. Fiesta de vestidas y cholos. Quizá coja. Él será casado. El acto, fortuito, no obligará al desnudo; ni siquiera bajaremos los pantalones. No habrá nombres, citas e intercambio de números. No será reciproca la cogida. Penetrará el primero que actúe. El beso, si obliga la posición, no tendrá aliento de amor.

Promoción de la lectura Del acto de escribir III Por Eduardo Campech Miranda Aquella presentación en el café fue la primera de muchas: en Acción Cultural del ISSSTE, en la Biblioteca Pública “Mauricio Magdaleno”, en el Festival Cultural de 1994. Todas bajo el abrigo de Escritores y Artistas Unidos e Independientes. Mi siguiente objetivo era la de publicar en un libro y en un medio de circulación nacional. Hasta ahora, e insisto con ello, mis textos no pasaban por ningún proceso de revisión, mucho menos el del buen juicio que da el tiempo.

Ese mismo año llegó la oportunidad del libro. Tuve oportunidad de colaborar en la antología Por las anchas venas de la noche, otra vez, bajo el auspicio de Escritores y Artistas etcétera, etcétera y etcétera. La publicación nacional fue en la revista Tierra Adentro, con más precisión en el número dedicado a los 450 años de la fundación de la ciudad de Zacatecas. Mi vida seguía siendo la misma. Entonces pensaba que o el poeta estaba sobrevalorado y se gestaban muchos

Andre Derain, Taza de te, 1935

estereotipos en torno suyo o que yo era un poeta mediocre. Años después tuve más certeza que lo correcto era la segunda opción. Estudiaba Economía y a la par de Marx, Althusser, los monetaristas, leía a Sabines, Neruda, Benedetti, los estridentistas. Pero sólo a ellos. Escritores y Artistas preparaba una tercera antología. Una de las características de estas obras, es que cada autor invitaba a quien le elaborara el prólogo. Creyéndome de grandes ligas, sin haber jugado al menos en reservas, acudí con Alain Derbez quien vivía en Zacatecas. Derbez escribió un texto sencillo pero contunde nte. Me hizo pensar en la responsabilidad y objetivo de publicar. Llevaba por título una frase fundamental en las publicaciones: “Del acto de escribir para que otros te lean”. El día que me dio el prólogo, en las instalaciones de la Librería Andre.a, me invitó a leer más, más poesía, más literatura y si fuera posible en otro idioma. A que mis textos pasaran por un ejercicio de revisión, a acudir a talleres de creación literaria. Coincidentemente leía por aquel tiempo Cómo acercarse a la poesía, de Ethel Krauze. En una de las tantas anécdotas que cuenta en torno a su formación como poetisa, menciona cómo en su juventud le apostaba todo a la inspiración y cómo Alfonso Reyes, creo que fue Reyes, le dijo: “Hasta los perros le ladran a la luna”. Por situaciones que no recuerdo, el libro nunca se publicó –para mi fortuna- porque eso me permitió revisar con un poco más de rigor. Algunos de esos textos, a la postre, fueron publicados por la Universidad Autónoma de Aguascalientes, en su revista Tierra Baldía. Después dejé de publicar poesía. Salvo esporádicas ocasiones comparto lo inspirado. Pero debe pasar por un proceso fuerte de transpiración. Ésa fue la historia que referí a aquel chico, poeta en ciernes y que sólo había leído a Nervo. Lo invité a seguir escribiendo, que lo hiciera, pero que estuviera consciente de la responsabilidad que implica publicar. De lo exigente de la poesía, y de la necesidad de leer para escribir.


29 de abril DE 2013

Cine Desayuno en tiffany’s, mon ku. Por Lluna Llecha y Carlos Belmonte A recordar Los olvidados Hace 62 años el mundo del cine y del aparato político mexicano estaban convulsionados por el triunfo que una película de producción mexicana había recibido en el Festival de Cannes en su edición de 1951. Y es que era la primera vez que la cinematografía nacional recibía un premio de renombre internacional pero sobre todo, se le otorgaba a una cinta que escapaba a los límites de tolerancia, de la censura política y de la crítica intelectual, y que además no encajaba con los cánones del nacionalismo revolucionario. La culpa era de un controvertido exiliado español muy amigo de Salvador Dalí, con aires de surrealista y ánimos de subvertir la cultura: Luis Buñuel y su filme Los olvidados. Buñuel llegaba a México y de golpe cuestionaba la imagen de la barriada de Ismael Rodríguez y sus personajes mártires como Pepe el Toro (Pedro Infante), su pobreza naïve (Nosotros los pobres, 1948) y la bondadosa resignación a su mundo incompatible con el de los ricos. En Los Olvidados los personajes son seres que deambulan

en los suburbios entre terrenos baldíos y basureros donde se reúnen pandillas de jóvenes, músicos ciegos, madres despreocupadas de sus hijos y violadas por sus padres, niños abandonados a la merced de pederastas burgueses y programas de regeneración de criticable éxito. Ambiente endulzado con el jugueteo de Buñuel: sus perros, patos, gallinas y huevos como redundancias y reminiscencias de sus placeres por subvertir la realidad al mostrar que no es monolítica. Esta propuesta que escapaba a la ambición de un país moderno y progresista que cumplía con un cierto programa revolucionario no gustó al gobierno alemanista y fue, si no censurada, sí muy criticada hasta su llegada a Cannes. Ahí Buñuel recibió el apoyo en persona del poeta y crítico de la identidad del mexicano y su soledad, Octavio Paz. Paz escribió: “Quizá sin proponérselo, Buñuel descubre en el sueño de sus héroes la imágenes arquetípicas del pueblo mexicano: Coatlicue y el sacrificio” (El Poeta Buñuel, por Octavio Paz, 4 de abril, 1951).

Estas líneas aparecen en el último párrafo del folleto que Paz escribió para explicar la película antes de su presentación en el festival (10 de abril, 1951) y que él mismo repartió de su propia mano fuera del palacio. Además consiguió el apoyo de otros intelectuales como Cocteau, Chagall, Picasso y Prévert para que asistieran a Cannes dando impulso al rescate de un filme que parecía estaba destinado al ostracismo. Y así sucedió. Al regresar el filme con la “Palma de Oro” los críticos mexicanos la revaloraron y le otorgaron 11 premios Ariel incluido director (Luis Buñuel), mejor joven actor para Roberto Cobo y guionista para Luis Alcoriza. Con esta breve remembranza nos preparamos para el Festival de Cannes que tendrá en competencia dos producciones mexicanas –la de Amat Escalante por la Palme d’Or con su Heli y la de Diego Quemada-Díez por Un Certain Regard con su La Jaula de Oro- y otros mexicanos que buscarán el reconocimiento en la sección de cortometrajes.

Por Andrea Sampedro El siglo XIX, en lo que a literatura en lengua española se refiere, suele ser considerado aburrido; y la verdad es que lo es. Al menos un poco. Y yo pensaba, si la literatura española es aburrida, la de Hispanoamérica también, así que ya se podrán imaginar la sorpresa que me llevé cuando descubrí que es más divertida de lo que parece, empezando con una novela costumbrista llamada Baile y cochino, que trata sobre una familia que va a ofrecer un baile, al cual terminan invitadas todas las personas de la Ciudad de México y se convierte en un caos; pero además de lo divertida que llega a ser la descripción del baile (que en realidad es el final del libro) José Cuéllar (el autor) nos regala unas descripciones divertidas, realistas e interesantes acerca de la vida de las personas de clase media de esa época. Cosa muy parecida hace Manuel Payno en Los Bandidos de Río Frío, novela de aventuras, que tal vez, con un poco de paciencia, no le pida tanto a los conocidos libros de Alejandro Dumas. Los Bandidos… es una lectura agradable, que nos presenta a muchos personajes con los cuales no es difícil conectar, y que nos describe las costumbres de la sociedad decimonónica mexicana. El último libro que les recomendaré hoy es Amalia, del escritor argentino José Mármol, una novela romántica, que aborda la problemática argentina durante los años de gobierno de Rosas, de todos esos conflictos entre unitarios y federales, mezclados, claro, con la típica historia de amor y muerte. Además de ser del siglo XIX y americanos, otro rasgo que une a estos libros es que fueron publicados, por primera vez, a modo de folletín; ésa es probablemente la razón por la que la lectura de estas novelas nos puede parecer pesada; éstas eran novelas que se alargaban, serpenteaban, corrían y luego regresaban: por eso cuando uno se pone a leerlas desde la perspectiva del los lectores de aquella época, quienes se emocionaban con cada nuevo fascículo, se disfrutan más. Así que, sí, lean novelas decimonónicas, porque aunque empecé diciendo que algunas son aburridas, el gusto, al final, se rompe en géneros y depende de cada uno de nosotros decidir y descubrir si tal vez nuestro libro favorito esté escondido bajo la etiqueta de “aburrido”.


LA GUALDRA NO. 98

age n da cult ur al MIÉRCOLES 1 Todos al Centro Histórico Miércoles de Danzón Plazuela Miguel Auza 18:00 horas JUEVES 2 Tradicional Concierto Banda Sinfónica del Estado Dir. Salvador García y Ortega Plazuela Goitia / 19:00 horas

Restauración Virtual del Antiguo Templo de San Agustín 21:00 horas XXXI ANIVERSARIO DEL DÍA INTERNACIONAL DE LA DANZA Dedicado a la Maestra Blanca Alatorre Sánchez Celebrando 50 Años de Trayectoria

VIERNES y SÁBADOS Leyendas de Zacatecas Frente a Catedral / 20:00 horas

Lunes 29 Mesas Redondas Presencia de los directores de grupos participantes Radio Zacatecas 97.9 F.M. 13:00 horas

SÁBADO 4 Sábados en la Cultura Danza, teatro música Escalinatas del Antiguo Templo de San Agustín y Plazuela Miguel Auza 18:00 horas

Homenaje a la Mtra. Blanca Alatorre Sánchez por sus 50 años de trayectoria Daza clásica Dehors Ballet – Dir. Blanca Alatorre Sánchez Teatro “Ramón López Velarde” Entrada libre / 17:00 horas

Función conjunta: clásico – contemporáneo Danzaria – Dir. Ignacio Sotolongo Academia Rosseldanz - Dir. Lucia De Santiago Danzac – Dir. Georgina Ávila Taller Universitario de Danza U.A.Z. - Coord. Ignacio Sotolongo Teatro Fernando Calderón Entrada libre / 19:00 horas Lunes 29, 18:00 Hrs. PINA Dir.Win Wenders Alemania/ 2011/ 100 min. Homenaje de Wim Wenders a la bailarina y coreógrafa alemana Pina Bausch, maestra de la danza, en un documental que recoge principalmentelos testimonios de sus colaboradores.

21:15 Hrs. Tradicional callejoneada estilo séptimo arte. Miércoles 6 de junio 17:00 Hrs. Lugar: Teatro Echeverría COMPETENCIA FLOR EN OTOMÍ México/ 2012/ 82 min. 19:00 Hrs. Lugar: Teatro Echeverría TODOS HEMOS PECADO México/ 2010/ 100 min. Dir. Alejandro Ramírez 20:30 Hrs. Función especial al aire libre. Lugar: Rinconada de la Purificación 50 AÑOS DE LA MUERTE DE MARYLIN MONROE LOS CABALLEROS LAS PREFIEREN RUBIAS Dir. Howard Hawks EUA/ 1953/ 91 min. Jueves 7 de junio 17:00 Hrs. Lugar: Teatro Echeverría

Martes 5 de junio 19:00 Hrs. Lugar: Teatro Echeverría Alfombra roja 19:30 Hrs. INAUGURACIÓN, HOMENAJE. Lugar: Teatro Echeverría 19:50 Hrs. PROYECCIÓN, COMPETENCIA Lugar: Teatro Echeverría TIJUANA, SONIDOS DEL NORTEC Director: Alberto Cortés País: México Duración: 57 min. Año: 2012 HOMENAJE [30 años de trayectoria, 60 de aniversario]. ALBERTO CORTÉS nació en la Ciudad de México en 1952. Estudió cine en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de 1973 a 1979, especializándose en dirección y edición.

ABRIL/MAYO 2013

PAQUETE DE CORTOMETRAJES ZACATECANOS - EL MOTOR DEL FESTIVAL Dir. Bernardet del Río Martínez México/ 2012/ 30 minutos Cortometrajes realizados para el Festival Estudiantil Preparatoria UAZ - ESLABÓN (primer lugar) México/ 2012/ 6 min Alumnos de prepa III Fresnillo - EQUIDAD (segundo lugar) México/ 2012/ 5 min. Alumnos de Prepa 1 - COSAS QUE PASAN (tercer lugar) México/ 2012/ 2min. Alumnos de Prepa 2 - P*TO Dir. Martín Bautista México/ 2012/ 4 min. (proyección especial) Guión: Martín Bautista. Fotografía: Galo Olivares Producción: Ivana Sámano, Gaby Marcial Reyes. Gerente de producción: Pablo Giles. Producción ejecutiva: Centro de Capacitación Cinematográfica.

MUSEOS Y GALERÍAS ANTIGUO TEMPLO DE SAN AGUSTÍN Mathias Goeritz en Zacatecas Permanencia: 30 de junio Admisión: $30.00 MUSEO DE ARTE ABSTRACTO MANUEL FELGUÉREZ Abstracción Trece Colectiva de artistas de Baja California Norte Sala Temporal I Permanencia: 30 de junio

MUSEO ZACATECANO Variacosa Gráfica, ilustración y diseño Obra de José Esteban Martínez + Quetzal León Permanencia: 31 de julio CASA MUNICIPAL DE CULTURA DE ZACATECAS Escultura Fragmentos Obra de Javier Marín Permanencia: 21 de junio

Pasado Meridiano Obra de Teresa Velázquez Sala Temporal II Permanencia: 30 de junio MUSEO FRANCISCO GOITIA Reminiscencias Obra de Karla de Lara Permanencia: 30 de junio

- ENTRE AMIGOS Dir. Martín Bautista México/ 2010/ 4 min. - OMAR México/2011/ 7 min. Dir. Juan Armando Alvarado “Nando” Cortometraje finalista del 3er Rally Universitario del Festival Internacional de Cine de Guanajuato. - NORTUNO México/ 2011/ 7 min. Dir. Pablo León Olea - FLOR CALVA México/ 2012/ 2 min. Dir. Abraham Escobedo Salas - GATO NEGRO México/ 2012/ 2 min. Dir. Abraham Escobedo Salas Ficción Un extraño superhéroe con poderes aún desconocidos se prepara para salir a luchar. - 16/8 RENACER México/ 2011/ 6 min. Escrito, dirigido y producido por Francisco Vargas Rodríguez. - TODAS ME AMAN A MÍ Presentación especial, avances de película Dir. Luis Miguel Murillo México/ 2012/ 3 min. 19:00 Hrs. COMPETENCIA Lugar: Teatro Echeverría LOS CARBONEROS Dir. Melissa Saucedo González y Benjamín Contreras Cabrera (Zacatecano) México/ 2010/ 67 min. 20:30 Hrs. Función al aire libre. Lugar: Rinconada de la Purificación NOSFERATU Alemania/ 1922/ 91 min. Dir. F.W. Murnau 20:30 Hrs. INAUGURACIÓN DE EXPOSICIÓN GRÁFICA. Manuel Denna CINEMA SHOW Lugar: Ex templo de la Concepción

Viernes 8 de junio 17:00 Hrs. COMPETENCIA Lugar: Teatro Echeverría ARANZAZÚ, UN RECUERDO DE RUINAS Dir. Claudia Garibaldi México/ 2012/ 52 min. 18:30 Hrs. COMPETENCIA Lugar: Teatro Echeverría CUATES DE AUSTRALIA Dir. Everardo González México/ 2011/ 100 min. 20:00 Hrs. Función al aire libre. Lugar: Rinconada de la Purificación DRÁCULA EUA/ 1931/ 75 min. Dir. Tod Browning, Karl Freund Sábado 9 de junio 12:00 Hrs. Inauguración cine club LOS TRES CHIFLADOS Lugar: Prepa 3 UAZ, edificio nuevo Plática sobre el documental, modera Perla Schwartz. Proyección de documental TODO SE VALE Dir. Edín Alaín Martínez México/ 2012/ 30 min. 17:00 Hrs. Lugar: Teatro Echeverría COMPETENCIA LA REVOLUCIÓN DE JUAN ESCOPETA Dir. Jorge Estrada 19:00 Hrs. ALFOMBRA ROJA Lugar: Teatro Echeverría 19:20 Hrs. AÑOS DESPUÉS Dir. Laura Gardos México-España/2011/ 95 min. 21:20 Hrs. Ceremonia de premiación: PREMIO DEL PÚBLICO


29 DE ABRIL DE 2013

No regreso Por Celeste Rivas quemadas, las panzas vacías. Nada había en sus bolsillos, ya la cartera tiritaba y le salía polvillo. Unas cuadras faltaban para llegar a casa. Todo tambaleaba en él, sobre todo las manos que parecían las de un viejo de 80. Miró por el retrovisor, nada había en el asiento trasero, nada excepto una pequeña cajita donde guardaba el almuerzo. -Guardaba, ahora ya no habrá más que pelusas y ganas de que algo se guarde ahí. El pantalón verde olivo estaba mojado ya de las persistentes gotas que caían sin mesura. -Los niños, la casa, mi esposa. Decía palabras aisladas. -Me despidieron, pero todo

va a estar bien, algo encontraré pronto, todo va a estar bien. -No puedo mentirle a ella que ha buscado hasta en los prostíbulos trabajo y le rechazan porque está muy flaca. Se detuvo en la esquina de la calle que daba a su casa, la miró de frente, estuvo unos minutos parado, observando y llorando todavía. -¿Qué debo decirle a los niños? ¿Debo sonreírles y prometerles días mejores? Avanzó unos metros, su esposa le veía desde la ventanilla. Se cruzaron miradas un poco de lejos, ella le sonrió con interrogativas. Él intentó una mueca que semejaba una sonrisa. Bajó la mirada, aceleró el co-

Primer Encuentro Internacional de Jazz Universitario Redacción / UAZ Por Pamela Girón Hernández

Por su parte, Alfonso Vázquez Sosa, titular del Área de Arte y Cultura de la UAZ, y Luis Herrera Alvarado, pianista, informaron los pormenores de las actividades programadas en el festival. Indicaron que se contó con la participación de las Universidades de Querétaro, Morelia, Xalapa, España y Zacatecas, las cuales son parte de la Red “InvestiCreación Artística”. Un aspecto novedoso del festival fueron las clínicas ofrecidas por dos especialistas del jazz: Bruno Esteban Itarch y Jordi Albert, denominadas “Voicing, comping e improvisación para guitarra” y “Creatividad, compositiva e improvisatoria en jazz”, en el Auditorio de la Unidad de Artes. Otra actividad sumamente original fue la realización del taller “Jazz para niños”, en el que se consideró la participación de los niños del programa de música de la UAZ y de la Sociedad Coral Infantil de Zacatecas.

Este primer encuentro, tuvo las presentaciones de los grupos Eros en Lesbos, de la Facultad de Bellas Artes de la UAQ; Vocumeri, Santur y Kukulkan Jazz, de la UAZ; Alebrijes de Morelia y Ensamble Jordi-Itarch de Xalapa-España.

Por Simitrio Quezada “Abusado” y “aguzado” Un niño que desde sus tres años es enviado a trabajar es un niño abusado. Un niño que desde sus tres años demuestra que sabe leer es un niño aguzado. ¡Aguzados con eso! El aguzado, adjetivo más relacionado con el talento, tiene agudeza en sus sentidos e inteligencia. El abusado, adjetivo más relacionado con la voz pasiva del verbo “abusar”, es una víctima de atropellos y… ¿qué creen? ¡Pues abusos, claro! ¿Es usted perspicaz? Entonces es aguzado. ¿Todos lo pisotean? Entonces es abusado. Y como todos ustedes son lectores muy aguzados, no quiero tenerlos abusados con más explicaciones obvias. * Inquietudes, sugerencias e inconformidades: siquezada@hotmail.com

“Traemos hasta su paladar los sabores del mediterráneo” Juan de Tolosa 104, Centro, Zacatecas, Zac. / 922 67 46 / Frente a la Fuente de los Conquistadores

El picaporte

Del 25 al 27 de abril se llevó a cabo el Primer Encuentro Internacional de Jazz Universitario, que integró clínicas, cursos talleres y conciertos, entre otras actividades educativas y artísticas. El director de la Unidad Académica de Artes, Fabián Edmundo Hernández Ramírez, comentó que estas actividades no se basan únicamente en el ámbito de la pedagogía del arte o en la investigación de la teoría del mismo, sino que se canalizan con la práctica de las artes y en el incremento el impacto que tiene el trabajo artístico en la sociedad. Cada uno de estos aspectos -explicó-, se ve reflejado en este festival, donde a partir de una temática, que es la promoción del género musical del Jazz, “Los docentes investigadores se organizan para congregar personalidades del medio, en encuentros de este tipo, que además sirven para presentar el trabajo que individualmente ejecutan estos creadores artísticos”.

che, levantó polvo, dejó atrás el asombro de su esposa. Esa noche, la noche después y unas cuantas más, el coche viejo con el joven de los pantalones olivos no volvieron. Él arrojó todo por un puente cercano, se fue con la caja vacía, con el llanto en las piernas, la pena en la garganta y los sueños lejanos. Todos los días su mujer le buscó en las ministeriales, hospitales, cárceles y morgues. Todos los días los agentes, los buenos agentes le decían que lo buscaban y lo encontrarían. Ella volvía a casa, con las manos vacías y sola, con nada más que unos trozos de pellejo que cubrían huesos y un corazón raído, volvía a decirle a los niños, que su padre estaba de viaje por trabajo.

Río de palabras

De por sí el camino era largo, esa tarde le parecía infinito. El auto viejo del abuelo ya no daba más que para venderse en la chatarra, no darían mucho pero tal vez en aquellas circunstancias era mejor que nada. La cabeza daba vueltas, los cigarros se iban terminando, los baches parecían haberse agigantado pues a todos caía sin quererlo. ¿Qué pasaría esa noche en casa? ¿Con qué cara los vería y diría que todo estará bien? Unas lágrimas gruesas y sinceras bajaban de sus ajados ojos, cayendo en sus ropas sucias, malgastadas. El cuadro se iba haciendo a cada tramo más roto, los chicos en la calle limpiando parabrisas con las manos llenas de ampollas, las mejillas


LA GUALDRA 98 / 29 DE ABRIL DE 2013

Un bote salvavidas Por Edgar Khonde

tan largo océano salvaje que traes con tus corrientes monstruos pintados por Paul Gauguin que en Panamá se cruzó con Hunter S. Thompson para embo-

rracharse sobre el canal y tratar de detener en un instante toda la belleza (o sus fantasmas al menos). Un bote salvavidas como tu vientre en el cual me contengo

y me salvo, y me salvo y me silencio y te descifro antes de que Caronte me eche por la borda. Un bote salvavidas como tu aroma y tu ofrecerme tu boca.

Río de palabras

Un bote salvavidas como tu boca, como los sonidos que reptan hacia el piso de arriba en busca de participar en los fragmentos de la novela que se construye cada noche en la tibia cama de este semidesierto que es tu casa, de estas escaleras tan obstáculo, de estas paredes blancas y tus lágrimas. Un bote salvavidas como tus muslos, como tus caderas que explotan entre mis manos y su vaivén que anuncia una lluvia de palabras tronantes, relámpagos que atizan en la tierra seca y tu cara, y tus labios ceñidos a mi espalda, a mis piernas, a mi pecho, a mi cuello. Y labios de narración donde hay un bosque conquistado por versos de poetas ciegos, poetas que cansinos arrastran en un idioma casi extinto terribles soledades e inoperantes estrofas. Un bote arrebolado que en el sol se vuelve histeria e inunda con su enrojecimiento mi piel que una vez te tocó y te supo, mapa y geografía de un discurso de un libro que ordena la vida y sus muertes. Un bote largo, canción de trovadores del sur de tu patria, un bote

El mismo cuento

Carlos Herrera, Ojos. Exposición colectiva “Uno soñaba que era rey”. Calle Matamoros 125, Centro, Zacatecas.

Por Pilar Alba Te escribiré un cuento, el mismo toda la vida. No, no será aquél de las princesas encantadas, el de los caballeros andantes o el de dragones y hadas, no. Tampoco será aquel idílico en el que se cree que todo es posible, no hay cielos oscuros ni tormentas; y al final todos serán por siempre felices, jamás habrá llanto, tristeza ni desilusión. Sólo te escribiré el mismo cuento, el otro, ése en el que te digo cómo es que una vez nos conocimos, que entre tanta y tanta gente nos encontramos en el mundo, a la vuelta de la esquina, más cerca y más lejos de lo que algún día imaginamos. Ese cuento, el de siempre, en el que sin decirlo nos juramos amor para toda la vida y, también, sin promesas decidimos ser fieles aunque la vida nos llevara por otros caminos, aunque cogiéramos con otras, muchas, personas. Te escribiré un cuento, el único que sé y permanecerá por siempre en la memoria. El que por más vueltas que le dé acabará en la misma historia. Si, ése, el que está plasmado con tinta al reverso de una fotografía aquél en el que te digo que seré siempre tuya, tuya para toda la vida.

BEGIN THE BEGUINE Por Alberto Huerta

“Till the stars that were the before return above you/ Till you whisper to me once more/ Darling, I love you/ And we suddenly know, what heaven we´re in/ When they begin the beguine” Cole Porter

Sebastián come con calma su cereal con rebanadas de plátano y fresas, masticando con tranquila dedicación cada bocado. Frente a él, sobre un platito de porcelana con filo dorado, el despojo de un cascarón del huevo tibio todavía con granos de sal y pimienta pegados. El vaso con restos de jugo de naranja. Sentada frente a él, Delia, su mujer rompe con sumo cuidado la yema de sus huevos estrellados con un trozo de bolillo. La taza de café recién hecho humea al lado del vaso de leche fría. Los canarios y los gorriones gorjean con algarabía en la azotehuela. Las malvas han comenzado a florecer en la larga fila de macetas. Es una brillante maña-

na, calurosa de primavera. Es el primer día de abril. El cielo azul sin una sola nube parece reverberar. Sebastián se limpia los labios con una servilleta de papel los mínimos restos de leche, cereal, plátano y fresa. Su mujer unta con dedicación amorosa frijoles chinitos espolvoreados con queso cotija en un pedazo de bolillo. Una mosca camina nerviosa sobre el filo del vaso con restos de jugo de naranja. Sin decir ni una sola palabra se miran por un instante y prosiguen desayunando con apetito. En el estéreo fluye la música: Glenn Miller… Begin the beguine…

Sebastián entrecierra los párpados, da la impresión de que se está arrullando con la música. El desayunador huele a lavanda, a café recién hecho, a huevos fritos, a frijoles refritos, a pan tostado, a mantequilla, a jugo de naranja… Delia se desprende una lagaña con el dedo meñique. El periódico, desdoblado, descansa sobre el mantel de cuadros azules y blancos que cubre la mesa del desayunador. De vez en cuando Sebastián con la mirada recorre las columnas de la sección financiera. Una vecina que iba a pedir prestada la plancha los encontró así: sentados, recostados sobre la mesa, uno enfrente del otro, como si sólo los hubiera vencido el sueño… Como único testigo: el frasquito ámbar de Rivotril de 2.5 mlg. Vacío. Nadie reclamó sus cuerpos.

La Gualdra No. 98  

La Gualdra No. 98

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