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SUPLEMENTO CULTURAL

No. 42 - 20 DE MARZO DE 2012 - AÑO 1

DIR. JÁNEA ESTRADA LAZARÍN

Autor: Alberto Ordaz, “Un boleto para cualquier parte”, Litografía, 18 x 18 cm., 2011. (Fotografía de Alejandro Muñoz)

El próximo día 29 de marzo, en el marco del Festival Cultural Zacatecas 2012, se inaugurará la Exposición “Amparo”, en La Casa del Artista –ubicada en calle Genaro Codina, Centro Histórico de Zacatecas-, en punto de las 21:00 Hrs. Se exhibirán 12 estampas realizadas en diferentes técnicas de grabado, en homenaje a la escritora zacatecana Amparo Dávila. Los grabados son autoría de Eduardo Arvizu Oliván, Carolina Parra Arce, Alberto Ordaz, Odín Barrios, Juan Carlos Villegas, Luis García, Leticia Zubillaga, Alejandro Nava, Manuel Denna, Imuris Ramos, Jesús Reyes Cordero y Alfonso López Monreal.


I Esta semana tenemos en portada una obra gráfica de Alberto Ordaz, titulada “Un boleto para cualquier parte”, inspirada en el cuento del mismo nombre de la escritora Amparo Dávila. Alberto Ordaz nació en Zacatecas, el 4 de marzo de 1976. Es Licenciado en Filosofía por la Universidad Autónoma de Zacatecas. Maestrante en Filosofía e Historia de las Ideas por la misma universidad. Miembro del grupo de artes plásticas La Segunda Escalera de la Universidad Autónoma de Zacatecas desde 1995. Fue alumno del Taller de Pintura y Grabado Julio Ruelas en Zacatecas. Fundador del Centro de Investigación y Creación Artística “El Pasillo” (2011), en el que fue coordinador del área de grafica. Participó en el curso tutorial de artistas de la región centro-occidente del Taller de Gráfica del Centro de las Artes en Guanajuato (2009), impartido por el Maestro Rafael Zepeda. En 2008 fue seleccionado en el XVI Concurso de Gráfica Guadalupe Posada en Aguascalientes. Cuenta con seis exposiciones individuales. Ha participado además en más de 30 exposiciones colectivas en diferentes espacios culturales del país, y más recientemente en Fusion Graphique Transatlantique, “Douarnenezacatecas”, Douarnenez, Francia (2011). Actualmente es el coordinador del Taller de Grabado Veta Gráfica, en Vetagrande, Zacatecas, espacio del que es fundador. II El próximo día jueves 29 de marzo, en el marco del Festival Cultural Zacatecas 2012, se inaugurará la Exposición “Amparo”, en La Casa del Artista –ubicada en calle Genaro Codina, Centro Histórico de Zacatecas-, en punto de las 21:00 Hrs. Se exhibirán 12 estampas realizadas en diferentes técnicas de grabado, en homenaje a la escritora zacatecana Amparo Dávila. Los grabados son autoría de Eduardo Arvizu Oliván, Carolina Parra Arce, Alberto Ordaz, Odín Barrios, Juan Carlos Villegas, Luis García, Leticia Zubillaga, Alejandro Nava, Manuel Denna, Imuris Ramos, Jesús Reyes Cordero y Alfonso López Monreal. Todas estas obras ilustran la Agenda Amparo 2012 y conforman una hermosa carpeta de edición limitada. Pilar Alba, colaboradora de este suplemento, escribió un bello texto para Amparo Dávila –incluido en la misma publicación-, que compartimos con ustedes esperando que sea de su agrado y que nos acompañen el próximo jueves 29 en la inauguración de esta exposición.

La mujer en la caja Ser una mujer bella es como estar encerrada en una caja. No importan la creatividad, la inteligencia, las ideas, las pasiones; por más que quiera dejarse ver o escapar, siempre encontrará por parte de los otros que es vista como el objeto que la contiene y nunca como lo que oculta dentro. Relegada, oculta, sólo muy pocos iluminados podrán ver el contenido. Una mujer bella se encuentra en una caja envuelta como un regalo con moño y papel metálico, que distrae la atención, pero nos dice, aunque muy quedo, que existe algo más importante dentro. Oculto, junto a ella, el mundo que lleva por dentro: los sueños, el amor, los miedos, los odios, el dolor y el tedio; secretos que no siempre serán revelados, deseos que tal vez nunca serán cumplidos, obsesiones malsanas que se convierten en demonios que atormentan. En la caja, la mujer, vive en el ensimismamiento. Se recluye, porque fuera moriría de asfixia agobiada por las presiones. Por las altas expectativas y las pocas esperanzas de los demás en ella. Afuera, fenecería desolada al desdibujarse en los espejos. Aturdida por el estruendo de la negatividad constante. Con la mirada perdida en lo que nunca podrá encontrar. Por eso y por voluntad, a veces, una mujer se encierra en una caja, no quiere que la vean, porque es preferible permanecer oculta, invisible, conformándose con la idea que los otros quieran hacerse de ella. Sin embargo, en algunas ocasiones la soledad es enorme, la caja se vuelve pequeña para contener todo lo que la agobia y es entonces cuando busca la música, los colores y las palabras para que aquéllos que tengan oídos las escuchen. Amparo Dávila era una mujer encerrada en una caja, oculta tras unos ojos, un rostro, un cabello y un cuerpo hermoso, con una envoltura tan apabullante que pocos, todavía, se preocupan por verla dentro. La caja de Amparo, como la de muchas otras, está sellada con fuertes cerrojos, se vuelve difícil ver su contenido. Y cuando ella decide salir, lo hace por medio de las palabras, por la vía de los cuentos. Amparo cuenta historias de otras mujeres ocultas en cajas que se la pasan viviendo ignoradas por los otros. Principalmente relegadas por el otro, aquél que se dice compañero en el yugo de la vida. Alejadas de hijos a los cuales han engendrado, que aún viviendo en sus vientres encerrados por nueve meses junto a ellas en esas cajas, de repente se vuelven ajenos, distantes, desconocidos. Mujeres en permanente angustia buscando un boleto de salida sabiendo que no existe tal, y que confiesan que si lo tuvieran a mano nunca saldrían. Los textos de Amparo no son su boleto para salir de la caja, son rendijas para respirar un poco, renovar el aire dentro, son descansos para seguir habitando en ella, para volver a sí misma, para quedarse otra vez, encerrada para siempre. Porque una mujer encerrada en una caja está condenada a ser eterna.

Jánea Estrada Lazarín lagualdra@hotmail.com

La foto de portada de la Gualdra 41 -proporcionada por cortesía del Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez- es autoría de Gabriela Flores.

Carmen Lira Saade / Dir. General Raymundo Cárdenas Vargas / Dir. La Jornada de Zacatecas direccion.zac@infodem.com.mx

Líneas de un viajero muerto por Gabriel Luévano Gurrola

El cautiverio de lo actual (II) por Nelson Guzmán

Especial de Historia: A 200 años de la Constitución de Cádiz Cádiz, un tema de larga duración por Mariana Terán La monarquía constitucional en 1812. Los soldados del rey y los soldados de nación en Zacatecas por María del Refugio Magallanes Delgado La soberanía en el Congreso gaditano. Una discusión no resuelta por Martín Escobedo Delgado Ciudadanía y ayuntamientos: la herencia gaditana por José Eduardo Jacobo Bernal Cádiz y los sectores populares: formación técnica y desliz de la ciudadanía en Zacatecas por René Amaro Peñaflores

El Diario de Mateo por Mateo Estrada Gaviria El bullying desde la poesía por Eduardo Campech Miranda

Castillo de sal si puedes por Ester Cárdenas

La Quemada Pública por Adela Goldbard

Jánea Estrada Lazarín / Dir. La Gualdra lagualdra@hotmail.com Sandra Andrade Trinidad / Diseño

La Gualdra es una coproducción de Ediciones Culturales y La Jornada Zacatecas. Publicación semanal, distribuída e impresa por Información para la Democracia S.A. de C.V. Prohibída la reproducción total o parcial del contenido de esta publicación, por cualquier medio sin permiso de los editores.

3 4 5 6 7 8 9 11 12 Juan Carlos Villegas / Ilustraciones jvampiro71@hotmail.com


20 de marzo DE 2012

Líneas de un viajero muerto Por Gabriel Luévano Gurrola Caminando por las calles de Mérida, en medio de las nuevas sonrisas y los cuestionamientos emergentes, recordé algunos fragmentos de un texto de Salvador Novo que leí hace ya un tiempo. Se llama “Mercados” y recoge en sus primeras líneas las ideas de cierto escritor que considera que para conocer verdadera y rápidamente a un pueblo, se deben visitar cuatro zonas, insoslayables: los mercados, el jardín principal, el palacio de gobierno y el camposanto. La idiosincrasia de una ciudad rezuma en esencia, de estos lugares, a manera de estampa instantánea y reveladora para el viajero (porque recordemos lo planteado por Monsiváis, quien creía que se debe ser viajero y no turista, ya que el primero ve y conoce, mientras que el segundo ve y osifica). Los tres primeros destinos son lógicamente comunes. Pero nunca he escuchado que alguien, al visitar un pueblo haya decidido dar una vuelta por el cementerio. Así se lo comenté a una amiga y decidimos salir en búsqueda de ese espacio donde los yucatecos entierran a sus muertos, que es el cementerio Florida, el General, entre otros. Al llegar a un lugar de primera importancia para todas las sociedades, no se espera encontrar mucha diferencia, pero al atisbar la consistencia de ese cementerio me di cuenta que los matices son un detalle sin precio. Lo primero que nos llamó la atención fue el acomodo de las lápidas, que se organizan en lotes muy concretos, llamados “jardines de paz” y como las calles de Mérida no tienen nombre, sino número. Abundancia de grises y un mismo blanco mártir caracteriza sólo una parte, ya que, cosa curiosa, mientras más se internaba uno aumentaban los colores. Había además gran cantidad de árboles frutales, probables cristalizadores de lo que fueron en vida los ya idos. Y quizá lo más interesante, las calles de la ciudad entran al cementerio, como negando excluirlo del transitar de la gente. Pasan los carros y ahí las tumbas, silenciosas. Una de ellas por cierto, con forma de casa, dando la idea de que el difunto quiso vivir en la muerte como lo hizo a nuestro lado. Es entonces cuando el sentido de los versos de Sabines es aún mayor: Debería haber una casa de reposo para los muertos… Antes de irnos, mi amiga columbró una lápida abierta y vacía, colocada verticalmente. No lo dudó, se metió

Juan Carlos Villegas, Recoleta, óleo/tela, (2009)

dentro y al recostarse puso los brazos en posición beatífica y me dijo: ¿Te invito, no quieres venir? Fue entonces cuando me senté en el suelo a escribir unas cuantas líneas y sentí un pequeño piquete, causado por una hormiga larga y rápida. Todavía al salir sentía un temblor en la piel, como de patitas. Todos los seres humanos, dejando de lado las curiosidades del carácter, los motes imprescindibles para definir raudamente a un sujeto, los incordios de las certezas genéticas, tenemos algo en común. Desde que la conciencia se abre como una pinza en espera de un punto sobre el cual desatar su desesperada claustrofobia, buscamos la muerte, a sabiendas (pues lo sentimos) que dentro la llevamos, madurando, púdica y en constante aprendizaje. Y este aprendizaje desentraña los arcanos internos, porque el didactismo autónomo de la muerte responde a las inclemencias del deseo marchito. Es decir, al limitarnos la vida para alcanzar el terreno práctico de lo que forjamos con la añoranza y satisfacer necesidades apremiantes, el acto de fenecer se torna escenario, último y decisivo donde se actuarán, en un solo acto irrebatible, los incontables segundos de los años, de golpe.

Así, la realidad que compartimos en este instante es preparación para la gran obra. Como se preparan los actores antes de salir a escena, así es el trepidar angustiante de los hombres y las mujeres en su andar cotidiano. Al salir a la calle y decir: Caminemos, para encontrarnos a nosotros mismos, asumimos la posición de atletas mortuorios, ya que la plenitud buscada, encuentra su clímax en la finitud azarosa que se nos espera. Una caminata por el cementerio es, bajo estas condiciones, más que un ejercicio que pudiera pensarse irrespetuoso (para nada eso), un cinismo que nos da ánimo, a nosotros, los actores. Caminar y tararear una canción, decir una puntada, asombrarse como un niño, en el panteón, reivindica los dolores más íntimos, y de algún modo, los reacomoda. Dice Borges en su poema “Los enigmas”: Yo que soy el que ahora está cantando/ seré mañana el misterioso, el muerto. Morir cantando no sólo resulta loable y tentador; es en el fondo necesario. La súplica final pasa a ser el rayo de agua que se diluye en un concierto acuático, insondable. Exclama después el vate: ¿Qué errante laberinto, qué blancura ciega de resplandor será mi suerte, cuando me entregue el fin de

esta aventura La curiosa experiencia de la muerte?

El minotauro de este laberinto también canta. Y su canto impresionante y terrible, transfigura los bloques amurallados de un pasado gravoso. En vida lloramos para cantar más a gusto, y el canto es, ya en la muerte, el gusto más grande y prístino. Aunque se cante en silencio con el pudrirse sordo de todas las mañanas, bajo el paso proceloso de un viajero, modulando con el oído la voz de los pájaros que de vez en cuando se aventuran a salir de los árboles, alguien, de algún modo y en alguna época, escuchará. Se podrá ver que no me ocurrió nada grave a causa de ese piquete de hormiga, salvo un dormir proceloso al final de la jornada: sentí que me caminaba el golpeteo nimio de todas las hormigas de la tierra, entre las venas derruidas del cuerpo que sostenía la cama y que no era otro que el mío, renovado en los aires sin tiempo de la muerte. Ya no era la carne del ahora, sino del siempre, sin memoria de la noche, como de las noches todas, anteriores, que se precipitaban en el reflejo oscuro de mi alma, acostada y casi fenecida, esperando vislumbrar un espacio de aquella vida. La verdadera.


LA GUALDRA NO. 42

El cautiverio de lo actual (II) Por Nelson Guzmán

En su libro Écartèlement, Cioran refiere una leyenda brahmánica según la cual Shiva, el dios hinduista de la Tri-murti, emprende la danza tandava que marca la cadencia bajo la que el Universo va destruyéndose. Su ritmo se incrementa con el tiempo (probablemente su danza sea el tiempo) hasta volverse desenfrenada, con vibraciones tan violentas que la hacen parecer incluso inmóvil. En resumen: la imagen de la historia, que se acelera y se erosiona diluyendo su poder creativo en la conflagración universal. La misma intuición encontramos en la trilogía Qatsi del director Godfrey Reggio, películas producidas por Francis Ford Coppola y musicalizadas por Phillip Glass entre 1983 y 2002. Los filmes que la conforman son: Koyaanisqatsi, Powaqaatsi y Naqoyqatsi, nombres tomados del idioma hopi, cuyo significado es respectivamente la vida fuera de equilibrio, la vida en transformación y la vida en destrucción. Todos ellos consisten en documentales carentes de guión verbal, que presentan una sucesión de imágenes trazadas por una línea histórica y cuya aceleración se incrementa del mismo modo que la danza de Shiva referida por Cioran. En ambos casos, tanto la vida como el desafortunado corolario suyo que es la historia siguen casi de manera algorítmica el compás de la precipitación, la celeridad de la caída, que como la de una piedra arrojada en el acantilado aumenta sucesivamente hasta encontrar el fondo que le detiene. Que la historia tiene una aceleración exponencial no lo muestra necesariamente la aparente velocidad con que los acontecimientos y hábitos del hombre actual se suceden unos a otros. Ello pudiera ser simplemente un efecto de paralaje temporal, semejante al de la aparente velocidad de los objetos cercanos sobre el fondo inmóvil de la lejanía cuando viajamos en tren o en carretera. Quizás también la sucesión de los acontecimientos presentes pudieran parecernos más veloces que los del pasado porque los observamos corriendo cerca sobre el fondo amplio de la historia, sentimos el vértigo de su transcurso en nuestras venas con mayor vehemencia que las catástrofes propiciadas por los reyes de Nínive o de Babilonia. Sin lugar a duda el escultor auriñascience que esculpió la Venus de Willendorf habrá experimentado un mayor número de acontecimientos que aquéllos que res-

Jeff Koons, Tulips y Balloon Dog (Blue), 1994-2000.

catamos de las breves huellas que nos restan de su vida y de su era. Independientemente de la percepción que hace suceder los eventos del pasado con mayor lentitud, lo que sí nos garantiza la virulencia de los tiempos posteriores es la predilección de sus hombres por el extremo futuro. Nada más ajeno a los hombres antiguos que la seducción de lo efímero que nos involucra en la actualidad; fascinado por la imagen de lo intemporal, el hombre primitivo veía en el origen una presencia ubicua, que sus ritos tenían la función de actualizar. Percibiendo la evidente descomposición del Universo, el hombre sacrificial, mítico, consideraba peligroso el devenir y la historia; el péndulo del tiempo era tenido como un infortunio y su necesidad de preservar las huellas del origen confería al pasado mítico un valor inestimable, puesto que en su conservación radicaba el equilibrio. Fanáticos del desequilibrio e idólatras del deterioro, los hombres modernos se adhieren a la violencia del cambio. El apego manifiesto al tiempo nos brinda una suerte de apego a la caída, una necesidad de lo peor. Bendiciendo la maldición que pesa sobre el hombre, ha hecho de la caída el sitio donde acampan sus ideas. Ya desde su origen, la modernidad había rendido su tributo al futu-

ro; recuérdese que el término mismo de moderno era empleado a fines de la edad media para nombrar a quienes se enfilaban en la doctrina nominalista -doctrina que execraba de la escolástica- a la que se le llamaba el modus novus, el “modo nuevo”; significativo es también que la misma palabra da origen a moda que nos remite al imperio de lo vigente. No satisfechos con la sed de novedad de lo moderno, el siglo XX acuñó otro término para referirse a la era actual: postmodernidad, término que añadiendo el prefijo “post” entraña un pleonasmo que finalmente nos describe. Se está después de lo nuevo de la moda, más nuevo que lo nuevo, como si el hombre estuviera ya incapacitado para habitar el presente y su hábitat estuviera en lo que está después del mismo. Al hacer de la vibración del péndulo hasta su aparente inmovilidad, se entiende que haya quien haya afirmado que vivimos después de la historia. Por eso, pocos son los escritores y artistas que han manifestado su horror por el cautiverio del presente, por la prisión del futuro que habitan los hombres actuales. Entre los primeros, probablemente Proust y Borges han logrado postular con mayor nitidez una estética transhistórica, que pone en segundo plano el afán de novedad. Para ambos, los goces de la

memoria son el suelo que fecunda el suelo creativo de su obra; por ello ambos confesaron con su obra, lo que para muchos es impensable aceptar: que la originalidad de una obra se debe al olvido de lo que hemos leído o escuchado en otra parte. Marcel Schwob atinadamente afirmaba que no hay nada nuevo que pueda ser dicho; al artista y al poeta sólo le resta cambiar las formas: destruir las anteriores y construir con sus ruinas una nueva expresión. Lo que es cierto si vemos que el arte ha terminado siendo sólo forma, expresión sin contenido y tan vacía como la conciencia cautiva por un único criterio, el criterio de lo efímero. Pero no hay que olvidar también que las formas se repiten. Michel de Montaigne ya menospreciaba en el XVI los caligramas de Apollinaire en su ensayo De las vanas sutilezas, las que tres siglos después se pensaban como estando a la vanguardia de las expresiones artísticas. La vacuidad de los tiempos modernos se percibe entonces siempre que alguien rinde tributo a una obra aludiendo a su novedad y refiere que nadie lo había hecho, cosa que por otra parte tampoco la desacredita, pero manifiesta la pobreza de un criterio semejante a los que guían la frivolidad de las revistas de moda.


20 de marzo DE 2012

Cádiz, un tema de larga duración Por Mariana Terán*

Al Mtro. Uriel Márquez Valerio

A pesar de la importancia histórica del tema, de su larga duración, de que involucró a ambos hemisferios (el español y el americano), de su impacto en el constitucionalismo decimonónico, en la historiografía zacatecana poco o nada se había escrito sobre Cádiz: un par de menciones de Elías Amador en su Bosquejo Histórico tomo II, si acaso. Los primeros discursos septembrinos le dieron la espalda al doceañismo gaditano y tenían su razón: eran discursos hechos para hablar de México y asegurar su separación de España. Esa constitución era “la española” y por más que hubiera determinado el peso de las nuevas instituciones y su influencia en el federalismo mexicano, había sido firmada y promulgada como la constitución de la “nación española”. Esto es comprensible en un contexto de creciente hispanofobia. En tal sentido, para el caso de la historia política de Zacatecas, era preferible dar cuenta de la guerra de insurgencia y tratar de narrar con bronce las épicas de Daniel Camarena y Víctor Rosales. Sin embargo, poco se dijo sobre José Miguel Gordoa y Barrios. Esto tenía que ver con otra razón vinculada a la anterior: promover la idea de que la nación mexicana había sido producto de la dinámica social y política vivida al interior del virreinato. Esto produjo una severa descontextualización de la crisis y disolución de la monarquía española. Era más conveniente hablar de independencia de México hacia España, que de los innegables vínculos religiosos, lingüísticos, sociales, políticos y jurídicos que armaban el conjunto monárquico hispánico. Poco se dijo de Cádiz, menos de José M. Gordoa. Pese al hito historiográfico que representó La diputación provincial y el federalismo mexicano de Nettie Lee Benson, editado en la década de 1950, la narrativa histórica política zacatecana que aludía a las dos primeras décadas del siglo XIX dejaba en el silencio la importancia del liberalismo gaditano. Tuvieron que pasar por lo menos tres décadas para que se empezara a enfocar la lente en el tema que nos ocupa. Mercedes de Vega, en Los dilemas de la organización autónoma, editado por El Colegio de México, trata el asunto vinculando el constitucionalismo con la guerra de insurgencia; Beatriz Rojas hizo un excelente trabajo con el estudio introductorio, la

transcripción y edición de Documentos para el estudio de la cultura política de la transición. Juras, poderes e instrucciones. Nueva España y la Capitanía General de Guatemala, 1808-1820, editado por el Instituto José María Luis Mora en 2005. Habrá que decir, en este mismo apartado, que Rojas realizó, junto con Manuel González, el estudio y transcripción de las actas de sesiones de la Diputación Provincial de Zacatecas, editado dos años antes por el Ayuntamiento de la ciudad de Zacatecas y el Instituto Mora. Sin embargo, quiero hacer mención especial de Manuel Chust Calero. Literalmente trajo el estudio

algunos años antes a México y conocer a algunos americanos: Jaime E. Rodríguez, Virginia Guedea, Juan Ortiz Escamilla, José Antonio Serrano, Josefina Z. Vázquez, entre otros y cumplir con una actividad indispensable para el historiador: el diálogo con otros colegas y el reconocimiento de ubicarse en un tema de gran calado histórico e historiográfico. Con pluma prolífica escribió La cuestión nacional americana en las Cortes de Cádiz. Antonio González Barroso dirigió la tesis de Mario Núñez sobre los hombres que integraron los primeros congresos. Ahí se tuvo que pasar

de Cádiz a Zacatecas a fines de la década de 1990. En particular, me refiero a la comunidad universitaria de los historiadores. Dio un magnífico curso sobre el constitucionalismo y el liberalismo gaditano en un salón de la Maestría en Historia. Fue invitado por Antonio González Barroso. Su presencia prendió el necesario interés para hacer de una conferencia una línea de investigación que se ha venido posicionando en algunos de nosotros en los años subsecuentes. Supongo que a raíz de la visita de Manuel Chust en Zacatecas, se promovió en unos cuantos el interés por estudiar eso que se llama “Cádiz”, la “Pepa”, o “La Constitución Española”. Chust Calero recién había terminado su tesis doctoral presentada para optar por el grado de Doctor del Departamento de Historia Contemporánea de la Universidad de Valencia. El español tuvo oportunidad de viajar

por el estudio de José Miguel Gordoa y otros diputados como Vélez e Iriarte. Su tesis de Maestría fue sintetizada y sometida a evaluación en el marco del premio de ensayo histórico que otorga la Fundación Roberto Ramos Dávila. Obtuvo el primer lugar en 2005 y al año siguiente logró el benefició de su publicación. Por nuestra parte, con la serie de coloquios que desde la Maestría en Historia empezamos a organizar en 2001 fue que nos dimos cuenta que Manuel Chust Calero tenía toda la razón. Había que detenerse en Cádiz y no sólo en la guerra de insurgencia. En el coloquio de “Raíces del federalismo mexicano” organizado bajo la batuta de Manuel Miño Grijalva, es que tuvimos oportunidad de escuchar de viva voz “la cuestión nacional Americana en las Cortes de Cádiz”, expuesta por Manuel Chust y reconocer la vigencia

de la obra de Nettie Lee Benson. Por supuesto que otros historiadores desde sus propias instituciones ya lo habían hecho. Hablo en particular de mi infinita ignorancia. En ese momento, siendo anfitriona de aquellos coloquios, me di cuenta de que llegaba a una película cuando estaba a punto de terminar. Me había perdido lo mejor. Sin embargo, lo que escuchaba trataba de reunirlo y asociarlo. Bosquejos y más bosquejos hice después. No entendía qué era Cádiz, ni mucho menos la importancia que tuviera para la cultura jurídica de Occidente su concreción constitucional. Sigo tratando de entender. El día de la inauguración, Manuel Chust me regaló su libro con la dedicatoria “A Mariana, inminente y perdurable amiga. Zacatecas, 24 de septiembre de 1810”. En aquel coloquio tuvimos la oportunidad de escuchar a Jaime E. Rodríguez quien ofreció una excelente exposición sobre el liberalismo y el constitucionalismo; lo mismo a Josefina Zoraida Vázquez que habló de los antecedentes del federalismo mexicano. Era 2003. Reunimos en una sola mesa a Josefina Vázquez, Jaime E. Rodríguez, Alicia Hernández y Marcello Carmagnani. Hablaban de federalismo, liberalismo, constitucionalismo. Hablaban de los temas pendientes. Todos ellos, que habían trabajado estas líneas desde hacía por lo menos cuatro décadas, reconocían la importancia de Zacatecas para vincularlo con el tema gaditano. Después, elaboramos junto con Alicia Hernández, Marcello Carmagnani y Manuel Miño, un proyecto que le dimos por título “De las intendencias a la federación. Zacatecas, 1780-1910”. Fue aceptado en la convocatoria de Ciencia Básica de CONACYT. Trabajamos algunos años en ello. Publicamos algunos resultados, pero el tema de Cádiz apenas asomó. A instancias de José Enciso Contreras, el Tribunal Superior de Justicia del Estado de Zacatecas me publicó De provincia a entidad federativa. Zacatecas, 1780-1835. Se trató de un bosquejo general sobre el tránsito a la federación y la importancia del constitucionalismo liberal en la formación del federalismo mexicano. Por fortuna, es un tema que vincula, estrecha y alimenta nuestras parciales visiones de la historia de México. Ahí


LA GUALDRA NO. 42 están las nuevas aportaciones hechas tesis académicas con las contribuciones de Veremundo Carrillo Reveles, Águeda Goretty, José Luis Acevedo Hurtado, Ricardo de la Rosa Trejo, Refugio Magallanes; las que actualmente se están elaborando con José Eduardo Jacobo Bernal y Alejandro Uribe Golithz Guerrero. Martín Escobedo Delgado publicó una serie de documentos escritos por la pluma de José Miguel Gordoa y Barrios. El libro tiene por

nombre Por el bien y prosperidad de la nación. Fue resultado de su estancia postdoctoral en El Colegio de Michoacán junto con José Antonio Serrano Ortega. Realizó un buen estudio histórico sobre el teólogo, diputado y presidente de las Cortes de Cádiz. Es un libro necesario que viene a alimentar esas visiones parciales de la historia de México. Estamos tratando de armar un rompecabezas. Ahora sabemos que ninguna pieza sobra. Las vinculadas con la tradición hispánica

constitucional son fundamentales para la comprensión tanto de la disolución de la monarquía española como del nacimiento del federalismo mexicano. Desde nuestro ejercicio en el campo de la historia nos damos cuenta de que el diálogo con los mejores abogados y hombres de estado nos obliga a reflexionar continuamente sobre Cádiz, como un tema de larga duración. Es por eso que agradezco el privilegio de conversar de vez en cuando con el Mtro. Uriel Márquez Valerio.

Ahí está el Diario de Sesiones de las Cortes de Cádiz en la primera sala de la Biblioteca de Colecciones Especiales Elías Amador; listo para ser leído e interpretado por las nuevas generaciones que reconozcan no sólo un tema de indiscutible originalidad y vigencia, sino una de las tradiciones culturales que forjaron la idea de nación, que muchos, desde nuestra pequeña trinchera, seguimos alimentando.

* Docente-investigadora de la Unidad Académica de Historia de la UAZ

La monarquía constitucional en 1812.

Los soldados del rey y los soldados de nación en Zacatecas Por María del Refugio Magallanes Delgado* En el documento de la Constitución de 1812 se resume la historia de las revoluciones de una nación en armas que defendió su soberanía y que forjó la esperanza de la representación y la ciudadanía en los reinos y provincias españolas de ultramar. Tres instituciones articularon la vida política de la naciente monarquía constitucional: la diputación provincial, el ayuntamiento constitucional y la milicia cívica. Espacios políticos que reclamaron la presencia del ciudadano, vecino de probado prestigio social, honor, riqueza y aptitud para leer y escribir. A partir de ese momento, las fuerzas armadas de la moderna monarquía fueron dos: el ejército permanente y la milicia cívica. Se alcanzaron dos fines con esta división castrense: limitar el poder del rey, Fernando VII y dotar de una corporación militar a la naciente república. Estos cuerpos castrenses legítimamente ostentaron el poder de ejercer la violencia en tiempos de guerra. Esta nueva racionalidad político-militar demandó la organización del territorio en distritos militares para llevar a cabo tácticas defensivas y ofensivas de guerra. Los distritos militares en el territorio novohispano fueron los de Nueva España, Nueva Galicia, San Luis Potosí, las Provincias Internas de Oriente, las Provincias Internas de Occidente, Yucatán y Guatemala, comandadas por capitanes generales. Para fines administrativos, cada uno de estos distritos estaba a su vez dividido en provincias. Por ejemplo, el distrito militar de la Nueva España constaba de nueve provincias: México, Puebla, Michoacán, Guanajuato, Oaxaca, Veracruz, Tlaxcala y Querétaro. El dis-

trito militar de Nueva Galicia estaba compuesto de Jalisco, Colima, Nayarit y Zacatecas. El constitucionalismo gaditano en materia militar no fue tuvo efecto en la Nueva España. La guerra armada acaudillada por Miguel Hidalgo y Costilla en 1810 y la declaración de la contrainsurgencia en marzo de 1811 por el comandante militar de las fuerzas armadas donde el uso de la fuerza y el ejercicio del autogobierno provincial no dieron marcha atrás. Por el contrario, se formalizó esta decisión en el “Plan Militar Calleja” decretado en junio de 1811 para alcanzar un mayor control político-militar en las provincias ocupadas y gobernadas por los realistas y diezmar en la medida de lo posible los territorios insurgentes. La pertinencia de la división militar gaditana fue rebasada por las innovaciones del Plan Calleja y por él la división territorial de la insurgencia. Desde mediados de 1812, los territorios insurgentes se dividían en cuatro capitanías generales: la del norte, que cubría principalmente Guanajuato y parte de Valladolid, San Luis Potosí y Zacatecas, cuyo comandante general era José María Liceaga; la del sur se extendía a lo largo de la sierra Madre del Sur y Tierra Caliente, desde Nueva Galicia hasta Puebla y Oaxaca, y su jefe era José María Morelos y Pavón; la del oriente encabezada por Ignacio López Rayón cubría los pueblos entre las intendencias de México, Guanajuato, Valladolid y el norte de Puebla, y la de Valladolid comandada por José Sixto Verduzco. Por razones estratégicas e intereses propios, el ayuntamiento giró instrucciones para la formación de un batallón provincial el 7 de mayo de 1811

y el debido reglamento particular. El batallón llevaría el nombre de “Batallón de Leales Zacatecanos”; los fondos para su sostenimiento serían los de asignación y los provenientes de la suscripción voluntaria de las negociaciones mineras y de los vecinos a título individual. El objetivo de la milicia era mantener la tranquilidad pública dentro de la ciudad y rechazar las cuadrillas de ladrones que surgieron a la insurrección. La fuerza del batallón sería de cinco compañías de infantería, cada una con su capitán, teniente, subteniente, sargento primero y dos segundos, tres cabos primeros, tres segundos y 65 plazas más para la tropa. Al soldado se le pagarían cinco reales diarios, al cabo seis y al sargento siete; en caso de que los oficiales necesitaran de su pago, éste sería con base al que estipula el reglamento del ejército. Se agregarían al batallón una compañía de artillería que contaría con un capitán, un teniente, un alférez, dos sargentos, cuatro cabos y cincuenta plazas de prest; su suelto sería igual al de las compañías de infantería, además se le asignaría seis piezas de artillería con sus pertrechos y municiones. El batallón se completaría con una compañía de caballería

que dispondría de cincuenta plazas de prest, un capitán, un teniente y un alférez, dos sargentos y seis cabos. El establecimiento de la milicia urbana servía para definir las funciones del ejército: éste tendría el cuidado de destruir las crecidas reuniones y reducir a la obediencia a los pueblos que se habían separado de ella. Sin embargo, la realidad político-militar en 1812 fue distinta en España y la Nueva España. El constitucionalismo monárquico de 1812 tuvo un impacto significativo en la esfera legislativa, pero un significado reducido en materia militar. En Zacatecas como en muchas provincias novohispanas se dio la continuidad de la estructura castrense del antiguo régimen. La milicia urbana fue la corporación preexistente que otorgó garantías al autogobierno. La organización de la milicia cívica como corporación republicana se promovió de forma sistemática a partir de 1820. Año en que el constitucionalismo gaditano arribó a la vida política de España y sus territorios de ultramar, año en que los soldados de la nación desplazaron gradualmente a los soldados del rey.

* Docente-investigadora de la Unidad Académica de Historia de la UAZ.


20 de marzo DE 2012

La soberanía en el Congreso gaditano. Una discusión no resuelta

Por Martín Escobedo Delgado*

El día 24 de septiembre de 1810 en la Isla de León, los representantes de la nación se reunieron por vez primera para inaugurar el trabajo legislativo de las Cortes Generales y Extraordinarias de la monarquía española. A las nueve de la mañana, congregados en el Palacio que hasta ese momento ocupó el Consejo de Regencia, se trasladaron a la parroquia a escuchar misa. En la ceremonia religiosa, justo después del Evangelio, se pronunció una oración por la ventura del Congreso que estaba por constituirse, más tarde, el Secretario de Estado y del Despacho de Gracia y Justicia tomó juramento a los representantes: “¿Juráis conservar a nuestro amado Soberano el Sr. Don Fernando VII todos sus dominios, y en su defecto a sus legítimos sucesores, y hacer cuantos esfuerzos sean posibles para sacarlo del cautiverio y colocarlo en el trono?” Los aludidos respondieron afirmativamente. Al término del acto religioso, los representantes se dirigieron de nueva cuenta al Palacio de la Regencia que, a partir de esa fecha, por el simple hecho de albergar a los diputados, sería la sede del gobierno de la nación. En la sala de sesiones, el presidente de la Regencia dirigió un discurso a los representantes, para luego abandonar el recinto, no sin antes dejar en manos de las Cortes la responsabilidad de conducir las riendas de la monarquía. El Congreso tuvo que elegir a un Presidente y a un Secretario cuya labor sería, primero, instalar formalmente las Cortes y, segundo, organizar el trabajo legislativo. Instantes después de que se instaló legalmente el Congreso, tomó la palabra el Diputado por Extremadura, don Diego Muñoz Torrero,

quien había sido catedrático y después rector de la Universidad de Salamanca, Casa de Estudios donde se fortaleció en los siglos XVI y XVII la teoría jurídico española que precisamente toma como objeto a la soberanía. El Diputado Muñoz Torrero demandó que las Cortes, ya constituidas, asumieran legalmente la soberanía. Tras una breve discusión se consensó en favor de la propuesta del representante de Extremadura, y se ordenó redactar un decreto en el que se leyó: “Los diputados que componen este Congreso, y que representan la Nación española, se declaran legítimamente constituidos en Cortes generales y extraordinarias, y que reside en ellas la soberanía nacional”. El mismo día en que se instalaron las Cortes, ocurrió algo contradictorio: por la mañana los representantes juraron la soberanía del rey, mientras que por la tarde, las Cortes asumían la soberanía de la nación. El tema fue retomado en distintas sesiones de Cortes, sin embargo, hasta las reuniones de los días 28 y 29 de agosto de 1811, fue cuando se definió, sólo en teoría, el principio de la soberanía al discutirse y fijar el artículo tercero de la Constitución gaditana. En los debates desarrollados se puede apreciar el enfrentamiento de dos posturas: una que le apuesta a la soberanía del rey, y otra que sostiene que la soberanía es un atributo de la nación. El debate por la soberanía es fundamental para cualquier régimen, porque en este principio reside el poder supremo que está por encima de todos; por ello, los diputados blandieron sus mejores argumentos para dar la lucha y, precisar, este concepto seminal.

Los diputados Añer, Muñoz Torrero, Arguelles y Gallego se pronunciaron en favor de la soberanía de la nación sustentándose en la teoría pactista acuñada por Francisco de Vitoria y Francisco Suárez, amén de otros juristas ligados a la Universidad de Salamanca. La teoría en cuestión afirma que la fuente de la soberanía es Dios, quien la deposita en la nación. Ésta, a través de un pacto, delega en el monarca la responsabilidad de gobernar y crear leyes. En este tenor, el rey contrae la obligación de gobernar con tersura, de apegarse a la ley y de velar por el bien de los súbditos; en contraparte, la nación se compromete a sostener a su rey y trabajar por el bien común. Sin embargo, cuando por alguna razón el trono se encuentra acéfalo -como era el caso-, la soberanía se retrotrae a la nación, correspondiéndole a ésta implementar algún mecanismo para que el poder supremo no se disuelva. Así, inmersa la monarquía en circunstancias adversas, le correspondía al Congreso, según el dicho de varios diputados, asumir la soberanía y, por consiguiente, gobernar y establecer leyes fundamentales. Los contra-argumentos surgieron de los diputados Lera, Inguanzo y del Obispo de Calahorra. Fundados en algunas autoridades eclesiásticas y en leyes antiquísimas, apuntaron que la soberanía había sido creada por Dios, no obstante, al resultarle imposible gobernar en la tierra, cedió la suprema potestad al rey. Es por esta razón que el monarca tiene un poder indiscutible sobre toda la sociedad. No en balde monarquía significaba “una sola arquía, esto es, un solo poder supremo”. Esta corriente de carácter absolutista reitera que la soberanía

es una potestad de Dios conferida al monarca. Éste, con la anuencia de la voluntad divina, gobierna a su pueblo con el poder que aquél le ha asignado. Por tanto, con el rey ausente, la soberanía debe ser asumida por la nación, pero es imprescindible entender que este depósito es interino, en tanto el monarca se reinstala de nueva cuenta en su trono. Luego del encarnizado debate, el artículo se votó, quedando el texto constitucional como sigue: “Artículo 3º. La soberanía reside esencialmente en la nación, y por lo mismo pertenece a ésta exclusivamente el derecho de establecer sus leyes fundamentales”. Pese a que el asalto lo ganó la soberanía de la nación, la delimitación de la soberanía no quedó resuelta con la promulgación de la Carta de Cádiz, ya que con el regreso de Fernando VII en 1814, éste derogó la Constitución, proscribiendo la soberanía nacional e instituyendo, de facto, la soberanía del rey. Empero, hacia 1820, el triunfo liberal instauró nuevamente la soberanía de la nación subordinando el poder del rey. Contrario a lo que se pueda pensar, hoy en día, sigue pendiente una definición clara de la voz soberanía, pues presidentes de México, gobernadores de las entidades, incluso, presidentes municipales se arrogan la soberanía como si ellos fueran los únicos que la detentan. Ni ellos, ni los habitantes de nuestro país, entienden a cabalidad que la soberanía corresponde a la nación y que ésta puede establecer sus leyes fundamentales y decidir el tipo de gobierno que mejor le convenga y elegir, de acuerdo a sus intereses, la persona u órgano que dirija los destinos de la patria.

* Docente Investigador del Centro de Actualización del Magisterio y de la Universidad Autónoma de Zacatecas.

Ciudadanía y ayuntamientos: la herencia gaditana Por José Eduardo Jacobo Bernal* El constitucionalismo, entendido en el sentido moderno, implica el tránsito entre un estado de cosas y otro diferente, y aunque suene a perogrullada tiene implicaciones profundas que a continuación trataremos de explicar. El momento constituyente es un novum, puesto que hay un poder ilimitado funcionando, no hay restricciones, ya que se trata de definir las reglas por las cuales habrá de regirse

una sociedad, y aunque la tradición es una fuente de la que abrevan los constituyentes, es obvio que la intención es innovar, pues si la tradición jurídica fuera perfecta no tendría sentido buscar una alternativa constitucional. En este sentido es que la Constitución gaditana de 1812 es claramente un punto de inflexión en la historia política hispanoamericana,

pues en ella se condensan las ideas de ciudadanía, soberanía y representación, así como la división de poderes en el gobierno; el Constituyente doceañista marca una ruptura con las formas tradicionales de gobierno y establece puentes hacia la modernidad política, sin ser por ello un corte radical con el pasado, pero marcando la pauta hacia una evolución político-social de corte liberal.


En esta Constitución se introduce el modelo de representatividad, bajo el cual, por primera vez en la historia hispana, serán los ciudadanos quienes se otorguen a sí mismos sus autoridades. Se creó un complejo proceso electoral a través del cual los vecinos-ciudadanos se convertían en la base de la soberanía nacional, cuyo punto de partida era el ayuntamiento, espacio que resultó clave para el proceso de transición, ya que se trata de una institución que se debate entre dos mundos: el administrativo y el político. Se trata del espacio en el que confluyen las necesidades materiales y de gobierno de los habitantes, el lugar en el que los ciudadanos se encuentran con el Estado de manera directa; por lo que, bajo determinadas circunstancias, como las que se dieron durante la crisis imperial y monárquica de 1808, el ayuntamiento se convirtió en la encrucijada perfecta en la que fue posible elegir el rumbo de la comunidad. Pero a pesar de la transformación de fondo que estos principios implicaban, o mejor dicho, precisamente por ello, es que el ayuntamiento gaditano fue un experimento que se topó con múltiples obstáculos, pues hay que recordar que este modelo político se construyó en ausencia del rey, en un momento en que la soberanía fue asumida por el pueblo y fue éste el que planteó la administración municipal como columna vertebral del go-

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bierno, invirtiendo el punto de partida de las líneas de poder, éstas ya no iban de rey al pueblo, sino del pueblo hacia la autoridad suprema, ahora representada en las Cortes. Por lo que Fernando VII, al regresar al trono, inmediatamente buscó la forma de abolir el régimen constitucional, lo cual consiguió mediante un golpe de Estado militar, gracias al cual decretó el 4 de mayo de 1820 la disolución de las Cortes, la derogación de la Constitución y la detención de los diputados liberales. Sin embargo sólo pasaron seis años para que el general español Rafael del Riego se levantara en armas en la Península Ibérica y obligara a Fernando VII a reconocer la Constitución. Y aunque no en toda la monarquía se recibió con agrado la noticia, sería en los ayuntamientos en donde se celebraría con más entusias-

mo la vuelta a la constitucionalidad. Así, con la vuelta de la Constitución gaditana revivió el ímpetu de participación en el plano político en todo la monarquía, tan fue así que prácticamente se duplicaron las diputaciones provinciales respecto al primer periodo constitucionalista; y lo mismo vale para los ayuntamientos. El hecho de que las autoridades fueran electas y no impuestas, constituyó una revolución política que transformaría la relación entre sociedad y gobierno, aunque es necesario subrayar que la implementación de dicha práctica no se logró de manera espontánea, sino que se trató de un proceso lento, puesto que los anclajes mentales no se transforman de la noche a la mañana; concebir la ciudadanía como un derecho político, más allá de prebendas de tipo fiscal, fue complicado.

Se trataba, eso sí, de una representación impregnada de la visión del antiguo régimen; es decir, con una ciudadanía anclada en una sociedad corporativa, puesto que eran los notables, los del “modo honesto de vivir” los que participan en el proceso electoral, y “lo que se representa es el cuerpo social, la comunidad, no el individuo”. No es de extrañarnos entonces la importancia concedida a los ayuntamientos, pues se veía en ellos la base de la pirámide electoral y, por tanto, el sustento de la representatividad. Los pueblos fueron revalorizados por la Constitución, pues su principal fuente de legitimidad fueron los cabildos, “órganos colectivos que no había recibido su poder de una autoridad central inexistente o ilegítima”, sino que contaban con una tradición de representatividad añeja. De esta manera tenemos que el ayuntamiento fue el espacio que “abrió el horizonte para el ejercicio de una ciudadanización a través de la cual se construyeron las formas de una nueva representación política, que sería una de las más claras manifestaciones del liberalismo en la Carta de Cádiz.

* Docente-investigador de la Unidad Académica de Historia de la UAZ. Integrante de la Asociación de Historiadores Elías Amador.

Cádiz y los sectores populares: formación técnica y desliz de la ciudadanía en Zacatecas Por René Amaro Peñaflores* Poco antes de la crisis política de 1808 que sufriría el imperio español, hasta la promulgación de la Constitución de Cádiz en 1812, en la provincia de Zacatecas como en el resto del espacio novohispano, la sociedad se definía por distintos estamentos y jerarquías sociales que se reproducían en una estructura corporativa. A ella pertenecían los gremios de artesanos reconocidos y que elaboraban diversas mercancías para el mercado local y regional. Con las ideas ilustradas, implementadas por la Corona española en la Nueva España a través de las reformas borbónicas, se limitó la vida corporativa, pero no desapareció. Por ejemplo, el sector artesanal local, tan criticado por iletrado, por hacer “San Lunes” e incluso por antihigiénico, buscó cambiar para mantener su vigencia productiva y su reconocimiento social, durante el periodo de transición y, aun, en la primera etapa nacional. Los artesanos no sabían leer y escribir, pero sí hacían cálculos de su materia prima y cuentas propias tras la venta de un producto. Tales artesanos enseñaban los “secretos del oficio”, con base en la práctica y con el tiempo; no era necesario que los aprendices supieran leer y escribir. Además, las escuelas de primeras letras en Zacatecas eran escasas: dos en la ciudad capital -anexas al Colegio de San Luis Gonzaga- y otra en Pinos.

Para el pensamiento ilustrado el analfabetismo de los artesanos producía inmoralidad y ocio, por tanto, estancamiento de la industria. Para salir de dicha situación se requería el conocimiento de las primeras letras, de los “rudimentos de dibujo”, además de las ordenanzas y “policía de su gremio y oficio”: para respetar plenamente el orden público, a las autoridades y la sociedad. Tales aprendizajes eran fundamentales para los aprendices de “tierna edad”; su formación ahora sería no sólo práctica y técnica, sino teórica, religiosa y civil. A raíz de los preceptos constitucionales gaditanos, a partir de 1812, se deslizó el estatus de ciudadanía de la élite a los sectores populares, entre ellos a los artesanos. Al margen de la libertad de industria y oficio del bando de Calleja (1814), el sector artesanal continúo aglutinado y buscó alcanzar sus derechos ciudadanos al seno de los “gremios acostumbrados”. Primero, con base en Cádiz, y luego en el periodo nacional, los artesanos locales en general continuaron con los procesos de aprendizaje técnico en el marco de una cultura iletrada, pero algunos buscaron alfabetizarse y obtener aprendizajes técnicos a través de las escuelas de artes y oficios en aras de una cultura letrada y pública. Por ejemplo, la Constitución Política local de 1825, influenciada

por Cádiz, planteaba que para adquirir la ciudadanía plena en la entidad, los vecinos se debían alfabetizarse y la ley otorgaba hasta el año de 1840 para obtener el certificado de primeras letras. Así la enseñanza pública se impulsó para alcanzar la homogeneización, pues los ciudadanos deberían ser iguales en lengua, creencias y prácticas civiles. La alternativa de sobrevivencia y de logro de la ciudadanía de los artesanos locales fue mantenerse anclados a la tradición y a su vida gremial, aunque sin reconocimiento político, pero también lograr la alfabetización. Por ello maestros artesanos y jóvenes aprendices asistían a las Academias de Dibujo que operaban en la ciudad de Zacatecas y Aguascalientes. No obstante el cambio cualitativo en el campo de la instrucción pública, en virtud de que se pasó de dos o tres escuelas de primeras letras conocidas a finales del siglo XVIII, a 210 centros en todo el Estado durante el período del gobierno de Francisco García, la instrucción pública mantuvo el rasgo jerárquico que impidió que la mayoría de la población, entre ella los artesanos, quedaran excluidos de los derechos ciudadanos y con ello la homogeneización se diluyera. Este rasgo jerárquico no se modificó ni siquiera con la incipiente secularización y el fomento de las escuelas de artes y oficios en la segunda mitad del siglo XIX: la Casa de la Bufa,

las escuelas para adultos y el Hospicio de Niños de Guadalupe. El tránsito del oficio de aprendiz iletrado, respecto al conjunto de ritos manufactureros, de pervivencia del mundo artesanal, con sus valores y normas corporativas, se pasó al mundo de los imaginarios y símbolos ciudadanos modernos que definían la vida social laica, pero que no eran garantía para comprender la cosmovisión del mundo artesanal: el núcleo formativo del aprendizaje del oficio se fraccionó en las escuelas-taller. Entonces, apareció una disociación entre la teoría y la práctica con consecuencias culturales y sociales, pues en la medida en que se consolidó e institucionalizó la enseñanza técnica, ésta fue la garante de la nueva cultura letrada que se deslizaba, con la promesa de ciudadanía, hacia los sectores populares, pero dicha cultura letrada benefició a unos cuantos y excluyó a las mayorías. La reglamentación de la instrucción pública con Cádiz y su ampliación en la primera etapa nacional, es especial la formación y capacitación técnica, no sólo fue significativa y cultivó una nueva cultura letrada al seno de los procesos de trabajo de los sectores populares, sino fue parte importante de los proyectos y programas económicos, políticos y culturales que incidieron en la formación del Estado nacional y de sus respectivas entidades federativas.

* Docente-investigador de la Unidad Académica de Historia de la UAZ.


20 de marzo DE 2012

Por Mateo Estrada Gaviria*

El bullying desde la poesía

Richard Prince

Por Eduardo Campech Miranda Sin duda, una de las deficiencias del sistema educativo mexicano, primordialmente en el nivel básico, es la incapacidad de generar apreciaciones estéticas. Para el caso de la literatura la poesía es “hija de vecino” y sólo se le aborda en el sentido de ubicar y ejemplificar figuras retóricas, conocer corrientes literarias y declamar algunos poemas. Alma Velasco, reconocida escritora, cantante, promotora de lectura, especialista en lectura en voz alta, entre muchas otras, identifica al Porfiriato como la época en que se comenzó a cultivar la declamación. Para ello se tomaron elementos del teatro clásico que le imprimirían ese matiz histriónico a la declamación que encontramos aún en nuestros días. También es cierto que no todas las personas disfrutamos la poesía ni la declamación. Uno de los eventos recurrentes dentro de las escuelas son los concursos de declamación. Esta actividad sigue estando presente en las aulas pese a las reformas educativas. Si bien, considero que no hay concordancia entre una y otra, también me resulta lamentable que se obligue a los alumnos a participar en certámenes o prácticas como la mencionada. Ejemplificaré lo anterior como padre y como promotor de lectura. Tengo un hijo que cursa el sexto grado de primaria. Hace un par de semanas me dijo que el maestro les había dicho que tenían que aprenderse un poema, de mínimo treinta versos, para decirlo en Día del Niño. No había opción de decisión, era una orden. Le hice a mi hijo dos preguntas: ¿quieres participar?, de ser así, te sabes varias canciones de Serrat que son poemas y tienes

esa ventaja para memorizarlos. Respondió que no, que le daba vergüenza y que no se sentía cómodo. La segunda pregunta fue: ¿tu maestro les lee poesías? La respuesta fue una contundente negación. Entonces le dije que no se preocupara, que si no quería no participara. Días después me enteré que, a manera de presión, existía la consigna de “bajar un punto en matemáticas” a quien no participara. Cuando me enteré de ello, mi postura se reafirmó: no vas a participar si no quieres. Asumo que toda esta situación se presenta no por iniciativa del maestro, sino porque debe cumplir con una serie de requerimientos y objetivos, para mí, inútiles. Entonces cuestiono, creo que con autoridad. ¿Por qué se les obliga a decir un poema cuando no se les lee en clase poesía? ¿Por qué deben realizar tal o cual actividad que resulta incómoda, bajo el justificante de “desarrollar competencias”, cuando (si el mentor es competente) se pueden usar distintas estrategias? ¿Por qué reducir calificación en un área del conocimiento distinta (matemáticas) al español? Apelo al sentido común del docente y por tal motivo, en su momento, expondré mi punto de vista en esta situación. Sin embargo, ¿Cuántas ocasiones no sucede lo mismo en los muros escolares? Si el bullying se entiende como una forma de hostigamiento, maltrato y violencia (tanto física, como psicológica), este tipo de consignas ¿serían bullying? ¿El maestro también lo padece desde la dirección, la supervisión, las regiones, las indicaciones de autoridades? He aquí un lamentable ejemplo de planear y dirigir desde los escritorios.

Sábado. Es agradable despertar y ver que la persona que uno ama, está ahí, al lado de uno. El clima nos permite dormir sin pijama. Hace rato, Cas le preguntó (con alevosa complicidad, delante de FO): ¿Ustedes se casarán? JC respondió: sí. Al hablar le miró directo a los ojos; y agregó: estamos solteros y nos queremos. Ah, dios, dios, quiero creer que éste no es un sueño de “rey rojo”. Quiero que sea mi/la realidad. JC ahora (6:38pm) lee tirado en la cama. No se ha bañado. Ahora está con el libro de Julio Scherer García [Calderón de cuerpo entero, 2012]. Plan de trabajo óptimo semanal: matutino: leer ensayos historiográficos sobre la escritura y lectura (Darton, Chartier, la novedad: Manguel). Vespertino: escribir. De ocho am a diez pm. PD (8:39pm). Vivo momentos inéditos: iremos al antro con sus amigos. Domingo. “-¡Sí soy real! –dijo Alicia, y empezó a llorar. -No te vas a volver un poquito más real si lloras –señaló Tweedledee-; no hay por qué llorar. -Si no fuera real –dijo Alicia casi riendo entre las lágrimas, porque todo aquello le parecía tan ridículo- no podría llorar. –Espero que no creas que esas lágrimas son reales –la interrumpió Tweedledum en un tono de profundo desdén”. Este fragmento de A través del espejo [Lewis Carroll] lo colocó Alberto Manguel como epígrafe en la primera parte “¿Quién soy yo?”, del libro Lecturas sobre la lectura [Océano travesías, 2011]. Me va: ¿quién es Mateo Mauricio Estrada Gaviria? ¿Mateo existe? Hoy fray Antonio de Sandoval cumple, cumpliría, 500 años. Merced al retrato que está en el Museo del Convento de Guadalupe, tengo interrogantes sobre su quehacer en la lectura: ¿leería inclinado sobre la mesa de trabajo? ¿Sostendría el libro, cualquiera que fuera, con su brazo o en un atril? ¿Qué espacio mediaría entre el libro y él? Las anotaciones que realizó, supongo que tras la lectura, las redactó de inmediato, reflexionaría horas, días… [“Las lecturas de otros influencian, desde luego, mi lectura personal, ofrecen nuevos puntos de vista e iluminan ciertos pasajes”: Manguel, p. 15]. No he respondido ningún mensaje de Rodolfo. Me da pena. Sé que inevitablemente lo veré en Saint Germain. Lo impresionante es que no ha venido. Miércoles. El patio es una pajarera abierta. El clima primaveral y los inevitables insectos han vuelto con su respectiva parvada de pájaros cantores. Estoy contento. En Saint Germain miré el juego de la atracción. Un jovencito (está con adultos, hombre y mujer, quizá sus padres) mira a otro jovencito (está con una señora que habla frecuentemente por el móvil). El uno mira los movimientos inquietos de las piernas del otro. Escruta la ropa, el cómo ingiere sushi, el conversar con la mujer. El uno es ajeno al diálogo de sus compañeros de mesa. Ignoró la entrada de tres beldades de colegio (traían uniforme). Insiste, y no se inmuta ni siquiera cuando ve que lo observo. Hasta me retó: ¡bebió directo de la botella de soda! Me recordó a mí, de cuando conocí a don Juan, el viejo filósofo que fue mi primer tutor… *mmestra@yahoo.com.mx


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La Cineteca Zacatecas está ubicada en calle Dr. Hierro #303, centro histórico de Zacatecas. La proyección de las películas se realiza de manera gratuita, con fines culturales y educativos.

53 Muestra Internacional de Cine, Cineteca Nacional Las funciones tienen un costo de $30.00 Funciones: 18:00 hrs. y 20:00 hrs.

Lunes 19, 18:00 y 20:00 hrs. ELENA dir. Andréi Zviáguintsev. Rusia /2011/ 109 min.

Elena y Vladímir son los protagonistas de una historia sobre la vida cotidiana de dos clases sociales en Rusia. Vladimir es un hombre de mucho dinero y Elena fue su enfermera. Ellos son personas bastante mayores, se casaron de grandes, comparten una cotidianeidad que a ellos les funciona, por más patética que sea. La película se desenvolverá a partir del deseo de Elena de ayudar a su hijo y su familia, decide entonces dejar de ser una esposa sumisa para dejarles algo a los suyos. Martes 20, 18:00 y 20:30 hrs. TOPO dir. Shion Sono. Japón/ 2011/ 129 min.

Topo es una película violenta, tan violenta como la manga japonesa, pero aquí se vuelve familiar e íntima, parece ser la única respuesta posible en medio del infierno que les supone vivir a dos adolescentes en Japón después del terremoto. Es un film–adaptación de un manga- que nos muestra una nueva mirada sobre la vida cotidiana en Japón. Miércoles 21, 18:00 y 20:00 hrs. WHEN YOU’RE STRANGE. A FILM ABOUT THE DOORS Dir. Tom DiCillo. Estados Unidos/ 2009/ 86 min.

A partir de un excelente material de archivo documental, el director nos cuenta la historia de una de las bandas más legendarias del Rock and Roll: THE DOORS. Si no conoces la historia de la banda es una buena oportunidad para hacerlo, además esta leyenda es también parte de la historia del mundo en un momento emblemático: las décadas de los 60 y 70. Jueves 22, 18:00 y 20:00 hrs. EL PLANETA MÁS SOLITARIO SOLITARIODir. Julia Loktev. Estados Unidos–Alemania /2011/ 113 min.

El planeta más solitario es que toque un tema que ya ha sido abundantemente explotado por otros cineastas. Las desavenencias de pareja llaman menos la atención que los preparativos de un ataque suicida, aunque esto tampoco sea culpa de Loktev. En cualquier caso las actuaciones de Hani Furstenberg, actriz prácticamente desconocida fuera de Israel, del ya veterano Gael García Bernal y del debutante Bidzina Gujabidze, bastan para darle a El planeta más solitario valores cinematográficos suficientes para convencer incluso a los escépticos del minimalismo, sólo se necesita un poco de paciencia. Viernes 23 18:00 hrs. (Única función) MISTERIOS DE LISBOA Dir. Raúl Ruiz. Portugal-Francia/ 2010/ 272 min.

En el siglo XIX, a través de un viaje de Portugal a Francia, Italia e incluso Brasil, asistimos a una vorágine de aventuras y escapadas, coincidencias y revelaciones, sentimientos y pasiones violentas, venganza, aventuras amorosas. En Lisboa, una ciudad llena de intrigas e identidades falsas, varios personajes están vinculados de una u otra manera al destino de Pedro da Silva, un huérfano que vive en un internado: el padre Dinis, un descendiente de aristócratas libertinos, que se convierte en héroe defensor de la justicia, una condesa enloquecida por los celos y sedienta de venganza, un próspero hombre de negocios que hizo fortuna como pirata sanguinario... Todos estos personajes tienen un interés común: averiguar la verdadera identidad de Pedro da Silva. Sábado 24, 18:00 y 20:00 hrs. FUERA DE SATÁN SATÁNDir. Bruno Dumont. Francia/ 2011/ 110 min.

Cuenta una triste historia de amor donde la princesa encuentra refugio en un ser monstruoso, un vagabundo que sabe de milagros. Un hombre devoto, libre y salvaje, diferente, que no puede querer ni dejarse amar. Es la historia de un pueblo cualquiera con caperucita, su madre, el bosque, el leñador y el lobo; una reflexión sobre la soledad, una demostración de que todo inevitablemente conduce al otro.

JUEVES 22 Tradicional Concierto Banda Sinfónica del Estado Dir. Salvador García y Ortega Casa Municipal de Cultura de Zacatecas. Entrada libre.19:00 horas SÁBADO 24 Sábados en la Cultura Antiguo Templo de San Agustín • Poesía, canto y declamación Grupo Letra y Vida, luz en el sendero del arte y la cultura. 18:30 horas • Música mexicana (Cuarteto La Diferencia) 19:00 horas • Restauración Virtual del Antiguo Templo de San Agustín. 20:00 horas LUNES 19 y 26 Revista radiofónica Equilibrista chuparrosa De 12:30 a 13:00 horas 97.9 F. M. Radio Zacatecas Producción: Instituto Zacatecano de Cultura “Ramón López Velarde” MIÉRCOLES 28 Miércoles de Danzón Plazuela Miguel Auza 18:00 horas. Coordina: Casa Municipal de Cultura de Zacatecas SÁBADO 24 Danza folklórica Presencia Cultural COBAEZ Plantel de Jiménez del Teúl Plazuela Goitia 17:30 horas. Coordinan: Casa Municipal de Cultura de Zacatecas y el Instituto Zacatecano de Cultura “Ramón López Velarde” MIÉRCOLES 28 Bellas Artes a todas partes Lectura en voz alta: “Leo… luego existo” Foyer del Teatro Fernando Calderón. Entrada libre.19:00 horas EN EL MARCO DEL XXVI FESTIVAL CULTURAL ZACATECAS 2012 Inauguración de las exposiciones: MIÉRCOLES 28 Abril II Exposición colectiva multidisciplinaria (Ana Acevedo, Claudio Alba Reyes (Arrebol), Martha Arriaga, Eduardo Arvizu, Odín Barrios, Iván Chávez, Manuel Denna, César Espino, Manuel Felguérez, Luis García, Juan Manuel García Jiménez, Enrique Goytia, César Iván Leaños, Omar Lemus, Rossalina López, Alfonso López Monreal, Karina Luna, Sergio Octavio Mayorga, Leobardo Miranda, Alejandro Nava, Imuris Ramos, Jesús Reyes Cordero, Héctor Robles, Anael Tritura, Francisco Toledo, Ignacio Vera Ponce, Juan Carlos Villegas y Leticia Zubillaga) SONIDERO Mandril- LSRPBH Restaurant-Bar-Galería La Llorona 20:30 horas JUEVES 29 Transparencias Grupo Negro (Charlie Tomorrow, Tarcisio Pereyra, Cora Van y Javier Cortez) Museo Francisco Goitia. 20:00 horas JUEVES 29 Amparo Exposición de 12 grabados en homenaje a Amparo Dávila Eduardo Arvizu, Carolina Parra, Alberto Ordaz, Odín Barrios, Juan Carlos Villegas, Manuel Denna, Luis García, Alejandro Nava, Jesús Reyes Cordero, Leticia Zubillaga, Imuris Ramos y Alfonso López Monreal. La Casa del Artista 21:00 horas

VIERNES 30 MUSEO DE ARTE ABSTRACTO MANUEL FELGUÉREZ • Alquimista Matérico Obra de Álvaro Blancarte Sala de Exposición Temporal I • Abstracciones (Querétaro) Sala de Exposición Temporal II • Tierra y Fuego Sala de los Zacatecanos Museo de Arte Abstracto “Manuel Felguérez” 20:00 horas ESPACIOS CULTURALES ESPACIO CULTURAL RAÍCES Dom. Callejón de Ozuna No. 113 Centro Histórico SÁBADOS 25 -Taller de iniciación a las artes para niños. De 10:00 a 12:00 horas -Jornada de juegos y juguetes tradicionales. De 12:00 a 15:00 horas -Teatro guiñol. La bruja descontenta Teatro Marometa Dir. Martín Letechipía. 18:00 horas MUNICIPIOS JUEVES 29 – Jerez Bellas Artes a todas partes Lectura en voz alta: “Leo… luego existo” Teatro Hinojosa 20:00 horas MUSEOS Y GALERÍAS ANTIGUO TEMPLO DE SAN AGUSTÍN Retrofutura Obra del Mtro. Rafael Coronel Permanencia: Junio 10 FOTOTECA DE ZACATECAS PEDRO VALTIERRA Herencia de plata Manuel y Salvador García Fotógrafos de Guanajuato en Zacatecas (1945-1960) Permanencia: 22 de abril TALLERES, CURSOS Y SEMINARIOS INSTITUTO ZACATECANO DE CULTURA Talleres de Danza Ballet Clásico – Blanca Alatorre Danza Contemporánea – Mauro Cháirez Danza Flamenca – Ángeles Valle Danza Jazz – Susana Alemán De lunes a viernes De 16:00 a 21:00 horas De septiembre a junio 2012 Cuota de recuperación: $ 250.00 mensuales CENTRO CULTURAL CIUDADELA DEL ARTE Talleres de Música Guitarra y Trompeta - Antonio Ramírez Zacarías De 8:00 a 10:00 horas De septiembre 2011 a junio 2012 Cuota de recuperación: $ 100.00 mensuales Taller de Ensayo - Mtro. Sigifredo Esquivel Marín Sábados de 17:00 a 20:00 horas Cuota de recuperación $100.00 mensuales Taller de Poesía - Mtro. Javier Acosta Escareño Sábados de 11:00 14:00 horas Cuota de recuperación $100.00 mensuales


20 de marzo DE 2012

Paralaoreja a.c., en colaboración con el Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos de Puebla, Radio y Televisión de Veracruz y la Universidad Autónoma de Zacatecas convocan a los jóvenes mexicanos interesados en la investigación y el desarrollo de un nuevo modelo radiofónico para los niños y adolescentes a que participen en el

SEGUNDO PREMIO “¡PARA LA OREJA!” A LA CREATIVIDAD RADIOFÓNICA PARA LOS NIÑOS Y LOS ADOLESCENTES Es un premio a la imaginación radiofónica. Parte del principio de que la nueva radio para los nuevos niños debe ser pensada y realizada con amor y respeto a las niñas y los niños, pero también con rigor académico y con dedicación profesional y, sobre todo, con imaginación. La imaginación de la radio y la imaginación de los niños se llevan bien. El premio se entrega a una idea original e innovadora, para iniciarla, consolidarla o concluirla. El tema es tan abierto como la imaginación: temas, formatos y géneros, segmentos de público, propuestas de soporte y difusión, aplicación de recursos tecnológicos, líneas de investigación, protocolos de estudio, etcétera. No necesariamente producciones radiofónicas: si lo fueran tendrían que ser realmente innovadoras en temas, formatos o públicos. El Premio busca ideas asombrosas: imaginar la nueva radio para los niños que no han nacido. BASES •La participación está abierta para cualquier interesado con una edad menor de 30 años, cumplidos hasta la fecha del cierre de recepción de propuestas. •Se entregará un PREMIO ÚNICO DE VEINTE MIL PESOS a la propuesta seleccionada por el jurado. •Además de este premio único el jurado podrá entregar menciones de honor o recomendaciones de realización. El jurado también podrá declarar desierto el premio. •El jurado se integra con personalidades de amplio reconocimiento profesional y académico. Su fallo es inapelable. •La propuesta se entregará por escrito, en un texto de no más de cinco cuartillas que comprenderá: un diagnóstico, una descripción de la propuesta que se registra al concurso, una descripción de los recursos (humanos, financieros, técnicos, logísticos, etcétera) y un cronograma necesarios para la realización de la propuesta presentada, y una descripción del uso que se daría al premio. Se anexará la imagen de una identificación oficial que acredite la edad del concursante. El mismo texto se enviará por correo electrónico a contacto@paralaoreja.com.mx •La evaluación se hará sobre el carácter innovador de la idea, su necesidad y factibilidad en el contexto actual de la radio para los niños y los adolescentes en México, y su imaginación para usar el dinero del premio. •La recepción de trabajos será hasta el próximo LUNES 30 DE ABRIL DE 2012 A LAS 18:00 HORAS. Las propuestas podrán ser entregadas en la siguiente dirección, a donde también podrán ser enviadas por mensajería con la rotulación indicada: SEGUNDO PREMIO “¡PARA LA OREJA!” A LA CREATIVIDAD RADIOFÓNICA PARA LOS NIÑOS Y ADOLESCENTES Dirección General de Vinculación Cultural Consejo Nacional para la Cultura y las Artes Paseo de la Reforma 175, Piso 7 México 06500, D.F. O bien: SEGUNDO PREMIO “¡PARA LA OREJA!” A LA CREATIVIDAD RADIOFÓNICA PARA LOS NIÑOS Y ADOLESCENTES Coordinación de Comunicación Social, Universidad Autónoma de Zacatecas. Jardín Juárez No. 147, Centro Histórico, CP. 98000 Zacatecas, Zac. •El premio se entregará en junio de 2012.

Por Ester Cárdenas Durante la Segunda Guerra Mundial dejó de producirse cine en Europa. El esfuerzo de países como Inglaterra y Francia estaba concentrado en la guerra. Alemania producía exclusivamente cintas propagandísticas a favor del nazismo. Luego del ataque a Pearl Harbor, Estados Unidos se unió a la guerra y su producción cinematográfica mermó considerablemente. En esas circunstancias surgió en México lo que suele llamarse la Época Dorada, cuya denominación tuvo como origen el florecimiento económico de la industria cinematográfica al convertirse en el principal productor en el mercado hispanoparlante, cuyas cintas eran compradas no sólo en Centro y Sudamérica, sino también en España (enfrascada en la guerra civil). Se filmaron cintas maravillosas como: Distinto amanecer, Una familia de tantas, El rey de barrio, La ilusión viaja en tranvía, En la palma de tu mano, Enamorada, etcétera. Surgieron grandes estrellas como: Pedro Armendáriz, María Felix, Gloria Marín, Arturo de Córdoba, Marga López, David Silva, Irasema Dilan, Joaquín Pardavé, Pedro Infante, Tintan, etcétera, destacando

extraordinarios directores como: Ismael Rodríguez, Luis Buñuel y Emilio Fernández (entre otros). Una vez concluida la Segunda Guerra Mundial el cine holliwoodense reinició sus producciones, retomando su papel preponderante en la industria cinematográfica, lo que se tradujo en una considerable pérdida de mercado para el cine mexicano. Aunado a esto, el estado retiró su apoyo al cine nacional y dejaron de producirse las muchas películas que se filmaban al año y a diferencia de años anteriores las cintas de calidad eran mínimas. Tanto en los sesenta, setenta y ochenta el cine mexicano estuvo (en su mayoría) poblado por películas de adolescentes bobalicones, de cabareteras, comedia ranchera de cuarta y las cintas de los Almada. En esas tres décadas, también hubo cintas memorables, de las cuales les platicaré próximamente, así como del giro que dio el cine mexicano a partir de la década de los noventa. Por ahora no dejen de asistir al 53 Muestra Internacional de Cine en Cineteca Zacatecas que concluirá el veinticuatro de marzo y aún nos depara varias sorpresas.


LA GUALDRA NO. 42 / 20 de marzo de 2012

La Quemada Pública Por Adela Goldbard

Pero si bien la arquitectura efímera ha de ser un día la solución colectiva, es por el momento el monopolio de una fracción privilegiada a la cual su standing económico y cultural permite poner de nuevo en tela de juicio el mito de lo duradero. Jean Baudrillard

ADELA GOLDBARD. Vive y trabaja en la Ciudad de México. Estudió la licenciatura en Letras Hispánicas en la UNAM. Realizó estudios de fotografía en la Escuela Activa y en el Centro de la Imagen, así como una residencia artística en l’Ecole Supérieure d’Art et Design de Saint-Étienne. Obtuvo el Gran Premio de Adquisición en la VIII Bienal Monterrey FEMSA, seleccionada en la XII Bienal de Fotografía, mención honorífica en el Encuentro Nacional de Arte Joven 2007. Obtuvo el apoyo del Programa de Fomento y Coinversiones a Proyectos del FONCA en 2009; fue becaria de The Tierney Fellowship 2008-2009; y becaria del programa Jóvenes Creadores del FONCA en 2005-2006. Su obra ha sido exhibida ampliamente

La pieza consiste en una construcción efímera colectiva, a manera de réplica del Salón de las columnas de La Quemada, en un espacio público, la Plaza 450. Las cinco columnas serán edificadas de cajas de cartón reutilizadas, y tendrán las mismas dimensiones y distribución que las de La Quemada, pero a diferencia de las originales, las de cartón serán huecas y podrán ser transitadas. Esta pieza se pretende como una reflexión en torno a los conceptos del lujo de lo efímero, colectividad a-crítica y de los valores funcional, de cambio, simbólico y de signo de los objetos, planteados todos ellos por Jean Baudrillard. Se busca también una reflexión acerca de los significados de los monumentos, las construcciones públicas, el valor económico y simbólico de los objetos arquitectónicos, su materialidad, carácter efímero y del cambio en su funcionalidad -de lo útil a lo lúdico, de la memoria a lo habitable-, y de la conservación de la historia y la memoria a través de la arquitectura. El trabajo en equipo es una parte esencial de la pieza. Participantes voluntarios -uniformados con overoles industriales para enfatizar el carácter colectivo del trabajo- se encargarán de construir las cinco columnas en dos días tra-

en México, tanto de forma individual (Museo Arocena, Museo de Arte Contemporáneo de SLP, Museo de Arte de Sinaloa, Centro Cultural Acapulco, Galería Enrique Guerrero, La Galería LMI, Alianza Francesa Polanco), como colectiva (CECUT, Fototeca de Pachuca, Casa Escorza, Museo de San Ildefonso, Centro Nacional de las Artes, Centro de la Imagen, Biblioteca Vasconcelos, Polyforum Siqueiros, Estación Indianilla, Museo Pape, entre otros). También ha participado en exposiciones en Alemania, Rusia, Hungría, Holanda, Filipinas, Argentina, Washington y Nueva York. Cuenta con diversas publicaciones en libros y revistas de arte. Actualmente imparte el Taller de Producción de Fotografía en la ENPEG La Esmeralda.

bajando, partiendo de diagramas e instrucciones proporcionados por la artista, pero con la libertad de llevar a cabo las tomas de decisiones necesarias para resolver los problemas que se presenten durante la construcción. El tercer día se invitará a los habitantes y transeúntes de Zacatecas a “usar” la pieza: las columnas se convertirán en construcciones públicas que pueden ser transitadas y a las que se puede entrar. Al atardecer del tercer día se realizará “la quemada pública”, prendiendo fuego a las columnas de cartón y provocando su extinción. De esta manera se evidencia el carácter efímero de la pieza. Se realizará un registro en video, así como un time-lapse de la construcción de las columnas en el que los participantes aparecerán como “puntos móviles” que las generan de forma colectiva. También se harán fotografías de gran formato de la destrucción de las columnas, mostrando carácter monumental al que hace alusión la pieza. Las fotografías y video se exhibirán durante junio en muno. El proyecto de La Quemada Pública resultó seleccionado en la Convocatoria de Arte Contemporáneo muno 2011 para Proyectos de Arte Público en Zacatecas y se realiza con el apoyo de la Casa Municipal de Cultura de Zacatecas.

La Gualdra No. 42, lunes 19 de marzo de 2012  

La Gualdra No. 42, lunes 19 de marzo de 2012

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