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■ MAR DEL PLATA ■ DOMINGO 9 DE ENERO DE 2011

IDA Y VUELTA: cultura@lacapitalmdq.com.ar

AUTOR DE “HISTORIA DE LA ARGENTINA/1955-2010”

Ni académicos, ni revisionistas... la historia reciente de Marcos Novaro Marcos Novaro es filósofo y sociólogo. El dato importa sobremanera de cara a su último libro “Historia de la Argentina/19552010”, en el que vuelve a intentar explicar y comprender el presente de la nación desde la investigación de su historia reciente, considerando a la vez los procesos remotos y de largo plazo. por Oscar Lardizábal*

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onscientes de que como cientista social “invade un poco” el campo de los historiadores y de la clásica polémica historiográfica entre académicos y revisionistas, este destacado investigador del Conicet y director de un programa de estudios en el Instituto Germani busca superar las tendencias facciosas en el relato histórico. Pero, al llegar prácticamente hasta el hoy en su indagación, al relatar hechos cuyos protagonistas políticos se los puede encontrar a la vuelta de la esquina o verlos por la televisión, ingresa en las discusiones y apasionamiento de ese mismo presente. Pero Novaro no le rehúye a las discusiones actuales, ya que dice: “El hecho de que haya una polémica, por ejemplo entre historiadores académicos y revisionistas, entre liberales y nacionalistas, de izquierda o derecha, es algo natural. Es de todas las sociedades. Y creo que hay que fomentarlo, no limitarlo o combatirlo. Lo que sí hay que combatir es el espíritu faccioso con que a veces se da esa

Marcos Novaro.

polémica, en la cual no simplemente estamos discutiendo sobre interpretaciones alternativas sino que discutimos en términos de exclusión o de negación del otro, o negación de los hechos”. —-¿No es demasiada pretensión hacer historia hasta del presente? —-Sí... para muchos historiadores es imposible. No es parte del rol del historiador la actualidad, ni siquiera los años inmediatos sobre los cuales uno tiene una experiencia directa. Por eso, tradicionalmente, los historiadores dejaron este campo a los cientistas políticos, a los sociólogos... —-Usted es un sociólogo... —-Yo soy sociólogo y trabajo en ciencia política. Por lo tanto, soy un poco un “invasor” en el campo de los historiadores, aunque más recientemente estas divisiones gremiales se han ido diluyendo: hay una corriente más moderna, que asume que la historia reciente es parte de los objetos de estudio de los historiadores, no sólo de otros cientistas sociales. Asimismo para los politólogos y sociólogos trabajar con lo que hacen pero con una perspectiva histórica también es una

tendencia creciente. Ya hay muchos politólogos que aplican sus disciplinas, métodos y teorías a fenómenos históricos, no sólo a fenómenos actuales. La tendencia es que estos campos se superponen. Es muy fuerte esta tendencia en la Argentina. Mi campo de trabajo en los últimos años, como investigador del Conicet, ha sido analizar los años recientes desde una perspectiva histórica. NO A LAS FACCIONES —-En los últimos tiempos se ha reactivado la discusión entre esa corriente histórica tildada de tradicional y liberal y el revisionismo. Días atrás, en este mismo diario, Pacho O`Donnell reivindicó a los revisionistas. ¿La historia reciente puede superar esta suerte de “interna” entre historiadores o que le agrega más leña al fuego? —-Pienso que son varias polémicas que están superpuestas, porque la discusión entre revisionismo e historia más clásica o académica es de muy largo aliento en la Argentina. El revisionismo tiene una característica, y Pacho O`Donnell a mi entender la expresa bien, igual que

otros autores, es que el debate histórico es un debate político, pero político en términos directos. No hay un espacio del conocimiento histórico medianamente separado del debate sobre posiciones políticas. Por lo tanto, cualquier relato histórico en realidad es una forma de legitimar una posición que se asume en la actualidad. El intelectual público, el que interviene en política tiene algún tipo de sostén en una posición histórica. Si esto es así, no hay ningún conocimiento histórico que pueda ser compartido, no hay una base de hechos, de experiencias y de conocimientos que pueda ser común a distintos intelectuales con distintas posiciones políticas. Así la discusión se vuelve muy facciosa porque yo armo un relato para sostener una postura, entonces tergiverso los hechos o los selecciono muy arbitrariamente para justificar lo que digo. —-Claro así comienzan a aparecer buenos y malos, quienes niegan La Vuelta de Obligado y quienes consideran que es el símbolo de una lucha de siempre y para siempre. —-Exactamente. Entonces ya la

discusión sobre hechos se vuelve prácticamente imposible. Porque si comparto las preferencias políticas de Pacho O`Donell, que le gusta Cristina Kirchner, y le gusta este gobierno, entonces leo sus libros y ahí encuentro las justificaciones de sus opciones políticas de hoy. Y si no comparto esas preferencias no encontraré nada útil en lo que dicen O´Donell y el resto de los revisionistas. Esto es una tendencia muy facciosa, insisto, y muy poco útil además para la reflexión. Es cierto que el conocimiento histórico está vinculado con preferencias políticas pero no es un vínculo mecánico, automático, y que anule el espacio de la producción académica. La investigación histórica consiste en tratar de entender hechos, desentrañar la lógica de los acontecimientos. Y esto debe tener objetividad y consistencia propia que el debate político no deba arrasarlo. Porque si fuera así en términos políticos, se podrían suprimir los hechos, es decir los hechos que me incomodan yo los borro: y esto es lo que hacen algunos intelectuales que no son historiadores, que son publicistas de una postura política. A veces creo que en muchos autores revisionistas la manipulación de la historia llega así a niveles extremos y se desprecia toda producción académica. —-A propósito de lo que está diciendo ¿qué le parecieron las “pinturas históricas” durante la fiesta del Bicentenario? —-La verdad que yo me sentí bastante ajeno a una postura muy maniqueada del relato histórico en algunas de las representaciones, no en todas: donde había mucho guión histórico y de relato revisionista era muy fuerte esta presencia de un discurso de “buenos y malos”, es decir de exaltación de algunas figuras y de desplazamiento o menosprecio por otras figuras. Por ejemplo: Sarmiento estaba prácticamente ausente, Alfonsín se lo veía sólo de espaldas, y otros directamente estaban ausentes. (Continúa en página 4)

Las 8 preguntas para Patricia Ratto (*)

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¿Qué error le molesta más advertir en un texto literario y cuál es el último que halló en el libro que está leyendo o que acaba de leer? Prefiero hablar de cuestiones que a mí particularmente me molesta encontrar en un texto literario, más que hablar de errores; y esas cuestiones son, por un lado, los lugares comunes y, por otro, que el escritor resuelva la ficción diciendo “todo” sin dejar espacio para la sug-

erencia, para lo no dicho, para que el lector termine de construir el texto. En cuanto al libro que acabo de leer, son dos nouvelles del escritor José Bianco, Sombras suele vestir y Las ratas, dos de los mejores textos de la literatura argentina y que, justamente, evitan todo lugar común, trabajan con la ambigüedad, la sugerencia, la sutileza, lo no dicho y necesitan de un lector que colabore en la construcción de la historia.

Patricia Ratto es escritora y docente de literatura, especialmente capacitada en Didáctica de las Prácticas del Lenguaje. Ha publicado el ensayo Agitaciones: apuntes caprichosos en torno a cuatro novelas argentinas contemporáneas en educación estética, revista de la Universidad Nacional de Colombia, así como también artículos relacionados con la formación de lectores y la escritura en la escuela: Leer para aprender en la escuela, publicado por Lectura y Vida, Revista latinoamericana de lectura. Asimismo, entre otros que salieron en Novedades Educativas, se destacan: Algunas claves para la formación de lectores críticos en la escuela y Formar lectores de literatura: Una mirada desde el aula de secundaria básica. Actualmente coordina Talleres de lectura y escritura literaria para jóvenes y adultos, y un Taller de escritura académica para docentes. Vive y trabaja en Tandil, provincia de Buenos Aires. Pequeños hombres blancos (2006), su primera novela, ha sido publicada por el prestigioso sello editorial Adriana Hidalgo Editora. Su segunda novela, Nudos (2008), publicada por la misma casa editorial, tras una muy buena acogida de los lectores argentinos, fue presentada este año en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, Colombia.


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GRAN DIVERSIDAD DE TITULOS Y GENEROS PARA ESTA EPOCA

Libros para las vacaciones Encargados de distintas librerías dieron su testimonio sobre los títulos más vendidos y coincidieron en obras y autores, pero también en una variedad que comprende policiales, novelas, historia y política.

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os responsables de las librerías Santa Fe, Cúspide, Hernández y Losada señalaron desde distintas perspectivas que lo novedoso del mercado bibliográfico hoy está dado en la diversidad de autores y en una oferta mucho mayor, lo que significa un quiebre con respecto a años anteriores, donde el panorama era mucho más acotado. El encargado de la librería Cúspide, Jorge Soto, consideró en diálogo con Télam que ‘‘en estos últimos años se ha abierto mucho el abanico. Antes quizás se focalizaba en uno o dos autores y eran los que ibas a manejar con certeza. En cambio, en estos días la oferta es mucho más amplia y el público que se acerca a comprar libros tiene diferentes intereses.’’ ‘‘Generalmente se vende mas ficción que política, pero hay una equiparación mayor de géneros; todo lo que entra dentro del campo de las ciencias sociales está muy en boga, se van equilibrando las cosas’’, reflexionó.

mo la gente oscila desde un punto de vista a otro.’’ También, agregó la vendedora, ‘‘salen mucho los policiales y los thrillers como el libro de Ken Follet, ‘La caída de los gigantes’, o el nuevo título del escritor sueco Henning Mankell, ‘Tea-Bag’.’’ ‘‘Este año la gente requiere temas políticos o de autoayuda, pero también vienen por el libro de Francis Mallman ‘Siete fuegos, mi cocina Argentina’, de modo que la demanda esta muy diversificada’’, remarcó Bank. Por otra parte, subrayó que hay un resurgimiento de editoriales más pequeñas, con un catálogo de autores que no se conseguían, que si bien no apuntan al gran público son muy buscados por lectores avezados, como los títulos de la brasileña Clarice Lispector (una escritora de culto). ‘‘Hay un sector que se inclina por obras menos pasatistas y que no eran fáciles de hallar hasta hace poco tiempo atrás.’’ LA DIVERSIDAD En la librería Losada, Carlos Rosas volvió sobre el tema de la diversidad, aunque precisó que están vendiendo muchos libros de arte pictórico y humorísticos. Entre los títulos más vendidos mencionó la última novela de Umberto Eco, ‘El cementerio de Praga’; ‘Sunset Park’, de Paul Auster; ‘Libertadores de América’, de Felipe Pigna y ‘La venganza de los patriotas’, de Miguel Bonasso. A su vez, Ezequiel Gómez, de la librería Hernández, comentó que los best-sellers del momento son ‘Comer, rezar, amar’ de Elizabeth Gilbert, ‘Casi Angeles: la isla de Eudamón’ de Leandro Calderone y ‘Los

LIBRERA DE RAZA Por su parte, Noemí Bank, de la librería Santa Fe, comentó que el libro más vendido hasta el momento es ‘Basta de Historias’, el último del periodista Andrés Oppenheimer, y paradójicamente, la novela histórica de Pacho O’Donnell ‘La gran epopeya’, sobre el Combate de la Vuelta de Obligado. ‘‘Un contrapunto que muestra co-

padecientes’ de Gabriel Rolón. ‘‘Ahora el género policial está en auge: el nuevo de Henning Mankell ‘Tea-Bag’ o la ‘Trilogía Millenium’ de Stieg Larsson, por ejemplo. También se venden mucho las producciones nacionales, la nueva novela de Ricardo Piglia, ‘Blanco Nocturno’; ‘Horla city y otros poemas’, de Fabián Casas, y los Cuentos Completos de Fogwill. EXITO REITERADO En el terreno de la ficción, una de las estrellas de esta temporada navideña es el último libro de Umberto Eco ‘El cementerio de Praga’, y el del reciente ganador del premio Nobel, Mario Vargas Llosa, ‘El sueño del celta’. Por último, en la tradicional librería del Colegio, Marcos Lozano llamó la atención acerca de ‘‘un fuerte movimiento de ventas en el sector bibliográfico’’. Lozano hizo hincapié en el trabajo sostenido de esta librería a lo largo de 30 años, como también que, para estas fechas, es habitual que se incrementen las ventas. ‘‘Este año se nota un aumento de personas interesadas en regalar libros, y que vienen con inquietudes concretas o que buscan el asesoramiento para realizar su compra.’’, resaltó. En el rubro infantil, Lozano destacó ‘‘ha subido mucho y muestra el interés de los padres por fomentar el interés de sus hijos en la lectura.’’ Entre los ensayos, ‘Yo no vengo a decir un discurso’, de Gabriel García Márquez, se encarama entre los libros preferidos de este fin de año ■

LA ‘MAGICA R U TA 4 0 ’ I L U S T R A D A Ediciones del Eclipse publicó la 5º edición actualizada y revisada del libro más completo sobre la ‘Mágica Ruta 40’, de Federico B. Kirbus. La publicación incluye las últimas modificaciones actualizadas a lo largo de ruta, la carretera más extensa de la Argentina, que llega desde la Puna, en Jujuy, en el límite con Bolivia, hasta Río Gallegos. La edición bilingüe -castellano e inglésincluye un invalorable material fotográfico en el que se detallan montañas, ríos, salares, lagos y parques nacionales. Describe desde el Abra del Acay, un paso de la precordillera de casi cinco mil metros de altura; los yacimientos arqueológicos, las ruinas de Quilmes y la Cueva de las Manos, que en el río Pinturas, los glaciares y un capítulo dedicado al Fitz Roy. El material incluye textos de Germán Sopeña, Jorge Schulte, Santiago G. de la Vega, Antonio Legarreta y Abel de la Nava; mientras que la coproducción fotográfica es de Marlú Kirbus. Puede adquirirse en librería El Ateneo.

Curriculum vitae Por Sebastián Chilano sebastianchilano.blogspot.com

Se subieron al auto. René Conforti puso las llaves y antes de encender el auto vio que Márquez estaba pálido. –¿Qué pasa? –No sé… No puedo. –La pastilla… te dije que no la tomaras –se ofuscó René Conforti. –¿Qué querés? Vos porque no sufrís. El motor se ahogó. El auto dio dos sacudidas y se paró. Entonces Márquez abrió la puerta, asomó la cabeza y vomitó. –¿Está bien? –Vamos. –Pero no puedo. René Conforti giró otra vez la llave y el auto arrancó. Dos cuadras después, Márquez tomó de improvisto el volante y desvió la dirección del auto. Estaban solos en la calle y fue por eso que no chocaron. El auto se subió a una vereda antes de que René Conforti pudiera frenar. –Que te quede bien claro, bien grabado en tu cabeza. Alguien trató de matarme anoche. Y todo es por el profesor Ham y su hija. Querían que yo fuera el tercero de la lista. ¿Y quién sabía de nuestra investigación? –¿Todos? –Sí, pero los conocemos a todos. Y sabemos que son unos cobardes. Hay una sola persona nueva en el instituto. La telefonista. Que fue la secretaria del Diablo. ¿Y qué sabemos antes de ella? –Nada. –Exacto. Nada. ¿Tenés computadora? –René Conforti dijo que sí con la cabeza–. Vamos a googlear el nombre. –Pará que estaciono bien. Encontraron demasiados datos en Internet. El primer problema fue ordenar y jerarquizar los links hallados. La Tabla (María Mercedes Muscaria) había nacido en Luján. Había estudiado en el colegio marista de la misma ciudad. Allí tomó la Primera Comunión, allí se confirmó, allí se enamoró de Carlos, el portero, con quien vivió una turbulenta historia de amor que terminó en la expulsión de María Mercedes y en un manto de piedad que tapó el escándalo, sólo recordado en un blog de Internet: “El portal de la ex esposa del portero”. María Mercedes terminó sus estudios en un colegio del Estado, y pasó rauda por la secundaria. Se hizo groupie de una banda de rock sinfónico y se tatuó un palillo de batería en cada brazo (lo vieron en una foto de un ensayo) hasta que dejó todo (incluso el primer nombre) y Mercedes se mudó a la ciudad de Buenos Aires. Su primer trabajo fue de recepcionista en un gimnasio, su segundo en un club nocturno y el tercero como secretaria de un reconocido centro dedicado a hacer adelgazar a la gente. –¡Por eso sabe de pastillas! –dijo René Conforti al terminar de leer el párrafo. –Puede ser, pero eso no tiene nada que ver con el Diablo, acordate que fue su secretaria –se quejó Márquez. –Pero fue a un colegio católico. –No veo la relación. –Que está científicamente demostrado que el 79% de los egresados de escuelas laicas terminan siendo ateos. –Eso es una falacia. Una pantomima –se quejó Márquez. –Vos decís porque estás celoso. Yo me di cuenta y vos no. –Encerrada en tu propia hipótesis está la refutación: si se convirtió en atea, ¿cómo puede creer en el Diablo? Enojado, René Conforti volvió a buscar información en Google. Mercedes Caria (se podó el apellido tras su cuarto trabajo) consiguió entrar en la embajada de Italia y viajó al Vaticano. Estuvo en Budapest, fue traductora del mundial Corea-Japón, volvió al país, y trabajó como bailarina de un programa de cumbia hasta que entró como secretaria del Ministerio de Economía. –Qué curriculum impresionante –dijo René Conforti. –Yo diría, más bien, variado –corrigió Márquez–, y falta, porque también trabaja en dos cabaret, en uno los fines de semana, pero ese queda en Capital, a 400 kilómetros, y en el otro trabaja los días de semana, ese, por suerte, nos queda a diez cuadras. –¿Vamos a buscarla? –se entusiasmó René Conforti. –¿Al cabaret? –René Conforti hizo que sí con la cabeza varias veces–. Bueno, vamos –concedió Márquez ■

Las 8 preguntas para Patricia Ratto

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¿Qué situación de su vida cotidiana encontró reflejada con sorpresiva exactitud en un libro, una película, una canción o cualquier otra obra de arte? La situación de formar fila tomando distancia antes de entrar a clases en el Colegio de la Sagrada Familia al que asistí,

la estricta disciplina, el control del color de las medias, del largo de la pollera, del cabello que debía estar prolijamente recogido. He encontrado esas escenas, que viví sobre todo en la época de mi secundaria, reflejadas con gran exactitud en Ciencias Morales de Martín Kohan, que transcurre en el

año 1982 en el Colegio Nacional de Buenos Aires. Aunque, claro, el mérito de la novela no se agota en eso, sino en la manera de abordar la dictadura desde una ficción que se aleja del lugar común y trabaja desde un borde, desde un desvío, que la vuelve mucho más intensa y aguda.


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SOBRE LA ÚLTIMA NOVELA DE EDUARDO BALESTENA

Amor vía e-mail Por Fabián O. Iriarte “Amores de Lejos”, de Eduardo Balestena. Edit. Corregidor. 2010

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n esta novela, el amor se ha vuelto discurso. A lo largo del texto, el amor no se manifiesta como acontecimiento que puede ser narrado, sino como una proliferación de discursos. Casi todo género discursivo, casi todo tipo textual en que se pueda pensar en unos minutos se halla aquí: poema, informe, novela, canción, ensayo, artículo periodístico, noticia periodística, reseña musical, carta, etc. Pero el género que domina, que constituye el marco de la novela, es el mensaje de correo electrónico, el ubicuo e-mail. E-mails son escritos, enviados, leídos, respondidos, reenviados, cortados, mutilados, pegados, y vueltos a enviar, y la novela da cuenta de este tráfico casi incesante. El amor se ha vuelto telegráfico, una grafía a distancia, un vaivén de telegramas que producen respuestas, ecos, e inclusive embotellamientos discursivos que producen indecisiones, falsos ordenamientos cronológicos: De pronto recibió dos mensajes juntos. El título de uno era Imaginaciones o realidades, ¿cuáles elegir? Y el del otro decía Peligro, abrir solamente luego de recibido el anterior mensaje, en caso de no recibirlo, no abrir. (p. 26) El narrador decide en ocasiones no transcribir los mensajes, sino parafrasearlos o resumirlos, o dejarnos adivinarlos a partir de las respuestas. A veces, como paradoja, este discurso de producción veloz y distribución instantánea se ve demorado en su recepción y lectura: “Sólo tuve tiempo de imprimir el mensaje de ayer y lo puse con mis papeles hasta que hubiese un buen momento para leerlo. No sabe lo que sufrí estando en una cena y cuando debí sacar algo del portafolio, las hojas del mensaje me querían seducir, pero yo, fiel a mi idea de leerlo con intimidad, volteaba hacia otro lado, pero ahí seguían, inquietantes” (p. 17). El discurso propio a veces se ve con-

taminado por otros discursos. Algunos mensajes mezclan los códigos y las convenciones de género, y se sustituye el discurso propio por discursos que obedecen a otro léxico, a otra sintaxis, a otras reglas de construcción, por ejemplo, el de la “poesía”: la repetición incremental, la anáfora, las imágenes (pp 51-52, 53-54), la confusión fonológica (“hombre” y “nombre”, significativamente, pp 53-54). Otras veces, se revelan algunas fallas en la naturaleza de esta escritura virtual: “Qué costumbre que tiene de no referirse a lo que le pongo cuando me contesta, pensaba, como si no le importara, como si sólo le importara el propio encantamiento antes que su contenido, pero aun así aquello no parecía poder ser real”. (p. 64) En el intercambio de e-mails, se producen estos quiebres de comunicación, estas rupturas de lo que define el curso de una conversación. Parecería no haber “respuesta”, sólo un solipsismo de escritura. La escritura a veces parece enamorarse de sí misma y fagocitar el propósito de la comunicación con el interlocutor (o los personajes-lectores) para pasar a abarcar todo, a reemplazar el mundo ficcional, a ser el universo de sí misma. El mismo nombre de la protagonista se des-realiza por medio de grafías alter-

nativas: a veces es Ainoa, otras Ahinoa (p. 27), finalmente también Ainoha (p 29):…piensas en Ahinoa [medita Cuahtemoc reveladoramente], quieres a Ainoa y luego lees a personajes que tienen que ver con la escritura, ergo, es natural que la veas ahí y en todas partes donde te cruce un pensamiento relacionado con su mundo. (p 150, énfasis mío).¿Cuál es el verdadero personaje? Cuahtemoc parece no estar seguro de su entidad: piensa en una y quiere a otra. El nombre mismo del personaje femenino parece señalar su condición de virtual, de puro discurso: “ahí no”. Ainoha ha escrito un libro “inaceptable”, que nadie quiere publicar: “Es que nunca terminaba por encajar en nada. Lo que la hacía ser original sin embargo le significaba salirse del molde” (p 11). La novela contiene breves alusiones a su propia estructura, en destellos de comentarios metaliterarios y metalingüísticos, para tratar de explicar la escritura “desencajada”, salida de molde: “Soy graduada en trabajo social, y esta escritura corresponde a mi experiencia como operadora del sistema” (p 11). No podría estar mejor expresado: el sistema produce discurso, y los personajes son operadores de ese sistema productivo. Entonces, esto no es una novela, sino más bien una serie de mensajes que intercambian los dos personajes principales. No sucede demasiado, salvo lo que se cuenta por medio de flashbacks, sobre todo referido a la corrupción del sistema judicial en Mar del Plata y la trampa tendida a la protagonista. En otras palabras, parafraseando a Marshall McLuhan, que afirmaba que “el medio es el mensaje”, aquí la obra es el mensaje (un puro presente que va demorando el futuro), o al revés, los mensajes son la obra: A diferencia de la suya [comenta Cuahtemoc al principio], yo no tengo una obra, pero gracias a usted, el propio mensaje es una obra que me hace plasmar lo que siento y eso es crearla (p. 13). En algunas ocasiones, ambos personajes dejan traslucir su admiración por otras escrituras. Entonces en la mochila o la canasta, al

lado del termo del mate, la pastafrola y los libros de Rafael, llevaba a Rulfo o a Puig, de quien le fascinaba el haber tomado como materiales ese lenguaje melodramático de géneros menores, esas frases de películas de clase b. (p 141).Cuahtemoc, por su parte, expresa su nostálgico deseo de escribir una obra, un tipo de texto que sea más reconocible como “literario”: Me despertaste las ganas de hacer una película, es decir, escribir un guión de cine (!) algún día quizá, sobre una historia sencilla donde la cámara se pose sobre cada objeto y lleve la historia hacia dentro del objeto mismo” (p 144). Casi un programa para llevar al cine los principios del nouveau roman. Un objetivismo del que Cuahtemoc está muy lejos, como lo prueban sus numerosos e-mails. No estoy seguro, entonces, de que se trate de una novela de amor. El amor de lejos es un amor fácil, ya que no es real. Es una serie de palabras, o en este caso, de señales de un sistema binario de unos y ceros (1-0) que se convierten en palabras. El amor verdadero es el que pasa la prueba de la cercanía, de la rutina, de lo físico, de la repetición, del desencuentro. La diferencia entre hablar y escribir (“necesidad de hablar”, p. 14) es la diferencia entre contacto y distancia, diferencia que a menudo se olvida: “Los mensajes empezaron a fluir, extrañamente. Estados, preferencias, momentos de solitaria y probablemente ficticia intimidad entre desconocidos” (p 14, énfasis mío). El contacto con el corpus escrito no es el contacto entre cuerpos, aunque ambos sean ansiados y prefigurados. A pesar de que varias experiencias de sexo de Ainoa están descriptas detalladamente, el contacto con su “amor lejano” se demora hasta el final. Pero si el contacto sexual sucede en pocas ocasiones, en cambio el contacto textual es el rasgo más notable, en todas las formas imaginables. El texto está invadido (incluso se diría, hecho casi en su totalidad) por lo que los teóricos de la literatura (entre ellos, Gérard Genette) denominan intertextualidad: alusiones y citas,

cuando no directamente plagios. Los epígrafes, de varia procedencia, enmarcan cada capítulo. Pero además, el mismo discurso (el discurrir) novelístico se ve interrumpido, invadido, cruzado, por discursos ajenos, a veces incluso en medio de una carta de amor: “Y salió un tema: el tiempo. Te lo pegaré”, exclama Cuahtemoc en medio de un mensaje, y a continuación leemos el resumen de un artículo de Antonio Muñoz Molina sobre los nombres de los meses del año (pp 128-131). “Pegar” es aquí la traducción de cut and paste, los dos comandos seguramente más usados de los procesadores de texto, que permiten infinitos traslados de palabras, oraciones, párrafos, textos enteros de un documento a otro. La cercanía, la proximidad e inmediatez de los textos trasladados es paradójicamente la prueba más concreta de la lejanía progresiva y virtualmente infinita de su procedencia. Esta cualidad llega a impregnar el discurso de los mismos protagonistas: ¿quién “habla” en los mensajes de Ainoa? ¿En los de Cuahtemoc? En este segundo caso, el autor despliega su habilidad para remedar ventrílocuamente el dialecto mexicano, no solamente en el sentido más obvio del léxico y la sintaxis, sino en el más complejo del sociolecto, es decir, todo aquello referente a la diferencias entre la cultura argentina (y más específicamente todavía, de Mar del Plata) y la mexicana. Entonces, ¿de qué se trata? Nada menos que de la imaginación, sobre la cual hay varios pasajes en la novela. Es esta facultad la que vuelve (o parece volver, que es lo mismo para los personajes) real lo irreal: Lo mejor de la noche y de los sueños que en ella se construyen o se tejen es que, a plena luz del sol, pueden tener iridiscencias que acompañan. (p 15). Son esas iridiscencias, esos brillos que se adivinan tras las palabras, lo que Amores de lejos ha rescatado, para resaltar lo otro que existe más allá del sufrimiento, de las trampas, de la desilusión, del sentimiento de lejanía ■

Charlas gratuitas de autores locales en la Biblioteca A partir del miércoles, el centro cultural Osvaldo Soriano servirá de escenario para la realización de un ciclo de charla de escritores locales que estará orientado hacia las técnicas de la escritura literaria. Con el auspicio de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de General Pueyrredon el taller de verano tendrá como disertantes a dos autores por jornada, siendo de acceso libre y gratuito para todo público. Aquellas personas que deseen adquirir conocimientos respecto al método de redacción tanto de no-

velas, cuentos o poesía podrán participar sin ningún requisito. La sala B de la Biblioteca municipal será el sitio en donde se desarrollarán los encuentros, que tendrán la particularidad de poner frente al público a algunos de los principales referentes de la ciudad en materia de literatura. Todas las charlas comenzarán a las 19.30 y abrirán el ciclo los autores Carlos Balmaceda y Julio Neveleff. Carlos Balmaceda es escritor y guionista. Autor de las novelas La plegaria del vidente, El evangelio de

Evita, Manual del caníbal, El puñal de Dido y La verdad sobre el Hijo del Diablo. Publica en Argentina, América Latina, España y Estados Unidos, fue traducido al holandés, alemán, rumano y ruso, y en breve en coreano y japonés. Entre otros recibió el Premio Memorial Silverio Cañada en la Semana Negra de Gijón, (España), y el Premio Internacional Gourmand World Cookbook Awards 2005. Julio Neveleff es bibliotecario profesional. Actualmente desarrolla tareas de gestión cultural en Osde

Filial Mar del Plata. Fue director general del Ente de Cultura de la Municipalidad de General Pueyrredon. Tiene publicados los ensayos El taller de Lectura (1991), Los ciberlectores, Nuestros chicos, la lectura y el libro del futuro (1995), Clasificación de Géneros Literarios (1997), Guardianes, solteronas y preservadores. Pasado, presente y futuro de los bibliotecarios (2006), y las novelas “Y heredarán mi libertad (1986)y La Sombra del plesiosaurio (2006). Los demás disertantes, y sus respectivas fechas de presentación, son los siguientes:

19/1Sebastián Chilano / Gonzalo Viñao 26/1 Fernando del Rio / Jorge Chiesa 2/2 Vito Amalfitano/ Daniel Roncoli 9/2 Evangelina Aguilera / Gastón Franchini 16/2 Javier Chiabrando / Mauricio Espil

Las 8 preguntas para Patricia Ratto

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¿De qué lugar, personaje común o circunstancia en general que ofrece Mar del Plata se apropiaría para incorporarlo como pasaje central de alguna de sus obras?

La novela que estoy escribiendo en este momento tiene muchísimo que ver con Mar del Plata. Pero no quiero adelantar demasiado y esta es una regla personal que trato de cumplir: no cuento casi nada acerca de lo que está en proce-

so de escritura, hasta que no esté lo suficientemente listo como para salir a la luz. Lo único que puedo agregar es que es una historia en torno a la guerra de Malvinas.


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Ni académicos, ni revisionistas... (Viene de página 1) Es como le decía un problema que deriva de cuando el relato histórico se usa para sostener una posición política. Y esto puede ser legítimo pero hay que distinguirlo tanto de lo que es la producción académica y la reflexión que debe hacer cualquier académico sobre el pasado de su país y también con lo que tiene que ser el discurso institucional de un Estado. El Estado no puede embanderarse en una postura, no puede promover desde las instituciones del Estado una lectura partidista. Entonces la historia que se enseña en las escuelas se vuelve el relato que defiende la postura del gobierno de turno. Y esto ha sido lo que sucedió en algunas épocas de nuestra experiencia política reciente, de gobierno civiles y de gobiernos militares, y creo que no debería repetirse. —-He visto sobre su trabajo una crítica favorable de Osvaldo Graciano (Conicet, Universidad Nacional de Quilmes), según la cual usted busca para reconstruir la his-

toria reciente una pluralidad de versiones, acepta que no hay una verdad única, definitiva y sellada y que trata de poner experiencias y memorias en comunicación. De este modo la historia nacional puede tener utilidad social y ser una escuela de convivencia. —-Bueno...¡Qué tal...! Suena a mucho: no sé si logré hacer tantas cosas. —-De esa crítica favorable que le hacen yo extraigo una pregunta, si me permite. —-Claro, por supuesto. —-¿Al tener en cuenta todas las versiones no hay riesgo de caer en un relativismo? —-Sí, la pregunta es interesante porque si uno quiere contemplar todos los puntos de vista, al final todo es un collage que puede no tener ninguna consistencia. Todos tendrían un poco de razón, es cierto: entonces qué sucedió, cómo se explica el proceso. Si uno le da un poquito de razón a todos, ¿no se termina en algo perjudicial para la explicación histórica? Y esto es parte del problema

que yo no sé si he podido resolver. Yo traté de ser fiel a ese problema, que no tiene una solución mágica, no es que uno, con una varita mágica, encuentra el relato histórico que deja conformes a todos. Yo espero que el libro “Historia de la Argentina/1955-2010” lo pueda leer un peronista y un anti-peronista, una persona de izquierda y otra de derecha, y que diga “bueno... este libro no es maniqueo”. Con eso me conformo, y seguramente hay párrafos del libro que dejarán inconformes a todos ellos. Podrán decir ´este libro es un poco tendencioso en esta parte´, y ya me lo han dicho, pero si en otra parte encuentra una explicación interesante que le resulta medianamente novedosa y un poco más comprensiva y abarcativa, de las explicaciones que hasta entonces tenía, eso me deja ya más tranquilo.

TOMA DE DISTANCIA —-Le está sucediendo, seguramente, que al ser historia reciente,

una historia que llega hasta el hoy, se encuentra todo el tiempo con gente que vivió y se apasiona aún con los hechos de los que usted se ocupa. —-Todos tenemos una posición muy formada sobre lo que pasó en la Argentina en los últimos cincuenta años, cualquier sea nuestra edad: vivimos esta etapa y tenemos opinión sobre quiénes fueron los que promovieron buenas o malas soluciones para el país. Lo primero que hay que hacer es fomentar en el lector la toma de distancia: no el relativismo pero sí dispongámonos a revisar lo que, se supone, que sabemos sobre nuestro pasado reciente. Preparémonos a interrogarnos sobre las cosas sobre las que no nos interrogamos habitualmente, esas cosas que damos por sabidas. De lograrse esto ya es una contribución para el lector encuentre más de lo que ya él sabía. No quiero escribir libros que lo único que hagan es ratificarle a las personas lo que ya opinaban ■

“Menem y Kirchner son los grandes continuadores del liderazgo de Perón”

Carlos Menem.

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Néstor Kirchner.

arcos Novaro en un pingpong de preguntas y respuestas durante la entrevista con LA CAPITAL. -¿Quién fue Perón? -Perón fue un gran líder de masas y un gran constructor político y, al mismo tiempo, fue una figura que nunca terminó de resolver -pienso- si pretendía un régimen democrático o no, si pretendía construir instituciones que lo sobrevivieran o no. -¿Quiénes fueron Videla y Massera? -Fueron los representantes de un proceso de degradación de las fuerzas armadas argentinas que habían ido acumulando una concepción cada vez más autoritaria, y cada vez más represiva, de su rol frente a la sociedad de los años ‘50 en adelante y llevaron esas concepciones a un nivel nunca antes visto en la historia argentina. -Le hago una pregunta un tanto brutal pero, le soy sincero, es lo que sentí cuando leí en su libro “Historia de la Argentina/1955-2010” el

Videla.

capítulo sobre el Proceso. ¿Los argentinos le debemos a Videla la paz en el tema del Beagle? -Aún una figura nefasta en la historia argentina como Videla, uno puede encontrar algunas... no digamos contribuciones, pero algunas decisiones: una de ellas fue su aspiración de evitar la guerra en el año ‘78. Creo que si en vez de Videla hubiera estado (en el vértice del poder) Massera, Suárez Mason, o incluso hubiera estado Viola, hubiéramos tenido guerra con Chile, y esa guerra habría sido mucho más destructiva de todo lo que conocimos, dentro de un régimen ya extremadamente destructivo. -¿Quién fue y quién es Menem? -De vuelta... es un líder extremadamente hábil en el manejo de las pasiones humanas, muy audaz para la instrumentación de las políticas de gobierno y absolutamente inescrupuloso en el manejo de la cosa pública. Es un fiel continuador de una tradición peronista que innovó acomodando a lo que él entendía era el mandato de la coyuntura, el imperio

Juan Perón.

del mercado tras el fin de la Guerra Fría. -¿No es un poco provocador decir que Menem es un peronista o que hizo peronismo en su gobierno? -Yo creo que Menem y Kirchner, más allá de lo que opinan muchos peronistas que nos lo quieren ni a uno ni a otro, o no los quisieron en su momento o después cuando comenzaron a tener problemas como parte de su grey, fueron los dos grandes continuadores del liderazgo de Perón. Ha habido otros y seguramente habrá otros. La discusión sobre quién es un real y fiel peronista es una discusión eterna, es parte de la magia del peronismo, esa capacidad de reinventarse como tradición política, pero sin duda en esa tradición hay cabida tanto para Menem como para Kirchner. -¿Qué democracia hemos tenido desde Alfonsín hasta nuestros días? ¿Tuvimos democracia? ¿Qué ha pasado con la participación, con la tolerancia y con todos los va-

Ricardo Alfonsín.

lores democráticos, desde 1983 hasta hoy? -La sociedad argentina ha aprendido algunos rasgos de la vida democrática: uno de ellos es el de la convivencia pacífica y otro el de la competencia electoral. Son rasgos que, más allá de algunos momentos de tensión, se han respetado fielmente y me parecen que son conquistas duraderas. Ahora bien: la democracia es muchas más cosas que eso. Es también tolerancia afectiva, es la disposición a la colaboración, no sólo la competencia y es, sobre todo, el respeto de reglas de juego que son más amplias que las reglas electorales y en esos terrenos la sociedad argentina no ha avanzado mucho. Tenemos algunos rasgos novedosos para nuestra historia y tenemos algunos cuantos déficits remanentes de un pasado político del cual las instituciones democráticas por un largo tiempo no funcionaron. -¿La historia nos seguirá dividiendo, seguirá creando antinomias, o puede ser la historia una

Entre la cátedra, la investigación y el asesoramiento a Margarita Stolbízer Marcos Novaro nació en 1965 en Buenos Aires. Dirige el Programa de Historia Política del Instituto Gino Germani y la Red de Archivos Orales de la Argentina Contemporánea. Es investigador independiente del Conitet, donde comparte también programa de investigación con Vicente Palermo. “Hago otras tareas no tan académicas —le comenta a LA CAPITAL— escribo sobre actualidad, hago trabajos de asesor político y consultor”. Entre estas actividades no académicas, se encuentra su asesoramiento a la líder del GEN, Margarita Stolbízer, y ocasionalmente, también al Partido Socialista también asesora al Partido Socialista. “Esa es mi posición, políticamente me gusta más esto, aunque no quiere decir que me guste mucho lo que hacen, no escribiría a favor de algunas decisiones que ellos toman. Pero no me molesta que los lectores de mis libros sobre historia lo posean. Al contrario...”. Con anterioridad a “Historia de la Argentina/1955-2010” (Siglo Veintiuno”), entre otros libros Novaro ha escrito “Argentina en el fin de siglo” (Paidós, 2009), “Historia de la Argentina contemporánea” (Edhasa, 2006) y “Liderazgos y representación” en las democracias contemporáneas” (Homo Sapiens, 2000) ■ contribución a la convivencia? -En todos los países del mundo la historia divide y al mismo tiempo reúne. No hay que tenerle miedo a los disensos sobre la historia. Lo que me parece que vuelve más problemáticos esos disensos es la pretensión de anularlos, el querer llegar a un relato único, que satisface a una mayoría sólida y permanente. Eso sería mucho más dañino que el debate en sí. A veces cuando se tiene esa pretensión de homogeneidad, es que las polémicas dejan de ser polémicas y pasan a ser divisiones a vida o muerte. El hecho de que haya una polémica, por ejemplo entre historiadores académicos y revisionistas, entre liberales y nacionalistas, de izquierda o derecha, es algo natural. Es de todas las sociedades. Y creo que hay que fomentarlo, no limitarlo o combatirlo. Lo que sí hay que combatir es el espíritu faccioso con que a veces se da esa polémica, en la cual no simplemente estamos discutiendo sobre interpretaciones alternativas sino que discutimos en términos de exclusión o de negación del otro, o negación de los hechos. Yo no puedo negar que la economía crece con los gobiernos de Kirchner. Lo que sí puedo decir es que esto pasa porque hay factores externos que ayudan y no porque la política económica de los Kirchner sea maravillosa. Yo discuto la interpretación, no puedo negar hechos ■

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¿Cuál es el mejor diálogo que recuerda entre dos personajes de ficción? El diálogo que mantienen Leto y el Matemático, durante casi una hora de caminata a lo largo de 21 cuadras, en Glosa

ONCE VOCES Y UN MOMENTO LATINOAMERICANO

de Juan José Saer. Toda la novela está cifrada en ese diálogo: lo que uno alcanza a conocer de los personajes, su forma de ser, su pasado y hasta su futuro, los hechos a los que ambos se refieren tratando de capturar un momento del que

ninguno de los dos participó (el cumpleaños de Washington Noriega), y sobre todo esa idea que sostiene el texto -hecha carne en su propia escritura- acerca de lo inasible de la realidad a la que uno trata de atrapar con palabras.

(fotografía de autor)

Los líderes se confiesan En el libro ‘Presidentes’, Daniel Filmus reúne los fragmentos más destacados de las entrevistas que mantuvo con distintos mandatarios para su programa de televisión. En esta publicación también se agregan anécdotas que no se vieron en pantalla.

C

omo correlato del programa de televisión ‘Presidentes de Latinoamérica’, que con la conducción de Daniel Filmus reunió las voces de once mandatarios de la región, el libro ‘Presidentes’ rescata en papel los fragmentos más destacados de aquellos diálogos y agrega color a través de anécdotas o ideas que no se vieron entonces. ‘Voces de América latina’ es el subtítulo de esta obra (editada por el sello Aguilar) que a lo largo de doscientas veinte páginas propone convertirse en una postal de época a partir de once miradas que se alejan de la coyuntura y se animan a hablar de sus sueños personales, su infancia, la familia, el arribo a la política y la visión a futuro de cada país. La idea del programa -que primero soñó con ser libro- nació luego que el sociólogo y actual senador participara en la reunión constitutiva de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), en mayo de 2008, y tras observar y escuchar a los presentes quiso ‘‘retratar el momento que estaba viviendo América latina’’, tal como describe en el prólogo.

UNA REUNION CLAVE Entre otras cosas, Filmus notó que por primera vez en una reunión de presidentes había mujeres, uno de los participantes provenía de uno de los pueblos originarios, uno había sido campesino, otro fue obrero metalúrgico, la mayoría no provenía de familias de la aristocracia y varios de ellos habían sufrido proscripción, detenciones o exilios por razones políticas, entre otras características salientes. ‘‘Nunca como ahora las trayectorias de vida, las miradas y las perspectivas de los presidentes de la región están tan entrelazadas con las historias y las realidades de sus pueblos’’, observa el ex ministro de Educación en el libro que reúne las voces de Lula da Silva, de Brasil; Tabaré Vázquez, de Uruguay; Cristina Fernández, de la Argentina, y Fernando Lugo, de Paraguay. También fueron entrevistados Evo Morales, de Bolivia; Alvaro Uribe, de Colombia; Michelle Bachelet, de Chile; Rafael Correa, de Ecuador; Hugo Chávez, de Venezuela, a quienes se sumaron las voces de Oscar Arias, de Costa Rica, y Daniel Ortega, de Nicaragua (dos naciones que no conformaron la Unasurensuorigen). Cada capítulo está dedicado a uno de los jefes de Estado y está precedido por una breve biografía de cada uno de ellos, mientras los diálogos reproducidos en televisión se van matizando con climas que acompañaron esos momentos, apreciaciones personales del autor, descripciones, re-

latos sobre la niñez o los sueños acerca del continente que los hermana. ‘‘La región está destinada a ocupar un lugar protagónico en el siglo XXI, pero sólo si somos capaces de procesar nuestras diferencias’’, señala la presidenta Cristina Fernández de Kirchner durante la entrevista, en sintonía con Evo Morales, para quien ‘‘la complementariedad entre presidentes, entre gobiernos va a ser importantísima para consolidar estos procesos de cambios en Latinoamérica’’. PALABRAS AUTORIZADAS Según el mandatario boliviano, ‘‘es muy interesante lo que vive Latinoamérica. Es una gran rebelión de los pueblos contra el imperio, contra las trasnacionales, contra el saqueo de nuestros recursos naturales. Es una rebelión por la justicia social’’, que tampoco se aleja de las palabras de Lula da Silva: ‘‘Yo tengo mucha esperanza, mucha fe, en el papel que va a cumplir América latina en los próximos veinte o treinta años’’. Pero no sólo de política hablan estos representantes: Hugo Chávez cuenta de dos amigos de la infancia llamados Vladimir Ilich y Tania Marxlenin; Tabaré Vázquez relata su niñez en un hogar muy humilde, una choza de lata; Lugo rememora sus comienzos en el seminario, o se lo puede ver a Rafael Correa andando en su bicicleta y comiendo en un mercado de pueblo. ‘‘En cada una de las entrevistas pudimos entrar en la intimidad del presidente, escuchar cosas que no había relatado antes, hubo mucho concepto político pero también momentos de muchísima intimidad y de gran emoción, como cuando Lula habla de la madre que murió, o cuando Evo contó el momento en que viene a la Argentina a trabajar en la zafra, o cuando Michelle habla del padre asesinado’’, dice Filmus. Ciertos conceptos vertidos por los mandatarios se repiten en distintos momentos de las charlas, como el luchar contra la injusticia, el despertar de los pueblos latinoamericanos, la lucha por los más desposeídos, el siglo de la ‘‘revolución sin armas’’, o el socialismo del siglo XXI, un concepto del venezolano Hugo Chávez. COMIENZO DEL CAMBIO ‘‘Sin lugar a dudas hay una transformación profunda -señala Filmus-: para algunos es el socialismo del siglo XXI, para otros, en la recuperación en el papel del Estado o una mayor distribución de la riqueza, hay énfasis distintos, pero en todos está el tema de la transformación pacífica, el Estado, la distribución, la educación, la ciencia y la tecnología para el cambio de modelo’’. ¿Pero cuándo comenzó el cambio del que hablan todos estos mandatarios? ‘‘Creo que no hay un momento particular, pero el elemento común es el reflujo del neoliberalismo. Son todos movimientos que surgen como respuesta a las políticas del consenso de Washington, a la concentración de la riqueza de los ‘90, al aumento de la exclusión, la desigualdad y la desocupación’’, desgrana el autor. Al igual que en los capítulos televisivos -emitidos por Encuentro y la Televisión Pública-, estas voces entrevistadas en las distintas casas de Gobierno se completan con las de familiares, vecinos de la infancia, docentes de la adolescencia, colaboradores cercanos y ciudadanos de cada uno de esos países, que dan un perfil de los presidentes latinoamericanos de la actualidad ■

máåí~��çë éçê Éä íáÉãéç Por Laura Reginato (*)

Pintados por el tiempo es, ya que juega a envolver los instantes en plena fuga. Vivir esencial: vivir alterándose, corrompiéndose, en un florecer permanente. Estar presente hasta que el ojo se canse y sólo le quede pestañear. Abrir y cerrar los ojos; profundo dilema. ¿Seguir despiertos o entregarnos al sueño? Vivir y sobrevivir. Trasladarse. Pintados por el tiempo es una mirada que parte de sí para rodear las cosas del mundo como formas que estallan en el nervio óptico, que celebran hasta el más pequeño de los encuentros, recordándose en permanente paradoja. Singular y dulce mirada que trasciende lo incompatible. Imposible de explicar -ni en mayúsculas ni en minúsculas-; sólo insiste. Pintados por el tiempo es experimentación de los fenómenos energéticos de la materia; masa, cosa, y la línea virtual, fugitiva que ha dejado el agua en su despertar; un tiempo arcaico, chamánico. Tal vez, demostrando la incongruencia mental-visual, se trate de líneas de vida que, sin embargo, en su vigorosa activación, esconden la fatalidad de la ausencia, el grito de lo olvidado, de aquellas cosas que simple y absurdamente dejamos atrás. Pintados por el tiempo es herida que transforma la imagen en sentimiento. Dentro de ellas está la vida, vida mojada que escapa al relato. Las cosas empiezan a devolvernos la capacidad de amar, de querer y de exigir otras posibilidades. Resistir. Algunos instantáneos intersticios se abren ante y sobre nosotros -el ojo del hombre en plena búsqueda de aquello perdido, los vislumbra; después la cámara los atrapa pero ellos continúan, no paran de hechizar-. La efervescencia de las olas del mar. El devenir del tiempo. La lluvia que levanta antiguos planos de color. El cuerpo del óxido penetrando superficies de antiguas embarcaciones. Espejos de agua y sueños que mueven la vida. Lo plano cobra una consistencia tenaz, hecha de sustancias plásticas y ligeras… sólo así,

los residuos emergen, golpean, afectan, dan pulso. El accionar natural del ambiente es la condición para que acontezca el tiempo y el accidente en las fotografías de Maximiliano Bendahan. Emerger de una escritura húmeda; superficie sensitiva e impregnada de sensaciones y fragmentos que atesoran las huellas del misterio: enigma, entre ocultación y evidencia. Pintados por el tiempo es convulsión y mutabilidad que capta un ojo suelto en el espacio, dando cuerpo y esencia a aquellas cosas, detalles y destinos que no vemos; que nos pasan pero no nos atraviesan. Pintar el tiempo es aprehender la sacudida en plena explosión de partículas infinitas de energía que animan la oscuridad, sin volver los contornos de las cosas exactos, perpetuos, inmutables. Un crear que, entregado a la velocidad y a la suerte de lo aleatorio, inventa nuevos modos de invención, para dar tiempo al tiempo e ir al encuentro de lo inexplorado. Ese inexplorado desierto exige la fundación de cierto método que permita herir el tic-tac del reloj. Una metodología audaz y modesta que no desespere los sueños que abriga. Y Maximiliano sabe de las esperas que son necesarias para poder ver esa terrible imagen tras el vidrio que lo separa del mundo. Comprender que no se trata de echar un vistazo a las cosas; al contrario, se trata de intuir y plasmar los movimientos puros, los procesos generativos de nuevos misterios. Su mayor trabajo, como el de todo artista, no es producir imágenes de lo supuestamente real sino ejecutar y accionar esa “inquietud salvaje” que capta la realidad íntima de las cosas y el encanto del instante. Pintados por el tiempo es reflexión de la existencia y profunda necesidad -inconsciente, fugaz- de penetrar el flujo y el espesor del tiempo. Una serie de macro-perspectivas; una cadena de impresiones micro-moleculares entre la vida y la muerte ■ (*) El artista Maximiliano Bendahan es el autor de estas imágenes. Laura Reginato escribió el texto alusivo a las fotos, que integran la serie “Pintados por el tiempo”.

Las 8 preguntas para Patricia Ratto

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Las 8 preguntas para Patricia Ratto

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Si le permitieran ingresar en una ficción y ayudar a un personaje, ¿cuál sería y qué haría? Ayudaría a Naziazeno Barbosa, el protagonista de El día de las ratas, la maravillosa novela del escritor brasileño Dyonelio Machado, pues leí esa obra con la impotencia de quien tiene frente a sí una situación desesperante sin poder hacer nada para remediarla. Y a su vez, claro, con la ad-

miración del trabajo magistral de Machado para contar esa historia, con un estilo absolutamente literario pero a su vez pegado a la lengua coloquial. La novela narra las peripecias de Naziazeno, un modesto empleado público siempre endeudado, y su obsesiva angustia por resolver una nueva deuda que tiene con el lechero para evitar que éste suspenda el suministro de leche para su hijo enfermo. El problema es có-

mo ayudarlo, ya que después de “acompañar” la travesía del personaje por la ciudad de Porto Alegre, uno entiende que darle el dinero no contribuirá en nada a saldar esa deuda, incesantemente renovada en otra y otra y otra más, situación que se ha convertido en una desalentadora constante en una vida que parece no tener salida.


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EN ‘DE TRIPAS CORAZON’

(literatura juvenil, blogs y rarezas)

La moda vampírica y las próximas tendencias Por Ana Yohai

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a famosa saga Crepúsculo de Stephenie Meyer ha puesto de actualidad el género y lo ha dotado de nuevos y originales elementos que luego han podido ir desarrollando más otros autores. Pero la nueva moda deja atrás a los vampiros oscuros de ataúdes y nos presenta vampiros adolescentes de instituto que brillan a la luz del sol. Aunque el repentino interés de las editoriales por el vampirismo utilizándolo como fuente de ingresos sea cuestionable, hay que admitir que estas nuevas versiones de dichos seres legendarios han hecho que los lectores adolescentes vuelvan a leer a los clásicos Bram Stoker y Anne Rice y han adaptado al género a la actualidad. La saga La Casa de la Noche escrita por las estadounidenses P.C Cast y Kristin Cast (madre e hija) es una de estas nuevas versiones que se ha convertido en todo un fenómeno de ventas en Estados Unidos y Europa. Está compuesta por Marcada, Traicionada y Elegida, títulos que ya han llegado a la Argentina y a los que le siguen Indomable, Atrapada, que ha sido publicado recientemente en España, y Tentada. Elegida, el tercer libro de la serie, debutó en el número 2 de la lista de best seller de The New York Times. Indomable, el cuarto, y Atrapada, el quinto, fueron directos al número 1. En estos momentos es la segunda serie más vendida para adolescentes en Estados Unidos, ubicándose Crepúsculo en el primer lugar. Según la editorial de la saga, La Factoría de Ideas, “La Casa de la Noche representa lo mejor del género paranormal para adolescentes. En ella las Cast han logrado combinar de forma magistral magia, mitología y vampiros. Una serie que, sin lugar a dudas, hará las delicias de los amantes de lo oculto y lo paranormal, y de la que ya se está preparando la adaptación cinematográfica”. La serie gira alrededor de Zoey Redbird, una chica de 16 años con dones especiales, pero aún así una iniciada en el mundo vampírico, que va a la Casa de la Noche en Tulsa, Oklahoma, un internado en el cual se convertirá en un Vampiro Adulto o morirá en el proceso. Infinidad de títulos abarcan el renovado género, pero, como toda moda, no dura mucho antes de abrirse paso la siguiente: los ángeles caídos. De éste novedoso tema en la literatura juvenil podemos nombrar algunos títulos que ya han llegado a nuestras librerías, como Hush Hush de Becca Fitzpatrick, Halo de Alexandra Adornetto, Oscuros de Lauren Kate y Angelology de Danielle Trussoni ■

Un delirante viaje interior Un encuentro entre dos mujeres y una amistad que las transforma, donde lo esencial no es lo que va a pasar -una matará a la otra apenas comenzado el libro-, sino el camino emprendido por ambas para hacer realidad sus sueños.

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na especie de ‘road movie’ interior y delirante es el hilo conductor de la novela ‘De tripas corazón’, que prioriza el proceso seguido por la protagonista más que fijar la línea de argumentación de la historia contada. Importa el tono irónico y aquello inesperado que surge al dar vuelta cada página. ‘‘Cuando me puse a escribir la novela siempre supe que se iba a llamar así y nunca lo analicé demasiado. Me da la sensación que es hacer un poco de magia. El título le va bien, las desgracias a veces nos permiten crecer, evolucionar, convertirse en otro. Es inevitable’’, sentencia Mercedes Reincke. Reincke confiesa: ‘‘Siempre supe que iba terminar por matar a Perla, en un punto era como meterse adentro de esa persona. Ellas se unen en ese final quizá coqueteando con la idea de que las dos en realidad eran una’’, arriesga la autora de ‘La nueva vida de Matilde’.

Otro aspecto de la trama, más sutil, es el deseo de Perla: ¿Hasta qué punto tiene ganas de seguir viviendo una mujer a la que se le murió su único hijo? ‘‘Creo que cada una tuvo lo que necesitaba, con el mismo código de barras aunque con distintos componentes’’.

Mercedes Reincke.

amiga, casada con Humberto y con un hijo Martín -que murió de muerte súbita siendo muy pequeño-, comienza a percibir que ese country Las Delicias, donde aterrizó con su marido Fefe, es la gran equivocación de su vida. Desde esa constatación empieza a dilucidar su deseo de llegar a tener una peluquería: ‘‘Parece fácil, pero es un deseo muy profundo, sobre todo como lo cuenta ella, esto de embellecer a la mujer no desde la cosa estética tan de moda sino de empatar lo que le pasa dentro de la cabeza con lo que le pasa afuera’’.

BUCEO PROFUNDO Lo importante en la trama es cómo se animan a bucear dentro de ellas, sobre todo la narradora que lleva una vida opuesta a lo que le dicta su deseo. ‘‘Recuperar los sueños postergados es un tema que me interesa mucho, sobre todo en las mujeres después de los treinta. Lo que se imaginó que iba a hacer y sin embargo tomó un camino equivocado y todo quedó escondido en algún corredor del cerebro.’’ La protagonista a partir de conocer a Perla, su vecina y nueva

ESPERANZA DE PARIS En un punto de la novela, la narradora reconoce que Perla había sido un puente ‘‘entre lo que era y lo que soy’’. ‘‘Ella ve en Perla una puerta para mirarse adentro y hacer todo lo que no se animaba. Es curioso porque debiéndole la vida se la saca’’. Otra protagonista importante de esta novela recién publicada por Tusquets, recalca Reincke, ‘‘es la lluvia que Perla necesita para poder dormir y creo que en esos estados acuáticos uno puede ir para adentro y encontrarse con versiones de una misma, postergadas, abandonadas o marchitas. El tiempo pasa rápido, me parece bueno hacer una visita a ese lugar del alma’’. ‘Nunca se sabe’ es una frase muy tonta que había pensado poner como bajada del título, porque me interesa cualquier cosa que uno hace desde las vísceras, no desde la mente, y hasta dónde te puede llevar eso: a la narradora a cortarle el pelo a una actriz de Hollywood. SIN MIEDO Esa ausencia de miedo también influyó en la construcción de la novela, ‘‘yo ponía ‘cumpleaños circo’ y la verdad es que suena como un delirio, al igual que entregarle tu cabeza a una amiga para que te corte el pelo o te tiña, es de una osadía tremenda y ellas dos lo hacen’’. La escritura duró un año ‘‘en el que me fueron pasando cosas que fui metiendo en la novela’’, como la comparación entre mi casa de la infancia y la del country de la narradora: ‘‘Me hicieron pensar mucho en el alma que tiene un lugar’’. ‘‘Me interesa también la certeza de tener todos los mismos recursos porque otro personaje Carolina- se la pasa intentando soñar mejor, que su inconsciente le tire información para vivir de otra manera.’’ ‘‘Esta novela abre ventanas y ventanas sin necesidad de cerrarlas, como una especie de juego, porque no dejé de lado lo delirante; me parece -observa- que lo real está cuando cerrás el libro y salís a vivir tu vida. Me gusta ese viaje.’’ ■ Mora Cordeu

Las 8 preguntas para Patricia Ratto

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¿Recuerda haber robado un libro alguna vez? ¿Cuál o cuáles? Era chica y quedó ante mí, sobre el mostrador de la biblioteca a la que acudía bastante asiduamente a leer o a retirar libros, El juguete rabioso de Roberto Arlt. Supongo que me atrajo por el título, vaya uno a saber qué juguete pensé que me iba a encontrar allí. Tampoco sé por qué me lo metí en el bolsillo amplio de mi campera inflada (así se llamaban en esa época) en vez de retirarlo en préstamo. Lo cierto es que

me sentí intrépida, aventurera y muy mala. El libro me quemaba en el bolsillo, de modo que caminé rapidísimo las cuadras que me separaban de casa y fui derecho a mi habitación a sacarlo de su escondite para comenzar a leer. No sé qué habré entendido en ese momento, pero sí recuerdo la intensidad de la lectura prohibida, cómo lo ocultaba debajo de la almohada y, sobre todo, la impresión que me produjo la escena del robo de libros que se narraba dentro de ese libro. Tal es así que, unos días después, regresé a la bib-

lioteca y -cuando estuve segura de que nadie me observabalo devolví, dejándolo al pasar en una de las mesas de lectura. Ahora, a la distancia, podría decir que fue un robo acotado, quizás un préstamo sin permiso, pero por sobre todas las cosas fue la vida replicando curiosamente a la literatura. Claro que a esto ya lo ha dicho Wilde: “La vida, verosímil y sin interés, reproduce las maravillas del arte” y… bueno, ¡no voy a venir ahora a robarle la idea!


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EL HORROR DEL CONFLICTO ARMADO QUE SE EXTIENDE HASTA HOY ALTERANDO LA PAZ DEL MUNDO

Irak, vida cotidiana y alienación El periodista David Finkel -premio Pulitzer-, en ’Los buenos soldados’, da una visión despiadada de la guerra luego de haber pasado ocho meses con un grupo de jóvenes que en 2007 fueron enviados al frente por el presidente George W. Bush.

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ras un encuentro con el teniente coronel Ralph Kauzlarich en el Fuerte Riley, en Kansas, a fines de 2006, David Finkel solicitó un año de excendencia en el periódico Washington Post y decidió unirse al batallón 2-16, apodado ‘Los Rangers’ e integrado por unos 800 soldados de diecinueve años de edad promedio. Durante ocho de lis catorce meses que duró la misión en la improvisada Base de Operaciones de Vanguardia (BOV) de Kamaliyah (Bagdad oriental, junto a Ciudad Sadr), el periodista compartió con el grupo experiencias que van desde resistir los embates de la contrainsurgencia, bombas de carretera caseras y el accionar de francotiradores, sin olvidar la convivencia con restos humanos y cuerpos quemados. Ganador del premio Pulitzer, Finkel se explaya a lo largo de trece capítulos en las peripecias de los integrantes del Batallón 2-16, quienes a través de sus experiencias, pesadillas y decepciones ilustran los aspectos más cruentos de una contienda.

lector en el horror de la guerra, en la sangre, el miedo y la desesperación, con algunas escesas ráfagas de humanidad o concesiones a la esperanza. A diferencia de otros periodistas que han escrito libros sobre la guerra de Irak, el autor de ‘Los buenos soldados‘ se vuelve invisible renunciando a cualquier juicio moral sobre el conflicto y permite que hablen por sí mismos los soldados, ignorando por completo la propaganda política y la jerga militar. El libro, editado por el sello Crítica, demuestra que en una guerra no hay dos bandos, sino uno sólo: el de la maldad que genera terror y codicia haciendo que las personas saquen lo peor que tienen en su interior. TRISTE PAISAJE Todo en Rustamiyah era de color tierra y apestaba. Si el viento venía del este, olía a aguas residuales sin tratar, y si el viento venía del oeste, olía a basura ardiendo. En Rustamiyah el viento nunca venía del norte ni del surö, asegura el periodista del Washington Post. Cada capítulo y las circunstancias de cada una de las 14 muertes sufridas por el batallón durante los catorce meses del despliegue, descritas con minuciosidad casi morbosa, desmienten de forma dramática la versión oficial. El batallón tenía como misión tejer lazos con los iraquíes para aislar a la insurgencia: debían repartir agua potable en camiones cisterna, construir un sistema de alcantarillas y hasta arreglar gasolineras. Sin embargo, a su llegada encontraron recelo 360 grados a la redonda -según testimonia Finkel- y una escalada de atentados mortíferos con dispositivos explosivos improvisados (IED, en sus siglas en

SIN INTENCIONALIDAD “La guerra estaba al borde del fracaso -escribe el autor-. La estrategia de lograr una paz duradera [...¡, de derrotar al terrorismo [...¡ de extender la democracia por todo Oriente Medio [...¡ de llevarla al menos a Irak [...¡ había fracasado. La mayoría de los norteamericanos [...¡ estaban hartos y querían que los soldados volvieran a casa”. Finkel se olvida de la macropolítica y de las grandes estrategias para sumergir al

inglés) en su versión más letal: ‘los 100 dólares que cuestan los IED destrozaban los imponentes Humvee del batallón como si estos vehículos que valen 150.000 dólares fueran de encaje, detalla el investigador. EL GRAN FRACASO Los soldados del 2-16 descubrieron entonces lo distinta que era la guerra de Irak respecto a las versiones oficiales: mientras Bush decía ‘Estamos arrasando’, en territorio iraquí sólo veían los cuerpos destrozados de sus compañeros y nacía un motín abortado a tiempo.

Cuando el batallón recibió la orden de regresar, en abril del 2008, hubo que recogerlo todo, desde el cartel en el que Kauzlarich había escrito su objetivo (Misión: crear un entorno equilibrado, seguro y autosuficiente para el pueblo iraquí) hasta las fotos de doce soldados muertos clavadas en un muro. Con su obra, Finkel no ha querido escribir un reportaje ni un alegato contra la guerra, sino mostrar el costo humano de una experiencia que acabó destrozando incluso a los sobrevivientes, conscientes de la inutilidad del empeño y de su fracaso ■

■ Lecturas

David Finkel.

Fuente: Cámara de Libreros del Sudeste de la provincia de Buenos Aires.

Los libros más vendidos de la semana FICCION 1 “EL SUEÑO DEL CELTA”, 2 “LOS PADECIENTES”, 3 “EL CEMENTERIO DE PRAGA”,

de Mario Vargas Llosa. de Gabriel Rolón. de Umberto Eco.

Alfaguara. $89. Planeta. $72. Lumen. $85.

NO FICCION 1 “BASTA DE HISTORIAS”, 2 “EL PODER”, 3 “COMER, REZAR, AMAR”, 4 “EL HORÓSCOPO CHINO”, 5 “LA GRAN EPOPEYA”,

de Andrés Oppenheimer. de Rhonda Vyrne. de Elizabeth Gilbert. de Ludovika Squirru. de Mario “Pacho” O`Donnell.

Sudamericana. $79. Urano. $125. Aguilar. $69. Atlántida. $59. Norma. $75.

RECOMENDADOS 1 “LOS HOMBRES QUE NO AMABAN A LAS MUJERES”, de Steve Larson. 2 “PECADORES Y PECADORAS”, de Federico Andahazi. 3 “LA OTRA PLAYA”, de Gustavo Nielsen.

Fragmento de

“Libertadores de América”, de Felipe Pigna

Hace doscientos años, de manera más o menos simultánea, se iniciaron las revoluciones que culminarían con la independencia de la mayoría de las, hasta entonces, colonias de las corona española en América. Si bien los procesos que llevaron a ese estallido casi sincronizado se remontaban a años y décadas anteriores, la chispa que definitivamente encendió la mecha fueron las noticias llegadas desde la metrópoli. La caída de Sevilla en manos de las fuerzas invasoras napoleónicas y la disolución de la Junta Suprema Central, ocurridas en enero de 1810, fueron conocidas al otro lado del atlántico entre tres y cuatro meses después, en esos tiempos en que la velocidad de la información dependía de los vientos y de la pericia de los capitanes de los barcos. A partir de abril y mayo de 1810, tomando como antecedente lo ocurrido dos años antes en las provincias españolas, se buscaría establecer juntas de gobierno locales autónomas en las capitales coloniales. La desaparición de la autoridad que hasta ese momento había ejercido la soberanía en nombre del rey Fernando VII, tanto en España como en América, marcaba no só-

lo una “crisis de legitimidad” política, sino el comienzo del fin del “orden colonial” que había perdurado más de tres siglos. Claro está que éste no desapareció de la noche a la mañana sino al cabo de casi quince años de guerras revolucionarias. En el curso de esas guerras de la independencia americana se destacaron líderes, a la vez políticos y militares, a quienes la historia bautizaría los “libertadores”, quizá para contraponerlos a la figuras de los “conquistadores” que, hasta entonces, eran los únicos recordados por las crónicas al referirse a los hechos del Nuevo Continente. Si bien hoy sabemos sobradamente que la historia la hacen mujeres y hombres actuando de manera colectiva, y que los líderes que aparecen al frente de procesos que cambian el curso de los acontecimientos son, ante todo, el resultado de esos mismos procesos que encabezan, vale la pena detenerse en sus biografías, ya que en ellas se condensan, de manera personalizada y palpable, las contradicciones, anhelos e intereses que fueron y dan vida a la historia ■

Las 8 preguntas para Patricia Ratto

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Un extraño hongo se esparce por su biblioteca y consume de manera irrefrenable los libros. Sólo dispone de unos segundos para actuar y salvar a tres de ellos. Lo que usted hace para ganar tiempo es arrojar a la voracidad del hongo a otros tres libros. ¿Cuáles serían los sacrificados y cuáles los salvados? Comienzo por los salvados: El Quijote de Cervantes, La

metamorfosis y otros relatos de Kafka y Poesía reunida de Arnaldo Calveyra (aunque debo confesar que no me conformo con rescatar sólo estos tres, haría lo que fuera para rescatar a muchos más del fatídico hongo). Para poner a salvo a los anteriores –y otros tantos, como ya dije- sacrificaría: un libro de cocina que heredé hace mucho tiempo y nunca uso (¡y que además no tiene recetas de comidas con hon-

gos!), uno de autoayuda que me regalaron, nunca leí y nunca supe por qué conservé (aunque ahora empiezo a pensar que fue para poder responder esta pregunta), y una Historia de la Literatura, de cuando estudiaba en el secundario, que me hizo odiar -por un tiempo- a la literatura.


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C U LT U R A

Domingo 9•1•2011

Un verdadero campeón Por Gustavo Fogel

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uando murió mi madre, ya nunca pude alejarme demasiado de los aviones. Ahora tengo un gato; come poco y esconde lo que ensucia, que ya es algo. Los perros también me gustan, aunque jamás llegué a tener uno: ocupan mucho espacio. El aeropuerto es modesto, pero limpio y luminoso; una estación de transito, donde las expectativas por llegar se codean con las promesas de nunca más volver, entre carros repletos de valijas, personas con el rostro preocupado, guardias distendidos que toman sol a través de las ventanas, la señora Miriam que anuncia los vuelos próximos a partir, un viejo que abre las puertas de los autos y Sultán, un perro pequeño y oscuro, bien adaptado a vivir entre el ruido de los aviones y el olor a brea caliente y que no aporta mucho más que eso: un perro cualquiera. Sobre la pista y bajo el sol, un viejo DC10 espera con su sonrisa metálica y gris, visiblemente molesto por mi tardanza. Mi nombre es Antonio, pero me dicen Paco; me ocupo de la limpieza y carga de la bodega del avión y me han dicho que hoy tenemos un pasajero muy especial; un verdadero campeón que viaja a Chile, a la ciudad de Valparaíso, más exactamente, donde sus dueños lo harán participar en el IV Premio Internacional de Perros Pastores, y como siempre le pasa antes de viajar, el pobre perro está nervioso. El vuelo está señalado para las menos diez, faltan cuarenta minutos y eso no es demasiado tiempo. Ya en mi puesto de trabajo, me apuro a limpiar el compartimiento para el equipaje; apilo contra un rincón unas cajas pequeñas con sellos de fragilidad y pongo las más pesadas a un costado, cerca de la compuerta de descarga. No queda mucho espacio libre, apenas el suficiente para acomodar la jaula; una jaula tan grande como para vivir en ella, cubierta por una lona y de donde sale un gruñido fosco, un rascar de uñas contra el piso, que logra ponerme un poquitín nervioso, les diré. Dos hombres bien fornidos la suben con visible esfuerzo y apoyan la jaula contra unas cajas de vinos. “¡Eh, con cuidado!, les digo, que esos vinos cuestan un dineral”. Me llama la atención que no hablen con el perro, allí nomás dejan la jaula y se marchan sin más, continuando la conversación tan amena que traían entre sí. Lo despojado del trato me da un poco de pena; la facilidad con que se alejan sin darse la vuelta siquiera una vez para verificar al menos que esté todo en orden. No sé: supongo que el animal debe estar acostumbrado a viajar de esta manera. El tamaño de la jaula es literalmente enorme y está cubierta por

una gruesa manta que impide ver el interior. Del otro lado se escucha un jadeo ronco, el aire de la bodega comienza a mezclarse con el vaho caliente de aquello que respira y resopla dentro de la jaula. La curiosidad puede más que el sentido común y no espero a nadie para quitar la manta. Es un animal ingente y fastuoso; soberbio diría: casi fantástico. No tengo idea de qué raza sea, pero en la jaula está el perro más grande y voluptuoso que haya visto en mi vida. El pelaje le resplandece con brillos dorados; la nariz es tan grande como mi puño; las orejas parecen dos animales independientes que cuelgan de su cabeza y una gota de baba blancuzca y pegajosa le guinda de los belfos. Echado sobre las patas delanteras, la enorme bes-

tia está quieta: apenas si respira. No mueve la cola, sólo resopla y cada tanto levanta los ojos y me mira; me observa con la misma curiosidad que yo lo observo a él. Parece un animal tranquilo e inteligente, con una mirada atenta y en absoluto intimidante. Con un poco de susto, paso una mano por entre los barrotes y le acaricio la cabeza: es suave y espesa como una alfombra y creo que le gusta que lo rasquen; levanta las orejas y saca la lengua, en un intento por comunicarse, y me parece obvio lo que quiere decirme: “Aquí hace calor y tengo sed”. Pobre bicho. Miro dentro y fuera de la jaula, pero no veo ningún recipiente para el agua. “Quizás no deba tomar”, pienso, pero no me importa; tengo una botella de agua mineral a mano y se

la acerco al hocico. No puede tomarla de ese modo; el agua se derrama inútilmente sin que el pobre animal consiga beber ni una sola gota. Al fin encuentro una bandeja ideal donde ponerle el agua, pero la misma no pasa por los barrotes, entonces miro a la bestia directo a los ojos, y le digo: _ ¿Te vas a portar bien, verdad? ¿No me vas a morder cuando abra la puerta? Ahora sé que puede parecer una locura, pero en ese momento puedo asegurar que me contestó moviendo la cabeza; luego no alcancé a quitar el seguro de la jaula que el perro ya estaba afuera. Con el primer salto que dio me tiró a mí, al plato con el agua, a una pila de repuestos para impresoras, los vinos, y a dos cajas de alfarería incaica; con el segundo salto ya corría lejos, huyendo por la pista como

un animal desesperado. Me llevó apenas dos segundos darme cuenta de que jamás podría atraparlo. Casi salté del avión y corrí, corrí todo lo que pude detrás de aquella bestia, mitad perro, mitad oso polar, pero nada logré; me fue imposible alcanzarlo. El perro demostró una agilidad que no coincidía con su peso y tamaño. Lo perseguí hasta perder el aliento y me quedé al fin de pie, con las manos sobre las rodillas, viendo como el tipo se metía por agujeros inverosímiles para su talla, esquivaba todo clase de barreras y saltaba por sobre un cerco de alambre, para luego perderse en el descampado. Era casi la hora del despegue y resultaba absurdo seguir corriendo. “Este es el fin”, pensé: hasta aquí llegué. Estancado al otro lado de la línea de precaución pintada de amarillo sobre el asfalto, escucho como se encienden los motores del avión. El tiempo se acabó. Alcanzo a ver a los dos tipos que subieron al perro, supongo que serían los dueños; van por la escalerilla y me saludan despreocupadamente, confiados. Yo me sonrío y les devuelvo el saludo mecánicamente; no sé si son las turbinas del avión o mis oídos los que zumban, pero ya no escucho nada; la pista me da vueltas y creo que me voy a desmayar. Camino con la barbilla aplastada contra el pecho y los hombros hundidos y si pudiera encontrar un hoyo lo bastante profundo, me echaría dentro. Me veo tan triste que doy pena. El trabajo en el aeropuerto es todo lo que tengo en la vida. Cuando se enteren, seguro que me despiden, y en eso pensaba cuando frente a mí, tranquilamente sentado sobre los cuartos traseros; feo, sucio y desprolijo; con la lengua afuera y totalmente ajeno al resto del mundo, estaba “Sultán”, con sus escasos cinco kilos de puro perro de la calle; patizambo, ojituerto y con la oreja izquierda caída, tan contento y moviendo la cola que, por un instante, se me llenaron los ojos de lágrimas. Lo juro. _ ¡Sultán, viejo amigo! ¿No te gustaría conocer Chile? No esperé la respuesta, claro. Lo alcé hasta tenerlo nariz con nariz, lo envolví raudamente con mi campera, y corrí: corrí esta vez lo más rápido que pude. El resto fue sencillo. El avión pudo despegar a horario y minutos después ya estaba solo en la pista, con mi mameluco amarillo y mis pesadas botas de trabajo, apoyado en el cabo del escobillón y observando como la nave se perdía dentro de una nube particularmente gris. No muy lejos, un perro comenzaba un viaje distinto, inesperado quizás, pero vital: el de ser libre. De Sultán nunca supe más nada ■

Las 8 preguntas para Patricia Ratto

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Se le concede la extraordinaria excepción de hacerle una única pregunta a uno de sus tantos escritores predilectos. ¿Qué le preguntaría? A mis escritores predilectos -Henry James, Kafka, Borges, Cortázar, Bianco, Saer, Piglia, Zelarayán, Noll, Kohan, entre

otros- vivo haciéndoles preguntas; por suerte, casi siempre encuentro las respuestas en los textos que ellos mismos han producido: sus propias ficciones, ensayos, conferencias, entrevistas, diarios, reseñas. Así que, para esta ocasión extraordinaria de una única pregunta elegiría hoy a Juan Rulfo y la

pregunta sería: ¿Por qué dejó usted de escribir? Claro que, debo admitirlo, más que una pregunta que espera su respuesta, sería una pregunta que linda con el reproche, fruto del deseo irresuelto de leer otra obra de la calidad de Pedro Páramo o El llano en llamas.


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