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■ MAR DEL PLATA ■ DOMINGO 26 DE JUNIO DE 2011

IDA Y VUELTA: cultura@lacapitalmdq.com.ar

HUGO MARADEI, TITULAR DEL MUSEO DEL DIBUJO Y LA ILUSTRACIÓN

“El humor gráfico influyó en los movimientos pictóricos del siglo XX” El dibujo político, la ilustración y la caricatura tienen una antigua tradición, que rescata ahora un museo dedicado al dibujo. Aunque están poco estudiados, son una fuente de información histórica y un foco de influencia en las vanguardias del 1900.

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demás de ser una fuente rica en información histórica, la ilustración gráfica (aquella que tiene por destino salir publicada en las páginas de un diario) se anticipó a algunos de los movimientos vanguardistas que explotaron en las primeras décadas del 1900. “El humor gráfico influyó en los movimientos pictóricos del siglo XX”, asegura Hugo Maradei, titular del Museo del Dibujo y la Ilustración (Mudi). Se trata de una entidad que no tiene sede propia, pero que en un departamento de “ochenta metros cuadrados” alberga, en Buenos Aires, a miles de dibujos, grabados, ilustraciones y piezas gráficas argentinas y del exterior. Calcula que posee unos 12.500. Creado hacia fines de 2003, el museo ya recorrió varias ciudades para mostrar sus exposiciones itinerantes. La última, “Don Quijote en la Argentina, una caricatura política del siglo XIX” llegó el verano pasado a Mar del Plata, organizada en conjunto por el Mudi y OSDE. Y después de pasar por Villa Gesell, ahora llegará a Maipú. Algunas de sus muestras pasaron por el Museo Sívori, la Casa Rosada, el Museo del Cine y la Catedral porteña, además de sitios en el interior del país. Entre el material más antiguo de este original Museo, cabe señalar “una colección de humor satírico europeo que data de hace dos siglos. Y, de Argentina, una ilustración de 1834 referida a los peinetones, además de la colección del semanario Don Quijote, que fundó

Ilustración del semanario “Don Quijote”.

Eduardo Sojo en 1884”, indicó Maradei en Mar del Plata. El de los peinetones es un grabado que realizó César Hipólito Bacle sobre una moda que se había impuesto en la Buenos Aires post Revolución de Mayo: las mujeres llevaban unos enormes peinetones sobre sus cabezas, tan grandes eran que la comuna de entonces tuvo

que reglamentar su uso para evitar accidentes callejeros. Es sobre todo a partir del estudio y la observación de las colecciones de humor satírico argentino y mundial que Maradei saca sus propias conclusiones: “Siempre se dijo que la historieta arrancó a fines del siglo XIX con el llamado Yellow Kid, pero en la colección que

tenemos vemos que a partir de 1820 ya se utilizan los globos de historieta. Lo mismo pasa con el surrealismo, un movimiento que cobra relevancia unos 70 u 80 años después, pero que ya adelantan las ilustraciones de nuestro museo”. Para el curador de la muestra “Don Quijote en la Argentina...”, Julio Neveleff, la influencia gráfica

en los movimientos artísticos posteriores no es casual. “El siglo XIX es el siglo de los movimientos sociales, de los movimientos políticos, las naciones de hoy en día se gestaron en el XIX. Y la alfabetización para todos es también una idea de este siglo.

Las 8 preguntas para Manuel Domínguez(*)

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¿Qué error le molesta más advertir en un texto literario y cuál es el último que halló en el libro que está leyendo o que acaba de leer? -No soy de buscar errores en los textos ya que no creo mucho en las reglas, lo que sí me molesta en algunas traducciones es cuando se usan modismos ya sean de España o Cen-

troamérica, porque a veces viendo el texto en el idioma original estas traducciones le cambian el sentido o arruinan el juego de palabras que nos ofrece el autor, por ejemplo es un error muy común en traducciones de Alicia en el país de las maravillas, donde a veces se arruina la genialidad de este texto.

(*) Manuel Domínguez es músico, guitarrista de las banda Conan (1983-1995) y miembro de la banda Mal del Parkinson desde 1995 hasta la actualidad. Recorrió los escenarios de la ciudad y del país, tocó en festivales como Cosquín Rock, Música por la Identidad y en los festivales de la juventud. Compartió escenario con bandas como Catupecu Machu, Attaque 77, El otro yo y otras. Escribió la música del cómic Los años metálicos, junto a Juan Carlos Quattordio, publicado en la revista Fierro.

(Continúa en página 4).


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SOBRE LO QUE SE PIERDE, EL LIBRO DE CUENTOS DE ALEJANDRA ZINA

Alegorías, o todo lo contrario

Sangre, picazón y recuerdos Se dice, con afanes filosóficos, que todo retorna y que la única salvación del hombre reside en su contemporaneidad con lo que regresa, que lo modifica tanto que cree en la originalidad. Esa farsa llamada originalidad. En literatura, todo ya fue y el escritor que logra ser, supera el desafío de las formas. Contar lo mismo de otra manera. En Lo que se pierde, la escritora Alejandra Zina manipula de modo magistral algunos viejos conflictos y logra enmascararlos en anécdotas actuales, personajes cercanos y escenarios palpables, accediendo así a un mensaje renovador. Los recuerdos siempre forman parte del mundo presente. En el pasado fueron hechos, acciones, y en el ahora son esa cosa incorpórea a la que se llama recuerdo. Sucede algo similar con los sueños, que no pertenecen al mundo de la somnolencia sino al de la vigilia, que es cuando el soñador los reconstruye. La idea de que un recuerdo -¿la culpa no es uno?- mute a un estado material, sustancial, es poética y Zina también se toma el trabajo en Lo que se pierde de poetizar el recuerdo que reconfigura un adulto al presentarlo en forma de picazón en los genitales. El acierto de Zina es dispersar acción y recuerdo de un adulto que fue niño. Las primeras páginas del libro reciben la inocencia de un grupo de chicos que asumen el papel de verdugos de un demonio, que no es otra entidad espectral

Por Fernando del Rio

Por Sebastián Chilano sebastianchilano.blogspot.com

que una vieja ciruja mendigando en el portal de una iglesia. Tal vez por enorme coincidencia -es honesto reconocer que los escritores muchas veces aciertan sin pretenderlo- la vieja maloliente se llama Flora y además de ser lo que es, también es un misterio. Para los chicos. La curiosidad y el sexo urgente ponen en una situación de indefensión al verdugo. Eso es “Vieja Puta”, el cuento con el cual la autora porteña elige abrir este volumen editado por Carne Argentina, mientras que, respondiendo a linealidades temporales, “Picazón” lo cierra, en algo así como el recuerdo materializado de uno de los niños ya adulto. La reunión de cuentos que propone Zina confluye en un concepto que no por escatológico pierde el rumbo ni se detiene en eso. En “Baldío” una vez más los jóvenes, esta vez frente a un rito de iniciación sexual, en donde se observan las posiciones de poder que bien pueden distinguirse en la sociedad en general. Los que mandan y los que son mandados. El perejil y la dignidad de la puta, que no siempre está presente. Ese desequilibrio de poder también asoma con fuerza en “Con cama adentro”, un cuento con reminiscencias carverianas, en donde los perdedores son más exitosos, o al menos son los que ofrecen una mejor posibilidad al escritor. Perdedores que no van a dejar de serlo.

FASTIDIO: Adán experimentaba consigo mismo. Eva lo miraba mientras comía y tenía una sensación extraña. Tenía un mundo por definir, y la sensación que experimentaba se confundía entre la admiración y el hastío. Pero no tenía un nombre para ese sentimiento. De pronto Adán dio un grito. Primero se había pinchado en el brazo y tras brotar la sangre se había vendado. Ahora se había pinchado el cuello, un poco por encima de la unión de las clavículas y no podía hablar porque el aire escapaba de ese agujero. Eva se paró, y para evitar que su hombre se desinflara, le incrustó lo que tenía en la mano. Una nuez. Antes de introducir la nuez, ya había encontrado la palabra para expresar ese nuevo sentimiento.

La escritura vigorosa de Zina, en la cual no existen frenos para profundizar en frivolidades, sexos incontinentes e hijos insatisfechos transformados en parricidas, se advierte en cada línea y la decisión de jugar con personajes masculinos permite celebrar la capacidad de contemplación y análisis cotidiano, algo determinante en el oficio. Zina sorprende con sus certezas, que, en definitiva, son las dudas de sus personajes ■

LOS DOCE MIL AÑOS DE HISTORIA DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS

FATALIDAD: Encontrar las palabras justas para contar una historia como debe ser contada.

La genealogía necesaria L

os pueblos originarios atraviesan un ‘‘lento pero sostenido’’ proceso de revalorización cultural que reivindica por primera vez en años su espiritualidad de cara al hombre blanco, dijo el antropólogo Carlos Martínez Sarasola, autor de ‘Nuestros paisanos los indios’, el exhaustivo estudio que cubre doce mil años de historia. Así, ‘‘las comunidades aborígenes de lo que hoy es la Argentina suman a su tradicional reivindicación sobre la tierra, la apertura de su espiritualidad’’, señaló este especialista en etnohistoria, responsable del volumen reeditado por el sello Del Nuevo Extremo. Esto es un signo de vital importancia, habida cuenta de que ‘‘lo espiritual es el tesoro que resume la forma de vivir y estar en el mundo de estos pueblos; su cosmovisión y valores, escondidos siempre del blanco, ahora se están abriendo con mucho cuidado a Occidente’’, aseguró. NUEVA VISION Martínez Sarasola aclara que estas constataciones son personales, que no salieron de especulaciones teóricas sino de su trabajo en comunidades aborígenes como la Vicente Catrinao Pincen, de origen tehuelche, destruida durante la Conquista del Desierto en el norte bonaerense.

Su extenso listado de actividades incluye la participación en el ‘Nguillatun’ mapuche, año a año al sur del país, una rogativa para pedir fertilidad y armonía; así como la publicación de ‘Nuestros paisanos los indios’, quince años de investigación prologados por el arqueólogo, médico y antropólogo Alberto Rex González. El volumen recorre doce mil años de historia: comienza con las culturas precolombinas; sigue con su resistencia a la conquista española, el mestizaje, la colonización, su participación en las invasiones inglesas y contiendas civiles; y termina con su lucha contra el blanco, el exterminio, el confinamiento y la marginación actuales. El valor de este libro -ilustrado con mapas, gráficos y fotos- es haber marcado una línea argumental que hoy continúa vigente y que tiene que ver con revalorar las culturas precolombinas rescatando su gravitación en los orígenes de la nación y en lo que hoy es la Argentina. La conmemoración de los quinientos años de la conquista de América dio nueva visibilidad a los pueblos originarios ‘‘que parecían haber desaparecido en la Argentina’’ y generó nuevos análisis sobre su peso en la génesis del país y la construcción de la identidad nacional. ‘‘Un punto de inflexión que permitió

FARAUTE: Mi madre no está, le digo al hombre. El hombre me pregunta cuántos años tengo. Qué le importa, debería contestarle, pero en cambio le miento que tengo dieciséis. Dos más no son tantos. Parecés más grande, me dice el hombre y se acomoda los anteojos de sol. Claro que parezco más grande. Y enseguida me pregunta si sé a cuánto mi madre vende la casa. Que yo sepa la casa no está en venta. ¿Cómo que no la vende?, me dice el hombre. Debería venderla. ¿Por qué?, pregunto. Me dice que su empresa (así me entero que es dueño de una empresa) compró la casa de al lado y necesita más espacio para su proyecto. Le pregunto cuál es el proyecto y se ríe. Me dice que va a volver a pasar. Que le pregunte a mi madre cuánto pide por la casa. Cuando le cuento a mi madre ella llora. Se prepara un té en la cocina y llora. Pensé que mi madre iba a retarme por atender a un desconocido, pero está demasiado nerviosa para preocuparse por mi error.

tomar conciencia a nivel continental sobre su presencia, su importancia en la propia historia y la necesidad de escribir otra historia’’, asegura Martínez Sarasola. Ese proceso de ‘reetnización’ o de los renacientes, como prefiere llamarlo, hizo que ‘‘pueblos que parecían prácticamente extinguidos hoy estén resurgiendo con fuerza notable’’. VOLVER A SURGIR El término nació en Colombia de mano de investigadores de poblaciones afroindígenas y tiene que ver la idea de segundo nacimiento, ‘‘un proceso muy vívido entre los Tonokotés de Santiago del Estero o Comechingones de Córdoba’’, ejemplifica el académico. En el país ‘‘venían de un proceso de invisibilización avivado por el Estado, la historiografía oficial, la antropología misma que no tomó en cuenta a las comunidades que estaban existiendo y las propias comunidades, que tampoco se asumían como indígenas, producto de los prejuicios y el racismo’’, repasa. Martínez Sarasola hace referencia a una nueva agenda que incluye entre otros puntos ‘‘la educación intercultural bilingüe, que muy lentamente se lleva a cabo en el país con colaboración nativa en escuelas donde la lengua madre es aborigen ■

FERIA: La feria no es tal cosa, es un mercado de pulgas. Yo vivo enfrente. Por eso puedo decir que a la feria no le va bien. En la Capital tendría mucho más éxito. Eso dicen los puesteros. Por el turismo extranjero. A los extranjeros les encanta comprar cualquier cosa. Acá no tiene tanto éxito, y eso que esta ciudad en verano se llena de turistas. Por la playa. Pero ahora no es verano. Es primavera, y hace frío. Yo debo ser un poco extranjero, porque me encantan las antigüedades. Sobre todo me gustan los sifones de soda. Para el que no sabe, la soda era agua con burbujas, y sifón se llamaba a los envases que contenían esa agua, sin dejar escapar las burbujas. La feria abre los fines de semana solamente. Siempre y cuando no llueva. Si llueve no puede abrir. Porque los puestos están en la plaza, al aire libre. Y si llueve se mojan las cosas. A veces abren igual los días de tormenta. Es que los puesteros viven de esas ventas de fin de semana. Una vez, que se largó a llover, corrí para ayudarle al librero. Lo ayudé a guardar sus libros en las maletas que los carga. Cuando terminamos me pagó con monedas. Desde entonces, a él y a dos señoras muy viejas, les ayudo a guardar y cargar sus cosas. Todos me pagan con monedas. Y aunque a veces no me pagan, no importa. Yo no vivo de esas monedas, como ellos. Yo las junto para comprarme un sifón que me gusta mucho. Se necesitan 70 monedas para comprar ese sifón. Y con las 6 de hoy por fin llegué. Fui al puesto a comprarlo. Pero el hombre que atiende, que nunca me deja que lo ayude, me dijo que el precio del sifón aumentó. Ahora necesito 90 monedas. Voy a tener que seguir ayudando a esta gente para poder juntar todas esas monedas ■

Las 8 preguntas para Manuel Domínguez

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¿Qué situación de su vida cotidiana encontró reflejada con sorpresiva exactitud en un libro, una película, una canción o cualquier otra obra de arte? -Muchas, a veces me he sentido el extranjero de Camus y

otras Robert Jordan de Por quien doblan las campanas, a veces fui perdedor como Florentino Ariza en El amor en los tiempos de cólera y otras el don Juan de Byron, depende de los momentos y circunstancias de la vida, así también como

ciertas canciones nos llevan a recordar momentos vividos, lo que sí creo es que como sociedad cada vez nos parecemos más a 1984 o a Un mundo feliz.


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NO TODO ES VERSO

Agregar un minuto Por Osvaldo Picardo

Hace poco, leí el último libro de poemas de Santiago Sylvester (Salta, 1942) que, con sorpresa para mí, se titula “La palabra Y ”. Como muchas veces pasa, no lo abrí en la primera página, sino en uno de los poemas que termina con estos versos: “En cada minuto hay grandeza y pequeñez: bueno/ es saberlo porque voy, con/ todo respeto,/ a agregarle un minuto a este reloj.” Nada fácil se proponía y no era la primera ni la única vez que en la poesía de este salteño de familia irlandesa, se notaba una atracción por la dificultad, en el límite de lo imposible. El tiempo -como bien se sabe para nuestro mal- no es elástico ni escapa a la docena de números que determinan el día. Pero también es cierto que no es sino una de las tantas maneras de medirlo y pensarlo. O mejor dicho: pesarlo en su densidad. Porque, tal como nos propone el poema, “agregar un minuto” requiere de la densidad más que del deseo de atraparlo o detenerlo. El paso del tiempo impone comparecer ante la balanza imaginaria en que la palabra busca el equilibrio entre la experiencia y el recuerdo de lo que se ha vivido. Así en otro poema, le aconseja a alguien que no cumpla más años: “No junte tiempo,/ ni envidia,/ distráigase/ de la maledicencia que viene con los años: ya ve/ que la palabra años vuelve y/ vuelve/ y no tiene buena sombra...” Hay que oír el tono con que está di-

cho. Los tonos de la poesía, en general, desnudan los afectos y son, en el texto, signos entre signos, gestos y vestigios del cuerpo y de su presencia originaria. Por ejemplo, el tono propio de Sylvester está sonando desde sus anteriores libros. No sé si es un tono enteramente salteño, pero principalmente, lo identifico con algo que él mismo ya está diciendo en un poema de los años ‘80; el poema se llama “La evidencia” y empieza de una manera significativa: “Quisiera que ninguna exaltación/ acompañe esta frase mis hijos/ se sentaban a ver el mar”. El verso aún no tiene ni la forma ni el fraseo que a partir de su libro “Escenarios” de 1993 se irá pronunciando en las páginas de su obra; pero ya está prefigurado el tono y, con él, su clave antilírica; por eso elige concluir con un pa- Santiago Sylvester réntesis que indica un hablar en voz baja: “(Un romanticismo anti- particular de escribir surge ese tono guo, o un poco/ de pudor caduco, que está en tensión entre la gravedad aún es tolerable./ La metafísica no)” . y la levedad de lo cotidiano. Sin ser Más que una filiación generacional a irónico, despierta una sonrisa socala tradición poética del norte argenti- rrona que modera el dramatismo real no -tomemos por ejemplo cierta poe- de lo inevitable en la vida, con “la alesía de Raúl Aráoz Anzoategui, Néstor gría de ver la relación entre las cosas”. Groppa o Jorge Calvetti-, Sylvester re- Es una voz que se oye sentada junto al huye de la “exaltación”, busca “lo to- lector, ni más arriba ni más abajo, y lerable” y apuesta por las evidencias con la moderación del que, sin imde las cosas sin esperar revelaciones posturas líricas, va descubriendo, frade ningún tipo. De este modo tan se a frase, lo que se le reserva, próxi-

mo a la prosa y en el límite del verso. El que habla así es “el señuelo para la puesta en escena de la naturaleza” y al mismo tiempo, una pregunta dialéctica que no tiene respuesta. La conversación, el diálogo, la palabra y las letras articulan la naturaleza salteña, sus aves, sus personajes tanto como la urbanidad cultural de un ácaro al que invoca suplicante en una crisis de alergia y que se vuelve síntoma de un cuerpo de paso, en la inestable condición de “viajar por tantos años y lugares” o “con la precariedad de lo disperso”. Entre las muchas cosas de este libro que me sorprendieron y despertaron mi curiosidad, no puedo dejar de lado el último y largo poema “Cristo pisando uvas en la Iglesia de la Viña”, ni tampoco la inquietante letra que encierra el título del libro. El poema hace referencia a una iconografía colonial muy difundida por la escuela cuzqueña y que está en la Parroquia de la Viña, en Salta. Sin entrar en detalles, el texto reflexiona sobre el arte y sobre “la muerte que quiere quedarse con todo”. Pero también, es un pensamiento en voz alta sobre la necesidad “de que no se diga la última palabra,/ que al fin no quede una lección sino/ señales...” Justamente esa voluntad implícita en el texto, esa particular charla extendida sin fin, es posible hallarla im-

plícita en la enigmática letra del título del libro. La Y griega, (causa reprochable del yeísmo argentino), tiene una función conocida: la de la conjunción con la que se agregan las cláusulas sintácticas, ampliando la oración hasta límites exagerados si se quiere. Pero estos poemas de Sylvester sugieren otro carácter, uno construido a partir de la forma y que le permite ir pensando poéticamente: un carácter aporético. La famosa figura de la aporía socrática, en sentido etimológico, es un camino sin salida. Y el libro se puede entender como un vagabundeo meditativo en que está presente la imposibilidad de llegar a una definición última; es decir, no tienen una respuesta concluyente o definitiva, “la última palabra”. La imagen de la continuidad en que por ejemplo, “nada acaba aunque sepamos el final” se extiende a los muertos que conviven en “el festín” de los vivos; es así que puede afirmar que “nadie ha muerto lo suficiente, y/ lo poco que hemos muerto/ está desperdiciado en un rincón...”. No por nada la Y griega es también la imagen de la encrucijada de la existencia. Desde Pitágoras, pasando por el evangelio de San Mateo y hasta el Quijote que deja a su caballo elegir entre uno y otro camino, Sylvester agrega ahora este sonido desconcertado en las palabras que “no llegan en paz sino en chirrido/ con algo que nos resuelva el inconveniente de ser sólo uno,/ habiendo tantas puertas/ para salir a verse.”

RECIENTE NOVELA DE HORACIO CASTELLANOS MOYA

Historia familiar con la violencia de El Salvador como telón de fondo Una nueva novela de Horacio Castellanos Moya, “La sirvienta y el luchador”, forma parte de una saga familiar que tiene como fondo la violencia política de El Salvador, un tema al que vuelve una y otra vez el escritor para indagar desde la literatura la realidad política de ese país y de la región. Precedida por “Donde no estén ustedes”, “Desmoronamiento” y “Tirana memoria”, la novela publicada por Tusquets se sitúa en una ciudad al borde de la guerra civil, días antes del asesinato del arzobispo Oscar Arnulfo Romero, el 24 de marzo de 1980. “Es una saga que ha ido surgiendo de forma bastante intuitiva, cuando yo terminé ‘Tirana memoria’ no

sabía que iba a escribir una novela donde un personaje como María Elena –la criada- y otro muy de fondo, el Vikingo –ex luchador profesional y policía torturador-, se iban a convertir en protagonistas de la siguiente novela”, revela en una entrevista telefónica con Télam. Horacio Castellanos Moya nació en Tegucigalpa (Honduras), pero se crió en El Salvador y ha vivido desde 1979 en varias ciudades de América y Europa. Ha impartido clases en la Universidad de Pittsburgh, Pennsylvania, y ha sido investigador invitado en la Universidad de Tokio. -¿Cómo volcar literariamente la historia de El Salvador? -Yo siempre digo que la política es como el telón de fondo, mis person-

ajes están movidos por intereses políticos, personales, por pasiones, por cuestiones que los llevan a la acción. María Elena está buscando a esos chicos desaparecidos, no porque tenga una idea política del mundo, sino porque tiene una idea del bien y de la justicia. Son esas motivaciones personales las que mueven a los personajes. La política está presente pero no es el eje rector de la trama de mis novelas, más desarrolladas desde las pasiones humanas. -Esto no invalida una reflexión política posterior. -No, es una reflexión que queda abierta, porque el narrador no opina, en esta novela se pliega a la visión del mundo del personaje y ese fue un reto de escritura muy interesante. Una

vez que me puse en los zapatos del Vikingo y traté de ver el mundo desde allí, me di cuenta que si se convertía en una novela, tenía que hacer lo mismo con los otros personajes. Con el fin de que las distintas ópticas fueran del personaje y no del narrador. -La violencia ha seguido creciendo en cuarenta años. -Sí, es un libro marcado por el arranque de la guerra civil, lo que implica una generalización de la violencia y del terror. Es como el cielo que lo cubre todo, más allá de la voluntad, de las características particulares de cada personaje y situación. Por un lado la violencia, el terror, y por el otro la ciudad convulsionada. -¿Los personajes principales parecen eludir una categorización

formal entre el bien y el mal? -Mi objetivo ha sido ver las escenas a partir del personaje que voy siguiendo, lo más cerca posible y desde su punto de vista. Por eso hay una enorme relatividad, una enorme gradación en esto del bien y del mal. Vikingo aparece enfermo, casi desmoronándose, mientras que el personaje de María Elena, que tiene energía positiva y que pareciera más ingenuo, es el más valiente. Lo mismo ocurre con la familia Aragón, que viven en un mundo que ya terminó, donde un apellido o un contacto podían servir para resolver situaciones extremas. En cambio, María Elena es un personaje llano, que viene de los sectores populares, que está pegada a la vida de supervivencia ■

Las 8 preguntas para Manuel Domínguez

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¿De qué lugar, personaje común o circunstancia en general que ofrece Mar del Plata se apropiaría para incorporarlo como pasaje central de alguna de sus obras? -En los años ochenta existía un sótano en pleno centro de Mar del Plata, era un tercer subsuelo justo debajo de los fa-

mosos jueguitos, medía una cuadra de largo y con muchas bauleras, en él ensayaban muchas banda de Mar del Plata (Némesis, Mimbre, Alacrán, Conan, Heikord, etc) se bajaba por un montacargas metálico y muy lento y una vez abajo podías encontrar todo tipo de personajes y situaciones, pa-

saba horas allí abajo escuchando bandas y haciendo amigos. Era un mundo surrealista treinta metros bajo la ciudad. El año pasado tuve la oportunidad de volver a bajar y nada quedaba allí, pero sentí el mismo y único olor del aire viciado e instantáneamente me llené de recuerdos.


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“El humor gráfico influyó en los...”

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EXPOSICIÓN DE DANTE MANDAGARÁN

(fotografía de autor)

Cartografía de lo abstracto

i~ ãáê~Ç~ qçìêîáääÉ Por José María Casas (*)

(Viene de página 1) La técnica permite que haya periódicos que llegaban a muchos hogares, por eso no es casual que todo esto influyera en los artistas posteriores, porque cuando eran chicos veían esos diarios, en sus casas estaba esto, después esa información se la reelaboró artísticamente”, entendió. En este sentido, Maradei recordó que Pablo Picasso, antes de convertirse en el genial pintor cubista, dio sus primeros pasos en el arte de la mano de la historieta. “Es que el grueso de la población no sabía leer ni escribir, la forma de llegar a la gente era a través de las ilustraciones, que entendían todos”, indicó y consideró, asimismo, que el dibujo como elemento de fuente histórica no fue suficientemente estudiado. “Es una gran fuente de información, porque muchas de las ilustraciones están relacionadas con la vida, con los acontecimientos del momento, como lo hace el periodismo”. -¿El dibujo y la ilustración antigua tienen un tono realista? (Maradei): -Hay de todo, creo que el dibujo a diferencia de otras artes, como la plástica, tiene un argumento, que en la pintura no siempre está. El argumento es político o social o literario. Hay dibujos abstractos pero no son muy habituales. Se dice que el dibujo es el jazz de las artes plásticas. -¿Por qué? (Maradei): -Porque es algo que se hace más libremente, hasta más económicamente. En siglos pasados, para poder hacer una obra plástica tenías que tener dinero y alguien que te bancara, en cambio el dibujo se hace en un papel. Hay ilustraciones de Juan Gris, de Toullesse Lutrec, de Roden,

de Goya, quien incluso expresa más en sus grabados que en las pinturas. Al artista le permite una creatividad mayor. EL CASO DE DON QUIJOTE Con un humor corrosivo y opositor al gobierno de Roca primero y de Juárez Celman después, el semanario Don Quijote fue pionero a la hora del humor satírico y político. Fue fundado por el periodista y dibujante de origen madrileño Eduardo Sojo. “Don Quijote es el segundo periódico en importancia en la Argentina (de fines del siglo XIX). Arranca en 1884 y previamente hubo otro que se llamaba El mosquito. Pero Don Quijote fue el más importante plástica y políticamente, por cómo aborda los temas”. Maradei y Neveleff recordaron que los periodis- Hugo Maradei. tas e ilustradores de aquel periódico resultaron “perseguidos por la policía”. El presidente Juárez no había nada y había por otra parte una gran canCelman les prohibió dibujar su caricatura, por lo tidad de hombres, porque la inmigración fue neque desde las páginas de Don Quijote se lo repre- tamente masculina. Estos dibujos circulaban ensentó como a un “burrito cordobés”, dada la pro- tre muchos analfabetos, por lo que el semanario cumplía la función de los almanaques de las gocedencia del mandatario. “Desde las páginas de Don Quijote se apoyó de- merías”, dijo, un aspecto que se conjugaba con el cididamente a la Revolución del Parque de 1890 sentimiento anticlerical del semanario. “Las mucuyo resultado fue la caída de Juárez Celman. Sojo jeres desnudas en sus páginas era una forma de eny sus caricaturas fueron vistos por sus contempo- frentarse a la Iglesia”, indicó. Unos años después, los lectores argentinos tenráneos como fundamentales para este proceso”, remarcó Marcelo Marino en el catálogo de la drían la posibilidad de seguir leyendo humor. Desde las páginas de Caras y Caretas, que fundó muestra “200 años de humor gráfico”. De este periódico, Neveleff destacó el modo vo- otro español, José María Cao, el mundo político luptuoso en que aparecen representadas las muje- de entonces era leído en otra inteligente clave sares. “Hay dibujos de mujeres desnudas, es una tírica, una tradición que todavía se mantiene viva época en la que no había fotografía ni películas, en el periodismo argentino ■

SERÁ ESTE VIERNES A LAS 19

Saccomanno presenta en Mar del Plata “El maestro” El escritor Guillermo Saccomanno presentará este viernes 1º de julio en Mar del Plata su nuevo libro, “El maestro”, editado por Planeta. Será a partir de las 19 en el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos (Hipólito Yrigoyen 1549). El autor dialogará con el periodista y escritor Juan Carra. La actividad tendrá entrada libre y gratuita. “El maestro” aborda la historia de Orlando “Nano” Balbo, a quien Saccomanno conoció mientras ambos hacían la conscripción, en 1969, en el sur. En los años setenta, el escritor había dado por desaparecido al maestro. Hace tres años volvieron a encontrarse. “Yo cuento”, le dijo el Nano, “vos escribís.” El resultado es esta obra conmovedora, en la que confluyen la fuerza del educador que enfrenta la adversidad y el reclamo por un mundo

más justo. En la apasionante historia del Nano Balbo se funden lo individual y lo social, para referir una voluntad transformadora. Arranca en 1962, cuando el peronismo estaba proscripto en la Argentina. Un pibe con una carabina al hombro acompañaba a su padre campesino por las estancias para sublevar a la peonada: había que impedir que voten como el patrón quiere. En la colimba, ese pibe será maestro en un cuartel en Junín de los Andes, donde trabará amistad con Diego Frondizi, militante de las Fuerzas Armadas Peronistas. Más tarde, en la universidad, se acercará al Peronismo de Base. Años más tarde, también participaría en las luchas docentes de Neuquén, que incluyen el asesinato del maestro Carlos Fuentealba a manos de la policía provincial ■

Uno de los cuadros de Mandagarán.

El artista plástico Dante Mandagarán dejará inaugurada su muestra el 1 de julio a las 19 en Alsina 2773. La exposición podrá ser visitada hasta el 30 de ese mes. El autor de esta nota habla del caos ordenado que subyace en su obra. Por Jorge Chiesa

Guillermo Saccomanno

Pocas cosas resultan tan próximas al mundo creativo del artista como el caos. Por tal motivo, y de acuerdo con una concepción clásica del arte, el trabajo del artista consistiría en ordenar ese desorden primigenio. A simple vista, uno podría decir que los cuadros de Dante Mandagarán parecen estar dominados por el caos. Y sin embargo se trata de un caos sólo aparente, porque luego de raspar un poco la pátina de la apariencia, los elementos compositivos de la imagen plástica tienden a organizarse creando un espacio propio, donde repetición y variación se su-

Las 8 preguntas para Manuel Domínguez

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¿Cuál es el mejor diálogo que recuerda entre dos personajes de ficción? -Uno de los mejores diálogos es el que se da entre dos vie-

ceden en la serie, asumiendo distintos grados de protagonismo. Nada, ni siquiera la elección del color, obedece al capricho del artista sino a una significación de carácter íntimo. Y si a ello le sumamos el hecho de que ninguna práctica humana está exenta de cierta cuota de azar, debemos concluir que lo azaroso y lo casual forman parte del proceso creativo del artista; entendido éste como voluntad individual que busca expresarse a través del arte. Dante es arquitecto y entonces no debería llamarnos la atención que ese mundo caótico se verifique sobre una trama geométrica más o menos subyacente, semejante al plano de una ciudad o trazado de calles o toma aérea de ambas instancias. Algo que bien podríamos denominar como una cartografía de lo abstracto. No es ningún misterio: un mapa sirve para que alguien se oriente en medio de la confusión de lo real. La realidad es caótica y el ser humano, como diría Eliot, no puede soportar mucha realidad. Por eso no hay ojo que no necesite una referencia, un mojón, una suerte de asidero. Dante lo sabe y pinta y juega a ir un poco más allá de límites, al ofrecernos mapas carentes de referencias, de mojones, de asideros. La única tierra firme en el uni-

verso de este pintor es el color. Pintura que se sirve de materiales diversos, a veces utilizando desechos de la cultura de masas y a veces tomando prestadas herramientas de otras disciplinas. Recortes de diarios, números y letras de molde; texto, escritura y palimpsesto; salpicaduras, manchas y superposición de texturas. Hay desmesura, riesgo, desafío y frases sueltas sin sentido ¿Sin sentido? Todo lo contrario: si el arte todavía existe es porque alguien se lo pregunta, porque hay alguien ahí cuestionando el estatus mismo del arte. ¿Qué se oculta debajo de la imagen visible? ¿Dónde termina un color y empieza otro? ¿Cómo se logra ese tránsito? ¿Cómo se lo nombra? ¿En qué lenguaje nos habla un cuadro que no está al servicio de la figuración? Poco importa que estas preguntas, más indicativas de un método creativo que simples perplejidades, sean respondidas. La elección de un uso particular de la escala cromática y sus variaciones en la serie pictórica son formas representativas de lo abstracto. Y la búsqueda del artista consiste en encontrar un modo personal de darse a conocer, sin importar que tan hondo tenga que bucear, sin importar cuánto tenga que alejarse de la tranquila superficialidad de la anécdota ■

A los 9 años sus abuelos le regalaron su primera cámara, una kodak 110, con la cual su ojo inquieto comenzó a experimentar y jugar en su Río Gallegos natal. Apasionada por la fotografía, y ya en su adolescencia, prefirió saltar a una cámara réflex en lugar de dejarse tentar por una de las novedosas cámaras digitales, de escasas opciones y megapixeles, que aparecían entonces. Hoy día, en Mar del Plata, lo analógico no es sólo un medio, o una mera elección, es una parte integral del concepto que sostiene y da forma a su obra: “Los colores son únicos, y me ayudan a narrar visualmente lo que quiero a través de cierta nostalgia”. Cuando uno va conociendo las fotos de Giselle “Maga” Tourville encuentra un enfoque muy particular de la realidad. Su mirada se posa sobre situaciones cotidianas que suelen escapar a la mirada distraída. Uno descubre un mundo que, a pesar de encontrarse todos los días ahí, suele pasar desapercibido. Giselle realiza un rescate, ubica en el lugar central a sujetos que por razones sociales, estéticas, o de mero prejuicio, se han tornado “invisibles” para una mirada dominante que les es esquiva. Así entran en escena, por ejemplo, jubilados, bailarines de la rambla, señoras que van de compras, y otros personajes y lugares que suelen encontrarse fuera de todo relato. Pero no entran en escena desde el lugar común de apelar a una muletilla de sensiblería social barata, fácilmente detectable por el uso y abuso del blanco y negro, ni desde un relato premeditado y forzado por ella, no. Entran en escena con su propio relato, con su propia historia, y es precisamente ahí donde las fotos de Tourville se convierten en obra: el concepto que las sostiene y las hila en un corpus de obra es precisamente el de brindar un lugar en lugar de forzar. Su mirada entonces no es la de un fotógrafo clásico, sino la de un artista contemporáneo que sale a la calle a encontrar, a transformar en figura aquello que todos los días es fondo, y aquello que por cotidiano y “grasa” no suele ser retratable. Ese material para algunos tan poco “arty”, tan poco bello, posee una belleza única que nuestros prejuicios no nos dejan ver. Giselle Tourville lo captura, lo realza, y lo pone ante nuestros ojos ■

(*) La autora de estas imágenes es Giselle “Maga” Tourville.

Las 8 preguntas para Manuel Domínguez jos amigos, que se reencuentran después de muchos años, en el libro El último encuentro de Sandor Marai. Es un diálogo tenso y bucea en las profundidades de las almas de los

protagonistas, donde plantean por sobre todas las cosas el valor de la verdadera amistad.

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Si le permitieran ingresar en una ficción y ayudar a un personaje, ¿cuál sería y qué haría? -Bueno, entraría en la escena final de Romeo y Julieta y le

avisaría a Romeo que Julieta sólo está dormida, así que esperamos a que se despierte y nos vamos los tres a festejar, en pleno festejo aparece Shakespeare, nos asesina a los tres y nos dice

que el destino no se puede cambiar. Fin.


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C U LT U R A A UN AÑO DE LA MUERTE DEL POETA

Grandes libros, pequeños lectores

Una página web reúne toda la obra de Luis María Sobrón

La piedra de la paciencia Canela, 2006, ilustraciones de Lucas Nine. Buenos Aires, Sudamericana Por María Marta Martínez Integrante de la ong Jitanjáfora

Domingo 26•6•2011

Se la presentó formalmente el viernes pasado. En el sitio es posible hallar la obra editada e inédita del poeta, además de una bibliografía completa sobre los textos que escribieron otros autores.

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l cuento de Canela tiene como escenario principal el espacio onírico y como protagonista a una mujer que habita la antigua Kyoto, cuya principal inquietud son sus numerosos hijos, para quienes no encuentra la paciencia que solía acompañarla. Una noche agotada como estaba, por fin se durmió… estas líneas son la puerta de entrada al relato que encierra el sueño y emprende el viaje. La mujer comienza la búsqueda de una piedra de la que desconoce la forma. Es un objeto del que muchos han oído hablar pero permanece inhallable. La travesía de la mujer es la de la piedra también. Cuanto se mueve ella, lo hace la piedra. El hecho que sea inalcanzable es lo que la hace caminar. En el peregrinaje se revela el relato y no al revés. ¿Cuántas veces se durmió? ¿Cuántas emprendió el viaje? ¿Cuántos relatos leemos? Esta narración encierra otras. “Esta es la historia de una mujer que se volvió vieja en un sueño”. Esta es la primera línea del relato y sintetiza la transformación que sufre el personaje protagonista y de algún modo la travesía de los personajes genuinamente representativos de la literatura universal, Ulises o Don Quijote, por citar dos ejemplos paradigmáticos. El texto vuelve sobre sí mismo y funciona como espejo de otros. LITERATURA Y ESCUELA La ONG Jitanjáfora invitó a los mediadores de lectura a conocer el banco de recursos de su sitio web, ubicado en www.jitanjafora.org.ar. Allí encontrarán reseñas de literatura infantil y juvenil, caminos de lectura, artículos de especialistas, enlaces y demás herramientas para el mediador. Por otra parte, esta misma ONG convocó a docentes y especialistas a presentar ponencias y/o posters para participar en las XI Jornadas la literatura y la escuela, que se desarrollarán los días 16 y 17 de setiembre en Mar del Plata. Los interesados podrán ingresar al sitio web antes mencionado. En estas ya tradicionales jornadas, ya confirmaron su presencia reconocidos especialistas de literatura infantil y juvenil, informaron los organizadores. Entre ellos, la escritora María Cristina Ramos, la ilustradora Irene Singer, la narradora Daniela Magnone, Elena Stapich y Laura Giussani ■

l poeta Luis María Sobrón, fallecido el 24 de junio de 2010 a los 78 años, ya tiene su página web. Realizado por quien fue su secretaria durante años, Stella Vega, el sitio en internet (www.luismariasobron.com.ar) contiene los libros editados y los inéditos de este poeta que nació en Entre Ríos en 1931, pero que realizó toda su obra literaria en Mar del Plata. Además, la página posee una frondosa bibliografía, donde se pude hallar la voz de otros autores reflexionando sobre la poesía de Sobrón. Sólo este trabajo de recopilación le llevó a Vega unos dos años de tareas. Es que su

Luis María Sobrón.

secretaria se tomó el trabajo de colocar hasta las bibliotecas en las que se encuentra cada material citado. Los lectores del autor de “Yo caminero” también podrán encontrar en el sitio entrevistas (realizadas para medios en papel y para otros electrónicos), una galería de fotos y hasta la posibilidad de bajar gratui-

tamente todos los libros de Sobrón. “No se cobra, sólo es necesario que el usuario se registre”, indicó Vega, quien contó que la propuesta de hacer una página en internet con su material escrito era una idea que el mismo poeta había esgrimido en los últimos tiempos. Asimismo, es posible que los lectores voten sobre cuál es el mejor libro de Sobrón y que sigan, en el sector dedicado a las imágenes, los viajes que realizó por todo el mundo. Entre el material inédito, Vega se encargó de digitalizar una antología bilingüe que data de 2000. “Este es el homenaje que le puedo hacer a quien fue un hombre muy importante en mi vida”, dijo Vega de Sobrón, al tiempo que vaticinó nuevos emprendimientos relacionados a “Lucho”, como lo llama cariñosamente. Cabe señalar que la página de Sobrón se presentó el viernes último en la Biblioteca del Escritor Marplatense, donde además de Vega, disertaron el poeta Rafael Oteriño, el doctor Carlos Pilli y la profesora Alba Fede. La actividad, que estuvo coorganizada por la SADE seccional Atlántica, entidad que cumple medio siglo de vida, recibió la declaración de interés cultural por la Secretaría de Cultura local ■

Abrieron concurso Emecé de novela El 51 Premio Emecé de Novela 2011, dotado con 30 mil pesos y la publicación de la obra bajo el sello Emecé, recibirá obras originales que deseen concursar hasta el 29 de julio inclusive. Un jurado integrado por Claudia Piñeiro, Leopoldo Brizuela y Pedro Mairal será el encargado de elegir la obra ganadora, cuyo fallo se hará público antes del 30 de octubre, informaron

desde la editorial a través de un comunicado. Podrán participar en el concurso todos los escritores, cualquiera sea su nacionalidad, que presenten novelas originales y rigurosamente inéditas, en idioma español, con una extensión no menor de 150 páginas y no mayor de 300 páginas. Los originales podrán ser entregados

personalmente o enviados por correo a “Premio Emecé 2011”, Avenida Independencia 1668 (C1100ABQ), Buenos Aires, Argentina, a partir del 2 de mayo y hasta el 29 de julio, de 10 a 13 y de 14 a 17. Las bases están disponibles en la página web www.premioemece.com y en Avenida Independencia 1682, ciudad de Buenos Aires ■

Presenta su poemario la escritora Marta Salvador La escritora Marta Salvador presentará el sábado 2 de julio su poemario “Mi piel, tu piel”. Será a las 18.30 en el espacio de Castelli 1252, con la presencia de Javier Chiabrando, quien hablará sobre la poética de esta autora marplatense. Además, está prevista la participación del saxofonista Oscar Moyano. Para la escritora Raquel Guidi, en el libro de Salvador, la poetisa “se desangra”. Y sigue: “El itinerario de este libro desata los nudos de la soledad. Rompe los candados -como ella dice- que retiemblan en la vida dispuestos a crucificar el vuelo divino. Entonces, le informa al poema lo que trasciende desde la piel del desamparo. Y deambula por caminos de ausencia en busca del lucero en el

cosmos”. Cabe señalar que el libro fusiona las poesías con las imágenes. La pintura de tapa es de la artista plástica Yolanda Chiarenza, al tiempo que algunas de las ilustraciones corresponden al artista plástico marplatense Enrique Gustavo Lahitte, los óleos son de Juan Martín Badiola y la acuarela es del pintor marplatense Miguel Covelli. “Cierro el libro para retomar a la excelencia del prólogo de la profesora Berta Bilbao Richter -finaliza Guidi-, que enumera con maestría el desarrollo de las sinestesias proyectadas en este poemario. Prepara a los lectores a introducirse piel con piel con la autora, que sin retaceos, evoca la necesidad amatoria, ante la exigencia del sexo” ■

Las 8 preguntas para Manuel Domínguez

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¿Recuerda haber robado un libro alguna vez? ¿Cuál o cuáles?

-No recuerdo haber robado, sí en algunas mudanzas de familiares o amigos he pedido alguno y he prestado algunos li-

bros que nunca me devolvieron.


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C U LT U R A

Domingo 26•6•2011

ABARCA EL PERÍODO QUE VA DESDE 1969 A 2009

Libro reflexiona sobre el cine político argentino Escrito por Ana Laura Lusnich y Pablo Piedras, este segundo tomo pretende ir en contra del mito que señala que el cine político y social sólo existió en los años ‘60 y ‘70. “De alguna manera cada película dialoga con la historia interna de nuestro cine”, dijeron los autores.

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na notable investigación acerca de la historia del cine político y social en Argentina, que realiza un recorrido exhaustivo de obras y autores locales desde el período silente hasta 2009, fue editada en dos tomos por Ana Laura Lusnich y Pablo Piedras con el objetivo de “educar la mirada” y “revelar las estrategias discursivas, narrativas” y representativas de ciertos filmes. Con el título “Historia del Cine Político y Social en Argentina. Formas, estilos y registros (1969-2009)”, el segundo tomo de esta colección “tiene la idea de proponer una nueva mirada y romper un poco el mito de que el cine político y social sólo existió en los años ‘60 y ‘70, porque lo hubo siempre y de alguna manera cada película dialoga con la historia interna de nuestro cine y con el contexto de cada coyuntura”. Según afirmó Lusnich en una entrevista, “el libro está bastante enfocado en el análisis de la construcción de sentido de una película, en saber las estrategias y recursos de representación en los que se basan ciertas obras. Las estrategias discursivas, narrativas y representacionales están muy estudiadas en este nuevo tomo de la investigación”. Se trata de un proyecto que nació de una idea original de la propia Lusnich y del fallecido crítico y docente Claudio España, y que fue concretado gracias a los aportes de Pablo Piedras y de otros 30 investigadores de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, en su mayoría egresados de la carrera de Artes, quienes desde 1997 forman un grupo dedicado al estudio de la historia del cine latinoamericano. La investigación de este segundo tomo se inicia con “un genuino pun-

to de inflexión en el cine político argentino” que significó la aparición, en 1969, de películas que abordaron, denunciaron y reflexionaron sobre diversos aspectos de la política local e internacional desde perspectivas muy distintas, como “La hora de los hornos”, de Fernando Solanas y Octavio Getino, e “Invasión”, de Hugo Santiago. Para Piedras, a partir de ese año “se empiezan a producir nuevas tendencias en el cine político y surge la idea de un cine no tan explícito, más opaco, con una mezcla entre experimentación y neovanguardia, mientras que se siguen haciendo otros filmes más militantes y comprometidos con los partidos o con las ideas de los partidos políticos de aquel momento”. El estudio se sumerge luego en las películas políticas realizadas durante la última dictadura militar, “una fase de repliegue y resistencia tras la inicial radicalización” de los temas y estilos, de la cual “el cine argentino salió sumamente debilitado” y fue obligado a reducirse a “comedias insustanciales y directamente chabacanas promovidas por los militares”. “Ese fue un período de repliegue porque, por ejemplo, el cine político militante se había desarticulado, varios directores tuvieron que exiliarse, pero también emergían otras tendencias, un cine más metafórico que se establecía como modelo crítico veladamente o de forma más subterránea”, recordó Piedras. Para los autores y editores, “en el cine de la recién restaurada democracia de los ‘80, se pueden encontrar las raíces de una muy profunda y fecunda transformación vivida por el cine social y político argentino a partir de finales de la década siguiente”, especialmente después de la crisis de 2000-2001. “A partir de 2001 se produjo un momento de neoefervescencia de un cine más radical y militante que retoma las banderas del ‘69, a través de colectivos de cine piquetero como Boedo Films, Contraimagen y Alavío, que se empezó a gestar a mediados de los ‘90 y luego se convirtió casi en un subgénero dentro del cine documental”, aportó Lusnich. La presencia de una conciencia política parece estar presente, para los autores, en casi todo el espectro del cine argentino, por lo cual proponen “ampliar un poco el concepto de lo que se entendía como cine político y así poder pensarlo de una manera más profunda que sólo el cine militante, ya que existen otros directores cuyas obras presentan visiones contrahegemónicas y diferentes de aquellas sustentadas por los poderes instituidos”.

Para Lusnich, “este es el primer estudio sistemático e integral sobre cine político y social argentino, porque en general los estudios sobre cine político se centraban en los años ‘60 y ‘70, o tal vez en lo que es el 2001 en adelante, y nosotros rastreamos hacia atrás y hacia delante la tendencia. Por eso creo que este libro es un aporte importante a la historiografía del cine argentino”, añadió. “Otro valor en este libro -señaló la editora- tiene que ver con el relevamiento exhaustivo de películas e incluso de recuperación de algunos ejemplos que siguen perdidos pero que se han reconstruido y recuperado desde la reflexión teórica, a través de documentos y paratextos”. Para Piedras, estos textos “ayudan a repensar también el Nuevo Cine Argentino de los noventa, donde exis-

ten películas en que ‘lo político’ se hace más presente que ‘la política’ y en las que se retoman -indicó- tópicos de la tradición del cine argentino y se los reformula desde otros parámetros estéticos y narrativos, como por ejemplo la cuestión de la marginalidad y la exclusión social”. Los autores piensan que el campo de estudios sobre cine “creció y se expandió mucho tanto en Buenos Aires como en otras ciudades del país. El cine se convirtió en un texto cultural bastante abordado y la tendencia es buscar el análisis interdisciplinario, incluyendo disciplinas del campo de la sociología, la historia, la filosofía y las letras”. Intentando continuar esta línea, los cinco años de investigación sobre la cuestión del cine político y social en la Argentina se plasman en las más

■ Lecturas

de 1.200 páginas que componen los dos volúmenes de esta edición ■

Fuente: Cámara de Libreros del Sudeste de la provincia de Buenos Aires.

Los libros más vendidos de la semana FICCION 1 EL CUADERNO MAYA 2 EL DESTINO DEL CAZADOR 3 BETIBÚ

Isabel Allende. Wilbur Smith. Claudia Piñeiro.

Sudamericana. $95. Emecé. $102. Alfaguara. $79.

Bernardo Stamateas. Beatriz Sarlo. Pilar Sordo.

Planeta. $61. Sudamericana. $65. Norma. $69.

NO FICCION 1 QUERERME MÁS 2 LA AUDACIA Y EL CÁLCULO 3 LECCIONES DE SEDUCCIÓN

RECOMENDADOS 1 CÓMO CAMBIAR EL MUNDO 2 PASIONES QUE MATAN 3 ÉL Y ELLA

Eric Hobsbawm. Rodolfo Palacios. Luis Majul.

Crítica. $169. Aguilar. $69. Planeta. $89.

Fragmento de Los intelectuales y el poder, de Abelardo Castillo La palabra intelectual nació marcada por la ambigüedad y el oprobio. Como se decía de la sífilis, su origen es francés. Fue Clemenceau, director del periódico L`Aurore, quien tituló Manifiesto de los intelectuales a aquella protesta colectiva de 1898 contra el consejo de guerra que absolvió al siniestro comandante Walsin-Esterhazy, en el caso Dreyfus. Maurice Barrés, algo así como un fascista avant la lettre, contestó a ese escrito, diciendo que no había nada peor que estas pandillas de intelectuales, aristócratas del pensamiento, pobres infelices que sentirían vergüenza de pensar como simples franceses. Lo que parece haber bastado para dar origen a la tradición: el intelectual es un cierto género de estúpido que se jacta de razonar contra la Verdad. O de otro modo: los intelectuales son unos idiotas que no saben lo que es la realidad y opinan acerca de la realidad. Como aquel manifiesto estaba masivamente firmado por escritores -Émile Zola, Anatole France, Marcel Proust-, se ha sentido desde entonces que el intelectual es esencialmente escritor.

Cuando se habla de intelectuales, en efecto, se piensa casi exclusivamente en hombres de letras. Novelistas, poetas, ensayistas. La palabra parece excluir a los artistas no literarios -muy raramente incluye a los pintores, casi nunca a los músicos- y cuando los incluye es para significar un orden menor de lo estético: decir que un músico o un pintor son muy intelectuales es, de hecho, juzgar adversamente su obra. A veces se tiene la sospecha de que un abogado, un político, un profesor o un médico son también intelectuales, pero no se sabe bien por qué. Para la semántica, intelectual es aquel que realiza una tarea vinculada con el pensamiento, lo que tampoco ayuda mucho, ya que no hay trabajo manual alguno que pueda realizarse con absoluta exclusión del pensamiento. Un plomero no sólo trabaja con sus manos: voltear una pared o manipular una terraja exige ciertas precisas operaciones mentales. A la inversa, un ajedrecista profesional casi no hace otra cosa que pensar, pero no puede decirse que sea un intelectual ■

Las 8 preguntas para Manuel Domínguez

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Un extraño hongo se esparce por su biblioteca y consume de manera irrefrenable los libros. Sólo dispone de unos segundos para actuar y salvar a tres de ellos. Lo que usted hace para ganar tiempo es arrojar a la voracidad del hongo a otros tres libros. ¿Cuáles serían los sacrificados y cuáles los salvados?

-Entregaría a los hongos Cuentos sin plumas de Woody Allen, no por que no me guste, sino por que creo que Allen tomaría con humor que los hongos devoren sus historias, si estos son alucinógenos tiraría también Rant de Chuck Palahniuk, creo que me lo agradecería; y por ultimo Las mil y una noches que, quizá con sus historias mantenga a los hongos

intrigados Y no continúen su tarea. Los que salvaría: sin duda mi copia de Alicia en el país de las maravillas con prologo de Borges, una copia muy vieja y en un formato muy raro De la vuelta al día en ochenta mundos de Cortázar que rescate de la biblioteca de mi abuelo, y por ultimo Tokyo Blues de Haruki Murakami, por que es un libro que le tengo mucho cariño.


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FICCIÓN

Domingo 26•6•2011

El parroquiano por Susy Scándali

S

e instaló en la silla de siempre, en la mesa de siempre –la que daba a la ventana, le gustaba ver pasar a la gente, en verano las pibas con remeritas ajustadas, en invierno hombres y mujeres apurados, luchando contra el viento-. Pidió lo de siempre –empezaba con un cafecito, pero el mozo ya sabía que cuando volvía a levantar la mano, era por una ginebra y luego otra…y otra-, desplegó el diario, viejo para esas horas, arrancando por los fúnebres. Un vistazo rápido a deportes, alguna nota de policiales si le llamaba la atención el título y ya estaba. A esa altura de su vida, se decía, lo único importante era quiénes lo habían precedido en el inevitable camino hacia la muerte y quién había pateado un gol, que tampoco le importaba demasiado…en realidad, ya nada le importaba demasiado. Pero cuando llegaba a esa reflexión, ya andaba por la segunda ginebra y empezaba a confundir las muertes con los goles. Esperaba. Alguien iba a hacerse cargo de la guitarra colgada en la pared y entonces empezaría lo que esperaba todas las noches. Por lo general, era algún pibe el que empezaba la rutina. Un virtuoso, a los que él solía mirar con desconfianza, así como miraba a todos los pibes. Con desconfianza y envidia. En algún momento, levantaría la mano con la copa de ginebra, como para pedir cancha. Era su momento de protagonismo. Aunque fuera efímero. Aunque todos ya conocieran su repertorio, escaso y reiterativo. No se detenía a observar las caras, en las que hubiera leído “¡otra vez!”, las miradas cómplices de los pibes, que se codeaban entre ellos. La caridad de alguna piba que en voz baja pedía silencio, porque “pobre viejo…”. Y allí se levantaba, con esfuerzo, agarrándose de la mesa con la mano libre y corriendo la silla de manera

teatral. Y recitaba. Levantando la voz, impostándola, con gesto doliente. Recitaba la única poesía –¿poesía?que sabía, la que él decía que era propia, pero que todos sabían que no lo era. El pibe de la guitarra, como siempre, le regalaba acordes profundos,

como la circunstancia lo ameritaba: su poesía hablaba de tiempos pasados, de viejos organitos, de amores no correspondidos, de venganza, de muerte. Los parroquianos, le regalaban el aplauso.

Orden

Dicen

Por Matías Cristini

Por Montserrath Oteguí

Rudo al momento el hombre atrapa Encaja y limita a los hechos el hombre Ata las redes del tiempo, soluble Coordina a las manos de Cronos y trata De estancar el curso indomable del éter De enhebrar la trama perdida del alma. Observa las ondas creciendo en el lago Y sueña la piedra en un choque probable Sueña a la piedra caer desde un hombre Luego los ambos se ven encausados Así con abstracto al concreto da orden El que temiendo al caos dibuja un relato ■

Volvía a sentarse y levantaba la copa vacía de nuevo, sabiendo que esa ginebra corría por cuenta de la casa. Tomaba la última copa y volvía a levantarse, otra vez con esfuerzo y ahora tambaleando. Las calles de La Perla lo devoraban con su oscuridad.

Como si se perdiera para siempre. Pero mañana volvería. A la misma mesa, en la misma silla, con el diario arrollado bajo el sobaco. A reiterar el ritual. Unico motivo de mantenerse vivo ■

Otra Almohada

Dicen que andamos buscando un corazón. Dicen que es verdad cuando duele. Porque a veces la realidad soporta en un esqueleto ser poca Es que no alcanza Dices, para no gemir en la desesperación de no comprender Eso que tanto falta Eso que una pupila dibuja cuando cae la tarde Esas palabras que no están aquí porque no pueden definir la voz Sin embargo cuando sangra Aclamas la caricia del ángel Es que Dios es un monosílabo aterrador Sobre todo cuando llueve adentro Pero caminas soberbio Sostienes el pálpito pese a no sentir Esa razón que haría de tu vida un canto a la pureza Entonces mientes Dicen que andamos buscando un alma Pero necesitamos rompernos ■

Por Juan Sebastián Gil

Llegó del trabajo a las seis. Se dirigió a la cocina y puso a calentar agua para unos mates. Revisó su casilla de correos y no tenía ningún mail nuevo. Quiso fumar pero ya había dejado de fumar, no quiso volver a empezar. No puso música porque de golpe, ahora, todas las canciones hablaban de lo mismo. Se acostó en la cama. Intentaba dormir. Abrazó la almohada. La apretó contra su pecho y dijo: yo también ■

Las 8 preguntas para Manuel Domínguez

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Se le concede la extraordinaria excepción de hacerle una única pregunta a uno de sus tantos escritores

predilectos. ¿Qué le preguntaría? -Viajaría un poquito en el tiempo a un bar en Los Angeles,

me acercaría con respeto a la mesa y le diría: ¿Charles Bukowski? ¿puedo invitarle un trago?

suplemento cultura 3 de julio de 2011  

suplemento cultura 3 de julio de 2011