Page 1


Tecnolรณgico de Monterrey


Editores

Comité científico

Josep María Montaner, Zaida Muxí Martínez, Daniela Arias Laurino, Alessandra Cireddu, Carlos M. Hernández

Adolfo Peña (CCAU) Alessandra Cireddu (EAAD-TEC) Alfredo Hidalgo (EAAD-TEC) Alice T Friedman Álvaro Gutiérrez (EAAD-TEC) Ana Falú (FADU-UNC) Arabella González Carlos M. Hernández (EAAD-TEC) Carmen Espegel (ETSA Madrid) Christine Van Sluys (PUCE - Quito) Daniel Escotto Daniel González Romero (CUAAD-UdG) Daniel Movilla Daniela Arias (MLVSSXXI) Dante Borgo (EAAD-TEC) David H. Falagan (MLVSSXXI) Dulce García (CUAAD-UdG) Doris Tarchopulos (PUJ Bogotá) Elia Gutiérrez Mozo (ETSA Alicante) Fernando Agrasar (ETSA Coruña) Igor Ojeda (EAAD-TEC) Ignacio del Cueto (UNAM) Isabel López Jordi Honey Roses (UBC) Jorge Sánchez (EAAD-TEC) Josep María Montaner (MLVSSXXI- ETSA Barcelona) Julia Astengo (EAAD-TEC) Laurence Bertoux (EAAD-TEC) Luis Márquez (EAAD-TEC) Luis Othon Villegas (EAAD-TEC) Mark Wood (EAAD-TEC) Marta Morelli (PUCP) Mónica del Arenal Patricia Reus (ETSA Cartagena) Patrizia Montini (UIAV) Rodrigo Ochoa (EAAD-TEC) Rodrigo Pantoja (EAAD-TEC) Roser Casanovas (MLVSSXXI) Ruth León (EAAD-TEC) Ruth Verde Zein (UPM) Verónica Díaz (CUAAD-UdG) Víctor Pérez Escolano (ETSA Sevilla) Xochitl Arias (EAAD-TEC) Yelitza Naranjo (UCSG) Zaida Muxí (MLVSSXXI – ETSA Barcelona)

Coordinación editorial Daniela Arias Laurino, Carlos Domenzain y Andrea de Alba Diseño gráfico Original Francesc Polop disseny (2014); adecuación a la versión 2018: Arquitónica Editorial

Editor:

© De los textos: sus autores © De las imágenes: sus autores

ISBN: 978-84-09-0108-37 Hecho en México, 2018 Reservados todos los derechos. El contenido de esta obra está protegido por la Ley con penas de prisión y/o multas, además de las correspondientes indemnizaciones por daños y perjuicios, para quienes reprodujeren, plagiaren, distribuyeren o comunicaren públicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica, o su transformación, interpretación o ejecución artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la receptiva autorización. Los editores no se pronuncian ni expresa ni implícitamente respecto a la exactitud de la información tanto gráfica como escrita contenida en este libro, razón por la cual no pueden asumir ningún tipo de responsabilidad en caso de error u omisión.


ÍNDICE

11

Presentación del Congreso Josep Maria Montaner, Zaida Muxí, Daniela Arias, Alessandra Cireddu y Carlos Hernández CONFERENCIAS

15

Innovar en la vivienda colectiva: Una historia de arquitectas Inés Moisset

21

Design and affordable american housing Gwendolyn Wright

31

Arquitectura para Tod@S. Proyecto de Asistencia Técnica Habitacional Canhema II, Diadema – São Paulo Renata Coradin

37

La vivienda, como un proyecto sostenible Carlos González Lobo

43

Ethical cities: Prospects for affordable green alternatives in housing markets in australian cities Ralph Horne and Dr Megan Nethercote

47

El ideal del orden colectivo Espacio, forma y representación en la vivienda latinoamericana del Siglo XX Sharif Kahatt De proceso a problema final Andrea Martín Chávez Viajes de la vivienda colectiva. De Gallutzzo (Florencia) a Colonia del Valle (Ciudad De México) Manuel Martín Hernández Sistemas y políticas de vivienda Josep Maria Montaner New housing for the old city in the Mediterranea area Patrizia Montini Vivienda: Oportunidades y propuestas Javier Sánchez

51 55

61 65 69 75

Arquitectura de la coexistencia. Reflexiones desde tres proyectos Eva Serrats y Francesc Pla

81

Vivienda social en México Carlos Zedillo Velasco


PONENCIAS 134 NORMATIVA, GESTIÓN E INDICADORES 87

Introducción de Roser Casanovas y Zaida Muxí 138

Normativa y gestión 92

98

102

106

112

118

122

126

A la búsqueda de una ciudad legal. La medida provisoria 759 del 2016 del Gobierno Federal de Brasil Verena Andreatta, Antonio Pedro Indio da Costa e Aricia Correia / Rio de Janeiro, Brasil

144

La vivienda social y su armonización con derechos fundamentales vinculados con la familia. Función social de la vivienda Silvia Fernanda Aun / Neuquén, Argentina Interdisciplinariedad y producción social de vivienda. Influencia de la normativa mexicana Thania Batista Estévez y Bertha Lilia Salazar Martínez / Xalapa, México “La ayuda mutua y la ruptura de paradigmas”. Proceso de construcción de las cooperativas Covi 19 de Abril y Covisin. Montevideo, Uruguay. 2013-2017 Federico Carrizo Baldizán / Montevideo, Uruguay Construir vivienda para construir comunidad. La experiencia de la cooperativa de viviendas La Borda y su replicabilidad en el contexto de Barcelona Cristina Gamboa Masdevall / Barcelona, España Assessorias técnicas no programa Minha Casa Minha. Vida entidades: Novos conteúdos e arranjos para a autogestão habitacional no Brasil Camila Moreno de Camargo, Mariana Cicuto Barros / São Paulo, Brasil Habitação como vetor de revitalização do Bairro Da Luz – São Paulo. Inclusão urbana ou desenvolvimento imobiliário? João Pedro de Oliveira Campos Volpato / São Paulo, Brasil El diseño arquitectónico de la vivienda colectiva en la Ciudad de México desde el enfoque normativo. Análisis del reglamento de construcciones en relación con la habitabilidad de la vivienda Juan Pablo Rodríguez Méndez / Ciudad de México, México

150

156

6

Indicadores Aprendizado e autonomia. Uma observação sobre as atividades infantis em espaços livres em áreas de baixa renda Giselle Cerise Gerson / Rio de Janeiro, Brasil Aproximaciones teóricas metodológicas para el estudio de la segregación socio-espacial en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, México. Marco Antonio Cruz Sandoval / Barcelona, España La sustentabilidad en el proyecto de vivienda de interés social. Indicadores de valor aplicados al conjunto habitacional Plan Dignidad, barrio Don Emilio, Mar del Plata, Argentina María José Díaz Varela, Micaela María Tomadoni / Mar del Plata, Argentina Hábitat rural: la construcción de una definición más integral. Indicadores para el diseño de la Vivienda Social Rural, el caso colombiano Diego Alejandro Velandia, Carolina Guardiola / Bogotá, Colombia Desarrollo de una metodología para valorar la calidad de la vivienda. Experiencia del Observatorio de Vivienda de la Universidad de los Andes Diego Alejandro Velandia Rayo, Niyereth Vélez Medrano / Bogotá, Colombia


REVISIONES HISTÓRICAS 163 166

172

178

184

190

226

Introducción de David H. Falagán A habitação de interesse social com recursos do Banco Nacional de Habitação no Brasil 1964-1986. La vivienda que hace ciudad Maria Luiza Adams Sanvitto / Porto Alegre, Brasil El hogar exterior. La importancia de la idea de “calle” en la vivienda colectiva Raquel Álvarez Arce y José Manuel Martínez Rodríguez / Valladolid, España Continuità e reinvenzione dell’habitat nel Marocco post-coloniale. Il caso di Derb Jdid a Casablanca Carlo Atzeni, Silvia Mocci / Cagliari, Italia Procesos de segregación en la vivienda social. Los planes habitacionales de la Junta Nacional de la Vivienda en Guayaquil Juan Carlos Bamba Vicente / Guayaquil, Ecuador El vecindario de Sant’Agostino en Alghero. Vivienda colectiva histórica y oportunidades urbanas contemporáneas Graziano Brau, Marcela Marques Abla, Delia Pasella, Maurizio S. Serra / Rio de Janeiro, Brasil / Alghero, Italia

232

236

240

246

Ciudades fluidas. Reivindicando la casa patio para la ciudad contemporánea José Manuel Martínez Rodríguez y Raquel Álvarez Arce / Valladolid, España

252

Sobre densidad y escala. Las viviendas en la Avenida Meridiana de MBM David Resano Resano / Piura, Perú Processo saal e a participação na conquista do direito à cidade. Débora Sanches / São Paulo, Brasil

258 196

202

208

214

220

A requalificação de edifícios de escritórios obsoletos no centro histórico de São Paulo. Paulo Bruna / São Paulo, Brasil Vivienda social en copropiedad. Chile: La sostenibilidad de la política pública en cuestión Mónica Bustos Peñafiel y Alejandra Rivas Espinosa / Santiago de Chile, Chile La casa y el barrio en el contexto ambiental regional. Propuesta urbana de César Carli para la ciudad de Santa Fe Bibiana Cicutti, Miguel Garrofé, Gabriel Asorey / Rosario, Argentina La casa participada. Apuntes y tendencias para una/la vivienda presente Vicente Javier Díaz García / Las Palmas de Gran Canaria, España Solanda. Estructura urbana porosa y vivienda progresiva en Quito Kenny Espinoza, Santiago Espinoza, Juan C. Villacrés / Quito, Ecuador

7

Del bloque corbusierano al proyecto urbano. Aproximaciones al estudio de tres decenios de políticas y arquitecturas de vivienda en la Argentina (1946-1975) Alejandro Gregoric, Claudio Labra, Lucas Longoni / Buenos Aires, Argentina El concurso Summa’70. la vivienda de interés social. Políticas e ideas en pugna Lucas Longoni / Buenos Aires, Argentina Produção habitacional brasileira no século XXI. Uma análise crítica do Programa Minha Casa Minha Vida Douglas Luciano Lopes Gallo, Louise Logsdon, Heliara Aparecida Costa / São Paulo y Mato Grosso, Brasil Vivienda colectiva del Siglo XX. Mujeres pioneras en el Movimiento Moderno Marcela Marques Abla / Rio de Janeiro, Brasil

262

268

274

278

284

Unità di vicinato e Visual Group come elementi strutturanti della città. L’abitazione collettiva nella ricerca di Jacob Bakema Sabrina Scalas / Villaurbana, Italia Las nuevas formas de la habitación social brasilera. Estudio crítico y comparativo sobre nuevos conjuntos de vivienda de gran escala erigidos en Brasil teniendo como referencia proyectos de vivienda social modernos construidos en los años 50 y 60 Nicolás Sica Palermo / Porto Alegre, Brasil Gênero e cidade nas políticas públicas. Camilla M. Sumi, Silvia A. Mikami G. Pina / Campinas, Brasil Artigas, Atrium y Barranco. Tres edificios residenciales de Milton Barragán en Quito Christine Van Sluys y Esteban Jaramillo / Quito, Ecuador Escalas de associação no projeto de habitação de interesse social. Minha Casa Minha Vida: localização, implantação e desenho urbano Maria Lucia Vianna Pecly / Rio de Janeiro, Brasil


360

PROYECTOS Y TIPOLOGÍAS 291 294

300

Introducción de Daniela Arias Laurino 366 Rehabitar el abandono. Recuperación de un edificio para el hábitat temporal de jóvenes, en la ciudad de Morelia Yasmin Stephanie Alanís Hurtado, Juan Carlos Lobato Valdespino / Morelia, México L’emergenza diventa quartiere. Abitare in condizioni minime Maria Argenti, Maura Percoco / Roma, Italia Housing program in Brazil. “My House My Life” Program in the Urban Quality Production Gilda Collet Bruna, Nathalia da Mata Mazzonetto Pinto / São Paulo, Brazil El reciclaje patrimonial como instrumento de conservación y puesta en valor. 16 viviendas en la antigua panera del monasterio de San Francisco en Olmedo (Valladolid-España) Eduardo Delgado Orusco / Madrid, España

372

318

Caracterización de la vivienda Alijuna y la vivienda Wayúu en Uribia, La Guajira. Natalia Isabel Jiménez, Daniela Lopera-Avendaño, Sugey Torres / Medellín, Colombia

384

324

Existenzminimum plug-in against housing shortage. From Weimar’s Berlin to Brexit’s London: A Panorama Gabriel Cypriani de Lorenzi / Porto Alegre, Brasil Adición interna, unión y estructura cruda. Tres estrategias de crecimiento programado aplicadas a la vivienda colectiva Lucía Martín López / Huixquilucan, México A flexibilidade no projeto de edifícios multifamiliares em maceió-al (1980-1985). Apropriação do ambiente reversível pelo usuario Regina do Nascimento Gomes Xavier / São Paulo, Brasil Sistemi abitativi a sviluppo programmato. Un viaggio a ritroso nel tempo Matilde Plastina / Roma, Italia Nuevas tipologías de vivienda colectiva para Miami. Vivienda compacta, asequible, contemporánea y sin estacionamiento Glenda Puente / Miami, Florida Formas de adaptabilidad y reconfiguración para las unidades de vivienda colectiva. Aspectos tipológicos y normativos Pablo Alejandro José Ruiz / La Plata, Argentina

390

306

312

330

336

342

348

354

378

8

Laboratorio Doméstico para Espacios Comunes. Borja Sallago Zambrano, Alan Cortez de la Concha / Madrid, España Vivienda social sostenible para el trópico. Propuesta presentada por la Universidad Nacional de Colombia en el Concurso Solar Decathlon para América Latina y el Caribe 2015 Jaime Alberto Sarmiento Ocampo / Medellín, Colombia Arroyo Maldonado. Estrategias proyectuales para la integración social, urbana y arquitectónica. Emilio Sessa, Nora Ponce, Pablo Ruiz, Leonardo Rosa Pace, Leonardo Araoz, Florencia Carrica, Valeria Pagani, Cristina Carasatorre, Susana Tuler, Vanina Iturria, Nicolás Gómez Lira / Buenos Aires y La Plata, Argentina Projetos sustentáveis na recuperação socioambiental da Serra do Mar. Proposta para Habitação de Interesse Social em São Sebastião Isabella Silva de Serro Azul y Marília Bertolotti Falleiros / São Paulo, Brasil Auditoría de Seguridad Urbana con perspectiva de género en la vivienda y su entorno. Blanca Valdivia, Adriana Ciocoletto, Sara Ortiz Escalante / Barcelona, España Definición de un tipo de vivienda colectiva flexible. Inicios de las torres de apartamentos en Chicago de Mies van der Rohe Germán Vargas Escobar / Medellín, Colombia


REHABILITACIÓN DE BARRIOS 397

452

Introducción de Alessandra Cireddu y Carlos M. Hernández

400

406

410

416

422

428

434

Políticas públicas de inclusão urbana em favelas no Brasil. Os limites do Projeto Urbano em territórios segregados Solange Araujo de Carvalho / Rio de Janeiro, Brasil Barrios: unidad de planificación territorial para la integración urbana. Ximena Andrea Cabello Moreno / Rio de Janeiro, Brasil Politiche e strumenti per l’abitare condiviso e collaborativo e processi di rigenerazione urbana. Il centro storico della città di Sassari (Sardinia, Itala) Arnaldo Cecchini, Nicola Solinas, Valentina Talu, Loredana Tedeschi / Alghero, Italia Vivienda colectiva sostenible. La manzana como unidad generadora de ciudad sostenible Viviana Colautti / Córdoba, Argentina La vivienda colectiva de barrio “La vecindad” en un contexto de pobreza urbana y exclusión social. Como elemento potencial para la regeneración de sectores vulnerables y la conservación del patrimonio en centros históricos. Caso Barrio del Refugio, Puebla, México Adriana Hernández Sánchez, Christian Enrique De La Torre Sánchez / Puebla, México Entrevías, satélite de prosperidad. Josenia Hervás y Heras, Esteban Herrero Cantalapiedra / Madrid, España #ATRI Estrategia que explora vías alternativas para incrementar de forma cuantitativa y cualitativa el parque de vivienda pública en Barcelona. David Juárez, David Bravo, Álex Giménez y Pablo Feu. Colaboración: Oihana García, Pau Monasterio Valls, Elisabetta Fiorenza, Mauro Castro y Frederic Horta / Barcelona, España

440

Manifestações colaborativas de supervivência urbana no centro de São Paulo. Bianca Jo Silva, Silvia A. Mikami G. Pina / São Paulo, Brasil

446

Las casas de renta: una tipología del tejido urbano residencial de principios del Siglo XX. Estrategias para su rehabilitación LITPA (Laboratorio de Investigación en Teoría y Práctica Arquitectónica): Cristina Carasatorre, Emilio Sessa, Valeria Pagani, Susana Tuler, Nora Ponce, Luciana Lembo, María Dolores Bacigalup Vertíz, Vanina Iturria, Florencia Pazos / Buenos Aires y La Plata, Argentina 9

458

464

470

476

482

488

Processo de revitalização em centros urbanos. O Bairro de Santa Ifigênia em São Paulo/SP – Brasil Ivanise Lo Turco, Cynthia Regina Evangelista Dos Santos, Edgard Tadeu Dias Couto, Felipe Zaiter, Sylvia Adriana Dobry / São Paulo, Brasil Impulsando transiciones cotidianas. Asistencia técnica y dinamización barrial para el cambio ecosocial Esteban de Manuel Jerez, Jose Mª López Medina / Sevilla y Granada, España Presupuesto Participativo y transformación de barrios. Caso La Plata, Buenos Aires, Argentina 2008-2015 María Julia Pantaleón / La Plata, Argentina Mejoramiento de vivienda en el proceso de regeneración de barrios vulnerables. El caso del programa de recuperación de barrios de Chile Karen Saavedra Hernández / Santiago de Chile, Chile Agopuntura comunitaria. Una strategia abitativa per Vila Nova Esperança Francesca Sarno, Chiara Bonomo, Flavia Piacenti, Maria Argenti / Roma, Italia Nuevos contextos de actuación para la construcción de ciudadanía en la población infantil en nuestras ciudades. Hacia escenarios de convivencia colectiva Guillermo Tella, Mora Kestelman / Buenos Aires, Argentina Colectividad: Espacio Real vs. Espacio Virtual. Reflexiones sobre las nuevas formas de generar territorio Filiberto Viteri Chávez / Guayaquil, Ecuador


10


PRESENTACIÓN El III Congreso Internacional de Vivienda Colectiva Sostenible se ha realizado del 16 al 18 de abril de 2018 en Guadalajara, México, en colaboración con el Laboratorio de Innovación, Diseño y Ciudad de la Escuela de Arquitectura, Arte y Diseño del Tecnológico de Monterrey.

Ya finalizando la segunda década del siglo XXI, a más de cien años de los inicios de las pioneras políticas de vivienda masiva en Europa, la vivienda continúa siendo un derecho aún por alcanzar para la mayoría de la población del planeta. Las problemáticas ligadas tanto al acceso y la tenencia, como a las calidades espaciales, tecnológicas y urbanas, necesitan ser replanteadas y repensadas. El sueño democrático de una humanidad más igualitaria parece alejarse cuando vemos que la vivienda se ha convertido en un bien de cambio e inversión, sobre el que se ceba la especulación y el capital financiero, incluidos aquellos países que habían destacado por sus políticas de vivienda. Dentro de un proceso de mercantilización sin límites, la vivienda, en lugar de ser un derecho humano, ha sido cautivada como objeto de ganancias.

El I Congreso Internacional de Vivienda Colectiva Sostenible tuvo lugar en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona (ETSAB-UPC), del 25 al 27 de febrero de 2014, en el marco de la 10ª edición del Máster Laboratorio de la Vivienda Sostenible del Siglo XXI, dirigido por Josep María Montaner y Zaida Muxí Martínez. A partir del primer Congreso se planteó organizar un evento que, de manera rotatoria, cada dos años sirviese en encuentro y debate. Esta iniciativa tiene como objetivo ofrecer a estudiantes, profesionales y miembros de la academia, dedicados a temas relacionados con la arquitectura y el urbanismo, un espacio de reflexión de carácter internacional sobre la vivienda colectiva y sus relaciones con la ciudad histórica y contemporánea.

Por ello proponemos en los Congresos debates pluridisciplinares e internacionales que indaguen y confronten sobre cuestiones esenciales: aquellas ligadas a la normativa y a la gestión, y a los sistemas e indicadores de evaluación, para avanzar en herramientas no exclusivas de la arquitectura, pero que la condicionan y la alimentan; la necesaria y permanente revisión histórica, para entender el sentido y el futuro los caminos recorridos; el análisis crítico y proyectual de las tipologías y de las agrupaciones, sin olvidar que la calidad de la vivienda tiene que ver con el espacio público y con el entorno; y la rehabilitación de barrios y unidades, lo que implica el reconocimiento del patrimonio ya existente, que comporta la mejora de la calidad de vida de las personas y constituye parte de la solución a la escasez de vivienda.

El II Congreso Internacional de Vivienda Colectiva Sostenible tuvo lugar en São Paulo, en abril de 2016, en colaboración con el curso de Pós-Graduação de la Faculdade de Arquitetura e Urbanismo de la Universidade de São Paulo (FAUUSP). Como en anteriores ediciones, en los días previos al Congreso se han desarrollado Actividades Complementarias. Durante los días 11, 12, 13 y 14 de abril de 2018 se ha realizado el Taller Habitar el Presente; y los días 14 y 15 se han organizado diferentes Recorridos por Guadalajara para conocer edificios y barrios de la ciudad.

En último término las alternativas están en la síntesis entre el pensamiento y la acción, la investigación académica y la práctica de políticas de vivienda concretas y reales. De ello trata y este es el objetivo de estos congresos.

La cuestión de la vivienda, lejos de estar resuelta, se revela cada día con nuevas dimensiones de problematicidad, injusticia e inadecuación, que hacen imprescindibles espacios para el debate y el intercambio de experiencias, como son estos Congresos Internacionales de Vivienda Colectiva Sostenible.

Josep Maria Montaner, Zaida Muxí, Daniela Arias, Alessandra Cireddu y Carlos Hernández 11


12


CONFERENCIAS


Arquitecta por la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la Universidad Nacional de Córdoba (1992). Dottorato di Ricerca in Composizione Architettonica en el Istituto Universitario di Architettura di Venezia (2000). Miembro de la Carrera de Investigador Científico desde 2002. Con Un día | Una Arquitecta obtuvo el Premio Milka Bliznakov 2016 que otorga el International Archive of Women in Architecture (Virginia Tech, EE. UU.).


Inés Moisset, Un Día | Una Arquitecta INNOVAR EN LA VIVIENDA COLECTIVA: UNA HISTORIA DE ARQUITECTAS

¿Por qué las mujeres parecen particularmente incapaces de observar y honrar su propia historia? ¿Qué vergüenza secreta nos hacen tan obtusas? (MILLET, 1988) Las mujeres han participado de la construcción del espacio doméstico desde los orígenes de la humanidad. Recientes descubrimientos develan que las pinturas en las cuevas prehistóricas fueron realizadas por ellas y no por el “hombre de las cavernas”. Así también, en otras sociedades como la Hopi, son las mujeres las que se encargan de edificar las casas. El ámbito del diseño de lo doméstico fue un espacio fructífero para las arquitectas del siglo XIX, ya que “el” arquitecto se pensaba como constructor de grandes monumentos e instituciones. Es durante el movimiento moderno que la vivienda pasa a ser centro de atención de la profesión y es colonizada por los varones.

1887 es elegida por primera vez en el mundo una mujer en un cargo de alcaldesa (Susanna Salter en Argonia) y en 1893 las mujeres votaron por primera vez (en Nueva Zelanda). Si bien la enseñanza de la arquitectura ya se había institucionalizado en Estados Unidos en 1857, las mujeres no podían estudiar. La existencia de títulos facilitó el desarrollo de la profesión, ya que para ellas era impensable autocalificarse como “arquitectas” porque consideraba que esta era una profesión masculina. Mary Louisa Page (1849-1921) fue la primera mujer en obtener un título en arquitectura.​En 1878 se graduó de la Universidad de Illinois.

La separación entre lo público y lo privado es teorizada desde los inicios del pensamiento arquitectónico. Así nos llega una frase de Fidias, constructor de la Acrópolis: “Las mujeres han de guardar siempre la casa y el silencio”. Las mujeres tenían vedado el ingreso al ágora. En el pensamiento de Aristóteles, la mujer es un ser incompleto, un “hombre mutilado”. Solo los hombres piensan y por tanto son ciudadanos, pueden decidir sobre la polis (la ciudad), tienen derechos políticos. Aun así, en ese contexto encontramos mujeres como Aspasia de Mileto, la compañera de Pericles que abogó por la educación de las mujeres como dignas pares de los ciudadanos griegos. Fue calificada de prostituta.

No es una casualidad que estos procesos (de política y educación) hayan sido paralelos. Estos dos ámbitos son espacios de lucha fundamental. Allí los indicadores demuestran que estamos lejos aún de lograr el sueño de igualdad. Somos el 50% de la población del mundo, pero el 70% de los pobres y analfabetos son mujeres. Los puestos parlamentarios están en un 17% en manos de mujeres. En un total de casi 200 países, no hay más que 20 presidentas hoy en el mundo. En la actualidad, los países con mayor proporción de alcaldesas son Mauricio (40%), Nueva Zelanda (26%), Serbia (26%) y Letonia (25%). ¿Cómo podemos promulgar leyes que contemplen nuestros puntos de vista en cuanto al espacio público y la vivienda social? Y por último, y el punto más crítico, el 1% de la propiedad de la Tierra está en manos de mujeres… ¿Cómo se pueden tomar decisiones sobre algo que no nos pertenece?

En el siglo XV, Christine de Pisan (1364-hacia 1430), desde su texto La ciudad de las Damas, pregunta qué ocurriría si las mujeres pudieran tener acceso a la educación y a los derechos políticos y se imagina una ciudad construida por mujeres. El texto de de Pisan coincide con la construcción del Castillo de Chenonceau por Katherine Briconnet. Y no es la única que construye, varias privilegiadas nobles europeas edifican sus mansiones.

La mujer debe obedecer. [...] La mujer es analítica, no sintética. ¿Acaso ha hecho arquitectura en todos estos siglos? Dile que construya una cabaña, ¡no digo un templo! ¡No puede! Es ajena a la arquitectura, que es la síntesis de todas las artes, y esto es un símbolo de su destino. Benito Mussolini (LUDWIG, 1932)

El derecho al voto y el derecho a formarse como arquitecta tomaron cuatro siglos más. Es a partir del logro simultáneo de estos derechos que comienzan a participar activamente. En

El relato histórico también nos aparta de la “construcción del mundo”, ya que replica los estereotipos y fortalece su repro15


ducción. Si nos preguntamos quién construye las ciudades y buscamos en los libros de textos encontraremos citadas solo figuras masculinas. El tema es que esta creencia de que no hay mujeres que puedan aportar ideas para discutir temas urbanos no es una cosa del pasado. En eventos actuales y fuertemente mediáticos como en el panel de presentación de la Bienal de Venecia 2016 no hubo ni una sola expositora.

salen calles concéntricas. Las áreas están separadas por espacios verdes con vegetación autóctona. Los actuales habitantes señalan que es una ciudad aburrida pero ideal para criar niños. Tiene un bajo índice de criminalidad y la mayoría son delitos contra la propiedad, como robos de coches. Los homicidios, asaltos y agresiones sexuales están por debajo de la media nacional. No es una casualidad que una mujer participara en su diseño.

Los historiadores han contribuido a esta ausencia. Sigfried Giedion, Kenneth Frampton, Charles Jencks o William Curtis dan casi nulo protagonismo a las mujeres arquitectas y diseñadoras. Si analizamos el tipo ideal de arquitecto que se decanta de los nombres citados en estas publicaciones el perfil responde a una persona blanca de sexo masculino nacidos en países de Occidente sobre todo en Europa y en Estados Unidos. Estas características demográficas también se corresponden a la mayoría de los historiadores y críticos de arquitectura.

Otra pionera del urbanismo fue Alice Constance Austin (18621930). Su proyecto de la utopía de Llano del Río 1914 combina cooperativismo, feminismo y socialismo. Ella imagina una ciudad circular completa con escuelas, edificios administrativos, iglesias y hasta restaurantes. El diseño revolucionario de las viviendas apuntó a ahorrar y facilitar la tarea doméstica de las mujeres ya que estaba convencida de que si las actividades domésticas y familiares de las mujeres se reducían, organizaban y facilitaban, éstas tendrían la posibilidad de entrar plenamente en la esfera pública. (MERCE, 2015).

Desde el proyecto Un día | Una Arquitecta1 nos dedicamos a estudiar a aquellas que han hecho aportes a la profesión. Comenzamos en el 8 de marzo de 2015 publicando una biografía de una arquitecta por día y hemos tenido enormes repercusiones en las redes. Esta labor nos ha brindado una enorme base de datos que nos permite una perspectiva crítica sobre la historia de la arquitectura.

Entre las dos guerras hay un fuerte replanteo de lo doméstico, que implica revisar además temas como los de la vivienda social. Truus Schröder (1889-1995), feminista, experimenta junto a Gerrit Rietveld en su propia vivienda, una de las primeras obras modernas, y traduce posteriormente sus hallazgos en pequeños conjuntos que ella financia. (MOISSET, 2017)

A pesar de la exclusión, algunas mujeres con mucho esfuerzo (y con un capital social importante) lograron realizar propuestas de vivienda colectiva. Y esas propuestas tienen algunas particularidades que iremos señalando. Dentro de las biografías que desarrollamos en nuestro sitio he elegido algunas que nos muestran, cómo, a pesar de las dificultades, ellas fueron sumando ideas innovadoras para construir ciudades. Dejo de lado a pensadoras que también hicieron contribuciones fundamentales desde otras áreas como Jane Jacobs.

Margarete Lihotzky (1897-2000) desarrolló equipamientos domésticos que fueron fundamentales para redefinir los programas de vivienda popular. La cocina de Frankfurt, que mejoraba el espacio de trabajo tradicionalmente asignado a las mujeres, permitió la construcción de barrios con alquileres más bajos. (MUXI, MARGARETE SCHÜTTE-LIHOTZKY 1897-2000, 2015) Las arquitectas comprenden la necesidad de mirar las escalas de vivienda y espacio público simultáneamente.

Comenzaremos nuestro viaje con la inglesa Mary Townley (1753-1839), que se establece en Ramsgate, una ciudad portuaria al este de Kent que era el lugar de vacaciones de la nobleza. Allí realiza, con su marido como inversor, varios conjuntos de viviendas, entre los que destacamos la actual Spencer Square que se organiza alrededor de un espacio común central. Los habitantes actuales destacan la calidad de vida del lugar. (ARIAS LAURINO, MARY TOWNLEY 1753-1839, 2015)

Catherine Bauer (1905-1964) fue defensora implacable de la mejora de la vida urbana a través de mejores viviendas, funcionales, de bajo costo y la igualdad de acceso a la misma. (MARCIANI, 2015). Después de la gran depresión realizó una reflexión sobre los estándares de vivienda, estudiando las políticas sociales europeas. Tanto la muestra en la que participó en el MoMA, como en sus textos, demuestran un trabajo exhaustivo utilizando técnicas como las estadísticas, el análisis arquitectónico y sociológico, la observación y los fundamentos de la planificación, la historia de la evolución de la vivienda. Estas acciones condujeron a la aprobación de la Ley de Vivienda de 1937.

A partir de fines del siglo XIX y debido a los efectos de la revolución industrial la vivienda colectiva se populariza. Hacia mediados del siglo y a inicios del XX, con el acceso a los títulos universitarios, las mujeres construyen edificios de viviendas. Tal es el caso de Emilie Winkelmann, Margaret Staal-Kropholler, Virginia Andreescu Haret y Lilla Hansen, entre otras. A partir del acceso a los títulos universitarios (lo cual fue progresivo, porque al principio tenían que solicitar permisos especiales), muchas comienzan a trabajar en oficinas públicas.

Muchas otras mujeres promovieron activamente las políticas de la vivienda en esos momentos. Entre ellas destacamos a Elizabeth Coit (1892-1987) en Estados Unidos y a Elisabeth Denby (1894-1965) en Inglaterra. La posguerra europea y los espacios que habían quedado destruidos por el conflicto armado dan lugar para pensar en nuevos programas y para poner el énfasis en usuarios del espacio público que no habían sido considerados hasta entonces como niñas y niños.

La escala urbana representa un salto. Marion Mahony Griffin (1871-1961) junto a Walter Burley Griffin ganan, en 1911, el concurso para la nueva capital de Australia, Canberra (MUXI, MARION MAHONY 1871-1961, 2015). Este es uno de los primeros proyectos urbanos y de espacios públicos realizados por una arquitecta. La ciudad rodea un lago desde donde

Marjory Allen of Hurtwood (1897-1976) se dedicó a defender los derechos de los niños en las ciudades, abogando por la educación pre-escolar y su estado de bienestar. Durante la Segunda Guerra Mundial Lady Allen se involucró con los ni-

1 https://undiaunaarquitecta.wordpress.com/

16


ños desplazados y huérfanos. Ante esta situación a la que se sumaban los estragos de la guerra en las ciudades comenzó a construir parques “basura”, un lugar donde los niños y niñas podían crear y construir lo que su imaginación les permitiera. También se preocupó especialmente por los niños con discapacidades. (MUXI, LADY MARJORY ALLEN OF HURTWOOD 1897–1976, 2015)

la política de demolición-reconstrucción iniciada por el estado francés en 2003. Con su proyecto demuestran que una operación de rehabilitación ejecutada en un emplazamiento con habitantes es menos costosa, más rápida y de mayor calidad que una construcción a nuevo. (OJEDA, 2015) En lugar de ignorar, marginar, borrar, hacer invisible, olvidar o incluso deliberada y abiertamente discriminar el quehacer de las mujeres en el mundo, se busca indagar en dónde están y qué hacen o no hacen, y por qué (BLAZQUEZ GRAF, 2012)

Jakoba Mulder (1900-1988), una de las primeras arquitectas holandesas, tuvo una larga trayectoria en el campo del urbanismo. Fue parte de la administración municipal de Amsterdam por más de 40 años. El aporte más significativo de Mulder fue la ley que promulgó en 1947 donde terrenos vacíos podían ser identificados por los ciudadanos quienes solicitaban al municipio la construcción de espacios lúdicos, configurando un modelo de participación bottom-up. Los conocemos porque Aldo van Eyck, que trabajaba en el Departamento, se ofreció de voluntario para su diseño. (ARIAS LAURINO, JAKOBA MULDER 1900-1988, 2015)

Reconocer las innovaciones que realizaron las mujeres para la construcción de la ciudad implica reconocer una tradición de pensamiento y de aportes que se realizaron desde nuestro punto de vista. Estas innovaciones se dan por la conjunción de los esfuerzos personales de las protagonistas y de un contexto que va brindando oportunidades, que va dejando brechas por donde colarse.

Dentro del urbanismo de la posguerra europea también mencionamos a Sylvia Crowe y sus notables trabajos en el diseño del paisaje de las New Towns Inglesas: Harlow y Basildon. (KESMAN, SYLVIA CROWE 1901-1997, 2015)

Para poder participar activamente de los procesos de transformaciones urbanas, donde hemos sido, y somos aún excluidas, necesitamos plataformas teóricas que promuevan el reconocimiento de nuestra tradición de constructoras de ciudades.

Antes de estos proyectos no había juegos de niños en las plazas, lo cual es considerado hoy como “normal”.

Necesitamos también incrementar la presencia en política, promover que la diversidad esté representada para que exista una democracia real. Significa estar en las calles y en el estado. En todos estos espacios de poder se definen temas centrales a la planificación urbana y territorial: cómo se destina el gasto público, cómo se facilita el acceso a los servicios públicos, las condiciones de seguridad en la ciudad, la movilidad, la relación con el ambiente, el acceso al agua potable y el derecho a la vivienda. Procesos políticos y posibilidades de innovar (y de ruptura) de las arquitectas no son fenómenos aislados sino que se retroalimentan. Una mirada crítica de la historia de la arquitectura contribuye a la deconstrucción de estereotipos y a fundamentar nuestros reclamos de igualdad.

En América Latina destacan la colombiana Emesé Ijjasz de Murcia (1936), autora de grandes conjuntos habitacionales, las argentinas Olga Wainstein (1939) y Angela Bielus (1940), miembros de Staff, y la ingeniera sufragista brasileña Carmen Portinho (1903-2001), directora del Departamento de Habitação Popular de Río de Janeiro, desde donde propuso la construcción de conjuntos residenciales como el ‘Pedregulho’. Jane Drew (1911-1996), junto a su marido, fundan una sociedad en común: Fry, Drew & partners, especializada en la planificación a gran escala para los países tropicales y desarrollan sobre todo viviendas económicas en Inglaterra, África Occidental e Irán. Impresionado por su trabajo en África Occidental, el primer ministro indio Pandit Nehru los invitó para diseñar Chandigarh, la nueva capital del Punjab. Drew y Fry estaban inseguros de su capacidad para llevar a cabo un encargo de tal envergadura, por lo que convocaron a Le Corbusier, creando una estrecha colaboración entre los tres. Drew experimentó con nuevas estrategias de vivienda social y con el tiempo logró extender el diseño de viviendas modernas en toda la India (KREIMAN, 2015).

TRABAJOS CITADOS • ARIAS LAURINO, D. (20 de abril de 2015). JAKOBA MULDER 1900-1988. Obtenido de Un día | una arquitecta: https://undiaunaarquitecta.wordpress.com/2015/04/20/ jakoba-mulder-1900-1988/ • ARIAS LAURINO, D. (11 de marzo de 2015). MARY TOWNLEY 1753-1839. Obtenido de Un día | una arquitecta: https://undiaunaarquitecta.wordpress.com/2015/03/11/ mary-townley-1753-1839/ • BLAZQUEZ GRAF, N. (2012). Epistemología feminista: Temas centrales. En N. BLAZQUEZ GRAF, F. FLORES PALACIOS, & M. RIOS EVERARDO (Edits.), Investigación Feminista: epistemología, metodología y representaciones sociales. México: UNAM, Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades. Obtenido de http://computo. ceiich.unam.mx/webceiich/docs/libro/Investigacion%20 Feminista.pdf • KESMAN, C. (2 de octubre de 2015). KAZUYO SEJIMA 1956. Obtenido de Un día | una arquitecta: https://undiaunaarquitecta.wordpress.com/2015/10/02/kazuyo-sejima-1956/ • KESMAN, C. (22 de abril de 2015). SYLVIA CROWE 19011997. Obtenido de Un día | una arquitecta: https://

Hacia finales del siglo XX se profundizan las propuestas sobre el derecho de las mujeres a la ciudad. Eva Kail (1959) ha sido decisiva en la implementación de la perspectiva de género en la ciudad de Viena como parte del Grupo de Planificación Urbana de la ciudad. (MUXI, EVA KAIL 1959, 2015) Otras arquitectas proponen nuevos enfoques. Tal el caso de Kazuyo Sejima (1956) que en el conjunto de viviendas en Giju asume formas de co-habitación que no se restringen a los tipos familiares estándar, sino que considera a diferentes grupos de personas. (KESMAN, KAZUYO SEJIMA 1956, 2015) La transformación que realizan Lacaton (1955) & Vassal de la torre Bois-le-Prêtre en París se propone como una alternativa a 17


undiaunaarquitecta.wordpress.com/2015/04/22/sylvia-crowe-1901-1997/ • KREIMAN, S. (6 de mayo de 2015). JANE DREW 1911-1996. Obtenido de Un día | una arquitecta: https://undiaunaarquitecta.wordpress.com/2015/05/06/jane-drew-1911-1996/ • LUDWIG, E. (1932). Colloqui con Mussolini. Mondadori. • MARCIANI, F. (29 de abril de 2015). CATHERINE BAUER WURSTER 1905-1964. Obtenido de Un día | una arquitecta: https://undiaunaarquitecta.wordpress.com/2015/04/29/ catherine-bauer-wurster-1905-1964/ • MERCE, C. (16 de marzo de 2015). ALICE CONSTANCE AUSTIN 1862-1930. Obtenido de Un día | una arquitecta: https://undiaunaarquitecta.wordpress.com/2015/03/16/ alice-constance-austin-1862-1930/ • MILLET, K. (junio de 1988). ¿Somos las mujeres incapaces de honrar nuestra propia historia? The Guardian. • MOISSET, I. (7 de marzo de 2017). Truus Schröder 18891985. Obtenido de Un día | una arquitecta 2: https:// undiaunaarquitecta2.wordpress.com/2017/03/07/ truus-schroder-1889-1985/ • MUXI, Z. (31 de octubre de 2015). EVA KAIL 1959. Obtenido de Un día | una arquitecta: https://undiaunaarquitecta. wordpress.com/2015/10/31/eva-kail-1959/ • MUXI, Z. (15 de abril de 2015). LADY MARJORY ALLEN OF HURTWOOD 1897–1976. Obtenido de Un día | una arquitecta: https://undiaunaarquitecta.wordpress.com/2015/04/15/lady-marjory-allen-of-hurtwood-1897-1976/ • MUXI, Z. (16 de abril de 2015). MARGARETE SCHÜTTE-LIHOTZKY 1897-2000. Obtenido de Un día | una arquitecta: https://undiaunaarquitecta.wordpress.com/2015/04/16/ margarete-schutte-lihotzky-1897-2000/ • MUXI, Z. (21 de marzo de 2015). MARION MAHONY 18711961. Obtenido de Un día | una arquitecta: https://undiaunaarquitecta.wordpress.com/2015/03/25/marion-mahony-1871-1961/ • OJEDA, G. (18 de septiembre de 2015). Anne Lacaton 1955. Obtenido de Un día | una arquitecta: https://undiaunaarquitecta.wordpress.com/2015/09/18/anne-lacaton-1955/

18


19


Gwendolyn Wright is a professor in the Graduate School of Architecture, Planning and Preservation at Columbia University.


Gwendolyn Wright DESIGN AND AFFORDABLE AMERICAN HOUSING

INTRODUCTION

assistance. When federal funding for housing was reinstated, it focused principally on vouchers for private developers. New assisted housing production never again ap- proached the level of the early 1970s. Design innovations persisted in very local and transgressive ways, however, as religious groups and community design corporations built small-scale “contex- tual” enclaves. By the 1980s and 1990s, urban activists had formed coalitions based on housing issues as varied as gentrification, job training, and historic preservation.

Given the U.S. history of housing booms and busts and a penchant for novelty, Americans have experimented for more than two centuries with innovations and reforms that promised to produce less expen- sive, better quality housing for more people. These promises were sometimes marketing ploys or political rhetoric. Public programs have never provided more than 5 percent of total U.S. housing production, and the poorest citizens have often been left out. Nonetheless, the goal of expanding affordable housing has been resonant in the public and private realms, including the fields of architecture and construction.

Architecture is a crucial element in achieving good housing, yet it usually plays at best a minor role in deliberations about cost 3 and value. This contradiction stems in part from fundamental misconceptions. Architecture is not a matter of taste or mere aesthetics. Design quality is crucial to good affordable housing. The skillful organization of interiors, views, public areas, outdoor spaces, and even facades is especially important when budgets and square footage are at a premium (Davis, 2004; Feldman and Koch, 2004; KEA, 2006).

Builders have pursued ways to economize since the late 19th century. Private philanthropists constructed “model tenements,” hoping to elevate a deplorable building type with simplified designs, public health, and moral uplift. Experiments with neoteric building materials and construction systems sought to reduce production costs. States and municipalities funded cooperatives. The federal government created the first public housing for the unemployed “deserving poor” during the Great Depression—although the main concerns were job creation and sup1 port for the private sector.

As many practitioners and scholars have documented, good 4 design is not elusive or subjective. Four themes characterize the best practices, whatever the era, scale, aesthetic, or auspices.

The Federal Housing Administration’s (FHA’s) financial supports for suburbanization joined post- World War II (WWII) shelter magazines in promoting small, visibly modern “economy houses” for suburban working- and middle-class families—if they lived in White neighborhoods (Harris, 2013).2 Addressing the assisted low-income housing stock, President Lyndon Johnson’s 1968 task forces on urban poverty and violence lambasted the shortage of good subsidized housing, yet resolutely condemned modern highrises (NCUP, 1968).

1. The direct involvement of residents encourages better design. Diverse groups have asserted their distinctive needs and preferences, sometimes challenging the architects’ priorities and the power of cultural norms. 2. Focused research helps designers explore alternative technologies and strategies that lower costs, set design guidelines, increase residents’ satisfaction, and spur innovation. 3. Site plans are more significant than architectural styles. They orchestrate the natural environ- ment, of course, but they also affect safety and social life, both planned and serendipitous, for residents of all ages.

These efforts ground to a halt with President Richard Nixon’s 1973 moratorium on housing and community development A previous federal program was created for shipbuilders during World War I. After an initial effort improved transportation to the shipyards, the U.S. Housing Corporation and Emergency Fleet Corporation committed to build 25,000 units but built only 15,000, then sold them off to private buyers after the armistice. 2 Concerned about potential risks to the financial value of the properties it insured, FHA guidelines opposed racial integration—and modern architecture. 1

One study estimated that planning and design affect 70 percent of the cost of a new building (Davis, 1995). 4 The Affordable Housing Design Advisor website (http://www.designadvisor.org) helps nonprofit organizations set goals and strategies. The website is jointly sponsored by HUD and the New Jersey Institute of Technology. 3

21


4. Good site planning extends from adjacent buildings to the entire metropolitan region. People in affordable housing often need nearby jobs, shopping, transportation, childcare, good public schools, parks, cultural activities, health facilities, counseling, and other supportive services. As Xavier de Souza Briggs puts it, “Neighborhoods can matter (as locations) even when neighbors do not” (Briggs, Popkin, and Goering, 2010: 20).

their assisted housing are often superior to those of market-rate housing. This article provides vignettes in the evolution of American affordable housing design and con- struction as produced by the public, private, and nonprofit sectors. I focus on the role of design— a topic that receives scant attention, except among architects and planners—in contributing to specific advances, but I avoid claims that design can definitively solve complex problems. As an optimist and a historian, I want to understand mistakes in the past but also to take heart from a legacy of ingenuity and innovations that sought to improve America’s housing.

These positive attributes have often confronted three negative tendencies that disguise and dispar- age the need for affordability. 1. Builders and consumers indulge in architectural extravagance as if it can express individuality, ensure autonomy, and increase property values. Post-Civil War Victorian dwellings first professed these values, belying the widespread use of mass-produced ornament. The supersized McMansions festooned with supersized decor that first appeared in the 1980s continue this tradition.

RESIDENTS’ NEEDS The structure of the article follows the four themes regarding design’s role in affordable housing. To examine design as a strategy for realizing residents’ and community needs, I begin with brief histories of two groups that generated niche markets for moderate-cost housing.

2. Many Americans mythologize the market and look down on those who need assistance as failures. In this scenario, the middle class resents “entitlements” or “handouts” as special benefits for poor citizens. It condemns public housing in particular as a path to a welfare state and the worst of 5 modern design. This sentiment persists despite the fact that tax deductions provide far more support for middle-income and upper income homeownership than assisted hous6 ing investments provide for poor and working-class citizens.

Affordable Housing for Women By 1910, nearly one-third of the nation’s female urban population lived alone or with other women, “adrift” to some observers, “self-sufficient” to others (Meyerowitz, 1988). Because their wages were much less than those of men, most independent women wanted housing that was affordable, effi- cient, and conducive to sharing a congenial social life. Apartment hotels for the elite and boarding houses for working women provided two approaches (Groth, 1994). In an article for Cosmopolitan— then a very different magazine for women—the feminist Charlotte Perkins Gilman praised the cen- tralized cooking, dining, housecleaning, childcare, and other domestic tasks (Gilman, 1972).

3. Homeownership has been depicted as the ideal affordable housing strategy for low-income households, even though mortgage financing terms have always been risky for those with moderate incomes (Mason, 2004). Renting often provides more flexibility, more mobility, and reduced costs; yet government agencies and the White House have focused intently, sometimes exclusively, on homeownership, especially since the first GI bill of rights at the end of WWII (for example, Bush, 2002; HUD, 1991, 1984). In fact, major developers and financial institutions have been the principal, albeit not the only, beneficiaries of these neoliberal programs (Hays, 2012).

Architects and builders also experimented with small bungalows, often grouping them together around a courtyard to encourage social life and downplay the diminutive size of the dwellings. A new arrangement appeared in the 1920s, also called bungalow courts but consisting of small-scale apartment buildings around internal courtyards (Polyzoides, Sherwood, and Tice, 1992). Behind fanciful historicist facades were small one-bedroom units and novel “efficiency studios” with kitch- enettes. Variations of both housing types proliferated throughout California, the Pacific Northwest, and the Midwest. This tradition is a precedent for the microunits (or “millennial housing”) now appearing in New York and California.

Together, these trends perpetuate two cultural beliefs about design and housing: (1) that it is sim- ply a matter of aesthetic preferences, and (2) that the benefits of good design should be reserved for those who can afford them. All too often, these attitudes have resulted in assisted housing that is cheaply built and banal, even depressing (Bauer, 1957; Schwartz, 2006). Given the frustrations, many professionals eschew this kind of work, although talented and dedicated architects have designed outstanding low-income housing. The originality and quality of

By the 1970s, the divorce rate had doubled and one-third of divorced women did not remarry. More than one-half of the country’s married women worked outside the home, including those with young children. Meanwhile, the size and cost of new single-family houses had increased dra- matically. These demographic and architectural changes encouraged a shift to clusters of lowrise, high-density townhouses (Montgomery, 1977). The term “multifamily” now encompassed multiple kinds of living arrangements.

The 1968 National Commission on Urban Problems blamed urban riots and the problems of public housing highrises on Le Corbusier and his theories of “towers in a park” (NCUP, 1968: 123), a sentiment echoed in the President’s Committee on Urban Housing (Kaiser Committee, 1969). The National Public Housing Museum, which recently opened in Chicago, gives a favorable counter-narrative of the ambitions and achievements of tenants who went on to become successful. 6 Mortgage interest and property tax deductions represented more than $181 billion in fiscal year 2009—more than four times the amount that went to low-income rental housing. Because homeowner tax deductions are based on the financial value of dwellings, the greatest benefits go to middle-class and wealthy households. 5

The proverbial “typical household” accounted for only 15 percent of the population in 1980, and officials were especially concerned that the number of single mothers had increased dramatically. Racial prejudice intensified the opprobrium, be22


cause the upsurge was greatest among African- American moth7 ers. Housing Our Families, a 1980 U.S. Department of Housing and Urban Develop- ment (HUD) study, lamented what it called “broken families” but acknowledged how little was known about them (Smull, 1980). Thus, single-family homes remained a sanctified ideal, protected by strict zoning regulations, popular media, and government agencies.

schools, rooftop laundries, underground garages, and swimming pools. The cost of urban living has again created a need to provide affordable housing for many kinds of workers. Universities, schools, and hospitals took up the initiative decades ago. Municipalities throughout the country now sponsor mixed-income, mixed-use housing, often as infill in gentrify- ing historic areas (Brennan and Lipman, 2007; Rosan and Thoerig, 2012). Private and nonprofit developers receive abatements and bonuses when part of a site (20 to 50 percent) is set aside for moderate-income households. Good design is a key tool for making these investments attractive to occupants with diverse incomes. Distinctions among the different kinds of units are not im- mediately visible from the hallways. Street facades now tend to feature striking modern surfaces rather than neotraditionalism. The quality and amenities of common areas are especially important. Design interventions also extend beyond housing into community development. For example, adaptive reuse can sustain existing businesses while adding new retail and light industry to expand the local job base.

The 1980s saw feminists emphasize the need for transitional housing with temporary social ser- vices for women who were abused, homeless, or at risk (Birch, 1985; Sprague, 1991). The shelters were intentionally traditional in appearance to emphasize continuities. Denver, Boston, and other cities endorsed such “bridge housing,” but communities were often resistant, fighting changes in local zoning regulations. This variety of spaces is a reminder that the United States has always had many kinds of domestic architecture and living arrangements, but market fears and social stigmas still limit the range of alternatives, despite 8 ever greater social diversity (Coontz, 1992). Workforce Housing

In sum, innovative design strategies have partially filled the housing needs of single women, workers, and other groups. Some successes have relied on governmental officials and more anomalous groups working closely with residents. The early successes predated strict zoning regulations about tradi- tional norms of family life and conventional housing finance—an openness that is again necessary.

Housing costs rose rapidly after World War I. Milwaukee, Philadelphia, and the state of New York, concerned that workers could no longer afford to live in their cities, passed legislation that encour- aged nonprofit cooperatives to build moderate-cost group housing (Sazama, 2000). The quality of construction had a special appeal for labor unions, which appreciated artisanal skill. The Amal- gamated Clothing Workers of America in New York City built two projects in the late 1920s that featured handsome brickwork. Most future residents petitioned for childcare facilities and activity rooms. Local 3 of the International Brotherhood of Electrical Workers added a convivial bowling alley to its group housing development, Electchester, in Queens, New York, in the early 1950s.

RESEARCH AND AFFORDABILITY American research in affordable housing has taken two directions: (1) experiments about construc- tion systems and building materials, and (2) social-science studies about the residents’ attitudes toward their surroundings.

New Deal agencies helped American unions sponsor significant projects. A highlight was the Carl Mackley Houses in northeast Philadelphia, completed for the American Federation of Hosiery Workers in 1935 under the Public Works Administration (PWA). The recent immigrant Oskar Stonorov developed an initial model based on German modernist Zeilenbau, or rigid diagonal slabs, but never showed it to the union officials, realizing they would find it too severe. Stonorov and his partners shifted to irregular, three-story blocks that rise and fall with the gently sloping site, punctuated by passageways, balconies, and small recessed spaces around stair landings. Even the color softened with inexpensive industrial tiles in rich autumnal hues, evoking Philadelphia’s brick rowhouse vernacular. Although the unit sizes were small in all PWA projects, generous public amenities included playgrounds, auditoriums, meeting rooms, nursery

Prefabrication Factory production of all or part of housing construction has enjoyed a cult status among Ameri- cans who hope that standardization and rationalization can reduce prices by producing houses like cars. Sears, Roebuck, & Company shipped plans and precut materials for nearly 100,000 “kit houses” between 1908 and 1940. Frank Lloyd Wright used the same principles to create much more elegant mail-order houses for the American System-Built Company in Milwaukee between 1915 and 1917.9 Meanwhile, Grosvenor Atterbury developed a pioneering system of concrete panels for workers’ housing in Forest Hills, New York. He then covered the facades with neo-Tudor ornament so the attached houses would look more homelike (Bergdoll and Christensen, 2008).

Daniel Patrick Moynihan published his controversial book, The Negro Family: The Case for National Action, in 1965. A prominent sociologist and Assistant Secretary of Labor, Moynihan contended that high unemployment and the rise in African-American single-parent families (then about one-fourth of the total) was caused in part by social attitudes and social welfare policies that discouraged young African-American men from a sense of responsibility as fathers (Moynihan, 1965). Vilified as a racist tract at the time, the Moynihan Report now seems prescient. The Urban Institute published The Moynihan Report Revisited in 2013. The current number of White single mothers is approximately the same as the number of African-American single mothers in 1965; the number of African-American single mothers has tripled (Acs et al., 2013). 8 Anthropologist George Murdock coined the term “nuclear family” in 1949 (Boudreaux, 2011).

Universities conducted research on industrialized housing in the 1920s, as did Architectural Record magazine. Government housing for war workers then explored fast-track construction, new materials, engaging site plans, and onsite services like childcare and health clinics (Wright, 2008). Postwar architects,

7

9

23

Two decades earlier, in 1895, Wright designed two low-income housing projects in Chicago, Francisco Terrace and the Waller Apartments, for the developer-philanthropist Edward Waller.


builders, and industries used this legacy in collaborating on the design and production of affordable dwellings now prized as “mid-century modern.” They investigated plastics, aluminum, plywood, steel, and other atypical materials. If square footages were small, the open plans gave a sense of spaciousness, often extending to an outdoor patio or balcony.

need for places to loiter and young mothers’ desire for social contacts. Anticipating recent research, she contended that, although a few “problem families” do cause most of the difficulties, housing administrators should give them extra support (Wood, 1961, 1959). Clare Cooper Marcus, now professor emeritus in the Departments of Architecture and Landscape Architecture at the University of California, Berkeley, studied “user needs” in subsidized housing, with an emphasis on site plans and what came to be called “identity.” Her interviews established a hierarchy of needs among the residents: shelter, social life, comfort, and self-expression. This research generated an extensive compendium of design guidelines (Cooper Marcus, 1975; Cooper Marcus and Sarkissian, 1986). Franklin Becker, a Cornell University sociologist, documented the widespread preference for lowrise housing with varied massing, balconies, and distinctive roofs. The New York State Urban Development Corporation used Becker’s field research as a tool—or perhaps simply a validation—for more than 100 affordable housing projects across the state (Becker, 1974; Bus12 cada, 2005; IAUS/UDC, 1973).

Two new magazines endorsed affordable housing. Arts and Architecture in southern California created its Case Study House Program to highlight prefabrication’s design potential. A 1949 house by Charles and Ray Eames was an exuberant juxtaposition of different inexpensive, off-the-shelf materials. High-end design trumped feasible models, however (Smith, 1989). House and Home, launched in 1952, addressed home builders. Articles urged hiring—or simply borrowing from—high-quality site planners and architects like Frank Lloyd Wright for moderate-cost housing (Anonymous, 1953). The editors also advised readers to eschew narrow FHA standards for design and livability. George Romney became Secretary of HUD in 1969. The former American Motors Corporation executive vowed to industrialize American housing within a decade. The result, Operation Break- through, produced only 25,000 units on 22 demonstration sites, all under management experts and engineers (some from the Department of Defense) rather than designers. Largely completed in 1974, the program was considered a failure in the 1976 evaluation (GAO, 1976). Prefabrication nonetheless continues to be promoted as a means to achieve affordable housing today.

Oscar Newman’s 1972 book, Defensible Space, offered a facile analysis, insisting on a causal correla- tion between building height and criminal activity (Newman, 1972). Newman’s ideas presumed suspicion and territorial control in addition to more legitimate needs for residents’ surveillance— what Jane Jacobs had previously called “eyes on the street” (Jacobs, 1961). Although simplistic, Newman’s theory became extremely popu13 lar. In sum, this collective body of work influenced designers’ thinking about residents’ needs in assisted housing facilities, sometimes in contradictory ways. If some architects resented popular preferences and elaborate guidelines, they also learned to question their own presumptions about what people need and want.

Social Scientists Evaluate Affordable Housing Social scientists had taken on a new role by mid-century: that of explaining why certain housing was successful—or not. The first studies of the 1950s condemned the destruction and displacement, or “urban renewal,” explaining that social communities can be meaningful even when the area is not physically appeal10 ing to outsiders.

SITE PLANS St. Francis Square in San Francisco, completed in 1964, exemplifies the benefits of good site planning. The International Longshoremen’s Union sponsored this cooperative, the first affordable housing in the San Francisco Redevelopment Agency’s Western Addition Redevelopment Project Area (Cooper, 1971). The architects, Marquis & Stoller, softened the simple wooden facades of three-story family units by working with landscape architect Lawrence Halprin to create three gen- erous courtyards, further differentiated into seven groups. The irregularities of the site give a varied cadence up and down hillsides, and balconies provide opportunities for families to personalize their units. St. Francis Square immediately began to win design accolades, becoming a prototype for market-rate and social housing throughout the country. Subsequent observers were concerned, however, that this “garden housing” did not engage the street. Focusing

Then came diatribes against highrise public housing—with Pruitt-Igoe in St. Louis, Missouri, as the totemic example. Catherine Bauer, who helped write the original United States Housing Authority legislation in 1937, lambasted the slipshod construction standards, barren and frightening sites, urban policies that isolated and warehoused poor citizens, and the lack of innovative or attractive design (Bauer, 1957). “The Pruitt-Igoe Myth,” Chad Freidrichs’ recent film, showed that residents had first been delighted with the great improvements from their previous homes but grew angry about the deplorable lack of security and maintenance (Bristol, 1991; Freidrichs, 2011). Elizabeth Wood, who was ousted as director of the Chicago Housing Authority (CHA), joined the Citizens’ Housing and Planning Council of New York in 1956 and still espoused a sense of possibility for highrise public housing. Wood called for site designs that provided “richness and imagination”—plus 11 tenant management. Her astute observations noted teenagers’

the authority integrate all its housing. Founded in 1968, the New York State Urban Development Corporation (UDC) was charged with building subsidized housing to stem urban decay, especially in New York City’s outer boroughs. Free of many restrictions, major architects designed highrises and cluster developments. Despite the good intentions, many of the projects unfortunately had a devastating effect on mixed-income communities. In 1975, facing bankruptcy, UDC reorganized and switched to economic projects like Battery Park City, Roosevelt Island, and the Javits Convention Center. In 1995, seeking to put its negative history behind it, it was renamed the Empire State Development Corporation. 13 HUD took up these ideas under Secretary Henry Cisneros. Defensible Space: Deterring Crime and Building Community was published in 1995. 12

See, in particular, Davies (1966), Gans (1962), Jacobs (1961), and Rainwater (1970). 11 Wood’s 1961 book is especially compelling because, as the first director of CHA, she had previously endorsed superblocks of modern highrises, convinced that large-scale enclaves would help residents avoid “contamination” by the poverty of their surroundings. Wood was forced to leave CHA when she insisted that 10

24


inward on courtyards, residents are cut off from nearby neighbors, and passers-by, unable to see in, feel disconnected.

in national legislation like the Low-Income Housing Tax Credit, or LIHTC, Program (Erickson, 2009; Vidal, 1992). By 2010, 4,600 CDCs produced an annual average of 96,000 housing units, 7.41 million square feet of commercial space, and 75,000 jobs (Democracy Collaborative, 2013).

Villa Victoria in Boston’s South End provides a more open and complex site plan. Success took more than two decades, accentuating the perseverance of the Puerto Rican residents who were first threatened with eviction because of urban renewal plans in 1960. “Victorious Dwellings” finally broke ground in 1970, continuing in six stages through 1982 under the architect John Sharratt.

Today’s CDCs often work as a consortium, aware that multiple factors are necessary to sustain strong neighborhoods. They increasingly turn to design interventions as critical supports that connect affordable housing with other issues such as employment, urban revitalization, education, historic preservation, and health care. This section looks at contemporary affordable housing built by nonprofit organizations that focus on design’s role across a variety of community issues.

Various HUD programs funded mixed-income housing (a highrise for elderly people, new and renovated duplex townhouses, and a midrise building), commerce, parks, and a public plaza that evokes Puerto Rican design. The streets keep through traffic to a minimum, allowing for a pedes- trian spine that connects the plaza to a playground (Rowe, 1993).

First, design can help address community concerns regarding jobs and economic development. Space for various kinds of retail mix—with small-scale workshops, job training, youth programs, and opportunities for startups—have been physically and socially integrated into residential space. Farmers’ markets and small grocery stores provide healthy food and ethnic products. Michael Pyatok’s Hismen Hin-Nu Terrace in Oakland, California, combines these elements (Jones, Pettus, and Pyatok, 1997). Such examples occur despite governmental regulations that often restrict the amount of nonresidential use on a housing site and prohibit home-based businesses.

HOPE VI was far less nuanced and progressive in its concepts about site plans and community engagement. The program originated in 1992 as HUD’s effort to demolish what it deemed severely distressed public housing. Officials drew on Newman’s Defensible Space theories to condemn all highrises (Cisneros, 2009, 1995). New Urbanism provided an architectural model of privately owned, small-scale, neotraditional row houses. Design is relevant to several criticisms of HOPE VI. In particular, the combination of mixed incomes and low densities has meant a substantial net loss in subsidized housing units, especially for 14 those most in need. Many architects castigate New Urbanism’s suburban mythology as ex- cessively nostalgic, insisting on the need for shared public spaces and higher densities in cities. HUD has also been accused of instituting vague standards, lacking data about the results of HOPE VI projects, and awarding grants based on an area’s ability to generate market-rate income rather than the actual state of the project in question (Gilderbloom, 2008; NHLP, 2002). HUD’s Choice Neigh- borhoods program, which essentially replaced HOPE VI, is in part a response to these issues. It goes beyond housing to improve education, health care, and the public transportation that gets resi- dents to jobs.

Urban blight is another community concern that design can address. Sites for low-income housing are often abandoned or rundown urban areas where rehabilitation has a positive effect on foot traffic and community aesthetics. For example, Daniel Solomon’s systems of alleys, walkways, and paths connect with the surroundings in his Los Angeles Vermont Village Plaza project, for which his design firm received an American Institute of Architects (AIA)/HUD Secretary’s Award for Mixed-Use, Mixed-Income Housing in 2000. Koning Eizenberg Architects (KEA) received an AIA/HUD award for the Waterloo (2002) in Los Angeles. KEA likens the intriguing pattern of its courtyards and connectors to a Sudoko puzzle (KEA, 2006). Improving educational access and attainment is certainly a key priority of many low-income hous- ing developers. Childcare services, provided on site in many housing developments, often include other children in the neighborhood to strengthen ties. Educational programs for young adults seek to encourage concentration and emphasize ties to a larger youth culture. David Burney, former head of design for the New York City Housing Authority, commissioned an inspired set of libraries and other community buildings to facilitate such services. Each building’s uniqueness enriches both pride and connection.

NEXT DOOR AND BEYOND Housing is always part of a broad geographical and social setting. The context of affordable hous- ing also responds to the complex histories of the entities that have produced it. This responsiveness to context is certainly true of the rise of nonprofit Community Development Corporations (CDCs) as affordable housing advocates. CDCs emerged during the turmoil of the 1960s, in response to a broad set of social ills (Pierce and Steinbach, 1987). Their numbers increased with the Community Development Block Grant, or CDBG, program of 1974 and backing from the Ford Foundation.

Historic preservation of local cultural assets has recently become a major strategy for affordable housing. It also promotes sustainability and enhances community life (Rypkema, 2002). For example, rather than demolish Archer Courts, a dilapidated 1951 CHA project in Chicago’s China- town, a local CDC hired Landon Bone Baker Architects. Renovations focused on the interiors and elevators, an open-air corridor was replaced with a glass curtain wall, and extensive landscaping included pavilions for meditation and Tai Chi. Each design intervention improved services and respected the residents’ cultural lives. New York’s Common Ground Community H.D.F.C., Inc., recently rehabilitated the Andrews Hotel on the Bowery for men at risk of becoming homeless.

Mayors and governors lent support in the mid-1980s, realizing that Washington would never build the affordable housing they needed. CDCs have become more numerous and more active

14

During its 15 years, HOPE VI demolished more than 96,000 units of public housing and built only 56,000 units affordable to the lowest income households. Slightly more than 10 percent of the public housing tenants have returned to HOPE VI projects.

25


Like flophouses a century ago, it provides temporary, inexpensive places to live, now combined with supportive services.

ations. The private market rarely allows for such experimentation. The accomplishments often reverberate, eventually affecting market-rate housing.

Design and preservation can even help integrate mental health supportive services into housing. Many cities have followed San Francisco in protecting their stock of single-room occupancy (SRO) hotels, now recognizing that the wholesale destruction of SROs during the 1970s aggravated the massive increase in homelessness (Rosen and Sullivan, 2012). Community and mental health services are also more effective if they are based locally (Acht15 enberg, 2002). The Housing Act of 1990 focused on special needs populations such as elderly people, disabled people, and people with acquired immune deficiency syndrome, or AIDS. Recent studies show that local supportive services can radically decrease hospital stays and in-patient mental health treatment, particularly when these services are near residential sites (Proscio, 2000). The facilities are most effective if they are easily accessible but also discrete, rather than labeling people in terms of their problems. Con- scious of this connection, many CDCs are integrating services seamlessly in development layouts.

The impressive social and architectural innovations this article addresses take us back to Catherine Bauer. Her pointed critiques of the poor standards in public housing in the 1950s extended to a broad-based vision of affordable urban and suburban housing. Her focus was international in scope, but Bauer saw a risk in architecture that imitated European prototypes. She advised policymakers and architects to move between two somewhat contradictory trajectories in American culture, both of which should play a role in affordable housing: “the line of rational investigation” and “the whole broad history of mass emotion and popular desire” (Bauer, 1934: 253). Today, 80 years later, we still need that mix. ACKNOWLEDGMENTS The author thanks Carlos Martín, Abby Hamlin, Julie Eizenberg, and Brian Loughlin for their in- valuable advice in the development of this article. The article is dedicated to the memory of Sandy Hirshen, a remarkable and inventive housing advocate who was based in Berkeley, California.

Health and natural environments have become recent themes in affordable housing design, too (Burlinghouse, 2009; Meck, 2003; Wells et al., 2007). When New York City sponsored a competi- tion to design and develop affordable housing on a former brownfield site in the South Bronx, the winner was Via Verde (“The Green Way”) (Kimmelman, 2011). Prospective residents told the architects they wanted a healthy place to live. A fitness center and medical clinic on the ground floor encourage this goal, cross-ventilation discourages air-conditioning, stairways with windows get people walking, gardens grow fruits and vegetables, and green roofs provide abundant sunshine and fresh air. The materials used, like ceramics and bamboo, are renewable and do not add noxious compounds to the air. Even the pattern of balconies, sunshades, and rain screens provides visual delight in addition to protection from the elements.

REFERENCES • Achtenberg, Emily P. 2002. Stemming the Tide: A Handbook on Preserving Subsidized Multifamily Housing. Washington, DC: Local Initiatives Support Corporation. • Acs, Gregory, with Kenneth Braswell, Elaine Sorensen, and Margery Austin Turner. 2013. The Moynihan Report Revisited. Washington, DC: Urban Institute. • Anonymous. 1953. “Frank Lloyd Wright and 1,000,000 Houses a Year,” House and Home 3: 105. • Bauer, Catherine. 1957. “The Dreary Deadlock of Public Housing,” Architectural Forum 106: 140–142, 219, 222. • ———. 1934. Modern Housing. Boston: Houghton Mifflin. • Becker, Franklin D. 1974. Design for Living: The Residents’ View of Multifamily Housing. Ithaca, NY: Center for Urban Development and Research. • Bergdoll, Barry, and Peter Christensen. 2008. Home Delivery: Fabricating the Modern Dwelling. New York: Museum of Modern Art. • Birch, Eugenie Ladner, ed. 1985. The Unsheltered Woman: Women and Housing in the ’80s. New Brunswick, NJ: Rutgers University Press. • Boudreaux, Paul. 2011. The Housing Bias: Rethinking Land Use Laws for a Diverse New America. New York: Palgrave Macmillan. • Brennan, Maya, and Barbara J. Lipman. 2007. The Housing Landscape for America’s Working Families. Washington, DC: Center for Housing Policy. • Briggs, Xavier de Souza, Susan J. Popkin, and John Goering. 2010. Moving to Opportunity: The Story of an American Experiment To Fight Ghetto Poverty. New York: Oxford University Press. • Bristol, Katherine G. 1991. “The Pruitt-Igoe Myth,” Journal of Architectural Education 44: 163–171. Burlinghouse, Gerald. 2009. Green Affordable Housing. New York: Nova Science Publishers. • Buscada. 2005. “Policy and Design for Housing: Lessons of the Urban Development Corporation, 1968–1975.” Exhibi-

Finally, residential amalgams are becoming increasingly complex and nuanced. In 2008, Hamlin Ventures LLC invited Common Ground founder Rosanne Haggerty to collaborate in developing a downtown block. The Schermerhorn—a homeless shelter that includes the Brooklyn Ballet School—stands alongside 13 luxury townhouses (and subsequently 9 more) that quickly sold. Good design and planning can enhance value for multiple kinds of side-by-side housing. CONCLUSION Secretary of Housing and Urban Development Shaun Donovan was head of New York’s Depart- ment of Housing Preservation and Development when Via Verde was selected. Donovan has said he wants this prototype to help expand the criteria for affordable housing with a new place-conscious federal policy that defines sustainable neighborhoods in terms of good transportation services, healthy and safe environments, social and economic diversity, and easy access to supportive services (Donovan, 2010). These ambitious goals usually mean doing more with less—then doing it with verve. Past practice has shown that, even when costs are higher than the norm, ambitious non- profit sponsors and their architects respond to constraints with innovations and vari15

The Cranston-Gonzalez National Affordable Housing Act, Public Law 101625.

26


tion at the American Institute of Architects Center for Architecture, New York. • Bush, George W. 2002. A Home of Your Own: Expanding Opportunities for All Americans. Washington, DC: The White House. • Cisneros, Henry. 2009. From Despair to Hope: HOPE VI and the New Promise of Public Housing in American Cities. Washington, DC: The Brookings Institution Press. • ———. 1995. Defensible Space: Deterring Crime and Building Community. Washington, DC: U.S. Department of Housing and Urban Development; U.S. Department of Justice. • Coontz, Stephanie. 1992. The Way We Never Were: American Families and the Nostalgia Trap. New York: Basic Books. • Cooper, Clare. 1971. “St. Francis Square: Attitudes of Its Residents,” AIA Journal 56: 22–27. Cooper Marcus, Clare. 1975. Easter Hill Village: Some Social Implications of Design. New York: Free Press. • Cooper Marcus, Clare, with Wendy Sarkissian. 1986. Housing as if People Mattered: Site Design Guidelines for Medium-Density Family Housing. Berkeley, CA: University of California Press. • Davies, Richard O. 1966. Housing Reform During the Truman Administration. Columbia, MO: Uni- versity of Missouri Press. • Davis, Sam. 2004. Designing for the Homeless: Architecture That Works. Berkeley, CA: University of California Press. • ———. 1995. The Architecture of Affordable Housing. Berkeley, CA: University of California Press. • Democracy Collaborative. 2013. “Overview: Community Development Corporations (CDCs).” http://community-wealth. org/strategies/panel/cdcs/index.html. • Donovan, Shaun. 2010. “FY 2011 Budget Proposals To Support the Interagency Partnership for Sustainable Communities.” http://portal.hud.gov/idc/groups/public/documents/hudgov_ html/ speech_3300.html. • Erickson, David J. 2009. The Housing Policy Revolution: Networks and Neighborhoods. Washington, DC: Urban Institute Press. • Feldman, Roberta M., with Elizabeth A. Koch. 2004. “Design Matters in Affordable Housing,” • Designer/Builder 15: 19–28. • Freidrichs, Chad, dir. 2011. “The Pruitt-Igoe Myth.” Columbia, MO: Unicorn Stencil Documentary Films. • Gans, Herbert. 1962. The Urban Villagers: Group and Class in the Life of Italian-Americans. New York: Free Press. • Gilderbloom, John Ingram. 2008. Invisible City: Poverty, Housing and New Urbanism. Austin, TX: University of Texas Press. • Gilman, Charlotte Perkins. 1972. The Home: Its Work and Influence, reprint ed. Urbana, IL: Univer- sity of Illinois Press. • Groth, Paul. 1994. Living Downtown: The History of Residential Hotels in the United States. Berkeley, CA: University of California Press. • Harris, Diane. 2013. Little White Houses: How the Postwar Home Constructed Race in America. Min- neapolis, MN: University of Minnesota Press. • Hays, R. Allen. 2012. The Federal Government and Urban Housing, 3rd ed. Albany, NY: State Univer- sity of New York Press. • Institute for Architecture and Urban Studies and the Urban Development Corporation (IAUS/ UDC). 1973. Another Chance for Housing: Low-Rise Alternatives. New York: Museum of Modern Art. • Jacobs, Jane. 1961. The Death and Life of Great American Cities. New York: Random House.

• Jones, Tom, William Pettus, and Michael Pyatok. 1997. Good Neighbors: Affordable Family Housing. New York: McGraw-Hill. • Kaiser Committee (President’s Committee on Urban Housing). 1969. A Decent Home: Report of the President’s Committee on Urban Housing. Washington, DC: Government Printing Office. • Kimmelman, Michael. 2011. “In a Bronx Complex, Doing Good Mixes With Looking Good,” New York Times, Art & Design section, September 26. • Koning Eizenberg Architects (KEA). 2006. Architecture Isn’t Just for Special Occasions. New York: Monacelli. • Mason, David. 2004. From Building and Loans to Bailouts: A History of the American Savings and Loan Industry, 1831–1995. Cambridge, United Kingdom; New York: Cambridge University Press. • Meck, Stuart. 2003. Regional Approaches to Affordable Housing. Chicago: American Planning Association. Meyerowitz, Joanne E. 1988. Women Adrift: Independent Wage Earners in Chicago, 1880–1930. • Chicago: University of Chicago Press. • Montgomery, Roger. 1977. “High Density, Low-Rise Housing and the Changes in the American Economy.” In The Form of Housing, edited by Sam Davis. New York: Van Nostrand Reinhold: 83–111. • Moynihan, Daniel Patrick. 1965. The Negro Family: The Case for National Action. Washington DC: • U.S. Department of Labor. • National Commission on Urban Problems (NCUP). 1968. Building the American City: Report of the National Commission on Urban Problems. Washington, DC: Government Printing Office. • National Housing Law Project (NHLP). 2002. False Hope: A Critical Assessment of the HOPE VI Public Housing Redevelopment. Oakland, CA: National Housing Law Project. • Newman, Oscar. 1972. Defensible Space: Crime Prevention Through Urban Design. New York: Macmillan. • Pierce, Neil R., and Carol F. Steinbach. 1987. Corrective Capitalism: The Rise of America’s Community Development Corporations. New York: Ford Foundation. • Polyzoides, Stefanos, Roger Sherwood, and James Tice. 1992. Courtyard Housing in Los Angeles. New York: Princeton Architectural Press. • Proscio, Tony. 2000. Supportive Housing and Its Impact on the Public Health Crisis of Homelessness. San Francisco: Corporation for Supportive Housing. • Rainwater, Lee. 1970. Behind Ghetto Walls: Black Families in a Federal Slum. Chicago: Aldine. • Rosan, Richard, and Theodore Thoerig. 2012. Housing America’s Workforce: Case Studies and Lessons From the Experts. Washington, DC: Urban Land Institute. • Rosen, Marcia, and Wendy Sullivan. 2012. From Urban Renewal and Displacement to Economic Inclu- sion: San Francisco Affordable Housing Policy, 1978–2012. Washington, DC: National Housing Law Project; Poverty and Race Research Action Council. • Rowe, Peter G. 1993. Modernity and Housing. Cambridge, MA: MIT Press. • Rypkema, Donovan. 2002. Historic Preservation and Affordable Housing: The Missed Connection. Washington, DC: National Trust for Historic Preservation. • Sazama, Gerald W. 2000. “Lessons From the History of Affordable Housing Cooperatives in the United States: A Case Study in American Affordable Housing Policy,” American Journal of Economics and Sociology 59: 573–608. • Schwartz, Alex. 2006. Housing Policy in the United States: An Introduction, 1st ed. New York: Routledge. 27


• Smith, Elizabeth A. T., ed. 1989. Blueprints for Modern Living: The History and Legacy of the Case Study Houses. Los Angeles; Cambridge, MA: Museum of Contemporary Art; MIT Press. • Smull, Cecile. 1980. Housing Our Families. Washington, DC: U.S. Department of Housing and Urban Development, Office of Economic Affairs. • Sprague, Joan Forrester. 1991. More Than Housing: Lifeboats for Women and Children. Boston: Butterworth Architecture. • U.S. Department of Housing and Urban Development (HUD). 1991. Homeownership and Affordable Housing: The Opportunities. Washington, DC: U.S. Department of Housing and Urban Development. • ———. 1984. Affordable Housing and You. Washington, DC: U.S. Department of Housing and Urban Development. • U.S. General Accounting Office (GAO). 1976. Operation Breakthrough: Lessons Learned About Dem- onstrating New Technology. PSAD-76-173. Washington, DC: U.S. General Accounting Office. • Vidal, Avis C. 1992. Rebuilding Communities: A National Study of Urban Community Development Cor- porations. New York: New School for Social Research, Community Development Research Center. • Wells, Walker, ed., with Ted Bardacke, Pamela Cepe, Jenifer Seal Cramer, Lisa McManigal Delaney, and Miriam Landman. 2007. Blueprint for Greening Affordable Housing. Washington, DC: Island Press. • Wood, Elizabeth. 1961. Housing Design: A Social Theory. New York: Citizens Housing and Planning Council. • ———. 1959. The Small Hard Core: The Housing of Problem Families in New York City: A Study and Recommendations. New York: Citizens Housing and Planning Council. • Wright, Gwendolyn. 2008. USA, Modern Architectures in History (series). London, United Kingdom: Reaktion Books.

• Franck, Karen, and Sherry Ahrentzen, eds. 1989. New Households, New Housing. New York: Van Nostrand Reinhold. • Fullilove, Mindy Thompson. 2013. Urban Alchemy: Restoring Joy in America’s Sorted-Out Cities. New York: New Village Press. • ———. 2005. Root Shock: How Tearing Up City Neighborhoods Hurts America, and What We Can Do About It. New York: One World Books. • Halpern, Robert. 1995. Rebuilding the Inner City: A History of Neighborhood Initiatives To Address Poverty in the United States. New York: Columbia University Press. • Hayden, Dolores. 2002. Redesigning the American Dream: Gender, Housing, and Family Life. New York: W.W. Norton. • Hills, Carla A., and William F. McKenna. 1982. Report of the President’s Commission on Housing. Washington, DC: U.S. Department of Housing and Urban Development. • Institute for Urban Design. 2007. Affordable Housing: Development and Design. New York: Institute for Urban Design. http://issuu.com/ifud/docs/2007_may_fellows_proceedings?viewMode=magazine. • Joint Center for Housing Studies of Harvard University. 2013a. America’s Rental Housing: Evolving Markets and Needs. Cambridge, MA: Joint Center for Housing Studies of Harvard University. • ———. 2013b. State of the Nation’s Housing. Cambridge, MA: Joint Center for Housing Studies of Harvard University. • Keating, W. Dennis, and Norman Krumhotz, eds. 1999. Rebuilding Urban Neighborhoods: Achieve- ments, Opportunities, and Limits. Thousand Oaks, CA: Sage. • Mallach, Alan. 2009. A Decent Home: Planning, Building and Preserving Affordable Housing. Chicago; Washington, DC: American Planning Association. • Massey, Jonathan. 2014. “Housing and the 99 Percent.” Places: The Design Observer Group. http://places.designobserver. com/feature/housing-and-the-99-percent/32308/. • Millennial Housing Commission. 2002. Meeting Our Nation’s Housing Challenges. Washington, DC: Government Printing Office. • Montgomery, Roger. 1976. “Mass-Producing Bay Area Architecture.” In Bay Area Houses, edited by Sally Woodbridge. New York: Oxford University Press: 229–264. • National Association of Home Builders Research Center. 1987. Affordable Housing: Challenge and Response. Washington, DC: U.S. Department of Housing and Urban Development, Innovation Technology and Special Projects Division. • National Housing Task Force. 1988. A Decent Place To Live: The Report of the National Housing Task Force. Washington, DC: Government Printing Office. • New York City Department of Housing, Preservation and Development. 1989. Affordable Housing for New Yorkers: City Assisted Housing Since 1978. New York: City of New York, Office of Public Information. • Plunz, Richard. 1990. A History of Housing in New York City: Dwelling Type and Social Change in the American Metropolis. New York: Columbia University Press. • Radford, Gail. 1996. Modern Housing for America: Policy Struggles in the New Deal Era. Chicago: University of Chicago Press. • Salins, Peter D., ed. 1987. Housing America’s Poor. Chapel Hill, NC: University of North Carolina Press. • Schmitz, Adrienne. 2005. Affordable Housing: Designing an American Asset. Washington, DC: Urban Land Institute. • Silverman, Robert Mark, and Kelly L. Patterson, eds. 2011. Fair and Affordable Housing in the U.S.: Trends, Outcomes, Future Directions. Leiden, The Netherlands; Boston: Brill.

ADDITIONAL READING • Bauman, John F., Roger Biles, and Kristin M. Szylvian. 2000. From Tenements to the Taylor Homes: In Search of an Urban Housing Policy in Twentieth-Century America. University Park, PA: Pennsylvania State University Press. • Bowly, Devereux, Jr. 1978. The Poorhouse: Subsidized Housing in Chicago, 1895–1976. Carbondale, IL: Southern Illinois University Press. • Bradley, Elizabeth, and Lauren Taylor. 2013. The American Health Care Paradox: Why Spending More Is Getting Us Less. New York: Public Affairs. • Bratt, Rachel G., Michael E. Stone, and Chester Hartman, eds. 2006. A Right to Housing: Foundation for a New Social Agenda. Philadelphia: Temple University Press. • Briggs, Xavier de Souza. 2005. The Geography of Opportunity: Race and Housing Choice in Metropoli- tan America. Washington, DC: The Brookings Institution. • City Design Center. 2002. “Design Matters: Best Practices in Affordable Housing.” Chicago: Univer- sity of Illinois, Chicago, City Design Center. http://www.uic.edu/aa/cdc/AHDC/ website. • DiPasquale, Denise. 1987. Design Strategies for Affordable Housing. Cambridge, MA: MIT Center for Real Estate Development. • Dixon, John Morris, ed. 1988. Progressive Architecture 69 (October). Special issue on Solving the Housing Crisis. 28


• Stone, Michael E. 1993. Shelter Poverty: New Ideas in Housing Affordability. Philadelphia: Temple University Press. • Tighe, J. Rosie, and Elizabeth J. Mueller, eds. 2013. The Affordable Housing Reader. London, United Kingdom; New York: Routledge. • Tully, Peggy, ed. 2013. Modern American Housing. New City Books series. New York: Princeton Architectural Press. • Turner, Margery A., and Veronica M. Reed, eds. 1990. Housing America: Learning From the Past, Planning for the Future. Washington, DC: Urban Institute Press. • Van Vliet, Willem, ed. 1998. The Encyclopedia of Housing. Thousand Oaks, CA: Sage. • ———. 1997. Affordable Housing and Urban Development in the United States. Urban Affairs Annual Reviews, vol. 46. Thousand Oaks, CA: Sage. • Von Hoffman, Alexander. 2012a. History Lessons for Today’s Housing Policy: The Political Processes of Making Low-Income Housing Policy. Cambridge, MA: Joint Center for Housing Studies of Harvard University. • ———. 2012b. The Past, Present, and Future of Community Development in the United States. Cam- bridge, MA: Joint Center for Housing Studies of Harvard University. • Wood, Elizabeth. 1980. “Ideals and Realities in Subsidized Housing Since 1934.” In Housing Form and Public Policy in the United States, edited by Richard Plunz. New York: Praeger: 61–70. • Wright, Gwendolyn. 1981. Building the Dream: A Social History of Housing in America. New York: Pantheon Books.

29


Graduada en arquitectura y urbanismo por la Universidad Presbiteriana Mackenzie (2007), con extensión por la Universidad Técnica de Lisboa (2006). Especialización por la Fundación Politécnica de Catalunya en el Máster Laboratorio de la Vivienda del Siglo XXI (20082010). Maestría por la Universidad de São Paulo (2011-2014). Ganadora del concurso: Prêmio Caixa – IAB 2008/2009; mención por el concurso: Habitação para Todos – CDHU e IAB-SP y premiada por el concurso: RENOVA-SP, Concurso de Projetos de Arquitetura e Urbanismo. Colaboró con el despacho Paulo Bruna Arquitetos Associados (2010-2011). Es socia-directora del despacho Habitar Arquitetas Associadas desde 2011. Es profesora del Centro Universitario FIAMFAAM desde marzo de 2014, donde imparte materias relacionadas al Proyecto de Arquitectura. http://habitararquitetas.com.br/


Renata Coradin ARQUITECTURA PARA TOD@S Proyecto de asistencia técnica habitacional Canhema II, Diadema – São Paulo

¡Una gran parte de la población brasileña no tiene acceso a la arquitectura! Esto es lo que mostró una encuesta, realizada en octubre de 2015, contratada por el Consejo de Arquitectura y Urbanismo de Brasil, CAU/BR y realizada por el Instituto DataFolha, en el cual se verificó que “más 85% de la población económicamente activa en Brasil, que reformó o construyó sus casas, no utilizó servicios de profesionales técnicamente habilitados”1. Estos datos demuestran que casas, barrios y ciudades están siendo construidos sin la participación de arquitectos, urbanistas o ingenieros.

de 2015 y septiembre de 2016, pudieron contar con el apoyo de CAU/BR que a través de la Ley 11.888 publicó una licitación dirigida a proyectos de asistencia técnica habitacional de interés social, para la cual el proyecto Canhema II fue seleccionado junto a otros 4 proyectos, entre 28 proyectos presentados en todo el país. INTRODUCCIÓN, CONTEXTO HISTÓRICO Y LOCALIZACIÓN Canhema II está ubicado en Diadema, una ciudad de la región metropolitana de São Paulo, que se ubica entre dos importantes vías que conectan la capital al litoral: Anchieta e Imigrantes. Diadema es una ciudad muy densa y caracterizada por haber tenido una ocupación muy rápida y sin planificación. A partir de 1950, período de la formación del eje industrial de esta región, se produjo un gran éxodo de trabajadores que acabaron ocupando la ciudad irregularmente.

Brasil tiene, desde 2008, una ley que garantiza a familias de bajos ingresos el acceso gratuito al trabajo técnico especializado, la Ley Federal nº 11.888, pero como nos muestran los datos de la encuesta, esta ley todavía está poco aplicada. Las entidades públicas, sean de la esfera federal, estatal o municipal, aún no han encontrado un camino para ponerla en práctica. En este ámbito y entendiendo la asistencia técnica como la actuación de profesionales técnicamente especializados que actúan junto a la población más carente con el objetivo de mejorar la calidad de vida de esas familias, será presentado en este artículo el proyecto del Canhema II, compuesto por 98 lotes, ubicado en la ciudad de Diadema, São Paulo - Brasil.

Durante la década de 1980, frente a la caótica situación de ocupación de la ciudad, en la que más de un tercio de la población vivía en favelas, se iniciaron los procesos de urbanización que tenían como objetivo transformar favelas en barrios. La participación popular en este proceso marca la historia de Diadema a través de la cultura de la autoconstrucción. Es también en este momento, durante el inicio de los años noventa y a partir de los movimientos de lucha por la vivienda, que surgieron las Asociaciones como consecuencia de dicha movilización de la población local que buscaba el acceso a la vivienda y mejores condiciones de vida. Fue en este contexto que se fundó la Asociación Oeste de Diadema en 1993 y que, hasta hoy, trabaja por el acceso a viviendas dignas para sus asociados.

Este proyecto consistió en la atención a las familias (propietarias de los lotes individuales) en el desarrollo de proyectos arquitectónicos y complementarios2 de las unidades habitacionales y acompañamiento de la construcción de casas. Desde noviembre de 2013, el estudio Habitar Arquitetas, en sociedad con el Studio SODA y el ingeniero José Armando Loures Vieira3, actúan junto al grupo del Canhema II y, entre julio

Canhema II es uno de los grupos que forma parte de la Asociación Oeste. Este grupo, movilizado por la Asociación, tuvo participación en todas etapas del proceso, desde la adquisición del terreno en 2006, hasta el otorgamiento de los permisos para iniciar las construcciones en 2013 e inicio de las obras de las unidades habitacionales en junio de 2014.

Fuente de investigación Datafolha: http://www.caubr.gov.br/?p=48248 / http://www.caubr.gov.br/pesquisa2015/index.php/contratacao-de-arquitetos-e-urbanistas/ 2 Los proyectos complementarios realizados fueron: fundaciones, estructural, hidráulico y de eléctrica. 3 Equipe - Habitar Arquitetas Associadas: Renata Coradin, Fabricia Zulin y Claudia Karina de Resende (colaboración) / Soda (Studio Oficina Design Arquitetura): Alessandra Bedolini y Antônio Castelo Branco Teixeira Jr. (de 2013 a 2015) / Proyectos complementarios de ingeniería y Dirección de la Ejecución de Obra: Ingeniero José Armando Loures Vieira / Colaboradores: 1

João Rafael de Almeida Nascimento; Woody Hernandez Colombo

31


Ilustración 1 - Identificación de los diferentes tipos de lotes4. El terreno donde actualmente está implantado este agrupamiento residencial se localiza en un barrio bastante central de la ciudad de Diadema con fácil acceso al transporte público y a la oferta de infraestructura para la vida cotidiana, como establecimientos comerciales, escuelas, puestos de salud, etc.

Una vez identificados los tipos de lote, fue el momento de interpretar y analizar la incidencia de la legislación.

DESARROLLO DEL PROYECTO

Localizado en un área clasificada como de Interés Social (área Especial de Interesse Social - AEIS), el terreno posee un índice de Aprovechamiento (I.A.) igual a 3, lo que significa que es posible construir hasta tres veces el área del terreno y la Tasa de Ocupación (T.O.) permitida es de 90%.

Frente al encargo de desarrollar un proyecto para 98 lotes de viviendas, tres etapas principales fueron realizadas en paralelo como base para la concepción de los proyectos:

Respecto a los retiros de la parte posterior del terreno, de acuerdo con el Código de Obras y Edificaciones de Diadema, dos situaciones fueron identificadas:

Identificación de los diferentes tipos de lotes

Entendimiento de la aplicación de la legislación incidente

Para las edificaciones de hasta 2 plantas, el retiro debería tener una profundidad mínima de 1,5m y área mínima de 6m².

Identificación de los grupos familiares y futuros usuarios y usuarias

En los casos de edificaciones de hasta 4 plantas, este retiro debería tener una profundidad mínima de 3m y un área mínima de 18m².

A través del estudio y análisis del proyecto de implantación fue posible identificar cuatro tipos principales de lotes a partir de las dimensiones de cada uno: 42m², 50m², 60m² y 75m², además de los lotes especiales, aquellos localizados en las esquinas o que tenían dimensiones específicas distintas de las observadas en los padrones5.

Frente a estas limitaciones, y buscando una solución proyectual de calidad que garantizase buena iluminación y ventilación para todos los ambientes, se propuso el escalonamiento de las edificaciones de acuerdo con la cantidad de plantas, como se puede observar en la Ilustración 2.

Cuando el equipo de arquitectura comenzó a trabajar, la distribución de los lotes y el proyecto del sistema viario ya estaban hechos y aprobados por la municipalidad. El equipo de arquitectura fue contractado para trabajar en el interior de cada lote, con cada construcción, supervisando la calidad y el resultado final de manera integral. 5 El lote de 42m² es consecuencia de los procesos de urbanización de favelas 4

y áreas precarias que necesitaban de una dimensión mínima para consolidación de un lote pasible de regularización, que acabó siendo considerado equivocadamente, como loteos regulares.

32


Ilustración 2 - Incidencia de la normativa. Se puede decir que la propuesta de escalonamiento es una novedad para la ciudad que cuenta mayoritariamente con edificaciones construidas fuera de las normativas. Como se puede ver en la ilustración 3, las construcciones ocupan la totalidad de los lotes sin considerar la importancia de los retiros como componente para la iluminación y ventilación adecuada de los ambientes.

Frente a todas estas informaciones, relacionadas a los tipos de lotes, incidencia de la normativa y de las distintas formaciones familiares, fue definido, por el equipo de proyecto, que sería necesario desarrollar dos tipologías, una unifamiliar y otra multifamiliar, para cada tipo de lote entre los cuatro padrones identificados, con área de 42m², 50m², 60m² y 75m². Otra necesidad identificada incorporada a los proyectos fue la existencia de una vivienda mínima en la planta baja. Dos razones principales explican esta necesidad:

Por lo tanto, queda clara la necesidad de explicar y concientizar a los residentes sobre la legislación y la importancia de construir correctamente buscando soluciones que beneficien a todos los residentes, los vecinos y al propio barrio, ya que existen diferentes realidades en la ciudad.

Primeramente, es necesario recordar que se trata de un grupo de familias desfavorecidas, que alquilan las viviendas donde viven, o que viven con algún familiar. En este caso, las familias siempre demuestran tener prisa para ir a vivir en sus lotes y lo hacen de manera provisoria, en la planta baja de las edificaciones, mientras ahorran dinero para construir las otras plantas.

La tercera etapa del desarrollo del proyecto fue la identificación de los grupos familiares y sus necesidades. Al entrar en contacto con los habitantes de Canhema II, fue posible verificar que las familias podrían ser organizadas en dos grandes grupos: unifamiliar y multifamiliar, a partir del número de ocupantes y de la propia formación.

El segundo motivo está relacionado con la posibilidad de hacer de este espacio en la planta baja una forma de conseguir un ingreso extra, alquilando este espacio como vivienda o comercio.

A la vez que había formaciones familiares de parejas sin hijos, parejas con hijos, formadas por abuelas, madres e hijas, también había casos en que más de una familia iba a vivir en el mismo lote, casos en que dos hermanas han comprado el terreno en sociedad o en que los padres deseaban construir una casa para ellos y otra para los hijos o los que buscaban construir una segunda vivienda para alquilar.

Ilustración 3 - Ejemplo de construcciones encontradas en Diadema y realizadas en desacuerdo con la legislación.

Ilustración 4 - Grupos familiares. 33


Ilustración 7 - Ejemplo de apuntes realizados durante los atendimientos.

Ilustración 5 - Ejemplo de proyecto padrón para tipología multifamiliar en lote de 42m².

Ilustración 8 - Perspectiva electrónica. Ilustración 6 - Vista frontal y sección longitudinal de la tipología multifamiliar para lote de 42m².

Una serie de estas atenciones personalizadas fue realizada hasta la aprobación final de las propuestas por parte de las familias, que seguidamente se desarrolló como proyectos ejecutivos considerando todas las informaciones necesarias para orientar la construcción de las futuras viviendas. Además del proyecto ejecutivo de arquitectura, las familias recibieron también los proyectos de fundación, estructura, eléctrica, iluminación e hidráulica.

LA PARTICIPACIÓN EN LAS DEFINICIONES DEL PROYECTO Los habitantes del Canhema II han tenido gran participación durante todo el proceso de consolidación de los proyectos. Después de la concepción de las tipologías padrones, se realizó una asamblea general para la presentación de los proyectos. Cada futuro usuario se llevó a casa un impreso con las dos opciones de proyecto (uni y multifamiliar) relacionadas a su tipo de lote (42m², 50m², 60m² o 75m²) para poder discutir con los otros miembros de la familia.

CONSIDERACIONES FINALES El proceso de desarrollo del proyecto Canhema II consistió en la elaboración de las tipologías habitacionales que fueron trabajadas y adaptadas junto a cada familia. Seguido, los proyectos ejecutivos y legales (de aprobación en la municipalidad) fueron realizados ofreciendo a estas familias orientación técnica durante la realización de las obras.

Una semana después, se iniciaron lo que llamamos “plantones de atención”. En estos consultorios de atención, el equipo de arquitectos atendió, individualmente, cada familia, identificando sus necesidades y apuntando las adecuaciones solicitadas, como puede ser observado en la Ilustración 7.

La parte de la aprobación en la municipalidad también merece destacarse y puede ser considerada una actuación pionera en Diadema, ya que en general los profesionales no llegan a presentar los proyectos a la municipalidad por las dificultades en el acompañamiento de las obras que se mencionaba al inicio. La práctica habitual a lo sumo es hacer el proyecto y dejar que los moradores construyan por su cuenta sus viviendas sin la orientación técnica, lo que seguramente contribuye mucho a la situación irregular en que se encuentra actualmente la ciudad construida.

Las solicitudes de alteración que se consideraron fueron entre otros ejemplos: alteración de la cantidad de habitaciones cuando era posible, dimensionamiento de los ambientes, cantidad y localización de los baños, opción de incorporar o no las viviendas mínimas en la planta baja, opción de tener o no balcones y maceteros, la altura libre dentro de los espacios para aparcar los coches, soluciones de las escaleras, etc.

34


En el caso de Canhema II, el equipo de arquitectura se dedicó a consolidar un diálogo con la municipalidad, para que, incluso con dificultades, todos los proyectos contaran con la aprobación permitiendo así que en un futuro las familias puedan tener los registros regulares de sus viviendas que tanto les costó construir.

como se ha diseñado, con colores, elementos de fachada y todos los detalles fieles al proyecto. Sin embargo, ¿hasta qué punto la estética debe ocupar el primer lugar entre las preocupaciones que implican la construcción de viviendas para una población de baja renta que durante tanto tiempo ahorró dinero para construir la casa de sus sueños?

En octubre de 2017 se encuentran construidas o parcialmente construidas aproximadamente 70 viviendas de los 98 lotes de Canhema II. Cada una realizada de acuerdo con el ritmo y la situación financiera de cada familia.

En el caso de Canhema II, se entiende que la contribución del trabajo de asistencia técnica permeó otros valores, más allá de la estética. La contribución técnica está en el desarrollo de proyectos que buscaron soluciones que optimizasen el uso de los espacios; que posibilitasen abrigar diferentes formaciones familiares de acuerdo con las necesidades de cada una; la atención a la normativa, garantizando la construcción de viviendas regulares y previamente aprobadas por la municipalidad; la concientización de las familias sobre la importancia de construcciones bien iluminadas y ventiladas; la orientación durante las obras para que las estructuras fuesen ejecutadas correctamente; el contacto directo con la mano de obra y la capacitación de estos profesionales, gradualmente, a lo largo del tiempo y, entre otros factores, la concientización de las familias de la importancia del trabajo de los arquitectos y arquitectas y de cómo podemos contribuir para la construcción de casas y barrios con mejores condiciones, cuando trabajamos junto a la población local.

Cada propietario contrató directamente la mano de obra y realizó la compra de los materiales, siendo los propios gestores de sus obras. Como equipo técnico, se buscó aportar nuestro conocimiento dentro de la lógica natural de los hechos, aceptando el desafío de acompañar diversas obras simultáneamente, cada cual con el ritmo impuesto por las condiciones de cada familia. De este modo, se considera ejemplar el hecho de ofrecer asistencia técnica dentro de un proceso de autoconstrucción, tan presente en los barrios periféricos de todo Brasil. Por último, puede llegar a ser conflictiva para un técnico la comparación entre la perspectiva electrónica producida durante la concepción del proyecto y el resultado de las fachadas construidas. En un primer momento, se supone que los arquitectos desean ver la construcción del proyecto exactamente

Ilustración 9 - Comparación: fachadas proyectadas por fachadas construidas.

35


Arquitecto, maestro y doctor en Arquitectura, UNAM Facultad de Arquitectura. Doctor Honoris Causa en Bellas Artes, Rhode Island School of Design, 1995. Especialista en temas de vivienda, urbanización y tecnologías de bajo costo. Ha impartido cursos y talleres experimentales tanto en varias universidades mexicanas como internacionalmente. Ha combinado la obra propia de búsqueda espacial y figurativa, con una vocación definida hacia el apoyo a los sectores más pobres de la comunidad, especializándose en vivienda popular lo mismo en la ciudad que en las zonas rurales. Ha realizado su trabajo profesional dentro del Grupo de Apoyo Técnico Solidario: “Espacio Máximo y Costo Mínimo”.


Carlos González Lobo LA VIVIENDA, COMO UN PROYECTO SOSTENIBLE

La vivienda que aloja y alojara a los ciudadanos en México en el tiempo presente y por venir, se ve como un problema por solucionar, en medio de flamantes declaraciones de este tiempo de cambio que pretende atender a la producción y distribución de la vivienda necesaria y masiva, y atender además los temas que inciden en el desarrollo urbano: el ordenamiento del territorio y la generación de suelo urbano. Se pretende lograr entonces la articulación y coordinación entre el sector publico y el privado, así como con organismos estatales, instituciones académicas y organizaciones de la sociedad civil.

Por el otro, la realidad del problema de la vivienda frente a un crecimiento desmesurado de la población, dominantemente pobres, que acrecentaban en las manchas urbanas de las principales ciudades, se veían compelidos a gestar y autoconstruir generalmente en suelo irregular y con urbanización precaria o nula, embriones de habitáculos que aún hoy dominan la escena urbana y que a su modo y sin orden ni concierto, ayunos de proyecto técnico o casí, iban madurando como tejido urbano y a plazos largos se volvían, al culminar su proceso constructivo, en una ciudad pasable y que es una gran parte de las ciudades que hoy tenemos.

La vivienda en el México actual tiene un desarrollo histórico que nos sirve de antecedente. El problema fue motivo de declaración expresa en la Constitución de 1917 y objeto de políticas posrevolucionarias que generaron múltiples instituciones y organismos para atenderlo. El texto constitucional señalaba la obligación de los empresarios que emplearan a más de 100 trabajadores de dotarlos de vivienda decorosa o digna, y esto en rigor jamás se cumplió. Aunque dio lugar a lo largo del siglo pasado a cientos de experimentos y estudios institucionales, que van desde las casas obreras de 1932, en Balbuena y San Jacinto, pasando por los Multifamiliares, y la macro intervención de Nonoalco-Tlaltelolco, además de los cientos de conjuntos habitacionales por todo el país, dirigidos a sectores restringidos de la población, las realizaciones de estos programas siempre puntuales e insuficientes fueron adentrándose en una dinámica contradictoria.

Surge así una doble solución al problema de la vivienda: La “de interés social”, que financia con fondos nacionales a: corredores de suelo urbano, industriales de la construcción y grandes constructoras, para hacer las viviendas cuyo número sigue siendo insuficiente para la demanda; y “la solución popular”: una vivienda-ciudad que crece a la buena de Dios, y a la que “a posteriori” se la dota de asistencia técnica institucional y obras de infraestructura o urbanización básica y más tarde, producto de luchas cívicas: el equipamiento educativo, el de intercambio y después quizás también de salud. Silenciosamente, hacia los años setenta, la revolución (mexicana) se fue..., y el neoliberalismo apareció sin estremecimientos, ni consensos sociales; y aquí estamos en la economía de mercado: el INFONAVIT se volvió banco de segundo piso y empresarios desarrolladores fusionados a capitales rampantes de la privatización, pujan en subastas por la posesión de los créditos, construyen a su sano (y liberal) juicio y fijan los precios del producto en el “mercado libre”, si eso aleja a los “beneficiarios” de los créditos (?), es “por culpa de su improductividad manifiesta”, otros: los que sí puedan, serán los nuevos beneficiarios del ahorro comunitario.

Por un lado, las escasas realizaciones: ni atendían a cubrir al número de familias de los realmente necesitados, cubrían esporádicamente a sectores minoritarios de la demanda; ni eran en rigor accesibles a la realidad económica de las mayorías, cuyos ingresos distaban de los precios que tenía el producto, por lo que se subsidiaba a los menos, y solo tenían un valor político para justificar el interés social del gobierno en turno. Así, en 1973 y en el clima social posterior al 68, se modifico (¿traiciono?) el punto constitucional y se creó el INFONAVIT, asumiendo de forma tripartita la responsabilidad, antes de los empresarios: ahora corresponsabilidad del gobierno federal; los propios trabajadores con parte de sus salarios y representados por el corporativismo de la C.T.M.; y los empresarios, reducida su obligación a un tercio del monto de la obligación.

Así se dio el desplazamiento: desde la obligación constitucional, hasta un buen negocio en el mercado neoliberal. Es esta una historia asociada a la disputa por la nación y la globalización planetaria. Esto crea, inercias y genera tendencias. En la segunda parte de este articulo intentaremos una ojeada para compartir con 37


ustedes la prefiguración de algunos escenarios previsibles dentro del abanico de temas que hoy y en el futuro próximo serán parte del problema de la vivienda: a) La vivienda de interés social, b) La vivienda: desinterés social y c) La vivienda en la forma posible (y deseable) de la ciudad.

ción ¨habitacional de los perdedores mayoritarios en la globalización imperante,: los pobres oficialmente, empiezan para la vivienda, abajo de los cinco salarios mínimos y por hoy, y en un futuro cercano, esta población va en crecimiento alarmante pero seguro. Su solución de vivienda es el constituyente de la mayor parte de las manchas urbanas, es horrible en conjunto, como ciudad, y esta es la formadora de caracteres sociales que ahí, se reproducen y consolidan, con resentimiento, amarguras y dosis grandes de insatisfacción.

1- La vivienda de interés social, hoy del mercado inmobiliario para las clases medias con salario arriba de cuatro veces el monto de la mensualidad, más enganche, estará así, a la espera de modificaciones constitucionales: el acuerdo nacional de leyes que la repongan en su papel de satisfactor necesario para la convivencia y desarrollo armónico de los ciudadanos.

Usa esta solución para su vivienda, de un suelo urbano: no apto para su función y que genera además de deuda pública, su implementación como ciudad, mediante luchas urbanas interpositas y desgastantes.

Además veamos para la vivienda en su estado actual, se encuentra bajo las leyes no escritas pero rampantes de la tasa extraordinaria de ganancias y la concentración de la acumulación capitalista; comprenderla como un bien de uso y para reproducción de la vida familiar y vecinal; presenta varios problemas: a) fortalece la segregación, b) no hace ciudad y contribuye a la sobrecarga de la capacidad urbana en: tránsito y transporte, c) establece la inhospitalidad de los espacios públicos y además en su objetivo central las propias viviendas: aparece un conflicto entre el programa de las familias con sus necesidades y el tamaño y funcionamiento real mínimos, que los prototipos optimizados en su reducción de: áreas, solución constructiva y de instalaciones, para garantizar el “interés” en su producción, desde la óptica de los inversionistas promotores. De ahí el rechazo y quejas jurídicas constantes contra los constructores y realizadores, así como los problemas de la cobranza con morosidad, y el temor a las sanciones con la pérdida del bien objeto del contrato.

Esta solución generalmente realizada al menudeo, es unifamiliar y aumenta la superficie de la mancha urbana y la dimensión de vías publicas y redes de transporte, así sea en precario; redes de agua y demandas de: drenaje, de vigilancia policial y de bomberos y electricidad, predios que con las tipologías y normativas en uso, y por costumbre, requieren de superficie complementaria de calle cercanas a la superficie habitable producida y esto va a costa del erario municipal y acaba en deuda externa. 3- En una visión proyectual alternativa, supongamos una serie de acciones necesarias y posibles; serán temas del futuro próximo como una opción a estudiar: Cuestión No. 1. ¿ Habrá otras tramas que generen más superficie habitable con menos suelo público y por tanto con los costos más bajos correspondientes?. Por ello, tramas racionales acordes a la pobreza de nuestra realidad. Nosotros decimos ¡Sí!. En investigaciones y realizaciones experimentales por todo el mundo y aquí entre nosotros se ha visto que tramas de lotificación densa con urbanización mínima, basada en geometrías alternativas que reduzcan el frente de calle por predio y conserven el suelo publico en las mejores posiciones: centrales para su uso y por ello con mayor fricción urbana, tramas que generan mas privacidad para las viviendas; un rodamiento vial calificado y organizado; y arrojan masas de plusvalía en la venta y ocupación del suelo público agregado contiguo a los desarrollos, que así enriquecen al municipio y le permiten dosificar convenientemente el equipamiento y los servicios.

En rigor: ¿Con solo dos habitaciones dormitorio se puede alojar a una familia normal con padres, hijas e hijos?. ¿O cocinar en habitáculos sin mesa de preparación, o lavar y tender en patios de 3 metros cuadrados? ¿O, que sin dotar a la vivienda de baños de tres usos simultáneos, por lo menos y con un cajón de estacionamiento por vivienda, el cual, alejado físicamente del usuario invita a “enjaularlo” y después, ya como bien mostrenco, convertirlo en taller y/o comercio irregular?. Frente a esto: tenemos como problema ingente al habitante, ya poseedor de la “la última” casa de su vida, la cual es inamovible; son: 30 años para pagarla y sólo a los 30 años puede obtenerla y que ésta además es incompleta para sus necesidades de habitabilidad. Esto hace suponer que hay otra tipología habitacional más aceptable, y ya probada en experimentos exitosos: en predios unifamiliares de pequeña planta, con un embrión de vivienda de menor costo y que permite en el futuro: crecimientos verticales, acordes a las necesidades de cada familia y que incluso permita la bipartición al decrecer la familia. Pero, podemos reconocerlo, estas últimas tienen más futuro y gérmenes de esperanza.

Se podría reducir así hasta en un 40% la superficie necesaria de la ciudad por venir, y también los montos de deuda pública, de otro modo inevitables. Cuestión No. 2. Aquí expondremos que en apoyo y control sobre la forma de la ciudad y sus viviendas, tienen su lugar las investigaciones sistemáticas y las acciones de vivienda, que se generan mínimamente desde: las universidades, ONG provivienda, los Arquitectos sin Fronteras y los grupos de apoyo técnico solidario; explorando mediante investigación en ación en temas tales como:

Y finalmente, otro riesgo en el tema de la vivienda en la globalización galopante y dentro de la práctica del Tratado de Libre Comercio es la aparición de la potencia infinitamente superior de las tecnologías constructivas y el uso de los capitales trasnacionales, ¿substituirán a las empresas y sus modos hoy exitosos?. En el caso del transporte foráneo por vía terrestre, ya lo vimos, en nuestro México perdimos.

a) La forma más eficiente y racional de las viviendas, acordes a los programas de la familia y los usuarios; b) Las tecnologías apropiadas a la reducción de costos, y apropiables por los propios necesitados y sus emprendimientos autoconstructivos o autogestivos;

2- En un segundo escenario, en la que definimos como Vivienda: des-interés social, es la gama de respuestas como ¨solu38


c) La aplicación de ecotecnologías en el manejo del agua y las excretas, y el uso de la energía solar y de las basuras;

La conurbación a y de los poblados aledaños mediante la ocupación casi irrestricta de tierra agrícola del espacio nutricio en torno y que vuelven arcana la presencia de la naturaleza, y también siguiendo las líneas de vialidades primarias y esponjandose en todas direcciones, que se convierten en avenidas urbanas sobrecargadas, exigirá plantearnos: qué forma es conveniente para la gran ciudad y: dónde quedan y convienen las fronteras o bordes limítrofes entre la ciudad y el entorno natural: agrícola, las reservas ecológicas, los necesarios y vitales corazones vacíos posibles en el seno de la ciudad como: los restos del lago mexicano: como no pensar en Xochimilco, Tlahuac, Chalco-Xico y en plena controversia actual: Texcoco; el paisaje chinampero prehispánico y además Patrimonio de la Humanidad (declaratorias dixit), los singulares volcanes de Santa Catarina, de inolvidable presencia en los paisajes de José Ma. Velasco ( ya nos los estamos acabando); y las serranías boscosas del valle: el Ajusco, la Magdalena Contreras, el Desierto de los Leones, etc.; la recuperación de acuíferos y el mejoramiento de atmósfera, para la poluída ciudad. Están en peligro de ser engullidos por la propiedad privada y su derecho constitucional a la especulación del suelo, aunado a la vulneración del artículo 27 constitucional y la venta de tierras ejidales, o comunales en su caso. Este escenario atroz, pero real y en acción imparable, amenaza la vida en nuestras viviendas. Describamos e imaginemos por lo menos dos alternativas posibles, ya en embrión desde hace tiempo y ocasionalmente en pie de lucha ( como el caso: Carretera La Venta-Colegio Militar); en las quejas y los proyectos de las juntas de vecinos, académicos y organizaciones de la sociedad civil.

d) La forma de las agrupaciones de viviendas y la trama de suelo urbano resultante de bajo costo y adecuado a las formas orográficas del mismo: hay una ciudad que crecerá en suelo plano, pero casí una décima parte de la ciudad está en lomeríos y barrancas, y habilitar suelo en altas pendientes es una empresa difícil y más costosa; y e) La forma de generar progresivamente por etapas el equipamiento urbano consecuente a partir de embriones de contexto, que garanticen la calidad e identidad de el tejido urbano. Se podría estimular esta investigación necesaria, y aplicarla. Y un último tema de este escenario: el de la vivienda de emergencia; en un país pobre (pese al presidente Salinas y el ingreso fast-track al primer mundo, ¡ya desde hace veinte largos años!); y a los desastres de los sismos, ciclones y deslizamientos de tierra, que son altamente probables, y a que el problema de la vivienda de los damnificados estriba en que es ya necesaria para la misma noche del desastre, solucionandole con campamentos y albergues provisionales (Y los campamentos producto del sismo de 1985, como dice Augusto Monterroso: “Cuándo desperté, el dinosauro…¡aún están ahí”! ) y además no son una solución: ni digna ni eficaz. ¿Hay que disponer de un stock de componentes constructivos ya prevenido y trasladable? ¿Y tener estudiadas soluciones tan diversas, como diversas serán las posibles necesidades de la emergencia?

Un problema por decidir es el de la dirección y control del crecimiento urbano. Dotándole de una forma capaz de satisfacer las necesidades de crecimiento hasta cierto límite en un futuro próximo por un lado, y por otro de garantizar la preservación del entorno como reserva ecológica, etc. Esto implicaría admitir que la ciudad tendrá un límite regulado y definido en estricto, e insuperable; y que este no puede quedar en el sitio en que hoy están las últimas fibrilizaciones de mancha urbana habitada, ya que hay inercias y demandas de suelo urbano aún por venir.

Y se quedan en el tintero, temas conexos tales como: ¿El asunto de la vivienda en renta, tan necesaria en un mundo volátil como los capitales de la globalización? ¿Y la vivienda conservada, renovada y aun: incrementáble en el centro historico y en los cascos antiguos y patrimoniales? ¿Y la saturación posible de la ciudad consolidada, con sub ocupación y con servicios e infraestructura satisfactorias? ¿Y el de las cooperativas de producción de vivienda, como alternativa para los no favorecidos por el empleo constante (?), frente a las hipotecarias: casita y el autofinanciamiento a largo plazo que son las soluciones hiperempresariales al uso en el México del cambio panista?

Por ello y como metaproyecto: la solución podría implicar: una muralla habitable en los bordes de la ciudad, y volteada al interior urbano, en que las viviendas como “ladrillos”, mamposteadas una al lado de la otra, queden cerradas en tres de sus lados y solo con una fachada, hacia la ultima calle de la ciudad; y que su traza sería concertada con la ciudadanía, quedando un tramo periférico a la mancha en que racionalizando la trama, se generará en forma económica y habitable el tejido de “ribete” de la gran ciudad, y en la que el equipamiento e infraestructura serían previstas, dimensionadas y cuantificables para los programas de desarrollo urbano. Esto requiere voluntad política y de la concertación consciente de la ciudadanía, una tal que su continuidad en el futuro quede asegurada, y que su aceptación razonada por la ciudadanía se convierta en convicción y norma jurídica, como su garantía legitimadora.

Por último, en la brevedad del artículo: la relación de la vivienda y las formas de la ciudad. La cuidad es: sus habitantes, sus viviendas y sus lugares de encuentro; en el escenario inmediato pretérito y el presente, la vivienda residencial es: en enclaves cerrados de alta seguridad y rigurosamente vigilados; trozos de tejido han sido segregados mediante cierros y la construcción de puertas con vigilantes: intransitables sin propósito legítimo e identificación cedida; otros tramos de la vía publica están apropiados bien por ambulantes, o por restaurantes que se hacen con la acera y el cordón de la vía pública: en manos de los valet parkin (sic.) incluso en los accesos vehiculares a las casas, tornando oneroso a los habitantes de: la Hipódromo, Juárez y Condesa, o Polanco, etc., salir y entrar a sus viviendas, ya que su espacio público inmediato está ocupado por tropas de los “otros” (no prójimos, sino ajenos). Circular como peatón por Santa Fe, la de los corporativos es casi imposible, solo para motorizados. Esta es la forma de la ciudad que hemos logrado hacer (?) los globalifílicos. En esta, nuestra ciudad (¿de todos?) y progresivamente segregada, surgen temas que articulan la vivienda a problemas de configuración de urgente atención:

Estos bordes podrían tener tres figuras basadas en el crecimiento fractal: una, anular, útil para ribetear los lagos de Texcoco, Xico-Chalco, Xochimilco y Zumpango; otra, de borde serpenteante: como vértebras, para la vinculación-separación hacia el entorno agrícola y boscoso en todo el perímetro de la mancha; y una tercer figura: como de ciudad lineal (recordemos a 39


Soria y Mata), con una vialidad primaria: las antiguas carreteras a Querétaro, Pachuca, Puebla, Cuautla, Cuernavaca y Toluca; como eje y con transporte colectivo (por ejemplo ferroviario), y que con una profundidad mensurable, algo como: 15 minutos a pie, a ambos lados de la vía para desarrollar el tejido urbano, y cercada con bordes estrictos en las dos orillas paralelas (o casi) a la vía primaria generatriz, traza tal que permitan lanzar a la hoy informe “mancha de aceite” en una sola dirección, como sale la pasta de dientes del envase. Y de ahí, a recuperar: la vida lacustre, fortalecida y tradicional, configurar un parque-reserva verde en torno a la ciudad. Pero esto sucede entre dos o aún tres, entidades federativas, el Distrito Federal, el Estado de México y el de Hidalgo: ¿Tizayuca vs. Texcoco?, y suelo para millares de viviendas en un tejido humano y habitable, que quizás admita formar una constelación de ciudades del centro de la República pero en todo momento cercanas a la vida natural silvestre y la producción agrícola. Y por qué no: ¿recogiendo la figura urbana de barrios?

vamente reserva ecológica inserta en el tejido, y que, mediante la producción de las viviendas de los puentes como asiento para el reacomodo de sus actuales habitantes: necesariamente removibles por su asentamiento de alto riesgo: ¿recuerdan el desastre del río San Borja en 1999?; y también: porque el costo de los puentes cargados por las viviendas con muros de carga de claros cortos y de doble dirección permite saber que: o los puentes casi pagan la obra negra de las viviendas; o bien estas hacen que el costo del puente sea gratuito, y se imaginan las viviendas: casi Oriente-Poniente y con vistas a lo lejano del valle de México, cientos de viviendas con costo cero, del suelo necesario para ellas.

El último tema de esta ponencia: hoy ya como conflicto entre: vecinos padecientes, el tránsito desmesurado, por ejemplo: del sur de la ciudad hacia Santa Fe, la nueva meca urbana de los “bien”, y la voluntad constructiva del gobierno del Distrito Federal: Se trata del caso de los puentes sobre las barrancas, y los dichos puentes sobre edificios enormes de vivienda de ladera a ladera, incluyendo en los mismos: servicios de equipamiento. Salvando las barrancas del poniente de la ciudad con una vía periférica exterior que evite onerosos recorridos por calles y callejuelas desempedradas y embotellamientos... de horas. Imaginemos: Sí para subir o bajar a los lomeríos hoy densamente poblados por gente de diversos orígenes e ingresos. Se está condenado a subir y también a bajar en la figura de embudo junto a millares de vehículos al día, que serpenteando por viejos caminos de herradura, hoy mal pavimentados y sin aceras para tránsito peatonal (el de los habitantes de los poblados, ayer rurales y hoy conurbados, con sus conjuntos de viviendas residenciales y/o villas miseria). Y hacerlo obliga a que el tránsito vehicular enfrente durante su periplo, con la sección irregular de la vía, con cuellos de botella y aun lugares que no permiten la circulación en las dos direcciones y los automovilistas que: ¡primero muertos, que ceder!; y la población vulnerada y sensible, y los investigadores universitarios que en apoyo técnico solidario: levantan su proyecto superador: crear progresivamente un anillo periférico exterior: hoy existente en embrión desde Las Águilas en Villa Verdún, hasta la Universidad Iberoamericana y la zona de corporativos de Santa Fe los llamados puentes de los poetas; y desde este primer paso, hasta conjuntar un anillo- libramiento que parta desde la Quebrada, por Naucalpan, a Huisquilucan, a Cuajimalpa, a San Bartolo, al Colegio de Policía, el Cerro del Judío, por la Magdalena Contreras, a San Nicolás, a Padierna y hasta la Carretera de Cuernavaca en la salida, por Tlalpan. Anillo que viajando por la parte media de la pendiente y también vinculando entre el tejido habitacional en los lomeríos, sería una ruta alternativa en alivio del Anillo Periférico (ahora ya central) y motivo de una nueva lectura de uso de la región, y de millares de viviendas nuevas. ¿Y por qué suponer puentes sobre viviendas? Porque así, se podrán declarar “reserva” las barrancas boscosas, las que además son espacios de descarga y recarga de acuíferos, objeti40


41


Ralph Horne is Professor of Geography and focuses on social and policy change to support sustainable urban development, housing and households. He is Deputy Pro-Vice Chancellor, Research and Innovation for the College of Design and Social Context at RMIT University, and Director of the Cities Programme, the urban arm of the United Nations Global Compact.

Megan Nethercote is a research fellow at the School of Global, Urban and Social Studies at RMIT. As an inter-disciplinary, qualitative social scientist and qualified architect, her primary interest is in policy-relevant housing research. She is a lead researcher on the Australian Research Council Linkage Grant: Lifetime Affordable and Tenable City Housing.


Ralph Horne and Megan Nethercote ETHICAL CITIES: PROSPECTS FOR AFFORDABLE GREEN ALTERNATIVES IN HOUSING MARKETS IN AUSTRALIAN CITIES

In market-based homeownership societies, growing cities are associated with escalating house prices, polarising wealth distribution, and low levels of innovation towards environmentally sustainable housing design. The result is an affordability crisis. Homeownership is increasingly inaccessible, and those who manage it usually face mounting mortgage debt. This housing ‘crisis’ is particularly urgent in places where public housing has dwindled, and affordable housing provisions are not keeping up with demand. It is in this context that innovative models for housing production are urgently needed; within cities where key workers need to live.

Three broad categories of urban problems are practically universal to 21st Century urbanisation: carbon control and environmental protection, accountable governance, and socio-spatial and economic inequality. The New Urban Agenda (2017) adopted resolution stands as an articulation of these three overarching urban problems. Clause 5 lays out the ambition, claiming the NUA will: “help to end poverty and hunger in all its forms and dimensions; reduce inequalities; promote sustained, inclusive and sustainable economic growth; achieve gender equality and the empowerment of all women and girls in order to fully harness their vital contribution to sustainable development; improve human health and well-being; foster resilience; and protect the environment”.

In Australia, a cultural proclivity for homeownership coincides with a set of supporting fiscal arrangements. Yet only a third of households own their home, a further third have a mortgage, and a quarter are in private rental. The remainder comprise the dwindling public/social housing sector, with a further tiny minority of 3% categorised as ‘other’ or unclassified (ABS, 2012) – which includes those residing in what we might call alternative housing arrangements. So, what models do such alternatives consist of, and could they provide scaleable affordable green alternatives?

Two further principles underpin the ethical city idea. First, ethics here is concerned with what is ‘right, fair, just or good’ at the collective level rather than with what is considered normal or expedient, or a matter of individual moral duty. Second, these problems cannot be tackled in isolation, rather, they are interdependent. Carbon control cannot be detached from the spatial ordering of inequality and infrastructure, nor of governance and accountability. Companies might propose city strategies to reduce carbon, but what are the consequences for inequality and governance through associated realignment of interests? (Hodson and Marvin, 2010). Similarly, social justice based interventions might exacerbate climate change, as might attempts to promote inclusive place-based governance.

A recent review of self-organised housing in Australia (Crabtree, 2016) describes: squatting (‘illegal’ occupation), caretaking (occupying underused housing in exchange for maintenance), intentional communities (self-planned community scale projects), cooperatives (legally constituted shared housing) and self-build and sweat equity housing models. These have broad parallels elsewhere, for instance: in the longstanding, if modest, self-build and community housing movement in the UK; in the significant community based housing models in Germany, and in the myriad of self-build, self-managed, and informal housing systems across the developing world.

PROBLEMATISING PRIVATE-HOMEOWNERSHIP MODELS IN MELBOURNE, AUSTRALIA Market-based provision of housing in Melbourne has lagged behind world standard energy efficiency standards (Horne and Hayles, 2008). And, despite its world’s most liveable city status, housing is unaffordable and new housing often substandard. The post-war suburbanisation model heralded city sprawl connected by private-car intensive infrastructure, increasing carbon loads, commute times and congestion, and reducing time spent with family and friends, and on maintaining healthy lifestyles. This model has been supplemented by a more recent urban

ETHICAL CITIES: A FRAMEWORK FOR INTERROGATING HOUSING PROVISION The term ‘ethical city’ (Barrett et al, 2016) originates in the idea that actually existing urban problems are brought centre-stage as a heuristic for interrogating, in this case, alternative proposed housing solutions. 43


intensification phenomenon of high-rise apartments that ‘regenerate’ inner city housing, office space, and ‘underutilised’ greyfields. Capital has flooded into the city as this trajectory offers up new opportunities for capital accumulation, bringing displacement effects and exacerbation of socio-spatial inequalities across the city (Horne, 2018, chapter 10).

ducing risk and finance costs and supporting affordability. This innovation also allows for collective housing design features, such as shared laundries and common spaces that reduce the need for private assets and in turn reduce costs. Covenants or other restrictions placed upon property titles may prevent them ‘cashing in’ on the affordability dividend if they on-sell their apartments, but nevertheless allowing them necessary liquidity options.

Against an ethical city schema, both these dominant forms of urbanisation are severely lacking. The suburban model of large detached houses remote from amenities, jobs and infrastructure is increasingly recognised as unsustainable, at least ecologically and in carbon terms (Dodson et al, 2017). Infill apartments exacerbate inequality as escalating land values translate to higher prices and force households outwards. The housing market does not provide ‘choices’ to most households. Instead it increasingly presents assets to investor-orientated consumers. Those who can afford it may have the option to specify, for example, fixtures, fittings, or facades, but common areas, urban governance and infrastructures are outside their influence.

The idea of architects as intermediaries working across the supply-demand continuum is not new. The German baugruppe is an oft-quoted community-led cooperative model involving cooperation between government and community to design, finance and build usually medium density developments. The cohousing sector in the USA also features architects in a stakeholder intermediary role (Crabtree, 2011). In Melbourne, examples include Urban Coup, which espouses co-housing with a community housing provider that will buy a site and develop it in response to the group’s objectives (Crabtree, 2016). Affordability, social interaction, and green living are also central design objectives adopted in The Commons and subsequent Nightingale model projects (Sharam et al, 2015).

Market-driven suburbanisation and intensification are highly entrenched, supported by many powerful actors from government and private sectors (Jacobs, 2015). In these circumstances, the idea emerges that the private housing system should be recalibrated to offer more diverse forms of provision, including to engage households as more than mere consumers but as co-creators, empowered, to use NUA terms, in reframed housing governance.

CONCLUSION: PROSPECTS FOR AFFORDABLE GREEN ALTERNATIVES Emergent alternative models all purport to address the actual existing urban problems of climate change, inequality and inclusive governance, as they variously traverse self-build, co-housing and collective models and incorporate components of each. Reductions in car parking spaces to reduce apartment build costs, and encourage active and public transport use. Meanwhile designing buildings to exceed green requirements under the building code should all reduce lifetime affordability concerns by lowering bills and mobility costs, provided developments are well-connected with public transport and conducive to active travel. Legal instruments such as covenants or other restrictions to restrict resale and open market speculation have potential to ameliorate the risk of such developments falling into the speculative market and becoming unaffordable. Requirements for residents to participate in various forms of community governance from inception and planning through to building end-of-life should create the potential for more inclusionary approaches to managing common spaces and assets.

INTERROGATING AFFORDABLE GREEN ALTERNATIVES Movements such as ‘slow housing’ are borne of ideas to, literally, slow the processes of capital accumulation around housing consumption (Steele, 2012). But to what extent might such alternatives address the interrelated problems of climate change, urban inequality, and inclusive urban governance? In the case of intentional co-housing communities, the emphasis is placed upon self-determination and self-organisation. For housing co-operatives and community housing, the emphasis shifts to affordability and collective equity. Indeed since values and emphases vary across both types and the boundaries are fluid, we necessarily generalise. Self-build and sweat equity housing have similarly broad and blurred boundaries and can also be comprise form of co-housing and/or co-operative housing also.

However, the weight of a commodified housing system weighs heavily on such efforts. Fiscal settings are heavily in favour of home ownership. Deregulation of mortgage markets from the 1980s, and housing price inflation has exacerbated urban problems of housing environmental sustainability, inequality fuelled by housing wealth, and undermined political will to subsidise democratised housing provision. Contrary to dominant rhetoric about housing finance regulation, easy household access to credit has encouraged debt-fuelled housing consumption, including to lower income households previously excluded. With rising expectations that these households meet their welfare needs privately, investment and speculation has swelled. Meanwhile, the unabating flow of credit has led to house price inflation out of kilter with wage growth.

In a range of projects that embrace elements of self-build principles--including co-housing and, less frequently, community housing--architects work directly with future residents during design development. The defining characteristic of this emergent ‘design-to-live’ housing model is that it seeks overtly to reframe the role of developers and may cut costs, both through reduced transaction costs but also lower risk in capital holding costs, as residents are known to each other and have more ‘buy-in’ to the project than status quo build-to-sell models. It is flexible too, allowing for a range of alternatives, all similarly invested in solutions that avoid or ameliorate the re-ordering effects of current housing commodification. In near-market or alternative-market variants, owner-occupiers self-identify up front, are involved in design development with architects and provide up-front financing commitments, thus re-

For those who do achieve homeownership, surrounded by neighbours in overheated gentrifying suburbs, the temptation/ obligation to cash in on land and property speculation and 44


so keep up with the neighbours is overwhelming. Taking the option of joining a project where such a practice is curtailed is honourable, but how far can it resist, legally, socially, economically? Voluntary self-regulation is laudable and offers real possibilities for local betterment, but in the long run and larger scale, wider regulation of the market is a necessary precursor to systemic? change. Such regulation, targeted at curtailment of the overwhelming market propensity to drive down efforts to tackle climate change, inequality and inclusionary governance to the lowest common denominator is needed. The case for such regulation is that it can deliver ethical cities where access to sustainable, affordable housing that is directly democratically controlled through tools of inclusionary governance. REFERENCES • ABS (2012). Home owners and renters, 1301.0 Year Book Australia, 2012. Australian Bureau of Statistics. • Barrett, B. F. D., Horne, R. and Fien, J. (2016) ‘The Ethical City : A Rationale for an Urgent New Urban Agenda’. doi: 10.3390/su8111197. • Crabtree, L. (2016) ‘Self-organised housing in Australia: housing diversity in an age of market heat’, International Journal of Housing Policy. doi: 10.1080/14616718.2016.1198083. • Crabtree, L. (2011). Build it like you mean it: Replicating ethical innovation in physical and institutional design. In A. Gorman-Murray & R. Lane (Eds.), Material geographies of household sustainability (pp. 157-174). Surrey: Ashgate. • Dodson, J. Sipe, N. and Nelson, A. (2017) Planning after Petroleum: Preparing Cities for the Age Beyond Oil. Oxon: Routledge. • Hodson, M. and Marvin, S. (2010) World Cities and Climate Change: Producing Urban Ecological Security. England: Open University Press. • Horne, R. (2018) Housing Sustainability in Low Carbon Cities. London, UK: Routledge. • Horne, R. and Hayles, C. (2008) ‘Towards global benchmarking for sustainable homes: an international comparison of the energy performance of housing’, Journal of Housing and the Built Environment, 23, pp. 119–130. • Jacobs, K. (2015) ‘The “Politics” of Australian Housing: The Role of Lobbyists and Their Influence in Shaping Policy’, Housing Studies, 30(5), pp. 694–710. • Sharam, A., Bryant, L.E., & Alves, T. (2015). Identifying the financial barriers to deliberative, affordable apartment development in Australia. International Journal of Housing Markets and Analysis, 8, pp. 471-483. • Steele, W. (2012). Do we need a “slow housing” movement? Housing, Theory and Society, 29, pp. 172-189.

45


Arquitecto Urbanista. Profesor Asociado en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Máster en Diseño Urbano por la Universidad de Harvard y Doctor en Arquitectura por la Universidad Politécnica de Cataluña (ETSAB). Ha recibido el Premio de Publicaciones en la X Bienal Iberoamericana (2016) y el Premio Bruno Zevi (2012). Ha sido el curador del Pabellón del Perú en la 14 Bienal de Venecia (2014) y ha publicado Edificios Híbridos en Lima (2014) y Utopías Construidas: Las Unidades Vecinales de Lima (2015). Comparte la docencia, investigación y el desarrollo de proyectos en K+M Arquitectura y Urbanismo.


Sharif S. Kahatt EL IDEAL DEL ORDEN COLECTIVO Espacio, forma y representación en la vivienda latinoamericana del siglo XX

En octubre de 1947, mientras se celebraba en Lima el Congreso Panamericano de Arquitectos, se encontraban en construcción la gran Unidad Vecinal N.3 en Lima, así como el Centro Urbano Presidente Alemán, en México, y Pedregulho en Río, entre otros importantes conjuntos de vivienda que estaban siendo proyectados. Por ello, muy probablemente, resultó fácil acordar entre las conclusiones más importantes del congreso, la recomendación efusiva a todas las oficinas de los estados de la construcción de unidades vecinales —dentro de planes de desarrollo urbano (modernos) de todas las ciudades latinoamericanas-.1

En ese sentido, el texto propone crear una taxonomía al legado urbano y arquitectónico de la vivienda colectiva urbana de la región. Al analizar los proyectos y el pensamiento arquitectónico de la región, el texto busca encontrar vínculos, influencias, y puntos de encuentro en estos importantes proyectos de vivienda, que han guiado el desarrollo de la forma urbana de las ciudades en Latinoamérica. VIVIENDA, COMUNIDAD Y METRÓPOLIS En ese contexto, los grandes conjuntos de vivienda social en América Latina fueron producto del ímpetu desarrollista de los gobiernos en la posguerra y tuvieron varias versiones adaptadas a las circunstancias de las décadas siguientes. Es decir, fueron acomodándose en escala, impacto e imagen social, de grandes unidades vecinales modernas, a pequeños agrupamientos de vivienda, así como urbanizaciones de “lotes y servicios”, incluso, acompañados por ciudades satélites cercanas a las desbordadas capitales. En activa coyuntura, muchos arquitectos asumieron esta crisis como una gran oportunidad para la región, y por ello, proponían la idea optimista de hacer de Latinoamérica, “el gran laboratorio del planeamiento moderno”.2

Promovidas por el entonces diputado arquitecto (y futuro presidente peruano) Fernando Belaunde, las conclusiones del congreso estuvieron guiadas por el empuje desarrollista de esos años que se materializaron en la rápida urbanización y en el agravado déficit de vivienda popular en todas las capitales de la región. De ese modo, la Unidad Vecinal emergió durante el evento de Lima, como una panacea continental para los arquitectos, urbanistas y políticos, los cuales buscaban en el orden de la vivienda colectiva el marco ideal para proporcionar “justicia y paz social en los pueblos de América”, luego de la finalización de la gran guerra. De este modo, la vivienda colectiva moderna estatal ha ido construyendo —en el imaginario popular— el paisaje de las ciudades de América Latina, así como también marcando el pulso de las ambiciones políticas e ideales arquitectónicas de la época en cada una de estas intervenciones. Desde la Unidad Vecinal N.3 (Lima) al Conjunto Nonoalco Tlatelolco (México DF) o de la Urbanización 2 de diciembre (Caracas) la Ciudad Kennedy (Bogotá), se ha ido proyectando el ideal de la vida urbana de las masas de acuerdo a las circunstancias, y en ello, estos conjuntos han ido cobrado un significado urbano, de acuerdo al impacto urbano y paisajístico producido en cada contexto.

En ese contexto, gran parte de la vivienda colectiva estatal de posguerra en América Latina responde a la voluntad de hacer ciudad, a través de tres formas distintas, tomando en cuenta sus valores urbanos, arquitectónicos, paisajísticos, fenomenológicos y su impacto en el paisaje: la “supermanzana mecanicista”, que ofrece vivienda serial en áreas verdes frente a la tugurización y la informalidad urbana; “el campus monumental”, que provee de nuevas viviendas a modo de las grandes infraestructuras en la amplitud del territorio; y “el tapiz indeterminado”, que propone la vivienda progresiva como un tejido sin límites capaz de absorber las variantes de la geografía y las preexistencias de la ciudad.

2

1

Ver “Conclusiones aprobadas por el VI Congreso Panamericano de Arquitectos”, El Arquitecto Peruano, 1947, N.123

47

“Más vasto es nuestro ideal: aspiramos a hacer de nuestro continente un gran laboratorio del planeamiento, sin fronteras para el saber y la virtud, … a la ansiada meta de bienestar social y cultura que pueden y deben alcanzar nuestros pueblos”. “Frutos del Congreso” en revista El Arquitecto Peruano, N.123, Lima, 1947, s/p.


Imagen 1. Unidad Vecinal N.3, Lima, 1946-49.

Imagen 2. Conjunto 17 de Octubre, Buenos Aires, 1948-50.

EL SUPERBLOCK MECANICISTA: PARQUE URBANO Y VIVIENDA MÍNIMA

EL CAMPUS MONUMENTAL: PRECINTO CIUDADANO Y VIVIENDA EN ALTURA

Espacio urbano: El parque urbano se propone como instrumento de integración de la nueva comunidad. Ya no era solamente un elemento contemplativo (pintoresco) sino también una herramienta de triple función: entretenimiento natural, sanación y espacio para justicia social. Para estos (nuevos) ciudadanos, resultaba igualmente importante la creación de espacios que sean capaces de albergar las nuevas relaciones sociales y puedan crear un nuevo sentido de comunidad, capaz de resistir al anonimato de la metrópolis y las relaciones impersonales a las que los expone la gran ciudad.

Espacio urbano: En estos conjuntos desarrollados en las décadas de 1950 y 1960 se buscó que la vida comunitaria al interior sea de escala monumental. Estos proyectos se plantearon como grandes megaestructuras de vivienda con servicios, claramente aislados en sus bordes, haciendo que las volumetrías sean autorreferenciales, y hagan la transición de escalas con volúmenes que van de cuatro a aproximadamente 16 plantas en ritmos sincopados. En estos conjuntos se desarrolló el concepto de clúster que busca reformular las formas de asociación y relaciones sociales de las calles, plazas y parques a través de nuevas estructuras socioespaciales.4

Forma y paisaje: Estos conjuntos de vivienda —en su mayoría Unidades Vecinales— materializan el aforismo de Le Corbusier que hizo suyo las publicaciones del CIAM, “sol, vegetación y espacio son las tres materias primas del urbanismo”3. De ese modo, el “espacio abierto” es el elemento predominante en el conjunto, en el que “los vacíos” de los jardines y parques dominan ampliamente sobre “los llenos” de las barras de vivienda. La gran mayoría propone una solución “media”: ni las torres de 12, ni las viviendas de dos pisos, se plantean barras de tres, cuatro y cinco pisos con circulación vertical de escaleras. Estas barras de vivienda en los paisajes “pintoresquistas” son los “marcos del espacio”, para mediar entre el ambiente natural y lo construido de la ciudad, y así poder alcanzar un punto realista en el paisaje urbano.

Forma y paisaje: Las torres que van marcando el paisaje de ciudades, no sólo sirve como punto de referencia a los ciudadanos en el crecimiento físico de la metrópolis (demográfico y urbano), sino también como símbolo del auge económico que viven las ciudades como motor de desarrollo del país. Estas torres de concreto también muestran el avance tecnológico de la sociedad, y en su materialidad afectan el paisaje urbano con formas puras que destacan y organizan el horizonte. Al interior, en muchos de estos edificios se ofrecen viviendas con dobles alturas, calles alzadas, patios alzados en torres y otros dispositivos de la arquitectura moderna de posguerra que buscaban una experiencia monumental en los ciudadanos. Imagen y representación: El surgimiento de estos grandes conjuntos habitacionales de varios miles de habitantes se asumieron como proyectos de infraestructura e impacto nacional. Con ello, los gobiernos buscaron asociarse, por un lado, con una obra monumental de escala metropolitana con edificios expresivos y unidades de vivienda con tipologías modernas como demostración ante miles de ciudadanos de materializar el proceso de modernización del país. Entre ellos, destacan el Conjunto Urbano Soldati (Buenos Aires, 1973), Conjunto Habitacional Lugano I, II, (Buenos Aires, 1965-73), Unidad Vecinal Providencia (Santiago, 1953), Residencial San Felipe (Lima, 1964), Unidad Vecinal Camilo Cienfuegos (Habana del Este, 1960), Centro Urbano Presidente Alemán (México DF, 1948), Centro Urbano Antonio Nariño (Bogotá, 1951), Conjunto Residencial (Torres) del Parque (Bogotá, 1965), Centro Urbano Presidente

Imagen y representación: En ese afán higienista y maquinista, se imitaba la arquitectura urbana de la modernidad europea de entreguerras, idealizada en las propuestas teóricas de Le Corbusier, los siedlungs en la república de Weimer y toda la vivienda de los primeros CIAM. Todas estas ideas, con mayor intensidad, se ven claramente en conjuntos como la Unidad Vecinal N3 Lima (Belaunde, Dorich, Dammert, Morales Macchiavello, Montagne, 1946), Unidad Vecinal Matute (Lima, 1951), Conjunto de Vivienda Matta-Viel (Santiago, 1953), El Conjunto John Kennedy (México DF, 1962), y el Barrio 17 de Octubre (Buenos Aires, 1965). De forma similar, aunque con menor intensidad por la plasticidad de su forma, y la particularidad de la geografía, se ve en el Conjunto Residencial Prefeito Mendes de Moraes (Pedregulho) (Río de Janeiro, 1949). 3

LE CORBUSIER, Principios de urbanismo. La Carta de Atenas, Ariel, Barcelona, 1989, p. 42.

4

48

Término clúster en el trabajo de Alison y Peter Smithson, como quedó determinado desde la primera publicación en Uppercase 3, (1967).


Imagen 3. Centro Urbano Presidente Juárez (México DF, 1951-52).

Imagen 4. Proyecto Experimental de Vivienda (PREVI), Lima, 1968-75.

Juárez (México DF, 1951), Conjunto Urbano Nonoalco Tlatelolco (México DF, 1964), Urbanización 2 de Diciembre (Caracas, 1954) y Unidad Residencial El Paraíso (Caracas, 1956).

para la mejora de los barrios más precarios y marginados. El objetivo era hacer de la arquitectura un proceso colectivo para otorgar poder a los usuarios y convertir sus demandas en el motor del proyecto. Bajo esta lógica, la arquitectura y el urbanismo participativo se convierten en instrumento para crear un proceso de trabajo y de implementación para el bien común, derivando en una expansión infinita, horizontal como un gran tejido de relaciones sociales espaciales en la geografía urbana.6 Ejemplos de estas características son Ciudad de Dios (Lima, 1954), Ciudad Satélite de Ventanilla (Lima, 1962) Conjunto Experimental PREVI (Lima, 1968), Plan Experimental Ciudad Kennedy (Bogotá, ITC, 1970), Plan Experimental El Tunal (ITC, 1972) en Bogotá.

EL TAPIZ INDETERMINADO: BARRIO CONTINUO Y VIVIENDA INCREMENTAL Espacio urbano: En estos proyectos de mediana y alta densidad, se busca condensar el carácter de comunidad, apuntalando la escala humana en espacios públicos de distinta escala: calles peatonales, plazuelas semipúblicas, espacios de transición entre las viviendas y pequeños parques y/o áreas de juego. A través del planteamiento de una trama densa, se proyecta lotes de vivienda alargados y manzanas compactas, que recrean no solo antiguos barrios del centro de las ciudades, sino permite a través de sus plazas y calles estrechas, crear lugares íntimos de reconocimiento social.

ARQUITECTURA, CIUDAD Y SOCIEDAD HOY La creación de estas tres categorías logra amalgamar ideas e intenciones proyectuales en la vivienda colectiva, en las ciudades en su proceso de crecimiento y modernización, así como también reconoce la capacidad transformadora de la arquitectura en la realidad social a través del paisaje urbano.

Forma y paisaje: La vivienda incremental basada en la autoconstrucción que promovió el estado en estos proyectos como elemento basado en la mano de obra de los propietarios/ habitantes, se integró rápidamente a las urbanizaciones de bajo coste y las viviendas espontaneas, y logró consolidar el paisaje urbano de las periferias de la ciudad. Estas pequeñas unidades de crecimiento vertical basado en el lote angosto y profundo se arraigó desde la década de 1960, cuando la “ayuda social” que daban los gobiernos a los barrios marginales para su saneamiento y organización, estaba muy bien visto por el gobierno de Estados Unidos y el BID que colaboraban con ellos.5 En ese sentido, la participación se dio naturalmente de manera intensa a través de proyectos de lotes y servicios, programas de auto-ayuda que supieron aprovechar las sinergias vernaculares.

La retirada oficial de los gobiernos latinoamericanos en la producción de vivienda colectiva, ha hecho que la “industrial inmobiliaria” asuma todo el manejo del mercado, todo ello auspiciado por los lineamientos neoliberales de los organismos internacionales económicos para esta región. En ese contexto, las “viviendas” de hoy son en realidad mercancía para préstamos hipotecarios, son principalmente productos de sistemas financieros. Frente a esta reificación de la vivienda y la ciudad, se hace urgente que no sólo se recupere el concepto de vivienda colectiva para promover el desarrollo de la ciudad y la sociedad desde un enfoque urbano, sino que los gobiernos desarrollen una producción con estándares mínimos para los conjuntos de vivienda, con servicios y equipamientos, y espacios para el encuentro, es decir, lo necesario para producir el sueño de un orden, de una vida urbana con sentido de colectividad.

Imagen y representación: Estos proyectos nacen de la colaboración entre políticos, urbanistas, arquitectos y ciudadanos 5

En los años 1960s, la vivienda de autoayuda asistida se convirtió en la política oficial de EE.UU. hacia Latinoamérica. Se asumió que los gobiernos latinoamericanos ayudarían con las tierras, que el propietario la mano de obra y que EE.UU. daría asistencia técnica y en el costo de los materiales» BROMLEY, Ray, “Perú 1957-1977: How Time and Place Influenced John Turner’s, Ideas on Housing Policy”, en Habitat International,2003, 27(2), p. 278.

6

49

HARRIS, Richard, “A Double Irony: The Originality and Influence of John F.C. Turner” en Habitat International, 2003, 27(2), p. 253.


Andrea Martín ha dedicado su vida profesional a la práctica e investigación del diseño arquitectónico. Estudió la carrera en la UNAM y una maestría en el MIT bajo la tutoría de John Habraken de 1979 a 1981; es miembro fundador del Taller de Vivienda (TAVI-UAM-X); fue profesora-investigadora del CYAD UAM-X por más de 30 años; y es miembro del North American Open Building Council y del CIB-W104 Open Building.


Andrea Martín Chávez DE PROCESO A PROBLEMA FINAL

“Each time you learn something new you must readjust the whole framework of your knowledge. It seems to me that one is forced to make inner and outer readjustments all one’s life. The process never ends”. Eleanor Roosevelt1 DE PROCESO DE VIVIENDA A PROBLEMA DE VIVIENDA

Este crecimiento acelerado de la población urbana en décadas anteriores ejerció una fuerte presión en la sociedad para resolver el “problema de vivienda’’ en las ciudades. Los sectores público y privado se dedicaron a la producción masiva de vivienda. El llamado “sector social”, el que no tiene acceso a la vivienda del mercado producida por los otros sectores -y comprende una gran mayoría de la población urbana en países de ingreso medio y bajo- resolvió y sigue resolviendo su problema de vivienda mediante la auto-producción de viviendas.

El equilibrio existente entre la población rural y la urbana desde el desarrollo de las primeras ciudades de la antigüedad se rompe con la Revolución Industrial y agrícola de finales del siglo XVIII en Inglaterra. En la Segunda Revolución Industrial de mediados del siglo XIX emergen nuevas tecnologías de construcción, mismas que junto al incremento demográfico de principios del siglo pasado transforman el modo tradicional de hacer vivienda. Históricamente las viviendas se adaptaban a los cambios y perduraban durante siglos, y participaban en el proceso de construcción tanto el habitante como la sociedad. Con el crecimiento urbano desmedido del siglo pasado la vivienda se convierte en un problema para todos: habitantes, profesionistas, gobernantes e incluso la industria de la construcción. De 1950 a 2014, según estadísticas del World Urbanization Prospect 2014 de las Naciones Unidas2,, la población urbana mundial creció del 30% al 54%, llegando a ser 3.9 miles de millones de habitantes urbanos globalmente en 2014. En ese mismo año, en Norteamérica, la población urbana equivalía al 82% en Latinoamérica al 80% y en Europa al 73%, siendo éstas las tres regiones con mayor población urbana del mundo en ese momento. Para el año 2050, se calcula que la población urbana mundial crecerá en 2.5 miles de millones más, de los cuales el 90% se concentrará en Asia y África. Esto quiere decir que el crecimiento urbano poblacional en las Américas, Europa y Japón proyectado al 2050 será mucho más lento que en décadas anteriores. (fig. 1)

1 2

Imagen 1. Población urbana y rural de 1950 a 2050. Fuente: World Urbanization Prospect 2014/United Nations.

Roosevelt, Eleanor (1960). You Learn by Living. NY: HarperCollins Publishers. https://esa.un.org/unpd/wup/publications/files/wup2014-highlights.Pdf

51


Imagen 2. Vivienda producida por el sector privado en México. Fuente: http://yourshot.nationalgeographic.com/profile/225046/

Imagen 3. Vivienda auto-producida por el sector social.

El resultado de estas dos maneras preponderantes de producir vivienda en la actualidad -por las razones contrarias- es sub óptimo. Por un lado, los sectores público y privado controlan todo el proceso de producción de vivienda sin tomar en cuenta al habitante. Y por el otro lado, el sector social tiene que producir su vivienda de manera individual sin tomar en cuenta a los sectores público ni privado. En un caso tenemos asentamientos uniformes y vivienda monótona y en el otro deficiencias en las viviendas y asentamientos en zonas de alto riesgo y/o en las periferias urbanas lejos de los centros de trabajo. (Imagen 2 y 3)

mente- fuera de contexto, como si existiera aislada del entorno construido en el que se inserta. En la mayoría de las escuelas de arquitectura todavía se sigue aprendiendo diseño a través de temas de proyecto inventados con programas imaginarios; y la historia de la arquitectura a través de imágenes y planos de las grandes obras de la humanidad, donde los espacios habitables se apuntan, si acaso, como telón de fondo de las obras monumentales. El programa funcional se resuelve con el diseño de un objeto arquitectónico terminado, proporcionado y estéticamente placentero a juicio de quién evalúa. Esto “… va formando en el estudiante una visión abstracta de la arquitectura y la actitud característica del profesional que cree saberlo todo y que terminará por imponer las soluciones a sus clientes’’3.

Este rápido y mal planeado crecimiento amenaza el desarrollo sostenible tanto de las ciudades como de la vivienda urbana. Esta vivienda colectiva producida por los sectores público y privado -tanto en los países con mayores ingresos como en los de ingresos medios- pareciera diseñada para amontonar familias inconexas de la manera más monótona y aleatoria. Son viviendas totalmente terminadas sin ninguna provisión para adaptarse a distintos estilos de vida o para posibles cambios en el tiempo dando un resultado uniforme que no fomenta en el habitante un sentimiento ni de pertenencia ni de comunidad y que en muchos casos han tenido que demolerse o son abandonadas. En el caso de la vivienda auto producida por el sector social, donde es el poblador quien construye al tiempo que habita su vivienda, da un resultado más diverso y adecuado a sus recursos y necesidades, pero con muchas limitaciones técnicas, de confort y de servicios.

Desde los años sesenta, este legado modernista ha tenido muchos críticos y detractores que han desarrollado teorías y movimientos a contracorriente del status quo arquitectónico prevaleciente. En Holanda, John Habraken -gran promotor del diseño adecuado para la adaptabilidad y el cambio- en su cuadernillo 3R´s for Housing ya habla de la diferencia que hay entre diseñar viviendas versus ocuparse del proceso de la vivienda. Dice: “Una vivienda no es una cosa … es un resultado: el resultado de un proceso. El último acto de este proceso es el del habitante que la habita. El acto de habitar es lo único que convierte algo -un espacio, edificio, cueva- en una vivienda … Ergo, una vivienda es un acto”.4 Y propone que hay que encontrar un equilibrio entre los dos elementos -que él llama esferasque importan en el proceso de vivienda: la esfera individual (el ámbito interior de la vivienda) y la esfera de la comunidad (el ámbito exterior de la vivienda). Con esta conceptualización la vivienda deja de ser objeto para convertirse en proceso. Y en los años setenta introduce el concepto de soportes y de unidades separables5 como una herramienta de diseño de vivienda masiva que permite distribuir los niveles de intervención en el diseño de la vivienda.

VOLVER AL PROCESO DE VIVIENDA El movimiento Modernista o Estilo Internacional surgido en los años treinta del siglo pasado tuvo una gran influencia en el modo actual de producir la vivienda y en los programas de educación de las escuelas de arquitectura, influencia que ha perdurado durante los últimos cincuenta años, mismos en los que ha transcurrido mi propia formación y desarrollo profesional. Continúa prevaleciendo la idea de que ser novedoso equivale a ser talentoso, y los objetos arquitectónicos que se construyen -sean estos vivienda, hospitales o escuelas- siguen acaparando premios, revistas, exhibiciones y la mayoría de los escaparates. Esta Arquitectura de Autor se difunde -casi literal-

Ortiz Flores, Enrique (2016) en Arquitectura Social, Andrade, J. y Martin, A. Eds., UAM-X. Habraken, John (1966). Three R´s for Housing. Originally published in Forum, Vol. XX, No 1, 5 Habraken, John et al (1976). VARIATIONS: The Systematic Design of Supports. Cambridge, Mass: MIT 3

4

52


En Estados Unidos, Christopher Alexander propone trabajar con patrones en vez de con moldes -que resultan limitantes, y Steward Brand publica en los sesenta su biblia del movimiento hippie -Whole Earth Catalog- para ayudar a las comunidades a conformar su propio entorno, y en su libro How Buildings learn toca como tema principal la habilidad de los edificios a adaptarse y cambiar en el tiempo.

¿QUÉ CAMBIOS DEBERÍAMOS HACER? Si estamos de acuerdo en que la vivienda deje de ser un problema y vuelva a ser otra vez un proceso sustentable, como históricamente lo fue, lo primero que hay que hacer es reconocer la necesidad de hacer cambios en el enfoque actual. Tenemos que distribuir el control de los procesos de producción, gestión y diseño de la vivienda en diferentes niveles -los de largo plazo y los de corto plazo- y darle al usuario la posibilidad de intervención en el nivel que le corresponda. Debemos cambiar la concepción de la vivienda de producto industrial masivo y homogéneo al de espacios que respondan al cambio. Es importante proveer a la vivienda de capacidad para el cambio, o sea que hay que incorporar el Tiempo como la 4a dimensión en la arquitectura, como bien lo dice Habraken10. Y esta dimensión temporal -transformación, adaptación, cambio- y los distintos niveles territoriales necesarios en la vivienda colectiva debemos enseñarlos en las escuelas de arquitectura.

En Dinamarca, en los sesenta, inició un nuevo movimiento para el diseño de vivienda colectiva al que llaman Cohousing6, y lentamente se fue expandiendo a otros países desarrollados. En este enfoque, los habitantes controlan todo el proceso de vivienda en ambos ámbitos -el individual y el colectivo- y lo que buscan es un balance entre lo privado y lo comunitario, creando así un mayor sentimiento de pertenencia y comunidad. Por más de cinco décadas, profesionistas teóricos y prácticos en todo el mundo han desarrollado nuevos conceptos, métodos y herramientas que han producido muchos ejemplos de vivienda colectiva exitosa. Viviendas que introducen en el diseño el factor tiempo e incluyen en mayor o menor grado la participación del habitante. Temas como el diseño participativo; los niveles de territorialidad; el crecimiento progresivo o por etapas; la flexibilidad, provisión para cambio de uso; el contexto en su sentido más amplio -referido a la cultura, clima, paisaje y recursos disponibles del entorno donde se actúa- etc., han ido cobrando poco a poco mayor relevancia en el discurso de la vivienda sostenible actual. Todos estos son temas que en mis más de treinta años como parte del equipo docente de la UAM-X y como miembro del Taller de Vivienda (TAVI)7 hemos estudiado y aplicado en la investigación, docencia y servicio comunitario como parte de nuestra labor diaria como profesores-investigadores. Temas que son importantes en el diseño en general y en particular en el de las ciudades y la vivienda sostenibles. Estos cambios paulatinos en el modo de abordar el diseño de la vivienda colectiva -sea esta social o comercial- y de la de la arquitectura en general, poco a poco empiezan a ganar notoriedad. El año pasado, sin ir más lejos, el mayor escaparate mundial de arquitectura -la Bienal de Arquitectura de Venecia- “cambia su foco tradicional de la reflexión estética y autorreferente propia de las muestras de arquitectura” por la tesis propuesta por Aravena de “devolver a la arquitectura su real valor en el desarrollo del habitar humano junto con su compromiso político por el bienestar de las personas”8. Por otra parte, también en el 2016, el mayor premio de arquitectura -el Pritzker- fue otorgado al arquitecto Aravena que tiene “… poca obra de envergadura, pero que se centra en no generar arquitectura de espectáculo, de grandes masas de cristal y alta tecnología”9.

McCamant, K. & Durrett Ch. (1994) Cohousing, A Contemporary Approach to Housing Ourselves., Berkeley, CA: Ten Speed Press. 7 El TAVI es un grupo conformado por profesores y alumnos de la carrera de Arquitectura de la UAM-X que después de cumplir su objetivo inicial de apoyo y asesoría a la reconstrucción de viviendas dañadas por el temblor de 1985, se convirtió en un espacio permanente de investigación y apoyo técnico a comunidades y organizaciones con problemáticas habitacionales www.tavi. uam.xoc.mx 8 Allard, Pablo (2016). El batallón de Aravena: Reportando desde el Frente. https://plataformaarquitectura.cl/cl/795389/el-batallon-de-aravena-reportando-desde-el-frente 9 Idem 6

10

53

Habraken, John (2017). Back to the future in Loose-Fit Architecture, Ed Lifschutz, Alex, AD 05 Vol 87.


Catedrático jubilado de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, es actualmente profesor huésped en la Universidad de Guadalajara. Ha sido Visiting Scholar en las Universidades de Columbia (Nueva York) y McGill (Montreal). Ha publicado, entre otros, La Invención de la Arquitectura (1997), La casa en la arquitectura moderna (2014) y es coautor de Un modo de afrontar la ciudad africana (2014) y Contra el hambre de vivienda +20 (2014). Ha colaborado en libros y revistas especializadas con temas de Historia, Teoría y Crítica de la Arquitectura, Arquitectura Doméstica y Patrimonio Arquitectónico.


Manuel Martín Hernández VIAJES DE LA VIVIENDA COLECTIVA De Gallutzzo (Florencia) a Colonia del Valle (Ciudad de México)

DE LA CHAUX-DE-FONDS A FLORENCIA

a mi asociado Pierre Jeanneret; en el dorso de un menú de restaurante, hemos dibujado espontáneamente los ‘inmuebles-villas’; la idea acababa de nacer” (Le Corbusier, 1999, 113). Sin embargo, esa espontaneidad no fue tal; el ingeniero Henri-Jules Borie ya había proyectado en 1865 para París unos “Aérodomes” (figura 1), un tipo de edificio de viviendas resuelto como bloques perimetrales de cuarenta metros de altura y equipamientos sobre la cubierta (Frampton, 2001, 4748). Seguramente Le Corbusier y Jeanneret conocieron esta solución a través de Auguste Perret con quien trabajaron antes de fundar su propio estudio y probablemente tradujeron en el Immeuble-Villa de 120 viviendas que vemos desarrollado en la segunda edición de Vers une Architecture (Le Corbusier, 1924a, 206-209).

Esta es la crónica de un viaje con muchas etapas, persiguiendo la concreción de uno de los tipos de vivienda colectiva más eficaces de la modernidad. Comienza en La-Chaux-de-Fonds, donde llegó Charles-Édouard Jeanneret en su viaje por el norte de Italia durante el otoño de 1907. Aunque se interesaba, sobre todo, por las obras de arte que vería en los monumentos y museos de Florencia o Venecia, sin embargo, para el futuro Le Corbusier, lo más importante fue su encuentro con la arquitectura, aunque no pudo todavía entenderla pues aún no sabía dónde y qué mirar. En este primer viaje de formación, una de sus mayores sorpresas fue la visita a la Cartuja de Gallutzzo a pocos kilómetros al sur de Florencia. Allí, dice Jeanneret, “encontré la solución para la vivienda obrera modelo” (Hidalgo Hermosilla, 2004, 11).

En esta propuesta las casas ocupaban los lados largos del paralelepípedo, con un corredor interior perimetral en las plantas impares, disponiéndose las escaleras y ascensores generales en los extremos cortos de la manzana. Cada vivienda “en el aire” tiene una planta en “L” que envuelve una terraza-jardín abierta en fachada. En el brazo largo de la “L” están alineados el vestíbulo, el comedor y la estancia en doble altura, mientras que en el brazo corto se sitúa la cocina, paralela a la galería, y la escalera interior que lleva a la planta alta; en ésta están los tres amplios dormitorios, aseo y gimnasio, así como el vacío sobre la estancia (figura 2). La propuesta que se dibujó en la Ciudad Contemporánea (1922) fue realizada sobre una manzana mucho mayor y con la fachada principal de las villas (situadas ahora en sus cuatro lados) hacia el jardín interior de la manzana.

El conjunto cartujo, cuya construcción se inició a mediados del siglo XIV, se levanta sobre una colina junto al río Ema y se compone de cuatro patios alineados según un eje sur-norte y dimensionados de acuerdo con un programa arquitectónico conventual convencional. La diferencia está en el extremo norte, donde se encuentra un gran claustro casi cuadrado y ajardinado -reconstruido y ampliado entre los siglos XV y XVIque distribuye en tres de sus lados dieciocho celdas para los monjes. De acuerdo con el tipo arquitectónico cartujano, éstas son pequeñas villas de dos plantas: al nivel del claustro una antecámara, comedor y estudio y en el nivel superior el dormitorio y una loggia. Las situadas al norte y naciente poseen bajo la cota del claustro otro nivel más, con un huerto o jardín abierto al paisaje. Años más tarde, en 1911, en la ruta de regreso durante el conocido como Viaje a Oriente iniciado el año anterior, Charles-Édouard estuvo de nuevo en la cartuja de cuya estancia sí se conservan algunos dibujos, entre ellos, además de una serie de perspectivas, una planta y una sección de una celda tipo.

También en esa propuesta urbana había una serie de bloques à redent. Este esquema consiste en un bloque quebrado de doce plantas, con seis viviendas dúplex con acceso desde galerías exteriores, que va dejando alternativamente grandes espacios verdes (Le Corbusier, 1924b, 226-227). Su referencia directa parece ser el Boulevard à redans de Eugène Hénard (1903), aunque remontándonos más atrás llegaríamos al Falansterio de Charles Fourier -tal y como lo dibujó Victor Considérant hacia 1834- de clara filiación, a su vez, con los palacios barrocos abiertos de planta quebrada. El desarrollo de los redent está en la Ville Radieuse (“Ciudad radiante”, 1929-1935), pero antes iremos a Moscú.

DE FLORENCIA A PARÍS Ya en París, y después de fundar el atelier con su primo, la cartuja regresa como referente de su primera propuesta para la vivienda colectiva: “Un día, en el año 1922, hablé de ella 55


Figura 1. Henri-Jules Borie, Aérodomes, 1865 (grabado 1). http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k865980.r=aerodomos?rk=21459;2

del Consejo de Economía). Como resultado tenemos los bloques denominados A y B para los casos convencionales en que hay dos viviendas por caja de escalera y planta y C, D, E, F para viviendas adosadas y conectadas por toda una tipología de accesos horizontales, intentando la máxima eficacia y economía de la célula de vivienda. En el tipo F -el más influyente e innovador de todos-, el corredor a media altura es lugar de relación y, subiendo o bajando unos peldaños, sirve a dos viviendas que acomodan, con menor altura libre, el espacio de dormitorios sobre y bajo dicho pasillo (Gínzburg, 1929, 1-22).

DE PARÍS A MOSCÚ El primer viaje de Le Corbusier a Moscú fue en octubre de 1928, invitado para participar en la tercera fase del concurso de proyectos para el Centrosoyuz que, finalmente, Jeanneret y él ganaron (Frampton, 2001, 95-96). Al llegar fue recibido por destacados miembros de la Asociación de Arquitectos Contemporáneos (OSA). Moisej Gínzburg, editor de Sovremennaya Arkhitektura -la revista de la asociación-, ya había dado a conocer el trabajo de Le Corbusier, sobre todo sus libros Vers una Architecture, Urbanisme y L’art décoratif d’auyourd’hui (Gínzburg, 2007, 267 y sig.). Allí Le Corbusier conoció las propuestas resultantes de un importante concurso convocado en 1926 por la OSA (lo llamaron “concurso fraternal”) con el tema de la Nueva vivienda y resuelto en abril de 1927. Le Corbusier debió interesarse por la propuesta de Oll, Ivanov y Ladinski para un bloque de viviendas dúplex servidas por un pasillo interior que lleva, a cada lado, a la sala de estar desde la que se asciende, en un caso, o se baja, en otro, a la planta de dormitorios (figura 3); o la de Sobolev, también de sección “cruzada”, pero con escaleras paralelas al pasillo central. También vio la solución de Gínzburg, un bloque de seis plantas con tres galerías interiores de comunicación alternadas que llevan a un apartamento a nivel y una vivienda dúplex a la que se desciende (Pasternak, 1927, 125-146).

Le Corbusier pudo ver también el proyecto y construcción del Narkomfin de Gínzburg e Ignatii F. Milinis (Moscú, 19281929), un bloque longitudinal al que se une en uno de los extremos un volumen de uso público transversalmente colocado. En la sección del bloque residencial se combinan las células K y F; la primera un dúplex con la cocina y sala de estar de doble altura en planta baja, y dos dormitorios abiertos a este vacío en planta alta, y sobre ésta una pareja del tipo F ya descrito (Martín Hernández, 2014, 179-188). DE MOSCÚ A PARÍS Fue a la vuelta de este viaje cuando Le Corbusier y Jeanneret comenzaron a desarrollar la Ville Radieuse con sus bloques à redent en zigzag, compuestos a partir de las diversas unidades de vivienda VR desarrolladas entre 1929 y 1934. Al principio estas unidades fueron de una planta, dispuestas, en el caso del sector del bloque orientado N-S, al sur y con una galería exterior, mientras que en el caso del bloque E-O se encajan entre las fachadas y una galería interior (claras referencias a las cu-

Le Corbusier también debió conocer los trabajos dirigidos por Gínzburg (con los arquitectos de la OSA Barshch, Pasternak, Sum-Schik y Vladímirov) para la tipificación y normalización de las viviendas en edificios colectivos y presentados en noviembre de 1928, por encargo del Strojkom (Comité de Construcción 56


biertas y pasillos de los transatlánticos que llevaron a Le Corbusier a Sudamérica en 1929). Posteriormente, a partir de 1932, el bloque también se iba a resolver con un esquema traído de Moscú: la superposición de viviendas dúplex contrapeadas (o en “X”) y galería interior cada tres plantas (figura 4). Antes, los arquitectos ya habían desarrollado un bloque colectivo con galería interior (aunque cada dos plantas) para el primer Proyecto Wanner de 1928-1929, con un dúplex y un apartamento en una solución parecida a la de Gínzburg para el concurso de la OSA citado (Martín Hernández, 2014, 188-196).

DE EUROPA A CIUDAD DE MÉXICO Vers une architecture de Le Corbusier ya circulaba en México desde 1924, así como ejemplos arquitectónicos europeos en revistas y prensa diaria (De Anda Alanís, 1990, 79-86). La modernidad era difundida en cátedras como la de José Villagrán en la Escuela Nacional de Arquitectura desde 1927, mientras que arquitectos como Enrique Yáñez visitaban Europa o estudiaban allí -es el caso de Mario Pani en París-. Aunque minoritaria, una cierta arquitectura moderna radical estaba ya asentada a principios de aquellos años treinta (a través de Juan O’Gorman, Juan Legarreta, Álvaro Aburto...) y se confrontaba con la arquitectura académica y nacionalista. Hay que recordar aquí el resultado del concurso convocado en 1932 por el Muestrario de la Construcción Moderna y la construcción de las colonias Balbuena, San Jacinto y otras entre 1933 y 1936, con proyecto de Legarreta, tomando lo mejor de los tres premios (el suyo con Fernández, además de los de Enrique Yáñez y Tarditti y Pérez Palacios) (González Lobo, 1982, 89-91). Un grupo de arquitectos autodenominado “arquitectos socialistas” se presentó con ocasión del XVI Congreso Internacional de Planificación y de la Habitación que se celebró en agosto de 1938 donde, en la línea de la arquitectura técnica definida previamente por Alberto Arai, él mismo junto con Raúl Cacho, Enrique Guerrero y Balbino Hernández proponían en la memoria de su Proyecto de ciudad obrera (1938) realizar “una crítica del programa mismo (...) a través de sus principios revolucionarios” (Arai, Cacho, Guerrero y Hernández, 1938, 206). Es en este último proyecto donde apreciamos los logros teóricos de este grupo, coincidente con la segunda mitad del gobierno de Lázaro Cárdenas.

Figura 2. Andrei Oll, Konstantin Ivanov y Anatoli Ladinski, concurso ‘Nueva vivienda’ convocado por la OSA, 1927, axonometría seccionada. Martín Hernández, Manuel (2014), La casa en la arquitectura moderna, Barcelona: Reverté, página 180, figura 8.1.

La “colonia obrera” se situaba al NO de la Ciudad de México, entre una nueva zona industrial al este y Tacuba y Atzcapotzalco al oeste, reservándose una gran llanura al norte para cultivos. Una serie de avenidas en sentido este-oeste y calles de segundo y tercer orden cuadriculan el territorio. Una ancha franja de terreno entre el área residencial y un parque, que la separa de la industria, se destina al centro cívico y escuelas,

Figura 4. Le Corbusier y Pierre Jeanneret, Ville Radieuse, 1932, sección del bloque. Martín Hernández, Manuel (2014), La casa en la arquitectura moderna, Barcelona: Reverté, página 193, figura 8.15.

Figura 3. Le Corbusier y Pierre Jeanneret, ‘inmuebles-villas’, 1922, plantas de la vivienda. Martín Hernández, Manuel (2014), La casa en la arquitectura moderna, Barcelona: Reverté, página 189, figura 8.12. 57


mientras “la parte de la ciudad dedicada a dormitorios quedó como un jardín de varios kilómetros cuadrados sobre el que se elevan de cuando en cuando ligeros edificios alargados horizontalmente y de muy escaso espesor” (Arai et al., 1938, 208). La alineación de estos bloques conforma unidades de manzanas alargadas con 16 edificios (ocho hileras de dos bloques alineados), áreas ajardinadas y su equipamiento básico correspondiente. De acuerdo con los principios organizativos de la dom-kommuna soviética, la escalera central de cada bloque deja diez viviendas al sur y siete crujías al norte de 3.50 m. cada una, con un área de descanso, servicios colectivos y dormitorios de niñas y niños alternando por planta. Hay tres viviendas superpuestas de dos alturas cada una que repiten el tipo K del Strojkom citado (figura 5).

de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social realizó el proyecto, no construido, de Lomas de Becerra (Ciudad de México, 1942), un conjunto habitacional cooperativo para 2000 familias de trabajadores, con seis supermanzanas alineadas sobre un kilómetro y medio y tres soluciones que combinan viviendas unifamiliares con bloques de tres y cuatro plantas, acompañados por una serie de equipamientos sanitarios, escolares, deportivos y comerciales distribuidos al norte y sur y en el eje central del conjunto (Meyer, 1943, 105-109). Los multifamiliares De 1947 data el Banco de la Habitación de México cuya primera realización fue la Unidad Esperanza, proyectada por Carlos Lazo y Antonio Serratos. Se trata de una serie de bloques paralelos con escaleras cada dos viviendas, a su vez de dos crujías: un “bloque de agua” a un lado y estancias y dormitorios al otro, de acuerdo con referentes alemanes como sus propios autores indican (Arquitectura y lo demás, 1948, 88). Este conjunto es un buen antecedente para los Centros Urbanos proyectados por Mario Pani y su equipo en la capital mexicana.

Un interludio suizo En el congreso donde se presentó el grupo y el proyecto estaba Hannes Meyer. Meyer había sido el segundo director de la Escuela de la Bauhaus, y tras su estancia de seis años en Moscú regresó a Suiza y de ahí -vía EE.UU.- a México en 1938, donde impartió dos conferencias criticando la idea de una arquitectura que fuera sólo técnica y en contra de una arquitectura internacional (Meyer, 1938). Meyer regresó a Suiza para volver en el verano de 1939 con un contrato para dirigir los cursos de planificación urbana en la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura, creyendo ver en el México de Lázaro Cárdenas una promesa socialista que le permitiría continuar con su línea de utopías construidas iniciadas en la cooperativa Freidorf (Basilea, 1921). Ya como director técnico de la Oficina de Proyectos

En una conferencia sobre Le Corbusier dictada el 22 de julio de 1946 en la Escuela Nacional de Arquitectura, Vladimir Kaspé, además de interpretar con acierto los valores del arquitecto, auguraba las posibilidades urbano-arquitectónicas que se abrirían al aplicar los principios de la ville radieuse (Kaspé, 1946, 10). Y algo de esa utopía social está ya en el Centro Urbano Presidente Alemán (Ciudad de México, 1947-1949). Dentro

Figura 5. Alberto T. Arai, Raúl Cacho, Enrique Guerrero, Balbino Hernández, Ciudad obrera de México, 1938, casa colectiva tipo. http://fa.unam.mx/editorial/wordpress/wp-content/Files/ raices/RD12/revistas/decoracion_11.pdf#page=35 Figura 6. Mario Pani y otros, Centro Urbano Presidente Alemán, 1947-1949, Ciudad de México. Fotografía del autor, 2017 58


de la política nacional de vivienda social consolidada durante el sexenio de Miguel Alemán (1947-1952), el encuentro entre el urbanismo moderno de José Luis Cuevas y Domingo García Ramos y la arquitectura corbuseriana del equipo de Pani se produjo en el suroeste de la Ciudad de México, sobre cuatro hectáreas de la Colonia del Valle (De Anda, 2012, 376-381).

• Kaspé, Vladimir (1946). Le Corbusier y la arquitectura contemporánea. Arquitectura, 21, noviembre. • Le Corbusier (1924a). Vers une Architecture (2ª ed.). París: Les éditions G. Crès et Cie. • Le Corbusier (1924b). Urbanisme. París: Les éditions G. Crès et Cie. • Le Corbusier (1999). Precisiones [1930]. Barcelona: Apóstrofe. • Martín Hernández, Manuel (2014). La casa en la arquitectura moderna. Barcelona: Reverté. • Meyer, Hannes (1938). La formación del arquitecto. Arquitectura y Decoración, 12, octubre. • Meyer, Hannes (1943). La ciudad de México. Fragmentos de un estudio urbanístico. Arquitectura, 12, abril. • Pani, Mario (1950). El Centro Urbano Presidente Alemán. Arquitectura México, 30, febrero. • Pasternak, Alexandr (1927). Novyye Formy Sovremennoy Kvartiry. Sovremennaya Arkhitektura, 4-5. • Porset, Clara (1950). El Centro Urbano ‘Presidente Alemán’ y el espacio interior para vivir. Arquitectura México, 32, octubre.

Ocupando el 20% del terreno disponible, y con una densidad de más de 1,000 habitantes por hectárea, el conjunto posee seis edificios de tres alturas y otros seis de trece plantas, quedando cuatro de estos ligados à redent sobre la diagonal NESO de la manzana. La planta baja de los edificios altos se dedica a comercios y circulaciones, mientras que las restantes las ocupan viviendas de dos alturas con accesos por galerías exteriores, de tal modo que se entra a la planta de cocina y comedor y se sube o se baja a los niveles de dormitorios (figura 6). Pani reconoce la paternidad de las ideas de Le Corbusier en los lineamientos generales, aunque no en la solución residencial concreta o en la escala urbana del conjunto (Pani, 1950, 270-271). Hay que reconocer la importancia de Clara Porset para los interiores de estas viviendas, que desarrolló en el CUPA el mismo cometido que Charlotte Perriand en la Unité d’Habitation de Marsella de Le Corbusier (1946-1952) a la que Pani hace referencia. Al equipar el 10% de las viviendas con mobiliario flexible y polivalente, con materiales naturales, tradicionales y económicos, buscando lugares de almacenaje suficientes, intentando una sensación de espaciosidad donde la pequeñez del espacio no lo hubiera permitido, consigue “arte en la vida diaria” (Porset, 1950, 118). En cualquier caso, Ésta no es la meta; es una etapa del viaje que aún continúa hasta hoy. BIBLIOGRAFÍA • Arai, Alberto T.; Cacho, Raúl; Guerrero, Enrique y Hernández, Balbino (1938). Proyecto de la ciudad obrera de México. Arquitectura y Decoración, 11, septiembre. • Arquitectura y lo demás (1948). La ‘Unidad Esperanza’. Un conjunto de viviendas populares por los Arquitectos Carlos Lazo Jr., Antonio Serratos e Ing. Medrano. Arquitectura y lo demás, vol. II, 12, marzo-diciembre. • De Anda Alanís, Enrique X. (1990). La arquitectura de la Revolución mexicana. México D. F.: UNAM. • De Anda, Enrique X. (2012), Vivienda social en la ciudad de México durante el periodo 1945-1965. En Carlos Sambricio (edición). Ciudad y vivienda en América Latina, 1930-1960. Madrid: Lampreave. • Frampton, Kenneth (2001). Le Corbusier. Nueva York: Thames & Hudson. • Gínzburg, Moisej (1929). Problemy Tipizatsii Zhilya RSFSR. Sovremennaya Arkhitektura, 1. • Gínzburg, Moisej (2007). Escritos 1923-1930. Madrid: El Croquis editorial. • González Lobo, Carlos (1982). Arquitectura en México durante la cuarta década: el maximato, el cardenismo. En AA.VV. Apuntes para la historia y la crítica de la arquitectura mexicana del siglo XX: 1900-1980. Cuadernos de Arquitectura y Conservación del Patrimonio Artístico, 22-23. México: INBA. • Hidalgo Hermosilla, Germán (2004). La constatación de un aprendizaje. El viaje a Italia en 1907 de Ch-E. Jeanneret. Masilia. 59


Doctor arquitecto y catedrático de la ETSAB/UPC. Experto en vivienda, ha asesorado junto a Zai-da Muxí a la Generalitat de Catalunya, a la Junta de Andalucía, a la Secretaría de Vivienda de Sao Paulo y a la Secretaría de Hábitat e Inclusión de Buenos Aires. Ha obtenido el Premio Nacional de Urbanismo de España del Ministerio de Vivienda a la iniciativa periodística en 2005. Ha sido codirector del Máster Laboratorio de la Vivienda del Siglo XXI de la UPC. A partir de 2015, es concejal de Vivienda de la ciudad de Barcelona y concejal del distrito de Sant Martí, en el gobierno de Barcelona en Comú, con Ada Colau.


Josep María Montaner SISTEMAS Y POLÍTICAS DE VIVIENDA

CULTURA DEL HABITAR

cada país y ciudad nos lleva a un trabajo de políticas comparadas, aunque toda comparación, para que sea útil, se ha de basar en aclarar los parámetros a comparar y en conocer cada uno de los diversos contextos, ligados a diversas tradiciones de políticas sociales.

Aquello que más caracteriza a las políticas de vivienda es su temporalidad de “larga duración”: no se pueden implantar en poco tiempo, requieren décadas de desarrollo y forman parte de la cultura del habitar. Toda “cultura de la vivienda”, por lo tanto, es resultado de las políticas de vivienda pública, basadas en leyes, planes, inversiones y promociones; de las tradiciones urbanas y del espacio residencial, junto con las paulatinas innovaciones de la modernidad; de las disponibilidades materiales y tecnológicas; de las condiciones económicas y de las acciones sociales. Cada específica cultura de la vivienda constituye una de las características que más define a un país y a una ciudad: nos remite a la antropología y a la sociología, se inserta en las formas urbanas, nos muestra las maneras de vivir de las personas y expresa cómo se ha ido asumiendo, social y políticamente, el derecho a la vivienda.

Se trata de estudiar la legislación que ha existido y saber si hay leyes que defienden a los inquilinos y medidas para controlar el incremento de los alquileres; tener el porcentaje de vivienda pública del que se dispone; conocer el número de viviendas públicas nuevas que se construyen cada año; saber cómo se garantiza el derecho a una vivienda digna; cómo funcionan los procesos de rehabilitación; qué tratamiento se hace en relación a las ocupaciones o “squatters” (ya sea por ideología o por necesidad); y cómo se han afrontado los problemas de la emergencia habitacional, los malos usos de la vivienda y la existencia de viviendas vacías tras la crisis hipotecaria. En definitiva, cómo se ha atendido y cómo se atiende a las diferentes franjas de población que no pueden acceder a una vivienda en el mercado: los sin techo, los habitantes de asentamientos en Europa y de los barrios autoconstruidos en Latinoamérica y Asia, las personas y familias sin recursos, etc.

En la vivienda confluyen, por lo tanto, los conocimientos y experiencias de la arquitectura y el urbanismo; la construcción y la tecnología; la sociología, la antropología y la geografía humana, configurando una historia apasionante, de siglos, que tiene hitos en la evolución de la vida doméstica, como la entrada de la luz natural a través del cristal a partir del Renacimiento o la introducción de la higiene moderna y de los sistemas de calefacción en los siglos XVIII y XIX. Ello genera costumbres y cambios, como la tendencia a poder ir en la casa de manera más ligera e informal, con menos ropa; la liberación de la mujer de las tareas domésticas a las que el patriarcado la ha relegado; o la introducción en la vida cotidiana de las nuevas tecnologías de información y comunicación.

UNA HISTORIA EUROPEA RECIENTE A principios del siglo XX, las políticas de vivienda se definieron por países, cuando los estados-nación conformados en el siglo XIX se consolidaron. Holanda fue el país pionero, antes que Alemania, al dictar en 1901 la Woningwet (Ley de Vivienda) y al dar continuidad a la tradición de creación y negociación comunitaria para obtener nuevos terrenos ganados al mar, los polders. Poco más tarde, la Constitución de la República de Weimar definió en la Ley de 1919 el “derecho a un alojamiento salubre” para todo ciudadano alemán. Con base en ello, el estado debía controlar la distribución y la utilización del suelo como medida destinada a salvaguardar su buen uso, y las administraciones tenían que establecer el nivel mínimo estándar para las viviendas construidas bajo la iniciativa pública. De esta manera, en 1926 se promulgó el Reglamento sobre la Vivienda, unas estrictas ordenanzas sobre las superficies mínimas de las piezas de las viviendas construidas con financiación estatal. Por lo tanto, Alemania era el segundo país, después

Y todo ello define hoy unos objetivos claves e imprescindibles en la vivienda contemporánea: flexibilidad, no jerarquía, igualdad de género, espacio saludable, ahorro energético y accesibilidad SISTEMAS DE VIVIENDA Si nos remitimos a las teorías de los sistemas, podemos hablar de auténticos “sistemas de vivienda”, que engloban las políticas públicas. Y el hecho de hablar de sistemas de vivienda en 61


de Holanda, que reconocía el derecho a la vivienda, como obligación del estado para con sus ciudadanos y con los necesarios fondos para financiar este derecho. Es por esta razón que las colonias de vivienda racional se extendieron por las ciudades alemanas y que el régimen de tenencia, generalmente, fue un alquiler social que no debía sobrepasar el 10% de los salarios de cada familia.

países menos desarrollados: tendencia a la rentabilidad y a la propiedad, lo que a escala global comportaba vender a sus inquilinos el patrimonio público, reduciendo el gasto público dedicado a los sectores de rentas bajas y abandonando el derecho a la vivienda a la lógica del mercado. Reconocer la propiedad puede tener sentido en los procesos de regularización de favelas y poblados autoconstruidos, como en Brasil, Perú, Colombia o Venezuela, aunque comporte la fijación de la población en viviendas de poca calidad y difíciles de mantener con los recursos propios, a veces en periferias que requieren cada día varias horas de desplazamiento. Ello es una aberración social y urbana cuando se convierten en inmensos barrios solo residencias de casas unifamiliares agrupadas en programas de promoción y financiamiento de vivienda popular de propiedad, producida en serie, como los infinitos conjuntos de la llamada “vivienda social” alrededor de la Ciudad de México o como los barrios del programa “Minha casa Minha vida” en Brasil.

Inmediatamente estas políticas nacionales se concretaron en las tradiciones urbanas de cada ciudad: en el período de entreguerras en Viena, Berlín, Frankfurt, Hamburgo o Ámsterdam; y tras la Segunda Guerra Mundial en las periferias de Londres y París, definiendo tipologías y morfologías propias. Podemos considerar, tal como escribe Raquel Rolnik en Guerra dos lugares, que en la postguerra se establecieron en Europa tres grandes modelos de promoción de la vivienda pública: los países con unas políticas significativas y continuadas de vivienda social, empezando por Austria y por los nórdicos (Suecia, Finlandia y Dinamarca) y también en Holanda, Francia, República Checa y Polonia; países con políticas de vivienda, menos significativas y menos continuadas, como Alemania, Bélgica, Italia e Irlanda; y países con políticas inexistentes o solo promovidas en momentos muy puntuales y efímeros, como España, Grecia y Portugal.

Todo este giro neoliberal se ha expresado en la política hipotecaria en Estados Unidos y Europa durante el cambio de siglo, que desembocó en la crisis hipotecaria y la tragedia de la pérdida de la vivienda habitual para millones de hogares. Un fenómeno dramático que en España ha tenido la expresión más cruel de abandono de la defensa de los derechos de la población por parte del estado y de la total falta de escrúpulos por parte de las entidades financieras, precisamente las únicas que fueron rescatadas y salvadas tras la crisis con inversiones públicas de miles de millones.

De esta manera, a partir de 1945 se extendieron los modelos europeos de vivienda social de alquiler, en países como Gran Bretaña, Holanda, Alemania y Austria, y también en Francia donde predominó la cantidad muy por encima de la calidad, que han ido evolucionando hasta hoy, pese a los recortes en el estado del bienestar introducidos a partir de los años ochenta, especialmente en Inglaterra y Holanda.

REGULACIÓN DE LOS ALQUILERES

En cambio, países mediterráneos, como Portugal, España o Italia, aunque también hicieron vivienda popular en ciertos períodos, al pasar a ser paulatinamente de propiedad privada, nunca se ha consolidado un parque de vivienda pública, básico para defender el derecho a la vivienda, dentro de un mercado estructurado, equilibrado y cualificado de alquiler.

En la medida que las ciudades más representativas por sus políticas sociales, especialmente en Europa, las clases populares y medias viven en alquiler, en las últimas décadas la clave ha consistido en establecer mecanismos legales para regular el incremento de los precios, para defender los derechos de estabilidad de los inquilinos e incentivar las ventajas para los pequeños propietarios si optan por alquilar.

PROPIEDAD O ALQUILER

Ello se aplicó ya en pasadas épocas de crisis habitacional, en contextos tan distintos como en los Estados Unidos, cuando en 1942 el presidente Franklin D. Roosvelt promulgó la Ley Emergencial de Control de Precios (Emergency Price Control Act); o como en la España de la dictadura franquista, durante las crisis de vivienda en los años sesenta y setenta, con la práctica congelación de los alquileres. Y lo han logrado actualmente ciudades como Berlín, París o Lille, aunque muy recientemente dichas ciudades francesas hayan perdido esta facultad, esperemos que temporalmente.

Es cierto que la gran diferencia entre Europa y Latinoamérica reside en la relevancia del alquiler en el primer caso y el predominio de la propiedad en el segundo, también con ciertas diferencias entre países, como ya se ha indicado en el caso europeo. En Latinoamérica, el mercado de alquiler, de apartamentos o departamentos tiene cierto peso en las grandes metrópolis, como Buenos Aires, São Paulo y Ciudad de México. Esta dualidad de tendencias viene marcada por el predomino de unos estados del bienestar en Europa, que pueden garantizar cierta seguridad, especialmente en las jubilaciones, y que han podido dignificar el alquiler; y, ante la ausencias de este estado del bienestar, la búsqueda de la seguridad familiar que aporta en América Latina la propiedad. Dicha dualidad fue alterada a partir de finales de los años ochenta, cuanto la “financiarización” de la vivienda, bajo la presión del neoliberalismo, forzó un aumento mayor de la propiedad en detrimento del alquiler. Ello fue legitimado y multiplicado por el cambio de política promovida por el Banco Mundial en los años noventa, cuando se introdujeron nuevos criterios de inversión en los

Esta regulación es la que se reclama hoy en España, a causa del actual incremento desmesurado de los alquileres, exigiendo un cambio estructural que potencie la dignificación de la vivienda de alquiler. Se considera que es imprescindible reformar el marco general normativo, para proteger a los inquilinos, modificando la vigente LAU de 2013 (Ley de Arrendamientos Urbanos), de manera que permita alargar la duración de los contratos de 3 a 5 años, por lo menos, e impidiendo un aumento indiscriminado de los precios, que antes estaba regulado por el incremento del IPC. Es un objetivo prioritario otorgar la competencia a las comunidades autónomas y a los 62


municipios para que puedan regular los alquileres, según tres fases consecutivas: estableciendo índices de referencia de precios; primando a los propietarios que se remitan a estos índices mediante exenciones de impuestos, ayudas a la rehabilitación y otras medidas de fomento; y penalizando los incrementos abusivos de las rentas, con la defensa de los inquilinos afectados por ello.

Tal como escribió John Habraken, al valorar las experiencias modernas y contemporáneas de vivienda colectiva a lo largo del mundo: “El último siglo nos ha llevado sólo hasta la mitad del camino. A la futuras generaciones aún les queda mucho por hacer”.

NUEVAS FORMAS DE TENENCIA: LAS COOPERATIVAS DE VIVIENDA

• Stephen K. Mayo; Shlomo Angel (Banco Mundial), Vivienda. Un entorno propicio para el Mercado Habitacional, Banco Mundial, Washington, 1993. • Josep María Montaner; Zaida Muxí (Ed.), Habitar el presente. Vivienda en España: sociedad, ciudad, tecnología y recursos, Ministerio de Vivienda, Madrid, 2006. • Paulo Bruna, Os primeiros arquitetos modernos. Habitação social no Brasil 1930-1950, Ed. Universidade de São Paulo, São Paulo,2010 • Josep María Montaner; Zaida Muxí; David H. Falagan, Herramientas para habitar el presente. La vivienda del siglo XXI. Tools for Inhabiting the Present. Housing in the 21st Century. Master Laboratorio de la vivienda del siglo XXI, Barcelona, 2011 y Nobuko. Buenos Aires, 2013. • N. John Habraken “Antes y después de la vivienda moderna” en Josep Maria Montaner, La arquitectura de la vivienda colectiva. Políticas y proyectos en la ciudad contemporánea. Editorial Reverté, Barcelona, 2015. • Josep Maria Montaner, La arquitectura de la vivienda colectiva. Políticas y proyectos en la ciudad contemporánea. Editorial Reverté, Barcelona, 2015. • A.A.V.V. Qüestions d’habitatge nº 20, “Políticas comparadas de vivienda”, Ajuntament de Barcelona, noviembre de 2016. • Raquel Rolnik, Guerra dos Lugares. A colonização da terra e da moradia na era das finanças, Boitempo, São Paulo, 2015; La guerra de los lugares. La colonización de la tierra y la vivienda en la era de las finanzas, Lom ediciones, Santiago de Chile, 2017.

BIBLIOGRAFÍA

Otro medio para defender la vivienda asequible ha sido la invención y experimentación de nuevos sistemas de tenencia, como las cooperativas del modelo Ander en Dinamarca o el sistema de cooperativas en Montevideo. Las cooperativas uruguayas, que pueden ser de dos tipos, por “ayuda mutua” y por “ahorro previo”, disponen de una legislación (de 1966, 1968, 1970 y 1994) que cubre los diversos aspectos del movimiento cooperativista y sus obras, estableciendo los dos tipos de condiciones de tenencia: de “contrato ilimitado de uso y goce” (generalmente el que siguen las cooperativas de ayuda mutua) y el de “propiedad” que, en bastantes casos, una vez realizada la vivienda, sigue teniendo un funcionamiento en cooperativa para su mantenimiento. Hay dos tipos de cooperativas: de “ahorro previo”, que conducen a la compra de la vivienda, y de “ayuda mutua”, que se basan en el trabajo comunitario de los socios, estableciéndose las horas de trabajo semanal que cada unidad familiar ha de aportar a la preparación y construcción de la vivienda, de tal manera que se asegure que las intervenciones externas de operarios especializados sean solo las imprescindibles, para elementos estructurales e instalaciones. En Barcelona, durante el mandato de Ada Colau, comenzado en el 2015, se ha iniciado una nueva generación de “cohabitatge” (covivienda o cohousing), que en abril de 2018 contará con dos proyectos a punto de finalizar y cinco que salieron a concurso en diciembre de 2016 y que estarán en fase de proyecto definitivo. Las condiciones clave son que la propiedad del suelo sigue siendo pública y la cooperativa construye el edificio y gestiona su uso. Los dos aspectos que se priorizan más a la hora de escoger a la cooperativa que obtenga la licitación de suelo en cesión son el proyecto de corresponsabilidad en la gestión de la vida comunitaria, aportando la definición de los espacios colectivos; y el compromiso con un modo de vida sostenible, basado en el ahorro energético, la disminución del consumo, el uso de materiales saludables y la reducción de emisiones de CO2; además de la cohesión del grupo, la buena relación y enraizamiento con el barrio, la cualidad del proyecto arquitectónico y técnico, y la fiabilidad de la propuesta de financiamiento. Esta intención de enraizar en los barrios tiene que ver con la voluntad de hacer comunidad y de hacer barrio. Para ello son clave los ámbitos que potencian las relaciones entre las personas en espacios cerrados, semicerrados, semiabiertos y abiertos, semiprivados y semipúblicos, en definitiva potenciando espacios compartidos. Concluyendo, la vivienda forma parte de un complejo sistema, que va evolucionando lentamente, y la gestión de las políticas públicas requiere cambios estructurales, estrategias y tiempo. 63


Patrizia Montini Zimolo is architect and professor at IUAV, where she was assistant to Aldo Rossi from 1987 to 1997. Her project and research activity, centered on the relationship between architecture and city and the recording of different urban phenomena, has been widely documented in architectural exhibitions including the Architectural Biennale of Venice, and Triennale of Milan. She carried out teaching activities and promoted international workshops in European universities. In recent years he has been developing design experiences on sustainable architecture in Africa.


Patrizia Montini NEW HOUSING FOR THE OLD CITY IN THE MEDITERRANEA AREA

the climate response and the use of the local resources that requires to test different solutions, even if far away of the more radical examples of sustainability of the economical most developed countries. Looking for a balance between tradition and modernity in the development of a reasoned habitat there isn’t any nostalgic imitation.

I’d like to focus the attention of this speech on the design testing conducted by Atelier Magistrale IUAV in order to introduce a wider consideration on the concept of the dwelling. It’s marked by a closed attention on the topos that highlights the relationships and the scale ratio established with the urban context. A specification is needed. It is not by chance that the Atelier chose as place for the project Ispica, one of the cities of Sicily. It is a consequence of the close and constant relationship with the administration, which characterize this experience. The dialogue between the students and the mayor and his administration, through them with the citizens, enlightened ancient traditions, precise requests and drivers of change, which elaboration brought to interesting development in the projects. The architectonic solutions are not just the application of notions and abilities acquired, but they are prompt answers to the needs of a specific territory.

As Fathy said, a civilization is measured by the contribution of a certain population, not for what it borrows from other cultures, but in the way, it deflects and interprets some things compared to its traditions. In successfully moments without critics by High-Tech, talking about raw earth buildings can be against the trend, even if we take account of the late success of Fathy that built houses and villages In America where trends are made. It’s not conceivable a transposition made by us, even if we live in a country where the earth architecture, the value and the meaning of research are relevant.

With Atelier Magistrale in Sostenibilità, we made a study on the city of Ispica to start the consideration on the architecture of dwelling considering the different traditions and socio-economic realities. This was made to help the rediscovery of the variety of ways and cultures that mark the contemporary human lifestyle and the several types that the living space takes regarding the nature of the places. The Mediterranean area originated a common language between the countries on the shores, thanks to the dormant match between the dwelling and the building culture. It just seems like the ideal topos to try to turn down some issues about the transformation of the city, opening to new, less homologated, and less standardized horizons. The creation of an environment friendly building with new integrated systems drives to embrace many solutions, industrial projects, and preexistent technologies that goes beyond the limits of their origin, being carried in completely different geographical and cultural contexts.

If someone is not familiar with architecture, Fathy may seems outdated, but talking about Le Corbusier and Corbu may not. In the Second World War, Le Corbusier designed Le Maisons Murodins conceived in pisé, linking techniques, timing and ways of dwelling. I consider Fathy because he has an aspiration to anonymous art, in order to build something already existing in the landscape. The specific climate points towards the solution of the problems, such as the warming, that don’t exist in other European areas. The lower available resources lead to deflect the sustainability subject in low technologies, leading us on the search of less astounding solution, but cheaper and with low environmental impact. Furthermore, the approach of the bioclimatic architecture has rekindled the interest on those architectures that could develop an architectural culture that recognize the importance of respecting natural balances, distorted by the industrialized world that is ruled by an absolute trust on the technological progress.

Too often, the word “sustainable” enter in the project like a series of knowledges to use renewable energy sources (energy saving, recycling rainwater, use of renewable materials) introduced as value added, but can’t change the way of thinking about architecture.

The experience is concluded. It has been an important moment of discussion about the changes to introduce in order to improve the living in the today world in a collective process open to the community.

We tried to combine the new way of dwelling with the belonging of a certain geographical and cultural area in which it’s crucial 65


The design theme suggested in the lab is a new residential settlement. It wants to highlight not the isolated house, but the construction of a new part of the town. The conditions of the sustainable project in our cities are the density and the need to keep together the architectural side and the urban side.

The town of Ispica lies on a tableland made of limestone that rises on the plain in the Sicilian south-east corner. Although this town is only a few kilometers from the coast as the crow flies, it’s impossible to see the Mediterranean Sea. In fact, a new and foolish construction has made a short-sighted view of the sea from this area.

The consideration is about the appropriate planimetric and altitude distribution of the buildings in relation to the new urban environment, the structure of the residential zone and of the public and ornamental areas, the recovered relation with the sea and the nature in the construction of a new area in the city. For that, the projects are designed on a set of internal yards, that work like fresh air supplies depending on the properly exposition and on the exploitation of the wind, or on a set of terracing, with their gardens, vegetables garden, and path made by shelters and trellis in order to create shaded areas.

In Ispica we find a different Mediterranean Sea, not the coastal one populated by fishermen, but a place deeply Mediterranean, clearly urban, and mainly rural. Its image is inseparable from the stone. First it has been taken away from the fields to define the property or to protect locust beans and olive trees. Then it has been removed and carved to build churches and palaces first in High Baroque style and then in Echi Liberty style. Those mark the corner of the road board drawn after the tragic earthquake destruction in 1693.

Particular attention has been given to the planning of the transition areas (public, semi-public and private) such as the openings in the yards, the patios, and the galleries They are both spaces and sites of the growing town, areas of relationship, meeting, socialization, playground that together create

Nowadays, the old routes are outdated and Ispica spreads North, to the hilly inland, in danger of untying the firmness of its urban fabric. Southwards, it is forced by its orography to address petrified to the sea.

66


empty spaces between the houses and refer to known shapes and language.

These projects analyze the connection between the building and the city, but before we saw some tables pointing to the single dwelling, or the building to the distribution and comfort of its spaces, or how they can introduce natural energy resources such as solar power, wind, and air flowing.

The Venetian Lab crossed its experience with the one made by “Laboratorio per la vivienda del XXI secolo, del UPC de Barcelona “Habitar el presente” ETSAB, UPC Barcelona” that wanted to make a clear view on the status of the contemporary housing in Spain. They had examined 600 architectures, and then they had chosen 40 built since 1900 in relation to 4 basical concepts: The relation with the city, the society, the technologies, and the devices. The had chosen the 1900 because it’s when a new sensibility for the sustainability has been formed, referring to the Global Map of Rio de Janeiro made in 1992, when a new generation of proposals and experiments began, such as the Nemausus building made by J. N. in Nimes. They wanted to give an answer to the impossibility to access to a proper home where there’s luck of social housing in countries like Spain, Italy, Greece, and Portugal. In order to teach how to conceive the house like a part of the city, a place where comfortably living, where there is our history and can help us to think about the future, and to answer to new questions such as the consequences connected to the mutation of the social fabric, the house in transit that reflects the braking of the traditional family. We have also to add the different ways of life brought by immigration, the possibility to change the spaces in the house when the household expands or narrows, thinking about the possibility to add or create living spaces different from the original ones.

In these projects the buildings define the new boundary of the neighborhood and the city with a new facade in which overlapping patios create spaces that allow to see the sea. In these projects the buildings redesign a new urban geography, using height differences, the roofs form a new place of terraced landscape that come down slowly Natural and passive Air-conditioning solution have been introduced on the opening spaces. They are able to modify the internal and external micro climate with the recovery and the review of the shapes and figures in vernacular Arabian architecture. The tatabush is a kind of gallery often found in the houses with patio, the mashubeia is a wall with wood perroquets that divide in two places of different size, one of them leeward, that help the formation of fresh air currents. They also use shielding to control the solar radiation and the air flows in the staging points. In this projet is possibile to change the spaces in the house when the household expands or narrows, thinking about the possibility to add or create living spaces different from the original ones.

Those criteria have been extended to the Venetian Lab for the urban project of new neighborhoods modified comparing them to the cultural and legislative environment. We used as an example the project of a new neighborhood in Ispica: it is city and it has to offer more useful range in relation to social differences and it has to get new positive technologies, the space-architectural definition, and the landscape.

They are not definitive answers, but ways of thinking that consider the collective memory and history, and the possibilities given by the present that lead to architectural solutions that are sustainable and environment-related. This is a good architectural good practice.

In the meantime, some projects of the students of the Architecture Atelier.

All images: Projects developed in the Integrated Laboratory of Sustainable Architecture, IUAV University of Venice, Municipality of Ispica, Sicilia Patrizia Montini Zimolo, in 2013/2014. 67


Socio fundador y director del Taller de Arquitectura JSa. Arquitecto por la UNAM, maestría por la Columbia University (NY). Su oficina ha sido galardonada con numerosos premios, destacando el León de Oro de la Bienal de Arquitectura de Venecia en 2006. Desde 2009 es miembro del Sistema de Creadores del FONCA. En 2008 es nombrado Honorary Fellow of the American Institute of Architects. Cuenta con más de 90 proyectos construidos, siendo los más reconocidos Conjunto Veracruz, 13 de Septiembre, Hotel Condesa DF, el Centro Cultural de España. además del Centro Cultural y Museo Juan Soriano, actualmente en construcción.


Javier Sánchez Corral VIVIENDA: OPORTUNIDADES Y PROPUESTAS

La vivienda representa una de las demandas sociales más grandes del país. El problema que plantea satisfacer esta necesidad es tan amplio y tan extenso que en ello radica su complejidad. La transformación constante del entorno y todos los factores que inciden en ella, hacen difícil encontrar soluciones universales que satisfagan las necesidades habitacionales de todos los sectores de la población. Hoy en día son muchas las limitantes que envuelven el potencial habitacional que existe en las ciudades ya que muchas restricciones normativas no han permitido reciclar y remodelar la ciudad; las soluciones han sido genéricas, se han importado modelos fallidos y poco se ha considerado el entorno.

Es necesario generar planteamientos diferentes que hagan uso de experiencias anteriores, que reconozcan los aciertos y desaciertos del quehacer habitacional actual, que permitan replantear los marcos regulatorios bajo los que se rige la producción de vivienda. Se trata de especular en las posibilidades de generar ideas a las soluciones convencionales de vivienda del mercado. Un poco de esa especulación ha tenido lugar en algunos proyectos de la oficina buscando trabajar procesos colectivos con estrategias de convivencia a distinta escala. Aprendemos del contexto, actuamos con pragmatismo y nos adaptamos a los cambios sociales, urbanos y ambientales.

13 de Septiembre. Vista desde corredor central. Fotografía de Jair Navarrete. 69


grandes desarrolladores apuestan por modificar el uso de suelo de ciertas zonas ex-industriales en donde poder proyectar de una manera menos compleja. Lo que nos ha llevado a colaborar con algunas de estas empresas desarrolladoras construyendo una visión de ciudad para reconvertir, rehabilitar, restaurar, resarcir, reinsertar, reocupar y rehabitar. Tomamos posición con respecto a las formas de vida en ciudades y entornos para habitar de nuevo y reusar de la manera más simple, desinhibida y verdadera, con la seguridad de que los espacios que habitamos, más que someterse a reformas o demoliciones, deben reconfigurar el modo de usarse y relacionarse.

En 13 de Septiembre (2002), mediante el aprovechamiento y adecuación de la estructura de un antiguo almacén sindical, se distribuyen 37 departamentos con base en un patio vestibular separando accesos con puentes y escaleras. Emulando la disposición y distribución de una vecindad tradicional, se reconvirtió un área de trabajo por una serie de viviendas diseñadas en comunión con los vecinos. La misma vocación original de cooperación comunitaria, se traslada la vocación comunal de patios comunes, jardines privados, dobles alturas y distintas visuales con posibilidades de apropiación y cambios al interior. Vivimos una paradoja en nuestra querida Ciudad de México. El éxito de nuestra ciudad hace que más gente quiera vivir en ella, principalmente en sus zonas centrales. Hemos redescubierto la bondad de poder resolver los servicios cotidianos de la vida a pie, en el barrio en el que vivimos o en el que trabajamos. Algunas personas preferimos resolver nuestra movilidad en medios alternativos como caminar, andar en bici, movernos en transporte público o en taxi.

María Ribera (2016) es un proyecto realizado en conjunto con una de las grandes desarrolladoras de México, en el que develamos las capas de historia de la antigua Fábrica de Chocolates “La Cubana” que se fundó en 1872 y funcionó hasta 2004 en la colonia Santa María la Ribera. De tal forma, rehabilitamos e integramos una dinámica habitacional con usos mixtos y cambios de escala. Por su ubicación y sus antecedentes históricos, esta colonia ha desarrollado usos y costumbres de barrio en torno a un kiosco morisco. Más allá de su origen porfiriano, Santa María la Ribera fundada en una ranchería, es una de las primeras colonias de la ciudad junto con la Nuevo México, la de los Arquitectos, la San Rafael y la Guerrero. Fue una zona residencial habitada por personas de clase media alta, que construyen viviendas elegantes y cómodas entre tranvías urbanos y suburbanos, la construcción de edificios públicos y de algunas fábricas, además de la estación de ferrocarril Buenavista.

Igualmente sería deseable que todo lo que nos interesa tener cerca de nuestra casa no elevara el costo de la misma y que lo pudiéramos pagar ya sea como inversión patrimonial o como renta. ¿Cuál es el obstáculo para poder vivir de esta manera? ¿En dónde se complica el diseñar viviendas con sus servicios respectivos? Hay muchos temas en juego en la respuesta: la tierra se ha vuelto muy escasa, sobre todo en lotes grandes y con uso de suelo que permita el desarrollo. Por esta razón, los María Ribera. Vista desde patios interiores. Fotografía de Luis Gallardo.

70


En los años veinte, la fábrica se traslada a esta colonia y se levanta un amplio conjunto que incluía fábrica, imprenta, oficinas, residencia y un expendio que vendía dulces, cigarros y puros de chocolate, molienda francesa y chocolate Cubana 17. Con la misma esencia fabril y barrial del edificio histórico, se diseñó un conjunto que no sólo redensifica el centro de la ciudad sino que a la vez recicla las estructuras originales dejando un acceso en ambos lados del predio e incorporando circulaciones, plazas, juegos de niños y zonas ajardinadas. Se aprovechó la gran nave industrial principal para distribuir los edificios bajos con departamentos de 65 a 86 metros cuadrados en torno a patios, jardines y terrazas.

un arraigo vecinal importante que hace que las comunidades que ahí radican no quieran recibir más habitantes, sienten que el desarrollo no les aporta ningún beneficio. Por otro lado, muchas de estas zonas tienen inmuebles catalogados o protegidos, o si no, están dentro de zonas con muy bajo potencial de desarrollo. Generalmente son predios pequeños, de forma irregular, en donde es difícil construir proyectos viables con una calidad espacial deseable. En Veracruz 60 (2009), un proyecto de vivienda construido en un predio pequeño y con muchas limitantes de espacio y reglamento, se consiguió jugar con dobles alturas para separar espacios públicos de los privados sin rebasar la altura máxima ni el número de losas permitido. Con cambios de nivel se pasa de 2.50 a 4.20 metros de altura definiendo espacios dinámicos y flexibles; más frente que fondo en dirección a un ancho camellón con árboles de gran tamaño.

Para los pequeños desarrolladores, lo que un querido cliente mío llama “los guerrilleros del desarrollo”, existen otras posibilidades que me parece importante subrayar. Primero los temas difíciles: se trata de barrios en proceso de transformación con

Veracruz 60. Sección. JSa 71


La fachada principal expresa el concepto del interior mediante un juego de terrazas que responde a los cambios de nivel en el interior de los departamentos. Exploramos escalonamientos y saltos entre volúmenes para abrirnos a la ciudad. La sucesión de huellas y peraltes conforma una tipología en continua evolución. Una escalera vuelta fachada o una fachada convertida en terraza. La idea de terrazas escalonadas configura grandes

ventanales que permiten el ingreso de luz y vegetación de la calle hacia las viviendas. En algunos departamentos hay un salto para subir a las recámaras y, en otros, aumenta la altura del espacio principal. Este salto mantiene una superposición de los departamentos que en la fachada se manifiesta como un juego de Escher: un tablero que intercalara escaleras y superficies desfasadas en tres planos distintos.

Veracruz 60. Fachada. Fotografía de Paúl Rivera. 72


de un proyecto contemporáneo, en la esquina de Durango y Tonalá, uno de los pocos predios baldíos existentes dentro de la trama patrimonial de la colonia Roma Norte de la Ciudad de México. Este edificio aprovecha un tercio de manzana optimizando su condición de esquina. Se desplanta sobre un terreno de dimensiones atípicas, con una amplia fachada con un eje longitudinal que colinda con inmuebles patrimoniales con valor artístico y cultural.

Toda presencia histórica requiere un proceso de compresión y valor patrimonial para su posible intervención. En Mérida 49 (2003) generamos un pequeño conjunto urbano con patios y calles elevadas como puentes de uso común que unen los núcleos de circulaciones verticales con los edificios de vivienda. Algunas asociaciones de formas abandonadas anteriormente han sido acopladas para generar otras formas de habitar; un amplio gesto por aprovechar, dar un nuevo uso y resignificar. A una cuadra de la Plaza Río de Janeiro, en la colonia Roma, se ubica este edificio que rescata sucesivas capas de tiempo. Recupera el sentido colectivo y disposición formal de la vecindad mexicana a partir de dos edificios conectados entre sí por circulaciones horizontales y un bloque independiente de escaleras. La conservación de estructuras existentes fomenta la memoria colectiva y la rehabilitación urbana. La estructura original cambia el entorno, así como los espacios culturales que le dan vida y plusvalía al inmueble. Con doble intención en cuanto al proyecto de restauración y reactivación de nuevas áreas de habitación, el proyecto de vivienda incide en la comunión de lo contemporáneo con lo patrimonial, con los modos de habitar y la identidad local.

Resuelto en cuatro pisos, el edificio engarza 18 departamentos dúplex y cuatro sencillos en planta baja. El juego de simetrías y aberturas de la fachada se lleva al interior agrupando viviendas adosadas con accesos individuales. Cambios de nivel, terrazas y patios interiores conforman la estructura interior. La planta baja está levantada medio nivel sobre la banqueta para cuidar la privacidad de las viviendas y su relación con el peatón y la calle. Sobre estas casas se desarrollan las unidades dúplex retomando la idea de calle elevada abierta, típica de las vecindades de principios del siglo XX. El urbanismo de guerrilla es el que podríamos hacer los arquitectos y desarrolladores a partir de cuestionar las reglas y convenciones actuales para lograr que mayor cantidad de gente obtenga calidad de vida dentro de la ciudad. Se podría empezar a cubrir el déficit de vivienda que tiene nuestra ciudad y al mismo tiempo proponer nuevas formas de vida urbana en edificios de mejor escala humana, con usos mixtos, vivienda en venta y renta, reciclajes y mejoras de vivienda existente. Lo que necesitamos es construir nuevos paradigmas urbanos en donde el eje vuelva a girar en torno al ser humano y sus necesidades básicas.

Mérida 49. Vista desde patio interior. Fotografía de Luis Gordoa.

Durango 133. Relación de fachada con contexto inmediato. JSa.

El diálogo entre a preexistencia y la arquitectura nueva no se da únicamente cuando tienes que respetar un edificio catalogado dentro de tu mismo predio. La convivencia con los predios colindantes es otro reto al que se enfrenta la construcción en una zona con zonas tienen inmuebles catalogados. Durango 133 (2015) se trata de un ejercicio sobre la inclusión 73


Eva Serrats Luyten nació en Lier (Antwerpen, Bélgica) en 1971. Es arquitecta por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona y Master en Documental de Creación Univesidad Pompeu Fabra de Barcelona. Trabaja en simultaneidad e interdisciplinariedad en los campos de la arquitectura, la fotografía y el cine, y ha participado en varios proyectos de Gestión Cultural, creación de eventos, proyectos culturales, pedagógicos y activismos. En 2004 funda la Leve Productora desde la que desarrolla proyectos propios y por encargo.

Francesc Pla es arquitecto y cofundador de Leve, fue socio fundador del Estudio de Arquitectura BOPBAA, estudio de arquitectura caracterizado por abrir el campo de juego de las especializaciones a las que se puede dedicar un arquitecto. Ha sido profesor en diversas escuelas de arquitectura y diseño (Elisava, ETSAB, entre otras) en España y en el extranjero.


Eva Serrats y Francesc Pla ARQUITECTURA DE LA COEXISTENCIA Reflexiones desde tres proyectos

Para un Congreso sobre Vivienda Colectiva Sostenible, siendo este un concepto que se ha acotado adjetivando agregativamente y siendo nosotros un equipo que trabaja desde el proyecto, proponemos una aportación desde la descripción de casos concretos: proyectos que nos han llevado a plantearnos cómo podrían ser hoy en día los lugares para la vida colectiva. Mostraremos tres proyectos de arquitectura propios en torno a la vivienda colectiva sostenible, desarrollados desde el activismo, desde la docencia y desde el encargo profesional, respectivamente.

seguido en la calle. Pero había también una razón por la que debíamos tratar de ser útiles desde lo que nosotros, como arquitectos, sabemos hacer. El caso es que, para algunos de ellos, ir a un piso, a un hostal o a una residencia significaba tener que amoldarse a unas normas básicas de convivencia que les resultaban imposibles: tener que abandonar el perro y el carro en la calle, no poder fumar, no poder salir, tener que ducharse obligatoriamente. No había fórmulas de alojamiento válidas para su caso y rechazaban la ayuda, cronificando su situación en la calle.

En este texto, que sirve de introducción, presentamos también tres proyectos, más o menos simultáneos, que abordaron, por separado, una mirada sobre vivienda, sobre colectividad y sobre sostenibilidad. El objetivo es empezar haciendo una revisión de los términos que nos permita abordar el tema desde nuestro propio vocabulario, es decir, el que surge formulando y desarrollando enunciados de proyectos, que son deseos que buscan la manera de convertirse en realidades.

Arrels nos planteó experimentar con un tipo de alojamiento distinto, asociado a una adaptación de sus propios protocolos de asistencia a los “sin hogar”. Lo nombraban “alojamiento de baja exigencia” y planteaba un cambio de actitud: no ofrecer la solución sino buscarla en los mismos usuarios y adaptarse a ellos. Diseñar después de escuchar. Esta situación nos permitió pensar en vivienda de una manera renovada, desde lo esencial, no dando nada por hecho, escuchando en primer lugar a los que no tienen vivienda y habitan en la calle.

1 LA VIVIENDA O EL LUGAR DONDE ABANDONARSE AL SUEÑO

Los “sin hogar” construyen ciertas formas de protección, de cobijo y de vida social y doméstica a la intemperie y nosotros disponíamos de un pequeño piso, convencional, con sus vecinos, timbre y escalera. La necesidad de superar las limitaciones de estas convenciones hizo que la vivienda se diseñara como un espacio intermedio entre la casa y la calle, con los atributos de ambas concepciones a nivel espacial, tecnológico y simbólico. La autonomía se depositó en el individuo y no en la distribución. En la entrada, el usuario recibe un colchón, que permite escoger el rincón y la postura, y un candil, que permite gestionar los horarios de forma diferenciada.

En el término Vivienda hay implícita la noción de protección, de lugar donde apartarse del mundo y de sus inclemencias y sentir seguridad. Es el lugar donde poder abandonar el estado de consciencia, la alerta, la vigía y poder dormir, abandonarse, soñar. Nos interesa esta noción de vivienda como derecho a apartarse de la vida mundana. El refugio versus la intemperie. Piso Zero, 2015, Barcelona Piso Zero es un proyecto de vivienda experimental. Arrels Fundació, una organización de Barcelona que ofrece ayuda a las personas que viven en la calle, se encontraba con una frustrante dificultad a la hora de atender a algunos de los usuarios, que rechazaban el ofrecimiento de un techo donde pasar la noche.

El prototipo nació con vocación de ensayar los aspectos del proyecto que pueden ser genéricos y replicables para los “pisos cero” que han de venir. Tags: sinhogarismo, activismo, ensayo general, acceso a la vivienda, ciudad, interior urbano, tecnología social, replicabilidad.

Las razones eran varias. Unas, de índole psicológica, apuntaban a un miedo al “volver a tener y volver a perder”. Otras venían del rechazo a dejar vacante un lugar fijo y propio con75


2 LO COLECTIVO O LOS MUNDOS DEL CO&CO

como a los que, desde su rol profesional dentro de las administraciones, tienen la necesidad de integrar los procesos de participación en su trabajo de servicio a la ciudadanía. Los objetivos eran: compartir formación en herramientas y metodologías de participación ciudadana; definir unas condiciones adecuadas para el desarrollo de los procesos de participación, promover el rol útil del arquitecto en proyectos y procesos de participación ciudadana, y compartir conocimientos y coordinar iniciativas. 

La vida colectiva existe desde el origen de la humanidad. De hecho, comunicarse, compartir o convivir son verbos que definen la humanidad. Estos últimos años, en Catalunya hemos vivido un resurgir de la consciencia colectiva. Muchísima gente ha vuelto a movilizarse y ha surgido un nuevo activismo, renovado y emancipado, que ya no solo reúne personas bajo una reivindicación común sino con el deseo de proponer alternativas y, por lo tanto, de proyectar colectivamente. Ante esta creciente voluntad de una parte de la ciudadanía de formar parte de los procesos de transformación de la ciudad, siendo este un asunto que se resolvía hasta la fecha exclusivamente en las mesas de políticos y arquitectos, propusimos al Colegio de Arquitectos de Catalunya la celebración de unas jornadas profesionales monográficas completamente centradas en el papel activo de los arquitectos dentro de los procesos participativos y en definir las herramientas necesarias para que la participación real fuera posible, útil y sobre todo satisfactoria.

Las jornadas se concibieron con base en tres puntos de partida. En primer lugar, el reconocimiento y la contextualización de una realidad social emergente: la demanda y el deseo creciente de la ciudadanía de formar parte de los procesos de transformación de la ciudad. Las formas habituales de diseño urbanístico y arquitectónico se ciñen a un marco de intereses que excluye la mayor parte de agentes implicados y/o afectados por la transformación, principalmente vecinos y usuarios del espacio. El objetivo de los procesos participativos es incluir estos agentes en el proceso de diseño urbanístico y arquitectónico del espacio.  En segundo lugar, reconocer el valor (y la poesía) de la inteligencia colectiva a la hora de desarrollar un proyecto. Buscar mecanismos para hacer posible la cocreación, la colaboración, la coproducción, la comprensión… El diseño participativo consiste en encontrar vías inclusivas para integrar los di-

Arquitectura Cooperativa, Barcelona, 2016 (Jornadas sobre participación ciudadana en el COAC) Las jornadas estaban dirigidas tanto a arquitectos que, como ciudadanos, forman parte de procesos participativos,

Fig. 1. Dibujo de Miquel Fuster, de su libro ’15 años en la calle’. 76


Fig. 2. Fotografía de uno de los espacios del Piso 0.

Fig. 3. Logotipo Jornadas Arquitectura Cooperativa.

ferentes agentes que intervienen en un proyecto urbanístico o arquitectónico. Estos proyectos se articulan en el contexto de una forma adaptativa y orgánica, reaprendendiendo a jugar con los términos CO.

el mundo –o casi todo– está ya de acuerdo en que hay que ser sostenible pero no se palpa que la humanidad esté organizada para conseguirlo. Seguramente esto se debe a la juventud de término. No fue hasta 1987 cuando, en las Naciones Unidas, la primera ministra noruega Gro Bruntlanden lo incorporó en el informe Our common future, definiéndolo de la siguiente manera:

Por último, reconocer las carencias en las condiciones actuales y proponer cambios, tanto en el mundo de la docencia como en el de las administraciones públicas.

«El desarrollo es sostenible cuando satisface las necesidades de la presente generación sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para que satisfagan sus propias necesidades»

El primer y principal éxito de las jornadas fue su propia celebración, ya que era el primer contacto de la institución que nos representa como profesionales con la arquitectura cooperativa y la participación, lo que permitió llegar a gente que hasta el momento no había participado activamente de las actividades de la institución. Destacó la participación de otros profesionales (economistas, abogados, diseñadores, pensadores…) y el video de entrevistas Thoughts on Participation que se realizó a los arquitectos Herman Hertzberger, John Habraken y Bernard Kohn, aprendiendo de sus experiencias y reflexiones sobre la participación ciudadana en arquitectura.

Es decir, “dejemos un mundo mejor –o como mínimo con iguales posibilidades– del que nos encontramos cuando nacimos”. El mensaje llevaba implícita una visión clara de la finitud de los recursos del planeta, una crítica a cómo la humanidad ha sobreexplotado el medio sin respetarlo y una llamada, con tildes apocalípticas, a un cambio de actitud. Ser sostenibles como deber ético de escala planetaria.

Tags: arquitectura cooperativa, participación ciudadana, Barcelona, COAC, agentes locales, diseño participativo, iniciativas, sociedad, sostenibilidad.

Pero cuarenta años más tarde nos encontramos todavía con casi todo por hacer. Parece que el asunto está en manos de los gobiernos y las grandes organizaciones transnacionales con agendas y objetivos por conseguir de cara a 2020, a 2030, a 2050. Pero, como ciudadanos, ¿qué podemos hacer para actuar de manera sostenible?

3 LO SOSTENIBLE O TRATANDO DE SER SIN DESHACER El tercer término, el de la sostenibilidad, hoy en día ampliamente asumido, padece de ser excesivamente abstracto. Todo 77


Assaig General, FAD, 2016

torio y con mucha gente. Científicos, activistas, vecinos, chefs, transportistas, panaderos, periodistas... y diseñadores participaron en este evento que fue adquiriendo estructura de gran coproducción.

Nos encontramos de frente ante esta cuestión cuando nos encargaron el comisariado y diseño una exposición sobre el diseño sostenible. Concretamente se trataba de exponer ejemplos de cómo las distintas ramas profesionales del diseño (de espacios, de gráfico, de producto, de comunicación, etc.) estaban dando respuesta “desde el diseño” a la necesidad innegociable de ser sostenibles.

Tags: ensayo general, metodología, ciencia, experimentación, activismo, agentes locales, puesta en escena, urbanismo efímero, urbanismo táctico, emergencia sostenible, sostenibilidad alimentaria, diseño adaptativo, FADfest, barrios, trazabilidad, replicabilidad, escalabilidad.

Nuestra primera respuesta fue cambiar el enunciado por otro nuevo. Cuestionar el qué y el cómo. ¿Qué pasaría si, por un solo día, actuáramos de manera plenamente sostenible? Qué y cómo deberíamos diseñar para conseguirlo?

Vivienda Colectiva Sostenible o la Arquitectura de la Coexistencia Hemos vivido en colectividad desde siempre, en cuevas, casas, poblados, formando barrios y ciudades sin existencia ni necesidad de proyecto alguno. Solo las comunidades muy concretas, como las religiosas, vivían colectivamente bajo un modelo arquitectónico de convivencia. Hasta que con la industrialización y la necesidad de alojar mucha gente, con pocos recursos y poco tiempo, surgió la arquitectura de la vivienda colectiva. Con esto, hemos vivido el debate sobre el tratamiento de los espacios semipúblicos, la variabilidad de tipologías, su adaptabilidad en tiempo y el carácter que, por su dimensión arquitectónica, infiere en la ciudad. Es el deber de la sostenibilidad el que está incidendio ahora mismo en un cambio a la hora de proyectar. Entendemos que de lo que estamos hablando ahora es de las condiciones para “Vivir juntos en un mismo mundo”. Hablaremos pues de hacer posible la Arquitectura de la Coexistencia, entre las personas y con el medio, en el espacio y en el tiempo, a partir de estos tres proyectos.

De este enunciado nació un reto concreto: celebraríamos un Banquete Popular, Suculento y Sostenible. Más concretamente, 900 personas comerían muy bien y muy a gusto –como en una gran celebración gastronómica al uso– pero en el que el todo y cada una de las decisiones tomadas para llevarlo a cabo, propusieran una alternativa más sostenible. Todo estaba en cuestión: ¿Cómo se producen los alimentos? ¿Desde dónde vienen? ¿Cómo se transportan? ¿Por qué se desechan los alimentos feos? ¿Por qué todo está empaquetado? Como se cocinan? Como se consumen? Porqué desperdiciamos tanto? ¿Dónde van a parar los residuos? ¿Qué residuos se generan? Qué pasa con ellos? Assaig General se convirtió en un ensayo de sostenibilidad a escala urbana, que provocó una sucesión de propuesta de diseño alternativo para cada uno de los agentes que intervienen en la cadena alimentaria y necesitó tejer alianzas con el terri-

Fig 4. Imagen de John Habraken en el video de entrevistas Thoughts on participation. 78


Proyectos relacionados: •

La cooperativa de vivienda. Curso ETSAV.

Tags: Participación ciudadana, Autopromoción, Modelo alternativo. •

6 Claus, masoveria urbana

Tags: Masovería urbana, Cesión de uso, Autoconstrucción tuteada, Okupación de suelo público, barrio. •

Viviendas sociales en LF, el bloque y la montaña.

Tags: Derecho a la Vivienda, Modelo urbano, Medio natural, tipología, barrio, ecosistema.

Fig. 5. Imagen del Video ‘Call to Action’ de Assaig General.

Fig. 6. Imagen de conjunto. Carpa de globo aerostático obsoleto reutilizado. 79


Mtro. Carlos Zedillo Velasco Estudió Arte y Arquitectura en la Universidad de Yale, donde también cursó sus estudios de posgrado. Formó parte del equipo de transición de la Nueva Política de Vivienda y fue subdirector general de Sustentabilidad del Infonavit. Actualmente es titular del Centro de Investigación para el Desarrollo Sostenible e imparte clases de arquitectura en México y el extranjero.


Carlos Zedillo Velasco VIVIENDA SOCIAL EN MÉXICO

Desde su creación en 1972, el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) contempló la necesidad de realizar estudios de investigación que le permitieran contar con la información indispensable para orientar los esfuerzos en materia de construcción de vivienda de forma racional.

mixtos, hipoteca verde, monitoreo y evaluación, construcción, sostenibilidad, validación y certificación, investigación, relaciones institucionales, foros, publicaciones y exhibiciones. Dichos ejercicios fungen como instrumentos para generar soluciones habitacionales, mejorar la calidad de vida de las personas y promover el desarrollo sostenible, propiciando la participación y la colaboración de las comunidades, de los empresarios, los trabajadores, los tres órdenes de gobierno, los organismos nacionales de vivienda y los miembros de la academia.

Recientemente, la investigación sobre vivienda adquirió una importancia sustancial con base en la nueva política de vivienda en México que busca la coordinación interinstitucional, transitar a un modelo donde los créditos y subsidios se orienten al fomento del crecimiento sustentable e inteligente, reducir de manera responsable el rezago de la vivienda, y promover la densificación para procurar los desarrollos certificados para una vivienda digna.

Este año presentamos el proyecto “El Infonavit liderando la implementación de la Agenda 2030: la vivienda en el centro del cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)” como parte de nuestra colaboración con ONU-Hábitat.

En 2016, con base en los nuevos objetivos estratégicos del Instituto, se consolida el Centro de Investigación para el Desarrollo Sostenible (CIDS) con la finalidad de impulsar y robustecer los temas de investigación aplicada, análisis, diagnóstico, documentación, difusión de mejores prácticas y divulgación del estado actual de la vivienda en México. Además de fomentar el desarrollo sostenible de la vivienda financiada por el Instituto a través de la instrumentación de estrategias para fomentar el desarrollo integral comunitario, maximizando los beneficios sociales y ambientales, el CIDS busca posicionarse como un líder crítico sobre los estudios del sector para fortalecer capacidades internas tanto de financiamiento hipotecario como de competitividad y crecimiento urbano. Se trata de un centro multidisciplinar y vinculante con base en rigurosos estudios, indicadores analíticos y programas de educación continua propiciando la participación de la comunidad, empresarios, trabajadores, autoridades e investigadores.

En una primera etapa de esta colaboración se realizó el cálculo del Índice de Ciudades Prosperas (CPI por sus siglas en inglés) en 153 municipios del país con el fin de contar con un diagnóstico de las 6 dimensiones de la prosperidad contempladas en esta herramienta (Productividad, Desarrollo de Infraestructura Urbana, Calidad de Vida, Equidad e Inclusión Social, Sostenibilidad ambiental y Gobernanza y Legislación), convirtiendo a México en el país con mayor número de diagnósticos realizados a nivel mundial. En una segunda etapa se medirán otros 152 municipios cubriendo así el Sistema Urbano Nacional. Con este esfuerzo el Infonavit y los municipios dispondrán de insumos necesarios para alinear sus políticas y programas a la Agenda 2030.

El CIDS suma voces y estrecha lazos de colaboración, se busca la generación de trabajos de investigación, pero también de herramientas metodológicas, creativas, cognitivas, estratégicas y sostenibles. De tal forma, partimos del análisis de información sectorial para incidir en el diseño e implementación de políticas públicas en materia habitacional y urbana.

El terremoto de 7.1 grados del 19 de septiembre de 2017 causó daños severos en varias áreas de México. Una de las zonas más afectadas fue Jojutla, un municipio en el extremo sur del estado de Morelos.

A continuación, algunos de los proyectos más recientes del CIDS-INFONAVIT. ATENCIÓN A DESASTRES JOJUTLA

Con el fin de comprender las circunstancias de la población y evaluar los daños en Jojutla se llevaron a cabo múltiples visitas y se realizaron numerosas reuniones con representantes de la comunidad que arrojaron pistas sobre las necesidades

Establecimos ejercicios, que integran líneas de investigación y práctica académica-profesional enfocados en ejercicios de mejoramiento, ampliación, densificación, regeneración, usos 81


Laboratorio de investigación de vivienda y experimentación practica (Apan, Hidalgo)

y preferencias de la población. Se diseñaron proyectos arquitectónicos con base en tres principios: necesidad, viabilidad y valor agregado. Los proyectos tienen la intención de generar un impacto a largo plazo en la población agregando valor a la vida pública de la comunidad.

Desde su creación, el Infonavit ha investigado métodos y técnicas para crear viviendas asequibles, dignas y durables, al tiempo que optimiza el diseño y la construcción. Uno de estos ejemplos de investigación fue la creación del Infonavit Centro de Investigación y Experimentación de Vivienda que se centró en aspectos de racionalización de la construcción, ahorro de agua y uso de energías alternativas de 1982 a 1992.

REDENSIFICACIÓN Iniciativa con 32 propuestas de densificación que buscan estrategias para inhibir la expansión urbana en diferentes ciudades mexicanas.

La institución retoma su agenda de investigación creando este laboratorio que será un espacio para la innovación donde se llevarán a cabo las siguientes actividades:

Esta iniciativa busca reconfigurar el tejido urbano a través de la reutilización de tierras subutilizadas y viviendas abandonadas, logrando ciudades eficientes y compactas. El desafío radica en la capacidad de diseñar planes de vivienda vertical dignos y accesibles adecuados para las familias mexicanas. Los siguientes proyectos promueven un uso eficiente de la tierra al tiempo que protegen el valor de las casas a través de un proceso de densificación más integral.

Apoyar la investigación para el diseño de viviendas.

Investigación sobre sistemas de construcción racionalizados.

Investigación sobre ahorro de agua, energías alternativas y eficiencia energética.

Exposición permanente de proyectos de investigación.

Imagen 1: Propuesta de la arquitecta Frida Escobedo en Querétaro. 82


Imagen 2: Propuesta de la arquitecta Tatiana Bilbao en León.

Imagen 3: Proyecto de la arquitecta Rozana Montiel en Zacatecas.

REGENERACIÓN URBANA Y SOCIAL Proyecto en cooperación con arquitectos, asociaciones, constructores, autoridades municipales y otros aliados, que implementó el Esquema Integral de Regeneración Urbana y Social, con el objetivo de realizar intervenciones físicas y sociales de manera preventiva en complejos habitacionales financiados por Infonavit. Estos proyectos tienen como finalidad recuperar la imagen urbana y fomentar la integración comunitaria. Esta investigación tiene como objetivo mejorar la calidad de las viviendas de autoproducción asistida financiadas por el Instituto. A través de un estudio preciso y riguroso del territorio se desarrollaron 84 propuestas de vivienda de autoproducción asistida que enfatizan la diversidad de las costumbres y los modos de construir de México.

Imagen 5: Propuesta del arquitecto Manuel Cervantes Céspedes (CC Arquitectos) en Durango.

Imagen 4: Proyecto de Taller ADG en Nayarit. 83


PONENCIAS


86


NORMATIVA, GESTIÓN E INDICADORES

Las arquitecturas y las ciudades necesitan de herramientas que entrelacen conocimientos y valores propios con otros extra-disciplinares para avanzar, y estas las podemos encontrar en las normativas, en los sistemas de gestión y en los indicadores. Unas que abren puertas y nuevas posibilidades que se ajustan a nuevos o diferentes requerimientos de las sociedades; y otras que evalúan lo ya realizado permitiendo conocer en qué grado hemos alcanzado los objetivos preestablecidos. Todas ellas nos permiten articular nuevas y más adecuadas respuestas a las necesidades y desafíos siempre cambiantes de la sociedad. Los proyectos se ven influidos por estas mismas normativas, sistemas de gestión e indicadores ya que introducen nuevas variables y elementos para una mejor adecuación de los mismos.

criterios de producción social de vivienda para que estas sean adecuadas a las necesidades y no un producto de mercado. Verena Andreatta, Antonio Pedro Indio da Costa y Aricia Correia indagan sobre las capacidades de la nueva ley federal en Brasil para reconocer y legalizar las ocupaciones y crecimientos urbanos sin planeamiento previo. Una herramienta de gran potencial que se podría sumar a las ya existentes, al menos en ciudades como Río de Janeiro, en pos del reconocimiento del hábitat autoproducido y a la mejora de sus condiciones sin que ello signifique su erradicación y eliminación como fuera al uso antes que se implementara el primer programa de Favela Bairro. La ley es un paso adelante para mejorar problemas producidas por políticas equivocadas de producción de vivienda, ya que parte de una autocrítica al crecimiento disperso y sin ciudad provocado por el programa de Minha casa minha vida.

Los presupuestos participativos presentados como una herramienta de acción directa, de democracia participativa y activa, que permite decidir en qué proyectos se invierten parte del dinero público en una determinada área. Podrían llegar a ser instrumentos que eviten la gentrificación o pauperización de un barrio, así como evitar que sea el mercado inmobiliario quien marque las pautas. María Julia Pantaleón indaga sobre los efectos de los presupuestos participativos en los barrios de la ciudad de La Plata.

Cristina Gamboa de LaCol, cooperativa de arquitectos, describe el proyecto piloto de la cooperativa en cesión de uso La Borda como un modelo replicable en Barcelona. Al ser la primera operación de co-vivienda en la ciudad, les ha comportado el problema, aunque también la oportunidad de tener que plantear de cero un nuevo sistema de gestión, de producción, y de proyecto poniendo las bases para un nuevo sistema de vivienda1 social.

El artículo de João Pedro de Oliveira Campos Volpato indaga sobre las posibilidades que brinda a la renovación urbana con base en la residencia la colaboración público privada en el centro de Sao Paulo. Y evidencia cómo la suma de dos instrumentos positivos, como las ZEIS y la PPP (parceria publico privada), pueden no dar el resultado social y urbano esperado si lo que rige las decisiones y actuaciones es finalmente la máxima ganancia especulativa.

Por su lado. Juan Pablo Rodríguez Méndez realiza una sugerente propuesta al comparar la habitabilidad definida desde la reflexión y la academia de arquitectura y la que realmente norma la producción de edificios que está marcada por le1

Thania Batista Estévez y Bertha Lilia Salazar Martínez destacan la importancia de la interdisciplinariedad para paliar el déficit incremental de vivienda y la necesaria incorporación de los 87

El sistema de co-habitatge (co-vivienda) desarrollado por el gobierno de la ciudad de Barcelona (2015-2019) que se inspira en los modelos de cooperativas de Uruguay y en el modelo Andel de Dinamarca, pero como no puede ser de otra manera tiene lógicas y cuestiones propias del contexto en que se desarrolla. http://ajuntament.barcelona.cat/dretssocials/ca/noticia/ el-cohabitatge-una-nova-forma-dhabitatge-sinstalla-a-barcelona


gislación muchas veces más preocupada por la cantidad que la calidad, o al menos no se establecen más parámetros que permitan alcanzar la calidad y el confort ambiental y espacial en la concreción de los parámetros para habitabilidad normativa y legal.

de los espacios libres de los barrios de rentas bajas en Recife en qué manera afectan estos el aprendizaje y la autonomía de niños y niñas. Ante la falta de espacios específicos para la expresión de la cultura y los juegos populares, las calles se convierten en receptoras de la expresión popular, pero cuando las calles son vistas como espacios peligrosos desaparece esta posibilidad. Así todo, niñas y niños utilizan los espacios libres a pesar de su vulnerabilidad socioespacial como espacios en los que desarrollar sus habilidades de negociación colectiva y sus capacidades de apropiación y organización del uso social del espacio. Para entender la función y el funcionamiento de estos espacios, la autora realizó una serie de entrevistas y observaciones que le han permitido concluir que la calle por su proximidad se convierte en espacio de juego y relación más allá de lo previsto en el proyecto de urbanización.

Federico Carrizo Baldizán analiza dos casos de producción de vivienda cooperativa de ayuda mutua en Uruguay, desgranando en qué cuestiones de diferentes fases o decisiones del proceso-proyecto, de las posibilidades o elecciones tecnológicas y de la organización relacional o gestión se puede incidir para tener mayor calidad de espacios resultantes con menor inversión. Considera que los proyectos de ayuda mutua con asistencia técnica son los más inclusivos, sin embargo, no todas las personas pueden comprometerse de la manera que este sistema necesita.

Las arquitectas María José Díaz Varela y Micaela María Tomadoni plantean una cuestión crucial y es cómo afrontar la necesidad perentoria de vivienda en cantidades importantes y al tiempo que se tengan en cuenta criterios de sostenibilidad en los mismos. Entienden que para pensar un hábitat sostenible tiene que tenerse en cuenta las condiciones del lugar, el clima, la cultura del habitar de sus futuros habitantes de tal manera que permita una mejor inserción en el medio ambiente. Proponen evaluar un proyecto reciente en la ciudad de Mar del Plata en Argentina mediante indicadores construidos según tres ejes de análisis: implantación y emplazamiento; funcionabilidad y durabilidad; y desempeño de la envolvente y tecnología. Los resultados obtenidos reafirman la hipótesis inicial de la importancia de estudiar estos elementos previamente, que permitiría con modificaciones no sustanciales o posibles en etapa de proyecto mejorar el resultado sostenible de los conjuntos de vivienda.

El texto presentado por Silvia Aun plantea dilemas de difícil solución pero no por ello deja de ser imprescindible buscar respuestas y alternativas. La tenencia de la vivienda en los sectores más vulnerables no siempre es seguridad, ni derecho a la vivienda. Así se pregunta si el papel del estado ha de ser el de garante de que se cumpla el derecho a la vivienda, que no es o no acaba en la tenencia en propiedad de un bien. El planteamiento se focaliza en el sistema o tipos de tenencia, especialmente la propiedad privada familiar, pero la base es extensible a otras cuestiones ligadas a la vivienda, y es que no pueden existir soluciones únicas que nos permitan garantizar el cumplimiento de los derechos fundamentales a todas las personas, sino que tienen que haber herramientas flexibles y adaptativas. Camila Moreno de Camargo y Mariana Cicuto Barros presentan un tema sumamente importante que son las asesorías técnicas en Brasil en las que se recuperan y se reconocen la tradición de la autogestión en la producción de la vivienda. Cuantitativamente no es relevante si se compara con el Programa mina casa mina vida, pero nuevamente este artículo incide en la no generalización ni solución única. Lejos de presentar un panorama idílico plantean claramente las dificultades de gestión y financiación que tienen este tipo de asesorías y cómo se intenta palear desde la propuesta actual. No hay un modelo único de las asesorías técnicas sino que estas se adaptan y se articulan teniendo en cuenta las capacidades locales. Es sin duda un modelo alternativo de control social al establecido por el Programa Minha casa mina vida que da todo el control a los constructores que son quienes gestionan los fondos económicos.

Los textos presentados en ese apartado presentan una diversidad de aproximaciones planteando múltiples registros desde los que es necesario repensar las viviendas como parte de políticas públicas de igualdad, desde la diversidad de modelos de producción y tenencia, como herramienta para una ciudad más cohesionada y sostenible; como parte imprescindible de la construcción de la ciudad; en definitiva, la vivienda como elemento fundamental necesario pero no único de lo que Margarete Schütte-Lihotzky2 hace más de 100 años llamara el hábitat social, los espacios de la vida cotidiana para todas las personas.

Roser Casanovas y Zaida Muxí

Marco Antonio Cruz Sandoval presenta un estudio sobre la segregación socio-espacial en la ciudad de Guadalajara, reconoce la existencia de un largo proceso de segregación por expansión de la ciudad entre 1940 y 1980. El artículo se focaliza en los efectos recientes 2000-2005 de las políticas urbanas de mejora de la ciudad que determinan un aumento del valor de mercado de las zonas mejoradas y que sin unas leyes o normativas que permitan paliar los efectos negativos de esas políticas en principio positivas se produce una expulsión de las personas más vulnerables generando una nueva etapa y modelo de segregación en la ciudad. La vivienda no termina en el espacio interior privado, la manera en que se conforman los barrios determinan la calidad de vida y las oportunidades de la población. El trabajo de Giselle Cerise Gerson nos propone a partir de un labor de observación

2

88

https://undiaunaarquitecta.wordpress.com/2015/04/16/margarete-schutte-lihotzky-1897-2000/


89


Normativa y gestiรณn


NORMATIVA, GESTIÓN E INDICADORES

Verena Andreatta, Antonio Pedro Indio da Costa e Aricia Correia

I Rio de Janeiro, Brasil

A LA BÚSQUEDA DE UNA CIUDAD LEGAL La medida provisoria 759 del 2016 de Gobierno Federal de Brasil

1. INTRODUCCIÓN

construcción de conjuntos de viviendas en terrenos baratos, alejados de la ciudad, con transporte deficiente y casi sin infraestructuras, hace de esas viviendas una respuesta equivocada a las necesidades de morar y, a la vez, detrae de sus posibles compradores las rentas de posición que la cercanía de la ciudad produce.

El arquitecto y urbanista carioca Luiz Fernado Janot escribió recientemente en el periódico O Globo 1 que el mercado de la construcción civil se está expandiendo en las favelas y otros asentamientos populares mediante los llamados “puxadinhos verticalizados” de cuatro y cinco plantas añadidas a edificios existentes, todo ello con el beneplácito de los agentes de la marginalidad. Inclusive señaló que el fenómeno se está dando en “conjuntos habitacionais” (polígonos de viviendas públicas) construidos en la década de 1960.

Y no es solo un problema de accesibilidad y transporte. La ciudad normal es usada a pie por gran parte de sus ciudadanos y el transporte colectivo es un sistema caro y poluente. Una lectura histórica de nuestras ciudades muestra cómo los tranvías, que tanto colaboraron en la expansión de la ciudad formal, estuvieron vedados a las clases populares, que no podían pagar sus tarifas. La ciudad es cercanía y conexión, y en facilitar el contacto de sus clases sociales descansa gran parte de cualquier política integradora4.

Manifestó también, con acierto, que el desafío al sector público que ese fenómeno representa, se agrava por efecto de la crisis actual del sector inmobiliario y por la crisis de valores éticos coetánea, hechos que habían sido ya profetizados por P. Abramo hace más de una década, cuando señaló que la crisis económica agravaría la dificultad de pago de las deudas inmobiliarias de las clases populares y produciría un proceso de devolución de las viviendas adquiridas 2.

3. EL PAPEL DE LOS GOBIERNOS MUNICIPALES EN LA PRODUCCIÓN DE UNA CIUDAD MENOS DESIGUAL Los procesos de aprobación y licenciamiento de obras por los organismos públicos pueden ser calificados de “kafkianos” y desde luego, no se suelen destacar por su trasparencia. Por eso, muchas veces, esas dificultades en el proceso son oportunidades para agentes ventajistas e intermediarios. El espacio de la ciudad casi evadida del control municipal que es la favela, altamente controlada por traficantes y milicianos, es un “no lugar” propicio a crear sus propias reglas, mutantes con los cambios de poder real, que afectan lógicamente a la edificación y a la apropiación del espacio.

2. LA PRODUCCIÓN CAPITALISTA DEL ESPACIO En el contexto capitalista, la construcción civil representa un factor de dinamización de la economía de las ciudades, hasta tal extremo que la producción de ciudad ha devenido uno de los grandes sectores de inversión del sistema capitalista. Son mucho los autores que ha escrito sobre ese fenómeno3, por ello queremos destacar su universalización; tener un sitio donde vivir ha pasado de ser solo una respuesta a una necesidad humana a constituir también en una reserva de inversión para las clases populares.

Los gobiernos municipales han de actuar en ese territorio difícil, y hacen lo que pueden. Ya hace dos décadas, en Río de Janeiro el ayuntamiento aprobó el denominado POUSO (Programa de Orientação Urbanística e Social) dentro del programa Favela-Bairro, con la finalidad de regularizar la propiedad del suelo y la legalidad de lo construido, pero hay que reconocer que sus resultados, veinte años después, son

La respuesta que los estamentos oficiales están dando al problema de la vivienda popular, malinterpreta ese hecho. La JANOT, Luiz Fernando. O crescimento vertical das favelas. Disponible en: https://oglobo.globo.com/opiniao/o-crescimento-vertical-das-favelas-20910433. 10 Abr. 2016. 2 Abramo, P. (2003) org. A Cidade da Informalidade. O desafio das cidades latinoamericanas. Rio de Janeiro: Ed. Sete Letras. 3 Véase, HARVEY, D. (2005). A produção capitalista do espaço. São Paulo: Annablume. 1

4

92

Herce, M. (2010). El negocio del territorio. Madrid: Alianza editorial.


bastante pobres, posiblemente porque, contra lo que es comúnmente aceptado, el fenómeno de la producción ilegal de ciudad no se resuelve creando reglaiticas calcadas de las de la ciudad formal.

Pero, por otro lado, esa transformación irá a aprovechar los instrumentos propios de la producción de ciudad formal (licencia, registro de la propiedad, etc.) y, en ese aspecto, el ayuntamiento dispone de instrumentos suficientes para el control de la edificación y no hay que dudar que serán aplicados en su caso.

Sin embargo, el proyecto Favela- Barrio, y otros que le siguieron, tuvo efectos excelentes en la dotación infraestructural de esas favelas y en su reconocimiento como parte de la ciudad5, impidiendo su remoción e iniciando un camino de comprensión de sus reglas sociales y morfológicas de producción.

Parece que la revisión anunciada del programa federal Minha Casa, Minha Vida plantea que se han de preferir espacios de la ciudad consolidada, áreas urbanas en las que existan escuelas, unidades de salud, hospitales y otros equipamientos colectivos. Ciertamente que eso requerirá de un riguroso acompañamiento por los ayuntamientos, pero es obvio que, de aplicarse, estas nuevas reglas no solo serán un alivio al problema de la vivienda popular, sino que pueden constituir un bálsamo para el sector inmobiliario.

4. LAS PROPUESTAS Y DESAFÍOS QUE IMPLICAN LA MEDIDA PROVISÓRIA 759/2016 EN MATERIA DE REGULARIZACIÓN URBANÍSTICA Y FUNDIÁRIA PARA OS MUNICIPIOS Los nuevos gobiernos municipales que asumieron su mandato en enero del 2017, comenzaron por enfrentar los desafíos que implican las determinaciones de la Medida Provisória n. 759, de 22 de dezembro de 20166, aprobada por el gobierno federal. La finalidad principal de la mismo es transformar todas las situaciones de ilegalidad en la detención de la propiedad en situaciones legales análogas a la de la ciudad formal.

Y, por otro lado, pueden ayudar a cortar de raíz el riesgo de la verticalizacion de las favelas y los asentamientos informales. Son los municipios aquellos que han de vigilar para que así sea. Respecto a la aplicación de la Medida Provisória, poco será hecho sin recursos económicos y sin formación de equipos técnicos. No pueden ser los municipios los que provean eso, porque son grandes sus problemas financieros en Brasil y, aunque el gobierno federal ha prometido proveerlos, es más que dudoso que pueda financiar tan urgente tarea a escala nacional.

Hay muchas dudas sobre la aplicabilidad y eficacia de las medidas propuestas, y muchos estamentos profesionales y académicos, así como organizaciones sociales que llevan años batallando por políticas inclusivas sobre esos territorios, se han expresado en ese sentido. Y la crítica principal es la simplicidad de la medida, como paliativo de un problema tan complejo; como ya señaló Boaventura dos Souza Santos: “O discurso dos direitos humanos se tornou hegemónico, mas na prática, não”.7

En la ciudad de Río de Janeiro, como no podía ser menos, se está comenzando a arbitrar cauces para la aplicación de la Medida Provisória. La Secretaría de Urbanismo, Infraestrutura y Habitação de la Ciudad de Río de Janeiro está trabajando en ese campo, pero consciente de que la aplicación de la norma requiere de la prudencia y del cuidado de estar atento a la diversidad de efectos cruzados que tienen las diferentes medidas urbanísticas.

Porque la verdad, poco de lo hecho hasta ahora, antes incluso de la Medida Provisória en Materia de Regularización Fundiaria, ha servido para transformar el panorama social y urbanístico de las favelas. Por ejemplo, el Programa Favela Bairro de Río de Janeiro pretendió la regularización de la propiedad de hasta 200.000 viviendas, y después de un gran esfuerzo del sector público apenas se plasmó en la titulación de 2000.

Van a ser aprovechadas las posibles ventajas que la medida suponga, pero no va a ser una aplicación ciega. La Secretaría está atenta a continuar las tareas de integración de las favelas en la ciudad formal, pero sabe que las medidas más eficaces, en materia urbanística, tienen que ver con la regeneración del espacio público, tan necesario cuanto menor y más deficiente es la vivienda, con el acceso y el transporte, y con infraestructuras atentas a la sostenibilidad ambiental, y en ello está concentrando sus principales esfuerzos.

A las dificultades inherentes al procedimiento legal se ha de añadir el relativamente poco interés mostrado por una población que ya posee sus propios títulos de propiedad (de estamentos no legales, claro) y para los que la regularización supone un coste posterior (impuestos municipales y otros) añadido a la débil economía familiar. El riesgo real es que esa regularización solo interese a los agentes parasitarios cuyo cliente sea el sector inmobiliario interesado en verticalizar. Porque las políticas aplicadas a las favelas han reforzado su valor y su conexión con la ciudad formal, estando en muchos casos insertadas dentro de barrios de alto valor inmobiliario de la ciudad.

El Instituto Pereira Passos incorporó las favelas cariocas a la cartografía da la ciudad, que anteriormente no estaban en los mapas. El proyecto de conversión de la Medida Provisória en Ley recibió 320 enmiendas. 7 SANTOS, Boaventura de Souza; CHAUÍ, Marilena (2013). Direitos humanos, democracia e desenvolvimento. São Paulo: Cortez. 5

6

93


Fig. 1. Expansión Vertical Muzema.

Fig. 2. Edificación en construcción con el auxilio de los técnicos del Posto de Orientação Urbanística e Social – POUSO OP1.

Fig. 3. Edificación en construcción con el auxilio de los técnicos del Posto de Orientação Urbanística e Social – POUSO OP2.

Fig. 4. Ronda de inspección de los técnicos del Posto de Orientação Urbanística e Social – POUSO OP3.

94


Fig. 5. Ronda de inspección de los técnicos del Posto de Orientação Urbanística e Social – POUSO OP4.

Fig. 6. Ronda de inspección de los técnicos del Posto de Orientação Urbanística e Social – POUSO OP5.

Fig. 8. Ciudad Integrada – Morro da Providência. Fig. 7. Minha Casa Minha Vida – Bairro Carioca en Triagem ubicado en Zona consoliada.

95


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Verena Andreatta

• Abramo, Pedro (2003). A Cidade da Informalidade: O desafio das cidades. Rio de Janeiro: Ed. Sete Letras / Faperj / Lincoln Institute. • Harvey, David (2005). A produção capitalista do espaço. São Paulo: Annablume. • Herce, Manuel (2010). El negocio del territorio. Madrid: Alianza editorial. • Janot, Luiz Fernando. O crescimento vertical das favelas. Disponible en: https://oglobo.globo.com/opiniao/o-crescimento-vertical-das-favelas-20910433. 10 Abr. 2016. • Santos, Boaventura de Souza; Chauí, Marilena (2013). Direitos humanos, democracia e desenvolvimento. São Paulo: Cortez.

Arquitecta y Urbanista por la Facultad de Arquitectura Bennett (1981). Doctorado em Urbanismo y Ordenación del Território por la Universidad Politécnica de Catalunha (2007). Es autora del livro “Cidades Quadradas Paraísos Circulares. Os planos urbanísticos do Rio de Janeiro no século XIX”, Editora Mauad, 2006. Fue Secretária de Urbanismo e Mobilidade de Niterói (2013 -12016). Actualmente es Sub-Secretária de Urbanismo de Rio de Janeiro.

verena.andreatta@gmail.com

Aricia Fernandes Correa

aricianandes@oi.com.br

Advocada Publica, UFRJ (1993) Pós-doctorado en Derecho Público por la Université Paris 1 - Panthéon-Sorbonne (2015). Doctorado en Derecho Público y Master en Derecho a la Ciudad Universidad del Estado do Rio de Janeiro - UERJ (2008). Procuradora do Municipio de Rio de Janeiro. Actualmente es Profesora de Derecho de la y Coordenadora de Regularización Urbanistica y Fundiaria de Secretaria Municipal de Urbanismo, Infraestrutura e Habitaçäo da Prefeitura do Rio.

Antonio Pedro Indio Da Costa

ap@indio.com.br

Advocado. Fue consejal de Rio de Janeiro por três periodos. Fue Secretário de Administración y Deportes de la Prefeitura de Rio de Janeiro. Entre 2006-2010 fue Diputado Federal por el Estado de Rio de Janeiro y actuamente tiene mandato de diputado federal en excedencia. Actua como Secretário Municipal de Urbanismo, Infraestrutura y Habitação da Prefeitura do Rio de Janeiro desde enero del 2017.

96


97


NORMATIVA, GESTIÓN E INDICADORES

Silvia Fernanda Aun

I Neuquén, Argentina

LA VIVIENDA SOCIAL Y SU ARMONIZACIÓN CON DERECHOS FUNDAMENTALES VINCULADOS CON LA FAMILIA Función social de la vivienda

Como abogada asesora de un organismo destinado a aportar soluciones habitacionales en la provincia de Neuquén, Patagonia Argentina, planteo: ¿Es la adjudicación de viviendas sociales en propiedad con dominio absoluto lo más conveniente para lograr cumplir con la función social de la propiedad?

logas, las disposiciones que surgen de los tratados de derechos humanos, los principios y los valores jurídicos, de modo coherente con todo el ordenamiento”. El tema de la adjudicación de la vivienda social no ha podido pasar el filtro de los derechos fundamentales y la esencial necesidad de ponderación de los mismos cuando entran en colisión.

Si bien existen métodos formales e informales para acceder a la propiedad en Argentina, vemos con preocupación, sobre todo con respecto a los sectores más vulnerables, que la propiedad como es conocida comúnmente es una limitación para hacer prevalecer los derechos de la dignidad por encima de la propiedad.

Ejemplo de ello es la atribución de la vivienda familiar en situaciones de vulnerabilidad de algún o algunos miembros de la familia. Esto, lamento indicarlo, ocurre incluso cuando el grupo conviviente ha sido beneficiado con alguna solución habitacional por parte del estado.

Ejemplo de esta postura es la presentación realizada por Edwin Carreras, director ejecutivo, Autoridad para el Financiamiento de la Vivienda (AFV) de Puerto Rico, Programa de Crédito Contributivo. En el 8º Foro de Vivienda de la Conferencia Interamericana para la Vivienda Uniapravi, realizado el 15 de septiembre en Bogotá, Colombia, ha expuesto la necesidad de buscar nuevas soluciones para aquellas familias inmersas en un círculo de violencia, para poder cortar el mismo.

Se entiende por atribución de la vivienda el reconocimiento de techo a favor del miembro familiar que necesita protección. Es importante empezar a contar con herramientas jurídicas que permitan poner relevancia a los derechos fundamentales por encima del derecho a la propiedad. Si bien el respeto de la propiedad es una creación humana que está receptada por el art. 21 de la Convención Americana de Derechos Humanos, paraliza a todos los estamentos administrativos ante un posible hecho de violación, pues incluso en los casos de violencia familiar existe limitación temporal de la adjudicación de la vivienda familiar, para no generar violación al derecho de propiedad involucrado (ley de la provincia de Neuquén 2785 Régimen de protección a la víctima de violencia familiar). Esto impide muchas veces resolver a favor de los más vulnerables del grupo familiar (menores de edad, personas con situación de discapacidad, ancianos, etc.) y evitar las consecuencias dañosas de desalojos forzosos dispuestos por miembros del mismo grupo familiar legal y/o conviviente denunciado.

La propuesta es indagar las condiciones de adjudicación en propiedad de la vivienda social y pensar nuevos métodos de adjudicación o tenencia o propiedad particular que contemplen la función social y/o de protección del grupo familiar por encima de cualquier otro derecho que no haga a la dignidad humana, como forma de hacer operativos los derechos reconocidos convencionalmente. Esta apreciación la realizo en el convencimiento de que efectuando una ponderación de los derechos convencionales, deberían primar los derechos a la integridad personal, a la dignidad y la protección a la familia, por encima del derecho a la propiedad. Esto particularmente en los casos donde está involucrada una familia de escasos recursos a la que le ha sido adjudicada una vivienda social.

Estas situaciones se aprecian diariamente en el Instituto Provincial de Vivienda y Urbanismo de Neuquén, el cual debe aplicar respecto de las viviendas sociales las soluciones que ofrece el Código Civil y Comercial de la Nación para viviendas particulares, sin que pueda distinguirse si la misma cumple o no una función de contención de grupos sociales vulnerables. Ante el pedido al órgano administrativo del poder ejecutivo, quien se encarga de administrar las viviendas sociales, para

Es decir, en un marco de convencionalidad tangible en varios aspectos de la vida cotidiana, lo que ha sido reconocido por el propio Código Civil y Comercial de la Nación de Argentina, como expresa su artículo 2: “Le ley debe ser interpretada teniendo en cuenta sus palabras, sus finalidades, las leyes aná98


que los miembros del grupo familiar menos favorecido sean los beneficiarios de la vivienda, ante embates de otro/s miembros del grupo familiar también propietarios de la vivienda, la única respuesta posible es que las partes resuelvan judicialmente la división de bienes.

vencial puede ser atribuido a uno de los convivientes en los siguientes supuestos: a) si tiene a su cargo el cuidado de hijos menores de edad, con capacidad restringida, o con discapacidad; b) si acredita la extrema necesidad de una vivienda y la imposibilidad de procurársela en forma inmediata”. El juez debe fijar el plazo de la atribución, que no puede exceder los dos años a contarse desde el momento en que se produjo el cese de la convivencia, conforme a lo dispuesto en el artículo 523.

A pesar de la fragilidad social y/o física de los sectores beneficiados con viviendas sociales, no existe un trámite expeditivo contenido en norma alguna que asegure que la solución habitacional va a proteger al miembro más frágil del grupo familiar.

A petición de parte interesada, el juez puede establecer: una renta compensatoria por el uso del inmueble a favor del conviviente a quien no se atribuye la vivienda; que el inmueble no sea enajenado durante el plazo previsto sin el acuerdo expreso de ambos; que el inmueble en condominio de los convivientes no sea partido ni liquidado. La decisión produce efectos frente a terceros a partir de su inscripción registral.

Ni siquiera como órgano de administración de las viviendas sociales se cuenta con prerrogativas suficientes como para anteponer la dignidad humana por encima del derecho de propiedad. Debemos entonces repensar la función del estado como garante de derechos fundamentales respecto de los sectores más vulnerables y no como garantizadores del comercio inmobiliario.

Pero la atribución de la vivienda a favor del más vulnerable únicamente se limita a dos años. Este sector desposeído legalmente de mínimos derechos regresará en procura de su defensa al estado. Pero sería posible reformular las condiciones a favor de quienes son más vulnerables para que logren tener independencia del estado.

Para ello es necesario segmentar, diferenciar quiénes necesitan de forma inmediata la intervención estatal para asegurar estándares mínimos de vida, dejando que el mercado y las condiciones de comercio operen respecto de aquellos que no requieren tutela administrativa o judicial inmediata.

Obviamente, la ley civil no distingue si se trata de una vivienda social ni el fin social que se tuvo en cuenta para su otorgamiento. Engloba, para todas las viviendas, la misma solución, lo que resulta un sinsentido porque no tiene en cuenta la situación de desprotección de quien se encuentra involucrado.

Es por ello que hasta la fecha no existe certeza respecto a que el reconocimiento del dominio permita el disfrute de todos los derechos vinculados con el mismo y, por lo tanto, reitero la necesidad de generar nuevas pautas de organización de dominio que permitan un goce efectivo de condiciones mínimas de existencia. Estas condiciones mínimas deben ser pautadas o consensuadas localmente para atender a las idiosincracias involucradas en los distintos grupos sociales.

HACIA UNA NUEVA VISIÓN, DESAFÍO INQUIETANTE Ante las situaciones planteadas, me permito cuestionar las distintas formas de adjudicación de soluciones habitacionales, poniendo el acento en que el reconocimiento de la propiedad a los beneficiarios no siempre resulta la opción óptima, pues la adjudicación en dominio no asegura el cumplimiento del fin social que se tuvo en cuenta al adjudicar la solución.

No es suficiente aducir en forma judicial que en ciertos casos se producen abusos de derechos, sino contar con remedios jurídicos claros que permitan desalentar conductas disvaliosas contra miembros del mismo grupo familiar conviviente. Existen ejemplos de contradicción normativa, donde hay reglas que se oponen a los principios jurídicos reconocidos convencionalmente.

Creo, entonces, que no existe una sola alternativa para resolver todos los casos, sin embargo, propongo la generación de un derecho de reconocimiento de un mínimo existencial que reconozca, en aquellos casos donde el estado interviene, el fin social de la propiedad.

Los principios jurídicos deben ser entendidos por el estado en su totalidad como mandatos de optimización y las reglas como pautas de comportamiento que necesariamente llevan a un análisis binario del derecho respecto de su encuadre o no. Las posibilidades fácticas y jurídicas para “cumplir” con los principios generan muchas tensiones que no pueden ser abordadas de modo simple (CORVALAN: 2016). Los principios fundamentales que deben ser tomados se encuentran no sólo en las Convenciones de Derechos Humanos, sino en la Carta Mundial Sobre el Derecho a la Ciudad (CMSDC). Sin embargo, como veremos a continuación, en la práctica cotidiana se encuentran algunas reglas que, implementadas, obstaculizan el cumplimiento de los principios que deben primar respecto al respeto a la dignidad humana.

Hemos de recordar también que el reconocimiento de propiedad no es un requisito indispensable para una solución habitacional, tal como ha sido reconocido en el folleto informativo N° 21 de ONU, que esboza los lineamientos de acceso a una vivienda adecuada. El derecho a una vivienda digna (como componente del derecho a un nivel de vida adecuado) está consagrado en varios instrumentos internacionales de derechos humanos. Los más reconocidos dentro de esa lista son la Declaración Universal de los Derechos Humanos (art. 25.1) y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (art. 11.1). Se encuentra a cargo del estado, a través de sus poderes, delimitar para qué y para quiénes realiza una inversión en carácter de solución habitacional, permitiendo que los derechos reales fomenten la protección de otros derechos reconocidos convencionalmente, y no solamente de la propiedad.

Ejemplo de ello se encuentra en la reforma del año 2015 en Argentina, que introdujo un medio más expedito para acceder a la atribución de la vivienda familiar. En este sentido, el art. 526 dispone expresamente: “Atribución del uso de la vivienda familiar. El uso del inmueble que fue sede de la unión convi99


Para ello es preciso que el estado manifieste su postura respecto de la preeminencia de derechos, en caso de colisión. No podemos decir que, como administración, pretendemos el respeto de la dignidad humana como eje de un sistema jurídico, si el límite de esa protección operativa es no violar la propiedad. La operatividad de algunos derechos fundamentales, como es la dignidad humana, impone la necesaria readecuación y flexibilización de la normativa interna para poder responder a las actuales pretensiones o problemáticas sociales. Deberíamos, entonces, actuar en consecuencia con los principios generales del derecho, que muchas veces presentan “un freno que cumple la función de garantizar los derechos de los particulares frente a los abusos en que suelen incurrir las leyes o reglamentos administrativos” (CASSAGNE: 2009, pag.23). Es por esta razón que debería promoverse una política habitacional verdaderamente social e inclusiva, con una efectiva protección de los derechos humanos y sociales.

BIBLIOGRAFÍA • CASSAGNE, Juan Carlos (2009). El principio de legalidad y el control judicial de la discrecionalidad administrativa. Madrid- Marcial Pons. Pag. 239. • CORVALAN, Juan (2016). “Derecho administrativo en transición. Parte 1 y Parte 2”, en: Diario Administrativo, Nro 131 - 18.10.2016, “Derecho administrativo en transición. Parte 1”, en: Diario Administrativo, Nro 132 – 25.10.2016. Disponibles en: https://dpicuantico.com/category/derecho-publico/administrativo/ (fecha de consulta: 04 de septiembre de 2017) • Declaración Universal de los Derechos Humanos. • Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales Convención Americana de Derechos Humanos. • Carta Mundial sobre el Derecho a la Ciudad. Código Civil y Comercial de la Nación Argentina. • Carta Mundial sobre el Derecho a la Ciudad. • Ley Provincial Nº 2785- Neuquén- Argentina. Régimen de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia familiar.

100


Silvia Fernanda Aun

silviaaun@gmail.com

Asesora Instituto Provincial de Vivienda y Urbanismo de Neuquén. Abogada Asesora del Instituto de Vivienda y Urbanismo de Neuquén desde 2004 en adelante, posgraduada UBA en Agronegocios y Alimentos, Posgrado en Derecho Laboral UBA, Mastría en Derecho Procesal Universidad de Rosario, cursando Especialización en Derecho Administrativo Universidad Nacional del Comahue - Neuquén- Argentina.

101


NORMATIVA, GESTIÓN E INDICADORES

Thania Batista Estévez y Bertha Lilia Salazar Martínez

I Xalapa, México

INTERDISCIPLINARIEDAD Y PRODUCCIÓN SOCIAL DE VIVIENDA Influencia de la normativa mexicana

ABSTRACT

VISIÓN HABITACIONAL

Al tomar en cuenta el incremento demográfico y déficit de vivienda en México, resulta de gran importancia que las propuestas para atender este fenómeno sean las apropiadas para obtener resultados que cumplan no solo con parámetros que atiendan cantidad de acciones, sino que propicien la calidad de las mismas. La vivienda va directamente relacionada con dos visiones: visión con valoración mercantil y visión que valora su uso. La figura gubernamental ha incentivado la producción de vivienda a través del sector privado y sistemas de financiamiento, cuyas estrategias van directamente relacionadas con la visión mercantil de la vivienda, en donde la sociedad con bajos recursos no es candidata para acceder a un crédito habitacional. En México, cerca del 70% de la población ha recurrido a la producción de vivienda por parte de los mismos habitantes con o sin asesoría, en especial la población con menores recursos, ya que esto les permite satisfacer sus necesidades habitacionales según su ritmo económico, aunque este proceso les lleve años. La Producción Social de Vivienda es la modalidad por la que gran parte de la población se ha inclinado, ya sea de manera individual o colectiva; es un proceso que tanto en México como en el resto de la sociedad Latinoamericana se ha implementado y ha logrado altos índices de organización, que poco a poco han ido evolucionando. El estudio de este fenómeno de la realidad mexicana como de otras naciones debe ser abordado desde diferentes disciplinas. La investigación interdisciplinar como estrategia para la búsqueda del conocimiento y comprensión de los fenómenos del mundo contemporáneo debe considerarse no solo en la instancia de estudio, sino en la de aplicación de los conocimientos. El enfoque de un mismo fenómeno desde diferentes perspectivas favorece el alcance de sus resultados. En el caso de los problemas habitacionales que se abordan, el resultado de los estudios interdisciplinarios deben incidir en la formulación de políticas habitacionales acordes a la situación actual a la que se enfrenta la población mexicana. El estudio de los fenómenos habitacionales que vive la población mexicana y las estrategias que impulsa la figura gubernamental para dar frente a los problemas que se generan deben tener una congruencia tanto en el aspecto sustantivo de la ley como en el ejecutivo de la misma.

El incremento demográfico que cada año vive México repercute directamente en el aumento de necesidades habitacionales de sus habitantes; tan solo durante los últimos 65 años, la población ha crecido poco más de cuatro veces. En 1950 había 25.8 millones de personas, en 2015 se registraron 119.5 millones; de 2010 a 2015, la población se incrementó en siete millones de habitantes, lo que representa un crecimiento promedio anual de 1.4 por ciento. (INEGI 2015) De acuerdo con las cifras publicadas por SNIIV-CONAVI (2014), el rezago habitacional en nuestro país corresponde a nueve millones de hogares que representan el 28.14% del total de viviendas, cuyos habitantes buscan de alguna manera mejorar su situación. La cifra para estas necesidades cada año se incrementa más con el aumento demográfico y por lo tanto se crea un rezago difícil de enfrentar. Según Chertorivsky (2006), de 2006 a 2020 se requerirán más de 13 millones de viviendas y se podrán construir cerca de ocho millones, sin sumar el déficit acumulado. Es una importante meta que atender, en particular para las familias de bajos ingresos. Las familias que cuentan con un salario mayor a los cuatro salarios mínimos representan a la población apta para adquirir créditos, tanto de instituciones de financiamiento públicas como de privadas. La vivienda se concibe como una mercancía en donde la población con necesidades habitacionales se vuelve cliente y debe solventar su precio. Es así cómo se condiciona este derecho humano a atenderlos según su situación económica y no a sus necesidades. Como menciona Enrique Ortiz (2011), “tendrás lo que puedas pagar”. A partir de la tendencia mencionada en consideración con los tintes neoliberales que imperan en las estrategias gubernamentales, más allá de la cantidad de “vivienda meta” a construir cada año, se debería poner énfasis en la calidad residencial que se ofrece a la población. Así, antes de determinar los metros cuadrados que medirá una vivienda tipo, los materiales a utilizar, la distribución en un conjunto de estas viviendas, habría que esclarecer qué familias son las que se van a establecer ahí, qué actividades realizan, qué preferencias tienen, cuántos miembros conforman dichas familias. El hecho de dar prefe-

102


rencia a la visión mercantil de la vivienda trae consigo ciertos problemas, ya que el habitante es ignorado al momento de construir, la vivienda se vuelve ajena a su forma de vida y las familias deben adaptarse a lo que se pudo pagar, dejando de lado la calidad residencial. Es importante considerar una visión amplia del problema para poder ofrecer a la sociedad estrategias que se aproximen a enfrentar adecuadamente el problema. Por otro lado, además de la visión mercantil de la vivienda, también se puede ver desde el bien de uso autoproducido, modalidad donde se privilegia el valor de uso sobre su valor de cambio. De acuerdo con el arquitecto Enrique Alva Martínez (2015), la Producción Social de Vivienda (PSV) es la forma de hacer vivienda que ha permitido al 70% de los mexicanos resolver sus necesidades habitacionales. Esta modalidad aparece en la elección de dos grupos sociales muy marcados, el estrato social que tiene la capacidad económica para pagar los servicios de personal profesional y calificado para la construcción, remodelación y/o mejoramiento de su vivienda, y el sector social de escasos recursos que recurre a esta modalidad porque de acuerdo con su capacidad de ahorro logra construir o mejorar su vivienda progresivamente al ritmo que ellos mismos se marcan, aunque el proceso les lleve años. De acuerdo con estudios realizados por Salomón Chertorivski (2006), si bien para las familias que ganan menos de dos salarios mínimos la única solución viable es a través de programas de gobierno que subsidiaran la adquisición de la vivienda, hay un segmento, entre los dos y quizá los cinco salarios mínimos, de las familias que si bien podrían tener un crédito no podrían acceder a él porque tampoco hay oferta de vivienda de bajo costo. De acuerdo con esa investigación, dichas familias llegan a gastar entre el 9% y 30% de sus ingresos mensuales en la construcción de su vivienda, que durante años van ahorrando y construyendo, pero al final de todo, por haber sido construida de manera informal, sin documentos como escrituras y permisos validados, desde la visión mercantil no cuenta con ningún valor. Partiendo de esto, solo de esa manera, las familias pueden resolver su necesidad de vivienda, tomándola en cuenta como bien de uso, ya que será un satisfactor para esa familia, hoy y dentro de 20 o 30 años. Según Enrique Ortíz (2011), la vivienda que produce la propia gente, sin apoyo y con sus propios recursos, resulta ser la que una vez que se consolida alcanza un nivel más alto de satisfacción para sus habitantes, debido a que ellos mismos toman todas las decisiones necesarias en el proceso constructivo. La vivienda puede tener diversos problemas en cuanto a su concepción física: funcionalidad, distribución y diseño, pero no es mínima ni precaria, ya que la gente siempre busca su bienestar. Dentro de sus posibilidades la gente aprovecha los recursos que tiene a su alcance, crea sus propias estrategias para resolver problemas en el proceso, aprovecha las habilidades de los integrantes de la familia, recicla materiales, organiza sus tiempos de trabajo, se vincula en negocios populares para aumentar su capacidad de ahorro, invierte horas de ingenio para que su vivienda le brinde la mayor satisfacción, entre otras cosas.

VISIÓN INTERDISCIPLINAR En las ciencias, el hombre ha intentado entender el mundo en el que vivimos, así como los fenómenos que en él se suscitan. Hablar de disciplina es hablar de organización de conocimientos en un área del saber, sin embargo, la percepción de la realidad contemporánea desde una sola mirada no permite entenderla en su totalidad. Considerando el teorema de Jacques Labeyrie, Edgar Morin (2002) menciona: “Cuando no se encuentra una solución dentro de una disciplina, la solución viene de fuera de la disciplina”. Es interesante considerar la búsqueda del conocimiento más allá de las fronteras de un solo saber. Grandes descubrimientos del último siglo han sido resultado del trabajo colaborativo de diversas disciplinas. El trabajo en conjunto ha llevado a cosechar grandes frutos en la investigación científica. El impuso de la interdisciplinariedad va en contra de la fragmentación del conocimiento, ya que busca la complementación del mismo desde diferentes perspectivas de las ciencias. Citando a Edgar Morin (2002): “La historia de las ciencias no es solamente la historia de la constitución y de la proliferación de las disciplinas sino, al mismo tiempo, la de las rupturas de las fronteras disciplinarias […]”. La interdisciplinariedad apuesta a la producción de conocimiento nuevo a partir de la integración de las disciplinas, un cruce entre ellas, aportando así una visión más amplia de los fenómenos estudiados. Esto no solo incumbe a la integración de disciplinas, va más allá, ya que es un trabajo en conjunto, pues surge de la colaboración e hibridación de conocimientos, logrando de un mismo fenómeno propuestas con mayores alcances. Los grupos de investigación y/o instituciones académicas tienen la tarea de dar paso a la apertura, respeto al cruce de fronteras sin perder de vista los límites y pertinencia durante el proceso de investigación para alcanzar mayor impacto en la búsqueda del conocimiento. En temas de déficit habitacional y producción social de vivienda, la interdisciplinariedad no puede dejarse de lado, ya que estos fenómenos deben ser abordados desde distintas áreas del conocimiento. El Programa Nacional de Vivienda 2014-2018 tiene como reto alcanzar tres de los objetivos dispuestos en el Programa Sectorial de Desarrollo Agrario y Territorial y Urbano. Estos son: Incentivar el crecimiento ordenado de los asentamientos humanos, los centros de población y las zonas metropolitanas; consolidar ciudades compactas, productivas, competitivas, incluyentes y sustentables, que faciliten la movilidad y eleven la calidad de vida de sus habitantes; y fomentar el acceso a la vivienda mediante soluciones habitacionales bien ubicadas, dignas y de acuerdo a estándares de calidad internacional. Es así cómo se desempeñan las políticas habitacionales apegadas a cumplir con los objetivos anteriores. Según Alicia Ziccardi (2017), las políticas de los últimos años han estimulado la producción masiva de vivienda social que, si bien ha logrado abatir el déficit cuantitativo, no ha mejorado la situación de habitabilidad de grandes sectores y ha ocasionado la expansión de las periferias urbanas. Actualmente, la política habitacional se ha inclinado a reducir al mínimo la intervención del estado, delegando las ac-

103


ciones relacionadas con la producción de vivienda al sector privado y a los sistemas de financiamiento. Estas estrategias para la adquisición de vivienda, lejos de favorecer a la población, se vuelven un problema, ya que el sector de la sociedad con menores ingresos no figura en la población objeto para adquirir este tipo de créditos, pues supera su capacidad de endeudamiento. CONCLUSIONES El déficit habitacional que año con año se incrementa, así como la producción social de vivienda a la que la gente recurre para satisfacer sus necesidades de vivienda, no han logrado el impacto suficiente en la ley para que ésta impulse nuevas estrategias que tomen en cuenta esta situación. Es decir, se sigue apostando a un modelo que impulsa la adquisición de créditos hipotecarios cuando la capacidad de endeudamiento de los que realmente necesitan vivienda no les permite acceder a esta modalidad. Por otra parte, existen ciertas instituciones que dan apoyo a la producción social de vivienda, como son: entidades sin fines de lucro que dan asistencia técnica, federaciones de cooperativas de vivienda, organizaciones de voluntarios, empresas socialmente responsables y, por parte gubernamental, como desarrollador social está la Comisión Nacional de Vivienda, CONAVI, en donde se ayuda a Ejecutoras Sociales y Desarrolladoras Sociales de Vivienda. Dentro de la normativa de CONAVI se ha apoyado la asistencia técnica en los programas de apoyo a la vivienda dirigidos a los sectores de la población en condiciones de alta y muy alta marginación. Sin embargo, como se presenta en este documento, no solo ese sector de la población produce su vivienda con sus propios recursos.

BIBLIOGRAFÍA • ALVA, ERNESTO en VÁZQUEZ, MARIO. 2015. Centro urbano. Producción Social de Vivienda, soslayada. México. [En línea] Consultado el 3 de mayo de 2017 en: https://centrourbano.com/produccion-social-de-vivienda-soslayada/ • INEGI. 2015. Número de habitantes. México. [En línea] Consultado el 10 de abril de 2017 en: http://cuentame. inegi.org.mx/poblacion/habitantes.aspx?tema=P • SNIIV-CONAVI. 2014. Rezago Habitacional. México. [En línea]. Consultado el 15 de abril de 2017 en: http://sniiv. conavi.gob.mx/Reports/INEGI/Rezago.aspx • CHERTORIVSKI, Salomón. 2006. Vivienda en el país, tarea inconclusa. En La vivienda en México: Construyendo análisis y propuestas. México. Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública-Cámara de Diputados LIX Legislatura. 1ª Edición. pp. 105-117. ISBN: 968-9097-03-2 • ORTIZ, Enrique. 2011. Producción social de vivienda y hábitat: bases conceptuales para una política pública. En: El Camino Posible. Producción Social del Hábitat en América Latina. Montevideo, Uruguay. Programa Regional de Vivienda y Hábitat. Centro Cooperativo Sueco. TRILCE. Pp. 13-40 ISBN 978-9974-32-583-8 • LABEYRIE, JACQUES en MORIN, EDGAR. 2002. La cabeza bien puesta. Repensar la reforma. Reformar el pensamiento. Buenos Aires. Nueva visión. 1ª. Edición. ISBN 950-602395-6. P.117 • ZICCARDI, ALICIA en ROMERO, LAURA. 2017. Gaceta Oficial UNAM. Vivienda adecuada, reto de la política habitacional. México. [En línea] Consultado el 15 de mayo de 2017 en: http://www.gaceta.unam.mx/20170105/viviendaadecuada-reto-de-la-politica-habitacional/

El estudio de este fenómeno de la realidad tanto mexicana como de otras naciones debe ser abordado desde diferentes disciplinas para poder proponer posibles estrategias que realmente tengan coherencia entre el contexto y las tácticas a llevar a cabo. La interdisciplinariedad no solo debe hacerse presente en la instancia de investigación, sino también en la aplicación y formulación de políticas habitacionales que pretendan dar soluciones a los problemas a los que se enfrenta la población. Debe existir una relación entre lo que la ley establece y la aplicación de la misma. Cabe destacar también el involucramiento de distintas áreas del saber en la asistencia de carácter legal, técnico, social, administrativo, contable, etc. como un problema que debe ser abordado desde distintos campos. Cada grupo de investigación, desde su disciplina, puede tener una visión ante el mismo problema; sin embargo, es importante que estos datos no queden solo en papel, sino que se propicie el intercambio con estudios desde otras disciplinas para que las propuestas puedan ser viables. Es importante que desde las ciencias se dé impulso al estudio interdisciplinar del fenómeno habitacional para que las estrategias que las normativas de las naciones latinoamericanas legislen, contribuyan realmente a ejecutar tácticas para dar solución a los problemas que vive la población.

104


Thania Batista Estévez

arq_batista@hotmail.com

Estudiante Doctorado en Arquitectura y Urbanismo, Universidad Veracruzana. Ex becaria CONACYT. Maestra en Arquitectura por parte de la Facultad de Arquitectura, Zona Xalapa, Universidad Veracruzana.

Bertha Lilia Salazar Martínez com.mx

bertha_salazarma@yahoo.

Académico Doctorado en Arquitectura y Urbanismo, Universidad Veracruzana. PTC Facultad de Arquitectura, Zona Xalapa, Universidad Veracruzana. Miembro del UVCA 405 “Cultura del Hábitat”.

105


NORMATIVA, GESTIÓN E INDICADORES

Federico Carrizo Baldizán

I Montevideo, Uruguay

“LA AYUDA MUTUA Y LA RUPTURA DE PARADIGMAS” PROCESO DE CONSTRUCCIÓN DE LAS COOPERATIVAS COVI 19 DE ABRIL Y COVISIN Montevideo, Uruguay. 2013-2017

INTRODUCCIÓN En 2009, por primera vez una mujer, Elinor Ostrom, recibe el Nobel de Economía por sus trabajos sobre la gestión de los bienes comunes, donde critica la visión de Garret Hardin1 que considera a los colectivos incapaces de hacer un uso eficiente de ellos. Explica cómo estos colectivos pueden ser más eficientes que el estado y el mercado, gestionando de forma más sostenible y equitativa estos recursos compartidos. Desde hace 50 años existe en Uruguay un modelo cooperativo de construcción de viviendas basado en la ayuda mutua, el cual refuerza la visión positiva sobre la gestión de los recursos colectivos, expresada por Ostrom. Individuos, nucleados en cooperativas, y éstas a su vez en la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua (FUCVAM)2, dedican sus horas a gestionar y construir sus propios proyectos habitacionales, financiados en parte con préstamos estatales en UR3 (Unidades Reajustables). Para acceder a estos préstamos, los colectivos deben contar con el asesoramiento de equipos multidisciplinares denominados Institutos de Asistencia Técnica (IAT)4, desde el inicio del proceso. El presente artículo se basa en la experiencia de trabajo que realizaron las cooperativas “Covi 19 de Abril” y “COVISIN”, junto con el asesoramiento del IAT “CIATE”, el acompañamiento de FUCVAM y la financiación del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (MVOTMA)5 de Uruguay. LOS CASOS “COVISIN” y “Covi 19 de Abril” forman parte de un proyecto habitacional compuesto por otras tres cooperativas ubicadas

Garrett Hardin, “The Tragedy of the Commons”, Science, Vol. 162, No. 3859 (December 13, 1968), pp. 1243-1248. Web oficial de la Federación: http://www.fucvam.org.uy/ 3 Es una unidad de medida, su valor es ajustado periódicamente en función del Índice Medio de Salarios. Fuente: http://www.ine.gub.uy/unidad-reajustable 4 Definición de Instituto de Asistencia Técnica. Artículo 82 decreto reglamentario 633/969.Fuente: https://www.impo.com.uy/diariooficial/1969/12/22/15 5 Web oficial del Ministerio de Vivienda Ordenamiento Territoria y Medio Ambiente: http://www.mvotma.gub.uy/

en la periferia de Montevideo sobre la intersección de la Avenida Luis Batlle Berres y Camino de las Tropas6. Nos detuvimos en estos casos ya que tienen la particularidad de haber dispuesto de un crédito 40% inferior a los que tradicionalmente son utilizados por las cooperativas de ayuda mutua en Uruguay. Y, por otra parte, fueron las primeras de estas cinco cooperativas en comenzar y finalizar el proceso constructivo, por tanto, las que tuvieron mayores incertidumbres antes y durante el proceso. Estas dos cooperativas nuclean a 52 de las 194 viviendas que brindarán solución habitacional a familias de sectores socioeconómicamente desfavorecidos de Uruguay. Las tres tipologías existentes en el proyecto tienen la siguiente descripción de áreas: •

2 dormitorios / 26 viviendas = 68 m2 construidos+ 9 m2 en doble altura (ampliación) + 12 m2 de Patio (total: 1768 m2)

3 dormitorios / 19 viviendas = 77 m2 construidos + 9 m2 en doble altura (ampliación) + 12 m2 de Patio (total: 1463m2)

4 dormitorios / 7 viviendas = 90 m2 construidos + 12 m2 de Patio (total: 630 m2)

Por los valores de tasación de la Reglamentación 2011 del MVOTMA7, dentro de la cual construimos, disponíamos de un total de 50523 UR para ejecutar las 52 viviendas. Esto incluye las leyes sociales de los trabajadores que se contrataran y los honorarios por dirección de obra de los técnicos de nuestro instituto. Por tanto, debíamos construir viviendas por un valor aproximado de U$S 365/m2*8. Esto es 1/3 del valor para una vivienda económica según el Instituto Nacional de Estadística*9

1

2

Ubicación en Google Maps: https://goo.gl/maps/9RxGeU43u1s Reglamentación 2011 del MVOTMA para cooperativas de vivienda. Fuente: http://mvotma.gub.uy/ciudadania/item/10002747-rm-n%C2%BA-555-2011-reglamento-que-determina-el-marco-normativo-aplicable-al-nuevo-programa-de-vivienda.html 8 50523 UR / 3861 m2 construidos en total. Valor de la UR: $U 807.62 BHU. (https://www.bhu.com.uy/institucional/hist%C3%B3rico-cotizaciones/) 9 Valor del dólar abr 2015 28.93 $U/U$S.(http://www.ine.gub.uy/cotiza6 7

106


y un 40% menos del valor de tasación de la Reglamentación 2008*10. Según la reglamentación, el préstamo cubre un 85% del valor de la vivienda (inversión) y el restante 15% lo aporta la cooperativa con el trabajo de sus socios (aporte). Parecía evidente que con las lógicas tradicionales para la construcción de este tipo de vivienda los proyectos serían inviables. Suponer un escenario con la contratación de un operario cada cinco viviendas y resolver las tareas de peón con los cooperativistas en sus 21 horas semanales resultaba a priori insuficiente. En el trabajo previo al inicio de obra se planteó entre el IAT, los cooperativistas y FUCVAM, un aporte mínimo del 30% para poder llegar a fin de obra de manera satisfactoria. En estas reuniones preparativas se obtuvo como dato que, si bien se contaba con compañeros con alguna experiencia en obra, la inmensa mayoría nunca había construido. Como arquitecto asesor de estas cooperativas por parte del IAT centré el análisis en seis líneas de acción que creo hicieron viable la obra, generando mayor valor agregado a los recursos humanos con que contábamos: •

Capacitación de la mano de obra de ayuda mutua (en gestión y obra).

Proyecto y tecnologías apropiadas y apropiables.

Información disponible constantemente y en un lenguaje entendible.

Intercambio franco y crítico entre todos los protagonistas para encarar las distintas etapas del proceso.

Aumento de las horas de ayuda mutua.

Eventos sociales con el doble objetivo de integrar socialmente y también obtener un resultado económico para aportar a la obra.

PROYECTO + TECNOLOGÍAS La combinación de un proyecto arquitectónico “simple” en su lógica constructiva y tecnologías de fácil aplicación aumentaron la participación de la ayuda mutua en todas las tareas. •

Modulación: el bloque de hormigón de 20x40x20 cm es el patrón de todos los espacios, lo que hace una construcción más intuitiva. Son mampuestos de gran tamaño, 13 unidades cubren 1 m2, aumentando el rendimiento de la mano de obra.

Estructura: las cavidades de los bloques fueron utilizadas como molde para los pilares y vigas carreras. Las escasas vigas existentes en el proyecto tienen luces que no superan los tres metros, lo que disminuyó sensiblemente el costo en mano de obra y materiales.

Cimentación: platea de hormigón armado con malla electrosoldada en planchas. Utilizamos el mejoramiento del terreno para disminuir sensiblemente la cantidad de hierro utilizada y que fuese realizada casi sin emplear personal idóneo.

Entrepisos con encofrado perdido de viguetas y cerámicas, los cuales eran colocados por los propios cooperativistas debido a su simplicidad.

Tabiquería interior de yeso: permite una fácil puesta en obra y dota de mayor flexibilidad a los espacios, pudiéndose ampliar o compartimentar según las necesidades.

Terminaciones de muros es el propio bloque con un bolseado de arena y portland, lo cual ahorra tiempo y material.

La prefabricación en obra tuvo un lugar preponderante durante todo este proceso. Ejemplo de esto son: •

Bloques de hormigón fabricados en sitio. Estructuralmente superaron con creces las demandas que planteaba el proyecto para su utilización como muros portantes, y significó un ahorro de un 70% con respecto al valor del mercado. (fig 3)

Dinteles de hormigón. Ofician de “encofrado perdido” para las vigas carreras de bloque U. Ahorra la terminación de la mocheta superior de las aberturas.

Escalones de hormigón. Disminuyen el costo y son utilizados para aprovechar el material sobrante de los llenados.

Escaleras. Realizadas en hierro con molde, lo que permite un trabajo repetitivo, veloz y bajo techo. (fig 4)

CAPACITACIÓN Se buscó que tanto el capataz como el resto de los idóneos, contratados y cooperativistas, se agruparan con compañeros sin experiencia en obra para poder explicar en la práctica alguna de las tantas tareas que se debían realizar. Esto si bien podía retrasar los trabajos, terminó generando una gran participación de todo el colectivo en distintas tareas propias de oficiales o medio oficiales, ahorrando muchos jornales de personal contratado. Además, se utilizaron convenios con empresas para la capacitación en el armado de aberturas de aluminio y la colocación de techos livianos, lo que generó un ahorro de un 30% y 50% respectivamente de cada rubro (fig. 2).

cion-de-monedas). Valor por m2 de vivienda dúplex $U 32013. (http://www. ine.gub.uy/web/guest/precios-de-construccion-de-viviendas). Por tanto, U$S 1106 / m2. 10 Reglamentación 2008 del MVOTMA para cooperativas de vivienda.Fuente:http://www.mvotma.gub.uy/ciudadania/biblioteca/documentos-de-vivienda/ item/10004720-texto-reglamento-540-2008

INFORMACIÓN Entender la completitud del proyecto y cómo ejecutarlo fue uno de los puntos en que hicimos mayor hincapié para aumentar la participación de los cooperativistas. Partiendo de la base de que no todos sabían leer planos, se brindó información entendible para que quedara claro lo que se estaba construyendo y mantener el compromiso de todos. Para esto utilizamos imágenes en 3d y detalles constructivos.

107


Fig 1. Levantamiento de muros con cooperativistas ya capacitados. Covi 19 de Abril, Marzo 2015. Autor: Arq. Federico Carrizo.

Fig 2. Armado de aberturas por parte de cooperativistas en la obra. COVISIN, Julio 2015. Autor: Arq. Federico Carrizo.

Fig 3. Fraguado de bloques de hormigรณn realizados por los cooperativistas. Covi 19 de Abril, Marzo 2015. Autor: Arq. Federico Carrizo.

108

Fig 4. Armado de escalera con capataz, Covi 19 de Abril, Agosto 2015. Autor: Arq. Federico Carrizo.


Fig 5. Imagen 3d del conjunto de Covi 19 de Abril, Noviembre 2014. Autor: Arq. Federico Carrizo.

Fig 6. Capataz intercambiando con cooperativistas. Covi 19 de Abril, Octubre 2015. Autor: Arq. Federico Carrizo.

Fig 7. Jornada Solidaria por el Aniversario de FUCVAM, varios cooperativistas de todo Uruguay llenando un entrepiso de hormigรณn. Covi 19 de Abril, Mayo 2015. Autor: Arq. Federico Carrizo.

Fig 8. Viviendas prรณximas a finalizarse. Cooperativa 19 de Abril, Setiembre 2016. Autor: Arq. Federico Carrizo.

109


INTERCAMBIO Realizamos cada 15 días reuniones entre representantes de las distintas comisiones de las cooperativas, FUCVAM y el IAT donde se exponía el avance de cada uno de los proyectos y los problemas que iban surgiendo. Además, se negoció en conjunto con distintos proveedores buscando los mejores precios y condiciones de pago. Si bien estas negociaciones se daban individualmente y las compras no eran vinculantes entre cooperativas, se pedían presupuestos por el volumen de los cinco conjuntos. Con el avance de las reuniones se fueron conformando grupos de trabajo por comisiones, entre los que se puede destacar el trabajo y la vinculación de las comisiones de fomento, los cuales ya han presentado varias propuestas al municipio para la mejora del barrio. AUMENTO DE HORAS

Sustitución de techo liviano por losa con viguetas y cerámicas.

Revestimientos cerámicos en todas las habitaciones.

Aberturas en baños, obteniendo iluminación y ventilación natural.

Puerta de salida a terraza.

Colectores solares en azoteas.

Finalmente, como dijo un compañero en una de las tantas reuniones que mantuvimos con FUCVAM en las cooperativas, el modelo de la ayuda mutua es inclusivo, lo que no quiere decir que sea para todo el mundo. Requiere un compromiso muy fuerte por parte de todos los participantes del proceso. Y fundamentalmente pensar los proyectos íntegramente desde la escala humana, no ya en términos meramente espaciales, sino como la escala apta para la autoconstrucción asistida.

Se fueron regulando las horas para poder llegar en los picos de funcionamiento y necesidad de la cooperativa a las 25 horas semanales por núcleo, a las cuales se le sumaban jornadas obligatorias cada 15 días, donde por lo general se realizaban los llenados de hormigón. EVENTOS SOCIALES Se organizaron diferentes eventos de tipo social, con el propósito de consolidar los grupos y también para poder disponer de mano de obra solidaria, por ejemplo, en el aniversario de FUCVAM en mayo de 2015, donde tuvimos cerca de 600 cooperativistas de todo el país trabajando en las obras. Esto, más allá de viabilizar parte de las obras o dar inyecciones puntuales, creemos que es uno de los pilares fundamentales del modelo: la SOLIDARIDAD. CONCLUSIONES A pesar de los extraordinarios resultados obtenidos en estos 50 años de existencia y de ser un modelo reconocido tanto a nivel nacional como internacional como productor de vivienda social, las cooperativas de vivienda por ayuda mutua en el Uruguay no superan el 2% del total de las viviendas construidas en el país. Actualmente la mayoría de las políticas de vivienda insisten en el paradigma del mercado como asignador de recursos: ya no de los recursos comunes, sino de los propios de los colectivos, como lo es su ahorro. Esperamos que este tipo de artículos aporten más datos para la discusión y el cambio de este paradigma, hacia soluciones de vivienda viables, sostenibles y eficientes fundamentalmente para la población socioeconómicamente más desfavorecida. En los casos particulares que hemos descrito podemos estimar que la relación entre la inversión y el aporte fue de un 60%40%, lo cual permitió no solamente concluir satisfactoriamente las viviendas sino incluso mejorar el proyecto original. Algunos ejemplos de esto último son: •

Persianas de PVC.

Entrepisos en las dobles alturas. 110


REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

Federico Carrizo Baldizán

• Nahoum, Benjamin (2008). Una historia con quince mil protagonistas. Las Cooperativas de vivienda por ayuda mutua uruguayas. Montevideo-Uruguay, Intendencia Municipal de Montevideo; Junta de Andalucía; Agencia Española de Cooperación. • Nahoum, Benjamin (2013). Algunas claves. Reflexiones sobre aspectos esenciales de la vivienda cooperativa por ayuda mutua. Montevideo-Uruguay. Ediciones Trilce.

Arquitecto por la UdelaR (Uruguay, 2014). Cursos de posgrado “El Cooperativismo de Vivienda de Ayuda Mutua de Usuarios 1990-2015. Fortalezas y Dificultades” FARQ, UdelaR (Montevideo, octubre-noviembre 2015) y “Construcción Sostenible” (Centro de Formación de la Cooperación Española - La Antigua Guatemala 19 al 23 de octubre de 2015). Vinculado a las cooperativas de vivienda por ayuda mutua desde el 2012 como parte del equipo multidisciplinar del CIATE. Gracias a las experiencias en las cooperativas de viviendas realizadas desde el 2015 fuimos invitados a exponer tanto en seminarios y artículos organizados por FUCVAM.

111

fcarrizo1@gmail.com


NORMATIVA, GESTIÓN E INDICADORES

Cristina Gamboa Masdevall

I Barcelona, España

CONSTRUIR VIVIENDA PARA CONSTRUIR COMUNIDAD La experiencia de la cooperativa de viviendas La Borda y su replicabilidad en el contexto de Barcelona

0. INTRODUCCIÓN

La Borda es la primera cooperativa de vivienda en cesión de uso, de obra nueva y en suelo público, en Barcelona. En mayo de 2018 se prevé terminar su construcción después de seis años de proceso durante el cual desde Lacol hemos acompañado al grupo impulsor a nivel técnico en el ámbito de la arquitectura; además, algunos socios son también colaboradores y futuros usuarios, hecho que ha permitido vivir el proceso de promoción en primera persona. Este artículo quiere ser un resumen del proceso realizado, de la promoción al proyecto, con la mirada hacia la replicabilidad. Entendemos el proceso La Borda como una experiencia piloto y una oportunidad para repensar la coproducción de vivienda social.

Las cooperativas de vivienda en cesión de uso tienen un largo recorrido histórico en contextos tan diferentes como Dinamarca1 o Uruguay2. La difusión del modelo se introduce en Catalunya de la mano de Sostre Cívic3 en 2004, con una implantación lenta en el territorio. Con la crisis inmobiliaria se configura como una alternativa para garantizar el derecho a una vivienda digna y accesible. Las características principales del modelo son: Autopromoción y organización cooperativa: proceso impulsado por las mismas socias y futuras habitantes mediante un modelo organizativo democrático, horizontal y participativo.

En Dinamarca encontramos el modelo Andel, que conjuntamente con el modelo Almene, ambos de base cooperativa y asociativa, suponen el 30% de las viviendas del país y el 50% de la ciudad de Copenhague. [Asociaciones y cooperativas de vivienda en Copenhague y Dinamarca, de Lorenzo Vidal-Folch] 2 En Uruguay, la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua (FUCVAM), con 50 años de historia, tiene más de 600 cooperativas y alcanza un total de 20.000 viviendas. [fucvam.org.uy] 3 Sostre Cívic es una cooperativa que promueve modelos alternativos de acceso a la vivienda en Catalunya. [sostrecivic.coop] 1

• •

1. COOPERATIVAS DE VIVIENDA EN CESIÓN DE USO. MODELO E INNOVACIÓN

Propiedad colectiva y cesión de uso: la cooperativa es la propietaria del edificio, la cual atribuye el derecho de uso indefinido de una vivienda a cada unidad de convivencia (formada por socias de la cooperativa). No especulativo y sin ánimo de lucro: las cooperativas son entidades sin ánimo de lucro, que mediante la propiedad colectiva consigue desmercantilizar la vivienda evitando los usos especulativos y retornando el valor de uso y no de cambio en el mercado. Vida comunitaria: proyectos intergeneracionales basados en el apoyo mutuo para producir nuevas formas de convivencia y vínculo social. Asequible, estable y flexible: la autopromoción consigue ajustar los costes de promoción y reducir el precio de las viviendas. Además, la cooperativa ofrece estabilidad, con el derecho de uso indefinido, con flexibilidad de entrada y salida. Sostenible: construir y habitar con un compromiso responsable con el territorio y el medio ambiente. Economía social y solidaria: la cooperativa es parte de la red territorial de economía social, y con su actividad tiene por objetivo fomentar y fortalecer la misma. Los equipos técnicos y la entidad de financiación también forman parte de la red.

En las características del modelo se percibe una voluntad de transformación social y de cuestionamiento de los valores y las prácticas preestablecidas. Las cooperativas definen un marco de innovación social en el ámbito de la vivienda, dando respuesta desde la comunidad a los retos y necesidades sociales mediante una iniciativa colectiva y liderada de forma compartida. El empoderamiento de sus socios manifiesta la capacidad de cada individuo para tomar un rol activo en la definición de su entorno inmediato. Se entiende la práctica diaria como una herramienta radicalmente transformadora, desde el ámbito individual, hacia la sostenibilidad social, ambiental y económica. Las cooperativas son infraestructuras que nacen con una relación intrínseca con el territorio y establecen dinámicas transversales de complementariedad, potencialmente resilientes a las

112


dinámicas del mercado y los efectos de la especulación en los barrios, como la expulsión de los segmentos más vulnerables de población. La comunidad se entiende de manera gradual desde la vivienda, el edificio, el barrio y la ciudad. En el ámbito doméstico, y desde una perspectiva feminista, el modelo de convivencia y los espacios comunitarios permiten visualizar los cuidados y las tareas reproductivas cotidianas; redefinir los roles de género y patrones familiares para conseguir mayor igualdad y corresponsabilidad entre todos los miembros de la comunidad. 2. CASO DE ESTUDIO: COOPERATIVA DE VIVIENDA LA BORDA En el marco de la recuperación comunitaria de Can Batlló4, un antiguo recinto fabril ubicado en el barrio de Sants en Barcelona, y la construcción colectiva de ciudad por parte del vecindario, nace el proyecto de la cooperativa de viviendas La Borda. Un grupo inicial, formado por personas vinculadas a la plataforma vecinal de Can Batlló y diferentes movimientos sociales del barrio, deciden resolver colectivamente la necesidad de acceso a una vivienda digna mediante la implementación de una cooperativa de vivienda en cesión de uso. Proceso de autopromoción: organización y fases Los futuros habitantes tienen el máximo control de cada una de las fases del proceso mediante una estructura organizativa participada que se adapta a cada momento a las necesidades de la cooperativa. Los espacios para la toma de decisiones y seguimiento de las diferentes áreas de trabajo son la asamblea general mensual, el consejo rector y diferentes comisiones de trabajo (jurídica, económica, arquitectura, modelo de convivencia, comunicación y secretaria). Fig 02 La cooperativa contrata a equipos técnicos para desarrollar aquellas tareas que no pueden ser asumidas de manera voluntaria por parte de sus socios, como es el caso de la arquitectura. Cada comisión es la encargada de hacer seguimiento de los profesionales contratados y vínculo con todos los socios de la cooperativa. El proceso de autopromoción se inicia en 2012, después de seis años, hay la entrada a vivir de los socios prevista para el verano de 2018. En el proceso se pueden diferenciar las siguientes fases, cada una de ellas marcadas por objetivos y actores distintos (Fig 01): •

FASE1: APROXIMACIÓN (ABRIL 2012-ENERO 2014)

Objetivos: fase de iniciación del proyecto, formación del grupo y primeros contactos con la administración y la entidad financiera. Durante este periodo se definieron las bases del proyecto, a partir del debate, las visitas a cooperativas existentes y el estudio de los ejemplos ya consolidados en otros países. Actores: grupo inicial de la cooperativa (15 miembros), sin ayuda profesional externa.

4

FASE 2: DESARROLLO (ENERO 2014-ENERO 2017)

Objetivos: fase de ampliación y consolidación del grupo promotor, y definición de la estructura organizativa de la cooperativa con apoyo de equipos técnicos. Se realiza la negociación y firma de la cesión del suelo con el Ayuntamiento de Barcelona y el acuerdo con la entidad financiera. Internamente se trabaja el modelo de convivencia y el proyecto arquitectónico. Esta fase finaliza con la concesión de la licencia de obras. Actores: el grupo motor (ampliado hasta 50 miembros) con asistencia técnica en diferentes ámbitos: coordinación, jurídico, arquitectónico, económico. Intervienen el Ayuntamiento de Barcelona, la Agencia Catalana de la Vivienda, la Federación de Cooperativas y Coop57 (entidad de financiación cooperativa). •

FASE 3: MATERIALIZACIÓN (ENERO 2017-AGOSTO 2018)

Objetivos: fase centrada en el desarrollo y gestión de la construcción. También conseguir toda la financiación a partir del crédito (coop57) y el apoyo de entidades y particulares, con una gran campaña de comunicación. Durante este periodo se prepara la entrada de los socios en la cooperativa y se define la gestión de la convivencia futura. Actores: el grupo motor con asistencia técnica, que incorpora respecto a la fase anterior las figuras de project manager, asesor de comunicación y perfil de administración. Metodología y participación en el proyecto de arquitectura Una de las principales singularidades y potencialidades de la definición arquitectónica de La Borda ha sido la implicación y conocimiento de los futuros habitantes, ya que no es habitual en la mayoría de proyectos de vivienda colectiva. Se ha trabajado la participación de los usuarios para cada una de las fases: diseño, construcción, adaptación al uso y posterior gestión y mantenimiento. Los talleres se han dinamizado siempre a través de la comisión de arquitectura y el equipo técnico, tomado las decisiones a partir de consenso, siendo imprescindibles los espacios de transferencia de información técnica, empoderamiento y debate. (Fig 02) Para la primera de las fases, de diseño del edificio, se estructura la metodología para definir la toma de decisiones de todo el proyecto según diferentes escalas: diseño colectivo de la infraestructura común (decisión de toda la cooperativa), elección de opciones en las viviendas (decisión de cada unidad de convivencia) y apropiación de los espacios (por parte de cada individuo en el uso cotidiano). Durante esta primera fase, los talleres y dinámicas desarrolladas se centraron en las siguientes temáticas y objetivos: •

Reconocimiento del grupo y encuesta inicial a cada unidad de convivencia (Fig 03).

Definición del imaginario común.

Definición del modelo de convivencia.

Definición de los espacios comunitarios.

Can Batlló – Espai veïnal i autogestionat. [https://www.canbatllo.org/]

113


Fig 01. Cronograma de las fases del proceso. Hitos de la organización y relación con la participación en arquitectura.

Fig 02. Fotografías del proceso: asamblea general, talleres de participación, taller de adjudicación de las tipologías, acto de celebración del inicio de las obras y visitas de obra de los futuros habitantes.

Fig 03. Reconocimiento de los futuros habitantes. Perfiles por unidad de convivencia y resultados de las encuestas realizadas.

Fig 04. Estrategias generales y diseño bioclimático.

114


Fig 05. Axonometría del programa y plantas de arquitectura con la apropiación y uso propuesta por los futuros habitantes.

Fig 06. Fotografías del estado actual de la obra al terminar el montaje de la estructura de madera: vista exterior, del patio interior y la matriz de espacios concatenados para las tipologías.

Fig 07. Propuesta arquitectónica presentada al concurso para la cooperativa Coop de Falç, solar ubicado en el barrio de Sarrià (conjuntamente con Arqbag SCCL). Propuesta no ganadora.

Fig 08. Propuesta arquitectónica presentada al concurso para la cooperativa SostreCivic-LaBalma, en el barrio de Poblenou (conjuntamente con LaBoqueria SCCL). Propuesta ganadora y el desarrollo.

115


Definición del programa del edificio: relación de espacios comunes, comunitarios y viviendas.

Objetivos ambientales del proyecto en obra y vida útil.

Estrategias arquitectónicas y definición de la infraestructura común.

Aproximación a la tipología: análisis de la vivienda actual.

Definición de la tipología: características y posibilidades de adaptabilidad.

Adjudicación de las tipologías a cada unidad y elección de opciones.

Definición constructiva: materiales y acabados.

Presupuesto: estrategias de reducción y priorización.

de salud, espacio polivalentes para múltiples actividades y trasteros por planta. •

Urbanización en altura: extender el concepto de espacio público (la calle y la múltiple funcionalidad de la ciudad) hacia el interior del edificio. Las circulaciones toman un papel central, articuladas mediante un patio central, y los espacios comunitarios dispuestos en diferentes niveles son elementos vertebradores del proyecto y generadores de encuentro y socialización de los miembros de la cooperativa.

Infraestructura adaptable: siguiendo una de las características del modelo como es el valor sobre el uso de la vivienda y no la propiedad, se plantea el edificio como un soporte5. El resultado es una infraestructura común y adaptable al paso del tiempo y necesidades cambiantes de sus usuarios, tanto en las zonas comunes como privadas. Para la definición de las viviendas, este principio se materializa con una matriz homogénea e indeterminada de unidades habitacionales de 16m2 que agrupadas generan múltiples tipologías, desjerarquizadas y altamente apropiables según los modos de vida de las unidades.

Sostenibilidad ambiental: reducir el impacto ambiental del edificio tanto en su construcción como en su vida útil, y ofrecer a sus usuarios confort al menor coste posible (eliminando situaciones de pobreza energética debido al elevado coste de la energía). No construir aparcamiento y fomentar modelos de movilidad sostenible. Minimizar la demanda a partir de la optimización de programa: reducción de las viviendas y colectivización de servicios e instalaciones. Diseño bioclimático con soluciones pasivas para aprovechar al máximo los recursos naturales. Y uso de materiales y sistemas activos con el menor impacto ambiental, como son la madera como material estructural.

Minimizar presupuesto: el coste global de la construcción es un factor determinante para la asequibilidad de la construcción. En el diseño, el presupuesto se convierte en herramienta de trabajo y a la sencillez constructiva se incorporan estrategias de prefabricación, construcción por fases y soluciones low-tech para autoconstrucción. Se prioriza una infraestructura muy equipada y de alta prestación (cerramientos e instalaciones) y un interior y perfectible por los futuros usuarios en el tiempo. (Fig 04, Fig 05, Fig 06)

Durante fase de obra, en la que nos encontramos en este momento, la participación de los usuarios se centra en los siguientes ejes: •

Seguimiento de las contrataciones de la obra.

Seguimiento del cumplimiento del presupuesto y calendario de obra.

Visitas de obra mensuales para los socios.

Elección de elementos de las viviendas (equipamiento de baños, cocinas, etc).

Sesiones de autoconstrucción para reducir el presupuesto global.

En último término, y pendiente de desarrollo, la comisión plantea para las siguientes fases centradas en la apropiación del espacio y el uso del mismo, las siguientes herramientas, y dinámicas: •

Personalización de las viviendas: guías y recomendaciones.

Gestión colectiva de las obras de personalización (con autoconstrucción o externalización de la construcción).

Autoconstrucción de los espacios comunitarios en fases posteriores.

Libro del edificio: manual de mantenimiento en el tiempo.

Formación para buen funcionamiento climático del edificio.

Definición de la propuesta arquitectónica El proyecto de La Borda se sitúa en un solar de titularidad pública, ubicado en una posición limítrofe del recinto industrial de Can Batlló, entre el futuro parque en desarrollo y el barrio consolidado. El edificio tiene 28 unidades de viviendas y varios espacios comunitarios, con una superficie total de 2935m2 repartida en seis plantas. La propuesta se puede sintetizar a partir de las siguientes ideas: •

Nuevos programas comunitarios: repensar el programa de la vivienda colectiva para adaptarlo al modelo de convivencia definido por la comunidad. Se desdibuja el límite de la vivienda más allá del espacio privado y se extiende el espacio doméstico por la globalidad del edificio. Mediante la reducción del tamaño de las viviendas (10%) y la colectivización de servicios, se generan 300m2 para: cocina-comedor, lavandería, espacio para invitados, espacio

3. REPLICABILIDAD EN EL CONTEXTO DE BARCELONA Hacia una nueva política pública de coproducción de vivienda social El año 2016 supone la consolidación del modelo cooperativo en Barcelona. Al inicio de la construcción de dos proyectos de largo recorrido como son La Borda y Princesa49 (Sostre Cívic) se le añade la convocatoria de un concurso público para replicar en siete solares municipales más el modelo de las cooperativas de vivienda en cesión de uso. Este concurso sigue

5

116

Utilizando el concepto desarrollado en la ‘Teoria de los Soportes’, por N.J.Habracken.


las directrices del plan de vivienda municipal6, donde las cooperativas de vivienda aparecen como línea de actuación para aumentar el parque de vivienda asequible. Es un concurso dirigido a cooperativas o grupos consolidados con el apoyo de equipos técnicos multidisciplinares que presenten una propuesta de comunidad, un proyecto arquitectónico y un plan de financiación solvente. Las bases7 promueven que los proyectos de arquitectura tengan relación con el barrio, fomenten la vida comunitaria, cuenten con flexibilidad tipológica y sigan criterios ambientales. El concurso ha visibilizado el interés y la demanda existente, favoreciendo la movilización del sector con la aparición de nuevos agentes para facilitar la promoción y asesora técnicamente a grupos y comunidades. Hay el compromiso político de nuevas convocatorias durante los próximos años. Hacia una arquitectura cooperativa. Variaciones para nuevos proyectos Para Lacol, como equipo técnico, el concurso se convierte en la oportunidad para sistematizar y replicar el proceso realizado con la borda, y seguir experimentando en el ámbito de la vivienda colectiva con el acompañamiento de dos grupos: La Balma y Coop de Falç. La condición de concurso obliga a condensar la metodología y participación de los usuarios. Durante dos meses se trabaja en paralelo el modelo de comunidad, la relación con el entorno y el proyecto de arquitectura. A nivel metodológico se realizan talleres para la definición del programa, mediante el análisis de las necesidades individuales y colectivas del modelo de convivencia; y la definición de las estrategias arquitectónicas y las tipologías de vivienda. Las dos propuestas se convierten en variaciones y adaptaciones para una definición cooperativa de la vivienda colectiva. Los diferentes requerimientos marcados por el grupo y el contexto urbano concreto de los solares son trabajados siguiendo los principios arquitectónicos definidos en La Borda: vida comunitaria, urbanización en altura, infraestructura adaptable, sostenibilidad ambiental y mínimo presupuesto. (Fig 07 / Fig 08). 4. CONSIDERACIONES FINALES

7

La condición de proyecto piloto de La Borda hace necesario seguir analizando y evaluando las siguientes fases del proceso. La participación de los futuros habitantes en el desarrollo de la promoción genera un marco de confianza y fortaleza a la comunidad, con experiencia en la resolución de conflictos y toma de decisiones colectiva, que consideramos el primer paso hacia el éxito de la convivencia futura: construir vivienda para construir comunidad. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS • Mateo Kries, Mathias Müller, Daniel Niggli, Ilka Ruby, Andreas Ruby. Together! The new architecture of the collective, Ruby press. [Critical Essay: Mathias Müller, Daniel Niggli, Ilka Ruby, Andreas Ruby. Together, on the renaissance of the collective in contemporary urban architecture]. • Eduard Cabré & Arnau Andrés (2017): La Borda: a case study on the implementation of cooperative housing in Catalonia, International Journal of Housing Policiy, DOI: 10.1080/19491247.2017.1331591 • Gideon Kossof, Cameron Tonkinwise and Terry Irwin. Transition Design: The importance of Everyday Life and Lifestyles as a Leverage Point for Sustainability Transitions. School of Design, Carnegie Mellon. • Xavier Monteys, Pere Fuertes. Casa collage, un ensayo sobre la arquitectura de la casa. Editorial Gustavo Gili. • N.J.Habraken. Soportes, una alternativa al alojamiento de masas. Comunicación, serie B, nº48. Alberto Editor Corazón. • LaDinamoFundació. Qué es la vivienda cooperativa. Encontrado en: http://ladinamofundacio.org/modelo/?lang=es#que-vivienda-cooperativa. Cristina Gamboa Masdevall

Nuestras sociedades cambian a gran velocidad, también lo hacen los patrones familiares tradicionales. Aumentan las alternativas para satisfacer las necesidades habitacionales y se reformulan los lazos afectivos que motivan la convivencia. Nuevos modos de vida y nuevas necesidades en la definición del ámbito doméstico están afectando al diseño de la vivienda colectiva contemporánea. Las cooperativas de vivienda son una muestra de ello.

6

La normalización y replicabilidad de los modelos alternativos de acceso a la vivienda necesitan de apoyo político. La clave está en las comunidades organizadas, pero las administraciones y técnicos involucrados en la producción de vivienda juegan un papel importante para reformular políticas públicas, normativas y regulaciones, que permitan superar las limitaciones existentes y corresponsabilizar a las iniciativas ciudadanas la transformación de la ciudad. En definitiva, generar herramientas para construir ciudades más sostenibles, democráticas y colectivas.

Pla pel Dret a l’Habitatge de Barcelona 2016-2025 (PDHB), Ayuntamiento de Barcelona. Bases: concurso público para la transmisión onerosa y constitución de un derecho de superficie sobre los bienes patrimoniales descritos para destinarlos a la promoción, construcción y gestión de viviendas por parte de las cooperativas de vivienda en régimen de cesión de uso. http://habitatge.barcelona/ sites/default/files/documents/concurs_public_cohabitatge_plec_de_bases_0. pdf

cristina@lacol.coop

Arquitecta por la Escuela Superior de Arquitectura de Barcelona (ETSAB/ Universidad Politècnica de Catalunya) y socia fundadora de la Lacol. Lacol es una cooperativa de jóvenes arquitectos que trabajamos en el barrio Sants, en Barcelona. Trabajamos desde la arquitectura para la transformación social, utilizándola como una herramienta para intervenir de manera crítica en el entorno más próximo. En paralelo con la sociedad, actuando de forma justa y solidaria y empezando por un sistema de trabajo horizontal. Creemos que la manera de transformar la ciudad es mediante la participación activa de la gente que la habita y de la acción propositiva.

117


NORMATIVA, GESTIÓN E INDICADORES

Camila Moreno de Camargo, Mariana Cicuto Barros

I São Paulo, Brasil

ASSESSORIAS TÉCNICAS NO PROGRAMA MINHA CASA MINHA VIDA ENTIDADES: NOVOS CONTEÚDOS E ARRANJOS PARA A AUTOGESTÃO HABITACIONAL NO BRASIL

Apesar de se tratar de uma produção ínfima em termos quantitativos1, se comparada a toda produção do programa habitacional brasileiro Minha Casa Minha Vida (PMCMV)2, a presença e permanência da modalidade Entidades3 (PMCMV-E) tem uma dimensão política paradigmática, apoiando-se na tradição de políticas habitacionais autogestionárias, envolvendo os mais representativos movimentos de luta por moradia e reforma urbana do Brasil. Inscreve-se, por este ângulo, em um percurso histórico em torno de um programa federal que disponibilizasse recursos, e fosse estruturado a partir das práticas de autogestão, com um conjunto de questões formuladas em dois momentos de debates que envolveram sua prática: o primeiro, nas décadas 1970/80, em que várias pesquisas construíam novas formas de representação da cidade periférica, concomitante à emergência dos movimentos sociais que se consolidavam a partir das influências de uma vertente libertária da igreja católica e de um conjunto de experiências em curso em outros países da América Latina, que envolviam práticas de mutirão e ajuda-mútua, vinculadas à produção de moradia; o segundo, de avaliação das experiências emblemáticas de produção habitacional através de procedimentos autogestionários desenvolvidas, sobretudo, entre as décadas 1980/90, em São Paulo. Neste percurso dos movimentos sociais, é possível apresentar concomitantemente a trajetória de determinados grupos técnicos formados, principalmente, por arquitetos, engenheiros e

Até 2015, o PMCMV-E participou com 1,30% dos recursos totais do Programa e 1,15% das unidades habitacionais contratadas (UH). Nas Fases 1 e 2, as metas físicas estabelecidas eram, para o PMCMV-E, de produção de 30.000 UH e 60.000 UH, respectivamente, o que representou somente 3% do total previsto para as demais modalidades de atendimento à Faixa 1. 2 A primeira fase do programa foi instituída pela Medida Provisória nº 459, de 25 de março de 2009, posteriormente convertida na Lei nº 11.977, de 7 de julho de 2009, e demais normas infra legais. A segunda foi regulamentada pela Lei nº 12.424, de 16 de junho de 2011, e a terceira, pela Lei nº 698, de 30 de março de 2015 e sofreu uma série de alterações através de Medidas Provisórias subsequentes, no contexto do governo de Michel Temer. 3 O PMCMV conta com um conjunto de modalidades, diferentes fontes de recursos, linhas de financiamento, tipologias habitacionais, agentes operadores e faixas de renda. Para a faixa 1, com rendas médias mensais mais baixas, apresenta-se o Programa Nacional de Habitação Urbana – PNHU, com as modalidades reconhecidas como MCMV Construtoras, Oferta Pública de Recursos (para municípios com até 50 mil habitantes) e o Entidades. 1

técnicos sociais - que gestaram o que viria ser denominado assessoria técnica à moradia, a partir de novos paradigmas que se colocavam à habitação social, conformando um tipo de intervenção que prezava pela participação no processo de projeto, gestão e construção da moradia. Estes grupos, que desde então se apresentam como figuras jurídicas sem fins lucrativos, colocavam-se “lado a lado” com os movimentos sociais na luta pela democratização, transformação do Estado, implementação de políticas participativas e, na habitação, pela viabilização de acesso a terra e programas em regime de mutirão com autogestão. Será a partir deste acúmulo de experiências, formulações e possibilidades de continuidade na elaboração de projetos participativos com os movimentos sociais, que o PMCMV-E será reivindicado no contexto de ascensão de Lula ao governo federal, com os quais todos os movimentos nacionais, de alguma forma, estabelecem relações de proximidade política. Na faixa de atendimento em que se insere este programa, a moradia é quase integralmente subsidiada e a parcela mensal paga pela família é determinada pela sua capacidade de pagamento. O PMCMV-E também se diferencia pela possibilidade de se estabelecer um contrato preliminar na compra do terreno e pagamento antecipado dos projetos. Essa foi uma “vantagem competitiva” dada às entidades nas disputas por terra, em um mercado aquecido pelo próprio PMCMV, permitindo que os proprietários recebam os valores do terreno tão logo se comprove a viabilidade técnica e financeira do empreendimento. Durante a obra, após a apresentação dos projetos, orçamentos e aprovações necessárias, as dimensões de administração adquirem outra especificidade – a antecipação de parcelas do financiamento - que leva em conta a natureza sem fins lucrativos das associações e a consequente inexistência do capital de giro. O estudo específico da modalidade em questão é relevante por colocar a autogestão habitacional em outro patamar, onde as entidades se posicionam como atores da produção: selecionando e organizando as famílias, contratando os projetos e discutindo-os com os futuros “beneficiários”, assumindo a responsabilidade pela gestão da obra, seja por meio da con-

118


tratação de construtoras, seja pela administração da obra ou pela participação direta das famílias nas obras, com trabalho em mutirão. Além disso, dirige-se às famílias que compõem a imensa maioria do déficit habitacional no Brasil. Esses processos, tão ricos quanto complexos, poderiam representar uma cunha no contexto geral do MCMV. No entanto, são variadas as dimensões da autogestão, bem como são novas as formas associativas presentes nestes processos4, e a problematização dos resultados destas experiências, para além de todas as discordâncias conceituais sobre o significado da autogestão, é necessária como reflexão para que se possam detectar os múltiplos sentidos destas práticas, assim como seus deslizamentos recentes. Além disso, da perspectiva do desenho operacional do PMCMV-E, verificam-se condições inadequadas que historicamente acompanham o trabalho das assessorias junto aos movimentos sociais nos programas públicos habitacionais, como a limitação no projeto em decorrência dos poucos recursos financeiros disponíveis e dos procedimentos estabelecidos nas normativas e especificações técnicas, visto que se voltam a um padrão de produção voltado à iniciativa privada, que se tornou a principal responsável pelo provimento habitacional público no País5. PERMANÊNCIAS E POSSIBILIDADES DE DIFERENCIAÇÃO: A OPERACIONALIDADE DO PROGRAMA Alguns aspectos normativos diferenciam o PMCMV-E em relação às outras modalidades do Programa6. Não por um acaso, estes aspectos são alvos constantes de alterações, supressões ou complementações, e a análise do seu comportamento no tempo e em relação aos números do programa sugere os entraves operacionais e tensões entre os agentes operadores. As dimensões da autogestão em relação aos movimentos sociais pressupõem a gestão autônoma dos recursos provenientes dos fundos públicos para o financiamento da produção habitacional, a autogestão do trabalho de produção em canteiro e a autogestão do projeto de moradias a ser discutido com os movimentos e futuros trabalhadores/usuários7. Contudo, não há, nem no interior dos próprios movimentos sociais, nem em suas relações com outros atores do processo, consenso sobre seu formato. O termo “autogestão” entra e sai do conjunto de instrumentos normativos, ora sendo admitido como um regime de construção em meio a outros, ora sendo colocado enquanto princípio diretivo do programa, a partir do qual se estruturariam os regimes construtivos. Em geral, as entidades que tinham a autogestão em sua concepção política e organização adaptaram-se e optaram pelo regime de administração direta com mutirão

CAMARGO, 2016. Sobre este tema, a pesquisa de Doutorado (em andamento) realizada pela autora Mariana Cicuto Barros (UFABC), ”Experiências e participação de assessorias técnicas em programas habitacionais”, objetiva a identificação e análise da atuação das assessorias técnicas nos programas habitacionais. 6 Irão referir-se ao PMCMV-E um conjunto de Resoluções regulamentadas por Instruções Normativas, que tratarão dos participantes e atribuições, modalidades operacionais, regimes de construção, composição do valor do investimento, diretrizes gerais, limites operacionais, condições do financiamento, especificações mínimas e diretrizes para elaboração de projetos, do processo de seleção de projetos e dos procedimentos de monitoramento e avaliação do programa. 7 RIZEK e BARROS, 2006. 4 5

parcial. Neste, a entidade contrata uma assessoria técnica, que elabora o projeto, acompanha a execução das obras e forma um grupo gestor para tarefas administrativas. As famílias participam através das assembleias, comissões de obra e do trabalho mutirante. Este último – o mutirão – persiste em alguns casos como forma de criar e fortalecer laços de convivência e vizinhança, só que muito mais vinculado ao Trabalho Técnico Social. Na empreitada global, a entidade contrata uma construtora para a execução da obra por preço fechado, devendo acompanhar o cronograma, solicitar e acompanhar as medições de obra e prestar contas ao agente financiador, mensalmente8. Dessa forma, o empreendimento fica submetido a um regime de cogestão, enfraquecido, mais recentemente, pela possibilidade de gestão direta de recursos pela construtora. Cabe destacar que esses formatos não são padronizados e que cada empreendimento constitui um processo individual. Além disso, são muitas as especificidades locais, as possibilidades de arranjos entre os atores, que irão interferir diretamente na forma de organização e produção da moradia, como, por exemplo, o nível de qualificação da mão de obra local, de formalização e regularidade contratual, que irão se estabelecer entre as entidades e essas pequenas empreiteiras ou construtoras que ficarão responsáveis pela obra, total ou parcialmente. Em relação à atuação das Assessorias Técnicas, em alguns casos, guardam referências nas experiências de São Paulo (1980/90), sendo a maioria remanescente das assessorias criadas naquele momento, com vínculos concretos com os movimentos sociais que acumulam, igualmente, noções mais amplas e estruturais envolvendo esses aspectos do programa. Em outros casos, há o desenvolvimento de um trabalho mais distanciado e caracterizado como mera prestação de serviços. Nas primeiras normativas a assessoria técnica não figurou como participante. Suas funções – de elaboração, licenciamento e execução do projeto - foram atribuídas junto ao item que desenvolveu a composição dos custos pertinentes a cada contrato. Ainda na primeira fase do Programa, um decreto relacionou as assessorias com o regime de construção de mutirão ou autoconstrução, ampliando seu espectro de atuação para atividades de elaboração dos projetos, acompanhamento e gerenciamento do empreendimento. Em relação aos valores permitidos para o pagamento dos serviços prestados pelas assessorias, os limites financeiros pagos para projetos e acompanhamento de obra são vinculados com o número de unidades habitacionais do projeto e, neste sentido, quanto maior o número de unidades habitacionais, menor é o percentual pago em relação ao valor total do empreendimento. Em relação ao escopo dos serviços, a falta de caracterização assim como a indefinição de um formato de equipe multidisciplinar, permite que as normativas do PMCMV-E admitam a contratação de um profissional isolado, nem sempre com vínculos estabelecidos com a entidade ou com os futuros moradores. A segregação de recursos e a obrigatoriedade de contratação dessas atividades, por um lado, abre maiores e melhores possibilidades de desenvolvimento desses trabalhos, já por outro, torna clara a disputa existente – como mercadoria que passa a

8

119

RODRIGUES e MINEIRO, 2012.


configurar – em torno de seu conteúdo, ou seja, de seu repertório, que pode sugerir mecanismos de controle da população e de operação do programa, uma vez que acomoda conflitos, ao invés de ser ferramenta que a população irá se apropriar para controlar o processo de produção de sua moradia e sua inserção na cidade. CONCLUSÃO No atual contexto de promoção de moradia social, em que recursos e processos concentram-se nas mãos de construtoras, o PMCMV-E permite, com limitações, práticas “alternativas”, inscritas na trajetória que combina a construção de uma agenda relacionada aos movimentos de moradia em torno da autogestão habitacional e a atuação de assessorias técnicas. Seus entraves estão inscritos no deslocamento entre o desenho operacional do Programa e os conteúdos que distinguem a práticas desses agentes – movimentos de moradia e assessorias técnicas – em relação a maioria dos processos empreendidos em seu âmbito.

REFERÊNCIAS BIBLIOGRÁFICAS • RIZEK, C.; BARROS, J. (2006). Mutirões autogeridos: construindo e desconstruindo sociabilidades. In: FRÚGOLI JR; ANDRADE e PEIXOTO (orgs.). As cidades e seus agentes: práticas e representações. Belo Horizonte: PUC Minas/ Edusp. • RODRIGUES, E. e MINEIRO, E (2012). Do Crédito Solidário ao Minha Casa Minha Vida Entidades: uma história em construção. LAGO, L. (org.). Autogestão habitacional no Brasil: utopias e contradições. Rio de Janeiro: Letra Capital. • CAMARGO, C. (2016). Minha Casa Minha Vida Entidades: entre os direitos, as urgências e os negócios (Tese de Doutorado). São Carlos, IAU USP.

Ainda assim, embora em pequena escala e com grandes dificuldades para operar um programa desenhado para construtoras, os movimentos sociais obtiveram ganhos relevantes com o MCMV, no sentido de atender às suas bases. Nesse sentido, o programa por um lado parece, de fato, constituir-se alternativa de acesso à moradia para os “mais pobres entre os pobres”, principalmente vinculados a determinados movimentos de moradia presentes na cena urbana dos grandes centros metropolitanos. Por outro, diante do contexto político mais recente, revela tramas consistentes e mais complexas envolvendo Estado, assessorias técnicas, movimentos de moradia e mercado, com consequências perversas para o processo de consolidação e expansão de novas fronteiras periféricas.

120


Camila Moreno de Camargo

cmcamargo.urb@gmail.com

Instituto de Arquitetura e Urbanismo da Universidade de São Paulo (IAU USP) e Escola Superior de Tecnologia e Educação de Rio Claro, Brasil. Arquiteta Urbanista, doutora em Ciências pelo Instituto de Arquitetura e Urbanismo da Universidade de São Paulo (IAU USP) com pesquisa que analisou a modalidade Entidades do programa habitacional brasileiro Minha Casa Minha Vida, a partir dos conteúdos ressignificados da autogestão habitacional. Atua como pesquisadora do LMI SAGEMM (Laboratório Misto Internacional - Social activies, gender, markets and mobilities from below Latin America), como docente do curso de Arquitetura e Urbanismo da Escola Superior de Tecnologia e Educação de Rio Claro, e coordenadora do Escritório Modelo e do Núcleo de Estudos Urbanos e Regionais da mesma instituição.

Mariana Cicuto Barros

marianacicuto@gmail.com

Universidade Federal do ABC (UFABC), Laboratório Nacional de Engenharia Civil (LNEC - Bolsista PDSE Capes – Processo 88881.133803/2016-01) e Universidade Nove de Julho, São Paulo, Brasil. Arquiteta Urbanista, mestre pelo Instituto de Arquitetura e Urbanismo da Universidade de São Paulo (IAU USP). Arquiteta da Assessoria Técnica Brasil Habitat (São Paulo) entre 2004/ 2014. Docente no curso de Arquitetura e Urbanismo na Universidade Nove de Julho (São Paulo), Diretora Regional do Sindicato dos Arquitetos de São Paulo (SASP), doutoranda em Planejamento e Gestão do Território na Universidade Federal do ABC (UFABC) e o LNEC (Lisboa) é a instituição de acolhimento no desenvolvimento da pesquisa “Processos participativos na produção habitacional. A experiência de Portugal e outros países europeus” (março/agosto de 2017), presente na elaboração da tese de doutorado.

121


NORMATIVA, GESTIÓN E INDICADORES

João Pedro de Oliveira Campos Volpato

I São Paulo, Brasil

HABITAÇÃO COMO VETOR DE REVITALIZAÇÃO DO BAIRRO DA LUZ – SÃO PAULO Inclusão urbana ou desenvolvimento imobiliário?

INTRODUÇÃO

A PPP HABITACIONAL NO CENTRO DE SÃO PAULO

Em São Paulo, a discussão sobre os caminhos para o centro e suas estratégias de intervenção1 apontou a região central como prioritária para um grande programa de investimentos públicos, cuja expectativa era reverter o processo de degradação e desvalorização, com inclusão social, reconhecendo que “o processo de expansão da cidade, baseado em novas fronteiras de valorização, representa um desperdício dos recursos acumulados ao longo do tempo. Reverte-lo, portanto, significa otimizar investimentos públicos” (Comin & Somekh, 2004: 08).

Com objetivo de reduzir o déficit habitacional no centro de São Paulo e descentralizar os investimentos em infraestrutura, atendendo de maneira mais rápida às necessidades da população, a Secretaria de Habitação do Estado de São Paulo, por meio da Agência Paulista de Habitação de Interesse Social - Casa Paulista, lança em 2014 o edital de concorrência pública para a efetivação da 1ª Parceria Pública Privada de Habitação, cuja modelagem visava inicialmente a produção de 20.221 mil unidades no centro expandido da cidade de São Paulo.

Houve neste aspecto um deslocamento das formas tradicionais de intervenção no centro, inicialmente assentadas nos projetos viários de acessibilidade em escala metropolitana, para uma aposta via habitação, havendo então a substituição modelos da “âncora-rodovia” nos anos 1970/80, “âncora-cultura” anos 1990, e atualmente na “âncora-habitação”. Segundo Kara-José (2007) os objetivos são os mesmos, qual seja, o objetivo de gerar valorização fundiária através de uma intervenção pontual do Estado no urbano, como historicamente se previa com as intervenções viárias.

Numa vertente operacional, um estudo realizado pela Secretaria Estadual de Economia e Planejamento simulou os custos de infraestrutura de transporte, educação e habitação nas áreas periféricas versus a readequação/construção de habitação nas áreas centrais, dotadas de infraestrutura. O documento aponta que para atender o déficit habitacional do Estado, que no ano de 2008 era de aproximadamente 800 mil moradias, seriam necessários 42 anos, considerando o orçamento destinado à provisão habitacional de R$ 2,0 bilhões ao ano. O mesmo estudo sugere que a diferença de recursos necessários para a construção de novas unidades na periferia em relação ao centro, poderiam ser disponibilizados “em outros projetos que fomentem a revitalização das áreas centrais, adequando-as para receber uma nova população” (grifo nosso).

Em nossa hipótese, o espaço consolidado e dotado de infraestrutura é utilizado, na agenda neoliberal, como um campo de experimentação para políticas voltadas ao fortalecimento da iniciativa privada, nos quais observamos ações que transitaram entre intervenções de caráter cultural para entrar no campo da incorporação imobiliária. Desse modo, procuramos entender a lógica da renovação urbana via produção habitacional, e analisar como se dá a distribuição das unidades habitacionais e na 1ª Parceria Pública Privada de Habitação Social, lançada em 2014 no Estado de São Paulo.

1

Caminhos para o centro: estratégias de desenvolvimento para a Região central de São Paulo, é uma publicação da EMURB – Empresa Municipal de Urbanização da Prefeitura de São Paulo, resultado de um conjunto de estudos realizado pelo CEM – Centro de Estudos da Metrópole e pelo CEBRAP – Centro Brasileiro de Análise e Planejamento com objetivo de fundamentar um diagnóstico para o centro e orientar as bases de contratação de um grande empréstimo internacional com o Banco Interamericano de Desenvolvimento (BID).

A modelagem urbanística da PPP foi resultado do chamamento público vencido pela URBEM, dentre as propostas apresentadas pela empresa, observamos a utilização da quadra aberta, mistura de usos, térreo com fachada ativa, incentivo ao fomento de empreendimentos de renda mista, opção em concentrar intervenções em torno de estações de trem e metrô, etc. A opção pelo uso da fachada ativa, com algum uso comercial ou de indústria leve, no térreo, apontam estratégias para viabilidade econômica do empreendimento, “cujo valor previsto é de R$ 4,6 bilhões, sendo R$ 2,6 bilhões da iniciativa privada, R$ 1,6 bilhão do governo do Estado e R$ 404 milhões da prefeitura de São Paulo” (Dias, 2013). A modelagem previu taxa interna de retorno entre 8% e 10%, e prazo de concessão de 20 anos.

122


DISTRIBUIÇÃO DE UNIDADES TIPOLOGIA

ÁREA

N° UH’S

% PARCIAL

% TOTAL GLOBAL

H1

32,40m²

232

20%

18,12%

H2

50,20m²

870

75%

67,96%

H3

60,60m²

58

5%

4,53%

1160

90,67

-

HMP

2D

51,20m²

96

80%

7,52%

9,37%

3D

64,40m²

24

20%

1,87%

120

9,37

-

TIPO HIS 90,67%

Total HIS

Total HMP TOTAL EMPREENDIMENTO

1280

100%

Tabela 1: Distribuição de unidades do empreendimento a ser realizado no terreno da antiga rodoviária. Tipo de habitação

LOTE 1 3.683

LOTE 23.393

LOTE 34.054

LOTE 42.994

TOTAL 14.124

2.260

2.059

2.585

2.096

9.000

RF1 de R$ 810,00 a R$ 1.600,00

559

509

683

512

2.263

RF2 de R$ 1.600,01 a R$ 2.430,00

547

499

707

567

2.320

RF3 de R$ 2.430,01 a R$ 3.240,00

576

525

598

511

2.210

RF4 de R$ 3.240,01 a R$ 4.344,00

578

526

597

506

2.207

1.423

1.334

1.469

898

5.125

Faixas de Renda

HIS

HMP

de R$ 4.344,01 a R$ 8.100,00

Tabela 2: Distribuição das faixas de renda na modelagem da PPP. Fonte: Apresentação da proposta CASA PAULISTA – adaptado pelo autor.

Alguns estudos2 demonstram que as áreas destinadas para o projeto desta PPP utilizaram parte importante do estoque de Zonas Especiais de Interesse Social (ZEIS) 3 para o acesso à habitação via propriedade privada3. Mesmo que uma das regras para inscrição no programa seja a de trabalhar no centro, e assim reduzir os deslocamentos diários no transporte público, a seleção dos beneficiários destinou 80% das unidades para moradores do município de São Paulo que trabalham na região central e apenas 20% de unidades àqueles que residem e trabalham na área central, portanto, não priorizou a manutenção dos residentes da área central, e que provavelmente moram em condições precárias. O desenho do programa, que prevê a concessão administrativa do objeto pelo prazo de 20 anos por meio de uma Sociedade de Propósito Específico (SPE), considera que além da construção dos empreendimentos, a execução do contrato, prestação de serviços de trabalho técnico social de pré e pós-ocupação, apoio a gestão condominial, manutenção predial nos condomínios HIS.

2

3

Para um aprofundamento destas questões ver: Rolnik (2013); Santoro e Vanucchi (2014); Mendonça (2017). Em manifestação encaminhada à consulta pública da Parceria Público Privada da Agência da Casa Paulista é apontado o uso de “67,56% do estoque de ZEIS 3 para o atendimento da demanda não prioritária de maiores faixas de renda, contrariando, portanto, os pressupostos estabelecidos no Plano Diretor em relação à função social destas propriedades.

Ao contrário das justificativas iniciais do projeto para PPP, no qual, havia previsão para a diversidade e mistura social, observamos que do total de 1.280 UH’s propostas para o empreendimento, há a predominância de unidades de habitação de interesse social (HIS) (90,67%) em relação às unidades de mercado popular (HMP) (9,37%), bem como, predomínio das tipologias H2 (67,96%) e em detrimento da H1 (18,12%). Dessa forma, as 120 UH’s destinadas à HMP demonstram um possível desinteresse na inserção das faixas de maior renda naquela região. A busca por rentabilidade da operação se legitima quando observamos que a área útil das unidades habitacionais se assemelha as já criticadas especificações mínimas para os empreendimentos do Programa Minha Casa Minha Vida 02 (PMCMV), bem como, pela densidade habitacional prevista em projeto. Uma vez observadas que as unidades de tipologia H2 possuem 50,20m² com dois quartos, sala de estar/jantar; cozinha conjugada a área de serviço e banheiro, e as unidades de tipologia H1 apresentam a mesma configuração, com apenas um quarto e área total de 32,40m², que juntas representam 86,08% de todo o empreendimento. Como é possível verificar no quadro acima, o desenho inicial desta PPP destina apenas 30% de unidades para a camada da população que corresponde a 78% do déficit habitacional, ou seja, aquelas nas faixas de renda de R$ 810,00 a R$ 1.600,00 (RF1) e de R$ 1.600,00 a R$ 2.430,00 (RF2). Contudo, o des-

123


Fig. 1: Mapa de localização dos setores destinados à intervenção. Fonte: Casa Paulista.

124


compasso dos objetivos de atendimento ao déficit aumenta quando observamos que cerca de 40% das unidades são destinadas à habitação de mercado popular, ou seja, aquela com alguma capacidade de financiamento habitacional. Em paralelo à implantação desta PPP, observamos o deslocamento da produção habitacional de mercado para o centro de São Paulo, que se nota através de um expressivo número de lançamentos na região. Pereira (2016: 142) revela a importância dos locais privilegiados na cidade, como novas frentes de expansão do mercado imobiliário, para o autor: a associação do capital financeiro com o imobiliário na construção, a velocidade dos negócios imobiliários aumentou e se diversificou o que não foi acompanhado pela produção das condições urbanas materiais criados pelo setor público, que por discrepância deixaram de ser suficientes para atender o incremento da construção imobiliária. CONCLUSÃO É importante ressaltar o avanço obtido no campo das políticas públicas de habitação no reconhecimento da moradia enquanto conjunto de ações que vislumbram não apenas o acesso à unidade habitacional, incluindo direito a equipamentos e serviços, infraestrutura, saneamento ambiental, localização geográfica, transporte coletivo, etc. Contudo, esta proposta marca a reorientação das políticas estaduais de habitação claramente alinhada com as transformações econômicas iniciadas na década de 1970 e derivadas das ideias do capitalismo laissez-faire, com ideias fortemente assentadas na diminuição do papel do Estado em relação às políticas de bem estar social e diminuição do controle dos mercados. Quais sejam os resultados quanto à requalificação urbana, observamos um objetivo claro nesta PPP, que é o deslocamento da valorização da produção para a capitalização da propriedade, meio fictício de acumulação (Petrella,2017), e assim como no modelo da Concessão Urbanística, o lucro do concessionário é a guia mestra para as intervenções (Gatti, 2015). Neste processo, permitiu-se tanto o acesso privilegiado à estrutura estatal de gestão, financiamento e legislação, quanto à expansão da exploração econômica de serviços e infraestruturas localizadas na esfera pública. Nesta transformação, a produção e o consumo se deslocaram do «cultural» para o «social». (Petrella, 2017). Os processos de renovação urbana aparecem não apenas como oportunidade de desenvolvimento social e urbano, no sentido emancipador e de construção da coletividade da urbe, senão, como possibilidade de acumulação. A dimensão urbana e as possibilidades que a cidade permite desenvolver se reduz às condições de acumulação e reprodução da força de trabalho. Se outrora as intervenções viárias, ou de manutenção da memória pela introdução de equipamentos culturais interessaram agentes privados, por meio do lucro obtido com a realização de infraestruturas, ou pela dedução de impostos como incentivo estatal, interessa agora a produção de propriedades imobiliárias. BIBLIOGRAFIA • BRASIL, Ministério das Cidades.(2004) Política Nacional de Habitação. Recuperado em Junho, 2015 <http://www.cida-

des.gov.br/images/stories/ArquivosSNH/ArquivosPDF/4PoliticaNacionalHabitacao.pdf>. • Comin, Álvaro A., & Somekh, Nádia. (2004). Caminhos para o centro: estratégias de desenvolvimento para a região central de São Paulo. EMURB, Prefeitura de São Paulo. • DIAS, Guilherme Soares. (2013) PPP de R$ 4,6 bi prevê construção de 20 mil habitações no centro de SP, recuperado em 18 março, 2017, site valor econômico: http://www. valor.com.br/brasil/3025490/ppp-de-r-46-bi-preve-construcao-de-20-mil-habitacoes-no-centro-de-sp • GATTI, Simone. (2015) Entre a permanência e o deslocamento. ZEIS 3 como instrumento para a manutenção da população de baixa renda em áreas centrais. O caso da ZEIS 3 C 016 (Sé) inserida no perímetro do Projeto Nova Luz. São Paulo: Tese de doutorado apresentada à FAUUSP. • KARA-JOSÉ, Beatriz (2007). Políticas culturais e negócios urbanos: a instrumentalização da cultura na revalorização do centro de São Paulo (1975-2000). Annablume. • MARICATO, Ermínia. (1996) Metrópole na periferia do capitalismo, São Paulo: Hucitec/Série Estudos Urbanos. • MENDONÇA, Pedro Henrique Rezende (2017) Três contradições das PPPs paulistas: da provisão habitacional aos negócios imobiliário-financeiros. In: XVII Encontro Nacional da Associação Nacional de Pós-Graduação e Pesquisa em Planejamento Urbano e Regional, 2016, São Paulo. Caderno de Resumos - XVII Encontro Nacional da Associação Nacional de PósGraduação e Pesquisa em Planejamento Urbano e Regional. São Paulo: Faculdade de Arquitetura e Urbanismo da Universidade de São Paulo. • PEREIRA, Paulo César Xavier (2016). Reconfiguração das cidades contemporâneas: contradições e conflitos. São Paulo: FAUUSP. • PETRELLA, Guilherme M. (2017). A fronteira infernal da renovação urbana em São Paulo: região da Luz no século XXI. São Paulo: Tese de doutorado apresentada à FAUUSP. • ROLNIK, Raquel (2013), PPP Casa Paulista e desapropriações: levantamento mostra que poucos imóveis estão desocupados. Disponível em: https://raquelrolnik.wordpress. com/2013/11/11/ppp-casa-paulista-e-desapropriacoes-levantamento-mostra-que-poucos-imoveis-estao-desocupados/, acesso em: jun 2016. • SANTORO, Paula Freire; VANNUCHI, Luanda. (2014). Todos serão afetados pela PPP da Habitação. Observa SP, São Paulo. Disponível em: < https://observasp.wordpress. com/2014/11/26/todos-serao-afetados-pela-ppp-da-habitacao/>. Acessado em julho 2014. • SECRETARIA DE HABITAÇÃO (2014). Governo do Estado de São Paulo. Conheça melhor a Casa Paulista, recuperado em 08 agosto 2015, site habitação: http://www.habitacao. sp.gov.br/casapaulista/conheca_melhor_a_agencia_paulista_de_habitacao_social.aspx • João Pedro de Oliveira Campos Volpato br

jpvolpato@usp.

Possui graduação em Arquitetura e Urbanismo pela Pontifícia Universidade Católica de Minas Gerais (2010) e mestrado em Estudos Urbanos em Regiões Mediterrânicas pela Universidade de Sevilha e Universidade Técnica de Lisboa (2012). Atualmente é Aluno de Mestrado do Programa de Pós-Graduação da Universidade de São Paulo, área de concentração: Habitat, com foco nas políticas públicas de habitação.

125


NORMATIVA, GESTIÓN E INDICADORES

Juan Pablo Rodríguez Méndez

I Ciudad de México, México

EL DISEÑO ARQUITECTÓNICO DE LA VIVIENDA COLECTIVA EN LA CIUDAD DE MÉXICO DESDE EL ENFOQUE NORMATIVO Análisis del reglamento de construcciones en relación con la habitabilidad de la vivienda

INTRODUCCIÓN “Habitabilidad es un conjunto de condiciones, físicas y no físicas, que permiten la permanencia humana en un lugar, su supervivencia y, en un grado u otro, la gratificación de la existencia”. Alberto Saldarriaga, arquitecto y teórico1 Universidad Nacional de Colombia En México existe una diferencia importante entre lo entendido por “habitabilidad” de los espacios desde la academia y la puesta en práctica. Esta situación deriva en discusiones estériles cuando se trata de evaluar las cualidades habitables de las edificaciones porque los parámetros que dieron lugar a la construcción son distintos a los que se utilizan para esta evaluación, recurrentemente realizada por académicos. El punto de partida para establecer el antecedente teórico de este documento es el discurso de tres arquitectos que han estudiado el tema: el finlandés Alvar Aalto, el colombiano Alberto Saldarriaga y el mexicano Carlos González Lobo, quienes, al margen de los ordenamientos técnicos de construcción de su tiempo y lugar, mostraron interés en la conceptualización acerca de la habitabilidad de los entornos. Sin embargo, el análisis medular del presente texto sobre el diseño arquitectónico de la vivienda colectiva producida por los desarrolladores inmobiliarios con base en el enfoque normativo, únicamente abordó los ordenamientos que poseen carácter obligatorio hasta 2017 para construir proyectos en la Ciudad de México; las observaciones vertidas sobre otros aspectos que se consideran que deben normarse en el sentido más amplio provienen, por supuesto, de la experiencia personal pero están basadas fuertemente en los propios documentos estatales plausibles realizados por especialistas de instituciones académicas nacionales y representantes de gobierno pero que, desafortunadamente, no tienen ninguna aplicación jurídica.

REGULACIONES QUE INCIDEN DIRECTAMENTE EN EL DISEÑO ARQUITECTÓNICO DE LA VIVIENDA COLECTIVA EN LA CIUDAD DE MÉXICO Desde la teoría, un espacio podrá ser reconocido como arquitectónico y “humanamente completo cuando resuelva satisfactoriamente la función humana del edificio”2. De esta manera, el propósito de la arquitectura es la humanización del espacio: reconocer los requerimientos humanos a partir de la experiencia sensorial experimentada. Es así cómo la humanización del espacio se conoce hoy como “habitabilidad”. Un entorno habitable se conformará como el “espacio de intercambio cultural” del que se apropian sus habitantes cuando, además de satisfacer las necesidades básicas de protección y alojamiento, se facilitan las relaciones entre ellos y el contexto físico a partir del cumplimiento de las expectativas del habitar3. A pesar de estas consideraciones académicas de habitabilidad que tienen que ver con la experiencia espacial, actualmente el diseño de la vivienda colectiva en la Ciudad de México está normado con instrumentos que se refieren a la “habitabilidad” como las características técnicas y las dimensiones de los espacios. Las regulaciones con carácter de obligatoriedad que inciden directamente en el diseño y la construcción de esta tipología son los Programas Delegacionales de Desarrollo Urbano, la Ley de Desarrollo Urbano (y su reglamento), las Normas en Áreas de Actuación, las Normas Generales de Ordenación, las Normas de Ordenación Particulares, la Ley Ambiental del Distrito Federal, el Código Fiscal, la Ley de Procedimiento Administrativo, el Reglamento de Construcciones para el Distrito Federal y las Normas Técnicas Complementarias para el Proyecto Arquitectónico.

Aalto, Alvar (1982). La humanización de la arquitectura (1940). Barcelona: Tusquets Editores, p.33 3 Saldarriaga Roa, Alberto (1988). “2. Arquitectura en sociedades heterogéneas”. Arquitectura para todos los días. La práctica cultural de la arquitectura. Bogotá: Centro Editorial Universidad Nacional de Colombia, pp.25,27 y 31 2

1

Saldarriaga Roa, Alberto (1981). “Capítulo 6. La transformación arquitectónica”. Habitabilidad. Bogotá: Escala, p.57

126


De esta manera, el documento enfatiza algunos aspectos de diseño arquitectónico de la vivienda colectiva que se consideran críticos y que están relacionados con la experiencia espacial al interior de las células habitables y los espacios comunes inmediatos, razón por la cual el texto únicamente expone las observaciones con base en el último ordenamiento mencionado y no habrá referencias a otros reglamentos nacionales porque no son aplicables en la Ciudad de México. Por otra parte, cabe destacar la labor desde junio de 2006 de la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi) –antes Comisión Nacional de Fomento a la Vivienda (Conafovi), creada en julio de 2001– en cuanto a la realización de manuales técnicos que contribuyen a mejorar la experiencia espacial de la vivienda colectiva: dimensiones y orientación óptima de los espacios según las regiones bioclimáticas, herramientas de control de radiación solar directa y de lluvia, características de vegetación, tipo de ventilación, etcétera.

El foco del análisis de los rubros que inciden en el diseño arquitectónico de la vivienda colectiva se centra en: 1. El volumen habitable generado 2. La relación inmediata entre las células de vivienda y los espacios comunes 3. Los patios de ventilación e iluminación naturales El conjunto es representativo de una realidad que busca, hasta el hartazgo, la retribución económica de los promotores con el sacrificio de los requerimientos espaciales de la vivienda que propiciarían la vida cotidiana amable de los habitantes. Sin embargo, este caso no quebranta la ley en términos de diseño arquitectónico de la vivienda “colectiva” y se toma como estandarte para aseverar que las características mínimas de diseño establecidas en las normas son obsoletas cuando son implementadas por manos en extremo especulativas.

No obstante, este organismo flaquea en la determinación para considerar estas medidas como criterios no obligatorios, que además fueron concebidos como checklist para “galardonear” a los desarrolladores inmobiliarios: ejemplo de una excelente intención que tiene pésima ejecución. Al respecto, esta debilidad obedece a que, por mandato constitucional, los gobiernos locales tienen autonomía en la aplicación de sus leyes.

Su aceptación, por parte de un sector de la población definido, depende de cuestiones culturales y el deseo de sentirse protegido mediante la adquisición de una propiedad inmobiliaria, no importando su calidad espacial, la ubicación o la cercanía del equipamiento urbano.

Así, en el sentido del presente documento se ha optado por exponer los rubros críticos de las Normas Técnicas Complementarias para el Proyecto Arquitectónico en confrontación con un caso de estudio representativo de la realidad local que cumple con las regulaciones obligatorias en la Ciudad de México pero que propicia un cuestionable sentido de habitabilidad de la vivienda.

A continuación se han extraído algunos rubros de las Normas Técnicas Complementarias para el Proyecto Arquitectónico integradas en la 9ª edición del Reglamento de Construcciones para el Distrito Federal, de agosto de 2017, que se refieren al diseño arquitectónico de las viviendas y la relación con los espacios comunes inmediatos. Debajo de cada fracción se realizaron consideraciones que podrían propiciar la habitabilidad de las viviendas y, en su caso, se apunta si el señalamiento aporta herramientas para definir el sentido colectivo de los conjuntos.

CASO DE CONFRONTACIÓN: LA PRODUCCIÓN DE VIVIENDA “COLECTIVA” EN LA CIUDAD DE MÉXICO “El espacio se estrecha y se repite hasta la extenuación. El esmog devora la luz y la contigüidad de edificios y departamentos hace el resto. La uniformidad arquitectónica es otro de los universos concentracionarios (sic) de la sociedad de masas. …Lo fundamental es asirse de una propiedad, por distante que se halle del trabajo, de las diversiones consagradas, de la luz y del agua potable…” Carlos Monsiváis, cronista de la Ciudad de México Crítica a los desarrollos habitacionales4 Con el fin de que la confrontación entre el caso construido y la normativa incidente se torne tangible se seleccionó un ejemplo representativo de vivienda “colectiva” que se repite en la ciudad: los conjuntos producidos por la constructora SARE. En particular, la referencia es el desarrollo Joyas de Vallejo localizado en Calzada Vallejo número 1268, esquina con avenida Tlalnepantla Tenayuca, colonia Santa Rosa, delegación Gustavo A. Madero, en la Ciudad de México.

4

Monsiváis, Carlos (2006). “La tradición habitacional: de las ciudades que se necesitan para construir una casa”. Imágenes de la tradición viva. 2ª ed. China: Fondo de Cultura Económica, Landucci, UNAM; p.581-582,585.

CONDENSADO DE LAS REGULACIONES

Para el diseño arquitectónico Normas Técnicas Complementarias para el Proyecto Arquitectónico5 CAPÍTULO 2. HABITABILIDAD, ACCESIBILIDAD Y FUNCIONAMIENTO6 2.1. Dimensiones y características de los locales en las edificaciones La altura máxima de entrepiso en las edificaciones será de 3.60m, excepto los casos que se señalen […] Las dimensiones y características mínimas con que deben contar los locales en las edificaciones según su uso o destino se determinan conforme a los parámetros que se establecen en la siguiente tabla.

Arnal Simón, Luis (2017). “Normas Técnicas Complementarias para el Proyecto Arquitectónico”. Reglamento de construcciones para el Distrito Federal, 9ª edición. México: Trillas, pp.223-359. 6 Los nombres de los capítulos no hacen referencia a la subdivisión de este texto. Se han tomado directamente de la 9ª edición del Reglamento de Construcciones para el Distrito Federal. 5

127


Fig. 1: Conjunto habitacional Joyas de Vallejo (2007). SARE, Ciudad de México. Archivo: Juan Pablo Rodríguez Méndez.

Fig. 3: Patio de iluminación y ventilación natural. Conjunto habitacional Joyas de Vallejo (2007). SARE, Ciudad de México. Archivo: Juan Pablo Rodríguez Méndez.

128


Fig. 2: Núcleo de escaleras comunes. Conjunto habitacional Joyas de Vallejo (2007). SARE, Ciudad de México. Archivo: Juan Pablo Rodríguez Méndez.

129


Local

Recámara principal

Área mínima (en m2 o indicador mínimo)

Altura mínima (en metros)

7.00

2.30

Recámaras adicionales, alcoba, cuarto de servicio y otros espacios habitables

6.00

2.30

Sala o estancia

7.30

2.30

Comedor

6.30

2.30

Sala-comedor

13.00

2.30

Cocina

3.00

2.30

-

2.30

Cuarto de lavado

1.68

2.10

Baños y sanitarios

-

2.10

Cocineta integrada a estancia o a comedor

CAPÍTULO 3. HIGIENE, SERVICIOS Y ACONDICIONAMIENTO AMBIENTAL 3.4. Iluminación y ventilación 3.4.1. Generalidades Los locales habitables y complementarios deben tener iluminación diurna natural por medio de ventanas que den directamente a la vía pública, azoteas, superficies descubiertas o patios […] Se consideran locales habitables: las recámaras, alcobas, salas, comedores, estancias o espacios únicos, salas de televisión y de costura, locales de alojamiento, […] vestíbulos, locales de trabajo y de reunión. Se consideran locales complementarios: los sanitarios, cocinas, cuartos de lavado y planchado doméstico, las circulaciones, los servicios y los estacionamientos. Se consideran locales no habitables: los destinados al almacenamiento como bodegas, clósets, despensas, roperías.

Las observaciones no van en el sentido de discutir unilaterialmente las dimensiones mínimas de los espacios, sino encaminadas a la calidad espacial propiciada y al grado de habitabilidad –entendido desde la teoría– producto de estas dimensiones. Esto es, al tratarse de dimensiones mínimas que se refieren a la configuración de cada local, no se contemplan requerimientos espaciales igualmente necesarios (y mal considerados adicionales) como los de almacenamiento (guardarropas y clóset de blancos). Esto significa que el área mínima considerada para los espacios en realidad no responde al área útil real que el habitante puede percibir, puesto que a estas superficies se debe restar el área ocupada por los espacios para almacenamiento. Acerca de la altura de entrepiso máxima permitida (3.60 m) y de las alturas mínimas requeridas (2.30 m) para los locales habitables, con excepción de los baños y el cuarto de lavado (2.10 m), cabe discutir sobre la falta de comunicación entre los organismos públicos federales y los estatales que regulan los aspectos referentes al diseño de la vivienda en México. La Comisión Nacional de Vivienda (Conavi) desarrolló elementos tangibles del diseño arquitectónico que propician una mayor calidad de vida en los habitantes con base en estudios ambientales y geográficos; así, la dimensión vertical mínima propuesta por la Conavi para el interior de las viviendas que se generen en la Ciudad de México, medida de piso a techo, es de 2.70 metros7, 0.40 m más que el mínimo aceptado en las normas técnicas y que se hace evidente al hablar de volumen habitable, es decir, la experiencia espacial interior8.

Comisión Nacional de Vivienda (2008). “Recomendaciones bioclimáticas para el bioclima semifrío”. Criterios e indicadores para los desarrollos habitacionales sustentables en México. 2ª edición. México, p.33. 8 González Lobo, Carlos (1998). “Capítulo II. 1.1 Bóvedas de concreto armado sobre metal desplegado (sin cimbra) –Sistema CGL 1-“ y “Capítulo II. 2.3 La tesis del gran galpón”. Vivienda y ciudad posibles. Bogotá: Escala; México: UNAM, pp.54-55, 108-109. 7

Este apartado estipula que los locales habitables y complementarios están obligados a tener iluminación natural. La importancia radica en la clasificación que se hace de los locales de acuerdo con su uso, entendiendo por habitables (por primera y única vez definidos) a los espacios que se esperaba ser considerados de tal manera. No obstante, los sanitarios y las cocinas son señalados como locales complementarios y por tanto, con las mismas cualidades que los cuartos de lavado, las circulaciones y los estacionamientos, por lo cual la normativa es parca al no referir los requerimientos espaciales mínimos de estos espacios en el capítulo anterior. Se permite que los locales habitables y los complementarios tengan iluminación y ventilación artificial, […] excepto las recámaras, salas, comedores, alcobas, salas de televisión y de costura, estancias o espacios únicos, locales de alojamiento, […] así como las cocinas domésticas. En los locales no habitables, el director responsable de obra definirá lo pertinente. En este sentido, resulta desconcertante que se permita que los sanitarios recurran a respuestas artificiales, pues precisamente son los espacios interiores que requieren mayor ventilación al igual que las cocinas. Las escaleras, excepto en vivienda unifamiliar, deben estar ventiladas en cada nivel hacia la vía pública, patios de iluminación y ventilación o espacios descubiertos; […] en el caso de no contar con ventilación natural se debe satisfacer lo dispuesto en la fracción II correspondiente a las condiciones complementarias de la Tabla 3.6 (sobre la ventilación artificial de las Normas Técnicas Complementarias para el Proyecto Arquitectónico). En esta fracción normativa se repite la situación de los artificios permitidos para no contar con ventilación natural en un elemento fundamental en la vivienda colectiva: las escaleras y los corredores comunes. La concepción de estos nodos que permitían las relaciones entre habitantes en las obras del Movimiento Moderno durante el siglo XX facilitó la vida colectiva de los conjuntos9.

9

130

Van der Woude, Auke. “La vivienda popular en el Movimiento Moderno”.


La situación extrema surge cuando la configuración de las escaleras permite la correcta ventilación pero el “diseño” de los elementos de protección produce una reacción repulsiva por tratarse de tubos metálicos a manera de jaulas.

3.4.2.2. Patios de iluminación y ventilación natural

Los patios interiores del conjunto se vuelven una condicionante importante para contribuir a la habitabilidad de la vivienda en el sentido de que, además de cumplir con su función básica (la de iluminar y ventilar los locales), guarda una estrecha relación con la noción de privacidad al interior de las células. Lo que no contempla la regulación es la colocación (tanto en sentido horizontal como en el vertical) de las ventanas que circundan este patio, lo que genera que la mayoría de las viviendas dispongan sus vanos justamente unos enfrente de otros, retacados en el mejor de los casos con cortinas multicolores o de colchas, manteles o cualquier otro trozo de tela para tapar la vista hasta llegar incluso a la utilización de diferentes tipos papel con cinta adhesiva. Pero, ¿cuál es la consecuencia –grave– de este nulo diseño arquitectónico de las fachadas interiores? Que los habitantes rara vez abrirán sus ventanas para iluminar y ventilar la vivienda, lo que deteriorará paulatinamente su salud y la expectativa que tenían del patrimonio adquirido. Aunado a esto, el fenómeno de pervivir en cápsulas herméticas fomenta una malsana relación en los conjuntos porque la única oportunidad de saber quiénes son los vecinos es en el trayecto de las escaleras (véase lo comentado en párrafos anteriores) hacia la vía pública. Los patios podrán estar techados por domos y cubiertas transparentes o traslúcidos siempre y cuando tengan […] un área de ventilación en la cubierta […]

En la Ciudad de México, el Reglamento de Construcciones para el Distrito Federal y las Normas Técnicas Complementarias para el Proyecto Arquitectónico son las principales regulaciones con carácter obligatorio que rigen de manera directa el diseño y la producción de los conjuntos habitacionales, pero no así el sentido colectivo de la vivienda de manera eficaz. La noción de “habitabilidad” señalada por los ordenamientos que tienen un efecto real en la construcción se reduce a la funcionalidad técnica de los espacios en la mayoría de los casos y carece de una relación seria con la noción propuesta desde la teoría académica y que abarca un sentido más completo al incluir los requerimientos humanos como parte de la experiencia espacial y sensorial de las viviendas. Sin duda, esta normativa muestra avances con respecto a los anteriores reglamentos en cuanto a la calidad de los espacios producidos; sin embargo, en ocasiones la propia norma avala que no se dé cumplimiento cabal a lo estipulado.

Juan Pablo Rodríguez Méndez mx

juanpablorm1@live.com.

Profesor Tecnológico de Monterrey, campus Toluca / Docomomo México. Arquitecto por el Tecnológico de Monterrey y maestro en Arquitectura con mención honorífica por la UNAM. Es miembro estudiante de Docomomo México y miembro del Colegio de Arquitectos de la Ciudad de México – Sociedad de Arquitectos Mexicanos. Sus intereses profesionales se vinculan con el diseño arquitectónico, la investigación y la docencia. Ha diseñado proyectos particulares de pequeña y mediana escala. Motivado por la dirección del Departamento de Arquitectura, desde 2010 es profesor de proyectos en el Tecnológico de Monterrey.

El recurso de cubrir los patios de iluminación y ventilación es un arma de doble filo: a la vez que permite resguardarse de la lluvia (si es que el patio ha sido concebido como espacio común para las actividades sociales), su implementación podría entorpecer la función de ventilar los locales habitables. Con base en las experiencias conocidas, se sugiere que el beneficio resulta mayor si no se cubren los patios y solamente se hace cuando sea estrictamente necesario (por ejemplo, una reunión vecinal o una fiesta familiar). CONCLUSIONES Aunque la Ley de Vivienda (aprobada en abril de 2005 y publicada en junio de 2006; antes Ley Federal de Vivienda, publicada en febrero de 1984) y los manuales de la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi) implican el esfuerzo nacional por regular las condiciones habitables de las viviendas, solamente señalan los criterios para abordar el tema, puesto que en México cada estado es autónomo para dictar las normas sobre el diseño y construcción de la vivienda en su territorio.

Cuaderno de notas 7. Publicación sobre temas de teoría e historia de la arquitectura. Madrid: Departamento de Composición de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM). pp.3-54.

131


INDICADORES


NORMATIVA, GESTIÓN E INDICADORES

Giselle Cerise Gerson

I Rio de Janeiro, Brasil

APRENDIZADO E AUTONOMIA Uma observação sobre as atividades infantis em espaços livres em áreas de baixa renda

INTRODUÇÃO As cidades vêm afastando de seus centros às manifestações culturais populares, no momento que seus gestores públicos restringem as formas de acesso ao lazer nas periferias. Contudo, é daí que provêm as verdadeiras resistências culturais tão presentes nas áreas de baixa renda, como as feiras, festas religiosas e populares (Festas de padroeiras, São João, Carnaval, Desfiles de agremiações da cultura popular em geral), brincadeiras populares de crianças (amarelinha, pula corda, jogo de futebol na rua, empinar pipa/papagaio, jogo de bola de gude etc), torneios de jogos de tabuleiros (dama e dominó). Essas atividades que em sua maioria, não possuem local planejado para acontecer, encontram nos passeios, ruas e esquinas das vias, o espaço necessário para serem realizadas. Assim, destacamos o papel desses na formação social e cultural das crianças, que são os usuários mais presentes ali e menos atendidos pelas políticas públicas e intervenções urbanas. A falta de compreensão na gestão urbana dos espaços livres coletivos de lazer enquanto dinamizadores e intermediadores das relações socioculturais estabelecidas em áreas de baixa renda têm como causa principal a estigmatização das ruas, vistas como lugares inseguros e inóspitos. A mercantilização das atividades de lazer hoje e a atenção em espaços privatizados, faz com que a cidade perca a dimensão coletiva do espaço público1. Delgado2 alerta sobre a intervenção arrogante dos urbanistas no que é considerado urbano, ou seja, relativo às práticas urbanas, nas diferentes formas de apropriação do espaço. Não podemos e nem devemos tentar prever como as pessoas devem se comportar em determinados locais. É preciso deixar a vida urbana fluir, dando subsídios para que ela ocorra da forma mais confortável, agradável, saudável, sem restrições, limites ou barreiras como existem em muitos projetos de espaços públicos.

Apesar da forma desigual que o espaço livre público é tratado nas gestões urbanas, as crianças continuam a utilizá-lo, ressignificá-lo e apropriá-lo de forma bastante diversificada e rica de experimentações espaciais espontâneas, criativas e que estimulam a sociabilidade e autonomia na formação da cidadania delas. Contudo, existe muita estigmatização quanto à vulnerabilidade social que essas ficam expostas. Dias (2015) defende que ao criar possibilidades para a inclusão das crianças na utilização do ambiente urbano, compreender seus desejos e necessidades é dar voz a elas, possibilitando construção de nova cidadania. Esta pesquisa objetiva analisar a relação entre percepção das crianças, uso e concepção dos ambientes urbanos recreativos em áreas de baixa renda. Para isto, foram buscados: mapear o comportamento infantil nos espaços de recreação, investigando as preferências ambientais das crianças. O RECREAR INFANTIL URBANO: POSSIBILIDADES E ESTIGMAS A falta de planejamento dos espaços livres públicos na escala da criança, desconsidera a riqueza do aprendizado sociocultural e cognitivo que as atividades infantis, podem possibilitar3, porém que devido à estigmatização ficam à margem das políticas públicas. Contudo, a vivência das crianças na cidade, mesmo as que estão inseridas em ambientes de vulnerabilidade socioambiental, desenvolvem de acordo com Cruz4 “habilidades de negociação coletiva e plasticidade de uso social do espaço”. Cotrim e Bichara5 ao desenvolverem pesquisas em espaços públicos da cidade de Salvador-Bahia-Brasil, observaram que violência, influência de estranhos, drogas, atividades ilícitas, entre outros, influenciam e ameaçam a apropriação das crianças e seus responsáveis. As autoras apontam também que a rua tem uma riqueza para o desenvolvimento infantil que os espaços planejados não possuem e que é ali onde várias fai (TONUCCI, 1996). Cruz (2011, p. 702). 5 (COTRIM & BICHARA, 2013, p.389). 3

Rolnik (2000). 2 Delgado (2007). 1

4

134


xas etárias e gêneros se encontram, podendo desenvolver suas competências sociais. Rasmussen6 considera que as crianças precisam criar seus próprios espaços e que os espaços destinados a elas são: os planejados pelos adultos para elas e os de fato apropriados por elas. Nas áreas de baixa renda, a recreação infantil se dá nos espaços livres públicos: ruas pouco movimentadas, passeios, largos, terrenos vazios7. Os urbanistas Gehl8e Jacobs9 defendem o projeto urbanístico voltado a atender à diversidade de usos, de necessidades de diferentes faixas etárias e que os espaços livres públicos sejam atrativos, saudáveis e possibilitem a convivência. Enfatizam ainda que a diversidade urbana presente nas vizinhanças de espaços públicos, apoiando a sustentabilidade habitacional de propostas de intervenção. Cruz10 analisa na periferia da cidade de Manaus, no norte do Brasil, as formas de apropriação das crianças no ambiente urbano, destacando que apesar da vulnerabilidade socioambiental, conseguem desenvolver-se quanto às relações sociais. PERCURSO METODOLÓGICO Foram entrevistadas 26 crianças de até 15 anos, distribuídas em 03 áreas situadas em pontos diferentes na cidade do Recife, no Nordeste brasileiro: Bomba do Hemetério, mais periférico e situado em local de morros; Mustardinha, oriunda de uma ocupação ao redor de uma antiga área de engenho de açúcar; e Aritana, local com proximidade da orla marítima e parte rica da cidade. Foram usados: a) Revisão bibliográfica, com um diálogo interdisciplinar, entre a arquitetura e urbanismo, psicologia, geografia e antropologia; c) Mapa comportamental das crianças das áreas de investigação; d) Entrevistas semiestruturadas com Seleção Visual - símbolos a serem reconhecidos pelas crianças sobre sua recreação. Para análise dos dados coletados, foram extraídos os principais trechos de interesse para a pesquisa, revelando aspectos das práticas físicas e sociais referentes ao lazer infantil. ATIVIDADES INFANTIS EM ESPAÇOS LIVRES DE ÁREAS DE BAIXA RENDA Entre as respostas, a rua onde se mora é o local mais mencionado entre as crianças, que se espalham ao longo desta como uma espécie de “praça linear”, onde elas recreiam-se e sociabilizam-se de forma cotidiana. Observou-se que algumas atividades com presença em maior quantidade de garotas, como o jogo de amarelinha e outras brincadeiras populares, com maior grau de sociabilização, que ocorrem na própria calçada. Já atividades com predomínio de garotos, utilizam não só as calçadas, mas as ruas e até os telhados das casas, como no ato de empinar/voar pipas ou

voletas. Isto ocorre para visualizarem melhor o trajeto de pipas. Nas duas áreas investigadas mais periféricas, Bomba do Hemetério e Mustardinha, observou-se que o comportamento das crianças apresentou semelhanças quanto à preferência pela realização das brincadeiras e jogos na rua onde moram. Contudo as crianças de Aritana, se aventuram e experimentam mais a dinâmica do local onde moram, percorrendo vias lindeiras às suas casas e não só próximas a estas. No bairro da Bomba do Hemetério, destacou-se a Rua do Rio, como um local com uma grande quantidade de atividades de recreação e socialização entre as crianças. Estas ficam brincando sozinhas, na maioria das vezes, próximo à suas casas, nas calçadas ou em frente a estas. Os que responderam que empinam pipa, porém é atividade pouco praticada por causa da quantidade de fios elétricos nas ruas e o fato da realização desta atividade incomodar alguns moradores, visto o som dos praticantes e o fato de subirem em telhados para visualizar e manipular o brinquedo. Um grande número dos entrevistados que andam de bicicleta utilizam o contorno do conjunto habitacional para esta atividade. O registro da escolha foi dado pelos pais de crianças, que preferem locais onde possam observar os filhos desde dentro das casas. Apesar destas duas atividades não terem se mostrado expressivas nas respostas dos entrevistados, observou-se sua existência em campo, principalmente entre crianças e adolescentes. As brincadeiras populares são compreendidas como as brincadeiras antigas passadas de geração em geração, que não precisam de muitos instrumentos ou se utilizam de brinquedos improvisados e de simples confecção, geralmente ocorrem na rua. Para estas se atribui ainda, o desenvolvimento do imaginário, o espírito de colaboração, além de um rico aprendizado de convivência e sociabilização. Entre estas, aponta-se o brincar de amarelinha como a principal resposta das meninas entre 08 a 12 anos, sendo a preferência por jogar próximo às suas casas, em frente ao conjunto habitacional. O motivo é devido os pais ou responsáveis poderem observá-las. Contudo, destaca-se o fato do local possuir piso mais nivelado e áreas de sombreamento, que facilitam a realização das brincadeiras. Entre as brincadeiras populares, observaram-se ainda: brincar com pula corrida, pega-esconde, pega barata, 07 pedra, joga fita, contar piada; contar lenda; bola de gude, roda pião e pega-se-esconde. Além destas, também foram mencionadas: arrasta-balde (corrida arrastando um balde) e pega-peixe (pescaria no canal de drenagem). Todas estas atividades são nitidamente formas criativas de lidar com a carência de recursos, a enorme habilidade de socialização entre as crianças. O jogo com bola (futebol ou vôlei) é também bastante realizado nas ruas, quando estas são pouco movimentadas ou em quadras de esportes de escolas públicas do bairro, sendo são disputadas pelos grupos.

8 9

Rasmussen (2004). (GERSON, 2013). Gehl (2013). Jacobs (2011). 10 Cruz (2011). 6 7

135


CONSIDERAÇÕES FINAIS

REFERÊNCIAS BIBLIOGRÁFICAS

O espaço da rua pode ser um local de interação e aprendizado para crianças tão importante ou mais, que uma praça ou parque, tidos como áreas planejadas para este fim. Portanto, o que se trata aqui é de contribuir para romper com preconceitos dos urbanistas e gestores públicos sobre o lugar de brincadeira ter que se desenvolver em áreas consideradas mais “adequadas” que outras.

• COTRIM, Gabriela Souza. BICHARA, Ilka Dias (2013). O Brincar no Ambiente Urbano: Limites e Possibilidades em Ruas e Parquinhos de uma Metrópole. Psicologia: Reflexão e Crítica, 26 (2), 388-395. • CRUZ, Patrícia de Góes. Ambiente Urbano: lugar de restrição espacial e descoberta de novos espaços. Saúde e Sociedade, São Paulo, v. 20, n. 3, p. 702-714, jan. 2011. ISSN 19840470. Disponível em: <http://www.revistas.usp.br/sausoc/ article/view/29753>. Acesso em: 19 sep. 2016. doi:http:// dx.doi.org/10.1590/S0104-12902011000300015. • DELGADO, Manuel. Sociedades movedizas - Pasos hacia una antropología de las calles. Barcelona: Editorial Anagrama, 2007. • DIAS. Marina Simone. Espaços públicos: ambiências urbanas para infâncias contemporâneas. Congresso Internacional Espaços Públicos (1.: 2015: Porto Alegre, RS). Anais do 1o. Congresso Internacional Espaços Públicos. recurso eletrônico. / org. Núcleo de Estudos da Cidade da Faculdade de Arquitetura e Urbanismo PUCRS. Dados eletrônicos. - Porto Alegre: EDIPUCRS, 2015. • GERSON, Giselle Cerise (2013). Atividades de lazer cotidiano como fatores dinamizadores e vitalizadores urbanos dos espaços livres coletivos das áreas de baixa renda. In: XV Enanpur: Desenvolvimento, Planejamento e Governança, 2013, Recife. Anais XV Enanpur: Desenvolvimento, Planejamento e Governança. • GEHL, Jan. Cidades Para Pessoas. São Paulo: Perspectiva, 2013. • JACOBS, Janes (2011). Morte e vida de Grandes Cidades. 3ª.Ed. São Paulo: WMF Martins Fontes. • RAPOPORT, Amos (1978). Aspectos humanos de la forma urbana – hacia una confrontación de las Ciências Sociales con el diseño de la forma urbana. Barcelona: Gustavo Gili, 1978. • RASMUSSEN, Kim. (2004). Places for children – Children’s places. Childhood, 11(2), 155-173. • ROLNIK, Raquel (2000). O lazer humaniza o espaço urbano. In: SESC SP. (Org.). Lazer numa sociedade globalizada. São Paulo: SESC São Paulo/World Leisure. • SANTOS, Carlos Nelson Ferreira dos (1985). Quando a rua vira casa: a apropriação de espaços de uso coletivo em um centro de bairro. São Paulo: Projeto. • SERPA, Ângelo. O espaço público na cidade contemporânea. São Paulo: Contexto, 2009. • TONUCCI, Francesco. 1996. La Ciudad de los Niños. Barcelona.

Apesar de toda potencialidade cultural e social observada nas atividades de recreação e sociabilização presente nos espaços livres públicos observados, o problema de tráfego e consumo de drogas, apavora a população, que lamenta verem suas crianças e jovens convivendo com este problema social. Os jogos entre as crianças possibilitam uma disputa territorial, rica de emoções e reafirmando ambiências reconhecidas pelas próprias e não por adultos, pois como Tonucci11 defende, a criança é que precisa se apropriar do espaço e não fazerem isto por ela, privando-a da descoberta e da atribuição de significados espontâneos que percebem através dos seus sentidos e experimentações do espaço.

11

Tonucci, 1996.

136


Giselle Cerise Gerson

gisellecerise@gmail.com

Arquiteta e Urbanista graduada pela UFC (Universidade Federal do Ceará), Mestre em Desenvolvimento Urbano pela UFPE (Universidade Federal do Pernambuco), Doutoranda do Programa de Pós graduação em Arquitetura da Universidade Federal do Rio de Janeiro - UFRJ, Pesquisadora do GAE - Grupo Ambiente Educação na UFRJ.

137


NORMATIVA, GESTIÓN E INDICADORES

Marco Antonio Cruz Sandoval I Barcelona, España

APROXIMACIONES TEÓRICAS METODOLÓGICAS PARA EL ESTUDIO DE LA SEGREGACIÓN SOCIO-ESPACIAL EN LA CIUDAD DE GUADALAJARA, JALISCO, MÉXICO

1 INTRODUCCIÓN Las políticas urbanísticas recientes marcadas por la hegemonía de determinadas fuerzas económicas y políticas han hecho de Guadalajara un espacio con una marcada diferenciación social. Se carece de espacios para el encuentro público, de un entorno comunitario. El sentido de pertenencia al barrio y a la ciudad se han ido diluyendo y el imaginario Poniente-Oriente sigue existiendo entre sus habitantes. El poniente, haciendo referencia a la gente bien, a la conocida, y el segundo de ellos, el oriente, la del otro lado de la Calzada Independencia, en donde habita la gente desconocida. Lo anterior ha sido un lastre para la ciudad, la cual ha venido experimentando procesos de segregación socio-espacial desde su fundación mediante el fomento de ordenanzas y una estructura de planeación definida por la Corona Española. En el periodo comprendido entre 1940 y 1980 profundos cambios se suscitarían en la ciudad. Una migración hacia Guadalajara de personas provenientes de los estados vecinos, así como la llegada de negocios e inversiones procedentes del país y del extranjero, producto de la forma en que Guadalajara vendía su urbanización, su imagen y su buen vivir, desencadenarían un crecimiento acelerado y poco planeado de la ciudad. La apropiación de terrenos ejidales de forma ilegal y el surgimiento de fraccionamientos que pasó de 175 en 1970 a 562 en 1983 reflejan el rápido crecimiento que experimentó la ciudad (Vázquez, 1989). En un trabajo previo, Del Carmen y Castañeda (2005) analizaron las transformaciones económicas y sociales suscitadas en la Zona Metropolitana de Guadalajara en el periodo 19602005. En éste explican cómo distintas fuerzas han modificado la forma en que la población se distribuye y genera patrones de segregación social en el territorio. Particularmente, se destaca que el principal problema ha sido la regulación del acceso y uso de suelo, cuyos patrones se basan en la especulación y especialización del uso habitacional destinado para niveles socioeconómicos altos y medios-altos. En la ciudad de Guadalajara, las entidades gubernamentales se han visto superadas por los principios del mercado del suelo y en donde las políticas urbanísticas realizadas en los últimos

años han beneficiado de forma desigual a los distintos sectores de la ciudad. Por tal motivo, se considera necesario estudiar las tendencias de la segregación socio-espacial y su relación con las políticas urbanísticas en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, México, en el periodo 2000-2015, para aportar luz y reconducir un proceso de planificación urbana que contribuya a encauzar y minimizar estas tendencias. 2 HIPÓTESIS La hipótesis del trabajo sostiene que el surgimiento de los procesos de segregación socio-espacial y la vulnerabilidad de ciertos grupos a ser expulsados de su barrio son correlativos a las intervenciones realizadas por el gobierno para realizar mejoras urbanísticas. Pese a que el Área Metropolitana de Guadalajara se compone por nueve municipios (Congreso del Estado de Jalisco, 2015), el presente estudio se enfoca sólo en la ciudad de Guadalajara por ser el que ha desempeñado la función aglutinadora y un papel directivo. 3 OBJETIVO Si bien este trabajo forma parte de una investigación doctoral cuyo objetivo consiste en abordar los procesos de segregación socio-espacial a partir de las intervenciones urbanas realizadas en Guadalajara en el periodo 2000-2015, el objetivo específico de este trabajo es lograr un primer acercamiento a la segregación socio-espacial a través del cálculo de estadísticos básicos como media y desviación estándar del incremento del precio del suelo por metro cuadrado en el periodo 2000-2010 y representarlos a nivel de distrito y manzana urbana. 4 ANTECEDENTES El término de segregación surgió de la sociología urbana y los principales aportes a este concepto se les atribuyen a distintos autores de la Escuela de Chicago, particularmente a Park y Burgues y cuyos aportes fueron retomados por autores como Castells, Lujkin, Harvey y Lefevbre. En 1968, el filósofo y sociólogo Henri Lefebvre publicó su obra Le Droit à la ville (El derecho a la ciudad) en donde enuncia por primera vez la no-

138


ción de lo urbano. En su obra, Lefebvre (1968) muestra a la industrialización como la causante de la ruptura y el colapso de la ciudad tradicional caracterizada por la lógica del beneficio y fuertemente marcada por una desintegración de la vida social. Asimismo, el autor hace referencia a que, ante un evidente futuro de ciudades aisladas, inconexas y cuya dimensión funcional esté en beneficio de la propiedad y no de las dimensiones sociales, los pocos privilegiados se localizarían en el centro de ellas, mientras que los menos privilegiados se localizarían en el extrarradio de la ciudad. Por otra parte, Borja y Castells (1997) mencionan que la estructura social y espacial de las ciudades se ve afectada por los procesos de globalización económica y la informacionalización de los procesos de producción, distribución y gestión. Ante estas dinámicas, la nueva economía global se presenta incluyente y excluyente. La primera de ellas aplica a todo lo que crea valor y se aprecia, mientras que lo excluyente corresponde a lo que se devalúa y pierde importancia. En este trabajo la segregación socio-espacial se abordará como “la existencia de una diferenciación o distribución desigual de ciertos grupos sociales al interior del espacio urbano” (Brun, 1994). Concepto que presupone la identificación de patrones de distribución espacial de la población mediante elementos geográficos y sociales, los cuales se encuentran vinculados a distintas características y atributos demográficos. 4.1 Ámbitos y factores de segregación El concepto de segregación social desde sus orígenes en los años setenta se encontraba estrictamente ligado a los conceptos de renta y a la inestabilidad de vínculos sociales. Sin embargo, en la actualidad, al hablar de segregación, es necesario ampliar el espectro de elementos que la generan. Subirats (2004) reconoce a la segregación como un proceso multidimensional e identifica ocho ámbitos de exclusión: económico, laboral, formativo, socio-sanitario, vivienda, relacional, político y espacial. Dentro de estos ámbitos se identifica una serie de factores que pueden existir por sí solos o en combinación con otros y que acentúan el fenómeno de la segregación, por ejemplo, pobreza económica, desempleo, analfabetismo, enfermedades infecciosas, población sin vivienda, estigmatización social, espacio urbano degradado, restricciones de acceso a la ciudadanía, malas condiciones medioambientales, insuficiencia de verde urbano y áreas de esparcimiento, entre otros. Asimismo, existen procesos de segregación emergentes como el de la gentrificación. Concepto utilizado por primera vez en 1960 por Ruth Glass (Slater, 2011) para describir la renovación de las áreas centrales degradadas y habitadas por la clase trabajadora en Londres a partir de la localización de sectores de la alta burguesía generando la expulsión de la clase obrera. Lo anterior se acentúa con la incorporación de nuevas inversiones en la zona, comercios y equipamientos y servicios específicos generando nuevos estilos de vida (Guevara, 2013). Aunado a ello, en los últimos años se ha incorporado el concepto de gentrificación verde, que destaca la revalorización de la vivienda producto de las mejoras ambientales (BCNUEJ, 2017). La socióloga y geógrafa Isabelle Anguelovski (2017)

menciona que las ciudades que llevan a cabo mejoras en la infraestructura verde contribuyen a mediano o largo plazo a la exclusión de colectivos con mayor vulnerabilidad a ser segregados. Anguelovski identifica colectivos vulnerables a través de la ocurrencia de tres de seis indicadores propuestos en su estudio. 5. EL CONTEXTO EN GUADALAJARA, JALISCO En años recientes, el interés por comprender el crecimiento urbano de la ciudad de Guadalajara ha sido abordado por distintos autores. Por ejemplo, Brandis y Mas (1997) analizaron la propiedad inmueble y la morfología urbana de la ciudad en el siglo XIX a través de documentos catastrales y notariales de la época. En su estudio destacan una diferenciación interna de la ciudad y enfatizan la localización de los distintos grupos en partes específicas del territorio. Por su parte, Cabrales y Canosa (2001) realizaron una revisión histórica en la que se abordaron los antecedentes y el fenómeno de los fraccionamientos cerrados, así como su presencia en la zona conurbada de Guadalajara y las implicaciones de estos en la ciudad. Incluso López Moreno (2001) realizó un estudio sobre la evolución de la traza urbana de la ciudad de Guadalajara, del papel que tuvo en el desarrollo de la ciudad y analizó su capacidad como productora de estratificaciones sociales. A través de estudios catastrales y notariales Cabrales (2006) logró documentar el padrón de compradores y compras realizadas entre 1903 y 1908, realizando la construcción de un mapa de precios de suelo de la ciudad de Guadalajara. Su análisis permite analizar la materialización urbana de la ideología liberal. El autor, en su estudio resaltó cómo los principios del mercado inmobiliario se vieron reflejados en las primeras colonias que contribuyeron a estratificar socialmente el consumo del suelo. Por otro lado, Rivera (2012) analizó las condiciones demográficas, socio-económicas y dinámicas del suelo a través de un análisis histórico-crítico de la ciudad de Guadalajara. Menciona cómo las estrategias de urbanización han ido transformando el modelo socio-espacial y cómo los intereses políticos han influido en el retraso sobre la planeación metropolitana. Vázquez (1989) menciona cómo la racionalidad de la planificación en las sociedades capitalistas choca fuertemente con los intereses de clase en donde predominan los criterios de ganancia y acumulación. Dichos criterios significaron una profunda transformación de la ciudad, especialmente en el periodo 1940-1980 en el que la ciudad aumentó 10 veces su población y once veces su superficie. Si bien el crecimiento desmesurado en la ciudad de Guadalajara ha alcanzado a otros núcleos urbanos, es ésta la que sigue desempeñando una función aglutinadora y asume un papel directivo. Las dinámicas de movilidad efectuadas en el Área Metropolitana de Guadalajara nos permiten dar un ejemplo de ello. Alrededor del 32% de los viajes realizados en la ciudad son origen y el 72% son viajes destino (IMEPLAN, 2015). La realización del presente trabajo surge del interés en la importancia que sigue desempeñando el núcleo urbano de Guadalajara y particularmente en las asimetrías internas causadas por intervenciones y políticas urbanísticas influenciadas por una lógica capitalista que prioriza el carácter mercantil del es-

139


Figura 1. Propuesta metodolรณgica para el estudio de la segregaciรณn socio-espacial.

140


Figura 2. Ciudad de Guadalajara. Distribuciรณn por Distritos. INEGI (2017). Editado a partir de informaciรณn de Catastro (2017).

Figura 3. Ciudad de Guadalajara, Jalisco. Incremento porcentual del valor de suelo. INEGI (2017). Editado a partir de informaciรณn de Catastro (2017).

141


pacio. Si bien es necesario abrir el espectro de elementos que la generan, se realiza un primer acercamiento a través de los costos del suelo en la temporalidad 2000-2010 con la finalidad de aportar luz y reducir estas tendencias. 6. METODOLOGÍA UTILIZADA Y DELIMITACIÓN DEL ÁREA DE ESTUDIO El análisis de la segregación socio-espacial y su relación con las políticas urbanísticas de la ciudad de Guadalajara, Jalisco, en el periodo 2000-2015 se pretende realizar mediante una metodología multi-método y descrita en la Figura 1. Ésta tiene como base una combinación de técnicas cualitativas y cuantitativas complementadas con el uso de Sistemas de Información Geográfica (SIG), herramienta que facilitará el análisis espacial de los datos estadísticos recolectados y generados en el área de estudio. Análisis multidimensionales elaborados por Linares y Lan (2007) en Tandil Argentina, el caso de Santiago de Chile analizado por Rodríguez (2001) y el llevado a cabo por Venegas y Castañeda (2005) en la Zona Metropolitana de Guadalajara, entre otros, han servido de soporte para la elaboración de la presente metodología, que se describe a continuación. Para la realización del presente trabajo se ha realizado una base de datos a nivel de distrito y manzana urbana de los costos del suelo por metro cuadrado obtenidos de la Dirección de Catastro de Guadalajara en el horizonte temporal 2000-2010. La cartografía base del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) ha sido editada con los datos obtenidos de Catastro. Mediante Sistemas de Información Geográfica (SIG) se han georreferenciado los costos del suelo a nivel de distritito y manzana urbana. Posteriormente se ha obtenido el cálculo del incremento porcentual del suelo por metro cuadrado a nivel de manzana urbana y la obtención de la media y desviación estándar de los costos del suelo por metro cuadrado por distrito. 7 RESULTADOS PRELIMINARES La Dirección de Catastro presenta la información de los valores unitarios catastrales a nivel de manzana urbana y realiza la zonificación de la ciudad en siete distritos; Centro, Cruz del Sur, Huentitán, Minerva, Oblatos, Olímpica y Tetlán, ver Figura 2.

Partiendo de la hipótesis de que las tendencias de segregación socio-espacial en la ciudad de Guadalajara se relacionan con las políticas urbanísticas llevadas a cabo, el aumento en el costo de suelo nos permitirá suponer que éste se ha producido por el mejoramiento del espacio urbano producto de las distintas políticas e intervenciones urbanísticas realizadas y que en conjunto con otros indicadores nos permitirá mostrar las tendencias de segregación de la ciudad durante el periodo 2000-2010. En la Tabla 1, se muestra un resumen por distrito de los valores característicos estadísticos calculados a partir de los valores unitarios catastrales. El distrito Minerva es el que presenta el mayor valor medio por metro cuadrado en ambos periodos. Para el primer año presenta un valor medio de $960.48 pesos mexicanos por metro cuadrado mientras que para el segundo es de $3 730.91 pesos mexicanos por metro cuadrado. Por otra parte, el distrito con el menor valor unitario medio fue Oblatos. En 2000 su valor medio por metro cuadrado fue de $384.21 pesos mexicanos, mientras que para 2010 fue de $1 818.67 pesos mexicanos. Como primer acercamiento al concepto de segregación, se puede observar que los distritos con una desviación estándar menor podrían ser considerados como distritos más homogéneos al ser valores que se encuentran más cercanos al valor medio. Por otro lado, los distritos con una desviación estándar significativa pueden significar sectores con mayor heterogeneidad al haber una mayor distancia en el costo por metro cuadrado de su valor medio. Aplicando el criterio anterior para ambos periodos, los distritos más homogéneos son Olímpica y Oblatos, mientras que los más heterogéneos son Minerva y Cruz del Sur. En la Figura 3 se muestran los distintos incrementos porcentuales por manzana urbana del valor del suelo entre 2000 y 2010. En la Figura 3 se observa que el incremento porcentual del valor del suelo no se ha dado de una manera homogénea. Incrementos que van desde un 125% hasta de un 1 333 % pueden ser observados en la ciudad, los cuales pudieron haberse dado como resultado de las distintas políticas urbanísticas efectuadas en la ciudad.

Tabla 1. Valores estadísticos de los distintos distritos de la ciudad de Guadalajara en pesos mexicanos por metro cuadrado. Elaboración propia a partir Catastro (2017). Año 2000

Año 2010

Distrito

Media

Desviación Estándar

Minerva

960.48

159.22

3730.91

617.25

Centro

641.83

136.72

2311.81

500.89

Olímpica

528.03

62.48

2017.32

267.84

Cruz del sur

453.99

229.36

2099.09

1040.05

Tetlán

413.29

114.25

1935.08

336.76

Huentitán

408.34

108.14

1963.77

462.45

Oblatos

384.21

73.53

1818.67

211.68

142

Media

Desviación Estándar


Si bien la información anterior representa un primer acercamiento a la segregación de la ciudad y como una herramienta ante la hipótesis planteada en la tesis doctoral, la elaboración de un estudio metodológico como el mostrado y propuesto en este documento ayudará a comprender cómo las políticas urbanísticas llevadas a cabo en el periodo 2000-2015 se correlacionan con los procesos de segregación socio-espacial en la ciudad. Asimismo, el estudio pretende identificar las áreas y segmentos de población con mayor vulnerabilidad a ser segregados como consecuencia dichas mejoras urbanas con la finalidad de establecer medidas de mitigación. 8 REFERENCIAS • Anguelovski, I. (2017, 5 31). Green Gentrification in Barcelona. Retrieved from Diputació de Barcelona: http:// www.bcnuej.org/wp-content/uploads/2017/04/Diputacio-Green-Gentrification-in-Barcelona_Final-.pdf • BCNUEJ. (2017, 5 31). Barcelona Laboratory for Urban Environmental Justice and Sustainability. Retrieved from Critical Sustainability Studies: http://www.bcnuej.org/green-gentrification/ • Borja, J., & Castells, M. (1997). Local y Global. La gestión de las ciudades en la era de la información. Madrid, España: Taurus. • Brandis, D., & Mas, R. (1997). Propiedad inmueble, morfología urbana y precios del suelo en Guadalajara (siglo XIX). Tiempos de América, 57-69. • Brun, J. (1994). Essai critique sur la notion de ségrégation et sur son usage en géographie urbaine. L´Harmattan, 21-58. • Cabrales, L. (2006). Divide y venderás: promoción inmobiliaria del barrio de artesanos de Guadalajara, 1890-1908. Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales, 1-17. • Cabrales, L. F., & Canosa, E. (2001). Segregación residencial y fragmentación urbana: Los fraccionamientos cerrados en Guadalajara. Espiral. Estudios sobre Estado y Sociedad, 223-253. • Congreso del Estado de Jalisco. (2015). Decreto 25400; Se reforma el artículo único del diverso número 23021 que aprueba la declaratoria del Área Metropolitana de Guadalajara. Retrieved from http://congresoweb.congresojal. gob.mx/Servicios/sistemas/SIP/decretossip/decretos/Decretos%20LX/Decreto%2025400.pdf • Del Carmen, A., & Castañeda, P. (2005). El crecimiento urbano y las características socioeconómicas de la Zona Metropolitana de Guadalajara: La generación de áreas Pauperizadas. Carta Económica Regional, 3-15. • Guevara, T. (2013). Abordajes teóricos sobre las transformaciones sociales, económicas y territoriales en las ciudades latinamericanas contemporáneas. EURE, 5-24. • H. Ayuntamiento de Guadalajara. (2017, 5 15). Dirección de Catastro. Retrieved from http://catastro.guadalajara.gob. mx/t2009/zmgtablanew.html • IMEPLAN. (2015). Área Metropolitana de Guadalajara. Expansión Urbana. Análisis y prospectiva:1970-2045. Guadalajara, Jalisco: Editoriales e Industrias Creativas de México S.A de C.V. • Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). (2017, 5 15). Datps. Retrieved from http://www.beta.inegi.org.mx/ app/areasgeograficas/?ag=14 • Lefebvre, H. (1968). Le droit à la ville. París: Anthropos. • Linares, S., & Lan, D. (2007). Análisis multidimensional de la

segregación socioespacial en Tandil (Argentina) Aplicando SIG. Investigaciones Geográficas, 149-166. • Moreno, L. (2001). La cuadrícula en el desarrollo de la ciudad hispanoamericana, Guadalajara, México. Guadalajara: Universidad de Guadalajara. • Rivera, E. (2012). Transformación socio-espacial y dinámicas del uso del suelo en Guadalajara, México: Análisis la producción del espacio urbano-metropolitano y sus posibles escenarios. (pp. 1-19). Centre de Política de Sòl i Valoracions Universidade Federal do Rio de Janeiro. • Rodríguez, J. (2001). Segregación residencial socioeconómica: ¿qué es?, ¿cómo se mide?, ¿ qué está pasando?, ¿importa?. Santiago de Chile: Publicaicón de Naciones Unidas. • Slater, T. (2011). Gentrification of the city. Oxford, UK: Blackwell Publishing Ltd. Gary Bridge and Sophie Watson. • Subirats, J. (2004). Pobreza y excluxión social. Un análisis de la realidad española y europea. Fundación “La Caixa”, 1-190. • Subirats, J. (2005). Análisis de los factores de exclusión social. Institut de govern i politiques publiques (UAB), 1-194. • Vázquez, D. (1989). Guadalajara: ensayos de interpretación. Guadalajara, Jalisco: El Colegio de Jalisco. Marco Antonio Cruz Sandoval edu

marco.antonio.cruz@upc.

Doctorando del programa de Sostenibilidad impartido por el Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros, Caminos, Canales y Puertos de la Universidad Politécnica de Cataluña. Ingeniero Civil graduado del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Monterrey (2010) con Maestría en Ciencia y Tecnología de la Sostenibilidad por parte de la Universidad Politécnica de Cataluña (2016).

143


NORMATIVA, GESTIÓN E INDICADORES

María José Díaz Varela, Micaela María Tomadoni

I Mar del Plata, Argentina

LA SUSTENTABILIDAD EN EL PROYECTO DE VIVIENDA DE INTERÉS SOCIAL Indicadores de valor aplicados al conjunto habitacional Plan Dignidad, barrio Don Emilio, Mar del Plata, Argentina

INTRODUCCIÓN En la actualidad, la problemática habitacional sigue presente en nuestro país, así como en el resto de Latinoamérica. Una forma de enfrentarla ha sido la intervención estatal para financiar o construir vivienda social. La vivienda social deviene de las necesidades de una población determinada y surge como iniciativa destinada a sectores de bajos recursos y encuadrada dentro de normativas específicas para vivienda económica, de protección social. El conjunto habitacional analizado en el presente trabajo se encuentra en la localidad de Mar del Plata, Argentina. El caso de estudio es un barrio de vivienda de interés social realizado en 2007 en el marco de la operatoria del “Plan Dignidad” en el barrio Don Emilio, ubicado entre la avenida C. Gardel, la ruta 88 y las calles Irasa y Corala. Esta operatoria surge de la necesidad de reubicar familias pertenecientes a un asentamiento informal conocido como “Villa de Paso” (fig. 1). Respecto a las características del entorno, dentro de las condiciones ambientales del sitio de implantación, se destaca el hecho de que no es una zona anegable, no posee basural a cielo abierto y no se evidencian asentamientos precarios. Las vías de circulación de la zona son calles mejoradas de tierra, la trama de urbana es regular de tierra. El barrio posee todos los servicios básicos, con excepción de desagües pluviales y pavimento. En cuanto a la estructura de conjunto, se observa la ausencia de espacios comunitarios tanto exteriores como interiores. Como equipamiento comunitario se encuentra una sala médica. No se encuentra un área con destino comercial. Al observar la estructura edilicia, se destaca el hecho de que las viviendas se encuentran en terreno propio, desarrolladas en planta baja. El conjunto está conformado por 75 viviendas: seis de ellas son de un dormitorio, 32 de dos dormitorios y 37 de tres dormitorios. El objetivo principal de este trabajo es identificar las problemáticas de sostenibilidad en el proyecto de la vivienda de interés social a partir del relevamiento y análisis del caso mencionado. Como objetivo específico se aplicarán los indicadores de valor propuestos en trabajos desarrollados previamente (Díaz Varela

y Tomadoni, 2016)1; a partir de su implementación y resultados se propondrán acciones para el mejoramiento de la vivienda. Aunque estas viviendas ya se encuentran construidas, su evaluación es útil para detectar posibles rehabilitaciones que ayuden a mejorar su sustentabilidad. Para analizarlas en profundidad se contó con documentación gráfica de las viviendas brindada por la municipalidad del Partido de General Pueyrredon. A su vez, se realizaron visitas al sitio donde se hizo un relevamiento fotográfico y se obtuvieron imágenes satelitales de Google Earth y Street View. DESARROLLO Para la realización de esta investigación, el proceso metodológico principal fue la implementación de un instrumento para la evaluación de la sustentabilidad a nivel arquitectónico de las viviendas sociales, construido a partir de una serie de variables e indicadores seleccionados en trabajos realizados previamente (Tomadoni y Diaz Varela, 2017). Los indicadores de sustentabilidad pueden definirse como herramientas útiles para la formulación de políticas debido a que permiten visualizar claramente fenómenos y destacar tendencias hacia objetivos de sustentabilidad; además, tienen la capacidad de sintetizar, cuantificar y comunicar información compleja de una manera simple que facilite la toma de decisiones (Singh et al., 2009). El concepto de arquitectura sustentable se tomó del trabajo realizado por el Dr. Arq. Czajkowski y la Arq. Gómez en el libro Arquitectura sustentable (2009), en el cual recopilan los resultados de una amplia serie de investigaciones en la temática, llevadas a cabo por los autores. Czajkowski y Gómez la definen como “un modo de concebir la arquitectura buscando aprovechar los recursos naturales de tal modo que se minimice el impacto ambiental de las construcciones sobre el am-

1

144

Avance del trabajo presentado la convocatoria a premios de investigación en el XX Congreso Arquisur, Hábitat Sustentable, realizado en la Universidad de Bío Bío, Concepción, Chile, 2016, obteniendo el primer premio en la categoría Investigadores en Formación. https://arquisursecretaria.wordpress. com/premios-investigacion/


biente natural y sobre los habitantes”. Destacan la importancia de aplicar este concepto desde la etapa de proyecto, porque es ahí cuando se pueden tomar las decisiones de diseño que generaran mayores impactos en la sustentabilidad de la construcción. Con base en los criterios que Czajkowski (2009) plantea para evaluar la sustentabilidad, se seleccionaron aquellas cuestiones factibles de evaluar y cuya relevancia era mayor para el caso de la vivienda social. Estos temas seleccionados se agruparon en dos ejes, “Implantación y Emplazamiento” y “Desempeño de la Envolvente y Tecnología”, los cuales contienen una serie de variables e indicadores a evaluar (fig. 2). A su vez se suma a la evaluación un eje “Funcionalidad y Durabilidad”, el cual es relativo al tema de la durabilidad de las viviendas en términos de qué tan adaptables son a las diferentes circunstancias y cambios que pudieran atravesar las familias que las habitan, pensando en que uno de los factores que hacen a la sustentabilidad es la capacidad de que algo perdure y sea útil por el mayor tiempo posible para sus habitantes. Para la selección de las variables e indicadores que componen este eje se recurrió al trabajo de investigación realizado por el Arq. Bertuzzi en su libro Hacia una arquitectura adaptable (2016).

Funcionalidad y durabilidad En el marco del “Plan Dignidad” se concibió una tipología con tres variantes, que se construyeron según la demanda de la familia a la cual le asignan la vivienda. Éstas son de semiperímetro libre, de un dormitorio, dos dormitorios y hasta tres dormitorios. La vivienda de un dormitorio cuenta con una superficie cubierta de 45 m2; la de dos dormitorios posee una superficie cubierta de 58 m2; la de tres dormitorios de 67 m2 (fig. 3). Las viviendas fueron ubicadas en lotes individuales de igual superficie, 182 m2. El acceso peatonal y vehicular se repite en los tres configuraciones. La disposición del núcleo húmedo es igual en los tres tipos de vivienda. Consta de una barra de cocina de 2,80 m de largo, un baño completo y un sector de lavadero semicubierto. Posee ventilación natural a partir de aberturas. Por su ubicación en el centro del terreno, éste queda dividido en tres secciones para el desarrollo de la vivienda (fig. 4). De acuerdo a lo observado en los planos del proyecto se evaluaron los indicadores correspondientes al eje “Funcionabilidad y Durabilidad” (tabla 2). Desempeño de la envolvente y tecnología

Implantación y emplazamiento La ciudad de Mar del Plata, según lo establecido en la norma IRAM 11603 en donde se detalla la clasificación medioambiental de la República Argentina, se encuentra ubicada en la zona bioambiental IVd, que corresponde a un clima templado frío marítimo. De acuerdo con la norma, esta zona se caracteriza por veranos no rigurosos que presentan máximas promedio que rara vez son mayores a 30 grados centígrados, mientras que los inviernos son fríos con valores medios comprendidos entre 4 °C y 8 °C, y las mínimas medias alcanzan muchas veces valores menores que 0 °C. Para la subzona “d” se menciona que las amplitudes térmicas son pequeñas durante todo el año, y se destaca el alto tenor de humedad relativa que la caracteriza. Se recomienda protección solar eficiente en verano. En cuanto a su ubicación geográfica, la ciudad se encuentra en las coordenadas 38° 00’S 57° 33’O. A partir de esta información se puede calcular la posición máxima (al mediodía) del sol para los meses de verano y de invierno (fig. 2). Se observa que durante el verano el ángulo que se forma por la inclinación del sol es de 75.45°, mientras que en el invierno, su posición máxima alcanza los 28.55°. Conocer esta información permite verificar en las viviendas si se aprovecha el asoleamiento en los meses fríos por efecto invernadero, así como si en los meses cálidos se protegen los aventanamientos de la incidencia solar. Por otro lado, se tuvieron en cuenta los vientos predominantes en la zona de Mar del Plata, registrados en el aeropuerto de la ciudad, para poder observar la dirección hacia la cual se debe colocar protección. Durante los meses de invierno, la dirección predominante es del NO y O, mientras que en los meses de verano, la dirección predominante es SE (fig. 3). Con base en las características del sitio mencionadas se aplicó la grilla de análisis correspondiente al eje “Implantación y Emplazamiento” (tabla 1).

Con la colaboración del municipio de la ciudad de Mar del Plata, se pudo tener acceso a los detalles constructivos de los conjuntos de vivienda social realizados en el “Plan Dignidad”. A partir de estos se pudieron identificar los materiales y sus espesores empleados en la construcción de las viviendas (fig. 5). La construcción de la vivienda es un sistema tradicional húmedo, el cual tiene como estructura principal muros reforzados. Su cubierta es liviana y de techo inclinado, las carpinterías son de aluminio y vidrio común, y las fundaciones se realizaron mediante pilotines unidos por una viga de encadenado. El poder observar las características de la envolvente nos permite tener una mejor compresión para la evaluación de su desempeño. Con esta información se aplicaron los indicadores correspondientes al eje “Desempeño de la Envolvente y Tecnología” (tabla 3). RESULTADOS Los resultados de la aplicación de indicadores de evaluación de la sustentabilidad a nivel arquitectónico para el caso de estudio seleccionado permitieron distinguir aquellos aspectos en los que las viviendas de interés social tienen un bajo rendimiento de sustentabilidad. En cuanto al primer eje (Implantación y Emplazamiento), los resultados arrojados muestran en general dos niveles de sustentabilidad. En el tema Sitio y Paisaje, se evidencia un alto nivel de sustentabilidad debido al bajo impacto de las viviendas sobre el paisaje natural y el respeto por las características del sitio de implantación. Sin embargo, en relación al tema Orientación y Vientos, el nivel es bajo, debido a la poca atención a la buena orientación para aprovechar las ganancias térmicas en invierno, y a la falta de mecanismos de protección de las carpinterías para el sol de verano, así como la ausencia de protección frente a los vientos predominantes en la zona. Con respecto al segundo eje (Funcionalidad y

145


Figura 2. Escalas de análisis de la sustentabilidad. Ejes y temas. Fuente: Elaboración propia presentado en Tomadoni y Díaz Varela, 2017. Figura 1. Ubicación e implantación del conjunto habitacional “Plan Dignidad”. Fuente: Elaboración propia con base en Google Earth, planos municipales e imágenes obtenidas del sitio.

Figura 3. Inclinación máxima y mínima del sol en Mar del Plata. Fuente: Elaboración propia con base en información obtenida de Google Earth y de WINDFINDER.

Figura 4. Características tipológicas de la vivienda. Fuente: Elaboración propia con base en documentación de la Municipalidad de General Pueyrredon.

146


Figura 5. Detalle constructivo de envolvente. Fuente: Elaboración propia con base en documentación de la Municipalidad de General Pueyrredon.

Tabla 1. Implantación y emplazamiento. Fuente: Elaboración propia.

Tabla 2. Funcionabilidad y durabilidad. Fuente: Elaboración propia.

Tabla 3. Desempeño de la envolvente y tecnología. Fuente: Elaboración propia.

147


Durabilidad), las viviendas poseen posibilidad de crecimiento y adaptabilidad acotada desde el planteo del proyecto de arquitectura, lo que atenta contra su vida útil para los usuarios que las habitan. La tipología de vivienda podría contemplar otras posibilidades para su crecimiento, pero al no dejarlas explícitamente indicadas los usuarios no podrán llegar a buenas resoluciones que se adapten a sus necesidades. En relación al último eje (Desempeño de la Envolvente y Tecnología), se destaca la falta de implementación de recursos para generar energía renovable, así como las pérdidas de energía que se dan a través de la envolvente debido a la poca aislación de los muros y de las carpinterías, lo que disminuye su nivel de sustentabilidad. En general, salvo por la relación de las viviendas con el sitio de implantación y el paisaje natural, el caso de estudio analizado tiene un bajo nivel de sustentabilidad arquitectónica. Se evidencia de todos modos que muchas de las cuestiones que disminuyen su sustentabilidad podrían solucionarse con recursos sencillos de incorporar. Por ejemplo, la protección frente a los vientos podría resolverse con la incorporación de vegetación. El mismo recurso podría emplearse para proteger las carpinterías más expuestas a los rayos del sol en verano. Sin embargo, otros cambios como la ubicación de las aberturas hacia orientaciones desfavorables son más difíciles de cambiar y mucho más costosos. En conclusión, se reconoce la importancia de evaluar la sustentabilidad de las viviendas sociales previo a la construcción de los proyectos, dado que de esa forma se pueden identificar las cuestiones que requieren especial atención e implementar alguna modificación al proyecto para tener un mayor rendimiento, evitando costos innecesarios a realizar para su rehabilitación una vez construidos. En el caso de las viviendas de interés social, es de especial relevancia garantizar su sustentabilidad, dada la gran inversión que se requiere para realizar este tipo de viviendas y la dificultad que las familias tienen para acceder a ellas. A su vez, mediante los resultados de este trabajo se expone la necesidad de poner el énfasis en cuestiones que hacen a la sustentabilidad que muchas veces pasan desapercibidas, en especial aquellas que afectan la calidad de vida de los usuarios. Por ejemplo, la incorporación de indicadores que evalúen las posibilidades de adaptabilidad de las viviendas a las cambiantes necesidades de sus habitantes pone de manifiesto esta voluntad de reconocer que la sustentabilidad no sólo se evidencia en cómo una construcción impacta en el entorno natural sino también en la manera en que se ven afectados los seres humanos que las habitaran a lo largo de su vida útil.

BIBLIOGRAFÍA • Asis, S., Stivale, S., M. Falabella, M. T. (2014). Mejoramiento de las condiciones medioambientales de la vivienda social de Mar del Plata a partir de la implementación de metodologías de ACV. Mar del Plata: I+A Investigación + Acción Nº 16. • Bertuzzi, H. (2016). Hacia una arquitectura adaptable. Estrategias y Recursos proyectuales para la vivienda de interés social en altura. Editorial Martin. Mar del Plata: UNMdP. • Czajkowski, J. y Gómez, A. (2009). Arquitectura Sustentable. 1ª ed. Buenos Aires: Arte Gráfico Editorial Argentino. • De Garrido, L. (2012). Un nuevo paradigma en arquitectura. España: Instituto Monsa Ediciones. • Díaz Varela, M. J. y Tomadoni, M. M. (2016). Evaluación de la sustentabilidad a nivel arquitectónico de viviendas de interés social. (Póster) Concepción, Chile: ARQUISUR. • IRAM Norma 11603. Acondicionamiento Térmico de Edificios. Argentina. • IRAM Norma 11900. Etiquetado de Eficiencia Energética de calefacción para edificios. Argentina. • Singh, R., Murty, H., Gupta, S. y Dikshit, A. (2009). An overview of sustainability assessment methodologies. Ecological Indicators 9 (2): 189-212. • Tomadoni, M. y Díaz Varela, M. J. (2017). Sustentabilidad en la vivienda de interés social en Mar del Plata: una metodología para su evaluación a partir de indicadores. Universidad Nacional de Mar del Plata, Argentina: Revista I+A. En prensa. SITIOS WEB • WINDFINDER web site. Disponible en https://www.windfinder.com/forecast/ • WUNDERGROUND web site. Disponible en https://www.

Finalmente, se destaca la función que cumplen los indicadores aplicados para la evaluación de la sustentabilidad, ya que permiten evaluar e identificar diferentes cuestiones previo a la realización de la construcción que son factibles de mejorar, pero también pueden aplicarse para una evaluación luego de la realización de los proyectos para observar la evolución de su sustentabilidad con las modificaciones que puedan haber surgido del uso por parte de sus habitantes. Aunque en este trabajo el foco de la evaluación se centró a nivel de proyecto arquitectónico, la aplicación de los indicadores para el análisis de la sustentabilidad debería contemplarse a su vez para estudiar las características de los conjuntos de vivienda social a escala barrial y urbana. 148


wunderground.com María José Díaz Varela

mjdiazvarela@gmail.com

Graduada título de Arquitecta FAUD UNMdP (2015). Cursa actualmente el Doctorado en Arquitectura y Urbanismo de la FAUD UNMdP, desempeño docente en el área de Diseño y el área tecnológica desde 2013. Becaria alumna de CIC, 20142015. Actualmente Becaria CONICET 2017. 1er premio poster Investigadores en Formación ARQUISUR 2016. Pasantía en el estudio PRaaS, 2014-2017 Mar del Plata. Pasantía en el estudio XArchitecture, 2015 Bucarest Rumania. Mención - Concurso Internacional Sede Oficinas de Gobierno – Paraguay// Mención - Concurso Provincial Municipalidad de General Pueyrredón. //1er Premio -Concurso Provincial Predio Costanero de la Planta de Pretratamiento de Efluentes.

Micaela María Tomadoni

m_tomadoni@yahoo.com.ar

Arquitecta, FAUD-UNMdP Mar del Plata (2013). Doctoranda en el Doctorado en Arquitectura y Urbanismo de la FAUD-UNMdP, en el marco de su 4to año de Beca Doctoral de la CIC, provincia de Buenos Aires, dirigida por la Dra. Laura Zulaica. Docencia: Adscripta en la cátedra de Construcciones III “A” (2012-2013) y en Diseño Arquitectónico IV “A” (20152016), FAUD-UNMdP. Integrante del proyecto “Midiendo la sustentabilidad urbana. Tres escalas de análisis y aplicación: urbana-intraurbana, local-región y nacional - Segunda Parte” (2017-2018), dirigido por MSc. Rosana Ferraro. Trabaja en el Instituto del Hábitat y del Ambiente de la FAUD-UNMdP. 1er Premio Investigadores en Formación, ARQUISUR 2016.

149


NORMATIVA, GESTIÓN E INDICADORES

Diego Alejandro Velandia, Carolina Guardiola

I Bogotá, Colombia

HÁBITAT RURAL: LA CONSTRUCCIÓN DE UNA DEFINICIÓN MÁS INTEGRAL Indicadores para el diseño de la Vivienda Social Rural, el caso colombiano

ABSTRACT

LA RURALIDAD COLOMBIANA

La ruralidad son todas aquellas áreas por fuera de los perímetros urbanos consolidados, en donde el ser humano está o puede estar asentado y en donde existe el hábitat disperso o agrupado en bajas densidades poblacionales. En Colombia, las zonas rurales cumplen un papel fundamental mostrando una extensión territorial del 91,5%, considerando como rurales el 69% de los municipios del país.

Según el DANE, lo rural son “zonas que se caracterizan por la disposición dispersa de viviendas y explotaciones agropecuarias existentes en ella. No cuenta con un trazado o nomenclatura de calles, carreteras, avenidas, y demás. Tampoco dispone, por lo general, de servicios públicos y otro tipo de facilidades propias de las áreas urbanas”. Otros autores como Edelmira Pérez y Manuel Pérez, en su artículo El sector rural en Colombia y su crisis actual, exponen cómo el sector rural enfrenta problemas hasta en su misma definición, donde excluyendo las zonas urbanas y las cabeceras municipales, lo rural terminaría siendo el resto. Desde el punto de vista demográfico, se podría determinar la ruralidad como aquellas poblaciones que cuentan con máximo 5000 habitantes. Dependiendo del número de habitantes, la cercanía de las construcciones y otras variables, las zonas rurales se pueden clasificar en centros poblados, corregimientos, caseríos, veredas y rancherías.

Ruralidad que alberga diversidad de factores que definen la identidad del individuo, la familia y la comunidad, los cuales integran variables culturales, económicas, sociales, materiales y medioambientales, relacionándose directamente con el concepto propio de “habitar”, que se entiende como noción general en donde confluyen ámbitos cambiantes y dependientes a la realidad de cada sujeto, los cuales le confieren identidad. Por lo anterior, la investigación se desarrolla en el “hábitat rural colombiano”, aquel tan importante para el desarrollo del país. La problemática actual del hábitat rural colombiano es evidente. En primer lugar, los subsidios otorgados no son suficientes y el déficit pide mayores recursos. Segundo, la política rural debe integrar las necesidades de la ruralidad a una mirada global que integre la unidad de vivienda, el sustento familiar, el contexto, la familia y la sociedad. Tercero, según el censo del DANE para el año 2005, el déficit de vivienda en las áreas rurales se establece en un 68,25%. Por último, la migración campo-ciudad es una realidad que durante décadas ha afrontado el país debido a la guerra en el campo y la falta de empleo, educación y salud. La vivienda rural como concepto es entendida de forma fragmentada e inclusive reduccionista, lo que conlleva a estrategias incompletas o insuficientes que tratan de resolver problemáticas de forma aislada sin entender toda la complejidad y el contexto de la ruralidad en Colombia. Las distintas investigaciones, el gobierno y la empresa privada no han formulado una definición consensuada de “hábitat rural colombiano”, definición que debe ser la base para formular políticas públicas en la ruralidad del país, por lo que la investigación pretende formular una definición propia y acorde al contexto colombiano.

Estas y otras posibles definiciones llegan a ser confusas, ambiguas y muy generales, lo cual dificulta establecer características o parámetros específicos con los cuales se pueda definir un panorama integral de la situación actual del campo, para poder desarrollar estrategias integrales de intervención. En pro de formular una definición de lo rural mucho más integral e incluyente, se podría empezar con una relación con el campo obvia pero a veces subestimada, entendido como terreno extenso fuera de lo construido con vegetación variable y dominante. Pero este “campo” alberga una diversidad de factores adicionales que definen e influyen en multiplicidad de aspectos: el clima que afecta el tipo de vegetación, la vestimenta y la arquitectura, las actividades productivas relacionadas con cultivos, actividades pecuarias, etc., herencias y tradiciones producto de procesos de colonización y mestizaje, disponibilidad de recursos y técnicas constructivas, entre otras. Todos estos factores terminan definiendo la identidad del individuo y de las comunidades que habitan lo rural, que entre muchas variables integra lo cultual, lo económico, lo social, lo material, etc. La vivienda rural juega un rol importante en la definición del hábitat, y al ser lo urbano y lo rural tan disímil no se puede generalizar una misma definición para los dos escenarios. En

150


la actualidad, las zonas urbanas en Colombia tienen mayor interés gubernamental y cuentan con innumerables estudios e investigaciones. Quizás porque de los 42.888.592 habitantes en Colombia, el 76% están en las ciudades y el 26% en las zonas rurales de los municipios. Aun así, a lo rural hay que darle la importancia que merece, más cuando tiene una extensión del 91,5% del territorio nacional y el 69% del total de municipios tienen población rural mayor a la urbana. Razones por las cuales se debe garantizar un hábitat digno y acorde a las necesidades de sus habitantes, por lo que se formula una investigación general que pretende generar una metodología para evaluar la calidad de la vivienda rural en Colombia, para eso, se debe hacer un definición de “hábitat rural” con la presente investigación. MÁS ALLÁ DE LO ÍNTIMO O LO INDIVIDUAL Para hablar de lo rural de forma integral es necesario desligarse del concepto que contempla el habitar en el espacio propio de la “vivienda”. Vivienda descrita por la RAE como “lugar cerrado y cubierto construido para ser habitado por personas”, que adicionalmente genera resguardo y protección. El habitar se debe entender en toda su complejidad porque está íntimamente ligado a la necesidad constante del ser humano por interactuar y relacionarse con todo lo existente, dependiendo de variables objetivas y subjetivas. El habitar es la esfera general en donde confluyen ámbitos cambiantes y dependientes a la realidad de cada sujeto, dentro de los cuales está la unidad de vivienda. Por lo que surge el gran interrogante, ¿qué se necesita para que el habitar en la ruralidad colombiana sea sinónimo de bienestar y óptima calidad? Para las comunidades rurales colombianas el habitar es algo más profundo a la construcción de una única vivienda, es apropiarse de ella porque la misma brinda identidad. Es pertenecer a algún lugar, el adentro y el afuera, la composición familiar, las costumbres de la familia, la comunidad, las herencias del pasado, la conexión constante con el paisaje y la naturaleza, el sustento familiar: ¿En dónde viven? ¿De qué viven? ¿Cómo se relacionan entre ellos y con su entorno? Por lo anterior, no es sólo referirse a resguardo y protección, por el contrario, es una discusión más amplia y real que se pretende desarrollar en esta investigación: el hábitat rural colombiano, aquel tan importante para la economía, la cultura y el medioambiente del país. LA PROBLEMÁTICA ACTUAL DEL HÁBITAT RURAL

los otorgados en las cabeceras municipales, cuando es claro que el déficit pide mayores recursos. Asimismo, no es evidente una política pública en el Ministerio de Agricultura que integre las necesidades de la ruralidad desde una mirada más global que relacione la unidad de vivienda, el sustento familiar, el contexto, la familia y la sociedad. El concepto de hábitat rural desde toda su complejidad no se logra abordar y por tanto siguen siendo evidentes las problemáticas en el campo colombiano. El Subsidio de Vivienda de Interés Social Rural (VISR) del Ministerio de Agricultura tiene que ver con un concepto mínimo o bastante reducido de lo que implica la vivienda en lo rural, que, al verse únicamente como una vivienda de protección y cobijo, genera propuestas que sólo dan respuesta a esta limitada condición, dejando por fuera una respuesta integral que corresponda a las condiciones ya expuestas anteriormente. Este modelo es la consecuencia a una gestión pública que no parte del prototipo arquitectónico ideal para así destinar los recursos, sino que por el contrario parte de los recursos para hacer un modelo que se adapte a los mismos, sin responder a las necesidades de los usuarios. El Censo de 2005 estipula un déficit general de vivienda rural en un 68,25%, porcentaje tres veces más al déficit de vivienda urbana. El déficit cualitativo se presenta en un 56,54% por causa de estructura inadecuada, hacinamiento, inexistencia de servicios públicos domiciliarios y escasez de cocina, dejando el déficit cuantitativo en un 11,71%. Cifras que determinan la problemática del estado de las viviendas rurales, construidas bajo una necesidad de resguardo y protección sin ningún control que garantice el bienestar de sus habitantes. La migración campo-ciudad es una realidad que durante décadas ha afrontado el país debido a distintas circunstancias, entre las cuales se destaca la guerra por más de cincuenta años que deja sus víctimas en el campo colombiano, la cual instituye el desplazamiento forzoso, así como también la falta de empleo, educación y salud que genera las migraciones voluntarias. La problemática surge cuando las ciudades colombianas no se encontraban preparadas para afrontar el incremento desmedido de la población en tan poco tiempo, escenario que agudiza la pobreza. Según la Unidad de Víctimas, entre los años 20002017 el promedio de personas declaradas como desplazados fue de 418.222, siendo 2014 el año con mayor cantidad de desplazados campo-ciudad con 767.234 personas. “Las estadísticas apenas sugieren lo que en la realidad sucede en el territorio: un desequilibrio entre áreas rurales poco pobladas y áreas urbanas desmesuradas y un desequilibrio en el que cerca de la mitad de los habitantes se encuentra en situación de pobreza”.

A pesar de la importancia del hábitat rural para el país, su problemática actual es evidente y se puede establecer desde cuatro focos importantes: la desatención de los entes gubernamentales, la política limitada y sesgada a la vivienda, el déficit de vivienda (cualitativo y cuantitativo) y las migraciones campo-ciudad. Además, desde cada situación y las organizaciones responsables o interesadas en el tema, la definición de rural tiene variaciones lo que no permite tener una interpretación integral.

El sector rural cumple un papel fundamental para la economía, la cultura y la regulación ambiental del país. Según el CNA 2014, el área rural dispersa en Colombia se distribuye así: 56,7% bosques naturales, 38,6% uso potencial agropecuario, 2,2% uso no agropecuario y 2,5% otros usos. Mostrando la gran extensión territorial de las áreas potenciales para uso agropecuario, de las cuales sólo se está aprovechando un 19,7%, siendo el 80% pastos y rastrojos.

En cuanto a la desatención de los entes gubernamentales, los subsidios que se otorgan para las áreas rurales son la mitad a

Entendiendo el potencial desarrollo que tiene el sector agropecuario en Colombia, el CNA 2014 establece que un 70,4% de

151


Fig. 1.

Fig. 3.

152


Fig. 2.

153


las Unidades de Producción Agropecuaria tienen menos de 5 hectáreas y ocupan el 2% del área rural; mientras que el 0,2% tiene 1000 hectáreas o más, pero ocupa el 73,8% del área rural. Para el caso específico de esta investigación se decidió delimitar el campo de acción a familias rurales con predios de 0-5 hectáreas, existiendo valiosas oportunidades en tierras inutilizadas y aptas para la actividad agropecuaria, si tenemos en cuenta el potencial para garantizar seguridad alimentaria a través del cultivo para autoconsumo, impulsar el turismo ecológico y la elaboración de artesanías, responder a las necesidades propias del habitar aumentando el bienestar rural y finalmente impactar positivamente en los índices de pobreza. Por lo anterior, ¿es posible globalizar todos los conceptos de ruralidad existentes hasta el momento? ¿Se puede formular una definición más integral e incluyente de hábitat rural?, ¿es viable que se formulen políticas públicas acordes a dicha definición de hábitat rural? LAS DEFINICIONES ACTUALES Las investigaciones realizadas hasta el momento en el tema no definen un concepto rural integral. Los arquitectos Alberto Saldarriaga, Lorenzo Fonseca, Carlos Niño y Gilma Mosquera han desarrollado la vivienda rural como una expresión de la cultura colombiana, el hábitat rural desde una mirada histórica que determina tipologías, materiales y procesos constructivos puntuales. Otras investigaciones como las de Edelmira y Manuel Pérez, el Departamento de Desarrollo Rural y Regional de la Universidad Javeriana y el Observatorio Rural de la Universidad de Lasalle, presentan miradas críticas sobre la crisis actual del sector rural en cuanto a la tendencia de la tierra, el empleo, la actividad productiva, la educación, la violencia y la pobreza marco teórico para exponer las problemáticas rurales actuales. En el artículo Hábitat rural y hábitat autónomo: nuevos escenarios se plantean definiciones del hábitat rural desde su conexión con la actividad económica agropecuaria, soportando la agroindustria en Colombia desde un hábitat autónomo en donde el pequeño campesino con vivienda rural dispersa o agrupada tenga independencia productiva. Por lo anterior, el hábitat rural “se asocia indiscutiblemente con la vivienda y el territorio en donde conviven los miembros de una comunidad rural, que explotan o extraen recursos del medio que los rodea”, hábitat que además se relaciona con fenómenos sociales, culturales, ecológicos y ambientales. Definición que claramente amplía el concepto de hábitat rural, aun así, su definición está limitada a la actividad económica agropecuaria, por lo que no se analizan e interpretan otros aspectos de vital importancia para la comunidad rural en la actualidad. Dentro del concepto de “hábitat rural” se debe reconocer la pluralidad cultural, étnica y social, la concepción del campo para el individuo, el clima y medioambiente, la identidad que brida un territorio, el vínculo indestructible entre el campesino y el paisaje, la cotidianidad del núcleo familiar, los fuertes lazos que unen a una comunidad, las labores trasmitidas generacionalmente, y el sustento económico que garantiza la estabilidad y el progreso de las familias.

HÁBITAT RURAL: LA CONSTRUCCIÓN DE UNA DEFINICIÓN MÁS INTEGRAL La ruralidad son todas aquellas áreas por fuera de los perímetros urbanos consolidados, en donde el ser humano está o puede estar asentado y en donde existe el hábitat disperso o agrupado en bajas densidades poblacionales. El campesino colombiano tiene una conexión fuerte con el paisaje porque se siente perteneciente al él y por tanto la arquitectura en su configuración es un reflejo de esa conexión. Un ejemplo es la importancia de los corredores en la vivienda rural cafetera, los cuales son un espacio de transición entre el afuera y el adentro, lo que permite cierto tipo de conexión visual que de alguna manera brinda esa identidad. Situación que no sólo pasa en la región paisa, sino que se extiende en todo el territorio porque las diferencias climáticas y topográficas del país permiten tener conexiones con el contexto totalmente disimiles y es ahí en donde está la riqueza de la multiculturalidad. La actividad económica de los usuarios en su mayoría se relaciona con la vivienda, más cuando el sustento de la familia está relacionado con las actividades agropecuarias. El censo de 2005 identifica que de 1.741 362 viviendas ubicadas en áreas rurales dispersas, el 32% está ligado a la actividad agropecuaria. “La actividad económica principal en los municipios está determinada por el sector agropecuario, combinándose en algunos casos con el aprovechamiento forestal, la minería y, esporádicamente, con la industria, el turismo o el comercio“. Con el ánimo de incentivar las labores del campesino minifundista y las actividades como el turismo y el comercio que cogen cada vez más fuerza, los subsidios de vivienda deben ofrecer un complemento o apoyo al sustento económico familiar. Las divisiones culturales del territorio están ligadas a las herencias del pasado. Las poblaciones rurales han demostrado a lo largo de los años apropiación de sus raíces a partir de sus viviendas. Situación que fácilmente se puede comprobar evaluando las viviendas rurales del Caribe, en donde predominan los espacios abiertos y materiales hispánicos y a las viviendas del Pacífico, construcciones palafíticas de madera y palma que evidencian herencias afros de los palenques, razón por la cual fue necesario dividir el territorio, identificando semejanzas y diferencias culturales que interfieren directamente en el habitar. Con el regionalismo se identifican las herencias culturales, es decir, materiales, cubiertas, relaciones espaciales, circulaciones y la relación directa con el entorno inmediato. Con la actividad económica se determinan los espacios adicionales que podrían ser necesarios en la vivienda como lo son los cuartos de herramientas, depósitos, áreas de secado, entre otros. Con la composición familiar se deducen los modos de habitar que obedecen al número de integrantes, parentesco, jefe del hogar, actividad de cada integrante y costumbres. El lugar de implantación de la vivienda concluye la topografía, la vegetación y el clima. Por lo anterior, las variables que inciden en la conceptualización integral del “hábitat rural” son: la actividad económica, las divisiones culturales dentro del país -que no necesariamente deben ser por las conocidas regiones geográficas o por departamentos-, los aspectos sociales en donde se incluye a la familia -existiendo múltiples apropiaciones y significados de “familia”-, las herencias del pasado y la Historia, y, la apropiación de los espacios en la vivienda dependiendo de las costumbres de sus habitantes.

154


CONCLUSIÓN

REFERENCIAS

En definitiva, no se puede hablar de vivienda rural porque la misma se interpreta como un espacio genérico que resuelve necesidades básicas; se debe hablar de hábitat rural. El hábitat rural en Colombia es diverso y complejo porque depende de variables objetivas y subjetivas que deben ser comprendidas, analizadas y clasificadas. Variables que dependen del usuario o el núcleo familiar, ya que el hábitat rural solo puede existir en la medida en que el ser humano resida y esté en constante relación con los componentes que conforman la ruralidad.

• Coronado, J. A. (2011). Hábitat rural y hábitat autónomo: nuevos escenarios hacia una nueva ruralidad. Revista de la Universidad de LaSalle 55, 99-114. • DANE. (2005). Censo General - Déficit de Vivienda. Bogotá: DANE. • DANE. (2005). Censo General - Unidades Agropecuarias. Bogotá: DANE. • DANE. (s.f.). Conceptos Básicos. Obtenido de https://www. dane.gov.co/files/inf_geo/4Ge_ConceptosBasicos.pdf • Fries, A. M. (2016). Desarrollo social y comercial del sector. Lima: Seminario Iberoamericano de artesanía. • Osorio, J. E. (2008). Paisaje Cultural Cafetero. Manizales: Universidad Nacional. • Pérez, E., & Pérez, M. (2002). El sector rural en Colombia y su crisis actual. Cuadernos de Desarrollo Rural, 35-58. • Posada, G. J. (2010). Agrupación de Municipios colombianos según características de ruralidad. Tesis de Maestría. Medellín: Universidad Nacional de Colombia. • Restrepo, J. C. (25 de abril de 2012). Déficit de vivienda rural es más grave que el urbano. (R. Dinero, Entrevistador) Obtenido de http://www.dinero.com/negocios/articulo/deficit-vivienda-rural-mas-grave-urbano/149660 • Rojas, J., & Rivera, J. (2011). La ruralidad en Colombia: una aproximación a su cuantificación. Revista ib DANE, 18. • Saldarriaga, A. (2016). Hábitat y Arquitectura en Colombia. Bogotá: Universidad Jorge Tadeo. • Saldarriaga, A., & Fonseca, L. (1992). Arquitectura Popular en Colombia: herencias y tradiciones. Bogotá: Altamir ediciones. • Sánchez, C., & Jiménez, E. O. (2010). La vivienda rural. Su complejidad y estudio desde diversas disciplinas. Luna Azul, 174-196.

La definición de hábitat rural que se propone es la siguiente: el hábitat rural colombiano es el compendio del contexto, la unidad de vivienda y la actividad económica familiar, en todas aquellas áreas por fuera de los perímetros urbanos consolidados en donde el ser humano está asentado en bajas densidades poblacionales. Al hablar de contexto se entiende el clima, la topografía, la relación con el paisaje, la identidad representada en el territorio, la sostenibilidad ambiental y las relaciones con lo existente en el entorno inmediato. La unidad de vivienda se refiere al espacio delimitado por muros en donde influyen las costumbres, actividades, integrantes y modos de habitar de la familia, las herencias culturales que determinan materiales y relaciones espaciales, y la conexión visual y presencial entre interior-exterior. Por último, la actividad económica se entiende desde el sustento familiar principal que brinda seguridad alimentaria, progreso y bienestar, incentivando las actividades agropecuarias en pequeña escala, el comercio, el turismo y la producción de artesanías, encontrando en los habitantes rurales fortalezas propias de cada individuo y otorgándoles una unidad complementaria a la vivienda que apoye la economía familiar. Las políticas públicas y las iniciativas privadas no deben desligarse de esta definición, los subsidios no deben otorgarse únicamente desde el componente de la vivienda porque la misma debe ser entendida siempre a partir del hábitat al que pertenece. Con la definición globalizada de “hábitat rural”, el cual es el objeto de estudio en la investigación general, se abre la discusión ante el planteamiento de la metodología que evalúe la calidad del hábitat rural en Colombia, la cual puede llegar a ser el instrumento para reducir las problemáticas evidenciadas y en un futuro poder diseñar un hábitat que garantice bienestar humano y social.

Diego A. Velandia

dvelandi@uniandes.edu.co

Profesor del Departamento de Arquitectura y director del Observatorio de Vivienda de la Universidad de los Andes, Bogotá. Arquitecto de la Universidad Nacional de Colombia (2005) y Magíster en Construcción de la misma universidad (2007). Profesor de tiempo completo del Departamento de Arquitectura de la Universidad de los Andes desde el año 2008. Ha sido profesor del área de tecnología y medios digitales en universidades como la Universidad Nacional sede Bogotá, Universidad Javeriana y Universidad de La Salle, entre otras. Su trabajo se ha centrado en dos líneas: 1) Innovación pedagógica en procesos de enseñanza-aprendizaje en arquitectura y 2) Investigación y aplicación de nuevas tecnologías en el proyecto arquitectónico a partir de herramientas digitales. Actualmente dirige el Observatorio de Vivienda, donde se desarrollan temas relacionados con vivienda urbana, vivienda rural y satisfacción residencial, entre otros. Carolina Guardiola

c.guardiola@uniandes.edu.co

Estudiante de Maestría y Asistente de Investigación de la Universidad de los Andes, Bogotá. Arquitecta Universidad Javeriana (2016), estudiante Maestría en Arquitectura Universidad de los Andes. Integrante del equipo Calicivita del Solar Decathlon LAC 2015. Actualmente asistente de Investigación en Vivienda Rural del Observatorio de Vivienda.

155


NORMATIVA, GESTIÓN E INDICADORES

Diego Alejandro Velandia Rayo, Niyereth Vélez Medrano

I Bogotá, Colombia

DESARROLLO DE UNA METODOLOGÍA PARA VALORAR LA CALIDAD DE LA VIVIENDA Experiencia del Observatorio de Vivienda de la Universidad de los Andes

Los antecedentes que conllevan a formular una metodología para valorar la calidad de la vivienda tienen origen en la dificultad por parte del estado, las limitaciones del sector privado y la fuerza del mercado inmobiliario para resolver proyectos habitacionales adecuados a las necesidades de los usuarios. Tales motivos incentivaron en el año 2006, en el Departamento de Arquitectura de la Universidad de los Andes, abrir un espacio de discusión y revisión sobre la calidad en los proyectos de vivienda urbana y rural. Desde entonces, el Observatorio de Vivienda ha avanzado en la formulación de las bases conceptuales que permitan tratar la calidad de la vivienda de manera objetiva. En dicha labor, espera consolidarse como un medio por el cual se logren tomar decisiones acertadas sobre el futuro de las ciudades. La evaluación tiene su fundamento en fuentes bibliográficas, referentes y experiencias nacionales e internacionales que se han discutido, analizado y puesto en marcha para formular los indicadores de calidad. Entre estos se encuentran: Housing Quality Indicators (HQI), del Ministerio del Medio Ambiente, Transporte y Regiones; Metodología de diseño y evaluación de proyectos de vivienda de interés social, del Ministerio de Desarrollo Económico, de Colombia; Calidad de la vivienda dirigida a sectores de bajos ingresos en Bogotá, de Doris Tarchópulos, Olga Lucía Ceballos; Primer manifiesto Calidad del hábitat de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, los aportes de Muxi, Montaner y Falagán en Herramientas para habitar el presenteLa vivienda del siglo XXI, entre otros. En su trayectoria, el Observatorio ha sido consciente que la vivienda es un espacio que va más allá del ámbito privado. Implica “la correcta resolución de su interior como en su contacto con el espacio público del barrio, mediante una diversidad de gradientes que pasen de lo urbano a lo privado”. Por lo anterior, la metodología de la evaluación y el desarrollo de los indicadores constituyen la reflexión sobre la calidad de la vivienda en tres ámbitos: el aspecto urbano, que se refiere al contexto territorial donde se ubica la vivienda; la escala intermedia, que se refiere a “la disposición de un grupo de viviendas y la relación entre estas. […] ámbitos en los que el ser humano convive con la colectividad, es su segundo entorno más próximo”; y la unidad, que corresponde al espacio más íntimo habitable.

La metodología propone valorar la calidad de un proyecto habitacional desde los aspectos anteriormente mencionados. Para lograrlo se ha recurrido a la revisión de fuentes tanto primarias como secundarias, la recolección de información in situ y la elaboración de planos a diferentes escalas con el fin de consignar la información pertinente en una ficha de evaluación. Esta herramienta de trabajo, además de contener los indicadores desarrollados por el Observatorio de Vivienda, resulta en una valoración cuantitativa, mediante puntos de cumplimiento y porcentajes, sobre los cuales es posible realizar un análisis objetivo sobre el proyecto. La puesta en marcha de la metodología ha significado reflexionar constantemente sobre qué es la calidad en la vivienda, y detrás de ello cuál es el tipo de ciudad por el cual se apuesta. La presente ponencia pretende evidenciar el aprendizaje que el Observatorio de Vivienda ha obtenido en dicho proceso, a través de la metodología que ha desarrollado contemplado en tres momentos de su trayectoria. LA METODOLOGÍA EN EL AÑO 2006 La formulación de los primeros indicadores fue una labor conjunta entre la academia, representada por el Observatorio de Vivienda, y la empresa Prodesa S.A. Esto conllevó a que la aproximación inicial hacia los indicadores estuviera más cercana a la calidad ofrecida por el negocio de la actividad inmobiliaria que al aporte teórico dado por la academia. En el año 2006 se valoraron cinco aspectos consecuentes con las bases teóricas planteadas: “características urbanas”, para analizar la relación del proyecto con la ciudad; “características de la agrupación” y “aspectos arquitectónicos”, que hace referencia al estudio de la escala intermedia; “espacios privados” y “acabados” para analizar los aspectos íntimos de la unidad habitacional (Fig.1). En relación al contexto urbano, se infirió que parte de la calidad de un proyecto de vivienda depende de la cercanía a los servicios urbanos y, por otro lado, a la ausencia de elementos que generen efectos negativos en ellos. Entonces, se desarrollaron indicadores con el fin de valorar la proximidad de un

156


proyecto al comercio, centros de salud, centros educativos, centros religiosos y culturales, el acceso a rutas de buses o Transmilenio (sistema de transporte urbano de Bogotá). En un principio se consideró que 100 metros a la redonda era una distancia adecuada para tener la posibilidad de acceder a todos los servicios, pues es una distancia fácilmente transitable. De la misma manera, se determinó que existen elementos en el entorno que por su cercanía al proyecto perjudican la calidad de vida de los habitantes. Por ejemplo, las líneas alta tensión, la contaminación en el aire producto de los gases que emanan las industrias, el alto grado de inundabilidad dado por un cuerpo de agua, etc. Inclusive en un principio, se consideró perjudicial la inseguridad producto de la proximidad a un vecindario sin consolidar o en deterioro. Por otro lado, se asumió que la relación que se establece entre la agrupación de viviendas influye en la calidad del proyecto. Por tal motivo se realizó un análisis de los “datos de la agrupación”: como el área útil, el área ocupada, el número de viviendas, el número pisos y parqueaderos, entre otros, con el fin de definir las relaciones que se generan entre ellos. A partir del anterior se propuso una aproximación sobre las proporciones adecuadas. Por ejemplo, se dedujo que una agrupación con un menor índice de ocupación proporciona mayor espacio libre en primer piso que puede ser aprovechado por el habitante, lo que califica como positivo. De otro modo, si se plantea un alto índice de ocupación en parqueaderos se otorga primacía al vehículo, que por ende disminuye la participación y el disfrute del peatón. Por otro lado, en los “aspectos arquitectónicos” se valoró la infraestructura necesaria para la óptima habitabilidad en el conjunto de viviendas: la existencia de redes subterráneas, acceso para discapacitados, depósito, ascensor, cuarto de aseo, etc. Dichos indicadores ofrecían respuestas dicotónicas, sí o no. Sin embargo, otros generaron respuestas con un grado de libertad respecto al criterio del evaluador y la objetividad que prendía la metodología; por ejemplo, la buena dotación de muebles y equipos en las zonas comunes, como el gimnasio; el adecuado manejo de basuras, la calidad en los acabados del punto fijo, quedaban en un criterio subjetivo que podía ser influenciado en cuanto a su resultado, por diferentes situaciones, generando al final una distorsión en los resultados. Para plantear los indicadores de la unidad habitacional se empezó por el estudio de los espacios de la vivienda y los “acabados”. En un principio, el análisis de la unidad se hizo a partir de una zonificación tradicional: la zona social, la zona privada, la zona de servicios y las circulaciones. Al igual que en la escala intermedia se observaron las relaciones entre los espacios de la vivienda. Se otorgó o restó puntos de cumplimiento de acuerdo a las proporciones entre el área y el porcentaje de ocupación de cada espacio en la unidad habitacional. Por ejemplo, se restó puntos a las unidades con gran ocupación en circulaciones, dado que suponen un mal aprovechamiento del espacio. También aquellas que no contemplaron las dimensiones mínimas adecuadas para realizar labores de lavado, guardado y secado de ropas. De igual manera, se consideró fundamental que las actividades pudieran realizarse de manera independiente, de esta manera se evaluó que los espacios contaran con ventilación e iluminación directa y natural. En relación a lo anterior, la tendencia

del mercado inmobiliario mostró que desde el diseño de la vivienda se asumía la unión de la zona de ropas con la cocina, lo que interfiere con la adecuada ejecución de las correspondientes actividades, por lo que además se valoró mediante indicadores la óptima relación entre estos espacios. Por otro lado, los acabados constituyeron un peso importante en la calidad, dado que los materiales poseen ciertas propiedades que influyen en el confort que otorgan a la vivienda. A razón de esto, se formularon indicadores para preguntar sobre el material utilizado en todos los espacios. En un principio, la calidad de los acabados estaba relacionada con las propiedades estéticas en los materiales utilizados. En su momento, se llegó a evaluar el tipo de madera utilizada en la carpintería, el nivel de los acabados en los closets, hasta la presencia de ventanería en aluminio. En la metodología desarrollada hasta el momento, los mapas, planos y demás fuentes primarias son la base del análisis de los proyectos. Sin embargo, en un principio, la disección de dicha información constituyó un primer reto para abordar el estudio de las relaciones con el contexto urbano, el contexto inmediato y la unidad (Fig. 2). La formulación inicial de los indicadores originó un panorama bastante amplio sobre cómo abordar la calidad de la vivienda desde dos frentes: el primero, desde una perspectiva congruente a lo que ofrece el mercado inmobiliario; el segundo, a partir de los aportes sobre calidad brindados por la academia. Sin embargo, como se mencionó anteriormente, la reflexión constante implica una revisión crítica a los indicadores. En esta labor el siguiente cambio más significativo se presentó seis años después. LA METODOLOGÍA EN EL AÑO 2012 Para el año 2012 se consideró que la calidad de la vivienda también estaba en relación con la capacidad de esta para adecuarse a las necesidades del núcleo familiar en el tiempo. Entonces se incluyó el crecimiento progresivo de la unidad como un aspecto que afecta la calidad de vida. A continuación se señalan las diferencias respecto a la ficha de evaluación del 2006 (Fig. 3). Respecto al contexto urbano, se incluyeron aspectos que contribuyen a la “calidad urbana”, como la existencia de ciclorutas, iluminación pública y andenes, así como la fácil accesibilidad al proyecto. Por otro lado, se dedujo que la proximidad a un barrio no consolidado o en deterioro no constituye un elemento negativo, debido a que se consideró que el proyecto debe ir en pro de la construcción de un entorno que mejore la calidad urbana de su contexto. De la misma manera, se modificaron los rangos de distancia, pues si bien de 0 a 100 m se deben encontrar la mayoría de servicios urbanos, es posible que un servicio se localice entre 1000 y 2000 m del proyecto sin afectar la habitabilidad de sus habitantes. En el aspecto referente a la escala intermedia se ratificó que un mayor porcentaje de suelo verde natural, una menor ocupación en parqueaderos y su relación con el área libre aumenta la habitabilidad del proyecto y por consiguiente su calidad. Se incluyeron indicadores que valoraron la adecuada distancia entre fachadas y el largo del edificio para lograr la iluminación

157


Fig. 1. Estructura de la ficha de evaluación en el año 2006. Elaboración propia.

Fig. 2. Herramientas de análisis en el año2006. Elaboración propia.

Fig. 3. Estructura de la ficha de evaluación en el año 2012. Elaboración propia.

158


Fig. 4. Herramientas de análisis en el año 2012. Elaboración propia.

Fig. 5. Estructura de la ficha de evaluación en el año 2015. Elaboración propia.

Fig. 6. Herramientas de análisis en el año 2015. Elaboración propia.

159


y la ventilación en todos los pisos. La apuesta por un modelo de ciudad abierto llevó a formular indicadores que lograran fomentar las diversas actividades. Como consecuencia se preguntó por la existencia de espacios comerciales dentro de la agrupación independiente de las actividades propias e íntimas que se realizan en la unidad habitacional. En lo referente a la unidad se pensó pertinente incluir dos campos de análisis. El primero, preguntó por la infraestructura de servicios en la vivienda que promueven una mejor calidad de vida a sus usuarios, como los puntos de gas, luz, agua, energía, la existencia de espacios para la estufa, la nevera, la alacena, entre otros. Se empezó a valorar en la escala de 1 a 3 la relación entre los espacios internos y la altura libre de la vivienda. También el tratamiento acústico en los muros medianeros para la disminución de ruidos. Debido a los constantes cambios del núcleo familiar se vio fundamental valorar la capacidad del crecimiento progresivo en la unidad. Se formularon preguntas que midieron en escala de 1 a 3 la capacidad de transformación, si se lograba implementar un sistema eficiente para realizar los cambios o por el contrario era necesario recurrir a la demolición de muros. Igualmente se evaluó la habitabilidad en el momento de la obra, así como la calidad final de la vivienda. Para el año 2012, se vio una mejoría en el estudio de las fuentes primarias para convertirlo en una herramienta de análisis. Los sistemas de referencia geográficos constituyeron un avance en el estudio de lo urbano. Los planos fueron modificados en pro de entender las relaciones entre los espacios (Fig. 4). Hasta la fecha se habían evaluado 693 proyectos de vivienda, cuyo promedio no superaba el 50% de calidad. Esta situación mostró, por un lado, problemas en la calidad en los proyectos de vivienda nueva que ofrecía el mercado y, segundo, el cuestionamiento si los indicadores eran demasiado exigentes para la oferta. Los indicadores en el año 2015 y consideraciones finales La anterior interrogante conllevó a generar un nuevo escenario de reflexión, en el que se propuso, de la mano de Prodesa, desarrollar un espacio de innovación en el que tuviera lugar el análisis de los parámetros de diseño, la propuesta de diferentes alternativas ante los objetivos planteados sobre calidad y llegar a la formulación de un anteproyecto que alcanzara el mayor puntaje posible para obtener el 100% de calidad con un presupuesto de 100 salarios mínimos legales vigentes. A esta propuesta se le llamó proyecto 100/100. Los resultados obtenidos a partir de proyecto 100/100 generaron la reformulación de la herramienta en el año 2015. En versiones anteriores, el porcentaje de peso en la evaluación era directamente proporcional al número de indicadores en cada ámbito a evaluar, lo que restaba contundencia a la relación del proyecto con el contexto y la escala intermedia; por el contrario, el peso del análisis recaía en la unidad habitacional. Por esa razón, igualar los porcentajes de cumplimiento al 33,3%, ratificó que para el Observatorio los tres ámbitos, anteriormente llamados aspectos, tienen igual importancia en la calidad de la vivienda. Aunque este fue el cambio más significativo, también se realizaron modificaciones puntuales los indicadores (Fig. 3).

Uno de los cambios en el ámbito de ciudad se presentó en los rangos de proximidad propuestos. La experiencia mostró que la habitabilidad aumenta si el comercio, las rutas de transporte, ciclorutas y parques se encuentran en el rango más próximo, porque constituyen actividades básicas diarias: alimentarse, transportarse, recrearse. Pero no todos requieren estar en una proximidad inferior a 500 metros; generalmente, los controles médicos, los actos religiosos, la visita a la biblioteca son actividades de menor frecuencia, por lo que es viable que los centros de salud, los servicios de culto y cultura se presenten en un rango entre los 500 y 2000 metros sin afectar la habitabilidad. Por otro lado, en relación a los elementos que constituyen impactos negativos sobre el proyecto, se consideró viable otorgar puntos si el proyecto propone algún mecanismo para su mitigación. Por ejemplo, si se implementa algún sistema de aislamiento en caso de proximidad a líneas de alta tensión. En el ámbito de la escala intermedia se siguió aplicando indicadores que preguntaron por la relación del proyecto con lo público, lo colectivo y lo privado mediante las relaciones y proporciones en el primer piso. Se incluyeron indicadores que fomentan en el proyecto, además de diversificar los usos, generar actividad en el primer piso hacia el exterior de la agrupación. Se incluyó la “sostenibildiad” como un aspecto importante en la calidad. Con este fin se pregunta por la implementación de un sistema para ahorrar energía en zonas comunes, la recolección de aguas de lluvia, la generación de energías sostenibles, un esquema de organización y clasificación de basuras, así como el acompañamiento social previo a la entrega del inmueble para fomentar y fortalecer los lazos en la comunidad. Reconocer la diversidad de tipos de familia implicó transformar la manera de abordar el análisis de la vivienda. Se propuso que los indicadores peguntaran por la habitabilidad en los espacios especializados, los no especializados y los complementarios. Este enfoque simplificó el estudio de la habitabilidad: proporciones, dimensiones e iluminación y ventilación de la unidad habitacional; además, implicó desjerarquizar los espacios. Es decir, no asumir una habitación principal, otras secundarias, sala y comedor dispuestos para un tipo de familia; por el contrario, fomentar el uso de espacios iguales y adaptables a los diversos grupos familiares. Por otro lado, en una categoría de análisis referente a la técnica se dispusieron los indicadores que preguntan sobre crecimiento progresivo, la flexibilidad del sistema constructivo implementado para adaptarse a los cambios que requiere el habitante, la existencia de instalaciones fácilmente visibles. Los acabados en la unidad entraron a formar parte de este eje estratégico mediante indicadores que preguntan por la adecuada implementación de los materiales: materiales lavables, no inflamables y fácilmente reemplazables. Por último, se empezó a implementar indicadores sobre la sostenibilidad de la vivienda reflejado en sistemas de ahorro en agua y luz dentro de la vivienda. Las herramientas de análisis se han perfeccionado con el fin de realizar mapas en los que se consigna la localización de los servicios, equipamientos, así como los elementos negativos. Redibujar los planos bajo el estudio que se pretende ha sido un medio para evidenciar y analizar las relaciones entre los espacios (Fig. 6).

160


A manera de conclusión, el desarrollo de la metodología que se ha plasmado en el presente documento muestra una reflexión constante sobre los ámbitos, los indicadores y los rangos sobre los cuales se trata la calidad de la vivienda. Es necesario ser conscientes que la transformación de la evaluación es directamente proporcional a la calidad de vivienda y al modelo de ciudad al cual apostamos. Lo anterior, porque los proyectos de vivienda tienen incidencia en la manera cómo los habitantes se relacionan con la ciudad, con su entorno inmediato y su espacio más íntimo, por lo que la metodología propuesta pretende seguir consolidando una herramienta que valore efectivamente las características del proyecto, genere mayor consciencia sobre el hábitat que produce y una fuente por la cual se tomen mejores decisiones sobre su calidad. BIBLIOGRAFÍA • Escallón Gartner, C., & Villate Matiz, C. (s.f.). La calidad del Hábitat. Proyecto 100/100. Una apuesta metodológica en la búsqueda de un nuveo paradigma. Bogotá, Colombia. • Montaner, J. M., & Muxi Martinez, Z. (s.f.). Reflexiones para proyectar vivienda del siglo XXI. DeArq. • Observatorio de Vivienda. (2012). Convenio Inter-Institucional Prodesa S.A.S Uniandes. Acuerdo Específico no. 9 Proyecto 100/100. • Serrano, m. C. (2012). La calidad de la oferta reciente de vivineda de Interés social en Bogotá. Tesis de Maestría en Arquitectura Universidad de los Andes. • Universidad de los Andes- Prodesa. (21 de Enero de 2013). Proyecto 100/100. Documento técnico de soporte. Bogotá.

Diego Alejandro Velandia Rayo dvelandi@uniandes.edu. co; observatoriovivienda@uniandes.edu.co Arquitecto de la Universidad Nacional de Colombia (2005) y Magíster en Construcción de la misma universidad (2007). Profesor de tiempo completo del Departamento de Arquitectura de la Universidad de los Andes desde el año 2008. Ha sido profesor del área de tecnología y medios digitales en la Universidad Nacional sede Bogotá, Universidad Javeriana y Universidad de La Salle, entre otras. Actualmente dirige el Observatorio de Vivienda. Sus proyectos actuales de investigación se relacionan con metodologías de evaluación de la calidad en vivienda y tecnologías de fabricación digital a partir de modelado paramétrico, aplicadas a viviendas rurales. Niyereth Vélez Medrano

n.velez20@uniandes.edu.co

Arquitecta de la Universidad de los Andes (2015), postulada a Magister en Planeación Urbana y Regional de la Pontificia Universidad Javeriana. Ha estado activamente involucrada con las actividades del Observatorio de Vivienda desde el 2015 como asistente y actual voluntaria. Su línea de investigación se ha enfocado en la vivienda como un componente de lo urbano.

161


162


REVISIONES HISTÓRICAS

REVISIONES HISTÓRICAS DE LA VIVIENDA COLECTIVA La tercera edición del Congreso Internacional de Vivienda Colectiva Sostenible mantiene entre sus ejes temáticos la revisión histórica de proyectos, modelos residenciales, estudios tipológicos y espacios domésticos producidos en diferentes momentos y lugares geográficos. El objetivo genérico enfocado por los trabajos presentados en este contexto se enmarca en la búsqueda por identificar y analizar valores del hábitat experimentados en el pasado con potencial para ser recuperados en el futuro. Uno de los grandes valores de la puesta en común que significa el Congreso sigue siendo la amplitud panorámica de las aproximaciones, que completan una mirada holística y a la vez caleidoscópica. La procedencia internacional de los artículos, el bagaje investigador de todas las aportaciones, o el rigor metodológico en la elaboración del conocimiento, son una muestra del potencial analítico y transformador del evento. De ahí que las revisiones históricas incluidas en este capítulo de las actas constituyan una documentación generosa y fundamental para exploraciones más profundas enfocadas en los aspectos y casos de estudio analizados. Entre los temas abordados por las ponencias pueden destacarse inquietudes y preocupaciones comunes a diferentes lugares del planeta, lo cual demuestra el carácter universal del enfoque del Congreso. Las miradas transversales, que desbordan la disciplina arquitectónica para adentrarse en la complejidad explícita de cada contexto, o la recuperación de casos de estudio, que habitualmente llevan implícitos análisis de las transformaciones y evolución de los espacios habitados, son lugares comunes en los artículos presentados. Además de ello, un tema destacado en las miradas históricas ofrecidas aquí es el análisis crítico específico de las políticas de vivienda que han dado lu-

gar a transformaciones urbanas, arquitectónicas o tipológicas de las cuales extraer conclusiones oportunas para la gestión actual del hábitat. A continuación repasamos muy brevemente las ponencias presentadas en este apartado, clasificadas en función de los enfoques aludidos. MIRADAS TRANSVERSALES Estudios urbanos de diferente naturaleza, trabajos con una vocación social explícita o miradas enfocadas desde una perspectiva de género, son algunas de las aproximaciones metodológicas que incluyen la revisión histórica de la vivienda colectiva. En todas ellas destaca la capacidad para desbordar el ámbito disciplinar de la arquitectura y adentrarse en el concepto del hábitat desde un posicionamiento abiertamente transdisciplinar, haciendo uso de herramientas académicas propias de los estudios sociales o culturales. Entre estas miradas transversales se identifican claramente aquellas que abordan la cuestión habitacional desde una perspectiva de género. Es el caso de “Género y ciudad en las políticas públicas”, ponencia presentada por Camila M. Sumi. Desde una posición que alude exclusivamente a la escala urbana, el trabajo supone un acercamiento panorámico e histórico a la importancia de los estudios de género en el despliegue de políticas públicas de planeamiento. Desde una reivindicación más personalizada, Marcela Marques Abla recupera el papel de las mujeres en la arquitectura moderna en su artículo “Mujeres pioneras en el Movimiento Moderno”. Elizabeth Denby, Carmen Portinho, Margarette Schütte-Lihotzky y Catherine Bauer son las protagonistas de su trabajo, que muestra el papel determinante de estas arquitectas en la comprensión madura de la ciudad contemporánea y el espacio doméstico.

163


En relación a la influencia recíproca entre el hábitat y la construcción del espacio público destacan las dos ponencias firmadas por Raquel Álvarez Arce y José Manuel Martínez Rodríguez. En “Hogar exterior” abordan una lectura de la vivienda colectiva que muestra una inquietud tipológica por la relación entre el espacio público y el privado. Tomando de partida las experiencias críticas elaboradas por miembros del Team 10 en el siglo XX, se enfoca el análisis de un ejemplo contemporáneo a través del estudio de la obra residencial del equipo holandés MVRDV. Por otra parte, en “Ciudades fluidas; reivindicando la casa patio para la ciudad contemporánea” se ofrece una sugerente lectura del modelo tipológico de casa-patio. El artículo recorre este modelo residencial desde su concepción tradicional hasta su reivindicación moderna, identificada en primera instancia en la actividad de los miembros del Team 10 que plantearon los modelos de mat-building, y más tarde a través de experiencias contemporáneas que recuperan los valores cualitativos asociados a esta singular conexión con el exterior. Desde una aproximación equivalente, Sabrina Scalas también utiliza a miembros del Team 10 como origen de su investigación. Su trabajo “Unidad vecinal y Visual Group como elemento estructural de la ciudad. La vivienda colectiva en la investigación de Jacob Bakema” rescata el trabajo teórico de Jacob Bakema en su definición del Visual Group, el reconocimiento identitario de la persona en su contexto. De esta manera, su análisis se apoya en la mirada a las condiciones urbanas y habitacionales de unidades vecinales europeas. HISTORIA DE LAS POLÍTICAS DE VIVIENDA Puede que el acercamiento a la historia a partir de los ejemplos producidos por diferentes políticas de vivienda sea uno de los recursos más utilizados por los investigadores participantes en el Congreso. Destaca especialmente el protagonismo otorgado a las propias políticas, al contexto sociocultural que las propiciaron y a los resultados obtenidos en términos de ocupación del territorio. Iniciando el repaso desde un cierto orden geográfico, podríamos empezar destacando los artículos que centran su atención en las políticas de vivienda desarrolladas en Brasil durante el siglo XX. Desde un punto de vista panorámico, el trabajo de Maria Luza Adams Sanvitto pone en relación la vivienda colectiva económica desarrollada gracias a la financiación del Banco Nacional de Vivienda de Brasil y la arquitectura moderna brasileña que se desarrolla entre las décadas de 1960 y 1980. Su artículo “La vivienda de interés social con recursos del Banco Nacional de Vivienda de Brasil 1964-1986” analiza además la presencia de la doctrina moderna en los conjuntos habitacionales. El programa Minha Casa Minha Vida es un referente bastante analizado en este apartado. Por una parte, Douglas Luciano Lopes Gallo, Louise Logsdon y Heliara Aparecida Costa, en “Producción habitacional brasileña en el siglo XXI”, proponen un análisis del programa Minha Casa Minha Vida, desde los contextos que motivaron su creación, hasta las implicaciones estratégicas en las actuales y futuras políticas habitacionales brasileñas. Por otra parte, en “Escalas de asociación en el proyecto de vivienda de interés social”, María Lucia Vianna Pecly utiliza el concepto moderno de Escalas de asociación (acuñado por los Smithsons) como argumento a partir del cual revisar las

implicaciones cualitativas de los modelos de vivienda social del mismo programa. Finalmente, Nicolás Sica Palermo en “Las nuevas formas de la habitación social brasilera” analiza también el programa Minha Casa Minha Vida, utilizando como argumentos de comparación las aportaciones cualitativas de otros programas latinoamericanos de vivienda social del tercer cuarto del siglo XX. Las tres miradas incluyen una importante componente crítica que permite rescatar interesantes conclusiones. Sin abandonar el contexto brasileño, cabe mencionar también el interesante trabajo aportado por Paolo Bruna, “La recalificación de edificios de oficinas obsoletos en el centro histórico de Sao Paulo”. Se trata de una sugerente lectura histórica del centro de Sao Paulo a propósito de la recalificación de edificios de oficinas obsoletos que ocupan partes privilegiadas de la ciudad, definidas en origen como espacios monofuncionales administrativos. La mirada del autor centra su atención en las nuevas posibilidades de ocupación de estos espacios, en los que de nuevo tiene cabida la función residencial. La vivienda colectiva de varios países latinoamericanos también es revisada desde diferentes programas públicos de producción residencial. Juan Carlos Bamba Vicente aborda el caso ecuatoriano con “Procesos de segregación en la vivienda social. Los planes habitacionales de la Junta Nacional de la Vivienda en Guayaquil”. Aquí ofrece una mirada original que combina el análisis de planes habitacionales en esta ciudad ecuatoriana con la observación de su evolución en el tiempo. Se rescata así una interesante comparación entre las implicaciones de la ciudad “formal” y los procesos de ocupación “informal”, ambos presentes en este contexto. El caso argentino también es analizado en la ponencia “Del bloque corbuseriano al proyecto urbano. Aproximaciones a tres decenios de políticas y arquitecturas de vivienda en la Argentina (1946-1975)”. En él, Alejandro Gregoric, Claudio Labra y Lucas Longoni ofrecen una crónica panorámica de las políticas de vivienda que se abordaron en Argentina desde el gobierno de Perón hasta el regreso del peronismo tras las dictaduras de Onganía y Lanusse. Se muestra una complejidad creciente en la comprensión del modelo urbano y tipológico, visible a través de casos de estudio propios de cada momento. Chile no falta en este repaso, gracias al trabajo de Mónica Bustos y Alejandra Rivas. Su artículo “Vivienda social en copropiedad. Chile: la sostenibilidad de la política pública en cuestión” es una mirada extensa a la vivienda social del país durante prácticamente el último siglo. Las autoras recorren los diferentes momentos, contextos políticos y marcos económicos e institucionales que han dado lugar a diferentes políticas habitacionales. Para finalizar, cabe mencionar un trabajo comparable en el contexto europeo. Se trata del artículo “Proceso SAAL y la participación en la conquista del derecho a la ciudad” de Débora Sanches. En él revisa el papel del SAAL, una entidad singular en el contexto de los movimientos sociales urbanos del ámbito portugués del último cuarto del siglo XX. El artículo reivindica su importancia como mediador en procesos de planeamiento y definición de políticas de vivienda. CASOS DE ESTUDIO Y POST-OCUPACIÓN Como no podía ser de otra manera, no faltan estudios de casos representativos que analizan y ponen en valor cualidades a

164


recuperar para la vivienda colectiva. Muchos de ellos iluminan la singularidad de las características funcionales, morfológicas o tipológicas de los ejemplos. Muchos de los casos de estudio son referencias significativas por sus autores. Es el caso del trabajo de David Resano “Sobre densidad y escala. Las viviendas en la Avenida Meridiana de MBM”, interpretando las implicaciones morfológicas de esta pieza en relación a los conceptos de densidad y escala de ocupación. Por otra parte, el arquitecto santafecino César Carli es el catalizador de la mirada analítica de Bibiana Cicutti, Miguel Garrofé y Gabriel Asorey en “La casa y el barrio en el contexto ambiental regional. Propuesta urbana de César Carli para la ciudad de Santa Fe”, que rastrea las tipologías tradicionales para definir alternativas propias del contexto en el último cuarto del siglo XX. También el artículo de Christine Van Sluys y Esteban Jaramillo enfoca un autor singular. “Artigas, Atrium y Barranco. Tres edificios residenciales de Milton Barragán en Quito” pone su foco en el arquitecto y escultor ecuatoriano Milton Barragán, analizado a través de tres de sus obras en Quito. Se ponen de relieve sus cualidades formales y morfológicas, trazando una lectura que recorre los casos de estudio de manera evolutiva.

Santiago Espinoza y Juan C. Villacrés: “Solanda. Estructura urbana porosa y vivienda progresiva en Quito”. Este trabajo se acerca a un desarrollo residencial situado en la ciudad de Quito. El Barrio Obrero Solanda, diseñado mediante una estructura urbana que repite de manera original espacios de interior de manzana y pasajes de acceso, es un ejemplo de diversidad tipológica que es analizado aquí desde su versatilidad para alojar un modelo amable de ciudad. En definitiva, los textos que se recogen a continuación cubren ampliamente muchas de las inquietudes que una revisión histórica de la vivienda colectiva puede recuperar.

David H. Falagán

En otras ocasiones, los casos de estudio son significativos por los procesos de participación previa o por el seguimiento posterior de la ocupación. Carlo Atzeni y Silvia Mocci realizan un ejercicio de este tipo en “Continuidad y reinvención de la vivienda en el Marruecos post-colonial. El caso de Derb Jdid en Casablanca”, un acercamiento al modelo de “hábitat evolutivo” a través del proyecto Derb Jdid de Casablanca. En su caso, el ejemplo es utilizado como caso de estudio del que rescatar reflexiones en torno a la investigación residencial que tienen origen en la revisión crítica de la modernidad. Por otra parte, Graziano Brau, Marcela Marques Abla, Delia Pasella y Maurizio S. Serra analizan “El vecindario de Sant’Agostino en Alghero: vivienda colectiva histórica y oportunidades urbanas contemporáneas”. El trabajo recupera el caso de estudio de una intervención pública de mediados del siglo pasado en la localidad italiana de Alghero. El análisis de su post-ocupación, la transformación y la identidad social originada en torno a este espacio se convierten en argumentos del análisis, que reflexiona en torno a la evolución y apropiación vecinal de conjuntos originalmente periféricos. Sin abandonar el ámbito de la participación, Vicente Javier Díaz García presenta “La casa participada. Apuntes y tendencias para una/la vivienda presente”, una observación meramente teórica y sutilmente adisciplinar de la vivienda colectiva, en torno a conceptos tan asimétricos como los de utopía, participación o anarquía, que se concreta en una reflexión abierta sobre las alternativas contemporáneas de lo residencial. Finalmente, mencionamos dos trabajos que por su acercamiento holísitico bien podrían formar parte de cualquier apartado de los propuestos aquí. Uno de ellos es el artículo “El concurso Summa `70. La vivienda de interés social”, de Lucas Longoni. Se trata de una aportación interesante que recupera el concurso convocado por la revista Summa en 1971 como testimonio del estado de la cuestión de la vivienda colectiva en la Argentina de la época. Las nuevas formas de socialización, las alternativas a la modernidad y la reacción al desarrollismo son factores analizados en torno a las propuestas seleccionadas. Y como último caso de estudio citamos el de Kenny Espinoza, 165


REVISIONES HISTÓRICAS

Maria Luiza Adams Sanvitto

I Porto Alegre, Brasil

A HABITAÇÃO DE INTERESSE SOCIAL COM RECURSOS DO BANCO NACIONAL DE HABITAÇÃO NO BRASIL 1964-1986 La vivienda que hace ciudad

O desenvolvimento das iniciativas oficiais no provimento de habitações para a população de baixa renda no Brasil pode ser dividido em três fases, de acordo com os órgãos financiadores. A primeira delas marcou o início da intervenção estatal através da experiência dos Institutos de Aposentadoria e Pensões – os IAPs, atendendo apenas aos associados; a Fundação da Casa Popular – FCP, foi a primeira iniciativa de âmbito nacional voltada unicamente à população de baixa renda; e o Departamento de Habitação Popular – DHP, órgão da Prefeitura do então Distrito Federal. A segunda fase se definiu com a implantação do Banco Nacional de Habitação – o BNH, uma das primeiras ações do regime militar recém instalado em 1964; e a terceira, o período pós-BNH, teve início com a extinção do banco em 1986, desarticulando o programa habitacional no país, restando aos estados e municípios a busca de alternativas para tratar da carência habitacional. O CONTEXTO EM QUE NASCE O BANCO NACIONAL DE HABITAÇÃO - BNH Eleito indiretamente, após a instalação do regime militar em 1964, Castelo Branco tomou posse em meio a grande tensão popular. Como regime imposto, sem legitimidade, necessitando tomar medidas anti-inflacionárias como a contenção salarial, a demonstração de atenção aos apelos populares despertados no governo Goulart era oportuna. É neste contexto que se dá institucionalização do Banco Nacional de Habitação – BNH. Em menos de trinta dias de governo Castelo Branco encaminhou ao Congresso Nacional o Plano Nacional de Habitação – PNH. Através da Lei Federal nº 4.380, de 21 de agosto de 1964, foi criado o Banco Nacional de Habitação – BNH, como centralizador das operações financeiras do Plano Nacional de Habitação. A referida lei previa o caráter social da instituição determinando limites mínimos de recursos a serem destinados para habitação de baixa renda. O DESEMPENHO DO BNH – DÉCADA DE 70 A partir de sua criação, o BNH passou por um período de estruturação até 1967 com a implantação do Sistema Financeiro

da Habitação, quando foram organizados os órgãos captadores de recursos a serem gerenciados pelo Banco e destinados aos financiamentos para o Plano Nacional de Habitação. O principal agente foi Fundo de Garantia por Tempo de Serviço – o FGTS, constituindo a maior fonte de recursos. Dava-se início no país a uma mentalidade de poupança, até então inexistente, com recursos financeiros necessários ao desenvolvimento do programa habitacional. Estes aportes viabilizaram o início de uma atuação mais efetiva do BNH, com a construção de inúmeros conjuntos habitacionais em que se destaca, em 1967, o Conjunto Habitacional Zezinho Magalhães Prado, o CECAP-CUMBICA em Guarulhos, projeto dos arquitetos João Batista Vilanova Artigas, Paulo Mendes da Rocha e Fábio Penteado. A década de 70 foi o período de consolidação do BNH, talvez com qualidade arquitetônica menor, mas numa escala de produção bem maior. Os projetos dos “conjuntos habitacionais” demonstraram características próprias, exacerbando uma padronização. A consequência foi o surgimento de críticas generalizadas, abrangendo o afastamento dos conjuntos em relação aos centros urbanos, falta de transporte adequado e de equipamentos, além da crítica à qualidade das edificações. Com problemas de inadimplência, buscando soluções para dificuldades encontradas no resultado financeiro de suas atividades, o BNH passou por uma série de mudanças que o afastaram de seu perfil inicial no atendimento à população de baixa renda. Ainda nos primeiros dez anos, procurando manter sua capitalização, dirigiu seu atendimento a faixa de renda mais alta, além de ampliar abrangência com a criação de novos programas. Entre 1979 e 1983 a economia do Brasil sofreu um forte golpe com a crise do petróleo em 1979, num momento em que a dívida externa já estava fora de controle. Nos anos de 1983 e 1984 esta crise se acentuou, com a queda da produção habitacional e a redução na concessão de novos financiamentos. O BNH entrou em sérias dificuldades com inadimplência generalizada, drástica redução na captação de recursos, somados a inúmeros imóveis sem comercialização e a contestação organizada de mutuários frente às fórmulas de reajuste das prestações.

166


A EXTINÇÃO DO BNH

ARQUITETURA MODERNA BRASILEIRA E O BNH

As dificuldades enfrentadas pelo BNH conduziram à sua extinção em 21 de novembro de 1986, com a incorporação de suas atividades à Caixa Econômica Federal1. O período de atuação do Banco, entre 1964 e 1986, coincidiu com a instalação, o auge e a extinção do regime militar.

Criado em 1964, com atuação mais efetiva a partir de 1967 e extinta em 1986, o BNH teve na década de 70 o período de atividade mais intensa. Os anos 70 correspondem no Brasil ao predomínio na Escola Paulista, com a variante do Brutalismo como tendência ainda moderna, e a forte influência da concretização da cidade moderna em Brasília. O caráter protagonista do movimento moderno não admitia diversidade de estilos. Seus preceitos tinham caráter de dogmas, entre eles a idealização do “homem-tipo”, desconsiderando as diferenças culturais. Desta forma, todas as pessoas teriam as mesmas necessidades, ou deveriam se adaptar a esse “maravilhoso mundo” que a nova arquitetura anunciava. Era a promessa de uma vida melhor, num ambiente mais organizado, onde cada função teria seu espaço segregado como propagava a ideologia da “cidade moderna”. Nesta ideia de ordenamento a falta de diversidade não seria um incômodo, pois todos seriam iguais. A ausência de precedentes também marcou esta arquitetura, onde o princípio da tábula rasa sustentou o paradigma da criação a partir do nada. A desconsideração com as diferenças e os precedentes culturais levou a construção do ideal do “homem-tipo” da arquitetura moderna. Numa atitude determinista, a padronização da humanidade corresponderia uma “unidade-habitacional-tipo” repetida à exaustão. Todos estes paradigmas fizeram parte da construção da uma base conceitual subjacente ao chamado “padrão BNH”.

Durante o seu período de atuação, o BNH concedeu financiamentos habitacionais em escala sem precedentes no Brasil. As iniciativas em habitação social, fomentadas pelos IAPs, FCP ou DHP eram designadas como conjuntos residenciais. Promovida pelo BNH, esta produção assumiu a designação de conjuntos habitacionais e, ao longo do tempo, passou a trazer em si uma acepção negativa: o chamado “padrão BNH”. Os “conjuntos habitacionais” ocuparam vazios urbanos e expandiram a periferia das grandes e médias cidades. Tais conjuntos eram formados de pequenas casas em lotes privatizados, ou por blocos de apartamentos implantados numa área coletivizada, em sua maioria sem elevador ou pilotis. Esta produção gerou críticas que muitas vezes confundiram o BNH, como agente financeiro, com os conjuntos habitacionais por ele financiados. Eram apontados problemas como qualidade da execução, falta de infraestrutura e afastamento em relação aos centros urbanos. AS CRÍTICAS AOS CONJUNTOS HABITACIONAIS PROMOVIDOS PELO BNH O equívoco sobre os encargos do BNH, atribuindo-lhe a responsabilidade sobre a qualidade arquitetônica dos conjuntos por ele financiados, está disseminado nas publicações contemporâneas ao seu período de existência. O papel do Banco, como agente financeiro, foi muitas vezes sobreposto ao compromisso com a excelência do projeto arquitetônico. A dimensão dos conjuntos habitacionais do BNH, muitas vezes chegando a mais de mil unidades habitacionais, sem a infraestrutura adequada, em localização periférica, com espaços abertos sem configuração espacial ou caracterização de uso, usando a repetição de um mesmo modelo de edificação, independente da localização e costumes regionais, resultou em projetos que não consideram especificidades comprometendo a qualidade das habitações. A ligação entre a arquitetura moderna e a então chamada “habitação popular” marcou presença na produção dos IAPs, FCP e DHP pelo caráter inovador em expressivo número de conjuntos habitacionais construídos. Se naquele período a investigação arquitetônica de um grupo significativo de profissionais desta área, comprometidos com a doutrina moderna, esteve próxima das realizações habitacionais para a população de baixa renda, na produção do BNH isto se perdeu. A produção da habitação econômica se afastou do debate e da investigação arquitetônica, fazendo com que a diversidade tipológica, presente nos projetos de conjuntos habitacionais dos IAPs, FCP ou DHP, sofresse importante restrição nas iniciativas financiadas pelo BNH.

1

Banco público orientado para o desenvolvimento econômico e social do país, a Caixa Econômica Federal é uma instituição financeira atuando como agente de políticas públicas e responsável pelo Fundo de Garantia do Tempo de Serviço (FGTS).

A partir destas considerações não parece infundado levantar a hipótese de que conceitos e idealizações, presentes na doutrina moderna, possam ter influenciado fortemente a monotonia gerada pela repetição de elementos presente nos conjuntos habitacionais financiados pelo BNH. Outra questão importante a considerar seria a crença no caráter messiânico da arquitetura que vigorou no período. O movimento moderno atribuiu à arquitetura o papel de agente de transformação social, trazendo uma mensagem promissora. A adaptação dos usuários à nova arquitetura seria um processo espontâneo uma vez que, aos olhos modernistas, oferecia a melhor forma de morar. Tal convicção trazia a certeza de que habitantes de favelas e barracos ao rés-do-chão se transformariam em moradores de conjuntos habitacionais em altura de forma natural. Era o poder da nova arquitetura não só em ordenar a cidade como determinar o comportamento das pessoas. A verdade é que os bons presságios não se confirmaram. Banalizado, distorcido, aplicado de forma redutiva ou adaptada, a presença do ideal da cidade moderna é perceptível nos conjuntos BNH. Sendo assim, pode-se considerar que a falta de qualidade arquitetônica no período BNH não se deve somente a restrições financeiras ou normativas do Banco. Uma forte influência de paradigmas arquitetônicos e urbanísticos, transmitida pela participação de arquitetos comprometidos com os princípios da arquitetura moderna, bem interpretados ou não, teve importante papel na definição do chamado “padrão BNH”. Nos conjuntos promovidos pelo BNH, questões econômicas descartaram os pilotis de Le Corbusier. A simples ocupação do térreo não se deteve na busca de uma solução para a falta de privacidade dos apartamentos junto ao solo. A relação entre o

167


Fig. 1 – Conjunto Habitacional Zezinho Magalhães Prado, foto da maquete do projeto original. Fonte: Revista Acropole, n.372, 1970

Fig. 2 – Conjunto Habitacional Ponta da Praia, Santos/SP, Arq. Oswaldo Corrêa Gonçalves e equipe. Fonte: Revista Projeto e Construção, n. 7, 1971

168


Fig. 3 – Conjunto Zezinho Magalhães Prado, planta baixa do pavimento tipo Fonte: Acervo Faculdade de Arquitetura da Universidade de São Paulo

Fig. 4 – Conjunto Zezinho Magalhães Prado, fachada e corte Fonte: Acervo Faculdade de Arquitetura da Universidade de São Paulo

169


público e o privado desconsiderou a possibilidade de espaços abertos privatizados. Redent e blocos serpenteados deixaram de ser modelos. Quarteirões periféricos foram descartados. Sem preocupação com a configuração urbana, barras paralelas isoladas ou unidas por circulações verticais e seccionadas em edifícios com forma de “H” tornaram-se modelos consagrados. A difusão destes modelos teve como consequência conjuntos de edifícios iguais, onde a falta de diversidade confunde a identificação e aborrece pela falta da excepcionalidade. No momento em que a arquitetura moderna no Brasil já tinha assistido ao ocaso da Escola Carioca, e o despontar da arquitetura paulista com a rusticidade do concreto aparente e a demonstração de sua potencialidade em grandes vãos e balanços, os anos 60 trouxeram ainda a materialização da cidade moderna em território nacional através de Brasília. A exploração das potencialidades plásticas do concreto armado e o fascínio por uma nova ordem urbana, que isolava os edifícios e segregava funções, predominaram do cenário urbano no Brasil nesta década. Conforme Carlos Eduardo Comas2, os conjuntos habitacionais financiados pelo BNH podem ser comparáveis as superquadras modernistas materializadas em Brasília, com base na semelhança do porte, na divisão programática entre habitação e seus complementos, no emprego de edificações isoladas, dissociadas da rua e dispostas sobre espaços contínuos, coletivos e indiferenciados. O questionamento sobre a validade do endosso da superquadra modernista como esquema normativo para os projetos de habitação econômica no Brasil daquele período é justificável, segundo o mesmo autor. Se em Brasília um orçamento generoso permitiu que as superquadras fossem constituídas de barras edificadas de seis pavimentos sobre pilotis, com elevador, estacionamento em subsolo e cercadas de exuberantes jardins, restrições financeiras deixaram de lado estes recursos nos conjuntos habitacionais promovidos pelo BNH. Creditáveis às limitações de orçamento, as supressões não tiveram soluções compensatórias favoráveis. A eliminação dos pilotis, por exemplo, resultou em apartamentos sem privacidade que, numa adaptação, poderiam ter os espaços abertos adjacentes privatizados, não significasse isto uma contradição às prescrições normativas modernas. Por outro lado, enquanto as superquadras de Brasília mantêm uma relação com o traçado urbano, onde quatro delas formam uma unidade de vizinhança conectada ao sistema viário, o conjunto habitacional BNH é, na maioria dos casos, precariamente vinculado às vias do entorno. Alguns aspectos corriqueiros e insatisfatórios nos conjuntos de habitação coletiva promovidos pelo BNH podem ser citados: dificuldade de apropriação e uso coletivo dos espaços abertos percebidos como áreas residuais sem identificação com os moradores; ausência de privacidade dos apartamentos térreos; e dificuldade de orientação devido a repetitividade de blocos iguais. Se por um lado a hierarquia da trama viária urbana é recomendável, a rejeição da rua tradicional traz uma série de perdas: os acessos às edificações se tornam menos legíveis, pontos de encontro, contatos e orientação espacial são dificultados. A implantação livre dos blocos sobre o grande

2

COMAS, 1986, p. 10-18.

quarteirão diluiu a percepção a urbanidade da cidade tradicional permitia. Segregada funcionalmente pelo zoneamento, a cidade moderna delineada pela Carta de Atenas previa edificações isoladas em altura sobre uma área pública, contínua e indiferenciada. As circulações se distinguiriam por tipo e capacidade de tráfego: veículos e pedestres não se cruzariam. As edificações deveriam ser implantadas independentemente da trama viária. Em nome da insolação, o alinhamento das edificações junto às circulações era indesejado. Desta forma, os bairros multifuncionais seriam substituídos por zonas funcionais exclusivas; em lugar de ruas, reunindo pedestres e automóveis em calçadas e vias de circulação motorizada, surgiria um sistema segregado destes dois tipos de circulação; grandes áreas indivisas e contínuas substituiriam os quarteirões parcelados, onde o solo coletivizado seria o protagonista. Tratou-se da apoteose das grandes áreas coletivas e contínuas, contrapostas às áreas privativas das edificações. Com a concretização de Brasília, as premissas normativas da cidade funcional encontraram condições favoráveis de aplicação nos projetos arquitetônicos dos conjuntos habitacionais brasileiros do período BNH. Tornaram-se paradigmas, onde grandes áreas sem parcelamento, centralização de projeto e capital eram previstas. A mecânica do sistema de concretização da cidade moderna, partindo da reprodução de tipos de células habitacionais para formar o edifício, e da repetição deste, elevado à categoria de modelo, num conjunto maior, foi operativa no pós-guerra europeu. Da mesma forma, esta sistemática foi vista como uma solução eficiente para atender a demanda habitacional, quando no Brasil um montante de recursos, sem precedentes, foi disponibilizado pelo BNH para financiar habitação para camadas de menor renda. Barras paralelas, ligadas por circulações verticais múltiplas, formadas pela justaposição de edifícios em “H”, podem ser soluções aceitáveis, dependendo do afastamento entre edificações e quando o térreo se mantém livre, em pilotis, como no conjunto Zezinho Magalhães Prado, o CECAP-Cumbica em Guarulhos. Especialmente neste caso, a distância entre as barras contribui para a privacidade, melhor insolação e ventilação. Permanece nesta obra, no entanto, o problema da identificação das unidades, fruto da repetição seriada do edifício-modelo. O projeto apresentou como paliativo o uso de diferentes cores, além de um sistema de numeração nas empenas cegas dos edifícios e indicação com letras nos acessos às circulações verticais. A doutrina da Carta de Atenas previa o uso coletivo do solo vinculado à adoção de pilotis no pavimento térreo, como uma interface entre o espaço público e privado. O projeto de Vilanova Artigas, Paulo Mendes da Rocha e Fábio Penteado para o CECAP de Guarulhos foi um modelo seguido que, quando passou a ocupar o térreo, repetindo o pavimento tipo sem uma efetiva adaptação, se tornou questionável. Neste caso, as barreiras geradas pela ocupação neste nível romperam a continuidade espacial e compartimentaram o espaço aberto. Situação agravada, em alguns casos, pela redução do espaço entre as barras, ou ainda pela adição de mais um pavimento tipo incrementando a altura. Por outro lado, esta ocupação dificultou

170


ainda mais a localização do ingresso às edificações, onde este percurso passou a ocorrer entre as barras, através das duas fachadas extremas em empenas cegas, que não demonstram o acolhimento necessário à aproximação do pedestre. Enquanto a premissa do uso de pilotis no térreo permite o solo coletivo e indiferenciado, a ocupação deste pavimento é incompatível com a condição de coletividade no espaço aberto circundante, quando existe o requisito da privacidade. No caso dos conjuntos financiados pelo BNH, o paradigma arquitetônico do solo coletivo preponderou em projetos onde a restrição orçamentária determinou a ocupação do térreo com apartamentos, desconsiderando a necessidade de privatização das áreas abertas adjacentes às unidades junto ao solo.

Maria Luiza Adams Sanvitto

isa-sanvitto@uol.com.br

Graduada em Arquitetura e Urbanismo pela Universidade Federal do Rio Grande do Sul -UFRGS (1975), Mestrado (1994) e Doutorado (2010) pelo Programa de Pesquisa e Pós-Graduação – PROPAR da mesma universidade. Professora Adjunta da UFRGS e Professora Colaboradora do PROPAR/UFRGS. Tem experiência na área de Arquitetura e Urbanismo, com ênfase em Projeto de Arquitetura, atuando principalmente nos seguintes temas: habitação e comércio, habitação coletiva, trabalho final de graduação. Tem se dedicado à pesquisa na área da arquitetura moderna e habitação coletiva.

Os conjuntos habitacionais do período BNH apresentam problemas que podem estar ligados à obediência irrestrita ou entendimento equivocado de paradigmas que teriam impedido aos arquitetos, mediante uma nova demanda, procurar soluções alternativas às prescrições normativas da Carta de Atenas. A relação investigativa entre arquitetura e habitação social, própria do movimento moderno, onde este tema era um dos principais objetos de projeto e que, de certa forma, perdurou no período pré-BNH, foi aos poucos se desfazendo durante a atuação do Banco. Desta forma, os projetos sofreram adaptações pela imposição de redução orçamentária, banalizando e abastardando soluções modernas e consagradas, que talvez demandassem transformações paradigmáticas não efetivadas. REFERÊNCIAS BIBLIOGRÁFICAS • Acropole (1970). São Paulo: Revista Acropole, n. 372, p. 32-37. • AZEVEDO, Sérgio de; ANDRADE, Luis Aureliano Gama (1981). Habitação e poder. Rio de Janeiro: Zahar Editores. • BNH: projetos sociais (1979). Rio de Janeiro: Portinho Cavalcanti. • BONDUKI, Nabil Georges (1998). Origens da habitação social no Brasil: Lei do Inquilinato e difusão da casa própria. São Paulo: Estação Liberdade, FAPESP. • COMAS, Carlos Eduardo Dias (1986), O Espaço da Arbitrariedade. São Paulo: Revista Projeto, n. 91, p. 127-130. • EL-DAHDAH, Farès (2005). Lucio Costa Brasilia´s Superquadra. New York: Harvard University. • FERRAZ, Marcelo Carvalho (1997). Vilanova Artigas. São Paulo: Instituto Lina Bo e P. M. Bardi. • MARICATO, Ermínia (1987). Política habitacional no regime militar. Petrópolis: Vozes, 1987. • Projeto e Construção (1971). São Paulo: Revista Projeto e Construção, n. 7, p. 40-42. • SANVITTO, Maria Luiza Adams (2010). Habitação Coletiva Econômica na Arquitetura Moderna Brasileira entre 1964 e 1986. Porto Alegre: Tese de Doutorado, PROPAR/UFRGS.

171


REVISIONES HISTÓRICAS

Raquel Álvarez Arce y José Manuel Martínez Rodríguez

I Valladolid, España

EL HOGAR EXTERIOR La importancia de la idea de “calle” en la vivienda colectiva

REDESCUBRIR LA CALLE La arquitectura moderna buscó siempre inspiración a su alrededor. Tras la Segunda Guerra Mundial, los jóvenes arquitectos decidieron abandonar los ideales de los primeros años del Movimiento Moderno y el ideal maquinista, e inspirados por las nuevas ciencias sociales empezaron a mirar a su alrededor en busca de nuevos referentes. De este cambio de mentalidad surgió el descubrimiento de una nueva fuente de inspiración: la calle, cuyos máximos defensores eran los arquitectos ingleses, especialmente Alison y Peter Smithson. Cuando hablamos de la calle no nos referimos a cualquier calle; los arquitectos buscaron inspiración en el tipo de vía a la que, curiosamente, el Movimiento Moderno reaccionaba: la calle de la ciudad industrial. Pero la inspiración para los jóvenes arquitectos no surgía por su definición formal; lo que en realidad les interesaba era lo que pasaba en ese espacio. La relación del matrimonio Smithson con Eduardo Paolozzi y Nigel Henderson comienza en 1951 cuando Paolozzi presenta a la pareja al fotógrafo Henderson. Henderson estaba casado con la socióloga Judith Stephen, que en 1941 participaba en un proyecto llamado “Discover Your Neighbour” (“Descubre a tu vecino”), cuyo objetivo era reunir información sobre los hábitos y comportamientos de los barrios obreros ingleses, y exigía como condición previa residir durante la investigación en la zona de estudio1. El proyecto centraba su interés en el estudio de la vida cotidiana de la ciudad industrial, caracterizada, en este caso, por el barrio de Bethnal Green donde residían los Henderson. Henderson mostró las características de este espacio urbano a los Smithson. Las calles pasaron de ser espacios servidores de las viviendas a ser lugares de encuentro, de juego y de relación: un lugar al que mirar y tomar de referente. 1

Fernandez Villalobos, Nieves. “La influencia de Nigel Henderson en la actitud crítica de Alison y Peter Smithson” en Critic All. I International Conference on Architectural Design & Criticism. ARKRIT (Grupo de Investigación de Crítica Arquitectónica). Universidad Politécnica de Madrid. Escuela Técnica Superior de Arquitectura. Departamento de Proyectos Arquitectónicos ISSN: 22552057 p. 399

Los Smithson, Paolozzi y Henderson utilizan la fotografía con la presentación “This is tomorrow” para reivindicar la importancia de la calle. En la foto aparecen sentados en diferentes sillas icónicas para el diseño y la arquitectura, reivindicando así la calle como una estancia más de la vivienda ( Fig.1). “THE CITY, THE DISTRICT, THE STREET, THE HOUSE” En el famoso CIAM IX en Aix-de-Provence en julio de 1963, bajo el título La Charte d’Habitat, Alison y Peter Smithson se dan cuenta de que compartían con otros asistentes al congreso la idea de crear espacios que fomentaran las relaciones entre los habitantes, entre el edificio y su entorno, generando la idea entre los usuarios de pertenecer a un lugar. Los Smithson presentan en este noveno congreso una grillé que rompía completamente con las normas del CIAM. A sus paneles los llaman “Re-identificación urbana” y en ellos presentaban su propuesta para el concurso de Golden Lane en Londres. El proyecto se presentaba como un discurso en el que se iba comparando la propuesta de manera paralela a la ciudad industrial, usando las fotos de Bethnal Green de Nigel Henderson. Si las fotos mostraban la ciudad a partir de tres puntos: casa, calle y relación, su proyecto se presentaba a su vez con los distintos niveles de “asociación humana”: “casa”, “calle”, “distrito” y “ciudad”. El punto “casa” mostraba la tipología de vivienda como una vivienda que miraba a la calle, a la ciudad. La casa establecía un control sobre el espacio libre donde los niños juegan. El apartado “calle” mostraba las calles elevadas como un lugar de relación, para terminar subiendo de escala en los términos “distrito” y “ciudad”. Los paseos por Bethnal Green habían dado la clave al matrimonio Smithson para generar una estructura que permitiera al usuario no sentirse un extraño en su propia casa: la idea de apropiación del espacio. En la grillé de “Re-identificación Urbana”, junto a una de las fotos de Henderson de una calle decorada con banderines, se puede leer:

172

“En los suburbios y en las barriadas, la vital relación entre la vivienda y la calle sobrevive, los niños corren, la gente se para a hablar, los vehículos están aparcados y se arreglan,


en los jardines traseros hay palomas y mascotas y las tiendas están a la vuelta de la esquina; conoces al lechero, tu estas fuera de tu casa en tu calle”2

escuela de Ámsterdam,cuyo trabajo se caracteriza por la búsqueda de nuevas formas de arquitectura tradicional,que en vez de abandonarse se transformaban5.

En la foto se puede observar cómo esos “your” están subrayados por algún miembro del matrimonio Smithson para resaltar esa sensación de propiedad del vecino con su calle (Fig. 2).

Brinkman estaba convencido de que la arquitectura podía mejorar la vida de la gente6. Este optimismo le llevó a plantearse la relación de cada casa con la ciudad7. Para Martí Arís, “la máxima presencia de lo colectivo se muestra en esta manzana como la principal preocupación del proyecto, siendo a la vez generadora de los elementos más significativos del mismo”8.

Los paneles de los Smithson utilizan las fotos de Henderson como un registro visual de la vida urbana, pero éstas pasan a ser imágenes simbólicas que mostraban al ser humano en su espacio, desprovistas de una localización específica3. Desde el CIAM IX, la idea de calle sería defendida, además de por el matrimonio inglés por sus futuros compañeros del Team 10, como Herman Hertzberger. El propio Hertzberger reflexiona sobre los beneficios que genera reconquistar la calle: “Ciertamente es mucho mejor volver al concepto optimista y utópico de `reconquistar la calle´ el cual podemos ver ante nosotros claramente en algo menos de las pasadas últimas dos décadas. En este punto de vista, inspirado por el entusiasmo existencialista por la vida (especialmente con Provo en lo que Holanda se refiere) la calle se vuelve a concebir como lo que debía ser originalmente: el lugar donde se establece el contacto social entre los residentes, como un salón común por así decirlo”4 Esa idea de la calle como salón común crea entre los vecinos una sensación de pertenecer a un grupo, un sentimiento de comunidad que es necesario para generar hábitat, tal y como habían observado los Smithson en sus paseos por Bethnal Green.

En el conjunto de Spangen se producen dos tipos de acceso a las viviendas. Desde el nivel de calle se accede a los apartamentos en planta baja y a los del primer piso. En el tercer piso aparece la calle elevada, que da servicio a las viviendas tipo dúplex. De esta manera, el acceso a todas las viviendas se hace desde un elemento tradicional de conexión directa: la calle. El propio Hertzberger habla de este conjunto de viviendas en Lessons for students in architecture, describiendo el sistema de calles como un sistema sin igual para los usuarios y sorprendiéndose de que la propuesta date de 19199. En la plataforma accede el lechero, juegan los niños o con ayuda de unas sillas se convierte en una sala de estar más de la vivienda (Fig. 3). En las notas de los primeros bocetos del proyecto para la reconstrucción de Golden Lane se puede leer una nota de Peter Smithson: “Nuestro propósito es crear una verdadera calle en el aire, cada `calle´ tendrá un número alto de personas dependiendo de ella para el acceso (…) Cada tramo de cada calle en el aire tendrá un número suficiente de gente accediendo a partir de ella como para convertirse en un entidad social, y estar a una distancia razonable de otro número más alto de personas en el mismo nivel”10

DE LA CALLE INDUSTRIAL A LAS “STREET IN THE AIR” La solución más inmediata para recuperar la idea de calle en los edificios es, quizás, la proyección directa de su idea formal. Este mecanismo se relaciona normalmente con Alison y Peter Smithson y su concurso para Golden Lane en Londres. Debido a que los Smithsons vendieron como novedad su propuesta para Golden Lane State, siempre se ha entendido como un mecanismo propio de los arquitectos de la tercera generación; sin embargo, estas “calles en altura” ya están presentes en ejemplos de los primeros años del Movimiento Moderno. Por ejemplo, el arquitecto holandés Michiel Brinkman lleva a cabo, de 1919 a 1922, un complejo de viviendas en el barrio de Spangen de la ciudad de Rotterdam, en Holanda, en donde aparecen estas calles elevadas. Brinkman formaba parte de la

En los textos aparecen repetidas las palabras “calle” y “plataforma”. Las viviendas que se proponían eran tipo dúplex, a las que se accedía desde la calle. Al acceder a las viviendas, el recorrido podía ser ascendente o descendente, de esta manera, la misma calle servía a dos alturas diferentes, dando servicio a un número mayor de viviendas. “A tal fin propusimos tres niveles de `calles al aire libre`, y denominamos `plataforma´ a cada uno de ellos. En cada `plataforma´ debía vivir un número suficiente de personas –90 familias– para que acabara siendo una `entidad´ so-

COLQUHOUN, Alan;(2005) La arquitectura moderna. Una historia desapasionada; Barcelona; Gustavo Gili; ISBN 8425219884, p. 110. FERNÁNDEZ PER, Aurora; MOZAS, Javier (2013) 10 historias sobre vivienda colectiva. Análisis gráfico de diez obras esenciales; Vitoria (España); a+t architecture publishers; ISBN 978-84-615-9883-0 p. 14. 7 Idem. 8 MARTÍ ARÍS, Carlos; (2000) Las formas de la residencia en la ciudad moderna Barcelona; Ediciones UPC; ISBN 8483013835 p.53. 9 HERTZBERGER, Herman;(2009) Lessons for students in architecture Rotterdam; 010 Publishers; ISBN 9064505624 p. 54. 10 Our aim is to create a true street-in-the air, each “street” having a large number of people dependent on it for access (…) Each part of each street-in-theair will have sufficient people acceded from it for it to become a social entity and be within reach of a much larger number at the same level” Traducción de los autores SMITHSON, Alison; SMITHSON, Peter (2001); The charged void: architecture Nueva York; The Monacelly press ISBN 1-58093-050-6; p.86. 5

6

Traducción de los autores WELTER, V. M. “In-between space and society. On some British roots of Team 10´s urban thought in the 1950s” en Risselada Max.(Ed.); Van den Heuvel, Dirk (Ed.) Team 10 in search of an utopia of the present 1953-81. Rotterdam; Nai Publishers 2005 ISBN 9056624717p. 262. 4 “Surely it is far better to go back to the optimist and utopian concept of the “reconquered street”, which we could see so clearly before us less than two decades ago. In this view, inspired by the post-war existentialistic zest for life (especially Provo as far as Holland is concerned) the street is again conceived as what it must have been originally, namely as the place where social contact between local residents can be established:as a communal living-room, as it were” Traducción de los autores HERTZBERGER, Herman;(2009) Lessons for students in architecture Rotterdam; 010 Publishers; ISBN 9064505624 p. 48. 2 3

173


Fig 1. Foto de Alison y Peter Smithson, Niggel Henderson y Eduardo Paolozzi que ilustra el panfleto de “This is Tomorrow”. VIDOTTO, Marco; A+P Smithson. Obras y Proyectos Barcelona Gustavo Gili 1977 ISBN 8425216842 Página 13.

Fig 2. Detalle de los paneles del CIAM de Alison y Peter Smithson con la foto de la calle de Nigel Henderson. http://oaj.oxfordjournals.org/ content/29/2/269/F4.large.jpg

Fig 3. Foto de las galerías de la Manzana de Spangen de Michiel Brinkman. http://t-ur2.blogspot.com. es/2011/01/lo-que-queda-de-spangen.html

174


Fig 4. Anotaciรณn de la secciรณn/alzado del proyecto de Golden Lane. SMITHSON, Alison; SMITHSON, Peter; The charged void: architecture Nueva York; The Monacelly press 2001 ISBN 1-58093050-6 p. 91.

Fig 5. Proceso de transformaciรณn de la manzana cerrada al edificio mirador. http://elplanz-arquitectura.blogspot. com.es/2012/05/mvrdv-edificio-mirador.html

Fig 6. El vecindario vertical del edificio Mirador de MVRDV. http://abduzeedo.com/ amazing-architecture-netherlands-mvrdv

Fig 7. Uno de los espacios del salรณn exterior de Parkrand. El Croquis, nยบ173 MVRDV 2003-2014 Ciudad evolutiva/ evolutionary city.(2014) Madrid: El Croquis SA p.100

175


cial y las `calles al aire libre´ se transformaban así en lugares con identidad propia”11 Pero quizás lo que mejor resuma las intenciones de las calles elevadas es una nota en el conocido alzado/sección de Golden Lane, donde se puede leer “Énfasis en el lugar, en la circulación, en la habitabilidad y en la presencia humana”12 (Fig. 4). La reconstrucción de las ciudades llevó a las nuevas generaciones de arquitectos a repetir este esquema: enormes estructuras de vivienda de gran altura y dimensiones en las que, si se quería seguir conservando el espacio de relación que es la calle, la única solución era repetir el esquema de las street-in-the-air. RESURGIMIENTO Y EVOLUCIÓN DE LAS CALLES ELEVADAS La llegada de los años setenta y el post-modernismo dejo de lado este acercamiento más social de los arquitectos. Sin embargo, la arquitectura contemporánea parece recoger el relevo de los arquitectos de los cincuenta. Por ejemplo, los arquitectos holandeses MVRDV plantean en sus edificios de vivienda colectiva de la primera década de los 2000 estos espacios de encuentro, dando un paso más allá e introduciendo en sus edificios verdaderas plazas elevadas: pasando de un lugar de encuentro informal a un verdadero espacio de encuentro.

La sucesión de espacios libres colectivos se repiten en varios edificios de vivienda colectiva de MVRDV. Por ejemplo, el edificio Celosia (2001-2008), también junto a LLeó, plantea una serie de terrazas colectivas que la arquitecta española compara con el Inmueble Villa de Le Corbusier16. Sin embargo, en este caso los “jardines” son comunitarios. Otro de los edificios que plantea estos “jardines comunitarios” es el de Parkrand, que MVRDV finaliza en 2006, en Ámsterdam. El conjunto de 240 viviendas se plantea como un edificio en el que se quieren conservar las cualidades de la ciudad jardín, con un “jardín semi-público elevado”17. Para MVDRV, este jardín ofrece una protección mayor a la lluvia y al viento, y espacios más íntimos y lugares de juego, lo que hará que sea más usado que el parque real donde se encuentra el edificio18. A la hora de hablar de los grandes patios de Parkrand, MVRDV los describe diciendo que “este espacio se convierte en el espacio central para los habitantes, el salón, que se ha resaltado mediante los muebles suaves, paredes decorativas, techos y acabados, plantas y ‘candelabros”19´ MVRDV ya no reivindica la calle como una estancia más de la casa, como los Smithson, sino que plantean una estancia común al aire libre donde los vecinos se encuentran, se relacionan creando comunidad, el salón común que defendía Herzberger20. (Fig. 7)

En su propuesta para el edificio Mirador en Madrid (20012005) que realizan junto a Blanca LLeó y Asociados, proponen lo siguiente: frente a un edificio de manzana cerrada con patio interior (tipología mayoritaria en el barrio donde se encuentra el edificio) se plantea un cambio de plano de esta tipología haciendo que el espacio central pase a estar en un plano elevado, generando un mirador para los vecinos (Fig. 5). Para MVRDV, “el gran mirador a 40 metros sobre el suelo proporciona a los ocupantes y a los vecinos un jardín comunal y un espacio desde el que pueden contemplar el horizonte”13. Lo espectacular del mirador desvía la atención del complejo sistema de circulación del edificio. Las viviendas se organizan en nueve agrupaciones. Entre ellas discurren cuatro núcleos de circulación. Según LLeó, “las circulaciones en el edificio son como pequeñas calles verticales. Sus transformaciones a lo largo de cada recorrido, enlazan un compendio de tipologías estructuradas a modo de pequeños barrios”14. MVRDV añade que “esta secuencia vertical de escaleras, vestíbulos, plataformas y calles crean un vecindario vertical”15 (Fig. 6).

Smithson, A.; Smithson, VIDOTTO, Marco;(1977) A+P Smithson. Obras y Proyectos Barcelona Gustavo Gili ISBN 8425216842 p. 34. 12 “Emphasis on site, circulation, habitation and human presence” SMITHSON, Alison; SMITHSON, Peter (2001); The charged void: architecture Nueva York; The Monacelly press ISBN 1-58093-050-6; p.91. 13 “The large lookout at 40 meters above the ground provides occupants and neighbors with a community garden and a space from they can contemplate the skyline” Traducción de los autores MVRDV (2005) KM3 Excursions on capacities Barcelona; Actar ISBN 8495951851; p. 718. 14 LLeó, B. http://blancalleo.com/es/edificio-mirador-4/ 15 “A vertical sequences of stairs, halls, platforms and streets(…) creates a vertical neighborhood” Traducción de los autores MVRDV (2005) KM3 Excursions on capacities Barcelona; Actar ISBN 8495951851; p. 726. 11

LLeó, B. http://blancalleo.com/es/edificio-celosia/ MVRDV (2005) KM3 Excursions on capacities Barcelona; Actar ISBN 8495951851; p. 1000. 18 MVRDV (2005) KM3 Excursions on capacities Barcelona; Actar ISBN 8495951851; p. 1002. 19 “This space becomes the central space for the inhabitants, the “living room”, that’s been stressed by soft furniture, decorative walls, ceilings and floor finished, plants and “chandeliers”. Traducción de los autores MVRDV (2005) KM3 Excursions on capacities Barcelona; Actar ISBN 8495951851; p. 1002. 20 HERTZBERGER, Herman;(2009) Lessons for students in architecture Rotterdam; 010 Publishers; ISBN 9064505624; p. 48. 16 17

176


BIBLIOGRAFÍA

Raquel Álvarez Arce

• COLQUHOUN, Alan;(2005) La arquitectura moderna. Una historia desapasionada; Barcelona; Gustavo Gili; ISBN 8425219884 • FERNÁNDEZ PER, Aurora; MOZAS, Javier (2013) 10 historias sobre vivienda colectiva. Análisis gráfico de diez obras esenciales; Vitoria (España); a+t architecture publishers; ISBN 978-84-615-9883-0 • FERNÁNDEZ VILLALOBOS, Nieves. “La influencia de Nigel Henderson en la actitud crítica de Alison y Peter Smithson” en Critic All. I International Conference on Architectural Design & Criticism. ARKRIT (Grupo de Investigación de Crítica Arquitectónica). Universidad Politécnica de Madrid. Escuela Técnica Superior de Arquitectura. Departamento de Proyectos Arquitectónicos ISSN: 2255-2057 • HERTZBERGER, Herman;(2009) Lessons for students in architecture Rotterdam; 010 Publishers; ISBN 9064505624 • MARTÍ ARÍS, Carlos; (2000) Las formas de la residencia en la ciudad moderna Barcelona; Ediciones UPC; ISBN 8483013835 • RISSELADA Max (Ed.) VAN DEN HEUVEL, Dirk (Ed.).(2005) Team 10, 1953-81: in search of a Utopia of the present. Rotterdam; Nai Publishers ISBN 9056624717 • MVRDV (2005) KM3 Excursions on capacities Barcelona; Actar ISBN 8495951851 • SMITHSON, Alison; SMITHSON, Peter (2001); The charged void: architecture Nueva York; The Monacelly press ISBN 1-58093-050-6 • VIDOTTO, Marco;(1977) A+P Smithson. Obras y Proyectos Barcelona Gustavo Gili. ISBN 8425216842

Arquitecta y actualmente estudiante de doctorado en la Universidad de Valladolid. Ha investigado en la UNL en Santa Fe (Argentina). Participado en el “Workshop Internacional: Alojamiento para otros modos de vida” organizado por la Universidad de Valladolid. Ha recibido el segundo Premio en el concurso de paisajismo del Cerro del Otero en Palencia (2016) y finalista del concurso para el diseño de la Escoleta de LLubí (2017) y disfrutó de una beca Leonardo en Riga (Letonia) durante 2013-2014.

raquelalvarezarce@gmail.com

José Manuel Martínez Rodríguez jmmartinez7@gmail.com Profesor contratado-doctor en la ETSA Valladolid. Becado en la Oxford Brookes University, investigando la obra de James Stirling, 1993. Realiza la Tesis Doctoral “Células, Sistemas, Lugares. Un Proyecto Contemporáneo de Vivienda”, 2010. Imparte clases en cursos nacionales e internacionales: “Arquitectura IV Ciclo de Conferencias” en da Universidad da Beira Interior, (Portugal), 2008. “Workshop Internacional, Alojamiento para otros modos de vida”, (Valladolid), 2013. Ha recibido diversos premios en Concursos de Ideas de Vivienda del CSCA. Finalista V Bienal de Arquitectura Española 1997-1998. Finalista XX Edición del Premio Asturias de Arquitectura 2010, entre otros.

177


REVISIONES HISTÓRICAS

Carlo Atzeni, Silvia Mocci

I Cagliari, Italia

CONTINUITÀ E REINVENZIONE DELL’HABITAT NEL MAROCCO POST-COLONIALE Il caso di Derb Jdid a Casablanca

1. INTRODUZIONE La ricerca presentata si inquadra nell’ambito degli studi sullo sviluppo dei nuovi habitat moderni nei contesti delle ex-colonie Europee, con un ripensamento sostanziale dei paradigmi del progetto in seguito al CIAM 9 del 1953, rivolti non più solo alla tipologia e al funzionalismo come strumenti di definzione degli spazi per l’abitare ma all’uomo-individuo, alle culture locali di cui è portatore e alle pratiche del vivere quotidiano. Dal dopoguerra infatti, in Europa, alla necessità di ricostruzione si aggiunge l’urgenza di dare risposta in termini di alloggio alla crescita delle città conseguente ai flussi migratori provenienti dalle campagne. Il portato culturale ed esperienziale delle comunità che “colonizzano” la periferia, dandole forma, diventa centrale nel dibattito progettuale sull’“habitat de le plus grand nombre”1. Il Maghreb post-coloniale, resosi indipendente proprio tra la fine del secondo conflitto mondiale e i primi anni ’60, diventa territorio di sperimentazione per nuove forme di habitat attraverso cui ricucire le file interrotte della continuità con le identità e le tradizioni locali dell’abitare, con l’obiettivo di dare soluzione alle problematiche derivanti dal crescente fenomeno delle bidonvilles sorte ai margini delle città più importanti.2 In particolare si illustra una parte della ricerca condotta finora per il caso studio del quartiere di Derb Jdid3, uno degli interventi di riqualificazione urbana più significativi della Casablanca di

Si pensi appunto agli esiti dell’esperienza del CIAM 9 del 1953, alla carica innovativa di gruppi di progetto, tra questi alcuni dei protagonisti che dopo qualche anno si sarebbero riunito sotto il nome del Team X, che proprio in quegli anni animarono attivamente la riflessione sulla rifondazione di una nuova forma di architettura per l’uomo o, ancora, alla vicenda dell’INAcasa in Italia e all’affermazione della cultura neorealista in architettura. 2 In questro quadro di esperienze si individuano, tra le più significative, le vicende progettuali delle Carriere Centrales di Écochard, Candilis, Woods e Bodiansky, l’habitat marocain di Hentsch e Studer, i modelli di cité de transit di Simounet ad Algeri e più in generale le esperienze del gruppo ATBAT-Africa e del gruppo CIAM-Algeri. 3 Derb Jdid significa “nuovo quartiere”, oggi chiamato Hay Hassani.

quegli anni, progettato dell’architetto marocchino Elie Azagury4 e riconducible al modello dell’“habitat évolutif”. 2. METODOLOGIA E TEMI DELLA RICERCA Presupposto della ricerca è stato rintracciare qualità e criticità intrinseche al progetto originario, concepito come sistema-habitat aperto al cambiamento - mutuando il sistema di caratteri fondativi dell’insediamento tradizionale di matrice rurale - per meglio interpretarne le effettive processualità di trasformazione spaziale, formale, d’uso e di comportamento climatico ad esse associate. La metodologia di ricerca, in sintesi, è articolata nelle seguenti fasi: •

ricostruzione della vicenda insediativa attraverso la documentazione bibliografica e la consultazione del fondo d’Archivio interamente dedicato all’opera Derb Jdid di Elie Azagury dell’IFA (Institut Français de Architecture) di Parigi;

“ridisegno” delle fasi ideative e realizzative del tessuto abitativo, per una comprensione e ricostruzione critica del processo progettuale;

selezione rappresentativa dei tipi abitativi, individuati come caso studio di riferimento;

comparazione fra l’habitat originario e condizione attuale condotta attraverso l’osservazione diretta, la documentazione fotografica, i rilievi sul campo e le interviste agli abitanti;

individuazione e sistematizzazione dei processi di trasformazione delle abitazioni e dell’aggregato urbano, la cui lettura critica ha fornito materiali e spunti di riflessione per la costruzione di strategie per una sua riqualificazione sostenibile.

1

4

178

Elie Azagury nacque a Casablanca nel 1918. Si formò all’ École des beauxarts di Parigi tra il 1937 e 1946, in seguito presso gli Atelier Beaudouin, Michel Aimé e Perret. Collaborò per qualche anno nello studio di Erskine a Stoccolma e, di ritorno a Casablanca, negli anni ’50, animò i dibattiti del gruppo marocchino all’interno dei CIAM.


Il tema della metamorfosi del quartiere di Derb Jdid è stato affrontato con un tentativo di retrospettiva storica che colloca le pratiche ordinarie trasformative all’interno di un processo che ha la sua genesi nella lunga durata insediativa, nella storia recente e nella contemporaneità. Questo approccio pone l’habitat come “fatto urbano a-temporale” in cui concezione iniziale, metamorfosi e vissuto si combinano in un unicum e in cui il formale e l’informale si sostanziano e ibridano l’un l’altro. Appare interessante infatti leggere come la densificazione e la modificazione del tessuto derivate dalle pratiche d’uso e di occupazione dello spazio da parte degli abitanti siano riconducibili a una “matrice genetica” le cui tracce si individuano nelle culture abitative storico-tradizionali dei villaggi rurali dell’Atlante e delle fasce presahariane, nell’informalità delle periferie formatesi agli inizi del secolo scorso e nell’abitare odierno. La “matrice genetica” appartiene alla sfera dell’abitare come processo di addomesticamento dello spazio che nell’architettura di Derb Jdid appare risolto in sè pur accogliendo sfumature critiche e problematiche che, anche nei contesti dell’abitare nordafricano, risentono di un sempre più evidente scollamento, fino a poco tempo fa esclusivamente proprio delle società occidentali, tra pratiche ordinarie (oggi volatili, virtuali, artefatte, ecc) e spazio abitativo. ‘fig.1’; ‘fig.2’ Derb Jdid è emblematico di un momento significativo dei processi evolutivi dell’habitat nord-africano; un quartiere di fondazione che, come un paesaggio stratificato, fa proprie differenti complessità che si esprimono in modo contradditorio e conflittuale. Si tratta, infatti, di un palinsesto esito della combinazione di: •

un’eredità culturale-progettuale legata alla modernità coloniale di matrice pragmatico-funzionalista, interpretata con l’impositivo “culturalismo” di cui si è fatto portavoce Ecochard5; eredità che ha segnato in modo indelebile parti di città e che ha inciso sulla “spontaneità” con cui la tradizione culturale aveva fino ad allora generato e governato i processi evolutivi dell’habitat;

una nuova fondazione urbana concepita da Azagury, progettista nativo del Marocco e formatosi in Francia, che interpeta in maniera progressista e innovativa le griglie di Écochard, predisponendole ad accogliere le mutazioni proprie dell’habitat tradizionale, impiegandone le invarianti morfo-tipologiche (dell’introversione, del patio, dell’aggregazione per cellule e dello spazio pubblico fra gli aggregati) come strumenti di regolazione di queste trasformazioni;

5

una carica identitaria fortissima di cui le popolazioni sradicate e trapiantate in città diventano portatrici; proprio questo portato sarà quello che, in breve tempo, contribuirà in modo determinante a modificare il nuovo quartiere secondo logiche appropriative e modificative di necessità da un lato e di emulazione sociale dall’altro; si tratta di prassi che affondano le radici lontano nel tempo e, d’altro canto, recepiscono le possibilità offerte dall’“habitat évolutif” proposto da Azagury;

Michel Écochard, architetto di formazione, archeologo, in seguito urbanista in Siria e in Libano durante il Protettorato francese, si è avvicinato a partire dal 1944 a Le Corbusier e alle teorie funzionaliste. Tra il 1946 e il 1952 ha diretto in Marocco il Servizio all’Urbanistica del Protettorato.

un forte nazionalismo del nuovo stato del Marocco che proprio negli anni successivi all’Indipendenza, dopo oltre un secolo di protettorato francese, riqualificava le periferie degradate di Casablanca nel tentativo di “ricostruire” l’identità nazionale; parallelamente gli abitanti del quartiere, provenienti dai villaggi rurali dell’Atlante e presahariani, e i loro figli, maturavano la conspaevolezza di poter essere protagonisti della costruzione di questa nuova identità.

La lunga durata insediativa a cui ci si riferisce nell’analisi di Derb Jdid è proprio legata alla capacità che ha avuto il suo progettista di interpretare le istanze della modernità con i principi genetici dell’insediamento tradizionale che lo trasformano in un sistema in continua processualità, mai risolto in una configurazione formale statica ma regolato dalle sue intrinseche proprietà adattive in relazione al mutare della complessità degli usi della società. 3. HABITAT PROCESSO, HABITAT APERTO Il quartiere fu realizzato negli anni tra il 1957 e il 1963 in un’area di espansione che subì il repentino inurbamento dovuto all’esodo rurale delle popolazioni provenienti dalle zone desertiche durante i primi decenni del Novecento. Azagury fonda la concezione del nuovo habitat per le popolazioni musulmane sulla reinterpretazione dei luoghi e delle culture dell’abitare tradizionali ma, a differenza dell’approccio di Ecochard “dà spazio alla modernità”, proponendo fra le isole costruite uno spazio pubblico generoso e connettivo, modulato in spazio pubblico/collettivo e pubblico/privato, e aperto agli usi degli abitanti. Inoltre con la pluralità tipologica degli alloggi, principio cardine del suo approccio alla complessità dell’habitat, e l’organizzazione morfologica di ogni singolo lotto Azagury ricerca continuamente un carattere di specificità e di diversità che si traduce in sistemi formali ricercati e complessi. Fra i vari modelli residenziali vi sono i tipi in linea collettivi a 4-5 piani accompagnati dai tipi a schiera. Il tipo a patio, inoltre, è quello maggiormente esplorato nelle sue diverse configurazioni e varianti. Il progettista cerca in questo modo di interpretare e governare i processi di appropriazione spontanea che, nel caso delle Carrières Centrales, avevano messo in forte discussione, fin dai primi anni dopo la realizzazione, l’approccio deterministico del progetto di Écochard, un approccio che, eludendo l’idea di processualità, aveva rappresentato, probabilmente, il principale limite. ‘fig.3’ 4. PRATICHE DI MODIFICAZIONE E APPROPRIAZIONE Oggi il quartiere si presenta fortemente trasformato nella sua consistenza volumetrica e nella leggibilità dei caratteri dello spazio e del linguaggio previsti nel progetto originario. L’insediamento poroso di case a patio, articolato sulla ripetizione variata di moduli aggregativi minimi costituiti da alloggi individuali articolati su uno o più livelli, infatti, attraverso processi di giustapposizione e sovrapposizione di nuovi volumi è mutato in un habitat di densità almeno doppia, sviluppato mediamente su quattro livelli con l’occupazione progressiva degli spazi di transizione e dei patii. ‘fig.4’

179


Fig. 1. Il quartiere Derb Jdid, modificazione dei modelli aggregativi di case a patio e permanenza del carattere intermedio e relazionale dello spazio pubblico.

Fig. 2. Il quartiere Derb Jdid, appropriazione e colonizzazione delle terrazze. La contemporaneità dell’abitare nella “modernità imperfetta”.

Fig. 3. Planimetrie piano terra (4 alloggi) e primo piano (4 alloggi) dei modelli aggregativi. Rielaborazione di documento d’archivio. Il tipo “Zoe A”. IFA 1-8. SIAF/ Cité de l’architecture et du patrimoine/Archives d’architecture du XXe siècle.

Fig. 4. Densità e spazio aperto, confronto tra progetto originario e stato attuale.

180


Fig. 5. Processi di modificazione e accrescimento volumetrico nel modello aggregativo tipo “Zoe”.

Fig. 6. Classificazione e individuazione delle categorie della modificazione. Esempio di scheda su caso studio. Abitazione tipo “Zoe”.

Fig. 7. Le modifiche apportate all’alloggio; il soggiorno ricavato in luogo del patio nell’abitazione tipo “Zoe” è luogo in cui la permanenza delle tradizioni locali si ibrida con l’abitare contemporaneo.

Fig. 8. Il tipo “Omer”. In evidenza le modificazioni apportate alle case.

181


Ciononostante, la concezione dello spazio pubblico e di scala intermedia prevista da Azagury, anche grazie alla bassa densità che favoriva la modificazione dell’impianto e l’intensificazione del costruito, ha consentito al quartiere popolare di trasformarsi senza perdere nel tempo la struttura e l’immagine di habitat di assoluta qualità.

previsto nella sua struttura e, in quanto tale, costituisce un aspetto di estremo interesse che conferma l’habitat come luogo dei processi dinamici e adattivi governato dalla variabilità degli usi e non dalla immobilità contemplativa degli spazi. ‘fig.8’

La ricerca sul campo ha permesso di mettere a fuoco le principali categorie trasformative che hanno riguardato il quartiere. É emerso come alcuni tipi abitativi avessero un maggior grado di trasformabilità dovuto principalmente alla presenza di patii, terrazze e logge, ovvero tutti quegli elementi “cavi” che potevano facilmente essere chiusi dagli abitanti per acquisire o ampliare spazi per la propria casa.

• Azagury, Elie (1960) “Le Derb Jdid (Hay Hassani) Casablanca”, in L’Architecture d’Aujourd’hui, n°87. • Woods, Shadrach (1968) Candilis-Josic-Woods; building for people, New York: F. A. Praeger. • Frampton, Kenneth (1993) Storia dell’architettura moderna, Bologna, Terza edizione Italiana, Zanichelli. • Cohen, Jean-Louis; Eleb, Monique (1998) Casablanca. Mythes et figures d’une aventure urbaine, Parigi: Hazan. • Eleb, Monique (1999) Une alternative à l’universalisme fonctionnaliste. Ecochard, Candilis et l’A.T.B.A.T.-Afrique à Casablanca, in “Cahiers de la recherche architecturale et urbaine”, n. 2-3. • Mumfort, Eric Paul (2000) The CIAM Discourse on Urbanism, 1928-1960, Cambridge: MIT Press.. • Avermaete, Tom (2005) Another Modern – the post-war architecture and urbanism of candilis-josic-woods, Rotterdam: NAi Publishers. • Risselada, Max; Van den Heuvel, Dirk, a cura di (2005) Team 10 1953 - 1981 In Search of A Utopia of the Present, Rotterdam: NAi Publishers. • Bonillo, Jean-Lucien; Massu, Claude; Pinson, Daniel, a cura di (2006), La Modernité critique - autour du CIAM 9 d’Aix-en-Provence, Marseille: Editions Imbernon. • Mocci, Silvia (2011) Modernità e contesto nelle sperimentazioni sull’habitat sociale. Il quartiere Derb Jdid a Casablanca, in Marvaldi, Romina; Mocci, Silvia; Pani Elisabetta (a cura di), Ricerche di Architettura, Roma: Gangemi Editore.

Il tipo “Zoe” viene qui riportato come esempio specifico attraverso cui mostrare le modalità con cui l’abitante ha modificato la propria abitazione. Nell’esempio della casa di una anziana donna, assegnataria a partire dal ’58 dell’alloggio a canone ridotto (tutt’ora la donna paga un affitto estremamente esiguo di soli 35 Dirham), lo spazio del patio è stato totalmente occupato da un nuovo volume utilizzato come soggiorno della casa; all’interno di questo spazio, inoltre, la costruzione di una scala ha permesso di occupare anche il livello superiore per un ingombro pari allo spazio sottostante in cui è stata ricavata un’ ulteriore stanza e un piccolo bagno. Questo esempio rappresenta un fatto generalizzato di pratiche di trasformazione che hanno investito, seppur con gradi differenti, tutti i tipi che compongono il tessuto abitativo: “Arsene”, “Lea”, “Felix”, “Nestor”. ‘fig.5’; ‘fig.6’; ‘fig.7’ 5. PROCESSI DI ADATTAMENTO DI UN INSEDIAMENTO SOSTENIBILE

BIBLIOGRAFIA

Coerentemente con le sperimentazioni contemporanee, Azagury propose per Derb Jdid un’interpretazione colta, avanzata e dialettica fra le culture dell’abitare tradizionali locali e le istanze di rinnovamento che il periodo post-coloniale richiedeva. Le sue sperimentazioni morfo-tipologiche cercarono una maggiore approssimazione alle esigenze dell’uomo e soprattutto, in maniera del tutto innovativa, introdussero l’idea di una città sostenibile, porosa e permeabile, in un’epoca in cui di questo concetto si stavano appena delineando i connotati e le questioni problematiche grazie ai contributi del gruppo del Team X: l’idea di una città la cui configurazione formale, strutturata attraverso una forte complessità tipologica, ammette porzioni di vuoto al suo interno e il cui carattere spaziale si fonda proprio sull’alternanza dei vuoti e dei pieni, sulle relazioni che fra essi si generano. Si tratta dunque della concezione di un habitat la cui articolazione fra pieni e vuoti garantisce da un lato l’intimità e l’autonomia dello spazio domestico e dall’altro ne assicura il confort ambientale attraverso la ventilazione naturale e la regolazione dell’irraggiamento solare. I patii diventano quindi dispositivi di sostenibilità per il sistema urbano proposto da Azagury, “garanti” della resilienza della cultura dell’abitare locale e protagonisti del processo di innovazione e continuità con la tradizione che con Derb Jdid si esplora. La metamorfosi che il quartiere ha subito in poco meno di sessant’anni dalla sua costruzione, è certamente rappresentativa della concezione aperta al cambiamento che Azagury aveva 182


Carlo Atenzi

carlo.atzeni@unica.it

Carlo Atzeni è professore associato di Architettura Tecnica all’Università di Cagliari, presso cui è coordinatore del Corso di Studi in Scienze dell’Architettura ed è titolare del Laboratorio di Progetto e Costruzione 3. I suoi campi di studio e ricerca sono: recupero dell’architettura storico-tradizionale, progetto nei paesaggi della lunga durata, reversibilità e riciclo dell’architettura. Sugli stessi temi è autore di numerose pubblicazioni scientifiche tra cui si segnalano I Manuali del Recupero dei centri Storici della Sardegna vol. I.1 e IV. È coordinatore di workshop internazionali di progetto che coniugano i temi dello sviluppo locale e del progetto dello spazio rurale con le pratiche dell’autocostruzione.

Silvia Mocci

smocci@unica.com

Ingegnere e Architetto, PhD in Ingegneria Edile con tesi dal titolo: “Habitat e culture locali tra permanenza e trasformazione. Analisi e progetto”. Attualmente assegnista di ricerca sui temi dell’abitare nei contesti di margine, docente del laboratorio di progetto “TesTi – tessuti e tipi dell’habitat” e del laboratorio tesi “MARGINI” alla Facoltà di Ingegneria e Architettura dell’Università degli Studi di Cagliari. Ha partecipato a numerosi Workshop internazionali di progettazione come docente e coordinatrice di atelier. La sua attività di ricerca applicata al progetto è strata premiata con numerosi riconoscimenti internazionali tra cui Winner in Europan 9 e 13, Runner-up in Europan 10 e 13.

183


REVISIONES HISTÓRICAS

Juan Carlos Bamba Vicente

I Guayaquil, Ecuador

PROCESOS DE SEGREGACIÓN EN LA VIVIENDA SOCIAL Los planes habitacionales de la Junta Nacional de la Vivienda en Guayaquil

INTRODUCCIÓN Guayaquil se funda en 1547 para cumplir la función de vínculo entre la colonia española y las zonas internas de la región. Su misión, como ciudad portuaria, le lleva a ubicarse, por cuestiones de acceso y defensa, en un lugar estratégico que marcará el destino de su desarrollo como ciudad: un lugar anegadizo, rodeado por manglares y pantanos, que le supuso estar condenada, para siempre, a hundirse sin poder “echar raíces”. La ciudad perdió gran parte de su patrimonio colonial, y por tanto de su memoria e identidad, en los incendios (especialmente en el Gran Incendio de 1896 que destruyó prácticamente la totalidad de la ciudad), y pierde constantemente su patrimonio paisajístico -montes y esteros- conforme crece, ya que para desarrollarse como urbe necesita destruir unos para rellenar otros. Estos procesos marcarán el desarrollo de la ciudad y tendrán influencia directa en los planes habitacionales que son objeto de estudio del presente trabajo. En la década de 1940, tras el fin del periodo de exportación internacional del cacao, Guayaquil experimenta un crecimiento demográfico acelerado debido a la economía bananera que demanda mano de obra rural y urbana1. A partir de los años 50, se inicia el proceso de “industrialización y urbanización”2 de la ciudad que entre otras acciones promueve la producción de vivienda por parte del sector público. Esta producción habitacional se inicia en 1942 con el Seguro Social que facilitaba el acceso a la vivienda a los afiliados. La oferta de vivienda subsidiada no respondía pues a los requerimientos económicos y culturales de la población de bajos ingresos proveniente del campo, y los beneficiarios finalmente fueron las clases medias. La insuficiente oferta de suelo y vivienda social provocó que, desde la década de 1950, la forma predominante de creci-

Guayaquil creció entre 1950 y 1962 en un 97,4%, a una tasa de crecimiento anual de la población del 7,3%. Esta tasa supera la de las principales ciudades latinoamericanas en ese mismo periodo según el Cuadro 2.3. (p.49) del libro La ciudad latinoamericana de Alan Gilbert. 2 Según Almandoz (2013) las grandes ciudades latinoamericanas “se esforzaban por exhibir una imagen modernista que, dado el desbalance entre industrialización y urbanización, resultaba incompleta y distorsionada” y que “el modernismo arquitectónico fue una vitrina para desplegar la súbita modernización buscada por el desarrollismo económico”.

miento urbano se produjera por vías informales mediante diversos mecanismos de ocupación de suelo ilegal e irregular. Por otro lado, la producción de habitación de la Junta Nacional de la Vivienda (JNV), desde 1964 hasta su desaparición en 1992, sí tuvo una repercusión cuantitativa en el territorio y en la sociedad. En este periodo, la responsabilidad de resolver el problema de la vivienda en Guayaquil era del estado como “ejecutor de la política pública” y se encargaba de todo el proceso de producción de la vivienda, es decir, desde el diseño, hasta el financiamiento, construcción y supervisión de los conjuntos habitacionales3. La forma de acceso a estos programas exigía una valoración económica de los postulantes que dependía del salario, lo que dejaba fuera, nuevamente, a la población de bajos ingresos o con empleos informales. La ciudad creció de forma acelerada entre los años sesenta y ochenta, hacia el norte y sur, mediante dos formas de producir ciudad: la construcción de grandes planes habitacionales promovidos y ejecutados por la JNV, y la ocupación ilegal de terrenos de propietarios territoriales o del municipio. De forma simultánea se producía la ciudad formal de los conjuntos habitacionales que se implantaban en terrenos sin apenas infraestructuras y servicios, y la ciudad informal de las violentas invasiones de tierras. La convivencia de estas dos formas de ciudad en el mismo espacio físico produjo transformaciones de los conjuntos habitacionales por parte de los usuarios que continúan manifestándose, con mayor intensidad si cabe, en la actualidad. Estos fenómenos que se identifican en la vivienda social en Guayaquil, y posiblemente en otras ciudades latinoamericanas, ponen en crisis la distinción entre ciudad formal e informal, y demandan estudios que comprendan la complejidad del problema.

1

3

184

María Elena Acosta, Políticas de vivienda en Ecuador desde la década de los 70, análisis, balance y aprendizajes, Tesis de maestría, Quito: FLACSO Ecuador, 2009, p. 45.


DEL PROYECTO DE VIVIENDA COLECTIVA LOCAL A LOS PLANES DE VIVIENDA NACIONALES

te6 (Fig. 3 y 4).

Este capítulo define dos periodos en la producción de vivienda social en Guayaquil. Un primer periodo que abarca proyectos de vivienda que constituyen objetos de arquitectura moderna de menor escala construidos por el Seguro Social en zonas del centro de la ciudad con la participación de arquitectos locales de reconocido prestigio; y un segundo periodo que abarca planes habitacionales de mayor escala construidos por la JNV en zonas periféricas de la ciudad con la colaboración de equipos de técnicos contratados a nivel nacional (Fig. 1). La repercusión cuantitativa de la producción a nivel territorial4, y cualitativa de las transformaciones radicales producidas por los usuarios, nos lleva al estudio de los conjuntos habitacionales del segundo periodo (Fig. 2). En la década de los cincuenta, el estado impulsa la construcción de dos conjuntos habitacionales claves en la historia de la arquitectura moderna de Guayaquil: el Centro de Vivienda de Alamiro González (1958) y los Bloques Multifamiliares de Pablo Graf (1964-1967)5. Estos conjuntos se encuentran en la actualidad en buen estado de mantenimiento por parte de los habitantes; otro motivo que fomenta su conservación es que fueron declarados patrimonios inmuebles. Ambas situaciones mantienen los conjuntos prácticamente como en su estado original. La década de los setenta trae consigo un cambio en el modelo económico debido al “boom petrolero”. Se produce un auge en el sector de la construcción, sobre todo de viviendas, debido al déficit habitacional existente, que es asumido por el estado a través de la JNV. El proceso de “renovación urbana” que se emprende en este periodo en Guayaquil significa la producción masiva de viviendas y la expansión incontrolada de la planta urbana. Frente al modelo de crecimiento del periodo anterior, en el que se consolidaba la estructura urbana de una ciudad compacta, el nuevo modelo de desarrollo conlleva la dispersión de la ciudad y la gentrificación del centro. En este periodo, no solo se incrementa la producción de viviendas en comparación con el anterior, sino que también se aumenta el tamaño de los conjuntos: se produce el paso del proyecto de vivienda al plan habitacional. El primer programa habitacional de la JNV, La Atarazana (1965-1973), ya establece un cambio en el planteamiento: se trata de un conjunto de grandes manzanas en el que se mezclan viviendas unifamiliares de baja altura con multifamiliares de gran tamaño. A partir de este proyecto transitorio se construyen, al norte y sur de la ciudad, conjuntos habitacionales en “supermanzanas” que mezclan la vivienda unifamiliar de baja altura y la vivienda multifamiliar. La tipología de vivienda colectiva que se repite hasta la saciedad es el bloque en “H”, y las insignificantes variaciones se producen en la forma de agrupar estas unidades en torno a grandes espacios libres. Dos claros ejemplos de estas “unidades vecinales” son Las Acacias I (1974-75) y La Pradera I (1975-76), que construyen unidades de vivienda para una población de 11.784 y 7.710 habitantes, respectivamen-

La Junta Nacional de la Vivienda construyó 35.766 unidades habitacionales en sus 26 años de existencia (1.375 viviendas por año) frente a las 6.033 unidades habitacionales del Seguro Social en sus 38 años de producción (159 viviendas por año). 5 Juan Carlos Bamba, Vivienda colectiva Guayaquil (1940-1970), Guayaquil: Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, 2016. 4

El gobierno ecuatoriano, y muchos de los gobiernos de los países latinoamericanos, sustituyen la reflexión sobre la célula habitacional económica del periodo anterior por la definición de planes nacionales7 de vivienda. Estos planes habitacionales en Guayaquil no suponen ninguna investigación en las formas de agrupación, ni aportan diversidad en los tipos y programas de vivienda que se repiten indiscriminadamente, pero significaron un importante aporte cuantitativo en el crecimiento urbano de Guayaquil. PROCESOS DE SEGREGACIÓN EN LA VIVIENDA SOCIAL: TRANSFORMACIONES DE LOS LÍMITES ENTRE EL ESPACIO PÚBLICO Y PRIVADO La segregación está implícita en el propio proceso de conformación de la ciudad debido a la formación desde los años cincuenta hasta la actualidad de asentamientos informales ubicados en suelos no urbanizables no aptos para la construcción: los manglares y los cerros. Con el fin de entender y dimensionar el fenómeno de la informalidad urbana, que en Guayaquil alcanzaba en 2010 el 53,08%8, a las áreas consolidadas las consideramos como la “ciudad formal”, mientras que a las áreas no consolidadas como la “ciudad informal”. Podríamos caracterizar como “ciudad formal” pues a la que cumple con regularidad “dominial” y “urbanística”9, y en contraposición, como “ciudad informal” a aquella que no cumple ninguna de las condiciones. Las transformaciones radicales que se han producido en los conjuntos habitacionales de la JNV, por parte de agentes externos (invasiones, nueva infraestructura, etc.) y de los propios usuarios (ampliación del hogar, nuevos modos de habitar, inseguridad, etc.), ponen en crisis estas definiciones anteriores y dificultan la distinción entre “ciudad formal” y “ciudad informal”. Por otro lado, la idea de “unidad vecinal”, que la define Josep Lluís Sert en los CIAM para referirse a los amplios barrios con servicios y dotaciones que debían determinar el crecimiento urbano de las ciudades, también lleva implícita cierta independencia o autosuficiencia con respecto a su entorno que en la mayoría de los casos en Guayaquil, los conjuntos habitacionales de la JNV, fomentó la segregación y una primera aproximación al modelo de “ciudadela” que tanto se repitió a partir de los años 90 hasta la actualidad. En la mayoría de los casos se han producido procesos de segregación en los que “los residentes reaccionan

Datos extraídos de Felipe Huertas, Sistematización de la información urbana de Guayaquil, período 1970-1990. Proyecto de Investigación SINDE, Guayaquil: Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, 2013, pp. 128 y 134. 7 En otros países latinoamericanos se crearon organismos a nivel estatal que se encargaban de la producción de la vivienda como el Instituto de Crédito Nacional en Colombia (1939), la Comisión Asesora de la Vivienda Popular en Argentina (1943), la Corporación Nacional de Vivienda en Perú (1946), el Taller de Arquitectura del Banco Obrero (1951) o la Corporación de la Vivienda en Chile (1953). 8 Fuente: Dirección de Ordenamiento e Infraestructura Territorial (DOIT). 9 Según Sánchez (2015, p. 39) “la regularidad dominial, relativa al derecho civil, corresponde a suelo con título de propiedad (…). Y la regularidad urbanística, relativa al derecho urbanístico, corresponde a normas de desarrollo urbano y a la existencia de servicios básicos para garantizar estándares mínimos de calidad de vida”. 6

185


Figura 1. Evolución tipológica de los proyectos de vivienda colectiva pública en Guayaquil: 1° Periodo (1950-1970), 2° Periodo (1970-1990). Fuente: Elaboración de Daniel Alcívar, 2016.

Figura 3. Conjunto habitacional Las Acacias I (1974-1975). Fuente: Autor, 2017.

Figura 2. Situación actual de los proyectos de vivienda colectiva pública en Guayaquil. Fuente: Elaboración de Daniel Alcívar, 2016.

Figura 4. Conjunto habitacional La Pradera I (1975-1976). Fuente: Autor, 2017.

186


Figura 5. Conjunto habitacional Sauces IV (1985-1986). Fuente: Autor, 2016.

Figura 6. Conjunto habitacional La Pradera I (1975-1976). Fuente: Jhonatan Andrade, 2017.

187


frente a los estigmas territoriales que recaen sobre ellos y los tratan de redefinir en función de estrategias individuales o colectivas de progreso”10. Los conjuntos habitacionales se insertaron, en su momento, en áreas sin infraestructura, netamente residenciales, y en la periferia de la ciudad, lo que dificultaba el acceso a insumos básicos para las personas que residían en la zona. El espacio entre los bloques y la calle se ha convertido en una oportunidad para resolver estas carencias y generar ingresos. La gran mayoría de las viviendas de planta baja han modificado el espacio doméstico y público para generar vivienda-comercio e integrar usos no residenciales que solucionen las necesidades de desarrollo y subsistencia. Las modificaciones se expresan de dos maneras: la primera, añadiendo una estructura ligera que facilita la realización de actividades de manera temporal, sin llegar a privatizar el espacio público; la segunda se produce principalmente en las vías de mayor tránsito, alterando la localización de los cerramientos, apropiándose del espacio público inmediato de modo permanente.

Aunque separados en el tiempo y localizados en diferentes zonas de la ciudad, los casos de vivienda social descritos en la presente investigación comparten estrategias de ocupación de manzana y formas de agrupación de viviendas que alteraron las densidades de población y cuestionaron la manzana cerrada planteando el debate sobre la forma urbana con un amplio catálogo de espacios colectivos de diferentes escalas que reinterpretaban el tejido urbano histórico. Se entienden estos conjuntos habitacionales como “formas híbridas”11 en las que conviven la visión racionalista de la ortodoxia moderna y la lógica ineludible de la ciudad informal. La estructura espacial planteada por el arquitecto en el proyecto original es transformada con el paso del tiempo por diversos procesos urbanos de la ciudad y por los modos de habitar y las necesidades de los usuarios. Estas transformaciones se producen mediante acciones que modifican los límites físicos y sociales –incluso legales– entre el espacio público y privado. Estos procesos acelerados vienen motivados por dinámicas sociales y urbanas asociadas, en general, a una creciente “violencia material y simbólica”12.

Los espacios comunes situados hacia el interior de la manzana conectan con las calles peatonales de acceso a las viviendas de baja altura, convirtiéndose en lugares de encuentro para ambas comunidades y focos de atracción para el comercio informal. La apropiación informal del espacio colectivo se convierte en una estrategia para dinamizar la economía doméstica que produce “microsegregaciones”. La intensa actividad comercial desarrollada en los espacios libres entre bloques refleja la demanda de viviendas productivas y servicios por parte de la población. Quizá los casos más extremos en cuanto a estas transformaciones sean los conjuntos habitacionales Sauces IV y La Pradera I. Por su gran tamaño, morfología cambiante y conflictivo contexto histórico, presentan las características adecuadas para convertirse en laboratorios de transformaciones radicales donde los usuarios privatizan y fragmentan el espacio urbano perdiéndose la colectividad planteada por el proyecto original y por tanto la noción de barrio (Fig. 5 y 6).

El ideal urbano de los conjuntos ha sido distorsionado por la realidad social colmada de inseguridad que se materializa en el endurecimiento de los límites entre lo público y lo privado. La segregación de la vivienda social que aquí planteamos necesita de nuevas miradas que aborden el problema en toda su complejidad, es decir, sin hacer “diferencias categoriales” simplistas entre ciudad formal e informal, entre espacio público y privado.

CONCLUSIONES Los proyectos construidos por la JNV en el segundo periodo (1970-1990) dejan entrever nuevos tiempos marcados por la necesidad de producir respuestas rápidas y económicas a las demandas habitacionales debidas al acelerado crecimiento demográfico de la ciudad. Desde la JNV se asume el reto cuantitativo y la habitación se somete a la normalización y tipificación, convirtiendo la arquitectura en un producto estandarizado; se pierde la singularidad del proyecto arquitectónico para dar paso a la repetición con adaptaciones mínimas. A nivel urbano, la especulación ha inducido una seria escasez del suelo urbano a precios asequibles, propiciando la ejecución de soluciones habitacionales en lugares cada vez más alejados y segregados de la ciudad consolidada, ocasionando problemas de movilidad y dotación de servicios que deben ser asumidos inicialmente por el usuario mediante transformaciones radicales.

11

12 10

Francisco Sabatini, Segregación de la vivienda social: ocho conjuntos en Santiago, Concepción y Talca, Santiago de Chile: Colección Estudios Urbanos UC, 2013, p. 46.

188

Justin McGuirk, Ciudades radicales. Un viaje a la nueva arquitectura de Latinoamérica. Madrid: Turner ediciones, 2015, pp. 20-21. Alberto Castilla, “Panorama de la seguridad en América Latina”, en Miguel M. Benito, Alberto Castillo, Jerónimo Ríos, (eds.), La arquitectura de la violencia y la seguridad en América Latina, Madrid: Los libros de la catarata, 2015.


BIBLIOGRAFÍA

Juan Carlos Bamba Vicente

• ACOSTA, María Elena (2009). Políticas de vivienda en Ecuador desde la década de los 70, análisis, balance y aprendizajes. Tesis de maestría, Quito: FLACSO Ecuador. • ALMANDOZ, Arturo (2013). Modernización urbana en América Latina. De las grandes aldeas a las metrópolis masificadas. Santiago de Chile: Colección Estudios Urbanos UC. • BAMBA, Juan Carlos (2016). Vivienda colectiva en Guayaquil (1940 -1970). Guayaquil: Universidad Católica de Santiago de Guayaquil. • BENITO, Miguel; CASTILLO, Alberto; RÍOS, Jerónimo (2015). La arquitectura de la violencia y la seguridad en América Latina. Madrid: Los libros de la catarata. • GILBERT, Alan (1997) 1994. La ciudad latinoamericana. México: Siglo XXI Editores. • HUERTAS, Felipe (2013). Sistematización de la información urbana de Guayaquil, período 1970-1990. Proyecto de Investigación SINDE, Guayaquil: Universidad Católica de Santiago de Guayaquil. • J.N.V. Junta Nacional de la Vivienda (1979). La vivienda colectiva en la producción estatal. TRAMA, nº 13-14. Quito: Editorial FRAGA. • MCGUIRK, Justin (2015). Ciudades radicales. Un viaje a la nueva arquitectura de Latinoamérica. Madrid: Turner ediciones. • ROJAS, Milton, VILLAVICENCIO, Gaitán (1988). El proceso urbano de Guayaquil 1870-1980. Guayaquil: ILDIS. • SABATINI, Francisco; WORMALD, Guillermo; RASSE, Alejandra (2013). Segregación de la vivienda social: ocho conjuntos en Santiago, Concepción y Talca. Santiago de Chile: Colección Estudios Urbanos UC. • SAMBRICIO, Carlos (2012). Ciudad y vivienda en América Latina 1930-1960. Madrid: Editorial Lampreave. • SÁNCHEZ, Patricia (2015). Mercado de suelo informal y políticas de hábitat urbano en la ciudad de Guayaquil. Quito: FLACSO Ecuador.

jcarlosbamba@gmail.com

Docente e investigador Universidad Católica de Santiago de Guayaquil. Arquitecto por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla y Máster en Proyectos Arquitectónicos Avanzados por la Universidad Politécnica de Madrid en la que actualmente es candidato al Doctorado Internacional en Proyectos Arquitectónicos Avanzados, participando como miembro del Grupo de Investigación NuTAC. En la actualidad es docente e investigador de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, donde es el subdirector de la Maestría en Crítica y Proyecto Arquitectónico Avanzado y miembro del Consejo Editorial de la Revista DOMUS.

189


REVISIONES HISTÓRICAS

Graziano Brau, Marcela Marques Abla, Delia Pasella, Maurizio S. Serra Brasil

I Rio de Janeiro,

I Alghero, Italia

EL VECINDARIO DE SANT’AGOSTINO EN ALGHERO Vivienda colectiva histórica y oportunidades urbanas contemporáneas

INTRODUCCIÓN Alghero, una de las principales ciudades de Cerdeña, presenta dentro de su tejido urbano diferentes conjuntos de vivienda social. Dichas intervenciones han sido realizadas en un plazo de 70 años según normativas, modalidades y situaciones político-sociales diferentes. Entre todos los conjuntos nos llama la atención el núcleo histórico del barrio de Sant’ Agostino1. Dicha intervención se diferencia de las demás en términos morfológicos y tipológicos, y por su posicionamiento en el territorio es claramente un importante testigo de las políticas de expansión urbana del siglo XX. En la actualidad, si bien este proyecto de vivienda social refleja a nivel urbano la imagen de su barrio, gracias a su estructura orgánica y no puntual se ha transformado en un nudo2 a nivel territorial. EL ORIGEN DEL CONJUNTO HABITACIONAL Desde inicios del siglo XX Alghero empieza a sentir la necesidad de descongestionar su casco antiguo para conseguir mejorar su habitabilidad. Aunque la ciudad ya había salido de sus murallas, en el centro histórico seguía concentrándose la mayoría de la población. Debido a sus pésimas condiciones higiénicas y a la alta densidad habitacional3, su casco antiguo contaba con mayor índice de tuberculosis de la región. Es interesante notar cómo la división de la ciudad en “antigua” y “nueva” representaba la materialización de las diferencias sociales: en el casco antiguo vivía la clase pobre, es decir, marineros y obreros, mientras que en la ciudad nueva residían los ricos, como médicos y abogados. Estas dinámicas socio-urbanas, junto con el aumento de los alquileres tras la Primera Guerra Mundial y al elevado nivel de desempleo, fueron el catalizador para que las diferentes administraciones municipales aprobaran diferentes planes de ampliación de la ciudad.

Zona llamada en origen “regione Cavanna”. Lynch, Kevin. 1960. The Image of the city. Cambridge: Harvard University Press, Cambridge. 3 1000 hab/hectárea. 1 2

En 1934, el ingeniero Salvatore Sale redacta el plano para la construcción del vecindario de Cavanna4:el proyecto preveía la realización de 120 viviendas colocadas en proximidad de la directriz que, pasando por la iglesia de Sant’Agostino, unía la ciudad al santuario de Valverde y a la importante franja productiva de olivares5. Si la idea urbana quedaba muy clara, su actuación arquitectónica no era menos: el proyecto se caracterizaba por la voluntad de no dispersar los edificios y por querer “imprimir un aspecto de perfecta homogeneidad al nuevo vecindario que se construirá en aquella zona”6. A la aprobación final del proyecto siguió la Segunda Guerra Mundial que retrasó su realización y que dejó una situación habitacional muy compleja. En noviembre de 1945, el ingeniero Fausto Cella recogió el proyecto del vecindario de Cavanna y, respondiendo a dos necesidades básicas7, redactó un plan para la construcción de viviendas destinadas a los sin techo.8 •

emplear los hombres que, vueltos de la guerra, se encontraban sin trabajo: se calculaba el empleo de 1100 personas;

construir el mayor número de viviendas posibles respetando principios de higiene y salubridad, practicas ya asimiladas por los proyectistas de aquella época.

Deliberación de la comisión edilicia n° 255 del 27.12.1934 para la aprobación del proyecto de ampliación de los vecindarios. Alghero: Archivo histórico del Ayuntamiento. 5 Simon Mossa, Antonio 1959. Piano regolatore generale. Relazione illustrativa. Alghero: Archivo histórico del Ayuntamiento, Unpublished manuscript. 6 Deliberación del podestà (alcalde) de Alghero, n°70 del 14.03.1939, para la compra de áreas edificables para la construcción de vivienda popular. Alghero: Archivo histórico del Ayuntamiento. 7 Estas necesidades explican claramente la destinación totalmente habitacional de todos los espacios realizados y las elecciones constructivas basadas en materiales y técnicas tradicionales. 8 Cella, Fausto 1945. “Piano dei lavori urgenti per gli alloggi dei senzatetto, riparazioni di danni di guerra e nuove opere di interesse collettivo da eseguirsi per l’assorbimento della mano d’opera dei disoccupati”. Alghero: Archivo histórico del Ayuntamiento, Unpublished manuscript. 4

190


Así pues, si el proyecto de vivienda social era el instrumento para crear empleo, además tenía que solucionar los problemas higiénicos de muchas familias que seguían viviendo en sótanos o en fincas de tres o cuatro plantas sin baños, con poca luz y con escasa ventilación natural.

calles, a la homogeneidad de la altura de los edificios y a la utilización de las mismas esencias arbóreas.

Respondiendo a estas necesidades, el proyecto del Cella recalca, desde un punto de vista morfológico, la versión del 1937 en la que el conjunto se configuraba según el esquema tipológico de la línea.9 Dicha morfología se prefería a los grandes bloques porque se consideraba

Las líneas, todas de tres niveles, se orientan NO-SE, de manera que los apartamentos tengan una exposición E-O, y al mismo tiempo pueda garantizarse mayor privacidad a las viviendas ubicadas en la planta baja “elevada”. La orientación de los bloques es diferente a lo largo de la directriz principal donde los edificios cierran el núcleo construyendo un frente continuo y permeable. Aquí las plantas bajas se estructuran para poder acoger locales comerciales o bodegas.

“como la que mejor responde a la resolución de los problemas de la casa racional para la población”10

Es interesante notar cómo las calles interiores se diferencian por tipologías espaciales y usos:

por las siguientes ventajas: •

transformación de las áreas cerradas de los patios interiores privados en espacios públicos aprovechables para toda la ciudadanía;

buena orientación y posibilidad de obtener para todas las viviendas el soleamiento necesario y más favorable;

A partir de 1958 el vecindario ha sido el protagonista de un largo proceso de sedimentación urbana: la construcción de equipamientos públicos12 y el crecimiento de la ciudad han acompañado su transformación hasta hoy, conformándolo finalmente como una parte constitutiva, esencial y reconocible del tejido urbano y social de Alghero. EL PROYECTO URBANO DEL CONJUNTO

La calle Deledda divide el sistema en dos fragmentos diferentes. El fragmento sur se caracteriza por la presencia de una grande plaza mientras que el norte debido al desnivel del terreno, controlado con unos escalones, se ve dividido en dos partes más: la presencia de este dispositivo permite parar el flujo vehicular preservando la fluidez del movimiento peatonal y la horizontalidad de la visual entre la calle Deledda y la calle Marconi13.

Largo Antonio Era, más corto y estrecho que el anterior, es una calle secundaria que une la calle Marconi con la calle Deledda.

Largo Guillot, única calle totalmente peatonal, no presenta accesos a los edificios: caracterizado por el espacio jardín, junto a lo que era el mercado local cierra el conjunto en su parte sur.

TIPOLOGÍA Y RELACIÓN CON EL CONJUNTO

El vecindario está pensado como una pieza de la “ciudad nueva”, de la cual, respetando dimensiones y proporciones de sus calles, cambia la praxis de construcción de su manzana cerrada por una serie de lotes abiertos dentro de los cuales se posicionan los bloques residenciales. El masterplan, caracterizado por un lado por los ideales racionalistas de una arquitectura salubre y por otro por la voluntad del no abandonar el sistema arquitectónico-espacial conocido, estructura el proyecto poniendo énfasis en la relación directa entre el espacio público y las viviendas. La continuidad entre el trazado interior y la malla de la ciudad se refuerza gracias al uso de las mismas proporciones de las

Configuración arquitectónica ampliamente adoptada en toda Italia por la edilicia popular fascista a partir de 1935. Samonà, Giuseppe 1935. La casa popolare degli anni ’30, pág. 28-29, en Mario Manieri Elia (ed.),1972. Venecia: Marsilio Editori. 11 Ídem 12 Stillone, Antonino 1958. “Costruzione scuola elementare in regione Sant’ Agostino in Alghero per n° 10 aule”. Relazione. Alghero:Archivo histórico del Ayuntamiento, Unpublished manuscript. 10

Largo Agostino Ballero y largo Nunzio Costantino se conforman como espacios de uso mixto destinado exclusivamente a la movilidad interior del vecindario, al acceso a las viviendas y al aparcamiento. En la fachada oeste se encuentran los accesos a los edificios mientras que en la este se asoman las habitaciones y los balcones.

regularidad de las construcciones y eliminación de todas aquellas soluciones creadas por la irregularidad de las áreas de loteo privado11.

Entre los años 1946-1947 empezó la construcción del núcleo de Sant’Agostino: a lo largo de la obra, al conjunto original de 10 líneas, se le añadieron más hasta llegar a su configuración actual.

9

Los diferentes bloques de vivienda, construidos pensando en la economía y usando materiales locales, tienen una imagen ligada a la tradición arquitectónica racional. El elevado nivel de cuidado se materializa en los detalles, en el tratamiento y en la definición de las entradas, en la amplitud del cuerpo de la escalera, en la doble orientación de las viviendas y en el ritmo de las aberturas en fachada. Gracias a todos estos detalles, la tipología consigue instaurar una relación dialógica con el contexto a pequeña escala. Esta actitud se hace patente en la configuración de los accesos de los edificios posicionados en la calle principal del barrio, calle Sant’Agostino. En este caso las entradas de los bloques se retranquean generando ingresos cubiertos, espacios intermedios entre la acera y el interior del edificio. La coherencia de estos bloques con el contexto urbano se expresa también en la construcción de sus plantas bajas: estas se estructuran para acoger espacios comerciales, caracterizados por amplios escaparates y por tener la fachada predispuesta a la colocación de los rótulos publicitarios.

13

191

Gehl, Jan 1971. Life between Buildings. Using public space, Washington: Island Press.


Fig. 1a: Expansión urbana relación con el núcleo de Sant’Agostino. Fig. 1b: Fachada, sección y planta de los bloques de vivienda que en época fascista se construían en Italia.

Fig. 2a: Diagrama de los espacios públicos, equipamientos y servicios de proximidad.

Fig. 3: Diagrama Lleno\Vacío y directrices urbanas.

192


Fig. 5a: Diagrama de uso temporal: “el mercado del jueves”. Fig. 5b: Diagrama de uso temporal: la terraza de la pizzería y el área de juegos infantiles. Fig. 5c: Diagrama de uso temporal: la plaza principal en concierto.

Fig. 4a: Diagrama de la cronología de construcción de los bloques de vivienda. Fig. 4b: Diagrama de los accesos y de los “espacios verdes”. Fig. 4c: Diagrama de la viabilidad rodad y peatonal. Fig. 4d: Diagrama del tipo de tenencia de la vivienda. Fig. 4e: Diagrama de los servicios y de los comercios de proximidad. Fig. 4f: Diagrama de las iniciativas de los habitantes y de los espacios con uso temporal.

Fig. 6a: Planta tipo del bloque de vivienda. Fig. 6b: Plantas de diferentes viviendas modificadas por los habitantes. Fig. 6c: Sección transversal de proyecto del Largo Guillot.

Fig. 7a: Cubierta y fachadas “modificadas” de los bloques de vivienda. Fig. 7b: Fachada original del bloque de vivienda. Fig. 7c: Sección transversal del núcleo histórico de Sant’Agostino con indicaciones de sus usos cotidianos.

193


No obstante el sistema constructivo tradicional de muros de carga, la amplitud de las superficies y la presencia de tabiques no estructurales han permitido la transformación y la adaptación de las viviendas en el tiempo, a las diferentes necesidades de los habitantes. Las modificaciones más frecuentes han implicado la partición interior, el desplazamiento de las áreas húmedas y la inclusión dentro de una vivienda de una o más partes de otras. Es interesante remarcar que las modificaciones interiores no han perjudicado el aspecto exterior del conjunto, es decir, la distribución regular de las aberturas y la compartimentación ligera del interior han garantizado el perdurar del dibujo de las fachadas preservando la imagen global del núcleo. El tratamiento uniforme de las fachadas, que no han sido jerarquizadas en principal y secundarias, se refleja en la construcción y en la definición de un espacio público fácilmente adaptable por parte de los habitantes a las diferentes propuestas de uso. Los edificios más recientes, aunque realizados de manera similar a los primeros, varían tipológicamente: el cuerpo de la escalera, la cocina y los servicios se desplazan hacia el norte, mientras que los balcones y todas las habitaciones se orientan al sur posicionándose a lo largo de la calle principal. Los nuevos apartamentos se pensaron más grandes que los anteriores: esta diferencia en términos de superficie permitió al ayuntamiento la puesta en marcha de una operación de redistribución: las familias numerosas fueron desplazadas a las nuevas viviendas mientras que las menos numerosas se destinaron a los apartamentos más pequeños. Con el paso del tiempo esta práctica virtuosa se abandonó. Hoy en día es prácticamente inexistente el recambio o la rotación de las familias, que siguen viviendo en las mismas casas desde hace más de 30 años. Tras algunas décadas, la política de gestión ha permitido la compra de las mismas a un precio muy bajo14: hoy en día el 66% de las viviendas es de propiedad privada mientras que el 34% es de gestión pública15.

hay que sumar que la seguridad del vecindario se ve aumentada por la presencia y la variedad de diferentes actividades y servicios que, configurando un sistema de atracción complejo, determinan un importante flujo que atraviesa los espacios interiores. Esta dinámica se hace patente en la calle Marconi y Deledda, donde aunque el nivel de actividades no es particularmente denso, se observa un buen nivel de tráfico peatonal. La presencia de muchas actividades en las manzanas contiguas, la distribución y la proximidad de los servicios y la permeabilidad de los frentes permiten el desarrollo de múltiples “recorridos cotidianos” 17 dentro de un “radio de proximidad”18, garantizando la autonomía de las personas y la buena utilización de todos los espacios entre los edificios. Es en estos espacios donde ha empezado el proceso de colonización del exterior por parte de los habitantes y las actividades comerciales: el quiosco de periódicos, la floristería, la terraza de la pizzería. A esta última se debe el mérito de haber empezado el proceso de recalificación del Largo Guillot cuando, para responder a su necesidad de tener un espacio exterior para mejorar la oferta del restaurante, el dueño decidió activarse, junto a la Onlus Munyca, para la recalificación del verde del conjunto residencial. Así, en 2013 participaron en el concurso promovido por el ayuntamiento “Alghero Verde in Fiore”. El grupo ganó el primer premio que fue invertido íntegramente en el embellecimiento del largo. Los habitantes de los edificios de alrededor, al enterarse de la mejora, decidieron colaborar y contribuir al mantenimiento de este espacio público renacido.

CUALIDADES ESPACIALES Y DINÁMICAS SOCIALES EN EVOLUCIÓN

A las prácticas autónomas de los habitantes se suman las iniciativas de la asociación de vecinos que, a lo largo del año, promueve diferentes actividades: cine al aire libre, la fiesta del barrio y actividades culturales que favorezcan procesos de autorefuerzo 19. El máximo de animación urbana llega el jueves por la mañana cuando, en la plaza principal, se monta el mercado de productos locales, que transforma dicho espacio en una atracción para toda la ciudad.

Hoy en día Alghero ha llegado a Sant’Agostino y a su núcleo que, aunque no haya resuelto todas las críticas cuestiones sociales que durante un tiempo habían determinado una imagen negativa del conjunto, ha mejorado significativamente. La distancia física y social entre quien vive dentro y quien vive fuera se hace siempre más débil ya que se están manifestando aquellas calidades urbanas que durante mucho tiempo fueron interpretadas negativamente.

La pluralidad de actividades presentes nos da unos indicios sobre la flexibilidad de uso de este espacio que vive a lo largo de todo el día: lo que ofrece, además del estar, es una fuerte estimulación al actuar20. Paseando se pueden encontrar las personas que cuidan el verde21, gente que pasea con su perro, niños que juegan bajo la mirada atenta de sus padres, personas que descansan sentadas en un banco y otras que lo atraviesan para ir a la iglesia o al mercado.

Un ejemplo son sus calles, que responden a las características que tienen los espacios seguros16: la continuidad visual desde el interior hacia el exterior permite a los habitantes vigilar, también de manera inconsciente, la calle y quien la recorre, de sentirse seguro recorriéndola o quedándose sentado en un banco. A esto hay que añadir que ningún lado de los bloques es ciego y, por lo tanto, no existen esquinas oscuras, quiebres o grietas que puedan escapar a la vista. A su conformación física

El carácter y la historia de este núcleo nos dan pistas sobre unas posibles acciones de mejora para el futuro. Sus “larghi” actualmente concebidos como infraestructuras para el tráfico,

Ley n°560/93: “Norme in materia di alienazione degli alloggi di edilizia residenziale pubblica, e successive modifiche”. Datos actualizados a 2017. Fuente: Gestore AREA Cerdeña, Sassari. 16 Jacobs, Jane 1961. The Death and Life of Great American Cities. New York: Random House, (trad. it. Vita e morte delle grandi città, Piccola biblioteca Einaudi, Torino, 2009). 14

15

Ciocoletto Adriana., Col.lectiu Punt 6 2014. Espacios para la vida cotidiana: auditoría de calidad urbana con perspectiva de género, Barcelona: Editorial Comanegra. 18 Considerado como una distancia máxima de recorribilidad peatonal en 300 metros. 19 Gehl, Jan, 1971. Life between Buildings. Using public space, Washington: Island Pres. 20 Ídem 21 Los habitantes de cada edificio cuidan la maceta frente a sus ventanas. Recientemente, gracias a una nueva iniciativa del Ayuntamiento, que baja los impuestos a quien se ocupe activamente de los espacios públicos de la ciudad, dicha operación está expandiéndose a las otras áreas verdes del vecindario. 17

194


con pequeñas intervenciones y buenas políticas podrían transformarse en espacios promiscuos y compartidos. Hoy en día los habitantes reconocen en este espacio su “habitación por acuerdo mutuo”22, es decir, la prolongación de su casa en el espacio público, el lugar donde poder activar diferentes mecanismos para la construcción de su vida cotidiana. Desde una lectura del conjunto hemos comprobado la fuerte interacción y la complementariedad entre la vivienda y el espacio público. La vivienda representa un factor de control y definición de las características del espacio público y este último ayuda a mejorar todos aquellos aspectos deficitarios del hábitat económico mínimo. Definitivamente esta relación ha llevado a reforzar el desarrollo de una comunidad y en consecuencia la consolidación de su identidad, fuerte y reconocible dentro del contexto de Alghero.

Graziano Brau Pani

Arquitecto (UNISS 2010), Máster MLVSsXXI (2013), Máster en Proyecto, Proceso y Programación (2016). Ha obtenido premios y menciones en diferentes concursos de arquitectura: primer premio Concurso Benimaclet (Valencia 2015), primer premio Concurso Mesh (Medellín 2014), primer premio Concurso RIUSO (Bologna 2014 y 2015), primer premio y menciones en Rethinking the future. En 2011 crea el Laboratorio Hábitat XXI con el cual desarrolla su actividad didáctica en diferentes escuelas secundarias italianas. Ha participado a la exposición PISO PILOTO organizada por el CCCB en Barcelona y Medellín. Ha trabajado en diferentes despachos: MIAS Arquitectes (Barcelona), Studio Solmona&Vitalii (Sassari), Montaner-Muxí Arquitectes (Barcelona). Colabora con el arquitecto David H. Falagan.

BIBLIOGRAFÍA • CIOCOLETTO, ADRIANA, COL.LECTIU PUNT 6, 2014. Espacios para la vida cotidiana: auditoría de calidad urbana con perspectiva de género, Barcelona: Editorial Comanegra. • GEHL, JAN, 1971. Life between Buildings. Using public space, Washington: Island Pres. (trad. It. Vita in città, Maggioli, Milano, 2012) • JACOBS, JANE, 1961. The Death and Life of Great American Cities. New York: Random House, (trad. it. Vita e morte delle grandi città, Piccola biblioteca Einaudi, Torino, 2009). • HABITAR, GRUPO DE INVESTIGACIÓN DE LA UPC 2012. Rehabitar en nueve episodios. Madrid: Lampreave. • LYNCH, KEVIN, 1960. The Image of the city. Cambridge: Harvard University Press, • MONTANER, J.M.; MUXÍ, Z.; FALAGÁN, D.H. y MÁSTER LABORATORIO DE LA VIVIENDA DEL SIGLO XXI, 2011. Herramientas para habitar el pre­sente: la vivienda del siglo XXI = Tools for inhabiting the present: housing in the 21st century. Barcelona: Máster Laboratorio de la vivienda del siglo XXI.

22

grazianobpani@gmail.com

Louis Kahn,1971. Dibujo para la exposición City/2. New York: The Museum of Modern Art. En el dibujo puede leerse “La calle es una estancia por acuedo mutuo, una sala comunitaria cuyas paredes pertenecen a los donantes”.

195


REVISIONES HISTÓRICAS

Paulo Bruna I São Paulo, Brasil

A REQUALIFICAÇÃO DE EDIFÍCIOS DE ESCRITÓRIOS OBSOLETOS NO CENTRO HISTÓRICO DE SÃO PAULO

Na primeira metade do século XIX, o acontecimento mais importante para a vida da cidade foi a instalação da Academia de Direito, a partir de 1828, que passou a funcionar no convento de São Francisco. Nesse espaço existia desde 1825 uma Biblioteca Pública, criada pelo governo da província. Ernani Silva Bruno na sua “História e Tradições da Cidade de São Paulo”, justamente considera que vai até 1872 a fase que denominou de “Burgo de Estudantes” (1828-1872) e que o período subsequente (1872-1918) seria a fase da “Metrópole do Café”1. A segunda metade do século XIX representa para São Paulo uma época de profundas transformações, através das quais a metrópole começa a tomar forma. Três fatores explicam o crescimento da cidade: a expansão das plantações de café no interior paulista; a multiplicação das estradas de ferro e a imigração europeia. O café e as vias férreas acham-se intrinsecamente relacionados, pois a expansão das áreas de cultivo acarretou o crescimento da malha ferroviária. Os grandes fazendeiros do planalto são os primeiros a aparecerem entre os idealizadores e promotores das novas ferrovias. A partir de 1887 a imigração europeia, sobretudo italiana, viria dar à cidade um novo dinamismo e uma feição cosmopolita. Se em 1872 a cidade tinha cerca de 31 mil habitantes, já em 1890 chegava a 65 mil habitantes; em 1900 tinha 120 mil e ao fim da Primeira Guerra Mundial, mais que duplicava, atingindo 526 mil habitantes. Pierre Mombeig ao estudar esse período usou a expressão “A Capital dos Fazendeiros”, pois, foram as novas necessidades provenientes da comercialização do café, novos hábitos e mentalidades desses fazendeiros, que alteraram entre 1872 e 1918 a fisionomia de São Paulo2. Como escreveu Flávio Saes, mais que simples fazendeiros, cuja riqueza estava fundada na propriedade da terra, eles tranformaram-se em empresários urbanos: “são acionistas e dirigentes de estradas

Bruno, Ernani Silva. “História e Tradições da Cidade de São Paulo”, vol. II Livraria José Olímpio, Rio de Janeiro, 1953. 2 Mombeig, Pierre. “Aspectos geográficos do crescimento de São Paulo”, in O Estado de S. Paulo, número especial de 25 de janeiro de 1954, transcrito no Boletim Paulista de Geografia, nº 16, março de 1954, pg. 72. 1

de ferro, comerciantes, banqueiros, acionistas e dirigentes de empresas, industriais e frequentemente políticos”3. A casa da cidade passou a ser a residência principal para um grande número de fazendeiros, que eram obrigados a tratar dos negócios financeiros, comerciais, administrar as empresas, acompanhar as licenças junto às repartições públicas. A casa rural perdia sua primazia, pois o modo de vida tradicional era incompatível com as novas necessidades. A demanda por habitações maiores e o próprio crescimento demográfico da cidade gerou a expansão urbana realizada a partir de 1880 através do loteamento das chácaras e sítios nas redondezas da cidade. A mais central dessas chácaras era a do Barão de Itapetininga, que após seu falecimento foi arruada até as proximidades do atual largo do Arouche, formando o que ficou conhecido como a cidade nova. (FIG. 01) As grandes transformações que vão ocorrer nos primeiros anos do século XX, isto é, entre 1889 e 1930 são no entender de Nestor Goulart Reis uma resposta dos líderes republicanos, que assumiram o poder em 1889: “para acentuar o atraso da monarquia, os republicanos empenharam-se na valorização do urbano, em uma ampla modernização técnica e social”4. Esse processo correspondia a copiar as reformas urbanísticas das cidades europeias e em particular de Paris. (FIG. 02) Mas também esse processo foi acentuado pela massiva presença de imigrantes europeus, constituída por operários especializados, mestres de obra, oficiais mecânicos, pequenos empresários e profissionais liberais. Dentre as obras mais significativas desse período foram as do Pátio do Colégio ou Largo do Palácio como era então conhecido. O novo palácio do governo e os jardins haviam sido construídos ainda em 1881 e 1885. Nos últimos anos da monarquia o arquiteto Ramos de Azevedo havia sido contratado para projetar o novo edifício da Tesouraria do Estado. O edifício ainda estava incompleto quando foi proclamada a República, mas por decisão do novo Saes, Flavio. “São Paulo republicana: vida econômica”, in “História da Cidade de São Paulo. A cidade na primeira metade do século XX 1890-1954”, vol. 3, São Paulo, Editora Paz e Terra, 2004, pg 240. 4 Reis, Nestor Goulart. “São Paulo, Vila Cidade Metrópole”, São Paulo, 2004, Via das Artes, pg. 139. 3

196


governo foi rapidamente concluído. Em seguida, sempre com projetos do mesmo arquiteto foram construídos o prédio para a Secretaria da Agricultura e Obras, semelhante ao anterior, e no lugar da antiga capela dos jesuítas, que desabou por falta de manutenção, foi construído o edifício do Congresso Estadual e a Secretaria do Interior5. Em 1920 a cidade tinha 526 mil habitantes e assistia a um processo de intensa verticalização de seu centro histórico (FIG. 03). Em 1921 tem início a construção do Edifício Martinelli, concluído apenas em 1927; 1922 edifício dos Correios e Telégrafos, projeto do Escritório Ramos de Azevedo e na Rua Líbero Badaró foi construído em 1924 o Edifício Sampaio Moreira, projeto do arquiteto Christiano Stockler das Neves, com uma estrutura em concreto armado. O fim da primeira Grande Guerra (1914-18) e a crise econômica decorrente da queda da bolsa de Nova York em 24 de outubro de 1929 acabará repercutindo em São Paulo de forma a surgir um grande parque industrial. Uma série de fatores conjugaram-se para ocasionar o desenvolvimento e o fortalecimento da industrialização em São Paulo: energia elétrica barata e abundante, existência de um mercado consumidor interno, que não mais conseguia manter seus níveis de importações, seja pelas dificuldades causadas pela guerra, seja depois de 1930 pelo encarecimento das importações; afluxo de capitais, tanto estrangeiros como nacionais, que não mais encontravam aplicação na expansão das plantações de café; abundante mão de obra operária, que deixou as áreas de cultivo no interior paulista; importante rede de transportes; existência de matérias primas dentro do próprio Estado6. A imigração internacional continuou atingindo 7% da população brasileira. A cidade de São Paulo chega em 1930 a 1 milhão de habitantes e já era o maior centro industrial da América do Sul7. Esse processo foi tão rápido e intenso que a classe operária morava em habitações de aluguel (78% dos domicílios municipais) ou em cortiços miseráveis ao redor do centro expandido. O Centro histórico continuava, porém a ser o centro de negócios e ruas como XV de Novembro (FIG. 04), Boa Vista ou do Ouvidor fervilhavam de pessoas permitindo a Pierre Denis8 escrever que no Brasil daquele tempo “São Paulo e Rio de Janeiro eram as únicas cidades onde se podia encontrar uma multidão”. Coube aos prefeitos Fábio Prado (1934-38) e Francisco Prestes Maia (1938-45) iniciar grandes transformações urbanísticas na capital paulista9. No Centro Velho abre-se em 1926 a Praça do Patriarca e em 1938 inaugura-se o novo “Viaduto do Chá”, projetado pelo arquiteto Eliziario Bahiana, vencedor de um concurso público, com uma solução “Art-Decô” de grande elegância. Nas

Ídem, pg. 177. Singer, Paul. “Evolução da Economia e Vinculação Internacional”, pg. 93 in BRASIL, Um Século de Transformações, Sachs, I, Wilhem, J, Pinheiro, P.S (org) São Paulo, Companhia das Letras, 2001. 7 Taschner, Suzana Pasternak. “Política Habitacional no Brasil: Retrospectiva e Perspectivas”, Cadernos de Pesquisa do LAP, FAU-USP, Outubro de 1997. 8 Denis, Pierre. “Le Brésil au XX e siècle”, pg. 111, 4ª edição, Livraria Armand Colin Paris, 1911, in Petrone, Pasquale, “São Paulo no séc. XX”, pg. 112, in Associação de Geógrafos Brasileiros, op.cit. 9 Toledo, Benedito Lima de. “Pestes Mais e as origens do urbanismo moderno em São Paulo”, Empresa das Artes, São Paulo, 1996. 5 6

duas cabeceiras foram realizadas importantes obras: no centro velho a antiga casa do Conde de Prates, onde funcionava a Rotisserie e Hotel Sportsman, veio abaixo substituída por um grande edifício, sede das Indústrias Reunidas Matarazzo, encomendado ao arquiteto italiano Marcello Piacentini10 e terminado em 1939. Na outra cabeceira o edifício Mackenzie, sede da empresa Light & Power, foi ampliado com grande cuidado pelo escritório Ramos de Azevedo e na frente do Teatro Municipal, o mesmo arquiteto do viaduto, projetou a nova sede da loja de departamentos “Mappin Stores” em 1939. Essa data é importante porque marca o momento em que o comércio dos artigos de luxo e os escritórios profissionais foram progressivamente instalando-se no Centro Novo. No Centro Histórico permaneceram ainda por muitos anos os escritórios de advocacia, pois, a Faculdade de Direito e os Tribunais não se moveram, bem como a sede dos principais bancos, a Bolsa de Valores e, as corretoras. (FIG. 05) No início da década de 1940 o Parque Anhangabaú sofreria uma transformação radical. Os jardins implantados por Bouvard seriam rasgados por uma avenida idealizada pelo prefeito-urbanista Prestes Maia. Tratava-se de unir através de três grandes avenidas o vale do Tietê ao do Pinheiros percorrendo os fundos dos vales das atuais avenidas 9 de julho e 23 de Maio ao Sul e ao norte a Avenida Tiradentes até a ponte das Bandeiras. Com essa configuração o vale chega aos anos 1950 e às comemorações do quarto centenário da cidade. São Paulo tinha nesse momento 2,2 milhões de habitantes e a GSP já atingia 2,7 milhões de habitantes. Tudo cresceu espantosamente: o número de fábricas, de operários, de estabelecimentos comerciais, de veículos, de telefones, o movimento incessante. Se na década de 1940-50 o Rio de Janeiro cresceu 28%, São Paulo registrou um aumento de 68%. A imigração continua intensa, mas predominantemente das áreas rurais para a cidade. Se em 1940 o país era ainda rural, pois a população urbana era de 31%, em 1950 já é de 36,2%, em 1960 de 45,1%, em 1970 de 55,9%, em 1980 de 67,6%, em 1990 de 75,5% e no fim do século chega a 80%. A população do município de São Paulo passa de 3 milhões no ano de seu quarto centenário, para 3,7 milhões em 1960; 5,9 milhões em 1970; 8,5 milhões em 1980; 9,6 milhões em 1991 e 9,8 milhões em 1997. A esse crescimento espantoso corresponde um quadro urbano cada vez mais difícil, caótico e insustentável, com a expansão descontrolada das periferias e das favelas11. Grandes edifícios são construídos no vale, como o CBI-Esplanada (1946) de frente para a Rua Formosa, projeto do arquiteto polonês Lucjan Korngold, por muitos anos o cartão postal preferido de São Paulo. Em frente ao edifício Matarazzo, o edifício construído por Samuel das Neves, que abrigava a sede do Automóvel Club veio abaixo em 1952 dando lugar a uma torre de escritórios, o edifício Conde de Prates, projeto do arquiteto italiano Giancarlo Palanti, para a Construtora Alfredo Mathias. Desse mesmo ano é o projeto para o edifício Triângulo localizado em pleno centro histórico, na confluência das ruas Direita, José Bonifácio e Quintino Bocaiuva, projeto

Tognon, Marcos. “Arquitetura Italiana no Brasil – A obra de Marcello Piacentini”, Campinas, Editora da Unicamp, 1999. 11 Taschner, Suzana Pasteruak, op. cit. 10

197


FIG. 01 – ‘Planta da Cidade de São Paulo” em 1810. Elaborada pelo Engenheiro militar Rufino José Felizardo e Costa. A cidade histórica era formada pelo triângulo compreendido entre A-Catedral, C-São Bento e D-São Francisco. São visíveis além da escarpa e do rio Tamanduateí as plantações de chá na propriedade do Barão de Itapetininga.

FIG. 02 – Antigo Viaduto do Chá – 1919. Aos fundos à esquerda o Teatro São José e à direita o Teatro Municipal, terminado em 1911, já nos terrenos da cidade nova. Foto - Aurélio Becherini.

FIG. 03 – Rua Direita no Centro Velho em 1916 – Arquivo Eletropaulo.

FIG. 06 – Mapa do Centro de São Paulo em 1930 – Extremamente preciso foi realizado a partir de levantamento aerofotogramétrico. Empresa Sara Brasil.

FIG. 04 – Rua XV de Novembro em 1910. Aos fundos a Praça Antonio Prado, onde nos anos posteriores se instalariam o Citibank e a Bolsa de Valores de São Paulo. Foto – Aurélio Becherini.

198


FIG. 05 – Praça Antonio Prado em 1914. Aos fundos mais tarde seria construído o Banco do Estado de São Paulo. Foto - Aurélio Becherini.

FIG. 07 – Imagem contemporânea; no centro da foto: rua direita e o edifício que está sendo reabilitado.

FIG. 08 – Planta dos Apartamentos: do 1º ao 8º pavimento.

199


do arquiteto Oscar Niemayer. Seu nome deriva em parte da forma do terreno e em parte do nome que usualmente se dava o Centro Histórico da capital paulista12. Os demais blocos da Rua Líbero Badaró vieram abaixo nos anos seguintes dando ao centro velho a configuração que tem hoje. A crise dos anos 1980, que para muitos foi uma “década perdida” e as dificuldades dos anos 1990, consequência da globalização da economia, provocaram um quadro urbano complexo, sobretudo no centro histórico. Se por um lado São Paulo deixou de crescer na última década, havendo mesmo uma emigração em algumas áreas, o aumento do desemprego, o estancamento e pauperização da economia, provocaram insegurança urbana, aumento das favelas e dos sem-teto e a deteriorização de toda a infraestrutura13. Como em muitas cidades da América Latina, o Centro Histórico de São Paulo foi lentamente entrando em decadência e a partir dos anos 1970/80 um grande número de edifícios de escritórios tornou-se obsoleto e vazio. Apesar da construção de duas linhas de metrô, que se cruzam no Centro Velho, da infraestrutura completa de água, luz, telefone, coleta de lixo e da pedestrianização de muitas ruas do tradicional “triângulo”, os edifícios não foram renovados e perderam seu valor econômico permanecendo literalmente abandonados, pelo menos nos andares superiores, já que a maioria das lojas permaneceu ocupada. A prefeita Marta Suplicy durante sua gestão (2000-2004) iniciou um programa denominado “Morar no Centro”14, que visava a ocupação do Centro Histórico com a mudança da sede da Prefeitura para o antigo edifício do Conde Matarazzo na Praça do Patriarca e da mudança da maioria das secretarias municipais para edifícios vazios do Centro Histórico. Esse programa foi acompanhado pela transferência de muitas secretarias estaduais entre as quais a Companhia do Metrô e a CPTM – (Cia Paulista de Trens Metropolitanos). Esse programa foi completado com o estímulo para que o Centro Histórico fosse ocupado também por habitações de interesse social. A ideia era viabilizar um número maior de moradias para as camadas de baixa renda que trabalham no centro. O programa apresentava três diretrizes principais: dar prioridade à compra e reforma de edifícios vazios; construir novas unidades onde possível, como por exemplo, nos terrenos residuais resultantes da construção da linha leste-oeste do Metrô e finalmente proporcionar diversidade social nas áreas centrais. A COHAB-SP Companhia Metropolitana de Habitação de São Paulo, responsável pelo programa, decidiu implantar em alguns projetos um sistema de “locação social”, visando atender os moradores de baixa renda, que teriam dificuldade para se enquadrar dentro das normas de financiamento, porque habitualmente não conseguem comprovar uma renda regular. Poucas obras forma concluídas a partir desse programa, entre as quais a requalificação do antigo Hotel São Paulo, na Praça da Bandeira e o edifício Riachuelo com 17 pavimentos e 120 apartamentos15. Bruna, Paulo J. V. “Quatro Ensaios sobre Oscar Niemayer”, Bruna, P. e Guerrero, I. Q. (org), São Paulo, Ateliê Editorial, 2017, pg. 80. Wilhem, Jorge. “Metrópoles e Faroeste no Século XXI”, pg. 484, in “Brasil, Um Século de Transformações”, op. cit. 14 Prefeitura Município de São Paulo, Secretaria da Habitação e Desenvolvimento Urbano, Caderno: “Programa Morar no Centro”, SEHAB, 2004. 15 Com 7870,54m² e 120 apartamentos com áreas variando de 27,40m² a 47,22m² de área útil a obra foi terminada apenas em 2008. O projeto foi elaborado pelo escritório Paulo Bruna Arquitetos Associados.

O sucesso dessas realizações levou a administração seguinte do Prefeito Gilberto Kassab (2006-2012), a contratar com a FUPAM (Fundação para a Pesquisa Ambiental da FAU-USP) um estudo das edificações da área central expandida, que estivessem em condições de serem reformadas e transformadas em habitações. O trabalho extremamente competente identificou “a lista dos edifícios ociosos encontrados na Região Central de São Paulo, descrevendo o método utilizado no desenvolvimento dessa pesquisa e a situação atual do trabalho. Apresenta por fim, a lista daqueles edifícios considerados as melhores alternativas para a intervenção da COHAB”16. O trabalho propunha uma relação de 66 edifícios, que teriam as melhores condições para serem comprados, reformados e habitados a curto prazo. Por um lamentável equivoco dos movimentos sociais na ocasião, os edifícios foram invadidos e o programa da COHAB paralisado, uma vez que não havia condições jurídicas para comprar ou desapropriar edifícios invadidos. O trabalho FUPAM/COHAB no entretanto, identificou no centro expandido de São Paulo 199 edifícios vazios, ou parcialmente ocupados, em condições de serem requalificados e concluía afirmando que era um contrassenso a existência de tantos edifícios em condições de serem reformados enquanto havia uma demanda latente, que o “mercado imobiliário não encontrava mecanismos para atender”17. Nessa linha de pensamento o Prefeito Fernando Haddad (2012-2016) já no final de sua gestão aprovou o Decreto nº 57.377 em outubro de 2016 com o objetivo de disciplinar o parcelamento, uso e ocupação do solo, bem como criar normas edilícias para Habitação de Interesse Social, Habitação de Mercado Popular, além de Empreendimento de HIS e HMP. O capítulo V – “Da Reforma e Requalificação de Edificação Existente” tem no seu artigo 29 o mais importante estimulador da iniciativa privada ao permitir: “No caso de demolição, reforma ou requalificação de edificação existente para a produção de EHIS, EHMP ou EZEIS, é permitida a taxa de ocupação e do coeficiente de aproveitamento do edifício demolido ou reformado, mesmo que maiores do que os estabelecidos neste decreto”. O projeto proposto para a requalificação do edifício situado à Rua Direita 189 e 191 é um bom exemplo das possibilidades abertas pelo Decreto. O terreno, muito estreito (11,17m de frente), tem 403,80m². Com 11 pavimentos escalonados à partir do 4º piso, tem 3939,51m² de área construída, configurando um Coeficiente de Aproveitamento de 9,75. Foi possível projetar 51 apartamentos variando de 26,43m², o menor com 1 quarto, até 64,55m² o maior com 3 quartos. No térreo e sobreloja foi mantida a área comercial existente.

12

13

FUPAM/COHAB-SP. “Estudo para a implantação de Unidades Habitacionais no Centro de São Paulo”, Fabio Mariz coordenador, São Paulo, 2009. 17 FUPAM/COHAB, op. cit. Pg. 173 16

200


Paulo Bruna

pb@paulo-bruna.com.br

Arquiteto Doutor pela Faculdade de Arquitetura e Urbanismo da Universidade de São Paulo e MIT. É professor de pós-graduação na FAU-USP e na FAAP. Publicou: “Os primeiros Arquitetos Modernos – Habitação Social no Brasil 1930-50”, e organizou: “Quatro Ensaios sobre Oscar Niemeyer”, entre outros trabalhos. Foi professor visitante nos EUA, Panamá, Chile e Portugal. Mantém escritório de projetos. Dentre suas obras, a livraria Ática Shopping Cultural recebeu o grande prêmio da IIIª Bienal Internacional de Arquitetura de São Paulo.

201


REVISIONES HISTÓRICAS

Mónica Bustos Peñafiel y Alejandra Rivas Espinosa

I Santiago de Chile, Chile

VIVIENDA SOCIAL EN COPROPIEDAD Chile: La sostenibilidad de la política pública en cuestión

INTRODUCCIÓN El carácter social de la producción de las ciudades es un hecho innegable. Éstas son el resultado de relaciones de poder y una forma de generar los bienes y servicios, es decir, un determinado modo de producción. Al respecto, dirá Lefebvre que “el modo de producción organiza-produce su espacio y su tiempo”1. El surgimiento de la técnica para racionalizar el espacio se vincula con el modo de producción capitalista. Las tendencias de la arquitectura, las tipologías habitacionales y la necesidad de optimizar el suelo se relacionan con la manera capitalista de producir ciudad. Esta forma de producción puede ser entendida como un nivel de la vida económica caracterizado por el operar de un número reducido de empresas monopólicas que controlan determinadas industrias gracias a su poder económico y a sus vínculos con el estado2. De este modo, los procesos de mercantilización de la vivienda aluden al paso de este satisfactor, a lo largo del tiempo, desde el nivel de la vida económica de la autorreproducción, la autoconstrucción, al nivel del “capitalismo”3. Así, no existe capitalismo sin estado, por tanto, no existe ciudad capitalista y producción inmobiliaria sin un estado que genere condiciones favorables para ello. En el caso de Chile, parte central de la concepción de la vivienda como un producto y su paso al nivel económico del capitalismo, está relacionada con la historia de la política habitacional del siglo XX. En este marco, la presente ponencia plantea que la trayectoria de la política habitacional en Chile y sus instituciones vehiculizan crecientes procesos de mercantilización de la vivienda, y que está marcada por el aumento de la vivienda colectiva en

copropiedad entendida como una forma de masiva de producción habitacional en alta densidad que ha entrado en una crisis que cuestiona su sostenibilidad. LA VIVIENDA EN ALTURA COMO TIPOLOGÍA COLECTIVA Las necesidades residenciales del siglo XX están marcadas por el declive del patrón económico exportador del siglo XIX, que tiene como contexto la Primera Guerra Mundial y la crisis del capitalismo de la década de 1930, creando las condiciones para “una trasformación de la estructura productiva chilena orientada a lograr la sustitución de importaciones y cubrir parcialmente la demanda interna”4. El impulso al desarrollo industrial conducido por el estado significó que las ciudades se constituyeran en polos migratorios dando paso a la informalidad urbana que otorgó relevancia crítica a la cuestión habitacional y, al estado, como garante de las condiciones físico-poblacionales para la reproducción de la fuerza de trabajo5. Así, en 1936 surge la Caja de Habitación Popular para la construcción directa de viviendas para arrendar o vender, otorgar concesiones de subsidio y garantías a la inversión en viviendas económicas, y generar disposiciones que obligaban a la construcción de barrios obreros6. Con el desafío de masificar la construcción de vivienda de bajo costo, las nuevas tipologías habitacionales impulsadas proponen una mirada a las ideas del movimiento moderno, instalando por primera vez la vivienda colectiva en altura como tipología.

Ruiz, C y Boccardo, G, (2014). Los Chilenos Bajo el Neoliberalismo. Clases y Conflicto Social. Santiago: El Desconcierto. Pp. 15 5 Raposo, A. (2001). Estado, Ethos Social y Política de Vivienda. Extraído el 8 de Agosto 2012, en http://www.ucentral.cl/fid/pdf/i_paradigma_corvi/estado_ethos.pdf. 6 Valenzuela, L (2007). La Caja de Habitación Popular: El Rostro Cambiante de la Vivienda en Chile 1936-1952. En Castillo, M. e Hidalgo, R. (Eds.) Cien Años de Política de Vivienda en Chile (pp. 65-84). Santiago: Facultad de Arquitectura y Diseño Universidad Nacional Andrés Bello-Instituto de Geografía Pontificia Universidad de Católica de Chile. 4

Lefebvre, H (2013). La producción del Espacio. Madrid: Capital Swing. Pp. 59. Braudel, F. (1984). Civilización Material, Economía y Capitalismo, Siglos XV-XVIII, Tomo I, Las Estructuras de lo Cotidiano: Lo Posible y lo Imposible. Madrid: Alianza. 3 Rivas (2017). Reflexiones en torno a la política pública de vivienda en chile: entre el proceso y la mercancía, entre lo técnico y lo social. Revista Temas Sociológicos, 20, 47-79. 1

2

202


En este contexto, en 1937 se implementa la Ley de Venta por Pisos, posibilitando que los edificios puedan pertenecer a distintos propietarios. Define un sistema reglamentario sobre los espacios comunes fijando la obligatoriedad de una administración y un reglamento que garantice los derechos y deberes, apareciendo una noción de copropiedad y corresponsabilidad que presupone la formación de una comunidad funcional. Los nuevos diseños van asociados a la necesidad de considerar un alto grado de estandarización de la producción a través de nuevas técnicas constructivas que permiten inéditas formas de emplazamiento y posibilidades de combinación con otras tipologías que, sumadas al aumento en la construcción residencial, tensionan una incipiente transformación del tejido urbano y morfológico de las ciudades. Así, la construcción en altura comienza a caracterizarse por la configuración de espacios abiertos, gestando una nueva calidad espacial de carácter intermedio y semi privado7 que se configurará como el entorno inmediato de sus habitantes, reforzando la noción de comunidad no sólo funcional, sino que asociada a un barrio. LA RACIONALIZACIÓN DE LA PRODUCCIÓN HABITACIONAL Como consecuencia de la explosión demográfica, a partir de la década de 1950 se consolida la institucionalidad en materia de vivienda creando la Corporación de la Vivienda CORVI (1953) con labores de construcción directa para las Cajas de Trabajadores, la generación de incentivos tributarios para constructoras y compradores y el apoyo a la autoconstrucción con una urbanización mínima8. Desarrolla diversas estrategias para fomentar la producción, destacando la promulgación del DFL N°2 (1959) que regula toda construcción de vivienda pública determinando la formación de prototipos estandarizados con el objetivo explícito de incorporar activamente al sector privado.

potenciales procesos revolucionarios que cuestionaran la hegemonía vigente9. Los planes habitacionales eran claves, pues debían acrecentar la integración institucional de la población marginal de las ciudades, fomentando la actividad económica y fortaleciendo la industria de la construcción10, masificando la vivienda en altura como tipología para capas medias masificándolas, y la copropiedad como modelo de administración. Este hecho determina en 1971 una nueva actualización de la Ley de Copropiedad con el objetivo de organizar a las comunidades. Sin embargo, comienza a ser imposible fiscalizar por el estado el cumplimiento de las exigencias establecidas en el reglamento, apareciendo diversos problemas como la administración de grandes territorios, las dificultades de inscripción en el Conservador de Bienes Raíces y la conformación de las asambleas de propietarios. LA MASIFICACIÓN DE LA VIVIENDA COLECTIVA A TRAVÉS DE BLOQUES EN COPROPIEDAD En el marco de la dictadura militar (1973 a 1990), se impone la nueva fase neoliberal del capitalismo. Pese a su declarada defensa del “libre mercado”, el estado fomentó la generación de monopolios y oligopolios, facilitando la formación de nuevos grupos económicos al subvencionar la “compra” de las empresas estatales y al entregar el control de los derechos sociales11. En este contexto surge un modelo de política habitacional, “centrada en el instrumento de subsidio a la demanda y su complemento con el ahorro y crédito”12 como un mecanismo para la instalación de un sistema de producción masiva. Con ello, la empresa privada, que usualmente había desarrollado sus proyectos para un mercado de altos y medianos ingresos, amplía su nicho hacia la construcción de viviendas económicas.

Se consolida la edificación vertical como modelo de vivienda masiva, apareciendo tipologías residenciales fundamentadas sobre un enfoque no sólo habitacional, sino que comprendiendo las diversas relaciones que se establecen fuera de ella. Es por ello que en 1963, la Ley de Venta por pisos es modificada, incorporando regulaciones específicas referidas a las formas de convivencia, que se adicionan a las anteriores.

Un elemento central fue la implementación de la Política Nacional de Desarrollo Urbano (1979) que, incorporando un nuevo concepto de crecimiento urbano basado en la idea de expansión, deroga las densidades establecidas, cambiando la visión de la ordenación territorial13, privándola de una imagen objetivo, es decir, de una jerarquización normativa vinculada a formas de uso del territorio, “otorgando al mercado la asignación de los usos del suelo (…) quedando el uso del suelo definido por su mayor rentabilidad”14.

Comienza a forjarse así con mayor fuerza la noción de copropiedad, estableciendo la necesidad de concebir la edificación no sólo la residencia familiar, sino que también configurando una comunidad en torno a los espacios compartidos.

En esta etapa se genera una política cuyo fundamento se mantiene hasta hoy: un mercado de viviendas terminadas, estandarizadas y subsidiadas. Se instala la posibilidad de acceso en propiedad con estándares mínimos, lo cual determinará un

En 1965 se crea el Ministerio de Vivienda y Urbanismo. El origen de esta institución responde al contexto internacional de la “Alianza para el Progreso”, cooperación entre Estados Unidos y los países latinoamericanos para la puesta en marcha de políticas de desarrollo nacional y, particularmente, para alejar

Bustos, Mónica (2014). Los Conjuntos colectivos como resultado de la formación de una concepción de vivienda pública (1936-1952). En Chile, Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Ed.), Memoria de Tipologías en Condominios Sociales (pp. 68-135). Santiago de Chile. 8 Raposo (2001) Op. Cit. 7

Rivas Op. Cit. Espinoza, V. (1988). Para una historia de los pobres de la ciudad. Santiago: Ediciones Sur. 11 Ruiz, C y Boccardo, G. Op. Cit. 12 Chile, Ministerio de Vivienda y Urbanismo (2007). Un siglo de Políticas de Vivienda y Barrio (2a ed.). Santiago: Pehuén. 13 Bustos, Mónica. (2014). Condominios Sociales como expresión de la masificación de la vivienda colectiva. Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública. En Chile, Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Ed.), Op. Cit. (pp. 317-408). 14 Rodríguez, A. e Icaza, A. (1993), Procesos de expulsión de habitantes de bajos ingresos del centro de Santiago, 1981-1990. Pp. 3 9

10

203


Fig. 1. Colectivo Hermanos Carrera. Caja de Habitación. Santiago, 1947. Fuente: Mónica Bustos y elaboración propia con base en Google Earth.

Fig. 2. Unidad Vecinal Portales. Estación Central. 1954-1966. Fuente: Mónica Bustos y elaboración propia con base en Google Earth.

204


Fig. 3. Población San Joaquín Poniente. Colectivos 1002, 1006, 1007. CORVI. 1959. Fuente: Mónica Bustos. Fig. 4. Colectivos 1010/1020/ 1040. CORVI 1966. Fuente: Archivo MINVU.

Fig. 5. Tejidos residenciales periféricos, de carácter homogéneo, con alta densidad y alto deterioro. Fuente: Mónica Bustos y elaboración propia con base en Google Earth.

205


cambio histórico que se verá reflejado tanto en los altos niveles de producción, como en la fuerte transformación tipológica, espacial y constructiva. En términos tipológicos, respondiendo a un criterio de economía máxima en superficie habitacional como en uso del suelo, el bloque de departamentos aparece como la tipología principal de vivienda social. Constituida por departamentos en bloques de entre tres y cinco pisos, habitualmente en una crujía con un programa básico que contempla cocina, baño, living-comedor y tres dormitorios (varió en el tiempo desde los 24 m2 en el período 1979-1982, a los 36 m2 a partir de 1983)15. La ausencia de una idea de conjunto, la formación de distintos sistemas de agrupamiento y ordenación, sumado a la baja calidad constructiva y a la reducida superficie, evidenció, a fines de los noventa, el bajo estándar productivo comenzando a configurar las problemáticas que han mermado las condiciones de habitabilidad de sus residentes y han amenazado la sostenibilidad de la vivienda en altura como tipología. LA CRISIS DEL MODELO Y ELEMENTOS DE UNA NUEVA POLÍTICA HABITACIONAL Desde el punto de vista social, estos conjuntos surgen de la desintegración de comunidades y redes de subsistencia generadas en los espacios de los asentamientos informales al ser erradicados de manera dispersa y al implicar la consecución de una vivienda estandarizada incapaz de albergar sus actividades previas. En el caso de familias que previamente eran allegadas, la desintegración social estará dada por la pérdida de la familia extensa imposibles de albergar en un diseño habitacional basado en una familia tipo16. Una tercera arista de la fragmentación corresponde al quiebre con la ciudad correspondiente a nuevas formas de territorialización de la pobreza marcadas por la segregación residencial. Como respuesta, los hogares buscaron fórmulas de acomodo realizando ampliaciones y ocupando espacios comunes para dar solución a sus necesidades a través del uso de espacios comunes, transformándose, muchas veces, en fuente de conflicto. Se suma a estas problemáticas el régimen de copropiedad que, según la Ley de Venta por Pisos vigente, dispone que todas las áreas libres dispuestas entre bloques corresponden a espacios comunes de carácter privado y administración colectiva de los propietarios del edificio. Sin embargo, la masividad, los bajos niveles de cohesión social, y la desinformación de los copropietarios implicó que la regulación fuera insuficiente para mantener los conjuntos. Como respuesta se implementa la Ley de Copropiedad Inmobiliaria 19.537 (1997), hito en el ámbito de la vivienda social en altura, en tanto establece un capítulo especial para estos grandes conjuntos.

15 16

Posteriormente, con el objetivo de promover la formalización en las copropiedades y permitir la inversión en el mantenimiento, ampliación o mejoramiento de los bienes comunes, con la Ley N°20.168 (2007) se integran modificaciones para posicionar el rol de los gobiernos locales. A partir de este momento aparece el concepto de “condominio social”, definido como conjuntos constituidos mayoritariamente por viviendas sociales en función del valor del terreno y de la construcción de la vivienda al momento de solicitar el permiso de edificación. Con esto comienza un nuevo periodo en políticas de vivienda, que instala una compleja discusión en torno a los mecanismos que puedan favorecer la organización, administración y mantención de los bienes comunes por parte de los copropietarios. CONCLUSIONES La vivienda colectiva en copropiedad ha sido una importante herramienta de la Política Habitacional Chilena. No obstante, transita de un modelo basado en estándares constructivos y diseño de calidad con una visión de conjunto, a uno masivo al servicio de la mercantilización de la vivienda social, con nefastas consecuencias en la vida de las personas y el equilibrio urbano. Se masifica progresivamente, concomitante al proceso de mercantilización, erosionando un modelo que, en su mejor momento, logró plasmar territorialmente un hábitat pensando para una comunidad, y que hoy sólo ha potenciado la fragmentación social. Al alto grado de obsolescencia de los condominios sociales se suma un modelo de administración que dificulta la mantención de los bienes comunes. Así, se evidencia la necesidad de entender la estrecha relación entre arquitectura, régimen de copropiedad y organización social, con miras a abordar el mejoramiento de los conjuntos e indagar en nuevas propuestas que apunten a su sostenibilidad. En esta línea, la noción de sostenibilidad debe escapar de lo medioambiental. Así, una vivienda colectiva sostenible debiera ser aquella que satisface las necesidades de cuerdo a la estructura familiar; se basa en diseños participativos; considera un entorno que propicia la vida en comunidad; y contempla las especificidades socioculturales, demográficas y económicas de las familias. En consecuencia, la vivienda social en altura como tipología nos arroja interrogantes que merecen una mirada integral que contemple lo físico, lo social y lo legal y, particularmente, una nueva forma de producción que escape a la mercantilización de la que ha sido objeto. Asimismo, en pro de la sostenibilidad, es fundamental repensar la propiedad como forma exclusiva de vivienda social, transitando a nuevas formas de tenencia que permitan el recambio de familias dentro del parque habitacional y faciliten la movilidad.

MINVU. Op. Cit. Ducci, M. E. (2007). La política habitacional como instrumento de desintegración social. Efectos de una política de vivienda exitosa. En Castillo, M. e Hidalgo, R. (Eds.) Op. Cit.

206


REFERENCIAS

Mónica Bustos

• Braudel, F. (1984). Civilización Material, Economía y Capitalismo, Siglos XV-XVIII, Tomo I, Las Estructuras de lo Cotidiano: Lo Posible y lo Imposible. Madrid: Alianza. • Bustos, M. (2014). Los Conjuntos colectivos como resultado de la formación de una concepción de vivienda pública (1936-1952). Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Ed.), Memoria de Tipologías en Condominios Sociales (pp. 68-135). Santiago de Chile • Bustos, M. (2014). Condominios Sociales como expresión de la masificación de la vivienda colectiva. Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública. En Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Ed.), Memoria de Tipologías en Condominios Sociales (pp. 317-408). Santiago de Chile. • Ducci, M. E. (2007). La política habitacional como instrumento de desintegración social. Efectos de una política de vivienda exitosa. En Castillo, M. e Hidalgo, R. (Eds.) 1906/2006 Cien Años de Política de Vivienda en Chile (pp. 107-123). Santiago: Facultad de Arquitectura y Diseño Universidad Nacional Andrés Bello-Instituto de Geografía Pontificia Universidad de Católica de Chile. • Espinoza, V. (1988). Para una historia de los pobres de la ciudad. Santiago: Ediciones Sur. • Chile, Ministerio de Vivienda y Urbanismo (2007). Un siglo de Políticas de Vivienda y Barrio (2a ed.). Santiago: Pehuén. • Lefebvre, H (2013). La producción del Espacio. Madrid: Capital Swing. • Raposo, A. (2001). Estado, Ethos Social y Política de Vivienda. Extraído el 8 de Agosto 2012, en http://www.ucentral.cl/ fid/pdf/i_paradigma_corvi/estado_ethos.pdf. • Rivas (2017). Reflexiones en torno a la política pública de vivienda en chile: entre el proceso y la mercancía, entre lo técnico y lo social. Revista Temas Sociológicos, 20, 47-79. • Rodríguez, A. e Icaza, A. (1993), Procesos de expulsión de habitantes de bajos ingresos del centro de Santiago, 19811990. Proposiciones, 22, 138-172. Recuperado de http:// www.sitiosur.cl/r.php?id=225. • Ruiz, C y Boccardo, G, (2014). Los Chilenos Bajo el Neoliberalismo. Clases y Conflicto Social. Santiago: El Desconcierto. • Valenzuela, L (2007). La Caja de Habitación Popular: El Rostro Cambiante de la Vivienda en Chile 1936-1952. En Castillo, M. e Hidalgo, R. 1906/2006 Cien Años de Política Vivienda en Chile (pp. 65-84). Santiago: Facultad de Arquitectura y Diseño Universidad Nacional Andrés Bello-Instituto de Geografía Pontificia Universidad de Católica de Chile.

Doctora en Urbanismo y Ordenación Territorial, Universidad Politécnica de Catalunya. Arquitecta Universidad de Chile. Actualmente es encargada del Área de Estudios de la Secretaría Ejecutiva de Desarrollo de Barrios de la División de Desarrollo Urbano del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, desde donde ha liderado la coordinación del Catastro Nacional de Condominios Sociales, ha sido autora del libro Vivienda Social en Copropiedad y de la metodología de focalización territorial, colaborando en general del diseño de la política pública en el ámbito de la regeneración urbana. Actualmente es académica del Instituto de la Vivienda de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile. Alejandra Rivas

monica.bustos@uchilefau.cl

alejandrasofiarivasespinosa@gmail.com

Licenciada en Sociología y Magíster en Urbanismo por la Universidad de Chile. Estudiante del Doctorado en Ciencias Sociales de la misma Universidad, becada por la Comisión Nacional de Ciencia y Tecnología de Chile. Profesionalmente, se ha desempañado en la administración pública especializándose en la investigación aplicada para la realización de diagnósticos, diseño y evaluación de políticas públicas en materia de vivienda social y territorio. Ha participado en investigaciones al respecto en la Universidad de Chile y organizaciones de la sociedad civil, destacando en el diseño de metodologías cualitativas, cuantitativas y aplicación de un enfoque histórico a las problemáticas de interés.

207


REVISIONES HISTÓRICAS

Bibiana Cicutti, Miguel Garrofé, Gabriel Asorey

I Rosario, Argentina

LA CASA Y EL BARRIO EN EL CONTEXTO AMBIENTAL REGIONAL Propuesta urbana de César Carli para la ciudad de Santa Fe

Nuestro protagonista, el arquitecto César Carli (Santa Fe, 1935) elabora su propuesta arquitectónica y urbana como parte de la búsqueda de soluciones locales contemporáneas a partir de referencias históricas, culturales y geográficas. Sus motivaciones iniciales sintonizaban con el debate en torno al cuestionamiento de los alcances del Movimiento Moderno y la ciudad heredada de los CIAM: las investigaciones arquitectónicas y urbanas de carácter antropológico-participativo de Christopher Alexander1 y Herman Herztberger, la arquitectura “sin arquitectos” de las tribus aborígenes que recupera Bernard Rudoksky2, la tradición constructiva bioambiental de Hassan Fathy, los espacios existenciales de Christian Norberg-Shulz3, etc. Fue contemporáneo a las investigaciones y obras de Rubén Pesci llevadas a cabo en la ciudad de La Plata, quien fuera fundador y director de la revista A/MBIENTE (1976 a 2001), del CEPA (Centros de Estudios y Proyectos del Ambiente, 1988) y de la FLACAM (Facultad Latinoamericano de Ciencias Ambientales, 1989), espacios destinados a la promoción de foros, formación especializada y proyectos en el área de la sustentabilidad. Asimismo, para la época de la edición de su libro 8º al sur del trópico de Capricornio (Saint Claire Ed., Buenos Aires, 1980) se implementaba en la ciudad de Santa Fe lo que sería una de las aplicaciones vernáculas de los postulados de La Tendenza rossiana. Nos referimos a la revalorización del tejido en damero y la transcripción esquemática de tipologías foráneas que asume el proyecto de Baudizzone-Díaz-Erbin-Lestard-Varas, el Barrio Centenario (1978-1980) Santa Fe es una ciudad cosmopolita, capital de una provincia pionera en políticas de inmigración europea desde mitad del siglo XIX, que se conformó estableciendo unidades de producción agraria articuladas por tendidos ferroviarios orientados al puerto de la ciudad de Rosario. Complementó su sistema productivo con industrias primarias, que posteriormente fueron diversificadas hacia la metalmecánica y química durante los años del desarrollismo en la segunda mitad del siglo XX hasta

Alexander, Christopher (1979) El modo intemporal de construir, Barcelona: G.G. 2 Rudoksky, Bernard (1973) Arquitectura sin arquitectos, Bs. As.: Eudeba 3 Norberg-Shulz, Christian (1975) Existencia, Espacio y Arquitectura, Barcelona: Blume 1

llegar a su caducidad por la institucionalización del modelo neoliberal a fines del mismo, con el consecuente desmantelamiento del rol agroexportador, desindustrialización y la tentativa de un nuevo rol urbano en la nueva economía de mercado transnacional. En este contexto, sus ideas, que fueron germinando durante la década del 704, fueron formalmente sintetizadas en su libro 8º al sur del trópico de Capricornio, detallándose a través de un análisis crítico que “… significa introducirse profundamente en el espíritu de una comunidad que a menudo está penetrada por modelos que la desvirtúan y envilecen”5, considerando el clima subtropical del norte de la provincia y partiendo desde la ubicación geográfica de su ciudad y un radio de influencia de 150 Km. Introduce una síntesis histórica desde los comienzos de la inmigración (1855) destacando situaciones fundacionales en la producción, la cultura, la educación, el periodismo, y mediante las estadísticas censales, explica los crecimientos demográficos urbanos y sus principales tipos de viviendas. Destaca además, la importante relación de los santafecinos con el río Paraná y sus islas, haciendo referencia a la vida cotidiana que cualifica usos y costumbres del hombre del litoral. A partir de los efectos que causan las lluvias copiosas, los vientos dominantes y frecuentes y la aplicación geográfica de las “Realiza estudios de postgrado en Francia, país en el que, precisamente, se traduce su primer libro Los Mástiles (1967) bajo el nombre de Le sol artificial. Luego aparece Inserción de la arquitectura en la pedagogía infantil (1968) (en colaboración con José R. Carli), Orientaciones de la Planificación Urbana en Francia. Las metrópolis de equilibrio TOMO I y La ley de Orientación de Bienes Raíces de Francia TOMO II (1969), Las Cubiertas livianas, Charlas con Don Positivo (1970), El lenguaje de las cubiertas livianas (1974) con la colaboración del ing. Escandell y La Polivalencia. Sus leyes y su aplicación en la arquitectura escolar (1974). En 1976 aparece La esclusas y El espacio homogéneo, Carli, César (1980). Posteriormente, IDEE. Instituto de Educación Especial (1981), Crónica de viajes de un arquitecto (1983), La arquitectura en la memoria (1987), Ciudad, vecindario y hogar (1987), Los constructores de la ciudad (1988), Los tiempos, los patios y las casas (1990), Los misterios de la arquitectura (2000), Apuntes sobre el regionalismo prospectivo (2002), Breves apuntes para una rebelión (2002), La crisis del funcionalismo (2003), Nuevos instrumentos para imaginar la arquitectura (2004) y Biografía de una casa (2004) 5 “Introducción”, Carli, César (1980), Pág. s/Nº.

4

208


curvas solares, analiza metodológicamente tres tipologías históricas locales: la vivienda isleña, la casa vestíbulo y la casa del gringo. De la primera rescata la binuclearidad, la galería al medio y la inclinación siguiendo el curso del sol y los vientos favorables; de la segunda, el partido centrípeto y el vestíbulo; y de la tercera, la microurbanización, la galería continua y la cubierta liviana, con sus correspondientes correlatos bioambientales. Tras estos análisis, propone la hibridación de los tres tipos, concretado en una “PROPUESTA” que integra todas las condiciones anteriores en un nuevo tipo –a la manera de los patterns de C. Alexander_ que es generado por “la calle-patio” y el “patio-corazón”, considerados por Carli “ideas madre” o “líneas de fuerza” del partido, que terminan de definir su propuesta de la “CASA LITORAL” (Fig.1). Este nuevo tipo se desarrolla adaptado a las variantes de los lotes urbanos de 8,66 x 40 metros del damero español, en forma longitudinal con doble altura disponiendo los locales laterales a la calle-patio pergolada, con sala de espera, consultorio y baño sobre la calle; dormitorio, baños, estar, cocina y piscina en el medio alrededor del patio-corazón, cubiertos por un gran techo-sombra; y el quincho al fondo (Fig.2 y.3), con estructura mixta, y cubiertas pesadas y livianas, disponiendo por medio de la binuclearidad / polinuclearidad usos abiertos y espontáneos polivalentes potenciados por esclusas de carpintería móvil. Todo desplazamiento de las esclusas modifica o aísla las regiones a las que esta vinculadas, ampliando o disminuyendo el espacio, esquema que se multiplica infinitivamente (Fig.4) Carli y su equipo6 actualizaron este sistema, devenido en prototipo para el “hombre común” en uno nuevo, a través de un sistema modular espacial de gran facilidad constructiva y alta reproductibilidad denominada “CASAS DE CAMBIO” que propone un diseño por agregación y permite un crecimiento espontáneo según las necesidades con participación de los usuarios. En el ejemplo presentado, sobre el eje central de la “calle-patio” se inicia la aplicación modular y luego se extiende a sus laterales para definir los locales de cocina-comedor diario y habitación de servicio de un lado; dormitorios y baño del otro; dejando el centro al “patio- corazón” rodeado puertas esclusas en franca relación de los espacios abiertos con los cerrados, y estos con la calle (Fig.5 y 6). El prototipo propone un proceso de completamiento en el tiempo, a ser construido con pérgolas metálicas, mampostería de ladrillos, cubiertas livianas de aluminio, carpintería metálica esclusa de tres paños, pisos de cemento fitoferro color y rodillado, y límites medianeros de tejido de alambre (Fig.7). Con este sistema agregativo, orgánico, los tipos se articulan en el tejido urbano de la manzana, conformando conjuntos de casas apareadas y desplazadas entre sí, conjunto por medio, generando interrelaciones alternativas entre espacios abiertos y cerrados (Fig.8).

CONCLUSIONES SUSTENTABLES Contrariamente a la banalización historicista, busca certidumbres de una arquitectura contemporánea pero fundamentada en tradiciones constructivas, los valores culturales locales y sus particulares capacidades ambientales, diseñando una propuesta de CASA LITORAL. Como se desprende, ésta surge de la hibridación tipológica que integra los valores distintivos de los tipos de referencia. Esta idea de generar una arquitectura síntesis y su adaptación al medio ambiente minimiza la huella ecológica, optimiza los recursos de climatización, otorga un nuevo sentido litoraleño del confort y la posibilidad de elecciones personales de sus espacios existenciales. Otra manera de economizar la constituye sus estudios sobre tipologías de cubiertas livianas, planteadas según la expulsión del agua en cóncavos y convexos, sus variantes por pendientes y sus diferentes maneras de unión para cubrir de manera eficiente los crecimientos espontáneos relacionados con su propuesta. En el aspecto urbano imaginó un tejido de calles bordeadas por unidades consecutivas de CASAS LITORAL articulado con una escuela con patio-estadio, entre las cuales quedan espacios abiertos naturales denominados “esponja-tejido poroso-baldío” alentando el uso polivalente del suelo como terreno de absorción de las copiosas lluvias santafecinas, pulmón verde y espacios recreativos aleatorios. También tuvo en cuenta las frecuentes emergencias planteadas por los desbordes del agua, proyectando en las zonas inundables de Alto Verde un sistema de “Peines” asentados sobre lomadas, constituido por una troncal vehicular y derivaciones laterales de calles con CASAS LITORAL, rodeadas a su vez, de canales aliviadores de crecientes del río; dando a este sector vulnerable capacidad de resiliencia para superar materialmente los estados hídricos perturbadores. La revisión de estas propuestas, asume en la actualidad el nombre de prototipo CASAS DE CAMBIO. Carli y su equipo proyectan la Escuela de los Grandes Espejos (fundada metafóricamente en las superficies reflejantes fluviales, el infinito de dos espejos enfrentados, la especulación intelectual entre otras) partiendo de la libertad de elección de los usuarios fuera de dogmatismos disciplinares y proponiendo un sistema combinatorio de “Módulos-Cubo” que contienen todos los elementos distintivos de la PROPUESTA anterior (locales, pérgola, esclusas), con enorme facilidad de combinación7, aproximándose a la idea de flujo en que vive la sociedad contemporánea y a la ambigüedad de las libres asociaciones, sintetizadas en “QUE CUANDO ABREN CIERRAN, Y CUANDO CIERRAN ABREN”8.

- Con 2 dormitorios + escritorio + galería (55,44 m2) = 1.995.840 / Con 3 dormitorios + escritorio + galería (66,53 m2) = 3.326.400 / - Con 4 dormitorios + escritorio + galería (77,62 m2) = 3.326.400 / - Con 5 dormitorios + escritorio + galería (88,71 m2) = 1.995.84 / Total de posibilidades = 10.644.480.Profesor Matemático LUIS BIANCULLI, Escuela de los Grandes Espejos. Una mirada distinta de la arquitectura, fundada por el arquitecto César Luis Carli, http://escueladelosgrandesespejos.blogspot.com. ar, (Captura 25/04/2017). 8 Escuela de los Grandes Espejos. Una mirada distinta de la arquitectura, fundada por el arquitecto César Luis Carli, http://escueladelosgrandesespejos. blogspot.com.ar, (Captura 25/04/2017). 7

6

“Obra: Casas de Cambio. Autores: Arq. César Carli; Arq. Hugo Biancari; Arq. Edgardo Sanchez; Profesor Matemático Luis Bianculli; Lic. Daniel Galetti; Gabriel Sosa (estudiante FADU-UNL). Gobierno de la Provincia de Santa Fe/ Universidad Nacional del Litoral. Ubicación: Santa Fe. Fuente de datos e imágenes: Escuela de los Grandes Espejos – www.delosgrandesespejos.com.ar contacto@delosgrandesespejos.com.ar”, http://www.arquitecturacritica.com. ar/2011/04/casas-de-cambio-escuela-de-los-grandes.html.

209


Figura 2. CONFORMACION URBANA. Fuente: Carli, César (1980) 8º al sur del trópico de Capricornio, Bs. As.: Sainte Claire Editora.

Figura 1. CASA LITORAL Fuente: Carli, César (1980) 8º al sur del trópico de Capricornio, Bs. As.: Sainte Claire Editora.

Figura 3. PATIO CORAZON Fuente: Carli, César (1980) 8º al sur del trópico de Capricornio, Bs. As.: Sainte Claire Editora.

210


Figura 5 ESCUELA GRANDES ESPEJOS. Fuente: Escuela de los Grandes Espejos. Una mirada distinta de la arquitectura, fundada por el arquitecto César Luis Carli, http://escueladelosgrandesespejos.blogspot.com.ar (Captura 25/04/2017).

Figura 6. Fuente: Escuela de los Grandes Espejos. Una mirada distinta de la arquitectura, fundada por el arquitecto César Luis Carli, http://escueladelosgrandesespejos.blogspot.com.ar (Captura 25/04/2017).

Figura 4. ESCLUSAS. Ejercicio lúdico didáctico. Fuente: Carli, Cèsar (2007) Casas que hacen casas. Santa Fe: Mauro Yardin Ediciones

Figura 7. Fuente: Escuela de los Grandes Espejos. Una mirada distinta de la arquitectura, fundada por el arquitecto César Luis Carli, http://escueladelosgrandesespejos.blogspot.com.ar (Captura 25/04/2017).

Figura 8. Fuente: Escuela de los Grandes Espejos. Una mirada distinta de la arquitectura, fundada por el arquitecto César Luis Carli, http://escueladelosgrandesespejos.blogspot.com.ar (Captura 25/04/2017).

211


Incorpora, además, las herramientas informáticas de diseño, aptas para una construcción interactiva y personal en un terreno virtual, evitando el modo tradicional donde intervienen proyectistas ajenos a los problemas emergentes y los consecuentes costos de reformas y ampliaciones. La vigencia del pensamiento y la versatilidad de los proyectos (y construcciones) de César Carli –paradójicamente relegados o _ soslayados en ámbitos académico disciplinares es innegable, y cobran resonancia en el debate contemporáneo, acerca de lo que se considera “sustentable”, no vinculado a artificiosos artilugios técnicos que derivan necesariamente en una plena dependencia del mercado global, tanto inmobiliario como de la producción de altas tecnologías. Esta lógica de proyecto implica la posibilidad del usuario intervenir en la determinación de su entorno y en su articulación con la multiplicidad del espacio urbano. En Alternativas a la Uniformidad: Ciudades Sostenibles, Z. Muxi señala que “contrariamente al modelo extendido y dominante, no existe una única alternativa para la ciudad, sino que son posibles muchas y diversas... Las ciudades deben ser sostenibles, entendiendo sostenibilidad en su amplio espectro que conjuga lo social y lo natural....”9

EXCURSUS PERSONAL DE LOS AUTORES Nos es grato destacar que la “Carta a modo de prólogo” en el libro de referencia fue solicitada por el autor en calidad de ex-alumno al profesor Iván Hernández Larguía, titular de nuestro Taller de Historia de la Arquitectura (2005-2008), fundador junto con la Dra. Arq. Bibiana Cicutti del IDEHA (Instituto de Estudio de Historia de la Arquitectura), 2006. Iván, en su Carta, resalta la relación biunívoca entre arquitectura y urbanismo basada en estudios tipológicos y sus cualidades de morar, desligándolo de toda concepción conservadora: “La historia como herramienta, en cualquier proceso creador, debe ser empleada con sentido de proyección, nunca con intención retrospectiva”10. Fiel a su espíritu humanista, por encima de los valores de las propuestas arquitectónicas enraizadas en el contexto local, apela al compromiso ético de nuestro protagonista y exalta “su fervor por la dignidad humana”.

10 9

Muxi, Zaida (2004) La arquitectura de la ciudad global, Barcelona: GG

212

Carli, César (1980) 8º al sur del trópico de capricornio, Bs. As.: Sainte Claire Editora.


Dra. Arq. Bibiana Cicutti

bcicutti@hotmail.com

Arquitecta FA, UNR, 1975. Doctora en Arquitectura FAPYD, UNR, 2005. Secretaría de Ciencia y Tecnología, FAPYD UNR. Directora del IDEHA, Instituto de Historia de la Arquitectura, Facultad de Arquitectura, Planeamiento y Diseño, Universidad Nacional de Rosario - Argentina. Profesora titular de Historia de la Arquitectura I, II y III, FAPYD, UNR. Investigadora Categoría I, directora de proyectos acreditados y de la Red de cátedras de estudios interdisciplinarios de la arquitectura y el territorio latinoamericanos y Red Heritage Tourism Landscape-Nodo Argentina. Autora y compiladora de libros, capítulos y artículos de la especialidad. Integrante de comisiones evaluadoras y comités científicos. Directora del proyecto editorial A&P Investigaciones. Miembro Comité Académico del Doctorado de Arquitectura, FAPYD, UNR y del Postdoctorado UNR.

Mg. Arq. Miguel A. D. Garrofé

mgarrofe@farq.unr.edu.ar

Arquitecto FAPYD, UNR, 1983. Magíster en Estudios Culturales, CEI, UNR, 2015. Jefe de trabajos prácticos y encargado de curso en Historia de la Arquitectura I, II y III, FAPYD UNR. Investigación Categoría III. Programa de Incentivos, SPU. Área de especialidad: Arquitectura/Artes. Coordinador Convenio Municipalidad de Rosario/FAPYD UNR (2006-12) para el relevamiento y procesamiento de datos urbano-arquitectónicos para la actualización y elaboración de normas urbanísticas de protección patrimonial. Es autor de artículos científicos, capítulos de libros, de ponencias y exposiciones dentro de la especialidad. Representante por la FAPYD ante la Comisión de Preservación y Rehabilitación del Patrimonio de la MCR

Arq. Gabriel Asorey

gabasorey@hotmail.com

Arquitecto FAPyD, UNR.1990. Cursado completo de la Especialización en Planificación Urbano Territorial. Director del Área de Vinculación Tecnológica en la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la FAPyD UNR. Jefe de trabajos prácticos Historia de la Arquitectura I, II y III, FAPyD UNR. Investigación Categoría III. Director de Proyectos de Vinculación Tecnológica de la Secretaría de VT y DP de la UNR en la actualidad. Exdirector y autor del Programa Municipal de Preservación del Patrimonio Urbano y Arquitectónico. Es autor de artículos científicos, capítulos de libros, de ponencias y exposiciones dentro de la especialidad. Miembro de la Red Heritage, Tourism & Landscape, ICOMOS UNESCO y CICOP.

213


REVISIONES HISTÓRICAS

Vicente Javier Díaz García

I Las Palmas de Gran Canaria, España

LA CASA PARTICIPADA Apuntes y tendencias para una/la vivienda presente

“La figura del hombre sobre el caballo es secretamente patética (...) su obra es efímera como él (...) del labrador procede la palabra cultura, de las ciudades la palabra civilización (...) pero el jinete es una tempestad que se pierde.” Jorge Luis Borges Historias de jinetes REFERENCIAS HISTÓRICAS En los orígenes de la participación en la arquitectura se encuentran propuestas que, durante un breve paréntesis, reivindicaron que la arquitectura se pusiera al servicio de la sociedad o de las mayorías. En algunos casos se trató de propuestas emergentes, surgidas desde abajo, desde la base. En otros casos también surgieron desde arriba, desde la teoría social o desde el pensamiento utópico. En un breve recorrido histórico por la vivienda colectiva podemos señalar una primera etapa vinculada con las comunidades tradicionales1. Baste citar algunos casos como la organización concéntrica de los Tulous erigidos por los pueblos de las regiones montañosas del suroeste de Fujian (China), la kasbah o ciudades fortaleza de origen bereber (Marruecos/Sahara), los barrios autoconstruidos como el Albaicin (Granada, España), Alfama (Lisboa, Portugal), los riscos (Las Palmas, España), las favelas (Brasil). En occidente encontramos una primera deriva comunal en los monasterios cenobíticos. La aparición de las órdenes mendicantes incorporaron una idea de vida en común vinculada a la práctica ascética2, esto es, a un rechazo pacífico al poder. Frente a la vida eremítica apartada de la comunidad en la vida

Aunque es abundante la bibliografía antropológica, en arquitectura podemos destacar los estudios realizados por RAYMOND, Eleanor (1931): Arquitectura doméstica temprana de Pennsylvania, en la que realiza el primer inventario de la arquitectura vernácula de Estados Unidos; MOHOLY-NAGHY, Sibyl (1957): “Native genius in anonymus architecture”, Nueva York, Horizon Press. O el conocido RUDOFSKY, Bernard (1964): Arquitectura sin arquitectos. Breve introducción a la arquitectura sin genealogía (1964), BsAs, Universitaria de Buenos Aires. 2 La palabra ascética viene del griego askein que significa ejercitarse o hacer ejercicio. Debemos recordar que en Utopía de Tomás Moro (1516) se recuerda que la vida en común demanda mucho trabajo. 1

cenobítica los monjes viven juntos y comparten una misma regla monástica. Como ejemplos podemos citar la Cartuja de Galluzzo (Florencia, Italia) (siglo XIV) o el Monasterio de San Galo3. Otro momento digno de reseñar ya en el siglo XIX son las numerosas propuestas emanadas del socialismo utópico como los falansterios, inspirados en las ideas de Charles Fourier (1841); el familisterio de André Godin (1849-1968) o las ciudades de raíz industrial como New Lanark (1813-1828) o New Harmony (1824-1829) de Robert Owen. Nos podemos detener también en el periodo de entreguerras en el que surgen propuestas como los Inmuebles Villa de Le Corbusier (1922) o también de inspiración comunista4 como el Complejo Narkofin de Moisej Ginzburg e Ignaty Miunis (1929), el Dom-Kommuna de Mihail Barsc y Vyacheslav Vladimirov (1929), el Karl Marx Hofe de Karl Ehn (1930). LA ARQUITECTURA EMERGENTE Aparentemente, en una primera lectura superficial existiría una contradicción entre la arquitectura y la anarquía. Tal y como afirma Jean Pierre Garnier5, se trata de una “pareja mal avenida”, en tanto “la arquitectura está, desde sus orígenes, al servicio del orden”, o sea, que se encuentra “abocada a servir al príncipe eternamente”6. Deyan Sudjic se atreve a ir aún más allá cuando afirma: “La proximidad entre el totalitarismo y la arquitectura es lo que da a la construcción monumental el tono siniestro en el que pensaba George Orwell en su ensayo de política y cultura poco antes de su muerte”7. Como antecedente de esta mirada emergente, ya en 1947, Paul y Percival Goodman, en su obra Comunitas8, frente a la

AURELI, Pier Vittorio (2016): Menos es suficiente, Barcelona, Gustavo Gili, p.37. 4 Un interesante análisis sobre estas dos investigaciones en vivienda colectiva se puede encontrar en MARTÍN, Manuel (2014): La casa en la arquitectura moderna, Barcelona, Editorial Reverté, pp.179-196. 5 GARNIER, Jean Pierre (2006): “Arquitectura y anarquía: una pareja mal avenida”, en Contra los territorios del poder, Bilbao, Virus, pp.129-142. 6 Idem. pp.129-130. 7 SUDJIC, Deyan (2007): La arquitectura del poder, Barcelona, Ariel, p.291. 8 GOODMAN, Percival; GOODMAN, Paul (1947): Tres ciudades para el hombre, Buenos Aires, Proyección. La primera edición fue revisada por los autores 3

214


ciudad represiva, proponen una alternativa libertaria como la necesidad de potenciar la comunidad frente a la vivienda; la importancia de la integración, tanto cultural como de los diferentes niveles de renta; el trabajo de los propios beneficiarios en la mejora de su hábitat o la idea de progresividad en la creación de la vivienda. “Quizá el propio espacio de los departamentos deba ser dejado más abierto para que los ocupantes decidan sobre el cercado y contribuyan en su construcción”9. Sus planteamientos críticos acerca del desarrollo urbano producido en Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial se anticipan una década a las críticas de otros autores. En los años 1960 y 1970 encontramos el pensamiento anarquista en una serie de corrientes heterogéneas, más o menos marginales, como la arquitectura nómada o la arquitectura radical. Peter Hall, en Ciudades del mañana (1988), defiende los orígenes anarquistas del urbanismo y la arquitectura moderna. Afirma: “La reacción en contra de la ciudad Corbusiana de las torres significó la victoria, aunque con retraso, de la filosofía de la planificación propuesta por la corriente anarquista”, o de manera más contundente, “creo que los padres anarquistas, aunque poco realistas e incoherentes, tuvieron una magnífica visión de las posibilidades de la civilización urbana, lo cual es digno de ser recordado y celebrado; en contraposición, Le Corbusier, el Rasputín de esta historia, representa el urbanismo autoritario, cuyas malas consecuencias están siempre con nosotros”10 En esa corriente anarquista, Hall sitúa a Ebenezer Howard, Piotr Kropotkin, Patrick Geddes11 o Lewis Mumford. También afirma que las ideas anarquistas de Wright –no dependencia de la tecnología, naturalismo, agrarismo y vuelta al campo–, en cierta manera reaparecieron en Berkeley en los textos de Christopher Alexander. Charles Jencks, por su parte, relaciona la anarquía con los arquitectos expresionistas y su “ideología de creatividad individualista”12, pero también la atribuye a los grandes maestros del siglo XX:

en una especie de informalismo arquitectónico, alimentando equívocos aún sin resolver.”14 LA CASA ANARQUISTA Colin Ward, en su artículo “La casa anarquista”15, hace una revisión de los diferentes temas que en arquitectura tienen una inspiración anarquista. Fundamentalmente serán tres: la vivienda colectiva –colectivismo–, la ayuda mutua –participación– y el ahorro energético –ecología–. Para empezar descarta la existencia de una estética específicamente anarquista: “enfrentada a la estética burguesa” admitiendo que “la burguesía constituye la única clientela del arte revolucionario, cuando no lo es el propio Estado”16. Para solucionar el problema del alojamiento desde una actitud revolucionaria cita a Kropotkin, cuando afirma que se debería “repartir las viviendas existentes conforme a las necesidades de cada cual”. Destaca la importancia de la participación ciudadana o ayuda mutua. Esto se produce en dos vertientes. Por un lado, aquel aspecto “concerniente a la vida en comunidad” y por otro lado, al modelo de sociedad. “Muchos anarquistas se cuestionan la familia nuclear y la vivienda unifamiliar, aceptada como refuerzo de aquella. Describen la casa individual como una prisión y siguen en la búsqueda de una unidad social más amplia”17. En este apartado es tan importante la ayuda mutua como la interacción con el entorno o la reducción del trabajo doméstico al mínimo, a fin de, en palabras de Kropotkin, “reducir cuantiosamente la increíble suma de labores que las mujeres hacen inútilmente”, denunciando el “desperdicio de fuerzas de la esclava de la casa”. El tercero de los temas que aparecen en la mirada anarquista de Ward es la cuestión energética. La “vialibilidad ecológica” proclamada a partir de los años 1970 por los movimientos ecologistas. “El criterio técnico de una casa anarquista prevé que ésta sea duradera, con estructuras ágiles y de poco gasto energético. Y la exigencia política radica en la necesidad de su control por parte de los usuarios”18. Finalmente afirma que estas posiciones anarquistas, con respecto a la arquitectura,

“No sólo la Bauhaus se organizaba y seguía las líneas de la concordia social y la ayuda mutua, sino también la comunidad de trabajo de Frank Lloyd Wright, denominada ‘taliesin’, (...) Le Corbusier desarrolló formas anarquistas de organización basadas en la federación de sindicatos obreros, donde el control tenía que ejercerse de abajo a arriba”13

“en el siglo XXI adquirirán una gran importancia, por muchas razones (…) La primera es el grave descalabro económico de la política oficial inmobiliaria en los países occidentales (…) La segunda, la lección que los países pobres y las poblaciones indigentes dan a los ricos (…) La tercera razón es el concurso del feminismo en el diseño de la casa”19.

También Tafuri relaciona esta búsqueda de la participación del usuario con el “viejo tronco del anarquismo toscano” o con “utopías de Taut”, afirmando que “el populismo desemboca

Sin duda, un aspecto importante de esta mirada es la autoconstrucción20, teorizada desde la arquitectura por John Turner y desde la sociología, entre otros, por Ezequiel Ander Egg. Ciertamente en John Turner podemos seguir la pista del pensa-

en 1960. GOODMAN, Op.Cit., p.242. 10 HALL, Peter (1988): Ciudades del Mañana: Historia del urbanismo en el siglo XX, Barcelona, Serbal, 1996, pp.14-15. 11 Patrick Geddes contribuye a elaborar la teoría de la planificación que, entre otras cosas, plantea que “hombres y mujeres deben hacer su propia ciudad”. En 1918, con su propuesta de “Cirugía Conservadora”, se anticipa en casi medio siglo a gran parte de la filosofía del urbanismo de los años 1960. Más información en el capítulo 5: “Geddes y la tradición anarquista”, en HALL: Op.Cit., pp.148-158. 12 JENCKS, Charles: Movimientos modernos en arquitectura (1973), Hermann Blume, Madrid 1983, p.58. 13 Idem, p.6. 9

TAFURI, Manfredo; DAL CO, Francesco: Arquitectura contemporánea (1976), Madrid, Aguilar, p.368. 15 WARD, Colin (1998): “La casa anarquista”, Barcelona, En Archipiélago, 3435, pp.122-128. 16 Idem, p.124. 17 Idem, p.126. 18 Idem, p.128. 19 Ibídem. 20 Con respecto a la autoconstrucción analizada desde el campo de la arquitectura se puede consultar PELLI, Victor (2007): Habitar, participar, pertenecer. Acceder a la vivienda-incluirse en la sociedad, Buenos Aires, Nobuko, pp.93118. 14

215


Fig. 1. Risco de San Roque en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. España. Fotografía de abril de 2017.

Fig. 2. Casa terrera en el barrio de La Isleta, Las Palmas de Gran Canaria, España. Fotografía de abril de 2017.

216


Fig. 3. Inmueble abandonado en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. FotografĂ­a de abril de 2017.

217


miento anarquista del siglo XX, desde sus lecturas de la revista anarquista Freedom, donde Colin Ward plantea el principio de la autoconstrucción (1950), pasando por el estudio del método de Patrick Geddes, que le “involucraría con la gente involucrada, principalmente con todos los que estaban sufriendo las consecuencias de las disfunciones y del deterioro urbano” hasta llegar a las tesis de Lewis Mumford, discípulo de Geddes, en el libro The culture of cities. Por su parte, el sociólogo argentino Ezequiel Ander-Egg, desde las ciencias sociales, se ha asomado a la autoconstrucción de viviendas, principalmente en su libro Autoconstrucción y ayuda mutua21 (1987): “Lejos de considerar la autoconstrucción como una panacea para los problemas de la vivienda, estimamos que es una salida parcial y limitada al problema, pero al mismo tiempo una solución real y concreta para proporcionar una vivienda digna, ajustada a la real capacidad económica de los sectores populares y a las posibilidades del sector público”22

derecho a una vivienda digna y que denuncia la existencia de inmuebles vacíos en las ciudades25. Aunque podemos ver en estas actuaciones un carácter marginal o efímero, fenómenos recientes como las viviendas alquiladas por alumnos Erasmus o las denominadas viviendas vacacionales que se promocionan en portales de Internet (Airbnb o Booking) nos hablan de nuevas formas temporales de habitar que a su vez pueden remitir a etapas del pasado en las que la arquitectura tuvo que enfrentarse a la provisionalidad o la transformación en el habitar. Desde las administraciones, en los últimos años, en algunas regiones de España se están acometiendo propuestas, como las viviendas dotacionales o las cooperativas de viviendas en cesión de uso que se podrían considerar, siguiendo los planteamientos de Hakim Bey (1991), zonas temporalmente autónomas (ZTA), que aprovechan las fisuras y grietas de un estado omnipotente y omnipresente. El propio Colin Ward se refiere a ellas: “Una vez que el concepto de `zonas temporalmente autónomas´ se aloja en tu mente, empiezas a verlas por todas partes: momentos efímeros de anarquía que ocurren en la vida cotidiana. En este sentido describe un concepto quizás más útil que el de una sociedad anarquista, puesto que las sociedades más libertarias de las que tengo conocimiento tienen elementos autoritarios, y viceversa”26

NO PROPONER ALTERNATIVAS Tal y como nos plantea Sigmund Bauman, “el planeta está lleno”, ha desaparecido la tierra de nadie, por lo que los desechos -también los desechos humanos- han pasado a ocupar un papel central. “La mentalidad moderna nació junto con la idea de que el mundo puede cambiarse… La condición moderna consiste en estar en camino. La elección es modernizarse o perecer. La historia moderna ha sido…una historia de diseño y un museo/cementerio de diseños probados, agotados, rechazados y abandonados en la guerra en curso de conquista y/o desgaste librada contra la naturaleza”23 A tenor de estas nuevas iniciativas, tanto de reacción a la hegemonía neoliberal como de búsqueda de soluciones al creciente desplazamiento de la población en dirección a las grandes aglomeraciones urbanas, ¿qué respuesta se está dando desde la arquitectura? Podemos decir que la arquitectura como tal apenas podrá esbozar una respuesta única o generalizable. Atrás quedaron aquellos sueños modernos de aportar respuestas universales a problemas locales. Recordamos el pensamiento de Agustín García Calvo, a propósito de su lucha contra el poder y contra el hombre, cuando afirmaba: “El futuro es de ellos. Hay que tener la valentía de no proponer alternativas, no proponer otros futuros”24. Se refiere a la imposibilidad de una acción que pretenda reemplazar al actual sistema, como se pretendió en el siglo XX.

Abordar la vivienda presente implicaría una nueva actitud más artesanal en la que cada iniciativa tendría que enfrentarse al objeto y su fundamento27, aprovechando las lecciones y el conocimiento acumulado a través de los años, pero sin pretender haber encontrado fórmulas mágicas que sean aplicables en diferentes momentos y lugares. Presente como el instante en el que vivimos, pero también presente como un obsequio, como uno de los pocos regalos que la arquitectura podría aportar en este momento a la sociedad.

En este siglo XXI podemos mencionar al movimiento okupa y su crítica a la intervención tanto del mercado como del estado en materia de vivienda. En este caso, al igual que ya hiciera Koprotkin, se trata de un movimiento social que reivindica el ANDER-EGG, Ezequiel (1987): Autoconstrucción y ayuda mutua, Buenos Aires, Hvmanitas. Este libro es una versión actualizada de trabajos anteriores, ANDER-EGG, E. (1962): Ayuda mutua, consejo Federal de Inversiones, Buenos Aires, y ANDER-EGG, E. (1969): Autoconstrucción y desarrollo de la comunidad, Buenos Aires, Librería de las Naciones. 22 Idem, p.19. 23 BAUMAN, Zigmunt (2005): Vidas desperdiciadas. La modernidad y sus parias, Barcelona, Paidós, 2013, p.38. 24 GARCÍA CALVO, Agustín (1997): Contra el hombre, Madrid, Anselmo Lorenzo, p.83. 21

ADELL, Ramón (Coord.) (2004): ¿Dónde están las llaves?: el movimiento okupa: prácticas y contextos sociales, Madrid, Catarata. WARD, Colin (2011): “Reflexiones sobre las zonas temporalmente autónomas” en Anarchist Studies. 27 “Las propuestas del arte contemporáneo se deberán construir no a partir de una referencia inamovible, sino con la necesidad de proponer para cada paso, simultáneamente el objeto y su fundamento” en SOLÀ-MORALES, Ignasi (1995): Diferencias. Topografías de la arquitectura contemporánea. Barcelona, Gustavo Gili, p.67. 25

26

218


Vicente Javier Díaz García

vicente.diaz@ulpgc.es

Doctor arquitecto (Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, 2008), especialización en cooperación al desarrollo (Universidad Politécnica de Madrid, 2000), profesor ayudante doctor del grado en arquitectura de la ULPGC (desde 2014), impartiendo las asignaturas Arquitectura doméstica (tercer curso) y Hábitat y desarrollo (quinto curso). Premio de ensayo Casa África con Un modo de afrontar la ciudad africana (ediciones Catarata, 2014). Estancias en Chile (1997), Honduras (1998-99) y Uruguay (2003). Proyectos de I+D+i “La Isleta Participa” (2010), Inventario-catálogo de patrimonio cultural (isla de Maio, Cabo Verde, 2009-2010), IURA-Maio (Indicadores Urbanos Activos Maio, 2011), PATRIVAL (2012), IURA-La Isleta (2016).

219


REVISIONES HISTÓRICAS

Kenny Espinoza, Santiago Espinoza, Juan C. Villacrés

I Quito, Ecuador

SOLANDA Estructura urbana porosa y vivienda progresiva en Quito

LA HISTORIA La ciudad de Quito ha tenido dos momentos de expansión importantes: el primero hacia las primeras décadas del siglo XXI -coincidiendo con procesos de modernización del país- y el segundo en los años 70 -producto del auge petrolero ecuatoriano y la migración del campo a la ciudad-. A través de ambos momentos históricos, la ciudad excede los estrechos límites geográficos que caracterizaban su traza colonial y se extiende sobre la meseta andina. Por su parte, el sur de quito -vasta extensión de haciendas y terrenos privados de predominancia agrícola- comienza a urbanizarse hacia los años 30 y 40, en donde los asentamientos de mayor relevancia se producen sobre el espacio inmediato al sur de “El Panecillo”, conformando los barrios de Chimbacalle, La Villaflora y La Magdalena. Sin embargo, el plan de Jones Odriozola aprobado en 1945 fue la base normativa sobre la que se organizó y zonificó la ciudad, y es este antecedente el que proyecta las futuras líneas de crecimiento de Quito e incorpora a los barrios obreros como un elemento de la planificación urbana1. En 1971 se inician los primeros sondeos para la creación del “Barrio Obrero Solanda” de interés social, después de que en 1967 María Augusta Urrutia realizara la donación de los terrenos hoy ocupados por el barrio a la “Fundación Mariana de Jesús”2. La planificación no se llevará formalmente a cabo hasta el año 1974 y será en 1981 cuando se construya el plan original del “Barrio Obrero Solanda”3. De ahí en adelante, en la década del 90 e inicios del 2000, se han gestado procesos de apropiación y modificación de la estructura urbana por sus

(Jones Odriozola, 1945). Cabe anotar que María Augusta Urrutia fue quién defendió en sus inicios la causa de formar un barrio obrero en el sur de Quito; hecho que varios años antes, en 1939, tuvo su réplica al norte de la ciudad, cuando Urrutia formulaba la posibilidad de construir un barrio obrero en los terrenos de su hacienda “La Granja”. Cuarenta años después Urrutia retoma su interés por construir un barrio obrero en aquellos terrenos pero se ve impedida por la normativa vigente, la cual segrega los barrios obreros únicamente hacia el sur de la ciudad. Es interesante, en todo caso, la relación trazada entre dos barrios que representan puntos álgidos en la historia de la ciudad: “Solanda” y “La Granja”, barrio obrero y barrio de “clase media”. (Pérez, 2003) (Sector Inmobiliario, s.f). 3 (Trama, 1981). 1 2

habitantes.4 En años recientes el barrio ha sido integrado al sistema de transportación pública y se ha intervenido en el mejoramiento del espacio público. Todo ello, junto a la continua expansión y consolidación de Quito, ha permitido que “Solanda” se transforme en un escenario para la pluralidad. (fig.1) El “Barrio Obrero Solanda” es un modelo urbano de ciudad porosa, construido a partir de supermanzanas, implantado en la periferia sur de Quito a principios de 1980. Éste se concibió como una estructura que pretendía satisfacer la creciente demanda habitacional pensando en la cohesión social a través de la inserción de patrones y tipologías de vivienda: los primeros articulan el espacio público y las últimas soportan la progresividad. “Solanda” se ha configurado en la actualidad como un barrio muy activo, aunque no ha podido escapar a las contradicciones de la metrópoli: inseguridad, desorden, hacinamiento y desapropiación. Es en este contexto en el que se ha investigado su estructura urbana partiendo de dos preguntas: “¿Las personas se han adaptado a la vivienda inicial y su progresividad?” “¿La estructura urbana del barrio tiene condiciones de porosidad?”. Cerca de 2 años se ha investigado al barrio “Solanda” y es posible evidenciar que no existen fenómenos simples que den respuesta a estos cuestionamientos. Lo que encontramos fue un cúmulo de prácticas, desplazamientos, mutaciones, modificaciones y procesos evolutivos -que van de la estructura urbana a la calle, pasaje, manzana y vivienda- cuyo análisis es esclarecedor al respecto y nos permite valorar los aciertos y errores particulares de este modelo de ciudad. Una vez contextualizado el caso de estudio, pasamos a definir los elementos de la estructura urbana, puntualizando la investigación del “Barrio Obrero Solanda” en: la Supermanzana, la Manzana, la Calle, el Pasaje y finalmente la Vivienda.

4

220

Información recabada a partir de la experiencia académica en el Taller VII-VIII Agrupar Dispersar (2014) y Taller VII-VIII Soportes para la Densificación (2015), de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador.


LA ESTRUCTURA URBANA

LA CALLE

“Solanda” se encuentra al sur de la ciudad, a una altitud de 2800 msnm, cerca de la quebrada Río Grande y el río Machángara. Se sitúa en la parte central del valle que conforma la cordillera y tiene una extensión de 443.3 hectáreas en donde residen 78.279 habitantes. “Solanda” tiene actualmente 24.526 casas, 22.313 hogares y una densidad de 176.2 habitantes por hectárea y 4.8 habitantes por lote. Su estructura urbana está compuesta por cuatro barrios segmentados a partir de dos ejes perpendiculares, conformando una retícula de cuatro cuadrantes en la que se sitúan dos barrios hacia el norte y dos hacia el sur. En el primer caso, estos se conforman por ocho “supermanzanas” cada uno y están divididos por una franja verde con equipamientos; mientras que en el segundo caso están conformados por seis “supermanzanas” cada uno y se dividen por la Calle José Alemán, conocida como “La J”. Cada barrio incorpora en su interior equipamientos de menor escala que activan su centro.5

La calle, como patrón de ordenamiento, cuenta con algunas condiciones: conectividad, diversidad, porosidad y escala adecuada, que son posibles gracias a los usos mixtos en plantas bajas, a la inserción de tipologías puente -las mismas que refuerzan la relación entre interior y exterior de las manzanas- y al crecimiento en altura de las edificaciones. Desde esa perspectiva, la Calle “La J” es una ratificación de lo que debe ser una vía comercial peatonal: con muchos comercios de poco frente y que conecta a un determinado sector con las vías de conexión al transporte público -hecho de particular importancia para cualquier planeamiento integral de ciudad-. (fig.3)

En cuanto a la ocupación del suelo, en “Solanda” se ha pasado de un uso 100% residencial unifamiliar con una franja de equipamientos, a uno de uso mixto en primeras plantas y vivienda multifamiliar; se ha suplido la inexistencia de redes de transporte público en el plan inicial, hasta aproximarse a un rango de 400m. del sistema integrado de la ciudad; y se ha incrementado el índice de ocupación del 40% en planta baja con un promedio de dos plantas, hasta ocupar actualmente todo el lote de manera excesiva, llegando a un 100% en planta baja con edificabilidad de 300% en tres plantas o 500% en cinco plantas. Además, el “Barrio Obrero Solanda” se puede medir sostenible en sus circuitos de movilidad ya que el 25% de su área está destinada para la circulación vehicular y el 75% para la circulación peatonal, relacionada ésta con las franjas de equipamiento. (fig.2)

EL PASAJE Los pasajes tejen el barrio al actuar como elementos de circulación de escala menor que permiten la exclusividad de los flujos peatonales al interior de la manzana. No obstante, hacia este espacio se han ampliado las viviendas, por lo cual en ciertas ocasiones sus condiciones de iluminación y ventilación se ven comprometidas. Particularmente la falta de iluminación artificial de estos espacios los convierte en focos de delincuencia. (fig.4) LA TIPOLOGÍA DE VIVIENDA Las tipologías de vivienda encontradas en el caso de estudio se podrían clasificar de la siguiente manera: •

Tipología A1: Vivienda mínima de 27,67 m2 en un lote de 61.42 m2, desarrollada en una planta. Es la tipología que abarca el 55% del total de unidades de una supermanzana y que podía albergar en inicio a una sola persona. En cuanto a área construida se convierte en la opción más asequible para el usuario, aunque requiere de la transformación inmediata de la unidad de vivienda para que su familia de más de cuatro miembros pueda habitar allí.

Tipología B: Vivienda de 142.14 m2 en un lote de 92.16 m2, desarrollada en dos plantas. Tiene una ocupación en planta baja del 87%. Esta tipología incorpora a su vez las tipologías B2 y B3, las cuales son viviendas multifamiliares.

Tipología C3: Vivienda de 76.83 m2 en un lote de 81.92 m2, desarrollada en dos plantas. Responde a un programa destinado para una familia de cuatro miembros que incluye un área comercial, aunque es la que menos adherencia tiene en el tiempo.

Tipología Puente: Espacio de uso múltiple con vocación para cada uno de los oficios necesarios en la vida de un barrio (peluquería, sastrería, zapatería, etc.), de una sola planta, elevado por sobre los pasos peatonales.

LA SUPERMANZANA Las supermanzanas de “Solanda” se constituyen a partir de súper-lotes que contienen las tipologías de vivienda a manera de barras, las cuales son la suma de lotes edificados a partir de tres tipologías generales: esquina, adosada y puente. Estas tipologías incorporan viviendas multifamiliares de hasta dos plantas, viviendas unifamiliares progresivas, viviendas con comercio de hasta dos plantas y espacios para oficios. Si bien es cierto que el plan original del barrio proyectó el uso mixto en las viviendas que tenían intersección entre un pasaje y una vía vehicular, esta incipiente intención de incorporar otros usos representaba menos del 0.5% respecto al uso residencial total. El sello que construye una supermanzana tiene diferentes escalas, definido a partir del corte urbano: barras con calle, barras con pasaje, barras con patio y barras con espacios abiertos, garajes o áreas verdes. En la actualidad estos cortes urbanos son una evidencia de la toma arbitraria de retiros, espacios de ingreso de luz y aumento en el número de pisos que han transformado la escala y proporción del lugar.

5

Al respecto es de gran importancia el artículo publicado en la revista ecuatoriana de arquitectura TRAMA # 24-25 de 1981, en el que se especifican las características iniciales del Plan Solanda.

El nudo que construye las tipologías BI, B2, C3 y Puente está en relación directa con la calle como espacio público. Aquella relación hace que el mecanismo para adaptarse a las nuevas necesidades de la manzana, barrio o sector sea el de incrementar el uso comercial en plantas bajas e inclusive incorporarlo en plantas altas, hecho no muy común en la ciudad de Quito.

221


Figura 1. Elaboraciรณn: Espinoza Carvajal Arquitectos, 2016.

Figura 2. Elaboraciรณn: (Taller VII-VIII. Soportes para la densificaciรณn, 2015).

Figura 3. Elaboraciรณn: (Taller VII-VIII. Soportes para la densificaciรณn, 2015).

222


Figura 4. Elaboración: (Taller VII-VIII. Soportes para la densificación, 2015) (Taller VII-VIII. Agrupar-Dispersar, 2014).

Figura 5. Elaboración: (Taller VII-VIII. Soportes para la densificación, 2015).

Figura 6. Elaboración: (Taller VII-VIII. Soportes para la densificación, 2015).

223


Por otra parte, el estudio de las tipologías de vivienda muestra ciertas lógicas, comportamientos o maneras de modificar su estructura inicial que, al ser introducidas por los usuarios, generan un sistema de acuerdos entre vecinos para ocupar tanto los vacíos previstos en el modelo de progresividad, como los vacíos que funcionaban como patios de ventilación. Algunas estrategias utilizadas incluyen: •

“Construcción adicional” de cuartos para completar los programas arquitectónicos por necesidades diversas que involucran el trabajo y la cantidad de miembros por familia.

“Mutación tipológica”: de unifamiliar a multifamiliar.

Configuración de una “imagen de vivienda” caracterizada por las circulaciones verticales, debido a la renta o la independencia de las viviendas en altura.

“Mejora de la habitabilidad” del modelo original: los retiros o vacíos son una oportunidad para complicidades entre vecinos.

de propuestas para repensar el hábitat urbano, de la siempre insatisfecha demanda de vivienda que caracteriza la expansión demográfica, del reto constante por densificar adecuadamente la ciudad, integrándola a los sistemas de transporte y equipamientos, y del reto aún mayor de proyectar lo indeterminado (flexible, reversible y adaptable), el “Barrio Obrero Solanda” amplifica un campo de estudio que trata de “mirar de cerca la ciudad planificada latinoamericana en el tiempo” (35 años), evitando prejuicios y encontrando valores en los contextos populares, en sus acuerdos cotidianos y tensiones. Por todo lo que se ha encontrado, “Solanda” representa un modelo y fenómeno urbano cuantificable que arroja criterios para pensar la vivienda colectiva social contemporánea.

Estas estrategias entienden la vivienda como una herramienta productiva que debe necesariamente estar en constante cambio: adaptación, crecimiento o división, para acoger el crecimiento familiar y los inesperados cambios que pueden ocurrir en un núcleo familiar. (fig. 5) CONCLUSIONES Actualidad En “Solanda” se planificaron aproximadamente 5.000 viviendas para 20.000 habitantes, con unidades desde 23,76 m2 hasta 72,42 m2, conjunto que asigna de manera sostenible la cuarta parte del espacio libre de su área bruta para el vehículo y tres cuartas partes para circuitos peatonales. 35 años después se constituye en uno de los barrios más poblados del Distrito Metropolitano de Quito con aproximadamente 80.000 habitantes, en el que co-existen adecuadas intervenciones progresivas y errores nocivos de mínima o nula habitabilidad. Es así que “Solanda” se puede medir hoy como un barrio con un alto porcentaje de “viviendas enfermas”, pues el cambio en el uso de suelo y la construcción excesiva por un descontrol en su progresividad han generado la ausencia de condiciones mínimas de ventilación cruzada y soleamiento mínimo en sus espacios habitables, pero con una estructura de ciudad porosa activa en su totalidad. (Figura 6) Aportes a la planificación de la Vivienda Colectiva A lo largo del tiempo se han introducido cambios en cuanto a uso de suelos, conectividad y ocupación, consolidando al modelo urbano a partir de la adaptación -entendida como “ad-herencia6 a algo pre-existente”, es decir: complicidad, contrato, estrategia, flexibilidad, infiltración, injerto, inteligencia e intercambio-, para responder a las necesidades de vida contemporáneas y la ausencia de las mismas al momento de planificar. Es así que en el momento actual de inminente necesidad

6

(Muller, 2001, pág. 32).

224


BIBLIOGRAFÍA • Jones Odriozola, G. (1945). Memoria Descriptiva del Proyecto del Plan Regulador para la Ciudad de Quito. Quito: Imprenta Municipal. • Muller, W. G. (2001). Diccionario Metápolis de Arquitectura Avanzada. Barcelona: ACTAR. • Pérez, R. (2003). Diccionario Biográfico Ecuatoriano. Guayaquil: Universidad de Guayaquil. • Ponce, A. (2011). La Mariscal. Historia de un barrio moderno de Quito en el S.XX. Quito: Instituto Metropolitano de Patrimonio. • Sector Inmobiliario. (s.f). Trayectoria del Sector en la Historia del Ecuador. Sector Inmobiliario, 14-31. • Taller VII-VIII. Agrupar-Dispersar. (Septiembre-Diciembre de 2014). Investigación de pasajes peatonales realizada en el Barrio Solanda. Quito: Facultad de Arquitectura Diseño y Artes. Pontificia Universidad Católica del Ecuador. • Taller VII-VIII. Soportes para la densificación. (Enero-Mayo de 2015). Investigación de tipologías de vivienda en el Barrio Solanda. Quito: Facultad de Arquitectura, Diseño y Artes. Pontificia Universidad Católica del Ecuador. • Trama. (Noviembre-Diciembre de 1981). Plan Solanda de Vivienda de Interes de Social. Trama, 36-39.

Kenny Espinoza, Santiago Espinoza, Juan C. Villacrés espinozacarvajal.ai@gmail.com Integrantes de la oficina de arquitectura “Espinoza Carvajal Arquitectos Ingenieros”, radicada en la ciudad de Quito, Ecuador. Realización de proyectos arquitectónicos de pequeña, mediana y gran escala, así como presencia en varios centros académicos del país. Representantes por Ecuador en la BAL 2015, Bienal de Arquitectura Latinoamericana de Pamplona, y conferencistas en la Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires, entre otros.

225


REVISIONES HISTÓRICAS

Alejandro Gregoric, Claudio Labra, Lucas Longoni

I Buenos Aires, Argentina

DEL BLOQUE CORBUSIERANO AL PROYECTO URBANO Aproximaciones al estudio de tres decenios de políticas y arquitecturas de vivienda en la Argentina (1946-1975)

Como ha manifestado Oscar Yujnovsky en su extenso estudio sobre la cuestión habitacional, el proceso de producción de vivienda en la Argentina ha resultado complejo y cambiante, ya que “en cada coyuntura se da una política y el Estado interviene respondiendo a las relaciones de poder y correlación de fuerzas sociopolíticas; en ese sentido, la política de vivienda del Estado forma parte de la lucha política y de las ideas, e incide sobre el proceso económico, ya sea para mantener una situación excluyente de las grandes mayorías nacionales o bien para transformarla en beneficio de esas grandes mayorías”1. Este artículo partirá de la hipótesis fundamental que identifica al período comprendido entre 1946 y 1975 como el más prolífico, si bien heterogéneo y dispar, en el campo de las políticas de vivienda social en la República Argentina. En ese sentido, una aproximación a las producción de los distintos conjuntos de vivienda construidos en el periodo conformado por los dos primeros gobiernos del general Perón (1946-1955), como a los proyectos edificados en los dos decenios sucesivos -caracterizados por las iniciativas desarrollistas durante 1956-1965, y por las dictaduras de Onganía y Lanusse junto al posterior regreso del peronismo, entre 1966-1975-, deja entrever la presencia activa y variada del estado como impulsor y articulador de aquellas producciones. Asimismo, el desagregado de los tres decenios mencionados expresa en cierta forma no sólo el sinuoso pero paulatino cuestionamiento de los cánones del funcionalismo maquinista en el país y la aparición de expresiones tardomodernas –asociadas a la generación de novedosos modos de habitar–, sino también un nivel creciente tanto de complejidad en los procesos proyectuales como de extensión en las escalas y territorios de los emprendimientos. Por otra parte, los segmentos detallados marcan particularidades propias en relación a las políticas de vivienda formuladas

desde el estado. Si el decenio justicialista implicó la novedad de una producción masiva, materializada en estéticas diversas – modernas así como también pintoresquistas–, el interregno iniciado con la llamada “Revolución Libertadora” abrió el camino hacia una fuerte concentración del capital y a la incorporación al país de grandes compañías multinacionales en línea con el pensamiento desarrollista, mientras que a partir de 1966, los gobiernos militares de Onganía y Lanusse dieron concreción a los anteriores planes PEVE –Plan de Erradicación de Villas de Emergencia– y VEA –Viviendas Económicas Argentinas– a partir de la realización de numerosos proyectos urbanos. Los casos que a continuación presentaremos de cada decenio forman parte de un estudio más extenso y en desarrollo, y pretenden aportar una aproximación a la comprensión de las políticas de vivienda y sus articulaciones con los procesos proyectuales y de circulación de ideas. EL CONJUNTO CURAPALIGÜE. LAS PLACAS ORGANIZADAS SOBRE EL PARQUE Para la concreción de conjuntos de vivienda social durante el peronismo se seleccionaron prioritariamente dos tipologías opuestas2, correspondientes a diferentes concepciones sobre la problemática urbana. Por un lado, la neocolonial o pintoresquista, impulsada por los sectores más tradicionalistas del Ministerio de Obras Públicas de la Nación y la Fundación Eva Perón, que se sintetizaba en la vivienda unifamiliar o el “chalet californiano” sobre lote propio. En otra dirección, la necesidad de albergar grandes masas que se incorporaban a las urbes industriales habilitó la reproducción del funcional monobloque moderno, con sus variantes en altura. Dentro de estas últimas, el conjunto Curapaligüe, inaugurado en el año 1953 en el barrio de Parque Chacabuco de la ciudad de Buenos Aires y financiado por el Banco Hipotecario Nacional, no ha pretendido disimular su adhesión a ciertos postulados corbusieranos: seis placas en altura despegadas del suelo, resultado de dis2

1

Yujnovsky, Oscar (1984). Claves políticas del problema habitacional argentino. 1955-1981. Buenos Aires: Grupo Editor Latinoamericano. p. 9.

226

Ver Ballent, Anahí (2005). Las huellas de la política. Vivienda, ciudad, peronismo en Buenos Aires, 1943-1955. Bernal: Universidad Nacional de Quilmes Prometeo 3010; Aboy, Rosa (2005). Viviendas para el pueblo. Espacio urbano y sociabilidad en el barrio Los Perales. 1946-1955. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica de Argentina SA


tintas combinaciones de módulos edilicios emplazados como inmuebles à redents hacia los bordes de una “supermanzana”, en notorio contraste de altura y densidad en relación al tejido circundante. La implantación de los bloques levemente retirados de la línea municipal, alineando su orientación en dos direcciones perpendiculares dentro de una parcela trapezoidal de grandes dimensiones, ha logrado generar un amplio espacio central de áreas verdes. Asimismo, la disposición de las placas colisionó contra la condición natural de borde continuo de la ciudad tradicional, proponiendo una solución alternativa al damero colonial. En ese sentido, la alta proporción de espacios parquizados en relación a las superficies edificadas, como la elevación de los bloques sobre columnas para permitir una planta baja liberada, dieron la posibilidad de circulaciones abiertas y visuales continuas, logrando que la presunta verticalidad de las placas no interrumpa la percepción de fluidez espacial a nivel peatonal. La propuesta tipológica se define por la implementación de bloques de 10 y 12 pisos, de perímetro libre, y cuyas articulaciones ofrecen piezas donde usualmente el largo es mayor a la altura, mitigando el sentido de verticalidad del conjunto. De la misma manera, el desarrollo de tres tipos de unidades de vivienda posibilitó el diseño de distintas placas, cuyas volumetrías longitudinales y angostas a la vez parecieron condicionar las propias dimensiones de los departamentos. Si bien el planteo del arquitecto Héctor Fariña Rice suscribía a ciertos cánones establecidos del racionalismo, la economía de recursos y la necesidad de alcanzar cierta densidad de ocupación del suelo no desalentaron el diseño de amplias áreas verdes y comunes, de la misma manera que no renegaron de la conformación de células con recintos y habitaciones espaciosas. En este sentido, encontramos aquí un caso de vivienda en altura que, si bien alineado a definiciones modernistas, deja ya entrever ciertas licencias particulares en relación a las dimensiones de las viviendas y la variedad tipológica. EL CONJUNTO CATALINAS SUR. UNA FORMA ALTERNATIVA DE HACER CIUDAD Con la irrupción de la llamada “Revolución Libertadora” y el fin del decenio peronista en 1955, se creó la Comisión Nacional de la Vivienda (CNV), la cual, conformada por representantes de organismos del estado, centros de profesionales y delegados de cámaras empresarias, denunció el surgimiento de asentamientos precarios –llamados a partir de entonces “villas miseria”, cuya instalación se adjudicaba a las particularidades del “régimen depuesto”– y la necesidad de resolverlo por la vía de la “erradicación”. Prontamente, la caída de los ingresos en relación a los valores para el acceso a la vivienda, la baja tasa de construcción ante el crecimiento demográfico y los altos costos de producción, elevaron el déficit habitacional colocando el “problema de la vivienda” como prioritario a comienzos de los años sesenta. Ante la falta de respuestas expeditivas por parte de la CNV, la municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires promueve, a través del Plan Municipal de Viviendas (PMV), la ejecución de una serie de conjuntos habitacionales. Siguiendo los lineamientos planteados por el Plan Regulador de la Ciudad de Buenos Aires (1958-1962), el PMV se estructuraba a partir de dos objetivos concretos: cumplir un rol activo ante el problema habitacional

y, en conjunto con la planificación integral del municipio, generar espacios de gravitación que activen el desarrollo de la zona sur de la ciudad. En este sentido, el PMV impulsó, para la convocatoria de concursos, la inédita modalidad “proyecto y precio”, planteando como objetivo la construcción de 17.500 unidades habitacionales en el término de cinco años. Mediante el denominado proyecto Catalinas Sur –conocido también como “Barrio Alfredo Palacios”– se cumplió con la construcción de 2.200 unidades ubicadas en el sureño barrio de La Boca. Proyectado por los arquitectos Estanislao Kocourek y Nicolas Susta junto al ingeniero Miguel Garrone, el conjunto planteó una novedad en materia de gestión de la vivienda colectiva trazando como objetivo “obtener la mejor solución al menor costo”, siendo un espacio de ensayos para la experimentación de modelos urbanos. Así, en un periodo signado por el abandono paulatino de los preceptos del funcionalismo, el X Congreso Panamericano de Arquitectos, celebrado en 1960, planteaba “el establecimiento de una relación adecuada entre lo social y la arquitectura abandonando el mito de la solución de todos los problemas por medio de la misma arquitectura”3. Reflejo de este periodo transitivo son las bases del concurso, las cuales fijaban exigencias y restricciones de tejido, equipamiento e infraestructura para así integrar los bloques de vivienda con las redes peatonales y viales, e incluir estacionamientos, escuelas, centros comerciales y deportivos. El complejo se estructuró entonces a través de tres bloques tipo que ponderaron la composición grupal sobre el bloque individual, creando “espacios interbloques” a escala con la vida comunal que compensaron cierta monotonía plástica de las fachadas. Más allá de este grado creciente de complejidad en la organización del conjunto, su implantación reconoce la trama de la ciudad evitando la conformación de supermanzanas y adaptándose al trazado en damero. Los bloques se conformaron por diversas células de vivienda (de uno, dos, tres y cuatro ambientes) con el objetivo de mantener una composición de destinatarios diversa. Asimismo, la construcción del conjunto se llevó adelante bajo los lineamientos del denominado “sistema constructivo tradicional evolucionado” regido por una racionalización estricta de recursos materiales y humanos. Esto llevó a la eliminación de algunos elementos arquitecticos –balcones y sótanos– como así a otorgar nuevas funciones a otros –viga invertida como estructura y elemento compositivo de fachada–. En síntesis, el conjunto Catalinas Sur introdujo una serie de novedades proyectuales diferenciadas de las producciones del decenio precedente, en línea con mayores complejidades y nuevas demandas en las formas de habitar. CONJUNTO SOLDATI. LA GENERACIÓN DE “MICROCLIMA URBANO” Avanzada la década de los sesenta y en sintonía con la densidad política y cultural, dentro del campo disciplinar local, la crítica y experimentación arquitectónica se fue tiñendo de las discusiones tardomodernas. Como analiza Roberto Fernández, “aparece el germen de los proyectos urbanos –‘producción de ciudad’ en una perspectiva arquitectural– las ideas de 3

227

Ver revista Obrador Nro. 2, Buenos Aires, 1963/64.


Catalinas.

CurapaligĂźe.

Catalinas.

228


CurapaligĂźe.

CurapaligĂźe.

Soldati.

229


Alexander, Friedman, Lynch y Rowe, basadas en el inicio de una crítica al formalismo universalizante de la modernidad, las teorías de la flexibilidad e indeterminación en Price o Weeks, el neohumanismo del Team X y la extinción del ideario del CIAM, y el comienzo de las novedades postmodern, según el rótulo acuñado por Jencks y teorizado por Venturi”4. Estos planteos se basaban en la búsqueda de trazados de mayor complejidad, en el reconocimiento de condiciones y demandas emergentes en las sociedades urbanas de posguerra, y pretendían así dar respuesta a las necesidades de pertenencia e identidad de los individuos. En esa dirección, la construcción de una nueva urbanidad para 16.000 habitantes en Villa Soldati en 1971, proyectada por el estudio Staff en extensas áreas no consolidadas de la ciudad de Buenos Aires, implicó la necesidad de una sistematización rigurosa tanto en relación a las técnicas constructivas como a la configuración del amplio espacio urbano. Se verifica aquí un par que opone un sistema de viviendas en altura con otro de tiras bajas en forma de “U”, las cuales delimitan diversos patios internos. Asimismo, las torres varían en altura para recrear la complejidad y perfil casual de la ciudad, insertadas dentro de una trama a la cual se incorporan transversalmente los bloques de baja altura. El programa de la urbanización contemplaba, según escribieron los autores, “materializar constructivamente un ‘microclima urbano’ en varias pequeñas escalas, que van desde la unidad de vivienda, la calle, el encuentro de calles y la noción de conjunto; e individualizar la vivienda dentro del conjunto, creando situaciones variadas en una estructura general económica y ordenada”5. Así, en Soldati se observa la voluntad de equilibrar las fuerzas verticales y horizontales proponiendo un sistema de torres combinadas con tiras horizontales, dando forma a una “megaestructura” en amplios territorios.

BIBLIOGRAFÍA • Aboy, Rosa (2005). Viviendas para el pueblo. Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica. • Baliero, Horacio, y Juan Manuel Borthagaray y otros: Del conventillo al conjunto habitacional, en revista Summa N° 192, Buenos Aires, octubre 1983, pp. 32 a 37. • Ballent, Anahí (2005). Las huellas de la política. Vivienda, ciudad, peronismo en Buenos Aires, 1943-1955. Bernal: Universidad Nacional de Quilmes Prometeo 3010; • Banham, Reyner (2001). Megaestructuras. Futuro urbano del pasado reciente. Barcelona, GG. • Fernandez, Roberto (2005). Los verdes años, en Vanguardias argentinas 03, Obras y movimientos del siglo XX. Buenos Aires: Arte Gráfico. • Gutiérrez, Ramón, y Federico Ortiz (1975). La arquitectura en la Argentina (1930-1970), en Hogar y Arquitectura N° 103, Madrid, 1973 / Concentra, Buenos Aires. • Larrañaga, María Isabel de, y Petrina, Alberto: Allá lejos y hace tiempo: la vivienda de un Proyecto Nacional; en Arquitectura y Comunidad Nacional, Buenos Aires, s/f, pp. 66 a 75. • Liernur, Jorge Francisco (2001). Arquitectura en la Argentina del Siglo XX. La construcción de la Modernidad, Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires. • Novick, Alicia (2012). Proyectos urbanos y otras historias. Buenos Aires, Nobuko. • Yujnovsky, Oscar (1984). Claves políticas del problema habitacional argentino. 1955-1981. Buenos Aires: Grupo Editor Latinoamericano. p. 9.

A MODO DE BREVES CONCLUSIONES. CRÓNICA DE TRES DECENIOS. DEL BLOQUE CORBUSIERANO AL PROYECTO URBANO Esta limitada crónica, reducida a tres casos particulares de vivienda colectiva en altura, no busca sino un acercamiento a la comprensión de las crecientes complejidades proyectuales, las renovadas demandas de los usuarios y las mayores extensiones de los conjuntos producidos en el periodo mencionado en la Argentina. En ese sentido, la secuencia que eslabona los conjuntos Curapaligüe, Catalinas y Soldati puede considerarse en cierta forma representativa del desarrollo del debate y la circulación de ideas tardomodernas, que condensaron un camino hacia la producción de grandes proyectos urbanos hacia fines de los años sesenta.

Fernandez, Roberto (2005). Los verdes años, en Vanguardias argentinas 03, Obras y movimientos del siglo XX. Buenos Aires: Arte Gráfico. 5 Ver Conjunto habitacional Soldati, en revista Suplementos Summa recopilación del Nro 64/65. Buenos Aires, Ediciones Summa SACIFI, 1973. 4

230


Alejandro Gregoric

alejandrogregoric@gmail.com

Arquitecto, graduado en Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires. Realizó la Carrera de Especialización en Preservación, Conservación y Reciclaje de Edificios de Valor Patrimonial (FADU, UBA), aplicando sus conocimientos desde 2011 en la Dirección de Patrimonio y Museos de la Nación como investigador y redactor, así como para distintos proyectos de difusión de edificios patrimoniales de la Argentina. Docente en la materia Historia de la Arquitectura, FADU, UBA. Investigador en el PROPAE (Programa Políticas y Arquitecturas de Estado), Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas “Mario J. Buschiazzo”, FADU, UBA.

Claudio Labra

c.s.labra@gmail.com

Arquitecto, graduado en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires. Desempeña funciones de asistente técnico en el Ministerio de Desarrollo Urbano de la Ciudad de Buenos Aires, Dirección General de Interpretación y Urbanística. Participa de la elaboración de normativa urbana y proyectos de ley. Desarrollo de indicadores urbanos y definición de criterios de catalogación en inmuebles de Áreas de Patrimonio Histórico (APH). Docente en la materia Historia de la Arquitectura, FADU, UBA. Investigador en el PROPAE (Programa Políticas y Arquitecturas de Estado), Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas “Mario J. Buschiazzo”, FADU, UBA.

Lucas Longoni

luclongon@gmail.com

Licenciado en Ciencias de la Comunicación, Facultad de Ciencias Sociales, UBA. Arquitecto, Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, UBA. Magister, Maestría en Historia y Cultura de la Arquitectura y la Ciudad, Universidad Torcuato Di Tella. Doctorando en Doctorado de Arquitectura, FADU, UBA. Profesor Adjunto, materia Historia de la Arquitectura, Universidad Nacional de Avellaneda. Jefe de Trabajos Prácticos, materia Historia de la Arquitectura, Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, Universidad de Buenos Aires. Codirector del PROPAE (Programa Políticas y Arquitecturas de Estado), Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas “Mario J. Buschiazzo”, FADU, UBA.

231


REVISIONES HISTÓRICAS

Lucas Longoni

I Buenos Aires, Argentina

EL CONCURSO SUMMA’70. LA VIVIENDA DE INTERÉS SOCIAL Políticas e ideas en pugna

En la edición número 36 de abril de 1971, la revista Summa publicó el dictamen del concurso “Summa ’70, la vivienda de interés social”. El jurado, integrado entre otros por Clorindo Testa, declaraba en el punto primero de las bases la necesidad de distinguir “aquellos proyectos que a su juicio representen los mejores aportes sobre el tema”, diferenciando los trabajos presentados en dos categorías (obras y proyectos) y en tres grupos dentro de cada una: viviendas en altura, viviendas en media altura y viviendas unifamiliares agrupadas, brindando un premio de igual valor para cada una de las opciones. La particularidad del concurso radicaba en que aquel enunciado del jurado determinaba el único criterio de evaluación, toda vez que se emitía dictamen en condiciones no habituales, fuera de un programa único de necesidades y requerimientos. Entre las seis obras premiadas, la mitad pertenecían a los dos estudios de mayor producción en materia de vivienda social del lustro anterior, MSGSSV (Manteola, Sanchez Gómez, Santos, Solsona, Viñoly) y Staff (Bielus, Goldemberg, Wainstein), mientras que otros dos proyectos seleccionados habían sido realizados por los dos estudios de arquitectura más reconocidos y prolíficos de la ciudad de Córdoba, GMRUP (Guerrero, Morini, Rampulla, Urtubey y Pisani) y el conformado por Jaime y Miguel Angel Roca1. Lejos de considerarla un hecho accidental, la realización del concurso “Summa ’70” es reveladora de un cuadro de época complejo e inédito en el campo disciplinar argentino. En primer lugar, da cuenta del extenso debate en relación a la conformación de proyectos urbanos y nuevas formas de sociabilización, junto a la consecuente exploración de propuestas alternativas en materia de vivienda a las dominantes en la primera mitad del siglo XX. Si el “problema de la vivienda” sintetizaba la cuestión excluyente a resolver en el país durante los años sesenta, la puesta en práctica del concurso sugería la idea de que su resolución podría contemplar expresiones formales o programáticas originales, pasibles de ser puestas en valor por un jurado. Por otro lado, la conformación del concurso revela no sólo la vasta producción arquitectónica y urbana del periodo, sino la voluntad, desde la editorial, de legitimar tipologías urbanas alternativas como de encumbrar 1

El sexto premio fue adjudicado al estudio que integraban el ingeniero Moisés Resnick Brenner y el arquitecto Francisco García Vázquez, este último posteriormente presidirá la Sociedad Central de Arquitectos.

ciertos estudios profesionales, necesariamente asociados con grandes empresas constructoras para la participación en las compulsas de precios. Finalmente, en el concurso subyace la presencia y el rol activo del estado como impulsor y articulador de aquellas producciones, proceso dispar que, dentro de la primacía del pensamiento desarrollista, se caracterizó por la implementación de distintos planes e intentos que en varias oportunidades colisionaron entre sí. APROXIMACIONES A LA CIUDAD EXTENSA Y LA CIUDAD VERTICAL De los conjuntos premiados en el certamen “Summa ’70, la vivienda de interés social” no puede desprenderse, ciertamente, una construcción canónica sobre los proyectos urbanos del periodo en cuestión, no obstante el dictamen del concurso revela ciertos indicios. En primer lugar, diremos que las industrias culturales en Argentina especializadas en arquitectura y urbanismo dan cuenta de la puesta en valor de procesos de diseño y soluciones formales alternativas en los proyectos urbanos hacia mediados de los años sesenta, opciones que paralelamente contaron con una favorable recepción en los llamados “concursos de proyecto y precio”. En ese sentido, la revista Summa premió en la contienda mencionada un grupo de obras que muestran variables compositivas y morfológicas de notoria diferenciación con los decenios anteriores, encuadradas en un destino, la vivienda social, infrecuente como objeto de tales certámenes, o al menos esquivo en la ponderación de innovaciones plásticas o estéticas. Efectivamente, los tres casos asociados a la idea de una “ciudad extensa” o modelo urbano de gran escala y baja densidad, los conjuntos Morón y San Justo en Buenos Aires, y SEP 1 en Córdoba, manifestaban su adhesión a aquellas representaciones alternativas que circulaban y se debatían en la Argentina, más lejos de haberse posicionado como novedades esporádicas, se incorporaban dentro de un escenario permeable a esas propuestas inéditas. El nuevo orden urbano incorporaba, al menos desde el plano discursivo, la necesidad de quebrar el corsé de la cuadrícula tradicional a través de una estructura flexible, generada mediante la articulación de sus unidades compositivas, incluyendo potenciales ampliaciones o cambios y emplazada sobre extensos territorios

232


suburbanos. Se extendía así en los proyectistas locales el uso de nociones como “trama”, “tejido” y “racimo” a manera de alegorías de organismos en desarrollo, traducidas de los planteos que circulaban en el ámbito europeo. La forma del conjunto sería producto de una variable versátil e indeterminada, estimulada por las interconexiones de los sujetos, sus patrones de asociación y las propias posibilidades de evolución, expresando así su necesario desacuerdo con cualquier limitante exterior. La voluntad de generar tres áreas o “tramas” en el conjunto Morón del estudio Staff, que conformen una única unidad total, girada en relación a las líneas del perímetro del terreno y desinteresada de la resolución de bordes o conexiones con la cuadrícula existente, parece adherir a aquellos planteos. El emprendimiento se fragmenta y disgrega de la ciudad a partir de la articulación de tres sectores comunales enlazados por una calle vehicular, que rotados en relación al perímetro del terreno niegan la condición de borde oponiéndose al damero tradicional. Estas soluciones alternativas sobre el diseño urbano se apoyaban asimismo en nuevas propuestas para el habitar y la sociabilización barrial. Así, el proyecto intenta recrear la natural vitalidad de la calle, concentrando el flujo peatonal sobre circulaciones separadas de los espacios abiertos comunitarios de sociabilización. Asimismo, asociados al carácter sistémico y progresivo de la “ciudad extensa”, los lineamientos proyectuales seguidos en el conjunto SEP 1 de GGMPU no se desentienden de la idea de una “red” o “grilla” constitutiva y organizadora del territorio. La urbanización de 1.223 viviendas para los afiliados del Sindicato de Empleados Públicos de la Provincia de Córdoba, se organiza a través de un eje longitudinal que atraviesa el predio en dirección norte-sur, sobre el cual se alinean una serie de patios peatonales rodeados por bloques de vivienda. En el área central de esta calzada principal, donde la intersecta una vía menor en el sentido este-oeste, se ubica una plaza que concentra las instalaciones de infraestructura y equipamiento comunes. Como analizaron Martín Fusco y Martín López, el proceso de diseño del conjunto adhirió a las vinculaciones entre la arquitectura y la teoría de sistemas2, en la medida que determinó la posición de sus elementos y espacios en relación a los impactos sobre la totalidad3. Esto es enfatizado a partir de la decisión de proyectar 25 tipologías distintas de viviendas de uno o dos niveles, posibilitando variedad de alternativas combinatorias que se integran en un todo complejo, posibilitando un organismo de fuerte valor plástico. Por otro lado, el megaestructural bloque que compone el conjunto San Justo, de MSGSSV, se define por una gran tira de más de 200 metros de longitud, como un eje estructurador donde se concentra el equipamiento comercial y comunitario, atravesado por calles diagonales sobre las que se vertebran los 36 monobloques, de cuatro niveles de altura. Hay aquí en principio un doble propósito. En primer lugar, la configuración de un objeto paisajístico, acentuado por el emplazamiento del conjunto entre dos concurridas autovías de circulación, donde la afluencia y tránsito peatonales son escasos. A la vez, la ausencia de borde y el consecuente desplazamiento de la gran Sobre el desarrollo de la “teoría de sistemas” en la arquitectura y urbanismo, ver ALIATA, Fernando. “Arqueología de la Arquitectura de Sistemas”, en revista Registros, Mar del Plata, año 10 (n.11), Julio 2014. pp 6-19. 3 Ver FUSCO, Martín, y LOPEZ, Martín. “Arquitectura de sistemas en la vivienda colectiva”, en 2as Jornadas de Historia y Cultura de la Arquitectura y la Ciudad. Buenos Aires, Universidad Torcuato Di Tella, 2013. pp. 50-59. 2

tira horizontal hacia el centro del terreno –en lugar de ubicarlo en su perímetro–, refuerzan el carácter centrípeto de la resolución del programa como la conformación fragmentaria del territorio, en cierta forma desentendido del entorno suburbano existente. En la memoria del proyecto descripta en la edición número 56/57 que Summa dedicó al estudio, los proyectistas determinaron que “el sistema del centro comercial, escuela y guardería, genera una especie de geografía artificial, de laderas que miran sobre la calle del centro, los deportes o el gimnasio cubierto”4. Otros dos casos premiados en el concurso “Summa ‘70”, los conjuntos Rioja y Santo Domingo, se conforman como viviendas en altura. De este modo, en paralelo a la instalación de la “megaforma extensa” como modelo urbano, son reconocibles durante mediados de los años sesenta ciertas búsquedas dirigidas a obtener una mayor densidad habitacional y ocupación del suelo, en espacios urbanos de menor superficie y por lo tanto resueltas a partir de bloques en altura, ubicados esta vez en barrios de mayor consolidación y cercanía al centro de la ciudad. En el conjunto Rioja, las torres principales de 18 pisos se organizan en planta cuadrada, constituyendo cada una un bloque de cuatro unidades de vivienda, mientras que las otras tres accesorias, de dos viviendas por planta, están enlazadas en los niveles cuarto y décimo por puentes de hormigón de 17 metros de luz que contienen dos viviendas, y otros más cortos, que cubren una luz de ocho metros, los cuales incluyen una célula habitacional cada uno, brindando un marco uniforme a la estructura y balanceando su fuerte impronta vertical. El emplazamiento de las torres y la conformación de las pasarelas aéreas con la consecuente liberación de la planta baja permiten obtener dos áreas de esparcimiento y servicios diferenciadas. En primer lugar y a nivel del conjunto, sobre los mismos puentes se localizan jardines y sectores de recreación al aire libre. Por otro lado, ya en el plano barrial y a nivel de calle, el acceso a las distintas torres y la instalación de servicios comunitarios y comerciales en planta baja. La combinación de una alta concentración poblacional con una baja ocupación del suelo (11%), sumada a la articulación de las tiras horizontales brinda una impronta paradojal de malla tridimensional de hormigón inserta en un barrio tradicional de casas bajas. Organizado en cuatro torres de 16 pisos y 10 bloques apaisados de seis pisos, el conjunto Santo Domingo en la ciudad de Córdoba, proyectado por Jaime y Miguel Angel Roca, incluye 372 departamentos de uno, dos y tres dormitorios. La articulación de la planta de conjunto permite generar a nivel del suelo distintos patios orientados al norte, a través de los cuales se accede a los edificios, integrados a la trama urbana por distintas calles internas. Los patios fueron diseñados como espacios de encuentro e interacción entre los usuarios, en tanto áreas de esparcimiento y recreación. También en este caso, como en el conjunto Rioja, el acento vertical queda atenuado por las tiras horizontales, aquí a nivel del suelo, equilibrando el ordenamiento general. El dictamen del jurado del concurso “Summa ‘70” ponderó dos variables del conjunto Santo Domingo asociadas a la idea de “ciudad vertical”: “Este proyecto se caracteriza por haber resuelto con medios extremadamente sencillos el problema de introducir escala y variedad en los

4

233

MPSGSSV. “De la memoria descriptiva de los autores”, en revista Summa Nro. 56/57. Buenos Aires, Ediciones Summa SA, diciembre de 1972. p. 84.


edificios de tipo torre”5. En relación a la primera condición, el proyecto se emplaza al borde del río Suquía, generando una impronta visual significativa que proyectó la expansión del centro urbano hacia la orilla menos consolidada y modeló un cierto paisaje urbano. Asimismo, las tiras horizontales se escalonan, desde el borde costero, como elementos transitivos en función de las cuatro torres posteriores, dando lugar a una organización armónica del sistema. Como producto de las políticas hacia la vivienda impulsadas desde el desarrollismo, se edificaron grandes artefactos de distintas dimensiones y densidades a mediados de los años sesenta, que como proyectos urbanos se situaban a mitad de camino entre las escalas de vivienda y ciudad. Más prontamente, estas tipologías auspiciadas por la publicación del concurso “Summa ‘70” comenzarían a perder consideración en el campo disciplinar. Como apuntara Fernando Aliata en relación a la arquitectura de sistemas, “a partir de 1971 se inicia una primera crisis de esta tendencia, que tendría importantes consecuencias en el futuro”6. Por otro lado y en relación a las políticas gubernamentales en materia de vivienda, el golpe de estado de 1976 determinará el cese de la mayoría de los programas iniciados en la década anterior y un retroceso sensible de la inversión del estado en vivienda social, lo cual decretará el ocaso del megaconjunto como solución habitacional.

Lucas Longoni

luclongon@gmail.com

Licenciado en Ciencias de la Comunicación, Facultad de Ciencias Sociales, UBA. Arquitecto, Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, UBA. Magister, Maestría en Historia y Cultura de la Arquitectura y la Ciudad, Universidad Torcuato Di Tella. Doctorando en Doctorado de Arquitectura, FADU, UBA. Profesor Adjunto, materia Historia de la Arquitectura, Universidad Nacional de Avellaneda. Jefe de Trabajos Prácticos, materia Historia de la Arquitectura, Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, Universidad de Buenos Aires. Codirector del PROPAE (Programa Políticas y Arquitecturas de Estado), Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas “Mario J. Buschiazzo”, FADU, UBA.

ROCA, Jaime, ROCA, Miguel Angel. “Centro Santo Domingo, Ciudad de Córdoba, Dictamen del Jurado”, en revista Summa Nro. 36. Buenos Aires, Ediciones Summa SA, 1971. p. 45. 6 ALIATA, Fernando. “Arquitectura de sistemas”, en LIERNUR, Jorge Francisco y ALIATA, Fernando (comp), Diccionario de Arquitectura. Buenos Aires, AGEA, 2004. V2, p 58. 5

234


235


REVISIONES HISTÓRICAS

Douglas Luciano Lopes Gallo, Louise Logsdon, Heliara Aparecida Costa y Mato Grosso, Brasil

I São Paulo

PRODUÇÃO HABITACIONAL BRASILEIRA NO SÉCULO XXI Uma análise crítica do Programa Minha Casa Minha Vida

INTRODUÇÃO A questão habitacional brasileira é eminentemente social, urbana, técnica e econômica. A disponibilidade de solo urbanizável é sempre difícil para a promoção da habitação de interesse social (HIS), apresentando limitações financeiras e articulação entre várias entidades e níveis administrativos. As soluções historicamente têm produzido uma aparente homogeneização social e segregação espacial. Nesse sentido, muito se tem criticado a produção habitacional em grande escala, que desequilibram a harmonia urbanística dos aglomerados e impedem a utilização da HIS para a cozedura, consolidação e acupuntura dos tecidos urbanos existentes. O presente artigo objetiva discutir de forma crítica a produção habitacional brasileira, buscando conhecer seu contexto histórico e político por meio da análise das condicionantes que levaram à implantação e ao desenvolvimento do Programa Minha Casa Minha Vida. Por meio de análise documental e bibliográfica, procurou-se entender a produção brasileira atual e as perspectivas futuras, auxiliando no entendimento das questões urbana e habitacional e os rumos que se delineiam para o futuro próximo das cidades contemporâneas. A CRIAÇÃO DO PROGRAMA MINHA CASA MINHA VIDA Momentos importantes marcaram os primeiros 10 anos do século XXI, quando falamos em política habitacional e desenvolvimento urbano: a inclusão do direito à moradia na Constituição (2000), a aprovação do Estatuto da Cidade (2001), a criação do Ministério das Cidades (2003), a formulação de uma nova Política Nacional de Habitação (2004) e do Plano Nacional de Habitação (2008)1. O Ministério das Cidades (MCidades) estava, desde 2003, tentando implementar o Sistema Nacional de Habitação de Interesse Social (SNHIS) e o Fundo Nacional de Habitação de Interesse Social (FNHIS) e conduzia um processo participativo de elaboração de um Plano Nacional de Habitação (PlanHab). 1

BONDUKI, N. (2014) Os pioneiros da habitação social: Cem anos de política pública no Brasil. Vol 01. 1 ed. São Paulo: Editora Unesp: Edições Sesc.

Com o SNHIS/FNHIS previam-se ações planejadas em Planos Locais de Habitação de Interesse Social (PLHIS) que estariam vinculados aos Planos Diretores e seriam os responsáveis por definir as necessidades habitacionais de cada município, bem como apresentar uma estratégia para enfrentá-las. Mas o momento parecia exigir respostas mais rápidas2. O contexto da crise econômica levou o governo a acolher a proposta do setor da construção civil, apostando no potencial econômico da produção de habitação em massa. Assim, o Programa Minha Casa Minha Vida (PMCMV) foi criado em 20093 com a finalidade de criar mecanismos de incentivo à produção e à aquisição de novas unidades habitacionais por famílias com renda entre zero e dez salários mínimos. É um programa de caráter econômico, concebido pelos ministérios da Casa Civil e da Fazenda em diálogo com o setor imobiliário e da construção civil, e lançado como uma forma declarada de enfrentamento da crise dos subprimes americanos que recentemente tinha provocado a quebra de bancos e impactado a economia mundial2. O Programa previa a construção de um milhão de moradias em sua primeira fase (Governo Lula, 2009-2011) e mais dois milhões na segunda (Governo Dilma, 2012-2016), por meio de recursos oriundos do orçamento da União e do Fundo de Garantia por Tempo de Serviço (FGTS) e do Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social (BNDES), construção da infraestrutura. Importante ressaltar que, pela primeira vez, previa-se o atendimento a famílias com renda mensal inferior a três salários mínimos (Faixa 1 de atendimento do Programa), grupo que compõe a maior parte do déficit habitacional. Na primeira fase do PMCMV, 40% das unidades deveriam ser destinadas a esse grupo e, na segunda fase, 60%2. Não só a meta do Programa foi audaciosa, como a sua produção foi, de fato, muito expressiva: em apenas cinco anos,

AMORE, C. S. (2015) “Minha Casa, Minha Vida” para iniciantes. In: AMORE, C; SHIMBO, L. Z.; RUFFINO, M. B. C. (org.) Minha casa... e a cidade? Avaliação do programa minha casa minha vida em seis estados Brasileiros. Rio de Janeiro: Letra Capital. 3 BRASIL. (2009) Lei nº 11.977, de 7 de julho de 2009. Dispõe sobre o Programa Minha Casa, Minha Vida. 2

236


o PMCMV contratou quase 80% das unidades que o Banco Nacional da Habitação (BNH) financiou nos seus 22 anos de existência (1964-1986). Os dados gerais do PMCMV, em meados de 2014, davam conta de 3,5 milhões de unidades contratadas, das quais 1,7 milhões já tinham sido entregues4. REFLEXÕES ACERCA DA LOCALIZAÇÃO E DA QUALIDADE DOS PROJETOS As dificuldades em prover habitação para as famílias com renda inferior a três salários (Faixa 1) foram enormes, principalmente nas capitais e regiões metropolitanas, onde realmente está concentrada a demanda. Com a grande disponibilidade de crédito e com o avanço da produção habitacional, o preço dos imóveis e dos terrenos nessas cidades disparou4 e, com isso, foi se tornando cada vez mais difícil produzir uma unidade dentro dos valores fixados para a faixa 1 – 52 mil reais na primeira fase do Programa e 76 mil na segunda4. Outro grande problema que cerca a produção habitacional do PMCMV é justamente a repetição dos erros reconhecidos do BNH, de produção periférica em locais mal servidos por infraestrutura urbana, com uma desarticulação da produção habitacional em relação às matérias urbanísticas de regulação de uso e ocupação do solo, que estariam apoiadas na efetivação da função social da propriedade5. Embora existam exceções, a grande maioria dos empreendimentos do PMCMV está localizada na periferia das cidades, distante dos empregos, da malha urbana existente ou dos planos de expansão urbana, com projetos de moradias sem qualidade arquitetônica nem identidade com as comunidades locais6. Em todo o país, destaca-se a produção padronizada e em larga escala do PMCMV, desarticulada das realidades locais. É notável também a incompatibilidade entre as tipologias habitacionais com seu programa arquitetônico único (sala, cozinha, banheiro e dois dormitórios) e a diversidade das composições familiares dos beneficiários, além da impossibilidade de readequações da unidade habitacional ao longo do tempo, segundo as necessidades dos moradores7. A falta de flexibilidade e a desarticulação do projeto das unidades habitacionais com as diversas composições familiares foi alvo de crítica de estudos realizados na região metropolitana de Belo Horizonte e Fortaleza, por exemplo. Problemas funcionais decorrentes dos pequenos espaços das moradias foram destacados em pesquisas desenvolvidas em cidades metropolitanas dos estados de Minas Gerais, Paraná e São Paulo. Os pesquisadores ressaltam que a área útil não comporta adequadamente o mobiliário, causando impacto negativo na área de circulação e no uso dos equipamentos domésticos. Se forem consideradas as dimensões do mobiliário mais vendido

no mercado popular, é praticamente impossível acomodá-lo sem limitar drasticamente a circulação e demais funções da unidade7. Pode-se dizer, então, que apesar do PMCMV ter produzido um número expressivo de unidades, a qualidade das mesmas é questionável. E apesar do atendimento à população mais carente, a questão da terra, o nó da política urbana brasileira e da segregação socioespacial são apontadas como o principal entrave que o Programa não conseguiu enfrentar, com consequências ainda difíceis de serem previstas. PMCMV: UMA POLÍTICA PÚBLICA QUE INTERESSA A QUEM? O PMCMV se estruturou como uma política pública inclinada a beneficiar interesses privados, com reflexos na qualidade habitacional, tanto do espaço urbano, quanto da moradia propriamente dita. A forma de operacionalização do Programa permite que empresas construtoras acessem recursos diretamente do FAR (Fundo de Arrendamento Residencial), com perda de atuação do poder público como promotor. Outra questão é o número reduzido de construtoras atuantes em várias regiões do Brasil. Apenas duas empresas são responsáveis por 70% da produção das unidades habitacionais (UHs) em Fortaleza. No Rio de Janeiro, dez empresas são responsáveis por 65%8. Significa que o poder está nas mãos de poucos, com interesses financeiros privados pautando decisões e caminhos da política habitacional do país. Inseridas no sistema de produção capitalista, essas empresas tomam decisões de acordo com suas metas de ampliação dos lucros. Na construção habitacional, o lucro das construtoras é maximizado de duas formas: 1) redução do custo da terra; 2) redução do custo de construção. A primeira é realizada pela constituição de estoques de terras, em locais distantes e fora de mercado. Em alguns casos, altera-se a legislação, inclusive, para transformar solo rural em urbano para a provisão de HIS. Isso permite a constituição de estoque de grandes áreas, a custo baixo, para uso presente e futuro. A segunda se viabiliza com processos de produção em escala nas extensas áreas adquiridas, padronização do projeto de arquitetura, redução do tamanho da habitação, diminuição do tempo de obra e de aprovação junto aos agentes responsáveis (Caixa e Prefeituras), e barateamento de materiais9. Rolnik10 afirma que não há no PMCMV medidas para estímulo à produção adequada das moradias. O projeto de arquitetura da habitação provém dos critérios mínimos estabelecidos pelo MCidades, que na Fase 1 era de 32 m2 e na Fase 2, passou a 36 m2 (área útil interna)11. Nas construtoras, o projeto tornou-

CARDOSO, A. L. (2013) O programa minha casa minha vida e seus efeitos territoriais. Rio de Janeiro: Letra Capital. 9 CARDOSO, A. L.; ARAGÃO, T. A.; ARAUJO, F. D. S. (2011) Habitação de interesse social: política ou mercado? Reflexos sobre a produção do espaço metropolitano. In: XIV ENCONTRO NACIONAL DA ANPUR. Anais... Rio de Janeiro. 10 ROLNIK, R. (2009) Especialista aponta “pobreza arquitetônica” dos imóveis do Minha Casa, Minha Vida. Disponível em: <http://noticias.uol.com.br/cotidiano /2009/04/22/ult5772u3670.jhtm>. Acesso em: 15/10/2014. 11 PRESIDÊNCIA DA REPÚBLICA. (2013) Minha Casa, Minha Vida terá dois milhões de novas moradias e investirá 125,7 bilhões até 2014. Disponível em:<http://blog.planalto.gov.br/minha-casa-minha-vida-2-tera-dois-milhoes-denovas-moradias-e-investira-r-1257-bilhoes-ate-2014/>. Acesso 8

ROLNIK, R. (2010) Minha Casa, Minha Vida: a dificuldade de atender às famílias de menor renda. In: Blog da Raquel Rolnik. Disponível em: http:// raquelrolnik.wordpress.com /2010/08/30/ minha-casa-minha-vida-a-dificuldade-de-atender-as-familia-de-menor-renda/. Acesso em: abril de 2011. 5 AMORE, C; SHIMBO, L. Z.; RUFFINO, M. B. C. (org.) (2015) Minha casa... e a cidade? Avaliação do programa minha casa minha vida em seis estados Brasileiros. Rio de Janeiro: Letra Capital. 6 BONDUKI, N. (2014) Os pioneiros da habitação social: Cem anos de política pública no Brasil. Vol 01. 1 ed. São Paulo: Editora Unesp: Edições Sesc. 7 AMORE, C; SHIMBO, L. Z.; RUFFINO, M. B. C. (org.) (2015) Minha casa... e a cidade? Avaliação do programa minha casa minha vida em seis estados Brasileiros. Rio de Janeiro: Letra Capital. 4

237


-se uma equação sob o ponto de vista do lucro, sendo replicado, independentemente da cultura, clima e necessidades funcionais da família. Essa realidade encontra aceitação fácil dos Estados e Municípios, que não questionam ou confrontam os critérios do Programa com legislação e políticas locais. Rolnik10 relata que empresas que seguem estritamente as exigências tipológicas tem mais rapidez nas aprovações, o que gera lucro pela redução do tempo no processo. A autora vê como resultado uma pobreza arquitetônica e urbanística impressionante, lamentando a falta de experimentação e inovação. Sobre a qualidade da construção, o Relatório do Tribunal de Contas da União12 descreve a entrega de imóveis com problemas construtivos, mas que passaram por acompanhamento e aprovação do operador financeiro. A maior parte (77%) das ocorrências identificadas relaciona-se a três situações: a) defeitos ou vícios construtivos (32%); b) inadequações nas dimensões, instalações e materiais empregados na residência (23%) e indisponibilidade de equipamentos de lazer ou de uso comum (23%); c) deficiências na pavimentação asfáltica, calçamento, drenagem urbana e sistema de esgoto sanitário ou pluvial (22%). Apesar dos números recordes na quantidade de unidades construídas, o PMCMV precisa de maior atuação das esferas públicas para atender aos interesses da população a que se destina. Os interesses privados estão sobrepondo aos interesses públicos, com a cidade sendo construída a partir da ótica empresarial, ampliando as desigualdades ao excluir sócio e espacialmente as classes de menor renda. PMCMV: SITUAÇÃO ATUAL E PERSPECTIVAS FUTURAS Para Klintowtiz13, a conformação política do governo petista pôde articular grupos historicamente opostos, dos movimentos sociais e dos empresários do setor produtivo, numa política habitacional que atendesse a interesses díspares. Porém, no governo da presidente Dilma, a política e os arranjos institucionais permaneceram os mesmos, demonstrando um esgarçamento que deflagrou a crise política do início de seu segundo mandato. A política habitacional foi de fundamental importância para a própria manutenção do governo e, com seu declínio observou-se a própria inviabilidade de manutenção deste. Com a mudança de governo após o impeachment da presidente Dilma, muito se temeu pela continuidade do programa. Logo após assumir o mandato, o presidente Temer lançou uma instrução normativa (nº 34) desautorizando a Caixa Econômica Federal de usar recursos do FGTS para o programa. Essa atitude causou preocupação nas entidades e movimentos sociais que trabalham com o PMCMV. O Ministério das Cidades discorda, mas análises apontavam para o enfraquecimento do Programa14. em: 15/1/2015. TRIBUNAL DE CONTAS DA UNIÃO. (2012) Relatório de Auditoria – TC 033.568/2012-0. Disponível em:<http://portal3.tcu.gov.br/portal/page/ portal/TCU/comunidades/ programas_governo/areas_atuacao/hab_san_ urb/Arquivos_Minha_Casa_Minha_Vida>. Acesso em 10/12/2013. 13 KLINTOWITZ, D. (2016) Por que o Programa Minha Casa Minha Vida só poderia acontecer em um governo petista? Cad. Metrop., v. 18, n. 35, pp. 165-190. 14 TATEMOTO, R. (2016) Governo Temer promove paralisações no Minha Casa, Minha Vida, denunciam movimentos. Revista Fórum. Disponível em: http://www.revistaforum.com.br/2016/09/28/governo-temer-promove-pa12

Com relação ao projeto urbanístico dos conjuntos habitacionais, algumas alterações estão sendo previstas: A expectativa do ministro das cidades é que a nova fase do programa se preocupe com a parte urbanística e paisagística dos projetos, embora nada tenha sido explicitado quanto à maneira como será executado. Outra novidade é que o Programa poderá chegar a qualquer município, inclusive os com menos de 50 mil habitantes, o que não ocorria anteriormente15. Por fim, a Instrução Normativa Nº 14, de 22 de março de 2017 prevê um limite máximo de unidades habitacionais por empreendimento (500, podendo chegar a 2.000 dependendo do porte populacional, sendo que anteriormente chegava à 5.000 unidades). Alguns avanços dizem respeito ao espaço público, obrigando o plantio de árvores e critérios de conectividade, mobilidade, diversidade, infraestrutura, sustentabilidade e sistema de espaços livres16. Resta ver, na prática, quais desses critérios serão atendidos. Outro produto lançado pelo governo Temer, no final de 2016, foi o Cartão Reforma, cujo objetivo era aquecer o comércio de materiais de construção e gerar empregos. O programa foi aprovado pelo senado por meio de Medida Provisória em abril de 2017. Com orçamento de R$500 milhões, destina-se a famílias com renda de até R$ 2,8 mil, que poderão receber o valor de até R$ 5 mil para compra de materiais de construção para reformar, ampliar ou concluir moradias17. A preocupação, no entanto, é se o Programa dispõe de mecanismos que garantam a efetiva participação de responsáveis técnicos nessas obras, com a implantação de uma assistência técnica gratuita que certifique a segurança dessas construções e de seus entornos. Pode-se concluir, portanto, que o PMCMV continua em vigor, mas com alterações que pouco refletem em melhorias significativas nas questões já levantadas. Pelo contrário, reduziu-se a oferta à camada da população que realmente compõe o déficit habitacional (Faixa 1) e continua-se favorecendo setores da indústria da construção. CONSIDERAÇÕES FINAIS Passados quase oito anos do lançamento do Programa, é possível avaliá-lo criticamente e tecer algumas previsões. O PMCMV foi um passo que direcionou a política habitacional brasileira a avançar quantitativamente na provisão de moradias para as classes de menor poder aquisitivo, principalmente; porém, pouco avançou na direção qualitativa, reiterando aspectos de uma política antiga de exclusão sócio espacial. Isso ocorre em função dos propósitos de financeirização do governo aos agentes construtores e imobiliários, que teve repercussão positiva para combater um momento de crise no contexto do seu lançamento, mas que posteriormente fez crescer ralisacoes-no-minha-casa-minha-vida-denunciam-movimentos/, Acesso em: 01 abr 2017. 15 BRASIL, Ministério das Cidades. (2017b) Minha Casa, Minha Vida agora pode chegar a qualquer município brasileiro, diz ministro. Notícias. Publicado em: 24 mar 2017. Disponível em: http://www.cidades.gov.br/component/ content/article?id=5170. Acesso em: 01 abr 2017. 16 BRASIL. (2017c) Instrução Normativa Nº 14, de 24 de março de 2017. Regulamenta o Programa Minha Casa Minha Vida - Entidades. 17 BRASIL, Palácio do Planalto. (2016) Cartão Reforma vai aquecer comércio de materiais de construção, afirma Temer. Notícias. Publicado em: 09 nov 2016. Disponível em: http://www2.planalto.gov.br/acompanhe-planalto/ noticias/2016/11/cartao-reforma-vai-aquecer-comercio-de-materiais-de-construcao-afirma-temer. Acesso em: 01 abr 2017.

238


a especulação imobiliária e de ganhos de capital no sistema capitalista de ideário neoliberal. Tal problema foi agravado por uma deliberada ausência do poder público no papel de gestor da política nacional de habitação, Estados e Municípios em maior relevância, sem controle efetivo e sem fazer cumprir as conquistas da Constituição Federal (2000), Estatuto da Cidade e outros instrumentos legais. Entre os principais problemas do PMCMV, e que não parecem ter uma solução no horizonte, estão a localização periférica e desconectada da malha urbana dos empreendimentos; a questão fundiária e a valorização da terra de forma especulativa; as soluções construtivas e arquitetônicas, que não consideram características culturais, climáticas e necessidades dos usuários; e a adoção do modelo de condomínio fechado, idealizado para o estilo de vida da classe média, que resulta em ausência de serviços e comércios necessários à população, entre outras questões18. Relativamente ao sistema de provisão, o Programa tem na propriedade privada o único meio de lidar com o déficit habitacional, deixando de considerar formas como o aluguel social por exemplo. Em concordância com Romagnoli19 (2012), o PMCMV apresenta continuidades, rupturas e algumas poucas inovações e possibilidades de mudanças no que diz respeito à HIS e à Política Nacional como um todo. Lamentavelmente, a perspectiva é que esse sistema perdure e ainda sofra alguns retrocessos a partir da crise político-financeira que se instala no país.

18

19

Douglas Luciano Lopes Gallo com.br

douglas.luciano@yahoo.

Arquiteto e Urbanista graduado pela Universidade Federal do Mato Grosso do Sul (2011). Atualmente é professor efetivo do Instituto Federal de Educação, Ciência e Tecnologia de São Paulo (IFSP, Campus Registro) e doutorando do Programa de Pós-Graduação em Urbanismo da Universidade Federal do Rio de Janeiro (FAU-UFRJ).

Louise Logsdon

louise.logsdon@gmail.com

Possui graduação em Arquitetura e Urbanismo pela Universidade Federal de Mato Grosso (2008) e mestrado pelo Programa de Pós Graduação em Arquitetura e Urbanismo (PosARQ) da Universidade Federal de Santa Catarina (2012). Atualmente é professora do Instituto Federal de Educação, Ciência e Tecnologia de Mato Grosso (IFMT) e doutoranda do Instituto de Arquitetura e Urbanismo da Universidade de São Paulo (IAU-USP).

Heliara Aparecida Costa

heliaracosta@gmail.com

Possui graduação em Comunicação Social (Habilitação em Publicidade e Propaganda - 1994) e em Arquitetura e Urbanismo pela Universidade Federal de Mato Grosso (2011). É mestre pelo Programa de Pós-Graduação em Engenharia de Edificações e Ambiental (UFMT-2015) e, atualmente, doutoranda do Instituto de Arquitetura e Urbanismo da Universidade de São Paulo (IAU-USP).

THERY, H. (2017) Novas paisagens urbanas do programa Minha Casa Minha Vida. Mercator, Fortaleza, v. 16. ROMAGNOLI, A. J. (2012) O programa Minha Casa, Minha Vida: continuidades, inovações e retrocessos. In: Temas de Administração Pública. Edição Especial, v. 4, n. 7, s/p. Disponível em: http://seer.fclar.unesp.br/temasadm/ issue/view/471. Acesso em: 20 de março de 2017.

239


REVISIONES HISTÓRICAS

Marcela Marques Abla

I Río de Janeiro, Brasil

VIVIENDA COLECTIVA DEL SIGLO XX Mujeres pioneras en el Movimiento Moderno

INTRODUCCIÓN A finales del siglo XIX e inicios del siglo XX se ha vivido un momento histórico en el cual las mujeres ganaron de forma creciente estatus político y social en un mundo de dominación masculina. Arquitectas, ingenieras, diseñadoras y de otras profesiones análogas tuvieron la oportunidad de ofrecer nuevas interpretaciones de los fenómenos sociales, de la cultura material y del ambiente construido en la ciudad desde el espacio doméstico1. Gwendolyn Wright, sugiriendo el llamado “dilema de los roles”2, mira más allá de la profesión de la arquitectura, dando visibilidad a un cuerpo significativo de mujeres que actuaron en la elaboración del espacio doméstico, así como en la elaboración de nuevas ideologías arquitectónicas y en el diseño de las ciudades. El objeto de este artículo es dar visibilidad a las figuras y a los aportes de mujeres pioneras del Movimiento Moderno. Desarrollaremos nuestro discurso a partir del análisis de la trayectoria profesional de Elizabeth Denby, Carmen Portinho, Margarete Schütte-Lihotzky y Catherine Bauer, bajo el enfoque actual de la perspectiva de género. El recorte temporal reunió las cuatro activistas feministas teniendo como referente los conceptos del Existenzminimum, de las neighbourhood units y del zoning. Vivienda racional e instrumentos de planeamiento fueron temas dominantes en los primeros Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna (CIAMs), en los cuales participaron y resultaron involucradas. METODOLOGÍA El enfoque teórico-metodológico de este trabajo ve por un lado en la perspectiva de género una herramienta para entender de qué manera sus aportes buscaban mejorar las condiciones de vida femenina de acuerdo a sus necesidades cotidianas. Pero

por otro pone sus raíces en las dimensiones del urbano y del cotidiano de Henri Lefebvre3 y las contradicciones presentadas por él y por David Harvey4. El urbanismo tradicional y capitalista toma normalmente las decisiones de forma jerárquica, donde el nivel superior está en la política, en el medio está el público (o urbano) y por último el privado (de la vivienda). Henri Lefebvre5 propone una relectura de la producción del espacio desde la cotidianidad, definiéndose el derecho a la ciudad desde el nivel privado hacia el de la política. La vivienda es considerada en su valor de uso, partiendo de las necesidades del hecho de habitar. El abordaje de género añade que las voces femeninas, su mirada, sus necesidades diarias y sus experiencias urbanas sean integradas con el objetivo de construir ciudades más justas. El concepto de vida cotidiana engloba el conjunto de actividades que las personas realizan para satisfacer sus necesidades en las diferentes esferas de la vida diaria, lo que incluye las tareas productivas, reproductivas, propias, políticas o comunitarias6. EL LUGAR DE CUATRO PIONERAS EN LA ARQUITECTURA DEL SIGLO XX Desde los inicios de la ciudad moderna, la vivienda colectiva ha sido eje fundamental del urbanismo. En consecuencia, se han producido cambios en la organización del nivel “privado” y la vivienda “mínima” ha replanteado el concepto de habitar 7. El concepto del Existenzminimum ganó expresión a partir del CIAM II que reunía las experimentaciones sobre el tema de la ” vivienda mínima”. En ese terreno, Margarete Schütte-Lihotzky, arquitecta austriaca, colaboró en dos de las más importantes operaciones de

Lefebvre, Henri (1974)2013. La producción del espacio, p.44. Harvey, David (2014). Seventeen Contradiction and the end of capitalism, p. 12. 5 Lefebvre, Henri (1974)2013. La producción del espacio, p.44. 6 Col-lectiu Punt 6 (2014). Mujeres trabajando: Guía de reconocimiento urbano con perspectiva de género. 7 Montaner, Josep Maria (2015) La arquitectura de la vivienda colectiva. Políticas y proyectos en la ciudad contemporánea, p.13. 3 4

Martin, Brenda; Sparke, Penny (2003). Women’s Places: Architecture and Design 1860-1960. London, New York: Routledge. 2 Wright, Gwendolyn. On the fringe of the profession: Women Ameican Architecture en el libro Kostof, Spiro (1977). In the Architect: Chapters in the history of the profession. University of California Press, p.285. 1

240


vivienda pública realizadas durante el periodo de entreguerras en Europa: las Höfe de Viena con Adolf Loos y las Siedlungen construidas en Frankfurt, por Ernst May. La arquitecta buscó en la reformulación del espacio doméstico contestar a la siguiente preocupación: “¿Cómo podemos construir adecuadamente con el fin de reducir al mínimo el trabajo de las mujeres?”. Su preocupación se tradujo en la famosa Frankfurter Küche8, pieza clave en la producción masiva de vivienda 9. La Frankfurter Küche [figura 1] lograba la “impresión visual de la proporción del ambiente” gracias a diferentes estrategias10. La distancia entre la cocina y la mesa del comedor garantizaba la relación visual permitiendo a la mujer cocinar vigilando los niños en el salón. La puerta corredera permitía aislar o conectar los dos ambientes manteniendo las ventajas de la cocina-salón. Elizabeth Denby, consultora en vivienda en Inglaterra, formó parte del Grupo de Arquitectura Moderna e Investigación (MARS), la sección inglesa de los CIAM’s y centró su trabajo en el realojo de slums. Colaboró con el arquitecto Maxwell Fry en los proyectos de Sasson y Kensal House, 1934 y 1937, en Londres. En ambos se aplicó el Existenzminimum, con énfasis en los equipamientos y servicios sociales. La consultora proyectó los interiores del conjunto Kensal House [figuras 3 y 4]: la cocina separaba las actividades reproductivas del área de descanso y reunión de la familia. Como la cocina de Frankfurt, se diseñó para maximizar la eficiencia ahorrando trabajo y permitir a las mujeres el desarrollo del papel de ama de casa y de madre. Las tareas del lavado y el secado de la ropa fueron externalizadas en un balcón que era prolongación de la cocina. El salón, con su chimenea, representaba el centro de los espacios sociales: había otro balcón que dotaba la vivienda de un espacio exterior. Los balcones servían como espacios de relación entre el interior (privado) y el exterior (público) de la vivienda. Los principios del Existenzminimum también fueron adoptados por Carmen Portinho, ingeniera urbanista y secretaria de Vivienda en Río de Janeiro, que incorporó los criterios de los CIAM’s en conjuntos de vivienda en los cuales propuso una nueva forma de vivir. El Conjunto Residencial Pedregulho realizado con el arquitecto Affonso Eduardo Reidy [figura 3] es conocido internacionalmente por su calidad y plasticidad arquitectónica. A nivel tipológico, se articula según diferentes apartamentos: desde uno a tres cuartos y en dúplex [figura 4]. Ésta era la respuesta al posible crecimiento o disminución de los núcleos familiares. Con el reto de liberar la mujer de las tareas domésticas para integrarse al trabajo productivo, externaliza los espacios de servicios proponiendo una lavandería colectiva mecanizada11.

Catherine Bauer, reformadora norteamericana, basándose en las políticas de vivienda europeas y en el pensamiento de los CIAMs, fue la fundadora de la política de vivienda pública de los Estados Unidos. Al trazar la metodología de proyecto de la vivienda subraya que los requisitos básicos de un buen hogar deben ser definidos con respecto a la persona que va a hacer uso del espacio interno, la mujer [figura 5] 12. Según ella, la “mujer” podría ser la mejor fuente de información y colaboradora en la lucha para trazar las normas mínimas de habitabilidad 13. En el nivel “público” adoptaron el concepto de las neighbourhood units, que fue tema del CIAM IV. Las unidades vecinales14 definían la idea de agrupación de viviendas para potenciar la vida comunitaria con equipamientos para la educación, sanidad, comercio y ocio adecuados a la escala humana para recorrerse a pie. Elizabeth Denby propone en el Kensal House la oferta de diferentes equipamientos y servicios: guarderías y programas sociales para mejorar el bienestar en de la vida cotidiana de los residentes. La creación de un comité de inquilinos durante la reubicación de los habitantes de los slums reforzaba la responsabilidad de los habitantes. También Carmen Portinho puso entre sus objetivos el de “reeducar” a los ciudadanos en un nuevo concepto de vida; en sus programas de vivienda refuerza la importancia del asistente social, cuyo rol por un lado era fundamental para la educación de los habitantes a la vida en sociedad, por otro contrastaba la resistencia de los usuarios a los nuevos hábitos propuestos. Puso mucha atención en las necesidades de mujeres y niños: la ubicación de la escuela dentro del conjunto aumentaría el confort, la seguridad y la independencia de los desplazamientos de los niños, dando a los padres una mayor disponibilidad de tiempo15. La cultura y la educación de los niños y de los ciudadanos era de primaria importancia en su visión urbana. Margarete Schütte-Lihotzky reconoce un nuevo sujeto femenino urbano con necesidades específicas, desarrollando el programa de vivienda para mujeres solteras, en Frankfurt [figura 6]. La idea central es que la arquitectura pueda facilitar la incorporación de las mujeres en el mundo público. El Einliegerwohnung ofrecía viviendas independientes y de tamaño reducido ubicadas en los pisos superiores de edificios destinados a familias tradicionales. Sus áreas húmedas estaban pensadas para compartirse y fomentar así el ahorro del espacio16. Se ha mostrado cómo la “política de vivienda” de principios del siglo XX había establecido un fuerte intercambio de conocimientos sobre la ciudad, los barrios y las viviendas. En este momento histórico, Catherine Bauer introdujo políticas más sociales y reguladas en los Estados Unidos a partir de la

política pública no Brasil. Volume 1, p. 317. Bauer, Catherine (1940). A Citzen’s Guide to public Housing, p.2. Hammond, Cynthia Imogen. The interior of modernism: Catherine Bauer and the American housing movement em Alfody, Sandra; Helland, Janice (2008). Craft, space and interior Design, 1855-2005, p. 176. 14 Teorizadas por Clarence Arthur Perry en 1928. 15 Bonduki, Nabil (org.) (2014). Os pioneiros da habitação social: cem anos de política pública no Brasil. Volume 1, p.317-320. 16 Minoli, Lorenza (1999). Dalla Cucina allá Città. Margarete Schütte-Lihotzky. 12 13

Cocina de Frankfurt. El tema de la cocina introdujo dos cuestiones fundamentales: la colectivización de las tareas del hogar y la reducción del tamaño de su espacio. 10 Krause, Joachim Krause (giugno, 1988). La cucina di Francoforte. Revista Domus, No.695, p.209. 11 Nabil Bonduki (org.) (2014). Os pioneiros da habitação social: cem anos de 8 9

241


[fig. 1] Fotografía: Cocina de Frankfurt. Fuente: Joachim, Krausse, “La cucina di Francoforte”, Domus, No. 695 (1988):70. Planta tipo: Cocina de Frankfurt, Siedlung Bruchfeldstrasse, 1927. Fuente: Lorenza Minoli, “Margarete Schütte-Lihotzky”, Parametro, No. 257, (2005):39.

[fig. 2 ] Kensal House: Plano y sección: cocina y baño, 1937 y Vista de la cocina. Fuente: Elizabeth Darling, “What Tenants think of Kensal House: Experts’ Assumptions versus Inhabitants’ Realities in the Modern Home”, JAE, 53/3, February, (2000):170.

[fig. 3] Fotografías del bloco A: Conjunto Residencial Pedregulho. Fuente: Marcela Abla, 2016.

242


[fig. 4] Tipologías de los apartamentos del bloco A y B, del Conjunto Residencial Pedregulho. Fuente: Nabil Bonduki, Affonso Eduardo Reidy, (São Paulo: Editorial Blau, Instituto Lina Bo Bardi, 2000): 91 y 94.

[fig. 5 y 6] Material promocional para HollyCourts, San Francisco. Fuente: Catherine Bauer, A citizen’s guide tohousing, (Poughkeepsie, NY: VassarCollege, 1940): 44.

[fig. 7] Proyecto tipo “vivienda para la mujer que trabaja y vive sola”. Planta de unidad de vivienda tipo III. Frankfurt, 1927. Fuente: Lorenza Minoli, “MargareteSchütte-Lihotzky”, Parametro, No. 257, (2005):39.

243


publicación de su libro, Modern Housing, en 1934. La obra fue producto de su interpretación acerca de la política socialdemócrata de vivienda social en Europa, así como de sus investigaciones sobre la tradición de la vivienda norteamericana17. Ella establece principios y patrones mínimos que debería cumplir la vivienda social, acusando la falta de una política de vivienda en Norteamérica. Su propuesta tuvo influencia en las primeras leyes estadounidenses de la vivienda18. El libro de Elizabeth Denby, Europe Rehoused, 1938, fue uno de los textos más influyentes en políticas de vivienda en la posguerra en Inglaterra y Estados Unidos 19. La obra compara la política de vivienda de seis países europeos con el sistema británico. Su teoría de vivienda pone el acento sobre la necesidad de abordar el bienestar del habitante desde un punto de vista físico y social. Destaca la importancia de respectar los deseos de los residentes y especialmente el de las amas de la casa. Esta es la base de su crítica al uso y a los espacios de la vivienda mínima causa, según ella, de diferentes problemas sociales 20. La posición de la perspectiva de género acerca del zoning se aproxima a la de Henri Lefebvre con relación al urbanismo funcionalista de Le Corbusier, acusando a dicha práctica de eliminar la complejidad y la riqueza de la vida urbana. Las cuatro ponen en primer plano a las mujeres, al atender sus necesidades cotidianas, traducidas en sus proyectos de unidades vecinales.

las demás, buscó atender las necesidades y condiciones físicas de la “nueva mujer”. CONSIDERACIONES FINALES El trabajo presentado trae visibilidad sobre cuatro mujeres importantes de la arquitectura y el urbanismo del siglo XX. Ellas consideran la vivienda en su valor de uso desde la perspectiva de la mujer donde las personas ejercen actividades cotidianas con vistas a la garantía de una vivienda adecuada a ello. A partir de sus posiciones feministas y asumiendo la posición de vanguardia dentro de un mundo pensado para el hombre “ideal” transformaron la arquitectura y el urbanismo modernos pensando en el cotidiano de las mujeres y en las diferentes personas que habitan la ciudad. Sus “proyectos” piensan en una mujer que tenga más tiempo para desarrollar su vida laboral y que a la vez pueda dedicarse al cuidado personal, a su salud, al ocio, al deporte y al descanso, sin tener que restringir su vida al cuidado familiar. Ellas, así como tantas otras, han luchado por la igualdad entre mujeres y hombres a través de la reivindicación de los derechos de la mujer a la ciudad y de la transformación de la percepción del espacio, que ocurre desde lo doméstico. La lucha por la igualdad de género es un derecho humano y por eso debe ser entendido como abordaje imprescindible al derecho a la ciudad.

Así, Carmen Portinho propuso una unidad vecinal en cada barrio de la ciudad. En su discurso proyectual es de central importancia el pensamiento sobre las distancias entre la casa y el trabajo, también apuntó la necesidad de cuidar la concepción del espacio público para que este desplazamiento pudiera hacerse en bicicleta. Elizabeth Denby también defiende la necesidad de vivir cerca del trabajo y del centro de la ciudad, lo que se opone al principio de zoning. Otros dos principios del Movimiento Moderno criticados por ella son la Ciudad Jardín y los bloques de viviendas en rascacielos. Catherine Bauer también asumió una posición crítica con relación a los dirigentes del CIAM, defendiendo que “la arquitectura moderna no tenía como objetivo responder a los complejos desafíos económicos, de proyecto y de planeamiento que la vivienda pública presentaba21”. De esa forma la arquitectura se iría alejando de las necesidades de los habitantes de sus viviendas. Ella también critica los rascacielos que priorizaban los privilegiados y creaban guetos para los pobres. Si la arquitectura moderna se dedicaba a atender las necesidades del “hombre nuevo”, Margarete Schütte-Lihotzky, así como Montaner, Josep Maria (2015) La arquitectura de la vivienda colectiva. Políticas y proyectos en la ciudad contemporánea, p.20. 18 National Housing Act de 1934 y de 1937. 19 Su primera edición incluye anuncios del libro Modern Housing. 20 Denby, Elizabeth (2015). Europe Rehoused, p.145. 21 Bauer, Catherine (1952). Clients for Housing: The Low-Income Tenant: Does He want Supertenements?, p. 61 apud Hammond, Cynthia Imogen. The interior of modernism: Catherine Bauer and the American housing movement. Em Alfody, Sandra; Helland, Janice (2008). Craft, space and interior Design, 1855-2005, p.181. 17

244


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS • Abla, Marcela Marques (2017). Gênero e produção de habitação social: uma perspectiva para o planejamento urbano a partir do pensamento de Elizabeth Denby, Carmen Portinho, Margarete Schütte-Lihotzky e Catherine Bauer. Rio de Janeiro: PROURB/FAU/UFRJ. Tesis doctoral. • Alcocer, Atxu Amann (2011). El espacio doméstico: la mujer y la casa. Buenos Aires: Nobuko. • Bauer, Catherine (1940). A Citzen’s Guide to public Housing, Poughkeepsie NY: Vassar College. • ______________(1952). Clients for Housing: The Low-Income Tenant: Does He want Supertenements?, p. 61 apud Hammond, Cynthia Imogen. The interior of modernism: Catherine Bauer and the American housing movement. Em Alfody, Sandra; Helland, Janice (2008). Craft, space and interior Design, 1855-2005. • ______________(1960) El aspecto social de la arquitectura moderna en los años • 30, Cuadernos de Arquitectura. • ______________(1934). Modern Housing, Boston: Houghton Mifflin Company. • Bonduki, Nabil (org.) (2014). Os pioneiros da habitação social: cem anos de política pública no Brasil. Volume 1. São Paulo: Editora Unesp: Edições Sesc. • Col-lectiu Punt 6 (2004). Mujeres trabajando: Guía de reconocimiento urbano con perspectiva de género. Barcelona: Comanegra. 2014. • Darling, Elizabeth (2000). What Tenants think of Kensal House: Experts’Assumptions versus Inhabitants’ Realities in the Modern Home, JAE, 53/3, February. • Denby, Elizabeth (1938) 2015. Europe Rehoused. London y New York: Routledge. • Hammond, Cynthia Imogen. The interior of modernism: Catherine Bauer and the American housing movement em Alfody, Sandra; Helland, Janice (2008). Craft, space and interior Design, 1855-2005, p. 176. • Harvey, David (2014). Seventeen Contradiction and the end of capitalism. London: Profile Books. • Krause, Joachim Krause (giugno, 1988). La cucina di Francoforte. Revista Domus, No.695. • Lefebvre, Henri (1974) 2013. La producción del espacio. Madrid: Colleción entrelineas. • Martin, Brenda; Sparke, Penny (2003). Women’s Places: Architecture and Design 1860-1960. London: Routledge. • Minoli, Lorenza (1999). Dalla Cucina allá Città. Margarete Schütte-Lihotzky. Milano: Politecnico di Milano: Franco Angeli. • ______________(2005). Margarete Schütte-Lihotzky, Parametro, No. 257. • Montaner, Josep Maria (2015) La arquitectura de la vivienda colectiva. Políticas y proyectos en la ciudad contemporánea. Barcelona: Ed. Revertè. • Montaner, Josep Maria; Muxí, Zaida (2011). Arquitetura y Política: ensayos para mundo alternativos. Barcelona: Gustavo Gili. • Nabil Bonduki (org.) (2014). Os pioneiros da habitação social: cem anos de política pública no Brasil. Volume 1. São Paulo: Editora Unesp: Edições Sesc. • Nobre, Ana Luiza (1999). Carmen Portinho: O moderno em construção. Rio de Janeiro: RelumeDumará/PCRJ. • Oberlander, H. Peter, Newbrun, Eva. (1999). Houser: the life and work of Catherine Bauer. Vancouver: UBC Press.

• Portinho, Carmen (24 de março de 1946). Habitação Popular. Jornal Correio da Manhã. • Wright, Gwendolyn. On the fringe of the profession: Women Ameican Architecture en el libro Kostof, Spiro (1977). In the Architect: Chapters in the history of the profession. University of California Press. Marcela Marques Abla

marcelamabla@gmail.com

Arquitecta e urbanista por la PUC de Río de Janeiro (2006), Máster Laboratorio de la Vivienda del Siglo XXI (2011) y Máster en Arquitectura y Sostenibilidad (2009) en la ETSAB/UPC. Ganadora del Concurso Morar Carioca con el proyecto Conceituação e Prática em Urbanização de Favelas (2010). Doctora en Urbanismo por el PRORUB-FAU de la Universidad Federal do Río de Janeiro (2017). Profesora de PUC-Río en vivienda colectiva y profesora auxiliar en UFRJ en urbanismo (2013). Profesora de PUC-Rio en proyecto de revitalización en arquitectura. Consejera del Conselho de Arquitetura e Urbanismo y del Instituto de Arquitetos do Río de Janeiro.

245


REVISIONES HISTÓRICAS

José Manuel Martínez Rodríguez y Raquel Álvarez Arce

I Valladolid, España

CIUDADES FLUIDAS Reivindicando la casa patio para la ciudad contemporánea

La idea de casa patio como mecanismo para solucionar el problema de la vivienda colectiva contemporánea está siendo recuperada curiosamente en latitudes y culturas lejanas a su origen. Este artículo tiene como objetivo recuperar el concepto de vivienda patio y su evolución en la vivienda moderna y contemporánea como un instrumento capaz de hacer ciudad. LA VIVIENDA PATIO ORIGINAL La vivienda patio siempre se ha relacionado con los climas cálidos, como una solución para lugares con altas temperaturas. Según Rapport:

diversas variables tipológicas, ya que estas también dependen de aspectos culturales, politicosociales o económicos. Relacionamos la vivienda patio principalmente con dos culturas: la greco-latina y la árabe. El repunte de las ciencias sociales en los años que continuaron a la Segunda Guerra Mundial acercaron a los arquitectos a la arquitectura vernácula, en concreto los asentamientos árabes o de ascendencia islámica que conservaban las características de los asentamientos originales. Una de las razones del porqué de esta conexión Europa-Africa es debida, según Tom Avermaete, a que: “El Service d’Urbanism (Departamento de Planeamiento) en Casablanca, Marruecos, desarrolló, entre otros, una tradición de investigación antropológica. Después de la Segunda Guerra Mundial, los servicios Urbanos del Protectorado Francés incitaron una serie de grandes programas de investigación de los patrones de vivienda indígena tanto en pueblos como en ciudades”4.

“En la arquitectura el punto de vista determinístico climático, todavía bastante comúnmente mantenido, manifiesta que el hombre primitivo se interesa principalmente por la protección y, en consecuencia, que los imperativos del clima determinan la forma”1. El patio por tanto vendría a dar solución de la siguiente forma: 1. “La defensa contra la radiación solar comienza con la orientación del edificio, el cual se coloca de tal manera que exponga la menor superficie exterior posible a la intensidad del sol”2, las habitaciones que dan al patio, se colocan por tanto en dirección contraria al sol. 2. Su naturaleza cerrada “protege de las tempestades de arena. Cuando tiene agua, plantas y sombra, actúa como pozo refrescante y modifica el microclima disminuyendo la radiación y las temperaturas. El uso de plantas y agua en un patio tiene también efectos psicológicos mitigadores en las zonas de calor seco y proporciona un área exterior para vivir“3.

Por lo tanto, nos centraremos en este artículo en el análisis de la vivienda árabe, pero dado que la aproximación a la vivienda se hace desde una idea urbana, no podemos separar la tipología del tipo de asentamiento y por supuesto de los aspectos socioculturales. (Fig. 1) Lo primero que tenemos que entender de la casa patio es que el asentamiento donde se encuentra “ha sido considerado como el marco de la vida y la vivienda como una parte mas privada, cercada y protegida”5, y además “se utilizan en culturas que son jerárquicas y superpobladas”6. Esto, sumado a las condiciones climáticas, explica por qué la vivienda patio no aparece en la cultura anglosajona y sí en las culturas árabe y mediterránea, como cómicamente explica Hutchinson:

Sin embargo, este punto de vista climático no explica por sí solo la aparición, ante las mismas condiciones climáticas, de Traducción de los autores Avermaete, Tom en Lejeune, Jean-François; Sabatino, Michelangelo (2010) Modern Architecture and the Mediterranean: Vernacular Dialogues and Contested Identities Londres Rouletge ISBN 9780415776349 p. 256. 5 Rapoport, Amos (1972) Vivienda y Cultura Barcelona Gustavo Gili p.94 y 95. 6 Rapoport, Amos (1972) Vivienda y Cultura Barcelona Gustavo Gili p.108 4

Rapoport, Amos (1972) Vivienda y Cultura Barcelona, Gustavo Gili p.32 y 33 Traducción de los autores Oliver, Paul (2003). Dwellings. The vernacular house world wide Phaido Press Limited p.136. 3 Rapoport, Amos (1972) Vivienda y Cultura Barcelona Gustavo Gili p.121. 1 2

246


“El insociable inglés prefiere vivir cerca de su trabajo aunque tenga que andar varias millas para visitar a sus vecinos, su pueblo o su iglesia. El sociable hombre griego prefiere vivir en un pueblo superpoblado entre sus amigos y su café, aún cuando tenga que andar varias millas para cultivar sus campos o podar sus viñas”7. Aparece por tanto en sociedades que viven en la calle, en sociedades jerarquizadas en las que la vida se hace en un asentamiento denso y dinámico, que hace que el patio actúe, además de como una estancia más de la casa, como un espacio colchón (exterior/interior) entre el bullicio y las zonas más intimas de la vivienda. ARCHITECTURE WITHOUT ARCHITECTS. EL MOVIMIENTO MODERNO SE ENCUENTRA CON LO VERNÁCULO Jose Luis Sert manifiesta un cambio de mentalidad que aparece tras la segunda postguerra. La publicación de 1933 “Can Our Cities Survive?”, en la que se planteaba la división de las ciudades en las famosas cuatro funciones (vivienda, trabajo, ocio y circulación), quedaban anacrónicas tras el conflicto bélico, ya que se empieza a entender que la arquitectura debería relacionarse con las condiciones del lugar, tanto desde el punto de vista climatológico como el cultural. Sert demuestra ese cambio de mentalidad en sus proyectos para Lima. En ellos el arquitecto catalán planteaba la forma del patio como un mecanismo urbano de distintas escalas: desde el patio de la vivienda al patio del vecindario, y lo plasma en sus proyectos para Chimbote, en Perú (1946–1948), realizados junto a Paul Lester Wiener, en los que, según Sanz, Centellas y García: ”Se explora la construcción autóctona y la inclusión de patios, a diferente escala y uso, como revisión contemporánea y moderna de la arquitectura vernácula que hasta ahora había dado una excelente respuesta” 8.

Modernes Marocain) presenta su propuesta para los Carrieres Centrales de Casa Blanca acompañada de fotografías de las viviendas patio tradicionales del norte de África, o en los paneles de Alison y Peter Smithson en donde aparecen fotos cotidianas de la calle típica de la ciudad industrial inglesa. Los paneles del grupo GAMMA se presentaban bajo el lema “Habitat de Plus Grand Nombre” (“Hábitat de mayor número”) y para introducir la propuesta se muestra la bidonville marroquí, no como algo abstracto sino como una sucesión del mismo elemento (la vivienda) que se repite formando un elemento masivo. Concluía la cuadrícula con las viviendas de baja altura de Michel Ecochard que formaban parte del proyecto para los Carrieres Centrales en Casablanca, Marruecos. La propuesta de Michel Ecochard planteaba una unidad vecinal para 1800 habitantes. Ecochard resuelve el proyecto a partir de viviendas de 8x8 metros, viviendas con capacidad suficiente de crecer como para crear una ciudad horizontal, unas viviendas patio que, además, “hacían de ‘puente’ cultural entre el mundo rural y la nueva urbe”11(Fig. 2). Del grupo GAMMA formaban parte dos miembros destacados del futuro grupo Team 10: George Candilis y Shadrach Woods, que claramente van a utilizar lo que aprenden de los asentamientos tradicionales marroquíes y de la casbah en sus futuras propuestas arquitectónicas. Un año después del Congreso de Aix-de-Provence se inaugura en el MOMA (Museum Of Modern Art) de Nueva York una exposición que pone a la arquitectura vernácula en el punto de mira: Architecture without architects de Bernard Rudofsky. En el libro de la exposición aparece una foto aérea de la casbah de la ciudad marroquí de Marrakech, en la que se aprecia cada vivienda patio como un elemento que se repite formando una masa. En otra parte del libro, hablando sobre la vivienda y la ciudad, Rudofski dice: “El uso de un solo tipo de edificio no produce necesariamente monotonía. La irregularidad del terreno y los desvíos de las medidas standard terminan generando variaciones que crean el balance perfecto entre unidad y diversidad“12.

Además, “La componente social de la arquitectura entra en juego. Para ello, Sert creó a través de patios en la escala urbana unas plazas, unos centros cívicos en los que se propiciaba el encuentro y la creación de la comunidad“9. Sus proyectos van acompañados de una publicación en Architectural Forum en 1953, en un artículo en el que el propio Sert se pregunta “Can patios make cities?”.Pero este acercamiento a la arquitectura vernácula se ve de forma más marcada en los arquitectos que conformarán, según Philip Drew, la tercera generación del Movimiento Moderno10. El cambio de mentalidad se ve representado por el CIAM de Aix-de-Provence en 1953, en el que por ejemplo el grupo GAMMA (Group d’Architectes

En Rapoport, Amos (1972) Vivienda y Cultura Barcelona Gustavo Gili p.46. Sanz, Juan Pedro; Centellas, Miguel; García, Pedro (Noviembre 2013) “La construcción teórica y práctica de un nuevo hábitat...” Proyecto, Progreso, Arquitectura. Universidad de Sevilla. ISSN 2171–6897 / ISSNe 2173–1616 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/ppa.2013.i9.05 p. 86. 9 Sanz, Juan Pedro; Centellas, Miguel; García, Pedro (Noviembre 2013) “La construcción teórica y práctica de un nuevo hábitat...” Proyecto, Progreso, Arquitectura. Universidad de Sevilla. ISSN 2171–6897 / ISSNe 2173–1616 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/ppa.2013.i9.05 p. 86. 10 Drew, Philip (1973) Tercera generación” Barcelona, Gustavo Gili S.A. 7

De estas experiencias, los arquitectos de la tercera generación, en especial los arquitectos del Team 10, empezarán a buscar formas que les permita unir ciudad y arquitectura a partir de entender la vivienda patio como un módulo que se repite, sufriendo pequeñas variaciones. CIUDAD/ESTRUCTURA/VIVIENDA: MAT-BUILDING Los arquitectos del Team 10 buscan en sus proyectos aunar arquitectura y ciudad. Uno de los primeros proyectos en los que la arquitectura se convierte en ciudad es la propuesta para la reconstrucción del centro de Frankfurt-Römemberg, por Candilis, Josic y Woods. El proyecto consiste en una sucesión de cuadrículas de 36x36 m que se extienden por la zona bombardeada de la ciudad colonizando el espacio libre; la estructura

8

Sanz, Juan Pedro; Centellas, Miguel; García, Pedro (Noviembre 2013) “La construcción teórica y práctica de un nuevo hábitat...” Proyecto, Progreso, Arquitectura. Universidad de Sevilla. ISSN 2171–6897 / ISSNe 2173–1616 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/ppa.2013.i9.05 p. 89. 12 Traducción de los autores Rudofsky, Bernard.(1964) Architecture without Architects. A short introduction to Non-Pedigreed Architecture Londres Academy Editions London p. 54. 11

247


Figura 1. Vista aĂŠrea de la casbah de la ciudad de Marrakech en Marruecos. Rudofsky, Bernard.(1964) Architecture without Architects. A short introduction to Non-Pedigreed Architecture Londres Academy Editions London.

Figura 2. Plano de las viviendas de la propuesta de Michel Ecochard para los Carrieres Centrales en Casablanca. http://www.arquiscopio.com/pensamiento/ la-trama-ecochard-en-marruecos/

Figura 3. Desarrollo de la propuesta para Frankfurt-RĂśmemberg de Candilis, Josic y Woods. Dibujo de los autores.

248


Figura 4. Planta general de las viviendas patio de Mies Van Der Rohe. http://www.ugr.es/~jfg/casas/mies/patios/

Figura 5. Ocupaciรณn y deformaciรณn de las viviendas patio en uno de los bloques del conjunto de Fukuoka. Dibujo de los autores.

Figura 6. Planta de la propuesta Patio Island de MVRDV. http:// www.archweb.it/dwg/arch_arredi_famosi/MVRDV/water_villas/ Patio_Island_housing.htm

249


se ocupa con vivienda y equipamientos que se van adaptando a la cuadrícula generatriz (Fig. 3). Candilis, Josic y Woods generan una ciudad de tres niveles, en la que los diferentes elementos se adaptan a la estructura ortogonal. A pesar de que no ganan el concurso, utilizan esta experiencia en su proyecto para la Universidad Libre de Berlín, lo que termina generando una tipología a la que Woods denomina rascasuelos pero a la que Alison Smithson va a denominar mat-building. En su artículo “How to recognize and read Mat-building. Mainstream architecture as it has developed towards the mat building”, Alison Smithson rastrea13 los antecedentes del mat-building de manera cronológica, alejándose en el tiempo, en una serie de edificios de su elección. La mayoría de estos edificios son propuestas de los miembros del Team X (el proyecto del hospicio de Aldo Van Eyck, la propia propuesta de los Smithson para Kuwait…) y por supuesto el proyecto para el hospital de Venecia de Le Corbusier. Pero entre todos los ejemplos de arquitectura moderna es destacable que incluya el proyecto de las viviendas patio de Mies Van der Rohe. Sobre ellas escribe que, gracias al edificio de la Universidad Libre de Berlín, es posible entenderlas de una nueva forma: como una sucesión infinita de viviendas patio, que colonizan el espacio como si se tratara de una casbah moderna.(Fig. 4) RECUPERAR EL MAT-BUILDING, REPLANTEAR LA VIVIENDA PATIO A pesar de que los arquitectos de la tercera generación del Movimiento Moderno utilizan el matbuilding para edificios públicos e institucionales, el germen de los edificios alfombra es la vivienda patio. Algunos ejemplos de arquitectura contemporánea han recuperado la vivienda patio y su capacidad para hacer ciudad, edificios celebrados y estudiados pero que siguen apareciendo como obras excepcionales de la vivienda colectiva. Es el caso por ejemplo del conjunto One World en Fukuoka de Rem Koolhaas. Cuando la cabeza de OMA (Office of Metropolitan Architecture) explica las viviendas en su libro S,M,L,XL, dice que el proyecto explora la fusión entre la ciudad romana y las casas patio de Mies van der Rohe. Pero lo que le interesa de la ciudad romana no es la tipología de vivienda, sino la idea de crear tapices continuos donde las casas nunca llegan a ser objetos14. Su intención es crear un edificio alfombra, un mat-building pero con la tipología de vivienda del rasca-suelos original. El edificio se compone de 24 viviendas unifamiliares agrupadas en dos bloques masivos de tres alturas. Contrastan con esta idea de compacidad los patios verticales que penetran en cada una de las casas, introduciendo luz en el centro de éstas. Las casas se desarrollan en tres plantas: en la primera planta se dispone un patio privado desde el que se accede a la casa, la segunda se ocupa por los dormitorios y la tercera es una “suite” formada por un estar un comedor y una habitación “japonesa” donde mamparas y cortinas generan diferentes con-

figuraciones15. La misma tipología de vivienda se repite pero va sufriendo transformaciones para adaptarse al contorno del edificio Las viviendas que se encuentran en el interior presentan la tipología base que se deforma estirándose o aumentando su tamaño para ocupar cada lote, como si se tratara de una pequeña casbah.(Fig. 5) Otro caso es el conjunto de viviendas Patio Island en Ypenburg de MVRDV. EL conjunto de 44 viviendas se presenta como un bloque rectangular, rodeado por un muro de cerca de medio metro de espesor16 que genera una división clara entre el espacio público y el privado. El acceso a las viviendas se hace desde el patio privado y todas las estancias de la viviendas vuelcan a éste orientándose hacia el suroeste (una dirección completamente contraria a la de las estancias de la vivienda patio original). La tipología de la casa sufre pequeñas variaciones, tal como pasa en las viviendas de Koolhaas o en la propia vivienda tradicional árabe. Sin embargo, la transformación parece responder no a una necesidad de adaptarse a la parcela o el entorno (el proyecto íntegro se hace desde cero desde el estudio de MVRDV) sino a la necesidad de generar, como dice Rudofski, ese valance entre unidad y diversidad que aparece en la arquitectura vernácula. (Fig. 6) Curiosamente ambos ejemplos se dan en sitios alejados de la cultura árabe. Koolhaas lo justifica porque según él está “influido por muchas culturas diferentes”17 y MVRDV quizás utilizaron los diferentes proyectos en Ypenburg (Haggen Island, Patio Island, Water Villas…) como un campo de experimentación para la vivienda suburbana. Si planteamos la vivienda patio como una solución funcional y cultural, desde el punto de vista más conservador, podríamos decir que el uso de este tipo de vivienda no es la correcta para esas latitudes. Sin embargo, en el caso de las viviendas de Fukuoka es una respuesta de perfil bajo de alta densidad, tan necesaria en Japón, y en el caso de las viviendas en Ypenburg, como una ciudad jardín de carácter más urbano y denso que la típica solución suburbana, ya que el terreno hay que ganarlo al mar. CONCLUSIÓN Tanto en los casos que se presentan en este texto como en tantos otros en los que la casa patio aparece decididamente como un sistema estructurador del espacio urbano o natural, el patio se presenta como un “espacio colchón amortiguador” entre lo público y lo privado, con matices de habitabilidad que varían según el modelo de ciudad: crecimientos en “manchas de aceite”, retículas, bandas, sistemas abiertos, topografías, mallas, etc. En cada caso la relación entre el espacio público y la casa depende de los criterios de diseño de la ciudad: los tamaños de la manzana, el ancho de las calles, la topografía, la existencia o no de tráfico rodado, etc. Estos aspectos son los que van a definir la atmósfera en la que desarrollan la vida sus habitantes: mayor o menor número de espacios de encuentro, calles relacionadas directamente con el patio como espacio previo al ámbito más privado de la vivienda, calles separadas del patio como espacio introvertido, Koolhaas, Rem,(1995) S,M,L,XL, The Monacelly Press, p.113. https://www.mvrdv.nl/en/projects/patio 17 Koolhaas, Rem;Zaera Polo, Alejandro (1992) Encontrando libertades: Conversaciones con Rem Koolhaas VVAA El Croquis, nº53 OMA/Rem Koolhaas 1987/1992 El Croquis SA Madrid p. 11. 15

Traducción de los autores Smithson, Alison. (1974) How to recognize and read mat building, Mainstream architecture as it has developed towards the mat building VVAA A.D. Septiembre 1974 p. 574. 14 Koolhaas, Rem,(1995) S,M,L,XL, The Monacelly Press, p.86. 13

16

250


secuencias de plazas a las que se abren los patios, recorridos sinuosos en entornos naturales en los que los patios se adaptan a las topografías y a la posición de los arboles, etc. Una multitud de experiencias urbanas que permiten sumar, a la experiencia de la ciudad moderna, aspectos en los que el límite entre el espacio público y el espacio íntimo o privado se diluyen, generando una serie de espacios intermedios, difusos, líquidos, fluidos… en los que acciones como compartir, intercambiar, relacionarse definen las formas de comunidad y las relaciones vecinales. BIBLIOGRAFÍA • Drew, Philip (1973) Tercera generación” Barcelona, Gustavo Gili SA. • Koolhaas, Rem,(1995) S,M,L,XL, The Monacelly Press. • Lejeune, Jean-François; Sabatino, Michelangelo (2010) Modern Architecture and the Mediterranean: Vernacular Dialogues and Contested Identities Londres Rouletge ISBN 9780415776349 • Oliver, Paul (2003). Dwellings. The vernacular house world wide Phaido Press Limited • Rapoport, Amos (1972) Vivienda y Cultura Barcelona, Gustavo Gili • Rudofsky, Bernard.(1964) Architecture without Architects. A short introduction to Non-Pedigreed Architecture Londres Academy Editions London • Sanz, Juan Pedro; Centellas, Miguel; García, Pedro (Noviembre 2013) “La construcción teórica y práctica de un nuevo hábitat...” Proyecto, Progreso, Arquitectura. Universidad de Sevilla. ISSN 2171–6897 / ISSNe 2173–1616 DOI: http:// dx.doi.org/10.12795/ppa.2013.i9.05 • Smithson, Alison. (1974) How to recognize and read mat building, Mainstream architecture as it has developed towards the mat building VVAA A.D. Septiembre 1974 • VVAA El Croquis, nº53 OMA/Rem Koolhaas 1987/1992 El Croquis SA Madrid. https://www.mvrdv.nl/en/projects/patio

José Manuel Martínez Rodríguez jmmartinez7@gmail.com Profesor contratado-doctor en la ETSA Valladolid. Becado en la Oxford Brookes University, investigando la obra de James Stirling, 1993. Realiza la Tesis Doctoral “Células, Sistemas, Lugares. Un Proyecto Contemporáneo de Vivienda”, 2010. Imparte clases en cursos nacionales e internacionales: “Arquitectura IV Ciclo de Conferencias” en la Universidad da Beira Interior, (Portugal), 2008. “Workshop Internacional, Alojamiento para otros modos de vida”, (Valladolid), 2013. Ha recibido diversos premios en Concursos de Ideas de Vivienda del CSCA. Finalista V Bienal de Arquitectura Española 1997-1998. Finalista XX Edición del Premio Asturias de Arquitectura 2010 entre otros. Raquel Álvarez Arce

raquelalvarezarce@gmail.com

Arquitecta y actualmente estudiante de doctorado en la Universidad de Valladolid. Ha investigado en la UNL en Santa Fe (Argentina). Ha participado en el “Workshop Internacional: Alojamiento para otros modos de vida” organizado por la Universidad de Valladolid. Ha recibido el segundo premio en el concurso de paisajismo del Cerro del Otero en Palencia (2016) y finalista del Concurso para el Diseño de la Escoleta de LLubí (2017) y disfrutó de una beca Leonardo en Riga (Letonia) durante 2013-2014.

251


REVISIONES HISTÓRICAS

David Resano Resano

I Piura, Perú

SOBRE DENSIDAD Y ESCALA Las viviendas en la Avenida Meridiana de MBM

La densidad es una magnitud física que relaciona una sustancia de orden cuantitativo con otra de orden dimensional: longitud, superficie, volumen. Nos da una idea de la concentración o dispersión de algo en un espacio de referencia: un material, una solución química, el tráfico o la población. En arquitectura, la densidad es un indicador que funciona a diferentes escalas. La ciudad se analiza según sea su cantidad de población o número de viviendas por hectárea, que unidas al porcentaje de suelo ocupado nos ofrecen una primera idea de su compacidad o dispersión. La forma del edificio responde a su edificabilidad, ocupación de parcela o la permeabilidad en planta baja. La vivienda se configura por cuestiones como el número de ocupantes por metro cuadrado útil, el porcentaje de huecos en fachada o su peso por metro cuadrado. En este artículo reflexionamos sobre estos parámetros de densidad en su relación con el diseño arquitectónico de vivienda colectiva. Para ello tomamos como referencia el grupo de viviendas en la Avenida Meridiana de los arquitectos Josep Martorell, Oriol Bohigas y David Mackay. La potente imagen de este edificio apareció en las revistas más destacadas de la época, como L’Architecture d’Aujourd’hui 1, Zodiac2, Domus3 o Nueva Forma4, entre otras (fig.01). Construido entre los años 1959 y 1965 en Barcelona, la alta migración a la ciudad y una construcción residencial todavía lejos de la industrialización son las coordenadas de partida de este proyecto. La respuesta es una concepción del espacio residencial colectivo de la mayor densidad posible en todas sus escalas: desde su sistema de implantación urbana hasta la resolución de las viviendas, pasando por el diseño de los huecos. A continuación veremos las estrategias de densificación en el edificio, vivienda y cerramiento.

Martorell, Josep, Bohigas, Oriol, & Mackay, David. (1967). Trois immeubles à Barcelone. [Cataluña]. L’Architecture d’Aujourd’hui(130), p. XIX. Martorell, Josep, Bohigas, Oriol, & Mackay, David. (1965). Grupo de viviendas en la Avenida Meridiana de Barcelona. Zodiac(15), 104-105. 3 Martorell, Josep, Bohigas, Oriol, & Mackay, David. (1961). Casas para obreros. Barcelona. Domus(377), 1-2. 4 Martorell, Josep, Bohigas, Oriol, & Mackay, David. (1972). Arquitectura de MBM. Nueva Forma(83). 1

LA CONSTRUCCIÓN DEL TIPO En uso residencial colectivo, la estructura formal del edifico depende de la densidad de viviendas que se pretenda conseguir. El planeamiento urbano, la ocupación de parcela, el fondo edificado, la cantidad de viviendas por núcleo, la permeabilidad en planta baja o la edificabilidad son parámetros relacionados con la densidad que definen la forma de la agrupación: en hilera, manzana, bloque o torre. En el caso de las viviendas en la Avenida Meridiana, su tipología no se enmarca claramente en una de estas agrupaciones clásicas, sino que resulta de su hibridación. El edificio se percibe desde fuera como un compacto prisma. Tiene un fondo de 24.6m, en el rango superior de las medidas que definen el tipo bloque en la vivienda colectiva, que a su vez se descompone en dos sub-bloques de 9.7m, en un ancho de crujía cercano a las viviendas para la clase obrera de la primera mitad del siglo XX5. Entre ellos se colocan los núcleos de comunicación vertical alternados por unos patios de 5.2x7.7m que forman una franja intermedia. Con ello se genera una disposición de fachada pasante calle-patio, similar a la condición en manzana. Pero aún más, dado que el edificio se tuvo que construir por fases, se hizo como agregación sucesiva de unidades en ‘H’ (fig.2). Cada una de ellas podría leerse como una torre independiente, dadas sus proporciones. El conjunto final resulta de la hibridación de características propias de cada tipo: es un bloque con patios de manzana construido como agregación de torres. El resultado es un edificio que alberga 209 viviendas, una media de 44 por núcleo de comunicación vertical. La parcela tiene una superficie de 2.934 m2, considerando los semiejes del viario es de 4.413 m2, con estos datos resulta una densidad semi-bruta de 709 viv/Ha, muy alta en relación las 202 viv/Ha del barrio (fig.3). Esta alta densidad se consigue mediante varias estrategias a diferentes escalas: la optimización funcional

2

5

252

Altozano Garcia, Fernando. (2014). Mapa de fondos. Un análisis metodológico de la vivienda colectiva a través del parámetro “fondo edificado”. Comunicación presentada en el: I Congreso Internacional de Vivienda Colectiva Sostenible, p.105.


de la vivienda, un sistema estructural eficiente, el diseño de las comunicaciones verticales y un sistema de huecos en fachada susceptible de adaptarse a las diferentes situaciones interiores generando un sistema compositivo al exterior.

éxito. Habrá más construcción en tal soporte, (...) será (…) una estructura con espacios, en la que el residente se siente en casa y en la que él o ella encuentran insinuaciones y oportunidades para hacer el espacio únicamente suyo (…). El soporte, por lo tanto, representará siempre cierto estilo de vida: así, una persona será atraída por cierto tipo de soporte que probablemente no gustaría a otra”7.

VIVIENDA Y ESTRUCTURA La vivienda tipo se resuelve en una superficie construida de 68 m2, siendo útiles 56.9 m2 (80%) y fue pensada para albergar a seis ocupantes en tres habitaciones, resultando una densidad de un ocupante por cada 9.5 m2 útiles. La superficie de circulación es de 3.5 m2 (5%) y tiene un vestíbulo de 3 m2. Fue concebida en su origen para la migración obrera y se alinea con las soluciones de vivienda mínima ensayadas en Centro-Europa para la clase proletaria en la primera mitad del siglo XX estudiada en los primeros CIAM6: las estancias optimizan sus dimensiones al mínimo necesario, la superficie de circulación de reduce al máximo posible y se emplea una estructura racional que optimiza la agrupación de las viviendas. La relación entre vivienda y armazón resistente es clave para logar la alta densidad. En este caso se emplea un sistema constructivo de muros de carga paralelos, que sirven para distribuir las viviendas y separarlas. Hay dos módulos básicos de 3.92 m (A) y 5.50 m (B) que distribuyen los muros de carga principales siguiendo un ritmo estructural A-B-A que se repite cuatro veces, introduciendo una única variación en el módulo que remata el lateral hacia la calle, que tiene 5.23 m (C). La vivienda ocupa un módulo A, donde se ubican los dormitorios, y la mitad del B, dedicado a zona común y cocina. La separación estructural viene determinada por las dimensiones de las estancias. El módulo de dormitorios se descompone en dos habitaciones dobles hacia la calle, con una anchura inferior a los dos metros y un dormitorio principal hacia el patio, donde se coloca un pequeño balcón hacia el patio. El módulo B se separa en dos, formando la zona de estar de cada vivienda, orientada hacia la calle, con una anchura un poco superior a los 2.5 m, y ubicando la cocina hacia el patio. Las estancias resultantes son alargadas y estrechas, pero bien iluminadas y abiertas al exterior, como veremos más adelante (fig.4). Los muros de carga establecen las separaciones entre viviendas y entre la zona de día y de noche dentro de ellas. Junto con los forjados, colocados cada 2.75m, el resultado es un armazón estructural que forma un entramado profundo que se horada con patios y permite conseguir la gran densidad de viviendas (709 viv/Ha) en la profundidad total de 24m (fig.5). Los tabiques se alinean en paralelo a los muros de carga. El sistema constructivo del edificio podría conceptualizarse como un proceso de densificación de muros que distribuyen el espacio interior. El carácter de la vivienda queda definido en este sistema de paredes paralelas separadas una anchura mínima para garantizar la actividad correspondiente. La relación entre espacio de vivienda y armazón estructural es clave en este proyecto, en palabras de Habraken:

El sistema de muros de carga se adapta en la planta baja y en lateral sur de remate hacia la calle. A pie de Avenida Meridiana los muros se apoyan en una losa arqueada de concreto que permite crear unos soportales que sirven de antesala a los portales y los locales comerciales en planta baja. Con ello se genera cierta permeabilidad en el encuentro de la estructura con el suelo. En el lado que remata la secuencia de muros de carga hacia la calle se colocan dos muros perpendiculares entre los que se ubican unas viviendas que aprovechan este nuevo plano de fachada. El conjunto se envuelve con una fachada pesada de muro de ladrillo y huecos que veremos en el apartado siguiente. DEL HUECO A LA AVENIDA La solución sistematizada del hueco articula diversos modos de relación de la vivienda con el exterior (ventana, ventana suelo-techo, balcón individual, balcón doble). Cada uno de estos módulos se resuelve con un diedro colocado a 45 grados respecto al eje N-S de la Meridiana. La cara acristalada siempre se orienta al sur para captar el calor del sol y la que mira al norte se construye con cierre opaco, evitando la severidad propia del clima barcelonés para esa orientación. El porcentaje de superficie hueca es de 22% en las fachadas este y oeste, mientras que en lado sur es del 30%. Estas variaciones en la configuración del hueco forman un juego sistemático que va más allá de lo compositivo. En la memoria del proyecto, los arquitectos se esfuerzan por hacer ver que este sistema responde fundamentalmente a cuatro cuestiones: generar privacidad, conseguir mayor superficie de iluminación, generar un quiebre espacial que haga que se perciban más holgadas al interior y sobre todo individualizar cada vivienda y dotar de escala al conjunto frente a la avenida. Los arquitectos lo expresan de la siguiente manera en la memoria del proyecto: “Otro tema que afecta fundamentalmente a la fachada es el intento de poner a la gran escala del bloque la miniada sucesión de las ventanas que corresponde a la pequeña escala de la vivienda. Para ello, es necesario interrumpir la simple sucesión ordenada con una composición en conjuntos de mayor tamaño. Hubiera sido difícil y hasta quizás absurdo hacer esto arbitrariamente por una simple composición compositiva. Pero hay otra razón que puede coincidir con este intento y es la de querer personalizar un poco cada vivienda, sin tener que variarlas fundamentalmente, porque a ello se oponen razones económicas, de organización y hasta puramente administrativas (…). Atendiendo a ello se fijaron las distintas posiciones válidas de una misma ventana en un mismo dormitorio y las distintas adaptaciones de un mismo tipo de vano en el comedor-estar (balcón, ventana única, doble ventana, etc.). Con ello se obtuvo

“El mejor soporte probablemente no es aquel que resulta neutral en sus insinuaciones espaciales. El soporte que ofrece específicos tipos de espacios, que pueden ser reconocidos, y evoca diversas posibilidades tendrá siempre más 6

Aymonino, Carlo. (1973). La vivienda racional. Ponencias de los congresos CIAM 1929-1930. Barcelona: Gustavo Gili.

7

253

Habraken, Jhon N. (1979). El diseño de soportes. Barcelona: Gustavo Gili, pp.20-21.


Figura 1. Viviendas en la Avenida Meridiana. MBM.

Figura 2. Fases en la construcciรณn del edificio. Agregaciรณn modular de torres en H.

Figura 3. Emplazamiento del edificio (dibujado por el autor).

Figura 4. La planta como proceso de densificaciรณn desde los muros de carga (dibujado por el autor).

254


Figura 5. Vivienda y estructura (dibujado por el autor).

Figura 6. CombinaciĂłn de mĂłdulos de fachada (dibujo del autor).

Figura 7. Direccionalidad sur de la apertura de huecos de fachada (dibujo del autor).

Figura 8. IsometrĂ­a de la vivienda con los tipos de fachada posibles (dibujado por el autor).

255


un cierto repertorio de posibilidades que, por razones más de método que puramente plásticas, se ordenaron en la fachada según un ritmo en dos dimensiones. Así surgió una fachada con una inconcreta vibración volumétrica que traducía una amplia diversidad de viviendas ligeramente diferenciadas y personificadas”8. Desde la forma diédrica abierta hacia el sur, los arquitectos crean seis configuraciones diferentes de hueco, cuatro para la crujía de la zona de día y dos para la de noche. Estos seis elementos se basan en tres tipos: balcón, ventana de la zona de estar y ventana de los dormitorios. Cada uno de ellos con dos variaciones posibles, generando seis elementos, que se ordenan según un plano general que marca el tipo al que corresponde cada módulo de fachada (fig.6). El conjunto se percibe opaco visto desde el norte y abierto hacia el sur, creando un haz y un envés (Fig.7). La superficie acristalada en las fachadas este y oeste es del 22%, mientras que en el sur se alcanza el 30%. El cierre opaco se compone de enlucido de yeso al interior, tabique de ladrillo, cámara de aire y muro de ladrillo revestido con aplacado cerámico al exterior. El peso total del conjunto es de 202kg/m2. La prioridad dada al hueco y su rítmica composición hace que esta fachada de ladrillo se perciba ligera. La variación de los huecos no es meramente plástica. Las seis soluciones diferentes de hueco establecen diferentes medios de relación con el exterior a través de la ventana y el balcón. Este juego proporciona riqueza al espacio interior de la vivienda y otorga entidad y personalidad a la imagen exterior (Fig.08). Desde las dimensiones marcadas por la modulación estructural y la altura de 2.75m de entre pisos, se genera un sistema compositivo perfectamente definido. Con ello se desplaza la atención del elemento individual al conjunto, reforzando su presencia a escala de la Avenida Meridiana. CONCLUSIONES Como hemos visto, la densidad es clave pare entender el diseño de este edificio en todas sus escalas. Densidad de viviendas, de ocupantes, de muros o de ventanas son la muestra. El sistema estructural empleado y la composición del hueco son los dos recursos principales empleados. Una mirada a algunos ejemplos históricos de vivienda nos pueden ayudar para entender la relevancia de los conceptos analizados. La solución tipológica de la vivienda proyectada por MBM para este edificio recuerda las ideas desarrolladas en el CIAM II en el contexto alemán de postguerra recogidas en concepto de Existenzminimum. En efecto, esta vivienda mínima de 57 m2 está pensada para seis ocupantes. Estancias ajustadas; dimensiones optimizadas para circulación, cocina y servicios; y ratios de superficie por ocupante bajos son parámetros presentes en ejemplos históricos de viviendas modernas para obreros del Movimiento Moderno, baste pensar en Römmerstadt (May, 1928) o Dammerstock (Gropius, 1929). Sin embargo, aunque todas son viviendas eficaces en la organización funcional y con altas densidades de habitantes por vivienda, no renuncian a

8

la calidad espacial interior y a la composición cuidada de su imagen. A ello contribuyen la iluminación interior y la correcta disposición de la estructura. Las 11 plantas del edificio en Avda. Meridana enfatizan todavía más el papel de la correcta disposición de los elementos estructurales. En el edificio de MBM, la solución estructural es consistente con el espacio interior de la vivienda y su cerramiento. La combinación de muros de carga de ladrillo y forjados de hormigón genera un tipo de espacio específico, en forma de casillero o panal, que a priori podría evocar el carácter asociado a las viviendas para obreros. Este planteamiento tipo botellero se asemeja al sistema estructural empleado en las Unidades de Habitación por Le Corbusier, como la de Marsella, que fue terminada siete años antes de iniciarse las obras en la Avenida Meridiana. Salvando las diferencias de tamaño (140ml-24mf46mh Marsella, 337aptos.; 62ml-24mf-36mh Barcelona, 209 aptos.) y de solución tipológica de vivienda, ambos edificios se resuelven con un espacio interior profundo entre muros, lo que enfatiza el papel de la fachada como límite captador de luz y vistas. Ambas tienen un fondo de 24m, si bien uno recurre a patios interiores y el otro al sistema de corredor central y viviendas montantes. Ambas son sensibles al encuentro de la estructura con la planta baja. Sin embargo, el edificio de Barcelona lleva al extremo la densificación del espacio interior de la vivienda entre muros, al hacerlos también estructurales y construirlos de ladrillo, frente a los soportes puntuales de hormigón que separan las viviendas de las unidades. El uso del ladrillo recuerda a los ejemplos de vivienda de la Escuela de Ámsterdam y entronca con la tradición constructiva catalana. La fachada se reviste con plaquetas cerámicas que dejan vistos los forjados y ménsulas piramidales de hormigón que van soportando los diedros que componen los huecos. El despiece alineado de estas plaquetas y su reflejo, así como el pliegue de los huecos, contribuyen a la percepción ligera de una fachada pesada, que evoca ejemplos de vivienda locales como la casa de la Barceloneta de Coderch y Valls terminada en 1955. Pero el ladrillo o la cerámica, pese a construir los muros de carga de la estructura, la tabiquería y la fachada de las viviendas en la Avenida Meridiana, no es más que el medio para realizar los conceptos de densidad que articulan el diseño de este edificio en sus diferentes escalas.

*Quisiera agradecer especialmente al estudio MBM su disponibilidad para poder trabajar en su archivo con la documentación disponible del proyecto durante un viaje de estudios del MPAA en el año 2011.

Martorell, Josep, Bohigas, Oriol, & Mackay, David. (1965). GRUPO de viviendas en Avda. Meridiana. Barcelona. Cuadernos de Arquitectura (62), p. 8.

256


BIBLIOGRAFÍA

David Resano Resano

• AA.VV (1959) BLOQUE de viviendas. Barcelona. L’Architecture d’Aujourd’hui, 258-259. • ALTOZANO GARCIA, F. (2014) Mapa de fondos. Un análisis metodológico de la vivienda colectiva a través del parámetro “fondo edificado”. I Congreso Internacional de Vivienda Colectiva Sostenible. Barcelona, Laboratorio de la Vivienda Sostenible del siglo XXI. • AYMONINO, C. (1973) La vivienda racional. Ponencias de los congresos CIAM 1929-1930, Barcelona, Gustavo Gili. • GILI, J. (1967) Interview con José Martorell, Oriol Bohigas y David Mackay • MD: Moebel Interior Design, 87-88. • HABRAKEN, J. N. (1979) El diseño de soportes, Barcelona, Gustavo Gili. • MARTORELL, J., BOHIGAS, O. & MACKAY, D. (1961) CASAS para obreros. Barcelona. Domus, 1-2. • MARTORELL, J., BOHIGAS, O. & MACKAY, D. (1965) GRUPO de viviendas en Avda. Meridiana. Barcelona • Cuadernos de Arquitectura, p. 7-8. • MARTORELL, J., BOHIGAS, O. & MACKAY, D. (1965) GRUPO de viviendas en Avda. Meridiana. Barcelona • Cuadernos de Arquitectura, 7-8 • MARTORELL, J., BOHIGAS, O. & MACKAY, D. (1965) GRUPO de viviendas en la Avenida Meridiana de Barcelona. Zodiac, 104-105. • MARTORELL, J., BOHIGAS, O. & MACKAY, D. (1965) VIVIENDAS en Barcelona. Arquitectura (Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid), 3-5. • MARTORELL, J., BOHIGAS, O. & MACKAY, D. (1966) BLOQUE de viviendas. Barcelona. Muebles + Decoración, 209. • MARTORELL, J., BOHIGAS, O. & MACKAY, D. (1966) IMMEUBLE d’habitation Avenida Meridiana, Barcelone. Au’Jourd’hui: art et architecture, 50-51. • MARTORELL, J., BOHIGAS, O. & MACKAY, D. (1967) EDIFICIO de viviendas. Barcelona. Baumeister, 730-731. • MARTORELL, J., BOHIGAS, O. & MACKAY, D. (1967) TROIS immeubles à Barcelone. [Cataluña]. L’Architecture d’Aujourd’hui, p. XIX. • MARTORELL, J., BOHIGAS, O. & MACKAY, D. (1972) Arquitectura de MBM. Nueva Forma. • MARTORELL, J., BOHIGAS, O. & MACKAY, D. (1978) Martorell-Bohigas-Mackay: arquitectura 1953-1978, Madrid, Xarait.

Máster en Proyectos Arquitectónicos Avanzados por la ETSAM en 2011 y doctor arquitecto en 2012 por la Universidad de Navarra. Ha recibido premios y menciones entre los que destacan: el Primer Premio Fin de Carrera Cátedra Arcelor y Premio Schindler en 2005, y el Primer Premio del concurso para Centro Cívico de Ibaiondo en 2009. Ha escrito en revistas especializadas, destacando: RE (n°39,2008) y CHS (n°30 vol.2, 2015). Profesor ayudante en la Universidad de Navarra de 2005 a 2009, Academic Guest en el ETH Zürich en 2010, desde 2016 es profesor de Arquitectura en la Universidad de Piura, UDEP, Perú.

257

david.resano@udep.pe


REVISIONES HISTÓRICAS

Débora Sanches

I São Paulo, Brasil

PROCESSO SAAL E A PARTICIPAÇÃO NA CONQUISTA DO DIREITO À CIDADE

1. INTRODUÇÃO O artigo retrata uma síntese da experiência do processo SAAL desenvolvida no período de 1974 a 1976 em Portugal, se caracteriza por aspectos singulares e participação ativa da população. Destaca-se como importante momento da história das politicas públicas do país com o retorno da democracia, no pós 25 de abril de 1974 (Revolução dos Cravos1) e a transição política. A importante conjuntura histórica abriu espaços de debate a partir das proposições apontadas pela luta dos movimentos sociais pelo direito à cidade e das novas formas de intervenção do Estado. Destaca-se a metodologia do trabalho que integrava o processo participativo de técnicos e moradores no planejamento, projeto e construção. É fundamental, conhecer a experiência do SAAL para colaborar no desenvolvimento de politicas públicas de habitação social de forma democrática e integrada à comunidade. 2. AÇÕES HABITACIONAIS PARTICIPATIVAS EM PORTUGAL Nas décadas de 1930 a 1960, a construção de habitação para a classe baixa, realiza-se essencialmente nas periferias das cidades, principalmente em Lisboa e Porto, na sua maioria desenvolvida por promotores privados, com uma qualidade construtiva razoável, mas a preços ainda assim elevados para muitas famílias. O Estado produzia pouco, mas aumentou a quantidade de unidades de habitação social a partir de 1960, no entanto, não acompanhou o déficit habitacional. Consequentemente, os resultados foram o desenvolvimento dos bairros de barracas2, desde as décadas de 1940 e 1950 e de bairros clandestinos, também denominados Áreas Urbanas de Génese Ilegal, no entorno do Porto e de Lisboa, nas décadas de 1960 e 1970 (Teixeira, 1992).

Movimento social com ação liderada por movimento militar, ocorrida em 25 de abril de 1974, que tirou o regime ditatorial do Estado Novo, vigente desde 1933. 2 No Brasil denominado de Favelas.

A partir deste breve contexto da questão habitacional em Portugal, na década de 1950, uma geração3 acreditava que a arquitetura tinha a capacidade de transformar o comportamento das pessoas e de melhorar as condições de habitação para a população de menor renda. O colóquio sobre o problema da habitação intitulado “Aspectos sociais na construção do habitat”, no Sindicato Nacional dos Arquitetos, em 1960, Nuno Portas apresentou o texto “Problemas da célula familiar,” no qual enfatizou o campo da sociologia e a critica ao desenho espacial dos conjuntos habitacionais. A principal recomendação do colóquio foi a de que os novos projetos de habitação deveriam ser desenhados em função da necessidade de cada grupo da comunidade (Bandeirinha, 2007). O Ministério das Obras Públicas realizou, em junho de 1969, no LNEC (Laboratório Nacional de Engenharia Civil), o colóquio sobre Política da Habitação, no qual foram debatidos temas com conteúdos abrangentes relacionados a aspectos sociais, econômicos, técnicos, culturais e jurídicos. O LNEC teve papel importante na pesquisa sobre cidade e habitação, ainda no contexto da década de 1970, com a presença do arquiteto Nuno Portas, funcionário e pesquisador do laboratório, que estudava a questão do habitat, incluindo visitas a países que apresentavam experiências sobre “alojamento participado”, como Brasil, Marrocos e Peru. Portas escreveu o relatório sobre “habitação evolutiva” com Francisco Silva Dias. Nessa mesma década, outro arquiteto no LNEC, Alexandre Alves Costa, elaborou um estudo de racionalização e sistematização de projetos habitacionais com o intuito de produzir uma série tipológica para aperfeiçoar as relações espaciais. Com a Revolução dos Cravos de 25 de abril de 1974, após quatro décadas de ditadura do Estado Novo e a herança adquirida em todo processo anterior de encontros e reflexões houve amadurecimento para a construção de uma Nova Política Urbana e a convite do Governo Provisório a Nuno Portas para dirigir a Secretaria de Estado da Habitação e Urbanismo.

1

3

258

Nuno Teotónio Pereira, Nuno Portas, Francisco Silva Dias, Alexandre Alves Costa e Bartolomeu Costa Cabra, entre outros.


Destaca-se, ainda, que o breve relato teve o objetivo principal de demonstrar que, em mais de duas décadas, em Portugal a partir de 1950, correu uma sinergia entre diversos profissionais e estudantes de arquitetura, a partir dos encontros, colóquios, congressos que ajudaram a estabelecer os princípios de uma nova forma de atuar com comunidades carentes de moradia e de cidade digna, frente aos inúmeros problemas urbanos e habitacionais que o país apresentava. 4. SERVIÇO DE APOIO AMBULATÓRIO LOCAL – SAAL O Serviço de Apoio Ambulatório Local (SAAL) criou-se como exigência decorrente da necessidade de mudanças e de transformações propostas pelos movimentos sociais no âmbito de verdadeira Política de Desenvolvimento Social e Habitacional. Como essa experiência era inédita, as diretrizes de estruturação orgânica do SAAL foram desenhadas a partir de diversas reuniões e encontros, para aprofundar os temas, como o estatuto do solo; a delimitação do objeto das intervenções; as formas de auto-organização dos moradores e as modalidades de financiamento da construção. Esses aspectos foram debatidos no plenário realizado, em novembro de 1974, no LNEC e, que conta entre os convidados John F. C. Turner. Nesse contexto, o processo do SAAL foi formatado com a articulação de um conjunto de atores, como os moradores organizados, de áreas urbanas com problemas de carência habitacional, os técnicos e intelectuais ligados às políticas habitacionais e urbanas e o Estado central e local por meio das câmaras municipais. A Nova Política Urbana estabeleceu inúmeras ações, entre elas, obter apoio das prefeituras municipais em prol da população carente de moradia digna. Assim, os encontros, colocavam-se, frente a frente, as brigadas técnicas (equipes técnicas especializadas de arquitetos e estudantes que desenvolviam diagnósticos, planos e projetos) e as associações de moradores, no sentido de colaborarem na transformação da cidade e melhoria da qualidade de vida. As operações SAAL, como eram designadas, iniciavam-se com as brigadas técnicas multidisciplinares que faziam a identificação das áreas de intervenção, passando pela definição das ações a serem realizadas e, depois, o projeto e construção. Os moradores organizados participavam ativamente de todo o processo, muitas vezes, com mão de obra, recursos monetários ou combinações de ambos. O Estado, tanto central como local, era responsável pela organização e gestão do SAAL4, pela aquisição de terrenos e materiais de construção e realização de obras de infraestrutura viária. Os princípios que direcionaram a concepção do SAAL foram a iniciativa, o empenho e a organização social dos próprios moradores no sentido de transformar as condições habitacionais, tendo como horizonte o incentivo à capacidade de auto-organização. Além disso, outros aspectos foram fixados, como a autonomia na gestão do projeto e da obra para garantir vínculos mais fortes entre os moradores durante a escolha do terreno, o desenvolvimento do projeto de arquitetura e a construção habitacional e urbana; a incorporação dos recur-

4

sos próprios, porque quanto mais recursos forem investidos na construção das casas mais forte o sentimento de apropriação em relação à moradia e ao bairro; a descentralização da promoção habitacional e distribuição dos técnicos pelo território nacional e a iniciativa experimental para abrir caminhos na perspectiva da reforma sistemática das práticas correntes. (Bandeirinha, 2007). As associações de moradores, para além da conquista da moradia informavam a população sobre suas atividades, por meio de jornais, como reflexões, manifestações e debates, incluídas as mobilizações de massa que se manifestavam em diversas formas de democracia participativa. Contudo, a transição política da ditadura para a democracia não conseguiu acompanhar o processo SAAL e, portanto em outubro de 1976, um despacho determinou sua extinção. A maioria das soluções de projetos realizados pelo processo SAAL são de baixa altura (até 3 pavimentos), edifícios geminados que muitas vezes resultam na definição dos espaços exteriores bem definidos com pátios e praças, densidade media e alta. Muitas equipes das brigadas técnicas desenvolveram projetos com duplex e casas com frente estreita para conseguir economia de terreno e infraestrutura. As casas desenvolvidas com pátio têm como objetivo a ampliação futura e adaptabilidade conforme as necessidades de cada família. Nos projetos inseridos na malha urbana existente e histórica, os projetos respeitaram a morfologia urbana preexistente, como os exemplos da cidade do Porto (fig. 1 e 2). O arquiteto Álvaro Siza desenvolveu projetos para os bairros da Bouça (fig.1) e São Vitor (fig.2). Na Bouça o terreno estava localizado entre uma rua central e a linha férrea, a implantação resulta em unidades duplex geminadas em dois andares formando pátios internos, o projeto é de 1975 e as obras iniciaram-se em 1977. No bairro de São Vitor as casas são projetadas com dois andares geminadas com a intenção de adensar e economizar a infraestrutura, ano do projeto 1974 e início das obras em 1975. No Concelho de Oeiras localizado na grande Lisboa, o arquiteto Francisco Silva Dias inicia o desenvolvimento do projeto de habitação social para o Bairro do Alto do Moinho (fig. 3 e 4) nos anos de 1960 e o finaliza no processo SAAL. Na implantação o conjunto de casas compactas acompanham as curvas de nível, organizam-se em pequenos pátios internos com escadarias radiais e ruas concêntricas, gerando pequenas áreas de convivência. As casas são produzidas a partir do conceito de “habitação evolutiva”, as obras iniciaram-se 1975. O arquiteto Antônio de Carvalho projetou o conjunto de casas geminadas de habitação social também com o conceito de habitação evolutiva no bairro da Portela-Outorela (fig. 5 e 6), Concelho de Oeiras, Lisboa. Conforme Bandeirinha (2007) o processo de projeto foi bastante intenso que resultou na execução das obras a partir da autoconstrução assistida. A data do projeto é de 1974 e início das obras em 1976. Na visita realizada em 2014, um morador afirmou que persiste o espirito de ajuda mutua entre os moradores na manutenção dos espaços livres e ampliação das casas.

Divididos nas regiões Norte, Centro-Sul e Algarve do país.

259


Fig. 1: Bouça, Porto. Fonte: Débora Sanches, 2014.

Fig. 2: São Vitor, Porto. Fonte: Débora Sanches, 2014.

Fig. 3 e 4: Alto do Moinho, Concelho de Oeiras, Lisboa. Autor: Débora Sanches, 2014.

Fig. 5 e 6: Bairro 18 de maio, Concelho de Oeiras, Lisboa. Fonte: Débora Sanches, 2014.

260


Nos exemplos apresentados, a autora deste artigo visitou os conjuntos habitacionais e conversou com alguns moradores que são originais desde o processo inicial de projeto, muitos contam sobre o sentimento de orgulho que sentem pela conquista da moradia digna. Nos quatro conjuntos nota-se o bom estado de conservação e manutenção. 5. CONSIDERAÇÕES FINAIS Este artigo pretendeu dar uma visão sobre a formação do processo SAAL e antecedentes históricos com destaque na novidade da participação social, fundamental no processo de viabilização de habitação social. A relação estabelecida entre os atores envolvidos – movimentos sociais, brigadas técnicas, intelectuais e setores do Estado – demonstra a experiência singular, na qual cada um a sua maneira contribuiu para o desenvolvimento de metodologia participativa e para as transformações políticas e urbanísticas então concentradas em Portugal. O processo SAAL mesmo com curta duração (1974-1976), deixou um legado metodológico na cultura da habitação social. As cooperativas de habitação econômica que se desenvolveram pelo país, após o 25 de abril de 1974 incorporaram o método participativo e produziram conjuntos habitacionais marcados pela qualidade arquitetônica que se caracterizaram também pelo envolvimento dos moradores no processo, gerando sentimento de pertencimento e satisfação de seus moradores. Acreditamos que essa experiência, apesar de desenvolvida, há mais 40 anos atrás, apresenta elementos essenciais e, portanto, é uma referência imprescindível para as políticas públicas habitacionais.

REFERÊNCIAS • BANDEIRINHA, José António (2007). O Processo SAAL e a Arquitectura no 25 de Abril de 1974. Coimbra: Imprensa da Universidade. • COELHO, António Baptista (2006). INH 1984 – 2004: 20 anos a promover a construção de habitação social. Lisboa: INH/LNEC. • CONSELHO NACIONAL DO SAAL (1976). Livro Branco do SAAL: 1974-1976. Lisboa: VI Conselho Nacional do SAAL. • FERNANDES et al. (1969). Colóquio sobre Política de Habitação: Relato final. Lisboa: Ministério das Obras Públicas. • GRANDE, Nuno et al. (2012). O Ser Urbano: nos Caminhos de Nuno Portas. Lisboa: Imprensa Nacional / Casa da Moeda. • LISBOA (1974).Ministério da Administração Interna. Diário do Governo, n. 182, 1ª série, 6-8. • NUNES, João Arriscado; SERRA, Nuno (2003). Casas decentes para o povo: movimentos urbanos e emancipação em Portugal. In: SANTOS, Boaventura de Sousa (org.). Democratizar a democracia: caminhos da democracia participativa. Porto,. p. 213-245. Disponível em: http://www.ces. uc.pt/emancipa/research/pt/ft/casas.html • SALGUEIRO, Barata Teresa (1975). Bairros Clandestinos na periferia de Lisboa. Lisboa. Disponível em: http://www.ceg. ul.pt/finisterra/numeros/1977-23/23_02.pdf Acesso em: 04/07/2016. • SANCHES, Débora (2015). Processo participativo como instrumento de moradia digna: uma avaliação dos projetos da área central de São Paulo (1990 – 2012). Tese (Doutorado). Programa de Pós-Graduação em Arquitetura e Urbanismo da Universidade Presbiteriana Mackenzie, São Paulo. • TAVARES, Maria. Casa Protótipo: afirmação de uma caminho experimental em arquitectura. 2009. Disponível em: http://www.resdomus.blogspot.pt/2010/02/casa-prototipo-afirmacao-de-um-caminho.html Acesso em: 02/07/2016. • TEIXEIRA, C. Manuel (1992). As estratégias de habitação em Portugal, 1880-1940. Análise Social. Disponível em: http:// analisesocial.ics.ul.pt/documentos/1223049300Z1dLD4ro1Jn31VT6.pdf Débora Sanches

deborasanches@uol.com.br

Arquiteta e Urbanista formada pela PUC de Campinas (1994), mestre em Habitação pelo IPT de São Paulo (2008), doutora pela Universidade Presbiteriana Mackenzie em 2015 (bolsas MackPesquisa e Capes PDSE com período em Portugal). Professora do Mestrado Profissional em Arquitetura, Urbanismo e Design e do curso de Arquitetura e Urbanismo do Centro Universitário Belas Artes de São Paulo e Universidade Presbiteriana Mackenzie. Membro do Centro Gaspar Garcia de Direitos Humanos. Membro do Conselho Municipal de Habitação (2014-2016). Integrante do Conselho Executivo da Operação Urbana Centro (2016-2018).

261


REVISIONES HISTÓRICAS

Sabrina Scalas

I Villaurbana, Italia

UNITÀ DI VICINATO E VISUAL GROUP COME ELEMENTI STRUTTURANTI DELLA CITTÀ L’abitazione collettiva nella ricerca di Jacob Bakema

Le varie forme di aggregazione per la vita comunitaria e l’organizzazione razionale delle abitazioni, sia collettive che come unione di singole unità, si fondano su una serie di sperimentazioni realizzate lungo il XIX secolo e l’inizio del XX secolo. La forte industrializzazione che si sviluppa tra questi due secoli porta medici, igienisti, ingegneri, ecc. a interrogarsi su quali soluzioni adottare per risolvere i grandi problemi delle città e migliorare la condizioni di vita e quelle igienico sanitarie della classe operaia. “In una prima fase, il villaggio operaio, un insieme compatto di abitazioni e servizi comuni (scuole, bagni, lavatoi, ristoranti, ambulatori medici), è una delle poche soluzioni programmate.” (Calabi, 2004) In Europa tra Ottocento e Novecento sono diverse le sperimentazioni portate avanti sul tema dell’Unità di Vicinato, a partire dal Familisterio di Guise promosso, progettato e costruito dall’industriale Jean Baptiste André Godin tra il 1859 e il 1877, passando per le proposte utopiche di Robert Owen e Charles Fourier o le stesse Città Giardino teorizzate da Ebenezer Howard all’inizio del 1900 e le realizzazioni di Barry Parker e Raymond Unwin come la costruzione della città di Letchworth nel 1903. Sperimentazioni che trovarono poi un’evoluzione nelle politiche di pianificazione urbana statunitensi con lo sviluppo del concetto di “neighborhood units” o unità di vicinato, “teorizzate da Clarence Arthur Perry nel 1929 (fig.1), in un tentativo dei definire un’idea di aggregazione di abitazioni che potenziasse la vita comunitaria.” (Montaner, 2008) Secondo Perry, che basava le sue riflessioni sulle “company towns”, un’unità di vicinato doveva includere tutti i servizi di utilità pubblica e assicurare comode condizioni di vita alla famiglia media che poteva così trovare nella prossimità della sua casa tutto ciò che necessitava. Il riferimento che guidava il numero di abitanti da insediare nella “neighborhood unit” era dato dal numero minimo di alunni necessari per il suo funzionamento di una scuola primaria, che Perry calcola in circa 7.500 persone, definiva il limite fisico dell’unità di vicinato. La “neighborhood unit” era una struttura urbana indipendente organizzata su un tracciato stradale composto da assi principali e secondarie con al centro i servizi necessari allo sviluppo della vita collettiva.

Nel secondo dopoguerra il tema dell’unità di vicinato è stato fortemente esplorato e sperimento da Jacob Bakema e Johannes van den Broek in diversi piani e progetti portati avanti in Olanda dal 1948 in poi. La loro ricerca incentrata sull’unità di vicinato come elemento di costruzione della città era, volta a realizzare delle composizioni urbane e spaziali che tenessero in conto le esigenze dell’abitante, non solo per soddisfare la necessità primaria di avere un alloggio, ma per favorire lo scambio e le relazioni sociali utili a realizzare e consolidare un tessuto civico che doveva essere costituito da zero. Infatti, questi interventi che normalmente erano piani di notevole dimensione e che contemplavano o l’estensione di città esistenti come Rotterdam e Amsterdam o la realizzazione d’insediamenti in nuovi polder della campagna olandese, soprattutto nel secondo caso si scontravano con la totale mancanza di un precedente aggregato urbano da usare come matrice spaziale e sociale. Questi interventi “colonizzano” un territorio pianeggiante e ventoso senza nessun riferimento spaziale o landmark visivo capace di dare una qualche sensazione di conosciuto e di abitato. Con l’obiettivo di tenere l’elemento delle relazioni sociali come base di progetto del nuovo quartiere o distretto, l’unità di vicinato parte sempre da un numero minimo di abitanti da insediare, 4000 o 6000 in alcune ricerche, che comprende una percentuale di bambini in età scolare (asilo e scuola elementare) che possa giustificare la presenza degli edifici scolastici. L’unità di vicinato è a sua volta divisa in sotto unità, chiamate unità residenziali, che sono composte da circa 1/6 o 1/10 della popolazione dell’unità di vicinato e sono calibrate in base agli spazi verdi e alle aree dedicate al gioco dei bambini. Ciascun’unità di vicinato contiene una serie di servizi di propria pertinenza, come supermercato, negozi e le scuole primarie, mentre il “core” del nuovo insediamento raccoglie tutti i servizi alla scala del distretto e alcune volte alla scala della città, coniugati a luoghi dedicati al lavoro nella piccola industria e laboratori. Per quanto attiene la mobilità, questa è trattata secondo i vari livelli dell’utenza, all’interno dell’unità prevale la mobilità pedonale unita a strade carrabili a velocità moderata che s’innestano alla “main street” che attraversa il distretto e lo collega alla viabilità urbana ed extraurbana.

262


L’organizzazione degli spazi abitativi dell’unità di vicinato di Bakema vuole spezzare la monotonia di molti quartieri realizzati dal Movimento Moderno, dove la mono-tipologia abitativa rendeva queste espansioni urbane ripetitive e alienanti, incapaci di favorire un processo d’identificazione e appropriazione dello spazio urbano per l’abitante. Negli studi e realizzazioni di Bakema e Van den Broek è contemplata una forte varietà tipologica con case a schiera, case a corte, edifici in linea pluripiano fino ad arrivare a edifici di anche quindici piani che diventano il landmark di un paesaggio altrimenti solo orizzontale. Sulla base di queste ricerche, Bakema per evitare la monotonia di questi distretti e favorire l’affermazione di un’identità propria, elabora la nozione teorica del “visual group” che definisce come ciò che l’abitante può vedere in un solo colpo d’occhio e che per lui risulta immediatamente riconoscibile come una entità o gruppo visuale, “uno strumento che permette all’individuo di situarsi in rapporto al contesto naturale e sociale.” (Bakema, 1962) Il Visual Group “è stato uno strumento per evitare la monotonia di alloggi a basso costo, differenziando la massa in unità visivamente identificabili in cui diversi tipi di funzioni abitative e differenti funzioni, come il lavoro e il tempo libero, sono stati integrati.” (Pedret, 2002). Osservando le varie versioni di alcuni lavori di Bakema è palese come l’organizzazione spaziale compositiva di alcuni distretti sia variata proprio in funzione delle riflessioni sulla percezione dello spazio. Si passa, infatti, da insediamenti con gli elementi alti posti in posizione centrale e intorno al nucleo dei servizi, a organizzazioni in cui gli edifici alti sono spostati sui bordi e la dimensione degli elementi va decrescendo verso il centro del distretto dove l’abitante può percepire un’identità spazio-temporale che abbraccia un sistema sociale visivo. Per spiegare questo concetto del Visual Group, Bakema pubblica nel 1964 il saggio critico intitolato “Van stoel tot stad: een verhaal over mensen en ruimte” ovvero “Dalla sedia alla città: una storia di persone e spazio”. Bakema illustra come gli edifici possono essere considerati come persone che stringono amicizia tra loro e come le persone, gli edifici possono avere facce piene di espressioni capaci di raccontare quanto sta accade nell’intorno. L’architettura secondo Bakema può essere espressione del comportamento umano e per illustrare appunto il concetto di Visual Group mette a confronto in uno schizzo, un gruppo di edifici e un gruppo di persone, sia in un caso che nell’altro le persone adulte e i grattacieli sono ai lati mentre al centro ci sono i bambini e le case basse, questa organizzazione consente che tutti possano vedere tutti in quella relazione visuale che Bakema cerca nel progetto dei nuovi insediamenti. Il concetto del Visual Group “rimpiazza il vecchio blocco perimetrale (dell’isolato) come elemento intermedio e costitutivo del tessuto della città” (Van den Heuvel, 2008) e raccoglie tutte le funzioni pubbliche e le tipologie abitative adatte a tutte le categorie sociali, al fine di stabilire una corrispondenza visuale chiara tra la configurazione costruita e i modelli sociali. Spazialmente parlando, il gruppo visuale si presenta come composizione tra spazio verde, grattacieli, edifici di media altezza ed edifici a un piano, in cui il residente sceglie se vivere “a terra sotto gli alberi, tra gli alberi o sopra gli alberi all’orizzonte.” (Bakema, 1964) La presenza di edifici alti che Bakema nel piano per l’Alexander Polder e nel piano regionale di Ken-

nemerland chiama “mammut”, sono elementi di riconoscimento visivo per i residenti locali e hanno inoltre una funzione di orientamento nel vasto e piatto paesaggio olandese. Nell’idea che “per identificare se stessi con lo spazio totale (sentirsi a casa nello spazio totale, cosa che è diritto di tutti!), occorre una transizione nella concezione dello spazio, dalla scala più grande (come suggeriscono le grandi strade) alla scala più piccola del tavolo e del letto” (Bakema, 1962). Bakema era convinto del fatto che l’architettura e l’urbanistica fuse in una sola disciplina potessero favorire l’identificazione dell’individuo con la grande scala e di come “tra la scala dell’esistenza universale e quella di esistenza individuale vi fosse una molteplicità di momenti di transizione.” (Bakema, 1962) Quest’idea di spazio totale è sicuramente da ricercare nella percezione del paesaggio olandese che Bakema ha assorbito negli anni della sua formazione al seguito di personaggi come Gerrit Rietveld e Cornelis van Eesteren e durante un periodo in cui il movimento “De Stijl” imperava. Come scrive Dirk Van den Heuvel, riferendosi al clima della formazione intellettuale e professionale di Bakema, “le cose che devono essere menzionate a tal riguardo sono il metodo elementarista, la modulazione della scala, la suggestione della continuità, e ancora la nozione idealista di uno spazio universale, infinito e astratto.” (Van den Heuvel, 2008) Questi elementi uniti all’osservazione dei diagrammi e degli schizzi che Bakema e Van den Broek preparano nello studio di vari progetti dove si vede come l’orizzontalità del paesaggio è sempre contrapposta ad un elemento verticale che orienta l’utente, fanno comprendere come la Visual Group riassuma questa ricerca di “georeferenziazione” rispetto allo spazio totale. Il tema dell’unità di vicinato e della Visual Group è stato sviluppato in diversi lavori come i già citati progetti per Pendrecht, Alexander Polder e Kennemerland (1957-59). Altri lavori, alcuni non realizzati come Builkslotermeer del 1962 e Pampusstad del 1965, o altri realizzati come Leeuwarden Noorte del 195772 o ‘t Hool Housing Estate di Eindhoven del 1962-72. Nello sviluppo del tema di ricerca e progetto dell’unità di vicinato e nella sua evoluzione in Visual Group sperimentato da Bakema e Van der Broek, il progetto per Eindhoven del 1962 applica i principi sperimentati per il piano di espansione nord di Kennemerland dove si prevedeva la separazione tra aree pedonali e di traffico, realizzazione di aree residenziali protette e vaste aree verdi di uso pubblico con garage collettivi posizionati esclusivamente lungo la strada di accesso interna. Da un punto di vista sociale anche in questo caso l’idea di Bakema è quella di organizzare la popolazione in una mixité di fasce di età e tipologie familiari con una certa densità di abitanti. L’organizzazione tipologica delle abitazioni è una delle più interessanti poiché oltre che per l’orientamento, dove sia le case a schiera che gli appartamenti individuali si affacciano a sud o a ovest con il soggiorno proiettato verso l’aperta campagna o piccole aree private di verde, in questo insediamento Bakema sperimenta l’idea, per le case indipendenti, dell’alloggio espandibile, sia in profondità verso il giardino che in altezza. Il progetto dell’unità di ‘t Hool nasce da una politica degli alloggi che oggi potremmo definire botton-up, sono infatti una serie di cittadini che per il walfare olandese non avevano diritto

263


Figura 2 - Uno scatto nell’area di Kennemerland con segnalato il campanile della chiesa (K) nello sfondo.

Figura 1, La “neighborhood unit” di Radburn basata sulle teorie di C.A. Perry.

Figura 3 - Rappresentazione della Visual Group.

Figura 4 - L’Alexander Polder nella configurazione della “Visual Group”.

264


Figura 5 - Planivolumetrico dell’unità di ‘t Holl con la specifica delle varie tipologie di abitazione presenti.

Figura 6 - Distribuzione delle tipologie abitative nel quartiere di ‘t Holl.

Figura 7 - Piante dei vari livelli e sezione dell’edificio a torre.

Figura 8 - Plastico della “casa che cresce” nella configurazione ampliata.

265


ad un alloggio pubblico che decidono di consorziarsi in un gruppo chiamato “Huis en Wijk” (Casa e distretto) e di realizzare l’unità di vicinato incaricando Bakema del progetto. Il punto di partenza della nuova unità è la sua connessione con un distretto commerciale posto a sud dell’area di progetto. La versione finale del progetto prevede un viale centrale, ancora una volta una sorta di “main street” che attraversa tutta l’area da sud a nord e che fa da spina dorsale all’insediamento e dal quale di distaccano le vario unità abitative spazialmente composte secondo il concetto della Visual Group. I grattacieli sono posti ai margini del complesso, quasi a guardia di tutto il sistema, in associazione agli edifici pluripiano per abitazioni, o come specifica Max Risselada: “Le due torri delle unità residenziali segnano la posizione del quartiere all’interno del paesaggio urbano, mentre il blocco settentrionale delle abitazioni di media altezza fanno da scudo al quartiere rispetto a ciò che lo circonda.” (Risselada, 2005) La Visual Unit del ‘t Hool arriva ad occupare nella sua conformazione finale circa 34 ettari di superficie dove le diverse tipologie a torre, in linea pluripiano, a schiera, a corte o individuale si posizionano nel distretto definendo dei livelli di spazio che vanno dal collettivo con le grandi aree pubbliche, al semi pubblico con i giardini privati di pertinenza degli alloggi collettivi, fino ad arrivare alle case individuali a corte o isolate nel lotto dove lo spazio esterno è di sola pertinenza degli abitanti di questi alloggi. Nel tempo il rapporto visuale tra gli alloggi, il verde che circondava il distretto e il paesaggio di pianura che caratterizzava l’area è andato sfilacciandosi, tanto che ad oggi il ‘t Hool è completamente circondato da altri quartieri che sono stati realizzati a seguito dell’espansione della città di Eindhoven. Rimane però un chiaro rapporto tra il costruito e lo spazio pubblico aperto in una proporzione a favore di quest’ultimo che ancora oggi mostra un quartiere a misura d’uomo dove l’attenzione alla vita collettiva e allo scambio è molto forte. La versione finale del progetto, edificato tra il 1962 e il 1971, vede la realizzazione di una sola torre posta nella parte nord-ovest del complesso e una cintura di edifici pluripiano che dalla torre si sviluppa sul bordo settentrionale del complesso. Gli edifici pluripiano, con cinque e otto piani fuori terra, si compongono di alloggi duplex e triplex composti da cucina, pranzo-soggiorno, bagno e due camere da letto nella versione duplex o quattro camere da letto nella versione triplex. L’accesso agli alloggi avviene attraverso gallerie pedonali al livello terra, terzo e sesto nel caso degli edifici di otto livelli. La galleria di accesso agli alloggi corre per tutta la lunghezza degli edifici sviluppando una lunghezza totale di oltre 700 metri, interrotta solo in occasione dell’intersezione con le strade a terra, ha una larghezza di circa 3,5 m che le rendono delle vere e proprie strade di quartiere elevate. L’edificio della torre con 23 livelli si compone anch’esso di alloggi duplex e triplex, ma anche di alloggi ad un solo livello di piccole e medie dimensioni.

due livelli e le case a corte di un solo livello organizzate su lotti rettangolari e quadrati. L’introduzione in questo progetto della tipologia della “casa che cresce” per le abitazioni individuali è il segno di un nuovo modo di pensare il progetto a partire da una condivisione dello stesso con la popolazione che andrà ad abitare quelle case. Una popolazione fatta di famiglie che nel tempo possono modificare la loro composizione o le loro necessità spaziali. L’idea di questa versatilità spaziale deriva dal concorso per la nuova città Wulfen (1962) nel nord della Ruhr, in cui Van den Broek e Bakema, andando oltre le richieste del concorso, presentano una serie schizzi per una nuova casa che definiscono appunto la “casa che cresce”. Il concetto parte dall’idea che la configurazione iniziale della casa, il cuore, sia capace di contenere tutti i servizi necessari per una coppia giovane che nell’evoluzione del tempo e delle esigenze può ampliarla secondo necessità. Le configurazioni ammissibili portano l’edificio a sviluppare una serie di stanze che nella sua massima estensione porta ad allineare il corpo di fabbrica sul confine, definendo all’interno delle piccole corti. La destinazione funzionale di queste nuove addizioni può essere di vario tipo: camere da letto, da gioco, laboratorio, etc. Questa estensione personalizzata è pensata per essere realizzata con elementi prefabbricati, acquistati sotto supervisione dei progettisti e messi in opera dai proprietari con l’aiuto di personale specializzato. Questo livello di controllo si rende necessario per evitare di alterare l’immagine del quartiere che comunque era pensato con una sua unitarietà compositiva e materica. “Il progetto della “casa che cresce” deve pertanto essere visto nel contesto di una idea sociale ed economica; traducendo fatti sociologici nel progetto architettonico; combinando i principi della produzione industriale di massa con le particolari esigenze di ogni individuo.” (Bakema & Van den Broek, 1963) Come scrive Bakema: “La casa che cresce è in contrasto con il carattere “finito” di tutti gli edifici recenti... non solo potrà crescere fisicamente, con l’aggiunta di spazi ed estensioni ma, se necessario, potrà gradualmente crescere in attrezzature e avanzare da un livello di semplicità a un livello più complesso con una capacità di conversione semplice che quindi libera il nuovo insediamento dalla rigidità e dalle limitazioni dei vecchi modelli rendendoli più flessibili e dinamici.” (Bakema & Van den Broek, 1963) Questo approccio al progetto sarà poi ripreso in diversi interventi contemporanei impostati su un concetto di “unità di vicinato”, non necessariamente alla scala del quartiere, ma anche alla scala dell’edificio e in alcuni casi del livello dei singoli alloggi, che cercano al pari di Bakema di introdurre il tempo come quarta dimensione nel progetto, dimostrando una qualità, non solo architettonica ma soprattutto sociale.

Le altre tipologie di alloggi presenti sono le case a schiera su due livelli posizionate sull’asse nord-sud ed est-ovest ai bordi delle aree verdi e tra le quali si articolano le case individuali su 266


BIBLIOGRAFIA • Calabi, Donatella (2004). Storia dell’urbanistica europea. Milano: Mondadori. • Montaner, Josep Maria (2008). Sistemas arquitectónicos contemporáneos. Barcellona: Gustavo Gili Editor. • Bakema, Jacob (1962). Le groupe visuel, une poésie de la transition. Le Carré Bleu, 3, 8-9. • Pedret, Annie (2002). Representing history or describing historical reality?: the universal and the individual in the 1950s. In AA.VV. (cur.), Universal versus Individual: the Architecture of the 1960s (pp. 230-235). Jyväskylä. • Van den Heuvel, Dirk (2008), Jaap Bakema et l’exemple de Leeuwarden: un paysage artificiel dans l’infinité de l’espace. In B. Fayolle Lussac & R. Papillault (cur.), Le Team X e le logement collectif à grande échelle en Europe: Un retorur critique des pratiques vers la théorie (pp. 119-143). Pessac: MSHA Editeurs. • Bakema, Jacob (1964). Van stoel tot stad: een verhaal over mensen en ruimte. Rotterdam; W. de Haan. • Risselada, Max (2005). ‘t Hool housing estate, Eindhoven 1962-1972, In M. Risselada, D. Van Den Heuvel, TEAM 10 1953-81. In search of a Utopia of the present. Rotterdam: Nai Publischers. • Bakema, Jacob & Van den Broek, Johannes (1963), The growing house. Bauen + Wohnen, 17, 152-153.

Sabrina Scalas com

sascalas@uniss.it

sabrinascalas@gmail.

Sabrina Scalas (Oristano, 1977), ingegnere edile. Dottore di Ricerca in Architettura e Ambiente. Fa parte dello staff degli assistenti alla didattica nei corsi di laurea di Architettura e Urbanistica del Dipartimento di Architettura dell’Università di Sassari, in cui svolge anche attività di docenza per i corsi liberi e attività di co-docente in diversi laboratori di laurea. Ha frequentato il Master Universitario in Urbanistica presso la ETSA di Barcellona. Cultore della Materia in Architettura e Urbanistica, è stata Assegnista di Ricerca in Composizione Architettonica e Urbana.

267


REVISIONES HISTÓRICAS

Nicolás Sica Palermo

I Porto Alegre, Brasil

LAS NUEVAS FORMAS DE LA HABITACIÓN SOCIAL BRASILERA Estudio crítico y comparativo sobre nuevos conjuntos de vivienda de gran escala erigidos en Brasil teniendo como referencia proyectos de vivienda social modernos construidos en los años 50 y 60

En 2009, con la intención de eludir la crisis económica globalizada de 2008, el gobierno brasilero lanzó el Programa Minha Casa Minha Vida1 (PMCMV), plan para promover la construcción de un millón de viviendas. La estrategia intenta, por una parte, resolver la gran carencia de vivienda en el país y, por otra, inyectar grandes cantidades de dinero en el mercado de la construcción con vistas a crear puestos de trabajo e impulsar miles de empresas del sector. La construcción de nuevos conjuntos se produce con controles de calidad bastante suaves y la aprobación de proyectos casi no depende de parámetros puramente arquitectónicos y urbanos, siendo más ligados a reglas básicas de protección contra incendios y construcción civil. Ante esta situación, cabe preguntarse: ¿Qué resultados urbanos y arquitectónicos están siendo generados por el proceso masivo de construcción de viviendas sociales implementado por el PMCMV en todo Brasil? La estrategia que se propone aquí para responder a esta pregunta es comparar proyectos llevados a cabo dentro del PMCMV con proyectos de viviendas sociales de calidad reconocida construidos en América Latina –más precisamente en Brasil, México, Chile y Argentina– entre 1950 y 19702, con el objetivo de destacar los éxitos y fracasos ya construidos por el programa en todo Brasil (figura 1). En el marco del PMCMV fueron seleccionados 10 conjuntos construidos en el estado de Rio Grande do Sul, extremo sur de Brasil. Es importante señalar que, dentro de la producción del programa, los tipos de edificios identificados como los más frecuentes en todo el país serían las viviendas unifamiliares (casas de una sola planta), edificios verticales de cuatro a cinco pisos y edificios verticales con ascensor (torres)3. Siendo así, éstas

Traducido al castellano significa “Programa Mi Casa Mi Vida”. 2 Las obras ya fueron profundamente estudiadas pelo autor de este artículo en el ámbito de la Universidad Politécnica da Cataluña, entre 2007 e 2010. ROVIRA LLOBERA, Teresa, SICA PALERMO, H. Nicolás, BOSCH ESPELTA, Josep (2010), Documentos de arquitectura moderna en América Latina 1950-1965. Vivienda Social en Argentina, Brasil, Chile y México. Documentos de arquitectura moderna en América Latina, volumen 04. Barcelona: Casa Amèrica Catalunya, Grupo de Investigación FORM - la forma moderna. 3 Ferreira, João Sette Whitaker (2012). Produzir casas ou construir cidades? Desafios para um novo Brasil urbano. Parâmetros de qualidade para a imple1

son las categorías de análisis y comparación desarrolladas a continuación. VIVIENDAS UNIFAMILIARES La arquitectura y el urbanismo de viviendas sociales siempre trata del tema de la repetición. Este aspecto aparece desde la pequeña a la gran escala, sea cuando se trata de reproducir determinado tipo de cerramiento o sea cuando es necesario repetir un tipo de bloque sobre una manzana, por ejemplo. Pero cuando hay la repetición de ciertas estrategias o reglas, y cuando éstas están enlazados dimensional o formalmente entre sí, entonces tenemos un sistema y no sólo una repetición ordenada. El Conjunto MdS4 tiene seis manzanas dentro de las cuales las casas se perfilan una al lado de la otra, sin que haya ningún otro criterio más allá de la pura repetición lineal. Las cuatro manzanas periféricas se componen de hileras simples con pares de casas adosadas y las dos manzanas centrales de hileras dobles. Cada parcela mide 6,75 x 25 m. El primer aspecto que se destaca es la falta de espacios comunes tales como plazas o aceras ensanchadas. La trama regular de casas y trazado de las calles ocupa todo el solar. El segundo aspecto a señalar es la manera cómo se resuelven los lados de menor longitud de las manzanas. Las calles y aceras de sentido norte-sur están limitadas únicamente por los muros laterales de las casas. Dicha configuración genera elevaciones y aceras inanimadas, ya que no hay fachadas de acceso volcadas sobre ellas, produciendo espacios anodinos y potencialmente inseguros. Por último, la posición de las casas en los lotes parece definirse exclusivamente por el retraso del jardín frontal, el cual, a su vez, está dimensionado para recibir dos plazas para coches (figura 2).

4

268

mentação de projetos habitacionais e urbanos. São Paulo: LABHAB; FUPAM. Se utilizan siglas para identificar los conjuntos contemporáneos analizados en este trabajo.


Dichas estrategias solamente buscan la máxima ocupación del solar con un mismo tipo de casa, sin ninguna preocupación por los espacios abiertos producidos. Casi todos los vacíos no construidos pertenecen a la red de caminos, aceras o calles. La Unidad José Clemente Orozco (1957-1959, Arqs. T. González de León, A. Pascal, A. Campos, E. Díaz, G. Acevedo, J. Lizárraga, J. Fernández, J. González, V. Márquez, J. Murguía), que se encuentra en Guadalajara, México, está dispuesta urbanísticamente mediante un interesante sistema de emplazamiento. Hay dos tipos de casas, que dimensionalmente son muy similares y se insertan en lotes siempre del mismo tamaño. Se definió una especie de barrio típico que se compone de cuatro tipos de manzanas. El barrio tipo se repite tres veces, ocupando las partes geométricamente regulares del solar. Una franja lateral residual se resuelve con partes recortadas del barrio tipo. En comparación con el Conjunto MdS, la unidad Clemente Orozco es mucho más extensa. Sin embargo, las estrategias de generación de manzanas y la relación entre ellas podría estar presente en el Conjunto MdS. Si tomamos como base únicamente la agrupación de dos manzanas dentro de un barrio, o al grupo de casas dentro de una manzana determinada, es posible ver que el simple desplazamiento, consciente y calculado, de dos casas produce zonas de convivencia que no sólo califican la totalidad del conjunto, pero también mejoran los espacios internos desde el punto de vista medioambiental. De la misma manera, el desfase entre dos hileras de casas genera pequeños patios públicos que propician las relaciones entre habitantes y la vegetación y mobiliario urbano mejoran el paisaje construido (figura 3). BLOQUES DE BAJA ALTURA SIN ASCENSORES Conforme a lo mencionado anteriormente, los sistemas que funcionan con repetición de ciertos tipos de elementos son cruciales en los proyectos de vivienda social. En conjuntos construidos por el PMCMV, uno de los tipos de edificios más recurrentes es el bloque de cuatro plantas. Esto se debe al hecho de que la altura máxima permitida por los códigos de construcción para que no haya la necesidad de ascensores es de cuatro niveles. La búsqueda por parte de las empresas constructoras por obras más rentables les direccionó hacia la “descubierta” de ese tipo de edificio. El Condominio JC refleja bien esos aspectos. En todas las plantas, cuatro apartamentos de dos dormitorios tienen la misma configuración y área útil construida, y se distribuyen en pares totalmente separados por circulaciones verticales. La fragmentación de las zonas húmedas, o en otras palabras, la separación entre baños y cocina, no es económico desde el punto de vista de la construcción. Formalmente, hay implicaciones para la fachada que dificultan una buena solución estética de llenos y vacíos, la relación entre los cerramientos de baños y espacios de estar, de cocinas y dormitorios (figura 4). El living-comedor tiene proporciones y dimensiones cuestionables. Los 2,45m de ancho y 6,75m de largo (excluyéndose el balcón) generan un espacio excesivamente profundo, lo que conlleva escasez de luz del día en la porción más al interior. Además, el ambiente es estrecho para acomodar un comedor y una sala de estar, principal ámbito de reuniones en el apartamento.

En el Conjunto Remodelación Parque Agustinas (1962, Arq. Pedro Mira F.), situado en Santiago de Chile, la organización interna de los espacios en los bloques, al igual que la disposición de estos sobre el solar, difieren significativamente de lo que se encuentra en el Condominio JC. En primer lugar, el área de circulaciones verticales no atraviesa los bloques de fuera a fuera. Lo que en el Condominio JC es un vacío, aquí se transformó en área de apartamentos, con lo cual cada tipo de pavimento recibe dos apartamentos de dos dormitorios y dos de tres. La zona húmeda (cocina y baños) en cada apartamento se sitúa en el límite con el vecino, una estrategia muy eficaz ya que permite que las instalaciones de dos unidades puedan compartir los mismos bajantes y tuberías. Los baños son internalizados y se ventilan a través de patinillos también compartidos cada dos unidades. Las piezas de servicio que están en el perímetro de los bloques son los lavaderos, algo conveniente ya que pueden ser cerrados exteriormente con elementos cerámicos huecos en la forma de cobogós. Los living-comedores de las unidades de dos dormitorios tiene dimensiones modestas y mide 2,80m de ancho y 5,10m de largo. Pero sus proporciones aseguran una iluminación adecuada en su interior y dimensiones razonables para la colocación de piezas de mobiliario, tales como sofás, sillones y mesas de comer (figura 5). Exteriormente, los bloques están unidos dos a dos por la fachada menor. Hay entre ellos un desplazamiento a razón de casi la mitad de la dimensión de fachada. La repetición de los pares de bloques en el nivel del suelo crea recintos de equilibrada escala. Las dimensiones de esos patios añaden buenas calidades formales al conjunto, pero por encima de todo, hace que sean íntimos y cálidos a la experimentación de sus habitantes. BLOQUES DE MEDIANA ALTURA CON ASCENSORES La construcción de conjuntos con altura mediana, es decir, entre cinco y 10 plantas, conlleva un tema muy importante desde el punto de vista urbano y arquitectónico. Los espacios abiertos proyectados deben ser definidos con base en la altura de los edificios. Más importante aún, el emplazamiento de los bloques sobre el solar debe basarse no sólo en la búsqueda de cualidades espaciales de la planta baja, sino que también en la armonía y la no interferencia medio-ambiental y visual entre las partes. El Conjunto RdP tiene cuatro bloques de planta rectangular dispuestos en un solar de geometría muy irregular. Tres tienen apartamentos de dos dormitorios y uno tiene apartamentos de un dormitorio. La planta tipo de todos los bloques tiene ocho apartamentos y un solo núcleo de circulaciones. En los tres más grandes, las dimensiones generales en planta son iguales a 12,85m x 42m, mientras que el más pequeño mide 12,85m x 32,40m. La estrategia de ocupación del solar es bastante básica: los edificios lineales acompañan a las alineaciones de los límites, dejando franjas a lo largo de ellos y un patio central con forma de triángulo. Además de este último, todas las otras áreas libres tienen geometrías irregulares y reducidas dimensiones. Uno de los lados del patio triangular recibe un edificio colectivo que encierra el recinto.

269


Fig. 1. Tabla comparativa de las obras estudiadas (idioma portugués).

Fig. 2. Emplazamientos: Conjunto José Clemente Orozco y Conjunto MdS.

Fig. 3. Fotografias: Conjunto José Clemente Orozco y Conjunto MdS.

270


Fig. 4. Emplazamientos: Conjunto Rem. Parque Agustinas y Conjunto JC.

Fig. 5. Fotografias: Conjunto Rem. Parque Agustinas y Conjunto JC.

Fig. 6. Emplazamientos y Elevaciones: Conjuntos RdP y Conjunto Res. Catalinas Sur.

271

Fig. 7. FotografĂ­as: Conjuntos RdP y Conjunto Res. Catalinas Sur.


La disposición parece haber sido diseñada con el fin de rellenar todos los espacios libres, dejando sólo unas pocas sobras sin ocupación. Nuevamente, la búsqueda por el máximo rendimiento de ocupación de los solares y el agotamiento del potencial de construcción establecido por los planes urbanísticos traen consigo una negación total del establecimiento de espacios de encuentro y contemplación y descuida casi totalmente los aspectos más básicos de la habitabilidad. La única zona de recreo con un cierto protagonismo en el conjunto, el triángulo entre los bloques, queda gran parte del día a la sombra, habiendo desproporciones entre su anchura y altura de los edificios. Además de estar circundado por vías para coches, tiene su mayor longitud lateral con 9m. Los edificios son de aproximadamente 24m de altura, lo que define como una especie de cañón al nivel del suelo (figura 6). El Conjunto Residencial Catalinas Sur (1965, Arqs. Kocourek, Susta y Garrone), construido en Buenos Aires entre 1964 y 1966, tiene tres tipos de edificios, siendo estos dos torres y casas en hileras. En los tipos de torres, uno está formado por dos prismas de cuatro apartamentos con uno, dos, y tres dormitorios y 11 niveles de altura que están unidos por un núcleo de circulaciones. El segundo tipo de torre es un prisma simple, con cuatro apartamentos de tres habitaciones idénticas y ocho plantas. La estrategia de emplazamiento ha sido establecer grupos de edificios típicos que se han multiplicado por el terreno de más de 80.000m2. El grupo de edificios predominante en el conjunto, y por lo tanto principal en la operación, tiene cuatro torres dobles reunidas alrededor de un espacio abierto de geometría cuadrada con 35 m de lado. Respecto a la torre doble, la posición de un volumen respecto al otro es fundamental. En lugar de estar colocados uno al lado del otro, los prismas se desfasan respecto al núcleo circulatorio, creando una planta en forma de Z. Pese a que las cuatro torres de 11 plantas circundan una plazuela con dimensiones relativamente pequeñas, el resultado es bastante acertado. Sus esquinas están abiertas debido al retranqueo de la fachada, algo que genera descompresión y apertura de perspectivas diagonales en cuatro direcciones (figura 7). CONCLUSIONES Es posible definir de manera general algunos rasgos prevalentes en los conjuntos del PMCMV aquí analizados. Respecto a la gran escala, no hay ninguna evidencia de que los conjuntos hayan sido concebidos con el fin de explorar o mejorar la infraestructura y los servicios urbanos disponibles. En las promociones con unidades de menos área construida, situadas en las afueras de las ciudades estudiadas, el acceso en transporte público es a menudo difícil, no habiendo suficientes líneas de autobuses sirviendo a la población. Está claro que el problema se ignora desde la propia formulación del PMCMV, ya que las reglas del mismo establecen obligatoriamente una plaza de aparcamiento por cada unidad habitacional. Se asume el coche como principal medio de transporte en la sociedad. No existe ninguna preocupación, en ninguno de los proyectos, por establecer conexiones urbanas con las zonas en las cuales están insertados. En la media escala urbana, está claro que los conjuntos analizados se relacionan correctamente con la topografía de los

solares donde fueron construidos. Sin embargo, no hay, en cualquiera de los casos, propuestas de paisajismo que se correspondan con árboles y especies autóctonos. Esto se debe principalmente al hecho de que los conjuntos son urbanizaciones cerradas y siempre hay verjas o muros que rompen una posible continuidad. Debido a la baja altura de los bloques proyectados, en su mayoría de cuatro plantas, la densidad habitacional es aceptable. Sin embargo, las formas de ocupación del territorio siempre siguen el mismo patrón. Las plantas tipo de los edificios se definen genéricamente y a menudo son transformados por los promotores en estándar para diferentes obras, en distintos sitios. Los espacios abiertos terminan siendo sobras de solar que posteriormente el emplazamiento de los bloques es llevado a cabo de manera superficial y descuidada. Además, es obligatorio para los proyectos del PMCMV que haya por lo menos una plaza de aparcamiento por cada unidad de vivienda construida. Lo que empeora la situación es el hecho de que los promotores buscan de manera extrema e irresponsable la máxima rentabilidad en la construcción de conjuntos, algo que impide el uso de sótanos o zonas de aparcamiento subterráneo. De ese modo, las zonas comunes y de ocio quedan siempre “exprimidas” entre los edificios y las plazas de aparcamientos. Estas últimas, en definitiva, son los protagonistas en los espacios abiertos alrededor de los edificios. Respecto a la pequeña escala, la búsqueda por bajos costes también afecta la construcción. Son predominantes como técnicas constructivas los muros portantes de bloques de hormigón y losas de viguetas pretensadas y bovedillas cerámicas; y muros y losas de hormigón armado moldeados in situ con encofrados metálicos. Ambos sistemas tienen muy buen índice de coste por metro cuadrado construido. Sin embargo, los proyectistas no sacan partido de manera inteligente a las técnicas, con lo cual los conjuntos se llevaron a cabo sin que se buscaran parámetros de confort ambiental, eficiencia energética, funcionalidad, flexibilidad y dimensión adecuados. Los espacios interiores son siempre mínimos, algo que se espera en viviendas de interés social. Pero la combinación de estos espacios dentro de una misma unidad casi nunca es satisfactoria. La fragmentación espacial causada por el empleo de muros portantes en la construcción implica en plantas inflexibles y laberínticas. En el tipo de edificio más recurrente de todos dentro del PMCMV, la torre con cuatro unidades agrupadas alrededor de un núcleo de circulaciones, las plantas son cuadradas y los apartamentos se vuelven para las cuatro orientaciones solares. Aun así, inexisten elementos de protección tales como lamas, celosías o aleros. La falta de esos elementos resulta en malas condiciones ambientales y resultados formales muy pobres. Queda claro que los resultados urbanos y arquitectónicos vistos en todo Brasil son bastante cuestionables. Pese a la respuesta dada frente al déficit habitacional, no hubo mayores preocupaciones respecto a la expansión territorial de las ciudades por intermedio de los conjuntos erigidos. Desde el punto de vista arquitectónico, la baja calidad de los edificios construidos niega rotundamente sus precedentes directos que comprobadamente perduran en el tiempo desde los años 50 y 60. Los conjuntos

272


no cuentan, en ningún caso, con equipamientos y muy pocos de ellos contienen zonas comerciales o espacios públicos, lo que evidencia poca o ninguna voluntad de hacer ciudad. Tales consecuencias tienen como causadores la falta de políticas públicas –reglamentaciones y normas efectivas– que direccionen hacia el desarrollo, a nivel urbano y regional, de los sectores público y privado. Queda clara la ausencia de parámetros proyectuales y constructivos que balicen las edificaciones dentro de estándares básicos de calidad ambiental y sostenibilidad. Pasados casi 10 años, cabe reflexionar más allá de lo ya construido, apuntando hacia estrategias fundamentales que puedan moldear futuros programas de construcción masiva de viviendas sociales como el PMCMV, reivindicando en ese complejo proceso el importante papel de arquitectos y urbanistas.

Nicolás Sica Palermo

nicolas.sica@ufrgs.br

Graduado en Arquitectura y Urbanismo por la Universidade Federal do Rio Grande do Sul (2004), con Maestría en Arquitectura por la Universidade Federal do Rio Grande do Sul (2006), Master en Teoría y Práctica del Proyecto de Arquitectura- Universidad Politécnica de Cataluña (2008), Doctor en Proyectos de Arquitectura - Universidad Politécnica de Cataluña (2012). Tiene experiencia en Arquitectura y Urbanismo, con énfasis en proyecto arquitectónico. Es profesor adjunto de la Faculdade de Arquitetura de la Universidade Federal do Rio Grande do Sul.

BIBLIOGRAFÍA • FERREIRA, J. S. W. Laboratório de Habitação e Assentamentos Humanos - LabHab. Produzir casas ou construir cidades? Desafios para um novo brasil urbano. FUPAM • MARICATO, E. Brasil, cidades: alternativas para a crise urbana. 3ª edição. Petrópolis: Vozes, 2001. • MASCARÓ, Juan Luis. Loteamentos urbanos. Porto Alegre: 2003. • _________. (Org.). O custo das decisões arquitetônicas. Porto Alegre: Sagra Luzzatto, 1998. • ROVIRA LLOBERA, Teresa, SICA PALERMO, H. Nicolás, BOSCH ESPELTA, Josep. Documentos de arquitectura moderna en América Latina 1950-1965. Vivienda social en Argentina, Brasil, Chile y México. Barcelona: Casa Amèrica Catalunya; 1ª edición, 2010.

273


REVISIONES HISTÓRICAS

Camilla M. Sumi, Silvia A. Mikami G. Pina

I Campinas, Brasil

GÊNERO E CIDADE NAS POLÍTICAS PÚBLICAS

O cotidiano das cidades é manifestação clara das diversas intercessões que envolvem as questões de gênero com o espaço urbano, inclusive da sua amplitude em relação às formas, percepções, territórios e acessos. Uma das faces da questão de gênero associa historicamente a urbanização com a expansão de oportunidades socioeconômicas e políticas para as mulheres. Neste sentido, a vida urbana tem papel fundamental ao expressar o paradigma entre benefícios e desvantagens nas relações de gênero. Isto porque pode estar associada a oportunidades de geração de riqueza, concomitantemente à ideia de que as mulheres urbanas supostamente desfrutam de maiores oportunidades sociais, econômicas, políticas e liberdades do que, por exemplo, as mulheres do meio rural. Contudo, são visíveis as disparidades no trabalho assalariado, no direito de posse, o acesso e acumulação de ativos, segurança pessoal e segurança em geral, mostrando que as mulheres são muitas vezes as últimas a serem beneficiadas desta prosperidade1. Desta intercessão2 entre as questões de gênero com o espaço urbano, presente na vida cotidiana das cidades, se faz uma leitura da cidade na perspectiva do gênero. Tal análise vincula-se diretamente com os temas do direito à cidade e a pertinência da inclusão das questões de gênero nas políticas públicas urbanas. Diante disto, este trabalho3, através de metodologia bibliográfica, apresenta alguns dos principais antecedentes presentes na literatura internacional, a fim de reforçar a pertinência da inclusão das questões de gênero nas políticas públicas, na gestão e planejamento das cidades.

INTERCESSÃO ENTRE TEORIA, CIDADE E GÊNERO: ALGUNS ANTECEDENTES A análise da cidade na perspectiva do gênero já é um tema presente principalmente no mundo ocidental. Algumas estudiosas e estudiosos consideram que as primeiras manifestações em relação à teoria, cidade e gênero se deram na Inglaterra e nos Estados Unidos, a partir da década de 1970. Susan Fainstein e Lisa J. Servon4 destacam como marco destas intercessões, dentro da literatura, a publicação precursora do periódico International Journal of Urban and Regional Research com a edição denominada Women and the City5, a qual abordou questões da habitação coletiva, transporte e creches, a partir de um cenário transnacional. Dois anos depois, em 1980, a renomada revista internacional em estudos de gênero, Signs (Journal of Women in Culture and Society), publicou uma edição especial intitulada Women and the American City, a qual trazia uma série de textos importantes sobre a vida das mulheres nas cidades da América do Norte, tanto em relação aos subúrbios, como as áreas centrais, a mobilidade, as políticas urbanas, a questão da imigração, ao acesso à habitação e estudos de bairros específicos, entre outros. Destaca-se neste universo, o artigo What Would a Non-Sexist City Be Like? Speculations on Housing, Urban Design, and Human Work da professora Dolores Hayden6, cujo breve panorama do início do século XX até sua segunda metade, retrata a situação das mulheres norte-americanas, especialmente

FAINSTEIN, Susan S.; SERVON, Lisa J. (2005). Gender and Planning: A Reader. New Brunswick: Rutgers University Press. (1978) Women and the City. Special issue of International Journal of Urban and Regional Research. Vol.2, n.3, 1978. 6 HAYDEN, Dolores.(1980). What Would A Non-Sexist City Be Like? Speculations on Housing, Urban Design, and Human Work. In: Signs, Vol. 5, No. 3, Supplement. Women and the American City, Spring, p.170-187. Dolores Hayden atualmente leciona arquitetura, urbanismo e estudos americanos na Universidade de Yale. Sua pesquisa é voltada para a história da paisagem urbana americana e políticas locais. Ela é autora de dezenas de artigos e muitos livros premiados, incluindo Building Suburbia: Green Fields and Urban Growth, 1820-2000 (Pantheon, 2003), A Field Guide to Sprawl (W.W. Norton, 2004), e Redesigning the American Dream: Gender, Housing, and Family Life (W.W. Norton, 1984, rev. ed., 2002), além dos títulos apresentados ao The New York Times, The Wall Street, Journal, The Boston Globe, CNN e The Diane Rehm Show. 4

5

CHANT, Sylvia (2013). Cities through a “gender lens”: a golden “urban age” for women. In the global South? Environment & Urbanization, v. 25(1), p. 9–29, 2013. DOI: 10.1177/0956247813477809. Disponível em: <http:// eau.sagepub.com/content/25/1/9.abstract>. Acessado em: 28/03/2016; 2 Nesse excerto, o termo intercessão, pelo sentido de Deleuze, é entendido como uma relação de interferência entre estes objetos distintos. In DELEUZE, Gilles (1992). Conversações. Trad. Peter Pál Pelbart. São Paulo: Editora 34. 3 O trabalho faz parte de pesquisa em andamento na Faculdade de Engenharia Civil Arquitetura e Urbanismo da UNICAMP com apoio da FAPESP (Fundação de Amparo à Pesquisa do Estado de São Paulo). O propósito da investigação principal centra-se na identificação de políticas públicas urbanas com perspectiva do gênero, principalmente em relação às mulheres, tendo como escala territorial a cidade de São Paulo e áreas correlatas. 1

274


das moradoras dos subúrbios e as que se inseriram no mercado de trabalho. A autora critica o comportamento e as concepções seculares que a arquitetura e o planejamento urbano, nos Estados Unidos, tinham em relação ao que era o lugar da mulher; neste caso, os mesmos levavam como slogan “A woman’s place is in the home”, literalmente: “O lugar de uma mulher é em casa”. Tal espaço era considerado lugar secundário das atividades humanas, sem valor ao trabalho nele exercido, mas que ao mesmo tempo tinha o papel de fortalecer e fomentar as necessidades de consumo de uma sociedade eminentemente capitalista. De um modo geral, trata-se de um excerto que mostra todo um trabalho anterior realizado pela autora, com a apresentação das mudanças demográficas, históricas e tipológicas, especialmente da unidade doméstica e seu contexto urbano. Hayden concentra a questão da divisão sexual do trabalho, o aparecimento da formação de novos núcleos familiares e distribuição da renda familiar como uma revolução7 no lar norte-americano, revelando a necessidade de transformar tanto as unidades habitacionais quanto os bairros em que estavam inseridas. Para tal revolução, a autora propõe a organização de grupos de donas de casa, união de grupos feministas, mulheres e homens dedicados a transformarem as maneiras como os americanos lidavam com a vida privada e as responsabilidades públicas e denomina a união destes grupos como HOMES (Homemakers Organization for a More Egalitarian Society), cujo programa do projeto segue abaixo descrito: “A program broad enough to transform housework, housing, and residential neighborhoods must: (1) involve both men and women in the unpaid labor associated with housekeeping and child care on an equal basis; (2) involve both men and women in the paid labor force on an equal basis; (3) eliminate residential segregation by class, race, and age; (4) eliminate all federal, state, and local programs and laws which offer implicit or explicit reinforcement of the unpaid role of the female homemaker; (5) minimize unpaid domestic labor and wasteful energy consumption; (6) maximize real choices for households concerning recreation and sociability.” (HAYDEN, 1980, p.181) Tal projeto, que se daria através de centros residenciais experimentais, tanto com a concepção de novos espaços, como através da renovação de bairros existentes, tinha o objetivo de transcender as definições de trabalho doméstico, trabalho remunerado e senso de comunidade, pois envolvia homens e mulheres com participação equilibrada e em mesmo nível de igualdade. O HOMES se destinaria ao atendimento das necessidades, principalmente das mulheres trabalhadoras na área urbana, mas também serviriam de suporte aos bairros, oferecendo creches, serviços de alimentação, serviços para idosos e empregos aos moradores locais. De certa forma, esta proposta convergia para o conceito de uma cooperativa de habitação, que segundo Hayden8 deveria provir de capital limitado, pois poderia oferecer uma melhor base para organização econômica e controle do projeto físico, assim como uma política social eficiente para os moradores.

Ver: HAYDEN, Dolores (1982). The Grand Domestic Revolution: A History of Feminist Designs for American Homes, Neighborhoods, and Cities. Mit Press. 8 HAYDEN, Dolores.(1980). op.cit. 7

Para esse mesmo período e anterior à discussão da autora, mas sem o viés da perspectiva do gênero, é possível verificar projetos arquitetônicos com conformação espacial semelhante ao da proposta do HOMES, citados pela própria Hayden. Eram desenhos pensados para uma sociedade que estava a transformar seus modos de produção, em que os novos espaços principalmente habitacionais, provessem um ambiente com mais facilidades ao cotidiano. Tais projetos eram chamados de service houses ou collective houses, respectivamente casas de serviço e habitação coletiva, cujos programas ofereciam áreas para cuidados de crianças, refeitórios coletivos e moradias para as mulheres inseridas no mercado de trabalho e suas famílias9. Porém, estes projetos não estavam necessariamente interessados nas políticas de igualdade, apesar de estabelecerem suporte ambiental. Além da publicação na revista Signs, o artigo de Dolores Hayden também fora publicado novamente em dois livros importantes para a intercessão da teoria, cidade e gênero: o Gender Space Architecture: An interdisciplinary introduction (2000), editado por Jane Rendell, Barbara Penner e Iain Borden, e Gender and Planning: a reader (2005), editado por Susan Fainstein e Lisa J. Servon. Este último foi dividido em cinco partes de maneira setorial voltados para os temas do espaço público e privado, teoria do planejamento, habitação, desenvolvimento econômico e transporte e, em cada uma delas, é possível encontrar a voz, a participação na tomada de decisões e estudos de casos mais localizados, em especial nos Estados Unidos e nos países do Reino Unido, voltados para as relações de poder e história dentro do feminismo. Outros acontecimentos relevantes também devem ser destacados, muito embora não discutam diretamente estas intercessões, como o lançamento da obra Death and Life of Great American Cities de Jane Jacobs, em 196110. A pesquisadora Marguerite van den Berg11 analisou como a obra de Jacobs serviu como um instrumento do processo de “genderfication”, termo utilizado para designar a produção de espaço para diferentes relações de gênero, notadamente noções de gênero na era pós-Fordismo. Mas onde se encaixaria as relações de gênero em uma das obras mais importantes para o planejamento urbano do último século? Segundo Marguerite, a própria Jane Jacobs é uma representação da voz feminina na história do planejamento, apesar da ativista não se declarar feminista e ser uma tendência a inclusão de outras mulheres. Por parte de historiadores e sociólogos, Jacobs é uma voz popular em seu meio. Outro ponto importante é que a defesa de Jacobs para o fim do planejamento moderno, lido pelo traçado monofuncional, marcado por institucionalismo patriarcal e quase nula de participação feminina, é em si um discurso anti a produção de cidades androcêntricas12. Os argumentos e expressões do livro Morte e Vida das Grandes Cidades, como diversidade, uso misto,

HAYDEN, Dolores.(1980). op.cit. JACOBS, Jane (2000). Morte e Vida de Grandes Cidades. Tradução: Carlos S. Mendes Rosa. São Paulo: Martins Fontes. 11 VAN DEN BERG, Marguerite (2016). The discursive uses of Jane Jacobs for the genderfying city: Understanding the productions of space for post-Fordist gender notions. Urban Studies. First published date: December, 2016. 12 As cidades sob a representação do androcentrismo, dentro das relações de gênero, estaria relacionado à compreensão do espaço urbano em virtude das experiências masculinas como um padrão universal, tanto para homens como para mulheres, invisibilizando e colocando à margem, principalmente, as mulheres e outros grupos sociais historicamente excluídos. 9

10

275


estudos dos usos de pavimentação, socialização de crianças e mulheres, os olhos da rua, entre outros, são sem dúvida muito utilizados pelas abordagens de perspectiva feminista no planejamento urbano contemporâneo. “The contemporary post-Fordist city is a genderfying one. For urban planners today, Jacobs’s views offer an attractive alternative to the patriarchal modernist city and an opening for genderfication: for producing space for changed gender relations, for including femininity, women and children in daily city life.” (van den BERG, 2016, p.12) Neste contexto, há também o destaque para introdução dos conceitos de pluralidade e o de diversidade no planejamento urbano das décadas de 1960 e 1970, cuja significação criou uma atmosfera para o ataque feminista13. A própria Susan Fainstein estava entre as principais críticas do movimento feminista para algumas questões pertinentes às cidades, como por exemplo: as tomadas de decisões, pois estaria relacionada com a falta de representação feminina nas áreas do planejamento urbano e no setor imobiliário; as normas culturais, que impunham determinações espaciais para o que seria lugar de mulher e suas atividades; os serviços de suporte, referente a ausência de serviços médicos, falência do transporte público e um processo de urbanização fragmentada; e a feminização da pobreza de modo geral e o combate à pobreza tendem a ignorar que mulheres com filhos compõem geralmente núcleos de pobreza urbana. Assim, a guetização ou segregação sócioespacial impõem no resumo da crítica uma transversalidade dos campos da medicina, das leis, do trabalho social e do planejamento urbano, áreas em que as mulheres têm sido muitas vezes invisibilizadas. INCLUSÃO DO GÊNERO NO PLANEJAMENTO: UMA NOVA AGENDA URBANA Ao retomar o livro Gender and Planning14, há destaque para o texto A Gender Agenda: New Directions for Planning Theory das autoras Leonie Sandercock e Ann Forsyth15. Neste artigo, um ponto importante sobre a literatura e metodologias feministas é exaltado, pois para as autoras seria mais significativo examinar seus aspectos e os quais parecem ter mais a oferecer a teoria do planejamento urbano. O primeiro aspecto discutido parte das relações espaciais, econômicas e sociais, questões que são aprofundadas pelo feminismo ocidental a partir da segunda metade do século XX. Ligado diretamente com a produção das cidades capitalistas, as autoras colocam, através do trabalho de Ann Markusen (1980)16 e outras, que o trabalho doméstico das mulheres foi ignorado pelos economistas marxistas e neoclássicos, embora este trabalho tenha um grande impacto sobre o uso das cidades. É retomado também o artigo da Dolores Hayden, cujo debate sobre a diversidade parte de núcleos específicos e diferentes necessidades, como por exemplo, as famílias monoparentais, as mulheres pobres, o problema da violência doméstica, dentre outros. FAINSTEIN, Susan S.; SERVON, Lisa J. (2005). Op. cit. FAINSTEIN, Susan S.; SERVON, Lisa J. (2005). Op. cit. Publicado pela primeira vez em 1992 pelo Journal of the American Planning Association, também parte da monografia Gender: A New Agenda for Planning Theory. 16 MARKUSEN, Ann. City Spatial Structure, Women’s Household Work, and National Urban Policy. In: Signs, Vol. 5, No. 3, Supplement. Women and the American City, (Spring, 1980), p.22-44.

Este sentimento de divisão das mulheres em extratos populacionais, baseado no termo das minorias e, ao mesmo tempo, a união desses extratos como um todo, cresceu na década de 1980. Surgiu, de certa forma, a preocupação de como a teoria do planejamento deveria tratar a questão da diversidade; se é apropriado distinguir categorias específicas, quanto às interfaces etnias-raciais, de classe e outras e se uma revisão seria realmente congruente com esta separação. Outro aspecto diz respeito à linguagem e comunicação que pode alienar, confundir ou calar as mulheres, dadas as evidências de desigualdade de comunicação em processos participativos no planejamento urbano. Estaria vinculado também ao estilo argumentativo e fala de certas áreas profissionais. As autoras colocam que, embora, os profissionais da área do planejamento tendem ser mais multilingual, a teoria deve endereçar esta necessidade para estilos mais apropriados da comunicação, fato não comum nos processos participativos de planejamento. Como descrevem: “Theory needs to consider the assumption, implicit in pluralist political theory, that, if given the chance, all interest groups will articulate their demands in a roughly equivalent manner. Given the current socialization of women, particularly women who suffer multiple disadvantages because of class, race, education, health, and self-esteem, this simply may not be the case.” (SANDERCOCK; FORSYTH, 2005, p.71) Estas linguagens aplicadas ao cotidiano da teoria do planejamento também estariam relacionadas com a metodologia e epistemologia feminista, aspecto que segundo as autoras, contribuiriam para outras formas de conhecimento ao planejamento. Como conhecimento adquirido através da fala e escuta, especialmente entre íntimos, falar sobre sentimentos, sobre o pessoal, o particular, o mesquinho, mas não necessariamente o trivial. Também há contribuição sobre o conhecimento tácito ou intuitivo, assim como as formas simbólicas da pintura, grafite, música ou poesia, entre outras. Sobre a metodologia feminista, as autoras utilizam se das sociólogas Judith Cook e Mary Fonow17 para explicar os princípios básicos contributivos principalmente para a área da pesquisa em planejamento, ou seja, a importância da assimetria de gênero e de gênero como característica básica de toda a vida social, inclusive na condução da pesquisa; aceitação da centralidade da elevação da consciência como uma ferramenta metodológica específica e como uma orientação geral ou modo de ver; desafio à norma da objetividade de que as experiências pessoais não são científicas; preocupação com as implicações éticas da pesquisa feminista e o reconhecimento da exploração das mulheres como objetos de conhecimento; concentração no empoderamento das mulheres e na transformação das instituições sociais patriarcais através da investigação, pois o conhecimento é inerentemente dialético e a pesquisa feminista tem poder emancipatório e crítico18.

13 14 15

COOK, Judith; FONOW, Mary (1986). Knowledge and Women’s Interests: Issues of Epistemology and Methodology. In Feminist Sociological Research. Sociological Inquiry. 18 SANDERCOCK; FORSYTH (2005). A Gender Agenda: New Directions for Planning Theory. In FAINSTEIN, Susan S.; SERVON, Lisa J. (2005). Gender and Planning: A Reader. New Brunswick: Rutgers University Press. 17

276


A emancipação das mulheres também está relacionada com o domínio público. Neste caso, outro ponto abordado é que a luta feminista traz três componentes para o planejamento: primeiro a reivindicação das mulheres como atrizes do meio público tanto para trabalhar, como para participar plenamente na vida das cidades; segundo, a criação e proteção do espaço público para as mulheres; e terceiro componente seria a luta pela resignificação da natureza e extensão do domínio público. Além disso, temas entendidos como questões da vida privada, como por exemplo, aborto, sexualidade, violências domésticas, entre outros, devem ser consideradas como questões do domínio público, para construção de políticas públicas. Enfim, a interdisciplinaridade entre a teoria feminista e a teoria do planejamento parecem convergir na proposta de uma agenda de pesquisa em gênero para a teoria do planejamento, concentrando-se nas áreas onde a teoria feminista ainda tem muito a desenvolver, como estudos de caso de práticas do planejamento, práticas e estratégias de interesses de gênero, aumento de profissionais mulheres na área do planejamento e uma reforma no ensino com introdução das questões de gênero nas escolas de arquitetura e urbanismo.

Camilla M. Sumi

camillasumi@gmail.com

Arquiteta e Urbanista, é mestranda no Programa de Pós-Graduação Arquitetura Tecnologia e Cidade da Universidade Estadual de Campinas – UNICAMP, onde desenvolve pesquisa sobre as perspectivas do gênero nas políticas públicas urbanas, com poio da FAPESP. É membro do grupo de pesquisa CNPq Habitares.

Silvia A. Mikami G. Pina

silviaunicamp@gmail.com

Arquiteta e Urbanista, é Professora Associada Livre Docente na Universidade Estadual de Campinas - UNICAMP. Desenvolve pesquisas que envolvem: habitação; conceitos humanizadores no projeto e na cidade; desenho urbano e cidades sustentáveis; Apropriação do Espaço Público, Metodologia e Processos participativos de projetos. É líder do grupo de pesquisa CNPq Habitares e participa do Laboratório Fluxus.

277


REVISIONES HISTÓRICAS

Christine Van Sluys y Esteban Jaramillo

I Quito, Ecuador

ARTIGAS, ATRIUM Y BARRANCO Tres edificios residenciales de Milton Barragán en Quito

INTRODUCCIÓN Tomando como referencia la reciente exposición del MoMA, “Latin America in Construction” (2015), en la cual la arquitectura moderna ecuatoriana es apenas mencionada y aparece representada en el catálogo de la muestra únicamente con una fotografía del proyecto del edificio CIESPAL (1976), de los arquitectos Milton Barragán y Oviedo Wapenstein, este artículo pretende poner en valor la obra residencial casi desconocida en el contexto internacional del arquitecto ecuatoriano Milton Barragán, ya que otras obras de carácter más público sí han sido difundidas de una u otra manera.1 Nos centraremos en analizar tres edificios de vivienda colectiva realizados por Milton Barragán: Artigas (1969-1974), Atrium (1978-1982) y Barranco (1988-1992). La selección de los proyectos, de tres décadas consecutivas, se definió a partir de su relevancia dentro de la obra de vivienda colectiva del autor. Los parámetros de análisis fueron: el origen del encargo y del programa arquitectónico, el edificio en relación a su contexto urbano y geográfico, en especial con la topografía y el paisaje local, los criterios de composición y su relación con las tecnologías constructivas utilizadas y la solución tipológica adoptada. En este caso, también se explora la permanencia o singularidad de las estrategias adoptadas en los tres proyectos seleccionados. Este artículo es parte de una investigación más amplia que tiene como objetivos documentar, analizar y poner en valor proyectos de vivienda colectiva modernos construidos en Quito durante la segunda mitad del siglo XX2.

MILTON BARRAGÁN: MODERNIDAD Y BRUTALISMO EN QUITO Milton Barragán Dumet, arquitecto y escultor, nace en 1934 en Huigra, un asentamiento rural de los Andes ecuatorianos. En 1958 se gradúa en la Universidad Central del Ecuador, bajo la fuerte influencia de los ideales modernos predicados por un grupo de arquitectos extranjeros que emigran a Quito durante los años 403. En los años 60, Barragán viaja a Europa y completa su formación en urbanismo con cursos realizados en Francia, Italia, Dinamarca, Suecia, Gran Bretaña y Holanda. De este periodo, Barragán destaca la oportunidad de asistir a las conferencias dictadas por Le Corbusier en la Sorbonne y reconoce la influencia que las ideas de este arquitecto ejercen sobre su propia obra.4 Durante su carrera desempeña numerosos cargos públicos, académicos y gremiales en Ecuador.5 Sobre la modernidad y el brutalismo, es importante señalar que a diferencia de las ideas de los primeros modernos que llegan tardíamente en Ecuador, la corriente brutalista llega al país sin ese desfase temporal. Esto se debe a los periodos de formación que esta generación de jóvenes arquitectos ecuatorianos realizan en Europa durante la década de los 60. En este contexto, se destacan en la obra de Barragán los edificios brutalistas del Templo de la Dolorosa (proyecto: 19661969 y construcción con modificaciones: 1976-1978), el Templo de la Patria (1976) y el edificio del CIESPAL en coautoría con Wappenstein (1976-1979), así como los edificios residenciales presentados en este artículo. Sixto Durán Ballén menciona que entre los arquitectos extranjeros que migraron a Ecuador en los años cuarenta se encuentra un grupo de arquitectos recién graduados de Montevideo: Guillermo Jones Odriozola, Gilberto Gatto Sobral, Guillermo Bonnio y otro arquitecto de apellido Altamirano, además de los arquitectos europeos: Carlos Khon, Oscar Etwanick, Otto Glass y Giovanni Rota, con quien colabora Milton Barragán. Durán Ballén, Sixto (2004). Los pioneros de la arquitectura moderna en Quito, Quito 30 años de arquitectura moderna, 1950-1980. Quito: Pontificia Universidad Católica del Ecuador, 64. Peralta, Evelia y Moya Tasquer, Rolando (2007). Guía arquitectónica de Quito. Quito: Trama Ediciones, 120. 4 Jaramillo, Esteban y Van Sluys, Christine (2017). Entrevista a Milton Barragán Dumet. Material no publicado. 5 Kraemer, Sonia (2012). Milton Barragán. Casas y arquitectos modernos en Quito, Quito: Universidad San Francisco de Quito. 3

Ferrer Forés, Jaime (2015). La arquitectura de Milton Barragán Dumet. Arquitecturas del Sur, 76-89. Recuperado en: <http://revistas.ubiobio.cl/ index.php/AS/article/view/750>. 2 Ver el artículo de arquitectura colectiva moderna en Quito en: Jaramillo, Esteban y Van Sluys, Christine (2016). La Granja y Solanda. Dos proyectos urbano residenciales en Quito, II Congresso Internacional de Habitação Coletiva Sustentável, 114-119. 1

278


ARTIGAS 1969-1974

ATRIUM 1978-1982

El edificio Artigas fue resultado del encargo de un promotor privado, el Dr. Plutarco Naranjo, un reconocido médico alergólogo, investigador y político local. El terreno se encuentra en un nuevo nudo de desarrollo urbano de la ciudad, ubicado en el redondel de la Plaza Artigas, que está delimitado por el cruce de las avenidas La Coruña, 12 de Octubre y Cristóbal Colón. Naranjo solicita a Barragán un edificio con un programa de usos múltiples que incluyen: locales comerciales a doble altura en planta baja, consultorio, laboratorio, oficinas y áreas comunales en planta primera, oficinas en planta segunda, y por último tres tipologías de vivienda en el resto de las plantas del edificio.

El edificio Atrium fue producto de la asociación de Barragán con un grupo de ingenieros para realizar el proyecto. Barragán aportó los dos lotes sobre la Av. González Suárez, el proyecto y la dirección arquitectónica, mientras que los ingenieros se encargaron de la construcción y administración de la obra. La Av. González Suárez es un importante eje de desarrollo residencial al borde de una colina, en la que priman las torres de vivienda con comercios y servicios en planta baja. La avenida tiene una fuerte relación con la topografía y el paisaje, al occidente prevalecen las visuales panorámicas hacia Quito y al oriente, en primer plano, se ve el conjunto patrimonial del tradicional barrio de Guápulo y en las visuales lejanas se divisan los valles que circundan la ciudad. Sobre la relación del edificio con el entorno, Barragán dice:

El terreno tiene una forma trapezoidal cuyas características principales son: al oeste la curva generada por la afectación vial del redondel y al este el límite irregular. Barragán aprovecha la condición particular del terreno para generar un edificio que funciona como remate urbano de la Av. Cristóbal Colón, donde él afirma que “el eje central de la Avenida coincide con el centro del radio de la fachada del edificio Artigas, esto se refuerza en el entrabe que existe entre los dos volúmenes de la fachada que se articulan por medios niveles”.6 (fig. 1) La compleja volumetría del edificio responde a la intrincada forma del lote y a su topografía, que se resuelve mediante dos volúmenes, que se articulan entre sí a través del núcleo de circulaciones verticales, que incluye una escalera, un ascensor social y otro para la zona de servicio. El primer volumen, que corresponde a la fachada oeste antes descrita, consta de siete plantas que a su vez se subdivide en dos cuerpos articulados a medio nivel, con departamentos de tres habitaciones en el lado norte y de dos habitaciones en el noroeste. El segundo volumen posterior tiene 10 plantas y está orientado al suroeste dando fachada hacia la avenida La Coruña, acogiendo una tipología con tres habitaciones. (fig. 2) La variada fachada cóncava que reproduce, en un tramo, el radio curvo de la plaza Artigas, se convierte en el elemento icónico del edificio, donde se destacan por un lado los antepechos de hormigón visto, que se entraban entre sí diferenciando los cuerpos de departamentos. Por otro lado se destaca la fachada de la planta primera, donde justamente se encuentra el consultorio y los laboratorios del Dr. Naranjo, con sus ventanas de gran profundidad y diverso formato, donde la luz y la sombra son los protagonistas y que nos recuerdan a las ventanas corbuserianas de Ronchamp. (fig. 3) Barragán logra en el edificio Artigas una obra de gran riqueza plástica y con una fuerte relación con su entorno urbano, que se expresa a través de un lenguaje brutalista que:

6 7

“En el caso del edificio Atrium, es mucho más importante el vínculo del edificio con la pendiente natural de Guápulo, y podrán ver, si se observa por la parte posterior, que es el único edificio de la González Suarez que tiene una pendiente que se prolonga con la topografía de Guápulo, mientras que todas las demás son torres verticales al borde del abismo.”8 La premisa de continuar la línea de la pendiente natural del terreno a través de la edificación es una búsqueda reincidente en la obra de Barragán. El mismo recurso se puede observar en el proyecto para el Templo de la Patria y, en este caso, deriva en la solución tipológica del edificio de viviendas aterrazadas. (fig. 4) Sin embargo, la aplicación de esta solución sobre la cota de calle tiene como consecuencia la generación de un vacío interior que permite la ocupación de las fachadas frontal y posterior y a la vez garantiza las condiciones de ventilación e iluminación necesarias. Barragán transforma esta necesidad en el corazón del proyecto y todos los usos del edificio se encuentran articulados espacialmente mediante el atrio de seis plantas de altura, iluminado por el ventanal lateral. En relación a la variedad tipológica del edificio, es destacable la diversidad de hasta 10 tipologías diferentes: con departamentos en una sola planta de uno hasta tres dormitorios y departamentos en dúplex de uno hasta cuatro dormitorios con al menos dos terrazas privadas. La relación urbana planteada por el proyecto se resuelve mediante la secuencia espacial de las áreas públicas del edificio: el peatón desde la calle atraviesa la plaza frontal hacia la galería comercial que se desarrolla en planta baja y primer subsuelo, donde también se ubican la terraza solárium y la piscina comunal que finalmente se abren hacia el valle debido al desnivel existente.

“(…) es una aplicación del hormigón en bruto sin pintura, texturado por la huella del encofrado como el edificio El Artigas, en el que toda la fachada se convierte en un rico volumen, en una textura a escala urbana, en una composición abstracta cubista, a la vez que en elemento estructural, en un diseño donde confluyen lo formal, funcional y estructural.”7

La solución tecnológica estructural de pórticos de hormigón armado en “A” está íntimamente relacionada con la tipología del edificio. En planta se configuran siete crujías estructurales con el atrio interior (fig. 5). En corte, las crujías se apilan perpendicularmente a la vía, mientras que desde el atrio hacia el oriente se desfasan de manera descendiente delimitando las viviendas en dúplex aterrazadas hacia el paisaje (fig. 6). Como resultado, la composición de la fachada frontal es predomi-

Barragán en: Jaramillo, E. y Van Sluys, C. (2017). Barragán, Milton, Conferencia sobre su obra. En: Peralta, Evelia (2004). La década de los ´70. Una visión desde la práctica profesional, Quito 30 años

de arquitectura moderna, 1950-1980. Quito: Pontificia Universidad Católica del Ecuador. 8 Barragán en: Jaramillo, E. y Van Sluys, C. (2017).

279


Fig. 1: Edificio Artigas, Perspectiva. Archivo privado Milton Barragรกn Dumet.

Fig. 2: Edificio Artigas, Planta tipo (3,4,5 y 6 plantas altas). Fondo Digital Milton Barragรกn Dumet, FADA PUCE, ID: AMB_ARTIGAS_0011.

Fig. 3: Edificio Artigas, Detalle constructivo del fachada del primer piso. Fondo Digital Milton Barragรกn Dumet, FADA PUCE, ID: AMB_ARTIGAS_0021.

Fig. 4: Edificio Atrium, Corte A-A. Fondo Digital Milton Barragรกn Dumet, FADA PUCE, ID: AMB_ ATRIUM_42

280


Fig. 5: Edificio Atrium, Segunda Planta Alta. Fondo Digital Milton Barragán Dumet, FADA PUCE, ID: AMB_ATRIUM_37.

Fig. 6: Edificio Atrium, Perspectiva aérea. Archivo privado Milton Barragán Dumet.

Fig. 7: Edificio Barranco, Fachada Oeste Y Norte. Fondo Digital Milton Barragán Dumet, FADA PUCE, ID: AMB_BARRANCO_12.

Fig. 8: Edificio Barranco, Planta Baja. Fondo Digital Milton Barragán Dumet, FADA PUCE, ID: AMB_BARRANCO_08.

281


nantemente horizontal, interrumpida apenas por el mural vertical de hormigón que lleva el nombre del edificio. La fachada posterior es predominantemente modular y se caracteriza por las terrazas privadas de los departamentos, mientras que la fachada lateral deja evidente la solución estructural del edificio con el entramado triangular de hormigón visto que conforma el ventanal del atrio. BARRANCO 1988-1992 El edificio Barranco fue un proyecto que Barragán emprende en solitario, encargándose del diseño, construcción, gestión y comercialización del edificio. Barragán adquiere dos terrenos en la calle San Ignacio, una vía secundaria que se interseca con la Av. González Suárez y luego se desarrolla en paralelo a la misma para terminar en un cul-de-sac. Debido al carácter secundario de la vía, el proyecto se plantea desde un inicio como un edificio mono funcional de viviendas. Las características urbanísticas del terreno limitan la construcción a cuatro plantas por encima de la cota de la calle, y a diferencia del Atrium, en este terreno el edificio sí se desarrolla en pendiente descendente hacia el barrio de Guápulo, por lo que Barragán aprovecha para construir seis pisos hacia abajo escalonándolos contra la ladera. (fig. 7) La volumetría del edificio se resuelve, al igual que en el Artigas, mediante la articulación de dos volúmenes con una torre de circulación vertical rematada por una bóveda de hormigón visto. El primer volumen hace fachada a la calle con cuatro plantas de altura y se caracteriza por un porche con pilotis en planta baja y una gran abertura circular que dota de monumentalidad al edificio de escala doméstica. El segundo volumen es el que se aterraza seis plantas por debajo del nivel de la calle, siguiendo la pendiente del terreno y que a su vez se quiebra en su eje central en un ángulo de 45°. Este gesto permite que, a diferencia de las terrazas del Atrium, las terrazas del Barranco se relacionen visualmente entre sí, así como con las vistas al valle y al barrio de Guápulo. (fig. 8)

CONCLUSIÓN A través de los proyectos analizados podemos ver la evolución de las ideas del arquitecto a través del tiempo. La relación del edificio con el paisaje natural y con el entorno urbano, el cuidadoso manejo volumétrico, en ocasiones escultórico que trabaja el juego de la luz y la sombra, así como la máxima expresión del edificio, mediante el tratamiento en bruto de los materiales, serán los temas constantes en la obra del arquitecto, pese a que se manifiesten con soluciones formales específicas para cada proyecto atribuyendo cohesión y coherencia a la obra residencial de Barragán. AGRADECIMIENTOS Agradecemos especialmente al Arq. Milton Barragán, así como a la Arq. Sylvia Jiménez, decana de la FADA PUCE, y a la Prof. Shayarina Monard, quienes nos permitieron el acceso al Fondo Digital Milton Barragán Dumet (proyecto de investigación financiado por la Dirección de Investigaciones de la PUCE, 2011-2013). CRÉDITO DE LAS IMÁGENES •

Milton Barragán Dumet (AMB), Quito

Fondo Digital Milton Barragán Dumet - PUCE (ID: identificado en cada figura)

Digitalización: Shayarina Monard (2011)

FDABD - FADA - PUCE

La solución expresiva de las fachadas del proyecto tiene dos respuestas muy diferentes. Hacia la calle San Ignacio, el edificio presenta una fachada enlucida en blanco y de composición libre de vanos y llenos, donde se destaca la gran abertura circular de referencia kahniana, así como los detalles en hormigón visto de los dinteles y del antepecho de remate que se convierte en pérgola. Hacia el barrio de Guápulo, se adopta una composición horizontal con el antepecho de hormigón visto que unifica tanto ventanas corridas, como las terrazas con ventanales piso techo. En este proyecto no se puede hablar de tipologías de vivienda como tal, ya que por su solución volumétrica, las plantas de cada nivel son únicas y no permiten la repetición de unidades. Los 15 departamentos son de diverso metraje y tienen de una a cuatro habitaciones, terrazas de diferentes tamaños y algunas unidades cuentan con jardines. Otra característica notable de este edificio es su generosa área de jardines comunales con piscina y un mirador orientado hacia el paisaje.

282


Christine Van Sluys

chvansluys@hotmail.com

(São Paulo, 1979) Docente en la Facultad de Arquitectura de la PUCE desde 2011, Máster en Urbanismo y Master Laboratorio de la Vivienda del S.XXI por la ETSAB y candidata al Doctorado de Urbanismo de la ETSAB. Graduada en arquitectura y urbanismo por la FAU Mackenzie (2003). Esteban Jaramillo

esteban_jaramillo@hotmail.com

(Quito, 1978) Director de Jaramillo Van Sluys, Arquitectura y Urbanismo. Master Laboratorio de la Vivienda del S.XXI por la ETSAB y Diploma de Estudios Avanzados en Proyectos Arquitectónicos por la ETSAB. Graduado en arquitectura por la FADA PUCE (2002). Juntos fundan en 2011 Jaramillo Van Sluys, especializándose en proyectos públicos de arquitectura y urbanismo. En 2016 ganan el Premio Nacional de la XX Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito, en la categoría de Diseño Urbano y Arquitectura del Paisaje con el proyecto: Parque de los Algarrobos.

283


REVISIONES HISTÓRICAS

Maria Lucia Vianna Pecly

I Rio de Janeiro, Brasil

ESCALAS DE ASSOCIAÇÃO NO PROJETO DE HABITAÇÃO DE INTERESSE SOCIAL Minha Casa Minha Vida: localização, implantação e desenho urbano

INTRODUÇÃO Partindo do princípio de que habitação faz parte de quase 70% da estrutura urbana da cidade, a relação entre qualidade do desenho urbano, vitalidade e valorização do espaço público, bem como entre público e privado, ainda são pouco aplicadas nas políticas públicas da habitação social. Será que habitação social ainda pode ser enfrentada como produto, focado somente em índices econômicos e quantitativos? Infelizmente essas diretrizes ainda dominam o imaginário de muitos gestores, políticos e construtores. Pode-se destacar o Brasil como exemplo dessas distorções de política pública de habitação. Para contextualizar, destacamos os números impressionantes do Programa Minha Casa Minha Vida (PMCMV), que, ao longo de sete anos, entre 2009 e 2016, construiu 2.673.998 unidades habitacionais e contratou, no total, 4.300.000 unidades, com um investimento de U$117.300.000,00. Um programa com uma modelagem econômica muito bem estruturada, que tinha como objetivo promover a melhor distribuição de renda, a criação de empregos e alavancar a economia do país por meio da construção em larga escala de habitação social. Mas essa modelagem econômica não veio associada à qualidade do desenho urbano, a uma preocupação com a inserção urbana através da escolha de terrenos em áreas centrais com boas oportunidades de trabalho e à vitalidade urbana. Críticas apontadas por Richard Simmons, do CABE, “The cost of bad design”, descrevem como o custo de um desenho ruim recai sobre os usuários e não sobre quem toma as decisões. Princípios como variedade tipológica, diversidade de usos, limites claros entre público e privado, valorização do espaço público fazem parte dos princípios de um bom desenho urbano, ao contrário do que é aplicado em uma política habitacional que foca na velocidade e na produção em grande escala, verifica-se que, quanto ao PMCMV, a habitação é tratada como um produto, independente e isolado do contexto urbano. Essa diretriz de soluções estandardizadas adotadas por políticas públicas acaba por pagar um custo alto em longo prazo, tendo como consequência a administração dos problemas de violência e de segregação espacial. Muitas vezes, assistimos conjuntos habitacionais construídos na década de 1960 sen-

do demolidos, pois viraram lugares estigmatizados pela violência e pelo tráfico de drogas. A falta de um bom desenho urbano cria espaços residuais que acabam sendo ocupados por gangues que instauram um ambiente de insegurança e de medo. A herança modernista, com seus arranha-céus, criou espaços sem identidade descolados da estrutura urbana da cidade; a baixa altura/alta densidade, que respeita as preexistências ambientais, é apontada como contraponto do modelo modernista. Assim, este artigo tem o objetivo de demostrar que na visão contemporânea focada na qualidade do desenho urbano, a relação entre a habitação e a cidade em diferentes escalas se torna primordial na qualidade e vitalidade do espaço urbano. Uma boa inserção urbana parte de um tecido permeável com os espaços irrigados pelo fluxo de pedestres e automóveis, criando espaços atrativos onde o pedestre é respeitado e se sente seguro num ambiente urbano plural. Deste modo, pode-se destacar o paisagismo como um importante elemento de conexão entre o vazio e o construído. O plano-suporte que agrega todos esses elementos tem, na habitação e em suas relações com diferentes escalas de apropriação do projeto, a base de um bom desenho urbano, com a preocupação com a acessibilidade dos usuários, os equipamentos, a diversidade de usos e de tipologias, princípios que podem se destacar como básicos de um projeto bem-sucedido. Em virtude disto, são possíveis as seguintes constatações no projeto e normas do Programa Nacional de Habitação do Brasil, Minha Casa Minha Vida (MCMV): 1. Os projetos, na maioria dos casos, foram feitos pela própria empresa que construiu o empreendimento, fazendo com que a questão econômica e prevalecesse ao bom desenho urbano. 2. O referencial normativo criado pelo Ministério das Cidades estabelecia regras pouco detalhadas, não fazendo referência a aspectos, como a inserção urbana, a permeabilidade, a orientação solar adequada, a definição de limites claros, a valorização do espaço intermediário e o projeto paisagístico que valorize os espaços intermediários.

284


3. A tipologia única adotada na maioria dos projetos, implantada de forma aleatória no terreno, criou espaços residuais e sem qualidade, e potencializou a monotonia da estrutura urbana. 4. A falta de diversidade de usos e o modelo do condomínio fechado fez que esses empreendimentos ficassem isolados da estrutura urbana existente, potencializando a insegurança e a falta de controle.

A hierarquia da escala da intervenção passou a ser considerada dentro do contexto urbano, e a diversidade tipológica procurava minimizar a homogeneidade das estruturas urbanas modernas, criando núcleos com identidade própria e vida em torno de centros de comércio e cívico. A arquitetura se integrou na malha urbana existente e o espaço público adquiriu uma importância primordial na vitalidade urbana.

O Brasil é um país que apresenta uma grande desigualdade social, e isso se reflete na forma como o Governo desenvolve políticas públicas para habitação social. Atualmente o país apresenta um déficit habitacional aproximado de 6,8 milhões de unidades habitacionais, com uma demanda anual de 1,5 milhões de unidades.

O CIAM 10 (Dubrovnik, 1956) foi organizado pelos jovens arquitetos do TEAM X, que propuseram a discussão da questão do Habitat em novos termos. Questionando o rigor das categorias funcionais impostas pelos líderes do CIAM, eles trouxeram para o debate a questão da identidade, dos valores culturais e da associação humana como princípios básicos do urbanismo. No encontro de Otterlo (1959), alguns pontos foram destacados – a identidade, os padrões de associação, a mobilidade e a noção de cluster. A partir do enfrentamento da questão social e da crítica à racionalidade industrial, os arquitetos ampliaram seus domínios na questão social e redirecionaram seu discurso em relação à habitação e à cidade. A experiência de alguns assentamentos habitacionais que formam erguidos com o discurso de construção em larga escala, na primeira fase do CIAM, viraram foco das críticas no pós-guerra. Os antagonismos ideológicos e as composições da política interna do congresso marcaram as divergências. A hierarquia de escalas proposta no debate sobre o Habitat recolocava na pauta de discussão dos CIAM a cidade existente, valorizando as inter-relações humanas com o espaço, a noção das preexistências ambientais, os elementos configuradores de conjunto e as possibilidades de associação das comunidades e das pessoas pertencentes a essas comunidades.

REFERENCIAL TEÓRICO

CONCLUSÃO

Desde o início do século XX, com a Revolução Industrial, programas de construções em larga escala foram desenvolvidos por países europeus em busca de solucionar a grande demanda habitacional da nova classe operária. A investigação de novos modos de morar passa pela desconstrução dessa racionalidade. O protagonista deixa de ser o objeto arquitetônico e passa a ser um conjunto de ações estruturadas na qualidade do espaço urbano em que essas unidades habitacionais são inseridas, no uso que as pessoas fazem desses espaços, nas oportunidades geradas a partir da localização desses assentamentos e nas atividades de lazer e serviços oferecidos aos usuários.

A qualidade da habitação depende da visão do projeto urbano em diferentes escalas, que vai desde a localização na cidade, passa pela vizinhança e chega ao projeto de cada conjunto. Nesse sentido, este artigo procurou avaliar a importância da discussão transgressora da década de 1950 e buscou resgatar os parâmetros de qualidade de desenho urbano e trazer para uma análise crítica do que foi feito no PMCMV.

5. A escala dos empreendimentos e sua localização mostrou-se como outro fator de agravamento do resultado negativo do programa. A distância dos centros urbanos demostraram que os empresários estavam mais preocupados com seu lucro final, procurando grandes terrenos distantes dos centros por serem mais baratos, do que com a qualidade de vida dos usuários ou com o custo gerado para o Município desse espraiamento urbano. 6. É possível averiguar que a busca por grandes terrenos tem a ver com a produtividade da construção repetitiva, num esquema fabril de produção, que pouco considerava o desenho da implantação de qualidade, e sim a velocidade e a quantidade de operários necessários para a produção em série.

O debate na década de 1960 no âmbito do CIAM buscou romper com a tradição racionalista da estandardização da construção da habitação social, buscando, como diretriz, a humanização dos projetos e a inclusão de uma agenda que inserisse a habitação no contexto urbano, não somente numa visão econômica do problema, mas também a rede de demandas voltadas para esse tema. O desenho urbano se tornou crucial para inserção dos novos conjuntos nos bairros. Este artigo procura identificar, dentro desse discurso de ruptura do TEAM X, elementos concretos que juntassem o desenho com o planejamento urbano, trabalhando a ideia de Escalas de Associação e sua aplicação na busca de qualidade e vitalidade do desenho que contemplasse as demandas de diferentes escalas de projeto.

É preciso entender a cidade como uma construção coletiva em diferentes abordagens e soluções, onde o Estado certamente tem um papel importante, mas que é complementado pelos investimentos privados. Não se criam centralidades e áreas comerciais por decreto, elas acontecem exatamente onde investimentos público e privado confluem espacialmente, e onde a densidade populacional dá suporte. Para isso, é preciso ter um olhar crítico sobre o que já deu errado na história da HIS, e também aproximar os núcleos de pesquisa nas universidades para ações concretas junto ao poder público e iniciativa privada, com o objetivo de disseminar as boas práticas do desenho urbano inclusivo, sustentável e de qualidade. A crítica acirrada ao PMCMV quanto à qualidade dos conjuntos tem relação direta com o processo de seu projeto, que privilegia a racionalidade das construtoras na busca por terrenos baratos que possibilitem a construção de maior número de unidades por empreendimento sem se importar com a qualidade dos espaços que ficam entre as edificações, nem com a eficiência energética e conforto ambiental. Para que isto melhore, é necessário valorizar o projeto, separando-o da

285


Fig. 1: empreendimento MCMV Agaí, Rio de Janeiro. Fonte: Pesquisa Lab Habitação e Forma Urbana. PROURB FAU UFRJ.

Fig. 2: empreendimento MCMV Senador Camará, Rio de Janeiro. Fonte: Pesquisa Lab Habitação e Forma Urbana. PROURB FAU UFRJ.

286


Fig3: The Urban Re-Identification Grid presented at CIAM IX - Team X 1953-81 - in search of a Utopia of the present – 2005:30-32.

Fig. 4 Diagrama Escalas de associação CIAM10 (1956). Alison e Peter Smithson. Fonte: Team 10 1953-81 in search of a Utopia of the present. NAi Publishers, Rotterdam, 2005.

Fig. 5: Diagrama Smithson, Escala de Associação. Fonte: Team 10 1953-81 in search of a Utopia of the present. NAi Publishers, Rotterdam, 2005].

287


construção, e a abordagem do projeto deveria ser levada em consideração à escala que se está tratando. A realidade atual do PMCMV mostra o predomínio da racionalidade construtiva imediata sem a consideração da manutenção dos conjuntos a longo prazo. As sobras de espaço produzidas pelas implantações dos edifícios são um convite à ocupação ilegal e se tornam espaços inseguros, longe da visão dos moradores e de seu controle social. Além disso, o modelo condominal adotado pelo Programa produz graves interrupções no tecido urbano, dificultando do ponto de vista social a integração dos moradores com os vizinhos existentes. Finalmente é possível averiguar com este artigo que temos na história da habitação social, ao longo do século XX, exemplos como o do TEAM X e seu conceito de Escalas de Associação, que devem ser destacados e podem ser aplicados para melhorar a qualidade do PMCMV. Contudo, é importante ressaltar que, pela primeira vez em muitos anos, no Brasil se enfrenta o déficit habitacional exatamente onde ele está localizado – nas camadas mais pobres da população, fornecendo subsídios diretos para a habitação.

REFERÊNCIAS • Gehl, J. (2011). Life Between Buildings. Using Public Space. Island Press. • Mumford, E. (2000). The CIAM Discourse on Urbanism, 1928-1960. Cambridge, Massachusets; London: The MIT Press. • Newman, O. (1972). Defensible Spaces. Crime Prevention Through Urban Design. New York: Macmillan Publishing Co. • Pecly, M. L. V. (2012). DESENHO URBANO VITAL, Escalas de Associação na Habitação de Interesse Social. (Tese de doutorado). Rio de Janeiro: PROURB/FAU, UFRJ. • Risselada, M., & Heuvel, D. D. (2005) Team 10 1953-81 in Search of a Utopia of the Present. Rotterdam: NAi Publishers. • Simmons, R. The Cost of bad Design. CABE. • Smithson, A. & P. (2005). The Charged Void. New York: The Monacelli Press, Inc. • SMITHSON, A. & P. (1967). Urban Structuring. Studies of Alison & Peter Smithson. London: Studio Vista.

288


Maria Lucia Vianna Pecly

mlpecly@gmail.com

Professora de HIS da FAU-UFRJ; desenvolveu em sua tese de doutorado no PROURB-FAU/UFRJ em 2010 o conceito de Desenho Urbano Vital (DUV), em que discute parâmetros de desenho urbano no campo da habitação social. Com extensa experiência em projetos urbanos, ganhou o concurso Rio Cidade Grajaú, e Vilas Cariocas, e projeto de Requalificação Urbana da Praça Tiradentes. Atualmente coordena equipe multidisciplinar do projeto PROTÓTIPO MINHA CASA+SUSTENTÁVEL, convênio do SNH/MCidades com a FAU/UFRJ, cujo objetivo é construir dois protótipos do PMCMV no Rio de Janeiro e em Lauro de Freitas (BA).

289


290


PROYECTOS - TIPOLOGÍAS

Por primera vez en esta tercera edición de los Congresos Internacionales de Vivienda ha sido incluido el eje temático sobre proyectos y tipologías de manera específica. Los aportes en esta categoría son esenciales en nuestra profesión, no solo porque históricamente el proyecto ha sido la base de la formación en la mayoría de las escuelas de arquitectura a nivel internacional, sino porque supone contribuciones determinantes en aspectos tan diversos como interconectados, como son los económicos, ambientales, políticos y sociales. La definición del proyecto arquitectónico engloba decisiones multiescalares que van desde la ordenación del conjunto hasta el detalle en el interior de las unidades habitacionales. El diseño tipológico define la vivienda colectiva a la que aspiramos como sociedad, ya que de él derivan situaciones que favorecen o van en detrimento de aspectos como los vínculos entre las personas y con la ciudad, la capacidad de adaptación a las distintas formas de habitar, los ciclos vitales y los cotidianos, las distintas formas de organización familiar o de convivencia, etc. Determina en definitiva la calidad de vida de la ciudadanía desde un punto de vista holístico. Las arquitectas y arquitectos cumplimos una función social, y sea cual sea nuestro grado de implicación pública, asumimos en el ejercicio de nuestra profesión, decisiones políticas. En este sentido, el proyecto arquitectónico y urbano debería recuperar su función social y política: ¿Para quién proyectamos la vivienda?¿Con qué referencias y experiencias?, que equivale a preguntarse: ¿Cómo y con quién? ¿En qué contextos socioeconómicos y ambientales? ¿Con qué fines? Por último, no sería realista imaginar la vivienda colectiva alejada de las políticas públicas. Estas son indispensables para posibilitar la innovación y las transformaciones en cuestiones normativas, de materiales, programáticas o de usos y gestión del suelo.

Nuestro rol como profesionales y su interacción con otras disciplinas es relevante en la coyuntura actual de transformación climática y social que nos afecta globalmente. Las contribuciones al Congreso sobre el diseño tipológico vertebrado por factores de sostenibilidad (climáticos y sociales) son variadas y de orígenes diversos. De la misma forma lo son también los aportes sobre la desjerarquización espacial y la participación de las personas usuarias en el diseño y la gestión de su propio hábitat. Se advierte así cómo la mayoría de las comunicaciones en torno al eje temático proyectual y tipológico revelan haber superado aspectos tradicionales y arraigados a la noción de vivienda colectiva, como fueron la separación de funciones, el usuario universal o el abordaje monodisciplinar. Se trata de propuestas que analizan la complejidad del proyecto arquitectónico y urbano, y buscan garantizar el derecho a la ciudad a partir del proyecto integral de la vivienda. DIVERSIDAD DE PROGRAMAS HABITACIONALES PARA UNA CIUDAD SOSTENIBLE Aspectos medioambientales La propuesta de “Vivienda Social Sostenible para el Trópico” expuesta por Jaime Sarmiento Ocampo consiste en el diseño de una vivienda prototipo presentada en el Concurso Solar Decathlon para América Latina y el Caribe 2015. El trabajo de alumnos, profesores y asesores de diferentes disciplinas (arquitectos, constructores, urbanistas, sociólogos e ingenieros) de la Universidad Nacional de Colombia tuvo en cuenta factores de sostenibilidad ambiental como el uso de materiales propios de la zona, atención a las orientaciones y la ordenación a partir de un patio como componente regulador del clima y aglutinador social. Asimismo están presentes en esta propuesta factores de orden social y económico que determinan el crecimiento progresivo de la vivienda, así como espacios destinados a la

291


producción, dependiendo de los recursos de cada familia. En esta propuesta es posible visibilizar cómo el proyecto tipológico genera ciudad a partir de una reinterpretación del concepto de mat building en el que las manzanas se adaptan a un cinturón verde de la ciudad de Cali y forman parte de la recuperación de “una zona ecológicamente inestable”. La aplicación de criterios sostenibles al proyecto se pone también de manifiesto en el caso brasileño presentado por Isabella Silva de Serro Azul y Marília Bertolotti. La propuesta se centra en la aplicación de la certificación ambiental Selo Casa Azul sobre un proyecto de vivienda social en San Sebastián, San Pablo, una de las pocas áreas protegidas del Bosque Atlántico. El Programa de Recuperación Socioambiental de Serra do Mar tiene como objetivo construir viviendas sociales para dar realojo a las familias de la zona mediante soluciones eficientes en la construcción, uso, ocupación y mantenimiento de la vivienda colectiva. Por su parte, el equipo de autores del Laboratorio de Investigación en Teoría y Práctica Arquitectónica de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de La Plata, Argentina, propone una investigación que compatibilice vivienda, trabajo y medioambiente, en un área compleja debido a la presencia del cauce del arroyo Maldonado. Se trata de una propuesta de vivienda entendida como soporte espacial de bajo impacto, con densidades y escalas acordes al medio. La propuesta aplica estrategias proyectuales para la integración social, urbana y arquitectónica como forma de asegurar condiciones de habitabilidad: uso apropiado del suelo, de los recursos hídricos y paisajísticos. Aspectos socio-culturales y económicos Un aporte a la diversidad programática lo presentan las autoras Natalia Jiménez, Daniela Lopera y Sugey Torres, de la Universidad Nacional de Colombia con sede Medellín. Corresponde al estudio tipológico comparativo de la vivienda Alijuna (Occidental) y la vivienda Wayúu (Vernácula) en Uribia, un municipio que pertenece al departamento de La Guajira ubicado al norte de Colombia. El análisis descubre la estrecha relación entre la configuración espacial y los distintos modos de habitar de ambas poblaciones (urbano y rural), su vínculo con el territorio y la comunidad, el clima y las costumbres. Esta comunicación examina fortalezas y amenazas de las poblaciones que gestionan su propio hábitat. La vivienda de emergencia, así como aquella que reune condiciones mínimas, supone un reto para el colectivo profesional, que debe afrontar muchas veces las contradicciones de la escasez, la falta de recursos, de planificación o de una situación urbana digna frente a las necesidades más urgentes o provisionales de alojamiento. En este sentido, el trabajo de Maria Argenti y Maura Percoco aporta una reflexión teórica sobre la provisionalidad inherente a la arquitectura para la emergencia y la necesidad de una configuración espacial y de agregación a partir de la vivienda. La contribución se respalda con una propuesta experimental que sirve como instrumento para la verificar el potencial de un sistema de desarrollo residencial programado y diseñado para crear pequeños “barrios reversibles”. En otro orden vinculado al patrimonio y conservación edilicia, Eduardo Delgado Orusco aporta al Congreso un edificio cons-

truido de 16 viviendas, reciclaje de la antigua panera del monasterio de San Francisco en Olmedo, en Valladolid, España. El autor presenta el proceso y decisiones proyectuales. Asimismo, la diversidad programática de “Rehabitar el abandono” plantea la complejidad de aspectos (urbanos-arquitectónicos, patrimoniales y socio-económicos) sobre un proyecto concreto de recuperación edilicia. La comunicación presentada por Yasmin Alanís y Juan Carlos Lobato propone una reflexión sobre la rehabilitación y la transformación de usos en un programa específico como es el de vivienda colectiva para jóvenes. La propuesta aborda el proyecto de un edificio abandonado (antigua bodega en la ciudad de Morelia, México) y analiza las dinámicas urbanas del entorno, la sostenibilidad económica y los modos de habitar temporales. En la misma línea, Glenda Puente propone “Nuevas Tipologías de Vivienda Colectiva para Miami. Vivienda compacta, asequible, contemporánea y sin estacionamiento”, una exploración a un nuevo modelo de vivienda colectiva: Infill Housing, vivienda colectiva que llene los vacíos del tejido urbano. Es esta una alternativa entre vivienda unifamiliar y los condominios en rascacielos. Los townhouses son una opción urbana que favorecen la inclusión y que al gobierno local está facilitando junto al esfuerzo conjunto de instituciones académicas, organizaciones sin fines de lucro y miembros del sector privado. INNOVACIÓN Y ALTERNATIVAS TIPOLÓGICAS Estrategias de proyecto para una vivienda colectiva flexible, apropiable o de crecimiento programado La innovación aplicada a partir del proyecto y de la unidad tipológica se presenta en este Congreso en diferentes ponencias. Las contribuciones exponen diferentes escalas y formas de asumir la diversidad de usos y condiciones de las personas usuarias. Sobre las transformaciones a las tipologías por parte de las personas que las habitan, Gilda Collet Bruna y Nathalia da Mata Mazzonetto analizan el impacto del principal programa de vivienda que ha existido en Brasil, “Minha Casa, Minha Vida”. Las autoras presentan un profundo análisis estadístico y reflexionan sobre el déficit de viviendas al que este programa dio respuesta así como los resultados en la calidad urbana y arquitectónica que supuso la producción de estas viviendas. El objetivo de esta ponencia es una mirada integral sobre cómo las políticas habitacionales pueden ser transformadoras en tanto exista una participación activa de la sociedad en la gestión y transformación de su propio hábitat y sean (las propias políticas) generadoras de empleos y motoras de la economía nacional. La comunicación presentada por el investigador Pablo Ruiz, de La Plata, Argentina, explora las posibilidades de crecimientos, decrecimientos y modificaciones de la vivienda colectiva de acuerdo a las necesidades de las personas que las habitan, según la evolución natural de los ciclos de vida. En referencia a los aspectos normativos, esta comunicación plantea la necesidad de estudiar alternativas al régimen dominial vigente, para facilitar la transformación espacial de las unidades y posibilitar menores costos asociados a tales modificaciones. Otra reflexión aportada al Congreso sobre la vivienda crecedera es la de Lucía Martín, especialista en Cooperación para el De-

292


sarrollo de Asentamientos Humanos en el Tercer Mundo, de la Escuela Politécnica de Madrid. Mediante el análisis de tres ejemplos como el Mkalles Housing Project, Uberbaüng Brahmshof y MOD-10 ELEMENTAL, la autora pone de manifiesto cómo la aplicación de estrategias de crecimiento programadas (propias de la vivienda unifamiliar) a la vivienda colectiva favorece la sostenibilidad social y económica de sus habitantes y facilita la generación de ciudades más densas y compactas. Por su parte, la contribución de Matilde Plastina a la flexibilidad, la ductilidad y el dinamismo espacial presenta una reflexión sobre las estrategias de intervención adoptadas en el diseño de algunos ejemplos como “sistemas vivos” que han surgido hace algunos años en el campo de la vivienda social. Este artículo, “Sistemi abitativi a sviluppo programmato. Un viaggio a ritroso nel tempo”, analiza factores transversales a estas propuestas adaptables como son la integración social o marginación, precariedad, velocidad y practicidad constructiva, uso de materiales de bajo costo o uso de mano de obra no calificada.

minaciones lo aportan a este Congreso tres de las integrantes del Col·lectiu Punt 6, Blanca Valdivia, Adriana Ciocoletto y Sara Ortiz Escalante, un artículo en el que se resume la guía “Entornos Habitables. Auditoria de Seguridad Urbana con perspectiva de género en la vivienda y el entorno”, publicada recientemente por el colectivo. Se trata de una herramienta de diagnóstico urbano que analiza la seguridad de las personas a partir de en un análisis integral de los aspectos sociales, físicos y funcionales que condicionan la percepción de seguridad en el espacio aplicando una perspectiva de género interseccional.

Daniela Arias Laurino

Otras contribuciones al Congreso asociadas a la flexibilidad del proyecto las recogen reflexiones históricas como la de Regina do Nascimento Gomes Xavier, que analiza la introducción de la tipología flexible en la primera mitad de la década de 1980 en Maceió, Brasil, así como el proceso de transformación y apropiación de las mismas por parte los usuarios y usuarias. La autora analiza 36 edificios y presenta un profuso levantamiento documental, fotográfico y de entrevistas en el que se evidencia la versatilidad espacial y de usos de estos apartamentos construidos hace más de 30 años. También centrada en una perspectiva histórica, la contribución al Congreso de Germán Vargas Escobar de la Universidad Nacional de Colombia en Medellín aporta a la definición de un tipo de vivienda colectiva flexible. A partir del estudio de las torres de apartamentos en Chicago de Mies van der Rohe entre 1946 y 1956, el artículo desarrolla un análisis comparativo en torno a tres elementos: el núcleo fijo de comunicación vertical, la configuración de la planta baja y el cerramiento de los edificios. En este sentido, la propuesta de Gabriel Cypriani de Lorenzi se centra en estudiar el método de valoración y desarrollo tipológico de Alexander Klein aplicado a las propuestas de RSH + Partners en Londres, como alternativa para la producción en masa y de bajo coste. A través del análisis tipológico el autor reflexiona sobre la adecuación del diseño tipológico a los requerimientos de la prefabricación. Desjerarquización e influencias de los roles de género en el diseño El “Laboratorio Doméstico para Espacios Comunes” presentado por los investigadores Borja Sallago y Alan Cortez de la Concha de la ETSA de Madrid busca recuperar el acceso a los espacios de uso público, poniendo el foco de su investigación en las nuevas condiciones de habitar los espacios domésticos de manera comunitaria dentro de la vivienda colectiva. La metodología seguida parte de analizar estrategias de conquista de estos espacios en la ciudad de Madrid y trasladar el modelo a un caso de estudio en Guadalajara, México. Eligen la plaza Tapatía caracterizada por la segregación social, espacial, programática y de horarios. Por último, la reflexión sobre los espacios domésticos, comunitarios y públicos desde una perspectiva feminista con el fin de promover la diversidad social y eliminar jerarquías y discri293


PROYECTOS- TIPOLOGÍAS

Yasmin Stephanie Alanís Hurtado, Juan Carlos Lobato Valdespino

I Morelia, México

REHABITAR EL ABANDONO Recuperación de un edificio para el hábitat temporal de jóvenes, en la ciudad de Morelia

RESUMEN En cualquier ciudad del mundo es posible encontrar inmuebles abandonados, edificios que por diversas causas han sido deshabitados y desvinculados de cualquier uso. La vida de los edificios evidentemente tiene una proporción más amplia que la vida humana, por tal, es común que la ocupación de los mismos trascienda la temporalidad del hábitat original, lo que da la oportunidad de tener uno o varios usos y usuarios posteriores. Este trabajo parte del interés en recuperar un edificio abandonado, que originalmente funcionó como bodega y que al cerrar la misma ha quedado sin un uso específico, ubicado en una antigua zona industrial de Morelia, muy cercana al Centro Histórico de la misma, que es considerada por la UNESCO desde 1991 como Ciudad Patrimonio de la Humanidad. Enfatizando que dicho Centro Histórico se destaca por su gran valor arquitectónico, que se puede observar en la armonía, calidad constructiva y unidad plástica de sus edificios. La metodología propuesta para este proyecto parte del análisis del estado que guarda el edificio, la seguridad estructural que ofrece el mismo, las posibilidades de modificación y la re-utilización de elementos estructurales en buen estado. Al mismo tiempo se analiza la dinámica urbana y el área de oportunidad que le dé la sostenibilidad económica al proyecto. Es importante destacar que el eje conceptual más importante que se propone en este esquema es el que sitúa a los usuarios como la parte más importante del mismo, jóvenes turistas y estudiantes establecidos temporalmente en la ciudad. Los jóvenes son por mucho un perfil de usuario complejo, que como característica principal tienen la movilidad, la velocidad, las actividades múltiples y simultáneas, entre las que destacan el estudio, laborales, de convivencia y de recreación. Además, su manera de relacionarse en grupo sociales y sentimentalmente es muy diversa. Así pues, se reconoce un usuario que, según David Berkowitz, especialista de Advertising Age, “odiarán la economía compartida, apostarán por la movilidad”, no les importará la privacidad, no seguirán las reglas, romperán fronteras, los carbohidratos serán su gran debilidad, evitarán

la religión, vivirán el momento y estarán en constante cambio” (Rebolledo, 2017). PLANTEAMIENTO TEÓRICO Con el crecimiento de las ciudades, la evolución de las mismas es un hecho natural. El tiempo en la dinámica urbana trae consigo la transformación infinita del cambio. Cambio que no sólo implica la ampliación de la mancha urbana, la aparición de nuevos edificios, la consolidación de los nuevos centros urbanos; a la vez del surgimiento de lo nuevo se vive el envejecimiento y el deterioro del equipamiento y la infraestructura urbana construida a lo largo de la historia de una ciudad, edificios tanto públicos como privados, que envejecen, se deterioran, cambian de uso, se transforman, se demuelen, se caen, cambian de aspecto, se restauran, se rehabilitan y en algunos casos se re habitan. Trascendental resulta definir una postura ante la intervención de edificios preexistentes, las opciones van desde la salida fácil de la demolición al intento no sólo de rehabilitar el edificio dándole una nueva funcionalidad, sino además ponerlo en valor dándole una nueva habitabilidad. El concepto de habitabilidad en este caso ha trascendido el enfoque cuantitativo con el cual surgió, mismo que se basa exclusivamente en parámetros medibles, como metros cuadrados, espacios con los que se cuenta, así como sus condiciones materiales. Se propone para valorar esta condición considerar igualmente estas características, su entorno, su relación con el centro urbano, su inclusión social, que desde la situación del habitante depende en gran medida de su percepción de bienestar, indicadores de calidad de vida y cómo a través de la riqueza vivencial de sus actividades busca bienestar integral y desarrollo. Importante es destacar un fenómeno que vive la ciudad de Morelia, que al igual que cualquier ciudad turística padece el asedio del incremento de visitantes, atraídos en principio por la oferta de riqueza cultural, patrimonio tangible e intangible, que sobre todo podemos encontrar en su centro histórico, además de una amplia gama de servicios turísticos, y que finalmente derivan en una transformación del espacio, desde el punto de vista físico, económico y ambiental. El turista no es sólo un visi-

294


tante efímero, que recorre los espacios de la ciudad, sino que también realiza una práctica socio-espacial de intercambio con los residentes permanentes construyendo el hábitat del lugar (Hiernaux, Universidad Autónoma de Querétaro, González, & Universidad Autónoma de Querétaro, 2014). CASO DE ESTUDIO

La propuesta de este espacio para los jóvenes estudiantes y viajeros bajo el concepto de hábitat colectivo, en donde puedan tener la experiencia de nuestra cultura y tradiciones, así como una oferta accesible, generará crecimiento en la afluencia de visitantes a la ciudad, así como oportunidades dentro de un ambiente juvenil y cultural para estudiantes de intercambio, a jóvenes foráneos en general que llegan a estudiar a la ciudad o a participar en diversos tipos de eventos culturales, propiciando una dinámica socio-espacial más interesante.

Antecedentes La ciudad de Morelia fue declarada en 1991 Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO (UNESCO, 2017), ya que cuenta con una gran riqueza de arquitectura del periodo colonial, así como en sus tradiciones y cultura, lo cual convierte a la ciudad en uno de los principales destinos turísticos de México (ITESM, 2013). La principal actividad económica de Morelia son los servicios, entre los que destacan los financieros, inmobiliarios y turísticos, seguidos por la industria de construcción, la industria manufacturera y en último término las actividades del sector primario (CEFP, 2002). El estado de Michoacán cuenta con aproximadamente 238,951 viviendas deshabitadas, de las cuales, 49,314 se encuentran en Morelia((INEGI), 2017), considerándose una de las ciudades con mayor porcentaje de este problema en México. Haciendo referencia al Centro Histórico como el punto más importante de la ciudad, ha tenido una disminución paulatina de su población en comparación con el dato consignado en el Programa Parcial de Desarrollo Urbano del Centro Histórico de Morelia 2001. Este fenómeno se puede explicar a partir de sus cambios de uso de suelo, donde se han favorecido los destinos mixtos, comerciales y de servicios sobre el habitacional (ESPACIO URBANO Y ARQUITECTURA, 2001). Identificación del problema-oportunidad  Morelia, al ser una ciudad capital y el lugar en donde se concentra el mayor número de instituciones de educación superior, 64 (Altillo, 2017) en total, y siendo la Universidad Michoacana la máxima casa de estudios en el estado, con una población de 55 mil estudiantes, se considera una ciudad estudiantil y como consecuencia de gente joven. En la ciudad es difícil encontrar oferta digna de vivienda temporal para estos jóvenes, la mayoría opta por alquilar vivendas mal ubicadas, poco funcionales y con un gran deteorioro. A la par existen en este centro urbano muchos edificios en condiciones de abandono; espacios en condicones de ruinas, sin operar, ya que las actividades económicas han cambiado.  Es así cómo se pueden encontrar edificios que por sus características invitan a ser aprovechados, primero por su ubicación estratégica dentro de la mancha urbana y después por sus condiciones de conservación y flexibilidad para una intervención no tan complicada. El proyecto puede considerarse interesante por el concepto de rehabitar un edificio abandonado, así como al crear una nueva imagen de tipología de vivienda para jóvenes en la ciudad, misma que servirá para fomentar el aprovechamiento de espacios en desuso, ya que siendo un tema común en países principalmente europeos, en esta ciudad existe poca oferta de este tipo.

Análisis urbano La colonia en donde se encuentra el edificio era anteriormente una zona industrial, que debido a la expansión de la ciudad cambió de ubicación. Se caracteriza por la existencia actual de algunas fábricas, vacíos urbanos que anteriormente formaban parte de las zonas industriales, su uso habitacional y una amplia zona comercial y de equipamiento urbano, zonas recreativas como parques, canchas, iglesias, restaurantes, edificios para la salud, farmacias y clínicas, etc.   La ubicación urbana del edificio se ha tomado como elemento importante debido a la cercanía que se tiene al Centro Histórico de la ciudad, favoreciendo que no cuenta con un reglamento rígido que limite la construcción, ya que no pertenece a la zona de monumentos y forma parte del proyecto Distrito 4.0 Instituto de la Planeación (IMPLAN, 2014), en el que se tiene como objetivo actuar sobre los espacios vacantes e incorporar nuevas funciones urbanas asociadas con la creatividad e innovaciones sostenibles. El edificio preexistente Actualmente el lugar en donde se desarrolla el proyecto es una bodega abandonada en su mayor parte, cuenta con dos accesos, uno ubicado en la calle Estroncio y un segundo en la calle Cromo. El edificio cuenta con dos plantas, la primera se caracteriza por tener una doble altura, y estas dos plantas son iluminadas y ventiladas por cuatro domos. Aproximación conceptual La vida es un viaje… La acción de viajar o ir de una parte a otra, en especial transportando una carga, así se considera como definición de la palabra viaje (ASALE, 2017). Cuando viajamos siempre llevamos un equipaje con diversidad de tamaño y contenido según las necesidades de nuestro viaje, pero siempre incluyendo objetos básicos. Como concepto una maleta, ya que en su mayoría se trata de objetos rectangulares en donde se ordenan los elementos para cubrir nuestras necesidades cuando emprendemos un viaje, asimismo es el objetivo del proyecto. CONCLUSIONES Al reflexionar sobre el alcance y definición del concepto rehabitar, la referencia más afín al propósito de este trabajo la encontramos en primera instancia a la que representa las condiciones que brinda la vivienda para el buen vivir (escala doméstica) (Habitar - Grupo de Investigación de, 2012). Alojamiento adecuado, seguridad, confort, inclusión social, valores estéticos, por citar sólo algunas.

295


Fig.1 Localizaciรณn del inmueble.

Fig.2 Anรกlisis del entorno urbano.

Fig. 3 Contexto urbano inmediato.

Fig. 4 Estado actual del inmueble.

296


Fig. 5 Idea conceptual del proyecto.

Fig. 6 Soluciรณn espacial del proyecto.

Fig. 7 Secciones urbanas del proyecto.

Fig. 8 Imรกgenes finales del proyecto.

297


Rehabitar de alguna manera establece esa estrategia de recuperación que no se detiene en el edificio, sino que establece una vinculación directa con el contexto urbano, con las condicionantes del sitio, con la intención bajo la postura ricoeuriana de construir un lugar, una narrativa de lo cotidiano (Ricoeur, 2001), de lo común a las personas que deciden habitar un lugar, en este caso jóvenes que han elegido como destino de estancia temporal a la ciudad de Morelia. De la revisión teórica y ejercicio práctico de diseño anteriores nos mueve a la reflexión las palabras de Jean Nouvel, en su entrevista registrada en el libro Los Objetos Singulares (Baudrillard & Nouvel, 2006), acaso la materia arquitectónica que eventualmente podemos encontrar abandonada, y con la que hay que trabajar, ¿resultará perversa, si el camino elegido es tan sólo una rehabilitación? Perversa en el sentido de que la recuperación de un edificio es mucho menos importante que la construcción de un lugar habitable.

BIBLIOGRAFÍA • (INEGI), I. N. d. E. y. G. (2017). Censo de Población y Vivienda 2010. Retrieved 09/06/2017 http://www3.inegi.org. mx/sistemas/microdatos/Encuestas.aspx?c=34553 • Altillo. (2017). Universidades de Morelia (Privadas y Públicas). Retrieved from http://www.altillo.com/universidades/ mexico/de/municipio_mich_morelia.asp • ASALE, R.-. (Ed.) (2017). @RAEinforma y @ASALEinforma. • Baudrillard, J., & Nouvel, J. (2006). Los objetos singulares : arquitectura y filosofía. Buenos Aires [etc]: Fondo de Cultura Económica. • CEFP, C. d. E. d. l. F. P. (2002). Situación Económica y Finanzas Públicas del Estado de Michoacán, 2002., 86. • ESPACIO URBANO Y ARQUITECTURA, S. C. E.-. (2001). PROGRAMA PARCIAL DE DESARROLLO URBANO DEL CENTRO HISTORICO DE MORELIA, MICHOACÁN. Retrieved from http://ciudadespatrimonio.mx/descargables/biblioteca/programa_parcial_de_desarrollo_urbano_del_centro_ historico_de_morelia.pdf. • Habitar - Grupo de Investigación de, p. i. (2012). Rehabitar en nueve episodios. Barcelona: Gustavo Gili. • Hiernaux, D., Universidad Autónoma de Querétaro, M., González, C. I., & Universidad Autónoma de Querétaro, M. (2014). Turismo y gentrificación: pistas teóricas sobre una articulación. Revista de geografía Norte Grande(58), 55-70. doi:10.4067/S0718-34022014000200004 • IMPLAN, I. M. d. P. M. M. (2014). Morelia Next 2041 Plan de Gran Visión. • ITESM, I. T. y. d. E. S. d. M. C. M. (2013). Estudio de Competitividad Turísca del Destino: Morelia, Michoacán / AGENDA DE COMPETITIVIDAD DE LOS DESTINOS TURÍSTICOS DE MÉXICO. Retrieved from http://www.sectur.gob.mx/wp-content/uploads/2015/02/PDF-Morelia.pdf • Rebolledo, R. A. (2017). 5 características de la generación alpha. Retrieved from https://www.eleconomista. com.mx/politica/5-caracteristicas--de-la-generacion-alpha-20170220-0083.html • Ricoeur, P. (2001). La Metáfora viva. Madrid: Ediciones Europa. • UNESCO, W. H. C. (2017). Centro del Patrimonio Mundial.

298


Juan Carlos Lobato Valdespino

jclobato@gmail.com

Profesor Investigador de Tiempo Completo de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, imparte actualmente las materias de Taller de Composición Arquitectónica IX y Taller Integral en la Licenciatura de dicha institución; y en el programa de Maestría en Diseño Avanzado, las materias de Taller de Prácticas de Diseño I y Teoría del Diseño II. Realizó estudios de Posgrado en la Maestría en Arquitectura en la Facultad de Arquitectura de la UNAM. Diplomado en Estudios Avanzados en Proyectos Arquitectónicos en la Universidad Politécnica de Cataluña. Doctorado en Arquitectura en Facultad de Arquitectura de la UNAM. Proyectista, constructor y supervisor de obras arquitectónicas en diferentes despachos. Investigador en la línea de procesos digitales, enseñanza y teorización del diseño arquitectónico. Exdirector de la Facultad de Arquitectura de la UMSNH. Yasmin Stephanie Alanis Hurtado com

alanis.ys8@hotmail.

Estudiante de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Proyectista independiente. Comerciante y diseñadora de mobiliario. Administradora y curadora de Igersmich, difusión cultural de fotografía de Michoacán. Realizó un intercambio de estudios en la Facultad de Arquitectura de la UNAM. Participó durante sus prácticas profesionales en el nuevo Aeropuerto Internacional de México, Torre Puerta Reforma y diversos proyectos en el despacho FREE.

299


PROYECTOS- TIPOLOGÍAS

Maria Argenti, Maura Percoco

I Roma, Italia

L’EMERGENZA DIVENTA QUARTIERE Abitare in condizioni minime

1. PENSARE AL LIMITE. GUARDARE OLTRE Nell’era dell’immagine e dell’apparenza, dei fuochi fatui e dell’effimero, occorre ribaltare la visione, guardare oltre, ribellarsi alla logica dei giochi illusionistici che spostando continuamente il centro della visione impedisce una reale comprensione della realtà e delle sue dinamiche; bisogna prendere atto della necessità di un nuovo pensiero, di nuovi modelli, di nuove strategie per affrontare il tema dell’abitare collettivo, così stabilmente insediato in situazioni di emergenza, dove lo stesso termine effimero assume un significato radicalmente diverso. L’architettura non solo non deve, ma non può tirarsi fuori dai problemi creati dalla grande migrazione in atto verso le città, dalla domanda sempre più ampia di alloggi per rifugiati, dalla crescita non pianificata di quartieri satellite autocostruiti dalle fasce più deboli della popolazione ai margini delle metropoli. Occorre restituire al progetto di architettura e di urbanistica la dimensione primigenia di un processo continuo, vitale, libero, persino spregiudicato, capace di pensare e di guardare al di là dell’orizzonte conosciuto, di mettersi costantemente in discussione, di applicare nuove e vecchie tecnologie per far progredire la nostra società, di unire la concretezza di chi è attento alle necessità del tempo presente con la capacità di guardare oltre e di progettare il futuro. 2. UN ‘UNIVERSO PARALLELO’ Ogni anno, a causa di guerre, terremoti ed emergenze di vario tipo, sorgono in ogni parte del pianeta campi temporanei che poi troppo spesso temporanei non sono. Il rapporto annuale Global Trends dell’UNHCR_2015 riferisce che nel mondo 65 milioni di persone sono costrette alla fuga; di queste 21,3 milioni sono rifugiati; 3,2 milioni richiedenti asilo nei Paesi industrializzati; 40,8 milioni di sfollati all’interno del proprio Paese. Ciò significa che c’è un richiedente asilo, sfollato o rifugiato ogni 113 persone. Il rapporto delle Nazioni Unite Challenge of Slums del 2003 – il primo studio a scala mondiale sulla povertà urbana – ha rilevato che nel 2001 gli abitanti di alloggi costruiti illegalmente

(bidonville, favelas, barrios, baraccopoli, occupazioni, villaggi informali) erano 924 milioni (il 31,6% della popolazione urbana mondiale). Oggi le baraccopoli nel mondo sono oltre 250.000. Si prevede che entro il 2030 il numero di persone costrette a vivere in condizioni di degrado arriverà a quasi due miliardi, un quarto della popolazione mondiale1. Solo nel 2015 sono arrivate in Europa via mare più di un milione di persone2. Sulla base dei dati ISTAT, in Italia i senzatetto sono 50.700. Il 38% vive nelle regioni del nord-ovest. Milano e Roma sono le città dove si concentra la maggiore domanda di accoglienza. L’ineliminabilità del fabbisogno abitativo pone il dovere sociale di rispondere a tali emergenze attraverso soluzioni progettuali specifiche. Si tratta di comprendere come soddisfare questa domanda anche in termini urbanistici ed architettonici. Milioni e milioni di persone bussano alle nostre porte e chiedono non solo un riparo, ma una casa. Urlano l’urgenza (che non è solo loro, ma anche nostra) di affermare la propria identità senza negare quella altrui, di rinsaldare i valori di domesticità e condivisione, di privacy e di socialità, di autonomia e di solidarietà, di appartenenza sincera a una comunità, sulle quali si basa il valore etico ed estetico nell’abitare. L’universo parallelo da cui giunge questa domanda deve e può essere – almeno in parte – ricondotto a strumenti di pianificazione, di standardizzazione, di progetto, invece che sospinto fuori dai nostri pensieri. 3. MISURA, INVENTIVA E PERTINENZA La connaturale provvisorietà delle architetture per l’emergenza è insieme un limite ed un grande alibi. Anche se momentanei, i quartieri nati per far fronte nel più breve tempo possibile ad

Fonte: http://www.world-friends.it/it/news/alla-scoperta-degli-slum-news/cose-uno-slum/ (accesso aprile 2017). 2 Fonte: http://www.ilsole24ore.com/pdf2010/Editrice/ILSOLE24ORE/ILSOLE24ORE/Online/_Oggetti_Embedded/Documenti/2016/11/16/Rapporto_protezione_internazionale_2016.pdf (accesso aprile 2017). 1

300


un’urgenza abitativa dovrebbero essere sempre e comunque pensati come brani di città; possono, o dovrebbero, essere affrontati come un problema di architettura. Ignorarlo è, nella migliore delle ipotesi, un clamoroso errore di prospettiva. È una questione di metodo, di misura, di inventiva e di pertinenza. La domanda cui far fronte può essere riassunta così: architetture capaci di essere allo stesso tempo uniche e collettive; caratterizzate da una singolarità non cristallizzata una volta per sempre, ma capace di evolversi, di adattarsi al mutare delle esigenze. È in questa adattabilità che risiede la possibilità di durevolezza. Ed è questa la sfida che l’emergenza abitativa pone alla ricerca sul progetto di architettura per non restare indietro rispetto al tempo che viviamo, caratterizzato da ‘bisogni individuali di massa’, dal desiderio di essere allo stesso tempo unici e integrati, confortati dall’appartenenza ad un sistema di riferimento e però anche dalla possibilità di rimarcare una propria autonoma identità. Seppure temporanea, la casa per l’emergenza deve essere pensata così: viva, modificabile, versatile; come un ossimoro capace di far convivere singolare e plurale, transitorietà e permanenza; delimitatore di spazi individuali e collettivi, pubblici e privati; matrice capace di proiettarsi oltre la sua forma attuale, in nuove configurazioni coerenti con se stessa.

5. PROGETTO E INDETERMINATEZZA L’urgenza del tema impone un approccio progettuale pragmatico, non ideologico, non pregiudiziale, orientato al conseguimento di una sintesi tra gli aspetti inerenti la configurazione dello spazio, sia esso pubblico, comunitario e privato, e quelli tecnico-strutturali. Il progetto di un sistema insediativo affronta nel contempo differenti problematiche, ciascuna alla propria scala, strettamente interconnesse: vi è un ambito d’insieme, proprio dell’impianto urbano, e ve ne è uno meno generale che riguarda la dimensione minima degli spazi compatibile con il principio di flessibilità d’uso nell’alternanza giorno-notte o casa-lavoro. Questo processo di sintesi comporta la definizione del criterio aggregativo di una cellula spaziale, unità di base capace di garantire differenti forme e livelli di espandibilità, sia orizzontale sia verticale, ovvero la possibilità di migliorare nel tempo la qualità dell’abitare. E prevede anche la determinazione di una logica combinatoria per organizzare gli alloggi in unità di vicinato, quartieri e piccole ‘città reversibili’ coniugando così le risposte emergenziali alla necessità del vivere comunitario con un minore senso di temporaneità.

4. IL PROGETTO PER L’EMERGENZA COME PROCESSO

La dimensione globale dell’emergenza, insieme alla stringente necessità di contenere al minimo i costi, induce a pensare che, in molte situazioni, la casa debba essere prodotta in serie, inevitabilmente standardizzata.

Ciò che nell’architettura abitativa distingue il progetto ‘tradizionale’ da quello per l’emergenza è la diversa considerazione del fattore tempo. Nessuno dei due approcci è destinato a prevalere sull’altro. Ma solo considerandoli e governandoli entrambi è possibile garantire una crescita pianificata delle città.

Su questo aspetto, la riflessione che guida le nostre sperimentazioni progettuali persegue un criterio diverso da quello che assimila la standardizzazione all’omologazione e considera inconciliabili la produzione di massa e il valore dell’individualità.

Se da un lato vi è la prefigurazione di una soluzione univoca, immodificabile, che si propone di sfidare e vincere il tempo rimanendo uguale a se stessa; dall’altro vi è l’idea di un processo, una prospettiva temporale evolutiva che induce il progetto dell’unità abitativa e del sistema insediativo a confrontarsi con i temi della versatilità d’impiego, della componibilità modulare, della trasformabilità e adattabilità.

La standardizzazione può non riguardare più né l’edificio, né l’unità abitativa, non presupporre più né la forma, né la taglia unica, ma può invece fare riferimento ad un sistema che trova la sua ragion d’essere nella molteplicità delle combinazioni degli elementi costitutivi.

Su questo presupposto si fonda la ricerca progettuale sull’housing per l’emergenza3 che presentiamo, finalizzata alla ideazione di strategie e logiche compositive per la prefigurazione di organismi abitativi a sviluppo programmato. Tali proposte, studiate contestualmente alla definizione di sistemi di costruzione rapidi, sono costituite da elementi leggeri oltre che economici, facilmente trasportabili, che possano, altrettanto semplicemente, essere assemblate direttamente nell’area opportunamente predisposta per l’accoglienza ed aggregate in quartieri temporanei istantanei; ampliabili successivamente secondo le necessità.

3

Questo articolo presenta parte di uno studio sul tema dell’abitare in situazioni di emergenza condotto da docenti di Composizione Architettonica della Facoltà di Ingegneria, “Sapienza” Università di Roma, nonché componenti del gruppo di ricerca LAPIS_Laboratorio sull’Abitare - Progetto Indagine Sperimentazione. Le riflessioni teoriche contenute nel testo sono supportate dalla presentazione di una verifica sperimentale sviluppata da Raissa Guerrini per tesi di laurea in Ingegneria edile-architettura (relatore: prof. Maria Argenti; correlatore: prof. Maura Percoco).

La normalizzazione dei componenti, ormai giunta ad un’età matura, permette infatti una varietà di assemblaggio pressoché infinita. La fabbricazione de-locata e l’uso di nuovi materiali, offrono all’architettura una quantità di opzioni prima inimmaginabile. L’opportunità di una scelta multipla, all’interno di un meccanismo produttivo in serie, rende la standardizzazione compatibile con un’offerta ‘su misura’, consente diverse interpretazioni nel progetto come la chiave della differenza a basso costo. Agli architetti tocca il compito di guidare questo processo, di organizzarlo, di comporlo in un’unità stilistica complessa, plurale, di adottarlo come strumento per valorizzare un inedito pluralismo linguistico e dunque assorbire – piuttosto che tentare inutilmente di imbrigliare in rigide camicie di forza – la spinta spontanea degli abitanti e le esigenze presenti e future di ciascuno. Accanto alla industrializzazione di componenti standard, un altro requisito, sempre di carattere progettuale, realizza la nuova dimensione dell’identità: la flessibilità. Come scrive Rem Koolhaas: “La flessibilità non è l’anticipazione esaustiva di tutti i cambiamenti possibili […] La flessibilità sta nella capacità di

301


Fig. 1. La costruzione di un villaggio temporaneo e precario ad opera di un gruppo di moradores de rua organizzati vicino Florianopolis (Santa Catarina), Brasile. Lo stato dei luoghi a febbraio 2014 (Foto M. Argenti).

Fig. 2. “Insediamento attrezzato” destinato all’accoglienza di nuclei familiari appartenenti a comunità nomadi nel territorio urbano di Roma. Lo stato dei luoghi nel maggio del 2012 (Foto M. Argenti).

Fig. 3. L’insediamento temporaneo Dome Village nella città di Los Angeles ha funzionato per quattordici anni come quartiere per homeless fino al suo smantellamento nel 2007 (Foto M. Argenti).

Fig. 4. Fasi di trasporto e di montaggio dei componenti per la realizzazione dell’unità abitativa minima di 15 mq, modulo base del sistema insediativo a sviluppo programmato proposto come verifica sperimentale (ing. R. Guerrini).

302


Fig. 5. Descrizione grafica dell’alloggio minimo, verifica della flessibilità d’uso degli interni nell’alternanza giorno-notte e della compattabilità dei componenti durante le operazioni di trasporto (ing. R. Guerrini).

Fig. 7. Verifica della potenzialità del sistema residenziale di realizzare piccoli ‘quartieri reversibili’. Prefigurazione di un tessuto insediativo a ballatoio e del suo ampliamento nel tempo secondo le necessità degli abitanti (ing. R. Guerrini).

Fig. 6. Ampliabilità dell’unità base del sistema. L’alloggio da 30 mq può ospitare da due a sei persone. Pianta del modulo abitativo in assetto di trasporto e pianta dello spazio domestico ‘dispiegato’ durante l’uso (ing. R. Guerrini).

Fig. 8. Ipotesi di piccolo ‘quartiere reversibile’ a corti. Scenario di prima emergenza e successive fasi di ampliamento, densificazione e sviluppo su due livelli (ing. R. Guerrini).

303


ampliare il margine delle possibili, differenti, a volte opposte interpretazioni e usi”4.

6. LA RICERCA DELLA ‘FORMA STRUTTURALE APPROPRIATA’

Perché questo sia possibile, tale flessibilità deve essere complessa, ma fondarsi su un’idea semplice. Deve essere unica, eppure replicabile.

Per quanto attiene gli aspetti tecnico-strutturali, il primo nodo problematico riguarda da un lato la selezione dei materiali – tradizionali o sperimentali, magari utilizzati in maniera inedita – sulla base delle prestazioni che essi offrono, e dall’altro la scelta delle tecnologie costruttive – consolidate o innovative – fondandola sulla necessità di coniugare l’impianto generale del progetto con lo studio delle soluzioni di dettaglio, affinché, nel rispetto del requisito essenziale della sostenibilità economica, siano realizzati i presupposti di facile di trasporto, rapidità, solidità e reversibilità della struttura.

Lo spazio minimo della casa per l’emergenza va pensato come lo scenario mutevole della vita dell’abitante, ambito dinamico e modificabile, tale da poter essere fruito ed abitato secondo concezioni diverse e variabili, con un’ampia flessibilità d’uso degli spazi, senza per questo stravolgere o rischiare di perdere l’identità. Deve poter cambiare nell’immediato, attraverso azioni semplici, spostamenti minimi, l’apertura o il blocco di porte, il posizionamento di pannelli scorrevoli, l’apertura o la chiusura dei mobili (tavolo cucina, divano letto, …) permettendo agli abitanti di fruire diversamente l’alloggio nelle varie ore del giorno. Ma deve anche poter cambiare negli anni, trasformarsi, ampliarsi o ridursi per rispondere alle molteplici necessità legate alla variabilità del nucleo familiare, delle consuetudini ed esigenze di spazio o di lavoro. L’abitante è investito della ‘delega programmatica’ di scegliere tra una gamma di alternative la configurazione planimetrica dell’unità minima di base, di mettere in atto le trasformazioni degli interni, di estendere lo spazio della casa oltre il primo perimetro assegnato avviando le fasi di sviluppo della costruzione prefigurate dal progettista. Nelle numerose analisi progettuali condotte dal gruppo di ricerca, la versatilità del sistema abitativo è stata indagata attraverso l’ideazione di una logica combinatoria per elementi modulari all’interno di uno schema planimetrico aperto, volutamente indeterminato. Nella soluzione progettuale che qui si presenta, l’ampliabilità del modulo abitabile minimo è stata verificata attraverso diverse soluzioni che prevedono la possibilità di variare la superficie utile minima dai 15 mq, ad uso di un singolo individuo o di una coppia, ai 30 o 37,5 mq adatti a nuclei familiari di tre componenti, fino ai 52 mq distribuiti su due piani per ospitare fino a sei persone. L’aggregabilità orizzontale e verticale con gli elementi del sistema proposto trova riscontro in differenti scenari, ciascuno a sviluppo programmato, schematizzabili in tre possibili tipi di tessuto insediativo: a ballatoio, ampliabile da due a tre livelli; in linea, con alloggi simplex o duplex; a corte, composto da cinque differenti tagli di abitazione. Le soluzioni sperimentate sono adatte a realizzare modelli a medio-bassa o alta densità in relazione alle differenti situazioni di emergenza e condizioni del contesto.

L’efficacia della proposta è quindi subordinata all’ideazione di sistemi rapidi e semplici per definire uno spazio abitabile attraverso l’assemblaggio a secco di componenti – blocchi volumetrici, scocche, pannelli, travi, aste – di differente sagoma e dimensione. Il presupposto è che la prefabbricazione di blocchi tridimensionali faciliti il montaggio, la predisposizione di un sistema di incastro di elementi strutturali e pannelli renda veloce e semplice il completamento nel sito di costruzione. La ricerca di un possibile compromesso tra la compattabilità dei moduli abitativi in fase di trasporto e di stoccaggio e la riduzione di tempi e operazioni di assemblaggio è il primo dato di singolarità del progetto, concepito anche come momento di verifica della potenzialità di tale sistema. In questa, come in altre esperienze progettuali condotte dal gruppo di ricerca, è evidente il principio costruttivo e compositivo proprio delle realizzazioni per l’emergenza: forma e funzione si relazionano fra loro secondo un rapporto profondo, non più di subordine, ma di simultaneità o sovrapponibilità. Nella sperimentazione illustrata il tipo e il dimensionamento di ciascun componente rispondono ad un criterio di opportunità economica,