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25 , 26 y 27 de febrero de 2014


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Edita Máster Laboratorio de la Vivienda Sostenible del Siglo XXI www.laboratoriovivienda21.com Editores Josep Maria Montaner, Zaida Muxí Martínez, Daniela Arias Laurino, Roser Casanovas y David H. Falagán Coordinación editorial Daniela Arias Laurino, Roser Casanovas y David H. Falagán Diseño gráfico Francesc Polop disseny © De los textos: sus autores © De las imágenes: sus autores ISBN: 978-84-16033-13-3 Reservados todos los derechos. El contenido de esta obra está protegido por la Ley con penas de prisión y/o multas, además de las correspondientes indemnizaciones por daños y perjuicios, para quienes reprodujeren, plagiaren, distribuyeren o comunicaren públicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica, o su transformación, interpretación o ejecución artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la preceptiva autorización. Los editores no se pronuncian ni expresa ni implícitamente respecto a la exactitud de la información tanto gráfica como escrita contenida en este libro, razón por la cual no pueden asumir ningún tipo de responsabilidad en caso de error u omisión.

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Escuela TĂŠcnica Superior de Arquitectura de Barcelona 25 al 27 de febrero 2014

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ÍNDICE

11

Presentación del Congreso Josep Maria Montaner, Zaida Muxí Martínez, Daniela Arias Laurino, Roser Casanovas y David H. Falagán CONFERENCIAS

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Cultivating Built Environment N. John Habraken

21

El sueño de habitar. Un compromiso de la arquitectura Ana Elvira Vélez Villa

27

Women and the Making of the Modern House. A Social Architectural History Alice T. Friedman

33

Hacer ciudad con la vivienda Carlos Ferrater

39

Todo cambia y poco se transforma. 20 años de políticas de vivienda en Argentina Ana Falú y Virginia Monayar

45

La política de vivienda de la Junta de Andalucía Victor Pérez Escolano

51

Soft Housing Jeremy Till

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PONENCIAS 1. TEORÍA, HISTORIA Y PROYECTO 57

Introducción de Josep Maria Montaner Teoría de la vivienda

60

Activación ciudadana de la vivienda colectiva contemporánea. Experiencias barcelonesas Isabel Aparici Turrado / Barcelona, España

66

Vivienda Multifuncional. Espacios estandarizados adaptados a las necesidades de los individuos Elizabeth Castrodad Vélez / Turabo, Puerto Rico

126

Palos y Piedras but domesticidad y post-ocupación. Obsolescencias urbanas: Robin Hood Gardens y el Blackwall reach regeneration project Aránzazu Melón Guntín / Londres, Reino Unido

132

La unidad vecinal: objeto de investigación de Josep Lluís Sert Doris Tarchópulos / Bogotá, Colombia Análisis del proyecto de vivienda colectiva contemporánea

72

Vivienda de nuestro tiempo. Experiencias de viviendas compartidas en Barcelona Alessandra Cireddu / Guadalajara, México

138

Projetando utopias. A comuna urbana Dom Helder Câmara Janaína Almeida Stédile / São Paulo, Brasil

78

Límite y percepción en la arquitectura. El caso del IVVSA Ainara Cuenca Juan, Irene Solé Andreu y Miguel Ángel Vázquez García / Valencia, España

144

El interfaz flexible para la vivienda económica. El espacio intermedio en cuatro edificios de Amann-Cánovas-Maruri Atxu Amann, Andrés Cánovas y Nicolás Maruri / Madrid, España

84

Casa sin género Marta Fonseca Salinas / Barcelona, España

150

90

La casa de Alicia en el país de las maravillas. La casa del SER en su contexto María V. Machado y Aidé Noriega, Elizabeth Lomelli, Saisy Fung, María A. Servodío, Valeria González, Elizabeth Salas, Alejandra Ormo, Sorilina Sánchez, Argenis Toyo, Vicente González, Stefanía Hernández, Paula Cabral, María V. Melean, Simón González Zulia, Venezuela

Acorde: viviendas flexibles y adaptables a las necesidades de las personas. Casos de estudio adaptados a distintos países y realidades sociales Pablo Branchi y Ana Iraizoz / Navarra, España

156

Arquitetura e gênero. Três projetos em Viena Renata Coradin / São Paulo, Brasil

162

Vivienda social progresiva en zonas urbanas centrales de La Habana Dayra Gelabert Abreu y Dania González Couret / La Habana, Cuba

168

Habitar el límite. La vida en tres espacios intermedios entre la casa y la ciudad Núria Salvadó Aragonès / Reus, España

174

La morfología urbana de la vivienda social en Colombia María Fernanda Uribe Tami Madrid, España

96

Towards an open and user driven housing architecture. Layers principle, infraestructure types and technical devices Israel Nagore Setién / Londres, Reino Unido Análisis del proyecto de vivienda colectiva histórica

102

Mapa de fondos. Un análisis morfológico de la vivienda colectiva a través del parámetro “fondo edificatorio”. Fernando Altozano García / Madrid, España

108

La construcción de la vivienda en altura en Buenos Aires. En busca de la flexibilidad Fernando Álvarez de Toledo / Buenos Aires, Argentina

114

Ökohaus. Viviendas en el jardín Jorge Enrique Giménez Arias / Rio de Janeiro, Brasil

120

Habitaciones desde la perspectiva del usuario y la habitabilidad, obra del arquitecto Mario Larrondo Shields…30 años después. Búsquedas y encuentros en la arquitectura habitacional en la ciudad de México María Lilia González Servín / Ciudad de México, México 6


2. LA VIVIENDA QUE HACE CIUDAD 181

184

190

Introducción de Zaida Muxí Martínez y Patrizia Montini Cuestiones contemporáneas sobre la ciudad

250

Modelos de densificación residencial. Análisis comparativo en pos de una habitabilidad sostenible Cecilia Marengo / Córdoba, Argentina

Cenni di cambiamento. Indicios de cambio. Vivienda colectiva en alquiler con servicios comuntarios Luciana Pacucci / Milano, Italia

256

Dall’unità sociale dell’INA-CASA alla città intelligente Maurizio Sebastiano Serra y Delia Pasella / Oristano, Italia

262

La vivienda social como identidad urbana. La Nova porta de Torrent Alberto Peñín Llobell / Valencia, España

268

Estudio tipológico en Vistabella, Murcia, España. De arquitectura simbólica para el movimiento nacional a barrio 2.0 Patricia Reus Martínez / Murcia, España

Metrópolis: reconversiones y pensamientos transgresores. Hipótesis irreverente sobre una ciudad posible Pablo Medinaceli, Victoria Fernández Bruniar, Juan Cazado, Juan José Fernández Bruniar, Ignacio Carballo, Ignacio Queraltó, Santiago Chiban, Fernando Álvarez de Toledo, Angeles Gorgone y Candela de la Torre Buenos Aires, Argentina

196

Verso un Quartu paesaggio. Dalla “villettopoli” alla “città integrata” Valeria Saiu / Cagliari, Italia

202

Los desafíos de la vivienda en alta densidad. Límites y oportunidades del mercado inmobiliario para el borde costero de Coquimbo, Chile Luz María Vergara d’Alençon / Coquimbo, Chile

Rehacer barrios

Construcción de barrios a partir de la vivienda colectiva 208

Aprendiendo de la ciudad. Casos Carlos E. Restrepo y Torres de Marco Fidel Suárez, Medellín Armando Arteaga Rosero / Medellín, Colombia

214

Los lugares comunes en la vivienda colectiva como eslabones entre los espacios públicos de la ciudad y el dominio de lo privado Claudia Chiarito / Rosario, Argentina

220

Una Mirada al desarrollo habitacional en la Otrabanda del Río Medellín, 1940-1980 Ximena Covaleda Beltrán / Medellín, Colombia

226

Bellvitge, 50 años después. La vivienda como proyecto de ciudad que hace barrio Emili Hormias y Sandra Bestraten / Barcelona, España

232

La vivienda como generadora de ciudad. El caso de El Palmar Andrea Ludovico Ferro, Alejandro Navarro Planas, Isaac Peral Codina y Pedro Ponce Gregorio Valencia, España

238

WIJKGEDACHTE. El concepto de comunidad urbana en los Países Bajos Joan Moreno Sanz / Barcelona, España

244

La forma urbana de la periferia y los conjuntos de vivienda pública. Madrid 1940-2010. De la comparsa al hito en la VP madrileña Luis Moya González y Carlos Fernández Salgado / Madrid, España

7

274

Rehabilitación y sostenibilidad. Barrios históricos y arquitectura industrial Lluïsa Arranz Diez / Vilanova i la Geltrú, España

280

Learning from Ramat-Aviv. La transformación urbana del barrio de Ramat Aviv. 60 años de vivienda colectiva sostenible. De la escala local a la escala territorial Anat Chervinsky / Tel Aviv, Israel

286

Vivir en áreas residenciales monofuncionales desde la perspectiva de género Adriana Ciocoletto, Blanca Gutierrez Valdivia y Sara Ortiz Escalante / Barcelona, España

292

Repensar la ciudad desde los sistemas de acupunturas urbanas Luis Diego Barahona / San José de Costa Rica, Costa Rica

298

Espaços de uso coletivo na habitação social moderna brasileira. O caso do IAPI Várzea do Carmo, IAPI Passo d’Areia e IAPI Japurá Graziela de Oliveira Becker / Porto Alegre, Brasil

304

Das formas de habitar na cidade moderna às formas de habitar na cidade contemporânea. A experiência da Operação Urbana Água Espraiada na cidade de São Paulo Elisabete França / São Paulo, Brasil

310

A moradia como proposta de rehabilitação urbanística e paisagística da cidade de Caeté, Brasil Jeanne Cristina Menezes Crespo y Altamiro Sérgio Mol Bessa Minas Gerais, Brasil

316

Retorno à cidade. Habitaçao social no centro urbano consolidado da cidade do São Paulo Cássia Bartsch Nagle y Leandro Silva Medrano / São Paulo, Brasil


3. EVALUACIÓN Y CERTIFICADOS 323

Introducción de David H. Falagán Evaluación y certificados

Sistemas de medición urbana

326

Produção pública e privada de habitação coletiva contemporânea na cidade de São Paulo Renata Coradin y Fabricia Zulin / São Paulo, Brasil

378

Densificación de la ciudad. Aproximación desde la Arquitectura María Ángeles Cuenca Rosillo y Kenny Joel Espinoza Carvajal Cuenca, Ecuador

332

Avaliação de Tipologia Habitacional Flexível. O caso dos conjuntos habitacionais Lagoinha “A” e Cunha “B”, no Brasil Michelli Garrido Silvestre y Luiz Reynaldo de Azevedo Cardoso São Paulo, Brasil

384

Costes del crecimiento disperso. El caso del área metropolitana de Managua. José María Ezquiaga, Javier Barros y Gemma Peribañez Madrid, España

338

Projetos sustentáveis na urbanização de favela em São Paulo. Os conjuntos do arquiteto Edson Elito em Paraisópolis Maria Augusta Justi Pisani y Gilda Collet Bruna / São Paulo, Brasil

344

Métodos de análise de projetos habitacionais. Dois exemplos contemporaneos Cássia Bartsch Nagle y Leandro Silva Medrano / Campinhas, Brasil

350

Vivienda contemporánea. Apuntes para una teoría Emilia Hernández Pezzi, Gustavo Rojas Pérez, Esperanza M. Campaña Barquero y Andrea Torregrosa Santana / Madrid, España

354

Repensar el proyecto urbano residencial en la ciudad lineal. Un estudio urbano arquitectónico sobre la vivienda sustentable en el distrito metropolitano de Quito Esteban Jaramillo y Christine Van Sluys / Quito, Ecuador Aplicaciones de la sostenibilidad a la vivienda

360

Documentación gráfica para la obtención de indicadores de sostenibilidad en la rehabilitación de la vivienda social y la regeneración urbana. Recursos gráficos avanzados para intervención en la vivienda social Luis Agustín Hernández, Angelica Fernandez Morales y Zaira Peinado Checa / Zaragoza, España

366

Criterios Arquitectónicos de diseño sostenible potenciados por la Domótica. Aplicación de un prototipo de vivienda domo-sostenible Catalina Fernández Bravo / Loja, Ecuador

372

La vivienda sostenible a la luz de la flexibilidad. Aportaciones relacionadas a la flexibilidad en la arquitectura que proporcionan sostenibilidad a la vivienda actual Bruna Caroline Pinto Campos, Montserrat Bigas Vidal, Glòria Font Basté y Luis Bravo Farre / Barcelona, España

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4. VIVIENDA E INCLUSIÓN 391

Introducción de Daniela Arias y Roser Casanovas Diversidad de programas habitacionales

De la exclusión a la inclusión urbana

394

Notas sobre el proceso de constitución de una cooperativa de vivienda en cesión de uso en Can Batlló Arnau Andrés Gallart / Barcelona, España

442

La vivienda de los pobres urbanos. El delgado filo entre la informalidad y la ilegalidad Jorge Bitar Ramirez / Cúcuta, Colombia

400

Can Tusell, una casa adaptada para personas con diferentes discapacidades en Terrassa. Enfoque arquitectónico, tecnológico y social Sandra Bestraten, Emili Hormías, Daniel Guasch, Maria Hortència Álvarez y Oscar Casas / Barcelona, España

446

Integrando la ciudad informal a la formal. Urbanización de favelas Elisabete França / São Paulo, Brasil

452

Incentivo à melhoria habitacional. O serviço de assistência técnica para construção e reforma Michelli Garrido Silvestre y Luiz Reynaldo de Azevedo Cardoso São Paulo, Brasil

458

Políticas de vivienda e integración socio-espacial en Barcelona Blanca Gutiérrez Valdivia y Pilar García-Almirall / Barcelona, España

464

Conjunto Habitacional Jacinta Andrade na cidade de Teresina, Estado do Piauí, Brasil Gilda Collet Bruna, Maria Augusta Justi Pisani, Constance Jacob Melo, Erika Ciconelli de Figueiredo y Erica Lemos Gil São Paulo, Brasil

470

Vivienda, Favela y Futuro. Mejoría en favelas después de metodología de urbanización. El caso Santa Marta. Marcela Marques Abla / Rio de Janeiro, Brasil

476

Exclusión residencial y sistema hipotecario en la ciudad de Zaragoza. Hacia una matríz de indicadores cuantitativos Jaime Minguijón Pablo, Saúl Pérez Martínez y Eva Tomás del Río Zaragoza, España

482

Condominios Familiares. Una alternativa de solución residencial para familias allegadas en lotes tipo 9x18 Néstor Rodrigo Tapia Vera-Cruz, Luz María Vergara, Consuelo Araos Bralic, Carolina Salinas Suárez y Catalina Mekis Rozas Santiago de Chile, Chile

488

Potencial Construtivo em projetos de habitação de interesse social. Jardim Edith / Comandante Taylor Tiago Azzi Collet e Silva / São Paulo, Brasil

406

Abitaresociale. Percorsi preogettuali interdisciplinari per pensare l’abitare degli anziani e il “dopo di noi” Francesco Cocco, Pino Frau y Raimondo Pibiri / Sardeña, Italia

412

Conviviendo por una vida sin violencia. Hogar compartido para mujeres víctimas de violencia intrafamiliar en Costa Rica Vanessa Durán Sanabria / San José de Costa Rica, Costa Rica

418

Dos edificios de viviendas públicas en alquiler en Mataró Lluís Grau i Molist / Mataró, España Participación de los usuarios y usuarias

424

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La Vivienda Colectiva en el «Siglo de la Gran Prueba». Diseño y gestión social de la vivienda colectiva en procesos de transición hacia la sostenibilidad Jose María López Medina, Esteban de Manuel Jerez, Irene Machuca de la Rosa, Marina Lora Chapela y Eva Morales Soler / Sevilla, España Innovación socio-espacial en la gestación y uso de espacialidades co-habitables en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Un análisis comparado de la cooperativa Monteagudo y el Barrio Fátima (ex Villa 3) María Elisa Rocca / Buenos Aires, Argentina Diseño de barrio mediante estrategias participativas. Vivienda de interés social en Los Guido de Desamparados, Costa Rica Bryan Vidal Gómez / San José de Costa Rica, Costa Rica

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PRESENTACIÓN

El Máster Laboratorio de la vivienda sostenible del siglo XXI, al mismo tiempo que celebra su décima edición y se propone replantearse, ha convocado y organizado este I Congreso Internacional de Vivienda Colectiva Sostenible, realizado en la Escuela de Arquitectura de Barcelona (ETSAB) del 25 al 27 de febrero de 2014. Los objetivos que han motivado esta iniciativa son diversos: recapitular tras diez años de actividad; fomentar el reencuentro de una parte de los estudiantes que han cursado estas ediciones, que ahora están trabajando, proyectando, investigando y enseñando en sus diferentes países, y que constituyen una auténtica red internacional de amistades y colaboraciones, búsquedas y comunicaciones; ampliar las redes de afinidad y cooperación del propio Máster; y poner a prueba los criterios y la agenda en la que se basa el Máster para hallar argumentos de evolución y renovación. Consideramos que, antes de la realización física y real del Congreso, todo el proceso de preparación hasta llegar a la edición de estas Actas, que se van a entregar en el mismo momento del Congreso, ha sido altamente formativo y ha tenido muy buena recepción, curiosamente más lejos que cerca. Se ha conseguido que la mayor parte de los estudiantes más destacados de estos años presenten comunicaciones y paneles, y que muchos de ellos vuelvan a Barcelona, y se ha ampliado la red de afinidades hacia otras personas y contextos. Poner en común investigaciones y conocimientos, debatir y dialogar, es siempre positivo y se corresponde con el objetivo máximo de la investigación universitaria de comunicar y transmitir el conocimiento. Quisiéramos que el Congreso tuviera ediciones sucesivas y pensamos que estaría muy bien que fuera visitando las ciudades en las que el Máster ha encontrado más recepción, entre profesores y estudiantes, políticos y expertos, Por ello lugares como Sao Paulo o Rio de Janeiro, Quito, Ciudad de México, Buenos Aires, Venecia o Alghero pueden ser magníficas candidatas. Seguir debatiendo sobre el problema base de la existencia humana, de las ciudades y de los derechos humanos, de la aspiración a la igualdad y la inclusión, es decir, la vivienda colectiva, es una responsabilidad apasionante y convierte a todas estas investigaciones en un trabajo que busca ser útil socialmente.

Josep Maria Montaner, Zaida Muxí, Daniela Arias, Roser Casanovas y David H. Falagan 11


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CONFERENCIAS

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John Habraken’s life long interest has been design for adaptability and change. He was director of SAR, foundation for Architects Research, from 1964 to 1974 and was first chairman founder of the department of architecture at Eindhoven technical University where he taught from 1966 to 1974, He is Professor Emeritus at the Massachusetts Institute of Technology where he taught from 1975 till his retirement in 1989.

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N. John Habraken CULTIVATING BUILT ENVIRONMENT ‘Next21’ Experimental housing project, Osaka 1994

This is an updated and partly revised version of a chapter in the book “Sustainable Urbanism and Beyond” edited by Tigran Haas and published by Rizzoli, 2012.

Metaphors to work with From the sixties of last century onwards I have advocated adaptability in housing construction. The major reason for doing so was to re-introduce, in contemporary built environment, what I have called the ‘natural relation’1; the age old settlement process where inhabitation and built form were one. Sustainability in built environment has everything to do with that restoration. The idea that built environment can be wasteful is peculiar to our times. For millennia humanity has produced shelter that could be highly complex and endure for centuries. No one has ever argued that such fabrics wasted available resources. The constant aspect of historic urban fabrics was their organic quality. The term is justified because by a slow but continuous process of renewal, improvement, and adaptation of individual houses, they had a self generating ability. Houses functioned like living cells of the fabric. There is a living cell where the nominal social unit interacts without mediation with the smallest material unit recognizable as a changeable whole. House types never were architectural inventions but came to full bloom by that very interaction. House typology being self evident, acts of urban design were about providing context for a bespoke fabric to manifest itself; much in the way a gardener lays out the beds for plants to flower in. Our contemporary built environment may look very different from past examples, but it is unlikely that humanity’s settlement habits of more than five thousand years have suddenly evaporated. It is reasonable to assume that they have continued and that the degree in which that has happened may tell us something about present day environment’s health. Following up on that assumption, I will look at present day built environment by using the metaphors of ‘living cell’ and ‘organism’. ‘Living cell’, as already stated, denoting those instances where occupancy interacts immediately with its material envelope. ‘Organism’ because a certain autonomy, a capacity for self organization, is found in all built environment, which we must accept as intrinsic to it. These terms provide a shorthand that can help us to understand age old human settlement behavior and consider its continuation and interruption in contemporary environment. This may help us to find out why we worry about sustainability in the first place.

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Habraken: “Supports: an Alternative to Mass Housing”, Urban International Press, U.K. Edited by Jonathan Teicher, Reprint of the 1972 English edition.

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Built environment as organism A traveller flying at night from Washington DC to Boston Massachusetts, a distance of some 400 miles, sees a pattern of lighted roads and buildings that never darkens and which, following the Eastern seaboard, stretches inland to the Appalachian mountains. There are spots where the network becomes vestigial while other places are a blaze of light. Already in 1961 geographer Jean Gottmann named it Megalopolis2. From the air it appears as a giant weed on the surface of the earth with a life of its own, consuming energy and many other resources on a vast scale, day and night. We know that today the world is replete with similar fields. The Mexican Federal District, the Nile delta triangle including Cairo and Alexandria, the Guangdong area opposite Hong Kong, and many others come to mind. They are at least as complex and energetic and uncontrollable in their growth. The living cell: change and disappearance The living cell is where human settlement most immediately shapes physical form, and decides on the use of resources and the rhythm of environment’s metabolism. All infrastructures, particularly the many utility networks, serve to feed it. They also enable new innovations to reach that cell. Cells and infrastructure together make the organic whole. In history, the house as living cell, under unified control, could encompass an extended family and might include servants and slaves. Spaces to work in were found in it as well: to do business, to sell merchandise, to process food or do handicraft. Its contents represented a culture at its most intimate scale. As such the living cell could be large as the Venetian Gothic palace, extensive like the family compound in 18th century Beijing, hierarchically ordered like the Atrium house in Pompeii. Today, the house is still a living cell and still determines built fields that range from suburban sprawl including neighborhoods for wellto-do citizens to the ‘informal settlements’ surrounding most of the world’s mega cities. Of those, the latter most faithfully continue the age old process of human settlement where the house as living cell, for all its improvisational emergence and slow growth, harbors extended families and often combines domestic and work space. Informal settlement is now consuming materials like cement, glass, and bricks; elements like tiles, window frames and doors; and all kinds of piping and wiring, bathroom and kitchen equipment and much more - partaking of the same nourishment for all other contemporary fabric. In today’s environment on the other hand, the house, inhabited by the nuclear family, contains only one of many small social clusterings in need of a responsive envelope. Other social entities are found in the wide variety of work places, in retail stores, in the office of the therapist and consultant, the apartment building, and where else daily human intercourse takes place. The diverse and tightly packed social activities found in the historic house have escaped the domestic realm and, having diversified and multiplied, are found all across contemporary fabric: promising a richer and more diverse interaction between inhabitation and physical form. In contrast to this rich diversity of ever smaller but dynamic social clusters, the smallest material unit recognizable as a changeable whole in the environmental fabric is no longer just the single house, but also the larger, sometimes very large, building. The result is an increasingly coarse fabric, unresponsive to inhabitation of any kind and at worst oppressively deterministic. The one-on-one interaction between material form and social entity, so naturally manifest in historic fabric is no longer evident. Many social clusters do not inhabit a form that lives by their care and initiative, and which in turn stimulates and facilitates their actions. The living-cellthat-could-be has been weakened or has entirely disappeared. Inhabitation for both work and living can now be found as a nomadic activity in a environment that is no longer its product or responsibility. The fine grained large project This lack of reciprocity between an increasingly diverse and dynamic social body and a less and less agile material environment is not just inconvenient. It complicates and slows down the metabolism that sustains built environment; and renders inhabitation passive and hence un-productive; leaving it incapable to stimulate innovation or to be stimulated by it. Only a fabric of living cells can be a truly self generating system. To be sure, pleading for the living cell is not a rejection of the large project, which is very much part of our world, is here to stay and most likely will be larger and more common. The challenge is to make it accommodate the living cell, help the cell to take care of its own. Such a new way of restoring the ‘natural relationship’ will produce what can be called the ‘fine grained large project.’

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Jean Gottmann, “Megalopolis”, The Urbanized Northeastern Seaboard of the United States, The Twentieth Century Fund, New York, 1961

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This challenge is intensified by the growing complexity of built form as such. Today’s living cell, domestic or otherwise, must contain not only bathroom and kitchen equipment and replaceable partitioning, but also a host of conduits for sewerage, water, electric power, data, ventilation, heating, and more. These utilities are distributed throughout habitable space to serve every room or work station. Today’s entities of inhabitation, so widely diverse and dispersed, may be small and singular compared to the closely packed historic household, but the envelope they want to animate is technically far more complex. Before we look at this lack of reciprocity as another professional problem to be solved, we should pause and remember that the degrading or outright disappearance of the living cell had much to do with the Modernist inclination to see all things environmental as a technical problem or, at least, a design problem, and its believe in the economy of scale. Living cells cannot be designed or produced, we can only provide conditions by which they may come about. To meet today’s environmental challenge, a strategy of cultivation is required, not a production program. The return of the living cell If built environment is an organism, and as such has a certain autonomy, it can be expected to seek to remedy what is ailing it. And indeed, our present environment has been moving already in that direction almost unbeknown to its observers and theorists. A gradual introduction of the living cell in parts of our environment where it could not be found earlier on, can be noted: For instance, increasingly across the world, the commercial office building offers empty floors for lease to various occupant parties who are free have them fitted out by their own designers and fit-out contractors. There already, inside the large built volume, a clear separation of the collective environment on the one hand and the small scale act of inhabitation on the other hand, enables the living cell to return in a new way. In the same manner, an institutional client will expect a new office building to be able to respond to future mutations in work unit composition and location. In the shopping mall, retail space is likewise left empty to be fitted out by specialized contractors familiar with the tenant retailer’s house style. So called ‘open’ residential projects have been done on an experimental basis for quite some time now3, but in the last decade or so, the approach has entered the commercial world. Residential Open Building projects initiated for profit can be found, among other countries, in Japan, Finland, the Netherlands and Switzerland4. When conditions are favorable the living cell appears spontaneously. In Moskou for instance, wealthy apartment owners would rip out the entire elaborately finished interior of their newly bought apartments to start again with their own designer. Appalled by this destruction of capital, developers, unaware of any international network advocating such an approach, now routinely produce “empty” apartment buildings, selling available floor space and collective facilities5. In hospital construction, the perennial need for partial and ad-hoc adaptation of space in response to the changing demands of work units has triggered debate in professional circles and has led to various innovations. The most advanced project, so far, is found in a new intensive care hospital for the city of Bern where a radical separation of the so called ‘primary system’ from the ‘secondary system’ led to separate design competitions for each6. New opportunities: 3D urban design All this leads to an awakening awareness of a new professional role implied in the design for the ‘fine grained large project’. This was perhaps first expressed when Professor Yoshitika Utida , the leader of the design team for the path breaking NEXT21 residential ‘open building’ project in Osaka, Japan7, declared that he did not want to do a ‘flexible building’ but a ‘three dimensional urban design’. True to this statement he invited thirteen other architects to custom design the eighteen dwelling units in the project; occupying himself with the design of public spaces and infrastructure for the living cells to settle in.

3

Stephen Kendall and Jonathan Teicher, “Residential Open Building”, E & FN Spon, 2000,

4

for projects of the last decade: see the booklet by prof. Jia Beishi at the Open Building website: http://www.open-building.org/archives/booklet2_small.pdf

5

See: Project Russia 20, “The Free plan, Russia’s shell-and-core apartment buildings”, Bart Goldhoorn, editor, A-Fond publishers, 2001.

6

The INO project, Bern, Switzerland, Client: Office of Properties and Buildings of the Canton Bern, Giorgio Macchi, director.

Next21 housing project, Osaka, Japan, Experimental project commissioned by Osaka Gas Company. Prof.Yositika Utida project leader with prof. Kazuo Tatsumi, Seiichi Fukao, Mitsuo Takada, Shinichi Chikazumi. For English language documentation of the Next21 project: GAJapan, 06, Jan/Feb 1994; DOMUS, 891, October 1999. 7

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The Next21 project was not the first ‘open building’ residential project in Japan. For decades already experimental projects had been done to serve user preferences. But its exploration of new urban design possible by the creation of an urban scale architectural structure was significant. It was also inspired by an earlier project in the Netherlands by architect Frans van der Werf whose ‘Molenvliet’ project demonstrated how a low-rise ‘Support Building’ could form a continuous structure by which urban spaces like streets, public courtyards and alleys could be shaped to make an urban fabric8.

‘Molenvliet’ project, Papendrecht, the Netherlands

‘Solid’ project Amsterdam West, the Netherlands

New opportunities: long term investment Once this new perspective on urban fabric unfolds, it becomes possible to point out some additional opportunities worth exploration: The ‘base building’, as it is already known in commercial development, now free from demands from individual inhabitation, can live a long time. Just as streets tend to live longer than houses. This allows for long term investment which, in turn, makes higher initial investment feasible for internal public spaces and external architecture. Right now this approach is followed by a not-for-profit housing corporation in Amsterdam where two different projects offered such ‘base buildings’, here called ‘solids’, were completed in 2012. Empty space is rented by occupants who are free to take care of their interior fit-out for any purpose, domestic or otherwise, that is not disruptive to the community. The extra investment in high quality facades an exterior arcade and inside public spaces, is expected to bring a profit in the long run9. No doubt this initiative will be regarded with skepticism by many. However, it is in tune with a law, passed by the Japanese congress in the year 2009, which encourages residential construction that can last up to two centuries. The law refers to detailed technical requirements in which subsystems are identified that must be replaceable with minimal disturbance of other parts of the building to ensure the long life of the whole. For some sub-systems technical wear and tear force a shorter lifespan, while the use life of other sub-systems is limited by user preferences. If a building meets those requirements for partial renewal, the owner will receive substantial tax reductions10. This is the first time that formal legal recognition is given to the dimension of time in housing policy. The practical result, of course, is that rendering a long life to what can endure and keeping adaptable what must respond to inhabitation, makes the living cell possible again.

8 Arch. Frans van der Werf’s housing project in the town of Papendrecht, the Netherlands, 1974 was the partial implementation of his winning scheme for an international competition for a new urban neighborhood. It was visited by the Next21 Client team at the initiative of prof. Yoshitika Utida. Frans van der Werf did some eight other Open Building projects in the following years. architect@vdwerf.nl 9 Two ‘Solids’ Projects, by housing corporation “Stadgenoot”, Frank Bijdendijk, Director. The IJburg project designed by Baumschlager Eberle, architects. The Amsterdam Old West project designed by Tony Fretton.

The “ Act for Promotion of Long-Life Quality Housing”. Source: Prof. Kazunobu Minami, “The New Japanese Housing Law to Promote the Longer Life of Housing”. Paper, presented at the Open Building conference in Bilbao, Spain, 2010.

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The Japanese law applies to all residential construction. The single house as well will benefit if sub-systems can be renewed and replaced with minimum disruption of more durable parts of the building. In present professional practice hat is not now the case. The numerous utilities that have been added to buildings in modern times have led to a notorious entanglement of sub-systems including piping and wiring. Although the free standing house is the prototype living cell, this entanglement renders its metabolism sub optimal. Here as well, the new law’s requirements will have a beneficial effect. New opportunities: a fit-out industry Bundling user related sub-systems into a coherent “fit-out system” is one of the major objectives of the global Residential Open Building network which advocates enabling the living cell. Where the ‘empty’ base building provides space for the living cell to settle in, a dedicated fit-out system utilizes the full potential of that condition. As a composite of available sub-systems it is itself able to adopt the most efficient versions that enter the market. Experience has already shown that a dwelling unit can be fitted out by a team of two or three all-round installers in about three weeks time. The costs of such a fit-out is of the order of magnitude of the cost of the household’s cars. Developing a fit-out industry is not a matter of new manufacturing - the necessary hardware sub-systems being already available but it does require sophisticated logistics and software supported pre-assembly and packaging. Well organized, such an industry will enable urban fabric to adapt smoothly and universally to more effective and less wasteful new technology. The first initiatives to a dedicated fit-out system on a commercial basis have been taken in Japan as well. The NEXTInfill system co. aims at serving new construction as well as renovation of existing stock. Its service is used also by a new breed of developers who buy old apartments that they entirely clean out and restore to then install new units for sale11. A sustainable built environment needs a fit-out industry that has access to all parts of extant fabrics. Conversely, for a fit-out industry to reach full potential, existing stock must be made receptive to fit-out. Fit out industry can also offer such conversion. Its effective emergence needs support of a dedicated policy including legal and fiscal initiatives. Professional attitude and political will For environment to be sustainable, two major conditions must be met: Firstly, recognition of the time dimension must render long term what can endure and render adaptable what serves actual inhabitation. Secondly, recognition of user responsibility is needed to give feedback for development of more efficient means of inhabitation and to receive such means by rapid distribution across an entire fabric. Only cultivation of the living cell can provide these conditions. This in turn demands a reorientation of professional habits and political encouragement: A fit-out industry needs new ways of management and logistics. It also needs legal recognition and formal certification to assure dependable performance. A scrutiny of legal and management aspects as well as financial policy is also needed to make both extant stock and new construction receptive to customized adaptation. In other words, to begin cultivation, new hardware is not a pre-condition although it will, of course, be a result. What is needed is something more difficult than technical invention: a new professional attitude, explicit methodology and the application of political will.

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From a unpublished report by architect Shinichi Chikazumi, Tokyo

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Ana Elvira Vélez Villa. Egresada de la Architectural Association School of Architecture, Londres en 1992. Inicia su trabajo profesional en MedellÌn con una amplia experiencia en el diseño de vivienda colectiva y de espacio público obteniendo varias distinciones en Bienales nacionales e internacionales. Ganadora del Premio German Samper Gnecco en el 2004 con el Proyecto La Playa apartamentos en la XIX Bienal Colombiana y Premio Diseño Urbano y Paisajismo en el 2010 con el proyecto JardÌn Botánico MedellÌn, perÌmetro exterior en la XXII Bienal Colombiana. Desde el 2012 es asesora para “VIVA” Empresa de Vivienda de Antioquia en los diseños de vivienda y hábitat rural y urbano para el departamento y una de las arquitectas seleccionadas para desarrollar un Parque Educativo para Hispania, Antioquia.

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Ana Elvira Vélez Villa EL SUEÑO DE HABITAR Un compromiso de la arquitectura

“Una de las necesidades básicas del hombre es morar, una de sus actividades es la de habitar, es de conectarse aunque sea temporalmente, con un lugar en el planeta que nos pertenezca”. Charles Moore InThe Praise of Shadow Jun’ Ichiro Tanizaki

Con un déficit de más de 95.000 viviendas para Antioquia (70 % del déficit nacional) la reflexión, el diseño y la construcción de la vivienda responden tímidamente mal que bien a las necesidades de gran parte de la población. Una vivienda es mucho más que un espacio que nos protege. La vivienda además de resolver las necesidades urgentes de los usuarios modestos debe ser el lugar donde se desarrollan las actividades propias de la vida colectiva de la familia, logrando por parte de sus habitantes una identidad con el espacio construido para denominarlo “casa”. En el taller hemos pensado, diseñado y construido desde hace 18 años varios proyectos de vivienda colectiva desde agrupaciones de solo 20 unidades a 400 unidades en la ciudad de Medellín con diferentes constructores privados. En el último año y medio asesoro a VIVA (Empresa de Vivienda de Antioquia – entidad regional de vivienda) en su Laboratorio de Vivienda y hábitat en 3 tipos de proyectos principalmente: vivienda urbana dispersa, urbana nucleada y rural dispersa. Esto ha permitido poder trabajar todo un espectro de situaciones y condiciones nuevas y desconocidas que alimentan de un lado a otra el pensamiento de la vivienda urbana y rural. Por medio de proyectos construidos o en desarrollo exploraremos la apuesta arquitectónica de la vivienda en 2 contextos geográficos: • ladera • planicie y en 2 escalas: • ciudad – Medellín • territorio – Antioquia Estos proyectos son un laboratorio que nos permite medir como podemos trasformar la calidad de vida de las personas que habitan la vivienda a través de decisiones básicas en el tamaño, distribución, relaciones espaciales, materiales y ubicación, aceptando las limitaciones normativas, programáticas, presupuestales de los proyectos.

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Los proyectos son: • La vivienda urbana (Medellín) aquella que construye lugares con tejidos de diferencia: Cañaveral (ladera – periferia), La Playa apartamentos (planicie- centro) • La vivienda urbana nucleada (Antioquia): Vivienda en galería, Vivienda de balcón, Vivienda de pasarela interior • La vivienda rural aquella que construye una vida sostenible: Casa T1 (ladera), Casa Palafito (planicie) Vivienda urbana Es recurrente encontrar desarrollos de vivienda que entregan unidades para alojar gente, cumpliendo metas y números y no calidad. Para construir nuevas viviendas hay que crear lugares que construyan comunidades donde las personas pueden y quieren vivir ahora y en el futuro. Así que la pregunta es ¿Cómo podremos resolver el problema de una unidad con un área mínima, que se repite “x” veces posiblemente en un mismo lote? Los proyectos le apuestan al compromiso urbano, diseñando lugares consecuentes con el entorno incorporando la geografía, el hábitat popular y espacios intermedios con una vivienda que dignifica la vida íntima de los habitantes. Urbanización Cañaveral. Ladera - periferia Este es un proyecto de 150 unidades ubicadas en las bordes del valle, con una vista panorámica sobre la ciudad. La geografía es la principal herramienta en el diseño del conjunto de viviendas, diseñando un sistema de 4 hileras de casas que corren paralelas a los contornos de la topografía, separando los coches de la vivienda y proponiendo las áreas colectivas hacia los bordes del lote como las principales conexiones a sus vecinos. El reto del proyecto era poder construir 3 viviendas por lote sin ser un edificio con un punto fijo, teniendo en cuenta el concepto de casa. (Casa = acceso desde anden público)

Cañaveral. Foto Ana Elvira Velez

La Playa apartamentos. Foto Ana Elvira Velez

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La Playa apartamentos. Planicie - centro Este es un proyecto de 254 unidades localizados en la periferia del centro de Medellín, donde goza de toda la red de equipamientos de la ciudad. Construido en 2004, se asienta sobre una plataforma horizontal que quedo tras la antigua demolición de una fábrica textilera.. El predio es un cuadrado de 87 x 90 metros con 4 vías en su perímetro y rodeada por vivienda de 5 a 6 pisos en tres de sus costados y de un solo piso sobre la cuenca de la Quebrada Sta. Helena. El reto era: ¿Cómo diseñar 254 unidades sin tener la sensación de densidad? ¿Cómo lograr un diseño flexible para que los habitantes puedan tener su propia identidad? Estos 2 proyectos asumen 3 riesgos: • las urbanizaciones se disponen sin cerramientos • se separa el coche de la vivienda para peatonalizar el interior • se aprovecha la geografía. El Laboratorio de vivienda y hábitat VIVA surge a partir de la necesidad de crear un taller para la reflexión y el análisis crítico sobre la vivienda y el hábitat en nuestro territorio (Antioquia), en donde confluyen las políticas públicas en la búsqueda para dar respuesta a los problemas de la vivienda con proyectos que apuntan hacia soluciones que aporten a una mejor arquitectura y un hábitat adecuado para las familias. Diseñar la vivienda no puede ser resolver solamente el interior de la unidad. Debe considerarse el área de espacio intermedio como parte adicional e inseparable de la solución. Esto es el alero de la cubierta, los corredores, terrazas, balcones, patios, escaleras etc. Todos aquellos espacios que aportan a la construcción de comunidades sostenibles. Vivienda urbana nucleada La vivienda urbana nucleada son proyectos ubicados en el casco urbano de uno de los 125 municipios de Antioquia y se desarrollan en un predio desde 16 a 100 unidades máximo. Debido a la cantidad de proyectos que se deben formular, el Laboratorio diseña varias tipologías de vivienda que permiten hacer diferentes agrupaciones y adaptarse a la situación geográfica, clima, predio, altura etc.

Vivienda en galería

Vivienda de balcón

Vivienda de pasarela interna

Vivienda rural Que es rural? Me gustaría concéntrame en este concepto, debido a que cuando llegue a VIVA no encontré información que me explicara donde, como y para quien se diseñaba una vivienda rural. Las familias rurales del territorio viven en condiciones básicas y muy lejos de cualquier contexto urbano. Las condiciones podrán ser de estar a 4 horas en mula del centro poblado más cercano que a su vez podrá estar a 5 horas en carro de Medellín o a 5 horas en bote rio abajo desde Turbo que está a 8 horas de Medellín.

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Las familias trabajan la tierra o el rio de sol a sol y no tiene servicios básicos de saneamientos ni de electricidad, gas, alcantarillado o acueducto. Para desarrollar las nuevas tipologías rurales, se asumen 4 temas principalmente: • Geografía Ubicación de las casas rurales puede variar de montaña, al río o prado, por lo que el diseño debe cumplir con las condiciones del clima, la cultura y el paisaje entendiendo el concepto de una casa aislada y promoviendo el uso de materiales de la zona • Habitar Dado que las familias rurales trabajan de sol a sol, el hogar es un lugar para guardar las herramientas de trabajo, asearse, comer y luego descansar. Por lo tanto, es esencial comprender las características tipológicas que se adapten a las necesidades de la vida rural. • Espacios intermedios La importancia de la relación con el paisaje por medio de corredores y pasillos traseros como principales áreas sociales asociados con el paisaje. • Imagen El diseño debe transmitir una clara imagen asociada con el concepto de hogar como un lugar para vivir, trabajar y protegerse. Casa T1 La casa T1 es una vivienda rural aislada en zona de montaña o planicie. La casa con una geometría elemental, una cubierta a 2 aguas y 2 corredores (frontal y posterior) define como su espacio central la cocina y área de comer el cual conecta a 2 habitaciones con igual jerarquía. La batería de servicios húmedos (baño y lavadero) se accede desde el corredor posterior. La casa t valora el alero y sus corredores como los espacios de relación con el paisaje.

Foto Ana Elvira Velez

Casa T1. Laboratorio de Vivienda y Hábitat VIVA

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Casa Palafito. Laboratorio de Vivienda y Hábitat VIVA

Foto Ana Elvira Velez

Casa Palafito Casa en madera rural palafítica para zonas inundables de clima cálido, cercanas a ríos o costas marítimas. La casa está compuesta por 2 habitaciones de igual jerarquía, corredor frontal, zona húmeda (baño y lavadero) y un espacio central con cocina que agrupa e integra los diferentes espacios de la casa. Además cuenta con un sistema de recolección de aguas lluvias para su uso al interior de la casa. Para un niño, su casa es su primera experiencia espacial y arquitectónica. Como arquitectos somos responsables de construir el sueño de habitar de tantos niños con espacios que logren construir más lugares en el planeta que nos pertenezcan.

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Alice T. Friedman is the Grace Slack McNeil Professor of American Art at Wellesley College in Wellesley, MA, USA, where she has taught since 1979. The focus of her research and scholarship is on the social and cultural history of architecture, with particular focus on gender and sexuality. She is the author of many books and articles including Women and the Making of the Modern House (Abrams, 1998 and Yale, 2006) and American Glamour and the Evolution of Modern Architecture (Yale, 2010).

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Alice T. Friedman WOMEN AND THE MAKING OF THE MODERN HOUSE A Social Architectural History

Wright’s Susan Lawrence Dana House of 1902-4 in Springfield, Illinois – though not as well known or as well documented as the houses studied in detail in the following chapters – suggests some of the reasons for this phenomenon. Built for a wealthy widow in her early forties, it was “a home designed to accommodate the art collection of its owner and for entertaining extensively,” yet it clearly had very little of the conventional home about it. Sprawled out horizontally along a flat site for nearly half a city block, with sheer brick walls and soaring roofs, the Dana House included an art gallery and library, as well as a double-height dining room with a ministrel’s gallery, a living room, and three bedroom suites, occupied by Dana, her mother and a female cousin. Many of these rooms have the monumental character of public spaces, suggesting a new level of formality and importance for the activities of the women who lived in them. Dana’s decision to build her house followed quickly after the deaths of her husband, Edwin, in 1900, and her father, Rheuna D. Lawrence, in 1901. The house was meant, in part, to serve as a memorial to Lawrence, whose legacy had enabled his daughter to build it and this to assume a highly visible place in Springfield society as a philanthropist and hostess. A founding member of Springfield’s Women’s Club and a leader in local charitable organizations, Dana used her home as a showplace for her social activism, entertaining prominent politcians and out-of-town visitors (including a delegation led by Jane Addams, who went to Springfield in 1909 to lobby for women’s suffrage) and hosting lavish receptions for local women and children (the latter were encouraged to borrow books from the library). With its numerous level changes, theatrical lighting, long vistas, and open-plan rooms, Wright’s design framed and foregrounded Dana’s activities, reinforcing her purposes through architectural drama. In this way the Dana House served as a semipublic cultural and community center with Dana as its director, occupying center stage – quite literally, since the gallery could be used as a small theater. The Dana House focuses attention on questions about gender, cultural assumptions, and architectural conventions that are critical elements in the history and analysis of houses designed and built for women clients. But it also raises a more fundamental question, with which my research for this project began: Why were independent women clients such powerful catalysts for innovation in domestic projects? If one looks not only at Wright’s career but also at the work of Le Corbusier, Ludwig Mies van der Rohe, and others, it becomes clear that the houses these architects designed for women heads of households are amongst the most significant works, and many have become monuments in the history of twentieth-century architecture. Given that women-headed households are atypical in any period, why is it that an unexpectedly large number of the most significant and original houses built in Europe and America in the twentieth century – houses that stand out not only as examples of modern design but also for their innovative approaches to domestic space – were commissioned by female clients? This book focuses on six of the best-known examples, combining social and architectural history to investigate the roles played by both architects and clients, and to explore the process of collaboration and negotiation through which decisions about program and design were made. For the past twenty years architectural historians have been using interdisciplinary approaches to analyze the evolution of domestic architecture in Europe and America in the context of changing social behaviors and values, especially among the middle class. Using letters, handbooks of advice, etiquette books, and other documents as evidence, historians have shown how attitudes about

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Frank Lloyd Wright. Dana House, plan, ground floor.

such phenomena as family life, privacy, social behavior, and the education of children have contributed to changes in the design of single-family houses and suburban homes in Europe and the United States. Women’s history has been a particular focus in the work of writers like Gwendolyn Wright and Dolores Hayden: because women’s roles have traditionally tied to the domestic realm – and, since the mid-nineteenth century formulation of the “cult of domesticity,” to their particular aptitude for their duties as wives, mothers, household managers, and caretakers – these historians have emphasized the importance of housework, home economics, and theories of domestic reform in shaping concepts of the ideal home and family. Given these well-documented connections, it is not unreasonable to expect that a significant shift in thinking about the family, gender, or middle-class women’s roles would find expression in the design of houses, nor that some privileged women, given the opportunity to act as clients in their own right, would seek out new architectural solutions to accommodate unconventional ways of living. Yet there is another explanation for why individual women clients proved to be such effective catalysts for creativity in modern domestic architecture: the conviction shared by modern architects and their women clients that the essence of modernity was the complete alteration of the home – its construction, materials, and interior spaces. Housing was a priority for many modern architects, who were preoccupied by questions of household efficiency, health, standardization, new materials, and technology. The examples described in this book show how the goals of independent women clients were thoroughly entwined with the theories of these designers: not only did women commission avant-garde architects to provide them with houses in which to live out their visions of a new life, but these visions rested on a redefinition of domesticity that was fundamentally spatial and physical. A powerful fusion of feminism with the forces of change in architecture thus propelled these projects into uncharted realms of originality. Women’s focus on the home was grounded in historical experience and in the recognition that, for better or for worse, their powers resided there. Although it had become clear well before the end of the nineteenth century that the real seats of economic and political power were the urban offices and boardrooms where men carried out their work, many women recognized that by taking control of the domestic realm – and by claiming expertise in all matters relating to it – they could gain a measure of independence in their own lives. The middle-class home was the stage on which the drama of social differentiation was enacted: organized to display material goods as well as the efficiency and propriety of the household, single-family houses not only concealed domestic labor and family intimacy, but reinforced hierarchies of power by controlling access to private spaces for entertaining and leisure. As guardians of the domestic realm, middle-class women were thus asked to play a difficult and contradictory role: “naturally” suited both to housework and to the refinements of polite society – the former relying upon manual labor and a knowledge of the physical needs of the body, and the latter on delicacy of mind and sprit – they were ultimately confronted with a dilemma that, for many of them, could be resolved only by seeking new roles for women and by redefining the terms of domesticity itself. These contradictions shaped the course of women’s activism between the 1880s and the 1920s in Europe and the United States. Women reformers can be roughly divided into two broad categories. One group dedicated itself to expanding the influence of women by concentrating on the values and pursuits traditionally associated with gentility in the home: through women’s clubs, book groups,

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and chartable work, in small towns, cities, and suburbs, these women came together to share their expertise and develop new skills as readers, public speakers, and organizers. Women’s club meetings could be devoted to discussions of cooking, home decorating, or child care, but they might just as easily focus on a lecture on a specialized topic, either presented by an outsider or worked up by one of the women themselves; in this way women educated themselves as homemakers, parents, consumers and collectors. Moreover, through the activities of women’s clubs and charitable organizations – or simply through the expanding of networks of female friendship that developed in neighborhoods and communities – middle-class women became increasingly aware of life beyond the home. New urban pursuits – volunteering at a settlement house of school, visiting a museum, shopping, attending lectures, plays, or concerts, or even spending a few hours at the cinema – not only sharpened women’s minds but opened up an unfamiliar world of people, places, and experiences. A second group of reformers, generally a generation younger than the women discussed above, focused on higher education, professional opportunities, and political activism. Seeking greater recognition and economic power, they campaigned for women’s suffrage, organized for workers’ rights, and pressed for professional advancement in fields such as teaching, medicine, and law. For these women in particular – indeed, for any woman who devoted much of her time and energy to activities outside the home – marriage was difficult or impossible. Since 40 to 60 percent of female college graduates from this period did not marry (compared with only 10 percent of the female population as a whole), and since the divorce rate was increasing in all classes of society, more women began to seek alternatives: new sexual freedoms, improved methods of birth control, and long-term relationships with other women. They also discovered pleasures and challenges of the city, drifting further and further from women’s traditional sphere. For substantial numbers of middle-class women, then, the familiar spaces of home and parlor began to feel constricting, and they looked for new environments in which to live freer, more useful, and more modern lives. The goals and expectations of the clients discussed in this book were shaped by the broad movement for feminist reform outlined above. Coming of age between 1890 and 1930, these women (whether or not they considered themselves feminists) carried within themselves the categories and contradictions their culture had constructed, and they looked to modern architecture and to architects to provide them with the spaces in which to live out new roles and relationships: architecture, they felt, would literally provide them, and their households, with a place in the modern world. In so doing they confronted two areas of concern. First, they faced the conflict between the expectation of marriage and the independent lives that they had chosen; as women heads of households – whether single, widowed, divorced, lesbian, or in other sorts of unconventional living arrangements – they redefined domestic space to create room for a range of relationships that crossed boundaries prescribed by age, class, gender, and sexuality. By choosing to build for themselves and their households, they made a radical statement about the value of their lives as independent women. Second, they reexamined the separation between the individual household and the community and replaced traditional divisions with a wider

Wright’s Dana House under construction, 1902. The walls of the new house encircled the original family home, which was later demolished.

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Dana House, entry and living hall, with Richard Bock’s sculpture Flower in the Crannied Wall

Dana House, dining room

spectrum of alternatives. While this new approach often led to a more fluid exchange between public and private space, and to more communal activities, it is significant that many women clients sought a balance between family and privacy, or chose to live alone… … By focusing on their own homes, women clients sought not only to implement change but also to participate in a creative process. Thus it should be clear that women’s special concern for the domestic realm in this century did not come from any essential quality in themselves as women, but was rather a response to the gendered social roles of the culture in which they lived. But what of other sorts of clients who share some of the characteristics of the women discussed above? Married women, for example, or bachelors? Both groups differ in fundamental ways as clients from the independent women described here. Although married women sometimes acted as representatives of their households in working with architects on the design of innovative modern houses – Wright’s Coonley House, in Riverside, Illinois (1906-9), or Alvar Aalto’s Villa Mairea, in Noormarkku, Finland (1938-41), come to mind – the programs they presented more often than not followed convention in domestic planning, and except in rare cases like that of the Stein-de Monzie household, their houses belonged to their husbands and to a large extent reflected the dominant values and power relations of the broader society. Great works of domestic architecture have been produced in such circumstances, but they fall outside the categories suggested here. The question of single male clients is even more complex. In the period with which this book is concerned, the social pressures placed on men to marry were as great as or even greater than those confronting women, since the specter of homosexuality was far more threatening for bachelors than for single women.43 But men not only had more cause to marry, they also had more opportunities, both social and economic, than women did: as independent adults who owned property, worked at productive jobs, and moved freely around the public spaces of cities and towns, men were offered choices that women never were. Unlike women, even when men remained single they were not considered outcasts from the social order, Moreover, without women in their homes, bachelors were typically viewed as exempt from the demands of housework and the rituals of family life.

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Men acted as the principal clients for all types of buildings; they were not limited, like women, by their identification with the home. Furthermore, as clients for houses, single men were comparatively rare; men often waited until they married to plan for permanent homes.44 However, a handful of examples suggest that when single men did hire architects to design their houses they focused on creating spaces for pleasure or entertainment rather than for work, children, or community. Such houses included San Simeon, designed by Julia Morgan for William Randolph Hearst (who was separated from his wife) in San Luis Obispo (1922-30); the villa in Auteuil for Raoul La Roche, which formed half of the double La Roche-Jeanneret House, by Le Corbusier (1924); the Casa Malaparte, on the island of Capri, by Adalberto Liberta and Curzio Malaparte (1941); Philip Johnson’s Glass House/Guest House complex, in New Canaan, Connecticut (1949 see chapter 4); and John Lautner’s Zimmerman House, in Studio City, California (1968).45 There is still a great deal to be learned about these remarkable projects – some thematic links are suggested in my analysis of Johnson’s Glass House/Guest House and its connection to the Farnsworth House – but the problem as a whole is a subject for another book. In 1924, just before his house was completed, the banker and art collector Raoul La Roche wrote to his good friend, Le Corbusier, “By entrusting you with the construction of my house, I knew that you would produce something wonderful; my hopes have been far surpassed. My independent way of life meant that I left you alone to create this project, and given the result, I praise myself for having done so.”46 As we shall see, it is unlikely that any of the women clients considered here would have written such a letter; even the most independent of them was tied to parents, children, and friends in ways that shaped the design of her home, and none could disengage herself from domestic responsibility in the way that La Roche suggested for himself. Moreover, the idea that they would leave the architect “alone to create,” or praise themselves for having done so, ran counter to their goals: as clients rather than patrons of architecture, each of them had a vision of domestic life and saw herself as part of a creative collaboration that would give it form.

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Carlos Ferrater es doctor arquitecto y Catedrático de proyectos arquitectónicos de la UPC y Director de la Cátedra Blanca de Barcelona. Académico electo de la Real Academia de Belles Arts de Sant Jordi. Investido Doctor Honoris causa por la Universidad de Trieste. Premio Nacional de Arquitectura 2009 por su trayectoria, otorgado por el Ministerio de Vivienda y nombrado desde diciembre de 2011 Miembro del Royal Institute of British Architects (International Fellow of the RIBA).

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Carlos Ferrater HACER CIUDAD CON LA VIVIENDA

A través de los años, nuestro estudio ha hecho una larga serie de proyectos de vivienda, siempre con una especial sensibilidad por el contexto urbano y paisajístico, pensando en cómo poder hacer barrio con la vivienda, en la misma línea de un movimiento moderno que permitió a la arquitectura situarse en el lugar protagonista del diseño de la ciudad. Una parte representativa de estas obras las hemos hecho en barcelona. De hecho, el ensanche Cerdá ha constituido un campo de experimentación y un laboratorio urbano de investigación inagotable para muchos arquitectos. Su gran dimensión y sus sutiles condiciones desde el rigor de un trazado geométrico ha permitido a lo largo de 150 años interpretar diferentes reglas sobre un mismo tablero de juegos, con lo que diferentes soluciones tipológicas, constructivas y formales han ido constituyendo una fachada urbana de gran valor con aportaciones excepcionales como la célebre manzana de la discordia o proyectos de síntesis desde la abstracción como la fachada del Noticiero Universal de Josep Maria Sostres. La transformación urbanística de Barcelona iniciada en los años ochenta con la incipiente democracia permitió a nuestro estudio elaborar un conjunto de proposiciones proyectuales y obras de carácter urbano y arquitectónico al trabajar sobre la forma y dimensión de la corona edificada a la vez que sobre el vacío de interior de isla generándolo como espacio en negativo. Sin romper el esquema base de la manzana tradicional se abordaban aspectos como la profundidad edificable que permitiera pisos pasantes y ventilaciones cruzadas, la permeabilidad de las plantas bajas relacionando la trama viaria y los interiores ajardinados, la recuperación de las azoteas como zonas semipúblicas privativas y otorgando orientación a la manzana y poniendo en valor los planos y los chaflanes. Todo ello, nos condujo a construir un imaginario de interiores claustrales y abiertos al tiempo gracias a los pasajes, perforaciones en diagonal y paseos que enlazan y relacionan diferentes manzanas. Desde el proyecto para las tres manzanas en el “Eixample Marítim del Poble Nou” en 1992, pasando por las manzanas truncadas en la prolongación de la Avda. Diagonal fruto de una consulta-concurso planteado por el ayuntamiento de la ciudad, hasta la manzana de nueva creación entre las calles de Ramón Turró y Llull, la trama Cerdá ha sido la base de nuestros proyectos. Y en especial lo fue la propuesta urbanística, también tras un concurso internacional, para las cinco manzanas del nuevo frente marítimo de Barcelona, en donde por primera vez un conjunto de manzanas del plan Cerdá se erigían en fachada de mar. En la mayoría de estos proyectos tuvo un gran valor para su resolución la colaboración del crítico de arquitectura e historiador Josep Maria Montaner. Las tres manzanas en la antigua Can Torras El proyecto de las tres manzanas en la Villa Olímpica sigue las directrices del Plan Especial de Ordenación Urbana de la Fachada del Mar, que destina para este grupo de tres manzanas la solución de las manzanas tradicionales, con patio central ajardinado y con un paseo arbolado que las atraviesa y relaciona.

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Se han introdujeron una serie de innovaciones en el Plan Especial con el objetivo de enriquecer las posibilidades de la manzana Cerdá. En primer lugar, se independizaron los seis bloques de las esquinas sud-este, creando andronas y singularizando estos edificios en formas de torres esquina. Por lo que se refiere a las tipologías arquitectónicas se mantuvo una clara diversidad de viviendas. Dicho proyecto residencial, con 560 viviendas de diferente tipo, un centro comercial y gran cantidad de espacios verdes, se sitúa en los terrenos de la antigua fábrica Torras, dedicada a la producción de estructuras metálicas. En el tratamiento de los espacios públicos predominan los trazados geométricos definidos exclusivamente por pavimentos y vegetación. Los árboles con sus características formales, son los que definen las cualidades del espacio abierto. En el momento de pensar en el proyecto se tuvo en cuenta que se pudiera convertir en referencia de futuras intervenciones en un área de carácter ambiguo: antigua zona industrial, colindante con la Villa Olímpica, que se transforma en tejido residencial. Por esto, tomando como referencia obligatoria el Plan Especial de Ordenación Urbana de la fachada Marítima de Barcelona, se han introducido una serie de novedades con la voluntad de reinterpretar los aspectos esenciales de las manzanas Cerdá. En primer lugar se pensaron con rigor unos tipos de viviendas de dos, tres y cuatro habitaciones, dúplex y estudios, situados en bloques lineales de 12,6 m. de profundidad. Esta profundidad permite una distribución racional sin patios de ventilación y con todas las piezas importantes dando a una u otra fachada. En la propuesta morfológica se introdujo una novedad trascendental: romper la continuidad de las fachadas orientadas al mar con la introducción de unos pasajes que definen unas torres esbeltas en las esquinas. Con esto se introduce un elemento rítmico y singular y se enfatiza el elemento esencial de la trama Cerdá, la esquina, y se crea otro itinerario peatonal justo en la línea de los pasos de peatones. Por todo ello, la forma general del conjunto aparece como resultado final en el cual se han resuelto los diversos problemas constructivos -modulado estructural de 5 metros-, funcionales -riqueza del repertorio tipológico, funcionamiento correcto del aparcamiento-, y estéticos, buscando una atractiva composición volumétrica. En las fachadas se ha procurado que predomine el orden compositivo de las grandes aberturas en los pisos inferiores y de pequeñas aberturas en los dúplex en el cuerpo de coronación.

Foto: Aleix Bagué

Foto: Aleix Bagué

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Para la construcción de este gran conjunto, enfatizando su unidad y contundencia formal, se han proyectado prefabricados gigantes para resolver las fachada, tanto en el interior como en el exterior de manzanas. También en el espacio libre se ha cuidado el diseño, tratado como un proyecto arquitectónico autónomo. Los criterios para el trazado del espacio público, proyectado por Bet Figueras, partieron en principio de dos lógicas formales predominantes. Por un lado, el esquema lineal de la rambla interior que articula las tres manzanas. Por otro la singularidad de los tres espacios abiertos que se definen en el interior de cada manzana. En la manzana 1 se define como eje y calle interior de carácter lineal. En la segunda como una gran plaza pública interior que ha de actuar como modelo de propuesta para otros posibles patios de manzana. Y en la tercera, la subdivisión en un espacio abierto privado, con piscinas, y un espacio público lineal enfatizado por el edificio comercial.

Planta tipo

Foto: Joan Guillamat

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El criterio inicial de partida trata de combinar dos opciones: el trazado basado en una composición geométrica y cinética, y la configuración de líneas realizadas exclusivamente con árboles. La vegetación está formada por el arbolado y las plantas tapizantes. La selección de las especies arbóreas se ha hecho a partir de la imagen del árbol de hoja caduca o semicaduca como elemento de sombra en verano y como generador de cambios estacionales de color y textura. Las especies que constituyen el arbolado de las plataformas son: plátano (Platanus acerifolia), acacia de Japón (Sophora japónica), tilo de hoja pequeña (Filia cordata), falsa acacia (Robinea pseudoacacia), la melia (Melia acedarach) la tipuana (Tipuana tipu), la jacaranda (Jacaranda mimoesifolia), cerezo de flor (Prunus serrulata Kanyan), árbol de Júpiter (Lagestroemia indica) y laurel (Laurus nobilis). El laurel también aparece como arbusto para crear el seto de separación entre las zonas semi-privada y pública de la manzana 3. El eje peatonal que conecta las tres islas se apoya sobre una alineación de chopos (Populus teixana) ya que es un árbol de porte columnar y hoja prácticamente semicaduca. Las jardineras de las manzanas 1 y 2 están tapizadas de hiedra (Hedera helix). Por lo que respecta a los pavimentos, se alternan diferentes soluciones trazando unas zonas de pavimentos blandos y otras de pavimentos duros. Como pavimentos duros se utilizan materiales normalizados, de uso mucho más extendido y probada durabilidad, como es el caso del hormigón con diferentes tratamientos de acabado y como es el caso también del fratasado mecánico con árido de cuarzo y colorantes. Se han introducido más diferencias entre los bordillos y el pavimento de piedra artificial. Se prevén dos tipos de fratasado, el perimetral y todos los de distribución interior. Se trata de prefabricados no comercializados, hechos a base de hormigón blanco o gris, según los casos, utilizando áridos de tonalidades y con un colorante como aditivo. Un tratamiento similar se ha dado a la piedra artificial, de manera que estos dos materiales que están presentes en las tres islas imprimen una especial personalidad a la zona. Otras intervenciones urbanas Poco tiempo después de estar realizando el proyecto de las tres manzanas, ganamos el concurso para la villa olímpica en el Valle de Hebrón. El conjunto se ubica en un área de grandes transformaciones respondiendo el proyecto a las diversas solicitaciones del entorno. En el costado Norte, un edificio de gran dimensión de trazado orgánico, en el que se refuerza la linealidad y horizontalidad, va adaptándose al desnivel del terreno y ofreciéndose como elemento de cierre del conjunto desde una visión lejana. Cerrando los laterales de las plazas se proyectan dos conjuntos lineales de doble bloque, de diferente sección y crujía, para adaptarse a la demanda tipológica, conformados en torno a unos patios en los que aparecen los núcleos de circulación vertical. Un pequeño bloque lineal de baja altura va cosiendo los diferentes edificios, cercano el ámbito de las plazas y sirviendo de zócalo y soporte a las dos torres aisladas. En definitiva, aún hoy este conjunto destaca por su transcendental aportación a la consistencia de la estructura urbana de la zona. Y paralelamente a estas intervenciones de mayor calado por su trascendencia urbana y su dimensión nuestro estudio ha ido a lo largo de estos últimos años experimentando con piezas de arquitectura de diferentes tamaños en situaciones diversas del ensanche barcelonés. Así, edificios entre medianeras, como los realizados en las calles Balmes, Valencia, Córcega o Gran Vía entre otros, o la actuación de mayor complejidad en la Manzana de Fort Pienc por Lucía Ferrater con edificios en las calles Ali Bei, Roger de Flor y Nàpols entorno a un interior de isla ajardinado siguiendo la antigua carretera de Horta y articulado entorno a un pequeño centro soFoto: Joan Guillamat

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cial. Aunque también algunas propuestas en chaflán como el de Urgel-Sepúlveda o el de Caspe-Bruc actualmente en construcción. Mención aparte serían las intervenciones realizadas en el Paseo de Gracia, tanto por la calidad y centralidad de esta vía urbana como por su extraordinaria herencia cultural que acumula a partir de las intervenciones en épocas diversas desde el modernismo, con obras de Gaudí, Puig y Cadafalch, o Domènech y Montaner hasta intervenciones de gran calidad ambiental y constructiva o edificios de la segunda mitad del S. XX realizados por arquitectos como Galindo, Moragas o Tous y Fargas. Desde nuestra primera intervención en el antiguo cine fémina desaparecida tras un incendio, rehabilitando el sector de paseo de gracia con una propuesta tipológica original a la vez que recuperando la fachada del arquitecto Moragas en la calle Diputación, uniendo ambos cuerpos entorno al edificio de la Unión y el Fénix que construye el chaflán. La rehabilitación integral, junto a Lucía Ferrater y Joan Guibernau, del Edificio de la antigua Basf en el Chaflán de Rosellón Paseo de Gracia o la propuesta de nueva planta para el chaflán de Diputación- Paseo de Gracia realizada junto a Xavier Martí y Juan Trias de Bes que Llàtzer Moix bautizó como la Pedrera del siglo XX, se complementan con la remodelación del antiguo banco central hispano transformándolo en el nuevo hotel Mandarin en Paseo de Gracia numero 38 realizado con Juan Trias de Bes. Todas estas intervenciones y proyectos nos han permitido comprender la importancia de asumir la compleja herencia cultural, así como reconocer y respetar, actuando como un médium, a partir, generalmente, de la vivienda colectiva, en la rica morfología del ensanche barcelonés.

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Ana Falú. Arquitecta, profesora e investigadora de la Universidad Nacional de Cordoba, Argentina. Directora del INVIHAB (desde 2009), experta de genero de ONU Habitat (AGGI) y coordinadora del Hub Gender de ONU Habitat (Nucleo de Genero). Arquitecta formada en la UNT, Argentina, curso sus estudios de posgrado en Holanda, donde obtuvo su Doktoraal en la TU Delft. Ingreso a CONICET en 1995, ocupo cargos de liderazgo en ONU Mujeres (ex Unifem) en Region Andina y Brasil-Cono Sur (2002-2009). Formadora de recursos humaos, cuenta con numerosas publicaciones y conferencias, (libros y articulos cientificos y de difusion). Virginia Monayar. Arquitecta por la UNC. Doctoranda en Ciencias Sociales orientación Geografía FFyL - UNT. Investigadora del Instituto de Investigación de Vivienda y Hábitat FAUDUNC en temas de Informalidad urbana y acceso al suelo. Becaria CONICET con sede en el INIHAB, 2008-2013.

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Ana Falú y Virginia Monayar TODO CAMBIA Y POCO SE TRANSFORMA 20 años de políticas de vivienda en Argentina

El tema desafiante de la disciplina son las ciudades, como las vivimos, las planificamos y las gestionamos. En este marco, y considerando que la vivienda significa un alto porcentaje de lo construido, el tejido residencial se estima en un 80%, amerita el análisis de la forma urbana, a partir de la política habitacional que la imprimió. Nos referimos a constantes de la política de vivienda y su impacto en el territorio. Escogemos mirar dos décadas relevantes para analizar la política habitacional en Argentina, a saber: 1990-2001 y 2003-2013, períodos de signos casi antagónicos que permiten abordar los cambios entre una política que privilegió la relación con el mercado, de claro sesgo neoliberal, y otra volcada a recuperar el rol regulador del Estado, su acción desde una política nacional. A la vez que dada la política del periodo también se intensifica y es eficaz la acción del sector privado. Este segundo período significará transformaciones sociales, que podrían convertir a estas políticas en una herramienta eficaz para la sustentabilidad y la re-estructuración urbana, incorporando la consideración de los diversos sujetos sociales. 1. La década del 90: Del Estado de Bienestar y el Desarrollismo a la descentralización de las políticas Desde los años 60-70 se cuestionaba la idea del Estado Desarrollista y evidenciaban una crisis estructural en los países latinoamericanos. En la política habitacional se cuestionaba el carácter centralizado de la misma, no sólo en el manejo de los recursos financieros y créditos, sino también las soluciones de diseños, las decisiones tecnológicas, no diversificadas, centralizadas, decididas desde el nivel nacional de gobierno, sin considerar características regionales, ni climáticas o culturales.(Burguess, Carmona 1995. 1999, 2001; Cuenya y Falú,1997,comp.). Desde fines de los ‘80, principio de los ‘90, la política de vivienda en Argentina estará definida por el FONAVI1, y se mantendrá como una política centralizada hasta 1992. Cabe preguntarse ¿por qué Argentina permaneció apegada a una formula centralizada y no buscó abrirse al mercado urbano como lo recomendaba el Banco Mundial?. Es decir diversificar, ampliando las propuestas y abriendo nuevas líneas de acción, siguiendo el debate mundial de décadas anteriores. Particularmente cuando se pensaba que de esta manera se podía responder a las críticas condiciones de hábitat en particular de la pobreza urbana, las de los sectores urbanos informales, entendidos como bolsones caóticos, focos de delincuencia y que debían ser erradicados. En los 90 verificaremos que entró en jaque el modelo argentino del Estado de Bienestar que institucionalizó los derechos sociales, la universalidad y el carácter público de los mismos (Cuenya y Falú, 1997).

1 Fondo Nacional de la Vivienda que se crea en 1972 por Ley y comienza a operar en 1976. La misma establece que el FONAVI se constituye por partes iguales con una contribución del 5% de empleados y empleadores, y define como objetivo de este fondo la provisión de vivienda para la población con recursos insuficientes. Esta definición refiere a los sectores que no podían acceder al mercado, a los créditos bancarios para vivienda, o a otras operatorias vigentes.

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En esta etapa los organismos multilaterales, recomendaban, la descentralización como clave para reforzar la democracia y los mercados (Portes et al., 2008). Así el papel del estado, como actor político y en la toma de decisiones, se reduce, mientras que el mercado cobra un rol central y fundamental. Es el Banco Mundial, quien impondrá las llamadas políticas facilitadoras, “enablement”, las que refieren a recuperar las prácticas y experiencias del mercado inmobiliario para multiplicar los efectos del conocimiento desarrollado y aplicarlas en la resolución de la demanda habitacional. La aplicación de las políticas descentralizadas de vivienda a partir del 92, son cuestionadas e inmediatamente vistas como proceso la transferencia a los municipios de los efectos del ajuste y el retiro del Estado de las políticas sociales. La acción del FONAVI2, se complementará con otros programas de vivienda: Plan Arraigo Decreto 86/91(programa regularización en tierras del Estado), la Ley de Regularización Dominial y el Programa para Inundados3. Lotes con Servicios, Núcleos Húmedos, Operatoria Techo y Trabajo, Mejoramiento rural, indígena, entre otros, todos programas focalizados que contaron con el financiamiento de las Secretaría de Desarrollo Social y por otro lado los créditos BM y BID. Sin embargo, el déficit de vivienda creció, la desigualdad social y la fragmentación espacial y territorial se hicieron mas evidentes. Este momento parece ser el final de una etapa en la cual el sistema habitacional argentino había ensayado la vivienda llave en mano, creando barrios como retazos de ciudad dormitorio, inconexos y extendiendo la más de las veces, una urbanización innecesaria en una mancha urbana sin fin. Aparecen y son el boom las formas de urbanizaciones de perímetro controlado, los countries, chacras, para los sectores de altos ingresos, asimismo las propuestas públicas en materia de vivienda social también extienden la periferia, sacando a los pobres de las áreas centrales consolidadas. A pesar del lugar prominente que de manera creciente ocupa la cuestión de género y la diversidad de los sujetos sociales en las políticas (Chant, Sylvia, 1998,2000) es necesario preguntarse cómo estas nuevas ideas son abordados en las políticas orientadas al mercado. Estudios realizados a inicios de los 90 acerca de la implementación de una política habitacional en el Municipio de Córdoba, Argentina, (Falú, Curutchet,91), buscaban dar cuenta de donde están las mujeres en la acción de la política de vivienda Es curioso que si bien las mujeres se hacen visibles en los diagnósticos, los cuales dan cuenta que de 600 hogares re alojados, un 33% de hogares tenían “jefatura” a cargo único de mujeres, éstas no son integradas a la política considerando sus condiciones y particularidades. La política no logra responder a los sujetos sociales mujeres jefas de hogar a cargo único de sus hogares. Esto evidencia la necesidad no solo del conocimiento, sino de concepción acerca de las desigualdades y entonces, de estrategias. Un ejemplo claro resultado de aquella investigación, refiere a la forma de producción de las viviendas y cuales se adjudican a las mujeres. En lugar de ser adjudicatarias de viviendas “llave en mano”, construidas por empresas bajo sistema de licitación, lo cual podría haber constituido una acción positiva equiparadora de desigualdades, fueron las mujeres jefas de hogar, mayoritariamente, incorporadas a la producción de viviendas autoconstruidas. Estas mujeres o tuvieron que contratar mano de obra de terceros o abandonaron por imposibilidad de asumir triples roles o responsabilidades: únicas responsables del ingreso, el cuidado de los hijos y adultos mayores y las tareas domésticas, y la recarga de la autoconstrucción. Constatándose la ausencia de una política de género. Veremos en la próxima sección si estas condiciones se mantendrán a pesar del giro que evidenciará la política habitacional en la década siguiente. 2. La década del 2003-13. La re centralización de la política de vivienda y el neodesarrollismo La crisis del 2001 registró los niveles mas altos de inflación, desocupación y deterioro de los salarios reales, de pobreza e indigencia, lo cual impactó principalmente en las áreas urbanas y en especial a las áreas metropolitanas de las grandes ciudades (Rodríguez, 2012). También se expresará la pérdida de confianza en las entidades financieras para el resguardo de los ahorros4. La nueva gestión de gobierno postcrisis (2003), definió como estrategia central la inclusión social, a través de tres líneas centrales: un papel activo del Estado, la recuperación del mercado interno y una disciplina fiscal. Svampa (2008) define esta etapa como del “neodesarrollismo”. Es a partir de aquí que el Estado asumirá como principal desafío la recuperación económica, apuntalar los salarios mínimos y buscar frenar el proceso inflacionario. Las medidas lograron reducir la desocupación, se movilizo la economía estabilizando las condiciones productivas y laborales en un corto plazo lo cual no implicó achicar la brecha de las desigualdades, o la distribución del ingreso (Varesi, 2010; Palero y Lentini, 2013).

2 En esta etapa, según asegura Cuenya (1996:232) se frustra el único intento serio de reformar el FONAVI, en una dirección que hubiera posibilitado una política más equitativa, descentralizada y participativa.” Lo significativo es que el FONAVI se descentralizó, se fijaron las coparticipaciones y luego de tensos debates, la Nación retuvo el 15% de la masa de los impuestos coparticipables y remitió una cifra fija mensual a las provincias . 3 Ambas con limitaciones para su implementación, tiene algunos logros en regularización de villas y entrega de boletos compra venta, aunque con problemas inherentes a los suelos, inundables, etc. 4 Tras el denominado “Corralito” surgido a partir del decreto 1570/01 del 3 de diciembre de 2001, firmado por el entonces presidente De la Rua, se congelaron los plazos fijos de los ahorristas que aun en 2006, seguían reclamando jurídicamente la devolución de los mismos. http://edant.clarin.com/diario/2007/12/03/elpais/p-01401.htm

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En estos años, el país crecerá un 8% anual (PNUD, 2010), el Gasto Público Social y los programas sociales crecerán de manera significativa -en relación a la media precedente- al 11%, prácticamente duplicando la inversión y generando una mayor re distribución. Este crecimiento y la política macroeconómica competitiva para el país, definieron una recuperación de la industria y el mercado interno. La década 2003-2013, se caracterizará por un retorno a las políticas del Estado y una centralización de las mismas. El Estado vuelve a pensar en término de políticas de vivienda, entendiendo el rol protagónico y dinamizador de la economía de la misma5. Tras la lenta liberalización de los ahorros confiscados solo para la compra de bienes registrables, se incrementó la inversión en bienes raíces como forma más segura de resguardar el capital (Liborio, 2009 – Mimeo). Sumado a ello, el sector agro exportador iniciaba un periodo con altas tasas de ganancias, capitales que pasan a convertirse en uno de los principales fondos económico de los desarrolladores urbanos para sus inversiones en el espacio urbano. En este contexto de reactivación, entre otras, la industria de la construcción tuvo y un papel significativo (Adriani et al, 2011; Rodríguez, 2012). En el marco de esta recuperación se impulsa por parte del Gobierno Nacional el Programa Federal de Vivienda y sus distintas líneas de implementación. Este programa nacional se sumará a otros esfuerzos tales como FONAVI, programas provinciales y otros (Falú y Marengo, 2013). Si bien en Argentina, la política del Estado continúa direccionada a la construcción masiva de vivienda nueva, surgen propuestas de diversificación6. Estas operatorias, impulsadas por el gobierno nacional a partir de 2004, se orientarán al mejoramiento del hábitat y la reactivación productiva. Se implementarán en simultaneidad distintos programas, aunque es notable la diferencia de los fondos entre el Plan Federal, el de mayor inversión, y los otros, por ejemplo a los de FONAVI (tabla 1). El financiamiento (no reintegrable) del costo de la vivienda total y de la infraestructura está a cargo de la Nación, mientras que las provincias y/o municipios deben aportar los terrenos. Este plan, se dirige fundamentalmente a población con Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), es decir que aún es focalizado como en etapas anteriores. En este periodo, la política habitacional se re centraliza en el gobierno nacional que baja a las provincias mediante convenios a través de cupos asignados y con una diversidad de programas (figura 1) que se observa superador respecto a la etapa anterior (Palero y Lentini, 2013). Sin embargo persisten desafíos en la implementación de la política habitacional, tales como la afectación al plus valor del suelo urbano, generando una mayor metropolizacion de las ciudades, lo cual no está acompañada del fortalecimiento de las centralidades existentes o generación de nuevas y un objetivo decisivo de mejoramiento de la conectividad del tejido urbano metropolitano. Año

FONAVI

2001 2003 2005 2007 2009

672,453 548.146.245 585.575.240 849.931.580 1.530.265.514

Otros programas 2,2 143.428.607 2.349.503.612 3.746.751.891 5.295.168.167

Total

674,653 691.574.852 2.935.078.852 5.860.00.160 6.825.433.681

SOLUCIONES HABITACIONALES SUBTOTAL Programas Terminadas En ejecución A iniciar PROGRAMA PFREACT I Y II PFSH PFCV PFCV-Villas PFMV PFEH PROPASA PROMHIB PROMEBA PROSOFA I Y II ROSARIO HABITAT CARITAS PF FONAVI SUBTOTAL POR ESTADO

5

28.309 36.091 190.605 11.020 92.726 24.943 6.082 9.088 114.459 48.465 3.683 3.533 182.169

751.173

2.469 - 7.988 - 79.760 14.988 25.129 299 71.734 7.665 18,210 3.351 - - 5.399 1.914 8.337 3.018 1.727 - 682 - 180 - 40.868 - 262.483

30.778 44.079 285.353 36.448 172.125 46.504 6.082 16.401 125.814 50.192 4.365 3.713 223.037

31.235

Para el año 2008, el presupuesto en estas áreas se había incrementado respecto a 2001, de 5 a 58 millones de pesos.

Ejemplo de ello son: el Plan Federal de Emergencia Habitacional, el cual tiene por objetivo, atender a familias en situación de carencia y desempleo, la implementación del mismo es, en muchos casos a través de cooperativas de trabajo, que atiendan simultáneamente problemas habitacionales y de empleo. En el marco de esta política federal, se encuentra el Programa Crédito Argentino Pro-Cre-Ar posibilita la adquisición de terrenos para la construcción de unidades individuales de vivienda, compra de vivienda terminada a estrenar, construcción de vivienda colectiva con subsidio reintegrable (Ejecutada por empresas por licitacion) y remodelación, ampliación y refacción de viviendas propias (www.vivienda.gov.ar), esta operatoria está dirigida a sectores de ingresos medios. 6

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Sin bien esta política, sigue orientada mayoritariamente hacia la producción masiva de vivienda nueva y en algunos casos de mejoramiento del espacio urbano, en todos los casos se advierte la carencia de instrumentos para resolver el acceso ordenado y planificado del suelo urbano (Di Virgilio, 2012). Esta observación demostraría la continuidad de viejos problemas para resolver cuestiones relacionadas a la restructuración urbana más allá de la sola producción y provisión de vivienda nueva, sino de su localización. Esto afectará al conjunto de los habitantes, aunque de manera particular a las mujeres, quienes trabajan, quieren y defienden sus autonomías económicas y siguen siendo las responsables de la reproducción y el cuidado, todo lo cual tiene impacto en el uso del territorio y sus condiciones: tanto de la forma urbana, como del acceso a transporte, servicios e infraestructuras. Ejemplo de lo dicho son los múltiples y diversos recorridos que tienen cotidianamente las mujeres, en el cuidado de los niños, las compras, el trabajo, la atención de la educación, de la salud, tramites, entre otros. Mientras que los hombres tienen recorridos más puntuales y directos. La localización y conectividad con los servicios de la vivienda es central a la calidad de vida de las mujeres. Esto evidencia la importancia de lo cualitativo en las propuestas, de la necesidad de un énfasis en la vinculación de las escalas locales y metropolitanas, y darle una importancia significativa al diseño y planificación del uso del suelo. Reflexiones a modo de cierre La nueva política de vivienda en Argentina ha tendido a mejorar algunos de los problemas permanentes que las mismas han tenido, no solo a nivel país, sino también toman en cuenta los errores de algunas de las consideradas exitosas, como la chilena o la mexicana (Banco Mundial, Toronto 2001), las cuales si bien lo fueron en la respuesta cuantitativa fracasaron dramáticamente en lo cualitativo, contribuyendo a la fragmentación social. (Carmona y Burgess, 2009). Asimismo son de mencionar los aspectos positivos que a cualidad de respuesta dieron otras experiencias como la uruguaya y la colombiana; en todos estos casos la ausencia de la diversidad de sujetos sociales considerados y de la perspectiva de género es sorprendente. También se verifica un cambio en la sociedad argentina, que registra aumentos considerables en el nivel de ingresos, demandas más sofisticadas con respecto a la vivienda, y la localización, entre otros cambios en los modos de habitar. Una sociedad donde se aumentado las demandas de consumo, facilitados por el progreso y extensión del crédito bancario y casas comerciales. Fuertes cambios demográficos que marcan en promedio una baja de los índices de fertilidad, tanto de los sectores medios bajos hacia los altos, manteniéndose hogares numerosos en los sectores más pobres. Aumento de la expectativa de vida y por ello más adultos mayores, siendo la mayoría de las que más viven mujeres, a pesar de que en general con condiciones de salud más precarias (CEPAL 2012). Una sociedad con enormes cambios en los sistemas de producción y en las relaciones de producción ampliando enormemente el sector terciario, con efectos decisivos en la intervención en el territorio A la vez que en este marco de crecimiento y transformaciones, de metropolizacion y extensión del territorio, en buena parte por las intervenciones en vivienda tanto del Estado como de iniciativas privadas, los sistemas integrados de transporte, los sistemas de comunicación y vinculación en el territorio, no fueron a la par del significativo aumento del parque automotor, de la movilidad, la motorización y la necesidad de cubrir las distancias producidas, en gran medida, por las propuestas habitacionales públicas y privadas. Finalmente decir que si bien hay un sistema centralizado de vivienda que entrega un abanico interesante de soluciones habitacionales diversas, no logran adaptarse a la realidad municipal y local que signifique una mejora cualitativa del hábitat en la consideración de las variables decisivas que lo definen en su calidad. En las circunstancias descriptas podríamos afirmar que la política habitacional del Estado ha sido positiva en relación a la creación de empleo, reactivación de la industria de la construcción, avance en el cumplimiento de manera satisfactoria en lo cuantitativo, del déficit; especialmente en sectores medios y bajos. Sin embargo no ha logrado diversificarse y adaptarse en forma cualitativa a los parámetros de arrastre y las nuevas aspiraciones generadas por los cambios estructurales y culturales de una sociedad, en la cual el desafío que persiste sigue siendo la desigualdad social y económica que se verifica en el territorio y la calidad de vida de unos y otros. Las consideraciones para aumentar los efectos positivos de esta nueva política habitacional, se relacionarían con la acentuación y re-ajuste de las estrategias de descentralización urbana, nos referimos a aquellas significadas en los 90 que quedaron sesgadas en razón de las políticas neoliberales y la crisis financiera. El reajuste y re significación de la descentralización democrática, al decir de Coraggio (1991) en particular de cara a las políticas de vivienda y su asignación de recursos monetarios y de suelo; podrían constituirse en potente herramienta para la consolidación de centralidades, considerando los aspectos de regulación de densidades, de regulación de mixtura de usos de suelos que sean compatibles y que se apoyen mutuamente. Ampliamente basados en las demandas sociales de cada sector del territorio, en particular de sectores que demandan una mirada que los equipare con los derechos ganados por otros grupos sociales, nos referimos a las mujeres y en especial a las mujeres solas a cargo de sus hogares, dada la persistencia de sus dobles y triples responsabilidades en el hogar. La persistencia de la división sexual del trabajo debe ser analizada en su impacto

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en el territorio: localización de las viviendas, relación con la mezcla de usos y funciones –servicios, infraestructuras, comunicaciones y transporte, lugares de trabajo, recreación, otros-. Todo lo dicho se vincula a los criterios sociales-territoriales los cuales demandan de una escala de análisis e intervención más amplia, en relación a la urbana-regional, vinculada a la apropiación publica de plusvalías generadas por los grandes emprendimientos, públicos y privados, incluidas el reacondicionamiento y revalorización de sus múltiples centralidades. Poner esas plusvalías en función social, en subsidios a los/as más necesitadas, sin continuar creando guetos de exclusión en el territorio, nos referimos a conjuntos habitacionales ubicados en las periferias urbanas, algunos incluso de calidad en la oferta, sin embargo abandonados y alejados del tejido urbano consolidados y sus ventajas. Pareciera que la coordinación de las políticas públicas a nivel urbano y local permitiría focalizar el de subsidio habitacional en relación a los sistemas de movilidad y conectividad urbana, incluyendo también la coordinación en relación a las formas de ocupación del suelo urbano: sus densidades y tipologías acordes al tipo de centralidad y localización en la ciudad. Todo lo cual permitiría ampliar el campo a las organizaciones sociales y organizaciones territoriales producto de la implementación de la misma política habitacional. Otras estudiosas abonaran a la disciplina y en particular al tema de vivienda y genero, aportando informacion, reflexiones y propuestas, Falu, Dalmazzo, Muxi, Rainero, Sanchez de Madariaga, Segovia, entre otras. Lo que apuntaría a una política más compleja y sofisticada, a buscar soluciones menos individualistas y más colectivas, más pública y con más atención a la diversidad de los sujetos y situaciones de hogares, coherente con otros avances en materia de políticas y derechos sociales. Es decir, no solo cantidad y calidad, sino diversidad de actores considerados en la misma y diversidad de propuestas. Referencias biliográficas • Adriani Hector L.; Papalardo, María M. ;Pintos Patricia A.; Suarez María J. (2011) “Actores, Estrategias Y Territorio. El Gran La Plata:de la crisis de la convertibilidad al crecimiento económico” Universidad Nacional de La Plata Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación La Plata (Argentina) • Carmona, Marisa & Burgess, Rod (2009): Planning through projects. Santiago. 2009. Technepress, Amsterdam. • Coraggio, J.L.(1991): “Ciudades sin Rumbo”. Investigación Urbana y Proyecto Popular, Centro Ciudad. SIAV. Quito. 1991 • Cuenya, Beatriz y Falú, Ana y compiladoras (1997): “Reestructuración del Estado y políticas de vivienda en Argentina” - CEA UBA Ed. Buenos Aires, Argentina. • Falú Ana y Marengo Cecilia (2013): El Plan Federal en Córdoba, luces y sombras en su implementación: Nuevos programas, viejas soluciones. En Prensa. • Di Virgilio, Maria Mercedes (2012)“Participación social y organizaciones sociales en la implementación de políticas orientadas a la producción social del hábitat en el área metropolitana de Buenos Aires, Argentina”. Revista SAAP vol.6 no.1 Ciudad Autónoma de Buenos Aires ene./jun. 2012. • Liborio Miriam (Mimeo): “La vivienda como bien de cambio” . Cap. III Tesis de Maestría, en Diseño Arquitectónico y Urbano FAUD UNC. Córdoba, Argentina. • Palero y Lentini (2013): “Política Habitacional Argentina a comienzos del nuevo siglo: perspectivas emergentes y desafíos”. En Prensa. • Porter A., Roberts B. y Grimson A.(2008): “Ciudades Latino Americanas. Un análisis comparativo en el umbral del nuevo siglo” – Prometeo Libros Ed. - Buenos Aires, Argentina. • Rodriguez, Ma. Carla (2012): La ecuación vivienda-trabajo en las políticas argentinas del nuevo milenio” En Políticas de empleo y vivienda en Sudamérica. Jaime Erazo Espinosa Coordinador – CLACSO • Sepúlveda Ocampo, Rubén; Larenas Salas, Jorge; Prado Barroso, Vanessa; Prat Waldrom, Bárbara y Alvarez Gonzalez, Juan (2009): “Bicentenario: oportunidad de repensar las políticas urbano habitacionales en Chile” - Revista INVI Nº 67 – Vol Nº 24. pp 21 – 67. Santiago de Chile, Chile. • Svampa, Maristella (2008): “Argentina, una cartografía de las resistencias (2003-2008). Entre las luchas por la inclusión y las discusiones sobre el modelo de desarrollo”. OSAL Año IX Nº 24- CLACSO. Buenos Aires, Argentina. • Varesi, Gastón A. (2010): “La Argentina Posconvertibilidad: Modelo de Acumulación” en “Problemas de Desarrollo. Revista Latinoamericana de Economía”, vol 41; nº 161 pp. 141-152. Abril_junio 2010.

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Víctor Pérez Escolano. Doctor Arquitecto. Catedrático de Historia de la Arquitectura y del Urbanismo en la ETS de Arquitectura de la Universidad de Sevilla. Premio Fama de la Universidad de Sevilla a la trayectoria investigadora (Ingeniería y Arquitectura) y Premio Andalucía de Cultura Andrés de Vandelvira en el ámbito del Patrimonio Histórico. Ha sido Concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla y Director General de Arquitectura y Vivienda de la Junta de Andalucía

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Víctor Pérez Escolano LA POLÍTICA DE VIVIENDA DE LA JUNTA DE ANDALUCÍA

A Félix Pozo, in memoriam.

Las realizaciones de vivienda social en Andalucía durante los años de autonomía han sido recogidas en numerosas publicaciones. Al menos en dos ocasiones de forma amplia y sucesiva, en ediciones de la Junta de Andalucía, vinculadas a sendas exposiciones, trabajos comisariados por Félix Pozo Soro, acompañado en el segundo por Mabel Regidor Jiménez. En 1994, en soporte papel, Arquitectura Pública en Andalucía. Consejería de Obras Públicas y Transportes. Obras construidas 1984-1994, y en 2005, en soporte digital, A través de Andalucía. La vivienda protegida. Obra realizada por la Consejería de Obras Públicas y Transportes. Junta de Andalucía. En la primera se reunía una selección de la mejor arquitectura impulsada por la Consejería de Obras Públicas en una década de competencias, en la que, además de viviendas, se incluían actuaciones en equipamientos públicos (ayuntamientos, teatros y otras edificaciones, así como entornos) e infraestructuras (estaciones de autobuses, puertos, puentes y viaductos). La segunda, como su propio título indica, se centró en la vivienda. En relación con la vivienda social dentro de la diversidad de programas activos en la primera década, alcanzó especial relevancia el objetivo de integrar la arquitectura residencial en el tejido consolidado de los centros históricos. La caracterización histórica del sistema urbano andaluz había generado un potente marco de referencias. La dimensión e importancia del patrimonio residencial heredado, y aquel otro de uso original no residencial susceptible ahora de integrarlo, mediante una transformación más o menos compleja. La intervención coordinada de la Consejería de Obras Públicas y Transportes y los ayuntamientos, permitió afrontar la construcción de viviendas en la ciudad consolidada, incluso en sectores urbanos de carácter patrimonial. Así, pues, en ocasiones fueron actuaciones de nueva planta, en otras se renovaron áreas centrales o periféricas, y en algunas más se adecuaron construcciones existentes de usos obsoletos. La operación de renovación urbana de mayor envergadura de cuantas se encararon en esa primera etapa fue la del barrio de Trinidad y Perchel en Málaga. Un símbolo de las luchas vecinales y debates profesionales del tardo franquismo que se convirtió en un desafío complejo inscrito en la vicisitud urbanística malagueña, incluyendo la remodelación del inmediato cauce del Guadalmedina. Una batería de proyectos, finalmente orientados a restituir el carácter del barrio mediante la nueva planta en su mayor parte, salvo la cuidada rehabilitación del corralón de Santa Sofía, dirigida por Salvador Moreno Peralta, arquitecto clave del proceso y guardián de su memoria. Los nuevos proyectos respondieron, en su mayoría, a un propósito de conservación tipológica. Sevilla, la ciudad andaluza con mayor superficie intramuros, con zonas que habían alcanzado un alto grado de deterioro, fue desde un principio objetivo de rehabilitación en coordinación con las políticas municipales. En una primera etapa se actuó en tradicionales casas degradadas en las que los arquitectos se interrogaban acerca de “como intervenir en una ruina”: una recreación jerárquica a partir de una fachada y un patio, espacios rememorados y espacios inventados del nuevo destino residencial. Junto a esta vía, se registraron otros modelos, como el muy peculiar de residencia colectiva que, aparte de los corrales, eran los pasajes decimonónicos,

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como el Valvanera, o la rehabilitación de la antigua casa señorial subdividida en “casa de partido”. Así, la rehabilitación de la casa solariega que fuese de Hernán Cortés, cuya demolición había sido paralizada in extremis. Cádiz estaría destinada a tener una gran importancia en las políticas de rehabilitación urbana, pero en primera providencia se atacó el altísimo deterioro de imagen del frente marítimo del Campo del Sur, cuya rehabilitación de fachadas trascendía la mera dimensión estética, dado el grave problema de salinización. También en el litoral andaluz, Almería integró en su andadura inicial una importante estrategia de la sostenibilidad social y de dignificación residencial. La Chanca, arrabal histórico por excelencia, poblado fundamentalmente por etnia gitana, venía siendo objeto de atención, especialmente después de que Juan Goytisolo la visitara en 1956 y publicara en 1963 su libro. La intervención/rehabilitación de Ramón de Torres y María José Lasaosa en las Cuevas del Pecho (1988), fue el germen de una operación integral en La Chanca en la década siguiente, y abrió una vía práctica después del esfuerzo de muchos años dedicado al estudio de la arquitectura subterránea. Junto a las capitales provinciales, otras poblaciones menores participaron en el propósito de rehabilitación integral, como por ejemplo Castellar de la Frontera (Cádiz), la antiquísima villa fortaleza también de procelosa historia reciente, afectada por la mudanza de la titularidad del latifundio en que se inscribe, por el desdoblamiento en un nuevo Castellar, y en la que las pretensiones turístico-especulativas llegan a nuestros días. En el objetivo de la recuperación y reutilización del viejo Castellar, a finales de los ochenta fueron remozadas algunas de sus arquitecturas. Del mismo modo, un rosario de intervenciones se diseminó por toda la región en poblaciones medias y pequeñas, como Bujalance, Carmona, Casares, Manzanilla, Medina Sidonia, Montoro, etc, donde se rehabilitaron casas populares de muy distinto porte. Se consolidaría un modo proyectual habitual en buena parte de estos trabajos: conocer la complejidad cierta de la aparente sencillez de la arquitectura en la que se va a actuar, discernir los tipos, dignificar la escala y regularizar la percepción cotidiana. Refundar su compleja sencillez. Palacios y casas señoriales de Andalucía fueron articulados en una suerte de moderna mutación en controladas viviendas sociales, con o sin adiciones. En la primera década cabría poner el ejemplo de la experiencia rehabilitadora en sólidas casas de las ciudades renacentistas de Úbeda y Baeza, pero también uno de los más insólitos ejercicios de cambio de uso: por ejemplo, habilitar viviendas en el edificio de la antigua escuela normal de Úbeda; o un antiguo albergue en Aguilar, una cilla en Arcos, un castillo en El Coronil, un colegio de jesuitas, luego cuartel de la Guardia Civil, en Sanlúcar de Barrameda, otro cuartel, éste de caballería, en Utrera, y hasta la que fuese casa de la Inquisición de Mengíbar. En los años siguientes, últimos del siglo XX y principios del XXI, se afianzó la importancia de la rehabilitación y la intervención en los cascos antiguos de las poblaciones como objetivos prioritarios de la política andaluza. Es singular el caso de la plaza de la Corredera de Córdoba, uno de los enclaves más importantes de la ciudad. La rehabilitación de un segmento relevante de viviendas, del tratamiento general de los frentes abiertos a la plaza, y la intervención en elementos arquitectónicos en mal estado o ruinosos, comportó una inversión superior a los tres millones de euros, una cifra poco habitual en este programa de rehabilitación. Se diseminaron ac-

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tuaciones siguiendo la pauta abierta y la diversidad de casos. En A través de Andalucía se destacan ejemplos en Triana, Carmona, o Baeza; y la experiencia en cuevas se extendió a Huéscar (Granada), con un excelente proyecto de Antonio Jiménez Torrecillas. En una escala mayor, de todos los ejemplos que cabría enumerar podría destacarse la intervención en los antiguos corrales de calle Vírgenes y Tromperos en Sevilla, un proyecto de 63 viviendas de Fernando Carrascal y José María Fernández de la Puente, redefiniendo el interior de una manzana del casco antiguo. Hay que detenerse en el caso del Centro Histórico de Cádiz, dado su deterioro general y las degradadas condiciones de los alojamientos, lo que condujo a que en 1999 el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía aprobara de manera excepcional un Decreto de medidas urgentes y singulares, constituyéndose una Oficina de Rehabilitación con autonomía de gestión, coordinada con los vecinos y las otras administraciones. De ese modo, las previsiones de los Planes Andaluces de Vivienda y Suelo se podían articular en acciones concretas, y ejecutarse por encomienda a EPSA. Desde 1999 se iniciaron más de 5.500 actuaciones de vivienda, de las que eran infraviviendas un número superior a las 1.200, rehabilitadas de forma integral, garantizando siempre el regreso de sus habitantes. Aunque sin las atribuciones de Cádiz, se difundió el modelo de las oficinas de rehabilitación, de acuerdo con las determinaciones de los planes. Áreas de Rehabilitación Concertada enunciadas en el III Plan, pero precisadas en el IV Plan Andaluz de Vivienda y Suelo. Donde se establecían, basado en un análisis y diagnóstico, los objetivos a desarrollar y su programación. Desde 2003 se pondría en marcha la rehabilitación de 43 ámbitos urbanos, 29 centros históricos y 14 barrios de ciudades principales y medias, bajo el amparo de la nueva figura de Rehabilitación Integral de Barriadas. • En los años finales del siglo estaba abierto el debate acerca de si una política progresista de la vivienda social en el estado de bienestar debería fundamentarse en una más clara segregación entre la promoción directa y rotunda para las necesidades más acuciantes y una nueva, e igualmente rotunda, regulación social del acceso a los recursos financieros hipotecarios aplicables a un mercado libre variado, competitivo y de calidad contrastada por la Administración. Hoy, las políticas públicas de vivienda se han visto conmocionadas por la profunda crisis en la que nos encontramos, financiera/económica primero y socio/política seguidamente. La promoción pública de viviendas de nueva planta fue el capítulo esencial de la actuación autonómica, con las aportaciones municipales de suelo correspondientes, especialmente en los núcleos de población donde los problemas y carencias eran más acuciantes. Estos criterios y su modalidad mediante convenio con los municipios que aportaban el suelo, fue desde 1990 desdoblado con la incorporación de la Empresa Pública de Suelo de Andalucía (EPSA) a esta gestión, lo que significa un propósito de transformar tal empresa pública, también activa en la realización de espacios públicos, en un instrumento operativo complejo denotativo de un cambio en el modelo institucional y administrativo hasta entonces vigente. A partir del inicio del nuevo siglo, la gestión en materia de vivienda se fue deslizando hacia la empresa autonómica y, en determinados casos, a las de carácter local.

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En una mirada de conjunto, la armonía entre cantidad y calidad, también urbanística, constituye un objetivo avanzado, aunque no siempre resuelto a plena satisfacción. Una reflexión sobre tipologías, sistemas constructivos y dimensión de las viviendas sigue siendo hoy tan operativa como lo era décadas atrás. El avance perseguido no puede conformarse con un incremento de los ratios de lo cuantificable y con una encuesta acerca de la satisfacción de los residentes en materias cualitativas. Esto ya lo decíamos en 1994 con ocasión de la publicación Arquitectura Pública en Andalucía. Las realizaciones de nueva planta allí reunidas, como las recogidas en A través de Andalucía una década después, respondían a dos grandes grupos, las tipologías colectivas y las agrupaciones de unifamiliares. En la primera década, Cádiz y Córdoba eran capitales con operaciones de gran contundencia en la tradición de los polígonos residenciales. Ejemplo elocuente fue la Barriada de la Paz de Cádiz donde se llevaron a cabo proyectos de envergadura. Por ejemplo, las 284 viviendas proyectadas por José Antonio Carbajal, Rafael Otero y Augusto Penedo, la mayor promoción de entonces, fue un trabajo que ofrecía un perfil neto desde la bahía. Mientras que Guillermo Vázquez Consuegra remató la vecina Barriada de los Corrales con un proyecto reflejo de las buenas respuestas proyectuales a la degradación urbana mediante una solución llena de carácter, densidad urbana, haciendo de puerta y mirador mediante la densificación y la jerarquía formal. Algún otro grupo importante en Cortadura completa un panorama al que cabría añadir lo realizado en los Puertos, del otro lado de la bahía.

Por su parte, Córdoba siguió desarrollando entonces algunas barriadas de promoción pública. La de Las Moreras casi culmina un proceso de sustitución de las viejas Moreras donde pervivieron durante décadas las “casas provisionales”. Por ejemplo, los hermanos Rebollo, con Benítez y Asensio, recuperaron el modelo de manzana con gran patio central, común a buen número de las realizaciones urbanas, especialmente a partir de la modificación de las ordenanzas del barrio sevillano de Pino Montano, y la ejecución de sus primeras ocho manzanas a comienzos de los ochenta. Una mutación tipológica que venía alimentada por los estudios desarrollados en el Laboratorio de Urbanismo de la Escuela de Arquitectura de Barcelona, tratada con detalles de énfasis figurativo. De igual modo se trabajó en el Polígono Guadalquivir, y en otra nueva barriada, la de Las Palmeras, con grupos de viviendas como las 175 viviendas de Francisco Daroca y su equipo. En esos mismos años se construyeron grupos de vivienda colectiva en otras dos capitales de provincia: Huelva y Granada. En Huelva en los polígonos de San Sebastián y de La Orden, y en la barriada de Los Rosales. A los que añadir la promoción de EPSA en los suelos de la antigua estación de Zafra la capital onubense, una aplicación de la tipología de pastilla con galerías, fruto de la aportación de Félix Pozo y Alberto Torres al primer concurso Europan, convocatorias que tanta importancia han tenido hasta hoy para la incorporación de los jóvenes a la arquitectura europea, española y andaluza. En Granada, más allá de la dramática inmensidad del Polígono de Cartuja, la Junta de Andalucía promovió una interesante operación en el Polígono de Almanjáyar, en la que se optó por una reducción de la escala de los modelos de “ensanche” estudiados por el Laboratorio barcelonés: la simulación de un miniensanche de 13 manzanas. Sevilla también destacó en esta línea de realizaciones, si bien en la capital de Andalucía es donde más claramente se produjo la quiebra del equilibrio entre los modelos de gestión política-administrativa y los modelos disciplinares. La evolución de la barriada de Pino Montano, promovida por la empresa municipal, demostró como la arquitectura es más que una ordenanza y un tipo. Las posteriores

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realizaciones en Los Bermejales lo ratifican. O en el Polígono Aeropuerto, donde las promociones privadas habituales no pudieron superar una cota de mediocridad, pero si lo pudieron hacer José Antonio Carbajal y José Luís Daroca, “modelando” su edificio en el sólido capaz de sus 117 viviendas que integra programa y ordenanzas. O José Ramón Sierra Delgado en sus 158, generando con su particular capacidad formal espacios transitivos entre lo colectivo y lo privativo. Muchas otras intervenciones de nueva planta de tipologías colectivas cabe ver en las dos publicaciones de referencia. No es este el lugar para repasar las características de un conjunto tan variado y diseminado por toda la geografía andaluza, y menos las características de su lugares de asentamiento, su magnitud, en fin, las circunstancias urbanísticas en las que se producen, así como el amplio abanico de actitudes proyectuales Los modos de huir de los consabidos bloques en H de áreas de expansión, la mezcla de tipologías, la generación de la calle más que del patio, o el modo de encarar el desafío de aplicar “viviendas vagón” en la densidad ofrecida por las ordenanzas. En ocasiones se buscó configurar esas promociones como elementos de borde urbano, con demandas topográficas, en pueblos muy pequeños, o con netos efectos paisajísticos. En otras, por el contrario, con idéntico carácter respecto a los polígonos urbanos de las capitales, se reiteraba el modelo de manzana, o el cierre de un eje urbano, cuando no el ensayo de tipos distintos. Hace muchos años se pudo constatar como la expansión en el mercado de los tipos unifamiliares alineados, en sus distintas variantes, tuvo consecuencias definitivas en las determinaciones urbanísticas y en los programas públicos. Sin solución de continuidad temporal, este subgrupo de vivienda colectiva alcanzó ejercicios variadísimos en las promociones de la Junta de Andalucía extrayendo opciones donde no cabía esperar casi nada. Lo cierto es que fueron surgiendo viviendas en las que la baja densidad guardaba una relación directa con la herencia de las viejas colonias operarias. Y no solo los casos paradigmáticos de la historia de la arquitectura moderna, como sucedió con un “clásico” en la promoción pública en Sevilla, la barriada de La Corza. Una proyecto de renovación de un barrio obrero en grave deterioro amenazado de desaparición al final del franquismo mediante el abuso de la declaración de ruina, sustituido por un diseño alternativo en su configuración y análogo en su carácter social. La baja densidad en los conjuntos de viviendas unifamiliares de nueva planta construidos en Andalucía durante estos años incluye operaciones de gran interés. Resumámoslo en un par de casos por muy diversas razones (tipológicas, constructivas, económicas y formales): primero, las 50 viviendas construidas en las minas de Tharsis, Alosno (Huelva), proyectadas por Antonio Cruz y Antonio Ortiz; segundo, las 25 autoconstruidas del poblado de Doña Blanca, pedanía de El Puerto de Santa María, por Ramón Pico y Javier López. Una y otra, remitían a los poblados mineros y a los de colonización agraria, dos tradiciones obreras andaluzas del medio rural. Hay que subrayar la línea de trabajo recién citada de la autoconstrucción de viviendas, de especial desarrollo en la política de vivienda de la Junta de Andalucía, basada en el esfuerzo propio y la ayuda mutua. El chabolismo tenía como factor coadyuvante a su existencia el que los poderes públicos, sumidos en su mala conciencia, no quisieran mirarlo de frente, anulando la posibilidad de reconocer los elementos positivos de una acción modesta, y por ello viable, de encarar la reivindicación constitucional del derecho de todos a la casa, también del segmento más modesto y menos integrado en la cultura urbana convencional, tanto en lo relativo al mercado, la cultura derivada del acceso al consumo, como en las modalidades técnicas para el proyecto y la ejecución de la vivienda. Tan es así que cabría decir que la incorporación de este procedimiento, a partir del Decreto 120 de 1988, ha tenido su estímulo intelectual en el mundo americano. No obstante, características de diverso tipo generaron diferencias sustanciales con aquellas modalidades. De manera que aquí, las características materiales de estas viviendas no pueden diferenciarse de las soluciones convencionales de promoción pública. La rehabilitación preferente del patrimonio residencial privado, la reparación del patrimonio público residencial o la introducción de innovaciones bioclimáticas en el diseño y construcción de algunas promociones, de cuya evaluación ha cabido incorporar componentes en los métodos y normativas de diseño habitual. Son varios los planos en los que cabría detenerse. La puesta en valor de la arquitectura iberoamericana se ensayó mediante la tentativa de actuaciones encargadas a arquitectos del otro lado del Atlántico. Y en 2008 se organizó el homenaje a un grupo de personalidades de perfil variado formado por Mariano Arana (Uruguay), Fernando Castillo (Chile), Hernán Crespo (Ecuador), Carlos González Lobo (México), Eusebio Leal (Cuba) y Rogelio Salmona (Colombia). La reflexión teórica se intensificó en los seminarios Acerca de la Casa, que se tradujo en dos volúmenes (1994 y 1998), el correspondiente al curso La casa meridional (2001), o la posterior iniciativa Ciudad Viva, conformada como revista desde 2008. Aunque desde una perspectiva relativa a la correlación entre gestión y disciplina proyectual de vivienda social deban destacarse los concursos convocados por la Junta de Andalucía, que en relación a la programación de los presupuestos de inversión de la Consejería, y de acuerdo con las determinaciones de la Ley de Contratos de 1995, tuvo una fructífera difusión y beneficiosas efectos en la investigación arquitectónica en los convocados anualmente entre 1996 y 1999, de los que se editaron sus resultados en cuatro volúmenes sucesivos titulados para cada año Concurso de Proyectos. Dirección General de Arquitectura y Vivienda. Propuestas de Equipos Adjudicatarios. Añadir la exposición y publicación digital CAPJ. Concursos de Arquitectura con participación de jurado 2002/2006 (2008), que reunió 29 convocatorias, de las que una docena fueron relativas a la vivienda. Por último, la divulgación de las realizaciones en las publicaciones profesionales y académicas, contribuyeron a un reconocimiento más allá del servicio prestado por las ya citadas fuentes principales, pero también por los numerosísimos folletos, organizados por series y programas, con el título común de Arquitectura pública en Andalucía, que se han venido editando sin solución de continuidad sobre las actuaciones destacables construidas a lo largo de más de tres décadas de competencia en materia de vivienda en Andalucía. Sevilla, enero de 2014.

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Jeremy Till is an architect, educator and writer. He is Head of Central Saint Martins and Pro Vice-Chancellor, University of the Arts London. His extensive written work includes Flexible Housing (with Tatjana Schneider, 2007), Architecture Depends (2009) and Spatial Agency (with Nishat Awan and Tatjana Schneider, 2011). As an architect, he worked with Sarah Wigglesworth Architects on their pioneering building, 9 Stock Orchard Street.

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Jeremy Till SOFT HOUSING

The title of this essay and some of the text comes from work that I did with Tatjana Schneider in 2004-7, most notably our book: Tatjana Schneider and Jeremy Till, “Flexible Housing” (Oxford: Architectural Press, 2007).

We live, according to Zygmunt Bauman, in an age of liquid modernity1. Traditional boundaries have been dissolved, allowing unprecedented flows of capital, labour, commodities and information, all of which merge the global with the local. This liquification, Bauman notes, brings new forms of domination to contemporary life, as the processes and products of capital seep into gaps that more solid forms of modernity had resisted. With this comes “the disintegration of social networks.”2 At face value this liquid modernity has also affected space, as cities transform themselves (for example in the case of London) or emerge from scratch (in the case of China) at unheard-of speeds. But the space that these new urban conditions produces is actually increasingly hard and not liquid at all. It is regulated, commodified and surveilled in manners that restrict its use and lead to new forms of control. The argument is made most clearly in Anna Minton’s Ground Control, in which she maps the way that London in particular has been become a city dominated by the interests, values and systems of the neo-liberal market, with the ever-increasing privatisation of public space and the concomitant loss of urban freedom at every level.3 This hardening of space is worrying in so many ways: in that it throws up barriers to social mobility; in the way is spatialises social inequalities; and in the lack of potential to do anything outside of the confines of the market. Most of all this hard space locks cities into certain spatial (and thus social) patterns at exactly the moment when the openness and contingency of the future would suggest that we need more flexible and hybrid models of living and acting. The hardness of urban space is passed down to the scale of housing, particularly in countries where notions of the public sector have almost disappeared. Housing has, of course, always been part of the market, but in the 2000s the availability of liquid capital accelerated beyond all bounds the production of housing as pure commodity. Housing propelled the financial boom and then, as the toxicity of its cost unravelled, became the symbol of the crash. As an instrument of capital, housing assumes very different priorities and guises than from its original meaning as shelter and dwelling. Housing in London, for example, has become part of a global flow of capital and exchange, sold off-plan in events held in Hong Kong and Chinese hotels, with prices per square foot and annual rental yields dominating the brochures. Once bought, they often lie empty. “Fully private development. No social housing!”, scream the brochures. And how right they are; there is nothing remotely social in

1

Zygmunt Bauman, Liquid Modernity (Cambridge: Polity Press, 1997).

2

Bauman, Liquid Modernity, 27.

3

Anna Minton, Ground Control: Fear and Happiness in the Twenty-First-Century City (London: Penguin, 2009).

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these spatialised spreadsheets called housing developments. How far have we moved from the golden age of public housing when, in 1949, the leader of London County Council could argue: “the problem is one not merely of bricks and mortar, but of flesh and blood, of the personality, customs, hopes, aspirations and human rights of each individual man, woman and child who needs a home.”4 The commodification of housing is reflected in its design. Communal space is radically reduced in both scale and quality because it has no exchange value (except in the glittering lobbies that act as fake showcases for what lies beyonds). Internally, space is divided and classified, because named and sized space is easily understood in market terms. Design quality is represented through images of kitchen equipment and furniture, and by pictures of the views from the housing, neither of which are in the purview of the architect. But most of all, these schemes are built with little concern for the life of the housing and its occupants once the deal has been struck. As Tatjana Schneider and I argue in our book Flexible Housing, the lack of care for the future use of housing is wasteful in so many ways. It makes no economic sense to build for a fixed purpose when the future is so uncertain. It makes no sustainable sense not to allow changes to fabric and technologies. It makes no societal sense to have a population on the move because they cannot adapt their housing to their changing needs. And yet the private housing sector effectively builds in obsolesence from the start, locking housing into an immediate spiral of future redundancy. Housing is thus one of the clearest manifestations of the way that the short-term demands of the market are often in direct opposition to the the longer-term values of a truly sustainable society. To escape this inbuilt contradiction demands a shift in seeing housing as much more that a mere commodity or just an efficient form of accommodation. This in turn suggests a move from the hard to the soft. Soft and Hard ‘Soft’ refers to tactics which allow a certain indeterminacy, whereas hard refers to elements that more specifically determine the way that the design may be used. In terms of use it may appear a contradiction that flexibility can be achieved through being either very indeterminate in plan form or else very determinate, but historically both approaches have developed in parallel through the course of the twentieth century. Soft use allows the user to adapt the plan according to their needs, the designer effectively working in the background. With hard use, the designer works in the foreground, determining how spaces can be used over time. Soft use generally demands more space, even some redundancy, and is based on a relaxed approach to both planning and technology, whereas hard use is generally employed where space is at a premium. The natural tendency of architects is towards the hard, because it is in the realm of the determinate that one maintains a sense of control. Flexibility here, as Adrian Forty points out, is a means of allowing architects “the illusion of projecting their control over the building into the future.” Flexibility, in its hard guise, extends the apparent reach of the architect when confronted with the dilemma that their involvement in a building “ceased at the very moment that occupation began.”5 Hard use is often allied with the rhetoric of flexibility: sliding doors, moving walls, and fold-down furniture come to the fore as a set of mechanisms that frame the user as an operator of architectural equipment. Soft use, on the other hand, passes control over to the user, allowing them to appropriate the space as they see fit. The architect, if indeed there is one, here plays the role of facilitator rather than determiner or, in Zygmunt Bauman’s terms acts as interpreter rather than legislator.6 The parallel histories of hard and soft use identify a paradox in the term flexibility. The hard view can be seen as extending the influence of the architect, and thus becomes part of the wider regime of control that modernity is associated with. Flexibility is provided, but on the architect’s terms. In the soft view, flexibility dissolves the control of the architect and hands it over the user. In Forty’s similar interpretation, “on the one had it (flexibility) has served to extend functionalism and so make it viable, but on the other hand it has been employed to resist functionalism.”7 Wherever one locates oneself on the soft-hard spectrum, the importance in the design of flexible housing is to be aware of the tension between indeterminate and determinate approaches because it serves as a constant reminder of the tension between the reality and ideals of spatial occupation. The soft-hard analogy can also be applied to the methods of construction in flexible housing. Hard technologies are those that have been developed specifically to achieve flexibility. The history of flexible housing is full of examples of projects that have been driven by technological systems, often invented from anew. The systems range from those that exploit concepts of modularity to those based around servicing strategies, but the common theme is that the technological solution is the prime motivation and determinant of the housing design. In contrast to such ‘hard’ strategies, one can identify schemes that have used softer technological tactics. Soft technology is the stuff that enables flexible housing to unfold in a manner not completely controlled by the foreground of construction techniques.

4

London County Council, Housing : A Survey of the Post-War Housing Work of the L.C.C., 1945-49 / London County Council. (London: LCC, 1949), 4.

5

Adrian Forty, Words and Buildings: A Vocabulary of Modern Architecture (London: Thames & Hudson, 2000), 143.

6

Zygmunt Bauman, Legislators and Interpreters: On Modernity, Post-Modernity, and Intellectuals (Ithaca: Cornell University Press, 1987).

7

Forty, Words and Buildings: A Vocabulary of Modern Architecture, 148.

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In another context, Tatjana and I designated the conjunction of soft use and technology as ‘SoftSpace.’8 We described SoftSpace in the following terms: “SoftSpace is in time • SoftSpace is adaptable to changing use, climate and technologies •SoftSpace is designed but probably not overdesigned • SoftSpace allows choice • SoftSpace is not predicated on order but is not necessarily chaotic • SoftSpace accommodates the flows of contemporary life • SoftSpace is more background than foreground • SoftSpace asks who the designer is • SoftSpace may be blobby but could equally be straight.” The spirit of SoftSpace is analogous to the sensibility that Jonathan Raban develops in his book Soft City: “the city goes soft; it awaits the imprint of an identity. For better or worse, it invites you to remake it, to consolidate it into a shape you can live in.”9 The potential for others to imprint an identity is paramount in any building, but most of all in housing, where there is an ethical imperative to allow the dwellers to live out their own lives and not that of the architect. It is no coincidence, therefore, that some of the best examples of flexible, adaptable, space – such as terraced housing or the industrial warehouse - probably never had an architect come near them. They are closer to the world of the vernacular, and non-professional, than they are to the world of the professional. This does not imply the renouncing of the role of the architect in the design of housing – one only has to look at the poverty of the majority of developer housing to see the dangers of that – but to call for a redirection of architectural intelligence in the design and making of soft housing, a move from legislator to interpreter. To design a building with the specific intent for it to be changed in any way is to accept that the building is in the first place in some way incomplete, or even imperfect. This is of course counter to normal architectural values, which privilege completion and perfection. In addition, to admit to social flexibility is to admit time into our buildings, and architects, as Karsten Harries notes, live in the “terror of time.”10 It is not surprising, therefore, that architects have concentrated more on the determinist aspects of flexible housing in an assertion of their control over space, time, and the user within it. Against this there is an architectural approach to soft housing that is at the same time more modest and more canny. Soft housing challenges the authority and dominance of the architect’s and housing provider’s hand. It is improbable, therefore, that soft housing could be achieved within the market-led model that presently dominates housing supply. However, with the new patterns of tenure that are emerging, particularly in Europe, soft housing finds a more natural place. Co-housing, collective custom build11, shared equity housing, cooperative housing, self-build – all these detach housing from a model of pure ownership, and so introduce values beyond the monetary and open up discussions as to what housing should provide beyond surplus value. In their move away from the pressure of an immediate sale, they promote an understanding of the long-term relationship of the dweller with space. In their tendency towards the collective, they engage in what might constitute common good. Just as the products of market-led housing spatialise so precisely the conditions of global capitalism, so these forms of tenure, and the associated soft housing, initiate the spaces for alternatives to the dominance of authoriatian neo-liberalism. In this light, soft housing is much more than simply a question of design: it also provides a model of how we might live more sustainably, more collectively and more equitably.

8

This was in an MArch design studio at the School of Architecture, University of Sheffield, 2005-6.

9

Jonathan Raban, Soft City (London: Fontana, 1981), 12.

10

Karsten Harries, “Building and the Terror of Time,” Perspecta 19 (1982): 65.

11

“Collective Custom Build,” accessed December 18, 2013, http://www.collectivecustombuild.org/.

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PONENCIAS

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1. TEORÍA, HISTORIA Y PROYECTO

INTRODUCCIÓN Aportaciones a la teoría, historia y proyecto de la vivienda colectiva Todas las cuestiones que hoy son claves en la evolución de la vivienda colectiva arrancaron con la revisión y crítica de los planteamientos de la vivienda racional dentro del movimiento moderno. Los resultados de esta evolución se expresan, en gran medida, en las comunicaciones del Congreso. Separación de funciones o flexibilidad Uno de los hechos determinantes ha consistido en superar el criterio de separación de funciones, que se aplicaba en todas las escalas, convertido en dogma a partir de la Carta de Atenas. En el caso de la vivienda ello había comportado separar las áreas residenciales de los lugares de trabajo, estableciendo también en el interior una división entre zona de día y zona de noche, que hoy los requerimientos de flexibilidad ha hecho obsoleta. Actualmente, la vivienda está recuperando sus funciones dentro de los procesos de trabajo productivo, incluyendo actividades de estudio y de trabajo remunerado. Ello ha comportado una revisión de los espacios de la vivienda para que puedan favorecer estas actividades laborales dentro del espacio doméstico. Todos estos cambios han impulsado una nueva agenda para la vivienda colectiva, dentro de la cual se ha convertido en troncal poner énfasis en las cualidades de la vivienda flexible. Para ello se necesitaron aportaciones metodológicas cruciales, como la teoría de los soportes propuesta por N. John Habraken en los años sesenta, desarrollada por un amplio equipo que hoy lidera Stephen Kendall dentro de la red “open building” y que está extendida por muchos países. Hoy seguimos comprobando su gran influencia en la mayoría de los casos relevantes de viviendas colectivas. En este sentido, el texto de Israel Nagore es clave y constituye una muy avanzada reelaboración de la teoría de los soportes y la práctica del “open building”, aportando un catálogo de herramientas técnicas para ir incorporando en las distintas escalas: las piezas prefabricadas de la estructura como esqueleto; los módulos y paneles de las envolventes externas; los sistemas prefabricados de los servicios; y las piezas interiores de relleno, separación, guardado y amueblamiento de los espacios y los elementos para ganar espacios exteriores. El objetivo ulterior de Nagore es posibilitar un uso abierto y participativo, que el sistema de los soportes no sea exclusivo de una industria de alta tecnología; en definitiva, se plantea una domesticación del “open building”.

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Una nueva agenda para la vivienda colectiva Una de las novedades de esta nueva agenda ha sido la introducción de la participación de los futuros usuarios dentro del proyecto de la vivienda, algo que se ha desarrollado desde finales de los años sesenta hasta hoy, en proyectos desde el PREVI en Lima hasta el Elemental Chile. Ello tiene que ver con el surgimiento de una cultura sobre la post-ocupación de la vivienda, que en Europa tuvo un texto pionero del arquitecto y sociólogo Philippe Boudon sobre la transformación por los usuarios de las viviendas en Pessac de Le Corbusier. Y otra de las novedades, que ya se empezó a experimentar en los años setenta, tras la primera crisis ecológica de recursos, especialmente la del petróleo, ha sido la necesidad de establecer, a partir de 1987 con el Informe Bruntland y de 1992 con la cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, unos criterios de sostenibilidad, que se han ido definiendo a partir de la década de los noventa. En esta dirección están ejemplos modélicos, como las viviendas para jóvenes en Mataró (1999-2002), de los arquitectos Jerónimo Durán y Lluís Grau. En esta nueva agenda para la vivienda colectiva ha sido también muy importante introducir nuevas interpretaciones, siendo muy relevantes aquellas visiones que están visibilizando la aportación de las mujeres técnicas a la vivienda colectiva desde finales del siglo XIX, como las que hicieron Lillian Gilbreth y Christine Frederick a principios del siglo XX; aportaciones que fueron troncales en el desarrollo de la vivienda racional. En este sentido van dirigidas las comunicaciones presentadas por Renata Coradin y Marta Fonseca en relación a la introducción de la igualdad de género en el proyecto de la vivienda contemporánea. Aportaciones a la diversidad tipológica En el Congreso destaca la preeminencia de casos de estudio, algunos tomados monográficamente, como la serie de Frauen Werk-Stadt en Viena (1987), la primera proyectada por Franziska Ullmann, Elsa Prochazca, Gisela Podreka y Liselotte Peretti; o como la Ökohaus en Berlín (1982-1989), de Frei Otto y Herman Kendel; y otros ejemplos de referencia que salen citados de pasada, como el Nemausus de Jean Nouvel o Gifu Kitagata de Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa (SANAA). Desde la óptica de la renovación tipológica se analizan obras recientes de equipos como el de Atxu Amann, Andrés Cánovas y Nicolás Maruri. Ello ha llevado a poner énfasis no sólo en la sostenibilidad, flexibilidad y desjerarquización sino también en elementos arquitectónicos en los límites, como el interfaz de corredores de acceso y terrazas o en el parámetro de la profundidad idónea para las viviendas. En este sentido es muy sugerente el trabajo que presenta Fernando Altozano, estudiando las diversas profundidades de los ejemplos de vivienda colectiva más conocidos, y estableciendo diversas consideraciones: sobre los bloques poco profundos (de menos de 8 metros de profundidad), sobre la profundidad ideal de 10,20 para los ejemplos con corredor y viviendas dúplex; tratando sobre las profundidades medias de 12 a 13,5, que evitan recurrir a patios y patinejos y sacan el máximo partido de la ventilación cruzada; y analizando los ejemplos de gran profundidad, de más de 20 metros, desde la Unité d’Habitation hasta la propuesta para el Hansaviertel de Alvar Aalto y Elsa Kaisa Mäkiniemi. Y tiene un interés especial la comunicación de Núria Salvadó estudiando las transformaciones que introduce la vida de las personas en espacios intermedios entre la casa y la ciudad, en tres ejemplos: la Casa del plátano en el bario del Pópulo, Cádiz de MGM Arquitectos; los apartamentos para ancianos en Chur de Peter Zumthor; y las casas patio en Solthurn, Suiza, de Herzog y de Meuron. Es destacable también la aportación entrono a la llamada “casa del ser”, con 14 experimentos hechos por estudiantes de la Universidad de Zulia, en Venezuela, dirigidos por la profesora María Machado. Nuevos contextos de referencia También los contextos de referencia se han ampliado, más allá de los convencionales en Europa, Estados Unidos y Japón, hacia los casos de estudio de vivienda social en ciudades latinoamericanas (Buenos Aires, Bogotá, Medellín, Cali, La Habana, Caeté en Minas Gerais…). En esta dirección de ampliación de contextos de referencia, Elizabeth Castrodad aplica los criterios de la fenomenología para replantear desde un punto de vista de la percepción y la sostenibilidad los elementos estandarizados de la vivienda multifuncional en Costa Rica. En el ejemplo de Minas Gerais, el proyecto de vivienda se utiliza como propuesta de rehabilitación urbanística y paisajística. En esta ampliación de horizontes es clave la revisión del concepto de Unidad Vecinal según Josep Lluís Sert, quién lo teorizó en Can our cities survive? (1942) y la intentó desarrollar con su socio Paul Lester Wiener en proyectos fallidos en ciudades latinoamericanas. Doris Tarchópulos ha estudiado con rigor y profundidad las investigaciones y proyectos de Sert sobre Unidades Vecinales durante el periodo que va de 1943 hasta 1953. Las aportaciones a este congreso permiten conocer obras poco estudiadas, como la comuna urbana Dom Helder Cámara cerca de São Paulo proyectada por el colectivo USINA, que se dedica al ambiente habitado y que muestra influencias constructivas y tipológicas en Joan Villà; o como la obra de vivienda social en Ciudad de México de Mario Larrondo Shels, realizada con participación de los usuarios y con resonancias que van desde las obras de Alejandro Zohn en Guadalajara hasta a la arquitectura evolutiva de bóvedas de ladrillo de Carlos González Lobo.

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Reflejando la nueva agenda de la vivienda colectiva está el trabajo de Alessandra Cireddu sobre la necesaria adaptación de la vivienda contemporánea al creciente uso de colectivos, de carácter más nómada e informal, como los jóvenes que se agrupan temporalmente. Cireddu destaca tres alternativas que se encuentran en la práctica: vivienda-habitación, vivienda-común y la vivienda desjerarquizada. Destacan, por último, dos trabajos. La investigación tan certera de Aránzazu Melón sobre post-ocupación, con el caso del sacrificio del Robin Hood Gardens en Londres, que en el 2014 va a ser derribado sin remedio, mientras otros edificios ingleses modernos de viviendas se han rescatado, remodelado y rehabitado; y la precisión terminológica del trabajo de Isabel Aparici, recordando que la vivienda moderna es también un patrimonio cultural, por lo tanto, con los retos de mantenerlo vivo y hacerlo accesible y visitable. En definitiva, una mirada caleidoscópica, que avanza en las herramientas conceptuales, formales y tecnológicas de la flexibilidad y la teoría de los soportes; que revisita ejemplos canónicos y desvela casos poco conocidos; que enfoca realidades emblemáticas y visibiliza intervenciones modélicas en diversas ciudades; que interpreta el pasado y, sobretodo, que comprueba los usos, los valores culturales y la relación con el contexto de la vivienda colectiva contemporánea, demostrando su vitalidad actual. Josep Maria Montaner

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1. TEORÍA, HISTORIA Y PROYECTO

Isabel Aparici Turrado

I

Barcelona, España

ACTIVACIÓN CIUDADANA DE LA VIVIENDA COLECTIVA CONTEMPORÁNEA Experiencias barcelonesas

La vivienda es un elemento fundamental de la ciudad, ya entendamos ésta como urbs o como civitas. El entorno construido englobado en la urbs se compone fundamentalmente de viviendas, que delimitarán la morfología de calles y barrios. La civitas, la ciudadanía, necesita la vivienda. Por un lado, ha de satisfacer la necesidad básica de abrigo; por otro, nuestra casa es también una forma de participación en la ciudad, allí se desarrollan valores e identidades personales y colectivas, es engarce entre la vida privada y la pública. El presente artículo articula una visión desde la gestión cultural, que toma la vivienda contemporánea como recurso que puede ponerse al servicio de la comunidad. Se propone el concepto de activación cívica para englobar una serie de acciones que conviertan la vivienda colectiva un impulsor y cohesionador social tanto para quienes las habitan como para los vecinos del barrio donde se insertan. Algunas de estas actividades se dan ya por separado: se buscan cuáles de ellas se han puesto en práctica en Barcelona para esbozar unas líneas de futuro para la puesta en práctica de la activación. 1. Los valores de la vivienda y su activación Entendemos por activación1 el proceso de puesta en valor y difusión de determinadas características de un objeto -un edificio de vivienda colectiva- con la intención de generar una respuesta. La activación presupone una visión de los elementos patrimoniales y simbólicos como construcciones sociales2, dispositivos que en un momento son cargados de significación al servicio de un fin. La activación cívica pretende hacer de la vivienda colectiva un impulsor de valores sociales urbanos: potenciación de los vínculos con el territorio próximo (edificio, barrio), construcción y refuerzo de la identidad personal en base al espacio del edificio (orgullo de habitar un lugar, orgullo de tener en el barrio una construcción) o aumento de la cohesión social. Sí debería huirse de la mera fetichización o fosilización que en ocasiones aporta la patrimonialización. Las muestras de arquitectura histórica más relevantes, los “monumentos”, ya han pasado por un proceso de activación: han sido seleccionados y cargados patrimonialmente para generar un discurso sobre la ciudad, una interpretación del país o la historia según la intención dominante. Así el centro de Barcelona devino Barrio Gótico en la década de 1920 con la recuperación de edificios (en ocasiones eliminando elementos no góticos) y la construcción de otros3. La finalidad era generar un discurso comprensible para los visitantes, en una proto-promoción de la “marca Barcelona”. Algunas viviendas colectivas se encuadran en activaciones patrimoniales y turísticas, como las casas modernistas del Eixample (Casa Milà, Batlló, Calvet, Thomas, etc.). Los réditos de ambas activaciones son básicamente económicos, políticos y de márketing de ciudad. La gestión cultural de la vivienda contemporánea es menos permeable a una activación patrimonial turística por la dificultad de conseguir visitas de pago compatibles con la cotidianidad de vecinos y vecinas, y el reconocimiento patrimonial requiere de una distancia temporal que algunos conjuntos aún no han conseguido. Por contra sí pueden ser activados cívicamente con el acuerdo de todos los actores implicados.

1

El concepto activación es ampliamente empleado en la gestión turística del patrimonio (Prats [2003]). Aquí se utiliza desvinculado de la explotación comercial turística.

2

Berger, Luckmann (1998).

3

Cócola (2010).

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La activación será más fácil y eficaz cuanto mayores sean los valores que el edificio aporte a la ciudad: buena relación de la planta baja con el entorno, permeabilidad para que la ciudad entre en el edificio, multiplicidad de usos, unidades interiores que permitan diversidad social (personas solas y familias, jóvenes y mayores, etc.), servicios comunitarios que ayuden a mejorar la vida cotidiana, jardines interiores abiertos a todo el barrio, etc. Entre los valores para los habitantes que tendría la activación de estos valores se cuentan: • Aumento de la autoestima: a partir de la valorización externa, reconocimiento del valor del paisaje cotidiano y surgimiento del sentimiento de exclusividad al tener acceso a algo que otros consideran de interés. Puede suceder a escala micro (vecinos del edificio) y macro (barrio). • Creación de identidad personal y colectiva a partir de los valores del edificio: potenciación del lugar como fuente positiva de enraizamiento (frente a la estigmatización que han provocado algunos conjuntos residenciales). La generación de identidad a partir de fuentes compartidas con todo el barrio y basadaas en valores urbanos (diversidad, permeabilidad, etc.) favorece la cohesión social y la implicación colectiva. • Mejora de la relación con el edificio: aumento del interés por el mantenimiento general y aprovechamiento de todas sus posibilidades. La ley de barrios de la Generalitat de Catalunya4 ya preveía la cohesión social como fin último de los procesos de mejora de los edificios y las condiciones de vida que deseaba impulsar en las zonas más degradadas y con peligro de exclusión. La activación cívica de los edificios restaurados se incluye en esta que busca no solo la mejora de las cualidades físicas del espacio sino la repercusión social y emocional que conlleva. 2. Fases y actores de la activación 2.1 Valoración El primer paso para la activación es la valoración, el reconocimiento de unas cualidades que serán usadas posteriormente. De forma habitual este paso ha sido impulsado desde instancias institucionales, en especial con la catalogación patrimonial, que a su vez ha generado un discurso propio sobre qué es arte o cómo es la ciudad o qué debe ser recordado y preservado5. En Barcelona, en la primera década del siglo XXI surgieron cuestionamientos al proceso de patrimonialización dado el desinterés por la catalogación del patrimonio industrial. Ello permitió la pérdida de recintos fabriles en el barrio del Poble Nou durante la construcción de la Vila Olímpica a finales de la década de 1980 y del distrito 22@ desde 19986. Solo tras protestas vecinales y académicas se acabó por revisar los criterios de inclusión7. La legitimación institucional tiende a asentarse en discursos ampliamente consensuados, lo que los hace poco ágiles. La arquitectura residencial contemporánea se incluye en ellos lentamente. La valoración para una activación cívica también puede ser bottom-up. Así, en enero de 2013 se derribó la “Casa dels pollets”, el edificio más antiguo del barrio de Hostafrancs. Era una casa rústica del siglo XIX de planta baja comercial y un piso, anexa al hostal desaparecido que parece dio nombre al barrio. Durante la segunda mitad del siglo XX albergó una pollería que vendía animales vivos, muy popular entre la chavalería. Aquí la presión popular llegó tarde y se perdió un espacio de memoria cotidiana y de identidad vecinal. La activación cívica debería ayudar a la creación de espacios simbólicos y referentes a todos los niveles. Otro caso bottom-up es el edificio Walden 7, del Taller de Arquitectura. Ya a su ocupación en 1976 se descubrieron humedades y cayeron losetas de la fachada, situación que se agudizó en los años siguientes. En 1984 la promotora pidió la declaración de ruina pero los vecinos no se resignaron y consiguieron que el ayuntamiento de Sant Just Desvern lo impidiera al año siguiente. La rehabilitación integral acabó en 1994. A pesar de las dificultades, los habitantes del Walden hicieron de la valoración de su edificio motivo de lucha. Durante el proceso de activación cívica los habitantes deben ser protagonistas, teniendo en cuenta sus aportaciones documentales y de experiencias. En el caso de la Casa Bloc, la museización comenzó con un trabajo de sensibilización vecinal y la reconstrucción pudo llevarse a cabo de manera fiel gracias a personas que cedieron piezas de origen8. Por otra parte, un trabajo único de valoración no es garantía de sensibilización cívica. En 2011, la comunidad del edificio de Coderch y Valls en Passeig Joan de Borbó, declarado Bien Cultural de Interés Nacional en 2003, instaló una barandilla en la entrada, sobre el mural de Guinovart Barceloneta, sin miramiento alguno por la integridad de la obra9. Tras salir a la luz este hecho, se rectificó.

4

Ley 2/2004, de 4 de junio.

5

Álvarez (2011).

6

Tatjer (2008).

El Catálogo fue revisado en 2000 para proteger elementos aislados como chimeneas; tras protestas académicas y vecinales, en 2006 se amplió con 68 elementos fabriles. Aparici, Isabel (2012) El impacto de la renovación urbana en la configuración cultural local: el caso Poblenou-22@. Tesina para el título de máster en Gestión Cultural (UB), Barcelona.

7

8

MUHBA (2012) Casa bloc. Vivienda 1/11. Guía de visita.

9

“Un mural de Guinovart, agredido”, La Vanguardia, 10/10/2011.

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Placa del FAD, diseñada por Subirachs, en el edificio de Coderch en la calle Juan Sebastian Bach.

Señalización exterior de las viviendas de Coderch en Passeig Joan de Borbó. La información es mínima (autores y año) y la placa ni tan solo tiene firma de la institución que la colocó.

Señalizaciones del Arquinset 2009. La información va dirigida a un público especialista: se muestran las plantas y alzados, y el texto se centra en el programa y los materiales.

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Emplazamiento y contenido de la placa ante la Casa Rustici, en Milán. Además de la identificación e historia, un código QR da acceso a una web. Se identifican todos los actores que han participado.

Cartel de la fiesta mayor del barrio de Les Corts, en Barcelona, basado en la imagen del jardín vertical Tarradellas.

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2.2. Señalización Una vez reconocido el valor del objeto es importante su señalización, interior y exterior para difundir sus características positivas. La señalización exterior es una llamada de atención para todo aquel que pasa ante el edificio. La experiencia barcelonesa en este apartado es dispersa y difusa. Tradicionalmente (1899- 1931) el Ayuntamiento de Barcelona colocaba una placa en el edificio ganador del premio anual al mérito artístico. Algunos edificios de vivienda (Casa Calvet, ampliación de la Casa Vicens, etc.) fueron premiados. Siguiendo la estela del reconocimiento artístico, desde 1958 se otorga el premio FAD, que ha galardonado viviendas (edificio en Comte Borrell de Bohigas y Martorell; edificio Frégoli de Esteve Bonell, etc.). En ellos se coloca una placa, cuyo diseño cambia con el tiempo, aunque algunos la han perdido o retirado. Durante la Olimpíada Cultural (1990) la iniciativa El Quadrat d’Or identificó 150 casas modernistas del Eixample. En ese momento preolímpico, la Generalitat colocó placas en los edificios catalogados como Bien de Interés Nacional (BCIN). Muchas de ellas han desaparecido víctimas del vandalismo y tampoco se extendido el “plaqueado” a los edificios que se han sumando a esta catalogación. Por su parte, la fundación Docomomo ibérico desde 2012 coloca placas en los edificios de sus archivos. Esta placa contiene un código QR. En Barcelona estaba prevista la señalización del edificio Mitre, de Barba Corsini, pero finalmente no se ha llevado aún a cabo. Durante la semana de la arquitectura de 2009, el FAD preparó una ruta por edificios de Barcelona. Algunos fueron señalizados con paneles exteriores que mostraban la planta y explicaban la génesis del edificio. Todavía resiste una de esas señalizaciones en la illa Fleming. A ello cabe sumar las placas de memoria histórica que recuerdan actividades o personajes relacionados con el lugar donde se emplazan. Se constata falta de unidad de criterio, de actualización y de homogeneidad. Encontramos señalizado el edificio de Coderch y Valls en la Barceloneta pero no la casa Espona de Duran i Reynals, ambas declaradas BCIN en 2003 y dentro del catálogo de Docomomo ibérico. A ello se añade la escasa información de las señalizaciones institucionales, que no permite la comprensión del edificio en su contexto. Por contra, cuando la acción es llevada a cabo por actores especializados, la información es muy específica, sin pensar en un público general. La señalización empleada en Milán puede servir como referencia de placa informativa: contiene una descripción histórica de contexto en dos idiomas (italiano e inglés, de cara a una activación turística) y un código QR que da acceso a una web en 9 idiomas. Así pues, sería necesaria mayor sistematización tanto en la elección de los lugares a señalizar como en los materiales empleados. Sería recomendable incluir alguna explicación extra ya fuera in situ o con iniciativas como la inclusión de códigos QR en los elementos de señalización. No hay que olvidar la señalización interior. En entradas, pasillos, garajes o azoteas se puede recuperar la memoria del lugar a través de elementos recuperados, fotografías, etc. 2.3 Difusión Existe una gran variedad de actividades que plantean diferentes grados de intromisión en el funcionamiento cotidiano. Las características de cada lugar y sus potencialidades marcarán las más adecuadas. Entre las menos intrusivas estaría la inclusión del edificio en materiales de difusión del barrio, el distrito o la ciudad, o la creación de materiales propios. Así, con apoyo institucional se editó un libro por los 50 años del polígono Montbau10. Otro ejemplo sería la web del barrio de la Barceloneta11 dentro del Pla de Barris, que incluye como patrimonio representativo los dos edificios plurifamiliares de Coderch y Valls: el situado en Passeig de Borbó y el bloque de pescadores, más modesto y sin señalización.También puede hacer que el edificio aparezca en recorridos o festivales del barrio o bien convertirlo en icono para el cartel de las fiestas. Aunque no se trata de viviendas, cabe recordar el cartel de las fiestas de Les Corts de 2011 donde el jardín vertical que tapa una medianera fue el protagonista. Entre las más intrusivas se encuentra la apertura del edificio para su visita. El festival de arquitectura 48h OpenHouse Barcelona, ha conseguido que particulares hayan abierto ni que sea por unas horas sus viviendas para la visita pública de forma excepcional12. La Casa Bloc es accesible ya de manera permanente gracias a la museización de uno de los pisos por parte del DHUB (Museo del Diseño de Barcelona). El piso presenta elementos originales y mobiliario de los años 30; la vida actual se percibe en los corredores y patios interiores. También es posible visitar el Walden 7: la comunidad ofrece recorrer la azotea, los pasillos y escaleras, así como la entrada y los espacios exteriores del edificio. En todos los ejemplos, las visitas son guiadas, limitadas y no es posible recorrer el espacio de manera libre. Una opción para conjuntos de vivienda de gran tamaño sería aprovechar algún espacio comercial para instalar sedes institucionales (oficinas de organismos públicos, asociaciones, etc.) que pudieran estar abiertas al público y convertirse en pequeños centros de interpretación del lugar. 2.4 Actores La activación tiene diferentes actores tanto institucionales como privados. Como comenta Prats13, no inicia el proceso quien quiere sino quien puede. Los actores institucionales políticos acostumbran a usar la patrimonialización, es decir, la determinación de qué es patrimonio y qué no, como vía de legitimación de un discurso. En ocasiones esta legitimación viene unida a una activación turística, como ocurrió con el acervo modernista en la década de 199014, que sirvió como uno de los pilares para construir el “destino” Barcelona.

10

Giménez Compte (2011).

11

http://www.barcelonetapladebarris.cat/llocs_interes_patrimoni_contemporani.php

12

Por ejemplo, en 2012 se pudo visitar el edificio Mitre.

13

Prats (1997, pág. 33) citado en Quintán (2009), pág 309.

14

Acciones de la Olimpiada Cultural como la creación del Quadrat d’Or (y la señalización de edificios) por los Juegos de 1992, marca luego retomada por Turisme de Barcelona.

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Entre la iniciativa privada, a nivel micro, tenemos los propios habitantes de los edificios, ya sea de manera individual o coordinados en las comunidades de vecinos. Son esenciales porque viven la activación de su entorno de manera más sensible y por tanto son clave para delimitar las acciones a llevar a cabo (visita o no del edificio, etc.), al mismo tiempo que reciben los beneficios que la activación propone (mayor implicación en el barrio y en la vida del edificio, generación de la propia identidad a partir del lugar de residencia, etc.). En este grupo también encontramos agentes barriales como las asociaciones de comerciantes, de memoria histórica, etc. Ellas pueden generar un discurso que englobe el edificio en su contexto de manera que todo el entorno se beneficie. Es lo que sucedió con unas rutas por la calle del Carme, en el Raval, promovidas por la asociación de comerciantes. Tras conocer la historia y valores de edificios importantes de la calle pero que no cuentan con señalización alguna (como el palacio de Gònima), los participantes reconocieron sentirse más orgullosos de su entorno y valorarlo más. Grupos del tercer sector como los promotores del 48h Open House Barcelona, pueden servir de motivadores o desencadenantes. 3. Retos de futuro El principal reto sería adoptar una visión transversal en el tratamiento de la ciudad que supere las disciplinas tradicionales y potencie los diferentes valores de la vivienda. Cabría impulsar el concepto de activación ciudadana en especial en aquellas zonas con problemas de convivencia, relación social o baja identificación de los vecinos con su entorno. El trabajo previo sería determinar una lista de indicadores que permitan valorar el éxito de la iniciativa, sus debilidades y fortalezas. También deberían coordinarse los pasos a seguir si ya se llevan a cabo algunas acciones. De todos los ejemplos barceloneses presentados, el Walden 7 es quizás el que más se aproxima a la activación cívica, seguramente potenciado por la idea inicial del proyecto de pensar un edificio-ciudad para la vida en comunidad. A raíz de la necesidad de unión para la reforma y salvación del edificio, se ha dado una gran vinculación entre buena parte de las familias que viven en él, como se constata en las actividades conjuntas que realizan, consultables en su web15. Además se ha generado un sentido identitario que ha cristalizado en el concepto waldenita, empleado por los vecinos más implicados16. La morfología y dimensión del edificio permite visitas en grupos reducidos sin generar molestias; la comunidad de vecinos las organiza de manera altruista, sin más retorno que la satisfacción por mostrar orgullosa aquello de lo que disfruta. Aún podría potenciarse su aportación al entorno en que se inscribe. La gestión de la ciudad podría adoptar la activación ciudadana de su patrimonio de vivienda colectiva como un recurso más entre el catálogo de medidas para mejorar la vida de sus habitantes. Bibliografía • Álvarez, Fernando (2011) “El patrimonio en la ciudad contemporánea” en Montaner, J.M.; Álvarez, F.; Muxí, Z. (eds.) Archivo crítico modelo Barcelona, Ajuntament de Barcelona, Barcelona. • Aparici, Isabel (2012). El impacto de la renovación urbana en la configuración cultural local: el caso Poblenou-22@. Tesina para la obtención del título de máster en Gestión Cultural (UB), Barcelona. • Ariño, Antonio (2012) “La patrimonialización de la cultura y sus paradojas posmodernas” en Lisón Tolosana, C. (ed). Antropología. Horizontes patrimoniales, Ed. Tirant, Valencia. • Berger, Peter L.; Luckmann, Thomas (1998). La construcció social de la realitat. Herder, Barcelona. • Cócola, Agustín (2010). El Barrio Gótico de Barcelona. Planificación del pasado e imagen de marca. Tesis doctoral, Universidad de Barcelona. <http://hdl.handle.net/10803/2027> • DHUB (2012). Casa bloc. Vivienda 1/11. Guía de visita. • Giménez Compte, Carlota (2011). Montbau 50 anys. Un barri de Collserola. Ajuntament de Barcelona, Barcelona. • Marcos Arévalo; Javier (2010). “El patrimonio como representación colectiva. La intangibilidad de los bienes culturales”. Gazeta de Antropología, vol 26 (1). • Quintana, Claudio; Stagno, Rubén (2009). “Patrimonio y turismo: la activación turística patrimonial de Purificación (Paysandú, Uruguay)”. Pasos: revista de turismo y patrimonio cultural, vol 7: 307-319. • Prats, Llorenç (2003). “Patrimonio + Turismo = ¿desarrollo?”. Pasos: revista de turismo y patrimonio cultural, vol 1 (2): 127-136. • Ramírez, José Luis (1998) “Los dos significados de la ciudad o la construcción de la ciudad como lógica y como retórica”. Geocrítica, n. 27, Barcelona. • Tatjer, Mercè (2008). “El patrimonio industrial de Barcelona entre la destrucción y la conservación, 1999-2008”. Geocrítica, Barcelona. Isabel Aparici Turrado

isaparici@yahoo.com

Licenciada en Periodismo (UAB) y Antropología Social y Cultural (UB). Máster en Gestión Cultural (UB). Profesora del máster Laboratorio de la Vivienda Sostenible del Siglo XXI, participa en equipos multidisciplinares que abordan cuestiones urbanas. Paralelamente desarrolla trabajos dentro del mundo editorial.

15

http://www.walden7.com/

16

Documental Waldenites, Televisió de Catalunya, 1997: <http://www.tv3.cat/videos/1383739/Waldenites>

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1. TEORÍA, HISTORIA Y PROYECTO

Elizabeth Castrodad Vélez

I

Turabo, Puerto Rico

VIVIENDA MULTIFUNCIONAL Espacios estandarizados adaptados a las necesidades de los individuos

Introducción Esta investigación busca proponer un esquema de la vivienda estandarizada unifamiliar y multifamiliar en Puerto Rico que pueda satisfacer las necesidades de los distintos usuarios que la van a habitar. El término de vivienda estandarizada se utiliza para referirse a la vivienda modular repetitiva ejecutada por un desarrollador que consiste del diseño y planificación para su producción en masa. Esta producción disminuye el costo de construcción en un objeto más fácil de consumir por los individuos. Este modelo doméstico se ha convertido en una fórmula que determina la cantidad de cuartos y baños que tiene la propiedad basados en sus dimensiones. Estos esquemas crean una estandarización completa de una comunidad o edificio donde el anonimato de estos espacios se ha convertido en la característica principal de este tipo de desarrollo, que hoy día trasciende las distintas clases sociales. Utilizando la teoría fenomenológica basada en los escritos del arquitecto Juhani Pallasmaa y la teoría humanista basada en las conclusiones del arquitecto Herman Hertzberger, nuestra propuesta plantea unos principios que llevaran a la creación de un esquema. Este modelo servirá de esquema para la remodelación y construcción nueva de viviendas estandarizadas unifamiliares y multifamiliares, que puedan ser adaptadas a satisfacer las necesidades de cada habitante y, que a su vez sea un esquema económicamente accesible. Contexto: viviendas en Puerto Rico El surgimiento de los modelos de vivienda estandarizada en Puerto Rico comienza a desarrollarse activamente en la década de 1940, a partir del interés gubernamental de garantizar vivienda segura a la población, especialmente para los trabajadores que migraban a las ciudades, a raíz de la era de la industrialización. A través de los años, se continuaron construyendo viviendas siguiendo los paradigmas establecidos entre 1950-60, convirtiéndose ésta en la opción principal de la clase media/trabajadora para la compra de una residencia en Puerto Rico. La planta típica que se utiliza en esta investigación es un esquema básico de donde surgen las distintas tipologías de viviendas en Puerto Rico a base de modificaciones en distribución de espacios y dimensiones, principalmente. (fig. 1) Las funciones públicas y semiprivadas se ubican en la parte frontal de la casa, y funciones más privadas, en especial las habitaciones, se ubican en la parte posterior a lo largo de un pasillo. Los espacios son divididos en cuartos de formas ortogonales con medidas estándares para ubicar el mobiliario común. Las relaciones de un espacio con otro se reducen a delimitaciones por paredes que se extienden de suelo a techo. Los espacios de estas viviendas están delimitados de forma que sean frontera y acceso hacia el exterior y entre ellos, sin dar importancia al sentido de fluidez en sus funciones ni en su manera de habitarlos. Espacio estandarizado con necesidades individuales La “máquina para habitar”, como Le Corbusier concibe la vivienda, requiere que se adapte a nosotros, a nuestros gestos; pero que al mismo tiempo pueda ser práctica y que cumpla con nuestras necesidades básicas. Más aun, debe también satisfacer nuestra comodidad y aportarnos al beneficio de un mejor espíritu. Entonces, ¿existirá la posibilidad de definir un espacio que pueda ser estandarizado como una máquina industrializada, pero que a la misma vez pueda ser lo suficiente versátil para que un individuo se pueda adaptar a ella?

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Teoría Fenomenológica- experiencias: “Se han construído viviendas que quizás satisfagan todas nuestras necesidades físicas pero no contienen nuestra mente, nuestra experiencia.” Juhani Pallasmaa1 La fenomenología mira la arquitectura desde la perspectiva de la manera en que se experimenta. Experimentar un espacio le debe ofrecer al habitante el sentimiento de estar en un “lugar” único2, en un espacio en donde se sienta identificado apropiándose del espacio y fomentando el sentido de pertenencia del y al “lugar”. La fenomenología de la arquitectura se funda en verbos, en vez de sustantivos manifestando la experiencia de habitar un espacio. Para crear un espacio que pueda convertirse en “lugar” a los distintos habitantes, se debe estimular la apropiación del mismo, a través del desarrollo de carácter. El usuario puede lograr esto llevando a cabo sus rutinas de la vida cotidiana y creando un significado en ese espacio para convertirlo en “lugar”. Las características del “lugar” son las que estimulan la creación de ese significado. Es por eso que Christian Norberg-Schulz argumenta que si un lugar no tiene carácter, significa es que ese ambiente no es reconocible3, y por reconocible queremos decir que refleje y promueva una identificación emocional y de pertenencia al espacio. La vivienda estandarizada actual en Puerto Rico crea un ambiente que no es reconocible. Los espacios se han diseñado de una manera fría y estrictamente funcional y costoefectiva para el desarrollador. No se crean espacios reconocibles: la entrada es un mero acceso, en vez de la acción de acercamiento a la casa; el comedor es un frío espacio de consumo raras veces usado, en vez fomentar la tradición de reunirse para comer; la cocina resulta ser un espacio de almacenamiento y producción, en vez del lugar de preparación del rito de nutrición; y el cuarto es un mero espacio de descanso, en vez de representar los ritos de intimidad con todas sus experiencias de alojamiento, ocio, erotismo o formación. Teoría Humanista- orden creando libertad: “Un espacio debería de ser un instrumento musical que sugiere como es que se toca pero no predice toda la maravillosa música que puede ser creada por el dueño”4. Herman Hertzberger El teórico humanista, Herman Hertzberger, indica que no se puede generalizar el comportamiento humano ya que la experiencia individual es la que transforma un espacio en “lugar” para habitar. Además, mientras mayor cantidad de interpretaciones puedan ocurrir, mayor adaptabilidad del usuario al espacio, sintiéndose emocionalmente parte del mismo. El esquema de vivienda estandarizada que existe actualmente en Puerto Rico contiene espacios anónimos y sin carácter, a los cuales el usuario se debe adaptar. Podemos aplicar la crítica de Hertzberger: “El problema del cambio no es tener que adaptarse y modificar el espacio con características distintivas, ¡es que existan estas características de antemano!”5 El orden del esquema estandarizado del espacio que se propone va a crear el escenario de posibilidades que propicien que cada usuario puede afectar o interpretar la estructura. Los incentivos, o características particulares de los elementos de la estructura, son creados como un estímulo para que el habitante pueda asociar y apropiar el espacio para recrearlo y reinterpretarlo como su “lugar”. Hertzberger indica, que los espacios deben ser compuestos para crear “lugares”, unidades espaciales cuyas dimensiones apropiadas y proporciones correctas de encerramiento y apertura, permitan acomodar el patrón de relaciones de los que lo van a utilizar6. El carácter del espacio no surge de un espacio individualizado y único, sino surge de las características de los elementos estructurales que por su ubicación, dimensiones, aperturas y/o encerramiento, y materialidad crean una forma que define un “lugar” en la experiencia de cada habitante. Hertzberger denomina un concepto que se debe aplicar en estos espacios: Incentivo + asociación= interpretación Que a la misma vez se entiende como: Orden + carácter = lugar La estructura se crea en un orden. Cada parte se relaciona con las otras partes creando un conjunto que genera una composición espacial y produce una forma. Esta forma genera la experiencia en los espacios y a su vez produce el carácter. Orden y carácter en la vivienda estandarizada El orden que se establece va a crear el carácter que son necesarios para estimular la interpretación de un “lugar” en un espacio Orden Adaptable: La familia contemporánea está en constante cambio y evolución, tanto nuclear como socialmente. Se dan distintas necesidades de habitar que

1

Pallasmaa, Juhani (1996). The Geometry of Feeling: A Look at the Phenomenology of Architecture. En Theorizing a New Agenda for Architecture p. 447-453. NY: Princeton Architectural Press.

2

Ibid.

3

Norberg-Schulz, Christian (2000). Architecture: Presence, Language, Place. Italy: Skira Editore.

4

Hertzberger, Herman (1991). Lessons for students in architecture. Rotterdam: Uitgeverij Publishers.

5

Ibid.

6

Hertzberger, Herman (2000). Space and the Architect: Lessons for students in architecture 2. Rotterdam: 010 Publishers.

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Figura 1: Planta de piso típica de vivienda estandarizada en Puerto Rico.

Figura 3: Diagrama de ubicación del elemento de la estructura (negro) que define áreas de transición (gris claro) dentro del espacio principal (cuadrado completo).

Figura 2: Planta de piso de la Casa Visser del arquitecto Aldo van Eyck (1980).

Figura 4: Diagrama de alturas del elemento de la estructura (pared) que define distintas relaciones visuales y físicas en una secuencia espacial.

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Figura 5: Diagrama de alturas del elemento de la estructura (piso) que define distintas relaciones visuales y físicas en una secuencia espacial. Todas las imágenes fueron gráficamente representadas por Elizabeth Castrodad Vélez.

Figura 6: Diagramas de espacios yuxtapuestos creando zonas de transición por las formas de los elementos de la estructura estudiando su ubicación, dimensión y materialidad.

Figura 7: Diagramas de espacios yuxtapuestos creando zonas de jerarquía por las formas de los elementos de la estructura estudiando su ubicación, dimensión y materialidad.

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Figura 8: Diagramas de espacios yuxtapuestos creando zonas adicionales por las formas de los elementos de la estructura estudiando su ubicación, dimensión y materialidad.


van en contradicción con el fenómeno de la estandarización de las viviendas. La adaptabilidad en los espacios es una manera de satisfacer la variedad de necesidades y cambios del habitante. El orden adaptable se manifiesta en formas que crean espacios que se pueden utilizar de distintas maneras. Este orden adaptable se puede generar de tres maneras: la primera es creando sugerencias explícitas en su estructura en donde el usuario le añade o elimina partes para modificar la forma de los espacios. Esto se denomina “estructura modificable”. La segunda manera es proveyendo mecanismos ajustables como parte de la estructura, convirtiéndola en lo que denominamos una “estructura flexible”. La tercera es mediante la creación de composiciones estructurales que incentiven a ser utilizados e interpretados de distintas maneras, en lo que denominamos una “estructura multifuncional”. Nuestra propuesta aborda precisamente el desarrollo de un esquema de vivienda estandarizada con un orden adaptable generado por medio de una “estructura multifuncional” que a su vez mantenga los costos similares al esquema de la vivienda estandarizada típico en Puerto Rico. Carácter Multifuncional: La Casa Visser, del arquitecto Aldo Van Eyck y diseñada en 1980 en Retil, Holanda, ilustra como una estructura tiene un orden adaptable por su multifuncionalidad. Esta casa se concibe según él entiende la arquitectura: como “una dialéctica entre forma y usuario, en la que la primera aporta un refugio abierto a los usos alternativos, y donde la definición de espacio existe mientras sea apreciada”7. (fig. 2) El orden espacial en esta vivienda establece relaciones a través de espacios delimitados por elementos de paredes, columnas, techos y niveles de piso que entran y salen de los espacios formando áreas yuxtapuestas en una serie de transiciones que permiten distintas interpretaciones por el usuario. Este concepto de “estructura multifuncional” resulta tener un orden que contrasta enormemente con lo que encontramos en la vivienda estandarizada típica en Puerto Rico, donde cada espacio se relaciona únicamente con el adyacente, a través de sus límites y sus accesos. Estos patrones, sin duda, pasan por alto las características discutidas previamente y que Hertzberger atribuye al desarrollo del “lugar” y el carácter. Elementos Para esta investigación se analizó la ubicación, dimensiones y la materialidad de los elementos de la estructura denominados como paredes, columnas, techos y niveles de piso, estudiando las posibilidades de crear zonas nuevas en la secuencia espacial. Espacios yuxtapuestos creando zonas: Cuando se yuxtaponen los espacios se estimula la creación de zonas y funciones en acorde con la experiencia individual de cada habitante. Esto se puede lograr a través de las distintas definiciones de forma del espacio de los elementos de la estructura que van a generar las distintas relaciones visuales y espaciales en la secuencia espacial. La ubicación y las dimensiones de los elementos de la estructura van a definir las áreas principales de las zonas de transición en los espacios y definen el movimiento por el cual se experimentan las zonas (fig. 3). También, la altura de las paredes limitan la visibilidad a los otros espacios y delimitan la forma del espacio de acuerdo al encerramiento debido a su altura. De acuerdo a la altura, la pared puede ser un muro para sentarse, un muro de pasamano, una pared de división o una pared sustentante como se demuestra en el diagrama de relaciones espaciales y visuales. (fig. 4) Francis Ching propone que utilizando distintos niveles en el piso y/o techo se crean relaciones distintas de un espacio a otro pero se mantiene la integridad de un espacio continuo. (fig. 5) Un área dentro de un espacio que suba del nivel básico va a destacar ese espacio, mientras que un área dentro de un espacio que baje de nivel va a crear una zona más íntima de acuerdo a sus proporciones. El piso se puede convertir en una superficie nivelada con escalones y en rampas que crean transiciones de un nivel a otro. Estos cambios en niveles definen los espacios yuxtapuestos en la secuencia espacial y pueden crear zonas de estar estimulando distintas funciones a los espacios a su alrededor. La materialidad es también una característica que puede ser utilizada para definir zonas por distintas texturas y opacidades. Las áreas se delimitan a través de las cualidades en los espacios, de cómo se manifiesta la luz, y los cambios en materiales. De acuerdo a como se formen las áreas, se generan transiciones e interrelaciones en las mismas. De esta manera los espacios se pueden intersecar sacando provecho a las posibilidades y potencialidades de su materialidad. Las formas de los espacios en el esquema de la vivienda estandarizada típica en Puerto Rico son creadas principalmente por paredes sustentantes que sirven como elemento principal dividiendo la secuencia espacial en habitaciones de una manera ortogonal. Los espacios interiores carecen de una transición hacia el exterior u otros espacios en el interior ya que las paredes están ubicadas perpendicularmente unas con

7

Mackay, David (1984). La casa unifamiliar: Ultimas tendencias en una arquitectura de transición. Barcelona: Editorial Gustavo Gili.

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otras. Además, los espacios interiores se ubican en un área sin zonas adicionales ya que la estructura es uniforme en todos sus lados. Los elementos de la estructura que forman las secuencias en los espacios en el esquema de vivienda aquí analizado tienen mayormente las mismas dimensiones en altura y ancho a través de todos los espacios. El techo y el piso son de la misma altura a través de toda la vivienda y las paredes son todas del mismo ancho, provocando así cierta monotonía relacional entre el habitante y el espacio. Además, el mismo material es utilizado uniformemente en toda la estructura. Las aperturas idénticas en las paredes crea una experiencia homogénea y no estimula la interpretación de parte del habitante. Tipos de Espacios Yuxtapuestos: Las zonas formadas a través de la ubicación, dimensiones y materialidad de los elementos de la estructura establecen distintos tipos de espacios yuxtapuestos que son necesarios para posibilitar interpretaciones individuales por cada habitante. En los diagramas del primer esquema, el área yuxtapuesta de color anaranjado representa un área de transición entre el espacio de color rojo y amarillo. En estos ejercicios se analizan los elementos de la estructura para crear distintas relaciones espaciales y visuales entre un espacio y otro creando zonas de transición. La forma espacial de las zonas creadas mantienen una fluidez relacionando los espacios en la secuencia. (fig. 6) Los estudios del segundo esquema, muestran un espacio yuxtapuesto destacado de manera jerárquica sobre el otro. Se expresa como la ubicación, las dimensiones y la materialidad de los elementos de la estructura delimitan una jerarquía en la secuencia espacial aunque posibilita la creación de una zona. (fig. 7) En los diagramas del tercer esquema de espacios yuxtapuestos se define un espacio adicional en la secuencia de los dos espacios principales. La forma del espacio adicional definido por el encerramiento y las aperturas de los elementos de la estructura permiten establecer nuevas relaciones entre los espacios. (fig. 8) Conclusión El esquema de la vivienda estandarizada en Puerto Rico que aquí proponemos se compone por distintos tipos de espacios yuxtapuestos que generan formas conducentes a la creación de relaciones visuales y espaciales. Estos, a su vez, pemiten y estimulan experiencias en las cuales el habitante se pueda apropiar del espacio y “lugar”. La apropiación de los espacios se creará mediante la experiencia e interpretaciones del habitante en la vivienda. Nuestro modelo se diseña de acuerdo a los parámetros de costos de construcción actuales para producción de vivienda en masa; esto para propiciar una comparación entre ambos analizando sus beneficios, tanto económicos como espaciales, y atendiendo los procesos de sustentabilidad. El modelo aquí planteado persigue cambiar el paradigma de construcción de vivienda en masa en Puerto Rico, y busca ser implantado en la remodelación y construcción nueva de viviendas estandarizadas unifamiliares y multifamiliares, que puedan ser apropiadas por el individuo y, a su vez, económicamente accesibles. Bibliografías • Alexander, Christopher (1977). A Pattern Language. New York: Oxford University Press. • Ching, Francis D.K. (1996). Architecture Form, Space and Order. USA: John Wiley & Sons, Inc.. • Frances Gallart, Mary (2000). Ahora seremos felices: modelos de urbanizaciones en San Juan. En San Juan siempre nuevo: Arquitectura y modernización en el siglo XX pp. 20-27 San Juan, PR: ACCUPR. • Hertzberger, Herman (1991). Lessons for students in architecture. Rotterdam: Uitgeverij Publishers. • Hertzberger, Herman (2000). Space and the Architect: Lessons for students in architecture 2. Rotterdam: 010 Publishers. • Le Corbusier (1997). El espíritu nuevo en la arquitectura. En La Domus: introducción a la arquitectura de la casa. Madrid: Mairea Libros E.T.S.. • Norberg-Schulz, Christian (2000). Architecture: Presence, Language, Place. Italy: Skira Editore. • Pallasmaa, Juhani (1994). Identity, intimacy and domicile. Arkkitehti- Finnish Architectural Review. • Pallasmaa, Juhani (1996). The Geometry of Feeling: A Look at the Phenomenology of Architecture. En Theorizing a New Agenda for Architecture pp. 447-453. NY: Princeton Architectural Press. Elizabeth Castrodad Vélez

ecastrodad1@suagm.edu

Arquitecta de profesión, con un Bachillerato en Diseño Ambiental y una Maestría en Arquitectura de la Universidad de Puerto Rico, y licenciada como Corredora de Bienes Raíces. Actualmente se desempeña como Profesora y Coordinadora en los programas subgraduados de Diseño de Interiores y Delineación Arquitectónica, además de como Coordinadora del Programa Graduado de Arquitectura de la Escuela Internacional de Diseño y Arquitectura de la Universidad del Turabo de Puerto Rico. Es una de las fundadoras de Designpeople, Inc., empresa dedicada al diseño y construcción de remodelaciones y proyectos nuevos de vivienda.

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1. TEORÍA, HISTORIA Y PROYECTO

Alessandra Cireddu

I

Guadalajara, México

LA VIVIENDA DE NUESTRO TIEMPO Experiencias de viviendas compartidas en Barcelona

La vivienda de nuestro tiempo debe de ser capaz de responder a las exigencias de la sociedad contemporánea y albergar las distintas maneras de habitar que caracterizan la sociedad actual. La pregunta es si esta vivienda existe. Comparada con los rápidos y profundos cambios que han caracterizado la sociedad en las últimas décadas, la vivienda de nuestro tiempo parece no haber cambiado mucho y con la misma rapidez. El modelo de vivienda que se sigue proyectando en la actualidad se dirige principalmente al mercado de la familia tradicional (padre, madre, hijos) muy común en el siglo pasado, que por cierto ya no es el único1. En España se estima que el 56% de la población ya no constituye una familia nuclear jerarquizada y lo más probable es que este porcentaje siga subiendo. La vivienda para la mujer en casa y el hombre fuera, con la habitación “principal” y las habitaciones de los hijos, ya no representa un modelo que encarna las distintas necesidades de vida de las “familias” contemporáneas. Divorciados, parejas del mismo sexo, ancianos, extranjeros, la época de cambios que empieza en la posguerra ha producido una sociedad donde el concepto tradicional de familia ya no es actual, o por lo menos no puede ser el único blanco del proyecto residencial. Gustavo Gili (1997, p. 10-11) escribe: “es evidente que hoy en día la oferta (de vivienda) existente basada en un prototipo de familia estándar, no tiene mucho que ver con una realidad plural, caracterizada por constantes flujos de nuevos habitantes de distintas lenguas y culturas, por la diversidad de agrupaciones sociales, por el rápido desarrollo de las tecnologías informáticas … o por un panorama laboral menos estable, entre muchos otros factores”2. El mercado de la vivienda actual parece haber olvidado estos cambios, de aquí la inquietud de investigar las maneras de habitar de una de estas “nuevas” agrupaciones familiares. Se trata de la realidad de los jóvenes que comparten casa, estableciendo lazos “familiares” con otras personas con las mismas características (que en algunos casos son amigos y en otros perfectos desconocidos), respondiendo a exigencias de compartir gastos pero también de vivir con alguien, creando así una nueva tipología de hogar que se aleja del concepto de familia tradicional. La formula del “piso compartido” no es un fenómeno nuevo. Se desarrolla a partir de los movimientos estudiantiles y hippy de los años ’60, cuando el concepto de compartir casa estaba estrictamente relacionado con ideologías de comunismo. Se trataba de un modo de vida radical, que tendía a la disolución de roles de género, la abolición de la propiedad privada y la constitución de organizaciones autogestionadas como alternativa a los modelos tradicionales de familia burguesa. Si, por un lado, esta “contracultura” de las comunas está a la base de los actuales movimientos de los squatters u okupa, por otro lado ha generado un modo más “normal” de habitar, un fenómeno que ya no se configura como una manera de vivir “espectacular”, sino como una solución practica para compartir gastos y experiencias. Privada de todo significado ideológico, a partir de los años 80, la solución de compartir casa se difunde más entre los jóvenes estudiantes universitarios, como manera de habitar provisional característica de una fase biográfica especifica. Hoy en día, estamos viviendo una época de instabilidad e incertidumbres, acompañada por una serie de transformaciones profundas: las nuevas tecnologías permiten acceder sencillamente a bienes e informaciones en cualquier parte del mundo y están haciendo que el concepto de tiempo adquiera más importancia respecto al espacio físico; el mercado laboral se hace flexible y precario al mismo tiempo; las ciudades cambian y con ellas la conciencia de la gente. Aparecen nuevos temas y preocupaciones sobre ecología y sostenibilidad, sobre la mezcla de culturas, la perdida de identidad, los cambios en el concepto de familia, de estado y de frontera nacional. Muchos de los valores tradicio-

1

MONTANER, Josep María, MUXI, Zaida, FALAGAN, David (2011). Herramientas para habitar el presente. La vivienda del siglo XXI. Barcelona: MLVSXXI

2

GILI, Gustavo (1997). Pisos piloto. Barcelona: Editorial Gustavo Gili.

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nales caducan y se ponen en discusión. Cambian las tendencias del matrimonio y el pasaje directo de la familia de origen a un hogar con las mismas modalidades (padre, madre, hijos) se hace cada vez más raro. La edad a la que los jóvenes se casan ha subido mucho desde la posguerra hasta hoy y la media parece subir con el nivel de educación. A esto hay que añadir el fenómeno que se podría definir como “sobre-educación”, que no encuentra correspondencia con el desempeño de un trabajo acorde a las habilidades y aptitudes de cada uno3. Cambian así las pautas de emancipación de los jóvenes y se generan “nuevos hogares” que acompañan esta fase transitoria de la vida en que el joven emigra hacia la condición de “adulto”. Por esto, vivir en un piso compartido es hoy en día una solución que se extiende por un tiempo biográfico más largo respecto al pasado, interesando categorías que no son solo los estudiantes universitarios4. En un articulo de idealista.com5, que data 11 de febrero de 2010, se lee: “Cada vez más personas buscan compartir piso. La idea de que sólo los estudiantes hacen uso de esta opción empieza a desaparecer, de hecho, la edad media de los que comparten un piso en España es de 27 años. (…) La situación económica actual ha hecho que incluso algunas familias estén compartiendo parte de su casa y tengan disponibles habitaciones en alquiler. Todo esto ha provocado que la oferta de habitaciones para alquilar creciera más del 65% durante el año pasado”6. En este sentido, aunque cronológicamente el concepto de compartir casa no sea nuevo, se puede hablar de una “nueva manera de habitar”, porque las causas y modalidades son nuevas. La investigación se contextualiza en la ciudad de Barcelona y se desarrolla a través de un trabajo de campo realizado entre octubre 2009 y abril 2010, donde se entrevistaron 60 jóvenes seleccionados aleatoriamente en las calles de la ciudad, y se visitaron las casas de 8 extranjeros entre 25 y 35 años que habían escogido la opción de compartir casa durante su estancia temporal en la ciudad. El trabajo se planteó para sacar una instantánea de un aspecto del habitar contemporáneo basada en la observación directa, con el objetivo de destacar relaciones entre programas y espacios que son definidas por el usuario y no por el arquitecto, abriendo así las puertas a una reflexión más amplia y profunda sobre el habitar y la vivienda contemporánea. Los 8 entrevistados que nos abrieron las puertas de sus viviendas compartidas eran jóvenes de diferentes orígenes geográficos y profesionales, con aptitudes y experiencias heterogéneas, teniendo en común ser extranjeros, de nivel cultural medio-alto, que viven temporalmente en la ciudad. Consiguieron emanciparse económicamente del todo o en parte de sus familias de origen y eligieron – de forma más o menos consciente – vivir una existencia caracterizada por desplazamientos continuos de casa, de ciudad y de país, con el intento de mejorar su educación y su equipaje de experiencias personales y profesionales. Su casa está en una maleta, lo que llevan consigo no son tanto objetos como experiencias. Su existencia, caracterizada por el viajar y los cambios frecuentes de residencia, se puede inscribir en el fenómeno que la sociología contemporánea ha definido “nuevo nomadismo”7. La metáfora del nómada como habitante que busca estrategias alternativas de ocupación del territorio, poniendo en discusión los modelos tradicionales de vivienda, ha sido un recurso frecuente a partir de la posguerra. Alison y Peter Smithson, Guy Debord, Constant Nieuwenhuys, Yona Friedman entre otros reconocieron la movilidad como parte determinante de la sociedad de su tiempo y propusieron modelos alternativos de habitar. A mediados de los ’60, Reyner Banham con la Un-home nos habla de un mundo nuevo donde el “hogar” puede existir sin la “casa” - “A home is not a house”8. Inspirándose en el pensamiento de Banham, el grupo Archigram prefiguró un futuro utópico donde la famosa capsula Living Pod substituye la vivienda tradicional, desplazándose libremente por la ciudad a través de un mecanismo de patas. La casa deja de tener una localización fija y se transforma en “mecanismo para llevar con uno mismo”9. En la misma década, Bernard Rudofsky, con su exposición “Architecture without Architects” se sirve de la metáfora del nómada para hacer una dura critica a la sociedad de la época e impulsa la búsqueda de los significados auténticos del habitar, destruidos por la emergente sociedad del consumo. En los años ‘80, con el proyecto para las chicas nómadas de Tokio de Toyo Ito se asiste a la “reconstitución del cuerpo del nómada” y a la “subjetivación de su experiencia” en un contexto definido10. Lo que hasta ese momento había sido solo una utopia se convierte en realidad. La nómada de Toyo Ito es un sujeto real, “una mujer joven, soltera y con autonomía económica”11 que vive y actúa en un contexto, la ciudad de Tokio, también real. “Precisamente la muchacha que vive sola y que vaga por la inmensa llanura de los media llamada Tokio, es la que más disfruta de esta ciudad, pero, ¿qué es una casa para ella? El concepto de casa para ella está desperdigado por toda la ciudad y su vida pasa mientras utiliza fragmentos de espacio urbano en forma de collage. (…) Para ella, el salón es el café bar y el teatro, el comedor es el restaurante, el armario es la boutique, y el jardín es el club deportivo.”12Así Toyo Ito reinterpreta la casa de la joven mujer japonesa, que se mueve en la ciudad como una nómada y no necesita de una vivienda, es suficiente una tienda-cabaña (el Pao) simple y provisoria donde puede desarrollar las funciones básicas de su vida. Tampoco necesita transportar sus posesiones, su nomadismo es urbano.

3

FLORIDA, Richard (2008). Who’s your city? New York: Basic Books.

4

STEINFÜHRER, Annett, HAASE, Annegret, (2009). Flexible – inflexible: socio-demographic, spatial and temporal dimensions of flat sharing in Leipzig. GeoJournal, 74 (6), págs. 567-587

Idealista.com es uno de los portales inmobiliarios lideres en España, con anuncios de habitaciones en alquiler y casas/pisos en alquiler y venta, y un Departamento de Estudios que se ocupa de investigar las tendencias del mercado inmobiliario, publicando periódicamente informes completos sobre temas inmobiliarios actuales. 5

6

Compartir piso. Encuentra habitación y compañeros. Febrero,11, 2010, www.idealista.com/news.

7

ATTALI, Jacques (2003). L’homme nomade. Paris: Fayard. AUGE, Marc (2007). Por una antropología de la movilidad. Barcelona: Editorial Gedisa. BAUMAN, Zygmunt (2000), Liquid Modernity. Cambridge: Polity Press.

8

BANHAM, Reyner (1965). A home is not a house. En BIRAGHI, Marco (ed.), Architettura della Seconda Età della Macchina – Reyner Banham. Milán: Electa (2004)

9

LLEO, Blanca (2005). Sueño de Habitar. Barcelona: Editorial Gustavo Gili

10

ABALOS, Iñaki, HERREROS, Juan (1995). Toyo Ito: el tiempo ligero. El Croquis, 71, pág. 34

11

Ibídem, pág. 35

12

LLEO, Blanca (2005). Op. cit., pág. 223

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Figura 1

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Figura 2

Figura 3

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Hoy en día, vivimos en una sociedad en la cual la movilidad es sin duda un concepto clave. Movilidad tanto física como virtual. Algunos sociólogos contemporáneos juran que estamos viendo cerrarse la paréntesis del sedentarismo para volver a nuestros orígenes nómadas13. No obstante, lejos de que se realicen los sueños utópicos de los Archigram, parece que la necesidad que el ser humano tiene de una vivienda estable no ha desaparecido. Surgen así unas contradicciones e inquietudes relacionadas al tema del habitar del nuevo sujeto móvil en una casa estable, basada en la perdurabilidad y la permanencia. Esta cuestión es el origen de las preocupaciones entorno al tema de la flexibilidad, con el cual muchos arquitectos se han enfrentado y siguen enfrentándose hoy en día. La vivienda “estable” se queda como contenedor y el espacio interior se vacía para ser adaptable a diferentes actividades según el gusto del usuario. Aparecen así tabiques, paredes móviles, muebles contenedores, paredes equipadas, fachadas filtros, que buscan configuraciones temporales de la vivienda, con el máximo grado de adaptabilidad a exigencias o de los habitantes futuros. Si por un lado se habla mucho de flexibilidad al interior de una misma vivienda, por otro lado se habla menos de flexibilidad “individual”, o sea el simple cambiar de casa dependiendo de las exigencias particulares que tengamos en la etapa de vida en la que estamos. En este sentido, se podrían plantear viviendas distintas para diversas agrupaciones familiares, según las exigencias que puede tener un mismo sujeto en diferentes etapas biográficas y esto evitaría la repetición de una sola tipología de vivienda, haciendo la oferta del mercado más flexible14. En el caso español, se han reconocido las exigencias especificas de dos categorías de la sociedad: los jóvenes y los ancianos, para los cuales se promueven proyectos de vivienda de protección oficial específicos. En el caso de los jóvenes, hay que remarcar que la tipología que se escoge es la de la vivienda minima, sin tener en cuenta que las dificultades económicas (y no solo) relacionadas con la emancipación harían tal vez más fácil pensar en viviendas compartidas no jerarquizadas, con espacios comunes de ocio o de trabajo que facilitarían el intercambio de experiencias15. A pesar de todo, podemos afirmar que el mercado de la vivienda sigue siendo “inflexible” y poco atento a las exigencias particulares de cada etapa de la vida. Los jóvenes protagonistas de este trabajo se enfrentan precisamente con esta “rigidez” en la oferta de viviendas. No viven en casas “de autor”, y tampoco en casas que se han pensado por ellos. Habitan dentro de las posibilidades que el mercado les ofrece, alquilando espacios pensados por otras actividades u otros tipos de hogares; buscan soluciones económicas y confortables, y adaptan lo que encuentran a sus exigencias. El análisis de las ocho viviendas seleccionadas se hizo de dos formas opuestas y complementarias. Por un lado, se analizaron las viviendas de forma rigurosa, a través de un estudio de contexto (actividades en un radio de 500 m), datos generales sobre el edificio, levantamiento de la vivienda y características “objetivas” - numero de habitaciones, baños, ventanas, orientaciones, ventilación, etc. (fig.1). Por otro lado, se hizo un estudio más “cualitativo”, orientado a entender de que forma se habitan los distintos espacios de la vivienda. Para las entrevistas, se elaboró un guión de preguntas que consta de 8 partes, con el objetivo de enfocar la charla. Aunque se haya intentado recopilar la información de una manera esquemática e igual para todos los casos de estudio, las entrevistas fueron todas distintas y, sobre todo al momento de hablar de la vivienda, se enfocaron en lo que parecía más importante por el entrevistado. Las conversaciones tuvieron una duración variable de un mínimo de una hora y media hasta un máximo de tres horas y se realizaron en las viviendas de los entrevistados. A partir de las charlas, se describe el perfil de usuario, sus preferencias al momento de buscar casa, la percepción de su casa a través de un dibujo en planta y se elaboran diagramas de usos del espacio, donde la estancias dejan de llamarse baño, cocina, pasillo y empiezan a identificarse por el tipo de actividades que se desarrollan en ellas. Escuchar música, hacer deporte, estudiar, trabajar, comer, leer, pintar, ver películas, socializar, guardar, asolearse, recibir amigos, cocinar, dormir, cuidar el huerto, relajarse, arreglar bicicletas, cocer, esperar, festejar son solo algunas de las actividades que caracterizan las viviendas analizadas. Los diagramas se desarrollan olvidando las dimensiones físicas del espacio, para introducir unas burbujas el tamaño de las cuales indica el tiempo que se pasa desarrollando cada actividad y el color el nivel de privacidad de la actividad - más privada = actividad totalmente individual, más compartida = actividad colectiva entre todos los habitantes (fig.2). A partir de los resultados de la investigación, la pregunta que se intentará contestar es: ¿qué pasa cuando un hogar flexible se encuentra con un espacio inflexible? Se ha observado como el colectivo de jóvenes analizado se organiza en hogares flexibles, abiertos a cambios continuos de miembros y compuestos por personas de distintas ocupaciones, proveniencias geográficas, genero y edad que, en muchos casos, no se conocían antes de compartir casa. Como arquitectos, frente al ejercicio de diseñar una vivienda dirigida a un hogar con estas características, contestaríamos con una solución/esquema de vivienda flexible no jerarquizada, con habitaciones de tamaños iguales, con igual acceso a una área común compartida de dimensión proporcional al numero de habitaciones, con baños que permitan usos simultáneos. Por otro lado, el análisis de los casos de estudio confirma que la realidad del mercado con la cual el colectivo estudiado se enfrenta se caracteriza por viviendas inflexibles, con habitaciones de tamaños distintos, baños que casi nunca son desjerarquizados, espacios comunes que, en muchos casos, no tienen un tamaño proporcional a la dimensión del hogar, ni un mobiliario apto a desarrollar todas las actividades necesarias. Se trata de edificios del siglo pasado o antepasado, a menudo mal orientados, iluminados y ventilados, con habitaciones que carecen hasta de una simple ventana.

13

Ver teorías de ATTALI (Jacques), AUGE (Marc), BAUMAN (Zygmunt).

14

BERCEDO, Iván (2000). La escala de las biografías. Quaderns, 227, pág. 14

15

MONTANER, Josep María, MUXI, Zaida, FALAGAN, David (2011). Op. Cit.

76


No obstante, el análisis de las actividades que se desarrollan al interior de la vivienda muestra un dato interesante: parece que, a pesar de la inflexibilidad “estructural” de las viviendas, los hogares organizan sus actividades según esquemas que son flexibles y aptos a sus exigencias. Se han destacado tres tipos de modelos “flexibles” que caracterizan los hogares y que pueden encontrarse mezclados al interior de una misma vivienda: 1. “La vivienda-habitación” En este modelo organizativo la parte más importante de la vivienda es la habitación: es el espacio donde se desarrollan todas las actividades principales. En cambio, el espacio compartido tiene una “dimensión” de menor relevancia (no el sentido físico del espacio, se está hablando de modelos organizativos, no de tamaño de la vivienda). En este caso el hogar coincide con el individuo. Este tipo de vivienda, por lo general, es la que más se extiende al exterior de la ciudad. (fig. 3) 2. “La vivienda-comuna” En la vivienda-comuna, las habitaciones coinciden con la cama/dormitorio y tienen un nivel de privacidad solo a la hora de dormir. En este modelo, las habitaciones “flotan” dentro de un espacio continuo compartido entre todos, que tiene mayor importancia. En ello se desarrollan todas las actividades del hogar. (fig. 3) 3. “La vivienda-desjerarquizada” Este modelo representa una situación intermedia entre la vivienda-habitación (privacidad total) y la vivienda-comuna (falta absoluta de privacidad). Las habitaciones son espacios privados que por lo general se usan solo para dormir, pero no son espacios “abiertos” a todos, y todas tienen igual acceso a las áreas comunes donde se desarrollan distintas actividades. (fig. 3) Este tipo de observaciones permite contestar a la pregunta inicial: ¿qué pasa cuando un hogar flexible se encuentra con un espacio inflexible? Parece que la respuesta se ha de buscar en el hecho que el hogar se apropia de los espacios según sus exigencias, restituyendo así una nueva flexibilidad a espacios que no están diseñados para tenerla. Emergen y prevalecen las relaciones entre espacios y programas/actividades que son establecidos por el habitante y no por el arquitecto. La investigación cumple con su objetivo de analizar como nuevas conexiones y nuevos conceptos de familia se reflejan en el espacio domestico, a través de la descripción de un cuadro real que evidencia y demuestra que la vivienda de nuestro siglo no ha sido capaz de trasformarse en función de los cambios sociales profundos que caracterizan nuestra época. En este sentido, el estudio objeto de esta presentación, lejos de tener la ambición de dar soluciones parciales o definitivas al problema de la vivienda, a través de una narración coral, nos invita a una meditación más amplia sobre la vivienda de nuestro tiempo. Como nos enseña Quetglas (1994): “La vivienda de nuestro tiempo aun no existe; sin embargo la transformación del modo de vida exige su realización. Esta exigencia solo puede cumplirse en el curso de un continuado movimiento real, capaz de cancelar tanto la vida ficticia – la vida sometida a medida, juicio y valoración por parte de otros – como el lugar de su representación – el dominio privado como refugio y escenario de los valores del individuo –. Entonces la casa, desaparecida como institución, como lugar especifico opuesto a los otros lugares – por cuanto el ocio dejará de ser la aparente oposición al trabajo, y lo privado dejará de ser la aparente oposición a lo colectivo – estará por todas partes: será cualquier lugar, cada espacio y cada tiempo donde se afirme y reencuentre un sujeto libre y múltiple, igualitario y real”16. Alessandra Cireddu

ale@espacioema.com

Obtiene el titulo de Ingeniera/Arquitecta con Mención de Excelencia por la Universita degli Studi di Cagliari en 2004; cursa el cuarto año de estudios en la Universidad de León, España (2002-2003). En 2010 obtiene el grado de Master de “Laboratorio de la Vivienda del Siglo XXI” por la Universidad Politécnica de Cataluña en Barcelona, España. Ha colaborado en distintos despachos de arquitectura, C&M Architects (2004-2005) en Cagliari, Italia; Antony Reddy Associates (2006-2008) en Dublín, Irlanda. Desde el 2010 trabaja en varios proyectos junto con Carlos M. Hernández, con el cual funda EMA (Espacio Multicultural de Arquitectura). Es Profesora de Proyectos en el ITESM, Campus Guadalajara desde 2011 y colabora con el Master de la Vivienda del Siglo XXI, México.

16

QUETGLAS, Josep (1994). Habitar. Circo, 15, pág. 8

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1. TEORÍA, HISTORIA Y PROYECTO

Ainara Cuenca Juan, Irene Solé Andreu y Miguel Ángel Vázquez García

I

Valencia, España

LÍMITE Y PERCEPCIÓN EN LA ARQUITECTURA El caso del IVVSA

El acto de habitar nació con el hombre, una necesidad básica para la supervivencia. El límite era intrínseco a ello, era la protección. El primer habitar se produjo en las cuevas, el límite venía dado. Era un límite estereotómico, pétreo. Mientras, el reino animal construía su morada: nidos, panales,..., y entonces el hombre imitó, construyó su propia morada, la cabaña; los límites que definían el espacio protegido eran, esta vez tectónicos: troncos, piedras, hielo,... Y al final llegó la casa. Pero ¿Qué entendemos por límite? La palabra límite proviene del latín “limes”, nombre con el que se designaba hasta donde alcanzaban los territorios del Imperio Romano. Según el diccionario del uso del español María Moliner, límite es la: “Línea, punto o momento que señala la separación entre dos cosas en sentido físico o inmaterial”1. Pero, en arquitectura, el límite no es sólo una línea, punto o momento, sino que también puede ser un espacio, como dice J. Luís Mateo: “el límite entendido como espacio de juntura entre diferentes realidades, es realmente el espacio contemporáneo con el que hemos tenido que trabajar en numerosas ocasiones: un espacio marcado por numerosas realidades que actúan simultáneamente entre sí. (…) El límite es un punto de articulación, un punto tensado…”2 En cada cultura y en cada época el hombre entendió, de una manera diferente, como habitar el espacio interior, pero también el modo de interactuar con el entorno, el modo de construir los límites. En occidente este límite fue primero columna y luego muro, primero tectónico y después estereotómico, pero siempre opaco, desde los griegos hasta el S.XIX, momento en el que de la mano de la Revolución Industrial, nos llegó la técnica y con ella el uso conjunto del vidrio y el acero. Un modo completamente diferente de construir, que introdujo la cuestión de la transparencia, pero aún límite impenetrable, pues cerramiento y estructura eran concebidas como una unidad. Pero este límite, tectónico o estereotómico, no siempre había sido entendido como una línea. Habían sido diversas las culturas y los arquitectos que entendieron que ese límite entre el interior y el exterior, se podía prolongar creando un espacio intermedio. La cultura minoica con sus palacios, los griegos con sus templos, el renacimiento italiano con sus logias, entre muchos otros ejemplos, ya habían creado el espacio intermedio, generando una transparencia entre el interior y el exterior; pero una transparencia fenomenológica y no literal. Una transparencia que no era generada por la sustitución del material opaco por el transparente, no como una propiedad inherente al material, sino como una cualidad inherente a la organización de los planos que componían el límite. Pero los ejemplos más significativos de espacios intermedios los encontramos en oriente, principalmente en la arquitectura japonesa, donde los límites eran tectónicos; estructura de pilares y cerramientos formados por ligeros paneles o cortinas. Límites ligados a la sucesión de espacios. Una arquitectura, en la que una vez abiertos los paneles, una vez desaparecido el límite físico, la casa se percibe como un pabellón en el que el paisaje entra a formar parte del espacio interior, desaparece el límite físico, se crea el límite virtual, un límite marcado por la sombra del forjado que fluctúa de acuerdo a la incidencia del sol. Esta manera de trabajar los límites, se aplicaría a la arquitectura moderna de la mano de F. L. Wright, que estuvo en contacto continuo con la arquitectura japonesa. Este interés nació mientras trabajaba en el estudio de Adler y Sullivan, pues estos poseían numerosos libros sobre Japón y su arte; pero se consolidó en 1893 con la Exposición Universal de Chicago, donde Japón construyó un pabellón de techos amplios que

1

Moliner, María (2007). Diccionario de uso del español. Madrid: Gredos.

2

Mateo, Josep Lluís (2007). Textos instrumentales. Barcelona: Gustavo Gili

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carecía de paredes, con sus espacios integrados: “A partir de ese encuentro, Wright comenzó a desarrollar su nuevo estilo, convirtiéndose en un revolucionario y un maestro de los límites y la arquitectura abierta”3. Durante el siglo XX, los arquitectos trabajaron de una manera diferente con los límites. Adolf Loos, con su raumplan; Le Corbusier, con la promenade architecturale; Mies van der Rohe, con el espacio continuo; cada uno de ellos trabajaba los límites del espacio interior de maneras diferentes entre ellas y diferentes a las concebidas hasta el momento.Otro tanto sucedía con los límites interior-exterior. Le Corbusier utilizó la fenêtre en longueur, el pan de verre, que daría paso al pan de verre amenagé, pero también trabajó con el límite en profundidad, con la transparencia fenomenológica. Mientras tanto, M. van der Rohe diluía el límite, extendiendo el espacio continuo del interior al exterior; sistema que también que también emplearía R. Neutra y que, al parecer, habrían heredado de F. L. Wright. Como hemos visto, a lo largo de la historia, este límite ha pasado de la columna al muro, del muro portante al muro al plano libre y del plano libre al plano transparente. Pero ¿qué percepción espacial produce cada tipo de límite? Antes de responder a esta pregunta deberíamos aclarar que se entiende por percepción. La RAE la define en su acepción segunda como la “sensación interior que resulta de una impresión material hecha en nuestros sentidos”4. Es interesante como ya una definición sucinta nos habla de algo más; de la percepción no solo como la información que recibimos del exterior, sino como el resultado de una interiorización propia que separa sensaciones de percepciones. Esto se reafirma en la definición de Richard Schiffman: “La percepción se refiere a los procesos psicológicos en los cuales interviene la experiencia ulterior a la memoria y el juicio”5. De igual manera podemos remitirnos a la RAE para definir sentido: “proceso fisiológico de recepción y reconocimiento de sensaciones y estímulos que se produce a través de la vista, el oído, el olfato, el gusto o el tacto, o la situación de su propio cuerpo”6. Con lo cual se introduce un sexto sentido, el de la situación del propio cuerpo o propiocepción7. Teniendo en cuenta nuevos criterios se puede llegar fácilmente a 10 modalidades sensoriales: visión, audición, presión y tacto, temperatura, sentido muscular, dolor, gusto, olfato, sentido vestibular y sentido químico común8. De ellos prácticamente todos intervienen en la captación de información del espacio que finalmente llevara a una percepción, pero es la vista la que puede proveer más información al tener la posibilidad de juzgar las propiedades de objetos aun guardando cierta distancia, como la textura, color, iluminación, tamaño, forma, distancia y movimiento9. Una vez estudiado cómo se ha tratado el límite a lo largo la historia de la arquitectura y desarrollado el concepto de percepción, consideramos oportuno realizar un estudio de estos dos conceptos dentro de una casuística concreta, la vivienda social, que desde su nacimiento hasta la actualidad, ha evolucionado de manera continua, y sobre la que se ha investigado abundantemente, pero en pocas ocasiones a partir del concepto de límite. En esta investigación nos centramos en analizar cuáles han sido los mecanismos usados para resolver los diferentes límites tomando como pretexto las viviendas sociales promovidas por el Instituto Valenciano de la Vivienda S.A. (IVVSA), por considerar que en este caso de estudio se recogen los mejores ejemplos de arquitectura de vivienda social de la Comunidad Valenciana de los últimos 20 años. El IVVSA es el “ente instrumental de la política de la vivienda de la Generalitat Valenciana”10. Su actividad se centra en la “gestión integral de alquiler de los inmuebles de promoción propia y en la gestión y administración de las viviendas de patrimonio público de la Generalitat Valenciana”11. Pero además, el objetivo del IVVSA persigue un “fin más social, centrándose en proporcionar vivienda a familias con riesgo potencial de exclusión social y aquellas que presentan escasos recursos económicos”12. Se han analizado todas las viviendas construidas por el IVVSA, mediante concurso público, aunque en el artículo, únicamente hemos trabajado con aquellas que consideramos que aportan alguna característica interesante en cuanto a los límites se refiere: CASO CASO CASO CASO

1: 2: 3: 4:

Centro de día y viviendas tuteladas. San Vicente del Raspeig (Alicante). Javier García Solera (fig. 1). Centro de día y viviendas tuteladas. Picanya (Valencia). Luis Carratalá y Santatecla Arquitectos (fig. 2). 40 Viviendas tuteladas para ancianos. Benidorm (Alicante). Javier García Solera (fig. 3). 40 viviendas sociales. Rioseco (Castellón). Enrique Fernández Vivancos, Isabel Vernia y Juan Deltell (fig. 4).

3

Kuma, Kengo (2010). Kyokai. A Japanese Technique for Articulating Space. Tokio: Tankosha.

4

Real Academia Española. (2001). Diccionario De La Lengua Española (22ª Eed.). Consultado en http://www.rae.es/rae.html

5

Schiffman, Harvey Richard. (1981). La Percepción Sensorial. México: Limusa Wiley.

6

Real Academia Española. (2001). Diccionario De La Lengua Española (22ª Eed.). Consultado en http://www.rae.es/rae.html

7

Ruíz, Francisco Tarantino (2004). Propiocepción: introducción teórica. Consultado en www.efisioterapia.net/descargas/pdfs/PROPIOCEPCION_INTRODUCION_TEORICA.pdf.

8

Howard Bartley, Samuel. (1976). Principios de Percepción. México: Trillas

9

Schiffman, Harvey Richard. (1981). La Percepción Sensorial. México: Limusa Wiley.

10

Consultado en http://www.ivvsa.gva.es/nuevo/castellano/ivvsa/actividades.php

11

Schiffman, Harvey Richard. (1981). La Percepción Sensorial. México: Limusa Wiley.

12

Consultado en http://www.ivvsa.gva.es/nuevo/castellano/ivvsa/actividades.php

79


Fig.1 – Caso 1. Planta de ordenación y de vivienda tipo.

Fig.2 – Caso 1. Vista de las terrazas. Fotógrafo: Joan Roig

Fig.3 – Caso 2. Planta de ordenación y de vivienda tipo.

Fig.4 – Caso 2. Vista del espacio exterior. Fotógrafo: Diego Opazo

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Fig.5 – Caso 3. Planta y sección de ordenación, y planta de vivienda tipo.

Fig.6 – Caso 3. Vista desde el exterior. Fotógrafo: Joan Roig

Fig.7 – Caso 4. Planta de ordenación y de vivienda tipo.

Fig.8 – Caso 4. Vista desde el exterior. Fotógrafo: Joan Roig

81


Pero antes de proceder al estudio de casos es necesario definir los tipos de límite, así como los subtipos establecidos para la investigación: Límite 1: Espacio público-espacio común • El edificio como límite • La topografía como límite • El muro como límite • Límite poroso • Límite virtual • Inexistencia de espacio común

Límite 2: Interior-exterior • El muro como límite • El muro grueso como límite • Límites porosos • Límite mediante espacios intermedios • La casi desaparición del límite • Límite virtual

Límite 3: En el interior de la vivienda • Espacio compartimentado • Espacio flexibles • Espacio fluido • Espacio abierto

La metodología empleada para llevar a cabo el análisis de proyectos ha consistido en la realización del estudio comparativo de casos dos a dos. CASOS 1 y 2 Límite 1 Caso 1: El edificio es el límite entre un espacio natural y una plaza perteneciente al proyecto pero concebida como un espacio público más de la ciudad (fig.1). Caso 2: La proximidad de las vías del tren y un entorno urbano carente de interés, provocan que el proyecto cree su propio entorno, cerrándose al exterior a través de un muro perimetral a la parcela que, en el borde noroeste se convierte en el edificio de viviendas tuteladas (fig.3). Límite 2 Caso 1: Este límite se resuelve tanto en las viviendas tuteladas como en el centro de día a través de espacios intermedios, aterrazados, permeables que consiguen una continuidad visual entre espacio interior y exterior (fig.1 y 2). Caso 2: Al igual que el caso 1 el límite entre las viviendas tuteladas y el exterior se lleva a cabo mediante la creación de espacios intermedios a modo de patios que tienen más que ver con la vivienda que con el espacio exterior (fig.3 y 4). El límite entre el centro de día y el exterior se resolverá de manera distinta: Muros gruesos que albergan oficinas y espacios de servicio se constituyen como límites entre el exterior y los espacios dedicados a las aulas. La disposición transversal de estos elementos permite organizar el espacio común en distintos patios a la vez que marcan la entrada a las aulas. Estas aulas se relacionan a su vez con el exterior a través de un límite transparente materializado en un cerramiento de vidrio (fig.3). Límite 3 El programa de viviendas tuteladas para ancianos permite en ambos casos el trabajo con un concepto de vivienda de espacios fluidos donde el límite entre unas estancias y otras permite continuidad tanto física como visual (fig.1 y 3). CASOS 3 y 4 Límite 1 Caso 3: La creación de una topografía artificial es el recurso empleado para llegar desde la calle al edificio. Sin embargo, al no ser esta una barrera física, también existe un límite virtual (fig.5). Caso 4: En los bordes norte-sur de la parcela el edificio es el límite entre el espacio público y un espacio común a cota inferior respecto a la rasante de la calle al que se accede desde los bordes este-oeste (fig.7). Límite 2 Caso 3: Por el norte, el límite se resuelve mediante un muro grueso que alberga espacios de lavandería no incluidos dentro de las viviendas. Este muro es poroso y está formado por diversas capas que permiten ver a través de ellas lo que pasa en el interior del edificio (fig.5 y 6). Por el Sur, el límite entre el interior de las viviendas tuteladas y el exterior se resuelve de manera transparente mediante un cerramiento de vidrio (fig.5). A la altura a partir de la cual puede visualizarse el mar desde el edificio, se ubican las zonas de uso público, y el límite entre estas y el exterior se realiza mediante un espacio intermedio. Una terraza de grandes dimensiones (fig.6). Caso 4: De nuevo, el límite por el norte se resuelve mediante un muro grueso que alberga las estancias de servicio de la vivienda. Sin embargo, en este caso su presencia al exterior es másica (fig.7). El resto de las estancias limitan con el exterior a través de un espacio intermedio: una terraza de reducidas dimensiones cuyo cerramiento está compuesto por paneles, el movimiento de los cuales hace que dicho espacio puede dilatarse; el límite entre el salón y el exterior, de esta manera, se transforma en virtual (fig.7 y 8).

82


Límite 3 En ambos casos la vivienda se resuelve de una manera compartimentada tradicional. La salvedad la encontramos en la zona de salón de las viviendas del Caso 4 pues la existencia de un panel móvil entre éste y la cocina permite crear distintas configuraciones y mayor fluidez espacial (fig.5 y 7). De todos los casos analizados anteriormente podemos extraer unos mecanismos que nos han resultado de interés y que nombraremos a continuación: El límite entre espacio público y espacio común se resuelve, en la mayoría de los casos de manera poco innovadora. Observamos una excepción en el Caso 3, proyecto en el cual mediante un tratamiento paisajístico del espacio común de la parcela basado en la topografía, se utiliza “la promenade” como recurso para llegar desde la calle al edificio (fig.5). Esta discontinuidad física provocada por la diferencia de alturas no se percibe como una barrera ya que la continuidad visual desde cualquier punto nos permite llegar a la conclusión de que además de topográfico, el límite es virtual. En cuanto al límite interior y exterior consideramos dignos de mención tres casos. El primero de ellos es el Caso 2 pues la colocación de elementos de mobiliario exterior como un banco y una pérgola así como el tratamiento de la textura del pavimento generan un cambio de privacidad en el patio de entrada a las viviendas tuteladas desde el espacio común. De este modo, un espacio que es abierto y público se percibe como un espacio intermedio, acotado, que pertenece a la vivienda (fig.4). En el Caso 3, la fachada norte trabaja con el concepto de transparencia fenomenológica13. Concepto que tiene que ver con la organización tridimensional del cerramiento y con la composición de llenos y vacíos que genera tanto la estructura que separa del muro la capa exterior del cerramiento y la materialización del propio cerramiento exterior mediante un panel metálico poroso. De este modo se consiguen relaciones visuales y, por la noche, con presencia de luz artificial, la percepción de un espacio continuo que fluye del interior al exterior y viceversa (fig.5 y 6). Por último, nos resulta interesante la solución que da el Caso 4 al límite de las viviendas con el exterior, un límite formado por tres estratos: el exterior, paneles de lamas metálicas ; el interior, planos de vidrio; ambos móviles, y entre ellos un espacio de 90 cm (fig.7). Un límite que trabaja con los conceptos de transparencia fenomenológica, de espacios intermedios, de límites virtuales; que dependiendo de la posición de los paneles y los vidrios, el límite puede percibirse de diferentes maneras: si la estancia principal se halla completamente abierta, el límite lo marca la luz, dependiendo de la incidencia de la luz percibimos espacios de características diferentes, espacios marcado por la sombra del forjado, espacio interior e intermedio, fluctúan en dimensiones y características, nos encontramos con un límite virtual como en los pabellones japoneses. Evaluando el límite en el interior de la vivienda en los distintos casos de estudio, observamos la falta de soluciones arriesgadas e innovadoras de la mayoría de las propuestas. En el Caso 1, el patio que organiza interiormente la vivienda (fig.1) pese a ser exterior se percibe como un espacio interior que ayuda a inferir fluidez y transparencia a la vivienda, recurso empleado en numerosas casas patio. En el Caso 4, la flexibilidad del límite entre la cocina y el salón (fig.7) permite al usuario configurar el espacio. Sin embargo, esta solución tampoco es un ejemplo novedoso para la investigación. Dicho esto, llegamos a la conclusión de que en la vivienda del IVVSA se relega tanto el estudio del límite como las cuestiones perceptuales en favor de otras más inmediatas como el tamaño de las viviendas o la existencia de espacios públicos. Probablemente ello es debido a que la constante presupuestal condiciona las propuestas arquitectónicas, aunque ello no debería ser una barrera, pues un enfoque de la vivienda social a partir de los conceptos de límite y percepción podría ayudar a conseguir una mayor riqueza espacial y perceptiva de las mismas y una mayor innovación tanto constructiva como tipológica. Irene Solé Andreu

irsoan@hotmail.com

Arquitecta por la ETSAV (2007), después de trabajar en diferentes estudios de arquitectura de España, Holanda y Suiza, empieza a trabajar como asistente de proyectos de interiores en la Scuola Universitaria Professionale de la Svizzera-Italiana, impartiendo lecciones de proyectos y participando como docente en diferentes Workshops. Desde septiembre del 2012 está cursando el Máster Universitario en Arquitectura Avanzada, Paisaje, Urbanismo y Diseño. Miguel Ángel Vázquez García

vz.angel@gmail.com

Arquitecto por el Instituto Tecnológico de Chihuahua II, México (2008). La titulación la logra con el promedio más alto de su generación. En ese mismo año comienza su práctica profesional en el ámbito urbanístico, para luego enfocarse en la coordinación de proyectos arquitectónicos y dirección de obra. Desde septiembre del 2012 está cursando el Máster Universitario en Arquitectura Avanzada, Paisaje, Urbanismo y Diseño. Ainara Cuenca Juan

ainaracuenca@gmail.com

Arquitecta por la ETSAV (2010), siendo galardonada con el premio al mejor Proyecto Final de Carrera en la XIII edición de los Premios Bancaja. Ha colaborado como becaria en diversos Workshops organizados por el departamento de proyectos de la ETSAV. Actualmente compagina sus estudios dentro del Máster Universitario en Arquitectura Avanzada, Paisaje, Urbanismo y Diseño con su trabajo de becaria en el Servicio de Proyectos Urbanos del Ayuntamiento de Valencia.

13

Rowe, Colin y Slutzky, Robert (1963). Transparency: Literal and Phenomenal. Yale: Perspecta.

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1. TEORÍA, HISTORIA Y PROYECTO

Marta Fonseca Salinas

I

Barcelona, España

CASA SIN GÉNERO

La casa sin género1 es una reflexión necesaria. No es un taller de diseño, ni de elaboración o aplicación de herramientas técnicas para solucionar la vivienda. Propone la incorporación de un parámetro necesario en el ámbito académico, para desvelar que en la forma de abordar el proyecto de la vivienda, las relaciones entre las personas y los lugares donde habitan, se han ido sistematizando en formulas falsamente neutras, sin atributos. La casa, como lugar de protección y descanso, no tiene más de siglo y medio. Tiene su origen en la vivienda para la familia victoriana en el siglo XIX y comienzos del XX cuando se formalizó la estructura familiar y la estructura física que la alberga. La idea de vivienda, su composición y distribución espacial como también la composición de sus habitantes ideales, ha variado muy poco. Este lugar, como espacio donde se escenifican determinadas relaciones sociales, transmite con su uso, la cultura y el sistema de poder que le da existencia. La reflexión del taller basa su crítica en los modelos estandarizados por las normativas, los slogans publicitarios, las series de TV y películas, las motivaciones del mercado inmobiliario, es decir con los roles de género que la sociedad en que vivimos adjudica a las personas. El taller de “la casa sin género” es un ejercicio empírico para indagar en la influencia que tiene la construcción social y cultural de los roles de género en el uso y proposición de la vivienda. La incorporación del género como parámetro, es una propuesta de la crítica feminista, fundamentalmente desde las ciencias sociales, para evidenciar la perdida de vínculos entre la vida de las personas y los lugares propuestos para vivir. Nuestras sociedades, todavía androcéntricas y con ellas la academia y por extensión, el modo de proponer y hacer las viviendas, han ido priorizando y simplificando las relaciones entre las personas y su hábitat. Los modelos de vivienda tienden por ejemplo a: esquematizar las actividades en su interior, menospreciar los ciclos vitales, obviar las circunstancias temporales, abolir los espacios que acompañan el trabajo domestico incluso no tienen en cuenta las aspiraciones y contingencias personales, etc. Negar el género es una desobediencia crítica a los roles establecidos. No podemos desarticular la casa de las relaciones de género que motivan la vida que transcurre en su interior. Pero podemos leer y cuestionar su influencia y motivar cambios que promuevan la equidad de género. La reflexión del taller se ha mantenido desde el inicio como un planteamiento colectivo, abierto, creciente y sin conclusiones únicas o cerradas. Una finalidad ha sido dar lugar a especulaciones que permitan leer en los modelos de vivienda la influencia de los roles de genero en su configuración, en las relaciones que se dan entre las actividades o su influencia en el ámbito próximo de los espacios urbanos. La segunda ha sido aprender a indagar, a hacer preguntas para deshacer el concepto socio-espacial de funcionamiento único. Y la tercera, incorporar el conocimiento empírico que tenemos de los lugares donde vivimos para visibilizar las relaciones de género cambiantes de la sociedad y la época histórica que vivimos. En definitiva, la casa sin género aporta al proceso proyectual de la vivienda, una reflexión sobre el concepto socio-cultural-espacial para adecuarla a las necesidades de las personas y del lugar donde se inscribe.

COL·LECTIU PUNT, 2013, Dones treballant, “Construcción social y cultural basada en las diferencias biológicas entre los sexos que asigna diferentes comportamientos y características emocionales e intelectuales a mujeres y hombres, variables según la sociedad y la época histórica. A partir de estas diferencias biológicas, el genero configura las relaciones sociales y de poder entre mujeres y hombres”. http://punt6.wordpress.com/

1

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La metodología del taller recorre experiencias vitales propias, conocidas, compartidas o construidas para incorporar el conocimiento empírico y formular preguntas que nos permitan replantear el modo como abordamos la proposición de los lugares para vivir. Los ejercicios trabajan 3 partes: la introspección, el análisis y la discusión. La introspección se utiliza para verbalizar y materializar la memoria, los deseos y las percepciones desde la experiencia personal del recuerdo que tenemos de lugares vividos. Los ejercicios analíticos se utilizan para describir las actividades, sus relaciones en el interior de la vivienda y las características formales desde la experiencia personal y compartida más reciente. Las discusiones y las reflexiones finales se utilizan para promover argumentos que permitan desarrollar la crítica o construir una provocación que incorpore la reflexión. El taller, en sus 10 ediciones2, se nutre de las experiencias diversas de quienes hemos participado. Ha contado con estudiantes procedentes de diversos países americanos, europeos y de España; con variedad de género, sexo, clase social y de desarrollo de la carrera profesional. Poca diferencia de ciclo vital y edad, sin embargo, un espectro amplio de las maneras como se articulan las clases sociales y los ciclos vitales en diversas culturas, han enriquecido el debate. El desarrollo del taller es un diálogo constante junto a las profesoras Zaida Muxí3, Roser Casanovas y Adriana Ciocoletto. Estas reflexiones están alimentando nuestras investigaciones personales y las colectivas que llevamos a cabo con Col·lectiu punt 64. Esta ponencia desarrolla 4 preguntas derivadas de la reflexión: P1. ¿La construcción de géneros asigna espacios a mujeres y hombres? En la separación del espacio público del espacio privado como si su separación solo fuera delimitar la propiedad, se desarticulan las actividades cotidianas. Si pudiéramos comprender la interacción de actoras y actores realizando acciones entre esos espacios, entonces comprenderíamos que su separación, es una esquematización de la vida que desarrollamos en los dos ámbitos. El discurso androcéntrico manifiesta como principal y lugar exterior el espacio público otorgado al hombre y como secundario y lugar interior el espacio privado de la vivienda otorgado a la mujer. El lugar exterior, es el lugar donde se toman decisiones importantes para la sociedad y el lugar interior, donde sucede lo doméstico5 de la misma sociedad, quizá, bajo el sometimiento y el sentido de dominación que hay en el significado de la palabra. “La gestión de la vida cotidiana no se produce solamente en el interior de las paredes que conforman la vivienda. Es también un conjunto de actividades, comportamientos, sensaciones y experiencias que se producen en el espacio público, en el espacio hasta ahora considerado masculino”. BOFILL LEVI, Anna, 2005. La mujer es garante del interior doméstico y el hombre está encargado de la vida pública. Para la mujer es un lugar de trabajo y para el hombre un lugar de descanso. Jerarquías en el trabajo que se transmiten a disposiciones y requerimientos espaciales. En fin, espacios, actividades y responsabilidades que siguen distinguiendo roles sociales y culturales alejados de la participación activa de las mujeres en la vida pública, en la economía y en los derechos y deberes alcanzados como personas. Esta asignación de espacios se sigue construyendo simbólicamente en la idea de hombre público en contraposición a la idea de mujer pública. El taller reflexiona desde la experiencia personal ubicada en el interior de la vivienda, hasta los vínculos intermedios que tejen lo interior con la complejidad del tejido urbano donde se ubica lo público. De esta manera favorece la continuidad y reciprocidad entre actividades interiores y exteriores y reconoce las interacciones entre personas y lugares donde viven. Se valoran entonces, los espacios intermedios, las actividades comunes con el vecindario y el entorno próximo en las escalas que benefician la cotidianidad de las personas. También, es crítico con las formas de jerarquización que se reconocen en la distribución y tamaño y cualidades de los espacios, en las actitudes de convivencia que identifican al padre descansando en el sofá o a la madre pasando más tiempo en la cocina… jerarquías que se reflejan también en la disposición de áreas y servicios exclusivos para la habitación principal o que minimizan los espacios destinados a los trabajos domésticos, por ejemplo la desaparición del lavadero. P2. ¿Las relaciones de géneros estereotipan actividades y espacios domésticos? La vivienda colectiva ha mantenido durante generaciones el programa que resuelve las necesidades básicas de sus habitantes. La simplificación de las actividades en el interior doméstico: comer, El primer taller, lo propuso la Dra. Zaida Muxí Martinez durante la Jornada: “Urbanisme i Gènere: una visió necessària per a tothom”, Barcelona 2005 en la ETSAB. Se realizó una edición en ETSAV, Valencia 2006 y 8 ediciones dentro del currículo del Máster Laboratorio de la vivienda del siglo XXI, en ETSAB, Barcelona y universidad Iberoamericana de México.

2

3

El libro de Zaida Muxí: Recomanacions per a un habitatge no jeràrquic ni androcèntric, plantea la base teórica que trabaja el taller y recoge aportaciones del mismo.

Col·lectiu punt 6. Asociación que trabaja la implementación y aplicación de la perspectiva de género en el proyecto arquitectónico y urbano en diversos ámbitos: participación, cooperación, formación, reivindicación e investigación. Lo integran actualmente: Roser Casanovas · Adriana Ciocoletto · Marta Fonseca · Blanca Gutiérrez Valdivia · Zaida Muxí · Sara Ortiz

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5

RAE: viene de amansar, domar, dominar, someter.

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fig.1 Collage del trabajo realizado en la 1ª edición del taller. ETSAB 2005

fig.2 Renata Fragoso Coradin, estudiante. Ejercicio: Cartel. Máster Laboratorio Vivienda s.XXI, ETSAB 2008-09

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fig. 3 Carolina E. Bernal Cรกrdenas, estudiante. Ejercicios del taller. Mรกster Laboratorio Vivienda s.XXI, ETSAB 2009-10

fig.4 Mariana Sandoval Valdez, estudiante. Ejercicios del taller. Mรกster Laboratorio Vivienda s.XXI, ETSAB 2012-13

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asearse y descansar, ha dado lugar a una especialización de los espacios que estereotipa las actividades y los espacios donde tienen lugar. La distribución de la casa propone piezas básicas: habitación, baño, cocina y estar-comedor. Estas tienen poca flexibilidad física y poca capacidad de adaptación al resto de actividades que llevamos a cabo en el interior domestico. Hay multitud de actividades individuales y compartidas que están predeterminadas por las características físicas, la zonificación de los espacios y la perpetuación de las relaciones de género. Por razones y motivaciones particulares, las necesidades programáticas de la vivienda, no han sido replanteadas por quienes proponen, promueven o usan la vivienda. El taller visibiliza las diferencias de género y los roles sociales y culturales que deberían promover cambios en la vivienda actual, en su entorno o en la búsqueda de alternativas. Por ejemplo: incorporar la composición de nuevos grupos de convivencia porque determinan nuevas relaciones, es decir no solo las de una familia nuclear; tener en cuenta patrones diferentes de temporalidad porque la movilidad es mayor o porque periódicamente alguien viene a vivir en casa; añadir necesidades espaciales como un lugar para trabajo remunerado o lugares para almacenar objetos de distinto tamaño o de uso individual o compartido; dar lugar a cambios de comportamiento para que las tareas individuales puedan realizarse colectivamente; redefinir funciones para flexibilizar usos en pasillos, armarios, incluso compartimentar las partes de un baño; atender las necesidades particulares de los ciclos vitales, etc. Abordar la reflexión desde esta perspectiva, nos ha servido para aprender a formular preguntas y promover el análisis interdisciplinar que proponen los estudios de género para comprender las interacciones entre los espacios y las personas. P3 ¿En las relaciones de géneros se menosprecia el trabajo destinado a los cuidados?, El discurso patriarcal subestima los trabajos destinados a cuidar en la economía de la sociedad. Estos trabajos merecen especial atención porque no son remunerados, consumen tiempo, dedicación y son imprescindibles para la sociedad. Siguen formando parte del rol femenino en el interior doméstico y su valor no es visible. En su mayoría se realizan de manera individual, tienen recorridos poco eficientes, no se consideran tareas gratas y se han ido desarticulando de actividades afines o funciones similares en el interior y en el entorno próximo de la vivienda. “…el trabajo doméstico implica una tarea diaria, continua, a menudo en combinación con bienes de capital y con necesidades de inversión económica. El objetivo de esta producción es satisfacer las necesidades de los miembros del hogar, tales como alimento, vestido, descanso y otros. Consiste en garantizar, por un lado, la recuperación de las energías de la población que participa de la actividad productiva remunerada, el éxito en los ciclos educativos y formativos de la población que en el futuro participará, o bien el descanso y el cuidado de las personas que han participado en el pasado. En consecuencia, la producción doméstica genera un valor, no mercantil, pero si funcional y estructural, que es imprescindible para el desarrollo normal de los miembros de la sociedad y de la economía considerada en conjunto”, pg.3, CARRASCO BENGOA, Cristina y SERRANO GUTIÉRREZ, Mónica, 2006. Los trabajos domésticos: cocinar, coser, lavar, planchar, ordenar, proveer cuidados a lo largo de los ciclos vitales, etc., siguen sucediendo en el interior de la vivienda y forman parte de la economía privada, de puertas adentro. Son trabajos que no tienen un valor mercantil y el tiempo que conllevan solo se relacionan con la abnegación de la madre. De los análisis del taller surge que: lavar y secar la ropa es tarea de maquinas vinculadas a la ubicación de instalaciones, aunque las condiciones medioambientales proporcionen otras alternativas; planchar es un mueble ambulante, una tarea anticuada antes que un beneficio saludable y mimoso; cocinar, con todas las labores y necesidades que conlleva, se propone en espacios de dimensiones reducidas y desarticulados de otras actividades de convivencia; coser es tarea portátil sino directamente una tarea externalizada, etc. El taller se ubica en el tránsito hacia otras formas de plantear los lugares y las maneras como se realizan estas actividades y plantea alegatos donde la equidad y la corresponsabilidad están presentes tanto en el interior de la vivienda como en sus vínculos con la comunidad. Dar visibilidad a estos trabajos enriquece las características espaciales, articula actividades y adecua las necesidades programáticas del proyecto de la vivienda actual. P4 ¿La falta de perspectiva de género desarticula las necesidades cotidianas? De manera simbólica, el escenario de la cotidianidad se ha estado imaginando como lugar de ocio, alejado de las características necesarias y reales para el bienestar de sus habitantes. La falta de perspectiva de género conlleva esta construcción falsa. La proposición de los espacios para vivir puede contribuir a la modificación de los modelos estandarizados por las normativas, las motivaciones del mercado inmobiliario o las razones culturales, si por ejemplo, incorpora otras maneras de analizar, reconoce el conocimiento que proviene de la experiencia o cuestiona las relaciones de género que prevalecen. La percepción y la posibilidad de experimentar con los modelos de vivienda, permanecen encorsetadas en la creatividad de quienes proponen y promueven los lugares para vivir, aunque por otro lado, se dejen su experiencia particular aparcada en una domesticidad infravalorada. El taller no propone formas nuevas de habitar, trabaja con la mirada, la observación, la percepción, el análisis, es decir, propone incorporar la experiencia como conocimiento para promover la intervención de usuarias y usuarios en el desarrollo de las viviendas. Se trata de poner en primer plano las vivencias pasadas, las contingencias actuales y las aspiraciones, que plantean los lugares donde vivir en consonancia con la sociedad y la época actual.

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Bibliografía • AAVV 2006. Urbanisme i gènere. Una visió necessària per a tothom. Barcelona: DIBA Diputació de Barcelona, Xarxa de municipis. • BOFILL LEVI, Anna, 2005. Planejament urbanístic, espais urbans i espais interiors des de la perspectiva de les dones. Barcelona: Quaderns de l’Institut / 6, Generalitat de Catalunya, Institut Catalá de les Dones, Departament de Política Territorial i Obres Públiques. • BOFILL LEVI, Anna; DUMENJO i MARTI, Rosa Maria; SEGURA, Isabel. 1998. Manual de recomendaciones Las Mujeres y la Ciudad. Barcelona: Fundació Maria Aurèlia Capmany. • CARRASCO BENGOA, Cristina y SERRANO GUTIÉRREZ, Mònica, 2006. Compte satèl·lit de la producción domèstica (CSPD) de les llars de Catalunya 2001. Barcelona: Colecció Estudis n.1, Institut Català de les Dones, Generalitat de Catalunya. • MUXÍ MARTÍNEZ, Zaida, 2013. Postsuburbia, La vida cotidiana en las áreas residenciales mono funcionales de baja densidad. Barcelona: editorial Comanegra. • MUXÍ MARTÍNEZ, Zaida, 2009. Recomanacions per a un habitatge no jeràrquic ni androcèntric. Barcelona: Col·lecció Eines. Institut Català de les Dones. Generalitat de Catalunya. Marta Fonseca Salinas

mfonseca@coac.net

Arquitecta por la Universidad Nacional de Medellín, Colombia. Colabora en la redacción de proyectos arquitectónicos desde 1991 en España. Con el Col·lectiu Punt 6, desde 2005, trabaja en la implementación y aplicación de la perspectiva de género en el proyecto arquitectónico y urbano en diversos ámbitos: participación, formación, reivindicación e investigación.

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1. TEORÍA, HISTORIA Y PROYECTO

María V. Machado, Aidé Noriega, Elizabeth Lomelli, Saisy Fung, Luis Perozo, María A. Servodío, Valeria González, Elizabeth Salas, Alejandra Ormo, Sorilina Sánchez, Argenis Toyo, Vicente González, Stefania Hernández, Paula Cabral, María V. Melean y Simón González I Zulia, Venezuela

LA CASA DE ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS La casa del SER en su contexto

INTRODUCCIÓN “La vivienda de nuestro tiempo aún no existe”. Con esta frase, aforística como todas las suyas, Mies iniciaba el programa para la Exposición de la Construcción celebrada en Berlín en 1930 “sin embargo –seguía Mies–, la transformación del modo de vida exige su realización”. Mies van Der Rohe1 En esta frase, Mies ante todo, hace referencia a la vivienda, dado que la concepción moderna, progresista, industrializada, no daba cabida a la concepción de la “casa” como tal, ya que la casa no es el refugio del super-hombre, sino la morada, el hogar, el espacio del SER, la vivienda es una condición espacial exacta, precisa y predeterminada, mientras que la casa constituye el retrato simbólico, espacial y habitable del SER. Ahora bien, la frase completa, “la vivienda de nuestro tiempo aún no existe”, puede tomarse, trasnformarse, prafrasearse y convertirla en: la casa de nuestro tiempo, lugar y de nosotros los otros aún no existe y a continuación se cambiaría por: sin embargo la diferencia y alteridad de nuestro modo de vida nos convoca a su realización y es justamente allí ... Desde esta postura es que, “La casa de Alicia en el país de las maravillas” surge como una metáfora para experimentar desde la docencia del cuarto semestre de la Escuela de Arquitectura de la FADLUZ, la proposición de “la casa del SER que habita en Latinoamérica”, con la finalidad de sensibilizar a los estudiantes sobre quienes habitan la casa y el lugar en el cual se posiciona la misma. Es por ello que se propone para llevar a cabo esta experiencia, la proyección de una casa, que a la vez será vivienda, espacio doméstico, hogar, morada, medio, “donde el hogar es refugio y protección”2, sirviendo como “expresión de las concepciones del mundo en toda su integridad”3, y cuya “vivencia de estar adentro se completa con el “estar con”, la pertenencia grupal familiar y la cotidianidad”4. Esta casa arraigada al SER y múltiple en su concepción, observada desde el afuera, no constituye un medio aislado, está en dinámica relación con el contexto, social, económico, cultural, tecnológico, urbano, que también coopera para la definición y construcción de su forma y contribución a su localidad. Esta experimentación se gesta como crítica ante un único modelo oficial, para propuestas de vivienda unifamiliares y del tradicional modelo de vivienda que es utilizado por los arquitectos de distintas localidades latinoamericanas, basados en la disposición de: sala, cocina, comedor, habitaciones y baños, agrupados en “paquetes”, definidos como sector público y privado, estandarizando y uniformando los modos de vida diversos y singulares de cada familia y cada integrante de la familia.

1

Quetglas, Josep. (1997). Habitar. Barcelona: Actar

Iglesias, Rafael. (2011). La vida doméstica y los objetos. Seminario de crítica Año 2011.Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas. Obtenida el 12 de agosto de 2013, pag. 2 http://www.iaa.fadu.uba.ar/publicaciones/critica/0165.pdf.

2

3

Ibíd, pag.4

4

Ibíd, pag.7

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Se proponen casas definidas desde: el escape de la tradición y la precariedad, el horizonte como soporte y cobijo, el engranaje entre la familia, lo público y lo privado, el desdibujo de los límites, la distribución de piezas habitables, el pliegue separador, las experiencias, dinámicas y posiciones invertidas, el quiebre por diferencia, la concatenación de pluralidad, el enlace de independencias, el laberinto de convivencia, el matriarcado integrador, el modo de habitar de acuerdo a la experiencia de la luz, la continuidad definida por un contorno emancipado, la triada terraza-balcón-filtro, y el todo y la parte en simultaneidad para crear y recrear las experiencias. Son casas que llevan, en sí, su propia regla. LA PRÁCTICA ARQUITECTÓNICA Tras el desarrollo del significado de la metáfora, la conformación del constructo teórico y el estudio y discusión de referentes, para proporcionar apertura al conocimiento sobre la arquitectura de la casa y la cultura latinoamericana, se procede al proceso que abarca la concepción y proposición arquitectónica de las casas. Es así como se inicia la práctica arquitectónica partiendo del estudio de los contextos dados: 1) urbanismos que surgieron desde la marginalidad y espontaneidad, como Santa Lucía, consolidada como el lugar de la tradición marabina; 2) las imposiciones propias de la modernidad como San Jacinto, la cual constituye una adaptación del modelo de Ciudad jardín; 3) las urbanizaciones modernas y posmodernas de Maracaibo, donde mediante un urbanismo de lotificación, es el dueño quien decide, restringido por las ordenanza y la perspectiva de arquitectos que construyen arquitecturas desde modelos foráneos, las características de la vivienda y 4) el posicionamiento de viviendas en la riberas del Lago de Maracaibo, en una zona donde la planicie de Maracaibo y el borde costero (relleno) se diferencian por el desnivel que remarca la Avenida El Milagro. Esta práctica arquitectónica, se ha realizado en dos oportunidades, para la primera ocasión se seleccionaron tres de los contextos antes mencionados y se trabajo con las familias que habitaban en esos tres sectores: Santa Lucía, San Jacinto y Canta Claro. En la segunda ocasión se trabajo con un terreno ubicado en la costa del Lago de Maracaibo, y se experimentó con las familias de los estudiantes, para ello se hicieron grupos de tres personas, A, B y C, donde A le diseñaba a B, B le diseñaba a C y C le diseñaba a A, en una operación transitiva de acciones proyectuales. PRIMERA OCASIÓN. TRES CONTEXTOS, CINCO FAMILIAS, CINCO CASAS Desde el contexto del barrio Santa Lucía se desarrollan las siguientes casas: La casa como sublevación del vacío: escape de la tradición y precariedad Desde el contexto, esta casa es propuesta para personas que no pertenecen al lugar. En ésta, el espacio se revela ante lo establecido tomando materialidades permeables para escapar de sus pares. Dejando un vacío inferior reservado para actividades culturales propias de la localidad, que no interfiere con la privacidad de cada uno de los integrantes de la familia. Mientras el carácter sublevado o vacío superior, cobija los volúmenes que reservan los espacios privados, cada volumen interno encapsula las características del integrante de la familia al cual pertenece. La casa como horizonte de soporte, cobijo, pausa e inversión de escalas Esta casa de Alicia surge como una reacción a la topografía irregular de Santa Lucía, buscando crear una pausa en la secuencia de viviendas. Se materializa a través de un horizonte habitado (un entrepiso) como soporte y cobijo: en el soporte se encuentra la madre, adulto mayor, que ha sido el sustento de la familia, y cobijado, habita y trabaja el hijo (carpintero), que actualmente aporta al sostén económico de la casa. A partir del conocimiento crítico de la urbanización San Jacinto, se han propuesto las siguientes casas de Alicia: La casa como engranaje entre la familia, lo público y lo privado La urbanización San jacinto es interpretada de acuerdo a su disposición, como una serie de engranajes (Fig. 1). En este sentido, la casa de Alicia, se formula como un sub-engranaje de los mismos elementos a una escala menor. En ésta, los espacios interiores, son las piezas de encaje cuya disposición surge por la presencia de las viviendas circundantes, mientras que la ausencia de éstas, crean vacíos que conforman un espacio central e integrador (Fig. 2). Esto le permite hacer a la familia, lo que les es natural para su cotidianidad, separar la vida que implica el trabajo y reunión, de su intimidad, que conduce hacia la independencia de acciones individuales. La casa como desdibujo de sus límites Surge en su parcela, como una sucesión de marcos y espacios que buscan desdibujar los límites entre la casa y las medianeras, generándose de esta forma, espacios enmarcados e independientes. Así cada espacio, se encuentra separado y dispuesto en un orden correlativo de acuerdo a las actividades que resguarda, ya sean: laborales (en conexión con lo público), íntimas (ubicadas en el centro de la parcela) y de encuentro social (en la zona posterior de la parcela), relacionándose entre ellas, por medio de un volumen longitudinal opaco, que vincula la totalidad del conjunto, para mantener la individualidad de cada uno de los integrantes de la familia.

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Fig. 1. Contextos: A) Barrio Santa Lucía. B) Urbanización San Jacinto. C) Urbanización Canta Claro. D) Sector Cotorrera, borde costero

Fig. 2. A) La casa como sublevación del vacío. B) La casa como horizonte

Fig. 3. A) La casa como engranaje. B) La casa como desdibujo de sus límites

Fig. 4. La casa como distribución de piezas habitables

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Fig. 5. A) La casa como pliegue separador. B) La casa como inversión posiciones, experiencias y dinámicas

Fig. 6. La casa como concatenación de pluralidad.

Fig. 7. A) La casa como enlace de independencias. B) La casa como matriarcado integrador

Fig. 8. A) Habitar el haz. B) La casa como contorno emancipado. C) Habitar mediante la triada terraza-balcón-filtro. D) El todo y la parte como creación y recreación de experiencias habitables.

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Como crítica propositiva hacia el posicionamiento en la Urbanización Canta Claro, surge: La casa como distribución de piezas habitables Ante contexto conformado por un collage de piezas, surge esta casa como un conjunto de piezas habitables, conectándose entre si, mediante un elemento lineal de materialidad permeable. Respondiendo a su vez a una familia compuesta por tres componentes: una pareja de adultos mayores (abuelos), un hombre soltero de mediana edad, y nietos que visitan diariamente la casa. Abuelos y nietos conviven durante el día, mientras que adultos mayores e hijo actúan de manera independiente. SEGUNDA OCASIÓN. UN CONTEXTO, NUEVE FAMILIAS, NUEVE CASAS A partir de la interpretación del borde costero como vacío que adueña se materializan: La casa como pliegue separador Se ha propuesto una casa para una familia que toma en cuenta la diferencia entre lo colectivo y lo intimo, que valiéndose de un contexto antagónico, se materializa como un pliegue que fuga su concavidad hacia la expansión del lago y expone su convexidad hacia la urbanidad obstaculizada. Dentro de la concavidad se cobijan los espacios íntimos como objetos sueltos, que se vinculan con el lago y debajo de la convexidad en tensión con el suelo se dispone el espacio colectivo y de trabajo. La casa es ahora una inversión de posiciones, experiencias y dinámicas Ésta es una oposición hacia las posturas, comportamientos y organizaciones que adoptan las edificaciones en la zona. Buscando romper con los esquemas convencionales de disposición de la vivienda en el entorno y con el modelo de organización familiar. La casa se disgrega y dispersa a lo largo de la parcela, ya que los integrantes de la familia que la habitarán, viven su cotidianidad desde la independencia y la individualidad, comportándose como núcleo familiar sólo en ocasiones. La definición del borde costero como pluralidad en DEScomposición produce: La casa como concatenación de pluralidad El patrón de posicionamiento en el contexto estudiado alude a los principios de la modernidad norteamericana, evidenciándose casas aisladas y céntricamente ubicadas dentro de cada parcela. A partir de esta premisa constante, se plantea esta casa, concatenando de principio a fin y de un lado a otro, los espacios en los que la familia ha de desenvolverse. Los intereses y motivaciones artísticos de los integrantes de la familia son fundamentales para desarrollarla: la cual más allá de habitarla como casa, cuenta con espacios para crear y exhibir (PLURALIDAD); verbos que no pueden conjugarse de manera independiente. El sitio visto como enlace entre superficies independientes, desencadena: La casa como enlace de independencias Posicionada en una zona intermedia, a medio camino entre el Lago y la urbanidad, y desde una familia, cuyas dinámicas están basadas en la independencia, se concibe esta casa como enlaces de independencias. Enlaces, porque desde el lago y la ciudad surgen dos bandas, que buscan relacionar los medios, los integrantes y las dinámicas de la familia. E independencias, que materializadas como volúmenes separados y liberados, revelan los modos de vida de cada habitante, experimentando modos, visuales y posicionamientos disímiles. La casa como matriarcado integrador Esta casa se posiciona en el lugar como un marco autónomo, detrás de la línea de sombra que marca el edificio contiguo a partir de las 3:00 PM, permitiendo que los vacíos de su entorno privado, propicien la vinculación entre medio natural y ciudad. Dicho marco, materializa una casa en vertical, que es atravesada por un volumen rojo, insertado dentro de él, representando a la madre, que como centro, nexo, soporte y líder de esta familia, está presente, en cada uno de los niveles en los que se desarrollan las dinámicas familiares, vigilando, ajustando y redefiniendo los espacios individuales y colectivos de la familia. La explicación del borde costero como territorio en emancipación permite materializar las siguientes casas de Alicia Habitar el haz Ubicada en un sitio, entre el estrangulamiento de una barrera y un podio de edificios urbanos, que busca la emancipación hacia el Lago de Maracaibo, se propone habitar el haz, donde según los rasgos de cada uno de los 5 individuos que integran la familia, se materializan 5 trayectorias habitadas, que a lo largo de la longitudinalidad del terreno, penetran en él, entrelazando realidades y permeando maneras diversas de luz, para materializarse a través de una sucesión de marcos. Dichas trayectorias devienen separadas desde la ciudad, hasta converger en el centro de la casa, espacio cocina, lugar de la madre, desde el cual divergen y se emancipan hacia el Lago de Maracaibo. La continuidad del hábitat definida como un contorno emancipado La configuración del contorno emancipado como casa tiene una triple búsqueda: emanciparse de la forma ortogonal de los bordes que la someten,

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acentuar la cualidad del terreno de escaparse hacia el lago y definir a través de límites la integración de los miembros de la familia. De esta manera se establece un espacio, que con su deformación define la diferenciación de lugares. Es un contorno - muro discontinuo, que surge de la necesidad de liberarse del contexto por medio de la geometría orgánica natural. No separa, solo limita el espacio, ya que su cubierta permeable permite la entrada de luz cenital, relacionando desde ésta, el interior con el exterior cenital, afianzando el comportamiento de límite de contorno emancipado. Habitar mediante la triada terraza-balcón-filtro La triada terraza-balcón-filtro que se propone como casa, permite evidenciar los aspectos comunes y no comunes de la familia que la habita, vinculándose íntimamente al Lago de Maracaibo, tomando la esencia del palafito como un espacio filtro en vibración por los movimientos del aire y del agua, que ha sido reinterpretado y combinado con el balcón y la terraza, para establecer un hábitat palafítico contemporáneo en la costa del Lago de Maracaibo. La terraza continua que constituye la cubierta, cobija los diferentes balcones sueltos, anclados sobre una terraza irregular que conforma el suelo, marcando las diferencias entre los integrantes de la familia y simultáneamente como soporte de los balcones, dando origen a la distinción entre la experiencia íntima y colectiva, siendo el balcón cocina el espacio que establece esta distinción, emplazándose como control, ya que constituye el acto reflejo que congrega a los miembros de la familia al entrar a su casa. El todo y la parte como creación y recreación de experiencias habitables La casa de Alicia se encuentra ubicada en el punto donde se re-vela la emancipación que busca la urbanidad, sobrepasando la barrera de edificios y estando en contacto con el lago, quien determina, la dirección hacia la que se enrumba el terreno. De esta manera, se definirá la casa por medio de puntos focales representados a través de una sucesión de marcos. Éstos son desplazables a voluntad de los deseos de la familia, conformada ella, por cinco integrantes, que pasan a ser un solo integrante multiplicado, ya que buscan y experimenta lo común, expresar su creatividad y llevar a la realidad las ideas imaginadas. CONCLUSIONES Estas catorce experiencias sobre la casa permiten evidenciar, desde la perspectiva de la casa de Alicia en el país de las maravillas, que no se ha proyectado desde una familia estereotipo, sino desde la singularidad y diversidad de las experiencias espaciales de cada una de las familias. Así como también de las oportunidades, peligros, fortalezas de cuatro contextos urbanos en relación a un modo de habitar acorde al medio urbano y natural. La experimentación a través de las proposiciones, constata una conjugación entre: a) la experiencia espacial de la familia, su forma y modo de habitar; b) la perspectiva de la mirada y experiencia del mundo de quienes están formándose para ser arquitectos y c) la observación y estudio del contexto, desde el entendimiento de las formas de posicionamiento de los edificios en el lugar y su relación con el territorio y contexto cultural. En esta experiencia se han logrado proponer casas abiertas a: la incertidumbre, experiencias indeterminadas, el tránsito de los acontecimientos, la informalidad de la cotidianidad y la espontaneidad del latinoamericano que habita en la zona intertropical. A partir del énfasis en el estudio de las experiencias con las diferentes familias y del medio donde se posicionan las casas, se ha logrado sensibilizar a los estudiantes del segundo año de la carrera, conduciendolos a una formación que toma conciencia de que la arquitectura está al servicio del SER y de una sabia relación con el medio. Las propuestas aquí expuestas, indagaron en elementos, instrumentos, relaciones, nociones, constructos teóricos, experiencias, experimentos y referentes gestando medios habitables desde una mirada renovada, que trabajó en diferencia a lo establecido, conduciéndolas al encuentro de las formas de la alteridad propias de la realidad latinoamericana. Las próximas experiencias que se desarrollarán desde esta metáfora, serán en el ecosistema natural de las Isla de Zapara (norte del Lago de Maracaibo) y en un semestre posterior, se incursionará dentro de los sectores informales al noroeste de la ciudad de Maracaibo, para trabajar con los peligros y oportunidades de la precariedad y vulnerabilidad de esos asentamientos humanos. María V. Machado

mmpenso@hotmail.com

Egresada de la Universidad del Zulia (LUZ), Máster en Tecnologías Avanzadas en la Construcción Arquitectónica en la Universidad Politécnica de Madrid en 1998. Doctora en Arquitectura en 2013. Desde 1997 es profesora e investigadora en la Facultad de Arquitectura y Diseño (FAD) de LUZ. Coordinadora de lab-ller_VA. Coordinadora del programa de Servicio Comunitario *1/1. Directora de la Asociación Civil alter.AR. Ha intervenido en Congresos Nacionales e Internacionales. Elabora artículos científicos para revista nacionales e internacionales. Ha sido Conferencista invitada en: la University of Miami y la Universidad Politécnica de Madrid. Aidé Noriega, Elizabeth Lomelli, Saisy Fung, María A. Servodío, Valeria González, Elizabeth Salas, Alejandra Ormo, Sorilina Sánchez, Argenis Toyo, Vicente González, Stefania Hernández, Paula Cabral, María V. Melean, Simón González Estudiantes de tercer año de Arquitectura de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad de Zulia, Venezuela.

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1. TEORÍA, HISTORIA Y PROYECTO

Israel Nagore Setién

I

Londres, Reino Unido

TOWARDS AN OPEN AND USER DRIVEN HOUSING ARCHITECTURE Layers principle, infrastructure types and technical devices

Departing from John Habraken theories, this paper puts forward a study on the design opportunities that the separation Support and infill offers, by means of a thorough examination of the infrastructure concept. By means of the analysis of open building projects, it is proposed a study of the different levels of the infrastructural design, developing a catalogue of technical devices running through the scales of the infrastructure1. It is intended to develop a set of strategies and solutions, conceived under the premise of understanding the dwelling as an open system –able to change over time-, which facilitates the user appropriation and participation. SUPPORT AND INFILL. OPEN BUILDING PRINCIPLES In 1962, dutch architect N.John Habraken published the seminal book De Dragers en de Mensen, translated and published into English as Supports: an alternative to mass housing. At that time, Europe was going through a major housing shortage because many buildings had been destroyed during the World War II. Habraken’s text is a critique of the repetitive, massive, homogeneous constructions built in the postwar era to alleviate this shortage. The plot of the book is developed from a fundamental question which remains in effect. According to Habraken, the main problem of residential architecture is that it is built for people, who will never have the slightest chance to make basic decisions about their living environment. Against the idea of a house as a consumer, repetitive and finished product, Habraken proposes the concept of house as a process. A dwelling is understood as the relationship of the dweller with his environment, a natural relation based on the acts of our daily lives and it is deeply rooted in the foundations of our existence. However, the book is not limited to expose his censure, but includes a specific proposal as alternative. This proposal is based on identifying two levels of control in a collective housing building; the act of building and the act of dwelling-, separating what remains, the collective part controlled by the community; – which depends strictly of the regulations, structure, and installations -, the “base building”, from that which can be transformable and can be adapted to suit the user, like the interior divisions, closets or kitchens and bathrooms, the separable units or infill2. Habraken’s support and infill separation, is part of a broader reflection on our cities and territory. Our built environment is a live organism, a never ending changing process driven by rules and principles difficult to control and predict, which serves to our needs thanks only to its continuous adaptation and transformation. Open building principles3, are based on the perception of this built environment as a multi-layered structure, where five primary physical systems are recognized. Within a city, we can identify the urban structure, the urban tissue (blocks), the buildings, the infill components and the actual furniture. Each of these systems has a different life span and is related to different levels of control and responsibility –different agents acting on each level-. Our built environment is sustainable to the extend that each system is transformed independently and part by part. In short, architecture is understood as a system formed by subsystems, part at the same time of larger systems4.

The content of this paper synthesizes the findings of the MA by research Open Building in the collective housing of the 21st century. Possibilities and limitations, carried out at the Kingston Faculty of Architecture (2010-2011). As part of that research, sixteen Open Building case studies were analysed.

1

2

Habraken, Nicholas John and Mignucci, Andres (2010) Soportes: Vivienda y Ciudad. Instituto de Arquitectura Tropical. Editorial on line.

The Open building organization, created in 1992, receives the theoretical legacy of Habraken and the SAR. Nowadays is a network of initiatives dedicated to the implementation of these principles.

3

4

Habraken & Mignucci (2010).

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INFRASTRUCTURE TYPES AND OPEN DESIGN To our interest, this layer structure, can be developed further in the specific field of collective housing. As Stewart Brand (1994) explains in his Shearing layers diagram5, every building consists of a hierarchical system of layers and components, each of which has a different life cycle and inherently changes at a different speed. The site is permanent, the structure can last 30 to 300 years, the skin 30 to 50 years, the services 7 to 20, the space plan 3 to 5 and the stuff (furniture) under 3 years. Brand’s layers diagram suggests the need to design and build each of these components independently and autonomously, to allow the more durable layers of slow change not to block the transformation of quick layers, avoiding to be affected by their reforms and updates. This further subdivision, allows for a deeper interpretation of the initial separation of Support and infill –permanent-changeable-, since the infrastructure6 can be provided at different scales of intensity, therefore, the “Support” or “Base Building” can adopt different configurations, offering different possibilities from the architectural point of view and different degrees of participation. This “continuum of openness”, starts from the autonomous or self-build house, which nonetheless for sure has infrastructure. Next step through is the infrastructures as a skeleton, as an envelope, as services and the infrastructure with open spaces (all of them part of the study). In the last step we find the conventional housing provision where the scenery is fixed, and finally the turnkey super-luxury housing where everything down to the art on the walls and the appropriate cutlery is provided. In what follows, I will summarize the main characteristics of these infrastructure types7: Infrastructure as skeleton In this first scenario the infrastructure is formed by the load bearing structure and the access (galleries and cores), belonging the rest of the components to the infill. This separation allows one to design each house in an individual way and independently to the others, inside the infrastructure formed by the columns, beams and slabs. Therefore, this scenario follows the original definition of support as it was proposed by John Habraken. In this case, the internal partitions of each house, as well as the façade, are not part of the infrastructure, giving the architect a great freedom in the design of each house. Hence, an infrastructure as skeleton is a construction able to accommodate houses which can be constructed, modified and demolished without affecting each other; in other words, we are talking about autonomous houses in a high-rise building. The reality is that there have been many collective housing projects where the interior of the units was freely designed; however, few projects have permitted the exterior walls to be freely located. The Next 21 building in Osaka (Japan, 1994) and the Okohaus complex in Berlin (Germany, 1982) were carried out following these principles. Infrastructure as envelope In this second scenario, the external enclosure becomes part of the infrastructure, acting as a common element representative of the whole building. This is the case for instance of the speculative office buildings which have operated for decades on the basis of these two construction phases. When we plan an infrastructure as envelope our attention will point mainly to four aspects of the project; the design of the perimeter and envelope, the relation between floor to floor height, and the depth of the floor plan, the position of the service and access core (lifts, stairs and ducts), and the structural system. Our interest as designers will then focus on achieving the best optimization of the space, an open plan system which facilitates diverse possibilities of subdivision8. The Solids development in Amsterdam (The Netherlands, 2010) is an example of infrastructure as envelope. Infrastructure as services In this third situation, the services (kitchen and bathrooms), become part of the infrastructural system along with the facade, access and structure. That is to say, the position of the services is fixed in the floor plan and therefore not controlled by the user. When our intention is to plan a housing unit departing from the services as a basic infrastructural element, we should consider carefully the way of grouping the services and its strategic position in the floor plan. Also, it is essential facilitating an easy registration of the installations as well as the possibility of upgrading the equipment to meet the changing needs of users over time. Grouping together the service spaces, enables a more efficient use of the installations, since it allows for minimization of the number of ducts needed, and to allocate them in an easy position for its registration and maintenance.

5

Brand, Stewart (1994).How Buildings Learn: what happens after they´re built. New York: Viking.

6

The term infrastructure is used throughout the paper to make reference to the fixed and collective components of the building.

7

For more information on regard of the infrastructure types, read the Chapter 4.1. of the research mentioned.

8

Paricio, Ignacio and Sust, Xavier (1998) La vivienda contemporánea: programa y tecnología Cataluña: ITCC.

97


(fig.3). Infrastructure as skeleton, envelope, infrastructure as services and infrastructure with open space.

(fig.1) Support and infill separation.

(fig.2) Shearing layers diagram.

(fig.4). Layers of the infrastructure.

98


(Fig.5)

(Fig.7)

(Fig.6)

99

(Fig.8)


The project Balance Wohnparks, situated in Wallisellen (Switzerland, 2000) shows the possibilities which come up when our aim is to design a house departing from the services as a basic infrastructural element. Infrastructures with open space In this case, the infrastructural system has an open available space that can be appropriated by the user over time, providing more flexibility in use. This open space is not common to all the building infrastructures, but its consideration is relevant to the study, since it allows the possibility of extension of the house. This available space is not just any space, but areas which are suggestive and have potential for occupation; terrace roofs which allow extensions, courtyards which can be filled in, or double high spaces which allow later subdivisions. It can be external or internal, allowing for the possibility of internal (embrio house) or external growth (seed house). At the early stage, an open space is an unfinished space, but to ensure its proper functionality the architect has to think of the different ways in which it can be appropriated and finished, designing it accordingly. The Elemental Chile project in Iquique(Chile, 2004) and the Evolutive house Perugia (Italy, 1978) are two examples infrastructures with open space. THE TECHNICAL AND CULTURAL QUALITIES OF THE INFRASTRUCTURE In the previous section, I have exposed the possibilities of open design in collective housing. However, during the analysis, it has become increasingly clear that achieving a time based housing architecture, is by no means exclusively a matter of design. That is to say, ensuring the long life of the infrastructure is not only about designing an open system which can enable a flexible use over time. If the infrastructure is to remain over time it will need to achieve two extra characteristics; its technical and cultural qualities. When I talk about the technical qualities, I refer to the mentioned need of looking at the building as a composition of subsystems, with the aim of identifying different lifespans, and designing and constructing them accordingly. Some of the subsystems may be purely technical and they can not last for ever, like for instance the drain pipe and ducts which need to be changed every 15 years. In this case the technical solution implemented will consider the changeability as a basic condition of the subsystem. On the other hand there are other components, like the structure, the access or the façade, which should be constructed and executed to endure, so the technicality should point to the robustness of these components, that is to say, their capacity to last longer. However, these components part of the infrastructural system can not be built and designed as a merely and purely technical strength, they need a cultural strength as well, otherwise the infrastructure will not last. To illustrate this point in regard to the double-quality of the infrastructure, I will refer to two counterexamples. On one hand, we have the well known case of the Japanese temples. These temples built in wood and by means of traditional methods, have been retained over hundreds of years, except that the method of retention is to be ritually rebuilt exactly in the same manner every 20 or 30 years. This is a counter example in the sense that such a temple lacks pure technical robustness, but has a cultural robustness which ensures that it lasts longer than any building with mere technical robustness. On the other hand we have the case of the many extremely robust modernist or brutalist buildings in the United Kingdom and elsewhere, which are being destroyed and replaced by less robust buildings. In most cases these buildings, being made of pre-cast or sometimes pre-cast reinforced concrete, are extremely difficult to demolish but demolished they are, since â&#x20AC;&#x201C;among other reasons- they do not currently have a cultural robustness. Catalogue of devices In what follows, it is proposed to develop a catalogue of technical devices running through the different scales of the infrastructure, structure, envelope, services and fit-out elements. The main aim is to utilize as a project tool the features and characteristics positively identified in the analysed projects. The intention is to arrive at design and construction devices which facilitate the adaptation of spaces to different lifestyles, with the resident as the axis in the design of his habitat.. The strategy is guided by a search for building systems which do not turn into obstacles for future alterations of the house. Looked at them in a flexible and open manner, they can become technical elements which, for instance, allow the increase of surface, the modification of the internal arrangement or an easy updating of installations9. The domestication of open building One of the usual comments on Open Building implementation, has to do with the high-technology systems frequently used and the specialization of the construction solutions adopted. The explanation to this tendency is easy to put forward. At the moment that a house is divided in subsystems, each building component becomes an isolated element, which can be exhaustively scanned and examined under the specialised knowledge of the industrialised processes10.

9

Montaner, Josep Maria, Muxi, Zaida and Falagan,David.H (2011) Tools for inhabiting the present. Housing in the 21st century. Barcelona: Master Laboratorio de la vivienda del siglo XXI.

10

Schneider, Tatjana and Till, Jeremy (2007).Flexible Housing. Oxford: The architectural press.

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Although this may bring in the potential for an improvement of its technical characteristics and performance, this customization and specialization can also turn these systems into sophisticated solutions which are not always accessible –understandable/manageable by the final users-. This can imply the requirement of expertise knowledge for its installation or update, and potentially, can make difficult the interaction or identification between dweller and dwelling. Tatjana Schneider and Jeremy Till note in Flexible housing: “In his own work Habraken is insistent on the connection between the methods of making and the act of dwelling. What is striking in reading Supports is the power of the polemic concerning the housing as dwelling. It is clear that far from being a technical manual, Supports is first a book about the interdependence of dweller and dwelling. Construction is not seen as an end itself but as a means to an end. In this way Supports can be read as ethics of construction”11. In the book Supports, Habraken lucidly identifies the natural relation between dweller and dwelling, and how this primary force shapes our built environment. User participation –moreover appropriation, modification or intervention on the dwelling-, is essential to ensure the welfare and care of the house. In this sense, the text can be understood as a critique of user’s exclusion of housing production process, an the consequences at the urban level of this lack of involvement. Analysing Open Building trajectory and its seminal projects, one gets the feeling that the emphasis on industrialization and modularity, has taken over the making of housing and its broader cultural, social and urban implications12. The initial attention to user involvement and the essential interdependence dweller/dwelling, has been largely attenuated by the subsequent interest on the possibilities of industrialization and the development of infill systems, which paradoxically, can -potentially- become obstacles to this natural relationship. Within this context, I understand that one of the challenges of housing industrialization in general and Open Building in particular, should be the development of solutions that -not losing its fulfilment-, can be easy for the non-expert to appreciate and use. In this fashion, the catalogue of devices looks for a “domestication” and standardisation of the Open Building, in the sense that points to simple, accessible, relatively conventional and easy usable solutions, with the intention of enabling the user to take control over his dwelling. They should not be understood as specific building components, but as a standard set of tools, which could help to develop new construction and design solutions. To sum up, the intention has been to bring the layer principle-at the roots of Open Building theory-, to its very basic condition of simplicity and clarity, and its ultimate aim of user involvement and time based housing design. BIBLIOGRAPHY • Brand, Stewart (1994). How Buildings Learn: what happens after they´re built. New York: Viking. • Habraken, Nicholas John (1972). Supports , An Alternative to Mass Housing. London: The Architectural- Press. • Leupen, Bernard (2006). Frame and generic space. Rotterdam: 010 Publishers. • Habraken, Nicholas John and Mignucci, Andres (2010). Soportes: Vivienda y Ciudad. Instituto de Arquitectura Tropical. Editorial on line. • Montaner, Josep Maria, Muxi, Zaida and Falagan,David.H (2011) Tools for inhabiting the present. Housing in the 21st century. Barcelona: Master Laboratorio de la vivienda del siglo XXI. • Nagore, Israel (2012) Open building in the collective housing of the 21st century. Possibilities and limitations. Unpublished research. MA by research. Kingston School of Architecture. • Paricio, Ignacio and Sust, Xavier (1998). La vivienda contemporánea: programa y tecnología. Cataluña: ITCC. • Schneider, Tatjana and Till, Jeremy (2007). Flexible Housing. Oxford: The architectural press. Israel Nagore Setién

israelnagore81@hotmail.com

Arquitecto por la ETSAUN/2005- Master Laboratorio de la vivienda del siglo XXI/2010. Ha trabajado en los estudios de arquitectura de David Chipperfield (2006) y Foster and partners (2007-2009) y ha participado en diversos congresos de arquitectura a nivel nacional e internacional. Es colaborador de la revista La Ciudad Viva y la web Arquilecturas.

11

Ibid.p 171.

12

Ibid.

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1. TEORÍA, HISTORIA Y PROYECTO

Fernando Altozano García

I

Madrid, España

MAPA DE FONDOS Un análisis morfológico de la vivienda colectiva a través del parámetro “fondo edificatorio”

El edificio de viviendas tiene una fuerte persistencia morfológica. En su forma se reconocen unidades, repeticiones y regresos a temas comunes, que terminan por redefinir una forma basada en sus niveles de fragmentación (habitación, casa, unidades de repetición, volúmenes generales,…), y sus posibles conjugaciones. El resultado debe ser un sistema de habitación técnicamente ordenado y legal que garantice por una parte el gradiente de intimidad necesario para el hogar modelo y por la otra un determinado comportamiento urbanístico. Esta inercia morfológica viene además reforzada por el hábito cultural que está radicalmente ligado a la costumbre industrial. Este estudio morfológico parte de la realización de un mapa de fondos por medio de la yuxtaposición intencionada de tipos paradigmáticos en un soporte o pentagrama, ordenados según su profundidad. Pretende ser una representación unitaria posible de la morfología de “la casa” contemporánea en la ciudad moderna de alta densidad. Los casos elegidos deben adaptarse de un modo mínimamente manipulado a un bloque ideal de crecimiento lineal e infinito y de una profundidad determinada que hemos llamado “bloque modelo”. Cualquier casa puede ser imaginada como parte del bloque modelo correspondiente a su fondo en una posición determinada del volumen (más alta o más baja, de esquina, de ático, o ligada al suelo,…), con una cierta orientación. De las variaciones de casa de un sistema, la más importante es la que produce la seriación: la casa tipo que en su formulación conlleva el principio fundamental de la ciudad post-industrial, la reproductibilidad y repetitividad tecnológica. Como norma general la casa tipo nace de las condiciones de la zona 2b y está íntimamente ligada a la aceptación social del ascensor como medio de accesibilidad. Esta casa encuentra su razón en la ciudad planificada. Su superposición produce un distanciamiento entre los niveles ligados al suelo y los de terminación. Es el caso que implica una sociedad más sofisticada, menos ligada al lugar, puesto que carece de posibilidades de crecimiento, y por tanto implica un cierto nomadismo vital metropolitano. Además en su esencia industrial, la casa 2b es la más ajustada métrica y económicamente y por tanto es la que define y se define en la profundidad del edificio. Hemos etiquetado varios repertorios tipológicos de vivienda sobre una escala de profundidad para extraer una distribución de tipos (fig.2) Surgen las primeras cuestiones. ¿Cuáles son las razones principales de esta discontinuidad?, ¿a qué se deben los vacíos?, ¿cuáles son los límites del intervalo donde esta vivienda es posible?, etc. Intuitivamente sabemos que las respuestas a estas preguntas no serán taxativas, pero dejan entrever la condicionalidad recíproca entre posibilidad técnica y métrica y en su segunda lectura, entre forma y métrica. De un total de 74 casos el 86% se encuentran en el intervalo (9,20), y apurando aún más, el 63% se encuentra en el (10,16). La acumulación más concentrada está en el (14,15) y hay otras dos importantes en (10,12) y en (19,20). Visión 1. Intervalo (7,28) hábitat compacto La casa de la modernidad, concebida para el proletariado, buscaba simultáneamente una alta capacidad higiénica, su máxima repetitividad industrial y una mínima superficie para así garantizar su posibilidad técnica en el equilibrio económico- funcional. Por ello sus ejemplos de los años 20 y 30 se adaptaron sin grandes problemas a pequeños fondos en los que se desarrollaban plantas de casas funcionalmente centralizadas que distribuían una serie de estancias de pequeña dimensión bien relacionadas entre sí para anular cualquier exceso de circulación. Estos mínimos rondaban los 7,5 metros y en sus estructuras sólo podían albergar espacios unidos a fachada y casas con doble orientación

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(ej. Weissenhofsiedlung, Mies van der Rohe). Tras las guerras los mínimos fueron quedando atrás junto con una valoración más justa de los criterios de exposición de la casa para la correcta iluminación y ventilación, que ya debían a su vez garantizar un buen comportamiento energético. Sin embargo, no evolucionaron notablemente las distribuciones centralizadas para la familia nuclear, y por tanto los tipos que habían sido forzados para conseguir los mínimos modernos, debieron forzarse nuevamente para cubrir superficies mayores. La doble condición básica que hoy exigimos a cualquier cerramiento –iluminación y aislamiento– traza en su contradicción uno de los ejes fundamentales del equilibrio formal y métrico de la casa entre la linealidad de la máxima iluminación y la centralidad circular que optimizaría su eficacia termodinámica y distributiva. Para garantizar este equilibrio evitando la sobre-exposición de la casa, a medida que se crece en superficie se requiere el aumento de la profundidad. Las unidades funcionales del estándar actual de vivienda (nLDK) han ido creciendo en tamaño y requerimientos, y las propias casas ya no pueden ser concebidas exclusivamente para la vida familiar. Las nuevas exigencias de confort no caben en las menores crujías y por tanto las dos posibilidades que pueden producir un nuevo equilibrio son el aumento del fondo o la reformulación de la idea de casa. Uno de los ejemplos más claros de esta segunda opción es el edificio en Gifu de Kazuyo Sejima, que se mantiene en el límite inferior de profundidad (740 cm netos sin contar la escalera de fachada), en el que la secuencia de estancias pasantes y sobreexpuestas suma a su simplicidad distributiva su multiplicidad funcional cuando se decide por el tamaño actualizado de la estancia frente a una ordenación jerarquizada que no sería apetecible en la condición extrema de su fondo. Todos los casos cercanos a los siete metros, están en cierta medida forzados y basados en renuncias que deben ser compensadas con algún otro argumento: vivienda minimizada en una ciudad maximizada (caso moderno), escasa jerarquía funcional para una fuerte estructuración espacial (caso Gifu), mínimo equilibrio térmico pero máxima iluminación, cierre hacia una orientación para resolver un conflicto urbano (Byker Wall, Ralph Erskine), de cantidad de pared o térmico (Luisenplatz, Hans Kollhoff), etc. En el otro extremo del mapa nos encontramos los ejemplos más profundos sin patios de luces, con un máximo de unos 28 metros, en los que también se adivina que existen renuncias, pero que aún permiten, por medio de distorsiones de fachada (Edificio Girasol, Coderch, 25,50m) y dobles alturas (Unidad de Habitación de Marsella, Le Corbusier, 24,40m), introducir iluminación y ventilación suficientes en estancias y espacios centrales sin fragmentar el bloque. Contrariamente al extremo de las mínimas profundidades, en este caso la vivienda pasante debe crecer en tamaño para poder centralizar su distribución yasegurar la cantidad de envolvente que pueda servir a un mínimo número de cuartos diferenciados con iluminación y ventilación. Las demás opciones suelen pasar por la solución “back to back” con viviendas abiertas en un único sentido que se suelen compensar con dobles alturas o distorsiones de bloque que mejoren la exposición. Hoy en día, en ciertos países europeos se están volviendo a rescatar los bloques profundos de escasa envolvente para conseguir un factor de forma optimizado térmicamente (Wintertur, Eberle). La gestión de la segunda fila de fachada se convierte en el problema central en la resolución de este tipo de casa. Ahí aparecen lugares ambiguos, e intermedios que pueden ofrecer un extra a la compartimentación reglada, que aportan flexibilidad y que añaden el potencial de cambio necesario hoy en día para hacer evolucionar el estándar de cada lugar. Alcobas, corredores, oficios, despensas, vestíbulos, etc., son rescatados e incorporados a los nuevos esquemas. La parte más profunda de la tabla requiere a simple vista un soleamiento más estricto y por tanto una orientación adecuada mientras que los bloques de escasa profundidad, sufren de sobre-exposición en cualquier orientación. Así mismo, frente a la gran repetitividad de planta en los bloques más estrechos, cuando aumenta la profundidad, la forma admite usos mixtos y variaciones de tipos en su interior (Maison Clarté, Lecorbusier, 1440cm.) y en sus estructuras caben exigencias de naturaleza múltiple. Un ejemplo rápido nos lo dan los ensanches de Madrid o Barcelona, en cuyas manzanas podemos encontrar viviendas, oficinas, hoteles o salas de cine sin distinción en la morfología urbana. Visión 2. Acumulaciones y vacíos. Una revisión en sección Uno de los motivos de que en las publicaciones analizadas se produzcan acumulaciones en determinados intervalos, teniendo en cuenta la amplitud de repertorio que buscan, puede ser las grandes variaciones de tipos que determinadas medidas permiten. Analizando las tres acumulaciones de la escala de fondos encontramos que en ellas la aplicación de distribuciones espaciales en sección, que no deja de ser un caso de especial interés arquitectónico, resulta lógica. En estos tres intervalos ((10,12), (14,15), (19,20)) aparecen importantes ejemplos que resuelven la casa y/o sus sistemas de accesibilidad en sección, pero en cada uno de ellos los motivos son diversos. Como una rápida visión de las distintas acumulaciones que se producen en el gradiente de fondos vamos a intentar realizar un argumento ligando varios casos. Como primer ejemplo podemos tomar un caso muy especial por las contradicciones que encierra cuando se analiza desde el punto de vista morfológico y métrico: el edificio de viviendas en Hansaviertel de Alvar Aalto. En la distribución de su planta tipo aparecen dos núcleos de accesibilidad ventiladas con cinco viviendas cada uno. Una de las casas asume en su geometría el ascensor: la más pequeña, que renuncia además a la doble orientación. El resto son viviendas de esquina que se agolpan alrededor del gran descansillo salvo la que sirve de unión con la segunda unidad esquemáticamente simétrica a la primera, que es una vivienda pasante. Sin embargo observamos cómo todas las viviendas, salvo el pequeño apartamento consiguen responder a un mismo tipo, gracias a la centralidad del estar y a la distribución periférica del resto de usos que sólo debe cumplir con una puerta a la escalera y

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Figura 1. El bloque modelo de anchura x es el marco capaz de todas las posibilidades de casa según sus condiciones. La evolución de su sectorización está ligada al progreso en el conocimiento exhaustivo del mapa de fondos.

Figura 2. Mapa cuantitativo. Tabla de distribución de tipos en bloques sin patis según su fondo edificatorio. Extraída de tres publicaciones del tipo repertorio tipológico*.

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una terraza concebida como una estancia perimetral más. El máximo espesor de este bloque es de 23 metros y no corresponde con el de un bloque abierto convencional, sino más bien con una estructura de torre algo agrandada con cuatro viviendas principales en las esquinas: dos torres forzadas a ser un solo bloque en su papel urbano. Las torres más habituales optan por repetir la casa de esquina (2a) y la 2b queda anulada o como caso especial, y se encuentran entre los 19 y 20 metros de lado (Lake Shore Drive, 1980cm.), que corresponde con la profundidad del edificio diversificado de vivienda “Silodam” de MVRDV en Ámsterdam. Los apartamentos de esquina de este edificio corresponden con el tipo de una torre común de 20 metros de fondo, sin embargo cuando le damos un determinado corte central podemos localizar la sección rusa de la Unidad de Habitación de Nantes, que es la única Unité que coincide con la profundidad de 20 metros a costa de renunciar a la doble altura de Marsella de 24 metros. Si el edificio de Aalto es una torre forzada a bloque, también en unos 20 metros, aparece el bloque forzado a torre de Van den Broek en Bakema, de nuevo en Hansaviertel para la IBA de Berlín de 1957, que corta la longitud del sistema para introducir luz en la galería central desde sus extremos. Sin embargo, esta torre consanguínea con el esquema de Oiza para su bloque no construido en el Manzanares o con el Taray de Segovia, no tiene un parentesco tan fuerte con la Unité a pesar de que aparezcan relacionadas en varios textos. La casa en tijera de Berlín, desarrollada sobre una escalera continua no podría haber producido un bloque más longitudinal con esta profundidad, puesto que generaría espacios centrales en las viviendas ascendentes, no ventilables por la galería salvo a ras de suelo, a lo que habría que sumar que todas las galerías están rellenas con pequeños apartamentos y por tanto no son exteriores. Los arquitectos lo resuelven incorporando en el espacio central el gran montacargas y ascensor, unas terrazas de uso común y la escalera de evacuación, lo cual no sería repetible al prolongar el sistema longitudinalmente. Este mismo problema no es tenido en cuenta en el conjunto Taray de Joaquín Aracil y Lucho Miquel, en Segovia, que resuelve la misma sección prácticamente en la mitad de profundidad (1150cm.). Se trata de uno de los pocos casos en que un esquema tan cerrado de distribución espacial es aplicable en dos profundidades tan desiguales. Con este ejemplo acabamos de saltar a la primera acumulación de la fig.2 en el intervalo (10,12). El Taray abre sus galerías totalmente, salvo en algunas plantas en las que existen estos pequeños apartamentos que se interrumpen para garantizar la iluminación. En el resto de niveles basta con introducir los tendederos que separan el tránsito en las galerías de las cocinas, que en este caso sí ocupan la banda central ya que en esta profundidad pueden resultar razonable que ventilen a través del estar. Dentro de este mismo punto de acumulación encontramos el estándar español plano de 12 metros de vivienda pasante con espina central de servicios que representa el esquema más simple con dos viviendas por descansillo (M-30, Ábalos & Herreros). A un metro de distancia del 11,50 del Taray, dentro de la misma acumulación, en torno al 10,40, se encuentra un eje vertical que acumula casos de gran interés historiográfico. Se trata de tres ejemplos paradigmáticos de acceso por galería con despliegue en sección que independiza todos los cuartos del corredor exterior que se separa de las zonas de confort con una franja de servicios y escaleras: el Narcomfin de Mosei Ginzburg, el Robin Hood Gardens de los Smithsons y el edificio Casa Bloc de Sert. Los tres corresponden a un esquema compacto que podemos simplificar como apilamiento de pequeñas villas en altura. La Casa Bloc corresponde a este esquema de un modo muy directo mientras que el Robin Hood Gardens es el más compacto de los tres ya que le basta con una galería cada tres alturas, al sobreponer las dos escaleras interiores de dos casas superpuestas que se dividen el nivel de acceso y se desdoblan cada una en un sentido conformando una sola unidad en sección. Por su parte el Narkomfin es una superposición de dos unidades de sección distinta: la llamada F, que es una villa de esquema similar a la Casa Bloc y la K, que todavía en menor tamaño reproduce una variación de la casa en tijera pero que al no repetirse en altura puede conformar estares de altura y media. En la tercera acumulación (14,15), se encuentra el estándar europeo de vivienda pasante con aseos centrales y estancias de mayor dimensión que el estándar español. En España la misma medida suele obligar a esquemas back to back. Existe como excepción el complejo Elviña (José Antonio Corrales) que mide 14,40 metros hasta el sexto forjado que define la cota cero del complejo. En él merecería la pena detenerse por su determinante papel en el centro de gravedad de la tabla de acumulaciones. Este edificio ya articula su sección con sutilezas que permiten profundizar la luz, e introduce un patio tendedero en segunda fila que en las plantas superiores se abren a fachada definiendo la variación del tipo en la disminución del fondo. A partir de los 14 metros la sección comienza a existir como recurso para hacer profundizar la luz natural, se hacen más frecuentes las variaciones del tipo y aparecen los pliegues en fachada. Son tres características que nos hacen trazar en esta cota el comienzo del concepto de vivienda profunda. Igualmente importantes que las acumulaciones de casos resultan los vacíos. Fuera del intervalo (9,20) la escasez de tipos está relacionada con las dificultades de los límites totales descritas anteriormente, pero dentro de este intervalo debemos detenernos en dos puntos de gran escasez que son los valores de 13 metros y el intervalo (17,18). Las pocas casas recopiladas en estos fondos son el resultado del forzado de tipos traídos de otras dimensiones o casos especiales basados en la experimentación o en alguna renuncia compensada por algún valor específico en cada caso. El edificio Prinsenhoek de Neutelings y Riedijk puede ser estudiado como un ejemplo de 12 metros con espina central de servicios y casas pasantes forzado a 13,50. La banda central acoge las cocinas además de dos baños generosos y todos los estares tienen una terraza restada a su planta, además hay dos grandes armarios y los núcleos de ascensor y escalera no parecen buscar una fuerte optimización espacial. Lo mismo podemos decir del intervalo (17,18). Los escasos modelos que aquí aparecen vienen forzados a partir de estándares de 16 metros o torres de 19. También encajan en estas medidas los esquemas back to back europeos con corredor central. A pesar de los pocos ejemplos que producen estas profundidades, no dejamos de pensar que en su extraña apariencia se esconde la oportunidad para tipos que están por nacer y que podrían entrar en carga funcional cuando una determinada evolución tecnológica o social haga surgir su posibilidad técnica y su estricta necesidad.

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Hasta aquí hemos realizado un primer recorrido a través de los fondos edificatorios de la vivienda moderna para la ciudad compacta. Para acotar la extensión de este escrito se ha optado por uno de los argumentos transversales posibles, pero ya se evidencia la posibilidad de muchos otros que puedan centrarse en ejes verticales de acumulación o en la dinámica de una determinada característica en el mapa. Hemos optado por un amplio abanico de casos, pero este método de aproximación a la forma es siempre perfectible y extrapolable a otras situaciones más concentradas geográfica o históricamente. Fernando Altozano García En la actualidad Profesor ayudante del Departamento de Proyectos de la ETSA Madrid (U.D. Javier Frechilla) e investigador del Grupo en Vivienda Colectiva (ETSAM-UPM). Desarrolla su tesis doctoral dirigido por Carmen Espegel y José María de Lapuerta. Anteriormente coordinador del Máster en Vivienda Colectiva en el mismo departamento. Coautor del libro “Vivienda, envolvente, hueco” publicado por Actar en 2010. Director del curso “La vivienda colectiva” en el Instituto de Arquitectura del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid en 2007. Profesor de los talleres Anne Lacaton (2008-2010) y Andrea Deplazes 2011-2013) en el Master en Vivienda Colectiva.

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1. TEORÍA, HISTORIA Y PROYECTO

Fernando Álvarez de Toledo

I

Buenos Aires, Argentina

LA CONSTRUCCIÓN DE LA VIVIENDA EN ALTURA EN BUENOS AIRES En busca de la flexibilidad

INTRODUCCIÓN “El problema de la vivienda ha devenido el problema de la ciudad. Durante el siglo XX, la transformación urbana provocada por la mecanización de la agricultura y los flujos migratorios del campo a la ciudad suscitó el llamado “problema de la vivienda”. (….). En los primeros compases del siglo XXI, y en el marco del mundo desarrollado, el alojamiento no es ya una preocupación cuantitativa o sanitaria, sino cualitativa y ambiental: garantizadas las dimensiones mínimas, la ventilación eficaz y el soleamiento salutífero, la vivienda contemporánea adolece de mediocridad visual, programas rutinarios y entornos anoréxicos.”1 Como dice Fernández Galeano, la problemática de la vivienda, a pesar de las innovaciones y los avances sucedidos a lo largo del siglo XX, sigue siendo hoy un tema crucial de la arquitectura. Sin embargo, en nuestros países latinoamericanos el problema de la vivienda sigue siendo una problemática cualitativa y cuantitativa. Planteamos aquí una reflexión sobre la vivienda actual, teniendo en cuenta los cambios de la sociedad contemporánea. Intentamos construir una reflexión que ayude a la construcción de la vivienda del siglo XXI y que, sin negar los aspectos simbólicos y estéticos, la haga más confortable y funcional. En una sociedad de cambio constante, con necesidades y demandas también cambiantes, la necesidad de adaptación a las realidades globales, vinculadas con la forma de producción actual, el ritmo de vida y los cambios de los valores sociales, se convierte en un tema primordial. El presente artículo intentará acercar una mayor precisión en la definición de la vivienda flexible en altura. Nos hemos planteado una serie de interrogantes al inicio de la investigación: ¿Qué es la flexibilidad?, ¿Que implica la flexibilidad en arquitectura?, ¿Por qué estudiar la vivienda y en particular la vivienda en altura?, ¿Qué es la vivienda flexible en altura?, ¿Qué implica?, y por lo tanto, ¿Cómo se consigue?; Por otro lado ¿Qué grados de flexibilidad existen?, ¿Cuáles serían sus características?, ¿Cuáles serían los mecanismos que permitirían lograr ese cambio durante su vida útil?, ¿Qué tipos de estructura permitirían mayor flexibilidad y posibilidades de cambio? Por todo lo expuesto anteriormente, nuestro trabajo explora algunas de las estrategias que se proponen en Buenos Aires, en búsqueda de una vivienda más flexible, adaptable, sostenible y sustentable. El enfoque de esta investigación, estará centrado en las distintas estrategias de flexibilidad que puedan asumir las obras de arquitectura, para poder adaptarse a nuevas o futuras condiciones. EL HABITAR Y LA VIVIENDA FLEXIBLE Entendemos que el habitar humano no se reduce a estar en un espacio o lugar, sino que es una práctica fundamental que ubica al hombre en un tiempo y un contexto determinado. Se producen, así, una serie de articulaciones entre las maneras de vivir y esperar vivir, en el plano individual, en el familiar y en el colectivo. La conformación espacial de las unidades de vivienda define en ellas sitios y territorios con una significación particular -Christian Norberg Schulz dice que el hombre habita cuando experimenta el entorno como significativo2-. La incorporación que hace cada tipo de usuario al interior de las unidades, incorpora programas propios, tales como: el taller, la oficina, el lugar de estudio, la sala de juegos, etc. A mayor especialización de las formas de habitar, mayor existencia de identidades individuales y, por consecuencia, mayores necesidades de especialización.

1

Fernández- Galiano, Luis (2004) “Vivienda sin ciudad”. Revista Arquitectura viva 97, pag. 3

2

Schulz, Chrisitian Norberg (1975) Nuevos caminos de la arquitectura. Existencia, espacio y arquitectura

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La vivienda es el espacio construido donde transcurre la vida familiar. Es un mundo de lugares y ámbitos significados por sus habitantes, donde se llevan a cabo las tareas de reproducción y a veces de producción de una sociedad. El lugar desde donde el individuo crece, se proyecta y sueña. Un lugar para el encuentro y donde descansar y recuperar energías. Arnau sostiene que, la casa, entendida como habitación y como dominio, sustancia esa función. En tanto, que la primera consecuencia del propósito de habitar no es la habitación, sino el hábito. El habitar crea hábitos y los hábitos constituyen un principio de habitación: habitar es habituarse, dice él. Compartimos la definición de Josep María Montaner y Zaida Muxi. Ellos afirman que una vivienda es un espacio que garantiza el correcto desarrollo de la vida grupal e individual de las personas. Y la definen como el espacio privado, un interior construido, en el que se realizan principalmente las actividades y las tareas de reproducción, que son aquellas que hacen posible el desarrollo natural, físico y social de las personas, constituyendo la base de las tareas productivas. Una de las hipótesis de esta investigación, es que en orden de ser social, económica y medio ambientalmente sustentable, la vivienda colectiva en altura (social o no), necesita ser capaz de responder a los cambios de la sociedad actual y futura. Cambios que pueden ser demográficos, sociales, culturales, económicos o situaciones impensables. Entonces, sostenemos que la flexibilidad, característica por la cual ésta, podría adaptarse y/o transformarse a lo largo de su vida útil, a las distintas necesidades y requerimientos de sus usuarios, se convierte en una propiedad imprescindible. Carolina Valenzuela amplia el concepto de flexibilidad y lo coloca dentro de lo que ella define como “transformabilidad” y que entiende como la capacidad de la vivienda de dar lugar al cambio, en sus palabras de re-crearse. La transformabilidad se logra por medio de la incorporación a la planta de tres nociones básicas: flexibilidad, diversidad y variabilidad. En su ensayo, define la flexibilidad como aquella que incorpora un grado de libertad tal que da lugar a la existencia de diversos modos de vida, a partir de dispositivos o mecanismos que permitan la movilidad o adaptación de tabiques divisorios, de mobiliario o de otros componentes. Esta está asociada a la homogeneidad espacial de la planta libre. La diversidad según ella, se produce, a partir de la diferenciación de distintos espacios, su jerarquización o no y la combinación o no de estos con los elementos tecnológicos (paneles móviles, por ejemplo) Por último, la variabilidad, dice carolina, busca no proyectar espacios definidos, sino dar lugar a la incertidumbre de la forma. Se desprende entonces la necesidad de proyectar espacios que en su forma o configuración espacial este planteada cierta ambigüedad, que facilite la libertad de usos diversos. En pleno siglo XXI nos sigue llamando la atención la falta de adecuación del programa de la vivienda a las necesidades reales de sus ocupantes. La evolución de los distintos grupos de convivencia nos ha hecho reconsiderar las formas en que se define el espacio habitable en cuanto que la heterogeneidad de las formas de vivir cambiantes o permanentes hace de cada vivienda un lugar único e irrepetible. Pensar la vivienda contemporánea, exige comprender que no puede ser concebida como una obra estática, sino como un contenedor dinámico. En palabras de Ignacio Paricio: “la palabra clave es cambio. Sólo el cambio permanece. Tenemos que hacer una arquitectura sostenible y por tanto que se recicle. Es la diferencia entre lo que él llama las cajas y los estuches. Una vivienda futura debe ser una caja, un envoltorio en el que puedas meter el producto. Todo debe poder ser dibujado y distribuido de nuevo, alrededor de la función. Debe poder ser cambiante.3” Esto hace evidente la necesidad de transformación y re-creación, como cualidades inherentes a las viviendas flexibles. Como afirma Graciela Silvestri, “la obra de arquitectura nunca es la misma, pero no se trata de que se mueva en el espacio-tiempo universal, del cual todo lo ignoramos: se trata del tiempo cotidiano, de las diferentes percepciones de quienes disfrutan de ella (o la sufren), del pasado que indica amor o desavenencias o el futuro que indica proezas o fatalidades. La materia de la arquitectura es el tiempo, aunque habría que reflexionar acerca de qué tiempo se trata. El útil, dice Ella, vale más allá de su uso coyuntural: permanece. No eternamente: no se trata aquí de eternidad, sino de la experiencia humana en la tierra”4. Y es precisamente la experiencia humana la que va modificándose a través del tiempo y de las circunstancias sociales e individuales. La arquitectura no sólo tiene que ver con las formas de vida de los usuarios, sino que es necesario reconocer sus múltiples condicionamientos, que la hacen constituirse en un hacer poiético5 complejo y por ello polisémico y multicasual. Consideramos, entonces, que la arquitectura construye y/o configura subjetividad, es decir, contribuye a la construcción de la identidad de los sujetos. El tema es como la construye y con qué medios. La arquitectura no crea las buenas costumbres y su moral. Pero puede favorecerlas o entorpecerlas, inducirlas o condenarlas. FLEXIBILIDAD Y VIVIENDA: ¿EL PERMANENTE CAMBIO? Luis Fernández-Galiano, sostiene que “la normalidad demanda la naturaleza o la regla. En una vida normal caben tanto la naturalidad como la norma, y una vivienda puede ser normal sin devenir sólo normativa. Escenario de la regularidad de los ciclos biológicos y la reiteración de los comportamientos habituales, la casa es necesariamente previsible, y su conformación arquitectónica debe ajustarse a esa condición

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Paricio Ansuátegui Ignacio. “Las futuras viviendas serán como cajas que iremos llenando”. El Diario Vasco.

Graciela Silvestri (2008) Tiempo y Arquitectura, Seminarios Espacio y Tiempo, pensamientos practicados. Compilación cátedras coordinadas Manteola, Sztulwark, Turrillo. Pag.19-70. Editorial Nobuko 4

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Revista Arquitectura Viva (2007) “Vivienda Normal”. N°114.. Pag 3.

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Figura 1. Sucesión cronológica, de edificios en altura en Buenos Aires. Están ordenados según el armado de la planta, desde los más clásicos en forma de recintos, a los más vanguardistas con mayor fluidez espacial.

FIGURA 2. Edificio O´Higgins 2323 CABA. Jorge Ferrari Hardoy, Juan Kurchan arquitectos, año 1941. Fuente “Arquis/Patrimonio Moderno 1940-50-60” pág. 26-29 autores: Arq. Gustavo Robinsohn y Arq. Martín Torrado. Editado por la Universidad de Palermo. Buenos Aires 2012. El edificio consiste en 3 plantas de departamentos cada una de ellas posee un departamento de 2 ambientes (dormitorio + living comedor) pero por medio de un sistema de mobiliario y tabiquería móvil, podría transformarse en un departamento de dos dormitorios y living comedor, según las necesidades de la familia.

FIGURA 3. La disposición del núcleo de circulación vertical y del núcleo húmedo, permite obtener una planta flexible, en un terreno angosto y poco profundo, logrando además la posibilidad de ventilación cruzada. Edificio Agüero 1121. Estudio Hauser-Ziblat, año 2009. Fuente “PH contemporáneo” pág. 21-33 Arq. Víctor Della Vecchia. Ediciones 1:100. Buenos Aires 2013

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FIGURA 4. La indiferencia espacial y la versatilidad funcional se expresan en estos dos ejemplos. Imagen de la izquierda: Edificio Humboldt 1510 CABA. Arquitectos: Sebastián Colle, Mario Gustavo Zambonini, Mariano Clusellas, Daniel Hugo Szuldman, Cristian O´Connor, año 2008. Fuente “PH contemporáneo” pág. 124-137Arq. Víctor Della Vecchia. Ediciones 1:100. Buenos Aires 2013. Imagen de la derecha: Edificio Av. Del Libertador 3640 CABA. Arquitecto Antonio Bonet, año 1960. Fuente “Arquis/Patrimonio Moderno 1940-50-60” pág. 124-127 autores: Arq. Gustavo Robinsohn y arq. Martín Torrado. Editado por la Universidad de Palermo.

FIGURA 5. En un terreno de frente amplio y poca profundidad, los arquitectos plantean un edificio organizado en 3 plantas con1 departamento por piso. La organización de una planta de frente largo y poca profundidad junto con la disposición del núcleo sanitario, permitió obtener unidades de doble fachada y cuyo espacio interior presenta una gran versatilidad de uso. Edificio Grecia 3191 CABA. Estudio Díaz Varela Sartor, arquitectos, año 2005/2006. Fuente “PH contemporáneo” pág. 266-275 Arq. Víctor Della Vecchia. Ediciones 1:100. Buenos Aires 2013

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rítmica y repetida. La costumbre de vivir y la costumbre de habitar crean secuencias de espacios y tiempos”6. Sin embargo hacer posible la vida privada cotidiana es una empresa más que aceptable. Pero posiblemente, lo que hace que la arquitectura trascienda los límites de la mera edificación es el trabajo sobre las condiciones de sociabilidad, sobre lo colectivo y lo público. Los habitantes buscan espacios personales, de lugares en el interior que puedan ser por momentos privatizados, donde los actos cambian de nombre y se ennoblecen; la relajación, la higiene, la lectura, el deporte o la gastronomía como fuentes de placer modifican la topología de las estancias, que ahora colaboran entre sí para recrear una vivienda que aporta nuevas expectativas y cuyos límites se desdibujan. La vivienda ha sufrido ciertos cambios: primero la desaparición del servicio doméstico, después la entrada masiva de la mujer en el mercado laboral, junto con la tecnificación de las tareas domésticas. Más tarde la modificación de las formas de habitar, debidos a cambios sociales y culturales pero también tecnológicos. Y por último la reducción brutal de su tamaño, lo que Francisco Liernur7 define como la compactación de la planta. Todo esto hace necesario tener en cuenta nuevos parámetros a la hora de proyectar la vivienda en altura: diversidad, flexibilidad, personalización y posibilidad de identificación del sujeto que la habita. Como dijimos anteriormente, la vivienda flexible es sustentable, si es diseñada para cambiar no solo en la etapa de diseño sino también durante su vida útil. “La flexibilidad no es la anticipación exhaustiva a todos los cambios posibles. Muchos cambios son impredecibles. (...) La flexibilidad es la creación de una capacidad de amplio margen que permita diferentes e incluso opuestas interpretaciones y usos”8. Actualmente, la capacidad de adaptación de la vivienda a todos estos cambios es muy escasa y se limita a modificar la localización de los usos dentro del espacio disponible, a la movilidad del mobiliario. Cualquier cambio de mayor envergadura supone buscar albañiles y comenzar con las reformas. Los cambios sociales exigen edificios que fundamentalmente puedan adaptarse a éste. El concepto de flexibilidad se opone al concepto de jerarquización de los espacios, que conduce inevitablemente a tipos de planta que comienzan a definir de manera estricta, como y donde tienen lugar las actividades. El espacio verdaderamente flexible se caracteriza por la ausencia de especialización, donde fuera posible desarrollar un buen número de actividades sin ningún tipo de distinción ni jerarquía. La flexibilidad debería, entonces, permitir realizar cambios en las unidades, según las circunstancias particulares de los ocupantes, sin tener que incurrir en obras de gran envergadura. A partir de la redistribución de paneles móviles o del equipamiento, se podría reorganizar y reinventar el espacio habitable. Debería ser versátil en cuanto al uso del espacio, tener la capacidad espacial de cambiar de uso sin transformaciones físicas, adoptando diferentes configuraciones. Los espacios disponibles sin destino concreto pueden producir algún avance; el lugar sin nombre es susceptible de acumularse y segregarse, ser usado nocturna y diurnamente, con fines lúdicos o laborales. En definitiva, lugares en los que lo público se abalanza sobre lo privado y la sociabilidad se funde con la habitabilidad. La noción de flexibilidad aquí por nosotros planteada está orientada, a la construcción de estrategias proyectuales y técnicas constructivas. Resulta necesario proyectar estructuras cuyo modulo no esté condicionado a un uso especifico y que permita indistintamente diversos usos, conteniendo en su lógica interna, el gen de la futura modificación. Llamamos estrategias de flexibilidad a los planes, tanto proyectuales como sociológicos, que le permiten al diseño tipológico de la vivienda la adaptación a las necesidades cambiantes de las personas usuarias, posibilitando su personalización, interacción, mutación, crecimiento o decrecimiento, y participación a lo largo de la vida útil de esta. “... ¿Se puede hablar de flexibilidad cuando ya se ha caracterizado a un grupo de convivencia con una tipología? ¿No es esta ya una forma cerrada que solucionó un problema puntual? La flexibilidad se puede verificar en un contenedor vacío, porque allí hay todo por hacer. Pero la flexibilidad no es solo una caja vacía. Entonces se levantan algunas estratégicas paredes que organizan un espacio. Elegir cuales paredes levantar y cómo hacerlo, implica una postura, un lineamiento estratégico hacia la arquitectura que se está haciendo y la que se cree pueda ser su estado de mutación. ...”9 Una de las principales estrategias proyectuales, en la búsqueda de una mayor flexibilidad es la noción de perfectibilidad, por la cual se diseñan en simultáneo 1, 2, o múltiples viviendas, entendiendo que son y serán distintas etapas en la vida útil de la misma. Dado que es muy probable que el comitente promedio, al momento de construir su primer hogar, no esté en condiciones económicas y sociales de construir “la vivienda que siempre soñó”, o “la vivienda que lo acompañará el resto de sus días”. De esta manera, el diseño estratégico busca que la vivienda pueda acompañar el proceso y progreso del usuario a lo largo de su vida. Por todo lo anteriormente dicho podemos concluir que la vivienda perfectible, término acuñado por Ignacio Paricio, es la vivienda que está preparada de antemano para ser mejorada y completada en el tiempo. Es la vivienda que permite mejoras de carácter cualitativo y/o cuantitativo, incorporando tanto espacios y nuevos volúmenes edificados, como también acabados, instalaciones, aumentando confort y calidad en la vivienda.

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Revista Arquitectura Viva (2007) “Vivienda Normal”. N°114.. Pag 3.

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Liernur, Francisco (2001) Casas y jardines, La construcción del dispositivo doméstico moderno (1870-1930)

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Koolhaas, Rem. S, M, L, XL. Página 240

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Estudio MONOBLOCK. Buenos Aires, 2001 Concurso Nacional de Ideas Vivienda Experimental POIESIS, 1º Premio

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La flexibilidad: trascender por medio del cambio La expresión tectónica, afirma Graciela Silvestre, en arquitectura se mueve en la dirección clásica de la percepción del tiempo. La diferencia esencial entre lo clásico y la visión moderna no es el recorrido, ni la variedad, ni el movimiento físico, sino la aspiración de permanencia: la arquitectura urbana hasta avanzado nuestro siglo estaba edificada para permanecer. En la famosa tríada vitruviana, interpretada tanto por Alberti como por Palladio, la instancia firmitas no aludía meramente a que el edificio se sostuviera sobre sus cimientos. El que se sostuviera era condición necesaria para que permaneciera más allá de las necesidades inmediatas, uniendo generaciones en su aparentemente prosaica realidad”10 Vitrubio en el siglo I dijo: … “toda edificación debe comenzar dirigida para su futuro uso…”. Sin embargo, hoy en día, los cambios sociales y los cambios en la forma de habitar, nos dicen que lo que hoy es pensado para una determinada forma de vida y para un fin particular puede que cambie con el tiempo. En este sentido la realidad nos dice que lo más seguro es que cambie, y si no cambia, puede que se convierta en obsoleta y muera. La sostenibilidad en términos de los recursos empleados en una construcción, nos obliga a que esa construcción tenga la posibilidad de cambiar, mutar, adaptarse en el tiempo para dar respuesta a situaciones que podemos predecir y a otras que no. “…. Ha de seguir determinada por la solidez y firmeza de la construcción…” De qué forma, en qué medida y con qué materiales podemos hoy construir una arquitectura que responda a las necesidades y solicitaciones de nuestra época, pero que tenga la capacidad de trascenderla. Los términos de solidez y firmeza de la que habla Vitrubio están asociados a las categorías de permanencia y eternidad con las que eran concebidas las grandes obras/monumentos de arquitectura, al punto tal que han transcurrido y perdurado a lo largo de los siglos. Sin embargo se han convertido en piezas de museo al modo de obras de arte. Hoy la arquitectura no puede permitirse el desperdicio de recursos cuando sabemos que estos se agotan y no se pueden renovar. Hoy la necesidad está basada en construir no solo para el presente, sino además para el futuro, de forma tal que la permanencia o eternidad se dé a partir del cambio constante y la adaptación a nuevos escenarios. “… y ha de concluir con un programa significativo que dé sentido al edificio y al lugar donde se alza…” Cuando hablamos de las venustas, deberíamos preguntarnos ¿Cuál sería el concepto de placer o la idea de belleza de nuestra época? Como dice Graciela Silvestri11, para Alberti, la permanencia era una función central de la belleza edilicia: la belleza conjura la muerte –porque lo bello es para él también lo útil, lo que se mantiene- y no la destrucción –porque nadie destruiría la belleza- Esta versión de la permanencia supone límites físicos y sociales: peso del muro, separación entre público y privado. Lo privado es el mundo de la naturaleza, un mundo jerárquico de tiempo cíclico, siempre igual. La arquitectura de la casa, según los tratadistas clásicos, no necesita ser pensada para la inmortalidad. La inmortalidad está relacionada con lo público. En este punto, la arquitectura, se cruza con la ética. La arquitectura no crea, desde luego, como quisieron creer algunos apóstoles del movimiento moderno, las buenas costumbres, y su moral. Pero puede favorecerlas o entorpecerlas, inducirlas o condenarlas. La vivienda es hoy, sin duda, uno de los derechos fundamentales que defiende la sociedad contemporánea. Sin embargo, no ha evolucionado consecuentemente con las necesidades actuales. Podemos concluir entonces que las viviendas y la arquitectura deben ser flexibles para adaptarse al cambio, que si el diseño de una vivienda en un momento específico es absurdo en términos de sustentabilidad, el desafío es pensar estrategias de diseño que posibiliten cambios que aún son incógnitos. Debería ser útil, más allá de la coyuntura de su época y de un usuario específico. Sin dejar de lado, como sostienen Montaner y Muxi, la necesidad de una adecuada utilización de las tecnologías y los recursos técnicos, incorporándolos integralmente en la concepción espacial de las viviendas. Sostenemos que en su re-utilidad radica su posibilidad de permanencia en el tiempo, a través del cambio y la mutación, y en esta su adaptabilidad y su sustentabilidad. Fernando Alvarez de Toledo

f.alvarezdetoledo.arq@gmail.com

Arquitecto por la FADU - UBA, “diploma de honor”. Doctorando, FADU – UBA, director: Prof. Emérito Arq. Juan Manuel Borthagaray. Investigador ad honorem. IAA, SICyT en la FADU – UBA, director: Dr. Arq. Mario Sabugo. Docencia en el taller JTP, Arquitectura I a V. Arq. Eduardo Scagliotti, FADU-UBA. Becas: CONICET, Beca de postgrado tipo I, entre 2008-2010 y Carrera de Especialización en Historia y Crítica de la Arquitectura y el Urbanismo, FADU-UBA, 2007. Premios: 2008, 1º premio concurso oasis urbanos Santa Fe 5111, Ciudad autónoma de Buenos Aires; 2004, mención concurso internacional para estudiantes de arquitectura en el IX Seminario Internacional – Forum UNESCO – Universidad y Patrimonio; 2002, 1º mención concurso internacional para estudiantes de arquitectura en el II Seminario Iberoamericano – Forum UNESCO – Universidad y Patrimonio.

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Silvestri Graciela, (2008) “Tiempo y arquitectura, pp. 19-70. Espacio Tiempo, pensamientos practicados”. Compilación cátedras coordinadas Manteola, Sztulwark, Turrillo. Editorial Nobuko

11

Graciela Silvestri. “Tiempo y arquitectura, pp. 19-70. Espacio Tiempo, pensamientos practicados”. Compilación cátedras coordinadas Manteola, Sztulwark, Turrillo. Editorial Nobuko, 2008.

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1. TEORÍA, HISTORIA Y PROYECTO

Jorge Enrique Giménez Arias

I

Rio de Janeiro, Brasil

ÖKOHAUS Viviendas en el jardín

El Ökohaus (Eco-casa) fue uno de los proyectos creados para la exposición del Internationale Bauausstellung (IBA) de Berlín en 1982, exposición entendida como un ejercicio para la reestructuración urbana que buscaba la reunificación del Berlín de la postguerra. Esta exposición fue una excelente oportunidad para la introducción de nuevas tecnologías y tipologías de vivienda proyectados por algunos de los arquitectos mas influyentes de la época. Frei Otto y Hermann Kendel, fueron los proyectistas asignados para una de estas viviendas, y junto a los propietarios y asesores técnicos, desarrollaron lo que hoy puede considerarse un proyecto precursor de la arquitectura sostenible actual, incorporando nuevas metodologías para el proceso de estructuración. Originalmente este proyecto iba a ser uno de los iconos del IBA, dadas su escala y su localización en el centro del nuevo Berlín. El proyecto, llamado Dreidimensionalen Gartenstadt (La Ciudad Jardín Tridimensional) consistía en dos estructuras en concreto de 60 metros de altura, que ofrecía a los propietarios un espacio para que definieran sus viviendas alrededor de una serie de jardines verticales que recorrían las fachadas y coberturas. Lamentablemente, para la dirección del IBA, un proyecto de estas dimensiones, sin fachada ni desarrollo interior definidos, se alejaba del plan general creativo de la exposición, y por estos motivos fue reubicado en un predio menor con normativas más estrictas con lo que se redujo el impacto previsto inicialmente. La nueva ubicación asignada fue el predio de la antigua embajada del Vaticano, bombardeada durante la guerra y abandonada desde entonces, en un barrio localizado al sur del Tiergarten. Hoy sigue siendo un barrio diplomático que aloja embajadas, museos y otros edificios emblemáticos del Berlín moderno. No obstante, la idea de crear una estructura que albergase las viviendas creadas por los usuarios se mantuvo, y aunque los jardines exteriores se vieron disminuidos, se dio prioridad a conservar la naturaleza existente y a crear jardines en el interior de las viviendas .La propuesta final incluyó tres estructuras de tres niveles, dos de ellas, ubicadas al sur del predio y con 9 unidades residenciales cada una, construidas bajo criterios de vivienda protegida, y la otra, ubicada al norte y con 8 unidades residenciales, construida bajo las normas para construcción de vivienda popular destinada a personas de bajos recursos económicos (Fig. 2). Actualmente, el proyecto presenta muy pocas modificaciones, tanto en el interior de las viviendas como en el exterior, y la gran mayoría de las familias originales que pasaron por todo el proceso de concepción del proyecto aun viven allí 20 años después. El éxito de este conjunto habitacional no tiene una formula especifica. La interpretación del proceso y sus resultados que aún están vigentes puede leerse bajo 4 ejes estructurales que se complementan, y constituyen una primera aproximación hacia el secreto de lograr una buena aceptación por parte de los usuarios. 1. El proceso participativo El Prof. Kendel resume la filosofía del proyecto con la siguiente frase: “… Cada ave tiene su nido”. Es una expresión sencilla y concreta para resumir la idea que se defendió desde el principio, situando a los usuarios por encima de los arquitectos y promoviendo la importancia de su participación durante el desarrollo proyectual de las viviendas. Esto permitió no solo crear viviendas que respondían a las necesidades espaciales de los propietarios, sino también, crear una relación armónica entre los futuros vecinos durante la evolución del proyecto.

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A medida que se fueron dando a conocer las características propuestas para estas viviendas, el interés de la población creció, y más aún al tratarse de una zona muy apreciada y contar con subsidios del estado por tratarse de un proyecto de vivienda protegida. Se recibieron cerca de 1400 solicitudes que debieron filtrarse, dando preferencia a quienes mostraron más interés por el concepto ecológico y natural que se quería adoptar, con lo que se aseguró la conservación de las características que Otto y Kendel defendían en su proyecto. El proceso participativo puede resumirse así: Cada estructura se dividió por partes iguales y se asignaron a los propietarios. Cada uno, por si mismo o con la asesoría de un arquitecto de su libre elección, diseñó el interior de su vivienda de acuerdo a sus gustos y necesidades espaciales, que deberían respetar algunas reglas técnicas y de sostenibilidad para asegurar el uso correcto de la estructura propuesta y dar énfasis al carácter natural que se quería conservar (Fig. 3). Para los proyectistas, fue esencial no intervenir en el proceso participativo, asegurando a los usuarios la libertad que se ofreció. Pero aportaron algunas reglas básicas que todas las viviendas deberían seguir con relación a la utilización de recursos, el respeto a la vegetación existente y el aprovechamiento de las características naturales y climáticas. El ejercicio duró casi 3 años. Un proceso largo y agotador en el que cada dos semanas se reunían todas las personas involucradas en el proyecto y con planos y maquetas de sus propias viviendas debatían acerca de cómo iban a ocupar estas estructuras. Eventualmente, lo que determinó el desarrollo de cada vivienda fue el mutuo acuerdo entre vecinos para aprobar entre todos cada una de las viviendas del proyecto. Las reuniones se dieron hasta que todas las viviendas estuvieron aptas para obtener la autorización de las entidades estatales. Cada juego de planos fue recortado, pegado en un mismo pliego y presentado como una unidad y como muestra del proceso del que todos fueron parte. Esta participación es posiblemente una de las razones por las que este conjunto habitacional tuvo y mantiene tan buena acogida por parte de sus usuarios. Para los proyectistas, el usuario es quien debe decidir su vivienda y por medio de el arquitecto plasmar esos deseos en realidades. Este proceso de “autoconstrucción”, que ofreció a cada usuario la oportunidad de definir su vivienda , trajo un efecto inesperado, reconocido por el mismo Frei Otto como una de las principales cualidades a resaltar de su proyecto: la unión que se estableció entre los vecinos y con el proyecto desde antes de iniciar la construcción. 2. La conciencia ecológica Como se mencionó, Otto y Kendel aportaron algunas reglas básicas al proyecto que los usuarios debían respetar con el fin de no perder el carácter que se ofreció. Desde el principio fue clara la importancia de la naturaleza que espontáneamente había crecido en el lugar y que debía preservarse. Las estructuras de soporte para las viviendas fueron ubicadas estratégicamente para no afectar ningún árbol y aprovechar su orientación al máximo. Esto se tradujo en dos reglas inquebrantables para los usuarios: La primera, respeto a la naturaleza, marcándola como “intocable” y que bajo ningún motivo podía ser intervenida. La segunda, exigir el máximo aprovechamiento de la fachada sur del edificio por medio de jardines invernaderos dentro de las viviendas y superficies acristaladas sobre la fachada. Con estas reglas se permitió a los usuarios no solo una gran libertad espacial para crear sus viviendas dentro de un ambiente natural, y obtener el máximo provecho a los beneficios que ofrece la naturaleza: calidad del aire, confort climático, sensación de estar en un ambiente rural dentro del casco urbano, por mencionar algunos. El proyecto permitió también profundizar esta conciencia ecológica mediante el uso de materiales de construcción de bajo impacto ambiental. Se emplearon piedra, ladrillo de arcilla y calcáreo, lana vegetal como aislante térmico, estructuras en madera, pinturas a base de agua y elementos prefabricados e incluso reciclados. Igualmente, se recomendó el uso de cubiertas ajardinadas para las viviendas superiores con lo que se protegía la afectación térmica en las estaciones de frio y calor. La revisión detallada de los planos del proyecto, muestra que el orden del interior fue pensado con un diseño bioclimático. La distribución de los espacios sugiere una preferencia en los espacios de estancia orientados hacia la fachada sur junto a los jardines interiores; los espacios de servicio se orientan hacia la fachada norte (Fig. 4). Este diseño pasivo se complementa con sistemas de intercambio térmico, renovación de aire, e incluso muros Trombe dentro de algunos invernaderos. 3. La tecnología constructiva Otra de las características importantes a resaltar en este proyecto es el desarrollo de una tecnología constructiva para ofrecer sustento y flexibilidad sin poner en riesgo la libertad del usuario ni la preservación de la naturaleza. Esto se logró separando la estructura, la infraestructura y las viviendas.

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Fig. 1: Fachada al exterior de uno de los edificios ubicados al sur.

Fig. 2: Implantaci贸n de las estructuras y ubicaci贸n de la vegetaci贸n a conservar.

Fig. 3: Esquema de plantas arquitect贸nicas dentro de la estructura de soporte.

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Fig. 4: sección de uno de los edificios resaltando el diseño bioclimático y la importancia del jardín invernadero en relación a otros espacios (verde = jardín invernadero, rojo = habitación y estancia, amarillo= servicios, azul = circulación externa)

Fig. 5: Diagrama de la composición de la estructura de soporte.

Fig. 6: Diagrama esquemático del funcionamiento del sistema de recolección de aguas pluviales.

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Las tres estructuras propuestas, hechas de concreto reforzado con alma de acero, contienen tres forjados, cada uno con altura libre entre ellos de 5.50 mt, y soportados sobre marcos estructurales con columnas de 0.50 x 1.10 mt y una viga de 0.40 mt (Fig. 5). Estos forjados sirven como estructura para la construcción viviendas de dos plantas en cada uno de sus niveles. Estas se realizan, las cuales se realizarían con elementos estructurales independientes y livianos como pórticos de madera y divisiones en ladrillo perforado o tabiquería en seco. Dada la prioridad asignada a la fachada sur, se dispuso un sistema de “bañeras” hacia este costado dentro de los forjados, que sirven como materas para la vegetación de los jardines invernadero. Los “shafts” técnicos fueron ubicados alrededor de la columna norte, posibilitando disponer los espacios de servicio como cuartos de baño, lavanderías y cocinas, alrededor de estos ejes verticales. Las pasarelas que dan acceso a las viviendas y las escaleras se ubicaron sobre la fachada norte, comunicando con exterior y el área de parking. Gracias a esta tecnología constructiva, se logró el objetivo de los proyectistas y se redujo en aproximadamente un 20% el costo total de la obra en comparación al costo si fuera realizado por terceros. Por otra parte, al ser viviendas que son independientes de la estructura y que han sido proyectadas para satisfacer las necesidades de sus propietarios, su vida útil es mayor que el de las viviendas convencionales del mercado. Este sistema de diseño y construcción, con una estructura fija sin divisiones internas para una mejor libertad de disposición espacial, es muy similar al propuesto en Holanda por John Habraken en los años 60. Para él, los espacios deben amoldarse a los usuarios y la vivienda es solo una respuesta a las necesidades de quien la habita y de esta forma reforzar el proceso natural que debe existir entre el ser y el espacio en que se encuentra. La evolución de ésta teoría constituye el movimiento “Open Building”, considerado como una metodología para posibilitar la regeneración, diversidad de uso, modernización y prolongación de vida útil de una construcción. Bajo estas características, el Ökohaus podría considerarse encuadrado dentro del movimiento Open Building, a pesar de que para los proyectistas las teorías de Habraken eran desconocidas en su momento, no obstante, el proyecto cuenta con muchas características que encajan en esta línea de pensamiento. 4. Experimentacion sostenible La oportunidad de crear un proyecto dentro de la naturaleza representó para Frei Otto también una ocasión para experimentar con tecnologías de ahorro energético y reciclaje de recursos, que en la época eran nuevas o no habían sido desarrolladas. Esto no solo fue importante para la riqueza del proyecto, sino también para obtener mas recursos por parte del estado. Esta experimentación sostenible se concentró en tres áreas: el uso energético responsable, el reciclaje de recursos naturales y en sistemas para la creación de nuevos recursos. Incentivando una conciencia comunitaria de consumo energético responsable, la comunidad cuenta con sistemas de uso compartido como el ACS y la calefacción, y cada vivienda apoya y mejora su uso por medio de materiales de construcción con mejor aislamiento térmico o con sistemas secundarios de apoyo. Así su uso solo es necesario en casos extremos y por tiempo reducido. Dada la cantidad de áreas verdes y vegetación que debe conservarse, se implementó un sistema de recolección de aguas pluviales para el riego y lavado de las áreas exteriores. Esta iniciativa de reciclaje del agua tuvo continuidad con reusar el agua de las bañeras y cuartos de lavado para el llenado de los tanques sanitarios, idea que en un principio fue atractiva pero que al final trajo problemas para su mantenimiento. Algunos propietarios, impulsados por su interés por la sostenibilidad, han experimentado con diferentes sistemas de calefacción. En una vivienda se instaló un horno de residuos sólidos para el calentamiento durante las estaciones de otoño y primavera, y en otra vivienda se opto por usar un sistema de suelo radiante soportado por colectores solares. Otros han implementado el uso de energía fotovoltaica, que para la época era una tecnología novedosa y costosa para ser usada en la vivienda pero que fue posible gracias al subsidio ofrecido por el estado. La experimentación fue importante para el proyecto, no solo por el ahorro económico que traería para los propietarios, sino para mantener esta conciencia de servicio a la naturaleza que desde el principio los arquitectos proyectistas querían tener. Por otra parte, la utilización de estos sistemas mediante un proyecto perteneciente a una exposición como el IBA, podría abrir la puerta a su implementación en otras oportunidades, mostrando a la sociedad los beneficios que su implementación podría traer y que poco a poco fuesen mas comunes en el ámbito de la construcción. El Ökohaus es un proyecto muy interesante desde diversos puntos de vista. Logra integrar la obra humana con la naturaleza, haciendo de ambos parte de un mismo ecosistema equilibrado, pero ¿que es lo que hace que este proyecto, haya logrado alcanzar lo que sus usuarios definen como “alto nivel de habitabilidad”? Durante el estudio realizado para poder encontrar una posible respuesta, se llegó a las siguientes conclusiones: El meticuloso proceso de concepción involucrando al usuario como proyectista y al arquitecto como interprete de sus necesidades, puede considerarse como un proceso ejemplar para lograr viviendas de mejor calidad, acordes a quienes las habitan y no a la oferta del mercado.

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El vinculo que la comunidad creó durante el proceso participativo, logra desarrollar la vida en conjunto en donde el interés común esta por encima de los personales. Aunque en la actualidad, desarrollar un proyecto de esta forma parecería poco practico e ineficiente, es un proceso que debería tenerse en cuenta al momento de diseñar cualquier proyecto de carácter social. La metodología participativa utilizada dio óptimos resultados. La opinión mostrada por los propietarios, resalta los logros que apuntan las viviendas al dar respuesta a sus necesidades y gustos, obteniendo un mejor grado de confort y calidad sobre otras proyectadas para la misma exposición. Esto se ve reflejado en la vida útil que el proyecto ha mostrado, pues la mayoría de sus habitantes las han ocupado desde el inicio del proyecto y no han encontrado necesidad de modificarlas sustancialmente. En este aspecto, cabe resaltar la sustentabilidad social que el proyecto logró consolidar, al generar una igualdad y respeto entre los mismos participantes, y en donde el bien común es lo que se busca cuidar y preservar. Así, esta claro que la propuesta inicial de asignar un papel principal a la visión del usuario, respaldada con una ejecución técnica y organizada, es una de las claves para el éxito de este proyecto. Debe hacerse un énfasis especial al impacto natural del proyecto al buscar la mejor forma de adaptarlo a la naturaleza, haciéndose parte de ella y respetándola. El factor natural utilizado seria, en este caso, la principal característica del complejo habitacional en general, y el proceso participativo, la principal característica social y de las viviendas. Los beneficios recibidos por parte de la naturaleza y la implementación de un diseño consciente para su mejor aprovechamiento, aumentan la calidad de vida de los usuarios. La concepción de un proyecto respetando y aprovechando de forma inteligente y armoniosa los beneficios que ofrece la naturaleza, solo puede ofrecer un resultado optimo en la medida que la conciencia ecológica vaya de la mano con la respuesta arquitectónica. Debe valorarse la excelente coordinación de las medidas técnicas implementadas y requeridas por el desarrollo del proyecto, ellas permiten que las viviendas puedan tener cambios sin afectar la integridad del edificio ni las viviendas vecinas. El proyecto ofreció la oportunidad de experimentar planteamientos sostenibles y nuevas tecnologías que hasta el momento eran inexistentes. Es importante mencionar que en el método de reutilización de aguas grises propuesto permitió el desarrollo posterior de esta tecnología. Esto es un ejemplo de cómo la vivienda puede ser un lugar de ensayo para el desarrollo técnico que el reciclaje y generación de recursos naturales exige. El Ökohaus ofrece en su proceso y metodología el primer paso de la reivindicación del ser humano como parte de la naturaleza a la que pertenece. Debe verse como un ejemplo no solo para arquitectos y urbanistas, sino también para especialistas en otros ámbitos. Lamentablemente este proyecto tan rico y de tantas características importantes no recibió el valor merecido en su momento, pero poco a poco se esta dando a conocer y esta mostrando su alto contenido humano y natural en la actualidad. Es de considerar que este proyecto sea el primero de muchos otros en esta tendencia de la arquitectura sostenible que esta en auge globalmente, pero que solo tiene sentido cuando sus usuarios, y la sociedad a la que pertenecen, desarrollen la suficiente conciencia ecológica para poder a acercarse al equilibro natural que se quiere profesar. Bibliografía • • • •

Robinson, Michael. (1991). Internationale Bauausstellung, Berlin, 1987: Project Report. Berlin: Ed. The Bauaustellung (IBA). Habraken, N. John. (1976). Soportes: una alternativa al alojamiento de masas. Madrid: Alberto Corazón. Kendall, Stephen. Teicher, Jonathan. (2000). Residential Open Building. Londres: Ed. Taylor & Francis Group. Benito, J. Gartner, A. Kraus, O. Skönert, S. Langenfab, M. Pahl, W. (1990). Docu Bulletin N.8. www.a.tu-berlin.de

Jorge Enrique Giménez Arias

arq.jorgegimenez@gmail.com

Arquitecto diseñador de DG Arquitetos Associados en Rio de Janeiro, Brasil. Profesor de “Taller Habitacional” y “Sustentabilidad” de la Universidad Antonio Nariño de Bucaramanga, Colombia (2012), Maestrías: “Laboratorio de la Vivienda del S.XXI” y “Arquitectura y Sostenibilidad” de la ETSAB/UPC (Barcelona, 2008/2011). Integrante del equipo del concurso “Ideas en la Web” para la Bienal Iberoamericana de Urbanismo y Arquitectura (Medellín, 2010), coautor del proyecto finalista del concurso “Habitacola” para ArquinFad (Barcelona, 2010). Primer puesto y finalista en dos proyectos escolares para el concurso “8 Establecimientos Educativos para el País” (Cúcuta y Cartagena, 2007), titulo de Arquitecto expedido por la Universidad Santo Tomas (Bucaramanga, 2006).

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1. TEORÍA, HISTORIA Y PROYECTO

María Lilia González Servín

I

Ciudad de México, México

HABITACIONES DESDE LA PERSPECTIVA DEL USUARIO Y LA HABITABILIDAD, OBRA DEL ARQUITECTO MARIO LARRONDO SHIELS… 30 AÑOS DESPUÉS Búsquedas y encuentros en la arquitectura habitacional en la ciudad de México

ANTECEDENTES A partir de los años cuarenta del siglo XX, se intensificó el desarrollo comercial e industrial en México, aumentando la población urbana y concentrando asentamientos periféricos de diversas modalidades en las ciudades, en donde se vivía en condiciones de hacinamiento e insalubridad, falta de servicios públicos entre otras carencias más. Situación que se fue agudizando en las siguientes décadas. El gobierno mexicano emprendió un programa de dotación de vivienda a través de instituciones de seguridad social destinado a los trabajadores asalariados y que funcionó por algunos años, porque para los años sesentas el proceso expansivo en las ciudades, principalmente en la ciudad de México se multiplicó, incrementado por la tasa de natalidad y las inmigraciones 1. Las invasiones a predios se dio en todo el país, con asentamientos irregulares y habitaciones improvisadas, sin servicios, en muchos de los casos con materiales reciclados. Para compensar la situación el gobierno legisló la construcción de conjuntos habitaciones en los estados de la República, regulando asentamientos humanos y los límites de la ciudad, que acarreaba otros problemas más con las conurbaciones que absorbían a pequeñas poblaciones ancestrales rurales, modificando los valores culturales, la estructuración de sus economías y se tendía al abandono de la agricultura para adaptarse al proceso de comercialización, además del problema de la tenencia de la tierra. Con la promoción estatal surgieron los primeros conjuntos habitacionales populares con diversas modalidades en la organización del espacio, en las relaciones entre el espacio privado y el público y en la obtención de créditos para su adquisición. La industria de la construcción logró un auge importante, en la fabricación de vivienda promovidos por la iniciativa privada, bajo el esquema de construcciones verticales, con la audacia de incrementar el número de habitaciones y la altura de los edificios. En su fabricación se aplicaron innovaciones en los sistemas constructivos, utilizando materiales y técnicas que permitieron en menor tiempo y costo su ejecución. Surgen cooperativas y asociaciones civiles independientes del control gubernamental, con el objetivo de gestionar créditos para construir conjuntos habitacionales para las mayorías en forma organizada por quienes las habitarían, agrupándose en el Movimiento Urbano, Obrero y Popular. Se planteaba la formación de nuevos asentamientos populares planificados, ofreciendo calidad en la vivienda con equipamiento y servicios. Algunas organizaciones promovieron construir viviendas resistentes y dignas al inicio de los años ochenta. Los sismos de septiembre de 1985 y sus consecuencias transformaron la lógica y capacidad institucional, la metodología popular para la obtención de la vivienda que se venía ensayando proliferó y se impuso con todos sus aciertos y errores. En este ambiente, la obra del Maestro Mario A. Larrondo Shiels (1951-2013) logró concretar varios conjuntos habitacionales en diversos sitios de la ciudad de México (más de 120 mil m2de bóvedas), incluso para damnificados por los sismos. Cerca de dos mil familias obtuvieron habitaciones de características diferentes a los esquemas de la arquitectura de ese momento. Mario fue, como él se denominaba: un militante de la arquitectura, incansable promotor de las luchas de los sectores menos favorecidos.

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De 1950 a 1970 la tasa de crecimiento poblacional ha sido la más alta en la historia de México.

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LO QUE PARECÍA UTOPÍA DEL ESPACIO POPULAR, SE HIZO REALIDAD Antes de los sismos, fue viable construir el mayor asentamiento popular planificado por grupos independientes en un proceso de formación de un barrio comunitario en la ciudad. En El Molino, predio de un millón y medio de metros cuadrados, ubicado al sur de Iztapalapa, la zona de mayor concentración de población en el país, en la confluencia de Xochimilco y Tláhuac, un suelo de origen lacustre, factible a las inundaciones, zona con grietas por tensión superficial y sísmica. En base a un plan maestro seccionado en “supermanzanas”, con un crédito bajo y la inflación de 120%, cada grupo compró su terreno, desarrolló los proyectos habitacionales; introdujeron agua potable, plantas de tratamiento de aguas residuales, energía eléctrica y la construcción de pies de casa. En este lugar, Mario Larrondo proyecto y construyó junto con las comunidades sus dos primeros conjuntos habitacionales 2 USCOVI (1986, 274 viviendas) y Ce cualli ohtli (1987, 250 viviendas), con principiose innovadores conceptos populares para hacer las habitaciones bellas, económicas y resistentes, como lo señalan sus habitadores En estos proyectos Mario Larrondo experimentó sus planteamientos para aportar a una arquitectura mexicana con identidad, que depuró en cada experiencia con algunos matices en el tratamiento de los espacios exteriores e interiores por la irregularidad de los predios y el número de viviendas. Ambos proyectos se elaboraron en 1983 con un sentido alterno, marcando diferencias con la vivienda convencional. Algunas de sus aportaciones son conceptos antisísmicos en toda la estructura: bóvedas de cimentación; separación de colindancias, muros con contrafuertes en lugar de castillos; cadenas intermedias de concreto para seccionar el claro en dos bandas horizontales y colocar las redes eléctricas, y bóvedas de cerámica armada para los entrepisos y las cubiertas. El sentido de composición que producen los refuerzos en los muros, agregan mayor armonía en el exterior y en el interior de la vivienda. Aplicó los trazos prehispánicos como elementos reguladores, en un esquema compositivo de un espacio dentro de otro en ejes cardinales. Áreas abiertas al centro como ventanas abiertas al cielo para actividades colectivas: salón de usos múltiples, locales para cooperativas de producción y consumo; guardería, lavandería automatizada y colectiva para liberar las tareas domésticas; espacios para promover actividades culturales y artísticas; locales de trabajo para las diversas comisiones, zonas de hospedaje para campesinos en lucha y visitantes masivos. NUEVOS MODELOS DE ORGANIZACIÓN SOCIAL: HABITACIÓN DESDE LA PERSPECTIVA DE LOS HABITADORES El arquitecto Mario promovió reuniones para que cada integrante de la cooperativa explicara lo que consideraba que debía ser un pedazo de ciudad y lo que constituiría el precepto de vivienda digna. Aunque muchas ideas y utopías afloraron, los taxistas, peseros y propietarios de automóviles expresaron la posibilidad de tener bahías de estacionamiento en el perímetro, con viviendas próximas para vigilarlos. Se insistió en la vivienda progresiva con espacios amplios. El proyectó fue armado por los futuros usuarios en modelos a escala y en papel. Se desarrollarán conceptos formales en lo urbano y en lo arquitectónico, reivindicando a la naturaleza y aludiendo a la búsqueda de la identidad popular (natura y cultura). Originalmente pensó fabricar los muros de carga de las viviendas con adobe estabilizado, aunque recurrió al ladrillo de barro para integrar al conjunto al paisaje natural, caracterizado por varios conos de volcanes que se ubican en la zona (el más cercano es de tezontle) y contrastar con el gris del tabicón del paisaje urbano que el mercado de la construcción ha estigmatizando como paisaje urbano popular. Las cubiertas a base de curvas circulares significaban movimiento, como el del agua que cubrió ese suelo años atrás. Ritmos ascendentes y perspectivas dinámicas para insistir en el tema del movimiento. Tinacos de barro rematados con curvas circulares, aludiendo al puño en alto. El conjunto en un esquema de superficies colectivas permeables que rodean las viviendas, distribuidas en forma homogénea y en los andadores (articuladores entre el espacio colectivo y el privado), con el reciclamiento de las aguas residuales. La primera etapa se logró concluir con el trabajo colectivo de autogestión comunitaria, que participó desde la planeación hasta la autoconstrucción. La brigada se convirtió en esa etapa en la forma de convivencia, educación, información y trabajo. La presencia de miles de personas en constante e intensa actividad comunitaria que laboraban en las faenas masivas causó gran expectación. El eje del trabajo colectivo fue el educar en la solidaridad y respeto, no en la competencia. La vida comunitaria fue adquiriendo la dimensión de barrio manteniendo la organización en comités vecinales y un Consejo de Administración. Trabajo colectivo organizado Los cooperativistas saben de la importancia del trabajo, ya que todos y todas reconocen que dada la situación económica, individualmente nadie hubiera logrado una vivienda propia y menos una de las características de las nuestras, que además de seguras, resistentes y confortables son hermosas y con un estilo muy mexicano…

Posteriormente: Primero de Mayo, 857 viviendas. La arquitectura está definida por las características que la naturaleza y la sociedad determinan en cada localidad. Tierra y Libertad. 96 viviendas. Toda construcción o espacio arquitectónico incluido en ella y sus componentes tecnológicos más minúsculos, tienen un comportamiento ante el medio ambiente e influyen en él en un sentido positivo o negativo. Puente del toro. 108 viviendas. El medio ambiente es un maravilloso fenómeno que se origina en el cosmos unificando hasta el centro de nuestro planeta.

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Dibujo de Mario Larrondo, terremoto de1985

Autoretrato Mario Larrondo Shiels

Ă rea abierta (Ambiente)

Plano de conjunto

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Perspectiva del conjunto de viviendas

B贸veda de tierra estabilizada sin cimbra

Espacio comunitario

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A LA ARQUITECTURA LE SUCEDEN COSAS Ambiente El concepto de composición arquitectónica se definió por un conjunto de ritmos y volúmenes en horizontales y verticales. El emplazamiento de los grupos de vivienda permitió abrir vanos a los cuatro puntos cardinales en cada una de ellas, para efectos de adecuación climática. Como principio, respetó al máximo la permeabilidad del suelo por ser de origen lacustre, colocando andadores y demás espacios exteriores proyectados para ser zonas de absorción del agua pluvial para alimentar el manto freático, confinados por guarniciones rellenas de tezontle fabricadas con losas de concreto simple y entrecalles para que agua se precipite e incorpore a los mantos freáticos. Urbanismo Los conjuntos se abrieron a la estructura urbana, articulando la progresividad arquitectónica de las viviendas y del conjunto, como un modelo armable, en el que paulatinamente se van cubriendo los vacíos. Calles rodean el conjunto, sobre las cuales se ubican las bahías de estacionamientos, andadores peatonales vinculados con jardines. El sembrado de las viviendas hace una trama que combina jardines de una casa con otra y el andador con las casas de enfrente, y los patios centrales integran a grupos de viviendas. Otro concepto funcional y económico se logró con la conjugación de dos rectángulos desfasados que componen a cada vivienda, unidos por el vano de una puerta que al concluir la ampliación, se abre o se remueve, según la opción. El concepto de pie de casa es el de un espacio funcional que incluye los servicios básicos de cocina, comedor, baño y un área de dormitorio y al construir la ampliación pasa a ser la sala. Se dejó el frente un jardín para una futura ampliación, independiente, evitando los conflictos propios de la construcción en un espacio habitado. Arquitectura El conjunto en general se dimensionó en módulos de 4.0 X 4.0 m. que favoreció a la aplicación de elementos constructivos. Modulación de las casas de viejos pueblos, espacios proporcionados generan un claro estructural fácil y económico para construir, marcando ritmos dinámicos con los tinacos de tabique que cubren las entradas de las viviendas. El proyecto permite versatilidad para la ampliación de la vivienda; un rectángulo funciona como “pie de casa” y el otro para ampliación, accediendo a la ampliación por el vano previsto en un costado y a la mitad. El tinaco construido con ladrillo, que como alegoría a un puño en alto se ubicó al frente para formar la secuencia urbana. Tecnología El acero y concreto empleados fueron menos que el habitual; se aplicó la forma como principio estructural. Las viviendas están proyectadas estructuralmente a base de dos muros laterales de carga con contrafuertes que reciben los empujes de las bóvedas transmitiendo las cargas a la cimentación, una cadena horizontal de concreto armado que refuerza el claro vertical dividiéndolo en dos tramos cortos para una mayor resistencia a los esfuerzos verticales. En esta cadena de concreto se alojaron las instalaciones evitando ranuras que lo debilitan. El sistema de cimentación por flotación fue de bóvedas invertidas de concreto armado a base de contra trabes de claros cortos, aplicadas por primera vez en vivienda popular. La flotación se logró a base de losas tapapre coladas fabricadas en el sitio y transportadas en carretilla debido a sus pequeñas dimensiones: 1m. de ancho por 5cm. de espesor, ubicadas debajo de cada muro de carga, sobre las contra trabes evitando el desplante de los muros; a excepción de la cocina y baño, que es una losa de concreto colada en el lugar. Dejando un espacio de 20 cm. debajo de las losas tapa como margen de prevención a hundimientos de la construcción. En términos de vivienda progresiva, sobre las placas se colocó posteriormente un piso a base de piezas cerámicas y de resincreto que resultaron de bajo costo incorporándose al método de ahorro de acero, concreto y cimbra. El producto de las excavaciones y el cascajo se colocó en las partes centrales de las cimentaciones en donde no existen losas de fondo y ahorró dinero por concepto de acarreos de material, además que el material se estabilizó para su uso en muros. Las cubiertas se fabricaron a base de dovelas prefabricadas en sitio. Estos elementos de la estructura fueron pensados como procedimientos sencillos y prácticos que resultaron tecnologías apropiadas, abatiendo costos por concepto de mano de obra especializada y esencialmente de fácil asimilación y fabricación por la comunidad, como una forma de evitar los estigmas de la vivienda de interés social. USCOVI - Pueblo Unido La arquitectura también se construye con vicisitudes, dramas y anhelos que quedan siempre en el anonimato El proyecto comprende además de las 274 viviendas, un edificio de usos múltiples, plazas y espacios a descubierto, el pié de casa de 32 m2 por familia, con la posibilidad de extensión a 128 m2. En 1998 la comunidad logro obtener otro crédito para la ampliación de las viviendas y para otros equipamientos. La guardería que se formó en el proceso de la obra, se conservó durante varios años, atendiendo a los hijos de las madres trabajadoras y a niños de diversas edades tanto de la cooperativa como de las colonias aledañas. La composición a base de tabique, se combina con algunos elementos horizontales de concreto tales como la cimentación, la cadena intermedia, las trabes y cerramientos, así como la ondulación de las curvas de las bóvedas, conjugando con un elemento vertical de tabique de barro: el tinaco.

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Los andadores tienen como remate visual en un sentido las calles, y en otro el área verde central, y la composición de los paramentos de fachadas a cada lado se van abriendo y cerrando en forma simétrica en la perspectiva. CE CUALLI OHTLI - Por un buen camino (en náhuatl). 250 viviendas La arquitectura surge del suelo y se antepone al paisaje El proyecto arquitectónico y urbano fue solicitado al Maestro Mario por el grupo de mujeres que dirigía la cooperativa, con una condición y petición fundamental el que la viviendas tuvieran una gran cocina, que fuera disfrutada por el ama de casa, lo que condujo a la proyección de una sucesión de espacios en la cual la cocina es el centro de la vivienda y del conjunto. De esta manera, la cocina es el acceso a la vivienda y desde ahí se domina el patio interior y exterior, las casas vecinas y los andadores, interactuando lo colectivo e íntimo y el centro de la sucesión de espacios, tanto de la vivienda como del conjunto. La Asamblea en pleno le solicitó que la dimensión de los lotes fuera grande. Debido a la geometría del predio, se definieron tres plazas a donde rematan los andadores que tejen espacios abiertos con los patios del frente de las viviendas para la vida colectiva. El eje de la composición arquitectónica fue “romper las esquinas”, lo que produjo quiebres que se articulan con los andadores a pequeñas plazas que ligan a los patios, ubicadas al frente de las vivienda conectadas a su vez con las cocinas. Los baños y los tinacos colindan con los andadores, haciendo un núcleo de instalaciones de muy bajo costo. Se optó por letrinas aboneras secas familiares, denominadas letrinas vietnamitas que demostraron su eficacia durante más de tres años hasta que se introdujo un sistema de drenaje convencional. Se construyó un pie de casa de 42M2 con extensión a 128 m2 en predios de 96 m2 de manera vertical, construyendo menos cimentación para optimizar el crédito. La ampliación de las viviendas se desarrolla en un rectángulo adosado en “T”. La cocina es el centro por el que se accede y distribuye los espacios, con una escalera en el costado que conduce a los dormitorios. El entrepiso y la cubierta se construyeron con bóvedas de cañón de cerámica armada. Vivienda digna: El carácter de la vivienda digna se obtiene por la forma en que se vive en ella, por el tipo de relaciones respetuosas, combativas y solidarias que se dan entre los miembros de la familia y la comunidad a la que pertenece. Sin embargo, las viviendas de ce cualli ohtli, además de albergar a familias dignas, cuentan con espacios independientes para las actividades y los miembros de la familia. Actualmente cada familia adapta los espacios según sus necesidades. Hay quienes ya han construido un tercer nivel. No obstante los cambios y modificaciones que en un porcentaje significativo se han intervenido en una diversidad de gustos, estas habitaciones tienen un carácter particular dentro del colectivo, su esencia sigue siendo la misma, según lo refieren los habitadores de Cecualli ohtli: “Viviendas seguras, resistentes, confortables y hermosas. Viviendas donde siempre quisiéramos vivir, reflejando la dignidad de quienes las habitamos”. Después de estas experiencias, Mario Larrondo construyó otros conjuntos de habitaciones, aplicando sus planteamientos y en los últimos años con nuevas experiencias e innovaciones arquitectónicas que apuntaron hacia una arquitectura biocéntrica en estructuras bionómicas. María Lilia González Servín

lilia_gs@hotmail.com

Maestría por la UNAM con Mención Honorífica. Profesora e investigadora en la Coordinación de Investigación en Arquitectura, Urbanismo y Paisaje, Facultad de Arquitectura, UNAM; línea de investigación: Teoría e historia de la arquitectura. Ha publicado materiales en distintos formatos sobre la teoría, historia y práctica de la arquitectura que se han expuesto en varios foros y difundido en México y en el extranjero.Responsable de los proyectos: Sistema arquitectónico de pabellones en hospitales de América Latina, Arquitectura del Siglo XIX en México e investigaciones sobre la habitabilidad en la arquitectura y el urbanismo, además de la vivienda de bajo costo.

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1. TEORÍA, HISTORIA Y PROYECTO

Aránzazu Melón Guntín

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Londres, Reino Unido

PALOS Y PIEDRAS BUT DOMESTICIDAD Y POST-OCUPACION Obsolescencias urbanas: Robin Hood Gardens y el Blackwall reach regeneration project

Introducción Esta ponencia se centra en el análisis de la Post-Ocupación del conjunto de viviendas sociales, Robin Hood Gardens, construido en el este de Londres por los arquitectos británicos Alison y Peter Smithson en 1972 (se demolerá en 2014) y tiene el objetivo de ofrecer una visión contemporánea sobre el valor tipológico de las viviendas diseñadas por Alison y Peter Smithson, reconocer su valor dentro del tejido residencial de la ciudad como respuesta a una demanda de vivienda social en el año 1972 y actualmente a principios del S.XXI, atendiendo a los criterios sociales, urbanos, económicos y tecnológicos de ambos momentos. El caso de estudio y tres citas a destacar: “El objeto sugiere como puede ser usado, el usuario responde usándolo bien –el objeto mejora- o es usado mal –el objeto es degradado- el diálogo cesa…hay una vida secreta y permanente en las cosas tan intensa que puede tomar vida para otros usos, otras generaciones.”1 Alison&Peter Smithson “Cuando monstruosidades en hormigón, perdón, quiero decir,una obra maestra del modernismo, fallan en alcanzar un estándar aceptable a pesar de tener el apoyo de la opinión de expertos,debemos encontrar una tercera manera. Esto es el siglo XXI,unas fotos digitales perfectas del edificio, una interior y una exterior, podrán conservarlo para siempre.”2 Margaret Sodge, Ministra de Cultura británica “El hormigón visto de las fachadas es expresivo pero sin intención de ser atractivo de manera convencional. (…) Robin Hood Gardens es un ejemplo de lo que es la arquitectura brutalista, por decirlo simplemente, sorprendente y con carácter, pero feo e impopular”3 Peter Stewart, consultor. Habitar Robin Hood Gardens: la tipología de la vivienda en el Siglo XXI Robin Hood Gardens es un conjunto residencial de vivienda social, en régimen de alquiler, subvencionado por el ayuntamiento de Londres. Los dos bloques de viviendas se encuentran en la orilla norte del rio Támesis a su paso por el London Borough of Tower Hamlets y próximo al lado noroeste de Canary Wharf; Aspen Way y el Docklands Light Railway constituyen una barrera entre el área de Robin Hood Gardens y el área del centro financiero. El concepto principal del proyecto es la protección acústica de los residentes. El solar estaba expuesto al tráfico pesado en tres de sus laterales y se dispusieron los dos bloques de viviendas creando una zona central interior, tranquila y aislada del ruido exterior producido por el flujo del tráfico rodado. Este espacio central, un gran jardín al que miran todas las viviendas, se proyectó como una suerte de land art. 1

SMITHSON, Alison&Peter (1994). Changing the Art of Inhabitation: Mies’pieces,Eames’dreams, The Smithsons,Artemis,Londres, p.134*

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SODGE, Margaret (2008). Ministra de Cultura británica, declaraciones recogidas en Grand Designs Magazine, Loughton.

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STEWART, Peter, Peter Stewart Consultancy (2007). Robin Hood Gardens: Report on potential listing, Londres. p.12*

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Los edificios están estructurados a modo de capas protectoras contra el ruido. Las 214 viviendas son tipo dúplex, a excepción de las viviendas en la totalidad de las plantas bajas del conjunto y destinadas inicialmente para la gente mayor. Con esta voluntad del conjunto de aislarse del ruido, las pasarelas de acceso, las llamadas streets in the sky y las estancias destinadas a las salas de estar, se orientan a las fachadas exteriores del conjunto, constituyendo “el afuera’”, más expuesto el ruido. Las estancias destinadas a dormitorios y la cocina-comedor, se orientan a las fachadas interiores del conjunto, constituyendo “el adentro”, protegidos del ruido. Solamente hay unos estrechos balcones privados de las viviendas en las fachada interiores de los dos edificios y que al estar comunicados entre ellos, funcionan como ruta alternativa de salida de emergencia para los residentes. Una mirada a las cuestiones del habitar en Robin Hood Gardens desde el punto de vista de las demandas de la vivienda del Siglo XXI4: • La diversidad de usos: no hay disponibles en el conjunto espacios de trabajo (talleres, oficinas), ni comerciales junto con los espacios residenciales. • Los equipamientos comunitarios: existen espacios comunitarios de uso compartido, un gran jardín central con una zona de ocio infantil, un club para la gente mayor y una pista deportiva. No existen espacios comunes de apoyo al ciclo de la ropa (lavanderías, tendederos…). • El espacio exterior propio y la azotea: los espacios de las viviendas en relación con el exterior son unos estrechos balcones cubiertos que a la vez tienen la funcion de ser ruta de evacuación de incendios. No se hace uso de la cubierta plana de los edificio para uso lúdico comunitario. • La diversidad de tipologías y accesibilidad: existen 4 tipologías diferentes para un número distinto de ocupantes. 2 tipos de viviendas dúplex de 4 dormitorios, 1 tipo de vivienda dúplex de 3 dormitorios y 1 tipo de vivienda para gente mayor en la planta baja que es la única tipología accesible para personas con capacidades diferentes. • La atención a las orientaciones: la disposición de los edificios como muro pantalla norte-sur responde a la creación de un gran espacio central ajardinado para la comunidad. Los dormitorios y las cocinas se orientan hacia este núcleo central sin ruidos, el salón se orienta hacia el exterior de la calle. • La ventilación transversal natural: todas las viviendas tienen ventilación natural cruzada en un nivel inferior o superior de dúplex pero no en el nivel de acceso con la cocina. • Los dispositivos de aprovechamiento pasivo: no se utiliza la utiliza la vegetación en el proyecto como elemento integrado en fachadas. Las soluciones de fachada son similares en todas las orientaciones sin atender a la incidencia solar. • La morfología constructiva: el sistema estructural y la modulación podría permitir futuras modificaciones en la distribución de espacios. La distribución de huecos de fachada sin jerarquías permite futuras modificaciones en la distribución de espacios. La distribución de las instalaciones que permiten su registro y servicio sin perjuicio de posible modificaciones. • El espacio para el trabajo productivo: la tipología con 4 dormitorios, todos exteriores y con dimensiones equivalentes permite su uso potencial como ámbitos para el desarrollo de actividades remuneradas o el estudio. Su disponibilidad está condicionada al número de habitantes en el hogar. Pero todas los ámbitos disponibles están en el nivel inferior o superior del duplex (según el tipo) con lo que su acceso para actividades profesionales y recibir visitas de trabajo está condicionado por los otros usos de la vivienda. La tipología con 3 dormitorios, uno de ellos localizado en la planta de acceso tiene el potencial de ser utilizado como ámbito para el trabajo productivo sin estar condicionado por los otros usos de la vivienda. • El espacio para el trabajo reproductivo: el desarrollo de trabajo reproductivo está condicionado por los otros usos de la vivienda como cocina, sala de estar y dormitorios y los balcones hacia el jardín del conjunto. Las viviendas no disponen de ámbitos específicos para la realización de trabajos de mantenimiento y otros cuidados del hogar. La organización del ”ciclo de la ropa” (lavado, secado , planchado y guardado) no está resuelto de manera eficiente.El lavado se resuelve en la cocina, el secado se resuelve en los balcones hacia el jardín del conjunto, en las terrazas de acceso o en los descansillos de las escaleras comunes. Si se dispone de espacios de guardado. • El espacio de almacenamiento: las viviendas disponen de armarios accesibles desde las zonas comunes del pasillo optimizando la superficie de la vivienda. También hay espacio disponible para ubicarlos dentro de las habitacines si es requerido. La vivienda dispone de un volumen que podría alojar altillos de almacenamiento. Se ha previsto un mínimo espacio de despensa en relación con el ámbito de la cocina. Apuntes sobre la Domesticidad según Alison y Peter Smithson El concepto “arte de habitar” de Alison y Peter Smithson se refiere a los aspectos de su pensamiento sobre el habitar contemporáneo. Un aspecto clave en el hecho de habitar es la importancia de la identificación y la apropiación del espacio por parte de los usuarios y los objetos como símbolo de esa identificación y las señales del habitante en esa ocupación. “el guardado” en la vivienda era para los Smithson “la respuesta a la superabundancia” de la vida contemporánea. La capacidad adquisitiva de los trabajadores hace que la vivienda se inunde de “objetos que-no-se-usan-ahora-y-que-quizá-nunca-se-vuelvan-ausar”, que son, “almacenaje muerto”, pero también hay un almacenaje vivo de la ropa y los accesorios de uso diario, y una tercera categoría del almacenaje de herramientas y utensilios para el mantenimiento de la vivienda y de sus enseres. Para todo ello se necesita quizá un 30% del volumen de la vivienda, de modo que la necesidad aceptada para el almacenaje conforma ahora la idea vivienda.

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MONTANER, Josep Maria; MUXÍ, Zaida (2006). Habitar el presente. Vivienda en España: sociedad, ciudad, tecnología y recursos, Ministerio de Vivienda de España, Madrid.

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Imagen 1: Vista del conjunto Robin Hood Gardens. Autora: Aránzazu Melón

Imagen 2: Robin Hood Gardens. Plano del conjunto. Autora del gráfico: Aránzazu Melón

Imagen 3: Robin Hood Gardens. Sección del conjunto. Autora del gráfico: Aránzazu Melón.

Imagen 4:Robin Hood Gardens. Sección del bloque oeste. Autora del gráfico: Aránzazu Melón.Robin Hood Gardens.

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Imagen 6: Vista de la fachada de Robin Hood Gardens. Autora: Aránzazu Melón

Imagen 5: Tipología dúplex de 4 dormitorios (96m2). Autora del gráfico: Aránzazu Melón

Imagen 7:Vista del jardín de Robin Hood Gardens. Autora: Aránzazu Melón

Imagen 7:Vista del jardín de Robin Hood Gardens. Autora: Aránzazu Melón

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Veamos un ejemplo: Casa “Todo en su sitio” (1994), el almacenaje genera la planta, que es el núcleo el gran almacenaje de objetos y deja libres los espacios habitables. Este núcleo es accesible desde todas las habitaciones sin tener que pasar por otra habitación. Todas las habitaciones tienen armarios para sus necesidades diarias concretas.Los objetos entran en la casa y pueden distribuirse como si fuera un muelle de carga de un almacén. Otros conceptos ligados a la “domesticidad” según Alison y Peter Smithson son el mobiliario y los objetos, “vestir y decorar”, “contenedor y contenido”, “ocultación y exhibición” La capacidad de apoderarnos del espacio es el mecanismo para identificarnos con el espacio. Para los Smithson la apropiación del espacio más concreta es través de nuestros actos y la colocación de nuestros objetos, una acción que llaman “vestir y decorar”. Existe la necesidad de que los espacios activen nuestros sentidos porque así nos apoderamos de él, produciéndose así una conexión emocional entre el espacio y el individuo. Veamos un ejemplo: La Casa del Futuro (1955-1956), en el proceso de amueblar todos estos espacios encapsulados una persona debe de ser capaz de coger una silla casual en una mano y acercarla para conversar, trabajar o comer y nadie debería sufrir chocándose contra ningún mueble (el mobiliario de los 50´s era letal para los niños).La mayoría de las esquinas están redondeadas. El suave aspecto de las cosas que se ofrecen a sí mismas para ser tocadas, la superficie que puede ser rozada sin dañarla, apoyada contra, inclinada sobre… Los problemas de la Post-Ocupación. El deterioro La mayor parte de las quejas de sus residentes actuales son respecto a su falta mantenimiento y la sobreocupación de sus viviendas. Aunque parece que hasta la década de los 80 todavía estaba en buen estado, el ayuntamiento de Tower Hamlets ha reconocido que ha sido descuidado y poco mantenido por la administración, lo que ha producido el deterioro gradual del conjunto. Existe un rechazo hacia la imagen de Robin Hood Gardens por su estructura masiva de hormigón que muestra muchos signos de falta de mantenimiento y esto unido al prejuicio de la sociedad británica hacia el uso de este material para bloques de viviendas sociales que parece recordarles un pasado reciente más industrial en el XX. Según los arquitectos franceses Lacaton y Vassal y en base a su propia experiencia trabajando con este tipo de comunidades en Francia, han llegado a la conclusión de que generalmente los residentes no quieren ser desalojados de estos grandes conjuntos de viviendas y no tienen una imagen tan negativa de su propio barrio. ¿En qué consiste el deterioro?: el término inglés waste, del latín vastus, significa “desolado” o “desocupado”, Originalmente significaba “enorme, vacío, árido, inútil y hostil al hombre”. El urbanista norteamericano Kevin Lynch, ya en los años 70, señalaba como criterio para el “buen deterioro”5 la necesidad de armonizar la presencia de los desechos con nuestros sentimientos y que al etiquetar algo como deteriorado se debe preguntar siempre: ¿Deteriorado para quién? Blackwall Reach Regeneration Project y los JJ.OO Londres 2012 Robin Hood Gardens, se encuentra ahora en una de las áreas atractivas para la extensión de la City de Londres que requiere un tejido urbano que satisfaga sus demandas de vivienda para la clase media y ejecutivos. En las proximidades del solar Blackwall Reach está Canary Wharf y al norte está el solar para los Juegos Olímpicos de 2012. El nuevo proyecto de renovación Blackwall Reach Regeneration Project que sustituirá Robin Hood Gardens, es parte del empuje de East London más hacia el este. La condición clara y definitiva para la revalorización del área es su localización en el siglo XXI, impensable cuando se empezó a construir Robin Hood Gardens en 1968. La exigencia de la sostenibilidad para el siglo XXI implica una la eficiencia ambiental de la edificación existente y es una oportunidad de reconvertir el sector de la construcción, desde una actividad basada en la construcción de edificios hacia una actividad basada en la creación y el mantenimiento de la habitabilidad de bajo impacto ambiental. Estudios revelan que rehabilitar puede llevar a ahorrar hasta un 60%. En relación a este factor de la competitividad económica, los arquitectos Lacaton y Vassal piensan que los grandes conjuntos de viviendas, como los grandes espacios industriales o los grandes talleres urbanos, son los únicos espacios que hoy en día nos permiten la realización de viviendas generosas en un marco económico asequible. Son bienes patrimoniales capaces de generar valor. Algunos pensamientos sobre la Post-Ocupación de Robin Hood Gardens…¿Qué se puede aprender? La importancia de la reacción y del uso que le den a la vivienda social los primeros habitantes del conjunto que puede marcar una pauta que determina una inercia de uso para habitantes posteriores del edificio. ¿Puede ser tan definitorio?; ¿Hay casos en los que un mal uso inicial no lo ha condicionado?. En una ecuación donde los factores como una deficiente gestión e inversión pública de las viviendas sociales y una

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LYNCH, Kevin (2005). Echar a perder. Un análisis del deterioro, Gustavo Gili, Barcelona (Título original: An Exploration of Waste: What It Is, How It Happens, Why We Fear It, How To Do)

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comunidad de residentes que en su mayoría tiene dificultad para arraigarse en su entorno y poca capacidad de reacción ante una situación que tiende a la marginación. ¿Condena una arquitectura de vivienda social que, aunque con deficiencias en el conjunto, sería un factor que tendría parámetros de habitabilidad más favorables?; ¿Cuál es el peso de cada unos de estos factores en cada caso particular que garantice una buena post-ocupación? . El potencial de las cualidades domésticas y urbanas de muchas de las viviendas social de postguerra en Reino Unido hace que sean difíciles de rehabilitar manteniendo el uso como vivienda social, por lo que muchas políticas estatales de rehabilitación implican generalmente su reposicionamiento dentro del mercado inmobiliario actual como vivienda libre o cuando ya es más interesante, la demolición que permita un reposicionamiento del solar dentro del mercado inmobiliario del siglo XXI. ¿Qué cambio socioeconómico tendría que ocurrir para que no se produjera esta inversión conceptual con el problema actual de acceso a la vivienda?. ¿Cuáles son las cualidades de la vivienda social de postguerra en Reino Unido que hace que frecuentemente se revalorice como vivienda libre de alto-standing en el siglo XXI?; en similares condiciones urbanas, ¿Es principalmente una cuestión de superficie útil de vivienda?; ¿Cuál es el sentido de algunas políticas de regeneración urbana que pretenden crear “una comunidad sostenible” mediante mecanismos de demolición, desalojo del área a los antiguos residentes, borrado de la historia del lugar y del sistema de relaciones establecido a lo largo de los años?; ¿Cuál será el procedimiento de eliminación y reciclaje de estos deshechos de ciudad?. ¿Es la demolición la respuesta urbanística que se plantea a una problemática social que lleva a los residentes a abandonar sus negocios y sus viviendas? Aránzazu Melón Guntín

aramelon@gmail.com

Arquitecta por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de La Coruña (2005).Trabajó para Chris Dyson Architects (Londres, 2005-2009), en proyectos de rehabilitación residencial. Desde 2011 trabaja para McAdam Architects (Londres) desarrollando proyectos de rehabilitación residencial en Reino Unido, Rusia e Israel. Entre 2009 y 2011, realizó el Máster Laboratorio de la Vivienda del Siglo XXI (Fundació UPC,Barcelona). Su tesina, “Robin Hood Gardens. Palos y Piedras but Domesticidad y Post-Ocupación” se ha publicado en la revista Quaderns #263, La Ciudad Viva, LONDONCITY 2012: The 2ndAnnual London Studies Conference (Londres, 2012) y también ha formado parte de la 12th International Docomomo Conference ( Finlandia, 2012).

131


1. TEORÍA, HISTORIA Y PROYECTO

Doris Tarchópulos

I

Bogotá, Colombia

LA UNIDAD VECINAL: OBJETO DE INVESTIGACIÓN DE JOSEP LLUÍS SERT1

Josep Lluís Sert prestó sus servicios profesionales a la Organización de las Naciones Unidas con el fin de estudiar y definir condiciones para mejorar el diseño de la Unidad Vecinal. Los resultados del estudio serían divulgados en un número especial del Boletín Housing and Town and Country Planning, del Departamento de Asuntos Sociales2. Para el logro de los objetivos de la investigación, Sert debía tener en cuenta los aspectos económicos, sociales y tecnológicos de la organización de unidades vecinales urbanas y rurales con el fin de desarrollar los criterios para el diseño y su mejoramiento en varios países subdesarrollados. Todo ello a partir de un análisis preliminar, de los resultados de una encuesta dirigida a 60 expertos de 37 países, además de la revisión de documentos y de la bibliográfica sobre el tema. Este encargo se realizaría por la suma de USD$500 que equivalen a USD$4.400 de 2013, y sería desarrollado durante 1951 y 1952, y entregado el 31 de Diciembre de ese año. La doctrina ciam en las naciones unidas El contrato fue ordenado por el arquitecto yugoslavo Ernest Weissmann quien fuera Director de la Sección encargada de la Planeación de la Vivienda, la Ciudad y el Campo (Housing, Town and Country Planning Section HTCP)3, del Departamento de Asuntos Sociales de la Organización de las Naciones Unidas entre 1951 y 19654. Weissmann había trabajado en el atelier de Le Corbusier entre 1929 y 1930 y como miembro bastante activo de los Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna CIAM asistió a varios encuentros, entre ellos el Comité Internacional para la Resolución de los Problemas de la Arquitectura Contemporánea CIRPAC llevado a cabo en Barcelona en 1932; al IV CIAM en 1933 y colaboró con Sert en la redacción de las memorias; participó en el CIRPAC de Amsterdam de 1935, en a la reunión preparatoria y en el CIAM V de París en 19375 (Mumford 2000). Weissmann llegó a Nueva York para realizar el pabellón de Yugoslavia en la Feria Mundial de 19396. Entre 1939 y 1941, fue socio de Sert antes de este fundara la Town Planning Associates TPA con Paul Wiener7. Weissmann, al igual muchos de los arquitectos europeos y miembros de los CIAM inmigrantes a los Estados Unidos, era asistente regular a las reuniones convocadas por el capítulo de Nueva York. Incluso hizo parte del comité para la Investigación Técnica de la Vivienda (Technical Housing Research). Como miembro activo del capítulo de Nueva York de los CIAM participó una de las estrategias para su inserción en el país, que consistió en plantear creación de una agencia para afrontar la reconstrucción de las ciudades europeas devastadas en la guerra en algunas instancias del gobierno de Washington. Incluso durante 1946, se exploró la posibilidad de fundar el Capítulo CIAM en la recién creada Organización de las Naciones Unidas, que se

1 Este artículo hace parte de la investigación de la Tesis Doctoral Las Huellas del Plan para Bogotá de Le Corbusier, Sert y Wiener del Departamentos de Urbanismo y Ordenación del Territorio de la Universidad Politécnica de Cataluña, dirigida por Joaquín Sabaté y José María Ezquiaga. Se fundamenta en el material existente en el archivo de la CIAM Collection de la Biblioteca Francis Loeb Library de la Universidad de Harvard. Folder: E003 2

Reporte de la Octava Sesión, Documento E/2247, E/CN.5/287

Esta división fue creada por resolución de la Asamblea General de la ONU de Diciembre de 1946, justificada en la teoría según la cual no existiría una paz global real si no se nivelaban las grandes diferencias existentes entre los niveles de vida de las naciones. Desde entonces, esta sección ha sido responsable de infinitos programas de vivienda y planeación en diversos países en vía de desarrollo. Con el tiempo devino en el actual Centro para los Asentamientos Humanos HABITAT, del cual Weissman fue senior advicer de su estructuración y de la Primera Conferencia Habitat de Vancouver en 1975. 3

4

Bacon, M. (2001). Le Corbusier in America : travels in the land of the timid. Cambridge, Mass., MIT Press.

5

Mumford, E. P. (2000). The CIAM discourse on urbanism, 1928-1960. Cambridge, Mass., MIT Press.

6

Oberlander, H. P. y E. M. Newbrun (2011). Houser: The Life and Work of Catherine Bauer, 1905-64, UBC Press.

7

Ver: Mumford, E. P. (2000). The CIAM discourse on urbanism, 1928-1960. Cambridge, Mass., MIT Press.

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ocupara de la Ayuda y Planificación de la Postguerra, aunque en 1951 la ONU negó la posibilidad de formar un grupo CIAM dentro de ella, pero se logró la vinculación de Wiessmann y Van der Goot a esta institución, miembros del capítulo de Nueva York8. La búsqueda de vínculos entre el Capítulo CIAM de Nueva York y las Naciones Unidas ocurría por la misma época en la que Le Corbusier viajaba a esa ciudad como delegado francés para la comisión permanente para la sede de la ONU (UN Permanent Headquarters Comission), en mayo de 1946. Volvería al año siguiente y se quedaría desde Febrero hasta Junio con motivo su participación en el taller de los diez arquitectos seleccionados para el desarrollo de la propuesta del edificio de la sede de dicha entidad. Para responder a esta convocatoria, Le Corbusier conformó un equipo con estudiantes y profesionales, entre ellos Weissmann9, quien mas tarde se vincularía a las Naciones Unidas en 1951. El Boletín Housing and Town and Country Planning, dirigido por Weissmann se ocupaba de publicar los resultados de los estudios sobre el problema de la vivienda y el planeamiento urbano y rural promovidos por Naciones Unidas, particularmente dirigidos a los países subdesarrollados10. En los inicios de este boletín participaron Catherine Bauer, miembro CIAM del capítulo de Nueva York y principal promotora de la creación de la sección dedicada a la vivienda y el planeamiento cuando se creaba la ONU, quien publicó en el primer boletín el trabajo The Current Change in Civic Hope and Attitudes (1948), más tarde publicaría Planning the Neighborhood (1955) sobre la vivienda cooperativa en los países menos desarrollados y posteriormente escribiría el artículo titulado Economic Development and Urban Living Conditions (1956)11. El boletín también publicó el trabajo de Walter Gropius sobre Organic Neirbourhood Planning12 en el número dos del boletín, y el de J.J.P. Oud, titulado Clarity in Town Planning13 en el mismo número. De la práctica a la teoría sobre la unidad vecinal Sert atendía simultáneamente el contrato con Naciones Unidas y el del Plan para Bogotá a través de la TPA. En ese momento, Le Corbusier se encontraba en la etapa final del Plan Piloto y Sert actuaba como asesor de la mano de su socio Paul Lester Wiener ya que entre 1951 y 1953 desarrollarían el Plan Regulador con Le Corbusier como asesor. Para ese entonces la TPA había realizado un conjunto importante de planes en varias ciudades de Latinoamérica en los que Sert puso a prueba sus propias ideas y los criterios de la Carta de Atenas. Pero para adaptarla al nuevo contexto, definió nueve puntos adicionales entre los cuales incluyó cuestiones que tienen que ver con la conceptualización de la Unidad Vecinal, como lo es “desarrollar un módulo que facilite la organización de células de unidad residenciales, considerando las condiciones climáticas y las costumbres sociales locales y las posibilidades de que la ciudad pueda dotar y mantener los servicios públicos necesarios”.14 Bajo esta premisa, la TPA elaboró el Plan de Ciudad de los Motores en Brasil (1943-1945), el primero en el que Sert aplicó el concepto de la Unidad Vecinal. El Plan de Chimbote (1946-1948) donde desarrolló las variantes tipológicas de la vivienda a baja altura y alta densidad que permitían distintas alternativas de agrupación parcelaria de la Unidad Vecinal. El Plan Piloto de Lima donde definió una nueva unidad de medida urbana a partir de la agrupación de varias Unidades Vecinales con una jerarquía vial de avenidas principales, secundarias de intercomunicación, de repartición y de tránsito interior. El Plan para la Isla de Tumaco en el Pacífico colombiano (1948), en el que introdujo el concepto de vivienda productiva y una nueva agrupación que economizaba en la extensión de las redes de infraestructura de servicios. El Plan para Medellín (1948 – 1950), donde introdujo la noción de Distrito como unidad de composición mayor que agrupaba varias Unidades Vecinales con el objeto de hacer más eficiente la dotación de servicios y equipamiento de mayores dimensiones destinados a atender a un mayor número de habitantes. El plan para Cali (1949 – 1950), en el cual también propuso la Unidad Vecinal Modelo como principio organizativo de la vivienda y sus servicios dotacionales. Por último, el de Bogotá (1949 – 1953), elaborado en sociedad con Le Corbusier, donde no sólo planteó el concepto de Unidad Vecinal vinculado en este caso al Sector de Le Corbusier, sino también las diseñó con detalle en el Plan Regulador. En Bogotá, al igual que en Medellín Sert asesoró al Instituto de Crédito Territorial ICT, la entidad pública recién creada para atender la vivienda urbana en Colombia, desarrolló los diseños originales y supervisó la construcción de las primeros proyectos en los que aplicaba el concepto de Unidad Vecinal. El programa de trabajo de la investigación que desarrolló Sert para el artículo encargado por Naciones Unidas fue pactado con Weissmann y Antonio Kayanan, como consultor15. Consistió en una serie de actividades que Sert fue desarrollando, que fueron cumplidas y revisadas por el propio Weissmann, además de registradas en actas. La investigación inició con la selección de un conjunto de descripciones y definicio-

8

Ibid.

9

Bacon, M. (2001). Le Corbusier in America : travels in the land of the timid. Cambridge, Mass., MIT Press.

10

Ver: Muzaffar, M. I. (2007). The periphery within: modern architecture and the making of the third world, Massachusetts Institute of Technology.

11

Oberlander, H. P. y E. M. Newbrun (2011). Houser: The Life and Work of Catherine Bauer, 1905-64, UBC Press.

12

Gropius, W. (1949). “Organic Neighbourhood Planning.” Housing and Town and Country Planning Bulletin 2(Housing, Town and Country Planning Section HTCP, United Nations).

13

Oud, J. J. P. Ibid.”Clarity in Town Planning.”

14

Sert, J. L. y P. L. Wiener (1951). “Urbanisme en Amerique Latine.” L’architecture d’aujourd’hui (33).

Kayanan hizo parte del grupo de planificadores estadoudinenses que promovieron activamente el intercambio transnacional de las ideas sobre vivienda y planificación. Particularmente Kayanan participó en la definición de políticas nacionales en este campo en muchos países bajo el auspicio de los programas de Asistencia Técnica de Naciones Unidas o del United States Foreign Aid. Al respecto ver: Kwak, N. H. “Planning Note: American Public Housing.” Journal of the American Planning Association 78(4): 416-417.

15

133


Chimbote Sert Arquitecto en Nueva York Pg. 139 (rights reserved)

Amsterdam CIRPAC 1935 Mumford p98 (rights reserved)

SC_FLL_HGSD Folder B081jj_1 (rights reserved)

Facsimil Programa integrado de viv UN (rights reserved)

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Plano UVM quroga SC FLL HGSD Folder B081e

TPA_Med_Barrio Los AlcaďŹ _zares ICT (rights reserved)

Croquis Quiroga SC_FLL_HGSD Folder B081e (rights reserved)

Proa015 plan Tumaco TPA_p.14 (rights reserved)

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nes del concepto Unidad Vecinal de siete autores a pesar de que en la época existía una extensa producción técnica e intelectual sobre el tema. Ellos fueron Arthur Gallion y Simon Eisner16 con su trabajo The Urban Pattern; Clarence Perry17 sobre sus escritos acerca de la Unidad Vecinal; los números de la revista inglesa Town Planning Review de 1950, en particular el referido a el planeamiento de escuelas18; el libro de Better Cities de Charles Ascher19; el glosario internacional de términos en vivienda y planeación urbana de Spiwak20; el plan de Chicago de la época21 (Chicago Plan 1950); y el trabajo de Augur sobre su experiencia en Vivienda y Planeamiento en Departamento de Estudios Regionales del Tennesse Valley Authority22. Además de la revisión de conceptos, se recopiló una bibliografía general preliminar que contenía más de cien títulos entre libros y artículos de revista sobre vivienda y urbanismo. Dividió los títulos en libros de primera, segunda, tercera y cuarta prioridad. La metodología incluyó el diseño de un cuestionario que fue aplicado a un selecto grupo de planificadores con experiencia en diferentes países del extranjero, con el fin de valorar la claridad, lo apropiado y lo adecuado de las preguntas. Para ello, se realizó un panel de expertos que aprobó el concepto de Unidad Vecinal propuesto, el lenguaje utilizado y sugirió utilizar una redacción más sencilla además de eliminar algunas preguntas y organizarlas de manera diferente buscando una secuencia lógica de los temas. A partir de los comentarios se hicieron los ajustes y el cuestionario fue enviado por correo a una lista de cien planificadores elegidos en distintos países. En cumplimiento del programa de la investigación, Sert preparó un esquema preliminar del contenido de su informe de investigación de seis capítulos. En la introducción definió y justificó el concepto de la Unidad Vecinal como un módulo orgánico del planeamiento de una comunidad, una ciudad y un área metropolitana, y como la prescripción que cura y previene el crecimiento desordenado. En los antecedentes explicó los objetivos físicos, económicos y sociales que se logran el planeamiento vinculado a la Unidad Vecinal, entre ellos el crecimiento ordenado y armonioso; la estabilidad en el valor de la propiedad y en los impuestos municipales, además de ahorros y eficiencia considerables en los servicios municipales; y, una vida familiar e individual agradable y estable. En el tercer apartado, analizó distintas interpretaciones del concepto de la Unidad Vecinal en cuanto a su tamaño, límites, población, su centro, usos del suelo y patrones del tejido. Así mismo incluyó estudio de experiencias en los Estados Unidos, Europa, Sur América y en Oriente, al igual que una revisión de las críticas a este concepto en cuanto a variedad, adaptabilidad, economía y estética. En el contendido del cuarto apartado desarrolla con lujo de detalle los principios de planeamiento de la Unidad Vecinal en cuanto a la selección del lugar, el tamaño, la forma y los límites, la accesibilidad el transporte, la vialidad, la topografía, como también sobre la orientación, la topografía, los costos, la infraestructura la dotación de los distintos equipamientos y el paisajismo. Además, describe los tipos de vivienda y los factores determinantes del trazado, de las instalaciones de los equipamientos de educación, recreación, sociales, religiosos y culturales, salud, comercio, como también sobre la jerarquía vial, sus características y amoblamiento. En los capítulos restantes incluye cuestiones que determinan la conservación de las funciones esenciales de la Unidad Vecinal mediante ordenanzas de zonificación, de edificación y de mantenimiento, así como las conclusiones y recomendaciones. En el borrador del documento definitivo Sert define la Unidad Vecinal como una célula en la estructura de una ciudad. Una unidad física y social inserta en una comunidad mayor, cuyo tamaño no es tan grande como para que su residentes pierdan su identidad pero suficientemente pequeña para que la expresión de su consciencia cívica sea efectiva. Su tamaño debe permitir que los residentes sean vecinos y acomodar una población diversa que pueda ser cubierta por los servicios de las instalaciones sociales, recreacionales, religiosas y educacionales que son esenciales para su bienestar. Conclusiones Desde la postguerra de la Segunda Guerra Mundial tanto las Naciones Unidas como los CIAM promovieron la Unidad Vecinal como unidad de planeamiento y como un medio para canalizar las políticas públicas de vivienda en los países subdesarrollados. Sus representantes desplegaron y aplicaron sus ideas en la teoría y en la práctica. Tal es el caso de Josep Lluís Sert, cuya experiencia en el planeamiento de varias ciudades de Latinoamérica le sirvió de laboratorio para precisar operativamente el concepto, en distintos contextos geográficos y culturales. Al mismo tiempo, la transferencia técnica hacia los países receptores de la cooperación técnica significó la iniciación en el planeamiento, en la proyectación y producción de vivienda pública en serie dirigida a los sectores de bajos ingresos, tanto en Latinoamérica como en muchos países del Tercer Mundo. Aunque en pocos casos se llevaron a cabo proyectos sin contar con la totalidad de los componentes de la Unidad

16

Gallion, A. B. y S. Eisner (1950). The Urban Pattern: City Planning and Design Van Nostrand.

Perry, C. A. (1929). “City planning for neighborhood life.” Social Forces 8(1): 98-100, Perry, C. A. (1930). “The Tangible Aspects of Community Organization.” Social Forces: 558-564, Perry, C. A. (1939). Housing for the machine age, New York, Russell Sage Foundation.

17

18

Allen, J. S. (1950). “The Planning Schools (6).” Town Planning Review 21(3): 253.

19

Ascher, C. S. (1942). Better cities, National Resources Planning Board.

20

Spiwak, H. J. (1951). International glossary of technical terms used in housing and town planning, International Federation for Housing and Town Planning.

21

Chicago Plan, C. (1943). Master plan of residential land use of Chicago, Chicago Plan Commission.

22

Augur, T. B., et al. (1941). “Housing and Planning.” The Planners’ Journal 7(2): 15-18.

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Vecinal, hubo casos exitosos y su concepto sigue siendo un referente útil y vigente. Sobre todo, a partir de la década de los noventa cuando se introdujeron cambios estructurales y la producción de la vivienda pasó de las entidades públicas a las empresas privadas en el marco de un esquema de mercado. En este contexto, las condiciones urbanísticas y arquitectónicas de los proyectos ejecutados se han visto disminuidas a menos de los mínimos aceptables, atentando así contra la habitabilidad. Bibliografía • Allen, J. S. (1950). “The Planning Schools (6).” Town Planning Review 21(3): 253. • Ascher, C. S. (1942). Better cities, National Resources Planning Board. • Augur, T. B., et al. (1941). “Housing and Planning.” The Planners’ Journal 7(2): 15-18. • Bacon, M. (2001). Le Corbusier in America : travels in the land of the timid. Cambridge, Mass., MIT Press. • Chicago Plan, C. (1943). Master plan of residential land use of Chicago, Chicago Plan Commission. • Chicago Plan, C. (1950). Plan for the South Central Area of Chicago, Chicago Plan Commission. • Gallion, A. B. y S. Eisner (1950). The Urban Pattern: City Planning and Design Van Nostrand. • Gropius, W. (1949). “Organic Neighbourhood Planning.” Housing and Town and Country Planning Bulletin 2(Housing, Town and Country Planning Section HTCP, United Nations). • Kwak, N. H. “Planning Note: American Public Housing.” Journal of the American Planning Association 78(4): 416-417. • Mumford, E. P. (2000). The CIAM discourse on urbanism, 1928-1960. Cambridge, Mass., MIT Press. • Muzaffar, M. I. (2007). The periphery within: modern architecture and the making of the third world, Massachusetts Institute of Technology. • Oberlander, H. P. y E. M. Newbrun (2011). Houser: The Life and Work of Catherine Bauer, 1905-64, UBC Press. • Oud, J. J. P. (1949). “Clarity in Town Planning.” Housing and Town and Country Planning Bulletin 2(Housing, Town and Country Planning Section HTCP, United Nations). • Perry, C. A. (1929). “City planning for neighborhood life.” Social Forces 8(1): 98-100. • Perry, C. A. (1930). “The Tangible Aspects of Community Organization.” Social Forces: 558-564. • Perry, C. A. (1939). Housing for the machine age, New York, Russell Sage Foundation. • Sert, J. L. y P. L. Wiener (1951). “Urbanisme en Amerique Latine.” L’architecture d’aujourd’hui(33). • Spiwak, H. J. (1951). International glossary of technical terms used in housing and town planning, International Federation for Housing and Town Planning. Doris Tarchópulos

dtarcho@javeriana.edu.co

Arquitecta, doctorada en Urbanismo y Premio Extraordinario de Doctorado de la Universidad Politécnica de Cataluña; con estudios de especialización en Vivienda de la Universidad Nacional Autónoma de México. Ha sido fundadora y directora del Instituto Javeriano de Vivienda y Urbanismo INJAVIU de la Pontificia Universidad Javeriana donde ha dirigido varias investigaciones sobre la calidad y la habitabilidad de la vivienda en Bogotá y diversas consultorías para el Estado sobre los mismos temas. Actualmente es la directora de la Maestría en Planeación Urbana y Regional de la misma universidad. Ha publicado varios libros, artículos de revista y ponencias sobre vivienda y recientemente sobre su tesis doctoral acerca del Plan para Bogotá de Le Corbusier, Sert y Wiener.

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1. TEORÍA, HISTORIA Y PROYECTO

Janaína Almeida Stédile

I

São Paulo, Brasil

PROJETANDO UTOPIAS A comuna urbana Dom Helder Câmara

Em Jandira, cidade tipicamente periférica da região metropolitana de São Paulo, se localiza uma pequena vila de 128 casas, denominada Comuna Urbana. O que há de peculiar nesta vila é a forma como foi organizada, estabelecendo-se um diálogo entre um trabalho de organização popular e os saberes técnicos, possibilitado pelo Usina, coletivo de Arquitetura que atua principalmente junto aos movimentos sociais. As famílias que hoje integram a Comuna Urbana foram despejadas pela Companhia Paulista de Trens Metropolitanos - CPTM, de uma favela de barracos de madeira, localizada à margem da linha do trem e dominada pelo tráfico de drogas. O despejo se processou sem que o Estado providenciasse qualquer tipo de inclusão dessas famílias em programas de Habitação social. Após o despejo, são assistidos pela articulação dos trabalhos sociais da Pastoral de Moradia da Igreja Católica, dos movimentos sociais de Moradia e Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem Terra. Essa articulação dá início a um processo de organização daqueles moradores e pressão ao Poder Público. Organizada as famílias, o passo subseqüente é a ocupação de um imóvel, não só no sentido de prover imediatamente um local de moradia, mas ligado a um processo de ação política. A ocupação de terrenos, edifícios desocupados e órgãos públicos são táticas utilizadas pelos movimentos sociais brasileiros para pressionar o Poder Público na resolução de seus problemas, como explica Arantes. “A tática da ocupação é baseada na idéia de publicização da luta popular. Rompe-se a cerca da repressão e da propriedade privada como manifestação de que as desigualdades seculares da sociedade brasileira não foram resolvidas e sequer enfrentadas. (...). Nesse processo de luta e ocupações, os movimentos de moradia trouxeram a público o problema da reforma urbana e da falta de habitação adequada a todos.”1 O local escolhido foi o seminário inacabado de Padres Salesianos. Por sua própria natureza o edifício instiga a vida a comunitária pela prevalência do espaço socializado. Assim, as famílias, que viviam em um espaço exíguo, precário, individualizado e sem espaços comuns, quando ocupam o seminário com seus espaços coletivos em relevância, passam a vivenciar, na prática, o sentido de comunidade. Prosseguiram-se negociações envolvendo diversos atores públicos e propostas de financiamento e, por fim, as famílias conseguiram do município liberação de um terreno e aprovação de crédito para a construção das moradias, incluindo um projeto padrão de habitação, da Companhia de Desenvolvimento Habitacional e Urbano (CDHU). A figura 1 mostra a implantação do projeto ofertado pela companhia Contudo, naquele momento a idéia de comuna já estava formada e o projeto padrão da companhia não combinava com a organização comunitária recém-adquirida. Rejeitaram o projeto e articularam a contratação do Grupo Usina para o desenvolvimento de uma proposta que incluísse a participação popular nas decisões e gestão da construção. “É nesse momento em que os saberes acadêmicos e populares se combinam para alcançar um objetivo comum: a produção integral de um trecho da cidade cuja lógica se pretende distinta de seu entorno, seja na qualidade das edificações, nos usos complementares à moradia, ou ainda nas condições de trabalho, na escolha de materiais e na definição dos sistemas construtivos. (...) a discussão com

1

Arantes, Pedro Fiori (2002). Arquitetura Nova. Sérgio Ferro, Flávio Império e Rodrigo Lefèvre, de Artigas aos Mutirões. São Paulo: Editora 34. 168.

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as famílias foi muito além da moradia, permitiu que se pensassem espaços de trabalho e educação, iniciativas culturais e de lazer, a sustentabilidade ambiental e a qualificação da vida urbana.”2 1. Usina Formado em um contexto político particular, na cidade de São Paulo, com a eleição, em 1988, de Luiza Erundina, para prefeitura da cidade. Esta gestão municipal foi marcada pela articulação entre movimentos de luta por moradia, setores universitários ligados aos laboratórios de habitação da Faculdade de Arquitetura da Universidade de São Paulo e Faculdade de Belas Artes, passando a ser promotora de um novo formato de geração de habitação. Nesse contexto, nasce o Grupo Usina com sua proposta inovadora, baseada fundamentalmente na participação e organização daqueles que serão beneficiários dos projetos. O ponto de partida é a análise da conjuntura: organização da comunidade, modalidades de crédito para a construção, organização produtiva no canteiro, quais as tecnologias disponíveis adequadas. Essa análise prévia dará as diretrizes para tríade “partidária”: organização do canteiro, mutirão autogerido e metodologia participativa. “Em primeiro lugar, há que lembrar que a autoconstrução coletiva (que já por ser coletiva distancia da autoconstrução individual dominante) pode remodelar as relações de produção, como no caso da Usina. Os projetos são debatidos por todos os interessados, há constante interação entre equipes, diluição de hierarquias, participação de profissionais que assim se qualificam, atenuação da divisão entre trabalho intelectual e manual, entre condutores e conduzidos; há submissão do partido técnico, da idéia construtiva de material, às capacidades dos produtores, eliminação de propostas perigosas ao trabalho, de produtos nefastos à saúde, etc. São mudanças aparentemente menores – mas essenciais. O objetivo determinante não é mais a produtividade cega – mas a realização de um projeto coletivo atento às condições e relações dignas de produção, e isto tem um peso.”3 A racionalização da construção e o emprego de elementos industrializados são as premissas do canteiro, melhorando as condições de trabalho na obra, viabilizando economia de tempo, material e minimizando as horas de trabalho da comunidade. O canteiro também é laboratório de experiências construtivas produzindo inovação tecnológica. No processo de metodologia participativa, de início, foram apresentadas referências arquitetônicas, estabeleceram-se questionamentos e reflexões sobre o habitar e sobre a cidade, criando, assim, um arcabouço coletivo de projeto arquitetônico. “Então é um diálogo da nossa posição técnica e cultural com as necessidades e desejos deles e com as possibilidades institucionais. Não é, por um lado, uma definição de partido apenas nossa (por exemplo, na comuna, nós queríamos ou prédios ou casas sobrepostas, sempre com técnicas mais industrializadas do que conseguimos ali). Por outro, não é apenas deles (que no início acham ótima a plantinha da CDHU: “qualquer coisa tá bom!”). Nem o que o poder público oferece (sempre vamos atrás de inovações, mais financiamento, excepcionalidades institucionais, etc.).”4 2. Comuna urbana Os recursos para aquisição do terreno e infraestrutura da obra (incluindo a escola) vieram do município de Jandira, que contribuiu com R$900mil, e do Governo Federal com R$1,5 milhão, totalizando um aporte de R$2,4milhões. Os recursos para pagamento de mão de obra e aquisição de material de construção foram financiados pela Caixa Econômica Federal e pela Secretaria Estadual de Habitação, totalizando 5 milhões de reais para construção das casas. O valor final, por unidade, é de R$ 39mil, resultando em R$ 559,13/m². As famílias se organizaram em pequenas empreiteiras e foram remuneradas com os recursos destinados ao pagamento da mão de obra e, em contrapartida, destinavam 15% do tempo total estimado de obra para mutirão. “O desafio da Comuna Urbana é o da produção de assentamentos populares urbanos de novo tipo, que congreguem espaços de moradia, lazer, educação e trabalho num mesmo local, restituindo a dimensão de totalidade do ser social (...). Na Comuna Urbana, a materialidade física do espaço construído deverá ser capaz de suportar e estimular a organização social pretendida. Por isso mesmo,

Arantes, Pedro Fiori; Hirao, Flávio Higuchi; LazariniI, Kaya. (2010). Metodologia de projeto arquitetônico participativo em empreendimentos habitacionais autogeridos em São Paulo. A experiência recente da assessoria técnica Usina junto aos movimentos populares de sem-terra. Available: http://www.usinactah.org.br/files/CEVE_Usina.pdf. Last accessed 08th set 2013.

2

3

Ferro, Sérgio. (2004). Nota sobre a Usina. Available: http://www.usinactah.org.br/files/depoimentosergioferro.pdf. Last accessed 08th set 2014.

4

Arq. Isadora Guerreiro em entrevista concedida autora. May 2013

139


Fig 1: Projeto do CDHU (Acervo USINA, 2013)

Fig. 2: Análise qualitativa da Implantação- (Stédile, J.A, 2013)

140


Fig 3: 1-Vista áerea do conjunto, 2-Creche, 3- Praça central, 4- Praça entrada (Acervo Usina, 2013)

Fig 4: Tipologias e arranjos tipológicos (Stédile, J.A, 2013)

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esse novo espaço não poderá ser a mera reprodução do existente, dos loteamentos de periferia e tampouco dos conjuntos habitacionais convencionais, que obedecem a uma lógica de produção da cidade que reitera a desigualdade e a segregação, bem como a fragmentação e o individualismo.”5 A prevalência do espaço compartilhado sobre o espaço privado foi a grande diretriz desse projeto, e essa opção está expressa no desenho do conjunto habitacional sem muros, nas praças de escala urbana, na multiplicidade de espaços de uso comum, na ausência da figura de lote e na implantação baseada nos núcleos de trabalho. Esse desenho não só expressa o desejo de urbanidade, ao absorver no seu conteúdo programático equipamentos de escala da cidade (a creche, a padaria e as duas grandes praças), mas busca se relacionar com o entorno através de diversas possibilidades de entradas, situadas ao longo da rua de acesso ao conjunto, formando uma fronteira aberta semi-publica, constituída por terrenos destinados a imóveis comerciais. Tais imóveis têm o propósito de gerar renda, estabelecer diálogo com a vizinhança e de funcionarem como as portas “vigiadas” da comunidade, de maneira que a vizinhança seja convidada a entrar, mas que este também esteja olhado. Estas entradas se configuram através de escadarias, entremeadas por pequenas praças de uso semi-público. As duas grandes praças localizadas nas extremidades da rua interna foram criadas com a intenção agregar qualidade ao entorno, a partir de fortalecimentos dos espaços públicos de usos mais abrangentes. Os espaços de uso comum correspondem a aproximadamente a 60% da área total do projeto. Essa razão pode ser notada por contraste visual, como demonstrado na figura 3. Percebe-se que estes espaços não fora tratado como burocrático, ou residuais. Os 10 núcleos familiares, que serviram como instrumento organizatório das famílias, agora manifestam-se territorialmente em pequenas praças de convivência, que desembocam em outras um pouco maiores que conectam a um conjunto de núcleo, e depois a rua interna do conjunto, que por sua vez comporta as duas praças de escala do bairro. A primeira, logo próximo ao acesso principal, é apenas um alargamento da rua, flexibilizando seu uso e dando respiro ao conjunto. A segunda é uma grande ágora provida formando um ‘palco’ no nível do chão com arquibancada que acompanha o aclive. A praça foi projetada para possibilitar reuniões de interesse da comunidade. O uso cotidiano desse espaço, não se restringe a esta função. Absorve a brincadeira das crianças, as conversas dos vizinhos, as festas dos jovens. A creche, com visibilidade privilegiada, acesso direto à via pública, tem um desenho que a destaca por suas abóbodas, mas ainda a relaciona através da linguagem do bloco cerâmico com o restante das edificações. Ao contrário do espaço segregado da cidade, onde os muros delimitam a propriedade privada caracterizada pela figura do lote, o espaço privado na Comuna se configura na projeção da habitação. As unidades habitacionais são casas unifamiliares de dois pisos, são cinco variações de uma tipologia matriz. Todas as opções têm sala, cozinha, quintal, área de serviço, três quartos (dois deles com layout flexível). Têm, em média, 84,25m² de área total, dos quais 69,75m² de área construída, e aproximadamente 14,50 m² de quintal, conforme ilustrado na figura 5. Os espaços sociais e de serviço são integrados, facilitando as atividades cotidianas e evitando que a área dos trabalhos domésticos fiquem segregadas do espaço social. Escapando da formalidade das implantações ortogonais, a proposta com volumes recortados possibilita variação nas aberturas e cria uma volumetria interessante no conjunto. A circulação e o banheiro não sofrem variações em função da tipologia. A circulação é otimizada com apenas dois espaços para esse fim: a caixa da escada e hall no pavimento superior com 5,37m² que corresponde em média a 7,7% da área construída. O layout do banheiro, com lavatório separado, possibilita o uso por mais de uma pessoa e sua área útil de 3,71m², correspondendo a 5,31%. As áreas dos quintais representam 12% a 22% da área construída total da edificação. 3. Considerações finais A Comuna Urbana é resultado de um debate que remota o grupo de arquitetos do Team-X; absorve as preocupações do Mestre Vilanova Artigas, do grupo Arquitetura Nova; e nas experiências dos laboratórios de Habitação das faculdades de Arquitetura e Urbanismo.

USINA, Coletivo. 2007. “Comuna Urbana Dom Helder Câmara. Apresentação do Projeto: Princípios, métodos, atividades e propostas”. in Arantes, Pedro Fiori; Hirao, Flávio Higuchi; LazariniI, Kaya. (2010). Metodologia de projeto arquitetônico participativo em empreendimentos habitacionais autogeridos em São Paulo. A experiência recente da assessoria técnica Usina junto aos movimentos populares de sem-terra. Available: http://www.usinactah.org.br/files/CEVE_Usina.pdf. Last accessed 08th set 2013.

5

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Através do mutirão autogerido as famílias puderam administrar o processo produtivo. Formando pequenas empreiteiras dentro do próprio grupo, houve profissionalização da mão de obra. Possibilitando gestão adequada de recursos e geração de renda para a família. O resultado é um conjunto habitacional com qualidade urbana e custo 45,32 % abaixo do valor médio da construção civil. O custo do metro quadrado no empreendimento, como já foi citado, é de R$559,13, e o preço médio da construção de padrão popular na data era de R$ 1.022,60, segundo Boletim Econômico do Sindicato da Construção Civil de Dezembro de 2011. As unidades possuem um tamanho em média 28% maior do que as viabilizadas pelas companhias habitacionais e pelas construtoras que atendem o mercado popular. Com valorização dos espaços de permanência (corresponde 87%) em detrimento dos espaços funcionais (circulação e banheiro 13%). A tipologia oferece espaços mais adequados à vida contemporânea através: da integração e flexibilização dos ambientes. Um trabalho recente coordenado pelo professor João Sette, propõe uma reflexão sobre o momento atual do país: “No bojo de um ciclo de crescimento econômico nacional bastante sólido, que implica uma intensa atividade da construção civil na área habitacional, estão sendo construídos nas nossas cidades prédios e mais prédios, sem qualquer critério. Novos bairros crescem Brasil afora em meio a uma espécie de euforia construtiva, mas não parece haver o cuidado necessário com a qualidade urbana resultante, a injustiça social que nossas cidades produzem, tampouco os impactos desse crescimento sobre o meio ambiente. Em outras palavras, o que nos preocupava era o seguinte: que tipo de cidades estamos construindo para as gerações futuras?”6 O projeto do Comuna Urbana leva em consideração os três fatores qualitativos enumerados pelo professor: cuidado com a qualidade urbana, preocupações latentes com a injustiça social e cuidados com os impactos sobre o meio ambiente. A Comuna urbana Dom Helder Câmara é produto de uma escola de arquitetura não constituída por manifestos acadêmicos, mas feita na prática, nos canteiros dos mutirões, nas discussões e entendimentos sobre o país. 4. Referências • Arantes, Pedro Fiori (2002). Arquitetura Nova. Sérgio Ferro, Flávio Império e Rodrigo Lefèvre, de Artigas aos Mutirões. São Paulo: Editora 34. • Arantes, Pedro Fiori; Hirao, Flávio Higuchi; LazariniI, Kaya. (2010). Metodologia de projeto arquitetônico participativo em empreendimentos habitacionais autogeridos em São Paulo. A experiência recente da assessoria técnica Usina junto aos movimentos populares de sem-terra. Available: http://www.usinactah.org.br/files/CEVE_Usina.pdf. Last accessed 08th set 2013. • Ferreira, João Sette Whitaker (2012). Produzir casas ou construir cidades? Desafios para um novo Brasil urbano. Parâmetros de qualidade para a implementação de projetos habitacionais e urbanos. São Paulo: Editora Fupam. • Ferro, Sérgio. (2004). Nota sobre a Usina. Available: www.usinactah.org.br/files/depoimentosergioferro.pdf. Last accessed 8th set 2014. • Villà, Joan. (2005). Construções. São Paulo: Centro Universitário Belas Artes. • Produção Habitacional (2013). Retrieved from: http://www.cdhu.sp.gov.br/producao-new/producao-habitacional.asp?Pag=producao- abitacional&DestHab=1&municipio=570&Nome=JANDIRA • Boletim Econômico - Dezembro de 2011. Retrieved from: www.sindusconsp.com.br/downloads/estprod/economia/2011/dezembro_11.pdf Janaína Almeida Stédile

jastedile@gmail.com

Arquiteta, Faculdade de Arquitetura e Urbanismo da Universidade Presbiteriana Mackenzie, São Paulo, Brasil. Atua na área de Projetos de Arquitetura, nas áreas de habitação, patrimônio, edifícios de uso público/institucional. Principais experiências: Catalogação de Habitação Social para premiação anual e Plano de ação para o sítio Histórico na cidade de Pazcuro (México), projeto e execução de obras de infraestrutura em favelas (São Paulo). Projeto Arquitetônico de residências reassentamento da Mineradora Anglo American. Atualmente ocupa o cargo de chefe de projetos da Secretaria de Obras da Prefeitura de São Bernardo do Campo.

Ferreira, João Sette Whitaker (2012). Produzir casas ou construir cidades? Desafios para um novo Brasil urbano. Parâmetros de qualidade para a implementação de projetos habitacionais e urbanos. Sao Paulo: Editora Fupam. 7

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1. TEORÍA, HISTORIA Y PROYECTO

Atxu Amann, Andrés Cánovas y Nicolás Maruri

I

Madrid, España

EL INTERFAZ1 FLEXIBLE PARA LA VIVIENDA ECONÓMICA El espacio intermedio en cuatro edificios de Amann-Canovas-Maruri

El tradicional balcón urbano de la vivienda económica española está transformándose en un “espacio sin nombre”2 flexible y perfectible, capaz de descongestionar una vivienda reducida al asumir nuevos usos y actuar como “regulador climático. Proponemos realizar una lectura del uso de estos espacios intermedios en cuatro proyectos realizados por Amann-Canovas-Maruri donde, con distintas cualidades, se utiliza este ámbito como interfaz entre el espacio doméstico y la ciudad. Las cualidades de estos espacios intermedios se relacionan históricamente con conceptos que tradicionalmente les han dado nombre: solana, mirador, galería, balcón, logia, umbráculo, porche, terraza, veranda y patio3. En la actualidad, las propiedades de los nuevos espacios suelen responder a situaciones complejas y diversas difíciles de ajustar a un solo término. 1- Galería translucida en Mieres4 La propuesta nació dentro del plan de Viviendas de Vanguardia –VIVA- en Mieres, Asturias, promovido por el extinto Ministerio de la Vivienda; lo que sin duda posibilitó un pequeño grado de experimentación. El ancho de crujía lo fijaba la normativa en 12m por lo que la solución más evidente era colocar en las bandas de fachada los espacios necesitados de luz y ventilación y situar en la banda ciega interior, los núcleos húmedos. Frente a esta solución clásica, buscamos una disposición donde la ventilación intensa todo el año fuera una condición clave, como corresponde a un lugar en el que la temperatura y la humedad forman una combinación que convierte la ventilación constante en una necesidad. En la organización de la vivienda se propone desplazar los núcleos húmedos a una posición paralela al núcleo de escaleras, consiguiendo de este modo, que los espacios individuales y los espacios colectivos sean contiguos por lo que, abriendo sólo una puerta, se pueden ver los árboles del patio desde la terraza que da a la calle. La disposición de una terraza perimetral en ambas fachadas permite reutilizar los conceptos “solana”, “mirador” y “galería”, siguiendo la tradición asturiana, y proyectar un espacio intermedio semiexterior, un interfaz, donde es posible disponer un pequeño jardín vertical o un par de tumbonas o, simplemente, un espacio extra. Este espacio también permite regular la temperatura de las viviendas ya que puede hacer las veces de acumulador de calor o protector solar.

1

(Del ingl. interface, superficie de contacto).Conexión física y funcional entre dos aparatos o sistemas independientes. Diccionario de la Real Academia.Española.

Los nombres que se refieren a este espacio pueden ser: la habitación sin nombre, el espacio extra o el espacio “in-between” entre otros que hablan de la necesidad de más espacio, de que este sea flexible y de su condición borrosa entre interior y exterior. Hertzberger, H. Lessons for Students in Architecture. 010 Publishers. Rotterdam.1991. pag.32

2

Monteys en su ensayo Casa Collage habla de la “habitación exterior” para referirse a este espacio y habla también de loggias, tribunas, camones, y cita las “bay-windows” inglesas y las Blumenfenstern alemanas que son similares a las utilizadas por Le Corbusier en la C1 de la Weissenhofsiedlung.- ver Kirsch, Karin. The Weissenhofsiedlung. Rizzoli, New York. 1989

3

El proyecto fue primer premio en el concurso en el año 2006. Para más información sobre este y los siguientes proyectos se puede consultar la pagina web de la oficina www.amann.canovas.maruri.es. Sobre el proyecto para Mieres también se puede consultar la publicación monográfica editada por SEPES sobre el concurso.

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En vez del panel de vidrio y madera utilizado en la construcción tradicional de miradores en buena parte del norte de España, buscamos materiales con cualidades más aptas para el tipo de vivienda. La solución final procedió de técnicas cercanas a la construcción industrial, un plástico acrílico translucido montado sobre estructura de acero galvanizado. Este material proporciona una condición de protección de vistas y tamizado de luz que convierte el espacio intermedio en un espacio con amplias posibilidades de ser interior o exterior según considerasen los usuarios y, al no ser estanco, proporcionar una ventilación constante, condición que considerábamos necesaria para mantener su cualidad de espacio semiexterior. La condición de ser viviendas pasantes proporciona dos espacios intermedios a cada vivienda, 110cm en la cara a la calle y 80cm en la cara al patio interior. Las terrazas interiores, volcadas a un patio y de menor ancho, ofrecen unas condiciones de uso totalmente distintas a las terrazas exteriores. Ambos espacios intermedios conforman la piel gruesa de un espacio de vivienda flexible y continuo. Por condiciones de ajuste a las dimensiones del solar la terraza exterior no pudo mantener una dimensión constante en todos los casos variando su ancho entre 40cm, 80cm y 110cm. Los espacios exteriores funcionan de manera suficiente en la banda de los 80cm a 110cm, siendo la de 40cm un espacio con muy poca capacidad de uso pero cuya condición material sigue aportando condiciones de mejora climática a la vivienda. En el proyecto se pensó que los vecinos abrirían y cerrarían sus terrazas según el tiempo de cada estación o la necesidad de cada día, modificando permanentemente la piel exterior del edificio. El uso que se está haciendo muestra una realidad donde los vecinos prefieren mantener la piel exterior mínimamente entreabierta de manera que el espacio intermedio pueda utilizarse como espacio activo de la vivienda y difusor de una luz intensamente coloreada. 2- Umbráculo de piedra en Lorquí El proyecto de viviendas adosadas de Protección Pública promovidas por la Empresa Regional de Vivienda y Suelo de Murcia en Lorquí, se emplaza en una localidad donde en el periodo estival el calor es extremo y el resto del año se disfruta de un clima templado, no siendo necesaria la instalación de calefacción en las viviendas. Esta condición climática lleva a considerar la protección solar y los sistemas de ventilación natural como las claves para conseguir una utilización mínima de energía. Los espacios de cada vivienda se organizan en dos bandas longitudinales perpendiculares a fachada, una banda estrecha, donde se sitúan los núcleos húmedos y la escalera y otra, más ancha, donde se organizan los espacios principales alrededor de un patio interior vertical, que actúa como chimenea térmica en los momentos calurosos del año. Las viviendas se proyectan recubiertas de una doble piel que se propone como disipador de calor. Durante la ejecución del proyecto la capa térmica se materializo de distinta manera según su posición, un doble muro en el patio, un grueso aislamiento en cubierta, y un cierre de hormigón en la fachada a la calle. En planta baja la vivienda utiliza el espacio destinado a garaje como espacio intermedio y flexible ya que se encuentra controlado mediante dos cierres, uno que da a la calle de malla ligera y otro que da al patio vertical. Este panel de madera dispone de distintas condiciones de apertura que permiten regular la intimidad, la ventilación y el uso de muy distintas formas. En la mayor parte de los casos, una vez habitadas las viviendas, los vecinos han utilizados este espacio como una habitación más, haciendo evidente la necesidad de crecer y ampliar, frente a otras opciones como serían ordenar o compactar. En planta segunda, los espacios de habitación se cierran mediante una piel de vidrio que se separa unos 80cm de un paramento exterior de paneles de hormigón aligerado, estos paneles dejan una distancia horizontal entre ellos para permitir la ventilación. Los paneles admiten unas pequeñas ventanas de acero para disfrutar de la vista directa de la calle. Este espacio semiexterior se accede a través de una puerta de vidrio que permanece abierta la mayor parte del año de manera que la ventilación cruzada se consigue abriendo los huecos que conectan con el patio vertical. Algunos vecinos, pocos, han retirado el frente de vidrio llevando la fachada a la posición del prefabricado de hormigón exterior para lo cual han sellado la separación entre paneles. Situación que les proporciona una habitación más grande pero con menor calidad. Otros vecinos utilizan el espacio como lugar para disponer plantas y tumbonas, probablemente el uso más interesante. 3- Mirador perforado en Coslada Los 112 espacios de habitación promovidos por la Empresa Municipal de Vivienda y Suelo de Coslada, en la Avenida de la Constitución, Madrid, se distribuyen en tres torres de apartamentos en alquiler y una torre para viviendas de dos dormitorios en venta. Las cuatro torres se conectan mediante una plataforma elevada en planta cuarta que se configura como espacio de uso colectivo, es la habitación común. Debajo de la plataforma se disponen oficinas, comercios y espacios públicos, y sobre ella se sitúan los espacios de habitación. La superficie de cada apartamento es de unos 35m². Se organizan como un solo ámbito al que se abren los espacios de higiene divididos en dos piezas. El apartamento se encuentra compartimentado por un panel móvil que separa un espacio de menor dimensión, el dormitorio, del espacio restante, salón-comedor-cocina, al que se enlaza una terraza-mirador. Los espacios respiran lateralmente mediante cortes verticales y miran al exterior atravesando un gran ventanal y un espacio exterior, terraza-mirador, abierto en dos caras y protegido mediante chapa perforada.

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Figura 1 – MIERES, alzado exterior, vista espacio intermedio, planta y sección

Figura 2 – LORQUÍ, alzado exterior, vista espacio intermedio, planta y sección

Figura 3 – CARABANCHEL, alzado exterior, vista espacio intermedio, planta y sección

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Figura 4 – COSLADA, alzado exterior, vista espacio intermedio, planta y sección

Figura 5 – Diagrama comparativo de superficies.

Figura 6 – Diagrama comparativo de superficies en proyectos de referencia.

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La terraza, de 1,6m de ancho, mide lo suficiente como para ser utilizada con algunas sillas. Las caras laterales de la terraza tienen distinto tratamiento, una cara es ciega y puede ser utilizada para lavado y tendido de ropa, la otra cara está velada mediante chapa perforada. El frente de la terraza se cierra mediante chapa perforada que se rasga con un hueco corrido de 1,2m de alto. La terraza se entiende como un espacio exterior contenido dentro de una piel perforada que tamiza la luz y que permite su uso intenso manteniendo la privacidad del usuario. Es un espacio más conectado con el interior de la vivienda que con la calle. Los vecinos utilizan este espacio intermedio de las más diversas maneras: como jardín, forrando el suelo de césped artificial; como espacio de juego infantil, en el que se acumulan los juguetes; como espacio almacén para bicicletas y trastos; como espacio para tender la ropa; como espacio para dormir la siesta en una hamaca, etc. Es un espacio que protege el vidrio de la sala de la radiación directa del Sol y del azote del viento. Las viviendas para venta disponen de dos habitaciones. En este tipo, al ser necesario incorporar más superficie al interior de las viviendas, la terraza se transforma en una piel doble de treinta centímetros de ancho que permite limpiar el ventanal desde el exterior y acomodar pequeñas plantas. La reducción de este espacio al mínimo lo convierte en un separador, en un protector de vistas y en un acumulador de luz. 4- Veranda cruzada en Carabanchel Las 82 viviendas de protección publica promovidas por la Empresa Municipal de Vivienda y Suelo de Madrid en Carabanchel, se organizan en un bloque rectangular de cinco alturas cuya idea estructurante es la “villa en altura”. Cada vivienda, obligatoriamente ajustada a la normativa, dispone sus piezas en tres bandas paralelas a fachada, una banda técnica de espacios húmedos, una banda de conexiones, y una banda de espacios de estancia, esta última flanqueada por dos bandas menores de almacenamiento. Los espacios respiran a través de estrechos huecos verticales en fachada y se conectan con un espacio exterior, con dimensión suficiente como para convertirse en un espacio extra, capaz de asumir las necesidades no cubiertas dentro de la limitada superficie autorizada. El espacio extra veranda cruzada, de siete metros y medio por casi tres metros de ancho, unos 22 m², se encuentra abierta en sus dos fachadas opuestas, una a la calle y otra al patio interior y enlazado con la vivienda mediante un gran ventanal. Este espacio transversal a las fachadas, permite controlar el soleamiento en la orientación oeste e introducirlo en la orientación norte, regular la ventilación, conectar vistas de la calle con el parque interior y puede ser utilizando como jardín, huerto, taller, gimnasio, solarium, almacén o tendedero. La terraza-patio tiene una condición distinta en las viviendas de última planta ya que al no tener techo se encuentran abiertas al cielo, a través de ligeras pérgolas. En planta baja, las terrazas-patio, disponen de un cierre de protección asimétrico, ligero hacia el patio interior y casi ciego hacia la calle. En las terrazas-patio los necesarios petos son de vidrio de manera que la sensación de apertura al exterior es casi completa. La posición alterna de las terrazas-patio alrededor del núcleo de acceso las convierte, a la mitad de ellas, en espacio de acceso a la vivienda –patio- y a la otra mitad en espacio final al que se llega –terraza- . Un espacio extra de 22m² para una vivienda de alrededor de 70m² útiles, supone casi un 30% ampliación. Lo que permite desahogar la presión interior de las habitaciones y considerar el sueño de lo que acontece fuera del espacio climatizado. Son espacios semiabiertos, tan solo se abren en dos caras lo que permite conservar cierta privacidad y acentuar su condición intermedia. 5- Interfaz flexible La disposición de un espacio exterior proporciona a las fachadas la condición de construcción de doble cara, donde la cara exterior tiene una condición mas abstracta que referida al conjunto del edificio y menos condicionada por las estrictas necesidades de aislamiento y las dimensiones específicas de cada hueco. La dimensión de estos espacios exteriores así como el tipo de cierre utilizado condiciona su uso y su carácter. El ancho es una de las dimensiones clave y se puede clasificar en cuatro grupos: El ancho mínimo, se sitúa entre los 30 y 60cm, estos espacios únicamente protegen del soleamiento y sirven para colocar plantas: • vivienda C1 en la Weissenhofsiedlung, Stuttgart, de Le Corbusier (1927), donde la doble carpintería permite cierta protección solar y una mínima vegetación en el espacio que queda entre ambas carpinterías. • Calle Cea Bermudez, en Madrid, de Juan de Haro Piñar (1964), en este caso la piel exterior de lamas de aluminio protege la privacidad y el soleamiento de unos espacios interiores totalmente acristalados que disfrutan de una franja verde interpuesta en el estrecho espacio que genera la fachada, franja donde además se acomodan los armarios de las habitaciones. Entre 60cm y 90cm este espacio comienza a ser capaz de servir para secar la ropa o acomodar una pequeña silla: • el Plaslaan en Rotterdam de Van Tijen (1937) donde el balcón se introduce en el interior de la sala adquiriendo un nuevo carácter • el Bykerwall, New Castle upon Tyne de Erskin (1969) • los Robin Hood Gardens, Londres, de Alison y Peter Simthson (1966).

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Entre 90cm y 120cm se pueden realizar varias funciones a la vez: • Hansa Viertel, Berlín, de Aalto (1955), con carácter de terraza interior. • Viviendas en la Rue des Suisses, en París, de Herzog y de Meuron.(2000) donde se utiliza un ancho variable que se cierra mediante una ondulante chapa de acero. Entre 120 y 190, ya se pueden utilizar como espacio de estancia y es capaz de acomodar una pequeña mesa: • • • •

Casa Block en Barcelona del GATCPAC (1932). Unidad de Habitación de Marsella de LC (1949). Nemasus, en Nimes,de Jean Nouvel (1988) con peto de chapa perforada. Carabanchel 13, en Madrid, de FOA (2007) con una terraza perimetral totalmente cerrada mediante forro de bambú.

Espacios de mas de 190cm de ancho, en este caso adquieren un valor de espacio independiente con capacidad de incluir pequeños huertos: • Inmuebles-Villa de LC (1922) donde el espacio terraza se propone de 600cm por 750cm y doble altura. • Kachanjunga, Bombay, de Charles Correa (1983) con la terraza en esquina y con doble altura. • Cité Manifeste, Mulhouse, de Lacaton y Vassal (2004) con terraza protegida con panel de plástico ondulado móvil. En una lectura general de estos casos se aprecia como el espacio terraza se introduce progresivamente dentro del edificio y acaba siendo incorporada al volumen general y como, de un espacio abierto y protegido por un peto, se tiende a colocar un piel extensa que cubre todo el espacio y que transpira, que permite el paso de luz y aire, y que es móvil permitiendo que cada usuario la modifique. Bibliografía Sobre las obras • 1999. Concurso de 16 viviendas de Protección Pública en Lorquí . Comunidad Autónoma de la Región de Murcia. Ha obtenido los siguientes premios: 2004Premios FAD de Arquitectura y Urbanismo 2004. ARQ – INFAD / 2005 XIII Premios de la Región de Murcia 2005. Colegio Oficial de Arquitectos de Murcia. • 2003. Edificio de viviendas en Carabanchel. Concursos de Arquitectura. Catálogo. EMV Páginas 108-113. ISBN. 84- 931832-8-8 Ha obtenido los siguientes premios: 2011. Seleccionado Bienal de Arquitectura Española / 2010. Premio Asprima / 2010. Distinción COAM / 2010. Seleccionado Premio FAD / 2003. Primer Premio. Concurso de Ideas. EMV • 2006. Monoespacios. Amann-Cánovas- Maruri. Exposición monográfica y catálogo. - Páginas 52-55. ISBN. 84-96656-01-2 • Instrumentos de Proyecto. Concurso VIVA-SEPES. SEPES, Entidad Estatal de Suelo, 2009. ISBN 978-84-613-5765-9 Otros textos utilizados: • Hertzberger, H. (1991). Lessons for Students in Architecture. 010 Publishers. • Rotterdam.. Lleó, Blanca (2006). Informe habitar. EMVS. Madrid. • Mateo, José Luis. (2008). Global Housing Projects, Actar, Barcelona. • Monteys, Xavier (2007) Casa Collage. Un ensayo sobre la arquitectura de la casa. GG, Barcelona. • Solanas, Toni (2008). Vivienda y Sostenibilidad en España. GG. Barcelona. • Zwol, Jasper van (1997) Plannenmap Het Woongenbouw. Delft. Atxu Amann, Andrés Cánovas y Nicolás Maruri

estudio@amann-canovas-maruri.es

Arquitectos por la ETSAM, se asocian en 1987. Profesores e investigadores de la ETSAM y UPM, y han dado clase e impartido conferencias en más de treinta Universidades de todo el mundo. En 2012 reciben el Premio Nacional de Restauración y Conservación de Bienes Culturales por su trabajo en “El Molinete” de Cartagena, habiendo sido seleccionados este mismo año para el Premio Mies de la Unión Europea. Han recibido el Premio de la Región de Murcia, el de la Comunidad de Madrid, el del Ayuntamiento de Madrid y el Premio COAM. Han obtenido cerca de cien Premios de Arquitectura. Su obra ha sido publicada y expuesta extensamente en todo el mundo.

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1. TEORÍA, HISTORIA Y PROYECTO

Pablo Branchi y Ana Iraizoz

I

Navarra, España

ACORDE: VIVIENDAS FLEXIBLES Y ADAPTABLES A LAS NECESIDADES DE LAS PERSONAS Casos de estudio adaptados a distintos países y realidades sociales

1. Introducción El proyecto ACORDE surgió tras un proceso de investigación en que se detectó un gran número de cambios demográficos y sociales en las últimas décadas que requerían un cambio en los planteamientos con los que se han ido abordando los edificios, y por consiguiente, las ciudades. Los modelos de familia han cambiado, pero se sigue diseñando y construyendo sin tener dichos cambios en cuenta. En el concepto de Sociedad se deben considerar como ejes de reflexión tanto la dotación adecuada de espacios para labores productivas y reproductivas, construir un entorno doméstico carente de jerarquías y, sobre todas las cosas, la adaptación de la vivienda a la diversidad de modelos familiares y a la evolución de cada uno de ellos1. El proyecto ACORDE plantea la evolución de los edificios y de las ciudades para satisfacer estas nuevas necesidades de las personas que van a habitarlas. 2. Desarrollo 2.1. Estudio demográfico En la actualidad existe una tendencia creciente de los hogares de una sola persona. El incremento de personas viviendo solas está siendo una experiencia social transformadora que cambia la forma de entendernos entre las personas y nuestras relaciones, y transforman la forma en la que construimos nuestras ciudades o desarrollamos nuestras economías2. En el año 1980 el número de hogares de un solo miembro representaba en España el 8,5 % del total, mientras que en el año 2007 alcanzaba el 17,6 %. Asimismo, las familias de 5 o más miembros, que en el mismo año eran el 29,1%, en la actualidad son sólo el 7,3 %. Las tendencias demográficas para España no parece que vayan a presentar cambios a este nuevo modelo de familia, pero tampoco en cuanto a la evolución de la pirámide de población, la cual no sólo muestra una figura totalmente regresiva, sino que en el plazo de 10 años perderá el pico de potencial fertilidad que existe en la población de entre 30 y 40 años. Por otro lado, las viviendas que se diseñan, al partir de una reglamentación urbana y arquitectónica muy rígida y cerrada perteneciente a modelos de otras épocas, no permiten su adaptabilidad a las necesidades reales de los ocupantes en cada momento, quienes deben habitar un modelo “estándar” de vivienda de dos o tres dormitorios, que es el más promovido en España en los últimos años. El porcentaje de viviendas tipo estudio, de uno y dos dormitorios, sólo representa al 13% del total del parque residencial edificado mientras que el número de familias de una, dos o tres personas, que deberían habitar dichas tipologías, alcanza un total del 67%. Esto genera que en España haya más de 18.000.000 de habitaciones desocupadas en las viviendas de uso habitual; de las cuales el 70% se ubican en ciudades. Un derroche energético y de mantenimiento de 2.520 millones de euros anuales en su conjunto. Podría decirse entonces que se están habitando modelos de viviendas que han sido pensados para hogares de otras épocas. El objetivo de este proyecto es proponer un nuevo modelo que, en contraposición a los esquemas tradicionales, permita flexibilizar la rigidez normativa, formal y conceptual actual, abogando por un sistema más eficiente de ocupación, lo cual conduce a una optimización de los recur-

1

MONTANER, J. M. et al. (2011)

2

MIGNUCCI, A. (2009)

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sos energéticos tanto en fase de construcción como de utilización de los edificios y las ciudades, así como a lo largo de su vida útil. A partir de todo lo expresado y de los datos expuestos no tiene por qué concluirse que a partir de ahora sólo deberían diseñarse y construirse viviendas más pequeñas, sino que puede optarse por la flexibilidad y la adaptabilidad: modelos residenciales abiertos donde los ocupantes puedan decidir cómo habitarlos, qué superficie necesitan en cada momento y qué configuración espacial es la que mejor se adapta a su forma de vida. Las distribuciones actuales de las viviendas son rígidas, dando lugar a que incluso cuando se tiene una vivienda con el espacio que se necesita, a lo largo de la vida las familias crecen o decrecen y los espacios se ven sobre o infrautilizados. En las condiciones actuales de normativa y diseño, los espacios sobrantes no pueden alquilarse o venderse de manera independiente. 2.2. Concepto ACORDE Los conceptos desarrollados en el proyecto ACORDE representan una nueva filosofía basada en la eficiencia y en los criterios del “Open-Building”, que consisten en dotar a los espacios de la máxima flexibilidad y adaptabilidad. ACORDE busca maximizar la flexibilidad de estos edificios, previendo unidades legalmente independientes que puedan ser conectadas o desconectadas entre ellas con instalaciones tipo “plug-in”, de modo que se permitan cambios futuros para que los edificios se adapten a las necesidades de sus ocupantes. En este modelo, adaptable a cualquier requisito formal o regulatorio, cada espacio puede adoptar diferentes usos y configuraciones, en contraste con los modelos rígidos habituales en los que los espacios son sobre o sub-ocupados. Se trata entonces de un edificio concebido a base de unidades legalmente independientes, donde el usuario decide cómo utilizarlo mediante la adquisición o segregación de las diferentes unidades funcionales a lo largo del tiempo. Con modificaciones sencillas y económicas en la configuración interior del edificio, las personas obtienen beneficios económicos a través de una mejora en la eficiencia energética y un óptimo uso del espacio, porque decide cómo ocupar sus unidades comprando nuevas habitaciones, o separándolas para vender o alquilar, recibiendo un retorno económico que puede ayudar a pagar su hipoteca o complementar su pensión. Se presta especial atención a las zonas comunes de comunicación, a la previsión y escalabilidad de las zonas de instalaciones y a una adecuada estructura diáfana, de manera que tanto los edificios como sus viviendas estén ya preparados para ser modificados y adaptados a los posibles cambios de programa futuros. La agrupación o segregación de módulos jurídicos de forma independiente permite configurar el edificio a medida de las personas que lo habitarán. Un sistema de este tipo permite no sólo adaptar el tipo de vivienda a la necesidad del usuario al momento de diseñarla, construirla y transmitirla, sino que también el adquiriente puede transformar su vivienda a lo largo de su vida útil y de las necesidades reales de su realidad social y familiar. Más aún, puede implicar una mejora económica en un momento determinado de sus vidas, mediante la venta o alquiler parcial de determinados espacios a partir de la posible segregación, a la vez que tendría la posibilidad de ampliar su vivienda mediante la adquisición de espacios a sus colindantes. Dependiendo de la ocupación que se le dé a los diferentes módulos jurídicos del apartamento, éste puede generar ingresos antes que sólo gastos. Un edificio ACORDE ofrece la posibilidad de vender o alquilar los espacios no utilizados del apartamento, permitiendo obtener ingresos adicionales para la economía del hogar. Por ejemplo, considerando el importe de la pensión media, alquilar un apartamento de 45 m2 (dos módulos jurídicos) segregados de un apartamento mayor de 90 m2 (cuatro módulos), puede significar un incremento en los ingresos económicos del propietario equivalente a un 40% de su remuneración inicial. Del mismo modo, una pareja joven que aún no tiene hijos puede considerar comprar más módulos de los que inicialmente necesita, manteniendo los que no va a utilizar para ser alquilados, pero en el momento en que tienen niños ocupar la totalidad de módulos. Luego, volver a alquilar lo no utilizado una vez los descendientes abandonen el hogar. 2.3. Características técnicas Para que estas transformaciones sean posibles deben plantearse unas instalaciones pensadas con racionalidad, y distribuidas para permitir una rápida y fácil transformación de los espacios interiores; una estructura diáfana y ordenada que facilite cualquier configuración interior; así como una envolvente sólida y eficiente que garantice durabilidad, mínimo mantenimiento y óptimo aislamiento. Cada unidad juridicamente independiente cuenta con conexión a las instalaciones generales, un punto de acceso directo desde la zona común (o la posibilidad de tenerlo) y un hueco a fachada. Gracias al sistema de instalaciones tipo plug&play, resulta muy sencillo conectar las instalaciones o hacerlas funcionar de manera independiente según se configuren las viviendas. Si, además, se dota a la vivienda de controles y sistemas domóticos centralizados, la gestión por parte del usuario podrá realizarse mediante una aplicación móvil. Este sistema de instalaciones “plug & play” tiene por objetivo que la adaptabilidad y transformabilidad de las diferentes unidades habitacionales sea plena, puedan conectarse o desconectarse cada una, por un lado, a las redes generales, pero por el otro, poder unirse o segregarse entre sí. 3. Proyectos Además del edificio piloto ACORDE, un bloque longitudinal con planta baja, 3 alturas y 15 viviendas sociales en Zizur, Navarra, se han realizado estudios de proyectos en otros países como Polonia, Colombia y Chile, detectando que la rigidez de los esquemas residenciales se repite independientemente del país, las normativas y los condicionantes climáticos o económicos.

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Fig 1. Una tipología estándar de doble orientación con núcleo central que sirve a dos viviendas, generando unas pseudo-medianeras entre las diferentes unidades, el cual no permite variabilidad a lo largo de la vida y evolución de las familias, generando espacios sub o sobre ocupados.

Fig 2. En el esquema propuesto por ACORDE se dispone de con un corredor central que sirve a una serie de módulos jurídicos independientes y agrupable, los cuales permiten una adaptabilidad plena de los espacios a medida que las familias van cambiando.

Fig 3. Segregación, reagrupación y segregación de nuevo de un apartamento de cuatro unidades jurídicas en dos apartamentos de dos unidades cada uno.

Fig 4. Instalaciones, aplicaciones para dispositivos móviles y maqueta del proyecto.

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Figura 5. Plantas proyecto piloto en Zizur Mayor, Navarra

Fig 6. Plantas de viviendas y sus posibles transformaciones.

Fig 7. Vista de la torre desde el centro de BogotĂĄ.

Fig 8. Plantas de las diferentes tipologĂ­as.

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3.1. Estudio lote Talca, Chile En este caso se estudia el proyecto actualmente en desarrollo y se investiga sobre su adecuación a las personas a quienes está destinado. Se trata de un complejo de viviendas para 359 familias de pocos recursos en Talca. El programa es articulado en 3 lotes, uno alberga 80 viviendas, otro 120 y el tercero 79. Se cuenta con la información detallada de todos los compradores, gracias al sistema de subsidios chileno dónde las personas consiguen las ayudas y ya con los futuros compradores definidos, se diseña y construye el edificio para ellos. Cabe destacar que en el caso que nos ocupa, dichas personas disponen de muy pocos recursos. Tras analizar el proyecto actual constatamos que, a pesar de las diferentes composiciones de las familias (12% de una sola persona, 70% de dos y tres personas, y el 18% restante familias de cuatro, cinco o seis miembros), todas las viviendas son diseñadas idénticas, con tres dormitorios y 55m2. Esto responde a uno de los modelos de subsidio que premia esta tipología, pero evidentemente no se adapta a las necesidades, se construye de más, y por más que la ayuda sea mayor para las familias, éstas y el estado podrían pagar menos si se diseñara viviendas acordes a las necesidades reales. En este caso hay 264 habitaciones vacías -entendiendo por habitaciones vacías las que no se usan para dormir-, y considerando que cada habitación tiene una media de 10m², se estima que se han construido 2640m² de más con la consecuente repercusión económica y medioambiental que ello supone. Tras estudiar este proyecto y las necesidades reales de las personas, estimamos que aquellas viviendo solas necesitarían una vivienda con un único dormitorio, las familias de dos y tres miembros necesitan dos dormitorios y el resto necesitan viviendas de tres dormitorios. En este caso, la normativa chilena obliga a que en el salón sea posible disponer de una cama y un armario. Proyectamos unas viviendas con el concepto ACORDE adaptadas a esta situación. Se trata por tanto de las unidades legalmente independientes adaptadas a la normativa chilena, y a su vez a unas calidades de construcción muy básicas, acordes al programa demandado. Por otro lado, y respondiendo a las condiciones socioeconómicas de los usuarios, diseñamos las viviendas de tal manera que incorporamos un espacio “satélite” entre viviendas, consiguiendo dos objetivos fundamentales: el primero que cualquier ampliación o disminución de la viviendas supongo únicamente modificar un único tabique, tarea fácil, rápida, barata, e incluso posible de ser realizada por los propios usuarios, y segundo, que las viviendas cumplan el requisito para obtener otro subsidio diferente que es el de poder ampliarse. Esta unidad satélite pertenece a una de las casas, y al igual que todas las demás dispone de patinillo para poder instalar cualquier uso, pero en un principio únicamente contiene los salones, de tal manera que facilita los intercambios. Otra de las ventajas de disponer de este espacio satélite es que obliga a disponer las viviendas simétricamente lo cual mejora las condiciones en cuanto a la disposición de usos iguales contiguos, salones con salones y habitaciones con habitaciones. Esta unidad satélite pertenece a una de las casas, y al igual que todas las demás dispone de patinillo para poder instalar cualquier uso, pero en un principio únicamente contiene los salones, de tal manera que facilita los intercambios. Otra de las ventajas de disponer de este espacio satélite es que obliga a disponer las viviendas simétricamente lo cual mejora las condiciones en cuanto a la disposición de usos iguales contiguos, salones con salones y dormitorios con dormitorios. 3.2. Torre de viviendas en Bogotá, Colombia Este proyecto constituye unos estudios previos realizados para un promotor de Bogotá en el que se requería un programa de viviendas cómodas, flexibles y adaptables para un perfil de público definido: ejecutivos y funcionarios públicos que fueran a pasar una temporada en la ciudad, ya que la parcela está situada en el centro administrativo de Bogotá próxima a la carreara 7. Es un edificio de 20 plantas de altura, que se adapta a la configuración urbana de la parcela; irregular y con un marcado desnivel, conformando dos volúmenes principales que contienen los apartamentos y una cuña central por la que discurren las circulaciones interiores. Todas las viviendas son iguales, formadas por dos módulos ACORDE disponen de salón, cocina, dormitorio, baño y terraza. En la planta baja y primera se organizan los espacios de acceso, el lobby y unas áreas de uso terciario como comercios y oficinas. En las dos plantas superiores del volumen más alto se colocan usos de carácter comunitario, como salas de reuniones y gimnasio, vinculados a la gran terraza también común que se crea en la azotea del segundo volumen de apartamentos y que despliega sus vistas hacia la sierra y al Santuario de Monserrate. 3.3. Urbanización en Varsovia, Polonia Este proyecto fue presentado como estudio de la alternativa a la construcción tradicional polaca, se trata de una urbanización con 141 viviendas en Wilno II, una zona en desarrollo en la zona Este de Varsovia. La dificultad de este ejercicio consistía en la adaptación a las normativas Polacas, especialmente restrictivas en cuanto a iluminación, soleamiento y vistas. Al menos una habitación de cada vivienda debe recibir cuatro horas de iluminación directa entre las 7:00 a.m. y las 5:00 p.m. Con el sistema ACORDE conseguimos unos bloques compactos y longitudinales, que disponen de un pasillo central que da acceso a las viviendas, un núcleo de comunicaciones, y viviendas a ambos lados del pasillo. Gracias a su correcta orientación y situación en la parcela permiten que no sólo una, sino todas las estancias de cada vivienda cumplan con estos requisitos.

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Por otro lado, dadas las normativas para el interior de las viviendas, diseñamos las unidades interiores de tal manera que su adición va creando los diferentes tipos de vivienda requeridas en el programa: 2A, 2 ,3A ,3 y 1 4. Conclusiones El sistema ACORDE sirve también para desmitificar la imperiosa necesidad que en los últimos años se le ha otorgado a la doble orientación y a las ventilaciones cruzadas como paradigma de la sostenibilidad, demostrando que es mucho más eficiente un uso racional de los espacios y unos sistemas tecnológicamente adaptados al usuario, donde se puedan conseguir ahorros energéticos más eficaces y plausibles. Si, además, el edificio construido garantiza la posibilidad de plena ocupación, la incidencia de toda actuación en la envolvente y en los sistemas tendrá una repercusión más directa en los ocupantes, y el retorno económico será más inmediato. Por tanto: el edificio más eficiente será aquel que más se ocupe y mejor se utilice. Pero para ello es necesaria una profunda reflexión tanto en cuanto a las normativas urbanísticas y de registro de la propiedad, como en los parámetros que se suelen considerar para las certificaciones energéticas. 5. Bibliografía • HABRAKEN, J. (2000): El diseño de Soportes. Gustavo Gili reprints. Barcelona (primera edición en holandés, 1962) • KLINENBERG, E. (2012): Going solo, the extraordinary rise and surprising appeal of living alone. The Penguin Press. New York. • MIGNUCCI, A. y HABRAKEN, N. J. (2009): Soportes: Vivienda y Ciudad / Supports: Housing and City. Universitat Politécnica de Catalunya, Barcelona. • MONTANER, J.M., MUXÍ, Z. Y FALAGÁN, D.H. (2011): Herramientas para habitar el presente, la vivienda del siglo XXI. Universitat Politécnica de Catalunya, Barcelona. Pablo Branchi

branchi@espaciosacorde.com

Universidad Pública de Navarra (UPNA) y ACORDE,espacios Adaptables.SL., Estudiante de Doctorado y Director de Desarrollo. Ana Iraizoz

iraizoz@espaciosacorde.com

ACORDE, espacios Adaptables. SL., Coordinadora de proyectos

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1. TEORÍA, HISTORIA Y PROYECTO

Renata Coradin

I

São Paulo, Brasil

ARQUITETURA E GÊNERO Três projetos em Viena

Como trabalho de conclusão de curso do Máster Laboratório de la Vivienda del Siglo XXI foi realizada uma tesina com o título CASA CIUDAD, una perspectiva de género. Esse trabalho, orientado pela arquiteta doutora Zaida Muxí, teve como objetivo investigar a relação entre a Casa - espaço privado - e a Cidade - espaço público – e, para realizar essa pesquisa, foi definido o ponto de vista a partir da perspectiva de gênero. Para o desenvolvimento da tesina, foram analisados, entre outros projetos, três conjuntos de habitação de interesse social construídos na cidade de Viena e promovidos pelo Departamento de Gênero da cidade, os chamados Frauen-Werk-Stadt I, II e III1. O estudo desses projetos proporcionou a oportunidade de entrar em contato com a tradição de Viena, com relação à produção de habitação de interesse social dos anos 1920. Entre outros exemplos, o Heimhof (1921-1922), “um conjunto habitacional que tinha como objetivo diminuir a carga de trabalho doméstico a partir da implantação de espaços comuns como cozinha, espaço para as refeições e lavanderia”; e o Karl-Marx-Hof (1926-1930) “outro exemplo digno de menção, também caracterizado pelas cozinhas coletivas e pela oferta de equipamentos para simplificar a vida cotidiana”2 (CORADIN, 2010, p.77). Ainda sobre os anos 1920, não poderia deixar de citar à Margarete Shütte-Lihotzky, a primeira arquiteta austríaca que desenvolveu projetos relacionados com questões como a habitação acessível e de qualidade, entre eles, a cozinha de Frankfurt (1927). Margarete Shütte-Lihotzky ao falar sobre as razões pelas quais foi a primeira mulher a estudar arquitetura, em 1916, no Kunstgewerbeschule, comenta que [...] uma das maiores mudanças na habitação deve refletir o fato de que as mulheres, em geral, começaram a trabalhar. Isso requer focos completamente novos. Como arquitetos, é nosso dever pensar cuidadosamente sobre o que temos que levar em consideração na construção de habitação para tornar a vida mais fácil à homens e mulheres e reduzir o estresse cotidiano, como proporcionar espaços auxiliares para os vizinhos, serviços comunitários, etc. (SHÜTTE-LIHOTZKY, em KAIL; BAUER; ZWINGL, 1996, p. 04)3. Nesse contexto, foi fundada, em 1992, a “Oficina das Mulheres” (Women’s Office) e, posteriormente, em 1998, o Departamento de Gênero. Em 1993, um ano depois de sua criação, a Oficina das Mulheres lançou um concurso para o projeto modelo chamado Frauen Werk Stadt Model Project. Segundo Eva Kail, a ideia surgiu em um grupo de estudo a partir da seguinte pergunta: “Como seria um distrito planejado a partir da perspectiva das mulheres?” A ideia foi aprovada pelo conselho da cidade.

1

Frauen-Werk-Stadt (FWS) pode ser traduzido como Mulheres da cidade do trabalho.

Quanto ao Karl-Marx-Hof, “a ascensão dos nazistas ao poder no final dos anos 1930, colocou fim ao sonho de uma vida livre de tarefas domésticas: todos os serviços comuns foram suprimidos e foram acrescentadas cozinhas a todos os apartamentos” (BAUER, 1995, p. 03). BAUER, Úrsula (1995). Un barrio de Viena desde la perspectiva de género. 2

3

KAIL, Eva; BAUER, Ursula; ZWINGL, Christine (1996). Model Project “Frauen-Werk-Stadt”. Viena: Women’s Affairs Division.

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Frauen werk stadt I O Frauen Werk Stad I, finalizado em 1997, foi um projeto de grande repercussão e teve uma demanda muito grande. Com 360 apartamentos, vivem aí aproximadamente 1.000 pessoas. A proposta da arquiteta Franziska Ullmann, vencedora do concurso, foi escolhida devido à variedade de unidades propostas e a sensibilidade na resolução do desenho dos espaços abertos. O júri também escolheu o plano paisagístico de Maria Auböck e recomendou a participação de outras três arquitetas para a realização dos projetos dos edifícios individuais: Gisela Podreka, Elsa Prochazka e Liselotte Peretti se encarregaram cada uma de um determinado edifício do conjunto, como pode ser observado no esquema que segue (fig. 2). Franziska Ullmann explica que ao sul do terreno existe uma grande avenida e ao norte uma vila e, desde que entrou em contato com o lugar, percebeu a importância de manter a conexão entre o transporte público e as pessoas que viviam nessa vila (informação verbal)4. Outro fator importante destacado pela arquiteta foi a preocupação em conectar todas as entradas, isso é, concentrar o movimento das pessoas gerando um eixo de atividades que favorecesse o encontro. Além das residências e dos espaços comuns propostos em várias escalas de privacidade, o conjunto também conta com zonas comerciais, uma oficina de polícia e uma creche que, a princípio, seria implantada na parte de trás do terreno, porém, por sugestão do júri, foi construída mais ao sul. Como explica a arquiteta, pela manhã as mães saem para ir ao trabalho, normalmente em direção ao transporte público, e passam pela creche para deixar os filhos. Assim, a localização da creche facilita a organização da vida cotidiana por encontrar-se no caminho das mães (informação verbal)5. Todos os espaços internos do conjunto são unicamente para pedestres, não permitindo a entrada de carros. O principal eixo de circulação do projeto é também um espaço comum onde as crianças podem brincar, correr, andar de bicicleta e patinar. Nas laterais, com um caráter um pouco mais reservado, encontram-se os espaços mais contidos onde estão os brinquedos para as crianças menores que assim, podem brincar sob a supervisão dos pais a partir das janelas. Outro critério que podemos ver claramente aplicado a esse projeto é a questão da segurança. Quando Franziska Ullmann comenta a importância de conectar todas as entradas e concentrar o movimento das pessoas, significa garantir que por esses caminhos as pessoas possam ver e ser vistas. Analisando o corte do edifício projetado por Franziska Ullmann, (fig. 3) podemos perceber a sobreposição de tipologias e também a maneira como se alternam, gerando movimento e atividade nas duas fachadas. A arquiteta explica que, desta maneira, evita-se que uma fachada seja noturna e outra diurna, situação reforçada com a colocação das cozinhas ora ao interior e ora ao exterior, voltadas à rua (informação verbal)6. Além disso, as janelas e sacadas proporcionam controle visual a partir dos apartamentos, convertendo-se no que a arquiteta chama de “social eyes”, de acordo com o conceito utilizado por Jane Jacobs, com respeito ao controle dos espaços, realizado a partir das janelas (JACOBS, 1961-2007, pág. 35 e 36)7. Também é interessante destacar a presença de “espaços para guardar” em todo o edifício. Tanto no térreo como nos vestíbulos dos apartamentos encontram-se espaços para guardar bicicletas, carrinhos de bebê, carrinhos de compras e outros objetos de uso frequente, de grandes dimensões e que quase nunca têm um lugar ideal para serem guardados dentro de casa. Quanto às tipologias, uma grande variedade de soluções arquitetônicas foram propostas pelas quatro arquitetas que sempre consideraram o fato de que muitas mulheres criticam a habitação tradicional pelos aspectos “pouco práticos” apresentados e por não relacionar as necessidades do lar e do trabalho familiar. (informação verbal)8. Portanto, considerando as diferentes formações familiares e as necessidades específicas de cada família, foram propostos apartamentos de um, dois, três e quatro dormitórios, ou melhor, de um a quatro ambientes que podem ou não serem utilizados como dormitórios aumentando a flexibilidade de uso dos apartamentos. Segundo as arquitetas, os lares devem oferecer condições suficientes para o cuidado da casa e da família, assim como, espaços de qualidade para as crianças. Em muitos casos, a cozinha é um elemento central e também um ponto de encontro, é o espaço para preparar comida, lavar a louça, supervisionar o trabalho doméstico e também conversar sobre coisas importantes, além de estar localizada de maneira que permita ou facilite o controle, mesmo que apenas visual, sobre os espaços onde as crianças brincam9. 4

ULLMANN, Franziska (2010).Entrevista: Frauen Werk Stadt I, Viena.

5

ULLMANN, Franziska (2010).Entrevista: Frauen Werk Stadt I, Viena.

6

Idem 5.

7

JACOBS, Jane (1961-2007).Morte e vida de grandes cidades. São Paulo: Martins Fontes, 4ª tiragem (1ª ed. 2000).

8

KAIL, Eva (2010). Entrevista: Frauen Werk Stadt I, II e III, Viena.

9

KAIL, Eva; BAUER, Ursula; ZWINGL, Christine (1996). Model Project “Frauen-Werk-Stadt”. Viena: Women’s Affairs Division.

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Figura 1 - Foto FWS I. Fonte: Renata Coradin.

Figura 2 - Implantação e programa FWS I. Fonte: Renata Coradin.

Figura 3 - Corte do edifício projetado por Franziska Ullmann - alternância de usos nas fachadas.

Figura 4 - Variações de uso da tipologia. Fonte: KAIL, Eva (2001). Frauen-Werk-Stadt. Viena: Stadt Wien.

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Figura 5 - Frauen Werk Stadt II. Foto: Renata Coradin.

Figura 6 - Pátio interno do conjunto com áreas de lazer. Foto: Renata Coradin.

Figura 7 - Frauen Werk Stadt III - pátio interno. Foto: Renata Coradin.

Figura 8 - Corredores de acesso às unidades. Foto: Renata Coradin.

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A tipologia desenvolvida por Elsa Prochazka apresenta uma solução espacial bastante flexível e desierarquizada. Com a cozinha configurada como um volume saliente e os banheiros bem concentrados, o restante do espaço é dividido em partes iguais que podem ser, ou não, integradas, garantindo uma grande variedade de configurações espaciais possíveis (fig. 4). Frauen werk stadt II Assim como o primeiro, este projeto também resultou de um concurso promovido pelo departamento de gênero de Viena. Baseado no conceito de Multiganeration Housing, o principal objetivo deste projeto foi propiciar uma base de convivência a partir de redes sociais entre vizinhos. Claudia König-Larch e Chistine Zwingl são as arquitetas responsáveis pelo projeto e explicam que, para elas, partir desse conceito significou pensar em habitações tanto para famílias com crianças pequenas como para pessoas com mais idade. “São apartamentos para pessoas com vontade de ter vizinhos e dispostos a dar atenção aos mais velhos”, uma vez que, parte dos apartamentos, é direcionada a idosos10. O conjunto, de 144 unidades, localiza-se em uma zona bastante consolidada da cidade e bem atendida por transporte público. No sentido longitudinal e quase que de uma esquina à outra do terreno, existe uma acentuada diferença de nível que foi solucionada com a criação de uma plataforma intermediária no térreo, onde estão localizados os acessos aos apartamentos e volumes de usos comuns, como uma lavanderia coletiva e um espaço para guardar bicicletas, carrinhos de bebê, carrinhos de compras, etc. Buscando conexão e permeabilidade foi criado, no interior da quadra, um espaço aberto que, por um lado, garante uma boa iluminação e ventilação dos apartamentos e, por outro, proporciona um interessante espaço comum com jardins, playground e espaços de lazer (fig. 6). O conjunto também oferece instalações para a comunidade, distribuídas pelos edifícios e dirigidas a diferentes idades. Foram propostos espaços específicos para idosos, crianças menores e adolescentes, o que é bastante vantajoso, pois muitas vezes, os espaços comuns são tão impessoais e universais que acabam não sendo utilizados por ninguém. Estabelecendo uma breve comparação entre os dois projetos apresentados, é possível notar que o FWS II apresenta um caráter muito mais reservado que o primeiro, com entradas que não convidam a pessoas que não vivem aí a cruzar por dentro do conjunto, mais tímidas, ao contrário do que acontece com o FWS I. Observando mais de perto os espaços comuns no centro do conjunto, nota-se que ao redor do playground existem longos bancos de madeira onde os adultos podem estar acompanhando, de perto, as crianças que estão brincando ou, onde as pessoas de mais idade podem sentar para tomar sol ou descansar. Esse espaço central está bastante controlado pelas janelas dos edifícios ao redor e, mais uma vez, aparece o conceito do social eyes. As tipologias, em alguns casos, têm as cozinhas voltadas para o interior, facilitando o controle visual enquanto realiza-se o trabalho doméstico. Como já citado anteriormente, este conjunto apresenta uma sensação de comunidade mais forte que o FWS I devido à menor escala e a grande oferta de instalações de uso específico para as diferentes idades e usos. Frauen werk stadt III Se o FWS II transmite maior sensação de comunidade que o FWS I, no terceiro essa sensação é ainda maior, pois esse projeto conta com a participação de uma associação de mulheres que participou durante todo o processo, desde a escolha do terreno até a definição dos espaços em que elas desejavam viver. A associação [ro*sa] iniciou-se em 2003 pela iniciativa da arquiteta e catedrática Sabine Pollak, quem conseguiu reunir um grupo de mulheres interessadas em realizar um projeto desenvolvido por mulheres para atender suas próprias necessidades e desejos, baseando-se na participação efetiva de todas. Finalizado em dezembro de 2009, este conjunto se localiza em uma zona bastante tranqüila da cidade e que ainda encontra-se em expansão, mas que já oferece uma boa quantidade de serviços e equipamentos necessários para a realização das atividades cotidianas, como escolas, creches, quadra de tênis, um parque, uma piscina pública coberta e também acesso a transporte público e um centro comercial bastante próximo. Este projeto é bastante particular devido à participação dessa associação de mulheres que, entre suas conquistas, acabaram conseguindo um acordo com a administração, pelo qual metade dos 44 apartamentos seria diretamente entregue a elas e apenas a outra parte restante seguiria os padrões normais da cidade quanto à distribuição de unidades habitacionais. A associação deixa claro que o objetivo do projeto é reunir pessoas que queiram viver em cooperação e comunidade, participando de um processo de autoajuda através da colaboração de todos os moradores. O edifício proposto conta com espaços, de uso comum, distribuídos por todos os andares. Começando pelo subsolo, além do estacionamento com luz natural, os residentes também contam com depósitos onde podem ser guardados objetos pouco utilizados ou muito grandes

10

KAIL, Eva; IRSCHIK, Elisabeth; PRINZ-BRANDENBURG, Claudia (2009). 10+1 Jahre, Alltags- und Frauengerechtes Planen und Bauen. Vienna: Stadt Wien.

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para estarem dentro de casa. Ainda nesse andar, encontra-se uma oficina que oferece ferramentas e estrutura para os concertos necessários, o que, para os vizinhos, é muito vantajoso, pois há certas coisas que são difíceis de arrumar dentro de casa e não é todo mundo que conta com o material necessário para, por exemplo, arrumar uma bicicleta ou uma cadeira quebrada. A maior parte das habitações do térreo tem acesso direto para a rua, entretanto, no interior do edifício há lugar para guardar bicicletas e carrinhos de bebê e uma sala principal de reuniões – onde estava sendo construída uma cozinha na época da visita ao projeto. Ao lado do edifício há uma rampa de acesso ao estacionamento e um espaço destinado ao playground, ao lado do qual, foram propostas mesas e cadeiras gerando um espaço de convívio para a comunidade. Ainda no tema dos espaços comuns, é importante destacar a cobertura, que oferece aos moradores uma lavanderia comunitária, uma sauna e uma área externa onde também podem ser encontrados espaços para hortas. Os espaços internos foram pensados considerando as necessidades das futuras residentes. O que pode ser percebido através da generosa dimensão dos corredores que levam aos apartamentos. Como comenta uma das residentes e membro da associação, foram elas mesmas que pediram que os corredores fossem mais largos para poderem colocar uma cadeira para fora de casa e passar um tempo conversando com as vizinhas (informação verbal)11. Ouro elementos bastante interessantes são as janelas de grandes vãos e com profundidade suficiente que permita que uma pessoa se sente para conversar ou observar a paisagem. Quanto às unidades, a arquiteta comenta que procurou gerar uma grande variedade de tipos garantindo a liberdade para futuras mudanças e adaptações dentro dos apartamentos e mesmo entre eles. Sabine Pollak explica que, para gerar maior flexibilidade e possibilidade de integração, todos os serviços, cozinhas, áreas molhadas e espaços para guardar foram concentrados em uma franja de 1,50 metros localizada próximo ao corredor central deixando livre o espaço restante para configurar as mais diversas divisões. A residente, membro da associação, comenta que as mulheres tiveram a oportunidade de opinar no projeto e na organização de suas próprias casas durante o transcurso do projeto e mostrou sua casa contando estar muito satisfeita de viver aí (informação verbal)12. Os três frauen(s) Uma vez traçado o panorama geral, é possível observar os três projetos e ao mesmo tempo identificar que tipo de contribuições cada um faz ao tema da habitação desenvolvida a partir da perspectiva de gênero. Apesar de fazerem parte de um mesmo programa, os três projetos apresentam características e objetivos bastante diferentes. Os projetos demonstram que a experiência a partir da perspectiva das mulheres reivindica questões que, ao serem aplicadas, favorecem a construção de espaços da qualidade para o desenvolvimento da vida de todas as pessoas. De modo geral, são projetos que se diferenciam exatamente por terem sido pensados a partir das necessidades cotidianas das pessoas e dos futuros habitantes. O fato de terem sido propostas mudanças de normativas no FWS I, com o objetivo de oferecer infraestrutura para o edifício e também para toda a região, demonstra essa preocupação. Por outro lado, os projetos atendem às particularidades e foram pensados a partir das necessidades de cada grupo, sem a pretensão de criar espaços universais para o uso de todos. Esses três projetos são exemplos da efetiva participação das mulheres na construção das cidades, seja a partir da perspectiva das profissionais que aplicaram suas experiências pessoais no desenvolvimento dos projetos, ou a partir da posição de cidadãs que colocaram em jogo seus desejos e necessidades. Desse modo, estes projetos ficam aqui como exemplo, cada um a sua escala, de que é possível dar forma concreta aos ideais de criação de espaços mais igualitários e agradáveis para os diferentes grupos de pessoas. Renata Coradin

renata@habitararquitetas.com.br

Universidade de São Paulo – Faculdade de Arquitetura e Urbanismo: mestrado em andamento. Habitar Arquitetas Associadas: arquiteta – sócia. Graduada em Arquitetura e Urbanismo pelo Instituto Presbiteriano Mackenzie (2007), com extensão pela Universidade Técnica de Lisboa (2006). Especialização pela Fundação Politécnica da Catalunya – Barcelona, Espanha no Máster Laboratório de la Vivienda (2008-2010). Vencedora do concurso: “Prêmio Caixa - IAB 2008/2009”, Menção pelo concurso: “Habitação para Todos” – CDHU e IAB-SP e premiada pelo concurso: “RENOVA-SP, Concurso de Projetos de Arquitetura e Urbanismo”. Atua como arquiteta desde 2008 e é sócia do escritório Habitar Arquitetas Associadas desde 2011. Atualmente pós-graduanda no mestrado da Universidade de São Paulo.

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Entrevista realizada com a moradora em março de 2010.Viena.

12

Entrevista realizada com a moradora em março de 2010.Viena.

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1. TEORÍA, HISTORIA Y PROYECTO

Dayra Gelabert Abreu y Dania González Couret

I

La Habana, Cuba

VIVIENDA SOCIAL PROGRESIVA EN ZONAS URBANAS CENTRALES DE LA HABANA

Introducción La vivienda social construida por el Estado en Cuba, donde predominan los edificios multifamiliares de varias plantas, favorece un buen aprovechamiento del suelo, pero no permite la evolución en el tiempo como respuesta a las necesidades cambiantes y posibilidades económicas de la familia, ya que se ofrece al usuario una solución terminada “llave en mano”, rígida y difícil de transformar. Además, en aras de la masividad, se ha acudido al empleo de proyectos repetitivos que no se adecuan al contexto urbano. Incluso en programas especiales que brindan viviendas de una pretendida elevada calidad, las familias las trasforman al ser ocupadas, y muchas veces desde el mismo momento en que se inicia la etapa de uso y explotación del inmueble. Esto significa una doble inversión que pudiera evitarse si la población participara en el proceso desde la etapa inicial del proyecto, en la toma de decisiones (lo cual resulta difícil en soluciones masivas), o también, si las viviendas no se entregaran totalmente terminadas y fueran lo suficientemente flexibles como para asimilar transformaciones posteriores. Por otra parte, la vivienda “autoconstruida” mediante el “esfuerzo propio”1 de la población se desarrolla de forma progresiva debido a razones económicas, ya que permite reducir la inversión inicial necesaria para hacerla habitable y a la vez, irla mejorando y completando poco a poco según las necesidades y posibilidades de la familia. Sin embargo, esta vivienda genera un modelo urbano extensivo y de baja densidad a partir de soluciones unifamiliares aisladas, y al crecer hacia afuera de forma aditiva, puede afectar la calidad del ambiente urbano en algunas etapas de su evolución por la falta de recursos apropiados y asesoría técnica para realizar las ampliaciones. Incluir el enfoque progresivo en la vivienda que construye el Estado haría posible reducir la inversión inicial estatal y permitiría que posteriormente la familia la adecue a sus necesidades con recursos propios, siempre que esta posibilidad haya sido considerada desde su inicio en el proyecto y las familias puedan asumir los costos. Significaría desplazar en el tiempo parte de la inversión inicial que hoy realiza el Estado en la vivienda social para transferirla a los propios habitantes, a la vez que se garantizaría una mayor satisfacción de los usuarios. Sin embargo, recientemente, en aras de contribuir a la solución del acuciante problema de la vivienda a partir de los escasos recursos con que cuenta el Estado para ello, se ha producido una revisión de las normas con vistas a establecer un nuevo estándar más reducido de “vivienda económica”, cuya posterior evolución no está prevista, de manera que se condenará a las familias a habitar por siempre un espacio reducido e inflexible, con independencia de sus necesidades y posibilidades. Por todo lo expuesto, la investigación en la que se inscribe esta ponencia pretende proponer alternativas de diseño para favorecer el desarrollo de viviendas progresivas que combinen la gestión estatal con la participación popular, respondan a los requerimientos de la familia cubana contemporánea, permitan lograr un buen aprovechamiento del suelo manteniendo la calidad del ambiente urbano, así como reducir la inversión estatal inicial de manera que los recursos que se ahorran puedan reinvertirse en la ejecución de nuevas viviendas.

1

“Esfuerzo propio” se emplea en Cuba para denominar la ejecución de vivienda por “autoconstrucción”, que es el término más generalizado en América Latina.

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Diseño de viviendas progresivas para la habana. enfoque metodológico El enfoque metodológico propuesto parte de considerar el contexto y el hogar como dos variables independientes que condicionan el diseño y la solución constructiva como variables dependientes, todas condicionadas por un contexto general que incluye la gestión, el marco legal y la economía, al considerar las especificidades de orden político, económico, legal y organizativo, entre otras, para que la progresividad tenga lugar. El diseño, que es el objeto de estudio de la investigación, aunque no será abordado en la presente ponencia, se refiere a cómo deben ser las viviendas progresivas a desarrollar, es decir, qué solución volumétrica, espacial y de cierres debe adoptarse en función de los requerimientos de las dos variables independientes referidas: hogar y contexto. La solución constructiva es una respuesta a cómo materializar el diseño, por lo que también constituye una variable dependiente de la solución de diseño y por ende, del contexto y el hogar. Así, el proceso de diseño parte de condicionantes como el contexto y el hogar, lo cual demanda soluciones específicas en logar de los proyectos repetitivos tradicionalmente empleados en la vivienda social cubana. El enfoque metodológico asumido en la primera etapa de la investigación es aplicado posteriormente en las siguientes fases, tanto en el diagnóstico del contexto nacional como en la elaboración de las propuestas y recomendaciones para el diseño de viviendas progresivas y flexibles. En el presente trabajo se abordarán las variables del contexto general como la gestión y el marco legal, que harán posible la materialización de las propuestas de diseño, así como las valoraciones económicas que demuestran su impacto positivo. Diseño de viviendas progresivas, flexibles y específicas. análisis costo – beneficio En la vivienda progresiva, en la cual las etapas de Construcción y Explotación se solapan, los costos únicos y los periódicos se mezclan, debido a que la vivienda se construye, se transforma y se le da mantenimiento a la vez. Partiendo del enfoque propuesto en el marco teórico del presente trabajo, los costos de construcción serán compartidos entre el Estado y la familia, de forma que con el financiamiento estatal se construirá al inicio una vivienda incompleta, cuya terminación será costeada posteriormente por la familia. En la etapa de uso, explotación y transformación se consume energía, la vivienda se transforma y recibe mantenimiento. Una buena solución arquitectónica adecuada al medio, al clima y a los requerimientos de los usuarios, permite minimizar el consumo de energía durante la vida útil de la edificación y por tanto reduce los costos de explotación, así como las transformaciones posteriores del usuario que impliquen destrucción parcial de lo ya ejecutado y que es muy frecuente cuando no se tiene su opinión2. En cuanto a los costos de mantenimiento y conservación, Arencibia (2007, p.5)3 plantea que “son más importantes los costos de mantenimiento y uso durante la vida útil del edificio que los de construcción o instalación e incluso, mucho más difíciles de prever, pues en gran medida, el mantenimiento que se hará generalmente no será de tipo preventivo sino correctivo.” Se concluye que la etapa más importante del ciclo de vida de la vivienda progresiva es la de uso, explotación y transformación, en cuya economía influyen de manera decisiva las dos variables independientes identificadas como objeto de estudio en el modelo teórico: el hogar y el contexto. La vivienda social cubana posee un elevado nivel de subsidio, cuyo promedio oscila sobre el 87% de su costo4 y se cobran bajos intereses anuales por los créditos otorgados; pero ha existido una tendencia recurrente a asociar la reducción del costo de la vivienda con la disminución del área y la calidad de sus espacios, que se sigue manifestando en la actualidad5, a pesar de que en investigaciones precedentes se ha demostrado que la reducción del espacio no significa una economía absoluta6. Desarrollar modalidades de vivienda progresiva con la acción combinada del Estado y la población implica desplazar costos de la etapa inicial desarrollada por el Estado hacia la de explotación y transformación, para que los asuma la familia, como una vía alternativa para disminuir los costos de la vivienda estatal en la etapa inicial, sin que ello signifique una reducción de los espacios que la conforman, condenando a sus habitantes a vivir por siempre en tales condiciones, al no poder transformar la vivienda para adecuarla a sus requerimientos, preferencias y necesidades cambiantes en el tiempo. En la investigación se demuestra mediante un análisis costo-beneficio en el ciclo de vida, las ventajas de la solución propuesta de vivienda progresiva y flexible con respecto a las tradicionales “llave en mano” rígidas que se ejecutan. Como el procedimiento de diseño propuesto

2

González, Dania (1997). Economía y calidad de la vivienda. Un enfoque cubano. La Habana: Ed. Científico Técnica.

3

Arencibia Fernández, Juan Miguel (2007). Conceptos fundamentales sobre el mantenimiento de edificios, Arquitectura e Ingeniería, Volumen 1, No. 1, pp. 1-8.

4

Lage, Carlos. Empezará el país mayor programa de vivienda de su historia, periódico Granma digital. 2 de septiembre de 2005

5

Vázquez, Roberto (2012). Informe sobre la construcción estatal de viviendas económicas. Instituto Nacional de la Vivienda (INV).

6

González, Dania (1997). Economía y calidad de la vivienda. Un enfoque cubano. La Habana: Ed. Científico Técnica.

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Figura 1: Principales factores que condicionan la evolución de la vivienda en el tiempo. (Elaboración propia)

Figura 2: Modalidades de progresividad. Clasificación (Gelabert, D. y González, D., 2013. “Progresividad y Flexibilidad en la vivienda. Enfoques teóricos”, Revista Arquitectura y Urbanismo, enero, vol. XXXIV, No.1, pp.17-31)

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Figura 3: Tipos de espacios transformables. Flexibilidad de diseño o de uso. (Gelabert, D. y González, D., 2013. “Vivienda progresiva y flexible. aprendiendo del repertorio”, Revista Arquitectura y Urbanismo, mayo-agosto, vol. XXXIV, No.2, pp.48-63)

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parte de las condicionales del contexto y por tanto, aboga por el desarrollo de diseños específicos, se han incluido también en el análisis las ventajas que reportan estas soluciones con respecto a los proyectos repetitivos que también constituyen la práctica habitual en Cuba. Para ello se ha tomado como referencia un Estudio de Caso desarrollado en una investigación conducida por las autoras7. Se trata de un diseño alternativo con estas características (progresivo, flexible y específico), realizado para un lote en Nuevo Vedado (Tulipán e/ Protestante y 24), donde existe un edificio ya construido. Se ha realizado una valoración cualitativa que considera los costos adicionales o perjuicios y los ahorros o beneficios para cada uno de los dos actores principales involucrados (el Estado y la Población) en cada una de las dos etapas asumidas del ciclo de vida (construcción, y uso, explotación y transformación). Se han seleccionado aquellos parámetros en los cuales se refleja el impacto cualitativo de ambas soluciones de diseño, por el incremento de los costos o perjuicios, o por su reducción (ahorros) o beneficios: el terreno; el ambiente urbano; el consumo y costo de materiales, mano de obra y uso de equipos; mantenimiento y conservación; uso de energía, y la flexibilidad cotidiana o en el tiempo. En resumen se puede concluir, a partir del caso de estudio, que en la etapa de construcción, el proyecto específico, progresivo y flexible permite reducir en un 30% el costo del suelo, valorizar en un 14% el ambiente urbano del entorno y disminuir en un 33% los costos iniciales de muros carpintería y terminaciones. Asimismo, en la etapa de uso, explotación y transformación, los costos del consumo de energía pueden ser hasta un 96% menor y el mantenimiento preventivo y correctivo pudiera constituir un ahorro de entre 25 y 125 veces con respecto al proyecto “llave en mano”, rígido y repetitivo. Condicionantes para la implementación de las propuestas. Gestión y marco legal Aunque la solución del problema habitacional sigue siendo responsabilidad estatal, es conveniente ampliar las opciones de acceso a los recursos para la construcción de viviendas, delegando responsabilidades, con un carácter más participativo. Esto permitiría mejorar la calidad, al evitar obstáculos por la falta de concertación a nivel local y la rigidez de las estructuras institucionales vigentes. En la medida en que se logre una gestión descentralizada, integral y con un enfoque sistémico e inclusivo8, que aúne esfuerzos para el cumplimiento de los objetivos y equilibre los recursos empleados con participación de la población y la organización de formas cooperadas de producción, se estará transitando por un camino eficaz para lograr mejores resultados. Para ello es posible aprovechar y fortalecer la estructura organizacional existente a nivel local, a partir de los Consejos Populares como instancias gubernamentales y la presencia del arquitecto de la comunidad para facilitar el intercambio con la población9. Es necesario implementar estrategias que permitan articular a todos los actores, salvar las distancias existentes entre los diferentes niveles y potenciar el protagonismo local en la toma de decisiones. Todo esto favorecería la materialización de las soluciones que se están proponiendo en la presente investigación, al permitir involucrar a la población desde un inicio, que los diseños respondan a sus necesidades específicas, así como al contexto donde se insertarán y que las soluciones constructivas empleen preferentemente recursos locales. Se debe mantener el papel del Estado como facilitador y protector de las familias de menores ingresos, al facilitar subsidios y/o créditos blandos con bajos intereses a pagar a plazos prolongados. Asimismo, el estado debe facilitar el alquiler y venta de accesorios, herramientas y equipos a la población para permitir acometer acciones constructivas en la etapa de uso, explotación y transformación mediante el empleo de tecnologías que propicien el desarrollo de espacios transformables libres y variables10. Para la ejecución de viviendas progresivas y flexibles, es necesario promover y desarrollar la venta asequible de elementos temporales, como paneles divisorios ligeros, carpintería y mobiliario, que permitan su intercambio, desmonte y reemplazo con facilidad. También se hace imprescindible la capacitación de los usuarios para enfrentar la etapa de explotación, uso y transformación, brindándoles la asesoría adecuada en caso que se requiera. Para ello se debe ofrecer la información de las transformaciones posibles más apropiadas previstas en las diferentes etapas de evolución, precisar los límites de edificabilidad permitidos en cada caso, indicar recomendaciones sobre el empleo de materiales, dimensiones y tipos de elementos a ubicar según la transformación de los espacios y las preferencias, necesidades y posibilidades del hogar. El usuario debe estar, además, actualizado sobre los trámites administrativos para la legalización de las etapas (otorgamiento de licencias, autorizaciones, controles, entre otras). En resumen, la solución que se propone para el desarrollo de edificios de vivienda progresiva que permitan un buen aprovechamiento del suelo, se adecuen al contexto en que se insertan y a los requerimientos de los hogares, para ser ejecutados de forma combinada por parte de

Ulacia, Iracel (2012). El proyecto de vivienda flexible, progresiva y específica. Evaluación económica en el ciclo de vida. Tesis de Diploma. Tutoras: Dayra Gelabert y Dania González, Facultad de Arquitectura, La Habana.

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8

Garcilaso de la Vega Pena, Martha M. (2008). Recomendaciones para el desarrollo sistémico de la política de vivienda en Cuba, Tesis de doctorado, La Habana.

Águila, Odalys (2009). Nuevo modelo de gestión integral local del programa de la vivienda para mejorar la calidad del hábitat. Caso de estudio: Municipio Ciego de Ávila, Tesis de maestría, Ciego de Ávila, tutoreada por la Dra Arq. Dania González, Arq. Norberto Álvarez.

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10

Gelabert, Dayra y Dania González (2013). Progresividad y flexibilidad en la vivienda. Enfoques teóricos. Arquitectura y Urbanismo, enero, vol. XXXIV, No.1, pp. 17-31.

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las empresas constructoras del Estado en su etapa inicial y posteriormente completados, modificados o mejorados por la población, requiere de transformaciones en el marco legal y el sistema de gestión vigentes para la vivienda en Cuba. Sin embargo, resulta este un momento propicio para promover esos cambios, como parte de la actualización del modelo económico en que el país se encuentra inmerso, los cuales son perfectamente factibles. Por tanto, las soluciones propuestas resultan aplicables de inmediato, una vez que se adecuen el sistema de gestión y el marco legal. No obstante, es necesario fortalecer también la base técnico-productiva que propicie el desarrollo futuro, mediante el incremento de la producción de materiales y elementos ligeros, duraderos, combinables, de fácil manipulación y transporte, así como mobiliario y equipamiento apropiado para todas las modalidades de vivienda progresiva. Igualmente se requiere de la producción industrializada de sistemas modulares flexibles de paneles de cierre para generalizar la aplicación de la modalidad soporte. Conclusiones En la presente ponencia que es parte de una investigación mayor se demuestra la factibilidad del modelo propuesto como alternativa para la vivienda social en La Habana. Combinar la acción del estado con la participación popular permite reducir los costos a asumir por cada actor para producir viviendas que se adecuan mejor a los requerimientos del contexto y de sus habitantes a partir de los recursos materiales disponibles. Las condiciones actuales en Cuba son propicias para la implementación de la propuesta pero se requieren ajustes en el marco legal vigente y una mayor descentralización de la gestión. La proyección futura demanda una renovación de la base material productiva existente. Dayra Gelabert Abreu

dgelabert@arquitectura.cujae.edu.cu

Arquitecta, Doctora en Ciencias Técnicas, Profesora Instructora del Departamento de Diseño de la Facultad de Arquitectura del ISPJAE, La Habana. Dania González Couret

dania@arquitectura.cujae.edu.cu

Arquitecta, Doctora en Ciencias, Profesora Titular, Colaboradora del Centro de Estudios Urbanos de la Facultad de Arquitectura del ISPJAE, La Habana. Directora de Postgrado del ISPJAE.

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1. TEORÍA, HISTORIA Y PROYECTO

Núria Salvadó Aragonès

I

Reus, España

HABITAR EL LÍMITE La vida en tres espacios intermedios entre la casa y la ciudad

“En el linde o límite es donde está el núcleo de la acción, es donde todo pasa”. M. Delgado1 Alrededor del 1960 y 1970, aparece en Europa una nueva corriente literaria definida como teoría de la recepción. Esta corriente, sustentada en las teorías filosóficas de T.S. Kuhn y en la fenomenología, quiere incorporar el papel activo del observador científico o receptor y su marco de referencia. Wolfang Iser, en su libro The act of reading: A Theory of Ascthetic Response (1978), presenta el texto como una estructura potencial que es “concretada” por el lector según sus normas, valores y experiencia extraliteraria. Un texto literario siempre contiene “vacíos” que sólo el lector puede rellenar. El texto debe permitir múltiples lecturas diferentes. Para W. Iser la labor del crítico no es explicar el texto como objeto, sino comprobar sus efectos sobre el lector. A partir de la década de 1970 nadie ya puede hablar del sentido de un texto sin considerar la contribución del lector. De la misma manera que un poema no tiene existencia real hasta que es leído, y su sentido sólo puede ser discutido por sus lectores, ¿podríamos afirmar una vivienda sólo se transforma en la casa o el hogar de alguien cuando es vivida? Esto nos permitiría tratar al habitante no como un ser pasivo que recibe un objeto diseñado, sino como un agente activo que participa en su elaboración y le da sentido, y entender que el espacio creado por el arquitecto es constantemente recreado por su usuario, transformándolo en un espacio co-producido. En antropología esta idea se materializa a partir de los conceptos emic i etic introducidos por K. Pike en los años 50 para hacer referencia a una visión analítica elaborada desde dentro de la cultura estudiada, es decir, desde la perspectiva del observado (emic) y para hacer referencia a una visión analítica elaborada desde la perspectiva del observador (etic). Es mediante el cruce de estas dos perspectivas como actualmente se desarrollan los estudios de antropología urbana. La antropología trabaja desde un método cualitativo el uso del espacio y el comportamiento humano. Mediante la observación participante y una serie de entrevistas en profundidad a informadores claves es capaz de analizar y comprender el uso del espacio. “Hay toda una serie de fenómenos de gran importancia que no pueden recogerse mediante interrogatorios ni con el análisis de documentos, sino que tienen que ser observados en su plena realidad. Llamémosles los imponderables de la vida real”. B. Malinowski2 A lo largo de cuatro años (2007-2011), he estado aplicando este método a una serie de espacios intermedios. Trabajar con los instrumentos que se aplican en otros campos y siempre desde el registro y dibujo de “lo encontrado” (As it found A&P Smithson) me ha permitido elaborar una serie de mapas de apropiación de distintos espacios intermedios. Son la congelación de un instante, el reflejo de la vida que tiene lugar en un espacio sin un uso inicialmente y claramente definido. La metodología aplicada consiste en el redibujado del proyecto desde la documentación publicada, una primera visita para comprobar la realidad construida y establecer contactos con la comunidad que lo habita, un segundo redibujado de todos los cambios y principales objetos encontrados, y finalmente, una nueva visita, con entrevistas a sus usuarios, y un levantamiento riguroso de todos los objetos encontrados.

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Delgado, Manuel. El animal Público 1999. Barcelona, Editorial anagrama.

Malinowski, Bronislaw. Los argonautas del Pacífico Occidental: un estudio sobre el comercio y aventura entre los indígenas de los archipiélagos de la Nueva Guinea melanésica. 1995, Barcelona, Editorial Península, , 4ª ed., p.36.

2

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A través de estos dibujos e imágenes que muestran el interior de un espacio intermedio vivido, el lector visitará: la plaza interior de la casa del plátano de MGM en Cádiz, la galería habitada de los apartamentos para ancianos de Chur obra de Peter Zumthor, y finalmente los patios y el pasaje de las viviendas de Solthurn, de Herzog & Meuron. En estos mapas, el lector podrá detener su mirada para observar y comprender como se vive el espacio. Del mismo modo que John Berger en Modos de ver utiliza sólo imágenes en cuatro de los siete capítulos del libro para no distraer la atención del lector, presento sin más el resultado gráfico obtenido a través del trabajo de campo. La casa del plátano Fray Félix 3, barrio del Pópulo, Cádiz (MGM Arquitectos) Una pausa en el patio interior nos permite comprender como –gracias al local social y a la posición de las cajas de escaleras que llevan a las viviendas– el espacio funciona como una plaza interior pública, como una continuidad entre la calle pública –la ciudad– y el espacio comunitario. Cómo toda plaza tiene un porche, una relación con las viviendas de las plantas superiores mediante un galería de madera, y unos recorridos que nos obligan a cruzarla y a vivirla. Este espacio es una dilatación del espacio urbano que funciona como una plaza interior pública: ya que es el lugar donde se aparcan las motos, donde se sitúan los buzones de las casas, y donde encontramos incluso un banco para sentarse. Es donde se encuentra el antiguo platanero de la finca que da nombre a la casa y donde encontramos dos sillas y una mesita depositadas por Angelita para poder descansar y sentarse en su recorrido hacia su hogar. Es también el lugar donde se hacen las sardinadas y otras fiestas populares del barrio y donde se encuentra el tablón de anuncios del local de vecinos –que no está en la fachada de la calle– , sino en esta plaza interior. Cómo en toda buena plaza, los arquitectos han conseguido un recorrido perimetral a su alrededor. Al local y a las viviendas, sólo puedes acceder cruzándola. Y las casas son las que miran y se vuelcan hacia su interior. Los porticones de su galería están siempre abiertos. Y la ropa tendida que han colgado las vecinas todavía enfatizan más el carácter urbano y a la vez doméstico de este espacio. Así que es fácil imaginarse este patio como una pequeña plaza de pueblo en un día de fiestas con mesas y con la gente del barrio, comiendo, bebiendo, conversando y bailando. Número total de objetos diferentes catalogados: 53 Número total de objetos encontrados: 79 La galería interior de los apartamentos para ancianos en Chur Cadonaustrasse, 71-75, Chur, Suiza (Peter Zumthor) La galería es por definición una pieza acristalada en toda su sección, este hecho, tiene como efecto una relación plena entre el dentro y el fuera. Quiere protegerte del frío y de la lluvia sin impedir este vínculo entre el interior y el exterior. Habitualmente funciona como pieza independiente y autónoma de la casa y se utiliza como extensión de la sala de estar, o bien como pieza de circulaciones cubierta y cerrada. En este caso la galería contiene las dos situaciones anteriores: la de extensión del estar y la de pieza de circulación. Se trata de una pieza colectiva de dimensiones aparentemente exageradas en relación a la medida del apartamento, pero llena de vida. El ancho de la galería no es constante, ni tampoco su envolvente que va cambiando de textura. El apartamento de Chur tiene dos espacios de transición entre el dentro y el fuera de condiciones muy diferentes: la terraza interior y la galería colectiva. Mientras que la terraza es un espacio exterior, orientado a oeste, que por lo tanto retrasa e impide la vista directa y el control del exterior desde el interior, la galería, es una pieza continua, muy larga, orientada a este y cerrada pero con una relación visual constante con el exterior. Por lo tanto, en invierno cuando hace frío y las calles están llenas de nieve, sus habitantes pueden curiosear lo que sucede en el jardín y en la calle mientras pasean o toman un té. La terraza en cambio mira hacia las montañas, hacia el paisaje, y establece una relación mucho más íntima entre la casa y el paisaje, gracias a la materialidad y proporciones de su sección. Número total de objetos diferentes catalogados: 58 Número total de objetos encontrados: 220 Las casas patio y el pasaje de Solothurn Dornacherplatz 12, Solothurn, Suiza (Herzog&Meuron) Este proyecto es un edificio de uso mixto, con una serie de plantas de oficinas y una planta ático donde se sitúan nueve viviendas a las cuales se accede desde un corredor descubierto comunitario. Todas las viviendas que dan a este corredor tienen algún tipo de relación con éste: ya sea a través del patio, a través de la puerta de acceso o mediante algunas de las estancias que ventilan y tienen vistas hacia este pasaje exterior.

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(Fig. 2) Mapa de apropiaciones del patio de la casa del plátano, 14 de julio de 2010. Fuente: Núria Salvadó

(Fig. 4) Mapa de apropiaciones de la galería de Chur, 25 de julio de 2010. Fuente: Núria Salvadó

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(fig.1) La plaza interior de la casa del plátano. Fuente: Nuria Salvadó

(fig.3) La galería. Fuente: Nuria Salvadó

(Fig. 5) Un fragmento de la galería de Chur, 25 de julio de 2010. Fuente: Núria Salvadó

(fig.6) El pasaje y uno de los patios. Fuente: Nuria Salvadó

(Fig. 7) Mapa de apropiaciones del pasaje y patios de Solthurn, 17 de julio de 2010. Fuente: Núria Salvadó

(Fig. 8) Un fragmento de la galería de Chur, 25 de julio de 2010. Fuente: Núria Salvadó

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Mientras que la envolvente exterior se resuelve con un muro cortina que aporta continuidad y uniformidad a todo el volumen en todas sus fachadas, el mundo interior de las viviendas se reviste en su totalidad con listones de madera de roble. Este recubrimiento, al igual que el vidrio, es siempre continúo y uniforme. Un único listón -de 25x30mm colocado en vertical y separado 15mm si se trata de una pared opaca o bien 45mm cuando es celosía- lo reviste todo, incluso el pavimento. Este corredor se trata como un pasaje interior, sinuoso y serpenteante: sus medidas, así como su dirección, varían. Este hecho, junto con la complejidad de las relaciones entre espacio comunitario y espacio privado, enriquece enormemente el recorrido. Las casas con patio disponen de un doble acceso: el que da la recibidor y el que da al patio. Las puertas del patio se sitúan perpendicularmente al pasaje. La parte de la vivienda que se relaciona con el patio interior es siempre la cocina y la zona de estar. Esta relación se establece con una superficie corredera completamente acristalada, de tal manera que la incorporación del patio a la casa es llena, mientras que la relación del patio con el espacio comunitario varía a gusto del usuario. Los mapas nos muestran la gran actividad que se desarrolla en estos espacios. Esto se consigue gracias a la variación en el tipo de vivienda, y las diferentes condiciones de cada una de ellas, donde cómo en una calle de pueblo, las que no tienen patio, han puesto las sillas en el pasaje. El pasaje se va ensanchando y estrangulando, de tal manera que las visuales, varían y se van formado rincones y nuevos puntos de contacto entre el patio y el pasaje. El patio (de dimensiones aproximadas de 4x4,5m) es generoso y grande, casi tan grande como la pieza de la estar, por lo tanto acepta mucha actividad. Y las relaciones entre el privado y el comunitario, están trabajadas de tal manera que otorgan al usuario un grado de flexibilidad elevado. Así los espacio borde y de relación van variando y construyendo el grado de porosidad y flexibilidad adecuadas. La pieza comunitaria donde lavar y secar la ropa al final del pasaje obliga a todos los habitantes a cruzarlo para ir a hacer una actividad cotidiana de la vida privada, y por lo tanto propicia más el contacto entre ellos. Observando el mapa vemos como ante este espacio han colocado una silla y una mesa para sentarse a leer mientras se lava la ropa*. Número total de objetos diferentes catalogados: 52 Número total de objetos encontrados: 162 Conclusiones Este viaje pausado, nos permite descubrir igual como Julio Cortázar y Carol Dunlop en su viaje por la autopista de París a Marsella3 otro camino, otra forma de observar y comprender la arquitectura construida. Pues los arquitectos, pocas veces presentamos las casas tal como son vividas. Más bien las mostramos desnudas, o en el mejor de los casos situamos un par de sillas donde pensamos que las situará nuestro habitante imaginario. Realmente, no existen estudios que muestren como el habitante ocupa y vive aquello que hemos proyectado, y desconocemos si la pieza proyectada ha sido realmente capaz de convivir o acoger a su usuario. El objetivo principal de la investigación (recogida en su totalidad en la tesis doctoral: Intervals habitats, aproximacions a l’espai de transcició de l’habitatge col·lectiu) ha sido superar esta distancia entre arquitecto y habitante, focalizando la mirada en un espacio muy concreto de la vivienda colectiva, aquel situado en el límite entre el dentro y el fuera, entre lo doméstico y lo urbano, mostrando algunos espacios de transición habitados, que permita al lector reflexionar sobre cómo y porqué un espacio indeciso se transforma en un espacio habitado, o citando a H. Lefebvre, como un espacio producido se transforma en un espacio productivo. Descubrir las claves que dan lugar a la vida en un espacio frontera, y observar como estos espacios están vivos y en constante redefinición en función del usuario que lo habita. Son espacios porosos por donde se cuela la vida doméstica y la vida urbana. Su producción depende, tal y como describe H. Lefebvre (1976) de tres momentos que no siempre coinciden: la representación del espacio (forma), la concepción del espacio (función que realizan los arquitectos, urbanistas y otros técnicos); la práctica espacial (percepción) que tienen sus usuarios; i finalmente el espacio de la representación (vida, memoria y tiempo), es decir, el espacio vivido y el significado cultural que adquiere ese espacio con el paso del tiempo. Estos tres momentos (perçu, conçu, vençu) están interconectados, son interdependientes y son los que transforman o producen un espacio, un espacio de transición en un intervalo habitado. Los protagonistas del trabajo no son tanto los autores de los proyectos presentados, ni tan siquiera los mismos proyectos como sus habitantes y su realidad. La vida cotidiana que se desarrolla en estos espacios, representada a través de la congelación de un momento concreto, y tiene como objetivo demostrar como estos espacios son realmente capaces de mejorar la vivienda y incluso la ciudad donde se sitúa y mostrar como “la casa” está por todas partes, y aquello que es habitable no tiene porque coincidir con el límite de la vivienda. Aparecen así unos “intervalos habitados”, unos espacios intermedios con vida que sus usuarios llenan de significado y que son el verdadero potencial de esta nueva vivienda que aún está por descubrir. Estos espacios se hacen y deshacen, y demuestran el carácter fenomenológico de la arquitectura. *

Pueden consultar la documentación y planos completos de los proyectos presentados en el siguiente link: http://www.tdx.cat/handle/10803/119615

3

Cortázar, Julio y Dunlop. Carol. Los autonautas de la cosmopista, o un viaje atemporal París- Marsella, 1975, Buenos Aires, Munchnik editores.

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“La gente, las personas que habitan los edificios, siguen siendo, en el fondo, los grandes olvidados en la arquitectura residencial. Sin embargo, una casa es una vivienda más la gente que la habita y los objetos que guarda”4. Pero no es tanto la cantidad de objetos, sino el tipo de objeto y sobre todo las estrategias que se utilizan para colocarlos lo que nos ayuda a entender como un espacio de transición se convierte en un intervalo habitado. Y como parámetros tan vinculados a las decisiones del proyecto y al hecho de proyectar como son la medida, la geometría y la sección del espacio, (condiciones de forma), sus bordes (la construcción del límite y de los espacios limítrofes), pero incluso los recorridos que por el espacio se producen, son fundamentales para que tenga lugar la vida en ellos. En los espacio límite, el todo es más que la suma de las partes, y la interacción entre ellos, da lugar a nuevas cualidades que no tenían pos sí mismos. En el caso de Solothurn resulta evidente: las cualidades de un único patio nada tienen que ver con las cualidades que aportan al recorrido y a la comunidad el conjunto de todos ellos. Cuando todos los patios están abiertos, la cantidad total de espacio exterior semipúblico se multiplica y da lugar a un gran espacio libre donde realizar fiestas y generar comunidad. Aunque cada individuo da lugar a una casa diferente, y por lo tanto a un intervalo habitado diferente, debemos dar suficientes opciones al espacio para que puedan realizarse partidas diferentes, para que éste pueda cambiar y adaptarse a nuevas situaciones, a nuevos habitantes y a nuevos contextos sociales. El tejido de nuestras ciudades está perdiendo complejidad, y los espacios intermedios tienen un papel clave en la dilatación del espacio doméstico, pero también del espacio público, enriqueciendo y recuperando esta tradición histórica, heredada a través de la sabiduría popular, y que se da en muchos de nuestros cascos históricos. Está en nuestra manos intentar cambiar esta realidad y demostrar que podemos vivir con calidad de una manera más compacta y sostenible en bloques plurifamiliares. Dotar la vivienda colectiva de espacios intermedios que establezcan una buena relación entre el dentro y el fuera, entre la vida doméstica y la vida urbana y colectiva pude ser un camino. “Construcción y acción se van fundiendo dentro de los patios, en las arcada y las escaleras. Se preserva el espacio para que les sirva de escenario a unas constelaciones imprevistas y nuevas. Se evita lo definitivo, lo acuñado. Ninguna situación parece estar pensada, tal como es, para siempre, ninguna figura impone que haya de ser “así y no de otra manera”.5 W. Benjamin Núria Salvadó Aragonès

nuria.salvado@urv.cat

Arquitecta por la ETSAB (1999), técnica urbanista por la UPF (2006) y doctora arquitecta por la UPC (2013). Actualmente es profesora ayudante de Proyectos y Urbanismo V y VI en la Escuela de Arquitectura de Reus (URV). Con despacho propio desde el año 2001. Su obra ha sido premiada, expuesta y publicada en diversos lugares entre los que destacan la Bienal de Arquitectura de Venecia (2012 y 2008), los premios FAD y la Cité d’Architecture de Paris.

4

Monteys, Xavier & Fuertes, Pere. La casa collage. 1991, Barcelona, Ed. GG p.14.

5

W. Benjamin. “Imágenes que piensan”. Nápoles. Obras. Walter Benjamin, Libro IV/ vol.1. 2010, Madrid, Abada editores, p.253.

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1. TEORÍA, HISTORIA Y PROYECTO

María Fernanda Uribe Tami

I

Madrid, España

LA MORFOLOGÍA URBANA DE LA VIVIENDA SOCIAL EN COLOMBIA1

Estudiar la morfología del espacio residencial para la población de bajos ingresos en las principales ciudades de Colombia tiene como propósito identificar factores determinantes en la configuración del suelo urbano en materia de vivienda social. El análisis a partir de la tipología edificada para este rango de población en relación con la normativa que la promueve y las particularidades urbanas que se configuran en estos territorios permite una aproximación al tema. Dadas las diferentes formas de producción de vivienda social para éste país, ésta investigación plantea una visión general sobre los gestores principales durante el siglo XX. ¿Qué es una vivienda social? ¿Por qué se ha construido con unas características propias de emplazamiento, tipología o densidad? O ¿Qué injerencia ha tenido la normativa en la producción de dicha vivienda? Son preguntas esbozadas a lo largo de este escrito que abren el debate sobre las condiciones que ofrecen las ciudades colombianas a sus habitantes. La motivación de la investigación surge al observar la forma indiscriminada en la que se impone una misma tipología de vivienda a lo largo del territorio colombiano sin tener en cuenta su topografía o clima. Agregado esto a un proceso de permanente deterioro de dicha vivienda y su entorno dado por las peores ubicaciones en la ciudad y lo que con ello conlleva: difícil accesibilidad, sin saneamiento básico, escasa dotación de servicios públicos, relación de espacio libre vs espacio construido deficitario, densidad habitacional elevada y una valoración por parte de sus habitantes insatisfactoria en términos de seguridad, identidad y apropiación. El análisis y desarrollo se justifica por la relevancia social que puede adquirir cualquier elaboración académica sobre una problemática que afecta a grandes sectores de las ciudades colombianas (Los estratos 1 y 2 representan el 63.5% de la población2). Aún más, cuando es previsible que la normativa, puesta en marcha en el siglo pasado y que poco ha limitado ésta problemática, siga siendo la acción estatal dominante en el futuro próximo. I. Los tipos en la producción de la vivienda social La producción de vivienda social en Colombia se puede caracterizar según los procesos urbanos que la configuran y su gestión. Doris Tarchópulos en su libro ¨Patrones Urbanísticos y Arquitectónicos en la vivienda dirigida a sectores de bajos ingresos en Bogotᨠla clasifica así: producción de origen clandestino, producción en la gestión de origen institucional y producción de origen normal. • Los asentamientos de origen clandestino son ¨aquellos que se caracterizan generalmente por la parcelación, venta y ocupación de terrenos no edificables por fuera de los límites administrativos, al margen de las prácticas urbanísticas corrientes.3¨ (TARCHOPULOS 2005:47) Se construyen por lo general, con instalaciones precarias de agua y electricidad, desprovistos de infraestructura de servicios públicos, espacios verdes, equipamientos o vías de accesibilidad. Ponencia basada en la investigación: ¨VIVIENDA SOCIAL Y CIUDAD. La morfología del espacio residencial para la población de bajos ingresos en Bogotá y Medellín.¨ en desarrollo para optar al título de Doctor en el programa Periferias, Sostenibilidad y Vitalidad Urbana, ETSMA. UPM. Dirigida por José María Ezquiaga, arquitecto doctor y Doris Tarchópulos, arquitecta doctora.

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El artículo 102 de la ley 142 de 1994 dispone que los inmuebles se clasificarán en seis estratos según parámetros socioeconómicos así: 1)bajo-bajo, 2)bajo, 3)medio-bajo, 4) medio, 5)medio-alto, 6)alto

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Alrededor del 50% de los barrios en las ciudades colombianas son resultado de procesos de ocupación ilegal de suelo, llevadas a cabo por grupos sociales de bajos ingresos. (Fuente: DNP 2005).

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Los procesos urbanos que los definen se dan en simultaneidad: parcelación, edificación y urbanización, siendo éstas últimas sujetas a procesos de construcción postergados según las posibilidades de los moradores. Los compradores o adquisidores son parte de una población de bajos ingresos que están por fuera del mercado. La edificación se da por medio de casas de uno o dos niveles, vivienda baja, con un desarrollo progresivo y espontáneo que inicia con una construcción precaria que aumenta con el tiempo su área construida y su ocupación en la parcela. La edificación consolidada alcanza hasta cinco niveles promedio. • Los desarrollos de gestión estatal son ¨aquellos que promovieron, ejecutaron y financiaron las instituciones de vivienda de carácter nacional o local, mediante la realización de programas encaminados a promover alojamiento para la población de bajos ingresos.¨ (TARCHOPULOS 2005:48) Se caracterizan por ser desarrollos planificados que siguen una normativa urbanística y arquitectónica propuesta desde las mismas entidades. En cuanto a la tipología de éstas unidades habitacionales existen dos modalidades, la vivienda en altura, muy poco generalizada y marginada según las motivaciones políticas; y la vivienda baja desarrollada como vivienda procesos: autoconstrucción dirigida o vivienda básica de desarrollo progresivo y vivienda producto denominada vivienda mínima. Los dos tipos están determinados por las normas mínimas establecidas pero no siempre exigidas o implementadas. Su proceso, como desarrollo planificado, se caracteriza por la realización de la urbanización y parcelación en una primera instancia y posteriormente la edificación, cuya construcción en algunos de los casos es postergada para que sea completada por los propietarios. • Y finalmente están los desarrollos de origen normal que ¨son una unidad de gestión urbana que cumplen las normas correspondientes y obtienen la licencia de urbanismo, como condiciones previas a la ejecución del desarrollo por parte del promotor privado. Tanto su construcción como la adquisición de la vivienda son financiadas por la banca privada.¨ (TARCHOPULOS 2005:47) Su proceso urbano de este tipo está caracterizado por la construcción sucesiva de la urbanización, parcelación y edificación, típico en los procesos planificados. Éste tipo de viviendas son producidas bajo los lineamientos legales los cuales determinan el precio tope de las soluciones de vivienda, los montos del subsidio, el ingreso de la población objeto, etc. Las unidades habitacionales se conciben bajo ¨unidad básica de desarrollo progresivo¨ y ¨vivienda mínima¨. La construcción de edificios en altura tiene un mayor desarrollo pero tan solo para los topes más elevados del subsidio. En consecuencia, son tres modalidades de producción que se caracterizan por ser construidas en su gran mayoría con vivienda de baja altura. En Colombia, la vivienda individual de alta densidad ha resultado ser ¨la fórmula que surge de manera espontánea en todas partes donde es necesario intensificar el uso de la tierra, hacer economías urbanas, pero a la vez la mejor iniciativa para darle a cada cual un techo propio donde vivir.¨ (SAMPER 2004:77). Esto es confirmado por cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística de Colombia donde se muestra que de 41.468.384 personas ocupando el territorio colombiano de acuerdo al censo de 2005, 31.504.022 habitaban en cabeceras municipales y de ellas el 69.7% lo hacían en casas y tan solo el 24.8% en edificio en altura. El 5.5% restante lo hacían en cuartos u otro tipo de alojamientos. Éste hecho resulta paradójico si se tiene en cuenta que para mediados de los años cincuenta todas las ciudades latinoamericanas fueron influenciadas por los prototipos definidos por el Movimiento Moderno y los CIAM. Países como Venezuela (la gran mayoría en Caracas), México o Brasil sí adoptaron tipologías de vivienda social en altura, sin embargo Colombia lo hizo poco. Al parecer, los grandes proyectos habitacionales de bloques no llegaron a desarrollarse ¨por la alternación entre los partidos políticos con diferentes proyectos, la poca acogida hacia éste tipo de construcciones o la no consolidación de unas ciudades con desarrollos económicos importantes.¨ (BALLEN 2009:160) Y podría preguntarse ¿Por falta de condiciones legales? O ¿Por no ser proyectos con lucro lo suficientemente atractivo en un país donde el Estado dejó la promoción y ejecución en manos de privados desde mediados del siglo pasado? II. La repercusión de la normativa en la tipología de la vivienda social Con el interés de establecer las incidencias que ha tenido la normativa en la tipología implementada en la producción de vivienda social se analizan a continuación las actuaciones en política de vivienda en una línea histórica de tiempo para el caso de producción de origen normal e institucional. Posteriormente se especifica lo reglamentado para los desarrollos clandestinos. Para el caso de la producción planificada, la política de vivienda ha variado su enfoque a través de los años de acuerdo a ciclos marcados por coyunturas económicas o sociales y por sus correspondientes reacciones del mercado a la demanda del suelo. Cinco periodos generales pueden diferenciarse según se muestra en la figura 1 y en la posterior descripción de cada período. • 1918 - 1942. Baja producción de vivienda estatal enfocada a resolver los problemas de higiene. Planificación urbana centrada en la producción de Barrios Populares Modelo con unidades de vivienda tipo ¨casa¨ con servicios comunitarios tales como capilla, escuelas primarias, sala-cuna, campos de deporte, centros culturales, plaza de mercado y una inspección de policía para ser asignados a la clase obrera y campesina de las principales ciudades. • 1942 - 1965. Institucionalización de la producción estatal como constructor y protagonista de la edificación. Se mantiene la alternativa de crecimiento de las ciudades con tipologías de baja altura y alta densidad, ésta última dada más por las circunstancias que por una reglamentación o propuesta específica. Se destaca, la llegada de Le Corbusier en 1951 con propuestas habitacionales siguiendo las ideas del

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Figura 1: Actuaciones en política de vivienda referentes a las morfología del espacio residencial durante el siglo XX.

Figura 2: Densidades y clasificación socioeconómica de las principales ciudades de Colombia. Elaboración propia a partir de DANE.

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Figura. 3 La producci贸n de vivienda social en Colombia. Elaboraci贸n propia

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urbanismo moderno de altas densidades ligadas a edificios en altura con grandes áreas libres. Propuesta muy poco acogida por el sector constructor que se encargaba de la urbanización de nuevos barrios con edificaciones de baja altura por todo el territorio colombiano. • 1965 - 1972. Transición en el manejo institucional en la producción de vivienda hacia la regulación del mercado privado. Período caracterizado por el inicio de la realización de Planes de Desarrollo Nacional en los que se incluyen políticas de vivienda tratando de superar el gran déficit habitacional4 situado principalmente en las poblaciones de bajos ingresos y la aparición de tugurios y asentamientos clandestinos. • 1972 - 1990. Política de vivienda considerada un instrumento para el desarrollo urbano en relación a la redistribución del ingreso y la atención al déficit habitacional. Especial atención a la construcción de vivienda para clase media y un carácter subordinado para las clases con menos ingresos basado en autoconstrucción, lotes con servicios y viviendas mínimas. • 1990 – 1999. Política de vivienda convertida en un instrumento que impulsa el mercado inmobiliario e hipotecario en materia de vivienda social. Formulación de una nueva legislación (Constitución5 y Ley 3 de 19916) y estrategia neoliberal: ¨Se cierra el ciclo de acción pública como constructor de vivienda, se estructura un nuevo sistema institucional en función a subsidios directos a la demanda cuyo monto fijo determina los precios de la vivienda y las condiciones económicas de los demandantes y se le ceden todas las competencias a los promotores privados.¨ (CEBALLOS 2008:265) Ley que promueve un nuevo marco en la financiación pero que no se ocupa de revisar cuestiones en materia de tipos de vivienda, manejo del suelo o disposiciones urbanas. Para el caso de los asentamientos clandestinos el Estado tan solo ha podido llegar a realizar procesos de legalización de los desarrollos construidos. Desde la ley 179 de 1948 por la cual se dictan disposiciones sobre saneamiento de suelo y vivienda, las instituciones han intentado mitigar los grandes problemas de calidad habitacional y su entorno con muy poco éxito. Años después, y tan solo a escala urbana, a partir del acuerdo 6 de 1990 tres fases claras han sido consideradas a la hora de intervenir: la primera, acciones de emergencia para la prestación de servicios públicos; la segunda, la prestación de servicios públicos, el mejoramiento de la accesibilidad y la producción, construcción y amoblamiento de espacios verdes; y finalmente la tercera de regularización de éstos espacios. A escala arquitectónica, no ha habido unidad de criterio respecto a las exigencias de volumetría y los avances en mejoramiento de la calidad de la vivienda han sido mínimos. Como se puede ver, el marco jurídico colombiano en materia de vivienda social refleja una cierta ausencia institucional, operativa y financiera en la producción de vivienda social. Tan solo hay una preocupación por definir esquemas de subsidio y de financiación en el ámbito privado pero poco por la definición de parámetros arquitectónicos y urbanos de calidad. Simplemente, en ese territorio, históricamente se ha construido con viviendas de baja altura y así se ha seguido por años. Las edificaciones en altura se consideraron de inversión y costo elevado y se asignaron mayoritariamente a las clases medias y altas de las ciudades. Ningún promotor privado, con la necesidad de proveer nuevas tecnologías, mano de obra calificada o una inversión significativa vio ventajas económicas en construir edificios para población de bajos ingresos. En este sentido, cabe preguntarse: ¿Cómo se ha configurado entonces el espacio urbano de los desarrollos de vivienda social cuando su producción ha estado basada en una tipología de crecimiento extensivo sobre el territorio? Y ¿Cómo se ha ordenado dicho espacio con la ausencia de una normativa específica para determinar las formas de actuar? III. Las características urbanas Los interrogantes anteriormente planteados sobre la realidad del sector habitacional para la población de bajos ingresos en Colombia no pueden conducir más que a una evidente problemática de calidad, escasez y deficiencia en los espacios urbanos y arquitectónicos. Doris Tarchópulos en su texto anteriormente citado hace referencia a algunas características urbanas similares para los tres tipos de producción así: • Localización de los desarrollos de vivienda en zonas periféricas de las ciudades en áreas cuya principal amenaza es el riesgo de inundación o remoción en masa. Condiciones que se acentúan en los barrios clandestinos. • Conexión a la ciudad, para los tres tipos de desarrollo, por una sola vía arterial mediante un ramal aislado que no presenta ninguna continuidad con una malla urbana colindante o una fácil conexión a la ciudad. Todo ello como consecuencia de una incorporación indiscriminada de barrios de diversos tamaños cuyo desarrollo se rige por iniciativa individual y por lógicas basadas en la máxima explotación del suelo. • Espacio público: vías, parques y áreas libres desde el inicio reducida que empiezan a generar problemas de congestión, a mayor densidad de población mayor movimiento de personas y vehículos; de sellamiento del terreno por máxima ocupación de espacios libres; y de contaminación y calentamiento, como efecto de la falta de servicios, la ausencia de vegetación y de áreas verdes.

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Para 1970 Colombia contaba con 11.946.422 habitantes urbanos y con un déficit de vivienda de 618.200 unidades. (Fuente: ICT 1970).

El Artículo 51 de la Constitución Política de Colombia, consagra el derecho a la¨ vivienda digna¨ para todos los colombianos sin definir con exactitud cómo debe ser esa vivienda, su parcelación y urbanización o qué estándares de calidad debe seguir entre otros.

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La ley 3 de 1991 es la ley por la cual se crea el Sistema Nacional de Vivienda de Interés Social en Colombia. En ella se regula todo lo relacionado a políticas de vivienda, se establece el subsidio familiar y se reforma el Instituto de Crédito Territorial, ICT entre lo más importante.

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Ahora, hay una característica urbana, que responde a factores diferentes para cada tipo de desarrollo y que se considera crítica en la configuración de la vivienda social: la densidad. La tipología edificatoria de ¨casa¨ ha estado determinada por los precios de venta del suelo y de las soluciones de vivienda, los cuales a su vez han influenciado en el tamaño de las parcelas y en el trazado del barrio. Relación, que ha producido entonces una máxima ocupación del territorio y una escasa construcción de áreas libres o equipamientos como se determinó anteriormente. En Colombia, la densificación ¨más efectiva¨ en términos numéricos de la población ha correspondido a habitantes de bajos ingresos, estratos 1 y 2. (Ver fig. 2). La explicación se debe a los diferentes procesos de densificación que se dan dentro de los tipos de producción de vivienda. El primero, hace referencia a la alta densificación concebida desde el inicio en los proyectos habitacionales bien sean normales o institucionales y se obtiene por medio de la reducción del área destinada a cada vivienda. Y el segundo, entendido como re-densificación, se consigue por medio del aumento de área útil de la parcela producido por las transformaciones que los habitantes realizan en sus viviendas o como iniciativa pública de renovación urbana en donde se demuele lo existente y se construyen nuevas estructuras con usos más intensivo que el anterior. Y evidentemente un proceso no excluye al otro. En términos de calidad ésta característica urbana es la más negativa puesto que se produce un llenado de la mayor cantidad de área, ocupaciones de solares y patios interiores, deteriorando así las condiciones de la vivienda y sus habitantes. Se da en los tres tipos de producción habitacional y varía según el grupo socio económico donde se genere el proceso: los barrios de origen normal presentan 146viv/ha mientras que los asentamientos de origen clandestino tienen 96viv/ha. (TARCHÓPULOS 2005:57) Conclusiones Caracterizar la morfología del espacio residencial para la población de bajos ingresos a partir de tres factores determinantes: los tipos en la producción edificatoria, la normativa y las características urbanas, pone de manifiesto el desfase entre la complejidad de los problemas urbanos en Colombia y la insuficiencia de las estructuras institucionales por gestionarlos. La coexistencia de dos sectores paralelos, el normal (institucional y privado) y el clandestino, con comportamientos similares en su calidad habitacional y su contexto urbano frente a la desvinculación de las políticas de vivienda inclinadas a favor del mercado es cuando menos singular. El análisis de las características urbanas y de las tipologías edificadas ha demostrado que existen unas condiciones similares, indiferentes a la forma de producir la vivienda, caracterizadas por configuraciones espaciales de viviendas de baja altura, fragmentadas, incompletas e inconexas por el territorio, deficitarias de espacios libres y de densidades críticas. A su vez, en el estudio del marco normativo se ha observado una nula definición de parámetros arquitectónicos y urbanos que ha perpetuado un modo de hacer ciudad por medio de ¨casas¨ unas sobre otras por el territorio colombiano. Las regulaciones sobre las formas de producción se han centrado principalmente en consolidar el mercado inmobiliario como actividad económica. El reto actual para la producción de vivienda social en Colombia es, por lo tanto, centrarse en políticas de vivienda con nuevas alternativas edificatorias de calidad asequibles a toda la población. Una alternativa que no solo mejore el déficit de vivienda cuantitativamente con soluciones nueva de vivienda sino también elabore una serie de programas de intervención que aseguren un desarrollo económico, cultural, educativo y espacial para toda la población de bajos ingresos. Bibliografía • BALLEN, Sergio (2009) Vivienda social en altura. Tipologías urbanas y directrices de producción en Bogotá. Revista Punto Aparte. Universidad Nacional de Colombia. Bogotá. • CEBALLOS, Olga, TARCHOPULOS, Doris y SALDARRIAGA, Alberto (2008) Vivienda social en Colombia: Una mirada desde su legislación. 1918-2005. Editorial Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá. • RINCÓN, Patricia (2006): Bogotá y sus modalidades de ocupación del suelo. Análisis de los procesos de re-densificación. Revista Punto Aparte. Universidad Nacional de Colombia. Bogotá. • SAMPER, German (2003) La evolución de la vivienda. Editorial Escala, Bogotá. • TARCHÓPULOS, Doris y CEBALLOS, Olga (2005). Patrones urbanísticos y arquitectónicos en la vivienda dirigida a los sectores de bajos ingresos en Bogotá. Editorial Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá. María Fernanda Uribe Tami

maferuribe@hotmail.com

Arquitecta y magíster de la Universidad Nacional de Colombia con énfasis en estudios de vivienda y hábitat. Ha realizado un master de planeamiento urbano y territorial en la Universidad Politécnica de Madrid, donde actualmente se encuentra elaborando su tesis doctoral. Desde el 2005 ha trabajado con la Universidad Nacional de Colombia en la Unidad Administrativa de Vivienda Social de la Gobernación de Cundinamarca y el Plan de regularización de los espacios físicos de la Universidad entre otros.

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2. LA VIVIENDA QUE HACE CIUDAD

INTRODUCCIÓN El título del apartado podría resultar obvio, sin embargo, hemos sido testigos de cómo la evolución o el crecimiento de las ciudades, desde mediados del siglo XX y hasta nuestros días, se ha caracterizado por un incremento del zonning, la dispersión y de la segregación socio espacial. Hemos sido testigos de cómo la producción masiva de vivienda deja de ser un factor constitutivo de la ciudad y del derecho a la misma, para ser cada vez más un elemento de especulación financiera. Por ello, reflexionar y repensar cuáles pueden ser las maneras para abordar la vivienda que haga ciudad es una cuestión fundamental. La mayoría de los ejemplos recientes son decepcionantes desde los grandes proyectos de vivienda masiva, que especialmente se han construido en Latinoamérica (y no citamos los derivados del furor asiático), siguiendo la estela precursora de los modelos chileno y mexicano, hasta el modelo de autoexclusion repetido en todo el planeta a traves de las comunidades cerradas, las viviendas han sido entendidas como un bien de cambio aislado y autónomo de su contexto físico y social. La vivienda junto con el espacio público son los espacios principales del derecho a la ciudad y de su construcción. La vivienda es el elemento construido fundamental de la ciudad, y a través de su conformación, organización y programa se juega la pervivencia de la ciudad como espacio transversal y de relaciones múltiples. Las maneras en que las viviendas se relacionan y se entretejen con la ciudad, a través de espacios intermedios y de membranas permeables, ponen a prueba la construcción de una sociedad abierta, transversal, con posibilidad de intercambio y mejora. Los modelos actuales de extensión y baja densidad conforman la antítesis de la ciudad debido a la falta de diversidad y de compacidad, factores que se ven empeorados por los altos costos de los servicios y las infraestructuras que nunca completaran la no ciudad que se ha generado. Sobre este apartado encontramos la reflexión del artículo de Adriana Ciocoletto, Blanca Gutierrez y Sara Ortiz. A los altos costos públicos y medioambientales se suman los altos costos que resultan en términos monetarios también para las familias. No se trata solo de un costo monetario sino que estos modelos de ocupación perpetúan las desigualdades derivadas de los roles de género, y de clase, ya que las distancias entre las actividades cotidianas (trabajo, educación, salud, nutrición…) repercuten dificultando la conciliación de la vida personal, familiar y productiva. Los tiempos diarios se ven penalizados por las distancias y recorridos exclusivos entre actividades. Los territorios de no ciudad así construidos, y arruinados, son parte de nuestros desafíos de futuro ¿Cómo mejorar aquello que se ha hecho tan mal? ¿Es posible, con qué costo, cuáles instituciones pueden afrontar el desafío, qué papel le corresponde a la ciudadanía y a técnicos y técnicas? Si aprendemos de los errores deberíamos volver nuestras miradas a las ciudades complejas y variadas, en las que las viviendas se entrelazan con los espacios públicos, en los que no hay territorios exclusivos y de gran homogeneidad, donde prevalece la proximidad como valor fundamental y en los que los recorridos a pie son la mayoria. Ciudades con estas calidades se basan en la vivienda colectiva, y este ha sido el enfoque del Master Laboratorio de la vivienda sostenible del siglo XXI en sus 10 ediciones, que comenzaron en el curso 2004-2005.

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Fundamentalmente es la vivienda colectiva la que hace ciudad, nuestro desafío se situa y situará en construir viviendas variadas en tipologías y tamaños, en tipos de tenencia y actividades que albergue, asi como en la incorporación de los valores y capacidades medioambientales y naturales en el corazón de la edificación. Se ha acabado la artificial división ciudad-naturaleza, las tecnologías y conocimientos actuales hacen posible esta convivencia, el tercer imán que definiera Ebenezer Howard en su ciudad jardín de 1898 y que ha sido totalmente malinterpretada. En este sentido es muy interesante el trabajo sobre el Palmar en Valencia, donde se propone una metodología que, desde el análisis y el reconocimiento de las cualidades y capacidades pasiajísticas naturales y artificiales, permite proyectar un crecimiento con tipologías de viviendas adecuados al lugar y a la contemporaneidad. En las ciudades ya construidas, densas y con cierta compacidad se presenta la dificultad de la falta de terreno libre ¿Dónde y cómo hacer más vivienda en las ciudades que aparentan estar totalmente colmatadas? Pregunta sin respuesta única ni certera, pero que despierta la imaginación, como sucede en el artículo “Metrópolis: reconversiones y pensamientos transgresores”, que propone la mezcla de estadios de futbol y vivienda social, caso extremo y sugerente de la mezcla de usos que da vida a las ciudades. Sin duda, la mezcla de usos en una misma parcela, la ciudad por capas, es una posible alternativa para la actividad, compacidad y densidad urbana. Desde nuestro punto de vista la densidad urbana es preferible, sin embargo, vemos crecer modelos de “des-densificación” que generan expansiones de la ciudad con un modelo no sostenible, como describe el artículo crítico de Cecilia Marengo. La densificación posterior tendrá necesariamente que venir acompañada de una mezcla y complejidad de usos. Como dice Valeria Saiu en su artículo, se ha urbanizado un territorio no concordante con el crecimiento demográfico, siendo un modelo totalmente insostenible, que ha causado una fragmentación social dificil de recomponer. Cuestiones derivadas del momento neoliberal en el que vivimos nos lleva a evaluar y a preguntarnos si es posible la calidad de la vivienda cuando esta es pura mercancía, como hace el trabajo propuesto por María Luz Vergara, en el que a partir del análisis económico propone mejoras desde el proyecto sin perder los objetivos económicos. Los barrios, como las ciudades, se transforman, a veces de manera evidente y con procesos de gran calado y otras de manera imperceptible, tal como explicaba Jane Jacobs1 sobre el barrio del North End de Boston, un barrio que se habia recuperado sin que ningún político o técnico de renombre mediara, la vida de las personas había transformado el lugar. ¿Cuáles son las características que presentan los barrios vitales, capaces de regenerarse? Diferentes estrategias, avatares, y proyectos han llevado que determinados barrios perduren y revivan, han sido re-habitados y rehabilitados para adecuarse a las necesidades de cada sociedad. Tal es el ejemplo de la idea de comunidad explicado por Joan Moreno; la inclusión de Ramat Aviv como barrio a preservar que explica Anat Chervisnky; el ejemplo de Bellvitge analizado por Sandra Bestraten y Emili Hormidas o el caso de Vistabella en Murcia presentado por Patricia Reus. Los barrios autoproducidos son aún una asignatura pendiente del urbanismo más tradicional, aunque sobran los ejemplos de mejora y rehabilitación de estos sistemas urbanos a partir de la comprensión de sus realidades sociales y características morfológicas. Ciudades como Rio de Janeiro y Medellín son de sobras reconocidas como modelos de renovación urbana de los barrios autoproducidos, basándose principalmente en llevar la ciudad, lo urbano, allí donde falta. La ciudad como espacio colectivo necesita de esfuerzos mancomunados, entre población y administraciones; no es suficiente la acción organizada de los habitantes. A partir de 2005 la ciudad de Sao Paulo ha encarado políticas de rehabilitación de barrios (favelas) y de construcción de viviendas de realojo en el mismo entorno sumamente ambiciosas, aplicando lo establecido en el Estatuto das Cidades y los ZEIS (Zonas de especial atención social), tal como explica en su artículo Elisabeth França. Desde 2008, Sao Paulo apostó no solo por el catastro y censo de todas las personas viviendo en favelas y afectadas por obras de infraestructura pública, sino que optó por incluir arquitectos de prestigio en el trabajo de rehabilitación y realojo. En el trabajo analítico y crítico de Moya y Salgado periodizan en tres etapas la construcción de vivienda pública en Madrid desde 1940 hasta la actualidad. Asegurando que el último período se inicia con la novedad positiva de la integración de la vivienda social en tejidos urbanos de vivienda privada existentes y culmina en la vivienda como hito que ha enmascarado la baja cantidad de vivienda realizada, así como su poca capacidad de generar ciudad. Rescatando en oposición la arquitectura “comparsa” capaz de generar tejidos urbanos. Se presentan en los artículos una serie de reflexiones que abren, como se ha explicado brevemente en esta introducción, una serie de preguntas, análisis críticos y propuestas para poder avanzar en la vivienda que hace ciudad, desafío aún pendiente y que será imprescindible abordar en el futuro inmediato en todo el planeta, donde los modelos erróneos, el crecimiento demográfico y la escasez de recursos son los grandes desafíos. La vivienda que hace barrio ha de presentar una necesaria compacidad, tener calidad ambiental y natural, ofrecer diversidad tipológica y de usos al tiempo que se conforman espacios de relación también diversos y específicos. La sociedad del siglo XXI es seguramente la más diversa que nunca ha convivido en espacios urbanos. La diversidad creciente de modos de vida, de bagajes culturales y sociales, de edades,

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JACOBS, Jane. Muerte y vida de las grandes ciudades. Madrid: Capitán Swing, 2011

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de intereses, de recursos de los y las habitantes nos llevará necesariamente a pensar de la particularidad a lo general2; ya no es aceptable la uniformización falsamente neutral. La ciudad de Viena realiza desde 1992 políticas urbanas basadas en la incorporación de la perspectiva de género como metodología transversal de análisis y acción, que permite visualizar, entender y proponer desde el conocimiento de los requerimientos de sus habitantes concretos teniendo en cuenta sexo, género, edad, cultura… El conocimiento de la diversidad real para que el resultado de los nuevos barrios o rehabilitaciones eviten los espacios anónimos y de nadie. Desde esta misma perspectiva la vivienda afronta su reto futuro: economía pero no uniformidad sin atributos, producción masiva y variedad. En definitiva el reconocer la heterogeneidad contemporánea permitirá pensar soluciones más adecuadas sin simplificaciones que resultan en barrios sin vida, segregados y fragmentados. Y la clave de la ciudad inclusiva e incluyente, con futuro, es el proyecto de la vivienda colectiva. Zaida Muxí Martínez y Patrizia Montini

2 Tal como recomendara Jane Jacobs en el libro citado y está aplicando la ciudad de Viena esn sus políticas urbanas desarrolladas desde 1992, ver Manual for Gender Mainstriming in Urban Plannning and Urban Development. City of Vienna 2013.

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2. LA VIVIENDA QUE HACE CIUDAD

Cecilia Marengo

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Córdoba, Argentina

MODELOS DE DENSIFICACIÓN RESIDENCIAL Análisis comparativo en pos de una habitabilidad sostenible

PRESENTACIÓN DE LA PROBLEMÁTICA: DE LA EXTENSIÓN A LA DENSIFICACIÓN El problema de investigación se centra en una línea de trabajo que entrecruza dos temáticas: el desarrollo urbano y las políticas habitacionales, desde una perspectiva que considera las intervenciones residenciales insertas en un contexto de producción espacial-urbana. El tema habitacional es abordado en tanto herramienta que al momento de diseñar políticas de intervención, pueda contribuir a alcanzar objetivos de equidad en crecimiento urbano, integración social de los habitantes y una mayor eficiencia urbana1. El espacio metropolitano expresa la complejidad de los nuevos procesos de reestructuración territorial, que se inician en Córdoba - Argentina en la última década del siglo XX. La reubicación de actividades en la periferia y la localización de inversiones privadas en los bordes de ciudad, introducen cambios significativos en el modelo de ocupación y uso del espacio. Se desarrollan extensiones urbanas en zonas hasta ayer rurales dando lugar a un nuevo tipo de configuración, que se caracteriza por la dispersión, autonomía, y uso del espacio exterior en forma privada y a gran escala. Los límites de la ciudad tienden a desdibujarse, acentuando la conurbación con las localidades de área metropolitana y surgen espacios de nueva centralidad en la periferia. Las formas socio – espaciales que se materializan en las últimas décadas, identifican dos dinámicas particularmente visibles en el modelo de crecimiento, por una parte: la intensificación de la segregación residencial (con la homogeneización social del espacio) y por la otra, la fragmentación, con la materialización de áreas residenciales cerradas y desvinculadas de su entorno. (De Mattos, C. 2001). Paralelamente, se ponen en evidencia crecientes dificultades de una demanda poblacional cada vez mayor para acceder al suelo, la vivienda, y los servicios urbanos especialmente en las áreas mejor equipadas de la ciudad. Datos relevados en el municipio de Córdoba (Argentina) señalan la tendencia de ocupación del suelo más dispersa y en baja densidad. (Marengo C. 2008). Las densidades brutas disminuyen de 71 a 61 hab./ha. en el período 1991 - 2001 y nuevamente a 50 hab/ha. en 2010. Los aportes de la investigación consisten en: instalar la cuestión del impacto de las políticas habitacionales en términos de la sustentabilidad del crecimiento urbano. Nuevas funciones, o su transferencia desde la ciudad compacta, han producido cambios en el uso y la ocupación del espacio periférico. El sobredimensionamiento en la escala de intervención de las propuestas y la mono funcionalidad en los conjuntos de vivienda se asocian con cambios en el estilo de vida de los habitantes, y observan un debilitamiento de los mecanismos de conexión entre el espacio privado residencial y el espacio público. Frente a este panorama de des-densificación, se ve la necesidad de repensar las intervenciones residenciales, considerando la densidad como un indicador que puede operar favorablemente en la sostenibilidad urbana, e impulsar nuevas formas de gestión habitacional con mixtura funcional que atenúen los efectos negativos de la segregación social y la extensión urbana. El abordaje del problema de investigación se plantea desde tres interrogantes: 1-¿Qué niveles de densificación presentan las diferentes áreas de la periferia? ¿Qué grado de adecuación existe entre lo previsto en la normativa y la densificación real construida? Para dar respuesta al mismo, se considera el estudio del tejido residencial existente, su caracteriza-

1 Proyecto de investigación: “La expansión urbana, estrategias de intervención en contextos de alta inequidad socio-espacial. Modelos de densificación: lo existente y nuevas hipótesis en escenarios de evaluación prospectiva.” Directora: Dra. Cecilia Marengo. Equipo de Investigadores: Prof. Emérito Mario Forné, Prof. Alejandro Ambrosini, M.Sc. Cecilia Peralta, Arq. Silvia Bonetto, Arq. Alejandra Ochoa, Arq. Alicia Casas, Arq. Lucian Repiso. Becarias: Virginia Monayar y Claudia Inés von Lücken. Proyecto: 05/A 277 – SeCyT – UNC 2012-2013

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ción y el grado de adecuación a las previsiones normativas sobre uso/ocupación del suelo y se comparan casos significativos en diferentes sectores periféricos. 2-¿Cuáles son los antecedentes de intervenciones habitacionales que proponen una mayor densificación en el tejido urbano? Para responder al mismo, se construye una base de datos cuya casuística la integran conjuntos de vivienda colectiva materializados en la ciudad de Córdoba. Se identifican las ventajas/ desventajas derivadas de la densificación propuesta sobre la base de variables de diseño previamente cuantificadas. 3-¿Cómo responden las diferentes propuestas de densificación (de conjuntos de vivienda colectiva de promoción pública o privada) a los lineamientos formulados en el Programa de densificación urbana, desarrollados en el Plan Director Córdoba 2020?2 4-¿Cómo densificar considerando calidad de vida y aceptación social? En este punto, se prevé el desarrollo de un modelo de simulación sobre las posibilidades de densificación retomando los indicadores desarrollados en las dimensiones precedentes y evaluándolos en escenarios hipotéticos de intervención futura. LOS CONJUNTOS DE VIVIENDA COLECTIVA: ¿POR QUÉ REEXAMINARLOS? El estudio de los modelos de densificación, desde una perspectiva que considera las intervenciones residenciales existentes, busca evaluar comparativamente la calidad de vida presente en las diferentes alternativas de organización espacial y así medir su impacto considerando, diferentes variables previamente seleccionadas que remiten al diseño arquitectónico – urbano de los edificios. Posibilitará el diseño de acciones que disminuyan la fragmentación urbana, contribuyan a una mayor integración espacial-social y puedan ser transferidos a nuevas operatorias de vivienda, articulando la política habitacional con las estrategias de crecimiento urbano. El diseño metodológico: la casuística y los criterios de análisis El abordaje del problema plantea reexaminar conjuntos de vivienda construidos en la ciudad de Córdoba que presentan densidades más altas que el entorno inmediato donde se localizan. La sistematización, se inicia con el relevamiento de 42 conjuntos identificados en el plano de urbanizaciones elaborado por la Dirección de Urbanismo de la Municipalidad de Córdoba con fecha 2010. La selección abarca un período temporal extenso (décadas de los 70s a la fecha) lo que permite comparar una amplia gama de posibilidades y maneras de abordar la densidad residencial así como analizar los alcances y las limitaciones de la normativa en el contexto actual de crecimiento. En algunos casos, ligadas a los modos de producción, las tendencias en arquitectura, las formas que prevalecen en la ocupación del suelo en áreas de expansión urbana, entre otros aspectos. En mayor medida incluyen conjuntos materializados a través del sistema público de vivienda, pero también en último período, por el sector inmobiliario – desarrollista. Las escalas de análisis abordan el estudio de estas intervenciones a partir de la recolección de datos que se seleccionan para poder inferir, la calidad de vida propuesta en cada resolución. El análisis particular de cada variable y su interpretación a través del entrecruzamiento con otros datos supone la construcción de indicadores que determinan los niveles de sustentabilidad urbana, residencial y ambiental de cada caso, además de construir un mapa temporal de diferentes intervenciones residenciales en la ciudad de Córdoba El soporte para la sistematización es una matriz de datos y su posterior registro a modo de ficha, de múltiples entradas en función del dato que se desee priorizar para la búsqueda de información, lo cual permite una visualización rápida y comparativa de los diferentes indicadores considerados en la casuística. (Fig. 1-4). Se proponen dos escalas de análisis: a escala urbana, a los efectos de indagar sobre las relaciones dinámicas entre conjunto y contexto (niveles de integración del conjunto en la estructura urbana); y a escala del conjunto examinando el espacio residencial (habitabilidad sustentable) y el espacio abierto del conjunto (sustentabilidad ambiental). Se consideraron como variables de análisis las siguientes: datos generales del conjunto y su descripción: nombre, barrio, año de proyecto, localización urbana, afectación normativa, tipo de operatoria (pública/privada) dimensiones del predio, superficie construida, modelo de ocupación, cantidad y mixtura de unidades, alturas, mixtura de usos y breve memoria descriptiva. Los espacios residenciales, se analizarán considerando: la diversidad tipológica y social; combinatoria tipológica y sistemas de movimientos, organización y flexibilidad espacial; relaciones interior/exterior. Los niveles de densificación que presentan los conjuntos en la actualidad, se valorarán en función de los criterios definidos en el Plan Director Córdoba 2020, fijados por la Dirección de Planeamiento Urbano: infraestructura, movilidad y espacio verde (Diaz O., 2010). En relación con la Infraestructura, interesa relevar si los conjuntos tienen conexión a red, o planta de tratamiento propia de efluentes y considerar su impacto en términos de demandas a las redes de electricidad, agua potable y gas natural. En relación con la movilidad, interesa analizar comparativamente, la distancia del conjunto al área central, (en minutos) la distancia a las paradas de ómnibus (itinerarios peatonales) y la disponibilidad de líneas de transporte y estacionamiento en la localización del conjunto. En relación al espacio abierto del conjunto,

2

El mismo considera la inclusión, la sustentabilidad y la institucionalidad como imperativos a ser impulsados desde la gestión urbana.

185


Fichas síntesis. Conjunto Residencia Universitaria Milénica. Elaboración S. Bonetto, A. Ochoa.

Fig. 1.

Fig. 2.

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Fig. 3.

Fig. 4.

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interesa relevar la accesibilidad y proximidad al espacio verde público urbano, consignar si tiene espacio propio en el conjunto, (índice de espacio común en m2 de espacio libre por habitante), organización y configuración, niveles de mantenimiento y apropiación, valores de m2 de espacio verde por habitante (indicador de sustentabilidad). La sistematización ha permitido identificar: la densificación propuesta en cada intervención, (viv./ha.) (hab./ha.); la relación entre la localización urbana y la densificación propuesta, la relación entre la espacialización resultante y la calidad de vida que ofrece, el grado de mixtura de actividades, las facilidades en términos de acceso a la movilidad urbana, entre otros criterios que posibilitan en una primera etapa, dar cuenta de la validez de los niveles de densificación existentes en los conjuntos residenciales considerados. CONCLUSIONES PRELIMINARES A modo de síntesis pueden enunciarse algunas observaciones preliminares que se desprenden del análisis comparativo de los conjuntos relevados, respecto al diseño arquitectónico y su resultante urbana en el caso de la vivienda colectiva. Los indicadores sistematizados que aportan datos en relación a la densidad edilicia (viviendas/hectárea) y poblacional (habitantes/hectáreas) de los diferentes conjuntos, evidencian una amplia variedad de valores, lo cual es un dato significativo para ser analizado en relación con la localización urbana así como en relación a las propuestas tipológicas de los conjuntos. Un primer entrecruzamiento de casos permite visualizar que los niveles de densificación existente no guardan necesariamente una relación directa con la disponibilidad de suelo afectado (dimensiones del predio) o con la localización urbana (periférica o intermedia). La tipología urbana-arquitectónica responde a criterios particulares en cada caso, observándose que la densidad no constituye una variable de intervención que oriente en los criterios de conformación de los conjuntos, es decir no existe una relación entre la localización urbana de los conjuntos y los niveles de densificación que presentan. En los conjuntos relevados el factor de ocupación del suelo (FOS) no supera el 30% de la superficie del predio. Si bien es un valor elevado en términos ambientales, no considera los usos no previstos en que se incorporan posteriormente en los conjuntos (cocheras, comercios, servicios, etc.) Por otra parte, desde un punto de vista arquitectónico, puede afirmarse que en un primer cruce de variables, las intervenciones analizadas no muestran valores de densificación importante, (salvo contados casos). Al realizar un análisis comparativo sobre la aplicación de la normativa, se observa que los conjuntos habitacionales aún cuando ofrecen mayores niveles de densificación, no aplican las máximas posibilidades previstas en la normativa para promover un uso más eficiente del suelo urbano. Esta condición es particularmente evidente en los conjuntos promovidos a través de políticas públicas. Queda pendiente para el análisis, si esta decisión responde a criterios de diseño ó a una baja aplicación de las posibilidades contempladas en la normas. Con relación a las formas de ocupación del espacio, se presentan diferentes alternativas y combinatorias de tipos arquitectónico-urbanos (tira, torre, bloque, claustro, entre otros) observándose que la mayor diversidad corresponde a los conjuntos habitacionales construidos a través de políticas públicas, que es donde se registra mayor exploración de alternativas proyectuales. Tanto en las nuevas propuestas impulsadas por el mercado como en los conjuntos de promoción pública construidos en las décadas de los 70s y 80s, el cerramiento espacial es un elemento que aporta calidad ambiental y control social al espacio colectivo. El espacio público es una cuestión compleja en términos de articulación con el espacio urbano y su tratamiento, si bien existen antecedentes donde los espacios públicos no son cerrados, (y no sufren vandalismo) es evidente que el control social del espacio de los conjuntos que es el que mejora su calidad y promueve el uso por parte de los residentes. El análisis comparativo de índices de espacio verde por habitante, nos permite afirmar que los indicadores son satisfactorios en la mayoría de los conjuntos y superan la media para la ciudad de Córdoba, es más en muchos conjuntos se observa que los espacios verdes tienen dimensiones muy significativas en función de la cantidad de habitantes. Se observa que los conjuntos de mayor antigüedad, presentan altos valores en la relación espacio verde/habitantes, aunque no necesariamente impliquen niveles de mayor calidad de ambiental. En síntesis consideramos que la presente investigación aportará resultados para la discusión disciplinar sobre como promover alternativas de densificación que promuevan simultáneamente condiciones de sostenibilidad urbana, habitabilidad sostenible, que facilite la vida cotidiana y el uso del espacio, y sostenibilidad social que haga posible la convivencia en una ciudad abierta . REFERENCIAS • De Mattos Carlos (2010) Una nueva geografía latinoamericana en el tránsito de la la planificación a la gobernanza, del desarrollo al crecimiento EURE vol 36 no 108, agosto, pp. 167-179. • De Mattos Carlos, A. (2001) Metropolización y suburbanización. Revista EURE, Vol. 27, No. 80. Mayo. Santiago de Chile. • Marengo Cecilia (2008) Urban Sprawl and Spatial Planning.Facing the challenges of growing social inequity. Case study: Córdoba – Argentina. Published by IFoU. The Netherlands.

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• Municipalidad de Córdoba – Universidad Nacional de Córdoba. (2008) Bases para el Plan Director de la Ciudad de Córdoba. Lineamientos y Estrategia general para el reordenamiento del territorio. (Mimeo) • Soja, E. (2000). Postmetropolis Critical studies of Cities and Regions. USA: Blackwell Publishing. • Diaz Oscar (2010) Programa de Densificación Urbana. Documento Preliminar. Comisión de Densificación del Consejo de Planificación Urbana. Municipalidad de Córdoba. Dirección de Planeamiento Urbano. Córdoba. (Mimeo) Cecilia Marengo

mcmarengo@gmail.com

Universidad Nacional de Córdoba – Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño / CONICET / Instituto de Investigación de Vivienda y Hábitat. Arquitecta, Magister en Diseño Arquitectónico y Urbano, Universidad Nacional de Córdoba Argentina. Doctora por Universidad Tecnológica de Delft – Holanda, en el Departamento de Renovación urbana y Vivienda. Investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (CONICET). Profesora Titular de la Cátedra de Arquitectura IB y subdirectora del Instituto de Investigación de Vivienda y Hábitat (FAUD UNC). Directora de proyectos de investigación, becarios y tesis doctorales en la temática Vivienda y Desarrollo Urbano. Evaluadora de proyectos de investigación, publicaciones científicas y actividades académicas. Integrante de la Comisión Académica del Doctorado en Estudios Urbano Regionales (UNC – BUW)

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2. LA VIVIENDA QUE HACE CIUDAD

Pablo Medinaceli, Victoria Fernández Bruniar, Juan Cazado, Juan José Fernández Bruniar, Ignacio Carballo, Ignacio Queraltó, Santiago Chiban, Fernando Álvarez de Toledo, Angeles Gorgone y Candela de la Torre | Buenos Aires, Argentina

METRÓPOLIS: RECONVERSIONES Y PENSAMIENTOS TRANSGRESORES. HIPÓTESIS IRREVERENTE SOBRE UNA CIUDAD POSIBLE Una estrategia para la consolidación de espacio público y la vivienda de interés social en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires del SXXI. Escenario de intervención sobre la reconversión de los espacios del fútbol

INTRODUCCIÓN El presente trabajo pretende presentar nuevas reflexiones sobre las posibilidades de intervención dentro del espacio urbano a partir de la reconversión de usos sobre sectores de alta sensibilidad simbólica para los argentinos, como lo son los espacios del fútbol profesional. A partir de los territorios ocupados por los estadios, campos de entrenamiento, instalaciones y sus anexos, dentro del territorio de la ciudad, se busca establecer una reflexión acerca de las posibilidades de transformación de la metrópolis sobre los criterios de mejoramiento del hábitat y uso del suelo. Avanzar sobre la cultura, ponerla en juego, repensarla, cuestionarla y obtener nuevas aproximaciones es la tarea de los que amamos el conocimiento - tanto como el fútbol .Ésto nos obligó a poner en juego nuestras propias creencias, mandatos e inercias culturales que presuponen algún tipo de tabú; justamente esa es la labor intelectual honesta que pretendimos desarrollar con este proyecto. Podríamos decir en palabras de Sandford Kwinter1 que tratamos de poner nuestras ideas en riesgo y hacer al peligro hablar. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires tiene 18 (dieciocho) campos de juego que pertenecen a instituciones deportivas que militan en las 4 (cuatro) categorías del futbol profesional que se han formado en los últimos años del Siglo XIX y continuaron de manera sostenida hasta la primera mitad del Siglo XX .Solo unos pocos clubes se formaron o fusionaron en la segunda mitad del siglo pasado. Por otro lado la demanda habitacional, especialmente de vivienda social, es una deuda de los sucesivos gobiernos de la ciudad ascendiendo a alrededor de 300.000 unidades según el último censo habitacional (y más de 2 millones en todo el país desde hace más de 30 años); un dato significativo es que el 62% de los habitantes de la ciudad son inquilinos mientras que el volumen construido anual de la ciudad supera los 2 millones de metros cúbicos por año. Nos proponemos pensar en un uso más racional de los espacios públicos que estimule la recuperación del patrimonio vegetal, el desarrollo de vivienda colectiva con acceso al crédito (fig.1 y fig. 2) y el mejoramiento de hábitat urbano superando espacios de conflictividad. EL FUTBOL Y SUS TERRITORIOS Ubicaciones y trama La Ciudad Autónoma de Buenos Aires es sin duda una de las capitales mundiales del fútbol no sólo por la pasión que despierta en sus habitantes sino por la jerarquía de sus instituciones que han cosechado a los largo de más de 100 años de práctica un prestigio difícilmente igualado; cuenta con clubes de reconocimiento internacional que cuentan en sus vitrinas con todos los trofeos internacionales existentes y una rica historia de deportistas únicos que animan las ligas más importantes del mundo. 1

Kwinter ,Sanford (2002)– The flying bullet –incluido en “Conversaciones con estudiantes” de Rem Koolhass – XXX

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Desde fines del siglo XIX, con la llegada de los inmigrantes ingleses, el fútbol se transformó en parte del ADN de los porteños promoviendo la creación de decenas de equipos para luego transformarse en pequeños clubes que modificarían para siempre gran parte del carácter la ciudad y sus pobladores. En nuestros días Buenos Aires es la única ciudad del mundo que cuenta con 18 clubes (fig. 3) de futbol de las 4 categorías profesionales dentro de su territorio; la mayoría de ellos cuenta con instalaciones anexas y varios campos de práctica2. Si bien estas instituciones comenzaron modestamente, mayoritariamente en las primeras décadas del siglo XX, casi ninguna permanece en su lugar original, incluso trasladándose fuera de los límites de la ciudad. Las dimensiones de estos predios fueron variando es relación a las necesidades institucionales y muchos de ellos lo hicieron dentro de zonas, que por la expansión propia de la ciudad, se vieron alcanzados por la trama de la ciudad en consolidación. Este tópico es central en el desarrollo de la vida ciudadana y es una de las primeras causas de conflictos tanto para la normal circulación como también los problemas asociados a la violencia que el fútbol genera a través de disputas entre seguidores ciertamente institucionalizados y amparados por la dirigencia política y deportiva (estos sujetos son denominados genéricamente como “barras brava” y mantenida como una práctica corriente y muchas veces aceptada). Este tema será determinante en nuestra propuesta proyectual como se verá más adelante. Origenes y migraciones Para encuadrar algunos de los argumentos sostenidos en el presente trabajo se hace necesario comprender ciertos aspectos de la creación y asentamiento definitivo de los clubes de fútbol en la Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores. Como hemos sostenido anteriormente, desde las últimas décadas del Siglo XIX cada sector de la ciudad (principalmente los ubicados en el sur de la ciudad) contaba con su espacio de práctica deportiva del fútbol y luego algunas instalaciones para el desarrollo de actividades del tipo social pero éstas no solían ser permanentes por motivos varios que van desde la precariedad económica hasta conveniencias espaciales. A partir del estudio de las ubicaciones originarias de los clubes y sus numerosas migraciones es que encontramos que solamente uno de éstos mantuvo su asentamiento original (se trata del Club Vélez Sarfield, en el barrio de Liniers). Esta premisa nos sirvió para someter a juicio el argumento de los que se oponen a la relocalización de estos espacios sosteniendo discursos que plantean cierta destrucción de valores constitutivos de los barrios porteños (un nuevo capítulo de esta historia de sinsentidos urbanos se renueva con la al menos cuestionable decisión de la vuelta del estadio de San Lorenzo a Boedo que ha contado con el llamativo silencio de muchos actores del urbanismo y la academia)3 Las migraciones de los clubes han sido permanentes en la primera mitad del Siglo XX y solo casos aislados lo hicieron luego de la década de 1960. No existen demandas reales que impulsen la vuelta a sus predios originales por una supuesta pérdida del sentido de pertenencia a los colores de representan (fig 4). Hay numerosos ejemplos de clubes que no sólo tuvieron espacios provisorios sino que se reubicaron fuera de los límites de la ciudad por lo que pensar en los traslado como hechos traumáticos irreversibles es muy cuestionable (entre ellos podemos citar a los grandes de la ciudad de Avellaneda, Independiente y Racing, como también y más recientemente Platense, Chacarita o Estudiante de Buenos Aires). Podríamos sostener que la identificación de los equipos de fútbol ha trascendido sus barrios originales y esto también podría deberse a la migración propia de los habitantes que ya no necesariamente transcurren sus vidas en un solo sector de la ciudad. Podríamos agregar que el desarrollo de las transmisiones televisivas al relativizado la presencia en los estadios como única manera de vivir el espectáculo deportivo y ampliado a partir de la década del 50 del siglo pasado con la adhesión de nuevos “fanáticos” o seguidores de sitios remotos sin relación con la zona de origen. LAS DISPONIBILIDADES Y LAS OPORTUNIDADES: VIVIENDA SOCIAL Y ESPACIO PÚBLICO El informe preliminar de la Comisión de Vivienda de la Legislatura porteña arroja números contundentes: existen en la Ciudad más de 10 mil inmuebles ocupados; de una población de 2.770.000 habitantes, 500 mil se encuentran en emergencia habitacional, 300 mil en villas, 30 mil en asentamientos, 1.300 en conventillos y 1000 en hoteles usurpados. Ante esta situación crítica, formalizada con la ley de emergencia habitacional prorrogada en 2007 hasta 2010, se solicitan políticas públicas que aborden el problema de forma estructural, ya que el déficit habitacional avanza sobre el 70% de los porteños que hasta hoy no tienen mayores preocupaciones.

2

Arq. Feal ,Norberto (2000) Estadios de Buenos Aires ––Revista de la Sociedad Central de Arquitectos n° 207

3

Medinaceli, Pablo (2013) Comido por los cuervos – NED Magazine nº 2

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Fig. 2

Fig. 1

Fig. 4

Fig. 3

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Fig. 6

Fig. 5

Fig. 7

Fig. 8

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También en cuanto a los requerimientos de espacio verde por habitante sugerido por la Organización Mundial de la Salud, Buenos Aires se encuentra muy por debajo de los estándares óptimos. De estos valores se desprende un déficit habitacional de 85.000 viviendas y un valor de tan sólo 2,69 m2/habitante de espacio verde, muy por debajo de lo óptimo (según la OMS). Según organizaciones no gubernamentales como la APEVU (Asamblea Permanente por los Espacios Verdes) la merma en el siglo XX ha hecho que dichos espacios hayan disminuido de 7m² por habitante a tan sólo 2m² por habitante frente a estándares de 15 o 20 m² de algunas capitales y ciudades de Europa (esta merma tiene valores variables según la institución que los evalúa pero todas coinciden en la perdida sostenida durante el Siglo XX). PROPUESTA GENERAL. LA TRANSFORMACION DE LA CIUDAD A partir de este relevamiento de disponibilidades y necesidades urbanas proyectamos un plan estratégico general sobre las instituciones deportivas mencionadas que tienen sus estadios dentro de los límites de la ciudad- con variaciones de escala-para luego tomar un caso de estudio particular. Estos 18 campos deportivos permiten suponer en términos de huella un mínimo de 100.000 m² (si sólo consideramos el espacio específico del campo reglamentario) pero que podría duplicarse o triplicarse si consideramos la totalidad de los predios. Si consideráramos los metros cuadrados construibles en esos espacios respetando el Factor de Ocupación del Suelo (FOS) o el Factor de Ocupación Total (FOT) estaríamos hablando de triplicar, cuadriplicar o quintuplicar las densidades posibles que luego estarán relacionadas con las decisiones de los proyectos específicos. En primera instancia esta intervención permitiría dotar a la ciudad de 25 nuevos parques y 15 nuevas ubicaciones para viviendas de interés social y clase media, hoy sin acceso a crédito, para enfrentar el déficit antes mencionado. (Fig 5) En muchos casos se trataría de reutilizaciones de estructuras resistentes preexistentes y de la construcción de entornos sustentables. A continuación detallaremos algunos de los parámetros básicos de acción para las intervenciones planteadas; La propuesta general contempla tres puntos esenciales: • Aportar a una posible solución a la problemática de la vivienda social. • La recuperación y generación de espacio público. • La recuperación de espacios verdes para la ciudad. Otras cuestiones no menores también son consideradas para la elaboración de la propuesta, pero están en relación a decisiones proyectuales como ser: • Mejorar las circulaciones y tránsito de las zonas afectadas por los espectáculos deportivos. • Reconstruir las tramas interrumpidas por las instalaciones deportivas. • Dotar a la ciudad de espacios para la práctica y el espectáculo deportivo acorde a las necesidades del siglo XXI. En tal sentido estas intervenciones tendrán que tomar como líneas generales de acción algunos parámetros proyectuales que dan carácter a la propuesta general: • Reutilización de las estructuras resistentes de los estadios, si esto fuera posible. • Construcción de nuevas instalaciones que contemplen los estándares de sustentabilidad requeridos para un correcto funcionamiento en el marco del uso de energías limpias o renovables. • Dotar a cada nuevo conjunto habitacional de un espacio público y verde igual o superior al de las dimensiones del campo de juego utilizado. • Conformar una nueva tipología que contemple instalaciones de uso público y servicios (escuelas, centro deportivo, espacios de exposiciones o eventos, estacionamientos, centro de salud, aéreas de cultivo para uso interno, reservorio de agua recolectado de lluvias). Como veremos en el caso a desarrollar cada intervención prevé: • • • • • •

Sistemas de energía eléctrica por recolección (paneles solares) o generación (turbinas eólicas). Optimización de las orientaciones y los acondicionamientos climáticos naturales. Sistemas de recolección de aguas de lluvia como reservorio para usos secundarios. Planta de tratamiento de aguas servidas para su reutilización. Áreas de cultivo para el consumo local evitando traslados y conservantes. Espacios verdes con especies autóctonas compatibles entre sí.

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CASO DE ESTUDIO: LA BOCA Ubicado en la ribera del Riachuelo – río que hace a la vez de límite de la ciudad con la Provincia de Buenos Aires – el estadio se encuentra en un distrito marcado por la inmigración, los conventillos y su reciente reconversión en un área de gran movimiento turístico y valor patrimonial dentro de un barrio con una fuerte identidad ligada a la institución deportiva. La trama de este sector de la ciudad se encuentra consolidada en viviendas simples o colectivas de baja altura, algunas de ellas erigidas a principio del siglo pasado con los materiales provenientes de los buques desarmados. Se trata también de un barrio con serios problemas de infraestructura relacionados con la proximidad a un entorno contaminado (El Riachuelo, río que desemboca en el Rio de La Plata cuya contaminación no ha sido aún revertida), situaciones de inundación potenciales, circulaciones interrumpidas por recorridos ferroviarios a nivel o tramas que desembocan en la ribera y un alto grado de deterioro en gran parte de las edificaciones cercanas al estadio. El caso específico de este análisis y propuesta toma la estructura resistente del estadio como soporte de unidades prefabricadas para viviendas de 1, 2 y 3 ambientes (de 29 a 65 m2); para nuestro proyecto se prevé una población de entre 15.000 y 25.000 habitantes dependiendo esto de la estructuración de las unidades y sus tipologías. En términos específicos el complejo planteado contiene todas las variantes de uso y sustentabilidad posibles dentro del marco de lo establecido en nuestra propuesta. (fig 6). Tres cuerpos sirven de sustento a las viviendas prefabricadas y moduladas que se combinan en distintas modalidades de uso por sus capacidades métricas. Éstas se montan es la estructuras existentes de hormigón armado. Las esquinas son utilizadas para la articulación de espacios de recolección de energía solar y áreas de cultivo para uso interno del complejo; sobre las viviendas los generadores eólicos se distribuyen para abastecer los usos comunes (espacios públicos, instalaciones comunes, sistemas de emergencia). El único pabellón que no contiene vivienda alberga los servicios del proyecto: sala de atención médica, administración del complejo, escuela inicial, centro cultural, área de exposiciones y salón de usos múltiples, museo de La Boca, subsede social del club Boca Juniors. Desde el punto de vista urbano la trama se introduce en el complejo derribando las barreras previas a la intervención y dotando al barrio de un nuevo espacio de uso público abierto y de nuevas áreas compartidas. La liberación de la planta baja (de acceso) ayudaría a la consolidación de las zonas afectadas.(Fig. 7) La propuesta también permite el aprovechamiento de los nuevos espacios sin restricciones de horarios ni de usuarios específicos generando un tracción hacia una nueva manera de entender la espacialidad de “lo público” como el ámbito de construcción de lo ciudadano en el marco de los valores republicanos. REFERENCIAS • • • • • • • • •

Atlas Ambiental de Buenos Aires – Conicet/FADU UBA/ Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires 2009 Fabbri, Alejandro (2006)– El nacimiento de una pasión, historia de los clubes de fútbol –Capital Intelectual – Gawiansky, A.(1985) ¿Espacio público, espacio de todos, espacio de nadie o de algunos? Replanteo ,año 3, nº 5 Gorelik, A.(1998) La grilla y el parque. Espacio público y cultura urbana en Buenos Aires (1887-1936), Buenos Aires: UNQ Liernur, Jorge Francisco Silvestri, Graciela. Hardcover (1993) El umbral de la metrópolis: transformaciones técnicas y cultura en la modernización de Buenos Aires (1870-1930), Editorial Sudamericana Silvestri, Graciela Aliata, Fernando (2001) El paisaje como cifra de armonía, Nueva Visión Welch Guerra, Max (editor) (2005) Buenos Aires a la deriva –Transformaciones urbanas recientes –– Editorial Biblos Sitio Oficial de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires – www.buenosaires.gov.ar Sitio ONG APEVU- www.apevu.blogspot.com

Pablo Medinaceli

pmedinaceli@nedmagazine.com

Zurdos Team fue creado en 2011 por los arquitectos Pablo Medinaceli, Victoria Fernández Bruniar y Juan Cazado, con el fin de trabajar en concursos, trabajos académicos, seminarios y talleres de grado. Sus miembros se han desempeñado como profesores en la Facultad de Arquitectura Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires especializándose en proyectos de escala metropolitana y espacio público. Hasta la actualidad el grupo lleva desarrollado 20 trabajos tanto en Argentina como en concursos internacionales en su gran mayoría sobre espacio urbano y público. Durante 2013 se fundó NED una plataforma comunicacional de arquitectura, urbanismo y crítica orientado a estudiantes de grado, con el fin de promover los trabajos de los alumnos y estimular las investigaciones proyectuales.

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2. LA VIVIENDA QUE HACE CIUDAD

Valeria Saiu

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Cagliari, Italia

VERSO UN QUARTU PAESAGGIO Da “villettopoli” a “città integrata”

Il “millennio urbano” Viviamo in quello che è stato definito il “millennio urbano”. Nel 2010 la popolazione urbana mondiale ha superato quella rurale raggiungendo il 52 %, un dato che secondo le statistiche ufficiali tenderà a rafforzarsi nei prossimi decenni fino ad arrivare al 67,2 % nel 2050 (DESA, 2012). Questo fenomeno di scala globale mostra differenti tendenze nei singoli scenari nazionali e nuove dinamiche di sviluppo che modificano gli equilibri finora raggiunti: nonostante il rapporto fra popolazione urbana e rurale sia maggiore nei paesi dell’Occidente sviluppato, con America del nord ed Europa in testa, il massimo trend di crescita si registra nei paesi emergenti e in particolare in Asia, dove ogni settimana 0,88 milioni di abitanti diventano urbani (UN-habitat, 2013). Uno scenario dominato dalla Cina in cui la popolazione urbana è passata dall’11,8 % nel 1950 al 49,2 % nel 2010 e si prevede che arriverà al 77,3 % nel 2050 (DESA, 2012) (fig. 1). Parallelamente ma non in diretta relazione con il processo di crescita demografica si è verificato un consistente aumento delle aree edificate: soltanto in Europa nel periodo compreso tra il 1990 e il 2006 sono stati urbanizzati circa 1.000 di km² di suolo ogni anno (275 ettari al giorno) (EAA, 2011). Un fenomeno analizzato dall’European Environment Agency (EEA) nel report Urban sprawl in Europe. The ignored challenge 2006) in cui la dettagliata descrizione delle dinamiche generative e dei caratteri dello sviluppo urbano europeo mostrava l’affermarsi dello sprawl come modalità insediativa prevalente. La globalizzazione, le nuove tecnologie informatiche, il maggiore accesso alla mobilità, sono state individuate come alcune tra le principali cause di questo fenomeno che ha generato insieme al cambiamento della struttura economica e sociale delle città, importanti trasformazioni dei sistemi insediativi sia alla scala urbana che territoriale. La “diffusione” dell’edificato caratteristica di questa modalità insediativa appare oggi insostenibile per gli alti costi economici ed energetici che comporta e gli impatti negativi sull’ambiente che genera. In particolare rappresenta una delle maggiori criticità l’eccessivo consumo di suolo, responsabile della riduzione della biodiversità, delle proprietà produttive della terra e delle alterazioni del microclima. La “città diffusa”, inoltre, denuncia l’aggravarsi del processo di separazione ed esclusione che ha messo in crisi la città come luogo dell’integrazione sociale e culturale in favore della costruzione di una “potente macchina di sospensione dei diritti dei singoli” altamente dipendente dalle logiche economiche del mercato.1 In contrapposizione con queste logiche frammentarie e individualistiche il paradigma della sostenibilità ha posto al centro dell’attenzione la necessità di individuare nuovi modelli di sviluppo in grado di ridurre le problematiche ambientali connesse all’uso improprio del territorio e di “rifondare le città” sul concetto di comunità. In questo quadro la riorganizzazione delle città e dei territori dovrà essere intesa come lotta alla “separazione spaziale”, un’opportunità per definire una positiva integrazione tra diverse funzioni e categorie sociali e nuove sinergie tra costruito e natura. La città contemporanea. Uno spaccato sulle periferie italiane In Italia la crisi delle città ha coinciso con il declino di uno dei più importanti punti di forza storici nel ruolo sociale e culturale degli architetti italiani: la predisposizione a concepire un intervento se non nel suo rapporto con il contesto urbano di riferimento2. A partire anni ‘80, infatti,

1

Secchi, Bernardo (2013). La città dei ricchi e la città dei poveri, Roma-Bari: Laterza.

2

Ciorra, Pippo (2011). La scomparsa della città, in Ciorra, Pippo. Senza Architettura. Le ragioni di una crisi, Roma-Bari: Laterza, p. 41.

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il processo di terziarizzazione dell’economia ha prodotto anche in Italia come nel resto dei paesi industrializzati la modificazione dei modelli insediativi tradizionali e l’aggravarsi degli squilibri fra le città e le diverse zone della città. Come osserva Arturo Lanzani, la complessità contemporanea dei sistemi insediativi italiani trova, inoltre, le sue ragioni nello stretto intreccio tra gli importanti processi di innovazione nei modelli di organizzazione spaziale prodotti principalmente nel dopoguerra, e le difficoltà di governo dei differenti disegni di riforma del territorio che hanno condotto di volta in volta alla ricerca di nuovi spazi di innovazione e sviluppo.3 Un processo continuo di “trasferimento spaziale delle frontiere dell’innovazione” il cui costo nella lunga durata è stato elevato: «da un lato è il lascito materiale delle numerose “macerie” delle fasi di sviluppo precedenti (dove la figura delle macerie non va presa in senso letterale, ma vuole dire anche presenza di urbanizzazioni degradate, sottoutilizzate, di nuove “periferie”), dall’altro è un principio “degenerativo” che si trasmette nella fase successiva, minandone alcune possibilità virtuose (la costruzione di un ambiente abitabile, di un nuovo qualificato paesaggio, la cura dei beni comuni e la costruzione di regole condivise»4. Un intricato insieme di elementi che trova espressione nelle periferie, luoghi della massima rappresentazione della volontà proprietaria individuale, incarnata nell’insieme di sub-città presenti (anche se con pesi e relazioni differenti) in tutte le città italiane: «la zona dell’edilizia pubblica sovvenzionata, le tipologie dei piani di zona della L.167, le zone dell’edilizia convenzionata, le zone della periferia storica, le zone dei villini residenziali, quelle dei quartieri di pregio, la zona e gli assi industriali, la periferia viaria dei centri all’ingrosso e dei supermarket, la periferia abusiva, le fasce indistinte, la periferia delle “palazzine” private degli anni ‘50 e ‘60 e altre ancora»5. É questa la “Periferia italiana” tratteggiata da Richard Ingersoll che costituisce la parte più consistente (sia in termini fisici che per numero di abitanti insediati) delle città e che appare contraddistinguersi, soprattutto nel meridione, per il suo carattere prevalentemente di tipo residenziale. Le periferie della Sardegna. Progetti per un “Quartu paesaggio” Le dinamiche di sviluppo e di trasformazione urbana della Sardegna appaiono in ritardo rispetto al contesto italiano. É infatti soltanto negli anni ‘50 che in Sardegna «viene rilanciato in pieno lo sviluppo delle periferie urbane»6. I dati del decennio 1951-1961 mostrano una straordinaria crescita della popolazione urbana dovuta oltre che all’aumento delle nascite, al grande esodo di popolazione verso i maggiori centri urbani: tra le città che registravano massimi valori Cagliari, Sassari e Quartu Sant’Elena che dopo essere cresciuta di 4.000 unità nel periodo compreso tra il 1951 e il 1968, nel 1981 raggiungeva 17.000 abitanti, configurandosi come la prima città italiana per crescita edilizia (Istat). Divenuta oggi terza città della Sardegna per numero di abitanti, Quartu Sant’Elena rappresenta un caso di studio interessante per il progetto di riqualificazione della città contemporanea perché riassume alcune delle principali modalità di costruzione delle periferie italiane (fig. 2): • l’edificazione delle aree periurbane per parti eterogenee e autonome sia dal punto di vista tipologico che funzionale, concepite secondo le regole dello zoning, che hanno dato origine ad un insieme frammentato di nuclei formalmente riconoscibili (lottizzazioni), a discapito della forma urbana complessiva; • lo sviluppo costiero a bassa densità connesso al fenomeno delle seconde case per le vacanze che in funzione di un utilizzo stagionale ha compromesso in maniera permanente gli equilibri di un delicato contesto ambientale; • l’insediamento abusivo dell’agro che ha prodotto un vasto territorio urbanizzato poroso e discontinuo nei cui interstizi permangono frammenti di campagna che, in assenza di un progetto di sviluppo, si configurano come “vuoti” urbani in attesa di una funzione. Dal punto di vista tipologico, se nelle aree periurbane hanno prevalso i tipi della casa a torre e in linea, nella costa e nell’agro si è diffuso il modello della casa isolata nel lotto che ha generato un sistema di enclaves private nelle quali si è stabilito un controverso rapporto tra aree residenziali e spazio pubblico (fig. 3). Si tratta di un’immensa periferia residenziale che mostra fenomeni di degrado tipici: la mancanza di connessioni adeguate, l’abbandono degli spazi pubblici, la presenza di abitazioni di bassa qualità (fig. 4) e in cui: «il patrimonio della natura, della storia e dei saperi, depositati nelle strutture ambientali e nelle organizzazioni territoriali, rischia di essere stravolto da un malinteso ritorno alla campagna; inconsapevole delle regole e delle leggi che nel passato avevano governato

Lanzani, Arturo (2011). Le trasformazioni insediative in Italia. Tra riforme mancate e continue innovazioni territoriali, in Lanzani, Arturo. In cammino nel paesaggio. Questioni di geografia e urbanistica, Roma: Carocci editore, pp. 107-108.

3

4

Idem, pp. 107-108.

5

Bellicini, Lorenzo Ingersoll, Richard, (2001). Periferia italiana, Roma: Meltemi, p. 55.

Sanna, Antonello (2001). Progetto e (ri)costruzione: la modernizzazione imperfetta in Casu, Alessandra; Lino, Aldo; Sanna, Antonello (a cura di),(2001). La città ricostruita. Le vicende urbanistiche in Sardegna nel secondo dopoguerra, Cagliari: C.U.E.C. / I.N.U. editori, p. 148.

6

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fig. 1 Distribuzione della popolazione urbana mondiale nel 2010, in WWF (2012). Living Planet. Report 2012, p. 59.

fig. 2 Il territorio comunale di Quartu Sant’Elena. Dall’alto verso il basso: la città progettata (i Piani di Lottizzazione convenzionata e i Piani di edilizia economica e popolare), la città da recuperare (i Piani di Recupero Urbano) e la città informale (i fenomeni di abusivismo nell’agro).

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fig. 3 Stella di Mare: un esempio di nuova lottizzazione di case isolate della periferia di Quartu. Carte di progetto disponibili presso l’Archivio Comunale di Quartu Sant’Elena.


fig. 4 I principali fenomeni di criticità delle periferie: il degrado ambientale, la carenza dei sistemi di connessione e mobilità, la bassa qualità abitativa, l’abbandono dello spazio pubblico. Immagini fotografiche dell’autore.

fig. 5 Masterplan esemplificativo della proposta di intervento. Elaborazione dell’autore.

fig. 6 Schemi concettuali delle questioni affrontate nel piano: la costruzione della griglia, la ricucitura dei vuoti urbani, il progetto di valorizzazione delle aree verdi e degli spazi pubblici, il potenziamento delle connessioni sostenibili, la mixitè sociale. Elaborazione dell’autore.

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gli equilibri tra processi insediativi, fattori naturali e percezioni “culturali” delle comunità abitanti; indifferente ai codici che regolano i comportamenti collettivi e costituiscono le basi del fare comunità, a partire dalla considerazione delle differenze tra i vecchi abitanti (contadini) ed i nuovi (cittadini)»7. Di fronte ad uno scenario così articolato la creazione di strumenti innovativi dal punto di vista concettuale e analitico e la definizione di nuove visioni strategiche per l’indirizzo dei processi di riqualificazione e di governo dello sviluppo futuro appaiono necessarie. Occorre riconoscere nel territorio i segni e i significati attuali dei diversi processi di costruzione di questo complesso territorio urbano, individuare i legami esistenti e le connessioni possibili tra l’insieme dei frammenti urbani “consolidati” (lottizzazioni) e le aree rimaste libere tra questi perimetri. Ad una lettura più attenta appare evidente, infatti, l’esistenza di un sistema insediativo che trova origine nei “residui” insediativi precedenti, nel montaggio delle stratificazioni culturali, ambientali, infrastrutturali sedimentate del territorio8. Il “Quartu paesaggio” è l’esito della composizione variegata di elementi antropici e naturali, dell’intreccio tra i frammenti provenienti da molteplici “utopie urbane” soltanto parzialmente realizzate e la grande varietà di spazi “vuoti” tra i quali, come ci aiuta a comprendere il paesaggista francese Gilles Clément, si collocano aree di grande importanza ambientale il cui valore risiede proprio nell’assenza di un progetto: il “Terzo Paesaggio” in cui trova rifugio la diversità e la natura può proseguire autonomamente il suo processo di evoluzione9. É un paesaggio che non può essere progettato se non come sistema unitario e che suggerisce modelli insediativi ibridi in cui la salvaguardia delle aree ambientali e la valorizzazione dei suoli agricoli può realizzarsi a partire dalla definizione di forme integrate di produzione e residenza. Si tratta di riscoprire e valorizzare le proprietà intrinseche e le vocazioni d’uso dei suoli, di individuare e liberare dall’edificazione le aree di rischio ambientale e, compatibilmente con i caratteri naturali del sito, di densificare le zone ormai compromesse dall’edificato in maniera da configurare il progetto dei nuovi edifici come lo strumento per la ricucitura della “città dei frammenti”: «La strategia deve essere quella di trasformare ogni edificio da singolo oggetto autonomo in elemento di costruzione della città [...] considerare posizione, relazione, forma, interno ed esterno di ogni costruzione come materiale per la costituzione di un insieme reinterpretabile»10. In questo scenario il progetto dei grandi “vuoti urbani” rappresenta l’occasione per realizzare gli elementi di cerniera tra aree naturali e i frammenti urbani ed innescare processi estesi di riqualificazione. A questo fine la geometria delle trame insediative delle lottizzazioni consente di identificare un sistema regolatore chiaro: una griglia immaginaria che estesa al territorio permette di riorganizzare e ricucire le parti, ancorando il progetto del nuovo all’edificato esistente e ottimizzando il sistema delle infrastrutture. In contrapposizione con il modello della “villettopoli”11 diffuso nell’area, nuove forme di residenzialità potrebbero favorire l’integrazione sociale e il rafforzamento dei legami fra gli abitanti e stabilire un sistema di relazioni vitali fra la città privata e la città pubblica12 (fig. 5, fig. 6). A partire dalla rielaborazione del modello della casa isolata possono essere introdotti in questo contesto abitazioni temporanee e modelli di Cohousing, realizzati integrando il sistema dei giardini privati al complesso degli orti urbani semipubblici e generando un sistema flessibile in grado di insinuarsi negli spazi interstiziali e di produrre nel tempo due possibili scenari estremi: l’introduzione della campagna nella città e della città (a bassa densità) nella campagna. L’impossibilità di prevedere le necessità che in futuro esprimeranno i nuovi abitanti e le nuove economie di questo territorio, infatti, rende indispensabile definire un modello di sviluppo “aperto” in cui la valorizzazione delle funzioni residenziali e ricreativo - turistiche della campagna e della costa conviva con lo sviluppo produttivo agricolo, e in cui si possano stabilire punti di incontro tra differenti percezioni del territorio quella dei “vecchi residenti” (agricoltori, ecc.) che «sono interessati ad usufruire del territorio rurale come ambiente di lavoro, luogo di vita e della memoria» e dei “nuovi residenti” (proprietari di seconde case, turisti, ecc.) che «lo vedono e lo idealizzano come un ambiente ameno dove è piacevole vivere o recarsi per riposarsi e divertirsi»13. Questa strategia dovrà integrarsi con il progetto di riqualificazione dello spazio pubblico, necessario per attivare flussi e relazioni vitali fra i diversi utilizzatori di queste aree: da un lato le forme di condivisione e partecipazione alla vita pubblica legate alle attività produttive degli orti urbani, dall’altro i servizi di quartiere e per il turismo distribuiti nelle diverse aree nel territorio in maniera da configurare differenti centralità territoriali: poli specializzati che non entrano in competizione fra loro ma generano una molteplice offerta di servizi e spazi collettivi.

Besio, Mariolina (2007). Lo scenario strategico nella prospettiva dell’ecoregione urbana, in Magnaghi, Alberto (a cura di). Scenari strategici. Visioni identitarie per il progetto di territorio, Firenze: Alinea, p. 66.

7

Un importante studio sulle vicende evolutive del territorio quartese è stato condotto dal prof. Giangiacomo Ortu, docente di Storia moderna e di Analitica storica dei luoghi presso la Facoltà di Ingegneria e Architettura di Cagliari, e pubblicato nel volume: Ortu, Giangiacomo (2011). Genesi e produzione storica di un paesaggio. Quartu Sant’Elena, Cagliari: CUEC.

8

9

Clement, Gilles (2005). Manifesto del Terzo paesaggio, Macerata: Quodlibet.

10

Gregotti, Vittorio (1993), La città visibile, Torino: Einaudi, p. 108.

Il termine “Villettopoli” è stato coniato dall’urbanista italiano Pier Luigi Cervellati per descrivere i quartieri costituiti da unità abitative unifamiliari con giardino privato che hanno invaso le periferie urbane, favorendo la diffusione di modelli insediativi e architettonici indifferenti alle specificità locali. Si veda Cervellati, Pier Luigi (1997). Architettura: il trionfo di Villettopoli, in “L’informazione bibliografica” 4/1997, pp. 580-588. 11

12 Il progetto descritto in questo contributo rappresenta l’esito delle ricerche teoriche effettuate dall’autore all’interno del Dipartimento di Architettura dell’Università di Cagliari e delle sperimentazioni progettuali condotte all’interno del corso di Progettazione Urbana Sostenibile (2012-2013), tentuto dall’autore presso la facoltà di Ingegneria e Architettura di Cagliari, esposte a Torino nel novembre 2013, nell’ambito dell’evento Urban Promo Giovani promosso dall’INU (Istituto Nazionale di Urbanistica). 13 Roy Louis, Paquette Sylvain, Domon Gérald (2005). La campagne des néoruraux : motifs de migration, territoires valorisés et usages de l’espace domestique, in Recherches sociographiques, XLVI, 1, 2005, pp. 35-65.

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Sarà per questo necessario creare piattaforme di coordinamento (verticale, orizzontale e trasversale), definire forme di governance multilivello e schemi di inquadramento per le politiche e le azioni con cui programmare le diverse “scale temporali” (breve, medio, lungo termine) e “scale spaziali” (città, quartiere, ecc.). La compresenza di diversi temi progettuali e di molteplici soggetti potenzialmente coinvolti nel progetto di trasformazione dell’area rendono necessario adottare un approccio olistico delle tre dimensioni dello sviluppo (ambientale economico e sociale), necessario per risolvere i conflitti e superare le possibili divergenze tra gli effetti che ciascuna di queste dimensioni ha sulle altre14. Superare gli ambiti e gli approcci parziali «al fine di guidare sia la città nel suo insieme sia le sue parti come componenti dell’intero organismo urbano, verso l’obiettivo di sviluppare appieno e bilanciare la complessità e la diversità delle strutture sociali, economiche e urbane, e allo stesso tempo stimolare una maggiore eco-efficienza ambientale»15 rappresenta un passaggio necessario per innescare il processo di trasformazione da “villettopoli” a “città integrata”. Bibliografia • Bellicini, Lorenzo Ingersoll, Richard, (2001). Periferia italiana, Roma: Meltemi. • Besio, Mariolina (2007). Lo scenario strategico nella prospettiva dell’ecoregione urbana, in Magnaghi, Alberto (a cura di). Scenari strategici. Visioni identitarie per il progetto di territorio, Firenze: Alinea, pp. 65-78. • Casu, Alessandra; Lino, Aldo; Sanna, Antonello (a cura di) (2001). La città ricostruita. Le vicende urbanistiche in Sardegna nel secondo dopoguerra, Cagliari: C.U.E.C. / I.N.U. Editori. • Cervellati, Pier Luigi (1997). Architettura: il trionfo di Villettopoli, in “L’informazione bibliografica” 4/1997, pp. 580-588. • Clement, Gilles (2005). Manifesto del Terzo paesaggio, Macerata: Quodlibet. • Ciorra, Pippo (2011). La scomparsa della città, in Ciorra, Pippo. Senza Architettura. Le ragioni di una crisi, Roma-Bari: Laterza. • Consiglio Europeo degli Urbanisti (2004). La nuova Carta di Atene, 2003, Firenze: Alinea. • DESA (United Nations, Department of Economic and Social Affairs, Population Division) (2012). World Urbanization Prospects: The 2011 Revision, Population of Urban and Rural Areas and Percentage Urban, 2011. • EAA (Environment Agency Austria) (2011). Overview of best practices for limiting soil sealing or mitigating its effects in EU-27, Final Report, disponibile al link: http://ec.europa.eu/environment/soil/pdf/sealing/Soil%20sealing%20-%20Final%20Report.pdf, pp. 15-16. • Gregotti, Vittorio (1993), La città visibile, Torino: Einaudi. • Istat (Istituto nazionale di Statistica). Popolazione residente per sesso ai confini dell’epoca e ai confini attuali, e popolazione presente ai censimenti 1861-2001 e anno 2009, disponibile al link: http://seriestoriche.istat.it/ • Lanzani, Arturo. In cammino nel paesaggio. Questioni di geografia e urbanistica, Roma: Carocci editore. • Ortu, Giangiacomo (2011). Genesi e produzione storica di un paesaggio. Quartu Sant’Elena, Cagliari: CUEC. • Roy Louis, Paquette Sylvain, Domon Gérald (2005). La campagne des néoruraux : motifs de migration, territoires valorisés et usages de l’espace domestique, in Recherches sociographiques, XLVI, 1, 2005, pp. 35-65. • Secchi, Bernardo (2013). La città dei ricchi e la città dei poveri, Roma-Bari: Laterza. • UN-habitat (United Nations Human Settlements Programme) (2013). State of the world’s cities 2012/2013. Prospery of cities, New York: Routledge. Valeria Saiu

v.saiu@unica.it

Dottore di ricerca, svolge attività di didattica e di ricerca presso il Dipartimento di Ingegneria Civile, Ambientale e Architettura dell’Università di Cagliari, occupandosi dei temi inerenti il progetto sostenibile Della città, con particolare attenzione alle periferie urbane. Ha pubblicato diversi saggi sulla riqualificazione delle periferie in riferimento al caso europeo e cinese. Nel 2008 con la tesi di dottorato “Periferie sostenibili tra oriente e occidente” vince il “Premio Architettura e Sostenibilità”, nel 2010 è docente del Laboratorio “Il progetto urbano per la costruzione del piano” e nel 2013 del corso di “Progettazione Urbana Sostenibile” presso la Facoltà di Cagliari.

14 Sul tema della “città integrata” e della “rigenerazione urbana integrata” si vedano in particolare la “Carta di Atene” redatta nel 2003 dal Consiglio Europeo degli Urbanisti e la “Dichiarazione di Toledo” approvata il 22 Giugno 2010 nella conferenza dei Ministri responsabili per lo sviluppo urbano. 15

Dichiarazione di Toledo (2010). Disponibile al link: http://www.anci.it/Contenuti/Allegati/Dichiarazione%20di%20Toledo.pdf, p. 7.

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2. LA VIVIENDA QUE HACE CIUDAD

Luz María Vergara d’Alençon

I

Coquimbo, Chile

LOS DESAFÍOS DE LA VIVIENDA EN ALTA DENSIDAD Límites y oportunidades del mercado inmobiliario para el borde costero de Coquimbo, Chile

1. EL EDIFICIO DE DEPARTAMENTOS COMO PRODUCTO INMOBILIARIO Los desafíos son múltiples frente a un hecho urbano evidente e imposible de evadir; la producción inmobiliaria es el principal mecanismo a través del cual se edifica la vivienda y por lo tanto, emplaza a la disciplina arquitectónica ante el desafío de diseñar y construir bajo estas condiciones. Las condiciones de habitabilidad y organización espacial del funcionalismo, así como la concepción de la vivienda desde patrones historicistas en el postmodernismo, han sido desplazadas por conceptos de rentabilidad, maximización del suelo, estudios de cabida y de mercado. Si a principios del siglo XX la densificación en Chile apuntaba a una optimización económica, social y urbana, en el contexto actual es posible reconocer tres características que definen al mercado de la vivienda de alta densidad: vivienda como producto masificado, la reproducción de modelos como estrategia de desarrollo y la hiper-densidad en la búsqueda de la hiper-rentabilidad. Habitabilidad y rentabilidad, pueden ser entendidos como dos grandes objetivos que determinan la vivienda en su calidad de bien transable (Allard, 1996, p.8). Sin embargo, en este proceso multidisciplinar estos dos objetivos no se encuentran en equilibrio y es el mercado el que lidera el proceso completo, incluido el diseño, ante una disciplina incapaz de integrarse adecuadamente en este sistema. La ausencia de diseño se compensa con más énfasis en el proceso de publicidad y marketing figurando la vivienda como un producto masificado, un bien de mercado insertado de lleno en los mecanismos de consumo (Gausa, 1995, p.50). El valor de cambio que obtiene el cliente no se refleja en un mejor diseño, sino que en elementos anexos como piscinas, quinchos, gimnasios. Supuestos estilos de vida que construyen el imaginario bajo el cual se refugia hoy la vivienda. La reciente experiencia desarrollada en el centro histórico de Santiago, en base a un plan de repoblamiento urbano, ha reflejado una realidad de edificación en altura de alta densidad, escasa innovación y baja calidad. Este modelo de intervención, exitoso en cifras, deficitario en su estructura, ha sido extrapolado al resto del país pese a las diferencias climáticas, culturales y patrimoniales. Los resultados dan cuenta de una homogeneización de la oferta, donde las diferencias entre las ciudades desaparecen en la medida que aumenta la capacidad de intercambios y disminuye la innovación local (Massip, 1994, p.201). La exploración tipológica se abandona ante fuerzas del mercado supuestamente infalibles, que terminan generando una cadena de abstracciones en relación a una condición de mercado asumida sin mayor examen por la gestión inmobiliaria. El proceso de densificación que se ha generado en la conurbación La Serena-Coquimbo, en la zona norte del país, ilustra de manera bastante clara las consecuencias de la explosión inmobiliaria a lo largo del borde costero, amparado en el crecimiento económico de las regiones y en el desarrollo turístico del litoral chileno. A pesar de que la conurbación es una unidad en términos urbanos, el proceso ha sido bastante distinto en cada una de las ciudades. En el caso de Coquimbo, el cruce entre un plan regulador permisivo, una oferta de baja calidad enfocada a estratos medios-bajos y un borde costero incorporado a la ciudad, se traduce en un desarrollo inmobiliario que no es capaz de responder a las condiciones urbanas preexistentes. El estudio se centró en la zona Costanera, dado que reflejaba de manera más crítica la relación entre alta densidad e impacto en el entorno. Además representaba un proceso inmobiliario incipiente, planteando el desafío de construir un nuevo borde costero e imagen urbana para la ciudad. (Fig. 01)

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A pesar de estar oportunidades, la experiencia inmobiliaria remitió a una condición distorsionada de la ecuación densidad/optimización. Hablamos de una hiper-densidad en la búsqueda de una hiper-rentabilidad, que ha convertido la optimización del suelo en una explotación indiscriminada y exponencial, posible gracias a la permisividad de la norma, la utilización de instrumentos reguladores obsoletos, y la falta de una visión objetivo por parte del gobierno local. Los casos registrados en la zona Costanera se caracterizan por propuestas de placa aislada de hasta 26 pisos como tipologías predominantes con densidades que fluctúan entre las 273 a 1596 viviendas por hectáreas. Esta densidad, que promedia las 700 viv/há, es producto de operaciones como la minimización de la superficie de los departamentos, la maximización de la cantidad de departamentos por piso y la repetición del piso tipo. Las relaciones de la edificación aislada con el espacio público se producen a través de una reja, que anula las posibilidades de activar el borde costero. Se generan así en las distintas manzanas unidades aisladas que no son capaces de configurar un continuo programático y urbano. Hacinamiento, deterioro de las viviendas, dificultades en la administración del edificio y desocupación de los departamentos son algunas de las consecuencias que podemos observar hoy con la aplicación de esta fórmula estándar. A nivel de vivienda, la escasa innovación se refleja en unidades más bien herméticas, donde los espacios exteriores y las relaciones visuales son el resultado de la operación de cabida, siendo estas indiferentes a las condiciones locales de borde costero. (Fig. 02) Estas situaciones se han traducido en un borde costero con riesgo en su consolidación. La construcción exclusiva en primera línea, la liberalización de las alturas y el temprano envejecimiento de los edificios pone en riesgo futuros proyectos, arriesgando las características locales que inicialmente hicieron atractiva esta zona para la inversión. A más de dos años de construcción de los edificios presentados, no se han realizado nuevos proyectos en esta zona. El edificio de departamentos en su condición de elementos formal y funcional, producto de un proceso sintetizador, debe ser capaz de dar respuesta a las demandas habitacionales y urbanas. Se trata de un proceso cuya complejidad reside en la cantidad de elementos significativos que afecten su síntesis formal y que surgen en la toma de decisiones (Saldarriaga, 1981, p.102). La doble condición del edificio de departamentos como pieza urbana y contenedor de viviendas, implica la formulación del diseño como un proceso integrador y completo, realizado en ambos sentidos. Es decir, desde el contexto urbano a la vivienda, y desde la vivienda al contexto urbano. Los casos de vivienda en altura revisados en Coquimbo, plantean una simplificación de las variables que informan al diseño en dos aspectos: en la formulación de la relación con el contexto, que al ser desarrollada exclusivamente en planta no incorpora variables que surgen desde el corte o el volumen, y en el desarrollo incompleto de esta formulación, eliminando una imagen objetivo tanto de la vivienda como de la escala urbana. La operación se realiza en un solo sentido, afectando la habitabilidad del departamento y/o las relaciones de la edificación con el contexto.(Fig. 03) De esta manera, se propone la incorporación del concepto de forma urbana, entendido desde la implantación y el desarrollo vertical. Ambas escalas, vivienda y forma urbana se definirán y desarrollarán a partir de ejercicios proyectuales que permitan reconocer, desde el proyecto de arquitectura, las restricciones y posibilidades que el desarrollo inmobiliario genera en la producción de edificios de departamentos de alta densidad en el borde costero de Coquimbo. 2. LABORATORIO A partir del análisis de la oferta inmobiliaria actual, la investigación desarrolló un trabajo de laboratorio que apuntó a establecer las variables involucradas en el proceso de diseño. Cada problema de diseño se enfrentó a través de supuestos que se comprobaron en los distintos resultados formales y programáticos, desde la vivienda y desde la forma urbana. 2.1 El mínimo habitable El objetivo de este ejercicio es la elaboración de unidades que aseguren condiciones mínimas de habitabilidad. Se partió del supuesto que la oferta de vivienda no cumple con estos parámetros, siendo todavía posible de optimizar. Se consideraron como base los estudios sobre vivienda de Klein, Stratemann y Montaner. En primer lugar, se realizó una evaluación de la oferta de Coquimbo en términos de zonificación, eficiencia en las circulaciones, condiciones de higiene, superficies mínimas y flexibilidad. Considerando los resultados de la evaluación, se definieron superficies mínimas para recintos en relación a su funcionalidad. En tercer lugar, estos recintos fueron distribuidos para la elaboración de departamentos en función de la optimización de los frentes y la eficiencia de las circulaciones. Se ordenaron en relación a la cantidad de frentes libres que poseen, considerando departamentos simples y dúplex. Finalmente, se seleccionaron nueve tipologías que respondían de mejor manera a los criterios antes mencionados, siendo evaluadas en las mismas condiciones que la oferta de Coquimbo. Ante los resultados (Fig. 04), se puede afirmar que la baja superficie de la vivienda ofertada, no implica un mejor aprovechamiento de la superficie útil del departamento. La oferta comparativamente con las propuestas, presentó baja superficie por persona, pero al mismo tiempo alta superficie de circulación, eliminación recintos como logia y baja superficie de espacios exteriores.

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1. Zona Costanera, área de estudio. Coquimbo, Chile. Fuente: Fotografía del autor

3. Oferta inmobiliaria de Costanera ordenada según rangos de densidad, expresada en viviendas por hectárea. Fuente: Elaboración propia

2. Deficitarias condiciones de espacio público y temprano deterioro de los proyectos recientemente construidos en la zona Costanera. Fuente: Fotografías del autor 4. Gráficos comparativos entre las tipologías de departamentos propuestas y la oferta de Coquimbo. Fuente: Elaboración propia.

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5. Gráfico que muestra la relación entre las unidades y superficie de circulación por unidad de acuerdo a distintos sistemas de agregación. Fuente: Elaboración propia.

6. Esquema que muestra la relación entre tipologías de implantación y densidades. Se marca el rango de densidad media, donde se concentra la mayor variedad tipológica y oportunidades de diseño. Fuente: Elaboración propia.

7. Tipologías propuestas ordenadas según rangos de densidad (en viviendas por hectáreas) y grado de construcción de la manzana. Fuente: Elaboración propia.

8. Tabla síntesis que muestra los resultados de la evaluación comparativa de las tipologías desarrolladas

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Un desarrollo eficiente de las circulaciones permitiría destinar superficie, que en la oferta es subutilizada como zona de paso, para mejorar las condiciones, por ejemplo, de los espacios exteriores, entendiendo que son una plusvalía en el borde costero. 2.2. Sistemas de agregaciones A partir del desarrollo de la unidad, el siguiente ejercicio se centró en la asociación de las unidades presentadas en función de las circulaciones horizontales. Se estableció como supuesto que la optimización de las circulaciones en términos de superficie y costo económico reside en la relación entre las proporciones de la vivienda, el tipo de circulación y la cantidad de unidades por piso. Como punto de partida, se distinguieron los tipos de circulaciones en relación a su disposición (lineal o central) y la ubicación del núcleo. Para la obtención de datos comparables, las unidades mantuvieron una superficie constante. Se distribuyeron 80 m2 en tres proporciones distintas, distinguiendo departamentos simples y dúplex, los datos obtenidos se expresaron en superficie de circulación por departamento. El esquema (Fig.05) muestra estas agregaciones ordenadas según m2 por vivienda. Se puede observar que la fórmula repetida en el mercado de doble crujía alimentando entre ocho y diez departamentos no es la más eficiente dentro del rango presentado. En relación al aprovechamiento del perímetro, en las circulaciones centralizadas se obtienen mejores resultados que las circulaciones lineales hasta los siete departamentos por piso. Asimismo, los cambios formales de la circulación son una estrategia que permiten incorporar más unidades sin necesidad de generar más circulación. En la relación frente y pasillo, especialmente en las galerías, el dúplex, una tipología casi inexistente en la oferta chilena, es más eficiente que los departamentos simples, ya que permite que más viviendas sean alimentadas en la misma longitud. Si se expresan los resultados en porcentaje de circulación total por piso, las agregaciones propuestas presentaron valores bastantes más bajos que la oferta de Coquimbo (rangos de 16,9% a 21,2%, frente a 7% y 12,1% de las propuestas). El desarrollo de los dos ejercicios anteriores demuestra que la exclusión del diseño como factor dentro de la fórmula de eficiencia del mercado inmobiliario, genera finalmente un resultado menos eficiente. Las posibilidades de optimizar las circulaciones del departamento y del área común del edificio, dan cuenta de la subutilización de superficie que puede ser integrada a la vivienda. Los resultados expresados en m2 por vivienda permiten cuantificar esta superficie, que en algunos casos alcanza diferencias de hasta 6 m2 útiles potenciales. 2.3. Tipologías y densidad A partir de los resultados obtenidos, el siguiente ejercicio consistió en el desarrollo de opciones tipológicas, reconociendo las principales configuraciones, organizadas entre el orden libre y la construcción de la manzana.(Fig. 06). Se planteó como supuesto que a cada tipología le corresponde un rango de densidad óptimo, dentro del cual es eficiente en términos de relación con el entorno y condiciones del espacio público y comunitario. De esta forma, no todas las tipologías son capaces de admitir una alta densidad ni responder igualitariamente a las condiciones del borde costero de Coquimbo. El desarrollo tipológico más amplio se ubicó en un rango de densidad intermedia, destacando aquellas tipologías que construyen parcialmente el perímetro. Avanzado en la complejidad de las propuestas, se desarrollaron siete tipologías a partir de dos estrategias: La manzana híbrida concepto que refiere a estructuras que, si bien funcionan a efectos urbanos como la antigua manzana, sobre ella se sitúan los bloques libremente (Pérez, 2005, p.212) y el crecimiento por estratos, que implica el reconocimiento del desarrollo vertical a través de la fragmentación del volumen (Pérez de Arce, Valdés, 2005, p.48) El resultado del ejercicio fue el ensayo de siete tipologías que respondían a distintas formas de implantación y se encontraban bajo la hipótesis de alta densidad (150 a 300 viv/há). Estas tipologías fueron evaluadas en el borde costero en estudio, partir del impacto en el entorno, la relación entre el ámbito público y privado y la conformación del frente costero.(Fig.7) La evaluación del impacto en el entorno, se realizó en función de la ocupación del suelo y el desarrollo vertical. En relación a la ocupación del suelo, se evaluó desde la implantación, la capacidad de las tipologías para optimizar el suelo en su condición de contenedores programáticos y la capacidad para rentabilizar el perímetro mediante la concentración de actividades. En relación a las condiciones de soleamiento, el impacto se evaluó en función de la radiación solar en invierno y horas de sombra en verano . Se pudo reconocer aquel impacto que superaba los límites de la manzana, producido por la altura y la densidad, a través de la repetición en el predio y luego en la trama urbana. La evaluación de la relación entre espacio público, colectivo y privado, apuntó al reconocimiento de distintos grados de privacidad y control sobre los espacios colectivos y públicos. Estos espacios se abordaron a través de la distinción por niveles, intentando delimitar y distinguir espacialmente el ámbito público y privado, potenciando la edificación como elemento de mediación. Finalmente, las tipologías fueron evaluadas en su capacidad de conformar el borde costero de Coquimbo tanto en primera como segunda línea. El cruce entre las condiciones urbanas y las características de las tipologías, permitieron obtener una posible localización de estas en la zona de estudio. Se consideró tanto la forma y localización de las manzanas, como la orientación de las tipologías con respecto al mar y su adaptación a condiciones urbanas distintas.

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La evaluación de estos parámetros, permitió reconocer el potencial y debilidad de cada tipología a partir del cruce de los temas analizados (Fig.08). Más allá de las características particulares de cada una, es posible reconocer dentro del conjunto, una estrategia de densificación que apunta a un modelo residencial que potencia el concepto de comunidad, privilegiando la colectividad por sobre la unidad, como se observa en los bloques urbanos y una estrategia de densificación que valora la unidad del departamento por sobre el conjunto, como se puede ver en tipologías que tienden hacia una mayor independencia entre los volúmenes. 3. HACIA LA DEFINICIÓN DE UNA NORMATIVA Las consideraciones para la construcción del paisaje urbano de Coquimbo residen en el manejo de la densidad en torno a decisiones informadas sobre los alcances a nivel de vivienda, edificio y contexto urbano. Así, entendiendo lo que implica una tipología a nivel individual es posible visualizar las consecuencias de su implantación en todo el territorio. Los ejercicios proyectuales realizados y la evaluación de tipologías constituyen una herramienta de diseño, que permite la definición de condiciones normativas en relación a la unidad, la asociación y la forma urbana. En relación a la unidad, el planteamiento se enfocó en el reconocimiento del diseño como una instancia de creación, que más allá de consideraciones estéticas, apunta a la optimización de los espacios interiores en la búsqueda de una unidad habitable, de calidad espacial, que es capaz de admitir, dentro de las reglas del juego, espacios para la innovación. Los resultados permitieron la definición de parámetros espaciales que establecieron dimensiones básicas, es decir habitables y funcionales, para el diseño de las viviendas. Las condiciones de habitabilidad de la unidad se ponen en juego en el momento en que se hace parte de un sistema de agregación mayor. Variables tanto en planta, como la cantidad de unidades y forma en que se agregan y en corte, como la carga de ocupación asociada a la altura, permitieron establecer los puntos óptimos en que funciona cada agregación. El ensayo de las tipologías, constituye la base para lineamientos de una normativa en función de tres puntos principales. En primer lugar, el establecimiento de un rango de densidad óptimo, situado entre 150 y 300 viv/há, en función de la construcción de una imagen urbana, la garantía de condiciones de habitabilidad y la construcción de un borde costero sostenible, que permita y fomente el desarrollo de futuras inversiones. En segundo lugar, el reconocimiento de una complejidad programática, asociada a la intensidad urbana del borde costero, incorporando la variedad de usos en los primeros niveles como comercio, servicios, equipamiento turístico, viviendas (tipologías dúplex) y estacionamientos. Esta densidad programática debe estar asociada a la continuidad urbana, entendida como soporte físico de estas actividades. En tercer lugar, considerar la relación entre el edificio y el entorno, a través del reconocimiento de al menos tres estratos: nivel espacio público, nivel espacio colectivo y nivel viviendas. Los estratos además de garantizar la privacidad y desarrollo controlado de cada instancia, pueden estar asociados a constructibilidades diferenciadas con el fin de optimizar una ocupación adecuada del suelo y un desarrollo controlado de la altura. En la formalización de la densidad reside el principal problema de arquitectura. La consolidación de un modelo habitacional de baja calidad a lo largo de chile, ejemplificado en el caso de Coquimbo, da cuenta de la oportunidad de innovación dentro del mercado de la vivienda y al mismo tiempo, de la responsabilidad ética de la disciplina para asumir este desafío. BIBLIOGRAFÍA • • • •

Allard, Pablo (1996). Postales del Futuro. Tesis (Magíster en Arquitectura). Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, Chile, Gausa, Manuel (1995). Vivienda. Nuevos sistemas urbanos. Revista Quaderns, 211, 50. Massip, Enric (1994). Repensar la vivienda. Revista Quaderns, 211, 201. Pérez, Javier (2005). Manzanas, bloques y casas. Formas construidas y formas del suelo en la ciudad contemporánea. Valencia, España: Universidad Politécnica de Valencia. • Pérez de Arce, Rodrigo y Valdés, Bernardo (2006). Domicilio Urbano. Santiago, Chile: Ediciones ARQ. • Saldarriaga, Alberto (1981). Habitabilidad. Bogotá, Colombia: Escala Ltda. Luz María Vergara d’Alençon

livergar@uc.cl

Arquitecta y Magíster en Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Chile, 2011. Actualmente es profesora instructora de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica y trabaja como Asistente de la Dirección de Investigación y Postgrado de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos. Su tesis de postgrado fue desarrollada en el área de vivienda colectiva y ha participado como investigador colaborador en la misma área en temáticas relacionadas con la densificación urbana y políticas de vivienda en Chile.

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2. LA VIVIENDA QUE HACE CIUDAD

Armando Arteaga Rosero

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Medellín, Colombia

APRENDIENDO DE LA CIUDAD Casos Carlos E. Restrepo y Torres de Marco Fidel Suárez, Medellín1

Carlos E. Restrepo (1969-1977) y Torres de Marco Fidel Suárez (1974) son 2 proyectos de vivienda colectiva en Medellín que han ayudado a formar ciudad, hoy así se reconoce y con 40 años son de gran vigencia. Pero ¿Qué tienen?, ¿Qué puede ser replicable?. Ya otras investigaciones (Citce,1996) identifican estos proyectos dentro de la categoría: “proyectos relevantes de vivienda estatal en Medellín”, y dejan abierta la posibilidad de convertirlos de objeto de investigación. En este sentido, la hipótesis planteada sugiere que el éxito del proyecto no depende exclusivamente de las consideraciones arquitectónicas del edificio, sino en buena medida de la estrategia urbana asumida por éste, tal vez, en una lección, donde el buen urbanismo compensa la suerte de la arquitectura. La metodología de análisis esta planteada desde una revisión de la historia del proyecto, que permitió encontrar elementos más allá de las consideraciones cuantitativas y permitieron aproximarse a lógicas de intervención y de concepción urbana en la genealogía misma del proyecto expresado en general por los mismos autores. Finalmente, se presentan algunas consideraciones que se pueden asociar a indicadores cualitativos y esbozan algunas consideraciones sobre puntos en común que pueden ser replicables al entender una manera de concebir la ciudad, un insumo para pensar la proyectación de vivienda y la clarificación de sus compromisos urbanos inherentes, más aún, cuando ellos son proyectos de origen estatal y dirigidos como soluciones de vivienda económica. CARLOS E. RESTREPO2 Es una urbanización multifamiliar de Medellín, localizada entre Calle 51 a 57 y Carreras 63 a 65. El proyecto fue promovido por el Instituto de Crédito Territorial (ICT), y su origen se remonta a 1969. Tres arquitectos son responsables de su diseño: Guillermo Garcia para las 3 primeras etapas, Juan Guillermo Ramírez en la etapa 4 y Laureano Forero para la 5ta y última etapa Carlos E, es una de las urbanizaciones más tradicionales de la ciudad, gracias a su condición de “urbanización abierta y generosas áreas verdes”, caracterizado por la presencia de una red de pequeños parques internos que se forman gracias a la distribución “aleatoria” de los bloques de vivienda. Estos parques se convierten en puntos de encuentro y dotan de calidad espacial a la urbanización, la presencia de vegetación se ha convertido en un atractivo y elemento generador de plusvalía que es destacado en la ciudad. Para privilegiar el sistema peatonal, el acceso vehicular se restringe a pocas calles sin retorno. Para permitir el acceso a las viviendas existe una red de senderos que comunica cada bloque con los lugares de estacionamiento que se localizan de manera perimetral. EL ORIGEN DEL PROYECTO Las tierras donde se desarrolló la urbanización, están ubicadas en el sector conocido para finales de 1960 como “Otrabanda”. Eran tierras de poco valor y azotadas por las inundaciones de la quebrada La Iguaná. La zona contaba con la presencia de depósitos, talleres y algunos burdeles en edificaciones de no más de 4 pisos que bordeaban la calle Colombia. El ICT adquirió las tierras a un costo casi despreciable, alrededor de 1 peso

Articulo corto producto de la investigación: “Vivienda en Medellín contada desde sus indicadores de espacio público. Caso de estudio: Carlos E. Restrepo y Torres de Marco Fidel Suárez”. Institución ejecutora: Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín.

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Desarrollado en 5 etapas: Las 4 primeras de carácter abierto, altura de 4 pisos y un total de 576 apartamentos distribuidos así, Etapa 1: 27 bloques y 216 apartamentos. Etapa 2: 24 bloques y 192 apartamentos. Etapa 3: 11 bloques y 88 apartamentos. Etapa 4: 10 bloques y 80 apartamentos. Etapa 5 se proyectó como unidades cerradas en torno a un claustro y alturas variadas, con un total de 138 apartamentos.

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por metro cuadrado (0.0004 euros€ x m2), por lo cual decidió no considerar el precio de la tierra como una carga adicional del proyecto. Para la financiación del mismo se recurrió al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) entidad que para la época financiaba la vivienda popular en Medellín. Es una anécdota historiográfica, que fuera el arquitecto Rogelio Salmona, quién presentara la primera propuesta para la urbanización Carlos E. Constaba de bloques en cinta de 4 pisos y torres de gran altura con una geometría orgánica muy similar a la empleada en su proyecto de Torres del Parque. Sin embargo; el BID no estaba dispuesto a financiar el proyecto de Salmona dado que no cumplía con las características que pedía la entidad. Era necesario que el proyecto fuera “racionalizado, industrializado y económico”. El proyecto de Salmona se perfilaba más como un proyecto de vivienda dirigido a sectores económicos altos, que como un proyecto de vivienda popular. Con esta preocupación, Díter Castrillón, gerente del ICT para la época, encargó del proyecto al arquitecto Guillermo García, quién menciona3: …“Hay una circunstancia que es obligante: yo tengo que hacer una estructura racional, una estructura en ángulos rectos, repetitiva. Todo lo que consumimos y construimos está hecho de forma industrializada: seriada y en grandes cantidades para poder producir económicamente. …Entonces yo me hice este argumento: yo voy a hacer una arquitectura que esté hecha de elementos producidos en serie, pero con el espacio es diferente: que yo tenga que poner todos estos elementos iguales y en fila, y los pinto todos del mismo color, entonces eso ya se vuelve monótono y eso a la gente no le gusta y el espacio que queda es entonces un espacio chato, plano y sin gracia.” A partir de esta referencia, Guillermo García propone un criterio de diseño para abordar el espacio urbano de Carlos E: La geometría y el diseño de los elementos arquitectónicos implica un costo, pero la geometría del vacío que conforman las masas no tiene esa condición, por lo tanto el arquitecto puede experimentar libremente con la disposición de las masas. Intenta agrupar los bloques haciendo escalonamientos para incrementar la variedad en el espacio urbano sabiendo que el resultado de dichos experimentos contribuye a mejorar la calidad del espacio urbano sin alterar los costos económicos, condición básica del proyecto. Al agrupar las masas ortogonales intenta imprimirle una geometría libre al espacio urbano usando las escaleras, a manera de pivote dando curvaturas a las agrupaciones de bloques. …“Fue la primera urbanización que se hizo en Medellín con ese criterio: el diseño del espacio urbano, con los bloques diseñados, lo interesante fue el conjunto urbano, que se enriqueció mucho. Me acordaba de algunas correcciones de los profesores de diseño, que les decían a los muchachos, cuando tenían bloques así, decían: pon otro bloque aquí para que no se te escape el espacio. ¡Pero si el espacio no se escapa, el espacio está ahí!, y antes mejor que tenga vistas, que sea abierto. Entonces prioricé la posibilidad de que los espacios tuvieran una vista lejana” TORRES DE MARCO FIDEL SUÁREZ Es un conjunto multifamiliar diseñado por el arquitecto Eduardo Arango Arango4 y construido en 1974. Localizado en el centro de la ciudad entre calles Bombona (47) Pichincha (48) y carreras Córdoba (42) y Girardot (43). Hace parte de en un tejido reticulado, característico del trazado fundacional. El contexto donde se emplaza se caracteriza por ser una zona de alto uso comercial, educativo y cultural del centro de la ciudad. Esta dinámica, además de las actividades culturales que promueve el vecino teatro Porfirio Barba Jacob, localiza al proyecto en un interesante punto de cruce entre lugares de interés. Conformado por 3 torres: Bombona, Pichincha y Girardot con 27, 25 Y 22 pisos respectivamente y un total de 305 apartamentos, 120 locales y 431 parqueaderos. Es una de las primeras y más tradicionales unidades residenciales en altura de la ciudad. La conformación del proyecto en torno a una plaza central potencia la diversidad y actividades comerciales y culturales. En conjunto, el proyecto se adapta a las características de la morfología urbana e introduce mejoras en el entorno por su estructura espacial, calidad arquitectónica y adaptación de espacios comunes. EL ORIGEN DEL PROYECTO Para 1971, cuando inicia el proceso de gestión del proyecto, el interés del ICT era constituir un buen ejemplo de vivienda de alta densidad para el centro de la ciudad y para tal propósito contrató al arquitecto Eduardo Arango. Como parte del proceso de gestión tendiente a la financiación del proyecto se acuerda la realización de un estudio urbano para el sector de San Ignacio. Para ello el ICT asigna a Eduardo Arango un equipo de trabajo integrado entre otros por los arquitectos Luis Guillermo López, Luis Fernando Mejía, Darío Yepes. El equipo asume la elaboración de un proyecto urbano que tenía como su principal componente la renovación de un importante sector del centro de la ciudad con vivienda multifamiliar. Eduardo Arango establece una altura mínima de cinco pisos que en su criterio produce una densidad bastante equilibrada y pone como referente para la altura de la plataforma de las torres propuestas, la altura de las edificaciones existentes sobre la Avenida La Playa, según el propio Arango5:

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Entrevista realizada en Abril 17 de 2009 y Junio 17 de 2010.

Con experiencia laboral en Helsinki en el despacho de Alvar Aalto. Participó para el ICT en el diseño del polígono de vivienda Los Pinos en 1967. Regresó a Finlandia por 4 años y a su regreso en 1971 fue contactado por el ICT para el diseño del proyecto Marco Fidel Suárez. En 1972 empieza la fase de diseño del proyecto y la construcción en 1974.

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Entrevista realizada en Febrero 5 de 2010 y Julio 13 de 2010.

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Imagen nº 1: Panorámica de Carlos E. Restrepo. Fotógrafo Hernán Bravo Restrepo. Fuente: Jaramillo, 2004.

Imagen nº2: Calle interior Carlos E. Restrepo, 2010. Fotografía del autor

Imagen nº3: Plano de etapas del proyecto Carlos E. Fuente: Departamento de Planeación Municipal Medellín. Imagen final: elaboración propia 2012

Imagen nº7: Localización torres de Marco Fidel. Fuente: Departamento de Planeación Municipal Medellín

Imagen nº5: Interior torres de Marco Fidel, 2010. Fotografía del autor

Imagen nº6: Plaza interior torres de Marco Fidel, 2010. Fotografía del autor

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Imagen nº4: Planta tipo Carlos E. Fuente: Departamento de Planeación Municipal Medellín

Imagen nº8: Planta tipo torres Pichincha y Girardot. Fuente: Departamento de Planeación Municipal Medellín

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…“El pensamiento urbano de la época estaba impactado por las ideas del arquitecto milanés Aldo Rossi y los Hermanos Krier en el sentido de respetar la arquitectura de la ciudad y respetar su tejido, como se respetó en el proyecto Marco Fidel Suárez, en el sentido de apreciar mucho el zócalo y volver a la peatonalidad por medio de una teoría de prelación peatonal que había antecedido a ese tiempo del 72, que se generó más que todo en Inglaterra. Esto marcaba un distanciamiento importante de las ideas Corbusieranas. Arango explica su proyecto a partir de la mixtura de diferentes elementos: …“Las teorías de Krier y de Rossi de tener en cuenta el patrimonio y el tejido de las ciudades ordenando las cosas a partir de lo ya consolidado. Prioridad en la creación de una nueva espacialidad pública inédita en la ciudad, a partir de un elemento tradicional, como es el vacío generado al interior de las manzanas. La densificación de la ciudad y el Plan de Equidad, en el que el aumento de la densidad en altura genera como contraprestación a la ciudad nuevos espacios públicos. El proyecto se basó en dos elementos importantes: “renovación y conservación”. La conservación de una minoría de elementos patrimoniales, la conservación y exaltación del trazado urbano original, el respeto por el contexto, y una serie de nuevos conceptos posteriores al movimiento moderno aportados por arquitectos como Aldo Rossi sobre la importancia de tomar en consideración la relación que existe entre arquitectura, y contexto. En cuanto a la renovación se refiere a la inserción en el sector de San Ignacio de nuevas tipologías de vivienda multifamiliar con muy pocos antecedentes en Medellín para la época y que requería entre otras cosas la adopción de una cultura de propiedad colectiva. Las calles tradicionales que enmarcan el área del proyecto son los principales elementos del contexto urbano. La aplicación en conjunto de la torre más plataforma permite una respuesta dinámica para la situación particular del sector de San Ignacio y permite aplicar simultáneamente la idea de nuevos recorridos peatonales. La presencia de la plataforma permite retrasar las torres, y adecuarlas para una perspectiva más lejana, y paramentar las calles con una sección más proporcionada y acorde al contexto. Apoyándose en el respeto y exaltación del trazado de calles, el proyecto aumenta el perímetro comercial y crea un nuevo sistema de recorridos peatonales enlazando el centro de manzana que se hace totalmente permeable, logrando que el espacio público no se limite exclusivamente a la calle. La disposición de los elementos constitutivos del E.P, la unidad en los materiales aplicados, las formas simples del diseño generan una espacialidad que transita del primer piso público y muy concurrido a una terraza de segundo piso de carácter público menos utilizada y remata en una terraza de tercer piso de carácter privado para uso exclusivo de los propietarios. EL ESPACIO PÚBLICO DE CARLOS E. Y TORRES DE MARCO FIDEL Los indicadores cuantitativos6 de Carlos E. tienen en cuenta los datos poblacionales de todas las etapas (1, 2, 3, 4, 5) y las áreas libres fruto de las cesiones obligatorias realizadas en las 4 primeras etapas, dado que la etapa 5 se proyectó como unidad cerrada. El resultado de este ejercicio da cuenta de 24.6 m² /Hab. de Espacio Público Efectivo. De su parte, los indicadores cuantitativos de Torres de Marco Fidel tienen en cuenta los datos poblacionales resultantes de 305 apartamentos y las áreas libres fruto de las cesiones obligatorias realizadas en la primera planta donde se localiza la plaza central. El resultado de este ejercicio da cuenta de 1.0 m²/ Hab. de Espacio Público Efectivo. En los indicadores de Carlos E. (24,6 m²/Hab.) y de Torres de Marco Fidel (1 m²/Hab.), es evidente una distancia cuantitativa muy grande pero similitudes cualitativas. ¿Cómo dos proyectos que están tan lejos en sus indicadores cuantitativos, están cerca en sus logros cualitativos? La lección de estos dos proyectos puede explicarse en los algunos puntos en común: 1. Localización y conexión con la ciudad: El buen desarrollo en la vida de estos dos proyectos, está en buena medida asociada a estar localizados en lugares privilegiados de la ciudad de hoy. Vale la pena recordar como Carlos E. Restrepo colonizó en su momento áreas de escaso valor económico. Hoy en los dos casos la presencia cercana de universidades, bibliotecas, sistema de transporte masivo, áreas comerciales se ha convertido en un elemento clave de su desarrollo. En ambos casos una suerte de destino asociado a tener buenos vecinos, manifestado en las relaciones de proximidad y de su integración con los equipamientos de la ciudad ha significado posicionarse como puntos de localización estratégica. En la tendencia actual de localizar la vivienda económica en los suelos de poco precio, manifestado en la colonización de las laderas en áreas suburbanas esta característica de estar aislado de los servicios de la ciudad es cada vez más frecuente y se manifiesta en altos costos económicos posteriores que el usuario y el estado deben atender. Pensar la vivienda económica obliga a pensar en localizarla en sectores donde los servicios de la ciudad existen. 2. El patrón de la movilidad: El esquema de circulaciones de los proyectos atienden las opciones y oportunidades de accesibilidad, paradas, contactos y destinos. Y se manifiesta en encontrar una lógica que entiende como el acto de caminar implica una serie de operaciones mentales que dan cuenta de

INDICE DE ESPACIO PÚBLICO EFECTIVO (I.E.P.E) = E.P. de carácter permanente, formado por zonas verdes, parques, plazas y plazoletas (Artículo 12 Decreto 1504/98) m2 E.P/ hab. (Promedio 4.2 hab/viv censo Dane 2005)

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por lo menos 6 experiencias a tener en cuenta: 1. METAS FINALES (Interés en destinos lejanos definidos). 2. METAS INTERMEDIAS (Interés en destinos inmediatos definidos o puntos estratégicos) 3. MINIMO ESFUERZO (Logro mínimo de fatiga física y máxima eficiencia energética corporal) 4. MAXIMA SEGURIDAD (Confort en el ámbito acústico, visual, térmico, isóptico) 5. ESTADOS DE ANIMO (Desempeño psíquico emocional, alegría, tristeza, calma) 6. MAXIMA EXPERIENCIA (Periodos y frecuencias de uso) El resultado de estas 6 experiencias, muestra como en los proyectos, gozan de una estructura de movilidad peatonal donde el proyecto es parte y se hace parte de un recorrido mayor, un recorrido urbano, un paseo de primer piso entre lugares de interés. 3. Condiciones asociadas a la morfología: Las ventajas del sistema reticular y bloque suelto, un esquema tipicamente moderno empleado en este proyecto y frente a otros tipos morfológicos ofrece ventajas en su interacción con el clima, suelo, vida vegetal y la contaminación, Esther Higueras (2007) identifica sus ventajas, así: Posibilidad de la modificación del régimen general de vientos. Posibilidad de localizar zonas de sol y sombra de manera diferenciada. Más control sobre la humedad del suelo. Variedad de especies y diversidad de espacios abiertos. Menos congestión y menor posibilidad de contaminación. 4. Preocupación ambiental y confort en la concepción del proyecto: Considerar desde la etapa proyectual las relaciones de factores físicos que componen el emplazamiento tales como: orientación, dirección predominante de los vientos, fuentes sonoras cercanas al lugar, etc. Incide en el confort ambiental del proyecto y se manifiesta en atributos tangibles como: • El impacto que genera el uso de la vegetación y como absorbe la radiación, reduce el viento y reduce temperaturas por debajo del aire. Mejoramiento de la calidad del aire y su velocidad mediante el uso de árboles, arbustos o césped. Situación que en conjunto mejoran las condiciones bioclimáticas del proyecto. • La presencia de zonas verdes y árboles, proveen sombra y cobertura a las superficies pavimentadas reduciendo los escurrimientos y el calor de reflejado. • Una altura media en la edificación permite una mejor relación entre el espacio público y privado, y favorece la relación entre proyecto y contexto urbano. Permite un mejor control de los flujos del viento y facilita el manejo de los recursos naturales como una vía de solución bioclimática. • En el caso de torres en altura es favorable integrar al proyecto un diseño de plataformas “permeables”, zonas verdes o cubiertas verdes que ayuden a compensar la escases de área pública y permitan simultáneamente a generar sombra, permitir el paso de la luz, ventilación natural y ayuden a mitigar el efecto de isla de calor. 5. Urbanismo: Un urbanismo generoso en su concepción como en sus dimensiones es posiblemente una de las mejores herencias de la época de oro del ICT y por ello existen en las ciudades colombianas valiosos barrios. Un buen urbanismo compensa muchas veces la suerte de la arquitectura. Este urbanismo, resultado de una buena interpretación de postulados modernos permitió en un caso vivir dentro de un parque (Carlos E) y en el otro deambular por un primer piso público que extiende la estructura de calles al interior de la manzana (Marco Fidel Suárez). La lección aprendida debe ser que entre más bajo es el estrato socioeconómico mejor y más generoso debe ser el urbanismo propuesto. BIBLIOGRAFÍA • • • •

HIGUERAS Esther (2006) Urbanismo bioclimático, Barcelona: Gustavo Gili INSTITUTO DE CREDITO TERRITORIAL (1977) Catalogo de proyectos, Bogotá: ICT LUIS JARAMILLO, Roberto; SUAREZ VALLEJO, Diego (2004) La sede de Otrabanda, Bogotá: D’Vinni Ltda, Ministerio De Desarrollo Económico. (1998) decreto 1504 de 1998 por medio del cual se reglamenta el manejo del espacio público. Bogotá. • Universidad Nacional de Colombia Medellín, Corporación Colegio de Villa de Leyva, Citce (1996) Estado, ciudad y vivienda: urbanismo y arquitectura de la vivienda estatal en Colombia 1918-1990. Lerner, Bogotá. Armando Arteaga Rosero

ajarteag@unal.edu.co

Arquitecto (1995) con máster en estudios urbanos y regionales de la Universidad Nacional de Colombia (2004), máster de investigación en urbanismo de la Universidad Politécnica de Cataluña (2013). Se desempeña como Profesor Auxiliar de Dedicación Exclusiva de la Universidad Nacional de Colombia. Con varios premios en concursos de arquitectura, su práctica profesional incluye experiencia en la administración pública, la consultaría, el diseño y construcción de proyectos. Publicaciones en revistas. Autor del libro: “La transformación del espacio público; entre teoría, legislación y práctica”.

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2. LA VIVIENDA QUE HACE CIUDAD

Claudia Chiarito

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Rosario, Argentina

LUGARES COMUNES EN LA VIVIENDA COLECTIVA COMO ESLABONES ENTRE LOS ESPACIOS PÚBLICOS DE LA CIUDAD Y EL DOMINIO DE LO PRIVADO

Introducción Los procesos de cambio que se han suscitado en las últimas décadas, en especial en las ciudades latinoamericanas, a partir de la globalización han tenido consecuencias profundas en nuestras sociedades, modificando los modos de producción y modos de habitar. Hecho que impacta en la configuración del espacio de la ciudad y la distribución del territorio1. La ciudad es soporte espacial de la vida colectiva de una sociedad como al mismo tiempo un campo de lucha entre múltiples actores: Estado, mercado y sociedad- con sus propios intereses y poder para la toma de decisiones. Deviene entonces que toda intervención en términos urbanos y su resultado en tanto capacidad para revalorizar “lo público” va a estar determinada por la pulsión de intereses y sobre todo por la idea de ciudad que se imponga sea “la ciudad como mercancía o la ciudad como construcción social.”2 La ciudad “manifiesta la crisis de un modelo”. Da cuenta de fenómenos tales como la fragmentación y guetización de los tejidos urbanos, la dispersión y difusión de áreas, caracterizada por la dinámica de la propiedad privada, la inseguridad ciudadana y la ocupación exclusiva del automóvil de las vías circulatorias. Autopistas, barrios cerrados, shoopings, “ciudad global y villa global”3 son tendencia de privatización y segregación que definen un escenario que ha perdido espacio público y por ende identidad colectiva. En palabras de García Canclini: “se están desvaneciendo los mapas que ordenaban los espacios y daban un sentido global a los comportamientos, a las travesías.”4 La desigualdad desurbaniza y destruye las capacidades urbanas, o sea, esa mezcla de espacio y gente, de convivencia y transformación. Son historias de gente sin voz, que hemos hecho invisibles. Hay injusticia social y se han quebrado demasiados lazos. “La ciudad se ha vuelto un espacio de combate abierto”5 alerta Saskia Sassen. Se suma a esto la creciente individualidad, en la sociedad contemporánea, producto en parte de las nuevas dinámicas de comunicación (Tics) crisis del modelo, deterioro de valores, atonía social, y ausencia de propuestas desde la arquitectura para estimular la vinculación social. Es necesario un cambio social, con participación y protagonismo, significa hacer una ciudad pensada por los hombres y por las mujeres reales que habitan en ella. La ciudad no son los edificios es la gente. Su material es el pluralismo de la vida de quienes la habitan, su heterogeneidad, sus demandas y necesidades, sus sueños y deseos. Para el desarrollo de sus actividades y propósito social requiere de ámbitos que den reparo y marco, verdaderos escenarios arquitectónicos.

Arqs. Rosenstein C, Molteni G, Formica D, Ruani JL, Ruani S (2013). El proyecto de arquitectura como aporte a la construcción de “lo público” El caso de los Grandes Proyectos Urbanos en ciudades argentinas. Rosario. IV Congreso Latinoamericano de Derechos Humanos. UNR

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Ídem 1

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Sassen Saskia (2012) Nota de prensa: Articulaciones ocultas entre la ciudad global y la villa global. Página 12. Las12. Argentina.

Canclini García Néstor (1995) Consumidores y ciudadanos. Conflictos multiculturales de la globalización. Mexico. Editorial Grijalbo S.A. de C.V. garcia-canclini-n1995-consumidores-y-ciudadadnos-pdf

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Sassen Saskia (2012). Título de la entrevista realizada por Raquel San Martin. Diario LA NACION

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Italo Calvino escribió que la fuerza de una ciudad está en las preguntas que puede originar66 ¿Para quién construimos en el futuro? ¿Cuál es el escenario colectivo de la vivienda multifamiliar actual? ¿Qué fuerzas o actores sociales pueden recuperar esas capacidades urbanas disminuidas o dañadas? ¿Cuál es nuestra idea de vivienda colectiva? ¿Nuestra concepción de espacio público? ¿Dónde empieza y termina lo privado y donde lo público? ¿Existen estos intersticios pensados, categorizados? ¿Habitar estos “intervalos” propiciaría lo colectivo? ¿Que define el convivir colectivo? La observación y el análisis de nuestro devenir como sociedad plantean una serie de cuestionamientos que considero insertos en ésta línea de acción. La vivienda que hace ciudad La Vivienda como proyecto de ciudad, que hace barrio: “La ciudad no se puede dividir en funciones simplificadas, tales como habitar, trabajar, descansar y moverse. Por lo tanto, los barrios se deben repensar según el entramado complejo de la vida cotidiana. Las viviendas sólo pueden cumplir todas sus solicitaciones si se arraigan en distintos niveles con el entorno social, tecnológico, cultural y medioambiental”7. Desde mi experiencia académica y profesional considero a modo de manifiesto que “todo el tiempo construimos ciudad”. En arquitectura no hay hecho privado, porque todo acto de resolver lo privado involucra siempre lo público. En este marco, planteo abordar la vinculación del espacio público de la ciudad y el dominio de lo privado. El objeto de estudio es el “Lugar común” que se constituye en el eslabón de vinculación e interconexión con ambos mundos. El espacio intermedio, de intercambio y de comunicación. Gradientes necesarias de dominio que preserven la privacidad pero propicien el encuentro cotidiano, lo esporádico, lo espontáneo, lo programado. De pocos y muchos. Parafraseando a Concepción Fisac dicha investigación está “en busca del vacío perdido”8, el “lugar común” de consenso, de valor social en la vivienda colectiva.Muchos de estos espacios han perdido significado y hay que recuperarlos. En particular en la vivienda colectiva. Investigar tanto su papel urbano como su valor arquitectónico con el objetivo de proveer desde la arquitectura la promoción y jerarquía del convivir colectivo. La escala urbana viene dada por la calidad de los espacios intermedios: entre lo público y lo privado; entre lo abierto y lo cerrado; entre el interior y el exterior. Lo público, intermedio y comunitario en la vivienda colectiva Hacer arquitectura desde la estricta, pero no restrictiva función, desde la riqueza y la complejidad de las actividades de la vida contemporánea: espacios íntimos, espacios de reunión, espacios de lectura, espacios de meditación, espacios lúdicos, espacios de recogimiento, espacios de necesidad, espacios espirituales, espacios de juego, de contemplación9. No obstante necesitamos una práctica urbana y un pensamiento de la proximidad, de lo pequeño. Como asevera Zaida Muxí no sólo “la ciudad del dibujo que es la ciudad de la distancia de un mundo perfecto a la medida de nuestro papel o nuestra pantalla”10. Nos alerta a pensar que la ciudad es la vida cotidiana y hay que comprenderla de cerca que no confundamos o trasmutemos la realidad con líneas. Debemos agudizar los sentidos y saber escuchar. Mediante la participación conjunta con el aporte ciudadano. Contener usos y horarios de grupos de edades, etnias, género y formas de vida diferentes, garantizarla convivencia cívica y la sostenibilidad social. Ahora bien definamos que abarca la noción de “lo común” incorporado a la idea del espacio público para ser explícitos. Lo que es “común a todos”, lo que representa el interés general por sobre los intereses particulares. Este primer sentido está más cerca de lo que intuitivamente denominamos política e identifica la categoría de espacio público con la metáfora de “lugar común”. Lo que es manifiesto o visible o en contraposición con lo oculto. Lo que es abierto o accesible a todos en contraposición a lo clausurado11.

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Citado por Sassen Saskia

7

Martínez Muxí Zaida - Martorell I Montaner María Josep (2011) Usos del tiempo y la ciudad. Barcelona. Editorial Municipal.

Fisac Concepción (2012) En busca del vacío perdido. El espacio público en la vivienda colectiva. Laboratorio de estrategias urbanas .I making heterotopías. Revisando lugares, 117-123

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Fisac Concepción -Espegel

10

Martínez Muxí Zaida (2007) Ciudad próxima. Urbanismo sin género. Malabia- Arte cultura y sociedad-Año 4.Número35.revistamalabia@yahoo.com.ar

Rabotnikoff, Nora (2005). En busca de un lugar común. El espacio público en la teoría política contemporánea. México: Instituto de Investigaciones Filosóficas. Universidad Nacional Autónoma de México 11

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Fig. 1. Kurchan-Ferrari Hardoy | Edificio Los Eucaliptos Buenos Aires - Argentina | 1941-44

Fig. 2. Affonso Eduardo Reidy | Conjunto Residencial Prefeito Mendes-Pedregulho Rio de Janeiro - Brasil | 1974

Fig. 3. Augusto Patntarotto | Edificio Rochdale IV | Rosario-Argentina | 1974

Fig. 4. Augusto Pantarotto | Edificio Rochdale IV | Rosario-Argentina | 1977

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Fig. 6. Daniel Soria | Edificio La Paz | Rosario-Argentina

Fig. 5. Augusto Pantarotto | Edificio Bauen RĂ­o | Rosario-Argentina | 1995

Fig. 7. Puerto Norte | Rosario-Argentina | 2009 - actualidad

Fig. 8. Puerto Norte | Rosario-Argentina | 2009 - actualidad

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Según Manuel Delgado especialista en el tema: enuncia la diferencia que hay entre comunidad y colectividad?12 Lo común: puede ser lo de todos, lo accesible a todos. La comunidad es, un alma; para Tönnies13“es allí donde los seres humanos están relacionados por voluntad propia de una manera orgánica y se afirman entre ellos”. Lo colectivo, se asocia con la idea de reunión de individuos que toman consciencia de lo conveniente de su copresencia y la asumen como medio para obtener un fin, que puede ser el de simplemente sobrevivir. En cambio la colectividad no tiene alma, puesto que es un mero resorte, un mecanismo, un aparato de producir sociedad. Aunque esta ponencia me encuentra en los inicios de esta “tesis” refleja un recorrido personal, académico y profesional, en los intereses acerca del proyecto moderno. Este trabajo apunta en sus objetivos a repensar críticamente la evolución de estos vínculos en el proyecto moderno del siglo XX. Pretende replantear las estrategias proyectuales que propicien la vinculación entre distintos espacios a escala urbana y doméstica. Se plantea realizar un mapeo de casos con un grado de originalidad y singularidad, para estudiar, analizar y comparar distintas propuestas proyectuales con el fin de establecer variables categorizables e indagar en el carácter espacial que los define. Para este desarrollo en esta primera etapa y en la construcción de un mapa de datos analizables se seleccionan obras de arquitectura en el tema de vivienda colectiva tanto internacional, nacional como local, “problematizando e interrogando desde una dimensión provisional(..) como episodios esporádicos pero reveladores y actuales para indagar”14. El análisis y la crítica son parte inseparable del proceso ya que desde el mismo se inicia el proyecto moderno. El escenario actual vislumbra desde mi punto de vista, la necesidad de revisar y modificar los criterios en el proyecto de vivienda colectiva y replantear las vinculaciones en la relación entre el proyecto de arquitectura y proyecto urbano. En lo específico analizar y evaluar la capacidad de la arquitectura en la integración urbana y aportar a revalorizar el espacio público. La búsqueda de consensos debe iniciar por el reconocimiento de la diferencia entre los ámbitos de lo público y de lo privado, y que buscar mecanismos para la articulación social implica acercarse al otro con una actitud tolerante, salir del espacio privado para encontrarse en un ámbito intermedio en donde pueda construirse una auténtica noción de lo público; aquella en donde sea factible la construcción conjunta de mundos posibles15. Me interesa particularmente definir las fronteras de lo público y lo privado, no desde el concepto sólo del límite, sino desde la comprensión del espacio vinculante, parafraseando a Saskia Sassen “ese terreno de la frontera, donde las cosas van mutando” Los casos de estudio | Edificios de vivienda colectiva |etapa antecedentes El estudio de antecedentes paradigmáticos en el hacer arquitectónico a nivel mundial aporta la comprensión de los factores y criterios que renovaron las ideas conceptuales sobre el habitar colectivo, no con fines historiográficos sino como casos referenciales. Le Corbusier | Unidad habitacional de Marsella | Francia | 1952 Recrea la espacialidad de los espacios públicos de la antigüedad, lugares de representación y glorificación de lo colectivo presentes en el origen de nuestra cultura: el ágora griego y el foro romano. Hace uso de una visión sincrónica de los lugares públicos, vinculando el pasado con el presente, estableciendo entre ellos contactos y superposiciones. Incorporó equipamientos colectivos y viviendas con jardín que nunca se hicieron. Planta libre / nivel intermedio con locales y estudios/ terraza jardín. Francesc Mitjans

| Casa de Tokio | Barcelona- España | 1953 | Grupo Residencial Escorial | Barcelona- España |1952-1962 El primero es un edificio solista, que incorpora los cinco puntos de Le Corbusier. El segundo da cuenta de una resolución colectiva. Edificios aislados que configuran el primer intento de alternativa a la manzana cerrada después de la Guerra civil. Terrazas y áreas comunes. Kurchan-Ferrari Hardoy | Edificio Los Eucaliptos |Buenos Aires–Argentina |1941-44 (fig1) Inspirado en la idea corbusierana de un edificio que contuviera en sí mismo todos los servicios, el modelo de la Unidad Habitacional de Marsella. Idea de integrar la modernidad a la trama urbana, saliendo del alineamiento de la cuadra característicos de Buenos Aires y rompiendo el esquema de patios interiores. La resolución de la contradicción entre urbe y naturaleza radicaba en la liberación del terreno, la creación de edificios en medio de zonas verdes con los servicios centralizados. Un gran parque con juegos para chicos, un amplio estacionamiento, un salón de lectura, un restaurante, un lavadero de uso común Affonso Eduardo Reidy | Conjunto Residencial Prefeito Mendes De Moraes -Pedregulho | Rio de Janeiro - Brasil |1947 (fig.2) Buscaba conciliar el valor de la cultura y la naturaleza preexistentes. La localización resuelve el planteo un corazón de espacio público intermedio a nivel con el ingreso. Y la especial distribución en bloque alineándose con la cota del terreno. La base es la contextualización con el paisaje natural.

12

Delgado Manuel. Lo común y lo colectivo. Universidad de Barcelona. M.Delgado_lo_comun_y_lo_colectivo.pdf

13

Tönnies, op. cit., p. 45.

14

Lleó Blanca (2005) Sueño de habitar. Barcelona. Editorial Gustavo Gili. SA

15

Casas Luz María (2007). Entre lo público y lo privado. Un espacio para la convivencia social a través de la comunicación. http://www.razonypalabra.org.mx

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La etapa local / Rosario, inicia en una primera lectura perceptual y vivencial. Se encuentra en proceso la recopilación de material de autor pero su selección da cuenta de una preocupación común: la incorporación del “lugar común”. Augusto Pantarotto La obra de este gran arquitecto rosarino, plástico en su espacialidad, materialidad y expresión, promueve la vinculación con la ciudad con una amabilidad procesual construyendo su despegue paulatino de la calle pero a la vez incorporándola en sus espacios intermedios, invitándola a pasar. “la espacialidad interior, los recorridos, las visuales, la volumetría urbana en el lugar son los conceptos de siempre”16 Edificio Rochdale IV | Rosario- Argentina | 1974 (fig.3) En la complejidad y multiplicidad que el edificio debía resolver desarrolla su primera torre, “una planta tipo eficiente en el fuste. Un programa para el basamento” Lugar común: el desarrollo de una calle urbana para acceder a las viviendas y al teatro y la entrega rotunda en la vereda. Edificio Rochdale VI | Rosario- Argentina | 1977(fig.4) Resuelve su segunda torre. Sin programa para basamento resuelve su vinculación directa con la calle Lugar común: Vacíos de recorrido de espacios secuenciales y urbanos, Calle vehicular, jardinería y la volumetría son los límites. Patios de espera y encuentro rico en oportunidades para sus habitantes. Edificio Bauen Río | Rosario- Argentina|1995 (fig.5) Su posición frente a un parque acentúan las intenciones. Más perspectiva. Los conceptos de siempre en otro contexto y “una manera de vivir traducida en programa” en palabras del autor. Daniel Soria | Edificio La Paz | Rosario- Argentina (fig.6) Un proyecto que propone como lugar común el patio pero no tradicionalmente sino que plantea su presencia desde el ingreso, ascendiendo a través de la escalera y culminando en un mirador en lo más alto con encuadre de la torre de la iglesia. Un paseo entre vecinos. GPU | Puerto Norte | Rosario – Argentina (fig 7) Recorte Ciudad Ribera y Forum /5ha (fig 8) La política estatal en Argentina de los 90 ha tenido un fuerte impacto en la ciudad. Las privatizaciones de los servicios públicos han llevado a que el Estado cediera todos los servicios urbanos sin mecanismos de control sobre los planes de inversión y renovación de las infraestructuras, lo que ha contribuido a agravar la división social. Se fomentó la intervención de privados en materia de política urbana. Se promovió así la búsqueda de lugares estratégicos en las principales ciudades y transformarlos en flamantes distritos empresariales.17 Este es el marco de surgimiento del proyecto de Puerto Madero en Buenos Aires. En Rosario, Puerto Norte constituye la renovación progresiva de unas 100 ha, de propiedad pública y privada, próxima al área céntrica de la ciudad de Rosario, sobre el Rio Paraná, con un valor paisajístico excepcional. Plantea la continuidad de la trama urbana a través de la penetración de algunas calles y da continuidad al tejido urbano. Esta respuesta física produce integración desde el punto de vista físico y social. En principio es un proyecto que se inserta en el sistema de espacios públicos del borde ribereño, dando continuidad al mismo y brindándolo al uso público. Aun así, el entorno mantiene aún la característica de barrio de baja densidad, de clase media y media-baja, produciendo contraste y “ruptura” con la nueva intervención. En una realidad tan cambiante, debemos pensar en nuevos dispositivos que ofrezcan alternativas a las estrategias convencionales. Pensar la vivienda como parte de barrio, la ciudad como lugar para habitar el presente, proteger el pasado y proyectar el futuro. Comprender que el parque, la calle, la plaza, el porche, el retiro de jardín, el balcón, la terraza, el patio son sustantivos y lo que necesitamos es pensar en los verbos para poder producir cambios. Pensar en vincular, encontrar, conversar, intercambiar, abrazar, aplaudir, actuar, pedir, reclamar, jugar, descansar, leer, relajar, condividir, compartir,… Claudia Chiarito

cchiarito@gmail.com

Arquitecta graduada en la Facultad de Arquitectura, Planeamiento y Diseño. Universidad Nacional de Rosario, Argentina. Docente en esta casa de estudios, desde 1985, actualmente se desempeña como Profesor Adjunto de la cátedra de Introducción a la Arquitectura, Análisis Proyectual I y II / Taller Andrés Villalba. Cursa estudios de posgrado acreditables al Doctorado y de formación docente. Docente – investigadora categoría IV, ha integrado trabajos de investigación aplicados a la enseñanza de la arquitectura, el taller como dispositivo pedagógico y las nuevas herramientas de comunicación. Ha participado como ponente en diversos Congresos, Seminarios y publicaciones nacionales e internacionales. Es Codirectora en Proyectos de Extensión. Ponencias y publicaciones. Actualmente en ejecución “Derechos con señales”. Desarrolla su actividad profesional independiente en su Oficina de arquitectura Chiarito- Fernández y asociados.

16

Pantarotto Augusto (1999) Revista 041. Número 2. Colegio de Arquitectos de la Provincia de Santa Fe. Distrito2.

17

Idem 1.Ponencia .Grupo Arq Rosenstein

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2. LA VIVIENDA QUE HACE CIUDAD

Ximena Covaleda Beltrán

I

Medellín, Colombia

UNA MIRADA AL DESARROLLO HABITACIONAL EN LA OTRABANDA DEL RÍO MEDELLÍN, 1940-1980

Medellín - Colombia, está localizada en el Valle de Aburrá, el cual es cruzado por el Río Medellín. La Villa de Medellín se constituye en 1675, en los terrenos de una ranchería informal y espontánea asentada a la vera de la quebrada de Aná; el emplazamiento formal de la Villa retoma el Sitio de Aná, en el costado oriental del Valle de Aburrá Se acomoda al trazado existente, localizando a una cuadra de la quebrada la plaza y la iglesia en predios donados. Se construyen en un primer trazado urbano 18 manzanas aproximadamente de un total de 64 proyectadas, debido a que las restricciones físicas del lugar (Zanjón de Guanteros, el río Medellín y las quebradas de Aná, de la Palencia y los Ejidos) impedían una mayor expansión urbana1. La Otrabanda, como se conoce el otro lado del río Medellín costado occidental, comienza su urbanización de forma espontánea a partir de caseríos en torno a dos cerros, en medio de las fajas de inundación del río: El Cerro Nutibara llamado de los Cadavides hacia el sur-occidente y el Cerro El Volador, antes morro de Pedro de Upegui al centro-occidente, referentes geográficos que con la hidrografía constituyen la estructura natural de la naciente ciudad. Durante el siglo XVIII comienza la transformación urbana de la Villa con la configuración de nuevos barrios en torno a las iglesias y conventos. La Otrabanda se configura por una serie de asentamientos espontáneos: Belén2, San Cristóbal3, la América4, Robledo5. A finales del siglo XIX, se comienza a construir el primer puente que cruza el río y comunica la Otrabanda con la Villa de Aná, el Puente de Colombia. Este puente inicia la comunicación y el traslado de familias de un lado al otro del río, así mismo fortalece el comercio en la Villa. El puente de Guayaquil o Carabobo, de cal y ladrillo, se construye en 1879 y comunica directamente con Belén. Otra nueva calle; San Juan o Calle Nueva, desde la América hasta las casas del Charco de la Peña y desde ahí continúa recta hasta cruzar el río en el puente de San Juan. Se delinean así, ejes estructurantes que todavía se conservan en la ciudad: las calles San Juan y Colombia. Las dos laderas del Valle están comunicadas por tres puentes que llevan a los tres poblados que comienzan a vincularse entre si, Robledo, la América y Belén, por calles nuevas y antiguos caminos y en los años 20 del siglo XX, se inicia el trazado del tranvía eléctrico, que llega a la Otrabanda en 1921 con la primera línea a la América, del centro a la América cruzando el río hacia el occidente del Valle, en 1924 la línea a Robledo y en 1926 la línea a Belén. Cfr. PERFETTI, Verónica. “Tres Proyectos para un solo deseo: La ilusión de una ciudad” EN: Historia de Medellín. Tomo I. MELO, Jorge Orlando (editor - compilador) Compañía Suramericana de Seguros. 1996. Medellín. pg.91

1

Nota de Autor: Belén surge como poblado indígena en el siglo XVI (Aburrá de los Yamesíes), en el siglo XVII se convierte en una encomienda indígena; Otrabanda de Aburrá. Luego es conocido como Sitio de Guayabal, en 1814 cambia el nombre por Belén de Otrabanda, y en 1830 es declarado corregimiento de la Villa y recibe el nombre de Belén. Los terrenos son aptos para la agricultura y la ganadería, estas actividades productivas se prolongan hasta que comienza la integración con la Villa, con la construcción del puente de Guayaquil en 1858, abierto en 1864, se establece una arteria de circulación permanente con el comercio de insumos para la construcción, alcoholes, caña de azúcar y frutales. En los primeros años del siglo XX llegan familias procedentes del occidente departamental y se establecen en Belén, así comienza el crecimiento urbano del poblado.

2

Nota de Autor: San Cristobal es una población de paso entre Santa Fé de Antioquia y Rionegro (Santa Fé de Antioquia es la primera ciudad de Antioquia, antes de la fundación de Medellín, está ubicada al occidente del departamento. Rionegro es un municipio importante para el departamental ubicado al oriente cercano de Medellín), centros administrativos y económicos importantes de la colonia, recibiendo el nombre de “El Reposadero”. Se funda en 1752 y en 1770 pide la creación de una parroquia, la cual se hizo efectiva al año siguiente y convierte a “San Cristóbal” en la primera parroquia segregada de Medellín. En el siglo XIX aparece como Distrito Parroquial, Distrito, Aldea, Distrito de nuevo en diversas ordenanzas, hasta que es declarado corregimiento en 1865 y continúa siendo así.

3

Nota de Autor: la América, caserío conocido como La Granja asentado en el siglo XVII al centro-occidente del Valle. Hacia 1877 se declara corregimiento de Medellín y cambia su nombre por La América, en honor al descubrimiento de América. Los terrenos son grandes fincas de recreo de importantes familias del oriente. El proceso de urbanización se inicia lentamente con la construcción de la iglesia en 1889, la continuación y llegada al occidente de la calle San Juan en 1908 y posteriormente la venta de las fincas a empresas urbanizadoras y entidades públicas que plantean diversos proyectos habitacionales.

4

Robledo, asentamiento del siglo XVII, en los terrenos de la ladera norte del cerro El Volador (San Germán) desaparece cuando se desborda de su cauce la quebrada La Iguaná, lo que obliga el traslado a lugares más altos. Sus terrenos son fincas de recreo de familias adineradas, el poblado urbanizado es habitado por artesanos principalmente.

5

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En la primera parte del siglo XX, el río Medellín en su costado occidental y oriental ya cuenta con la Avenida de los Conquistadores y la Avenida de los Libertadores respectivamente, obra de la Sociedad de Mejoras Públicas, que se construyen con la rectificación del cauce entre los puentes de San Juan y Colombia. La Otrabanda para 1930 es una zona con un gran potencial para la urbanización con usos mixtos: industrial, habitacional, infraestructuras y equipamientos, tales como el Aeropuerto Olaya Herrera (1931), el Estadio de Fútbol de los Libertadores, y la nueva sede de la Universidad Católica (Universidad Pontificia Bolivariana), determinando un polo de desarrollo. La América, Robledo y Belén, en 1938 se suprimen como corregimientos y se convierten en barrios urbanizados por el Instituto de Crédito Territorial, la Cooperativa de Habitaciones6, el Municipio de Medellín y algunas industrias nacientes. La nueva arquitectura comienza a formalizarse en el occidente de la ciudad, la vivienda es la principal necesidad a cubrir, en esta línea la municipalidad expande sus programas de vivienda, construyendo soluciones de habitación para obreros y sectores medios de la población. En 1939, el arquitecto Pedro Nel Gómez recibe el encargo de la Cooperativa de Habitaciones para que diseñe un barrio especial. El barrio Laureles (1941) surge como una solución de vivienda de la Cooperativa de Habitaciones que compra una franja considerable de terrenos entre las fracciones de la América y Belén, contiguas a la Universidad Pontifica Bolivariana, el diseño urbano de la universidad plantea un campus circular, que a nivel interno se resuelve con una vía circunvalar que lleva a todos los edificios, y en relación con el entorno la gran circular determinará el desarrollo urbano del sector. El barrio Los Libertadores (1948), hoy San Joaquín es la primera urbanización generada a partir de la forma urbana de la UPB, construido por el Instituto de Crédito Territorial (ICT). En el costado opuesto a San Joaquín, la Cooperativa quiere proyectar La Ciudad del Empleado y encarga el diseño urbano del barrio a los arquitectos Pedro Nel Gómez y Horacio Longas, además especifica el tipo de barrio que quiere, “... un barrio especial que reúna todas las condiciones modernas para que responda a los fines y programas de la Cooperativa...”7 puntualizando los equipamientos que configuraran las condiciones modernas que se promueven: campos de juego, jardines, y piscinas), campos sanitarios y comerciales (carnicería, expendio de granos, expendio de verduras, expendios de mercancías, farmacia, consultorio médico y puesto de socorro, lavandería y planchado de ropa), habitaciones, teatro, iglesia, parqueaderos y garajes, estudio para la organización del tráfico, aseo, edificio cooperativo. El diseño urbano que proponen Pedro Nel Gómez y Horacio Longas, puede asociarse a los planteamientos de la Ciudad Jardín de Ebenezer Howard (Gardes Cties of Tomorrow. 1898) llevados a cabo por los arquitectos Raymond Unwin y Barry Parker, quienes formalizan grandes suburbios en Ingleterra a partir de avenidas arboladas, antejardines y senderos peatonales, espacios de encuentro: Letchworth (1904), Hampsted Garden (1905) y Welwyn Garden City, entre otros. Esta forma de construir vivienda y ciudad es retomada por Pedro Nel Gómez, quien define el trazado del barrio a partir de la forma urbana de la UPB y dos grandes avenidas: la Avenida Nutibara y la Avenida Jardín que une los dos espacios centrales del barrio, los parques. Laureles se convierte en un referente de ciudad, en los años 70 está habitado por familias prestantes y la arquitectura habitacional es diseñada por la última generación de arquitectos formados en el exterior y las primeras generaciones de arquitectos de las facultades locales: Universidad Pontificia Bolivariana y Universidad Nacional. El barrio Los Libertadores (1948), hoy San Joaquín es construido por el Instituto de Crédito Territorial (ICT), sobre los terrenos del antiguo Hipódromo Los Libertadores. En 1935 el gobierno nacional crea el Banco Central Hipotecario (BCH) y en 1939 Instituto de Crédito Territorial (ICT) para proporcionar y promover la construcción de vivienda para las clases populares y media del país y poder atender a las grandes migraciones del campo a la ciudad por el crecimiento de la industria. Las políticas del Instituto de Crédito Territorial plantean como objetivos a desarrollar: “Contribuir a la solución del problema de la vivienda, especialmente en los estratos socioeconómicos bajos. Co-ayudar al desarrollo urbano ordenado, con énfasis especial en los asentamientos no controlados. Reducir los costos de producción de las viviendas de interés social. Propiciar a industrialización del sector construcción para aumentar los índices de productividad y lograr metas de producción masiva de vivienda, compatible con las necesidades del país. Estimular la formación de capitales nacionales derivados hacia la vivienda de interés social, prescindiendo en lo posible de ayuda externa.”8 El proyecto del ICT propone un diseño urbano generado a partir de la forma urbana de la Universidad Pontificia Bolivariana y una tipología de viviendas unifamiliares de dos niveles, con un patio trasero, antejardín y un diseño arquitectónico que seguía los lineamientos del movimiento moderno, en el terreno aledaño al barrio Los Libertadores se urbanizó por vivienda unifamiliares por encargo y se conformó el Barrio San Joaquín. Los Libertadores y Laureles se constituyen hoy en día como referentes urbanos muy importantes en la ciudad, cada barrio se ha transformado a nivel arquitectónico, con la buena fortuna de tener un diseño urbano que ha construido ciudad.

6 Nota de Autor: Una de las nuevas modalidades para la construcción de vivienda era a través del sistema cooperativo, en Medellín existía la Cooperativa de Empleados, que ofrecía diversos servicios a su asociados, para 1940 se constituye como Cooperativa de Habitaciones para Empleados que comienza una interesante labor como promotora de vivienda “social” para clase media, que más tarde sería la clase media-alta de la ciudad. 7

Cfr. Contrato Cooperativa de Empleados de Antioquia. Mayo 16 de 1939. Casa Museo Pedro Nel Gómez. Medellín.

PINEDA, Roberto. Programa del Instituto de Crédito Territorial en Colombia. EN: HARDOY, Jorge- GEISSE, Guillermo. Políticas de Desarrollo Urbano y Regional en América Latina. Ed. SIAP. Buenos Aires. 1972. pg. 370-371

8

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Imagen 1. Plano de la Villa de Medellín 1770. Fuente: Elaborado por Henrique Cerezo 1947. Copia del Original. Fuente: Restrepo 1981.

Imagen 2 Detalle Reconstrucción de la “Jurisdicción de la Villa con sus Sitios. Siglos XVII - XVIII”. Fuente: Jaramillo et All. 2004

Imagen 3 Plano del tranvía. Allen Morrison. Los tranvías de Medellín. Fuente: Jaramillo. 2004

Imagen 4- Plano Anteproyecto Ciudad del Empleado (1939) Fuente: Casa Museo Pedro Nel Gómez

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Imagen 5 - Panorámica UPB – Barrio San Joaquín. Gabriel Carvajal. 1953 Fuente: Biblioteca Pública Piloto

Imagen 6. Detalle Fotografía aérea Medellín. Barrio Laureles - Los Libertadores (hoy San Joaquín). Fuente. Aerofotografía 2004 – Agustín Codazzi – Alcaldía de Medellín.

Imagen 7. Detalle Fotografía aérea Medellín. Barrio Carlos E Restrepo. Fuente. Aerofotografía 2004 – Agustín Codazzi – Alcaldía de Medellín

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El barrio Carlos E Restrepo, surge en 1970 por iniciativa del ICT, en los terrenos aledaños entre la quebrada La Iguaná y la calle Colombia, que conectaba con el centro de la ciudad. El lote escogido estaba “urbanizado” por vivienda informal, y la intención de ICT era “sanear” el lugar con la construcción de 27 bloques de cuatro pisos y 8 apartamentos por piso. Se realiza un concurso a nivel nacional para diseñar un programa piloto de vivienda en altura para obreros en principio. El concurso es ganado por el arquitecto Guillermo Velásquez, quien define un proyecto que cuanta con espacio público, parques, senderos peatonales, que articula la ciudad y el barrio, definiendo zonas de comercio barrial, que hoy en día funcionan para el entorno inmediato y es uno de los mejores proyectos de vivienda pública con alta densidad de baja altura. Las tipologías de vivienda que tiene el proyecto son una evolución, que apunta a definir espacios más eficientes para sus habitantes. El barrio fue y aún hoy es habitado por profesores universitarios y empleados jóvenes. El proyecto llegó a tener 5 etapas, para un total de 80 bloques, con apartamentos de 120 m² de área útil. Carlos E Restrepo, se ha convertido en un referente urbano, por haber tenido la sede del Museo de Arte Moderno de Medellín durante 31 años, y en la actualidad la Sede Cultural de la Facultad de Artes de la Universidad de Antioquia, es un punto de encuentro para los estudiantes de la Universidad Nacional y la ciudanía en general, referente y centro de las actividades culturales de la zona, al estar cerca de la Biblioteca Pública Piloto, La sala de Exposiciones de Suramericana de Seguros y la Universidad Nacional. Estos tres proyectos constituyen referentes urbanos y arquitectónicos en la producción habitacional en Medellín y ejemplifican el diseño urbano que construye vivienda y ciudad. Bibliografia y cartografía • JARAMILLO, Roberto Luis - PERFETTI, Verónica Cartografía Urbana de Medellín1790-1950 Concejo de Medellín – Comisión Asesora para la Cultura Medellín. 1995 • JARAMILLO, Roberto Luis – SUÁREZ, Diego La sede de Otrabanda. Compañia Suramericana de Seguros. Medellín. 2004 • MELO, Jorge Orlando (Editor –Compilador)l Historia de Medellín. T. 1 Compañía Suramericana de Seguros. Medllín. 1996 Espacio e Historia en Medellín- ponencia www.lablaa.org/blaavirtual • PERFETTI, Verónica Tres proyectos para un solo deseo: La ilusión de una ciudad. EN: MELO, Jorge Orlando. Historia de Medellín. T. 1.Compañía Suramericana de Seguros. Medellín. 1996. • RESTREPO Uribe, Jorge Medellín, su origen, progreso y desarrollo. Serivigraficas, Medellín.1981

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Ximena Covaleda Beltrán

ximena.covaleda@gmail.com | mcovaleda@eafit.educ.co

Arquitecta de la Universidad Nacional, Master Laboratorio de la Vivienda del siglo XXI de la Universidad Politécnica de Catalunya 2006, Doctoranda en Historia y Teoría de la Arquitectura por la Universidad Politécnica de Catalunya. Ha trabajado en investigación en temas de vivienda, género e Historia de Medellín. Ha sido docente en Arquitectura Universidad Nacional de Colombia,2008, Universidad Pontificia Bolivariana 2009 -2011 y desde el 2009 es la Coordinadora de urbam, Centro de Estudios Urbanos y Ambientales, Universidad EAFIT. Publicaciones: Vivienda Digna. VÉLEZ, Ana Elvira. COVALEDA, Ximena. EN: MEDELLÍN MEDIO AMBIENTE URBANISMO SOCIEDAD. Ed. Michel Hermelin - Jorge Giraldo - Alejandro Echeverri. Fondo Editorial Universidad Eafit. Medellín 2010. Iconografías para propios y extraños EN: Revista Nexus 36 Fundación Caixa Catalunya. Barcelona. Agosto 2006. Memoria y Lugar. Relatos e Imaginarios Urbanos de Guayaquil en Medellín. EN: Ensayos sobre Arquitectura Urbana. Línea de Investigación en Urbanística. Facultad de Arquitectura. Universidad Nacional de Colombia. Sede Medellín. Diciembre 1999.

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2. LA VIVIENDA QUE HACE CIUDAD

Emili Hormias y Sandra Bestraten

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Barcelona, España

BELLVITGE, 50 AÑOS DESPUÉS La vivienda como proyecto de ciudad que hace barrio

1. CONTEXTO El año 2015 se cumplen 50 años desde que se construyeron las primeras viviendas del barrio de Bellvitge, y es un momento oportuno para hacer una reflexión sobre su evolución y también las perspectivas de futuro. El barrio de Bellvitge forma parte del último período de polígonos de vivienda masiva (1965-75). Estos conjuntos están formados por grupos de “viviendas construidos de forma unitaria y ordenados en bloques lineales y/o torres en altura, que responden a un tipo de edificación repetitiva y muy homogénea que configuran una imagen estereotipada de la periferia moderna de nuestras ciudades”1. En tan sólo 10 años, se construyeron unas 9.780 viviendas que llegaron a albergar a unas 32.000 personas de los movimientos migratorios. “Periferia es aquello que no tiene continuidad, ni repetición ni sistema”2. Esta periferia urbana ha estado siempre ligada al significado de “formas residenciales incompletas por falta de servicios, de centralidad y/o simbolismo e imagen”3. El suburbio del “paternalismo, que significa el barraquismo con firma de arquitecto, nuevo suburbio que nace de macrobarracas sin servicios y alejadas de la ciudad”4. El barrio de Bellvitge, ha estado durante décadas ligado a esta imagen dada su gran dimensión así como por el impacto visual que genera en uno de los principales accesos a Barcelona por el sur. “Pero proyectar la periferia no quiere decir necesariamente poner orden, a ayudarla a completarse o a redimirse”5. Por ello, es justo hacer una reflexión objetiva de la realidad actual, y cómo el barrio ha superado la fase del “derecho a la vivienda”6 por el del “derecho a la ciudad”7: “derecho al lugar, a la vivienda, al espacio público, a la centralidad, a la movilidad, al reconocimiento de los demás, a sentirse identificado con su entorno social y territorial”8. 2. ESCALA TERRITORIAL 2.1. Situación urbana Bellvitge es un barrio de la población de L’Hospitalet del Llobregat. El territorio que ocupa era una zona de delta dedicada a la agricultura de regadío, tal como se puede observar todavía hoy en el sector de la Marina y masías como la polémica Can Trabal o Ca l’Esquerrer. En los años 60 los terrenos fueron adquiridos para la construcción de la promoción privada de vivienda que conocemos hoy. Limita al sur con la Gran Vía (autovía de Castelldefels; al oeste, con el complejo Sanitario de Bellvitge; al este con las vías del tren de la línea de la costa, y al norte con un polígono industrial que separa Bellvitge del barrio del centro de L’Hospitalet.

1

Busquets, 2004, pág. 287

2

Solà-Morales, 1992

3

Busquets, 2004, pág. 285

4

Bohigas, 1963

5

Solà-Morales, 1992

6

Borja, 2010, pág. 32

7

Borja, 2010, pág. 32

8

Borja, 2010, pág. 32

226


2.2. Conectividad Actualmente Bellvitge está situado en un enclave territorial privilegiado. A nivel viario está bien conectado al cruce entre las tres vías más importantes de acceso a Barcelona por el sur, como son las dos Rondas y la Gran Vía. Esta última es el eje que conecta el aeropuerto con las principales plazas de Barcelona (Glorias, Catalunya, España, Cerdà y Europa -esta última en L’Hospitalet-). En este mismo eje, y pasado Bellvitge, se encuentra el Complejo Científico-Sanitario de Bellvitge, que suma también equipamientos universitarios y hoteleros, el más representativo de los cuales es el reciente Hotel Hesperia, que ha convertido este enclave, en la puerta sur de Barcelona desde el aeropuerto. A nivel de transporte público dispone de buena comunicación: metro, apeadero de cercanías de RENFE y Ferrocarriles de la Generalitat de Catalunya FGC, así como varias líneas de autobuses urbanos e interurbanos tanto diurnas como nocturnas. 2.3. Proximidad a áreas de centralidad. Uno de los valores más importantes del Bellvitge de hoy es su proximidad a la Gran Vía, y a los polos de centralidad ligados al crecimiento de la misma9. Plaza España está a 20 minutos de metro. A ésta, hay que añadir la nueva centralidad que supone la Ciutat de la Justícia en Plaza Cerdà o la Plaza Europa con su confluencia de macro centros comerciales, la Fira de Barcelona y oficinas. Hay una segunda centralidad próxima que es la que ofrece el Centro de L’Hospitalet, situado a 2,5km del barrio y a una parada de metro. Allí se encuentran servicios administrativos locales, autonómicos y estatales, así como centros de ocio y cultura. La conectividad con esta área de centralidad se realiza con transporte público y peatonalmente con la urbanización del tramo de la Rambla Marina que atraviesa la zona industrial y conecta con la Rambla de Just Oliveras, en pleno centro histórico de L’Hospitalet. Esta gran Rambla, de 2,5 km es conocida como la rambla del colesterol, un gran espacio lúdico de paseo utilizado asiduamente por los vecinos de Bellvitge y un preludio de la necesidad de transformación del área industrial que separa el barrio del centro de L’Hospitalet. 3. ESCALA URBANA 3.1. Densidad. El barrio de Bellvitge, con 159 viviendas por hectárea, forma parte de los conjuntos habitacionales considerados de “densidad alta, aquellos que superan las 150 viviendas/ha”10. El barrio de 61,5 hectáreas está formado por 9780 viviendas, siendo uno de los polígonos de vivienda más grandes de Catalunya. Como se puede observar la densidad actual del barrio tampoco es tan exagerada, y se aproxima al límite a partir del cual se considera de densidad media (entre 75 y 150 viviendas/ha)11. Sin embargo, es muy importante reconocer el papel de la movilización vecinal en la densidad resultante actual12, dado que paralizaron la construcción de varios bloques y torres que si se hubiesen construido según el proyecto, hubiesen supuesto unas 3.000 viviendas más y una densidad de 186,40 viviendas/ha. En cualquier caso estas últimas siguen estando lejos de las “320 viviendas/ha que se da en algún otro polígono de Barcelona”13. (Figura 1). Desde sus inicios la población del barrio fue en ascenso hasta el año 1986, donde alcanza una población de “32.832 habitantes censados”14, que representan una densidad de población de 53.385 hab/km2 (44.975 hab/km²)15. Desde entonces la población ha ido descendiendo gradualmente hasta reducirse la cifra a 25.179 habitantes en 2010, que representa una densidad de 40.941 hab/km² (34.491 hab/m²)16. Este descenso está se puede relacionar con la emancipación de los hijos de los primeros hogareños del barrio y con los cambios en los modelos de familia, habiéndose reducido de 3,36 a 2,57 la media de habitantes por vivienda. A modo de referencia, la densidad media del distrito del Eixample de Barcelona según el censo de 2011 es de 35.400 hab/km²17, que asciende a más de 47.500 en barrios como Sant Antoni o Sagrada Familia. Estos datos ilustran que el barrio de Bellvitge se ha identificado en el tiempo con una “pseudodensidad”18, como sucede en muchos casos con el espacio periférico. 3.3. “Modelo de ordenación interna”19 (Figura 2) El modelo de ordenación interna del barrio es una mezcla de los tres criterios utilizados en el diseño de polígonos de vivienda de la época: “la utilización de un modulo repetible, la construcción de un eje de organización morfológica y el apoyo sobre un espacio central”20. El módulo repetible está

9

Busquets, 2004, pág. 421

10

Díaz, Ferrer, García, & Ulla, 1993, págs. 27, 28, 38

11

Díaz, Ferrer, García, & Ulla, 1993, págs. 27, 28, 38

12

Domínguez, 1991

13

Busquets, 2004, pág. 294

14

Estadística Municipal. Ajuntament de L’Hospitalet, 2012, pág. 23)

De estos datos, el primeros se ha calculado con la superfície de 61,5 ha que refleja el estudio del Área Metropolitana de Barcelona (Díaz, Ferrer, García, & Ulla, 1993, págs. 27, 28, 38), por ser la que más se aproxima al perímetro construido del barrio. Los datos entre paréntesis son el resultado de utilizar la superficie de 73 hectáreas que aparece en el Anuario Estadístico de la Ciudad de L’Hospitalet 2012. 15

16

Idem cita14.

17

Departament d’Estadística, 2011

18

Solà-Morales, 1992)

19

Ferrer, 1996, pág. 179. Definición adoptada por Amador Ferrer

20

Ferrer, 1996, pág. 179

227


Figura 1. Configuración del barrio de Bellvitge. Las manchas verdes es el vacío dejado por los bloques y torres que no se construyeron. La franja azul representa la rambla que conecta con L’Hospitalet centro.

Figura 2. Modelo de ordenación interna del barrio de Bellvitge. B-bloque vivienda. E-edificio comercial. P- aparcamiento en superficie. J-jardín parque.

Fig.3. Imagen del espacio peatonal entre hileras de bloques. Los árboles ayudan a reducir el impacto de la gran altura de los edificios.

228


Fig.4. Esquema del viario que divide el barrio en dos mitades.

Fig.5. El hotel Hesperia y la Plaza Europa, unidos al arbolado, han cambiado la percepción de los bloques de Bellvitge, reduciendo su propia percepción de la escala.

Fig.6. Los dos tipos de vivienda más extendidos por el barrio, con una planta optimizada. La aparición del balcón obedecía a razones para mejorar el proceso de prefabricación de los interiores, al ser utilizado como plataforma de carga y descarga.

229


formado por bloques lineales 96 metros de largo, 8,8 m de crujía y 14 plantas de altura separados 40 metros respecto el siguiente bloque colocado en paralelo. Este espacio entre bloques se organiza en tres partes de dimensiones similares, la primera dedicada a un pequeño parque-jardín, la segunda dedicada a aparcamiento en cul-de-sac en forma de pipa y la tercera dedicada a edificio comercial en dos plantas sobre rasante y sótano. Los bloques cuelgan en uno de sus extremos de una vía principal de circulación. En el otro extremo del bloque se forma un paseo peatonal que hace de eje de simetría con otro módulo repetible de edificación. Uno de los valores más significativos del proyecto es el haber incorporado en el modelo de ordenación edificios productivos acompañando a la propuesta habitacional. El barrio dispone de 1.140 unidades productivas de un módulo mínimo de 50m2 que permite la agregación. Estos edificios, que representan un 10% del suelo útil están destinados a todo tipo de servicios, comercios y oficinas de proximidad. Pese a las buenas intenciones del modelo de ordenación, actualmente el espacio público del barrio más cualificado es el resultado de la urbanización del espacio vacío dejado por los bloques y torres que no se construyeron por la movilización vecinal de los años 70. El eje peatonal que se forma entre la Rambla Marina y las calles Europa y América se convierte en un espacio cívico continuo de 775 m de longitud (el paseo central del parque de la Ciudadela tiene 340m de longitud). Bellvitge forma parte de los polígonos con “espacios urbanos dispersos (aquellos donde el porcentaje de suelo libre es superior a 55%)”21. Concretamente en el caso de Bellvitge el espacio ocupado por los edificios de vivienda y comercio corresponde al 7% i al 3% respectivamente de la superficie total del barrio. El 90% restante es espacio público, viario y equipamientos. Los espacios libres inicialmente no estaban urbanizados, a excepción de un mínimo asfaltado de viario. Había una carencia total de equipamiento y transporte público en una sociedad donde el coche todavía no había alcanzado a todas las familias. Esto, unido a austeridad arquitectónica del conjunto, ancló durante décadas el barrio al término periferia “aplicado como categoría sociológica, denunciadora de carencias respecto un paradigma de ciudad burguesa, sin gran esfuerzo teórico por captar aquello que tiene de específico, y que a priori se rechaza”22. Es a partir de los años 80 que se inicia todo un proceso de adecuación y revalorización del espacio público que ha representado un cambio importante en la percepción del barrio, y a su vez a supuesto la apropiación del espacio libre, plazas, paseos y parques por la población (Figura 3). En paralelo también se inicio un proceso de dotación de equipamientos sanitarios, administrativos, culturales, deportivos, universitarios que satisfacen las necesidades del barrio de forma adecuada. Esto ha sido posible en gran parte a la existencia de una ocupación del suelo previa muy baja. 3.3. Estructura del viario “En Bellvitge la red viaria se define a partir de la división del polígono en dos mitades, mediante un potente eje central desdoblado, la Rambla Marina, y el diseño de una vía de circunvalación perimetral”23. Este esquema cuando se implanta en el originario territorio agrícola, mantiene las principales trazas de los antiguos caminos y rieras transformadas en avenidas estructurales del barrio, como la Rambla Marina.(Figura 4). 4. ESCALA ARQUITECTÓNICA 4.1. Tipos edificatorios El tipo arquitectónico de bloque y torre aislados es característico de los polígonos de vivienda, (Figura 5). El edificio aislado es consecuencia de la voluntad de minimizar los costes de producción (industrialización y superficie mínima) y optimizar las condiciones de habitabilidad (orientación, ventilación y asoleo). El resultado fue un modelo tipo de vivienda de 60 m², con cocina sala de estar y 3 dormitorios y baños que fue aplicado en la mayoría de los polígonos de vivienda de la época (la Mina, Ciutat Meridiana, Badia, y Bellvitge) Durante los primeros años de construcción del barrio se producen pocos cambios en los tipos edificatorios (figura 6). Sin embargo partir del año 1970 también se busca aumentar la superficie de la vivienda incorporando bloques de tipos de 80 m². Las torres suponen también un cambio tipológico en ese sentido, incorporando pisos de 100 m². 4.2. Industrialización de la edificación Una de las características que identifican el barrio de Bellvitge es la utilización de sistemas industrializados en la producción de las viviendas donde el rendimiento era la pauta. La producción de prefabricados se realizaba en una factoría ubicada en un extremo del barrio. Los primeros rendimientos estaban entorno a 4 viviendas/día y se llegó a alcanzar 8 viviendas/día introduciendo cambios tanto tipológicos como constructivos con supusieron la utilización de 3 tipos de patentes distintas. Primero se prefabricaba todo el edificio, y poco a poco, se fue reduciendo la prefabricación a los elementos de fachada, realizándose las estructuras de hormigón in situ.

21

Busquets, 2004, pág. 421

22

Solà-Morales, 1992

23

Ferrer, 1996, pág. 190

230


El proceso de industrialización acostumbra a tener un efecto positivo sobre la calidad y durabilidad de los materiales, dado que lleva vinculado unos mínimos controles de calidad, aún siendo en este caso más coyuntural que premeditado. En los últimos años la realización de promociones cada vez más pequeñas (entre 1 y 3 bloques por año) sumado a los cambios tipológicos no hacían rentable la industrialización del proceso, haciendo que se optara en este caso por estructura convencional de pórticos de hormigón. En las torres el rendimiento se redujo a 1 vivienda/día. En el caso de la vivienda, al ser fruto de un proceso industrializado parece haber nacido con fecha de caducidad. Sin embargo, todas estas viviendas, 50 años después, muestran un buen estado de conservación a nivel estructural. Aún así, a nivel de edificio han sido sometidas a operaciones de mantenimiento de fachada marcadas por el bajo coste de la intervención por encima de la adecuación de las soluciones adoptadas a las problemáticas reales de los edificios como son la corrosión de las armaduras y la ausencia de aislamiento térmico. 5. REFLEXIONES DE FUTURO Bellvitge dejó de ser periferia. Es una realidad urbana que necesita ser estudiada como tal. Empezando por la compresión ad hoc del lugar y su amplia variedad de programa. En la situación de crisis actual, son pocas las viviendas que están en venta. A su vez, en el mercado inmobiliario se utiliza la denominación Bellvitge no sólo para viviendas del barrio sino también para otras que están en zonas próximas. Bellvitge ya no es un polígono de vivienda, sino que hay que reconocerlo como un ejemplo de racionalismo inductivo donde los temas importantes son el espacio urbano y la vivienda. El vacío es el protagonista de este racionalismo; un vacío ganado a la nada palmo a palmo durante años, sin un proyecto de espacio urbano, pero con ganas de recuperar ese espacio como lugar de encuentro, de paseo, juego y diversidad. Seguramente el hecho de no pertenecer a una gran ciudad con un gran pasado de ciudad tradicional compacta ha sido una suerte, porqué las reglas de ésta hubiesen devorado su valor más preciado, el vacío y el “terreno intersticial como materia positiva”24. El futuro pasa por repensar el espacio entre bloques del modelo de ordenación interna. Éstos, aunque hoy están urbanizados, todavía no son urbanos. La resiliencia del modelo habitacional, pasa por repensar la vivienda para que pueda incorporar exigencias de habitabilidad actuales: mejora del aislamiento térmico, la accesibilidad y de los espacios comunes. Las soluciones a adoptar, siguiendo algunos criterios propuestos por Druot, Lacanton y Vassal en Francia, permitirían aumentar ligeramente la superficie útil de cada vivienda y sobre todo serían una oportunidad para renovar la imagen de estos edificios, dotándolos a su vez de valor arquitectónico. 6. BIBLIOGRAFÍA • • • • • • • • •

Bohigas, O. (1963). Entre el Plà Cerdà i el barraquisme. Barcelona: Edicions 62. Borja, J. (2010). Llums i ombres de l’urbanisme de Barcelona. Barcelona: Empúries. Busquets, J. (2004). Barcelona, la construcción urbanística de una ciudad compacta. Barcelona: Ediciones del Serval. Departament d’Estadística. (2011). Anuari estadístic de la ciutat de Barcelona 2011. Barcelona: L’Ajuntament. Díaz, C., Ferrer, A., García, R., & Ulla, À. (1993). Els teixits edificats: transformació i permanència. Barcelona: Institut d’Estudis Metropolitans de Barcelona. Domínguez, M. (1991). Quaderns d’estudi 10. “Taller barri de Bellvitge”. L’Hospitalet de Llobregat: Centre d’estudis de L’Hospitalet. Estadística Municipal. Ajuntament de L’Hospitalet. (2012). Anuari estadístic de la Ciutat de l’Hospitalet 2012. L’Hospitalet de Llobregat. Ferrer, A. (1996). Els polígons de Barcelona. Barcelona: Ediciones UPC. Solà-Morales, M. d. (1992). Projectar la perifèria. UR: Urbanismo revista (9-10).

Sandra Bestraten

sandra.bestraten@upc.edu

Arquitecta, profesora asociada en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona (UPC). Profesora en la Esarq de la Universitat Internacional de Catalunya UIC. Co-directora del Master’s degree of International Cooperation in Sustainable Emergency Architecture de la UIC. Miembro del Consejo del Centre de Cooperación al Desarrollo de la UPC. Miembro de la Junta de la Càtedra UNESCO de Sostenibilidad de la UPC. Vocal de Cultura de la Junta Directiva de la Demarcació de Barcelona del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya. Presidenta de la asociación Universidad sin Fronteras. Socia del despacho Bestraten Hormias Arquitectura. Emili Hormias

emilio.hormias@upc.edu

Arquitecto, profesor de la Escuela Politécnica Superior de Edificación de Barcelona (UPC). Coordinador de la asociación Universidad sin Fronteras. Socio del despacho Bestraten Hormias Arquitectura SLP.

24

Solà-Morales, 1992

231


2. LA VIVIENDA QUE HACE CIUDAD

Andrea Ludovico Ferro, Alejandro Navarro Planas, Isaac Peral Codina y Pedro Ponce Gregorio Valencia, España

LA VIVIENDA COMO GENERADORA DE CIUDAD El caso de El Palmar

La arquitectura de autor o del espectáculo no genera el carácter (o modelo) de una ciudad, esto se produce a través de aquellas edificaciones más anónimas, las viviendas. La investigación trata de comprobar la posibilidad de entender la urbe como el resultado de la adición de células, es decir, viviendas. A partir de este concepto, se pretende verificar si con la manipulación de dicha unidad se puede regenerar un núcleo, interviniendo progresivamente en sus elementos residenciales. 1. Aproximación El desarrollo de este estudio se produce en tres niveles diferenciados, existiendo entre ellos una relación integral que va desde lo más global hasta lo más específico. Desde el territorio hasta la vivienda, pasando por el pueblo. El “territorio” es el todo, el continente de cuanto aquí sucede, incluye componentes tangibles, así como intangibles. Según las especificidades de estos podemos distinguir tres conceptos fundamentales: La Albufera como unidad, como paisaje cultural y sus estructuras territoriales (fig. 01). La Albufera, conjuga en un mismo espacio los valores singulares naturales (especies vegetales y animales de interés comunitario), con elementos patrimoniales (barracas, casas de huerta, molinos, ermitas, etc.). Esta fuerte componente patrimonial natural y cultural, junto con la permanencia de actividades productivas tradicionales, hacen de ella una entidad territorial diferenciada, identificable como un paisaje cultural fruto de la interacción continuada del ser humano con el medio. Actualmente el equilibrio de este ecosistema diferenciado se encuentra comprometido. La relevancia que en este entorno adquiere el concepto de paisaje cultural es la causa de su reconocimiento. Los elementos patrimoniales configuran un atlas de lugares que en conjunto configuran itinerarios culturales. Al recorrerlos, encarnan una experiencia que convierte a los lugares en centros de significados personales (ideas, emociones, sensaciones, etc). Se configura así la identidad territorial que refuerza el arraigo tanto de habitantes como visitantes. La Albufera contiene, como estructuras territoriales; caminos, sendas, barrancos y sobre todo canales (el agua es el elemento fundamental en la identidad cultural de La Albufera), que deben ser elementos jerarquizados y tratados que organicen y renueven el territorio. Dicha red forma una estructura radial, cuyo centro neurálgico y de referencia es el asentamiento urbano de El Palmar. “Sólo se pierde aquello que no se cuida. No se cuida aquello que no se valora. No se valora aquello que no se ama. No se ama aquello que no se conoce”1. La estructura del “pueblo” de El Palmar tiene un acusado sentido lineal formando dos bandas, una con arrozales soterrados y edificación aislada, y otra de trama urbana consolidada con tres hileras de manzanas orientadas este-oeste (fig. 02). Existen también pequeños caminos que conectan con los pueblos cercanos por la parte sur y oeste. La banda con edificaciones aisladas situada al oeste pertenece al término municipal de Sueca, por lo que se encuentra en suelo no urbano de uso agrícola, y obvia por tanto la colindancia al núcleo urbano de El Palmar.

1

Confucio (2002). Los cuatro libros, Barcelona: Paidós Ibérica.

232


Los agentes sociales que habitan en esta pedanía valenciana conforman distintos colectivos muy numerosos. De entre los 775 habitantes (404 mujeres y 371 hombres), se puede hacer una primera clasificación determinante de muchos de los problemas que aquí encontramos: el número de agricultores es de 323, que conviven con 397 pescadores (de las cuales 59 son mujeres), los residentes que trabajan fuera son 250, a esto hay que sumarle los 105 vecinos que trabajan en restaurantes, los 52 propietarios de barcas de paseo, así como el numeroso conjunto de turistas que hasta aquí se acercan atraídos por su turismo natural y gastronómico. Mediante entrevistas con componentes de los grupos sociales y trabajo de campo, pudimos identificar que los diferentes colectivos se preocupan principalmente por los problemas derivados de su grupo social y dejan de lado los propios de la vecindad; lo que lleva a no considerar que sus intereses individuales, muchas veces enfrentados a la comunidad, generan perjuicio a esta. La falta de identidad comunitaria como pueblo de El Palmar produce un conflicto social entre los diferentes agentes que se termina por reflejar en el espacio público. El Palmar además posee una gran cantidad de recursos naturales de gran valor. No existiría como lo conocemos si no fuera por estar implantado en pleno lago, es decir, en un suelo muy fértil rodeado e inundado por agua de La Albufera. Por lo tanto, el plano del suelo de El Palmar es una oportunidad en sí misma, por su naturaleza de marjal, pues el nivel freático es muy superficial. Cualquier incisión que se haga en el terreno supone que el nivel freático emerja de forma inmediata, consecutivamente la vegetación autóctona del lugar brota espontáneamente. El espacio público o paisaje urbano, tiene diferente carácter según su situación (fig. 02): En la zona norte se produce la entrada al pueblo a través del puente, es un descubrimiento del paisaje ya que se eleva la cota visual y se genera un mirador de forma involuntaria. Se encuentra muy próximo a la zona de estacionamiento para los vehículos de los turistas; de esta forma el visitante descubre el paisaje y se siente invitado a abandonar el coche y seguir a pie o en bicicleta. Una vez inmersos en el casco urbano, cobran importancia las calles interiores. La plaza de la Sequiota y su entorno es la zona más social pues es donde abundan dotaciones, restaurantes y servicios básicos. Se trata por tanto de un circuito que debe ser reconocible y ocupado por el peatón mediante una concatenación de jardines autóctonos que nos signifiquen el recorrido y nos conecten con el paisaje. Al sur del pueblo existen zonas abandonadas con escombreras y lugares asociados a las actividades productivas tradicionales, pesca, arroz, talleres astilleros, etc. La ubicación de una lonja de pescado junto con sombrajes e instalaciones desmontables facilitaría las labores productivas tradicionales del lugar, básicas para la identidad de El Palmar. El borde oeste está totalmente colmado de restaurantes. En esta banda existen espacios de oportunidad que se podrían activar mediante la movilización de la población para que reclamen estos espacios y puedan ser acondicionados como dotaciones flexibles que funcionen como espacios de contacto y relación. Mucho más tranquilo y conectado con los arrozales se encuentra el borde este, es una zona de paseo y relax. Las calles intermedias deben abrirse hacia esta zona, eliminando barreras visuales (vallas y edificaciones sin uso) para conectar sensorial y visualmente los carrizales y arrozales con la zona urbana mediante manchas verdes de borró, carrizal, lentisco, etc. “… la identidad … se revela y simboliza en el paisaje …”2. La trama de la “vivienda” de El Palmar es el resultado de una repetición sistemática hasta formar manzanas orientadas este-oeste. La estructura de las viviendas es laminar; de poca fachada y gran profundidad edificable (35, 14 y 30 m.), con un 75 por ciento de ocupación. Las viviendas se concibieron volcadas hacia el interior, negándose al paisaje como respuesta a un modo de vida pasado. Las casas se orientaban a las calles interiores porque los arrozales eran focos de infecciones y enfermedades debido a la insalubridad de sus fangos (mosquitos, paludismo, hedor, etc). El origen de este núcleo se remonta a 1855, cuando un incendio destruyó más de la mitad de las barracas que ocupaban temporalmente (para un uso laboral) pescadores de poblaciones vecinas que obligó a una paulatina sustitución por casas. La tipología de la barraca tiene los accesos por los testeros y se presenta con la cumbrera perpendicular a la calle, por lo que el vertido de aguas se produce lateralmente, es por ello que cada barraca retiró su pared lateral tres palmos valencianos (68 cm.) de la línea divisoria de su propiedad. Y lo mismo la vecina, quedando entre dos barracas contiguas un callejón de seis palmos (136 cm.) que, además, sirvió para dar salida al corral y para la recomposición de la cubierta compuesta de borró. Este espacio medianero recibe el nombre de “escalá”. Cuando una barraca se derriba y se construye una casa en su lugar, los tres palmos de la “escalá” deben quedar libres para que el vecino pueda recomponer la techumbre de su barraca; se trata de una servidumbre mutua y subsiste mientras se mantenga alguna de las dos barracas (fig. 03).

2

Unamuno, Miguel de (1966). Obras completas I. Paisajes y ensayos, Madrid: Escelicer.

233


fig. 02. Estructura general. Elaboraci贸n propia.

fig. 01. Modelo de territorio. Elaboraci贸n propia.

fig. 03. Origen de la vivienda. Elaboraci贸n propia.

fig. 04. Vivienda para pescadores (superior) y para agricultores (inferior). Elaboraci贸n propia.

234


fig. 06. Modelo de desarrollo. Elaboraciรณn propia.

fig. 05. Patrรณn de crecimiento. Elaboraciรณn propia.

fig. 07. Propuesta de actuaciรณn. Elaboraciรณn propia.

fig. 08. Vista actual de El Palmar. Autor: Andrea Ludovico Ferro.

235


De esta forma, tomando como punto de partida la barraca de 28 palmos de anchura (640 cm.), obtenemos parcelas desde los 320 cm. de la media barraca, hasta los más de nueve metros contando con las dos “escalás” laterales completas. Los modelos de vivienda que sustituyen a la barraca fueron dos: El modelo de pescadores, o casa de una planta, de cubierta plana para el secado de pescado y extendido de redes para su reparación posterior y con patio trasero de labor. Los dormitorios y el vestíbulo se situaban ventilando a la calle interior y la cocina vinculada al estar, hacia el patio (fig. 04). El modelo de agricultores, o casa de dos plantas, de cubierta inclinada donde la segunda planta, la “cambra”, se utilizaba para guardar el grano. El esquema de la planta baja es idéntico al modelo anterior (fig. 04). La evolución de las viviendas se ha limitado a un recrecimiento en altura de la vivienda inicial hasta las tres plantas y en horizontal invadiendo el corral o patio de labor trasero donde se concentra la edificabilidad de la vivienda. Es en la segunda mitad del s. XX cuando se produce una peculiar forma de enfrentarse a la trama urbana de la mano del arquitecto Juan José Estellés, quien plantea el giro de la célula para una promoción de viviendas destinadas a pescadores. De esta forma se estrecha la profundidad de la edificación, se cambia la orientación y se jerarquiza la trama urbana con unos viales de segundo orden, más domésticos. ”La ventana en la habitación se asoma a un pedazo de roca gris y rosa con un azul intenso encima… La casa se ha ampliado… La casa está en el horizonte y el horizonte es parte de la casa”3. 2. Consecuencia Actualmente, tanto las condiciones del entorno como las de los habitantes han cambiado radicalmente, pero las viviendas de El Palmar continúan volcadas hacia las calles del interior. Se niegan al paisaje careciendo de vistas y presentan deficiencias en cuanto a soleamiento y ventilación, pero la tipología de vivienda no ha variado significativamente. Las edificaciones tienen vocación de configurar los viales interiores participando todas de la calle de la misma forma, despreciando con ello los viales de borde y los canales. Mientras, las partes traseras de las viviendas continúan siendo espacios anexos a las viviendas, sobre todo garajes. Esto convierte a las calles de borde en viales de servicio de aspecto residual y abandonado, sin vida ni carácter. Realmente si contamos los vacíos urbanos de los patios traseros y la cantidad de edificaciones anexas como garajes, trasteros, almacenes agrícolas y edificaciones abandonadas, El Palmar todavía tiene una gran capacidad de desarrollo y transformación debido a los metros cuadrados edificables potenciales fruto de la disminución en la población, que contrasta con la invasión de turistas y comensales durante el fin de semana. Por otro lado, la normativa actual ha establecido una alineación interior de manzana donde se reduce el número de plantas de tres a dos. Esta condición ha llevado a que la edificación de vivienda se concentre en los viales interiores donde se permite mayor volumen, mientras que los aparcamientos, patios y anexos de una sola planta se concentren en los viales que recaen al canal. La normativa actual, establece un modelo de crecimiento basado en la tipología de vivienda de agricultor con dos plantas y cambra pero adaptado a una ocupación total de parcela. Dicho modelo no es capaz de adaptarse a una profundidad de parcela de 35 m., es por ello que a veces se introduce un pequeño patio de luces interior para aumentar la profundidad edificada, pero en muy pocas ocasiones (cuando se construyen varias células a la vez y se comparten patios) se ha sabido resolver la gran profundidad edificable con la escasa anchura de fachada, para ocupar la totalidad de la parcela. Como estrategia proyectual se propone crear un modelo de desarrollo sostenible, compatible con el paisaje, la tradición y el patrimonio; capaz de dar soporte a la innovación y a los nuevos modos de vida. Dicha estrategia tiene asociados diferentes objetivos: abrir las viviendas al paisaje, configurar los viales de borde, concentrar la edificación a los extremos de la parcela. Aumentar la densidad de las viviendas mejorando la iluminación, la ventilación, el soleamiento y vistas de las mismas. Eliminar la sectorización y apostar por la hibridación, la autosuficiencia, la flexibilidad de espacios y la segregación de parcelas. 3. Propuesta La propuesta de regulación se basa en la definición de unas envolventes o secciones tipo de células de vivienda con los siguientes parámetros de crecimiento (fig. 05):

3

Navarro Baldeweg, Juan (2004). El árbol, el camino, el estanque, ante la casa (prefacio), Barcelona: Colección Arquithesis, núm. 15.

236


Desplazamiento de los patios hacia el centro de la célula mediante cambio de alineaciones interiores para crear de una banda verde central interior a la edificación. Aumento del número de plantas de dos a tres en los viales de borde. Disminución del numero de plantas y edificabilidad en el centro de la manzana. Flexibilidad de los niveles de forjado para favorecer los nuevos programas y nuevos tipos; introduciendo la posibilidad de semi-plantas para producir secciones contrapeadas y en “Raumplan”. En definitiva, un nuevo modelo de desarrollo capaz de ser aplicado paulatinamente y ser compatible con las preexistencias (fig. 06). Sin que ello suponga un aumento de volumen edificable ni de altura de cornisa con respecto al modelo anterior, pero que es flexible y da cabida a multitud de tipos: viviendas contrapeadas o en “Raumplan”, dos viviendas en torno a un patio, casas patio, etc. Como consecuencia de nuestra simulación se produce esa apertura de las células a los arrozales que a su vez conlleva la apertura de la ciudad al paisaje, la luz del sol y las vistas (fig. 07). Es por ello que los bordes de la ciudad se configuran como vía principal de conexión con el entorno natural de los arrozales, disfrutando así la ciudad de sus cambios estacionales. El modelo por tanto responde a la variedad de usos y programas actuales. Se permiten nuevas actividades en todas las plantas (estudios profesionales, pequeños talleres, etc.) que fomentan la apertura de negocios y el aumento demográfico. Se aumenta además el número de viviendas para albergar el crecimiento de la población permanente, lo que a su vez conllevará un aumento de los servicios y dotaciones. 4. Conclusión Extrapolando el aprendizaje del caso particular de El Palmar, podemos afirmar que “la ciudad” evoluciona como un organismo complejo cuyas células principales son las viviendas. Las leyes de crecimiento de dichas unidades dependen de múltiples parámetros, algunos muy complejos, como son: tradición, cultura, e identidad. La normativa urbanística, que suele invadir nuestras ciudades, es demasiado rígida, preocupada únicamente por cuestiones de alineación y volumen, sin ser capaz aún de responder por sí sola a todas estas cuestiones de carácter social y humano. Establecer patrones de crecimiento flexibles, que atiendan a la condición múltiple de los entornos de ciudad; la realidad social e identitaria de los usuarios, la relación con el medio natural y el paisaje, las distintas escalas del hábitat; territorial, pueblo y vivienda, que junto con las necesidades energéticas, económicas y de infraestructuras, serán el camino adecuado para gestionar y regenerar nuestras ciudades (fig. 08). Andrea Ludovico Ferro

alfpd87@hotmail.com

Arquitecto por la Universidad de Venecia, Italia. Ha colaborado en varios artículos como fotógrafo de arquitectura. En la actualidad cursa el Master Universitario en Arquitectura Avanzada, Paisaje, Urbanismo y Diseño. Alejandro Navarro Planas

alejnp@gmail.com

Obtiene el título de arquitecto en el año 2011 en la ETSAUN, especializándose posteriormente en Paisaje y Medio Ambiente. Simultáneamente trabaja varios años como colaborador en el Departamento de Proyectos de la misma escuela. Desde septiembre de 2011 desarrolla su práctica profesional en un estudio de Zaragoza. Ha participado en congresos y workshops relacionados con el paisaje y el territorio. En la actualidad cursa el Master Universitario en Arquitectura Avanzada, Paisaje, Urbanismo y Diseño. Isaac Peral Codina

isaacperal@hotmail.com

Arquitecto por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Valencia en la especialidad de Edificación, cursa asignaturas de la especialidad de Urbanismo y realiza el Proyecto final de carrera en La École D´Architecture de Paris La Défense . Comienza su actividad docente en La Escuela Taller de Biar como director de los Talleres de Oficios de la Construcción. Profesor de Proyectos Arquitectónicos desde 2006 en la ETSAV desarrollando labor docente en diferentes niveles; Proyectos I, II, III y IV , donde es visible su participación en diversos eventos, exposiciones y publicaciones de docencia y arquitectura .Paralelamente, desarrolla la actividad profesional en estudio independiente obteniendo diferentes premios y menciones en obra construida y concursos de arquitectura (como el proyecto para el Complejo del Nuevo Obispado de Orihuela-Alicante). Pedro Ponce Gregorio

pedpongr@arq.upv.es

Obtiene el título de arquitecto en el año 2012 en la ETSA-UPV con la especialidad de Proyectos Arquitectónicos. Posteriormente trabaja seis meses mediante una Beca de Colaboración en el Departamento de Construcciones Arquitectónicas de la misma escuela. Al final de la cual se incorpora dentro del Departamento de Proyectos Arquitectónicos mediante el programa de Becas de Excelencia de la Universidad Politécnica de Valencia como consecuencia de haber finalizado los estudios como número uno de la promoción 2011/2012. En la actualidad conjuga el curso del Máster Universitario en Arquitectura Avanzada, Paisaje, Urbanismo y Diseño con la práctica profesional en un estudio de arquitectura de Valencia.

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2. LA VIVIENDA QUE HACE CIUDAD

Joan Moreno Sanz

I

Barcelona, España

WIJKGEDACHTE El concepto de comunidad urbana en los Países Bajos

1. Introducción: Liberté, Egalité et Fraternité… Durabilité En agosto de 1789, la Asamblea Nacional Constituyente francesa aprueba la Déclaration des droits de l’homme et du citoyen, influida por el movimiento revolucionario norteamericano. Este manifiesto respalda el establecimiento de unos derechos fundamentales del hombre con carácter universal, basados en los principios de libertad e igualdad, y enfrentados al ordenamiento absolutista del Ancien régime. En este contexto de transición socio-política, la noción de libertad, emanada del movimiento humanista, implica el desarrollo de las capacidades del individuo sin perjuicio de sus semejantes. El concepto de igualdad, en cambio, consiste en la abolición de los privilegios adquiridos por las élites dirigentes, previas a la instauración del Estado liberal. A los dos principios fundamentales citados se incorpora, en el curso de la Revolución, un tercer concepto: la fraternidad, entendida como solidaridad universal entre individuos libres e iguales. La consigna republicana francesa: liberté, egalité et fraternité orienta la Declaración universal de los derechos humanos (1948), cuyo artículo primero expresa lo siguiente: “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.” El concepto de desarrollo sostenible, definido como: “meeting the needs of the present without compromising the ability of future generations to meet their own needs” en el informe Our common future, se concibe desde una triple dimensión: social, económica y ecológica. El desarrollo social sostenible implica la mejora de la calidad de vida de los individuos y de las comunidades, en base a principios de equidad y justicia social. En definitiva, una sociedad sostenible debería garantizar la igualdad de oportunidades de todos sus miembros, para el desarrollo de competencias y habilidades tanto de carácter individual como colectivo. El Estado del Bienestar, como modelo de organización socio-política surgida en el Occidente europeo tras la Segunda Guerra Mundial (1945) y expresión de la fraternidad humana, tiene su origen en los movimientos reivindicativos obreros del siglo XIX, y plantea como objetivo la consolidación de un nivel de prestaciones y garantías a la totalidad de los habitantes de una nación. El Estado del Bienestar, pese a sus deficiencias estructurales, es un paso más a favor del compromiso por los derechos universales del hombre. Sin libertad del individuo, igualdad de derechos y fraternidad entre los miembros de la comunidad, el desarrollo sostenible no es posible. Tras la ocupación alemana (1940-1945), tiene lugar en los Países Bajos un éxodo rural de las provincias periféricas hacia los centros industrializados del oeste. Las autoridades locales con el propósito de dar respuesta a la elevada demanda de alojamiento promueven la construcción de nuevos asentamientos residenciales en el entorno de las grandes capitales. En este contexto de emergencia social, coincidente con las primeras etapas de constitución del Estado del Bienestar, surge un nuevo modelo de desarrollo espacial acorde con las aspiraciones de una sociedad más cohesionada e igualitaria. Los profesionales de la planificación urbana definirán un patrón de ordenación que regirá las políticas espaciales neerlandesas hasta las crisis energéticas de los 70: la wooneenheid o comunidad vecinal, derivada del wijkgedachte o noción de vecindad. La wooneenheid neerlandesa representa un modelo de desarrollo urbano sostenible en cuanto es capaz de integrar estructura social y espacial. El caso neerlandés no es, sin embargo, inédito en el marco de las políticas de vivienda social occidentales, pero a diferencia del modelo anglosajón, la wijkgedachte va acompañada de una fuerte carga ideológica. La comunidad vecinal se convierte en el medio natural para el desarrollo de las aptitudes individuales en un entorno no alienante y diseñado a escala del ser humano. La extensión, forma y relaciones jerárquicas de los elementos que componen la unidad vecinal y que habían centrado el debate urbanístico en los Países Bajos durante la segunda mitad de siglo se encuentran actualmente en proceso de revisión. El presente artículo científico tiene como objetivo el análisis crítico del concepto de unidad vecinal como instrumento de integración socio-espacial en el contexto neerlandés entre 1945 y 1973. Con este fin se ha subdividido el texto en dos apartados: en el primero se realiza una aproximación a los conceptos de wijkgedachte y wooneenheid como aportación neerlandesa a la cultura urbanística moderna; en el segundo apartado se expone de forma esquemática el desarrollo de

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Rotterdam, y en particular Pendrecht como primer distrito residencial organizado a partir de la repetición de la unidad vecinal. Los profesionales de la planificación urbana neerlandesa responden a las necesidades espaciales de una nueva sociedad mediante la configuración de un modelo de ordenación en el que el individuo puede desarrollar sus capacidades personales (liberté), más justo y equilibrado (egalité) y basado en la integración e interacción de los diferentes grupos sociales (fraternité). En definitiva, un modelo de desarrollo urbano socialmente sostenible. 2. El contexto socio-cultural neerlandés La modernización de las técnicas agrícolas desencadena a lo largo del siglo XIX un éxodo masivo de población desde las provincias rurales (Groningen o Friesland) hacia las capitales industriales del oeste. La población desplazada supera la capacidad de acogida de las ciudades, de modo que ante la escasez de espacio, los nuevos ciudadanos optan por ocupar patios y sótanos. Las clases humildes habitan en barrios superpoblados como el Jordaan (Amsterdam), donde la contaminación de canales y callejones favorece la propagación de epidemias como el cólera1. Ante la fuerte demanda de vivienda, los promotores inmobiliarios privados proponen planes de extensión que copian los tipos residenciales de la ciudad central, por lo que la calidad de vida de sus habitantes no mejora de forma sustancial. Las Autoridades públicas alertadas por las condiciones insalubres de las grandes capitales aprueban la Woningwet [Ley de la vivienda] y la Gezondheidswet [Ley de salud] en 1901, con el objetivo de establecer unos estándares mínimos de habitabilidad. Asimismo, la publicación en 1906 de la versión neerlandesa del Garden cities of tomorrow de Ebenezer Howard, ejercerá de una gran influencia en las élites intelectuales burguesas que verán en el modelo de ciudad-jardín materializadas sus aspiraciones de integración de vida urbana y rural. En esta coyuntura socio-económica contrastada nace a principios del siglo XX el urbanismo moderno neerlandés. Las primeras experiencias relacionadas con el modelo de ciudad-jardín llevadas a cabo en los Países Bajos preceden a la publicación de las teorías de Howard, como es en el caso de Agnetapark en Delft (1882). Sin embargo, la primera ciudad-jardín construida como tal es Vreewijk (1916) en el margen izquierdo de Rotterdam. La aparición de técnicas constructivas más eficientes compromete la viabilidad económica de este tipo de establecimientos, consumando su desaparición a principios de los años 40. Durante la ocupación alemana (1940-1945), las labores de reconstrucción del país están en manos de profesionales del urbanismo formados en la Universidad Técnica de Delft cuyo objetivo es ofrecer unos medios residenciales adecuados para todas las clases sociales. La actividad de arquitectos y urbanistas estará guiada por dos principios: la creación de un estilo propio adecuado a las necesidades de la nueva sociedad y basado en los valores de la modernidad, como mecanismo de cohesión social e integración nacional; y la estandarización e industrialización de los procesos constructivos. Por otra parte, en este periodo se debaten dos aspectos fundamentales en el desarrollo del urbanismo moderno neerlandés: la relación entre lo individual y lo colectivo, y la relación entre el lleno y el vacío en el diseño del nuevo modelo socio-espacial. La sociedad liberal neerlandesa se caracteriza por la primacía de lo privado frente a lo público. La desconexión de la persona de la comunidad sienta las bases para la formación de la masa, fácilmente manipulable mediante nuevos medios de comunicación. Con el objetivo de evitar la alienación del individuo i la inducción de las masas, cuyas consecuencias han sido nefastas en la Europa de entreguerras, los planificadores urbanos neerlandeses persiguen la creación de las condiciones espaciales adecuadas para el desarrollo de las capacidades individuales y posibilitar la interacción entre ciudadanos para la conformación de una comunidad urbana cohesionada. La forma en que estas aspiraciones se materializan en el espacio urbano centra el debate urbanístico durante la posguerra. Por otro lado, la configuración volumétrica tradicional basada en el bloque cerrado que define el espacio público de canales y calles y el privado del patio interior, se opone el concepto de bloque abierto que transforma la relación entre frente principal y secundario. La ruptura del bloque cerrado es una forma de hacer coexistir la intimidad de la vida familiar y la comunitaria, mejorando así el contacto entre individuos. 3. La unidad vecinal: la medida de la domesticidad En 1946, se publica De stad der toekomst, de toekomst der Stad: een stedebouwkundige en sociaal-culturele studie over de groeiende stadsgemeenschap [La ciudad del futuro, el futuro de la ciudad: un estudio urbanístico y socio-cultural sobre el crecimiento de las comunidades urbanas] en el que se presenta la unidad vecinal como instrumento de cohesión de la atomizada sociedad neerlandesa. Sin embargo, este concepto no es inédito sino que había sido presentado previamente como la neighbourhood unit por el sociólogo estadounidense Clarence A. Perry. Las neighbourhood units son desarrollos residenciales autónomos aislados ordenados entorno a un equipamiento educativo en un ámbito peatonal de 160ha. La unidad vecinal representa la transición entre la intimidad del hogar y la ciudad como proyecto colectivo. Volviendo al contexto neerlandés, el objetivo de la citada publicación es la definición de una ciudad-jardín urbana, separada del centro urbano, que promueva la creación de una comunidad social diversa e integrada. La proporción y la jerarquía juegan un papel fundamental en la configuración de la comunidad. Se propone la construcción de barrios con capacidad para albergar a 20.000 habitantes, compartimentados en subunidades de 2.000 a 4.000 habitantes. El establecimiento de un orden jerárquico de centros urbanos de distrito o cotidianos manifiesta las diferentes necesidades a cubrir en función de la escala y carácter de la agrupación humana.

En 1848, mueren en la ciudad de Ámsterdam 2.273 personas como consecuencia de una epidemia de cólera que asola el país. Sin embargo, la distribución de la mortalidad ocasionada por los sucesivos brotes de cólera es desigual. El índice mayor tiene lugar en los barrios occidentales y en el exteriordel Grachtengordel [Cinturón de canales]. En el interior del centro histórico, donde vivían las clases acomodadas, la mortalidad es sensiblemente inferior.

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Fig. 1. Het gezin is de oorsprong van de stedelijke gemmenschap [La familia es el origen de la comunidad urbana]. Fuente: De toekomst der stad, de stad der toekomst (1946) / La ordenaci贸n de la ciudad en sectores. Fuente: Gronden en achtergronden van woning en wijk [Bases y fundamentos de la vivienda y el barrio] (1955).

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Fig. 2. Imagen del barrio de Pendrecht en la que se aprecia el papel de la vegetación en el diseño del espacio público. Fuente: archivo autor, 2011.

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Las comunidades urbanas diseñadas en los años previos a la Segunda Guerra Mundial disponen de una dimensión adecuada para el desarrollo de las capacidades del individuo y la creación de una estructura social cohesionada, el urbanismo es concebido como una herramienta para la formalización espacial de una estructura social. Sin embargo, la aplicación del modelo de crecimiento urbano basado en la unidad vecinal de baja densidad y aislada inicia el proceso de suburbanización del Delta neerlandés. En décadas posteriores, el concepto de Neighbourhood unit es censurado puesto que fomenta la segregación social y genera guetos étnicos o económicos aislados del centro urbano. En este sentido, el modelo urbano propuesto está diseñado para un tipo muy restringido de unidad familiar, en una forma de organización social más cercana al romanticismo de las comunidades rurales del siglo XVII que a la modernidad de las grandes metrópolis occidentales. El individuo moderno establece tal diversidad de formas de relación con otros individuos y con su entorno que la planificación urbanística, más allá de la mejora de la habitabilidad y de la integración de la naturaleza en el medio urbano, debe dar una respuesta y posibilitar el contacto entre individuos diversos. En el plan de Pendrecht, la arquitecta Lotte Stam-Beese plantea la creación de una comunidad urbana plenamente integrada en la ciudad de Rotterdam, en contra del aislamiento propuesto para los asentamientos precedentes2. 4. El caso de Rotterdam: Pendrecht La periferia de Rotterdam acoge entre 1950 y 1975 diez nuevos barrios residenciales3, en su mayoría diseñados por la Dienst voor Stadsontwikkeling en Wederopbouw (1949). En este contexto de expansión, la integración de la vivienda y el medio urbano, es decir: arquitectura y urbanismo, son considerados como las herramientas clave para la configuración de una nueva sociedad. La vivienda, pertenece al espacio de lo íntimo, pero su configuración debe adecuarse a la condición y necesidades del individuo que lo habita. En este sentido, se considera, por un lado, el dinamismo del concepto de unidad familiar y la adecuación del espacio a las diferentes fases de evolución de esta, y por otro lado, la existencia de diferentes categorías de usuarios: personas solteras, gente mayor con diferentes grados de dependencia, familias numerosas, etc. con requisitos espaciales diversos, hecho que finalmente se traduce en la definición de diferentes tipos residenciales4: viviendas unifamiliares, casas en hilera, bloques de apartamentos de cuatro plantas, torres, etc. así como su mixtura. En relación al medio urbano, este es el espacio físico en el que se desarrolla la vida individual y social, y su diseño se basa en el establecimiento de una relación volumétrica entre el lleno y el vacío, lo edificado y el verde, promoviendo la desaparición de los elementos que habían caracterizado el urbanismo tradicional: la calle y la plaza. El proceso de planificación del distrito de Pendrecht se inicia en 1948 a través de dos grupos de trabajo paralelos en los que participa activamente Lotte Stam-Beese: el Departamento de planificación urbana de Rotterdam y el grupo de arquitectos Opbouw. La construcción de los cuatro barrios de los que consta el distrito se realiza en 10 fases entre 1953 y 1960. El plan de Pendrecht es objeto de estudio en el 7º CIAM celebrado en Bérgamo en 1949 bajo el lema: De ontwikkeling van een menselijke nederzetting en zijn architectonische expressie [El diseño del asentamiento humano y su expresión arquitectónica]. Pendrecht es el primer distrito neerlandés en el que se utiliza la unidad vecinal de forma sistemática para la ordenación del conjunto del sector. La repetición simétrica del Stempel [sello] urbano y la fluidez espacial que permite la conexión visual entre espacios públicos y privados, en contraste con el rigor geométrico de la configuración en planta. En el plan de Pendrecht, la yuxtaposición de sub-vecindarios como stempels configura entidades superiores. El distrito se organiza en torno a un espacio central en el que se sitúan los equipamientos públicos y dotaciones comerciales, en el punto de confluencia entre el principal eje de tráfico rodado del sector y un eje verde. En la actualidad, la degradación del sector por la falta de mantenimiento y el cierre de comercios han propiciado el desarrollo de un plan de renovación que incluye la demolición de parte de las edificaciones originales, la reducción de la vivienda pública del 95% al 54% y la densificación y equipamiento del centro urbano. El wijkgedachte [concepto de barrio] es una de las mayores aportaciones de la planificación espacial neerlandesa a la teoría urbanística moderna. Sin embargo, más allá de las cualidades físicas del modelo, la wooneenheid [unidad vecinal], materializada a partir de la combinatoria de stempels [sellos], es una propuesta con una dimensión indiscutiblemente social. En el preámbulo del Estado del Bienestar, la unidad vecinal neerlandesa es el reflejo de una nueva sociedad que tiene la voluntad de ser más libre, igualitaria y fraterna, pero sin renunciar a su carácter urbano y al estilo de su tiempo. Más allá de consideraciones de carácter medioambiental o económico, el modelo de desarrollo social neerlandés es sostenible porque integra individuos de origen y condición diversa, permite el desarrollo de sus capacidades intelectuales y habilidades mecánicas en igualdad de condiciones y establece un patrón variado de espacios urbanos entre lo privado y lo público: lo íntimo y lo colectivo, que favorece la interacción humana.

No es posible analizar la evolución de la unidad vecinal sin tener en cuenta la transformación cultural que sufre la sociedad neerlandesa durante la segunda mitad del siglo XX, y en particular la asimilación del estilo de vida norteamericano, tanto en la socialización del uso del vehículo privado con finalidades recreativas como en la reestructuración del comercio de proximidad de acuerdo con el modelo estadounidense.

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En el norte: Overschie, Schiebroek, Honderdentien Morgen; en el sur: Zuidwijk, Pendrecht, Lombardijen, IJsselmonde y Hoogvliet, en el Este Het Lage Land y Ommoord.

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Es necesario tener en cuenta que la superficie media de una vivienda en 1951 es de 56 m2.

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Bibliografía • BIJHOUWER, J. T. P. (1947). De wijkgedachte. Wageningen (Países Bajos): Veenman en Zonen. • BOS, A.; et al. (1946) De stad der toekomst, de toekomst der stad: een stedebouwkundige en sociaal-culturele studie over de groeiende stadsgemeenschap. Rotterdam: Bos A. • DEVOLDER, A.; Damen, H. et al. (1993). Lotte Stam-Beese: 1903-1988, Dessau, Brno, Charkow, Moskou, Amsterdam, Rotterdam. Rotterdam: de Hef. • FEDDES, Fred. (2012). A millennium of Amsterdam: spatial history of a marvellous city. Bussum (Países Bajos): Thoth Publishers. • PLOEG, J. G. (1961). Nieuwe wijken in onze steden. Amsterdam: de Arbeiderspers. • RUITENBEEK, J., et al. (2005). Van Pendrecht tot Ommoord: geschiedenis en toekomst van de naoorlogse wijken in Rotterdam. Bussum (Países Bajos): Uitgeverij Thoth. • TIJEN, W., et al. (1955). Gronden en achtergronden van woning en wijk. Amsterdam: Van Saane. •WAGENAAR, C. (2011). Town planning in the Netherlands since 1800: responses to enlightenment ideas and geopolitical realities. Rotterdam: 010 Publishers. Joan Moreno Sanz

joanms@coac.net | www.urb21.com

Arquitecto por la ETSA de Barcelona, Máster en urbanismo por el DUOT de la Universidad Politécnica de Catalunya, coordinador del Grupo para la Innovación y la Logística Docente en Arquitectura (GILDA-RIMA). Ha participado en varios congresos internacionales de arquitectura y ha publicado sus investigaciones en revistas científicas. Su ámbito de investigación se centra en la integración espacial de la infraestructura de la movilidad, particularmente en el contexto neerlandés, sobre la que ha escrito la tesis: “Esquinas urbanas: centralidad y urbanidad de la red del transporte en el Randstad-Holland”.

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2. LA VIVIENDA QUE HACE CIUDAD

Luis Moya González y Carlos Fernández Salgado

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Madrid, España

LA FORMA URBANA DE LA PERIFERIA Y LOS CONJUNTOS DE VIVIENDA PÚBLICA [VP]. MADRID 1940 – 2010 De la comparsa al hito en la VP madrileña

De la comparsa al hito en la VP madrileña Los modelos de construcción del “collage” urbano teorizados por Rowe (1978) se han ido combinando a lo largo de la historia: El modelo “foro”, supone un espacio público protagonista, donde la morfología de lo construido lo talla; mientras que en el modelo “ágora”, el tipo arquitectónico emerge de forma autónoma, siendo el espacio público su antesala. La segunda estrategia confiere al edificio el carácter de hito, cuyo valor busca singularizar el entorno. A lo largo de la construcción de la ciudad, los edificios singulares –por término general equipamientos de diversa índole- se han ido acompañando de construcciones “comparsa”. Éstas han servido de soporte para la vida urbana, en especial la residencia, destacando según el nivel socio-económico de sus moradores. Las arquitecturas corales, lejos de carecer de interés, en muchos casos contribuyen a caracterizar el conjunto urbano en el que se integran formando parte de un entorno de arquitecturas de relativo valor intrínseco pero estimable valor de paisaje, cuya alteración significativa podría desvirtuar dicho carácter. Siguiendo la estela europea, en Madrid la promoción pública de vivienda [VP] en periferia, desarrollada a partir de los años ‘40’, adoptó principalmente la lógica de arquitectura comparsa, con la novedosa utilización de los tipos abiertos. Esta estrategia guardaba coherencia con promoción masiva, seriada y realizada con limitados recursos que le es propia. Sin embargo, en los últimos tiempos la VP madrileña ha dado un brusco salto del modelo “foro”, de una arquitectura seriada con notable valor de comparsa, al modelo “ágora”, por hitos, sin –en muchos casos- una clara relación con el entorno. Ello podría servir para disimular su baja cantidad con respecto a otros momentos, al tiempo que ha servido como campo de experimentación arquitectónica. Considerando el gran peso cualitativo y cuantitativo de la VP en Madrid entre 1940 y la actualidad, recorremos la evolución de la forma y paisaje desde un análisis de Proyecto Urbano a través de tres episodios identificados: [I] El antecedente de la comparsa-jardín y su derivada ruralista y organicista tras la Guerra Civil; [II] Los polígonos autosuficientes de comparsas en periferia y su evolución paisajista y monumentalista; [III] La disgregación de la VP: de la sutura coral del tejido al hito urbano. La tesis que subyace es que en el caso de la VP madrileña se evoluciona desde conjuntos en los que existía armonía entre la tipología y la morfología urbana, a la disgregación con autonomía formal y vocación de hito. [I] La comparsa-jardín como antecedente y su derivada ruralista y organicista tras la Guerra Civil La vivienda obrera en el centro madrileño adoptó el papel de arquitectura “comparsa” en determinadas posiciones secundarias de la ciudad. Pero fundamentalmente su localización saltó al otro lado de la vía de ronda del Ensanche. En el “Extrarradio”, la vivienda popular ocupó loteos del terreno con forma de densas tramas compactas. Nuevamente con una lógica “coral” -en ese caso de baja calidad paisajística- con excepciones en los frentes de las vías principales radiales, propias del esquema de conexión de la capital con el territorio. En los intersticios de estos crecimientos sin planeamiento se construyeron piezas para las clases populares, con una mayor calidad de Proyecto Urbano, como el caso de la Colonia Manzanares. La Vivienda Reducida supuso en estos conjuntos la seriación “coral” como criterio econó-

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mico, combinado con un modelo alternativo de ciudad higienista según el esquema formal de suburbio-jardín1. La falta de iniciativa privada en la construcción de la ciudad tras la Guerra Civil hace especialmente relevante la VP en una primera etapa hasta la irrupción inmobiliaria desarrollista en los ‘60’2. La posición urbana de estas piezas ocupa espacios intersticiales entre los loteos de terreno parcelado próximos a los ejes radiales, completando tramas reticulares como urdimbre. La colonia de Tercio y Terol supone un ejemplo positivo de la derivada organicista, donde la arquitectura adopta formas compositivas que combinan los principios racionalistas con ecos ruralistas3. El conjunto continúa las tramas urbanas circundantes pero se cierra sobre sí mismo. Para ello los bloques de tres plantas se sitúan en el perímetro. La edificación, principalmente hileras de unifamiliares, se alinean a calle conformando un paisaje coral. El espacio representativo de la plaza se posiciona acotado en la intersección del cardo y decumanus. Los trazados del proyecto original buscaban los hitos del lugar, como la Iglesia. [II] Polígonos autosuficientes de comparsas en periferia: del paisajismo al monumentalismo El urbanismo de la Dictadura supone el desencuentro entre avanzados modelos teóricos y la práctica. Lo cierto es que la “historia imposible” de la que nos habla Terán (1978) es la de un incumplimiento sistemático de las previsiones del planeamiento, que se ven desbordadas por soluciones de emergencia de las que hace uso la Administración, para acoger el gran éxodo campo-ciudad en los ‘50’. La periferia sin expectativas urbanas absorbe los programas de VP a través de piezas unitarias de promoción, los “polígonos”. Éstos , a modo de collage, irán colonizando el territorio como vanguardia, a la que seguirá y aprovechará -a veces especulativamente- la iniciativa privada de los años ‘60’. Surge así una nueva lógica de paisaje4, ordenado en “supermanzanas”, lo cual reduce notablemente los costes de urbanización. El principal valor compositivo de estos conjuntos radica en la lógica formal de la unidad y su agregación conformando series. Los juegos compositivos, en especial los cambios en la dirección, se dieron más en los que inicialmente tenían un carácter temporal, como son los Poblados Mínimos y sus sucesoras en versión prefabricada, las UVAs. La VP irá suponiendo una investigación alrededor de las posibilidades de los tipos edificatorios abiertos. Inicialmente prevaleciendo las unifamiliares, para irse combinando con bloques lineales simples, conformando bordes o ejes de mayor intensidad y desplazando las unifamiliares al interior del polígono, donde también se situaban los equipamientos, que dotaban de una cierta autonomía a estos conjuntos. El Poblado Dirigido de Fuencarral supone la síntesis de las teorías urbanísticas del momento: segregación de tráficos mediante el sistema de manzana Radburn, con el acierto, en este caso, de situar edificaciones en el lado exterior de la vía de borde; y lógica organicista desde el punto de vista sociológico y programático. En el caso del barrio del Cuartel de la Montaña, se observa un especial cuidado paisajístico del conjunto: la adaptación en manzana cerrada a las edificaciones preexistentes, y la utilización de diversos tipos, desde el bloque lineal al bloque en H y su versión en torre; el cierre de perspectivas; la conformación de un eje central a modo de espina con tratamiento de testeros; y la adaptación a las condiciones naturales del lugar con un cuidado tratamiento vegetal de los espacios interbloque, todo ello desde una concepción “coral”. La crisis del paisaje de la seriación y su respuesta monumentalista Siguiendo las corrientes críticas del momento, la forma urbana de la periferia madrileña sufrirá una revisión, cuestionando la capacidad de predicción del comportamiento de un ciudadano esteriotipado, confinado en unidades agrupadas y autosuficientes, combinado –en ese momento- con una baja valoración de la calidad arquitectónica. Para Terán5 los nuevos fragmentos de ciudad creados no satisfacían con su estructura física la nueva organización social, por lo que investiga sobre la “estructura urbana vital” de los nuevos conjuntos. Al tiempo que estas formas estaban en revisión, existía una corriente que todavía investigaba sobre las autoformas mediante variaciones a partir de configuraciones geométricas regulares. Paisajes comparsas, cuyas ventajas radicaban en la capacidad de prefabricación6. En los ‘70’ Rafael de La Hoz, en lo que denominaba “estética de la reiteración”, desde la Dirección General de Arquitectura, llamó a un grupo de arquitectos y artistas como Palazuelo para estudiar, desde varios puntos de vista, las posibilidades de la repetición formal en la seriación de proyectos, relacionada con la producción cuantiosa de vivienda social. (Terán, 2002: 13).

Sobre la vivienda obrera reducida a raíz de la renovación de los principios arquitectónicos y organizativos de la ciudad en los años 20-30, cf. Terán, “Historia reciente” en Moya (2007). Sobre la Vivienda Social en Madrid en el periodo 1900-1939 cf. Barreiro (1991).

1

2

Cf. Moya (1983).

Cf. Moya, “Los barrios del Tercio y el Terol”, en Sambricio (2003). La acertada concepción paisajística ruralista se podía apreciar también en conjuntos, hoy desaparecidos, como Fuencarral B, de De la Sota, de 1956. Cf. Fernández Nieto (2006).

3

Los “polígonos” aúnan de forma simultánea la ordenación, urbanización y construcción de vivienda, enunciados como actos en el proceso urbano por Solá-Morales. Sobre el concepto “Polígono” y su relación con la VP, cf. Moya, “Polígonos de Vivienda”, en Sambricio (2003).

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5

Cf. “Estructura urbana”, en Gaviria (1968), en donde investiga sobre el gran barrio de VP de San Blas.

6

Como por ejemplo Hervás-Leoz y su investigación morfológica a través del módulo HELE.

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Fig. 1. La comparsajardín como antecedente: Colonia Manzanares. 19271930. 254 Viviendas. Arq. Ferrés, Puig y Azpiroz. Fuente: Barreiro (1991).

Fig.2. Comparsas con ecos rurales en la proximidad de hitos urbanos: Maqueta que refleja el proyecto original de la Colonia de Tercio y Terol. 19401947. 677 viviendas. Equipo dirigido por Moya Blanco. Fuente: L. Moya.

Fig.3. Polígonos autosuficientes de comparsas en periferia: Poblado Dirigido de Fuencarral. 1957-1960. 1.839 viviendas. Arq. Romany. Fuente: FernándezGaliano et al. (1989).

Fig. 4. Hitos relativos en un paisaje coral: Cuartel de la Montaña. 1955-1970. 2.328 viviendas. Equipo dirigido por Moreno Barberá. Fuente: RNA (1956).

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Fig. 5. Crisis del paisaje de la seriación: Síntesis de la “estructura urbana vital” de San Blas. Fuente: Gaviria (1968). Dibujo abstracto de F. Terán, que en parte se corresponde con San Blas, ilustrando lo que entiende como masificación de la periferia. Fuente: autor.

Fig. 6. Monumentalidad coral como hito en periferia: Climat de France, Argel. 1955. Arq. Pouillon. Fuente: AAVV (1987) / Óleo del proyecto construido de viviendas en Meseta de Orcasitas. 1977-1984. Arq. Vellés y Valdés. Fuente: Sambricio (2003).

Fig. 7. Sutura coral en la periferia interior: Valdeacederas, Tetuán. 1991. 68 viviendas. Equipo dirigido por Ferrán. Perteneciente a la Operación Barrios en Remodelación, pero con un carácter singular por su posición de primera periferia y su realización tardía. Fuente: Casariego (1987).

Fig. 8. La VP como un paisaje de hitos. Exposición de los proyectos de arquitectura seleccionados mediante concurso para el Ecobarrio de Puente de Vallecas. Fuente: Ayuntamiento de Madrid. Imágenes: “Los arquitectos de Manhattan interpretan La silueta de Nueva York. […]; una investigación, disimulada como baile de disfraces.” Koolhaas (1978:128).

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La crisis de los principios compositivos del Movimiento Moderno supuso, en algunos casos, la adopción de un lenguaje postmoderno de pretendida monumentalidad, mediante la conformación de espacios con forma, al modo de la ciudad histórica. La monumentalidad en periferia a través de la VP ya había sido ensayada en otros lugares7. En España, la crisis de principios compositivos coincide con la crisis económica de los años ‘70’ y el contexto de Transición hacia la Democracia8, que suponen la segunda etapa de producción masiva de VP, en la que los conjuntos siguen siendo todavía de VP en exclusiva. En algunos de estas unidades, como en el caso de las proyectadas por Vellés y Valdés en Meseta de Orcasitas, se introduce una monumentalidad coral, con soluciones seriadas, con una morfología de transición entre los tipos abiertos lineales y los cerrados sobre sí mismos. En otros barrios, como Palomeras Sureste, esta monumentalidad supondrá un cambio de escala en la edificación, condicionada también por la cantidad limitada de suelo disponible en los procesos de realojo. [III] La disgregación de la VP: de la sutura coral del tejido urbano al hito Los años 80 ponen de manifiesto la existencia, también, de una periferia interior, necesitada de una recualificación que absorbiera el realojo de sus originales habitantes. Las estrategias en estas posiciones urbanas, supusieron la inserción de políticas de VP en tejidos con vivienda de promoción privada, inicialmente como operaciones de sutura coral del tejido. El Plan General de Madrid de 1985 plantea una estrategia de remate urbano, en la que distingue operaciones icónicas dotacionales, de operaciones corales de sutura en tejidos residenciales. El Proyecto Urbano confía en exceso en las bondades de la trama como recurso y la novedad, con respecto a la VP, es la integración de ésta en tejidos con vivienda de promoción privada. El programa Bolsas de Deterioro comienza como continuación de Barrios en Remodelación, y como sutura del tejido con promoción pública y realojo, para dar paso a la urbanización pública del suelo y la promoción privada. Coincidiendo con un ciclo expansionista, los ‘90’ suponen el desarrollo de los suelos de reserva, ordenandos a través de los PAUs. La política de VP se modifica notablemente: Mientras que el organismo autonómico IVIMA continúa con una inercia de remodelación, el organismo municipal EMVS, opta por políticas de diseminación de la VP en conjuntos principalmente de promoción privada. La VP aparece así en un anodino paisaje coral de promoción privada9. Aún en el minoritario caso de promoción unitaria de conjuntos de VP por parte de la EMVS, como en el caso del proyecto de remodelación de las antiguas colonias de VP de San Francisco Javier y Nuestra Señora de los Ángeles -conocido como Ecobarrio10- la estrategia no es coral, sino por promociones sueltas con vocación de hitos, seleccionadas por concurso, con relativo valor intrínseco pero dudosa capacidad de conformar un entorno urbano armonioso. Conclusión. Aproximación a un entendimiento de las periferias urbanas a través de los modelos de VP A lo largo del pasado siglo, el Extrarradio madrileño fue ocupado por conjuntos con una lógica compositiva diferente a la del Centro. Inicialmente la retícula compacta, a modo de loteo del terreno, fue soporte de la vivienda para las clases populares. Pero pronto la forma urbana característica de este nuevo suelo ocupado pasó a contener las variaciones de los tipos abiertos, desde los conjuntos de vivienda unifamiliar, pasando por los polígonos sin trama, hasta su posterior derivada con retícula en los nuevos ensanches. La forma urbana de la periferia madrileña, construida principalmente a partir de los años 40, guarda una estrecha relación con los conjuntos de VP que en ella se posicionaron. A partir del modelo de suburbios-jardín, tras la Guerra Civil, los organismos promotores de VP incorporaron a ese modelo un lenguaje ruralista dentro de esquemas racionalistas evolucionados con principios organicistas. El resultado fueron conjuntos de arquitecturas comparsas que combinaban tipos edificatorios abiertos –unifamiliares y lineales- en la proximidad de hitos urbanos. La gran promoción pública de vivienda de los años ‘50’ supuso un nuevo episodio en el que los conjuntos se posicionan en terrenos baldíos y la ciudad histórica funciona como hito. Las teorías urbanas del momento previeron una cierta autosuficiencia, dentro de un programa estrictamente residencial. La forma urbana es, en estos casos, el resultado de una arquitectura comparsa de lenguaje racionalista en la que, en los conjuntos más evolucionados, se combinarán una mejor adaptación a las condiciones naturales con el control de los cierres visuales y el posicionamiento de hitos relativos en los conjuntos. Pero estas consideraciones paisajísticas entrarán en una crisis propia de la revisión crítica, evolucionando hacia la conformación de los espacios con forma, con un cierto monumentalismo de lenguaje postmoderno, pero conservando el carácter de comparsa seriada de VP.

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Por ejemplo los conjuntos de VP de Fernand Pouillon en Argel.

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Cf. Fernández Salgado (2011)

López de Lucio (2013 : 243) se refiere a ello como “arquitecturas de prestigio” como remedio a todos los males, en el capítulo referido a los nuevos PAUs de Madrid, cuyos problemas sintetiza como la “banalización, insularización y desdensificación de los nuevos desarrollos”.

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10

En la actualidad, liberado el suelo, sólo se ha construido un edificio de la segunda fase. Un vacío urbano con un futuro tan incierto como el de su organismo promotor, la EMVS.

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El último episodio identificado es la evolución desde el monocultivo seriado de VP a su disgregación, en combinación con vivienda de promoción privada. Inicialmente esta nueva estrategia se desarrollará en una posición urbana de primera periferia, como sutura de tejidos en procesos de remodelación urbana con realojo, apoyados en la recuperación y conexión del tejido mediante tramas reticulares, para dar paso, en el último ciclo expansionista, a la promoción privada de polígonos de vivienda con puntuales promociones de VP con una presencia con vocación de hito. El término “comparsa” que hemos venido utilizando no ha de entenderse como algo a priori directamente positivo. Pero la observación de la historia urbana pone de manifiesto que la buena arquitectura comparsa configura piezas de notable valor, con identidad morfológica propia, algo que sí se observa como positivo, especialmente en una Periferia que, en muchos casos, está desprovista de referencias. El trabajo de algunos de los mejores arquitectos del momento en el campo de la VP ha dado pie a buenos conjuntos comparsa en la ciudad de Madrid, algunos de los cuales cuentan con un incipiente reconocimiento patrimonial. Sin embargo el reconocimiento de los valores a preservar no debe ser un impedimento para la recualificación de estos tejidos. En este sentido cabe resaltar que el tipo edificatorio del bloque abierto tiene una condición de exterioridad, por lo que las alteraciones de su morfología son inmediatamente visibles. El proyecto de mejora de la habitabilidad -en especial el incremento de la superficie en las viviendas mínimas, la mejora térmica de la envolvente e instalaciones que podrían ser comunitarias, así como de la accesibilidad- habrá de tener en cuenta el papel comparsa de cada una de estas arquitecturas en relación con los valores del conjunto. Por ello, la identificación de los valores de Proyecto Urbano de la periferia, puede orientar las estrategias de intervención. Bibliografía • • • • •

AAVV (1987). Fernand Pouillon. Architetto delle 200 colonne. Milano: Electa. Barreiro, Paloma (1991). Casas Baratas: la Vivienda Social en Madrid 1900 – 1939. Madrid: COAM. Bataller Enguix, J.J & López de Lucio, R. et al. (2004). Guía del Urbanismo. Madrid s. XX. Ayuntamiento de Madrid. Casariego, Pedro & Ferrán, Carlos (1987). ¿Qué hacer en Tetuán? : Entre la remodelación y la rehabilitación integral. Madrid: CAM. Fernández-Galiano, Luis et al. (1989). La Quimera Moderna: Los Poblados Dirigidos de Madrid en la arquitectura de los 50. Madrid: Hermann Blume. • Fernández Nieto, María Antonia (2006). Las colonias del Hogar del Empleado: La periferia como ciudad. Tesis Doctoral. ETSAM-UPM. • Fernández Salgado, Carlos (2011). Democracia y participación: El Plan General de Madrid de 1985. CIUR Nº 79. Madrid: Instituto Juan de Herrera. • Gaviria, Mario et. al. (1968). Gran San Blas: Análisis sociourbanístico de un barrio nuevo. Madrid: Revista Arquitectura, Nº 113-114. • Koolhaas, Rem (1978). Delirio de Nueva York. Barcelona: Gustavo Gili. • Moya, Luis (Ed.) (2007). Vivienda Reducida. Madrid: Mairea. • Moya, Luis (1997). “La realidad de la vivienda obrera. Poblados de absorción, mínimos y dirigidos, y Unidades Vecinales de Absorción (U.V.A.s)” en AAVV, La vivienda experimental: concurso de viviendas experimentales de 1956. Madrid: Fundación Cultural COAM • Moya, Luis (1983). Barrios de promoción oficial: Madrid 1939-1976. Madrid: COAM. • López de Lucio, Ramón (2013). Vivienda colectiva, espacio público y ciudad. Evolución y crisis en el diseño de tejidos residenciales 1860 – 2010. Buenos Aires: Nobuko. • Rowe, Collin & Koetter, Fred (1978). Collage City. Massachusetts: MIT. • Sambricio, Carlos (Ed.) (2003). Un siglo de Vivienda Social (1903-2003). Madrid: Nerea. • Terán, Fernando de (2002). Medio siglo de pensamiento sobre la ciudad. Madrid: Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. • Terán, Fernando de (1992). Madrid. Madrid: Mapfre. • Terán, Fernando de (1978). Planeamiento urbano en la España contemporánea: Historia de un proceso imposible. Madrid: Gustavo Gili. Luis Moya González

luis.moya@upm.es

Doctor Arquitecto, Catedrático en la ETSAM-UPM desde 1985, y por la de Valladolid desde 1983, y graduado en Altos Estudios Europeos en Rehabilitación Urbana por el Colegio de Europa en Brujas (Bélgica). Tiene cuatro sexenios de experiencia de investigación, reconocida por el Ministerio de Educación. Ha realizado numerosas publicaciones. También ha asumido responsabilidades en la gestión académica y cultural. Dirige el Grupo de Investigación sobre la Vivienda Social de la UPM. Carlos Fernández Salgado

c.fsalgado@upm.es

Arquitecto y Máster en Planeamiento Urbano y Territorial por la UPM. Técnico Urbanista por el INAP. Personal Investigador en Formación de la UPM y miembro del GI.VS. En fase de redacción de Tesis Doctoral.

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2. LA VIVIENDA QUE HACE CIUDAD

Luciana Pacucci

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Milano, Italia

CENNI DI CAMBIAMENTO. INDICIOS DE CAMBIO Vivienda colectiva en alquiler con servicios comunitarios

Los futuros habitantes de Cenni di Cambiamento están ansiosos por empezar con la mudanza. Es el otoño del 2013 y en la espera de que se les haga entrega de las llaves los futuros vecinos se juntan para compartir un almuerzo de domingo. Es un momento de festejo y convivencia en el que empezar a conocerse personalmente. Es también la oportunidad de intercambiar objetos, organizarse para contratar en grupo la empresa de mudanza y vender muebles usados; pero principalmente es la excusa para comenzar a conocerse, conversar un rato y proyectarse juntos en la aventura de vivir la ciudad y las relaciones entre vecinos en un modo diferente. Cenni di Cambiamento es un proyecto habitacional realizado por Polaris Real Estate SGR Spa en colaboración con Fondazione Housing Sociale y Fondazione Cariplo en el marco del Fondo Immobiliare di Lombardia, que ofrece no solo una vivienda sino una solución habitacional innovadora que se basa en la cultura de habitar en modo sustentable y solidario. El nuevo conjunto dispondrá de 123 viviendas en alquiler a un precio asequible y en alquiler con pacto de futura venta, como así también de una serie de usos colectivos (comercio, servicios abiertos al público, servicios colaborativos), espacios recreativos y culturales y actividades dedicadas a los jóvenes con el objetivo de crear las mejores condiciones para la formación de redes sociales y para fomentar la solidaridad entre vecinos. Se trata de un caso emblemático de un nuevo modo de entender la vivienda colectiva de interés social, que dio en llamarse “housing sociale”, que reinterpreta y adapta al contexto italiano las buenas prácticas europeas en la materia. El housing sociale comienza a desarrolarse en Italia en los ultimos años para dar respuesta a un nuevo tipo de demanda habitacional. Hasta hace una década el mercado inmobiliario italiano del alquiler se dividía en dos sectores: la vivienda de protección oficial y el mercado libre. Actualmente la demanda de vivienda es mucho más heterogénea y son muchas las personas que aún no teniendo los requisitos mínimos para acceder a una vivienda de protección oficial, no logran acceder a una vivienda digna en el mercado libre. Se trata de un sector de la población para el que la vivienda es un factor de incertidumbre cuando podría ser en cambio un factor se estabilidad, si existiera la posibilidad de acceder a una vivienda en alquiler a un precio fijo oficial. Housing sociale es el conjunto de viviendas y de servicios, de acciones y de instrumentos dedicados a aquellos que no encuentran una vivienda adecuada a sus necesidades en el mercado libre, por motivos económicos o porque no existe una oferta apropiada. La finalidad del housing sociale es mejorar y fortalecer la condición de estas personas, favoreciendo la formación de un contexto habitacional y social digno en el que sea posible no sólo acceder a una vivienda adecuada sino también a relaciones humanas significativas1. El desarrollo del sector comenzó con la creación de herramientas financieras que permitieran atraer los recursos económicos necesarios, continuó con la redefinición del programa de vivienda colectiva y actualmente está desarrollando las modalidades de acompañamiento de los futuros habitantes. Cenni di Cambiamento o bien “Indicios de cambio” ya desde el nombre expresa la voluntad de los promotores de indicar un camino a seguir. Objetivo que ya se ha logrado desde el punto de vista financiero por cuanto ha inspirado, a nivel nacional, la creación de un Sistema Integrado de Fondos Inmobiliarios dedicados al sector. Dicho sistema prevé la activación de fondos de inversión locales co-financiados por un fondo nacional, el Fondo Investimenti per l’Abitare, cuyo gestor es Cassa Depositi e Prestiti Investimenti SGR, que prevé la inversión de 2.000 millones de euros en el sector y garantiza el interés social de las iniciativas locales.

La definición de housing sociale es la adoptada por Fondazione Housing Sociale y hace referencia a la definición de vivienda de interés social adoptada por la ley italiana y a la propuesta por CECODHAS Housing Europe, el Comité Europeo de Coordinación de la Vivienda Social.

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Los proyectos de housing sociale, por como se está desarrollando el sector, comparten una serie de características: la colaboración entre el sector público y el sector privado; la selección de los beneficiarios teniendo en cuenta no sólo el rédito familiar sino también las exigencias de determinados colectivos (ancianos, trabajadores precarios, discapacitados, familias monoparentales, jóvenes, etc); la oferta de una amplia gama de tipologías residenciales, así como de tipos de contrato y de modalidades de acceso a la vivienda, cosa que corresponde a una composición social heterogénea; el desarrollo de barrios con usos mixtos, la apertura del campo de acción a distintos tipos de servicio (socio asistenciales, sanitarios, de acompañamiento, financiarios) destinados tanto a los residentes como a los vecinos; la participación de los habitantes en los procesos decisionales y en la gestión de la comunidad y de las viviendas. Según este enfoque el proyecto arquitectónico es por ende un aspecto de un proceso mucho más complejo que a diferencia de un desarrollo inmobiliario común, se focaliza sólo en parte en la construcción de los edificios. El proceso de hecho se extiende a la gestión de las viviendas y a la tutela de la vida comunitaria y de los servicios, planificando una actividad de acompañamiento que es parte integrante y necesaria de la inversión. La construcción del programa como parte del proyecto En el 2009 el Fondo Immobiliare di Lombardia organizó un concurso internacional de arquitectura para la realización del conjunto de viviendas en via Cenni, en la zona oeste de Milán, en un área de propiedad pública que se había recientemente adjudicado para la realización de un modelo experimental de viviendas en alquiler que recurriera a la finanza ética. El concurso respondía a la voluntad de promover entre los arquitectos italianos una discusión en torno al proyecto de la vivienda colectiva de interés social que incorpore a la reflexión las peculiaridades aportadas por el nuevo enfoque al programa de la vivienda colectiva. El programa del nuevo conjunto de viviendas requería una gran variedad tipológica: las viviendas no debían albergar solo a la familia tipo sino también a familias numerosas, parejas recién formadas, ancianos, jóvenes trabajadores, familias acogedoras, discapacitados, etc. El programa preveía también locales comerciales; espacios comunes que permitieran activar servicios colaborativos; una oficina para el gestor social y espacios dedicados a servicios abiertos al público que en parte debían ocupar una cascina2 presente en el lote que debía rehabilitarse. La consigna era no limitarse al proyecto del nuevo conjunto de viviendas sino proyectar una porción de ciudad. Los elementos fundamentales que caracterizan el enfoque del housing sociale son el mix funcional y la integración entre la vivienda y los servicios. El programa de los servicios se formuló en base a un análisis preliminar de la sostenibilidad económica, la coherencia con el proyecto general y el aporte que cada actividad podría dar para valorizar el carácter del lugar. Los servicios fueron proyectados definiendo Sistemas-servicio, es decir servicios compuestos por varias funciones (a escala urbana o del edificio) que se relacionan entre si a través de un tema común. Una característica importante de los servicios proyectados es que además de responder a una demanda específica, están pensados para ofrecer a la comunidad lugares de socialización. El primer sistema-servicio, el Foyer, està destinado a los jóvenes que dejan el hogar de sus padres para iniciar la vida adulta. El Foyer se caracteriza por una serie de servicios organizados a partir de un lugar de encuentro donde acceder a cursos de formación que ayuden a los jóvenes a incorporarse al mundo del trabajo y a la vida autónoma. El sistema se completa con un bar – restaurante encargado de promover actividades culturales. A este núcleo de servicios se suma una parte de las viviendas que serán alquiladas a jóvenes en cohabitación. La idea es que este sistema-servicio pueda responder a una demanda que es de toda la ciudad de Milán pero que al mismo tiempo pueda resultar un punto de encuentro para el barrio. El segundo sistema-servicio, el Living Room, es un servicio colaborativo abierto a todo el barrio que gira en torno a la realización de un salón multiusos dedicado sobre todo a las madres con niños pequeños. También el Fai da Te es un servicio colaborativo cuyo objetivo es fomentar la creación de lazos de vecindad a través del trabajo de manutención de los espacios comunes. Cenni di Cambiamento El nuevo conjunto de viviendas se sitúa en un área residual al margen de la trama urbana en un contexto caracterizado por la yuxtaposición de funciones urbanas en recintos cerrados. El proyecto del estudio Rossi Prodi Associati, que se adjudicó el primer premio en el concurso, se propone recomponer la manzana partiendo de la definición arquitectónica del frente para albergar en el interior un espacio público protegido: el jardín interior, pensado como lugar de encuentro alrededor del cual se organizan los volúmenes y se distribuyen las funciones. El jardín es el escenario de la vida cotidiana de la comunidad, un lugar de paso obligado y de encuentro voluntario, pero es también un espacio verde importante para el barrio en general.

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Construcción típica de la tradición rural lombarda a menudo organizada alrededor de un patio central.

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1. Los futuros habitantes de Cenni di Cambiamento se reunen para compartir un almuerzo e intercambiar objetos.

2. Conociendo a los futuros vecinos

3. Vista del jardin interior hacia el este. En planta baja se situan los servicios comunitarios y en el primer piso las viviendas de Foyer.

4. Vista del recorrido elevado que comunica las galerias de acceso a las viviendas del primer piso

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6. Vista del jardin interior, las viviendas en planta baja y la galeria elevada

5. La galeria de acceso a las viviendas colocadas en el primer piso se inspira al ballatoio de la tradicion milanesa

7. Vista del conjunto desde la calle

8. Jornada de trabajo en grupo para la prefiguracion de servicios colaborativos

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El conjunto está compuesto por cuatro cuerpos de dos plantas sobre los que se apoyan sendas torres de vivienda. En los cuerpos bajos, que delimitan dos de los tres lados del jardín central, se encuentran los servicios comunitarios, los locales comerciales y algunas viviendas con acceso directo desde el jardín. Una galería cubierta, que retoma la tradición milanesa del ballatoio como forma distributiva, cose los cuatro cuerpos mediante un recorrido arquitectónico que permite el acceso a las viviendas situadas en el primer piso, que albergan en su mayoría servicios residenciales. El tercer lado del jardín está delimitado por la cascina Torrette di Trenno que albergará servicios comunitarios. Los dos espacios abiertos adyacentes, el jardín interior del nuevo conjunto de viviendas y el patio central de la cascina existente, ponen en relación presente y pasado, contemporaneidad y tradición. La concentración de usos no residenciales en los cuerpos bajos busca recrear en el jardín interior la complejidad y sobreposición de usos propios de la ciudad, creando así una nueva centralidad urbana enfatizada por las torres residenciales que emergen anunciandola al contexto. Los espacios abiertos se articulan en diferentes niveles de uso: la calle y la plaza pública, el jardín común, las terrazas compartidas, los patios privados. El acceso directo a las viviendas de los cuerpos bajos desde el exterior busca aportar al espacio central una serie de actividades espontaneas, características de la calle, que den vitalidad a ese espacio y al mismo tiempo contribuyan a aumentar la sensación de seguridad. Los diferentes niveles de pertenencia del espacio público se definen así a través de la forma arquitectónica sin recurrir a rejas o cercos. El proyecto de los espacios comunes, concebidos como una serie de lugares y recorridos que se articulan para ser utilizados en diferentes momentos del día y por una amplia gama de usuarios, tiene como objetivo facilitar la creación de lazos de vecindad. De hecho algunos elementos arquitectónicos como la galería, las gradas, el puente y los ingresos a las torres están pensados para facilitar el encuentro entre vecinos y la posibilidad de ser destinados a otros usos: recreativos, culturales, etc. Las diferentes tipologías de vivienda se combinan sin connotar las torres residenciales con un determinado tipo de vivienda y por ende de habitante. Las tipologías residenciales experimentales requeridas por el programa del concurso (viviendas para familias acogedoras con cuartos jolly que pudiesen incorporarse a una u a otra unidad, viviendas para personas con movilidad reducida, viviendas para madres que se encargan del cuidado de otros niños junto con sus propios hijos) se concentran en los cuerpos bajos aprovechando el acceso directo desde el exterior para proponer soluciones particulares. El proyecto de la vivienda social ha sido tradicionalmente una ocasión para experimentar nuevas tecnologías y Cenni di Cambiamento no es la excepción ya que ha sido construido con el sistema XLAM: un sistema de paneles portantes macizos de madera contralaminada obtenidos sobreponiendo y pegando varias capas cruzadas de tablas de madera. Las prestaciones energéticas del contenedor se completan con un sistema de sondas geotérmicas, ventilación mecánica controlada y un sistema de recuperación de agua de lluvia. Indicios de cambio Como se ha dicho anteriormente, un proyecto de housing sociale va más allá de la construcción de las viviendas siendo la gestión social del conjunto, la selección de los futuros habitantes y el acompañamiento social componentes de vital importancia. Por gestión social se entiende la administración no sólo de los edificios en cuanto tales sino también de los servicios comunitarios y de las relaciones entre los vecinos. El gestor social, que en el caso de Cenni di Cambiamento es la cooperativa Dar=Casa, es un ente privado con fines de interés social, cuya actividad consiste en prestar servicios de promoción social y de administración del patrimonio en alquiler. Se diferencia de un normal administrador porque integra aspectos económicos y sociales, buscando la activación de redes solidarias basadas en valores compartidos, la participación comunitaria y el sentimiento de pertenencia. La selección de los futuros habitantes debe identificar entre las personas que cumplen con los requisitos impuestos por la administración pública a aquellos que creen firmemente en las ventajas de la vivienda colectiva con espacios compartidos y servicios comunitarios. Para este fin se generó un proceso participativo, metáfora de la vida en una vivienda colectiva, para que cada uno pudiese ofrecer su aporte (imaginando actividades, prefigurando servicios colaborativos, ofreciendo sus capacidades, contribuyendo con el almuerzo a la canasta, etc.) y evaluar en qué medida la propuesta respondía a sus expectativas teniendo en cuenta las características de la casa y el estilo de vida propuesto. La selección se basó en la adhesión consciente al proyecto por parte de los futuros habitantes, en la convicción de que el estilo de vida que se quiere fomentar a través del housing sociale no se puede imponer, sino sólo promover, facilitar y ayudar a crecer fomentando un cambio en la cultura del habitar. Con la asignación de las viviendas comienza el verdadero desafío de construir una comunidad sostenible. El programa de acompañamiento, que se llevará a cabo durante los dos primeros años, se basa en dos principales líneas de acción. La primera consiste en el acompañamiento de los nuevos habitantes durante el periodo de inserción y la organización de los órganos de representación de la comunidad. La segunda acompaña la elaboración del proyecto participativo comunitario definiendo las normas de convivencia y los servicios colaborativos que se podrán activar en los espacios comunes. Actualmente, mientras los futuros habitantes de Cenni di Cambiamento organizan grupos de compra para los muebles, queda claro que es necesario colocar en el centro de la cuestión habitacional a las personas y a las relaciones que éstas instauran tanto entre sí como con

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el espacio construido. Si paralelamente a la construcción de las viviendas se teje una red de relaciones entre los futuros habitantes y el contexto urbano, cada nuevo habitante podrá encontrar, además de un espacio adecuado donde vivir, un lugar de pertenencia dentro de la comunidad que se está formando. Porque hoy es fundamental descubrir nuevos modos de convivir en la ciudad, fomentando la imaginación de “mundos posibles”3 que podamos construir todos juntos, para así desarrollar comunidades sostenibles en las que la diversidad sea un valor preciado. Luciana Pacucci

luciana.pacucci@fhs.it

Arquitecta (FADU Buenos Aires, 2002 – POLIMI Milán, 2010). Docente Arquitectura (FADU Buenos Aires, 2002-2003). Docente Master Universitario II nivel “Housing Sociale e Collaborativo” (POLI.design Milán, desde 2012). Desde 2006 colabora en la Fondazione Housing Sociale. ocupandose de factibilidad urbanistica, calidad arquitectonica y sostenibilidad general en proyectos de vivienda colectiva. Publicaciones: Ferri, Pacucci, Pero (2011). Nuove forme per l’abitare sociale . Milán: Altreconomia. ISBN:978-88-6516-054-1 Pacucci (2010). I servizi per l’abitare y La progettazione degli spazi comuni . En Ferri, Introduzione alla Gestione sociale , Milán: Bema. ISBN:97888-7143-300-4 Pacucci (2010). Tre interventi a Milano per attuare il progetto Housing Sociale. Il Progetto sostenibile , 25. ISSN:1974-3327

La imaginación de mundos posibles es un concepto tomado de la antropología cultural y consiste en la capacidad de afrontar los conflictos con creatividad a través del cambio del abanico de posibilidades en el que se inscriben nuestros comportamientos. Tener como grupo la capacidad de escuchar e imaginar mundos posibles es el primer paso para que sean probables. Sclavi, Marianella (2003). Arte di ascoltare e mondi possibili. Come si esce dalle cornici da cui siamo parte. Milano: Bruno Mondadori.

3

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2. LA VIVIENDA QUE HACE CIUDAD

Maurizio Sebastiano Serra y Delia Pasella

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Oristano, Italia

DALL’UNITÀ SOCIALE DELL’INA-CASA ALLA CITTÀ INTELLIGENTE

Il quartiere residenziale è stato il protagonista del programma Ina_Casa e del fare città del postguerra. Ha rappresentato il principale “materiale per comporre lo spazio urbano”1, ed azione di contrasto all’espandersi frammentario, disorganizzato e speculativo dell’edificato. Il ruolo che ha assunto è stato quello di indicare nuove direttrici di crescita e proporre nuove forme di spazio abitabile. In attesa che si sciogliessero i nodi della situazione urbanistico pianificatoria, dove i dibattiti sembravano non portare a soluzioni concrete nell’immediato, il piano oltre a dare una risposta al problema della disoccupazione e del disagio abitativo si è spinto nella costruzione di quartieri intesi come “unità sociali”, quindi parti di città, e soprattutto nel ricreare senso di appartenenza ai luoghi, principio base dell’abitare e dell’essere. Nell’aprile 1949 prende avvio il primo settennio dell’attività INA_CASA sulle direttive della legge n°43 dello stesso anno dal titolo: Provvedimenti per incrementare l’occupazione operaia agevolando la costruzione di case per lavoratori. Già dalle prime fasi si attribuisce all’edilizia pubblica un ruolo fondamentale e allo stesso tempo provvisorio per l’espansione della città, che non entri in concorrenza, ma faccia da volano alla produzione immobiliare privata basata sulla rendita, non essendoci una tradizione cooperativistica consolidata come quella scandinava. In questo senso sono esemplificative le parole di Tafuri: “Dislocate in aree lontane dai centri organizzati per usufruire dei terreni a basso costo, … sfuggono ad inquadramenti di piano o condizionano questi ultimi, stimolando la speculazione fondiaria ed edilizia che progressivamente li accerchia, approfittando delle infrastrutture create dall’operatore pubblico”2. Data una struttura all’apparato organizzativo si doveva capire quale fosse la migliore strategia urbanistico-architettonica da applicare. Non fu facile: Guala puntava sulla realizzazione di progetti tipo standardizzati, mentre Foschini sulla qualificazione dei progettisti, sull’occupazione e sull’artigianato. Tuttavia tutti erano consapevoli della necessità di una complessa strategia politica che garantisse almeno in parte il diritto alla “casa per ciascuno”, al lavoro, all’istruzione, al benessere, al riposo per tutti3. Si trattava di dare piena dignità e riconoscibilità ad una nuova popolazione di “cittadini”, costruire un’identità nazionale complessa con al centro la persona e non le masse, fondata sul benessere economico, il miglioramento sociale, l’istruzione e la cultura per tutti. Le proposte di architetti e urbanisti furono numerose. Molti erano stati gli studi e le sperimentazioni degli anni ‘30 e le teorizzazioni maturate, durante la guerra. Il fabbisogno abitativo italiano era stimato intorno ai 14.000.000 di vani, un numero incredibile se raffrontato alla capacità edificatoria delle imprese italiane, ancora legate alle tecniche prebelliche, di 195.000 stanze l’anno. Guala, era concorde con le teorie di Pagano, manifeste nel progetto della “città orizzontale” per Milano del 1938 ispirato al razionalismo tedesco di Hilberseimer, e teorizzato in maniera più articolata nel programma di politica edilizia4 del 1943, riproposte da Diotallevi e Marescotti nel 1948 con la pubblicazione “Il problema sociale, costruttivo ed economico dell’abitazione”. Esaltano la produzione di massa, una riforma pianificata dell’abitare e un progetto organico di ristrutturazione sociale in cui ci sia un rapporto biunivoco fra cellula elementare ed organismo pubblico. Alle stesse idee si rifà anche Bottoni che all’VIII Triennale di Milano, propone un quartiere sperimentale permanente, il QT8, dove la ripetitività del modulo e la prefabbricazione sono cardini del progetto di ricostruzione. Foschini vide invece una possibilità

1

Di Biagi Paola (a cura di), (2001), La grande ricostruzione, Il piano Ina Casa e l’Italia degli anni ’50. Roma: Donzelli Editore

2

Tafuri Manfredo, (1989), Storia dell’architettura italiana, 1944-1985. Torino: Einaudi, pp. 23.

3

Fera Camillo, (1960), Aspetti politici ed amministrativi della pianificazione, in I lavoratori e i problemi delle periferie urbane. Roma: Acli, pp. 51-53.

4

Pagano Giuseppe, (1943), “Presupposti per un programma di politica edilizia”, in Costruzioni-Casabella n° 186, pp. 88-89.

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vincente nelle teorie dell’APAO romana e nel Manuale dell’Architetto appena pubblicato da Ridolfi. Nel manifesto realista dell’APAO apparso su Metron nel 1945 si legge: “Architettura organica significa architettura per l’uomo, modellata secondo la scala umana, secondo le necessità spirituali, psicologiche e materiali dell’uomo associato…”. Con il primo concorso nazionale del 1949 per la formazione di un albo si scartò l’adozione di progetti tipo e si diede ai progettisti il compito e la responsabilità di interpretare i luoghi e coglierne le peculiarità. Emergerà la volontà di “fare città”, con progetti frutto del dialogo fra i suggerimenti e l’ambiente con cui si confrontano. La prima fase dell’Ina_Casa, nonostante il miglioramento della qualità edilizia, è contraddistinta soprattutto da interventi frammentari e disseminati. E’ allo scattare degli anni ‘50 che si avvia una decisa politica per quartieri, con l’ambizione di costruire “unità sociali, nelle quali la vita individuale, di famiglia, e associata, si può svolgere con minori costrizioni, minor peso, più libertà e più ricchezza che nell’indistinto agglomerato urbano”5. Stiamo parlando di quartieri autonomi, di neighborhood che in Italia non hanno ancora avuto un chiaro sviluppo né un’integrazione all’interno dei piani urbanistici. Questo implica una serie di problematiche che spesso comprometteranno la completa riuscita dell’iniziativa. Se si esclude il contributo di Tedeschi su Metron 16 e 17, “non si disponeva di studi approfonditi e soprattutto di facile consultazione”6. Ne è consapevole Adalberto Libera, direttore dell’ufficio architettura della Gestione, che nel 1952 sintetizzerà i tre punti della progettazione di qualità dei quartieri: Grado di Autosufficienza, Grado di differenziazione, Unità d’abitazione. Anche il manualetto di Libera come i fascicoli, non parla di standard, ma racconta ciò che per lui è indispensabile alla vita dell’uomo: avere sotto casa i negozi, l’autorimessa, la fermata dell’autobus, avere nei pressi l’asilo nido, l’assistente sociale, gli spazi gioco7. L’applicazione dell’idea in cui l’unità d’abitazione è l’elemento cellula dell’organismo urbano, è molto chiara, ma trova davanti a se l’ostacolo economico. Compito diretto della gestione Ina_Casa è la realizzazione degli alloggi e dei servizi di prima necessità da vendere poi ai privati. Per gli altri servizi l’incarico è invece affidato ai comuni che hanno la possibilità di accedere a mutui e finanziamenti a fondo perduto, ma trovano subito difficoltà nella costruzione “di quegli edifici che, per essere essenzialmente sociali, ma totalmente passivi, non godono di alcun ausilio finanziario di enti o di privati, ma la cui rinuncia sarebbe viceversa tale da smorzare, se non addirittura spegnere, la vita sociale del quartiere”8. La costruzione della comunità a partire dallo spazio pubblico interno al quartiere e l’unità di vicinato: il 1° e il 2° fascicolo “Saranno le condizioni del terreno, il soleggiamento, il paesaggio, la vegetazione, l’ambiente preesistente, il senso del colore a suggerire la composizione planimetrica affinché gli abitanti dei nuovi nuclei urbani abbiano l’impressione che in questi sia qualche cosa di spontaneo, di genuino, di indissolubilmente fuso con il luogo sul quale sorgono”9. Così la Gestione Ina_Casa introduce il 1° dei 4 fascicoli (fig. 1), che si riveleranno fondamentali nella riuscita e attuazione del piano, con dei suggerimenti, raccomandazioni e non regole, che supporteranno la progettazione di alloggi, edifici pubblici e spazi aperti ed eviteranno la temuta standardizzazione10. Dalla manualistica emerge la ricerca di uno spazio abitabile in cui gli aspetti di dettaglio, sono in funzione del rapporto fra abitare “privato” e abitare comunitario11, del fare civitas. Il linguaggio, assume valore anche perché finalizzato a una ricerca/creazione di identità. La volontà di esprimersi in termini di regole prestazionali, si scontra sia con la difficoltà nell’affrontare normativamente la progettazione degli spazi esterni ma soprattutto per la convulsa situazione urbanistica di quegli anni. Fondamentale per capire l’idea di quartiere è il 2° fascicolo, “Suggerimenti esempi e norme per la progettazione urbanistica” edito nel 1950. Qui troviamo una successione di 40 esempi che si alternano a 21 regole prestazionali Raccomandazioni per la composizione urbanistica, riferibili a un’urbanistica organica che vengono mostrati in opposizione ad esempi negativi, principalmente, del Movimento Moderno. “Si dovranno tenere in considerazione: l’attenzione per i caratteri dei centri esistenti, la valorizzazione del paesaggio, dei pregi storici e artistici; l’adesione alle curve di livello; la ripresa nell’architettura dei caratteri figurativi dei luoghi; la creazione di ambienti raccolti e composti e di scorci prospettici gradevoli; la cura per il verde, il suo volume, la sua forma, il suo colore; la varietà nella composizione degli edifici”12. Come si legge gli indirizzi sono spiegati un linguaggio semplice e spesso didascalico con l’obiettivo di renderli di immediata comprensione al progettista medio. In pochi mesi le direttive dei fascicoli si concretizzano. Ad esempio i suggerimenti della ricerca di un forte ancoraggio al contesto e l’essenza pubblica degli spazi verdi, emergeranno chiaramente nel progetto di Falchera (fig. 2). Nella relazione di progetto si legge: “La campagna piemontese …, le condizioni evolute della classe lavoratrice, quasi borghese, che non ama coltivare l’orto né ‘comarare’, ma è irriducibilmente gelosa dell’appartamento, sono i parametri psicologici che hanno guidato il progetto urbanistico di Falchera”13.

5

Giovanni Astengo, (1951), “Nuovi quartieri in Italia”, in Urbanistica n°7 pp. 9-41

6

Libera Adalberto, (1952), “Il quartiere residenziale”, in Esperienze Urbanistiche in Italia. Roma: INU.

7

Ibidem.

8

Giovanni Astengo, (1951), “Nuovi quartieri in Italia”, cit. pp. 9-41.

Gestione Ina_Casa, (1949), Piano incremento Occupazione Operaia Case per lavoratori, 1. Suggerimenti per norme e schemi per la progettazione dei progetti. Bandi dei concorsi. Roma.

9

10

Ibidem.

11

Fera Giuseppe, (2008), Comunità, urbanistica, partecipazione. Materiali per una pianificazione strategica comunitaria”. Milano: Franco Angeli.

12

Gabbellini Patrizia, (2001), “I Manuali: Una strategia normativa” in Di Biagi Paola (a cura di), (2001), La grande ricostruzione… cit. pp. 99-111.

Renacco Nello, (1952), La nuova unità residenziale “Falchera” dell’Ina_Casa in Torino, in Atti rassegna tecnica della società degli ingegneri e degli architetti in Torino - Nuova Serie - Anno 6- N.3. Torino, pp. 89-92 13

257


Fig. 1: “Suggerimenti” ed esempi grafici tratti da: Piano incremento Ocupazione Operaia, Case per lavoratori, 2. Suggerimenti, esempi e norme per la progettazione urbanistica. Progetti tipo.

Fig. 2: QUARTIERE FALCHERA - TORINO. Progettisti: Astengo, Moli Boffa, Passanti, Renacco e Rizzotti. Anno: Gennaio 1951

Fig. 3: QUARTIERE TUSCOLANO - ROMA. Progettisti: De Renzi, Muratori, Cambellotti, Fariello, Perugini, Roisecco, Tassotti, Vagnetti, Libera (Tuscolano III). Anno: 1950

Fig. 4: QUARTIERE TIBURTINO - ROMA. Progettisti: Quaroni, Ridolfi, Aymonino, Chiarini, Fiorentino, Gorio, Lanza, Lenci, Lugli, Melograni, Menichetti, Rinaldi, Valori. Anno: 1950

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Fig. 6: QUARTIERE TIBURTINO II - ROMA. Progettista: Adalberto Libera. Anno 1950

Fig. 5: QUARTIERE HARRAR - MILANO. Progettisti: Figini, Polini, Ponti. Anno: Gennaio - Febbraio - 1951

1-Modulo di quatro alloggi. 2- Foto d’epoca percorso interno. 3, 4- Foto delutilizzo attuale “dele stradine” di accesso alle residenze

Fig. 8: QUARTIERE S. GIUSTO - PRATO. Progettisti: Quaroni, Boschetti, De Carlo, Giovannini, Livadiotti. Anno: 1957

Fig. 7: Criteri di lettura urbana del QUARTIERE LA PEDRERA - ALGHERO Progettisti: Arch. Giusepina Marcialis, Ing. Mario Capelli, Ing. Luciano Costantino

259


L’asse dell’infrastruttura e la trasversale dei servizi dividono l’insediamento in quattro comparti sistemati con grandi edifici e grandi spazi verdi. Le corti sono le protagoniste del progetto; vi si affaccia la vita degli alloggi: “dalle logge e dal soggiorno la mamma sorveglia il gioco dei bambini che si svolgono lontani dalla pericolosa circolazione stradale; … nel giardino si scende alla sera per la passeggiata o a lavorare a maglia”14. Questa chiara gerarchia fra spazio pubblico e spazio dell’unità d’abitazione è letta sotto un’altra chiave nell’ambiente romano, dove lo spazio pubblico coincide con strada. Nel Tuscolano II (fig. 3) troviamo una maggiore attenzione alla varietà compositiva dei volumi, con l’intento di realizzare un quartiere riconoscibile, compiuto, in cui nulla possa essere aggiunto e nulla sottratto15. Lo spazio pubblico è pensato come un tutt’uno fra la strada e il verde, elemento connettore che amalgama gli edifici del quartiere. L’utilizzo a servizi del piano terra dei due boomerang di De Renzi e Muratori denuncia la funzione commerciale nella spina centrale. Nel Tiburtino (fig. 4) il ruolo della strada come spazio pubblico è ancora più marcato, ma in giustapposizione con gli spazi verdi raccolti, e connettori delle unità abitative che ne costruiscono anche le quinte sceniche. Gli slarghi, le piazze, le vie carrabili, costituiscono gli spazi a scala di quartiere; i percorsi, gli orti i ballatoi, le piazzole con sedute, sono gli spazi del vicinato. Le tipologie a schiera ridolfiane mettono in evidenza questo dualismo: in via Degli Angeli i patii che ritagliano il ballatoio permettono un ingresso più riservato ai piani, una veranda esterna alle case al piano terra, una maggiore privacy al primo piano grazie al distacco dalla facciata ma allo stesso tempo permettono l’ampliamento in altezza dello spazio degli orti e dei giardini con la terrazza condominiale. La stessa soluzione, proposta su via Cesena rende le abitazioni e il ballatoio elemento di continuità con la strada, spazio di gioco dei bambini, abitazioni più pubbliche che si adattano ad utilizzi alternativi. Anticipatore delle problematiche e prescrizioni che si renderanno esplicite nel terzo fascicolo è invece il progetto di Figini-Pollini-Ponti in via Harrar a Milano (fig. 5). Nella relazione di progetto si legge infatti: “non è da considerarsi un quartiere satellite… la sua dislocazione deve essere valutata in relazione al sistema della mobilità, entro un disegno complesso che definisce la relazione centro-periferia”16. In tutte le realizzazioni il principale punto di rottura con il passato ruoterà intorno al concetto di identità. Da una parte quella riguardante il rapporto del quartiere con il contesto urbano-territoriale, più evidente nel momento di contatto con il tessuto speculativo che si produrrà dagli anni ’60 in poi, legata alla riconoscibilità, alla forma e ad un rapporto equilibrato ma “anomalo” fra spazi aperti e volumi, fra città pubblica e privata. Dall’altra un’identità più profonda che irrompe in maniera innovativa, legata al concetto di abitare in termini Heiddegeriani: “dell’uomo cioè che non ama e non comprende le ripetizioni indefinite e monotone dello stesso tipo di abitazione fra le quali non distingue la propria che per un numero;17… ove ogni edificio abbia la sua distinta fisionomia, ed ogni uomo ritrovi senza fatica la sua casa col sentire riflessa in essa la propria personalità”18. Lynch in quegli anni definirà l’identità come la forma più semplice di significato, nel senso più comune del termine “l’identità rappresenta il limite entro cui una persona può conoscere o ricordare un luogo come un’identità distinta da altri luoghi, possedendo un carattere nitido suo proprio oppure unico e quantomeno particolare”. Il ruolo sociale del quartiere: i sondaggi del 1955 e il 3° fascicolo Verso la conclusione del primo settennio “allo scopo di far aderire il più possibile le case costruite dall’Ina_Casa alle reali esigenze dei lavoratori cui sono destinate”19, viene promosso dalla Gestione un questionario rivolto agli abitanti, per coglierne i disagi e preferenze su aspetti riguardanti sia la piccola che la grande scala. Dall’indagine del 1955 emergono alcune critiche all’approccio troppo pittoresco nei confronti degli spazi collettivi: il lavatoio comune, gradito solamente dal 6,4% della popolazione è ormai superato; al suo posto sarebbe meglio una lavatrice con asciugatrice. Stesso discorso si può fare per la sala comune per la televisione. Poco gradito è l’abitare al piano terra o in piani troppo alti se non è presente l’ascensore. Sono preferite le scale interne o parzialmente protette rispetto a quelle esterne. “A metà degli anni l’immagine che si delinea delle famiglie assegnatarie … mostra la tendenza a preferire un modello di casa borghese e una maggiore privatizzazione degli spazi collettivi… la diffusione degli elettrodomestici rendono obsoleti alcuni di quegli spazi comuni, pensati come luoghi di socialità ancor prima che di servizio”20. Più grave è difficilmente risolvibile in tempi brevi, è invece la costruzione di una realtà sociale consolidata e il difficile collegamento non pianificato di molti quartieri con la città. Se è vero che infatti gli spazi condominiali riescono a creare nuovi sistemi di relazione fra gli abitanti, è anche certo che la mancanza della realizzazione, contemporaneamente agli alloggi, dei servizi di base e nuove occasioni di lavoro interne al quartiere, compromettono la riuscita della cercata autosufficienza. Alice Sotgia sottolinea come il giudizio sugli alloggi sia molto legato anche alla tipologia edilizia. Caso emblematico è il giudizio sulle case a corte dell’unità di abitazione di Libera al Tuscolano (fig. 6) eccessivamente riservate per il periodo21. Il Piano non giudica il consumismo e l’individualismo emergenti o si sforza di cambiare le tendenze imponendo

14

Ibidem.

15

Cerrini Filippo, Mornati Stefania, (2009), Il quartire Tuscolano a Roma, in AAVV, L’Architettura Ina casa 1949-1963. Roma: Gangemi Editore, pp. 122-139

16

Di Biagi Paola (a cura di), (2001), La grande ricostruzione… cit. pp. 265.

17

Gestione INA_CASA, (1949), Piano incremento Occupazione Operaia Case per lavoratori, 1. Suggerimenti…cit. pp. 10-11

Gestione INA_CASA, (1950), Piano incremento Occupazione Operaia, Case per lavoratori, 2. Suggerimenti, esempi e norme per la progettazione urbanistica. Progetti tipo. Roma, pp. 7-8 18

19 Gestione INA_CASA, (1956), Piano incremento Occupazione Operaia, Case per lavoratori, 3.Guidaper l’esame dei progetti per le costruzioni Ina_Casa da realizzare nel secondo settennio. 20

Sotgia Alice, (2010), Ina casa Tuscolano. Biografia di un quartiere romano. Milano: Franco Angeli, pp. 95.

21

Ivi, p. 97.

260


modelli urbani e sociali diversi, ma accetta e risponde nel secondo settennio, in maniera realista costruendo spazi chiari, che gli abitanti di quel momento storico possano comprendere. Il 3° fascicolo sottolinea la necessità di inserire e studiare i progetti in coerenza con i Piani Comunali, evidenziandone la necessità di facili collegamenti col centro cittadino e con le zone di lavoro; una densità abitativa non superire ai 500ab/ha con edifici di volume e proporzione armonizzate con il contesto. Si ribadisce la necessità della progettazione delle attrezzature collettive e la sistemazione delle aree libere. La volontà di costruire una comunità emerge anche dalle indicazioni sulla proporzione fra spazi pubblici e privati. Si raccomanda la maggiore importanza delle aree ad uso comune (fig.7). Nel caso di abitazioni senza orto_giardino è prescritta la dotazione di una ampia loggia, balcone. In chiaro accordo con le nuove strategie è il progetto strutturalista di Quaroni per San Giusto a Prato (fig. 8). L’apertura del sistema alla città è palese, così come la ripetibilità del quartiere. Coerente con il tipo tradizionale del blocco a corte del centro storico, ma non pittoresco, mantiene riconoscibile la sua matrice moderna. Realizzato in blocchi nucleari aggregati, ha come elemento centrale del progetto, lo spazio della corte, pensata come centro dell’unità di abitazione su cui si affacciano le residenze, del primo e secondo piano e gli spazi a supporto, quali laboratori, cantine, sala riunione, lavatoio, rimesse per motocicli. La corte è strutturata con bene definite le aree per veicoli, passaggi, gioco e relax. Le scala a patio sono il naturale proseguimento della corte in altezza. I suggerimenti dei fascicoli pur spingendo verso la bassa densità come fattore qualificante, mettono in guardia dalla dispersione insediativa, puntando a sistemi organici autosufficienti al tempo stesso dando suggerimenti sugli scorci visuali da creare attraverso l’articolazione dei volumi, la prossimità ai servizi di quartiere e alla definizione degli spazi non edificati. Gli interventi in parte subirono l’assenza dei piani generali dall’altra ne costituirono la cura cercando di porvi rimedio dal basso tramite interventi organici, rispettosi del contesto e ben relazionati ad esso con lo strumento del quartiere “compiuto episodio urbano” come Zevi lo definisce in quegli anni. Il vademecum per la città intelligente: c’è ancora spazio per il quartiere? Oggi in Italia sono due i fronti principali su cui si gioca la possibilità della costruzione dell’abitare di qualità, ed entrambi sembrano trascurare l’importanza del quartiere. La legge 191 del 2009 “Piano Nazionale per l’edilizia abitativa” è il preambolo agli accordi Stato Regioni e alla costituzione di enti di gestione privata dei fondi, che avranno il compito di ottimizzare il loro utilizzo. Fulminea l’attivazione della legge e l’indirizzamento delle risorse. La selezione degli interventi è avvenuta in base alla rispondenza delle proposte con fattori, forse secondari alla buona riuscita urbana dell’iniziativa. Si è concentrata l’attenzione su: apporto aggiuntivo di risorse private, incidenza del numero di residenze sociali sul totale realizzato, fattibilità urbanistica e rapida cantierabilità, livelli di efficienza energetica e sostenibilità ambientale. Nessun cenno alla qualità della vita, all’integrazione di abitanti e finzioni di quartiere, alla qualità morfologica. Il secondo fronte, è la costruzione di Smart City in coerenza con le strategie per l’attuazione degli obiettivi del programma Europa 2020. Nell’ottobre 2013 l’Anci pubblica un Vademecum22 che si pone come “timone” per la trasformazione dei comuni italiani in Smart City. Analizzando le direttive e i programmi delle 58 città coinvolte dall’Osservatorio, solo poche e in maniera spesso solo abbozzata, presentano fra gli obiettivi fondamentali il miglioramento della vita dei quartieri, e fra tutte solo Milano ha attivato nel 2013 un progetto di rilevanza europea, My Neighbourhood - My City23 con l’obiettivo chiaro di ricostruire, responsabilizzare e ricreare comunità, dove la città hi-tech rimane sullo sfondo e al centro troviamo le necessità umane dei cittadini. Maurizio Sebastiano Serra

arch.maurizioserra@gmail.com

Dopo uno stage alla PROAP si laurea con lode nel 2008 nella Facoltà di Architettura di Alghero; partecipa alla V° edizione del Master Laboratorio de La Vivienda del Siglo XXI. Nel 2008 collabora come assistente alla didattica al laboratorio “Housing & Culture”. Nel 2011-12 svolge il ruolo di tutor all’Università nel blocco Laboratorio ECOURBANLAB e partecipa all’allestimento ad Alghero della mostre su J.Noero e Herman Hertzberger. Attualmente collabora con il Laboratorio LEAP e lo studio Sanna su progetti di recupero urbano ed ambientale. Con lo studio MaDesign si occupa di interventi di recupero di edilizia abitava e scolastica. Delia Pasella

paselladelia83@gmail.com

Si laurea in architettura con lode nel 2008 alla Facoltà di Architettura di Alghero. Partecipa alla 5° edizione del MLVXXI approfondendo i temi dell’abitare contemporaneo. Nel 2011_12 collabora con il Laboratorio ECOURBANLAB per l’allestimento ad Alghero della mostre degli architetti Jo Noero e Herman Hertzberger e come assistente alla didattica per il progetto d’anno degli studenti del II° anno di Pianificazione. Attualmente collabora con il Laboratorio LEAP e lo studio Frau-Sanna per la realizzazione di Piani Particolareggiati e PUC di paesi a bassa densità in Sardegna. Con lo studio MaDesign si dedica principalmente ad interventi di recupero di edilizia abitava.

22

Anci_Osservatorio nazionale Smart City, (2013), Vademecum per la città intelligente. Roma: Edizioni Forum.

23

My Neighbourhood: My Neighbourhood | My City, (2013) disponibile su: http://ec.europa.eu/information_society/apps/projects/factsheet/index.cfm?project_ref=325227

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2. LA VIVIENDA QUE HACE CIUDAD

Alberto Peñín Llobell

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Valencia, España

LA VIVIENDA SOCIAL COMO IDENTIDAD URBANA La Nova porta de Torrent

0. ANTECEDENTES 0.1. La ciudad de Torrent Torrent es el segundo municipio de la provincia de Valencia en número de habitantes (81.402 en 2012) y conforma el núcleo más importante de la corona metropolitana de Valencia en su lado Sur Oeste. Su proximidad al barranco que le da nombre y que desemboca en la laguna dulce de la Albufera motivó su implantación como pieza agrícola integrada en el sistema de acequias desplegado en el período musulmán. Su estratégica posición, junto al único promontorio de la comarca de l’Horta, el monte del Vedat, y el desarrollo de las infraestructuras metropolitanas tanto de transporte de la época moderna y contemporánea (circunvalación, autopista, AVE, Aeropuerto) como hidráulicas (plan Sur con la creación del nuevo cauce del río) le hace disfrutar de una ubicación privilegiada. Gracias a su presencia visual en el llano de l’Horta de Valencia constituye una suerte de antesala y puerta del área metropolitana de la capital que cuenta con más de 1.774.000 habitantes. La estructura urbana de la ciudad se caracteriza por un núcleo medieval fundado en la reconquista, 10 años más tarde que la de Valencia, y por un eje urbano de mediados del siglo XX, la avenida del País Valenciano, que es la base de su crecimiento moderno como enlace con la zona residencial del monte del Vedat. Su principal desarrollo se produce en los años 60 como núcleo receptor de numerosa inmigración interior vinculada al crecimiento del área metropolitana. El desarrollo al final del siglo XX de las infraestructuras de transporte locales y en particular la llegada del metro urbano y de la autovía de Valencia, aproxima la ciudad y la capital hasta el punto de conectar los centros urbanos en menos de 15 minutos dando una nueva dimensión a los espacios urbanos que acogen estas infraestructuras en la ciudad. Así la estructura tradicional de Torrent, desarrollada en sentido Norte hacia el Sur a lo largo del eje del País Valenciano, se ve alterada por la percusión de un nuevo sistema transversal que se organiza a través del Plan Parcial Parc Central redactado por el equipo dirigido por Luis Casado en el año 2000. Esta ordenación se estructura en base a un sistema en anillos concéntricos de geometría circular que dan cabida de un lado a un parque y a un equipamiento deportivo y del otro a toda una corona edificada. El eje percute transversalmente a la avenida País Valenciano por medio de la estación de metro Torrent-Avinguda inaugurada en 2004 y en ese nodo induce la creación de un último núcleo edificado de 12 alturas como máximo. La empresa municipal Nous Espais, hasta el momento responsable de operaciones de urbanización realizadas con un alto nivel de calidad, y tras el encargo de la zona deportiva realizado a Quim Pujol, decide encomendar al equipo dirigido por Carlos Ferrater una reflexión arquitectónica. Su objeto es el de lograr que el esfuerzo municipal se plasme en la calidad arquitectónica de las piezas construidas, declinando la apuesta realizada por el planteamiento urbanístico en vigor en aquel momento, el Plan Parcial Parc Central. 0.2. Instrumento urbanístico Esta voluntad se traduce en un documento urbanístico plasmado en la Modificación del Plan Parcial Parc Central. La nueva ordenación selecciona dos áreas del planeamiento original concentrando los esfuerzos en ellas sin entorpecer el desarrollo del resto del área. El proyecto urbano que está detrás de la figura de planeamiento aplicada se centra en estos dos espacios de incuestionable presencia urbana como son el Crescent de inspiración anglosajona con cuatro torres y bloques que les acompañan y las torres que quieren formar la puerta de Torrent. Las referencias se remontan a la ciudad concéntrica y antimonumental de Amsterdam de los mercaderes del siglo XVII, pese a que en aquel

262


ejemplo la sección y escala de los canales permitía una apertura visual que con la densidad del planeamiento propuesto no era posible. Como tampoco la geometría curva responde a la sutil intervención de John Nash en Londres en Regent’s Park donde se produce una especie de inyección de urbanidad. El Crescent planteado originalmente en Torrent dibuja y estructura con habilidad y criterio la ciudad y el parque a ambos lados de la Avda Juan Carlos I. El anteproyecto urbano persigue mejorar la imagen de las torres (que pasan a tener XV plantas sin ático), afilando las aristas, otorgándoles mayor esbeltez, mejorando su funcionamiento tipológico. En definitiva se busca construir la nueva imagen del acceso a Torrent. De la misma manera la relación de alturas que existía con los bloques no permitía una identificación clara de los edificios y tampoco conseguía definir correctamente los espacios privados ajardinados del interior, sometidos además a sombras importantes. Por ello, y siempre respetando las edificabilidades otorgadas a los distintos propietarios, se proponen unos bloques de III alturas más ático que acotan el espacio interior, lo mejoran, y además permiten configurar correctamente la calle circular, la avenida Olímpica, que viene por detrás. De esta manera se conforma una “calle” con alineaciones y perfil asimétrico que además evita la aparición de los testeros y mejora también las edificaciones de VI plantas que se colocan justo detrás, que obtienen mejores vistas y una mejor integración con el conjunto del Parque Central. En la segunda zona escogida, el área “Porta” (acertada en cuanto a posición y decisión), la solución inicial no permitía una correcta configuración del acceso urbano y planteaba una mala relación de proporción y altura entre los distintos cuerpos propuestos. Así, y nuevamente respetando las edificabilidades otorgadas se plantea una puerta asimétrica que sigue escrupulosamente los parámetros de división de la propiedad y que permite un despliegue de una arquitectura nítida y representativa. En la parcela pública M-20 se desarrolla la torre de propiedad municipal dedicada a la vivienda pública, desdoblada en tres cuerpos de distinta altura alcanzando un máximo de XXI plantas, y completada con un edificio terciario sobre la rotonda de acceso a la ciudad. Entre ambas aparece un espacio público que ayuda a conformar un centro cívico al servicio de Torrent en uno de sus accesos más emblemáticos. En el lado opuesto, las tres propiedades se reparten en dos torres y en un zócalo y una pequeña torre de uso terciario. De esta manera el conjunto mantiene la uniformidad y configura correctamente la puerta de acceso. 1. LA CONFORMACIÓN URBANA DEL VACÍO DESDE LA VIVIENDA Berlage ya advertía a principios de siglo XX que “En la urbanística moderna, lo que queda es la calle, mientras que en la tradición de la ciudad lo que queda es el lleno” La atención y consideración de los espacios vacíos en el planeamiento parece una condición obligada al diseño de la ciudad contemporánea donde “El arquitecto debe ocuparse de la urbanización de la totalidad y no como piezas aisladas, no como la unión de plazas y calles”. En el proyecto urbano propuesto para Torrent, el vacío se configura de dos maneras distintas y contrapuestas. Si en el área Crescent se plantea un espacio comunitario cerrado, reforzado por los accesos de todos los portales, en el área porta es la articulación de los vacíos la que configura el espacio público y jerarquiza la ciudad. En ambos casos el imaginario arquitectónico se refiere a familias de ejemplos de las cuales extraeremos dos proyectos construidos en la ciudad de Valencia, registrados en el catálogo de Docomomo de la capital y que expresan precisamente estas dos maneras de construir la ciudad. Son dos intervenciones que nos servirán de espejo a los que referir las apuestas de los proyectos desarrollados en Torrent. Desde su crítica al funcionalismo ingenuo, Aldo Rossi en su Arquitectura de la ciudad1 defiende “la forma del edificio con patio de manzana como una solución típica del centro de Europa y adoptada por muchos arquitectos modernos en Berlín y en Viena, como en los modelos acuartelados de las Karl Marx Hoff vienesas. “Los patios son ahora transformados en grandes jardines, incluso arreglados con refugios y puestos de venta. Algunos de los mejores ejemplos del periodo racionalista están vinculados a esta forma.” El modelo muestra una cierta indiferencia por el tipo y es así como en el año 1930 Enrique Viedma plantea su proyecto para 378viviendas obreras en el ensanche conocido popularmente como la Finca Roja. El proyecto es posible por la ley de casas baratas del 25 y surge de un concurso de la caja de previsión social en 1929, sin duda en un momento también difícil en la economía del país. La apuesta por el patio como centro de la vida social, cerca de la idea de falansterio y del socialismo utópico, se refuerza por la presencia de locales, la conformación de zaguanes pasantes y la orientación de la mitad de las viviendas al mismo. Desde una aproximación formal distinta en 1961 Santiago Artal construye 138 viviendas también para una cooperativa en la calle Santa María Micaela mediante la articulación de tres bloques de distinta altura y orientación que configuran un espacio interior permeable a la calle. El arquitecto, en el marco de Plan de Mutualidades Laborales, despliega con algunos años de retraso pero con precisión y madurez, las tipologías del movimiento moderno más funcionalistas. Viviendas en dúplex con acceso mediante corredor abierto que inducen una manera radicalmente distinta de insertarse en la ciudad y conformar el vacío.

1

Rossi, Aldo, 1966. La Architettura della città. Pádova, Ed. Marsilio.

263


fig 1. Plan Parcial Parc Central de Torrent y su modificaci贸n

fig 2. La Finca Roja

fig 3.- Patio interior M17

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fig 4- Ordenanza dibujada Amsterdam s XVII

fig5.- TipologĂ­as de vivienda M20 y M17

fig 6- Torre de Vivienda Social

fig 7.- Nova Porta de Torrrent

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Estas dos aproximaciones, del todo a las partes, y de las partes al todo, las recuperamos en la configuración del crescent y de la porta de Torrent. Se desarrollan a través de dos proyectos piloto de vivienda social, 135 en la manzana M17 y 88 en la torre M20, auspiciados por la administración, de promoción privada, y que sirven de edificios piloto para el resto del barrio. Mientras la vinculación con el patio interior en la M17 es clara, la agregación con el resto de manzanas M16, M18 y la próxima M19 configura un nuevo espacio urbano frente al gran vacío del parque. Por su parte en la M20 la configuración del vacío mediante la articulación se produce a varias escalas. En primer lugar entre los distintos volúmenes que ordenan las tipologías de la torre y confieren esbeltez al objeto a través de los cortes verticales que actúan como patios. En segundo lugar la relación entre la vertical de la torre y la horizontalidad del centro cívico proyectado se completa mediante un espacio urbano de transición entre ambos. Aquí el espacio interior del proyecto se ofrece a la ciudad como una plaza más a los pies de la torre de vivienda social. 2. LA CONSTRUCCIÓN DE LA CIUDAD La utopía formal y social que nos trasladan las propuestas de los años 30 como las de la Finca Roja venía acompañada de otra, la material. Allí el tejido urbano se convierte en la que podríamos llamarla fábrica de la ciudad. La ciudad también son sus materiales, sus atmósferas y así se conforma una arquitectura con referentes muy claros en la Escuela de Amsterdam y los Arts & Crafts con el empleo del ladrillo cerámico, pero sin olvidar la apuesta por la tecnología como en las persianas americanas de una sola pieza. El arquitecto Viedma, formado en Barcelona, produce una interesante fusión de su formación modernista en Barcelona de Gaudí, su tendencia casticista y la cierta germanización de los estilos arquitectónicos del siglo XX que se produce en la ciudad de Valencia. En el caso del conjunto de Santa María Micaela, una especie de “Promontory building” valenciano, la estrategia de osatura de hormigón significada y plementería con paños cerámicos, celosías de hormigón o módulos de carpintería, también resalta la importancia de la calidad material de la arquitectura y de la atmósfera urbana creada. A una escala mayor los ejemplos que hemos citado también cumplen con este requisito. El Amsterdam del siglo XVII contaba con una ordenanza dibujada que definía parámetros constructivos, y el Crescent londinense se ejecutó con una unidad material que la identifica como pieza urbana. En el caso de Torrent esta necesidad de contar con el material como elemento de configuración urbana se produce desde el planeamiento. La escala intermedia del proyecto urbano supone sin duda el límite último donde la determinación de los sistemas constructivos puede realizarse. Así, la operación desarrollada, todavía por finalizar, en varias de sus manzanas, se define a nivel de planeamiento hasta su detalle constructivo. La gestión múltiple realizada entre administración, técnicos, distintas propiedades hace posible la consecución de la propuesta, llevada a la realidad gracias a la participación colectiva la ciudad. Las crujías y las medidas implementadas inducen e invitan al despliegue de tipologías de vivienda realizadas con tecnologías locales y que incorporan las ventajas de las viviendas pasantes y atentas a las condiciones medioambientales irrenunciables siempre y hoy en día. El material y el detalle constructivo participan del planeamiento y tienen presencia gráfica en su documentación, desde el plan parcial. Así, a partir de un cierto rigor exterior, la flexibilidad y libertad tipológica del promotor detrás de esa primera piel colectiva permiten adecuar los distintos programas inmobiliarios. El material escogido, paneles de GRC de gran formato -salvo en la controvertida excepción de los paneles de aluminio en la torre pública- persigue el objetivo inicial de calidad arquitectónica final a través del control de calidad previo gracias a la prefabricación y la exigencia de los Documentos de Idoneidad Técnica. Al tiempo, exige un consenso extraordinario a la hora del desarrollo de las propuestas así como un esfuerzo económico compensado por la consideración conjunta de las obras y obligado por la morfología en altura propuesta. La prefabricación parece el mejor medio para la unidad. Conviene señalar que forma -y su opuesto vacío- y materia no son dos aspectos independientes de la ordenación sino que están interrelacionados. Las geometrías poligonales de la torre así como la transformación de un trazado curvo en una sucesión de planos inclinados no solo facilita los sistemas de puesta en obra de los paneles prefabricados sino que son éstos los que le dan coherencia. Otro sistema de prefabricación ligera, mediante módulos de cerrajería guiados por pletinas de 75m de altura, refuerza esta idea de construcción modular como también sucede en el patio interior con el despliegue de paneles prefabricados de lamas metálicas. El resto de construcción es tradicional y se completa con un brise soleil de hormigón, de paso aleatorio, que acaba de construir el primer filtro común de todas las promociones detrás del cual se desarrollan los distintos programas de las promociones. 3. LA IMAGEN DE LA CIUDAD En esta apuesta por la morfología frente a la función es inevitable referirse a La imagen de la ciudad2, el libro que el urbanista norteamericano Kevin Lynch publicó en 1960 y cuyos cinco puntos críticos pueden reconocerse en la propuesta urbana para Torrent. Sendero, bordes, barrios, nodos e hitos están presentes en la estructura y contenido del conjunto. A diferencia de los dos ejemplos que nos han servido de guía en este texto, el conjunto realizado en Torrent contiene estos ingredientes, no solo por su escala de pieza urbana sino por sus objetivos entre los que destaca la construcción de un icono social a través de la vivienda.

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Lynch, Kevin, 1960. La imagen de la ciudad. Cambridge, MIT Press.

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En nuestro caso lo relevante es como la vivienda, con protagonismo para la vivienda social, es capaz de construir el hito de la ciudad, en una especie de redefinición del concepto de monumento. La conciencia colectiva de este carácter quedó demostrada con la implementación voluntaria de un sistema urbano de iluminación por Leds de las 4 aristas de 75 metros que configuran la entrada a la ciudad y que la hacen visible también de noche desde la ciudad de Valencia y las infraestructuras que describíamos al inicio del texto. Si comparamos la situación que nos trasladan las fotografías de Julius Shulman de las villas de las clases pudientes dominando sobre la ciudad de Los Angeles, en nuestro caso se produce el fenómeno inverso. Las mejores vistas del área metropolitana las obtiene la vivienda social e inversamente la posición estratégica de la operación le hace constituirse como la imagen de la puerta de la ciudad. Al tiempo, tanto desde la llegada en avión como en AVE, la presencia en el skyline de la comarca de las 21 alturas de la torre de vivienda social y las 15 de las cuatro aristas de 75m por 60 cm de ancho, construyen el acceso a Torrent y también el área metropolitana de valencia. 4. CONCLUSIÓN: LA VIVIENDA SOCIAL COMO IDENTIDAD URBANA La vivienda como base del tejido urbano se ha visto relegada a un papel subordinado a los gestos urbanísticos que han estructurado nuestras ciudades en los años anteriores a la crisis. La proliferación de iconos y el entendimiento de la arquitectura como monumento al servicio del espectáculo han provocado una desconexión absoluta entre el tejido y monumento, cuando en la historia de las ciudades han ido siempre de la mano. Esta experiencia se sitúa en el discurso opuesto y nos habla de un proyecto que pretende invertir los términos. Su principal objetivo es situar la vivienda, y en particular la vivienda social, como el principal ingrediente para la definición de la identidad de la ciudad, su imagen y su estructura. Un proceso colectivo extendido, entre ciudadanos, administración, promotores y técnicos, condujo a un consenso generador de este nuevo trozo de ciudad. Su proceso de definición colectiva, posible solo con la implicación de todos los agentes, alcanza la materialización de la arquitectura. La apuesta del promotor municipal por la arquitectura de vanguardia como buque insignia de su política social se traduce en la consideración del proyecto arquitectónico instrumento de control que pilota la creación de la nueva ciudad. En definitiva, imagen de la ciudad no solo tiene esta interpretación visual e icónica que se percibe en la lejanía sino que además, desde dentro, el hecho de que la construcción de los principales puntos y espacios urbanos de la ciudad se realice mediante la propuesta de vivienda social no hace sino trasladar la imagen de una ciudad solidaria y justa. Un mensaje muy adecuado para la composición social e idiosincrasia de Torrent y para los tiempos en los que vivimos. Alberto Peñín Llobell

albero@penin.es

Arquitecto y doctor europeo es profesor de proyectos (ETSAB) desde 1999, en el ámbito de la vivienda desde 2006. Codirector de la Cátedra Blanca y de la revista Palimpsesto. Miembro de la asociación AxA y colaborador de OAB, realizaciones como el Imserso y Residencia de San José (Valencia), centro de oficinas (Boulogne), biblioteca de Vila-real, Universidad de Gandía o las viviendas sociales en Torrent, han sido publicadas y premiadas (premios COACV, Construmat, Bienales de arquitectura española e Iberoamericana). Premiado en numerosos concursos como la plaza de Carlet, el ayuntamiento de l’Alcudia, la ciudad de las lenguas de Castellón y varios edificios de viviendas en Toulouse.

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2. LA VIVIENDA QUE HACE CIUDAD

Patricia Reus Martínez

I

Murcia, España

ESTUDIO TIPOLÓGICO EN VISTABELLA, MURCIA, ESPAÑA De arquitectura simbólica para el movimiento nacional a barrio 2.0

Introducción El barrio de Vistabella en Murcia, España, es una singular unidad urbanística de 10 hectáreas, construida por aplicación de la ley del 19 de abril de 1939 sobre “Protección de la vivienda de renta limitada”. Concebido como un pequeño pueblo en el ensanche oriental del núcleo urbano, ha resultado ser, 60 años después, perfectamente válido, sin sufrir apenas modificaciones, en su adaptación a las necesidades de una población muy comprometida y especialmente satisfecha con el grado de habitabilidad del espacio público y privado del barrio. Desarrollado en tres fases, la primera está formada por viviendas unifamiliares adosadas. El proyecto del arquitecto José L. de León mantiene el trazado previsto en el Plan General y unos rasgos próximos a los pueblos de colonización. Posteriormente, Daniel Carbonell, que pertenece a la primera promoción que obtiene el título de arquitecto en la ETSAM tras la Guerra Civil1, termina de configurar el conjunto modificando la planificación primitiva y proponiendo un barrio prácticamente autónomo, muy próximo conceptualmente a las actuaciones centroeuropeas de entreguerras. En particular es obvia la influencia de Berlage y su preocupación por el bloque perimetral , la manzana de media altura y los diversos gradientes de sección urbana, para que “la circulación rodada y la peatonal, la vegetación y el asfalto encuentren su equilibrio”2. El proyecto de Carbonell presenta dos peculiaridades frente a las actuaciones coetáneas llevadas a cabo en Murcia; por un lado una jardinería extremadamente cuidada y por otro una decoración populista con detalles que recuperan el imaginario urbano del centro de la ciudad. En este caso la arquitectura es ideada por y para el Régimen, como demuestran los documentos escritos y audiovisuales de la época y los criterios de adjudicación que dieron prioridad a las adhesiones ideológicas frente a la necesidad económica. El estudio aborda un análisis tipológico, que recoge y cataloga las 1185 viviendas construidas entre 1949 y 1957 (fases II y III), recopilando en paralelo las múltiples adaptaciones que, fundamentalmente desde el año 2000, diversos arquitectos han llevado a cabo en estas casas. Objetivos, materiales y método El objetivo de esta investigación es demostrar que la arquitectura original y sus valores fundamentales; dimensión de crujías, espacios comunes, ventilaciones o iluminación, han permitido una adecuación intensa y muy atractiva para unos nuevos habitantes que han reforzado la identidad del barrio, dando paso a un proceso de transición demográfica pacífica, más socio-cultural que económica y, sobretodo, no ligada irremediablemente a la expulsión de la población original sino a la convivencia. Hoy Vistabella cumple las palabras de Jane Jacobs “la gente sonríe por la calle, y se siente segura principalmente por la densa y casi inconsciente red de controles y reflejos de voluntariedad y buena disposición inscrita en el ánimo de las personas y alimentada constantemente por ellas mismas”3. Y, al mismo tiempo, es un barrio 2.0 con una intensa actividad en la red que le proporciona una potente capacidad de interacción ciudadana4.

Promoción de 1942, de la E.T.S.A. de Madrid: Alustiza, Basterrechea, Cabrero, Carbonell, Faquineto, Fernández del Amo, Fisac, Garrido, Mirones, Peña y Peña, Rebollo, Rodríguez Losada, Ruperto Sánchez y San Miguel.

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(Fernández, Mozas, Ollero, 2013)

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(Jacobs, 2011)

4

http://vistabellamurcia.blogspot.com.es, www.facebook.com/vecinos.devistabella , @vvistabella en twitter

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Para la realización de esta investigación se han consultado dos fuentes de información. Por un lado se ha acudido a los archivos históricos del municipio y al de la Dirección General de la Vivienda, en Madrid, donde se ha podido constatar que la documentación original, tanto escrita como planimétrica se conserva en muy mal estado y es del todo incompleta. Por otra parte, se ha realizado una localización exhaustiva de arquitectos que han actuado en distintas viviendas del barrio desde el año 2000. De ellos se ha obtenido información sobre el proyecto de adaptación que han llevado a cabo y una descripción del estado en el que encontraron la vivienda, lo cual ha resultado muy valioso, sobretodo en aquellas que no habían sufrido modificaciones en su distribución original. A partir de estos datos se está reconstruyendo la planimetría del proyecto de Daniel Carbonell y se ha iniciado la catalogación de las tipologías. Tanto para los tipos originales como para los actualizados, se establece una nomenclatura que permite definir la vivienda a partir de su superficie y localizarla en el tiempo (fase II y fase III)5, en el barrio (nº del bloque) y en el edificio (altura). Sobre este catálogo gráfico de planimetrías originales y modificadas, se han resaltado diversos aspectos, que nos van permitiendo discernir cuales pueden ser los parámetros originales que han favorecido la intensa rehabilitación que se observa en el parque de viviendas de Vistabella. En concreto las características resaltadas han sido aquellas que marcan los condicionantes básicos de cualquier ejercicio de redistribución interior en un alojamiento: • Sección-altura libre • Estructura • Luz y ventilación • Localización de las bajantes y las salidas de humos La diversidad tipológica dentro de la unidad formal (fase II y III) El conjunto de viviendas de Vistabella está compuesto por un variado catálogo tipológico, fundamentalmente en su fase II. En esta etapa del proyecto, construida entre 1949 y 1952, se levantan 631 viviendas, 43 locales comerciales, la iglesia y un grupo escolar. La arquitectura presenta aquí una uniformidad plagada de matices que se visten con un marcado regionalismo historicista y una decoración neobarroco que busca la identificación de los nuevos habitantes con el centro de la ciudad6. Esta operación dio lugar a un entorno de calles y plazas públicas, conectadas entre sí a través de patios semiprivados, totalmente reconocible y alejado del carácter ruralizante de la fase anterior. El despliegue de tipos en este periodo responde por un lado a la configuración en bloque lineal o manzana cerrada entorno a un gran patio, y por otro, a la profusa variedad de tamaños ligada al número de habitaciones que se ofertaba. La planimetría que ha podido consultarse o reconstruirse hasta este momento arroja una primera clasificación: los tipos II 1.a y 1.b de 75 m2 útiles de configuración lineal, sala central o lateral, respectivamente, y tres habitaciones. Los tipos II.2a y 2b de 80 m2 útiles de configuración en manzana, sala central y lateral respectivamente y c3 habitaciones. Los tipos II.3a y 3b de 115m2 con configuración lineal, sala central y lateral respectivamente y 5 habitaciones. Y el tipo II.4 de 125 m2 en manzana con sala central y 6 habitaciones. La investigación también ha puesto de manifiesto que durante el proceso de proyecto y construcción del conjunto hubo casos puntuales en los que las reglas establecidas para la distribución de las viviendas dentro del bloque fueron modificadas. Algunos testimonios de personas que habitan el barrio desde sus inicios apuntan a que estas “ampliaciones y reducciones” en el número de estancias o los metros cuadrados de las viviendas eran fruto de la influencia que podían tener los adjudicatarios dentro del Ayuntamiento. Pero más allá de la anécdota, lo que demuestran estas alteraciones es la gran flexibilidad de las tipologías, pues las excepciones analizadas responden sin problemas a uno de los dos esquemas base. El último periodo (1954 - 1957) en el que se edifican 554 viviendas y 12 locales comerciales, está marcado por la intención de construir una “frontera” haciendo del conjunto una súper-manzana, para ello el número de plantas se aumenta a cuatro y la homogeneidad se intensifica con un lenguaje rítmico y tímidamente racionalista. La primeras aproximaciones indican que en esta fase la variedad de modelos de vivienda se reduce a dos casos, con su correspondiente adaptación si es esquina. Aquí la única variable es el número de habitaciones. La planimetría que ha podido consultarse o reconstruirse hasta este momento arroja una primera clasificación: los tipos III. 1.a y 1.b de 75 m2 útiles, configuración lineal, intermedio o esquina respectivamente y 3 habitaciones y los tipos III.2.a y 2.b de 85 m2 útiles, configuración lineal, intermedio o esquina respectivamente y 4 habitaciones. El análisis de los valores resaltados en el catálogo gráfico de las residencias originales ha arrojado los siguientes resultados • Estructura-Crujías: En la fase II el sistema estructural se resuelve mediante una doble crujía de 4,5 metros de luz que apoya en los muros de carga de fachada y en una espina central de apoyos en machones de fábrica alternados con pilares de hormigón.

Por ahora quedan fuera de esta investigación las 197 viviendas unifamiliares de la primera fase ya que estas casas han sufrido un proceso de sustitución en el que los valores estructurales del proyecto original no han tenido ninguna influencia más allá de la parcela disponible y las normas contempladas en el PGOU actual.

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Del trabajo de investigación realizado por Antonio Gabarrón para la asignatura de Patrimonio Histórico Artístico de la Universidad de Murcia: “ La Barriada de Vistabella: Orígenes, construcción y evolución de un barrio murciano”.

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Fig 1. Vista aérea del barrio Vistabella de Murcia, España, 1955

Fig 2. Portada del Nodo del 16 de Mayo de 1955. “Viviendas Protegidas. La barriada de Vistabella en Murcia.- Un magnífico conjunto urbano”

Fig 3. Conversación en facebook el 25 de octubre de 2013.

Fig 4. Ejemplo de nomenclatura 01: II_10_3_75 , 02: III_19_1_75

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fig 5. Sección tipo en fase II

Fig 6. El espacio público en Vistabella. Fotografía Ángel Ruiz Gálvez

Fig 8. Transformación de la vivienda III_19_1_75. Arquitectos Blancafort-Reus arquitectura. 2013

Fig 7. Transformación de la vivienda II_10_3_75. Arquitectos Lola Jiménez y Ginés Sabater (batba). 2004

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En la fase III sin embargo el bloque lineal se ensancha hasta los 20 metros con un sistema estructural menos rotundo y viviendas que no se organizan de manera pasante sino simétricas entorno a patios de ventilación. • Localización de las bajantes y las salidas de humos: En la fase II existen bloques en los que las salidas de humos se producen directamente por fachada y por tanto no hay chimeneas que lleguen hasta cubierta. Las bajantes por su parte son por lo general dos y aparecen empotradas en una de las fachadas del bloque. En la fase III, salidas de humos y bajantes se centralizan en los patinillos. • Sección: En ambas fases la altura de la vivienda tipo es de 3 metros y en la última planta se provoca una cámara de aire, que en su punto más alto alcanza 1,5 metros y en más bajo, 30 centímetros. Cuando las plantas bajas alojan viviendas en lugar de bajos comerciales, estas están elevadas respecto a la cota de la calle 60 centímetros. Probablemente el objetivo fuera favorecer su privacidad y aislarlas de la humedad de un suelo que debido a la proximidad del río, presenta un nivel freático muy alto. • Luz y ventilación: En ambas etapas es llamativa la generosa cantidad de ventanas que ofrecen luz y ventilación a todas las estancias de la vivienda, incluidos aseos y despensas. Esta relación con el exterior es tratada con mucho cuidado compositivo dando prioridad al aspecto del conjunto urbano frente a las peculiaridades de la distribución interior. Notas sobre la evolución social de Vistabella en 70 años de historia El conjunto de viviendas protegidas promovido a finales de los años 40 y principios de los 50, junto a las actuaciones de Santa María de Gracia, al norte y el Castillejo, en el céntrico barrio de San Juan, se diferenció de estas en el cuidado de la jardinería, el amueblamiento urbano y la calidad constructiva de los edificios. La explicación podemos encontrarla en el testimonio de muchos vecinos y en los criterios de adjudicación publicados por el Ayuntamiento y difundidos a través de los diarios de la época; Vistabella estaba destinada a las familias más próximas al Régimen, funcionarios, militares y policías principalmente. Estas familias vivieron en el barrio hasta que se produce la adquisición definitiva de los alojamientos que habían sido otorgados en régimen de alquiler durante 36 años. Es mediados de los años 80. En esos momentos, el grave problema con las drogas de los barrios colindantes se había extendido hasta el mismo corazón de Vistabella lo que ahuyentó a muchos habitantes que entonces pudieron vender sus casas y sobretodo mermó el interés de la segunda generación por quedarse a vivir en el entorno. También es cierto que otros se organizaron entorno a la asociación de vecinos y exigieron medidas de rehabilitación, mayor presencia policial e intensificación de la iluminación para acabar con los “rincones oscuros”. El resultado fue el inicio de un proceso de regeneración en la década de los 90 que abordó temas de instalaciones, fachadas y jardinería y culminó en el 2006 con la restauración de las fachadas y las cubiertas de todo el barrio. Coincidiendo con este proceso, el barrio comenzó a ser atractivo para jóvenes que valoraban las cualidades ambientales del entorno y las posibilidades de adaptación de las viviendas además de que presentaban precios por debajo de lo que se estaba moviendo en el mercado inmobiliario de la ciudad a pesar de encontrarse en una posición relativamente céntrica. Todo esto ha eclosionado en una regeneración física que ahonda en los sentimientos de identidad y orgullo por parte de los vecinos. Ha dado lugar a un cierto florecimiento del pequeño comercio a pesar de la crisis económica. En paralelo, la formidable calidad del espacio público ha fomentado el encuentro entre vecinos de marcado carácter progresista que, a través de la asociación de vecinos practican la participación en la vida pública de la ciudad, pues su ámbito de influencia se ha visto extendido gracias a las redes sociales en las que se dan cita, ahora mismo, más de 3.000 personas. En los locales de la asociación, que rinden homenaje al antiguo mercado que se ubicaba en ellos7, se realizan actividades culturales de diversa índole, se desarrollan talleres y están a disposición de multitud de asociaciones y movimientos ciudadanos. La capacidad de transformación en viviendas seductoras Los vecinos de Vistabella encuentran en las calles y plazas del barrio un lugar de encuentro e interacción, prolongado en la red, en el que se alimenta una vida política8 intensa. Pero además, en el ámbito privado, los pisos que ocupan cumplen con unas altas expectativas de confort y adaptación a sus necesidades.

Daniel Carbonell proyectó un mercado cerrando el bloque 20, pero el Instituto Nacional de Vivienda no lo aprobó pues el programa no estaba contemplado en la ley de Protección de la vivienda de renta limitada. Esta situación, unida a la fuerte demanda provocada por las expropiaciones que se estaban llevando a cabo en el centro de la ciudad para abrir la Gran Vía, hicieron que la manzana se colmatara con otro lado de vivienda y la función de mercado se trasladara a los bajos comerciales que volcaban al patio. Actualmente los locales de la asociación se llaman “la pescadería”, “la verdulería” y “la carnicería”, en recuerdo de aquellos comercios.

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La acción política como experiencia originaria de lo político que diría Hannah Arendt.

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Los parámetros observados en las viviendas originales y transformadas nos llevan a las siguientes conclusiones: El esquema estructural de la fase II ha permitido a posteriori obtener una planta libre y diáfana, con al menos dos fachadas disponibles para plantear una nueva distribución de programas. Sin embargo en la fase III, el esquema es más rígido y de hecho los ejemplos de renovación localizados hasta ahora corresponden a situaciones en esquina que presentan una segunda fachada y en consecuencia, mayor transformabilidad. La sección del edificio admite, en ambas fases, ampliar la superficie útil de las viviendas de la última planta con un altillo. En los pisos intermedios hace posible la introducción de sistemas de calefacción eficaces como el suelo radiante e incluso cierta flexibilidad en la reubicación de los cuartos húmedos pues la altura libre hace viable la elevación del suelo para distribuir nuevos tendidos. Por último, la distancia entre ventanas y su distribución homogénea en todo el perímetro de la vivienda ha hecho posible que las nuevas estancias encuentren acomodo con facilidad. Las razones que han dado lugar a la evolución de Vistabella desde los años de la Reconstrucción Nacional hasta nuestros días son múltiples, pero la llegada al barrio de una nueva generación de habitantes de marcado progresismo ha sido favorecida, por la gran capacidad que las viviendas originales han tenido de ofrecer una transformación atractiva. Estos “vecinos de Vistabella” han valorado de tal forma la calidad del espacio público y las posibilidades de adaptación de las viviendas que ven compensada la inexistencia de comodidades contemporáneas como el ascensor9, la plaza de garaje propia o la situación periférica del barrio. Bibliografía • Arendt, Hannah. (2009). La condición humana. Buenos Aires. Paidós. • Fernández, Aurora; Mozas, Javier; Ollero, Alex S. (2013). 10 Historias sobre vivienda colectiva. Vitoria. a+t architectural publishers. • Gabarrón, Antonio (2010). La Barriada de Vistabella: Orígenes, construcción y evolución de un barrio murciano. Patrimonio Histórico Artístico. Universidad de Murcia • Hervás, José M. (1982). Cincuenta años de arquitectura en Murcia. Colegio Oficial de Arquitectos de Murcia • Jacobs, Jane. (2011). Muerte y Vida de las grandes ciudades. Madrid. Capitan Swing. Hemeroteca • • • • • • • • • • • •

01-03-1953. Vistabella es la más hermosa barriada de la nueva Murcia. La Verdad de Murcia, p.27. 16-05-1955. La barriada de Vistabella en Murcia. Un magnífico conjunto urbano. NODO. 01-07-2001. Vistabella, un barrio que teme desaparecer por la especulación. La Opinión de Murcia. 24-07-2007. Vistabella reclama aparatos de gerontogimnasia para los jardines. La verdad de Murcia. 07-05-2007. Tableros de ajedrez en las calles de Vistabella. La Verdad de Murcia. 09-06-2011. Vistabella resucita como “ciudad lenta”. La Verdad de Murcia. 09-07-2011. Al cine de verano, de gorra y con toda la familia. La Verdad de Murcia. 26-11-2011. Los vecinos de Vistabella venden sus ´trastos´ en un mercadillo. La Opinión de Murcia. 22-01-2012. ´No más resbalones, queremos una solución ya’. La opinión de Murcia. 09-06-2012. ¿Es Vistabella un espejo? La Verdad de Murcia. 10-09-2012. Trueque de libros de texto en el barrio de Vistabella. La Verdad de Murcia. 25-10-12. Mercadillo de segunda mano en Vistabella. La Verdad de Murcia.

Patricia Reus Martínez

patricia_reus@hotmail.com

Profesora asociada con estudio de arquitectura propio junto a Jaume Blancafort. El trabajo profesional de blancafort-reus arquitectura ha obtenido, a lo largo de sus diez años de historia, numerosas distinciones. En estos momentos forma parte de líneas de investigación en diversos proyectos relacionados con la sostenibilidad y las artes escénicas ligados a la arquitectura y el urbanismo. Han recibido el Premio de Investigación Urbincasa-UPCT a la eco-innovación y el desarrollo de actividades sostenibles. Está realizando el doctorado en la universidad de Alicante, y tiene un Máster en arquitectura y urbanismosostenible superado con una calificación de sobresaliente.

La fase III presenta un núcleo de escalera con ascensor pero en la II no se colocó en su origen. Hoy algunas de estas comunidades de vecinos están colocando pequeños ascensores en el ojo de la escalera original.

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2. LA VIVIENDA QUE HACE CIUDAD

Lluïsa Arranz Diez

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Vilanova i la Geltrú, España

REHABILITACIÓN Y SOSTENIBILIDAD Barrios históricos y arquitectura industrial

Rehabilitación Respecto a las viviendas, en nuestro país no hemos rehabilitado ni mantenido con normalidad y costumbre, como es preceptivo cuando se posee algún bien material; más tarde o más temprano deberemos ponernos a éstas faenas. Las actuales circunstancias económicas invitan a la reflexión, ¿será por fin el momento de rehabilitar? Hay múltiples motivos para emprenderlas: evitar el deterioro de nuestro patrimonio, actualizar las instalaciones haciéndolas más eficientes y sostenibles, aprovechar el suelo urbanizado; mejorar la calidad de vida de los usuarios, responsabilizar a todos los implicados, reocupar al sector de la construcción y aprovechar toda la formación recibida y adquirida en la práctica, etc. Según la “Guía para gestionar la rehabilitación”1, ha de adaptarse a los estándares de Funcionalidad, Seguridad, Salubridad, Accesibilidad, Sostenibilidad y Eficiencia Energética. Un informe de 2013 del Ministerio de Fomento2, indica que, de los 26 millones de viviendas que tenemos en España, 15 millones tienen más de 30 años y casi 6 millones, más de 50 años, y calcula que hay 2 millones de viviendas en mal estado de conservación. Los porcentajes para Cataluña son similares.3 La rehabilitación urbanística de barrios colabora muy activamente en la “creación de ciudad” y en la mejora vivencial de sus moradores. No se puede desligar la una de la otra, los barrios se han de rehabilitar teniendo muy en cuenta las viviendas existentes y las de nueva generación, así como a sus ciudadanos. Sostenibilidad ¿Qué es? “Podemos entender que es el uso consciente y proactivo de métodos que no dañan a las personas, al Planeta o a los beneficios dejando también un impacto positivo. Los procesos utilizados deben ser fiables, replicables y medibles, además los resultados deben ser verificables, especialmente por terceros”.4 C. Wandiga, plantea cinco fases y siete procesos que engloban los aspectos más relevantes. Las fases, aspectos básicos a incorporar en toda actividad social, se refieren a: la “seguridad”, como punto de partida, sin el cual todos los demás esfuerzos son inútiles; el “crecimiento”, que no debe superar la capacidad de los recursos disponibles; la “abundancia”, o ausencia de escasez y generación de excedentes para compartir; la “evolución”, como pacto del presente con el futuro; y la “herencia”, el legado que dejaremos a nuestros descendientes.

Colegio Administradores de Fincas de Barcelona-Lleida, Colegio Arquitectos de Cataluña y Colegio Aparejadores, Arquitectos Técnicos e Ingenieros de Edificación (2013). Guía para gestionar la rehabilitación de un edificio de viviendas. Barcelona.

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Ministerio de Fomento. (5 de abril de 2013). Plan Integral de Vivienda y Suelo. Madrid: Gobierno de España.

Departament de Medi Ambient i Habitatge (2010). Decret 13/2010 del Pla per al dret a l’habitatge del 2009-2012. Generalitat de Catalunya. Institut d’Estadística de Catalunya. http://www.idescat.cat/

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Ecointeligencia. Artículo traducción libre del original Defining Sustainability: A Process and Strategy Focus publicado por Cecilia Wandiga el 7 de Octubre de 2013 en Sustainable Brands. http://www.ecointeligencia.com/

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Los procesos, o formas de llevar a cabo las fases: con “transparencia”, siendo esenciales la revisión y el control de las acciones; la “reducción de residuos” con el “cero desperdicio”, para no agotar los materiales no renovables; la “reutilización”, creando nuevos productos, aprovechando los residuos; el “impacto positivo” con el “cradle to cradle” (C2C), “de la cuna a la cuna”, que plantea devolver los recursos al lugar de donde los hemos tomado; el “control de calidad”, conjunto de Normas documentadas y controlables, basadas en el análisis de lo que es ideal; la “creación de valor”, como responsabilidad social, contribuyendo con el propio conocimiento, recursos y facultades y la “evolución”, referida a la capacidad de adaptación al medio. De la fábrica Pirelli al “Eixample de Mar” en Vilanova i la Geltrú Vilanova i la Geltrú, ciudad costera, capital de la comarca del Garraf, territorio históricamente de base, puerto pesquero y náutico, con escasa oferta hotelera y destino turístico familiar que aloja en pequeños apartamentos a lo largo del Paseo Marítimo, fue definida para su crecimiento y prosperidad en el siglo XX con la instalación de la Fábrica Pirelli, especializada en la producción de cables eléctricos. Levantada en 1902, el mismo año que la Escuela Superior de Industrias, (actual Universidad Politécnica), época de decadencia económica y social en la ciudad; en plena crisis financiera, afectada por la plaga de la filoxera en los cultivos, con la pérdida de los mercados coloniales de las empresas textiles que fueron su motor en el siglo XIX y la fallida de las empresas ferroviarias, estas importantes infraestructuras significaban la oportunidad de recuperación de la ciudad. Ocupaba 109.567,93m² junto al Paseo Marítimo y la Rambla Principal, eje vertebrador desde la franja costera al núcleo interior. Su relevante situación, evitaba el encuentro entre estos dos ámbitos, hasta el punto que, excepto para ir a la playa o a los restaurantes del Paseo Marítimo, toda la actividad ciudadana ocurría en la zona más interior y alejada de éste. Destruida durante la Guerra Civil española y reconstruida en 1949, creó un economato de consumo en 1955 y construyó viviendas sociales en 1958. Plan urbanístico El proyecto nace en la última época expansiva, cargado de optimismo y con ganas de actualizar la ciudad; cabe decir que en 1996, la ciudad seguía conservando prácticamente intacta su configuración del siglo XIX. En los años siguientes la población aumentó rápidamente; atraída por su cercanía con Barcelona, por la mejora de las comunicaciones y unos precios más asequibles, superó los 65.000 habitantes. Desde el 1996 al 2012 la población aumentó de 47.979 a 66.782 habitantes5. En 2002, el PERI (Plan Especial de Reforma Interior) Pirelli Mar6 plantea un sector residencial en el suelo que ocupa la fábrica Pirelli Cables y Sistemas, S.A.; aproximadamente el 95% del sector lo ocupaba la fábrica con edificios de naves industriales y algunas oficinas, y el 5% restante eran dos viviendas aisladas. La Normativa Urbanística aplicada se basa en el Decreto Legislativo 1/1990, de 12 de julio, vigente en Cataluña, artículos 29, 35, 60, 78 y 79, que permite la redacción de Planes Especiales de Reforma Interior de iniciativa privada en sectores delimitados en el PGO (Plan General de Ordenación), cumpliendo los requisitos que mencionan éstos artículos. Según el artículo 35, estos Planes “tienen por objeto la realización en suelo urbano de operaciones encaminadas a la descongestión, creación de dotaciones urbanísticas y equipamientos comunitarios, saneamiento de barrios insalubres, resolución de problemas de circulación o de estética y mejora del medio ambiente o de los servicios públicos u otros fines análogos”. El PGO calificó inicialmente este sector con la clave 8a que corresponde a industrial urbana, previendo su futura conversión en una ordenación residencial, con viviendas fijas y de temporada y usos hoteleros, pasando a definirlo con la clave 9, referida a los suelos urbanos en condiciones inadecuadas o disfuncionales que el Plan propone modificar, transformar o substituir, usos y edificaciones, en nuevos espacios libres, viales y dotaciones, con el fin de mejorar la calidad ambiental del conjunto urbano, colaborando en la reducción del déficit de espacios públicos existente. El Plan Especial Pirelli-Mar se identifica como subzona clave 9i. Los Planes Especiales son, en principio, de iniciativa pública, pero si los particulares afectados lo solicitan, el Ayuntamiento puede cederles la iniciativa, siempre que no haya iniciado ya los trabajos del Plan. La documentación del PERI debe incluir un “análisis coste-beneficio” a nivel económico y social, que justifique su interés y viabilidad y solo deberá respetar las edificaciones y usos que no invaliden sus objetivos, condición y volumetrías propuestas. El PERI deberá prever un 65% de suelo para sistemas, espacios libres, equipamientos, viales y aparcamientos, con un mínimo del 30% para espacios libres. Un máximo del 35% será para aprovechamiento privado, destinando un máximo del 80 % a usos residenciales y un mínimo

5

http://ca.wikipedia.org/wiki/Vilanova_i_la_Geltr%C3%BA

Busquets, Joan, Tusquets, Diaz & ass, arquitectos. Xifra i Triadú, Xavier, Trunas i Masuet, Esteve, abogados (2002). La nova Vilanova. Pla Especial de Reforma Interior de l’àmbit “Pirelli Mar”. Vilanova i la Geltrú: Garraf Mediterrània, S.A. y Ajuntament.

6

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Fig. 1. Superposiciรณn del sector del Plan sobre los terrenos ocupados por la fรกbrica Pirelli y cuadro del aprovechamiento del suelo (de la documentaciรณn del PERI)

Fig. 2. P3 Ocupaciรณn en planta baja. P9 Viviendas por unidad de proyecto (de la documentaciรณn del PERI)

Fig. 3. Parque de Baix-a-mar. Edificio MINOS al fondo (2013)

Fig. 4. Viviendas tipo del edificio MINOS en el Parc de Baix-a-mar (de la publicidad de los promotores)

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Fig. 5. Edificio QUILLAT fachada al Parc de Baix-a-mar (2013)

Fig. 6. Tipología de locales comerciales en la plaza de la Mediterrània (de la publicidad de los promotores)

Fig. 7. Edificio de calderas de la fábrica Pirelli en el parque de Baix-a-mar (2013)

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Fig. 8. Plaza de la Mediterrània (2013)


del 20 % a usos comerciales, hoteleros, oficinas, socio-culturales, recreativos, técnico-asistenciales, deportivos, etc. (fig. 1). A fin de dar coherencia global a la ordenación, deberá estudiar la correcta entrega y relación con los edificios colindantes. De acuerdo con el proyecto de Tusquets & Busquets, ganador del correspondiente concurso, se distribuyeron distintas unidades residenciales al resto de equipos participantes. La fase acometida y terminada, se articula en varios espacios significativos para la zona: la plaza de la Mediterrània, la plaza de Josep Tarradellas y el parque de Baix-a-Mar. Se construyó entre 2002 y 2004 y la empresa responsable de las obras fue la cooperativa Grup Qualitat Promoció7 con experiencia y relevancia en la ciudad. En la Plaza de la Mediterrània, los edificios Quillat de 58 viviendas y Llagut de 73 viviendas diseñados por Busquets BAU, Tusquets y Diaz & Associats; los edificios Xabec de 52 viviendas y el edificio Bou i Bussi de 24 viviendas, diseñados por Artigues & Sanabria, Cantallops y Taller Tres Arquitectura, y los edificios Quetx de 23 viviendas, Portal de Mar de 24 viviendas y Falutx de 18 viviendas, diseñados por David Chipperfield y B720 Fermín Vázquez Arquitectos. En la Plaza de Josep Tarradellas, el edificio La Lluna de 29 viviendas, diseñadas por Busquets BAU, Tusquets y Diaz & Associats. Y en el Parc de Baix-a-mar, el edificio Minos de 51 viviendas, diseñadas por Artigues & Sanabria, Cantallops y Taller Tres Arquitectura. La plaza de la Mediterrània, (abajo a la derecha en los planos de la fig. 2) porticada en algunos tramos, acoge la actividad de vecinos y visitantes, los días festivos principalmente por la existencia de varios restaurantes y los demás días, por algunas tiendas, el supermercado y el Centro de Atención Primaria (CAP). La plaza de Josep Tarradellas, (abajo a la izquierda en los planos de la fig. 2) tiene un pequeño jardín de juegos para niños, así que todos los días tiene actividad, dependiendo de los horarios. El parque de Baix-a-Mar, (arriba a la derecha en los planos de la fig. 2 y en la fig. 3) de dimensiones considerables, tiene una amplia zona de césped, aunque el clima de la zona no lo favorece, un paseo con pérgola, grandes superficies duras, donde se patina, se va en bicicleta y se sitúan las paradas de las ferias locales y unas gradas que aprovechan el desnivel del paso subterráneo de la nueva rambla Pirelli. Las volumetrías de los bloques son muy diversas: llenos y vacíos que generan luces y sombras en los espacios interiores y en el espacio público, en las composiciones y colores de sus fachadas y en las entradas y los pasos entre calles y plazas (fig. 3 y 5). Las viviendas, con unas distribuciones convencionales, (fig. 4) disponen todas de balcones y terrazas con vistas, principalmente a los espacios públicos, tanto hacia la ciudad como hacia el mar, generando una buena relación interior/exterior. Los acabados, aunque sencillos son de materiales naturales, como pavimentos de madera y mármol blanco en cocinas y baños. El importante trabajo urbanístico, realizado con evidente esmero y calidad, se refleja en dos publicaciones.8 La justificación del Plan, habla sobre la mejora de la calidad de vida de los futuros usuarios y de todo lo que van a poder realizar en la zona; nuevas plazas para actividades ciudadanas, paseos, tiendas: se publicita una oferta de locales comerciales (fig. 6) en la nueva plaza porticada de la Mediterrània9, de entre 39 y 369 m², con un total de 4.150 m² de superficie, con superficies y configuraciones muy diversas. No obstante, este Plan nace elitista, en parte debido a su inmejorable situación residencial costera, con la voluntad de que se convierta en un motor económico turístico, y no aporta vivienda social. El cambio del nuevo barrio con respecto a las antiguas instalaciones de la fábrica es notable y la voluntad de relacionarlo con la ciudad, con el mar y con la cercana zona residencial de viviendas aisladas, (urbanización de Ribes Roges) se consigue ampliamente, aún sin estar acabadas todas las fases. Las previsiones de ocupación y actividad no se han cumplido aún, probablemente porque la crisis económica actual las ha ralentizado, así como la acometida del resto de fases. No obstante existe otro inconveniente a ésta ocupación, y es que se iniciaron otros Planes urbanísticos en la ciudad a partir de 1998 y aunque la población estaba aumentando, ninguno ha sido terminado ni ocupado totalmente. Su creación se justifica por la esperanza de que se convierta en un importante centro de atracción turística, dado que los visitantes de la ciudad muy a menudo se alojan en apartamentos y los tamaños de estas viviendas se adaptan, tanto a éste tipo de uso, como al del tipo de familias fijas que más se da, en general de pocos integrantes. En 2005, la fábrica se traslada definitivamente a un nuevo espacio industrial; el traslado se ha de facilitar de forma ordenada, garantizando la continuidad de su actividad. Cables Pirelli & C. S.p.A. crea la Fundación Prysmian Cables & Systems, que pasa a ser controlada per The Goldman Sachs Group Inc. Las dos edificaciones residenciales fueron expropiadas por compensación, según el sistema de actuación previsto.

7

Grup Qualitat. http://www.grupqualitat.com/es/

8

Cardona Masdeu, Alex i Carbonell Cirauqui, Xavier (2005) L’Eixample de Mar. Crònica d’una transformació urbana. Vilanova i la Geltrú: El Cep i la Nansa edicions. Busquets, Joan; Tusquets, Óscar y Díaz, Carles (2007). L’Eixample de Mar. El projecte urbà. Vilanova i la Geltrú: El Cep i la Nansa edicions.

9

Grup Qualitat. Garraf Mediterrània. Promoción Pirelli Mar. http://www.eixampledemar.com/index.htm

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Sostenibilidad del Plan En la memoria del Plan aparecen las intenciones de los proyectistas, de renovación residencial tratando de introducir los criterios de innovación tecnológica y el buen uso de la energía, para lo que anexan un Estudio de Sostenibilidad (ERF) con sus criterios a tener en cuenta durante el desarrollo del Plan, dirigido a los constructores: La creación de sistemas urbanos razonablemente compactos y complejos y accesibles; que ubiquen las viviendas en lugares cercanos a los servicios de la ciudad y a los accesos a los transportes públicos y que permitan los recorridos a pie cortos y de calidad. La diversificación y secuenciación de usos y funciones, que favorezca las vivencias de los ciudadanos de forma variada y versátil. El parque central de grandes dimensiones, que favorece las visuales y el asoleamiento y contiene árboles que crean espacios de sol y sombra. Las plazas en el espacio residencial, para pacificarla y crear espacios de relación y favorecer los beneficios lúdicos que aportan. La movilidad y los aparcamientos, que previenen el impacto ambiental de tráfico rodado. En la deconstrucción de los edificios existentes, los materiales se toman en consideración en función de sus posibilidades de reutilización, reciclaje y grado de contaminación. Plantean el reciclaje de piezas de la instalación industrial, algunas útiles aún, como el viejo edificio de calderas, que proponen para usos cívicos, culturales y/o administrativos y el aprovechamiento de adoquines en buenas condiciones incorporados al pavimento del nuevo parque o de otros caminos públicos; y otras para el apoyo de la memoria, como algunas piezas metálicas. Piden la redacción de un Plan de gestión de residuos a los constructores. Cabe preguntarse si una gran rehabilitación de la antigua fábrica y de sus calles y plazas, también hubiera hecho posible el resultado esperado. La participación ciudadana representa un aspecto de sostenibilidad, que hace posible el intercambio de ideas en beneficio del proyecto y favorece la concertación de actuaciones. El proceso de diseño ha contado, por iniciativa de los promotores y del Ayuntamiento, con una considerable participación de la ciudadanía, que ha intervenido mediante la aportación de sugerencias y propuestas. En éste sentido también es valorable la colaboración entre los diferentes equipos de arquitectos que concursaron, pero se echa en falta la consulta a otros profesionales, como historiadores, biólogos, sociólogos o restauradores del patrimonio, que sin duda hubieran podido aportar expertos puntos de vista no contemplados. Oportunidades ambientales Sus considerables dimensiones, de casi 11 Ha y más de 1.000 viviendas, permiten abordar actuaciones ejemplares que en intervenciones más pequeñas no se podrían implementar. Estas intervenciones abarcaran globalmente los diversos ámbitos de la edificación: los materiales y residuos de la construcción, la eficiencia hídrica, la eficiencia energética, la gestión de los residuos, la acústica. Todo ello se traduce en: la instalación de placas solares térmicas para el agua caliente sanitaria (ACS), la preinstalación de agua caliente para lavavajillas y lavadoras bitérmicos, los grifos monomando certificados ambientalmente y las pinturas ecológicas, entre otros. Introducen el concepto de Barrio Solar, que justifican mediante tres vectores: El primero, un buen tratamiento pasivo de la luz y de la energía solar, o sea unas orientaciones cardinales y unas soluciones arquitectónicas que confieran a las viviendas una buena iluminación natural, ventilación y sombras en verano, aislamiento e insolación positiva en invierno, etc. El segundo, un sistema de captación activa de energía termosolar, que complete la eficiencia pasiva anteriormente citada. Y el tercero, un conjunto soluciones urbanísticas y arquitectónicas, como la recuperación del agua de lluvia, la eficiente presencia de una vegetación mantenida por el sol que además de ornamental, tenga roles arquitectónicos, el tratamiento de superficies con colores y materiales solarmente adecuados a 41º 15’ N, absorción o reflexión térmica y control de las reverberaciones luminosas. Lluïsa Arranz Diez

lluisaA10@apabcn.cat

Profesional liberal. Ingeniera de la Edificación y Diseñadora de Interiores. Formación: Máster “Laboratorio vivienda siglo XXI”, ETSAB. Ingeniería Edificación, EPSEB. PFG estudio conjunto catalogado. Biblioteca EPSEB: http://hdl.handle.net/2099.1/13845: Diseño Interiores, Escuela Massana Barcelona.Mantenimiento edificios, EPSEB. Rehabilitación patrimonio y edificación, CICOP, CAATEEB. Confort ambiental, CAATEEB, ADAE. Diseño reciclaje, Generalitat Catalunya. Bioconstrucción, Arq’s Arquitectura_ Social. Energías alternativas, Medio ambiente, Fundación, La Caixa. Actividad Profesional: Interiorismo y rehabilitación. Colaboraciones arquitectura. Estudios vivienda y espacios sociales Voluntariado:Mejora de viviendas El Raval y Ciudad Badia, Barcelona. ONG’s desarrollo: mejora de viviendas, viviendas emergencia, previsión riesgos. Patrimonio construido, UNESCO Garraf

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2. LA VIVIENDA QUE HACE CIUDAD

Anat Chervinsky

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Tel Aviv, Israel

LEARNING FROM RAMAT-AVIV La transformación urbana del barrio de Ramat-Aviv (a+b) 60 años de vivienda colectiva sostenible. De la escala local a la escala territorial

“Creo que el barrio era un barrio de transición. Hasta entonces los barrios fueron planificados no según un programa o por referencia a la vecindad física como herramienta para resolver los problemas sociales y humanos y como una herramienta que permite la formación de una sociedad. De hecho, el Ministerio de la Vivienda y las empresas en ese momento, construyeron casas y no barrios... “.1 (fig.1) Marco Histórico | Nuevo estado Los barrios Ramat Aviv A y Ramat Aviv B (sup. 100 ha., 11,000 hab.) fueron construidos en el territorio de las tierras agrícolas del pueblo palestino Sheikh Munis, expropiadas en 1948 y anexionadas al territorio municipal de Tel Aviv. El cambio de la propiedad, el uso de la tierra y el cambio demográfico en el norte de la ciudad, fueron unos de los muchos que se han producido en los turbulentos años de la final del Mandato Británico en Palestina y la creación del estado de Israel en 1948. Los barrios fueron parte del gran proyecto estatal de vivienda pública en la primera década de la existencia de Israel, que albergaba a cientos de miles de inmigrantes sin techo2, enfrentando múltiples dificultades sociales, económicas y problemas de seguridad. Con la expropiación de las tierras alrededor de Tel Aviv, la superficie municipal de la ciudad se duplicó en dos años, y abrió nuevas oportunidades para el crecimiento urbano, adaptando las estrategias del planeamiento estatal – nacional: distribución de la población en todo el territorio del país, en ciudades pequeñas y pueblos agrícolas, considerando la densidad urbana de Tel Aviv como un ´peligro´ para el desarrollo del nuevo estado3. ´Plan L´ - Nuevos barrios de baja densidad El plan de la zona norte de la ciudad (“El Norte del Yarkon” - Plan ´L´), que fue actualizado y aprobado en diciembre 1951 (fig.2), con 600 ha adicionales a su superficie inicial, ha fomentado la construcción de baja densidad en la ciudad, incluyendo siete nuevos barrios, planteados a partir de 1943, con el establecimiento de la compañía ‘Parvarim’ (Suburbios). El Plan se basó en una red viaria jerarquizada que dividió las unidades de la zona norte en zonas este y oeste, separadas por el cauce del Ayalon y las colinas de piedra arenisca que se destinó a los equipamientos a nivel metropolitano. Los barrios mencionados fueros los primeros que se construyeron en el noroeste de la ciudad, con límites claros – el camino que conectó Tel Aviv con Haifa en el oeste y la zona de los equipamientos en el este.

1

Arq. Robert Bannett, Miembro del equipo de planificación de Ramat Aviv. Simposio sobre los barrios residenciales, Ministerio de Construcción y Vivienda, 1972.

2

En diez años la población judía de Israel multiplicó por tres, de 650, 000 a 1, 850,000 hab.

“…Si el desarrollo de los nuevos territorios seguirá las líneas de la ciudad existente...llegaremos a una población de más de un millón de personas…concentración de la mayoría de población urbana en un sito, nos puede llevar a una doble catástrofe: la creación de un país que no puede mantener un equilibrio de distribución de la población en todo el país y no ser capaz de crear condiciones humanas saludables y servicios necesarios para la población urbana…”

3

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Del Kibutz al Barrio ejemplar | Directrices del planeamiento Los barrios residenciales Ramat Aviv A )”La Verde”) y Ramat Aviv B, cuyo plan urbanístico fue diseñado por los arquitectos Robert Bannett y Yitzhak Perlstein, son un capítulo importante de la historia de la vivienda pública en Israel y la historia de la arquitectura local. Dos décadas de visión utópica, de planeamiento y ejecución basado en las ideas del movimiento moderno europeo de post guerra, adoptado por el movimiento sionista socialista. (fig.3) Ramat Aviv A, fue planteada en 1954 como unidad vecinal introvertida, parte de la “Vivienda Popular”, basada en las ideas del planeamiento del ‘Kibutz’, con el ´dominio público´ y la vida comunitaria como bases de su creación. Unos años después, la primera fase de Ramat Aviv B, se inspiró en la Exposición Interbau (que tuvo lugar en Alemania en 1957 e invitó arquitectos a planificar y ejecutar proyectos experimentales). El “Barrio ejemplar”, uno de los tres construidos en Israel en aquella época, en las ciudades Tel Aviv, Haifa y Beer-Sheva, permitió a los arquitectos israelíes explorar las posibilidades inherentes a lo que entonces era el tipo más frecuente de la construcción en Israel - el bloque vecinal - y en base a la misma, crear una colección diversa de edificios. El Planeamiento sostenible de los barrios (ambiental, social y económico) cuyos componentes fueron: viviendas para una población heterogénea, tipologías diversas, usos mixtos y una red de espacios abiertos diversos (privados y públicos), nacida de la colaboración entre la planificación urbana y el paisajismo4, les dieron su carácter innovador y especial, comparando con otros barrios construidos en la misma época. (fig.4) Los ‘ecosistemas’ locales que fomentaron la prosperidad económica, la estabilidad social y la participación pública en la gestión de la comunidad se consolidaron a lo largo de los años como barrios de alto nivel socio económico, con la Universidad de Tel Aviv como motor de su configuración. En las últimas décadas, los suburbios, situados originalmente al borde de la ciudad, se convirtieron con el crecimiento de la ciudad hacia al norte, en barrios centrales, cercanos a equipamientos de nivel metropolitano y conectados con las redes de infraestructuras. 60 años de vivienda colectiva | De la escala local al mosaico territorial La necesidad de renovación de los barrios surgió durante las últimas décadas, a partir de los años 80´, en varias etapas, debido a diferentes motivos y diferentes escalas. En la escala de la unidad residencial, el tamaño reducido de las viviendas, el reducido confort en las mismas y las condiciones de seguridad, obligaron a generar un nuevo plan de extensiones de las viviendas. Los planes de renovación definieron de nuevo la unidad de la vivienda, ampliando su superficie con construcción adicionada, cumpliendo los requisitos para afrontar estados de emergencia de seguridad (guerra5 y terremotos6). (fig.5) Hoy día, casi 60 años del inicio de la construcción de los barrios, el nuevo Master Plan de la ciudad, promovido por el ayuntamiento de Tel Aviv – Yafo, los definen como ”Tejidos de Preservación”. Con los objetivos de aumento de las opciones de vivienda, la densificación, creación de centros de actividades locales, comerciales y de empleo y el fortalecimiento de los lazos entre los barrios en la zona norte de la ciudad, el Master Plan exige la formulación del Plan de la Regeneración Urbana de los barrios (´El Plan´). El Plan abre el debate sobre la esencia de la definición ”Tejidos de Preservación” y sobre el futuro de los barrios mediante las preguntas: ¿Cuáles son las cualidades de los barrios? ¿Cuáles son sus “patologías” y los puntos débiles? ¿Cuáles son los valores dignos de preservación? ¿Cómo actuar para impulsar el proceso de la renovación a escala local y territorial? Los nuevos planes de expansión de la ciudad hacia el noroeste abren oportunidades del desarrollo urbano y amplían el abanico de las escalas de la regeneración. A diferencia de los programas de renovación que se han formulado hasta hoy, con la rehabilitación y renovación de la vivienda como objetivo principal, el nuevo plan de regeneración urbana engloba concepciones urbanas en diferentes escalas y busca la integración de los tres componentes - Habitabilidad, Actividad y Movilidad (HAM7) en el proceso abierto de la configuración sostenible del territorio.

Por primera vez en la construcción de los barrios residenciales de la vivienda pública en Israel, colaboraron paisajistas en el proceso del planeamiento desde su inicio - Lipa Yahalom y Dan Zur aplicaron su experiencia profesional de planeamiento en los kibutzim al planeamiento de los barrios.

4

Debido a condiciones de seguridad y posibles ataques militares en el oriente medio, obliga la ley Israelí la construcción de espacios protegido de hormigón armado (Ámbito Protegido Residencial) en las construcciones de las viviendas nuevas (a partir de los años 90) y permite la construcción adicionada de dicho espacio, en las viviendas construidas anteriormente.

5

“TAMA 38” - Master Plan Nacional aprobado en 2005, que promueve el fortalecimiento anti sismico de los edificios residenciales, construidos antes del 1980, mediante la concesión de derechos de construcción.

6

Llop Torné, Carlos (2012). EL HAM: HAbitabilidad, Actividad, Movilidad para el proyecto de ciudad. En AA.VV.: Sesiones internacionales de arquitectura y ciudad. 2012 Paisaje urbano y paisajismo contemporáneo, pág. 10-17, Zaragoza: Prensas de la Universidad de Zaragoza.

7

281


fig.1. Ramat Aviv, los años 60’. Fuente: Publicación del Ministerio de Construcción y Vivienda.

fig.2. (izq.) Tel Aviv Plan Director, 1950. Fuente: “Yediot (noticias) del ayuntamiento de Tel – Aviv”, 1950. (der.) Plan Norte del Yarkon (´L´), 1951 y su modificación (Plan 406, 1960). Fuente: Ayuntamiento de Tel Aviv – Yafo.

fig.3. Ramat Aviv ortofoto, 1965. Fuente: Ayuntamiento de Tel Aviv – Yafo.

fig.4. Unidad Vecinal, los años 60´. Diversidad de tipologías. Fuente: Archivo personal - arquitecto Robert Bannett.

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fig.5. La ejecución de los planos de extensión. Fuente: Plan de Regeneración Urbana.

fig.7. Plan de regeneración urbana - directrices de intervención. Fuente: Pla de Regeneración Urbana. fig.6. Ramat Aviv ortofoto, 2012. Fuente: Ayuntamiento de Tel Aviv – Yafo.

fig.8. La calle Einstein, estado actual – la futura avenida urbana, vista desde la universidad | Fuente: Plan de Regeneración Urbana.

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Plan de Regeneración Urbana | Renovación vs. Preservación, los suburbios y la urbanidad Formulando desde el inicio del 2013 hasta la actualidad8, con proceso participativo de los habitantes de los barrios, el Plan pretende establecer las condiciones básicas para el desarrollo local y territorial y dibuja un mapa de acciones e intervenciones y distintas estrategias de carácter integral y global, atendiendo tanto a la rehabilitación física como a la sostenibilidad ambiental, el bienestar social y la dinamización económica. (fig.6) Basado en las directrices del planeamiento inicial, el Plan preserva el ´footprint´ de los tejidos, reconociendo los valores de los barrios en la definición del ´conjunto´ y el ´dominio público´, como base de la creación de la comunidad. El Plan fortalece y dinamiza el soporte físico y la continuidad de los espacios abiertos, como base de regeneración urbana en diferentes escalas - los bloques de viviendas, las unidades vecinales, el distrito, la ciudad y la metrópoli. Los ámbitos ´menos sensibles´ a transformaciones, debido a su ubicación (como en sus bordes) permiten la aplicación de una visión global, nacida del futuro mosaico territorial, que pretende articular el máximo potencial de los tejidos (el patrimonio geomorfológico, urbano, económico y social). (fig.7). Con la realización de estudios programáticos, económicos, de movilidad y medio ambiente, examina el Plan el futuro crecimiento de la población en los tejidos residenciales a consecuencia de la ejecución de los derechos de construcción y los proyectos de condensación. Se estudian diferentes estrategias de adaptación del tejido a las nuevas necesidades (H.A.M) y la dinamización de los equipamientos y el uso comercial de la escala vecinal, como motor de la regeneración. El plan define 4 niveles de intervenciones: preservación del estado actual, condensación, condensación masiva y evacuación y nueva construcción según nuevos planes urbanísticos. En la escala territorial, el Plan de regeneración, cuyo ámbito engloba dos tejidos urbanos de diferentes épocas, con la calle Einstein y los usos de escala territorial que les separa, pretende debatir sobre su futuro carácter y sobre las costuras urbanas entre los tejidos y el ámbito que les rodea (La Universidad de Tel Aviv, hoy día recinto cerrado, el Centro Comercial Ramat Aviv y los futuros planes del noroeste de la ciudad y el desarrollo de la fachada marítima), para contribuir a una renovada estrategia de proyecto territorial. El eje de la calle Einstein | Nueva Avenida Urbana - La vivienda que hace ciudad Con el crecimiento de la ciudad hacia el noroeste, la prolongación de la calle Einstein hacia el mar, y la nueva línea del tram prevista a pasar en su trazado, uno de los objetivos principales del Master Plan de la ciudad es la trasformación de la calle en una avenida urbana, con la Universidad de Tel Aviv como motor de su regeneración. La nueva avenida articulará las relaciones entre los distintos barrios a ambos lados del rio Ayalon, potenciara la continuidad y la permeabilidad este – oeste y norte - sur y se convertirá en un nuevo espacio de referencia de usos mixtos a diferentes escalas urbanas. Hoy día, los estudios del trazado de la calle9 y su transformación, engloban las preguntas claves del Plan de la regeneración de los barrios: Renovación vs. Preservación y la transformación de los suburbios que dinamiza la Urbanidad. Se estudian diferentes opciones de intervención en la sección a-simétrica de la calle en el ámbito del plan, configurada en la actualidad por la fachada sud de los equipamientos y usos comerciales da la fachada norte del tejido residencial. (fig.8). Conclusión El Plan de regeneración urbana de los barrios Ramat Aviv A y Ramat Aviv B intenta establecer una lógica de regeneración a diferentes escalas, entendiendo el planeamiento como un proceso abierto y el territorio como palimpsesto, capaz de absorber las transformaciones y las nuevas relaciones estructurales. El desafío del proceso está en la búsqueda del equilibrio entre la definición de la ‘preservación urbana’ de los tejidos y su aplicación en diferentes escalas, buscando la renovación y creación de nuevos espacios urbanos. Considerando el ´dominio público´ y la diversidad como los valores claves para la prosperidad de los tejidos a lo largo de los años, junto a su posición estratégica, más que la arquitectura de sus componentes, la transformación de los suburbios, busca preservar, adaptar y vitalizar dichos valores y la identidad de los tejidos en su configuración actual. Los tejidos ´ejemplares´ de la ´ transición´, cuyo planeamiento inicial se basó en el socialismo y la sostenibilidad, reflejaron nuevos enfoques del planeamiento estatal - “construyendo barrios y no casas”10. Hoy día, la nueva ´transición´ se refleja por un lado, en la lectura de la sociedad y sus necesidades, y por el otro, en el cambio de la escala: barrios que construyen ciudad. Una ciudad compacta, en pleno proceso de crecimiento hacia el noroeste que promueve la densidad, la diversidad, la complejidad y la flexibilidad como bases de la urbanidad.

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Marzo de 2014, Fecha prevista para la aprobación del documento en el comité municipal del planeamiento del ayuntamiento de Tel Aviv – Yafo.

800 metros de longitud (de 4,500 en total) y de amplitud media de 52 metros tiene sección ´a-simétrica´ de usos. Por el lado norte, usos residenciales de la primera fase de Ramat Aviv B y en el sur, usos de carácter metropolitano: de comercio y residencias especiales de estudiantes y de la tercera edad.

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10

Referente a la cita encabezando este artículo, las palabras del arquitecto Robert Bennett, sobre la innovación en el planeamiento de los barrios.

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La elaboración del documento “Regeneración Urbana de Ramat Aviv A+B”, al igual que este artículo, ha sido posible gracias a una serie de aportes cooperativos y trabajo común con profesionales de diferentes disciplinas, entre ellos, la arquitecta Shoham Keslasi y los profesionales del ´Equipo Norte´ del Área de Planificación Municipal del Ayuntamiento de Tel Aviv-Yafo, Los arquitectos Francine Davidi, Eran Wexler y Sagi Tamari y la urbanista Suzan Shem Tov. Referencias Bibliográficas • Efrat, Zvi (2004). The Israei Project. Tel Aviv: Tel Aviv Museum of Art. • Elhanani, Aba (1998). Israeli Architecture in the Twentieth Century. Ministry of Defense Edition. • De Solà-Morales i Rubió, Manuel (1969). Sobre metodología urbanística: algunas consideraciones. Barcelona: ETSAB, Departamento de Urbanística. • Kallus Rachel y Lu - Yon Hubert (2000). National Home / Personal Home: Public Housing and the Shaping of National Space in Israel. En AA.VV.: Theory and Criticism, pág. 153-180, Jerusalén: Van Leer Jerusalem Institute. • Llop Torné, Carlos (2012). EL HAM: HAbitabilidad, Actividad, Movilidad para el proyecto de ciudad. En AA.VV.: Sesiones internacionales de arquitectura y ciudad. 2012 Paisaje urbano y paisajismo contemporáneo, pág. 10-17, Zaragoza: Prensas de la Universidad de Zaragoza. • Marom, Nathan (2009). City of Concept: Planning Tel Aviv. Tel Aviv: Babel. • Price, Dan (2011). Ramat Aviv A – a Sustainable Neighborhood. Tesis MA. Tel Aviv: Tel Aviv University. Anat Chervinsky

anatbcn@gmail.com

Arquitecta por la ETSAB, UPC, 2003. Profesora de taller de urbanismo (PFC) en Bezalel – The Academy of Arts and Design, Jerusalén. Trabaja en el desarrollo de proyectos urbanos en diferentes escalas. Desde 2012 está elaborando en su propio taller (Anat Chervinsky_Arquitectura & Urbanismo) el Plan de Regeneración urbana del barrio de Ramat Aviv de Tel Aviv. Estudiante del “Master de Investigación en Urbanismo” en el DUOT de la UPC. Actualmente está desarrollando su investigación sobre regeneración urbana bajo la tutoria del arq. Carles Llop Torné.

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2. LA VIVIENDA QUE HACE CIUDAD

Adriana Ciocoletto, Blanca Gutiérrez Valdivia y Sara Ortiz Escalante I Barcelona, España

VIVIR EN ÁREAS RESIDENCIALES MONOFUNCIONALES DESDE LA PERSPECTIVA DE GÉNERO

Introducción Este artículo es parte del proyecto de investigación “Rehabilitación territorial: transformación de las áreas residenciales monofuncionales”1 donde se analizan las consecuencias de vivir en el suburbio de baja densidad desde la perspectiva de género y se elaboran propuestas de actuación para la mejora de la vida cotidiana de las personas y del territorio. Trabajo publicado en “Postsuburbia: Rehabilitación de urbanizaciones residenciales monofuncionales de baja densidad” (Muxí, Zaida coord. 2013, Ed. Comanegra). Las áreas residenciales monofuncionales se caracterizan por la dispersión de las viviendas, la falta de actividades complementarias y la deficiente calidad del espacio público. El modelo de crecimiento disperso, se ha extendido ocupando el territorio de forma especulativa sin cuestionar las problemáticas y los costes económicos, sociales y ambientales generados por el consumo del suelo, la dependencia del vehículo privado o la dificultad para gestionar las actividades de la vida cotidiana. Este modelo se ha difundido de forma global a través de los medios de comunicación, el cine y la televisión como un estilo de vida idealizado y en contacto conel entorno natural. Se basa en un estándar de familia nuclear y en una división de roles de género donde el hombre es quien trabaja en el mundo productivo y remunerado fuera del hogar y la mujer es la encargada de las tareas reproductivas, no remuneradas,dentro de la vivienda. Sin embargo, la realidad cotidiana es más compleja que estas falsas dicotomías que asocian sexo-género-espacios-esferas. Vivir en suburbio El enfoque sectorial que ha imperado en la planificación urbana obedeciendo a intereses economicistas, ha conducido a los actuales entornos urbanos segregados, donde los espacios residenciales, de trabajo, compras y ocio constituyen áreas independientes. En general son territorios donde la producción económica local no está integrada, por lo que la subsistencia económica de las familias continúa dependiendo de la ciudad o de áreas industriales o de servicios donde se localizan puestos de trabajo. El territorio se ha dividido en funciones y usos basándose en una simplificación de la realidad, donde se ha considerado solo lo productivo y remunerado en detrimento de las demás actividades y segmentando la vida cotidiana de las personas. Se entiende por vida cotidiana el desarrollo de todas aquellas acciones que hacemos las personas para satisfacer nuestras necesidades fundamentales, entendiendo que las necesidades van más allá de la supervivencia y concibiendo a las personas como individuos que se relacionan con otras personas y con su entorno.El entorno, como soporte físico donde se desarrollan las actividades, tiene que acompañarlas y facilitar su desarrollo. Las áreas residenciales monofuncionales de baja densidad son el mejor ejemplo de esta concepción simplificada y sectorial del mundo. Han sido diseñadas desde un punto de vista androcéntrico, de la misma manera que las ciudades, pero en este caso la materialización de la división de espacios y tareas por género es muy extrema, utilizando el imaginario de vivir en suburbia que se origina con la creación del suburbio americano. Tal como señala Dolores Hayden uno de los principios más importantes de la arquitectura y la planificación urbana en Estados Unidos durante la creación de suburbia fue “El lugar de una mujer es en la casa”. La casa de suburbia fue el escenario para una efectiva división sexual del trabajo. Fue la mercancía por excelencia, un estímulo para el trabajo remunerado masculino y un contenedor para

1

Convocatoria Recercaixa 2010. Investigadora principal: Zaida Muxí Martínez

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el trabajo no remunerado femenino. Aunque las mujeres también realizan trabajo remunerado, el peso del desarrollo de actividades y de cubrir las necesidades de la vida cotidiana continúa sobre ellas2. En la mayor parte de la historia del urbanismo las diferencias de género han sido perpetuadas simbólica y materialmente. Como afirma Clara Greed3, el urbanismo ha desarrollado políticas ciegas al género, bajo el propósito de responder a las supuestas necesidades universales, que esconden una falsa neutralidad e igualdad, ya que se realizan desde una experiencia masculina. Esta visión tampoco tiene en cuenta las diferencias de edad, origen o niveles de renta. En esta concepción de la sociedad, las mujeres han sido relegadas al ámbito privado y han sido vistas como una minoría, a pesar de ser el 51% de la población mundial. Este diseño androcéntrico, basado en valores dominantes que sitúan al hombre (blanco, de mediana edad, clase media, con plenas capacidades físicas y mentales…) como prototipo universal de la sociedad, se ha reproducido en las urbanizaciones de nuestro territorio donde se ha priorizado el mundo productivo por encima de la esfera reproductiva y del desarrollo de otras tareas de la vida cotidiana. Las urbanizaciones se han diseñado exacerbando la división de las esferas y el dualismo entre el ámbito doméstico y el lugar donde se desarrollan las actividades “productivas” y remuneradas. La residencia queda separada de las zonas comerciales y equipamientos sin acceso a ellas en transporte público y donde la conexión con el núcleo de población y con los centros de actividad es deficiente si no se dispone de un vehículo privado. Los efectos personales de vivir en el suburbio dependerán de las diferencias de género, de edad, de origen, la situación familiar y de la condición socioeconómica. Espacios de la vida cotidiana en el suburbio Clara Greed señala que la mayoría de problemas que las mujeres afrontan en los entornos diseñados por “hombres” son el resultado de una visión dicotomizada de la realidad público/privado; las áreas residenciales monofuncionales son un claro ejemplo de ello. El desarrollo de estas áreas se ha enfocado en la construcción de vivienda, es decir, de lo que se entiende como espacio privado, pero sin tener en cuenta las relaciones con el espacio público y el entorno,ni como esto dificultao favorece el desarrollo de la vida cotidiana. La vivienda es mucho más que el cobijo interior y el entorno cotidiano comprende los espacios necesarios para el desarrollo de las actividades del día a día y lo componen los espacios de relación y socialización, los equipamientos, comercios y las redes de movilidad formada por las calles y el transporte público. A pesar de que en las urbanizaciones el espacio privado de la vivienda absorbe el protagonismo tanto para el desarrollo de la vida de la unidad familiar como para el desarrollo de las relaciones sociales, éste espacio no ha sido tampoco pensado para cubrir las necesidades cotidianas y carece de una perspectiva de género en su diseño. Todas las casas están organizadas alrededor de los mismos espacios: cocina, comedor, sala de estar, habitaciones, garaje y parking. Estos espacios requieren de alguien que se cuide de ellos: cocinar, limpiar, cuidar criaturas, y transporte privado4. La distribución interior se organiza generalmente a partir de las zonas públicas-privadas y de servicios de las viviendas, volviendo a dividir el espacio de manera funcional y perpetuando los roles de género. En estos esquemas no se tiene en cuenta, al igual que en el diseño del espacio urbano que las circunda, que las personas realizan en su día a día una cantidad de tareas interrelacionadas que hacen necesaria que esa relación se dé también en los espacios de soporte de esas actividades. Por ejemplo, poder cocinar mientras se conversa con otras personas, cuidar mientras se ordena, etc.5 El espacio público de las áreas residenciales monofuncionales de baja densidad en la mayoría de los casos ha carecido de diseño, son los espacios sobrantes a los designados para las viviendas. En la mayoría de las urbanizaciones las calles han sido concebidas como espacios para el tránsito y el acceso del vehículo privado a la viviendasin considerar otros tipos de movilidad, niel papel de las calles como espacio público y lugar para la socialización, el ocio, el cuidado, etc. El diseño de las calles incitaal tránsito y no hay mobiliario que facilite la estancia, como bancos e iluminación o juegos para diferentes edades por lo que las calles se convierten en espacios infrautilizados. Como consecuencia, en muchas urbanizaciones existe un abandono de lo público y de falta de lugares para las relaciones sociales. La movilidad que se prioriza en esta tipología residencial es la del coche privado. La mayoría de urbanizaciones carecen de sistemas de transporte público, que conecten con otras urbanizaciones o poblaciones donde se desarrollan actividades relacionadas con el cuidado, la educación, etc. Cuando existen, son deficientes por falta de frecuencia y horarios adecuados a las actividades cotidianas. Este tipo de movilidad beneficia a una parte de la población, pero no a la gran mayoría. Los estudios de movilidad reflejan que las mujeres tienen diferentes patrones de movilidad que los hombres y utilizan en mayor medida el transporte a público o el ir a pie. Además la mayoría de desplazamientos que hacen no son de tipo ocupacional (relacionados con el trabajo remunerado y el estudio), sino relacionados con el resto

2

HAYDEN, Dolores(1sr edition 1984) Redesigning the American Dream. The Future of Housing and Family Life.New York & London: W.W.Norton& Company, 2002

3

GREED, Clara H (1994).Women & Planning. Creating Gendered Cities. Londres y New York: Routledge

HAYDEN, Dolores (1981) What would a nonsexistcity be like? Speculationson Housing, Urban Design, and Human Work. In Fainstein, S. and Servon L.J. (ed) (2005) Gender and Planning. A reader. Rutgers University Press, New Brunswick, New Jersey y Londres.

4

5

MUXÍ MARTÍNEZ, Zaida (2009) Recomanacions per a un habitatge no jeràrquic ni androcèntric. Eines 13. Barcelona: Generalitat de Catalunya, InstitutCatalà de les Dones

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Figuras 1 y 2. Viviendas en suburbio residencial monofuncional, urbanizaciones en Pallaresos, Cataluña.

Figuras 3 y 4. Espacio público en urbanizaciones, Calle en Sant Salvador de Guardiola y espacio de juegos en Pallaresos, Cataluña.

Figuras 5 y 6. Equipamientos en entornos dispersos, Escuela en Rubí y conjunto de equipamientos en Sant Salvador de Guardiola, Cataluña.

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Figuras 7 y 8. Ejemplo de algunas actuaciones para la mejora de la vida cotidiana en ĂĄreas residenciales monofuncionales, como concentrar equipamientos y servicios formando una red cotidiana prĂłxima a las viviendas o promover otras tipologĂ­as residenciales que permitan diversidad de usos y de personas con espacios compartidos. Autor ilustraciones: Hernan Lleida Ruiz.

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de actividades (entre ellas el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado)6. Si se añade la variable edad, se hace aún más evidente como las necesidades de las personas mayores, niñas, niños y jóvenes menores de edad no han sido tenidas en cuenta en este modelo de urbanización. Así, estos grupos frecuentemente se convierten en dependientes de otras personas para realizar sus actividades cotidianas, ya que necesitan de alguien que les acompañe a la escuela, a los servicios de salud, a la compra, etc. La mayoría de servicios y equipamientos que abastecen la vida cotidiana no se encuentran en la proximidad de la vivienda dificultando el desarrollo de las tareas de la vida cotidiana y la necesidad de más tiempo. Esta dispersión y falta de planificación dificulta que los recorridos representen tiempos útiles, es decir, poder utilizar el tiempo eficientemente si los diversos itinerarios cotidianos permiten combinar las diferentes necesidades. En la experiencia de talleres realizados con mujeres7, se evidencia que en la cadena de tareas cotidianas que realizan en un día los desplazamientos en donde pueden entrelazar diversas actividades con flexibilidad, que suelen ser a pie, posibilitan realizar diversas tareas en menos tiempo que aquellos desplazamientos punto a punto donde sólo es posible realizar una sola tarea que suelen ser además en vehículo privado. Este es el caso en la mayoría de las urbanizaciones. La dificultad de acceso a los equipamientos y servicios se debe también a laubicación fragmentada en el territorio. En muchos casos están en los bordes o fuera de la urbanización, de manera aislada. Existen equipamientos compartidos por diferentes núcleos o urbanizaciones y su accesibilidad no está pensada para llegar de igual manera desde los diferentes sitios. Por ejemplo, una carretera de mucho tránsito y sin señalización, que separa una escuela de una zona residencial dificulta que se pueda llegar andando de manera segura. También es importante que los programas de los equipamientos respondan a las necesidades de la población específica y no que se dupliquen sin sentido por todo el territorio sin atender a las características concretas de la población. Además de considerar los equipamientos y servicios necesarios para satisfacer las necesidades cotidianas como escuelas, centros cívicos o de salud son necesarios otros espacios que faciliten la realización de actividades cotidianas desde la autonomía y la conciliación de tareas. Además de la ubicación y el programa, es importante el diseño arquitectónico de los equipamientos ya que de esto dependerá su relación con el espacio público que lo rodea. Un edificio público de uso social tiene la posibilidad de abrirse, de dialogar con la calle y de dotarla de actividad. La falta de consideración de estos aspectos ha generado edificios sin relación con el entorno, que contribuyen a su falta de vitalidad y a generar espacios inseguros. La seguridad entendida como autonomía de las personas para realizar las actividades de la vida cotidiana de manera libre y segura es un gran reto en las áreas residenciales monofuncionales. Por un lado, la seguridad y la autonomía de las personas que no disponen de vehículo privado o de carnet de conducir, se ve totalmente limitada por la falta de condiciones para realizar recorridos a pie o en bicicleta. Por otro,la vigilancia informal es prácticamente inexistente, ya que el espacio público está infrautilizado, con lo cual, no se dota de “ojos” a la calle. La propia tipología residencial que impidela relación entre las actividades de la vivienda y la calle y la monofuncionalidad, que impide otros usos como el comercio u otros equipamientos, influyen en la carencia de vitalidad de la calle, y por lo tanto, de vigilancia informal. Por otro lado, la seguridad se relaciona con la seguridad privada del hogar, apoyada por un sistema para proteger los bienes personales y de la propiedad, en aquellas urbanizaciones donde el nivel económico lo permite. En cambio, raramente se habla de la relación existente entre el aislamiento de estas áreas en el hogar y la violencia contra las mujeres. Dolores Hayden8 señalaba la relación entre aislamiento del hogar y violencia doméstica y entre trabajo no remunerado y maltrato existente en el suburbio americano. Las mujeres que quieren salir de esta situación encuentran pocas alternativas de vivienda que faciliten las tareas domésticas, de cuidado de personas, el acceso al empleo, etc. Desafortunadamente la realidad de la violencia contra las mujeres sigue presente en nuestra sociedad, y el diseño androcéntrico de las urbanizaciones y áreas residenciales monofuncionales aumenta el aislamiento de las mujeres que pueden estar sufriendo algún tipo de violencia, limita el acceso a servicios de información y de apoyo, y fomenta el estereotipo del hogar como lugar seguro. El contacto con el medio natural es una de las principales razones que aducen las personas que eligen vivir en urbanizaciones monofuncionales. Sin embargo, en la mayor parte de los casos no existe una relación de continuidad entre urbanización y entorno natural y la falta de conexión con los núcleos de actividad y la discontinuidad de la trama urbana generan unas infraestructuras que provocan un impacto en el medio natural y en la propia vida de las urbanizaciones, que lejos de convivir se opone y compite con la naturaleza.

MIRALLES, Carme y MARTÍNEZ, Montserrat(2012) “Las divergencias de género en las pautas demovilidad en Cataluña, según edad y tamaño del municipio”. Revista Latino-americana de geografía e gênero, Ponta Grossa, V. 3, Nº. 2

6

COL·LECTIUPUNT 6 Taller de empoderamiento: “La experiencia de las mujeres en su entorno cotidiano” (84 talleres realizados). Eines de participació. ICD 2005-2010 y Talleres de diagnóstico urbano vinculados al desarrollo de la Ley de Barrios en Cataluña. 2009-2011. Disponible en: punt6.wordpress.com

7

8

HAYDEN, Dolores, 1981. Op.cit

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Integrar la perspectiva de género en la transformación del suburbio La configuración del espacio condiciona el uso que se hace del mismo. En el caso de las áreas residenciales monofuncionales la forma en que se han pensado desde la planificación a gran escala hasta el diseño de los espacios públicos y la vivienda ha contribuido a perpetuar las desigualdades de género. Se considera que en los proyectos de mejora y transformación de las urbanizaciones es esencial incorporar la perspectiva de género y la experiencia cotidiana de las mujeres, como un conocimiento ignorado históricamente, imprescindible para visibilizar los diferentes roles, espacios y trabajos de una sociedad. En este sentido, se puede afirmar que una ciudad que responda a la diversidad de necesidades de las mujeres será una ciudad que beneficie a todas las personas. Por otro lado, en un contexto de dispersión la implicación y la participación de las personas es algo difícil de trabajar, por ello es necesario crear estrategias específicas en cada territorio, teniendo como objetivo contar con la intervención de la comunidad con el fin de mejor el entorno donde viven. La mejora de la vida cotidiana en las áreas residenciales monofuncionales tiene una oportunidad si se trabaja con el uso de metodologías participativas y feministas que ayudarán a realizar propuestas y actuaciones en todas las escalas del territorio, ajustadas a la realidad de las personas y teniendo en cuenta la necesidad de fortalecer las redes de proximidad, favorecer la mezcla física y social, garantizar la vida con autonomía, promover un equilibrio medioambiental y una vida sana9. Adriana Ciocoletto

adriana.ciocoletto@gmail.com

Arquitecta, actual doctoranda en “Gestión y valoración urbana y Arquitectónica” de la Universidad Politécnica de Catalunya (CPSV) donde desarrolla la línea de investigación “Incorporación de la experiencia cotidiana en el análisis urbano”. Integrante del Col·lectiu Punt 6 (2006), grupo que trabaja en investigación y acción en la Arquitectura y el Urbanismo desde la perspectiva de género. Colaboradora (2009) del CPSV-UPC en la línea de investigación “Inmigración, Vivienda y Ciudad” dirigido por Pilar Garcia Almirall. Docente del Máster “Laboratorio de la Vivienda del Siglo XXI” dirigido por Josep Maria Montaner y Zaida Muxí, FPC-UPC (2006) en los cursos “La casa sin género” y “Urbanismo participativo”. Blanca Gutiérrez Valdivia

blanca.valdivia@gmail.com

Socióloga por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Gestión y Valoración Urbana en la UPC. Investigadora en el Centre de Politica de Sòl i Valoraciones de la UPC. Integrante del Col·lectiu Punt6. Actualmente desarrollando su tesis doctoral “El género del espacio: calidad de vida urbana desde la perspectiva de género”. Sara Ortiz Escalante

saraortiz78@gmail.com

Socióloga, activista, consultora e investigadora feminista en temas de equidad de género, urbanismo y seguridad de las mujeres. Es integrante del Col·lectiu Punt6. También forma parte del comité asesor internacional de Women’s in Cities International de Canadá y es investigadora del “Gender and Race Intersections in Planning Lab” de Temple University. Como consultora realiza auditorías de género, planes de igualdad y estrategias formativas. Previamente ha trabajado con organizaciones feministas y con grupos de mujeres en El Salvador, México y Estados Unidos. Diplomada en Relaciones de Género por la Universidad Nacional Autónoma de México y máster en Urban Planning por la University of Illinois at Urbana-Champaign.

9

Líneas estratégicas publicadas en: Muxí, Zaida coord. (2013) “Postsuburbia: Rehabilitación de urbanizaciones residenciales monofuncionales de baja densidad”

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2. LA VIVIENDA QUE HACE CIUDAD

Luis Diego Barahona

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San José de Costa Rica, Costa Rica

REPENSAR LA CIUDAD DESDE LOS SISTEMAS DE ACUPUNTURAS URBANAS

El presente ensayo tiene como objetivo repensar la ciudad desde los sistemas de acupunturas urbanas. Se comprende que “existe el peligro de que vaya desapareciendo el mundo abierto al público y la cultura de lo civil para reinar un planeta hecho de fragmentos aislados, de segregación social”1 como mencionan Josep Maria Montaner y Zaida Muxí. Actualmente hay urgencia por optimizar las ciudades inmersas en crisis ecológica y económica. Por lo que las actuaciones -por su amplio coste y elevado consumo de energía- deben optimizar recursos financieros y fomentar el desarrollo sostenible en las urbes. El crecimiento urbano desbordado y la zonificación planteada por el movimiento moderno resultan incongruentes con un urbanismo contemporáneo que requiere la pluralidad del uso del suelo. Durante el Fórum de Barcelona 2004 se enfatizó que la nueva tipología de ciudad no debe ser geográfica sino más abierta. A su vez, la X Bienal de Venecia 2006 destacó las nuevas realidades sociales que intervienen en las urbes contemporáneas. Dentro de esta realidad, hay obras como el Museo Guggenheim (Bilbao, 1992-1997) de Frank O. Gehry (fig.1) que a diferencia de lo que comúnmente se entiende, no resulta una intervención aislada, sino el replanteo de la acción puntual como parte de un conjunto. El museo valora el proyecto Bilbao Ría 2000, el cual expresa la decisión de los bilbaínos de volver la mirada a la Ría. Esto motiva a repensar el valor de los conjuntos urbanos que enriquecen el “ADN urbano” contenido en los barrios de las ciudades que es idóneo que sean mixtas y compactas. Ciudad mixta y compacta Al compactar y mezclar, se disminuye el desplazamiento y se aumenta la convergencia social. Y es que “frente al canto de sirenas de la vida suburbial de viviendas unifamiliares y las grandes superficies, las sociedades maduras y conscientes optan por la ciudad densa, diversa, mezclada y compacta”2 afirman Montaner y Muxí. Ésta actitud madura se ejemplifica con Jane Jacobs, quien estaba a favor de fomentar la vida en las ciudades densas, no en los suburbios. Asimismo, Luis Fernández-Galiano se opone a los suburbios y agrega que “esta ciudad mixta y compacta va a contrapelo de la ciudad jardín”3. Joan Busquets, comenta que “resulta imprescindible una discusión sobre los modelos evolutivos de la ciudad compacta. Hay que evitar asociaciones directas entre compacidad y densificación sistemática”4. Esta posición se adjunta a la finalidad del Plan Director Urbano en San José de Costa Rica, el cual se creó con el fin de incentivar un modelo vertical y compacto de ciudad. Esta ciudad mixta y compacta debe hacerse sobre la ciudad existente. Jordi Borja y Zaida Muxí cuestionan sobre “¿cuáles son los desafíos decisivos específicamente urbanos para “hacer ciudad sobre la ciudad” y hacer efectivo el derecho a la ciudad? La respuesta es casi obvia: centros, tejidos urbanos y movilidad y siempre espacios públicos”5. Esto nos lleva a replantear el valor que tiene actuar de manera puntual en beneficio del progreso de las civilizaciones. Una propuesta de han sido los microcréditos. Estos han replanteado el desarrollo social y económico “desde abajo” en países de América Latina, Asia y África. Mohamed Yunus, conocido como el “banquero de los pobres”, desarrolló ésta herramienta innovadora en los años setentas. La medida ha otorgado crédito a millones de personas, quienes no acceden a préstamos convencionales por carecer de una garantía para tramitarlo. Por su amplio impacto y logística innovadora, los microcréditos podrían influir conceptualmente en el microurbanismo.

1

Montaner, Josep Maria; Muxí, Zaida (2013). Arquitectura y Política. Barcelona: Editorial Gustavo Gili.

2

Ibid.

3

Fernández-Galiano, Luis (2009). Extracto de la conferencia durante el 6to. Congreso Ciudad Mixta y Compacta. San José: Líneas.

4

Busquets, Joan. Barcelona (2004). La construcción urbanística de una ciudad compacta. Barcelona: Ediciones del Serbal.

5

Borja, Jordi; Muxí, Zaida (2003). El espacio público: ciudad y ciudadanía. Barcelona: Diputació Barcelona, Xarxa de municipis.

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Acupunturas urbanas Rem Koolhaas en sus libros “S, M, L, XL”6 y “Mutations”7 excluye la escala “XS” y cuestiona ¿cómo construir una ciudad? Esta interrogante conlleva a pensar más en la “macroescala”, por lo que por razones económicas, ecológicas y logísticas actuales, nos cuestionamos en su lugar ¿cómo construir una ciudad con lo mínimo? Al responder a esta nueva pregunta se incluye la escala “XS” y se favorece la creación de las acupunturas urbanas. Esta actitud recuerda la idea de “hacer más con menos” de Richard Buckminster Fuller, el diagrama de los “hot points”8 y fomenta lo que podríamos denominar un “minimalismo urbano”, al omitir “todo lo que no es esencial”9. En Brasil, Luiz Paulo Conde creó Rio-Cidade, programa que incluyó como asesores a Jordi Borja, Oriol Bohigas y Nuno Portas e inició según Roberto Segre las obras de “acupuntura urbana–”. Miquel Adrià por su parte, comenta que Conde hizo una “renovación sin precedentes”10 y que Oriol Bohigas intervino las “metástasis urbanas” con “acupuntura urbana”. En el caso de Bohigas, él ha promovido las actuaciones en el espacio público barcelonés por medio de pequeñas plazas que se van entretejiendo. Esta solución -de modesto formato y sistemático conjunto- incentiva la convivencia social y beneficia los aspectos climáticos y lumínicos de las viviendas adjuntas. A su vez, han inspirado las “microplazas” en Costa Rica que hemos propuesto con un programa mínimo conformado por: un árbol, una banca y una luminaria. En Brasil, Jaime Lerner plantea que podemos“tocar un área de tal modo que pueda ayudar a curar, mejorar, crear reacciones positivas y en cadena”11 y agrega que el método para sanar la ciudad es “la acupuntura urbana”12. Juli Capella agrega que la “medicina” de Lerner es “una estrategia ligera, incluso en un grado menor de intervención de lo que el modelo barcelonés urbanístico de Bohigas denominó cirugía urbana”13. Por su parte, Patrick Geddes, propuso realizar “un detallado estudio previo para conocer las condiciones reales del lugar y a partir de ellas, realizar intervenciones de cirugía que no destruyeran, sino que mejorasen la realidad”14. Con respecto a este aspecto, Borja y Muxí comentan que “la degradación se reduce por medio de estrategias que combinen apertura de algunos ejes y espacios públicos con acupuntura múltiple en los puntos más críticos”15. Todo esto nos plantea como repensar la ciudad y como construir acupunturas urbanas de manera organizada y sistémica, al tiempo que nos preguntamos sobre su vinculación con las viviendas. Para esto se retoma las experiencias de Manuel de Solà-Morales –tanto proyectual, como en Antwerp, como teórica en su libro A Matter of Things16 y los análisis de Montaner en su libro Sistemas Arquitectónicos Contemporáneos17. Sistemas de acupunturas urbanas Es por lo anterior que las “acupunturas urbanas” se plantean interrelacionarlas entre sí en lo que se propone conocer como Sistemas de Acupunturas Urbanas. Éstas se ubican en la ciudad existente y fomentan el espacio urbano abierto, democrático y operativo. Asimismo se fomenta <?> el redefinir, regenerar, activar, compactar, focalizar y economizar las actuaciones urbanas. Saskia Sassen por su parte, plantea que hay que “producir una nueva narrativa para reconstruir la ciudad” y Michael Cohen sugiere que el urbanismo contemporáneo está definido por la acción económica y política internacional. Estos dos enfoques inspiran a crear nuevos sistemas urbanos que apliquen la esencia de los microcréditos. Por ejemplo, Jorge Jáuregui actuó en Favela Bairo (Río de Janeiro, década de 1990) con acupunturas urbanas (legales, arquitectónicas, urbanas y sociales) que beneficiaron a 168 comunidades. A su vez, Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal propusieron en la Place León Aucoc (Bordeaux,1996) una limpieza y reparación de pavimentos, absteniéndose de intervenir, aun cuando contaban con el encargo. Esta postura de intervenir sólo donde amerita, recuerda el hermoso conjunto Solar da Unhão (Salvador de Bahia, 1963) de Lina Bo Bardi.

6

Koolhaas, Rem; Mau, Bruce (1998). S, M, L, XL. Nueva York: Monacelli Press.

7

Koolhaas, Rem; Boeri, Stefano; Kwinter, Sanford; Fabricius, Daniela; Ulrich Obrist, Hans; Tazi, Nadia (2001) Mutations. Barcelona: Editorial Actar.

Gausa, Manuel; Guallart, Vicente; Morales, José; Soriano, Federico; Müller, Willy. Diccionario metápolis de arquitectura avanzada. Ciudad y tecnología en la sociedad de la información. Barcelona: Editorial Actar.

8

9

Montaner, Josep Maria (2003). Las formas del Siglo XX. Barcelona: Editorial Gustavo Gili.

10

Adrià, Miquel (1999). Artículo Brasilia, la modernidad consolidada. Sitio de internet www.letraslibres.com.

11

Lerner, Jaime (2005). Acupuntura Urbana. Barcelona: Editorial Iaac.

12

Ibid.

13

Capella, Juli (2005). artículo Acupuntura Urbana. Córdoba: Diario Córdoba.

14

Montaner, Josep Maria; Muxí, Zaida (2013). Arquitectura y Política, Barcelona: Editorial Gustavo Gili.

15

Borja, Jordi; Muxí, Zaida (2003). El espacio público: ciudad y ciudadanía. Barcelona: Diputació Barcelona, Xarxa de municipis.

16

Manuel de Solà-Morales (2008). A Matter of Things. Rótterdam: NAi Publishers.

17

Montaner, Josep Maria (2008). Sistemas Arquitectónicos Contemporáneos. Barcelona: Editorial Gustavo Gili.

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Fig. 1. Ría de Bilbao, al fondo el Museo Guggenheim, Frank Gehry. Fotografía: Luis Diego Barahona

Fig. 2. Barri Santa Caterina. Fotografía Luis Diego Barahona

Fig. 3. Plaza Santa Teresita. Luis Diego Barahona. Fotografía: Luis Diego Barahona

Fig. 4. Manzana Fort Pienc, Josep Llinás. Fotografía: Luis Diego Barahona

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Fig. 5. Viviendas en el Ensanche, Carlos Ferrater. Fotografía: Luis Diego Barahona

Fig. 6. Microcanchas Pochote, Luis Diego Barahona Fotografía: Luis Diego Barahona Fig. 8. Conjunto Tirrases - Parque Las Mercedes Luis Diego Barahona Fotografía: Oscar Abarca

Fig. 7. Conjunto Tirrases (Centro Deportivo). Luis Diego Barahona. Fotografía: Oscar Abarca

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Esta rigurosidad es evidente en los arquitectos de la “tercera generación”, como Bo Bardi, así como Aldo van Eyck, José Antonio Coderch, Fernando Távora. Ellos “rechazan el manierismo del estilo internacional y reclaman una nueva mirada hacia los monumentos, la historia, la realidad, el usuario y la arquitectura vernácula”18 según menciona Montaner. A manera de antítesis se encuentran los proyectos “autistas”, los cuales activan la maquinaria mediática, pero no el sector donde se implantan. Para ejemplificar se mencionan tres: el Forum de Barcelona 2004, el cual suma edificios que “navegan” en una megaplaza resultando una “prótesis urbana”19; Potsdamer Platz, que resulta un foco urbano con edificios comerciales y entretenimiento que no referencia a su historia y el Centro Nacional de las Artes, el cual es una sumatoria de obras que como conjunto están ampliamente desarticulas y sin vinculación con el contexto exterior. Para lograr un replanteamiento se han creado herramientas, entre las que destacan los Planes Especiales de Reforma Interior (PERI) desarrollados en Barcelona. Joan Busquets menciona que los PERI han provocado que “los habitantes de los barrios pueden quedarse en el sector”20 y que estos siguen las “directrices de Oriol Bohigas”21. Busques agrega que “habrá que trabajar sobre los pequeños intersticios vacíos en el conglomerado urbano existente…”22, en donde los PERI “son en definitiva los que permiten actuar en el plano de la gestión singular”23. Pere Cabrera i Massanés menciona que los PERI resultan “un planeamiento que contempla intervenciones de pequeña escala para integrarse mejor en el tejido en el que opera (…)”24 Los dos primeros son el del Raval y el del Sector Oriental. El PERI del Raval incluye entre otras, las siguientes obras: MACBA, CCCB, Liceu, Plaza Orwell y Plaza Mercé. El PERI del Sector Oriental (fig.2), realiza una intervención “quirúrgica” y de uso mixto. Ambos se ubican en Ciutat Vella, la cual para Miralles “a diferencia de otras de Barcelona es una ciudad completa...”25 Dentro del segundo PERI está el Mercat de Santa Caterina (EMBT), el cual sintetiza la transposición de las “barcelonas” que llamó Manuel Vázquez i Montalbán y corresponde al hito de la actuación. En resumen el mercado se ha convertido en una “micrópolis”26. El espacio público es el “pivote” de una zona que se va “abriendo” hacia el interior de Ciutat Vella y va conectando las siguientes viviendas: para personas mayores en Santa Caterina (EMBT, 2005); Porta Cambó (Bravo & Contepomi, 2003) y Porta Cambó (Aranyó Ensenyat Tarrida Arquitectura, 2003). En Costa Rica se han llevado a cabo los Planes de Renovación de Barrios27, los cuales impulsan obras que contemplan de manera prioritaria el usuario, fomenta la integración social y se concentra en un bajo costo de inversión. Resulta una herramienta que fortalece el espacio público, consolida la identidad del lugar y concreta soluciones a las necesidades de los ciudadanos quienes viven, laboran y transitan en estos barrios. A la fecha, se han desarrollado el del Barrio Los Yoses y el de Barrio Escalante. El primero incluye 25 acupunturas urbanas y el segundo 20. Estas últimas se dividen en cuatro grupos de 5: tramas, ejes, zonas y puntos. Entre las obras construidas está la Plaza Santa Teresita (Barrio Escalante, 2013) (fig.3), nuevo espacio público que “expropia” un sector de la calle utilizado como parqueadero informal. Conjuntos urbanos como sistemas de acupunturas urbanas Los conjuntos urbanos a mencionar se ubican dos en Barcelona y dos en Costa Rica. Todos se conforman de obras puntuales que actúan en sistema y mejoran en hábitat de los pobladores. Estos son mixtos pero con énfasis temáticos y abiertos. Estos recuerdan ejemplos como los Centro de Participación Comunal (Córdoba, década de 1990) de Miguel Ángel Roca. La Manzana Fort Pienc de Josep Llinàs (Barcelona, 2001-2003) (fig.4) es “un mundo en una manzana”28, al tiempo que potencia el uso mixto y las interrelaciones espaciales. La obra “recorta su programa en distintas porciones, en edificios pequeños, que tienen la escala de los bloques vecinos, y así no se imponen al vecindario”29 según comenta Xumeu Mestre y Josep Quetglas. La sección de la obra varía, algo que recuerda obras de James Stirling y Rem Koolhaas. El jurado del premio “Ciutat de Barcelona 2003” mencionó que el conjunto “resuelve ejemplarmente la articulación de los diferentes edificios de equipamiento públicos (residencia de ancianos, biblioteca, mercado, guardería y centro cívico), y sus usos, con el entorno.”30

18

Montaner, Josep Maria (2011). La Modernidad Superada. Barcelona: Editorial Gustavo Gili.

19

Montaner, Josep Maria; Muxí, Zaida (2002). Los modelos Barcelona. De la acupuntura a la prótesis; Arquitectura Viva 84. Madrid: Revista Arquitectura Viva.

20

Busquets, Joan (2004). La ciutat vella de Barcelona, un pasado con futuro. Barcelona: Ayuntament de Barcelona.

21

Ibid.

22

Ibid.

23

Busquets, Joan (2004). Barcelona. La construcción urbanística de una ciudad compacta. Ediciones del Serbal. Barcelona.

Cabrera i Massanés, Pere. De la horizontalidad de las vías romanas y la retícula del Eixample de Cerdà a las nuevas infraestructuras. Barcelona: Cuaderno Central No.45 – Ajuntament de Barcelona. 24

25

Miralles, Enric. Texto suministrado por EMBT, gracias a Doris Tarchópulos.

26

Montaner, Josep Maria; Muxí, Zaida (2013). Arquitectura y Política. Barcelona: Editorial Gustavo Gili.

Los Planes de Renovación de Barrio los impulsan los vecinos, el municipio encargado y la dirección técnica la realiza la oficina que dirijo (LDB Arquitectura). He contado en ambos planes expuestos con la colaboración principal de la arq. Karina Vindas. En el caso del Barrio Los Yoses, se contó con la dirección en gestión urbana por parte de la arq. Eugenia Solís. 27

28

Barahona, Luis Diego (2007). Artículo Un mundo en una manzana. San José: Periódico La Nación, Suplemento Áncora.

29

Mestre, Xumeu; Quetglas, Josep (2006) Josep Llinàs. Madrid: El Croquis Editorial. No. 128.

30

La cita la menciona Josep Martorell i Codina. Josep Llinàs. Manzana Fort Pienc—Barcelona.

296


Las Viviendas en el Ensanche (Barcelona, 2003) de Carlos Ferrater (fig.4) aplica la sutura urbana, replantea las tipologías según su condición climática y dirige nuevas fachadas hacia el patio interno, el cual contiene un edificio de servicio. Las manzanas del ensanche descritas por Miquel Corominas i Ayala en su libro “Los orígenes del Ensanche de Barcelona”31, incluye modelos, de los cuales Ferrater suma uno al suturar la manzana en diagonal. Según Ferrater la sutura “ha mantenido el trazado de la antigua Carretera de Horta, que atraviesa la manzana en diagonal”.32 El proyecto Paletas Urbanas del Distrito Hospital (San José, 2012) surge dentro del programa “Ciudades seguras para todas y todos” de UNICEF, ubicado en 8 ciudades del mundo. Las “paletas urbanas” fortalecen el espacio público donde convergen las niñas y niños y se focalizan en áreas marginales. El conjunto tiene once “paletas urbanas”, de las cuales se han construido: Microcanchas Pochote (fig.6), un lugar donde había un “no lugar”; Conector CAI Barrio Cuba, el cual diluye el borde público-privado; Acceso a la Escuela Omar Dengo, intervención minúscula donde convergen más de 100 niños diariamente; y Parque Pinos del Este, que elimina el cierre perimetral. Las obras fortalecen las “ciudades lúdicas” inspiradas en tanto en Jakoba Helena Mulder quien impulsó espacios públicos infantiles “desde abajo”, como en los 700 parques que intervino Aldo van Eyck en Ámsterdam. Y es que resulta –según Montaner- “imprescindible una nueva manera de gestionar y proyectar la arquitectura y el urbanismo, esencialmente bottom-up (desde la base) que tenga en cuenta la diversidad de personas y de contextos”33. El Conjunto Tirrases (Curridabat, 2013-2014) está en una zona con topografía abrupta carente de infraestructura y de espacios públicos dignos. La propuesta prioriza: la conectividad de barrios, la creación de espacios deportivos, la convergencia social, el fortalecimiento de la movilidad y la dignificación de los espacios públicos. El conjunto lo conforman: Centro Deportivo Tirrases (fig.7), Conjunto Pinos del Este, Parque Mercedes, Parque Ponderosa, Paseo Peatonal Las Mercedes (fig.8) y Acceso al puente peatonal Colonia Cruz. La influencia por optimizar recursos y potenciar valores sociales es del SESC Pompeia de Lina Bo Bardi; la rigurosidad de adaptación al lugar está inspirada en las obras Alvaro Siza y la motivación en la actuación urbana tiene influencia de la labor en Medellín de Sergio Fajardo, Alejandro Echeverri, Giancarlo Mazzanti, entre otros. Ciudad habitable, ciudadanos felices Desde siempre –hasta la modernidad- la vivienda y la ciudad estuvieron fusionadas. Leon Battista Alberti aseguraba que “la ciudad es una casa grande, lo mismo que la casa es una ciudad pequeña”, pero la ciudad contemporánea divide la vivencia de la casa y la ciudad. Este tema lo analiza Luis Fernández-Galiano, quien menciona que “en los umbrales del siglo XXI, la ciudad no es ya una casa que podamos habitar con confianza, y aún menos la casa una ciudad que suministre los elementos esenciales de la sociedad.” . Esta situación se provoca revertir por medio de los sistemas de acupunturas urbanas que amplifican las zonas sociales de las viviendas, dentro de sectores urbanas que buscan mejorar su calidad para ser habitadas. Esta fusión entre espacios sociales de las viviendas y espacios habitables urbanos, se realiza para provocar ciudades donde el ser humano sea más feliz. Esto por cuanto “la meta única y final de la arquitectura es buscar y provocar el bienestar, la felicidad del hombre, su familia y la familia de familias: la comunidad.” , según mencionó Luis Barragán. Para aportar en la búsqueda de este objetivo, se propone repensar la ciudad desde los sistemas de acupunturas urbanas, contemplando la acción “desde abajo”, utilizar herramientas como los PERI y crear conjuntos mixtos y compactos que fusionan nuevamente la vivienda con la ciudad, en espacios abiertos y de calidad. Al final de cuentas la gente es quien construye la ciudad y los arquitectos subrayan la “escena” donde convive la ciudadanía por medio de “escenarios urbanos”, los cuales se propone replantearlos por medio de un urbanismo a “escala: 1:50”. En este sentido, se considera la postura de William Morris –citado por Montaner y Muxí- quien afirma que “para construir una nueva comunidad no era suficiente la revolución económica y el poder social, sino que hacía falta una revolución moral” , esto “para favorecer que los seres humanos sean más libres y felices”. La citada revolución moral planteada por Morris conviene comprenderla como un beneficio a la humanidad en el siglo XXI, donde la “microescala” juega un papel clave que puede activar múltiples sectores de nuestras ciudades en beneficio de las sociedades contemporáneas. Luis Diego Barahona

luisdiegobarahona@ldbarquitectura.com

Costa Rica, 1978. Máster por la UPC (2008) y licenciado por la Universidad Creativa. En el 2000 fundó LDB Arquitectura. Director de Líneas, firma donde ha publicado 5 libros y organizado 7 congresos internacionales. Fue director de la Revista Habitar y se encarga de la página de arquitectura del periódico La Nación. Colaborador de: Arquitectura Viva, Arquine, Domus y AAA. Su obra se ha publicado en América Latina, Europa y Asia. Finalista del City to City Barcelona FAD Award 2013 y delegado de la VII BIUA 2010. Conferencista en Costa Rica, Guatemala, Colombia y España. Profesor en la Universidad Latina.

31

Corominas i Ayala, Miquel (2002). Los orígenes del Ensanche de Barcelona. Barcelona: Edicions UPC.

32

Ferrater, Carlos. Texto suministrado por el arquitecto.

33

Montaner, Josep Maria (2011). La Modernidad Superada. Barcelona: Editorial Gustavo Gili.

297


2. LA VIVIENDA QUE HACE CIUDAD

Graziela de Oliveira Becker

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Porto Alegre, Brasil

ESPAÇOS DE USO COLETIVO NA HABITAÇÃO SOCIAL MODERNA BRASILEIRA1 O caso do IAPI Várzea do Carmo, IAPI Passo d’Areia e IAPI Japurá

A partir da segunda guerra que o movimento moderno tomou força e se expandiu para todo o mundo. É nessa segunda e terceira geração moderna que se encontram as produções amplas e interpretações mais significativas no âmbito da habitação social. O discurso moderno se encaixava muito bem, como resposta do seu tempo. Tempos pós-revolução industrial, explosão demográficas das maiores cidades, desenvolvimento das indústrias, fordismo / taylorismo, higienismo , etc.. Ainda que tudo apontasse para o amplo desenvolvimento da “arquitetura moderna”, esta nasceu com força na teoria e nas pesquisas, e teve na Europa alguns experimentos interessantes, entretanto coexistiu, como não poderia ser diferente, com o ecletismo, com o academicismo, com o Art-Nouveau e com o amplamente difundo Art-Decò, também podendo ser interpretado como manifestações pré-modernas. No campo do urbanismo, segundo ZEIN2 “pela exclusão de vozes dissidentes haveria maior coesão”, já que nos últimos CIAM’s, anteriores a segunda guerra, trataram amplamente do tema da habitação mínima (CIAM II -1929, Frankfurt), questões técnicas construtivas para otimização de recursos e produção de padrões (CIAM III, Bruxelas), tal como estava sendo desenvolvido por E.May, este congresso, ainda dominado pelos arquitetos alemães, que se ocupavam cientificamente com a nova habitação. Sem os alemães, que em função da crise se espalharam por outros países, os CIAM’s foram dominados por Le Corbusier que mudou a ênfase do estudo científico e racional a cerca da habitação mínima para o planejamento urbano e regional3. No CIAM IV (Atenas-1933), que teve como tema “A Cidade Funcional” e relatório final a Carta de Atenas, embora tenha se gerado um documento em tom dogmático, este é muito mais genérico menos científico e menos relacionado aos problemas práticos que os relatórios dos CIAM’s de Frankfurt e Bruxelas. Também nem tão coeso era o campo do urbanismo, pelo menos no que se tratava da formação de novos bairros e conjuntos habitacionais desenhados para o abrigo das classes operárias..Desde o inicio do século XX, quando se assume o problema da moradia e a construção de habitações sociais, até o período pós-guerra se pode identificar influências das Las Höffe, da teoria da cidade-jardim de Howard que no Brasil dividiu o cenário dos projetos dos conjuntos habitacionais com a arquitetura moderna. Habitação social moderna no brasil O início do século XX, no Brasil, é marcado por atmosfera positivista de repúdio à promiscuidade dos cortiços e à perseguição dos ideais de higiene e moral. A proliferação dos cortiços4, no final do século XIX e início do século XX, ocorriam nos centros urbanos, sendo por cerca de 50 anos, a opção mais viável para os trabalhadores.

1

Autor: Graziela de Oliveira Becker

2

BASTOS, Maria Alice J.; ZEIN, Ruth Verde (2010). Brasil: Arquiteturas após 1950. São Paulo: Ed. Perspectiva.PP24

3

BRUNA, Paulo (2010). Os primeiros arquitetos modernos, habitação social no Brasil 1930-1950, São Paulo:Edusp PP58

Cortiços: Habitação coletiva das classes mais pobres no inicio o século XX. São caracterizados pela baixa qualidade das construções, má distribuição dos ambientes, quase sempre desprovidos de iluminação e ventilação, carentes de saneamento e infraestruturas. - BONDUKI, Nabil (1998). Origens da Habitação Social no Brasil. Ed. Estação liberdade. PP.28

4

298


Durante a República Velha (1889-1930), a política estatal em relação à produção de moradias, foi baseada em propostas de incentivo à produção privada para prover de moradia a população, chamada produção rentista5. No período bélico, houve uma queda nesta produção e, consequentemente, queda da oferta de unidades destinadas a aluguel para uma população em ascensão. A partir da década de 30, a habitação perde o enfoque higienista, passando a ser vista como condição básica na reprodução da força de trabalho, estratégia de desenvolvimento nacional e acumulação capitalista, elemento de formação ideológica e política.6 A criação dos Institutos de Aposentadorias e Pensões, os IAP’s, em 1937, faz aflorar a discussão multidisciplinar sobre habitação. Os IAP’s tinham uma visão progressista no modo de morar, contagiados pelas ideologias vindas da Europa, tais como a teoria da cidade jardim de Howard e os ideários do movimento moderno. Na década de 40, a moradia passa a ser tema preferido pela imprensa e passa a se obter intervenção mais efetiva do estado..Durante o Estado Novo (1937-1945), ocorre uma mudança significativa na postura do governo e se generaliza a opinião de que a iniciativa privada é incapaz de enfrentar o problema da habitação, tornando inevitável a intervenção do estado. Segundo Getúlio Vargas, a habitação diferenciava-se de outros bens, e, portanto, deveria ser tratada pelo governo. As décadas de 30 a 50, no Brasil, marcadas pelos governos de Getúlio Vargas e logo pelo governo progressista de JK, sob o Ciclo do IAP’s (1937-1964) e a Fundação da Casa Popular (1946-1964) - quando o governo Brasileiro manifesta pela primeira vez preocupação com a construção de habitação social em grande escala7 - foi considerada época de ouro para habitação social no país. e também período de implantação da arquitetura moderna no Brasil, e a construção da cidade de Brasília. Dado este panorama de diversidade tipológica onde encontramos conjuntos de implantação racionalista - conjunto residencial Várzea do Carmo; conjuntos inspirados na cidade-jardim - IAPI Passo d’Areia, ou ainda, implantações de bloco principal - Japurá; que coexistiram ideologicamente no início do século XX no Brasil, seguem casos abaixo: IAPI Várzea do carmo – São Paulo/SP Autor(es):

Attilio Corrêa Lima; Hélio Lage Uchôa Cavalcanti; José Thodulo da Silva; Eng. Alberto de Mello Flores

Localização:

São Paulo

Data de projeto:

1942

Produção:

602 unidades habitacionais

Área do lote:

Aprox. 4,30ha

Superfície construída:

23%

Densidade:

140,5 habitações/ha ou 843 habitantes/ha

Promotor:

IAPI (Instituto de Aposentadorias e Pensões dos Industriários)

Densidade relativa:

São Paulo= 73,87 habitantes/ha - Várzea do Carmo = 843 habitantes/ha

O conjunto habitacional Várzea do Carmo foi um dos primeiros conjuntos projetados no Brasil sob os ideários da arquitetura moderna, não só pelas características dos seus edifícios, mas principalmente pela proposta de implantação geométrica e racionalista. O conjunto Várzea do Carmo se aproximava conceitualmente das cidades utópicas propostas por Le Corbusier ou Mies. Com localização central, o conjunto possui amplo acesso aos transportes públicos e demais recursos que um centro urbano de uma cidade como São Paulo pode oferecer. Em projeto, o conjunto possuía três tipos de blocos habitacionais. São eles: Blocos A, B e C8. O Bloco A, pantalha central de maior altura foi projetado sobre pilotis enquanto os blocos B e C, de menor altura, estão dispostos paralelamente ao bloco A, localizados nas bordas na quadra. As fachadas dos Blocos A, blocos 12 pavimentos, são as fachadas predominantemente abertas com estrutura aparente, já os blocos B e C, de 4 pavimentos, possuem fachadas mais maciças e a estrutura não é evidenciada na fachada, contrastando com o Bloco A. Aparentemente, esse contraste entre os blocos é estratégico para composição do conjunto que possui superquadras habitacionais contidas pelas barras de 4 pavimentos que limitam, de topo, a grande praça central. Os blocos sobre pilotis demonstram sincronia entre os espaços públicos abertos, espaços abertos cobertos e a fachada dos edifícios que compõe os espaços de uso coletivo.

5

Produção rentista: produção de casas para locação. Expressão utilizada por BONDUKI, Nabil (1998). Origens da Habitação Social no Brasil. Ed. Estação liberdade

6

BONDUKI, Nabil (1998). Origens da Habitação Social no Brasil. Ed. Estação liberdade.PP.74

DEGANI, José Lourenço(2003). Tradição e modernidade no ciclo dos IAP’s, o conjunto residencial do Passo D’Areia e os projetos modernistas no contexto da habitação popular dos anos 40 no Brasil. Dissertação de mestrado. Porto Alegre,

7

8

MENEGHELLO, Isabela Belém. Conjunto Habitacional da Várzea do Carmo: do projeto ideal ao conjunto real. Arquiteta e Urbanista, mestranda PROPAR - UFRGS

299


fig.01. Implantação do conjunto Várzea do Carmo. Planta redesenhada pela autora, com indicação das alturas dos blocos e posição dos equipamentos.

(fig.02) Implantação do conjunto Várzea do Carmo. Planta redesenhada pela autora, com indicação das projeções em nível térreo e vias de acesso de veículos destacadas.

fig.03. Croquis relativos ao projeto do conjunto. Fonte das ilustrações:. BRUNA, Paulo; “Osprimeiros arquitetos modernos, habitação social no Brasil 1930-1950”

fig.04. Fotografias antigas do conjunto. Fonte das ilustrações DEGANI (DEGANI, José Lourenço. Tradição e modernidade no ciclo dos IAP’s, o conjunto residencial do Passo D’Areia e os projetos modernistas no contexto da habitação popular dos anos 40 no Brasil) e KUSE (NUNES, Marion K.; COUTINHO, Mario F.; ABRÃO, Janete S. (1991). Memória dos bairros: Vila do IAPI. SMC). Fotos Mara Kuse

300


fig.05. ESQ. Imagem do projeto original do conjunto. Fonte das ilustrações DEGANI. DIR. Imagem de área residencial da cidade-jardim de Welwyn . A imagem acima deixa evidentes as semelhanças do núcleo central e das áreas residenciais do conjunto IAPI Passo D’Areia com a segunda cidade-jardim inglesa, Welwyn.

fig.06. Implantação do conjunto IAPI Passo D’Areia. Planta redesenhada pela autora, com indicação das alturas dos blocos e posição dos equipamentos.

fig.07. Implantação do conjunto Japurá. Planta redesenhada pela autora, com indicação das alturas dos blocos e posição dos equipamentos

fig.08. Implantação do conjunto Japurá. Planta e corte esquemático redesenhado pela autora, com indicação das tipologias. Imagem retirada do Google

301


As peatonais são predominantemente abertas, entretanto sob os blocos de 12 pavimentos, existem passagens abertas cobertas, uma vez que o térreo destes edifícios seria livre. Esse esquema cuja pantalha de maior altura é elevada do solo gerava complexidade no espaço público do conjunto habitacional Várzea do Carmo, sendo parte fundamental de articulação do projeto, que agregava complexidade, conforto e dinamismo aos grandes pátios centrais. IAPI Passo D’Areia – Porto Alegre/RS O projeto do conjunto habitacional Passo D’Areia se contrapunha com os projetos executados no centro do país no mesmo período9. Antagônico a projetos de orientação claramente modernista, como o Conjunto Residencial Varzea do Carmo, entre outros. Carrega consigo uma linguagem vernácula e seu projeto claramente inspirado na teoria da Cidade Jardim de Howard. O projeto do IAPI Passo D’Areia foi executado em duas etapas. A primeira, no Rio de Janeiro, onde o plano foi lançado pelo engenheiro Otacílio Sabóia e logo enviado a Porto Alegre, onde receberia sua versão final depois de analisado pela equipe de engenharia local. O ambicioso projeto da vila operária para 15 mil habitantes se situava na periferia, onde, nos princípios da década de 40, em função da enchente de 1941, se pretendiam realocar as indústrias. Integrado com o tecido viário da cidade, ainda que situado em um dos extremos da rede viária urbana existente, permitia fácil acesso dos moradores ao seu local de trabalho. A perfeita integração com o tecido viário da cidade, ao longo dos anos se desenvolveu e incorporou o conjunto à área urbana da cidade. O plano do Eng. Otacílio Sabóia já tinha o seu traçado bastante definido. Segundo o projeto, deveria haver um traçado urbanístico que “garantisse as características de um bairro residencial autônomo”, característica esta fundamental na concepção de cidade-jardim. Sabóia também manifestou a preocupação com a criação de um bairro exclusivo para classe trabalhadora, sugerindo que 5% das habitações produzidas fossem livres e 5% ou 10% fossem doadas ao Instituto de Previdência Social. Propôs um sistema misto de edificação, acrescentando a recomendação de que as habitações unifamiliares deveriam ter a maior diversidade possível, para criar um maior “interesse pitoresco” e evitar demasiada estandardização. Quanto ao sistema viário, Sabóia recomendou o uso restrito do automóvel em prol da livre circulação de pedestres, chegando inclusive a manifestar que seria desejável que o transporte coletivo chegasse somente ao acesso da vila, sem penetrar em seu interior. “Seria mesmo desejável que o tráfego coletivo atingisse apenas as pequenas praças [...], situadas nos extremos da avenida central”10 Entretanto nem as sugestões relativas à diversidade social, nem as recomendações relativas às limitações de acessos de veículos foram levadas em conta na revisão do projeto pelo Eng. Marcos Kruter, comprometendo a orientação dada aos espaços públicos pelo projetista A variação de alturas dos edifícios do conjunto é sutil, não passando de 4 pavimentos a altura máxima. Os edifícios mais altos se situam nas avenidas que faziam ligação com o centro da cidade. Nas edificações multifamiliares e comerciais o bloco é bem definido conformando uma barra pura..A fachada é maciça e não revela a estrutura. A linguagem utilizada mescla o caráter vernacular com toques expressionistas, tendendo ao Art-Decò. Autor(es):

Otacílio Sabóia, Marcos Kruter e Edmundo Gardolinski

Localização:

Av. Assis Brasil, Av. Plínio Brasil Milano (Estrada da Pedreira) – Porto Alegre

Data de projeto:

1942-43

Data de construção:

1946

Produção:

2.533 unidades residenciais

Área do lote:

Cerca de 70Ha

Superfície construída:

Cerca de 20%

Densidade:

36,18 uh/ha ou 144,72 hab/ha

Promotor:

IAPI (Instituto de Aposentadoria e Pensões dos Industriários)

Densidade relativa:

Porto Alegre= 56,92 hab/ha - IAPI Passo D’Areia = 144,72 hab/ha

IAPI Japurá – São Paulo/SP O conjunto Residencial Rua Japurá, um pouco mais tardio em relação aos demais conjuntos abordados, demonstra a influência e adesão à arquitetura que vinha sendo produzida no país. O Japurá faz referência à unidade de habitação de Marselha, bem como ao Pedregulho e ao parque Guinle. 9

XAVIER, Alberto; MIZOGUCHI, Ivan (1987). Arquitetura Moderna em Porto Alegre. Edição FAUFRGS/ PINI

DEGANI, José Lourenço (2003). Tradição e modernidade no ciclo dos IAP’s, o conjunto residencial do Passo D’Areia e os projetos modernistas no contexto da habitação popular dos anos 40 no Brasil. Dissertação de mestrado. Porto Alegre, PP114 10

302


O conjunto se situa no local onde havia o maior complexo de cortiços da região central de São Paulo. O complexo era composto pelo cortiço Vaticano, Pombal, Geladeira e Navio Parado, este último localizado onde mais tarde foi implantado o edificio de maior altura do conjunto Japurá . O Cortiço foi demolido em 1948, como parte do projeto de desenvolvimento e saneamento da área central de São Paulo. O conjunto Japurá é um edifício híbrido , composto por um bloco predominante, de uso residencial, e possuindo um apêndice ou bloco de menor altura, com comércio e apartamentos. Por estar inserido no centro, dispensa um grande número de equipamentos, já que o bairro é provido de toda estrutura necessária e complementar à habitação. O Bloco principal do Japurá, com 14 pavimentos, possui uma inflexão derivada do próprio desenho do terreno, à exemplo do Pedregulho, Gávea e Catacumbas. Este bloco possui 288 apartamentos distribuídos em 14 andares, terraço-jardim com equipamentos e térreo com pilotis destinados à guarda de veículos, restaurante e lavanderia. O espaço destinado à guarda de veículos é semelhante à de um edifício convencional e também é semelhante às soluções dadas ao uso dos pilotis na arquitetura moderna Européia. O Bloco complementar, no alinhamento da Rua Japurá possui previsto no pavimento térreo locais comerciais e o pavimento seguinte destinado à tipologias de apartamentos conjugados, mínimos, para trabalhadores solteiros. Existe ainda um terraço entre os dois blocos contruidos, que possuem uns recortes na laje proporcionando assim iluminação e ventilação natural ao pavimento no subsolo, além é claro de interação visual. Tecnicamente o edifício não possui o térreo livre e a área de pilotis corresponde majoritariamente à guarda de veículos. O conjunto ainda possui dois passeios cobertos que conectam os dois blocos no pavimento de acesso. O conjunto Japurá contextualizado com o entorno, não seria se fosse demasiadamente baixo. Entretanto isso não significa que ele não tenha um grau de monumentalidade gerado pela sua estratégia de implantação. Autor(es):

Eduardo Kneese de Mello

Localização:

Rua Japurá, São Paulo.

Data de projeto:

1947

Produção:

310 unidades habitacionais

Área do lote:

Aprox. 0,57Ha

Superfície construída:

75%

Densidade:

544 uh/ha

Promotor:

IAPI (Instituto de Aposentadoria e Pensões dos Industriários)

Densidade relativa:

São Paulo= 73,87 habitantes/há - Japurá= 1088 habitantes/ha

Em ambos os blocos o arquiteto optou pelos acessos semelhantes ao modela da Unite de Marselha. Acessos que serviam a diversas unidades habitacionais, imitando uma rua, com acesso às “casas” para ambos os lados. O espaço de uso coletivo, aberto destinado ao lazer dos moradores do conjunto é contido por um lado pelo bloco de maior altura, por outro lado, pelo bloco dos apartamentos conjugados. A racionalidade do conjunto é evidente, não só pela sua estrutura, mas também pelo fato do arquiteto haver usado o recurso das tipologias duplex, reduzindo assim o número de paradas dos elevadores e a área destinada a circulação vertical. Também, com variação de pé-direito entre os andares impares e pares, usando o mínimo exigido por norma na época, conseguiu ganhar mais dois pavimentos. Considerações finais Se há uma característica que parece diferenciar conjuntos habitacionais emblemáticos de conjuntos habitacionais ordinários é a complexidade conferida aos espaços de uso coletivo destes conjuntos. Algumas características morfológicas colaboram com essa complexidade, mas parece não pertencer exclusivamente a nenhum modelo arquitetônico ou urbanístico. A surpreendente, e natural, coexistência de dois modelos predominantes no Brasil no âmbito da habitação social instigaram a uma reflexão direcionada. Por um lado, representando o não-rompimento com a tradição, por outro lado, o alinhamento com os movimentos e teorias surgidas na Europa no início do século XX, embriões do movimento moderno. Por outro lado o modernismo Europeu, sendo executado no Brasil quase que simultaneamente com o que vinha sendo feito na Europa. Não só isso, esse modernismo teve maturidade suficiente para ser aplicado tanto nos seus modelos mais Corbusianos quanto nas releituras desse modernismo interpretadas à Brasileira, dotadas de complexidade. Graziela de Oliveira Becker

grazibecker@hotmail.com

Arquiteta e Urbanista graduada pelo Centro Universitário Ritter dos Reis (FAU UniRitter) no ano de 2004. Obteve nota máxima em seu trabalho de conclusão, e com este, Menção Honrosa no Concurso PRÊMIO CAIXA - IAB 2004 e indicação para o concurso ÓPERA PRIMA 2005. Em meados de 2005,fundou o escritório IRMÃS DE CRIAÇÃO ARQUITETURA. Em junho de 2010 concluiu Máster realizado na Espanha, Laboratorio da la vivienda del siglo XXI , com trabalho de conclusão intitulado “Trajetórias da habitação social”. Atualmente cursa mestrado pelo PROPAR / UFRGS em Teoria, História e Crítica. 303


2. LA VIVIENDA QUE HACE CIUDAD

Elisabete França

I

São Paulo, Brasil

DAS FORMAS DE HABITAR NA CIDADE MODERNA ÀS FORMAS DE HABITAR NA CIDADE CONTEMPORÂNEA A experiência da Operação Urbana Água Espraiada na cidade de São Paulo

Introdução Em 2009, a Secretaria de Habitação da Cidade de São Paulo (Sehab) se viu frente a um grande desafio: elaborar projetos para aproximadamente quatro mil unidades habitacionais, a serem construídas no território da Operação Urbana Água Espraiada, destinadas para parte das famílias que vivem nas favelas da região. Para tal, a Sehab e a Secretaria Municipal de Desenvolvimento Urbano (SMDU) deram início à pesquisa de terrenos existentes na região, de modo a criar um banco de terras a serem desapropriados para tal fim. Após meses de pesquisa, verificou-se a riqueza de possibilidades que se apresentavam: terrenos das mais diversas dimensões, conformação topográfica, localização, entre outros aspectos. Inspirados nos exemplos da tradição moderna do habitar, a Hansaviertel1 e seu antepassado ilustre o Weissenhofsiedlung2, a equipe da Sehab se propôs a iniciar uma experiência que expressasse a forma de habitar na cidade contemporânea. Ambos são bons exemplos, a partir do qual se poderia refletir sobre a habitação e a cidade, mesmo que desenvolvidos em um momento de vigência dos paradigmas modernos. Foi aí que convidamos doze escritórios de arquitetura para em um espaço de reflexão, apoiados no Fórum de Lideranças locais, elaborar projetos que representassem a vontade de se construir uma cidade inclusiva, em que a lógica tradicional da operação urbana fosse invertida e as famílias, que moram nas favelas da região, se mantivessem próxima a seus bairros, conservassem suas atividades de trabalho e, principalmente, as redes sociais construídas ao longo de décadas 1. A Operação Urbana Água Espraiada – Conceitos gerais Desde meados dos anos 1990, as operações urbanas tem sido adotadas na cidade de São Paulo. Em 1995, através da Lei 11.732 foi instituída a Operação Urbana Faria Lima e em 2001, a Lei 13.260 institui a Operação Urbana Água Espraiada. O propósito principal desse instrumento urbanístico, centrado na parceria entre o setor público e privado, é permitir a elevação do coeficiente construtivo em determinado território da cidade, além dos limites estabelecidos pela legislação de uso e ocupação urbana, resultando na arrecadação de recursos financeiros, decorrente da venda do novo potencial estabelecido no âmbito do território da operação. Como instrumento urbanístico de aplicação relativamente recente no país, desde o início buscou-se utilizá-lo em regiões com potencialidade de adensamento, permitindo a intensificação do uso e ocupação do solo urbano. Para tal a legislação, aprovada especialmente para cada uma das operações, define a modificação dos índices e características de parcelamento, uso e ocupação do solo e subsolo, bem como alterações das normas edilícias, todas justificadas por estudos urbanísticos orientadores das intervenções.

1 Hansaviertel era um bairro de trama tradicional na cidade de Berlim, fortemente atingido pelos bombardeios que atingiram a cidade na Segunda Guerra Mundial. Em 1953, o Senado decide pela sua destruição total e estabelece que sua reconstrução estivesse ligada a uma exposição internacional de arquitetura moderna. Sob o tema “A cidade do amanhã”, Hans Stimman, diretor responsável pelo projeto, contou com a participação de cerca de 50 arquitetos de 12 diferentes países, que desenvolveram seus projetos habitacionais, engajados na agenda da modernidade. 2 Weissenhofsiedlung de Stuttgart foi uma exposição de arquitetura moderna realizada por encomenda do Deutscher Werkbund, coordenada por Mies van der Rohe, em 1927. Os arquitetos que participaram foram: Peter