¡A que sí! C - Miquel Desclot / Christian Inaraja

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DE BODAS A ZAPATOS

De gramática Si navegar es lo que hace el navegante e ignorar, el ignorante, si habitar es lo que hace el habitante y restaurar, el restaurante, será que vuela el volante, turba el turbante, sembla el semblante y tala el talante. Si de veras cantar es lo que hace el cantante y ayudar, el ayudante, si es cierto que consonar es lo que hace la consonante y caminar, el caminante, entonces es una verdad exasperante que, por detrás o por delante, infa en su corte el infante, giga en su cueva el gigante, elefa en su sabana el elefante, diama en su diadema el diamante, bienpiensa en su fuero interno el bienpensante, diosmedia donde puede diosmediante, y alica todo el día la buena gente de Alicante. 5


La boda del lápiz y la goma Un lápiz de dibujar

Después de bailar un trecho,

y una goma de borrar

él no cabía en el lecho

se montaron una boda

y lo tuvo que alargar

a la penúltima moda.

como un día sin jugar.

Él se encasquetó un sombrero

Y cuando ella se acostaba,

de perfecto mosquetero

vio que el culo le sobraba

y ella se calzó un zapato

y hubo de borrar un canto

que la hizo sufrir un rato.

para liberarlo un tanto.

Él dibujó un gran banquete

Él soñó el castillo aquel

con fricandó al cacahuete

donde el rey era como él,

y ella borró un pedacito

y ella le borró el palacio

para ponerle arroz frito.

para hacerse más espacio.

Al llegar por fin la fiesta, él fue el director de orquesta, y ella le borró un tambor que le causaba pavor.

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Historia de la B y la V –Oh, carterito en bicicleta, ¿qué es esa prisa que te inquieta? –Llevo una carta muy urgente que he de entregar personalmente. –Oh, presuroso carterito, en esa carta ¿qué han escrito? –Dice: «Mamá, no pases pena si no llego para la cena: me han encerrado en la prisión, acusado de rebelión. Con un trozo de tiza en mano escribía en buen castellano en los muros de la ciudad: QUEREMOS PAZ Y LIVERTAD. Pero un descuido sé que tuve: escribí «liVertad» con uve. Mamá, te ruego, por favor, que vayas a enmendar mi error. Y no te enojes: otro día mejoraré mi ortografía». Sobre un tema de Gianni Rodari 9


El zapato fugitivo La desventurada Laura, sin ninguna explicación, ha perdido su zapato en el baile del salón: no lo encuentra en la escalera ni en el ancho corredor, ni tampoco en el vestíbulo ni en la sala-comedor. También busca en el jardín detenidamente un rato, y en el patio del garaje, donde tiene lecho el gato. La glorieta de jazmines y el caliente invernadero no le alientan la esperanza de encontrar su paradero. La lechuza asustadiza y la luna en el creciente certifican su ignorancia del insólito accidente. Se propaga la noticia por la tierra, sin sosiego,

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en gaélico y flamenco, en latín, sánscrito y griego. El rumor se extiende raudo a mil metros por segundo, pero el mísero zapato se ha esfumado de este mundo. La chiquilla no se arredra aun saltando a pie desnudo, y le va a la zaga siempre en calor o en frío agudo; por Alaska e Indonesia, por Bermudas y Gabón, por Islandia y Eslovaquia, por la China y el Japón. Por llanuras y altozanos, salta que te saltarás, desde Odesa o Pernambuco hasta el pueblo de Araguás. Por praderas y espesuras, por el mar y el Teneré, ¡siempre tras aquel ingrato que se le escapó del pie! Sobre un tema de Walter de la Mare

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