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100. Tange Kenzō: el antiguo Ayuntamiento de Tokio, 1957. Derribado en 1991.
libro sobre la villa imperial de Katsura.36 En el Ayuntamiento de Tokio, Tange utilizó por primera vez la separación de circulaciones, un tema que había estudiado en profundidad en el Departamento de Urbanismo que por entonces dirigía en la universidad. Lo que hizo fue desplazar el tránsito de los coches a un nivel inferior y situar el de las personas que accedían al edificio en una entreplanta.
Durante la década de los cincuenta, Tange asistió a todos los CIAM. En el último de ellos, llevado a cabo en la ciudad holandesa de Otterlo en 1959, presentó una obra finalizada el año anterior en Takamatsu, la sede del Gobierno de la Prefectura de Kagawa. En una de las sesiones, cuando el italiano Ernesto Rogers estaba mostrando a sus colegas planos y fotografías de su Torre Velasca en Milán, construida también en 1958, se produjo entre los participantes una tensa discusión sobre la contradicción entre el revivalismo y el genuino lenguaje moderno de la denominada nueva arquitectura. En el choque de opiniones que se originó, se vio involucrado el proyecto de Tange, a quien se le reprochaba su mirada al pasado. A pesar de esa polémica, todas las revistas especializadas del mundo publicaron reportajes de ambas obras.
36 Tange Kenzō y Walter Gropius: Katsura: Tradition and Creation in Japanese Architecture. New Haven, Yale University Press, 1960.
La sede del Gobierno de la Prefectura de Kagawa
La sede del Gobierno de la Prefectura de Kagawa en Takamatsu se ubica en un bloque, casi cuadrado, con ocho pisos destinados a oficinas y una planta baja de doble altura orientada a un vanguardista jardín diseñado por Tange. Un segundo cuerpo, de solo dos niveles, se alinea con la vía pública de manera que su espacio porticado actúa como acceso al edificio principal, a la vez que genera una suave transición entre la calle y su vestíbulo. En esa zona, unas escaleras exentas conducen a los auditorios situados en el piso, mientras que los conductos de instalaciones que discurren entre el suelo y el techo se cubren parcialmente con una rugosa pantalla elíptica de piedra. Su textura y la del pavimento, a medio camino entre el exterior y el interior, muestran una rotundidad táctil que equilibra la gran masa de las jácenas y pilares.

101. Tange Kenzō: la sede del Gobierno de la Prefectura de Kagawa, 1958. Takamatsu.

cuadrados y a poca distancia de una autopista elevada y de las vías del tren de alta velocidad, Tange se vio obligado a emplear un solo megapilar de cincuenta y siete metros de altura, en el que insertó una serie de cuerpos en voladizo que dejaban espacios vacíos aparentemente a la espera de futuras ampliaciones.
En este caso, ese cilindro central se revistió con paneles de aluminio anonizado de color bronce, como el resto de la fachada y carpintería. En su interior se ubicaron la escalera, dos ascensores, unos aseos y los huecos de paso de las instalaciones. Desde el mismo día de su inauguración, la obra de Tange se convirtió en una referencia visual integrada en
un entorno urbano que no ha dejado de renovarse y crecer. Todavía hoy, los conductores que circulan por la cercana autopista y los viajeros del Shinkansen siguen descubriendo su elegante e inconfundible perfil. Hasta la fecha, no ha se ha realizado ninguna ampliación, por lo que su aspecto sigue creando la misma sensación de un posible crecimiento. El edificio Shizuoka mantiene perfectamente su nítida presencia como símbolo de los ideales de una época que, por una vez, se han formalizado con una intemporalidad envidiable.
Cuando, en la segunda mitad de la década de los sesenta, se encargó a Tange el Plan Director para la Exposición Universal de Osaka a celebrar en 1970, los jóvenes promotores del movimiento metabolista ya tenían publicado un buen número de ambiciosos proyectos

La Expo de Osaka
111. Tange Kenzō: el edificio Shizuoka, 1967. Tokio.
112. Kikutake Kiyonori: la torre de la Exposición Universal de Osaka, 1970.

El Museo Edo-Tokio
El Museo Edo-Tokio se inauguró en 1993, pero Kikutake estuvo trabajando en su proyecto durante diez años. Su edificio impresiona no tanto por su altura total de sesenta y dos metros como por la de sus pilares de más de quince y la casi inverosímil luz de ciento cuarenta con la que se cubre su explanada de acceso. La escala del conjunto empequeñece al visitante. El complejo se divide en tres zonas o ambientes. En los dos sótanos se sitúan las oficinas, una biblioteca y un auditorio. Su enorme plaza cubierta, de unos nueve mil metros cuadrados, sirve de vestíbulo exterior de donde parten los ascensores y las escaleras mecánicas que conducen a los niveles inferiores y al museo propiamente dicho situado en el superior. La forma general del inmueble rememora los tradicionales almacenes japoneses elevados del suelo.
Durante la última década del siglo xx y principios del nuevo milenio, Kikutake construyó una serie de obras de gran escala, como el Kitakyūshū Media Dome de 1998, el Museo de Arte de la Prefectura de Shimane de 1999 o el Museo Nacional de Kyūshū de 2005, entre otras.
Kurokawa Kishō
Kurokawa Kishō finalizó su carrera de Arquitectura en la Universidad de Kioto en 1957. Después de obtener su licenciatura, se trasladó a la capital para ampliar estudios en el Laboratorio que Tange dirigía en la Universidad de Tokio. Allí permaneció dos años hasta obtener su posgrado, tras lo cual comenzó a trabajar en la oficina de Tange. Fue en esa época cuando, junto con Maki e Isozaki, también colaboradores del maestro, se comenzó a gestar el manifiesto metabolista que presen-
129. Kikutake Kiyonori: el Museo Edo-Tokio, 1990. Tokio.
forjados se iban ejecutando in situ sobre el terreno para, posteriormente, elevarlas hasta la altura correspondiente. Los módulos prefabricados de sus fachadas parecían corresponder a unidades independientes conectadas por conductos metálicos vistos.
El edificio Nakagin
El edificio Nakagin, finalizado en 1972, se ha convertido en uno de los iconos del movimiento metabolista nipón y el más claro ejemplo del empleo de una cápsula prefabricada como célula generadora de un proyecto. Tras la experiencia de Kurokawa en la Expo de Osaka y en concreto con los módulos de la estructura del pabellón Takara Beautilion, un promotor propuso al arquitecto construir en pleno centro de Tokio, en el barrio de Ginza, una torre de apartamentos mínimos, pero con todos los servicios. Su cliente consideraba que muchos pequeños negocios, profesionales o trabajadores de fuera de la capital necesitaban un local de pocos metros cuadrados, que podía ser oficina o vivienda, pero muy bien situado, una condición que satisfacía el solar del que disponía.
El edificio Nakagin se erigió a partir de dos núcleos cuadrados de hormigón armado, de once y trece pisos, en cuyo interior se ubicaron la caja del ascensor con los pasos de instalaciones y una escalera de tres tramos a su alrededor. Desde cada uno de los descansillos se accedía a dos apartamentos, y desde el rellano mayor, a otros cuatro. Ambas torres se reforzaron con elementos metálicos en los puntos donde se debían anclar las ciento cuarenta cápsulas, las cuales, debido a la diferente altura a la que se acoplaban y a sus distintas orientaciones, proporcionaban variedad y dinamismo a las fachadas.
Los módulos del Nakagin se fabricaron en la vecina Chiba utilizando la experiencia de la industria naval japonesa, tanto en lo que se re-

fería a los métodos de construcción como a los de transporte. Por ese motivo, su tamaño se ajustaba a las medidas de los contenedores marítimos, dos metros y medio de ancho y cuatro de largo. Su armazón se ejecutó en acero y sus muros se crearon con paneles sándwich con una chapa metálica exterior, el aislamiento y

132. Kurokawa Kishō: el edificio Nakagin, 1972. Tokio.
133. Kurokawa Kishō: réplica del interior de una cápsula del edificio Nakagin.

un acabado interior de material sintético. La única ventana circular, de metro treinta de diámetro, incluía una persiana plegable radialmente. El aseo de cada unidad estaba formado por dos carcasas de plástico moldeado en las que la minibañera, el lavabo y el inodoro quedaban integrados en las paredes. Esas cápsulas llevaban incorporadas sus instalaciones de tal manera que cuando se montaban en obra solo había que conectarlas a los ramales generales. Cada apartamento disponía de una cama, un escritorio, armarios y los últimos adelantos de la época en aparatos electrónicos: calculadora, televisión, equipo de cinta magnetofónica, radio despertador y aire acondicionado.
El deseo inicial de que el Nakagin ampliara o renovara sus cápsulas no se ha cumplido.
En más de cuarenta años de vida, nunca se ha realizado ninguna sustitución de módulos. El reducido mantenimiento realizado a lo largo de esos decenios ha provocado la paulatina degradación de todo el inmueble, especialmente de sus instalaciones y de los elementos metálicos exteriores, hasta forzar su cierre para decidir su futuro. Sea cual fuera este, la obra de Kurokawa ha pasado ya a la historia de la arquitectura mundial de la segunda mitad del siglo xx.
El edificio Sony
El edificio Sony de Kurokawa se finalizó en 1976 y se derribó en el año 2006. El inmueble se levantaba hasta los setenta metros de altu-

134. Kurokawa Kishō: el edificio Sony, 1976, Osaka. Derribado en el año 2006.
135. Kurokawa Kishō: el edificio Sony, 1976, Osaka. Derribado en el año 2006. Detalle de las cápsulas y los conductos de instalaciones.
ello, Itō creó un entramado de hormigón de treinta centímetros de espesor que recorría todos los alzados y para cuyo diseño se inspiró en las ramas de los espléndidos zelkova que flanquean la avenida de Omotesandō. Su aparente diseño abstracto responde a la silueta del tronco de un árbol de esa especie. Por ese motivo, en las plantas inferiores hay menos zonas opacas y son de mayor anchura que en los pisos superiores, donde aumenta su número a la vez que disminuye su sección. Con esa solución, Itō logró que los interiores quedaran libres de pilares y, además, que se reflejara en los alzados el reparto de los esfuerzos en su estructura portante, tal y como sucede en la naturaleza. Para que la materialización de su idea fuera completa, consideró imprescindible que el acristalamiento de la fachada no mostrara carpintería alguna, por lo que decidió empotrar su perfilería directamente en el hormigón.


El edificio Mikimoto
Un año más tarde que el edificio Tod’s, esta vez en un solar en esquina de diecisiete por catorce metros del barrio de Ginza de Tokio, se inauguró la sede de la empresa de perlas cultivadas Mikimoto. En este caso, Itō encontró la fuente de su inspiración en la imagen de unas burbujas ascendiendo en el agua. Y de nuevo, deseaba liberar su interior de pilares. Para ello, diseñó un cerramiento de fachada creado con paneles de hormigón, de veinte centímetros de espesor, revestidos por ambas caras con chapa metálica. Cada uno de esos módulos los perforó con huecos, de forma y distribución aleatorias, que se acristalaban sin carpintería visible. El antecedente de esa solución se encontraba en las placas caladas que Itō había empleado en el Centro de Artes Escénicas de Matsumoto, finalizado un año antes, en 2004. Mientras en el edificio Tod’s parecía que a la superficie acristalada se le su-
211. Itō Toyo’o: el edificio Tod’s, 2004. Tokio.
212. Itō Toyo’o: el edificio Mikimoto, 2005. Tokio.

que condujo a un alto grado de complejidad espacial que, por una vez, no resulta agobiante, sino todo lo contrario, agradable, cautivadora. Su flexibilidad de uso, pues tanto los pasillos como los patios pueden convertirse en zonas de exhibición. La difuminada división entre exterior e interior, dado que en algunos patios se muestran piezas o incluso ellos mismos son obras de arte. La indefinición de su fachada circular, en la que apenas se distingue la entrada. Los esbeltísimos pilares metálicos. La finura de la losa de la cubierta. Esos son algunos de los rasgos del museo de Kanazawa.
Sejima y Nishizawa comenzaron a ganar concursos y recibir encargos del extranjero muy pronto. El primero, en 1997, desde Australia para el Museo de Arte Contemporáneo, nunca construido. Un año más tarde, el teatro y Centro Cultural en Almere, Holanda; este sí ejecutado en el 2006. El pabellón de cristal en el Museo de Arte de Toledo, Ohio, se finalizó también en el 2006. El New Museum of Con-
temporary Art en Nueva York, en el 2007. El Centro de aprendizaje Rolex en Lausana, en el 2010. El Museo del Louvre en Lens, en el 2012. Sin embargo, los japoneses nunca han entrado en el circo mediático de autores de pomposos edificios. Sejima y Nishizawa insisten en unos pocos conceptos prioritarios: flexibilidad ambiental y de uso, democratización de los componentes arquitectónicos y disolución de los soportes. Sus obras parecen sostenerse sin más ayuda que el aire.
La estación portuaria en Naoshima
En la estación portuaria en Naoshima, finalizada en el año 2006, Sejima y Nishizawa continuaron su exploración de la interconexión entre espacios con diversas funciones y la desmaterialización de la estructura. En su proyecto organizaron todo el programa solicitado bajo una delgada cubierta plana de setenta por cincuenta y dos metros de superficie. En
241. SANAA: el Museo de Arte Contemporáneo del Siglo XXI, 2004. Kanazawa, prefectura de Ishikawa.