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Artículo publicado en la revista HUNTERS HACIA LA GRAN LLANURA Julio González Marco Se acerca el éxodo en busca de los pequeños duendes, llega la campaña corcera, y llegan también las incertidumbres entre los aficionados. Los que ya han cazado en los bosques europeos, repetirán su destino, los que no han salido, por fín cruzarán esa frontera imaginaria y los más veteranos se enfrentan a la duda del destino. El corzo europeo alcanza los dos extremos meridionales de la vieja Europa y una estrecha franja de Asia central. Desde el convenio de Berna su caza se legalizó en todas las fronteras y ahora son los cazadores los que no encuentran limitaciones geográficas para perseguir el menor de los cérvidos.


Sabemos que existen varios tipos de cazadores “corceros” o “ corcistas.” Uno es aquel que en poco tiempo quiere matar el mayor número de ejemplares en el menor tiempo posible. Otro es el tirador nato que busca la deportividad de la precisión, ejecutando lances de largas distancias con tiros de 400 m. en adelante, donde por mucho que nos engañemos, en situaciones normales no divisamos las cuernas con demasiada nitidez. Otro es aquel que se empecina con un aparato que falló o que no pudo tirar y que tras 5 salidas después no logra dar con él. Por último está el cazador de trofeos, está claro que todos lo somos, pero el cazador al que me refiero es el que ignora o rechaza determinadas y únicas oportunidades que nos brindas estos pequeños duendecillos. En cualquier caso, a pesar de esta rápida tipología, a mi juicio todos los cazadores tenemos rasgos comunes en cualquiera de estas definiciones. A pesar de las estadísticas, es difícil reconocer que país destaca más por gozar de los mejores trofeos. En Europa el corzo vive en zonas muy extendidas, pero si es cierto que la subespecie húngara es la más frecuente. Son más de 30.000 corzos machos los que se abaten cada año en el país majiar. Esta cifra aproximada se viene repitiendo desde hace 5 años. Cada temporada acuden más cazadores a Hungría en su mayoría franceses, alemanes, españoles, austriacos y belgas a perseguir el dichoso Capreolus. Este año concretamente han asistido durante toda la campaña corcera 3.000 aficionados de la península ibérica. Y es que las condiciones naturales del país, para el hábitat del corzo son impresionantes, pero estos resultados no se lograrían sin la magnifica gestión de los cotos. Es cierto que no necesitan comederos ni otras infraestructuras imprescindibles en algunos focos de nuestro país. Pero cada corzo que se mata en Hungría es declarado y por lo tanto homologado por un centro oficial, lo que ayuda en gran


medida a la administración a controlar las densidades y posibilidades de su caza. Los cotos igualmente respetan las decisiones de los organismos centrales y sólo matan los precintos que se conceden, siempre evitando salvo por error del guía, abatir machos de menos de tres años. La caza en los ámbitos rurales de Hungría es un bien común, y complementa notablemente la agricultura como fuente de inversión. La labranza a gran escala y la caza del corzo conviven perfectamente, ya que su hábitat se ve ampliado, dado a que encuentra más tranquilidad y alimento abundante. El turismo vacacional a penas visita estas llanuras salvo en determinados puntos del Lago Balaton, en el corazón del Trasdanubio, lugar de veraneo de 250.000 familias de Budapest, Austria y Alemania. En contraposición, esta gran estepa si recibe cazadores durante todo el año, ya que el país de los hunos reúne una envidiable calidad de hábitat en sus 80.000 km2 de territorio de caza, para las mismas especies cinegéticas que podemos abatir en España.


DONDE ESTÁN LOS MEJORES CORZOS DE HUNGRÍA

Los mejores corzos de Hungría sin lugar a dudas están en la zona de las orillas de los ríos Tisza y Körös, pertenecientes a las provincias de Szolnok y Békes, en el este del país, es decir en La Gran Llanura, “Alföld”, como la llaman los húngaros. Sus fronteras limitan con Rumania, Serbia y Croacia y representa casi la mitad del territorio húngaro (50.800 Km2). Su carácter de auténtica llanura se refleja en el hecho de que el punto más alto está a 176 metros de altitud, cerca de Debrecen (capital de la gran llanura), en el Noreste, y el más bajo, con 76, se encuentra al Sur, junto a Szeged. Esta zona ocupa gran parte de Europa, formada por materiales sedimentarios y una capa de rocallas depositadas durante la glaciación. Algunos de los suelos más fértiles de Europa se encuentran en esta llanura, extendiéndose desde el suroeste de Francia hacia hasta alcanzar el interior de Rusia occidental. La vida animal que se encuentra en estas tierras surcadas de grandes ríos es impresionante, tierras fértiles, comida abundante y tranquilidad para el corzo. El rececho en la gran llanura está decorado con centenas de liebres, faisanes, codornices, multitud de acuáticas, rapaces etc.., si es cierto que hay zorros, pero igualmente se cazan con mas facilidad que en España.

Por todas estas condiciones orográficas y climatológicas, cada año se logran en esta zona los mejores trofeos del mundo.


Entre los mejores 50 corzos del ranking mundial, destacan los pertenecientes a Hungría, Polonia y Rumania, estando a la cabeza Hungría con 18 corzos, le sigue Polonia con 10 y Rumania con 8 trofeos. Todos los record húngaros se han abatido en la gran llanura, RANKING DE LOS MEJORES CORZOS HÚNGAROS COTO

PESO

PUNUACIÓN

Jászkíser (1975) Abádszalók (1993) Martonvásar (1965) Árpádhalom (2000) Fóldeák (2002) Kisköre (1975) Boldog (1974)

770 gr

231’53 CIC

CLASIFICACIÓN MUNDIAL 2

769 gr

230 ‘ 75 CIC

3

766 ‘ 50 gr

228 ‘ 68 CIC

4

682 gr

208 ‘ 13 CIC

8

843 gr

207 ‘ 80 CIC

9

792 gr

201 ‘ 92 CIC

12

660 gr

198 ’10 CIC

19

Csépa (1978) Szajol (1969)

781 gr 693 gr

197 ‘ 65 CIC 193 ‘ 80 CIC

20 25

La maniobrabilidad de los guías en Hungría es ejemplar. A pesar de que los corzos localizan los vehículos en la planicie a 700 m, las aproximaciones son magistrales. El cazador va acompañado de un guía y un conductor, dependiendo del coto se utilizan vehículos mas apropiados. El ideal es la furgoneta 4x4 con techo abierto. Esta puede atravesar zanjas y gavias inaccesible para el mejor de los todo-terreno.


Una vez localizado el corzo comienza la estrategia de rececho, donde tan sólo se bajan del auto el cazador y guía, quedando el resto del equipo a la espera del lance. Los tiros son largos en su mayoría y el trípode es prácticamente imprescindible.

En la pasada campaña logramos abatir 532 corzos en las 150.000 Ha. que operamos. La media de abates por salida realmente ha sufrido alguna variación. Durante los primeros días de la primavera la media estaba en 4 corzos por salida, esta fue descendiendo a partir de junio hasta la llegada del celo a finales de julio. El promedio entonces estaba en 1 corzo por salida, aunque aumentando considerablemente la calidad de los trofeos.

El reclamo para los grandes trofeos es una modalidad realmente emocionante, pero no hay que olvidar que el celo del Duende es muy puntual. Se pueden dar fechas aproximadas, pero no exactas, ya que cualquier factor climatológico y medioambiental puede perturbar la promiscuidad del pequeño cérvido. Igualmente sucede con las hembras en el periodo peri-natal, que aunque la fecundación se realiza durante el verano, transcurren cinco meses hasta que el óvulo se implanta en la pared de la matriz y se inicia la gestación y tras cinco meses de gestación, los partos coinciden con el final de la primavera.


Pero es en la ladra realmente cuando se matan los grandes trofeos, aunque si es cierto que el cazador debe olvidarse de la idea de abatir 8 corzos en 3 salidas como ocurre en abril y mayo.

El corzo en esta región goza de exclusividad territorial total, tan sólo convive con caza menor, algunas alimañas y jabalíes con una densidad algo reducida frente al oeste del país. Detrás del corzo, viene el “rey coronado”, el ciervo. Los húngaros consideran que es la caza más importante del país, es su especie insignia, puesto que el origen del gran cérvido es en esta parte de Europa y en el Cercano Oriente, habitando la población más famosa en las provincias de Zala, Somogy y Baranya. El mayor de los cervus elaphus de Hungría ocupa el tercer lugar del mundo con 271 CIC. Son frecuentes los combinados de recechos y esperas a los corzos y jabalíes, aunque como sabemos, los suidos prefieren regiones de arbustos, bosques frondosos de coníferas y humedales.

La modalidad más utilizada para los guarros son las batidas, tanto en cotos cercados como abiertos, abatiendo en una jornada entre 50 y 100 ejemplares. Digamos que las mejores zonas en Hungría son el Norte y en el coto Pilis, muy próximo a Budapest, lugar de caza de los antiguos reyes húngaros.

El Gamo y Muflón bien es cierto que no son especies autóctonas del país, pero se han aclimatado perfectamente a los bosques caducifolios de zonas colinosas del sureste. Para el Muflón


Hungría igualmente ofrece serranías rocosas en la parte septentrional, donde se una densidad considerable en Mátra, en los montes de Buda, Börzsöny, Bükk, Pilis y Vërtes, llegando a obtener trofeos con una media de 80 cm de largo en su caracol. El gamo alguna vez fue autóctono de Europa, pero en el periodo glaciar se extinguió, sobreviviendo sólo en Asia menor. La Gran llanura ofrece igualmente un territorio adecuado a su hábitat, ya el Dama Dama prefiere las manchas de bosques quebradas por tierras labradas, situadas en regiones llanas, o levemente colinosas. Actualmente cualga del museo de la caza en Budapest el record del mundo de 273 ‘ 63 CIC con 5’43 kg de peso.


MONSTRUOS DE LAS LLANURAS