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ANTONIO RUMEU DE ARMAS

EL REAL GABINETE DE MÁQUINAS DEL BUEN RETIRO Una empresa técnica de Agustín de Betancourt Con el facsímile de su Catálogo y un estudio sobre las máquinas por Jacques Payen

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L o s pensionados que trabajaban en París, a las órdenes de Agustín de Betancourt, enviados por el Rey Carlos III, no sólo asistían a la Ecole des Ponts et Chaussées, sino que recibieron el encargo de reproducir, en maqueta o plano, cuantas máquinas, especialmente de obras públicas, pudieran interesar. Así se creó una valiosísima colección, que trasladada a España, se instaló en el Palacio del Buen Retiro con el nombre de Real Gabinete de Máquinas, integrándose posteriormente en la recién fundada escuela de Ingenieros de Caminos y Canales. Los acontecimientos de la Guerra de la Independencia provocaron graves daños a la colección que, dispersa por varios organismos, terminó perdiéndose. Su catálogo manuscrito, que se reproduce en facsímile, se conserva en la Biblioteca del Palacio Real. Antonio Rumeu de Armas, es numerario de la Real Academia de la Historia, ha sido su Director y Secretario del Instituto de España. Así como catedrático de la Universidad Complutense. Jacques Payen es profesor de Universidad y trabaja en el Conservatoire des Arts et Métiers de París.


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EL REAL GABINETE DE MAQUINAS DEL BUEN RETIRO

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ANTONIO RUMEU DE ARMAS

EL REAL GABINETE DE MÁQUINAS DEL BUEN RETIRO Origen, fundación y vicisitudes Una empresa técnica de Agustín de Betancourt Con el facsímile de su catálogo inédito, conservado en la biblioteca del Palacio Real, así como un estudio sobre las máquinas e índice por Jacques Payen

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La edición del facsímile del Catálogo se ha hecho en colaboración con el Patrimonio Nacional.

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P R I N T E D IN SPAIN IMPRESO EN ESPAÑA D E P O S I T O L E G A L : M . 20.551-1990 I . S . B . N . 84-7039-573-4

UNIGRAF, S . A . MÓSTOLES (MADRID)

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ÍNDICE

PRIMERA PARTE: ORIGEN, FUNDACIÓN Y VICISITUDES por A. Rumeu de Armas. C a p í t u l o I:

E L DESARROLLO DE LA MECÁNICA BAJO EL SIGNO DE LA ILUSTRACIÓN.

1. Carlos III y la recepción de la ciencia moderna en España. 2. La época de los grandes mecánicos del siglo X V I I I . La ciencia de las máquinas. 3. El técnico-inventor Agustín de Betancourt, promotor de la colección de modelos de máquinas. Los pensionados. Capítulo II:

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E L GABINETE DE MÁQUINAS, ORGANIZACIÓN Y TRASLADO A ESPAÑA.

1. Las maquetas de las máquinas. Visita del embajador conde de Fernán Nuñez a la colección. Propuesta para la creación de un Gabinete. 19 2. Erección del Gabinete de Máquinas. Agustín de Betancourt director. Coste de la colección. 22 3. Estallido de la Revolución francesa. Traslado del Gabinete a Madrid. 26 Capítulo III:

E L R E A L GABINETE DE MÁQUINAS DEL BUEN RETIRO. INSTALACIÓN Y APERTURA.

1. El palacio del Buen Retiro, sede provisional. Inauguración del Museo. Betancourt, confirmado como director. Los colaboradores. Planes y proyectos del director. 31 2. Más datos sobre el personal de plantilla. Relevante personalidad de Juan López de Peñalver. Los conserjes Antonio Álvarez y Bartolomé Sureda. Rendición de cuentas. 35 Capítulo IV:

LOS CATÁLOGOS DEL R E A L G A B I N E T E DE MÁQUINAS.

1. El Catálogo manuscrito de Betancourt, conservado en la Biblioteca del Palacio Real (1792). Disposición y características del mismo. 41 FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


2. El Catálogo de Juan López de Peñalver (1794). Proyecto de Descripción científica. Publicación de láminas sueltas. Las invenciones de Betancourt. 46 Capítulo V:

VICISITUDES DEL GABINETE DE MÁQUINAS EN LA ETAPA

1799-1808. 1. El Gabinete de Máquinas se integra como laboratorio en la Escuela de Caminos. Peñalver, vicedirector. José Sureda, conserje. 51 2. Clausura del Gabinete de Máquinas el 2 de mayo de 1808. Doble evacuación de los modelos a la Real Academia de Bellas Artes y al palacio de Buenavista. 56 Capítulo VI:

E l «ESSAI SUR LA COMPOSITION DES MACHINES» (1808).

1. Laboriosa preparación de la obra. Intervención personal de cada uno de los autores. 61 2. Publicación en París del Essai... por la École Polytechnique. Reediciones del libro. 63 Capítulo VII:

E L GABINETE DE MAQUINAS EN CAUTIVIDAD ( 1 8 0 8 - 1 8 2 4 ) .

1. La Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País reclama el Gabinete de Máquinas, por motivos de utilidad pública. Los locales de la calle del Turco. La Junta de Gobierno. 69 2. Negociaciones con Bartolomé Sureda para su contratación. Los Inventarios de máquinas, planos y libros. Lamentable estado de conservación. 71 Capítulo VIII: R E V I V I R PARA AGONIZAR. E L CONSERVATORIO DE ARTES Y LA ESCUELA DE CAMINOS SE REPARTEN LOS MODELOS DE LAS MÁQUINAS.

1. El Conservatorio de Artes. Integración de los modelos. El personal de plantilla del viejo Gabinete. 75 2. La tercera Escuela de Ingenieros de Caminos y Canales. Partición de bienes. Una agonía incontenible. 79 SEGUNDA PARTE: FACSIMILE DEL CATÁLOGO CONSERVADO EN LA BIBLIOTECA DEL PALACIO REAL. 83 TERCERA PARTE: COMENTARIOS AL CATÁLOGO por J. Payen. 1. Estudios sobre las máquinas existentes en el Gabinete. 2. Indice de topónimos y de personas.

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RÉSUMÉ EN FRANÇAIS

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ENGLISH SUMMARY

251 I FUNDACION JUANELO I TURRIANO


P R I M E R A PARTE ORIGEN, FUNDACION Y

VICISITUDES

por ANTONIO RUMEU DE

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EL DESARROLLO DE LA MECÁNICA BAJO EL SIGNO DE LA ILUSTRACION

1. Carlos IIIy la recepción de la ciencia moderna en España *. Para nadie es un secreto que la máxima preocupación cultural de los políticos de la Ilustración fue nuestro profundo atraso en las ciencias experimentales y nuestro distanciamiento en relación con la Europa culta del momento. Durante el siglo XVII la ciencia moderna había dado un paso de gigante estableciendo los cimientos y jalones de su futuro desarrollo. Brillan en este período, con luz esplendorosa, Newton, Galileo Galilei y Kepler por citar tres nombres representativos. España, en un momento de profunda decadencia y postración, se desenganchó del carro del saber científico, quedando por lo mismo a remolque de otros países, haciendo alarde de un saber humanístico trasnochado y de u n a ciencia tan rutinaria como carente de utilidad. El siglo XVIII se estaba significando por un extraordinario progreso en todos los órdenes, pues sin abandonar la especulación teórica en el ámbito de la ciencia, en constante auge a lo largo de toda esta brillante época, la aplicación de las invenciones a la industria estaba iniciando u n a etapa de desarrollo material que llegará a su eclosión en el tránsito con la edad contemporánea. Esta fue la importante tarea que acometieron los hombres de la Ilustración bajo el alto patrocinio del rey Garlos I I I y sus ministros. Para el logro de tan difícil objetivo se va a operar en un triple frente, con una constancia y un éxito que nunca superaron la nota de moderadamente óptimo.

* Las siglas reiteradamente usadas en el presente trabajo son las siguientes: A.H.N. = Archivo Histórico Nacional (Madrid). A.S. = Archivo de Simancas (Valladolid). A.S.E.M. = Archivo de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País.

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EL REAL GABINETE DE MÁQUINAS

El primer paso dentro del plan previsto fue contratar en el extranjero un número importante de científicos, encargados de propagar por España los nuevos conocimientos y técnicas. U n a s veces por vía directa y otras merced a la mediación y valimiento de nuestra diplomacia se pudo reclutar el plantel de sabios, venciendo la natural resistencia de los mismos a la expatriación. Como podrá fácilmente sospecharse los científicos de mayor relieve no se mostraron propicios a correr la aventura, siendo preciso conformarse con figuras de segundo orden. La lista de los profesores extranjeros contratados es larga. Destaquemos algunos nombres: Godin, Le M a u r , Loeffling, La Planche, Proust, Chabaneau, Bowles, Keterlin, Herrgen, Heuland, Dombey, etc. La siguiente etapa se significa por el envío de pensionados españoles al extranjero por cuenta del Estado. Los países preferidos fueron Francia, Inglaterra, Alemania, Bohemia, etc., de acuerdo con el desarrollo adquirido en cada uno de ellos de las más importantes disciplinas. La selección se hizo con el mayor rigor, en verdadero alarde de buena voluntad. No sería justo silenciar la colaboración prestada para el logro de este fin por el cuerpo diplomático acreditado en las naciones acabadas de citar. Las pensiones al extranjero se concedieron a todas las personas que las demandaron, previa acreditación de aptitud y vocación. Los que alcanzaron mayor relevancia fueron Jorge J u a n , Antonio de Ulloa, Agustín de Betancourt, José Mendoza y Ríos, J u a n López de Peñalver, Domingo García Fernández, J u a n Manuel de Aréjula, Fausto de Elhuyar, J u a n José de Elhuyar, Andrés Manuel del Río, Antonio Cavanilles, etc. El momento culminante es el tercero, cuando Carlos I I I y sus ministros se afanaron por consolidar, revitalizándolas, instituciones científicas surgidas en reinados anteriores o se desvivieron por crear ex novo organismos encargados de implantar las nuevas disciplinas y enseñanzas. Era lógico que el esfuerzo conjunto de los científicos foráneos arraigados en suelo español y de los pensionados repatriados, una vez completada su formación, condujese al logro de este fundamental propósito. Por aquí y allá, los más en la corte, pero muchos también en provincias, fueron surgiendo, como por ensalmo, Jardines Botánicos, Gabinetes de Historia Natural, Observatorios Astronómicos, Laboratorios de Física y Química, Colecciones de Máquinas, Escuelas de Ingeniería, etc. El vasto plan de renovación cultural culminó cuando Carlos I I I y su primer ministro don José Moñino, conde de Floridablanca, decidieron fundar, alrededor de 1779, una Academia de Ciencias, como alto organismo de investigación y enseñanza, encargado de promocionar el desarrollo científico de España. Para darle el adecuado y digno alojamiento escogieron un extenso solar situado en el Prado de San Jerónimo. El encargo de proyectar la vasta edificación le fue hecho, en 1785, a J u a n de Villanueva uno de los más famosos arquitectos de aquel tiempo. Ese espléndido monumento, ejemplar prototipo del neoclasicismo español, es hoy día el Museo del Prado. FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


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Carlos I I I pretendía dar en él cobijo a la Academia de Ciencias proyectada. Pero al mismo tiempo tenía previsto que sus galerías y estancias sirvieran de sede, aulas y laboratorios a buena parte de los organismos científicos atrás mencionados 1 . Entre ellos estaba en primer término el Real Gabinete de Máquinas, objeto del breve estudio que ahora se inicia. Anticipemos, para orientación del lector, que dicho Gabinete fue fundado por el rey Carlos I I I en 1788; que las maquetas de las máquinas y la colección de planos y memorias fueron trasladadas desde París a Madrid en 1791, y que se eligió como asiento provisional de la nueva institución el palacio del Buen Retiro, situado en el centro del parque del mismo nombre. El nuevo museo técnico fue abierto a la contemplación del público el 1 de abril de 1792.

2. La época de los grandes mecánicos del siglo XVIII.

La ciencia de las máquinas.

El formidable resurgimiento de las ciencias en el siglo X V I I incidió muy tardíamente en la revolución industrial del último tercio del siglo X V I I I . El extraordinario desarrollo que adquirió la mecánica en la etapa anterior se debió fundamentalmente a los hombres prácticos, con un respaldo muy débil de los teóricos. Al principio los científicos afirmaban que eran capaces de conseguir resultados muy superiores a los que eran efectivamente posibles en la época. Hasta finales del siglo X V I I I la ciencia debía a la industria mucho más de lo que podía darle. En la mecánica y en la artillería, el práctico seguía llevando ventaja sobre el teórico. La mejora de los molinos fue realizada en gran parte por los constructores y la de los cañones por los fundidores. Pongamos un ejemplo, bien significativo. T r a b a j a n d o en madera o en metal fundido rudimentariamente era imposible emplear los refinamientos que podían dar las nuevas matemáticas y la dinámica. Newton, por ejemplo, calculó la trayectoria de un proyectil teniendo en cuenta la resistencia del aire. Sus métodos se aplicaban todavía en la segunda Guerra Mundial; pero eran virtualmente inaplicables en la primera época. Las cañas de los cañones eran desiguales; los proyectiles no ajustaban perfectamente en ellas; la cantidad y la calidad de la pólvora variaban a cada disparo, y para apuntar se disponía tan sólo de cuerdas y cuñas movidas a mano. El artillero práctico que conocía las limitaciones de su arte, podía pasarse sin la balística. Los maquinistas se atuvieron a los consejos de Descartes en el Discours de la Méthode: «Veo que [las experiencias] son tantas que ni mis manos ni mi riqueza, aunque tuviera mil veces más de la que tengo, bastarían para este 1 ANTONIO RUMEU DE ARMAS: Origeny Jundación del Museo del Prado. Instituto de España. Madrid 1981.

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EL REAL GABINETE DE MÁQUINAS

fin... En vez de esa filosofía especulativa que se enseña en las escuelas es preciso encontrar una filosofía práctica por la que conociendo la fuerza y la acción del fuego, el agua, las estrellas, los cielos y los demás cuerpos que nos rodean, tan claramente como conocemos los diferentes oficios de nuestros artesanos, podamos emplearlos igualmente en todas las cosas para las que son adecuados y convertirnos así en señores y poseedores de la naturaleza...» En sus primeras etapas, la revolución industrial no dependía de las aportaciones científicas; sus promotores eran mecánicos-artesanos cuyo éxito fue posible por circunstancias económicas excepcionalmente favorables. El progreso insospechado de la industria textil se produjo, de hecho, sin la aplicación de ningún principio científico radicalmente nuevo. Su importancia real reside en que señaló la presencia de un imprevisto factor actuante. El hombre laborioso, poseedor de un pequeño capital, hacía pública su pretensión de cambiar y dirigir los procesos de la producción de un modo innovador, acabando con la dominación ejercida por los comerciantes intermediarios sobre la producción de los pequeños artesanos, a base de su sistema de créditos. Los maquinistas del siglo X V I I I , en particular los ingleses, se han hecho célebres por el número y la calidad de sus invenciones. Recordemos, entre otros, a Watt, Hargreaves, Arkwright, Grompton, Cartwright, Roebuck, Black, Smeaton, Smiles, Brinnel, Murdock, Renney, etc. Hay que destacar asimismo el papel propulsor y coordinador de las entidades científicas. Tal fue el caso de la Royal Society de Londres, la Academia dei Lincei de Roma, la Académie Royale des Sciences de París y la Academia del Cimento de Florencia. En el preámbulo de los estatutos de la primera entidad expuso el sabio Hooke la simplicidad de su programa: «El objetivo de la Royal Society es: mejorar el conocimiento de los objetos naturales, de todas las artes útiles, las manufacturas, las prácticas mecánicas, las máquinas y los inventos por medio de la experimentación (sin tratar de Teología, Metafísica, Moral, Política, Gramática, Retórica y Lógica)». Las reuniones en estas sociedades eran tan frecuentes como lo permitían los asuntos. Las ponencias rehuían la exposición oral, haciendo prevalecer los experimentos físicos, químicos y mecánicos. Al principio estos científicos aficionados se limitaban simplemente a reunirse, discutir, mostrarse mutuamente los experimentos y escribir cartas a los amigos ausentes o a sus colegas de otros países. El invento de mayor trascendencia fue la máquina de vapor, llamada a impulsar el desarrollo de la técnica de manera insospechada. El resultado se obtuvo conjugando las aportaciones de los científicos y los técnicos. Entre aquellos merecen ser recordados, como precursores, Guericke, Boyle, Hooke y Papin; entre los últimos Somerset, Savery y Newcomen. Sin embargo, fue James Watt quien concibió la máquina de doble efecto, con condensador aislado, que tan rotundo éxito iba a tener por todo el mundo. Asociado Watt FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


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con el maquinista Matthew Boulton, la máquina de vapor se pudo construir en serie, siendo inmediatamente adaptada a las más diversas industrias. Otros inventos llevados a cabo por un grupo eminente de maquinistas van a revolucionar materialmente la industria textil. Recordemos el torno de hilar de Hargreaves (1764); el telar hidráulico de Arkwright (1769), la tejedora de Grompton (1779), y el telar mecánico de Cartwright (1785). La producción relativamente exigua hasta entonces recibió un notorio impulso. Sin embargo, de no ser por la máquina de vapor, y por la energía virtualmente ilimitada que ponía en movimiento, la revolución técnica no hubiera ido mucho más allá de hacer avanzar la manufactura textil en regiones de agua abundante como Lancashire y la orilla occidental de Yorkshire. La energía de la máquina de vapor en la industria textil fue la que unió las dos ramas hasta entonces separadas de la industria pesada y la industria ligera, creando la compleja industria moderna que desde sus orígenes británicos se extendió por todo el mundo. A la vez que aumentaba el mercado para la maquinaria textil el proceso de producción de tejidos estimulaba las industrias del hierro y la química, provocando de este modo una demanda del nuevo combustible universal, la hulla, que a su vez hizo que se mejoraran las técnicas de la minería y del transporte. A mediados de siglo, gracias al invento de Darby, se disponía de hierro fundido en cantidad. Lo que escaseaba ahora era el hierro forjado, y para acabar con esa escasez fue necesario esperar hasta 1784, fecha en que se introdujo el nuevo método de pudelado de Gort. La ciencia de las máquinas surge en el tránsito del siglo X V I I I al X I X . La revolución científica de la centuria X V I I estableció los fundamentos de la mecánica. Galileo, Descartes, Huyghens, Pascal, Newton, Caus, por citar unos cuantos nombres, abordaron algunos aspectos de esta ciencia, aunque considerándolos desde el punto de vista de las matemáticas y de la filosofía natural. Sentó sus bases el genio de Leonard Euler a mediados del siglo X V I I I ; él vio en el movimiento la cualidad principal de la máquina, por lo que consideró que ésta debiera estudiarse en movimiento, no en estado de reposo. También es de este autor la idea de separar de la mecánica la teoría del movimiento, posteriormente denominada cinemática. A fines de la centuria Carnot se ocupó de la dinámica de las máquinas, y Monge de su movimiento en relación con su estructura. Gaspard Monge, profesor de la Escuela de Ingeniería Militar de Méziéres, echó los cimientos de la geometría descriptiva y de la teoría de las máquinas. Este científico apuntó que la cualidad esencial de la máquina es transmitir y transformar la energía. De esta aseveración se desprende la idea de que la máquina puede ser reducida a sus partes primarias o, según la terminología de este autor, elementales, que sirven para transformar unos tipos de movimiento en otros. Las máquinas elementales de Monge se diferencian de las simples antiguas no sólo en la esencia cinemática de las primeras y estática de las segundas, sino en que son a menudo parte de máquinas más complejas.


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EL REAL G A B I N E T E DE M Á Q U I N A S

U n a de las instituciones que puso particular empeño en la investigación y en la enseñanza de la ciencia de las máquinas fue la École des Ponts et Chaussées de París, donde los alumnos españoles especializados en ingeniería de obras públicas cursaban preferentemente hidráulica y mecánica.

3. El técnico-inventor Agustín de Betancourt, promotor de la colección de modelos de máquinas. — Los pensionados. La idea de llevar a cabo el montaje de una colección de modelos de máquinas de obras públicas e industriales surgió en la mente de uno de los más prestigiosos hombres de ciencia del siglo XVIII, con desbordada pasión por la técnica y por la mecánica. Es hora de revelar su nombre: Agustín de Betancourt, español de la más pura cepa, a pesar de su apellido galo, dotado desde niño de un poder de inventiva sorprendente. Este joven científico había sido agraciado en 1784 por la Secretaría de Indias (su titular don José de Gálvez) con una pensión en París p a r a estudiar arquitectura subterránea, equivalente a lo que hoy llamamos ingeniería de Minas 2 . Sin embargo, u n a repentina vocación le incitó a cambiar el rumbo, al establecer contacto con el círculo de técnicos que se agrupaban en torno a la École des Ponts et Chaussées de la capital de Francia. E n un viaje improvisado a Madrid se operó el cambio. Betancourt se entrevistó, en 1785, con el secretario de Estado don José Moñino, conde de Floridablanca, proponiéndole el establecimiento en España de una carrera nueva, los ingenieros de Caminos y Canales, con su correspondiente Escuela estatal de formación científica, para atender los nuevos profesionales a las obras públicas y privadas de dicha índole. Este plan tenía un objetivo inmediato: poner fin a la intromisión de ingenieros militares y arquitectos en las construcciones que requerían una especialidad hidráulica. De la Secretaría de Estado dependía todo lo referente a caminos y canales a través de u n a recién creada dirección general. Por este motivo la decisión correspondía al conde de Floridablanca, titular, por esa fecha, de la cartera mencionada. H a y que dar por sentado la consulta previa al rey Carlos I I I , por ser su resolución imprescindible en todos los asuntos de importancia y relieve. 2 ARCHIVO HISTÓRICO NACIONAL DE MADRID ( a p a r t i r d e a h o r a c i t a d o c o n la sigla A . H . N . ) :

Estado, leg. 4.169, caja 1.a, doc. 11. C a r t a del primer secretario de Estado, conde de Floridablanca, al e m b a j a d o r d e E s p a ñ a en París, conde de A r a n d a (El Pardo, 11 d e febrero de 1786). Por esta misiva nos enteramos de que Agustín de Betancourt estaba pensionado en París estudiando las materias señaladas «con el objeto de destinarle después a la dirección de lo correspondiente a estas ciencias y artes en los trabajos de minas». El importe de la pensión otorgada por el Ministerio de Indias era de 12.000 reales anuales. ANTONIO RUMEU DE ARMAS: Ciencia y Tecnología en la España Ilustrada. Ediciones T u r n e r . M a drid, 1980, págs. 25-26.

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EL D E S A R R O L L O DE LA M E C Á N I C A BAJO EL S I G N O DE LA I L U S T R A C I Ó N

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La entrevista se tradujo en una serie de acuerdos de la mayor trascendencia: 1 B e t a n c o u r t con un grupo selecto de pensionados se matricularían en la École des Ponts et Chaussées de París para cursar los estudios correspondientes, con objeto de obtener la titulación de ingenieros Hidráulicos. 2.° Procurarían, en dicha Escuela y en otros centros similares, adquirir simultáneamente la máxima especialización en mecánica. 3.° Pondrían el máximo interés en coleccionar los modelos de máquinas de general utilidad para las obras públicas y la industria 3 . Como ha podido verse el plan tenía dos objetivos fundamentales: implantar en España la nueva carrera de ingenieros Hidráulicos (por otro nombre de Caminos y Canales), con su correspondiente Escuela de formación profesional, y crear, como institución aneja, un centro de experimentación y laboratorio, la colección de máquinas, donde los alumnos adquiriesen los conocimientos prácticos más precisos. El retorno a París de nuestro principal protagonista es dable datarlo en septiembre de 1785. Las promesas se cumplieron, de momento, con el máximo rigor. Agustín de Betancourt fue designado jefe del equipo hidráulico. Después fueron arribando a París un selecto grupo de pensionados entre los que cabría mencionar a J u a n López de Peñalver, T o m á s de Veri, J u a n de la Fuente, J o a q u í n de Abaitúa y J u a n de M a t a . No estará de más añadir que en el equipo se integró con carácter voluntario, un hermano del jefe, José de Betancourt y Castro, hombre particularmente dotado para las ciencias y la técnica. Otro miembro sobresaliente del equipo fue el maquetista Antonio Álvarez, de cuya habilidad se hacen lenguas sus contemporáneos. En cuanto a la colección de máquinas, Floridablanca se sirvió expedir orden a la E m b a j a d a de España en París para que suministrase a los pensionados los fondos precisos, sin regatear gastos por elevados que éstos fuesen. La actividad desplegada por Betancourt y los pensionados en las aulas y laboratorios de la École des Ponts et Chaussées no nos interesa en el presen-

3 ARCHIVO DE SIMANCAS (a partir de a h o r a citado con la sigla A.S.): Estado, leg. 4.647 y A . H . N . : Estado, leg. 4.088, lib. 5, d o c u m e n t o 269. C a r t a del e m b a j a d o r conde de F e r n á n N u ñ e z al conde de Floridablanca (París, 15 de septiembre de 1788). L a proposición de Betancourt, el viaje a E s p a ñ a , la entrevista con Floridablanca y los acuerdos subsiguientes los conocemos a través de esta t a r d í a carta del e m b a j a d o r F e r n á n N ú ñ e z . El p á r r a f o m á s sustancial de la epístola dice así: « D o n Agustín de Betancourt m e h a hecho presente manifestó a V.E., en su último viaje a M a d r i d , q u e p a r a establecer (como V . E . lo desea) en E s p a ñ a u n cuerpo de yngenieros Hidráulicos, a imitación del q u e hay en este reyno d e Puentes y Calzadas...» L a fecha de la entrevista está calculada t o m a n d o como p u n t o de referencia la d a t a del retorno de Agustín de Betancourt a París: 10 de septiembre de 1785.

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EL REAL GABINETE DE MÁQUINAS

te estudio, centrado como se sabe, de manera exclusiva, en la colección de máquinas. Nos conviene, no obstante, señalar la acogida que dispensaron al equipo hidráulico el director de la Escuela parisiense J e a n Rodolphe Perronet y el profesor de la misma Gaspard François de Prony, que se señaló por la cordialidad y el espíritu de colaboración para facilitar al máximo la tarea emprendida 4 . L a colección de máquinas va a estar unida en el futuro a dos nombres: Betancourt y Peñalver. Por esta circunstancia parece obligado adornar sus personas con un breve comentario biográfico. Agustín de Betancourt nació en el Puerto de la Cruz (Tenerife) en 1758, en el seno de una familia de la nobleza, distinguida por los servicios al Estado. Fue un niño de extraordinaria precocidad con una vocación manifiesta por las ciencias experimentales y un sorprendente poder de inventiva. U n a pensión que le concede Carlos I I I le permite trasladarse a Madrid en 1778. En la capital de España va a residir hasta 1784. En los Reales Estudios de San Isidro y en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando completó su formación científica y técnica con excepcional provecho. El prestigio del joven científico en los cenáculos madrileños movió al conde de Floridablanca, primer secretario de Estado, a encomendarle, en 1783, una visita de inspección a las famosas minas de Almadén, encargo que llevó a cabo con puntualidad y acierto, escribiendo sobre el particular tres importantes Memorias5. U n año más tarde, conforme ya sabemos, le sería concedida una pensión en París para estudiar arquitectura subterránea, al mismo tiempo que se le 4 RUMEU, op, cit., págs. 26-30, 37-43 y 47-52. 5 La biografía más antigua de Betancourt fue escrita, a raíz de su muerte, por JEAN RéSIMONT (en Rusia: Iván Stiepánovich Résimont), ex oficial francés, íntimo colaborador del afamado hombre de ciencia. El trabajo se titulaba: «O sluzhbie i trudaj gienieral-lieitienanta de Bethencourt.» Aparece inserto en la revista rusa Zhumalpoutey soobstchenija, año 1826, tomo I, págs. 44-56. Esta revista era traducida al francés de manera simultánea con el título de Journal des Voies de communication. Y, en efecto, en el tomo I (año 1826), págs. 39-49, se descubre la biografía que nos ocupa, con un retrato del personaje. El estudio de Résimont ha sido inspirador de todas las reconstrucciones biográficas posteriores hasta mediados del siglo XX. El primero en beneficiarse de sus datos fue el secretario de redacción de la Revista penínsular-ultramarina de caminos de hierro, telégrafos, navegación e industria, don MANUEL PÉREZ DURÁN, quien insertó como anónima una traducción del trabajo de Résimont en su versión francesa con el título de «Noticias biográficas de D. Agustín de Betancourt» (tomo II, año 1857, págs. 345-346 y 353-354. ANTONIO RUMEU DE ARMAS: Agustín de Betancourt, fundador de la Escuela de Caminos y Canales. Colegio Oficial de Ingenieros de Caminos. Madrid, 1968, págs. 6-20. Fue bautizado en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Peña de Francia el 7 de febrero de 1758 (lib. V I I I , fol. 6 v.). H a b í a nacido exactamente el 1 de febrero. El famoso inventor procedía, por varonía, de la familia Verde, pero sus antepasados prefirieron usar el apellido Betancourt, afincado en Canarias desde principios del siglo XV en la persona de Maciot de Béthencourt, sobrino del famoso conquistador normando J e a n de Béthencourt. T a n t o los Verde como los Betancourt fueron familias acomodadas, con estimación nobiliaria.

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EL DESARROLLO DE LA MECÁNICA BAJO EL SIGNO DE LA I L U S T R A C I Ó N

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encomendaba una segunda visita de inspección al famoso Canal de Aragón. Emprendido el camino de Francia se detuvo durante el mes de abril de 1784 en Zaragoza, con objeto de cumplimentar el importante encargo, que tuvo como fruto una nueva Memoria, por desgracia desaparecida 6 . J u a n López de Peñalver tiene asimismo una personalidad muy destacada. Este joven matemático y físico había trabajado a las órdenes del director general de Minas don Francisco Angulo, en diversas comisiones de esta especialidad por tierras de Andalucía. En recompensa por su destacada actuación fue becado por el Ministerio de Hacienda para ampliar estudios en la famosa Escuela de Minas de Schemmitz (Hungría); pero su salud se resintió seriamente por los rigores de aquel clima. Esta adversa circunstancia le movió a solicitar, en julio de 1788, el cambio de residencia por París, para consagrarse a los estudios de hidráulica, declarando ser su auténtica vocación. Por su cuenta y riesgo, Peñalver se presentó en la capital de Francia, donde aparece incorporado a los trabajos del equipo hidráulico a finales del mes de noviembre 7 .

6 FERNANDO SÁENZ RLDRUEJO: «Betancourt y el Canal Imperial», en Revista de Obras Públicas, n.° 3155 (marzo de 1978), págs. 211-215. 7 ANTONIO RUMEU DE ARMAS: Cienáay Tecnología en la España Ilustrada. Ediciones Turner. M a drid, 1980, págs. 51-52. FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


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II

EL GABINETE DE MÁQUINAS ORGANIZACIÓN Y TRASLADO A ESPAÑA

1. Las maquetas de las máquinas. — Visita del embajador conde de Fernán Núñez a la colección. — Propuesta para la creación de un Gabinete. Antes se ha hecho mención de la importancia que adquirió en el siglo X V I I I la mecánica, hasta el punto de que en la École des Ponts et Chaussées de París los estudios de esta especialidad se compaginaban con los de hidráulica. El propio Betancourt hemos visto que fue pensionado en 1785 para estudiar ambas disciplinas. La afición por las máquinas se despierta en Betancourt en plena pubertad 8 . En las Memorias de Almadén se descubre a cada paso la poderosa inventiva 9 . C u a n d o accede a París en 1784 la lista de ingenios de su invención era cuantiosa y otros nuevos bullían en su mente a media gestación. Como se ha expuesto en otro lugar 1 0 , una de las tareas que se le encomendaron a Betancourt, junto con su equipo de colaboradores, era diseñar los planos de cuantas máquinas pudieran ser útiles y provechosas para obras hidráulicas, construyendo de paso minuciosas maquetas de aquellas que se estimasen de mayor beneficio o conveniencia. U n primer material de trabajo, de importancia indiscutible, lo encontró a su disposición en el Gabinete de la École des Ponts et Chaussées, recibiendo toda clase de facilidades y ayudas por parte de Perronet y Prony para la reproducción. L a intensa búsqueda a que se entregaron Betancourt y sus colaboradores por toda 8 SEBASTIAN PADRÓN ACOSTA: El ingeniero Agustín de Béthencourt y Molina. Instituto de Estudios Canarios. La Laguna, Tenerife, 1958, página 19. ALEJANDRO CIORANESCU: Agustín de Betancourt. Su obra técnica y científica. Instituto de Estudios Canarios. La Laguna, Tenerife, 1965, páginas 12-13. ANTONIO RUMEU DE ARMAS: Agustín de Betancourt, fundador de la Escuela de Caminos y Canales. Colegio Oficial de Ingenieros de Caminos. Madrid, 1968, págs. 3-5 y 12-13. 9 BIBLIOTECA NACIONAL DE MADRID. M a n u s c r i t o s 1 0 . 4 2 7 - 1 0 . 4 2 9 .

10 Capítulo I, epígrafe 3.

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Francia y el extranjero, de manera personal o por medio de corresponsales, acrecentó notoriamente la colección. A ello hay que sumar las propias invenciones del ingeniero español en esta etapa, que revestían asimismo importancia numérica 1 1 . El conde de Fernán Núñez, embajador de España en Francia entre los años 1787-1791, no regatea su admiración y alabanza por la tarea científica acometida por el investigador y tecnòlogo, ni escatima tampoco los elogios para los pensionados que trabajaban a sus inmediatas órdenes. En la correspondencia cruzada con el conde de Floridablanca se descubren algunos sustanciosos ejemplos. En la carta de 11 de febrero de 1788 se leen estos párrafos: «No puedo dexar de hacer a V.E. el devido elogio de la aplicación distinguida con que estos dos hermanos (Agustín y José), don T h o m á s Veri y d o n j u á n de la Fuente travajan unidos en su casa, comunicándose recíprocamente sus luces; ocupándose asiduamente en las lavores del taller que tienen para hacer y aun adelantar las máquinas que adquieren, y grangeándose por todos los medios la plena confianza y estimación de las personas capaces de contribuir a darles las nociones que les son precisas. De modo que puede S.M. estar cierto de que son bien empleados y será cierto el fruto de los beneficios que anticipa a esta clase de sujetos. Y yo faltaría a mi obligación si no lo hiciese así presente a V.E.» 1 2 . Aunque en la colección predominaban las máquinas hidráulicas o de obras públicas, no por eso desaprovechó Betancourt la ocasión de reproducir cualquier otro adelantamiento técnico relacionado con la industria metalúrgica o textil. En estas tareas colaboraron, en sus respectivos üempos, conforme se ha dicho, todos los pensionados (Veri, La Fuente, Abaitúa, M a t a Molero y Peñalver) en el diseño de los planos, y el maquetista Antonio Alvarez, con la ayuda de personal asalariado, en la ejecución de las maquetas. En abril de 1788 el embajador conde de Fernán Núñez quiso honrar con su visita la casa-taller de Agustín de Betancourt, donde estaban a la contemplación las curiosas maquetas de las máquinas hidráulicas hasta entonces construidas. Su asombro no tuvo límites al observar la perfección con que estaban ejecutadas y el beneficio público que cada una de ellas podía reportar a la nación. Durante horas estuvo contemplando aquellos juguetes de complicados artilugios, movidos por la experta mano del científico recolector. Fue tal la sorpresa y el asombro que experimentó el embajador, que en la primera de sus cartas al secretario de Estado, la de 23 de abril de 1788, le proponía la creación de un Gabinete de Máquinas con sede en la capital de España. Los pertinentes párrafos merecen ser reproducidos en su integridad: 11 Capítulo IV, epígrafe 2. 12 A.H.N.: Estado, leg. 4.088, lib. 1, doc. 102.

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«Uno de estos días pasados he ido a examinar el taller y modelos de máquinas que están a cargo de don Agustín de Betancourt (a quien, a petición suya, acompañan, como V.E. save, don Thomas Veri y d o n j u á n de la Fuente). La unión, economía y primor con que estos sujetos travajan les hace tanto honor a ellos quanto a la persona que ha puesto a su cuidado este importante encargo, y nada gastará ciertamente S.M. con ellos que no recoj a con usura el fruto... Don Agustín de Betancourt y sus compañeros se han adquirido por su aplicación, conducta y maña la entera confianza de los oficiales que están a la caución de este ramo, de modo que no ai nada que no les franqueen, aun los mismos modelos del depósito, para llevarlos a su casa, siendo así que no lo hacen los individuos del cuerpo». Más adelante prosigue: «He encargado a dicho Betancourt... adquirir quantos modelos de máquinas le sea posible, de qualquier especie que sea, pues no ai casi ninguna de que no pueda resultar utilidad conocida; y el primor con que travajan los modelos, arreglados en todo a sus medidas exactas, hasta el número y dimensión de los clavos, no deja nada que dudar para su execución en grande». A esta finalidad, que pudiéramos llamar práctica, se unía otra más trascendente. El embajador Fernán Núñez, dando por sentado la inmediata instauración en España del cuerpo de ingenieros Hidráulicos, ponderaba la extraordinaria importancia de contar con una colección de máquinas: «Tendrían baxo su inspección en Madrid un Gabinete en que estuviese la colección de modelos que se ha empezado y se continúa haciendo, y para cuio complemento deverían estar fuera del reyno uno o dos individuos, ábiles y experimentados, de dicho cuerpo, que fuesen remitiendo todos los modelos de las máquinas que pareciesen en lo sucesivo. Este precioso depósito, confiado a una persona inteligente en la construcción y manejo mecánico de las piezas que contuviese, podría ser de la maior utilidad y el ahorro de tiempo, hombres y, por consiguiente, dinero que resultaría en las fábricas, ovras y usos materiales y comunes de la vida con la oportuna aplicación de estas máquinas, sin las cuales todo se hace imperfectamente y a fuerza de tiempo, brazos y dinero». Al embajador de España le asalta un negro presentimiento, que por desgracia iba a tener efectividad por espacio de una década: «Pero si esta colección se depositase sin uso (como no lo creo en el día)... este gasto sólo serviría de aumentar el número de los inútiles de su real herario, retraiendo el celo de sus ministros para emprender otros y disgustando a los particulares que desearan proponerlos». La misiva terminaba con una reafirmación en el propósito: «Estoi tan satisfecho de su aplicación, de su economía y de las útiles resultas que pueden seguirse de este establecimiento, llevado adelante en los términos que le propongo, que desde luego me ofrezco con gusto a vigilar constantemente sobre él, y a cuidar se les subministre mensualmente, de cuenta de los gastos extraordinarios de artes, las cantidades precisas para que no decaigan» 13 . 13 A.H.N.: Estado, leg. 4.088, lib. 2, doc. 153.

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El primer secretario de Estado se consideró obligado a informar del caso al rey Carlos I I I , quien escuchó con suma atención las cartas, dando su beneplácito a la obra realizada y a los planes y objetivos propuestos. El oficio que dirigió a París el conde de Floridablanca, el 11 de junio de 1788, traduce a la perfección los sentimientos del ilustrado monarca: «Enterado el rei... del buen estado en que halló V.E. el taller de modelos de máquinas que tiene a su cargo don Agustín de Betancourt, ayudado de don T h o m a s Veri y d o n j u á n de la Fuente, se ha manifestado S.M. mui satisfecho de la unión, aplicación, economía y primor con que trabajan esos sujetos; y aprueba S.M. los auxilios que V.E. les ha dado y los que les diere sucesivamente; como también que hagan el viaje que proyectaban y V.E. propone» 1 4 . E n una de las cartas de este período escritas por Agustín de Betancourt a sus padres, la de 10 de enero de 1789, se hace eco de los éxitos obtenidos en sus estudios y trabajos: «El ministro de Estado —léese— me ha dado letra abierta para que yo gaste cuanto quiera en mis viajes, en modelos, libros, etc.; y le ha dicho a mi hermano que me haría capitán de Ejército al instante que yo se lo pidiera» 13 .

2. Erección del Gabinete de Máquinas. — Agustín de Betancourt director. — Coste de la colección. El conde de Fernán Núñez quedó tan satisfecho y honrado con la iniciativa, que la consideró como un servicio preeminente a la nación, digno de ser reivindicado como mérito personal. En la apasionada y apasionante Vida de Carlos III resume su intervención en estos términos: «Don Agustín de Betancourt, caballero canario que con su hermano han estado empleados y pensionados en la corte varios años para la hidráulica y maquinaria, han trabaj a d o con el mayor esmero y distinguídose, muy particularmente el primero, por su habilidad y talento, mereciendo premios y la mayor aceptación en la Academia y entre los hombres científicos. H a n enviado una de las más perfectas de cuantas máquinas pueden imaginarse en toda clase. Y conociendo yo, por experiencia, que las más veces, después de hacer gastar mucho al rey, estos envíos se almacenan, propuse se estableciese un Gabinete de Mecánica, de que Betancourt sería director; que en él hubiese catálogo de las máquinas para uso, que se vendiese al público, y que en él se expresaría lo que costaría el dibujo o un modelo de cada máquina. De este modo, cualquiera podría hallar allí la que le conviniese para los adelantamientos de sus

14 Ibid., lib. 9. 15 ALEJANDRO CIORANESCU: Agustín de Betancourt. Su obra técnica y científica. Instituto de Estudios Canarios. La Laguna, Tenerife, 1965, páginas 13-14. La entrevista entre Floridablanca y José de Betancourt y Castro —origen de la promesa del nombramiento de capitán— tuvo que verificarse en el otoño de 1788.

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posesiones, etc. Y teniendo siempre en París y en Londres un sujeto que continuase dando cuenta de lo nuevo que saliese, podría con poco hacerse un establecimiento muy útil al reino» 16 . En este momento es justo reconocer el alto patrocinio del rey Carlos I I I en apoyar la empresa cultural tres años atrás iniciada, pues tanto su embajador, ahora, como su primer ministro, después, recibirán de él estímulo y acicate constante. La sugerencia del embajador en España no cayó en saco roto, pues a los tres meses de formulada, el conde de Floridablanca dio su beneplácito al proyecto. En la carta respuesta de 11 de junio de 1788 hacía saber a Fernán Núñez, con extremado laconismo, que el proyecto de Gabinete «se tomará en consideración... y no se dejarán inutilizar las máquinas y trabajos apreciables de esos sujetos» 17 . Puede asegurarse que con esta determinación el Gabinete de Máquinas había nacido como organismo oficial español. La segunda resolución equivalía al respaldo definitivo. En diciembre de 1788, hallándose Betancourt en Inglaterra, se recibió en París el comunicado de Floridablanca por el que era designado director del Real Gabinete de Máquinas. Es curioso que entre la abundante documentación oficial conservada no figure ni orden, ni oficio, ni credencial. Seguramente no debió pasar de la condición de carta particular de promesa 18 . Esta resolución nos sería ignorada si el beneficiario no se hubiese apresurado a comunicársela a su padre 1 9 . En la misiva aludida a su progenitor (6 de marzo de 1789) le instruye sobre diversos particulares del Gabinete de Máquinas: «Sigo en mi casa haciendo ejecutar la colección de modelos de hidráulica, de que he hablado a Vm. en mis anteriores, en la cual tengo empleados cuatro ebanistas, siete cerrajeros y tres dibujantes, siendo preciso que yo examine dos o tres veces al día cuantas piececitas hace cada uno, y que haga por mis manos los planos de cada máquina, pues es cosa que no la puedo dar a hacer. De toda esta tarea continua lo que más me consuela es que están todos muy contentos con lo que hago, y que tendré el gusto toda mi vida de haber formado el mejor Gabinete de Máquinas que habrá en Europa» 20 . Estas afirmaciones del director podrán parecer, a primera vista, petulantes; pero era expresión de una auténtica realidad. 16 Madrid, 1944, tomo II, pág. 385. 17 A.H.N.: Estado, leg. 4.088, lib. 9. La carta se iniciaba así: «Enterado el rei por la carta de V.E. núm. 153 del buen estado en que halló V.E. el taller de modelos de maquinaria que tiene a su cargo don Agustín de Betancourt, ayudado de don Tomás de Veri y d o n j u á n de la Fuente, se ha manifestado S.M. mui satisfecho de la unión, aplicación, economía y primor con que trabajan esos sujetos, y prueba S.M. los auxilios que V.E. les ha dado y los que le diere sucesivamente; como también que hagan el viage que proyectaban y V.E. propone.» 18 El nombramiento en propiedad se demorará hasta el 14 de octubre de 1792. Véase más adelante el cap. III, epígrafe 1. 19 CLORANESCU: op. cit., p á g . 21.

20 Ibid.

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El embajador Fernán Núñez en una nueva carta de 29 de noviembre de 1789 pondera los méritos del científico español colmándole de alabanzas: «Todos los travajos que hace Betancourt son perfectos, y la exactitud y moderación con que procede en sus cuentas no dexa que desear. Aunque pudiera mui bien poner en ella el alojamiento y el de los demás pensionados, puesto que la maior parte está ocupado con los modelos y máquinas, sólo compreende en la cuenta de S.M. la parte correspondiente a los talleres y paga de su bolsillo el resto de la parte de casa que ocupan. Por ninguna de las adquisiciones de máquinas, planos y demás que ha cambiado no ha puesto más que el mero travajo de la copia; y la construcción y la adquisición se ha devido a su maña». El embajador exalta las cualidades personales del director en el trato amistoso con los colegas galos, reclamando generosidad para la liquidación de los débitos contraídos: «El lugar que se ha hecho entre estos sabios o ingenieros, convidándolos y agasajándolos a su costa; de lo que ha resultado el empeño de la suma que dice y que otro cualquiera huviera pedido por sólo dos o tres de [los] secretos que él ha adquirido, dándonos por mui contentos de haverlos adquirido a ese precio» 21 . En una misiva ligeramente posterior, la de 6 de enero de 1789, se ufanaba de remitir a Madrid el Indice de los modelos y memorias de don Agustín de Betancourt22. Gomo detalles curiosos relacionados con la colección diremos que Agustín de Betancourt se vanagloriaba de haber adquirido por 1.000 libras tornesas el original de una máquina de hacer cardas, de extraordinaria utilidad para las fábricas de paños . En otra ocasión (15 de febrero de 1790) era el propio Floridablanca quien preguntaba si entre las máquinas del Gabinete se encontraba una de vapor para fabricar monedas 2 4 . El Gabinete de Máquinas requirió para su montaje, además de pericia y buena voluntad, poderosa subvención económica. U n a colección tan importante de planos y maquetas tuvo que resultar por fuerza sumamente costosa. El importe total del gasto público resulta difícil de determinar, porque las cuentas se llevaron al principio con cierta anarquía. Agustín de Betancourt iba presentando las facturas de inversiones al banquero J u a n Bautista Condon, que éste hacía en el acto efectivas. El 26 de noviembre de 1787 el ministro de Estado exigió los oportunos justificantes, obligando con ello al

21 A.H.N.: Estado, leg. 4.099, lifa. 11. 22 Ibid., leg. 4.011, lib. 1, y 4.099, lib. 9, doc. 529. E n carta un poco anterior, 29 de noviembre de 1789, ya anunciaba el envío de la «lista de todos los modelos y planos». El mencionado Indice... constituía un anticipo del minucioso Catálogo que redactaría en Madrid en abril de 1792. Véase el cap. IV, epígrafe 1. 23 A.H.N.: Estado, leg. 4.088, lib. 7, doc. 320. Carta del embajador Fernán Núñez de 11 de noviembre de 1788. 24 Ibid., leg. 4.095, lib. 9. Se trataba de una carta cifrada. La versión dio el siguiente texto: «Sepa V.E. de don Agustín de Betancourt si entre sus máquinas tiene una de vapor que usan los yngleses para acuñar moneda. Está en sus índices».

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director a rendir cuentas el 8 de febrero siguiente 25 . Estas partidas, que revestirían evidente curiosidad, se han perdido para siempre. Las circunstancias cambiaron en 1788 al negarse en redondo el banquero galo a seguir mediando en el asunto. En vista de ello, no le quedó al embajador de España otro recurso que librar el dinero preciso, cargándolo en la cuenta de gastos extraordinarios. Esta resolución le fue participada al conde de Floridablanca el 23 de abril: «Este negociante —se refiere a Condon— reúsa, por esta razón, a continuarle adelantamiento alguno, con lo cual, a más de lo que en ello puede padecer el crédito de dicho Betancourt, no le es posible dexar de suspender sus ovras y cerrar su taller, si no le subministra algún dinero. Después de montado como lo está, e impuestos los oficiales en el modo de trabajar con un arreglo exacto a los planos (cosa que se ha conseguido a costa de mucho travajo), si se les despide y toma luego otros resultará un atraso de tiempo y un gasto crecido». Había que actuar con decisión y presteza: «Para salvar este inconveniente, he tomado sobre mi mandarle dar dos mil livras, porque no cesen las obras Ínterin V.E. no dispone el pago de las cuentas que han remitido, y el modo con que en lo sucesivo deve subministrárseles lo necesario» 26 . El silencio del ministro de Estado fue considerado como signo evidente de aprobación. Por esta favorable circunstancia los dispendios del Gabinete de Máquinas aparecen perfectamente registrados en las cuentas de gastos extraordinarios de la Embajada de España. Creemos de interés reproducirlos, advirtiendo que están computados en libras tornesas (al cambio: 1 libra equivalía a 4 reales).

Año 1788

1789

1790

1791

Meses Enero-febrero Marzo-agosto Septiembre-diciembre Enero-abril Mayo-agosto Septiembre-diciembre Enero-abril Mayo-agosto Septiembre-diciembre Enero-abril Mayo-agosto

Cantidad 2.000 8.700 7.900 10.100 8.800 8.800 11.000 9.000 17.600 13.700 23.260 27

25 A.H.N.: Estado, leg. 4.088, lib. 2, doc. 153. 26 Ibid. 27 Ibid. legs. 3.968 (lib. 1, doc. 366) y 3.971.

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En todas las partidas de gastos se hace constar que el dinero se ha invertido en «la colección de modelos de máquinas hidráulicas» 28 . Estas cantidades sumadas dan un total de inversión entre enero de 1788 y agosto de 1791 (dos años y ocho meses) de 120.860 libras. Si se tiene ahora en cuenta que durante el bienio 1786-1787 el gasto debió ser similar, se puede establecer un montante de gasto público en torno a 180.000 libras (720.000 reales) en cifras redondas.

3. Estallido de la Revolución francesa.— Traslado del Gabinete a Madrid. En 1790 la situación de los pensionados para el estudio de Hidráulica y Mecánica comenzó a ser preocupante y hasta si se quiere desesperada. Algunos como Betancourt y Veri eran ya titulados por la École des Ponts et Chaussées; otros estaban en camino de alcanzar la graduación. Pero tanto aquéllos como éstos veían ante sus ojos el negro panorama que les aguardaba. ¿Para qué tanto estudio y esfuerzo, si la carrera emprendida no tenía otra meta que el retorno a la patria y la dispersión por los lugares de origen? Las promesas hechas verbalmente, en 1785, por el secretario de Estado conde de Floridablanca no se habían cumplido ni siquiera en el papel. La Escuela de Caminos y Canales dormía en el silencio de los propósitos frustrados, y la nueva profesión de ingenieros Hidráulicos, con su cuerpo activo, era un objetivo poco menos que inalcanzable. El embajador de España Fernán Núñez se había erigido por sí mismo en campeón de la Escuela y el Cuerpo; pero sus cartas y recomendaciones, insistentes y reiteradas, tenían como respuesta el silencio o, algo que es aún peor, las evasivas. Los pensionados, por medio de memoriales, demandaron una justa resolución como premio a los sacrificios, sin obtener promesa alguna 2 9 . ¿A qué obedecía el mutismo? ¿A un cambio de plan y propósito? ¿Acaso a dificultades económicas, con el temor a contraer nuevos compromisos de esta índole? El silencio oficial tuvo que llenar de preocupaciones a Betancourt, por cuanto podía encubrir el naufragio de un proyecto, apenas nacido, sobre cuya oportunidad y conveniencia no cabía la d u d a o la vacilación. Por otra parte la Revolución francesa estaba adquiriendo un tinte agresivo y violento, con alarma de los representantes diplomáticos de las monarquías europeas ante la realidad de las represiones sangrientas y el éxodo masivo de los disidentes. Todos los pensionados tenían un mismo presentimiento, y al fin se cumplió inexorablemente. 28 Véanse otras variantes: «colección de modelos hidráulicos», «colección de modelos de máquinas», «colección de modelos», etc. 29 ANTONIO RUMEU DE ARMAS: Cienríay Tecnología en la España Ilustrada. Ediciones Turner. M a drid 1980, págs. 55-61.

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En el invierno de 1791 el retorno a España de Agustín de Betancourt estaba decidido. Ante la grave situación por la que atravesaba Francia, el rey Carlos I V y su gobierno se mostraban inclinados a acelerar el regreso, con objeto de salvar indemne la espléndida colección de planos y modelos de máquinas que se alineaban en los anaqueles del taller del pensionado. Es de advertir que en las vísperas de la partida, Agustín de Betancourt y J u a n de Peñalver llevaron a cabo un último esfuerzo remitiendo al conde de Floridablanca, a través de la E m b a j a d a , una Memoria sobre los medios de facilitar el comercio interior, suscrito en París el 20 de julio de 1791. El largo escrito, como su título indica, tenía por principal objeto planificar el comercio y el transporte; pero estas bases sustanciales encubrían un plan premeditado para el establecimiento de la Escuela de Caminos y Canales y el cuerpo de Ingenieros, con todos sus órganos de dirección y asesoramiento. En la Memoria no se hace expresa mención del Gabinete de Máquinas; pero sí se alude a él de una manera indirecta. Véase cómo se expresa el pertinente párrafo al proponer la necesidad de un archivo, que fuese registro de garantía y depósito de útil información: «En la J u n t a quedarían depositadas las copias de los proyectos aprobados, de los informes que hubiese dado, de las memorias que se le presentasen y juzgase útil conservarlas y los planos y modelos que procuraría adquirir, tanto de varias obras del reyno como de otras de los países estrangeros; con lo cual podría siempre responder a lo que se la consultase, y poseería un fondo de instrucción con que formar sugetos que procurarían a la nación la mayor utilidad» 3 0 . Es de suponer que los planos y modelos adquiridos en España y el extranjero estaban destinados, si la idea prosperaba, a engrosar los fondos del Real Gabinete. Ya está informado el lector de la decisión adoptada por el gobierno de Madrid, ante el mal cariz que iban tomando los acontecimientos de la Revolución francesa, de expedir rápidamente la colección íntegra de los modelos de máquinas para ponerla a resguardo de cualquier amenaza de destrucción. Durante los últimos meses de 1790 el clima de violencia se iba acentuando por momentos, aunque todavía el proceso subversivo estuviese en sus inicios. La primera orden que recibió Betancourt en ese sentido puede datarse de mediados de febrero de 1791. La correspondencia que por esta época sostenía Xavier Gide con su socio-patrono, el famoso relojero AbrahamLouis Breguet —radicado temporalmente en Londres— nos ilustra de la inexorable amenaza que pesaba sobre el común amigo, muy reacio a abandonar París. El 27 de febrero le comunicaba: «Mr. de Betancourt a diñé avec nous jeudi; il partira du 15 au 20 mars» 3 1 . El 18 de abril se constata un 30 A.H.N.: Estado, leg. 3.208, n.° 334. 31 JOSÉ A. GARCÍA-DIEGO: «Huellas de Agustín d e Betancourt en los Archivos Breguet», en Anuario de Estudios Atlánticos, n ú m . 21 (año 1975), pág. 202.

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segundo aviso: «Notre ami de Betancourt se prepare à force. L'on fait ses malles et caisses dont il a grand nombre» 3 2 . Dificultades de toda índole retrasarán una y otra vez la partida. El 2 de mayo, Gide la consideraba poco menos que inminente: «L'ami Betancourt emballe toujours; il aura de quoi charger un navire... J e crois véritablement qu'il n'y va q u ' à regrets» 33 . Por su parte la documentación española nos revela el largo proceso de expedición de las máquinas. Sabemos que en París aguardaban para ser transportados a España veinticuatro grandes cajones perfectamente acondicionados para el largo viaje. Es de advertir que los planos de máquinas se debieron expedir con anterioridad, pues habían arribado a Madrid a principios de julio de 1791. El día 15 de ese mes el conde de Floridablanca se dirigía, por medio de un oficio, al intendente de la Real Fábrica de Cristales de San Ildefonso Fernández Molinillo, adjuntándole una «lista de los cristales que se necesitan para enquadrar parte de la colección de planos de máquinas, que, de orden del rey, igualmente que de los modelos, ha formado don Agustín de Vetancor (sic)». Se le recomendaba que extremase el cuidado para que «se hagan según las dimensiones que se expresan en la nota» 3 4 . A última hora, cuando la cuenta de gastos del Gabinete estaba cerrada, hubo de añadir la última adquisición: «A don J u a n Peñalver, por una máquina de la colección de don Agustín de Betancourt... 106 libras» 35 . Como se h a b r á podido fácilmente apreciar, de todas las partidas de gastos del Gabinete de Máquinas la más voluminosa es la última. Consultando las cuentas se aclara el enigma. La partida correspondiente reza así: «A don Agustín de Betancourt, a cuenta de la colección de modelos de máquinas, y para gastos de su regreso a España, 23.270 libras» 36 . Hasta el paso de la colección de modelos por la frontera francesa ha quedado fielmente registrado: «Por el sello, vista y demás gastos de A d u a n a por 42 caxones con las máquinas de la Colección de don Agustín de Betancourt... 122 libras, 8 sueldos» 37 . Como no estaba previsto un local ex profeso para alojamiento del Real Gabinete de Máquinas, hubo que habilitar en el palacio del Buen Retiro diversos salones para la colocación de planos y maquetas. El arribo de los mismos a la capital de España se produce entre julio y septiembre de 1791. En cuanto al director, la salida de París —ciudad para siempre unida a sus triunfos y a su f a m a — se produce el 28 de julio de 1791. El viaje de retorno a la patria se efectúa con diversas escalas por razón de su innata curiosidad e insaciable afán de conocimientos.

32 33 34 35 36 37

Ibid. Ibid., pags. 202-203. A.H.N.: Haáenda. Registro de Reales órdenes, lib. 10.832, folio 369. A.H.N.: Estado, leg. 3.971. Ibid., leg. 3.968 (lib. 1, doc. 366 y 3.971). Cuenta del segundo cuatrimestre de 1791. /¿¿¿„leg. 3.971.

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Jean Résimont nos informa puntualmente de las urbes visitadas y los trabajos acometidos: «Habiéndose detenido en Lyon y otras ciudades para examinar el estado de sus manufacturas; en Barcelona para ver aquellas fábricas y tomar conocimientos del estado de su puerto, con el fin de ver si podía adoptarse allí un método que había inventado para limpiar los puertos de mar (el cual mereció tanto la aprobación del [capitán general] conde de Lacy como de la junta de generales de la armada, a quienes lo remitió [el ministro de Marina], el baylío don Antonio Valdés, para su examen)» 38 . Por este conjunto de circunstancias, la entrada de Betancourt en la capital de España se debió demorar hasta noviembre de 1791.

38 [JEAN RÉSIMONT Y MANUEL PÉREZ DURÁN]: «Noticias biográficas de D. Agustín de Betancourt», en Revista peninsular-ultramarina de caminos de hierro, telégrafos, navegación e industria, tomo I I (año 1857), pág. 346.

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III

EL REAL GABINETE DE MÁQUINAS DEL BUEN RETIRO INSTALACIÓN Y APERTURA

1. El palacio del Buen Retiro, sede provisional. — Inauguración del Museo. — Betancourt, confirmado como director. — Los colaboradores. — Planesy proyectos del director. Desde que Agustín de Betancourt hizo su entrada en Madrid se consideró como funcionario cesante, sin ocupación fija, pues a tal equivalía la dirección de un centro carente de vida propia y reducido a museo de curiosidades para un público por lo general indocto. Se veía encerrado, sin proponérselo, en una jaula que no era de oro sino de vil metal. El Real Gabinete de Máquinas estuvo condenado a una vida lánguida y mortecina hasta su definitiva transformación en Escuela de Caminos y Canales en 1802. Como ya se ha dicho, los planos y modelos expedidos por la E m b a j a d a de España en París fueron depositados en las dependencias del palacio del Buen Retiro situadas en el ala meridional del edificio 39 , a la espera del arribo a la corte de Agustín de Betancourt. U n a vez que el pensionado hizo acto de presencia en Madrid, en noviembre de 1791, se aplicó, con el ardor y entusiasmo que ponía en todas sus cosas, en acelerar la instalación del Real Gabinete. Betancourt recibió para su alojamiento personal unas habitaciones de la planta principal. Los planos y las maquetas de las máquinas se instalaron en los salones de «las señoras infantas» y en las dependencias antiguas de la Secretaría de Estado. Por último, para los talleres se reservaron las crujías bajas de dicho palacio 40 . 39 Capítulo II, epígrafe 3. 40 ARCHIVO DE PALACIO REAL: Buen Retiro, leg. 3. Informe del intendente Antonio T u d ó al ministro de Hacienda, don Cayetano Soler (11 de septiembre de 1798). Las crujías le fueron adjudicadas por Real orden de 11 de junio de 1793 (Ibid., lib. 5.773, fol. 50. I FUNDACION JUANELO I TURRIANO


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U n a Real orden de 19 de marzo de 1792 vino a disponer que se ejecutasen en el Buen Redro las oportunas «obras de comunicación desde la posada a las [salas] adonde tienen los modelos, planos y máquinas don J o s e f y don Agustín de Betancourt» 41 . De esta manera, y bajo los auspicios protectores del rey Carlos IV —aficionado en extremo a la mecánica—, el Gabinete pudo ser abierto a la pública contemplación el 1 de abril de 179242. Uno de los más asiduos visitantes será precisamente el monarca fundador. Conforme hemos visto, Agustín de Betancourt fue designado director del Gabinete en noviembre de 1788, sin que haya aparecido en los archivos públicos la Real orden pertinente. Por esta circunstancia sospechamos que el nombramiento debió reducirse a una simple carta de promesa. Lo corrobora el hecho sintomático de haber seguido percibiendo su sueldo de simple pensionado —18.000 reales— hasta octubre de 179 2 43 . El conde de Floridablanca tuvo tiempo sobrado para solucionar esta anómala situación, pero se limitó a recomendar a su protegido en un escrito informativo dirigido a su sucesor el conde de Aranda: «En el... Retiro se han colocado, con la posible curiosidad, los modelos y planos de máquinas... En ello han trabaj ado, con el celo e inteligencia que todos saben, don Agustín de Betancourt y su hermano, a quienes también conoce su excelencia y el mérito y utilidad de estos caballeros...» 44 . Por este conjunto de circunstancias, le tocó al conde de Aranda hacer el nombramiento en regla. Por Real orden de 14 de octubre de 1792, el prestigioso científico era designado, «en atención a sus méritos y servicios, director en propiedad del Real Gabinete de Máquinas, con el sueldo de veinte y quatro mil reales», precediéndose a cancelar la pensión que venía hasta entonces disfrutando D. Cuatro meses más tarde don Manuel Godoy suscribía una segunda Real orden, su fecha 24 de febrero de 1793, en la que se hacía constar cómo «el rey... ha venido en concederle el aumento de 20.000 reales de vellón al año sobre los 24.000 reales de sueldo que ya gozaba por el referido empleo... igualándole así con el director del Real Gabinete de Historia Natural» 4 6 . 41 Ibid., Buen Retiro, lib. 5.773, fol. 50. 42 El monarca español fue muy aficionado a la ebanistería y a la mecánica. Hay que señalar como otra de sus aficiones predilectas la relojería. 43 A.S.: Secretaría y Superintendencia de Hacienda, leg. 1 documento 432. Las cuentas de gastos de la institución se inician exactamente el 31 de marzo de 1792. 44 A.H.N.: Estado, leg. 2.816. Escrito de 31 de marzo de 1792. ANTONIO RUMEU DE ARMAS: El testamento político del conde de Floridablanca. Escuela de Historia Moderna (C.S.I.C.), Madrid, 1962, página 164. 45 A.S.: Secretaría de Hacienda, leg. 12, doc. 190 y 217. A.H.N.: Hacienda. Registro de decretos y órdenes a Tesorería general, lib. 6.468, fol. 567 v. Por medio de una segunda orden, expedida el 5 de noviembre era relevado el director «del pago de la media annata por su sueldo de 24.000 reales». 46 Ibid., leg. 12, doc. 268, y lib. 9.469, fol. 105 v. El aumento de sueldo se declara, en la propia orden, «libre de media annata». Don Manuel Godoy, duque de Alcudia y secretario de Estado, le comunicó a Betancourt la

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El duque de la Alcudia se ufana en sus Memorias de la creación del Real Gabinete, en la que ninguna parte había tenido, salvo u n a leve contribución a su enriquecimiento. «En medio de los gastos y cuidados que ofreció la guerra con la Francia y después con la Inglaterra —léese— todos los años se enriquecía de nuevas máquinas modelos el Gabinete real de este nombre, establecido en el Retiro. No era este un mero lujo ni u n a vana ostentación ociosa, porque establecía maestros teóricos y prácticos al servicio y al contento de los que venían a tomar luces. A los que deseaban poseer algunas de estas máquinas se les d a b a n instrucciones; a muchos se ayudaba, y a todos se les procuraba dirección y economía» 47 . Durante esta etapa de gobierno del Gabinete por Agustín de Betancourt hay que señalar sendas peticiones de cristales de calidad, para la conservación de los planos puestos a su cuidado 4 8 . En cuanto al personal de plantilla del nuevo organismo, Betancourt pudo retener consigo a J u a n de Peñalver, su más íntimo y estrecho colaborador, y al maquinista-maquetista Antonio Alvarez. La situación del director del Real Gabinete en Madrid fue harto desesperada, pues siendo un museo técnico, el número de los visitantes era exiguo. Los interesados por aplicar alguno de los modelos a las obras públicas o a la industria se podían contar con los dedos de la mano. Prevalecían, por tanto, los aficionados, los curiosos o los simplemente desocupados. De esta situación se hace eco en fecha tardía, 1813, la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, cargando excesivamente las tintas: «En el Real Sitio del Buen Retiro se hallaba establecido, bajo la dirección de don Agustín de Betancort, un precioso Gavinete de Máquinas consgracia, por medio de carta particular con idéntica fecha: «Satisfecho el Rey de los buenos servicios de Vs., y queriendo remunerar su particular industria y actividad en la adquisición de los modelos, planos y memorias que ha recogido en diversas partes de Europa, para formar el Real Gabinete de Máquinas, establecido en Madrid bajo la dirección de Vs., no menos que su exacto desempeño en las comisiones del Real servicio que se le han encargado, h a venido en conceder a Vs. el aumento de 20.000 reales de vellón al año, sobre los 24.000 reales de sueldo que ya goza como director del referido Gabinete». ALEJANDRO CIORANESCU: Agustín de Betancourt. Su obra técnicay científica. Instituto de Estudios Canarios. La Laguna, Tenerife, 1965, páginas 21-22. 47 Cuenta dada de su vida política por Don Manuel Godoy, príncipe de la Paz, o sean Memorias críticas y apolegéticas para la historia del reinado del Señor Don Carlos IV de Barbón. Madrid, 1836, tomo II, página 209. Por razones de brevedad, esta obra será citada en adelante con el título de Memorias críticas y apolegéticas. 48 A.H.N.: Hacienda. Registro de Reales órdenes, lib. 10.833, folios 15 y 493. Como se recordará, la primera petición de cristales databa del 15 de julio de 1791. Con posterioridad Agustín de Betancourt fue solicitando cristales del Real Almacén de Madrid, de tres clases, hasta sumar 123 piezas por un importe de 32.068 reales con 12 maravedíes. El ministro de Hacienda, Diego Gardoqui, lo ponía en conocimiento del conde de Floridablanca el 17 de enero de 1792, para el ingreso de dicha cantidad en la tesorería del Real Almacén. Por una nueva Real orden de 4 de octubre de 1792 se exigía del superintendente del Real Almacén, don Francisco Fernández Molinillo, la entrega de cristales a don Agustín de Betancourt «para poner varios planos de la colección».


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truidas en los países extrangeros, compradas y transportadas a éste a costa de inmensos caudales, para que sólo sirviesen de espectáculo a los que con permiso del señor director y sin más motivo que el de satisfacer una vana curiosidad (pues rara vez se permitía su examen) entraban a verlas casi siempre sin inteligencia» 49 . Desde luego el Real Gabinete de Máquinas, segregado de la proyectada Escuela de Caminos y Canales (concebido para ésta como centro de experimentación) no tenía razón de ser ni de subsistir. Se había convertido, sin proponérselo en Museo de las Máquinas y de la Tecnología, cuyo elevado coste no justificaba para los coetáneos su inmenso valor con vistas al impenetrable futuro. En cuanto al director, encerrado en la «jaula» del Buen Retiro, veía pasar los días en medio de la desesperación y del tedio, sin esperanzas de una digna y utilitaria colocación. No puede sorprendernos por ello que solicitase, con el respaldo de amigos y valedores, una nueva salida al extranjero para perfeccionar estudios y experimentar nuevos inventos. Por la fecha de la demanda, 1793, la Revolución francesa había llegado a la culminación, hallándose media Europa en guerra contra los extremistas, incluyendo a nuestra propia patria. Por este motivo la nueva pensión le fue concedida para Inglaterra, territorio donde le hallamos instalado en el mes de noviembre del año expresado. Agustín de Betancourt, director del Gabinete de Máquinas, va a permanecer en comisión de servicios entre finales de 1793 y los días postreros de 1798. En este lustro vive virtualmente en el extranjero, salvo brevísimas jornadas de enlace en las que aparece radicado en Madrid 5 0 . Se establece en Londres entre 1793-1796, dedicado a sus estudios e invenciones. En esta etapa concibe y experimenta su famoso telégrafo óptico. La guerra declarada entre España e Inglaterra le obliga a abandonar esta última nación. Entonces se vio integrado como técnico en una empresa española de promoción en América, la expedición a Guantánamo, en la isla de Cuba, patrocinada por el conde de Mopox. La ruta de retorno tiene escalas en París, Madrid y La Coruña. Zarpa de este último puerto en junio de 1797, siendo inmediatamente capturado por la flota inglesa y devuelto a España por la vía de Lisboa. U n a tercera pensión, ahora en París, le permite perfeccionar el telégrafo óptico (septiembre de 1797-diciembre de 1798) 51 . Si destacamos, con reiteración, este invento débese a la circunstancia de 4 9 ARCHIVO DE LA REAL SOCIEDAD ECONÓMICA MATRITENSE DE AMIGOS DEL PAÍS. ( E s t e

fondo

será citado en adelante con la sigla: A.S.E.M.), leg. 218, exp. 2. Borrador del escrito remitido por la Sociedad Económica Matritense al Jefe Político de Madrid el 27 de noviembre de 1813. Será estudiando con detención en el capítulo V I I , epígrafe 1. 50 ANTONIO RUMEU DE ARMAS: Ciencia y Tecnología en la España Ilustrada. Ediciones Turner. M a drid 1980, págs. 176-232. 51 Ibid., págs. 232-241.

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que el Gabinete de Máquinas va a estar implicado en el montaje de la primera línea telegráfica española 5 2 .

2. Más datos sobre el personal de plantilla. — Relevante personalidad de Juan López de Peñalver. — Los conserjes Antonio Alvarez y Bartolomé Sureda. — Rendición de cuentas. La triste hora de la dispersión se hizo realidad, en 1791, p a r a los pensionados en París bajo la jefatura de Betancourt. Tomás de Veri retornó a la isla de Mallorca; J o a q u í n Abaitúa buscó un acomodo que se nos escapa, y J u a n de M a t a —asómbrese el lector— se vio encasillado como cónsul de España en Cette 5 3 . U n a excepción hay que hacer, como es sabido, para J u a n López de Peñalver, que pasará, con el tiempo, a integrarse en la nómina del Gabinete de Máquinas, ejerciendo las funciones de encargado. Ello nos da pie para perseguir brevemente sus andanzas, a partir de los preparativos para el abandono de París. Los postreros pasos de J u a n de Peñalver en la capital de Francia antes del éxodo nos son conocidos. Este científico español, que además de matemático y especialista en hidráulica, era un competente físico, propuso al rey Carlos I V la formación de un Gabinete de Física en Madrid, aprovechando la favorable circunstancia de que el coleccionista M r . Charles ponía en venta una espléndida excerpta. La noticia fue recibida con excepcional interés, por cuanto la Secretaría de Estado ordenó inmediatamente que se formase y remitiese el Catálogo de instrumentos y máquinas de la mencionada colección (20 de noviembre de 1791) 54 . Sin embargo, el apresurado desbordamiento de los sucesos políticos frustró el propósito inicial. J u a n de Peñalver va a verse enrolado a continuación en otra empresa científica de la mayor trascendencia: la participación en las operaciones de medición del arco de meridiano en el suelo español, acometida por los científicos franceses J e a n Baptiste Delambre y Pierre Méchain, en 1792, por encargo expreso de la Asamblea Legislativa de Francia y la Academia de Ciencias de París. Esta comisión era compartida, pues el gobierno español designó como segundo representante al célebre astrónomo José Chaix. Los pasaportes para el viaje de Peñalver y Chaix les fueron expedidos, por el agente Ocáriz, en julio de 1792, haciéndose constar en los mismos que 52 Ibü., págs. 225-241. ANTONIO RUMEU DE ARMAS: « L a línea telegráfica M a d r i d - C á d i z (1800), p r i m e r a d e E s p a ñ a y segunda de E u r o p a » en la revista Hispania, tomo X L I I (1982), págs. 531-563. 53 ANTONIO RUMEU DE ARMAS: Ciencia y Tecnología en la España Ilustrada. Ediciones T u r n e r . M a drid 1980, págs. 134-139. 54 A . H . N . : Estado, legs. 3.969, doc. 73, y 4.021, docs. 111 y 136. El encargado d e negocios de E s p a ñ a , D o m i n g o Iriarte, d a por recibida la orden en su carta de 2 de diciembre de 1791.

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marchaban a Barcelona «para la operación del arco de la meridiana» 55 . La partida de los dos científicos está probada, sin lugar a dudas, en el mes de agosto 56 . Por otra parte, la presencia de ambos en la ciudad condal se constata en septiembre del año expresado. U n a Real orden del 27 de octubre les afecta de manera directa; por medio de ella se ordenaba el abono, en la eventual residencia, del importe de las respectivas pensiones de 12.000 reales anuales mientras se hallasen «ocupados en asuntos del Real servicio», con la libranza adicional de los meses de agosto-septiembre, pendientes de cobro por causa del desplazamiento. Los científicos aparecen distinguidos con la denominación de «pensionados para las ciencias exactas» 57 . U n a segunda Real orden, de 27 de diciembre, les otorga una gratificación de 6.000 reales como «ayuda de costa», por razón de los gastos de viaje 58 . La permanencia de Peñalver y Chaix en Barcelona se va a extender desde septiembre de 1792 hasta enero de 1793; en total un semestre. Como es sabido, el objetivo último de la misión científica que relatamos era implantar un sistema universal de medidas. Como puntos de partida se aceptaron los valores obtenidos por Bouguer-La Condamine y se verificó de nuevo la meridiana de Cassini 59 . El encargo recibido por Delambre y Méchain era de prolongarla hasta Barcelona. Delambre se encargó de medir la parte septentrional del arco de meridiano comprendido entre Dunquerque y Rodez, mientras que Méchain debía avanzar hacia el sur por Carcasona y Camprodón hasta la capital del principado. Éste último ascendió hasta el Canigó, con objeto de unir la red española de triangulación con la francesa. Luego instaló observatorios en diversos puntos eminentes de la geografía catalana, entre otros Costa Bona, Rocacorba, Montserrat y Montjuich 6 0 . J u a n de Peñalver y José Chaix colaboraron con los colegas franceses en las operaciones de medición, demostrando en todos los trabajos extraordinaria competencia. Acabada la tarea de la medición del arco meridiano, los pensionados orientaron sus pasos hacia la capital de España, adonde arribaron a finales de enero de 1793, «a dar cuenta de su comisión» 61 . 55 56 57 58

A.H.N.: Estado, leg. 4.015, lib. 4, doc. 326. Ibid., leg. 4.007, doc. 11. Carta de Ocáriz de 31 de agosto, dando aviso de la salida. A.H.N.: Hacienda. Registro de decretos y órdenes a Tesorería general, lib. 6.468, fol. 579. A.S.: Secretaríay Superintendencia de Hacienda, leg. 12, documento 237. A.H.N.: Hacienda. Registro de Reales órdenes, lib. 9.469, fol. 6. 59 Bouger y La Condamine midieron el arco de meridiano en el ecuador en la famosa expedición al virreinato del Perú entre 1736-1744. Por su parte Cassini y La Caille verificaron, en 1739, el arco de meridiano desde Dunquerque a Colibre. 60 JUAN VERNET GINÉS: Historia de la ciencia española. Instituto de España. Madrid, 1975, págs. 165-168.

61 A.H.N.: Hacienda. Registro de Reales órdenes, lib. 9.469, folio 242. En el archivo del relojero Breguet se conserva una carta de Peñalver, escrita en 1793, en la que participa a su patrono la venta de «la montre á perles». Véase por ello que era un agente más del celebérrimo industrial.

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Hasta tanto que se les buscaba acomodo, hubo que atender a su sustentación. La Real orden de 21 de abril imponía a la Tesorería mayor la obligación de pagar en Madrid los 12.000 reales de sueldo anual, con efectos económicos de 1 de febrero, «a los pensionados para el estudio de la hidráulica» 62 . La adscripción al Gabinete de Máquinas tuvo que producirse en fecha inmediata a la señalada. Para su alojamiento se le habilitaron unas dependencias en el palacio del Buen Retiro 63 . J u a n de Peñalver fue otra de las víctimas de sueños y promesas incumplidos. Pese a su extraordinaria categoría científica tuvo que conformarse con retener por espacio de varios años la módica pensión estudiantil de 12.000 reales y el poco honroso puesto de «encargado» del Gabinete. En los primeros meses de 1794 lo hallamos establecido en Cataluña, sin otro título que el de «pensionado en Hidráulica», con la específica misión de registrar las minas de carbón ubicadas en las zonas costeras. El segundo proyecto consistía en la construcción de canales que permitiesen el transporte del mineral a los puertos cercanos. Para hacer realidad el plan de explotación minera, Peñalver recabó los auxilios del secretario de Estado, duque de Alcudia. Las exigencias eran bien exiguas: disfrute de la pensión de los 12.000 reales, más otros 2.000 de auxilio para los «cortos gastos que se harán en las nivelaciones del terreno». La respuesta de don Manuel Godoy le dejó descorazonado (Real orden de 15 de marzo de 1794). No habiendo dinero disponible, debería verificar los trabajos a su costa o buscar, en otro caso, algún particular que quisiera cubrirlos 64 . El pensionado tuvo'arrestos para realizar el estudio técnico a sus expensas, para lo que tuvo que solicitar encima la oportuna licencia del ministro de Hacienda . En esta comisión, y acaso en otras similares, se entretuvo el pensionado durante el plazo de año y medio, pues la reincorporación al Gabinete de Máquinas se retrasa hasta finales de 1795. Otro cargo de cierta relevancia dentro del Gabinete era el de conserje o custodio, cuyas funciones se identifican con las de un auténtico administrador. El maquetista Antonio Álvarez fue adscrito a este cago, con 6.000 reales

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Al mismo tiempo le anuncia que las observaciones sobre el meridiano están casi terminadas, y que se prepara a partir para Madrid. JOSÉ A. GARCÍA-DIEGO: «Huellas de Agustín de Betancourt en los Archivos Breguet», en Anuario de Estudios Atlánticos, núm. 21 (año 1975), pág. 184, nota 10. Ibid. En esta orden se vuelve a insistir en que estaban «ocupados para asuntos del Real servicio». ARCHIVO DE PALACIO REAL: Buen Retiro, legs. 1 y 4. Se le concedió para alojamiento unas habitaciones encima mismo de «las piezas en que están las máquinas de don Agustín de Betancourt». En enero de 1799 ardió la chimenea, con la consiguiente alarma. En octubre de este mismo año hubo de transferirse a distinto pabellón. Más adelante —alrededor de 1804— pasó a alojarse en otra residencia oficial, seguramente por razón de su cargo de igualador de pesas y medidas. A.H.N.: Hacienda. Registro de Reales órdenes, lib. 10.835, folio 219. Ibid., fol. 288. La licencia le fue concedida el 8 de abril.


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de sueldo anual y alojamiento en el Buen Retiro 66 . El 1794 renunció a dicho puesto, por trasladarse a América en el desempeño de una comisión ignorada. Don José Clavijo y Fajardo, en funciones de director, propuso para reemplazarle al maquinista y artista Bartolomé Sureda, con idéntico estipendio y habitación. La designación se hizo efectiva por orden ministerial de 25 de agosto 67 . Es de advertir que por estas fechas el beneficiario se hallaba en Londres prestando una estrecha colaboración a Betancourt en sus trabafifi jos e invenciones . Por último, se completaba la plantilla con el oficial ebanista Manuel Rioboo, «encargado del aseo y cuidado del Real Gabinete de Máquinas» 6 9 Como durante la etapa que transcurre entre 1793-1798 Agustín de Betancourt estuvo ausente de España en su casi totalidad, J u a n de Peñalver asumió la dirección de facto del mencionado organismo. H a y que hacer una excepción p a r a el período de su ausencia (1794-1795), en que ejercieron similares funciones el conseije Antonio Alvarez, el vicedirector del Real Gabinete de Historia Natural, José Clavijo y Fajardo, y el encargado del aseo, Manuel Rioboo. En la actuación de las cabezas rectoras hay que señalar algunas decisiones de interés. Entre 1795 y 1799 José Clavijo Fajardo y J u a n de Peñalver reclamaron del Real Almacén de cristales de la corte el envío de varias remesas para atenciones del servicio 70 . M á s importancia reviste la incorpo66 ARCHIVO DE PALACIO REAL: Buen Retiro, leg. 1. Carta de José Clavijo y Fajardo, «encargado interinamente, de orden del rey, de la dirección del Real Gabinete de Máquinas», a don J u a n Manuel Alcocer (4 de septiembre de 1794). 67 MUSEO NAVAL DE MADRID: Expedición del conde de Mopox (manuscrito 2.243), tomo IV, documento 47. 68 Véase el epígrafe 1 de este capítulo. 69 Para él reclamó alojamiento en el palacio del Buen Retiro don José Clavijo Fajardo, en calidad de encargado temporal del Real Gabinete de Máquinas (oficio de 4 de septiembre de 1794). Lo solicitaba, con carácter interino, hasta tanto que regresase de Londres el titular don Bartolomé Sureda. Por segunda vez, en octubre de 1798, el ministro de Estado, Saavedra reclamó residencia para Rioboo. El intendente del Buen Retiro, don Antonio Tudó, contestó al secretario que el palacio estaba a tope, sin ninguna dependencia libre (14 de octubre). E n vista de la resistencia, se conminó su cumplimiento de Real orden (10 de noviembre), alcanzando al fin Rioboo la habitación que precisaba. La fuerza de este empleado radicaba en las continuas ausencias de Betancourt y Sureda, que hacían de él pieza importante del Gabinete. ARCHIVO DE PALACIO REAL: Buen Retiro, leg. 1, y lib. 5.773 fol. 50. 70 A.H.N.: Hacienda. Registro de Reales órdenes, libs. 10.837, folio 285 v., y 10.840, fol. 881 v. Registro de decretos y órdenes de Tesorería general, lib. 6.475, fol. 414. La primera petición (Clavijo) era de 88 cristales de 16 pulgadas de largo y 14 de ancho. Se concedieron por orden de 7 de agosto de 1795. La segunda d e m a n d a (Peñalver) era de 64 cristales de 15 1/2 «en cuadro». Se adjudicaron por orden de 23 de octubre de 1797. La tercera y última (Peñalver) era una orden de pago por la cantidad de 3.270 reales, importe de 90 cristales finos entregados al Gabinete; su fecha, 3 de diciembre de 1799.

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ración al museo —por gestión del primero— de las máquinas sin uso conservadas en el mencionado almacén . El Gabinete de Máquinas puede calificarse de institución poco gravosa para el erario público. Los gastos que pudiéramos llamar de instalación ascendieron a 25.077 reales entre el 31 de marzo de 1792 y el 31 de agosto de 179372. Después la Secretaría de Estado impuso como norma la rendición de cuentas por lapsos de tiempo más breves. Los gestores de la institución presentaban la nota de gastos con irregularidad, cada dos, tres, cuatro y a veces más meses, obteniendo con ello las oportunas libranzas. Sumando las diversas partidas resultaría el siguiente coste anual: 1794, 6.867,35 reales; 1795, 7.307,17 reales; 1796, 14.185,61 reales; 1797, 22.341,54 reales, y 1798, 30.191,26 reales 73 . Como durante los años que transcurren entre 1793-1798, Agustín de Betancourt permaneció en el extranjero casi sin interrupción, la rendición de cuentas incumbió, en dicha etapa, a J u a n de Peñalver. También a éste último le tocó ausentarse de Madrid —conforme conocemos—, correspondiéndole entonces la tarea al conserje Antonio Álvarez, al vicedirector del Gabinete de Historia Natural, José Clavijo y Fajardo, y al encargado del aseo, Manuel Rioboo.

71 Ibid. Registro de Reales órdenes, lib. 10.835, fol. 759. 72 A.S.: Secretaría y Superintendencia de Hacienda, leg. 12, documento 432. Presenta las cuentas al director Betancourt. 73 A.S.: Dirección general del Tesoro, leg. 17, 2.°, núm. 25. E n este legajo se conservan las cuentas en toda su integridad (1792-1798). Dichas cuentas se repiten, por separado, en otros fondos del A.S. y del A.H.N. A.S.: Secretaría y Superintendencia de Hacienda, leg. 12, docs. 432, 583, 649, 693, 714, 749, 111, 880, 919, 957; leg. 13, docs. 67, 97, 136, 165, 307, 388, 498, 541, 661, y leg. 14, docs. 6, 48, 95, 96, 155, 256, 302. A.H.N.: Hacienda. Registro de Reales órdenes, lib. 9.469, fol. 609. A H.N.: Hacienda. Registro de decretos y órdenes a Tesorería general, libs. 6.470 (fols. 193, 435, 460 y 3.470), 6.471 (fols. 61, 191 y 372 v.), 6.472 (fols. 139, 450, 549 y 2.140), 6.473 (fols. 51 v., 272 y 351 v.) 6.474 (folios 28, 292 v., 383, 486 v., 506 y 547) y 6.475 (fol. 21).


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IV

LOS CATÁLOGOS DEL REAL GABINETE DE MÁQUINAS

1. El Catálogo manuscrito de Betancourt, conservado en la Biblioteca del Palacio Real (1792). — Disposición y características del mismo. La colección de planos y modelos que se exhibían en los salones del palacio del Buen Retiro constituía una de las más preciadas y ricas de Europa. Si no hubiera desaparecido, por destrucción, abandono y desidia, a lo largo del siglo XIX, hoy constituiría una riqueza básica, de incalculable valor, para un Museo de la Ciencia y la Tecnología. Por suerte, el nuevo y flamante director redactó en 1792 un Catálogo de la Colección de Modelos, Planos y Manuscritos, que de orden del primer secretario de Estado ha recogido en Francia don Agustín de Betancourt y Molina, que aparece firmado por el autor el 1 de abril, es decir, el día mismo de la inauguración. Por este valioso opúsculo conocemos con toda perfección y detalle la espléndida excerpta, que se componía de 270 modelos, 359 planos y 99 memorias. Dicho manuscrito se conserva en la actualidad entre los fondos de la biblioteca del palacio de Oriente de Madrid 7 4 . En la «Advertencia» o introducción que precede al Catálogo el director del centro explica con todo detalle el proceso de formación del mismo: «Hallándome en París, en 1786, me m a n d ó el Excmo. Sr. Conde de Floridablanca que me dedicase a adquirir los conocimientos de hydráulica, que no podía lograr en España. En vista de esta orden tuve la honra de hacer presente a S.E. que de poco serviría a la nación el que yo me instruyese en este ramo, si no se proporcionaban los medios de propagar las luces que podía adquirir, tanto theóricas como prácticas; y que para ver logrados los deseos de S. E., juzgaba conveniente recoger todos los planos que tuviese oportunidad, relativos a este estudio y juzgase dignos de conservarlos, y formar una colección de modelos, tanto de algunos puentes, exclusas y otras obras hydráulicas, 74 Signatura: 11-823. H a sido localizado y dado a conocer por el autor de este trabajo.


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como de las mejores máquinas que han servido y se usan en el día para facilitar el trabajo de ellas...» La aceptación del proyecto por parte del gobierno español se hizo sin reparos ni cortapisas de ninguna especie: «Convencido S.E. de lo fundado de esta proposición, me dio las más amplias órdenes para que formase la colección que proponía, al mismo tiempo que encargaba al Excmo. Sr. Conde de Fernán Núñez me diese el dinero que necesitase para ella.» A renglón seguido, entrando en materia, expone Betancourt el objetivo primordial de la colección, centrado «en recoger las principales cosas que tienen relación con la hydráulica o con la construcción de canales y caminos». Al mismo tiempo, y con carácter secundario, fue tomando buena nota de las «máquinas de artes de que tenemos suma falta, y que sería muy difícil adquirirlas si se descuidaba la ocasión que se ofrecía con motivo de tener que tratar con tantos sabios y artesanos». Como norma general de actuación establece un claro distingo de las máquinas útiles y las inútiles o publicadas. A las primeras dedica de manera exclusiva su atención. «Solamente aquellas cosas que se hallan esparcidas en varias partes —léese—, que se han juzgado ser más útiles, que no se encuentran descritas o lo están mal en los autores que tratan de ellas o que existen escondidas en algunos talleres». En cambio, le parece improcedente «modelar o representar en pequeño todas las máquinas hydráulicas, pues, además de... sumamente largo, en cierto modo era inútil, pues hay muchas que aunque sumamente ingeniosas no son tan útiles como aparentan, y otras... se hallan bien explicadas y dibujadas en varios libros de hydráulica y mecánica...». En cuanto al modus operandi se ofrecían tres opciones al director del equipo hidráulico en la provechosa etapa de trabajo parisién: 1.° Hacer los modelos «toscamente, sin más objeto que el de dar a conocer los principios en que estaba fundada su construcción y movimientos». 2.° «Construirlos todos en madera, guardando las principales proporciones». 3.° «Executarlos sujetando a escala hasta las menores piezas, formando los ensambles de las maderas y las uniones de los hierros, del mismo modo que se deben construir en grande, y haciendo cada parte de la materia que le corresponde». Como podrá fácilmente suponerse, Agustín de Betancourt optó por esta última solución, la única verdaderamente científica, pese a la ingente tarea que le aguardaba y el coste muy superior. Para la ejecución material de los modelos contó con la colaboración de todo el equipo hidráulico, y de una manera particular con la dedicación exclusiva del maquetista Antonio Álvarez y de «varios operarios». La utilización de los modelos requería atenerse a los principios y leyes de la mecánica. El autor previene de ello al usuario indocumentado: «No se debe esperar que la mayor parte de estos modelos hagan el mismo efecto, ni aun proporcional al que le corresponde hacer executado en el tamaño que debe tener en grande, pues si estuviesen arreglados para obrar en pequeño seguramente no obrarían aumentando todas sus partes baxo una misma FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


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proporción. Supongamos que en una m á q u i n a se aumenten todas sus partes por una escala mayor: es constante que las líneas o palancas seguirán la de los quebrados, y los sólidos o pesos la de los cubos. Si en la máquina obra la perención, como sucede en los martinetes para batir el cobre y el hierro, en las mazas para clavar las estacas, etc., es evidente, por los principios de la mecánica, que siendo la máquina triplicada que otra, su efecto será ochenta veces mayor, puesto que el martillo o maza será veinte y siete veces más pesada y que cae de una altura triple. Lo contrario sucede cuando la máquina se reduce a la tercera parte. El mismo raciocinio se podrá hacer con las máquinas en que influyen la inercia, la elasticidad o el choque del aire, los rozamientos, la rigidez de las cuerdas, la tenacidad o coherencia de los metales, la resistencia de las maderas y otras cosas que siguen unas proporciones muy diferentes de la escala por donde se ha aumentado o disminuido la máquina. Así qualquiera que necesite executar en grande uno de estos modelos, deberá copiarlo exactamente, según la escala que tiene cada uno de ellos, o, si le conviniesen otras dimensiones, le variará las partes de que consta en la razón que le corresponda». Si en el Real Gabinete de Máquinas destacaban, como auténticas joyas, los modelos o maquetas, un conjunto importante de planos constituía, en el momento fundacional, una serie independiente. El director justifica la decisión en estos términos: «Como hai muchas cosas en la hydráulica y en la mecánica que sería sumamente largo y costoso el modelarlas, y, por otra parte, se necesitaba recogerlas para completar la colección, se ha tomado el partido de hacerlas dibuxar; pero de un modo que no solamente puedan servir para comprehender lo que representa cada plano, sino para que éstos sirvan de modelos a los que quieran dedicarse a esta clase de dibuxo». Por último, en los anaqueles de la institución se conservaban, en copias manuscritas, diversas memorias científicas recogidas en centros oficiales y bibliotecas particulares. Sobre este importante fondo señala Betancourt las siguientes precisiones: «Algunos —se refiere a los manuscritos— los he recogido del Archivo de la Escuela de Puentes y Calzadas de París, cuyos ingenieros me han tratado, durante mi mansión en aquella capital, con la mayor franqueza y amistad, y otros de diferentes académicos y sabios, que he tenido que freqüentar en varias provincias de la Francia». Como antes se ha dicho, en la colección prevalecían las máquinas, aparatos e instrumentos «que tienen relación con la hydráulica o con la construcción de canales y caminos», pero ello no fue óbice p a r a la incorporación a la excerpta de otros ingenios relacionados con las artes que merecían su rápida propagación por todo el país. La introducción concluye con estas palabras de incitación al gobierno en favor del Real Gabinete: «Casi todas las [máquinas] que se hallan en esta colección son de las que se usan en Francia; pero en la Italia, Holanda y Alemania hai muchísimas hydráulicas, que sería muy útil poseerlas, tanto para los ríos y canales, como para las minas; y las relativas a las artes mecánicas, es en Inglaterra donde se deben buscar. ¡Ojalá que nuestra nación vea FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


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algún día reunidas todas las máquinas que necesita para trabajar con solidez y economía en los caminos y canales y para obrar en las artes con perfección y prontitud, haciendo con la población actual la misma obra que haría con un número de habitantes viente veces mayor!» Entrando ahora en el contenido de la colección a través de la guía redactada por Betancourt, ésta aparece dividida en tres partes, que han quedado perfectamente esbozadas en la nota introductoria: I. Catálogo de los modelos y maquinas. II. Catálogo de los planos. III. índice de las Memorias recogidas en Francia. La primera parte, el Catálogo de los modelos y máquinas, se subdivide en los siguientes epígrafes: 1. Montea 7 5 (núms. 1-50). 2. Máquinas para clavar y arrancar estacas (51-59). 3. Máquinas para serrar estacas debaxo del agua (60-63). 4. Máquinas para sacar la arena de los ríos (64-65). 5. Máquinas para levantar pesos (66-85). 6. Andamios y varios métodos de enlazar las maderas para los puentes, molinos y otras máqunas (86-121) 7 Puentes y cimbrias (122-139). 8. Esclusas para los canales, ríos y puertos de mar (140-145). 9. Bombas y máquinas para elevar el agua (146-164). 10 Máquinas relativas a la conducción de las aguas (165-171). 11. Carros que se usan en Francia para transportar toda especie de mercancías, piedras maderas etc., y máquinas para pesarlas (172-213). 12. Armaduras y modos de enlazar las maderas para cubrir los edificios (214-225). 13. Máquinas para dibujar, niveles y otros instrumentos (226-234). 14. Varias máquinas relativas a diferentes artes y manufacturas (235-270). Siendo imposible a todas luces relacionar el formidable cúmulo de 270 modelos o maquetas, nos hemos de circunscribir a señalar algunas peculiaridades del conjunto, más a título de curiosidad que de otra cosa. Entre los modelos de puentes eran de admirar los construidos en Francia, a lo largo de su fructífera carrera, por el fundador de la École des Ponts et Chaussées, J e a n Rodolphe Perronet, maestro indiscutido del científico español. El más famoso de estos puentes, el de Sainte Maxence, en París merece al coleccionista esta calificación: «es uno de los más preciosos que se han ejecutado jamás». Del puente de Neully, en los aledaños de la capital hace este merecido elogio: «por el tamaño de sus arcos (de 140 de cuerda y 35 de ságita), por su magnificencia, sencillez, ligereza y sólidos principios con que se construyó, es digno de servir de modelo a todos los que quieran exercitarse en esta clase de obras». O t r a maqueta notable era la del puente de Brunoi, «a seis leguas de París». Con carácter de prototipo abstracto figura un «modelo de puente de madera sobre pilas de piedra, inventado por M r . Perronet». ^ Merecen asimismo destacarse las maquetas de otros puentes construidos por los ingenieros M o r a n d y Ulric, este último en Schaffouse (Suiza). Entre las esclusas hay que mencionar la inventada por el ingeniero Pitron. La mayor parte de las máquinas relacionadas en el texto que nos ocupa 75 Se comprendían en este apartado los modelos de cortar las piedras para formar escaleras bóvedas, pechinas, arcos, etc.


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son anónimas; pero otras muchas se debían a la poderosa inventiva de los arquitectos, ingenieros y maquinistas franceses Rondelet, Golle, Perronet, Trouville, Périer, Orme, etc. A ellos hay que sumar el nombre del maquinista inglés Bradie. Las invenciones son de la más extraña y sorprendente variedad: grúas, máquinas para clavar estacas, máquinas para sacar arena, bombas y todo género de maquinaria de obras públicas y actividades industriales. U n simple detalle bastará para hacerse idea del cuidado con que se había realizado la colección. Las máquinas de levantar pesos (grúas) habían sido reproducidas de los originales que estaban funcionando en París, Marsella, Le Havre, Rouen, Orleans, Neuilly, Ostende, Moulins, etc. La segunda parte de la guía betancouriana del Real Gabinete está form a d a por el Catálogo de los planos. Dicha sección se subdivide, como la anterior, en epígrafes, reducidos en este caso concreto a doce, con un total de 359 planos. Helos aquí: 1. Máquinas para aserrar estacas debaxo del agua (núms. 1-5). 2. Máquinas para levantar y tirar pesos (6-18). 3. Malecones, andamios y varios métodos de enlazar las maderas (19-47). 4. Puentes y acueductos (48-96). 5. Esclusas para ríos, canales y puertos de mar (97-128). 6. Bombas y máquinas para elevar el agua (129-194). 7. Máquinas relativas a la conducción de las aguas (195-199). 8. Carros y máquinas para pesarlos (202-213). 11. Planos relativos a diferentes artes y manufacturas (328-359). Esta sección, por su misma monotonía, no pasaba de ser sino un complemento de la primera, con la que coincide en líneas generales, como habrá descubierto fácilmente el lector. Como en el caso de los modelos, la mayor parte de las invenciones son anónimas, de uso común, pero tampoco faltan las que tienen autoría. Véanse algunos nombres de arquitectos, ingenieros o maquinistas afamados: Voglie, Laval, Perronet, De Cessart, Lamblardie, Comté, Bradie, Dumas Cordel, Périer, etc. De todos los epígrafes, el mayor interés recae en el titulado Puertos de mar, por no tener posible correspondencia en la sección de modelos. Los surgideros más importantes de Francia e Inglaterra aparecen perfectamente registrados con profusión de mapas generales o parciales: Brest, Rochefort, Cherbourg, Dunquerque, Le Havre, Boulogne, Bristol, Liverpool, Plymouth, Portsmouth, etc. La tercera parte de la colección se titula índice de las Memorias recogidas en Francia (núms. 1 a 89). Se trata de un valioso conjunto de escritos científicos (memorias, instrucciones, observaciones, ensayos, resúmenes, informes) sobre temas relacionados con la hidráulica, la mecánica y las obras públicas (caminos, canales y puertos preferentemente). U n número importante de manuscritos carecen de cualquier indicación de paternidad. En otros, en cambio, ha sido posible la identificación, por declaración personal de Betancourt o de su discípulo predilecto Peñalver 76 . 76 En el Catálogo impreso, del que es autor, cuya mención pormenorizada podrá verse en el eníerafe,2 del capítulo IV.


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Entre los anónimos merece particular mención la Instruction concemant l'École des Ponts et Chaussées, que nuestro principal protagonista tendrá en cuenta a la hora de fundar el Cuerpo y la Escuela de Ingenieros de Caminos y Canales. Entre los manuscritos de autor conocido precisa destacar aquellos de que son firmantes los ingenieros profesores Perronet y Prony; del primero se registran diversos informes, perteneciendo al segundo el famoso Essai d'une nouvelle méthode d'interpolation. Las demás Memorias están respaldadas por afamados ingenieros, físicos y maquinistas, tales como Le Creuls, Bouchet, H u peau, Aubry, De Cessart, Le Roy, De Bellay, De l'Orme, Lamblardie, De Chaubry, Gauthey, Braulluée, Mennier, De Brie, Calay, Laurent, Soufflot, etc. De Agustín de Betancourt sólo aparece registrada su famosa Me'moire sur une machine a vapeur a double effet.

2. El Catálogo de Juan López de Peñalver (1794). — Proyecto de Descripción científica. — Publicación de láminas sueltas. — Las invenciones de Betancourt. Dos años más tarde, en 1794, J u a n López de Peñalver dio a la estampa en Madrid, en la imprenta de Benito Cano, un Catálogo del Real Gabinete de Máquinas, edición hoy rarísima por el escaso número de ejemplares tirados 77 . Este segundo inventario ha sido esdmado como valioso testimonio de la excerpta hasta la aparición del texto betancouriano, pues es hora de decir que se trata simplemente de una reproducción del Catálogo... original, cuya ordenación se conserva en líneas generales, así como la numeración prístina de los modelos, planos y memorias 7 8 . Algunos cambios introduce Peñalver en su Catálogo. La alteración más importante fue reducir a dos series el inventario: la primera, Modelosy planos, agrupados por materias de acuerdo con la sistematización betancouriana; la segunda, Memorias. Sobre la anterior resolución expone su criterio en la Advertencia preliminar: «Hemos ordenado los objetos que componen esta colección del modo que nos ha parecido más natural y conveniente, reuniendo en u n a misma clase los modelos y los planos, y dividiéndolos por materias». En relación con la segunda añade: «Por lo que toca a los manuscritos que hay en este Gabinete, hemos extractado lo que nos ha parecido más útil, añadiendo algunas reflexiones que hemos juzgado oportunas y a veces indispensables» 79 . Dentro de los epígrafes divisorios introdujo diversos cambios en la disposición. Así, por ejemplo, refundió las subdivisiones 2 y 12 anteriores, titula77 U n ejemplar, acaso único, se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid, precedente de la antigua Biblioteca Real. Se trata de un libro de 149 páginas, en pequeño formato. 78 E n la página V I I I de la Advertencia preliminar se lee: «Hemos creído inútil el alterar la numeración que ya tenían, pues nada importaba para el fin principal a que estaba destinado este Catálogo». 79 Ibid, págs. V I I - I X .


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das Andamiosy varios métodos de enlazar las maderas para los puentes y molinosy otras máquinas y Armadurasy modos de enlazar las maderas para cubrir los edificios, en una más vaga y genérica denominada Enmaderaciones. Añadió a continuación un nuevo epígrafe, el 12, con la rúbrica Puertos de mar (a base de planos exclusivamente). Por último alteró profundamente el orden de las secciones, aunque conservando los títulos y las piezas 80 . Cuestión minúscula, inoperante, pero curiosa, cabe descubrir en la tesonera manía del autor de denominar «inclusas» a las esclusas 81 . El Catálogo... de Peñalver inserta en cabeza un Discurso sobre la construcción de máquinas en grande, donde exalta la importancia de la mecánica y pondera la perentoria necesidad de un profundo conocimiento científico para alcanzar el título y la gloria de inventor. Luego se entretiene en pormenorizar los fundamentos sustanciales de la mecánica —matemáticos y físicos— para transformar los modelos en máquinas en grande, con objeto de no incurrir en lamentables errores y equivocaciones. En conjunto el Discurso... es un tratado elemental sobre la ciencia de las máquinas 8 2 . La segunda novedad del Catálogo... de Peñalver —como antes se ha especificado, con sus propias palabras— es la minuciosa información que suele dar en torno a las Memorias que componen la colección. En este aspecto supera con mucho al inventario betancouriano. La descripción de los manuscritos es más detallada, teniendo buen cuidado en señalar unas veces los autores, otras los promotores y en terceros casos ambos. Además hace una somera descripción del contenido, con comentarios y disquisiciones de cuño personal 83 . El Catálogo... de Peñalver se redactó e imprimió durante la ausencia del director del Real Gabinete en Londres, pensionado por el gobierno español. No escapó al autor la exigua originalidad del texto 8 , y debió abrigar serios temores sobre el escaso agrado con que sería visto por su protector. Por ambas circunstancias, rebaja la estimación de la obra, ponderando los indiscutibles méritos del fundador: «Esperamos que nadie crea que pretendemos elogios por este cortísimo trabajo. Sean dados debidamente a la liberalidad del monarca que proporciona a sus pueblos estos auxilios para su mayor prosperidad..., y al infatigable zelo de don Agustín de Betancourt, que ha consagrado sus días a recoger estos preciosos monumentos del ingenio y la industria del hombre» 8 5 . López de Peñalver tenía sobrada capacidad, por sus extraordinarios conocimientos matemáticos y físicos, para acometer una empresa de mayor envergadura. Así lo deja entrever en la Advertencia preliminar: «Bien pensamos al principio en hacer una descripción extensa de este Gabinete; pero 80 81 82 83 84

Ibid, págs. 2-6 y 43-45. Catálogo..., págs. I V y 38-40. Ibid., págs. X V - X L V I I I . Ibid., págs. 55-144. Hasta cierto punto el Catálogo... se puede considerar como un plagio, dada la extraordinaria correlación con el manuscrito de Betancourt, que el autor ha tenido siempre a la vista. 85 Catálogo..., pág. X I I


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además de exigir esto graves dispendios, hubiera llegado muy tarde al público la noticia que ahora d a m o s » . Esta sugerencia se hizo realidad en 1796 al serle encomendada por la primera Secretaría de Estado la preparación de una Descripción científica, por orden de materias, «que permitiese exponer los principios teóricos de cada especie» 87 . Con dicho fin le fueron librados 6.000 reales (Real orden de 30 de noviembre) 8 8 . Sabemos que J u a n Peñalver consumió un bienio en esta importante tarea; que la obra —texto y planos— estaba distribuida en dos volúmenes, y que el primero de los tomos se estaba componiendo, en 1798, en la Imprenta Real 89 . Pero, por causas que se nos escapan, nunca llegó a rematarse la impresión de esta auténtica joya p a r a el conocimiento de la hidráulica y la mecánica del siglo X V I I I . Dadas las dificultades que entrañaba una obra de esta envergadura el gobierno decidió nombrar un colaborador especial con título de agregado, cargo que recayó en el teniente de fragata e ingeniero extraordinario de la Real A r m a d a Francisco Barra 9 0 . T a n sólo en calidad de anticipo, la propia Imprenta Real comenzó a publicar una colección de láminas, acompañadas de texto explicativo, con el título general de Descripción de las máquinas de más general utilidad que hay en el Real Gabinete de ellas, estableado en el Buen Retiro. Cuatro descripciones aparecieron en 1798. La núm. 1, Prensa hidráulica; la 2, Máquina de hacer clavos; la 3, Máquina para devanar madejas, y dos grúas para hacer puertos de mar, y la 4, Varias carretillas. Carro para tierras. Máquina para hacer trensilla (sic). El público no respondió a la oferta que se le hacía, y por esta causa se suspendió la publicación 9 1 . La primera y segunda Descripción se publicaron como anónimas, aunque de su sola lectura se deduce que su autor no podía ser otro que el encargado del Gabinete. En cambio, en la tercera y cuarta aparece bien resaltado el nom86 Ibid., pág. V I I I . 87 Mercurio Histórico y Político, número de febrero de 1798, página 180. En este artículo se dan noticias y pormenores sobre el proyecto. 88 A.S.: Secretaria y Superintendencia de Hacienda, leg. 13, documento 308. A.H.N.: Hacienda. Registro de decretos y órdenes, lib. 6.472, folio 549 v. E n la orden citada, el príncipe de la Paz, secretario de Estado, hace constar que Carlos I V había encargado a Peñalver «el hacer una descripción Científica de las máquinas del Real Gabinete». La orden fue transmitida al ministro de Hacienda, don Pedro Varela, y por éste a Tesorería (2 de diciembre). 89 Así lo participa el períodico Mercurio Histórico y Político en su número de febrero de 1798, pág. 180.

90 Así se hace constar en el Número I I I de la Descripción de las máquinas de más general utilidad que hay en el Real Gabinete de Máquinas. Para más detalles téngase presente los datos consignados en la nota 92. 91 Mercurio Histórico y Político, febrero de 1798, pág. 180. Gaceta de Madrid, números de 5 de mayo (pág. 330) y 18 de septiembre de 1798 (pág. 779) y 2 de abril de 1799 (pág. 251). En 1805 se seguía anunciando la venta de las cuatro láminas en la Imprenta Real, sin que la colección hubiese aumentado (Gaceta del 2 de abril, pág. 288).

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


2. Retrato del Rey Don Carlos III. I FUNDACION JUANELO I TURRIANO


3. Retrato del Rey Don Carlos IV. I FUNDACION JUANELO I TURRIANO


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4. El Palacio del Buen Retiro. I FUNDACION JUANELO I TURRIANO


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1808 ,

HACHETTE.

ESSAI SUR

LA C O M P O S I T I O N DES MACHINES, Par

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5. Portada de la primera edición francesa del ESSAI. I FUNDACION JUANELO I TURRIANO


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6. Portada de la primera edición inglesa del ESSAI.


7. Una prensa hidrรกulica (lam. 2.373). FUNDACIร“N JUANELO TURRIANO


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8. Carro (lam. 2.376). FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


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9. Carro de ruedas orientables (lam. 2.375). I FUNDACION JUANELO I TURRIANO


10. Carro (lam. 2.376). FUNDACION JUANELO I TURRIANO


Pies Castellanas-,

11. Carro (lam. 2.376). FUNDACION JUANELO I TURRIANO


FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


13. Carro para transporte de toneles (lam. 2.379). FUNDACION JUANELO I TURRIANO


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14. Polea y carretilla (lam. 2.380). FUNDACION JUANELO TURRIANO


15. Carretillas (lam. 2.381). FUNDACION JUANELO I TURRIANO


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16. Carros que van sobre railes (lam. 2.382). FUNDACION JUANELO I TURRIANO


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bre, y adornado con títulos en la penúltima: «Por d o n j u á n López de Peñalver, socio de número de la Real Academia de Ciencias Naturales y Artes de Barcelona; socio de mérito de la Real Sociedad Económica de Madrid, etc » Las laminas que ilustran las Descripciones son de una rara perfección debiendose a la maestría de «Bartolomé Sureda, natural de la isla de Mallorca y dependiente del Real Gabinete de Máquinas». Peñalver aclara el procedimiento técnico empleado: «Este método de grabar es diferente del que dicen de arena, practicado por algunos alemanes y franceses... A ambos e dan los ingleses el nombre de agua tinta, y el nuevo de que hablamos puede llamarse de aguada... Sureda lo aprendió en Londres, y ésta es la primera vez que lo practica en España». , L o s t e x t o s d e Peñalver son verdaderos estudios sobre cada una de las maquinas, constando de una Advertencia previa, una Descripción minuciosísima, pieza por pieza, y unas Reflexiones de carácter científico, reveladoras de los profundos conocimientos en física y mecánica del comentarista. Algunas de las máquinas eran de conocida autoría. La prensa hidráulica se debía a M r . Bramah; había sido inventada en Londres en 1796 Las grúas se usaban en Inglaterra, subsistiendo una de ellas en Mahón, como recuerdo de la dominación británica 9 2 . Don Manuel Godoy, en sus famosas Memorias, alude a estas tareas divulgadoras acometidas por el Real Gabinete, involucrando los Catálogos con las laminas sueltas impresas: «De los que no podían venir a visitar aquel museo de la industria, no me olvidé tampoco. Se formaron catálogos y se escribieron descripciones de las máquinas de más utilidad y de las menos extendidas en lo interior del reino. D o n j u á n López de Peñalver, con la ayuda de otros sabios y hombres expertos, que, como él, habían viajado por Europa a expensas del gobierno 93 , fue encargado de formar estos catálogos y descripciones». A renglón seguido prosigue así: «De las más importantes y estimadas mas urgentes y aplicables en las necesidades y la marcha de nuestra industria, se daban descripciones sueltas, mientras se escribían y publicaban las demás en volúmenes seguidos por el orden, de materias» 9 4 . En el Real Gabinete de Máquinas destacaban un número importante de 9 2 BIBLIOTECA DE LA ESCUELA DE INGENIEROS DE CAMINOS. S i g n a t u r a 8 2 a 4 1 6 — 1 ° a 3 0 BIBLIOTECA DEL ATENEO DE MADRID. S i g n a t u r a T - 5 0 - F .

En ambos depósitos se registran los cuatro folletos de las Descripciones, con sus correspondientes laminas. En la Calcografía Nacional (Real Academia de Bellas Artes de San Fernando) se conservan en solitario dos de las láminas grabadas por Sureda (Descrip. I y I I I ) . Sus signaturas respectivas son R. 1479 y R. 1484. En el Catálogo general de la Calcografía Nacional. Madrid 1987, figuran con los números 2373 y 2374. Las láminas de la Descrip. I V se deben al artista Vicente Mariani. 93 Este párrafo alude seguramente a Francisco Barra, teniente de fragata e ingeniero de la Real A r m a d a y a Bartolomé Sureda, colaborador de Betancourt, y conserje, como sabemos, del Keal Gabinete. ¿Habría que añadir el nombre de Chaix? 94 Memorias críticas y apologéticas. Madrid, 1836, tomo I I , página 209.


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inventos producto del ingenio portentoso de su director. Creemos de utilidad darlos a conocer con las propias palabras con que aparecen registrados por la pluma de Betancourt. Es de advertir que unas veces se trata de invenciones de máquinas; otras de simple perfeccionamiento de artilugios anteriores (como con auténtica honestidad confiesa el ilustre científico). a) Modelos 63 Modelo de otra máquina, puesta en la proa de una barca, para serrar orizontalmente las estacas o pilares de un puente de madera, quando es necesario renovar la parte que se pudre en el parage donde sufre la alternativa de las aguas. Inventada por don Agustín de Betancourt. 147 Modelo de otra bomba quadrada, formada con quatro tablas, y cuyo émbolo es cilindrico. Inventada por A.B. 153 Modelo de una máquina movida por el viento (cuyas aspas son verticales) para sacar agua de un pozo por medio de dos cántaros que suben y baxan alternativamente. Inventada por A.B. 157 Modelo de una máquina mui sencilla para desaguar lagunas, con una rueda de cántaros que mueve el viento por medio de una aspa y una cadena. Inventada por A.B. 240 Modelo de una máquina para cortar cueros por su grueso. Perfeccionada por A.B. 242 O t r a máquina [para cortar y doblar las puntas para las cardas] que no contiene más de la quarta parte de las piezas que la precendente 9 3 . Inventada por A.B. 243 O t r a para picar los cueros para las cardas. Inventada por A.B. Esta máquina no ha llegado todavía. 251 Modelo de un telar para hacer varias piezas de rasoliso y tafetán con el mismo movimiento. Perfeccionada por A.B. b) Planos 147-148 Planos de una máquina para desaguar las lagunas por medio del viento. Inventada por A.B. Por estos planos se hizo el modelo núm. 157. 149 Plan que representa una noria movida por el viento. Compuesta por A.B. 150 Plan de una máquina para sacar el agua de las minas por medio del peso de una columna de agua, como se usa en Alemania. Corregida por A.B. 193-194 Plan y elevación de una máquina de vapor dispuesta para mover dos órdenes de bombas situadas en un pozo de una mina. Por A.B. 96 . 95 Los datos entre corchetes están tomados del Catálogo... de Peñalver, pág. 46. 96 La relación inserta está íntegramente tomada del manuscrito de la Biblioteca del Palacio Real de Madrid.

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VICISITUDES DEL GABINETE DE MÁQUINAS EN LA ETAPA 1799-1808

1. El Gabinete de Máquinas se integra como laboratorio en la Escuela de Caminos. — Peñalver, vicedirector. — José Sureda, conserje El curioso lector habrá podido observar que las noticias supervivientes del Real Gabinete de Máquinas hasta la fecha de 1798 han sido suficientes para señalar los momentos capitales de su fundación y asentamiento. En cambio, en la segunda etapa de su existencia, los años que se extienden entre 1799-1808, apenas sí ha quedado rastro de su actividad, pese a conocer en esta etapa el momento culminante. La explicación es bien sencilla. En 1799 el ministro de Estado don Mariano Luis de Urquijo, en su calidad de superintendente general de Correos y Caminos, creó la Inspección general de Caminos y el cuerpo de Ingenieros de igual titulación, en el que se integró Agustín de Betancourt, con la categoría de comisario. Tres años más tarde nuestro principal protagonista accedía al puesto de inspector general, circunstancia que le permitió crear, con el beneplácito regio y el respaldo del ministro de Estado, don Pedro Cevallos, la Escuela de Ingenieros de Caminos y Canales. Pero como no existía de momento un local adecuado para la nueva institución, se estableció la misma en las dependencias del Real Gabinete de Máquinas, en el ala meridional del palacio del Buen Retiro, habilitando y amueblando, con tal fin, diversas aulas en los salones del inmenso edificio. Los proyectos iniciales de Betancourt no eran coincidentes con las realizaciones. El había propuesto la precedencia de la Escuela sobre el cuerpo y la instalación del Gabinete de Máquinas en un edificio anejo, aunque independiente. El desarrollo de los acontecimientos habían alterado profundamente los planes. El primero en nacer fue el Gabinete, abierto al público el 1 de abril de 1792. El segundo en crearse, el cuerpo de Ingenieros, establecido el 12 de junio de 1799. Y el tercero en abrir sus puertas, la Escuela de Caminos y FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


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Canales (también llamada Estudios de la Inspección General de Caminos y Canales), cuyas enseñanzas se inauguraron el noviembre de 180297. Hasta ahora no ha sido excesivamente copiosa la información agavillada, aquí y allá, sobre el Real Gabinete. Sin embargo, el panorama se va a obscurecer al absorber por completo la Escuela a la Colección de Máquinas, cuyos presupuestos de gastos van a ser totalmente cubiertos por el organismo matriz pedagógico. A título de mera curiosidad se impone señalar que en los talleres e instalaciones del Gabinete, notoriamente ampliados, se van a llevar a cabo los aparatos de señales para la instalación de la línea telegráfica que había de unir Madrid con Cádiz, sobre la base de su nueva invención, el telégrafo óptico. El ingenio lo había concebido Agustín de Betancourt durante su estancia en Londres (1793-1796), llevándolo a completa perfección en París en las dos últimas jornadas parisienses (octubre de 1796 - enero de 1797 y septiembre de este mismo año - noviembre de 1798), con la colaboración del célebre maquinista y relojero Abraham Louis Breguet. La instalación del nuevo telégrafo ocupó a nuestro principal protagonista durante todo el año 1799 y la mayor parte de 1800. El coste de la operación se acercó al millón de reales. Se construyeron 70 torretas, separadas por diez o doce kilómetros, y en ellas se instalaron los aparatos transmisores (mástiles, brazo giratorio, oculares, etc.) 98 . Ya se ha dicho que al absorber la Escuela de Caminos y Canales el Gabinete de Máquinas, pasó el último a convertirse en una dependecia auxiliar de aquélla, donde realizaba el alumnado la mayor parte de las prácticas. Será, por tanto, el laboratorio y centro de experimentación de la institución matriz. Pero de estas actividades escolares rutinarias no ha quedado, como es natural, el más leve vestigio. En la primera etapa de este período la rendición regular de cuentas quedó suspendida desde el 27 de diciembre de 1798 hasta el 30 de junio de 1802. Pasados tres años largos, Agustín de Betancourt presentó los correspondientes justificantes de ese largo período por un importe de 62.156,28 reales, que le fueron librados un año más tarde 99 . 97 ANTONIO RIJMEU DE ARMAS: Cienciay Tecnología en la España Ilustrada. Ediciones Turner. M a drid 1980, págs. 25-29, 37-43, 47-52, 55-61 y 279-314. 98 Ibid, págs. 180-184, 193-198 y 227-241. En particular las págs. 234-237. ANTONIO RUMEU DE ARMAS: «La línea telegráfica Madrid-Cádiz (1800), primera de España y segunda de Europa», en la revista Hispania, tomo X L I I (1982), págs. 531-563. 99 A.S.: Dirección general del Tesoro, leg. 17, 2.°, núm. 25. A.H.N.: Hacienda. Registro de decretos y órdenes a Tesorería, libro 6.479, fols. 424 y 609 v. Esta última cuenta, la más crecida de todas, fue aprobada por oficio del secretario de Estado, don Pedro Cevallos, de 25 de julio de 1803. El ministro de Hacienda expidió orden de pago al tesorero el 31 de dicho mes. Sin embargo, ante la demora en el abono y las reclamaciones del inspector general de Caminos, Betancourt («se quejan los operarios y otros sujetos»), hubo necesidad de reiterar el mandato regio por parte de Cevallos el 18 de octubre. FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


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La aparente anomalía tiene una explicación. Desde enero de 1799 ingresaron en el Gabinete de Máquinas gruesas sumas de dinero para el montaje de la primera línea telegráfica de España; por esta razón se disfrutó en el mismo de una indiscutible holgura económica, que permitía demorar el cobro de las deudas pendientes y hasta reducir la cuantía de los dispendios. Después del 30 de junio de 1802 se pierde el eco del Gabinete de Máquinas en las cuentas de la Tesorería mayor, porque en esa misma fecha pasa a integrarse, como sabemos, en la Inspección General de Caminos. El fecundo silencio en que se sume el Gabinete de Máquinas en cuanto a las actividades científicas y docentes no nos exime de indagar la actuación de su personal de plantilla en el período de tiempo que estamos estudiando. La dirección del organismo fue asumida por Agustín de Betancourt así que arribó de París en diciembre de 1798. Al frente del mismo va a permanecer hasta mediados del mes de mayo de 1807, en que se ausentó de España en uso de licencia temporal, con destino a la capital de nuestra vecina nación 100 Ya conoce el lector que en esta etapa compatibilizó dicho cargo con la dirección de la Escuela de Caminos y Canales y la inspección general del cuerpo de ingenieros de este mismo nombre 101 . No estará de más añadir, para información del lector ante el desarrollo de futuros acontecimientos, que el fundador del Gabinete se exilió a Rusia en 1808, ante el mal cariz de los acontecimientos en España (guerra de la Independencia). Al servicio del imperio moscovita y de su zar Alejandro I alcanzó el grado de teniente general, siendo de paso organizador del Instituto del Cuerpo de Ingenieros de Vías de Comunicación (remedo de la Escuela del Buen Retiro) y propulsor de un vasto plan de obras públicas. La muerte le sobrevendría en San Petersburgo en 1824102. El puesto de encargado del Gabinete siguió siendo ejercido por J u a n López de Peñalver, con su extraordinaria competencia. A partir de 1798 la administración pública empieza a hacer justicia al pensionado, reconociendo sus extraordinarios méritos. Por Real orden de 14 de mayo del año acabado de indicar se le asignaron «2.000 ducados anuales, con retención de la pensión que disfruta» 10 . U n año más tarde le será discernido al título de vicedirector del Gabinete 104 100 101 102 103 104

RUMEU, op. cit. (Ciencia...), págs. 308-314. Ibid, págs. 279-283, 298-300 y 308-314. Ibid, págs. 368-377 y 507-519. A.H.N.: Hacienda. Registro de decretos y órdenes a la Tesorería general, lib. 6.474, fol. 273. En las cuentas del Gabinete de Máquinas — a las que se aludirá inmediatamente— Peñalver aparece con el título de «encargado» durante los años 1794, 1796, 1797 y primeros meses del 1798. A partir del mes de marzo de 1798 lo vemos denominarse «director interino», pasando en noviembre del propio año a titularse «vicedirector». En el Calendario manual y guía de forasteros en Madrid, correspondiente a los años 1804 a 1808,

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Fuera de la institución que estudiamos desempeñó diversas comisiones. Así, por ejemplo, se le encomendaron los trabajos conducentes a la preparación de los patrones destinados a «la igualación de pesos y medidas del reino». Con dicho fin se le libraron en 1799 dos partidas, ambas de 8.000 reales, para cobertura de los gastos que el encargo producía 1 0 5 . Como estará presintiendo el lector, Peñalver fue designado en 1802 profesor de la recién creada Escuela de Caminos y Canales, actividad que ejerció con la mayor satisfacción. En este centro fue reconocido por todos como una indiscutida autoridad en matemáticas y física106. En esta segunda etapa de su actuación profesional, los honores y las comisiones llueven sobre él. El primer puesto importante con que resultó agraciado fue el de ministro de la J u n t a General de Comercio y Moneda, cargo que le será discernido en 1802 107 . Dos años más tarde, habiendo fallecido el ministro del propio organismo, don Andrés Tirado Martínez, fue propuesto para beneficiarse con los 10.000 reales anuales que éste disfrutaba en concepto de «sueldo o ayuda de costa». El ministro de Hacienda, Soler, otorgó inmediatamente la gracia solicitada (Real orden de 28 de diciembre de 1805) 108 . En calidad de «igualador» de pesas y medidas o en función del nuevo cargo de ministro le vemos embarcado en diversas comisiones. En noviembre de 1804 solicitaba el envío de dos publicaciones recientes que le eran precisas para los informes; se titulaban Balanza de comercio (1792) y Censo de frutos y manufacturas de España (1799) 109 . En el propio año y mes se le encomendaba «la planificación de la fábrica de zurrar y adobar pieles para botas» a que se había comprometido, con patrocinio oficial, el industrial británico George Tark; esta comisión dará lugar a diversas disposiciones y medidas, que no hace el caso relatar 1 1 0 . El cargo más importante que desempeñó fue el de director del famoso canal Imperial de Aragón, puesto al que debió acceder en los primeros figura como «director del Gabinete de Máquinas», cargo que se le reconoce asimismo a Be-

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tancourt. Por estos años, Peñalver había abandonado el Buen Retiro, teniendo su domicilio en las calles de Corredera de San Pablo y Jesús del Valle. A.H.N.: Hacienda. Registro de decretos y órdenes a Tesorería general, lib. 6.475, fol. 263. A.S.: Secretaríay Superintendencia de Hacienda, leg. 14 doc. 568. La primera orden, del secretario de Estado Mariano Luis de Urquijo, es de 26 de junio. La segunda se expide el 15 de septiembre. RUMEU, op. di., págs. 286-287. Calendario manualy guía de forasteros en Madrid, años 1802-1808. A.S .-.Junta de Comercioy Moneda, leg. 319, doc. 8. PRÍNCIPE DE LA PAZ: Memorias críticas y apologéticas. Madrid, 1837, tomo IV, pág. 77. A.H.N.: Hacienda. Registro de Reales órdenes, lib. 19.849, folio 937. Habían sido dispuestas («arregladas») e impresas por el Departamento de Fomento y Ba-

110 / ¿ X f i b s . 10.849, fol. 871; 10.850, fol. 130 v.; 10.851, fol 799. El primer documento (21 de noviembre de 1804) es simplemente la orden de encargo. El segundo es un oficio de Peñalver (12 de febrero de 1805), reclamando instrucciones.

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meses de 1807, en sustitución de don Javier de Ripa 1 1 1 . U n a Real orden de 24 de abril del año expresado le conminaba a trasladarse «a Zaragoza, con el objeto de examinar aquellas obras y tomar las providencias que estime convenientes a su adelantamiento» 1 1 2 . J u a n de Peñalver fue también hombre de iniciativas económicas arriesgadas. A principios de 1807 elevó al ministro de Estado un documentado escrito, proponiéndole gravar con siete reales por fanega el comercio de granos de importación como eficaz medida para el desarrollo del comercio interior, liberándolo de obstáculos de todo tipo. Cevallos remitió la propuesta al ministro de Hacienda, quien se declaró incompetente por tratarse de una materia reservada al Consejo Real 113 . El cargo de conserje del Real Gabinete lo ejerció desde 1797 Bartolomé Sureda, sobresaliente mecánico mallorquín, que había trabajado a las órdenes de Betancourt durante la estancia de este último en Inglaterra (1793-1796). Allí aprendió, entre otras cosas el arte de grabar a la aguada (también llamado mezzotinto), que más tarde enseñaría al célebre pintor Francisco de Goya. Enrolado en la famosa expedición a G u a n t á n a m o experimentó la misma suerte que su maestro. Fue capturado por la flota inglesa, desembarcado en Lisboa, y repatriado a Madrid. De este momento data el ejercicio del cargo de conserje, aunque la designación hubiese sido hecha por orden ministerial de 25 de agosto de 1794. El sueldo que le estuvo asignado era de 6.000 reales 114 . Este hábil y competente maquinista fue pensionado por el gobierno español, en 1800, p a r a estudiar en Coye (Oise) los adelantos de la industria algodonera 1 l o . Es de advertir que además de técnico era un artista polifacético, grabador, pintor y ceramista. Por este motivo (1801) recorrió las más importantes fábricas de porcelana y cerámica de Francia adquiriendo muy sólidos conocimientos en la materia, en particular de la calidad y circunstancias de las tierras y minerales utilizados en la fabricación 116 . Especialmente fructífera 111 PRÍNCIPE DE LA PAZ: Memorias críticas y apologéticas. Madrid, 1838, tomo V, pág. 69. 112 A.H.N.: Hacienda. Registro de Reales órdenes, lib. 10.854, folio 385 v. Como Peñalver desempeñaba el cargo de ministro de la J u n t a de Comercio y Moneda, la comisión le fue inmediatamente comunicada a dicho organismo «previniéndole que su ausencia de Madrid no es más que temporal». 113 Ibid., fol. 176. 114 ANTONIO RUMEU DE ARMAS: Ciencia y Tecnología en la España Ilustrada. Ediciones Turner. Madrid 1980, págs. 131, 153-154, 180, 188-189, 192, 213-214, 218, y 334-336. 115 JEAN-JACQUES HEMADINGUER: « U n centre de formation téchnique en 1800: Coye», en la revista Aúnales, Economies, Sociétés, Civilisations, año 19, núm. 4 (julio-agosto de 1964), págs. 731-736. 116 El 21 de enero de 1802, el ministro de Hacienda, don Miguel Cayetano Soler, consultaba a Betancourt sobre cuál era su parecer respecto a la intervención de Sureda en la contratación de un «buen químico, que sepa hacer la verdadera porcelana en toda su perfección y algunos operarios de habilidad, con la más escrupulosa reserva». La respuesta debió ser favorable, pues el artista mallorquín cumplió su cometido —como se verá seguidamente— con toda diligencia. Para el logro de este objetivo contó con la colaboración del cónsul de España en París.

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resultó, para el objeto expresado, la estancia del artista en la famosa fábrica de porcelanas de Sèvres . U n a vez reintegrado a España, en el otoño de 1803, Bartolomé fue designado director de Labores de la Real Fábrica de Porcelanas del Buen Retiro 118 . Al morir, en septiembre de 1807, el intendente de esta industria suntuaria estatal, Cristóbal Torrijos, la plaza fue suprimida, accediendo Sureda al gobierno supremo con título de director y 40.000 reales de sueldo (Real orden de 4 de septiembre) 1 1 9 . El ascenso de Bartolomé trajo como consecuencia la designación como conserje del Gabinete de Máquinas de un primo suyo, José Sureda, muy competente también en las artes m e c á n i c a s 1 .

2. Clausura del Gabinete de Máquinas el 2 de mayo de 1808. — Doble evacuación de los modelos a la Real Academia de Bellas Artes y al palacio de Buenavista. La ocupación de Madrid por las tropas napoleónicas mandadas por Joaquín Murat, gran duque de Berg, en marzo de 1808, y la gloriosa insurrección del pueblo contra el invasor trajo consigo la inmediata clausura de la Escuela de Caminos y la institución auxiliar, el Real Gabinete de Máquinas. La situación fue particularmente grave para el palacio del Buen Retiro

MANUEL PÉREZ-VILLAMIL: Artes e industrias del Buen Retiro. La fábrica de la China. Madrid, 1904, pág. 45. Por un oficio del 4 de abril de 1802 conocemos la remisión a Sureda de «muestras de las tierras y minerales que se usan en la Real Fábrica de Porcelana [del Buen Retiro] para que las compare con las que se gastan en aquellas fábricas» (Sévres). El segundo encargo es aún más curioso. Debería hacer entrega al embajador de España de «muestras [de tierras y minerales franceses] para hacer se busquen semejantes en la península». A.H.N.: Hacienda. Registro de Reales órdenes, lib. 10.845, folio 107 v. 117 Como se ha señalado anteriormente, Sureda cumplía el encargo secreto de contratar personal especializado. Los dos técnicos de más relieve que se trasladaron a España fueron Mr. Perche y Mr. Vivien. El contrato del primero tenía un plazo de validez de tres años. En 1807 se vio prorrogado por otro trienio (Real orden de 30 de enero). A.H.N.: Hacienda. Registro de decretos y órdenes a Tesorería general, libs. 6.479 (año 1803), fol. 602, y 6.480 (año 1804), fol. 321. Ibid. Registro de Reales órdenes, lib. 10.854, fol. 87 v. PÉREZ-VLLLAMIL: op. cit., pág. 48. 118 A.H.N.: Hacienda. Registro de Reales órdenes, lib. 10.854, folio 513. El nombramiento data del 8 de agosto de 1804. Su antecesor, Felipe Gricci, había fallecido el 2 de septiembre de 1803. Ello motivó la orden a Sureda para el inmediato retorno. PÉREZ-VILLAMIL: op. cit., págs. 46 y 57. En el ejercicio del nuevo cargo, una de las primeras medidas que adoptó fue «la erección de obrador de dorado y fondos en color de porcelana». Para el funcionamiento de esta dependencia preparó el correspondiente Reglamento (1805). Ibid. Registro de Reales órdenes, lib. 10.850, fol. 85. 119 Ibid. Registro de decretos y órdenes a Tesorería general, libro 6.485, fol. 831. 120 R U M E U , op. cit., p á g . 3 3 7 .

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por ser uno de los cuarteles preferidos de las tropas francesas de ocupación. Sabemos que las caballerizas del Real sitio sirvieron de alojamiento a la caballería ligera del general Grouchy, y que los oficiales y la soldadesca se desperdigaron por las dependencias del destartalado edificio. Esta lamentable circunstancia nos exige indagar sobre la suerte que estuvo deparada al Gabinete en los calamitosos años que se extienden entre 1808 y 1814. Téngase en cuenta que la vecindad de la soldadesca gala no era la mejor garantía de conservación para las delicadas máquinas conservadas en el Buen Retiro. Ante el apremio impuesto por los graves contratiempos, la dirección de Correos y Caminos ordenó la evacuación integral del Gabinete, operación que se pudo llevar a cabo el 20 de junio, sin obstáculos de ninguna especie 121 . El lugar elegido para que sirviese de momentánea guarida fue la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, situada en la calle de Alcalá, en cuyas salas de dibujo —asimismo clausuradas— quedaron depositados los planos y las maquetas de las máquinas. Esta situación no se altera hasta la liberación de Madrid por el ejército español, después de la resonante victoria de Bailén (julio de 1808). Interesó a las autoridades de la corte abrir los centros de enseñanza para levantar el ánimo de la población y acentuar la nota de normalidad en la capital de la nación. Esta consigna movió a la Academia de Bellas Artes a abrir de par en par sus puertas, no sin tener que resolver, con carácter previo, el problema de la evacuación de las salas de dibujo. La junta particular que celebró la corporación antedicha el 10 de septiembre nos ilustra sobre las gestiones llevadas a cabo con la finalidad expresada. El texto del acuerdo merece ser reproducido en toda su integridad, tal como lo registra la pluma del secretario de actas: «Por orden de 20 de junio se depositaron provisionalmente en las salas de dibujo de la Academia las máquinas del Gabinete del Buen Retiro, y en contestación a la primera Secretaría del Estado y a la Dirección General de Correos y Caminos manifesté que deberían quedar desembarazadas de dichos efectos las referidas salas a lo más tarde para mediados de este mes, en que vuelven a abrirse los estudios. Con este motivo expuse que, no habiéndose trasladado todavía las máquinas y necesitando las salas de un estropajeo, sería conveniente pasar oficio a la expresada Dirección de Correos a fin de que puedan abrirse los estudios a principios de octubre» 122 . 121 Ibid., págs. 341-342. 122 Pormenor descubierto por el malogrado ingeniero de Caminos don Pedro García Ormaechea en el Archivo de la Real Academia de San Fernando. H a sido dado a conocer por JOSÉ A. GARCÍA-DLEGO: «Despedida a Betancourt», en Anuario de Estudios Atlánticos, n ú m . 24 (año 1978), páginas 178-179. La Real Academia dirigió un oficio a la Dirección de Correos y Caminos, con fecha 10 de septiembre de 1808, reclamando la pronta liberación de los locales.


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La causa de la demora en la evacuación estaba impuesta por el desarrollo de los acontecimientos. Pues así que abandonaron las tropas francesas los alojamientos del Buen Retiro pasaron a ocuparlos los ejércitos libertadores de Bailén. Por fin, el 13 de septiembre, el palacio fue reintegrado al patrimonio real, para los destinos que tenían asignados las distintas dependencias. U n a orden del secretario de Estado, don Pedro Cevallos, dirigida, el 16 del mes expresado, al veedor del Buen Retiro merece, por su interés, los honores de la reproducción: «Habiéndome manifestado el comisario de la Inspección de Caminos, don Josef Larramendi, en papel del 13 del corriente, hallarse ya desocupadas por las tropas las piezas que en el Buen Retiro ocupaban las máquinas del Real Gabinete, trasladadas provisionalmente a la Real Academia de San Fernando, dispondrá V. se entreguen las llaves de dichas piezas al conserge de dicho Real Gabinete, don José Sureda, para que las máquinas sean restituidas a su anterior colocación» 123 . El traslado de los planos y máquinas del Real Gabinete se verificó seguidamente a marchas forzadas. La Dirección General anunció su decisión en ese sentido el 19 de septiembre, quedando liberadas las salas de dibujo antes de finalizar el mes. De todo ello ha quedado constancia en la junta particular de la Academia del día 2 de octubre 124 . Un segundo y más grave embate se iba a producir dos meses más tarde, cuando el propio Napoleón, al frente de un poderoso ejército, intimó la rendición de Madrid, después de abrirse paso desde la frontera pirenaica hasta la capital. El palacio del Buen Retiro se vio asaltado por la soldadesca poco antes de la rendición (4 de diciembre de 1808). Don Pascual Madoz asegura que el día antes de la rendición, es decir, el 3 de diciembre, a consecuencia del ataque militar, el Real Gabinete de Máquinas quedó completamente destruido 123 . Sin embargo, carece de fundamento la aseveración. Está probado que las maquetas y modelos sufrieron daños y deterioros, pero es preciso, al mismo tiempo, establecer que el núcleo fundamental de la valiosa, colección se salvó por segunda vez de la amenaza de inminente pérdida. Sobran pruebas para asegurar que, poco tiempo más tarde, las máquinas del Real Gabinete eran evacuadas de nuevo, esta vez al palacio de Buenavista, en cuyos sótanos van a permanecer hasta el término de la contienda 126 . ¿Por qué, en esta segunda ocasión, se prefirió el palacio de Buenavista a 1 2 3 ARCHIVO DEL PALACIO REAL DE MADRID: Buen Retiro, leg. 1.

124 GARCÍA-DlEGO: art. cit., pág. 178. 125 Diccionario Geográfico-Estadistico-Histórko de España, Madrid, 1850, tomo X, pág. 821. Refiriéndose a la Escuela de Caminos, recién creada, puntualiza lo siguiente: «Llegó a reunir una escogida biblioteca..., así como un magnífico museo de modelos de obras públicas y de máquinas para trabajos hidráulicos. Pero todo fue destruido el 3 de diciembre, cuando Napoleón vino a restablecer a su hermano José, pues, como es sabido, el principal ataque lo efectuó la tropa francesa invadiendo el Retiro». 126 Véase el capítulo V I I , epígrafe 1.

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la Academia de Bellas Artes? Seguramente por saturación de obras de pintura y escultura concentradas en sus locales, como expolios de la contienda. El palacio de Buenavista quedó adscrito desde luego a la Real Academia, pues más adelante veremos cómo la recuperación de las máquinas y planos se hizo con su expresa colaboración y presencia 127 . No estará de más añadir que la mansión había sido edificada por los duques de Alba para su morada; que más adelante lo adquirió el Ayuntamiento de Madrid para obsequiar al omnipotente ministro don Manuel Godoy, príncipe de la Paz, y que, después de su caída, fue secuestrado, con otros bienes y propiedades, por el gobierno español 128 . El personal del Gabinete de Máquinas y la institución misma va a ser punto de mira de los políticos afrancesados. Tenemos a la vista un curioso documento-borrador por el que José I y sus ministros pretendían crear en España una Academia Nacional de Ciencias y Letras, con sede en Madrid. Se agrupaban sus miembros en cuatro divisiones o clases: primera, Ciencias; segunda, Pedagogía, Derecho, Economía e Historia; tercera, Lengua y Literatura, y cuarta, Bellas Artes. El documento, aunque sin fecha, pudiera datarse en 1809. Si nos entretenemos ahora en analizar el mencionado borrador descubriremos, entre la larga nómina de futuros profesores, dos de los más conspicuos miembros del Gabinete. La Secretaría de la División de Ciencias quedaba reservada a « d o n j u á n de Peñalver», especialista en «matemáticas». En Mecánica se hace mención de «don Bartolomé Sureda, gran genio, inventor de máquinas muy útiles a las artes» 129 . Si la Escuela de Caminos y Canales quedó clausurada por imperativo de las circunstancias el 2 de mayo de 1808, el Real Gabinete de Máquinas siguió suerte distinta por lo menos en los planes de los ministros de José I. Esta es una prueba más de que la gran colección betancouriana se había salvado sustancialmente. El proyecto de crear en Madrid un Conservatorio de Artes y Oficios aparece apadrinado, en 1810, por el secretario de Estado, don Mariano Luis de Urquijo, al someter a la firma del rey intruso el decreto de 13 de junio. De esta manera, el Real Gabinete, institución matriz del centro docente caminero, era segregado del organismo filial para darle la estructura y las funciones, más amplias, de una auténtica Escuela de Artes y Oficios, encargada de «fomentar la industria nacional y contribuir a la perfección de las artes y los oficios». Espigando en las disposiciones del decreto fundacional, los artículos 1 y 9.° merecen ser reproducidos textualmente: «Se establecerá en Madrid... 127 Ibid. 128 RAMÓN MESONERO ROMANOS: El antiguo Madrid. Paseos histórico-anecdóticos por las calles y casas de esta villa. Madrid 1861, págs. 245-246. 129 MANUEL DANVILA Y COLLADO: El poder civil en España. Madrid, 1886, tomo V I , pág. 688-690.


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un depósito general de máquinas, modelos, instrumentos, dibuxos, descripciones y libros pertenecientes a toda clase de artes y oficios; debiéndose colocar en él los mismos originales de las máquinas e instrumentos que se inventen o perfeccionen en España». «Todas las máquinas, modelos, instrumentos, descripciones y libros de artes y oficios pertenecientes al Estado; todos los objetos del antigo Gabinete de Máquinas, y los que se hallan en los palacios y sitios reales, se reunirán en el Conservatorio...» La nueva institución era, a un tiempo, museo, escuela y centro de divulgación de invenciones y adelantos. El personal lo componían tres directores, un oficial de detalle, dos dibujantes y un bibliotecario. Aunque en el decreto no se hace mención de personas, se impone admitir como primer director a J u a n López de Peñalver. Las enseñanzas a impartir eran «la construcción y uso de toda clase de máquinas e instrumentos, el dibuxo y la geometría descriptiva». La tarea de divulgación quedaba encomendada a «un periódico intitulado Anales de las Artes». Por su conducto, «el Conservatorio cuidará de remitir... descripciones, dibuxos y modelos de máquinas e instrumentos, facilitando en todas partes, y especialmente en las capitales de prefecturas, los medios de perfeccionar las artes y los oficios». Como tantas instituciones creadas por los políticos al servicio del monarca intruso, el Conservatorio de Artes no tuvo otra virtualidad y destino que la letra impresa 1 3 0 .

130 Prontuario de las leyes y decretos del rey nuestro señor don José Napoleón I desde el año de 1808. Madrid, 1810, tomo II, páginas 170-173. Los sueldos asignados a directivos y oficiales eran los siguientes (art. 6.°): Tres directores (a 40.000 reales cada uno) 120.000 U n oficial de detalle 25.000 Dos dibujantes (a 10.000 reales cada uno) 20.000 U n bibliotecario 18.000 183.000

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1. Laboriosa preparación de la obra. — Intervención personal de cada uno de los autores. En un estudio centrado en la aportación de Agustín de Betancourt a la ciencia de las máquinas no podía faltar una breve alusión al tratado que escribió, en 1808, sobre la composición de las máquinas, siguiendo las pautas señaladas por el famoso físico Leonard Euler. Ahora bien, el libro aludido fue escrito en colaboración con otro insigne científico español, José M a r í a de Lanz, lo que nos exige presentarlo al lector con una somera semblanza biográfica. Había nacido Lanz en Campeche (Yucatán) en 1764. Alcanzada la pubertad ingresó en el famoso Real Seminario de Vergara, donde adquirió u n a formidable preparación matemática y física. El segundo acto de su biografía fue la adscripción a la Real Armada, en la Compañía de Guardias Marinas de Cádiz, superando estudios y pruebas hasta alcanzar la graduación de alférez de fragata. En las filas de la Armada, a través de diversos destinos, se revela como un sobresaliente científico, lo que movió a sus superiores a otorgarle una pensión de estudios en París. De este momento data la amistad con Betancourt y con los demás pensionados españoles afincados en Francia. Lanz experimentó entonces una aguda crisis ideológica, como simpatizante de la Revolución, que le arrastró a romper amarras, declarándose en voluntario exilio. Desde este momento se integró plenamente en la vida cultural de París, consiguiendo ser nombrado profesor de la Escuela Normal 1 3 1 . 131 ANTONIO RUMEU DE ARMAS: El üentífico mejicano José María de Lanz, fundador de la cinemática industrial. Instituto de España. Madrid 1983, págs. 3-34. JOSÉ A. GARCÍA-DIEGO: En busca de Betancourt y Lanz- Ediciones Castalia 1985, págs. 151-163. FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


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Pese a tantos avatares, Lanz anhelaba retornar a España por cualquier medio y circunstancia. Primero se integró en la expedición a Guantánamo (Cuba, 1796) que a última hora tuvo que abandonar por motivos de salud 132 , para vincularse más tarde en el cuadro de profesores de la primera Escuela de Caminos y Canales, en 1802133. La amistad con Betancourt se percibe en cada una de estas comisiones. Nos interesa ahora dejar constancia de que en 1807-1808, nuestro actual protagonista, se hallaba afincado de nuevo en París cumplimentando una comisión de servicios por encargo del gobierno español . De esta manera Betancourt y Lanz volvieron a reencontrarse lejos de la patria y preocupados por su futura suerte 133 . En otro lugar se ha ponderado el papel del sabio Gaspard Monge como impulsor del desarrollo de la ciencia de las máquinas 1 6 . En sus escritos consigna con reiteración que en una máquina lo fundamental no es el equilibrio de sus partes, sino su movimiento. El científico galo tenía programado el estudio de esta especialidad en el curso de geometría descriptiva impartido en la Escuela Normal. En las páginas introductorias al mismo señala la importancia de «representar y determinar los elementos de las máquinas, que permiten al hombre aprovechar las fuerzas de la naturaleza, y, por así decir, realizar sólo un esfuerzo intelectual». Cuando fue llamado a desarrollar idéntica materia en la Ecole Polytechnique, reiteró sus puntos de vista: «Entendemos por elementos de máquinas —escribe— los dispositivos que permiten obtener una forma de movimiento de otra, transformando de esta manera el movimiento rectilíneo en circular y en alternativo. No cabe duda que las máquinas más complejas son el resultado de una combinación de estas formas elementales; por eso debemos procurar hacer de ellas una relación lo más completa posible». En el programa de geometría descriptiva para el curso académico 1795-1796, reservó las últimas lecciones a estudiar los elementos de las máquinas, de acuerdo con el siguiente sumario: 1.° Representación de los dispositivos que permiten transformar el movimiento de avance en movimiento circular, y viceversa; el movimiento circular, en otro de vaivén y retroceso, y viceversa. 2.° Representación de los dispositivos empleados para la reproducción de todas las formas de movimiento. 3.° Descripción de las máquinas fundamentales accionadas por la fuerza

132 ANTONIO RUMEU DE ARMAS: Ciencia y Tecnología en la España Ilustrada. Ediciones Turner. Madrid 1980, págs. 186-221. 133 Ibid, págs. 282-285 y 300-304. 134 Ibid., págs. 284-285, 301, 344-345, 347 y 365. 135 Ibid, pág. 365. 136 Capítulo I, epígrafe 2. FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


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h u m a n a , animal y natural, como es el agua corriente, la lluvia, el viento y el vapor de agua 1 3 7 . El alistamiento de Monge, como asesor cultural, en el ejército del general Bonaparte le arrastra primero a Italia y más adelante a Egipto, dejando en manos de sus discípulos el cultivo de la ciencia naciente. Esta fue la senda que emprendieron Agustín de Betancourt y José María de Lanz durante los años de convivencia en Madrid en las aulas de la Escuela de Caminos y Canales (1802-1805). Betancourt comenzó a interesarse por la ciencia de las máquinas en el último decenio del siglo X V I I I . Algunas opiniones suyas y las memorias de sus colaboradores muestran que estuvo muy próximo a crear algo totalmente nuevo: la teoría dinámica de las máquinas 38 . Si no lo logró fue por el exceso de trabajo y la multiplicidad de ocupaciones que distrajeron a este ingeniero universal del culto de la ciencia pura. El primer borrador del Essai sur la compositiorj. des machines se concibió y redactó en la capital de España en los años anteriormente señalados. Podemos aportar como prueba el testimonio del físico español José Mariano Vallejo, quien, en su Compendio de mecánica práctica, escrito en 1815, hace esta revelación: «Averiguando cuántos son los movimientos conocidos y haciendo todas las combinaciones necesarias se tendráfi todas las máquinas que se pueden inventar. Este es un trabajo ya hecho por nuestro amigo don Agustín de Betancourt, inspector general que fue de Caminos y Canales... Este sabio español me enseñó en Madrid un importantísimo trabajo en el cual se compendian todas las máquinas...» 1 3 9 . El texto originario debió ser reestructurado por Lanz entre 1805-1807, revisado conjuntamente por los dos hombres de ciencia en los cuatro meses de convivencia en París, durante la postrer data, y presentado, por último, a la consideración de la Ecole Polytechnique en el segundo semestre de 1808.

2. Publicación en París del Essai... por la École Polytechnique. — Reediciones del libro. El alto organismo científico francés, la École Polytechnique, acordó la inmediata publicación del Essai...140. Esta sorprendente decisión merece unas líneas aclaratorias. En 1806, Jean-Nicolas Hachette, discípulo predilecto de Monge, fue encargado de dictar en la École Polytechnique un curso de elementos de máquinas, como 137 ALEKSÉI BOGOLIÜBOV: Agustín de Betancourt. Madrid 1973, págs. 68-70 y 75-76. 138 Ibid., pág. 76. A. FOURCY: Histoire de l'École Polytechnique. París, 1828, pág. 278. 139 Madrid 1815, pág. 73. 140 La presentación fue conjunta por parte de ambos autores. Recuérdese que Betancourt reside, por última vez, en París entre los meses de mayo y septiembre de 1808. FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


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fundamento teórico y práctico de otro más extenso sobre el empleo adecuado de las mismas en la construcción de puentes y caminos y explotación de las minas. Era la primera vez en la historia que se impartía un curso de esta índole en un centro de enseñanza superior. Para cumplimentar el objetivo propuesto. Hachette preparó un programa de lecciones y elaboró unas tablas para clasificar las «máquinas elementales» 141 . En este estado de cosas, Monge y su discípulo predilecto tuvieron conocimiento del libro sobre la ciencia de las máquinas, compuesto, en colaboración, por Lanz y Betancourt, y les propusieron que se publicase a expensas de la École Impériale Polytechnique. Hachette se encargó entonces de la revisión del manuscrito para adaptarlo al programa previsto. Cumplidas estas formalidades, aparecía en París, en 1808, en los tórculos de la Imprimerie Impériale la obra que nos incumbe, con el siguiente título: Programme du cours élémentaire des machines, pour l'an 1808, par M . Hachette. Essai sur la composition des machines, par M M . Lanz et Betancourt 1 4 2 . Esta primera edición, en tamaño folio, se compone de X V I páginas de Introducción, 120 de texto y 12 láminas grabadas en acero. La primera de las ilustraciones es el cuadro de clasificación de las transformaciones de movimiento (con títulos y figuras esquemáticas), hecho por Hachette. El segundo grabado es otro cuadro similar, pero más completo y preciso, debido a Lanz y Betancourt, base sustancial esquemática de la obra. Las láminas propiamente tales son, por tanto, 10. En la página V I I I de la Introducción se explica el proceso que condujo a la publicación del innovador escrito. «M. Hachette avait commencé le tableau ci-joint (planche A k 7.) des machines éléméntaires, lorsqu'il apprit que M M . Lanz et Betancourt avaient exécuté, d'après le même plan, un tableau semblable. Le conseil d'instruction, sur le rapport de M M . Monge et Hachette, a proposé à M. le Gouverneur de faire imprimer, aux frais de l'École, le résultat du travail de M M . Lanz et Betancourt (chargés de mission par le Gouvernement espagnol); c'est ce ouvrage, dont les auteurs ont fait cession à l'École polytechnique, qui paraît actuellement sous le titre d'Essai sur la composition des machines»1 3. H a y que destacar de este libro que es el primer tratado de cinemática industrial en la historia de la ingeniería europea. Sus autores se propusieron estudiar las transformaciones de movimientos realizados por medio de órganos artificiales. El contenido del Essai... se adapta perfectamente al plan desarrollado en la tabla de «máquinas elementales» anexa al libro. Esta consta de 20 columnas, señaladas con letras de la A a la Z, y de 21 líneas que

141 BOGOLIÚBOV: op. cit., p á g s . 6 9 - 7 0 y 7 6 - 7 7 .

142 El impresor fue J.J. Marcel. Debió ponerse a la venta a finales de 1808 o principios de 1809. Tres ejemplares se conservan de esta obra. El primero en la Bibliothèque Nationale de París (signatura: V-9-834); el segundo en la Biblioteca de la Escuela de Ingenieros de Caminos (signatura: 23-C.-41): el tercero en la Biblioteca de la Fundación Juanelo Turriano. 143 Ibid.

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corresponden al mismo número de transformaciones de los movimientos considerados. H a y que destacar que no se limitaron a describir las máquinas elementales, sino que recogen toda la bibliografía entonces conocida, puntualizan los inventores y señalan el ámbito de utilización de los ingenios. El manual de Lanz y Betancourt fue durante medio siglo texto obligado en todas las escuelas técnicas europeas y obra de precisa consulta para los proyectistas. Los defectos que se han señalado en el Essai sur la composition des machines no desvirtúan su indiscutible mérito como obra pionera en el entorno científico de su tiempo. Se suele achacar, en su contra, que el concepto de «máquina elemental» y la terminología en general eran imprecisas. En otro orden de cosas, que carecía el Essai... de datos para Jos cálculos. Apuntan terceros, como defectos de estructura del libro, que los mecanismos de acción semejantes se hallan en ocasiones dispersos en diferentes páginas. Algunos críticos alegarán, con el tiempo, que, tomando como base los principios de Monge, era imposible el estudio metódico de los mecanismos, y que los autores cometieron un grave error al incluir entre las «máquinas elementales» los aparatos que aprovechan agentes naturales, como la rueda hidráulica. Estos fallos y estos errores se justifican en el nacimiento balbuciente de la cinemática. Pero tanto los partidarios como los detractores son unánimes en reconocer que el libro vino a plantear u n a serie de cuestiones originarias, en su entraña, de la ciencia de las máquinas. Penetra en las bases cinemáticas de la mecánica, avanza la idea de la sintetización de los mecanismos, sienta los principios de su proyecto científico y busca sus formas racionales. Todo esto fue para los constructores de máquinas de la primera mitad del siglo XIX materia de reflexión y de consulta. Por este conjunto de circunstancias, el Essai sur la composition des machines figura, con pleno derecho, entre las obras clásicas de la mecánica. Sobre la autoría del libro, un punto nos queda por dilucidar, que pudiera plantearse así: ¿quién aportó más en la preparación y redacción de la obra, Lanz o Betancourt? El propio orden con que aparecen los autores falla de antemano la cuestión. Siendo Betancourt director de la Escuela de Caminos y figura de mayor categoría y relieve, su voluntaria reclusión en un segundo plano descubre a las claras el papel preferente del profesor de dicho centro, Lanz. La preparación de la obra debió verificarse por etapas, conforme se ha esbozado en anteriores páginas. U n primer borrador de Betancourt, elaborado en Madrid entre 1802-1805 —recuérdese el testimonio concluyen te de José Mariano Vallejo 1 4 4 —. El carácter tardío del mismo no descarta la posibilidad de que fuese, por aquellas fechas, producto de u n a estrecha colaboración. El segundo paso debió consistir en una reestructuración y reelaboración del libro por parte de Lanz durante su estancia en París como comisio144 Véase el epígrafe anterior.

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nado (1805-1807). Nuevos retoques pudieron introducirse en las asiduas entrevistas entre Betancourt y Lanz en los meses de mayo-octubre del postrer de los años indicados. Por último, la presentación del manuscrito perfilado y concluso en la École Polytechnique debió efectuarse conjuntamente por Lanz y Betancourt, siguiendo las instigaciones de Monge y Hachette, suceso que puede datarse en el tercer trimestre de 1808. El papel preferente de Lanz está atestiguado por Hachette en su Traite élémentaire des machines, sin descartar una rivalidad o unos celos mal contenidos. En dicho libro se lee esta apostilla: «Los que deseen nociones más extensas de cada máquina, pueden consultar la obra que el Sr. Lanz y yo hemos publicado en 1808...» 145 . ¡De Betancourt, ni el recuerdo! En cuando al yo, hay que calificarlo de desaprensiva paternidad, pues tan sólo le correspondía la redacción del programa anexo al libro. La obra que comentamos fue admitida como texto idóneo por buena parte de las Escuelas técnicas europeas, acabando por agotarse en breve plazo de tiempo. Por esta favorable circunstancia apareció, en 1819, la segunda edición parisiense del Essai sur la composition des machines, que tuvo idéntico éxito de público que la primera. La revisión del original fue obra exclusiva del criollo, limitándose Betancourt a informarle de algunos de sus descubrimientos por vía epistolar. Si comparamos la primera edición del Essai... con la segunda se observan diversas modificaciones. En primer término, ha desaparecido el patrocinio de la École Imperiale Polytechnique y se ha liberado del Programme de M . Hachette. Sólo se hace constar que se trata de una «seconde édition, revue, corrigée et considérablement augmentée» 1 4 6 . En cuanto al texto, hay que señalar correcciones y ampliaciones. Carece de Introducción y se compone de 184 páginas y 12 láminas perfectamente grabadas, además del cuadro general de las máquinas. Este último está calcado en parte de la edición anterior, si bien recoge mayor número de figuras esquemáticas. En el texto se descubren algunas variantes. Citaremos, entre otras, las siguientes: en la página 73 se dice que Betancourt ha hecho una aplicación de cierto mecanismo a una máquina destinada a limpiar los puertos que ha construido en San Pertersburgo; en otro lugar se hace mención del telégrafo ideado por Breguet-Betancourt; por último en puntos distintos del libro se alude a diversos ingenios del afamado científico. Mención especial debe hacerse de los mecanismos inventados por los hermanos Sureda. En la página 199 se explica un estudio de velocidades y movimientos de un aparato ideado por Bartolomé, que determina la rela145 París, 1828, pág. 25. 146 Ejemplares de esta segunda edición se conservan en la Bibliothèque Nationale de París, en la Biblioteca Nacional de Madrid y en la Biblioteca de la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos.

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ción de las velocidades en la marcha del carro de la «mulljenny» 147 . O t r a máquina inventada por José, relacionada con la industria textil, aparece asimismo reseñada . La segunda edición del Essai... se vio traducida al inglés, y publicada en Londres, en los tórculos de R. Ackermann, con el título: Analytical essay on the construction of machines. No consta la fecha, pero parece secura la datación en 1820 149 . U n a tercera edición de la obra se imprimió en París, en 1840, cuando los autores habían desaparecido de este mundo 1 5 0 .

147 Páginas 51, 62 y 176. GUMERSINDO VICUÑA: Lanzy Betancourt. Bosquejo biblio-bioeráfico. Madrid, 1888 DÁS 10 148 Página 97. 149 U n ejemplar se conserva en la Bibliothèque Nationale de París, hay otro en la Biblioteca de la Fundación Juanelo Turriano. 150 VICUÑA, op. cit., págs. 17-18, nota 3. Según este autor, Lanz falleció en París en 1839. Por su parte Betancourt había sucumbido en San Petersburgo en 1824. Se conservan ejemplares en la Bibliothèque Nationale de París y en la Biblioteca Nacional de Madrid.

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1. La Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País reclama el Gabinete de Máquinas, por motivos de utilidad pública — Los locales de la calle del Turco — La Junta de Gobierno* Desde 1808, año de la doble evacuación del Gabinete, hasta los días postreros de 1814, las máquinas permanecieron en los sótanos del palacio de Buenavista, cubiertas de polvo y en la más lamentable situación . El primero en llamar la atención sobre aquel auténtico tesoro fue el pionero de la mecanografía en España, Francisco Martí, quien propuso a la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, que reclamase la colección para sí, como destino permanente o hasta tanto decidía la autoridad legítima el objetivo adecuado. Como es sabido, Madrid se liberó de la ocupación francesa el 28 de mayo de 1813. Pues bien, el 16 de octubre Martí ponía en las manos de don José Fernández de Híjar, duque de Híjar, director de la Sociedad Matritense, la información correspondiente como justificante de la demanda 1 5 2 . En vista de ello, la primera autoridad de la Económica se dirigió al jefe político de la provincia de Madrid el 27 de noviembre de 1813 solicitando, por medio del pertinente memorial, la entrega, en depósito, de la importante colección. He aquí algunos de los párrafos más importantes: «En el Real Sitio del Buen Retiro se hallaba establecido, bajo la dirección de don Agustín de * La documentación de la Real Sociedad Económica Matritense (que ha permitido la redacción del presente capítulo) ha sido facilitada a la Fundación J u a n elo Turriano por don Carlos González Echegaray, perteneciente al Cuerpo Facultativo de Archivos y Bibliotecas. En la actualidad es socio-archivero de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País. 151 Véase el capítulo V, epígrafe 2. 152 A.S.E.M., leg. 223, exp. 2. FUNDACION JUANELO I TURRIANO


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Betancourt, un precioso Gavinete de Máquinas, construidas en los paises extrangeros, y compradas y transportadas a este a costa de inmensos caudales... Quando los franceses se apoderaron de esta capital, su primer cuidado fue despojar el Retiro de quantas preciosidades se encerraban en él; pero su avaricia no podía satisfacerse con unas máquinas que, aunque inapreciables para el hombre industrioso y verdadero sabio, no atraían por su materia el deseo de robar, y asi las hicieron transportar al palacio llamado de Buenavista. Allí yacen hace cinco años, siendo presa del polvo y de la inclemencia, en un absoluto abandono...» La Sociedad Económica daba fe de sus desinteresados propósitos: «Su objeto al hacer esta exposición no es apoderarse de ellas, sino pedir que se manifiesten y expongan al público, para que se lucre de ellas... Es cierto que muchas de ellas, puramente hidráulicas, parece que pertenecen singularmente a la Inspección de Caminos y Canales; pero muchísimas o la mayor parte son de un interés general y común a todos los artistas, pues son precisamente de Agricultura y Artistas mecánicas». La última invocación era convincente: «Un Gabinete en que se reuniesen todas ellas, baxo la dirección de sugetos,... es un establecimiento demasiado precioso para que no llame poderosamente la atención de un magistrado sabio y zeloso de la prosperidad pública» 153 . El jefe político de Madrid don Pedro Sáinz de Baranda debió dirigirse al ministro del ramo, es decir, al secretario de Estado don Pedro Cevallos, designado por la Regencia que presidía el cardenal don Luis de Borbón. Pero las graves circunstancias del momento postergaron la resolución. Habrá que esperar unos meses; pues la autorización, por medio de la oportuna Real orden, fue dictada en septiembre de 1814 por el ministro absolutista don José Fernando Carvajal, duque de San Carlos 154 . Para el debido cumplimiento de la orden se constituyó en el seno de la Sociedad Económica una Comisión de traslado, compuesta por el director duque de Híjar, en calidad de presidente, Joaquín Lacroix, como vocal, y Antonio Regás, actuando como secretario. Como ya conoce el lector, el palacio de Buenavista, donde estaban depositados los modelos y planos dependía temporalmente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando; por eso no debe sorprendernos que en la disposición, acabada de citar, se impusiese a la Comisión «el acuerdo con la referida Real Academia para verificar la entrega y recibo de las máquinas». A primeros de enero de 1815 se pudo acometer el traslado de todo el material mecánico del Gabinete a «la casa de la sociedad, calle del Turco». La Comisión de traslado encomendó a Lacroix que redactase el borrador del Reglamento «para gobierno del establecimiento»; encargo que cumpli-

153 Ibid. 154 Ibid. FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


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mentó con auténtica premura. La discusión del mismo fue objeto de varias reuniones de la J u n t a 55 . El segundo paso dado por la Económica fue convocar elecciones para designar la J u n t a de Gobierno del Real Gabinete de Máquinas. La votación se verificó el 3 de febrero de 1816, resultando elegidos como directores Luis Fernández, Francisco de Paula Martí, Felipe Bauzá y Franciso de la Llave, y como secretario José M . a Celás y Muñoz. La nueva directiva tomó posesión el día 21, reconociendo como presidente nato al duque de Híjar, en su calidad de director de la Sociedad Matritense 1 5 6 . El nuevo órgano directivo tomó varias resoluciones que merecen particular consideración. La primera fue procurar la designación de personal técnico y auxiliar que, después de la debida reparación, pusiese en funcionamiento el Gabinete de Máquinas. La segunda inventariar los modelos, planos, memorias y libros, señalando su estado de conservación, con el objetivo anteriormente indicado. Para esta última tarea contaban, como poderoso auxiliar, con los Catálogos, manuscrito e impreso, de Betancourt y Peñalver.

2. Negociaciones con Bartolomé Sureda para su contratación. — Los Inventarios de máquinas, planos y libros. — Lamentable estado de conservación. La designación del técnico encargado (no sabemos con qué título específico) fue discutida y resuelta en las secciones de la J u n t a de Gobierno de 17 de marzo y 13 de mayo de 1816. En ambas sonó con elogio el nombre de Bartolomé Sureda, maquinista de extraordinario prestigio, colaborador directo de Betancourt y antiguo conserje del Real Gabinete, refugiado en Mallorca, su tierra natalicia, después de la hecatombe. El capitán de navio Felipe Bauza se declaró particular amigo suyo, y por esta favorable circunstancia se le encomendó una primera negociación epistolar. La respuesta del maquinista no se hizo esperar. Por ella conocemos que vivía en Palma como funcionario cesante, percibiendo las dos terceras partes de su antigo sueldo como director de la Real Fábrica de Porcelanas del Buen Retiro (26.666 reales sobre un montante de 40.000). En cuanto a sus exigencias para reintegrarse al Gabinete de Máquinas, se pueden reducir a cuatro: 1 , a Autorización para seguir percibiendo en Madrid las dos terceras partes de su sueldo. 2. a Complemento de remuneración hasta alcanzar los 40.000 reales. 3. a Colocación, en un puesto secundario, de su hermano Mateo Sureda Mi155 A.S.E.M., leg. 223, exp. 2. Sesiones de la Comisión de 19 de septiembre y 13 de noviembre de 1814 y 9, 16 de enero y 26 de marzo de 1815. 156 Ibid. La J u n t a de instalación se verificó el 21 de febrero de 1816. FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


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serol (que hasta entonces se estaba sustentando a sus expensas) con remuneración de 18.000 reales, y 4. a Establecimiento de una plantilla fija de conserje, barrendero y plantón, con sueldos respectivamente de 7.500, 3.300 y 2.200 reales 157 . La J u n t a de Gobierno no se atrevió de momento, por carencia de fondos, sino a designar el conserje, puesto que recayó en Adriano Fernández, con un modesto estipendio y habitación. Posteriormente decidió nombrar barrendero a Ignacio Alvarez (con 3.300 reales y casa) y plantón a Santiago Abad (con 2.200 y vivienda) 158 . En relación con los cargos superiores, del Gabinete estimó oportuno la J u n t a recabar el auxilio económico del rey Fernando VII, con objeto de que arbitrase la fórmula más conveniente. ¿Cuál fue el resultado? Creemos que no se dio un solo paso hacia adelante, pues sobran indicios en ese sentido. La propia biografía de Bartolomé Sureda confirma nuestro punto de vista. El Patrimonio real decidió en 1817 reintegrarlo a su servicio, poniendo al mecánico mallorquín al frente de la Real Fábrica de Paños de Guadalajara. 158* Poco tiempo más tarde fue designado, por orden ministerial de 26 de marzo de 1821, director facultativo de la Real Fábrica de Loza de la Moncloa, con 24.000 reales de sueldo, industria artística de la que se envanecía «por haberla levantado y desarrollado de nuevo». Satisfecho Fernando V I I de la proeza, le ascendió, por decreto autógrafo de 20 de enero de 1822, a director jefe de la empresa estatal. Dos años más tarde le era acumulada la dirección de la Real Fábrica de Cristales de La Granja (14 de mayo) 159 . La residencia fuera de Madrid, en unos casos, y el silencio expreso de los documentos acabados de citar y otros posteriores, nos permite concluir que

157 Ibid. 158 Ibid. La J u n t a de Dirección del Gabinete de Máquinas se dio por enterada, el 6 de diciembre de 1817, del oficio del conseije Adriano Fernández comunicando haber ocupado el «quarto que, por razón de su destino, se le había asignado». Asimismo tomó nota de las aspiraciones por parte de José Rodríguez a desempeñar la plaza de «portero o mozo de salas». A . S . E . M , leg. 260, exp. 4 158* U n a de las primeras decisiones de Bartolomé Sureda fue «establecer la construcción de cardas». Con dicho fin, reclamó del Real Gabinete de Máquinas la cesión temporal de «una máquina de doblar puntas de cardas» inventada por Agustín de Betancourt. El secretario de Hacienda don Martín de Garay ordenó, el 26 de noviembre de 1817, a la Real Sociedad Económica Matritense la entrega de dos de las máquinas, con el compromiso de devolución de las mismas, «luego que se hayan construido las necesarias en aquel establecimiento». La Real Sociedad cumplimentó la orden en la J u n t a de Dirección de 6 de diciembre de 1817. A.S.E.M., leg. 260, exp. 4. 159 ARCHIVO DEL PALACIO REAL: caja 1.019, núm. 27. Expediente personal de Bartolomé Sureda Miserol.


EL GABINETE DE MÁQUINAS EN CAUTIVIDAD (1808-1824)

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Sureda no estuvo vinculado al Gabinete de Máquinas mientras permaneció éste al cuidado de la Sociedad Matritense. A título de mera curiosidad no estará de más añadir que su hermano Mateo Sureda Miserol acabó desempeñando el cargo de director de la Real Fábrica de Loza de la Florida (1834) 160 . Pasando ahora al estudio de los Inventarios, llevados a cabo por la J u n ta de Dirección entre marzo-abril de 1816, se reducen sustancialmente a tres: 1. Inventario formado por la Junta de Dirección del Real Gabinete de Máquinas, de las que hay en él, y del estado en que se hallan (marzo de 1816). 2. Indice de los planos, con marcos de caoba y cristal, que existen en el Real Gabinete de Máquinas, formado de acuerdo con la Junta de Dirección de dicho establecimiento (abril de 1816). 3. Indice de las obras completas y descabaladas que existen en el Real Gabinete de Máquinas, formado de acuerdo con la Junta de Dirección (año de 1816) 161 . No consta el nombre de los dos comisionados de la Económica que realizaron esta importante tarea, aunque cabe sospechar que fuesen Felipe Bauzá y el secretario Antonio Regás. La lectura del primer Inventario produce una triste y desoladora impresión. Puede asegurarse que más del 50 % de las máquinas supervivientes estaban deterioradas, por el doble traslado de 1808 a la Real Academia de Bellas Artes, primero, y al palacio de Buenavista más tarde. T a m p o c o se puede descartar que parte de los graves daños fuesen ocasionados por la soldadesca francesa, por necio afán destructivo o por mera curiosidad. El procedimiento seguido por los socios encargados para realizar el Invetario fue bien simple. Dar a las máquinas una numeración nueva, del 1 al 153, de acuerdo con su emplazamiento, un tanto anárquico, en las salas, aunque procurando identificarlas, cuando era posible, con la cifra que tenían asignada en el Catálogo de Betancourt. U n número importante de máquinas aparecen, con respecto a su estado de conservación, conceptuadas de corrientes. Pero se ven superadas por aquellos otros modelos calificados con una gama de adjetivos, según el mayor o menor daño recibido: inútil, mal estado, descompuesto, deteriorado. La diferencia en el número de máquinas entre el Catálogo de Betancourt (270) y el Inventario (153), viene a confirmarnos el cuantioso daño infligido. El Inventario aparece suscrito por el secretario de la J u n t a de Gobierno José M . a Celás y Muñoz, quien certifica «que existen además, en muy mal estado [diversas] máquinas» 1 6 2 . El Indice de los planos resulta algo más reconfortante, en cuanto a 160 Ibid. 161 A.S.E.M., leg. 234, exp. 10 162 ibid. Inventario n.° 3. FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


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conservación y cuantía. El número ascendía a 199 frente 359 registrados en la excerpta betancuriana 1 6 3 . El tercer índice relativo a las obras impresas, completas y descabaladas, que se conservan en el Real Gabinete de Máquinas carece de interés, por conservarse tan sólo la lista de libros y revistas incompletos 164 . Hay que advertir que en el Catálogo de Betancourt se incluyen un número importante de Memorias manuscritas, recogidas en Francia (99). El silencio en que se sumen, sin dejar huella, en el Archivo de la Sociedad Económica Matritense, hace sospechar su completa desaparición. El último acuerdo de la J u n t a de Gobierno reviste para nosotros particular interés. La Real Sociedad tenía en sus vitrinas un número importante de modelos de máquinas útiles para la Agricultura y las Artes. En vista de ello, se resolvió, el 2 de agosto de 1816, el acoplamiento de ambas colecciones, evitando la confusión, ante la amenaza de que «por algún accidente se separase el Gabinete de la Sociedad» 165 . Esto precisamente va a sobrevenir con puntualidad en 1824, como tendremos inmediata ocasión de ver.

163 Ibid. 164 A.S.E.M., leg. 234, exp. 10. 165 Ibid. FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


VIII

REVIVIR PARA AGONIZAR EL CONSERVATORIO DE ARTES Y LA ESCUELA DE CAMINOS SE REPARTEN LOS MODELOS DE MÁQUINAS

1. El Conservatorio de Artes. — Integración de los modelos . — El personal de plantilla del viejo Gabinete. El Gabinete de Máquinas estaba llamado a revivir en una última ocasión, aunque caminando, incontenible, hacia la ruina total. Durante la segunda época absolutista, la llamada ominosa década (18231833), la lenta reconstrucción del país permitió a los gobiernos, con la holgura económica, una mayor preocupación cultural, poniendo particular énfasis en la enseñanza y desarrollo de las ciencias experimentales. U n o de los más curiosos proyectos de esta índole se debió a la iniciativa del ministro de Hacienda, don Luis López Ballesteros, exaltado, con justicia, por su espíritu tolerante y aperturista. Este político propuso a Fernando V I I , en 1824, la erección en M a d r i d del Real Conservatorio de Artes, concebido como una auténtica escuela de peritaje industrial. U n a vez obtenido el refrendo del monarca, la medida se hizo realidad por Real orden de 18 de agosto 166 . Se había pensado ubicar el Conservatorio en la Real Fábrica de Aguardientes o en la Fábrica de Tabacos, aunque al final se optó por el Real Almacén de Cristales (más adelante Laboratorio de Química), situado en la calle del Turco, a mitad de camino entre Alcalá y la carrera de San Jerónimo. En dicho local va a permanecer hasta 1845. 167 Esta institución nos interesa por dos particulares motivos. El primero, 166 JOSÉ MARÍA DE NIEVA: Decretos del rey... Femando VII. M a d r i d , 1825, tomo I X , págs. 155-160. 167 Ibid., pág. 159. [FRANCISCOCARVAJAL]: «Escuela Especial de Ingenieros de C a m i n o s , Canales y Puertos», en Revista de Obras Públicas, n ú m . 13 (año 1854), página 161. ANTONIO GIL ZÁRATE: De la instrucción pública en España. M a d r i d , 1855, t o m o I I I , pág. 322. RAMÓN MESONERO ROMANOS: El antiguo Madrid. M a d r i d , 1861, página 240. FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


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que absorbe y se aprovecha del Real Gabinete de Máquinas. El segundo, que sus cátedras se van a cubrir en parte con el equipo técnico adscrito antaño al mismo. Para respaldar ambos asertos bastará reproducir dos artículos de la mencionada disposición. Artículo 10. — «El fundamento del Real Conservatorio será el antiguo Gabinete de Máquinas, los modelos y objetos sueltos que existen en el Departamento de Fomento y Balanza y cualesquiera otros que pertenezcan a S.M. y no tengan aplicación exclusiva». 168 Artículo 32. «Se ha servido S.M. nombrar para director a don J u a n López Peñalver, intendente de Provincia honorario, sin sueldo ni gratificación por este encargo; para encargado del Conservatorio, a don Josef Sureda, con 4.700 reales sobre los 7.300 que, como conserge del antiguo Gabinete de Máquinas, le corresponden; para encargado de taller, a don Bartolomé Sureda, director de la Real Fábrica de Loza de la Moncloa, sin más sueldo que el que ya disfruta; para secretario-contador-bibliotecario, a don Antonio Regás...; debiendo proponerse para portero el sugeto que reúna las convenientes circunstancias...» 169 La nueva institución aparece concebida en la doble vertiente de museodepósito de máquinas antiguas y modernas y taller para la enseñanza práctica de construcción de todo género de artilugios. De esta circunstancia se derivaba el papel preferente que desempeñaban en la entidad el encargado del taller, Bartolomé Sureda, y el encargado del Conservatorio, José Sureda. En el artículo 19 se especifica lo siguiente: «Habrá otro encargado para el taller, que conozca las artes y posea con perfección la habilidad de construir máquinas...». E n el artículo precedente, el 18, se puntualizan las funciones menores del otro funcionario del centro: « H a b r á un encargado del Conservatorio, con 12.000 reales de dotación al año; será inteligente en el manejo de máquinas, sabrá dar explicaciones a quien se las pida y cuidará de que todo se conserve en el mejor orden». 1 7 0 Como podrá fácilmente comprenderse la Colección de Máquinas depositada en los locales de la Real Sociedad Económica Matritense fue devuelta a sus nuevos propietarios, pasando a engrosar el laboratorio del Real Conservatorio de Artes. D a d a la proximidad de ubicación —ambos en la calle del Turco— el traslado debió verificarse sin el menor contratiempo. Pero a decir verdad, carecemos de pormenores sobre la entrega y la instalación. Lo mismo cabe decir sobre el estado de los modelos. ¿Habían sido reparados de los importantes daños y deterioros sufridos? ¿Se mantenían inservi168 En la exposición de motivos de la Real orden que comentamos, se expresa el monarca en estos términos: «... enterado también de que en varios parajes existen dispersas las máquinas e instrumentos artísticos, costeados antes de ahora por la Real munificencia, los cuales en este estado no sirven de uso ni beneficio...». 169 Decretos..., acabados de citar, págs. 136 y 159. 170 JOSÉ MARÍA DENIEVA: Decretos del rey... Fernando VII. Madrid, 1825, tomo I X , págs. 155-160.

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bles, con las heridas abiertas, para escarnio de sus guardadores? La ausencia, probada, de los Sureda, Bartolomé y José, prestigiosos inventores y hábiles maquinistas, hace presumir que no se había dado un solo paso hacia adelante. Veamos ahora los nuevos pormenores que hemos podido agavillar sobre los cuatro técnicos aludidos en la Real orden fundacional. El sagaz lector recuerda seguramente a los tres primeros, y conoce al cuarto por haber sido nombrado escasas páginas atras. 1 7 1 J u a n López de Peñalver siguió gozando de un extraordinario prestigio científico. En una fecha imprecisa, posterior desde luego a 1814, fue recompensado por el gobierno español con el título de intendente de Provincia honorario. 1 7 2 Al restablecerse, en 1820, la Escuela de Ingenieros de Caminos y Canales puede darse como seguro su integración en el profesorado durante la breve etapa de su existencia ( 1821 -1823). 173 Al crearse, por Real decreto de 4 de diciembre de 1821, la Academia Nacional, llamada a integrar y ampliar las ya existentes, nuestro personaje fue designado académico dentro de la Sección de Ciencias Físicas y Matemáticas. La recién nacida institución no tuvo tiempo de arraigar y desarrollarse, pues sucumbió en 1823 con el derrocamiento del régimen constitucional. 174 E n 1827 fue recompensado con el cargo de consejero honorario de Hacienda. En igual fecha entró a formar parte de la Real J u n t a de Aranceles. Por último, en 1834 fue designado miembro de la Real J u n t a de Fomento de la Riqueza. 1 7 5 Merece particular relieve la traducción que llevó a cabo de la obra del profesor francés François Dupin, titulada: Geometría y Mecánica de las Artes y Oficios y de las Bellas Artes. Curso normal para el uso de los artistasy menestrales y de los maestros y veedores de los talleres y fábricas. Se hace constar en portada que dicho manual era «explicado en el Conservatorio Real de Artes y Oficios». El primer tomo apareció en 1830, retrasándose el segundo hasta 1835. 176 Peñalver debía disfrutar de importantes ingresos estatales, por cuanto el puesto de director se le asigna «sin sueldo ni gratificación por este encargo». El afamado artífice-mecánico Bartolomé Sureda desempeñó en el Real Conservatorio de Artes el puesto de encargado de taller y la cátedra de delincación aplicada a las artes. Ambas actividades carentes de remuneración. No hay de momento ningún dato que añadir a su biografía. José Sureda se vio ascendido a «encargado del Conservatorio... con 4.700 171 Capítulo V I I , epígrafe 1. 172 Guía política y militar, año 1822, pág. 55. 173 ANTONIO R.UMEU DE ARMAS: Ciencia y Tecnología en la España Ilustrada. Ediciones Turner. Madrid 1980, pág. 395. 174 JOSÉ MARÍA DE NIEVA: Decretos del rey... Fernando VII. Madrid 1825, tomo I X , pág. 159. 175 Calendario manual y guía de forasteros, años 1824-1835. 176 Se imprimió en Madrid. En la portada se hace constar: «Traducido al castellano de orden del Rey Nuestro Señor.» 176 JOSÉ A. GARCÍA-DIEGO: «Huellas de Agustín de Betancourt en los Archivos Breguet», en Anuario de Estudios Atlánticos, n ú m . 21 (año 1975), págs. 198 y 218-219.

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reales». Este estipendio había que sumarlo a los «7.300, que como conserge del antiguo Gabinete de Máquinas le corresponden». Según hemos podido comprobar este mecánico inventor estuvo totalmente desligado de la institución en la etapa 1814-1824. Por la redacción imprecisa de la orden que comentamos, resulta imposible establecer si el sueldo lo venía percibiendo desde antiguo o se le restituía en la presente ocasión. H a y que destacar una circunstancia verdaderamente honrosa en la vida de este maquinista. Habiendo inventado una máquina de hilar lana de extraordinaria perfección, Betancourt reclamó su presencia en San Petersburgo, con el fin de ponerla en explotación. El viaje a Rusia de Sureda se data en el verano de 1818, permaneciendo en el imperio moscovita hasta la primavera del año siguiente. El propio protector y maestro puso ingenio y talento al servicio de una mayor perfección del invento. Así lo comunica el interesado a Louis-Antoine Breguet, en carta escrita en la capital de los zares el 12 de abril de 1819. Por ella conocemos también la recompensa que le otorgó Alejandro I, condecorándolo con la orden de San Vladimiro. 1 7 7 Del cuarto técnico adscrito a la nueva institución, Antonio Regás, sabemos que en 1814 fue secretario de la Comisión de traslado instaurada por la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, para cumplimentar el transporte de los modelos del Gabinete de Máquinas desde el palacio de Buenavista a la mencionada entidad. La función que se le asignó fue la de secretario-contador-bibliotecario. 178 La presencia en el Conservatorio de Artes de un especialista en mecánica de excepcional categoría, J u a n López de Peñalver, antiguo vicedirector del Real Gabinete de Máquinas, y de dos prestigiosos mecánicos-inventores, Bartolomé y José Sureda, estrechamente vinculados a la vieja institución, nos hace sospechar que pusieron, de manera conjunta, su habilidad y pericia en restaurar las máquinas «deterioradas y descompuestas», por los avatares de la guerra, siempre que ello fuera todavía posible. De la presencia de la Colección de Máquinas en los locales del Conservatorio ha quedado un testimonio sumamente valioso. Don Antonio Gil de Zárate, en su obra De la instrucción pública en España, revela cómo tuvo ocasión de contemplar en el Conservatorio «algunos salo-

177 Ibid. Los primeros datos que alcanzamos sobre José Sureda se sitúan en el otoño de 1817. La J u n t a de Dirección del Gabinete de Máquinas se dio por enterada, el 6 de diciembre, de una solicitud del mecánico para «que se le declare encargado del Real Gabinete de Máquinas, con el sueldo que gozaba en 1808». La resolución fue que informase sobre el particular don Felipe Bauzá. En J u n t a del 19 de junio de 1818 se volvió a discutir sobre la solicitud. Sin embargo, «no pareciendo legal el documento de purificación», quedó el asunto paralizado hasta que emitiese un segundo informe don Francisco Martí. A.S.E.M., leg. 260, exp. 4. 178 Véase el capítulo V I I , epígrafe 1.


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nes largos... destinados al Gabinete de Máquinas, donde se habían reunido los restos que pudieron encontrarse del que se formó a principios del siglo en el Retiro...» 1 De la misma manera que la Escuela de Ingenieros de Caminos y Canales absorbió, en 1802, al Gabinete de Máquinas, el fenómeno se repite con el Conservatorio de Artes en 1824. El resultado fue similar: carencia absoluta de información sobre los avatares que pudo experimentar la colección de artilugios. El Conservatorio transformó el viejo Gabinete en centro de experimentación y laboratorio. El Conservatorio de Artes subsistió hasta 1850, en que fue transformado en Real Instituto Industrial, precedente inmediato de la Escuela de Ingenieros Industriales. E n él profesaron, además de los que ya conocemos, prestigiosos científicos como Antonio Gutiérrez, Antonio José Vallejo, Manuel del Castillo, Isaac Villanueva, Francisco de Paula Orlando, etc. En las aulas de la nueva institución se formaron sucesivas promociones de mecánicos, que cubrieron los puestos demandados por las industrias del país. 1 8 0

2. La tercera Escuela de Ingenieros de Caminos y Canales. — Partición de bienes. — Una agonía incontenible. Para dar remate al presente trabajo sólo nos resta completar la biografía del equipo de técnicos al servicio del Gabinete, todos ellos discípulos y colaboradores de Betancourt, e indagar la suerte que corrieron las máquinas. J u a n López de Peñalver ocupó la dirección del Real Conservatorio de Artes desde el momento fundacional, 1824, hasta el de su muerte, sobrevenida en 1835. 181 Bartolomé Sureda, después de cinco años de docencia, decidió jubilarse en 1829 «por achaques y dolencias», para establecer su residencia en Palma de Mallorca. Así le fue otorgado por gracia real de 13 de noviembre de 1829, con un retiro económico de 16.000 reales. 182 Su vida se prolonga179 180 181 182

Madrid, 1855, tomo I I I , pág. 322. RUMEU, op. cit., págs. 403-421. Ibid, págs. 404-419. ARCHIVO DE PALACIO REAL: caja 1.019, n ú m . 17. Expediente personal de Bartolomé Sureda Miserol. El último documento, que se conserva en el expediente, firmado por Sureda, es una hoja de servicios (Palma de Mallorca, 5 de agosto de 1849). En el Archivo Breguet, de Biarritz, se registran tres cartas de la esposa de Sureda, Louise Chappron, a su amigo Louis-Antoine Bréguet, escritas en Bilisalem y en Palma (1818 y 1831). Por los datos que contienen se deduce que Bartolomé se encontraba achacoso y con poco dinero. De su retiro sólo percibía 4.000 reales, quedando el resto en Madrid para pagar «la deuda de París y todo lo que tuvo que dar para casar a sus hijas». Sus únicas distracciones eran pintar y pescar. JOSÉ A. GARCÍA-DIEGO: «Huellas de Agustín de Betancourt en los Archivos Breguet», en Anuario de Estadios Atlánticos núm. 21 (año 1975), pág. 189.


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rá hasta 1851, fecha en que sucumbe a los ochenta y dos años de edad. 1 8 3 Por último, José Sureda, encargado-administrador del Conservatorio de Artes, estuvo en el desempeño de dicho cargo hasta el año 1838, en que desaparece de la escena por jubilación o fallecimiento. 184 En cuanto a los fondos del Gabinete de Máquinas hubo que buscar para ellos una solución salomónica, al crearse, en 1834, la tercera Escuela de Ingenieros de Caminos y Canales. Esta institución se apresuró a reclamar los artilugios y no se halló mejor recurso que la partición. Esta decisión no fue espontánea, sino en virtud de la Real orden de 8 de octubre de 1846, que mandó formar un Museo en la Escuela de Caminos, Canales y Puertos, teniendo «por base los restos del que existió en el palacio del Buen Retiro». 1 8 5 El reparto se pudo efectuar al trasladarse el Conservatorio de la calle del Turco (viejo Almacén de Cristales y posteriormente Laboratorio de Química) al convento de la Trinidad, en la calle de Atocha. Como estaba previsto que el anterior local fuese ocupado por la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, los directivos del Conservatorio de Artes dejaron in situ las máquinas hidráulicas, mientras procedían al traslado de los modelos y planos concernientes a las actividades industriales. 1 8 6 En el reparto salió gananciosa la Escuela de Caminos, pues el lector conoce sobradamente que prevalecían en el viejo Gabinete las máquinas hidráulicas sobre las industriales. El segundo extremo que nos corresponde abordar es el de la desaparición o supervivencia de los modelos de máquinas. Las noticias que podemos adoptar son desoladoras por completo. El ingeniro de Caminos don Francisco Carvajal nos informa, en 1854, del lamentable destino de la maltrecha y dispersa excerpta, condenada a lenta destrucción por la desidia y la indiferencia de los guardadores. Dice así sobre el particular: «Museo de Máquinas. El Museo (formado del que existía en la primitiva Escuela y pudieron salvarse de su destrucción) consta de doscientos modelos de toda clase de máquinas empleadas en las 183 Ibid. (Palacio) L a p a r t i d a de defunción (10 de m a r z o de 1851) está registrada en la p a r r o q u i a de S a n t a C r u z . T e n í a al fallecer ochenta y dos años. E n su testamento (10 de m a y o de 1850) no hace mención de su esposa, por lo q u e cabe deducir q u e h a b í a fallecido con anterioridad a esa d a t a . Hijos suyos eran Alejandro, Carolina y J u l i a . E n 1834, Bartolomé S u r e d a solicitó licencia p a r a visitar R o m a y Nápoles por móviles artísticos. E n 1850, u n a ñ o antes de fallecer, reiteraba la d e m a n d a de permiso p a r a trasladarse a París, d o n d e tenía u n hijo « a d m i n i s t r a n d o la posesión de la M a l m a i s o n , perteneciente a S . M . la R e y n a M a d r e » ( M a r í a Cristina). O t r o S u r e d a Miserol, M a t e o , acabó siendo director de la Real F á b r i c a de Loza d e la Florida (1834). 184 Calendario manual y guía de forasteros en Madrid, años 1824-1838. 185 PASCUAL MADOZ: Diccionario Geográfico-Estadíslico-Histórico de España, M a d r i d , 1850, tomo X , pág. 821. 186 R U M E U , op. cit., p á g . 3 8 3 .

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construcciones y de las obras más notables ejecutadas o proyectadas en España y en el extranjero. Algunos de ellos son verdaderos modelos por su ejecución artística, y todos en general están bien construidos y tienen un gran interés para la enseñanza, proporcionando a los alumnos examinar y ver con la mayor claridad, todos los detalles de las diferentes clases de máquinas de vapor, fijas o locomotoras, grúas, martinetes, bombas, molinos, etc., y estudiar la disposición de las obras más notables de puentes, esclusas, faros, telégrafos, etc., con la ventaja que el examen de un modelo tiene sobre la descripción y el dibujo». Más adelante vienen las lamentaciones: «Para el Museo de Máquinas no hay local; los modelos andan repartidos en las clases, en las piezas de paso y en el despacho del señor director. Muchos de ellos deben a esta causa su destrucción; cuán sensible es esto, nadie lo dudará». 1 8 7 Diversos investigadores han indagado sobre el paradero actual de la curiosa colección, tratando, por lo menos de contemplar algunas máquinas supervivientes. 188 Hay que cesar en todo intento de esta índole, pues puede darse como segura la total destrucción de la misma si nos atenemos al testimonio líneas atrás señalado. La desidia y el tiempo debieron aniquilarla por completo. Este dictamen negativo no basta para disimular nuestra profunda sorpresa. ¿Cómo explicar que ni una sola máquina pueda ser vista en nuestros días? ¿Y qué decir de la desaparición de 359 planos, con marcos de caoba y cristales de alta seguridad?

187 «Escuela Especial de Ingenieros de Caminos, Canales, y Puertos», en Revista de Obras Públicas, n ú m . 13 (año 1854) pág. 164. 188 GARCÍA-DIEGO: art. cit., págs. 179-180 y 210. FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


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[90]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


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[92]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


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FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


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FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


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FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


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FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


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ha- Uni de noti da de- ette, si/

no ijfts- inasta- ' Jtmias ?nm eree7filate-

ridai en aÀfttrir del re la ejiif- ynueimf

ah^sJuiM^

ha Solide Cu ¿n fste casa Se liaffa la maquis na<- para- cardar ci fdly/rJa/s ~ ¿me lilco venir de Jutjiatenn //. Cadid ci Cande % órtldfy, nj ejm uùìmamente dia« -heelio iremr tic trmneia- finestra i/a. Inerti o JiOAtt C0a£fecerCa Cdinda-* .dia la vi ai era fmrald ii-xer levJanas

mas ancÌiesL >

Cayy un- salo hcrndre, ^ ^ ^ x

m i selims

Wias^ finas

Jmjue-

[ 104]

FUNDACION JUANELO TURRIANO


Se/ rampa/ // lúfo, opte en'd/iïta^^ J&- UM - coti- eltMpfir fäitf m Jn. flîatârtay la Oncori/trc- adad)end)a Cry tv Casa de Cavial de Va fónda, dotate m am sadían j%t> líSo. Jjt/ mapuna j?ara aCspepL far d alqod on' ¿eteùse muchas' a fîïKr ^tia 'OJ! dJ/ccdw, ?menlraf que ami £tt d- Uta la astewu c redicitonde M fanas panes* de ¿Stana. Ôfiras mncdiefaecemr fiaana eita^ lite que nos Camfn>£aríaa te>„ /

...-i

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dos, ¿me, ano "ae las

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medra/^

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mas eficaces para preparar ¿a Idiííitria

LS Compiegar el pi f . [105]


•'^metjMtias-, diíjfiaC fo Capiâsett/ LasCft¿ey Cam ne ncceétasc* Luti Mao* 'Us.i]M<s<LhA„ UatV Me fâtfr OaGuvUw J¡m-'-¿tLs -Je usan- ete- Údá-tiei^yn rp Cw (a- tJtuCia', ^ècfatida i>0smmd>a/, has muektsîwM lut t i m b e a s ,

firn

s e n a -

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u t i f c j v -

jeesCm, tunfo pam dew ñas 4r OAmleS; catm .para.- ins mw<ts,'4f ^

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4V4tnidLas fados- las [ 106]

FUNDACION JUANELO TURRIANO


tTP/UjUMM quesimm^jtm/ tramar con Jofôdez <f com am i a /

eti"

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tcs^JfJjflra

C a m i n o s

Ca*m~

û&mr Yn im-- ar-

tes Con perfección 4j imeiendo

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Srratrti^

can/la- fmCaeiM/ßC-

tm C ta/ 4nisma úirm- sjue íia~ CM ' un nssmsfv t a n t o s

v e i n t e

W e e s

[107]

ik fiadi -

J

m a i p r c .


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