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V Núm. 25.

Los Conocimientos útiles.

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CONOCIMIENTOS DE LITERATURA.

LA ODISEA.

En el gran po·ema de la Iliada hemos visto (1) la gigantesca lucha de héroes y dioses; hemos presenciadocombates encarnizados, muertes espantosas, venganzas y asaltos; hemos visto la sublime barbárie del heroísmo ; el estruendo de las batallas ha resonado en nuestros oídos como un eco trasmitido por la trompa épica. Diríase que asi como todas las inspiraciones de la mente tienen su musa tutelar, el génio de la guerra tiene una musa belicosa que presta la voz de sus pulmones de b.ronce á los cantores de las hazañas, la resonante armonía del verso heróico á los poetas que inmortalizan los gloriosos triunfos, y que esa musa vertió en el pecho del cantor de la Iliada todo el fuego de su grandiosa inspiracion. Ya hemos admirado ese brillante cuadro vivo á que la posteridad ha cercado de un marco de laureles, colocándole en ese museo de la Inmortalidad · donde resplandecen las maravillas del entendimiento del hombre. Qué distinto cuadro nos ofrece ese otro poema que hoy vamos á examinar! En la Odisea el lienzo es más reducido, el asunto ménos grandioso, pero el interés es mayor. Ya no vamos á ver los combates de hombres con hombres; aquí vamos á ver los combates en que no hay sangre, ni estruendo, ni gritos, ni cruelJades, pero donde la 1ucha es quizás más vi va, más dolorosa, más terrible ; estos son los combates de la vida, combates en que el hom· bre es á. la vez vencido y vencedor de si mismo, donde el alma es la víctima, donde las lágrimas son la sangre, donde las heridas acaso no tienen remedio. Hay campo de batalla más agitado que el corazon humano'? hay luchas más terribles que

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(1) Vooso ol num.

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las del pensamiento 'f hay heroísmo mayor que el. del hombre luchando con el destino, venciendo las adversidades ó soportando la miseria 'f Las batallas de la vida son las más bellas, las más dramáticas; las epopeyas in· di vid u ales son grandiosas en la misma pequeñez de sus intimos detalles, y es que el individuo inspira mayor interés que las multitudes, En estas el interés se reparte; el sentimiento no halla punto donde reconcentrarse; la atencion, al abarcar el conjunto, no se fija en el detalle, mién tras que en el individuo todas las facultades, ejerciéndose en un circulo más reducido, la sensibilidad se excita más fácilmente eon la contemplacion de infortunios privados que con el espectáculo de grandes catástrofes. Por grande compasion que excite en nosotros la descripcion de una batalla, siempre la pintura aislada de un guerrero moribundo , abandonado, lanzando ayes que nadie escuclla, recordando los séres queridos, nos conmoverá más hondamente y nos arrancará más lágrimas que el espectáculo general de todos los horrores de la guerra. Por mucho que nos conmueva la pintura de una nave entera que se sumerje en las olas agitadas, el cuadro de todos esos horrores del naufragio, los gritos de los tripulantes, los esfuerzos desesperados, la confusion, las maldiciones, todo esto nos impresionará ménos que ver á un solo náufrago nadando en medio de las soledades del mar, asiéndose á. una tabla, trepando por una roca y desde alli dirigiendo ansioso la mirada por los inmensos y vacios horizontes, buscando una vela en que cifrar la última esperanza de su vida. Y es que el dolor personal es más simpático porque nos es conocido, porque le comprendemos y le 49

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L os Conocimientos útiles.

sentimos. Lo patético, lo sublime, lo tierno, lo que conmueve é interesa, reside en el individuo; lo grande, lo que asombra, lo que arrebata y entusiasma, pertenece á las colectividades. Napoleoo sobre la roca de Santa-Elena es más interesante que volando vencedor por los campos de bata· lla. En las producciones literarias, cuando el poeta ó el escritor nos presenta la historia d6 un solo personaje, nos dibuja la más minima de sus facciones, nos descubre el más intimo de sus secretos, enton.ces á e,e personaje le vemos, le comprendemos, le amnmos y hasta llegamos á creer en la realidad de su existencia. No sucede asi con esas complicadas y ruidosas novelas de 1Utima moda, en las que si la curio· sidad está en continua excitacion, apenas las hemos leido se borra en nosotros el recuerdo de sus fantasmagóricas y forzadas escenas, sin que nos quede en el corazon ese indeleble afecto que nos inspira un personaje amigo, cuyos imaginarios desvelos hnsta hemos llegado á creer y acaso á llorar enternecidos. La Odisea tiene, pues, el mayor interés de ser una epopeya individual; pero bajo este concepto es inferior á la Ilíada como poema. La Odisea casi podríamos llamarla una novela en verso, pues las desventuras y a ven tu ras de Ul1ses más tienen de·novelescanarracion que de verdadero poema épico. Con la. brevedad que esta: publtcacion requiere, bosquejemos el asunto. La OU.isea canta las desve.nburas·de Ulises, aquel héroe, segun dice el poeta, que anduvo largo tiempo errante d'espues que hubo destruido la santa Ilion. Visitó numerosas ciudades y conoció las costumbres de diversos pueblos. Sufrió por el vasto mar atroces males para conservar su vida y salvar la de sus compañeros. Ya todos los reyes que se han librado de la muerte, de la guerra y de las tempestades descansan en el seno de sus hogares. (Jno solo se vé todavía privado de su pátria y de su esposa. La august-a ninfa Qalypso le retien~ en sus grutas profundas y le desea por- esposo. En tanto han trascurrido los &ños y se ha cumplido el término señal~P._o por lo~1..dioses par·a su vuelta al

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seno de !taca, su pátria, donde todavía en medio de los suyos le aguardan terribles pruebas. Todos los dioses están conmovidos y en favor del héroe, excepto Neptuno, cuyo implacable ódio debe perseguir al divino Ulises hasta que llegue á los campos de su pátria. Mientras el héroe vá errante por los mares, su esposa Penélope, fiel y virtuosa como ninguna, se vé rodeada de importunos pretendientes que, dando por muerto á Ulises, la asedian sin cesar para que elija entre ellos nuevo esposo. Telémaco, hijo de Ulises, indignado de la audacia de los pretendientes á la mano de su madre, que además cometen mil abusos y devoran sus riquezas , convoca al pueblo, y delante de ellos mismos denuncia sus excesos y sus escándalos. Despues, deseoso de tener noticias de su padre, se e mbarca, dirigiéndose á Pylos y á Lacedemonia, donde ni Nestor ni Menelao, que allí reinan, logran satisfacer su deseo. Ulises, entretanto, continúa en la isla de Ogigia detenido por Calypso, hasta que por mcdiacion de los dioses y por mandato de Júpiter, la enamorada ninfa le consiente construir una balsa, en la que solo se entrega de nuevo á la merced de las olas y de los vientos. Pero olas y vientos suscitados por el implacable Neptuno rompen la balsa, y el hót·oe, nadando dos días y d:os noches, y protegido por divinidades amigas, es por·fin arrojado, hambriento y moribundo de cansancio, á la isla de Sebería, en el pais de los Feacios. Allí el rey Alciooo le hospeda y agasaja en su palacio, y Ulises, en pago de sus bondades, cuenta sus extraordinarias aventuras. Refiere su estancia entre los Lotófagos y en las comarcas habitadas por los Ciclo· pes, y como por medio de una astucia logró salvarse alli del sanguinario cíclope Polifemo. Cuenta la hospitalidad que recibió del rey Eolo; su permanencia entre los· Lestrigones, gigantes antropófagos, y en la isla de la maga Circe, que trasformó en cerdos á sus compañeros. Cuenta tambiencómo se libró del canto seductor· de las sirenas y de los peligros del antro de Scyla y Carybdis, y cómo, por. último, de la isla

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Los conocimientos útiles.

del Sol fué arrojado por la tempestad á la isla de Calypso. Los Feacios, que han oído asombrados la narracion de tan maravillosas aventuras, colman de regalos á Ulises, y en un navio le conducen á su pátria !taca, donde le dese m bar can dotmido. Al despertar, y despues de reconocer su pais natal, se dirige á casa del porquero Eumeo, quien le refiere cuanto acontece en el palacio. Telémaco, que- ha vuelto de su viaje librándose de lazos que le tendieran los pretendientes de su madre , viene á casa de E u meo, donde su pa.dre se dá á conocer, exigiéndole el ~:~ecreto á fin de pr eparar mejor sus planes de venganza. Ulises es intt·oducido en el palacio, don· de bajo el disfraz de mendigo andrajoso y con arrugas que Minerva ha impreso en su freo te, nadie le reconoce, excepto un viejo y moribundo perro que le acaricia y la anciana Euriclea, á quien Ulises impone silencio. Penélope, como último recurso para librarse de la importunidad de los preten~ dientes, p1·omete casarse con aquel de entre ellos que salga vencedor en el manejo del arco, debiendo hacerse la prueba con el arco de Ul ises, demasiado fuerte para aquellos débiles y afeminados brazos. Desp ues de haber todos hecho inútiles esfuerzos , el viejo mendigo pide permiso pál'a hacer él tambien u na pr ueba , y obtenidO' aquel, dobla el arco, da en el blanco , y despues, ayudado de Telémaco, de Euméo y otro fiel servidor, castiga con la muerte Jos crímenes y la rapacidad de a:quellos insolentes amantes. Recobrada su verdadera y hermosa figura, Ulises se hace reconocer por su amada Penélope, y al siguiente día, para librarse de la venganza de los parientes de sus víctimas, va á visitar á su anciano padre Laertes que vive en una casi de campo. Alli vienen á atacarle los enemigos, pero despues de un breve combate se estipula la paz por la intervencion de los dioses. Como se vé por la simple exposicion de su argumento, teniamos razon al decir que la Odisea, mas que como verdadero

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poema épico, podía considerarse como una especie de novela versificada. A la Odisea, para ser verdadertt epopeya, le falta la grandeza del asunto y la superior unidad de accion que aquella clase de composicion requiere. Escríbase en prosa y en la Odisea encontraremos acaso una de esas novelas de aventuras y vinjes en que se nos dan á conocer costumbres de pueblos extraños. Los crlticos de todos los tiempos se han consagrado á enumerar una pór una las bellezas de este poema, y en verdad que fuera larga tarea la nuestra si hubiéramos de imitarles en tal propósito. Estilo elocuente, versificacion robusta, fluida y armoniosa, pinturas animadas, episodios tiernos y dramáticos, totlo esto se encontrará en la Odisea con asombrosa profusíon. La narracion que Ulises hace de sus extrañas aventuras al través de los mares y entt·e gentes bárbaras, ofrece grandisimo intet·és y cautiva lá atencion. Aparte de la sencillez, cualidad distintiva del génio griego, esta parte del poema tie· ne cierto sabor á cuento de encantamiento , y cierto corte parecido al de los libros de caballería de la Edad Media. Hércules, cumpliendo sus heróicos trabajos, la Odi· sea: pintando las aventuras de Ulises, las ArgoD'áuticas de Valerio Flaco , diríase' ~ue han' sido· los l'l1odelos primeros á que, variado solo er éspiritu de la inspiracicm , se han ajustado los can·tores de las íncli... tas hazañas de caballet•os andantes. Tanto en la 0disea como en la llíada, creemos que la intel'vencion continua de los dioses empequeñece la accion y hasta bastardea el heroísmo de los personajes. Ulises, cuya entereza de carácter para resistir las adversidades tanto ponderan sus admiradores, hubiera sido más grande, más heróico si esa firmeza fuese propia suya, si fuese un simple mortal abandonado á los riesgos naturáles y ordinarios de la vida. Cuando se ve á una di·vi'nidad enemiga que lo persigue y oprime, y otraL amiga que le ampara y sostiene, ni: le asusta á uno su peligro• ni le admira ál'f

valor para arrostrarle. Ve uno en •1

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sonaje una especie de autómata, con que á todos, precisamente para no pensar en los dioses juegan, desapareciendo ante la ninguno; prometiendo casarse cuando fatalidad de los designios divinos la gran· termine una tela que teje de dia y desteje deza de valor humano. Ulises, qua h.a ha· de noche; esa esposa serena, bella y mablado y visto á los dioses; que, usando la jestuosa como una estátua de Fidias , es frase vulgar, es amigo pe-rsonal de muchos un modelo que todo esposo quisiera ende ellos, que confia en su no desmentida contrar, sobre todo en estos tiempos, en proteccion, ¿,podrá nunca perder la espe- que si bien, gracias á las fábricas de hila· ranza de su salvacion? En Ulises no ve- dos, las Penélopes no tienen telas para te· mos la lucha del hombre contra la natu- jer y destejer, en cambio los Ulises a usen· raleza, lucha colosal por la desigualdad tes tampoco hallan, como el griego, cera do los combatientes; vemos solo la lucha para taparse los oídos y resistir así al can· del hombre contra el destino. Mejor di- to de las devoradoras sirenas. cho, Ulises no lucha, soporta solo sus ma· Como la índole de este escrito es dar les; se queja, desfallece, se fatiga, siente solo nociones generales, y como ámplias hambre y sed, temor y cuanto un hombre disertaciones nos las impide la brevedad puede sentir; pero diríase que, en medio misma de este trabajo, ni analizaremos las del peligro, tiene la conciencia de sUr sal· bellezas del poema de que hemos dado livacion, sien te un hilo que le liga con los gerisima idea, ni trataremos la debatida inmortales y una mano invisible que le cuestion de sifué el mismo Homero quien sostiene. En la famosísima tempestad del le compuso, 6 fué un poeta distinto su au· canto 5.0 , que como pintura es magnífica, tor ; cuestion secundaria para los lectores Ulises, nadando dos dias y dos noches lu- de esta Revista. cha contra las olas. Confieso que el más La Odisea, poema ménos grandioso que vulgar marinero nadando unas cuantas la !liada, es acaso más artístico, más corhoras, despues del naufragio y rezando recto, más variado y más interesante. Su un Ave-Maria al llegar á una orilla, me interés principal consiste, segun antes in· interesa más que Ulises protegido por dicamos, en que las desventuras de un in· Juno y por Minerva, porque aquel es más dividuo, sus luchas con el destino, sus esheróico en su abandono , en su esfuerzo peranzas 6 sus desalientos, siempre halla· personal ; porque aquel, en fin~ es huma- rán más eco en nuestro corazon que las no y entre los hombres solo lo humano es grandes y universales desdichas en las lo verdadero, y solo lo verdadero es lo cuales todo lo íntimo , lo secreto, lo deligrande. En Ulises, nadando sobre las on - cado, lo dramático desaparece entre el esdas, no veo la resignacion cristiana 6 es· truendo y el movimi,ento comun de las tóica del que se abandona á su triste suer- multitudes. Ulises en la Odisea buscando te, sino la confianza del que espera en los su querida patria, nos es más simpático dioses. Como en nuestro anterior articulo, que Aquiles venciendo ante los muros de creemos que la intervencion de estos em- Troya, porque como aquel , todos buscapequeñece la accion : el hombre pierde su mos nuestra Penélope para nuestros amosello humano y el dios su aureola divina. res, una Itaca para nuestras esperanzas, El carácter de Penélope, cuyo nombre un descanso para nuestros combates, y ha pasado á ser el proverbial distintivo como él todos tenemos un pequeño poede toda esposa virtuosa, constante y fiel, ma en nuestra historia, todos cumplimos es indudablemente una de las más be- nuestra Odisea en medio de las adversidallas creaciones de la musa griega. Tier· des de la suerte, al través de. todas lasco· na, sencilla, amable, aquella esposa que marcas del mundo, y resistiendo en medio aguarda años y años al esposo que todos de ese mar de las pasiones y de los dolojuzgan muerto; que rodeada de audaces res los peligrosos y contínuos naufragios pretendientes, valiéndose de una inocen· de la vida. te y en ella virtuosa coquetería, hace caso

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Los Conocimientos utiles.

CONOCil\liENTOS DE GEOGRAFIA. Hidrografía marítima.

V. Las aguas del Océano se hallan sujetas constantemente á tres clases de movimientos, que reciben el nombre de cor-

'l'ientes generales , CO?'?·ientes e1Jentuales, llamadas por algunos movimientos atmO$· jé?·icos, y ma?·eas. Dotada la masa general de las aguas marinas de una movilidad imponderable, sigue con marcada lentitud el movimien· to de rotacion de la tierra, y este retardo produce en aquellas un movimiento en sentido contrario, ó sea de Oriente á. Occidente, que se denomina por marinos y geógrafos corriente ecuatorial. La corriente ecuatorial se hace más sensible entre los dos trópicos, y tambien, aunque con menor intensidad, desde estos hasta los 30° de latitud Norte y Sur; de modo que las aguas de esta zona, que abraza una extension de 60° próx.imamen· te , corren en direccion opuesta á la que sigue el globo terráqueo en su rotacion con una velocidad sensiblemente mayor que las aguas circumpolares. Y se comprende perfectamente. En el movimiento de rotacion de la Tierra la velocidad de los diferentes puntos del globo es tanto menor, cuanto más inmediatos se encuentran de los polos, que permanecen constantemente inmóviles, puesto que el espacio que cada uno de ellos recorre durante las veinticuatro horas (próximamente) en que aquel se efectúa, disminuye á medida que se hallan sit11ados á mayor distancia del Ecua· dor, desde 7,200 leguas que tiene este cír· culo máximo hasta cero. Y como que el fenómeno de que nos ocupamos tiene su origen en la lentitud con que el Océano sigue á la Tierra en su movimiento diurno, cuanto esta lentitud

sea menor, tanto menores serán los efectos que produzca. Los vientos alisios, que soplan constan· temente en la zona tórrida de Oriente á Occidente, ejercen tambien alguna influencia sobre la corriente ecuatorial. La diferente velocidad con que las aguas intertropicales y las circumpolares siguen el movimiento de rotacion de la Tierra da lugar á dos nuevas corrientes generales, denominadaspola1·es, que se dirigen desde cada uno de los polos al Ecuador, la setentrional de N. O. á S. E. y la meridional de S. O. á N. E., como lo atestigua la direccion que siguen en su marcha los hielos flotantes. Si los mares cubriesen toda la superficie de nuestro planeta, la direccion de estas tres grandes corrientes seria constantemente la misma ; pero la situacion de las masas continentales y de las grandes islas, presentando á cada paso obstáculos más ó ménos poderosos á la marcha del Océano, la modifica en gran manera, modificacion á que contribuyen tambien los vientos generales. Las aguas intertropicales del grande Océano son divididas en gran número de brazos por las islas y los archipiélagos de que este se halla sembrado; penetran en el mar de las Indias á través de los pasos estrechos y tortuosos que se encuentran al N. y al NO. de la Nueva Holanda, y llegan á. la isla de Madagascar, en rededor de la cual se fraccionan en dos secciones, la una que retrocede há.cia el Norte, obli· gada por los obstáculos que se oponen á su paso, y que recorre los mares de Oman y de Bengala para reunirse de nuevo al S. E. de este último, á la corriente genera}, mientras que la otra se dirige al Sudoeste hasta encontrar la extremidad meridional del Africa, en cuyas cerc:J

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nias sufre un nuevo fraccionamiento. Una de sus partes, la más caudalosa, continúa marchaudo en la misma direccion hasta bañar las costas orientales de la Patagonia y ele la Tierra del Fuego; penetra por los estrechos de lúagallanes y La Mairc, y se extiende por el grande Océano para continuar marchando de Oriente á Occidente, hasta que los obstáculos que encuentra en la Oceanía laobli· gnn á cambiar otra vez de direccion. La otra se dü·ige al Norte, despues de reoasar el cabo de Buena Esperanza, penetr&ndo en el Océano Atlántico, y se oxtienue á, lo largo del litoral africano hasta que, rechazacla por las costas seten, trionales del mar de Guinea, sigue la corriente general de E. á O. hasta las inmediacioues del Nuevo Mundo. Una vez en ellas se precipita, con nota· ble rapidez, en el golfo de Paria, pasando entre la isla de la Trinidad y las costas del Venezuela; recorre el mar de las Antillas y el de Méjico ; se extiende despues, marchando bácia el Nordeste, á lo largo de las costas de la América setenbional hasta la altura de la isla de Terranova, cerca de la cual se conflhllde con las aguas circumpolares que descienden háci-~P el Ecuador, y relUlidas a'.mbas se dirigen al Sudeste en demanda, digámoslo así, de las costas europeas hasta eucollitrar las islaS~ . .Azores, desde, <myas ceroanías se eJlcalíllld· na una parte de su cau.d al al Me'diterrá.. neo, mientras que la masa principal marcha hácia el mar de Guinea para reunirse con las aguas q ur viene:a el-el Sur-y seguir de nuevo su curso hácia el continente americano. La curva eerrfilda que describe en &u camino esta corriente especial, y que siguen de ida y vuelta los buques que navegan entre Europa y Venezuela, las Antillas, las repúblicas de la América central, :\Iéjico y la region meridional de los Estados-Unidos , se- denomina (h/l.f-

8trea1Jb. Cuando dos co11rientes en.cootradas se reu-nen suelen lbrmar torbellinos ó 1JÓ1'tices, li cuyas inmediaciones- D<>' pueden aproximarse loa buques sin peligrlil de sen

arrastrados y hasta absorbidos. El más notable es el de Malst?'oe1t, al S. de las is· las de Loffoden, situadas al N. O. y en las cercanias de Noruega. Azotada por los vientos la superficie del Océano, sus aguas se agitan y se lauzan con mayor ó menor impetuosidad, cedien· do al impulso que aquellos las comunican, en sentidos diversos, dando lugar á las corrientes llamadas eventuales, para diferenciarlas de las generales y permanen· tes que acabamos de examinar. A esta clase de movimientos del Océano, que varían de fuerza y de direccion hasta el infinito, como varía la causa á que deben su existencia, y que producen desde el blanco é inofensivo escarceo hasta las olas más impetuosas y formidables, se llama por algunos geógrafos movimientos atmosfé?'icos, con poca propiedad, á nues· tro juicio, puesto que no es la atmósfera, sino las aguas, las que se agitan. Esta agitacion, que tantas y tan frecuentes desgracias ocasiona, solo se hace sentir en la saperficie y á una pequeña profundidad, como lo atestigua el resultado de repetidos experimentos. Durante los más recios temporalllS' las aguas del Océano permanecen tranquila::r eomo las de nn estanque á los' treinta y tres metros de profundidad.

VI. Se dá el nombre de mcvrea ar :movimien· to. periódico eoJJ. que las aguas d'-el Océano se elevan y descienden dos veces ai dia. La mayor elevacion se llama pleama?''; 1~ mayor rlepresion óajama?". El movimiento de las aguas que se elevan se denomi-

na;jl'll(jo, marea c1·eciente 6 ma?'ea ent't'ante, y el de las que bajan, ?'ejlujo, ma?'ea-me'J1¡IJ'IW-?l-te 6 'ma?'ea saliente. Llámanse a,quages ó ma'l'eas 1JÍ'1Jas aq-~ Has en que la ele:vacion y el descenso delas aguas son muy considerables-, y 'ma·· ?'eas mu,ertas aquellas en que lw diferencia de altura entre• la. pleamar y la baj-amar es m uy corf1a:. La.ma11ea es;el más1n0tB1ble y tmeendon tM elle los femlmeno• ~u" •curren' éD'

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Océano, y au teoria una de las más curiosas de la geografía física. Y aunque obligados pot< los extrechos límites de una publicacion periódica~ cuya principal circunstancia debe ser la amenidad, no podamos desarrollarla con la extension que quisiéramos, diremos sobre ella, huyendo en cuanto nps sea posible de consideraciones científicas, lo bastante para que nuestt·os apreciables lectores puedan fG>rmarse una idea de las principales circunstancias que en aquel fenómeno concm·ren •. Las mareas son prG>ducidas por la: átl:ac· cion que la Luna y el Sol, pe1·o con mm·· cada especialidad la primera, ejercen sobre nuestro planeta. La combinacion de estas dos fuerzas; las diferentes posiciones que aquellos astros ocupan respecto á la Tierra en el trascurso de un mes lunar, y las diversas distancias á que se encuentran de nosott·os, dan 1ug·ar á tres séries de períodos: períouos diarios, períotlos numsuales y períodos anuales, ósea á los fenómenos que tienen 1ugar en las mareas dos veces al dia, dos veces al mes y dos veces al año. Estos periodos son regular-es y constantes en todos los parajes donde los continentes, las islas, los estrechos ó <malquiera otl'a clase de obs-táeulos permanentes no modifican el movimiento de las aguas marinas. Conviene tener pres~nte, para la mejor inteligenéiw de los fenómenos de que vamos á ocuparnos·, que la superficie del Océano, cediendo á la fuerza de atraccion, toma la forma de un elipsoide prolongado h.ácia el astro que la ejerce. El período diario consta ele veinticuatro horas y cincuenta minutos (con corta diferencia), tiempo que emplea la Luna en su revolucion diurna-alrededor de la Tierra, y en cuyo in térvalo se verifican dos flu-jos y dos reflujos. Entre •un flujo y su. inmediato mediañ porlo tanto doce horas y veinticinco mi' nutos, y entre la· pleamar y la. baja. mar· seis horas y trece minutos·esMsos. tas dos •pleamares de u.n· mismo dia di;.. fiEren•oigo entre•sl., segun Ias.I•titudes de'

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los puntos en que tienen lngar, y segun la mayor ó menor d~chuaci<>n de los ástros que influyen sobre nuestro globo. Cuando la declinacion de la Luna es de la misma especie que la latitud del lugar y menor que el complemento de esta, la distancia de aquel astt·o al zenit, al pasar por el meridiano supel'ior, será igual á la diferencia- entre su ueclinacion y la latitud, y á esta distancia del lugar pasará el vértice del elipsoide que forma la superficie del Océano y que va siguiendo á la Luna, por el mismo paralelo; pero en el paso de nuestro satélite por el meridiano inferior, el vértice opuesto de dicho elipsoide pasará por el superior á una distancia del lugar igual á la sumn de la declinacion y de la latitud, y la marea que se vel'ifica en tales cil•cunstancias es menor que la antecedente inmediata. Lo contrario sucede cuando la latitud y la declinacion son de distinta especie, ó bien, para que algunos de nuestros lectores lo comprendan mejor, cuando el lugar está. al Norte y la Luna al Sur del Ecuadot·, ó 1Jice-'De?·sa. Por razones análogas respecto á la influencia solar, sucede que, durante el verano, las mareas de la tarde, mareas que tienen lugar• despues del paso del Sol por el meridiano superior, son :mayores que las de la mañana, en el hemisferio setentrional; menores en el meddional, é iguales constantemente ett los puntos situados bajo el Ecuador. En invierno sucede lo contrario respecto á los dos primeros casos. Si la declinacion de la Luna es mayor que el complemento de la latitud del lugar, como sucede tratándose de una pequeña region circumpolar, para la cual permanece aquel astl'O sobre el horizonte mucho tiempo, no habrá más que una marea diaria, porque manteniéndose la Luna casi á una misma distancia del zenit durante las veinticuatro horas, el elipsoide ácueo que la sigue gira sin elevarse sensiblemente en una hora más que en otra. En el golfo de Ton quin, situado en· el mar de la China , se verifica el mismo fe-

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Los Conocimientos útiles.

nómeno, á pesar de que su promedio se encuentra á los 20° de latitud, por causas puramente locales. Las mareas son mayores durante las sizigias que durante las cuadraturas lunares, constituyendo así lo que llamamos periodos mensuales. Cuando las atracciones del Sol y de la Luna, bien se hallen estos astros en conjuncion ó en oposicion, actúan en un mismo sentido , como sucede durante los novilunios y los pleniiunios, cooperan reunidas á elevar las aguas del Océano. Lo contrario acontece durante las cuadraturas, ó sean los cuartos crecientes y menguantes. El Sol y la Luna se encuentran entonces á 90° de distancia entre si, y las aguas elevadas por uno de estos dos astros están comprimidas por el otro, puesto que el segundo las atrae en sen ti· do perpendicular á la línea de atraccion del primero. Las mareas de los novilunios son algo mayores que las de los plenilunios, por· que durante los primeros el Sol y la Luna pasan á un mismo tiempo por el mismo punto del meridiano, y ambos se hallan más próximos de las aguas superiores que del centro de la tierra, y más cercanos á este que á las aguas inferiores, resultan.do de aqui que la diferencia de s1,1s atra(l, ciones es , en el primer caso, algo m.ayQr que en el segundo, puesto ql;le en est~, ó sea durante los plenjlunios, la Tjerra se halla colocada en medio d~ los dos astros. Cuando el Sol y la Luna se encuentran en el Ecuador, como sucede durante los equinoccios, los vértices de los dos elipsoides que forman las aguas del Océano, obedeciendo á la atraccion que sobre es· tas ejercen aquellos dos astros, describírán la línea equinoccial, y los lugares situados en esta y en sus inmediaciones ten· drán entonces las mayores mareas del año. En las zonas templadas se verifica este fenómeno, que constituye los períodos anuales, durante los solsticios, que es cuando pasan más próximos á los lugares en ellas situados los vértices de los elipsoides. Hay sin embargo en estas zonas, du-

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rante los equinoccios, grandes mareas, debidas al empuje que ejercen sobre las aguas los vientos del cuarto cuadrante que reinan con frecuencia en los meses de Marzo y Setiembre. Las mareas no son iguales en todas las costas. Su magnitud depende de la extension y profundidad de los mares, de la prolonga· cion, forma y anchura de los canales ó estrechos que los ponen en comunicacion con el Océano, y de los obstáculos que los continentes y las islas presentan á la mar· cha de las aguas, obstáculos que varían de forma, y por lo mismo de influencia hasta el infinito. En medio del grande Océano, en las islas Molucas, en las Filipinas, en el cabo de Buena-Esperanza y en la isla de Santa Elena la diferencia de altura entre la bajamar y la pleamar apenas llega á tres piés; en las Antillas son tambien poco considerables las mareas; en las costas del Sudoeste de España, bañadas por el Atlántico, las aguas se elevan 11 piés en roar.eas ordinarias, y 15 por término medio en el mar Cantábrico; hay puntos en el canal de la Mancha, como sucede en la rada francesa de Saint-Maló, en que alcanzan una altura de 50 pjés, y en las cos. tas de Inglaterra y de Escocia, bañadas por e.l mar de Irlanda, son tambien las mareas muy considerables. Por re€fla general, la altura á que las aguas se elevan durante el flujo es mucho menor en alta mar que en las costas de los mares abiertos limitados por el continente ó por islas de grande extension, cuyas tierras detienen y acumulan las aguas obligándolas á elevarse. En los mares mediterráneos, que solo tienen con el Océano una comunicacion estrecha, las mareas se elevan de ordinario muy pocos piés. Hay sin embargo algunas excepciones, debidas á circunstancías puramente locales: en el fondo del mar Adriático, por ejemplo, las mareas son bastante notables por laconfiguracion especial de los golfos de Venecia y Trieste, que encaña las aguas haciéndolas subir mucho más de lo que suben en el resto de

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las dependencias del Mediterráneo y de otros mares análogos. Algunos marinos y geógrafos han observado que en los mares mediterráneos de reducida extension, y lo mismo en los grandes lagos, la altura que alcanzan las aguas en mareas ordinarias es proporcional á la longitud de la linea máxima que puede tirarse en ellos de Oriente á Occidente. Prescindiendo de la influencia solar, la pleamar debiera tener efecto cuando pasa la Luna por el meridiano superior; pero el movimiento de rotacion de la Tierra más rápido que el de nuestro satélite, la inercie de las aguas, su friccion en el fondo del mar, la adherencia de sus moléculas y el obstáculo que presentan los continentes, las islas y los escollos de todas clases á la libre marcha del Océano, impiden que este tome inmediatamente la forma y la altura que la atraccion lunar exige, y retardan por lo mismo sus efectos. Este atraso, que varia en cada litoral y hasta en cada puerto como varían las circunstancias que en cada localidad lo producen, se denomina establecimiento de ma;reas ó de p1~ertos. Ocurren respecto á este retraso fenómenos raros. En Lóndres, por ejemplo, la pleamar sucede doce horas despues que en la desembocadura del Támesis. Cuando las aguas han concluido de subir, permanecen inmóviles muy cerca de 15 minutos, y media hora cuando alcanzan su mayor descenso. Este fenómeno es debido á la tenacidad con que se resisten á la atraccion lunar. Por efecto tambien de la inercia y del equilibrio de las aguas, las grandes mareas mensuales tienen lugar 36 horas despues de las sizigias. Lo mismo sucede con las menores respecto á ias cuadraturas. Las mayores mareas del año se atrasan tambien dia y medio en las zonas templadas, por efecto de la distancia á que la Luna y el Sol se encuentran de nosotros durante los solsticios, y son además algo mayores, por la misma causa, en invierno que en verano. La hora de la pleamar se calcula, res-

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pecto á un puerto cualquiera, conociendo, por medio del Almánague náutico, la hora en que debe pasar la Luna por el meridiano superior 6 inferior; aüadiendo á esta hora el establecimiento del puerto, conocido por experiencia 6 por las tablas especiales calculadas é impresas al efecto para el servicio de los marinos, y añadiendo 6 quitando á esta suma la cantidad en que se adelanta 6 se atrasa la accion del Sol en la hora de la marea, respecto al paso de la Luna por el meridiano, cantidad sujeta al cálculo y que se halla consignada tambien en tablas especiales. Los vientos y las corrientes eventuales producen alguna alteracion en las horas de la pleamar, alteracion que solo puede apreciarse tras una larga experiencia y despues de muchas y detenidas observaciones.

El fondo del Océano presenta las mismas desigualdades que la superficie terrestre, hallándose en él montañas de considerable altura, y valles cuya profundidad no ha sido posible medir aun. Las aguas marinas son amargas y saladas, aunque no en un mismo grado en todas partes. -Los hielos, en las zonas glaciales, y el gran caudal que llevan los l'ios á los mares mediterráneos las endulzan notablemente en estas secciones del Océano. - La frialdad de las aguas marinas aumenta en razon directa de la profundidad, como lo demuestra el resultado de repetidos experimentos. Y aunque pudiera deducirse de esta circunstancia que existe una zona en el fondo del Océano cuyas aguas se encuentran ya congeladas, no se ha podido hallar aun, á. causa siu duda de no ser bastante poderosas las sondas empleadas hasta el dia. La diferencia de latitud influye tambien poderosamente en la temperatura del Océano. Los mares glaciales se hallan cubiertos constantemente de hielos impenetrables, que hacen imposible su navegacion. Du-

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fiDIDAC IÓN JUANELO TURRIANO


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__i_e_n_t_o_s__ú_t_il_e_s_.__________ __o_n_o_c_I_·xn _________________L_o_s__c 3_9_4 __ rante el invierno llegan estas masas cerradas de hielo á 10° del lpolo Norte; los golfos y los mare::~ meditercáneoS:Se hielan durante tres Ó cuatro met\e.S basta los 30° dE:l .mismo polo, y hasta ·~ encuent~;an enoljmes mas~s de bielas flotantes á. los 40°

CON'<'>ClMf~NTOS

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de latitud, ó sea á.'50° de uno y otro polo. Los hielos impenetrables para los buques se extienden mucho más en el hemisferio austral que en el Océano glacial ártico. B.

MENE~DEZ.

DE AGRICULTURA.

Pe las ~a~or~es en

particu~a.r.

cion, temperamento, constitucion, salud, robustez y (permitasenos la espresion) ca· rácter moral , que tanto influye en las {CQnolusion.} cua!i(tartes de los individuos, siempre ha· brá uno que se distino-a por alguna cosa Para que el lAbrador haga del arado el particular que solo e~ crisol de la expe· uso más conven1ente, no basta que conozriencia es capaz de poner de manifiesto en ca el instrumento con que va á trahajar y el ca::¡o excepcional que suponemos. sepa apropiado á la naturaleza del terre·Así es muy comun observar que cuando no y á las necesidades de su cultivo; es animales trabajan juntos, uno de dos necesario tambien que atienda á qne la ellos, el más fuerte , adelanta en la mar· potencia esté en relacion con la vesistencha á su compaiiero; la linea del tiro, que cia que ofrece_ la. máquina que ha de posiempre debe ser rerpendicular á la del nerse en movimiento. yugo, cambia de d1reccion aproximándo.:;e Destinados actualmente los animales á al animal que queda atrás, y este, sobre arrastrar el arado, deben ser fuertes, roser más débil, se ve en la ~ecesidad de bu$ tos, dóciles y obedientes á la menor in· desempeñar todo su trabajo, más una sinuscion del que los conduce: este Jos gran parte del que corresponde al otro. tratará con agrado y sin gran rlgor~ porLos inconvenienfes que resultan de esta que si emplea medios viplentos, como su· desigualdad de fuerzas, tanto en lo que cede con demasiada frecuencia , tiran ele respec.t a á la conservacion de ~os animapeviódi· sac1¡1.didas por un ,mod:o irregular, les que trf.Lbajan, como á las condicio· ca,s q~¡~e agotan pronto sus fue,rzas, acarnes de una buena labor, son demasiado fá· rean su ruiua prematura y producen una ciles de comprender para que nos entrelabor desigual é imperfecta. tengamos en su demostracion. Pasaremos en silencio las condiciones Estos inconvenientes desaparecerían con genera·les q~e deben tenerse presentes en suma facilidad si la única escopleadura r~ co~strucc10n del yugo, porque la ex pe· central que todos los yugos tienen, y cuya nenc1a se ha encargado de darl~s á conoextension, en el sentido de su anchura, es cer. Solamente una, acaso la más imporpróximamente de o,mog, se dividiera en tante, ha escaf>ado al ojo práctico, y de tres partes iguales y separadas, colocando ella precisamente es de la que vamos á una en el centro y las otras dos á los lados tratar. de la primera, pero oblicuas á ella, de Todos los labradores con quienes he(Oos tenido ocasion de hablar sobre el asunto modo que sus aberturas inferiores estén que nos ocupa, están contestes en lo difí- más próximas entre sí que las superiores. Tan sencilla modíficacion que, léjos de de· cil que es hallar dos animales que reunan el vugo le fortalece, permite al bilitar el mis¡po grado de fuerza y resistencia labrador, sin las dificultades q_ue de orpara el trabajo: supon~endo el rarísimo dinario se presentan, uncir mdividuos caso de que se encontraran en igualdad cuyas fuerzas sean muy desiguales, y aun de circunstancias relat1yamente á la espe· cie , raza , sexo , edad , alzada, conforma· en caso necesario de razas 6 especies diferentes. rara que puedan comprenderse las, venESTUDIO DBL ARADO

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Los Conocimientos útiles.

tajas que resultan de la modificacion que acabamos de indicar, conviene saber que el yugo doble, cualesquiera que sean el punto de su aplicacion y la especie de ani· males que han de trabajar con él, obra para cada uno como palanca de segundo género, cuya potenciu re:>ide en la camella correspondiente al animal que tira, el punto de apoyo en la opuesta y lá resistencia en el medio; de manera que los dos animales se prestan reciprocamente un punto de apoyo para que la palanca produzca su efecto. Pues bien; con la disposicion de las escopleaduras p11ede coloca:rse el barzon e_n el centro del yugo cuando no hay neces1dad de favorecer á alguno ~e los animales, y correrle á lu derecha l:ll en este punto se ha situAdO el más fuerte, 6 á la izquierda en el caso contrario, para lo cual el látigo 6 ntediana no dC'be pasar por la escopleadura del lado correspondiente al más débil, \·er·ifi'Cándolo solamente por las otras dos. De este modo se a larga el brazo de palanca que sirve al último para empiear su fuerza, que se halla muy favorecida, al paso q r1e por razones opuestas suce1le lo contrArio á su compañero; de lo cual, el resultado definitivo y que siempre debe procurarse es el de que carla umo trabaje con a•rref!lo á lo q·ue p'ztede. Cuando esto !:le consi~ne, los auimales no experimentan gran fatiga, el tiro es reg-ular y uniforme, la lAbor participa de los mismos caractéres y al gañan le queda muy poco que hAcer par·a dirigit· su arado con toda la comodidad que puede desear . Acabamos de indicar el modo más ventajoso de aprovechar la fuer·za que pone en movimiento el arado. Al labrador corresponde ahora dirigir el trabajo y modifical'le con arreglo á la clase del terreno y objeto de la labor. Para ello es preciso que conozca de antemano el grosor de la capa de tierra ve· getal, su naturaleza y propiedades físicas, asi como tambien ia especie de tierra que hay debajo (s1~bsuelo), porque de otro modo no satisfará cumplidamente las exigencias particulares de su cultivo, y se expond1·á á que la labor produzca efec.tos perjudiciales. Ha blando de un modo general, podemos decir que los suelos compactos y arcillosos que tan difícilmente absorben la humedad, pero que una vez empapados en ella lfr conservan por mucho tiempo, debeu ar·ars~ tAn profundamente como lo permita la tuerza de los animales, y con más rnzon todavía si se hallan situados bAjo un clima cálido y ele escasas ll~vias, á no suceder que el subsuolo perm1ta la

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V

filtracion de las a~uas, por ser pedregoso y de mala calidact, lo cual es muy raro, en cuyo caso el gañan modificará su labor para no sac11r á la superficie porciones de él que empeor·nrian seguramente las coalidades del terreno á que nos referimos. Por el contrario, cuando e~te es ligero y de poco fondo, que absorbe pronto el agua, pero que no tarda en perdérla con la m1sma fucilidad que la adquiere, dejándola filtrar 6 evAporar, el arado no debe profundizar mucho, porque anmentaria los défectos de que naturalmente adolece, exceptuándose sin emb'a rgo de esta regla Jos tex'l'enos cuj'o subsuelo es de calidad superior, pm·q,,e en tal caso conviene que se mezcle con la tierra vegetAl y modifique las conriiciones higroscópicas que la carActerrzAn, y los que pertenecen á un pais donde l:rs lluvias son m u y frecuentes y abundantes y la evaporadon casi nula, cuando no hay otro medio de impedir el estancamiento de las aguas en su superficie. Independientemente rlc la profundidad de la labor el gañfln debe fijarse en la direccion q ne hfl de dar á los surcos, porque algunas veces tiene una importancia capita l. Cn11ndo la labor es de preparacion y no definitiva, dicha direccion es indiferentt> si se pr·actka eu un terreno llano, bastando en semejante cnso que los nuevos surcos crucen oblicmamente á los anti~uos; pero si ha de seguü· pronto la siemora y esta se hace á cliol'l'illo, hay que tener en cuenta la accion del clim~-1 y, segun sea esta, variar la referida direccion. Si el clima es cálido y seco los su¡·cos deben dirigirse de E. á O., con cuya ?i!lposicion las plantas que nazcan se cubrn·án y protegerán unas á otras contra los ardorosos rayos de un sol abrasudor y Rombr·earán el terreno disminuyendo la evaporHcion de la escasa humedad que posee en las épocas del aiio en que más falta hace para. la vida. de los vegetales. Si, por el contrario . el clima es frio y húmedo la direccion rle los surcos será de N. á S., porque de este morlo todas las plantas participan del benéfico influjo de los rayos solares, los cuales facilitan ndemás la evaporacioo del excel:lo de humadad existente en el tt>rreuo. Cuanrlo este se halla en declive se trazarán los surcos en direccion oblicua ó completamen te trasversal a 11:1. pe11rliente, segun Jos casos, no solo con el objeto de facilitar el trabnjo á los animales, sino tambien con el ile que se deteng-~10 las aguas y no nrrastrerr en sus corrientes el mantill,o ni la tierra removida, lo que •ln~-

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Los Conocimientos útiles.

ría al terreno más ó ménos impropio para la vegetacion. Adornado de estos conocimientos teórico-prácticos, que no debe olvidar, y provisto de la azuela, la llave inglesa ó destornillador y la ahijada ó arrejada, el gañan dispondrá el arado como debe quedar para que la reja penetre en el terreno lo que aquel crea conveniente, segun el objeto que se proponga, valiéndose al efecto de los medios que el mismo arado le proporciona y que ya dejamos explicados al examinar las diferentes piezas que le constituyen. Hecho esto, da principio á la labor apo· yándose fuertemente en la esteva hasta que consiga la introduccion de la reja en e1 terreno, marcando al mismo tiempo la direccion que debe llevar. Mientras abre el primer surco observará si la reja toma más ó ménos tierra de la que conviene, en cuyo caso parará su yunta y arreglará nuevamente el arado, repitiendo esta maniobra todas las veces que juzg-ue necesario hasta adquirir la convicc10n de que hace la labor que desea. Hay labradores que por no detenerse á arreglar el arado, cuando la reja profundiza poco, colocan un pié en el ángulo que forma la esteva con el dental ó la cama y cargan sobre él el peso de su cuerpo, cosa que en nuestro concepto no debe hacerse sino en el caso de que los obstáculos se li· miten á alg·unos puntos del terreno de poca extens10n, porque, además de ser molesto para el hombre, fatiga mucho á los animales. Para que estos trabajen con desahogo es pt·eciso que los surcos no sean excesivamente largos, y que el gañan tenga cuidado ele 13eparar con elliierro de la ahíja·

da las piedras, raíces, broza ó barro que enredadas ó adheridas á las partes inferio· res del arado dificultan su marcha y producen mala labor. Al llegar al término de la besana levantará el arado hasta sacarle fuera de la tierra, aprovechando para esto el punto de apoyo que le ofrece el barzon; le limpiará perfectamente, y elevándole de nuevo hará. que la yunta dé la. vuelta, si no se halla muy fatigada, no olvidándose de tirar de la esteva fuertemente hácia atrás para no enrejar á algun animal. A fin de que la labor salga regular y uniforme conviene que los sur~os sean rectos y paralelos entre sí, y que el gañan procure adquirir la costumbre de que sus manos alternen en el trabajo cada vez que vaya á abrirse un nuevo surco, porque de este modo puede andar siempre por la parte del terreno que está sin arar, con lo cual su marcha es más cómoda y segura y el arado no experimenta con tanta frecuencia las desviaciones que en otro caso sufriria. Nada podemos decir de un modo general con respecto á las variaciones que la labor debe experimentar seg-un el fin con que se practica, porque sena extraviarnos del objeto que nos propusimos al escribir este articulo . Hemos examinado el arado comun y dado á conocer las reglas que deben tenerse presentes para sacar de él el mejor partido posible; sintiendo sobremanera que la falta de espacio nos impida manifestar los grandes defectos de que adolece y la necesidad imperiosa que hay de reemplazarle en muchos casos por los de vertedera. ANTERO VlÚRRU!C.

HISTORIA DE UNA VELA. (Concluaion.)

SEXTA CONFERENCIA. EL CARBO:'IO; GAS

2tTE

Pl\OVlEl'IE DEL CARBON MINE•

RAL ; ANALOGÍA QUE EXISTE ENTRE LA RESPIRACJON Y LA COMBUSTlON DE UNA VELA.

En la anterior conferencia os he hablado del ácido carbónico. Hemos visto que si el vapor que proviene de una lámpara

ó de una vela se recoge en un frasco y se somete �� la prueba del agua de cal, cuya composicion os he explicado, se produce en el recipiente una opacidad blanquecina que tiene por causa la presencia de una materia caliza, la misma que se encuentra tambien en las conchas, en el coral, y en otros muchos minerales. No os he dado detalles claros y explicitos sobre la histo-· ría quimica de esta sustancia, llamada ~

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Los Conocimientos útiles.

ácido carbónico, que hemos obtenido de la combustion. Voy pues á tratar de este oh· jeto. Vamos á ver primeramente dónde se hallan los elementos del ácido carbónico que da la vela; algunas experiencias has· tarán para averiguarlo. Recordareis que una vela que arde mal da humo, y que no le produce si arde bien. Tampoco ignorais que el brillo de la llama es debida á este humo que se pone incandescente. En tanto que el humo queda en la llama de la vela y se quema y consume en ella, da una luz brillante y no se nos presenta bajo la forma de moléculas negras. Haré una experiencia que no os dejará duda sobre este punto. Voy á encender un combustible que arde de una manera extraña, pero por lo mismo servirá mejor para mi objeto. Enciendo un poco de trementina (1) sobre una esponja. Ya veis flotar el humo que se eleva en el aire en gran cantidad. Recor· dad que el á.cido carbónico producido por la vela sale de un humo igual. Introduzco ahora esta trementina que arde en la esponja en un frasco donde hay mucho oxigeno y veis como todo el humo se consume. El carbono que sale de la llama se quema todo en este oxigeno. Al quemarse el carbono en el oxigeno forma ácido carbónico, y las moléculas que no se queman quedan mezcladas en este ácido Y forman la segunda sustancia en que se descompone. Por varios medios puede hacerse quemar carbono en oxigeno y producir ácido carbónico. Aqui teneis un frasco lleno, obtenido de la combustion de este trozo de carbon que arde en esta capacidad llena de oxigeno. Observad con qué regularidad admirable el carbono se disuelve, porque puede en efecto decirse que se disuelve en el aire que le rodea; y si el carbon fuese perfectamente puro no dejaria residuo alguno; la combustion en tal caso no produce cenizas. El carbono, sien· do una sustancia cuyo estado sólido no destruiría el calor, se desprende, sin_embargo, y desaparece bajo la forma de un gas que no se condensa jamás, que no se

Á (Ó)

(i) La trementina es una especie de resina ó jugo go ab 1 t moao que se extrae del te t eb'ot 1 o y o ros r o es.

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convierte en líquido ni en sólido en las con· diciones ordinarias. Es este un hecho bien curioso; y tambienes notable, y debo advertiros, que el oxígeno no cambia de volúmen despues de haber recibido la solucion del carbono; conserva absolutamente el mismo que antes; solamente se ha trasformado en ácido carbónico. Si se mezcla un peso de 6 partes de carbono (carbono producido por la llama de la vela ó carbon comun en polvo), con un peso de 16 partes de oxigeno, obtendremos 22 partes de ácido carbónico, y estas 22 partes combinadas con 28 de cal, forman carbonato de cal comun. Tomad una concha de ostra, descomponedla, pesad despues los diversos productos del análisis y hallareis que en 50 partes hay 6 de carbono y 16 de oxígeno combinadas con 28 de cal. Hay otra experiencia que debo manlfestaros para que conozcais completamente la naturaleza de este gas. Puesto que es un cuerpo compuesto, formado de carbono y oxigeno, debemos tener medios de separar estas dos sustancias. Y en efecto, po4 demos hacer con el ácido carbónico lo que hemos hecho con el agua; podemos descomponerle. El procedimiento más rápido y sencillo es obrar sobre el ácido carbónico por medio de una sustancia capaz de apoderarse del oxigeno y separarle, porque una vez esta sustancia segregada quedará el carbono. (El profesor hace la experiencia y la explica detalladamente empleando un trozo de potasio que· hace arder, introducido en un frasco de ácido carbónico; el potasio se apodera del oxígeno y queda de residuo carbono en cantidad suficiente para comprobar el resultado de la operacion.) Vosotros mismos habreis sin duda hecho más de una vez una experiencia que revela la presencia del carbono enlama· dera. Si encendeis un trozo de madera y luego le apagais os queda carbono. Hay sustancias en que el carbono no se manifiesta así. Una vela contiene carbono pero no se le vé. Aqui teneis un frasco lleno de gas de carbon de piedra que produce en abundancia ácido carbónico: no veis el carbono, y sin embargo es fácil de hacé-

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_ f útiles. Conoci mientos Los-r --~ -9~ ~3 ~

roslo visible. En este segundo frasco hay una cantidad de aquel mismo gas·, pero mezclado con un cuerpo que hará arder el hidrógeno sin quemar el carbono. In. tl'oduzco · unar luz pa~·a eneendérl e y ya veis cómo el hidrógeno se consume mientras que el carbono aparece bajo la-form-a de un espeso humo negro. Paso ahbra á otro punto muy interesante; voy á manifesta ros la relacion y·semejanza que existe entre la comhustion de una vela y la especie de c.:om bustion viva que se efectúa dentro•de nosotros mismos. En el interior del cuerpo de cada uno se opera una combustion que se asemeja mucho á la de la vela y que voy á tratar d~ explicaros. La comparacion que algunos autores han hecho entre la vida humana y una antorcha , es una metáfora poética;. sin embargo, prestadme un poco de atencion y vereis cómo se puede justificat·. Ved este sen<:Ülld aparato. Consiste en una tabla gruesa en la cual hay practicada una entalladu ra longitudi nal formando un surco, canal ó conducto, como qüe· rais Uamarle, que 1se tr.pa, resultánd o un8/ especie de tubo interior Sobre sus aberturas de los dos extremos coloco dos cilindros de .cristal, de modo que la entalladura forma entre ellos un canal de comunicacion. En uno de los tubos coloco UlJa bujia; el aire que la alimenta entra por el ott·o cilindro, pasa por el condúcto y sube en el cilindro en que está la luz. Si tapo la abertut·a por la cual penetra el aire• observare is cómo se detiene la com... bustion; porque se intercepta la provision de·aire necesario para que la luz no se apague. Si en lugar de dejar paso al aire y alimentar con él la llama, aplico la boca• á la abertura del cilindro por el cual entra aquel, y la alimento con mi alíen to ó sea con el aire ya respirado ·por mis pulm(lnes y que sale del pecho, vereis cómo la. combustion se para tambien y la luz se apaga. Observad que no es que sople, es simplemente· qué envio aire ya respirado. Pues bien, la causa es que falta oxigeno. Mis pulmones le han quitado del aire y no ¡ ha quedado para alimentar la combustion. Ahora voy á manifestaros otrjl expe-

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riencia del mismo género, porque es este un punto muy important e. Ved aqui un ftasco que coutieue agua hasta cierto nivel y aire puro ; podemos asegurarn os de su pul'eza hacien'do ardei en él una luz. Tupo este fL"asco-, y por medío de un tubo que atraviesa el tapon aspiro aire del que hay en su interior y vuelvo á introducir le d'e¡.:putls'; de h1aberle ¡·espirado. El movimiento ascendente primero y luego descendente del agua manifiesta la inspiración y espiracion qne he hecho. Pues bien, vereis aho:ra el resultada de haber introducido el aire respirado : coloco una luz en el frasco y se· apaga. Una sola inspiradon, como habeis visto, ha·desna turalizado completam ente el aire. J uzgarl por esto lo important e que es cambiar la disposicion de ' muchas habitacion es pequeñas que habitan las clases pobres dónde se respira muchas veces el mismo aire á falta de provision suficiente , es decir, á falta de' una con'VPoiente ventllacion que renueve la atmósfera. Ya habeis visto cuánto vicia el aire una sola inspiracion , y comprenderei s cuán esencial ·es el aire puro~ En todos los caso-s en que en una habitacion ó en una localida1l cualquier a se r-eune y respira un g-r·a n número de personas, el aire se vicia y se hace impuro bien pronto. Continuemos aun nuestras investiga ciones sobre este mismó punto y sometamos el agua de cal á una prueba análoga. Ved aquí un gl-obo de cristal que contiene trh poco de agoa ·de cal. La abertura que tiene en su cnell'o está bien cerrada con un tapon á través- del cual pasan dos tu. bos, el uno llega ft introducir áe en el agua; J el otro, máS- corto, queda en el ·aire. Pues bien, aspiro por este último y el aire exterior entra por el otro tubo y pasa por el ilgua de cal. Cuando hago esta operacion no se produce efecto alguno en el liquido, no se enturbia ; pero si aplico los labios al otro tubo é introduzc o varias ve· ces aire de mis pulmones , el cual atravié· sa el agua de cal, observad cómo se enturbia ; toma un tinte blanquecino y le· ' choso que demuestr a cómo obra sot>re.esta

ag:• de cal el aire modificado p<ll' la r~

folR'J'DACIÓN JUANELO TURRIANO


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Los Conocimientos útiles. piracion. Es el mismo resultado que~obte· niamos cuando el gas producido por la combustion de la vela obraba sobre el agua de cal; encontramos aquí el mi::.mo gas ácido carbónico producido por la re:;piracion. (El profesor hace aun otra experiencia análoga para demostrar la presencia del ácido carbómuo en el aire respirado, y ·deilpues de aigt~nas ligeras indir.aciones ñsiológicas, r~specto á la circulacion de Jos alimeutos y de la sangre y del aire en ·n uestros pulmones, continúa. ) El aire obra sobre la sangre y produce los mis· mos resultados que hemos observado en la vela. La vela se combina con ciertas partes del aire formando ácido ca•· bónico y desprendiendo c~1lor ; un trabajo análo· go, no ménos curioso, no ménos maravi~ lloso tiene lugar en nuestros pulmones. El aire que penetra en ellos se combina con el carbono que hay en la sangre, carbono que prov1ene de los alimentos y pro· duce el ácido carbónico que exhalamos y enviamos á la atmósfera. Podemos considerar á los alimentos como combustibl0s. Os daré un ejemplo. Ved este t~·ozo de azúcar ; se compone de carbono , de hidróg·eno y de oxígeno ; de modo que contie)le l,Qs .mismos elementos que la vela, aunque en proporciones diferentes . .IDlcarbono del azúcar se combinará con el oxígeno que tiene el aire que res· piramos, produciendo calor y otros resul· tados maravillosos pa1·a la vida del in· dividuo. Voy á haceros visible el carbo· no del azúcar, empleando en su lugar un poco de jarabe q U,e contiene t.res cuartas pactes de azúcar y una lig~ra cantidad de agua. Vierto en el jarabe aceite de vitrio· lo, se apodera del agua y queda una masa negra, como veis, que es el carbono. Voy á operar ahora sobre el azúcar. Tengo aqu1 un óxido que obrará rápidamente. Oxido este trozo de azúcar y produzco la combustion del carbono. Es el mismo resultado que se produce en el acto de la respiracion por el simple contacto del oxí·

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geno que tiene el aire que se introduce en ·nuestros pulmones. Si reflexionais 2hora en la cantidad de ácido carbónico que debe recibir la atmós· fera os quedareis admirados. Todas las lu· ces, al arder; todos los combustibles, al quemarse; todos los hombres y los animales de sangre cahente, continuamente respü·ando, producen y env1an á la atmó:;fera áciuo carbónico. Los habitantes y los ·animales que existen solamente en una g1·an ciudad producen muchas toneladas ele e:::te gas en cada ve •nticuatro horas. Ya comprenderei!~ que est e cálculo puede hacerse fácilmente deter·mittA.ndo la cantdarl producida, término medio, por cada iotl.ividuo. Y á dónde va este gas~ Se disper:sa en el aire, pasa á la atmósfera, que es el vehiculo que le traslada para dar vida á otros objetos. Sí, admiratl lo que pasa en la naturaleza; este aire viciado, e:;te ácido carbónico, perjudicial para nuestra re::.JJiracion, es justamente lo que hace vivir y sostiene las plantas y toda clase de vegetales que crer.en en la tierra. Todas las plantas absorben carbono; tienen necesiJad de este alimento p~ra vivir y prosperar. Dadles un aire puro tal como el que nosotros necesitamos para respirar y no tardarán en perece!". El aire traspor· ta, pues, lo que es malo para nosotros y bueno para los vegetales. No dependemos solamente de nuestros semejantes, sino de todo lo que existe alrededor nuest110; la naturaleza e.ntera se mantiene por leyes admirables que armonizan su vida. (El profesor concluye la conferencia explicando la diferencia que existe entre los cuerpos combustibles bajo el aspecto de las condiciones diversas y grado de calor que necesitan para que sus elementos entren en accion y la combustion se verifique, haciendo observar que por lo que toca al carbono que existe en la sangre, la accion del oxigeno y la produccion del áci· do carbónico comienzan inmediatamente destle la temperatura más baja que el cuer· po humano puede soportar sin helarse.)

1

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fUNDACIÓ?\ JCA)!ELO TURRIA1'0


~o__o________________L_o__s _a__o_n_o_c_l_·nn__i_e_n_t_o_s__u_t_il_e_s_._________________~ CONOCIMIENTOS VARIOS.

-

ECOS. Cuando lns ondas vibratorias que trasmiten el sonido chocan á un cuerpo cualq uicra, una parte de ellas es absorbida, la otra es reflejada, · y lo mismo que para ln luz, el ángulo de incidencia es igual al de refle:xion. A esta reflexion son debidos los ecos. Pero para que un eco tenga lugar es menester que trascurra entre cada sonido un décimo de segundo; sin esto es imposible distinguir una série de sonidos; hay confusion , y por consecuencia resonancia. Con frecuencia los sonidos son refiejados varias veces, y entonces se producen distintos ecos. Hay tambien otros que repiten los sonidos con entonaciones diferentes, lo cual depende de las superficies reflejantes que obran de una manera variable, segun que están desnudas 6 cubiertas de arbolado. Hay, finalmente, superficies curvas que por las reflexiones que ocasionan hacen concurrir en un solo punto los rayos sonoros que parten de otro distinto, fenómeno que se verifica cuando la superficie es un elipsoide, y en este caso el sonido producido en uno de los focos se oye distintamente en el otro. Un ejemplo de esto se encuentra en una de las salas del Conservatorio de artes y oficios de París, donde un observador, colocado en uno de los ángulos, oye las palabras pronunciadas en voz baja en el ángulo opuesto, mientras que la persona que se coloca en medio no oye absolutamente nada. En el castillo de Oarisbrook, en la isla de Wight, existe un pozo de 70 metros de profundidad y de 4 d~:~ ancho, cuyas paredes están revestidas de una hermosa obra de fábrica; cuando se echa un alfiler se oye claramente el ruido que hace al tocar el agua. El eco de Verdun repite doce 6 trece veces los sonidos. El del parque de Woodstock reproduce una silaba diez y siete veces por el dia y veinte por la noche. El del castillo del marqués de Si-

monetta, cerca de Milán, repite, con una vivacidad sorprenden te, la últíma sílaba de lapalabra pronunciada basta cuarenta veces. En Genetay1 cerca de Rouen, hay un eco que tiene de particular el que la persona que canta no oye la repeticion del eco, sino solo su propia voz; por el contrario, los que escuchan no oyen más que la repeticion, pero con variaciones sorprendentes, porque el eco parece unas veces acercarse y otras alejarse. En la g rande avenida del palacio de Villebertain, á dos leguas de Troyes, existe otro eco que repite dos veces un verso de doce sílabas. A algunas leguas de Glascow, en Escocia, hay un eco muy singular; si una persona dá ocho 6 diez notas con una trompeta , el eco las repite fielmente, pero una tercera parte más bajo, y esto dura hasta tres veces interrumpí· das por un corto silencio. Debajo del puente colgante de Menai, en el principado de Gallea, existe un eco: los martillazos sobre una de ,l as pilas se repiten en la pila opuesta, á una distancia de i92 metros, y son reflejados tambien por el agua y la via del puente. ·En la catedral de Girgenta, en Sicilia, el más ligero murmullo se oye de una manera distinta, desde la puerta occidental hasta la cornisa situada detrás del altar mayor, á una distancia de 63 metros. El eco de Pié di Luco, pueblo d~! Italia, en el lago de este nombre, repite muy distintamente un verso decasílabo. El puente tubular de Anglesey ofrece tambien algunos efectos curiosos de acústica: los pistoletazos y demás ruidos se repiten en el tubo lo ménos seis veces. El cañon de arriba y el de abajo sirven de porta-voz á los ingenieros, y se oyen hablando á media voz. Levantándola un poco pueden conversar fácilmente á una distancia de media milla.

FIN DEL TOMO PRIMERO.

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lmpreuto á cargo do Francisco Roig, Arco do Sta. Mor!o, 39.-Dir·eclot y editor re1poruable, F'RAIICtsco CAnvun.

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l·UNDACIÓN JUANELO TURRIANO


LOS

CONOCIMIENTOS ÚTILES.

INDICE de las materias contenidas en este tomo. 'PAginas.

Páginas.

Circulaclon de trenes, por M. P . . . . .

.4grlcultura.

Rif:~. p~~a. ~v.it~r. ~~s~r.a~i~s.' . p.o~

De las labores en general, por D. Antero Viúrrun . • . . . . . . . . . . .

36

85 D~~=:U~~~o~e~ .e~ .p~r~i~u.la.r,. ~o~. e~ 1 H5 Estudio del arado, id. . . . . . . · ..

l 359

394

.t.rqueolo¡;in.

.t.strooomia. La luna tiene atmósfera? por D. José Echegaray. . • • . . . . • . . . . . .

263 2'16 313

C:::rooolo;ia. DIVTSION

DEL

TIEMPO.-Cic!OS, por f. C.

9

Derecho. 60

Las siete maravillas ..•.•

l

f

{~! 145

Biografía. Gordio, por D. . . . • . . . . . . . . . Diógenes, id. . . . . . . . . . . . . . . INFANCIA DE HOMBRES CÉLEBRES. - Mozart. Antonio Canova. . Cárlos Lineo . • . . Demóstenes. . • • . Pedro de Cortona.. Franklin, por D. . . . . . . Newton, por F. V. . . . • . . . Copérnico, id. . • . . . . . . . Galileo. . . . . . • . • • . • . .

1S

!3 28 29

30 9{

f42 '1'1 236 331

383

Organizacion del servicio de explota-

por M. P •••••.•• • •. . •

EsTADO c1vu..-Espaüoles y extranjeros, por D. Cándido Maroto . . . . . BIENES DE LAS FAMIL!AS.-Gananciales, P.o r el mismo. . Dotes . . . • • . Parafernales . . Arras. . . . . . Peculios.. . . . SucEsiol'IEs.-Solemnidades externas de los testamentos , por el mismo. . . . . . . . . . Institucion de heredero. . Legítimas y mejoras. . . Mandas. . . • . . . . . . De la ejecucion de las últimas voluntades. Sucesion intestada.

2!6

122

183 t 85 198 t99 200 260 2'13 291 323

344 377

Economía domés tica. Procedimientos para purificar el agua. Modo de hacer tafetan de heridas .... Medios de lavar y desengrasar las telas

t;amloos de bierro. ~ion,

Instrucciones á. los viajeros, p ·r M. P. Servicio de mercancías, id. . . . . . .

244

78 '78

":.J

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de seda . . . . . . . . •- _·

FlNDACIÓN JUANELO TURRIA~O


~-----------------------------------------------------~

~ jo2

~

Los Conocimientos útiles.

Págioas.

Paginoe.

Economía política.

His toria.

El lujo, por D. Joaquin M. Sanromá. Las máquinas, por D. Gabriel Rodríguez . . . . . . . . . . . . . . . .. . Qué es economía politica 7 por D. J. M. Sanromó. . . . . . . . . . . . .. . . Libertad del trabajo, por el mismo ..

24

9'1

242 S53

Estadistica.

6 Una mirada á la antigua Roma, por J 89 D. Pio Gullon . . . . . . . . . . . . . 49

l

Los párias, por F. C . . . . . . . . . . . 27 IDEA. ne otos.-Pensamiento de los filósofos hasta Jesucristo, por D. M. Mo69 ratilla • . . . . . • . . . . . . •. .. Rasgos de valor.-Dichos célebres.- j 94 Anécdotas. . . . . . . . . . . . . . . l 363 -t5S

Los nacimientos ilegítimos en España, por D. J. Jimeno Agíus ... . . . . • Poblacion de España, por D. Fermin Caballero . . . . . . . . . . . . . . • .

89

229

ElJ?astelero de Madrigal, por D. Damel Oarballo.. • . . . . • • . . . . .

f'72 202 219 { 233

248

Filosofía. El deber, por D. Leopoldo Feu . . . . .

289 J 305

F ísica. Cuerpos flotantes, por D. F . C. Evaporacion , id. . . . . . . . . . . La atmósfera , id . . . . . • . . . La luz, id ... . . • • . . . . • . El pararayos, id. . . . . . . .

4 SS

100 149

'214

Física del globo. .Atraccion universal, por D. José Eche- j g aray . . . . . . . . . . . . • . . . . . l

Apuntes sobre la minoría de Cárlos II, j 265 por D. F. Vi!a .. . . . . .. .. . . . l 281

i~i

Las Cruzadas, por D. C. Calvo y Ro-l drig uez.. . . . . . . . . . . . . . . . 329 34'7

Historia natural. El elefante. . . • • . . . . . . . El cedro • . . . • • • . . . . . Las perlas . . . • . . . . . . . . Elleon . . . . . .• • . . . . . .

43 '74 1 ~5

326

llls torla universal . 1 17

l'islca y quimlca. f 8'7

206

In'dia, por D. Benito Martín-Albo. Fenicia y Palestina, id . . . . Babilonia y Nínive , id ..

H9 !38 iS9

lodostrln.

.2Str

Historia de unn. vela, por Mr. Faraday ( trnduccion ).. . . . . . . . . . . . .

252 269 284 31'1

333 364

396

Literatura.

Gtografia .

f 8l

De la literatura en general, pol' Don José Alcalá. Galiano. • .. Homero y la Illada, id.. . La Odisea, id.. • • • . . .

340

"lleciiolca.

S7f

El movimiento contrínuo, por D. J<tSé E<lhegaray. . . . . . . • . . . • . . . lJa locomotora, por D. J osé Monasterio.

Ojeada general sobre la superficie de la tierra, por D. F. Carvajal. . . . .

24 !66 Orografía, por D. B. Menentlez.•. . . J

Hidrog,.fia maritima , por el mismo.

·l 356 389

Gramática.

k .

Frases y locuciones viciosas 1 por

Piscicultura. . • • . . . . . . . . . .. 105 Ca~utchouc . . • • . . . . . . • .. •. • 140 Gas del alumbrado, por D. F. Carvajal~ 296 Por qué se llama al carbon dtl piedra el pan de la industria? por D. Jusé Mo· nasterio . . : . . • • . . . . . . . . . 821

j F. C. l

81 193 385

1!08 :369

Jtledlelna. i4 SO

'fECNOLOGfA J4Él>JCA.. -!n~trucciánes i:fu-

miliares, por D. Fernando Blltr.on. .

·46

FlNDACIÓN JUANELO TURRIANO


r.:

Los Conocimientos útiles. Páginas.

HoMEOPATÍA.- Nociones elementales, por el mismo . . . . . . . . . . . . . ALOPATÍA.-Nociones elementales, id .•

257 337

o

o

o

170

Antipatías . . . .. . . . . . . . . . . . Lenguaje de los animales. . . . . . . . La espada de Damocles. . . . Las horcas caudinas. . . . . . . . .. Astucia de los animales . . . . . . . . Sentimiento musical de)os animales. Animales que viven en sociedad . .. Bibliomanía . . . . . . . . . . . Amor al arte. . . • . , . . , . , Memoria . . .

24i

Letargia . . . . . . . . . . . . .

110

••••••

Ht Ht 381

l'lleteo•·ologin. Roclo.-Escarcha.-Sereno, por D. F. Carvajal. . . . . . . . . . . . . . . . El arco·iris, id . . . . . . . .. . . . . . Lluvias de sangre, de azufre, de in· sectos, id . . . . . . . . . . . . . . Brisa, íd .. . . . . . . . . . • . . • . .

33

3'76

Adhesion de los animales ...•

ltlitologin. Dédalo.-Icaro.-Ariadna, por D. Narciso, id . . . . . . . . . . . . . . Esculapio.-Momo.-Como.-Pan •.. Prometeo . . . . . . . . . . . . . . . . Tántalo.-Sísifo.-Las Danuidas. Libaciones . . . . . . . . . .

Excentricidades. . . . . . . . . Monomanía. . . . . . . . . .

il 12 108

196 19i 300

Instinto de los animales ..

2l1l

Enanos. . . . . Ecos . . • . . • . • . . • . .

Quimjca. Exámen general (trnduccion) . . . . .

i77 i5

S! 48 48 63 79

95 iH

Ht Ht

i 2'1

l49 i58 . 1 i'15 192 i92

229 Desarrollo de los vejetales . . . . . . . { 254 287 Las campanas. . . , • . . . . .•. 301 Reliq uiomania. . . . . . . . . . . . 395 EsTADÍSTICA.-Lóndres y París . . . 336 Profundidad del mar . . . . 336 Fenómeno zoológico . . . . . 396

Perspectiva. Idea. general, por D. Gerardo Herra.e~ de Parea. , . . . . . . • . . . . . . .

varios.

i29 De la ignorancia en España, por D. Pio { i6t Gullon .. .. . . • . . . . . . . . . .

ltledlelnn doméstlen. Vomitivos Picaduras de abejas. . . . Mordedura de víboras .. Socorros ó. los ahogados. . .

l'ágioos. ~rtieolos

5'1 J 65

350

1 367 383 400

íNDICE ALF ABÉ TIC O. ' ;:s;:zs • Páginas.

A Acidos . . . . Adhesion de los animales .• Agua . • • • . Alopatía .• . . • • Amor al arte.. • . . Análisis químico. . . .Anécdotas históricas ..

t::.'""""

en soOiednd ••

59 • i58 y J'15 58 ';33'1 H2 66 94 y 363

Paginat.

Antipatías.. • . . . Arado (Estudio del) . Arco-íris. Argosn . . . . • . Ariadna • • . • . . • Arras y donaciones exponsalicias. • Astucia de los animales . • Atmósfera.. . • • . Atraccion universal. • .

i5

959 1'10

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199 69 100 i y 1'1

95

f{,¡"t-. DAC!Ól\' JCA)IELO TURRIA?\0


_y r. ---------------------~ ~-~-"~-"---------------------------"".t

Los Conodmientos útiles.

......

Páginas.

Páginas.

F

B Babilonia .. Bibliografía .. Bibliomo.nía .. Bíenes de las familias .. Brisa ..

iS9

i7'6 iH

i83 3'16

e Campanas (Las) .. Canova (Antonio) . Caoutchouc. Catalepsia .. Cedro .• Ciclos .. . . Circulacion de trenes . Colo.so de Rodas. . Como (Mitología) •. . Copérnico. . • Cortona (Pedro de) .. Cruzadas (Las). Cuerpos flotantes. Cuerpos simples ..

. SO l 29 f 40

i 27

Economía política (Qué es?), . . . Ecos. Elefante (El} .. Enanos, . Epacta . • . Escarcha. • Esculapio .. Espada de Damocles • • Espectro solar •. Espejismo . . • . Estado civil. • . . . Estátua de Júpiter .. • Evaporacion. • . , Excentricidades. . ~Ilxplotaclon.

(Caminos de hi.,o.) ..

i4

Galileo. Gananciales (Bienes) .. . . Gordio . Gas del alumbrado ..

382 183 13 296

74 9 244

63 t 09 SSI

142 t 94 4

58

191

289 H. 91 223

94 iS

f85

E

..

63 tSS 336 77'

G

D Danaidas (Las) . Debet· (El) .• Dédalo . • . Demóstenes .. Desarrollo de los vegetales . Dichos célebres . Diógenes. Dotes .••

Faro de Alejandría .. Fenicio. .. Fenómeno zoológico. . Franklin. Frases viciosas.

242 400

43

sss iO 33 i08 48153

151 f22 62 53

1&2 216

H Hidrografía marítima. Homeopatía. • . • Homero .. Horcas caudino.s . .

340 257' 193

48

I • Ico.ro. . Idea de Dios .. Ignorancia en España. Ilíada (La).. . . . • ..•• India. • . Instinto de los animales. Institucion de heredero . . Instrucciones á los viajeros • .

H

69 • 129, etc. 193 f20 350 273

276

L Labores (Agricultura). Lavado de telas de seda. . • . . . . Legítimas .. . Lenguaje de los animales . ~ . Leon (El) •• Letargia. . . Libaciones. . Libertad del trabajo. Lineo . . . • • . . Literatura. • . • • Locomotora (La) .. • Locuciones viciosas. • • •• Lujo (El) . Luna (Tiene atmósfera la 7) .. Luz (La) . • •

36 y85 78

29f 31

326 . i27 y i4S

300

ssa 39 Si

369 14

2f . H3, etc. 149-

LL Lluvias de sangre, de azufre, etc.

241

flJNDACIÓK JCA:'offiLO TURR!Al\0


~------------------L_o__s_a__o_n_o_c_l·_rru__·_e_n_t_o_s__ú_tl_·l_e_s_._______________4__0~ -5= Págínaa.

Págíoas.

M Mandas . . • • Máquinas (Las) ••. Maravillas (Las siete) .• Mausoleo de Halicarnaso. Memoria . • . . • . • . Mercancías (Servicio de) . Minoría de Oúrlos IL Momo . . . . . • . . . Monomanía • . • . . . Mordedura de víboras • Movimiento continuo • Mozart . . • . • . . Muros do Babilonia .•

323 9'7

60 62 H2

Si S 265 i09 192 Ht 308 28 60

N Nacimientos ilegítimos . . Narciso .• Newton .• Nínive ... ,

200 i25 209 Ht

61

t05 229 SS6

156

R Rasgos de valor • •• . Rellquiomanía. . . • Rocío • • . • .• . • Roma antigua (Una mirada á) ..

94 y S6S SS5 SS

6, etc.

S 89 12

286 t39

o Odisea (La). . • . • • . . . 385 Ojeada sobre la superficie de la tierra. 24 Orografía. • , 166 y 18t Oxidos . • 59 Oxigeno. . 5'1 y 320

p Palestina . • . Pan (Mitología) • Parafernales. . , Pararayos. , •. Párias (Los). • . Pastelero de Madrigal (El) •

Peculios . . . . . . Perlas (Las) . • • . Perspectiva. . . . Picaduras de abejas . Pirámides de Egipto. . Piscicultura. . . . . Poblacion de España. Profundidad del mar. • Prometeo . . .

t 38

t09

i 98 214 26 t53, etc.

Sales. . . . • Saturacion . . Sentimiento musical. . Sereno. . . • • . . . Slsifo. . . . • . . . . Socorros a los ahogados , Solemnidades de los testamentos. • Sucesion intestada. . , . • . • . •

59 59 '78

SS t9t

S80 260 S7'7

T Tafetan de heridas. • Tántalo. . . • • . Tecnología médica. Templo de Diana.•

'78 t 9t

225 62

V Vela (Historia de una). Vomitivos. . . • . • • • •

i 8'1, etc.

HO

~-----fUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


HNDACIÓN JUANELO TURRJANO


ERRATAS IMPORTANTES.

l'áginu.

Columnu.

Línen,

Título.

6

28 3

85

1.' 2.• Id.

88

1.'

i50

Id. 2.· 1.'

2 17

55

56

264 319 Id.

35 38

2.·

1

Título .

840

99·1

~'7

2.'

9

Dice.

Una mirada sobre ácido sulfúrico id. id. plantas que cultiven el total de la pala humanos no hierra Guido de Luriñan id. id. Hidrología marítima. que tant-o influye

Dubo decir.

Una mirada á ácido sulfuroso id. id. plantas que se cultiven la total de la pala luminosos no yerra Guido de Lusífian id. id. Hidrografía marítima. que tanto influyen

fiDIDAC IÓN JUANELO TURRIANO 1


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LOS

CONOCIMIENTOS ÚTILES.

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FtNDACIÓN JUANELO TURRIANO


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LOS

SEMANARIO ENCICLOPÉDICO POPULAR. t

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COLECCION DE ARTÍCULOS

SOBRE TODOS LOS RAMOS DEL SABER HUMANO,

elegidos y compuestos expresamente para difundir la instruccion en todas las clases, bajo la direccion del Ingeniero Jefe de Caminos DON FRANCISCO CARVAJAL.

MADRID.-1869. Imprenta de Los CoNOCIMIENTos lÍTitEs, á. cargo de Francisco Roig, Arco de Santa JIaria, núm. :59.

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LOS

CONOCIMIENTOS ÚTILES. INTRODUCCION.

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Propagar las nociones más útiles de las ciencias y de las artes, y propagarlas con una clasificacion concieazuda y severa, es en todos los países prestar un servicio importante al progreso, á la civilizacion, á la humanidad misma. Circunstancias par· ticulares q·ue hemos tenido ocasion de con· signar en nuestro primer tomo hacen que esta propaganda sea todavía más útil y más necesaria en España, donde halla tambien mayores obstáculos. Mas si está, por una parte, bien demos· trado que la ma.yoria de los españoles necesitamos hoy instruccion á torrentes, no lo está ménos, por otro lado, que esa instruccion, para ser provechosa, ha de presentarse con la claridad y con la division convenientes. Al comenznr este segundo tom~ ~os proponemos, por lo tanto, conservar cuidadosamente las bases que sentamos en el primero, abarcando el mayor número Setiembre 5 de 1868.

posible de ciencias y artes , clasificando y separando los conocimientos más útiles de una manera que se determine bien la especialidad sin llegar al pedantesco exclusivismo. Conocedores ya de las dificultades que nos esperan, proseguiremos con fé la obra emprendida; nos afanaremos por que el suscritor halle en Los CoNocanENTos ÚTILES casi todos los que pueda necesitar en la vida, procurando además presentarlos con aquel atractivo que recomendaba el poeta latino, con una parte siquiera de la amenidad que á las más áridas enseñanzas logran prestar ahora muchos escrito·res de varios países. No nos toca, en verdad, á nosotros ensalzar el trabajo que nos hemos trazado, pero sí pudiéramos sin vanidad consignar que hay en él cierto patriotismo; desearía: mos luego declarar asimismo, que en esta obra modesta y patriótica tienen tambien

.

~A FU~DACJÓN

JUANELO TURRIANO


y__.:_ ~---------------------------------------------------=- 0 Los Con0cimientos útiles.

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participacion nuestros suscritores. El nú- pueblos que cultiven la ciencia con aficion mero necesariamente limitado de las per- y estimulo crecientes, no aparecen en la sonas que á estas publicaciones se asocian tierra hombres como Newton, como Franen España, y la identidad de creencias que klin y como Grethe. Allí donde cunden esta asociacion supone, hacen que todos los conocimientos útiles, allí brota de una vengamos á formar una comunion inte- mente la imprenta, de otra la vacuna, de lectual , una misteriosa familia cuyos otra el hilo telegráfico, de otra quizás el miembros, sin conocerse, marchan en la- atrevido proyecto de arrancar á la guerra zados por sus aspiraciones, por sus espe- sus víctimas. Si el estudio no se generaranzas , por el culto de la verdad y de la liza, si no se extiende por las diversas caciencia. pas de la sociedad, no se suprime la disPara seguir unidos y confiados xecor- tancia con la locomotora, ni se burla la demos todos que en ese camino están las nube con el para-rayos, ni se vence la nobrillantes etapas por las cuales va el hom- che con el fulgor de la luz eléctrica; más bre conociendo y domeñando á la natura- aun: donde el hombre no lee y nos~ ilusleza en lo físico, acercándose á Dios en lo tra, alli es menor la vida que por término moral. Los pueblos que enaltecieron al medio alcanza ; alli son más contadas presente y al pasado siglo realizando esas aquellas familias cuyo trabajo , dirigido conquistas que asombran al que examina por el amor y la inteligencia, fecundado las ciencias físico-matemáticas, las nacio- por la instruccion y la division, vigoriza nes que hoy prestan á la estadística un los ánimos de los padres, y, creando el número menor de crímenes y faltas deben ahorro, sirve de base al porvenir de los ese envidiable progreso al estudio inteli- hijos ; alli es más dificil y más rara esa gente, perseverante, sistemático qe las paz del hogar doméstico, hija tambien del ciencias y de las artes. Sin tener nociones trabajo, de la moral y de la instruccion; de casi todo y profundo conocímiehto de esa paz que, enaltecida por la noble amalg·o no alcanza el individuo prosperidad bicion del saber, viene á formar toda la estable, ni siquiera prestigio i decoro felicidad posible en la tierra. entre los demás hombres. Ouang.o no hay

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CONOCIMIENTOS DE MEDICINA.

HIGIENE.

Instrucciones familiares. Si algo hay importante y de inmediata aplicacion para la sociedad en el estudio de la medicina, es el conocimiento de los preceptos higiénicos. Buscad por do quiera una ciencia cuyo valor sea tan extraordinario y cuyas reglas reporten tantos y tan grandes beneficios á la humanidad como la higiene, y no la encontrareis. Esos hombres sanos y de constitucion vigorosa; esos hombres cuyo organismo ha resistido siempre la accíon de causas maléficas y pestilenciales; esos hombres, en fin, que vemos inmunes cuando un azote epidémico castiga y diezma pueblos enteros, ¿,no son, por regla general , los de más sanas costumbres y de hábitos más morigerados <t Mirad cuánto jóven tisico; notad cuánta mujer histérica y achacosa; ved cuánto adulto enervado por los padecimientos y no pudiendo soportar la carga de su pobre y raquítica organizacion, y¿, de qué proviene todo esto <t De la intemperancia, de la gula, de una educacion precoz, de abu· sos de los placeres 1 de pérdidas continuas de sensibilidad. Observad los pueblos en los que el trabajo constituye la vida de los individuos; estudiad sus hábitos; ved á esos hombres fuertes y robustos gozar de la bienhechora paz de su espiritu, y ¿,quién les procura tan placen tero estado? el régimen, la sobriedad , la higiene, esta preciosa rama ~ del árbol médico, cuya, benéfica savia mo-

dera el ímpetu de sus desbordadas necesidades. Y no creais apócrifas y exajeradas estas apreciaciones. Desde las más lejanas épocas, desde aquellas en que la medicina se ejercía en los templos de Laos 1 Oilene, Me· galópolis y otros, y en que los Asclepiadea, revestidos del divino carácter que se atribuian, trataban á sus enfermos con medios simplemente dietéticos y profilácticos; des· de entonces, repito, viene reconociéndose la inmensa y justa importancia de tan veneranda institucion. Ved, sino, á la Escuela Pitagórica esforzándose en inculcar las ideas de sobrie· dad y de templanza; ved á Hipócrates sintetizando en principios las nociones de higiene que se poseían en sus tiempos; ved á Galeno ensanchar la esfera de aplicacion de esta ciencia, estableciendo una nueva base y una clasiticacion para su estudio; ved á Plutarco remover y dar vida á las ideas proclamadas por la Escuela Itálica; ved, en fin, en el decurso de los siglos, ser la higiene el objeto predilecto de todas las celebridades, y más despues, y ya en épo· cas contemporáneas, llegar hasta formar parte de la educacion pública. Conservar al hombre en el estado de sa· lud, precaverle de las enfermedades, regular sus apetitos y sus deseos, dirigir sus inclinaciones, hé ahi, á grandes rasgos, trazado un programa de esta ciencia, que asume en si todo el estudio del desarrollo y perfeccionamiento individual.

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La higiene en sus preceptos es la vida; porque la vida sin salud es mil veces peor DESARROLLO FÍSICO. que la misma muerte. F01·mulada la vida en su más sencilla Y cuenta con que esta preciosa ciencia tiene mucho de psicológica. ¡ Ay! ¡Cuántas expresion, está reducida á un trabajo inveces pasiones arraigadas que una buena cesante de aumento y de decrecimiento, á profilaxis no ha matado en engendro, vie- una doble corriente de composicion y de nen á turbar la hermosa paz de nuestro descomposicion, que sostiene á los órganos corazon! ¡Cuántas, en esa edad del alma, en el debido desarrollo. De la relacion mútua que existe entre cuando el hálito primero de la más bella de las necesidades se exhala; cuando el estas dos fuerzas, depende el incremento amor despierta en el corazon del adoles- orgánico. Si aquella predomina, el ipdi· cento y brota en su imag.inacion aquel viduo crece; si se equilibran, se estaciona; cúmulo de fantásticas y mentidas ilusio- y si es dominada, la 'Organizacion decae y nes; cuántas veces, dig·o, una falta de hi- pierde gradualmente sus condiciones fisiogiene hace degenerar este sentimiento lógicas. Los materiales que contienen los prinpuro 6 inmaculado en el más torpe y brucipios asimilatrices, y que constituyen el tal de los apetitos 1 El mundo tiene muchos líalagos para el trabajo de composicion, se llaman alimenhombre en la florida edad de la juventud: tos: la. funcion por medio de la cual y en virtud de cambios y trasformaciones sula mh·ada con que se le distingue es enaganadora; el cielo de su perspectiva bello cesivas se separan sus. partes nutritivas y magnífico, pero ¡ay! ¡pobre del c01·azon de las refractarias, se llama digestiO?'t. Los alimentos deben su condicion de que se deje arrebatar por tan falaces impresiones! ¡ pobre del que, ciego en la lo- ser á unas sustancias llamadas JYrincipios cura de sus deseos, no mengüe el ímpetu inmediatos, que difieren entre sí por los elementos que los constituyen. Unos con· de sus naturales instintos! Descuidar la hig·iene en esta azarosa tienen azoe, los otros carecen de éL Los época de la vida, es cometer la más gran- primeros son compuestos cuatenarios ; esde de las iniquidades, es el mayor crímen tán formados por los elerMntos químicos que puede perpetrarse en contra de la hu· oxígeno, Md1·ógeno, ca'J·oono y azoe-: Los otros son compuestos ternarios, y contiemanidnd. Pero dejémonos de estas reflexiones, toda nen solamente oxigeno, hidrógeno y carvez que bastan para patentizar el valor de bono. Los principios azoados y no azoados la ciencia higiénica, y vamos, sin más, á entrar de lleno en la parte e:xpositiva de pueden ser de origen animal y vegetal. Los principios azoados de origen animal ' nuestt·o penso.miento. A tres puntos principales tiene que aten- son la aZo?Í'mina, la fibrina, la caseiflta, derse en el desarrollo de nuestra dualidad la 't)iteZina, la gelatina, etc. constitutiva: l. 0 á la parte -física. 2.0 á la , Entre los de origen veg·etal se cuentan: la flln+na 't)CgetaZ ó ,Q Zute7't, la allntn"tina parte moral. 3.o á la parte intelectual. Comprende la primera el crecimiento de vegetal y la caseína 't)egetaZ. Los principios no azoados de ambos reínuestros órganos, ósea el continuo trabanos son: del animal, la grasa, laraa'nteca, jo de composicion y de descomposicion á que están sujetos en el organismo. Fúnda- el az.1icar a'i"timaZ y la ntieZ: del vegetal, se la segunda en las necesidades y en las el ahnidon, la dextrina, el az.úca9', la !JO· pasiones, que no son más que aquellas ex- ma y la pectina. Un alimento, por regla general, es tralimitndas; y la tercera abarca todos los netos desempeiiados por el entendimiento, tanto más nutritivo cuanta mayor cantidnd de principios inmediatos azoados conó sea las diversas manifestaciones con que

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tiene,.)' vice-versa.

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Los Conocimientos útiles.

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La cualidad nutritiva de los principales 6 atáxicos, como ensueños, delirio, manías y alucinaciones. elementos se debe: Los demás efectos se explican con muEn la carne , á la fibrina y albúmina; en los huevos, á la albúmina (clara) y á cha facilidad. El que hace uso de una cantidad inmola vitelina (yema); en la leche, á la caseína; en el pan, al gluten, á la albúmi- derada de alimentos dú. á su organismo na, á la caseína y á la fécula, y en las muchas partículas de elementos asimilahabas, lentejas, judias y demás legumi- bles y, de consiguieu te, engorda, ere ce, se desarrolla y se hace obeso. El que, por nosas, á la fécula, albúmina y fibrina. Los alimentos , además de azoados y no el contrario, es muy frugal en sus comiazoados, se dividen en animales y vegeta. das, no da á la organizacion lo que necesita, y viene como resultado la magrura, les, en sólidos y liq uidos. La falta de alimentos sólidos en el cuer· el enflaquecimiento y la debilidad muspo se expresa por una sensacion poco des· cular. La calidad de los alimentos influye tam· agradable cuando se satisface pronto, que es el apetito: terrible y frenética cuando bien en lo que puedan tener de reparadores. Los hay del reino animal , que son se la descuida (hambre) . Los líquidos, á su vez , son reclamados los más nutritivos, y del reino vegetal. por otra necesidad, y como tal, instintiva Estos, segun el principio inmediato que predomina, se dividen en feculentos (hari· de nuestro cuerpo, que es la sed. nas de trigo y de cebada), mucilaginosos Empero estas necesidades no son suficientes para regular y elegir la cantidad (espárragos, espinacas), sacarinos (dátiy calidad de los materiales necesarios. Es les, higos secos) , acídulos (naranja, lipreciso remontarse á otra esfera para ex- mon) y aceitosos (aceitunas). traer de alli los conocimientos que nos De todas estas dietas la más alimenticia orienten en el modo de cubrir la indica- es la feculenta. El principio inmediato cion natural; y hénos ya, sin más, denque le da nombre es la fócula, y esta, tro del terreno de la higiene . para ser absorbida (hacerse soluble) neTres casos principales pueden ocurrir cesita sufrir ciet·tos cambios y metamórfo. haciendo relacion á l::l. cantidad. de ali- sis de que se encargan los jugos digestimentos que se ingieran: 6 los necesarios, vos. Consiste la primera de aquellas en la 6 en exceso, ó en defecto. conversion de lu jdcu,la ó ahnidon, en Los fenómenos producidos en estas tres dext1·ina (principio no azoado y soluble); circunstancias son muy varios, empero conviértese dcspues esta en az1ka1•, y, fi. casi todos encuentran su fundamento en - nalmente, en gl?tcosa (azúcar de uva), la relacion solidaria existente entre el ce- estado en que las vías digestivas la entregan á los vasos absorbentes. lebro y el estómago. Esta iden. fundamental asume en sí la El cambio del almidon en azúcar puede explicacion de todo aquello que los auto- expcrimentarse en la boca masticando por res consignan como efectos de abusos en algun tiempo un pedacito de pan ; á poco el régimen alimenticio. de estar este mezclado con la saliva toma un sabor sacarino y azucarado, muy noComer mucho es des-viar hácia el estómago los excitantes funcionales del cele- table, que es el indicio de la trasformabro ; comer poco es concentrarlos en esta cion . Las dietas sacarina y acidula son las víscera. En el primer caso hay, pues, sus· traccion de vitalidad del celebro ; en el ménos nutritivas de todns las vegetales. La dieta animal se divide en.flbrinosa, segundo aumento : y correspondiendo á esta dispo3icion orgánica , en aquel, fenó- gelatinosa, albU'Ininosa, piscea y láctea. menos de adinamia, como son el sueño, La fibrinosa comprende la carne de los el cansancio, la dejadez y el entorpeci- mamíferos adultos y de las aves crecidas. miento; y en este, fenómenos de aberracion Estas carnes se dividen en rojas y

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cas. Se incluyen en el primer grupo, prin· cipalmente la de vaca, carnero, cerdo, jabali y gallina; y en el segundo, la de ternera, alondra, pollo y otras. La principal preparacion que con ellas se hace es el caldo. Este liquido, que resulta de cocer carnes en agua, es tanto más nutritivo cuanto más lo:sean las sus· tancias que sirven para su preparacion. Las carnes rojas le dan más partículas alimenticias que las blancas; estas son ménos reparadoras y ménos estimulantes. El caldo debe su sabor y color al osmazomo (olor de zumo), principio rojo oscuro, sápido y aromático ; teniendo además algunos principios inmediatos, agua y diversas sales. El mejor caldo se prepara echando la carne primero en agua fria y calentándola despues. La poca cohesion de este lí· guido hace que se digiera fácilmente, mas no por eso deja de ejercitar bastante las fuerzas gástricas. La dieta piscea es de un uso casi tan frecuente como la fibrinosa. Oompónenla los pescados, y sus efectos fisiológicos se reducen á nutrir sin excitar. Los peces están constituidos de los mismos principios inmediatos que los mamiferos 1 si se exceptúa el osmazomo, que es el que establece la diferencia esencial de composicion. Sus propiedades los colocan en un término medio entre el régimen animal y el vegetal. La dieta adiposa (grasas, mantecas) es la ménos nutritiva y la más indigesta de todas las animales. En la dieta láctea se incluyen las leches de mujer, de burra, de vaca, de cabra, de oveja y de otros rumiantes. La leche es un liquido blanco, opaco,

más pesado que el agua y de sabor más ó ménos dulce,. Abandonado á si mismo, se descompone en tres partes, que son: nata, materia caseosa (coágulo) y suero ( liquido). La digestibilidad de las leches está, por punto general, en razon directa del suero . que con tienen, y sus propiedades n utritivas.en razon inversa. Esto explica por qué la leche de mujer y de burra es más fácil de digerir y ménos reparadora que la de oveja, cabra y vaca; y porqué la de estos rumiantes sea más nutritiva, más sustancial y más indig·esta que la de todos los demás. La leche conviene generalmente á las personas nerviosas : su uso es apropósito para restablecer á su tipo normal la irribilidad exaltada por el abuso de los estimulantes. Es perjudicial, por el contrario, para aquellos de temperamento pobre y linfático, en quienes las funciones se desempeñan con dificultad, y en los que los actos orgánicos están languidecidos. El uso de la leche produce en algunos individuos dia'N'ea, efecto fácil de precaver, apagando en el liquido dos ó tres veces un hierro hecho ascua. En otras ocasiones, tomada la leche en ·ayunas y en presencia de los jugos gástricos se aceda, resultado que se previene adicionando á la leche dos 6 tres cucharadas de agua de cal. Terminado el estudio de los alimentos, corresponde decir algunas palabras acer· ca de las bebidas, líquidos- que ingerimos en nuestro cuerpo con el fin de apagar la sed y estimular los órganos. FERNANDO BUTROl'f .

(Se continuará.)

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CONOCIMIENTOS DE ASTRONO.MIA. LOS ECLIPSES.

Acaba de verificarse uno de los fenóme nos celestes más solemnes y maravillosos ' que es dado al hombre contemplar: un eclipse de sol. En los siglos de ignorancia era este suceso causa de terror en las poblaciones, objeto de siniestros augurios y motivo de consternacion general. Hoy, elevados por la ciencia á ideas más sanas , no vemos en los eclipses sino la expresion de las leyes eternas con que los astros se mueven, la prueba evidente del órden que ha impreso al mundo el Divino Arquitecto. El astrónomo, guiado por la maravillosa ciencia que ha descubierto las leyes inviolables de la mecánica, predice los eclipses con la anticipacion que desea, calcula la hora, el minuto en que se han de verificar y señala los lugares de la tierra en que se pueden contemplar. En repetidos casos estas admirables predicciones, que comprueban los progresos de la más sublime de las ciencias , se han realizado invariablemente. Uno más tienen que reg·istrar los anales de la ciencia y la historia del m un do ; el eclipse de sol ocurrido el 18 del pasado mes de Agosto, que ha sido visible en muy pequeña parte P.e Europa, en parte del Asia y del Africa, en la Australia, en el mar de la China, en el Océano Indico y en parte del Pacifico. Para estudiar este fenómeno, el más im·. portante de la Astronomía, y avanzar en el conocimiento de la naturaleza del gran astro, que hasta hoy se resiste á las investigaciones y al poder de la ciencia , han acudido á los lugares convenientes de observacion comisiones científicas de varios países. En breve serán conociJos los resultados de sus trabajos, y los que quepan en el cuadro de la presente publicacion se insertarán para enseñanza de sus lectores.

Entretanto, como preparacion á la inteligencia de estas noticias, como cuestion de oportunidad y como asunto siempre in· teresante é instructivo, vamos á describir en breves palabras, pero muy elemental y popularmente, las causas y circunstancias más importantes del maravilloso fenómeno de los eclipses.

La tierra se mueve alrededor del sol, recorriendo una órbita eliptica en un año. La luna se mueve ah·ededor de la tierra, recorriendo su órbita en poco ménos de un mes. El sol tiene tambien un movimiento propio que no hace al caso presente describir. La tierra y la luna, cuerpos de forma esférica, son opacos¡ el sol es el astro luminoso por excelencia, el gran foco de luz de la naturaleza. Todo cuerpo opaco que se interpone entre uno luminoso y otro cuerpo que de este último recibe la luz, deja tras de sí, ó proyecta, lo que se llama soml»·a; sombra cuya forma tlepende de la del cuerpo opaco que la origina, y tambien del que la recibe. Si á través de los rayos solares que penetran en una habitacion interponemos una pantalla, un espacio oscuro se dibuja tras de ella, sin producir no obstante oscuridad absoluta por causa de la difusion de la luz en el aire. Si en los espacios celestes fuera posible colocar una gran pan· talla entre el sol y la tierra, la tierra en toda su extensioo, ó en parte de ella, segun la magnitud y la posicion de la pan· talla, quedaría privada de la luz del sol. Pues bien, esta pantalla existe en la natu•

nleza; esta pantalla es la luna, cu:~

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opaco, que en la combinacion de movimientos de la tierra alrededor del sol y de la luna alrededor de la tierra, puede hallarse colocado entre esta y el astro luminoso. lié aqui la causa de los eclipses de sol. La tierra es á su vez una pantalla para la luna, cuya luz no es propia, sino reci· bida y reflejada del sol , y cuando la tierra se interpone entre estos cuerpos, su sombra oscurece la luna y nos priva de verla en todo 6 en parte durante un cierto tiem· po. H6 aqui la causa de los eclipses de luna. Ocupémonos de los eclipses de sol. La luna, pantalla que produce este fenómeno privando á la tierra de la luz del sol, es un cuerpo esférico; el sol, foco de la luz, es tambien de forma esférica; las dimensiones 6 sea el diámetro de la luna, es mucho más pequeño que el del sol; cuál será la forma de la sombra proyectada'? Es fácil comprenderla; figúrense nuestros lectores un largo embudo circular, una esfera introducida en este embudo, llamado cono en geometría, y detenida cerca de su vértice, y otra esfera en la entrada del cono, de diámetro igual á sú boca ; la primera representa la luna, la segunda el sol; el trozo de embudo 6 cono comprendido desde lo. esfera pequeña hasta el vér· tice representa exactamente la forma de In sombra. Y si en un dibujo sencillo quie· ron tener representado este cono de sombra, no hay más que trazar en el papel dos circules, el uno de mucho menor diámetro que el otro, y tirar las lineas que tocan á un tiempo las dos circunferencias, 6 sea, como en geometría se dice' las dos tangentes exteriores. Este cono de sombra, formado detrás de la luna, al moverse este cuerpo en elespa· cio, se mueve tambien 6 cambia de lugar, como cambia y se mueve la sombra que nuestro cuerpo hace cuando marchamos recibiendo el sol. Pues bien, si en el continuo movimiento de la luna alrededor de la tierra se interpone aqueYa entre nuestro planeta y el sol, puede entrar una parte de la tierra en el cono de sombra, y esta sombra se paseará, digi.moslo a si, sobre

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su superficie. Los lugares situados en el trozo de sombra ni recibirán directamente la luz del sol, ni verán á este astro ; para ellos quedará tapado, eclipsado, y como la sombra se mueve y pasa por dirersos lugares, el eclipse de sol no es visible á la vez para todos, sino de estacion en estacion, á medida que la sombra va pasando. El cono de sombra proyectado por la luna no p~ede envolver á toda la tierra, porque el diámetro de esta es mayor, y no puede tampoco proyectarse más que en una corta extension, porque la l una está muy distante de la tierra. Resulta de lo hasta ahora dicho, que la primera condicion necesaria para que ocurra un eclipse de sol, es que la luna se halle entre el sol y la tierra. Esta posicion solo se verifica cuando la luna está en la fase llamada luna mteva, que es cuando su hemisferio oscuro, no iluminado por el sol, se presenta á la tierra. Figúrense nuestros lectores, para comprender esta fose, una gran esfera 1uminosa en el aire, representando el sol, colocada á la derecha; otra menor, representando la luna, á la izquierda, y otra, que será la tierra, á la izquierda de la luna; claro es que la media esfera iluminada de la luna será la que está vuelta hácia el sol, y la media esfera oscura será la que se presente á los hallitantes del hemisferio de la derecha de la tierra. Pero no basta la condicion expresada, es preciso además que los tres astros, el sol, la luna y la tierra se hallen próximamente en linea recta. Si no fuese así, habría un eclipse de sol en todas las lunas nuevas, todos los meses. Y esto es tarobien fácil de comprender: figúrense nuestros lectores, en el ejemplo anterior de las tres esferas, que la de en medio, que representa la. luna, no está alineada con las otras dos, sino más altaó más baja, 6, me· jor aun, más adelante 6 más atrás de la línea que une los centros del sol y de fa tierra, la fase de la luna será la mic;ma, es decir, el hemisferio no iluminad<> será el que esté vuelto hácia la tiel'ra, ·per<> el cono de sombra proyecta.do por la luna no

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tocará. á. la tierra, pasará. por el espacio exterior á. ella, no -habrá. eclipse. En términos .más científicos puede explicarse este punto . La órbita de la tierra y la de la luna no están en el mismo plano. Si fuese asi, siempre se hallarían tambien en este plano los centros del sol, de la tierra y de la luna, y cuando esta se interpusíera entre los otros dos cuerpos, los centros estarían en linea recta, y verificá.ndose esta posicion todoslosmesesen la nueva luna, todos los meses resultaria un eclipse. Los planos iie las órbitas forman un ángulo de unos 5° 8'; por la comun interseccion debe pasar la luna de la region inferior de su órbita, con respecto á la de la tierra, á la region superior; cuando este paso por la interseccion coinciJe ó se halla próximo á. la línea que pasa por la tierr.a y el sol, .Y la luna se halla en C01tj1~1tcicm ,.es cuando ocurren los eclipses. Examinemos ahot:a las diferentes formas queJ)uede tener el sol cuando queda ocul· to en los eclipses. ._ Suponed trazado en una pizarrá fija en la pat·ed un gran círculo blanco; tomad un pequeño carton circular, aplicando los dedos sobre su circunferencia y aproximadle á uno de los ojos cerrando_el otro. Veamos lo que _puede su.c.edet: yariando la posicion de este disco ó la. dé lfl. .tristé. Si ~stá muy .cerca clel ..Qjo, qllledará <Jculto completamente todo·el circule blanco; por, gt:~nde ,que S6f1. A·hora, sin lUüVer el élisco., ·inclinase poco ~ ,pooo la cabeza para v:ariar la direcci<ni de la visual, el círMlo emp.ezará á aparecer., será visible un frngmento cit·cular como el de la luna cuando está en creciente, el resto del circulo continuará oculto; continúese inclinando ·la visual, el segm~nto circular visible a umenta y disminuye la parte eclipsada; Bega, en fin, un momento en que se. descubre el circulo entero; no hay_eclipse. Vol· vamos á colocar la vista en la posicion primera, de modo que el centro del ojo, el del disco y el del círculo estén en linea recta. El circulo en esta posicion queda enteramente oculto i separemos poco á. poco el disco del ojo en direccion ·e xacta

en que aparecerá su borde circular formando un anillo. Quedará. eclipsada la parte central y visible solamente el anillo; este género de eclipse tiene por esta causa el nombre de am~la1·. En esta experiencia todo depende y está subordinado á la posicion del ojo del observador ó del disco, respecto á su visual. Detrás del disco, á una cierta distancia, el eclipse del circulo .es total, un poco más atrás, sobre la misma recta, es anular, de lado es parcial, más al lado cesa de haber eclipse. Si hubiese, pues, varJos observadores detrás del mismo disco, cada uno, segun su posi· cion, vería un eclipse diferente y para otros no le habría. Sustitúyase ahora en esta experiencia, con la imaginacion, al circulo blanco pintado en la pizarra, el sol; al disco de carton, la luna y al ojo del obser·Mdor una region ó lugar de la tierra, y-se formará. el lector una iuca exacta de los eclipses solares. En las circunstancias más favorables para que la mayor porcion de la superficie de la tierra reciba la sombra de la 1una y esta le sirva de pantalla que le oculte el sol, es decir, cuando más cerca se 'halla aquel astro, la sombra proyeciada ocupa · uria extension circular de -veintidos leg1:1as. ],=>ara todos los lu~ares compt:endi, dos en el intel'ior de este circulo, el sol queda entera,mente ocwlto -y hay .eclipse total. PllTa los situados á la inmediacron de su contorn-o, el sol es en parte visible y resulta eclipse pa'rcial. Para los más distantes no hay eclipse. . Este 'Círculo de sombra, por causa de la rotacíon de la tiel'l'a all'ededor de su :eje y deJa traslacion de la luna, pasa, como ántes hemos indicado, por la superficie de los continentes y de los ma:res, trazando una fa;a<>scura y verificándose el ec1ipse suc0sivamente para los diferentes lugares. Resulta pues que los eclipses de sol no pueden ser generales ni simultáneos. Sucede lo propio que si colocados en la experiencia ántes explicada varios obs-ervadores alineados delante del circulo blanco , que representa el sol, se mueve el disco y 1

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~ cirCulo blanco, y 1-1-eg-·a.,..r.,..á,......ú_n_m_o_m_ e_n_to, _.._·.,.,.s~ep-a-=:-sa_s_~-~M_e:_'i_;_~m_e_n_te--p-o_:_de_l..,.,a,_n-te,_d_e

fUNDAC IÓN JUANELO TURRIANO


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Los Conocimientos útiles.

vista; lá ocultacíon del sol no se verificará, ~ierto instante será total para un expectador, parcial pa.ra otro, nula para otros. Queda explicado con lo que precede, en la forma más sencilla que hemos sabido hacerlo, lo relativo á los eclipses de sol; corresponde ahora que nóS ocupemos de á la vez para todos; en un

loet de luna; pero temiendo hacer demasía· do lárgo este articulo y molestar á los lec· tores, obligando á fijar su atencion durante mucho tiempo, le terminamoS' a:quí y continuaremos en el número inmedíato. P.

CARVAJAL.

CONOClMIENTOS DE HISTORIA UNIVERSAL (1).

Persia. Se llama Persia al silvestre y montuoso pa;ís que los antiguos denominabaru Per~.o sis y los•modennos Farsissan. Se distinguió por su lujo y sus· conquistas. Se hallaba dividida en diez tribus : tres nobles, tres agrícolas y cuatro nómadas; descollando entre las primeras la de los Pasa1'(Jadas, de donde descendla Oi'ro, fundador del imperio. Los persas fueron siempre muy afeminados, teniendo una vida muelle y sibaritica) Llevaban los ojos pintados, la cara llena de afeites, cabellera postiza, gran pompa de mantos, collares de oro y caballos con arneses y freno del mismo metal (2). Se desprendían con facilidad de sus comodidades para entregarse á la guerra; pero enervados por tanto lujo y molicie, degeneraron mucho de su ·primitivo valor, llegando hasta el punio de tener qua recurrh· á soldados•mercenarios. Los quitasoles, literas', snfcrs, escabeles y otras comodidades de este géuer0, nos vinie:ron de ellos. Estaban bastante adelantadns en civili· zacion : sabían tejer perfect~mente ; inventaron el ancla, los carros de cuatr:o (t) Yoanso loa oúmoroe 8.• y 9.• del tomo primero.

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ruedas y la excavacion de las. minas. Su religion es el dualis'I1UJ, principio de la luz ó del bien, que llaman 0'l'm111Zd, y el principio del mal y de las tinieblas; que denominan- AIM·imanes. · Esta ·doctrina fué preeticada por Zo'l·oas· t?'o (1), y se halla contenida en el libro llamado Zendavesta (2), que quiere decir palab'J'a 1>Í?Ja. · Tienen ideas y pensamientos admirables, encaminados át probar la soberania de un sér superior á todo. El fuego tuvo siempre entre los persas una inftuencia sobrenatural que hizo le considerasen sagrado, siendo el recuerdo de su oracion. El fuego ardía delante del rey, resplandecía por do quiera, en lugares sagrados, bajo el nombre de .Dadgal¿, en los altares, al abrigo de sús templos, cuyas bóvedas figuraban el cielo, y debian tener perforaciones para que el viento pudiera difundir libremente por todas partes el suave olor de la llama 0'l'muzd. Atrn se vé hoy en el Oá?tcaso un edificio• (i) Zoro~atro foé un mogo que, •retirado en una grutá¡ t aprendió ll conocer In- virtu(l de los yorbos y plantas , con lo que se radeó de prodigios y endureció SU CUOT.PO basto 1•oder resistir' la accion del ruego. Ploton eS' el primero que le nombra.-Un ángel le llevó note Dios. llf revelÓ sus aren· nos y le dió el: Zendavesta, 11 fln de reformar á los hombrea y convertirlos al camino de la virtud.-Cantü, tomo I. llisto· ria unive~l. (2), Este libro "Sagrado, que llegó á poseer Anqoetil do Perron, se publicó en Parls en i77i.-Kienker le tradujo el

~-)=J~e-no=fu-n-te_.-~C~ir~op~e;di=o·=-~--~--~~-------al~em~e=n~e-n-i-7í_~_~_7_83_.~------------~~-~-~

flJl>;DACIÓ!'\ Jt;A."'ELO TURRJAJ\0


Los Conocimientos útiles. cuadrado que contiene veinte celdas, y es Cuéntase que 8olon,-uno de los siete convento de los sectarios del Zendavesta. sábios de Grecia,-llegó en uno de sus Tienen constantemente ardiendo una ho- viajes á la córte de Creso, y mostrándole guera alimentada con el nafta que abunda este sus inmensas riquezas, le preguntó si en aquellos lugares, y cuando sale el sol conocia algun otro hombre más feliz que lo saludan con mil aclamaciones, y s~ él: «8i-contestó el sábio.-Un ateniense abrazan Hnos á otros, probando con esto llamarlo TEto, qtte 1Jiviendo en la mediael fuerte amor que profesaban á la natu- nía, ??turió peleando po'l' rlejenrle-r s?t páraleza lop antiguos persas (1). t'J·ia, dejando dos ltijos dignos de él.-Y Sus leyes no eran del todo arbitrarias despues&¡ contestó el 'J'ey.-.Desp?tes, consini caprichosas, tenían buenos principios. dm·o jelices á dos Mjos de ?tna saceiJ'dotisa No se imponía la pena capital por el de Oé?·es, CtEovrs 11 B.rToN, q?te ta1·dando primer crimen, sin examinar antes la vida los ó1teyes q1te ltaóian de cond?~tei1· á s1t ma· del reo. rlre á co1tsuma1· el solemne sac1·ijicio, se La ingratitud era castigada, y no había 1tncie1·on los rlos al ca1·ro 11 la Ueva'J'O?t al ley que penase el parricidio-silencio co- templo. 8atisjeclta la ·mad1·e de tan b1tena mun en todos los códigos antiguos. accion, s1rpZicó á. la .Diosa gue concediese á Tenian tormentos cruelisimos, y á cier· s1ts hijos la g-racia mayo-r g1te pudiera tos reos los encerraban en el tronco hueco ot01'!Ja1·se á los !tomo-res, 11 á la 'mañana de un árbol, dejándoles fuera la cabeza, si{íltie?tte se los tmcont1·ó 'lnue'l·tos.-Y á manos y piés, untándoles estas partes con vtí "t-vol1Jió á insisti-r Onso ,-'lw me miel para que sirviesen de pasto á las C1.tentas ent1·e los más feZices1-Nadie lo avispa!). es ??tient'l·as vi1Je.» Creían que muriendo en la guerra adAl poco tiempo fué vencido por Ciro, quirían la bienaventuranza, y así hicie- co'rno hemos indicado, y le condenó á ser ron tan famosas conquistas. quemado vivo. Atado ya á la pira fatal Las mujeres y los 11iños seguían al ejér· que iba á sepultarle en la nada, recordaba cito para excitar su arrojo ; pero esto, á su poder, su grandeza pasada , y la caída veces, les perjudicaba, entorpeciéndoles que le habían pronosticado, exclamando en las batallas, como los muchos carros tristemente:¡ Ok 8olo111, ok8olo?t!! Sabede hoces que llevaban. dor de esto Ciro, se enteró del misterio de Sus armas eran las corazas, eseudos, sus palabras, y tomando tan dura leccion cimitarras y hachas. para sí, le puso en libertad, tos reyes llevaban á su lado personas Ciro fundó la ciudad de Pasa'J'!}adtt, encargadas de anotar todo lo que decian donde se hallaba su sepulcro, en medio de y hacían en el palacio, en las fiestas y en una espesa y frondosa arboleda, fertiliza;_ la guerra. da por abundantes arroyos, que hacian Estos desplegaban un lujo y una pompa brotar lozana la rica vegetacion que tapi· que parece fabuloso. zaba su silelo. Agradato,-que se llamaba ast por su El féretro que le guardaba era de oro, y hermosura,- mereció el título de Oir.o-- cerca de él se levantaba un trono con los que significa sol-por sus muchas y céle- piés del mismo metal y la base cubierta bres conquistas. con bellas alfombras de Babilonia. Despues de la toma de Babilonia, derroSobre él se leía la siguiente inscripciom tó en la batalla de Timbrea,-en la Fri«Mo-rtal, soy Oi?·o, que aseg1wó á los gia, pátria del fabulista Esopo,-al re- pe-rsas el im,pe-rio y gobernó el Asia: M me nombrado 0-reso, que era entonces rey de envidies la t1vmóa » ( 1). la Lidia, donde el rio Pactolo le dejaba 0a'l1tbisesfué el conquistador de Egipto. en sus corrientes el oro con abundancia. Mandó colocar delante de su ejército una (1)

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C~btu.-Rell¡;íon

de loa magos, eopftalo

m.

(1) Arriano.

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fUNDACIÓ!\ JCA)[ELO TURRIAI\0


~-------------------------------------------------~----- ~~ 12 Los Conocimienlos útiles. ~

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pila de animales.sagrados para los egipcios, y estos, teme~oso.s de herir á sus dioses, dejaron adelantar á. los invasores sin ofensa de ninguna especie. Cuéntasc de este rey que, preguntando un dia á su favorito Presaspes, qué·se de· cia de él' este' olvidando que á. los poderosos no les gusta oir la verdad aunque aparenten quererla- saber, le respondió:

<<A.drni1·an t1Js f!1'andes cualidades; pero te censu1·an JJO?' ent1·egarte alvino.» -Y q?uJ't 01·een q1~e pierdo por eso la 1'azo'1't .. ..?- T1t j'ltzganís. Se hizo servil· gran número de copas, y tlespnes de apuradas, mandó á. Presaspes q.ue hiciera venir á. su rujo; le colocó á u.n extremo de la sala-, puesta la. mano iz.q uiet·da sobre la cabeza, cogió en seguida el arco, y prévia la adyertenciE¡... de q.ue

apuntaba al corazon, disparó, y abriendo el pecho palpitante del desgraciado jóven, mostró al padre la saeta cla"\lada. en medio de él, pi'eguntáadole con aire de triunfo: Afe tienwla acaso el pulso~ á lo q,ue contestó el adulador cortesano : «El 'mismo

Apolo n() lo ltubie?·a !techo mejo1'.» Dicese tambien que habiendo encontrado un juez prevaricador, le mand0- m~­ tar y dispuso que· la piel del muer.to cqbriese ol tribunal tlonde debia sentat·se su hijo, sucesor en el empleo, á fin . de que tuvi-ese siempre delante aquel ejemplo. De los demás reyes importan tes de este reino nos ocupat·emos cuando narremos la historia de los gl'iegos. BENITO DE MARTIN- ALBO.

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(Se continuarJ ).,>

CONOCE\UENTOS DE HISTORIA. NATURAL._ EL CORAL. Las pcrsouas ex-trañas al estudio de-la historia natural, y que no conocen el c01·al mé.s que por su empleo en la industr.ia; no sospecharán siquiera que esta sustancia pétrea, r~mificada como una planta,, compone, por decirlo así, el esqueleto de-un animal, de un·z.oofito polipero (1), que está formado de un eje sólido y de una c01·te~a g·elatinoso-cretácea. El eje es la parte de que se fabrican las alhajas, y está unida á la.. ott·a parte por un cuerpo reticular, compuesto de membranas, de· vasos y de glándulas impregnadas de un jugo lechoso. La corteza es de consistencia blanda;

(1 ). So ha dado el nombre de zoolllos fl. una especie de s6ros organizados cuya naturaleza es intermedia entre la de loa nnimolc~ y la de los vegetales, l" ha sido objeto de c.ontrovorsia y de iludes entre los naturalistas. Los pólipos, que rorman una tlivl&ion de los zoofitos, orreceo un renómcno noto lile; se puede cortr11· su cuerpo en muchos trozos ~in \lctcnor el mo.vimicnto -Vital; cada trozo constituro uo nuovo anhnol.

esta formada de· membt·anas Y"filámentoe delgados, cubierta de tubérculos ; en el interior hay una cavidad. que sirve para alojar al pólipo, el cual es blanco, diáfano y blando.;. contiene, además, los -órganos destinados á las funciones del animal ; la boca de este está rodeada de ocho tentáculos cónicos. De modo que el coral re'sulta del endurecimiento de una sustancia segregada por millares de zoofitos .. Durante mucho tiempo se· ha creido, por unos, que el coral· era un mineral; y por otros una planta marina, un al"boli.,. llo que, extraido del mar, se endurece al punto al aice. Peyssonel. en 172.5, fué el primero.que demostró ser el producto de un animal. lil coral se encuentra especiadínente en las costas del Mediterráneo; se tiene fijo á. las rocas por un gplastamiento de su pase, siendo variable la profundidad.:.á que se e.ncue.ntra. Se asegura que cuanto

Á

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fUNDAC!Ól\ JCA;-!ELO TURRIA"KO


Los Conoeimientos útiles. más profundo es el paraje de donde se saca 1 sale más pequeño, y q.ue todavía no se ha pescado á mayor profundidad que la de 600 á 700 piés. Es comunmente de un hermoso color rojo, pero le hay de tinte más ó ménos pálido y de color de ro. sa y blanquecino. En el C<ilmercio se dis.tingue un gran número de variedades de coral ; hay corales, espumas de smagre, flores de sangre, etc. El coral se trasporta con preferencia á Rusia , á China, y sobre todo al interior de A frica y á la India. Los pueblos neg·ros ó etiópicos lo prcfiel'en á cualquiera otra ped¡·ori!v; sobrecargan de brillantes ó de perlas· sus· vestidos , sus coronas y otros objetos, y el eoral está reservado para adornar los brazaletes y los collares. Como prueba de la estimacion en que tienen ciertos pueblos africanos el coral trabajado, se cuenta que un príncipe de Madagascar que estaba resuelto á vender-á un mercader de esclavos , de la isla de Francia, una preciosa negrita por doscientos pesos, prefirió darla á un oficial francés por un collar de coral que habia costado á su dueño una cantidad mucho más inferior eu una tienda de Paris. Para la pesca del coral se emplea el siguiente medio: Se forma una cr.:uz con dos bastones, uno más largo que otro, y se rodean ó lian con una cueiJ.da los brazos de esta cruz 1 en el punto en que se cruzan los brazos se· ata de un, lado una bala pesada ó una piedra., y al otro se fija una cuerda doble, cuyos extremos se atan á la popa y á.la proa deJa embarcacion en qu.,e

van los pescadores. Se suspende á la cruz una red de mallas anchas, que forma una especie de saco. Se sumerge este aparato en el mar y se arrastra sobre las rocas del coral; rompe las ramas que encuentra á su paso y los trozos más ó ménos grandes caen al fondo de la red, que se iza luego á bordo, no sin algun trabajo y dificul· tades. Se hace coral artificial, que es una pasta que tiene por base el polvo de mátmol cristalino, aglutinado por medio de un aceite muy secante y que se tióto. con bermellon de la. Ohina mezclado con una pequeña cantidad de minio. El coral artificial es muy infet·ior al natural, respecto á. su pulimento, á su brillo, y sobre todo á su duracion. El coral , quimicnmente considerado, contiene las siguientes sustancias: 27 partes de ácido carbónico, 50 de cal, 1 de sulfato de esta base, 5 de agua, 3 de magnesia y una pequeña cantidad de óxido de hierro, que constitn.y e la base de la coloracion del coral. Figurada y poéticamente se diee boca de coral, labios de coral, á una boca bonita c.on-labios de color vivo 'y brillan te. Segun la. mitología, el coral es una planta nacida de la sangr.e de la cabeza de Medusa. Finalmente, la palabra coral viene de dos voces gr.iegas que significan yo ado'rno y ma~~· ; de modo que coral quiere decic

l' ¡

ado'l'no aeZ ma'r.

CONOCIMIENTOS DE BWGRAFfA. Felipe Lebon., inventor del alumbrado de gas. hemos creído oportuno consignar aq ui una ligera noticia biográfica de su inventor, é indicar el origen y progresos de su descu, brimiento. Felipe Lebon nació en Brachay, cerca

fu'NDACIÓK Jt.:A~ELO

TURR!Al\0


.. _ Los Conocimientos útiles. r-1~ -----c;@~.y de Joinville (Francia), el 29 de Mayo de 1767, A los veinticinco años era ingeniero de puentes y calzadas, y algunos años despues fué profesor de mecánica en la Escuela de aplicacion de ingenieros mili· tares. Há.cia 1'797, un día que había llena· do un frasco de vidrio con una cierta cantidad de serrin para destilar la en un horno, vió que los vapores desprendidos se inflamaban al contacto de una luz, despidiendo una viva claridad. Hizo pasar á estos vapores por un vaso Ueno de agua fria, y esta simple ope1'acion.Ie dió á conocer que la destilacion en vasos cerrados de cuer· pos combustibles producía ácido pirolignoso, brea y un gas inflamable que podía servir igualmente para alumbrar y para calentar. Este ingeniero comprendió desde lueg·o toda la importancia de su descubrimiento, y en su entusiasmo decía:« Amigos mios, yo os podría envi1tr continuamente luz y calor desde París.» Los que le oian le tomaban por loco. Comunicó sus observaciones á Fourcroy, el cual le instó vivamente para que conti· nuara sus trabajes y planteara su sistema. · Obtuvo en 1799 un privilegio de inveneion para extraer de la madera, del aceite y de otros combustibles, un gas propio para el alumbrado y para la calefaccion. Insta· ló su aparato, al cual dió el nombre de termo· lámpara, en un hotel de la calle de Santo Domingo. Distribuyó la luz en un gran número <iie meche11os colocados en las habitaciones, en los patios y en los jardines, aprovechando al mismo tiempo el calor de los hornos, é invitó á todo Paris para que contemplara la nueva maravilla. Su naciente invento, poco fomentado, no pudo aprovecharle, y se resolvió á sacar algun resultado útil, explotando una concesion y estableciendo en un bosque de Rouvray, cerca del Havre, grandes aparatos de destilacion de madera y surtiendo á la marina de car bon y brea. Los principes rus'os Galitzin y Dolgorowki, testigos de la utilidad de su invencion, le propuSieron comprársela por el precio que él mis111o d.e signara; pero Lebon

rehusó la propuesta diciendo que su invencion pertenecía á la Francia, y que esta nacion debia aprovecharse sola del fruto de sus trabajos. Luchando con las dificultades que á cada paso encuentran las nuevas empresas, vino á Paris en busca de auxilios, y el dia mismo de la coronacion de Napoleon Bonaparte, el2 de Diciembre de 1804, pereció trágicamente asesinado á puñaladas por una mano incógnita en los Campos Eliseos. Su viuda, que quedó sin fortuna y con un hijo de menor edad, pudo en 1811 repetir con un nuevo apal·ato en una casa del arrabal de San Antonio la gran experiencia de la calle de Santo Domingo. En este mismo año ganó el premio de 1.200 fr.ancos propuesto por la 8ocierlad de fomento de Za indust'ria ~ y obtuvo de Napoleon una pension vitalicia de 1.200 francos. Pero desgraciadamente murió en 1813, no dejando absolutamente nada á su hijo, alumno entonces de la Escuela Politécnica, que llegó despues á oficial superior, y que á su vez no ha dejado á sus dos hijas más que una gloriosa pobre~. Felipe Lebon no solo murió pobre, sino que se ha querido arrebatar á su familia y á su país la gloria de su in>Tencion. En 1815, un inglés, Windsor, logró obtener un pri vileg~ de importacion del alumbra· do de gas, trasformado en irivencion inglesa; y hoy día aun puede leerse en el cementerio del Padre Lachaise un epitafio engañador que presenta á Wind~or como el•ilustre creadot de esa gran industria. « Ta 1 es, dice el autor de la noticia biográfica de que extractamos estas lineas, el destino de los inventores y de los hombres de génio. Sacrifican su existencia, su fortuna y el porvenir de sus familias, y cuando el cielo les concede una de esas ideas fecundas que enriquecen á su pais y 1'\l mundo, se les disputa basta la gloria, mueren en la pobreza y sus hijos apenas pueden recoger la herencia dé honor que les han dejadó.-'7 r

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D.

fUNDACIÓ?\ JCA~LO

TURRIA?\0


15 @ Los Conocimientos útiles. ----~~--------------------T

CONOCIMIENTOS VARIOS.

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Cuento moral. EL ESCUDO DE DOS CARAS.

En los tiempos de la caballería, un rey inglés,' del cual no se so.be el nombre, h~zo construir en el centro de una gran plaza, en la que desembocaban cuatro caminos opuestos, una estátua de la Victoria. La diosa tenia en la mano derecha una lanza y se apoyaba con la izquierda sobre un escudo que por una de sus caras era de oro y por la otra de plata. Varias inscripciones recordaban los nombres y señalaban las proezas de los guerreros que la diosa babia honrado con sus favores. Un dia dos caballeros completamente armados llegaron ~asta el pié de la estátua, pero por caminos diametralme!lte opuestos. Nunca la habían visto, y admirados de 1!1 riqueza del material y de la perfeccion del trabajo, ambos se detuvieron á leer las inscripciones. -Cutinto más examino este escudo de oro, ,, exclamó uno de los caballeros, más ..... · -¿Qué decís? repuso el otro, e~ de plata y no de oro, ó mis ojos me engañan. -No es por vuestros ojos, síno por lós mios, por los que yo veo y juzgo, y si existe un escudo de oro, es este. - ¿Podeis creer tal cosa 7 ¿Cómo era posible que pusieran en un sitio tan frecuentado un escudo de tanto valor? Aunque de plata solamente, me sorprende que no haya despertado la avaricia de algun transeunte, y su fecha anuncia treinta. años de existencia. Los caballeros de aquellos tiempos no tenían mucha paciencia ; la más pequeña contradic · cion los enfurecía, y la discusion no fué muy

larga entre los dos valientes: se acusaron mútuamente de haber mentido; del agravio pasaron en seguida al desafío y del desafío al combate: combate á muerte, no ménos encarnizado que si se .b_ubiese tratado de religion ó del honor de sus damas. Argumentando á su manera, con la lanza empuiladn, se hirieron mútuamente hasta que cayeron ensangrentadoS' do sus caballos, y seguramente uno de ellos hubiese quedado muerto en la plaza si la casualidad no hubiese conducido á aquel sitio á un buen sacerdote, ecónomo de un monasterio inmediato, el cual conocía algo de medicina y sabia el empleo de los simples. Conmovido de aquel espectáculo, se acercó á los caballeros, detuvo la sangre que corria en abundancia, vendó sus heridas y se informó con dulzura de la causa que les habla hecho atacarse de aquella manera. -¡Es que se atreve , dijo el uno, á sostener que el escudo de esta Victoria es de oro! - Y él ·quiere, dijo el obro, que yo confiese que es de plata l .- 1 Y éS esa, exclamó el buen sacerdote, la causa de vuestra disputa y el motivo de vuestro combate! Los dos teneis razon y estala equivocados; si en lugar de deteneros en el lado que os habia llamado la atencion os hubieseis tomado el trabajo de examinar el lado opuesto del escudo, hubieseis visto que una de las caras es de oro y la otra de plata. Entonces, conociendo el verdadero estado de las cosas, os hubieseis puesto pacidcamente de acuerdo en lugar de maltrataros. Que esto, al ménos, os sirva de leccion: tened presente, en lo sucesivo, que la sabiduría manda considerar las cosas bajo todas sus fases ántes de entablar una discusion y mucho ménos un combate:

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©~-.-----------·-·------~------------------------------------~ fUNDAC IÓN JUANELO TURRIANO


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Los Conocimientos útlles.

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CRÓNICA.. Los co~ctLtos.-El concilio que S. S. el Papa Pío IX acaba de convocar para el 8 de Diciembre de i 8G9 es, en el órden numérico de los celebrados por la Iglesia, el veinte, y de los celebrados en Roma, el sexto. Un espacio de trescientos cinco años separa este nuevo concilio del último, que fué el de Trento. Los ocho primeros concilios generales son; de Nieea (325)- de Contantinopla (381)- de Hreso (131) -de Calcedopia (451)- de Cor¡sthh~inoplrl, 2. 0 (553) -de Constantinopla, 3.0 (GBO} - ·de Nicea, 2.-0 (78'1)- de Constantino. pla, 1.• (8G9). El primer concilio general celebrado .en Roma es el primero de Letran (noveno en el órden numérico). Fué ¡·eunido en 1123 en el papado.de Cu.Lix.to II. que ratifir:ó y promulgó solemnemente la paz concluida entre la Iglesia y el imperio d!lspues de la h¡rga disputa sobre las in vestiduras. El segundo concilio de Lctran (décimo ecuménico) fué inaugurado el 3 de Abril de 1139 por Ioocencio II, á fin de corregir eficl!zmente los desórdenes introducidos en ·la Iglesia por el cismn de Anacleto. El tercero, que se verificó en ·Roma en la iglesia de Letran (décimoprimero), -se reunió en Ma¡·zo de 1 179. El cuarto de ~etran (décimosegundo) f~é convocado por Inocencio UI en una ·b ula de 19 de Abril de 12 13; se ·reunió el H de ~oviembre de 12'15. .A. estos concilios gen,emles de Roma sucedieron el pt·imer concilio de. Lyon, couvocao.o eu Eriero de 1245 por Inocencia IV; el segundo de Lyon, aLiek'to bajo" la' presidencia de Grego-' rio X en i2'14; el de Viena, en f31i y i312; eq de Constancia, en i414. VientJ des pues el dé- ' Cimosó~imo concilio eoumépieo 1 comenzado en Bale y continuado en Ferrara y en Florencia de i 43 1 á i441. ' El décimooctavo conbilio de Letrnn fué convocado por Julio II el 18 ele Julio de i55L En fin, el décimonono fué el de Trento que , convocado en f 543 por Pablo III, recibió su última sancion en f 564 bajo el pontificado de Pío IV. Los LIBROS EN EoROPA.-Se conoce hoy con bas· tanta exactitud el número de voluuienes que contienen las principales bibliotecas de Europa•• lteunidos los datos oficiales sobre este punto, dan el siguiente resultado: La biblioteca de París 1 que es la mayor y más MMJIIIO.- l mp.

o o,•rgo

de 1'. Roig, Arco de Sta.

completa del mundo, posee l. iOO.OOG volúmenes y 80 000 manuscritos: la bibUoteca de Santa Genoveva, 155.000 volúmenes y 2 .000 manus,eritos: la biblioteca Mazarino, 150.000 volúmenes y 4.000 manuscritos: la de la SorbonaSO.OOO y 900, y la del Hotel de Ville G5.000 volúmenes. El conjunto do todas lus bibliotecas de Francia es de G.2:J3 000 volúmenes. La Gran !Jr~tañu. no tiene más que 1.'172 000 volúmeues. ~. ·La Italia tiene 4.'150.000. La ruuyor parte-son &lli•as antigtlas préciosas 1qt1e -tratan ·de m11te-' rias ·religiosas y eclt::siústicas; hay pocG>s li'bros ~· 1 modOI'llOS. ' 1 En Austria se cuentan 2A88.000 volúmenes. En Prusia, 2 04.0.000. La Husia no tiene más que 852.000 volumenes. Es un número sumamente pequeño para un país de tan gran poblacion 1 y prueba la indiferencia.de la ad.min.k;tra.cion en propagar la 1 i.nstruccion y fo mentar la lectura.. En Baviera hay t.268 500 volúmenes. En Bélg ica, 310.000. En Espa11a el número de volúmenes que cont-ienen.Ja$ bibliotecas públicas servidas por indi- 1 v.duos del <-uGrpo de bibliot.ecarios, es 1.·166.595. , ' 1 Ilay además en los archivos un gran número de legajos, registros, manuscritos, documentos, 1 etc. Corre~pondcn de 11t¡uel numero á la hibliotcca nacional 300.000 volúmenes. Rcnuidos todos los que contienen, las bibliotecas de las naciones mencionadas, resulta la, 1 etli)I'¡Ue CÍÚ'O. de Jl1.ÍlS de 2! millones d~ ,voll,i­ 1

l

1

~lurio,

lllCilCS,

poco se. 'tra ensayado en uno de los lagos del bosque de· Bolonia un nue -' vo sistema para imprimir á un barco el moviJ!liento girutorio en el mismo lugar que o.cupa. Hoy no es posible hacer nianio~t·ur á uñ buque en un espacio reducido; los barcos más sensibles á la hélice necesitan para gil·arrecorreruña curva de un diámetro por lo ménos jgual á dos veces su longitud. En un paso estrechn, 6 en un cn.so de combato, este movimiento de ,dificil y peligrosa ejecucion puede comprometer el éxito de la mnniobra y la salvacion del buq~e. Un COLStructor de Burdeos parece que ha réonsegnido hallat· el medio de que un navío git·e s-obre sí mismo sin cambiar de lugar. L!IS canse-, cuencias de esta invencion serán muv imparL • ' ' · tantos para la \narina. IN VENCION úru..-Hace

39.-Vireclot

veditor

re~¡lon&uble, l~uncasco

CARVAJAl..

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FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


©~----·-------------------------------------------~~ ~ Núm . 9. 0 Los Conocim.i-en.tos útiles . 17

J

-..CONOCIMIENTOS DE

ASTI\.ONO~IIA .

.LOS ECLIPSES. (Conclusion )

Ocupómonos de los.eclipses de luna. .Ya en el articulo anterior dejamos dicho cuál es su causa. La tierra, cuerpo op~co, se interpone entre el sol y la luna; y no siendo este astro luminoso por sí mismo, sino iluminado por el sol, la tierra hace el efecto de una pantalla que proyecta su sombra y priva de luz á los cuerpos á que alcanza y del foco luminoso la reciben. La forma de la sombra que tras de sí proyecta la tier1·a, y que con este planeta se mueve y pasa ,por el espacio, es un cono por la misma causa antes explicada, respecto á la sombra de la luna, pero un cono de dimensiones mucho mayores que e~ de este último astro, porque la tierra excede en mucho la magnitud de la lu1.1a. Este cono de sombra, que tiene por base el contorno de la tierra y una longitud f.res á cuatro veces mayor que la distáncia de la tierra á la luna, ,puede en volver á este astro,por co!I!pleto, á diferencia del cono de sombra de la luna, que, segun dejamos dicho, no .solo no puede envolver á. toda la tierra, sino que, cuando más, es decir, en las circunstancias más favorables, solamente ocnpa la mancha, digámoslo asi, de su sombra un círculo de 25 leguas. Puede suceder, por lo tanto, que la luna entera entre en el cono de sombra proyectada por la tierra, y entonces quedará sin luz en todo un hemisferio y habrá eclipse

total. Puede suceder que solamente una parte entre en el cono de sombra1 y esta parte quede privada de luz, y la contigua permanezcailuminada;entonceshabr.áeclip-

se pa?·ciat. .~

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Aun hay otro caso que indicaremos para

algunos ·lectores. Si se tiran las tttngentes interiores á las dos esferas del sol y de la tierra, se forman dos conos, opuestos por el vértice: el que es tan gen te á la esfera terrestre envuelvo á estn esfera y al cono de sombra: el espacio compt·endiclo entre la superficie de este último y la del primero se llama pemembra. En este espacio la os· curidad no es total como en la sombrn, pero la iluminacion es más débil y la claridad·disminuye á medida que se oonsideran puntos má:s próximos del cono de sombra. Pues bien , cuando la luna entra en la penumbra, su brillo palidece; sus grandes manchas grises toman un color más oscuro ; el astro aparece empañado como por la interposicion de una ligera niebla; despues va tomando poco á poco su primera claridad y reaparece completamente iluminado; no hay eclipse, propíamente dicho. En cualquiera de los casos compréndese que el eclipse, para que ocurra, necesita, análogamen~e al caso ·de los eclipses Ele sol, que la tierra esté interpuesta·entt-e el sol y la 1una, ó, en otros términos, •q ue la luna esté detrás de la tierra con relacion al sol. Cuando la luna tiene esta po· sicion, se halla en la fase llamada tu,na Uena, y con un ejemplo como el del caso ya explicado de la Z1lllta nue1Ja comprenderá esta fase cualquiera de nuestros lectores. Vol vamos á considerar en el espacio las tres esferas de que en el referido caso hablamos : la mayor, luminosa y representando el sol, á la derecha, por ejemplo; á la izquierda otra menor, que figura la tierra, y á la izquierda de esta otra aun menor, que equivale á la luna. Claro es que el hemisferio iluminado de esta última, ó que recibe la luz del sol, será el de

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Setiembre 12 tic 1868.

TOMO

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la derecha, y que esta parte iluminada se presentará y será vista por los habitantes del hemisferio de la izquierda, correspondiente á la esfera. de en medio, que representa la tierra. Pero del mismo modo y por la misma causa explicada en su lugar no basta que la tierra esté interpuesta entre el sol y la luna para que se verifique el eclipse de este astro, que si asifuese , ocurriría todos los meses, sino que es preciso que los tres cuerpps celestes estén en linea recta ó próximamente. Sentado esto, que no necesita más explicacion despues de lo dicho para los eclipses de sol, apresurémonos á hacer notar la diferencia más importante que hay entt·e unos y otros eclipses. Hemos demostrado en el articulo anterior que los eclipses de sol no pueden ser generales ni simultáneos; pues bien, los eclipses de luna tienen que ser precisamente al contrario, es decir, generales y simultáneos. Y es muy fácil de comprender. El sol es un cuerpo luminoso; para que deje de ser visto por un observador es preciso que en la direccion de su visual se interponga un cuerpo opaco; si, pues, no llay un cuerpo opaco que at mismo tiempo se interponga en la direccion de las visuales de todos los habitantes del hemisferio terrestre vuelto hácia el astro, no podrán todos dejarle de ver aZ mismo tiempo, y como dicho cuerpo opaco no . existe con aquellas condiciones, sino que la luna , que es el único que en el espacio puede interponerse., no tiene dimensiones suficientes para interceptar todos los rayos visuales, de aqui el que el sol no pue· cla ocultarse ni al mismo tiempo ni para todos los habitantes del correspondiente hemisferio de la tierra ; pero la luna, cuerpo iluminado por el sol, si deja de recibit· luz en todo ó en parte de su hemisfe rio, deja de ser luminoso y visible á un mismo tiempo para todos. Si en una habi· tacion, á un objeto cualquiera, visible para todos los que en ella se hallen porqne recibe luz, se le intercepta esta luz y se le deja en sombra, claro es que para á un tiempo quedará en som~ra, os·

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Los Conocimientos útiles.

curo é invisible; pues lo mismo pasa con la luna. Tal vez parezca á algunos trivial en demasía esta explicacion ; permítasenos consignar que lo conocemos , y prosigamos. La luna no se hace repentinamente invisible ni en los eclipses parciales ni en los totales. Comienza por oscurecerse un trozo en uno de sus bordes, y la parte oscura vá avanzando á medida que, en la combinacion de movimientos de los dos astros, la luna vá penetrando en el cono de sombra. Tampoco queda completamente oscurecida aun en los eclipses totales, sino algo visible, presentando su disco coloreado de un rojo oscuro y pálido. Esta débil visibilidad es causada por la refraccion en la atmósfera de los rayos solares, fenómeno que no es de este lugar explicar más detalladamente. En el caso de eclipse total, la mancha oscura vá avanzando hasta que el disco entero queda oculto, y despues de un cierto tiempo, variable segun el espesor de la sombra de la tierra atravesada por la luna, comienza á reaparecer en la misma forma que se ha ocultado. La luna puede llegar á quedar oscurecida por completo cerca de dos horas, y el tiempo total del eclipse durante todas sus fases, es decir, desde el momento en que el disco empieza á acuitarse hasta su reaparicion total, puede llegar próximamente á cuatro horas. Hagamos observar tambien esta diferencia notable con los eclipses de sol, cuya duracien, para cada lugar de la tierra, es solamente de un certísimo. número de minutos. Terminada la explicacion elemental de los eclipses de luna, expondremos algunas consideraciones generales. En cada periodo de diez y ocho años y once días, los eclipses se repiten en el mismo órden, así los de luna como los de sol. Basta, pues, anotar todos los eclipses que ocurren en un espacio de tiempo igual al expresado período, para poder predecir los que ha de haber en los períodos siguientes. No se sabe así más que la fecha aproximada sin especificar el aspecto del eclipse y mucho ménos el instante preciso~

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Los Conocimientos útiles.

y los lugares en que ha de aparecer; pero estos detalles no pueden obtenerse sino apelando á los recursos de los cálculos sublimes y de la más elevada geometría. En este periodo de diez y ocho años y once dias ocurren próximamente 70 eclipses, de los cuales 41 son de sol y 29 de luna. Sin embargo, para un lugar determinado, los eclipses de sol son tres veces más raros que los de luna. Esto consiste en que los eclipses de luna son generales, es decir, visibles á la vez de todo el hemisferio vuelto hácia este astro, al paso que cada uno de los de sol no corresponde más que á una region limitada de la tierra. Hay tambien, en la combinacion de movimientos de los diferentes astros que componen el sistema -planetario, otros fenó menos del mismo género de los eclipses, que, sin producir las mismas apariencias, tienen un gran interés para la astronomía. Son las ocultaciones de las estrellas por los planetas, de un planeta por otro, de las estrellas y de los planetas por la luna, y sobre todo los pasos de los planetas delante del disco del sol. Concluiremos copiando de un distinguido autor la poética descripcion del efecto que produce en la naturaleza el solemne espectáculo de un eclipse de sol. «De repente, sin causa visible, en un cielo inundado de luz, el borde occidental del astro se mancha de negro. Es el disco invisible de la luna que con relacion á nuestro punto de vista corre á proyectarse sobre el disco solar. La pantalla oscura avanza y la mancba auinenta. Bien pron-

to el sol, medio apagado, parece que con sus descoloridos rayos ilumina á disgusto el paisaje entristecido. De minuto en minuto el borde del ast1·o aun iluminado se va adelgazando, y bien pronto desaparece y las tinieblas se hacen instantáneamente, pero no por completo, porque alrededor del circulo negro de la luna irradia inexplicable una aureola de pálida luz que produce mágicos efectos. Entonces , en el firmamento oscurecido, las estrellas, antes invisibles por la claridad de la atmósfera, aparecen brillantes. La temperatura baja, so deposita el rocio, y siéntese una viva impresiou de fria. Las plantas replieg·an su follaje y cierran sus flores como para el reposo nocturno. Los murciélagos, tristes amigos del crepúsculo, abandonan sus escondrijos para revolotear al aire libre; los pájaros, por el contt·al'io, esconden su cabecita bajo el ala 6 se dirigen vacilantes á buscar su nido : los animales de carga se echan en el camino, indóciles allátigo que les obliga á marchar ; los toros se colocan en circulo con sus cabezas hácia fuera para conjurar el comun peligro; los polluelos se refugian bajo el ala de su madre ; el perro tiembla de terror á los piés de su amo ¡ el hombre mismo, el hombre, que conoce la causa ele estas tinieblas insólitas y calcula de antemano el instan te en que han de suceder, no puede librarse de una vaga inquietud. Cada cual ante el sombrio fenómeno padece en el fon· do de sus ideas involuntarios temores... ,.» F.

ÜARVAJA~.

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Los Conocimientos útiles\

CQNQCIMIENTOS DE. M.EI)ICINA .. HIGIENE. Instrucciones familiares ( 1·). Di:vídense las bebidas , por su naturaleza, en acuosas, em1tlsi1Jas, acídulas, a?·o-

máticas y fe?·mentadas.

Comprende el primer grupo el agua: la más simple de todas las bebidas, la más natural y la más abundante, necesaria como el aire. El agua, pat·a ser potable·,-ha de reunir las condiciones siguientes : debe ser fresca, clara, inodora, sin sabor desagrada· ble : debe estar aireada, debe contener en disolucion pequeña cantidad de algunas sales (sulfatos, carbonatos é hidroclora· tos); debe, en fin ,.disolver el jabon sin formar grumos y_ cocer bien las.-legumbres secas.. Las aguas pueden pecar por impurns ó por falta de aire. El mejor medio para averiguar estos estados es la evaporacion; si deja poco residuo es prueba de que está pura ; si durante la ebullicion se.forman burbuj~s en la SUP,crficie del líquido, es· que contiene aire. El agua se filtra á veces en· la tierra para formar. depósitos en su interior, y estos depósitos, minando poco á poco las paredes, pueden fraguarse salida á la superficie, constituyendo las fuentes ó manantiales. El agua procedente de estos depósitos es menos pura que la de lluvia, en cnanto que lleva en disolucion sales de las capas térreas por donde ha atravesado. La sal que ordinariamente impuri· fica estus aguas es la sele-aita (sulfato de cal)¡ y de ahí el nombre de selenitosas con que se las distingue cuando han sufl'ido esta alteracion. Las aguas selenitosas cuecen -mallas legumbres y disuelven mal el j~bon: el uso

continuadu de estas aguas puede producir de un modo indirecto la carie de los-dientes, como se observa en a-lgunos p.ueblos de la provincia de Navarra. El agua de rio resulta de la mezcla de las aguas de fuente y las de lluvia; es ménos pura que estas y más que aquellas. El agua de pozo se encuentl'a al poco más ó ménos en las mismas· condiciones que las de los manantiales~ - Los pozos lla· mados artesianos (por ser en Artois donde más existen) contienen una agua más ai· reada que la procedente de los pozos co• munes :.su,salida se debe á una ley física, segun la que, un liquido colocado en un tubo comunicante asciende á la misma altura en las dos ramas: En estos pozos el depósito está más alto que el orificio exterior, y el·agua sale, de consiguiente,.obedeciendo tan solo á la. accion de la gravedad .. Para recoger y conservar el ag·ua de lluvia, que hemos considerado como la más potable, deben tenerse presentes algunas observaciones: l. n No es con veniente recoger la primera que cae, particular· mente si no ha llovido en mucho tiempo, . , pues que en las capas inferiores de la a:t;.. mósfera se encuentra é incorpora con emanaciones que pueden alterarla. 2.a No debe recogerse muy cerca de las casas. 3.a Conviene tener muy limpias las cisternas (depósitos de aguas llovedizas potables).· El agua, una vez recogida, puede con· servarse por mucho tiempo sin que se altere en cajones de hierro ó de madera, cu-.. yas caras interiores se hayan tiznado pré·· viamente con carbon. El primer efecto del agua es satisfacer · la necesidad.de beber. Una vez en el estó- mago diluye los materiales que contiene, ~~-~ ·----=--------~© ~

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destruye la consistencia del bolo alimenticio, y favorece la conversion de este en materia absorbible (quilo). Entre todas las bebidas, el uso no·interrumpido del agua es el que puede contribuir más á. conservar la vida del hombre. El agua, por el efecto sedante, moderador y asténico que produce, es la bebida más saludable que pueden usar las personas nerviosas, y todas las que tienen una constitucion seca, excitable, cuyo estóma· go digiere con facilidad y cuya piel es a1~re y caliente. Damos el nombre de bebidas emulsivas ú hOl!Chatas, á las soluciones de varias semillas en el agua. Las horchatas pueden ser de chufas, de arroz, de melon, de piiiones, etc., pero de la que con más frecuencia se hace uso es de la de almendras. Para prepararla, se toman las almendras y se les quita la película ó cubierta que las reviste (sumergiéndolas en agua caliente): se las machaca luego en un mortero basta reducirlas á pasta, y obtenida esta, no hay más que mezclarla con suficiente cantidad de agua, y endulzarla segun el gusto de cada uno.con .más ó ménos cantidau de azúcar ó de jarabe. La accion de las horchatas-es atemperante y sedante, estantlo indicadas siempre· que lo esté la leche animal, como en: los biliosos, por ejemplo. Entre las b"ebidas acídulas se encuentran las· limonadas y las naranjadas. Estas bebidas apagan la sed mejor que el agua pura, y no producen malos efectos á. no ser que se tomen inmediatamente despues de las comidas, en cuyo caso perturban. la digestion y dan lugar .á náuseas y vómitos. En vez del· limon (ácido cítrico) puede usarse. para hacer limonada el ácido sulfúrico. Se toma una cantidad de agua y se vierte en ella el ácido, .hasta que dé á toda la masa un sabor agradable. .Por lo poco que cuesta este refresco, se ha llamado li-

comidas, para·ayudar al estómago á desembarazarse de los alimentos. El café es una semilla que sirve para preparar un infuso de propiedades excitantes. Esta excitacion no se dirige única y exclusivamente hácia el celebro, como algunos han querido suponer, sino que afecta á todo el sistema nervioso. En unos individuos (hombres de ciencias y de letras) produce el insomnio, cierta elocuencia, lucidez y despejo de ideas; en otros (robustos, muy musculares) favorece el desarrollo fisico; en otros (acatarrados, tisicos) excita principalmente el órgano ele la respiracion. El pseuclónimo de bebida intelectual que se ha aplicado al infuso de esta semilla, tiene origen en una falsa y errónea interpretacion: se creía que el café era excitante especial del celebro, siendo así que sus efectos trascienden por igual á toda la economia. El uso moderado del café determina una excitacion que ayuda á el desempeño fisio· lógico: el abuso sostiene una irritacion contínua, desgasta las fuerzas vitales y produce efectos enteramente contrarios(depresion, debilidad, entlaq uecimiento). Es imposible asignar de un modo absoluto la cantidad de café que debe de tomar cada individuo, varia esto segun las individualidades·: l:lin embargo, una taza de café' despues. de la comida es lo suficiente. Las bebidas fermentadas tienen un modo de· obrar parecido al de las infusiones aromáticas. En pequeña cantidad tonifican los órganos, producen una excitacion genertll suave que favorece las reacciones del organismo: cuando se abusa de ellas deprimen -y rebajan determinando ese estado de sopor y de embrutecimiento que todo el mundo distingue con los nombres de embriaguez y de borrachera.

monada de pobres.

Concluida la breve y ligera reseña que nos habíamos propuesto hacer de lo concerniente á la alimentacion en general, réstanos, para concluir, entPnr en algun11s· consideraciones que expliquen el modo ~\

Entre las bebidas aromáticas figuran &. la cabeza las infusiones de té y de café. La infusion de té produce efectos estimulan~·· tes; conviene, sobre todo, .!lespues de las

II.

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~2__________________L_o_s__a__o_n_o_c_i_xn__i_e_n_t_o_s_u_·_tl_·l_e_s_.__________________~ oportuno de usar los alimentos en prove- de estas trascienden inmediatamente á la cho de un conveniente desarrollo físico. criatura. Con este fin consideraremos al hombre Pero hay circunstancias en que una en sus diversas edades: le veremos en la buena higiene se opone abiertamente á infancia, en la niñez, en la juventud , en que ciertas madres críen el fruto querido la virilidad y en la decrepitud ó vejez. de sus entraiias. Estas circunstancias se El hombre en la infancia no es más que refieren ya á la falta absoluta de leche, un organismo virgen, un organismo que ya á una pasion inveterada, ó bien á enlas pasiones y las inclinaciones no han fermedades diatésicas y constitucionales. manchado todavía con su asquerosa baba: Entre estas, las más trasmisibles por via es un cuerpo que crece , una organizacion de g·eneracion ó por vía de lactancia, son: que se agita, un sér que se desarrolla obe- el mal de corazon, el mal venéreo, las esdeciendo solo al impulso de sus actos ins- crófulas, los herpes, la tisis pulmonar, las tintivos: y en este estado ¿,saben las ma- afecciones orgánicas del corazon, la hipo· dres que ese liquido precioso, en el que no condría, el histérico, la jaqueca, el mal de ven más que propiedades reparadoras, piedra y el cáncer, cuando hace mucho puede llevar el virus de emponzoñados y tiempo que se viene padeciendo. p01·versos hábitos? ¿,saben que con la leche Las pasiones, cuya trasmision heredita· pueden recibir sus hijos el gérmen de ma- ria se observa con más frecuencia, son la las y funestas predisposiciones? Por otra cólera, el miedo, los zelos, la envidia, la parte : ¿,conocen los casos en que pueden gula y la borrachez. amamantar á sus hijos? ¿,saben las cirLa posesion de una ó de muchas de estas cunstancias que ha de reunir la mujer que enfermedades (toda pasion es una verdahaya de sustituirlas? dera enfermedad) pone á una madre en El conocimiento de todos estos puntos .la triste precision de encomendar su hijo á me parece de m:ucha utilidad para las fa- una mujer extraña; más buscaremos esta milias, y voy por lo tanto á hacer respec· al acaso? ¿Sirve cualquiera mujer para to de ellos algunas consideraciones. cumplir cual conviene con los sagrados Por punto general, toda madre debe de deberes de la maternidad? No por cierto, amamantar á sus hijos. Este modo de obrar y hé por lo mismo á continuacion expretiene, entre otras, las siguientes ventajas: sadas las principales condiciones de una Primera, que las necesidades del niño sean buena nodriza¡ regularmente satisfechas. Segunda, que l.n Qtte tenga ile 20 á 30 a1i0S ile eilad.esté mejor cuidado. Tercera, que se vigi- Antes de esta época su constitucion no relen muy de cerca los días más pelig-rosos sistiría las pérdidas y la estenuacion que de su vida. Cuarta, que tenga, segun Suss- ocasiona la lactancia ; despues de los 30 milch, más probabilidades de longevidad. años, la leche no se segrega con tanta Quinta, que la madre goce de mejor sa- abundancia ni sus cualidades son tan bue· lud, y sexta, que cumple con los deberes nas como fuera de desear. Sin embargo, que le ha impuesto la naturaleza. respecto á este punto, debe advertirse Una madre mientras dá. la leche á su que si no es razonable elegir una nodriza hijo debe hacer uso de alimentos de fáque pase de los treinta años, una madre cil digestion, como carnes blancas, pesca- bien conservada que haya ya criado otros dos ó sustancias albuminoideas; no debe niños, puede muy bien en estas condiciousar licores alcohólicos ni espirituosos; nes alimentar á su hijo. huirá de impresiones de ánimo fuertes y 2. n Qu-e goce lta'bit1taZmente ile o1tena vehementes; evitará concentraciones de sah~td '!/ sea Mja ile pari?·es sanos.-Estas espíritu, trabajos de imaginacion y pencondiciones se hacen indispensables á causamientos que la abstraigan y dominen; sa de las enfermedades contagiosas ó heprocurará, sobre todo, huir de las pasio- reditarias que puede trasmitir á la cria~es, en la inteligencia de que los efectos tura. La nodriza debe estar exenta~ .

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nie_n__to__s_u_·_t_il_e_s_.__________________~ -~---------------------JG__o_s__a_o_n__o_c_i_n__ ~ toda afeccion aguda 6 crónica; no se deben admitir las que sean secas, de estatura elevada, de pecho estrecho y poco desarrollado, de cabellos rubios 6 cenicientos, y de carácter dejado é indolente; convienen, por el contrario, las morenas, de cabellos castalios más 6 ménos oscuros, de piel oscura tambien, excepto en las mamas, y de imagioacion brillante y reflexiva; estas tienen las mamas más desarrolladas que las primeras, y su leche es más nutrit.iva y copiosa. 3.n Que tenga lntena clentadw·a y el aliento p1wo.- Una buena . dentadura dá por regla general idea de un perfecto estado de salud¡ esta regla, sin embargo, está sujeta á numerosas excepciones. Efec· ti va mente, diversas alteraciones locales pueden deteriorar los dientes sin que esto dependa de un vicio en la constitucion. La fetidez de aliento depende por lo comun de una afeccion del pecho 6 de las vías diges· ti vas: en el primer caso, la criatura aspira un aire viciado que pudiera ser le funes· to; en el segundo la nodriza no digiere bien, y de consiguiente mal puede dar con la leche materiales que para ella necesita. 4. n Q1te S1t lec/te 'nO pase de C1tat'l'0 Ó cinco ~neses.-La leche de una recien parí· da es preferible para el niño que acaba de nacer; pero la nodriza que dá de mamar en estas circunstancias no se repone bien de las pérdidas del parto, y pierde ella, de consiguiente, lo que g·ana el niño; para conciliar estoa extremos se debe elegir una nodriza que cuente al ménos seis semanas de parida. 5. n Que sea ae coshmtbres pti/J'as, que no sea p1·opensa á la cdle1·a, ni dada á Zas

bebiiias alcohólicas que la p?·ovoca'll;. Hasta aquí hemos venido suponiendo que la madre 6 la nodriza pueden criar á la criatura; pero hay casos en que ni aquella puede criar ni hay quien pueda sustituirla; y entonces es preciso recurrir á medios que suplan la falta de leche de mujer, es decir, á la lactancia artificial. En la lactancia artificial se emplea generalmente la leche de cabra 6 de vaca, ~ mezclada con más 6 ménos cantidad de

agua. Estas leches, preparadas del modo que indicamos (tanta ménos ag ua cuanta más edad tenga el niño), se administran en una cuchara pequeña, 6 ya en los bibe· rone.s, aparatos especiales dispuestos para este objeto, y que se componen de un fras· co de boca obturada por un tapon perforado en direccion del eje longitudinal del cuello y cuyo orificio se cubre con un pezon artificial (M. Lebreton). La leche, bien provenga de la madre, bien de la nodriza 6 de un animal cualquiera del que se haya extraído, debe darse al niño siempre que la pida, en la inteligencia de que este solo reclama alimento cuando siente verdadera necesidad. Durante los tres 6 cuatro primeros meses, la criatura no debe recibir ott·o ali· mento más que la leche; solo despues de este tiempo podrá empezarse á. darle, segun el estado de sus fuerzas digestivas, un poco de leche azucarada 6 de papilla de vizcochos. Continuará. asi hasta los 14 meses (época del destete ) ; á. esta edad la dieta láctea puede alternar con otra más nutritiva y más sustanciosa. Son muy á. propósito en estos casos las achicorias y las espinacas cocidas con leche, 6 ya la sopa de pan ordinaria. Una vez que se hayan presentado todos los dientes, puede recurrirse á la dieta fibrinosa, usada con las debidas precauciones. Las carnes blancas (pollo, ternera), asadas 6 cocidas en pequeña cantidad, están muy recomendadas en estos casos. Desp ues de esta edad, hasta los siete años, se usarán los mismos alimentos, pero graduándolos de tal modo, que se vaya en su administracion del ménos al más excitante. La época de la vida que sigue inmediatamente á la infancia es la niñez; empieza donde termina aquella (á. los 7 años), y concluye á los 15 años. Durante esta época los niños deben comer tres 6 cuatro veces al día; su alimentacion debe ser adecuada al predominio orgánico que manifiesten; asi, si su temperamento es sanguineo, estará. recomendado el régimen alimenticio animal; si es linfático, el vegetal, y si nervioso 6

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fU'NDACIÓK JL'A~ELO

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Los Conocimientos útiles. bilioso ambas dietas, pero la vegetal principalmente. Fuera de estos casoJ;¡, su alimentacion nunca será exclusiva. En la juven~ud J en la virilidad los ali(llentos que deben .emplearse son los mismos que en la niñez: el hombre en estas edades debe atender más bjen que al desarrollo físico, á las pasiones que le dominen; por eso su alimentacion debe ser más debilitante ó vegetal que animal. En la vejer. son suficientes dos comidas, t}unque pueden permitil·.se tres ó cuatro á viejos uc estómag·o débil y que no pueden de una vez prepar¡¡.r ,to¡:l.os los .!Date~ial~s · necesarios,.

Las sustancias alimenticias de que hagan uso los viejos, deberán ser de poca cohesion para suplir en lo que sea dable la falta de los dientes. En esta edad, cansada y achacosa, ·la organizacion vá cediendo poco á poco en su inevitable decadencia; los sentidos se entorpecen, los órganos funcionan con irregularidad, los tejidos se aflojan, y la vida, triste de no poder manifestarse, huye g~l ingrato cue~p.o . qu.e tan malla sirve_.

CONOCIMIENTOS DE HISTORIA

'FERNANDO 8UTRON.

. (Se contintlat,á)

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UNIVERS~L_.

,.COllliouncion (-f).

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hace más de t-res 'm il años en la antigua Mcnfis, hoy el Oay-ro. Muy oscuro se presenta el origen de este Las inmensas y continuas oleadas de las pueblo que tanto ha ocupado al mundo . ~brasadoras arenas del desierto amenazan por su ciencia y célebres monumentos,. ~s- · sepultarlas, quizá quizá para siempre, y crítos con caractéres misteriosos,- que tal vez sin que quede la menor señal de la aun no han podido descifrarse;~eon pá- m.a.gnificencia y grandeza de las edades ginas indelebles pal·a la eternidad, que n;ntiguas. hacen detener al hombre pensador, induSus ,he1·mosos templos entonces, sus pa· cióndole á preguntar de dónde v4no este lacios gigantescos, no son hoy más que pueblo,, y á. dónde irá á terminar su des ti- E!Sgucletos; sus canales permanecen obsno en el negro porvenir de las edades. truidos, sus célebres catacumbas cegadas. Egipto, segun la expresion de un sábio Esa es la marcha terrib1e, espantosa, de moderno, S1&bsiste como 1&n geroglífico .del los siglos: ese es el fatal destino de lascom1vndo antig1&a. ¡:¡as de este mundo. Pocos serán los que no sepan, 6 no hayan ).fueron destinadas para sepulcros, poroído algo acerca ele sus pirámides: su des- ,que consideraban de la mayor importancripcion detallada ya se ha hecho, como c.ia la conscrvacion de lo~ cuerpos de sus una de las siete maravillas de la tierra (~). mayores, por lo que tan notable era la haSin embargo, aumentaremo~ ~lguJ:los bilidad de que se hallaban dotados para datos. embalsamar los cadáveres, convirtiéndoLas pirámides que orgullosas levantan les en ntO?nias. sus cúspides mutiladas más altas que La más bella de las tres pirámides se ningun edificio humano, desafiando á la halla colocada sobt·e una roca de cien piés accion devastadora del tiempo, existen de elevacion; es un cuadrado perfecto, y cada uno de sus lados corresp~mde á uno (1) V6oso el número anterior. de lOS CUatro puntos Cardinales de} mun,(2) V6n5o el núm • ., dol tomo t • do, marcando exactamente el meridiano. Egipto.

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~------------------L__o_s__c_o_n__o_c_irn__i_e_n_t_o_s__ú_t_i_le_s_._________________2~ Asegúrase que para edificarla se-emplea- pueblo á grande altura, aun desde los ron t1·escientos sesenta mil hombres por más remotos tiempos. espacio de 'Oeinte años, y que solo en ajos, Conocían las dimensiones ae nuestro rábanos y cebollas para su manutencion, planeta, el ciclo Z1ma1·, la esfera, el nogse gastaron más de diez millones. m01~ , los eclipses ten·est1·es y Z1vna1·es y la Ladundaron Oheops, Cefreny Micerino. excent'l·icidad de los planetas; si bien esta Otras dos se elevaban del fondo del magciencia desmereció mucho con la astrolonífico lago Meris, abierto para desaguar gía, 6 ?nodo de adi'Oinar tos aconteci·mientos el Nilo de las inundaciones: lago que te- p01· medio de los astros. nia sesenta leguas de superficie y .t?·escien- . El Egipto fué el país más sábio del ' mundo. tos piés de p.rofundidaa. Ceope, rey, edi.ficó la más grande, y su Pitagoras, Homero, Platon, Licurgo y hija, para ayudar á su padre, se prostituSolon fueron á Eg·ipto á buscat• la cienyó y e<ilifi.có la pequeña con los regalos cia: hasta el sábio legislador JJioisés j1té particulares de eada uno de sus amantes, instntido en toda su sabid1wia ( 1 ) . dándonos á entender con esto la historia Los civilizadores de Grecia, los Orficos y que las egipcias no eran en pudor muy los Pitag-óricos, nada supieron más que delicadas. trasladar á sus sociedades las instituciones En el alto Egipto floreció en primera lí· egipcias; y Europa la es deudora á la nea la célebre :t'ebas, sembrada,-digáGrecia de su saber. moslo a si , - de infinidad de templos y Ellos debieron estudiar la hiaráulica., grandiosos monumentos, tanto por encipara construir sus canales navegables y ma como por debajo de la tierra. de riego. Sus campos eran un delicioso vergel: La geometría, para restablecer la consu ci:elo, puro y radiante, prestaba dulces tinua alteracion de la tierra por las inunencantos á sus moradores. daciones del Nilo. Era el centro·del saber, de la magnifiDe Quemi, antiguo nombre de Egipto, cencia. se hace derivar la quimica, que la empleaHoy, abanbonada, desierta, derruida, ban en los esmaltes con que cubrían sus llena de admit'acion á los que han visto las momias, y que despues de tantos años maravillas ele Roma y Atenas. permanecen sus colores en perfectisimo El ejército francés, al mando de Napoestado. leon I, cuando fué á conqulstar el Egipto, Su manera de administrar justicia era ese ejército vencedo·r .en tantos y tantos sencilla, nada complicada, y atenJéndose pueblos celebérrimos en las ciencias y en siempre al verdadero principio. las al'tes, quedó expontáneamente sorEl primer cuidado que tenían en la elec· prendido, lanzando un grito unánime de cion de sus jueces era que fuesen de una ftdmiracion y entusiasmo al ver la ciudad conducta moral irreprensible. de :t'ebas que, despues de 'Oeinticuatro siLlevaban al cnello la imágen de la diosa glos de devastacion, es todavía el pueblo 8até, ó de la verdad, adornada con diamás sorprendente del mundo. mantes, en señal de su alta dignidad. El que contempla la inmensidad de sus El rey los pagaba, y las causas no teruinas, la grandeza, la magestad de sus nian más abogados que las partes. edificios, los restos innumerables de su Presentaba el demandante su memoria antiguo explendor y poderío, se cree po- por escrito, y se daba copia al demandado seído de algun ensueño fantástico ( l ). para que respondiese: replicaba el primeContraste de lo que fué con lo que es. ro, y en caso necesario respondía todavia En ciencias y astronomia llegó este el otro ; y sin hablar palabra, vol via el

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(1) Hozler.-El:pedi~ion rronceso que fué

a Egipto.

(i) Act, Apost. Vll.-22.- Con tú.- Ciencio do los prímcros pueblos ~ . TOMO 2. 0 .

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fu:®ACJÓN JUANELO TURRIANO


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L os Conocimientos útiles.

juez la imágen de la verdad hácia aquel en quien reconocía derecho. · No querían abogados, porque decían q uo su elocuencia, astucia y hábito de disfrazar la verdad los hacian sospechosos. Querian más juzgar sobre escrito qne sobre palabras, porque la gran diferencia en la facilidad que tienen algunos de expresarse, podían dar á una de las partes superioridad perniciosa á la buena administracion de justicia. Cado. individuo estaba obligado á dar cuentn do cómo ganaba su sustento: el ócio ct·a castigado de muerte ..... pena, á la verdad, demasiado terrible, pero que demuestra claramente la tendencia de un pueblo á su moralizacion. El que conocía á un homicida, debía de· nunciarle bajo pena de azotes. La ciudad ó pueblo más próximo á donde se cometía un asesinato, estaba obligada á tributar al muerto clispendiosas exequias, con el fin de que tuviesen bien guardados los caminos en sus respectivas demarcaciones ( 1). El adulterio se castigaba con la pena de mil azotes: al falso acusador se le imponía la pena del calumniado. El padre que mataba á un hijo era condenado á tenerle abrazado por tres días. Al sentenciado á muerte le enviaban la órden de matarse, y era infame si no lo verificaba. En la religion ~gipcia tambien se encuentt·a la unidad de un solo y poderoso Dios; y aunque el pueblo cayó en el más grosero politeísmo, entregándose pública· mente á mil liviandades en las fiestas de Osi'l·is, sus sacerdotes, depositarios del saber, tenían la sublime idea de la creencia de un sér inmenso é invisible, gran arquitecto del mundo. La trinidad, que prevaleció en Tebas, la formaban Isis, Osi•r is y Ho'l'o, padre, madreé hijo, ó sean la fuerzafecundante, la generadora y el fruto. Trinidad que ya hallamos en la Judía y en otros muchos pueblos (2).

(1) Precepto establecido tambien ·en la lcgislacloa hebrea. (2} Pluturco dice quo los egipcios asemejaban esta trini ,

Su dios era He'l'mes ó Tot, tres veces grande- T'l'imegisto - anterior á todas las cosas, y el que solo comprendía la na · turalcza, depositando sus conocimientos en los libros, que solo reveló cuando fueron creadas las almas. Estos libros se llamaban He'l'méticos, y contenían todos sus ritos y preceptos. Daban expléndidos banquetes, y en me· dio de ellos sacaban un féretro, ó, mejor dicho, uno de los estuches en donde metían sus momias) y lo paseaban alrededor de los convidados, diciendo á cada uno:

Bebe y goza, antes q1te seas como este. Tenían lo que llamaban el j1ticio de los m1te?·tos, de que tanto hablaban los anti· guos, y en el que los principes y magistrados eran examinados antes que les fuera dada sepultura. Notables son por cierto los hechos de algunos de sus reyes. Ramasces III ó 8esost'l'is es el gran rey de quien tantas y tan grandes proezas refiere la antigüedad. Deseando su padre que su hijo llegara á ser el monarca más poderoso de la tierra, mandó recoger mil setecientos niños de los que hubieran nacido el mismo dia que él, y que fuesen educados en su com· pañía. Lleg·ó á. ser principe y tuvo efectivamente mil setecientos capitanes, unidos á él por la amistad y reconocimiento. Se puso á su cabeza, y mandando un ejército de más de ochocientos mil hombres, hizo las más prodigiosas conquistas, regresando á Egipto despues de nueve años de ausencia, cansado de tanta gloria. Llegó á tal extremo la bftrbara grandeza de este rey, que cuando se dirigía al templo, en los días da gran solemnidad, iba su carroza tirada por doce reyes esclavos, vestidos con las insignias de su pasado poder. Advirtiendo un dia que el más viejo de . aquellos infelices, que iba atado al yugo, no hacia más que volver tristemente la

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dod 11 un tri6n¡¡ulo rcctñngulo, que tiene cuatro partes de base, tres do altura y cinco de hipotenusa . La base repro·

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Cl»tti'ltuatla 'D1lelta de la 'i"lteda me recuerda las m1tdanzas de la jort1ma; cada punto se ve sucesivámente ya en alto, ya en bajo, y esta es la s1te1·te de los lwm1Fres : los que ltoy se kallan sentados en el trono al día sig1tiente se ven reducidos á la más vergonzosa esclavit1~d! Esta leccion le corrigió y se dedicó á la· brar la felicidad de su pueblo. Erigió infinidad de suntuosos templos, abrió multitud de canales que , distribuyendo las aguas del Nilo, llevaban la fertilidad por todas partes, y unian á jJ:fen.fis con el mar. Distribuyó el territorio, instituyó el censo y levantó tributos regulares. Tolomeo 8ote'l'. Construyó en la isla de Fa1·os una magnifica torre con una farola, cuya luz se divisaba á diez leguas de distancia, que servía de guia á los navegantes, y se la consideró como una de las siete maravillas del mundo. Desde entonces se dá el nombre de faro á los que se edifican -con tal objeto. Este faro se hundió en un terremoto. FunJ.ó el museo, especie de universidad, con una hermosa biblioteca que contenía muchos miles de volúmenes, establecien· do tambien otra en el templo 8e1'1tpeo. La del museo se quemó casualmente en tiempo de J ulio César, y la del Ser ápeo la incendiaron los árabes. Tambieu el célebre Osimandias colocó en su palacio de Tebas una biblioteca , que se dice era la primera del mundo. De la renombrada reina Oleopatra nos ocuparemos al trazar la historia de Roma.

Hemos concluido de narrar á grandes r asgos los hechos que juzgamos más importantes; entresacar de lo que en la his· toria se conoce por la Edad antigua: edad que respira más vigor, más juventud, que la juventud misma. La elocuencia que en si encierran , creemos que habrá sido más levantada, :¡pás

persuasiva que cuantas opiniones pudiéra· mos haber emitido. Los sucesos de la historia,-dice un célebre historiador,- son el lenguaje de Dios; la opinion, el efímero lenguaje de los hombres. Y efectivamente, ¿,quién nové la grandeza, quión no se detiene ante el relato de los episodios históricos?¿ Quión no se con· mueve ante el ejemplo de tanto y tanto heroísmo, de tantas y tan brillantes virtudes? No nos cansaremos de insistir en que el inmenso y fértil campo de la historia es el que se debe recot-rer á paso lento, es el que se debe estudiar con la mayor detencion. El fruto que nos ofrece es la gloria 6 el descrédito de nuestra raza. La prueba más viva, más palpable, más latente de nuestra libertad, en lucha abierta, constante. con la fatalidad humana. Conviene, es de todo punto necesario é indispensable, ofrecer sus resultados, presentando el contraste que las miserias del mundo nos pone tan de relieve la mayor parte de las veces. Porque la historia, como ha dicho un sábio moderno 1 es la conciudadana de todas las naciones, que abraza en una sola mirada á toda la humanidad. Porque la historia, segun dijo Oiceron, es la sábia maest~·a de la vida. En la descripcion sencilla y clara que hemos hechó de los antiguos tiempos hallareis pruebas evidentes de ambos asertos : en la que continuemos haciendo aca· bareis de convenceros plenamente; acabareis de estat· conformes con todas Cuantas ideas indicábamos, á la ligera, en nuestra introduccion á este estudio. Ya habeis visto sus adclan tos, los descubrimientos tan importantes, tan trascendentales que hicieron, y que tanto va· lor habían de tener en el porvenir; que tantas y tan grandes aplicaciones como despues se han hecho, prometían mejorar la suerte del hombre que estaba destinado á recorrer el erizado y penoso camino de la vida. Magnifico, grandioso espectáculo , en

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fU>IDAC IÓN JUANELO TURRIANO


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que aparece cada gene·acion contribuyendo con su óbolo al engrandecimiento, á la ilustracion 1 al perfeccionamiento de la obra comun, cual si fuera un solo hombre que no pez:eceJamás, y constantemente aprende, y constantemente investiga, y contínuamente arranca los profundos secretos que tan ocultos encierra la grande, la hermosa naturaleza.. A través de los diversos r-itos. de s-us variaJas. reHgiones ¿,no habeis hallado la unitlad de un solo sér poderoso y grande, sentimiento intuitivo, innato, digámoslo asi, en la frente del hombre, desde que abrió sus ojos á la luz de la razon y pudo contemplar la obra esp_léndida de la c.rea-cion? La rel-i gion que más se haya apartado de la verdad, aquella que más obscena, más liviana se haya mostrado en sus preceptos, si la observais, si la estudiais profundamente, vereis que viene á confesar por fin la primitiv-a, la única, la sola verdad de las verdades. Divagan, se alejan, se aproximan, desvarían , razonan 1 y concluyen por fun.dirse en el fuego santo de. la omnipotencia de Dios. Leccion grande, misterio incomprensible, pero palpable á los ojos del hombre observador. En - la mayor parte de sus· leyes ¿·no veis resplandecer un g'ran .. principio de justicia'? Es verdad que las tenían horribles, fe,. roces ; pero si se estudian algunos códig·os de este siglo q_u e P,resume tanto sus adelantos y civilizacion, ¡~uántos-anacronis­ mos! j cuán tos contrasentidos nos probarán que no nos debemos envanecer, y sí tratar de corregir muchos de los grandes <tefectos de que adolece nuestra culta generacion! Se ha adelantado muchísimo, nadie-lo niega, nadie puede dudarlo, siquiera sea un momen-to ;. peto ya hemos demostrado en qué consisten estos adelantos, por lo que sacamos en consecuencia de todo que nos falta aun.mucho.que· aprender, no ya ú. nosotros, que habeis podido observar á

do en números anteriores (1), sino á la nacion que hoy se considere la más avanzada, la más sábia, la más· instruida. Quizá algunos se subleven al leer las anteriores líneas., porque juzguen que tratamos de desvanecer. sus grata,s ilusiones, tan arraigadas hDy, como efímeras mañana, al que se pierde en el intrincado laberinto de la ciencia de las ciencias. De los episodios de la vida de sus reyes ¿,no sacais consecuencias sábia.s '? ¿,no encon trais ejemplos g-randes que merecerían tenerse muy present.es y recordarl?s cada moment¡;¡,'? La leccion dada á 8esostrís por· el esclavo rey, la de 01·eso á Oiro y la de 8o,lon á aquel, deberían tener muchos imitadores hoy que tan instruidos creemos estar, que tan libres pretendemos vivir, y no nos atrevemos á significar la más ligcr.a opinion, oo ya á los que asientan sus plantas en elevados-y dorados tronos, si que tampoco á los que ocupan las- -ater~ ciopeladas poltronas de las altos paestos del Estado, una vez qJle estos se olvidan tan frecuentemente de las continuas mudanzas de la suerte. La adulacion horrible, espantosa de P?·esaspes, favorito del feroz Oamoises, ¡cuánto enseña l ¡cuán claramente demuestra la bajeza de algunos séres que llegan h.asta el pun-to de sacrificar á sus pro,pios hi-jos por viv-i r en medio..det boato y la opulencia que rodea á sus -poderosos cuanto inconsiderados é ingratos señores, que suelen darle.s per recompensa á sus relevantes servicios algun fin tan desastroso como vil y baja fué- su conducta cortesana, su estólida adulacion-. Mucho pudiéramos decir, mucho pudiéramos comentar; pero ya indicamos que ese no era nuestro intento, y por más que con mucho gusto, por nuestra parte, tratásemos de entrar en largas y profundas consideraciones., la índole del periódico en qp.e esoribimos no nos-lo permitiria. Si hubiéramos de hacerlo así, corto seria el espacio de-que dispone, muy pequet ñas sus columnas.

:á.

~K>)~~q-u-~ó-a_l.t_t\.l'_a_D!_O_s_e_n_c_o_n_t_r~_m_os~.:.p--.o_r_·1-o---t-ra_t_a_-:_ - : -.(~t),__V-on-sc. ,.,. Do-la. ,.

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Y_ ------------n~_=@T ~-------------------------Los Conocimientos úliles.

Medita, lector, medita sobre los hechos que hemos relatado, y tal vez sientas afluir á tu mente las levantadas ideas, los sublimes pensamientos·, las verdaderas consecuencias que de ellos se desprenden. Sigue con nosotros, continúa sin desmaya¡· en nuestro camino, y si sientes decaer tus fuerzas, descansa en esta parada que hacemos, á la benéfica sombra del secular y corpulento árbol de las reflexiones históricas. Acompáñanos decidido, no vaciles ; va· mos á proseguir el dificil y penoso, pero ameno é instructivo viaje que emprendimos, recorriendo, como en vapor, los extensos ámbitos de que se forman l'os mundos. Vamos á seguir revol'viend'o escombros, ruinas, esqueletos; á desentrañar manus. critos, pergaminos, cronicones; todo cuanto nos pueda ilustrar, y satisfechos de· nuestros esfuerzos volveremos á desean,. sar al punto de donde partimos..

c.

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La sabiduria y el valor de G1·ecia y su Atenas , el heroísmo de Esparta y JJiacedonia-en los tiempos llamados lte?·óicos 6 ltelénicos- son los magníficos y sorpren-

dentes cuadros que nos esperan en nuestra próxima jornada, y los que nos recompensarán con creces las fatigas que pasemos para llegar hasta ellos. Abl'ig·amos esa creencia, y por eso te invitamos á que vengas con nosotros; si nos equivocásemos, grantle seria nuestro dolor al ver una Husion más desvanecida; pere no lo causará la falta de buena fé y de nobles sentimientos: mas si, por el contrario, acertamos en lo que prometimos, sobrado galarclbn tendremos al ver que con complacencia tiendes la vista sobre el bello é instructivo panorama de conocimientos tan útiles. BsrnTo DB MAnTIN-A.Loo.

CQNOCIMIENTOS VARIOS,.

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Bibliotecas en la antigÜedad y. en1la edad media. LA. más antigua biblioteca de <}lle hace roen.. cion la historia es la que el rey de Egipto Osimandias había colocado en su inmenso palacio de Tebas. Sobr.e la puerta de la biblioteca sagrada. se leían , segun Diodo ro de Sicilia) las siguientes palabras : Remedio.~ del alma. Entre los griegos , la primera b_iblioteca· fué formada por Pisistrates. Los atenienses trabajaron con celo en enriquecer esta coleccion y la· aumentaron considerablemente; pero cuando la ciudad fué tomada por Jerjes, que la entregó á las.llamas, todos los libros fueron trasportados á Persia. Se citan tambien las bibliotecas griegas de Policrato, tirano de Samos, y la de Aristotes, que despues de haber pertenecido á. Teofrasto, fué comprada por Tolomeo de Filadelfia. La biblioteca de Alejandría, la más célebre de la antigüedad, fué fundada por Tolomeo Soter, tres siglos á.ntes próximamente de nuestra

era. Esta magnífica coleccion fué sucesivamente aumentada por los sucesores de 'l'olomeo, y so~ bre todo·pOl' Evergetes IL, el cual empleaba un medio poco legítimo para aumentar las riquezas de la biblioteca. Hacia coger. todos los libros qJ.le entraban en sus Estados, los enviaba al museo.de AlejJl,ndria, donde-los copistas empleados en el establecimiento los trascribían; despues enviaba las copias á los propietarios y guardaba los originales·; lo propio l1acia con los libros que tomaba prestados. Esta célebre biblioteca llegó á tener hasta setecientos mil volúmenes. Cuando César se hizo dueño de Alejandría, una parte de la biblioteca pereció en las llamas. La biblioteca de Párgamo, fundada por Eumene, hijo de A tala, en el·segundo siglo anterior á nuestra era, contenía, segun Plutarco 1 doscientos mil volúmenes. Antonio la regaló á la reina Cleopatra, que la reunió á lo que que-

... fiDIDAC IÓN JUANELO TURRIANO


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Los Conocimientos útiles.

daba de la biblioteca de Alejandría. Esta segunda biblioteca de Alejandría subsistió hasta la In destruccion de este monumento bajo el imperio de Teodosio. Contaba entonces próximamente quinientos mil volúmenes. Es preciso tener en cuenta, para apreciar bien estas elevadas cifras de doscientos , quini en tos, setecientos mil volúmenes, que estos volúmenes ó rollos contenían infinitam~nte ménos materia que nuestros libros ordinarios. Cadtl volúmen con tenia, en efecto, no una obra entera, sino un solo libro de una obra. De modo que, por ejemplo, las obras de Homero no tenían ménos de cuaven ta y ocho rollos, y las de 'l'ito Livio ciento cuarenta. Lo. literatura y los libt·ds no fueron considerados en Roma hasta muy tarde. La primera coleccion de libros algo considerable que se vió en l~oma fué, segun Isidoro de Sevilla, la que Pablo Emilio llevó el año i60 ántes de Jesucris· to, despues de la derrota de Perseo. Asinio Polion fundó la primera biblioteca pública en Roma; estaba colocada en un templo de la Libertad. Augusto fundó una en su palacio, que tomó el nombre de biblioteca palatina. La mayor parte de los emperadores fundaron despues bibliotecas; Domiciano, entre otros , hizo venir de todas partes libros y envió á Alejandría copistas para trascribir diferentes obras. Pero no hizo, seg un cuenta. la historia, gran uso de ellas para sí, porque se dice que pasaba el tiempo en atravesar moscas con un punzan. Dió esto ocasion á que Prisco, preguntándole un dia si babia alguna persona con el emperador, con tostase: "Ni una mosca.,, Este dicho oportuno le costó la vida. En el siglo IV había en Roma, segun Publio Víctqr, veintinueve bibliotecas públic:.~s. En el siglo III se agregó una biblioteca á la iglesia de Jerusalen , y desde esta época no se fundó ninguna iglesia sin dotarla de una colec• cion de libros. Desgraciadamente la mayor parte de estas colecciones desapareció, porque en las mútuas persecuciones los paganos quemaban las iglesias y los libros de los cristianos, y estos á su vez cuando triunfaban usaban de represalias. En el siglo I\7, cuando el sitio del imperio fuá trasportado á Constantinopla, las bibliotecas de esta ciudad se enriquecieron con los despojos de las demás. La fundada por Teodosio el Jóven se Wzo célebre por su riqueza. Se dice que con tenia manuscritos preciosos, de los cuales algunos presentaban un lujo inaudito; babia, entre otros, una copia de "!os Evangelios en letras de oro sóbre vitela de color de p\j.r-

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pura, encuadernada con placas de oro del peso de quince libras, é incrustadas de pedrería. Rabia copistas y profesores empleados en la biblioteca á las órdenes de un bibliotecario principal, llamado ecuménico por sus vastos conocimientos, los cuales se ocupaban constantemente en copiar y confrontar los manuscritos raros y notables. Este magnífico establecimiento ño tenia igual en el mundo, cuando, en 730, el emperador Leon III, el Isaurlco, no habiendo podido seduch·, ni con promesas ni con amenazas, al bibliotecario ecuménico pat·a que se declarara contra el culto de las imágenes, hizo prender fuego á la biblioteca y quemó á un tiempoloslibros, el bibliotecario y Jos profesores. Estas persecuciones iconoclastas, repetidas frecuentemente con el mismo rigor insensato, fueron una de las causas más activas de la destruccion de los libros, y bien pronto las artes, arrojadas de Oriente por la intolerancia religiosa, se refug iaron en los cláustros de la Europa cristiana. Omar, uno de los más terribles propagadores del Islamismo, que destruyó á millares los templos y las bibliotecas, es tenido equivocadamente, sin embargo, por el autor del incendio de la famosa biblioteca de Alejandría, que ya no ex istía en esta época. Cuando los musulmanes conquistaron !as provincias de la Persia, dice un autor árabe del siglo VIII, su jefe Saad preguntó al califa Omar qué baria con los libros quo habían caído en su poder: "Si lo que contienen está conforme con elljbro de Dios (el Korán), dijo Omar, este libllo hace que sean inútiles; si, por el contrario, lo que contienen es opuesto al libro de Dios, son perjudiciales; por lo tanto, destruidlos.,, En una época en que cada ejem¡Har de un libro exigía tiempo y cuidados infinitos, la pérdida de una obra ó de un manuscrito era deplorable, y se entregaba justamente á la execracion la memoria de los que habían destruido estas producciones del éspiritu humano. Las bibliotecas de Cartago, las del palacio de Tiberio en tiempo de Neron, la del Capitolio bajo el imperio de Commodo, y muchas no ménos famosas fueron destruidas por incendios. No es extrañó, despues de thles hechos, que la literatura antigua haya llegado hasta nosotros en un estado tan incbmpleto. Los escritos de una multitud de autores, citados por otros, se han perdido completamente. Estrabon cita doscientos veinte autores; Plutarco quinientos nueve; Clemente de Alejandría seiscientos y Atheneo mús de novecientos. De todos estos outom unos cincuonta solamente "an conóci->o~

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f-UNDACIÓN JUANELO TURRIANO


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Los Conocimientos útiles.

dos en la edad media, y una gran parte de ellos nos es desconocida hoy di a á pesar de los beneficios de la imprenta. De Píndaro, de Eschiles, de Sófocles, no han llegado hasta nosotros más que algunos trozos; de una multitud de otros autores, como Polibio, Tito Livio y Tácito, no tenemos más que las obras mutiladas.. Desde el siglo V se hace mencion de las bíbliotecas de Francia, pero en esta época se repitieron en Europa con frecuencia los desastres causados po1· Jus primeras invasiones de los bárbaros. Los daneses y normandos cometieron grandes destrozos robando y quemando las iglesias y conventos, y con ellos las bibliotecas que tenian. En el siglo IX, en todas partes donde se fundaba tma escuela, se establecía una biblioteca mfrs ó ménos importante. Carla-Magno fundó una biblioteca en el monasterio de Saint Gall, y reunió para el mismo colecciones de libros en la isla Barbe, cerca de Lion, y en Aix la Cl1apelle, pero dejó ordenado en su testamento que se vendiesen eu provecho de los pobres. El siglo IX fuá por lo demás una era de renacimiento para las ciencias y las letras en todas las partes del mundo civilizado. Cuando el fanatismo de los árabes cedió algun tanto, los califas trataron de conquistar las artes más bien que las provincias del imperio; el empeño que manifesturon por adquirir conocimientos, reanimó la emulacion de los griegos; e,stos rebuscaron sus libros , olvidados desde largo tiempo. Lean el Filósofo y Constantino su hijo, hicieron que volviera á florecer la literatura en Bizancio. En todos los lugares donde los árabes se establecieron, introdujeron el gusto de las ciencias y do las letras. En medio del sig lo XIII , San Luis procuró fundar una biblioteca pública, y reunió todo lo que pudo encontrar de libros útiles y auténticos de las sagradas escrituras; pero despues de su muerte la coleccion formada se repartió en varios conventos. Cárlos V fué en realidad el que intentó fundar una biblioteca con objeto de trasmitirla á sus sucesores. Este príncipe dispuso para el efecto que se depositasen todos los libros que pudo reunir en una de las torres del Louvre, que fué llamada por esta causa la torre de la librería. Los libros ocupaban tres pisos y estaban ordenados con cuidado. Segun el catálago formado por su órden, esta biblioteca con tenia entonces novecientas diez obras, número notable en un tiempo en que las letras habian hecho pocos progresos en Francia, y en la que por lo mismo los libros eran muy

A~C¡;r...a_r_os_._ _ _ _ _ _ _ __

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Des pues de la muerte de Cárlos VI, cuando los ingleses eran dueños de París ( i425 ), el duque de Bedfort se los apropió y los hizo llevar á Inglaterra. La biblioteca de los reyes de Francia no se rE:constituyó basta el reinado de Luis XI, que dispuso se reunieran las colecciones esparcídas en los castillos reales, y las aumentó sucesivamente con las del duque de Guyena y de los duques de Borgoiia, despues de la muerte de Cárlos el Temera1·io. Cárlos VIII y Luis XII aumentaron esta biblioteca á expensas de la Italia. A pesar de Jos esfuerzos de algunos hombres ilustrados. las bibliotecas y los libros pasaron por rudas pruebas durante toda la época de la edad media. En ei siglo XI, la biblioteca dolos califas de Egipto fuó saqueada y quemada por los turcos; dícese que contenía más de un millon de volúmenes. En los siglos siguientes, las querellas religiosas y las guerras civiles no fueron ménos funestas á las bibliotecas. En todos tiempos se ha hecho la guerra á l~s libros y á ~as ciencias como ó.los hombres. Los paganos han quemado los libros do los cristianos, de los judíos y de los filósofos; los judíos han quemado los libros de los cristianos y do los paganos, y los cristianos han quemado los libros de los paganos y de los judíos. Mns tarde, los católicos quemaron los libros de los protestantes, y estos entregaron á lns llamas los do los católicos. El ca1·denal Jimenez, despues de la toma de Granada , hizo arrojar al fuego, para mayor bien de la rellgion, todos los libros musulmanes y una multitud de manuscritos árabes. Los puritanos, en Inglaterra, quemaron una multitud de monasterios y de iglesias, y Cronwell hizo entregar á las llamas la biblioteca de Oxford, que era una do las más ricas de Enropa. En fin, para cerrar esta lista de autos de fé , citaremos la destruccion de los archivos del Nuevo Mundo en el siglo XVI. «Como la memoria de los sucesos, dice un autor, se conservaba entro los mejicanos por medio do figuras pintadas en pieles, en telas y en cortezas de árboles, los primeros misioneros, incapaces de comprender la signiticacion de estas figuras, y chocándoles sus formas extraiias, las consideraron como monumentos de idolatría que era preciso destruir para facilitar la converoion de los indios; y todos estos at·chivos Jala historia de Mójico fueron reunidos y entregados á las llamas., La pérdida de estos monumentos literarios ó históricos es tanto

_ _,._ _ _ _ _ _más seno;b!c cu•nto q uo con ellos se h•

P"dld:J F~DACJÓN

JUANELO TURRIANO


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la esperanza de tener datos positivos sobre el idioma é historia de los antiguos pueblos de es tas comarcas. La invencion de la imprenta vino en fin á re-

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mediar estos azotes y á salvar estas glorias de la inteligencia, estos monumentos del génio humano. (TaADUCCIOn-.)

,CRÓNICA'. EsTADÍS'flCA.-Segun datos oficiales de la M u·· nicipulidad de Puds, resultan los hechos siguientes : l. 0 Desde 1853 la poblacion de París s.e hJl duplicado. ~. • El número de casas deJilolidas en París desde hace quince años e,s, en números redondos , de veinte mil. 3. 0 El número de casas construidas desde est n. m isma época es de cuarenta y cinco mil. 4. 0 El número de habitaciones nuevas de las veinticinco mil casas que resultan de exceso ent re las cons truidas y denibadas es de ciento diez mil. 5.• El número de las que tienen un alquiler inferior á 500 francos en estas nuevas habitaciones es de ochenta mil. EL ACEITE DE PETRÓLEO INSEC'fiCII>A.-El aceite de petróleo, tan usado hoy dia para el alumbrado, tiene la propiedad tle destruir los insectos con una eficacia incomparable. El más á propósito para obtener este efecto es el que no está purificado, y puede obtenerse á bajo precio en el comercio por mayor. Regando los fresales con agua que cont~nga mezclado un poco de petróleo, se destruye la larva del salton, insecto de la especie de las lang ostas, que h ace tanto daño á esta planta. Un poco de petróleo mezclado con agua (30 g ramos por litro) es un veneno seguro para las cigart·as. Con un embudo se vierte un poco de esta mezcla en los agujeros donde anidan y se destruyen en seguida. La peste inmunda de cucarachas, insecto

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que .suole fijarse tenazmente en las casas, se destruye tambien .con ~1 .petr.óleo. Inyectando agua pet¡·olizacla.bajo los hornillos, -en las grietas y agujaros de las paredes, se purgan-infaliblemente las habitaciones de estos incómodos huéspedes , pero es preciso repetir las inyecciones para destruir los huevecillos. · La sarna de los animales se cura pronta y radicalmente con unturas de petróleo. Con fricciones de ag ua y petróleo se libra á los animales de todos los insectos parásitos que les incomodan. Despues de la. friccion se debe jabonar al animal. Se asegura que un particular, cuya casa estaba infes tada de ratas y ratones, ha observado la desaparicion de tan incómodos huéspedes poco tiempo despues de haber puesto en la cueva .un depósito de petróleo, y que regando Sl:l. jardín con agua que había estado en los toneles vacíos de petróleo, las babosas que le infes taban desapa1·ecieron. A ~JSADOR OE

INCENDIOS.-A consecuencia de un reciente incendio ocurrido en los doks de Lóndres, se ha colocado sobre todos los almacenes donde hay materias que pueden inflamarse fácilmente, un termómetro particular, dispuesto de mouo que, cuando la columna de mercurio llega á cierto grado, obra sobre un hilo eléctrico combinado con un aparat o que hace en seguida sonar una campana en el departamento de los bomberos. De este modo, cuando se declara el fuego en uno de los edificios, la columna de mercurio se eleva y se tiene en seguida aviso del peligro.

do 1!'. Roig, Arco de Sta. MoriD, 39.-Diroolot

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Núm. 3.0

Los Conoeim1entos útiles.

CONOCI.l\IIE~TOS

DE GEOGRAFIA.

Hidrografía terrestre. I. INDICACIONES GBNERALES. -MANANTI.Air..ES.

á que se la mide, y como que las montañas presentan un obstác1:1lo á la libre marcha de l-as nubes, obljgándolns á elevarse y á entrar por consiguiente en una atmósfera más fria, las lluvjas son mucho más abundantes en las comarcas montuosas que en las llanuras. Por regla general, y prescindiendo de las circunstancias locales que puedan influir en el aumento ó en la diminucion de las lluvias, la cantjdad de agua que cae anualmente por término medio en varias zonas de nuestro planeta, se aprecia, como resultado de repetidas y esmeradas observaciones, en la siguiente forma:

Una parte muy considerable de las ag·uas maritimas y continentales, reducida <Í vapor por la infi uencia solar, se eleva á la atmósfera, convertida en nubes de mayor ó menor densidad, recorre largas distancias impelida por el viento, y liquidada de nuevo, por causas cuyo exá·1 men corresponde á la Meteorología, vuelve otra vez al mar y á las tierras, produciendo la lluvia , la. nieve y otros fenómenos acuosos para volver á evaporarse y elevarse, y correr, y liquidarse y caer .cien y cien veces en el trascurso de los AII!TROS. CB:\TS. años, regando y fertilizando nuestros 1 campos, que se hallaria.n convertidos sin A los 20° de latitud. 3, 08 es te auxilio en verdaderos er.iales. á los 25° . . . 2, 05 1 La cantidad de agua que cae anwalá los 30° . 2, 00 mente no es igual en todas partes: en 1a á los 33°. 1, 70 zona tórrida y en sus inmediaciones , los á los 40°. 1, 50 vientos periódicos intertropicales, enfl'ianá los 45°. 1, 25 1 do considerablemente la atmósfera, proá los 50°. O, 9:5 ducen lluvias periódicas tambien y tan á los 55°. O, 55 abundantes Ele ordinario, q.u e, no pudiená los 60°. o, 50 do contener á los rios sus cáuces naturaá los 65°. o, 4.6 1 les, el grnn caudal que aquellos arrastran y á los 7()Q. O, 42 inunda las tierras vecinas en una extension considerable, formando algunas veEsta .a bundancia de líquido que la a t .. ces, y en determinados parajes, lagos in· mósfera nos suministra, la fusion de las mensos, como sucede al Paraguay y á nieves acumuladas en las altas cordillevariós otros rios de América cuyo lecho se ras, y la infiltracion de las aguas marinas dilata por una comarca de escasísima penconstituyen las aguas continentales, á diente. cuyo exámen hidrográfico dedicamos el Las inundaciones periódicas del Nilo, presente trabajo. y de la mayor parte de los rios que corren Las aguas continentales se dividen en entre los trópicos, deben á dicha causa su corrientes y estancadas, denominaciones existencia. que indican por si solas las circunstancias Como que la temperatura de un pais es que deben concurrir en cada una 'de las tanto más baja cuanto mayo¡· es la altitud

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Seliembre 19 de 1868.

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Los Conocimientos útiles.

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Las aguas corrientes toman, segun su otras manan y se secan varias veces en un mismo dia y hasta en una misma hora. caudal y segun las condiciones á que su El fenómeno de los manantiales íntermarcha se sujeta, el nombre de fuentes ó mitentes se explica suponiendo que las manantiales, arroyos, riachuelos, ríos, torrentes, canales, acequias, saltos, cas- aguas llegan y se depositan lentamente por medio de filtraciones subterráneas, cadas y cataratas. Llámasej1eente 6 manantial al punto en en una cavidad más ó ménos distante de que saleexpontáneamente de la tierra una la fuente y puesta en comunicacion con esta pot· medio de tubos de conduccion cantidad mayor ó menor de agua. Los manantiales deben principalmente natura les , en forma de sifones. Cuando su existencia á la infiltracion de las aguas las aguas en aquella reunidas cubren el marítimas, de las pluviales y de las que vértice ó el último de los vértices del siproceden de los deshielos , y á la ascension fon, este sp carga y aquellas principian á salir y continúan saliendo sin descanso y liquidacion de l0s vapores subter.ráueos. Cuando las aguas de los -manantiales hasta que el recipiente se Yacía ó hasta llegan á ellos, procede ates de las tierras que de~cienden las aguas hasta la boca vecinas , por canales horizontales ó de re- del tubo, si está más alta que el fondo del ducida pendiente, llenan con lentitud, y de · depósito. Desde este momento la corriente cesa y el mannntial permanece seco hasta una manera apenas perceptible, el rec~ptáculo que debe contenerlas, y se derx·a· que se reune en el depósito la cantidad de roan suavemente, una vez esté lleno hasta agua suficiente para cubrir de nuevo el sus bordes, 6 se infiltran y evaporan en vértice del sifon, continuando esta alternativa mientras que las circunstancias á parte, cuando no pueden elevarse lobasque la conduccion del agua se halla sujeta tan te para llenar el recipiente. Si proceden, por el contrario, de t er re· no vnrien por cualquier accidente. Los gabinetes de Fisica se hallan pronos elevados y han llegado al manantial por conductos de pendiente rápida, brotan vistos de un aparato llamado sifon inte?'en forma de saltos, con mayor 6 menor rnitente, con cuyo auxilio se explica y se comprende perfectamente esta teoría. violencia , y se elevan á mayor ó menor Las aguas continentales se dividen tam· altura segun la entidad de la presion á bien, teniendo en cuenta su naturaleza, que aquellas circunstancias las someten, como saltan y se elevan los juegos de agua en du,lces y mine1·ales. Entre las primeras hay muchaS' cuyo ele nuestros jardines. Los manantiales de uso interno es más 6 ménos nocivo para Geiser y ele Stroc , en Islandia, que son los más notables de esta clase, alcanzan una la salud, contándose en este número las de los pantanos, lagunas , lagos, ríos y al tut·a de cuarenta varas p.r6ximamente. Las aguas, frias 6 calientes, que arro- pozos y las resultantes de los deshielos, jan algunos volcanes tienen el mismo ori· al paso que otras pueden beberse y erogen y obedecen á las mismas leyes físicas plearse en todos los usos domésticos sin el menor inconveniente. Estas últimas se que las de los manantiales. Entre estos hay unos, y son los más, califican con la denominacion de potaque brotan agua .sin cesar, hallándose su· 'bles. Las aguas más sanas son las de las cojetos únicamente al aumento 6 á la dismi· nucion que la abundancia y la escasez de linas y las de la!> montaiias, sobre todo lluvias comun.ican á su caudal, mientras cuando corren por un terreno arcilloso, 6 que otros, llamados manantiales inte'l'mi- r-uando, deslizándose sobre un lecho de tentes 6 fuentes rnilag'l'osas, como el vul· piedra menuda, se ven sometidas á una especie de filtracion contínua por efecto go las denomina, brotan y se secan pedel rozamiento . . uniformanera una riódicamente y de Todas las ag-uas dulces, y hasta las ma· sin corren fuentes me. Algunas de estas rinas, se convierten en potables ~estilán- ~ ~ cesar durante meses enteros , al paso que

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dolas 6 filtrándolas con el esmero conveniente. El uso constante de unas mismas aguas, por mal sanas que sean, disminuye en gran manera los efectos de sus propiedades nocivas: los habitantes de la isla de Paques, en la Polinesia, no emplean para su uso otras aguas que las del mar, que son para nosotros poco ménos que un vo· mitivo. Los manantiales de agua dulce se encuentran hasta en el fondo de los mares 'más salados: en el pequeño golfo de Spezzia, perteneciente á la Italia setentrional, se ve un gran salto de agua dulce que se eleva como una columna líquida hasta rompe¡· la superficie sin perder nada de su primitiva pureza, y al S. O. del puerto de Batabanó, situado en la costa meridional de la isla de Cuba, hay varios saltos de la misma especie que, á pesar de hallarse unos seis kilómetros mar adentro, salen á la superficie del Océano con una fuerza tal que su proximidad constituye un peligro para las embarcaciones pequeñas de cabotaje. Débesc la existencia de este fenómeno, segun la opinion más general, á que algunas venas de agua subterráneas, no encontrando salida alguna asequible en la superficie ele los continentes, se acumulan en cavidades más ó ménos profundas, se infiltran de nuev0 en las tierras descendiendo cada vez más, y se corren hácia el mar hasta encontrar un paso por donde salir de su cautiverio. Compr6ndense bajo la denominacion genérica de n~ine1·ales todas las aguas que se hallan combinadas con alguua ó con algunas sustancias del reino mineral, en cantidad bastante considerable para ejercer una accion marcada sobre la economía animal y para dejar de ser insípidas é incoloras, como lo son las aguas dulces. Las aguas minerales, de que tanto par· tido saca la ciencia de curar y que tanto abundan por fortuna en nuestra patria, se dividen en cuatro clases principales: aguas kepáticas ó sulj1wosas, aguas aciduladas ó gaseosas, aguasjerrU!Jinosas y aguas salinas.

Estas cuatro clases se subdividen y se combinan entre st dando lugar á una por· cion de nuevas divisiones, cuya nomenclatura es agena á nuestt·o trabajo. La temperatura de las aguas minerales varía entre la del hielo fundente y la del agua hirvienuo y aun más allá, como sucede en el manantial de Krabland, en Islandia, cuya temperatura se eleva á 105° del termómetro centlg1·ado de Celsins. Cuando el calor constante de las aguas 'de un manantial es sensiblemente mayor que el de la atmósfera, toman aquellas el nombre de te?·rnales, sea cual fuere su composicion química. Existen aguas dulces de extraordinaria pureza cuya temperatura pasa de 88° de la escala centígrada. La existencia de las aguas termales se atribuye &. la accion de los volcanes, á la descomposicion de las piritas y de otros minerales y al calor interior del globo, patentizado por los experimentos que Arago, Trebra y varios otros físicos notables han verificado en muchos puntos. Hay aguas que por contener gases inflamables desprendidos de los minerales de hierro, zinc y estaño disueltos por los ácidos sulfúrico é hidroclórico, se inflaman sin estar calientes, como sucede en los manantiales de Porretta-Nuova y Barigazzo,. en Italia, y con las aguas de un riachuelo que pasa cerca de Bergerac, en el departamento francés de la .IJordogna, á las cuales se les prende fuego aplicando pajas ó papeles encendidos. Muchas de estas aguas se hallan mezcladas con betunes, y sobre todo con petróleo y con nafta, que flotan por lo general en la superficie. Como que no nos proponemos escribir un tratado de Hidrologia, nos contentaremos con las ligeras indicaciones que sobre los manantiales acabamos de hacer, y que consideramos necesarias para la mejor inteligencia de la Hidrografía terrestre, y terminaremos esta primera parte de nuestro trabajo recordando á nuestros apreciables lectores que las nieves acumuladas duran· te largos siglos en las cumbres de algunas cordilleras se asientan, se comprimen

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y se consolidan por-efecro,de la evaporizacion y de-la fusion constantes, formando inmensos casquetes, que coron~n-monta­ iias e11,teras y campos muy extensos tarobien, que se extienden á manera de blanquísimas sábanas entre una y otra cor·dillera. Estos campos de nieve se. denominan

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L os Conocimientos ü.tíles. Los ventisqueros suministran á los ter· renos bajos, de una manera lenta y casi regular, una cantidad de agua que sin la congelacion de las nieves se precipitaría impetuosamente sobre los valles y las lla· nUl'as inundando los campos y ocasionando á su paso males y desastres sin cuento. B.

von.tisr¡,1tero,s.

MENENDEZ.

(/3e continuará.).

CONOCIMIENTOS DE 1\'IEDICINK. l!

HIGIENE.

Instruccion es familiares ( 1 ). DESARROLLO MORAL.

Los actos del celebro humano pueden reducirse á dos órdenes de funciones: unos q_ue nos arrastran de un modo análogo á las necesidades de los órg anos internos y que constituyen lo que llamamos carácte?·, y otros que abrazan todas aquellas facultades por las que adquirimos n u es· tros conocimientos y repr.oducimos las diferentes ideas que los representan. Los primeros se han designado con el nombre de afectos deZ alma 6 pasiones, y los se· gundos se IlamanjacuZta~e.s- deZ espi1·it16 ó colectivamente intelecto, e?~tendimiento ó inteZigenc.ia. Nos ocuparemos inmediatamente de aquellos , reservando para más adelante lo que tengamos que decir de los segundos. Toda necesidad es un acto instintivo y dependiente de la misma vida. La necesidad, anunciada y reco~ocida por medio de la atencio1¿ ,.despierta el deseo; el deseo decide á la voluntad despues que ha deliberado la razo.n; y la voluntad lleva á lapa· sion, cuando falta la razon 6 se. desprecian sus consejos.

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(1) Yóaso el nitmero untorior.

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Como se vé, pues-, toda pasion no es más que una necesidad extralimitada~ ~.; resultado de la lucha entre la voluntad y el deseo cuando este prevalece. Las pasiones se dividen en animales, sociales é intelectuales. Las pasiones animales comprenden la gula , el miedo, la pereza , ln cóle¡·a, la lujuria y la e mbriag·uez . Las pasiones-sociales, son: el amor, los zelos, el org·ullo, la vanidad , la..ambi· cion, la env.itlia y la avaricia~ y entre las intelectuales se· encuentran las diversas especies de ·manias y de fanatismo. El hombre·, en el decurso de su vida, puede afectarse de una, de muchas 6 de todas estas. pasi~nes-;. per€> las que más generalmente se observau., son-:. la gula en la niñez, en la juventud el amor, en la virilidad la ambi.cion y en la vejez..la ava· ricia. En la infancia, el instinto de con&ervacion se dirige principalmente á favorecer el desarrollo físico . Las digestiones son rápidas-, las .secreciones frecuentes y abun· dantes , por eso el apetito es -la necesidad que más predomina. Pero -esta necesidad, que rara vez se extralimita durante el tiempo. de la lactancia, lo hace comun· mente despues, ingiriendo.las criaturas más cantidad de alimentos que la que na·

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1 turalmen te les hace falta, y produciéndose la pasion que hemos indicado. La pasion de la gula, una vez determi1 nada, debe combatirse para evitar que tome mayores proporciones. Con este objeto usarán los niños, para bebida usual, del ag-ua pura ; tomat·án alimentos sencillos y á horas determinadas; se les permi· tirán los juegos al aire libre y los paseos por el• campo; no se les dat•á ningun~ golosina, ni se les consentirán salsas ni con· dimentos il'l'itantes. Estos sencillos medios bastan, en la inmensa mayoría de los ca- sos, para triunfar en contra de esta perniciosa pasion. Tras de la nii1ez viene la puericia, época de transicion y de paso que nos conduce á la más hermosa de la vida, á la juventud. En la juventud nace el amor, ese sentimiento vivísimo de nuestra alma, que hace su existencia. El amor no es nna pasion simple, como han pretendido algunos, sino que consta de muchos y muy varios elementos. La aficion (necesidad de apego, fundada preferentemente en la apreciacion de las causa¡; morales y de las vit·tudes) es el principal de todos ellos; sigue lueg·o la necesidad de los sentidos; viene despues el amor propio; se mezcla á veces un poco de curiosidad y de coquetería, algo de zelos y de temor, y, finalmente, la imaginacion, que hace descubrir bellezas y encantos en el objeto amado, que pasan desapercibidas 6 no existen para el hombre indiferente. De todos estos elementos, los que principall.nente constituyen el amo1.:, son: la necesidad de la aficion y la necesidad de los sentidos; el predominio de la primera necesidad produce el amor platónico y hasta la erotomanía (necesidad de aficion sin mezcla en ningun tiempo de idea sexual); el predominio de la segunda, la

galantería. El amor platónico es más frecuente en la mujer que en el hombre; este se deja guiar más bien por las impresiones sexuales que percibe. La pasion del amor es la que ejel'ce más influencia sobre el desti-no de la humanidad; es un sentimiento universalmente

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conocido y del que se libran muy pocas almas. La causa principal del amor está en el deseo de la reproduccion; siguen luego, en el órclen de las causas determinantes, las prendas morales, las bellezas físicas, las gracias, las simpatías y á veces un vano se u timiento de amor propio. Entre todas las edades, la juventud es en la que mejor se saborean todas las ilusiones del amor; en la virilidad uace este sentimiento ménos tumultuoso y mucho más razonado. Los homb1·es de temperamento sangui neo y bilioso están más predispuestos al amor que los nerviosos y los linfáticos. Las mujel'es, por lo mismo que son m á.;; -impresionables, son más vet·daderamente amot·osas ; en ellas , cuando existe esta pasion, es exclusiva; en el hombre puede coexistir con otras, aunque siempre subordinadas al amor. El amor unas veces invade repentinamente, otras se insinúa poco á poco, no manifestándose hasta una época más 6 ménos lejana. De todos modos puede sospecharse la existencia uel amor cuando alguno pronuncia con f¡·ecuencia el nombre de una mujer, 6 vice-versa; cuando se demuestra cal'iñoso con los que le et·an indifet·entes, y fl'io y glacial con aq nellos á quienes profesaba cadño; cuando cambia de carácter; cuando sus gestos, sus miradas y sus movimientos expresan la distraccion de su espíritu ; cuando, en fin, se traslucen algunas señales de zelos. En este caso, los padres deben procura¡• indagar la causa de estas primeras manifestaciones amorosas, y ver si hay incompatibilidad de algun género entre el sugeto que las siente y el que las procura; si no hay circunstancias que se opongan á que este sentimiento vaya desarrollándose, deben los padr·es tt·ansigir discrecionalmente con la necesidad de sus hijos. El sentimiento del amor, libremente correspondido, constituye el amor feliz; satisfaccion gratísima de las más bellas y encantadoras ilusiones de la vida. El amor puede tambien ser contrariado y zeloso.

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El amor contrariado es aquel en qu_e dio, el homicidio y algunas veces el desuna ca usa ins uperable se opone á su rea- precio, son el desenlace final de este terrilizacion : esta variedad de amor tarda ble estado. poco en perturbar todo el organismo; se ~Qué medios hig-iénicos deben ponerse sienten calof1'ios desagradables por todo en práctica para dirigir el sentimiento del el cuerpo; la digestiones dificil, la respiamor en los casos descritos~ racion suspirosa; el corazon está oprimido Cuando el amor es feliz , el matrimonio y con una sensacion de peso permanente: es el mejor y más dulce de los recursos. la tdsteza se pinta en el rostro, los senti- Por el contrario, cuando es contrariado, dos se entorpecen, las piernas flaquean y la primera determinncion que hay que to· el cuerpo, no pudiendo sostenerse, se con- mar es alejarse del objeto querido. Una dena á la inaccion y al desfallecimiento. vez hecho esto, los paseos por el campo, El amor con tl·ariado termina casi siemla caza, la asistencia á tertulias de hompre por producir afecciones ct:6nicas del bres alegres y agudos, el cansancio, la corazon y del pulmon; termina otras por distraccion, la ocupacion continua y el la melancolia, la mania, y á veces, canamor propio bastan, casi siempre , en sados de la vida estos desgraciados, se la union con la ausencia, para entibiar y acortan por medio del suicidio. matar el arclientd sentimiento del corazon. Conoci en Pamplona una pobre j6ven Puede ag-regarse, si se quiere , á estos mevíctima ele un amor contrariado. Bur1ada. dios el uso de las leches, de bebidas acídupor el hombre en quien había depositado las, de alimentos ligeros y refrescantes, todo su cariño, cayó en una melancolía de verduras acuosas 1 de frutas y la apliprofunda: de nada. sirvieron los consejos cacion de paños empapados en agua fria de sus padres ni las cariñosas amonesta- á la parte posterior de la cabeza. ciones de sus buenas amigas, todo fué inLos zelos no son más que un sentimien· útil : consumida por la fiebre y por las tu- to nacido, ya de temor de inferioridad, ya multuosas palpitaciones de su corazon, de una Ófensa al amor propio, 6 bien de la solo la muerte pudo aliviar su horrible lucha de estos dos sentimientos. En todos padecimiento. tres casos, se procurará esforzarse en ma· El amor zeloso es una forma más annifestar una preferencia exclusiva hácia gustiosa y terrible de esta pasion. Los el que los padece¡ se a,provecharán con la zelos son una sensacion eminentemente mayor destreza todas las <Dcasiones para exclusiva que , ora excitan el amor y sir- ensalzar sus más in¡¡igniñ.cantes prendas; ven para aurnentttar el cuidado y las cari- se le colmará de caricias para ahuyentar cias hácia el objeto amado, or a, que es lo sus negros presentimientos, y á veces ha más frecuente , trastornan el juicio y con- d,ado muy buenos resultados fingir por la ducen al furor, á la melancolía y á la loparte contraria zelos todavía más violen· cura. tos y más vi vos. El hombre zeloso vive dominado y abCuando el arrebato de la juventud, dessorto en la idea que bulle en su celebro; pues de haber gastado los excesos de vida, no es posible sincerarse á sus ojos; se hace ha reducido la sensibilidad á justas proridículo y hasta grosero en su carácter; porciones , vése aparecer ordinariamente se encoleriza unas veces, se arrastra otras; la prudencia. En esta época de equilibrio es voluble é inconsecuente para todo; -solo (virilidad) los arrebatos del amor son revive fijo en su cabeza el sentimiento de emplazados por las delicias de la amistad: venganza. ya no son obedecidos ciegamente los priLos zelos pueden ser fundados é infun- meros impulsos del corazon, ya no se cede dados ; en el primer caso las accesiones al volcánico ímpetu de quiméricas ilusioson ménos fuertes, pero más r epetidas; nes, sino que los deseos están sojuzgados terminan rara vez por el convencimiento: por un frío cálculo. el segundo la desesperacion, el suiciDur ante la edad madura , durante

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virilidad, el hombre ama, pero de un modo más conforme con su inteligencia . No es solo la mujer quien le roba los pensamientos; no es solo el corazon quien puede satisfacer todas sus necesidades, sino que ama tambien la gloria, las riquezas, la dominacion, las grandezas y los honores. La ambicien es, pues, la pasion que subsigue al amor, es, mejor dicho, este mismo sentimiento más generalizad o, más ámplio, ménos exclusivo. De todos los sentimientos morales, el orgullo es el que principalme nte favorece á la pasipn de la ambicien. Los hombres de temperame nto bilioso y los melancólicos (biliosos con exceso de sensibilidad.) están más predispuestos á la ambicion que todos los demás hombres; es más frecuente en estos que en las mujeres. El ambicioso, semejante al desgraciado que padece monomanía , parece que no tiene sentidos más que para alcanzar el objeto de sus deseos: este estado d.e sobreexcitacion mot·al tarda poco en reflejarse sobre el estado físico. El hombre ambicioso adquiere un color pálido, aproxímans e sus cejas, húndense sus ojos en las ór.bitas , su mirar es inq uie· to, su actitud descuidada. Al poco tiempo empieza á enflaquecer, su estómago digiere con dificultad, los alimentos de que hace uso no le ~provechan, las fuerzas le abandonan, los músculos se relajan, y, en fin, viene á cortar su vida alguna afeccion apoplética ó lesiones profundas y orgánicas deL corazon. El ambicioso debe hacer uso de alimentos ligeros y refrescantes ; debe dormir mucho; conviene tambien que se entregue á la lectura de obras dramáticas é interesantes. Se le aconsejará la vida campestre , los paseos prolongado s, y sobre todo la caza, si lo permiten las fuerzas del en· fermo. Con estos sencillos medios se consigue moderar el sentimiento de la ambicien. El hombre entonces adquiere otros deseos, pero más razonados y más propios para el bienestar y t1·anquilidad de su familia. ~ Sosegado su celebro, piensa con más cal-

ma en todo aquello que con él directamen te se relaciona : come bien, digiere con fa. cilidad, engorda, nutre, y estos resultados, incompatibles con la pasion que án tes le dominaba, hacen de su vida un envidiable paraiso. A la pasion de la ambicien suele su ceder en la vejez la avaricia, sentimiento grosero y exaget·ado de poseer riquezas. El hombre avaro solo distingue la verdadera felicidad en el oro; nada hay que tenga para él tantos encantos como unas cuantas monedas. La avaricia e~ una degenet·acion de la ambicien; es la ambicien de dinero. La avaricia puede ser un ~icio de famimilia, trasmitido, si no con la leche, á lo ménos por el ejemplo ó por una mala educacion. Algunos autores con La Bruyére consideran la avaricia como un efecto de la edad y de la complexion de los viejos, los cuales se abandonan á ella tan naturalmente como al amor en la juventud ó á la ambicien en la edad viril. Sin embargo, casi todos los moralistas convienen con Vanvenarg ues en que la avaricia reconoce por orígen un amor excesivo de la vida , que hace muy previsores á los viejos para procurarse recursos en las desgracias que puedan acontecerles. E l hombre avaro ama el dinero más que su salud, su vida y su propia persona. No procura ocultar su repugnan te pasion, sino que hasta casi se vanagloria en po~ seerla. Cuando recibe dinero ó prenda de algun valor, su cuerpo rejuvenece, sus ojos se humedecen de ternura, sn corazon late, se extasía, su boca entreabiert a no encuen· tra frases con que expresar su sorpresa y satisfaccion ¡ cuando, por el contrario, él es quien tiene que darlo, sus facciones se contraen; sus manos se encrispan; su bra· zo se extiende perezoso para alargar las monedas; sus ojos las miran con ciet·to desfallecimiento; su corazon, en fin, sufre la más angustiosa pena que le doblega y le debilita, Esta pasion suele producir á la l!lrga el enflaquecimiento general del cuerpo; ter-

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Los Conoclmien tos útiles. mina otras por la melancolía, el marasmo, la locura y algunas veces por el suicidio. El tratamiento de la avaricia .reclama dos principales medios morales: el ridículo y el miedo; con ellos se consigue mitigar á veces esta pasion profunda; pero son inf1·uctuosos como todos los; demás, desg-t·aciadamente en la inmensa mayoría d.e los casos. Lo esP.ncial aquí es no adquirir la pasion ; y para. ello es preciso disponer y <lirig·ir convenientemente los niños en la. inlimcia y en la niuez.. Es muy fl·ecuen·

te engañar á las criaturas con que el dinero que han depositado en un sitio se reproduce y se aumenta segun ciertos cambios 6 cie1·tas condiciones que se inventan al acaso; este modo de obrar, que parece en si inofensivo, h~ce que los tiernos infantes tomen aficion al oro y á las riquezas ; y exagerándose despues esta inclinacion, suele degenerar en la pasion de que nos ven).nlos ocüpando. P&nNANDO Bu1·noN.

(Se co.ncluir,á.)

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FILOSOFIA.

Erro fes y preocupac iones populares ( 1 ) . Se abusa con frecuencia de la pa~a­ bra preocupacion, aplicándola equivocadamente á nuestras más tiernas afecciones, á las que más necesarias son al corazon del hombre, y sin las que la vida seria intol erable. Quién no ha oído á ciertas personns, jóvenes aun, pero gastadas ántes de tiempo, calificar desdeñosamente de preocupaciones y de ilusiones al amor, la amistad, el respeto, la gratitud, las afecciones mismas de la familia'? Otros, peor inspirados, no temen en juzgar tambien como preocupaciones las uobles y gen.erosas aspiraciones del espíritu, las santas creencias, los presentimientos sublimes, la fé, la virtud ..... No son estas Ia.s preocupaciones que la filosofía combate. Jamás una filosofía sana, verdaderamente amig-a de la humanidad, ha tratado de destruir creencias que la justifican, aspiraciones que la elevan, esperanzas que son su más precioso consuelo. Las preocupaciones propiamente dichas son las opiniones ó creencias erróneas y á la vez temerarias, concebidas y propaga-

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(1) gxtraoto de una ccnfcrenci3 popular en Vincennes, por Ch. Wuudiugton.

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das sin fundamento, y despues arraigadas y confirmadas por la ignorancia ó por malas pasiones 1 de cuyas opiniones la ciencia demuestra su falsedad, sus inconvenientes y aun sus peligros. · Estas son las preocupaciones que conviene destruir y que la filosofia ha teniJo á honra combatir de frente, porque son un mal , :un gran mal, uno de los azotes del alma y del entendimiento humanos. Y en efecto, una persona prevenida con opiniones de la naturaleza de las que se acaban de indicar, no es susceptible de ad· quiri1· la ciencia, es incapaz de recibir la verdad, á la cual en cierto modo es hostíl, es un enemigo vivo. Las ideas falsas, confúrmes muchas veces con las debilidades y las pasiones , que las han dado entrada en nuestro corazon y que las sostienen, se arraigan además por la costumbre, la educacion, la lectura, las conversaciones y el trato con las personas que, habiéndo- las una vez adoptado, no quieren despren· der.se de ellas. No son, generalmente, simples prevenciones ó juicios individuales; las preocupaciones tienen la autoridad del número de personas que las aceptan y la apariencia de la verdad; se imponen

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como principios y se expresan, por decirlo asi, como axiomas; sGn los axiomas del error . Así que la filosofia condena sin res· triccion cuantas preocupaciones merecen el nombre de tales; hace la guerra á todas, aun á las que por una alianza impropia de términos inconciliables se llaman

p1·eocupaciones legítirnas. Lo primero que debe hacerse para corobatir tan terribles adversarios es conocerlos, desenmascararlos y pasar una especie de revista ó de inspeccion para hacer Stl exámen. ' Aparece desde luego la legion innumerabie de supersticiones, representada por millares de adeptos: en la antigüedad, los egipcios con su culto insensato por animales reales ó fantásticos, útiles ó perjudiciales al hombre; despues los griegos y los romanos, que perdían el valor y el ánimo cuando al emprender un viaje ó comeuzar una empre¡:;a oían el grito agudo del mochuelo, ó el graznido del cuervo, ó el estruendo de un trueno resonando por su izquierda; en la edad media, las hadas, los hechiceros , los encantados. Viniendo á los tiempos modernos, encontramos las mismas debilidades y casi niuerías, los temores pueriles que nos causan, ya el salero que se vuelca por un descuido ; ya el zumbido de los oídos, ó bien los ahullidos nocturnos de un perro, ó tambien una araña que se vé de improviso, no por la tarue, que esto seria buena señal, sino por la mañana-anuncio de desgt·acia! Pero no son solamente estas puerilidades; hay otros errores en número incalcuJable; desde luego los que nacen del amor propio del hombre; los que engendra el orgullo nacional, legitimo en su fundamento, pero que se extravía en las aplica· ciones; el amor á la provincia ó al pueblo en que se ha nacido; todos los idolos á que rinde culto el espíritu de secta, de·partido ó de escuela, ya se trate de 1:eligion ó de política, de moral ó de historia, de ciencias ó de artes. Todos los objetos se prestan al efecto; y por todas partes vénse surgir ilusiones, opiniones falsas, fantasÁ mas de verdad. @

Si se considera uua Aisladamente put·a someterla á la prueba de la critica, se des· vanece bien pronto, perb se presentan otras en tropel á reemplazarla.

...... . ............. . ...

Es una observacion tan exacta como curiosa la de que toda preocupacion ac · tualmente extendida en las masas ha sido en su origen un error de los sábios, ele los entendimientos cultivados, de los que han tenido la mision de enseñat· al pueblo. Lns pruebas de esta observacion son abundantes, citemos solamente algunos ejemplos. Si, todavía en nuestros <lias, casi todo el mundo se queja de los sentidos y considera como origen de ideas falsas y de nociones engnuosas sus facultades, que no por ser limitadas en su ejercicio y en su objeto, son ménos legítimas y verldicas en lo que corresponde á su dominio ; en qué consiste~ De dónde trae origen esta preocupacion, contra la cual protest.an la ciencia y la filosofia modernas, sino de los filósofos y sábios de otros tiempos que en gran número y todos de acuertlo han acu· sado á los sentidos y denunciado sus pretendidos errores~ Almas sensibles que en una modesta habitncion contemplais enternecidas dos grabados célebres y há mucho tiempo popuJares, que comunmentesehacenjuego, á saher, Homero, el poeta glol'ioso, en un lado, y en otro Belisario, el general caido en desgracia; los dos cieg-os á su vejez, conducidos por un niño y viviendo de la caridad pública; los contemplais con tet·nura y simpatia, pero, es preciso deciroslo, estos infortunados son quiméricos, son ficciones y fábulas. El poeta á quien debe· m os esas obras maestras, la !liada y la Odisea, veia seguramente las cosas que ha descdto tan bien; no era ciego; y en cuanto á Belisario, aun en la mf1s fuerte de sus desgracias, ni le sacaron los ojos, ni cayó en la miseria exagerada en que se le representa. Cómo se han acreditado estas tradiciones engañosas~ Provienen simplemente de historiadores mal enterados, de críticos con mucha imagiuacion, de poetas, de novelistas y artistas que las han arloptado y po!Jularizado, no porque T(IMO

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FUNDACIÓN JUAI\:ELO TURRIANO


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Los Conocimientos útiles.

fuesen verdaderas, sino porque les han parecido poéticas. Durante mucho tiempo se ha pronosticado el porvenir de las criaturas que venían al mundo, ó, segun la voz consagrada, se ha sacado su horóscopo por la disposicion de las estrellas en el momento de nacer. Se creía que su destino seria el que el sábio astrónomo, ó mas bien el astrólog·o, el adivino decidía en virtud de la situacion de los astros, que nada tienen que ver ciertamente con nuestros actos y nues· tras aventuras. Este error, que provino de los caldeos , de los sábios a,strónomos de Babilonia , y más tarde fué confirmado por los astrónomos ju.dios y árabes de la edad media, ejerce aun hoy su influencia sobre algunas personas que se dejan decir la buena ventura. La accion preponderante que casi todo el mundo atribuye á la luna sobre el bueno ó el mal tiempo, á. despecho de los fisicos modernos que lo niegan, la han adoptado en otros tiempos, fiSicos tambien. A ellos , pues, se debe primero acusar de este error (1). La creencia casi universal y aun no destruida de los cuatro elementos viene de los primeros físicos de la Grecia, y en particular del sábio Empédocles, que es el primer autor responsable. De modo que la ciencia llama hoy preocupacion , error popular, lo mismo que en otro tiempo ha admitido como cierto ó como probable. No insistamos más sobre este punto: no pongamos de manifiesto las flaquezas de la ciencia humana. Es más agradable y más útil hacer constar sus progresos y exponer los errores que en otro tiempo han existido y hoy tienden á desaparecer en las sociedades civilizadas, que la ciencia moderna ilumina. Un sábio médico inglés del siglo pasado, Tomás Brown, emprendió la formacion de un catálogo de preocupaciones populares. Su trabajo es incompleto, no

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(1) Todos los almanaques ponen en los dias corrcspon<licmos b los foses do la luna el consabido presagio de buono o mol liompo, lluvias, nieves -o vientos, error popular que tlo penn ver tan arraigado .

contiene casi más que los errores relativos á la l1istoria natural, y sin embargo ocupa la lista dos gruesos volúmenes. Cla1·o es que no vamos en este lugar á completarla; se necesitarían tambien volúmenes; vamos únicamente á citar alg·uno que otro, tomado al azár, y á exponer algunos ejemplos de errores que ya han caido en olvido ó en ridículo , para pr obar que despues de todo, y á pesar de su limitacion é imperfecciones , el entendimiento humano "marcha adelante y se libra poco á poco de los errores que han pesado sobre él y que con frecuencia han ejer cido sobre la vida m01·al y social una influencia perniciosa. Durante largo tiempo, por ejemplo, se ha admitido que los astros eran de naturaleza incorruptible, hasta que el descubrimiento de las manchas en el sol enterró esta antigua hipótesis. Desde los primeros tiempos de la ciencia astronómica se tomó la costumbre, que subsiste hoy, de unir entre si por líneas imaginarias las estrellas que brillan en los espacios celestes, formando grupos y figuras que todos conocen con el nombre de constelaciones, y en particular los sig· nos del Zodiaco. Estas figuras son enteramente arbitrarias; el capricho únicamente ele los astrónomos las ha formado, aplicán· dolas despues nombres bien impropios por cierto en su mayor parte. Pues bien ; ha sucedido que todo el mundo, tomando por lo sério, digámoslo asi, estos dibujos fantásticos y estas denominaciones caprichosas , ha concluido por atribuirlas virtudes maravillosas y una influencia extraordinaria sobre la vida humana. Ved aquí dos ejemplos. Hay una constelacion en el cielo que se llama balanza, lo mismo quepodria llamarse molino de viento. La balan· za es el símbolo de la justicia; luego los que nazcan bajo esta constelacion serán amigos de la justicia. Hay otros tres signos en el Zodiaco llamados aries (carnero), tauro (toro) y capricornio, que podría llamarse, v. gr., elefante, cocodrilo y rinoceronte. E l carnero, el toro y el capricornio son animales rumiantes , luego (ob· servad la fuerza del razonamiento) los que

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FlNDACJÓN JUANELO TURRIANO


~--------------------~--o_s__c_o_n__o_c_i_nn__ie__n_t_o_s__ú_t_il_e_s_.__________________~~ tomen una medicina cuando la luna pasa por estas constelaciones están expuestos á vomitada. Pot· extravagantes que parezcan estas ideas ha habido muchas personas que las han creído y apadrinado (1). Los cuerpos de los tres reinos de la naturaleza han dado ocasion á los hombres para errar, y les han sugerido ideas quiméricas. En el reino mineral , por ejemplo, se ha qreido largo tiempo que todos los metales podían t rasformarse en oro por medio de una ciel'ta materia cuyo secreto se buscaba y que se llamaba la piedra filosofal. N adie tenia la receta, pero todo el mundo creía que existía, y el asunto estaba en a linar con esta misteriosa sustancia. Asi, los alquimistas de la edad media, y aun algunos príncipes cuya fortuna no estaba en situacion próspera, se aplicaban con ardor á buscar la piedra filosofal. En cuanto á las plantas, más de una especie ha dado lugar á errores hoy ya reconocidos. Los antiguos galos y sus sacerdotes paganos, los druidas, atribuían al g1ti (2) de la encina propiedades ·sobrenaturales, y hacian toda clase de ceremonias para recogerle y ofrecerle á la veneracion del pueblo. Una creencia supersticiosa, que ha tenido tambien su época, consistía en considerar al laurel como un excelente preservativo contra el rayo. Respecto á los animales, basta recordar los nombres fabulosos de la esfinge, mónstruo que tenia el cuerpo de leon y la cara y pechos de mujer; del fénix, pájaro único en su especie, que renacía de sus cenizas; de la salamandra, que se suponía vivía en el fuego; del topo, de pequeños ojos , que durante mucho tiempo se le ha creído ciego. El hombre y su historia han dado tarobien materia. abundante á las conjeturas, á las ficciones y á las fábulas. Por qué, por ejemplo, se honraba en otro tiempo y se (i) Aun circulan libritos y aparecen en los dichosos almanaques, ver~odera calamidad do la sociedad . las condiciones Nsioas y morales que corresponden il las personas nacilios en los diferentes meses. (2) Especie de muórdogo, J•lantn parl:sita, cuyas semjllas se adhieren il la corteza de olguuos arboles, y entre otro• ó In onoino.

saluda hoy dia á los que estornudan? El uso persiste, pero la causa evidentemente supersticiosa que le ha dado origen nos es enteramente desconocida; se ha perdido con gran sentimiento ele ciertos eruditos que no saben quó imaginar pnra explicarle. Será preciso creer con algunos que reinó en otro tiempo alg·una gran epidemia cuyo primer sintoma era el estornudo? Así se explicaría la ft•ase «Dios te ayude» que se dirige al que estornuda. O seria, como otros han dicho, que en el momento en que el fabuloso Prometeo colocó bajo las narices de su cstátua ol fuego sagrado que robó al cielo, el primer acto del hombre fué estornudat·? Entonces la especie de veneracion y respeto que durante largo tiempo se ha dispensado {~ este acto tan comun, representaría un testimonio tle reconocimiento y admiracion por este gran fenómeno de la vida, produciéndose desde el primer momento. Durante mucho tiempo se ha negado como absolutamente imposible la existencia de nuestros antípodas, es decir, de hombres colocados en la parte de la tierra que está diametralmente opuesta á la nuestra, y que con relacion á nuestra posicion parece que andan cabeza abajo; concepcion quizá difícil aun para nosotros mismos, y que hubiera tardado en prevalecer sin las 1uces que la geografía y la física han dado á las naciones modernas. Y al mismo tiempo que los antiguos no admitían la existencia de los antípodas, que era verdadera, colocaban en las regiones del Ñorte una raza de pigmeos que no han existido jamás, es decir, de hombres de una talla inferior á lo posible. En fin, en la edad media todas las naciones de Europa han admitido y respetado la famosa leyenda del J1edio e¡·IJ'ante, hoy relegada entre los cuentos de hadas. Respecto á todos estos puntos y muchos otros, el entendimiento humano ha progresado, y seria fácil demostrar un verdadero adelanto en el estado medio de las inteligencias: pero los errores, cuya destruccion debe especialmente regocijarnos, son aquellos que pueden considerarse como enormidades morales y sociales. Re-

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Los Conocimientos útiles.

cordemos, por ejemplo, el estado de servi· dumbrc y ct·e humillacion en que gemía la mujet·, y al que aun hoy está sometida en las naciones pag·anas, y donde quiera que es tratada como una esclava y sometida á los cap11ichos del hombre, del cual debe, no obstante , ser su igual, si no por la fuerza q ne la naturaleza le ha negado, por la inteligencia y por el corazon. Y no solo igual, sino superior por las especiales condiciones de que está dotada, por esa gracia 6 ing·eniosa abnegacion que la destinan á ser el cBcanto de la vida hu· mana, el alma de esta asociaeion llamada fnmilia, á la que· el hombre apoeta lo necesal'io, pero ella sola sabe añad4r el bienestar y la satisfaccion. Reflexionemos en los infinitos abusos fundados sobre una falsa idea de la natu-

raleza humana, que serán ante la historia la inmortal deshonra de J.ps pueblos que los adoptaron ; en esa horrible abominacion de la esclavitud defendida y justificada por los más sábios de la antigüedad, como el fundamento mismo de la sociedad. Felizmente se ve poco á poco reducirse á determinados lugares esas iniquidades que están clamando justicia, esos frutos monstru0sos del error y de la ignorancia, y se entt·ev6 el dia en que los progresos de las luces y el poder civilizador de la religion cristiana habrán triunfado de ellos definitivamente. . No hemos considerado hasta ahora más que las preocupaciones á que otros han estado sometidos; echemos ahora una mi· rada por nosotros mismos. (Se continuará.}-

CONOCIMIENTOS VAflfOS.

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VIBRACION ELÉCTRICA EN LAS MONTAÑAS.

m dia 22 de Junio de 1867, un observador intrépido do la naturaleza , Mr. E . de Sanssure, con otros dos compañerqs, escaló el pico Sarley, mootafia do los Alpes compuesta de rocas Cl'istalinas, que tiene 8.200 metros d~ altitud, y se halla situada on el departamento de los grisanes. El cielo estaba cargado de vapore&, y, como á la. una del dia, los viajeros se vieron.asaltados por un granizo menudo y poco espeso, al.mismo tiempo que perdigonadas semejantes rociaban las cimas vecinas y un fuerte aguacero cayó sobre el valle de Saint-Morriz. A la una y media el granizo caia más espeso, y llegando los espedicionarios á la cúspide, se dispusieron á. almorzar despues de haber apoyado su.s bastones de montaña con punta de hierro contra la pirámide de P.i edras en seco que corona aquella elevada altura. Oigamos á Mr · Sanssure en su relacion_acerca del.fenóme-

"Casi en el mismo momento de dejar mi bas" ton, sentí en la espalda, hácia el hombro izquierdo, un dolor muy vivo, como el que produciria un alfiler clavado lentamente en las carnes; y cuando llevé la mano al sitio del' do"lor, sin encontrar nad1~, sentí una sensacion análoga en el hombro derecho. Suponiendo que mi leviten do paiio contenía altlleres, lo arrojé.; pero léjos de sentir alivio, advertí que los dolo· res se aumentaban, invadiéndome la .espalda de un hombro al otro: los dolores estaban aeom.. pañados por un cosquilleo alternado con pin.chazos como los que hubiera producido una avispa que se paseat•a por mi piel acribillándome á picaduras. Quitándome de repente ~ levita de lienzo, no descubrí tampoco nada que pudiera herirme. >>El dolor, que persistía siempre, tomó enton ces el carácter de una quemadura, y sin reftexionar más, me figuré, sin podérmelo explicar, que mi camiseta de lana.estaba ardiendo, y me disponia á: desnudarme completnmente,

~~b-s_e_r-v&--:----·----------------------c~u-an_d_o__l_la_m_ó__n_u_es_t_r_a_a_te_I_lc-io_n__u_n_r_u_id_o_p_a_r_a~- ~ ....

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FUNDA CIÓ!\

JCA)IELO TURR!Al'O


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Los Conocim ientos útiles.

cido á la estridulacion ele una cuerda de contrabajo. Eran nuestros tres ba~tones que, apoyados en las rocas, cantaban con fuerza, emitiendo luego un sonido semejante al de un perol lleno de agua cuando comienza la ebullicion. Todo esto du1·6 como unos cuatro ó cinco minutos. "Comprendí al instante que mis sensaciones dolorosas procedían de una corriente eléctrica muy intensa, que se efectuaba en la cima de la montaña. Algupos experimentos improvisados hechos con nuestros bastones, no lograron producir la menor chispa , ninguna claridad perceptible al ménos de di a: los bastones vibraban con fL~erza en la mano y emitlan un sonido muy pronunciado : ya los tuviéramos levantados, con la punta de hierro hácia arriba 6 háeia la tierra, ó bien 1os-pusié1·amos horizontalme nte, las vibraciones continuaban idénticas; pero ni el-menor ruido salia del suelo. , El cielo se babia encapotado en toda su extensio-n, pero muy desigualmen te cargado de nubes. Alg unos momentos despues sentí erizá¡·seme los cabellos y la barba, haciéndome experimenta r en esta última una sensacion análoga á la que produce una navaja pasada en seco sobre pelos ásperos. Un. jóveir'f¡·ancés, de los dos que me acompañaba n, advirtió que se le erizaba el bozo que constituía su naciente vigote, y que de la extremidad de las orejas partían corrientes muy fuertes. Levantando la mano sen tia corrientes no ménos pronunciadas escaparse de las puntas de mis dedos. En una palabra, una fuerte electricidad se desprendía de los bastones, de la ropa, de las orejas, de los cabellos y de todas las partes calientes de nuestros cuerpos. nUn solo trueno se oyó hácia el Oeste y muy lejano. Abandonamos la cima de la montaña con cierta precipitacion y descendimos como un centenar de metros. A medida que bajábamos, nuestros bastones vibraban cada vez con menos fuerza, y no nos detuvimos hasta que su sonido se hizo tan débil que solo se percibía arrimándolos al oid'o,n Hemos reproducido las palabras de Sanssure,

porque dan una perfecta idea de la sensacion producida por el fenómeno que nos ocupa. El mismo viajero dice haber sido testigo de otro caso de corriente eléctrica semejante, cuando visitó, hace muchos años, el Nevado de Toluca, en Méjico; pero allí el fenómeno aparecía aun con más intensidad que en los Alpes, pues que ocurría bajo los trópicos á una altura d-e cerca de 4.500 metros. De lo que el ha experimentad o y de otros casos semeJantes referidos por los viajeros, mon- sieur de Sanssnre deduce que la corriente de electricidad por las rocas culminantes se produce siempre por un cielo cargado de nubes bajas que envuelven las cimas, ó pasando á corta distancia por encima de ellas , pero sin que haya descargas debajo de los parajes donde se produce lo corriente, lo que da lugar á suponer que esta corriente alivia bastante la tension eléctrica para impedir que se forme el rayo. Es tambien constante que, en estas circunstancias, una rociada de grani20 envuelve la cima de las montañas, de donde se deduce la suposicion bastante fundada de que la corriente eléctrica del suelo hácia las nubes no es extraña á la formacion del granizo. Este fenómeno, que Mr. Sanssure denomina vibracion eléctrica de las montañas, se manifiesta raras veces en las altas regiones; pero es preciso añadir que apenas so ha podido determinar su frecuencia, puesto que apat·ece precisamente en los di as en que el aspecto sombrío der cielo aleja á los viajeros de las eminencias. D.* ...

HOMBRE HERBÍVORO.

Algunos hechos recogidos por la historia ó consignados en ros anales científicos han hecho conocer que el hombre, acometido de una hambre extrema y privado de toda sustancta ordinaria de alimentacion , puede sustentarse durante largo tiempo, y de una manera exclusiva, ya sea de plantas marinas, ó ya tambien de yerbas y flores, y por último, de las hojas de los árboles. Esta facultad resulta, por otra

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parte, de algunos puntos de organizacion de la raza humana, que parece hacerla propia para escoger indistintamente el alimento entre las sustancias animales ó vegetales. Tales son la forma de los dientes, la disposicion y los movimientos de las articulaciones tempero-maxilares , y la extructura del canal digestivo, más la1•go que el canal intestinal de los carnívoros, mú.s corto y ménos ancho que el tubo de aUmentacion de los herbívoros. La siguiente observucion de un hombre herbívoro fuá hecha hace algunos años por el docto r Layet. Antonio Julian, nacido en el condado de Niza, había sufl'ido tan espantosa miseria en su j u vontud, que se vió precisado á recurrir á la masticncion de hojas y plantas crudas para remediar la insuficiencia del pan que le daban. Pero lo que no fué en un principio sino una especie de adicion á su alimento, se convirtió bien pronto en el único objeto de su gusto, y al cabo de algunos meses Julian no comía ya sino plantas y yerbas, á las que añadía solamente tres ó cuatro onzas de pan al dia, y un poco de vino, del quo podía privarse con suma facilidad. Su estómago se acostumbró sin gran esfuerzo á este régimen particular; la digestion de sus nuevos alimentos se efectttaba con la más perfecta regularidad, y sus fuerzas y salud se desarrollaron de una manera notable. Pero J ulian recibía tambien sensaciones más 6 ménos ~:~gradables cuando comía sus yerbas, lo que le condujo á.distribuir estas en tres ca-

tegorías distintas. En la primera figuraban la pimpinela, las mielgas, los pámpanos de la cepa, las hojas de la patata, los botones ó yemas delroble, las hojas de morera, del rosal, etc. Estas plantas agradaban sobremanera á su paladar. La segunda categoría, que no le )lacia experimentar tan superior goce, comprendía los diversos cardos, las hojas de zanahoria silvestre, de los nabos, del hinojo, de la col, de la parietaria, etc., y los tallos tiernos de los cereales. En la te1·cera division se enconlfraban' las hojas del pino, de la jará, del roble blanco, de la encina, del romero, del olivo, etc. Estas últimas no causaban á nuestro hombre otra satisfnccion que la que proviene de una necesidad satisfecha. Un carácter dulce, bueno y compasivo distinguía á Julian, y sus costumbres eran sencillas y tranquilas, aunque su inteligencia estaba sudcien temen te desarrollada. Su sueño era reposado y ligero como el de la mayoría de los herbívoros, y el ruido más suave, el más lejano, bastaba para interrumpirle. Su sensibilidad cutánea estaba por el contrario muy poco desarrollada; las rozaduras y cortaduras no ocasionaban absolutamente en él los agudos y súbitos dolores que determinan en los demás. Por eso, en razon de esta disposicion sensitiva , no sentia el frio, cuando todos los que estaban á s u alrededor se quejaban vivamente de los rigores de la estncion.

CRÓNICA.

LAS ESCUELAS CRI:'iAS.-Las escuelas en China son muy numerosas y muy frecuentadas; hay pocas personas en este imperio inmenso que no sepan leer y escribir . Desde la edad de seis años los niños comienzan á recibir la instruccion . El estudio de la escritura es simultáneo con el de la lectura ; los niiios empiezan Í\ trazar los caractéres de la

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al mismo tiempo que &lood oo.

Estos caractéres son numerosísimos y el estudio es muy dificil, porque los chinos no conocen la escritura alfabética por medio de la cual se forman todas las palabras de un idioma. Nosotros no tenemos más que veinticuatro letras, cuyo conocimiento basta para leer y escribir todas las palabras; los chinos tienen tantos carnctéres diferentes como voces h ay en

su I•ngua. Estos cmcté"s son P" cons;gU;:á

fUNDACIÓ'l\ JCA)IELO TURRJA}-.;0


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te muy complicados y muy difíciles de distinguir los unos de los otros; así que apenas basta la vida de un hombre para aprender á conocerlos todos. Se dice que hay cerca de ochenta mil. El que llega á conocer veinte mil es considerado como sábio; aun entre los doctores hay pocos que sepan más de cuarenta mil. Sin embargo, un chino 6 un extranjer o que llega á saber con perfeccio n diez mil, puede expresarse muy bien en esta lengua y leer un buen número de libros. El número de voces elementa les de la lengua, de las cuales se forman las diversas combinaciones, no es más que de tresciento s t reinta; son todas monosílab as indeclina bles que acaban por una vocal ó por n ó ng. Los chinos no conocen las letras r, b, d y z, de lo cual resulta la diiicultad que tienen en pronunci ar bien las palabras de los idiomas europeos. La obra que se enseña a los niños en las escuelas se llama el Libro de las tres palabras porque contiene en frases de tres palabras cada una un resúmen de la moral y de las nociones elemental es de las ciencias. EL AIES OE FEBRERO . - E! mes de Febrero tiene 28 di as ó cuatro semanas exactas , excepto en los años bisiestos en que se añade un día. Resulta, por lo tanto, que cada día de la semana se repite cuatro veces, es decir, que hay cuatro domingos , cuatro lunes, etc.; pero en los

a:üos bisiestos, añadiénd ose el diacompl ementnrio despues del 28, resulta la particula ridad de que de los siete dio.s de la semana seis se presentan solamente cuatro veces y el sétimo cinco. En el presente año, por ejemplo, Febrero ha. tenido cinco sábados y solament e cuatro dias de las otras denomina ciones. Este caso no ocurre más que cada cuatro años, y hallándos e cada uno de los dias de la semana sucesivam ente en la misma posicion que el sábado en este año, un mismo c.lia no puede presentar se cinco veces en el mes de Febrero sino cuando hayan pasado cuatro años para cada uno de los siete dias de la semana,

es decir, cuantlo ha pasado un intérvnlo de 28 a:üos. Así, el sábado, que se ha repetido cinco veces en Febrero de 18G8, se repetirá cinco veces en el año de 1896, que resulta de aiiadir 28 á :1868, y se halló en las mismas circunsta ncias hace 28 años, es decir, el 1840. En el siglo XIX hay 24 años bisiestos, y respecto al día que se presenta cinco veces en Feb rero, resulta que cinco domingos correspon den á Febrero de los años 1824, 1852 y 1880; cinco lunes á 1808, !836, !864 y 1892; cinco martes á ·1820, 1848 y 18'76; cinco miórcoles á !80•1, 1832, iSGO y 1888; cinco jueves á !816, 1844 y 1872 ; cinco viernes á 1828, f 856 y f 894, y , en fin, cinco sábados á 1812, 1840, ·1868 y 1896. Este período de 28 años es el llamado ciclo solar. A pesar de su nombre, no tiene relacion alguna con los fenómenos astronóm icos, y solamente indica el espacio durante el cual varian las letras dominica les. De este punto nos hemos ocupado ya en otro lugar de esta obra. DE WINoson .- Existe en Windsor que se eleva extendien do sus notable cerezo un espaldera 6 celosía apoyada una ramas sobre en el muro del jardín, y que ha sido plantado por el jefe de la dinastía reinante, por Jorge I, que subió al trono de Inglaterr a en !'114. Este monarca ha ingertado él mismo el cerezo hácia 4725. Era muy aficionado ú las frutas, y, como es sabido, murió á consecue ncia de una indigestio n de melon en 172'7. El tronco del cerezo está casi enterame nte hueco, y sin embargo sus ramas dan aun hoy excelente s cerezas. No se aprovech an más que para la mesa de la reina Victoria. Algunas veces la reina envía de regalo estas cerezas á algun personaje ; ha hecho este obsequio con fre-

EL CEREzo

cuencia á lord Palmerst on. ·Jorge IV que, como su abuelo, era muy aficionado á las cerezas, estableció una guardin cerca del cerezo. Babia de planton varios guardas con la órden de no dejar aproxima r los gorriones á este árbol privilegia do, y un empleado especial cuidaba de que el público no cometiera alguna indiscrec ion.

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Hoy no se toman precauciones tan minucio- 1 tiagudo pie{) en el vientre de su adversario, el sas, pero se cuida .con muche interés de este cual entonces, manteniéndose firmemente agarvenerable vegetal. rado, cayó al suelo, arrastrando consigo al loro. La lucha duró cerca de cinco minutos. El testiAllA'iA GIC,\NTE DE LA ISLA DE lAVA.-La isla de go de esta curiosa escena se apresuró á aplas.rc1 va posee, como todo el continente del archi.. tar la araña con la culata de su fusil. piélago indio, animales de una forma y de una variedad excepcionales, y especialmente insecBASILrsco.-Ojos de basilisco, mirada de basitos de una magnitud prodigiosa. Entre estos lisco, ostá hecho un basilisco, dícese con freúltimos hay arañas de proporciones extraorcuencia ·Cuando una persona está poseida de dfnnrlns. indlgnacion 6 furor, y lanza miradas iracunEn los bosques se hallan arañas que son aldas que revelan su estado y aterran á quien se gunas voces tan grandes como pájaros; se dil·igen. Y qué es basilisco? Lo sabrán todos los ocultan en los troncos llUecos donde anidan enque usan aquellas frases? Vamos á decirlo . Llejambres de hormigas enormes, á las cuales va hoy el nombre de basilisco un reptil de la persiguen y devoran por centenares. familia de los iguanos , lagartos de América, Hace poco, un holandés que residía en Banque vive sobre los árboles, en los que salta de tam, dando un paseo por los verdes valles de la rama en rama para coger los granos y atrapar isla, observó sobre un árbol un movimiento los insectos. Pero este es un animal inofensivo muy extraño en el follaje. que nada tiene que ver con la significacion que Una enorme araña estaba chupando la san á las frases anteriores se les da. Tienen estas gro de un loro pequeño que estaba en su nido. por origen el animal fabuloso de los antiguos, Sus largas patas cubrían el orificio del nido, y llamado basilisco. Este animal lanzaba por sus el asqueroso cuerpo ,del insecto, que ocupaba ojos el fuego y la muerte, y con tal violencia, el centro, se hinchaba á medida que absorbía la que poniéndole delante un espejo, la refiex.ion ~>angro de su víctima. de su propia mirada le hacia perecer. Su alienLa madre del loro, que acudió en este moto bastaba para astl'Xiar ; ninguna planta pomento, se colocó sobre una de las ramas que día vegetar cerca de su morada, y sus desposostenían el nido, y se agarró á una de las pajos, colgados en el techo, preservaban el retas del insecto para obligarle á soltar su presa. cinto de telas de araii!'- y de nidos de golondriTrabnjo inútil, la pata resistía á los esfuerzo.s nas. Este mónstruo tan terrible se atemorizadel infeliz pójaro, que lanzaba gritos lastimeba, sin embargo, con el canto matin'al del gallo. ros. Molestada la araña por la presion que suTodo al decir de los antiguos autores. Si tales fL'ia su pata, dejó su presa para arrojarse sobre propiedades tenia este animalíto, no es ex.traño su nuevo enemigo. Enlazó el cuello del loro con que con él se compare, por ejemplo, á una musus ocho patas, y se disponía á chuparle la jer celosa 6 envidiosa 6 malvada, á una soltesangre, cuando el loro, en la. lucha entaLlada, rona indignada de su estado, ó á una comadre atinó á dar un golpe con su encorvado y puncalumniando á sus vecinas.

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CONOCIMIENTOS DE GEOGRAFIA.

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Hidrog,r .afía terreslre. II. :AGUAS CORRIENTES.

Las aguas de los manantiales y las pro· cedentes de la llltvia y de la fusion de las nieves forman pequeñas corrientes, más 6 ménos tranquilas, más ó ménos .impetuosas. En el primer caso se deslie;an por un terreno de escasa pendiente, medio perdidas de ordinario entre la yerba de los cam· pos, y se llaman a'l''l'oyuelos 6 a'l·royos, se· gun la entidad del caudal que arrastran en su curso. En el segundo, descienden de las montañas á los valles y á las llanuras por las pendientes más 6 ménos rápidas y escabrosas·de las quebradas, y se denominan. ~O?''l'entes.

Cuando el caudal de los torrentes se aumenta de pronto y de una manera notable por efecto de lluvias abundantes 6 de rápidos y cuantiosos deshielos, adquieren aquellos en su marcha una impetuosidad y una v.ioleñcia qtte a,umentan con la distancia, y que son la causa de muchos y muy sensibles desastres. Las lluvias producen en algunos parajes tor1·entes, que podremos llamar e'l)entt~ta­ les, puesto que desaparecen en cuanto cesa la causa á que deben su existencia. La reunion de las aguas de varios arro· yos constituye una corriente de agua más considerable, que recibe .el nombre de 'l'iacltuelo; la de varios riachuelos forma un río, y la de varios ríos un 'l'io de primerr 6?·den, dándose de ordinario esta denominacion á las grandes corrientes que llevan al Océano 6 á un lago el tributo de las tierras. Los arroyos, los riachuelos y los ríos

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Setiembre 26 ~e 18G8.

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ocupan de ordinario la parte más baja ele los terrenos por donde corren. Este lecho natural, que limita lateralmente el curso de las aguas, se denomina cc611t0e, alveo 6 'lnad?·e, designándose su parte más baja con la palabra alemana tltaZweg, denominacion que se aplica con más propiedad á la linea longitudinal que determina la parte más baja de un valle 6 de ana depresion orográfica cualquiera. Cuando por el aumento repentino del caudal de un rio se desborda este extendiéndose por las tierras vecinas, se dice que ha salido de mad1·e, y su desbordamiento toma el nombre de a'l)enida 6 inundacion cuando la masa de aguas desbordada es m&.s 6 ménos considerable. Las avenidas de algunos rios causan con frecuencia dai'ios muy sensibles en los campos y en las _poblaciones situadas en sus orillas. Los límites laterales del cáuce ele un ri0 se denominan o?·illas 6 'l?ttu:r¡enes cuando son poco elevadas, y ?'Íbe'l·as cuando son altos y más 6 ménos escabrosos. Llámase orilla, má1·gen 6 ribera dereclua 6 izq1~ierda de un rio al limite lateral del cáuce que se encuentra á la derecha 6 á la izquierda de un observador que marche por el centro del rio en el sentido de la corriente. El punto en que los ríos tienen su origen se denomina su nacitmiento 6 sus

fitentes. Los ríos que se reunen á otro, toman el nombre de afluentes, y el de confluencia el punto de su reunion. De todos los ríos que se .reunen para formar uno solo, el que cuenta con un curso más largo recibe la denominacion de JYrincipal, y su nombre prevalece sobre el de todos sus afluentes, que, en buenos TOMO

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prinCipiOs geográficos, deben perder el suyo desde el punto en que se le reunen. La importancia relativa de los ríos se aprecia teniendo en cuenta, no solo el caudal de sus aguas, sino tambien su Iongitud, la superficie de sus cuencas, las circunstancias agricolas, industriales y mercantiles del pais que recorren y los beneficios que prestan como vias de trasporte. El paraje por dorle los ríos de primer órden penetran en el mar 0 en un lago, se llnma su desembocadura. El espacio tdangular comprendido entre los dos bra:r,os extremos d~ un rio que se rcuna al Océano por más de un punto, toma el nombre de delta. En los rios se consideran dos longitudes, 1:1 una tomada en línea recta desde su nacimiento hasta su desembocadura, 6 hasta el punto de su confluencia cuando se trata de afluentes, y la otra teniendo en cuenta todas sus vueltas, ángulos y recodos. La primera se llama longit1td mirz,ima y la segunda longitttd desar?·ollada. Algunos rios se dividen durante su cur· so en dos brazos, que vuelven á reunirse á mayor 6 menor distancia: el terreno que queda separado por este motivo del resto de las ti'erras bañadas por las aguas de aquellos, se denomina isla 6 isleta, segun la mayor 6 menor magnitud de su super:ficie. Existen varios rios, algunos de ellos bastante caudalosos, que bien porque lo reducido de la pendiente del terreno no les comunica en un principio bastante fuerza de impulsion, bien porque las arenas pre· senten á su marcha una constante resistencia, 6 bien, en fin, porque sus aguas se infiltren 6 evaporen, como sucede en algunas comarcas de la Arabia y de Africa, desaparecen por completo ántes de llevar sus aguas al Océano, 6 se trasforman en una laguna, en un pantano oen un lago de reducidas dimensiones. Hay otros, uno de ellos el Guadiana, que desaparecen por efecto de la filtracion; que recorren despues por· conductos subterráneos distancias más ó ménos largas, y que se presentan de nuevo en 'la superfi-

cie, con mayor caudal del que á o tes lleva· bao. Al nuevo nacimiento de estos ríos se le dá el nombre de ojos. Los terrenos, movibles 6 inmóviles, que se acumulan lentamente en la desembocadura de algunos ríos, dificultando la navegacíon á su entrada en el mar, constitu yen una bar1·a de arena. Existen algunos ríos que, no llevando fuerza bastante de impulsion para abrirse paso á través de las aguas marinas en que van á perderse, retroceden por algunos instantes, formándose por las dos corrjentes opuestas, que mútuamente se rechazan durante el creciente de la marea, remolínos más 6 ménos imponentes, á que se dú. el nombre de óa?·1·as de agtJ.a. El Garona presenta, á corta distancia de su desembocadura, un ejemplo muy notable de este género de barras. Hay ott·os, como les sucede al Danubio y al Amazonas, que penetran en el mar con tal fuerza, que sus aguas corren por el Océano distancias bastante considerabies ántes de confundirse con las roarinas. En el principio del curso de los ríos la sola pendiente del terreno obliga á las aguas á correr en proporcion al desnivel de sus cáuces; pero á medida que su candal aumenta, la presion que las aguas ejercen las haría continuar marchandot aun cuando la pendiente fuese nula , con rapidez tanto mayor, cuanto mayor sea la masa líquida puesta en movimiento. El Amazonas, uno de los más importantes del Nuevo-Mundo, solo tiene diez piés y medio de desnivel en doscientas leguas geográficas. De aqui el que algunos ríos reciban afluentes tan caudalosos como ellos sin que su lecho se ensanche, bastando la mayor rapidez que sus aguas adquieren para dar paso á las que llegan sin aumentar de una manera sensible el nivel á que las primeras se encontraban. Cuando un rio penetra en otro, forman do con él un ángulo muy agudo y con mucha rapidez, le obliga á retroceder en su curso por algunos instantes hasta que, confundidas las aguas de entrambos, ad- ~

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r útiles. Los Conocimientos ---51~ y~---~

quieren estas la velocidad que á su masa corresponde. Las aguas corrientes descienden algunas veces de repente de un terreno elevado á otro cuyo nivel es sensiblemente más bajo, formando cascadas cuando pertenecen á un riachuelo, á un pequeño torrente ó á un rio de mediano caudal, y catd/ratas cuando corresponden á un lago, á un torrente y á un rio muy considerable. La más notable do las cataratas conocidas es la del Niága·1'a, formada por el rio San Lorenzo en la América del Norte. En la mayor parte de los rios del mundo civilizado, se construyen obras hidráulicas con el fin de elevar sus llguas á un nivel determinado para utilizarlas como motor en alguna industria ó para destinarlas al riego de los campos. Estas obras se denominan ;n·esas, y saltos las pequeñas cascadas que en ellas se forman. Algunos g·eóg-rafos dan tambien á las cataratas el nombre de saltos. Cuando los rios llevan un caudal re· gular, y sus aguas corren más ó ménos tranquilameute por un lecho desprovisto de obstáculos, pu~den ser surcados por embarcaciones cuyo calado esté en relacion con la profundidad de sus cáuces ; en este caso se les califica de navegables. Los rios navegables son las mejores y las más económicas de las vias de traspor· te, y constituyen un gran elemento de prosperidad para la agricultura, la indus· tria y el comercio. La ciencia y el arte pueden convertir en navegables rios que no reunan, hasta cierto grado, las condiciones naturales para serlo. Se califican de flotables los rios cuyas circunstancias permiten que puedan conducirse por ellos , á flote, maderas y otros efectos ligeros. La fl.otacion se verifica en el sentido de la corriente. La navegacion en este ó en ambos sentidos : en el primer caso se la califica con el epi teto de descendente; en el segundo con el de ascendente y descen-

dente. En los rios cuya navegacion es descendente se trasladan las embarcaciones á la

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sirga y vacías desde el punto de llegada al de salida para que vuelvan á cargar y á descender de nuevo. El conjunto de las tierras que mandan sus aguas á un mismo rio constituyen la cuenca ó la ?'egion Mdrográflca de este rio, y la reunion de las cuencas de todos los ríos que desembocan en un mismo mar ó en un mismo lago, forman la cuenca ó la region hidrográfica de este mar ó de este lag·o. Las cuencas de los mares y de los gran· des lagos se dividen, para las aplicaciones geográficas, en ve?·tie?ttes que se cali· fican además de o?'ientales, occidentales, me1·idionales ó setent?·ionales, segun el punto cardinal del horizonte en que se encuentran situadas, con relacion al mar ó al lago, las cuencas de los ríos que en ellos desembocan. El límite de dos cuencas ó de dos vertientes contiguas recibe el nombre de li-

nea di'lJisoria de las ag1tas. Las líneas divisorias de las aguas están formadas de ordinario por las cumbres su· cesivas de una cordillera de montañas; pero existen en Rusia y en algunas otras comarcas, de escasos accidentes orográficos, ríos cuyas cuencas se hallan separadas por una série de eminencias apenas perceptibles, y hasta por simples ondulaciones del terreno. Se denomina canal un curso de agua cuyo lecho ha sido formado, en todo ó en su mayor parte , por la mano del hombre. Los canales toman sus aguas de los ríos, de los lagos y hasta de los mares. Cuando las aguas de un canal se destinan exclusivamente al beneficio de los campos se denomina canal de 'riego; de na1Jegaci01~ cuando por él se trasportan embarcados mercancías y productos natu· rales, y de riego y na'lJegacion cuando se destinan á uno y otro objeto. Los canales se construyen por trozos ó secciones próximamente horizontales. El desnivel del terreno por donde deben correr se salva por medio de obras de fábrica llamadas esclusas, en las cuales el agua superior desciende lentamente hasta po-

nerse al ni ve! de la inferior, 6 se eleva es~

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__Lo__s_u_·_Ll_·l_e_s_~---------------------- ~ c_o_n__o_c_i_n_~_ie_n __s __ ~5__2__________________L_o hasta nivelarse con aquella por medio de que detienen á voluntad el compuertas 1 curso de una de las secciones del canal, permitiendo así que las embarcaciones puedan surcarle sin otro inconveniente q.ue la pérdida del tiempo empleado en el paso ·de las esclusas. Cuando el desnivel entre dos trozos de un canal lo exige, se construyen varias cscl usas, contiguas las unas á las otras, con el fin de salvarlo gradualmente. Aunque los canales, considerados como vías de trasporte, no son tan económicos _ como los ríos na:vegables por los crecidos gastos que exige su construccion, reparacion y conservacion, prestan grandes servicios al tráfico, sobre todo en las comarcas que carecen de caminoE de hierro. El más importante de los canales existentes y proyectados hasta el dia es el que se está construyendo en el istmo de Suez para enlazar el Mediterráneo al mar Rojo, facilitando al comercio una via corta y económica entre las dos grandes secciones del Océano. Dáse el nombre de aceqttia á un pequeño curso de agua, artificial tambien ~ que

conduce parte del caudal de un canal 6 de un rio á puntos donde no pueden lleg~r estos. Las acequias se destinan casi exclusivamente al riego de los campos. Algunos geógrafos cuentan en el número de las aguas corrientes las de los

pozos artesianos. Los pozos artesianos , conocidos en la China desde muy antiguo, y constl'Uidos por pri:nera vez en Europa á mediados del siglo XII, consisten en unos barrenos m u y profundos practicados en terreno donde se supone -que existe alguna corriente de agua su,bterráuea. En virtud de la presion atmosférica ejercida sobre el manantial y obedeciendo á la ley física de los tuJJos comunicantes, asciende el líquido por el barreno y sale á la superficie en forma de surtidor. Allí donde escasean mucho las lluvias y donde no es posible conducir, sin grandes sacrificios, las aguas de un canal 6 de un rio para utilizarlas en el riego, los pozos artesianos son de una utilidad inapreciable. B. MENENDEZ;

CélNOCIMIENTOS DE

MEDlCINX~

HIGIENE.

Instrucciones familiares ( 1 ).. DESARROLLO INTBLBCTU..U,.

Las facultades intelectuales- son, como digimos, todos aquellos actos ó potencias por medio de las que adquirimos nuestros conocimientos y los trasmitimos á los demás. El hombre hasta la niñez tan solo tiene que satisfacer necesidades animales: su celebro no se preocupa más que de la rea(~)

Yóuso el numero anterior.

lizacion de actos y de acciones instintivas. Al terminar la infancia es cuando se desarrollan un nuevo género de exigencias 6 de necesidades, que son las intelectuales: entre todas estas la más sobresaliente y la que más, por lo mismo, debe llamar la atencion del higienista es la necesidad de conocer, 6 dicho de otro mo· do, el amor de lo verdadero, el amor de lo bueno y el amor de lo bello. Lo verdadero, segun Bossuet, es lo q1te es; la mentira, lo falso, es lo q1te no es; la real1zacion ~

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fUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


Los Conocim ientos úliles. de lo verdadero es lo lnteno, y lo bueno y lo verdadero reunidos constituyen lo bello. Alguuos ideólogos, entre ellos Locke, han reducido á una todas las facultades intelectualt::s (la de sentir); pero esta idea, aunque muy exacta, no explica satisfacto· riamente la diversidad de actos encomendados á la inteligencia humana. 8enti1·, es un acto de' la totalidad del celebro; pero este Ól'gano ejerce actos del todo difet·entes, porque sin eluda cada parte de este aparato siente á su modo, ó por mejor dedr, no siente más que las impresiones que son de su dominio, de la misma manera que cada uno de los sentidos externos percibe únicamente las impresiones que le correspond en, no oyendo jamás los ojos, ni viendo los oidos, ni la lengua. En esta idea fundamenta l es donde descansa el tan renombrado sistema ft·enol6gico . Gall, el fundador de la ft·enología, pretende que cada parte del celebro está destinada á esta ó la otra facul tad, y que todas estas partes gozan de absoluta independencia. Cada facultad está tanto más desarrollada cuanto más lo esté la parte celebra! que la preside 1 y como estas diferencias de masa pueden apreciarse al través de los huesos del cráneo (cabeza), de ahí el que los frenólogos pretendan conocer á JYriori las predisposiciones intelectuales de cada individuo con solo la observac-ion de la parte exterior de la cabeza. Digno rival de este sistema es el sistema de los fisiognomistas. La fisiog·nomonía, como la frenologia, quiere que nuestro exterior no sea más que la manifestacion de lo que pasa en nuestro interior; pero admitido este principio comun , disienten desde luego, y proceden de una manera completamente opuesta; la primera deduce de los efectos las causas productora s; la segunda, por el contrario, estudia las causas y predice los efectos que han de determinar. Dadas las precedentes nociones de los dos sistemas que han pretendido conocer por la mera observacion del cuerpo las disposiciones morales é intelectuale s; y t:._d• vez que no bastan por sl , hoy por

hoy, para cumplir con la excelsa mision que se proponen, y que al admitirlos ::;in reserva teníamos derecho á esperar, nos descartaremos de estudiarlos , entrando sin más á decir dos palabras de la direccion de la necesidad de conocer, sentimiento que abarca casi todo lo que se relaciona con las necesidades intelectuale s del hombre. La necesidad de conocer no se manifiesta, por regla general , hasta los siete ú ocho años, época en que, por lo mismo, deben empezar los niños á frecuentar las escuelas públicas. Convenientemente des· arrollado::; sus sentidos externos en los establecimientos de párvulos, y bien dirig·ido por el ejemplo el instinto de imitacion, se encuentran , al terminar la infancia, en la;:; mejo1·es condiciones para fecundar su inteligencia . En los primeros trabajos neutrales debe procurarse que sean muy sóbrios los niños; no se les prohibirán las diversiones que tan. bien cuad1·an á su edad; antes por el contrario, debe permitírsele s oios juegos al aire libre, y las distracciones, en los ratos que no inviertan en la escuela. Obrar de otro modo seria concentrar toda la vida en la cabeza y sustraer del resto de la constitucion lo que naturalmente le correspond e; seria provocar el enflaquecimiento, la magrura, el raquitismo, la debilidad y hasta la muerte pre· matura. intelectuatrabajos los con Alternando al estudio dedicarse niños los deben les, dibujo. del El instinto de imitacion muy desarrollado en la infancia, lo está bastante todavía en la niñez para que sirva el dibujo de una distraccion agradable al propio tiempo que provechosa. De los 13 á los 14 años deben dar prin· cipio á los estudios de segunda enseñanza. A esta altm·a es cuando los jóvenes poseen suficiente cantidad de nociones rudimentale s y algun discernimiento pat·a iniciarse en los primeros secretos de las ciencias. En esta edad es cuando la imaginacio n toma los primeros vuelos y cuando la fan-

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Los Conocimientos útiles.

tasia extiende sus alas en el mundo de las ilusiones; es, pues, preciso distraer las fuerzas vitales hácia la inteligencia. Si por condiciones sociales 6 por otras causas el individuo no puede seguir estudianao, debe dedicarse á un oficio, sea el que quiera, pero en armonía siempre con su aficion y sus inclinaciones. De los 19 á los 20 años se encuentra el hombre en disposicion de optar por una ú otra carrera; en este caso, consultará más !Jien sus inclinaciones naturales que las conveniencias futuras, conveniencias que , por otra parte, suelen ser problemá· ticns y eventuales en la inmensa mayoría de los casos. Una vez decidido, debe tener presente que, si bien el estudio usado con sobriedad es el más verdadero alimento del espiritu, puede trasformarse por el abuso en acre y deletéreo veneno que emponzoñe su carácter y destruya su organizacion. Los síntomas con que se representa la manía del estudio son: el enflaquecimiento t>rogresivo, la languidez funcional , el entorpecimiento de los miembros, el dolor en las articulaciones, la canicie, el insom· nio, los ensueiios , las alucinaciones, la tristeza y una abstraccion dominadora que tiene al sugeto en la idea fija de lo que desea aprender. Las consecuencias de

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este estado se reducen á continuos trastornos de la inervacion tan frecuentemente sobrcescitada; se producen la ·ceguera, la pérdida de la memoria, el mal de corazon (epilepsia), el delirio, la enajenacion mental, y, en circunstancias especiales, hasta la misma muerte. Todos estos resultados pueden prevenirse sujetando la necesidad de conocer en justas proporciones: para conseg·uirlo, el más eficaz y seguro de los recursos es el desearlo el enfermo, pudiendo coadyuvar al mismo fin los medios indirectos, como los paseos continuos hasta que produzcan el sueño, las bebidas frescas y acidulas, las distracciones del espiritu, la sociedad, el mundo y el amor, sea 6 no correspondido. Concluida su carrera 1 entra el hombre en la vida responsable. Las privaciones que se ha impuesto en la infancia y en la niñez vienen á dar el fruto apetecido; los conocimientos que á expensas de mil trabajos ha conseguido, le hacen respetable en la sociedad' amado de sus hijos, querido de su familia; y en este estado de fruicion embriagadora pasa los dias hasta que la muerte, término final de la vida, viene á. hacerle pagar el tributo comun á. todo ser organizado.

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FERNANDO BuTRON.

FILOSOFIA.

Errores y preocupaciones populares. (Cooclusioo.)

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Hay errores modernos y los hay tambien de antigua fecha 1 pero que subsisten hoy no ménos vivos. Dejemos á un lado los que conciernen á las ciencias físicas y naturales 6 á la historia: interesa examinar especialmente las preocupaciones y errores que tienen relacion con el 6rden moral y pueden ejercer una influencia

perjudicial en la práctica de la vida 6 destruir los principios fu ndamentales de la sociedad. Nos encontramos desde luego con muchas supersticiones. Los duendes y los aparecidos causan aun el terror de ronchasgentes sencillas é ignorantes; la evo· -cacion de los espíritus es una ridícula ma-

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Los Conocimientos útiles.

nia que actualmente preocupa á no pocas personas. Prescindamos de estas aberraciones y examinemos otros errores más arraigados y generales. Era una preocupacion muy comun entre los antiguos la de que había días fas tos y nefastos, afortunados 6 desgraciados, di as y números buenos ó malos para ciertas empresas. Pues bien , esta preocu· pacion no solo la hemos conservado sino agravado. Reconoce aun la generalidad días buenos y dias malos; números que tienen sobre nuestro destino una influencia mágica , cabalistica, y·entre estos dias y estos números hay dos nombres que ocurrirán al lector recorriendo estas líneas, el viernes y el número trece (1) . Pocas personas dejan de estar sometidas al asceudiente de estas preocupaciones, y sin embargo, hay nada más pueril ni ménos fundado en razon ~ Los cristianos , sin duda , tienen motivos particulares para unir al número trece una supersticion siniestra y para pensar con tristeza en el dia del viernes. Pero qué! porque una vez, una sola vez en el curso de los siglos ha sucedido que en una reunion de trece personas sentadas alrededor de u~a mesa para tomar una cena babia un tl'aidor abominable , un Júdas! y porque una vez , una sola vez se ha cometido un gran crimen en viernes , se ha realizado un gran sacrificio, se ha aplicado un martirio sin ejemplo á una existen· cía excepcional , puede razonablemente deducirse que el número trece y el viernes han de ser siempre funestos; que siempre que trece personas se sienten á la misma mesa ha de haber una victíma destinada á la muerte; que cada vez que llega el viernes cada cual debe esperar alguna desgracia, ó por lo ménos un mal éxito en lo que emprenda'? Dónde est!Í la razon de tal creencia'? Que los cristianos se conduelan en el dia del aniversario del g ran sacrificio de su Salvador , es decir, el Viernes Santo ; que celebren este aniversario con un recuerdo tierno y piadoso,

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(1) En España, el día que mucllos consideran nefasto es ol martes. En cuanto á. la prcocupacioo del numero trece no os tan comuo como en Fro.tcia.

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pensando en los sufrimientos del que qui· so mot·ir por redimirles y salvarles, enhorabuena; esto es juicioso y laudable. Que por una ardiente piedad se crea una ob1igacion renovar este luto el viernes de cada semana, es cuestion de fé; pero atribuiL· á cada viernes, aparte de esta idea religiosa, una influencia funesta para nosotros y los nuestros, para nuestros intereses, negocios 6 empresas, es una niñería, es una falta de sentido. En cuanto al número t rece, reflexiónese cuán ridiculo es darle otro sentido del que en si tiene por la cantidad que expresa. Alrededor de una mesa están alegremente reunidas doce personas para una tiesta de familia, por ejemplo ; llega un amigo cuya presencia, si aquellas no fue sen más que diez ú once ú otro número cualquiera, regocijaría á todos; pero llega el décimo tercero, los semblantes se entristecen, ya no es el bienvenido. Pues que, es un traidor'? es un Júdas'? Hay que declararlo así 6 dejar de temblar . Y si en tal ocasion son estas personas tan escrupulosas con el número trece, por qué no lo son para pedir á un vendedor, por ejemplo, trece cosas en vez de una docena'? Cuando una persona hereda trece mil francos, cómo tiene el valor de aceptar lo que excede de doce mil'? No es todo esto ridiculo'? Cómo se arraigan y mantienen opiniones tan poco razonables y que no resisten á la refl.exion '? Cualquiera que sea la presuncion del hombre; sobre todo en la juventud, en la edad de la salud y de la fuerza, hay, sin embargo, para todo el que ha vivido un poco, horas de tristeza, de desaliento, de disgusto de si mismo, en las cuales renun· ciaría de buena gana á la accion, á todo lo que exige esfuerzo, energía, en fin, al uso de su libertad. Si! el hombre en ciertos momentos abdicaría, si pudiese , supo· testad moral de ser libre. Sucede asi cuan· do piensa en el poco bien que ha hecho ó en el mal que ha dejado hacer, 6 cuando ruborizándose de su propia conducta reniega de los actos de que ha sido autor y quiere declinar su responsabilidad para echarla sobre otros. Entonces alega por ~

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Los Conocimientos útiles.

causa el cielo, que lo ha querido, ó la inftuencia de su mala estrella~ se disculpa con estas palabras, sonoras pero huecas: el destino, la fatalidad! «Nadie, dice, puede lilwarse de su sino» como si hubiese un sino que nos impidiese hacer, cuando hay voluntad, una buena accion, dentro del limite de nuestras .facultades,<> como si se pensase en el sino cuando vemos un medio de satisfacer alg·una de nuestras pasionc.:;. No se ocurre que hay sino, ni se le invoca mas que cuando hemos tenido una debilidad, y desear.iamos haber obra· do de otra manera. Ta.mbieu sucede que el hombre qu·i ere disculparse con la mala educacion .que ha recibido, y de la cual, dice, no es respon· sable. Cierto que no es responsable, pero no está sometido á ella de tal modo que no pueda librarse: puesto que la sabe juzgar y la condena, conoce que es mala y es libre de no obrar segun los principios que ha recibido. Discúlpase asimismo con el ejemplo: clice que todo -el .mttndo ~o hace y que es preciso obrar como todo el mundo; en·or tambien; una sociedad de hombres no es una manada de carneros, sino la reunion de séres moralmente independientes; trabajando en la obra comun tiene cada cual su tarea y cada cual su parte de iniciativa. Todas estas maneras de decir expresa·n una misma idea y no son más que disfracesó formas diversas de un mismo error bien conocido con el nombre de fatálismo, que conduce al hombre á r.enunoiar su propia libertad. Si el hombre es el •único que tiene en la tierra el conocimiento del bien y del mal, si se le ha concedido .la facultnd ae escoger entre uno y oti!O, si es un ente moral, un agente responsable, no puede serie permitido hablar del destino ni e,·oca'r influencias ex·teriores, cuando ha sido dueño de obrar segun su voluntad. Para las faltas leves eomo para los verdaderos crimenes, que por debilidad ó por cobardía comete el hombre, quiere siempre hallar justificacion ó disculpa. Un hombre está. acabado por el sufrimien· to, por el dolor; ha perdido todo, fortuna,

da nada, que no tiene nada que hacer en la tierra, que le es permitido buscar un remedio sup1·emo á sus males. Este remedio, es la muerte voluntaria, el suicidio, y cree justificarse este acto diciendo que es un acto de valor! Sí, sin duda, se necesita cierto valor para desafiar la muerte; pero cuando ent1·e dos partidos se escoge el que necesita .ménos energ·la, no .hay '\¡:erdadero .valor..: se necesHa m6nos para morir ,una sola vez que para morir mil ;<;reces sopor.tando heróicamente, como hombre de corazon, los dolores de la vida. Ved aqui sobre este propósito algunas palabras de Juan Jacobo Rousseau, dirigidas á un jóven que por una pena de amor, como frecuentemente sucede, ha pensado en el suicidio. «.Jóven insensatQ, exclama Rousseau, si queda en tu curazon el menor sentimiento de virtud, >-en y te enseñaré á amar la vida. Cada vez que te ocurra abandonarla dí para tí mism o : llaga yo azm antes de 'llWrir 1f1Jut buen-a accion! ... En seguida ve á buscar alguu in eligen te para socorrerle, algun infortunado pa.ra consolarle~ algun oprimido para defenderle. Si esta consideracion te detiene un dia, te detendr·á al siguiente, y al otr·o, y toda la vida. Si no te detiene, muere, eres un mal vado.» El suicidio, en efecto, puede decirse que es un t•o bo á la familia, á la pátria, á la humanidad, á quien el hombre se debe, Y un acto por el cuaLel hombre se sustrae á todos sus deberes no puede justificarse :y mucho ménos elogiarse. La preocupacion que le escusa debe tigurar entre los errores que no perjudican solamente á quien los comete, sino que tienen consecuencias funestas para los demás. Los errores perjudiciales al prójimo tienen por causa principal nuestro amor propio ó nuestro egoismo bajo la forma bien conocida del orgullo. No hablo del orgullo del hombre en general, que se cree el dueño y jefe de la creacion entera y que á título de tal se permite tantas ilusiones impias; hablo del orgullo de raza

~:.·_g....:·~-s-,_p_a_d_en-te.s__;_p_a_r_e_ce__q_u_e_n_o- le_q_u_e·_ __qu_e_ .;:.-h_a_h_e_c_h_o_c_omr rios de sangre por l : J

fUNDACIÓN JUANELO TURRIANO

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- - - - ______L_o_s_C_o_n_o_c_l__m_i_e_n_l_o_s_u_·-t-il_e_:::;-.----------5-;ª~ de comun con las castas inmobles é inYa- 1 conquista 6 por la persecucion; me refiero á este otro orgullo, porque tal es la que riables del Odente, del Egipto y de la India; son diferencias más 6 ménos acen- 1 pudiéramos llamar preocupacion contra tuada::;, siempre variables y que pueden i las razas de color, por cuya causa algunas pet·souas creen aun que puede justifi- repararse, el pobre (le hoy, Iludiendo ser el rico de mailana, del mismo modo que cm·se la esclavitud de los negros. El orgullo es tambien el que alimenta por reveses imprevistos el rico de la vis pe· ra puede caer al dia siguiente en la polas pt•eocupaciones de nacionalida'd, rebreza. servando para la nacion á que se pertenece Sin embarg·o, por variables que sean todas las virtudes, todas las cualidades, todos los triunfos y g·lorias., así en el pa- estas diferencias y estas clegigualdades, sucede con frecuencia que el homure se sado como en el porvenir, y negando todo á los países extranjeros, como si el verda - habitúa, y razonando como si debiesen dero patriotiilmo, virtud de las almas bien durar siempre cae en los más lamentables errores. nacidas, consistiese en ser ciegos respecto Los que están, por ejemplo, colocados de nosotros é injustos para los demás. en lo alto de la escala de la fot·tuna y de Las preocupaciones de casta mantienen los honores, se enorgullecen con sus veneu la Inuia la de los infelices párias. Son tajas accidentales, y su vanidad les conla escoria de la nacion, objeto de despre duce á veces á despreciar á los que tiecio y de disgusto para todo el mundo; sénen que tt·abajar para vivir; estos últires degradados que por la condicion á que se les relega injustamente y por una cruel- mos, por su parte, olvidando lo que puede la energía inteligente del hombre en dad abominable concluyen por aceptar su situacion y degt·adarse cada vez más en una sociedad bien organizada, desesperan á veces demasiado pronto de su conlugar de entl'ar, como todos los miembros de las naciones civilizadas, en la gran dicion, indignándose á la vez de su infecorriente del progreso universal. rioridad y de la felicidad de los que juzgan La servidumbre que durante tanto tiem- más favorecidos. Et·rct•! et•ror profundo! po ha existido en Europa recuerda la anLos elementos esenciales de la felicidau de forma una tigua exclavitud de la que es un sér tal como el hombre, así como los media, edad más suave. Los siervos, en la titulas de su gTandeza moral, la virtud, eran los vencidos de la vispera que se con- el heroísmo, la tranquilidad de la concienvertían en súbditos y vasallos de un bárcia, son comunes á todos los estados, á tovejaciones. baro vencedor, sometidos á mil das las condiciones. «La vit·tud , decía Felizmente vá desapareciendo hasta el Platon, la virtud no tiene dueilo; pet·tenece á quien la honra, es de quien la -último resto de esta odiosa desigualdad, y en la mayor parte de las naeiones civilibusca!» Por consiguiente, la verdadera como la verdadera felicidad, grandeza, ante zadas todos los hombres son iguales merced de los sncesos exteriola á está no como la ley como ante Dios. Solamente, hay difet·encia entre los dones naturales, res, ni se halla donde nuestra imagK!acion como hay diferencia en el mérito real de extraviada quiere colocarla. La vanidad ofendida y algt> de brutaliadquiricada individuo, en los derechos es decirlo,-han dado oridad,-preciso como dos, en la produccion de su trabajo; en nuestras sociedades mántenido y gen 6 más se halla colocado en circunstancias de los capreocupacion gran la modernas accidentes á ménos favorables y sometido arraigada tan preocupacion honor, de sos previsus de toda especie que destruyen siones , resulta de todo y resultará siem- en otro tiempo, que ha dado lugar al pro verbio: «Un bofe·ton vale una estocada.» pre que hay diferencias y desigualdades de fortuna, de condicion y de posicion so- .Gracias al buen sentido público, el duelo, esta sangrienta locura en que la necedad cial. Estas desigualdades, por lo demás, y el ridículo disputan con lo odioso, tiende nada tienen no son fijas é inmutables; no

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__ _ ~s _ y útiles. _ _~ Conocimientos f _ _ Los ~

á desaparecer y desaparecerá bien pronto

de nuestras costumbres. Ojalá pudiese de· cir ott·o tanto del más terrible azote de los pueblos , de la guerra, que tan frecuentemente es promovida por un falso punto de honor!. . . . . . . . . . . . . Y cuáles son los medios para destruir tantos y tan funestos errores'? Consisten únicamente en combatir con energía nues· tra ig·norancia y nuestras pasiones. J?'odrá vencer su propia ignor-ancia aquel que empiece por reconocerla; habrá destruido asl la peor de las ignorancias, la que se ignora tí si misma. Saber que no se sabe,

CONOCI~UENTOS

decía Sócrates, es el principio de la sabiduria. El que sabe que no sabe está prevenido, en general, contra toda opinion temeraria, y se siente estimulado á buscar detenidamente la verdad. En cuanto á nuestras pasiones, en interés de la verdad y de nuestra inteligencia, asi como en interés de nuestro corazon y de nuestro sér entero, debemos tam· bien combatirlas y dominarlas, sino para estirparlas, porque no es posible, para ar· reglarlas y reducirlas á lo que deben ser segun las leyes de la naturaleza y los pla· nes de la Providencia.

DE QUIMICA.

EL FÓSFORO.

Se daba en otro tiempo el nombre de

jósjo1·o, voz derivada de dos palabras griegas que significan Uevo hu, á todos los cuerpos dotados de la propiedad de lucir en la oscuridad. Este nombre designa en la actualidad un cuerpo simple, sumamente inflamable, luminoso en la oscuridad, de olor y sabor parecidos al del ajo . Este cuerpo se descubrió en 1677 por un negociante de Hamburgo llamado Bt·andt. Los detalles del descubrimiento son muy curiosos y agradará á nuestros · lectores conocerlos. Brandt se había dedicado á la alquimia, como tantos otros en aquel tiempo, para restablecer su fortuna, descubriendo la picd1·ajilosojal, es decir, un procedimien· to q uimico para hacer oro. Buscaba este te~oro en los orines, segun un raciocinio absurdo, entonces en moda entre los alquimistas, á saber: «La piedra filosofal forma parte de las cosas que existen; la orina es un mundo en pequeño (microcosme) que contiene pequeñas cantidades de todo lo que existe; luego en este cuerpo debe hallal'se la piedra filosofal.» Desti~

laudo el resíduo de la evaporacíon de la orina, Brandt obtuvo un cuerpo luminoso en la oscuridad, y creyó que seria la famosa piedra ; pero pronto se convenció de que dicho cuerpo no operaba la t?·asmuta· cion de los metales ordinarios ó viles en metales preciosos ó nobles. Kunckel y Krafft, habiendo oído hablar del descubrimiento del alquimista de Hamburgo, se asociaron para comprarle el secreto, pero Krafft tomó la delantera, trató sepa· rudamente con Brandt y le obtuvo por doscientos reichsthalers (unos cuatro mil reales), vendiéndola á su vez, en deta1le, en Holanda y en Inglaterra. Ku:úckel, indignado de la traicion de su asociado, resolvió buscar por sí mismo la preparacían del fósforo. No sabia de este maravi· lioso cuerpo sino que Brandt lo había descubierto trabajando con los orines; sorne· tió, pues, esta materia á todos los_tratamientos imaginables, y al cabo ,de dos años consiguió obtener el fósforo. Este descubrimiento le inspiró tal entusiasmo por los prouuctos extraídos de la orina, que con frecuencia decía : «Si se cono- 1 f&J

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Los Conocimientos útiles. ciese el valor de este líquido daria pena el ver perderse una gota.» La preparacion del fósforo por los procedimientos de Brandt y de Kunckel era muy repugnante, y además, muy difícil de verificar. Era preciso tambien evaporat· una enorme cantidad de orines -para obtener una muy minima del nuevo cuerpo. En 1'769, dos químicos suecosdescubrie· ron que existía el fósforo en los huesos de los animales, y dieron uu procedimiento que no se ha. hecho despues más quemodificar ligeramente, con el cual se obtiene el fósforo en gran cantidad. El procedimiento es el siguiente: Se queman los huesos á fin de carbonizar las partes orgánicas (gelatina) para no obrar despues más que sobre la parte térrea (fos· fato y carbonato de cal). Se reducen á polvo muy fino, al cual se añade agua de modo que forme una papilla muy clara; se echa despues , poco á poco, casi tanto ácido sulfúrico como polvos de hueso haya y se agita la mezcla. Se obtiene de este modo ~una papilla espesa, despues de una efervescencia considerable, debida al desprendimiento de ácido carbónico. Se lava luego la masa con ag·ua hirviendo y se obtiene en filtros el sulfato de cal. Se eva· pora este liquido, y el residuo que se obtiene , mezclado con car bon y fuertemente calentado en aparatos particulares, dá vapores de fósforo que se condensan para

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hacer pasar esta sustancia al estado liqui· do y dcspues al estado sólido. No nos detenemos en exponer con todos los detalles la forma de los aparatos para obtener el desprendi~iento de los vapores, su condensacion, etc., así como muchas precauciones que deben tomarse para la preparacion; basta con las anteriores in· dicaciones para la ligera instruccion que pretendemos se obtenga con la lectura de estas líneas. El 'fósforo libre existe en el cerebro de los mamiferos y especialmente en el del hombre ; en la .albúmina y en la fibrina de la sangre; en las lechecillas de las cat·· pas, arenques, etc. En estado de com binacion con el amoniaco 6 con la cal se en· cuentra en la orina, en los huesos , etc.; tambien existe en algunos minerales. El fósforo puro es un cuerpo traspat·en· te, sin color, blando' como la ce m ; es más pesado que el agua; se funde muy fácilmente. El fósforo debe manejarse con mu· chas precauciones ; el calor de la mano, el más ligero roce bastan para inflamarle, y las quemaduras que causa son muy crueles. Se le debe conservar y manejar en el agua, en cuyo líquido es insoluble. La propiedad que posee el fósforo de inflamarse por el rozamiento ha hecho que se emplee en la fabricacion de losf6sfo'J·os, operacion de la industria que acaso será objeto de otro articulo. F.

CANO.

CONOCIMIENTOS DE HISTORIA NATURAL.

EL CAMELLO,

Buffon ha dicho: «El oro y la seda no son las verdaderas riquezas del Oriente: el camello es el tesoro del Asia.» Y estas palabras son muy exactas. El camello, en las comarcas en que se multiplica, pro~rciona á lo~habitantes una multitud de

productos; les alimenta con la leche, más abundante que la de la vaca, y con la carne, que en los camellos jóvenes es muy buena; les viste con su pelo, más largo y suave en algunas razas que nuestras más estimadas lanas; los habitantes emple:Ja·

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-~_.. 1/ ~o__________________L_o_~_Q_a__o_n_o_c_t_·rn__i_e_n_t_o_s__ú_t_il_e_s_._______________-~~~ el estiércol de este animal para cama de los animales, y como combustible para preparar sus alimentos; sacan de su exr.remcnto la sal amoniaco; le emplean como bestia de carga, y principalmente para hacer trasportes y viajes en el desierto. Especialmente como bestia de carga, el camello es de una grande utilidad á su propietario. Este animal solamente ha po· elido hacer l1abitables las át·idas comarcas en que el árabe ha encontrado siempre un nsilo para su salvaje independencia; solo por él se han podido relacionar con el comet·c.io pueblos separados por océands de nrenn; asi que los orientales, en su lengunjc figurarlo, le llaman el na1Jio del dcsie?·to. Debe este añimal sus ventajas á dos circunstancias particulares: la conformacion de sus piés y la extraordinaria sobriedad á que se le acostumbra. La sobriedad del camello es. en efecto notable, pero debe decirse que en gran parte es una cualidad adquirida, no natural, y bajo este aspecto, los camellos criados para vivir en los desiertos de la Arabia y del Afl'ica son muy superiores á los que habitan comarcas más favorecidas por la natnmleza. Los criadores les adiestran desde pequei1os: cuando el crecimiento del animal ha terminado, empiezan á ar.reglar la cantidad y las horas de sus alimentos, disminuyendo aquella g·radualmentc y aumentando el intérvalo entre una y otra comida: se les acostumbra principalmente á pasar sin beber, y con esta cducacion se logra que puedan soporta¡· una abstinencia que es verdaderamen· te admirable y dificil de comprender. Se sabe, en efecto, de una manera positiva, que un cam~llo cargado con ochocientas 6 más libras, caminando diez leguas por dia bajo un sol abrasador, no toma por todo alimento más que un puñado de gra· no, algunos dátiles 6 una pequeña pelota de maiz , y en cuanto á liq uidos, pasa con frecuencia ocho 6 diez días sin beber. Al cabo de este tiempo, si pasa á las inmedia· ciones de algun manantial lo conoce y descubre aun cuando esté distante dos kilómetros, y corre á saciarse para apagar

la sed pasada y prepararse para la que ha de pasar. Cuentan algunos viajeros que los carne· llos de las caravanas, cuando llegan á un abrevadero, despues de haber atravesado durante mucho tiempo un gran desierto y haberse puesto en un estado de demacracion extt·ema, cambian rápidamente de aspecto adquiriendo una gordura general despues de satisfacer su sed,. hasta el punto de ponerse desconocidos. Esta extension de todo el sistema celular no puede ser producida sino por una absorcion inmediata del agua que llega al estó· mago y se propaga á todo el organismo. Los camellos no hacen solamente provision de agua en los momentos de abun dancia; han reciuido taro bien el don de reservar una cierta cantidad de alimentos sólidos que encuentra el organismo cuando la necesidad se hace sentir. Las lupias grasosas dorsales parece que hacen este papel importante: cuando el camello está privado por algun tiempo de ·su racion ordinaria, estas eminencias disminuyen, y despues de un largo y penoso viaje no se encuentra en su lugar más que una es];!ecie de bolsas formadas por la piel, que cuelg·an á lo largo del lomo, además de enflaquecer al mismo tiempo todo el cuerpo y disminuil· rápidamente sus fuerzas. Para que estos animales puedan servir bien, es preciso que tengan un cierto gra, do de gordura i los mercaderes que hacen el viaje de Berbería á la Etiopía parten con camellos bien gordos y capaces de g·ran carga; 6. su vuelta estos mismos ani, males están excesivamente enflaquecidos y débiles. Los mercaderes los venden entonces á bajo precio á los árabes, que se encargan de engordarlos y hacer que adquieran nuevamente su vigor. No es empleando la fuerza como parece que estos animales se han sometido al hombre: á pesar de la costumbre que tienen de obedecer, la violencia les irrita, y si se emplea con ellos malos tratamientos no tardan en vengarse ; sus dientes caninos, largos y cortantes, son las poderosas armas de que se sirven. Una gran disposicion á la confianza por su parte y mucha

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suavidad de parte del hombre, han podido hacer que este animal se acostumbre poco á poco y adquiera la docilidad pasiva que tiene. Las crias, que nacen con los ojos abiertos, maman cerca de un año; pero cuando se quiet·e obtener animales vigorosos, se les deja mamar y pastar libremente hasta la edad de cuatro años; en esta época se empieza á cargarles y hacerles trabajar. De otro modo hay exposicion de bastardear la especi~, y este resultado se manifiesta actualmente en las posesiones de los ingleses en la India, donde se emplean muchos camellos y se les hace trabajar muy pronto. Su entero desarrollo no tiene lugar hasta los siete años , y la duracion de su vida es de cuarenta á cincuenta años. Las callosidades que se observan en los adultos en las muñecas, en las rodillas y en P.l esternon , no se desarrollan sino con la edad ; en los camellos recien nacidos no se nota la menor señal; pero como estos animales se echan naturalmente sobre las partes en que nacen estas callosidades, se les presentan pronto. No debe creerse que se le enseña al camello �� echarse asi para cargarle más cómodamente; lo probable es que el hombre se haya aprovechado de esta cualidad natural y haya enseñado al animal t\nicamente, á echarse cuando se lo ordena. . Los camellos pe;;tenecen al antiguo con·tinen te y se encuentran principalmente en

Asia y en Africa en una zona de trescientas á cuatrocientas leguas de ancho, que se extiende desde la Berberia á la China: hácia el Sud , parece que estos animales temen la zona tórrida y se detienen donde se empieza á encontt'ar el elefante. De las dos especies ·admitidas en este género de animales, la una pat·ece que prefiere los climas templa<los, la otra habita con preferencia los paises cálidos. Por lo demás , la pátt·ia primitiva de estos rumiantes, como la del perro y del caLallo, nos es desconocida. Se comprende que estos animales, completamente domesticados, deben haber motlificado pr-ofundamente su especie ; así es que existen un g-ran número de razas que varían de talla, de proporciones y de pelo. Los camellos del Turquestan tienen, segun se asegura, dos met.ros y medio de altura basta la cruz, y en China se hallan algunos en que la altura no excede de la del asno. Buffon, fundándose en que todas las razas pueden cruzarse y dar origen á productos fecundos, no admite más que una sola especie, y considera la produccion de la bolsa ó de las dos bolsas del mismo modo que sus callosidades como marcas de su dome-sticidad. Pet·o la opinion de Buffon no es laque generalmente se sigue, . y se. admite con Lineo que hay dos especies en este género; el camello propiamente dicbo, 6 de dos bolsas., y el drome· dario ó camello de una.

EONOCIMIENTOS VARIOS.

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Sueño invernal de los animales. No se ha podido todavía dar una solucion satisfactoria sobre las causas que de~erminan el enfriamiento y estado de entorpecimiento á los cuales están entregados, du1·ante un tiempo más ó ménos considerable , los animales in ver~ nantes. No pudiendo el fl'io influir por si solo

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en este fenómeno, só cree que la inmovilidad voluntaria , la ausencia de la luz y del ruido contribuyen á él poderosamente , pero estas no son más que conjeturas. Hunter hace interve-· nir la falta de alimento en el estauo de invernacion, y otros autores á la carencia de oxíge-

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Los Conocimientos útiles.

no, lo cual no explica el fenómeno de una manera más clara; solamente se desprende de aqui un principio; y es, que la vida se conserva allí en condiciones diferentes de las definídas por las leyes fisiológicas de la ciencia del hombre. Créese haber notado que, aunque la temperatura de los animales que sufren el sueño invernal siga la de la atmósfera, permaneciendo sola.mente más elevada. en unos cuatro ó cinco grados centígrados , no pueden sin embargo continuar vl viendo cuando esta temperatura desciende á o•, ó próxima á este término; pero es preciso entonces que el frio atmosférico sea por lo mónos de 10 á 12•, y aun esta circunstancia no determina la muerte sino en un cierto núme¡·o de animales. Los reptiles , aun los más irascibles, caen en la soñolencia luego que el frío se deja sentir. Los cocodrilos de la Lui::siana y de la Carolina experimentan, se dice, una letargia tal, que se puode llegar á cortarlos en pedazos sin despertarlos. Algunos pueden, además, soportar sin peligro un grado de frío tan intenso, que sellan visto salamandras acuáticas, incrustadas en el hielo, dar señales de vida á. medida que este hielo se iba fundiendo . Las ranas y sapos, helados hasta el punto que sus miembros se hacen quebradizos , recobran asimismo la. vida en la época del deshielo. El salmon, en Groenlandia,, inverna entre el limo 6 lodo; los sollos, en los mares y golfos, donde se les encuentra reunidos en considerallle número y sumergidos en la más completa letargia. Las sanguijuelas, las náyadas y las lomb~·tcos se sepultan en el fango de sus charoos ó se hunden profundamente en la tierra. En los insectos , algunas especies , sea en el estado do larva ó en el de gusano perfecto, se entumecen aun en la época de "Q.na nutricion abundante. Las abejas experimentan este estado, pero un gran número de ellas perece durante las heladas. Las hormigas y las arañas terrícolas se hunden tanto más en el terreno cuanto más intensos son los primeros frios. Las crisálidas, ya sea que se hundan en la tierra, ya que se encuentren envueltas en un pelote sedoso y espeso, viven, hasta el momento de su trasformacion, en un completo entorpecimiento. Entre las aves, el petrel diablillo de la Guadalupe, el albatro.s de los trópicos, el cormoran del Cabo, etc., son ejemplos del sueño invernal. Un autor dice ..haber hecho constar por observuciones directas, que las golondrinas pasan el invierno en un estado de asfi-xia en el fondo

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de las lagunas y pantanos. Klein y Lineo han dado la autoridad de sus nombres á este fenómeno, y el mismo Cuvier dice lo siguiente hablando de la golondrina de las playas: «Par~ce cierto que se entumece durante el invierno, y tambien que pasa este estado en el fondo de las aguas de las lagunas., Fabricio, en su viaje por Noruega, afirma haber visto retirar del agua, por unos pescadores, enormes cantidades de golondrinas. El oso, la marmota, el murciélago, el erizo, elliron , la musaraña , la gerbasia del Canadá, el topo, el pucl'co·espin, el castor, el puerco de Indias, etc., ofrecen el fenómeno de la in vernacion; todos se retiran en la época correspondiente á los sitios más recónditos y oscuros de sus habitaciones; pero la ardiDa, el castor y otros hacen provisiones porque suelen tener desvelos pasajeros . El oso de Europa se duerme en los inviernos rigurosos; el del mar Glacial no experimenta su entorpecimiento más que en los meses de Enero y FeLrero. Algunos n!lturalístas creen que los animales cuyo sueiio es continuo, viven de la absorcion de la graso. que se ha acumulado particularmente en el omento ó redaño. Nada justifica esta opinion. La. accion nutritiva está de tal modo debilitada en estos animales, que desde luego el adelgazamiento provenente de su largo sueño es muy poco considerable; además, en la Jetargia del hombre no se advierte nadacque indique un hecllo análogo. >El entorpecimiento ó estado de letargia se manifiesta asimismo durante el verano en ciertos animales; en este caso es una pesadez estival. Las ge¡·basias del Africa austral pasan los tres meses de los grar.des calores en un sueño letárgico. "Algunas veces, dice 1\lr. Humboldt, si se dá crédito á los relatos de los indígenas del Africa meridional, se vé, á.Ias orillas de las lagunas, la arcilla 6 tierra húmeda levantarse en forma de terron; despues se oye un ruido violento semejante al de la explosion de pequeños volcanes cenagosos; la tierra levantada es Janzada en el aire. Aquel á. quien el fenómeno es conocido huye luego que se anuncia, porque una monstruosa serpiente acuática, ó un cocodrilo, sale de su tumba á las primeras lluvias que caen, y se despierta de su muerte aparente. Las extremas sequedades producen en los animales y en las plantas los mismos fenómenos que la ausencia del calor. Durante la sequedad, varias plantas de la

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Cuando las aguas pluviales llenan algun bnr· ranco 6 fosa, se ven apnTecer ~n él inmediatamente un número considerable de insectos quo se habían adormecido en esta fosa por efecto de su sequedad .

CRÓNICA.

CALEFACCION CON PBTRÓLEO.-La CalefaCCÍOD de las máquinas por medio de la combustion del aceite de petróleo, que se viene ensayando en América é Inglaterra desde hace algun tiempo sin éxito satisfactorio, ha tenido en Francia recientemente una aplicacion con excelentes resultados. El S del actual mes de Setiembre el emperador se ha trasladado de la estacion de Chalons al campo de maniobras, distante 28 kilómetros, en un tren conducido por una locomotora calentada por la combustlon del aceite de petróleo. Con igual buen éxito se aplicó en el mes de Junio pasado al movimiento de un barco de vapor que tambien montó el emperador. El problema se reduce á la produccion de vapor quemando sobre una placa de ladrillos el aceite que cae de un conducto terminado por una llave, con la que se regula la cantidad de líquido y la fuerza del vapot·. Dirigido este convenientemente por la tubería de la caldera produce la calefaccion y demás efectos subsiguientes y análogos a los que se obtienen con los combustibles hasta ahora empleados. Anuso DEL TADACO.-Desde hace algun tiempo

se viene agitando en varios paises, y especialmente en Francia, la importante cuestion de los males que causa al individuo y á la sociedad misma el abuso del tabaco. Nuestros lectores habrán tenido ocasion de ver más de una vez diversos escritos en q ue se examinan los inconvenientes del tabaco, tratando el asunto así bajo el punto de vista higiénico como económico y aun moral. En la vecina Francia

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g"n núme.o de P"''",. animad., dolmás

laudable deseo han concebido el proyecto de una institucion de temperancia como otras análogas hay ya establecidas en varias capitales de Europa con diversos objetos; en Inglaterra, por ejemplo, contra el abuso do las bebidas. Han fundado , pues, una Asociacion francesa contra el abuso del tabaco, cuyo objeto se resume en el primer artículo de los estatutos que dice así: ((Se funda en París una asociacion francesa con el objeto de ilustrar á los pueblos sobre los inconvenientes y peligros que resultan del abuso del tabaco.n Toda persona, sin distincion de sexo, edad, residencia ó nacionalidad, puede formar parte de la asociacioñ. Esta base de los estatutos conviene que sea co:10cida para que todas las personas que consideren útil el objeto que aquella se propone puedan contribuir á su más ámplia realizacion. FADRICACIO:-< DE FÓSFonos.-Para hacer imposibies los envenenamientos debidos á la negligencia, y los incendios determinados por el ft·otamicnto del fósforo contra un cuerpo duro cualquiera, basta simplemente invertir elórdcn de las p1·eparaciones que se hacen sufrir á las cerillas; esto es, que las cabezas se introducirán desde luego en el fósforo y despues en el azufre: siendo este último cuerpo insoluble en el agua, y no fundiéndose sino á i 10°, im pE!dirá que se disuelva el fósforo en el líquido en el cual las cerillas pudieran caer ; por otra parte el frotamiento algo considerable que deLerá hacerse experimentar á la cerilla para separar la capa de azufre, con el objeto . de obtener el fuego,

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Los Conocimientos útiles.

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cendios que resultan con tanta frecuencia del contacto de las cerillas con otros cuerpos duros. Este método de preparacion tan sencillo, debido al fabricante francés Gaillard 1 produce muy buenos resultados. ÜADLES SUOMARINOS.-lnglaterra está enlazada con Irlnndn por cuatro líneas submarinas. Las dos prirne¡·as parten de Estanraer1 aldea escocesa á 20 kilómetros do Wigton , en la bahía de Loch-Hian, para terminar una en Oarrich-FergttS, en Irlanda , sobre la bahía de este nombre, en el condado de Autrim; la ot.ra termina en Bolfast, la gran ciudad manufacturera del Ulstcr !J;.a tercera línea vá desde la pequeña ciudad de IIoly-Head , en el país de Galles, á Dublin; la cuarta de Haverdfor-West, ciudad del condado de Pemvroke, en el Vest- Cieddan , á Woxford, capital del condado de este nombre en Irlanda. En el mar de Irlanda la isla de Man está enlazada con Wlliteaven. En el Océano las islas anglo-normandas de Jet·sey, Guernesey y Auriny están enlazadas por dos cables. En el mar del Norte , el pequeño puerto de Oromer, cerca de Norwich , es cabeza de línea para dos cables: el Sleswig y el de Emden , en Ilannover, en el golfo Dollart. Dos cables enlazan á Inglaterra con Holanda y terminan en Harlem , partiendo el uno de Lowestoft y el otro de Yoxford . Inglaterra se comunica con Dinamarca por otra linea 1 y con la Bélgica por el cable de Ostende á Douvres. Dinamarca, por su parte , se enlaza con las islas de Leeland y de Fionia al continente. La Suecia comunica con la Prusia por un cable, que parte de Trelleborg por los puntos de Dalmohus y Oristianstad, antigua provincia de Scania 1 para terminar en las cercanías de Stralsund en Pomerania. En el Mediterráneo un cable enlaza las Balea-

res con E,spo.ña, de Barcelona á las islas de Mallorcn, Menorca ( Mahon) é Ibiza. El cable de Piombino enlaza la isla de Elba con Italia. El cable de Sicilia se ha prolongadó hasta Malta, 'fripoli, Beughazy y Alejandría. Se prepara la union entre el Oriente y el Occidente por medio de la gran vía de las Ivdias y de la China. • Dos cables unen á Europa con Asia por el Bó.:;foro y los Dardanelos. Franc~a se comunica pot· el Océano con Inglntel·ra p.or tres cables, de 13oulogne á Falstkone, de Oalais á Do u vres y de Dieppe á New haven ; y en Bretaña existe otro pequeño cable que enlaza á Oontances con la isla de Jersey. En el Mediterráneo, Francia no ha llegado aun á enlazarse con la Argelia ; pero el nuevo cable que vá á partir de Niza, para atravesar la Córcega y terminar en la Calle , se instalará dentt·o de breve tiempo. EL CLOROFORMO Y LAS ADEJAS.-Se acaba de emplear en Inglaterra un nuevo medio para sacar la miel de las colmenas. Se reduce á c!OI·oformizur las abejas. Se coloca cerca de la colmena una tabla cubierta con una tela gruesa : se pone en medio de la tabla un plato que contiene el cloroformo en cantidad proporcionada al tamaiio de 1~ colmena-la cuarta parte de una onza para las mayores-y se cubre el plato cuidadosamente con una tela metálica para impedir el contacto inmediato de las abejas con el cloroformo . Despues se levanta la colmena de latabla donde está colocada y se pone sobre el cloroformo ; en ménos de veinte minutos las abejas duermen con un sueño profundo y no queda una sobre los panales; cubren toda la tabla. Se saca la miel, se retira el cloroformo, se vuelve á colocar la colmena en la tabla, y las abejas, al despertarse, se apresuran á colocarse en su morada.

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M.\DniD.-lmp. il oorgo de F. Roig, Arco de Sta. Mor!o, 39.-Dír·ector y edilor •·es,,onsable, FnANCtsco

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\ CO~OCIMIENTOS

DE FISICA. 1

LA ELECTRICIDAD.

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El siglo XIX, comunmente llamado del trasmutacion de los metales y aspira á vapor, con igual 6 mayor motivo pudiera descubrir el s1~bstractunn 6 esencia de la denominarse de la electricidad: de la elec- materia, y á definir el q1tid divim&m de la tricidad, silenciosa, dócil y rauda mensa- composicion y estructura intima de los jera, en cuyas alas vuela el pensamiento cuerpos ; y el médico ·e ntusiasta 6 visiona· humano, é instantáneamente casi se tras- rio que á toda costa quiere sorprender el mite de un confin á otro de la tierra; foco secreto de la vida, devolver la vista á los de luz vivísima y especie de sol en mi- ciegos, el oido á los sordos, la activiniatura, cuyos rayos penetran la densa dad perdida al paralitico, y la existencia bruma de la costa, y á muchas leguas de . completa á un cadáver, para no pasar distancia advierten al extraviado é inde- plaza de locos, háblannos de las propieda· ciso navegante los escollos y peligros que des ya conocidas de la electricidad, y de le rodean y en los cuales pued.e fracasar y las que, sumidas todavía en los abismos perecer ; agente industrial eficacisimo en sin fondo de la ignorancia humana, yacen el desempeño de muy delicadas ��o pera- sin duda; y en la electricidad espernn ha· ciones y preparacion de maravillosos ar- llar los recursos inmensos 1}\le necesitan tefactos ; instrumento de investigacion y para realizar sus proyectos, si racionales análisis precioso, por ejercitadas manos y plausibles hasta cierto limite 6 punto, empleado, y con sábio discernimiento di- muy poco remoto, insensatos y ridiculos, rigido; recurso terapéutico supremo á que nos parece, considerados en general, 6 en toda su extension y amplitud, y én sus en dolencias desesperadas y desesperadoras se apela, administrado con prudencia múltiples é incomprensibles detalles. Pero ¿,qué es esto llamado .elect1·icidad~ suma, como único medio, sino de curacion , de consuelo y transitorio alivio; toEsto lie que todo el mundo habla, como fuerza misteriosa, en fin, que agita y si fuera la cosa más vulgar y conocida, trasforma á todos los cuerpos ; que por bajo cuya accioné influencia vivimos, que do quiera parece, circula y bulle; igno- como el aire y la luz ansiosamente aspirada 6 desconocida ayer; á la que mil ex- ramos, productor de tantas maravillas, travagantes efectos, sin contar los· otros nuevo y poderoso vínculo social, y de que tantos y tan sorprendentes efectos se esmH no ménos extraordinarios que realmente produce, se atribuyen hoy; y de la peran y vaticinan de continuo'! ¡Qué es la cual no hay prodigio mecánico, ni proyec· electricidad! Franca y lealmente hablando, lector, to alguno científico, por fantástico y absurdo sea, cuya realizacion no se aguarde no lo sé; ni sospecho siquiera lo que sea; ni abrigo confianza de saberlo nunca. Ello confiadamente en lo porvenir. El físico, en efecto, que pretende ele- es algo, como el calor y la ·l uz; algo, creo, distinto de la materia tangible y pondera· varse hasta la region de las nubes, y volar como vuelan las águilas, 6 sepultarse ble; algo más sutil que el flúido aéreo 6 gaseoso, ménos denso y grosero ; algo bajo las encrespadas olas del mar y dejar como etéreo y de un órden superior, emaestupefactos y atónitos á los peces; el quínacion inmediata de la divinidad y soplo mico que, acariciando en su mente l~ antiguas creencias alquimistas, sueña en la celeste que vivifica el mundo y le preser0 9 Octubre 3 ue 18G8. TOllto 2. ·------------------~ ©~---------------------------

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va, de consuno con otros algos muy pa· recidos, de volver al estado de cáos. ¡Qué es la electricidad! Repito que no lo sé. Si se me preguntase lo que no es, acaso me aventuraría á decirlo, no sin riesgo tambien de equivocarme y desvariar; pero á la pregunta afirmativa, que vale tanto como cualquiera de estas otras: por qué los cuerpos caen húcia el centro de la tierra; por qué sus partecillas gravitan unas hácia otras, y se atra€'n, y con estrecho abrazo se adhier en, como impelidas por un r ecjproco é il'resistible amor; ó por qué muchas veces se agrupan en un órden y con una simetria sorprendentes por su belleza y constancia; ingénuamente confieso que no sé qué contestar, á no repetir , con ligeras variantes, la respuesta de aquel á quien se preguntaba por qué el ópio provoca ó iuduce á dormit•, y enfáticamente decía:

Á •

cho lo dudo. Pero si tú, lector, me prestas tanta atencion como cuidado y esmero he de emplear yo en tratar de complacerte, acaso no perdamos el tiempo por completo, ni tú leyendo, con ánimo de aprender algo, lo que yo escribiere, ni yo, que de maestro la echo, estudiando mucho para poderte enseñar muy poco y cooperar de este modo, segun la medida de mis fuerzas, á realizar el generoso pensami~nto que á la creacion de Los CoNOCIMIENTos Ú'riLES ha presidido.

n.:

Asi como el calor y la luz brotan ó sur· gen del seno de la materia ordinaria fro tando violentamente uno contra otro dos cuerpos distintos, el eslabon contra el pedernal, el eje de una rueda contra el muñon ó abrazadera donde gira, el fósforo quía ltabet VÍ'r tutem dormiti1Jam. contra una superficie cualquiera, áspera Y, á pesar de no saberlo, y por consíy rugosa, así se produce tambien, excita g uiente, de no poder decir qué es la elecó mamfiesta la electricidad. tricidad, si un flúido independiente de la Frotando, por ejemplo, repetidas veces materia ordinaria, ó una propiedad inheu.na barra de lacre con un trapo de lana ó r.eote á esta ; si un algo impalpable como un pañuelo de seda, la barra y el trapo, el aire, millares de veces enrarecido, ó un no solo se caldean, sino que se elect1·izan , simple movimiento ó vibracion de otro ó adquieren una propiedad maravillosa algo no ménos misterioso, llamado éter, que ninguno de aquellos cuerpos poco aoco el que se supone flota el universo mates poseía 6 manifestaba : 1~ de atraer y terial como bajel ó escuadra numerosa y levantar los cuerpecillos ligeros, como dispersa de bajeles en medio de un océano pedacitos de papel , filamentos de pluma, sin limites; á pesar de mi ignorancia bolitas de corcho ó de médula de sauco, y completa en este punto, pr etendo, lector , otra multitud por el estilo, colocados á hablarte de la electricidad. corta distancia suya. t,Qué te diré que pueda interesarte y Además , aproximando la barra de lacre merezca cautivar, por breves momentos fuertemente electrizada al rostro humano, siquiera, tu atencion y excitar con provenótase en la ft·ente y las mejillas una sencho tu noble curiosidad de saber'? sacion particular, análoga á la que proLo que los libros dicen simplemente, duciria una tela de araña esteodida por aunque muy compendiado y en los térmi- la cara á guisa de antifaz; y si á la region nos más claros y sencillos que me fueren frotada se acerca la mano, con ánimo de ocurriendo. A exponerte aspiro cuáles agarrar por alli la barra de lacre, expeson los signos característicos y principa - riméntase una conmocion súbita y sor· les efectos de la electricidad ; y cómo esta prendeote, percibese en la oscuridad, al fuet·za se engendra ó produce, acumula, propio tiempo, una chispa 6 centella que propaga y obra, ora expontáneamente, pasa de la mano al lacre, ó vice-versa, y ora obediente á la voluntad y conforme á óyese un chasquido seco y tambien caraclos deseos y planes del hombre. ¿, Conseteristico. guiré realizar mis buenos-propósitos'? Mu-_ -~E-1 fulgor azulado que la electricidad ~

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Los Conocim ientos útiles.

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asi excitada despide y el chasquido ó chis· porroteo que produce se observan en la oscuridad muy fácilmente con solo pasar la mano, seca y caliente, por el lustroso lomo de un gato doméstico . A las pocas fricciones la piel del animal se eriz;a y despide millares de chispas azuladas y muy fugaces, acompañad as de una especie de crujido ó múltiple estallido, incomparable con otro alguno. Esta facultad de electrizarse por el frotamiento ó de adquirir la virtud atractiva mencionada , y de producir el fulgor, el ruido y la conmocion orgánica referidas, no es exclusiva de alg·unos pocos cuerpos, sino general ó universal, por el contrario. Notóse primeramen te, siglos antes de nuestra era, en el évmba9· amarillo, elect'l·on en g·riego, de donde procede la pala· bra elect,riciclail; y sin necesidad de adoptar precaucion alg·una prévia, se desenvuelve por el mismo procedimiento en la piel de gato, en el cristal, en el diamante, en las telas de lana y seda , en las plumas de ave, en las crenchas de pelo, enlama· d'éra desecada, en el papel, en el azuft•e, en las diversas g·omas y resinas, y en o~ra multitud de sustancias. Cierto que, frotados como el lacre, los metales no adquieren la propiedad de atraer los cuerpecillos ligeros colocados en torno suyo, y que en este concepto parece forman una excepcion muy importante de la regla general mencionada; pero si en un pedazo, esfera, cilindro ó tubo de cristal ó de resina se incrusta ó introduce por uno de sus extremos una varilla metálica ; si con la mano izquierda se coge despues la resina, y con la de· recha, para mayor precaucion, enguantada de seda, se frota con un trapo ó pañuelo de lana la varilla, esta se electriza tambien, como una barra de lacre ó un tubo de cristal, sometidos á la misma prueba, se hubieran electrizado. La necesidad de interponer entre la mano y el metal que se desea electrizar un cuerpo, como la resina, procede del motivo siguiente. - Así como un pedazo de madera, encenÁ dido por una punta , impunemente ó sin

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quemarse, ni sentir la menor incomodidad, puede agarrarse por la otra, y una barra de hierro, candente por un extremo, abrasa tambien por el opuesto, fenómenos ambos que se explican, como el efecto so· porífero del ópio, diciendo que la madera no conil1tce ó aisla el calor, y el hierro le conduce ó deja p~sar por el interior de su masa,- asi ciertos cuerpos , electrizados por un extremo, se conservan en estado natu·ral en el otro, muy poco distante del primero, 6 se oponen, con g¡·ado variable de energia, al movimiento 6 propagacio n de la electricidad ; y otros, por el contrario, se electrizan por completo, é instantáneamente casi, frotados y electrizados en cualquiera de sus partes. Ahora bien : el cuerpo humano, y muy especialmente cuando la piel se halla impregnada d~ sudor, pertenece á la seguu· da categol'Ía; y, por eso, cuando con la mano izquierda se s.ujeta una varilla metálica y con la derecha se frota esta para electrizada , la electl'icidad realmente des· prendida 6 excitada en el metal pasa en el acto á la mano, se difunde por todo el cuerpo, y fluye á la madre Tierra, donde se dispersa y pierde al parecer ; de modo que el metal, al concluir la operacion, se encuentra como al empezarla , desprovis· to de electricidad 6 de la virtud atractiva que, oponiéndose á la propagacio n y difusion externa de aquella fuerza, mediante uua barrera de cristal ó de resina, tan fácil hubiera sido comunicarle. En realidad, pues, no existen , como durante mucho tiempo se creyó, cuerpos eléct1·icos y 9W eléct1·icos; pero si hay cuerpos aislailo'l·es y otros conil1tcto1·es de la electricidad , 6, mejor dicho, cuerpos que dejan pasar la electricidad sin opoñer al movimiento de esta fuerza resistencia alguna sensible ; otros que, como la arena y la tierra vegetal al agua, por tiempo variable la retienen y contrarian su tendencia á la propagacio n y difusion indefinida; y otros que, como la at·cilla compacta al mismo líquido, la represan y pre· sentan un obstáculo muy dificil de burlar. Aislador eléctrico perfecto no seconoce ninguno, sin embargo ; y por esta

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Los Gonocimien tos ü.tiles.

razon la electricidad excitada en cualquiera cuerpo, por muchas precauciones que para impedirlo se adopten, poco á poco se comunica á los inmediatos, y concluye por disiparse- 6 perderse por completo y en plazo no muy prolongado. A la clase de cuerpos bue?ws conducto?·es de la electricidad pertenecen todos los metales, ordenados, los más oomunes y de mayores y más frecuentes aplicaciones, como sigue: plata, cobre·, or.o, zinc, estaño, hierro, plomo, platina y mercurio. Y además el carbon bien calcinado 6 que dentro de un vaso de hierro hubiere experimentado una temperatura muy considerable y prolongada, 6 que, h,eclto áscua, se hubiere apagado repentinamente en el agua, triturado despues y reducido á masa campacta; la plombagina 6lápiz-plomo, que es un carbon mineral; las disoluciones acuesas, ácidas 6 salinas; el agua de mar, de fuente y rio, y aun de lluvia; el hielo y la nieve ; los vegetales y animales vivos, considerados en su conjunto; y la llama, el humo y los vapores acuosos, alcohólicos y etéreos. A la segunda clase de cuerpos nMdiana'mente conductores, continuacion natural de la primera, pueden referirse: las tierras y piedras ligeramente humedecidas; los óxidos met~\licos; los aceites ; las cenizas de vegetales y animales; el mármol, la porcelana, la madera, los huesos, el marfil y otras cuerpos más 6 ménos poroso.s é Mgromét?·icos, cuyas propiedades eléctricas varían con el distinto grado de humedad que, segun las ci,rcunstancias, poseen.

Y á la tercera : el papel ;·las plumas; el cabello; la lana; la seda; muchas piedras preciosas; el diamante, á- pesar de su identidad química con el carbon; la mica; el azabache ; el cristal 6 vidrio ; la cera; el azufre; las resinas; la gutta-pe'P.clta; el ámbat·, y la goma laca, que se considera como el aislador por excelencia. El aire seco de que la atmósfera terrestre se compone, como todos los gases permanentes, 6 que no han podido ser licuados todavia, y aun los vapores en estado de considerable tension, tambien pertenecen á la última clase mencionada;. y así, fácilmente se comprende debe suceder; pues si el ain fuese conductor de la electricida(l, la que en un cuerpo cualquiera se excitase 6 desenvolviese por frotacion 6 de cualquier otro modo, inmediatamente se dispecsaria por la atmósfera, el cuerpo electrizado recobraría en el acto su estado natural ú ordinario, y la existencia de aquel agente seria casi desconocida. Con el- calor y la humedad, el aire , sin- embargo, pierde hasta cierto punto sus pr,opiedades aisladoras 6 adquiere parcialmente las contrarias; y por eso, entre otros motivos, es en épocas de lluvia 6 niebla muy difícil la trasmision de los despachos telegráficos; y más difícil 6 costosa tamoien, aun en di as despejados, aquella tr.asmision de la electricidad desde el lugar donde se produce á la estacion. donde debe actuar ú ocasionar el efecto deseado, durante las calurosas horas del estío, que en el rigor 6 centro del invierno. MIGUEL MERINO.

(Se continuará.)

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1 CONOCfl\liENTOS DE GEOGfiAFIA. riidrogra fía terrestre. suponen en ellos desagües subterráneo s. Los más notables de estos lagos son el mar Caspio, el de Aral y el Muerto, en AGUAS ESTANCADAS . Asia ;· el de Tchad, en Africa, y el de Ti- · ticaca, en la América del Sur. El primero Cuando las aguas continentales se ven ocupa una extension supedicia-l. de 1.125 detenidas en su camino hácia el Océano por obstáculos difíciles de superar, se estan- kilómett·os cuadrados, y su altitud apenas · llega á 26 metros. can den.tro de los continentes y de las iscurso reciben no Tercera. Lagos que las, formando depósitos permanentes que alguno de aguas col'l'ientes y que manreciben, segun su importanci a, extension y profundidad, el nombre de lagos, lagu- dan, sin embargo, al Océano parte de su caudal por medio de uno ó más rios, que nas, estanques, pantanos y charcas. Llámase lago toda masa de agua más ó tienen en ellos su orígen. Estos lagos, que ménos considerable, cercada de tiert:as • han llamado en todos tiempos la atencion de los geógrafos, se suponen formados por todas partes. . por manantiale s que, situados en el fondo Los lagos son de cuatro especies: ó en las laderas de una especie de embudo, Prime'ra. Lagos, verdaderamente ~isse ven obligados á llenar este por comple· lados del resto de las aguas continentales, te antes de hallar una salida que conduzque ni reciben rió alguno, ni cuentan con desagüe visible. Estos lagos son de ordina· ca sus aguas al Océano. Algunos grandes ríos, como el Nilo y el Voiga, tienen su rio muy pequeños , de forma ch·cular, ocupan en algunos puntos los cráteres de orígen en esta clase de lagos, que se haHan situados á grandes alturas sobre el volcanes extinguidos , y su número es sunivel del mar, distinguiéndose por esta mamen te redüeido. Sus aguas provienen-, ia uno que se encuentra sobre circunstanc por lo comun, de las 11 uvias y de la fusion en Córcega, y cuya Rotando, monte el de las nieves qne los circundan, y se manpiés, ó sean 2.918 9.294 de baja no altitud tienen, por efecto de la evaporizacion y diferencia. corta con metros, tambien quizás de filtt'aciones ocultas , á Y ct~a1·ta. Lagos que reciben aguas un nivel que solo altera, aunque de una y que las mandan despues al corrientes de manera apenas perceptible , el influjo uno ó por varios ríos. Pertepor Océano las estaciones. clase las cuatro q uiotas paresta á neceo 8eg1vnda. Lag-os que reciben las aguas de los lagos conocidos, ménos, lo por tes, de uno ó de varios rios y que no tienen, e cada uno de ellos considerars pudiendo como sucede á los anteriores, desagüe al· que recibe todas fuente gran una como el guno visible. Ocupan, por lo general, inmediaciones sus de corrientes aguas las e s · ; interior de los g randes continentes mar. Y decial reunidas mandarlas para ménos hallan situados en mesetas más ó general solo lo en porque reunidas mos penelevadas que no tienen hácia el mar que toma desagüe un lagos estos tienen que diente algunasens ible, lo cual impide los rio s de importante más del nombre el las aguas pueaan abrirse paso, bastando penetran. aquellos en que un á s la evaporizacion para mantenerla Los más notables de estos lagos, que nivel casi constante. Algunos geógrafos

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Los Conocjmientos útiles.

cuentan en muchos puntos con manantia- para distintos fines. Los estanques constiles propios, se encuentran situados ~n el tuyen en nuestros jardines un elemento Canadá, la Siberia, la Suiza y la Italia de recreo. seten trional. Cuando los estanques están cubiertos y Se da el nombre de lagwta á una masa las aguas en ellos encerradas se destinan de aguas estancadas, de extension y pro- á los usos domésticos, se denominan a~t¡i· fundidad mucho menores que las de los ves, y se alimentan con las aguas plulagos, y que se acumula en los terrenos viales. · bajos, por efecto de las lluvias y de las Veamos, para terminar esta parte de · filtraciones, para evaporarse despues en nuestro tt•abajo, cuáles son los lagos más mucha parte' y hasta para desaparecer notables de las cinco partes del mundo. por completo durante las grandes sequías. Al paso que los· lagos de reg·ulares diEUROPA. met;~siones prestan á la agricultura, la industria y el comercio importantísimos ser· En J?usia.- El En ara, el Saina, el vicios , suministrando abundantes aguas Onega, el Ladoga, el Ilmen y el Peipus. para el riego de los campos vecinos y faLa altitud de estos lagos es muy insigcilitando las transacciones mercantiles ni:fican te : la del limen, que es entre topor medio de una navegacion más ó mé- dos ellos el más elevado, apenas llega á 33 nos activa entre los pueblos situados en metros. La magnitud superficial de los sus orillas y á sus inmediaciones, las la- mismos varia entre 1.170 kilómetros cuagunas son de m uy escasa utilidad, y hasta dt·ados que tiene el Enara y 16.400 con pueden constituir una verdadera calami- que cuenta el Ladoga. Este último mide dad para la higiene pública en tiempo de 201 kilómetros de largo por 112 de ancho. excesivos calores. En 81tecia.-El Macler, el Weter y el Llámase pantan() á una extension mayor Wener. El último de estos lagos, que es ó menot• de terreno bajo, cubierto de agua el mayor, tiene 153 kilómetros de largo estancada y con muy poco fondo, que por 80 de ancho y 4.500 cuadrados de suexhala de ordinario emanaciones malsa- perficie. El más elevado de los lagos de nas. Cuando los pantanos son de reduci· Suecia es el Weter, que se encuentra á 80 das dimensiones se denominan clta?·cas. metros sobre el nivel del mar. Los pantanos y las charcas se forman En I?'landa.-El Neagh, que tiene unos por lo general en las inmediaciones d,e los 400 kilómetros cuadrados de superficie , y rios, y se sostienen por las grandes a ve- cuya altitud apenas llega á 14 metros. nidas á que estos se ven expuestos. Se enEn España.- El Mar Menor y la Albucuentran muchos tambien en el interior fera de Valencia, situados casi al nivel de los campos, formados por las aguas y las inmediaciones del mar, y que mipluviales que cayendo en un terreno bajo, den, el primero, perteneciente á la prosin condiciones para absorberlas y sin vincia de Murcia, 25 kilómetros de largo, pendiente que facilite su curso, se estan- 10 de ancho y 138 cuadrados de superfican y mantienen hasta que la evapol'iza- cie, y el segundo, perteneciente á la procion las consume. vincia de Valencia, 18, 6 y 60. Uno y otro Las charcas y los pantanos más nocivos son notables por lo salado de sus aguas y para la salud son los que se forman, por por la abundancia de su pesca. la mano del hombre de ordinario, en los En 81tiza y el no?-te de Italia.- Los de terrenos destinados al cultivo del arroz y Ginebra , Neufcbaiel, Brenne, Thum, del cáiiamo, cuando no puede darse á las Brienz, Lucerna, Zug, Zurich, Wallensaguas en ellos estancadas una salida con· tadt, Constanza, Mayor, Lugano, Como, veniente. Iseo y Garda. El de Thum, que es el más Estanq1te es un pequeño lago artificial elevado de estos lagos, se halla situado á que puede llenarse y vaciarse á voluntad 518 metros sobre el nivel d_el mar, mien-

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Los Conocimientos útiles.

tras que la altitud del de Garda apenas llega á lOO metros. El mayor y el más importante por su movimiento comercial es el de Ginebra, situado á una elevacion de 375 metros sobre el nivel del Océano, y que cuenta 72 kilómetros de largo, 15 de ancho y 63"0 cuadrados de superficie, mientras que el de Jirenne apenas tieBe 80 kilómetros cua· drados de extension superficial. Entre estas dos magnitudes extremas pueden colocarse las de los trece lag·os restantes, por el órdeh siguiente , yendo de mayor á menor : el de Oonstanza , que tiene 590 kilómetros cuadrados; el Mayor y el de Garda, que miden unos 400 cada uno , y los de Keufchatel, Como, Lucerna, Zurich, Lugano, Thum, Wallenstadt , Iseo, Zug y Brienz. En la Italia centml.- Los de Perugia, Bolsena, Bracciano y Fucino. Este último se halla situado en el antiguo reino de Nápoles á 660 metros sobre el nivel del mar, al paso que la altitud de los tres res-tantes es muy poco considerable. Estos cuatro lagos, cuya extension relativa difiere en pocos kilómetros, miden por término medio 15 de largo, 12 de ancho y 160 · cuadrados de superficie. En A1tSt1·ia.-Lc:s de Neutsiedl y Balaton, pertenecientes á los estados húngaros, y que tienen, el primero, 37 kilómetros de larg·o, 11 de ancho y 350 cuadrados de superficie, y el segundo 76, lG y 980. El de Balaton, que es el mb elevado, tiene 145 metros de altitud. En Grecia.-El de Topolias, situado á 305 metros sobre el nivel del Océano, tiene 26 kilómett·os de largo y 13 de ancho en sus longitudes máximas. Yen .Tzwq1tía.-Losde Scuttariy0khri· da , de escasísima altitud y poco mayores que el de Topolias. AsrA.

El más grande de los lagos conocidos es el denominado mar Caspio, cuya altitud y dimensiones hemos indicado ya, y que se encuentra situado entre la Rusia, la Turquía europea, la Persia y el Turquestan.

Se encuentra tambien eu esta última camarca el mar ó lago de Aral, que mide 425 kilómetros de largo por 200 de anchu· ra máxima, y cuya altitud, no bien calculada aun , se supone que no pasará de 20 metros. En la .Turq1tía.-El Van y el denomi. nado mar Muerto, situado el segundo á unos 400 metros sobre el nivel del mar, y con escasa altitud el primero, que cuenta 3.100 kilómetros cuadrados de extension superficial, mientras que el mar Muerto, tan rico en recuerdos históricos, solo tiene 56 kilómetros de largo por 11 escasos de anchura. E1¡, PeNia.-El Urumiyah, que mide 137 kilómetros de largo por 40 de ancho, y cuya altitud no se halla medida aun. Y en la .Rusia asiática.- El Sevan, el Balkash, el Tchany y el Baikal, situados, el primero á 1.600 metros, y el último á 400 sobre el nivel del mar. El Baikal cnenta con una superficie de 36.000 kilómetros cuadrados, al paso que el Sevan solo tiene 1.550. El mayor de los dos restantes es el Balkash, que mide 240 kilómetros ele largo por 120 de anchura. A FRICA.

Los lagos de esta parte del mundo, con especialidad los que pertenecen á su region central , son poco conocidos aun en sus detalles, por más que algunos viajeros hayan medido, ó mejor dicho, calculado, la altitud y. las dimensiones de los más importantes. Ouéntanse en este número: El Tchad, perteneciente á la Nigricia, situado en los 14° de latitud N., á 260 me. tros sobre el nivel del mar, y que tiene 320 kilómetros de largo por 225 de ancho . El Denibea, que se encuentra en la Abisinia á los 12° de latitud N., con 1.750 me· tros de altitud, 120 kilómetros de largo y 60 de anchura máxima. El Nyanza ó Victoria, situado en las inmediaciones de la línea equinoccial á 1.550 metros sobre el nivel del Océano. El Tanganyica y el Nyassi, situados respectivamente! los 5' y 13' de latitud

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FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


~2-------------------JG-o_s__C__o_n_o__c_iLn--l-.e-n--to_s__u_·_ti-l--es-.--------~------~·-~ y cuyas dimensiones son aun poco conocidas. Y el Ngami, que se encuentra 7° más al Sur que el último de los anteriores, con 900 metros de altitud, 80 kilómetros de lat·go y 32 de ancho. AMÉRICA.

Prescindiendo del mar Caspio, 1os lagos del nuevo continente son los mayores y los más importantes del mundo conocido. Encuéntranse en la Nueva Breta.ua, en· tre otros varios muy notables tambien, el lngo del Oro, el del Esclavo y el de Winnipcg. El primero tiene 70 metros de altitud y 36.000 kilómetros cuadrados de superficie' y los dos restantes' situados casi al nivel del mar, miden, el del Esclavo 5'\0 kilómetros de largo por 80 de ancho, y el de Winnipeg 386 por 86. E1¿ los Estados-Unidos .-El Superior, el de Michigam, el Huron , el Er-ie y el Ontario, cuya altitud varía entre 191 metros que tiene el primero y n con que cuenta el último, hallándose los tres restantes á un mismo nivel pz:.óximamente, nivel que puede apreciarse, por término medio, en 115 metros. La superficie del lago Superior se aprecia en 74.000 kiló-

metros cuadrados, en 59.600 la del de 1\Iicbigam, en 51.800 la del Huron y en 15.500, con corta diferencia, la del Erie y la del Ontario. En NicM·ag'l~ta.- El lago - del mismo nombre, situado á 39 metros sobre el nivel del Océano, y que tiene 225 kilómetros de larg·o por 72 de anchura máxima. En Venez'ltela.-El Maracaibo, que se encuentra casi al nivel del mar, y que mide 161 kilómetros de larg·o por 115. de ancho. Y por último, el Titicaca, perteneciente á las repúblicas de Bolivia y el Perú, situado en el c01·azon de los Andes á 3.920 metros sobre el nivel del Océano, y cuya extension superficial se aproxima á 7.600 kilómetros cuadrados. Compuesta la Oceanía de un considerable número de islas, pequeñas en sumayór parte y no muy bien conocidas aun en su interior, no se sabe que exista en esta pat·te d~l mundo lago alguno que merezca mencionarse . Réstanos, para terminar este ligerísimo trat>ajo, el presentar á nu~stros lectores una breve reseña de los rios y de los .canales más importantes del globo. B.

MENENDEZ.

GIMNASIA. ' Apuntes históricos.

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La costumbre de los atletas Y, gladiadores griegos y romanos de luchar en los juegos públicos y en los circos, desnudos ó casi desnudos, ha dado nombre al arte gimnástica, ramo importante de la educacion del hombre. En efecto,degymnos, que significa desnudo, se derivan gimnasia ó arte de los ejercicios corporales y de los medios de desarrollar las facultades físicas; gimnástica, adjetivo sustantivado que se ha usa· uo y usa todavía como sinónimo de aquel;

gimnasta y gim?tasia?·ca, el que proporciona los ejercicios á la constitucion de los individuos, persona inteligente que dirige la educacion fisica; al paso que el e_n cargado de enseiíar las maniobras de cada ejercicio, sin comprender el efecto que producen, se llamabaantiguamentepedot~ribo, y en la actualidad monitor, traduccion literal de la palabra francesa monitmtr; gimnasio, ó edificio en que la juventud se ejercita en los ejercicios corporales, y

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tambien lugar destinado á la enseñanza públic~ ; gimnico, lo concerniente á la ciencia de los atletas; gimnicoZogia, tratado ó discurso sobre los ejercicios corporales; gi1nnasn~a, ejercicio activo, etc., etc. Para los pueblos helénicos la gimnasia no era un arte de simple adorno, el complemento de una educacion esmet·ada 6 el medio de excitar la admiracion del pública para ganar el sustento, sino que los ejercicios corporales formaban la parte principal de la educacion del hombre y de la mujer, de sus festividades nacionales y del culto de sus divinidades, encontrando en la organizacion social y política de aquellos pueblos, valientes y entusiastas por la gloria, instituidos los juegos públicosque caracterizaron la civilizacion griega. Las fiestas de Diana y de Apolo en Delos , los juegos itsmicos cerca de Corinto, los de Nemeo en la Arg6lida, los pitios • en honor de Apolo en las llanuras de Cü·ra, y los de Olimpia, que sirvieron de reg·la á la cronología griega, celebrándose cada cuatro años, eran sus fiestas principales, en las que se congregaban todos los pueblos de la Grecia sin admitir en las luchas á los extranjeros, á los culpables ni á los esclavos. Durante ellas reinaba la más completa paz entre aquellas repúblicas tan numerosas; se suspendían las g·uenas y se esta.blecia una tregua á sus continuas rivalidades; era, en una pa1a·· bra, el lazo moral y religioso que unía á aquellos pueblos que nunca pudieron formal' un cuerpo político compacto y robustecido con el concurso de todos los hijos de aquel privilegiado suelo. En Esparta, las leyes de Licurgo destt·uyeron los lazos íntimos de la familia en provecho del Estado, haciendo de sus ciudadanos hombres aptos para la guerra, al prepio tiempo que la ociosidaU. minaba sus costumbres y la "ignorancia estedlizaba su proverbial intrepidez; en Atenas, las leyes de Solon eran más conformes con la humana na turaleza, pues al-desarrollo de sus facultades fisicas iba unido el de las bellas dotes de su inteligencia meridional; el lacedemonio era egoísta, paciente hasta el heroisJilo, 1 sufr:do y sóbrio; el ateniense era generoso, (ó)

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Los Conocimientos Uliles.

decidor, sociable y amigo de las comoclitla- \ des y placeres; el espartano no tenia más ocupacion digna para él que la guerra y los ejercicios corporales y mili ta1·es, que le preparaban para resistir las fatigas y vencer los obstáculos de sus enemigos; g¡•ave, sério, cubierto con su armadura de cobre, imponía al enemigo con el irresistible empuje de sus legiones apiñadas y erizadas de puntas que no cejaban en su mat·cha asoladora; el ateniense, sin despreciar la robustez, agilidad, destreza, resistencia y belleza físicas, cultivaba con esmero la poesía, la música, las bellas artes en general, la industda y el comercio. Unos y otros empero, en sus festividades nacionales, en los juegos públicos á que asistía la Grecia entera, daban merecida preferencia y coronaban con el laurel ó el olivo á los ciudadanos que vencían á sus contrarios en la carrera, en el salto, en los carros, en la lucha, en la esgrima, etc., y alguna ve.z se concedieron tambien los honores del tdunfo á los poetas, levantán· dose estátuas á los laureados : de este modo conservaban aficion á los saludables ejet·cicios del cuerpo y del alma, que el alma es más activa y más libre en un cuerpo sano y ágil, que cuando arrastra penosamente una envoltut·a miserable y trabajada. Dignos .émulos de los helenos fueron Ios romanos que durante la república no conociet·on más arte que el de la g·uerra ni más ejct·cicio que el de las armas. El'an los soldados fuertes y ágiles y tan valientes como disciplinados, pues el paso militar era de 24 millas en cinco horas llevando sobre sí sus armas, víveres para cinco días y estacas para formar los campamen· tos: total de peso, 60 libras. En el intér· valo de unas á otras campaüas seguían los ejercicios en el Campo de Marte, Janzaban dardos y saetas, se batían con espada á pié y á caballo, guiaban á la carreralos carros de batalla, corrían y saltaban armados, cruzaban el Tíber á nado desnudos 6 con at·mas, empleándolas en estos casos de peso doble del de las comunes. Durante el Imperio la ociosidad y la disipacion relajaron las virtudes guerreras TOMO

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del pueblo; las orgías y bacanales destruyeron la potencia y agilidad de aquellas naturalezas robustas , hasta el punto de hacét·seles pesadas las armas y glorias de sus mayores, manifestándose la decadencia de la nacion en todas las clases de aquella sociedad corrompida y egoísta. La orgullosa Roma vió derruida su prepotencia militar por el empuje irresistible de ·las belicosas y t urbulent as hordas de vándalos , alanos , suevos , silingos , visig·odos , ostrogodos y hunnos que sucesivamente at·rollaron s us legiones , talaron lol'l campos y arrasaron las ciudades que encon tt·aron á su paso, sin que perdonara su saila la hasta entonces invicta ciudad d.e los Césares. La larga y sangrienta lucha que los aborígenes españoles sost uvieron con los extranjeros , los griegos, so pretesto del comercio ; los cartagineses con el de oponerse á la invasion de los romanos; y estos, deseosos de extender su dominacion hasta el estrecho de Gades, se debió al teson de nuestros mayores, que conservaban puras las costumbres, sanos y gallardos sus cuerpos, libre y vigorosa el alma. La heróica defensa ele Sagunto contra las armas partaginesas; de Numancia, terror de las legiones romanas ; de los celtiberos y cántabros, y de tantos otros pueblos, honra y prez del suelo espapol, son una prueba inequívoca de que el alma es tanto más libre y g rande cuanto el cuerpo puede secundar con sus facu ltades físicas las atrevidas concepciones de aquella, confirmando el célebre aforismo de Juvenal: «ll1ens sana in corpo1·e sano.» Envuelta Espaila en aquella época e-n continuas guerras con los romanos y con los bárbaros del Norte, hubo de sufrir el yugo y las discordias ele sus nuevos dominadores, quedando por fin los godos señoreados del campo, que hubieron de ceder despues á los musulmanes salidos de las abrasadoras llanu¡·as de la Arabia feliz . Los hijos de las montañas opusieron á estos vigorosa resistencia que, trocada luego en agresion decidida, se apoderaron palmo á palmo, durante siete siglos, del terreno que en tres días perdieran sus antepasad,os.

Solo en G1·ecia encontramos legislada la gimnasia formando parte esencial de la edur.acion, del órden social y político y de la defensa de aquel país: en Roma se ejercitaba al soldado para la guerra, y los empP.radore~ dieron frecuentes y sangrientos espectáculos en los circos á fin de proporcionar emociones fum·tes y bárbaras á aquel pneblo, el más civilizado entonces y á la vez tan feroz en sus instint os : la originaria robustez de las naciones del Nor te corría parejas con su ardor belieoso, sin que tuvieran gimnasios donde desarrollar aquella y sostener su denuedo pr&bado en cien combates; los esrañoles tampoco -tuvieron, que sepamos, establecimientos instituidos para distinguirse en la ltlCha, en el salto, en la esgrima, y en el ánimo esforza. do, que todo esto habian recibido de naturaleza junto con un amor irresistible á la independencia y á la libertad. En la Edad Media los torneos eran un remedo de los juegos públicos de la Grecia y de los·circos de los romanos, donde recibían nuestros caballeros el lnuro de su valor y destreza. Empero la invencion de la pólvora vino á destruir aquella educacion física que hacia al guert·ero dueüo de sí mismo en las atre'Viclas espediciones y hechos de armas á que se lanzaba. Las ar mas de fuego, de mayor alcance que las arrojadizas, y de más potencia que la espada y la lanza, atravesaban los petos y escudos de los caballeros, tanto si eran disparadas por un recluta como por un veterano ; y como con· secuencia de la n ueva balística, la accion colectiva de las tropas en el campo debatalla era preferida en la instruccion militar á la pujanza y destreza en el manejo de las armas de los combatientes. ~ Los gl'iegos, que hasta ahora han sido los únicos qu.e, comprendiendo la provechosa influencia de la parte física sobre la moral del hombre, la apliearon en sus instituciones po1iticas y militares , dándola tan merecidn importancia; fueron iam bie-n los que e:>turiiaron los efectos det mismo ejercicio en nuestro organismo, y de esta suerte el individuo y la sociedad reportaban igualmente/sus beneficios. Hipócrates, Asclepíades de Bythinia, Thcemison, Celio

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Los Conocim ientos útiles.

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Aureliano, Areteo de Capadocia, etc:, etc., ilustres médicos filósofos que consideraro n á los medios higiénicos no solo como preservativos, sino como curativos de ciertos estados morbosos, estableciero n reglas para la gimnasia, inauguraro n la hidroterapia racional, é hicieron concurrir la farmacolog ía y la higiene en e~ tratamiento de las enfet·medades: ¡sábía y útil cooperacion que tantas veces ha olvidado la medicina sistemática! F.n los siglos XVI y XVII se fundaron varios sistemas médicos que aéabaron con la medicina galénica, y uno de ellos, el del iamoso Dorelli, estableció la escuela yatro-mecá nica, cuyo lema era el siguiente : «El cuerpo del hombre y el de los séres vivos en general son unas puras máquinas, cuyas funciones deben calcularse por las leyes de la estática y de la hidt·áulica»; hizo exacta y perfecta aplicacion de las leyes de las palancas á los movi, míen tos musculares ; y al pretender expli· car la causa próxima de la contraccion , dijo: «que era el entumecimi ento del músculo que resulta de la efervescencia del flúido nervioso con la sangre.» El gt·an Sydenham decía que el ejercicio era el único tónico conveniente á los hipocondriacos, á causa de la excesiva irritabilidad de su sistema gastro-hepá tico, y les prescribía la equitacion . Estos son los primeros albores de la gim· nasia científica que hoy día resplandece en casi toda Europa, habiendo teñido su cuna en las nebulosa;¡ costas de Suecia. La aplicacion ué los conocimientos biológicos al estudio de la gimnasia eleva el arte á la categoría de ciencia. Ya en el si· glo XVII se erigieron varios gimnasios con objeto de favorecer el desarrollo de los órganos y perfecciona r los actos de locomocion, fundándose en 1776 el ele Dassan, en 1785 el de Schepfental por Saltzmann y otros en varias naciones. A principios de este siglo D. Francisco Amorós presentó un cuadro de ejercicios gimnásticos que ha servido y sirve todavía en algunos puntos, especialmen te en Francia, de norma para la educacion física del hombre. Los ejercicios elementa-

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les ó movimiento s graduados de las extre-. midades superiores é infel'iores; la marcha y la carrera en terrenos de fácil ó difícil acces0 6 progresion; los saltos en altura, longitud y profundidad ; diferentes equilibrios sobre puntos fijos y movibles; el paso de fosos, reductos, etc.; el escalamiento de murallas con ó sin instrumentos; la lucha y el pugilato; diversos modos de trepar por escaleras de madera ó do cuerda , fijas ó suspendidas vertical ú horizontalmen te; la natacion en sus variadas formas con pesos, desnudo ó vestido el gimnasta; los diferentes medios de sal· vacion de pe1·sonas ú objetos de un riesgo inminente; la esferística antigua y moderna, atlética y milita¡· con todas sus modificacio nes; el manejo de armas arrojadizas, blancas ó de fuego; la esgrima á pié y á caballo; la equitacion; las danzas pil'l'icas ó guerreras, y la influencia del canto y de la música en el perfecciona miento moral del hombre, suavizando sus costumbres é inspirándol e acciones nobles y honrosas dig·nas de loa y público agradecimiento: tal es el programa de ejer'cicios del método gimnástico de Amorós. El impulso decidido y fructuoso que dió á eso ramo de instruccion , desgraciada mente no le alcanzó nuestra amada pátl'ia, y si bien l!a tenido entre nosotros numerosos entusiastas , su valer y nomñradla franque6 los Pirineos y otl'o pais recogió el fruto de sus desvelos. Casi al mismo tiempo el sueco Ling echa· ba los cimientos de la g·imnasia científica, y su nombl'e it·á sin duda unido al de las glorias nacionales suecas, el inmortal Linneo y el no ménos célebre Berzelius. Ling nació en Lungaen 1777. Hombre erudito, de vastos conocimien tos, dotado de génio emprendedo r y de raro talento sintético, consiguió en 1814 la fundacion del Instituto Real y central de gimnasia de Estocolmo. Antes empero de ver realizado su grandioso pensamient o hubo de recibir la humillante contestacio n de un ministro de la Corona, que hasta cierto punto resume la idea universalm ente tenida de la gimnasia: «bastantes titiriteros y volatineros hay en el reino para mantenerlo s á ex-

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Los Qonocimientos útiles. pensns del E stado.» Sin embargo, su ánimo no decayó, y ántes de su fallecimiento, ocn1Ti<lo en 1839, tuvo la satisfaccion de ver adoptado su sistema gimnl.stico por ]os eminentes hombres científicos q.ue ue varias partes acudieron á su escuela. A la. muerte del ilustre Ling la direccion uel Instituto pasó bajo la del doctor Bran· ting-. La doctrina gimnástica enseñada en fl.qncl establecimiento se ha difundido de un modo asombroso en las naciones vecinas, poseyendo en la act1:1alidad Suecia otro Instituto en la Academia médícl;t ca- roliuiana, didgido por el doctor Satherbcrg·; en la Universidad de Helsingfo~:s, en Rusia, desempeña un destino análogo el doctor Bcrgolen; en Alemania es cultivaun esta ciencia por los eminentes profeso-

res :Neumann, Rothstent, Berend y otros; en Inglaterra, por los doctores Georgii, Roth y Collins; en Francia se publican varias obras anunciando la nueva doc-trina que no ha podido todavía to.mar carta de naturaleza; y en España, como en el vecino imperio, la gimnasia no ha pasado del período del emph·ismo á pesar de la constancia y del claro talento del malogrado Director del ex-gimnasio Real- de esta córte el Excmo. Sr. D. Francisco Águilera, Conde de Villalobos, á quien por su vastisima instruccion teórico·práctica y por sus utilísimos inventos n.o titubeamos en contarle á la cabeza de los gimnastas europeos y el pri.mero de España. S.

BusQUÉ.

CONOCBIIENTOS DE HISTOnlA.

EL juramento del Rutl1.

El pais que hoy se llama Suiza formaba parte del reino de Borgoña ó de Aries, que se disolvió á mediados del siglo XI: desde entonces la mayor parte de los cantones de la Suiza, aunque reconociendo la autoridad de los emperadores de Alemania., fueron independientes. Hácia fines del siglo 4IH, uno de los seiiores de este país, Rodo1fo, conde de Ausbm·got habiendo sido elegido emperador, se valió de su posicion para sojuzgar los cantones ·más próximos á su dominio hereriital'io, y su hijo, Alberto de Austria, que fué emperador despues de él, hizo pesar sobre sus cantones el yugo más cruel. Los gobernadores nombrados por Alberto cometieron tantas atrocidades, que los habitantes de los tres cantones, de Uri, de Schwitz y de Underwald, resolvieron arro· jarlos del pais. .Melchthal, de Underwald, queriendo vengar á su padre, á quien el gobernado¡·

austriaco había hecho perecer en un afrentoso suplicio, se concertó con Furst de Uri y Stanffacher, de Schwitz. Los tres, en la noche del 8 de Diciembre de 1307, se reunieron en un prado que se llamaba el Rutli; cada uno llevó consigo diez de sus compatriotas; los tres juraron ante Dios librat· á su pátria ó perecer, y sus treinta. compañeros repitieron el mismo • juramento. sobre hecho A este célebre juramento, el Rutli por los tres fundadores de la libertad helvética, siguieron sucesos decisivos. Guillermo Tell, que no había formado parte de esta reunion, escapó por milagro al furor del g·obe~:nador austriaco Gessler, y le mató cerca de Kussnacht. Lahistoria de este héroe es conocida de todo el mundo y su memoria durará eternamente. Ell. 0 de Enero siguiente, los conjurados se apoderaron de dos casti!lCJs ocupados por los austrinoos . Los gobernadores

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Los Conocimientos útiles.

se retiraron ; no se vertió una gota de sangre, y los fuegos de regocijo encendidos por los vencedores brillaron á lo léjos sobre los Alpes. El emperador Alberto fué asesinado por un sobrino suyo, cuya herencia retenia aquel injustamente , á la vista misma del castillo de Habsburgo, y su hijo Leopoldo de Austda acudió á la cabeza de un numeroso ejérc.ito pa1·a trata¡: de someter á los suizos; pero la batalla de Morgarten, que perJ.ió, aseguró para.. siempre la exis-

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tencia y la independencia de la confederacion helvética. Hoy, todos los viajeros que recorren las. inmediaciones del lago de los Cuatro cantones, van á visitar en medio de un prado, y cerca de una casa rodeada de bellos árboles frutales, tres fuentes que los naturales del país llaman sagradas porque, segun la tradicion , brotaron de la tierra en el momento mismo en que los tres fun dadores de la libertad pronunciaron su famoso juramento. Este prado es el Rutli.

CONOCIMIENTOS VABlOS ..

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Monumentos y edificios de Madrid. Una ligera reileña histórico-descripti-va de los edificios y monumentos notables que existen en Madrid ser&. útil á los lectores tanto de la córte como de las provincias. Además de satisfacer la curiosidad que en cada cual debe excitar la vista de aquellos monumentos, dará ocasion á l0s primeros para contestar con inteligencia y acierto las preguntas que con frecuencia dirigen los forastet·os y extranjeros que visitan la córte, y evitnrá á los segundos la necesidad de repetir estas mismas preguntas. Verdad es que la citada descrípcion se halla en algunos libros escritos. para el objeto; más se trata de evitar pre· cisamente que para cada cosa que se baya de saber se lea un libro. Por lo demás las noticias que siguen no son sino liD extracto de las mencionadas obras, escritas por personas tan inteligentes como }ladoz, Mesonero Romanos y Caballero. CASA PANADERÍA,

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Está situado este edidcio en el centro de-la fachada del Sud de la Plaza Mayor. Ha tomado el nombre de otra casa que existia con el destino do Panadería en el mismo sitio, y se cons -

truyó en el año 1590. Esta cas a se quemó casi toda en el célebre incendio que redujo á cenizas gran parte de la Plaza el10 de Agosto de i612. Se levantó el edificio que hoy existe en i674, reinando Cárlos II y siendo gobernadora del reino Doña ?J1arinna de Austria, su madre . Los planos y direccion se eucomcadaron al arquitecto D. José Donoso, uno de los corruptores del buen gusto. Su primer cuerpo consiste en un pórtico de grnnito decorado por columnas entregadas de ó1·den dórico que forman i3 intercolumntos con arcos de medio punto. Sobre el cornisamento del expresado pórtico se levanta la fachada con tres pisos iguales en la forma y número de huecos, constando el ornato de estos de jambas y guarda-polvos. Encima del balcon principal se vé un medio punto de granito que contiene un escudo de armas reales. A los lados de la referida fachada se levantan dos torres terminadas por chapiteles, y entre ellas corre una balaustrada. de hierro. El conjunto del edificio y su decoracion es de mal gusto ; la parte mejor es el pórtico construido por el ar quitecto Juan Gomez de Mora, que es resto de la antigua Panadería. En el interior de este edificio no hay otra cosa de notable que unos fres~

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~7_s__________________L__o_s__a_o_n__o_c_i_rn_J_·e_n__lo_s__u_·t_l_le__s_.__________________~ cos pintados por Claudio Coello y José Donoso en la bóveda de la escalera y en la del salon principal. Desde muy antiguo, cuando se construyó el primer edificio para Panadería, se reservaron los balcones del piso principal para que desde ellos viesen los reyes las fiestas qué se hacían en la Plaza. Cuando se reedificó el edificio se destinaron asimismo las piezas principales y los balcones para uso de sus magestades en las funciones, y esta costumb~e ha continuado hasta la ~poca actual, asistiendo á este sitio en las funciones llamadas reales. Las últimas que se bao dado con tal carácter de funciones reales l1an sido en el año 1846 en celebracion de la doble boda de la reina.. Doña Isabel II y su hermana la infanta. Doña Luisa Fernanda.

PUERTA DE ALCALÁ. Este elegante monumento , el primero de au clase en Madrid, se debe al gran Cárlos ill, como l.a mayor parte de época moderna que existen en la córte. Principióse la construccion en !778 segun los planos y bajo la direocion de D. Francisco Sabatini, teniente general que fué de ingenieros, célebre en Madrid por las muchas obras que tuvo á su cargo y la inteligencia y buen gusto con que las llevó á cabo. Consta esba magnífica puerta de un solo cuerpo, como todas las construcciones de su espeaie, con cinco entradas, tres de las cuales ocupan el centro y tienen arco de medio punto; las de los extremos son adinteladas á la altura de los arranques de los arcos. El del centro correspondo á un macizo que por ambos frentes forma un resulto. Sobre este macizo se levanta un ático que remata en un escudo de armas. La decoracion consiste por la parte exterior en diez columnas entregadas que sientan sobre doble zócalo y llevan capiteles de órden jónico moderno, modelados por los que inventó el gran Miguel Angel, correspondiendo dos de dichas columnas á cada una de las puertas laterales y cuatro al arco prinaipal. Sobre el cornisamento qua corre encima de los capiteles se extiende en la parte que corresponde á los arcos y puertas

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laterales un sotabanco, en el cual, para destruir la monotonía, se han colocado, correspondiendo á los macizos de las columnas, tro~eos y niños. La altura total de este monumento es de 'i'O piés. Cada uno de los tres arcos tiene de altura 34 piés y 11 do luz. En el macizo central del átrio hay por uno y otro frente una lápida con la-sencilla insc¡•ipcion siguiente: RECE CAROLO 111 ANNO

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MDCCLXXVII.

ESTATUA ECUESTRE DE FELIPE IV. En el centro de la glorieta de la plaza de Oriente, sobre un sencillo y elegante monumento, se eleva esta notable obra artística, cuya his toria es interesante, y todos los autores exponen, copiando textualmente las noti-' cias y descripcion que ha dejado el erudito y gran crítico D. Antonio Ponz. Dice así: «Sllbese que Felipe IV e~cribió á la gran duquesa de Toscana, Cristina de Lorena, pidiéndola encargase esta obra al célebre escultor Pedro Tacca: y habiendo esta seño¡·a confiado al gran duque el enca¡·go que tenia, llamó este á dicho profesor, y se la ordenó, con la circunsta~cia de dejar cualquier otro trabajo, y de que habla de correr por cuenta de S . a., que con olla pensaba hacer un regalo á S. M. C. Despues de 11-lgunos estudios que 'facca babia hecho, se le manifestó que gnstaria al rey que no se hiciese el caballo en la conformidad que los otros de su género, esto es, en acto de paseo, sino de corbeta. 6 de galope. En vista de lo cual, y deseoso de agradar al rey, escribió á esta corte solicitando se le enviase un ejemplar ejecutado por buen pintor, para gobernarse y acertar m.ejor en la obra. En efecto, dentro de pocas semanas se le envió un cuadro de mano de Diego Velazquez con el rey á caballo, y á mas de esto otro retrato de medio cuerpo que el mismo Velazquez hizo del rey. »Vista la actitud que se babia de dar al caballo por los profesores y aficionados que babia en Florencia, tuvieron por imposible que la obra pudiera ejecutarse, tratándose de mantener en el angosto espacio de dos piés una mole de más de 18 millares de libras; la cual había de subsistir fuera del equilibrio, y por consiguien-

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te posar en falso, com·o era preciso para rep¡·eseotar el galope 0 111. corbeta; y así se tuvo por quimél'ico el pretender hallar fuera de la figura del caballo, ó sobi'e el plano, ó debajo de él, un equilibrio para tan grande salida. Algunas noticia~;! de aquel tiempo indican que el célebre Galileo Galilei consideró imposible la empresa; pero las más ciertas son que el mismo Galileo sugirio al Tueca la manera de mantenerlo. nLa destreza de Tacen contribuyó tambien al sostenimiento de esta máquina, en el modo que tuvo de formar los g·ruesos y pegar las partes de ella; hízola de dos trozos, exceptuando las piernas y los brazos¡-el un trozo hasta la cincha, y otro desde la cincha á la cabeza; macizó las piemas, y así fué aumentando ó disminuyendo los gruesos conforme tuvo por conveniente para su intento. Pesa toda la obra de la estátua y c.lel caballo diez y ocho mil libras. En cuanto á la actitud, se dirá lo que sintieron los inteligentes del arte de cabalgar, suponiendo antes que el caballo se maneja en dos maneras, esto es, en los aires altos y en la tierra. Una de las operaciones del manejo en el aire es la co,·bcta, formándola cuando se levanta, caminando siem· pre doblando los brazos hácia el pecho, y manteniéndose 6 equilibrándose sobre las ancas, bajando la grupa hácia el suelo. La posada es otra especie de operacion en el aire, Y esta la hace el caballo al terminar cualquier manejo, hágase en tierra ó en el aire; es un género de corbeta, con la diferencia de que en la posada se levanta más en el aire que en la co¡·beta • Y dcspues se para y se aflrma con los cuatrp piés. La alzada es nombre g·enórioo de todos los m ovimientos que hace el caballo al alzarse con los brazos y posarse sobre las piernas. »La actitud que dió Tacca al cuballo, es como un medio ó compuesto de las referidas op-era-clones; no siendo corbeta, por no sostenerse lo bastante sobre las ancas, bajando la grupa y levantando la cabeza y espaldas; tampoco es posada, por describir su figura una linea cuasi plana, desde los ojos á lo alto de la grupa, debiendo ser inclinada ; y últimamente, no es galo pe J pues para serlo debiera eohar hácia atrás . una de las ancas y la otra adelante, y no estar iguales como están. Por tanto, se considera ser un cierto medio, como se ha dicho, entre lastales actitudes, en lo que el profesor procedió con sabiduría , habiendo observado los q,ue ejercitan la noble arte de la escultura, que cualquier otro movimiento hubiera sido ménos gracioso. nAcabada esta grand$l obra, y expuesta en la misma casa de Tacen, fué ad)Diracion de los

ciudadanos de Florencia; pero el artífice acnbó sus días inmediatamente, por graves disgustos que dicen le ocasionó un ministro del gran duque, nombrado para entender en Jos gastos necesarios y en la recompensa de la oura. Esta se envió á Madrid para ofrecerla á S. 111. en nombre del gran duque Fernando: y de dos llijos de Tacen, vino el mayor, llamaóo tambien Fer· nando y ahijado del gran duque, el cual, por haber estudiado la profesion del padre, y por su buen talento, seco asideró capaz de hacer este oficio con el rey, de colocar la máquina en su sitio, y de componer los pedazos que lo necesitasen. nLa referida obra se halla estimnda, en los inventarios del Retiro, en el precio de 40 000 doblones, aunque costó ménos sin comparacion. En la cincha del caballo se lee esta firma: Pe-

trus Tacca F. Florentice anno salutis MDCXL. Hay muy pocas entre las obras modernas de esta línea que se le igualen en el bl'io como está expresado el caballo, en la dignidod del gineta, en la hermosura y en lo acabado de las labores que se ven, particularmente en los estribos, freno, silla, y en la banda dol rey ... OBSERVATORIO ASTROtlÓMICO.

Está situado este elegante edificio en el Buen Retiro, cerca del paseo de Atocl1a. El diseño lo ejecutó, por mandado de Cárlos III, el arquitecto D. Juan de Villanueva. Fué const1·uiuo á tlnes del siglo pasado bajo el roint1do de Cárlos IV; estuvo durante algun tielllpo abandonado á la intempérie, Y fué destruido on parte por los franceses, que en la guena de la Indopendencia colocaron un cañon en el templete del edificio; se ha terminado en 184'1. Está elevado 312 piés respecto á las aguas del Manzanares' Y 2.281> sobre el nivel del mar. El pórtico y el templete son las dos partes más notables de esta construccion. Consta el prime 1·o do diez celumnas y cuatro t:ontrapilastras de órdon corintio con las basas Y capiteles de piedra caliza Y los fustes de g1'11nito. El templete es de forma ciJ·cular, compuesta .de 16 columnas de granito de 17 piés con basas y capiteles de órden jónico y cubierto por un cascaron. El conjunto del edificio es de muy buen efecto, pero llama la atencion especialmente la esbeltez y gallardía de las dos partes que se acaban de reseñar, el

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FlNDACIÓN JUANELO TURRIANO


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~----------------------------------~~----~ ~ Los Conocimientos utiles. ~ so pórtico y el templete. Por lo demás, ni su distribucion interior ni su extension corresponden á los importantes servicios para que está destinado. Ha sido preciso últimamente construir otro cdi licio adicional para habitacion de los

empleados, para servicio de algunas dependen· cías y para establecer uno de los aparatos más importantes de las observaciones astronómicas.

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(Se continuará.)

! ORÓN! CA.

lNI'I.URNClA

OEL AIATRHIO~O EN LA LO:'íiJEVII)AD .~

m doctor Stark, e u una sesion t·eciente de la socierlnd real de Edimbut·go, ha dado cuenta de Jos resultados de constantes investigaci<>nes hechas para conocer la influencia del m·a trimonio sobre la duracion de la vida humana. Res ulta de s u tt·abajo que entre la edad de veinte á veinticinco años mueren más célibes que hom bres casados. La desig ualdad en la mortalidad disminuye durante los años que sig uen, pc1·o sig ue la ventaja en favor de los casados. De modo que desde veinte años hasta el tin de la vida, la edad media de los hombres casados os de cuarenta y nutJve años y medio, al paso que la de los célibes resulta de cuarenta años. .En otros términos, pasada la edad de veinte años, los hombres casados tienen probabilidad de vivir diez y nueve años y medio más que los célibes. Una mitad próximamente de los célibes mae· ren antes de llegar á la edad de treinta años; po1· el contrario, la gran mayoría de los hombres casados muere entre sesenta y ocnenta años. Por lo que respecta á las mujeres, la diferencia de la duracion de la vida entre las casadas y las solte1·as es menor que en los llombres; sin embargo, resulta en definitiva ventajosa para las casadas. Las mujeres casadas mueren en mayor núme•·o que las solteras durante tres períodos quinquenales de la vida, á saber, de quince á veinte años, de veinte á veinticinco, de veinti cinco á tt·einta ; pero toman , digámoslo así,

sn revanchá de treinta á cuarenta años, período en que lus solteras mueren en mayor número. De cuarenta á. cincuenta años la ventaja vuelve á estar por las solteras ; despues de esta edad continúa constantemente á favor de las

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casadas. MA:"lJARBS RAnos.-En muchos países se comen las hormig as. En el Brasil se componen las especies mayores con una salsa de resina. En Africa se aderezan en estofado con manteca: en las Indias orientales se tuestan con cuidado, como el cufe, y se comen en seguida. Un autor entendido en gastronomía dice : "Yo l&s he comido muchas veces preparadas de esta manet·a, y encuentro que es un manjar delicado, nut•·itivo y sano,, ,Los huevos de hormiga son en Sinm un ma.njar muy buscado y muy costoso, y en MéJico, desde tiempo inmemorial, se comen los l1Uevos de un insecto de agua que ¡;e ·cria en las lagunas de esta villa. En Ceylan, los habitantes comen las abejas despues de haber sacado la miel. Los Dushem de Africa comen todas las orugas que encuentran. Los naturales de Australia tienen fama de comedores de larvas, y los chinos, que no desperdician nada, comen la crisálida del gusano de seda despues de haber sacado la seda del capullo . Se dice que los indios de la América del Norte tienen la costumbre de comer saltamontes. Los Bushem de Africa y los salvajes de la nuen Caledonia tienen un gusto pronunciado por las arañas tostadas.

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Á

MADl\10; 1868.=1ml'renla de Los CoNocunHNTOS

ÚTJLRS,

ó oorgo do l' rnnolsco 1\oig, Arco do $anta María, ;>9.

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fUNDAC!Ól\ JL'A~ELO

TURRIAI\0


~~ Núm. 6.0

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Los Conocimientos útiles.

'CONOCIMIENTOS DE FISICA.

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LA ELECTRICIDAD (1).

UI.

d{) al cristal , se despegará y alejará, como

'repelida por este; y, si hácia ella se acerca Para cerciorarse de que un cuerpo se halla electrizado, ningun otro efecto más fácilmente perceptible hemos podido señalar que el de atraccion que dicho cuerpo produce entonces sobre los corpúsculos ó fragmentos de diversas materias, esparcidos en torno suyo; pero éste ni es el único que desde luego cabe observar, ni el que revela mejor y por completo la índole compleja y el modo peculiar de obrar la. electricidad. Mas para adelantar en el estudio comenzado y penetrar desde luego en el fondo del asunto, debemos ante todo pt·oveernos de los adminículos siguientes, y disponer y verificar los experimentos en el órden que á renglon seguido se indica· rá: de dos barras ó cilindros, uno de cristal ó vidrio, y otro de lacre ó resina; de un pañuelo de seda ó trapo de lana; y de un cuerpecillo liviano, como una bolita de médula de sa.uco ú hoja de oropel, colg·ada d~l extremo inferior y libre de un hilo ó hebra de seda, atado por la otra punta á un gancho cualquiera ú objeto saliente, á semejanza ó como remeao de una lámpara que pende de lo alto de una bóveda y puede en todos sentidos oscilar y balancearse. El gabinete de experimentacion eléctrica no puede ser, por de pronto, ni más sencillo, ni barato, ni fácil de adquirir en cualquier tiempo. Frotando ahora el tubo ó cilindro de cristal con el trapo de lana, y aproximán· dole en seguida á la bolita ondulante de médula de sauco, ó al péndulo eléct1·ico, como en lenguaje técnico se denomina, se producirá el efecto ya descrito de atraccion; pero, no bien la bolita hubiere toca· (1)

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\' éase el n(lmero anterior. Octubre 10 de 1868.

con la mano el tubo frotado, continuará separándose ó retrocediendo, en vez de precipitarse al encuentro del tubo, como en un principio lo verificó. Pat"a que el movimiento de repulsion cese y se convierta en atractivo, es menester, ó dejar que trascurra algun tiempo, ó tocar la bolita con la mano: hecho esto, las cosas inmed,iatamente parece que vuelven á su primitivo estado natural, y los dos fenómenos de atraccion, primero, y de repul· sion, despues de electrizada la bolita por su contacto momentáneo con el cristal, se producen en el órden indicado. Si la barra de lacre ó de resina se frota á su vez con el trapo de lana y se aproxima luego á la bolita del péndulo en estado natulral ó desprovista todavía de electricidad, obsét·vanse los mismos dos fenóme· nos que, pri ncipiando la experiencia con el cristal, fueron ya observados. Hasta ahora, pues, entre las propiedades elóctricas del cristal y de la resina no se descubre Jiferencia alguna: ambos cuerpos frotados comienzan por atraer el péndulo ú objeto de prueba, y de seguida, como arrepentidos del impulso ó movimiento simpático primero, le rechazan y por largo tiempo, ó mientras la electricidad, que por la frotacion les fué comunicada y cualquiera de ellos comunicó despues á la bolita, no se dispersa y difunde por el aire, persisten en rechazarle. Pero, si á la esferita del péndulo, ya re· pelida por el cristal electrizado, se aproxi· ma el lacre ó la resina, en estado tambien de excitacion eléctrica, la repulsion primera ~e cambia en atraccion, y la bolita cae ó se precipita sobre el lacre. En contacto con este último cuerpo, no permaT-QMO

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FUKDACIÓN

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y :.: : ~~~~~~~~~~--~~--~~-~-~;~ ~~-~-~------------========~~~ Los Conocimien Los ú.Liles.

nece, sin embat·go, largo tiempo; y un momento despues de haber caído se aparw ta y huye de nuevo, como si la atraccion del lacre repentinamente se hubiere con· vertido en repulsion irresistible. Pero si el lacre no puede atraerla ahora, en cambio el et•istal, supuesto siempre electrizado, que poco ó.ntes la rechazó, produce en ella el efe\~Lo contrario, y la bolita corre y se precipita hácia él , para abandonarle velcitlosa en seguida , y dirigirse otra vez á la resina. En suma : lo que el cristal ó vidrio electrizado rechaza es atraído por la resina, y vice-versa ; y las atracciones de cualquiera de estos cuerpos se convierten en repulsiones tan pronto como la tenden· cia a trae ti va queda satisfecha. Al deseo suceden rápidamente la hartura y el has· tio; y al hastío la repulsion y aborrecimiento : y, olvidado el ódio y disipada la hartura, despiértase otra vez el apetito; y cou la reproduccion periódica de las causas 6 circunstancias determinantes vuelven ú rept·oducirse los mismos efectos de amor y ótlio alternados. Si el cristal y la resina tuvieran alma , y alma parecida á la humana. no procederían de otro modo. El doble experimento en estas líneas descrito puede modificarse un poco y su· ministrar nuevos y muy interesantes resultados. Al péndulo ya electrizado y en consecuencia rechazauo por el cristal , aproxímese el paliuelo de seda que sirvió para verificar- la frotacion , y se notarán los mismos efectos y en el propio órden que si el lacre ó la resina se acercasen. Luego la seda, frotada contra el tubo de cristal, se electriza tambien y adquiere una vi?'l1t,d eléct1·ica seu~ejante ó idéntica en especie á la que adquiere la resina cuando con el citado pañuelo se frota. Al péndulo eléctrico, rechazado préviamente por la resina, aproxímese en seguida el pañuelo empleado en electrizar este cuet•po, y se notarán los mismos efectos que si á dicho péndulo se apr oximase el tubo 6 varilla de cristal , primitívamen te frotado y electrizado. Luego la seda, frotada contra el lacre ó la resina, auq uiere Á propiedaues eléctricas que se confunden

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con las del cristal frotado con el mismo cuerpo. En conclusion, el pañuelo de seda se electl'iza de 1vn ?nodo ú otro, como la resina ó como el cristal, cuando se frota contra este segundo cuerpo, en el primer caso, 6 contra el primero, en el segundo. ¿,Hay, pues, dos elect'ricidades 6 especies de electricidad distintas? ¿,Es inseparable ó propia del cristal la una , y de la resina la otra? Contestemos desde luego, por ser esto más fácil , á la última pregunta , y dejemos para más adelante la respuesta á la anterior. Si el cristal se frota con una piel de gato, las propiedades eléctricas que adquiere coinciden entonces con las de la resina frotada con el pañuelo de seda; y las de la piel de gato con las del mismo cristal en el primer experimento referido. Y si la resina se ft·ota con un pedazo de ámbar ó ele azufre, adq uie1·e tambien las propiedades que en el cristal , frotado con el paliuelo de seda, primitivamente se observaron. Luego lo que pudiera en un prindpio llamarse, y durante algun tiempo se llamó, y así con frecuencia se denomina todavia, electricidad vit,rea y electricidad 1·esinosa, en absoluto nada significa , ni denota propiedad alg·una peculiar y como inseparable del vidrio ó de la resina. Aquellos dos nombres , necesal'ios para designar, ó dos fuerzas distintas 6 dos manifestaciones diametralmente opuestas de la misma fuerza, y muy convenientes además para simplificar el lenguaje y evitar largos rodeos y perífrasis enfadosas, entendidos á la letra, pudieran suscitar en la mente ideas equivocadas é inducir muchas veces en erro(.. El vidrio y la resina adquieren , sí , la electricidad de su propio nombre cuando se frotan uno contra otro; pero si se frotan con un tercer cuerpo, no es teóricamente factible predecir ele qué especie de electricidad se carga?·cin , 6 si los objetos, en la pr imera prueba rechazados por el vidrio, lo serán igualmente en la segunda , 6 atr aídos por el contrario, y vice-versa con respecto á la resina. Experimentalmente se ha dedu- ~

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fUNDACIÓl\ JCA~ELO

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Los Conocimientos útiles.

cido que si en la série de estos cuerpos:

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neutro ó natw·aZ, que todos los cuerpos, se

piel de gato, diamante, piel de pe'r7'o, cristal, madera,papel, seda blanca, seda negra, lacre, ámbar y azuj1·e se toman dos cua-

supone , contienen en cantidad indefinida y con grado de fuerza, variable de unos á otros, adheriuo á sus moléculas. Las dos electricidades, 'lJttrea y ?·esinopriel otro, con uno ft·otan se lesquiera y sa, dice uno de los mejores maestros en el mero se electriza 'lJit?·eamente, y resinosamente el segundo; pero ni la razon teórica dificil arte de escribir con facilidad sobre los asuntos más embrollados y oscuros, de este hecho es conocida, ni tampoco la Juan Macé, son en esta hipótesis como dos causa en cuya virtud muchas veces la distribucion de ambas electricidades se in- amig·as, de g6nio apasionado y bullicioso, que se abul'J'en en el aislamiento y solevierte. En efecto, basta que ambos cuer dad, y no pueden á sí mismas ag-unntnrse; pos se diferencien, no en su composicion pero que se buscan anhelosas y abrazan química, ó en su e:Ktt•uctura íntima molecon: alborozado estrépito al encontrarse, y cular, sino simplemente en la temperatuen estado tal de comunicacion intima y ra, en el color, en la trusparencia 6 en el estrecha y fácil correspondencia, permapulimento superficial , para que uno se necen despucs tranquilas y silenciosas, electrice de un modo y del opuesto el otro. completamente inactivas al parecer y sin Y siendo desde un principio tan complicarevelar por ningun indicio la violencia <le do é impenetrable el laberinto de fenómesu carácter indiviuual y el irresistible nos eléctricos, ¿,cómo definir en sucintos y fieles términos la causa de donde proceden'? empuje de su ira. Resumiendo en pocas palabras los hechos Electriza'r un cue1·po \ale, pues, tanto como descomponer parcialmente el flúido observados, como las soluciones particuneut1·o que en abundancia inagotable conlares de un mismo pt·oblema general, -se compendian en una fórmula matemática, tiene; separar á las dos amigas y dejm· se ha dicho, y por muchos fisicos admitido una de ellas aprisionada en la estrecha en el concepto de racional y plausible, cárcel de aquel cuerpo, y pugnando furio· si no á título de explicacion teórica satissa y desesperada por escaparse y huir en factoria é indestructible, como regla mnebusca 6 seguimiento de su compañera. Si mónica y medio muy conveniente de en- la descomposicion ó rcsolucion del flúido tenderse, lo siguiente: la electricidad lla- neutro en sus . elementos componentes mada vit1·ect es un :flúido sutilisimo ó procede de la vibl'acion 6 dislocncion moprincipio material activo , imponde1·aole ó lecular comunicada al primer cuerpo por imponde?·ado, adherido á todos los cuerpos otro, con el cual se frota 1 las dos electriy difundido por el espacio , y cuyas partícidades, 'lJÍtrea y ?'eSÍ'IWSa, se acumulan, culas, como las de los gases ó :flúidos elás- una en el cuerpo frotado y otra en el froticos ordinarios, se hallan en contínuo tador, en el caso de ser ambos aislado1·es; estado de repulsion reciproca, 6 poseen porque, si no lo fueren, tan pronto como, una tendencia infatigable á dispersarse y por efecto misterioso é incomprensible de huir unas de otras; y la electricidad ?'esi- - su friccion reciproca, los :flúidos activos nasa es otro :flúido, igualmente universal se desligasen, volverían á reunirse en la y esparcido, elástico y en estado de repul- superficie de contacto y á recomponer inssion intestina que la vítrea. Estos dos tantáneamente el neutro, 6 se precipitarían por el camino más corto y expedito :flúidos, que, aisladamente considerados y al seno de la tierra; receptáculo comun de definidos, difícilmente podría decirse en los cuerpos descompuestos y de las fuerzas qué se diferencian, poseen una última y con impropiedad dichas, aniquiladas 6 muy importante propiedad: la de atraerse mútuamente, con la misma energía ó avi- perdidas ; oficina en ejercicio infatigable de recomposicion y cambio; y crisol en que dez con que sus elementos homólogos se todo se funde y donde todas las trasformarechazan, combinarse y formar por su ciones de la materia se elaboran. ~~nza intima un tercer flú ido llamado 1

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-------------~~y ~~84·------------------Los Conocimientos útiles. ~~ Pero esta hipótesis ó interpretacion teó· por lo mismo que ya el otro aborrece y de, testa. De aqui la repulsion individual inrica de un vastisimo órden de hechos obtestina, la atraccion r.ecíproca inevitable servados, y en número creciente cada dia, y el equilibrio consiguiente al ósculo frano es la única ideada, ni. para muchos fiternal, apasionado y bullicioso de ambas sicos la más satisfactoria tampoco. En vez de admitir la existencia de dos electricidades, momentáneamente y con esfuerzo separadas y por un evento cualespecies de electricidad y de un flúido quiera reunidas, vit?·ea y ?·esinosa, ó posineutro por añadidura, se ha supuesto que tiva y negativa , pues tanto montan. estos únicamente existe un flúido, activo en un como aquellos nombres. sentido 6 en el contrario, como elvit?·eo 6 Pero si .con símiles ingeniosos y opor:el ?·esin.oso, cuando los cuerpos le contietunos se aclara la materia y se facilita su nen, ora en exceso, ya en menO?' cwntidad de la que constituye la carga ordinaria ó estudio, ni' las cuestiones se resuelven ni se desvanecen las dificultades. ¿,No hay de estado eléctrico habitual é indiferente. E'lect?·iza?' 'IIIJ1, cuerpo entonces debe ser los fenómenos eléctricos referidos alguna otra -explicacion más completa y satiS?facoperacion 6 acto muy parecido al de calenta'rle ó enj?·ia?'le; pues el calo?'-y eljrio torin. que cualquiera de las dos en las pre· cedentes lineas reseñadas'? Acaso la haya, no son dos agentes, movimientos nwlecula?·es ó cosas distintas; sino un mismo agen- lector: no me atrevo á jurarte lo contrate , dotado de mayor ó menor actividad ó do. Mas, por ahora, ni posible ni conveniente creo adelantarte otras noticias acerenergia; el mismo movimiento intestino, ca de este asunto. Bastante harás con me· si imperceptible con los ojos de la cara, no con los del entendimiento, rápido ó ditar y procurar entender lo poco que te pausado; la misma cosa, si esto parece dejo dicho: bastante habré yo. tambien hecho si he conseguido ponerte en camino preferible, en. cantidad graude ó pequeña, de que lo comprendas y sepas, no sin aló variable segun las cir-cunstancias. guna sombra de incertidumbre, que oscuEl cuerpo electrizado por ex.ceso, ó positivamente, añade Macé, es como estó- ridad hay siempre mientras el sol de la verdad no brilla en todo su explendor, á mago repleto y próximo á reventar, que qué atenerte en el partjcular de que tra-se lamenta de su hartura y envidia la ditamos .. cha del hambriento; y el electrizado nega(Se continuará.). ti1Jamente, estómago vacío qp.e suspira MIGUEL MERINO~

CONOCIMIENTOS DE INDUSTRIA... Fabricacion del vidrio. No hay acaso una materia más comunmente empleada en objetos de toda especie para el uso de la vida que el vidrio y el cl'istal. Tambien es indudable que, no solamente el niño, sino el hombre ya; y tampoco el hombre cualquiera, rudo é ignorante, sino el que ha recibido alguna instruccion, desconocen cómo se produce el vidrio, de dónde viene ó de q~é· se for-

ma. El que más, hablando en general, tiene una idea muy vaga de este asunto, pero ignora por completo los detalles de la fabricacion y los medios de obtener cuerpos de esta materia tan variados en sus formas, colores y otras condiciones, como á cada momento tiene ocasion de observar. Entra, pues, en el cuadro de conocimúntos 'lltiles que con la presente ~ubli~~

PUNDAC!Ól\ JUA~ELO

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------------~ Los Conocimientos úliles. cacion se quiere difundir, una exposicion. siquiera sea ligera, de esta operacion de la industria, y nada tendríamos que decir á los lectores para justificar la insercion de un articulo al efecto. Pero la simple e.'[posicion en la forma ordina!'ia, así de las ciencias como de las artes, es por sí misma árida; necesita el lector tener cierto deseo, 6 más bien mucho deseo de saber para encontrar atractivo en articulos sérios, secos, por decirlo así , puramente instructivos sobre cualquier punto de dichas ciencias. y artes. Los escritos de la presente obra luchan con esta dificultad, á más de otras muchas; lo conocemos y por lo mismo deseamos vencerla. Hasta ahora han tenido casi todos los insertados el carácter de serieuad que acabamos de indicar ; parecerá bien á los lectores- que ensayemos otro género en alguno de los · trabajos sucesivos'? Esta pregunta nos hemos hecho ya repetidas veces, tratando de imitar y aun de copiar enteramente el método que en obras de análogo fin se publican con éxito en otros países, y aun pudiéramos decir han puesto en uso y en moda la instr1'ccicm rec'reativa. Pero hemos tenido miedo al carácter español: hemos creído que acaso no armonizarían

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con nuestra gravedad artículos que contuviesen la conversacion familiar entre un niño y su papá, 6 de dos amigos en paseo, 6 los consejos de una á otra madre, 6 un cuento más 6 ménos fantástico, 6 un sueño científico , 6 viajes imaginarios, etc., etc. Por estas consideraciones, y concretán· do nos al punto á que se refiere el título que encabeza estas lineas, teníamos dispuesto y escrito en ln fo1·ma ordinaria el artículo de Fab?·icacion del vicl1·io, sufriendo, al redactar le , el S16plicio de Tántalo, porque ante nuestra vista veíamos impresa una linrla historia que daba en resúmen la propia instrucciori que nuestras cuartillas, y excitaba á la vez cierto interés en el lector, obligándole á leer la ciencia mezclada con la novela. Hemos, por fin, creído que valia esta historia mucho más que el artículo preparado, y arriesgando las consecuencias de que nuestros lectores no encuentren la u tilidau y mérito que nos ha parecido ver en aquel trabajo, hemos decidido sustituirle á nuestro artículo y explicar la fabricacion del vidrio traduciendo de una acreditada pu blicacion ft·ancesa . la histo. ria titulada

EL COLLAR DEL REY TAMAN:t.

El rey salvaje de una isla desconocida del océano Pacifico está sen-tado al pié de un árbol y rodeado de sus guerreros. Delante de él se ve un prisionero con las manos atadas á la espalda. E.ste prisionero es un francés llamado Juan Bautista Louet. Despues de un momento de meditacion, en medio del profundo silencio de los que le rodean, el rey levanta un dedo y dice: «Este hombre ha matado á uno de mis guerreros ; debe morir. Será atado á un árbol; mis guerreros, colocados á distancia, dispararán sobre él una fl.echa. cada uno . Yo daré una estrella de mi callar al que le atraviese el corazon. Hé dicho. Que se trasmitan estas palabras al prisionero.» Uno de los hombres sentados al lado

del rey ss aproxima á Louet, le pone un dedo sobre el pecho~ y en mal español le hace comprender la decision que se acaba de tomar .. Louet con ocia el español, pero además les gestos expresivos del salvaje no podían dejarle duda. -Está bien, dijo, hágase. Sea lo que Dios quiera. Yo he matado á vuestro hermano defendiéndome ; la conciencia no me remuerde; preparad las flechas. Estas palabras fueron repetidas al rey, el cual dijo: -Muy bien,. muy bien dicho, pero debe morir. No obstante, si pudiese rescatar su vida por algun medio ..... Preguntadle si puede hacerlo, Nig·Po.

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Los Conocimientos útiles.

Nig-Po era el salvaje que había ya hablado á Louet y le comunicó lo que el rey acababa de decir. -Y cómo he de rescatar mi vida'? replicó Louet. Me habeis despojado de todo; lo que puedo hacer es trabajar para roan· tener la mujer y los hijos del guerrero muerto. --Ln mujer y los hijos de nuestro herrnano muerto no necesitan de ti para co· rner, y reclaman tu muPrte. -Entonces qué quereis que haga'? N,:ada teng-o, ya lo sabeis ; preparad las flechas. El rey, entet·ado de las palabras del pri• sionero, se levantó y dijo á sus guerreros: -IJágasc así ; preparad las flechas. Entonces todos los salvajes fueron á buscar sus grandes arcos y largas flechas, cuya punta estaba hecha de una espina de pescado y adornado su otro extremo con plumas encarnadas. Durante este tiempo, Louet babia sido atado á un tronco de árbol. El rey mismo midió la distancia á que debían colocarse los salvajes; despues de lo cual se quitó gravemente una especie de gran collar formado con trozos de vidrio de diferentes fot·mas y tamaños , semejantes á los que cuelgan de las arañas de cristal. Separó uno de estos trozos, y levantándole soleronemente, dijo: - Ved aquí la estrella prometida al g·uerrero que atraviese con su flecha el corazon del prisionero. Loüct era un jóven de valor y sereni· dad. Había tomado su partido y examina· ba fríamente y hasta con cierta curiosidad la extraila escena en que tan terrible pa· pel iba á jugar. -Salvaje , dijo á Nig-Po, que estaba cerca de él, explícame lo que hace ahora tu rey y qué dice á tus hermanos. Nig·Po se lo explicó. -Oh, oh, exclamó Louet, conque este es el premio del más diestro! El vidrio es aquí un objeto precioso'? -El collar del rey, dijo Nig-Po, ha sido conql1istado despues de una guerra sangrienta contra los salvajes de una isia vecina; es el único objeto de su especie que hay aquí.

-De modo que debo considerarme muy honrado de que sea pagada mi vida con un kozo de vidrio'? -Una estrella, replicó Nig-Po, segura· mente. -Sea; mi hora se aproxima, se dijo l.ouet. Y pensar que mi vida será paga· da con un pedazo de vidrio ..... Es decir, un poco de arena y un trozo de sosa mezciados y fundidos ..... En este momento todos los preparativos estaban hechos. El rey se disponía á juzgar los tit·os ccin una dignidad propiamente real; los guerreros estaban colocados á pequeña distancia; detrás de ellos formaban un semi-círculo bullicioso las _ mujeres y chicos. Elr•ey hizo una señal con el dedo. El primer guerrero tendió su arco y apuntó la flecha. Antes de referir lo que ocurrió en seguida, conviene decir cómo Juan Bautista Louet se hallaba en esta terrible situacion. Juan Bautista Louet nació en una pequeña villa del departamento de Isere. Su padre, antiguo soldado, había excitado la jóven imaginacion de su hijo con relatos interesantes de sus lejanas expediciones. El resultado fué despertar en el jóven un gTan deseo de ver países, hombres y cosas. Cuando fué grande, partió y fué de ciudad en ciudad, estudiando todas las clases de industria, trabajando sqcesivamente en una herl'ería , despues en una fábrica de vidrio, en otra de porcelana, etcétera. Observaba, estudiaba y aprendi a, enriqueciendo su inteligencia cada día con un conocimiento nuevo. En las horas de descanso se proporcionaoa libros y leia. Despues de haber visitado la Europa entró en ganas de ir aun más lejos y se embarcó en un buque. Su viaje no fué tan feliz sobre el Océano como habian sido los anteriores por tierra. El barco donde iba fué asaltado y tomado por unos piratas. Para salvar su vida, Louet tuvo que alistarse en la tripulacion, si bien con la idea de abandonar sus nuevos compañeros á la primera ocasion. Se presentó esta la pri- 1

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ros, que hicieron grandes manifestaciones mera vez que arribaron á una isla para de admiracion, y se aproximaron á Louet renovar la provision de agua. Louet á todo evento, se decidió á quedar en la isla. con una especie de respeto. -Nig-Po, dijo el rey, anuncia al prisio· Se alejó, pues, de la costa sin que le vienero que queda libre. ran, no llevanJ.o consigo más que un fuLouet fué desatado en seguida. sil y algunas municiones. Sus compañe-Ah, tiempo ern de que se me ocurros 'tuvieron que hacerse á la vela sin el riese esta idea, exclamó. desertor. Louet se ocupó desde luego en -Cuándo tendré las estrenas'? preguntó reconocer el país descono0ido. De repente rey. se halló cara á cara con un salvaje que se el -En tt·ein ta días , respondió Louet, sorprendió primero, pero que en seguida despues de un momento de refl.exion. se alentó y quiso quitar á Louet el fusil; -Treinta soles, bueno! Pero si en Louet le retiró violentamente y le dió á treinta soles no teng·o las estrellas, te entender con sus ge::~tos que estaba dispuesto á defender el arma. En ton ces el prometo que sentirás la cólera de Turnasalvaje tendió su arco para atr·avesar á su ni, rey de esta isla. -Queda convenido. adversario con una flecha; pero este, preDesde este momento Louet quedó libre viéndolo, le tendió muerto de un tiro . Al enteramente y pensó en cumplir su proruido, toda la tribu salvaje acudió con su rey á la cabeza. H.esistit· hubiese sido in- mesa. -Qué suerte, dijo para sí, el haber yo útil. Louet fué, pues, cogido, despojado trabajado en fábricas de vidrio y est!.ldia· de todo y agarrotado. do esta fabrir.acion ; vamos allá, hagamos Lo que sig·uió luego, vamos á verlo. En el momento en que el primer guer- primero el plan y en seguida á obrar. Sentado á la sombra, comenzó á echar ret·o iba á disparat· su flecha, ocurrió súbisus cálculos.- Los elementos esenciales tamente una idea al prisionero, y dirigiendelvid1·io son la sitice y un álcali.-En do la vista al rey, gl'itó: cuanto á la sílice, fácilmente la hallaré; -Ou! ou! ou!-Habia observado que es la parte fundamental de la generalidad esta era la manera de los salvajes para de las tierras, y la arena está casi exclusí· decir : Tengo que hablar, escuchad. vamente compuesta de esta sustancia; no En efecto, el rey hizo en seguida una ha de faltar arena en esta isla. Y a un si señal ; la amenazadora flecha se bajó y tuviese tiempo y q uisicse tomarme el traNig-Po, el intérprete, se aproximó á Louet bajo, encontraría sílice muy pura al esta· para saber lo que queria. -Salvaje, dijo Louet, vé á proponer á do de C'lta1·zo ó cristal de 1·oca, con lo cual tu rey que si me deja la vida y la liber- haría un vidrio de primera calidad ; pero tad, yo le haré estrellas como las de su á fé mia, estos salvajes no lo merecen. Tendré, pues, arena, Ahora, para fundir collar, cuantas quiera. la arena, necesito uu álcali, es decir, poNig·P.o al oir esto se quedó sorprendido tasa ó sosa. Será preciso que le fabrique. é hizo á Louet que lo repitiera : despues Y cuál de estos dos álcalis haré'? La pota· fué á decírselo al rey. Este se levantó súsa puedo obtenerla de la ceniza de leña, bitaniente y expresó su sorpresa con los y sobre todo de plantas. Pero como todas gestos y exclamaciones más extravaganlas clases de madera y de plantas no la tes ; en seg·uida, aproximándose al prisio· contienen en igual grado, podria costarnero, y fijando sobre él su mirada como para leer en los ojos la sinceridad de sus me mucho trabajo el reunir una cautidad suficiente; además, para obtener la potasa palabras: -Tú harás estrellas, le dijo, enseñán- seria preciso someter las cenizas á diversas operaciones que quizá no sepa hacer. dole el collar, y tantas como yo quiera'? .Me decido por el otro álcali, la sosa. Ko -Sí, contestó Louet. haré sosa artificial con sal marina, como Entonces el rey se volvió á sus guerre-

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en las gTanrlcs f1~bricas de Marsella ; haré ' poco de ma,c¡nesia,- otra tierra cuya prin · simplemente sosa natural quemando va?·ec; cipal cualidad es ser infusible,-forma una ' debe haber vat·ec en esta isla ó al ménos pasta excelente para hacer los crisoles. La otras plantas marinas del mismo género. alúmina .:Se mezcla tambien con la arena Además, la sosa tiene sobre la potasa In y la sosa para la ·fabricacion de ciertos ventaja de que da al vidrio más dureza y objetos de vidrio, ó de cristal ó de esmalmás brillo. Sea, pues, la sosa.; y ya está tes; es asimismo la pacte principal de las el vid?·io. porcelanas, de la loz.a, del vidriado de Entonces Louet se levantó .frotándose barro. de satisfaccion las manos, y viendo á los Volvamos á Louet. Sabia él todo lo que salvajes, que no le quitaban ojo y le e~a- acabamos de decir, y le vino bien el haber minaban con curiosidad , se dirigió á ellos estudiado estas cosas de jóven , porque de diciéndoles, á pesar de que no le compren- otrG .modo no hubiera lleg·ado á lograr esdian. -Ah! ah! me estais contemplando tablecer sus hornos; aun asile costó buen como un fenómeno y os figurais que digo trabajo, y pasó en esta tarea la mayor palabras misteriosas para hacer el vidrio parte de lGs -t reinta dias que se le habían sin más que soplat· en el aire. Qué salva- concedido. jes de veras sois; el vidr.io os sorptende Durante este tiempo estaba constante. ya en .tiempo< . 1e '1 . y de vez . de tl a mo do, y se h aCla mente espiado por os salvaJes, Moisés y de Job, que hablan de él en sus en cuando el rey Tamani le decía por libros; y no os da vergüenza ser en este medio del intérprete Nig-Po :-Si al cabo tiempo tan ignoran tes! Los.egipcios , hace de los treinta soles no has hecho las estt·e· tres ó cuatro mn años, trabajaban .el v.i- ,llas., perecerás en los más crueles tordrio, y llace cerca de dos .mil se hacían mentos. · con vidrio, en Grecia y en.el imperio r:oLouet no tenia necesidad de estas advermano, objetos ante los cuales os.pondriais tencias. Por fin , ya no le quedaron más de rodillas. Pero estoy perdiendo el .tiem- que algunos dias; pero estaban hechos po en deciros cosas que no comprendeis. todos los preparativos. Tenia construido Veamos; no basta tener de qué hacer el su horno en una gran choza y hecha la vidrio ; es preciso un horno y. crisoles para provision de leña para calentarle. Rabia fundir la sílice y el álcali, es decir, la are· elegido la arena más pura posible , que na y la sosa; esto va á ser quizá lo que los salvajes pulverizaron; y quemando me cueste más trabajo. plantas marinas en grandes hoyos practi· Louet tenia razon; esta era la parte más cados en la tierra, como se hace para sadifícil de su tarea. Para que la arena y la car la sosa del varee en Europa, babia ohsosa puedan entrar en Jusion, es preciso tenido, en medio de las cenizas apiladas de un fuego muy violento; los crisoles en que estas plantas, trozos muy buenos de sosa, se hace la operacion deben ser capaces de que tambien machacaron y pulverizaron resistir un calor más fuerte aun; y además los salvajes, los cuales estaban estupefaces preciso que resistan á la accion de la tos con todos estos preparativos. sosa, que tiene la propiedad de fundir ia - Dejadme ahora tranquilo, les dijo, y sílice. La materia de que se compongan les hizo salir de su fábrica improvisada. los crisoles debe ser una arcilla que conCuando quedó solo, dijo para sí: - Se tenga poca silice para que no obre sobre aproxima el dia critico; si por alguna esta sustancia el álcali. La parte principal causa que no puedo prever, la operacion que constituye esta clase de arcilla es una no sale bien, estoy perdido.-Vamos allá, tierra que se Jlamaal1ímina, la cual, mezvalor! ciada con cierta cantidad de sílice y un (Se contint.ará.)

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Q _~_____________________L_o__s__a_o_n__o_c_i_nn__ie_n__to__s_u_·_t_il_e_s_._________________s__9~ CONOCIMIENTOS DE CRONOLOGIA. Division del tienapo. La voz c1·onología viene de dos palabras griegas que significan tiempo y discu;rso, y quiere decir ciencia de los tiempos. Las divisiones del tiempo son naturales · unas, y otras artificiales. Las naturales son el dia, el mes y el año, qut' se deducen de los fenómenos celestes; las artificiales son la hora, el minuto, la semana, el lustro, el siglo y otras semejantes. El día puede deducirse de los fenómenos celestes de varios modos. Con relacion al movimiento aparente del sol, ~el globo terrestre es el que gira alrededor de un eje ideal,- el dia es el espacio de tiempo t1·ascurrido entre dos pasos del centro del sol por el mismo meridiano, es decir, por el plano determinad o por la vertical del lugar que se considera y el eje del mundo. Observemos de paso qué se llama meridia· no , por qué'alllega r el sol á este plano es medio día, segun el órden de contar los dias, que luego indicaremos. Esta unidad de tiempo se llama dia solar. El dia solar, llamado tambien día verdadero ó tiempo verdadero, no es una can tidad constan te é invariable, por causa del movimiento de traslacion de la tierra alrededor del sol, cuyo movimiento no es uniforme, y además se verifica en un plano llamado eclip· tica, distinto del plano perpendicu lar al eje de rotacion de la tierra que pasa por su centro, cuyo pla.no se llama em~ador. Esta variabilidad del dia solat·, la cual no tiene importancia para los usos de la vida ordinaria, ha precisado á los astrónomos á discurrir otra unidad para los usos de la ciencia , que es el dia sola'r medio. El dia medio es un espacio de tiempo ideal, deducido en la hipótesis de que el movimien· to aparente del sol en la eclíptica fuera uniforme. Dividiendo el espacio de tiempo tardado en re_correr la ecllptica por

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365, se obtiene una cantidad fija que es el dia medio, cantidad que en unas épocas del año es casi igual al dia solar verdadero, en otras un poco mayor ó un poco menor. La diferencia de orígenes entre ambas especies de dias, ó lo que debe agre· garse al momento en que principia el día medio ó restarse del mismo orig·e..n para obtener la hora del paso del sol por el meridiano, se llama ec?M.cion 6 correccion del tiempo. Con relacion á las estrellas, .el día es el espacio de tiempo entre dos pasos consecutivos de una misma estrella por -el mismo meridiano. Este tiempo es constante é invariable, y mide exactament e el que tar· da la tierra en dar una vuelta completa alrededor de su eje. El dia entonces sellama dia siclereo. Esta unid&d viene siendo desae antiguo el tipo á que todas las demás unidades de tiempo se refieren, siendo el dia solar, por motivos fáciles de comprender, el regulador del tiempo en los varios actos de la vida. El día natural es, en lenguaje comun, el tiempo que el sol está visiule sobre el horizonte; el civil se compone de día y noche. Hay diversos modos de empezar á contar el dia. El que usamos en Europa, y emplearon los egipcios y romanos, empie· za á las doce de la noche , hora en que el sol pasa por el meridiano opuesto al lugar en que estamos, y termina .á las doce de la noche siguiente. El dia astronómico empieza á las doce del día civil, ó sea en el medio dia , hora en que el sol pasa por el meridiano, y dura hasta el siguiente paso por el mismo punto. En los antiguos pueblos de Oriente el dia principiaba á la salida del sol. Los judios le contaban des· de el ocaso, y aun hay hoy esta costumbre en algunos pueblos de Italia. La lgle:;ia TOMO

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Los Conocimientos útiles.

sigue tambien esta costumbre para sus festividades, contando el día de ocaso á ocaso, que esto quiere decir de ví~peras á vísperas. El dia se divide en 24 horas; cada hora en GO minutos; el minuto en 60 segundos y así puede continuarse. El origen de la division dP.l dia en 24 horas se pierde en la más remota antigüe:lad; pero estas horas no fueron siempre iguales entre sí. Algunos pueblos diviuian el tiempo que el sol está sobre el horizonte, es decir, el dia natural, en 12 horas iguales y en otras 12 ln. noche. Las horas de la noche no eran iguales á las del día más que en los equinoccios, que son las dos épocas del año en que, hablando vulgarmente, los días son ig-uales á las noches. La semana es un periodo de siete días que debe traer su origen del período de los siete d��as de la creacion 6 de los siete pe1·iodos que estos días pueden representar. Los cristianos empiezan la semana el Domingo, losjudíosel Sábado y los mahometanos el Viernes. Los nombres de sus dife¡·entes días tienen relacion con los siete planetas conocidos de los antiguos, en el órden siguiente: Saturno, Sol, Luna., Mcu·te, Mercurio, Júpiter y Vénus, que corresponden en el mismo órden á los días Sábado, Domingo, Lunes, Martes, Miércoles , Jueves y Viernes. El rnes tiene su orígen en la revolucion de la luna, es decir, en el tiempo que tarda en presentar á la tierra todas sus fases. Se compone ele 29 días, 12 horas, 44 minutos y algunos segundos. Este mes se llama lunar y compone una lunacion; el sola?· es el número de dias que al parecer tarda el sol con su movimiento aparente en recorrer cada uno de los doce signos del zodiaco. Cada uno de estos llamados signos del zodiaco, representa un espacio 6 parto del camino total, eclíptica 6 faja aparente que recorre el sol. Desde muy antiguo viene esta division de la eclíptica en doce partes iguales llamadas signos. Estos signos correspondían á otras tantas constelaciones 6 grupos de estrellas que, á pesar de no formar contorno 6 dibujo de cuerpo alguno, recibieron los nombres

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puramente caprichosos y ridiculos que basta hoy se conservan, y son los siguientes: Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Scorpio, Sagitario, Capricornio, Aq uario y Piscis , nombres latinos que equivalen en castellano á Carnero, Toro, Gemelos, Cangrejo, Leon, Doncella, Balanza, Escorpion, Sagitario, Capricornio, Acuario y Peces. Los meses romanos e1·an en un principio diez, en el órden siguiente : Martius, dedvado del planeta Marte, Ap1·ilis, i11a-

J1mi1ts, Q1tintilis, 8extilis, 8eptembe·r, Octobe1·, Nove1nbe1· y .Decembe1·. Lue-

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g-o se agregaron dos con los nombres de

Janua1·ius, por ser consagTado á. Juno, y Feb?·a?'Üts, 6 mes de las expiaciones. El nombt·e de Quintilis se trasformó despues en el de Ju,ti?M para perpetuar la memoria de Julio César, y el de Sextilis en el de Augustus, de donde viene el nombre actual de Agosto. Los cuatro últimos, September, October, etc., expresan el lugar sétimo, octavo, etc., que les correspondía en la primera division del año. Dividían los romanos el mes en tres períodos desiguales lla¡nados Oalendas, No'nas é Id1ts. Las calendas tenían lugar el l. o del mes; las nonas eran el 5 unas y otras el 7, y los idus caían en los dias 13 6 15. Los días se contaban retrógradamente, diciendo, dia anterior á las calendas, sexto antes de las calen das, etc. A fines del siglo pasado la república francesa dió nombres nuevos á los meses, expresando aquellos las estaciones á que correspondían ; se llamaron, los de otoño, Vendemiai1·e, B1·umai1·e, F1·i'Jnai?·e ; los de invierno, Nivose, Plu1Jiose, Ventose; de primavera, Gern~inal, Flo1·eal y P?·airial, y en fin, de verano, .íJlessidor, Tltermiilo'J·, Fructidor. Cada mes tenia 30 días, y había cinco 6 seis in ter calares para com· pletar el año. Se entiende por año el tiempo que emplea la tierra en verificar su movimiento de traslacion alrededor del sol, y const!:L de 3G5 dias, 5 horas, 48 minutos y algunos segundos. Este es el año solar; el año hmar se compone de doce lunaciones 6 doce meses lunares, que forman 354 dias,

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Los Conocimientos útiles.

8 horas, 48 minutos y algunos segundos, ó sea cerca de once di as ménos que el año solar. Esta diferencia forma la epacta ó edad de la luna, es decir, los dias que lle· va de nacida al principiar el año. Cada tres años se forma con dicha diferencia una lunacion más. El año se ha empezado á contar en dias diversos. Nosotros lo empezamos poco des· pues del solsticio de invierno; los romanos lo empezaban con el equinoccio de primavera; los eg·ipcios y otros pueblos con el de otoilo ; los t.rabes con el solsticio de estío ; en fin , los mahometanos usan el año lunar y no tienen estacion determinada para empezar el año. Los franceses, en la época de la república que antes se ha citado, decidieron que el año principiara próximamente en la fecha de la pro· clamacion de la república, y tomaron para origen el paso del sol por el equinoccio de otoño. E1·a se llama un instante determinado y fijo desde el cual se empieza á contar los años, y que ha sido notable por cual: quier concepto; y tambien se entiende por dicha palabra la série de los años ó trascurso de siglos que se cuentan desde el orí· gen de alg·un acontecimiento memorable. Hay un gran número de eras; muchas de ellas sumamente inciertas. La era de la creacion es, entre todas, la ménos conocí· da ; hay un g-ran número de hipótesis diversas , diferenciándose entre si de tal modo, que entre algunas de ellas llega á ser de más de 16 sig·los la diferencia. . La m·a c?·istiana ó era vulgar es la más importante. Empieza á contarse desde el nacimiento de Jesucristo, y el número de años trascurridos es el número del año vulgar que se usa hoy en todos los países civilizados. Tambien esta era es incierta, porque no están conformes los a u· tores en la época exacta del nacimiento del Salvador. La e1·a de las olimpíadas tuvo su orígen el año '176 ántes de Jesucristo, del modo siguiente. Cada uno de los estados de Grecia tenia un modo peculiar suyo de calcular el tiempo, resultando una gran confusion en el cómputo de los tiempos,

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cuando á un historiador siciliano le ocurrió que el catálogo de los vencedores en los juegos olímpicos podia servir como era cronológica, y desde entonces, dejando á un lado los tiempos oscuros, se tomó por punto de partida una olimpiada en la que un vencedor obtuvo por premio una estátua. Los años de las olimpíadas empezaban en el plenilunio siguiente al solsticio de estío. Esta era, que lleg·ó á ser la más usaela en Gt·ecia, dejó de usat·se al fin del IV siglo de la era cristiana. La e?'a de .Roma tiene su oríg·en en la época de la fundacion de Roma, y es tarobien incierta; unos autores la colocan en la VI olimpíada y otros un año despues. No son las eras citadas las únicas que se estudian en los tratados de cronología, pero si las principales, y en este lugar creemos que basta con las indicaciones expuestas. Entre las divisiones artificiales del tiem· po, hemos citado al empezar este artículo el lustro, el siglo y el ciclo. Digamos para concluirle algunas palabras respecto á las mismas. El lustro es el espacio de cinco años, al cabo de los cuales renovaban los censores romanos e1 censo de Jos · ciudadanos y de sus bienes. Hoy ha quedado aquel nombre para expresar un espacio de tiempo de cU~ chos cinco años, y comunmente se emplea para decir la edad ele una persona. El siglo es un periodo de cien años. No siempre ha tenido esta aceptacion. El siglo de los etruscos era el tiempo que vivía el que entre todos los que habían nacido al fundarse una ciudad llegaba á más larga vida. Los romanos le determinaban por fiestas seculares, pero que no se verificaban cada cien años. Ciclos son períodos ó revoluciones de años que se renuevan tan luego como acaban. Se han ideado varios, y los más notables son los que se relacionan con los movimientos de los astros. llabiendo tratado ya de los ciclos en un artículo especial publicado en esta obra, no tenemos nada que añadir, y terminamos este ligero trabajo sobre la division del tiempo. F. CAnVAJAL.

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CONOClMIENTOS VARIOS.

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Monumentos y edificios de Madt>id. (Conlimlacion.)

PALACIO REAt.

Este magnífico edificio, el primero en grandeza é importancia, si no en belleza, de la córte, se levantó sobre las ruinas del antiguo Alcázar eJe Madrid, cuya historia, confusa é incompleta además, seria larga de refeJ:ir. En la noche del 24 de Diciembre de 1734 un violento incendio, avivado por un fuerte viento, redujo á cenizas casi por completo el citado alcázar, obra comenzada en tiempo de los moros, segnn unos, de Alfonso VI, segun otros, y de incierta fecha segun varios. Desaparecieron en el incendio gran numero de preciosidades que, segun los ' historiadores, con tenia, siendo más notable por estas riquezas que por su arquitectura y gusto de distribucion y ornato,. que fué mezcla de divm·sus épocas é ingenios. No co¡·respondiendo á la grandeza del ¡·ey de Espuiía el edificio del Buen Hetiro, única residencia que le quedaba despues de haber perecido el ulcitza¡·, fo rmó Felipe V el proyecto de constt·uir un palacio que compitiese con los mejores de Europa. Encargó los planos al abate D. Felipe J uvarra, natural de 1t1esina, arquitecto famoso y acreditado por muchas obras en Roma, Milán y Turin, y bajo su direccion se hizo un precioso modelo de.madera, que existe en el palacio del Buen Retiro. Ko habiendo bastante área para realizar este proyecto en el sitio del antiguo alcázar que el rey habia elegido, y ocurriendo además la muerte de J uvarra , se modificó por su sucesor y discípulo D. Juan Bautista Saque ti, natural de Turin. Aprobados los planos de este arquitecto, se dió principio á la com:truccion del actual palacio, colocando la

primera piedra con gran·solemnidad eldia '7 de Abril de 1'738. Resultn de los documentos históricos, que el· palacio tardó en estar habitable hasta fines del aiio t '764, durando por lo tanto su construcciorr más de 26 aiios. No hay datos seguros para averiguar el dinero invertido en tan colosal· const ruccion, costosa en extremo, más que por su magnitud y riqueza, por las malas condiciones del terreno sobre que está edificada; hemos visto sin embargo en una obrita descriptiva que costó 262.763,681 rs. La planta del edificio es un cuadrado q.ue tiene de lado 470 piés, con pabellones en los ángulos que salen 22 piés y tienen 95 de frente, formando un todo aislado con cuatro fachadas, de las que la principal está situada en el lienzo del Sud. Además de estos pabellones hay en los ángulos que forma dicha fachada principal con las de E. y O. dos alas laterales mandadas hacer pot• Cárlos III, y de las cuales una se halla concluida en toda su altura. En los proyectos que hay preparados, estas alas deben unirse con unas galerías prolongadas, siguiendo la misma línea hasta el encuentro de otra que se ha de levantar paralela á la. fachada, cerrando toda la gran plaza que hoy existe y convirtiéndola. en un inmenso patio principal. La fachada principal tiene piso bajo, levantado más de tres piés del suelo de la plaza, cuarto principal, segundo y sotabanco, sobre el que corre una balaustrada coronada por jarrones, y en el centro se levanta un ático de poca gusto. Sobre el medio punto del vano central del primer piso está la España en una medalla de escultura, debajo de la cual se vé el río Tajo. En el ático se vé un

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Los Conoc imient os útiles.

reloJ y sobre él un escudo de armas, en el medio, y á los lados el sol recorriendo el zodiaco. Las cuatro fachadas son casi iguales en forma y ornato, hallándos e los pisoa de todas en un mismo plano horizonta l; sin embargo, por el d.esnivel del terreno ha sido preciso en las fachatlas de O. y N. un piso inferior al cuarto bajo. Por el lado del O. se sale de este piso á una terraza sostenida por bóvedas que estriban en fuertes murallon es que- sirven de bajada á los jardines. Segun el plan primitivo coronaban toda la balaustra da las estátuas que hoy se ven en la plaza de Oriente, en los paseos del Retiro y otros sitios; pero á causa del mucho peso con que cargaban el edificio y la dificultad de mantener las en su posicion cuando azotaban grandes vientos, se quitaron, quedando el edificio sin esta majestuo sa y elegante decoracion. Dichas estátuas, que estaban hechas para figurar sobre el edificio, producen un malísimo efecto vistas de cerca donde hoy se hallan. La descripcion detallada de todas las partes del edificio, su _decoracion, dimensio nes, etc., seria muy ex. tensa é impropia_ de este lugar; añadiremos solament e algunas palabras, describiendo la escalera principal y la capilla. La escalera pl'incipal es una de las partes más grandiosa s del palacio. Cuando aquel se construyó se hicieron dos ; despues se condenó una de ellas, que ocupaba el lugar de la actual, y se dejó la otra; posterior mente se varió de pensamie nto, se quitó la que había quedado y habilitó la actual. Comienza, á la derecha, entrando por la puerta principal , en un anchuros o pórtico, y está formada de tres ramales, uno central de ida y dos de vuelta. Los peldaños son de mármol de San Pablo, de una sola pieza, y forman una subida muy suave; las balaustradas son tambien de má.rmol é igualmen te dos leones que, puestos sobre pedestales unidos á las balaustra das en el punto en que estas vuelven, adornan la meseta principal. Decoran la suntuosa caja de. esta escalera columnas estriadas y entregada s de piedra colmenar , que sientan sobre un zócalo genet·al y tienen capiteles purameat e caprichos os, criticados por al-

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gunos hombres de ciencia. Cierra la caja una grcn bóveda horadada de claraboya s simétl'icas que iluminan la escaler.t y ricamente decorada con molduras"Y pinturas. La capilla real se halla en el centro de la fachada del N01·te al nivel de las habitacio nes reales. Su planta es bastante irregular, pues viene á formar una elipse en el centro con dos grandes nichos en los extremos del eje mayor; á un lado otra elipse menor que forma la entrada, y al frente de ella una semi-elipse. La decoracion principal de esta capilla consiste en lo columnas entreJad as, de mármol negro, y de una sola pieza, traídas de las canteras situadas en Dm·ango (Vizcaya). Dichas columnas y las pilastras , que imitan már.g1oles, tienen capiteles dorados do órden corintio, y sobre unas y otras corre uu cornisam ento de mal gusto. Corona el crucero una media naranja pintada al fresco por Giaquinto. La cruz que existe colocada el.teriorm ente sobre la media nat·anja fué puesta ert el año 1'7á7. Contiene dicha cruz en el centro do los brazos un pomo circulnr de bronce dorado, en el que s.e guardaro n varias reUquias. ESTÁTUA DE CERVANTES.

Se halla situada en la plaza de las Córtes. La mandó construir en honor de tan insigne ingenio el rey D. Fernando VII á su escultor de cámara D. Antonio Solá, quien J1lzo en Roma su modelo y la fundieron los célebres artistas prusianos Luis Jollaje y Guillermo N. Hopsgart en. Respecto al mérito de esta obra artística copiaremos el juicio de Salvador Betti, secretario de la ~tcademia romana de Sau Lúcas, publicado en el Diario de aquella capital. «Loor al St·. de Sofá, quien con tanta verdad y perfeccion del arte nos hace ver la imágen de este famoso escritor. Le vemos en ella, es el mismo Afiguel de Ccrvat~tes, cual lo manifiestan aquella noble figura, su espaciosa frente, aquellos ojos ll-enos de fuego del alma, aquel andar franco, tan natural al hombre de armas y de aventura s, y aquel aire en que se ven las ma-

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L os Conocimientos útiles .

neras españolas del siglo XVI. Lleno de una sublime imnginacion, está en actitud de mudar el paso; actitud que no podia con más facilidad y maestría mostrarse por el artista, ya por el movimiento natural de las piernas, á que acompafia el de toda la persona, ya por el contraste de los pliegues del vestido y especialmente de la capa, que el aire mueve con suavidad. En la mano derecha tiene un lío de papeles, muestra de un literato; la izquierda la tiene sobre el puiio de la espada, en prueba de su profesion mllitat· y nobleza de sus antepasados; y para ocultar la imperfeccion de esta mano á causa de uno. herída de arcabuz que en ella recibió en la batalla de Lepanto, Solá ha tenido la singular idea de cubrirla con un pliegue de la capa, conservando de esta manera todo lo perfecto, sin exponerse á la censura de los que exigen la verdad. 'l' odo es vida en esta estátua, todo vivacidad, al mismo tiempo que se vé la dignidad. Y á fuer de intendente de las bellas artes digo, como sentencia universal, que esta estátua es una de las más célebres que se han hecho en este siglo, y una de las más importantes por sor del hombre tan grande que representa. Añadiré además que hace muchos afíos que no se ha fundido otra igual en bronce en este país, pues es semicolosal, teniendo diez palmos y medio de altura.» No todos los inteligentes están conformes con este juicio tan favorable , pero reconocen que es obra de mérito. Está colocada sobre un pedestal elegaJ?.te y sencillo que tiene en dos de sus paramentos unos relieves ejecutados por el escultor D. José Piquer. El uno representa á Don Quijote y Sancho Panza guiados por la Diosa de la Locura, y el otro la aventura de los leones. Rodea al pedestal una verja de hierro que reduce el monumento á más estrechas proporciones y le quita belleza, pero desgraciadamente se ha creido necesario para evitar profanaciones de mal intencionados.

PUERTA DE TOLEDO. Principió á construirse en i813 para perpe-

tuar la memoria del feliz éxito de la guerra de la Independencia. Ejecutó los planos el arquitecto D. Antonio Aguado, poco feliz en esta obra como en otras que ha tenido ocasion de ejecutar. Es la tal puerta, arco triunfal de Fernando VII, una inmensa mole de granito de extrema pesadez y mal gusto. Consta de tres entradas: la del centro es un arco de medio punto de 36 piés de altura y 16 de luz; las de los lados son planas con un recuadro encima formando dos macizos hasta la altura del cornisamento. Decoran esta obra por el exterior dos medias columnas istriadas de órden jónico á los lados do la puerta central y otras dos pilastras en los costados de las entradas laterales. Sobre el arco central se eleva un gran útico de forma rectangular que contiene en cada frente una lápida expresando la dedicatoria hecha al rey por el ayuntamiento el año 182'1. Sobre el ático hay un grupo de escultura y á los lados del mismo, sobre las puertas de los costados, trofeos militares. La elevacion de la fábrica, sin contar el mencionado grupo de encima del ático, es de 65 piés. No tenemos datos para expresar su coste.

TORRE DE SANTA CRUZ. En la iglesia parroquial de Santa Cruz está la tone de este nombre , célebre, no seguramente por su mérito arquitectónico, ni su belleza , sino por su antigüedaa., por su historia y porque uomina toda la capital. Hé aqui su historia y algunos detalles, segun los autores que han descrito los monumentos de Madrid. uHabia en Madrid dos torres propias de la villa , la cual tenia en ellas el escudo de sus armas. La una, que era 1a torre de Santa Cruz, se llamaba atalaya de la córte; y la otra, que era la torre de San Salvador, se llamaba atalaya de la villa. En una y otra pagaba el ayuntamiento las composturas del reloj como objeto de su propiedad , y gratificaba asimismo al sacristan de la parroquia de Santa Cruz y al de San Salvador por tocar las campanas cuando ocurria

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un incendio. La atalaya de la córte era muy alta, y habiéndose notado que estaba desplomada , fueron nombrados, en 22 de Mayo de i 632, maestros que la reconocieron, los cuales declararon que era preciso derribarla, como se ve~i­ ficó. Nombró el rey en 18 de Agosto de 1632, por superintendente de la obra, á D. Francisco de Tejada, del consejo y cámara de S. M., á quien sucedieron otros señores del mismo consejo en el expresado cargo basta el año de i 680. Habiéndose decidido que la mencionada torre se reedificase á toda costa pagándose el importe con las sisas más prontas de la villa, se mandó en 13 de Octubre de i 634 que empezase la obra, lo que tuvo efecto bajo la direccion de Cristóbal de Aguilera, quien hizo la cepa y levantó el primer cuerpo de la torre actual; mas habiendo ocurrido la muerte de aquel, paró la obra, y en tal estado siguió por espacio de 24 años. Varias solicitudes fueron presentadas por el cura párroco de Santa Cruz para que siguiesen los trabajos, apoyándolas con sobrada razon en lo necesarias que eran las campanas para los fuegos; en que muchos vecinos sentían la falta del reloj, pues por él se guiaban; y por último, y es notable, en que la parroquia, por dejar el sitio desembarazado en obsequio de la villa, había demolido las casillas que fueron construidas alrededor de la iglesia , p~rá evitar que la inmundicia de las calles pudiese

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llegar hasta las paredes del santuario. En tal estado se hallaban las calles de la córte de dos mundos! Sin interJs alguno suministraron al cura párroco varios vecinos mucho dif1ero, segun dice el mismo párroco en uno de los manuscritos originales de que están sacadas estas curiosas noticias, y así pudo continuar la obra, aunque lentamente. Reconociendo la villa su obligacion de concluir la nueva torre, y tomando en consideracion los perjuicios que su falta ocasione.ba, asignó, con r eal aprobacion de i61i, y por todo el tiempo que los trabajos durasen, una sisa sobre el carbon, cuyo producto anual se calculaba en t 500 ducados; mas pareciendo corta dicha cantidad, se agregó á esta, por término de cuatro años, una adehala de SO toros, que importaba otros i500 ducados. A beneficio de estos arbitrios se terminó en t680 la torre que al presente existe, en la que nunca se ha llegado á colocar reloj, ni tampoco ostenta como la antigua los blasones de la villa. Es de pla11ta cuadrada y consta de cuatro cuerpos iguales, revocados al presente de blanco y separados por impostas de piedra berroqueña, de cuya materia es tambien el zócalo, el almohadillado de mayor y menor en los ángulos y la cornisa, terminando el todo con una lin terna. Su altura es de i 44 piés; pero como está situada en punto elevado, domina toda la villa.

(Se continuará)

CRÓNICA.

CAMINO DE HIERRO DE UN SOLO CARRIL.-Funciona actualmente entre Raincy y Mont-Ferneil, departamento del Sena (Francia), un ferro-carril que solo tiene una barra·carril de hierro ménos ancha y saliente que las de los caminos de hierro ordinarios. Las dimensiones de la locomotor& son sumamente pequeñas. Una rueda solamente colocada en la parte anterior y montada sobre un eje que gobierna un conductor, descansa sobre el carril: otras dos, colocadas late-

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ralmente en la parte posterior, son las ruedas motrices. El vagon está sostenido por dos ruedas situadas bajo la caja en el eje del carruaje, y se apoyan y ruedan sobre el carril: otras dos ruedas están colocadas á derecha é izquierda en la forma ordinaria, pero no tienen'otro objeto que asegurar el equilibrio del carruaje é impedirle volcar lateralmente; las primeras son las que sostienen toda la carga, que gravita, por

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f .__G_O___________________JG__o_s__C_o_n__o_c_i_nn__ie__n_l_o_s__u_L_il_e_s_._____________________ ~ consiguiente, casi por completo sobre el carril. La locomotora, casi enteramente construida de acero, pesa en total solamente tres toneladas, de las que dos terceras partes se reparten sobre las ruedas motrices. Es sabido que el principio sobre que se funda la construccion de los caminos de hierro consiste en el hecho ya comprobado de· que el esfuerzo necesario para remolcar -un vehículo de un cierto peso es doce veces menor si este vehículo rueda sobre carriles, .que si se;apoya en el suelo; pero en cambio, In adherencia de .las ruedas de las muquinas' y por consiguiente su fuerza de tr·accion, se reduce en la misma proporcion. Todo el secreto del nuevo sistema consiste en hacer descansar sobre el carril la carga que se ha de remolcar y aprovechar la adherencia de .las ruedas motrices sobre el suelo para construir máquinas á la vez ligeras y poderosas. Aumento de fuerza motriz, por una parte , y disminucion de la resistencia que hay que vencer, por otra, es el efecto de la com binacion 6 nuevo sistema de que nos ocupamos, inventado por Mr. Larmanjat. Puede ser .este sistema de mucha uti!it.lad en líneas pequeüas cuando los trenes deben .ser frecuentes más bien que rápidos, y las cargas que hay que trasport at· relativamente pequeñas, siendo un corto número de viajeros los que haya necesidad de conducir en cada viaje.

de los in;;enieros y á los poderosos medios de que han dispuesto. Agua abajo, el sifon está fuertemente sostenido por una doble ~stacada.: En Jo¡¡ ex.tremos de los tubos se han añadido otros dos pequeños tubos de cobre, cuyo extremo superior sale por encima del agua, y tienen por objeto dar paso al aire interior de los grandes tubos, cuya masa de aire, sin.este desahogo, opondría una gr·a.n resistencia al movimiento de los líg u idos e.n el paso ,por los .sifones.

ALMA.-Acablt de colo· puente de Alma, en al carse en el Sena, junto París,. dos tubos mónstruos destinados á reunir las alcantarillas de las dos orillas. Es un gigantesco producto de la industria moderna, digno de admiracion. Como construccion los tubos son análogos á los de las calderas. Están formados de placas de palastro de 20 milímetros de espesor. Cada placa forma un anillo, y cada anillo tiene 1,miO. Los tubos tienen un metro de diámet¡·o, lo cual permite á un hombre circular por su interior. El peso total del tubo, que ha sido preciso mover en una sola pieza para colocarle ~n su lugar, es de f 60 toneladas. La operacion de la inmersion y asiento se ha llevado á cabo con el mejor éxito, gracias á la habilidad SIFONES DEL PUENTE DE

MAOI\10; 1868.=1mprentn de Los CoNocnn sNTOs

úTILRS,

DESINFECCION OE LA FETIDEZ DllL AUENTO .-Entr e

las dolencias que afiigen á la humanidad debe colocarse la fetidez del aliento; es una desgracia para las personas que la padecen, y no ménos para las que están á su lado. La infeccion del aliento es debida á causas diversas, de las que las más comunes son el estado de la dentadura , el uso del tabaco y un estado particular del estómago. Para corregir el mal olor deben emplearse medios distintos segun la causa que le produce. Si el olor proviene de una muela careada, se hace desaparecer pronto empastando la muela: si proviene de falta de limpieza en la dentadura, el uso habitual de diversas especies de lociones puede destruirle. Cuando tiene su origen en el estómago, en cuyo caso el oler es un poco ágrio, se prescribe el bicarbonato de sosa (una cuchnrada de café), en un vaso de agua azucarada despues de cada comida. Muchas personas padecen esta dolencia en tal grado, que no son suficientes estos medios. Un autor competente prescribe en e.ste caso la solucion siguiente: un litro. un gramo.

Agua. . . • . Acido fénico.

ó esta otra: Agua. . . . . . . . . . . . un litro. Permanganato de potasa. diez gramos. Con una de estas dos disoluciones se harán gárgaras durante el dia y se tomará una cucqarada de café. El ácido fénico es más activo que el permanganato de potasa , pero tiene el incoo· venieote de dejar en la boca un olor de brea · que desagrada á muchas personas. (l .oprgo de Fronoisoo fioig,

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ENSERANZA POLlTICA.

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La revolttcion que acaba de realizarse eu España necesita para consolidarse y dar útiles frutos muchas y muy cliversas condiciones en los ciudadanos de este desgraciado país. Sincera concm·dia en los antiguos partidos , verdadero patriotismo, ab· negacion, moralidad,justicia, prudencia , son virtudes que todo el mundo reconoce, han de existir en cuant;s se ocupen de la cosa pública. Pero con ser tantas las -ti ue se acaban de indicar y otras muchas de igual naturaleza que omitimos , uo son suficientes sin embargo. Falta una couuicion importante, indispensable , necesaria como la que más, á. saber, la inst1·uccion. No ya la instruccion considerada en general, que es la verdadera base de riqueza y felicidad de los pueblos-esto está fuera de duda-sino en el caso excepcional presente, cuando la nacion se vá á constit1ti9·, cuando todos vamos á. tomaL' parte en la forrnacion de las leyes y en su -aplicacion y mantenimiento, la instruccion politica es una necesidad para los al· tos funcionarios , como para los más inferiores, para las clases elevadas, como para el pueblo. Propagar aquella instruccion es , pues, una de las _más útiles y oportunas tareas á que los hombres de ciencia deben dedicarse. La prensa, asi politica como científica, las cátedras en los ateneos, las conferencias públicas, las asociaciones políti· cas , son otros tantos poderosos medios de accion que para el fin indicado deben inmediatamente ponerse en práctica. Esperamos que asi sucederá; más pat1·iotismo hay en dedicarse á. tan noble tarea que en gritar vi'{)as, cuyo sentido se desconoce generalmente, en aceptar programas que no se entienden, en proponer reformas á ciegas, en destruir á. diestro y siniestro, etc., etc. Vivan los de1·ecltos del !tambre. Y cuáles son los derechos del hombre'?

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Octuuro 17 Je 1868.

Viva la libe1·tad de cultos. Y cómo se ha .de entender la libertad de cultos? Viva la libertad de enseiía'ttza. Y qué es la liberta·l de enseñanza'? Libertad de asociacion, libertad de ·comercio, sufragio univel'sul, descentraliza· cion, etc., etc., son lemus que han aparecido en banderas y programas. Pu es bien, preguntad á los miles y miles que han gritado viva-Myanlo hecho materialmente ó con el corazon ;-preg-untadles qué son todas esas libertades ; cómo han de ponerse en práctica, si tienen diversos grados, cuáles son sus consecuencias, cuáles sus ventajas y sus inconvementes, y acaso no os sabrán contestar. Y no sabiéndolo no pueden juzgar de su utilidad, no pueden dar su tJoto inteligente, no pueden predicar sus ventajas, ni defenderse de sus contrarios, ni por lo tanto contribuir á que se arraiguen en el espíritu de los pueblos, que es el modo único de que sean estables, de que produzcan saludables frutos. Los pueblos esclavos pueden ser, más a un , deben ser, necesitan se1· ignorantes; los pueblos libt·es necesitan se1· instruidos. La práctica bien entendida de la libertad es una gran sabiduria. Las costumbres políticas necesarias en un pais que quiere ser libre no se adquieren solamente con la práctica; suple á esta y es muy conveniente que así suceda, cuando de r.epen te y como si dijéramos en aluvion se van á establecer diehas libertades ; es conveniente, repetimos, que á la práctica que en un principio no existe, supla la instruc-

cion politica.

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Podríamos extendernos mucho en con. sideraciones sobre este punto, .pero vamos á concretarnos al objeto de estas líneas. Se reduce á justificar ante los lectores de Los CoNOCIMIENTos 'ÚTILES la insercion de artículos de política que con frecuencia haremos en las páginas de esta publiroMo 2. 0

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,~8--,-------L-o._s_C_o_n_o_c_im_i_e_n_t_o_s_ú_t_il_e_s_._ _ _ _.;.,_____, cncion. Pero bien entendido que su forma será puramente instructiva y didáctica; que procuraremos no se examinen las cuestiones con pasion de partido; que en todos los puntos discutibles aparezca el pro y el contra; que sea exposicion de doctrina , más bien que defensa de ideas; más aun, que admitiremos discusion de distintos pareeeres, cuando aquella sen breve, decorosa y razonada. Con llStns condiciones creernos no faltar al pro·

grama de Los CoNOCIMIENTOS ÚTILES. ¿Po· clrá dudarse que son conocimientos útiles los de derecho público, los de adrnini~tra­ cion, los de historia politica, etc.'? Y como además no hemos por esto de desatender las ciencias físicas y naturales, la ind ustl'ia, las artes, la historia en general y cuantos ramos hay en el saber humano, resulta que solamente extendemos el ya inmenso campo en que nuestra obra recoge sus productos. F'.

CO~OCIMlENTOS

CAnVAJAL .

DE FISICA.

LA ELECTRICIDAD.

IV. Ampliemos ahora la hipótesis, más comun ó generalizada, de exi.;tir. dos electricidades distintas , llámense vítrea y re· sinosa, ó positiva y rwgativa , exponiendo las principales consecuencias que de ella, admitida como ciel'ta, necesariamente deben desprenderse. Si en presencia ó cerca del péndulo, en el páu a fo anterior descrito, colocamos un CIIerpo, por cualquiet· procedimiento t-lectrir.ado, el péndulo es atraído primer amen· te y rechazado acto cor¡tínuo. ¿,Cuál es la razon teól'ica de este doble fenómeno'? La electl'icidad positiva, por ejemplo, comunicada al cuerpo agénte, obra, desde lejos al pa1·ece1·, sobre el flúido neutro contenido en la bolita del pénd-ulo, y le descompone, atrayendo hácia sí el flúido de ·nomo?'C cont?'{trio y rechazando el de su 'ínisma especie. Por resultado de esta doble accion, la bolita queda electrizada: en la mitad casi y hemisferio más inmediato al cuerpo agente ó inductO'l·, como en este caso se denomina, negativamente, puesto que la electricidad inducto?·a es po· sitiva; y en la otra mitad en sentido contrario. La electricidad positiva del cuerpo ~~ductor y n~ativa del inducido, se atraen

recíproca ó mútuamente ; y la positiva del primero y positiva tambien del segun· do se rechazan. Pero , verificándose la atraccion á distancia un poco menor que la repulsion, la primera fuerza, ó impulso atr·activo, obra con alguna mayor energía que la seg·unda, y, por efecto de su dife?'e.ncia, el péndulo eléctrico se mueve y cae sobt•e el cuerpo inductor, ó primitiva y directamente electrizado. Y una vez adhe· rido á este cuerpo, lo que sucede es lo sig·uiente: que su electricidad negati·va se combina con la cantidad equivalente de positiva, contenida en el inductor; y, por efecto entonces de la repulsion propia de la electl'icidad positiva, remanente en am· bos cuerpos, el más ligero y fácil de mover, ó sea el péndulo, se aparta del que poco antes le atrajo, como si hubiera aho· ra recibido un impulso diametralmente opuesto al que en un principio le desequilibró y desvió de la línea vertical. Distinto resultado del expuesto se obtendl'ia si en vez de componerse el péndulo, ó electróscopo, de un cuerpecillo con· d1&CtO'J', como la médula de saúco, una hoja de oro, ó un tubito ó caña endeble de paja, aislaáo por un hilo de seda, coQstase de una esferita de cualquiera de aq~ellas, ú otra análoga, sustancias, suspendida de

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Los Conoc imient

ya que no única de los que en la primera se observan. En efecto, el que hemos llamado cuerpo inducto?' no lo es sino por es· tar electrizado, y el indtteido no lo seria si no contuviera electricidad en estado de flúido neutro y muy fácilmente resoluble en sus dos elementos componentes. Las denominaciones que indistintamente se apli· can á los cuerpos conti1tentes á las sustancias ó entidades, de cualquie ra especie ó índole sean, en ellos contenidas, solo á las últimas pueden con propiedad y rigor atribuirs e. Pero como los fenómenos de atraccion y repulsion en los cuerpos tangible s y pesados se notan, y no es fácil comprender ó concebit· cómo en ausencia ó carencia total de la materia ponderable se manifestarían; de aquí la asimilacion de pt•upiedades, la confusion de nombres , y la dificultad de distingu ir lo que exclusivamente á, una categorí a ú ór· den de hechos y de principios científicos pertenec e, de lo que á otra, si distinta en algo, inseparable de la primera , se refiere ó pudiera corresponder. hlás todavía. La supuesta adherencia entre los flúidos eléctdcos y la materia or· dinaria no es la misma, cualquie ra que sea el órden ó estado de aglomeracion de esta matel'ia en la multitud de cuerpos que la naturale za comprende, ó cualesqu iera que sean su composicion química y extructura molecular. En los conducto?·es la electricidad circula con grandísi ma, si no completa, libertad; con libertad incomparablemente mayor que el agua por el interior de una tubería recta y perfectamente pulimen tada; y en los aisladores con lentitud y trabajo, en términos de ser en ellos los efectos de la induccion más bien moleculares que relativos á su conjunto ó masa. ¿,Y á qué atribuir esta diferencia de propiedades, que la experim entacion asidua poco á poco ha ido revelando, sino á una diferencia equivalente en el grado ó energía de la fuerza coerciti'l>a, llámese adherencia ó afinidad , ántes indicada ? Ahora , como en otras muchas ocasiones, como siempre casi, los hechos claman por una explicacion que sit·va siá un t:nd a, es causa cuando ménos principal, quiera para relacionarlos y referirlos un hilo de lino, ó, mejor todavía, metálico muy flexible, amarrad o por el extremo superior á un gancho, cond1tcto'i' tambien, y en comunicacion eléctrica expedita con la tierra ó el suelo. En este nuevo supuesto, el cuerpo inclucto?' obraria por de pronto sobre el péndulo, como en el caso preceden te, aunque con mayor energía; pues la electricidad positiva , procedente de la descomposicion del flúido neutro, y rechazad a pot• la del mismo nombre inductora, fl uiria, por el hilo de suspension y los apoyos, al suelo; y el péndulo se movería , no por resultado de una pequeña diferencia de- acciones, atractiv a y repulsiva, sino por efecto exclusivo y no contrariado de la primera. Y adherido, por último, al cuerpo inductor , toda la electri· cidad en éste contenid a, si era conductor tambien , como una esfera metálica ele~ ­ üizada y aislada del suelo por cualquie r medio, ó la porcion compt•endida cet·ca del punto de contacto, si pertenecía á la clase de los aislador es, fluiria asimismo por el hilo del péndulo, é instantá neament e casi, al seno de la Tierra. Y en este último supuesto de ser buen conductor el péndulo y aislador el cuerpo electrizado que sobre él actúa, si, por un evento cualquie ra, á la atraccion sucediese la repulsio n, real ó aparente , ésta seria de seguro transitor ia, pues tan pronto como el péndulo se hubiese despegado, perdería la electricidad que el inductor le comunicó, recobrar ía su primitivo estado nat1wal, y vol vería á ser atraído y á cargarse de nuevo del flúido agente, el cual, poco á poco, y por este medio ó camino, por completo se dispersaría. De esta explicacion de las atracciones y repulsiones eléctricas se deduce una consecuencia que conviene mucho no olvidar, y es : que entre la materia 01·dinaria ó pondM·able y la eléct?·ica, si es que la últi· ma existe, punto problemático y que solo en este concepto y á título de hipótesis ó conjetur a provisional conviene admitir, hay como una adlte?·e?wia ó aji;l~iclad, más ó ménos íntima ó enérgica que, dificultando los movimientos independ,ientes de la se-

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origen comu.n, hipotético ó verdadero; y la explicacion suele reducirse á repetir en breves palabras y órden in verso lo mismo que la observacion y la experiencia enseilnn y revelan. Tan considerable pudiera ser la masa del cuerpo inducido, ó en c<mdiciones tales de estabilidad pudiera hallarse cGlocado, que la atraccion del inductor fuera insufi~ ciente para desequilibrarle y movede. &Quó suce<lerá entonces ó qué nuevos fenómenos se originan en caso semejatlte~ Supongamos que cerca del cuerpo indztcto?' ó ya electrizado se coloca una. }>arra metálica redondeada, así lateralmente, como por ambos extremos, y aislada ademú.s, sea por cordones de seda, colgantes del techo de la habitacion donde el experimento se efectúa, sea por columnas de cristal apoyadas en el suelo, y sobre las cuales la mencionada barra ~ cilindro metálico descansa. En este caso, el cuerpo inductor obrará como ya se dijo actQa· ba á.ntes sobre el péndulo: descompondrá el flúido natural de la barra; atraerá há.cia la mitad 6 extremo más próximo á él la electricidad de nombre contrai'Ío á la suya, y rechazará hácia la reglo-o opues· ta la del mismo nombre ó signo. Que esto sucede en realidad, y no es una mera conjetura ó una nueva hipótesis ag·regarda á las precedentes sin Pazon plausible para ello, se comprueba con mucha sencillez aproximando á la barra sometida á la induccion ó influencia lejana del cuerpo electrizado, un péndulo eléctrico y electrizado tambien por su contacto prévio y momentá-neo con el inductor: la extremidad de la barra más inmediata á éste atraerá, en efecto,. la bolita de médula de saúco, y la más distante la rechazará; lo cual no admite explicaeien si no se supone de distinta manera electrizada la barra en cada una de sus dos. mitades. Y si el péndulo se encontrase en estado nat~t­ r·al, aproximándole de nuevo, seria atraído por ámbos extremos de la barra, pero no por la linea ó zona muy estrecha, media, ó equidistante-de los extremos ; lo cual tampvco admite interpPetacion satisfactoria de ningun género, sino suponiendo

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que, bajo la influencia del cuerpo inductor, parte del flúido neutro de la barra se ha Jescompuesto, aglomerado hácia·cada extt·emo uno de los flúidos componentes y conse1·vado la region media en estado na~ tural. El extt·emo ó punta de la barra, más distante del cuerpo inductoc, pudiera hallarse en contacto con el suelo, y entonces los fenómenos obser·vables son muy otros de los referidos. Ora el péndulo eléctrico es tu viese electriza<lo como el inductor, ora se hallase en estado natural, la barra le atraería lo mismo por el centro que por los extremos, aunque con fuerza 6 energía decreciente, desde el extremo que más de ce1·ca recibe la influencia eléctrica al opuesto. La electricidad del'mismo nornb?·e que la contenida en el inductor ha desaparecido, segun parece, de la barra: ¿.dónde se ha ido~ Al suelo, á las entrañas de la Tierra, por la via conductOTa entre 1a segunda extremidad de la bana y el suelo establecida. Si aquella via se interrumpe ó corta ahora, y con esto se aisla de nuevo la barra, y el cuet·po. inductor se aleja á una distancia tal, que ya su doble influ encia de simpatía y antipatía, sobre uno y otro de los flúidos elementales, sea despreciable 6 insig-nificante, la barra sometida á semejan te série de pruebas, en vez de recupera!' su estado natural,. queda electrizada, como si se hubiese frotado con otro cuet·po,. á propósito para comunicarleuna cat·ga eléctrica de signo contrario á. la del inductor. De lo cual se deduce que para elect,rizatr un cuerpo no hay siempre necesidad de apelar al procedimiento en el primero de estos artículos exclusivamente referido: á la frotacion ó friccion reciproca de aquel cuerpo con otro. Por induccion y á distancia, no como se enciende una l?cz.apagada, por su contacto con otra encC'Juiida, sino como se encenderia concentrando en ella los dispersos rayos del sol; poniendo, primero, en comuoicacion con el s.uelo el cuerpo que se desea electri~ar; é interrumpiendo, luego, este. camino por·donde la electricidad del mismo nombre que la inductora, y rechazada pot esta, huye y

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Los Conocimientos útiles. se sepulta en la Tierra, se consigue tarobien, con mucha mayor sencillez y repetidas v-eces, et propio. resultado. Luego la electricidad es una fuerza , un movimien· to, a~t¡o trasmisible de un cuerpo á otro, de un cuerpo á todos los que le rodean, y que se difunde, dispersa 6 propaga. disminuyendo rápidamente de intensidad, en una esfera de rádio indefinido : co.mo las vibraciones sonoras de una campana se · comunican á los objetos cercanos y alejan en to:los sentidos, pt·oJuciendo.,un z.umbi· do sordo y cada vez más apagado, que en lontananza repercute y confunde el eco. Pero este modo de obrar la electricidad, por influencia ó induccion, sobre e1 flúido neutro de los cuerpos, y en especial de los conductores, ¿,es verdaderamente una ac· cion á distancia, y sobre todo, á distancia perceptible y mensurable? En muchos ca· sos no lo parece. Al través del aire el cuerpo inductor pt·oduce en el inducido un efecto de descomposicion eléctrica de cierta intensidad ; y de ott·a distinta y m a-. yor, al través del cristal ó la resina;: y de ot1·a, doble casi, al través de la goma laca y del azufre. La induccion eléctrica, equivalente siempre en totalidad á la fuerza inductora, puede, segun esto, modificarse en determinado sentido ó direccion, interponiendo uno ú otro cuerp.o de los. llamados aislador.es, en estado natural, entre el cuerpo ya electrizado y el que se· pretende electrizar. Luego la accion de que se trata no se ejerce en realidad á distancia mensurable, 6 con independencia de la materia ordinaria, al través de la cual se ha de verificar 6 propagar aquella accion, ó que ha de servirla de vehículo. Luego en vez de ser la electricidad algo parecido á. la materia ordinaria, en estado de ·fiuidez y elasticidad extremas, é independiente de esta materia que desde luego cae bajo el dominio de nuesttos sentidos, acaso sea, como el sonida ó la luz, un simple 'tlWVimie?~to viá?·ato?-io, con. mayor ó menor facilidad trasmisihle de un punto á otro, al través ó por el interior de los varios cuerpos; y trasmisible no solo en línea recta , sino en líneas sinuosas y encorvadas , en ondas que se· difunden. y

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ensanchan en cuq.lquiera direccion y por todas pat·tes. Pero esto, lector, nunque ra· cional y confot·me con algunos hechos observados, es muy cuestionable é hipotético toda vía, y no merece que en ello fijes la atenr.ion sino por un momeo to : para saber, 6 sospechar siquiera, algo de lo mucho que acerca de la naturaleza de la electricidad se ha discurrido ; y paru no adopta1·r desde luego, como ciet·tn y probada cualquiera conjetUI·a, y las hay m uy ingeniosas y seductora:; , que concerniente á tan embrollado asunto oyeres emitir. En vez de someter á la influencia de un cuerpo electrizado un conductor cilindri· co y redondeado por ambos extremos, 6 desprovisto de est¡?ltinas, puntas ó ángulos salientes, podda someterse un conductor, ó barra metálica, ag1tzado pot· un extremo y redondeado p.or el otro; y, annqne procedentes de la misma causa, se obtendrían entonc~s il.os resultados distintos, sogun que la bana estuviese aislada, por cordones <.le seda ó sobre col umnas de cristal, 6 en comunicacion met-álica ó eléct'l'ica con el suelo, por cualquiera de sus puntos. En el primer caso, ora la punta se halle más cerca del inductor que el extremo redondeado, ora suceda lo contrario, la barra se carg·a de una sola especie de electricidad, dt!l mismo signo que la inductora 6 de signo diferen-te-, en cada uno de aq u e· llos dos supuestos, y en cantidad decreciente siempre desde ~1. extremo. redondeado hácia el remate puntiagudo; lo cual se comprueba estudiando los efeetos, atractivos 6 repulsivos., débiles 6 enérgicos, que la barra inducida, convertida á su vez en inductora, produce sobre un péndulo muy sensible 6 dotado de suma movilidad, y electrizado de una manera ú otra, conforme poco antes s.e indicó. Además, cuando la punta del conductor casi toca en el cuerpo electrizado agente, la ca¡·ga eléctrica que adquiere el inducido es menor que en el otro caso ; y el mismo cuerpo inductor experimenta tambien una merma apreciable en la que directa y préviamente le fué comunicada. Y en el segund~ caso y último supuesto advertido, si la barra comienza, en rigor)

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~----------------~----------------------------------~~ 1 02 Los Conocimientos útiles. por electrizarse, como en la prueba precedente, á poco que el experimento se prolongue, no solo recupera su estado ?tat?lr 1·aZ, sino que el inductor mismo se rleselec· t1·iza, ó pierde tambien las antiguas virtudes que le distinguían y más le caracterizaban. t. Cómo se explica en el primer caso la n usencia ó carencia de uno de los dos flúidos elóctt'icos'? t, Cómo en el segundo la desaparicion de ambos ó recomposicion del flúido natural'? La explicncion teórica de este doble fenómeno es muy complicada, y resulta de un largo razonamiento matemático, impropio de este lug-ar: la explicacion empí1·ica, ó basada en la observacion y estudio directo de los hechos, puede resumit·se en breves palabras, como sigue. Ouando de un modo ú otro se electriza un cuerpo conductor aislado, primero: la electricidad que se le comunica, por efec· to de su repulsion intestina y característi· ca, abandona el interior de aquel cuerpo, fluye á la superficie y pugna por dispersarse en todos sentidos; y si en realidad y por completo no se dispersa, y~ cuerpo queda, por lo tanto, electrizado, debeatri· buirse á la débil adherencia de la electricidad con la materia de que el cuerpo se compone, y principalmente, si no en totalidad, que la cosa no está todavía plena· mento averig·uada , á la ?'esistenoia que el airc, en su calidad de aislado?·, opone á la propag·acion ulterior del flúido eléctrico; y segundo: la carga eléctrica , que se distribuye con uniformidad alrededor ó sobre la superficie de una esfera, se distribuye ó reparte en proporciones variables, y se acumula en unos puntos q lugares mucho más que en otros, cuando la figura del cuerpo electrizado discrepa considerable· mente de la esférica. Si aquella figura se asemeja &. la de un cono, lanza ó embudo, la electricidad fluye ó se precipita con preferencia manifiesta hácia la punta; y si esta es muy afilada, en tanta cantidad puede afluir, que ni la p?·esion del aire, ni su resistencia como aislador, basten para dominar y vencer la rep?tlsion ó tension

capa y dispersa, como surtidor de agua ó de vapor cuando se abre el grifo ó levanta la válvula que, poco antes, á cualquiera de aquellos flúidos tenían aprisionado y muy comprimido. Pues bien: cuando en presencia de un cuerpo electrizado se coloca la barra metálica terminada en punta por un extremo, como en los expel'imentos IJ.Ue tratamos de explicar, lo que sucede es esto: que el flúido neutro de la barra se descom· pone por la influencia del inductor, y los dos componentes, separados por Ettraccion uno, y repulsion otro, ocupan ambos extremos ó mitades del cuerpo inducido. El que afluye hácia la punta rompe la bat-rera que el aire opone á su movimiento, y se dispersa sin producir efecto alguno notable en el primero de los casos referidos, ó cuando la barra se halla aislada de la Tierra y la punta dista del cuerpo inductor más que el extremo opuesto y redondeado, pues en el doble supuesto contrario hácia donde pl'incipalmente se dirije es hácia el cuerpo inductor, con cuya electdcidad agente y de signo contrario se combina hasta ?UJUt?·aZiza?·la parcial ó_tetalmente, ó red11cirla por su union recíproca al estado de flúido natural. Tal es el pode1· rle Zas puntas, asimilable en cierto modo al de los g·obiernos débiles, que abren la mano y consienten que sus fogo· sos súbditos se rebelen, dispersen y -mútu amen te destr.uyan ; pero poder, no obstan te, ó inercia preciosa en este caso, que permite á la electricidad de la Tierra ascendet· por el interior de una barra de hierro terminada en punta, hasta la region de las nubes, para combinarse alli con la que estas poseen de signo contrario, recomponer el flúido natural y resta~ blecer, siquiet•a en parte, y dt>ntro de un campo de actividad muy limitado, el equilibrio eléctrico perdido. La teoría de los pa?·a;rayos está basada en estos principios y compendiada en las breves líneas que preceden; y la eficacia de aquellos seneiUos instrumentos, demostrada por multitud de hechos observados en el trascurso de más de un siglo, corrobora la certi-

~ctrica; y entonces la electricid_a_d_s_e_e_s_--·d~_u_m_b_r_e_d_e_l_o_s_m_I_·s_m_o_s_p_r_in-ci-p-io_s_,_c_o_~_a: ~

fUNDAC!Ól\ JCA)[ELO TURR!Al\0


Los Conocimientos útiles. telacion descubiertos por simples experimentos de gabinete , é interpretados del modo que se acaba de explicar. Por último, la induccion eléctrica que hasta el ·presente hemo¡:¡ estudiado sobre cuerpos inorgánicos é impasibles, puede tambien observarse en los orgánicos y revelarnos la clave de gran número de efectos y fenómenos distintos de los referidos. Cuando á la cara, hemos ya dicho en otro lugar, se aproxima un cuerpo electrizado, experiméntase una sensacion s1ti gene?·is, comparada desde muy antiguo á la que produciría una tela de araña extendida á guisa de antifaz. ¿De qué procede esto~ De la induccion eléctrica; de la <lescomposicion del flúido neutro contenido en el cuerpo humano; atraccioo hácia la cara de uno de los elementos componentes, y repulsion y fiuencia hácia los piés y por el suelo del opuesto. En presencia y á corta distancia, relativamente hablando, de un cuerpo fuertemente electrizado, de una nube tempestuosa y rastrera, por ejemplo, el cuerpo del hombre, y de cualquier otro sér organizado seria lo mismo, se electriza como la barra ó conductor metálico en comunicacion con el suelo, digimos se electrizaba en uno de los experimentos poco. ántes des-

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critos : en sentido contrario de la nube, y pasajera 6 temporalmente, mientras la accion del cuerpo inductor subsiste y crece ó se amortigua con lentitud. Pero ¡des· graciado del hombre si esta accion no disminuye y cesa poco á poco, ó si la nube primera, con la celeridad del relámpago, símbolo de las existencias y fenómenos fugaces, se descarga contra otra nube! el flúido neutro descompuesto, súbitamente se recompone entonces; y, sin que el rayo descienda de las nubes ni funcione ning·u· na otra causa externa aparente, quien se encontrase en aquellas circunstancias experimentaría una tremenda conmocion y un accidente inesperado, de consecuencias fatales y acaso de muy difícil ó inasequible remedio. ¿Y quién sabe si las pequeiias molestias y continuo desasosiego que los enfermos y las personas de temperamento delicado é irritable experimentan, mientras se prepara, cunde y con desusado estrépito revienta una tempestad, proceden del mismo principio ó causa determinante~~Pcro detengámonos en este punto, y no anticipemos especies que corresponden á otro lugar, y tal vez á otro autor de más agudo ingenio que posee el zurcidor de estos artículos. (Se continuará) MIGUEL MF.ntNO.

CONOCIMIENTOS DE INDUSTRIA. Fabricacion del vidrio. (Cooclusion )

Encendió el fuego ; pero la leña era mala y humeda , producía poco calor y mucho humo ; fué preciso buscarla más se· ca: todo esto llevó tiempo. Además el horno nuevo se calentaba con dificultad; por fin ya no le quedaba más que el tiempo justo que necesitaba para terminar la operacion en el plazo fijado. Louet mezcló la arena y la sosa en polvo y las extendió en el horno sobre una especie de suelo ó piso

preparado al efecto sobre el fuego. De tiempo en tiempo removía la mezcla con un trozo de varilla de hierro enmangada con un pedazo de madera. -Vaya un aparato bien malo para remover lafrita (1), decia Louet, y no me libra de q uemarmc algo los dedos ; pero es (t) Coccion de materias diferentes para la fabricocion del

vidrio.

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fUNOACIÓ~ JüA"fELO TURRIAl\0


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Los Conocimientos útiles.

admirados de una sencilla lágrima batá-

lo mejor qué .he podido proporcionarme entre estos salvajes. Vamos allá; aumenternos calor. - Ah , ah! ya va estando la frita; ya toma el color rojo cereza que es el punto que necesita para echarla en el cl'isol ardiendo. Allá vá; ya está; ahora vamos á empezar la fund.icion y refinacion (1). 'Bien vá, así; ahora más leña al fuego. Esta operacion tenia lugar el-último dia del mes concedido á Louet. El rey Tamani y -todos los guerreros impacientes 1·odeaban la fábrica, y NigPo se apl'o:dmó á la puerta diciendo': -Los guerreros prepa-ran sus flechas para el prisionero, si al poner-se el -sol las estrellas no están hechas. -Bueno, bueno, déjame tranquile, dijo Louet; estos diablos no me dispensarán ni un cuarto de hora! Afortunadamen te la -fu ndioion i ea bien, y Louct vió con alegría en su crisol que la arena y la potasa estaban bien -fundidas en un liquido traspar.ente. Ya era tiempo, el sol.tocaea al ·hor-izonte; y sin pedir permiso, Tamani y sus guerreros entraron en la fábrica, en medio de la. cual Louet babia col0cado un gran barreño lleno de agua. -Mis estrellas'? preguntó Tamani. Hé aqui una, dijo Louet introduciendo lo vo.rilla de hierro en el crisol y dejando caet• en el agua el vidl'io liquido que quedó adherido al es tremo d.e aquella , el cual, al contacto del agua fria, se endureció y fot•mó una gruesa perla alargada y puntiaguda como una lágrima. Despues cog·ió el trozo de vidrio en el agua y le presentó al rey. Tamani y todos sus guerreros levantaron los brazos y prorumpieron en una ex.clamacion: Louet se echó á reir; estaba salvado definitivamente. En seguida hizo una provision de estas perlas de vidrio y dió de ellas á todos los _ guerreros. -Bendito sea Dios! decia, se quedan

Tal es el nombre que se dá·en las fábricas de vidrio á esta especie de perlas. Despues Louet tomó una, diciendo:Voy á dejarles aun más admirados! Y rompiendo el extremo puntiagudo de la lágrima con un solo golpe, la hizo estallar produciendo una detonacion, ·y no quedó en la mano de Louet más que un poco de polvo. rara los salvajes esto era maravilloso, y dieron un ¡¿·t•ito de sorp1·esa; sin emb1'lrgo, la cosa era bien sencilla. La superficie exterior de la lágl'ima se enfria al caer en ·el agua y ·se solidifica de repente sin dejar tiempG á la. parte inter.ior para solidificar· se tambien, de modo que no quede ningun vacio y ofrezca consistencia toda la masa. Asi, las moléculas aun dilatadas del interior se roan tienen en una posicion forzada que se destruye en seguida que se rompe una parte de la cubierta, y esto produce la detonacion y la pulverizacion de la lág:r.ima (1) . Louet se colocó así á la mayor altura y consideracion en la isla. Tamani vino á él, le tendió los bt·azos y frotó su nariz contra ·la nariz del prisionero, que era la manet'a de abrazarse entre los salvajes. Cada guerrero vino á su vez á frotar la nariz con la de Louet, que hubo de considerarse muy honrado con estas manifestaciones. Entonces Louet, que había prepa1·ado ele antemano varios moldes pequeños de arcilla, formó diversos objetos de vidrio á cuya vista se aumentó la admiracion de Jos salvajes. Desde entonces Louet fué casi objeto de un culto en la isla. Hubiera podido abusar de esta posicion, pero no quiso. Como hombre de buen corazon y buen sentido, comprendió que podía en adelante emplear de un modo noble el ascendiente que habia tomado sobre aquellos salvajes. Estudió desde luego su idioma y no tardó en aprenderle.

(t) Ln reflnncion es uno operacioo que consiste en cierto modo en espumar el vidrio fundido ¡lara purificarle de cuer110s oxtru1ios.

(1) Esto ex¡11íco la oece.idod del recocido de los objetos de vidrio, 6 nn do que, enfriandoso lentamente en un horno. las moléculus do la materia so coloquen bien, quedando unidos y compoctns. con lo cunl el vidrio es m~nos frngil.

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Los Conocimientos útiles. Poco á poco, empleando el lenguaje de la razon y dirigiéndose á conmover sus almas á la vez que á ex.ci tar sus :intereses, consig·uió que abandonaran una multitud de costumbres bárbaras ó contrarias á la moral. Les habló de la divina relígion de Jesucristo y de los admirables preceptos de cariuad que forman su base. Los ídolos que tenían fueron abandonados al cabo de un año, y se edificó una capilla en honor ele Cristo. La ociosidad ó la g·uerra, án tes homadas, pet·dieron su prestigio. Cada uno, con arreglo á los consejos de Louet, se dedicó á un trabajo, y se admiraban ellos mismos de sus obras. En poco t_iempo la tribu se convirtió en un pueblo mctamm·foseado. Louet no dejó inactiva su naciente fá brica de vidrio. Quiso hacer botellas. Necesitaba para ello un largo tubo de hierro. El caüon del fu.sil que había él llevado á la isla, separado de la armauura, le sirvió para el efecto. Introducía una extremidad del tubo en el vidrio fundido para tomar un poco de liquido, y le enfriaba moviendo en el aire el cañon; despues volvía á introducid!.} para tomar otro poco de viddo, hasta que babia bastante cantidad para una botella. Hecho esto, soplaba por un extremo del cañon y el vidrio fundido salía por el otro, inflándose como las poml.las de jabon que forman los niños soplan· do por una paja, y para dar la forma de la botella, el vidrio caia en un molde preparado al efecto, a cuya superficie interior se amoldaba el liquido, quedando vacío en el interior. Júzguese cómo maravillaria esto á los salvajes. Despues de las botellas, cuyos varios usos enseñó á sus nuevos amigos, Louet quiso hacer vidrios planos (1). Para esto, en lugat· de soplar el vidrio dejándole caer en el molde, se le hace inflar simple· mente en forma de globo, que despues se alarga haciendo girar rápidamente el tu· (i) El uso de los VIdrios planos en las víd'ríeras data del s.glo IV dcspues de Jesucristo. Se UJlliCO al principio sola mente 11 las vidrieras do los ígleR1o~. En' el síglo XIV aun e1·an un objeto de lujo: lo muyor porte do las casas partícu-

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bo; de.;pHes e mete e n el horno para que e ablande bie 1 y con un fuerte soplo se rompe el fondo y quena nn cilindro adhe· rido por una de sns bocas al tubo, del cual se le separa vertiendo unas go tas de agua en el punto <le adhcsion y dando un pequeño g·olpe ea medio del tubo. Despues no hay más que anrir el cilindro á lo largo, cortándole con nn instt·um(}nto mojado, y rebatir sus dos pat·tes sobre un plano pat·a obtener el vidrio. Había mos olvidado decir· que á la mez· cla empleada pam las llotcllus y los vidrios, Louet afiadió una ciet·ta parte de caZ pulverizada, porqne la cal dá al vidrio la propiedad tan útil de poder resistir las alternativas de temperat ti'H sin quebrarse por un gran calor 6 frio, y además hace que los vidrios se corten fáci!mente con el diamante. En fin, Dios sabe lo que Louet hizo en su pequeña fábrica con los pocos medios de que disponía. Pero muchas cosas no le e1·a posible hacerlas, y se contentaba con descríbit·las á sus amigos, haciéndoles conocer qué uso tan universal tiene el vidrio en Europa para nuestra comodidad, n u estros placeres y nuestra utilidad. Dijo todo lo que las ciencias habían ganado con la invencion del vidrio: la fisica y la q uímica por los instrumentos en cuya composicion es indispensable , como 'ba1·ómet1·os,

te1·mómet1·os, ca;mpanas, 1·eto?·tas,

t1~bos,

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etc.; la astronomia y la navegacion por las poderqsas len tes de los telescopios y anteojos de larga vista; el estudio de las plantas y de los animales por el n~ic?·osco· pío. Les habló de la admit·able invencion de los anteojos que á tantas personas proporciona la. inapreciable ventaja. ele una buena vista, de que sin aquellos no gozarían; les enumeró los mil objetos de lujo en que se emplea el vid ro; los espejos, las hermosas Z1~nas de Venecia, asi llamadas porque esta ciudad poseía el secreto de hacerlas, y que hoy se saben ya fundir tan admjrablemente (1): con este motivo (1) Eo 1688 un fronc¡\s invento la mnneru do colar los piezas grandes do cnstal poro oapojos r¡ue husto oquellu épo· cu se !lucían soplando como los vidrios peclu&ñoa. TOMO

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· L os Conocimientos útiles.

les ex.plicó todas las operaciones que exige la fabricacion de un espejo. -De dónde ptocedian los pedazos de 1;•idl'io que llevaba yo ántes al cuello~ pre· guntó Tamani, que ya no se atrevía á llamados estJ·ellas. Louet le ex.plicó que eran trozos de c1·is· tal que sirven para adornar los candelabros y a1·añas del alumbrado y para refle· jar la luz. -Cristal~ dijo Tamani; con que esto es <lis tia to del vidrio~ -No, Tamn.ni, es viJrio tambien , pero viJI'io en el cual se mezcla plomo oxidado, es decü·, calcinado . Este plomo dá al viddo bdilo, peso, y le hace fácil de tallar. - Tallat· J Pues cómo se puede tallar el villrio ~ Con martillos y hachas~ -.No, Tamani, con 'muelas que giran. Hn.y cuatro operaciones para tallar el cristal; primero el desbastado con una muela rle h1etro; luego un primer pulimento con una muela más fina; despues con otra de made1·a; luego el bruñido con otra de co1·cb.o. Los salvajes hacían que les explicase todas estas operaciones detalladamente, y le escuchaban con admiracion. De la Bohemia , país vecino de la Francia, mi pátria, nos ha venido este arte hace unos cien años, añadió Louet, y los cristales de l3ohemia son muy estimados y notable~ por su eleg·an cia y ligereza. En fin, Louet añadió que el arte del vidriel'O babia sido tan hou.rado eu Francia, que los antiguos reyes hacían gentileshombres, es decir, caballeros, á los que se dedicaban á esta industria, los cuales iban á sus fabricas á caballo, llevando capa y es);lada, que eran atributos de nobleza. No concluiríamos si contásemos todas las cou't'ersac10nes de Louet con s·us amigos salvajes á propósito del vidrio. Por lo demás, no fué solamente en este arte donde hallaron alimento á su curiosidad. Louet les inició en todos los descubrimientos y en todos los oficios de que pudo hacer aplicacion en la isla. Lo cierto es que al cabo de tres años todo estaba cambiado en el reino de Tamani ; usos, costumbres,

tivo, religion. Todos miraban á Louet como un padt·e y le daban este nombre. Un dia le dijo Tamani: - Tú eres solo, necesitas una mujer. Yo tengo una hija : tú la conoces: es bella y buena. Ella te amará. Tómala por mujer bajo la bendicion Je Dios que está:en el cielo. Se hizo como Tamani dijo. Louet se casó con su hija. Bien pronto tuvieron un hijo. - Tamani, dijo un dia Louet al rey, y o he dejado á mi madre en mi país. Del;>e creer la pobre mujer que su hijo n o existe ya! Quisiera ir á darla un abrazo án tes que muriera. -Bien dicho. Eres un buen hijo . Pero la Francia está muy léjos. - Tamani, tú enviarás á decir á las is • las vecinas que nos avisen cuando pase un navio de Europa. La precaucion era buena, porque desde hacia cuatro años no se había visto na vio alguno en la isla de Tamani, rodeada de escollos y pasos pelig rosos. -Y luego volven\s~ le preguntó Tamaní con los ojos humedecidos. -Si: dejaré aqui á mi mujer y mi hijo. Algunos meses uespues se presentó la ocasion. Todos los habitan tes de la isla estaban desolados con la partida qe Louet. Marchó por fin . El viaje fué largo y difícil , pero al cabo llegó Louet á la peque · iia villa donde había dejado á su madt·e .. Ya no estaba la pobt·c mujer ; ocupaba hacia un afio un pobre rincon del cernenterio. -Y bien, que voy á hacerme yo ahora aq ui, se preguntó Louet entristecido. Voy á r eunir la pequeña fortuna que mi madre me ha dejado. Me servirá para trabajar allá en la isla, haciendo la felicidad de todos mis buenos amigos que me espe ran. Así lo hizo. Empleó una gran parte de ;;u dinero eñ comprar una pacotill-a de objetos bien elegidos, con los cuales partió para volver al lado de su mujer y de su hijo. Hacia ya cerca de dos años que había salido de la isla cuando el navio que le conducía echó de noche el ancla en un pa-

~~timientos, ha bit•:::~ vestido-'.'~,_c_u_l_- __r_a-je-in_m._ed_i_a_to_._. _ _ __

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Los Conocimientos útiles.

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este suceso ; yo traigo conmigo lo necesaHacia luna. En seguida Louet se hizo rio para edificar una buena ciudad y otras 1 llevar á tierra en una barca para ir á sormuchas cosas. prender á su gente. Su corazon palpitaba En efecto, el navío venia carg-ado con con violencia al didgirse á la ciudad, que todo lo necesario para una colonia nn.estaba poco separada de la costa . Pero de ciente, y lo desembarcó en los días sirepente se detuvo, mirando con espanto á guientes. Cada objeto excitaba trasportes su alreuedor, y no atreviéndose á creer lo de admiracion, y aquellos habitantes vie · que sus ojoa veían. En lugar del pueblo ron con alborozo nuevas aplicaciones del floreciente que babia dejado no veia más vidrio en una linterna mágica, que les di· que casas arruinadas, saqueadas y medio virtió muchas noches; en un saltefJ'io que quemadas. Pasó una noche hort'orosa en LQuet tocaba hábilmente; en un pequeiío medio de estas ruinas. Al nmanecer se cauon que todos los dias se disparaba con aventuró á internarse en el campo. Vió de estruendo en el momento en que el sol lejos venir· á alguien. Era Tamani que de medio dia, pasando á través de una prorumpió en llanto de alegría al recole1¿te de vidrio, concent1·aba su calor en nocer á Louet. -Desde ayer he visto un na vio cerca un punto é inflamaba la pólvora. Despues vieron una gran caja donde de la costa, y una voz secreta hablaba á había una multittld de collares , brazalemi corazon. He acudido y te veo . Tu mutes, cadenas, sortijas y otros objetos ndor· jer y tu hijo están buenos. Ven. nados de piedfJ'as p1·eciosas falsas de crisNo puede pintarse la alegría de todos tal. Se repartieron entre todos y cada al vol ver á ver á Louet, y la de este últicual se adornó en seguida con lo que le mo descubriendo en los brazos de su mujer había tocado. Esto dió ocasion á Louet de á su tierno hijo que le tentlia los suyos . decirles que estas imitaciones de piedt·as Le contaron por qué el pueblo sobre la preciosas eran un objeto de indnstria en costa estaba arruinado y quemado. Hacia que se empleaban muchas fábricas y tam· algunos meses , los salvajes de una isla de bien de un vasto comercio. Les dijo cómo prosperidad vecina, envidiosos de la desvidrio tomaba tal ó cual color segun habían el los súbditos del rey Tamani, se fundía con uno ú otro metal al esque embarcado una noche de improviso y les de óxido. Asi se fabricaban esmeraltado habían atacado. Sorprendidos, Tamani y rubies , záfit·os, jacintos, amatistas, das, sns guerreros habían tenido que huir , y el , t urquesas, con óxidos de cobre, topacios pueblo había sido devastado ; pero hahierro y manganeso. Louet cobalto, , oro biéndose apercibido que la mujer y el hijo para Tamani, á g ui· tambien traído había de Louet habían quedado prisioneros, vol· especie de toca heuna , real corona de sa vieron, atacando con furor á sus enemiy seda ; porque vidrio de tejido un de cha queridas gos, para librar las dos personas tambieu, y con !tila se líquido vidrio el habiacoronado de su bienhechor. El éxito finos como los tan hacen se que hilos, los on quedar enemigos los y sus esfuerzos Ln toca telas. fabrican se , araña una. de prisioneros. pluma magnífica una con adornada estaba prisioneros, los de hecho has qué - Y vid1·io. de hilos de tambien hecha Louet. preguntó le '? Tamani En fin, babia llevado tambien sober-He recordado tus palabras , respondió vidrios de colores representando obbios preceptos los presentes tenido he Tamani; religiosos con objeto de adornar la jetos vol~ Marchaos, : dicho he les y de tu Dios, de la isla, á la cual se proponía capilla bogares. ved á vuestros un misionero (1). llevar Louct . corazon g-ran un tienes hecho; - Bien henos Tamani, prosiguió - Entonces, El orle de piolar los vidrios dala del siglo Xlf. Ll•¡:h mos venido á habitar á la montaña para á (!) uno gran perreeeioo. como lo al~liguao las vidrot••·"• tlu l tgleot3S de 3QU8JIO ÓJ>OCU; esiUYO en SU moyor ·~ oJgUIIO> seguridad. más estar COn pleuuor eu el siglo xr. pero de.tle el xvu <!eg•nero nola · ~lcmelllc. - Está bien; no hay que pensar más en ~

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Los Conocimien los útiles.

En resúmen, no hubo-reino alguno más feliz en el mundo que el de-l rey Tamani, y Louet participó de esta felicidad que él habia m·eado. Louet recogió el famoso. collar de vidrio al cual debía él la vida y su prosperidad la

isla y le colocó en la capi-lla a~ pié de 1-a cruz. Pat·a terminar esta historia no nos qu~ da más que hacer una reflexion: el- estudio es una gran cosa, puesto que el sabe1" puetle pt·oducir tanta utilidad á nosotros y á nuestros. semejan tes.

CONOCl:viLENTOS DE lHSTOniA DE ESPAÑA. La batalla de Almansa. A corta distancia de l·a ciudad de Almansa existía un pequeiio monumento conmemorativo de_la célebre batalla gam~da por los españoles contra los ejércitos aliados que deltmdian la causa del archi -. duque Carlos de Austria, y cuyo resultado fué asegurar la corona de España á la casa de Borbon, afirmándola en las sienes de su primer representaute Felipe V. La junta revoluciOnar·ia de Almansa ha tenido el desahogo patriótico de derribar aquel monumento hace alguuos dias, y la prensa ha dado cuenta del hecho, como nuestros lectores habrán tenido ocasion de ver. Nos ha parecido, pues , oportuno consignar en breves líneas la historia de la ~a talla con algu~os _sucesos que la pre· ced1eron, y la descrtpciOn del monumento hoy destruido. Oá.rlos li, llamado el Hechizado, no tuvo sucesion á pesar de haber contraído <los veces nupcias. Mucho ántes de- que acaeGiera su muerte, y en la prevision de que habria de faltarle sucesor, las intrigas de los partidos que se disputaban la corona mortificaron al pobre rey constantemente. Nombró Oárlos II sucesor _Rrimeramente á un príncipe de Baviera, pet·o murió este al poco tiempo, y la cuestion de sucesion volvió otra vez á suscitarse entre las casas de Austria y de Borbon, que se disputaban :a herencia. Despues de muchas int:ertidumbres. y fluctuaciones del enfermi· zo y desg1·aciado monarca, despues de hacer consultas á los consejeros y al Papa, Y de otras mil intrigas que forman la ftistoria r epugnante de la última parte de su reinado, hizo un testamento cuyas disposiciones quedaron ignoradas hasta despues de su muerte. Acaecida esta y abierto el testamento, resultó nombrado Felipe de Borbon, nieto de Luis XIV. Aceptó Luis XIV. la corona para-su nie· to. Fué proclamado solemnemente en Madrid y recibido con júbito por todos los es-

paiioles-, que ganaban seguramente ,.cam· biando la dinastía degenerada de la casa de Austria. El júbilo con que los españoles aceptaron su rey se demostró, no solamente por el recibimiento y regocijos pú-blicos en la córte, sino tambien algun tiempo despues cuando Felipe visitó las provmcias de Aragon y Cataluña, con ocasion de recibir a su esposa Maria Luisa de Saboya, reina j óven, bella y_ <hl un talento superiOr á toda fJOnderacion, coruo lo demos tró durante el tiempo que quedó de s-obernadora Jel reino en ausencia de Fehpe, quinto de su nombre, que hubo de acudir á los E stados de Italia para jurar sus fuet·os y par a luchar contra los enemig os que le disputaban aquellos Estados. R econocieron algunas. potencias á Felipe V como rey de España, pero siempre se neg·ó el imperio, y aliados los austriacos con los ingleses, holandeses y portugueses, sostuvieron la g-uerra llamada de sucesion contra la poderosa Francia y cont1·a España, cuyas provincias durante algunos aiios se conservaron fieles á su rey_. Pero los desaci.:rtos del gobierno y las intrigas de los aliados concluyeron por mtroducit· el descontento y dieron origen á una verdadera guerra civil, en la cual uno de los partidos proclamó y reconoció como ¡·ey af archiduque Carlos de Austria, y el otro defendía tenazment~ á su primero y Ies-itimo monarca Felipe V. Presentóse primeramente el archiduque en -Portu o-al para entrar en Españ.a; pero las ar~as de Felipe salieron victoriosas en este reino, y la guerra de Portugal, asi llamada, fué desastrosa para los portu· gueses. Acudió despues con una formidable armada á las costas de España, y logró en poco tiempo insurreccionar el r eino de Valencia, y despues que .se declarara e:n su favot· Cataluña y tarub1en que se deCIdiera Aragon, siendo pl'Ocla·mado en estos

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---------------------------------~ 109 ~ L os Conocimientos útiles . reinos como el rey Cárlos III. Lo fué asimismo en Milán y en Nápoles, de modo que la causa de Felipe estaba en grande apUI'o. Por este tiempo se perdió tambien la Flandes española. Llegamos ya , dt!spues de esta ligerí."ima reseña preliminar, á la batalla de Almansa. El25 de Abril de 1707 el ejército eE:pañol de Felipe V, á las órdenes del duque de Berwick, y el de los Pspañoles y aliados, al mando de milord Gallovay y el ma1·qués de las Minas , se colocaron frente á frente en las inmediaciones de Almansa. Ambos ejércitos estaban divididos en dos lineas; en el de los aliados interpolada en ambas la caballería con la infantería; en el de los españoles la infantería en el centro y la caballería en los costados. Comen· zó el coro bate atacando la caballería es· pai'iola del ala derecha para recobrar un ribazo de que se había aJ?oderado el enemigo, pero con gran pérdida fué dos veces desnecha y rechazada. Los enemigos lo graron tambien romper el centro de la division espai1ola, y matando los jefes de los reg·imientos que le formaban, llegaron hasta las puertas de Almansa. De modo que la primera parte de la batalla fué desfavorable para los españoles. Acudió en seguida Berwická reemplazar aquellos re· gimientos con otros de caballería é infantería del cuerpo de reserva ; recorrió y reanimó todas las líneas, y fué tal el lmpetu con que acometieron, así en el centro como en las alas izquie1·da y derecha, cuando ambos ejércitos se mezclaron, que rompieron y desordenaron á los enemigos, cuyos dos jefes quedaron heridos, consumando su derrota al cerr ar la noche. La victoria fué completa. Se hicieron doce mil prisioneros, se cogió toda la artillería y bao·ajes con cien estandartes y banderas. ~Iurieron cinco mil de los aliados y dos mil solamente de los españoles. La i.nfanterla espaiiola, á pesar de ser en mucha parte reclutas y forzados, se condujo de un modo que dejó admirado al deBerwick, setsun lo expresó en la carta que dirigió al rey. · A este triunfo siguieron inmediatamente J?rósperos resultados. Se sometió en segmda el reino de Valencia ; se rindió Zaragoza y despues se logró lo pt·opio con Cataluña; de modo que la batalla de Almansa fué el origen de los triunfos sucesivos que aseguraron la corona de España á Felipe V,

La ciudad de Alma osa, que se rlistinguió en fa"or de Felipe V, permaneciendo fiel á su juramento, fortificándose á sus espensas, formando un cuerpo de ejéecito y siendo en aquel país la única que no reco· noció otro dueño, obtuvo, despues de la batalla, el título de Fidelísima y varios privilegios, añadiendo al escudo antiguo de sus armas, que forma la mitad del actual, otra mitad que en campo rojo tiene uua pirámide de plata y sobre ella un leon de oro coronado con espacia en mano. Mandó asimismo Felipe V construir en el campo ele batalla nn monumento, que consistía en nna pirámide de piedra de cuar enta y ocho palmos de altura, cuyo remate es un leon coronado en pié, con una e::~pada en la garra derecha, de cuyo monumento es cop1a ó representacion el blason añadido en el escudo de armas de la ciudad, como acabamos de decir. En cada uno de los cuatro lados de la pirámide se pusieron largas inscripciones en castella· no y latín, en verso y p1·osa, cuya extension nos impide el copüu·las, haciéndolo solamente de la siguiente quintilla, cuyo escaso mérito ya reconocerán nuestros lectores: Del Quinto Cárlos memorias; Felipe Quinto tambien Exc1ta en nobles vktorias Cuando de dos Jaimes g lol'ias En este campo se ven. El rey D.•Taime el Conq_uil:¡tador derrotó á los moros en este mismo campo. Permitasenos ahora, l?ara concluir, ha· cer alg·una ligera reflexJOn. El monumento que acabamos de describir es el que la junta revolucionaria ha mandado destruir . t,Qué hab1·án ganado las libertades del pais con esta dest1·uccion ~ Afortunadamente tenia poco mél'ito y poco valor ; lo mismo hubiera sido en caso contrario. Pero se nos ocurre otra cosa; siendo los blasones del escuJo de la ciudad representacion de aquel monumento 1 y conmemorando el mismo hecho, tendrá tambien la junta que destrozar el escudo y sustituirle con el antiguo: todavia más; siendo el título de Fidelisimct del mismo ovígen y otorgado por el primer representante de los Borbones, tendrá. que desprenderse de él. Y si lógicamente continuásemos hacien.do aplicacion de aná.lotsos hechos á otras. cm· dades v á o.tros Boroones ..... á dónue ll'iamos a ~parar! Pero esto no es b.istoria, y po~ lo tanto hacemos punto.

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Los Conocimientos útiles.

CONOCIMIENTOS VARIOS.

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Historia del oro (1). I. El OJ'O: l1é aquí un cuerpo que siempre ha sido el símbolo del lujo y de la opulencja, el móvil pr·incipal de la sociedad humana. no todos los tiempos y en todos los países el ltombt·e ha ido constantemente en busca del oro, como si fuera su aspiracion final, el bello ideal do sus ilusiones, el foco principal donde convergen todos los rayos ~e su luz y de su vida. Con el oro, se dice, todo se consigue, todo se dobleóa ante este mágico metal.. ... hasta la honra y la justicia. Con el oro todo se tiene: comodidades, amigos, riquezas, bienestar, pos icioo social, amores..... ¡Pero ay! ¡Cuán engañados estamos en creerlo así! Sin embargo, todo el mundo conoce este error, y son pocos los que se apartan de él : es achaque viejo de la humanidad creer ser feliz siendo rico, y por eso se rebusca el oro, sin pensnr en que despues de tener lo necesario, suele ser excrescencia que mata y corroe el co¡·azon humano. Pero dejemos estas reflexiones y vengamos al objeto que nos hemos propuesto en este articulo, de hacer la historia del oro en el órden físico, sin meternos á hablar del papel que desempeña en el órdan moral.

II. El oro fué conocido desde la más temota antigüedad, y siempre ha sido apreci~do por sus propiedades especiales : los alquimistas le dedicaron al Sol, representándole con el símbolo de este astro de fuf3go ; y le llamaban el Rey ele los metales. El oro debió ser el primer metal que conocieron Jos hombres, porque se encuentra en la naturaleza al estado libre, y no como otros metales, que hallándose combinados con cuerpos extraiíos, no aparecen sus propiedades, y por lo tanto, no es fácil descubrirlos ni extraerlos; siendo necesario que la metalurgia se halle á cie1·to grado de adelanto para llegar á obtener los metales puros y libres de los otros cuerpos que les acompañan.

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(1) Tomamos ~Slo arlículo de la interesante revisla A!lqles do qulruioa !J {isica, que se publica en esta córle.

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El hermoso color amarillo que presenta el oro y su brtllo metálico debió llamar profundamente la atoncion de Jos antiguos ; y no necesitando su cxt1·accion ningun proceder metalú,·gico complicado, sino l)lle basta en la mayor parte de Jos casos simples lociones con agua, de los minerales, debió ser este metal el pri• mero que se conoció, hasta por los pueblos más atrasados. ""

III. Los antiguos pueblos, los hebreos, los feninicios, los egipcios, YA conocían el oro, y es de notar que el [JOmbre que le daban, zahab, se deriva del ve1·bo brillar, resplandecer, tsahab. Los primeros instrumentos metálicos que se hiciet·on, debieron ser de oro, porque este fué el primer metal conocido, y así se halla confirmado por los libros sagrados, que son los libros más antiguos que se conocen. En el Pentateuco se habla de copas, de incensarios, tazas y candelabros hechos con oro 71uro y trabajados por medio del martillo. Moisés, al construir el tabernáculo, decía á los israelitas que cubrieran las tablas con láminas de oro, advirtiendo que fuera zahab tahor; es decir, de oro puro, sin mezcla; porque la palabra tahor significa puro, sin mezcla. De aquí se deduce que el pueblo de Israel, no solo conocía el oro, sino tambien la manera de puriiicarlo.

¡v. Los romanos llamaban al oro aurum, y los griegos expud6s. Estos pueblos conocían muy bien el beneficio de los minerales de oro, especialmente los romanos. Roma, dominadora del mundo en sus buenos tiempos, explotaba los pueblos, sacando el provecho que podia de ellos, y no eran las mtnas lo que ménos la llevaban á la dominncion y la conquista. España fué una de las provincias romanas en donde, la seüorad,21 mundo entonces, sacaba ricos productos naturales, que hizo llamar á nuestro país el granero de Roma, y además explotaron sus minas, como lo indican las galerías é inmensos escoriales que se encuentran en diferentes puntos de la península, desde el tiempo de los romanos.

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· -----------------~ ~·~·En alguna crónica se lee que en ciertos sitios de los Pirineos llovía oro por el fuego, aludiendo ·sin duda a que por la fusion de ciertos minerales auríferos resulta oro. En las Médulas y varios pueblos del Vierzo asombra ver las colosales obras de los romanos para la explotacion del oro. E u Sierra Gador se han encontrado tambien cuevas y galedas hechas por los romanos. Estos trabajos nos dicen que conocian bien la metalurgia del oro; y no solo sabían explotar el mineral cuando el oro se encontraba puro, ~ino que conocían la manera de separar el oro de la plata por medio de la copelacion y demás procedimientos que se usan en el dia, despues de tantos siglos. En Espaiia debieron ser muchas las minas de oro, á juzgar pot· los trabujos que dejaron los romanos, y por lo que nos cuentan los historiadoJ·e.s antiguos Plinio, Vitrubio y Estrabon. Este último, célebre geógrafo de la antigiledad, dice, hablanJo de la man~ra de explotar la minas de Espaiia, que despues de hacer' pasar por el fuego el mineral, resulta una mezcla de oro y plata, que luego por una nueva calcinacion se destruye la plata, quedando el oro puro, lo cual se halla confirmado por Plinio en un pasaje en que se refiere la manet·a y hasta los ingredientes para obtenet· el oro puro. La metalut·gia del oro es, pues, conocida desde los pt·imet·os tiempos.

V. Conochm tambien los antiguos las propiedades y las aplicaciones del oro. En los libros de Pllnio se halla descrito el oro con todas sus pt•opiedades. Especialmente llama la atencion este antiguo historiador sobre la gran ductilidad del o.ro, ó sea la propiedad de reducirse á hilos. Cuenta Plinio que el oro se deja hilar como la lana, y hacer con él tejidos, refil"iendo á propósito de esto que la emperatriz Agripina, mujer de Cláudio, asistió á un espectaculo de un combate naval con un rico manto tejido con hilos de oro puro. En otro pasaje, poseído Plinio de la más justa indignacion, censura el lujo y despilfarro de los romanos sobre el uso de objetos de oro, y dice, refiriéndose á Marco Antonio, triunviro de Roma, que se servía de vasos de oro para todas sus necesidades, basta para las más asquerosas, en términos que este lujo hacia rugir de ira á Cleopatra misma. Tambien habla Plinio de la manera de dorar Á los objetos pura hacerlos parecer de ot·o; y re-

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fiere, entre ott·os métodos, el modo de dorar á fuego, que aun se usa en el dia, si bien el dorado g alvánico ha venido á sustituirle. VI.

En los tiempos do la mágia y de la alquimia, el oro representaba un gran papel; así es que, en el sistema cabalí:~tico, se decía que el oro era el ornamento del reí no material, como Jebovah era el ornamento del mundo de los espíritus. La reuoion de sus letras dá el número ~0'1, cuyo número rcsttlta multiplicando el tetrág ramo sagrado por 8. El oro y el nombre inefable del Rey de los cielos se encuent1·a on la misma combinaciou mística, de donde probablemente se deriva el nombt·e de rey de los metales, con que designaban al oro los alquimistas. En la medicina antigua jugó tnmbien el oro un papel muy importante. Se administraba un elixir, en el cual el oro se hallaba finamente dividido y se tenia como la panacea universal de todas las enfermedades. Por último, el oro fué el metal que más dió que hacer á los alquimistas que, en pos de la piedra filosofal, pretendían descubrir un remedio para no morirse nunca y hacer el oro, trasmutando en él los otros metales de ménos precio. Pero el tiempo, que deshace todas las ilusiones, y q tte es la gran muestra de los desengaños, hizo ver á los alquimistas que ni podían in ventar el remedio que buscaban, ni hacer oro donde no lo llabia. Sin embargo, consagremos un tributo de admil·acion á aquellos hombt·es, porque ellos fueron los funuadot•es de la química, y a pesar de sus extt·a vagancias y q uimét·icas ideas , hicieron muchos descubrimientos que en el dia son las ruedas más útiles de que se valen las artes, las ciencias y la industria. VII. El oro, pues, llamó mucho la atencion de los antiguos, y lo mis1.no sucede con los modernos. Continúa siendo el metal más importante. En la antigüedad se le llamabtL el rey de los metales; hoy es el rey de los hombres. En las entrañas de la tierrn se le busca y se le extrae con el mismo afan, con el mismo ahinco que antiguamente.

VIII. Los criaderos más ricos de oro se encuentran en el Nuevo-Mundo: en el Bra:~il, Chile, Méjico, Perú y Nueva Granada. Hace al""unos años que se han descubierto en o

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las Oaliforui:ts y en la A-ustralia filones de cuarzo aurífero, en tal can ti dad, que hace sospechar baje el valor del oro. Los ortll'OS asturianos y gallegos recogen en las orillas del Sil lo ménos dos arrobas de oro t odos los años, por medio del lavado en platos 6 beatas de madera de castaño. Este oro lo llevan á vendet· á Portugal, en donde se encueuta·an taro bien algunas arenas aurifcras como en j~spaila..

Esta pepita , que llnmaba extraordinariamente la atencion, entre otras preciosidades del Museo, procedía de Nueva-Granada, y fué robada juntamente con otra de platino, hace algunos aiios; pero se ba reemplazado por otra procedente del mismo sitio de América, y cuyo peso es algo más de una libra. Esta pepita hasta ahora no ha sido robada. Como pepitas enormes se citan las encontrad\\S en Australia y en las minas de Quito, habiendo lleJad<l algunas á pesar 48 y 50 kilógramos. En l ti42 se encontró en las arenas auríferas de Miask (Montes Ourales) una pepita cuyo peso es de 86 kilógra.mos.

Bu Ilungi'Ía, Transilvania, y en 1os Montes Ournles, en Siberia, se encuentran tambien, aunque de ménos riqueza, minas de oa·o. Hn IJ:uropa existen arenas aurífea·as, pero son m ueh o mónos ricas que las que hay en AmeX. rica. En Espaiia hubo en otro tiempo, segun hemos Las propiedades especiales que posee el oro uicho ántes, muchas minas de oro. Hoy solo le llacen muy estimable para los usos á que se huy algunas arenas auríferas, las de los rios , destina. l:>il, Tuja y Darro, e; uya última palabra se d·ericuanto apreciable, más tanto es metal Un va de Dauro, 6 rio del oro. en mayor g rado posee las propiedades de maLas minas de las Californias han producido, leabilidad 6 reducirse á lámiuas delgadas, de segun Narses, desde su descubrimiento has ta ductilidad 6 reducirse á llilos, las de no oxiel aiio 1856, más de 8 59'1.67$.000 rs. darse al aire , y no ser atacado por los ácidos y de montañas las en y En la vega de Granada otros reactivos . El oro, bajo este punto de visLeou se encuentran tambien arenas aur.íferas; ta, es el primero, lo cual, unido á lo raro que y diseminado en filones de cuarzo, aunque en , y su hermoso color amarillo, hace que ea cortisima cantidad, en la cordillera cantábrica. 11ayu. sido el metal más estimado, el de siempre ense En la Travesía del Vierzo á Cacabelos y que los antiguos le consideraran valor, más cuentran terrenos auríferos, que debieron ser más perfecto de todos. metal el fJIDO C ' muy ricos en otro tiempo, á juzgar por los se dá al oro no es ficticio y ue que valor .El asombrosos trabajos que dejaron los romanos puro convenio, s.ino que realmente vale más en dicllos sitios. q ~<~u otros metules, y sirve para ciertas aplicaPor último, en Rico Malilla (Extremadurn ), ciones que otros no servil'ian. en vnl'ios puntos del Sur de España, en Culera Los usos á. que se des tina el oro son para ( Get·ona }, se encuentran señales de oro, pero objetos de lujo, para la fabricacion de moneda son tet·a·enos explotados en otro tiempo por los y pat·a dorat· otros metales, haciéndoles pareantiguos romanos. de oro. La medicina tambien ha sacado cer En Filipinas abunda más el oro que en la Pede este mutul, usándole alguna vez partido la en nínsula, y sus criaderos se encuentran como medicamento, y la fotografia le emplea provincia de Camarines. bajo la forma de cloi'Uro para fijar las imágenes. El oro que está. constituyendo los objetos jaIX. míts es puro, sino que suele alearse con plata ó con cobre para aumentar su dureza , porque el El oro se encuentra casi siempre nativo, á oro puro es blando, y esto es un inconveniente veces completamente puro, pero por lo regular pal'll el uso de objetos y monedas. contiene t·aotidades variables de plata. La cantidad respectiva de oro cobre que Generalmente se halla cristalizado en cubos los objetos se llama ley de la moneda, llevan ó en octáedros , diseminados en masas de cuary joyas·, de lo cual no tratamos en vajilla de zo; tambien se encuentra en laminillas, en paeste artículo, ni tampoco de la manera de avejitas 6 ramificaciones, y á veces en masas aisriguar la proporcion de oro que contienen, ladas, que llevan el nombre de pepitas. solo nos propusimos al escribir estas porque En el Museo de Historia natural de Madrid 1.1lgo de la historia del oro. decir lineas existía una pepita de oro, de las mayores que

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se han conocido: pesaba 16 libras, 6 onzas y 9 ttdarmes. MAI.Il\10: loUl!.-lmpreuta ds Los

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Los Conocimientos útiles.

l ENSEÑANZA POLITICA-

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LIBERTAD DE e-aLTOS. l.

Cuestion de primer órclen es sin duda sobre el particular en el número anterior.. Con estos .p reliminares, entremos ya en nlguna In de libertad de cultos en la cons· materia. titucion de un Estado, y más importante Liber.tad de cultos en su más extensa aun cuando se pt·esenta al formar el código de nna nacion que, corno España, tie- acepcion; libertad plena, absoluta, es la siguiente. El Estado no impone, costea ne desde hace siglos establecida la intoleni protege religion algunn ; es decir, el rancia completa, y sus habitantes, ni han visto permitido culto alguno distinto del Estado no tlene t'eligion : cada cnal, con· forme á su razc.n, á su costumbre, á las católico, ni en su mayor parte conocen las tradiciones de su familia, á su :voluntad, formas diversas y diversos grados en que etcetera, adopta la religion que mejor le aqnella libertad puede establecerse. Esta última consideracion es la que nos parece; se asocia con los de su misma opi· nion, y juntos, establecen, costean y sos· mueve á e. c1·ibir el presente articulo, en tienen el culto correspondiente, hacen sus el cual no pretendernos defender apasionadamente ninguna de las diversas formas práctic¡¡,s religiosas, obedecen sus dogdé libertad que pueden comprenderse en la.. mas, tienen sus jefes espirituales y pagan denominacion genérica de libe1·tad de cul- á sus ministros, sin que el Estado intertos, denominacion que la mayor p~rte de venga en estas operaciones, ni las ponga las juntas revolucionarias han con~ignado impedimento, ni las proteja más ni ménos en sus programas, que todo el mundo ha que ~í otra asociacion cualquiera fundada visto inscrita en banderas y monumentos, con cualquier otro objeto, ni exija otras y que el pueblo ha gritado ¡viva! con más condiciones que las generales de órden ó ménos conocimiento de lo que se ha conpúblico, ele moral y de respeto á las designado, gritado ó victoreado. Po.rque no más religione::; . . cabe duda de que si uno á uno .se pregun· Dicho se está que el E!:itado no impone tara cómo entiende la libertad de cultos, y condicion alguna de seguir tal ó cual rese le obligara á desenvolver el proyecto ligion, de sostener tal ó cual e ul to ; mús de su establecimiento en España, enconaun, ni necesita saber nada en este punto trarían los que más han gritado la sencipara que el ciudadano espaiiol goce de to· lla dificultad de no saber qué es la liberdos los derechos civiles y el extranjero de t&d de cultos. todos los que, segun las leyes, le corresNo pretendemos, por esto, echarla de pondan, de modo que todas las fórmulas maestros; no vamos á decir nada nuevo de juramentos, protestas de fé, declarapara los que sabeo ; pero no todos sabeo, ciones y condiciones relativas á este punto ni saben rlc todo, y exponiendo simp1ede conciencia desaparecen de las leyes y ·mente los grados diversos de esta libertad, reglamentos. indicando las razones que en pro y en con· Trae consigo forzosamente este sistema tra aducen sus amigo::; y adver~arios, hade libertad absoluta la declaracion dd bl'emos hecho algo útil que podrá convematrimonio civil y el registro tambien ci· llÍJ' á nuestros lectores, con sujecion al vil de nacimientos y de óbito!:i. El Estado necesita saber quién nace, quién se casa plan de este periódico y á lo manifestado Oc lubre 24 tle 1868.

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y quién muere, para reconocer á cada cual su estado civil. Nace una criatura de un matrimonio cualquiera; se le inscribe en el registro, y los padres, si quieren, le hacen bautizar 6 se cuidan de seguir las prácticas prescritas por su religion; el Estado no tiene que ver nada en este punto. Quieren contraer matrimonio dos personos; firman el contrato en la oficina civil, con los requisitos que establezcan las leyes y adquieren el estado de casados; luego se cuidan ellos de hacer bendecir su matl'imonio conforme á su religion y demás que en este punto les convenga. En fin, muere un individuo ; su familia hace consta¡· el óbito ante la oficina civil y despues quedan á su voluntad las ceremonias religiosas. Inútil parece decir que en este sistema de libertad absoluta los templos son propiedad de las asociaciones religiosas que los edifican, compran y sostienen, y que los ministt·os, como ya antes se ha indicado, son pagados con sueldos ú obvenciones por los asociados. El Estado puede encontrarse, por varias causas, propietario de edificios religiosos, que en tal caso debe venuer 6 arrendar á quien se los pague con destino al culto ó al objeto que sea de voluntad del comprador. En España, por ejemvlo, las catedrales, ig·lesias y capillas, con sus inmensas r iquezas, son hoy pt·opiedad del Estado ; desde el momento en que se decretara la libertad absoluta de cultos y el Estado no costeara , por lo tanto, culto alguno, habría de vender, arrendar 6 tamuien regalar aquellos edificios y riquezas. Téngase esto en cuenta para lo que más adelante hemos de expo· ner acerca de la cuestion de libertad de cultos con aplicacion á España. Las iglesias, en este sistema, son libres; obedece cada una en sus actos religiosos al jefe que eli&"e ó reconoce,· ó nombra con arreglo á sus estatutos. En todo lo demá::;, los nsociados tienen los mismos derechos y deberes civiles, cualquiera que sea la forma de la asociacion religiosa á que per· tenecen. Todavía más¡ para que la libertad sea absoluta, es necesario que pueda ejercer8e

sin la autorizacion prévia del gobierno; punto al parecer de poca importancia, pero que ha sido muy debatido entre los defensores acérrimos de la libertad en toda su pureza, y los que han creído ver peligros para el órden y para la moral en la carencia de aquella limitacion ; entre los defensores del sistema represivo, para esta como para las demás cuestiones de. la constitucion de una sociedad, y los del sistema preventivo. Tal es , explicada en resúmen , la liber tad absoluta de cultos. Vei\mos ahora las razones q ue justifican este sistema. La conciencia es perfectamente libre por su propia naturaleza. No hay ley que pueda penetra¡• en su santuario ; no hay medio de que un precepto escrito produzca el efecto moral de alterarla. Sobre la conciencia obra únicamente la razon ; enseñando , persuadiendo , predicando al hombre, puede dirigirse su conciencia por uno ú ot1·o camino ; puede llevarse á su alma el convencimiento de tal ó cual religion; puede despertarse y mantenerse su fé ; pero todas las leyes escritas no conseg·uirá.o más que obligar á que las acciones exteriores del hombt•e sean á voluntad del legislador. Por la necesidad de sujetarse á estas leyes, por temor de incurrir en falta y ser castigado, por no perder dere· chos que la ley concede únicamente al que practica la religion que se le impone, el hombl'e se sujetará á sus prácticas; pero el poder de la ley no alcanzará nunca más que á estas manifestaciones exteriores. Imponer, pues, una religion por medio de una ley es violentar la conciencia del individuo; es querer sujetar lo que por naturaleza es libre. Reconocidas estas verdades, que al parecer nadie puede negar, hay que deducir lógicamente que la libertad de conciencia es un9 de los derechos más inviolables de la humanidad. Dedúcese tambien que siendo el hombre libre en su creencia, debe serlo asimismo para manifestarla de palabra ó por escrito, con tal que en esta manifestacion no falte á las leyes del Estado, ni ofenda la moral, ni coarte la libCt·tad de los demás . Pero no

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~------------------~--o_s__a__o_n_o_c_I_·r.n__i_e_n_t_o_s__ú_l_i_le_s__· ________________1~1~ echado profundas raíces: el sentimien to son solamente las manifesta ciones de esta religioso es más ardiente, más general, especie las que necesitar! los hombres: los más profundam ente excitado: una incede una misma religion se reunen para sante emulacion sostiene allí el fervor y orar juntos, para hacer las prácticas esel celo.» (Vivien.) tablecida s, para oir la voz de sus minis«La concurren cia, lo mismo en religion tros 6 jefes. Estos lugares de reunion son que en política, industria , artes y cien· los tempros, y estas manifesta ciones exte· cias, produce exactame nte los mismos re· riores constituy en el culto. La libertad de sultauos, conducien do á la perfeccion. El concienci a lleva, pues, consigo la libermonopolio es el estancam iento y la muer· tad absoluta de cultos, porque no es posite en religion como en politica. La líberble separar las creencias , sin violencia tad es el progreso y la vida, y la discusion manifiest a, de las prácticas. que ellas de los agenos ejemplos depura las creen· prescriben . cias y mejora las costumbre s. De aquí que Hé aquí, en resúmen, la série de 16gidonde hay una religion única bien pronto cas considera ciones que demuestr an la penetra el indiferent ismo; las preocupa justicia del sistema de libertad que veniciones se apoderan de las clases incultas mos explicand o. y la hipocresía encubre con su funesta in· Expongam os ahora sus ventajas, citan· credulida d á las clases que se dicen ilusdo palabras de ilustrados autores y politradas.» (Montesino.) ticos. Creemos que bastan los brillantes pár«Donde existen y se vigilan mútuarafos que dejamos trascritos para que mente muchas re1igiones, todas se depunuestros lectores se formen exacta idea ran. Son rivales que nada se perdonan. de las opiniones de los defensores de la No puede temerse la corrupcio n sino de libertad. Corresponde ahora, en justicia, una religion dominant e que no tiene nada que digamos los inconveni entes que pre· que temer; las doctrinas peligrosas solo sentan sus adversario s. En realidad, el pueden predicarse en secreto ; nunca osasiste.m a de libertad absoluta, en princirán afrontar la censura del público.» (Mi· pío, no tiene ni puede tener muchos imrabeau.) pugnador es. La oposicion á esta libertad «Se ha notado que allí donde existen di· y las razones de valor que se aducen en versas religiones igualmen te autorizad as, contra, nacen cuando se trata de hacer cada cual guarda mejor su culto y teme apiicacion á un país dado, y cuando se cometer acciones que deshonrat ·ian su trata de escoger entre uno ú otro grado iglesia y la expondría n á las censuras y de libertad. Considera da la cuestione n sn al desprecio público. Además, se ha observado que los que profesan religiones . generalid ad y la libertad en abstracto, digámoslo así, los argument os en contra rivales 6 toleradas son por lo regular más se reducen á algunas considera ciones gecelosos de ser útiles á la pá·tria que los nerales como las siguientes . Témese que, que viven en la calma y los honores de si fuese permitido¡(¡. todos los ciudadano s una rcligion dominant e. Mírese lo que levantar altares, celebrar ceremonia s y pasa en un país en que hay ya su religion erigir púlpitos, pudiese resucitar el paga· dominant e, cuando se establece otra á su nii3mo y las infamiae de su mitología . A lado; casi siempre el establecim iento de pretexto de asociaciones y de ceremonia s la nueva religion es el medio más seguro religiosas créense posibles las reuniones de corregir los abusos de la antigua.» para conspira1· contra las leyes y realizar (Portalis.) actos opuestos á la moral. Se dice quepo· «Las religiones tienen que temer más drian resucitar las religiones de la antial letargo que sigue de ordinario á una con sus falsos dioses y sus idolos. güedad posesion pacífica y jamás contraria da que las familias, y por consecuen de paz La á las temeridad es de los novadores . Véase cia, de los Estados, está más expuesta á los países en que la libertad de cultos ha

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ley, cuya accion se detiene cuando llega trastornarse, convirtiendo en luchas ma-· teria les las discusiones de dogmas, prod u· al sagt·ado de la conciencia. De este modo. la Zibe1·tad de conciencia, este derecho incieodo ci:;mas, excitando ódios, dividienviolable de la humanidad,. queda reconG· do en ::.ectas incompatibles los habit11.ntes de una misma aldea. Apélase. á la historia ciao y respetado, y como c~nsecuencia in· par· a hacer· ver que en ninguna nacion se separable la libertad de culto. ho. establecido la libertad de cultos exponPuede tambien el Estado costear más de un culto y. no tolerar otros distintos ; y, en táncamente ni por medio de los legislado· l'CS del país, sino que ha costado mucha fin, sosteniendo varios cultos permitir sangre y muchos disturbio<>- el establecer- además otros. la. Tales son los ar·gumentos.generales en Tales son las. diversas fQrmas-y. g~dos oposicion al ,, ema M libertad. de la libet·tad de cultos:. Expongamos alTr·atemos ahora de la libertad de cultos gunas reflexiones sobre sus resultados. limitada. Cuando el Estado retribuye los cultos, Puede el Estado sostener una religion y los ministros perciben un sueldo. Al acep· tolerar· que se establezcan o tras. Se dice tar la Iglesia. una asi·gnacion para sus ministros- diceQ los adversarios de cultos entonces que hay en la nacion toZe?·ancia de cultos, per·o aun esta toleran'cia puede pagados por el Estado-contrae obligacioser· en diversos g t•ados. Puede la tolerannes que pueden menoscabar su inclepencia concedet·se solamente á los extranjeros dencia. El Estado considera á los minisque se establezcan en el país, permitiéntros del culto público como funcionarios doles ejtWcer su culto con ó sin autorizade que puede disponer. Si los cultos son cion prévia. y otras aiversas Cflndiciones, varios , la distribucion de los gastos entre é imponer á los naturales del país la relicada u.no de ellos queda al at·bitrio del g¡on del Estado, privándoles -en otro caso poder; puede ser por lo tanto injusta; de derechos civiles, y obligándoles á cier· puede ser protegido con.preferencia uno ú tas declaraciones y protestas de fé para otro segun las ideas relig·iosas de los más adq uidr titulos, empleos ú otr:os derechos. mfluyentes en el gobierno;. resulta difícil O puede la tolerancia ser tambien extenla jnsta proporcion en que para cada uno siva á los ciudadanos del país, permitién- ha de contribuir la nacion, segun el núme· doles afiliarse en otra religion y practicar ro de adeptos á. las diversas religiones y su culto, en cuyo caso. deben borrarse de las necesi!lades en las divexlsas partes del las leyes las condiciones r elativas á la fé país. Si el culto reconocido por el Estado relig·iosa para adq uil'ir derechos, siendo es uno s0lo, ó si siendo varios están en iguales en todo á los demás ciudadanos. uno y otro caso tolerados los demás, y Se establece en tal caso el matrimonio cicosteados.por· los ciudadanos ó e~tranjeros vil y los registros de nacimientos y óbitos que los practican, resulta la evidente inque más ardba dejStmes explicados. justicia de que contribuyendo estos á las Nótense los efectos de esta tolerancia, cargas públicas, contribuyen tambien á que es una ~erdadera libertad. El Estado so:::tener- el culto que no profesan, y adesostiene una religion -lo cual puede ser más á sostener particularmente á sus ex.conveniente cuando, por ejemplo, la in- . pensas el culto propio. La dotacion del mensa mayoría ó casi totalidad de los ciuclero impone al Estado una carga muy dadanos del país la practique-pero no la pesarla; la parte de la cuota total que el i1npo1¿e directa ni indirectamente; deja á con tribuyen te abona y puede considerarse cada cual que elija y dé culto á la que su destinada al pago del culto, llega á su obr azon le dicte, no le p,riva por esto de nin- jeto muy mermada. La religion ó las reli· g-un derecho civil, le guarda las mismas giones dependen de la situacion del Tesoconsideraciones, le proteje en sus interero; sufren las oonsecuencias d.:: las luchas ses y en su propiedad como á todos los de· politicas; su ex.plendor está más á lamerced de lJs gobernantes que cuando direc· ~s cindadaoos; todos son iguales~nte la

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Los Oonoqimien los útiles.

tamente están sostenidos por los interesa· dos en su prosperidad. Tales son las principales objeciones que al sistema de cultos pagados por el Estado presentan sus adversarios. Son gTaves seguramente, pero pueden contestarse y discutit·se. Los magistrados, por ejemplo, no son pagados por el Estado~ Y son por eso ménos dignos é independientes'? La situacion del clero, decorosa y fijamente retribuido, no es más digna que cuando está á merced de la voluútad tle los aso · ' ciados y recibe un presente individual dado como por favot· y ofrecido á la mano que se abre para mendigarle'? En aquellos puntos donde es grande la indigencia de los fieles, les impide asegura¡· la existencia de sus ministros; el culto es pobre y aun pueden llegar á faltar los consuelos de la religion ¡ al paso que pag·ado el culto por el Estado, recibe en todas partes la misma asistencia, y el pobre como el rico parti~ipan de sus beneficios. Las más pequeñas ald~as tienen su alimento espiritual, que de otro modo no podrían adquirir. Esta coosideracion es muy importante y merece medita¡·se. En cuanto á la injusticia relativa al pago de los cultos por los individuos que no los han de utilizar, puede contestarse , aunque no justificarse, diciendo que lo propio sucede con otros muchos servicios públicos. Verdad es que debe tenderse á

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cor1·egirla en todos los casos, y que, como acabamos de dar á entender, una injusticia no se uorra con otra; pero es tan dificil llegar á esta pel'feccion en la constitucion de un Estado! Cada uno de los puntos que dej amos in· dicados daría lugar á extensas consideraciones y á discusion dificil. No es este nuestro objeto, ni el carácter del pres~nte artículo, ni nuestras fuerzas, por ot1·a pa1·te , permitirian que desenvolviéramos tan importan tes cue::;tiones. Basta con lo expuesto para dar alguna luz á los lectores que lo necesiten sobre asunto tan vital hoy para el país. Resumiendo; la libertad de conciencia es un derecho indisputable del hombre, y no puede separ arse de la libertad de cultos. La intolerancia relig·iosa absoluta, como actualmente existe en Espaila , es insostenible, absurda , cont¡·a¡·ia á la razon , á la dignidad humana y á los intereses del país. C:lué sistema deberá sustituir á esta intolet·ancia '? Cuál es la fórmula religiosa que debe estamparse en el código de nues, tra constitucio.n '? Esta es la cuestion . En otro artículo la examinaremós, aun· que quisiéramos lo hiciera más hábil pl uma, inteligencia más sólida y talento mé· nos limitado que el del autor del presente articulo . F.

CO~OCl.MlENTOS

ÜAJWAJAI••

DE FISI.CA.

LA ELECTRICIDA D ..

V. Los varios fenómenos eléctricos ya reseuarlos, y otros muchos de la misma especie, aunque distintos en la apariencia ó por la brillantez y magnificencia de sus caractéres exteriores, no pueden ser fácilmente producidos y estudiados sino en el caso condicional siguiente: cuando se dis-

pone de un. foco muy activo é intenso de electricidad, ó se poseen ya el arte y los elementos necesarios para engendrar ó desenvolver esta fuerza en. cantidad considerable , enorme, y hasta cierto punto arbitraria é indefinida. ¿Y basta el f¡·otamiento directo, 6 efectuado sin indust~

r:Ul\OACIÓ?\' JUA'IELO TURRIANO


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alguna ni concierto mecánico, de una bar· ra de lacre, un pedazo de ámbar ó una varilla ó tubo de cristal, con una piel de gato, un pañuelo de seda ó un trapo de lana, para obtener aquel resultado y proporcionarse la cantidad de flúido eléctrico, posi· tivo ó negativo, ó á la vez de uno y otro signo, necesaria para la repeticion de los experimentos referidos, ó de otros an{l.logos que el descubrimiento y análisis de nuevos fenómenos exigieren? De ningun modo. Y porque no basta, en la mayor parte de casos y circunstancias, aquel procedimiento rudimentario, excelente para despertar la atencion del observador é inducirle desde luego á sospechar la existencia de un género desconocido todavia de verdades sorprendentes, poco á poco se ha perfeccionado y ha sido motivo ó causa muy eficaz de que se inventen y construyan diversas máquinas ó gene,rado?·es eléc-

t?·icos. El más sencillo y conocido ele estos apa· ratos presenta el aspecto de un torno vertical de dimensiones muy variables, y consta de las partes siguientes: de una rueda ó disco de cristal, móvil alrededor de un eje, que pasa ó le atraviesa por su centro, con auxilio de un manubrio aislado?'; de dos pares de almohadillas, estrechas y largas, formadas de una bolsa ó caja de cuero ó de gamuza, rellena de crin ó de pelote, ó de cualquiera otra materia blanda y elástica, colocadas en l9s extremos de un diámetro de la rueda, y á uno y otro lado de ésta , en términos de que no pueda girar sin frotarlas ó ser frotada por ellas de continuo ; y de un cuerpo conductor ó cilindro metálico de extensa superficie , redondeado por un extremo y provisto de uno ó más peines ó série de p1ías , metálicas tambien, que casi tocan ó rozan en la rueda. Las almohadillas comunican con el suelo por una ó más cadenas, varillas ó cintas metálicas, colgantes ó ,incrustadas en el ar· mazon de madera que soporta el eje del disco, y al cual están adheridos los mismos cuerpos j?·otadores ,· la rueda ó disco de cristal gira, en gran parte y sin tocarla, '

Lntro de una funda de t.afetnn engoma-

do, que le preserva del contacto inmediato del aire, y por lo tanto de la pérdida rápida de electricidad que por esta via po dría experimentar; y el conductor, simple ó compuesto, se halla aislado del suelo por dos ó más columnas de cristal, sobre las cuales se apoya ó descansa. En conjunto la máquina funciona de este modo. Cuando gira la rueda, frota ó roza contra las almohadillas de cuero; y éstas se carg-an de electricidad negativa y aquella de positiva. Por el intermedio de las varillas ó cintas indicadas, la negativa fluye hácia la tierra, se dispersa y abandona á su antigua compaí1era; y ésta se esparce ó extiende por el disco de cristal, actúa sobre el flúido neutro del conductor inmediato, le descompone, atrae el de nombre contral'io al suyo, que se escapa ó fluye . por las púas ó di en tes del peine , y rechaza el del propio nombre hácia el extremo opuesto, más lejano y redondeado del con· ductor, que de esta manera se elect'J·iza ó carga de electricidad positiva, libre ó en exceso sobre la neg·ativa. . Con la presion de las almohadillas, la velocidad del movimiento de la rueda, el estado higrométrico ó más ó ménos húmedo rlel aire, y el aislamiento, perfecto ó defectuoso, del colectO?', la cantidad de electricidad producida y acumulada en el último cuerpo, varia entre ciertos límites, y en cualquier caso adquiere pronto su máximo valor. Que no debe ser, en efecto, indefinido el desprendimiento de flúido eléctrico, se comprende por los motivos siguientes: primero, porque , hállese seco ó húmedo, el aire absorbe siempre una cierta cantidad de electricidad, en proporcion creciente con la que en el disco de cristal y en el conductor metálico, sobre todo, _poco á poco se esparce y acumula; seg-undo, porque la electricidad positiva del disco se trasmite tambien, siquiera sea en parte mínima y por contactq inmediato, á las almohadillas, y allí se 'J'ecompo?te con la negativa, ó fluye sin obstáculo al suelo ; y tercero, porque la electricidad positiva de que se carga el conductor, por influencia de la del disco, propende por fin á escaparse por el mismo peine ó série de

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L os Conocimien tos útiles.

púas, por donde en los primeros momentos surgió tan solo la negativa , desde que el disco y el conductor poseen cargas equivalentes 6 dotadas de la propia tension eléctrica, 6 de igual energía repulsiva y tendencia especifica á dispersarse por el espacio. La suma de electricidad que al disco puede comunicarse depende de las dimensiones de éste; de su composicion química y estt•uctura molecular, varia ble con el tiempo; y mucho , tambien, de la natura· leza de las almohadillas frotadoras. Y la trasmisible al conductor, 6 colector de la fuerza creada 6 desenvuelta por el fl·otamiento, de la primera evidentemente , y de las dimensiones en superficie y contorno, mejor 6 peor redondeado, que dicho conductor aislado poseyere. Con el diámetro del disco aumenta el campo de f¡·otacion , y por lo tanto la cantidad de electricidad desprendida en el propio tiempo é igual número de vueltas; pero tambien a umentan las dificultaeles de construccion y el coste de la máquina, y los inconvenientes de su instalacion , aislamiento y manejo. De dos metros de diámetro , rarisimo es el disco de cristal empleado en la composicion de una máquina eléctrica; qe un metro poco más ó ménos suelen ser muy comunes ; y los hay de SO, 60 y !lasta de 50 centímetros que pt•oducen excelentes resultados. Como el disco se carga de electricidad positiva por sus dos car as , para que la r epulsion intestina sea enérgica , y conside· r able la influencia ejercida sobre el flúido neutro del conductor ó cuerpo colector inmediato, conviene que la distancia de ambas caras 6 superficies del cristal sea muy pequeila, aunque no tanto, sin em· bargo, que el disco no pueda frotar contra las almohadillas siu riesgo de estallar y romperse cuando ménos se piense. Ambas condiciones quedan satisfechas dando á la r ueda un espesor. ele 3 á 6 milímetros. Sin que se sepa con certidumbre por qué, si porque atrae ménos y retiene con l]lenor fuerza adherida la humedad del aire , 6 por otro motivo distinto, en la ~ construccion de los discos es pref~rido á

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cualquiera otro el cristal antiguo, muy cargado de silice y blanco, llamado de Bohemia, Las almohadillas son, generalmente, de cuero, impregnado de una amalgama 6 composiciou metálica, pulverulenta y crasa, que conviene renovar con f¡·ecuencia, y se aplica por ft·otamiento 6 friccion rei · terada á la superficie externa. Lo que fro· ta en realidad contra el cristal es esta amalgama , y no el cuel'O, y ménos la crin ele que las almohatlillas están rellenas ; y tampoco se sabe con cet·tidumbre cuál debe ser la composicion de aquel cuerpo extraño para que el efecto que se desea y procura producir adquiera, con el menor trabajo posible , su máximo valor. Por la facilidad con que se maneja , desmorona por el frotamiento y adhiere á las almohadillas , úsase muy comunmente, como excitado?· de la electricidad, el deutoS1tlfw·o de estailo, en lenguaje vulgar denominado, por su color y aspecto, oro 1mtsivo ; y por su mucha eficacia , otras veces, una amalgama compuesta de partes iguales de e::>tailo y de zinc, y doble cantidad de mercurio . La importancia de la extension superficial del colecto¡· metálico aislado en la suma de electriciuatl que en él puede acumular se, se deduce de principios ya expuestos y conocidos. En un conductor de pequeña superficie la electricidad adquiere muy pronto su 'máxima tension; esto es , aquel grado de repulsion intestina, compatible , á lo sumo, con la resistencia 6 facultad aislador a de la atmósfera; pero si la misma carga eléctrica, á punto ya de estallar y dispersarse en cualquiera díreccion, se trasmite á otro cuerpo de mayores dimensiones y figura semejante, la tension disminuye, y el peligro de que la electricidad salve ó destruya repentinamente los obstáculos que á su difusion se oponen, desaparece : como el aire muy comprimido dentro de un vaso de cierto volúmen ejercería menor presion , y con menor esfuerzo y dificultad podl'ia conservarse encerrado dentro de otro vaso de superior cabida. Con la máquina descrita, la electricidad

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acumulada en el conductor es la vit?·ea 6 positiva; mas facilmente podría modificarse el aparato de manera que se obtuviese la de s1gno contrario. Bastaria, para ello, primero: poner en comuuicacion con el suelo y provoca•· con tan sencillo expediente la dispet·sion de la positiva, el con· ductot·, provisto del peine metálico que, por influencia de la electricidad del disco, ::;e electriza á su vez, en los términos poco antes latamente referidos; y segundG, aista'l' lns almohadíllas y establecer otro 'l'e· cepto?· ó colecto'!' análogo al antiguo, aislado tambieu sobre columnas de cristal ó pot· cordones de setia, y provisto de uno ó más peines aspiradO?· es en contacto .casi con ellas. La máquina así modificada fllnciooaria como en el caso precedente, y la explicacion 6 teoría de sus efectos solo por el cambio recíproco de los epi tetes po· .sitiva y negativa, aplicados á la electricidad, uiscreparia de la ya reseuada. Por último, pudiera ser alguna ó muchas veces conveniente recoger ambos flúidos eléctricos desprendidos en el acto de la frotacíon ; y esto se consigue combinando en uno solo los dos sistemas de artificios y conductot·es, aislJLdamente consHerados y empleados en cada cual de los casos que anteceden . Pero conviene advertir acerca de este asunto una cosa muy importante; y es que, en igualdad de con· diciones-y circunstancias , ó empleando la misma máq uína siempre, la can tí dad de electricidad , positiva por ejemplo, que se recoge, cuando se prescinde de la negativa 6 facilita su dispersion por el suelo, es mayor, doble casi, que· en el supuesto contrario. En cantidad, pues, nada se gana con recoger ambos flúido::; á la vez; pero si en la catidad ó forma; y la indole 6 exigencias de la experimentacion dcter· minan en la práctica lo que debe hacerse. La merma de electricidad, positiva 6 negativa, en las máquinas así dispuestas y que en cierto sentido pudieran denominarse de doble efecto, proviene de la pre::;encia cercana ó contacto de ambos flúidos eléctricos; 6 de su recomposicion, en pa1·te, inevitable, en la misma superficie de frotacion, donde se encuentrau some-

tídos á dos tendencias 6 impulsos contrarios: uno, superior en un principio al otro , pero decreciente luego, oo -separacían ó alejamiento reciproco, pot· resulta· do de la misma accion mecánica y desequilibrio molecular que allí se produce; y ott·o , que varia en 6rden in verso, de aproximacion, motivada por la simpatía indestructible y t~ecíproca asimismo de los flúidos .recien separados. La máquina ó gener ador eléctrico, con demasiada extension acaso descrito en las precedentes líneas, modificado en sus dimensiones y en la forma y distríbucion de sus varios elementos accesorios, no es el único aparato conocido. y usado para el desprendimiento 6 excitacíon de la eíectricidad, positiva ó negativa, con suma facilidad y en grado considerable: ¿ni quién, en el breve espacio de que disponemos y con el temor, que de continuo nos asedia, de pecar de eillpalagosos y di· fusos, podria referir en sucintos, pero claros y fieles términos, cuantos inventos ; . análogos en el curso del tiempo se han efectuado, y hoy mismo, á porfía, en diversos paises se verifican? Lejos de ser aquella y otras máq uil¡as de su especie las. únicas conocidas, ó las más importan· tes y usuales, hasta se van relegando al olvido poco á poco, y reemplazando por otras nuevas, ó más potentes, ó más portú ti les y baratas, 6 más ingeniosas y mejor adecuadas , por cualquier concepto, al objeto que, mediante su empleo ó auxilio, el experimentador se propone realizar; y fundadas , ora en los principios teóricos ya explicados, ora en otros completamen· te rlístintos. De alguna de ellas acaso se nos present.e, tiempo andando, coyunturafavorable de tratar, y cuidaremos de aprovechada : de otras nun;;a más oportuna que ahora puede ser la ocasion de ocuparse brel'tmente {¡ en principio tan sólo. Cuando en cualquier momento y durante largo rato, hora!:! y aun días, por ejemplo, se necesita una pequeña dósis de flúido eléctrico libre, el aparato más sencillo y ménos dispendioso que para producíl'le y conservarle se emplea, es el llamado elect?·ójo'l'o de Volta. ¿Y qué es el electr6- , ~

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fvro'? Un gran pedazo de resina, fundido y moldeado en figura de torta, y encerra-

do dentro de su molde de madera ó de me· tal. Frotando y golpeando fuertemente y repetidas veces la resina con una piel de gato, cá?'!Jase aquel cuerpo de electrici·dad; y, por efecto de sus propiedades ais!adoras, de su .consiguiente fuerza coercíti'IJa ó retenti'IJa, y de la lentitud ó dificultad con que atrae y absorbe el vapor de agua, flotan te en el ahe circunveéino, por largo tiempo y sin merma muy considera· ble, continúa de::>pues 6 se conserva electrizado. ¿,Pero cómo extraer la electricidad excitada y contenida en la resina, 6 utilizarla en la pr:oduccion de otra cantidad equiva· lente en un cuerpo conductor, si á ello parece que se opone la misma fuerza coercíti va que dificulta su merma y dispersion eu todos sentidos? De un modo muy sen· cilio. A la cara superior y descubierta de la torta de resina ~:~e adapta 6 aplica un diseo 6 platillo de metal, redondeado por el bar de, y provisto de un mango de vidrio que pasa por su centro y sirve para agarrarle y manejarle con facilidad y sin peligt·o de perturbar el estallo eléctrico de ambos cuerpos, aislado?· electrizado, y conducto·r que debe electrizarse. Por su contacto, imperfecto 6 d~·fectuoso siempre con el ·primero, el disco metálico se electriza, no negativamente Ó absorbiendo pa1•te granJe ó pequeiia ele lu electricidad excitada en la resina, sino por influencia ó induccion, á distancia nula casi, y por lo tanto con energia, y positivarnente en la superficie inferior 6 de contacto, y en sentido contrario en la superior ó externa. Si con la mano ó con cualquier otro cuerpo conductor relacionado con la tierra, se toca la eegunda superficie, la electricidad inducida, negativa y rechazada por la de su mismo nombre, adherida á la resina, fluye al suelo y se dispersa; y el disco queda electrizado positivamente. Y agarrándole ahora por el roango 6 cilindro de cristal, incrustado en su centro, puede separarse de la resina y -~ trasportat·se de un lugar á otro con la

carga eléctrica que adquirió, disponible 1 como el operador estime con~enien te.: con la misma facilidad casi que el agua de una fuente ó arroyo se trasporta Jentt·o de un cántaro y sirve, léjosdel manantial de donde fluyó, para mitiga•· en cualquier momento los at·dores de la ::;cd. Lo notable en este exp ~rimento no es solo la facilidad' de cargar el disco y de trasportarle electdzado á cualquiera parte, sino la posibilidM de cm·gade., despues d0 descat•gado, una ver. y otra, diez, veinte ó ciento, sin necesidad de frotar ó golpear de nuevo la resina con la piel de g·ato. Combinada, pues, con el movimiento ó accion mecánica indispensable para efec· tuar las dos .operaciones ue carga y descarga del disco, la electl'iciuad de la resina, excitada ó desenvuelta á expensas de un t1·abajo preliminar 6 consumo de fuerza equivalente, se ·multiplica en cierto modo y con vierte en otra fuerza, susceptible de pro1lucir un efecto variable, creciente y como indefinido. Porque, si las varias cantidades de electricidad, una despues de otra, comunicadas al disco metálico se reuniesen en una sola, y se comparase el efecto fisiológico, mecánico 6 luminoso qne esta éarga única, suma de cincuenta, cien· to 6 doscientas dósis peq ueiih;imas de flúido líbre, puede producit·, con el que una de lascomponentespt·oduciria, ¿~ómo dudar que la carga de la resina, apenas supel'Íor á esta Coro ponen te 1 S(;l ha ?nultipli· cado en proporcion verdaderamente enorme'? La duda es inadmisible; y la sospecha de que la multiplicacion se haya efectuado por arte mágica 6 sin gasto equivalente de fuerz a, que tanto significa 1{) uno com<J lo otro, mucho más inadmisible todavía. La resina, préviamente y con gran traba· jo, electrizada es como bujia encendida, con la cual pueden inflamarse otras cien bujías análogas que, reunidas, formen una hoguera. En suma: la multiplicacion de la electricidad p1·ocede de la descomposicion y recomposicion alternadas del flúi· do neutro del disco metálico; fenómeno complejo, resoluble tal vez en un movímiento vibratorio molecular, material ó 1 · etéreo; y del movimiento, mucho más pe:J·. Tl >MO'i. 0$

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~~----------------------------------------------------------~~~ Los Conocimientos útiles. ~ 122 ceptible y necesario para poner el disco en contacto con la resina y separarle en seguida el ectrizado: y quien dice movímíen to , de cualquiera índolé sea, dice cansancio, consumo aparente 6 trasjo?·macion de la fuerza, de una especie ú otra, empleada en producirle y conservarle. Este movimiento alternado, lento 6 muy rápido, en virtud del cual se aproxima á un cuerpo electrizado por ft·otamiento, hasta tocar le casi, otro en estado nat1wal, y aleja acto seguido ; se electriza este cuet·po por influencia, primero, 6 durante la primera fase del movimiento, y trasmite despues su carga á un tercer cuer· po fijo 6 colector; recupera con esto su estndo primitivo y vuelve luego á electri;mrse , alejarse y descargarse; se ha esturliado detenidamente y convertido, no

COi'\OCI.MIENTOS DE Tarifas de los

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MIGUEL 1\lERrNO.

ECO~OMIA can~inos

De5ut·rollauos en España en estos últimos niios los caminos de hierro, hasta for· mar una red <je 5.224 kilómetros, que se extiende por los principales centro.:; de produccion y de consumo, pocas serán las persona:; que con más 6 ménos frecuencia no hag·an uso de este nuevo medio de locomocwn, ya sea para trasladarse de unos pnntos á otros, 6 para expedir y recibir mercancias y efectos. Es, por lo tanto, de interés general conocer los principios en que se fundan los precios seüalados á los diversos servidos que prestan las compaflias, y que en su conjunto se conocen con el nombre de tarifas. Las compañías han invertido sus capitales en la construccion de los caminos y compra del material, ya que las subvenciones directas é indirectas concedidas por el Estado solo representan una parte del valor de aquellos, y además sufr·agan los gastos de conservacion y los necesarios para poner en marcha Jos trenes y cuidar de la expcdicion, trasporte y entrega de las mercancias. El interés del capital de estalJlecimiento ha de producirlo los traspot·tes, repartiéndolo equitativamente en· tre ellos, y con esta division tendremos una. de las partes que constituyen la tarifa, que es la denominada peaje. Los gastos .§l!>-~,

en el de una, sino de varias máquinas, análogas en principio al electróforo de Volta, pero m ncho más ingeniosas y distintas en la forma, y, sobre todo, por la continuidad de accion y energía consiguiente de los efectos. Y tales máquinas, cuya minuciosa descripcion juzgamos excusada y hasta impertinente en este lugar, porque en tamaño y en figura experimen· tan tGdavia fL·ecuentes cambios y modificacioned importantes, si no sustanciales, son las que actualmente privan y am~na­ zan sepultar en inesperado olvido á las que tan buenos servicios prestaron en el descubrimiento y estudio de los fenómenos eléctricos , y eran hasta hoy ornal)lento principal y como obligado de los gabine· tes de física.

INDUSTRIAL.

de hierro.

ocasionados para poner en servicio la línea y mnntenerla en buen estado son independientes del capital social, y aumentan, en cierta proporcion, á medida que c1·ece el tráfico ; estos gastos, repartidos en la misma forma que el interés del ca pi· tal, determinan la segunda parte de lasta· rifas llamada t'rasporte; de manera que toda tarifa es la suma de los dos elemen· tos peaje y t?·aspo?·te. Si en una linea se conociese su tráfico antes de establecer lAs tarifas, podrían fijarse con alguna exactitud, y la única dificultad seria la distribucion prudencial del peaje entre los elementos tan heterogéneos como son, por ejemplo, un viajero y una tonelada de mercancías; pero el tráfico no se conoce de un modo seguro , ni puede apreciarse á priori cómo aumentar·<\ con la rebaja de las tal"ifas, porque como es sabido, la baratura de los precios es causa. de mayor consumo; tenemos, por consiguiente, dos cantidades que dependen una de otra ; por un lado. el precio ha de depender del mayor 6 menor tráfico, y este á su vez, aumenta ó disminuye cou los precios, por ~anera que el problema consiste en determmar entre ~os diversos precios cuál de ellos produCirá . un máximum de productos líquidos, ó su·

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fUNDAC!Ól\ JCA~ELO

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Los Conocimientos útiles.

jetándooos al lenguaje técnico, cuál nos dará un máximum de peaje. Este problema solo se resuelve por tanteos, y puede llegar el caso que nos conduzca á la atlopcion de precios tales, que solo cubran el t1·asporte y no dejen naJa, 6 muy poco, para el peaje, que son los intereses del capital invertido en la empresa. flor desgracia, hemos tocado en nuestro país tan triste ¡·esultado, y de aquí el que las compañías no paguen interés alg-nno á sus accionistas, y que no cumplan con los compromisos que tienen con sus acreedores hipotecarios. Podría decirse que siendo las tarifas la t·emunera· cion de un s"lrvicio, se aumenten basta que dejen un beneficio al capital gastado para p1·estn.rlo; en ton ces caeriamo:; en una parali1-acion de movimiento que dada peo· r es resultados. Los ferro-carriles, del mismo modo que todas las obras públicas, son perjudíciales cuando pagados sus gastos de ell.p!Otacion y conservacion no dejan ningun rendimiento al capital, porque consumen una riqueza que podría tener aplicacion más ventajosa. Concretándonos á los ferro-carrilea que se encuentren en este caso, tendremos que los accionistas han perdido su ca pi tal , y por consie-uien te que el beneficio de unos ha ocastonado la ruina de otros; y si fuese hacedero que con su esta· blecimien tose destt·uyese la posibihdad de seguit· utilizándose el público de los anti· guos medios de locomocion, las tarifas que se aplicasen para pas-ar los gastos d~ trasporteé intereses del capital sedan más caras que empleando los mulos y lascarretas, y nadie dudaría por cierto entonces de que el llamado adelanto se babia convertido en un at?·aso real y efectivo. Acos· tumbrados á llamar mejoras á todas las obras públicas, no repai·amos en que, al tratar de aplicarlas á comarcas atrasadas en su industriayen su comercio, l1acemos lo mismo que si montásemos en un:t aldea vastos talleres movidos por el vapor para construir y reparar los aperos de labranza de sus humildes moradores. Recorriendo el sinnúmero de concesione¡; de ferro-carriles que se han otorgado en España, encontramos siempre en ellas unas tarifas llamadas de precios máximos, bastante extensas y clasificadas, y hasta con ln correspondiente subdivision de pre· cios en pea;'e y traspo1·te; cualquiera, al leerlas, conociendo el verdadero sentido de estas últimas palabras, podría creer que se han estudiado con tanta prolijidad y esmero que se han obtenido números · exactos que, aplicados al movimiento que

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mente un interés regular al capital invertido, despues de cubiertos los gastos de explotacion. Esto, sin embar·go, no se verifica; los números que se estampan en las tarifas de concesion solo tienen por objeto asegurar al público un beneficio de la obt·a, en cambio de In proteccion que el Estado la dispensa, declarándola de pública utilidad. Desde el momento en que vemos que el peay'e no es tal peaje, y el trasptYrte tampoco es lo que significa, no importaria nada que se diesen las tarifas oficiales por sus precios totales, sin descomponerlas en partes imng·inarias. En comprobacion de este aserto no hay má:; que observa¡· la tendenciu. de la Administracion en unificar las tal'ifas de todas la:; compaiiias, lo cual equivale á suponer que todas tienen los mismos gastos, pot· unidad de trasporte, el mismo trúfico y el mismo coste kilométrico de construccion, y como esto no es así, las tarifas uniformes, subdivididas en sns dos partea, serian arbit1·arias, y si se quiere un contrasentido. Prescindamos, empero, de todo esto, y sigamos con el exámen de las tarifas bnjo el supuesto de que son remuneradoras; que se aplican á una empresa que produce útiles resultados. Al observar la naturaleza del tráfico, encontramos que una parte exige trasportes rápidos, al paso que ott·a admite mayot· demora. A la primera pertenecen los viajeros, las mercancías susceptibles de deteriot·arse con prontitud, como la le· che, verduras, pescado fresco, etc., y en g·eneral los pequeños bultos que no forman objeto ae un ramo importante de comercio, y se llaman vulgarmente encargos; pertenecen &, la segunda todns las mercancías. De aquí procede la primera division de las tarifas en grande y pequeña velocidad. El coste que ocasiona esta última es de tal importancia, que se calcula la tarifa á doble precio del qye le correspondería al mismo objeto llevado á pegueña velocidad. Sin negar que la proporcion sea quizá algun tanto exagerada, se comprende que el precio ha de ser mucho mayor, como que el efecto de las máquinas es el produeto del peso arrastrado por la velocidad; y cuando la velocidad aumenta, claro está que disminuye la carga; el coste en uno y ott:.o caso para un mismo peso no puede resultar el mismo. Las tarifas de viajeros se han fijado por analogía con las del vE'cino imperio, y si en ellas hay error, no redunda por cierto en perjuicio del público, como tomadas de

._n_ a _n_a_c-io_n_e_n_ q_u_e_e_l_m_o_v_i_m_i_e_n_to_e_s-co~ Lndrá la linea, nos darán indel_e_c-ti-b-l e----u

FUNDACIÓJ\ JUA~ELO

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~iderable, y aplicadas á la nuestra en que gramos se pagan como 70. de 70 á 80 se ha sido hasta ahora muy exiguo. Faltá pagan como 80, etc. El mínimum de peso saber,.. sin embargo, si los prec¡os estableen ta pequeiia velocidad es de 50 kilógracidos son los más favorables, es decir, si mos; y de 5 ó de 10 kilóg-ramos en la ·g ran anmenturian los rendimientos disminuvelocidad. Toda espedicwn que no alcance yendo los p1·e~ios: por u na parte ve:xos aquellos P.esos, paga lo mismo q!le si los que las compañías u o han rebaiado el tu\ Jeru. 10 por lOO de aumento que les cerlió el PAra lA~ distancias se toma el número Estado; pero por otra observamos que de kilómetros que hay entre las estaciones ofrecen rebajas á cada momento por moti- ele salitla y de .lleg·ada, segun la medi~ion vos más ó ménos fundados, á manei·a de oficial de la lmea, y se cuentan los kllóensayos pa~:a llegar al conocimiento de la met¡·os empezados como recorridos por tal"ifa que ha de ser les más beneficiosa . En completo, de modo que en la aplicacion de Bélgica se ha hecho recientemente una re· los precios no ~e cuentan fracciones de Jd, tluccion considerable en las tarifas de viaIómetro. jeros, y de los resultados que produzca Hay objetos á los que no seria p0sible ni podremos sacar útil enseñanza, si se apli· conveniente aplicar el precio de trasporte can en .h:spaña con buen c1·iterio. por su peso; los carruajes ordinarios pa· En las tarifas á pequeña velocidad se gan segun su clase por pieza , lo mismo el clasifican las mercancías segun su natumaterial móvil de ferro·carriles; los caba!'aleza, ftwdándose en ~u e á igualdad de llos, carneros, bueyes, etc., por cabeza ó peso uo todas cuestan lo mismo en su tras· vagan completo; el metálko y valores pa· porte , como que las hay que por su den~ {5'811 por su valor ~eclarado, y lo.s traspc~­ sidad permiten que un vagan lleve la tes de eadáveres tienen un prec1o por kica1·ga máxima, y oti· as que, ocupando toda lómetro. su capacidad, no llegan ni con mucho á Arregladas las tarifas segun los princidicha carga. l)ara el trasporte de las pripios expuestos, parece que podrían planmeras se emplearán ménos vagones, y por tearse desde luego, sin necesidad de tener consiguiente los trenes lle>aran más peso en cuenta nuevos casos , ya que las hemos útil con el mismo número de vehlculos: fijado proporcionalmente al peso de los ciertas mercancías requieren cuidaJos esgéneros ó á su equivalencia, y á la dispeciales en su manejo y modo de aconditancda recorrida; sin embargo hay otros cionarlas para que no sufran averías, y -en que su aplicacion s~ria perjudicial á las ot1·as pueden llev.arse sin precaucion alcompañías y al púbhco; para estos hay, o-una; las hay de poco valor, y en ellas además de las tarifas generales, otras lla· fas a vedas y el abono de perjuicios por madas de preeios rnórlicoa 6 reducidos, de r etnrclos y extravíos son de escasa imporque vamos.á ocuparnos. ta.ncia; en eambio las hay de g¡·an precio, Establecido q.ue todo trasporte satisfaga y por cualquiera de estos moti vos ha. y que una cantidad sue sea el producto del prenbonat• cantidades muy superiores al imcio correspondiente á nn kilómetro, por el pOJ·te de los 1letes cobrados por la conduc· número de kilómetros recorridos, á medida . ciQD. que las distancias S< n mayores, en la mis· Estas diversas circunstancias se aprema proporcion ct·ece tambien el impo~te cian todns al hacer la. clasificacion , y al de los fletes, por lo tanto las mercanc1as aplicar á cada clase el precio corresponmás distantes de los centros de consumo diepte. En cada grupo de mercancias se quedan recargad~s con may01:es.gastos, _y. colocan las que reunen en su conjunto la diferencia pod~·Ia ser ta~, q~e Imp~:>slb!iguales ó parecidas condiciones, y de este . litase la produccion ó l~ d!Smmuyese primodo se reducen á lo más á. seis clases; vándola de uno de sus mercados. Todá o tl·a~ vccea á cinco, y algunas compañías medida. que disminuya este obstáculo rendmiten solo cuatro (1). dundará en beneñcio del productor, auPara la percepcion de las tarifas se toma mentándole los puntos de venta, y del conpor unidad el precio de la tonelada por un sumidor proporcionándole más mercankilómetro; las fracciones de tonelada se cías para la compra. De aquí han tomado pagan proporcionalmente, admitiendo solo origen las tarif~s diferencza_les, en la~ q'D:e las de 10 kilógramos., así de 60 á 70 kilóel t1po :Kilo~étnco no e~ urufo.rme; ulsminuye á medida que la distancia aumenta; por ejemplo, si en distancias _hasta de 200 ~1) Segun los da1os estadlsticos ~licudos por las comkilómetros se ~aga:n 40 céntimOS de real l'P los rronoo~os. el promed10 de ia tarifa por tonelada 1 por tonelada y ¡'lómetro, de 200 á 400 se kilómetro resulta ser uca mita1l de lo que pagamos en Espnñn. Vtlnso , pu¡¡¡¡, cómopucdeesperarelcomercio y el púpagan SOlO 35 céntimos, y aSÍ hasta U)) bl1co on gruoru t mayor ut1lidad do las vías férreas si, como CI·er·to lim¡"te de di"st"llCI·a.".

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e~poru1·, uumcnta su trafico.

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fUNDAC!Ól>. JCANELO

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Los Qonocim~rentos útiles.

Las empresas encuentran utilidad en establecer tarifas diferenciales para algu· nos ar tículos, en primer lugar, porque aprovechan trasportes que s1n ellos no temlrian, 6 los tendrían en pequeña escala, y en serrundo lugar porque fomentan los recorridos de distancias largas que les son más beneficiosos; y no se c1·ea que estos convenios sean una cosa nueva, naciáa con el establecimiento de los ferro-carriles~ tles:ie los primeros tiempos de la arriería, cuan(lo se entt·egaba á un. ordinario de Madrid á Zaragoza una arroba de géneros para dejarla lm Guadalajara, llevaba más de la quinta parte del precio que se le pa gaba para dejarla enl.a capital de Arag~n, y sín embarg-o. recorl'la tan solo una qumta parte del camino. El arrie1·o de entonces y el ferro-carril de hoy comprenden q ue despues que han alijado una parte del car()'amento en un punto intermedio del o trayecto, es probable que no encuentren en aquel nu:~ruo punto otra cantidad igual que lo reemplace, y entonces cont.inúan su vinje sin aprovechar toda la fuerza de las caballería:) 6 la potencia de la locorno· tora. Los gastos de trasporte se componen de los geuerales 6 del personal supenor y de todos aquellos independientes del peso trasportado, y los que son proporcional~s al mismo, como el consumo de combustible, conservacion del material móvil, etc.; pues bien, cuanto mayor sea el tráfico, los gastos generales se reparten en un mayor número de objetos trasportados, y la parte que á cada uno correspond~ es menor, por manera que el coste que ttene para las empresas el trasporte, disminuye cuando aumenta el movimiento de sus líneas. Por estas consideraciones, á los car· g·adores que se oft·ecen á trasportar· anual· mente una cantidad notable de mercancías , se les hacen algunas rebajas sobre el precio <le la tarifa gener.al, en justa cot:npensacion de los beneficios que proporciOna, po1· medio de cont?·atos particula1·es, en los que se fija un mínimum de traspor· te, y aun en al~· unos casos se· establece una escala graaual de primas 6 rebajas,· segun la cirra á que ascienda el tonelaje que ha proporcionado. Como caso especial de los contra-tos p11:r· tic'l!Jlares, hay los abonos, que son rebajas concedidas á los remitentes que se comprometen á servirse del camino de hierro con exclusion de (}ualquier- otro1 medio de traspor t e. L OS a b O nOS que nO 1 evan COndicion de un mínimum de trasporte po·an dar· l·~ar• á pr1'vileg1·0 s odiosos, y "5 drl C.lOIDO )01' otra parte SOD SUSCeptibles · zde tomar a fQriDa de 1OS COn t?'a t OS part 'bC'/1., a·

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ns, deberia proscribirsc conscr·vando solo estM. Fuerte y poderosa ha sido la oposicion que han tenido en Francia las tal'ifas diferenciales y los contratos partic7cla'res, pero corno al fin y al 'Cabo ra razon y la equidad triunfan de la preocupaciou y la injusticia , se han conservado tarifas de precios reducidos de las dos clases (1), y es de esperar que lle~ue el dia en que las comJ?añías pueclan, aentro de los precios máx1mos de tal'ifa , modificar los precios como mejor les convenga, sin más cortapisa que la de conceder las mismas condi· ciones á todos los cargadores, sin ninguna clase de favor á determinadas per·sonas. Hay tarifas espaciales para los remiten· tes que entreg·an las mercancías por vagon completo; que admiten para el trnsporte un plazo más largo que el fijado por la ley, ó que libt•an á las compañías de la responsabilidad de las avcrias, no siendo por descuido 6 culpabilidad manifiesta de los empleados. En cambio de tales condiciones, se hace al remitente alguna rebaja so· bre los precios ordinarios. Todas las tarifas reducidas se conceden á cuantos las piden, sujetá ndose á sus condiciones; por consiguiente no puede atribuírseles ning-un caracter de privilegio 6 de monopoho. Hasta aquí hemos pasado en revista las tarifas que tienden á desar·rollar el tráfico propio y natur.al de los caminos; la mision de una empresa celosa. del bien público y de los intereses que representa, ha de ir más léJos todavía, ha de procurar atraerse , con ventajas. para el comerci0, produc· tos hasta cierto punto agenos á sus líneas. .Par a ello tienen las tarifas de desvio y las inte2!naeionales·: con las primeras traspor· tan las mercancía~ que se cambian entre puntos unidos por vías ordinarias más cortas que el camino de hierro, 6 bien entre puntos que no esl:án sobre la misma linea; con las inte?·nacionales atrae algun tráfico de las naciones extranjeras que podría tomar la via marítima 6 pasar por o.tras lineas 6 por otraf:l naciones. Seria una tarifa internacional la que se estableciese entre Paris y Lisboa, J?asando por Madrid, para obtener merca nClas que, desde el Han·e, por ejemplo, pueden embarcarse para Portugal. Lo serian tarobien las que se establélciesen entre el Océa(1) Por decreto hnperlol de t4 de M arzo úllimo, se au· !~riza a laa compañios. poro DJ)J1Car ul trosrorte de Cereales la tarifa difercnciul que eiguc: ~céntimos de franco por tonelada y t;ilbmetro. hasta re·

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corridos de 200 ktlumetroa. centimos de céntimos de 200 400 ilil 400 800 kilbmotros. kilometros. mt16SIIUUI de 8Q(l ktlOtOCiroS OD odOIOPIO.

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Los Conocimientos útiles.

no y el Mediterráneo, realizada la apertura dellstmo de Suez, para que las mercancías pt·ocedentes de Oriente pasen por Espafia para dir~&"irse á Inglaterra 6 á otras naciones del 1~orte, en vez de atravesar las lineas francesas, desembarcando en Marsella 6 Cette. Las tarifas intm·nacionales establecen una noble competencia, no ya entre compafiia y compañía, sino de nacion á nacion, y en ella puede llegarse , para sostenerla, hasta reducir los pt·ecios á los gastos do trasporte calculados por el último

ejercicio de la explotacion ,,porque aun en este caso, aumentando el tonelaje, aquellos gastos disminuyen conforme hemos dicho antes, y esta disminucion, pequeña 6 &:rande, rept·esen ta un beneficio liquido. Las noticias apuntadas en este artículo necesitarían un volúmeo para desal'l'ollarlas en toda su extension y tener en cuenta sus menores detalles; pero basta con lo expuesto para formarse una idea del fun damento y clasificacion de las tarifas establecidas en las vi as f6l'l'eas. M. P.

CONOCIMIENTOS VAfiJOS.

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EMI GRACION DE LAS A VES. Llámase así al paso de una comarca á otra que efectúan anualmente ciertas especies, como lus ocas y los patos salvajes, las grullas, las codornices, las golondrinas, etc. "El vuelo de las ocas salvajes 1 dice Buffon al hablar de su emigraeion, se ejecuta en un órden que supone combinaciones y una especie de inteligencia superior á la de las demás aves. Dicho vuelo parece haberlas sido trazado por un instinto geométrico : es á la vez la colocacion más cómoda para que eatla uno siga su marcha y guarde su puesto, gozando al mismo tiempo de un vuelo libre y de¡¡embarazado, y la disposicion más fa vorable para hendir el aire con m ás ventaja y ménos fat iga para toda la bandada; pues se colocan en dos líneas oblicuas, formando una V próximamente 1 ó si son pocos individuos no forman sino una sola línea; pero ordinariamente la banda se compone de más de cuarenta ó cincuenta. Cada uno guarda su puesto con una admirable exactitud. El jefe, que vá á la punta del ángulo y hiende el primero el espacio, vá á descansar al último puesto cuando se siente fatigado, y los demás lo reemplazan sucesivamente., La figura isósceles y triangular que toma el vuelo de las aves de paso, es sin duda alguna la más favorable para hendir los ai res. Se nota además que algunas veces ;a banda vá dividid~ ,

en fmeciones 1 lo que la dá más ventaja para

realizar las diversas evoluciones que las circuns tancias ordenan. El ave colocada á la punta es 11.1 que más se cansa de todas; pero, como se aca ba de decir, cada una toma este sitio á su vez. Es necesario tambien no confundir al individuo que ocupa el vértice con el jefe que marcha siempre á la cabeza y á una distancia conveniente. Existen familias de aves que se llaman erráticas, porque sin emprender precisamente largos viajes, van sin embargo de comarca en comarca , á medida que el frío las persigue. Tales son las alondras, los pinzones , los pardillos y otl·as aves frugivoras. La em'igraeion de las palomas no es t ampoco causada por el cambio de las estaciones, sino solamente por la escasez ó falta de los frutos que son necesarios á su alimcntaeion. No pasan de una comarca á otra sino despues de haber agotado en la primera todos los medios de subsistencia. Mr. Audubon refiere que unas palomas que habian pasado varios años en el Kentueky, desaparecieron todas de una vez y en el mismo dia 1 y no volvieron al país sino al cabo de una larga ausencia. Este hecho ha sido tarobien notado en algunos otros Estados de la América del Norte. El mismo naturalista cuenta que partiendo un dia de los bordes del Ohio á Henderson, en 61 Estado de Kentucky, para ir á Lo~isville, encontró en las llan uras estéri-

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fUNDAC IÓN JUANELO TURRIANO


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Los Conocimientos útiles.

les, ántes de Ilardons-Burgh, bandadas de palomas de las cuales llegó á contar hasta 265. Al poco tiempo estos bandos no formaban más que uno solo, compacto, que ocultaba la luz del sol; el excremento de estos animales, cayendo de lo alto, parecía á la vista como una especie de nieve; y el movimiento de sus alas producía un rnído tan monótono, que provocaba al sueño. Las ocas, las garzas reales , las grullas, las cigüciías, las golondrinas, las codomiccs y los cuclillos emigran anualmente. Hay tambien emigraciones determinadas por circunstancias fortuitas. Las aves de paso son fieles en general á los sitios que han ocupado en cada una de lascomarcas que las atraen segun la estacion. La cigüeña vuelve á su campanario ó torrean; lagolondrina á su ventana ó cornisa, á su tejado ó chimenea; el pi ti rojo á su zarzal. La cigüeña, no solamente es fiel á su nido, sino que este es algunas veces habitado por varias generaciones de la misma familia. El zorzal, que vive en bandos numerosos y que habita sobre todo en Alemania, no deja casi estas comarcas sino cnando el invierno es muy riguroso; poro cuando estas aves viajan, lo que tiene lugar generalmente en el mes de Mayo, descienden regularmente cada dia, por lamañana, desde las t1·os á las ocho, para buscar gusanos é insectos en los campos. Despues de esta primera comida, se posan en los árboles todos juntos hasta el medió dia, y á esta hora se vuelven á poner en marcha hasta las siete, que es el momento fijado por ellos para su segunda comida. Concluida esta, se colocan en gran número en los árboles para pasar en ellos la noche. Desde que por la mañana uno de ellos dá un grito, todos los demás lo repiten y la banda continúa su camino. Los estorninos viven taro bien en bandos. Hácia el otoño es cuando principalmente su reunían es más considerable. En esta época se reparten por las maiinnas en las praderas para buscar el alimento, y vuelven por las tardes á sus bosques, donde se cobijan para dormir. Estas aves no vuelan cac;¡i nunca en línea recta,

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sino describiendo círculos.

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Las aves del paraíso se reunen en bandos, como los estorninos en Europa, y estos bandos, de treinta á cuarenta individuos cada uno, van dirigidos por jefes, que los naturales del país llaman reyes. Los jefes vuelan siempre por encima de los demos, y estos no de::;cienden nunca hasta tanto que aquellos dán el ejemplo. Cuando hace viento, el ave del paraíso vuela con gran dificultad á causa de la dlsposicion de sus plumas ; pero cuando es sorprendida por úna tempestad, sabe preservarse de ella elevándose perpendicnhll'mento á la más alta regían, donde una atmósfera trnnq uila le deje proseguir su viaje con toda seguridad. El cuclillo se aloja de nuest1·os climas hácia el mes de Agosto. Pasa el Mediterráneo é inverna en A frica, adelantándose hasta el Cabo de Buena-Esperanza. Vuelve á aparecer entre nosotros hácía fines de Abril ó á principios de Mayo. Las tórtolas se reunen en bandos; parten, viajan y llegan reunidas. Se presentan muy tarde en la primavera en nuestras comarcas, y las dejan en el mes de Agosto. Luego que se han establecido en un sitio, se separan por pares y cada matrimonio vive aislado. Las codornices no se reunen sino iL la aproximacíon del di a de su crnigracion, y tienen el cuidado, 'á fin de facilitar su travesía , de escoger el viento del Norte ó del Noroeste , para pasar á. Africa , y el del Sur 6 Sudoeste para su vuelta á Europa. No obstante y á pesar de sus sábias disposiciones , sucedo con frecuenc ia que el viento cambia ántes que ellas hayan ganado tierra, que el huracan las sorprende cuando están por cima del pérfido elemento, y entonces, no pudiendo resistir al aire que se opone á su marcha, á la tormenta que las envuelve, perecen en conjunto, tragadas por las olas. Los detalles siguientes, tomados de las IJfemorias de la Sociedad :::oCJlógica de París , coropletarán los que se acaban de dar. "Las aves que se alimentan de insectos dejan muy pronto los climas templados, pura ir al Mediodía, donde encuentran, durante el invierno, un alimento más abundante; otras aves cambian de país para buscar un sitio más pro-

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fUNDAC!Ól\ JVA)IELO TURRIAKO


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-~1__ 2_s_________________~_o __s __ c_o_n__oc __l_Ln__ie_n__to__s_u_·_t_il_e_s_._____________________ picio á sns hijuelos, y van á poner ya al Norte, ya al Sur; hay otras tambien, cuyas emigraciones no están determinadas por ninguna causa apreciable. »Algunas aves de paso efectúan su:- emigraciones separadameute ó solo acompañadas de la hembrll ; pero su número es.bien reducido compat·ativameote á las especies que viajan en conjunto. Bs en ellas admirable el íos-tinte que las mueve á llamarse, á reunirse hácia un punto (ljo, doce ó quince dias antes del de su partida. Esta partida es, por lo ordinario, el indi cio de tlll!\ variacion en el tiempo; porque se ha notado que las aves sienten su influencia con bastante t•apidez para que se pueda deducit· de su modo de permanencia y de ciertas costumbres pronósticos de cambio de temperatura. Durante todo el carnino, ~el más perfecto órden existe en todo el bando; para convencerse de esto basta observar el vuelo de algunas especies g randes , como las ocas . »La época de estas grandes ernigr~ciones está señalada por la naturaleza para cada especie de aves do paso, y se nota tambien que cada aüo siguen el mismo camino ; de modo que en ciertas localidades los cazadores cuentan con su paso como con el cobro de una renta en yo plazo termina cada semestre , "3 calculan de antemano la época y las even tualidades. P rovis tos de sus redes y de t odos los aparatos de caza, parten para los desfiladeros y los valles por donde las bandas deben pasar, y llegan ti punto fijo pocos instantes antes que ellas. Las bandas son algunas veces tan numerosas, y los individuos que las componen van tan unidos los unos á los otros , que se los tomaría filcilmonte por una gran nube. »Las a ves, en s us emigraciones , van con tal celel'idad, que atraviesan, salvan los mat·es en ménos de un solo dia. La paloma torcaz, el halc.:on y algunas especies de patos, recorren la distancia de una milla inglesa en minuto y medio, lo que hace subir á unas 360 leguas al dia próximamente. Algunas aves viajan lo mismo por la noche que dut·aote el dia, y las ocas, las nnades

MAUIUIJ: 18U8.=lrnpre nta de

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CoxocnllfNTOS

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y la paloma torcAz, que vuelan más alto por la

noclle que por el día, son de este número. »Parece que existen pocas aves que no emigren, ya á causa del fl'io, ya para satisfacer las necesidades de su alimentacion; otras emigran tambien para volvet· á encontrarse con mayor número de sus semejantes . Las aves que permanecen en las nieves del Norte son carnívoras, como gavilanes, buhos, cuervos. Proveen á sn mezquino alimento limpiando los huesos de los animales que los cazadores y los lobos abandonan, 6 bien matando las aves que quedan, alimentándose de las yemas de los árboles, y ciertos gor·riorleS que saben hallar SU suosistenoia en las simientes que van Íl. parar a la supel'ficie de la niev~ 6 que se encuentran bajo los sotechados de las granjas donde ponen los forrajes. »La otra parte de las aves, que es tan numerosa.y que se alimenta de gusanos y de insect os, emigra al Mediodía , á los sitios que están abundantemente provistos de esta clase de alimentos. Es tus son las golondrinas, los mochuelos , los chotacabras y los papamoscas. »Su emigraciones indispensable á la conser' aciou de su vida , porque en la estacionen que los iu~ectos desapat·ecen, In tierra se cubre de niev ~:~~ se hiela, y todos los medios de s ubsistencia les son así arrebatados. Pero cuando este estado de atmósfera llega, ya han emigrado.á las comarcas más templadas. En cuanto á las a ves que, como los chorlitos, las gallinetas cie- . gas, los caballeros, los patos, las oc&s sal vajes, encuentran su alimento.entre el légamo 6 en las ag uas de los arroyos y ~stanques; así que las aguas están heladas , emigran á países más templados . »La llegada y la partida de las aves traen consigo indicaciones ciertas sobre la vuelta de las estaciones. En efecto, viviendo en la atmósfera y continuamente expuestas á todas sus variaciones, deben sentir, hasta los menores efectos de estos cambios, mucho ántes que el hombre que se esfuerza, por el contrario, en pt·eservarse de ellos."

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ENSEÑANZA POLlTICA.

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LIBERTAD DE CULTOS.

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Hemos expuesto en el artículo anterior las divet·sas formas de libertad de cultos; ha quedado, á nuestro parecer, demostrado que la libertad de conciencia debe ser reconocida y respetada con todas sus consecuencias, es decir, con tonas sus mani · festaciones, y por lo tanto con las exteriores que constituyen el culto; y hemos concluido diciendo que la gran cuestion de actualidan para España es resolver en qué forma ha de establecerse la libertad. Vamos ahora á llevar nuestro grano de arena al edificio que ha de construirse; vamos á exponer las consideraciones que en tan árdua cuestion se nos ocurren, sin condiciones ni autoridad seguramente para hacerlo, pero con la más buena voluntad y sincero patriotismo. Comencemos presentando el triste cuadro de los efectos producidos por la intol~rancia relig-iosa en España. No hablemos del horrible tribunal de la inq uisicion, creado para perseguir la heregía; int~titucion de odioso rec.uerdo que :;¡olamente en Espaiia ha procesado más de 300.000 personas, y qne en todas las naciones ha perseguido corno hereges á los hombres más sábios. Entre infinitos males, injusticias y crueldades, su inmediato efecto era impedir el desarrollo de la inteligencia, detener al hombre en sus invenciones, perseguir al autor de descubrimientos, matar la 'J'azon. El infeliz que explicó primero el fenómeno de la circulacion de la sangre, fué quemado vivo en Marsella en pag.o de su descubrimiento; el inmortal Galileo, que sostuvo la teoría del movimiento de la tierra, tuvo que des· decirse para evitar igual castigo. A qué citar ejemplos'? Hoy dice sencillamente todo el mundo cuando tiene noticia de al-

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gun invento extraordinario: «Si fuese en tiempo de la inquisicion quemarían al autor!>> Es la ft·ase más elocuente que sobre este punto pudiéramos decir; pasemos á otro. Los judios obtuvieron en España muchas consideraciones por sus riquezas, sa· ber é industria. Cultivaron las ciencias y se hicieron célebres sobre todo en astronomía, en medicina y en el comercio. Excitaron el ódio popular por sus riquezas, su avaricia y sus prácticas supe1·sticiosas, y en muchas ocasiones fueron víctimas de usurpaciones y crueles tropelias. El dia 30 de Mayo de 1492, los reyes católicos Don Fernando V y Doña Isabel I expidieron un decreto en Granada mandando salir de todos los dominios á los judíos que no se bautizasen. A consecuencia de esta medida dícese que marcharon tres mil á Portugal, y cien mil, segun unos, y ochocientos mil, segun ott·os, á diversas naciones, e7~­ riqueciéndolas bnjo los tres aspectos de poblacion, caudales y conocimientos en los distiDtos ramos del saber. Comprender puede cualquiera la p6rdicla ele riqueza que España tuvo con esta medida de into" lerancia t·eligiosa. Aun fué más calamitosa 'y 'tt·ascendental la de expulsion de los moriscos, decretada y llevada á cabo en los años 1609 y 1610 por Felipe !JI. La herida que recibió la riqueza pública de España fué tal, que aun no se ha repuesto de ella. Algunas ligeras citas históricas conveneerán á nuestros lectores de esta verdad. Calcúlase que del reino de Valencia salieron más de ciento cincuenta mil almas, y un autorizado historiador, testigo presencial en aquella época, dice: «Con el nuevo estado en que se halla, queda hecho, de reino et

Octubre :; 1 ue 1868.

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TOMO 2.

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Los Conocimientos útiles.

manga de fuego que devoró todos los elementos de nuestra prosperidad; nube de langostas que arrasó los campos de la ciDe Andalucía saliewn ochenta mil morís· vilizacion española.» cos produciendo iguales resultados. De No cabe, pues, duda alguna respecto á .Mut·cia quince mil, y los diputados de los males profundos y perjuicios sin cuen· este reino dirigieron al rey una exposicion to _que la intolerancia religiosa produce para que los conservara, fundada en el atraso y los perj1ticios q1te con stt saliaa en el pais. Esto bajo el aspecto económico, y como ya hemos demostrado que bajo habían ae e:cpe?'Í'fl~enta?' la a{/'J'ÍC'ltlt'lwa y las a1·tes. Tambien los diputados de Ara- el de la justicia y de la razon la libertad de conciencia es un derecho de la humagon expusie1·on al rey en igual forma, nidad, creemos que queda completamente poro, como los de Murcia, nada consiguic· probada la necesidad de establecer en Es· ron, y los moriscos expulsados de Aragon flferon sesenta y cuatro mil. De Cataluña paña la libe?·taa ae cultos, reclamada hoy con unánime empeño por cuantos han he· salieron unos cincuenta mil. En fin, la cho manifestaciones de todo género en la medida alcanzó igualmente á los de las revolucion del país. dos Castillas, le. Mancha y Extremadura. Ahora bien, cuál de las formas en que La España, ya despoblada por la mala ad· la libertad de cultos puede establecerse ministracion y las guerras, quedó privada conviene á España? de una numerosa poblacion, que era pre Comencemos examinando el caso de la cisamente la poblacion agrícola, mercantole1·a1~ia religiosa, limitada solamente á til é industrial, la poblacion productora y permitir que se establezcan en el país los contribuyente. Todo se resintió de una fal· extranjeros afiliados en distinta religion ta de brazos y de inteligencia imposible que la católica, y puedan públicamente de suplit· en miles de años. Para concluir este punto relativo á los practicar su culto, pero quedando la católica sostenida y costeada como religion males producidos por la intolerancia relidel Estado y sometidos los españoles á segiosa, recordaremos las palabras de un guirla. orador de nuestras últimas Có,rtes constiEn tal caso no puede ménos de reconotuyentes que al discutir la cuestion relicerse que los males producidos bajo el as,giosa, y en circunstancias análogas á las que vamos á encontrarnos en la próxima pecto económico por la intolerancia que· asamblea, exclamaba: «Si nuestroscam- . dan remediados. E l aumento de poblacion y de riqueza será la consecuencia inmepos están desiertos; si las tres cuartas diata. Se fundarán nuevos establecimien· partes de nuestro territorio se ven despobladas en términos de que se recorren le- tos de comercio ; se ejercerán industrias desconocidas entre nosotros; será posible guas y leguas sin encontrar un árbol, una casa, un plan tío, nada de cuanto acredite el establecimiento de colonias, que hasta la mano de la laboriosidad humana; si ahora ha tenido por pl'incipal inconveniente la distinta religion de los que ha· nuestr:¡, agricultura no florece y en algubian de poblarlas; se acometerán empre· nas partes se labra todavía la tierra como en tiempo de los fenicio:¡; si la industria sas por capitales de sociedades extranjeras que hallarán mayor beneficio que en otros no prospera; si nuestro comercio se encuentra casi reducido á la nulidad; si cami- países ; se cultivará la tierra por procedimientos bien estudiados, porque dejará á namos á retaguardia de todos los pueblos sus cultivadores producto muy superior cultos; si vivimos en un aislamiento tan al que en otras naciones obtienen ; sereestéril como desastroso, que fomenta los mos visitados por los extranjeros que de· preocupalas y exclusivismo de hábitos conocer el pais y hoy temen las con· sean ciones del vulgo, atribúyase , no á n uesde nuestra intolerancia; acu· secuencias tras desgracias, como suele vulgarmente familias que huyen del muchas dirán hacerse, sino á la intolerancia religiosa,

'más jlm·iilo de España, U71, páramo seco y fleslucido jJO'J' la e:cpltlSÍO'Il! fle los moroS.»

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Los Conocimientos Uti!es.

áspero clima de su país á gozar del nuestro benéfico, en vez de buscarle en otras poblaciones ménos favorecidas por la naturaleza, pero donde las familias pueden seguir las prácticas de su religion. Estos serán sin duda alguna los resul· tados inmediatos de permitir el ejercicio de los cultos á los extranjeros. Beneficiosos y trascendentales son sin duda alguna; pero son suficientes'? No. El derecho de la libertad de conciencia no queda reconocí· do y respetado. Someter las conciencias de los españoles al criterio oficial, es vio· lar aquel derecho. Y no bastará añadir en la ley que no se pe1·seg1tirá á nadie por sus creencias religiosas, potq ue esto será una solemne hipocresía, mientras que existiendo el matrimonio religioso, por ejemplo, no puedan adquirir el estado ci· vil de casados los españoles que tengan distinta religion de la católica; mientras que existiendo juramentos y protestas de fé no puedan adquirir grados y títulos; mientras que los cargos públicos no estén á su alcance; mientras que sea una especie de mancha no pertenecer á la comu· nion religiosa reconocida por el Estado. De ¡modo que los españoles no serán de· nunciados por deja!'" de oir misa, no serán castigados por no cumplir con la Iglesia; pero no serán considerados ni obtendrán derechos civiles si no son· católicos, si· quiera sea solo en el nombre. La simple tolerancia religiosa, en la forma que hemos indicado, no es pues justo ni conve· niente que se establezca. Veamos otro género de tolerancia que, segun nuestt·a opinion, puede considerarse como una libertad completa. Consiste en que el Estado reconozca á los ciudada· nos españoles la misma libertad que á los extranjeros de seguir y practicar cualquier culto, sin privarles de det·ecbo alguno; es· tableciendo el matrimonio civil y las ofici· nas de registt·o de nacimientos y óbitos; suprimiendo todas las fórmulas en que se mencione el carácter religioso, que para obtener cualquier título, grado, destino ú otro derecho cualquiera haya establecidas; prescindiendo completamente de las creen· cias de los ciudadanos en punto{¡ religion

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para confiarles, como á todos los espafioles sin distincion, cargos públicos de toda especie , desde los más elevados basta los más humildes; deteniendo, en fin , la ley al llegar al sagrado de la conciencia; pero al mismo tiempo conservando el Estado su relig·ion católica, sosteniendo el culto, pagando á los ministros é interviniendo como hoy en la organizacion y mantenimiento de la Iglesia. Hé aquí una solucion que parece debe satisfacer á los más amantes de libertad, como á los que pueden temer por la religion católica si se destruye el principio de intolerancia absoluta que ha formado has· ta hoy la base de nuestras leyes. Los primeros quedan perfectamente libres de seguir y practicar las inspiraciones de su creencia, sin perder ningun d0recho civil ni consideracion alguna en la sociedad; los segundos tienen la garantía del sostenimiento del culto católico en la forma hoy establecida, y pueden practicarle con todo el fervor que su fé les dicte sin perturbacion alguna en sus costumbres, ni temor de que en presencia de otros cultos extraños pierda nada, sino que, por el con· trario, gane la rcligion católica por muchas razones ya indicadas en nuestro pl'i mer artículo. No sucede así, sin embargo: hay muchos de los primeros que no quedan aun satisfechos con la libertad tan lata como dejamos explicado, y otros muchos fervientes católicos que están llenos de temo· res y ven peligros aun en la simple tolerancia. Demostrado ya en otro lugar que no es posible continuar con la intolerancia ab~ sol uta, ni tal sistema es sostenible ante la razon y la conveniencia, y dadas las circunstancias actuales del pais, creemos que conviene combatir la opinion de los que piden más completa libertad aun, á sa1er: que el Estado no tenga religion, no mantenga culto alguno, se limite á proteger igualmente el ejercicio de todos y se declare libre é independiente de la Iglesia, entregando al cuidado y á la iniciativa de los ciudadanos la 01·ganziacion religiosa que les convenga.

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Error profuildo nos parece llevar la libertad á. este límite en un país donde la 1 religion católica es la exclusiva y domi1 nante dut·ante siglos; donde la unidad re · ligiosa ha formado en gran parte su carácter nacional; que debe á esta unidad muchns de sus glorias; que tiene tan antiguas tradiciones; que snfdria indefectiblemente por esta causa una honda perturbacion, proJuciéndose una alarma general temible en sus reaultados y explotable con seguro éxito por los enemigos de la regeneraci0n del país. Nos parece vet• el edificio de las liberta· des , q ne aun no ha hecho su asiento, derrumba¡·se al colocarle cúpula tan desproporcionada. No queda á salvo, por ventura, con la libertad limitada antes dicha el gran principio ele la libertad de conciencia'? No va inseparablemen te unida, como es preciso, la libertad en las manifestaciones exterio· res , es decir, la libertad de cultos'? No queJan iguales ante la ley y con todos los derechos todos los e:;pañoles sin distincion por sus creencias'? Pues qué más libertad se quiere'? Sucede en esta cuestion como en las que se refiet·en á las demás libertades. Li· bertad de enseñanza se ha pedido, y el Gobierno provisional se ha apresurado á establecerla, pet·o conservando las universidades y los institutos y las escuelas especiales, porque en el estado actual de la na· cion es conveniente. Libertad de comercio se quie e, pero no se podt•án quitar de un golpe las aduanas. Libertad de profesiones se pide y descentralizacion completa y que el E:::tado no sea constructor, ni industrial, sino simplemente administrador, y sin embargo, continuará. por mucho tiempo haciendo obras llamadas públicás y necesitando ingenieros y desempeñando servicios que algun dia vendrán al dominio de la industria privada. Todos claman contra la inicua injusticia de la esclavitud porque no puede haber hombre que, teuienuo corazon, no proteste contra ese horrible comercio de séres humanos que aun se hace en el territorio de un pueblo ~ que quiere ser libre. Y sin embargo, se 1

dará la liúertad absoluta escribiendo un articulo en la Con&titucion ~ No se reconoce hoy por todos la necesidad de estas limitaciones en toda clase de libertades '? Por qué no ha de reconocerse la más necesaria de todas'? No somo<; hoy católicos los diez y seis millones de españoles'? Con más ó ménos ardiente fé, no pertenecemos todos. á la misma religion '? Qué va á suceder cuando se nos diga: ciudadanos, sois libres de se· guir la t·elig·ion que más os plazca; el Es· tado no tiene nada q ne ver ni saber en este punto; ni impone, ni paga, ni se cuida de religion alguna. Qué va á suce· der '? quE> seguit·emos siendo católicos los diez y seis millones, ó los diez y seis millones ménos uua docena, ó ménos un cien· toó un millar, y ya creo que digo mucho. Y el que no lo crea así, que reflexione con calma y comprenderá que no se muda tan fácilmente de relig ion de un dia á otro; que aun los más tibios en dar culto á la católica habrán de meditar mucho y estudiar con r efle x.ion las demás t:eligione:;, para aprender lo que no saben y poder adquil'ir un convencimiento nuevo, y des· pues de conseg uirlo tendrán que romper con lns costumbres y con las tradiciones de familia, destruir lazos muy fuertes y muy queridos Y. afrontar la casi. unive.rsal rep1·obacion de sus conciudadanos. Pues bien, si vamos á continuar siendo católicos, pat·a qué hemos de constituir una nueva asociacion; para qué hemos de bus· cat· nuevos ministros; para qué nos hemos de ocupar en organizar el culto y en com· prar iglesias y en asignar obvenciones y en elegir dignidades'? Si ya estamos asociados, si la Iglesia ya está constituida, y los templos construidos, y el culto establecido, y los ministros nombrados, y sus funciones organizadas, á qué producir tan inmensa perturbacion en la sociedad'? Corríjanse en buen hora los defectos que pueda tener la actual organizacion ; adminístrese con justicia y con economía; modiiiq uese, por ejemplo, ó su primase el clero cated¡·al; destrúyanse privilegios y det·echos injustos y vejatorios ; todo esto

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------------------------------------------------------~~ Los Conocimientos ú.liles. 133 ~ será conveniente, justo y útil para la mis:::na religion católica; pero abandonar· la de un dia á otro, deshacer la obra consolidada de tantos siglos acarrearía males infinito:i El pueblo podrá acostumbrarse á ver extranjeros que tienen otra:-; costumbres y otra religion, como se acostumbra á verles con otro traje; presenciará acaso tt·anquilo que enfrente de su iglesia se construye un templo donde aquellos extranjeros entrarán á practicar el culto que sus creencias les imponen; se acostumbrat·á tambien á ver que alguno de sus convecinos se afilia en otra re ligio o , porque al mismo tiempo verá que no por eso deja de ser buen ciudadano, y buen padre de familia y buen funcionario público; pero decidle que ya no ltay ?'eligion en España, frase que subrayamos porque será la que en su entender sintetice el pensamiento, y vereis los resultados. Suponed que se dice á los habitantes de una pobre aldea, y se lo dirán mochos: veis esa iglesia, edificio secular á cuyo abrigo y protcccion ha beis levantarlo vuestras humildes casas, en cuyo recinto habeis tantas veces elevado á Dios vuestros corazones, habeis aliviado vuestras conciencias, pues es un edificio del Estado que el gobierno vá á enagenar; si quereis conservarla para dar en ella el culto que rendis á Dios, la tendreis que com pt·ar, y si no, habreis de edificar otra, y si careceis

de recursos no tendreis una casa santa de reunion. Veis ese ministro del Seuor, que os consuela en vuestras desgracias y os guía con sus consejos y dii·ige vuestras conciencias, y os ha visto nacer, y os ha educado á vosotros y á vuestros hijos~ Pues bien, de hoy más tendt·eis que mantenerle; en vez de ser él protector de los pobres, dadle vosotros una limosna; pagadle un miserable albergue; la nacion no contribuye con nada; la Iglesia es independiente del Estado; si creeis que os hace servicios, remunerádselos vosotros, y si sois pobres y no podeis hacerlo, privaos de ellos, es decir, del alimento espiritual, del pan del alma, del bálsamo de las penas. Qué vamos á hacer de esas magnificas catedrales, de esas innumerables alhnjas, de esas inestimables joyas religiosas'? Se van á vender en pública subasta'? Se van á arrendar'? Se van á entregar al jefe supremo de la Iglesia católica ó á sus delegados'? Se van á repartir 'á los ayuntamientos'? .... Basta; tememos que cuestion tan inmen· sa, tan trascendental y tan sublime á la vez, sea mal tratada por nuestra débil pluma. Y tememos tambien que nuestros lectores nos pidan cuenta por haber extra· limitado el progt•ama de la publicacion. No hemos expuesto simplemente doctrina, nos hemos dejado arrastrar por el entusiasmo que el asunto nos inspiraba. F.

CARVAJAl,.

' CONOCIMIENTOS DE GEOGI1AFIA. Hidrografía terrestre .._

IV. CUENCAS Y RIOS PRINCIPALES DE EUROPA.

Bien quisiéramos, al ocuparnos de los rios, dar á conocer á nuestros apreciables lectores en sus principales detalles todos ~

aquellos que gozan en el mundo de reconocida importancia; pero como quiera que estos son muchos, y como que nuestra publicacion 1 atendida la. especialidad de su índole 1 exige como condiciones precisas

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Los Conocimientos útiles.

la vadedad y el laconismo, habrerno:3 de contentarnos con reseñar á la ligera los m {ts considerables. Para llenar mejor y más á conciencia el objeto que nos proponemos, hemos con·· s ultado, á más de otras obras que nos me-· recen alguna confianza, las geog-rafías de Austed, Malte-Bt·un y Sardou y los diccionarios geográficos de Mac-Culloch, Jonhston y Bescherelle, que son los más notables en su género. Aun asi no respondemos de la completa exactitud de nuestros datos, princi· palmente de los que se refieren á las longitudes máximas y desarrolladas de algu· nos cursos de agua, mal estudiados aun, y á la ex.tension ~uperficial de sus cuencas, datos que solo dobeq tomarse como meras aproximaciones, pot• más que descansen en la buena reputacion adquirida por algunos viajeros, tenidos por concieQ· zudos y verídicos. Hecha esta salvedad, para descargo de nuestra conciencia literaria, damos principio á nuestro trabajo, sometiéndolo al métorlo que nos ha parecido más conveniente y más lógico.

El Petcaora, cuya longitud desarrollada se aproxima á 1.650 kilómett·os, es el más largo de los que desembocan en el Océano glacial , siguiéndole despues el Mezen , 150 kilómetros más largo que ~1 Duina del Norte~ aunque ménos importante. VERTIBNTR OCCIDENTAL DBL ATLÁNTICO.

Esta gran vertiente, que comprende las cuencas ó regiones hidrográficas del mar Báltico, del Germánico ó del Nol'te, del Océano Atlántico propiamente dicho, del Mediterráneo, del mar Negt·o y del lago Caspio, se halla separada en Europa de la vertiente oriental del Gt·ande Océano por la gran cadena de los montes Urales, que sirven á la vez de límite y de linea diviso· r ia de las aguas entre Asia y Europa., y de la del Océano glacial ártico por las cumbres de Qlonetz y la cordillera de Koelen. Examinaremos separadamente y por el órden de su situacion geográfica, marchando de N. á S., cada una de las regiones que acabamos de indicar y los ríos más importantes que por ellas circulan .

.Region, Md?'Of!?Yijica del ma?· BáZtico.-

Constituyen la línea divisoria de las aguas de esta cuenca, perteneciente en su totaLa region hidrográfica del Océano gla· lidad á Europa, los Dofrines y los montes cial ár·tico, compuesta de una sola ver- de Olonetz al :t'{. ; los montes Urales al E.; tiente, que abraza cuencas de algunos las altur•as del Valdai, los montes Cárparios europeos, asiáticos y americanos , se tas y algunas de sus ramificaciones al S., halla separada en Europa de la cuenca y los Sudetas y las colinas de la Jutlandia del mar Báltico por la cordillera de Koelen al O. Esta série apenas interrumpida de montañas la separa sucesivamente de las y por las cumbres rle Olonetz y de la region especial de mar ó del lago Caspio, por regiones hidrográficas del Atlántico prolas alturas de Schemokonskie, y se cuen- píamente dicho, ~del Océano glacial, del tan en ella, como rios principales, el Ta- Grande Océano, del lago Caspio, del mar Negro y del mar Germánico. ma, el Onega, el Duina del Norte, el MeCuéntanse entre sus principales rios el zcn, el Petchora y el Kara. . Los más notables de estos ríos son el Glommen, el Gotta, el Motala, el Dal, el Tornea, el Neva, el Narva, el Duna 6 .Dztina,quenaceen elgobiernoruso deVo· logda, recorre una extension lineal de 785 , Duina del Sur, el Niemen, el Pregel., el kilómetros , y desemboca en el mar Blan· Vístula y el Oder. _ El GZorwmen, que nace en los Dofrines; el co, despues de pasa¡· por Arkangel, y el Ka?·a, que si bien no cuenta más que unos Gotta, que tiene su origen en el lago de Winer, y ellúotaZa, que sale del de We460 kilómetros de curso, sirve de límite á la Europa y al Asia, yéndose despnes á lle· ter, desembocan en el Cattegat. El .Dal, var sus aguas al golfo del mismo nombre. que es el más notable ele los ríos orienta- (~, VERTIENTE DRL OCÉANO GLACIAL ÁRTICO.

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~~ -----------------------~~--------------------1.35 V Conocimie ntos útiles.

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les de Suecia, y el Tornea, que separa esta potencia de la Rusia, llevan sus aguas al g·olfo de Bothnia. Estos cinco ríos pertenecen á la península Escandinava. El Neva, que sale del lago de Ladoga y que pasa por San Petersburgo, y e1Narva, que tiene su origen en el de Peipous, desembocan en el golfo de Finlandia. F~l.Duna ó Duina del Sur, que tiene su nacimiento en el gobierno ruso de Tver, y que pasa por Vitebok y Riga, lleva sus aguas al golfo de este último nombre despues de recorrer una longitud de 816 kil6metros. La cuenca de este rio, uno de los más importantes de la Rusia europea, tiene 2.312 miriámetros cuadrados de superficie. El Niemen nace al S. y en las inmedia· ciones de la ciudad rusa de ·Minsk, separa la Rusia del antiguo reino de Polonia, atraviesa la Prusia oriental , pasa por Grodoo y Tilsit y desemboca en el golfo· laguna de Curische-Haff. !,.a longitud mí· nima de este río es de 445 kilómetr·os, la desarrollada de 853 y la superficie de su region hidrográfica se aproxima á 1.101 miriámetros, 6 sean 110.700 kilómetros cuadrados. El P'l·egeZ, formado por el Alle y el Rominta, recorre la mayor parte de la Prusia oriental, en la que tiene su origen, pasa por Wehlan y Konigsverg y desemboca en el Frische-Haff, despues Je un curso de 186 kilómetros y de recibir las aguas de una cuenca cuya superficie se aprecia en 204 miriámetros cuadrados, con corta diferencia. El Vistttla tiene su origen en la Galitzia, atraviesa todo el antiguo reino de Polonia y la Prusia occidental, pasa por Cracovia, Varsovia y Thorn , y desemboca por varios brazos en el golfo de Dan tzig, entre la ciudad de este nombre, bañada por uno de sus ramales, y la de Elbing, tras un curso de 965 kilómetros. Su cuenca tiene 1.948 miriámett·os cuadrados de superficie, y la distancia entre su nacimiento y Dantzig, tomada en línea recta, mide 519 kilómetros. El Ode?' nace, como él anterior, en los montes Cárpatas, sobre las fronteras de Moravia, atraviesa la Silesia, el Brande*

burgo y la Pomerania, pasa por las ciudades de Breslau, Glogan , Francfort del Oder, Stettin y Custrin, y lleva sus aguas al Báltico, frente á las islas prusianas de Wellin y Usedon, despues de un curso de 890 kilómetros. Su cuenca tiene 1.343 miriámetros cuadr·ados J.e superficie, y su longitud miuima se ,acerca á 519 kilómetros. REGION HIDROGRÁFICA DEL MAR GBR:\IÁNICO.

La línea divisoria de las ag·uas de esta cuenca está formada en el continente por las cumbres sucesivas de los montes Moravos, el Boliemer-vald ó selva de Bohemia, el Tichtelgebirg e, el Rocbe·Alp, la selva Negra ó el Schwarzwald , los Alpes centrales, el Jura, los Vosges, con algunas de sus ramificaciones , los Sudetas y los montes Thulienes, que la separan de las regiones del mar Negro, del Mediterráneo, del Atlántico propiamente <licho y del mar Báltico, y en la mayor de las islas británicas por diferentes cadenas del sistema insular británico que la separan de las cuencas del canal de San Jorge y del mAr de Irlanda, pE-rtenecientes á la region del Atlántico. Los rios principales de esta cuenca son el Elba, el Weser, el Rhin, el Mosa, el Escalda, el Támesis, el Humber y el Tweed. El EZba nace en el Riesengebirge 6 montes de los Gigantes, atraviesa parte de Bohemia, el reino de Sajonia y la Prusia, separa el antiguo reino de Hannover, del.IYieklemburgo y de la Dinamarca, pasa por las ciudades de Dresde, Magdeburgo, Lanemburgo, Hamburgo y Altona, yfor* ma á. su entrada en el mar Germánico un pequeño golfo llamado las Bocas del Elba. Este rio tiene 1.260 kilómetros de curso, 668 de longitud minima, y la superficie de su cuenca, por donde corren varios aiiuentes de mucha consideracion, pasa, aunque poco, de 1.440 miriámetros cuadrados. El Weser se forma del Werre y del Tulde, atraviesa el Hesse Case!, la Westfalia, el Hannover y el gran ducado de Meklemburg·o, pasa por la ciudad libre de Bre-

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roen , y forma como el anterior á su de3. embocadura un pequeño golfo denominado las Bocas del Weser. Su curso es de 519 kilómetros, su longitud mínima de 311 , y su cuenca tiene 451 miriámetros cuadra:los de superficie. Uno de sus pl'incipales afluentes , elLeina , pasa por la ca· pital del Haunover. El Rain nace en el monte de SanGotat·do , perteneciente á los Al pe::; suizos: atraviesa , digámoslo asi, el lago de Costanza, separ·a la Suiza , la Francia y la Bu.viera del gran ducado de Baden, att·avie::;a los ducados de Hesse·Da1·mstad y Nasau, la Prusia rhiniana y la Holanda, pasa por las ciudades de Schaffouse, Basilea, Menhein, Dusseldorf y Wesel, se aproxima mucho á las de Strasburgo y S pira, y se di vide á su entrada en los Paises· Bajos en cuatro g r andes brazos: el Wahel y el Leek, que se reunen al .Mosa; el Issel , que pasa por Dewenter é Zwole, deflembocando en el golfo de Zuirler zee, y el que conservando su primitivo nombre y despues de pasar por Acnhcin, Utrech y Leida, lleva sus aguas al Océano tras un curso de 1.3~0 kilómetros , de los cuales 900, á partir de Basilea, son na· vegables sin la menor interrupcion ; y aunque llegan algunas embarcaciones de poco calado hasta Coi!· e , la pendiente del rio es demasiado rápida y su cáuce está so'rnbrado de obstáculos p ara que no ofrez. CA á cada paso peligros :inminentes. La cuenca del Rhin tiene 2.246 miriámett·os cuadrados de s uperficie . Entre los muchos é importantes afluentes de este rio, cuyo nacimiento dista 1)68 kilómetros de su desembocadura, se cneu· ta el Aar, que conduce las ag·uas del lago de Neufchatel , del de Zurich y algunos ot¡·os méno.s notables. Rl Mosa nace en el departamento francés del Alto Marne, atraviesa los departa. mentos del Mosa y de los Ardennes, cru· za la Bélgica y mucha parte de Holanda, pasa por las ciudades de Berdun, Sedan, Mesieres, N amur, Lieja, Maestricht, Dorüecht y Roterdam , y penetra en el mar Get·mhnico, á corta distancia de Bl'iel, despues de 8'1.6 k ilómetros de curso. Este

rio es navegal)le hasta Berdun para des· cender por él, y hasta Sedan para deseen· der y ascender, ó sea en una longitud de 704 kilómetros en el primer caso, y de 583 en el segundo . El Escalda tiene su origen en el depar- 1 tamento francés del Aisne; atraviesa el ' del Norte, la l3élgica y una pequeña par · te de Holanda , pasa por las ciudades de Lys, Valenzienues, Turnay, Andenarde, Gante y Anverse, y se divide en dos brazos, denominados Escal<la oriental y occidental, de los cuales e l primero pasa p or la ciudad holandeBa de Berg·op·Zoom , y el segundo, que toma poco antes de sn entrada en el mar Germánico el nombre de Hondt, desemboca cerca de Flessinga , despues de un curso de 478 kilómetros, de los cuales 130 son navegables, aunque con alguna dificultad por los muchos bao · cos de arena de que se hallan en parte sembrados. La cuenca del Escalda tiene 193 kilómett·os ele largo por 149 tle anchu· ra máxima. El Támesis se forma del Thame y del Isis en los límites de los condados ingleses de Oxfort y Berrs; atraviesa mucha parte de Inglaterra, pasa por Oxfo1·t, Reading, Windsor, Lóndres, Greeowich, Woolwich y Gravesend, y desemboca en el mar Ger· rr.ánico, á 62 kilómetros de Lóndres, hasta cuya ciudad llegan buques de todos portes y calados en núrne1·o muy superior al de los que frecuentan lo:; puertos más concurridos del globo. Este río tiene 400 kilómetros de curso, contados tlesde el nacimiento del Isis, y 300 desde l a union de este con el Thame, y su navegacion se extiende á 290 kilóme· tros, de los cuales 113, á cuya distancia del Océano se halla situada la ciudad de Richmond, experimentan el influjo de la ma1·ea. La desembocadura del T ámesis tiene 40 kilómetros de ancho y la superficie de su cuenca se aproxima á 172 miriá· metros cuadrados. El Hu.lmbe'l' se forma por la reunion del Ouse y del Trent entre los condados de York y Lincolo ; pasa por Barton y Grims· by, y lleva sus aguas al Océano, tras un curso de 71 kilómetros . Aunque de cor~

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longitud este rio, tiene una grande importancia comercial por los muchos afluentes navegables que le llevan sus aguas. La desembocadura del Humber cuenta 9 kilómetros de ancho . Y el Tweed nace en el condado escocés de Peebles, por cuya capital pasa ; separ.a

el condado de Berwick de los de Cumberland y Durhan, pertenecientes á Inglaterra, y desemboca en el ma1· Germánico al pié de la ciudad de Berwick, tras un curso de 120 kilómetros. (Se continuará.)

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CONOCIMIENTOS OE METEOROLOGIA. Estrellas fugaces. -Bólidos.- Aerolitos. Hay- fenómenos atmosfl:ricos de imponente efecto, que causan maravilla á nues tros sentidos y excitan en alto grado el deseo de conocer sus causas y penetrar su misterio. Y si esto sucede á los que porrazon de sus estudios y conocimientos tienen más ó ménos clara idea de aquellos fenómenos, con más razon deben excitar el interés de las personas que, hallándose en distinto caso, conocen solamente algunos de sus efectos exteriores. Entre los fenómenos de que hablamos están las llamadas estrellas fugaces, los bóliáos de fuego y los aerolitos. Vamos, pues, á resumir breve y elementalmente las noticias científicas únicamente necesarias para obtener una idea clara de sus circunstancias y de su explicacion. EsTRELLA::! FUGACES. Se llaman estreHas fugaces ó errantes unas ráfagas lumi· nosas que, durante la noche, cruzan el es· pacio y parecen estrellas que cambian ve· lozmente de posicion ó se corren, como vulgarmente se dice. Estas ráfagas no producen ruido, ni cambian de color, ni tienen una direccion fija. Por lo regular el movimiento es descendente ó dirigido hácia la tierra; otras veces es casi horizontal, algunas aseendente y casi siempr.e la direcciones curvi· linea. La amplitud de su curso es muy variable, a si como el color y el brillo, la forma y direccion de la curva que describen y el

rastro ó huella luminosa que algunas dejan. La amplitud, segun las observaciones de los astrónomos, decrece á medida que el brillo ú órden de la estrella es más inferior. El color es en general blanco, y suele s·e r tambien rojizo, amarillento, azulado y ele otr·OS matices. El bt'illo es, por lo comun, y salvo casos excepcionales, el de las estrellas de los ór· denes 1° á 6°. E:studios y observacicnes astronómicas han determinado aproximadamente los datos relativos á la amplitud del trascurso, á la velocidad del movimiento y á la altura de las estrellas fugaces. La amplitud angular del trascurso ó trayectoría de la estrella y el tiempo trasourrido entre su aparicion y desaparicion no son datos difíciles de determinar con aproximacionsufic iente.Ladeterminac ion de la altura , y deducida de esta y de los datos anteriores la de la velocidad, son di· fíciles de hallar, por la grande distancia á que el fenómeno se verifica y por la rapidez con que se realiza. De las investigaciones hechas por sábios profesores, resulta que la altura de las estrellas fugaces es por término medio de unos cien kilómetros, llegando el término superior basta 400, y siendo el inferior en algunos casos de diez. Respecto á la velocidad del movimiento 0

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de las estrellas fugaces, los límites entre que se verifica son tan ámplios é indeterminados como los de lás alturas. Aun en los limites inferiores la velocidad que r esulta es tan inmensa , que no hay nada en la tierra con qué compararla para formar· se idea. El número de estrellas fugaces que pue· den observarse en cada lugar varía: primero, en el curso de una misma p.oche; segundo, de una noche á otra en el curso del año, y tercero, de un año á otro. En una misma noche, resulta de observaciones practicadas, que el mayor número de estt·ullas fugaces se verifica entre 2 y 4 de la mañana, y respecto á los diferentes meses del año, el mayor número es en el de Agosto. t,Qué son las estrellas fugaces'? t,Cuál es el origen y cuáles las causas de este fe· nómeno? Son varias las hipótesis emitidas y las explicaciones in tentadas por los sábios, y entre ellas las más importantes las dos si· guientes. Se ha creído primero que la r áfaga luminosa era un resplandor repentino producido por la combinacion ó combustion de materias provenentes de emanaciones de la tierra. Despues se ha juzgado por otros distinguidos fisicos que las estre1Ias fugaces eran el resultado , de combinacio·· nes eléctricas de análogo origen al que tienen algunos relámpagos que se producen sin ruido en las noches de calor. Ambas hipótesis están hoy desechadas y admitida otra explicacion comun á los bóli· dos y aerolitos, de que vamos á ocuparnos. BóLIDos ó globos de fuego. Son, como el mismo nombre lo expresa, unas masas luminosas que cruzan rápidamente el espacio, despidiendo un resplandor muy vi· vo, perceptible á veces en pleno día, y de· jando un rastro de luz. Este fenómeno es del mismo género que el de las esttellas fttgaces, y las diferencias que presenta con este último son solamente de cantidad ó grado. Son los bólidos más voluminosos que las estrellas; dejan mayor rastro lamino-so; parece que su altura ó di;:;tancia á la

ti:erra. e.:~ menor que la de aquellas y su curso 6 trayectoria es más extenso y ondulante. La diferencia más notable consiste en que antes de extinguirse 6 desaparecer, suele dividirse el bólido en otros varios. A la desaparicion del bólido, que á veces se verifica con explosion y estalli· do, suele seg-uir la caída sobre la tierra de piedras meteóricas 6 aerolitos. Esta última parte del fenómeno no siempre puede observarse, ya porque el bólido estalle reduciéndose á polvo, ó porque sus frag· mentos caigan en el mar, ó porque se disipe en la atmósfera, ó porque cruce el espacio siguiendo su camino sin tocar en el suelo, desapareciendo del horizonte del observador. AEROLITOS. Se da el nombre de aeroli· tos á unas masas minerales , ya sólidas y duras , ya blandas y pulverulentas, algu· nas veces candentes y alin inflamadas, que parece vienen de las partes superiores de la atmósfera y caen sobre la tierra, acompañadas por lo comun de un conjunto de fenómenos luminosos y de detonacion. Animadas de gran velocidad caen con violencia y penetran en la tierra' á bastante profundidad. Unas veces son pe· queñas Y numerosas, como fragmentos de una masa mayor que ha estallado antes de llegar al suelo; otras son de enorme magnitud; ya cae una sola masa ais lada, ya v2rias de magnitudes diver;:;as. Conservan el calor durante mucho.tiempo despues de su caida. A la caida de un aerolito suele preceder un meteoro igneo, como un bólido ó globo de fuego, 6 una estrella fugaz ; pero no siempre precede- este fenómeno, y se citan algunos casos de aer olitos caídos en pleno día sin luz ni detonacion y con un cielo sereno y claro. La forma, estructura y compcsicion de los aerolitos es muy variable. La forma más comun suele ser la de fragmentos prismáticos ó piramidales con las aristas .Y ángulos destrozados. El aspecto es de una masa de escoria de color gris ó negruzco y luciente como el de la pez, y á veces blanco con manchas y vetas oscuras. Tienen una corteza ó

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Los Oonocimienlos útiles.

costra más endurecida y oscura que el restres gaseosas, condensadas en las altas regiones de la atmósfera. interior. Dl!spues Laplace y otros sábios distinEn cuanto á su composicion es tambien han sostenido que los aerolitos guidos demostrado ha muy variada. El :má1isis la luna, y eran proyectados por de caían simcuerpos 18 ya la existencia hasta de de este planeta con la velocivolcanes los preque los ples, siendo constantemente para entt·ar en la esfera de necesaria dad el y uel niq el dominan el hierro, la sílice, tierra. la de atraccion casf es aerolito el veces Algunas azufre. que ha prevalecido es opinion la fin, En puro. hierro de masa una en su totalidad aerolitos, lo mismo los considera que la cerca observada meteórica masa Tal es la estrellas fugaces, las y bólidos los que calcula se peso cuyo Prusia, en de Thom, ó frag· planetarios cuerpos pequeños como en 20.000 quintales métricos. el esen existen que planetas de tos en m y observado han se antiguo muy Desde los de través á curso, su en que y pacio, de idas ca fi~ego de pied?·as estas conocjdo nuestro á aproximan se celestes, espacios tiempos primeros los En la atmósfera. eran motivo de terror ; se consideraban glvbo y entran en su esfera de atraccion como un presagio ó como manifestaciones desarrollando en la atmósfera luz y calor de la cólera de los dioses. Como emanadas en razon de la rapidez de su caída. La mayor parte de los astrónomos y fidel ci'elo han sido en muchos pueblos obsicos siguen hoy esta opinion. Juzgan que jeto de adoracion. Respecto al origen de los aerolitos no alrededor del sol circulan uno 6 varios hay nada seguro. Desde muy antiguo se anillos de corpúsculos planetarios ó zonas han hecho hipótesis y se ha procurado ex- de cuerpos llamados aste1·oides; que en su curso anual nuestro g·lobo corta estas zoplicar el fenómeno por los astrónomos y nas, Y. entonces, sometidos estos cuerpos sábios. á la atraccion terrestre, que puede supeEl filósofo Anaxágoras, en cuyo tiempo cayó el primer aerolito de que hace men- rar á la del sol, se sepal·an de su curso y cion la historia, creyó que pro venia del penett·an en las altas regiones de la atmósfera de la tierra. Todas las circunstansol. Aristóteles y otros opinaron que los cias particulares de los fenómenos atmosaerolitos eran productQs de los volcanes féricos que nos ocupa se explican bastante de nuestro globo lanzados á grande al- satisfactoriamente coa esta hipótesis, en cuya exposicion más detallada no podetura. Otros físicos que eran emanaciones ter- mos entrar en este lugar. F.

CARVAJAL.

CONOCIMIENTOS VARIOS.

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EL SUEÑO DE LAS PLANTAS. Todo el mundo sabe que la mayor parte de las flores se abren por la mañana y se cie:ran por la tarde. Sus pétalos se envuelven de nuevo en los mismos pliegues, tomando igual posicion que tenían cuando la fior se hallaba en estado de boton. Este fenómeno fué llamado por Lineo somnus pla11tarum, sueño de las plantas.

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á Lineo han demostrado verdades físicas muy interesantes, que explican este sueño vegetal. Segun la opinion de un sábio l;laturalista, la d uracion de este sueiio de las plantas, que ea un estado de reposo enteramente igual al del sueño animal, varía en las diferentes especies de diez á diez y seis horas; su duracion ordina''' es P'óximamente de cnto'ce hm•. Algu•:t

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Los Conocimientos útiles.

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se cierran por la tarde. En el medio dia es, pues, flores necesitan para abrirse mayor cantidad de luz y do calor que otrf)s. Por esta causa las di- ' la hora en que las flores tienen más vida, y á media noche es cuando están más adormecidas. versas horas del di a pueden ser hasta cierto Las hojas verdes ordinarias, ósea los órgapunto mar<:adas por el momento en_que se abren nos de la vegetacion, son afectados de sueño y cierran las fYores, y fundandose en este fenócomo los órganos de la reproduccion. Este hemeno, Lineo construyó lo que él llamaba ñorlocho es visible, particular·mente en las plantas gum flor re ó reloj -flor. que pertenecen á la clase de las leguminosas. El convolvulus purpureus se abre á la aurora; Las hojas del Cassia 111as-ilándica se doblan al la estrella de Belen, un poco despues de las ponerse el sol, y permanecen caidas durante diez; la flor de la escarcha á medio dia. Por el toda In noche ; pero al aproximarse el di a se lecont1·ario, la llamada barba de cabra, que abre vantan y toma su posicion habitual. sus· florea al sa!it· el sol, las cierra al medio di a. En la sensitiva las hojas pequeñas se opriLas ouat1·o horas· se abren hácia esta hora del men unas con otras , y la hoja que las sostiene dia; lus flores de una especie de malva- rosa al anochecer, y. los dondiegos de noche cuando se pone lácia en seguida que entra la oscuridad esta llega. de la noche. El c~tm bio de posicion en las hojas de esta planta es tan marcada que presenta un Las flores acuáticas se abren y se cierran con aspecto totalmente cambiado y distinto por la la mayor regularidad. El lis blanco cierra sus del que tiene de dia. Una njña que había noche llores al ponerse el sol , so cae sobre el agua observado el fenómeno del sueño en un arbusto d uranto la noche, y por la mañana se levanta que babia delante de la ventana de ::~u habitacon la expansion de sus pétalos, y flota nuevacion, cuando un dia la mandaron que se fuera á meo te en la superficie como el dia anterior. Otra la cama algo más temprano que de costumbre-, tlor acuática, á la cual algunos botánicos han contestó muy oportunamente : "Pero mamá, dado el nombre de régia, se desarrolla por la aun no es hora de irme á acostar; el árbol no primera vez hácia las seis de la ta1·de y se cierha empozado aun á decir sus oraciones.» de abre se despues horas; algunas de cabo al ra No cabe duda que la temperatura ejerce la nuevo á las seis de la mañana siguiente, permayor infl.ucncia en la produccion de estos cammanece abierta hasta medio di_a y luego se.cierra y vuelve á descansar sobre el agua. bios diurnos. Cuanto más elevado es el grado Algunas flores, como el azafran, por ejemplo, de calot• necesnrio á la germinacion de una tienen la notable particularidad de que si se las planta y á su desarrollo consiguiente, más caexpone á una fuerte luz artificial se abren; solor exigen sus tlores pat·a despertarse y tomar bre otras, como el convólvulo, esta luz no protodo su desarrollo. Si en la atmósfera no llega á haber esta t emperatura durante el di á, las fl.oduce efecto alguno. El fenómeno de abrirse y de cerrarse las flo- ' res no se abriran, como sucede á muchas especies cuyas pequeñas flores se cierran en tiempo res no es un movimiento instantáneo; es una nublado. Así se explica la ley de la naturaLeza, accion lenta y continua que varía sin cesar en que hace que las flores que se abren cuando el intensidad durante las diferentes horas del dia. sol está bajo, y por consiguiente envía poco caLa expansion completa raramente excede de lor á la tierra, pertenecen á las plantas que una hora de duracion, y aun no es tan larga en las temperaturas bajas. De modo _ germinan frecuentemente . Los pétalos comienzan á cerque cuando el calor del dia pasa de un cierto r!u·se primero con mucha lentitud; dtlspues más grado, estas flores se cierran naturalmente. rápidamente á medida que se oprimen unos En tanto que la corola permanece abierta y contra otros, y la flor queda en este estado la flor está, como si dijéramos, despierta, la hasta el momento en que empieza á abrirse . planta vive; pero esta actividad vegetal es el La mayor parte de las flores se abren durante resultado de la cantidad de calor y de luz que la primera hora que sigue á la salida del sol, y

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FilliDACJÓN JUANELO TURRIANO


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__l_·e_n__to__s __ú_t_il_e_s_._________________1__4_1__ ~----------------------!J o_s__c__o_n_o__c_inn produce el sol, y este calor y esta luz están en proporcion directa do la elevacion angular del astro sobre el horizonte. Este hecho está probado por el adormecimiento de las flores en las regiones polares, aun cuando el sol no descienda bajo el horizonte, pero llega á su límite inferior á media noche, sin desaparecer de dicho horizonte. Las flores que en estos lugares reciben durante di as seguidos luz, se duermen y se despiertan á ciertas horas con tanta regularidad como durante la ausencia y la reapat·icion del sol en otras latitudes. Se cierran cuando llegan las horas que corresponde á la noche, es decir, cuando el sol se aproxima á su punto más bajo, de modo que la ley de periodicidad del fenómeno es la misma que en las demás regiones, y depende de la elevacion angular Etiempre variable del astro sobre el horizonte, y por consiguiente del calor y de la luz que reciben del sol. A hora bien, cómo la luz y el calor del sol producen los movimientos mecánicos de los pétalos y de las hojas de las plantas? Hé aquí la explicacioo que creemos puede darse: todos los tejidos vivos poseen un cierto grado de elasticidad y de sensibilidad, y pueden extenderse y crecer cuando se empapan de humedad y de gas. Así sucede que flores que se marchitan, cuando se les pone en agua ó reciben riego se enderer.ao y sus hojas toman la posicion nat ural, porque e1 agua sube por efecto de la capilaridad y se extiende en los tejidos fibrosos y celulares de las plantas. m calor y la luz del sol durante el dia deben favorecer mucho la evaporacion de las hojas, de cuya causa resulta que la sávia asciende con más energía, y tarobien que la descomposicion del ácido carbónico, la produccion de oxígeno y su asimilacion con los otros agentes nutritivos deben efectuarse más rápidamente. Y en efecto, e& sabido que durante la ausencia del sol las plantas cesan de emitir oxígeno, que el clorófllo deja de

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formarse porque las plantas que crecen en la 1 oscuridad se descoloran y debilitan, y sus produetos orgánicos desaparecen. El sueño de las flores tiene, pues, m uella analogía con el de los. animales. Sus funciones vitales continúan existiendo, pero con ménos vitalidad. Todo su sistema tiene méoos energía. Pero en seguida que los primeros rayos del sol hieren sus hojas, la naturaleza vuelve á empezar su trabnjo. La sávia sube á las hojas con más rapidez, los tejidos se llenan nuevamente de ilúido, las plantas adquieren un grado elevado de elasticidad, sus flores se abren, y sus hojas, que se habían inclinado marchitas, se enderezan y recobran su vitalidad. Pero cómo explicar el hecho de abrirse ciertas flores al ponerse el sol, y otras cuando sus últimos rayos han desapareaido ó cuando es de noche? Parece á primera vista que este hecho está en contradiccion con los principios que hemos sentado, pero es fácil de explicarle. Es probable que el calor sea el principal agente de los movimientos que se observan en las flores, tanto de dia como de noche, y que la luz no influya sino en razon de los rayos caloríficos que la acompañan. Fundándose en este principio se comprende fácilmente cómo ciertas flores se abren al ponerse el sol, al paso que otras se cierran. Estos cambios físicos, relativos á la nutricion y á la reproduccion en las plantas, no pueden veriilcarse más que cuando hay ciertas condiciones de grado de calor y de luz necesarias para producirlos, y estas condiciones no se cumplen para ciertas plantas sino á la postura del sol. La misma observac!on se aplica á las flores de noche ; cuando esta llega es cuando reciben el grado de calor que les conviene, y es cuando por lo mismo se abren y adquieren toda su energía, pero cuando viene la mañana las condiciones cambian, pierden sus fuerzas vitales, se cierran y adormecen durante todo el dia.

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MONU:i'YIENTOS Y EDIFICIOS DE MADRID.

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MONASTERIO DE LAS SALESAS REALES. Este magnífico monasterio fué erigido po1· D. Fernando VI y su esposa Doña María Bá¡·bara de Portugal. Se empezó la construccion de tan suntuoso edificio en 1750 y duró ocho niíos. Se invirtieron 20 millones, segun unos, y 83 segun unu. nota hallada en el testamento de la reina fundadOI'Il. . Todo el edificio comprende una superficie de 135,056 piés cuadrados, y si so incluyo la huerta, jardín, el patio o lonja de entrada á la iglesia y demás dependencias, es cinco veces más. La parto material de esta obra es de la mayor magnificencia, habiéndose empleado en su orn ato, así exterior como interiormente, cuanto se necesita para construir un monumento digno de sus augustos fundadores. En el frente de una espaciosa lonja, cerrada de verjas de hierro con pilares de granito coronados de jarrones, se levanta la fachada del templo, que es de piedra, y está decorada por pilastras de órden compuesto y adornada con las estátuas de San Francisco de Sales y Santa Juana Francisca F1·emiot, completando el ornato de escultura diferentes bajos relieves ejecutados en mármol. T1·os ingresos que hay en la re;erida fachada, y de los cuales dos son de medio punto y uno adintelado, dan paso á un pó¡•tico, en el que se halla la puerta principal de la iglesia, cuyo pavimento es notable y está formack> de mármoles combinados en ingenioso dibujo. No corresponde en esta breve reseña la descripcion de lo!:! altares, esculturas y frescos que hay en esta iglesia , haremos mencion únicamente de los sepulcros de los fundadores, que se hallan en ella. El de Fernando VI está en el crucero á la parte de la epístola, y fué construido, con ricos mnrmoles, por órden de Cárlos III, con los diseños y bajo la direccion de Saba.tini. Sobre un elegante pedestal sienta con dos leones de bronce una magnífica urna, cubierta en parte

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numento las estátuas de la Abundancia, la Justicia y el Tiempo. En el pedestal lleva un epitafio expresando la fecha en que murió Fernando VI, el afio i159. El sepulcro de la reina se halla en el coro y es menor que el de su es poso, consistiendo en una urna sencilla adornado. con varias esculturas y el correspondiente epitafio. La parte de edificio destinada al monasterio no tiene nada de notable ; es de un gusto severo y sencillo. Las cuatro fachadas son iguales, sin más decoraclon que unas jambas de granito labradas, excepto en las del Norte y del Sur, que tienen pilastras en el centro.

DESCALZAS REALES. Este monasterio no tiene en realidad de no· tabla sino su antigüedad y la elevada alcurnia de muchas de las personas que le han ocupado. Es fundacion de la princesa Doña Juana, hermana de Felipe II: se construyó á mediados del siglo XVI. La fachada del templo, labrada de cantería y ladrillo, es de severo aspecto, y consta de dos cuerpos coronados por un fron tispicio triangular : en el primero se h alla la puerta, en medio, construida por Juan Bautista de Toledo, segun el estilo clásico, bien decorada, con jambas labradas . dintel, fronton y otros miembros ; en el segundo cuerpo está el escudo de armas de la fundadora, completando la decoracion pilastras y recuadros de granito, de cuya materia son todas las partes referidas. La portaua de la parte del edificio que corres.,. ponde al convento fué construida por el arquitecto Antonio Sillero, el cual siguió en su decoracion la escuela del renacimiento. El resto de la fachada, del mismo, ha sido revocada haoe poco tiempo, conservando su primitiva forma, de un efecto singular. Para describir 1a historia de este monasterio y enumerar las riquezas de su iglesia se n ecesitarla un volúmen. Vamos á decir solamente

FUNDAC!Ól\ JUA;-IELO

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Los Conocimientos útiles.

dos palabras como datos históricos curiosos, ateniéndonos á la brevedad que caracteriza estos apuntes . En el coro del monasterio están los venerables restos de la emperatriz de Alemania Doña María. Estn señora, verdadera madre de los pobres, vivió en esta santa casa vestida de religiosa, y fuó enterrada , segun dejó dispuesto, en una sepultura comun del claustro bajo, do donde Felipe III hizo exhumar el cadáver para trasladarlo al Escorial ; mas accediendo á los deseos de las relig iosas, permitió que se colocase, como en la actualidad existe, en el testero del coro de este monasterio. Aquí profesó como religiosa y acompañó á la emperatriz, su hija, Doña Margarita, la cual fué pedida para esposa por Felipe II, y no quiso admitir la mano del poderoso monarca, prefiriendo la humilde toca de Santa Clara al explendor de un trono. Han sido religiosas en este conyento otras princesas, cuyos retratos se ven colocados en las paredes del claustro. La abadesa de esto convento ,era considerada como grande de España. CONGRESO DE DIPUTADOS.

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El palacio del Congreso de Diputados está situado en la plaza de las Córtes , al final de la Carrera de San .Jerónimo. Ocupa el sitio de la antigua iglesia y convento del Espíritu-Santo, habiéndose elegido este local, á pesar de no tener condiciones oportunas en razon ú. su escasa. área y el gTan desnivel del terreno, por haberse celebrado en dic\ha iglesia las Córtes generales de! reino decretadas en Mayo de 1834, primeras despues do restablecidas las antiguas leyes de la Monarquía. La construccion del palacio se dispuso en una ley de 7 de Marzo de 1842, y por la Academia de Nobles Artes de San Fernando se abrió su concurso público para escoger el mejor proyecto. Se presentaron catorce, yfué elegido el de D. Narciso Pascual Colomer. El lO de Octubre de 18!3, dia de cumpleaños de la r eina Dofia Isabel II, se puso la primera piedra con gran solemnidad . Ocupa el edificio un área de 42,692 piés; su

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fachada principal, que corresponde á la plaza de las Córtes, tiene 191 piés de longitud. Consta el edificio, además del piso de sótanos destinado á varios servicios económicos interiores, de un piso bajo destinado al servicio más importante del edificio, de uno principal que contiene salas de comisiones y otras dependencias, y del segundo, en donde se hallan habitaciones para los dependientes. En el piso bajo se halla el gran salon de sesiones, que forma un semicírculo de 110 piés do diámetro, prolongados sus extremos paralelamente, 40 piés al testero, cerrado por una bóveda 1•ebajuda de 50 piés de elevacion. Sus dimensiones no son suficientes para contener el número de diputados y senadores que puede ocurrir hayan de reunirse; y tiene tambien poco espacio destinado á tribuna pública. El aspecto general del edificio es severo y rico. El cuerpo central saliente de la fachada principal que forma el pórtico, y al cual se sube por una escalinata de escaso desarrollo, consta de seis columnas corintias ó istriadas con sus correspondientes contrapilastras. Sobre este pórtico sienta el cornisamento, cuyo friso y arquitrave quedan interrumpidos por una elegante lápida de mármol con la inscripcion de Congreso de lCJs Diputados. Este rico pórtico termina con un fronton triangular, en cuyo centro l1ay un magnífico bajo relieve on mármol ejecutado por D. Ponciano Ponzano . Contiene en el centro, como grupo principal, la Espmia abrazando la constitucion del Estado, rodeada de la Fortaleza y la Justicia: al lado de la Portaleza están las Bellas artes, el Comercio, la Agricultura, los Rios y Canales, terminando así por un lado. Inmediato á la Justicia se halla el Valor español; las Ciencias, que representan la bldustria y la Navegacion, y en fin, la Paz y la Abundancia. Todo el edificio es en su exterior, por la fachada principal, de piedra de sillería, y en las laterales de ladrillo, combinado con la piedra caliza, que forma las repisas y jambas de los ltuecos, el cornisamento y las fujas de decoracion que separan los diferentes cuerpos. Se han invertido más de 15 millones en la construccion de este palacio y en el ornato, de· ~-

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coracion interior, amueblado, servicio de agua, de alumbrado, de caloríferos y demás necesario á su objeto. MONUMENTO DEL DOS DE MAYO.

Para inmortalizar la memoria de Daoiz y Velarde y demás ví:Jtimas inmoladas por los franceses en 2 de Mayo de i 808, decretaron las Córtes, on 24 de .igual mes de 4814, la creacion de un monumento en el mismo sitio del sacrificio, que recibió el nombre de Campo de la Lealtad. El ayuntamiento publicó en 1822 un programa abriendo un concurso para escoger el mejor proyecto, y fué elegido el del arquitecto mayor de palacio D. Isidro Velazquez, cuyo proyecto, con muy pequeñas modificaciones, es el que se ha llevado á cabo. Se terminó la obra en 1840 y se trasladaron á una urna colocada en el propio monumento las cenizas de Daoiz y de Velarde y demás víctimas madrileñas. La descripcion del monumento la tomamos de la obra del Sr. Madoz, y es como sigue: uSu primer cuerpo consiste en un zócalo de planta octogonal, ó de ocho lados y ángulos, de piedra borroqueña comun azulada, de iO piés de nito por su frente principal y mayor desnivel del terreno, con 5 1 piés de diámetro en suplano horizontal; conteniendo en su frente, espalda y costados, cuatro g raderias rectas que conducen al sobretecho de este cuerpo, en el cual y lados laterales á las gradas, van colocados cuatro hermosos tl.ameros de )as mismas clases de piedra que la del monumento. »El segundo cuerpo representa un grandioso sarcófago de planta. cuadrada de 23 piés de línea, en cada uno de sus frentes, por 2i 1 / 2 piés de alto, hecho su neto de piedra be1-roqueña tostadiza, que imita en su color al granito oriental , y sus molduras de piedra blanca de Colmenar, cou su zócalo y tapa de piedra berroqueña azulada. En los cuatro frentes de este cuerpo se observan, en el principal un grande vaciado, en el que va colocada la urna que en· cierra las cenizas de las víctimas : esta es de

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ruármol, con las dimensiones de 8 1 / , piés de alto y 8 a¡, de largo. »En la fachada opues~a, y en o' ro vaciado semejante, hay incrustado un bajo relieve en la misma piedra blanca, que representa á la Espaüa en el Leon sosteniendo con s u garra el escudo de las armas de la nacion; en las jambas laterales á esto:> dos vaciados van tambien incrustados, en la. principal dos graciosos lacrimatorios, y en la opuesta dos antorchas con la mecha ltácia abajo, ejecutado de piedra blan· ca. En ambas fachadas laterales hay lápidas en que se leen las inscripciones siguientes. En la de la derecha, mirando al Tívoli, dice: Las

ce11ízas de las víctimas del Dos de Alayo de 1808 descansan en este campo de lealtad 1·e,qado con su sangre. IIonor eterno al patriotismo. En la de la izquierda dice: A los marl.ires de la independencia esparlola , ta twcioll agradecida. Concluido por la muy hcróica villa de Madrid en el año de MDCCCXL. »En el principal de los cuatro frentes de la tapa se ve , en su centro una medalla en l.Jajo relieve de los retratos de Daoi;;. y Ve/arde, que on union del heróico pueblo sucumbieron en el memorable dia 2 de Mayo de i808; en su rrente opuesto, el escudo de las armas de la villa de Madrid; y en sus laterales, coronas de laurel acompañados de ramos de cipFé.S y de roble. Toda esta escultura está trabajada en la referida piedra blanca de Colmenar. nSobre esto cuerpo se eleva el tercero, consistente en un zócalo octogonal de piedra berroqueña tostadiza de 3 1/ 2 piés de alto por -16 de diámetro, sobre el que descansa un pedestal de órden dórico en planta cuad rada de 9 '/1 piés de lado por 45 de alto, hecho de piedra terroqueña azulada, con sus molduras de la. blanca, decorando sus frentes cuatro estátuas de 9 piés de alto de la misma piedra blanca de Colmenar, que representan el Patriotismo, el Valor, la Constancia y la Virtud del pueblo es pañol. El cuarto y último cuerpo le constituye un majestuoso y proporcionado obelisco de 5 1/ 2 piés de lado en su planta cuadrada, por 52'/-. de altura hasta su cúspide, construido de la misma piedra tostadiza que imita el granito oriental de los obeliscos egipcios. Al pié del mismo, y en el lado de enfrente, se lee esta lacónica inscripcion : Dos de Mayo.»

ÚTILlS,

b m•rco ue

Franci~co Roig,

Arco de Sunlo María, 39,

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