Page 1

Los tres Libros De la quinta parte que mandó escribir y demostrar el Católico Rey D. Felipe Segundo a su Ingeniero Mayor Juanelo Y las consagra a su Majestad Católica por mano de su mayordomo Juan Gómez de Mora.

TOMO QUINTO El Libro Diez y Nueve trata de edificios de mar y cómo se han de hacer y acomodar en diversas maneras. El Libro Veinte trata de hacer defensas a puertos de mar para que las Armadas no puedan entrar. El Libro Veinte y uno trata de las divisiones de las aguas, así de islas como de otras cosas tocantes al agua.


FUNDACION JUANELO TURRIANO


LIBRO DIECINUEVE Libro de edificios de mar y cómo se han de hacer y acomodar en diversas maneras

l fortificar las cosas de la mar son empresas de gran consideración y prudencia, en especial en cosas de paredes, las cuales conviene que ellas sean hechas muy firmes y sólidas para que puedan resistir a la gran furia de las olas de la mar. Las obras, que se hacen ordinariamente donde hiere el mar, han de ser lisas, y que no tengan en qué detenerse las olas, cuando las hieran, sino que luego suban y bajen resbalando y, bajando, rompan la furia de las otras olas que le vienen detrás, y así no harán tanto daño como si no cayesen. Para inteligencia de lo que hablamos, haremos una demostración para que mejor se entienda. Haráse unas paredes donde herirán las olas, que sean muy gruesas y firmes, para que puedan mejor resistir. Y estas paredes, que están al encuentro de la mar, han de estar todas alamboradas, o hechas a modo de barbacana, o alamboradas, o de bislay, de manera que no hallen las olas cosa en qué topar y, si ellas se hicieren en línea conversa, serán mucho mejores Ufol. 394v] que en ninguna otra forma.

E

Pongamos por caso que la pared A es aquélla que está hacia la mar, puesta al encuentro de las olas, y lo alto de la pared es B, el fundamento es la C, el cual ha de ser de muy fortísima materia, y mucha. Hase de empezar el fundamento en redondo, como lo muestra la letra D, de modo que las olas no tienen dónde topar, porque la línea de la pared A, la cual hace un ochavo de redondo, por donde no hay lugar donde poder herir de golpe de ninguna parte, por no haber en qué topar, y así corre muy grande trecho la ola con la furia que trae, (Figura 396) y vase en alto, de modo que viene a caer con grandísima furia y ímpetu, y así se vienen a quebrantar las olas, unas con otras, en sí mismas, porque ellas no pueden subir tan arriba que alleguen en B. Causa esto la línea, que es convexa, que las va chinando, sin que puedan herir Ufol. 395r\ en cosa que hagan daño. Vese esto claramente, porque vemos que, cuanto más llana es la orilla de la mar, tanto menos recias vienen las olas a herir en ella, antes vemos que de la orilla no quita ninguna cosa, mas antes allí descarga 1 lo que trae a tierra, lo 1

Interlineado: des. [553]


T O M O IV

que no hace en las cosas altas que halla delante de sí, porque, entonces, como ve que se le resiste, pone todas sus fuerzas para querer vencer y, de aquí, nace que vemos en tales lugares muy grandes honduras, que en otra parte no se hallan. Y no se puede hallar otra causa ni razón mas que la mar no quiere que otra cosa se le oponga, excepto el aire, y, si otra cosa se le pone delante, luego procura romperla y desbaratarla. Y esta es la razón que se ha de tener muy gran cuenta en hacer los edificios dentro de la mar. Para haber de fortificar las cosas dentro de la mar, con reparos, los cuales son muy diferentes de los que se hacen en las obras de los ríos, porque las avenidas no son ordinarias como son las olas de la mar, que de día ni noche no cesan, y por esto rompen cuanto delante de sí hallan, mas esto no se hace así porque la mar es sosegada y quieta, y, si ella se mueve, es por causa de los vientos, que le hacen hacer a fuerza el movimiento, y de aquí viene que las olas vienen, una en pos de otra, así por orden, y van a morir a tierra, en la orilla o ribera de la mar, por donde se le pondrá, a la orilla o ribera, alguna cosa que ella le esté travesada delante, y que sea cosa escabrosa y áspera, y derecha para arriba, entonces las olas vendrán [//o/. 395v] a herir con grandísimo ímpetu y, del golpear que harán las olas, saltarán en alto y irán rompiendo y, cuando irán a caer, ya bajarán quebrantadas. Otra cosa, van cavando las olas el suelo de la obra que le está delante, de modo que las olas irán cavando, ordinariamente, sin ninguna intermisión, y con tanta molestia y furia que, al caer, harán venir al bajo cualquier obra por firme que sea, y esto es así que no se le enseña la hondura del suelo. La mar tiene esto, que se allana a la orilla, mas si la tierra va descendiendo para abajo, con tal que ello sea llano, entonces, siendo herida de las olas y no hallando resistencia, no cava el suelo, y, por esto, movida la mar, pelean las unas con las otras que le vienen en pos, hiriéndose las unas a las otras, entonces deja la más de su furor y ímpetu, y con olas muy quietas y sosegadas se vuelven para sí mismas, y, si habrá llevado o traído alguna cosa por razón del mover de las arenas, dejarla ha en el lugar más quieto y sosegado, por donde se conoce que las riberas de la mar, que entran hacia la mar con muy poca hondura, (Figura 397) [554]

FUNDACION JUANELO TURRIANO


Libro Diecinueve

cada Ufol. 396r] día las va cargando la mar, y así van creciendo y cargando hacia dentro. Mas cuando la mar hiere en alguna punta de algún monte, de la manera que va aquí señalado, entonces las olas se van dividiendo, y ellas caminan gran trecho, corriendo a lo largo de la orilla de la mar, travesando de las olas que vienen de hacia la mar, y ellas se van rompiendo en aquellas que van a lo largo de la orilla, se van rompiendo en sí mismas. Figura

397.

Este monte ha de estar antes de la pared, que la hiere la mar para la demostración del efecto que hace la agua en el herir.

De modo que el monte ha de estar dentro de la mar y que la orilla de la mar esté paralela con el pie del monte. El monte M es al encuentro de la mar, y sus riberas N O. Y, de este modo, que en este lugar correrán las olas desde la M hacia la N y la O, que es la otra parte oposita de N, de modo que, desde la M, que es la punta del monte, hasta la O, que es el cabo del monte, donde empieza la orilla y corre hacia P, y lo mismo hace hasta la T desde la N, de modo que corren las olas de la mar después que han herido en el monte, donde es la letra M, y corre hacia N con grandísimo furor, y desde N hasta en T, y lo mismo desde la M hasta la O, va por esa parte, muy reciamente, hasta llegar en P, y así van estas olas rompiendo todas las demás olas, que vienen de la mar hacia la orilla, sin herir punto en la orilla, y por esta causa, o por esta orden, corre muy largo trecho, y de ordinario se hallan en estos lugares muy grandes canales, y muy hondas, en toda aquella parte, sin casi herir en la orilla, y que- Ufol. 396v] brando todas las otras olas que le vienen de través, de modo que no deja, en todo, aquel 2 cargar de arena, máxime a los costados del monte. Y, por esta razón, digo que un puerto que sea hecho en esta manera, que aquí abajo va dibujado, que nunca se le cargarán o henchirán las bocas o entradas. Y esto es cosa muy cierta, que por ninguna manera se podrán cerrar las entradas, por causa del artificio con que es hecho, el cual desvía la agua y es causa que no le da molestia, mas sólo donde está la letra A, y ahí es donde la agua hace mayor fuerza que en ninguna otra parte de todo este edificio, y también hay una fortaleza. (Figura 398) Ufol. 397r] De modo que dicen algunos filósofos, que la mar, de su naturaleza, tiene flujo y reflujo, considéranlo en esta manera: que dicen no muere ningún hombre, que esté a la muerte, si no es cuando la marea va menguando, y, casi, esto tiene en sí argumento, que la mar tiene, en sí, esta naturaleza, o espíritu o 2

Tachado: parte sin casi herir en la orilla y que.

[555]


T O M O IV

Figura

379.

Casa de hacer vasillos. Tarazaría. Casas para tener mercadurías. Puerto. Magacines para hacer mercadurías. Casa de munición.

movimiento ordinario, el cual corresponde a la vida del hombre. Mas el crecer y menguar de la mar es cosa muy notoria, aunque en algunos lugares varía, porque en Negroponto crece y mengua seis veces, entre el día y la noche, en Costantinópoli, no varía punto más, de lo que hace en la Mar Mayor y los Prepóntides. Tiene de su naturaleza el mar, que echa a la orilla todas aquellas cosas que los ríos llevan a la mar, porque aquellas cosas, que de sí se suelen mover mediante el movimiento, después que han hallado asiento, quietarse o pararse, y, en hallando tal lugar para afirmarse, pues vemos que, ordinariamente, la mar trae a tierra mucha cantidad de arena, y algunas veces deja las piedras que no las echa a tierra. Dicen los filósofos que la arena se hace del lodo, el cual se ha enjugado por causa del calor del sol, y que, por esta causa, el sol es causa que se dividan en diversas partes. Y, a más de esto, dicen que las piedras se engendran de la agua de la mar, por causa que el sol la calienta y, calentado que ha, por causa del movimiento de ellas, se secan y, secado que se ha, se van juntando, haciéndose un cuerpo, y, acabadas de consumir las partes que son más sutiles, júntanse en aquella groseza, por causa que, algunas veces, la mar se quieta algún tanto y en ellas [/fol. 397v] causa una cierta corteza lisa y lodosa, y, rompiéndose después esta corteza, que se va con el movimiento gastando, por causa del golpear en [556]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


Libro Diecinueve

ellas, se vuelven a manera de tormos, en cierta manera a modo de esponjas, y estos tormos son echados después a la orilla de la mar, y, entonces, reciben mucha arena de la mar de, la que es movida, y con ella, por causa del sol y de la mar, se enjugan y se van secando, y en la manera que se van condensando en sí y, en discurso de tiempo, se endurecen en tal modo que viene a ser piedras, y esto han dicho algunos filósofos. Bien es verdad que vemos que en las bocas de los ríos crecen muchas piedras, en especial si estos tales nos encaminan por tierra llana y tierra movida, y, por esto, entre otros muchos ríos se junta mucha arena y piedra, de la una parte y de la otra, en manera de una mota o seto, y causan que la ribera se vaya entrando más adentro en la mar.»Y esto se ve en diversas partes. Volviendo a nuestra materia, a más de esto, las olas de la mar tienen una cierta naturaleza en sí, que hiriendo en una pared, hecha de muy grandes piedras, las cuales están asentadas en tal manera que las olas las hieran, ahí hacen ellas muy gran resistencia y contraste, de modo que quieren que, cuanto más suben, tanto más descienden de alto, y tanto más suelen cavar el suelo y la arena por debajo de esta tal pared, y esto se puede ver, que en la parte donde hay peñas, allí se halla, ordinariamente, muy más honda la agua de la mar. Y en \_ifol. 398r] estos tales lugares hiere muy reciamente la mar, más que no hace donde no encuentra en ninguna cosa, y tanto cuanto topa delante de sí, tanto más procura derrocarle a tierra, sólo la ribera llana, la cual no es trabajada tanto de las olas, como son las cosas que están levantadas en alto. Y esto de las riberas, o orilla de la mar, que ella sea en sí muy llana, será una cosa de grandísimo ingenio el saber refirmar y amansar las furiosas olas de la mar. Y, por esta causa y razón, la mar engaña, en gran manera, a los hombres y a la arte, que si las manos de los hombres lo hubiesen de hacer, no refrenarían las olas de la mar con tanta facilidad, o tan fácilmente, como muchos hombres se lo piensan saber hacer, en especial cosas de la mar. Aprovechará en gran manera hacer, en estos edificios, grandes basas, y esto se ha de entender de los fundamentos que se habrán de hacer, de la manera que se ha dicho se hacen los fundamentos de las pilas de las puentes de piedra. Si, acaso, de necesidad se hubiere de fortificar un puerto, o repararse, o que se hubiese de hacer algún muelle dentro de la mar, los reparos que se habían de hacer, o caso que de nuevo se hubiesen de edificar, convendrá comenzar en tierra firme, fuera del agua, digo en enjuto, y desde ahí empezaremos a cavar los fundamentos, ir levantando las paredes de una de un tamaño muy bueno, digo que se hagan gordas y recias, como Ufol. 398v] conviene. Y hanse de ir procediendo, obrando y entrando hacia la mar, cavando y haciendo los reparos convenientes para defensa del agua de la mar, como hemos enseñado en los de las pilas de las puentes de piedra, lo cual no se debe hacer todo de un golpe, sino a pedazos, y haciendo, cuando lo uno, cuando lo otro. Mas lo primero que se debe hacer es cavar los fundamentos, que ellos sean tan hondos cuanto fuere posible cavarlos, en tal modo que se halle suelo firme, hágase donde se quiera hacer, que conviene hacer esta pared o muralla muy gruesa y recia, porque ha de ser de doce, hasta quince pies, de grueso, y las piedras muy grandes, tanto como puedan serlo, en manera que la pared esté puesta hacia la mar, la cual pared se haga alamborada, a modo de barbacana, como la figura A lo muestra. (Figura 399) [557]


T O M O IV

Figura

400.

La figura lleva la siguiente explicación al margen: De la E abajo no se debe hacer barbacana o adarve. Para hacer barbacanas en ciudades háganse de la K hasta la I. En murallas de puertos de la H hasta la C, de ahí abajo van muy llenas, que cualquier subirá por ellas y no servirían para nada.

A causa que el herir de la olas no tope ni de en cosa que derecha sea, para arriba, conviene que sea viajada o alamborada como barbacana, la cual se ha de hacer con artificio y orden de geome- Ufol. 399r] tría. La línea que en esto es más a propósito es que tomen un cuadrado perfecto, y divídanle, de ángulo a ángulo, y esta línea es la que más vale para este efecto. Es verdad que cuanto más ira declinando contra la tierra, como se verá por el cuadro M, y la línea diagonal que le divide es A B, de ángulo a ángulo, es la línea que se ha de hacer en las barbacanas de las murallas de las ciudades, por causa que nadie puede subir por esa línea. Y, si se tirase otra línea más baja de la B, que es A C, será mucho mejor, y caminará muy bien la agua por ella. Y, si se tirare otra línea más baja, que es de la A a la D3, tanto menos hallará la agua resistencia para caminar por aquella línea. Y de la D abajo no se deben hacer más líneas para hacer murallas o barbacanas. Y si he hecho las otras líneas ha sido más por enseñar cuán más llana caminará el agua por aquellas líneas y K G H por hallar menos resistencia en semejantes murallas. Pero si se tirare otra más bajo, que es de la A hasta en E, caminará por ella la agua con mucha más facilidad, y más de la A a la F, que ninguna (Figura 400) de las otras líneas de arriba, de modo que las olas vayan deslizando con más facilidad, y vayan rompiendo a las que les irán detrás, y, de esta manera, harán las olas menor daño que no harían en otro género de fábrica, porque Ufol. 399v] no hallan en qué hai. cer resistencia las olas que van a dar en la pared A. Y si esta pared estuviese hecha a plomo, o derecha a peso, para bajo, resistiríanle las olas con más violencia que a la pared A, por estar declinada hacia tierra, vese el peligro llanamente. Por3

Tachado: y si se tirara

otra.

[558]

FUNDACION JUANELO TURRIANO


Libro Diecinueve

que como el combate de las olas es ordinario, que jamás cesa día ni noche, reciben las paredes gran daño de contraste tan continuo, y, por esto que está dicho, se deben hacer alamboradas, o escarpa, o barbacana, o en talón o talud, o como cada cual le quiera llamar. De modo que, según mi juicio, no hay mejor modo de paredes para resistir a la furia de las bravas olas, que son las líneas en el cuadro M señaladas, aunque de aquellas líneas hay unas muy mejores que las otras, como lo he enseñado en particular de cada una. Caminan, pues, las olas por estas líneas, no como cosa que rompa, mas sólo como cosa que de sí misma se va deslizando, como tengo dicho, que caminan muy mansamente, y así la ola se volverá hacia atrás y recibirá los encuentros de las otras olas, y esto es causa que se hagan, con la detención, más tardías en el herirse, y que con menos fuerza se encuentren en la pared A, que está al encuentro de las olas, donde es la A de la defensa del puerto E. La B C son dos entradas, porque si los vientos son contrarios, tenga lugar la nave de poderse salvar. La entrada del puerto es D, por donde han de entrar las naos en el puerto E. Los dos muelles, que son F G, sirven para tener vasillos viejos y galeras, que [/fol. 400r] es F y la G, es para adobar naos y calafatearlas, como conviene. La entrada del muelle F, es L, y la de G es M, y donde está la K son unos troncos de columnas para atar las naos, y H es unos fondejos o magacines para tener mercadurías, y lo mismo es en I, que hace el propio servicio. La N (Figura 401) es una torre, la cual sirve para dos efectos. El primero es paFigura

401.

150 pasos. 600 pasos de diámetro. 150 pasos.

[5591


T O M O IV

ra que, de noche, se haga lumbre en ella, porque, guiados los navegantes, atinen donde van, y se lleguen al puerto. Lo segundo, sirve para defender la entrada al enemigo y ofenderle, y que de lejos sea conocido. La D es una cadena que cierra el puerto, la O es la aduana donde se registran unas y otras mercadurías, digo las que entran en tierra y se sacan de ella. Prudente es el artífice y será muy alabado si, antes Vfol. 400v] que ponga mano a la obra, ver primero y discurrir si el tal edificio se podrá hacer, porque sería cosa temeraria querer emprender cosas que traen consigo imposibilidad, y hacerse contrario a la propia naturaleza, que siempre procura de ir venciendo a su contrario antes que ser vencida ni postrada. Vemos, por el contrario, hombres que, sin tener cuenta con nada de esto, sino impensadamente y ex abrupto, ajenos de todo consejo, emprenden obras tan importantes como ésta, y acorde de su propio jaez, que con gran artificio la vemos revolviendo o torciendo algún poco de lo que es su propia naturaleza. Así los tales quedan afrentados, dejando mal nombre y su crédito abatido, porque hicieron obra que en breve tiempo naturaleza procuró echarla delante de sí, por ella ser de suyo impaciente, que no quiere sufrir ningún obstáculo delante de sí, y allí hace toda la repugnancia que puede en hacer huir y aniquilar su contrario hasta que le vea rendido. Bien creo habré dicho algo pues no me faltarán ejemplos para probar mi intento, y así me libraré de calumnia y habré correspondido a la reputación y honor de todos los artífices sin haber motejado a nadie. Ni creo me culparán por haberme alargado tanto, pues no ha sido fuera de4 propósito el haber reprendido en general, sin nombrar a nadie, pues se sabe que hay algunos tan inconsiderados como aquél que quiso hacer una puente de naves que travesase todo el mar. No me muerda ningún zoilo ni maldiciente sátiro, aprenda el que se quisiere aprovechar y el docto alabe mi trabajo y buen celo. Que sea verdad todo lo dicho, traeré ejemplos, ilustrarlo he con la verdad al ojo. ¿Qué [/fol. 401r] se hicieron [de] aquéllos tan importantes y tan nombrados puertos de aquella edad dorada, hechos por los antiguos con tanto artificio, con tanta curiosidad y lindeza? Díganlo las olas del arrebatado piélago, no parecen ya, ni hay memoria de ellos. Acabó el puerto de Claudio, que está cerca de Ostia; junto a Terazina perdió su máquina el puerto de Adriano; y el de Julio Cesar abatió su5 fábrica, que hoy se ve el lugar donde se edificó, pero de él no queda señal alguno en Tarragona. Obras eran aquéllas que parece habían de durar perpetuamente, y que no habían de tener fin, pero la arena y fuerza del agua los ha cegado y cerrado las entradas, y dejado en seco, de tal suerte que se ve el puerto que hizo Julio Cesar, o el lugar donde se hizo, que fue en Tarragona, haber quedado del todo en seco, que hoy es todo jardines lo que servía para seguro y descanso de las naves. ¿Quién hizo esto? El tiempo y fuerza de las aguas que nunca paran de contrastar y combatir lo que delante sí tienen opuesto, sin cesar un punto, hasta que del todo se ven con victoria. Adviertan, pues, los artífices y, con razón, si artificios y fábricas tan excelentes, levantadas por tan sublimados juicios, las vemos postradas, sin quedar de ellas señal, qué harán las que ahora presumimos hacer con tanta temeridad y manifiesta locura. 4

Interlineado: de. 19

Interlineado: el. [560]


Libro Diecinueve

Ahora, pues se ha visto ya de cuánto valor sean estos edificios, y cuánto importe el dejarlos seguros y en acabada perfección, y que sacudan de sí el contrario que perpetuamente les está acechando y acometiendo, razón Ufol. 401v] será que piense el que hace la fábrica, cómo la emprende, el lugar y sitio que toma, los pertrechos y materia que pone, y cómo lleva su obra hasta el cabo, porque la ha de dejar sola y puesta a las injurias del tiempo y tempestad de la mar, que con su continuo movimiento la estarán batiendo y, por ventura, no habrá oficial que sepa reparar el daño recibido. Y piense cada cual que, aunque prudente y cauto y de sí muy confiado, le puede acaecer como al más sabio, por ser el conflicto con elemento tan poderoso que, con sus repentinas y continuas venidas, ha de inquietar y deshacer la obra hecha de sus manos. Que, aunque haya hecho cuanto en sí es posible, todavía habrá de qué culparle. Pero haya hecho él la obra, que esté bien acabada y puesta en su punto, y digan lo que quisieren, que si algo hubiere no será por su culpa, sino por descuido de los moradores o de los señores de la tierra, que no tienen cuidado de reconocer y reparar las fábricas que tanto les importan, porque el artífice ya dio cuenta de su talento, dejando la obra como convenía, que el hacerla perpetua, eso no es del artífice, vayan ellos reparando el edificio y no perdonen a la bolsa, que la materia que los señores dieron al artífice, aquélla puso, ella es perecedera, no eterna, luego acabarse tiene; remiéndenla cada día y así la irán conservando sin jamás verse ruina en ella. Considerando todo esto, vea el oficial si su talento y habilidad es tanta que pueda salir con6 su empresa y, si no, Ufol. 402r] consulte con artífices doctos, sujétese a mejor parecer que el suyo y jamás se fíe de sí solo, que no hará cosa que bien parezca, ni que provechosa sea. Vea también quién manda hacer la obra y en qué lugar, pida cuanto fuere necesario, con libertad, y no reciba cosa con escaseza, sino que la materia sea muy buena, muy perfecta y que sobre, los oficiales sean buenos y entendidos, y no se fíe de ellos, sino que, de continuo, vaya mirando lo que hacen, y asegurando su obra hasta que la deje muy a su contento. Si todo esto hiciere, bien puede emprender cualquier obra, pues con tanta discreción y sagacidad, y tan a paso contado, quiso determinarse a dar principio a su máquina. La más importante llave de una ciudad es un puerto, que le sirve para defenderla de su enemigo y hacerla más [Abastecida de mantenimientos y cosas necesarias a la república, porque a ella no han miedo de venir los mercaderes con naos muy gruesas, cargadas de mucha y diversa mercadería, viendo han de hallar puerto seguro para sus naves. Llamémosle, pues, al puerto, un receptáculo de naves o diversas especies de bajeles, para que allí estén seguras de las muchas borrascas y grandes tempestades que podrían padecer. Sirve también el puerto de gran ornamento a las ciudades. ¡Qué cosa es ver el puerto lleno de diversas maneras de bajeles, cargados de infinitas mercaderías y bastimentos traídos de diversas y longincuas naciones! ¡Qué lindeza, qué contento para los vecinos verse entrar por su patria tanta provisión sin haber enviado por ella, Ufol. 402v] y ver tanta diversidad de naciones que les compren sus mercaderías, sin haber ellos de hacer gastos ni cansarse por los caminos, libres de todo riesgo y peligro! Y, aunque el puerto no sirviese para otra cosa, sino para que los reyes tuviesen lugar acomodado para tener sus armadas recogidas, libres de toda tem6

Interlineado: n. [561]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


TOMO

V

pesiad, bastaría esto solo para entender cuán principal y cuán importante fábrica sea un puerto. (Figura 402) Un puerto hecho en hexágono tiene menos lados que el que tiene ocho lados, y este puerto no tiene tanto abrigo como los que tienen más ángulos, que amparan más las naves de las tempestades. La entrada del puerto es A, donde está firmada la cadena y se estira en la torre C I. La D son troncos de columnas para atar las naves. La F en un llano que va a la redonda del puerto, y la E es un portegado que va delante de aquellos aposentos G, que son para tener mercadurías. La parte H es la casa donde se registran las mercadurías. La entrada del puerto es cerca de tierra. Cuando Ufol. 403r] se hubiere de fundar un puerto, hase hacer que esté muy firme y seguro de todo viento que molestarle pueda. Tenga, para esto, los costados muy altos y firmes, que puedan resistir a toda tempestad. Sea de grande ancharía y llano, para que las naves, que van a entrar en él, tengan su entrada libre y se recojan por la molestia de los tiempos. Todas estas cosas se han de tener delante los ojos siempre, para que vaya bien la obra, y así no habrá más que desear, si ya no fuese un lugar tan apto, hecho por la propia naturaleza, como fue el que tuvo la ciudad de Atenas, la cual tuvo tres puertos hechos por el Sumo y Inmenso Hacedor del Universo. Eran estos puertos tan excelentes, que acontecía muchas veces a los marineros no saber en cuál desembarcarían, sino que todos eran tan buenos, que en cualquier [a] de ellos podían entrar segura[562]

FUNDACION JUANELO ' TURRIANO


Libro Diecinueve

mente. Cosa es evidentísima que hay algunas partidas tan peligrosas, que los vientos son causa que no se pueda navegar, ni por ser ellos tan molestos, de ninguna suerte se puede entrar ni salir del puerto, sino que se ha de esperar algunos días para que segura sea la entrada o salida. Procúrese, pues, siempre, dejar su puerto muy firme y seguro, que por su firmeza y resistencia las naves se vayan a él, y los marineros digan: vamos a aquel puerto que tiene mansos y seguros vientos. Los vientos boreales o septentrionales dicen que son muy cómodos, que después que han cesado los vientos la mar no cesa de fluctuar. Y, cuando la mar es movida del viento llamado Griego, en [/fol. 403v] cesando de soplar, luego cesa la mar de fluctuar. Y los vientos de Mediodía o Australes, aunque dejen de soplar, luego no deja el mar de fluctuar, antes parece que se embravece. Débense, pues, de escoger aquellos lugares y materia que más acomoden las naves, como son los lugares de gran hondura, y que tenga el puerto buena entrada, que no embarace a las naves que van cargadas con grandísimo peso, y tener cuidado de alimpiar el puerto y que no se críen en él algunas hierbas ni otra cosa que cause algún daño, aunque vemos que, muchas veces, las hierbas son causa de algún beneficio, para que las áncoras aferren mejor, aunque es muy a tarde, mas digo que yo querría estuviese el puerto siempre muy limpio y exento de todo embarazo, porque, por la mayor parte, todas estas cosas suelen causar más daño que provecho, así gastando el aire con ruines exhalaciones, como en ser causa que los vasos se gasten estando allí mucho tiempo, como suelen causar las ancas, las ovas, las espadañas y toda otra hierba que nace dentro del agua. Sabemos que es cosa muy cierta, que donde se crían estas hierbas, que son causa que se críen muchos gusanos en las naves, que son muy dañosos queras y lombrices, y esto se hace por causa que se corrompen las aguas por los vapores corruptos de las hierbas, y así el lugar es malsano y muy [/fol. 404r] dañoso, y más si en él entran de lluvias, que sean de los montes, porque traen mucha suciedad y inmundicias con mucha tierra. El puerto ha de tener, cabe sí, alguna fuente o pozos de agua dulce, para proveer los navios de agua. Tenga las entradas y salidas libres y expeditas y derechas, y que sean tales que no se les pueda mudar el suelo, ni hagan variación alguna por causa del cargar de las arenas, ni tenga impedimento alguno. A más de esto, que tenga cerca de sí algún monte que sea muy alto, para que los marineros puedan atinar el puerto. Dentro del puerto se deben hacer su ribera y puente, para cargar y descargar con gran facilidad las mercaderías que vienen por mar. Acostumbraron hacer los antiguos, en sus obras, todo esto. Digo que en diversas maneras, de modo que ha de haber en los puertos, a la redonda, sus gradas, y en las segundas ha de haber unos pedazos de columnas para atar las naves y, por lo mismo, unas muy grandes argollas de hierro para lo mismo. Y tendrá, a la redonda, mucha anchura, para poder pasear y que haya harto lugar para poner las mercadurías, que se cargan y descargan, sin que haya impedimento, y que haya unos portegados a los costados. Ha de haber una iglesia para que los navegantes puedan oír misa y hacer sus devociones, ni tampoco se deben dejar de poner todas aquellas cosas que son necesarias para tener adornado un puerto, en especial de7 troncos, de piedras cenceras, gafas o trabas, para te7

Interlineado: de. [5631


T O M O IV

ner asidas las piedras unas con otras. Débense hacer mu- Ufol. 404v] chos aposentos, y que sean hechos en bóvedas, para poner cada cual sus mercadurías en cubierto. Débense hacer, a las dos entradas, dos torres muy altas y muy fuertes, y una torre muy alta para poner la linterna, para que vean los marineros, de noche, adonde han de aportar, y para poder conocer, con la lumbre de la linterna, qué velas, qué gente viene, si son enemigos, o no. Deben tener, a la entrada del puerto, una cadena muy recia, que impida la entrada al enemigo y que las naves no se vayan sin pagar el derecho que deben. Débense hacer, a los costados de los puertos, otros puertos pequeños para tener vasillos gastados o viejos, y, a la otra parte, para adobarlos y remendar y calafatear las naves y otros bajeles, para que allí mejor se aderecen y no sean embarazo a los otros navios que están dentro del puerto. De modo que los puertos han de tener gran plaza, para que puedan estar muy a su placer los que venden cosas de comer. A más de esto, el puerto ha de tener, en particular, muchas cosas. La primera es que tenga muy buen asiento, lo segundo la forma, tercero la materia, cuarto buena entrada, quinto la seguridad y firmeza, sexto buen lugar para cargar y descargar, séptimo la seguridad de los enemigos, para poderse defender de ellos y guardar sus tierras muy a su salvo de la repentina venida o sobresalto del enemigo. Háganse Ufol. 405r] los puertos de tal modo que tengan las entradas según los vientos que soplan en aquellas partes, han de tener los puertos sus defensas para que los vientos no le sean molestos. La forma de los puertos ha de ser sobre línea esférica, como será hacer un pentágono, que es de cinco lados y de seis, de ocho y diez y de doce, y de más, según el lugar y la prisa que dan los vientos, por causa de los asientos o por razón de los vientos y los montes que los rodean. Y la mejor regla que se puede dar, es que se procure no sea molestado el puerto de los vientos, que se cubra bien de la molestia que le pueden causar. Y si en todo lugar fuesen los vientos unos, y unos mismos los montes, y unas mismas peñas, y aunque hubiese un mismo movimiento de mar, podríamos dar una regla general, mas conviene, en cada parte usar, nuevo modo de artificio, como de la máquina de las paredes, y en las entradas y salidas, por causa que en una parte reinan unos vientos más que en otras, y en otra tierra reina otro viento contrario al otro, así como es la diferencia de las regiones. Aunque sea un mismo viento, en una parte reina más que en otras, y causa, a veces, diferentes efectos, según son las regiones del mundo. Y lo mismo es de los mares, que en una parte reinan más los vientos que en otra, y en una parte son más benignos que en otra. Así que me ha parecido que no era inconveniente poner en demostración algunas figuras de puertos, como se verán aquí dibujadas, por causa que se ve puerto que tenga más de doce ángulos, de aquí abajo hay muchos más, de este número arriba. Para mi tengo que Ufol. 405v] no hay puerto que se haya hecho a más de doce ángulos, o dos más, y, ya que los haya, que creo los habrá muy pocos, porque cuanto más ángulos hubiere, tanto mayor dificultad habrá en acomodar, máxime en cosas grandes, acomodar los pocos, y por esta razón se ven tan pocos, como tengo dicho, que los más son de seis ángulos, o de ocho. No hay que dudar que de infinitos ángulos se pueden hacer, con mayor facilidad y con8 menos trabajo se pueden (Figura 403) hacer redondos, que no con tantos ángulos. Y para poder valerse, conviene que va[;y¿z]mos 19

Interlineado:

el. [564]


Libro Diecinueve Figura

403.

dando modo y orden de cada una de las figuras arriba hechas, y cómo se deben poner hacia la mar. Y sólo quiero enseñar la diferencia [/fol. 406r] que hay de una figura, y su modo, a otra, y cómo en un lugar tiene más o menos fuerza que en otro, y como realmente se deben asentar, porque esto es lo que importa para la firme máquina de un puerto. Tratemos ahora de cada una de las susodichas figuras. El pentágono es una figura redonda, es de menos ángulos que ninguna de cuantas hemos enseñado, aunque hay otras dos figuras, las cuales tienen menos ángulos, que [son] el triángulo y cuadrado. Y el triángulo tiene menos ángulos que cuantas figuras hay en geometría, y así de menos capacidad que todas, por lo cual jamás aprovechó para hacer ningún puerto. Y, por lo mismo, el cuadrado, el cual tiene un ángulo más que el triángulo. Es también figura de poca capacidad, por causa de los ángulos rectos, y por esto no sirve para hacer ninguna forma, que tiene un ángulo más que el triángulo y menos que el pentágono, de modo que esta figura no se va acercando al redondo, como hacen las demás figuras de aquí arriba. No niego yo que no se puede hacer triángulo [que no] sirva a ningún puerto, mas todo 9 se iría 10 en los ángulos, el patio y, si acaso se hiciese, ella no parecería 9 10

Tachado: según. Interlineado: iría.

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


TOMO

V

bien, y porque es figura de poca cabida, ni se han hecho ni se harán figuras de puerto, por causa que un triángulo no es capaz a más de la mitad del cuadrado perfecto, pues es tan poca su capacidad, [//o/. 406v] no hay para qué detenernos en ello. Pues el cuadro, el cual es figura muy perfecta, y más que el pentágono, y es de muy menos cabida en sí que las demás figuras, las cuales cuanto más se van acercando a la figura circular, tanto más se hacen perfectas, y, cuanto más sus lados se van llegando a una igualdad, sus líneas al centro, las de estas figuras, tanto más se perfeccionan los ángulos y las basas. Cuanto más las líneas, que del punto se sacan, y cuanto más iguales serán ellas, tanto más perfectas serán las figuras o formas que de esta igualdad participarán de la perfección del redondo, tanto más perfectas serán. De modo que esta materia está bien averiguada y que no hay necesidad de gastar más palabras en esta materia. (Figura 404) Figura

404.

1 De modo que pongo aquí estas cuatro figuras, las cuales son para la demostración de lo que en la materia de las figuras se ha tratado, y de su capacidad, y de la diferencia que hay entre ellas, de suerte que estas figuras son iguales en la circunferencia de los ángulos, de modo que A B C D E F, todas estas líneas proceden Ufol. 407r] del punto G, que es la M, y es el hexágono es N, y sus ángulos son los mismos que la M, mas vese que todas las líneas proceden del punto G, y lo mismo el cuadro D, que sus ángulos es G H I K, y las líneas que proceden del punto G, de modo que la línea que procede de K, en G, ella es igual con las demás líneas del redondo M. Y lo mismo el hexágono N, que las mismas líneas y lo mismo del cuadro P y del triángulo O, todas las líneas son iguales desde este punto G hasta el lado 11 hexágono T, y lo mismo en el cuadro S, que procede del punto G a la basa S, y lo mismo es del triángulo O, y del punto G hasta la L, y de aquí se averigua muy claro, que es muy mayor la línea T, que no es la línea S, y mayor la S, que la L, y de aquí se averigua la capacidad de cada una de estas figuras. Pues volvamos al propósito empezado, digo que el pentágono es la primera figura que se va acomodando más al redondo que ninguna de las otras dos, como hemos dicho del triángulo y del cuadrángulo o cubo, pues para formar o edificar un puerto sobre esta figura, conviene que se advierta que se ponga uno de los ángulos hacia las olas del pentágono, y que vaya puesto hacia las olas del mar, como va aquí figurado. (Figura 405) 17

Interlineado:bienemplomadasysi.

[566]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


Libro Diecinueve

Yo no señalo la entrada del puerto, por causa que conviene tener noticia de los vientos para poder Vfol. 407v] señalar la entrada, no hablo del saber cuántos vientos hay, ni qué nombres tienen particularmente, mas hablo de los vientos que son dañosos para las entradas de los puertos, porque en cada parte y región tienen sus vientos particulares, los cuales tienen muy más fuerza en aquella parte que en otras, y por esta razón conviene tener grande cuenta en hacer las entradas de los puertos, por causa de la frecuentación de los vientos que reinan en aquellas provincias. Y la causa del poner el ángulo del pentágono F hacia las olas de la mar, es por causa de la fuerza que hace el ángulo F contra las olas, el cual ángulo G hiende las olas que le vienen a herir de tal modo que ellas le van corriendo grande trecho por lo largo de los dos costados H I, sin poder herir, de derecho en derecho, de ninguna de los dos basas, mas tómalas oblicuamente, de modo que no les puede herir de lleno en ningún modo. A más de esto, los otros dos costados, que son H y K I y L, los cuales no son punto molestados de las olas, por causa del irse retirando antes en esos dos lugares, que da la agua con mayor quietud, y ahí va bajando las arenas que lleva ordinariamente, y los otros dos lados, que son G H y G I, la mar no les daña su cimiento, por causa de ir rompiéndose la olas, en sí mismas, sin casi herir en los dos lados, como se ha dicho. La figura A es la misma forma del pentágono, mas es puesta diferentemente de las otras, hacia las olas de la mar, de modo que tiene puesto una basa hacia las olas, que es B C, las cuales olas la vienen a herir, de lleno en lleno, así que no hay cosa [/fol. 408r] que los ampare ni resista a las furiosas olas, por causa del continuo movimiento que hacen las olas en el mover las arenas del suelo, y de aquí 12 se ve la diferencia que hay en plantar una forma, más de un modo que otro. Es verdad que los dos costados B D, C E, éstos, son muy poco maltratados de las olas por herir en ellos oblicuamente, de modo que las olas que vienen a dar en estas dos basas, corren hasta el cabo sin ir revolviendo acá ni allá, y las otras olas, que vienen en pos de ellas, se van a romper con las olas que corren a lo largo de la basa B D, C E, y así no reciben daño alguno, y lo mismo de esta diferencia que hay del ángulo G a la basa B C, cuanta es la diferencia que hay en estas dos distinciones D G, B C. Es verdad que el ángulo G es el que mayor detrimento recibe, que ninguna otra parte de estas dos figuras. Y en ese lugar es 12

Repetido: aquí. [567]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


TOMO V

mucho más gruesa, por causa del ángulo obtuso, que se vienen a juntar las dos paredes G H, G I, que en aquella parte tiene muchísima fuerza, por causa de las dos paredes, que sirven como de dos rebotantes al ángulo, lo que no pueden hacer en la figura A, porque D B no pueden ayudar a más del ángulo B, y lo mismo hace C E, que no ayudan a más del ángulo C, mas toda la distancia que hay de B C, queda sin ningún amparo ni cosa que le ayude en algo. El sexágono es la segunda figura o forma que se saca del redondo, la cual es de seis lados. Conviene acomodar esta figura o forma en tal modo, como conviene poner, para hacer un puerto, con [//o/. 408v] tal arte y ingenio que las impetuosas olas no le puedan hacer daño en cuanto fuere de parte de la forma. Y porque estas formas es necesario ponerlas con artificio, y no ponerlas acaso, que la tal tendrá mas fuerza puesta en una manera que en otra, dado que es una misma forma, de una misma capacidad, y de una misma calidad de materia, y de una misma forma de cuerpo o gordaria, las paredes, y con unos mismos ángulos, no por eso tendrá más fuerza y valor, porque habrá siempre mucha diferencia puesta en un modo, más que en otro, como he dicho y demostrado en el pentágono. De modo que con ser la figura de una misma cantidad, y de una misma calidad, y de una misma materia, habrá grandísima diferencia entre ellas, en el situarlas y porque la misma forma lo ensena, yo no me iré desvaneciendo en probarlo con razones, pues con la demostración se verá, que son A y B. (Figura 406) La figura A tiene su B, que es su ángulo hacia la mar, el cual ángulo es el que recibe los encuentros de las olas, en tal modo que les vienen a herir, y el costado C B y B D, que Ufol. 409r] es el otro costado, los cuales dos costados les hiere la agua o las olas, en tal modo que las olas que vienen a tierra no hieren igualmente en éstos, por causa que les toma oblicuamente, y, de este modo, no les puede dar mucha molestia las olas. Que en los otros dos costados, que es C E, D E, como van derechos hacia las olas, no les puede hacer ningún daño en ellos, como la figura lo enseña. La forma B, la cual es en asiento diferente del hexágono A, el que tiene el ángulo hacia la mar, que es B, y el sexágono B, que tiene su basa o costado hacia la mar, el cual es G H, por donde recibe mucha molestia y combate de las olas que vienen hacia tierra, que le hieren las unas en pos de las otras, de modo que no tiene, este costado, ninguna defensa, ahora sea del artificio, como de la materia, como de la forma, ni menos por causa del asiento o lugar, de modo que hay algunas cosas, que ellas son fuertes por razón de la forma, o por causa de la materia, o por causa del asiento, de modo que Figura

406.

[568]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


Libro Diecinueve

sólo a esta forma le podría favorecer la materia y no ninguna cosa, pues materia por materia siempre será de más valor la figura A, que no es la B, y de aquí se puede tomar argumento en el asentar estas figuras. Los dos lados de la forma B, que es H K y G I, estos no reciben mucho trabajo por causa de ser heridos oblicuamente de las olas de la mar, y desde la K a la M, y desde la I a la L, allí no recibe ningún detrimento, las tales paredes, por ser ellas escondidas de la mar, digo de las olas, de modo que esta figura B recibe trabajo en tres costados, y la figura A recibe sólo en dos y en tres ángulos, y la figura B recibe trabajo en cua-

Ufol. 409v] La misma diferencia que hay en el pentágono y sexágono, hay en el heptágono, o en la figura de siete lados. Es verdad que la misma diferencia, mas en unas figuras, o más o menos, por no ir los lados tan oblicuos, mas, al fin, como la figura haga ángulos obtusos y no acutos, no será mucha la traviesa, no entiendan de la P a la Q, ni de la A a la B, ni del pentágono, mas esta diferencia es sólo en las figuras que tienen su ángulo que atiende a las olas, que en éstas es muy poca la traviesa que hay de la una a la otra, y lo mismo se ha de entender de todas las demás figuras que se pueden hacer, así de los ochavos, y de la de diez, y de doce lados, que las mismas diferencias habrá, en cuál más o menos, según los muchos o pocos ángulos habrá en la figura, y cuantos más ángulos habrá, en tantas más partes será molestada la figura que tendrá el ángulo a la mar, cuánto más la que no lo tuviera, como es la figura Q. Pues que hemos dado las razones y causas porque tiene muy más fuerza una forma que otra, y en esta materia está bien averiguado, y muy manifiestas las causas de ello, por las razones ya dichas. Pues se manifieste la verdad de lo que tratamos, en especial en esta materia de agua, y no de toda agua, mas sólo del agua de la mar, la cual tiene muy mayor fuerza que ninguna otra agua, y esto es causa los vientos, que le hacen hacer aquel continuo movimiento, que le es causado de los vientos que, ordinariamente, soplan en las aguas de la mar, y como esta agua esté en continuo movimiento, pues el primo ochavo A, el cual tiene su basa hacia la mar, y la cual Ufol. 410r] basa es, ordinariamente, combatida de las olas de la mar, y las otras dos basas, que es B D, C E, éstas están más puestas para poder resistir (Figura 408) a la mar, que no para desviarle de sí, y esta diferencia que hay es en esta manera, que estando en otra postura, como es en el segundo ochavo, que es L M, tiene su ángulo hacia la mar, por donde el herir de la mar en ellos, el cual desvía las ferocísimas olas de sí, y lo mismo hace L M, y lo mismo N O. De modo que estas cuatro basas van desviando el agua de las olas de la mar, y la agua de [569]


TOMO

Figura 408.

T,

A

V

c

E

z

©

5 G

T

H

i

la mar va abrazando y fortificando el edificio, o máquina, en sí, porque le va apretando, en sí, de modo que le va corroborando, en tal manera que le fortifica en sí mismo, si así lo podemos decir. Y esto no viene de parte de la mar, sino de parte de la postura de la forma de dentro, y hace, al en contrario, al primero, que con el herir en las aguas le van empujando de tal manera, que le hace fuerza para romperle a fuerza, cuánto más que le hiere la mar, de lleno en lleno, de modo que le hace mayor resistencia en éste, que no hace en el segundo. Y al segundo, conviene que esté la mitad dentro de tierra, que es la basa V X, y sus ángulos N P y O Q, éste firma en tierra, hasta la mitad dentro de tierra, hasta la mitad de las basas Z, más por causa de13 su14 [/fol. 410v]15 postura no [/fol. 41 Ir]16 tiene fuerza en sí, por causa de las bravas y furiosas olas de la mar, las cuales son causa de poderle romper hacia afuera, a las dos partes de Z D, porque están dentro de tierra todo lo que es de la Z abajo, y lo mismo de la D, porque están todos estos lados dentro de la tierra, los cuales no pueden ser desbaratados en ningún modo, por causa que la agua, que está dentro de ellos, es corno cosa muerta, y aunque tenga algún movimiento no puede ser parte para causarle fuerza, y lo uno es por tener corto el trecho del movimiento, y lo otro son causa las paredes, que defienden mucho los aires o vientos, que no tengan tanto furor, que puedan mover las aguas con tanta ímpetu, como harían no hallando en qué topar. De modo que todo puerto se ha de hacer, parte en mar, y parte en tierra. En este modo tendrá muy mayor seguridad y firmeza de la que de lo que haría si todo fuera fundado dentro de mar, porque será más dificultoso de hacer y habría menos seguridad, por causa de los muchos inconvenientes que en ello pueden suceder, porque primero [no] se liga tan bien dentro del agua, la obra, como se haría comenzando dentro de tierra, porque [/fol. 411v] dentro la mar no hay reparo alguno, como lo hay en tierra firme, donde hay mucho Tachado: esa. Interlineado: su. 15 Este folio está en blanco. En su parte final hay una flecha con la frase de su postura, no, que remite a otra del folio 41 Ir. 16 Tachado: que es el otro costado los cuales dos costados los hiere la agua o las olas en tal modo que las olas que vienen a tierra no hieren igualmente en estos por causa que les toma oblicuamente y de ese modo no les puede dar mucha molestia las olas que en los otros dos costados que es C E, D E como van derechos hacia las olas no les puede hacer ningún daño en ellos como la figura lo enseña. Este texto tachado es igual al del comienzo del folio 409r. Al finalizar lleva una flecha a la que nos remitía la del folio 410v. 13

14

[570]


Libro Diecinueve

mejor aparejo. Débesele añadir, a la parte de la mar, (Figura 409) aquélla que va señalada A, con una muy alta torre, que descubra mucho mar. El puerto es M, el cual es de ancho seiscientos pasos. El paseador es G. Las dos torres de la cadena, F F. Los magacines es H, la I es la casa de la aduana, y el portegado es K. A muchos les agradan las entradas cerca de tierra, pero, a mi opinión, no están bien, por causa del poco fondo cerca la tierra. La forma como ha de ir el fundamento hecho, dentro de tierra y encima de la tierra, dentro del agua y encima del agua, es la que Ufol. 412r] se sigue. De modo que la A es un antepecho, que es, de alto, siete palmos. La B es un llano, para pasear, de doce palmos, y diez y seis en ancho. La C es unas gradas, la D (Figura 410) es otro llano de cinco palmos, la E es la pared que desciende a la agua, la F son unas piedras para atar naves, la G unas anillas para lo mismo, la H es la barbacana, y esto es lo menos que se puede hacer de hondura, y cuanto más hondo se dará al fundamento, tanto mejor y más seguro será. La segunda figura es, en algo, semejante a la figura de arriba, aunque en muchas cosas \_se] diferencia. Donde es un antepecho, que mira hacia la mar, es siete palmos de ancho la A, y de alto otro tanto. La B es una grada, que es alta dos palmos, y dos de ancho. La C es un cami- Ufol. 412v] no de veinte palmos de ancho. La D son unas cuatro gradas, que son de alto seis palmos, y otros tantos de ancho. La E es un paseador de seis palmos de ancho, la F cinco gradas, que son de ancho ocho palmos. La H es la pared con las aldabas, que son G. La I la barbacana o alambor. La K y la L son dos bóvedas, las cuales han de ir llenas [571]


TOMO

Figura

V

410.

$ uj.Cn BeírrUu&LJ

-Jun<6»nvin*>

de tierra, a causa de menos gasto y está fuerte, y aun una figura muy buena hace la M, que es el principio de la barbacana o alambor. La N es un pilastrón de la bóveda, y el principio de la pared dentro del muelle o puerto. La cantidad se hallará por los números, que van de cinco en cinco, y de aquí se habrá toda medida de esta máquina. (Figura 411) La tercera figura es harto diferente de las otras de arriba. La A es un antepecho, redondo en la parte de arriba. La B es un llano, la C son diez gradas, la Figura

411.

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


Libro Diecinueve

D es un llano que corre a la redonda y, de trecho a trecho, bajan unas escalas, y hay las cenceras. La E es la pared [/fol. 413r] del puerto, hasta la K. La bóveda F es llena de tierra, la barbacana es G, en la parte de arriba, y K, y aquella vuelta convexa, que es I, donde las olas van a herir. El ámbito o anchura de un puerto ha de ser muy grande y espacioso, y que tenga mucho fondo, para que los vasos de carga puedan entrar y salir libremente. Hase de tener mucha cuenta con la frecuentación de los vecinos y con el sujeto del lugar y la disposición de aquel, así que, según el lugar, así se han de hacer los puertos, unos más grandes que otros. Los puertos son en (Figura 412) tres maneras, unos se llaman muelle, otros se llaman mandrachos, aunque ellos son diferentes en hechura, porque los muelles se cavan del todo dentro de tierra, junto a la mar, [/fol. 413v] los mandrachos no es cosa cerrada como los muelles, mas de sólo una pared larga que hace un amparo a los vasillos que aportan allí. Estos edificios conviene que tengan, cerca de sí, alguna fuente o río para poder tomar agua dulce. De modo que los muelles no son tan grandes como los puertos, porque siempre es menor la cabida de ellos, y cávanse cerca de la orilla, donde hay algún buen fondo y que no haya peñas en las entradas. Los muelles se han de cavar tan hondos que tengan 20 o 25 pies de hondura, y que cualquier vasillo pueda entrar. Y, después de cavados, conviene hacer, a la redonda, sus paredes de piedra muy bien hechas y tener cuenta de poner aldabas por las paredes muy bien hechas, de hierro, o sortijas o argollas, las cuales conviene que sean muy gruesas y grandes, de tal modo que ellas sean bastantes a tener cualquier vasillo. De modo que también será necesario poner unas piedras muy gruesas, puestas de punta a modo de columnas, las cuales piedras han de estar muy bien asentadas dentro de las paredes, y estas piedras, tanto para muelle como para puerto, han de ser muy Figura

412.

[573]

FUNDACION JUANELO TURRIANO


TOMO V

grandes y gruesas, bien asentadas y asidas, las unas con las otras, con sus presas de hierros o gafas bien emplomadas, y si17 serán de bronzo o de metal, será mucho mejor. La forma del muelle o puerto, aquí la señalaremos por mayor inteligencia. De modo que señalaremos el perfil de la parte de afuera Ufol. 414r] y lo de dentro, a causa que sea más entendida la materia. Esta máquina, que se sigue, parecerá a muchos que es cosa disforme de ancha, mas a mi me parece que conviene que sea muy corpulenta, y con mucha firmeza y seguridad. De modo que el antepecho A, con el alambor, y aquel llano muy espacioso, que es B. La C es donde se atan las naos, la D es tres gradas, la G es el antepecho o pared, y donde hay las aldabas, es E. La escalera F entra dentro del puerto, (Figura 413) la L es el principio de la vuelta M, la cual vuelta, en ningún modo puede romper, por causa de los dos redondos, o parte de redondos, que el uno es convexo y el otro globoso, de suerte que las olas, aunque hieran, van resbalando. Las dos bóvedas K H es para ahorrar de materia, y que quede muy más segura esta máquina. Y aquel [//o/. 414v] arco I, que va, es también vacío de materia de cal. Estas bóvedas han de ir llenas de tierra y, a más de esto, si ella va maceada, a modo de tapias, tanto servirá, como de mampostería, y quedará el edificio muy seguro, y lo mismo será en la I, y así se edificará muy firme y seguro y será cosa muy durable, cuarto de redondo, el cual va juntando las olas y la escala M y N, que descienden abajo, a los bateles, y para el desembarcar, que es mas cómodo para el cargar y descargar de las naves. (Figura 414) Por variar las cosas se hace más capaz el ingenio, y cuanto más una cosa se escudriña o investiga, tanto más trabaja de sutilizarse el juicio de aquel que la mira, pues sea persona que profesa tal ejercicio, es cierto grandísimo contenta17

Interlineado: bien emplomadas

y si.

[574]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


Libro Diecinueve

miento del ánimo ver diversas formas para un mismo efecto. De modo que alguno me podría [//o/. 415r\ demandar qué es la causa que yo he hecho aquellos arcos en la corona lisis, que así la llama Vitrubio Polion en su obra, de modo que es E, la A B son unos pilastrones, los cuales sustentan toda aquella pared, y en esta misma materia he dicho que es necesario, y que las olas no toquen en ninguna cosa que le haga resistencia, y también lo vuelvo ahora a afirmar, y es cosa muy averiguada, que con más facilidad se quebrarán las olas en aquellos costados de aquellos pilastrones A, porque ellas han de acabar ahí su furor y han de volver caer abajo y han de romper las olas que le vienen siguiendo. Todo lo que me podría argüir es en G, el cual lugar está muy ajeno de las olas, y donde es la B es muy más seguro, por causa que no hieren las olas tanto en aquel lugar, por razón de topar primero en el pilastrón A, antes que en B. El perfil de la geografía de esta planta es el que se sigue junto con la senografía. Donde va la B ha de haber unas bóvedas, las cuales van al contrario de todas las demás que se han hecho en esta materia, éstas van en la manera que van señaladas en la geografía, que es la planta. Y estas bóvedas han de ir llenas de tierra, como se ha dicho en todas, la cual conviene que sea muy bien tapiada así como se va poniendo cada suelo. Verse, ha, la figura, en la página siguiente. La planta que se sigue, después de ésta, enseñará la diferencia que hay en las bóvedas o arcos, los cuales van anchos, a la una parte, y estrechos a la otra. Y las bóvedas C han de ir llenas de tierra, Ufol. 4Uv] y la B es pilastrones que van entremedio de la una bóveda a la otra, las escalas E hacia dentro el puerto. La figura de esta planta se hará en la otra página. (Figura 415) Hay otra planta que es de la sesena figura, la cual planta va, a cada ochavo, va en redondo. Y esta invención de muralla para un puerto me parece cosa fortísima, y muy perpetua, y que tiene muy gran valor y resistencia, por ir cada haz de esta máquina en redondo, de modo, que en aquellos ángulos, de los cuales del redondo se Ufol. 416r] vienen a romper las olas, las unas con las otras, de modo que no recibe ningún daño, excepto en S, que se vienen a romper unas [575]

FUNDACION JUANELO TURRIANO


TOMO V

olas con otras, de que en esa parte sola recibe daño. La M es alambor del redondo, la N es un llano que hace arriba, antes del antepecho, que, a quien quisiere usar de una muy grande curiosidad, se les podría hacer unos antepechos con unas columnas para pasear, y apartado de todo embargo del comercio del puerto, gozando de la vista del mar. La O es el antepecho que corre a la redonda, la P es una calle, la Q unas gradas que corren a la redonda del todo, la R unas escalas redondas, con un rellano, grande para embarcar y desembarcar, así mercaduría como otras cosas de esta calidad. (Figura 416) En otro lugar se ha tratado de las formas y figuras de los puertos. Cierto, conviene tener un juicio muy claro y sólido, y un entendimiento muy agudo, y un ánimo muy varonil, el hombre que em- Ufol. 416v] prende hacer una semejante obra, porque no es dado a todos hombres hacer tales obras. Conviene que ese tal, que tenga muy grande experiencia de diversas cosas. Y que haya visto diversas obras en diversas partes, las cuales sean de semejante calidad, y haber especulado en ellas, el artificio secreto y utilidad, y también, el daño, de dónde le procede. Y conviene que entienda la fuerza de las líneas, y su efecto, y la causa de dónde les procede su valor, y dónde consiste la fuerza, dónde nacen las flaquezas, en qué parte está la seguridad y perpetuidad (Figura 417) de la obra. Digo, en cuanto a la materia y forma y asiento, como tengo 18 este tal, todo esto. Ufol. 417r] Digo que no tan sólo es buen arquitecto, mas muy buen matemático y excelente filósofo. Así que digo, que semejantes edificios no se deben 18

Hay un texto tachado que es ilegible. [576]

FUNDACION JUANELO TURRIANO


Libro Diecinueve

[577]


T O M O IV

han cerrado las entradas, en tal modo que se han habido de dejar por causa de la mucha arena que han cargado, que los ha dejado en seco, y tan cegados de arena, que en ningún modo es posible valerse de ellos, y caso que se quisiese tomar el trabajo, y hacer el gasto mucho más costaría, y, a más de esto, de muy poco tiempo estarían en lo mismo, de modo, por causa que el un día iría cargando más que el19 otro, y así le habrían de desamparar del todo, necesariamente, por causa de los peligros de los vasillos. De modo que siempre que se hubiere de edificar, conviene, no siendo constreñido, haberlo de fundar en lugar particular, que pudiendo escoger el lugar y no teniendo respecto a otra cosa, que es muy mejor hacer la elección de un lugar que esté entre montes, como muchas veces se halla, que Ufol. 417 v] con ayudarle muy poco se halla casi hecho de la naturaleza del mismo lugar. Que hallándose un seno dentro de unos montes, el cual seno es de la mar hecho, los cuales montes le tienen, a este lugar, como abrazado, y recogido, y amparado, para haberle de defender de los muy furiosos vientos, de modo que los montes le tienen a este lugar como cosa que desean conservar de los vientos, no le toquen, y dejado aparte el lugar, el ser muy seguro y fuerte, por razón de las peñas de los tales montes, del cómodo de hallar casi hecha una atalaya para ver quién viene o quién va, y para, que los marineros puedan encaminar su nave, desde el medio de la mar para aquel lugar señalado, dejo del menor gasto que se hará en hallar un semejante lugar como éste, que no será en lugar que no participe de este modo de asiento y lugar, porque mucho más, sin comparación, se podrá hacer en un semejante lugar, con muy menos gasto, con tal que el dicho lugar sea tal cual le vamos pintando. Y que tenga gran capacidad, y que en sí tenga mucha firmeza, y que no vaya amenazando ruina por causa de las peñas, y que tenga buena entrada, en sí, por tierra, como por mar y que estas entradas sean seguras, y que ello sea cómodo al llevar, como al traer, las mercadurías, así las que se traen por mar, como las que se traen por tierra. Y que haya lugar y asiento para poder morar, y que tenga aguas Ufol. 418r] dulces, y que el lugar se asegure en sí, y que este tal lugar no sea ajeno ni muy apartado de poblaciones, para ser proveído de las cosas necesarias para los que aportan, en especial de las cosas de comida. De modo que ya he dicho que un tal puerto será muy mejor que no el que es hecho a manos de hombres, en especial en playa o en llano, porque, ordinariamente, estos tales lugares tienen poco hondo, y son muy trabajosos en el haberlos de fundar. Digo, siempre que se pueda acomodar que tenga algún monte que le haga espaldas, que será muy mejor que no cuando estuviere exento, y desamparado de cosa que no detenga los vientos que de ordinario le dan molestia, y lo mismo hace a las naos y otro género de vasillos, que dentro de los puertos se hallan siempre, son molestados, en grande modo, de los vientos. El modo cómo se ha de hacer un puerto, en otro lugar se ha tratado, conforme a las más opiniones de los que tal arte profesan. Y este ejercicio era antiguamente de los arquitectos, y hoy día de los que el vulgo llama ingenieros, y por mejor decir, de los que se hacen llamar ingenieros. Y estos han tomado este ejercicio pretendiendo que las cosas de la guerra y las fábricas de agua son una misma cosa, de lo cual veo ir engañados a muchos, y aun engañan a muchos, en especial a los príncipes, que tales edificios mandan hacer a soldados, o a canteros, o a piedra piqueros, a los unos porque son hombres de guerra y pretenden 19

Interlineado: el. [578]


Libro Diecinueve

que en las cosas Ufol. 418v] de la guerra y las fábricas de agua son una misma cosa, y que en ellas consiste la arquitectura. Antes digo que es un abuso muy grande, y un error muy manifiesto, y digo que el que quisiere ser buen ingeniero, conviene que sea arquitecto, y entienda arquitectura y geometría, para saber hacer muy bien las cosas de la guerra, así que ha de saber trazar manualmente, él mismo, porque el que no sabe trazas es imposible pueda bien entenderlo, ni tampoco engañe a nadie, que aquel que sabe dibujar, que sabe trazar, porque es un error muy notable éste, aunque hay muy pocos que entiendan esta materia, porque el que traza no entiende la materia, y el que manda trazar no entiende la traza, porque si el que traza entendiese la materia, entendería la causa de donde nace la materia, más sólo traza el que entiende lo que le es mandado, y de aquí viene nacer tantos errores en las plantas, o trazas, que hacen hacer a otros, por donde, después se ven los errores que han nacido, echan la culpa al que trabaja y que la lleva, o al que trazó, que no le entendió, y que jamás pudo acabar eso que falta y que se le mandó cien veces, y de aquí toman ocasión de defender su ignorancia con un escudo de malicia, para ampararse de los errores que ha cometido en la obra que ha mandado hacer, de modo que siempre se va defendiendo con un muy grande escudo de ignorancia, echando siempre la falta a otros, y descargándose, así, siempre de sus faltas, y cargándolas a quien nunca [/fol. 419r] pensó en tal. De modo que toda la ciencia de estos ingenieros es, toda su ciencia, sólo parlar muy largo y blasonar mucho de las faltas que otros han hecho, y las suyas cóbrenlas con ropas de otros. Acaece otras veces que es dado este cargo a algún cantero, pretendiendo que es hombre que sabe labrar unas piedras y hacer una pared llana, que no hay necesidad de no saber más, pues sabe labrar, muy maravillosamente, de manipostería y de sillería y, a más de esto, que sabe labrar una cornisa con un papo de paloma, aquí se encerró toda la arquitectura, y aun hay mucho más que lo dicho, que más primor tiene que sabe hacer una capilla con un crucero de quince llaves, aquí se encierra todo y para acreditar unos tales, no es necesario sepan más de sólo parlar, porque eso abasta, que hizo tal obra, que hizo una iglesia mal concertada, he aquí toda la arquitectura, he aquí el mejor de todos cuantos hay en España, de modo que mejor dijera veis aquí toda la arquitectura hecha un epílogo y puesta en un mazo muy grueso, y de aquí viene que se juntan la alabanza y la ignorancia en uno, de modo que el barbarismo que hay aún en España, en esto de la alabanza, y esto digo como testigo de vista, y esto no lo hablo de haberlo oído a otras personas, sino yo mismo haberme hallado, infinitas veces, en ello, que juro a ley de bueno, que yo tomaba asco de oír hablar herejías y blasfemias en arquitectura, y notar errores muy notables en este materia. De modo, que digo, que nadie no crea de ligero ni con tanta facilidad, que yo he visto hom- Ufol. 419v] bre que no sabía hacer una tapia y quería hablar de arquitectura, y el triste no supiera hacer una línea recta, ni tirarla. De modo que, cuando un príncipe quiere encomendar unas cosas arduas y de muy gran importancia, debía congregar infinitos arquitectos y, él mismo, ver tratar el modus faciendi, que de aquí vendría a sacar en limpio la verdad, y de aquí entendería dónde cabe la habilidad y ingenio, y no confiar de la información de un caballero que juró a Dios que había oído alabar persona, que en verdad no era buena para aprendiz, toda su buena habilidad. Y no me espanto que una carta de favor podrá engañar al caballero, y el caballero al príncipe, o al rey, y esto es con daño de su honra, y del mismo rey y aun de sus reinos, como [579]


TOMO

V

yo he visto en cosas de fuerzas, las más malas y más mal entendidas y peor ordenadas. Cierto que he visto muchos baluartes en diversas partes, que es verdad que eran como si fueran de lodo, y hiciera yo un baluarte de lodo mejor que ellos, con otro artificio y máquina. De modo que nadie se engañe que el que no fuere buen arquitecto, no puede, en ninguna manera, ser buen ingeniero, y si lo fuere en una, no lo será en diversas cosas, y si alguno sabe algo es de haber tratado con arquitectos, y esto no puedo tolerar, y si un artífice alabare alguno de tal profesión, o no es creído, o no es escuchado. De modo que todo lo veo al revés, ni he hallado en Vegerzio 20 , De Re Militan, cosas de arquitectura y, si las había, eran tomadas de arquitectos, y aunque [/fol. 420r] las cosas de arquitectura se hallen escritas en cosas de milicia, no por eso son ellas hechas por hombres de milicia, de modo que las cosas de la milicia primero las fabrican los artífices, antes que las ejercite el soldado, ni el caballero, ni el artillero. De modo que si el artífice no las hiciere, el milite no se serviría de ellas, el milite, y porque el artífice sabe muy bien los efectos que ha de hacer el instrumento o máquina, muy mejor que no hace quien de ello se sirve. De modo que, volviendo a la materia, hoy día es más creída la mentira del caballero que la pura verdad del artífice, y sea creída una mentira afirmada por verdad y la acepten por tal, y esto dígolo como testigo de vista, haber oído decir infinitas veces tales cosas, que a ley de bueno, que merecía, el que alababa el caballero, no ser buen mozo de un mediano arquitecto 21 . Y esto lo causa querer hacer favor con perjuicio de otros, de modo que cuatro renglones de favor valen más que toda la ciencia de otros, así que lo encarecen usque ad tertium coelum, y por la misma razón hacen el oficio de buen amigo, de modo que cecus cecum ducit et amhoJnfgveam cadent. Pues cuando se quieran hacer cosas semejantes, se debe hacer muy gran pesquisa, en todo un reino, de las personas que hay en él, o en otros reinos, y traerlos para tales efectos. Veo que un caballero, que tiene un caballo malo, envía por tres o cuatro albéitares para un caballo de cien ducados, y para una cosa que costará treinta mil, la confían de un tal que aquí arriba lo he ido pintando, el cual jamás se vio en puerto, cuánto más entender el orden de ello. Creo que algunos me entende- [/fol. 420v] rán y tendrán por malicioso, por decir la verdad, a Dios pongo por testigo si en esto miento. Cierto que yo he pasado algún tanto los límites en este lugar, más de lo que debía. De modo que, volviendo a la materia, aunque yo he tratado en diversos lugares del modo de hacer los puertos, en diversas formas, y, junto con eso, haber enseñado, con razones y figuras, cómo una forma está mejor en una postura, que en otra de la misma forma o planta, sin le quitar ni añadir, y en el modo del fortificar de las murallas, o paredes de los puertos, pareciéndome que no era inconveniente volver a replicar lo dicho, de la misma materia, por diferente orden, digo que todas las formas y figuras que para un puerto se pueden hacer, las cuales no son más de seis, hasta siete, las cuales son las que siguen. Por: Vegecio. En el original, en el margen derecho, hay dibujada una mano que señala esta línea con el dedo índice. 20

21

[580]


Libro Diecinueve

Y porque la figura esférica es, ella, la más principal, y la que es principio de todas las figuras, que para un puerto se pueden hacer, digo de las figuras poligónicas que se hacen, todas ellas empiezan sobre esta figura, y cuanto más las figuras se van acercando a esta, tanto más tiene perfección de línea. La segunda es el pentágono; la tercera sexágono; esta figura es la cuarta, es la forma de siete lados; la quinta es el ochavo, el cual tiene ocho lados iguales; la séptima figura es el nonágono, que es de nueve lados iguales; la séptima figura es la de diez lados iguales; octava figura es el onzavo, que tiene once lados iguales; la novena es de doce lados, o basas, o lados iguales. Y sobre estas figuras se pueden hacer muchas más, las cuales se pueden proceder, usque ad infinitum, para hacer puertos. Y tengo por muy firme que no se ve ningún puerto de más lados que Ufol. 42Ir] de doce, y los más son de ocho, y no creo que se halle ninguno hecho de más, y, el que pasase de doce, yo le querría más hacer redondo que de más lados o casas, porque haciéndole redondo perfectamente, sería de mayor capacidad, que no es ninguna otra figura, mas porque el hacer un redondo tan grande es cosa muy dificultosa de hacer, mucho más de lo que muchos piensan, que los que son de ángulos, con hacer una escuadra dórica tomado un ángulo, son tomados todos los ángulos, y todos vendrían muy bien sobre uno solo, de modo que todas estas formas, que yo he dicho, me parece que son las más comunes tres solas de ellas, que son el redondo, el sexágono y el otaedron o el ochavo, que es de ocho lados, todo lo demás es cosa muy infructuosa. El ser un puerto fuerte ha de ser en tres maneras. Primero, puede ser fuerte en la forma, y de sus líneas, que causan su fuerza. Lo segundo, es fuerte por causa de la materia, la cual puede ser tanta, y tan fuerte, que22 por mucho que le combatan las olas ellas no le dañen. Lo tercero, hace fuerte un puerto el lugar y no la forma ni la materia, porque se halla, a veces, un lugar, que lo ha hecho naturaleza, donde no hay buena forma, ni menos materia, se ha de entender cosa que artificialmente puesta a manos para un semejante efecto, mas solo es la causa el lugar que lo tiene hecho, el cual está defendido de montes que los aires o vientos no Ufol. 42 lv] le dan molestia, ni menos las olas no le pueden dañar, por causa de su asiento y lugar. De modo que ya he enseñado con qué líneas es muy más fuerte una muralla que otra, así que no hay para qué detenernos más en esta materia, ni cansar el lector. El fundar dentro de la mar es una cosa tan dificultosa 23 y ardua, y hay tanto que considerar en ello, que muchas veces pierdo el tino pensando que un hombre se pone a pelear con un enemigo muy poderoso, que no hay cosa que le resista, sino que siempre trabaja cómo vencerá y derribará su contrario, cuánto más querer hacer edificio dentro la agua, muy levantado, y que esté firme y enjuto entre las olas, cierto que me pone grande admiración, máxime que entendí que estos años atrás mandaba su majestad hacer un castillo dentro de la mar, debajo de Tortosa, de lo cual me admiré mucho que hubiese hombre tan temerario que se atreviese a hacer una semejante obra. Espanta hacer un puerto, el cual liga con tierra firme, y se hace una buena parte de él en tierra, y, teniendo tan a mano las cosas, Dios24 pone terror y esRepetido: que. En el original, en el margen izquierdo, hay dibujada una mano que señala esta línea con el dedo índice. 22 23

24

Interlineado: Dios. [581]


TOMO

V

panto el haberlo de hacer y emprender, con ser cosa que se hace cada día, cuánto más tan adentro, en el mar. Así que yo fui considerando cómo este castillo se pudiera hacer, y hallé que de diversas maneras se pudiera levantar dentro del agua, es cierto, cosa de admiración, que el ir haciendo unos pedazos de paredes, para rodear un puerto con ellas, no es nada en comparación del otro, que como se empiece en tierra a ir ligando, no es tanto trabajo, porque vase todo rodeando con piedra perdida hasta traerla a la cara del agua, o a la lengua de la agua. Y para haber de hacer un castillo, hanse de hacer diversas paredes, cierto que vuelvo [//o/. 422r] a decir que le tengo por cosa muy dificultosa, y querer negar que ello no se pueda hacer, tampoco diré eso, antes digo que se puede hacer, mas con gran dificultad y con muy gran peligro y excesivo gasto. Haráse lo que yo he considerado en discurso de largo tiempo, cómo ello se pueda poner en efecto, y traer la obra a su fin deseado. Hágase primero un modelo de madera pequeño, el cual, en sí, tenga todas aquellas particularidades que conviene tener para fortaleza, el cual modelo, después de tenerle hecho, irle considerando cada partícula, por sí, una y muchas veces, y no confiando de sí mismo, hacerle ver a personas muy doctas y expertas en esta profesión, y tomar sus pareceres. Y que este modelo sea hecho con sus medidas, y aun no todas encima de cada cosa, ahora sean palmos, o pies, o pasos, o cañas, o varas, como mejor venga la cuenta. Y, después de haberse examinado muy bien, con el parecer de los otros, y notado que haya las faltas que tiene, dejarlo así algunos días, y, después, volverle a reconocer, y irle tanteando de nuevo, y, después de haber quedado bien cierto de todo lo que conviene, entonces, ver la parte donde se ha de fundar el edificio o máquina, y, entonces25, medir el fondo de la mar en aquel lugar, desde el suelo hasta la cara del agua y, visto esto, ver qué calidad de suelo es aquél, y, visto que tiene todo lo que conviene, entonces, ver la parte donde se ha de fundar, y dis- Ufol. 422v] ponerse luego a hacer su edificio, y sacar invenciones, y fabricar máquinas para hacer sus reparos. ¿Cómo se pueda trabajar y fundar? Convendrá ir señalando el circuito que se quiere hacer, o tomar, y esto ha de ser con cosas que se pueda|>] ver. Haga como los pescadores, que ponen corcho en donde echaron sus redes para que vean donde están, y, si no hallare corcho, ponga barriles o toneles pequeños, y asirlos con unas sogas, con pesos que tengan firmes los barriles en el suelo, y, de este modo, podrá señalar su circuito, y así, cada tonel o pipa estará en su mis- ' mo lugar. Y, vista la mucha o poca hondura, así se irá haciendo sus invenciones para hacer su máquina, y, si no fuere muy honda la mar, que un madero muy grande alcanzase a la poder tocar, sería mucho mejor, y podríase hacer una cosa muy excelente. Hincar de dos en dos los (Figura 418) maderos, los cuales han de tener dos canales en cada uno, el uno a la una parte, y el otro a la otra parte oposita. Y han de estar apartados, los unos de los otros, doce palmos, que es de la A a la B y C. Y de la B a la E ha de haber seis palmos, de modo que en esta distancia se ha de ligar desde [/fol. 423r] la D a la E con otros maderos que hazgan 26 el uno del otro según se ha dicho en el hacer de las pilas de las puentes de piedra, y, si acaso hubiese en el suelo alguna peña, y por causa de ser ella tal que dentro del 25 26

Repetido: y, entonces. Por: ¿enganchen?

[582]


Libro Diecinueve Figura

418.

Esta traviesa ha de ser ligada con los maderos ABC y otro. Estas tablas han de ir punta para abajo.

agua no se pueda picar, he pensado un modo de un taladro, que con él se taladrase y se hiciesen unos agujeros en ella, con tal que ello no fuese cosa tan fuerte que ella no se pudiese taladrar. Entonces, habráse de ir echando a piedra muerta con unos barcos grandes, y las piedras han de ser las27 mayores que ser puedan, a causa que, cuanto mayores serán, tanto más resistencia harán a la agua, y menos las podrá mover. Mas, si es que se pueda hincar, haráse en el modo como hemos dado para los reparos, para que se pueda desviar la agua. Al hincar de los maderos tendráse cuenta que no hagan ángulo, entiéndese que se ha de tomar mucho más espacio de lo que el modelo señala, porque se ha de tomar otro tanto espacio de lo que ha de tomar la fábrica, y esto es por causa que una fábrica tal como esta ha de tener lugar sobrado para que restribe y asiente, porque, si se pudiese hacer fundamento, no sería necesario tomar semejante trabajo, ni menos tomar tanto circuito para ello. Y la forma que se ha de tomar para hincar maderos desde del agua: han de ser redondos, por causa que hará menos contraste en ellos la agua con sus olas, y, si el suelo de la mar, en aquella parte fuere de arena, hincarse han maderos, como tengo dicho, pero, si fuese de peña, usarse ha de otro artificio, el cual será en la forma siguiente: tomarán unas barcas viejas, o naos, o cualquier otro género de vasillo, y henchirlos han de piedras, las más gruesas que se hallen, y los vasos han de ser [//o/. 423v] agujerados para poderlos llevar después a su lugar y, entonces, destapar el agujero y, así, se irá al fondo y, así, ponerlos por su orden, como se ha dicho y está señalado, y de esta manera se irán los barcos al fondo. Las barcas o naos son (Figura 419) los que están señaladas en A, las piedras son B, y la segunda es C y las piedras D, las cuales han de ir puestas en regla, como quien hace una pared. Y ponerse han dos o tres órdenes de barcas, según ellas fueren grandes o pequeñas, y con esta invención se irá rodeando todo el circuito que se habrá señalado. El taladro es A, la rueda es B, aquella pelota C es de plomo, el hierro es D, el gancho E, es el que hace rodear el taladro en G, y tiene su asta de madera. Y este taladro se puede hacer en diversas maneras, así el hierro y lo demás, que es el acomodarle cosas que le puedan hacer acomodar y rodear con muy gran presteza, para haber de rodear y barre- [//o/. 424r] nar y cavar la piedra, para poner 27

Interlineado: las. [583]


TOMO

V

los maderos derechos, para haber de hacer aquí el encerramiento, y fabricar el edificio de quien hablamos. Las barcas se irán poniendo, de mano en mano, hasta haber rodeado todo el circuito señalado. Entender que vaciar tanta agua como se ha encerrado en aquel circuito, que sería cosa poco difícil y poco gasto, no lo piense nadie, que antes costaría muchísimo, y muy a tarde se acabaría dé vaciar tanta agua. Será menester cavar en el medio, después de vaciada la agua, que, al fin, con infinito gasto bien se puede vaciar, porque no se pueden encerrar tan bien que no entre agua, dado caso que se hallase invención para vaciar la agua. Así conviene que se hinche de piedra muerta hasta llegar a la cara de la agua y, entonces, ir emparejando con la piedra y cal, hasta poder ir levantando las paredes. Mas, antes que pasemos más adelante, es menester demos conclusión y remate, enseñando cómo se ha de fundar cada cosa en particular. Primeramente trataremos de los maderos que se han de hincar. Después de haber rodeado todo el circuito de maderos, y puesto dos órdenes, como hemos señalado arriba y, después, ir poniendo tablas, bien ajuntadas al canto, que en lo demás no es menester más de lo que la sierra le ha hecho, y después irlas ajuntando, las unas con las otras, hasta que lleguen al suelo, y después ir henchiendo de tierra, como hemos dicho. Adviértase que se han de poner primero las tablas en la parte de dentro, y hanse de encerrar algunos barcos dentro, por no tomar trabajo después, de haberlos de poner por encima de la catarata, Ufol. 424v] [584]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


Libro Diecinueve

de modo que conviene hacer lo dicho primero. La distancia que ha de haber, ha de ser, lo menos, de veinte y cinco palmos, de la una regla a la otra, y hase de entender que se han de poner cuatro órdenes, y, en estos espacios, ha de quedar, en el medio, todo aquello que será fundamento, y aun otro tanto, que no se ha de cavar tan junto de los maderos hincados, que ellos vengan a caer, y, porque los maderos no caigan, será bueno dejar alguna distancia de lo uno a lo otro. Podráse hacer como yo vi una invención de uno que hacía (Figura 420) unas pilas de una puente que, por causa de la muchísima agua que manaba dentro de los fundamentos, puso la cal sin matar mezclada con una arena gruesa, la cual se llama grava, y así mez- Ufol. 425r] ciada, la cal en polvo, con esto iba asentando su obra y, en eso, hacía dos cosas, lo uno quitaba el trabajo de sacar la agua, y lo otro, que no había que perder tiempo en hacer el mortero, y lo otro, estorbaba a la agua que no hiciese inútil la calcina, por causa de la demasiada agua, y así trajo su obra en perfección muy a menos gasto de lo que pensaba. Esto, pues, servirá de reparo y de pared, y con la industria del buen artífice no se hará tanto gasto, ni hallará tanta dificultad en hacerse. A la entrada de este puerto se han de poner dos torres para poner una cadena de la una a la otra, y también se ha de poner otra a la misma boca, en A, y la otra en B y C, a causa que será muy más segura al salir y al entrar de las naves, aunque no fuese por otra cosa más del derecho que deben, de lo que llevan, los que van y vienen. Y, pues se ha tratado muy a la larga de las partes del puerto, sirva esto de aviso. Cuando se hacen estos puertos, y se hacen en tierra cavados, se hacen muy diferentemente de los que se hacen dentro de la mar, porque en los que se Figura

420.

3>

[5851

FUNDACION JUANELO TURRIANO


TOMO

Figura

V

421.

Puerto de Ostia. De ancho 400 pasos. 80 pasos. 120 pasos. 110 pasos. 90 pasos.

hacen cavados dentro de tierra, no es menester hacer reparos ni defensas para trabajar en ellos, por razón que la agua no causa ningún estorbo, ni da molestia alguna, pero los que se cavan dentro de la mar, es menester hacer grandes reparos y defensas, e invenciones para fundar, de lo cual, a la larga, se ha tratado ya arriba, aunque siempre se halla que añadir alguna invención. Así que se podrá hacer, para que se puedan hacer muy grandes, y se puedan henchir de piedra y cal, y ponerlas apartadas, las unas de las otras, hasta levantar encima de la agua y, después, volver unos arcos de una pila a la otra. Esta invención de puerto, con esta entrada que entra así, a vueltas, y que sean tan distantes del puerto, es [/fol. 425v] por razón que hay muy grandes bajos a la redonda del puerto, y, porque las naos no se encallasen al entrar, fue menester hacer esta entrada, de este modo, la cual invención fue de mucha importancia y consideración, y de hombre que tenía muy gran juicio, agudo entendimiento, y muy experto, pues hizo en Ostia un puerto con máquina tan acertada y a su propósito. (Figura 421) Y, hecho eso, se han de fundar otras pilas, al contrario unas de otras y, por el mismo modo, volver los arcos y, así, se irá acabando la obra, y lo que quedará de la una pila Ufol. 426r] a la otra henchirse ha de piedra muerta no puesta a concierto, mas de que sean las piedras muy grandes, a causa que hagan mejor su efecto. Y estas cajas que hemos dicho que se [586]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


Libro Diecinueve

pongan para hacer las pilas, no se han de poner más apartadas, las unas que las otras, de cuanta es la distancia que hay de la una a la otra, y en este modo se viene a cerrar todo el circuito del puerto, y los arcos sirven por paredes a la redonda del puerto, igualándolos, que todos sean a una misma altaria. Y, con esta defensa, será guardado de los vientos y tempestad este puerto, y los enemigos no se osarán acercar. Este otro puerto que es el de Baya, es en figura circular, que es un redondo perfecto, y fundado dentro la mar. Es una obra muy segura, tiene a la entrada una defensa para los aires, y aun para los enemigos, por causa que, al cabo de la defensa, hay dos torres que defienden la entrada y la salida, aunque ellas han sido más hechas para tener lumbre de noche, que para ninguna otra cosa. Esta defensa del puerto es muy larga, más de doscientos pasos. La entrada del puerto, donde es la A, es cien pasos de ancho, donde es la B y C es cien pasos, y más, de ancho, donde es la D y E, son dos torres que sirven de defensa y de hacer lumbre a los navegantes, con sus linternas. La F es la defensa del puerto, que será, de ancho, cuarenta pies de grueso, las dos torres serán, de diámetro, ocho pasos, para sólo el efecto de servir de linternas, más si se hubiese de hacer algún baluarte para defensa del puerto, se habrá de hacer muy más ancha la torre F de lo que esta señalado, conforme a lo necesario, y porque donde hay señalada la B y la C, es muy poco el lugar, por razón de sólo enseñar la invención, y por Ufol. 426v] causa que queda tan poco lugar de la defensa a las paredes del puerto. Aunque van puestos los pasos por número al un cabo y al otro. Aquí no haré memoria del modo del hacer las (Figura 422) paredes, pues que en diversos lugares he hecho memoria de ello, excepto de este aviso, que se Figura

422.

Puerto de Baya. Gradas a la redonda del puerto por de dentro. 200 pies. 60 pasos. 200 pasos. 24 pasos.

[587]


TOMO V

debe hacer que las paredes sean más gruesas y más largas piedras donde más hiere la mar en las murallas, y, si se hiciere a las dos partes de las paredes, tanto más serán mejores, aunque en el medio se ponga cualquier manera de piedra, aunque sea menuda no importa, pues los costados vayan bien fortalecidos, como está dicho. Para hacer esta invención de estas cajas de madera, será menester armar dos galeras, como quien quiere hacer un torneo de a pie, dentro en mar. Haberse ha, pues, un suelo de tablas gruesas encima de muy gruesos maderos de una [//o/. 427r] galera a la otra, y, si acaso, no hubiese harta plaza, poner tres galeras juntas y asirlas bien, y fuertemente, para haber de poner estas cajas, y conviene hincar maderas de punta, y que tengan sus azuches a los cabos, y, después, hacer dos armaduras de maderos, que liguen todo el patio que se ha de hacer, o arrodear, y cada una de estas armaduras ha de ser doblada de un mismo tamaño, mas las dos que van a la parte de fuera de los maderos, que se habrán hincado, y la una se ha de hacer llegar cerca del suelo de la mar, a28 vara y media, y la otra armadura se ha de firmar en lo mas alto de los maderos hincados, que esté firme en ellos. Y hanse de hacer otras dos que vayan por la parte de dentro de los mismos maderos, que serán menos grandes que las otras 29 dos que van a la parte de fuera, y esto no ha de ser mas de cuanto es grueso el madero que se (Figura 423) ha hincado. La una armadura se ha de hacer zambullir o hundir hasFigura

423.

ta el nivel de la que se ha hecho colar hasta el suelo de la mar, y la otra se ha de firmar al en derecho de la de arriba, poco más o menos, y, entonces, se tendrán tablones muy largos y muy gruesos, los cuales convendrá que sean cimentados en los costados, y en la parte que se han de poner para abajo, hacia el suelo de la mar, será [//o/. 427v] necesario hacerle una punta, y asentarle un hierro que se pueda hincar en la arena, y, así, ir poniendo de estos tablones herrados, empezando de un cabo, ir siguiendo, de mano en mano, hasta haber rodeado todo el circuito que se había tomado para hacer la tal pila. Y, así, entonces, se ha de hacer otra en la parte de dentro, o en la de defuera, de la misma manera, dejando un espacio, de la una armadura a la otra, de una ancharía de ocho o diez palmos, el cual espacio (Figura 424) conviene ir henchiendo de greda o de otra cualquier tierra, de manera que se vaya calando para el suelo, de suerte que la agua que está a la parte de fuera no pueda entrar de dentro. Y, después de haber Ufol. 428r] hecho esto, conviene acomodar muchos instrumentos para sacar 28 29

Tachado: tierra. Repetido: que las

otras.

[588]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


Libro Diecinueve

la agua que hay en el medio. Y los instrumentos serán bombas, o cócleas, o otros infinitos instrumentos que hay para tales efectos. Y, a más de esto, conviene tener aparejada mucha piedra, cal y arena, y hecho mortero, y las piedras no es menester labrar más de las juntas. Es obra que se ha de hacer muy aprisa, con muchos oficiales y peones, y pues esta misma materia se hallará en lo de las pilas de las puentes de piedra, aunque no están de esta manera, porque han de ir las tablas G y H hincadas en el medio de la C y D y E y F, y porque la distancia que habrá de la armadura C a la D será más cantidad que son de grueso los maderos A B, será necesario poner a cada armadura sus maderos, para que la tengan firme.

FINIS

[5891

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


LIBRO VEINTE De hacer defensas a puertos para que armadas no puedan entrar

odráse acomodar muchas cosas para fabricar dentro de la agua. Tomarse, han, unas piedras como unas grandes muelas de molino, en las cuales se hará un agujero tan grande que pueda caber un madero de punta por él, de modo que si hubiera suelo para poderle hincar, armaráse con un muy buen azuche, el cual vendrá a coger cuatro pedazos de madero a causa que la piedra no salga del madero al tiempo que se calare dentro del agua. Y cuando se hincará la piedra se quedará encima de la tierra y no estorbará al calarse (Figura 425) dentro de tierra.

P

Y esta invención podrá servir para las puentes de madera, para tener los pies derechos. Y no importa que la piedra C no sea redonda, que como quiera será muy buena, que como quiera muy buena como ella sea grande. El azuche es B. El madero es A. Para que se vea cuánto error es y cuánto se gasta la obra con un descuido, [/fol. 429r] por mínimo que sea, que no asentare a peso, vese manifiestamente que el madero, que es A B, que está derecho a peso y que no declina a ninguna parte. Y el madero C D, que asienta en el mismo suelo, que es E. Y el madero C declina algún tanto.en E, a la parte D, la cual declinación es harto poca según se puede comprender, lo cual es la mitad del cuadro G. Y en la parte de la C apártase tanto que parece cosa imposible hacer tanta declinación, que de sesenta altarías que tiene del madero A B, no declina más de una el madero C D. Y en la parte de arriba del made[591]

FUNDACION JUANELO TURRIANO


TOMO V

ro C declina doce, tanto de lo que hace en E G, de modo que de aquí se conocerá cuánto se desvía de su asiento, en declinarse un poco, como se puede comprender por la demostración. Paréceme que muchas veces, ofreciéndose haber de fundar dentro del agua con vasillos muy viejos, los cuales pocas veces se hallarán tantas barcas o naos viejas, que abastasen haber de rodear un puerto, o para haber de tomar un patio para hacer un castillo, de modo que yo he considerado otra invención, y muy mejor que no las naves ni barcas. Y es que se hagan unas a modo de cajas, las cuales han de ser tan largas cuanto es un madero de largo, o más. Y han de ser de lo mismo de ancho. Y hase de hacer la armadura de maderos ni teniendo tanta cuenta con la forma (Figura 426) cuanto con la invención. Las cuales arcas servirán de barcas. En este lugar conviene que ellas sean capaces de muy gran cantidad de piedra y, si quisieren asentar [/fol. 429v] la piedra a modo de pared en las barcas, se podrá hacer, con tal que en el suelo conviene agujerarlas y, después, ponerles su tapador para que cierre. Y de estas cajas se pueden juntar, unas con otras, hasta que se haya hecho todo el rodeo del encerramiento. Y estas cajas, que así las llamaremos, se podrán hacer tan altas cuanto las paredes fueren de alto. Y en el mismo lugar armar las unas con las otras, y henchirlas de piedras, como tengo dicho. Y al tiempo que se querrán hacer calar el suelo, a cada uno de los agujeros, tener un hombre que vaya destapando los agujeros, para que esta armadura vaya calando toda junta, a un mismo tiempo, porque, calándola toda junta, no se desmarchará punto, aunque el suelo no30 fuese igual, la cual será muy diferente que la forma anterior. (Figura 427)

Esta es la caja que sirve de barca, la cual tiene los agujeros que son A y B. La pieza C tiene asida las dos piezas de la barca D, y lo mismo es a los dos cabos de G H K, de modo que estas cajas serán todo su circuito, como conviene rodear todo el patio que [/fol. 430r] se ha de rodear. Y, si se quisiere henchir todo el patio, será menester echar muchas cajas dentro en, y que todas sean llenas de piedras, así sueltas como concertadas. Y no se olviden los agujeros para que vayan a fondo con las piedras, así que para este efecto conviene tener mucha madera serrada y por serrar, y mucha piedra y calcina en muy gran cantidad, y 17

Interlineado:bienemplomadasysi.

[592]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


Libro Veinte

arena y otras infinitas cosas, como es clavazón, cuerdas, capazos, espuertas de mimbres, palas de madera, de hierro, azadas, picas, propalos de hierro, mazas de hierro, bacietas o gamellas de madera grandes y pequeñas, de toda suerte muchas tablas, cuartos de maderos y infinitas cosas que son necesarias, cevillas, pozales, portaderas, de modo que son necesarias otras31 (Figura 428) muchas Figura

428.

cosas para hacer una máquina como ésta que vamos dibujando. Para hacerla es menester hacer una armadura, toda de una pieza, como esta P. La A son las tablas enclavadas. La B Ufol. 430v] las piedras que van dentro de las cajas. Es máquina que va ligada, hecha toda de una pieza, de modo que, a cada ángulo, ha de ir muy bien afijada, como conviene para semejante efecto. Podráse hacer de diversas maneras esta máquina, y hacerse con cajas muy diferentemente de las otras, como se verá aquí dibujado. (Figura 429) Figura

31

Repetido: otras.

[593]

429.


TOMO

V

Las cajas son en dos maneras. La H es el patio de en medio. La K las piedras de las cajas, o barcas cuadradas I. Bien se que en ninguna manera del mundo ellas se podrán calar en el modo que ellas están dibujadas, porque es imposible asentarlas de tal modo que ellas puedan venir a estar \_/fol. 43Ir] tan juntas, que no haya distancia alguna entre ellas, en especial que vayan dos órdenes juntas, aunque se pudieran hacer unas cajas solas que a la una parte fuesen anchas y a la otra estrechas, como es en I y L. Figura

430.

La figura M es harto diferente en el modo de las cajas. Las primeras se deben henchir de unas (Figura 430) muy grandes piedras, que en el tercero y segundo orden de cualquier género son buenas, aunque en esa traza no van más de dos órdenes. De modo que es necesario que las juntas estén muy bien hechas, por causa de henchirlas de piedra, que es menester calafatearlas y empeguntarlas muy bien, si no, no se hará cosa buena, porque irán antes de tiempo a fondo. Así que el medio se henchirá de piedras sin cajas, porque tendrá donde armarse la piedra que se echará. Y, siendo piedra menuda la de en medio, se irá asentando en ella misma mucho mejor que no harán las piedras gruesas, porque queda menos vacío entre ellas, que siendo gran- [/fol. 43lv] des quedarían mayores vacíos. Y muchas veces se confían muchos en piedras grandes y, en cargándoles peso encima, se vuelcan con mayor facilidad, que una piedra pequeña no lo haría. Con mayor seguridad se puede fundar sobre las piedras pequeñas que con las grandes. Y muchas veces piensa hombre, que por ser la piedra grande y pesada, muy mejor se le puede cargar encima cualquier peso y, cargada, vuelca luego, y causa muy grande daño. De modo que, levantado de una manera o de otra, conviene, que después del montón de la maraña de las piedras habrá llegado a la cara del agua, irse, ha, allanando y henchiendo de cal y arena de grava, ir igualando el suelo o allanándole. Y, cuando se habrá allanado, convendrá echar encima una basis de piñonada encima, muy bien hecha. La cual se debe ir maceando muy bien, como se hacen las tapias, cuando ella se va empasceciendo. La cual piñonada conviene que sea, a lo menos, ocho palmos en alto, o seis. Y, después de ser enjuta la piñonada, conviene ir asentando sus piedras y ir haciendo sus paredes y baluartes en la forma que mejor cuadrare. Para semejante efecto conviene que, a la redon[594]


Libro Veinte

da de esta fábrica, se le ponga, por la parte donde le pueden herir las olas, pónganse muy grandes piedras, que las unas con las otras estén asidas con sus presas de hierro o de metal, y que se emplomen muy bien, como tengo dicho en las puentes y puertos. Conviene usar mucho artificio donde vienen a herir, ordinariamente, las olas, conviene servirle, en tal lugar, de la línea conversa o de la corona lisis de32 Vitrubio, la cual es N, y el basis es M, que es aquella piñonada que dije fuese maceada como las tapias O. Las piedras son P. Ufol. 432r] Es cosa muy cierta, que duran mucho tiempo dentro de la agua estas cajas, antes que sean consumidas o corrompidas, y que ellas sean empeguntadas. Quiero advertir que la cosa que está dentro del agua, por muy honda que ella sea, no recibe ningún trabajo en este modo, porque la agua no le hace (Figura 431) ningún contraste, ni le mueve de aquel lugar, donde asentó la primera vez Figura

que se hundió dentro de la agua de la mar, jamás se mueve, antes bien se va cargando de arena y de cieno. Y esto nos lo enseña la experiencia, que vemos que cada vasillo que se niega dentro la mar, que para haberle de recuperar es menester mucho trabajo, por causa del mucho cieno que ha cargado en él. De modo que la cosa que está dentro del agua no recibe peso, dado que, tuviese tanta cantidad de agua 33 encima cuanta pensar se puede, el peso que está encima no da molestia, mas el peso que está encima no le agrava de la agua, es el que agrava a la máquina, mas cuando habrá asentado toda esta materia, no hará, después, ningún movimiento. La tercera manera de suelo es el que es cenoso, el cual es más dificultoso por no hallarse asiento a las cosas que sobre tal suelo se ponen. Será, pues, menester buscarle alguna invención para que se pueda edificar encima, la cual invención es muy diferente de las pasadas. Y es que se ha de tomar la hondura de la agua, en aquel lugar que se ha de Ufol. 432v] fundar tal máquina, y, visto la cantidad de la altaría de la agua, se ha de hacer una armadura de madera, la cual sea hecha a piezas, las cuales piezas han de tomar todo el circuito, y conviene irla armando de poco en poco, como si se quisiese hacer una pared toda de madera muy gruesa, que las tablas sean, por lo menos, de cuatro dedos; ha de tener de ancho treinta palmos, y más. Y esta armadura se ha de calafatear o empeguntar de tal modo que no pueda entrar agua en ella por ninguna parte. Y, después de tenerla armada de toda aquella altaría que fuere, se irá asentando 32 33

Repetido: de. Interlineado: de

agua.

[595]

431.


TOMO

V

dentro las piedras gruesas y toscamente asentadas o labradas, de manera que se puedan asentar en el suelo y en los costados. Y iránse asentando con sus gafas o trabas de metal y, así, de mano en mano, ir asentando. Y en el medio asentarán mampostería menuda, y, de trecho en trecho, hacer traviesas algunas piedras que sean muy largas, que traviesen la pared hecha en las cajas o de esta armadura. Mas conviene, que antes que se piense a asentar cosa, que esta armadura se haya llevado primero en el lugar que se ha de calar, y, de ahí, ir prosiguiendo igualmente el asentar 34 la pared hasta que se haya llegado cerca de lo más alto de la armadura y, así como se irá asentando, así irá calando para bajo, no se acabase de henchir, por causa que luego que no quedase algún tanto de la madera por henchir, luego iría al fondo. Y esto es por razón que, tanto cuanto puede caber en el vacío de una nave, tanto peso sustenta encima de la agua, cuanto cupiera en ella de agua. Y, hecho esto, vuélvase a levantar la armadura, como se hizo la primera vez, y volver a asentar. Y adviértase de ir afirmando la armadura en algu- [//o/. 433r\ ñas partes con las mismas piedras. Así como van levantando, así se ha de ir ensanchando la gordor, porque de otro modo no se haría nada. De modo que conviene tener cuenta que, cuando la armadura de esta máquina sobra dentro de la agua un estado de hombre de altaría, entonces, conviene ir asentando, a grande prisa, a causa que su máquina vaya a calar igualmente en el suelo. Y si la armadura habrá sido bien ligada de ligazones, como conviene, aunque el suelo no fuese tan igual como convenía, no por eso dejará de asentar derecha, por razón del grandísimo peso que tendrá, y, en singular, si el suelo fuese de cieno, que asentase igualmente, entonces se tendría hecho todo este circuito muy firme y muy seguro, el edificio que pretendía hacer. Y convendrá hacer, como he dicho en otra parte, henchir de piedras y tierra todo lo que queda vacío dentro de esta máquina, aunque bien considerado, es cosa de grandísimo gasto, y aunque convendrá tener un juicio muy claro y un entendimiento muy despierto para una cosa semejante, de modo que esta materia de agua es cosa muy dificultosa hacer semejantes materias. La forma de la armadura es ésta que se ha tratado, la cual es, la parte de defuera A, la parte (Figura 432) de dentro, es B, las dos traviesas C, y, de este modo, se puede hacer a piezas, y juntarlas en uno. Figura

432.

34

Repetido: el asentar. [596]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


Libro Veinte

El modo Ufol. 433v] del añadir los maderos, el uno con el otro, se hallará en el libro de las puentes de madera, cómo se han de empalmar el uno con el otro, y, si verde se pusiere la madera, durará mucho más tiempo sin se gastar, por causa que conserva su humor natural. Y, cuando se habrá de hacer bajar al suelo de la mar, convendrá primero haber tomado la altaria de la agua. Y, a más de esto, convendrá primero hacer bajar un buen nadador, para que vea qué tal es el suelo de la mar, porque con mayor ánimo se pueda calar esta máquina dentro del agua, para que haga el efecto deseado. Y si acaso se hallase en el lugar, donde se pretendía asentarla, algún intervalo, apartaráse o desviaráse, algún tanto, para que asiente mucho mejor. Podráse hacer esta máquina de otra armadura. Irán las tablas de punta, como va la C. Los maderos A B F E, que se van a juntar con G H. Y los maderos son mucho más largos, los unos (Figura 433) y los otros, que avanzan más de cinco palmos para poderlos enclavijar en K L. Y las piezas que descienden para bajo, sus puntas son D M N O, las cuales son puestas unos azuches de hierro, los cuales se calan dentro de tierra y, de este modo, se puede juntar cualquier género de instrumento. Figura 433

Débese Ufol. 434r] advertir que se tenga mucha experiencia de la piedra, porque lo salado de la mar consume mucho algunas piedras, en particular donde le va a herir, ordinariamente, las olas. Cuando se habrá asentado esta máquina, conviene después acomodar muchos instrumentos para sacar la agua, como se hallarán en las puentes de piedra diversos instrumentos. Y, después, podráse cavar, apartado de este encerramiento, unos pozos, los más hondos que ser pueda, y venir subiendo unos pilastrones de diez y seis pies de grueso. Haránse los pilastrones en la manera que van señalados en los pilastrones de los aguaductos. Y con esta orden se podrá seguir un intento, como fue el del Rey, nuestro señor, en los alfaques de Tortosa. Cuando se habrán levantado los pilares, podráse ir envolviendo unos arcos, de los unos a los otros, y en otros ir envolviendo unas bóvedas, que sean de materia gruesa. Y haciéndose de este modo, haráse con trabajo y mucho gasto, y aun con muchos peligros. Si acaso se hubiese de hacer una cosa semejante, no se hallando piedra que fuese tal cual convenía, y se hallase de una arena negra, que en Italia llaman porcelana, la cual, amasada con cal, se endurece en tal manera que se hace una piedra muy fortísima, puédese poner esta materia dentro de unos moldes, y hacer las piedras de la forma que se querrán hacerlas. [597]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


TOMO V

Ufol. 434v] Para haber de asentar las cosas dentro del agua, convendrá tener algunos nadadores, que sean muy diestros debajo de la agua, para que, cuando una cosa se hiciere ir al fondo, se sepa si va bien, o no, al suelo del agua, y para que nos señalen los inconvenientes que hay abajo, no para que estos tales las guíen abajo, sino para que señalen a qué parte será mejor guiar estas máquinas. Y también hay instrumento para poder estar bajo de la agua. Y cierto que no me parece que será fuera de propósito dar el modo cómo se podrá hacer el instrumento para ello, que con un semejante instrumento se pueda estar debajo de la agua. Es verdad que Vegecio, De Re Militan, pone uno, mas es cosa que no tiene artificio, que quiere que con ese su instrumento, hecho de cuero, un soldado pase por debajo de la agua un río, mas ello no podría servir para dentro de la mar. El artificio es hacer un vestido de cuero, que es calzas, y jubón con bonete, todo junto, de cuero de vaca aderezado. Y quiere que se haga encima del capacete de cuero, a la parte de la boca, una trompa del mismo cuero, la cual trompa no ha de ser más gruesa cuanto cabría un pulgar, o algo más. Y conviene que ella sea muy larga, y que se pueda recoger, al modo que hacen los reclamos de las codornices. Y en la parte más alta ha de haber un corcho para que sustente el cuero encima del agua. Y por Ufol. 435ñ esta trompa podrá expirar y respirar. Y con esta invención quiere que pasen un río. Mas el instrumento que yo quiero aquí señalar, es muy diferente de ese. De modo que con este artificio puede estar un hombre bajo del agua medio día, y Figura 434. aún un día entero, sin recibir molestia alguna, comiendo y bebiendo debajo de la agua. El instrumento es A, la cual es bambolla de vidrio, que sea por lo menos tres palmos de diámetro. Y ha de estar agujerada en la C, (Figura 434) para que pueda poner dentro la cabeza el que quisiere ponerse bajo de la agua. La armadura es B D E, de modo que, hecho que es este bastimento de madera, se ha de acomodar, asentar esta bola de vidrio, que esté fija en aquel lugar. Y en el suelo conviene poner una plancha de plomo que pese, por lo menos, un quintal, que es G, y acomodado de tal modo que no pueda caer. Y, después, acomodarle, de tal modo, unos corchos, que vengan a tenerlo encima de la agua, y que con muy poco peso pueda bajar al suelo, y, quitado [598]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


Libro Veinte

Ufol. 435v~\ el peso, que pueda subir encima de la Figura agua, de modo que se ha de tener muy finamente acomodado para que suba y baje. Acomodarse ha, al un costado del instrumento, un tornillo que es L K, y tomar un cordel, de muy buen cáñamo, que no sea muy grueso, y colgarle una bola de plomo, que pese una arroba. Y cuando el hombre querrá descender en el fondo del mar a buscar alguna cosa, conviene que se ponga dentro de la agua la bola de plomo I, y que el hombre vaya volviendo aquel tornillo, y vaya cogiendo aquel cordel que tiene asido la bola I, de modo que el instrumento B va descendiendo hasta llegar al suelo, y, entonces, mira aquello que quiere, y, cuando quiere subir, va aflojando el cordel, y, de este modo, se sube el instrumento por sí mismo, con sólo alentar el cordel. Esta bola A se puede hacer de alambre, y hacerle, (Figura 435) a la redonda, unos agujeros redondos para poder asentar unos vidrios en ella. Y los agujeros han de ser algo grandes, para mirar por ellos en la mar, para buscar algo perdido. La bola es A. Los vidrios B. El agujero por donde se ha de poner la cabeza es C. Puédese hacer de otro modo, con una cuba de las que ponen vino, la cual conviene que esté bien encercillada. Y en el suelo acomodarle aquella plancha de plomo, con aquellos corchos a la redonda, como se dijo de la anterior, mas en ésta se ha de agujerar Ufol. 436r] el suelo de la bota, de tal modo que pueda caber un hombre dentro del agujero. Y lo mismo se ha de hacer a la plancha de plomo, que conviene agujerarla y acomodar dentro un asiento. Y, en el un costado, asentar aquel tornillo para coger el cordel y, a la redonda, se han de hacer unos agujeros cuadrados, para asentar en ellos unos vidrios para mirar dentro la mar. Cuando se pondrá este instrumento dentro la agua de la mar, conviene asentarlo derecho y que no decline a ninguna parte. Y es necesario ponerle aquellos corchos a la redonda, con sus cordeles, que estén asidos a la máquina en tal modo que no se puedan desatar de ella. Y en lugar de corchos se le puede acomodar muchas calabazas, de unas grandes que hay que cabe un cántaro de agua en cada una, o más, y con éstas se podrá acomodar, y suplirán la falta de los corchos. La cuba es G, los vidrios H, la plancha de plomo es I, el agujero donde ha de estar el hombre es K, las calabazas L, el asiento M, el tornillo N, la bola de plomo O. Esta invención es de otro modo, la cual es una bola grandísima de alambre, y que tenga unos35 agujeros para poner unos vidrios, conforme a lo dicho de las otras invenciones. Puédese también hacer en otra manera, que el hombre que entrare dentro de este artificio, que pueda comer y beber, y aun tener lumbre dentro. Mas es menester 36 hacer, de madera, una grande caja cuadrada, la cual tenga todas aquellas partes que se ha dicho, mas, faltan- Ufol. 436v] do corchos o calabazas, puédese hacer con odres hinchados. Mas conviene que lo empeguntado sea hacia afuera, porque el agua gastaría el cuero, y de este modo tendrá su intento. 33

Repetido: unos.

36

Repetido: mas es menester.

[599]


TOMO

V

Cosa es manifiesta que las naves son como casas movibles, y que ellas son moradas de mar en que habitan los hombres dentro las aguas del mar, y en ellas hacen sus ejercicios. Y también se pueden llamar los vasillos y naves que son como animales para llevar carga a diversas partes. Y podemos decir que los puertos son Ufol. 437r] las moradas de estos vasillos, y que sirven como a los animales las caballerizas, para quietarse, como en una morada de mar. Otros tienen opinión, en contrario, que son las naos unas fortalezas que caminan. Mas dejando aparte todo esto, las naos y galeras sólo dos cosas salvarán nuestra materia del fabricar, y será la salvación y victoria de los capitanes de las armadas de mar. La primera cosa consiste en poner la nave en tal modo que ella no vaya vacilando, y lo segundo que se fortifiquen en tal modo los puertos que tú hayas de acometer, o que seas acometido. Tienen los vasillos esta orden, que ellos te llevan a ti y tus compañeros. Y lo otro es que tú puedes guerrear con seguida, que no tienes peligro de perecerte por causa del mismo vasillo, las cuales nacen de los mismos vasillos, y otros se hacen manifiestos de los mismos vasillos. Los siniestros que no son causados de los mismos vasillos, son los furiosos vientos, que hacen fletar las impetuosas olas de la mar, o el hacer ir a dar en algún bajo de la mar, o el topar con las peñas duras. Todas estas cosas, con la larga experiencia de la mar, se pueden huir, y con el conocimiento de los lugares y vientos, y con el buen juicio, se podrán huir todos estos casos, y con el proveer a ellos antes que vengan al caso. Mas los peligros que nacerán del mismo vasillo, esos, vienen por causa de la forma, o por causa de la corrupción de la madera. Y para remediar semejantes cosas, convendrá proveer, a ello, que las made- Ufol. 437v\ ras, que sean buenas, que no se hiendan, ni que corrompan, ni que sea muy pesada la madera, ni tan quebradiza que al menor golpe se rompa. Estas cosas son muy importantes. Los [600]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


Libro Veinte

clavos que sean de metal, y las lañas, por razón del corromperse las cosas que son de hierro, luego son consumidas del orín que les causa la mar, y, por esto, son muy mejores de alambre o de metal; y esto se entiende para naos. Y de aquí comprendemos de aquella nave, que hizo hacer Trajano, la cual hizo poner dentro el lago de Recia, la cual se anegó y estuvo dentro de la agua mil y trescientos años anegada, y muy pocos años ha que ella fue sacada, y que la madera de pino y el ciprés habían durado, sin gastarse, todo este tiempo. La nave era de esta manera: por la parte de afuera era hecha de tablas, dobladas las unas sobre las otras, y, después, empeguntadas con pez y Mzufre, y, después, la habían cubierta de un lienzo y empeguntado encima, y después estaba cubierta de planchas de plomo vaciadas, como los caños de los órganos, toda ella era cubierta con estas planchas de plomo bien enclavadas y, en las juntas de las planchas, muy bien soldadas, los clavos con que iban clavadas eran de metal o latón. Los que fueron inventores de las naos sacaron de los pescados la forma de las naves, pero, al revés, vuelta la barriga por arriba y la esquina para abajo. Y lo mismo hicieron de la cabeza del pescado, que la cabeza hicieron cola en [//o/. 438r] la nave, y lo que es cola, en el pescado, hicieron cabeza en la nave, de modo que todo lo fueron trastocando y poniendo al revés, la que es cola, en el pescado, es el timón y gobierno de la nave, lo que al pescado son alas, a la galera sirve de remos. Los vasillos son en dos maneras. Los unos para traer carga, y los otros ligeros para caminar o correr. Los vasillos que son largos son los mejores para pelear con ellos, que son las galeras, las cuales alcanzan y huyen con mucha presteza. Los vasillos cortos son más cómodos y rígense mejor con el timón que las galeras. Las naves para llevar mercaduría no han de ser más largas ni cortas de cuanto es tres veces más larga de lo que es una de ancho, como va aquí señalado. Dejo aparte los castillos, que van en la proa y popa, que esos van en el aire y no tocan en la agua, sólo se entiende de lo que va dentro el agua de la nave. Las galeras, por ser vasillos de guerra, sean más largas que los galeones. Han de ser, en largo, nueve veces más que su ancharía, como va aquí señalada por números, aunque parece muy larga con sólo esto por estar sin ningún ornamento. La galera es B. Haber de ir contando todas las particularidades de la galera o nave sería cosa muy prolija. Las más notables son la carena, la popa, la proa, los costados, el árbol, la entena, el timón, las velas, las [//o/. 438v] áncoras, las maromas, jarcias y otras infinitas cosas que son adherentes a las naves y galeras. Aquí concluiremos que la nave llevará tanto peso cuanto pesaría la agua que cupiese en ella. La carena de la nave (Figura 437) hágase a líneas torcidas, a modo de un brazo doblado. Y, cuanto más ancha fuere la carena, tanta más carga llevará la nave y, cuando la carena fuere estrecha, tanto más caminará la nave. Henchirla conviene de sorra o arena marítima, porque la nave no vaya vacilando. La carena, cuanto más ancha será que honda, mucho mejor servirá a la navegación. Pero [/fol. 439r] si la nave ha de navegar por mar que sea muy honda, la carena ha de ser estrecha y recogida, tanto más navegará, y, cuanto más será en alta mar, tanto más segura irá. La nave sea muy alta de37 costados, y la proa y popa sean altas, para que pueda la nave romper las olas. Pero vasos hechos de esta 47Interlineado:

de. [601]


TOMO

Figura

V

437.

M i l .

\ 1 A A U

manera son muy molestados de los vientos. El vasillo, cuanto más tendrá la punta levantada y aguda, tanto más serán ligeros para navegar. La popa, cuanto más será delgada, tanto más irá derecha la nao. Los escudos y antepechos de la nave sean muy recios y fuertes. La popa, cuanto más será estrecha, tanto más ligera llevará la nave. Ningún vaso tiene más de un timón, pero yo digo que, cuantos más llevare, tanto más segura irá la nave, pero más perezosa. Pero con más timones menos vacila con los vientos, mas mucho más se detiene, porque en cada timón hay su rompimiento de agua. Y ésta es la causa que no ponen más de un timón a la nave, por su ligereza. Los árboles de la nave sean tan largos como la nave, y en ellos se acomoden velas, gavias, trinquetes y otras infinitas cosas. Las naves, para que duren, sean hechas de buena madera, bien enclavadas y embetunadas, y que se ponga dentro buena cantidad de Mzufre, que esto la hace lúbrica en el camino, y que no tenga necesidad de espalmarse a menudo. El em- Ufol. 439v] betunar la nave, eso, la conserva de corrupción, y que las aguas no la penetren. Tómase a diez libras de pez, ciento de [a]zufre del pardo, que es más barato. Piase de fundir todo junto, y, con esta mixtión, embetunar la nave. El betún es muy más liso y defiende muy mejor la madera que la pez sola, y impide que no entre la quera en la madera. El azufre es muy graso, y más liso y fuerte que el sebo ni pez, y dura más, porque el sol no le ablanda. Es un secreto nuevo para conservar mejor las naves. Para poner un vasillo en talle, es menester proveer de muchas cosas: remos, áncoras, cuerdas, maromas, poleas, tornos, bombas, puntas de los vasillos, las torres, bateles, escalas, gavias, entenas, velas, maderos, tablas que cuelgan a los costados, puntas, picos, árboles que sirven en lugar de torres, las entenas para tener colgadas las velas y gavias. La nave que va dibujada, va con tres timones, A B C . Las gavias sirven para Mtalayar los enemigos y defenderse. Las entenas sirven en lugar de puentes, acostumbraban los antiguos usar unas máquinas, [602]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


Libro Veinte

que las llamaban cuernos, que servían para guerra, ahora se ponen en la popa, proa y costados. En los árboles ponen peñascos muy gruesos, sacos, cuerdas, para defensa de la nave sirven como de un palenque, a la redonda de Wfol. 440r] la nave. Para impedir que no suba el enemigo, póngase una red de cuerdas por encima de la nave. El suelo de la nave, que es de tablas, sembrarle de unas puntas de hierro, que en un momento son puestas, para que los enemigos se enclaven si quisieren saltar. (Figura 438) Figura

438.

Figura

439.

Hay otra invención. Hágase un suelo de tablas a la redonda de la nave, por donde los enemigos puedan subir, y, subidos que sean, con un golpe de martillo se desbarate toda, y los enemigos caigan en las puntas de hierro, y allí mueran, mala muerte. Esta invención es A. (Figura 439) Las [/fol. 440v] tablas B C. Los maderos donde cargan las tablas D E. El madero, en quien se ha de dar el golpe de martillo, G, el cual juega en ese lugar.

Para haber de defender un puerto de los enemigos, envíanse al fondo unos vasillos viejos, de fuera de la entrada, porque si los enemigos vienen a vela tendida para querer romper la cadena del puerto, que primero topen con los vasillos que están puestos por defensa. Y si, acaso, con la gran ímpetu desmar[603]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


TOMO

V

chasen la máquina, no podrán romper la cadena, mas las puntas de hierro que están en esa máquina, se hincarán en los tales vasillos y, así, no la podrá desmarchar, por ir afirmada con tantas áncoras. Hácese la máquina a modo de un escudo, puesto, que la cabeza mire hacia el puerto. Ha de ser tan ancho cuanto es la entrada del puerto. Hacerse, ha, la máquina, hecha de maderos enteros, conforme a la manera que la trazaremos aquí. Primeramente, es menester tomar muchas cubas, y armarlas a modo de un escudo, y que estén muy bien enclavadas, unas con otras, para que sustenten la armadura A, con sus cubas. Pónganse seis órdenes de ellas, por ser mucha la ancharía del puerto. Las cubas estarán afirmadas con maderos que las tengan coligadas muy bien, y háganse cuantas fueren menester, y afijando muy bien áncoras, y con otros pesos que la tengan bien fija. Y este reparo es Ufol. 441r] cosa de mucho valor. Y encima de la armadura D, convendrá poner un suelo de cosa simple, como graizos, y cubrirla de tierra, porque los enemigos no quemen la máquina. Y hacer (Figura 440) algunas torres de madera, gruesa en gran ma-

nera, en el circuito, y fijarlas bien con áncoras, y que estén muy firmes para resistir a las furiosas olas, en tal modo que los enemigos no puedan ver las torres. Esta máquina se hace a modo de un medio redondo, a la parte que vienen a herir las 38 naves que quieren entrar forzosamente en el puerto. Esta es la máquina, que se ha de poner, encima de aquella armadura A, de poner las cubas. Ella se puede hacer de diversas maneras, baste dar un modo, que Ufol. 44lv] el que tiene buen juicio podrá inventar otras muchas. La E es unas puntas de hierro, las cuales han de ser muy gruesas y largas. La máquina es D. La E son unos maderos donde van asentados aquellas puntas E, de hierro. (Figura 441) La G, unos 38

Tachado: holas. [604]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


Libro Veinte

catapalillos, para defensa de los maderos de las puntas. Y haberlos hecho que se crucen, es por razón que hagan mayor resistencia en la cosa que en ellas viniere a herir. Esto de arriba va por si las olas, a causa que pudiera mejor resistir la furia de las olas, y que tenga menos necesidad de las áncoras por la parte de afuera. Y esto será un eficacísimo remedio para defender un puerto. Puede impedirse la entrada al enemigo de otra manera Ufol. 442r], con vasillos viejos llenos de tierra y piedra. Y, así, echados al fondo, han de estar puestos los vasillos a la entrada del puerto, de modo que el enemigo no pueda entrar, sino a muy gran costa suya, porque no las podrá mover, por el gran peso que en sí tendrán, y estar puestos con muy buen orden y asiento. El modo como se han de enviar a fondo, hallarse a donde tratamos cómo se ha de fundar un castillo dentro de la agua. Con la demostración siguiente se verá lo que he dicho. Las naves anegadas, o barcas, son A B C D, y con ellas basta para que se vea el intento de cómo se ha de defender un puerto. (Figura 442) Las Ufol. 442v\ naves que han de embargar la entrada del puerto se han de poner en orden, y todas juntas han de ir hacia el enemigo con la proa, de modo que unas a otras se toquen. Y allí se han de zambullir en el fondo. Y éste es un reparo muy bueno contra el enemigo. Pues se ha dado el modo como se haya de defender un puerto, para que los enemigos 39 no le dañen, conviene dar modo cómo40 se41 limpie un puerto, aunque en otra parte, cómo se pueda sacar el lodo y toda inmundicia, en el lugar de fundar las puentes, con algunos instrumentos para ello, y también se hallará en los puertos, en el fundarlos, otro pedazo. De modo que me ha parecido ha39 40 41

Repetido: los enemigos. Repetido: cómo. Tachado: limpie.

[605]


TOMO V

Figura

443.

cer de nuevo otro discurso sobre ello, y poner algunos modos cómo ello se pueda hacer, con algunos instrumentos, (Figura 443) para cosa que ya enseñé, como la bolsa lo saca y vacía, mas no cómo se ha de hacer abrir para vaciar. La bolsa es A. La cuerda es B y se envuelve en la linterna E. Y la cuerda C se vuelve en la linterna D. Entonces, se abre. Podrás también hacer abrir en otro modo, que en el tímpano de la linterna D poner una clavija cuando quiere que se abra la bolsa, y, así, se abrirá. Que las cuerdas B C han de ir juntas, y vol- Ufol. 443r] verse en la linterna E, si no fuere cuando la querrá hacer abrir, que cabalgue encima de la clavija G. Las anillas han de ir en el canto donde está la H. Podráse acomodar otra máquina para limpiar un puerto. La cual ha de ser una rueda asentada encima de un barco, o de dos, como venga más cómodo. La rueda está de modo que se pueda subir y abajar según fuere alta o baja la agua. La cual rueda vacía [606]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


Libro Veinte

en una (Figura 444) tahona que está acomodada dentro de un barco. Y, cuando es llena la tahona, lo lleva afuera del puerto a vaciar, así van procediendo, de mano en mano, hasta haber acabado de limpiar el puerto. Esta rueda, a tres palmos de la circunferencia, se irá cerrando de tablas en los dos costados. Y que tenga, a la redonda, a modo de cajas de modiolos, mas en la parte de afuera serán abiertas estas cajas. Y la que hace división, de la una caja a la otra, será torcida. La B es las palas para coger el lodo, a las dos partes va cerrado como la C. Y la rueda A ha de ser muy recia, por razón [/fol. 443v] que ha de llevar gran peso y padecer mucho trabajo. Los brazos D han de ser recios, por causa del mucho trabajo. El eje de la rueda es E, que juega en gorrón F. Y la rueda ha de abajar en A, y la parte G se ha de levantar, de modo que vertirá el lodo a la parte de A. Hay una linterna en el eje E, que es movida de la rueda M, y muévenla dos hombres dentro de la rueda, que la mueven, con los pies, en aquellos barrones N. Y estas ruedas se han de subir y bajar según (Figura 445) Figura

M

445.

el fondo del puerto. Y donde van asidos los dos ejes O E, afirman en aquellos dos maderos Q Q, que están asidos de aquella traviesa P, y tiene aquellos rebotantes R R, aunque cada pie Q tiene dos rebotantes a los costados, sin letras por no confundir a quien lo mira. [607]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


TOMO

V

El modo de levantar las ruedas parecerá cosa muy dificultosa, mas es muy fácil. Parecerá dificultosa, porque Ufol. 444r] el suelo del puerto no es igual ni llano, cómo podrá coger esa rueda el lodo. A quien bien la irá considerando, verá que muy bien puede ella hacer el efecto. Pónganse unas planchas de hierro en el canto de aquellos palos torcidos, para que no se gasten andando. Esta rueda ha de ser de cuatro palmos de ancho, y aquellas palas B sean dos palmos en alto. Los hombres serán muchos, o pocos, según las ruedas. Los barcos han de estar asidos, los dos, para este efecto, en dos o más partes. Y en los costados de los dos barquillos, aquellos maderos Q, por la parte de delante, han de tener unas canales que sean harto hondas, donde han de estar los gorrones de las ruedas. Y en el costado de cada uno han de ser agujerados para poder subir y abajar, que por aquellos (Figura 446) agu- Ufol. 444v] jeros han de pasar unas clavijas Figura

446.

de hierro que sustenten encima los gorrones de hierro, aunque ellos han de ir encima de otra cosa de madera, y no de hierro. Y encima de los cuatro maderos Q, ha de haber cuatro poleas de madera, que jueguen, por donde ha de pasar unas cuerdas para levantar las ruedas, cuando la una, cuando la otra, hasta tenerlas en el lugar que conviene. De modo que, por no confundir el entendimiento de quien leerá la materia, hame parecido poner por piezas lo que había de ir todo junto. De modo que las dos piezas (Figura 447) Q son las que van derechas para arriba. Y encima de ellas hay asentado dos poleas X, donde pasan las dos cuerdas con los dos ganchos. Y estas cuerdas se vuelven encima de aquellas dos piezas V, y su eje es T, que juegan en Z. Y tiene a los dos cabos unos palos para poder volver el eje T. En los maderos Q hay una 42 canal R R, que por Ufol. 445r] aquella canal entran los gorrones de las dos ruedas, aunque las cuerdas están al contrario puestas. Los ganchos han de venir a la parte de la canal R, para que puedan coger los gorrones para levantarlos y para que43 se Tachado: hay una. En el original, interrumpiendo el texto, el escribano ha insertado la nota siguiente: Nota: de la figura precedente que tiene esta señal f* se trata hasta donde está la misma señal, y habiéndose 42

43

[608]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


Libro Veinte

comprenda mejor la materia he puesto las más letras que van en la otra forma de esta invención. Y la tahona que está en el barco recibe el lodo que vierte la rueda C. Y sus modiolos es A. Y con este artificio se limpiará un puerto. Puédese sacar el lodo de un puerto con otro instrumento, el cual llaman en algunas partes roba, el cual sirve a los labradores para allanar las heredades. Este instrumento es fácil de hacer porque hay poco artificio en él, aunque yo he puesto este instrumento en otra parte. De esta invención se sirven en Alemania, y en Vfol. 445v\ otras partes muy diversas. Y en tiempo de invierno acostumbran los mozos, cuando hace hielo, tomar un instrumento semejante a la roba, irse deleznando por encima del hielo, y más en los lugares montuosos, por huir de la ociosidad, se ejercitan, en él, subiendo y bajando, a una parte y a otra. Este instrumento no difiere de la roba, excepto que no va puesto con herramientas, como éste que se ejercita en llevar la tierra de la una parte a la otra. De modo que este instrumento tiene algo diferente su hechura, que en la parte posterior es más ancha. Que44 (Figura 448) donde es la A, ha de ser una cosa de hierro que toma la parte baja y la de arriba, y ha de ir enclavada a las dos partes. Y donde hay B, es que aquella parte ha de ir alta, y donde está la C ha de recoger lodo. La D ha de ser vacío, con un peso de plomo dentro para que le tenga al suelo. Las dos argollas E F. En I K ha de haber otras dos, que van asidas en otra argolla H L. Irán todas cuatro asidas, en uno, para levantarla después de llena. La M G son otras dos argollas que la van arras- Ufol. 446r] trando por el suelo, para que se hinche. Y, después, vaciarla en el modo que daremos. La grúa es R, la cual juega en Q. La antena de poner en este espacio se puso antes por error. de la materia y sus figuras. 44 Repetido: que

Y así se hará cuenta

[609]

que está aquí, en el

discurso


TOMO

V

que tiene la carrucha N es donde (Figura 449) pasa la cuerda. La entena S, con el rebotante T. La armadura Q tiene cuatro pies, los cuales van afijados muy bien en la barca de mano izquierda. Y la rueda P es la que sube la roba y la tira adelante. En el poner de las cuerdas conviene tener diligencia. Que en el torno O, donde se recoge, así la una cuerda como la otra, convendrá ponerlas la una contra la otra, que tirando la toba la una, la otra afloje, y la grúa se puede volver a cualquier parte para vaciar. Y hase de vaciar en una tahona, como está fijada en aquel barco, para sacar afuera el puerto, de modo que será menester tener dos barcos con sus tahonas, para que, cuando la una va a vaciar, la otra esté para henchir. Los dos bar- [//o/. 446v] eos han de estar asidos, y afijados el uno con el otro, y que haya un suelo del un barco al otro. Para pasar la rueda hanla de mover dos o tres hombres, para tirar y levantar en alto.

[610]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


Libro Veinte

Pues hemos tratado de diversos edificios fundados en mar y de otros infinitos instrumentos, será bien tratemos de cómo se pueda sacar una nave anegada en la mar, que no parece bien pasarlo por alto. Es, pues, cosa tan dificultosa, de sacarla debajo del agua, porque se ha de sacar con maromas muy gruesas, para que se puedan asir con la nave. Sean las maromas gruesas, que resistan muy bien a la gravedad del peso. Y si, acaso, la nave estuviese de tal modo que no la pudiesen ceñir las maromas, todo el trabajo será nada, o porque estará llena de arena, o piedras, o de cieno, por haber mucho tiempo que estará bajo de la agua, para esto es menester usar de artificio. Y pongamos por caso que la nave que se anegó era de mil botas o cubas de vino, pues para mover esta nave tomaremos dos naves que sean iguales, y que cada una tenga en sí otras mil botas de peso. Y vaciar todas las jarcias, de modo que queden solos los cascos exentos. Así que, quitado todo, y cerradas las troneras, es menester embetunar o calafatearlas muy bien, que no entre agua en ellas. Y, puestas a punto, asirlas muy bien con unos maderos, de la una a la otra, \_/fol. 447r] en aquella distancia que se podrá juzgar es ancha la nave que está bajo del agua, y sea siempre algo más, que menos. Y atravesar unos maderos muy gruesos de la una a la otra, de modo que salgan afuera de las naves, como va aquí dibujado. Así las naves, como los maderos, son A B C , los cuales tienen la nave D. Las cuerdas G, son las que tienen la nave fajada o embragada. Las dos naves son E y F. Las naves se han de agujerar, al suelo, en dos o tres partes, para que se hinchen de agua. Y después cerrarlas muy bien, (Figura 450) porque no vayan al fondo. Y, entonces, conviene poner diversos instrumentos para vaciar la agua de las dos naves. Y, cuando se ha sacado una poca cantidad, sacarse ha, entonces, cuando de la una, cuando de la otra. Y así se Ufol. 447v] irá levantando, cuando del un costado, cuando del otro, y así, poco a poco, hasta subirla a la lengua de la agua. Las naves se han de poner popa con popa y proa con proa. Los maderos sean muy recios, porque han de sustentar grandísimo peso. Figura

450.

[611]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


TOMO V

El modo como se ha de ceñir la nave con las maromas es el que se sigue. (Figura 451) El lazo A va cruzado y, cuanto más se va tirando, tanto más firme se hace, porque se viene a cruzar en F, y por razón de las dos argollas B C, que pasan los dos cabos por ellas, que es D E, que está muy fortísimo este lazo. Y aquí se le acomodarán ganchos de hierro muy recios, por causa de no hallar tantas áncoras. Los ganchos pónganse de otro modo que las áncoras, porque ellos irán arrimados a la nave y, cuanto más se irá cerrando el lazo, tanto más se asegurarán de no salir de la enfajadura de la nave, lo que es al revés del lazo G [/fol. 448r] porque las puntas de45 las áncoras detienen de no allegar, al lazo G, a la nave, porque es menester atar la maroma G en las puntas de las áncoras M, y el cabo del lazo H, que es la argolla por donde pasa el cabo K, y pasa por la argolla o anilla I, y el cabo de la maroma L, el cual aprieta el lazo G. Después tomarán diez o doce áncoras y atarlas han a los maderos muy bien. Las áncoras han de ir atadas en la punta con la maroma. La áncora es A. La punta es B. La ligarza es C. Los ganchos es M N, que toman el lazo O. Convendrá hacer un (Figura 452) suelo de tablas, encima de las barcas, después de tenerlas llenas de piedra, o de agua, o arena, y, así, de esta manera, con mucha facilidad, se sacará la nave anegada y se podrá llevar donde se seque. Figura

452.

45

Tachado: lazo G. [612]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


Libro Veinte

Si acaso no se hallasen naves tan grandes como la anegada, tomarse, han, cuatro naves juntas, que con ellas podrán sacar la nave. Y si no se hallasen naves, tomarán ocho barcos de los comunes, con tal que ellos sean de tanta cabida como la nave, dos veces. Y si los ocho no abastasen, pónganse doce, con tal que los seis ten- Ufol. 448v] gan tanta cabida como la nave que se ha de sacar. Y con esta misma invención se puede sacar cualquier nave que esté bajo del agua. Los que entenderán en esta máquina, tengan cuenta que, en siendo desapegada la nave del suelo de la mar, que, entonces, no se vacíe más agua de los barcos o naves que sirven para sacarla, sino que, poco a poco, la vayan sacando hasta subirla encima de la agua; esto es fácil de hacer con los ergates o tornos. Y cuando estará en la superficie del agua, por causa del gran peso que traerá consigo, irán, poco a poco, vaciando de la agua de la nao. Y del artificio, para que con más facilidad se saque, verse ha por la demostración siguiente, cuanto pueda el entendimiento humano, pues que, con el favor de Dios, no falta industria para sacar máquinas a nuestro propósito. Así que, faltándonos las naves gruesas para este efecto, echaremos mano de barcos de pescadores. Hase de tener cuenta cada barco por sí, qué peso podrá llevar. Pongamos por caso que la nave anegada traía dos mil cahíces de trigo. Echa esta cuenta: los barcos han de llevar peso de cuatro mil cahíces, de modo que cabrá a cada barco 334 cahíces de peso, y así, con facilidad, se sacará la nave debajo de la agua. Los barcos se han de acomodar todos que vengan de punta hacia la nave anegada, los unos de la una parte y los otros de la otra. Para este efecto imporl/fol 449r] ta mucho que las maromas sean muchas y muy recias, y que los cabos se liguen a la parte A B, las proas de los barcos C D, para que el peso sea igual a todas partes, y aun querría que, si fuese posible, se doblasen las cuerdas, a causa que, cuanto más dobleces darán a las cuerdas, tanto menos peso causará a cada maroma. Demostración de lo que se ha tratado. (Figura

453)

Hay también otra invención para levantar la nave sin áncoras, ni menos ganchos. La A es el barco. La B C los maderos que traviesan por encima de los barcos. La E I son los Ufol. 449v] maderos que van a lo largo del barco, donde van asidas las maromas F H, que van asidas a la enfajadura de la nave G. El madero D es uno de los que van entre los barcos, para que todos vayan a un igual (Figura 454) y misma distancia, y donde va L N se han de atar los cabos de las maromas K M. Y, después, asir la fajadura de la nave G y darle una vuelta, y, después, volverlos a atar, los dos cabos, en L M, y que estén tan tirantes como se pudiere. El lazo que va junto al principio O, y viene y pasa por debajo S, que es en P, y vuelve a pasar encima, en Q y en R, pasa por debajo de V. Y S pasa por encima de P, y, en T, pasa por debajo de O, y pasa por encima de V. El otro cabo es X. Pero cuando una nave hubiese mucho tiempo que ella se hubiese anegado, y lo que lleva de cargo queda dentro de ella, pero es diversa mercaduría, las cuales eran todas de naturale- Ufol. 450r] za muy más ligeras que no el agua, ha de creer, que por haber mucho tiempo que está la nave bajo de la agua, que estará llena de lodo o cieno, de lo cual ahora dejaré de dar la causa, aunque se ha dicho que las cosas que son de su naturaleza menos graves o pesadas, que no es el agua, estas tales, con más facilidad se levantarán del suelo de la mar, que no ha[6131


TOMO V

Figura

453.

rán las cosas de su naturaleza graves, o más pesadas que la agua, las cuales convendrá poner más fuerza en ellas, que en ningún género de las demás cosas. Las cosas y materia que son en igual proporción con la agua, en peso, éstas serán harto cómodas, que no hacen aquéllas que son más pesadas, que no es la agua, exceden aquéllas que son más ligeras. Así que, cuanto más grave, tanto más vence a las ligeras. La demostración de las cosas, o más graves o más leves que Figura

454.

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


Libro Veinte

la agua, enséñalo A B. A es más ligera que la agua. B es igual con la agua. C es más pesado que la agua. D es mucho más grave que no es C, y, a esta causa,

Figura

455.

Pues he tratado hasta aquí de la materia que toca sacar las cosas hundidas bajo de la agua, y aunque se ha dado el orden cómo se han de Vfol. 450v] sacar, y el henchir y vaciar de las naves o barcos, me parece que es mucho trabajo, así que, para henchirlas, es menester poner muchas poleas con sus sogas, y en ellas asentar sus ergates, para que así se vayan envolviendo y levantando la nave. Varíase este artificio con los ergates o tornos, y añadiéndole sus poleas a las cuerdas de las áncoras, con esta invención se puede levantar, en el poner de las naves o barcas un rengle, como se ha dicho en la figura de los doce barcos, y el lazo que ha de fajar o ceñir la nave, primero, se ha de atar a las áncoras o ganchos, que en sí sean gruesos, o las mismas cuerdas con las maromas, y irlas calando a la redonda de la nave. Y hecho esto, con toda la diligencia posible, tirar los dos cabos del lazo de la maroma, y si ella fuere sola, será menester atarle una muy valiente sortija de hierro, y, por aquella sortija, ha de pasar el otro cabo de la maroma. Y harásele un lazo, con una sortija de hierro, y, por aquella sortija, pasará una de aquellas sogas de una áncora, y por ella, así, la tendrá muy firme, que no podrá aflojar, y asirla con la misma cuerda de la áncora, donde se atará la una, se atará la otra. Mas conviene que el fondo de la agua no sea más alto de cuanto es larga la nave, y si, acaso, fuere el fondo mucho más que la nave, ponerse, ha, mayor diligencia y mayor fuerza de cuerdas, y haráse un suelo de tablas encima de estos vasillos, y que sean muy gruesas. Y el suelo será muy ancho y muy espacioso, para asentar encima los ergates o tornos, Ufol. 45Ir] para haber de levantar la nave. Y, así, se levanta, cuando a una parte, cuando a otra, hasta que ella se sienta ya estar desapegada del suelo del agua. Y así, poco a poco, subirá a la lengua del agua. Paréceme que será bien enseñar el modo cómo una cosa perdida en la mar, por honda que esté, se pueda hallar, y aun tener lumbre para poder buscar lo perdido bajo del agua, como esté dentro del agua y no en el cieno. Tomarán, pues, un pozal de madera o una herrada, la cual tenga la asa de hierro, y si fuere de alambre el vaso tanto mejor, con tal que el vaso sea alto diez codos. Y tomar dos pedazos de soga que sean gruesos, y volver el caldero o herrada hacia bajo, y cruzarle las sogas, en la boca, muy bien anudadas, y que hagan cruz en el suelo de la herrada. Y hacer, con estos dos pedazos de soga, que hagan un lazo, para haberle de atar una soga larga. Y que, estando colgada esta herrada, con la boca abajo y el suelo para arriba, y, después, conviene que se cuelgue un peso en la asa de la herrada, el cual peso sea bastante a hacer descender la herrada dentro de la agua, que no se vuelque. Y, después, pondránse, en la cruz que se hizo en las sogas de la herrada, un pedazo de caña, para poner una candela ata[615]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


TOMO V

a J mango de la herrada y cruz de las cuerdas y ligada en las dos partes, como por el ejemplo se verá. Poner después la candela encen- [//o/. 45lv] dida, que la flama vaya para el suelo de la herrada.

Figura 456. ¿a

La herrada es A. (Figura 456) El suelo es B. La boca de la herrada es C. El asa es D. El peso que ha de tener de plomo es E. Las sogas son G G G G, que hacen la cruz en el suelo A, y el lazo es H, y la cuerda de que ha de colgar es I. La caña es F, en que está la vela encendida, que es K. Y ésta es la invención para llevar una lumbre por bajo de la agua. Puédese acomodar esta invención en diversas maneras, las cuales dejo por no ser muy importantes. Sólo quiero enseñar un modo que [es] muy fácil. La herrada es K. Los ganchos L L L L, donde son asidos aquellos cuatro pedazos de cuerda, que son V V V V, y van asidos en la argolla M. Y la cuerda donde va colgada la h e r r a d a es N. El mango de la herrada es de madera, que es K, el cual pasa por dos agujeros X X, el cual es R. Y el hierro P tiene una espiga que pasa por el mango R46. Es S donde va la vela Q. El peso que lo ha de [/fol. 452r] llevar abajo de la agua es O, y ese peso va colgado en la asa R. El cordel es T, de modo que es muy más fácil de hacer. Cuando se hubiese de buscar alguna cosa perdida o anegada en la mar, sería menester usar de artificio que hiciese más lumbre. Tomarán un gran caldero de alambre, muy bien lucido, y ponerle dentro un pedazo de hacha de cera, que causaría mucha mayor lumbre y claridad. Y aunque el vaso sea de madera, como tenga afijado en el suelo una plancha de hierro o alambre, será muy mejor. Si acaso estuviese tan honda la nave que por la oscuridad de la agua no pudiesen ver la nave, hacerse, ha, otro artificio de fuego que llaman artificial. Toma46

Tachado: en el cual tiene

una

espiga.

[616]


Libro Veinte

rán nueve onzas de salitre refinado y seis onzas de [¿z]zufre, seis onzas de pez griega o cocala, que sea muy clara y transparente, tres onzas de canfora refinada, una onza de almástiga; picarlo todo, cada por sí, pero no mucho, y ponerlo todo en un vaso vidriado, que esté bien mezclado. Tomarán después tres libras de pólvora común de escopeta y cuatro onzas de aceite petróleo, y mezclarlo todo muy bien. Y con una pluma ver si la materia es floja o rigurosa. Si floja, añadir pólvora; si rigurosa, aceite. Y poner toda esta materia dentro de un lienzo que sea tan ancho como largo, y sea grueso. Y átese con un cordel muy apretado con muchas vueltas. Y después echar azufre o alcrebite en un vaso, y echar allí dentro el talego, bien hundido y des- Ufol. 452v] hecho muy bien, y dejarlo embeber muy bien del alcrebite, hasta que el talego esté tan empapado que haga por parte de fuera una corteza. Y con esto atarle un hilo de hierro o alambre con un gran peso de plomo o de otra materia. El hilo ha de subir hacia arriba cinco palmos, y ha de tener un lazo o dobladura para atarle un cordel muy largo, porque llegue hasta donde quisieren, bajo de la agua. Y, antes de poner el artificio en el agua, hágasele un agujero con una barrena, al medio del talego, a la parte donde tiene el peso de plomo. Y cebarán el agujero con una poca de pólvora. Y encender el artificio allí donde se ha de buscar la cosa perdida. Y así bajará el hombre primero, con la gran claridad de la lumbre, y hallará lo que querrá. La lumbre ha de ir colgando siempre encima del hombre, porque el humo negro no le impida la vista, porque ennegrece mucho la agua, pero espántanse los pescados y huyen con mucho temor, y sin hacer daño al hombre, le dejan sacar lo que quiere. La pelota es A, y donde (Figura 457) está ella asida con el hilo de hierro es B. El lazo o dobladura es C, de este hilo de hierro. Y el cordel es D. La E es el contrapeso para que le lleve al suelo. El agujero que da luz es G. Hay otra manera de fuego artificial que sirve para hacer lumbre y para ingenio de gue- Ufol. 453r] rra. Tomarán lienzo, que sea de cáñamo o estopa, y hagan un saquillo, ancho de un palmo, o bolsa, y henchirlo, han, de pólvora gruesa, y muy bien atado, como aquí está dibujado. Haránle un agujero si fuere para alumbrar, y si fuere para quemar haránle muchos. Y ponerle unos palitos dentro los agujeros, que queden largos hacia fuera, y envolver muchas veces la bolsa con la materia que se sigue. Tomarán cinco onzas de salitre refinado, siete de azufre, tres de resina de pino, dos de canfora, dos de trementina, cinco onzas de pólvora fina de escopeta, media onza [de] vidriol, tres de47 aceite de 47

Interlineado: de. [617]


TOMO

V

petróleo, una onza de aceite de linuezo, una de aguardiente de la fina. Picarán primero la materia que se ha de hacer polvos, y queden los polvos gruesos, y todo, mezclado con los aceites y agua, pónganlo en un vaso a hervir, hasta que todo esté hundido y bien mezclado. Pondrán dentro la pelota hecha de cáñamo, a modo de bolsa, y darle, han, muchas vueltas, hasta que se cubra muy bien y haga mucha corteza de todo. Y, cuando estuviere seca la pelota, quitarán los palillos y cebarán los agujeros con pólvora, para darle fuego. Cuando se quiera arrojar, atarle, han, un hilo de hierro a la redonda, y atar un peso abajo, para que vaya al fondo. El hilo de hierro será muy largo, porque no queme el cordel que tiene colgando la Ufol. 45 3v] pelota dentro de la agua. Lo mismo se puede hacer en un golfo muy oscuro. Tomarán cinco partes de pólvora gruesa y tres de salitre refinado, una parte de [¿zjzufre, media de colofonia, pez o resina de pino, media de canfora y media de trementina Vet, media de vidriol romano o caparros. Y esto no quiere ser muy molido, y hase de moler por sí, y después mezclarlo con una parte y media de aceite del petróleo, y una parte de aceite de linueso, y una parte de aguardiente, y todo, muy bien mezclado, ponerlo en un vaso, que se incorpore muy bien. Y, entonces, poner la mitad de la pólvora dentro, y luego ponerlo en el talego, que tome una corteza de esta mixtura, y irle poniendo más paños encima, y que tome otra corteza de la materia. Y ponerle, han, más azufre por encima, y así servirá para lo que quisieren, como se verá en la demostración siguiente. (Figura 458) Figura

458.

Acaece algunas veces, que los ríos que son navegables, por haberse de aprovechar de la agua para regar, o otras cosas que son en beneficio de los vecinos, como hacer alguna acequia, hayan menester gran artificio Ufol. 454r] y industria para hacer de ellos lo que quisiéremos, sacándoles agua para hacer acequias, haciendo azudes o reparos para que el agua nunca falte, siendo estos reparos causa que ningún barco pueda subir ni bajar por el río, que es muy gran inconveniente para los pueblos que no se pueden proveer de mercadurías como solían. Y para que este beneficio no se pierda, me ha parecido hacer esta invención. Haráse en la parte más baja del río un edificio de madera, que es una catarata hecha de maderos gruesos, que van hincados muy espesos y apiñados unos con otros. Déjanse dos puertas que se puedan abrir y cerrar, como se verá en la demostración que dibujaremos. Hágase un encerramiento cuadrado, tan grande que puedan caber dos barcos dentro. Y la caída también cuadrada. Y sea tan alto que se pueda llegar encima de la caída del agua cuando quieran bajar. La máquina sea muy firme y segura porque sufra el gran peso de la agua que dentro [618]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


Libro Veinte

de sí tendrá. Y cuando las barcas querrán subir aquel salto, es menester que las barcas entren en la máquina, y después cerrar las puertas del encerramiento, hasta que la agua llegue a lo más alto de la máquina, y se iguale con la agua de arriba. Y lo mismo se hace cuando la barca quiere bajar. Y adviértase que la barca no salga, la barca de la catarata, antes de haber salido toda la agua, porque le podría venir algún grande daño. Pudiera hacerse la máquina de piedra, Ufol. 454v] y fuera menos corruptible que la madera, pero es de más gasto de pertrechos y oficiales, aunque no se puede remediar con tanta facilidad como la madera. La fuerza de esta máquina está en que se asegure muy bien el edificio y que se vea cómo se abren y cierran las almenaras o puertas. La catarata sea cuadrada, de ancho tenga cuarenta palmos, de largo sesenta, en la forma que se sigue. A las puertas hágase un edificio en (Figura 459) alto, que cubra las puertas, de modo que se le acomoden un artificio para levantar las puertas A B. El artificio ha de ser con un caracol de madera de carrasca, olmo, acerolo o serbal. El caracol ha de tener una linterna Ufol. 455r\ con su puerta, o caracola, por donde pase el furillo o rosca del caracol. Ha de estar puesto en las puertas, como lo iré enseñando. Figura

459.

La agua es A, que desciende a la catarata. La que está dentro es B. La barca es C. Las puertas D E. La catarata G. Los rebotantes F, que sirven a sustentarla, y la rodean toda, han de ser muchos y espesos, y unos más cortos que otros, porque la sustenten con mayor fuerza. Las puertas se levantan con los tornos A, levántanse también con un caracol y con una linterna puesta en el caracol. Levántanse, pues, en cuatro maneras: la primera es A, segunda es B, tercera C, cuarta D. Haráse demostración de todas por la diferencia que hay en ellas. Esta48 almenara o puerta abre muy diferentemente de las otras, tiene en el medio un eje que vuelve sobre dos gorrones de hierro, y es más estrecha a la 48

Tachado: catarata.

[619]

FUNDACION JUANELO TURRIANO


TOMO

Figura

460.

V

parte de abajo que a la de arriba. Esta puerta se vuelve con presteza, porque la parte baja le hace más pesada. Sea esta puerta más alta que las otras porque se abra en medio. (Figura 460) La puerta es C. La puerta D se abre de otra manera, vuélvese sobre un perne, como las demás, pero ábrese teniendo el gorrón en medio, y con esta invención se vacía muy [/fol. 455v\ bien, y más presto que con ninguna de las otras. La puerta es la que se sigue: (Figura 461) conviene que se vuelvan la una contra la parte de la otra, que se abren juntas para (Figura 462) la agua. La parte H I se vuelve al corriente de la agua, y tienen sus batideros, y también se abren de otro modo, que tengan asido al medio, donde es K L, ábrese con unas cadenas y tornos que la tiran para dentro, y así sé abren las puertas de la catarata.

Figura

461.

La invención que se sigue es la primera. Que es la A el torno con que se levantan las puertas. B es la puerta segunda, que se levanta con aquel caracol que entra en la puerta G, y, volviendo la linterna H 49 , se sube y baja muy cómodamente con ayuda de dos hombres. Puédese hacer otra invención para subir y bajar alguna caída de agua, la cual invención es muy diferente de la catarata, aunque es más trabajoso, porque 49

Interlineado: H.

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


Libro Veinte

Figura 462. se puede ir levantando de poco V/fol. 456f\ en poco. Hase de considerar cuánta es la caída para hacer mejor la subida o bajada, aunque será algo más trabajoso el subir, que la subida de la catarata, la cual sube mejor, y con más facilidad, que no esta subida, porque no tiene ningún detenimiento de agua más de hacer, que como la agua tiene caída, que ella se va levantando hasta llegar al lugar conveniente de poder subir por este puerto, que ha de ser muy largo y ancho, por la subida de las barcas y almadías. La forma de este puerto es la caída de la (Figura 463) agua E, la cual cae veinte o treinta pies de hondo, y para hacer que puedan bajar y subir barcos. El puerto es A B, el principio del puerto es C D, y G H es el reparo para levantar la Ufol. 456v\ agua en alto, que es F; el fin del puerto es I K. El edificio es de madera, y ha de ser muy firme y seguro, y, aunque está hecho en medio del río, bien puede hacerse a los costados, y se hará a menos gasto y, si el suelo fuese de peña, agujerarse, ha, con algún instrumento, y procurar de afirmar estos maderos muy bien, y que estén muy seguros. Ponerse, ha, sus rebotantes a las dos partes, y tener cuenta que los maderos, que van de punta, estén muy firmes y bien asidos, que aquí está la fuerza de toda la máquina, con los dos cabos I K y C D, y así, con el cuidado del artífice, quedará la máquina muy firme y segura.

Las puertas de la catarata in quarto modo, son las que se siguen. La A B se junta en G, que juegan en el perne H I, y los dos cabos C D hieren en los baFigura

463.

FUNDACION JUANELO TURRIANO


TOMO

Figura

464.

V

A

B

C

D

tideros E F, y así se cierran y abren. Las barcas han de pasar por G y no de otra manera. (Figura 464) Para que se junten dos ríos, que van el uno del otro apartados como cien pasos, o más, y que [/fol. 457r] de esto resulte gran beneficio a los pueblos comarcanos, porque por allí sean proveídos de mucha mercadería y bastimentos para sustento de los vecinos, daré orden, con el favor de Dios, cómo esto se haga, y pueda pasar la nave con facilidad, sin descargarse del un río al otro. Para esto conviene que se allanen las riberas de los dos ríos, y que se haga paso a la agua muy fácil, sin impedírselo cosa, y acomodar dos ergates según el tamaño de la barca y, andando el artificio, la sacarán con poco trabajo y la llevarán a la otra parte. Para que se haga con más facilidad, búsquese el lugar más estrecho que habrá del un río al otro, y haráse allí una casa, para que allí habite quien ha de tener cuenta del artificio, y tener otras cosas necesarias. Y, cuando el suelo fuese ruin, será menester entablarlo, para que mejor pasen las barcas con sus ergates, haciendo dos rengles de tablas a los costados del camino que ha de hacer la nave, que tiran para llevar al otro río, o hincar, a las dos partes del camino, unos troncos redondos, que haya veinte y cuatro palmos de ancho, y todo entablado con tablas gruesas, y que los maderos disten, el uno del otro, ocho palmos, y pongan, del un palo al otro, unos ruellos, y, por encima, unos tablones gruesos, para que la barca vaya por encima de ellos. Y así se lleva sin daño alguno y sin atronarse. Hay otra invención para esto, que es de un carretón, que sea muy bajo de ruedas. El carretón es de madera, [/fol. 457v] Las ruedas han de ser cuatro, con dos ejes, todas de una pieza, y guarnecidas con sus zarcillos de hierro, y con sus argollas, cuatro enclavadas a los cabos del carretón, tírase con los ergates. Los palos que están enclavados en tierra, solos tres palmos, porque no impidan el paso a las barcas. Verse, ha, con la siguiente demostración. Por la A B se conoce la distancia de los ríos y el paso de las barcas. (Figura 465) La invención de los ruellos y cómo las barcas se han de llevar es la que se sigue. Cuando se ha [/fol. 458r] de pasar la barca de un río a otro, hanse de vaciar las mercaderías, y llévanse con los ergates que se lleva la barca. Y antes que la barca, se lleve la mercaduría. Se llevará con diversos artificios, que es con el carretón de cuatro ruedas, que es pequeño y diferente del que ha de llevar la barca. Llevarse, ha, la barca, del un río al otro, con los ergates o tornos, que [622]

FUNDACIÓN JUÀNELO TURRIANO


Libro Veintiuno

sean dos, o tres, según la distancia hubiere del un río al otro, y acomodarles sus poleas con sus cuerdas muy gruesas. Y, cuanto más poleas pondrán, mejor será, que hará el peso más ligero. Y, cuanto más doblaren las cuerdas, mejor será para el peso, que va más repartido, y está puesto en diversas partes de la obra. Será muy fácil el modo de llevar la barca a la parte cayente. Será necesario ir aflojando las cuerdas y volver al revés el (Figura 466) ergate, porque, casi de sí misma, se irá abajando a la parte L, aunque será necesario ayudarle, algún tanto, para que vaya bajando poco a poco y se llegue al otro río. Y si, acaso, no se hallasen ríos tan juntos, puédese hacer donde haya un río junto de la mar, y hacer que aproveche la invención. Es verdad que podría decir [/fol. 458v\ alguno que fuera mucho mejor, menos gasto y trabajo, hacer una canal, para que los ríos se juntasen, y por allí se Figura

[623]

466.


TOMO

V

pasasen las barcas. Respondo que es así, pero podría ser que aquel río hiciese falta a los vecinos, por causa de algún riego, y provecho de molinos y batanes, y, también, que si el un río fuese más bajo que el otro, la fosa que se haría, había de ser muy baja, y el un río se llevaría la agua del otro. Así que, en esto, se ha de tener cuenta con el provecho y granjeria de los vecinos, y no quitarles tanto bien como reciben. Figura

467.

El modo del carretón es éste, con que se llevan las mercadurías de las barcas. El carretón que ha de llevar la barca ha de ser de otro modo hecho, y las ruedas han de ir abajo del carretón, el cual le llaman caballo, por la carga que lleva. El carretón que lleva (Figura 467) la nave es muy diferente de éste en la hechura, porque ha de ser mucho mayor y los cabos van soslayados o viajados. El caballo que ha de llevar la barca, del un río al otro, es la que se sigue. Ha de ser muy ancho Ufol. 459r] y largo. A donde están la A A y B B son unas clavijas de hierro que tienen firme, que tienen asidos los ejes. Donde hay C D son unos hierros con unos ganchos para poner unas sortijas para tirar el carretón, así a la una (Figura 468) parte como la otra. Las ruedas son cuatro E E. Ha de haber Figura

468.

unas lañas de hierro enclavadas, han de ser la H I, soslayadas para que mejor pueda subir la barca. Puédese hacer este carretón o caballo en otra manera, que le jueguen debajo unas ruedas, y así irá muy cómodamente.

FINIS [624]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


LIBRO VEINTIUNO El cual trata de divisiones de aguas, así de islas como de otras cosas de agua, y relojes de agua 50

E

l modo como se puede hacer un reloj con agua, que señale las horas, así las del día como las de la noche. Para haber de hacer un reloj que nos señale las horas, haráse con muy poco gasto, en especial cuando se hace alguna fábrica en campo, donde no hay habitación, y para el concierto de los que trabajan. Para hacer este reloj, conviene que se haga un vaso de madera, que sea capaz de seis cántaros de agua. Puédese hacer de un tonel, quitándole el un suelo, o una poca madera, de modo que cualquier madera es buena para este efecto. Haráse un agujero en el suelo del vaso, o cerca de él, que sea pequeño y, en medio del vaso, asentar un astil, que esté fijo y que sea cuadrado, y más alto que el vaso. Y henchirle de agua, y ver, con un cuadrante, en cuántas horas se vacía la agua por aquel agujero pequeño, del todo, por causa que durará mucho de vaciarse. Pongamos por caso que el vaso dura de vaciarse todo un día natural, que es desde que amanece hasta que anochece, es menester ver qué tantas horas ha durado de vaciar, y, sabido esto, tomar toda aquella altaría y repartirla en Ufol. 460r] aquellas horas que había de la mañana hasta la noche, y repartidas en espacios iguales toda aquella distancia, y empezar a señalar una, y dos, y tres, y, así, se irá procediendo hasta haber seña todos los espacios. Y, después, tomar un pedazo de corcho, y hincarle dentro un- hilo de hierro delgado, el cual suba tan alto, que alcance a señalar las horas, y así como se irá abajando la agua, así se irá abajando el corcho, y irá señalando el hilo de hierro las horas. El hilo de hierro sea doblado en la parte de arriba, que vaya a tocar el astil, donde están señaladas las horas con sus números, en el astil que se afijó en el medio del vaso. Y al hilo de hierro hacerle en la punta a modo de sarta. Y, si se hiciere el vaso que fuese capaz de tanta agua, que durare todo el día y la noche, se vería más distintamente cuántas horas hay en la noche, y quien quisiere tomar el trabajo, con facilidad, lo podría saber, cuándo es mediodía y medianoche. Puédese saber esto acomodando bien el corcho, que no se vaya de aquel lugar, para que 50

La frase Y RELOJES DE AGUA está al margen del título, con otro tipo de letra.

[6251


TOMO

V

señale las horas, y tomar un poquito de hilo de hierro, y hacer como un manil cuadrado, y hincarle el corcho, y hacer que entre el astil en el medio de este manil, y, de ese modo, no se podrá apartar del astil. Y tendráse un otro vaso que recoja la agua que vierte, para que tenga recogida, para volverla al mismo vaso de donde salió. El modo del vaso es el que se verá dibujado en la página siguiente. El vaso es A; el astil es B C; D es la agua; quien recibe la agua es E, y puédese señalar media hora, Ufol. 460v] y un cuarto de hora. Y donde sale la agua es G, y después de haber henchido el vaso de agua, señalar en el astil dónde llegó el agua, desde ahí tomar aquella distancia de espacio y repartirla en espacios iguales con sus números, y pondrá más diligencia si quisiere saber a qué hora anochece y amanece, o cuándo es mediodía o medianoche. (Figura 469) Puédese acomodar otro modo de reloj, el cual es con agua y con unos conFigura

469.

trapesos, el cual es en esta manera: tómanse dos listones de madera cuadrados, y se ponen los dos firmados en un pie, los cuales han de estar apartados, el uno del otro, dos palmos. Han de ser, de alto, ocho palmos, y en la parte de arriba se hagan dos agujeros redondos, que sean iguales, y poner una pieza, que sea redonda, de la una pieza a la otra, la cual sea torneada, y que ella pueda jugar muy libremente en los agujeros. Y, después, tomar un vaso de agua, y, después, atarle con una cuerda y pesar el vaso con la agua, y tomar otro Ufol. 461r] tanto peso de plomo y hacer doce partes iguales, y atarlas en la cuerda que se tiene atado el vaso. Y hanse de dar dos vueltas con la cuerda en aquel palo torneado, y que el vaso y contrapesos estén iguales, de la una parte a la otra. Y en el vaso que tiene la agua 51 , se le ha de hacer un agujerito muy delgado, o muy estrecho, que la agua que esté en el vaso dure de vaciar doce horas, y así como se irá vaciando la agua, así se irá subiendo, por razón de los contrapesos, que le irán levantando. Y los contrapesos han de llegar a tierra, así como va levantando el vaso, han de llegar a tierra; así como va levantado el vaso va descansando el contrapeso. Y, de este modo, no harán los contrapesos más fuerza de que es menester, 51

Tachado: así se irá subiendo

por razón que los

contrapesos.

[626]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


Libro Veintiuno

por causa que no resta en Figura

el aire más peso de lo que es en el vaso del agua. Y, de este modo, acabado de vaciar el vaso, acabado de asentar los contrapesos abajo en el suelo, excepto el contrapeso del mismo vaso vacío. Y en aquella distancia que se habrá (Figura 470) levantado el vaso hasta que se acabó de vaciar, tomado todo aquel espacio, y dividirle muy igualmente en doce espacios iguales, y adornarles con sus números. Y hanse de contar de abajo para arriba. Y en el suelo del vaso ha de ir un índice que vaya señalando las horas, el cual ha de estar hincado muy firme, y así irá señalando las horas, el cual es en esta forma, como va Ufol. 461v] señalado. El vaso de la agua es A, la cuerda es B, el palo redondo es D, la C es las vueltas que da la cuerda en el tornillo, los contrapesos son E, el brazo que tiene los números de las horas es G, y el otro es P. Podrásele poner otro vaso debajo para recoger el agua que vierte el vaso A. Puédese hacer otro reloj muy diferente de los pasados. Tómese un vaso, de cualquier género que52 fuere, y hágasele un agujero en el suelo, que sea muy pequeño, para que vierta, la agua que tiene, por aquel agujero. Y ponerle delante una rueda, como de molino, donde hiera la agua y lo haga volver, de modo que cada vuelta que diera sea una hora. Y en el eje de esta rueda ha de estar asentado, en cosa firme, y en la rueda haya un perne, hincado, de madera, el cual vaya a dar en un otro cajal de la rueda, que tiene señalado las horas. Y en la circunferencia de esta rueda ha de haber un cajal que vaya a topar en aquel que está afijado en la rueda que mueve la agua, de modo que cada hora dará una vuelta la rueda de las horas, la cual las tendrá señaladas con sus números. Y estará, en el pie del vaso que vierte la agua, un índice que señalará las horas y las vueltas que habrá dado cada rueda. Este reloj es más dificultoso que los pasados, por estar medido el espacio de la rueda, que vuelve la agua, que ello sea justamente una hora, que aquí es la dificultad, que en lo demás breve materia es el modo de ello. Verse, ha, su demos52

Tachado: vm. [627]


TOMO

V

tración, para mayor inteligencia de lo dicho. El vaso que vierte la agua es A, y donde la rueda B se [//o/. 462r] vuelve, encima de H, donde le hiere la agua es E, y la rueda de las horas es C, y el cajal de la rueda B, es E, y el otro de la rueda G53, es G, el índice que señala las horas es D. Y, de aquí, se puede comprender el modo de este reloj. Las dos ruedas han de estar a la par, y las horas han de estar señaladas a la otra parte, para que se vean del todo, sin ningún impedimento. (Figura 471) Alguna vez acaecerá que en un campo de forma triangular, en el cual campo hubiese una fuente, o un pozo, o aljibe de agua, y este campo se ha de dividir en dos partes, y cada uno pretende que ha de caer a su parte, y esta fuente estará en tal parte que no se pueda dividir, ni que de ella participen los dos. Para remedio de esto, pongamos por caso, que la fuente nace en un cabo, y en un costado, y no en el medio, y para dividir el campo [/fol. 462v] con la fuente, pongamos que el tal campo está en triángulo, en la forma que se sigue. Dividiráse en este modo, que es el lado B y C en dos partes iguales que será en D, y, después, tirar una línea de la D a la A, y la fuente será G. Y de la G se tirará otra línea hasta la A, y, hecho esto, se tira una línea que sea paralela, de la D a la E. Y tiraráse otra línea de la G a la E, y esta línea será la que divide igualmente el triángulo, el cual no es perfecto. La mitad de este triángulo es de la E a la A, y de la E a la G; y de la E a la C, y de la C a la G, es la otra mitad del triángulo, que las líneas de las puntas no valen para más de dividir el triángulo, que ellas no son menester, mas de sólo para dividir el campo. Para quien no creyere que está bien dividido en dos partes, redúzcalas por el cuadro y, entonces, verá la verdad. Aunque esto [es cosa] de geometría, por ser división de agua lo he puesto. (Figura 472) Otro caso se ofrece: hay una heredad de dos, la cual tiene un pozo en un ángulo del triángulo, la cual heredad tiene dos54 lados iguales, que es un ángulo 53 54

En el original pone: rueda G, y debe poner rueda C. Tachado: an.

[628]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


Libro Veintiuno

A Figura

G

J>

472.

C

recto y dos acutos, y el pozo o fuente es un ángulo acuto. Y al tiempo del querer dividir esta heredad, cada uno pretende que le ha de caer el pozo a su parte, por causa del riego. Digo que es cosa fácil quitarles de confusión y hacer que cada uno participe de la agua sin entrar en la parte del otro. El triángulo es el que sigue: Ufol. 463r] el ángulo recto es A, los acutos B y C. Divídase el mayor costado del triángulo C B en dos partes iguales, que serán en D, y tirar, de la D, una línea a la A, y, después, dividir A B en dos partes iguales, en E. Y lo mismo hacer de la A C, y tirar una línea de la E, en C, y otra de la F a la B, de modo que la fuente es en ángulo C, y la mitad del triángulo es de la E A F y C, la otra mitad es C B D E, y así queda dividido el triángulo y fuente por igual, como lo enseña la figura. Y con sola la línea que va de la D a la C bastaba para dividir igualmente, mas para que se conozca la verdad se han hecho tantas líneas. (Figura 473) A Figura 473. Cuando se ofreciere hacer alguna división de agua, que haya de servir para algún término particular, y de una cantidad de agua ha de haber un tercio de toda aquélla, y el saber repartir no le sabrá todo labrador, ni cantero, si no fuere geómetra y harto j diestro, para hacer esta división, conviene que haga pasar la agua medida. Pongamos por caso que sea la medida un cuadro perfecto, y de este cuadro se hace un redondo, el cual será tan alto como el cuadro. Y dentro del redondo formar un triángulo que tenga sus lados iguales con los lados del cua- Ufol. 463v] dro, y después tirar una línea de un ángulo del triángulo hasta el punto del medio del redondo, que es el centro. Y esa línea es un lado del cuadro, que es un tercio del cuadro grande A B C D. Y para que esta división sea muy bien hecha, como conviene, será necesario hacer una piedra que sea cuadrada, que su vacío no sea más ni menos que el cuadro A B C D, y después hacer otro cuadro que sea del tamaño del tercio. Y estos dos cuadros no se han de asentar juntos, sino el más pequeño más adelante, y el grande algo más atrás. La razón es que traga mucha más agua el grande.

Podráse acomodar esta invención en otra manera, que el cuadro pequeño esté algún tanto más atrás que no el grande, como se verá aquí abajo. (Figura 474) De modo que este cuadro A B C D es tres veces mayor que no el cuadro E F G H. El un costado del cuadro grande es M, y también los costados del trián[629]

FUNDACION JUANELO TURRIANO


TOMO V

Figura

490.

guio, que el uno es M, conviene que sean tan grandes como los del cuadro grande, y después tomar y tirar una línea del punto del medio del triángulo a un ángulo, y esa línea es el un costado del cuadro pequeño, que es la tercera parte del cuadro grande. Y para conocer la verdad de esto, repartiráse el costado M, del cuadro grande en [/fol. 464r] seis, que en todo será 36 partes, y tomar doce de aquellos cuadros pequeños, y formar un cuadro, y verán que viene justamente, si con diligencia se hiciere. El cuadro M es tres tercios, y el cuadro T es un tercio de los tres. Figura 475. _

D i g o

q u g

e g t a s

d o g

ac£_

quias de agua, que la una es M, (Figura 475) la cual es tres tercios, y N es una acequia que lleva un tercio de toda aquella cantidad, digo que en la forma que está el costado O, que llevará 55 más agua de un tercio. Y la razón es, que si no fuese más ancha la acequia de cuanto es N, que no recibiría más agua de cuanto es el tercio de la cantidad de la acequia M, mas, por cuanto es más ancha la acequia en O, que no es en N, recibe mucha más agua, por causa que se acumula mucha más agua, que no haría, si no fuese mucho más ancha, que hace mucha más fuerza, que no haría, si no fuese mucho más ancha que la acequia N. En el partir de las aguas conviene tener gran cuidado porque hay muchos engaños en el ensanchar o ahondar las acequias. Acaece que llevan una agua entre dos pueblos y en cierto lugar la han de tomar [/fol. 464v] unos en pos de otros, digo, que sí el primero tuviera más ancha la acequia, que llevara más agua aunque la dividan por iguales partes, y, luego que ahonden su acequia tres palmos, llevarán mucha más agua que los otros, por razón de la mucha caída, que atrae 1

Repetido: lie.

[630]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


Libro Veintiuno

a sí mucha más agua. Digo que la acequia N llevará ventaja cuanto más atrás será puesta la piedra con el agujero que mide el tercio, que su acequia vaya más ancha hasta su agujero t e n [ d r á ] un tercio de más agua, lo uno, por causa de ser más ancha la acequia y de estar ahí más agua, lo otro, por estar puesto más atrás el agujero. Y esto caúsalo la ventaja que es mucha más cantidad de agua, de la cual ha de entrar por el agujero, y la mucha agua que se acumula en aquel lugar causa 56 mucha más fuerza que no haría, si no viniese más cantidad de agua de lo que el agujero ha de tragar. Siempre que se hubiere de dividir la agua, háganse paredes a los costados de las acequias. Digo que el cuadro M atrae a sí mucha más agua, por causa de la mucha más agua que lleva, si los dos agujeros están a tapar. Y si se repartiese los dos tercios, cada uno por sí, sobraría agua, que no cabría por los cuadros de cada un tercio por sí, como cabe en un cuadro solo. Y por esta causa se pone algo más atrás el tercio. El modo de dividir las aguas es cosa muy dificultosa, caso que se hubiese de dividir una agua en dos partes, y que los unos hubiesen de llevar, de tres partes, las dos, y, los otros, el otro tercio. Convendrá hacer un cuadro de toda la cantidad de la agua, y la agua que pasará por aquel cuadro, dividirla en tres partes iguales, como conviene. Y cuan- [/Jol. 465ñ do se ofreciese dividir esta cantidad de agua, como se ha dicho, conviene dividirla en este modo que aquí pondré el ejemplo. Hecho que se haya un cuadro A B C D, tomarse, han, los medios de los cuatro lados del cuadro, y los medios serán E F G H. Y hacer una cruz en el mismo cuadro, y, en haber dividido el cuadro en cuatro partes iguales, tirar líneas de la E a la F, y de la F a la G, y de la G a la H, y de la H a la F. Y el cuadro que se habrá formado en el medio del cuadro A B C D, será la tercera parte que el cuadro, que el cuadro grande es dos veces mayor que el cuadro pequeño, que es cuatro y el pequeño dos, de modo que el tercio de seis es dos, que es lo que buscamos. (Figura 476) I

Figura

476.

H

El dividir las aguas es cosa que parece que no hay mucha primor, pero, bien considerado, es cosa de gran especulación de lo que muchos piensan, mas por ser cosa que no costó interés, digo, cierto, que si la agua se mercase, como se mercan los demás licores, tengo por muy firme que los hombres sabios pondrían en ello más cuidado. Pongamos por caso que se ha de dividir una acequia en tres partes iguales, y las dos partes se han de sacar por el costado, y la otra viene a salir en el medio. La acequia es A, y las acequias en que se divide son B C D, ' Repetido:

causa.

[631]

FUNDACION JUANELO TURRIANO


TOMO

Figura

V

477.

Esta es mejor.

de modo que B y D, se sacan por el costado, y la acequia de en medio es C. Digo que, todas tres, son iguales en anchura, mas siempre habrá V/fol. 465v] una poca diferencia, que la acequia C siempre llevará más agua que B ni D, y la razón de ello es ésta57: que la agua encamínase por camino derecho, y, a más de esto, siempre tiene más cantidad de agua en el medio, que no hace a las orillas. Y esto lo vemos manifiestamente, que toda acequia carga mucho más a los costados de cieno que en medio, porque, en el medio, la agua va con más presteza. Y también es cosa manifiesta que cualquier cosa que corre y topa, aquello con que topa le hace hacer alguna mora o detenimiento, y toda cosa que hace mora, no puede caminar con aquella velocidad que podría, y así la agua, como camina, va topando en los costados de la acequia. Y la otra razón, que como salen estas dos acequias de los costados de esta grande acequia, y así como viene la agua a herir en el costado de ella, hace algún detenimiento, donde no camina con tanta velocidad como hace la agua de la acequia de medio, digo que siempre tendrá más ventaja la acequia C, en muchas cosas. (Figura 477) De modo [//o/. 456r]5S que hay ventaja en el modo que se ha dicho, aunque aquí se pondrán algunas maneras de salidas de acequias, para que se vea la diferencia de las unas a las otras. Así que en esta figura se le ponen unas paredes, que entran dentro de la acequia A, las cuales son parte del engaño, pero haciéndose sin aquellas paredes, no puede haber engaño. La acequia es E, y las divisiones F G H. Digo que, para que no haya (Figura 478) engaño en la división de estas acequias, conviene que las entradas de las dos acequias de los costados empiecen muy más alto a abrirse, que es en I K, y si esos dos ángulos, y I K empezasen muy más abajo, en la línea F G H, digo que siempre tendría ventaja G. Pero, empezando la acequia más arriba a ensancharse, en la manera que está la acequia G, y que no hay diferencia alguna en las acequias F H, con la acequia G, y estando en otra manera, como está la acequia A, habrá engaño en ello. Pondré aquí abajo unas cuantas figuras de divisiones. Cuando sean iguales las divisiones, y llevando igualmente cada una su porción, digo que menor agravio habrá la acequia F, que no la G, y mucha más agua llevará la acequia H, 57 58

Repetido: y la razón de ello es ésta. En el manuscrito hay un error en la foliación: este folio corresponde al 466r.

[632]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


Libro Veintiuno

Figura

478.

que no la G. Y esto se ve por causa de estar muy más baja la acequia H que ninguna [/fol. 456vY9 de estas dos acequias, que son F G, así que éstas no reciben tanta agua como la acequia H. La razón es que carga mucha más agua en la60 acequia más baja que en ninguna. Alguno me dirá que, en la división de la acequia A, he dicho que recibe mucha más agua la acequia C, que ninguna de las otras dos, y que ahora digo que la recibe H, siendo ella la más baja. Digo que, como la agua va cargando a lo más bajo, y esto se entiende cuando las acequias son de suelos de una misma igualdad, que cuanto más atrás se pondrá la boca de otra acequia, recibirá mucha más agua que ninguna de las61 dos, la cual materia se puede comprender por causa del camino que hace la agua, que, topando en diversas partes, siempre hace alguna detención en el caminar, de modo que queda el camino libre y, hallándose más agua en aquella parte que en ninguna otra, camina con mayor fuerza, y esto es la causa que reciba más agua que ninguna de las otras dos, y más recibe G que no hace F, por causa de las razones ya dichas. Para haber de dividir una acequia de agua en dos partes iguales, háganse primero dos paredes a los dos costados de la acequia, que sean, a lo menos, doce palmos de largo en la parte donde se quiere dividir, del partidor adelante. Y, después, haráse el partidor en medio de la acequia, que vaya en punta. Y en el suelo se deben poner dos losas de una pieza, a cada acequia, y enlosarse, ha, el suelo adelante y atrás del partidor, y que estas divisiones sean iguales. Yo querría que las losas, que se ponen en el partidor, que se pusiesen de canto, a causa que no se puede ca- [/fol. 457r]62 var por debajo, por estar enlosado en el suelo, y esas dos losas están muy hondas. Las paredes de la acequia es A, el enlosado es B, el partidor es C, y donde se ha de dividir el agua es D, que es donde están hincadas las losas D D. Y en este modo no puede haber engaño, si ya, a cuatro o cinco palmos del partidor, se pusiese una losa que fuese en la manera que aquí abajo se señalará, la piedra es E, en tal lugar habrá mucho engaño porque la agua topará en la losa y volverá atrás. La forma es la que se sigue. (Figura 479) Para repartir la agua conviene tomar toda la cantidad de la más agua que venga en la acequia, y medir lo ancho y lo alto de la agua, pongamos por caso, que la agua es diez palmos en ancho y cuatro en alto, hase de reducir todo a palmos cuadrados, que cuatro veces diez hacen cuarenta, que partida en dos partes 59 60 61 62

En el manuscrito hay un error en la foliación: este folio corresponde al 466v. Repetido: en la. En el margen está escrito: ojo. En el manuscrito hay un error en la foliación: este folio corresponde al 467r.

[6331

FUNDACION JUANELO TURRIANO


TOMO

Figura

V

490.

es a 20 palmos cuadrados a cada acequia, que es cinco cuartos en ancho y cuatro en alto a cada acequia. Y si acaso fuese que se hubiese de hacer dos cuadros en la acequia, digo dos agujeros por donde pasasen las dos aguas, y que cada uno hubiese de hacer su agujero, conforme con los palmos que hemos dicho que tenía la agua, mas cada uno lo quiere hacer que tenga esa circunferencia de los palmos que se ha dicho, digamos ahora que los unos hacen su agujero de los cinco palmos de ancho y de los cua- [//o/. 457v~\a tro de alto, los otros quieren hacerle de seis de ancho y de tres y un tercio de palmo en alto, al parecer de muchos habrá engaño en ello, no porque los palmos sean más ni menos de64 los unos que de los otros, mas es el engaño en que en todo tiempo no vienen las acequias tan copiosas de agua que vengan a henchir aquella medida del de los cinco en ancho y cuatro en alto y, como la agua no tiene tanta altaría, que venga a cubrir o henchir, del todo, el agujero, y la otra es más ancha de agujero, aunque no es tan alta, cabe más cantidad de agua en la una que en la otra. Figura 480.

Este cuadro A es (Figura 480) toda la cantidad de la agua de la acequia G, y quiérese dividir en dos partes iguales. Que es B la mitad del cuadro A, y con esta orden se puede dividir igualmente los dos cuadros, que son de una misma cabida, mas no de una misma forma. Son los que adelante diremos, se ven señalados A y B, de modo que se ve que es cosa clara y manifiesta que en la cantidad no hay diferencia, en la cantidad. Digo que, cuando vendrá poca agua en la acequia G, que tragará mucha más agua el agujero o cuadro B, que A, y esto es cosa que, por rudo que sea, cualquier labrador lo podrá entender. (Figura 481) De modo que el pasar de la agua por un vaso, que [/fol. 458r]65 sea ancho y que no sea alto, pasará más agua, que no hará por otro vaso que sea cuadrado, pasará menos agua, porque la agua, ordinariamente, se suele ensanchar y no le63 64 65

En el manuscrito hay un error en la foliación: este folio corresponde al 467v. Repetido: de. En el manuscrito hay un error en la foliación: este folio corresponde al 468r.

[634]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


Libro Veintiuno

yantarse en alto. Y esto es la causa que la agua, de suyo, ella se va ensanchando, aunque cada uno de los vasos tengan tanta circunferencia el uno como lo otro, no por eso dejará de caber más agua en B, que en A. Aunque me podría decir alguno que lo que no va en ancho, va en alto, digo que todas las cosas pesadas van a lo bajo con mayor facilidad que las cosas ligeras y, por esta razón, se puede considerar que, cuanto más pesada es la cosa, tanto más tardía es en caminar. Y lo mismo veo que hace la agua, que se acumula mucho más peso de agua en A, por ser más cantidad de agua en alto, que no es la agua que pasa por B, porque vemos que, cuanto más la agua se ensancha, quédale menos peso a la otra, que queda debajo de ésta, y, por esta causa, camina mucho más agua por el vaso B, que por A, por estar mucho más acumulada una agua sobre otra. Bien se que me dirán que la agua camina con mayor fuerza cuando tiene mayor cantidad de agua, que no cuando tiene poca; digo que si, cuando la agua es libre y no tiene en qué topar y, topando en cosa que la detenga, hace más fuerza y se congrega mucha más agua, que no hace cuando no halla resistencia, porque el mismo peso la detiene, que no camina con tanta velocidad, que no haría, si no hiciese ningún detenimiento. Quiérese dividir una agua en dos partes iguales, mas los unos quieren que su agua pase por un agujero cuadrado, los otros quieren que pase por un agujero hecho en triángulo. Digo que, para hacer esto, conviene que esta división se haga en tal modo que no haya engaño en ninguna parte Ufol. 458v\bb. Digo que, de las dos cosas, conviene hacerla una, o dividir el cuadro en triángulo, o el triángulo en cuadro. Pongamos por caso que se haya de dividir el triángulo reduciéndole a cuadro, es regla muy cierta que todo triángulo equilátero y equiángulo, que es la mitad de un cuadro, que sean los costados del cuadro de tanta cantidad como los lados del triángulo, aunque conviene que los lados del triángulo sean conformes a los lados del cuadrado. Mas para dividir el triángulo en un cuadro perfecto, hacerse, ha, de este modo: tomarse, ha, el un lado del triángulo y dividirse, ha,en tres partes iguales, y, de aquellas tres, dos de aquellas porciones, y ese cuadro que se formará será igual, en capacidad, al triángulo, que es A B C, y el cuadro es D E F O67. (Figura 482) De modo que esta es la división del triángulo a cuadro, el cual es, precisamente, el cuadro, la misma cantidad del triángulo. De modo que, esta división, como ella se hace del triángulo a cuadro, lo mismo se puede hacer del cuadro al triángulo, el cual triángulo es equilátero y equiángulo, como la figura lo demuestra. 66 67

En el manuscrito hay un error en la foliación: este folio corresponde al 468v. En el original pone D E F O, pero en la figura: D E F G.

[635]

FUNDACION JUANELO TURRIANO


TOMO

V

Para saber medir una muela de agua, cuánto sea, suelen hacer una piedra redonda, que tenga palmo y medio de alto de Vfol. 459ñb& diámetro, y, la agua que coge por aquel agujero, aunque esto no es artículo de fe, porque otros me dicen que el medir de una muela de agua, que se hace un agujero en una piedra, el cual sea de alto un palmo y medio y de ancho dos palmos, y que esta medida es una muela de agua, la que cabe por aquel agujero 69 , de modo, que digo, que el medio de70 querer medir tales medidas, que ellas sean de lados iguales, y no en otra manera, por causa que con muy poca agua se hace andar una muela, que con otra que sea mucha más no andará, y, con esto, le causa la rigor y fuerza que trae la agua, que otra viene mansa y no tiene fuerza, y también hace mucho, al caso, según la postura de las ruedas. Esto se ha de entender que ha de ser en molino de canal, y no en otra manera. Digo que la medida verdadera de una muela de agua, que es dos palmos en alto y dos en ancho, aunque he visto salir por tanto agujero, como serían dos naipes en alto, pasar una muy grandísima acequia de agua, aunque (Figura 483) el medir una muela de agua es lo dicho, y no en ninguna otra manera, ni tampoco en ningún otro género de molino; solo en molino de las Wfol. 459v~\11 tres medidas que están dibujadas, son de una muela de agua. De modo que a querer averiguar estas medidas, cuál de ellas es la mayor, así que cada cual podrá hacer la elección de la que más le pareciere a su juicio, digo que veo muy gran traviesa de las unas a las otras, porque el redondo A no es más de cinco palmos de rodeo, y el cuadro B es de rodeo siete palmos, y el cuadro C tiene ocho palmos, así que será mucha la diferencia que hay en ellos. Figura

483.

68 69 70 71

En el manuscrito hay un error en la foliación: este folio corresponde al 469r. Tachado: en una piedra el cual sea el modo. Tachado: tales aguas que se requi. En el manuscrito hay un error en la foliación: este folio corresponde al 469v.

[636]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


Libro Veintiuno

10

A to

7

t >o B

5

7?

Si se ofreciere que se hubiere de dividir alguna agua en dos partes iguales, mas que en el dividirla cada cual quiere hacer su medida diferente de la otra, pensando aprovecharse mucho más de la agua que el otro, de modo que el uno forma un cuadro perfecto, el cual es dos palmos y medio cada lado, que repartidos estos palmos por cuartos vendrán a ser cien cuartos de palmo, y el otro forma un paralelogramo, que es un cuadro más ancho que largo, el cual un palmo de alto y un cuarto, y de largo es tres palmos y tres cuartos, de modo que en la circunferencia de este cuadro es igual el cuadro A, que es diez por cada lado, que cuatro veces diez hacen cuarenta. Y el72 (Figura 484) paralelogramo es B, el cual es cinco cuartos en alto y quince de largo, de modo que los [/fol. 460r]7i dos lados son treinta y los otros diez, que hacen en todos cuarenta. Así que son iguales, estos dos cuadros, en la circunferencia y, cuanto a la capacidad, son muy diferentes en que hay la cuarta parte de diferencia, contados los cuartos, del cuadro perfecto, de los palmos hacen ciento; contados los cuartos del paralelogramo son cinco veces quince, que son setenta cinco, de setenta cinco hasta ciento faltan veinte y cinco para llegar al número de ciento, que es la cuarta parte del engaño. Vese manifiestamente el engaño con la demostración, aunque si muchos no viesen las figuras no lo podrían creer, por tanto he querido desengañar a todos de la cautela que les podría suceder en alguna partición. Mas para querer que el paralelogramo sea de la misma capacidad, conviene que los cuadros sean veinte, de modo que cinco veces veinte hacen ciento, que es la capacidad conforme la una de la otra. Si acaso, como muchas veces suele acaecer, que de una grande acequia de agua se hubiese de sacar una fila, que fuese la séptima parte de toda aquella acequia, no se puede hacer sin orden de geometría. Conviene formar un cuadro de toda la capacidad de la agua, el cual tenga en sí 49 divisiones, y tomar siete de aquéllas, y formar un cuadro perfecto. Mas porque siete partes son dificultosas de reducir a cuadro perfecto, que tenga precisamente agua o no, de 25, que siete veces 25 hacen 175, de modo que es trabajoso reducir un cuadro en 175, conviene buscar otro modo más fácil y más verdadero. Formarse, ha, un cuadro a beneplácito, que al juicio será [//o/. 460v]74 un séptimo, y, formado, tira una raya larga en la parte baja de ese cuadro, y toma el compás, y mide en aquella 72 73 74

Repetido: y el. En el manuscrito hay un error en la foliación: este folio corresponde al 470r. En el manuscrito hay un error en la foliación: este folio corresponde al 470v.

[637]


TOMO

Figura

V

485.

taya otros siete espacios iguales. Hecho esto, toma el compás y busca el medio de los ocho cuadros, y tira un medio redondo, entonces, subirás una raya por la parte de dentro, que vaya a tocar desde la D B hasta la circunferencia del medio redondo, y esta raya será el un lado del cuadro, que será siete veces mayor que el pequeño, que será E G H I, y el cuadro grande es hecho un paralelogramo, que es B D K L, de modo que el paralelogramo es reducido a cuadro perfecto, como por la figura se puede comprender. (Figura 485) Muchas veces acaecen cosas no pensadas. Que se habrá de dar una porción de agua de alguna acequia o río, y convendrá dar una novena parte de aquella agua, de modo que convendrá usar de la regla que está dada en lo pasado, aunque ello es diferente en cantidad. Para hacer esta división conviene reducir toda la cantidad de agua a cuadro perfecto, dividirse, ha, en nueve partes iguales y cada una de aquéllas será 36, de modo que en todo será 324 partes, mas este modo es muy largo, aunque, repartido el cuadro grande en nueve porciones, una de aquéllas haráse con más artificio [/fol. 461r]15. Hacer en el mismo modo que se ha hecho el cuadro que se ha sacado un seteno, que es el cuadro anterior de esta materia. Y, con esta regla, se puede sacar cualquier porción, y esto abaste cuanto a esta materia. Paréceme que en la materia de dividir aguas, que se ha tratado largo, ahora se nos ofrece otra materia entre manos, y es que muchas veces, y aun se puede decir que ordinariamente, en los ríos grandes suelen causar, en sus crecidas, hacer unas islas en el medio, y otras veces más a la una parte que a la otra. De modo que, ordinariamente, suele haber contienda, en especial en las cosas de interés, de modo que ha sido necesario poner leyes en ellas, en especial en cosas de heredades, y dar o poner términos, para saber distinguir por orden de geometría y dar a cada uno lo suyo conforme a derecho. Y, por ser esta materia de agua, por esta razón, he puesto aquí abajo estas pocas demostraciones, aunque ella es más materia de leyes que de geometría, por causa de la división de líneas no se puede hacer sin reglas de geometría, y por ser cosa que, ordinariamente, acontece haber reyertas en estas cosas. A estos solos76 que, ordinariamente, nacen en los ríos y por dar el orden cómo se han de dividir, porque veo que los que confrontan con el río, los de una 75 76

En el manuscrito hay un error en la foliación: este folio corresponde al 47Ir. Por: suelos.

[638]


Libro Veintiuno

parte y otra, cada cual pretende que es suya aquella isla, y que ha nacido delante de su heredad, y que de derecho es suya, y para quitar cuestión y discordia, conviene que esa isla se divida, y el modo del dividir, y pondré aquí abajo la figura, para mayor inteligencia de lo que se ha de tratar. Pongamos que de la una parte del río, que es A, hay Juan, y Martín y Gonzalo, y de la otra parte del río, B, hay Francisco, Alonso y Andrés, y antes de las heredades hay una rambla del río, así de la una parte como [//o/. 461v]77 de la otra, antes de allegar al río, de modo que es necesario que se haya de dividir para quitar de pleito a los circunvecinos. De modo que, para haber de dividir esta isla, convendrá tomar desde las heredades de la una parte y medir hasta llegar a las otras heredades, y no tener cuenta con la orilla del río. Y, vista esta distancia que hay de la una parte a la otra, es menester señalar el medio de toda esta distancia, y donde viniere ese medio, ahí, se ha de tirar una línea de largo de la isla y, entonces, se han de ir dividiendo en porciones conforme a las delanteras de cada uno. De modo que a la parte A hay cuatro heredades que son Pedro, Juan, Martín, Gonzalo, es menester traer líneas y que vengan a tocar con la línea que se tiró por lo luengo de la isla, que es M, las cuales líneas conviene que hagan ángulos rectos (Figura 486) con la línea M. Figura

486.

Y los de la otra parte del río, que es B, son Francisco, Alonso, Andrés, por la misma mane- Ufol. 462r]7& ra convendrá tirar líneas de sus heredades hasta 77 78

En el manuscrito hay un error en la foliación: este folio corresponde al 47lv. En el manuscrito hay un error en la foliación: este folio corresponde al 472r.

[639]

FUNDACION JUANELO TURRIANO


TOMO

V

llegar a la línea M. Y aunque vengan las líneas de los costados de las heredades torcidas, convendrá, desde la orilla que afrontan con la rambla del río, tirar las líneas derechas, que vengan a hacer ángulo recto con la línea M, porque tirando las líneas, como vienen los costados de las heredades, habría mucho perjuicio para los unos y provecho para los otros. La división de esta isla, vese manifiestamente el modo del dividirla, que a Pedro no le toca más porción de la C y a Juan tócale la D, a Martín la E, a Gonzalo la F. A los otros de la otra parte, toca, a Francisco la G, a Alonso la H, a Andrés la I, de modo que [en] esta división no tocan las porciones iguales, toca a cada uno, a quien más, a quien menos, según cupo a cada uno. Para hacer esta división conveníase tomar toda la anchura del río, y hase de tomar, de tal modo, que pase por el medio de la isla. Y para haberlo de tomar justamente, conviene tomar una cuerda, la cual sea tan larga que alcance de la una parte a la otra del río. Y hincarán una estaca a la una parte del río y pasarán la cuerda a la otra parte. Y en la otra parte del río hincarse, ha, otra estaca, y atarle, han, una polea o carrucha, y pasar la cuerda por ella y estirarla cuanto se pudiere. Y, en la cuerda que atraviesa el río, harán unas señales, como sería señalar varas o pies, aunque es mejor que sean varas que ninguna otra medida, para que se puedan contar. Y estas señales han de ser en la cuerda a modo de las señales que tienen los labradores que plantan viñas, que tienen pasados por la cuerda unos pedacitos de paño colorado. Y con esta cuerda se pueden contar las varas que hay de la una parte a la otra del río. Y, vista la distancia, seña- [/fol. 462v]79 lar en la isla el medio de esa distancia que hay de las unas heredades a las otras. Pongamos por caso que de los unos campos a los otros hay cuatrocientas varas, que vendría a ser el medio del espacio que hay de la una parte a la otra, y señalar esto en la isla, venga donde viniere. Y, señalado esto, ir partiendo las heredades como se ha demostrado en la precedente demostración. Y, hallado el lugar del medio de la distancia del río, después, conviene hincar dos estacas a los cabos de la isla y tirar otra cuerda, y con una escuadra ver si vienen a hacer ángulo recto de las cuerdas. Y hecho que se habrá este ángulo recto, dividirse, ha, como conviene. Quiero advertir una cosa, que podrá haber muy grande engaño en el travesar de la cuerda, que traviesa el río, por poco que se ponga de través, porque en esto va mucho, en que ella traviese rectamente el río, y empezaráse por cualquier parte que quieran. (Figura 487) Digamos que se empiece en la parte A y comience en [/fol. 463r]S0 Pedro a ir tirando líneas hasta el medio. No importa punto empezar a los medios que a los cabos, ni más a la una parte del río que a la otra. Lo que más importa es que se hagan con diligencia las divisiones. Nadie se engañe en tener cuenta con los costados de las heredades, que en eso habría una muy notable cautela. Los campos no son todos de líneas rectas, antes bien, hay de ellas de tan extrañas líneas cuanto ser pueda. Mas, con todo eso, no se ha de tener cuenta con esas líneas que ellos tienen, así de los costados, como de los cabos. Sólo se ten79 80

En el manuscrito hay un error en la foliación: este folio corresponde al 472v. En el manuscrito hay un error en la foliación: este folio corresponde al 473r.

[640]


Libro Veintiuno

ga cuenta que afronta con la rambla, y medir eso, y tirar líneas paralelas a la línea de la cuerda, que va tirada por lo largo de la isla. De modo que, con esta orden, se podrá dividir la isla en diversas partes, como conviene. Para que se entienda mi intención de las líneas de los costados de los campos, podráse dividir en este modo. Conviene tirar líneas 81 que hagan un ángulo recto con la cuerda P Q. Digamos que la heredad de Pedro tiene las líneas de los costados oblicuas, las cuales, si se hubiese de tirar la división conforme a esas líneas, vendrían a tomar casi toda la isla, y otros no alcanzarían con mucho a la isla, si se hubiese de dividir conforme a las líneas de los costados de los campos que confrontan con el río. De modo que conviene que se haga la figura para que mejor se entiendan estas dos diferencias. Pongamos por caso que la heredad de Pedro son los dos costados A B y C D; se tirarán hasta llegar a la línea de la cuerda P Q, vendrían a tomar toda la isla. Y si la heredad de Martín se hubiese de dividir por las líneas de los costados no allegará, aun, casi al río. De modo que a los unos sobrará y a otros faltará. La figura es la que se sigue. Puede- Ufol. 463v]82 se ver (Figura 488) por razón de las líneas lo dicho, que si se hubiese de dividir por razón de las líneas de los costados de los campos, que el campo de Pedro tomaría casi toda la isla, por razón de la línea A B L, y la otra de C D E, que si cogiese dentro la línea L en la isla, la tomaría toda. Y porque su porción no puede ser más de lo que señalan las líneas que van a tocar con la cuerda P Q, que es 1, 2, 3, 4, y, por lo contrario, Martín no recibiera punto de porción, por causa que F G H I K no 81 82

Tachado: que hagan. En el manuscrito hay un error en la foliación: este folio corresponde al 473v.

[641]


TOMO

Figura

V

490.

Campo. Pedro. Porción de Pedro/Campo. Juan. Porción de Juan/Campo. Martín. Porción de Martín/ Campo. Gonzalo. Porción de Gonzalo.

alcanzan a la línea P Q, de lo cual sería engaño manifiesto, que afrontando con el río no alcanzase porción en la isla, lo cual se puede ver manifiestamente el engaño que causaría el medir por las líneas de los costados de los campos, así que su porción es 5, 6, 7, 8, que es toda la anchura que tiene su campo en aquella parte. Así como el campo de Pedro no pueda Ufol. 464r]Si recibir más, tampoco Martín no puede recibir menos de lo que es su campo en la parte que confronta con el río. Esto se puede comprender por razón de las líneas de los costados de los campos señalados 84 , y esto se puede entender así en la parte A como en la B, que no importa más esto que sucediese más a la una parte que a la otra, esto se ha de entender generalmente en todo género de líneas que pueda suceder en cosas de los lados de los campos. A más de esto, digo que, caso que el campo del uno no saliese tan adelante como los otros, que fuese muy más retraído atrás, pues no haya ningún otro campo delante del suyo, no por eso ha de quedar sin recibir su porción, como los demás que están muy más adelante que no él, como la figura lo demuestra. (Figura 489) Vese manifiestamente que Lucio recibe porción como Elio, Glauco y Léntulo. Aunque él es muy más Ufol. 464v]s5 atrás que ninguno, no por eso queda sin porción. Y que Andronio no recibe casi, aunque está muy más adelante que Léntulo. Así, aunque alguno estuviere muy atrás su frontera del campo, no por eso se ha de dejar de darle su porción, pues afronta con el río, que si no allega su En el manuscrito hay un error en la foliación: este folio corresponde al 474r. Repetido: y esto se puede entender por razón de las líneas de los costados de los señalados. 83

84

85

campos

En el manuscrito hay un error en la foliación: este folio corresponde al 474v. Tachado: ade.

[642]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


Libro Veintiuno

Figura

489.

Lucio, Elio, Glauco, Léntulo, Andronio.

{jlnJlOTUA

campo tan adelante como los otros, no por eso lo que es yermo no deja de ser suyo, que si lo deja de labrar será por causa que la tierra no es buena o lo hace por causa que cuando crece el río queda agua en ello o quiere quede soto para leña o prado para pacer. De modo que queda por negligencia de no tomar el trabajo de rozarle y quitarle las matas, así que puede quedar por muchos respectos por labrar. De modo que esta división se ha de entender, así de la una parte del río como de la otra. A más de esto, conviene tener gran cuidado en el medir estas cosas, porque acaece que en algunos ríos, que hacen muy grandísimas ramblas, así de la una parte como de la otra. Aunque muchas veces no hace estas ramblas igualmente, porque si a una parte deja el río, a otra toma, porque yo he visto muy pocas veces que dejen los ríos a las dos partes, si no es en el verano, que entonces vienen a faltar las aguas, que se vienen a menguar las aguas de los ríos, que dejan mucha rambla a las dos partes. De modo que para hacer estas líneas o divisiones de estas islas, será necesario tener cuenta de tomar a medir de las orillas que son más anchas en aquella parte, así de la una parte como de la otra. Y, dado caso que los campos no allegasen a estas riberas viejas, no por eso no se deben dejar de tirar líneas desde éstas hasta lo medio, como se ha demostrado para haber de dividir la isla. Pongamos la figura para más inteligencia. Con- [//o/. 46Jr] 8 6 viene tirar 87 (Figura 490) una línea rectamente y que traviese todos los campos o cabos de las heredades que afrontan con la rambla del 86 87

En el manuscrito hay un error en la foliación: este folio corresponde al 475r. Repetido: conviene tirar.

[643]


TOMO

Figura

V

490.

Pedro, Juan, Martín, Gonzalo, Francisco, Alonso, Andrés.

río. Caso que la una es más adelante hacia el río y otra es muy más atrás, no por eso se le ha de quitar que no allegue al medio de la isla, como se puede ver en esta figura, que arriba se ha puesto. Conviene ser discreto en saber dividir estas cosas, mas en cada cosa nace su duda. Digo que si no confrontase su heredad con la rambla del río, la cual confronta en esta manera: que el campo que es hacia dentro es en aquella parte ancho y hacia el río estrecho, como es la figura A. Digo que si se hubiese de dividir conforme a las líneas de la heredad, digo que este tal no recibirá ninguna porción de la isla Wfol. 465v]88, porque, estando al endrecho del medio de la isla, no le cabría ninguna parte de ella, por razón que las líneas de los costados vienen a hacer una punta, de modo que vienen a formar un triángulo, en manera que no viene a llegar con muy grande trecho en el medio de la isla, y, por esta razón, es necesario que se tiren líneas que sean paralelas, como se ha dicho en otra parte. Digo que la figura o campo A, que sus lados van en punta, como la figura lo enseña en B, que, para haber (Figura 491) de llegar esas dos líneas C D a la isla, convenía que la rambla fuese la isla, para que participase de ella, y no en otra 88

En el manuscrito hay un error en la foliación: este folio corresponde al 475v.

[644]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


Libro Veintiuno

Figura

491.

K

manera. Y, por tanto, conviene tirar las líneas, que son C E y D G, para que allegue a haber de recibir, y esto no se puede hacer en otra manera. Y, por tanto, conviene que de aquí se entienda de la figura que tiene lo estrecho hacia los campos y lo ancho hacia la rambla, como se ha demostrado, en otra figura, la manera de ello y el modo que se ha de tener en medir estas cosas. Para enseñar que en una misma materia nacen diversas cosas, en un mismo caso, como suele acaecer que los ríos suelen hacer unas muy grandes vuel- [/fol. 466r]89 tas, así de la una parte como de la otra, y en el medio de ella nació una isla, y, para entremedia, habíase de dividir conforme las vueltas que hace el mismo río, por causa que también se ha de dividir conforme a esas mismas vueltas que hace el río, en el dividir hase de tener el mismo modo que se ha tenido en las demás, excepto en el medio de la isla, que se ha de dividir conforme van las vueltas que hace el río, que las fronteras de cada uno se han de tirar las líneas paralelas de cada campo hasta llegar al medio de la isla. Y en el medio de la isla se ha de llegar a dividir con otro artificio, que no se divida por línea recta, antes se divide conforme a las líneas sinuosas o las mismas vueltas que hace, así de la una parte como de la otra. Y esto es por causa que el río (Figura 492) no hace mudamiento. Y, pues la isla está en el medio, y en las riberas no hace mudamiento, débese dividir en tal modo que las dos líneas, que vienen en el medio de la isla conviene que vengan [/fol. 466v]90 iguales, aunque en la isla no hagan ángulos rectos, mas vendrán casi a modo de rombos así torcidos. Y estas vueltas son en la manera que está señalado en la demostración, que así conviene dividir de las riberas hasta el medio de la isla, que ellas vayan paralelas, por causa que ni las unas ni las otras pueden recibir daño, mas de sólo el que las riberas tienen, por causa que ni pueden quitar a los unos más que dar a los otros. Y por razón que el río no puede variar el asiento o suelo, y pues no puede dar ni quitar a ninguno, es cosa vista que, conforme como allegan al medio, así han de recibir, porque se ha de presuponer que, como se hace en las otras, que se dividen por el medio de la distancia que hay 89 90

En el manuscrito hay un error en la foliación: este folio corresponde al 476r. En el manuscrito hay un error en la foliación: este folio corresponde al 476v.

[6451

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


TOMO

V

hasta llegar al medio, y por la misma manera se ha de dividir ésta, que desde las salidas, hasta llegar al medio de la distancia que 91 hay de toda aquella anchura, y lo mismo las entradas de las riberas, que aunque están más retraídas atrás, no por eso han de tener más salida de lo que tienen las otras líneas, como la figura lo demuestra. Aunque ello va a vueltas, no por eso reciba más los unos que los otros; recibirán más o menos, por estar la línea del medio, o más aparte, o más cerca la isla de los unos, que de los otros. Mas cuanto al llegar al medio 92 de toda la distancia o anchura del río, que todos han de allegar a ello. Así que es cosa justa que se divida conforme a las orillas del río. Y esto abaste cuanto a esto. Si dentro de un río hubiere muchas islas, así grandes como pequeñas, como lo enseña la demostración siguiente, digo que, en esta división, no ha de haber ninguna diferencia en ello. Hase de dividir según la isla M, en aquel mismo modo, [//o/. 467r]9} sin quitar ni poner. Digo que la isla A es, sola ella, de los que son en aquella parte, por causa que ella allega al medio del río. Y lo mismo digo que la isla B, la cual es muy más cerca de la orilla M, que no es de la orilla N y, por tanto, ella no allega a lo medio del río, y por esa razón no tendrán parte en ella lo de la parte N. La isla C, que es en el medio, en esa participarán los unos y los otros, si ella estuviere en el medio, y, si estuviere más a la una parte que a la otra, será de aquéllos que le estuviere más cerca. La isla D, que es muy más cerca de la orilla N que de la M, esa será de los de la parte N, como la figura lo muestra. (Figura 493) 91 92 93

Repetido: que. Repetido: al medio. En el manuscrito hay un error en la foliación: este folio corresponde al 477r.

[646]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


Libro Veintiuno

Figura

Tiradas todas las divisiones, que son E F G H, que son de la parte de la M, de modo que E le cabe la isla A, a él solo, y le cabe un poquito de la isla C. Y la F recibe una porción de la isla C. La G recibe también un poco de la isla C, y la H recibe tan sólo la isla B, que en la isla C no alcanza nada. La I recibe un poco de la isla C, y recibe la mitad de la isla D. Y la O recibe la mitad de la isla D. Y de Ufol. 467v]94 aquí se ve la división hecha en sus porciones, a cada uno como le cabe alcanzar. Que la E le cabe en dos partes, y a la L también le cabe en dos partes porción, y esto es por tener mucha frontera. Si se ofreciere haber de hacer un aposento, el cual hubiese de ser frecuentado, y alguna persona de calidad hubiese de hacer residencia lo más del día, y quería que este aposento, en el verano, fuese húmedo y fresco, y, de invierno, enjuto y caliente, hase de hacer en esta manera. Hase de cavar dos pies en hondo el suelo y, cavado igualmente, conviene poner un suelo de esparto, que sea cuatro dedos de grueso, o en alto por todo lo cavado del suelo. Y, después; poner un suelo de carbón que sea menudo en el principio y después grueso. Y después irle asentando, como lo hacen los empedradores las piedras, con una maza de madera, irle igualando muy bien. Y después poner encima del carbón un suelo de cal y pedazos de ladrillos molidos que sirvan en lugar de arena. Y esto ha de ser un suelo puesto gruesamente. Y sea de alto medio pie lo del ladrillo y la escoria con la cal. Y después dará otra mano de cal y escoria de hierro que sirva de arena. Y este suelo bruñirle muy bien. Aunque al juicio de muchos les parecerá que es frío, mas yo digo que ha de ser muy más caliente por muchas causas. La primera, por causa del esparto, que es caliente y recibe en sí la humedad. Lo segundo, por causa del carbón, que no deja ascender la humedad del suelo. La escoria es caliente, la cal es caliente y el ladrillo es también seco, aunque no es caliente. Y la escoria tiene la calidad de la paja, que si a cosa caliente se llega, es caliente, y si a cosa fría, es fresca. Tiene más lo que hicieron en el templo de Apolo en Efeso, que todo el suelo fue puesto de carbón antes de poner los fundamen- Ufol. 468r]9¡ tos, ni edificasen cosa, de modo que en este suelo se podría ir a pies descalzos en el invierno, sin sentir frío. Esto se ha puesto a causa que más toca al agua la humedad que a ninguna otra cosa. 94 95

En el manuscrito hay un error en la foliación: este folio corresponde al 477v. En el manuscrito hay un error en la foliación: este folio corresponde al 478r.

[647]

489.


TOMO

V

Para saber medir una figura, con agua, que sea de mármol o de metal y cualquier otro cuerpo sólido, para saberla medir por palmos cuadrados, o pies, en macizo. Como si dijésemos, yo quiero saber medir una figura por palmos o pies cuadrados, tiene en sí después de ser hecha en bulto, cuántos pies sólidos tiene esa tal figura. Para saber medirla, ahora sea piedra, ahora sea metal, conviene hacer un vaso de madera que sea cuadrado, como un cuadro prolongado, y conviene que sea, como si dijésemos, seis palmos de ancho y diez de largo y cinco de alto, de modo que, dentro, quepa la figura o figuras. Y el vaso ha de estar embetunado, a causa que no se salga la agua, porque, saliendo, no se podría hacer cosa que nada valiese. Puesto que se habrá puesto la agua dentro del vaso, conviene haber señalado, en el un costado del vaso, los palmos y medios palmos y minutos, del suelo hasta lo más alto. Y, después, poner dentro la figura, de modo que se vertirá la agua que la figura ocupa aquel lugar. Hecho eso, hase de sacar la figura, y dejarla escurrir encima del vaso. Y, entonces, veráse lo que ha menguado la agua que estaba en el vaso, y ver cuántos palmos y minutos ha hecho verter la figura de la agua. Entonces, ir multiplicando los palmos enteros y, después, ver cuántos minutos son en todo. Y, porque cuatro mil y noventa y seis minutos hacen un palmo sólido, y de aquí se ha de entender que es diez y seis minutos en ancho, en alto, y en largo. Y con esta orden se verá cuántos palmos sólidos tiene la tal figura. Y si se hubiese concertado que por cada palmo sólido en cuadro se le había de dar una cierta cantidad, no hay ningún otro modo para poderlo saber, si no es con este ejercicio. Figura

494.

Esto [/fol. 468v]% se podrá saber en otro modo, que sería por peso, que sería tomar un pedazo de mármol y hacer un palmo de él en cuadro, y pesarlo. Y, visto su peso, después, pesar la figura. Como si dijésemos, que el pedazo del mármol que era un palmo, pesaba cinco arrobas, nueve libras y tres onzas, la figura pesó noventa arrobas, quince libras y cuatro onzas, que reducido a palmos cuadrados por las arrobas que pesó, que son veinte y un palmo [s] cuadrados sólidos y un seseno de palmo y libra y media. Mas digamos que fue igualado a veinte y cinco reales el palmo, que vendría a sumar, en todo, cincuenta dos libras, diez y ocho sueldos y once dineros. Para encender el fuego con agua, que parece cosa tan contraria al juicio de los más hombres, hácese un vaso de alambre de dos piezas, muy bien soldado, hácesele un agujerito tan pequeño y pónese el vaso cerca del fuego a que se caliente. Y pónese dentro de un vaso de agua, para que se hinche de agua, y caliéntase, después, este vaso de alambre, que convierte toda aquella agua en exhalación, de modo que esta exhalación se convierte en aire tan vehemente, que cualquier tronco que estuviera, el fuego lo quemará, por causa del mucho aire que echa aquel vaso. (Figura 494)

96

En el manuscrito hay un error en la foliación: este folio corresponde al 478v.

[648]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


Libro Veintiuno

El dividir {/fol. 469r]97

de las aguas Figura 495.

es materia muy dificultosa en el saber dar el modo cómo se han de dividir de las acequias cuando se sacan dos o tres juntas. Pongamos por caso que se ha de sacar por el costado. La acequia grande es A. Las divisiones B C D, las cuales son (Figura 495) iguales, así B como C, y lo mismo D. La acequia de medio es C. Digo que más agua irá por la acequia C que por ninguna de las otras dos, aunque todas tres sean iguales y de una misma anchura y de — una misma altaría. Y con todo esto se ve manifiestamente cómo la agua camina derechamente. Y a más de esto que, siempre, en las acequias hay más anchura en el medio, que no a los costados. Y, a más de esto, entrará más agua en D, que no en B, por causa de ser muy más gruesa la pared E que no es F, por ser muy más delgada pared que no es la E, y, como la agua topa en cosa ancha, que le hace mayor detención y no camina tan ligeramente. (Figura 496) Figura

496.

Esta acequia G se ha de dividir en tres partes iguales. ¿Pídese en cuál de las tres divisiones irá más cantidad de agua? En L M N, en el lugar donde están las letras, igualmente camina la agua Ufol. 469v]98, mas al entrar en H I, o en K, digo que entrará mucha más agua en K, que en ninguna de las otras dos, por razón que la agua camina, en cantidad más junta, en K, por estar muy más atrás su partidero, que ninguno de los otros dos, y, ordinariamente, atrae a sí mucha más agua la parte K que ninguna de las otras dos. Y esto se puede ver por ra97 98

En el manuscrito hay un error en la foliación: este folio corresponde al 479r. En el manuscrito hay un error en la foliación: este folio corresponde al 479v.

[649]

FUNDACION JUANELO TURRIANO


TOMO

V

zón que es siempre más honda la parte" que es más atrás que la delantera. De modo que se podrían dar muchas otras razones (Figura 497) que para ello hay. El dividir la acequia A en tres partes iguales, que es B C D. ¿Pídese en cuál de las tres entrará más agua? Hay diferencia, aunque B sea tan ancha y tan honda como C, y lo mismo D, que no haya ninguna desigualdad en la cantidad, mas hayla en la postura, que en B entrará muy mejor agua que no entrará en D. Y mucha más entrará en C que en B ni en D. La causa de ello vese manifiestamente por la figura, porque la punta E tiene mucha más anchura, de ahí a la F, que ninguna de las otras dos y, también, por estar muy más atrás sus bocas y, también, porque ha más alto el100 ángulo G, que no es F. Y, por esta razón, entrará más en C. Es cosa manifiesta que esta acequia gran- Ufol. 470r]m de de agua, que es A, divídese en tres partes iguales toda la agua de ella, que es B C D. (Figura 498) ¿Pídese en cuál de ellas entrará más cantidad de agua? Es cosa manifiesta que mucha más agua entrará en C, que en ninguna de las otras dos, y más entrará en B, que en D, por razón de venir a entrar la agua derecha en el partidor F. Y por la misma razón es lo de C, que tiene muy más largo su partidor, que no Tachado: íoo Jachado: 99

101

delantera. agujero.

En el manuscrito hay un error en la foliación: este folio corresponde al 480r.

[650]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


Libro Veintiuno

Figura

499.

Figura

500.

hace D, porque la agua viene encaminada para C mucho más que no hace en D. Entiéndese por la misma figura. (Figura 499) ¿Demándase en cuál de estas acequias viene más ventaja? La acequia principal es A E B C D, que son las divisiones de las acequias. Digo que tanta agua pasa por E como por B, aun pasa algo más, aunque las dos son de una misma anchura, aunque la cantidad [/fol. 47 Ov]102 no es mucha. Y más agua entrará en D que hará en C, aunque a muchos les parecerá al contrario, pero a la verdad, más entra en D que en C, porque como viene la agua a herir en F, de golpe, entonces se encamina más hacia la G que para la C. Y como no hay que hacer ángulo camina hacia la D con más libertad que no en C, como claramente se ve. (Figura 500)

Vese muy claramente en esta división que muchas más porción de agua recibirá la acequia C que ninguna de las otras dos, por razón de estar en el medio de la acequia A y más por razón de aquel encuentro que hace la agua en aquel En el manuscrito hay un error en la foliación: este folio corresponde al 480v.

[651]

FUNDACION JUANELO TURRIANO


TOMO

Figura 501.

/ ///y

3/t/jÍ

rencia, si no fuesen iguales 103

E, que causa más fuerza a encaminar en C que en ninguna de las otras. Y más entrará en B que en D, porque de muy mala gana vuelve para arriba la agua, aunque no es mucha la cantidad, mas al fin hay traviesa en ello, aunque sean cada una de ellas de una misma igualdad, cuánto más habría difeen proporción, ahí habría mucho más engaño. //./,/,!•

/

V

seno

La misma diferencia que es en la de arriba hay en ésta, aunque diferentemente en Ufol. 471r]m la de en medio. Digo que es en C, que entrará mucha más agua en ésa, por razón del (Figura 501) estar en medio. Y mucha más entrará en B que no en D, por venir la agua encaminada más derechamente a la B, que a ninguna otra parte, mas como sea más atrás la C que ninguna de las otras dos. Pues he empezado a demostrar las diferencias que hay en los partideros de las aguas y porque en diversas partes acaecen diversos casos a los hombres, máxime en materia de aguas hay grandes divisiones, y porque tengan noticia de esta materia, pido en cuál de estas tres divisiones, que es B C D, pues ellas son iguales en anchura y hondura, ¿cuál de ellas recibirá más cantidad de agua? Los más confesarán (Figura 502) que B, por estar más cercana a la A, que es la mayor cantidad de agua de la tal acequia, y que, por esta razón, parece que ella más probable, y que, de ahí, la C, y que, después de la B, C recibe más agua, que no D.

Figura 502.

Pongamos por caso que toda la cantidad de A se Ufol. 471v]m había de dividir en tres partes iguales, y que, hecho eso, no habría ningún engaño. Véase, pues, cuánta porción tiene alguna de ellas. En esa cantidad de la A, es cosa bien manifiesta, que mucha más porción tiene D, en esa anchura, que no hace C, y lo mismo es lo de B, que no tiene tanta porción como D, y eso lo declaran las dos líneas, que son E y F, de los mismos partideros, cuánto más que la agua le viene con gran despedida, que no se detiene en los ángulos de los partideros para haberse de entrar en su acequia, y porque camina mucho más por línea recta que por ninguna otra línea.

103 104 105

Repetido: si no fuesen iguales. En el manuscrito hay un error en la foliación: este folio corresponde al 481r. En el manuscrito hay un error en la foliación: este folio corresponde al 481v.

[652]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


Libro Veintiuno

Y porque parece que estas plantas de acequia son cosa de jerigonza, en poner tantas maneras de ellas siempre se demuestra alguna particularidad. De modo que la acequia principal es A, y las otras son (Figura 503) B C D E. Es Figura

503.

cosa notoria que mucha más agua irá en C, que no hará en B. Y que muy menos Ufol. 472r]m cantidad de agua irá en E, que no hará en D. Y esto es cosa muy notoria, por razón que para D es menester que la agua haga ángulo y, a más de esto, que hiriendo la agua en la pared E, que de necesidad ha de ir derecha y que ha de herir en la pared G, que la hace caminar por la acequia E con grande corriente, mucho más que no puede hacer en D. Y, a más de esto, véase la línea que sale del ángulo G, cuánto ocupa de la acequia C. Y véase el efecto que hace la línea que sale del ángulo H, que no estorba, antes camina más cantidad de agua, que no hace en D. Contrarios efectos hace una misma cosa, y esto dígolo por causa que la agua de la acequia (Figura 504) principal camina para adelante, y la acequia B vuelve atrás. Y el conocer en cuál irá más cantidad, en C, que no hará en B, y más entrará en D, que no hará en B, como por la figura claramente se muestra. Con esta invención de acequia, la cual es harto dificultosa de entender, aunque en la acequia A, la cual agua camina con mucha rigor por B, y en la acequia E no camina muy mejor en C, que no hace en D, véase la demostración en la página siguiente. Ufol. 472v]107 (Figura 505) La acequia A es harto notorio en cuál de las tres acequias va más cantidad de agua, en B, o en C, o en D. Es de notar que en B y C entra casi igualmente, aunque más entra en C, que no hace en B. Aunque en esta invención no hay gran diferencia de las unas a las otras, aunque siempre entra más en C, por razón de caminar por línea recta la agua, que no hace (Figura 506) en las otras dos, es verdad que más en B, que no hace en D. 106 107

En el manuscrito hay un error en la foliación: este folio corresponde al 482r. En el manuscrito hay un error en la foliación: este folio corresponde al 482v.

[653]

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


TOMO

Figura

504.

Figura

505.

V

FUNDAC.ION JUANELO TURRIANO


Libro Veintiuno

Cuando se hace división de dos aguas, las cua- [//o/. 473r]10S les se toman con medida, pregunto si podrá haber engaño en el hacer de los vasos o piedras por donde se hacen pasar estas aguas, las cuales se hace tengan una misma circunferencia. Pongamos por caso que yo hago hacer una piedra que tenga un agujero cuadrado, que sea por cada costado dos palmos y medio, que en todo es diez palmos de circunferencia, que es cuadro perfecto. Y hácese hacer otro cuadro, los dos costados son de tres palmos y un cuarto, y los otros dos son de un palmo y medio de alto. De modo que seis y medio que son los dos lados y los otros dos de palmo y medio, que hacen tres palmos, que son seis y medio, y tres, que son nueve y medio, de modo que hay de diferencia, medio palmo, aunque las dos circunferencias sean iguales. Mas en la cuadradura hay engaño de medio palmo.

108

En el manuscrito hay un error en la foliación: este folio corresponde al 483r.

[655]


Veintiun libros de los ingenios y máquinas de Juanelo Turriano - Transcripcion al español - Tomo V  

Veintiun libros de los ingenios y máquinas de Juanelo Turriano - Transcripcion al español - Tomo V

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you