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Semana Santa en Puente Genil (1911)

MIGUEL ROMERO


PREÁMBULO   

Piadoso lector: El modesto opúsculo que con el nombre de Semana Santa en Puente Genil tengo el honor de ofrecerte, carece en absoluto de mérito literario; mi enmohecida pluma movida con torpe mano, y sin una inteligencia capaz de guiarla solo puede bosquejar narraciones vulgares y versos pobres. Página: 2


Reconozco lealmente mi inutilidad y me declaro vencido antes de emprender la tarea, que me propongo, de copiar una de las más hermosas páginas de la vida de mi soñado y querido pueblo, cual es, la Semana Santa y sus procesiones. Bien considerado, es una profanación invadir sin títulos de literato ni poeta el sagrado recinto del arte, pero es tan grande y vehemente el cariño que a mi pueblo natal profeso y tan profundamente grabado llevo en el alma, el bello colorido de su grandeza y espíritu religioso, que no he vacilado en dedicarle este humilde fruto de mis recuerdos. MIGUEL ROMERO

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DESCRIPCIÓN DE PUENTE GENIL* rSiguiendo la corriente del Genil, poco después de afluirle por la izquierda el río Yeguas que nace en la provincia de Málaga, en la extremidad Sudoeste que limita la provincia de Córdoba con la de Sevilla, al Sudoeste cuarto al Sur de Aguilar de la Frontera, Oessudoeste de Monturque, Oeste de Lucena, Noroeste de Badolatosa, Norte de Casariche, Esnordesde de Herrera, Sudeste cuarto al Este de Ecija, Sudeste de Santaella y Sur de Montilla, se llega a un lugar en que estrechándose el terreno hace correr a dicho río por un delicioso valle hermoseado por los giros caprichosos de las aguas.

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El cauce se encuentra limitado por un terreno suavemente ondulado, sobre el cual se extienden dos hileras de frondosas huertas, rara vez interrumpidas. En uno de los sitios en que lo están álzase un puente mitad de cantería y mitad de mampostería de ladrillo que pone en contacto uno y otro lado de la población que partiendo de lo más hondo del valle se levanta por los flancos para apoyarse en los oscuros plantíos de olivar que ciñéndola por todas partes, se pierden en el horizonte. Los paisajes más bellos y pintorescos se observan por doquiera; ya en las riberas matizadas por las variadas tablas y canteros, sombreados por la higuera, el nogal, naranjo, granado, membrillo y tantos otros árboles frutales, ya en los campos, donde se extienden como inmensa alfombra los verdes olivares a que dan hermoso claro oscuro sus calles, sus variados tamaños, y los blancos caseríos que en ellos aparecen engastados. Un hermoso cielo, el cielo lleno de luz y color de Andalucía cubre este delicioso lugar confundiéndose en las últimas líneas del horizonte con las crestas de Sierra-Morena, Cabra, Granada y Loja, y con las más cercanas de la vecina Estepar *Apuntes tomados de “El libro de Puente Genil” por D. Antonio Aguilar y Cano.

vBajo el cielo sereno, de la andaluza tierra, hay un lugar ameno que un paraíso encierra Al pie del manso río, Y entre floridas lomas, descansa el pueblo mío cual bando de palomas. Página: 5


El pueblo esplendoroso De amores y poesía: ¡Puente Genil, hermoso jardín de Andalucía! Risueños panoramas de huertas y olivares campiñas de esmeralda, Blanquísimos hogares. Lugar donde respiran amor los corazones, al son de las guitarras y armónicas canciones. Costumbres pastoriles, honestos los placeres los hombres varoniles y hermosas las mujeres.v ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...

Tal es la agradable situación de la importante villa de PuenteGenil, con Ayuntamiento en la provincia y obispado de Córdoba dependiente en lo judicial del juzgado de Aguilar y audiencia de Córdoba; distante nueve leguas de la capital, tres de la cabeza de partido y diez y nueve de la Audiencia Territorial, Capitanía General y Universidad literaria de Sevilla. Su término que confina por el N. Y E. Con el de Santaella, Aguilar de la Frontera y Lucena, al S. Casariche y al O. Herrera, es de regular extensión, midiendo por algunos lados más de dos leguas. Página: 6


La población está dividida en tres barrios, subdividiéndose sus setenta calles y seis plazas en ocho cuarteles, que a su vez se subdividen en cuarenta y ocho manzanas, en que hay más de dos mil quinientas casas. En la actualidad se construyen calles enteras en la parte más alta del pueblo, principalmente en dirección a la estación del Ferro-Carril. El término se divide a su vez en cuatro cuarteles rurales (en el segundo está la aldea del Palomar) que se subdividen en muchos pagos o partidos. Pueblo Puente Genil, esencialmente agrícola, no debe extrañarse que al implantarse cultivos nuevos en terrenos montuosos al efecto descuajados, adquiriese un incremento y bienestar, contribuyendo a ello, no poco la laboriosidad de sus dieciséis mil habitantes. De las 5500 hectáreas que aproximadamente tiene la superficie del término, más de 2000 están dedicadas a cultivo del olivo, cuatrocientas distribuidas en 200 huertas, y el resto destinado a la vid y a cereales. ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...

Desarrollado el espíritu de asociación con fines industriales han nacido varias explotaciones de indudable importancia como son las dos fábricas de extracción de aceite de borujo, las dos de harinas, San Cristóbal y Ntra. Señora del Carmen ambas hidro-eléctricas, suministrando luz a toda la población, las de yeso, jabón, dulce de membrillo, jaleas y conservas y otras de menor importancia. v Cantaron poetas mil Página: 7


con sus cítaras de oro, de bellezas el tesoro del cristalino Genil. Nos cantaron sus rumores, el verdor de sus praderas, las frondas de sus riberas y el aroma de sus flores. El delicioso murmullo de las inquietas cascadas, y de las enamoradas palomas el tierno arrollo, Mas a cantar no llegaron la fuerza de su corriente, siendo de riqueza fuente, que los hombres explotaron. No llegaron a cantar la poderosa turbina de la fábrica de harina que nos viene a alimentar. Ni el fluido del rayo fiero sometido y enfrenado, que luz y pan nos ha dado por mano del ingeniero. ¡Puente Genil, pueblo mío, hoy es mayor tu grandeza por la infinita riqueza de tu soberano río.

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Desde hoy los pobres tendrán compensación a sus males con aumento de jornales y bueno y barato el pan! v ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Hay además 74 fábricas de aceite de oliva con más de 100 aparatos de distintas clases, desde la prensa de rincón, a la hidráulica. La fabricación de aceite, dice un ilustrado escrito (1) se halla muy adelantada en esta comarca, pudiendo la mayoría de sus fábricas servir de modelo, y destacándose entre las varias movidas a vapor, una por elegancia, lujo de artefactos, construida con arreglo a los adelantos últimos, cantidad de producción, dirección acertada y otros requisitos es sin duda de las mejores de España. Puente Genil es uno de los primeros puntos de este país, sino el primero que exporta aceites finos de oliva para mesa y estos aceites llevados directamente al extranjero, compiten con las buenas marcas de Italia y Francia. (1)Moja y Bolívar Acerca de la producción de vinos dice el ya citado escritor en cuya boca mejor que en la nuestra pegan las alabanzas: xalgunos agricultores labran viñas propias o arrendadas en el privilegiado pago de los Moriles (hoy se ha fomentado en grande escala esta riqueza vitico-vinicola en el ya famoso pago de la cañada de la Sima de este término) y otros que de la anterior procedencia compran mostos para recriarlos y explotarlos; industria que se halla adelantada hasta el extremo de gozar los vinos del Puente una fama que difícilmente alcanzan los de Aguilar y Montilla. A juicio de personas peritas, la causa de reunirse aquí mayor cantidad de vinos que en las otras, siendo los mostos de igual procedencia, no es debido solamente al Página: 9


mayor esmero y adelanto en la crianza, sino también a elección de aquellos, pues al verificarse las compras suelen los compradores sacrificarlo todo a la calidad. De ahí, que su fama es legítima, y la musa popular le dedica cien alabanzas: u¡Oh vino delicioso, néctar santo, bálsamo puro, al paladar precioso, que mezclando la risa con el llanto conviertes este valle en paraíso!u ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... El comercio ofrece excelentes y bien surtidas tiendas de tejidos, coloniales, paquetería, cristalería, porcelana, etc., hasta el punto de que los pueblos comarcanos recurren con frecuencia para su surtido a estos establecimientos. Los alhóndiga es el mejor mercado de la región afluyendo los productores de los pueblos inmediatos. Las profesiones, artes y oficios se encuentran en plausible estado de adelanto. Cuenta con una Escuela de Artes e Industrias, un colegio particular de 2ª enseñanza, una escuela superior, dos elementales, una de párvulos y otra de adultos, para la enseñanza de varones; tres superiores, de niñas todas oficiales y además dos de niños y dos de niñas de las llamadas particulares y un colegio de educadas a cargo de unas religiosas francesas, Hay tres bibliotecas públicas: y para recreo y esparcimiento de los vecinos tiene un buen Casino-Liceo, un Círculo-Católico, un Casino Republicano, un Centro Industrial, un buen Teatro-Circo, un salón-paseo y muchos cafés.

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La Beneficencia está dotada con un Pósito municipal, cuyo caudal se encuentra reducido a metálico, un asilo, el de Santa Susana a cargo de las Hermanitas de los pobres; para ancianos desamparados; y un Hospital municipal a cargo de la Congregación española de Ntra. Sra. De las Mercedes. Además existe para socorros domiciliarios la Hermandad de S. Vicente de Paul, formada por Señoras. Tiene dos Iglesias parroquiales; la matriz dedicada a Ntra. Sra. De la Purificación y la de Santiago; siete ermitas urbanas y cinco rurales. El culto es mucho y solemne, grande la fe y devoción de los pontanos. ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Las costumbres públicas son dignas y merecedoras de aplauso. El Sr. Moja y Bolívar en el artículo cuya cita dejamos hecha se expresa a este propósito en los siguientes términos: “Este alegre pueblo con sus calles limpias y cuidadas, sus nuevas construcciones elegantes, su gran salón paseo en que termina la calle principal, se distingue por la alegría dominante entre sus clases sociales, de la cual resulta una ponderación de elementos que quita a la lucha por la existencia el carácter desabrido y a veces violento que en otras poblaciones se percibe. La clase obrera de sanas costumbres, la media y superior cultas, industriosas trabajadoras; la honradez informando tratos, hábitos y relaciones dan ese resultado admirable”. Nuestro llorado e inmortal poeta Manuel Reina en su bellísimo tomo de Poesías: La vida inquieta canta así la alegría y hermosura de su idolatrado pueblo:

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LA CANCIÓN DE MI PUEBLO “Mi pueblo es tan alegre, risueño y bullicioso como una pandereta; su cielo es de zafiro, su sol esplendoroso, y del Jenil radiante mi pueblo delicioso se baña en la onda inquieta. Mi pueblo está cercado de huertas y olivares de viñas y jardines: sus blancos campanarios semejan palomares, y en él dan las guitarras sus plácidos cantares, Su aroma los jazmines. Todo mi pueblo ríe: la cristalina fuente, el pájaro canoro, la cincelada torre, la reja floreciente y el vino generoso, el vino reluciente que lanza rayos de oro. Es un vergel soñado, feliz nido de amores mi pueblo dulce y bello: poblado está de notas, perfumes y colores de pechos entusiastas y rostros seductores de mágico destello. Mi pueblo es tan alegre, risueño y bullicioso como una pandereta; mas ¡ay! que en su brillante regazo delicioso hay algo enfermo y triste, doliente y angustioso: el alma del poeta.” Manuel Reina Página: 12


PRELIMINARES DE SEMANA SANTA (LA CUARESMA) “Mi pueblo es tan alegre risueño y bullicioso como una pandereta” Manuel Reina.

Corroborando los bellísimos conceptos vertidos en las cinceladas estrofas de nuestro malogrado poeta Manuel Reina, y haciendo méritos a la verdad, el pueblo de Puente Genil es alegre y bullicioso hasta en la época más severa del año; la Cuaresma. Al revés de otros pueblos comarcanos en que por disminución del trabajo en los campos, carencia de transacciones agrícolas y pecuarias y otras causas análogas, imprime la Cuaresma un sello peculiar de nostálgica tristeza y aburrimiento, interpretado como recogimiento religioso, Puente Genil al llegar esta época despierta y aviva sus entusiasmos cristianos, como despiertan las plantas y las flores a la vida primaveral, y con inusitado movimiento bulle, ríe, canta y trabaja sin descanso. Los ahorros del trabajo y la recolección pasan de las arcas a las tiendas, donde se emplean en la ropa nueva; talleres de modistas y sastres, sombrererías y zapaterías, velan día y noche confeccionando las prendas y atavíos que lucirán en la hermosa y típica fiesta del pueblo. Durante las noches anímanse los casinos, cafés y tabernas, especialmente los domingos y en alegres tertulias animadas por el exquisito Moriles se habla solo de procesiones, de Romanos, y figuras, y por todas las calles y plazas del pueblo se escuchan nutridos coros de movidas saetas, cantadas por grupos de todas clases sociales. Las vías públicas son recompuestas de adoquinado, reempiedro y arena por brigadas de obreros; el alumbrado público se aumenta con grandes instalaciones y focos de arco voltaico y el pueblo en general, y cada vecino en particular, encala, pinta, y revoca sus respectivos edificios dejándolos como nuevos. Página: 13


Una de las notas más alegres y simpáticas de la población durante los domingos de Cuaresma en la noche, es la Subida de los Romanos al Calvario. A partir del domingo de Carnaval hasta el de Ramos, reúnense en sus respectivos centros ó cuarteles las muchas y variadas corporaciones que acompañan a las Cofradías de Semana Santa y que ya describiremos oportunamente. De las nueve a las diez acuden a la calle principal o D. Gonzalo, llevando a la cabeza su presidente, y al lado el alpatana con la clásica bota de vino, indispensable en este acto. Siéntense alegres redobles de tambores, ilumínase profusamente la calle con grandes luces de bengalas, y al compás de un bonito y ligero pasodoble ejecutado por la banda del Imperio Romano, desfilan los individuos de esta última corporación con luengas túnicas de varios colores, semejando una fantástica procesión de encapuchados, y en revuelto montón ó en apretadas filas siguen todas las demás corporaciones, dependientes del comercio, y personas de todas clases y edades, formando una imponente avalancha de pacíficos manifestantes, que alegremente suben á las alturas de la población hasta la Ermita donde se venera la hermosa efigie de Ntro. Padre Jesús Nazareno, Patrón de Puente Genil, donde, en medio de un maremagnun de Saetas, Misereres y Vivas, se consume en holocausto al Divino Jesús, todo el vino contenido en las repletas botas, y las marcadas botellas. Una hora después todos bajan en igual forma, distribuyéndose por todo el pueblo, dejándose oír millares de saetas que duran hasta las altas horas de la noche, sin que ocurra el más leve incidente, amén de tal o cual porrada de algún hijo de Baco al pisarse la cola de la túnica. Más tarde, los cánticos y saetas se apagan lentamente perdiéndose sus ecos en la soledad de la noche, el pueblo descansa y duerme acariciado por las brisas perfumadas de la ribera y las endechas nocturnas de mirlos y ruiseñores; arrullado por el murmullo cadencioso de las inquietas aguas del divino Genil y envuelto en el blanco cendal de la neblina, que como gigantesca nube de incienso Página: 14


elévase desde el fondo del río hasta las alicatadas cúpulas de la Ermita del Nazareno Padre amoroso que vela y bendice el tranquilo sueño de sus buenos hijos. SUBIDA DE LOS ROMANOS Los domingos cuaresmales, al compás de los tambores a la luz de las bengalas y del vino a los vapores, cuando suben los Romanos, y el calvario se corona de millares de pontanos cada cual con una mona y se escuchan misereres y las clásicas saetas y entre gritos y pitorros se dislocan las chavetas yo con saña vil y fiera vuelvo alegre a mi casita y a mi vieja cuaresmera le arrebato una patita. Mas, no para aquí la cosa: después cuelo en mi cocina y con mano misteriosa busco alguna golosina que mi amada compañera guardó para mi regreso: espinacas en fiambrera aceitunas, pan y queso. Y después, arrebujado en el lecho me persigno dulcemente aletargado con espíritus del vino y en mis sueños venturosos entre soplos y ronquidos siento cantos misteriosos que me halagan los sentidos, y es, la mente trastornada del tropel tumultuario de la romanil jornada en las cumbres del calvario. Página: 15


Sin duda, mis lectores pensarán incurro en un contrasentido, al decirles que Puente Genil llegando la cuaresma despierta y aviva sus entusiasmos religiosos como despiertan las plantas y las flores a la vida primaveral, pintándoles únicamente expansiones alegres y bullangueras, cantando Saetas, libando Moriles y acompañando a los Romanos en sus nocturnas ascensiones dominicales, cuyas manifestaciones son más bien profanas que religiosas. Ciertamente, hay mucho de profano en estos actos de bulliciosa alegría impropia de la triste época que predispone a la meditación, ayunos y penitencias, en conmemoración y méritos a la muerte y pasión del Redentor del mundo; pero, hay que tener presente que estos actos no se efectúan de modo irreverente y sacrílego, sino todo lo contrario<, el pueblo se divierte honestamente, sin escándalo ni blasfemias, entonando cánticos a sus veneradas efigies, y brindando fraternalmente por la unión y cariño que todos los honrados pontanos se profesan y guardan entre sí, como tradicional costumbre heredada de sus mayores. A parte del regocijo popular apuntado, celébranse otras fiestas genuinamente cristianas, las cuatro Cofradías compuestas de veinte hermandades que hacen estación los días de Semana Santa, congréganse en cabildos, con la plausible tarea de reformar, vestir y exornar con exquisito lujo sus respectivas Imágenes, comprándoles para el culto externo andas, repisas, candelabros, guardabrisas, cera, tronos, mantos y túnicas de los talleres y establecimientos más acreditados de Barcelona, Madrid y Valencia. Sin olvidar los sagrados deberes que imponen las patentes y estatutos porque se rigen las Hermandades, todos los congregados coadyuvan al mayor esplendor y lucimiento del culto interno, acudiendo y celebrando solemnes quinarios, septenarios y funciones. A estas solemnidades acuden numerosos fieles unidos a la Hermandad a confesar y comulgar devotamente. Página: 16


No pudiéndose prescindir en esta bendita tierra del sello peculiar de la alegría, estas funciones religiosas también lo llevan. Es motivo de regocijo la reunión en el Templo de la Hermandad, el derroche de luces y flores, el continuo repique de campanas, el tronar de los cohetes y música a toda orquesta, la expectación general por el orador sagrado traído de Córdoba o Sevilla, que al ocupar la Sagrada Cátedra desflora períodos bellísimos y sublimes que levantan en los sencillos corazones explosiones de entusiasmo. Al terminar la función religiosa, toda la Hermandad y convidados dirígense a la casa del hermano mayor, donde servido un suculento almuerzo se brinda por la prosperidad de los asistentes, por los Santos y por la Semana Santa, no cesando los vivas y Saetas hasta la caída de la tarde en que se da por terminado el acto, ocurriendo con frecuencia que las alabanzas a la Imágenes continúan oyéndose en los sitios públicos donde Corporaciones y Hermandades continúan haciendo honores a las buenas marcas de olorosos Moriles.

DOMINGO DE PASIÓN Ya tórnan las golondrinas donde un hogar las espera; ya hay verdor en las colinas, fronda en las huertas vecinas y efluvios de primavera. Ya en nuestros valles hay flores, entre las flores hay nidos, y en los nidos ruiseñores que deleitan los sentidos con sus trinados amores.

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Ya son las brisas templadas, los celajes transparentes risueñas las alboradas, los días resplandecientes y las noches perfumadas. Ya en el Genil reverbera el astro solar fecundo, que en su sideral carrera expende su áurea bandera por los ámbitos del mundo. Ya lenta y plácidamente la noche tiende su manto, mientras en cuarto creciente se oculta por occidente la antorcha del Jueves Santo Y óyense vagos clamores religiosos y profanos de improvisados cantores, que siguen tras los tambores de la Chusma y los Romanos. Ya a los Santos Titulares mil saetas populares nuestro entusiasmo levanta, y nuestros limpios hogares huelen a Semana Santa.

Ya la cristiana canción canta el pueblo con derroche, y nos dice el corazón que llegó la hermosa noche del Domingo de Pasión.

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A partir de este solemne día, que la Iglesia conmemora en el Santo Evangelio, y la temperatura primaveral permite la germinación de las primeras flores de azahar, que como perfumados copos de nieve cubren los naranjos de las riberas, llevando su exquisito perfume de desposada a todos los ámbitos de la población, es cuando realmente presentimos la aproximación de las grandes fiestas religiosas. Las Cofradías redoblando sus afanes adornan con profusión de luces y flores los altares de los Templos, visten con galas y joyas las sagradas Imágenes y dan la última mano de retoque a los tronos, andas y repisas donde irán éstas colocadas, para dar comienzo a las funciones religiosas que desde hoy comienzan, y organizar a continuación el orden de las procesiones del Miércoles, Jueves y Viernes Santo. Generalmente tiene lugar en este día en el hermoso Templo de la Victoria la magnífica y severa función del Santo Entierro, acudiendo sus numerosos hermanos a la solemne Misa Comunión. Terminada éste, reúnense en Cabildo y con gran entusiasmo celebran un espléndido almuerzo que presiden el capellán y Cofrade. A los postres, iniciados los brindis se pronuncian elocuentes discursos, se cantan saetas y se leen poesías. Vivo y perdurable en el pensamiento de todos los hermanos del Sepulcro se halla el bellísimo soneto, que en uno de sus memorables cabildos recitó nuestro ilustre poeta Don Manuel Reina. A LOS HERMANOS DEL SEPULCRO SONETO

¿Sabéis por qué se eleva más pujante la Hermandad del Sepulcro cada día, y su bandera en la extensión vacía abre su negro pabellón triunfante? Porque vuestra amistad firma y constante al tiempo y sus estragos desafía, como el cincel el límpido diamante. Página: 19


¿Sabéis por qué tan bella y luminosa entre el incienso y funerales sones va vuestra procesión majestuosa? Porque arde en vuestros cirios y blandones fuego inmortal: ¡la llama esplendorosa de vuestros fervorosos corazones! Manuel Reina CENA DE LA JUDEA No puedo pasar en silencio una de las notas más simpáticas: la espléndida cena que en esta noche se celebra en el cuartel de la distinguida corporación de las hermosas y ricas figuras bíblicas que acompañan la procesión del Viernes Santo de mañana titulada Las Autoridades Judaicas, simbolizando los cuatro personajes Herodes, Anás, Caifás y Pilatos. Una pléyade de elegantes jóvenes de la buena sociedad pontanense son los intérpretes de personajes aludidos, cuyos trajes, rostrillos, coronas y demás atributos valen una fortuna, siendo admirados de propios y extraños, tanto por el buen gusto en la confección como por la realidad en sus figuras. En el cuartel denominado Sinedrio que es espacioso y originalmente decorado, simulando el tribunal romano, variados y suculentos son los manjares que en la regia mansión de Caifás hacen honor a la mesa, selectos y olorosos los añejos vinos que de la bota Sagrada escancian los comensales, dando motivo estas agradabilísimas expansiones juveniles a los más festivos y simbólicos discursos, conmovedoras saetas, palitroqueo de cajas destempladas y las consabidas poesías que en honor a tan altas dignidades, me obligan a recitar como convidado perpetuo y socio honorario de esta gran corporación. Terminada la cena y cargado el sayón con la bota Sagrada es de rigor subir a la cumbre del Calvario con los Romanos, a consumir hasta la última gota de los diez litros de la sangre de Cristo, y quedan afónicas las gargantas por las saetas y... ¡hasta el año venidero! Página: 20


¡Disponed de mi persona  Autoridades Gentiles:  y si un sayón me pregona  mi Calvario sea Moriles  y mi muerte una gran mona!...    A LAS AUTORIDADES JUDAICAS ¡Salud, depositarios de mi cariño!...

Salud, Autoridades de la Judea; recibid estos versos faltos de aliño que os bosquejo llorando cual débil niño en recuerdo de mi patria; ¡bendita sea!

¿Pensasteis un momento, que desterrado, del ingrato terruño de mis amores, y el corazón herido, despedazado, me olvidase de mis amigos que me han honrado sentándome a su mesa?...¡vanos temores! Cuando este gran Domingo se aproximaba sentí como aleteos de algún CAUTIVO que las fibras del pecho me atormentaban; ¡mi corazón su cárcel la golpeaba igual que cuando a un hombre lo entierran vivo!. Hoy fugaz y rebelde mi pensamiento transponiendo las sierras vuela sereno, cual leve nubesilla que lleva el viento por las ondas azules del firmamento a la patria bendita del Nazareno Página: 21


¡A mi tierra querida, rica y hermosa, que al cerrarme las puertas de mi ventura me alejó de dos madres: ¡mi DOLOROSA, y mi madre del alma, que allí reposa brindándome un pedazo de sepultura! Perdonad, mis hermanos, si inconveniente os turbé con mi pena vuestra alegría; reinen vuestros mandatos eternamente: no os importe a vosotros viva yo ausente para ser siempre vuestra la LIRA mía. En tropel hoy se agolpan a mi memoria los recuerdos mas dulces de mi existencia, sobre todo, un SINEDRIO de limpia historia, donde un néctar se escancia, que sabe a gloria, de la BOTA SAGRADA que es pura esencia. ¡Salud, depositarios de mi cariño, salud, Autoridades de la Judea. recibid estos versos faltos de aliño que os bosquejo llorando cual débil niño en recuerdo de mi patria: ¡bendita sea! Y al vibrar en la CUMBRE la campanita y el Redentor asome con el Madero y a su lado su Madre, ¡Madre Bendita! y el pueblo entre bengalas suba a su Ermita... ¡no olvidaros del pobre...MIGUEL ROMERO!   Página: 22


LUNES FUNCIÓN DE LAS CIEN LUCES Muy pocos o ninguno de los hijos de este culta Villa serán los que no hayan asistido más de una vez a esta gran fiesta religiosa que anualmente y en día señalado en el calendario siguiente al domingo de Pasión conmemora en honor de Ntro. P. Jesús Nazareno Patrón de Puente Genil su Ilustre y numerosa Cofradía. Apenas raya la aurora, antes que gárrulo cantar de las golondrinas nos despierte, un vivo clamoreo de campanas de la Ermita de Jesús y nutridas denotaciones de voladores cohetes hieren gratamente nuestro oído, que, con heraldos de la fe nos llaman al Templo, anunciando la hermosa y solemne función que ha de celebrarse a las diez de la mañana. Antes de dicha hora, inusitado bullicio y alegre animación puebla la extensa planicie del Cerro esperando la llegada del lucido cortejo que forma la Cofradía, Autoridades, clero y huéspedes que en este día nos honran con su visita viéndoles subir lentamente por la calle de la Amargura y extensa explanada que da acceso a la pintoresca Ermita. Esperando estos momentos el entusiasmo crece, las campanas y campanillo de la torre repican y voltean estrepitosamente, y millares de cohetes truenan en la serena atmósfera, saludando a los fieles, mejor dicho, al pueblo que apretado abrazo de cariño allí se congrega atravesando el gran pórtico y llenando por completo la amplia nave, espaciosos cruceros, sacristía, y gradas del presbiterio. Antes de pasar al rico y severo Templo que guarda el más preciado tesoro de los pontanos, merece la pena contemplar desde la glorieta del llano del bellísimo panorama que a la vista se observa desde aquellas alturas. Frente al Santuario de izquierda a derecha divísase a vista de pájaro, recostada en la extensa colina donde se apoya, casi toda la población con sus blancas edificaciones como bando de cisnes, rodeándole en semicírculo como gigantesco anillo de plata el caudaloso Genil, con Página: 23


sus fértiles riberas y sus árboles frutales cubiertos de blanca sábana de flores; la cuesta de Málaga por donde sube serpeando el camino vecinal de Herrera; los cerros o colinas plantados de vid y olivos como inmenso pabellón alzado sobre el barrio de Miragenil; las extensas llanuras de Puerto Alegre y ribera de San Juan y a la espalda por el barrio de Santa Susana la estación del Ferro-Carril con su amplia carretera poblada a todas horas de infinidad de carruajes y caballerías, y allá en lontananza perdido como nubecilla en el horizonte el Pugido soñado y poético nido de amor, donde nuestro inmortal poeta creó sus más bellas producciones, cercano a la soberbia mole del derruido Castillo Anzúr, que majestuoso se eleva como un nido de Águilas sobre la cordillera de sierra Maestra, sierra del Niño y sierra Gorda. Más cerca, y rodeando el Templo por todas partes la inmensa alfombra verde esmeralda de los trigales del ruedo, que por su fertilidad parecen bendecidos por la divina y poderosa mano del Nazareno. Penetremos en su Casa Santa, que suntuosamente decorada presenta un aspecto indefinible. Centenares de luces de amarilla cera arden con resplandores de incendio en el retablo de bruñidos mármoles perdiéndose en las últimas cornisas de la cúpula central, dando caprichosos reflejos diamantinos a las grandes arañas de cristal pendientes de las cadenas que bajan de las altas bóvedas. Un rayo de sol penetrando por las ojivas y claraboyas de cristal de colores derrama sobre las cabezas de los fieles polícromas pinceladas del arco iris. Los altares, cuajados de azucenas, lirios, rosas y candelabros de plata; en el púlpito luce el rico paño morado y oro, cubierto en su mitad de primorosos encajes de blanca seda; los sacerdotes revestidos con el más rico vestuario morado, y arribe en su hermoso Trono, deslumbrante y magnífica la venerada Imagen del Redentor del mundo con la túnica de terciopelo recamada en filigranas de oro; llevando sobre sus hombros la soberbia Cruz de plata, con auríferas incrustaciones obra maravillosa de orfebrería. Bajo el mismo Trono, Página: 24


en el mismo camarín, la bella y dulce Imagen de la Dolorosa, con rico manto de terciopelo azul y vestido granate bordados en oro y piedras. La soberana función á toda orquesta ha dado comienzo: del coro bajan como raudales las notas divinas, las dulces y sonoras estrofas del arte cristiano; del ara santa suben y se extienden por los ámbitos del Templo los suaves y balsámicos perfumes del incienso. Cantada la Epístola y el Santo Evangelio, sube a ocupar la cátedra del Espíritu Santo el elocuente orador sagrado que en medio del mayor silencio y profunda atención es escuchado por los miles de fieles que llenan la Iglesia y sus alrededores; la fama de que venía precedido era realmente justa; el exordio resultó admirable, el sermón hermoso, el padre ha sabido interpretar sabiamente los fervorosos anhelos de sus oyentes; el pueblo ha derramado lágrimas en ofrenda a su Divino Jesús arrancadas del corazón por la persuasiva elocuencia del predicador, digno de ocupar aquel púlpito que años anteriores lo ocuparán sabias lumbreras de la oratoria sagrada como Fray Ambrosio de Valencia y Jiménez Campaña. Terminada la hermosa fiesta religiosa, salen del Templo los fieles que son despedidos con el tronar de ruedas, cohetes y clamores de campanas, bajando al pueblo por la cuesta del Calvario, conmovidos y satisfechos, dispuestos a servir de Ciréne a su Divino Jesús en la majestuosa procesión del Viernes Santo. ¡Viva Jesús Nazareno!.

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EL CAMINO DEL CALVARIO  

Viandante de la vida, errante peregrino que del Calvario buscas el áspero camino perdido en noche eterna sin brújula ni luz aquí por un momento detén la herida planta y mira ese gran Templo que al cielo se levanta, mansión del Nazareno cargado con la Cruz.

Al pié, mira esos valles profundos y escondidos que guardan de mi pueblo los carmenes floridos, las verdes y frondosas riberas del Genil; campiñas y viñedos; extensos olivares y en ellos engastados cien rústicos hogares casitas que semejan Iglesias de marfil.

Detén el paso, y mira erguido en esas lomas mi pueblo limpio y bello cual bando de palomas, que honrado y laborioso trabaja con ardor; escucha como suenan desde estas soledades ruidos de talleres y dulces vaguedades de vida, de rumores y cánticos de amor.

Errante peregrino, viandante de la vida;

reposa aquí un momento la planta dolorida después hasta la Cumbre contigo subiré que allí vibrante nota será para tu oído aroma, luz, colores, rumor, canto, gemido, de bálsamo sirviendo la esencia de la fe.

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Mas, antes que subamos al pie del Santuario, repara el anchuroso Camino del Calvario que empieza en las dos cruces de blanco pedestal; por toda su llanura rebosa de canciones, sentidos Misereres, Saetas y Oraciones, flotando de mi pueblo el alma colosal. ¿Ves esa calle estrecha? es la de la Amargura, por ella subió Cristo la Cruz pesada y dura; ¡también por ella sube la triste Humanidad! Cruzando este camino Jesús murió en la Cumbre, y en pos del Nazareno, también la muchedumbre caerá tras esa verja por una eternidad!... ¡Arriba y no te canses, errante peregrino; subiendo del Calvario el áspero camino daremos a la tierra nuestro postrer adiós; abajo quedan sólo: codicias y rencores, arriba el Nazareno que premia los dolores, abajo espera el mundo: arriba espera Dios! ¡Arriba, peregrino, subamos del Calvario el áspero camino, que allí en el Santuario bendice Nuestro Padre sus hijos al partir!... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ¡Ensueño de mi vida: mi ardiente y vivo anhelo morir tierra querida, morir bajo tu cielo, y al pie del Nazareno la Eternidad dormir! Página: 27


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MARTES FUNCIÓN DE LAS ANGUSTIAS Con igual entusiasmo del día anterior en la función de las cien luces, en que vimos al pueblo subir a las alturas del Calvario, este día desciendo a lo más hondo del valle, cerca del Genil inmediato a la renombrada Huerta del Soto, donde tiene su asiento la parte más baja de la población, y en ella la Plaza del Dulce Nombre, donde se alza la visitada ermita, cuyos modestos muros guardan el valioso tesoro de los Pasos de la Cofradía del Santo Entierro, y entre estos, la sugestiva y primorosa Imagen de María al pie de la Cruz con el divino mártir en los brazos. En dicha ermita del Dulce Nombre, tiene lugar la función que la Hermandad de las Angustias consagra a su titular, cuya religiosa fiesta, por el número y calidad de los hermanos, y piadosa devoción a Página: 29


esta hermosa Virgen, es de las primeras en suntuosidad. Desde muy temprano comienza el alegre repique de la campana y el tronar de los cohetes anunciando a los cristianos la fiesta que ha de tener lugar a la misma hora del día anterior. Allí se congrega la flor y nata pontanense, bellas y distinguidas señoras y señoritas llenan la nave del templo, graves señores ocupan el aprisco o bancos centrales, cuyo sitio es el destinado a los miembros de la Hermandad presidida por el hermano mayor; y en la entrada de la sacristía la comisión que ha de acompañar al orador sagrado hasta la grada del púlpito. Despojado brevemente de los afectos y cariños que profeso a la Ilustre Hermandad de las Angustias, de quien tengo aunque indigno la alta honra de pertenecer, voy con la claridad posible de mi obscuro entendimiento a trazar ligeramente lo que la vista observa, el oído percibe y el corazón siente. Dispuesto el altar Mayor en forma original y bella, vemos reproducida por la mano piadosa y experta de uno de nuestros más queridos cofrades el drama cruento del Calvario. Numerosos blandones arden con imperceptible parpadeo; jarrones y búcaros preciosos de olorosas flores que vierten sus pomas y embalsaman el ambiente, bruñidos candelabros con rizadas velas y otros objetos de adorno forman un conjunto de luces y flores admirable. A la derecha del Altar, yérguese la Imagen de San Juan Evangelista posando el pié sobre gigantesca águila dorada; en el fondo, dentro de su camarín María Santísima de la Soledad y a la Izquierda el Árbol Santo de la Cruz, pendientes las blancas bandas que sirvieron a los Santos Varones para el descendimiento, y al pie sentada en la roca, sola y como rendida al peso del infortunio y la muerte la Reina de los cielos con el cadáver del Divino Mártir en los brazos. Este cuadro sublime de dolor y hermosura, del heroísmo y belleza se sintetiza la infinita amargura de todas las madres que lloran al hijo que perdieron, hace que del corazón oprimido suba una oración a los labios, y hasta los más escépticos e indiferentes exclamen confusos “¡yo creo!”. Página: 30


Por las bóvedas del Templo expárcense como aladas notas los primeros preludios de la orquesta, y una voz dulce y patética como la de un ángel que llora, entona estas estrofas:

Contemplemos cristianos piadosos  del Calvario la escena más triste:  el Divino Jesús ya no existe,  de los astros se apaga la luz  y su Madre en la roca sentada  con el Hijo de Dios en los brazos,  ¡Vedla allí! Con el alma en pedazos  por nosotros al pié de la Cruz.  En la Cumbre del Gólgota  al pie del Árbol Santo  la Reina de los Mártires  a Cristo vio expirar,  y secas ya sus lágrimas  vio con mortal espanto  inmóvil a la Víctima  y al mundo vacilar.  Brilló el fugaz relámpago  rodó espantoso trueno,  del cielo la ancha bóveda  cubrióse de crespón  y allí María Santísima  besando al Nazareno  a Dios le pide trémula  para el mundo perdón. 

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Ayer subimos al rico Santuario de Jesús Nazareno, rebosante de magnificencia, lujo y esplendores; oímos el magistral discurso del sabio y docto orador Sagrado, que precedido de justa fama vino a pintarnos con brillante colorido la pasión de Cristo camino del Calvario. ¡No cabe más belleza, más hermosura, más grandilocuencia! Decía el auditorio entusiasmado, y sin embargo, entre las clases humildes hubo mujeres que se quedaron dormidas oyendo al padre ¡porque? A la función de hoy, asiste el mismo público de ayer, hombres y mujeres, de clases elevadas y clases humildes, y en el momento de recibir la bendición el sacerdote que no ha de predicar, en vez de general expectación y curiosidad, vese en todos los semblantes pintada la ansiedad; todos los corazones laten con fuerza, y todas las gargantas sienten opresión y angustia ¿por qué? El digno sacerdote que va a predicar, mejor dicho, que va a cantar el bellísimo y triste poema consagrado a María al pié de la Cruz reúne excepcionales condiciones de oratoria, Doctor en sagrada Teología, de vasta erudición e ilustradísimo pota, joven de voz hermosa, agradable presencia y ademanes finos y correctos, hay confianza en su inagotable facundia, es conocido y probado y sin embargo, el auditorio conmovido pide a la Virgen y al Espíritu Santo lo ilumine en el desarrollo de la tesis que acaba de iniciar. Comienza quedo y tembloroso, pálido y balbuciente; que apenas se le oyen las primeras frases; después su semblante se colorea, su lengua expresa con gran perfección los bellísimos conceptos que brotan de su elevada inteligencia: los cánticos a María en sus Angustias son sublimes y llenos de fuego, de persuasión y verdad; el predicador siente y hace sentir muy hondo; el entusiasmo es delirante, el auditorio vivamente impresionado desecha aquél tinte de temor y ansiedad que vimos al comienzo pintado en el semblante, y con lágrimas en los ojos que esta vez no se cerraban de sueño para las pobres mujeres del pueblo, al terminar el sermón un viva a la Virgen de la Angustias, atruena y hace vibrar los ámbitos del Templo.

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Cuando el orador atraviesa desde el púlpito al Altar Mayor a rezar sus preces en acción de gracias, se observa el rostro encendido y los ojos bañados en lágrimas; y todas las miradas le siguen con cariño y todas las bocas le bendicen de corazón. El digno sacerdote que nos ha predicado lleva en el fondo de su pecho todo el amor, todo el cariño que los buenos hijos profesan a su amado terruño; lleva en su alma bondadosa todo el fuego, toda la fe y entusiasmo religioso que los buenos pontanos profesan a sus veneradas Imágenes; el Padre que nos ha predicado es hijo predilecto de esta Villa y fervoroso Hermano y Capellán de la Ilustre Hermandad de María Santísima de las Angustias!! ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Terminada la función, entre el bullicio de los fieles, a la salida del Templo destácase nutrido corro de jóvenes que, exteriorizando sus entusiasmos religiosos entonan grito herido como orfeón improvisado movidas Saetas, cuyos prolongados ecos repiten las cercanas riberas del cristalino Genil.

SAETA Sobre un peñón solitario se eleva una Cruz vacía y envuelto en blanco sudario muerto en brazos de María está Cristo en el Calvario.

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MIÉRCOLES FUNCIÓN DE LA HUMILDAD La Cofradía del Señor de la Humildad y Paciencia cuya Imagen se venera en el exconvento de San Francisco de Asís celebra este día su memorable función, que pone término a su solemne Quinario. Ocioso nos parece repetir cuanto llevamos apuntado en las funciones del Nazareno y las angustias, con un verdadero derroche de luces y flores, de lujo y magnificencia en los altares y Pasos expuestos a la devoción de los fieles, Misa a toda orquesta, gran Sermón y Comunión general. La antigua y venerable cofradía de la Humildad compuesta en su mayoría de piadosos y maduros varones observan la sana costumbre de pertenecer desde niños a esta confraternidad que heredaron de sus mayores, legándola igualmente a sus hijos. Por esta causa es grande y arraigada la devoción a esta imagen de Jesús, obra escultórica de reconocido mérito representando a Jesucristo en el momento de hallarse sentado y desnudo, sobre una roca después de la flagelación, con la mano en la mejilla. Todos los hermanos a su muerte llevan por mortaja la túnica morada y cordones amarillos que viste en su procesión del Miércoles Santo. Terminada la fiesta religiosa de este día, celebra como todas las Hermandades un gran almuerzo que da fin con alegres expansiones, brindis, vivas y saetas. SAETAS Humilde el más elevado el Rey que más alto brilla, de espinas va coronado, con la mano en la mejilla y en una piedra sentado. Página: 34


Cuando Jesús vaciló rendido por la amargura y en la piedra se sentó, quebrantó la peña dura con un suspiro que dio. JUEVES FUNCIÓN DE LA COLUMNA La rica y floreciente Hermandad del Santísimo Cristo amarrado a la Columna que se venera en la Ermita de la Vera-Cruz y da nombre a la magnífica y severa Cofradía que hace estación la noche del Jueves Santo, da fin a sus solemnes Quinarios, celebrando en este día con gran pompa la función religiosa en honor a su venerada Efigie. Desde muy temprano la alegre campana del Templo convida a los fieles, los cohetes estallan sin cesar, y el populoso barrio alto de suyo alegre se anima de vida y regocijo en el buen sentido religioso; las esquinas y establecimientos inmediatos se pueblan de fieles haciendo hora, y en dirección a la Ermita desfilan bellas y elegantes mujeres. En el centro de la plazuela de la Vera-Cruz un enjambre de gente menuda, futura generación continuadora de nuestras fieles tradiciones, con sus alegrías y brincos infantiles, caritas sonrosadas y ojos inocentes rodean al pirotécnico que lanza los cohetes al espacio y espera el comienzo de la función para quemar la primera rueda; mientras dos severos agentes de la autoridad fieles a su consigna evitan la invasión al Templo por la inquieta y minúscula turba. Calle de Aguilar arriba, en columna de honor llega la numerosa Hermandad presidida por los sacerdotes, cofrade y hermano mayor, penetrando en la plaza que reboza, haciendo replegarse a los chicuelos que se encaraman en los poyos y en el pilar y columna de la fuente, saludando con atiplados vítores a la vistosa Página: 35


Hermandad que penetra y se acomoda como puede en el interior del Santuario. La función se celebra con la mayor devoción, una nutrida orquesta entona las bellísimas estrofas del rito cristiano, y todos los fieles ponen corazón y la mirada en el Soberano Redentor del Mundo, amarradas aquellas benditas manos que sólo bendiciones prodigan. El sermón siempre a cargo de sabias y elevadas lumbreras, da mayor realce y esplendor al acto que se celebra, terminando la función con la acostumbrada solemnidad de siempre, y desfilando los hermanos y sacerdotes a casa del Cofrade donde tiene lugar con fraternal entusiasmo un suculento almuerzo y una abundante y voluntaria colecta para el culto del Señor. El personal allí congregado que en medio de vítores y saetas se da cita para acompañar y presidir la Cofradía del Jueves Santo es en su mayoría joven y distinguido, fervoroso y espléndido, cuyos méritos sabiamente acrecentados por la fe y celo incansable de su digno Cofrade, ha hecho de esta confraternidad una de las más ricas y brillantes de esta privilegiada Villa. La nueva escultura del Señor es muy bella, adquirida a expensa y encargo de su Hermandad, obra de los escultores de Valencia Bellido Hermanos. Ésta representa a Jesús en el acto de la flagelación; de tamaño natural. Llegó a Puente Genil el 23 de Marzo de 1908, y bendecida el 9 de Abril del mismo año, en el exconvento de S. Francisco de Asís, y llevada procesionalmente el Domingo de Ramos a la Vera-Cruz, donde hoy se venera. SAETAS Desnudo el cuerpo sagrado lleva nuestro Redentor escupido y azotado; lleno de sangre y sudor y a la Columna Amarrado. Página: 36


Por cuantos golpes sufría, ninguno llorar le ha visto, y aquella Columna fría donde amarraron a Cristo de pena se estremecía. De la Columna manchada con sangre del inocente, brotó una rosa encarnada y una cristalina fuente con el agua perfumada.

VIERNES DE DOLORES Continuo y alegre son dan las campanas al viento cuyo metálico acento estremece el corazón. Hoy cristiana población viste sus galas mejores; mil cohetes voladores allá en el espacio truenan y los ámbitos se llenan de misteriosos rumores.

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Con paso firme y sereno el pueblo a la Ermita va donde esperándole está la Madre del Nazareno. Ya el Templo rebosa, lleno de fervientes corazones, ya suben las oraciones con el incienso mezcladas, que del altar en las gradas se trocan en bendiciones. Suena el órgano en el coro con religiosa armonía, y el santo Templo este día semeja un ascua de oro. Flota en el viento un tesoro de bella y sublime esencia, y la humana inteligencia al sacerdote escuchando hacia Dios se va elevando con la bendita elocuencia. ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Entre incurrir en repeticiones o hacer caso omiso del alegre festival que en este día celebramos en la Ermita de Jesús Nazareno, en honor a su bendita Madre la Virgen de los Dolores, opto por lo primero, haciéndolo en verso por creerlo así algo más llevadero y menos cansado para mis pacientes lectores por aquello de que en la variedad consiste el gusto. Ruego ante todo no me tenga por monago, sacristán ni campanero, al propinarles tanto volteo de campanas, cohetes, músicas y sermones; soy fiel cronista y devoto de la Virgen, Página: 38


cuyas circunstancias me obligan a la verdad, repicando en gordo, y si las campanas se rompen buen cuidado tendrán los Cofrades de colocar otras nuevas. No puedo pasar en silencio siquiera sea a grandes plumadas, las alegres expansiones de este día por ser el de la Virgen más popularmente adorada de los hijos de este pueblo, ¡es la Madre de Jesús! Y mora en su mismo Templo, y con esto queda hecha su apología en el decir de los pontanos. La Virgen de los Dolores es para nosotros lo que la Virgen de la Esperanza para los macarenos de la noble Sevilla. La Virgen de los Dolores es divinamente hermosa y a su hermosura y gracia dedican infinitas alabanzas y requiebros sus buenos hijos. Una alta dignidad de la Iglesia un Viernes de Dolores al verla por primera vez desde el púlpito exclamó: “¡Que hermosa estás... en medio de tus Dolores!” y arrepentido tal vez por esta expansión de los sentidos, volvió la oración por pasiva y exclamó lleno de beatitud: “¡Que dolorida estás en medio de tu hermosura!”. La Virgen de los Dolores es nuestra depositaria de penas y amarguras, nuestra intercesora para con su Hijo; y guardadora de nuestros sepulcros, donde reposan el sueño eterno aquellos nuestros seres más queridos. Por todas estas circunstancias es la Imagen que con más íntimo cariño veneramos tanto o más que a nuestras buenas madres que nos enseñaron el camino de su Santuario para bendecirla. El Viernes de Dolores es uno de los días más celebrados en esta Villa, tanto por la solemnidad de su función a la Dolorosa como por ser gran fiesta onomástica de infinito número de nuestras bellas y piadosas mujeres que, para que llevasen en los labios y en el corazón a la Madre de Jesús recibieron con las aguas del bautismo tan hermoso y sugestivo nombre.

DOLORES Página: 39


Nombre misterioso y santo símbolo de la tortura, que al alma presta dulzura y del alma arranca el llanto. Nombre que aleja el quebranto cual trino de ruiseñores; mezcla de espinas y flores de tristeza y alegría: ¡Nombre que hoy toma María por sus benditos Dolores!...”

Voy a terminar este modesto capítulo dedicado a la Madre de Jesús Nazareno en su Santo y solemne día, con un respetuoso saludo a su Ilustre y fervorosa Hermandad de la que tantas pruebas de cariño tengo recibidas. ¡No olvidaré jamás tiempos que ya pasaron y que para mí fueron tan felices, viéndome rodeado en mi modesto hogar de dignos hermanos de su directiva, invitándome a la función, formando parte de la selecta comitiva, asistiendo a todos sus actos y celebrar entre ellos el fraternal almuerzo del Viernes de Dolores: dónde en medio del entusiasmo general, improvisaba alguna saeta o modesta poesía a nuestra Hermosa Titular!. Muchos años me conté en el número de estos mis queridos hermanos asistiendo a la gran procesión del Viernes Santo de mañana vistiendo la túnica azul y cinturón granate y oro, insignia gloriosa de la Hermandad; no pocos, invocando el nombre de la Madre de Jesús postulé para ayuda del riquísimo Manto que hoy lleva, y cuatro años consecutivos fui honrado con el hermoso título de hermano Mayor, hasta que, errante peregrino, con todo el dolor de mi alma, dejé quizá para siempre, la tierra bendita de mis amores, a la que no olvidaré mientras aliente un soplo de vida. RIMAS Página: 40


Entre nubes de incienso bendito llegué a tus altares, para unir a tu duelo infinito mis tristes pesares. Allí oré, a tus pies, reverente postrado de hinojos, tus Dolores nublaron mi frente tu llanto mis ojos. De tu imagen Divina, un momento miré la hermosura. Y a mi alma llevó el pensamiento tu inmensa ternura. No miré en tu dolor, el de la muerte que engendra el espanto; tu dolor vi más grande, más fuerte, más dulce, más santo, Tu dolor sacrosanto no infunde terror ni venganza, es el iris que al orbe difunde amor y esperanza. Tu dolor es el llanto fecundo que esparce la aurora y a su sabia florece en el mundo la fe redentora. Tu dolor es la endecha del ave que canta en la umbría; tu dolor llega al alma, suave cual tierna poesía. Tu dolor es el canto sublime Página: 41


del orbe cristiano: Caridad que consuela y redime al género humano. Tu dolor puso luz en el día, perfume en las flores... ¡Oh benditos mil veces, María tus Santos Dolores! SÁBADO FUNCIÓN DE LA SOLEDAD Este último día de la semana de Pasión lo dedican los Hermanos de la Soledad, a festejar dignamente a su Virgen Titular en la Ermita del Dulce Nombre, e igual a las demás Cofradías, el buen gusto, la riqueza, esplendor y espíritu religioso brilla en todos sus actos. Así, como es general en todas las hermandades la noble rivalidad y competencia del culto interno y externo, cada una entre sí difiera de las demás por ciertos rasgos particulares que le son propias: El de la Soledad es, que su preciosa Virgen no esté Sola; y sus anhelos son cumplidos en sumo grado; pues si numerosa es de hermanos, numerosa es también de hermanas bellas y distinguidas, cuya devoción exteriorizan en este solemne día, y muy especialmente en su procesión del Viernes Santo por la noche, alumbrándole por toda la penosa y larga estación vestidas de luto. Esta nota característica de que su Virgen no esté sola, cúmplese a la perfección no solo por sus devotos hermanos; muchas y valiosas personas de la buena sociedad pontana acompañan a la Soledad, este día en la Función y Rifa que en su honor se celebra.

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Dicha fiesta es de toda gala, nutrida orquesta, voces escogidas, sermón notable, y muchas arrobas de cera que convierte el Santuario en ascua de oro. La música siempre la misma, nada de innovaciones, así gusta más, especialmente su antigua plegaria, cantada a solo de tenor y estribillo a cuatro voces:

“Madre angustiada Reina del Cielo tu inmenso duelo quiero calmar, con la plegaria que de fe llena toda alma buena debe entonar.” “Tierna María, seca tu llanto calme mi canto tu Soledad, que en su agonía tu Hijo querido ya ha redimido la humanidad.” “Sola en el mundo te hemos dejado; crucificado tu Hijo Jesús y es tan profundo su amor sublime que Él nos redime muerto en la Cruz.”

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Terminada la función de La Soledad, fórmanse en la puerta de la Ermita dos apretadas filas de entusiastas jóvenes de la hermandad abriendo paso a las bellas devotas que en alegre columna salen y se alejan lentamente dándoles tiempo a oír las últimas alabanzas a la Virgen por cien voces sonoras que entonan a coro y estilo clásico la popular saeta: “Detrás del Sepulcro va La Estrella más reluciente: Sus ojos parecen fuentes Llorando su Soledad” Una banda de música con acompañamiento de tambores arranca de las inmediaciones del templo con un brillante pasodoble, arrastrando tras sí a la muchedumbre de hermanos y convidados; marcando el paso, bastón al hombro la gente nueva, imitando a los romanos, dirigiéndose al local destinado para la rifa. En varios salones hay mesas artísticamente dispuestas donde se sirven fiambres, dulces y pastas, el oloroso Moriles se trasiega sin tasa; el cuadro se anima, la música toca sin descanso estrofas del Stábat Máter, del Miserere y variados pasa-calles: los cohetes estallan por manojos dentro del local con estampidos que ensordecen, y entre vivas y Saetas a la soledad comienza la Rifa, de los innumerables regalos de Hermanos y devotos, que consisten en borregos, pavos, gallinas, pichones, fuentes de dulce, frutas, cajas de cigarros, botellas de vino extra y otros diversos presentes que fuese prolijo enumerar. A petición de la mayoría hacese la rifa por subasta, siendo de admirar el desprendimiento y generosidad rayano en despilfarro de todos los presentes subiendo el precio de los objetos rifados hasta lo inverosímil, dando por el puro, el conejo, el gallo o el cordero de la Virgen, cinco, diez veinte o cincuenta pesetas. Allí todos rifan y todo se rifa y agotados los bolsillos y sobrando aún los regalos, distribúyense en lotes que se envían a los domicilios por una crecida suma dando por resultado un magnífico ingreso para el culto de la Virgen. Página: 44


Hallándome presente un año en la rifa de la Soledad, cuando nada quedaba por rifar, ocurriósele a uno de sus Cofrades la peregrina idea de pedirme un romancillo improvisado para rifarlo también; con tachas y borrones salió el escrito a la vergüenza pública, y de primera intención, anunció el hermano Mayor que, para oír los versos dedicados a la Virgen había que aflojar una peseta por barba ¿Qué menos? Colectando más de cien pesetas en medio de explosiones de risa y entusiasmo; leído el encabezamiento, uno de los presentes dio diez pesetas por que no se leyera; otro porque sí, dio quince, veinte por que no, veinticinco por que sí, siguió la colecta hasta dejar sin un botón a los allí presentes, obteniéndose por tan inocente poesía un hermoso ingreso que no bajaría de trescientas pesetas. Solo a título de curiosidad y como recuerdo de tan memorable fiesta inserto la referida improvisación.

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A los devotos Hermanos de la Virgen de la Soledad en su Rifa celebrada en el año 1898 Murió Cristo en el Calvario; tembló de horror el planeta, y el sol ocultó sus rayos entre insondables tinieblas. Murió Cristo, y los deicidas espantados se dispersan, arrastrando por el mundo su miserable existencia. Cristo murió, en el Gólgota, Sola en su amargura dejan a la Reina de los Mártires, Sola en la Cima sangrienta. ¡Sola y al pié del Cadalso, Sola, en medio de sus penas!... el silencio de la muerte, la Soledad por doquiera. Ya sus mejillas hermosas dulces lágrimas no riegan fue tal el acerbo llanto que el dolor las dejó secas. La Soledad espantosa de la muerte le rodea; a sus pies un pueblo ingrato y en el Cielo nubes negras. Página: 46


¡Su dolor, es infinito su corazón late apenas, sin hallar dulce consuelo en el cielo ni en la tierra!... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...

DOMINGO DE RAMOS A las diez de la mañana de este día celébrase en la Parroquia de la Purificación la función de las Palmas que conmemora la entrada triunfal de Cristo en Jerusalén, asistiendo las autoridades locales y considerable número de fieles. De las dos a las tres de la tarde comienza a animarse la población, particularmente las vías principales, notándose gran movimiento de carruajes y los ómnibus de la estación del Ferro-Carril abarrotados de familias que vuelven de otros puntos donde residen, y de forasteros que atraídos por la fama de nuestras procesiones vienen a pasar los días de Semana Santa. También llegan en busca de explotar sus industrias una legión de vendedores ambulantes de avellanas, barquillos y mariscos, indigestos regalos de mozalbetes y chiquillos. Al anochecer presenta el pueblo un aspecto bullicioso y fantástico; las lámparas del alumbrado público han sido renovadas por otras nuevas de mayor potencia; los limpios portales adornados con las mejores macetas de olorosas flores; por la calle D. Gonzalo es enorme el gentío: en el salón paseo no caben las oleadas de gente que afluye de todos lados a aspirar las perfumadas emanaciones de la ribera, mientras un grito ensordecedor de muchachos acompaña dando vivas a todos los santos la campanita de la Cofradía de Jesús Nazareno anunciando para esta noche la primera procesión la de la Virgen de la Guía. Página: 47


Esta se organiza a las ocho y media en la ermita de la Concepción situada en el barrio alto, para trasladar la Imagen de la Virgen de los dolores a la de la Caridad, a esta Imagen se le conoce por la Virgen de la Guía por ser la que sale en el sermón del Paso el Viernes Santo, buscando a Jesús, guiada por el discípulo San Juan. La procesión resulta breve pero muy animada, alumbrándole más de 200 hermanos de Jesús y los Romanos, y encendiéndole bengalas y la banda de esta corporación tocando marchas escogidas; las andas son llevadas por la corporación de figuras titulada Los Ataos. Las calles que recorre la procesión son: Madre de Dios, Romero y D. Gonzalo, hasta la ermita de la Caridad donde termina disolviéndose el acompañamiento y replegándose en la Victoria extremo opuesto de la misma calle, para acompañar en su ascensión a los romanos, por último domingo al santuario del Nazareno.

LA CHUSMA ANTAÑO Desde que tuve razón recuerdo perfectamente de una vieja institución convertida en tradición por los hijos de la Puente. De unos soldados guerreros llamados Alabarderos, más tarde Judíos de azote, y hoy chusma o espinaqueros incluso el Iscariote. Era humilde personal Página: 48


que jamás metió la pata pero muy serio y formal en época cuaresmal le daba al pueblo la lata. Sin que fuese cosa rara con instintos poco nobles, si que nadie lo evitara destrozaba paso-doble con su tara cata tara. Y esto era una vez y dos de los Romanos en pós siempre dando encontronazos por esas calle de dios pegando tamborilazos. Asustaba a los muchachos su antiestética careta y cual lindos mamarrachos quitábanse los penachos al dar la vuelta Raleta. Hasta que el valiente Imperio tomando la cosa en serio les compró la propiedad; perdiéndose en el misterio tamaña calamidad. Hoy no queda una siquiera de aquellas prendas tan malas de la guardia espinaquera: una oportuna gotera dio fin de todas las galas. Página: 49


Y aquí termina la historia de aquella chusma de antaño digna de ingrata memoria con aplauso de victoria para la chusma de hogaño. Que nuevos trajes prepara de forma elegante y rara celebrados con afán al son del tara catara unidos al rataplán.

LA CHUSMA DE OGAÑO Igual que las mariposas de galas maravillosas nacen del muerto gusano, la chusma torna a la vida por la juventud florida del Gran Imperio Romano. Según afirma la gente son la chusma quince o veinte del núcleo más principal, de alegría sempiterna, ¡ni Judas con su linterna busca mejor personal!

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Tan distinguidos sayones no celebran sus reuniones en sitio oculto ni malo, reúnense en la sastrería o en la gran cervecería de la calle D. Gonzalo. Será de ver el derroche Miércoles Santo en la noche del buen gusto y buen humor: Judas tirando dinero y el nuevo tamborilero danzando con el tambor. Y el flamante abanderado con la mano en el costado y los lanceros en jarras, mientras dos fieros sayones con brincos y evoluciones darán la vuelta... de marras. ¡Será de ver el derroche Miércoles Santo en noche con entusiasmo guerreros; y Judas de mal talante gritando con vos tonante:

¡Paso a los Espinaqueros!

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Cofradías que hacen estación en los días de Semana Santa en Puente Genil MIÉRCOLES SANTO Una de las Cofradías que hacen estación en los días de la Semana Mayor es la del Señor de la Humildad y Paciencia. La procesión sale a las cinco y media de la tarde del hermoso exconvento de San Francisco de Asís. Tres horas antes, el campanillero de la Cofradía vestido de túnica morada y cordones amarillos tañendo incesantemente la campanita de timbre dulce y sonoro recorre todos los barrios de la población sirviendo de aviso a las cuatro Hermandades que forman esta Cofradía para que se congreguen en la casa de los respectivos Hermanos Mayores. A la hora designada pasa la campanita a recoger una por una todas las Hermandades que la esperan, incluso las respectivas banderas de las cuatro cofradías y los estandartes, bastoneros hermanos de luz, Hermano Mayor, Cofrade y Capellán, dirigiéndose en vistosa columna de túnicas moradas como inmenso vergel de lirios al Templo donde ha de salir la procesión. Por otro lado al guerrero compás del tambor recorre las vias principales en lucida hilera un pelotón de soldados alabarderos vulgarmente conocidos por la Chusma, llevando delante al falso Apóstol Judas que simula ir en busca de Jesús para prenderle. Igualmente aparecen por otras calles dos figuras originalmente curiosas vestidas con trajes de punto color de carne, grandes melenas y rostrillos de hembra y varón que quiere representa Adán y Eva al ser arrojados del Paraíso; cada uno lleva sobre el hombro una grande rama de higuera, y un enjambre de muchachos le siguen gritando: “¡Adán y Eva, higos y brevas!, cuyo espectáculo si bien es tolerado como tradición resulta poco edificante en una solemnidad como la que se conmemora. Página: 52


Organizada la procesión comienza a desfilar muy lentamente en el siguiente orden: Abre la marcha de campanita que tañe el campanillero sin cesar hasta que la procesión vuelve al Templo. Sigue la hermosa bandera de la Cofradía del Santo Sepulcro que es de raso negro y en el centro las cinco cruces rojas de la orden Militar y Pontificia del Santo Sepulcro de Jerusalén acompañada de los hermanos bastoneros de la misma, que visten túnica negra con cinturón de terciopelo negro bordado de oro; a continuación la rica bandera de raso tornasol morado de la Cofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno y bastoneros de la misma con túnica morada y cordones amarillos; sigue a esta la bandera tornasolada de raso morado y flecos de oro de la Columna y sus bastoneros, con túnicas iguales a las de Jesús, y por último, presidiendo a las anteriores la de la Cofradía de la Humildad de raso morado y sus hermanos bastoneros con túnicas moradas también. Hay que consignar que hace pocos años se suprimió un bonito paso que figuraba el Paraíso y en él, un ángel armado con una espada en actitud de expulsar a nuestros primeros padres cuyas figuras descritas iban delante de este paso. Hoy, el primero que aparece es el paso del Lavatorio; que representa a Jesús arrodillado ante San Pedro, en actitud de lavarle los pies. . Ambas esculturas de relativo mérito van lujosamente vestidas, la toalla que el Señor lleva a la cintura, esta ricamente bordada; el jarro y palangana son de plata, y las andas son un verdadero primor construidas en la fábrica de plata Meneses de Madrid. Los guardabrisas y candelabros son elegantes. Precede a este paso su numerosa Hermandad de personal rico y nuevo, alumbrando con cirios y vistiendo túnica morada y fina toalla a la cintura. Una banda de música entona misereres y marchas. Paso y Hermandad del señor del Huerto, todos sus hermanos visten de túnica morada y cordones amarillos, y alumbrando con velas, llevando delante el estandarte. El Paso del Huerto, representa a Jesucristo orando en el Monte de las olivas. Cristo va arrodillado y en actitud de recibir el cáliz que un ángel le ofrece, le acompañan durmiendo tres de sus discípulos. Página: 53


Este paso va precedido de Judas y los soldados que fueron a prenderle. Hermandad de la Humildad: después del estandarte siguen sus numerosos hermanos con grandes hachones, vistiendo túnica morada y cordones amarillos. Esta Hermandad es la más numerosa y severa de la procesión, y el Paso el más lujoso y de gran mérito artístico. Aparece el Señor de la Humildad desnudo, con rico sudario blanco bordado en oro y cordones de oro por el cuello, como también potencias y corona de espinas del mismo precioso metal, sentado en una peña después de haber sido azotado y coronado de espinas. Va colocado sobre hermosa repisa y bajo palio de terciopelo grana y oro. Una banda de música le precede tocando marchas y misereres. Por último la Hermandad de los Dolores con túnicas negras y alumbrado, con música entonando el Stábat Máter; cierra la procesión el clero parroquial con cruz alzada. Esta Cofradía recorre con orden y lucimiento las calles Romero, parte de la de D. Gonzalo, Cánovas, Plaza de Abastos, Lemoniez, Cruz de San Juan, Almirante, D. Gonzalo, Baena, Morales, Vera-Cruz, Linares, Santa Catalina y Madre de Dios, tardando en su recorrido más de seis horas. VISITA AL CUARTEL DE LOS ROMANOS Mientras la procesión recorre el itinerario marcado, desde la oración de la tarde a la una de la madrugada ábrese al público el Cuartel de los Romanos, instalando en el Teatro-Circo. Éste se encuentra soberbiamente iluminado en grandes focos eléctricos y en el escenario primorosamente decorado son expuestos en maniquíes los ricos trajes; trofeos y panoplias con los escudos, lanzas, espadas y banderas, ofreciendo un golpe de vista deslumbrador. La música y redoblantes ejecutan varias piezas y el público bullicioso que sin cesar entra y sale pasa un agradable rato en medio de aquél cuadro de luz, de alegría y bello colorido. ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Página: 54


Al regresar la Cofradía a su templo que es generalmente después de las doce de la noche, inmenso gentío espera a la puerta y alrededores para presenciar los vivas, acto conmovedor para los pontanos que llegan a despedirse de sus Santos. Cuando estos van llegando, los vuelven mirando al pueblo que prorrumpe en vivas atronadores; y banderas y estandartes con incesante vaivén se inclinan despidiendo a las Imágenes. Al desaparecer el último paso verificase el cambio de campanitas saliendo del patio del Templo la de la Cofradía de la Columna que ha de hacer estación al siguiente día, siguiéndola su Hermandad y bandera, que se retira con vivas a sus Imágenes. Al mismo tiempo, la música de los Romanos deja oír un ruidoso paso-doble con bombo y platillos, desfilando cuestas abajo con dirección a su cuartel llevándose detrás enorme gentío que aclama al Imperio Romano alumbrado fantásticamente por las grandes luces de las bengalas.

JUEVES SANTO PUENTE GENIL DESPIERTA Llegó el día más grande y solemne del año; día que este honrado y laborioso pueblo celebra y conmemora sin precedente, poniendo en este gran día todos sus amores y alegrías meridianas, haciéndolo mayor porque pareciéndole corto de tiempo para darle la grandeza que se merece, sin interrupción de la noche lo empalma con el Viernes Santo, hasta la madrugada del Sábado de Gloria, en que rendido por el insomnio, duerme y descansa, resucitando con Jesucristo el Domingo de Pascua. La hermosa mañana del Jueves Santo comienza a dar señales de vida más temprano que otras; la sufrida y madrugadora clase obrera que dio tregua ayer tarde a las rudas faenas del campo, talleres y fábricas, hoy, apenas alborea discurre por calles y plazas con limpieza y lujo, pintada en los semblantes de placidez de la apetecida huelga. Página: 55


Más tarde, los millares de forastero nuestros huéspedes, que en estos días nos honran con su agradable visita, sacudiendo la matinal pereza, abandonan el lecho y en unión de los hijos del pueblo con quienes fraternizan, pasean y visitan curiosamente el perímetro de la población dando animación y vida a los centros de recreo, donde al servirles el aromático café se les explica y comenta el fasto de nuestras celebradas procesiones. La mañana del Jueves Santo madrugan todas las clases sociales, por obligación unas, por devoción otras y por impaciencias y avidez de emociones las más; el pecado de la pereza desaparece como encanto. Los servicios domésticos se multiplican con los clásicos regalos para obsequiar forasteros e indígenas, los varios y bien sazonados manjares del Viernes, se condimentan para los días, en virtud a que el Viernes Santo suprímese el cocinero. Hay que asistir a los Santos Oficios, y cuando el tableteo de la matraca anuncia tristemente la pasión del Señor, es devota obligación visitar con la familia los Santos Monumentos, quedando por la tarde en libertad para presenciar la salida de los romanos, y subir de punta en blanco a Santa Catalina a esperar la llegada de la severa procesión de la Vera-Cruz. EL IMPERIO ROMANO Esta Elegante y numerosa Corporación de Semana Santa, hace su presentación el Jueves Santo en la tarde para acompañar a la justamente celebrada Cofradía del Señor de la Columna. ¿Qué es el Imperio Romano? Preguntarán aquellos que desconozcan el fundamento de nuestro entusiasmo por dicha colectividad. Para quien no haya visto los Romanos de Puente Genil, nos concederá la misericordia de suponerlos una copia o remedo de los lujosos Armados de Sevilla universalmente ensalzados en periódicos ilustrados nacionales y extranjeros, al hacer la descripción de las famosas procesiones de la primera capital de nuestra región andaluza. Página: 56


Los Armados de Sevilla no pasan de la categoría de comparsas, asalariados por las Cofradías, con más o menos lujos, que distribuidos en grupos de a pie y a caballo, prestan el servicio de guardias a los magníficos pasos que hacen estación. Los Romanos de Puente Genil son, una corporación rica e independiente, que no recibe ni acepta subvenciones de Cofradías ni de nadie, por los servicios que presta a las procesiones del Jueves y Viernes Santo. Hállase compuesta de unos cincuenta individuos, clasificados en socios fundadores y socios de número; correspondiendo a los primeros todo el inmenso gasto de reformas que anualmente se hace, y a los segundos el abono de 30 a 50 pesetas, cuya cuota les autoriza para comer y beber opíparamente durante los días de acuartelamiento y para lucir el rico traje que visten, por piedad de los fundadores. El Cuerpo se divide en cuatro secciones: Escuadra de Gastadores, Músicos, Centurias y Lanceros. Son mandados por un Capitán primer jefe, un Primer Teniente, dos Alféreces y un Abanderado. Toda la Corporación lleva bruñidos cascos de níquel con plumeros blancos y primorosos escudos romanos, con un sol dorado en su fondo. Cada sección lleva distintos colores en sus ropas; los gastadores llevan los de la bandera española; capas de raso amarillo bordadas en fina plata; cuerpos y toneletes raso grana, con bordados y flecos del mismo metal; las hachas son de plata y mangos de cedro. Los Centurias lucen capa azul, cuerpo y tonelete grana con borlas, flecos y bordados de oro; estos llevan estandartes de terciopelo y oro con las iniciales del Imperio S.P.Q.R. Tambores y músicos; Capa verde, cuerpo y tonelete grana y oro; y dos Lanceros capa grana, cuerpo gris y tonelete azul con adornos de plata. Ropas de los Jefes; El Capitán luce un traje soberbio: capa azul ricamente bordada en oro y piedras, el cuerpo y tonelete raso grana y bordado con oro. Primer Teniente; Capa verde con oro y piedras, cuerpo y tonelete grana, todo bordado. Un Alférez colores acero y blanco y otro grana y verde. El Abanderado, azul y grana, Página: 57


todos ricamente bordados con oro. La bandera es de raso grana y escudo azul, con las iniciales del Imperio Romano y en el asta una hermosa Águila dorada. Las botas son de raso o terciopelo bordadas y haciendo juego con el color respectivo de los toneletes. Todos gastan rostrillos finos y guantes blancos, dándoles un aspecto elegante. Los Romanos acompañan las tres procesiones del Jueves y Viernes Santo, y en la madrugada de este día suben a la Ermita de Jesús Nazareno seguidos de todo el pueblo a tocar la famosa Diana, cuyo acto describimos más adelante. AL IMPERIO ROMANO Cuando en la tarde del Jueves Santo llena de vida, llena de encanto bulle y se agita la población gratos redobles suenan lejanos marcando el paso de los Romanos que en orden vienen de formación. Todos ansiamos con alegría ver del Imperio la gallardía

la gentileza y aire marcial; de su conjunto la perspectiva, y de su banda graciosa y viva la más brillante marcha triunfal.

Igual que entraban los espartanos de sus victorias, nuestros Romanos

son vivo objeto de admiración, ved, como al paso de sus legiones salen las bellas a los balcones a tributarles justa ovación.

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¡Vedlos!: ya llegan los gastadores cuerpos robustos; vivos colores dan sus ropajes de tornasol; hachas de plata, finos aceros, cascos dorados, blancos plumeros y en sus escudos rayos de sol. ¿Ved los centurias con sus legiones señoreando ricos pendones que en oro fino bardados van!... ¡Ved la bandera rojo amapola ved al gigante que la tremola ved la arrogancia del Capitán!... ¡Ved como pasan; son numerosos con sus reflejos maravillosos, sus movimientos y distinción, y a paso lento por la carrera dan esa nota rica y severa que solemniza la procesión.

Cuando el Imperio su voz levanta de la Cuaresma a Semana Santa, el pueblo entero marcha en pos de él: por que le ofrece vino y bengalas, música alegre, hermosas galas, y el ascua de oro de su cuartel. ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ¡Pueblo que ríes, pueblo que cantas y a Cristo un himno triunfal levantas de los Romanos siguiendo en pos; no hay quien no admire su fortaleza tus procesiones y tu grandeza

por que te elevas buscando a Dios! Página: 59


¡Nobles Romanos; brillante Imperio rotas las cuerdas de mi salterio bellas estrofas no os cantaré: pero entusiasta de vuestro brillo sincero aplauso rudo y sencillo con toda el alma siempre os daré! Porque recuerdo que desde niño os di mis sueños y mi cariño con mi primera risa infantil y en vuestra Águila que es de realeza y en vuestro escudo que es de nobleza alza su trono Puente Genil. Por que sois nobles, sois generosos, sois pontanenses, sois religiosos, de las Pontanas sois el amor, y el Viernes Santo por la mañana muévense oyendo vuestra Diana La Dolorosa y el Redentor. Y en el Calvario vuestras bengalas fingen del cielo luces y galas con los albores del rosicler, y a todas horas, de noche y día, sois el orgullo, sois la alegría del noble pueblo que os vio nacer.

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A SANTA CATALINA El Jueves Santo por la tarde tiene para los pontanos un encanto irresistible, una misteriosa atracción que los lleva como a deliciosa romería a un punto determinado del pueblo: a Santa Catalina. Este punto no es más que una bonita calle del barrio alto, ni ancha ni larga, pero con el atractivo de la tradicional costumbre de acudir la mayoría del vecindario a esperar la Cofradía del Señor de la Columna que por allí pasa, y la vistosa entrada de los Romanos. De las dos de la tarde en adelante, la animación y alegría es extraordinaria en esta calle, creciendo por momentos con nuevas oleadas de femeniles bellezas de carnes sanas y perfumadas, luciendo galas y primores confeccionados para el soñado momento de esta hermosa tarde primaveral Cuando la hora de la procesión se acerca, fórmanse en ambas aceras nutridas y apretadas murallas de gente ocupando tantas filas de sillas que casi interrumpen el tránsito, invadiendo además los amplios portales, las salientes ventajas bajas y los altos balcones, que formando caprichosos racimos se destacan de las fachadas. Allí, contra la ley física de la impenetrabilidad de los cuerpos se embuten más de ocho mil almas, donde no caben dos mil y este cuadro de brillante colorido, pletórico de ida, sube de pronto y agítase con espasmo gigantesco al sentir por un lado de la calle el timbre sonoro de la campanita de la Cofradía que avanza, desplegando sus amplias y lujosas banderas, y por el opuesto los alegres redobles y brillantes notas del Imperio Romano que a su encuentro viene, moviendo graciosamente por entre un mar de cabezas los nevados copos de sus plumeros.

PROCESIÓN DE LA VERA-CRUZ Página: 61


Esta hermosa y severa procesión la hace la Cofradía del Señor Amarrado a la Columna, sale de la ermita de la Vera-Cruz a las cinco y media de la tarde y recorre la misma estación que la precedente de la Humildad con los pasos y el orden siguiente: Campanillero de la Cofradía y banderas, acompañadas de sus respectivos bastoneros, sin otra alteración respecto a la de ayer que presidir la bandera de esta Cofradía. Estandarte de la Santa Cruz, paso de la Cruz sobre andas y conducida a hombros como todos los pasos, por los hermanos de su congregación y precedida de toda su Hermandad, con luces y banda de música. Hermandad de la Cena. Estandarte de la misma, siguíendole su numerosa hermandad alumbrado, música entonando Misereres. El paso de la Cena es muy bonito y artístico, llamando la atención la mesa, rebosante de platos con dulce, pan, rosca de fideo, frutas como granadas, uvas y melones, ramos de flores, y botellas de vino selecto, y en el centro de la misma maniatado un blanco y hermoso corderillo con primorosos lazos de seda. Todo cuanto figura en la mesa es regalo que hicieron hermanos y devotos para la rifa. Las esculturas son trece. El Divino Maestro y sus doce discípulos sentados a la mesa en que tuvo lugar la Institución del Sacramento de la Eucaristía. Hermandad de Jesús Preso. Esta es más numerosa y rica que las anteriores, sus hermanos denominan a su Imagen el Señor del Aceite, por ser todos o en su mayor número remitentes y corredores de aceite de oliva. Estandarte de terciopelo morado y oro, siguen a este los Hermanos, casi todos de gran corpulencia, con túnica morada y cordones amarillos, llevan enormes cirios arreglados a su estatura, nutrida banda de música entonan marchas y misereres. Ntro. Padre Jesús Preso va ricamente vestido con túnica de terciopelo y oro, y cordones que del cuello penden y sujetan sus manos, son igualmente de oro. Repisa trono y candelabros son muy lujosos y artísticos. Cofradía de la Columna. Dando escolta, y detrás de Ntro. Padre Jesús Preso van los Romanos, en medio de los hermanos de la Página: 62


Columna, estos llevando grandes cirios, aquellos moviéndose a compás de sus tambores a paso lento, cuya música ejecuta nuevas y primorosas marchas. Es la oración de la tarde, los Pasos son iluminados profusamente, encendiéndoles las luces de sus guarda-brisas, que a distancia semejan globos de fuego; y destacándose con vivos resplandores el Paso de la Columna, en el que no hay detalle que no arranque exclamaciones de admiración, el gran repisón es todo dorado a fuego, de talla elegante, el Trono es una joya artística, restaurado por su Cofrade, completamente dorado, y en el centro la bella escultura del Cristo de la Columna, cuya descripción queda hecha en otro lugar; los hermanos que rodean el paso llevan hachones en forma de cirios, estos son de acetileno y despiden una luz vivísima. Delante dos niños vestidos de cardenales con incensarios de plata, van quemando ricos perfumes, y detrás, hermosa y sencilla la hermandad de la Dolorosa con negras túnicas precediendo a su venerada Imagen que muda y llorosa parece contemplar con asombro el magnífico tributo de un pueblo cristiano a su Divino Jesús.

LA NOCHE DEL JUEVES SANTO Jueves Santo: ¡noche hermosa, poética y misteriosa de férvidas ilusiones! noche de santa alegría de religiosa armonía de saetas y oraciones. Noche, en que la luna llena cual desposada doncella Página: 63


rompe en jirones su velo, y en torrentes se desata y en luz y rayos de plata baña la tierra y el cielo. Noche plácida y serena de aromas y flores llena de la ribera sombría cuya escarcha la embellece y con la luna parece un manto de pedrería. Noche pura y deslumbrante antorcha de un pueblo, amante de sus bellas tradiciones; que al sonar la campanita, llorando canta y se agita detrás de sus procesiones. Noche que el pueblo pontano con espíritu cristiano pierde la tranquila calma, y ante Jesús Nazareno este pueblo fiel y bueno rinde el tributo del alma. ¡Jueves Santo! ¡Noche hermosa poética y misteriosa llena de vida y encanto! Tú eres página de gloria donde comienza la historia sublime del Viernes Santo! VISITA A LOS MONUMENTOS Página: 64


Durante las horas que la procesión lenta y solemne hace el recorrido de su larga estación, con el lucido cortejo de romanos, músicas y saetas tiene lugar la visita a los Monumentos o andar las estaciones, como aquí decimos, de cuyo acto no prescinde ningún hijo de este pueblo. Aquellos que por la tarde no cumplieron este deber hácenlo durante la noche, con gran devoción los cabezas de familia con esposas e hijos, las corporaciones de figuras visitan igualmente los Templos, formados en línea sin dirigirse la palabra. El bullicio por las calles es extraordinario, inmenso gentío circula en todas direcciones, a la procesión unos, a los Templos otros, y todos a visitar los cuarteles y el Calvario. Los Templos donde se erigen los Santos Monumentos son: Parroquias de la Purificación y Santiago; la Victoria; la Concepción y San Francisco de Asís. EL CALVARIO La calle de la Amargura y explanada que da acceso a la ermita de Jesús Nazareno, se halla profusamente iluminada con potentes focos de arco voltaico. El Templo tiene abiertas sus puertas, y dentro, junto al Altar Mayor, colocados en sus andas y repisas para hacer la gran procesión del Viernes Santo de mañana Nuestro P. Jesús, la Virgen de los Dolores, San Juan, la Verónica y la Magdalena, alumbradas por numerosos cirios, y acompañadas durante toda la noche de innumerables fieles; siendo de notar el contraste del respetuoso y grave silencio en el interior del santuario, con el vivo clamoreo de Saetas que hasta el amanecer, hora de la Diana vienen a cantar en el pórtico y alrededores del Templo, como tributo de cariño a la venerada Efigie y a su hermosa Madre, millares de Pontanos. LOS CUARTELES

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Uno de los detalles típicos de esta hermosa noche es la apertura de cuarteles de las figuras, que forman lucido cortejo en la procesión del Viernes Santo de mañana. En salones con puertas o ventanas bajas a la calle, son expuestos al público en ordenados maniquíes los ropajes y atributos de los personajes bíblicos, profusamente alumbrados con grandes lámparas de viva luz eléctrica. Las ropas son valiosas y originales, su confección ajustada a la época y realidad de las personas que figuran. Todas (a excepción del apostolado) todas son de raso, terciopelo o tisú, con ricos bordados en oro y plata; túnicas y mantos de diversos y delicados colores; sandalias bordadas, coronas de plata, rostrillos finos y modelados con perfección anatómica por reputados escultores y martirios o atributos de mérito artístico. Cada corporación tiene un reglamento que sus socios guardan fielmente, todos se llaman hermanos, y como tales se quieren sin faltar a sus tradicionales y severas reglas. La mesa donde celebran la cena de la media noche, es digna de ver por su refinado y artístico lujo culinarios, comparable a la de un espléndido refresco de boda; a pesar de hallarse proscritas las carnes y sol figuran en ella, pescados, mariscos, dulces, frutas y vinos. La mesa tiene su privilegio que nadie quebranta bajo pena de expulsión; nadie puede tocar ni se permite ser tocada por ningún socio hasta la media noche en que el Presidente haciendo de Señor la bendice y toca su mano el primer manjar, con la particularidad que ninguno quiere señalarse como Judas. Fuera de la mesa, cuantos amigos y forasteros pisan los umbrales de un cuartel son obsequiados con el rico vino de la Sagrada bota. Todas las figuras celebran la cena con el mayor orden, previa la votación para elegir a cada uno la ropa que ha de vestir en la procesión y terminado el acto suben a la Ermita de Jesús a cantar saetas, alusivas a su corporación y a sus Santos, donde esperan la Página: 66


subida de los romanos y el toque de la Diana, saludando con vivas la hermosa aparición de Jesús cuando amanece el día. Los cuarteles son tantos como corporaciones existen, que son muchas y de personal escogido. De ellos citaré una de las primeras por ser imposible enumerarlas todas. LOS APÓSTOLES Tomamos como modelo de corporaciones el Apostolado, por ser la más seria, más antigua, y más numerosa. Considerada como una de tantas que lucen el bíblico ropaje, nada hay que hacer mención: son los mismos de hace cincuenta años, túnicos y mantos sencillos de lana en variados colores, desprovistos de oro y bordados, su reglamento les prohibe todo lujo. Considerada como reunión de amigos para celebrar la Pascua con el clásico cordero y gastos de vino, supera a los demás; pero lo que realmente les caracteriza como apostolado es su probada resistencia desde su acuartelamiento hasta pasada la Pascua. Los Apóstoles se acuartelan el Miércoles Santo cuando han hecho acopio de abundantes provisiones para diez o doce días que dura la reunión. En esta misma tarde es sorteada una pareja para vestir los trajes de Adán y Eva, si los agraciados renuncian, otra pareja es sorteada, pagando la primera una multa. El Jueves Santo en la tarde presencian el paso de la procesión por Santa Catalina, llevando el alpatana una repleta bota de vino del Apostolado para obsequiar a los amigos. Cuando el público visita su cuartel es costumbre beber en la bota de los Apóstoles por ser creencia el vivir un año más. En esta noche celebran Junta de Reglamento en la que se verifica el sorteo de los doce que han de vestir de Apóstoles, cada uno de los que les corresponde vestir, se pone un túnico negro para sentarse a la mesa.

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El Apóstol de nueva entrada que en suerte le toque uno de los tres martirios de San Pedro, San Andrés y San Matías tiene que cederlo a uno de los antiguos. Los veinticuatro individuos que componen el Apostolado pertenecen a todas las clases sociales, desde un título de Castilla al humilde bracero, entre los que reina la más amplia y cariñosa fraternidad sin distinción de jerarquías. Entre los curiosos datos dignos de mención, se observa que el exapóstol jamás fue de corporación alguna después de su salida del apostolado, considerándose como el veterano retirado que se separó de la bandera para morir al peso de sus laureles. La noche del Jueves Santo andan las estaciones con gran devoción, sin salir del Cuartel hasta la hora de la Diana; la cena de los Apóstoles es justamente elogiada revistiendo gran solemnidad entre sus congregados. Muy pocas son las figuras que imitando a los Apóstoles tienen la resistencia de acompañar toda la estación a Jesús Nazareno pasando al barrio de Miragenil; los Apóstoles no quebrantan su Credo, hacen más; si una formidable tormenta o lluvia torrencial los sorprende, como ha ocurrido muchos años, siguen impasibles con el agua a las rodillas y lastimosamente calados, en medio de la calle solos, sin volver atrás la vista mirando a su Maestro que delante va, y cuenta que la Cofradía de Jesús tampoco se arredra por mojadura más o menos; al Nazareno lo cubren con magnífico impermeable, sin darse gran prisa por llevarlo a su Ermita antes de la hora marcada. Los Apóstoles cuando llegan a Santa Catalina el Viernes Santo de mañana son recibidos con grandes demostraciones de simpatía. Los Apóstoles, son casi todos de elevada estatura que con el traje bíblico les da un aspecto de severa grandeza. Son de su propiedad los trajes de Adán y Eva, los Santos Varones y los Picuruchos. EL APOSTOLADO. Página: 68


Apóstoles, salud; los que formando la gran corporación de santidades fundadores del Credo, vais llevando los martirios de aquellas dignidades, los que en pos de Jesús vais evocando el Drama Universal de otras edades, representado el celestial misterio cantado en el profético Salterio. Permitid, que en la noche misteriosa, ni númen de tinieblas circuido llegue a ofreceros pasionaria rosa sin perfume, y matiz descolorido. permitid que mi mano temblorosa se impregne del magnético fluido de amistad, al tocar arrodillado las diestras del sublime Apostolado. Yo quisiera de espinas y de lirios la corona ceñir como poeta, y cantar del Apóstol los Martirios que de sangre regaron el planeta. Yo quisiera en extáticos delirios hacer himno triunfal de una saeta, a las doce columnas bello encanto de la gran procesión del Viernes Santo. Figuras que a Jesús lleváis por guía y camináis con varonil firmeza por esa larga y dolorosa vía sin volver un momento la cabeza; sencilla es vuestra noble gallardía cubriendo de humildad tanta grandeza, emulando a los Mártires que fueron los que a Cristo en la muerte precedieron. Sois de aquéllos el hábito fecundo; Página: 69


de aquéllos que en vosotros encarnaron docena colosal, que por el mundo la doctrina del Justo predicaron. Titanes que con fe y amor profundo alcázares y tronos derribaron de Césares, Tiberios y Nerones cayendo ante la Cruz hechos jirones.

... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Apóstoles, salud; de mi tristeza enjugad si podéis amargo lloro con rasgo de espléndida nobleza de vuestro bello corazón de oro! Pedid al buen Jesús todo grandeza nuestro bien, nuestro amor, nuestro tesoro, pedidle que a mi pueblo que amo tanto vuelva alegre a pisar el Jueves Santo.

¡¡ADIOS, JUEVES SANTO!! Son las doce y media de la noche: el carro volador del tiempo ha penetrado en la poética y soñadora madrugada del Viernes Santo. La argentada luna con su faz llena y redonda, ríela por los diáfanos espacios difundiendo la blanca luz de su antorcha sobre las encaladas y limpias calles de Puente Genil, invadidas como inmenso hormiguero de seres humanos que sin interrupción bulle y se agita como ruidoso murmullo de metrópoli. La procesión avanza majestuosa y lenta por la calle de Aguilar, con dirección al Templo, la gente se anticipa a su llegada invadiendo la plaza de la Vera-Cruz para darle el adiós de despedida con saetas y vivas que ensordecen. Página: 70


Los Romanos destacándose del centro de la Cofradía avanzan hasta el centro de la plaza en doble fila, saludando marcialmente la entrada de cada Paso con vivo y redoblado pasodoble. Al mismo tiempo muevense banderas y estandartes; cirios ardiendo que se elevan, brazos y sombreros que se agitan y rojas bengalas que con sus vivos y fantásticos resplandores sirven como de apoteosis a la gloriosa jornada de la procesión del Jueves Santo.

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VIERNES SANTO “Alondras y ruiseñores cantad al nacer el día y en el cáliz de las flores bebed lágrimas que envía la Virgen de los Dolores”

LA DIANA El eco vibrante y lejano del reloj de la torre de la concepción marca pausadamente la hora: son las cuatro de la mañana. Una franja de indecisa claridad atenuada por el fulgor alabastrino de la diosa luna, comienza a dibujarse por el punto que la estrella matutina se eleva como blanca hostia sobre el fondo azul turquí del horizonte. Página: 72


La brisa de la aurora saturada de aromas y rocío, del incensario florido de los valles y los húmedos besos del Genil, llega y se extiende con hálito amoroso por el extenso plano inclinado de la Cumbre, donde gallardamente se eleva el Santuario de Jesús Nazareno. Allí está el pueblo reunido en apretado haz, sin sueño ni fatigas, entonando con más bríos las coreadas saetas al pie del Sagrado Templo. Allí están muchos hijos del pueblo que recorrieron largas distancias por ver la salida de su adornada Efigie, allí están centenares de personas de los pueblos comarcanos; y allí flotan los espíritus de los hijos ausentes; de los que dieron su vida por la patria con el dulce nombre de Jesús en los labios, y de los seres queridos que perdimos para siempre y duermen el sueño eterno con el contiguo Campo Santo... Prescindamos de nuestro pobre relato para copiar los hermosos párrafos que nuestro ilustre paisano D. Antonio Aguilar escribe en su libro titulado “Apuntes históricos de la Villa de Puente Genil”. ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...

“Es esta (la procesión del Viernes Santos) por la devoción que todos tienen a Jesús, considerado como Patrono del pueblo, la mejor y la más lujosa de cuantas hacen estación la Semana Santa. Su salida es esperada con verdadero anhelo, desde las primeras horas de la madrugada de este día, ya a las tres comienzan a reunirse alrededor de la Ermita, multitud de devotos que dan al sitio singular aspecto y carácter. La población extendida en declive al pie de la Ermita, los montes que encierran el horizonte, el valle del Genil divisado a vuelo de pájaro, ese mismo río enviando sus murmullos a la altura a favor de la noche silenciosa, y un aluna clara y brillante que a veces parece rodar sobre blanquísimas nubes, son elementos bastantes para que la imaginación se exalte y la inteligencia crea presenciar un momento extraordinario. Página: 73


La naturaleza, de una parte, muda y silenciosa, si se exceptúan los vagos ruidos que en la noche se perciben y un pueblo devoto de la otra, agrupándose como gigantesco pedestal de su querida Ermita, proclamando en religioso cántico que a coro entonan centenares de voces, su fe y su amor por la Imagen que aguardan, forman tan no acostumbrado espectáculo que el ánimo se sorprende y el corazón simpatizando con el acto, ansía sentir hasta las más leves impresiones. No hay pluma que pueda sorprender con sus rasos los que son fisionómicos del acto a que aludimos: hay en él tanta grandeza, tanta sublimidad y novedad tanta, que las palabras son pequeñas y pobres para encerrar los conceptos que allí se pueden imaginar: y cuenta que para nada entra el arte en tan solemne espectáculo; son solas la espontaneidad, la sencillez y la fe quien lo forman y engrandecen. En el preciso momento en que la aurora se distingue, se oyen dentro de la población los acordes de la música y el redoble de los tambores; las casas más altas y las torres de los Templos se ven súbitamente iluminadas por los reflejos de luces de colores, que semejan las rojizas claridades de los incendios; la multitud se conmueve, anunciándolo sus movimientos y el rumor de sus voces; se aproximan las luces y, por último, aparecen por la calle de la Amargura estandartes y banderas, la campana de la Cofradía, de gratísimo timbre, la cruz parroquial, el clero, y finalmente, precedidos de la música e iluminados con bengala, que a sus lados llevan personas encargadas de ello, los lujosísimos armados, que en vistosa columna suben por el cerro hasta llegar a la misma puerta de la Ermita. Allí se detienen, toca la música una preciosa diana, y al concluirla, entre los gritos y vivas de la multitud, los saludos de las banderas y los tristes sones del miserere; aparece en el pórtico la severa y sublime imagen de Jesús Nazareno, cuyas facciones parecen dotadas de vida y movimiento, iluminadas por las bengalas y las luces que encienden los hermanos. Todos los ojos tienen en aquel momento un objetivo común, todos los corazones se hallan vivamente impresionados, Jesús mismo parece conmovido ante su pueblo, una corriente misteriosa de ricas emociones se establecen de los devotos a Página: 74


su Imagen y pudiera asegurarse que en aquél momento no haya un alma sola que no esté inspirada por la fe, santificada por el amor y purificada por la excelsitud y nobleza de sus ideas. Aquellos actos, aquellos momentos, centro común donde coinciden las voluntades y aspiraciones de todos los vecinos de la Villa, son característicos en sumo grado de la misma. No termina con lo dicho, sin embargo, lo propio y excepcional de esta procesión: mientras la luz del día va aumentando, descienden a Jesús en dirección al pueblo y al llegar a éste, ofrecen nuevo espectáculo los penitentes que llevan cruz, disputándose los sitios más próximos a la Imagen. ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... EL AMANECER Ha terminado la diana presenciada por más de diez mil almas. Los risueños albores de la mañana sorprenden con vigorosos tonos de bellísimo colorido el grandioso espectáculo. Jesús y la Virgen de los Dolores, bendicen desde el gran pórtico a su querido pueblo. La numerosísima Cofradía del Nazareno, las banderas, los Romanos y parte de la muchedumbre descienden la cuesta y calle de la Amargura llevándose hacia el pueblo al Divino Patrono, siguiéndoles las imágenes de la Verónica, San Juan y la Magdalena. En último término, queda inmóvil, en medio de la extensa explanada como esbelto y empavesado buque anclado entre el oleaje del mar, el gran Paso de la Madre de Jesús con su inmenso palio de tisú de plata, su rica y argentada repisa, donde descansa la bella Imagen luciendo vestido, manto y joyas de gran valor y rodeada de un mar de corazones que incesantemente la aclaman. Por un misterioso encanto, el efecto que la Virgen de los Dolores produce es tal, que así como ante Jesús, el pueblo conmovido llora y exterioriza sus penas, ante su Madre llora también, pero con dulces lágrimas, exteriorizando sus alegrías. Jesús es severamente hermoso como todas las obras maravillosas de Página: 75


Montañés, infundiendo el respeto de Padre. La Virgen de los Dolores es primorosamente bella, infundiéndonos el tierno cariño y confianza que depositamos en el corazón sencillo y bondadoso de nuestras madres. Por el santo respeto a Jesús nadie le ataja el paso cuando del Templo sale; no así a la Madre, que interrumpiéndola en medio de la cuesta, cuando parece bajar del cielo queda como presa y a voluntad de sus devotos que la admiran, la aclaman y con ojos del alma la besan. Antes de partir en pos de su Hijo mil vivas y saetas saludan su celestial hermosura y en medio del más profundo silencio alguno de sus hermanos alza esta plegaria:

VIERNES SANTO DE MAÑANA PLEGARIA A LA SMA. MADRE DE JESÚS -I¿Dónde vas, tierna Paloma Viernes Santo de mañana, tan hermosa y dolorida vertiendo un raudal de lágrimas?... ¿Porqué lloras...? ¿a quién buscan tus celestiales miradas?... ¿Porqué desde tus Altares hasta el fin del pueblo bajas?... ¿Acaso, te dejan sola al pie de esta Cumbre Santa? ¿Te arrebataron tu Hijo el Redentor de las almas?...

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¡No, Madre, seca tu llanto purísimo, calma tus ansias: a Jesús no te lo quitan ni te encuentras solitaria. Por allí, camina Cristo, sí, pero va a nuestras casas a aliviar nuestros enfermos y a endulzar nuestras desgracias. A cuidar que nuestros hijos desde el umbral de la infancia broten en sus corazones flores de virtud cristiana. A bendecir, Poderoso, nuestros campos de esmeralda, para que brote la espiga y haya pan con abundancia. Por ser el Patrón Bendito de esta Villa afortunada que, cual nido de palomas bajo su trono descansa. ¿Tú sola? ¡No, Madre mía! mira en torno de tus andas a un pueblo que te bendice y con delirio te aclama. A un pueblo que en Ti se inspira, por ti reza, llora, ¡canta!... y en procesión por Ti viene entre vivas y bengalas.

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Mira a tu ilustre Hermandad Cabe tus divinas plantas ¡con qué noble orgullo ostenta tus insignias veneradas! ¡Míranos bajo tu manto como indefensa bandada de polluelos; al abrigo de tus purísimas alas!

-II¡Hijos de Puente Genil despertad! La gran diana ya sonó, y aquí la reina del Cielo, viene...¡Miradla! ¡Miradla: por sus mejillas benditas corren las lágrimas como diamantina lluvia sobre rosas perfumadas. ¡Mirad sus divinos ojos que, aunque el llanto los empaña, en ellos la luz asoma de la naciente mañana. ¡Mirad su boca entreabierta por el dolor, pura y santa que para todos sus hijos suspiros de amor se escapan. ¡Miradla! Ya el nuevo día con nimbos de luz la baña y en su palio tornasolan celajes de azul y plata.

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¡Mirad cómo los crespones de la noche se desgarran y el sol triunfante en el cielo se dispone a saludarla. Y despierta el universo, las golondrinas le cantan, las flores le dan aromas y besos las frescas auras. Y nosotros...¿no tendremos, amor, suspiros ni lágrimas para la Madre de Cristo nuestra Augusta Soberana? ¡La que tantas bendiciones sobre nosotros derrama y de la cuna al sepulcro nuestros pasos acompaña?... ¡Si, llega, pueblo querido, y con la frente inclinada alcemos hasta su trono esta sencilla plegaria.

-III¡Madre! Mater Dolorosa bendita Paloma blanca mensajera de la Gloria y estrella de la mañana. Por los inmensos Dolores que el corazón te desgarran viendo a Jesús bajo el yugo de la Cruz dura y pesada.

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Viendo al Mártir de los Mártires subir por las cumbres ásperas del Calvario a dar su vida por lavar nuestras infamias. Deja, Madre que estos hijos que aquí llegan a tus plantas, viéndote llorar, lloremos raudales de acerbas lágrimas. Deja que tristes gemidos broten de nuestras gargantas, y oigan nuestras desventuras, nuestras penas, nuestras ansias. Haz que nuestros corazones no sufran rudas batallas ni rigor del infortunio azote nuestras moradas. ¡Intercede por tus hijos, por los que ¡Madre! te llaman en medio de los dolores en este valle de lágrimas. Por todos nuestros queridos hermanos, que allá en lejanas tierras, en el alma sienten de tu ausencia la nostalgia. ¡Por nuestros llorados muertos que en esas tumbas descansan en cuyos fúnebres lechos pronto un sitio nos aguarda!

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Y cuando las negras puertas de la Eternidad, se abran y den paso a mi cadáver tras la losa funeraria. Y no pueda ver tu Imagen tan hermosa, Virgen Santa, ni escuche tu campanita Viernes Santo de mañana... Entonces, de las miserias del mundo, salva mi alma, y vuele contigo al Cielo como vuela mi plegaria!...

LA PROCESIÓN Después de una noche de fecundos acontecimientos y grandes emociones, es ley fisiológica que el frágil organismo humano caiga en un estado de postración, de sueño y de fatiga, sin voluntad para que los sentidos perciban impresiones; siéndole indiferente cuanto le rodea. Pero, contra esa ley álzase a veces una fuerza superior y desconocida, una especie de galvanismo que sostiene y alienta; es la fuerza imponderable del espíritu que manda a la materia, y esta, esclava de aquel, obedece y anda como el cuerpo de Lázaro a la voz de Jesucristo. Así se explica que después de toda la noche del Jueves Santo rica y fecunda de emociones, llegando al límite del sentimiento y entusiasmo religioso, con la aparición de Jesús Nazareno que bendice a su pueblo al clarear el día, a los dulcísimos acordes de la Diana, escuchada con profundo silencio, para después desbordarse como un Página: 81


torrente de fervientes aclamaciones, este pueblo fuerte de alma, sin cansancio ni pereza vuelve de nuevo a congregarse para presenciar la organización de la procesión en Santa Catalina, siguiéndola después o buscándola en varios sitios de la carrera, hasta las cinco de la tarde, hora en que el Nazareno subiendo la calle de la Amargura entra en su Casa. ¡Hermoso ejemplo de resistencia espiritual de un pueblo!. Son las seis de la mañana, el sol naciente baña con dorados resplandores, lomas de olivares, llanuras de huertas, valles y colinas pobladas de florecillas olorosas. El pueblo congregado en Santa Catalina, blanca como una paloma, rebosante de luz y alegría ve con emoción profunda la aparición del sol con la de Ntro. Padre Jesús, como si Dios enviase tan magnífica antorcha para alumbrar el camino del calvario a su Divino Hijo. Las cuatro inmensas banderas desplegadas sus alas al viento precedidas de la campanita y escoltadas por nutridas comisiones de bastoneros y crucetas pasan a la punta opuesta de la calle, siguiéndoles dos interminables filas de hermanos, mujeres, niños, ancianos, forasteros, devotos y algunos hijos del pueblo con el honroso uniforme del soldado; esos héroes anónimos que al verter su sangre generosa por la patria encomendáronse de corazón al Poderoso Patrono, y en este día cumplen su voto alumbrándole todos y descalzos algunos, cuyo sencillo acto despierta viva simpatía, y lágrimas amargas por los que no volvieron. Por el centro de la calle en una extensión de cien metros vienen moviéndose los Romanos, conjunto de policroma belleza, más gallardos y sugestivos que ayer, porque en el oro de sus ropas y en bruñido de sus aceros refráctanse los rayos del sol del Viernes Santo.

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ENTRADA DE LAS FIGURAS LA REVERENCIA Siguiendo una antigua costumbre, llega Jesús a la entrada de Santa Catalina y allí se detiene más de dos horas para recibir el homenaje de las figuras o personajes bíblicos que forman en la procesión. En largo cordón que se pierde con el final de la calle, van llegando unas tras otras simulando esculturas, sin otro movimiento que el de los pies, caminando lenta y majestuosamente hasta colocarse ante el Nazareno donde se detienen y rodilla en tierra presentar el martirio o atributo que en la mano llevan, retirándose después de una profunda reverencia a ocupar el puesto que en la procesión les corresponde. Terminada esta ceremonia, muévese Jesús calle adentro y la procesión sigue su curso. El paso de Jesús Nazareno representado con la cruz sobre el hombro camino del Calvario es realmente hermosísimo, llevando a hombros por sus hermanos que se disputan el honor de coger turno para llevarlo, al acercarse la severa Imagen todo el mundo se inclina con profundo respeto, ninguno de sus buenos hijos por la veneración que por El sienten se atreven a mirarlo con la cabeza erguida: la mirada fija de Jesús hace daño en el corazón. En estos momentos, en medio de nuestras calles y a plena luz del sol es cuando se puede admirar toda la grandeza de tan soberana Efigie y todo el riquísimo ornamento de que va revestido, que yo prescindo detallar por ser mi pluma pequeñamente débil para tan grande empresa.

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ORDEN DE LA PROCESIÓN Detrás del paso del Nazareno van las figuras llamadas Atados que representan a Dimas, Gestas y Barrabás, acompañados de dos sayones que llevan las cruces en que los dos primeros han de ser crucificados; van custodiados por varios soldados romanos y atados con cordeles. Dos filas de penitentes de túnica van a continuación llevando sobre sus hombros grandes y pesadas cruces. Autoridades de Jerusalén.- Representadas por cuatro figuras; Anás, Caifás, Herodes y Pilatos, que visten ricos trajes muy apropiados a la época. Pretorio o servidumbre de Pilatos.- Estos llevan la palangana y toalla donde este se lavó las manos. Judas desesperado, S. Pedro y S. Pablo. Paso de la Verónica.- Precedido de su Hermandad, esta Imagen lleva el blanco lienzo donde fue estampado el rostro del Señor. Los Profetas.- Nueve figuras de puro sabor bíblico, el Rey David luce un magnífico traje. Testigos falsos.- Tres personajes que figuran los que depusieron contra Jesús. Paso de María Magdalena.- Precedido de su Hermandad. Los Evangelistas.- Cuatro bellas figuras: S. Juan, S. Marcos, S. Lucas y S. Mateo. Paso de S. Juan, Apóstol.- Precedido de su joven Hdad. Con túnicas granate. Los doce Apóstoles.- Graves y severas figuras que acompañan a Jesús durante su larga carrera. Virtudes Teologales.- Fe, ropaje blanco; Esperanza, ropaje verde y Caridad, ropaje grana. Sibila de Cumas.- Viste hermosa túnica de terciopelo negro, larga cabellera de oro y báculo dorado. Página: 84


Virtudes Cardinales.- Son las cuatro figuras originales: Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza. Potencias del Alma.- Ricas figuras con hermosas coronas de plata. Las Postrimerías.- Cuatro figuras simbólicas de maravilloso efecto. La Religión.- Figura rica y de gran belleza. Los Dones del Espíritu Santo.- Estas siete figuras de sorprendente originalidad, son de las más llamativas y elegantes, con sus ricas y variadas túnicas, mantos, rostrillos, coronas y cabelleras rizadas. Este año llevan rostrillos nuevos que llamarán la atención. El Rey Salomón, Herodías con la cabeza de S. Juan Bautista, la Samaritana, Mujer Adúltera, Judit con la cabeza de Holofernes, Virtudes Morales, Justicia y Misericordia y las tres Marías. Todas estas figuras visten con gran lujo, rivalizando en reformas para ver como sobresalen unas de otras. El cordón que forman las figuras se supone en un kilómetro de longitud, su paso es muy lento y la cabeza, brazos y cuerpo inmóvil como las estatuas. Causa admiración la paciencia de estas figuras siguiendo a la procesión, y las diversas posiciones de brazos, algunas muy violentas como la Justicia que lleva el brazo derecho inmóvil y levantado a la altura de la cabeza sosteniendo un peso dorado. Detrás de la última figura comienza la Hermandad de la Virgen de los Dolores con Estandarte de terciopelo azul y bandas guinda ricamente bordado en oro y varales y Cruz de plata. Los hermanos visten túnica azul ceñida con cinturón color guinda bordado con oro. El Paso de la citada hermosísima Imagen de la Virgen sobre repisa de plata y palio de tisú azul y plata; les precede una banda de música entonando estrofas del Stábat Máter. Cierra la procesión el clero parroquial con Cruz alzada. Esta procesión tarda unas ¡doce horas! En recorrer la estación, pasa al barrio de Miragenil y se detiene a su regreso, en la Plaza Nacional donde tiene lugar el Sermón del Paso. Página: 85


SERMÓN DEL PASO. El Viernes Santo a las doce del día presenta el centro de la población un aspecto animadísimo y brillante. En la Plaza Nacional, salón-paseo y sus inmediaciones, miles de almas aglomeradas resisten pacientemente la inclemencia de un sol de justicia que elevado en el meridiano envía sus rayos perpendiculares. Uno de los balcones del edificio contiguo a la CasaAyuntamiento ha sido revestido con el paño morado; es el balcón destinado como púlpito al sacerdote que ha de predicar el Sermón del Paso. Por el puente sobre el Genil, retorna el populoso barrio de Santiago en dirección a la Plaza Nacional, la brillante columna de la Cofradía, bandera, Romanos, Santos, y figuras, abriéndose paso entre el inmenso gentío de la plaza, colocando a Jesús en su artística caseta, a la Virgen a la sombra que proyecta la entrada de la calle D. Gonzalo y a las demás esculturas en el centro de la plaza. Durante el Sermón, hermanos y figuras van a sus centros y cuarteles a refrescar las gargantas y reponer las perdidas fuerzas con el clásico almuerzo. El sermón del Paso dura más de una hora que el numeroso auditorio escucha devotamente; el sacerdote expone con elocuentes periodos la Pasión del Señor, un pregonero a toque de clarín pronuncia la Sentencia de Pilatos, condenando a Jesús a muerte; la voz del ángel revoca la sentencia proclamando la inocencia del Justo. A la voz del predicador muévense las Imágenes, la Virgen viene en busca del Hijo Mártir, el discípulo S. Juan le enseña el camino, antes de llegar a Jesús, los soldados romanos cruzan las lanzas cerrando el paso a la Virgen; a las exhortaciones del sacerdote retíranse los soldados y la Madre llega al lado de Jesús; la Verónica llega a limpiar con el fino lienzo, el ensangrentado rostro del Señor, quedando estampado su hermoso rostro en sus tres dobleces. La Magdalena se acerca a los pies de Jesús como llorosa y arrepentida y termina el sermón con la bendición de Jesús al pueblo y a los campos. Página: 86


Suena de nuevo la campanita, la música entona misereres y la interrumpida procesión continúa su marcha con todo el lucido cortejo que antes se siguiera hasta el Calvario, donde los vivas, las músicas y aclamaciones son imposible describir. Despidiendo al Divino Salvador, penitentes y figuras se van postrando a los pies del Nazareno despidiéndose con lágrimas en los ojos y suspiros en los labios que brotan del corazón. A las cinco de la tarde todo parece terminado, músicas y tambores, campanita y banderas, bajan del Santuario, pero en medio de la Vía Dolorosa se encuentra la Madre de Jesús sola con su Hermandad y la figuras le rinden tributo como hicieron con su Hijo; los Romanos se paran ante ella, entonando un Stábat Mater y la Cofradía de Jesús Nazareno no la deja hasta la puerta de su Santo Templo. Entonces definitivamente acaba la hermosa procesión del Viernes Santo de mañana, apareciendo la campanita de la Cofradía del Santo Entierro convidando para la procesión que sale al anochecer de la Ermita del Dulce Nombre. PROCESIÓN DEL SANTO ENTIERRO “Al peso del sacrificio dobló el Mártir la cabeza; ya está la naturaleza fatigada del suplicio” Grillo

Glosando las sublimes estrofas del inmortal cantor de Las Ermitas, el risueño y bullicioso pueblo de Puente Genil que se purifica en las claras linfas de su Jordán y se santifica por la redentora mano de Jesús Nazareno, siéntese poseído en esta tarde del Viernes Santo de nostálgica tristeza, de pesar indefinible, como si al peso del sacrificio de despedirse Jesús de su pueblo, hasta otro año vieran los pontanos con ojos del alma a su Ideal muerto, más de pena que de martirio, con la cabeza doblada con las espinas de la pesadumbre de morir solo; sin que le rodee aquél su querido pueblo que una hora antes le aclamaba delirante. Página: 87


En esta tarde del Viernes Santo parece que la naturaleza entera fatigada del suplicio del Mártir; envía hálitos de muerte por todas partes, saturando plantas y flores y hasta la misma luz del cielo de profunda melancolía. A pesar de este sello de tristeza, el pueblo genuinamente cristiano no se rinde ante el duelo universal y haciendo un supremo esfuerzo los vemos acudir a la ermita del Dulce Nombre a acompañar piadosamente el Santo Sepulcro, la Virgen en sus Angustias y Soledad y el árbol Santo de la Cruz. A la agonizante luz crepuscular cuando el regio sol ha ocultado su dorada melena en el piélago inmenso del Occidente cruza la vía principal llenándola en toda su longitud la gran Cofradía del Santo Entierro como disciplinado ejército de Cristo, señalando las secciones de sus cinco Hermandades con los colores y distintivos granate, negro, verde, blanco, azul y rojo de sus insignias, bajo un inmenso bosque de gruesos cirios que han de alumbrar a las Imágenes respectivas; delante la campanita, bandera y bastoneros y detrás presidiendo el capellán, Cofrade y hermanos mayores. A las ocho de la noche avanza imponente y grandiosa la última procesión por las calles de Almirante y D. Gonzalo, en el orden siguiente: Campanita que tañe un hermano del Santo Sepulcro.Banderas de las Cofradías presidiendo la de esta última, Bastoneros con hachas encendidas.- Estandarte de las Angustias: éste es color granate y bandas azules, ricamente bordado y con varales de plata. En severo orden de formación dos prolongadas hileras de Hermanos vistiendo túnica lana granate ceñida con cinturón de terciopelo azul oscuro, guante negro, y alumbrando con grandes cirios blancos. Y aparece el primer Paso: La Virgen de las Angustias, que representa a María Santísima, sentada en una peña del Calvario al pie de la Cruz, teniendo en sus brazos el cuerpo inanimado de su Hijo Jesús, en el supremo instante que siguió al descendimiento, cuadro sugestivamente patético y de gran riqueza, cuyas esculturas modelo Página: 88


de belleza, son nuevas este año y su descripción hacemos en otro lugar. Este Paso de grandes dimensiones es llevado a hombros de veinte hermanos, y a los lados alumbran otros tantos con sendos hachones de acetileno. Dos niños con ropaje cardenalicio van quemando ricos y suaves perfumes en incensarios de plata y tocando campanitas del mismo metal. Una banda de música entona el Stábat Máter Dolorosa Yusta crucis lacrimosa. El Imperio Romano viene a continuación siempre lucido y brillante, quemando bengalas, y marchando a compás de nuevas y hermosas marchas fúnebres, marcadas por sus redoblantes. Siguen a estos las figuras que representan la Justicia y la Misericordia. Estandarte de terciopelo negro, bordado con oro y varales de plata precede a la Cofradía del Santo Entierro, cuyo numeroso y distinguido personal viste severamente túnicas negras sujetas con ricos cinturones negros bordados de oro, y guante negro, luciendo en el pecho la cruz encarnada de la Orden Militar y Pontificia del Santo Sepulcro de Jerusalén y alumbrando con grandes cirios de cera amarilla. Inmediatamente, el Paso del Santo Sepulcro, custodiado por cuatro guardias civiles en traje de gala y con las armas a la funerala. La urna que es de cristal y madera tallada toda dorada al fuego es una obra perfecta de extraordinaria belleza. Dentro de ésta, sobre un riquísimo lecho con flores y hierbas olorosas traídas de Jerusalén y cubierto de una transparente y finísima sábana impregnada de ricos perfumes, yace el cuerpo del Señor; escultura de una realidad y mérito indiscutible. El alumbrado de este Paso es notable. Una música de capilla entona tristes sones y cánticos funerales que parte del pueblo acompaña.

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Tres figuras que representan los Santos Varones, aquellos que descendieron de la Cruz el cuerpo de Cristo caminan detrás llevando los clavos, la corona de espinas y el rótulo INRI. A estas figuras siguen otras cuatro de soldados romanos con la túnica de Jesús que representa el momento en que sobre ella echaron suertes para ver a quien le correspondía. Paso de la Santa Cruz, símbolo de nuestra redención, presentado con lujo y buen alumbrado. Antiguamente la numerosa Hermandad de la Santa Cruz vestía túnica blanca y una cruz verde sobre el pecho, que vista en conjunto era de un efecto muy hermoso en medio de tanto luto y túnicas negras de las demás congregaciones. Detrás van las tétricas figuras de la Muerte y el Diablo encadenados, cuyo ruido del hierro arrastrando por el pavimento produce ingrata impresión, a los que acompañan doce enlutados con altas caperuzas y cubierto el rostro; tocando tambores destemplados, que representan los vicios y pasiones del hombre vencidos por la Redención. Dos bellas figuras: San Pedro y San Pablo con la Iglesia de Jesucristo. Paso de San Juan Evangelista, primorosa escultura hecha en esta Villa por el modesto obrero Juan de la Torre Quilino, en fecha no muy remota. La repisa es una gigantesca águila dorada desplegadas las alas donde San Juan apoya el pié en actitud, de elevarse volando, sobre dicha águila. La Hermandad de San Juan Evangelista viste túnica verde ceñida con blanco cíngulo bordado, y la forman en su mayoría muchos jóvenes del comercio de esta Villa; lleva una bonita charanga tocando alegres composiciones. Tres figuras de mujeres enlutadas y llorosas: son las tres Marías, con blancos pañuelos y doradas copas en actitud de recoger las gotas de sangre vertidas por Jesucristo camino del Calvario. Hermandad de la Soledad: esta es la última de todas las que hacen estación, y epílogo de nuestras incomparables procesiones; bello y oloroso ramillete que a su paso por las calles deja el último perfume y el último recuerdo de su hermosura. Página: 90


Los numerosos hermanos que la componen visten negras túnicas con cinturones, bocamangas y cuellos blancos, guante negro y sendos blandones de cera. Acompañan a la Sola, inmensa muchedumbre de señoras y mujeres del pueblo alumbrando. La Imagen de María Santísima de la Soledad es de reducido tamaño con relación a las demás, pero de una expresión y belleza admirable. Viste riquísimo manto de terciopelo negro bordado primorosamente en oro, y todos los atributos que la adornan son lujosísimos. Cierra la procesión el Clero Parroquial revestido de sus mejores ornamentos negros, y la preside el Ayuntamiento en pleno acompañado de las Autoridades Judiciales y de los Jefes de fuerzas del Ejército con residencia en ésta. Recorre esta procesión la misma carrera de las anteriores y al llegar a la puerta del Círculo Católico, situado en medio de la calle D. Gonzalo, todas las músicas juntas en unión de la de los romanos, tocan a la Virgen de las Angustias una hermosa Diana, siendo esto motivo para despertar nuevamente el entusiasmo del pueblo rendido de sueño y fatiga, que sube a la calle de Aguilar, y después de las doce a presenciar su paso por la de Santa Catalina, donde las Hermandades unidas en apretado abrazo terminan la estación en el Dulce Nombre, cuyos vivas, músicas, cajas destempladas y Saetas dan el último adiós a las procesiones con un desfile final, como si todos quedasen con el deseo de continuar, y les pareciese poco tantas y tantas horas de prueba. ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...

Allá a las tres o más de la madrugada del Sábado de Gloria, cuando el pueblo descansa en silencio, acariciado por las brisas perfumadas de la ribera, las endechas de mirlos y ruiseñores, el murmullo cadencioso de las inquietas aguas del Genil, envuelto en el blanco cendal de la neblina que como gigantesca nube de incienso elévase desde el fondo del río hasta las alicatadas cúpulas de la Página: 91


Ermita del Nazareno, Padre amoroso que vela y bendice el tranquilo sueño de sus buenos hijos, todavía, dulce y lejano escuchase el eco de la campanita que perdura en nuestros oídos, todavía escuchase también la última Saeta cantada a coro, que el viento se lleva hasta perderse en la lejanía, y con ella el último soplo, la última ráfaga de nuestros entusiasmo religioso que dormirá latente en el fondo de nuestra alma.

Envuelto en blanco cendal el Hijo de Dios reposa, y por su muerte Gloriosa es el duelo universal.

En el funeral concierto a su Divina memoria los hombres tocan a muerto Y los ángeles a Gloria...

FIN

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La semana santa 1911 Puente Genil  

Por: Miguel Romero Carmona

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