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Pregón de El Bosque (Cádiz) en las fiestas de San Antonio del año 2002

Signo de identidad… Por Jesús Benítez Buenas noches querido pueblo de El Bosque. Agradezco el honor de dar el primer pregón en la historia de las fiestas de San Antonio. Sinceramente, no tengo palabras para demostrar lo mucho que me agrada este detalle, este recordatorio hacia mi persona para tan importante acontecimiento. Agradezco al diputado y alcalde Antonio Ramírez, a la comisión de fiestas y a todo aquel que haya forzado el hecho de que hoy me subiese a un avión desde Madrid para venir a mi pueblo a deciros unas palabras que sirvan de protocolo para el inicio de las fiestas.

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Creedme si os digo que después de 14 años trabajando como periodista, entrevistando a todo tipo de gente: ilustres, geniales, algunos retorcidos, y a la vez, escribiendo esas vivencias con una hora critica de cierre en la redacción, este pregón por las fiestas de El Bosque, de mi pueblo, no sé cómo he podido empezarlo y estar aquí para leerlo, porque es el mayor orgullo que he tenido en mi vida. Llegaba hace unas horas conduciendo un coche y, como siempre, me persignaba al pasar por el Algarrobo, la primera imagen de mi pueblo, y miré el Albarracín con lagrimas en los ojos y me dije a mi mismo: he vuelto a mi pueblo, estoy en El Bosque, y se me vino a la memoria la misma canción de Joan Manuel Serra que siempre recuerdo cuando a los once años me marche de El Bosque. Perdonadme que no sepa cantar, pero tarareare lo que he cantado esta tarde entrando en El Bosque: “Mil años hace que el sol pasa reconociendo en cada casa al hijo que acaba de nacer, que el monte dibuja perfumes suaves, de pecho de mujer, que las flores nacen discretas y las bestias y la luz también. Mil años para nuestro bien. Y en cada valle una gente, y cada cala esconde vientos diferentes. Mil años que el hombre y la guerra dieron lengua y nombre a la tierra y al pueblo que rindió a sus pies la plata del olivo griego, la llama persa del ciprés. Y el musulmán lo perdió todo, la casa el sueño y la heredad en nombre de la cristiandad.

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Iberos y romanos, fenicios y godos, moros y cristianos. en paz descansen esplendores”. Se me corta la palabra, pero estoy aquí para ello. Nunca se debe dejar en ascuas ni una fiesta ni una liturgia, ni un mensaje, y yo he recabado en un erudito, en un hombre que este pueblo debe valorar como se merece, y que es Emilio Vázquez Sarmiento, un escritor como un pino de esbeltez similar al de la iglesia de El Bosque, para resumiros históricamente el sentido de estas fiestas que iniciamos este doce de agosto del año 2002: El origen de esta celebración no es posible determinarlo con exactitud por el atropello y quema que arrasó nuestros archivos municipales y eclesiásticos durante la invasión napoleónica y durante la contienda de la guerra civil española, pero, se supone que su aparición acaeció durante la década de 1.823 - 1.833, cuando la copiosa afluencia de vecinos de Grazalema y Benamahoma hizo notar su influencia en este sentido en nuestra Villa de El Bosque, pues se daba la circunstancia de que dicha festividad se celebraba, el mismo día trece de junio, en esa pedanía de Grazalema, cuya iglesia estaba vinculada a la advocación de San Antonio de Padua, mientras que la de El Bosque estaba bajo la advocación de Virgen de Guadalupe; mas los huertenses no queriendo renunciar a sus raíces religiosas, aún estando domiciliados en nuestro pueblo, hicieron valer sus fueros en pos de trasladar a El Bosque los mismos festejos que le acompañaron en los anales de su vida, por lo que, una comisión de vecinos afines al cambio de patrón, encargaron a un reputado imaginero de Chiclana la imagen paternal de San Antonio de Padua, en una talla de mayor tamaño que la del vecino www.jesusbenitez.com      

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Benamahoma, dando origen el mismo año que estuvo acabada a la celebración de las fiestas en honor a San Antonio de Padua, lo cual propició que, durante casi un siglo, se celebraran paralelamente las fiestas en ambas poblaciones, generando cierta tirantez entre ambas, hasta que, por fin, acabó imponiéndose El Bosque merced a que el censo se descompensó en detrimento de Benamahoma favoreciendo la demografía de nuestra Villa, teniendo que trasladar nuestros vecinos huertenses en la década 1.950-1.960 las mencionadas fiestas al primer domingo de agosto, fecha que se mantiene hasta nuestros días. La historia no se detiene y se suceden viajes tradicionales hasta 'Los Cañitos', hasta el hogar umbrío, que no inhóspito, en el que el que todo el mundo reparte jamón, tortilla, chorizo de 'Chacinas Olmedo' y cariño, y baile, y alardes de sevillanas con arte, muchas veces con lluvia inhóspita, pero con la pasión por dentro. Y hoy, antes de que se inicie de nuevo el camino hacia 'Los Cañitos' con el Santo, quiero daros las gracias por haberme permitido deciros que hay una fiesta en El Bosque y que por unos segundos, este transeúnte planetario le diga a su familia: José, Isabel, Consuelo, Elena, Pepi y José, con extensión a toda la rama genealógica y al pueblo, divertiros, pasadlo bien. Pero también quiero lanzar un chupinazo de nocturna alegría, rememorando a personajes del pueblo en el que nací como o Atanasio Ramírez, que tanto amo desde niño y tantas cosas me hizo comprender, o al padre de mi amigo José Miguel www.jesusbenitez.com      

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Blanco del Canto, o a Antonio Ramírez padre, o al 'Currichín', o al grandioso Frasquito Ramírez con sus petardos festivos, o Ana la 'papafrita', icono del fenómeno festivo con su perol caliente. Y perdonad que no extienda la lista de notorios de este pueblo porque no acabaríamos. Yo prefiero hacerlo con una canción dedicada al árbol por antonomasia de este pueblo, a la insignia verde de nuestra existencia, al alma de nuestra vida vegetal, al bosque mediterráneo, a la encina verde de la que todos partimos y nos generamos. La canción se titula encina verde y no podréis bailarla como 'living a celebration', en este caso, guardadla en vuestros bolsillos de la memoria. Esta debe ser la 'Operación Triunfo' de El Bosque por mucho tiempo y repito que se llama encina verde, en latín 'Quercus ibex', y dice así: “Y de haber nacido en la tierra baja pudo ser timón y volverse al mar. Pudo ser rueda y ver mundo, pudo ser mango, cuna o altar. Pudo ser ceniza y humo o pudo simplemente no haber nacido donde manda el roble, pero allí nació, desafiando las reglas, consentida por el sol. Mas cerca de las estrellas. De abrazarse al suelo a pelear la tierra con los aguaceros, de rellenar grietas con hojes, tomillos y enebros. De andar huyéndole al hacha que el amo blande ligero. Nudos amargos duelen en tus maderas, encina verde. Que tus contornos te quieran, que te respete la muerte. Que es bueno que cuando el haya enrojece y los caminos mudan de color, entre esqueletos de robles, salpiques con tu verdor, las palideces del bosque…”

Pueblo de El Bosque, larga vida y no perdáis vuestro bosque, vuestro signo de identidad. © Jesús Benítez - El Bosque (Cádiz), junio de 2002

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