Integración 41

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SECCIÓN

APELLIDOS MILENARIOS

Familia Lau Don José Lau hablaba el dialecto lontu y llegó a las costas del Perú en el año 1917. Escribe Ernesto Lau Luy

Su nombre en chino fue Lau Yn y adoptó el nombre de José Lau en español cuando lo bautizaron poco antes de casarse. Natural de la provincia de Cantón, Chousan, hablaba el dialecto lontu y llegó a nuestras costas en 1917 a la edad de 25 años en compañía de sus primos Lau Kon, Lau Pen Kiu, Basilio Lau y Vicente Lau. Se estableció en Lima por dos años, dedicándose al comercio en el mercado La Aurora, en el barrio de Pachacamilla (entre las ahora avenidas Tacna y Emancipación). Luego se mudó a la provincia de Cañete donde abrió un tambo (bodega o tienda en el campo) en sociedad con dos paisanos amigos en la hacienda Unanue. Una anécdota familiar cuenta que una noche llegaron al establecimiento unos bandoleros a caballo vistiendo ponchos con carabinas escondidas debajo de ellos. Sus amigos, presos del pánico, huyeron del lugar dejando a mi abuelo solo para enfrentarse a los ladrones: a uno de ellos lo derribó; al segundo lo tenía ya en el suelo pero el tercero, al verse casi vencido, lo golpeó con la culata del arma robando así los enseres que estaban a la mano. Probablemente las armas eran sólo para asustar de lo contrario no estaría yo narrando esta historia. El 22 de mayo de 1922 el abuelo contrae matrimonio con Doña Paula Sueng Ramos uniéndose así a otra gran familia de origen chino: los Sueng Ramos. La joven pareja se muda a la playa de Cochahuasi, provincia de Cañete, donde nacieron sus cinco hijos: José Aurelio, Justo Alberto, Julio Jorge, Eulogio Humberto y Julián. En la misma casa abrió una bodega pero adicionalmente se dedicó a la crianza de cerdos para beneficio, produciendo y vendiendo sus derivados. Como ingreso extra se dedicó además a la pesca artesanal con ‘chinchorro’ (red de pesca). Producto de todas estas actividades se compró un auto

En clásica foto de estudio, don José Lau a la izq., de corbata y pañuelo, con personaje anónimo.

Ford T, quizás uno de los pocos de la provincia en aquellos años. En sus tiempos libres practicaba la caligrafía china y usaba un tintero de loza que trajo de China, el mismo que hasta ahora la familia conserva. Lo que sí nunca dejó de hacer fue enseñar a sus descendientes los principios de laboriosidad, honradez a toda prueba y el valor de la palabra que vale más que una firma, hasta que falleció el 12 de enero de 1960. Esta es en pocas líneas la historia de mi abuelo, contada por mi padre Julián Lau Sueng. Yo no lo conocí, falleció mucho antes de que naciera, pero con estos relatos y las pocas fotografías que tenemos puedo imaginarlo llegando desde el otro lado del océano, criando cinco hijos buenos y trabajadores para el Perú y dejando una descendencia con principios y valores muy arraigados.

Con ayuda de nuestros lectores, esta sección intentará seguir las huellas de las familias chinas que a mediados del siglo XIX migraron a América y se asentaron en el Perú. Cuéntanos su historia enviándonos las fotos, recuerdos y cualquier documento testimonial que conserve de sus raíces familiares a: prensa.integracion@apch.com.pe

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ASOCIACIÓN PERUANO CHINA


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