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Año 13 / Marzo 2022 Edición 0 6 2

Además Actor André Silva Chuy y sus raíces chinas Carlos Calagua Yon salvando a la tortuga verde La Inmigración Hakka desde la mirada china

FOTO: JOAQUÍN CALVO

Arte Tradicional Chino Ganadoras con garra Ximena Li da la bienvenida al Año del Tigre.



Contenido 03/2022 Pág.

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06 1 Iván Guillermo Ayón-Rivas, el tenor tusán, primer premio en Operalia 2021.

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Arte Tradicional Chino Las ganadoras, arte y pasión

Directorio

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Director Erasmo Wong Lu

Perfiles

Francisco Wong Altamirano y Elizabeth Lon Kan

Subdirectora Patricia Von León

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Editora General Ruth Lozada Dejo

Personaje

Las raíces chinas del actor André Silva Chuy-Terry

Colaboradores María Elena Cornejo, Mariella Checa, Giuliana Lévano, Sergio Carrasco Diseño y diagramación Luis Cabellos Gárate Fotografía Juanjo Calvo, José Vilca, Alberto Távara, Agencia Reuters Corrección María Jiménez Rivas

22 Ecología marina

Carlos Calagua Yon al rescate de la tortuga verde

28 Salud mental

Las heridas invisibles de la pandemia

38 Inmigración

La visión china en “Nosotros los hakka”, de Patricia Castro Obando

44 Bicentenario

Tiffany Wang: la identidad peruana de los tusanes

32 Gastronomía

Javier Wong: el caballero del mar

46 Relatos Cortos de APCH

Los ganadores del tercer lugar

52 Música

Sones chinos se fusionan con ritmos amazónicos

56 Zoom

Bodas de ensueño y más

REVISTA DE LA ASOCIACIÓN PERUANO CHINA APCH Jr. M. Utrillo 261 Dpto. 101 Urb. Ampliación San Borja. Teléfono: 6954638 e-mail: prensa.integracion@apch.com.pe /Revista-Integración @apchpe

Gerente General Olinda Chang Telf.: 2021152 email: ochang@apch.com.pe Gerente de Publicidad Juanita Núñez Telf.: 5781513 email: publicidad.integracion@apch.com.pe Asesora Comercial Rosario Zuloaga Cuadros Hecho el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú N° 2012-12340 Razón Social: Asociación Peruano China Avenida Siete 229, Urb. Rinconada Baja, La Molina Impresor: Quad/Graphics Perú S..R.L .

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Distribución Gratuita

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SECCIÓN

PERFILES

Francisco Wong Altamirano El comienzo fue obra de la casualidad: quedó intacta una serie de damajuanas de pisco tras la celebración de su matrimonio. Se abocó entonces a experimentar en pequeñas botellitas con diversas frutas y hierbas. “Parte de mi cocina parecía un laboratorio, y los resultados los compartía con amigos”, recuerda. Aprendió a perfeccionar la técnica, descubrió que algunos insumos se fermentaban y que el tiempo de maceración varía en el sabor y color, entre otros detalles. Acreditados sus avances, sus amigos empezaron a solicitar sus habilidades para trasmutar los piscos para sus fiestas de matrimonio. Fue en una de esas ocasiones en la que, por expresiones y comentarios, advirtió que estaba bien encaminado. Con el aliento de su esposa y de algunos amigos echó luego una mirada al mercado de macerados. Vio informalidad e improvisación y, por lo tanto, también oportunidad para sus macerados, cuya base son balanceadas combinaciones de tres frutas y hierbas, tales como maracuyá, rocoto y

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SOCIACIÓN SOC SOCI S O OCI OC CIAC C CIÓ CIÓN ÓN Ó N

PEER ERUANO ERU RU R UAN NO O CH HINA HIN IN NA

Artífice de La Macerada, que navega ya en la ola del comercio electrónico, y promotor del gremio Unión de Macerados del Pisco (UP).

hierbabuena; fresa, zarzamora y cranberry; piña, canela y kion; aguaymanto, manzanilla y arándanos. “Cada uno de estos sabores ha sido el resultado de arduo tiempo de ensayos”, apunta. “Nuestro macerado de maracuyá, rocoto y hierbabuena no pica. Sin embargo, sí se siente ligeramente el sabor del rocoto”. Además de ofrecer combinaciones inusuales, desde el primer momento concibió un producto “boutique” y, claro, formal. Siendo arquitecto de profesión, puso especial cuidado en el diseño y los detalles de la marca y el producto. Como, a fin de cuentas, la base es el pisco –quebranta, en particular, por su sabor neutro–, La Macerada es una suerte de puente entre productores artesanales de pisco de Ica, Chincha y Lunahuaná, todos ellos ganadores de concursos regionales, y un mercado mayormente limeño. Nieto de Francisco Wong Lam –quien llegó con su primo Erasmo y se estableció en Cañete, donde vivía su tío Roberto, y abrió un bazar en San Vicente–, revaloró sus orígenes siendo joven. Así, se interesó por el feng shui, “el cual aplico en mis proyectos como arquitecto”.



SECCIÓN

FOTO: JOSÉ VILCA

PERFILES

Elizabeth Lon Kan Prado

Coinventora de multiplataforma de entrenamiento electrónico portátil, obtuvo la Medalla de Plata Kiwie 2021.

Concebida de manera conjunta con Simón Alejandro Sánchez López, Yhon Cristian Chambi Apaza y Max Christian Osorio Vega, la innovación es aplicable en el ámbito tecnológico a nivel de la educación superior, en institutos y universidades, así como en investigación, tanto para uso por parte de docentes como de estudiantes, para la enseñanza y el aprendizaje. Enmarcada en especialidades de vanguardia electrónica, sistemas inteligentes, sistemas embebidos y en el desarrollo de las nuevas tecnologías del campo del internet de las cosas, sus aplicaciones son múltiples: monitoreo de casos positivos de Covid-19 en plataformas web, biomédicas en el internet de las cosas, monitoreo de activos y/u objetos, aplicaciones de inteligencia artificial, sistemas de monitoreo en la agricultura, entre otras. Con el objetivo de avanzar en la generación de patentes que hoy se exige a universidades e investigadores, y en su condición de investigadora en la Universidad Nacional Tecnológica de Lima Sur (UNTELS), donde además es vicepresidente de Investigación,

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se reunió con egresados de esa casa de estudios y, planteándose problemas conocidos no resueltos, surgió la idea. A partir de ahí se desarrolló el proyecto y, con asesoría de INDECOPI, se registró la respectiva patente. “Me apasiona el tema del patentamiento (innovación), porque contribuye a dar solución a un problema y además la posibilidad de generar negocio”, afirma. Fue esta institución la que, siendo la única mujer del grupo, le hizo llegar la invitación para el premio Kiwie, que otorga la Exposición Internacional de Inventos de Mujeres de Corea. “Estamos viendo el tema del licenciamiento que puede generar regalías para UNTELS o la producción de la multiplataforma como negocio a través de una empresa UNTELS”, adelanta. Nieta de un comerciante de origen cantonés que se estableció en Huaraz y a quien, estando en China temporalmente, lo sorprendió la muerte dejando en el Perú a su hijo de 4 años, reconoce en sí muchos de los valores que cultivó su padre. “Él decía que la palabra valía más que un papel”, recuerda.



Año del

Tigre

Viejas Artes,

Nuevas Pasiones Este es el segundo año en el que el Concurso de Arte Tradicional Chino, organizado por APCH, se lleva a cabo de manera remota. Lo sorprendente ha sido la gran acogida de la convocatoria entre los jóvenes, lo que obligó a abrir una nueva categoría para ellos. Escribe Giuliana Lévano

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os resultados de la convocatoria para el concurso “Arte tradicional en tiempos de virtualidad, Año Nuevo chino 2022” dejaron sorprendidos a los propios organizadores. Este año se triplicó el número de participantes con respecto al año anterior, pero además hubo una respuesta tan entusiasta de niños y jóvenes que fue necesario abrir la categoría Infantil en el rubro de Pintura en acuarela. “Los trabajos, además, han sido de muy buena calidad”, destaca con orgullo Olinda Chang, gerente general de la Asociación Peruano China, la entidad organizadora del concurso. Como veremos a continuación, quienes ganaron son jó-

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Amante de las manualidades, con papel cometa diseñó y creó las figuras del tigre, el dragón y el gallo para la decoración.

venes y adolescentes. Otro punto en común: todas son mujeres. Conozcamos a las ganadoras del concurso en este Año del Tigre.

Luz de China Uno de los elementos más representativos de las festividades chinas es el farol, una pieza que

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puede alcanzar grandes dimensiones. El jurado de APCH para esta disciplina fue el diseñador Eduardo Tang, quien ponderó la destreza en el corte, la estética, creatividad y complejidad en el armado del farol, tanto en la obra como en la estructura. La ganadora fue Gianella Ccencho Falcón, de 16 años, quien


FOTO: ALBERTO TÁVARA

Gianella Ccencho Falcón elaboró la luminosa pieza en su natal Sara Sara, Ayacucho.

por primera vez aceptó el reto de elaborar un farol chino. Buscó imágenes referenciales en YouTube para el cuerpo del farol y dibujó y recortó tres imágenes asociadas a la cultura china: el tigre, el dragón y el gallo, que se traslucen al iluminar la pieza. “Yo vivo en Páucar del Sara

Sara, en Ayacucho. Allí no hay muchas librerías, así que compré cartulina, un cúter escolar y papel cometa rojo para el armado del farol. Lo terminé con lana roja para el colgante. En total, el trabajo mide unos 30 centímetros”, nos dice Gianella, quien actualmente se encuentra en Lima pre-

parándose para postular a la universidad. “Me tomó dos días armar la estructura y crear las figuras. Me gusta hacer manualidades y todo lo relacionado con la cultura asiática”, añade. En esta categoría, Clara Cecilia Chuy Garay obtuvo el segundo lugar.

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FOTO: ALBERTO TÁVARA

Año del Tigre

Melissa Guin, estudiante de arquitectura, se inspiró en las pinturas de la dinastìa Tang y obtuvo el primer premio en acuarela.

La acuarela del Tigre Uno de los requisitos para la categoría de Pintura en Acuarela fue que los trabajos tuvieran relación con el Año del Tigre, los animales y las flores. Melissa Guin estudia arquitectura pero está muy dedicada al arte, en especial a la pintura, al diseño digital y al dibujo en carboncillo. “En la pintura tradicional china no hay la noción de perspectiva como en la pintura occidental”,

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dice la ganadora de la categoría. “Esto está más sugerido por los vacíos y los espacios en blanco que invitan a la interpretación del espectador. Fue un reto y allí puse mi mayor esfuerzo. Me gustó hacerlo”, añade. Para lograr la imagen del tigre en un paisaje agreste utilizó papel para acuarela y pinceles especiales de pelo de ardilla. “Me inspiré en las pinturas de la dinastía Tang que usan colores minerales como el cobalto verde y azul, y para el

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tigre aposté por un color contrastante”, comenta Melissa. Un ideograma chino fue el toque final con el que estampó su firma. “El apellido Guin viene de una región de Cantón. Mi abuelo, que es tusán, me enseñó a escribirlo y esta me pareció una buena oportunidad para usarlo”, dice con orgullo. Diana Peralta Arrasco y Juliana Cortez Prudencio obtuvieron el segundo y tercer puesto respectivamente.


Ana Sophia Rojas Arroyo armó con solo dobleces un dragón de 22 cms de largo.

Mundo de dobleces La técnica china de papel doblado es reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El secreto de su perfección se suele transmitir de generación en generación. El jurado del concurso tomó en cuenta la destreza, estética y creatividad de los trabajos, así como la armonía con el tema central. Ana Sophia Rojas Arroyo, de 17 años y futura estudiante de medicina, decidió aceptar el desafío. A sus ojos, una sola hoja de papel tiene infinitas posibilidades. Se puede plegar hasta conseguir cualquier cosa, desde objetos cotidianos hasta criaturas míticas, con la imaginación como único límite. Fue así como, avisada del concurso por su mamá, eligió la figura del emblemático dragón chino para expresar su arte en papel doblado. Las reglas del concurso señalaban que no se podía usar tijeras ni goma, así que solo podía ensamblar las partes que conforman este dragón de 22 centímetros de lar-

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FOTO: ALBERTO TÁVARA

Año del Tigre

Sheilla Tang obtuvo por segundo año consecutivo el primer premio en canto. Esta vez estuvo acompañada en el coro y baile por su hija Ivenka.

go. El resultado es, realmente, espectacular, pues Ana Sophia ha logrado darle la forma curva y hasta crear las escamas en la superficie del cuerpo. “Busqué videos en internet para ayudarme y vi que no era complicado”, dice con sencillez. El dragón está hecho en papel bond color rojo. Lo que más tiempo le tomó fue armar la figura y lograr que se sostenga de pie. “Solo eso me tomó numerosos intentos y cuatro días para hacer todo bien”, cuenta. Hyrum Oyolo Santos y Lorenzo Abdías Vásquez Yparraguirre lograron el segundo y tercer lugar respectivamente.

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Canto con baile Sheilla Tang Tan triunfó por segundo año consecutivo en la categoría Canto y Talento Musical. A diferencia del año pasado, esta vez no estuvo sola en el video ganador sino que la acompañó su hija Ivenka, de 7 años, quien baila y hace los coros. La canción que interpretó se llama “ZaiJian ZhiShi MoSheng Ren”, que se traduce como “Adiós, solo somos dos extraños”, una balada rock que narra la historia de una decepción amorosa pero que al final el personaje decide salir adelante.

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Sheilla e Ivenka se animaron a participar al filo de la fecha de cierre y, de hecho, solo pudieron inscribirse gracias a la ampliación de la convocatoria. Tuvieron unos pocos días para escoger el tema y aprender la pronunciación en chino. Grabaron cuatro versiones del video y enviaron la definitiva cuando faltaban apenas dos minutos para el cierre de inscripciones. “A Ivenka le gusta bailar y la danza que interpreta en el video es una improvisación suya”, nos cuenta Sheilla, quien es abogada pero también es cantante de música criolla y ha hecho pre-


Niños pintores Este año la participación de niños y adolescentes fue tan masiva que obligó a abrir una nueva categoría, la de Pintura en Acuarela Infantil. La ganadora fue Sofía Vásquez Alzamora, trujillana de 11 años. “Me gusta dibujar con acuarela y témpera. Busqué detalles típicos de la pintura clásica china, como las montañas, los cerezos y un templo. En cierta ocasión, en Trujillo, el cielo tomó una coloración de amarillo con azul y eso me sirvió de inspiración para pintar el cielo. Investigué durante una semana por las noches hasta que encontré una imagen del tigre que me gustó y que trasladé a mi pintura”, dice la jovencita. Además de la pintura, Sofía canta, toca la guitarra, el violín y algo de teclado. Ella es descendiente de chinos por el lado materno, pues su tatarabuelo cambió su apellido original por Alzamora. Años después, una descendiente reivindica sus raíces con mucho éxito. Mariela Luciana Salazar Lam obtuvo el segundo lugar en esta categoría.

Sofía Vásquez Alzamora, trujillana de 11 años, tusán por el lado materno, inauguró la categoría de Pintura en Acuarela Infantil.

Miembros del Jurado calificador Eduardo Tang, Carmen Pun, Carlos Chong y Lydia Hung. Con ellos, Renzo Wong, quien presentó los trabajos ganadores.

sentaciones en el Centro Cultural Peruano Chino. Ella tiene ascendencia china por los dos abuelos, ambos venidos de Cantón, y por su abuela materna.

Premios Los ganadores de los primeros lugares recibieron un diploma de participación, un reloj smart watch Huawei Saraband y un al-

tavoz inteligente Amazon Eco Dot de cuarta generación. También un vale para un banquete para cinco personas en el chifa Min Ying y una beca para participar en un taller a elección en el Centro de la Amistad Peruano China. “En las próximas ediciones ampliaremos las disciplinas para dar una mayor oportunidad a niños y jóvenes de desarrollar su talento artístico en relación con la cultura china”, dice Olinda Chang, de APCH. “Desde noviembre de este año convocaremos al próximo concurso a fin de dar a los participantes el tiempo suficiente para que presenten sus trabajos antes del 23 de enero del 2023, fecha en que celebraremos la llegada del Año Lunar del Conejo”, añade.

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PERSONAJE

Escribe Teresina Muñoz Nájar

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u mamá le decía que una persona debe ser justa, seria y trabajadora. Y esas palabras, que para André son un legado, se le quedaron grabadas para siempre. Era el mandato, además, que Elena, su madre (fallecida hace dos años), recibió de su padre, don Julio Chuy, cuyo nombre chino era Chichuy chi tun. “Los nombres chinos, como todo el mundo sabe, fueron cambiando de acuerdo a cómo estos se pronunciaban en español”, dice André que, lamentablemente, no llegó a conocer a su abuelo. Este murió en febrero de 1983, meses antes de que él naciera.

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Versatilidad

Tusán

André Silva Chuy-Terry (38), que acaba de sumar a su ya cuajada carrera actoral el Premio Luces como Mejor Actor de TV, además de su aparición en la película gringa Don’t look up, nos revela que su forma de ver el mundo se la debe a sus ancestros chinos.

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FOTO: JOSÉ VILCA

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Los abuelos Julio y Liberata (la bisabuela, sentada a la derecha) con sus ocho hijos. La mamá de André está parada a la derecha de Liberata. Derecha, Elena Chuy-Terry y Fernando Silva en el día de su boda.

Don Julio y su esposa llegaron de Cantón entre 1920 y 1925; ellos se establecieron en Huaral, ciudad en la que ya habían sentado sus reales numerosos ciudadanos chinos que migraron al Perú a finales del siglo XIX. “Sé que mi abuelo era un gran cocinero y que abrió un chifa”, dice André. Julio y su esposa tuvieron cuatro hijos. Más adelante, él se volvió a casar con Liberata Torres, con quien

tuvo ocho hijos más. Elena, la madre de André, fue fruto de ese segundo matrimonio. Ella formó su hogar con Fernando Silva, con quien tuvo cuatro hijos varones. André es el menor. André Silva pasó toda su infancia y adolescencia en Huaral. “Vivíamos al costado de la colonia china, así que crecí rodeado de amigos chinos, escuchando palabras en chino, participando en to-

Captura de la aparición del joven actor en la película que anuncia una catástrofe.

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PERSONAJE

André hace gala de sus dotes culinarias y prepara un platillo estrella de nuestros chifas: el tallarín saltado.

das las fiestas chinas, celebrando los años nuevos chinos, dándoles de comer lechuga a los dragones”, dice. Él y sus amigos, además, jugaban a ser actores de teatro o reporteros de radio y televisión. Imitaban a los periodistas que salían en los noticieros y veían telenovelas en casa que luego las representaban en el local cultural de la colonia. Así que la vena actoral se le manifestó cuando apenas era un niño. “Estudié en el colegio Andrés de los Reyes toda la primaria y secundaria y allí también tuve la oportunidad de actuar”, cuenta.

Mientras todo eso ocurría, sus papás manejaban su propio chifa, el “Pekín”. “Ahí aprendí a comer todas las verduras chinas habidas y por haber y cultivé el mismo hábito que tenía mi mamá, que era tomar el té a lo largo de todo el día. Hasta ahora es mi bebida favorita”, dice. También, casi sin darse cuenta, recibió el don de cocinar: “Cocino buenazo y de todo. Desde comida china hasta parrilladas. Mis amigos pueden dar fe de ello”, asegura. Pero seguramente quienes más disfrutan de sus habilidades

culinarias son su esposa, Adriana Álvarez, y su hijita, de 4 años. Cuando terminó sus estudios, a los 17 años, André ya sabía que su futuro era la actuación. Por eso mismo y con el apoyo de sus padres vino a Lima y se matriculó en la Escuela Nacional Superior de Arte Dramático donde, después de cinco años, finalizó sus estudios satisfactoriamente. Sin embargo, convencido de que nada se alcanza sin esfuerzo, continuó su formación en la famosa Escuela Nacional de Cine y Televisión, en San Antonio de los Baños (Cuba). Desde su debut en el 2004 en la miniserie “Un misterio, una pasión” hasta la fecha, André no ha parado de trabajar tanto en la televisión como en el cine y el teatro. Ha participado en telenovelas como “Un amor indomable”, “Mi amor el guachimán”, “Vacaciones en Grecia”, “Solo una madre” y “Luz de Luna”. En el cine, ha filmado, entre otras, “Gloria del Pacífico”, “Calichín”, “Av. Larco, la película” y “No me digas solterona”. Y si bien su debut en el cine internacional fue breve pues aparece apenas unos segundos en Don’t Look Up, para André significó “el comienzo de algo grande”. Llegar a Netflix en un filme que tiene como protagonistas a Leonardo DiCaprio, Jennifer Lawrence, Meryl Streep y Jonah Hill no es poca cosa. Por eso mismo, André ya está tentando suerte en España y México. Por el momento está a la espera de empezar el rodaje de la segunda parte de “Luz de Luna”. “El 14 de abril estrenamos ‘Solterona 2’ en todos los cines a nivel nacional y, también en abril, estaré en el reestreno de ‘Roberto Zucco’, obra de teatro que dirige Roberto Ángeles”, nos informa André. Otro sueño que no descarta es el de viajar a la tierra de sus ancestros. Ojalá se le cumpla.

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ARQUEOLOGÍA

Tumba Imperial La cripta del emperador Wen fue un misterio durante siglos.

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hina y Perú no solo han sido cuna de civilizaciones, sino que, a pesar de los siglos transcurridos, ambos países siguen desenterrando literalmente su historia para la humanidad. En 1987, en Lambayeque fue descubierta la tumba del Señor de Sipán, el hallazgo arqueológico más importante del continente americano, por tratarse de uno de los antiguos gobernantes más destacados de la época preínca. Esta vez el hito arqueológico se traslada a la histórica ciudad de Xian, capital de la provincia de Shaanxi, donde la Administración Nacional del Patrimonio Cultural de China ha declarado oficialmente identificada la tumba del emperador Wen, de la dinastía Han. El descubrimiento de la cámara fúnebre, que incluye cuatro rampas descendientes a una profundidad máxima de 30 metros bajo tierra, fue posible a raíz del anuncio en Estados Unidos de una subasta de la casa Sotheby’s de seis figuras de terracota negra de la dinastía Han provenientes de una tumba china. Al tomar conocimiento del hecho, las autoridades chinas iniciaron medidas para evitar la compra de los objetos de su patrimonio nacional y establecer su procedencia.

El emperador Wen, también llamado emperador Xiaowen (孝文皇帝), nacido como Liu Heng (劉恆), fue el quinto gobernante de la Dinastía Han. Su reinado de 23 años (de 202 a. C. al 157 a. C) se caracterizó por su espíritu reformista y benevolente. Además, redujo impuestos, eliminó algunos métodos de tortura utilizados por sus predecesores y estimuló a sus asesores a criticarlo honestamente para subsanar sus errores. Pero su medida más destacada fue la implementación del servicio civil de examinación que redefinió la burocracia estatal china por los siguientes dos mil años. La historia lo señala como el emperador que sentó las bases para un periodo de prosperidad y riqueza en toda China. En el 2003, finalmente China, después de mucho esfuerzo, logró que las figuras de terracota fueran devueltas a Xian y determinó, después de una ardua investigación, que los saqueadores las habían desen-

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En esta obra de autor anónimo aparece el emperador Wen, de la dinastía Han, en el Jardín Shanglin.

terrado en la aldea de Jiangcun. Tres años más tarde se llevó a cabo el primer estudio arqueológico del lugar. La exploración concluyó que la longitud total del túnel este y oeste de la tumba de Jiangcun era de 250 metros, unas dimensiones muy superiores en comparación con los entierros de princesas y príncipes del período Han. La cripta de Wen fue un misterio durante siglos. Con la identificación oficial se descarta la suposición de que la tumba estaba en un área cercana a Xian, donde había sido hallada una tabla de piedra con inscripciones atribuibles al monarca (RL).



TORTUGAS

Vigilancia para 22

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Escribe Sergio Carrasco

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ormado en Medicina Veterinaria y Zootecnia en la Universidad Científica del Sur, Carlos Calagua Yon alimentó su vocación tempranamente, escuchando de sus mayores distintas historias sobre “Papi Juan”, Juan Yon Cuay Fan, su abuelo, a quien conoció solamente de oídas. Tras obtener el grado de bachiller, formó parte de proyectos de conservación de tortugas marinas en Costa Rica y Panamá. Y luego, entre 2017 y 2019, integró el equipo del Programa Marino de WWF Perú liderando los proyectos de biodiversidad con enfoque en la reducción de captura incidental de tortugas marinas y delfines en el país.

Centinelas Carlos Calagua Yon impulsa campaña destinada a proteger la tortuga verde del Pacífico Este, especie centinela contra la que se suma una nueva amenaza: el derrame de petróleo en Ventanilla. ASOCIACIÓN PERUANO CHINA

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TORTUGAS

La investigación busca evidenciar contaminantes químicos en tortugas marinas, así como las prácticas humanas no sostenibles que originan esta contaminación.

"En Perú habitan cinco de las siete especies de tortugas marinas que existen en el mundo, todas amenazadas y con sus poblaciones en peligro de extinción". Como parte de su tesis de licenciatura y a raíz de una colaboración con investigadores de la Oficina de Depredadores Superiores del Instituto del Mar del Perú (IMARPE), en particular un proyecto que llevan adelante en el Estuario de Virrilá, en Sechura, donde estudian los parámetros poblacionales, ecología alimentaria y de salud de la tortuga verde del Pacífico Este, Carlos ha emprendido una campaña. Esta busca evidenciar la bioacumulación de contaminantes químicos en tortugas marinas (plomo, cadmio, arsénico y mercurio), así como las prácticas humanas no sostenibles que originan esta contaminación. Busca por ello recaudar los fondos necesarios mediante una plataforma virtual para financiar los análi-

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Carlos Calagua Yon: por su larga vida, las tortugas marinas tienen una mayor exposición a los contaminantes ambientales. Cumplen, por ello un rol indicativo de la contaminación ambiental.

Al dispersarse el crudo de petróleo no solamente afecta a las aves, sino que alcanza a organismos microscópicos que son la base de la cadena alimenticia en el mar.

sis de laboratorio de esta investigación. Por su larga vida, las tortugas marinas tienen una mayor exposición a los contaminantes ambientales y los van acumulando en mayor cantidad dentro de sus cuerpos. Son, por lo tanto, una especie centinela y cumplen un rol indicativo de la contaminación ambiental. Pero las tortugas son también objeto de captura incidental –así como muerte, muchas veces en el afán de liberarlas– en las pesquerías. Además, son comercializadas para su consumo ilegal, altamente riesgoso para la salud, en comunidades locales que dependen enteramente del mar. En Perú habitan cinco de las siete especies de tortugas mari-

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TORTUGAS nas que existen en el mundo, todas amenazadas por diferentes factores y con sus poblaciones en peligro de extinción. Es el caso también de la tortuga verde del Pacífico Este, declarada especie en peligro en 2014 mediante Decreto Supremo. Esta y otras especies, que tienen su hábitat en el Perú, mayormente se alimentan a lo largo de la costa, especialmente en las bahías de Sechura y de Paracas. Se trata de animales clave para el mantenimiento de un ecosistema marino costero saludable, pero

Escaneando desde su teléfono celular este código QR puede apoyar la campaña de Carlos Calagua Yon en favor de la tortuga verde del Pacífico Este.

están cada vez más amenazados por contaminación marina, como la derivada del derrame de petróleo del pasado 15 de enero en el mar frente a Ventanilla. “La población de tortugas marinas que tenemos en el Perú hace grandes recorridos desde el norte de Chile hasta las Islas Galápagos, se va desplazando en busca de alimento y refugio en las áreas costeras de nuestro litoral. La tortuga verde del Pacífico Este tiene una dieta más omnívora o variada que las otras tortugas verdes del resto del mundo que son netamente herbívoras, lo cual la hace muy especial, pero aumenta el riesgo de que consuma una mayor variedad de alimentos contaminados por el derrame”, explica Carlos. Siendo un combustible fósil altamente tóxico, al dispersarse el crudo de petróleo

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Abuelo y modelo Con sus actos y su respeto o por el mar, Juan Yon Cuay y Fan inspiró la vocación de su nieto. Con el apoyo de su primo Yon n Chon Lam (Elías), “Papi Juan”” llegó al Perú procedente de e Cantón en 1928. Contaba en-tonces con 19 años. Sucesiva-mente desempeñando distin-tas actividades e impulsando proyectos varios en favor de la comunidad, se estableció en Huacho, Lima, Ñaña, Lurín y, finalmente, en Pucusana, donde –admirador del mar y de sus especies– se dedicó a la pesca artesanal de anchoveta y destacó por una proverbial buena mano para la cocina. “Papi Juan” falleció en 1980, nueve años antes del nacimiento de Carlos. “No tuve la dicha de conocerlo en persona, pero sí crecí escuchando muchas historias acerca de él y observando con admiración sus fotos. Trato de canalizar esas historias y enseñanzas dentro de mi vida profesional y personal”, refiere Carlos.

alcanza a organismos microscópicos que son la base de la cadena alimenticia en el mar. Los peces pequeños, crustáceos y moluscos consumen estos microrganismos y los contaminantes ascienden en la cadena alimenticia hasta llegar a depredadores superiores como tortugas, aves, mamíferos marinos. “Esto también ocasiona un impacto directo en las comunidades costeras que tienen un modelo de economía estrictamente dependiente del mar”, subraya. Ante la emergencia –y la inacción– al momento de redactar esta nota Carlos se encontraba realizando labores de rescate en los Humedales de Ventanilla y en la playa Costa Azul. También forma parte de un comité de veterinarios expertos en animales de vida silvestre para coordinar el rescate

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y la primera atención de la fauna afectada con el petróleo, y presta apoyo a quienes realizan labores de rehabilitación de dicha fauna en el Parque de las Leyendas con limitado presupuesto y la capacidad humana disponible. “En otros países donde han ocurrido catástrofes similares se ha evidenciado un aumento exponencial en los varamientos y en la mortalidad de las tortugas marinas, además de una significante reducción de su capacidad reproductiva a largo plazo. Ahora más que nunca es importante monitorear los niveles de acumulación de contaminantes ambientales en las especies marinas y los efectos a largo plazo para tener evidencia científica que sirva a la toma de decisiones en las políticas medioambientales del país”, apostilla.



SALUD MENTAL

Las Heridas

Invisibles

La tercera ola de la pandemia parece estar en una rápida y definitiva caída. Quedan, sin embargo, asuntos no resueltos, duelos que no siguieron su proceso y secuelas psicológicas con las que tendremos que lidiar por largo tiempo.

Un alto porcentaje de jóvenes presenta problemas de salud mental como consecuencia del confinamiento y el estrés pandémico.

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Escribe Giuliana Lévano

El psicólogo clínico y psicoterapeuta Rubén Tay apunta a la necesidad de incorporar a los psicólogos en las políticas estatales de salud mental.

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Jóvenes aislados Los jóvenes y adolescentes se han visto especialmente afectados por esta experiencia inédita.

FOTO: JOSÉ VILCA

an sido dos años durante los cuales todos hemos estado pendientes de nuestra salud física, protegiéndonos del coronavirus, pero ¿y el costo en nuestra salud mental? “No ha sido solo la pandemia y el miedo al contagio sino también el confinamiento: es decir, hemos vivido dos experiencias límite al mismo tiempo”, dice Rubén Tay, psicólogo clínico y psicoterapeuta de la Clínica de las Emociones. Las secuelas de este tiempo excepcional las hemos vivido cada uno de distinta forma, según las circunstancias particulares de nuestras vidas. Para muchos (demasiados, en el Perú) significó la pérdida de seres queridos, ya sea del entorno inmediato o de amigos, vecinos y familiares. Fueron duelos no resueltos, vividos a distancia, sin el consuelo de los más cercanos. “El trabajo de duelo requiere un tratamiento terapéutico y, a veces, farmacológico”, sostiene Rubén Tay. Y añade: “Debemos aprender a aceptar el duelo, evitar el mecanismo de negación. Nosotros tendemos a minimizar el dolor porque genera trauma. Hay que admitir la pérdida”. (Ver recuadro). Entender esto y aceptarlo es difícil y requiere tanto un abordaje familiar como individual. “El duelo no resuelto va a dejar huellas en la salud de la población a mediano y largo plazo”, señala Tay. “El problema es que las políticas de Estado en salud mental no incorporan el trabajo de duelo, tienen un enfoque médico y dejan de lado el aporte de los psicólogos, cuando somos nosotros los que vemos las heridas invisibles que una situación así deja en los individuos”, afirma.

En Lima, el 33 % de los niños y adolescentes tiene problemas de salud mental asociados a la pandemia, de acuerdo a un informe del Ministerio de Salud del año 2020, del que dio cuenta el portal Ojo Público.

“La falta de una adecuada higiene de sueño es uno de los factores que inciden en los problemas de salud mental de los jóvenes” Los síntomas más habituales son depresión, ansiedad y retraimiento, pero también peleas con otros integrantes de la familia, incumplimiento de reglas, incapacidad para comprender los sentimientos de los demás y burlas.

Un 25,2 % presenta dificultades de atención. Esta situación no es exclusiva del Perú. Prácticamente en todo el mundo se ordenó el encierro obligatorio y las consecuencias han sido similares. Consultado por el diario español “El País”, el neurólogo Hernando Pérez apunta a la culpable de muchos de estos problemas de salud mental: la falta de higiene de sueño que llegó aparejada a la pandemia. Desde que los jóvenes no tuvieron obligación de movilizarse cada mañana a clases, sus hábitos de dormir cambiaron: hoy se acuestan más tarde y se levantan más tarde, sociabilizan a través de dispositivos electrónicos, lo que contribuye al insomnio, al aislamiento y a la inactividad. A estas alturas, la fatiga pandémica agobia a los jóvenes aun más que al principio. Si los padres o cuidadores detectan en ellos signos de desánimo o falta de interés

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SALUD MENTAL

Las tareas del duelo* Tras la pérdida de un ser querido hay un período de readaptación al mundo para los dolientes. Esto se llama proceso de duelo, que implica algunas tareas para atravesar el camino de una manera natural. 1ª. tarea. Aceptar la realidad de la pérdida. Esto significa reconocer racionalmente que esa persona no va a volver, y aceptarlo también emocionalmente. En una palabra: asumir la realidad, aunque esta sea dolorosa. Esta aceptación va desde el lenguaje (hablar de esa persona en pasado) hasta decisiones como qué hacer con sus pertenencias: deshacernos de ellas de inmediato no aligerará el dolor. Es un proceso paulatino y debemos ser conscientes de esto. 2ª. tarea. Elaborar las emociones y el dolor de la pérdida. Es necesario expresar los sentimientos y, sobre todo, no evitar el sufrimiento. Hay que adecuarse a retomar la vida cotidiana sin su presencia, volver a

los lugares relacionados con esa persona cuando sea necesario y darse el tiempo para la reflexión y para estar a solas con uno mismo. 3ª. tarea. Adaptarse a un mundo en el que el fallecido ya no está presente. Tenemos que acostumbrarnos a una nueva forma de entender el mundo: quién soy yo ahora sin esa persona. Es una reconstrucción global en la que nuestros puntos de vista y valores se pueden ver modificados. 4ª. tarea. Recolocar emocionalmente al fallecido. Esta tarea está relacionada con volver a vivir y recuperar la ilusión por el futuro. Significa encontrar un lugar en nuestro mundo psicológico y emocional para la persona que hemos perdido, sin olvidarla ni renegar por su recuerdo, e implica reelaborar nuestro vínculo con ese ser amado que ya no está presente. *Con información de la Fundación Mario Losantos del Campo.

en sus vidas, deben buscar ayuda profesional. Pero si no han llegado a ese punto, es hora de imponerles hábitos más o menos rutinarios, sobre todo para dormir y levantarse, animarlos a hacer alguna actividad física y mejorar la comunicación con ellos para que expresen sus temores y dificultades en su retorno a la vida de relación con sus pares.

Adultos mayores, las víctimas silenciosas La sensación generalizada de miedo al contagio, a la enfermedad grave y, eventualmente, a la muerte se hizo más aguda entre los adultos mayores, los más vulnerables frente al coronavirus. “Muchos desarrollaron ataques de ansiedad y de pánico, sobre todo en la primera etapa de la pandemia”, dice Rubén Tay. Pero hay otras consecuencias más allá de la enfermedad. Una de ellas es la pérdida de sociabilidad: las familias dejaron de reunirse y los propios adultos mayores, al confinarse, perdieron sus redes de contacto con amigos. “Ellos no manejan las alternativas virtuales. La pandemia aceleró el

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La nueva normalidad llevó a un acelerado desarrollo de los medios virtuales, lo que vuelve a los adultos mayores más dependientes.

uso de medios electrónicos para resolver asuntos de la vida cotidiana, lo que hizo a los mayores más dependientes de los demás. Pero sobre todo, el miedo a la muerte se hizo más agudo y el aislamiento no ayudó a que pudieran comunicar sus sentimientos”, apunta el psicoterapeuta. “La pandemia despertó lo mal que nos hemos vinculado como

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seres humanos”, sostiene Tay. Las familias eran aparentemente funcionales, pero había anomalías en la comunicación entre sus miembros. Ahora somos más conscientes de cómo son esos vínculos. Lo ideal, dice el especialista, es acudir a una terapia grupal que recupere el tejido familiar. Es tiempo de sanar, aunque esta sea una tarea de largo aliento.



GASTRONOMÍA

El

Caballero del

Mar

Para Javier Wong los peruanos estamos orgullosos de tener una costa larga y pródiga en especies, pero nos falta la nobleza de nuestros héroes para tratarla con respeto y humildad. Escribe María Elena Cornejo Fotos: Alberto Távara

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o hace exactamente una cocina kilómetro cero, aunque solo necesita un metro cuadrado para cocinar. El espacio que ocupa un wok, una tabla de picar y un mostrador, que también hace las veces de mesita. Siempre ha sido así, desde que a sus 22 años empezó a imitar a su tío Daniel, gran cocinero y fuente de inspiración, generosidad y constancia. El tío Daniel murió joven y rápido; Javier (huérfano de padre desde los tres años) tuvo que ponerse el mandil del tío y empezar a repetir los platos que tenía acumulados en la retina luego de fungir como su asistente durante algunos años. No había tiempo para pensar ni dudar. “Mi madre y mis hermanos teníamos que sobrevivir y la cocina fue el medio”, rememora entrecerrando los ojos y bajando la voz casi en un susurro.

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Javier fuma su ene cigarrillo del día y entre pitada y pitada se sube y baja el barbijo de manera intermitente. Es incómodo, lo sabemos, yo hago lo propio cada vez que bebo un sorbo de la botella de agua que me ha invitado. “La pandemia nos ha golpeado duro”, confiesa entre preocupado y abatido. El restaurante estuvo cerrado prácticamente dieciséis meses. Luego abrió, cerró, volvió a abrir con aforo limitado y la periódica visita de la Sunat, que ahora controla recibos, facturas y número de comensales. “No he subido precios por más que el kilo de lenguado está a 150 soles luego de la catástrofe de Repsol”, dice indignado por la incuria de la transnacional. “Qué van a hacer los pescadores”, se lamenta, “qué vamos a hacer los peruanos que tenemos la bendición de un mar maravilloso arruinado por un par de años por lo menos”. Hay enojo en su voz, pero también nostalgia por un gremio gastronómico sin liderazgo, por gente muy querida que partió sin poder

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despedirla, como Pedrito Solari, “el maestro de los maestros” y de quien aprendió trucos y secretos para preparar cebiche. Tiene palabras bonitas para Humberto Sato, para Mariano Valderrama, a quien recuerda como un gran comensal, para Liliana Com, de quien alaba su enorme generosidad (“es una persona que se alegra genuinamente con el éxito del otro”), para Monseñor Bambarén, que fue un día con punzadas de dolor en el estómago dispuesto a tomar solo agua y terminó curán-


En foto del recuerdo, con sus entrañables amigos Eric Ripert, a quien considera el mejor cocinero del mundo, y Anthony Bourdain (fallecido hace casi cuatro años).

dose con un cebiche hecho con muña y ruda (“usted manda en su Iglesia y yo en mi restaurante”, lo convenció), y para Eric Ripert, cuya foto con Bourdain comiendo cebiche en su restaurante está colgada en una de las paredes del local. “Para mí Eric es el mejor cocinero del mundo y la mejor persona. Me visita cada vez que viene a ver los cafetales que cultiva en Bagua. Una vez preparó un pescado con granos crocantes de café cuyo sabor conservo en la boca hasta ahora”, dice.

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GASTRONOMÍA Por Chez Wong, nombre con el que el poeta Rodolfo Hinostroza bautizó el local donde atiende ininterrumpidamente desde 1994, han pasado infinidad de comensales de todo el mundo. Ripert lo comparó con Hiroyoshi Ishida, el templo japonés donde solo se prepara sushi; a otros les recuerda a Sukiyabashi Jiro, el famoso itamae que recibe cada noche ocho comensales en una sola mesa. Lo cierto es que todos buscan el “cebiche perfecto” (que para Wong no existe) y los inspirados saltados de herencia gastronómica china en los que pone todas las verduras que encuentra en el mercado. Por eso nunca un cebiche es igual a otro y un saltado tampoco. No sigue ninguna receta, solo imaginación y creatividad. A veces le agregará frutas (melón, fresas, piña, chirimoya, mandarina); otras, le pondrá especias (canela china, pecanas, tocino, maní, kiwicha, ajo)) o líquidos qu dos diversos (coca-cola, pisco, sco, cerveza, salsa de ciruelas). “No No hay inventos sino descubrimientos”, sentencia. Se confiesa omní-voro, come de todo y la comida criolla le en-canta. Durante la pan-a, demia su esposa, Zoila, cise encargó de la cociona, como todos los dona mingos, además. Es una achiclayana de sazón maay ravillosa. “Ella es la jefa cocina mejor que yo”, dice era convencido. “Si no fuera erto por ella, me habría muerto tico, hace tiempo: soy diabético, quito hipertenso y hace poquito me volvieron a operarr del ue no corazón. En lo único que er es le hago caso a mi mujer fiesa. en dejar el cigarro”, confiesa. Javier está cansado de la ciones, situación, de las restricciones, riente. de luchar contra la corriente. e buen Sin embargo, acepta de oto con talante tomarse una foto

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"El cebiche perfecto no existe, tampoco sigue ninguna receta, todo es cuestión de imaginación y creatividad, por eso nunca un cebiche es igual a otro". los tres últimos comensales que lo esperaron pacientemente antes de iniciar nuestra charla. Es un cocinero que se debe a sus comensales. Si no está al mando de los cuchillos, el restaurante no abre. Viaja poco, no más de 4 o 5 días en su rol de representante de la Marca País. También se ausenta una semana al año para ir a Nueva York a cocinar para Médicos sin Fronteras, asociación humanitaria

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Javier Wong es Embajador de la Marca País. Hace unos meses reabrió su local luego de estar cerrado varios meses por la pandemia.

En la pared de los recuerdos se condensa su trayectoria: entrevistas que le hicieron, carátulas que le dedicaron, premios que recibió y personajes ilustres que lo visitaron.

internacional que ayuda a víctimas de desastres naturales y humanos. Apoyar, compartir, ayudar, agradecer es parte esencial del ser humano. No es gratuito que una de las dos paredes de su local tenga fotos de Grau, Bolognesi y Quiñones. A qué se debe ese culto a las Fuerzas Armadas, pregunto intrigada. El culto en realidad es a los valores que representan o deberían representar: caballerosidad, nobleza, disciplina, respeto al adversario, humildad, valentía. “La carta de Grau a su esposa debería ser lectura obligatoria en los colegios”. Poco conocemos a nuestros héroes. Poco queremos al Perú.

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COLUMNA

Herederos del Dragón Por: Humberto Rodríguez Pastorr

La comunidad china en Pativilca Quinta entrega de la serie ocurrencias y situación de las comunidades chinas asentadas en provincias peruanas entre 1850 y 1930. Como en muchos distritos de la costa, en el de Pativilca impresiona la gran proporción de chinos residentes según el censo de 1876. Perteneciente entonces a la provincia de Chancay, departamento de Lima, la población urbana de Pativilca era de 663 habitantes (20 %) y la rural 2 531 (80 %). Según censo, de los 3 194 (100 %) habitantes y considerando el criterio “raza”, los asiáticos eran 1 960 (61,4 %), indios 436 (13,6 %), mestizos 358 (11,0 %), blancos 249 (7,8 %), negros 196 (6,1 %). Los asiáticos, como se registró en el censo a los chinos, casi todos se hallaban en las haciendas y su condición laboral era la de contratados, culíes o semiesclavos. Paramonga, por ser la hacienda de mayores dimensiones, albergaba la más grande cantidad de trabajadores asiáticos. Otros latifundios del distrito eran: Carretería, Galpón, Huayto, Upacá y Vega. Conviene retener los nombres de estas empresas agrícolas, en tanto que, seis años antes del censo en mención, en ellas se produjo el más importante levantamiento de culíes de la historia costeña peruana1, tanto como lo fue la participación de los culíes en la Guerra del Pacífico2.

ción que guarda la municipalidad cuando realizaron trámites para abrir sus establecimientos, imposición o reclamos por multas, ampliación, etc. Los asiáticos mencionados eran parte de una comunidad mayor que tuvo un hospital-asilo para los ex culíes desamparados, que también construyó un panteón y un local con características chinas en la fachada y en el techo, que felizmente perdura. Con seguridad hubo fumadero de opio, que duró casi hasta finales del siglo XIX; en 1889 se consideraba que los ingresos anuales que daba el impuesto al opio o mojonazgo era de 1 000 soles. Como grupo integrado y bien organizado, a esta comunidad oriental la hallamos donando dinero el año 1921 por fiestas patrias y al celebrarse el primer centenario de la independencia. Cuatro años después al igual que otras comunidades chinas cercanas (Supe y Barranca), y con dinero reunido, cada cual donó dinero para los damnificados del Fenómeno del Niño de 1925, célebre por lo destructivo que fue.

De la información del censo vale tomar en cuenta que solo había una mujer china, el resto eran hombres; e interesa que esa comunidad asiática conviviera con una comunidad afro que seguramente seguían libres ya en la vida rural. Fueron de fama los cocineros chinos libres llamados Linchuy y Cinturita. Hubo otro que por su dedicación era conocido como aguador Achón, así como Alí, por administrar su casa de préstamos. Algunos más tenían variados negocios que han dejado huella en la amplia informa-

Una vez libres de sus patrones, los inmigrantes chinos se dedicaron al comercio, proceso que también ocurrió en Pativilca. Y no solo en el pueblo. Las empresas Sin Chau & Chang Sam, también la Hop Wo Kee & Co., tenían cada cual una tienda de abarrotes en la hacienda Paramonga3. En 1919, entre los 11 mejores contribuyentes a la municipalidad estaban los comerciantes Allón, Achallón y Apón, mas, por ser analfabetos, ninguno de ellos podía ser parte de la mesa de elecciones donde se elegía a los nuevos miembros del concejo. Entre los criadores de ganado porcino, destacó Chang y Cía. y Mang Woo, que tuvieron problemas en 1903 cuando la municipalidad prohibió este tipo de crianza en los corrales y huertos del pueblo. Este mismo concejo municipal tenía como trabajador permanente a Achón Zuluaga, quien limpiaba cada día el colegio de niños, por lo que recibía una mensualidad regularmente.

1 La rebelión china de Pativilca se publicará en el siguiente número de Integración Nº 63. 2 Cf. Humberto Rodríguez, Cañete: Chinos en la Guerra del 3DFt¿FR En: Integración Nº 61, p. 19

3 Hay que tener en cuenta que en 1876 el pueblo de Pativilca tenía 663 habitantes y la hacienda Paramonga, 798.

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Los hakka diseñaron y habitaron viviendas comunitarias llamadas “tulou”, construcciones herméticas, a modo de fortalezas, que representan

Escribe Mariella Checa

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arentes de tierras propias, los hakka se vieron obligados a vivir en un constante desplazamiento por el territorio chino. En su recorrido tuvieron que enfrentar sucesivos conflictos, pues eran vistos

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como invasores. En su defensa, fueron desarrollando la cohesión que hasta hoy los caracteriza y la fuerte identidad que expresan a través del cultivo de sus costumbres y valores. También lo hicieron en el Perú, adonde llegaron en el

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siglo XIX y habían venido pasando desapercibidos como parte indiferenciada de un mismo grupo: los migrantes chinos. Consultada sobre las expectativas que tiene respecto a la aparición de su libro “Nosotros los


No una, sino muchas

Comunidades El libro “Nosotros los hakka”, de Patricia Castro Obando, estudia el proceso migratorio desde el pensamiento y la mirada chinos. la fuerza del grupo.

hakka”, la periodista, lingüista y ahora doctora en Antropología Patricia Castro Obando explica que ya considera un logro haber obtenido el doctorado que buscaba al hacer la investigación que el volumen recoge, a lo que se suma la

inesperada alegría por la publicación de su trabajo, en China y en el Perú, luego de ganar un concurso del Ministerio de Educación chino, y de superar la rigurosa evaluación del Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

Y no es que le faltara confianza en sí misma, sino que para completar su trabajo debió recorrer, durante media década, largos caminos, no solo geográficos, sino también de esos que ponen a prueba los recursos emocionales

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COMUNIDADES

Pese a sus 18 años de buenas experiencias y relaciones en China, Patricia Castro Obando sigue considerándose peruana, por respeto al concepto chino de familia y para no perder la objetividad que el análisis académico reclama.

e intelectuales de las personas: “El estudio es multidisciplinario y, si bien parte de la antropología, tiene unas ramas clave. Una de ellas es, por ejemplo, la arquitectura. Entonces, para entender el tema hakka desde la arquitectura, primero había que estudiar

esta disciplina; de allí, la arquitectura china; luego, arquitectura folclórica y, finalmente, la arquitectura hakka. Entonces, los recorridos siempre eran laaargos”, comenta la autora. Del mismo modo sucedió con la lingüística, la historia y la antro-

Arriba: A diferencia de los chifas, que reúnen en uno diferentes estilos de comida china, este y otros restaurantes de aparición reciente en Lima recogen en sus cartas la tradición culinaria hakka. Derecha: Imagen de Guängöng, importante divinidad hakka, en su figura más popular: el general Guanyu.

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pología: “Cada una de estas ramas me dio más información y me permitió entender a la comunidad hakka viéndola en su conjunto, desde diferentes enfoques”, anota la académica. Sin embargo, es poco lo que en China se ha escrito sobre este


Dada la importancia de la familia, Aurelio Pow San Chía y su esposa Elvira Carvallo de Chía se hicieron cargo de tres primos hermanos de esta que quedaron en la orfandad. Una de ellos, Sara Navarro Lastra, se casó con Guillermo Kongfook. El mayor de sus ocho hijos, Daniel Clemente Guillermo Kongfook Navarro, es el padre de Loretta Kongfook, esposa del empresario Erasmo Wong.

grupo, así que Castro debió recurrir a autores alemanes, franceses, ingleses, estadounidenses, tailandeses, de Hong Kong y Singapur, lo que nuevamente implicó esfuerzos previos para ubicar, acceder, traducir e interpretar a sus fuentes bibliográficas. Posteriormente, emprendió un también exhaustivo trabajo de campo, que la llevó a recorrer las montañas chinas (Ver Integración N° 50) y a recoger reveladores testimonios, tanto en China como en el Perú. “Me interesaba mucho el material oral, interactuar con personas hakka y visitar sus instalaciones del siglo XVI, XVII, XVIII y XIX, porque cuando uno entien-

“En su defensa, fueron desarrollando la cohesión que los caracteriza y la fuerte identidad que expresan a través del cultivo de sus costumbres y valores” de el espacio, puede comprender mejor la identidad, las relaciones sociales; esa fue otra tarea complicada, pero a la vez apasionante”, confiesa.

Además, había un aspecto fundamental en la mirada de la investigadora que hacía imperativo el trabajo de campo: “¿Cómo se puede entender a los chinos en el Perú sin entender primero a los chinos en China? Los chinos que llegan al Perú van a ser una consecuencia y un vehículo de su cultura. Entonces, a mí me importaba muchísimo entender el proceso que habían vivido, desde el pensamiento y la mirada chinos, porque ese chino que en el XIX salió de Cantón no cortó su cultura, ni sus raíces, ni su identidad. Entonces, su actuar, su comportamiento y su actitud no son tan fáciles de leer. No porque nosotros pense-

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Hakkalogía Familia y negocios son, al parecer, dos pilares en la vida de los hakka. La primera es tan importante que, a decir de Patricia Castro, los ancestros están por encima de los dioses. También es determinante el reclamo que ellos hacen de su pertenencia a la etnia Han. Por eso, cuando en 1921 una publicación oficial los señaló como una comunidad tribal, distante del centro chino, sintieron la necesidad de escribir su historia. Así nació la hakkalogía, un movimiento cuyo objetivo fue revalorar la presencia y En 2017, la autora coincidió con Flora Wong y sus hijas en el Congreso los aportes de los hakka a la historia Anual Hakka, que por segunda vez se llevó a cabo en Nueva York. y la cultura chinas y que impulsó la conformación de la Asociación de Estudios Hakka. Además, a inicios de los 70, empezaron a realizarSi bien esta agrupación en un principio estuvo inse, primero en China y ahora en diferentes países tegrada por individuos hakka, que solo enfocaron del mundo, los congresos anuales hakka, que relos aspectos positivos de la comunidad, poco a únen a personas de todos los rincones del planepoco fue enriqueciéndose con la participación de ta que se identifican y son reconocidos miembros personas como nuestra investigadora, que han de la comunidad. Allí establecen y fortalecen sus ido aplicando métodos más científicos y arribando vínculos, emprendiendo negocios y rescatando asa análisis más objetivos. pectos ocultos de su cultura y significado histórico.

mos que determinadas acciones corresponden a determinadas situaciones es así. A mí me importaba muchísimo interpretar a los chinos desde las categorías chinas, no desde las categorías peruanas ni occidentales”, subraya. No obstante, la estudiosa valora, toma y agradece los aportes hechos localmente por Humberto Rodríguez Pastor, Isabelle Lausent-Herrera y muy especialmente por la desaparecida Wilma Derpich, de quien dice haber heredado el enfoque y muchos insumos para su investigación: “Ella tuvo una mirada muy temprana a las diferencias dentro de la gran comunidad china. Vio cuán importante había sido la segunda ola de empresarios chinos en el Perú y detectó que entre ellos había

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De origen hakka, Aurelio Pow San Chia es considerado por la autora, “sin lugar a dudas”, la figura más trascendente en la historia de la migración china al Perú. No solo fue un potentado y benefactor de sus connacionales y del país que lo acogió, sino que impulsó la fundación de la Sociedad General de Beneficencia China, que en algún momento presidió, y fue condecorado con la Orden del Sol por el presidente Augusto B. Leguía.

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un grupo clave que en su mayoría eran hakka”, refiere, y hace hincapié en su generosidad: “Ella compartió conmigo sus inquietudes, reflexiones, materiales; lo que no pudo terminar, me lo cedió para que yo lo hiciera”, revela agradecida. A partir de esta vivencia, Castro subraya la importancia de las postas en la labor científica y alienta a las nuevas generaciones a complementar el trabajo que ahora ella entrega: “La comunidad china es como una manta grande, hermosa; los hakka son una hebra que yo he jalado, pero hay otras, que son increíbles también, como el estudio de los cantoneses yué, que es el que necesitamos en el Perú, si es que asumimos que la migración china proviene básicamente de Cantón y tiene como fuerza a este otro grupo. Los teo-

La mujer cumple un rol fundamental en la familia hakka. En la imagen, Juana Lucía Chin de Chan, madre del clan Chan.

chew también llegaron con sus particularidades. Entonces, cuando hablamos de la comunidad china en el Perú, se trata, en rea-

lidad, de varios grupos diferenciados”, precisa. Por lo pronto, “Nosotros los hakka. Trayectorias en China y en el Perú”, presenta, a lo largo de cerca de 350 páginas y cinco capítulos, importante información sobre los orígenes míticos e históricos de los hakka en China, el contexto y las condiciones de su llegada al Perú, la formación de su comunidad en nuestro país, y acerca de la integración de este grupo, primero entre sus connacionales y luego como parte de la sociedad peruana. Además, los describe en aquellos rasgos que les son particulares y distintivos, explicando la relación de estos con su devenir histórico. El anexo que cierra la publicación reúne bellas fotografías y reveladores testimonios de familias hakka instaladas en Lima.

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BICENTENARIO

La Fuerza de la Peruanidad De ascendencia china y nacionalidad norteamericana, Tiffany Wang obtiene el grado de historia en el Swarthmore College (Pensilvania) con una tesis que reafirma la identidad y posicionamiento como peruanos de los tusanes y nikkéis del siglo XXI. Aquí, algunos detalles de su investigación. Escribe Teresina Muñoz Nájar

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imitada por la pandemia de la COVID-19, como el resto de mortales, pero no por ello obligada a paralizar sus proyectos, Tiffany Wang recurrió a la virtualidad para realizar una investigación que le ayudó, finalmente, a descubrir cómo sienten, piensan y se consideran los descendientes de tercera, cuarta y quinta generación de chinos y japoneses en esta parte del mundo. ¿Por qué el interés? Pues ocurre que Tiffany, quien jamás ha puesto los pies en este país, decidió mirar hacia el Perú para resolver sus inquietudes. En primer lugar, porque domina correctamente el español y, en segundo lugar, porque sabe que aquí se concentra la mayor cantidad de migrantes chinos y japoneses de toda América del Sur: “El Perú podía represen-

tar muy bien al resto de los países vecinos que acogieron o recibieron migraciones provenientes de Asia”, señala. Y, además, porque, si bien pudo desarrollar su investigación en Brasil, lugar donde nació su madre, su desconocimiento del portugués se lo impidió. El hecho es que Tiffany centró su trabajo entrevistando a siete personas, cuatro que le hablaron de su herencia china y tres de su legado japonés. Para lograr su cometido, sin moverse de su escritorio, ella contactó con una plataforma orientada a revalorar y compartir el acervo de la cultura china y con la Asociación Peruano Japonesa. También contó con la información de fuentes como la Asociación Peruano China y los trabajos realizados por Carlota Casalino e Isabelle Lausent-Herrera, entre otros. A Tiffany le interesaba saber cómo se forja la identidad de las personas descendientes de diversas culturas pero que habitan en un mismo país: ¿La identidad –se

Todos atesoran objetos de sus antepasados pero sienten y viven su doble identidad sin ningún problema. Der.: Rebeca y Mary, las tías abuelas de Fabiana Chiu.

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preguntaba ella– se percibe igual en todas partes? Pues, según sus investigaciones, parece que no. “En los Estados Unidos, por ejemplo, hay una gran comunidad de ‘asiáticos’, pues así es como nos distinguen y distinguimos. Es decir, somos primero asiáticos y después norteamericanos, mientras que, en el Perú, los tusanes y nikkéis tienen una identidad muy centrada y localizada en la peruanidad”.

¿Qué dicen ellos? A modo de paréntesis es necesario precisar que cinco de los siete entrevistados de Tiffany, si bien nacieron en el Perú, viven en los Estados Unidos. Es el caso de la nikkéi Fabiola Galindo (corresponsal en Univision Network). También residen en ese país los tusanes Isabel Blondet (antropóloga), Juan Francisco Jhong Chung (experto en sostenibilidad) y Fabiana Chiu (escritora y fotógrafa), mientras que en Lima vive el tusán Rodrigo Campos (comunicador, artista y curador) y en Huancayo la nikkéi Karen Reyna Oba, quien trabaja en el Centro Cultural de la Universidad Continental. Y Yuri Sakata, quien se acaba de mudar a Japón. Ella es editora y tiene una maestría en literatura. Si bien Tiffany escribe su tesis para una audiencia norteamericana y hace comparaciones entre las identidades asumidas por los asiáticos en EE.UU. y los tusanes y nikkéis en el Perú, vale la pena rescatar algunas declaraciones de sus entrevistados sobre sus


Pasaporte del abuelo de Juan Jhong Chung. Izq.: Pregunta matriz de la tesis de Tiffany Wang: ¿la identidad se percibe igual en todas partes?

sentimientos de pertenencia. “No soy primero asiática y luego peruana, ¿sabes? Creo que primero soy peruana y luego todo lo que viene con eso”, le dice, por ejemplo, Fabiola Galindo a Tiffany. “Sabía que era nikkéi, sabía lo que significaba ser nikkéi y que era un motivo de orgullo porque las organizaciones culturales japonesas lo presentaban de esa manera. Celebramos ser nikkéi como un aspecto único de la peruanidad”, señala, por su parte, Yuri Sakata. Respecto a las sentencias de Fabiola y Yuri, Tiffany sostiene: “Independientemente de la terminología que mis entrevistados usaron para describir las relaciones con su herencia china o japonesa, un aspecto nunca varió: todos se identifican fuertemente con ser peruanos. Sus herencias no chocan con ser peruanos; simplemente realzan su identidad peruana y la peruanidad en su conjunto. Como vemos en la declaración de Yuri, ser nikkéi es esencial para

que ella sea peruana. Una cosa no está separada de la otra”. “¿Sabes?, cuando me presentaba y decía que soy peruana, las personas se quedaban mirándome y, entonces, tenía que decir: ‘bueno, soy china-peruana’. Pero hoy en día, no tengo ganas de dar explicaciones”, le cuenta Fabiana Chiu a Tiffany. Mientras que Juan Jhong Chung le dice: “En China y Corea, no sé si fue necesariamente por mi apariencia, pero me sentí como invisible en el sentido de que no notaba que la gente me mirara. Cuando tomaba el metro, no sé, me sentía como otra persona”. Ser peruano de ascendencia china o japonesa –refiere Tiffany luego de consignar las reflexiones de Fabiana y Juan– significa una constante negociación de identidad, “la misma que requiere de un equilibrio, así como de una mezcla, construcción y celebración de varias identidades”. Se refiere, por cierto, a la ascendencia de sus entrevistados, cuyos ancestros, chi-

nos o japones, al llegar a este país, se casaron con mestizas, indígenas o afrodescendientes. “Si esto ya era difícil en Perú, lo es más todavía en otros lugares donde los peruanos de ascendencia china y japonesa se han mudado, por ejemplo, a Estados Unidos o Asia”, afirma la investigadora. Tiffany pretende demostrar, entre otras cosas, que las ideologías, los prejuicios, la creación de minorías modelo y los nacionalismos son muy evidentes en la formación de la identidad y han influido en las actitudes hacia las personas de ascendencia china y japonesa desde que los migrantes llegaron al Perú. Cabe resaltar que, a lo largo de su texto, Tiffany describe todo el proceso por el que pasaron los migrantes chinos y japoneses para finalmente hacer de este país el suyo. También de las vicisitudes que en determinados momentos tuvieron que afrontar y resalta, sobre todo, lo que sus entrevistados tienen en común. Todos ellos atesoran objetos de sus antepasados, todos en alguna etapa de su vida se interesaron por sus raíces y se sienten orgullosos de estas y todos atribuyen al esfuerzo y al trabajo que realizaron sus padres, abuelos y bisabuelos su propio éxito. Todos, además, sienten y viven su doble identidad sin ningún problema. Son peruanos, pero también son tusanes y nikkéis.

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APCH LITERARIO 2022

Letras Brillantes A continuación el cuento y la anécdota que obtuvieron el tercer puesto en el concurso de Relatos Cortos de APCH

En busca del viejo herbolario Autor: Julio César Zavala Vega Tercer lugar categoría Cuento La curiosidad por conocer el origen chino de su apellido castizo impulsó a Julio César Zavala Vega a imaginar y plasmar en este cuento el arduo viaje que realizaron sus antepasados para llegar a nuestro país, los oficios que ejercieron y el recuerdo de un negocio con fragancias aromáticas y yerbas medicinales. Pero su pasión por la literatura no es nueva. Estudió Psicología y Literatura en la Universidad de San Marcos. Hace tres años abrió la librería Escena Libre, en el Centro Cultural de la PUCP, y el año pasado publicó su primer libro “Inevitable catástrofe. Naufragio nacional”.

“No quiso luchar contra la necedad con lo que llamamos inteligencia, llevó una vida muy apartada y se enfrascó en un sueño lúcido”. Gao Xingjian “La montaña del alma”

“Don Augusto había desembarcado una mañana de agosto en el Callao, hacía unos treinta años, sin más equipaje que una vieja maleta de cuero y veinte dólares en los bolsillos, estos últimos el producto de la venta de un pedazo de tierra de cultivo y el ahorro de varios años de duro trabajo en una tabaquería de Cantón. Durante los catorce años que siguieron don Augusto comió y vivió frugalmente, recibió callado todas las humillaciones que sus empleadores le dispensaban y se abstuvo de jugar Mah-jong, su principal vicio, hasta que el viejo Chou le traspasó la tienda”. Siu Kam Wen, “El deterioro” a vieja vajilla erigida de manera ceremoniosa en el interior de la vitrina exhibía el asunto de comer como una prioridad cotidiana. Pero estaban también los recuerdos de los abuelos, las imágenes, los platos con grullas y pinos moviéndose por un viento capaz de arrojarlos a una realidad diferente, las grandes cucharas de porcelana para tomar los caldos. Habíamos crecido en un hogar distinto, sin las carencias que ellos tuvieron que sufrir y nos lo harían recordar por el resto de sus vidas. Yo era la mayor de las tres hermanas: Rosa, Delia y Emilia Li Echenique. De ancestros chinos por ambas partes, que se notaba en la palidez de nuestra piel y los ojos rasgados que serían tan elogiados como víctimas de hostigamiento. Como buenas hijas aprendimos del silencio. A no realizar pregunta a nuestros mayores, a guarecernos en la cocina o en el cuarto donde las mujeres debían procurarse descanso después del arduo trabajo en casa. Y hubiese quedado así, de manera confidencial, sino fuese por el diario y las fotos de mamá Aurelia. Ella habría de recortar la historia de su padre, aquel “Chui chai Jac”, ese chanchito viajero que llegó a Lima a mediados del siglo XIX, con la esperanza atenazada junto a su bolso lleno de plantas aromáticas, su cuenco y algunas cartas de juego. La trenza hasta debajo de la cintura a sus veinte años colmados de sueños y frustraciones, para encontrar un lugar donde guarecerse de tantas humillaciones y desdichas.

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“La curación del cuerpo fue siempre motivo de mi asombro. Padre nos inculcó el conocimiento de las plantas, de la circulación que equilibra los ritmos de los cuerpos. Tomar el pulso, detectar la enfermedad. Lee Sung y su hermano Chiang decidieron embarcarse en Macao, cruzando en un pequeño sampán los ciento setenta y siete li que separaban Cantón de Macao. Salieron huyendo por motivos de la práctica médica. Una mujer con dificultades en el parto llegó a la casa buscando a padre. La atendimos mi pequeño hermano y yo, descubriendo la condición avanzada de su alumbramiento. Molimos las flores blancas del P’ai shao, que ayuda en las complicaciones del parto. Pero fue demasiado tarde. El frío se fue adueñando de los órganos internos. La suavidad de su piel era como los pétalos de la flor de loto. La mujer y la criatura perecieron y el esposo nos maldijo, prometiendo volver a vengar sus muertes”. Del bisabuelo Julio hallamos algunos documentos que la abuela guardó y describen sucesos después de su llegada, alrededor de 1867. Su contrato de trabajo en una hacienda en las afueras de lo que hoy es Ate Vitarte. Su trabajo en la construcción del ferrocarril, su retorno a Lima, junto a la abuela Juana, de Canta. Sus primeros años en el callejón Otayza, donde nacería la abuela Aurelia. Fotos antiguas de la familia que emprendía el negocio de la tienda junto a un perrito blanco y pequeño. La mirada congelada del abuelo, la ternura cautelosa de la abuela, las vidas de un hombre que creaba una pared con sus recuerdos y en donde el presente era más importante que cualquier evocación de un silencioso pasado, casi en tinieblas. “Como semillas de pino, llegarán hacia la tierra que les toque enraizar. Provenimos de una raíz profunda que rompe la piedra y es capaz de dominar cualquier territorio donde le toque propagarse. Esto dijo padre y con los ojos poblados de lágrimas nos embarcamos hacia el nuevo mundo. Mi hermano tenía 17 años y una gran sonrisa. A diferencia mía que siempre tuve un semblante adusto, pero él me hacía brotar carcajadas. Nos preparamos para un largo viaje. Con el poco dinero que nos brindó nuestro padre, formamos una larga fila hasta recibir información de los pasajes. No alcanzaba para salir de China, pero hubo un señor occidental, acompañado de un traductor, que ofrecía un contrato de trabajo hacia la tierra de las montañas de oro: California, Perú, Australia, muchos lugares para forjar un futuro de oportunidades, lejos de una tierra que empezaba a llenarse de guerras, de grupos que buscaban obtener el poder a cualquier costo”. Encontramos una publicidad del negocio con el nombre del abuelo: “Julio Li Sung /Médico y Herbolario (chino) / Cura con solo el empleo de yerbas medicinales/ TODA CLASE DE ENFERMEDADES/ numerosos testimonios de gratitud sobre curaciones / Oficina: Calle Zavala N° 153 / cvci”. En papel Ayacucho, los volantes anunciaban el noble oficio que terminó obrando el abuelo. De la botica china aprisionó el recuerdo de un negocio lleno de yerbas, plantas aromáticas y semillas en muchas bolsas de papel, sobre grandes mesas de madera que el abuelo fabricó con sus propias manos. Letreros en papel rojo con el nombre y el precio de los productos en caracteres chinos y en español. Anaqueles llenos de pomos de vidrio, jarabes y tónicos para combatir el dolor de espalda, el mal aliento, desintoxicar el hígado. Imágenes en porcelana, balanzas de bronce que pendulan en una mano, el ábaco para calcular el monto exacto de las ventas de la tienda. La gente llegaba a atenderse con el abuelo, mientras todo parecía girar en ese espacio mágico y en donde había improvisado un pequeño consultorio en lo que sería el almacén de la tienda.

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“Nuestro contrato fue suscrito el cuarto año del emperador Guang Xu, en la décima luna (noviembre de 1874), nos encerraron como animales con otros semejantes, que mantenían la mirada perdida, casi resignada a lo que el futuro les pudiera deparar. Las mareas golpeaban la embarcación con el estrépito que insinúa el infortunio y todo hacía evidenciar que llegaba una tempestad. El cielo dejaba de tener colores claros y cristalinos para adquirir los matices grises y oscuros que adelantaban la noche. Vómitos y caídas se daban en simultáneo cuando nos pidieron no abandonar las galeras. El fuego estaba prohibido y en la noche prematura la desgracia se fue acrecentando como el nerviosismo de la tripulación. Abrazado a mi hermano, nos quedamos sumidos en la oscuridad e intentando disimular los mareos junto a otros cuerpos que eran arrastrados por el movimiento del barco”. Mientras tanto, ayudábamos a nuestras tías que tenían un negocio de lavandería y planchado de manteles en restaurantes cercanos. La tía Clotilde, prima de mi madre, junto a sus hijas, lavaba centenares de telas, que luego planchaban calentando el artefacto en las brasas de la cocina que prodigaba el carbón. Las extensas jornadas de trabajo eran habituales en la comunidad. Después de atender el negocio iba donde ellas, que siempre agradecían el poder tener más manos para acabar con la infinita faena. Los domingos el abuelo Julio cocinaba, pero teníamos que dejar todo picado y listo para la preparación: Las algas marinas frescas, la carne de cerdo y pollo en trozos diminutos, así como las demás especias. El wok era puesto a calentar con mucho aceite de ajonjolí y el abuelo empezaba su ceremonia culinaria: El kion calentaba junto a la pimienta de Sichuán y la canela china. Siempre solía meter mi dedo en el mensí y el abuelo me miraba con rencor hasta percibir mi miedo, y en ese momento sonreía. La comida siempre era familiar y llegaban muchas personas a la casa. El olor de la comida creaba una atmósfera de felicidad donde se masticaba con ferocidad y alegría, se comía el arroz, el chancho con tamarindo, el nabo encurtido. Puedo jurar que en esas ocasiones el abuelo era tremendamente feliz. “Nos alimentaron muy mal, arroz y carne en descomposición por más de setenta días y con agua de lluvia. Parecía que faltaba mucho para llegar a nuestro destino. Chiang empezó a sentir dolores musculares y náuseas por el mal alimento. Diarreas y vómitos que no se detuvieron y me hicieron pedir auxilio a los marinos de la tripulación. Me proporcionaron agua caliente con lo que pude hacer algunas yerbas. Chiang no mejoró. Peinaba su larga trenza a la vez que lo veía dormir prolongadas horas. Siempre despertaba con una sonrisa, hasta que lo trágico fue llegando. ‘Lee Sung, has sido un gran hermano y ejemplo para mí, las fuerzas me abandonan y anuncian que no terminaré este viaje. Quiero que me prometas que tú continuarás esta travesía, que llevarás mi trenza a esa nueva tierra donde te toque caminar y no abandonarás la vida por mi causa, pues ahora tienes que vivir por los dos, por el legado de nuestra familia, los Dioses Celestiales me esperan y no tengo miedo de lo que sigue, prométeme que tú seguirás nuestro camino’. Llorando y pidiéndole que luchara por su vida le prometí seguir la travesía. Dormí abrazado a la figura de mi pequeño hermano, hasta que varios marinos me cogieron de los brazos y me arrancaron su cuerpo para tirarlo al mar. Ni mis desgarradores gritos pudieron detener aquel espectáculo en que el cuerpo de mi hermano se perdía en algún lugar del infinito océano”. Del Abuelo guardamos un peine que tiene la imagen de dos grullas que prodigan descanso en las ramas de un pino torcido. Ese peine viajó miles de kilómetros con él y es uno de los recuerdos que más concita mi atención en la vitrina de la sala. Junto a su bastón con la empuñadura de plata con la que se acompañó a caminar los últimos años de su vida. Había llegado desde el extremo sur de China, de un pueblito de Guandong. Trabajó en la construcción de los ferrocarriles que unieron Lima con Ancón y Chancay con Lurín. “A la hora del crepúsculo descubriste que tus sueños estaban muy lejos de cumplirse en esa extraña ciudad costera. Te llevaron encadenado como un animal peligroso a cumplir con el propósito de tu contrato: Finalizar un proyecto ferroviario. El estruendo de los picos y palas al crepitar las rocas, descubriste nuevas formas de luz. Cavaste zanjas donde la imaginaria línea metálica conduciría a un tren en algún momento. Fueron cinco años los que decía tu contrato y que se prolongaron a ocho. El pequeño cuarto donde dormías en el descampado de una hacienda guarecía las pocas cosas que poseías en el mundo: El peine de tu hermano, tu tazón de porcelana con el diseño de las grullas, una alforja blanca con bocetos de color verde que atesoraban semillas y hojas secas de yerbas que te acompañaron a cruzar el océano. Las tablillas de bambú. La caravana de hijos del celeste imperio convertidos en servidumbre de la más baja estofa. Latigazos y castigos para los que intentaran escapar. El aullido de los perros al anochecer era singular en el país del polvo y la arena”.

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La tienda se hizo célebre por las yerbas que combatían las fiebres y la malaria: “Quighaosu”. El abuelo había curado cientos de chinos y otros trabajadores del campo con la mezcla de una poca yerba que le quedaba en su alforja, y las hojas de mango que encontró junto con el ajenjo dulce. Así fue encontrando muchas otras plantas con las que hallaba similitudes a las estudiadas en su tierra. Descubrió el gran saber de ese pueblo milenario que se encontraba oprimido como él y aprendió a quererlo. Se dedicó al estudio de las huacas y otros espacios donde encontraba vasijas y otros tipos de material cerámico cuando cavaban tumbas para enterrar a miembros de la comunidad. Pero con toda esa acumulación no pudo comprar su libertad. La obtuvo mediante un juego de barajas muy popular entre los chinos y que fue cautivando a los capataces y los dueños de su precario destino. “Dongguan Pai eran unas tablas de bambú con imágenes celestiales que después se convertirían en Mah-jong. Era un juego que originalmente impulsaba las virtudes confucianas de la benevolencia, sinceridad y piedad filial. En familia solíamos jugarlo con mucho énfasis, pero cuando dejamos de ser tres, las tablillas se quedaron en el fondo de la alforja en búsqueda de felices encuentros futuros. Esto no ocurrió hasta la mitad del año de mi primer cautiverio, en el momento en que, junto a otros compatriotas y compañeros de humillaciones, decidimos jugar a la luz de una pequeña hoguera para matar el tiempo antes del sueño. La amistad que se forjó en esos juegos lo popularizó en todo el campamento durante varios años y en una partida muy compleja le gané mi libertad al dueño de mi contrato”. Los últimos años del abuelo Julio fueron felices. Nunca quiso volver a Cantón, como lo llamaban ahora, sus hijos y su vida se habían prolongado creando lazos indesligables de la tierra. Antes de mudarse a la casa definitiva en el corazón de La Victoria, vivió uno de los últimos pasajes amargos, que fue el desalojo del callejón Otayza. Mi padre lo recuerda bien, aunque era muy pequeño, pero lo evoca como un pequeño umbral donde la comunidad recreó sus orígenes. Era un espejo interminable, en donde la vida de cientos de familias cobijó cierta oportunidad de forjarse un destino. El abuelo sembró en sus jardines especies que fue pidiendo para proyectar su herbolario. La humedad de Lima le había hecho mucho daño al menor de sus siete hijos, que pereció durante el desalojo. Esto lo recuerdan mucho sus demás hijos, porque fue la única vez que vieron quebrantarse el adusto semblante del patriarca de la familia. Su jardín fue arrasado y con él se llevaban el cuerpo de su pequeño niño de 4 años. El tío Víctor descansa en el Presbítero y hasta ahora tiene flores en su nicho de infante. El abuelo se endeudó para pagarle una tumba digna, prometiéndose que nunca más el cuerpo de uno de los suyos sería enterrado en precariedad, así esto le costara pasar hambre e infortunio. Las fotos del álbum se van tornando más grises y las cerámicas chinas se contraponen a huacos y orfebrería prehispánica. En ambas, al girar, se puede leer la leyenda de sus pueblos y su búsqueda de supervivencia. “Con la vejez llega la mágica sensación de hacernos invisibles. Mis hijos y nietos hicieron todo lo posible por hacerme sentir parte de la gran familia a la que pertenecía, pero un hombre anciano ve su mundo desmoronarse con la muerte de la esposa, de los amigos y de la generación con la que se trabajó hombro a hombro. Los Dioses tutelares de la casa fueron reemplazados por el crucifijo. Mi bautizo dejó en algún lugar de mi memoria a Lee Sung. Ese hombre que fui antes de cruzar el mar se convirtió en Julio Li, y me costó entender que en esta nueva vida nada sería logrado sin darle todo el esfuerzo de mi energía vital. Mi padre vio en mí un ‘Sung’, un pino, que creció en otra costa con la misma fuerza huracanada con las que se incrustan en las rocas y se niegan a ser quebrados por los vientos. Mi cuerpo dejó de responderme y bajar una escalera puede ser un intento de suicidio involuntario. La calma a mi alrededor me sugiere que mi destino se forjó en contradicciones, que la vida es también un constante arrepentirse y silencios. Alegrías y desconsuelos que van horadando la corteza de ese pino, de ese árbol que el tiempo invita a no rendirse, y siento en mis raíces la prolongación de esa vida de sufrimientos que quiero dejar. En mis silencios se abre una puerta para que los hijos de mis hijos encuentren su destino, con la evidencia de una chineidad que nos quebró la espalda, pero que también hizo lo que somos: Hijos del celeste imperio’”.

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El señor T Autor: María del Rosario Bazalar Ruiz Tercer lugar categoría Anécdota Aunque comenzó estudiando Literatura, María del Rosario Bazalar Ruiz se encuentra ahora en el último año de Psicología, en la Universidad Federico Villarreal. Desde muy pequeña, quedó cautivada por la biblioteca llena de cuentos infantiles que encontró en la casa de su abuelo, lugar donde vive actualmente y en donde pasó la etapa más feliz de su infancia. Como homenaje a esos años llenos de historias de fantasmas o aparecidos, decidió escribir esta anécdota, revelando sus vivencias con este curioso personaje con sombrero de copa que siempre se infiltraba en las fotos familiares sin ser convocado.

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iempre acostumbrábamos a tomarnos fotos en casa de los abuelos.

Las reuniones familiares permanecían grabadas en papel fotográfico, incluidos nuestros juegos y las aventuras en el patio enrejado, colindante con la calle. Era la norma, que faltando unas pocas fotos antes de acabar el rollo, nos lo donaran para que jugáramos a ser fotógrafos, cuidando siempre de no abrir el compartimiento donde el rollo se hallaba, pues todo podría velarse.

FOTO: SHUTTERSTOCK

Solo cuando me regalaron mi primera Polaroid, nos dejaron sin supervisión y dimos rienda suelta a nuestra imaginación, aprovechando que la teníamos para nuestro particular uso. Pero nuestros planes para lograr fotografías dignas de distinciones y llevadas directamente a exposiciones se vieron truncados por un detalle que nos atormentaba: los transeúntes y, en especial, el señor T. Nuestro vecino, con la boina gris que le cubría el cabello cano, aparecía como un alma al menor momento, arruinando nuestros recuerdos, siempre llevando esa expresión de asombro, manos en forma de garras y esa sonrisa de viejo malicioso. Incluso al ser precavidos, él hallaba la forma de aparecerse por un extremo de la reja y retratarse. Perdimos muy buenas instantáneas hasta que, antes de las vacaciones de julio, dejó de asomarse y nos llenamos de fotografías que colgábamos en la pizarra de corcho, ubicada en la cocina. Pasadas unas semanas, un sábado, vimos con horror cómo al esperar las instantáneas, ahí, en un extremo de ellas, aparecían unas manchas simulando ser manos en garras. Y el susto de muerte resultó en otra toma: la silueta de un hombre y la incomparable boina gris del señor T. No obstante, para nuestros padres, nada escépticos, se trataba de un velado por una mala manipulación. El detalle era que, aun comprando nuevos paquetes de papel, teníamos el curioso problema solo en ese lugar. La verdad es que no volvimos a usar la Polaroid nunca más en casa de los abuelos. Las manchas intimidantes nos quitaron las ganas, ni ahora siendo adultos, porque todavía tememos que el señor T. vaya a colarse arruinando la foto, al igual que cuando éramos niños.

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Sones Chinos en

Oriente Las composiciones amazónicas utilizan ritmos y escalas musicales menores, típicos de los países asiáticos.

Escribe Richard Chuhue

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os inmigrantes chinos llegaron a la selva peruana en la segunda mitad del siglo XIX, siendo Iquitos una de las poblaciones más beneficiadas con dicho arribo. Hoy la influencia de la cultura china es patente en el folklore de la región, particularmente en la cumbia amazónica. Este ritmo, nacido en Colombia con amplia difusión en todo el continente, propiciará en el Perú diversos estilos musicales como la cumbia andina (o ‘chicha’), la cumbia norteña y también la cumbia amazónica. Esta última tiene la peculiaridad de mezclar, además, ritmos brasileños, sonidos e instrumentos nativos e incluso la música psicodélica de la década de 1970. A toda esa confluencia también se suma la raigambre china tan presente en la zona.

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Alfredo Villar, especialista en arte y música amazónica, declaró en el 2016 que la influencia oriental es notoria en composiciones como “Sonido amazónico” de “Los Wembler’s”, “La danza de los pajaritos” de “Los Mirlos”, o “Vacilando con ayahuasca” de “Juaneco y su Combo”, que utilizan escalas musicales menores, típicas de los países árabes y asiáticos. Para el músico francés Olivier Conan la cumbia tropical amazónica recurre a ritmos diversos, incluyendo también lo chino, en boga en los años 70. En esa línea, Alberto Sánchez, fundador de “Los Wembler’s” de Iquitos, confesó que su gusto por lo oriental provino de su afición por las películas de kung fu, con Bruce Lee como principal protagonista. Esta influencia replicará también en uno de los grupos pio-

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neros de la cumbia amazónica: “Los Mirlos” de Moyobamba con su tema instrumental “Kung Fu chino”. De la misma época son “Chinita, ven a bailar”, “Mi chinita” (cumbia salsa), además de “Chinito Rulo”, otra versión de la célebre “Chinito en onda” de “Los Silvers” de Iquitos, composición original de Limber Zumba. “Los Wembler’s” poseen también temas como “El chinito llorón” y “La chinita turrona”, que hace referencia al oficio del maní tostado en la población oriental. Aunque nacido en los Barrios Altos, el grupo “Compay Quinto” tendrá amplia influencia en la cumbia amazónica con su tema “La rumba del chinito”, composición derivada de la canción “Baion de Madrid” de Germán del Campo, y que, con arreglos de Francisco Ángeles, se presentó como una “rumba china”. En el norte chico “Los Orientales” de Paramonga componen temas de esta raigambre como “Chinito bailarín”, “El Dragón” o la guajira “Yo soy Oriental”, todas composiciones del eximio guitarrista Maximiliano Chávez. Su más famoso tema “Lobos al escape” tiene también innegable matiz oriental. Paramonga, Pativilca o Barranca contaron con amplia presencia china. Incluso en los llamados fundadores de la cumbia peruana, los rímenses “Los Destellos” (Óscar “el chino” Yong fue uno de sus integrantes y animador) también encontramos temas como “Óyeme, chinita” (“Óyeme, chinita preciosa, / ven pronto a mi lado/ pues si tú no vuelves a prisa / moriré de amor”) o “China María”, que es una versión de “Ojos chinitos” de “El Gran Combo” (1964). En su célebre “Amor andino” también hay rasgos orientales. Además, Julio César Mau, también rimense, connotado cantante de grupos como el “Cuarteto Universal” o “Los Mirlos”, populizaría la


la amazonia peruana” impartiéndose la historia del grupo en los colegios de la región. Desde 1994 Ofelia Wong Popolizio toma la dirección y actualmente está a cargo su hijo Juan Pezo Wong, nieto de “Juaneco”, con quien conversamos a continuación:

famosa cumbia “Eres mentirosa” (1980). Un grupo eminentemente influenciado por la herencia china es sin duda “Juaneco y su Combo”, que surgió en Pucallpa en 1966, al impulso de Juan Wong Paredes, hijo menor del inmigrante chino Wong Siam Fang, médico herbolario procedente de Macao que llegó a Iquitos hacia 1908, a través de Brasil, adoptó el nombre de Francisco Wong, se dedicó al comercio y tuvo una numerosa prole. Uno de sus hijos fue también el cineasta Antonio Wong Rengifo (ver “INTEGRACIÓN” 58). Al poseer en su tienda diversos instrumentos musicales,

En 1969, “Los Destellos” en Canal 4. El primero de la izquierda es Óscar Yong Bustamante. Der.: Francisco Wong Siam.

Arriba, Juan Wong Paredes, Juaneco. Izq. Disco de “Los Mirlos” “Chinita, ven a bailar”.

sus hijos cultivaron también esta afición. Juan Wong, “Juaneco”, ya adulto y radicado en Pucallpa, decide formar su propia agrupación musical, considerada hoy como una de las fundadoras de la cumbia amazónica. En el 2003, el Ministerio de Educación los reconoce como “símbolo musical de

-Hablemos de su abuelo, el fundador. Juan Wong Paredes era el menor de tres hermanos, que ya sabían tocar diversos instrumentos. El abuelo aprendió de ellos. Él iba, según nos contaba, con sus hermanos mayores y tenía que lustrarles los zapatos para que le prestaran el acordeón. Siempre nos repetía esta historia de lo que tuvo que hacer para aprender a tocar. -La familia es de Iquitos, pero “Juaneco y su Combo” se desarrolla en Pucallpa. Sí, incluso mi bisabuelo Wong Siam Fang está enterrado en el Cementerio General de Pucallpa. Él llegó con sus dos hijos chinos y acá armó otra familia: primero los Wong Rengifo y después los Wong Paredes. Puso una tienda inmensa en el centro y falleció aquí. -¿Qué otros recuerdos tiene de su abuelo “Juaneco”? Yo prácticamente crecí con él. Su nombre nace por el bisabuelo, como era chino no pronunciaba bien el castellano y lo llamaba “Juaneco”. Antes de que formara la orquesta mi abuelo ya era músico conocido. También tenía una empresa ladrillera y con ello envió a sus hijos Ítalo y Anita Wong Popolizio a estudiar a Lima. Ellos fueron los que en 1966 lo animaron a que formara su propio grupo que se llamó primero “Juaneco y su Conjunto”. Tenía instrumentos fabricados por él mismo, también instrumentos tradicionales, tocaban boleros, baladas y músi-

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MÚSICA ca brasileña. De ahí fusionó. Nunca pensó que su estilo iba a tener tanta acogida. Entre el 68 y 69, ya se había cambiado a “Juaneco y su Combo” y grabado para IMSA con su nueva denominación. -¿Y cómo fue el desarrollo del grupo en los años 70? Lamentablemente, hubo un accidente aéreo el 24 de diciembre de 1971, cuando sus hijos Ítalo y Anita regresaban de Lima para pasar la Navidad. De esa desgracia solo sobrevivió la alemana Juliane Kopcke, que motivó la película “Perdida en el Infierno Verde”. Entonces, mi abuelo deja la dirección a su hijo mayor, Guillermo Wong Méndez, quien empieza a hacer grabaciones, pero siempre bajo la dirección del abuelo. A partir de 1972 Guillermo se encarga de las salas de grabación, de los contratos, etc.

los temas más conocidos, “Mujer hilandera”, es de 1974. “Ya se ha muerto mi abuelo” es del 80, ya con la banda recompuesta pues en 1977 hubo otro accidente en el que fallecieron cinco integrantes, entre ellos el guitarrista Noé Fachín, que provenía de un grupo de música criolla. Era de Contamana y fue conocido como “El Brujo”. En los temas hay bastantes cortes o sonidos con influencia de la música de los 70 como la de Santana. Igual, la música de “Juaneco” tie-

-¿Cuál es el aporte de “Juaneco y su Combo”? Principalmente es la fusión: traer a la actualidad lo antiguo. Eso hace que ahora seamos parte del folklore de nuestra amazonia. El “Tanguiño” es un ritmo similar que ya existía antes de que el grupo lograra su estilo propio, pero utiliza instrumentos natos de la amazonia como el redoblante, el pífano. Lo practicaban los antiguos pucallpinos y los shipibos conibos.

-Fue el periodo de mayor éxito del grupo. En esa época los músicos aportaron mucho para el conocimiento de “Juaneco y su Combo”. Uno de

-En la actualidad, ¿cuál es el estado de la banda? Hasta el 2019 trabajamos en giras, teníamos contratos cerrados para Estados Unidos, España, Alemania y ahora seguimos en diálogo con los promotores para el 2022. En Pucallpa tengo el proyecto de un pequeño museo sobre “Juaneco y su Combo”, sobre todo para los estudiantes que nos visitan. También se creó el parque “Juan Wong Paredes” y otro llamado “Jaime Wong Popolizio” porque fue uno de los primeros en revalorar el folklore de la selva. Aquí se tiene muy presente el aporte de la familia Wong. “Juaneco y su Combo” tiene ya 55 años de vida ininterrumpida y seguimos activos. Agradezco a la comunidad peruano china, me siento contento de gestionar la agrupación y estamos esperando la reactivación para bien de todos.

Arriba, Juan Pezo Wong e hija. Der.: Juaneco y su Combo, El Brujo (1975). El primero de la izquierda es Noé Fachin. A su lado, Juan Wong Popolizio.

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ne su propia personalidad. Cuando la escuchas, sabes inmediatamente que pertenece al grupo. Luego del accidente del 77 mi tío Guillermo busca otro músico que cubra el vacío dejado por Fachín. Entra el guitarrista limeño Fernando Mora Insua y empieza la segunda época de “Juaneco y su Combo”. En 1979, otro hijo, Juan Wong Popolizio, toma la dirección. Para ese tiempo el grupo ya era muy conocido.

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De aquí al

infinito Susana Dueñas Chang y José Wong Ortiz, pediatras ambos (ella del Hospital Angamos de Miraflores y él, con especialidad en gastroenterología, del Hospital Almenara), se conocieron en Palma de Mallorca en 2019 durante un viaje de capacitación. Eran los únicos “chinos” del grupo, así que tomándoselo en broma jugaron con la idea de que acaso podían ser primos. A partir del fortuito acercamiento empezaron a frecuentarse y no tardaron en afianzar una relación. Poco antes de la pandemia, cuando su departamento iba a ser remodelado, ella se mudó provisoriamente al departamento de José. Vino la cuarentena, y mientras los conflictos zarandeaban a muchas parejas, ellos –no obstante las circunstancias y con los rigurosos cuidados propios de su actividad profesional– fortalecían el vínculo. Hasta que el día de la primera vuelta electoral, pretextando una compra impostergable, él la llevó con engaños a un parque miraflorino e, inesperadamente, le pidió matrimonio apoyado en una rodilla. A partir de entonces, se sucedieron apretadas gestiones para celebrar la boda el pasado 8 de enero de este año. Una recepción íntima congregó, en el Hotel B de

A la izquierda, sentada, Mirta Ortiz, madre de José Wong Ortiz, y, en primer plano, testigo y amigo José Abiko Wong.

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Susana Dueñas Chang y José Wong Ortiz compartían la profesión al conocerse. Luego de ello decidieron compartir su vida.

Diana Dueñas Chang, Diana Chang Chu, los flamantes esposos, Alfonso Dueñas y Roberto Chang Chu.

Barranco, a padres, hermanos y tres colegas que participaron en la ceremonia en calidad de testigos. La fecha reviste especial simbolismo: el número 8 es también, puesto de costado, símbolo de infinitud. Ella, ex alumna del colegio San Min de la Sociedad Pen Chan Hui y ex coreuta del coro de APCH, es nieta de Roberto Chang, quien llegó de Cantón a la edad de 25 años para contraer matrimonio con Olga Chu. Él, cultor de artes marciales y sobrino del célebre cocinero Javier Wong, es nieto de Nicanor Wong, quien llegó a los 40 años, hacia 1940, y puso un chifa en el Rímac.

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El cuerpo en escena Directora de movimiento en obras teatrales, así como animadora del Centro Cultural Cine Olaya, Ana Chung Oré ha trasladado a letras de molde su experiencia profesional. Su libro Dirección de Movimiento, Cuadernillo de apuntes, ejercicios y preguntas sobre el cuerpo en escena, es la publicación –de momento en soporte electrónico (https://cineolaya.org/dm2021.pdf)– donde ofrece ejercicios que ha utilizado con distintas personas que no necesariamente han trabajado su cuerpo antes. “Son pistas a seguir, pero sobre todo es una motivación a los profesionales para sistematizar sus formas de trabajo y así impulsar la profesionalización de nuestro quehacer escénico”, señala. Dirigido a artistas teatrales (directores, intérpretes, dramaturgos e interesados en incluir algún tipo de investigación del cuerpo a sus trabajos de creación), el libro, que mereció una Ayuda del Ministerio de Cultura, también puede ser de interés para quienes exploran a través del cuerpo, bien sea con fines artísticos o no. Se trata, dice la autora hoy residente en Argentina, de una herramienta no muy presente en el quehacer de los bailarines. No es sin embargo un estudio acabado. Su intención es continuar con la investigación, profundizar, dialogar, para poder enriquecer el contenido y publicarlo en soporte de papel. Los interesados en intercambiar opiniones sobre el tema, escribir a: direcciondemovimiento.apuntes@gmail.com

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Ana Chung Oré profundiza y consolida su trabajo como directora de movimiento.

Talleres como este realizado en 2019, dieron lugar a la publicación. Fotos: Jorge Ochoa.


Carolina Chiok Serrano, Jorge Antonio Agüero Cateriano y, en brazos y vestido para la feliz ocasión, José Carlos Agüero Chiok.

Sencillez y sentimientos Celebrado en octubre pasado, el matrimonio civil de Carolina Chiok Serrano y Jorge Antonio Agüero se realizó con suma sencillez, ajustado a los modos de la emergencia sanitaria en ese momento. Esto es, de manera remota: con la autoridad municipal de San Isidro, de un lado, y los novios en casa, del otro, acompañados solamente por los familiares más cercanos y los testigos de rigor. Los preparativos para el siguiente paso fueron ciertamente algo más exigentes, aunque no tanto como sí hubiera sido en circunstancias normales. Las flores, la vestimenta de ambos, el maquillaje y peinado de Carolina demandaron tiempo y atención. Pero la celebración del matrimonio religioso, realizado el pasado 4 de diciembre, se realizó con similar sobriedad, si bien con un poco más amplia y distendida concurrencia. Siempre en un círculo familiar íntimo, pero esta vez algo más numeroso, Carolina y Jorge –que se conocieron cuando eran compañeros de trabajo– compartieron la dicha de su nueva condición civil con una cena en un chifa. Ella es bisnieta de Félix Chiok Tong, quien llegó al Perú en la segunda década del siglo XX procedente de Zhongzang y se estableció en Santa Bárbara, en Cañete.

Una ceremonia con la participación del núcleo familiar más íntimo selló la unión matrimonial por la vía religiosa.

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Unión y

fusión

Un espacio abierto en Pachacámac, como mandan las condiciones actuales, fue el lugar que eligieron Katherine Malpartida y Jaime Au Lu para compartir con familiares tras su matrimonio, celebrado el pasado 22 de octubre. Se conocieron en las aulas del tercer ciclo de la carrera de Ingeniería Industrial, en la Universidad de Lima, hace unos años. La pandemia, cómo no, trastornó sus planes originales y tuvieron que adecuarse a los nuevos tiempos. Además de cernir la lista de invitados para ceñirse al aforo autorizado, Jaime debió cumplir, entre otros prolegómenos, con los pasos necesarios para recibir los sacramentos religiosos –bautizo, primera comunión y confirmación– antes de celebrar el matrimonio. “Lo hicimos con poco tiempo y sí se pudo concretar”, refiere Katherine. Así, el mismo día contrajeron matrimonio civil en la Municipalidad de La Molina y luego de celebró la boda religiosa. Para esta última ceremonia, eligieron la Vicaría Pastoral de la Comunidad China San Francisco de Asís como símbolo de la fusión de culturas que encarna su unión. Jaime es hijo de inmigrantes chinos que llegaron hace más de 40 años al Perú procedentes de Cantón.

Se conocieron en las aulas de la Universidad de Lima e iniciaron una nueva etapa de su vida en la Vicaría Pastoral de la Comunidad China.

Los novios acompañados de sus padres Hilda Mercedes Chávez Tinoco, Mauro Malpartida Ramírez, Miao Lian Liu de Au y Juan Carlos Au Wong.

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Katherine Malpartida y Jaime Au Lu, quien abrazó la religión católica para contraer matrimonio.

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2022

Nuevas indagaciones, antiguas historias “El Dragón y el Cóndor. La presencia china en el Perú: pasado y presente”, es el título del libro presentado el pasado 1 de febrero, coincidiendo con la celebración del Año del Tigre, a través de una plataforma digital. Se trata de un volumen multidisciplinario que cuenta con la participación de destacados investigadores de Perú, Estados Unidos y China, quienes bucean en la variopinta presencia de inmigrantes chinos y sus descendientes tusanes en nuestro país, desde el siglo XVI hasta hoy, dedicados a una diversidad de actividades tales como el teatro, la arquitectura, la literatura, la participación política, así como a partir de sus creencias y su identidad étnica. Novedosas en sus planteamientos y propuestas, las indagaciones revitalizan los estudios sobre el aporte cultural de los chinos en Perú. Acompañaron a José Valdizán Ayala y Richard Chuhue Huamán, compiladores del libro, en la presentación, Víctor Tay

Loo, directivo del Centro Cultural Peruano Chino, y Luis Chang Reyes, ex embajador de Perú en China. También, Yushu Yuan, catedrática de China Foreign Affairs University (Beijing); Rebecca Chang, directora de organización de MN8 (Minnesota, Estados Unidos); Fabiana Chiu, ex directora del Museum of Chinese in America (Nueva York), y Linda Chu, historiadora e investigadora independiente (Nueva York). El libro está disponible para recojo o envío a través del correo electrónico del Fondo Editorial USIL (fondoeditorial@ usil.edu.pe) a un costo de 35 soles o también puede adquirirse en librerías al precio de 50 soles.

Esfuerzo y unidad

Para el clan Chung parece que no existe virus ni pandemia que los detenga. Son ya más de 300 los integrantes que, bajo la égida del ancestral apellido, se mantienen unidos realizando distintas actividades no solo de confraternidad sino con gran sentido social. La más reciente fue organizada y conducida

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con entusiasmo por miembros de diferentes generaciones y consistió en brindarles un agasajo de Navidad a los niños sin importar la distancia. Así, llevaron regalos a 250 niños Chung de Lima, Iquitos, Puerto Maldonado, Trujillo, Chiclayo, Tarapoto, Pucallpa, Ica, entre otros lares.