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Destino: tradición, pasión e innovación

César Salinas

La mejor definición de “destino” me parece que es la frase que Einstein le escribió en una carta, el 4 de diciembre de 1926, a su amigo Max Born: “(Dios) no juega a los dados”. Es decir que cada vuelta en cada esquina, que cada paso, cada error, cada acierto, cada acontecimiento de nuestras vidas nos lleva, irremediablemente, a donde tenemos que ir. Es decir, estaba escrito que Marvin Cáceres, productor de Nicaragua, conociera a Armando Martínez y a Jesser Ferrara, productores y cosecheros de Honduras, para crear Destino, by Ferrera Cigars.

Se trata de la unión de tres hombres que representan a tres familias y tres voluntades cuyo destino está marcado por la tradición, pasión e innovación para ofrecer algo novedoso al mercado de los cigarros Premium y las marcas boutique lideradas por una nueva y renovada generación que comandan el nuevo boom del tabaco en el mundo.

Y lo que están preparando, aseguran, será todo un éxito.

EL DESTINO DE MARVIN

Marvin Ulysses Cáceres López es un exitoso empresario de Nicaragua de 47 años de edad con un sueño que, muchos años después, está cumpliendo; no lo hizo con su abuelo, ni con su padre, pero lo hará con su descendencia: caminar entre sus campos y heredar una historia tabaquera.

“Cuando teníamos que trasladarnos, nosotros éramos de Somoto al norte de Nicaragua, frontera con Honduras, teníamos que pasar por Estelí o Managua, y miraba los cultivos de tabaco que me llamaban mucho la atención desde niño; pasábamos en un Honda Civic del ‘78, y mis ojos se iban viendo los plantíos, las galeras, quería bajarme y correr, jugar ahí”, recuerda.

Su abuelo materno, turco, se estableció en el país de Rubén Darío durante el reinado de Somoza, Salomón Elí Rahi, naturalizado como Elías López y casado con una nicaragüense. A machetazo limpio, aceptando la ayuda de quien se la ofrecía, el abuelo paterno Don Guillermo Cáceres, venció la pobreza y compró fincas, sembró de todo, hizo fortuna... y heredó.

Hay un dicho: Abuelo luchador, padre rico, nieto pobre. “Y mi abuelo fue un luchador, hizo mucho dinero, a mi papá le heredó muchas cosas, pero se dedicó al comercio, no le interesó la finca, ni el ganado, ni el café, no le interesó absolutamente nada de eso y entonces fue vendiendo. Nosotros estábamos pequeños, mi abuelo murió cuando yo tenía seis o siete años”, recuerda.

Sentado en sus estudios de grabación, Marvin recuerda que tomó las riendas de su destino desde muy joven. A los ocho años ingresó a una cabina de grabación en la que trabajaba su tío y desde entonces quedó prendido del medio.

La rueda de la Fortuna la hizo girar cuando cumplió 15 años, pues a esa edad, según la tradición de la abuela paterna, a los nietos les regalaba una vaca. Sabedor de que los estudios eran su futuro, la vendió y se fue a El Salvador.

“Ahí me metí a la radio y recuerdo que me dieron un horario de 12:00 a 6:00 AM. ¿Te imaginas qué cansado para mí? Yo era el taponero, pero me formulé un programa que se llamaba El Hotel de los Corazones Rotos. Ponía un teléfono para la mujer y otro para el hombre, y cuando discutía entre ellos, llamaban y yo era el doctor del amor en ese momento”.

Como locutor pagó su licenciatura en Relaciones Internacionales, así como posgrados en Marketing y Comercio Internacional. A los 21 años ya era un hombre hecho y derecho, exitoso, tanto que a esa edad se compró un Toyota Sera, un espectáculo en Nicaragua, y toda una hazaña para un joven que apenas había alcanzado la mayoría de edad.

No obstante, hoy, dueño de una cadena de televisión, MAS TV, cuyos canales se transmiten por la cablera más importante de Nicaragua, confiesa: “Yo no entro al mundo de la comunicación porque sentía pasión, lo hice por necesidad”.

Ese no era su destino, insiste, porque “yo siempre estaba con la cosita de los puros, entonces entré al negocio y busqué gente que me hicieran los puritos. Porque siempre pensé que mi destino era ese, que mi destino tenía que ser eso”. De eso ya hace 22 años, y el primer cigarro que le hicieron, aún lo conserva, intacto.

Y al parecer, así era, pues, como una especie de justicia poética, las tierras que heredó su abuelo y vendidas por sus hijos, terminar siendo sembradas con tabaco. “Somoto se está convirtiendo en potenciales tierras para el cultivo de tabaco; ya no solo es Jalapa, Estelí, Condega, porque el tabaco nicaragüense y el hondureño han tomado han tomado un auge impresionante”, señala.

Pero no era el tiempo, tenían que pasar dos décadas para retomar el sueño.

Marvin vivía en Masaya, y un día, guiado por el destino que él mismo decretó, le dijo a su esposa: “Quiero vivir en Estelí”. Como su abuelo, no es un hombre que duda, sino un hombre que decide y actúa. Fue un jueves por la tarde, la respuesta de su esposa, aliada y cómplice, fue “¿qué te detiene?”.

Salieron en la madrugada, ese mismo día encontraron casa.

“De los Cáceres soy el inicio de un legado. Mis hijos no les van a importar las telecomunicaciones. Estoy claro: ellos sienten más pasión por el tabaco, se ponen los puros y yo solo lo volteo a ver y les dijo, cuidadito, no tienes edad. El mayor tiene 18 años, está en segundo año de Derecho y me dice, ya tengo 18 papá, ¿puedo fumar?”.

Marvin, que es como una locomotora revolucionada, con ideas que brotan, con proyectos que apenas nacen y ya se están concretando, comenzó a buscar información, a recordar lo que había aprendido en años anteriores y a buscar más y más conocimiento, a probar tabacos, cigarros, denominaciones, formas y tamaños.

Pronto comenzó a hacer sus ligas, y lanzó una primera edición de lujo, con una hermosa caja hecha completamente a mano en forma de hoja de tabaco, un sampler por lo que su amigo, socio, y consejero Jairo Medina lo llamó el Versace de la industria.

Pero en un viaje a Honduras, buscando materia prima para sus cigarros, se encontró con dos jóvenes apasionados que vinieron a completarle su visión e inmediatamente se asoció con ellos: Josué Escoto y Jesser Ferrera, de Ferrera Cigars.

Destino, by Ferrera Cigars, construyendo un legado

Al llegar a Honduras Marvin preguntó por tabaco, e inmediatamente lo refirieron con Jesser y con Josué, consiguió sus teléfonos, hablaron durante una hora e hicieron clic instantáneamente. Tanto, que si le preguntas a Marvin por Destino, ahora afirma: “Destino es Marvin Cáceres, Josué Escoto y Jasser Ferrera. Eso es Destino”.

“Estamos tratando de ir construyendo una historia, una que queremos heredar a nuestros hijos, y que la continúen. Siempre he creído que para que vos puedas hacer realmente el negocio con esto, tenés que hacer todo el proceso para que tu tabaco sea de calidad. Tenés que hacer todo el proceso, desde el cultivo, semillero, tierra, fermentación, hasta la última rolada, el empaque hasta llegar al consumidor final. Tenés que hacer todo el ciclo. Y la única manera de poder hacerlo es estar con Jesser y con Josué, es la única manera que pueda juntar fuerza para decir es el ciclo completo”.

El plan de Marvin es que, a partir de ahora, parte de su producción la fabrique Ferrera Cigars, ligar el tabaco nicaragüense con el honudreño, innovar, desde la tradición, hacer cosas distintas, mezclas distintas, puros que se diferencien en el mercado.

Para Josué Escoto es, en realidad, una alianza estratégica. “Yo no lo veo como un cliente más, porque Marvin quiere hacer algo distinto, y nosotros queremos hacer algo distinto, entonces estamos como en el mismo camino tenemos el mismo destino”.

En la entrevista, sentados los tres, aunque a la distancia, José le dice a Marvin: “No te preocupes, vamos a hacer lo que tenemos que hacer para que crezca a Destino. Vamos a vincular a Nicaragua con Honduras, usaremos tabaco de México, vamos a mezclar todos los tabacos a nuestro alcance para garantizar un aroma favorable, un sabor inigualable, tonos distintos, hacer añejos en ron, en café, completamente naturales, garantizando calidad”.

Josué sabe que en Destino hay un gran potencial, porque Marvin no es un productor ni una persona cualquier, es un hombre sumamente apasionado que no duda, sino que actúa; que no teme, al contrario, es temerario.

“Muchos quieren simplemente vender, tener una marca bonita, sin importar que sea basura, sólo venderla. Yo veo en la marca Destino pasión, lo vi desde el principio, y queremos nosotros ir fortaleciendo eso, complementarnos”.

LO QUE VIENE

Las mezclas que están preparando y presentarán al mercado serán Nicaragua-Honduras exclusivamente de las fincas de Ferrera Cigars que tiene en estos países, con tabacos de Costa Rica, México, República Dominicana y Ecuador, capotes indonesios y habanos, y capas rosadas, oscuras y medias.

Lo que se está preparando es algo novedoso en el paladar, asegura Josué, “y será una sorpresa porque no será un tabaco común, cuando lo fumes todo mundo en vez de regresar su mirada y decir este tabaco es ofensivo, dirá qué rico huele ese tabaco”.

Y se enfocarán en calidad y no en cantidad, es decir, trabajarán con ediciones limitadas. “Conocemos los paladares extranjeros porque viajamos mucho, no nos vamos a poner inventar, conocemos el paladar estadounidense pero también el asiático y el de medio oriente, el latino, así que haremos puros que gusten con base en nuestra experiencia”.

Sobre las fechas de lanzamiento afirma que se encuentran en el proceso de aprobación con los catadores de Destino Cigars en Nicaragua, y una vez que esté aprobado por ambas empresas, entonces “ya estaremos listos para salir al mercado”.

“La ventaja es que tenemos una empresa bien establecida, bien estructurada, contamos con las herramientas necesarias para poder acelerar las cosas. Como decimos en Honduras, aquí es friendo y comiendo”.

Marvin, por su parte, afirma que están a unas semanas de poder entrara a las tiendas, porque no quieren invertir millones en publicidad o marketing, ya que tienen bien claro que quien decide y te acepta ese es el consumidor final.

“Pienso que hasta el momento, si Ferrera Cigars, que tienen experiencia en esto y están encantados con Destino, es porque son hombres de negocios al igual que yo y están viendo un potencial, no sólo porque la marca suena bonito y al final llevan By Ferrera Cigars. Aquí hay un potencial de calidad en todo lo que estamos haciendo. Queremos que la última boconada se disfrute como así fue la primera y no desperdicien dólares”.

Por último, Marvin afirma que en Destino Cigars la magia inicia cuando se enciende y eso provoca el humo de los dioses.