CITROSOL CATsystem

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CATsystem® - sistema de consumo inteligente diseñado para asegurar la eficacia de los tratamientos postcosecha

tratamiento postcosecha

dosificador

Mantiene la concentración de todos los componentes del caldo de tratamiento siempre constante. Máximas eficacias en control del podrido.

Previene la esporulación y el desarrollo de resistencias.

Tecnología 4.0 - gran innovación a nivel mundial.

El podrido es la mayor amenaza para la vida comercial de los cítricos. Estos frutos tienden a pudrirse con facilidad, por lo que los tratamientos antifúngicos deben aplicarse inmediatamente después de la recolección. Hacia 1980, comenzaron a utilizarse los drenchers, lo que permitió aplicar el tratamiento dentro de las primeras 24 horas tras la recolección. Sin embargo, en estos equipos, los caldos deben reutilizarse, lo que añade complejidad al proceso.

Por un lado, las concentraciones de los compuestos antifúngicos disminuyen conforme aumentan las toneladas tratadas, y por otro, los caldos se van contaminando microbiológicamente (Figura 1). Controlar ambos factores resultó ser muy difícil, lo que ha provocado que la eficacia de los tratamientos con drencher fuera inconsistente. De hecho, en ocasiones, los tratamientos incrementaban el podrido en lugar de reducirlo.

Esta situación se resolvió con nuestros sistemas Citrosol

Vertido Cero® y la monitorización de los caldos. Ahora, con el CATsystem®, el control de las concentraciones de los antifúngicos y el mantenimiento de caldos microbiológicamente limpios es automático, evitando retrasos en la corrección de las concentraciones de los productos.

Con CATsystem® el control del podrido alcanza otra dimensión.

La aplicación del 1er tratamiento:

En la Figura 1 se presentan resultados representativos de la caracterización de caldos drencher en el período 1980-2011. Aunque pronto se instalaron equipos automáticos de dosificación, la acumulación de suciedad e inóculo fúngico en los caldos drencher, junto con la falta de reposición adecuada de las materias activas fungicidas, provocaron que en algunos casos, tras tratar apenas 20 toneladas con el mismo caldo, este perdiera toda su eficacia fungicida. Incluso, en ocasiones, se

observó un incremento del podrido en la fruta no tratada.

Aún recientemente, hemos detectado concentraciones inferiores al 30-40 % de la concentración de uso recomendada. Estos tratamientos se realizan a dosis sub-letales, lo que resulta en una pérdida de eficacia, falta de control sobre la esporulación, desarrollo de resistencias y, como consecuencia, un aumento en las reclamaciones.

Figura 1. Caracterización del caldo de tratamiento de un drencher a lo largo de 50 tn. [IMZ] y unidades formadoras de colonia (cfu/mL) se determinaron cada 4 tn de fruta tratada. La concentración inicial de IMZ fue de 450 ppm.

Esta problemática se resolvió a partir de 2010 con la instalación de los sistemas Citrosol Vertido Cero®. Esta innovación, junto con un monitoreo cada vez más exhaustivo de los caldos, incrementó enormemente la eficacia de los tratamientos en drencher. Este avance, sumado a la necesidad de garantizar el suministro para los retailers, ha hecho que el primer tratamiento sea absolutamente imprescindible.

Medimos y verificamos / Las alteraciones:

Con Citrosol Vertido Cero®, generalmente logramos mantener los caldos microbiológicamente limpios. Sin embargo, a pesar de adoptar rutinas de dosificación de antifúngicos basadas en una amplia caracterización de diversos drenchers, el monitoreo continuo de los caldos ha sido necesario. Gracias a este monitoreo, hemos detectado alteraciones cada vez mayores en la concentración de los distintos componentes (fungicidas, aditivos alimentarios como el sorbato potásico y Citrocides).

Parte de este aumento en la variabilidad de las concentraciones de antifúngicos se debe al incremento general del volumen de fruta tratada. Mientras que en 1993 el volumen medio anual de un almacén era de 4.800 toneladas, en 2018 la media ya alcanzaba las 20.000 toneladas, y probablemente sigue creciendo (Orihuel-Iranzo, 2023).

En la Figura 2 se muestra un ejemplo de la variabilidad recurrente detectada en un drencher que aplica un tratamiento con IMZ. Gracias al monitoreo continuo y a las reposiciones basadas en estos datos, logramos que la concentración de IMZ no disminuya por debajo de las 200 ppm —una concentración subletal—. Sin embargo, mantener las concentraciones óptimas de 400-450 ppm durante todo el tiempo es imposible sin correr el riesgo de incrementar en exceso los residuos de este fungicida en el fruto.

Figura 2. Resultados del monitoreo del caldo de un drencher en el que el único fungicida utilizado es Imazalil a lo largo de casi 40.000Tn.

La variabilidad en las concentraciones de antifúngicos es consecuencia de lo que denominamos “alteraciones”, una serie de causas de naturaleza tanto química como operativa que modifican, a veces de manera muy rápida, las concentraciones de todos los componentes de los caldos. Nuestro Departamento Técnico y nuestros Técnicos Comerciales han identificado estas causas:

• Absorción por la fruta: Los frutos absorben los antifúngicos en mayor o menor medida según la variedad, estado de madurez (cantidad y composición de la cera natural de los frutos), tiempo de “drenchado”, temperatura y pH del caldo, entre otros factores. Numerosos estudios científicos han investigado estos factores (Cabras et al., 1999; Erasmus et al., 2011 y 2015; El-Otmani y Coggins, 1985; Smilanick et al., 2008, entre otros).

• Errores humanos: Cada temporada, nuestros Técnicos Comerciales detectan errores humanos que afectan a las concentraciones, como no reponer un producto cuando se agota, reponer con el producto equivocado, o realizar adiciones extras de producto o agua al caldo (como restos de garrafas, limpiezas de drencher, etc.).

• Degradación o absorción por efecto matriz: Tanto los caldos de los drencher, como los de las líneas de

drench-on-line y balsas en las líneas de precalibrado, tienen una composición química compleja y variable. La fruta, los cajones y los pallets depositan en los caldos una gran variedad de moléculas químicas que interactúan con los antifúngicos, pudiendo reducir su concentración. Un ejemplo bien conocido de efecto matriz es la degradación de desinfectantes por la materia orgánica. Sin embargo, hemos identificado otros fenómenos más relevantes, como la absorción de fungicidas y sorbato potásico por sólidos en suspensión (partículas de arcilla, arena, etc.). Estas partículas absorben los antifúngicos mencionados y, aunque esto no altera su eficacia fungicida, la eliminación de estos sólidos en suspensión mediante los sistemas de eliminación de tierra y suciedad puede reducir considerablemente la concentración del caldo y, por tanto, la eficacia de los productos. Finalmente, hemos detectado en diferentes caldos la presencia de contaminación química (proveniente de productos utilizados en tratamientos de campo, limpieza o mantenimiento de la maquinaria del almacén, etc.) que puede provocar, en mayor o menor medida, la degradación del IMZ, en algunos casos a una velocidad considerable (Figura 3). Esta contaminación química, además de pasar al caldo, puede adherirse a los elementos de la instalación (conducciones, etc.) o materiales en contacto con el caldo (cajones, pallets, etc.), especialmente cuando están sucios, actuando como reservorio de la misma y generando degradación del fungicida cada vez que el caldo se recircula a través de ellos. Este tipo de contaminación suele ser más persistente.

Figura 3. Degradación de IMZ en un caldo contaminado con una molécula no identificada arrastrada de campo, o utilizada en el mantenimiento de la maquinaria del almacén. El caldo drencher se dejó únicamente en agitación tomándose alícuotas para medir [IMZ] a los tiempos señalados.

• Absorción por materiales de contacto: Tales como los cajones, la madera de los pallets y las acumulaciones de suciedad (por ejemplo, cataratas).

• Incidencias del sistema: Cuando el sistema de dosificación falla, ya sea por averías o mal uso, se activa una alarma que, con frecuencia, se apaga sin avisar al servicio técnico correspondiente, lo que retrasa la solución del problema.

• Degradación por condiciones ambientales: Los antifúngicos del caldo se degradan según la temperatura del mismo y la irradiación recibida. Por ejemplo, la degradación del IMZ por la luz está ampliamente documentada (FAO Pesticide Evaluations, 2018). Esta alteración será más significativa en los drencher ubicados en el exterior del almacén, donde además puede haber una aportación de agua de lluvia que diluya el caldo. Las mencionadas condiciones ambientales (temperatura y luz) suelen acelerar también las reacciones químicas de degradación causadas por los contaminantes de la matriz, lo que agrava el problema en su caso.

Finalmente, es importante señalar que la mayoría de estas alteraciones ocurren simultáneamente, son acumulativas, variables e impredecibles. No hay manera de controlarlas, por lo que el sistema CATsystem es tan necesario.

¿Qué aporta el CATsystem en el control del podrido?

El CATsystem actúa como un termostato, midiendo y corrigiendo las concentraciones de todos los componentes del caldo. Como resultado:

1. Eficacia en el control del podrido: Se pueden lograr eficacias muy altas, del orden del 98-100% (Parra et al., 2022), facilitando el cumplimiento con 1/3 o 1/2 del LMR en los fungicidas postcosecha.

2. Control total de la esporulación: El control de la esporulación puede ser total, incluso utilizando solo 1 m.a. (IMZ), evitando así el desarrollo de resistencias.

3. Prevención de podridos por otros patógenos: Evita o mitiga los podridos causados por Geotrichum, Cladosporium y/o Rhizopus, manteniendo el caldo siempre limpio desde el punto de vista microbiológico.

4. Detección y control de errores humanos.

En definitiva, con el CATsystem® se logran:

• Menos mermas por podrido y menos reclamaciones.

• Mayor productividad en el almacén.

• Posibilidad de utilizar menos materias activas, si es necesario.

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y r e gi s art

Referencias

Cabras, P., Schirra, M., Pirisi, F.M., Garau, V.L. and Angioni, A. 1999. Factors affecting imazalil and thiabendazole uptake and persistence in citrus fruit following dip treatments. Journal of Agricultural and Food Chemistry 47, 3352–3354.

El-Otmani, M. and Coggins, C.W. 1985. Fruit age and growth regulator effects on the quantity and estructure of the epicuticular wax of “Washington” navel orange fruit. J. Amer. Soc. Hort. Sci. 110(3): 371-378.

Erasmus, A., Lennox, C.L., Jordaan, H., Smilanick, J.L., Lesar, K. and Fourie, P.H.

2011. Imazalil residue loading and green mould control in citrus packhouses. Postharvest Biology and Technology 62, 193–203. Erasmus, A., Lennox, C.L., Njombolwana, N.S., Lesar, K. and Fourie, P.H.

2015. Curative control of citrus green mould by imazalil as influenced by infection age, wound size, fruit exposure time, solution pH and fruit brushing after treatment. Postharvest Biology and Technology 101, 26–36. https://www.fao.org/fileadmin/user_upload/IPM_Pesticide/JMPR/Evaluations/2018/Imazalil__110_.pdf

Orihuel-Iranzo, B. 2023. Evolución de tecnologías y tratamientos en la postcosecha de cítricos en España en los últimos 35 años. Phytoma 352, 1-5.

Parra J., Murciano C., and Orihuel-Iranzo B. 2022. High efficacy postharvest plant-based green treatments for citrus decay control. Acta Hortic. 1363, 1-8.

Smilanick, J.L., Mansour, M.F., Mlikota-Gabler, F., Sorenson, D., 2008. Control of citrus postharvest green mold and sour rot by potassium sorbate combined with heat and fungicides. Postharvest Biol. Technol. 47, 226–238.

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