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Elaboró: Daniela O. Revisó: Claudia Rocha P. GUÍA DE PADRES PLATICA CON TUS HIJOS Consejos para hablar con sus hijos Busque un momento para hablar con sus hijos sin interrupciones. Pregúnteles sobre sus sueños y aspiraciones para el futuro. Escúchelos para que se expresen con confianza Coman todos juntos (como una verdadera familia de otras épocas) al menos tres veces por semana. Las conversaciones fluyen con mayor facilidad alrededor de la mesa. Si en un principio encuentras dificultades para iniciar la conversación, piensa en algunos disparadores antes de cada comida. Planifica unas vacaciones familiares, dejando que cada uno diga dónde quisiera ir y qué quisiera hacer. Hablen sobre hechos de actualidad, sobre las últimas películas o acerca de los eventos especiales que se aproximen. Formúlales preguntas de final abierto, de modo que se vean obligados a contestar con algo más que un sí o un no. Desconecta el mundo exterior. Establece un “tiempo familiar” cada noche y haz que todos apaguen sus teléfonos celulares, computadores y televisores. Deja saber a tus amigos y familiares que no estarán disponibles durante ese tiempo, y no hagas concesiones. Puede que tus hijos, sobre todo si son adolescentes, se rían de esta práctica, pero en el fondo, seguramente, la disfrutarán. Utilicen este tiempo para reconectarse unos con otros. Jueguen a un entretenimiento de mesa, lean en voz alta en turnos rotativos, canten, bailen, etcétera; sea lo que sea, háganlo juntos. Al menos una vez por semana, preparen la comida todos juntos. Incluso tu hijo más joven puede hacer algo para ayudar. Si tu cocina es demasiado chica para todos, realiza un programa asignando tareas correlativas para cada una de las partes de la preparación de la comida. Durante estas actividades, tu familia estrechará sus vínculos e incluso podrían ser los niños quienes, naturalmente, comiencen a proponer temas de conversación. Haz que tus chicos se sientan seguros al hablar contigo. Déjales saber que no te enojarás ni los regañarás si te cuentan sobre lo que está sucediendo. Si te dicen algún


Elaboró: Daniela O. Revisó: Claudia Rocha P. “trascendido”, entonces déjalo de ese modo (excepto en emergencias y en situaciones peligrosas). Escucha lo que tienen para decir. Si estás trabajando, o haciendo algo más cuando los chicos comienzan a hablarte, entonces podrían darse por vencidos al ver que tu atención está puesta en otro lado. Dale a tus hijos la misma cortesía que les darías a tus amigos o allegados. Siempre que te estén hablando, ofréceles el 100% de tu atención. Sé paciente. No esperes una familia perfecta. Nadie te está juzgando. Recuerda que las familias perfectas no existen. Sigue intentando, y aprenderás que el arte de platicar con tus chicos no es tan difícil como muchos dicen. "ES QUE NO TENGO TIEMPO" La falta de comunicación no tiene su causa en la falta de tiempo. Si bien es cierto que en la mayoría de los casos ambos padres trabajan y pasan gran parte del día fuera de casa, las pocas horas que están con sus hijos las deben dedicar a conversar. Por otra parte, a medida que los chicos crecen también reducen las horas que pasan en el hogar. Por esta razón, los padres deben fomentar el diálogo desde que sus hijos son niños. Así, al llegar a la adolescencia siempre tratarán de darse el tiempo para estar con sus padres, porque estarán acostumbrados a ello. LA IMPORTANCIA DEL CLIMA FAMILIAR Para que la comunicación dentro del hogar sea posible, el ambiente debe ser favorable. Además, debe existir armonía en la convivencia familiar, la cual sólo se consigue con unos padres serenos y con seguridad de criterio, especialmente en lo que se refiere a los adolescentes. De esta forma, los jóvenes encontrarán en su hogar el bienestar y la tranquilidad que los animará a platicar con sus padres, a escucharlos y a seguir sus consejos. Y aunque creas que los tiempos han cambiado, que los jóvenes de ahora no tienen nada que ver con los de antes, no es verdad. Todas las épocas son iguales y el afecto, el


Elaboró: Daniela O. Revisó: Claudia Rocha P. cariño y la comunicación son cuestiones que todos, siempre, hemos deseado dentro de nuestro hogar. CONFIANZA 10 CLAVES PARA LA EDUCACIÓN DE TUS HIJOS 1-. Los padres deben educar la voluntad de los hijos y sus sentimientos. Preparar a un hijo para la vida no es satisfacer todas sus voluntades y todos sus caprichos. 2-. La cólera es nociva para la educación de los hijos. La ira nos lleva a decir palabras sin pensar y a actuar irreflexivamente. Habla con tu hijo con calma y ten actitudes ponderadas. Piensa antes de hablar y reflexiona antes de actuar. No hagas un gesto sin medir las consecuencias. Tu hijo es un tesoro que merece todo el amor, respeto y cariño; es un tesoro de la vida entregado en las manos de los padres. 3-. El secreto que un hijo confía al padre o a la madre debe ser como una piedra lanzada al ma. Se esconde en el fondo, nadie la ve, descubre, conoce. Sé siempre discreto, guarda en lo profundo del corazón el secreto de tu hijo. La confianza, una vez. perdida, difícilmente se recupera. Un joven comienza a desorientarse desde el momento en que pierde la confianza en sus padres. Mientras los hijos confíen en los padres, tendrán siempre una luz que los ilumine, una guía que los conduzca y, una brújula que los oriente. 4-. La mejor escuela de la vida es el ejemplo de los padres. Los hijos precisan más los ejemplos que las enseñanzas. Los padres no les pueden exigir virtudes y cualidades que ellos no tienen.


Elaboró: Daniela O. Revisó: Claudia Rocha P. 5-. La misión de los padres es orientar, esclarecer, amar, comprender, incentivar. Actuar así es darle la oportunidad a tu hijo para que se afirme en la vida. El amor que los hijos reciben de los padres y la confianza que éstos depositan en ellos es para los jóvenes un seguro amparo de vida. 6-. El desahogarse es una necesidad psicológica de toda persona. Tu hijo muchas veces está psicológicarnente agobiado y siente la necesidad de desahogarse. Precisa decir lo que siente. Escucha con paciencia y benevolencia su desafío, aunque hable en forma agresiva e irritada. Comparte las dudas, angustias y problemas de tu hijo y él será tu amigo. 7-. Saber escuchar en silencio es una virtud que los padres también deben tener. Antes de contradecír a tu hijo, escucha, analiza y trata de comprender lo que él quiere decir. Y después habla, pero con amor. 8-. Deja que tu hija hable, sólo escucha. Después dialoga calma y serenamente con ella. Tal vez ella diga muchas cosas equivocadas, pero analizándolo bien encontraremos muchas verdades entre los errores. 9-. Tu hijo precisa consejos y recomendaciones, pero deben ser bien dosificados, dados con amor y bondad. Una andanada de consejos y recomendaciones irrita y satura. El exceso, en lugar de producir efectos positivos, trae resultados negativos. Da a tu hijo los consejos más útiles y prácticos, no los más agradables. Dale un consejo como una sugerencia y no como una imposición. 10-. La vida nos es dada para crecer siempre más en el amor y para engrandecernos a través de la práctica del bien. Educar no es sólo combatir el mal, señalar y censurar los errores; educar es sobre todo incentivar el bien, impartir buenas costumbres, valorizar las buenas obras y estimular.


Elaboró: Daniela O. Revisó: Claudia Rocha P. El exceso de críticas y de censuras elimina el incentivo y el deseo del bien. Pero apreciar y valorizar las cosas buenas estimula y anima a proseguir el camino del bien y a mejorar. El exceso de críticas y censuras lo vuelve inseguro, angustiado y alterado. Señala con amor los errores de tu hijo, aprecia sus virtudes, incentiva el bien y valoriza sus buenas acciones. Que la crítica, la censura y la reprensión sean siempre constructivas y no destructivas. Que sean siempre positivas y no negativas. Recordar errores pasados y ya perdonados, desestimula y desanima. No es agradable oír siempre la misma queja, oír siempre la misma melodía de las personas que persisten en tocar la misma tecla. Debes estar allí. Deja que tus hijos conversen que cuenten como fue su día, pregúntales como se sintieron con determinada situación. Deja que tus hijos expresen sus ideas, sentimientos y preocupaciones de forma abierta. Escucha y no sermonees, debes estar disponible, anima tus hijos a expresar los sentimientos de forma creativa llevando un diario o dibujos. Establece una rutina confiable. Una rutina clara y consistente ayuda a un niño a sentirse sano y salvo. Reglas claras le ayudan al niño a aprender lo que esta bien o mal. Sé consistente. Cuando digas “no” que sea un “no”. Si dices “no” a tu hijo cerciórate que ambos entiendan lo que significa el apegarse a la regla. Entonces actúa rápidamente (segundos) en forma firme y segura cuando seas desafiado. Realiza cualquier castigo con el que amenaces. No grites. Tu hijo quiere saber que tu “no” va en serio. Dile a tus hijos que nunca es bueno el mantener un secreto que les hace sentirse mal o que les confunde.


Elaboró: Daniela O. Revisó: Claudia Rocha P. PROMESAS Cumpla las promesas que le hace a sus hijos. Cuando los padres les dicen a sus hijos que van a hacer algo, deberían hacer lo posible por cumplirlo. Las promesas cumplidas le indican al niño que sus padres son honestos y dignos de su palabra y les tienen suficiente amor como para cumplir sus promesas. Promesas que no son cumplidas, por el contrario, confunden a los niños, y estos niños podrían creer que sus padres no los quieren lo suficiente como para cumplir una promesa. Esto puede ser muy dañino para el amor propio, o autoestima del niño. Por lo general, es mejor que los padres no hagan promesas a sus hijos, las cuales no podrán cumplir. RESPETO Trate a sus hijos con respeto. Los padres deben tratar a sus hijos con el mismo respeto con que se trata en la calle a alguna persona extraña. Una manera importante en que los padres pueden mostrar respeto a sus hijos es poniendo cuidado en lo que les dicen. Algunos padres les hablan a sus hijos de una manera en la cual no se atreverían a hablarle a otra gente. Algunos padres les dicen cosas muy feas a sus hijos o los rechazan cuando están enojados. Tales métodos pueden tener un efecto negativo en el desarrollo del amor propio en los niños. Los padres deben empezar a mostrar respeto a sus hijos diciendo "por favor" y "gracias". También los padres deben exigir que sus hijos hagan lo mismo cuando sea necesario. Consistencia Sea consistente, los niños necesitan en sus vidas que las cosas sean previsibles. Ellos necesitan saber lo que sus padres esperan de ellos. También necesitan saber qué esperar de sus padres. Las reglas familiares deberían explicárselas a los niños y deberían ser aplicadas constantemente. De esta manera los niños aprenderán cuál comportamiento es aceptable y cuál no. No demande perfección No demande perfección de sus hijos, Nadie es perfecto, y los padres no deberían esperar que sus hijos lo sean. Los niños necesitan saber que sus padres los aceptarán tal y como son, con fallas y todo. Tal aceptación ayuda a los niños a sentirse seguros de sí mismos, lo que resulta en el desarrollo de una imagen positiva. Algunos padres pueden pensar


Elaboró: Daniela O. Revisó: Claudia Rocha P. que deben presionar a sus hijos para que se desarrollen mejor. En efecto, resulta lo opuesto. Niños que son aceptados por sus padres tal y como son, estarán más inclinados a sentirse suficientemente seguros de sí mismos como para tomar riesgos y tener éxito. Los niños que son presionados por sus padres pueden terminar resentidos y rebelarse contra ellos. En lugar de criticar a los niños cuando comenten errores, los padres deberían de convertir estos errores en lecciones positivas, y en lugar de presionarlos para superarse, los padres deberían de poner menos presión y ofrecerles elogios y aliento. REGLAS Dele responsabilidades a sus hijos, los niños prosperan cuando se les dan responsabilidades. Responsabilidades como tareas diarias o semanales hacen saber a los niños que los padres creen que ellos son capaces y que confían en ellos para cumplir con sus tareas. Los padres deberían tratar de elogiar a sus hijos cuando ellos cumplen con sus obligaciones. ¿Por qué es necesario poner LÍMITES y establecer REGLAS? Los niños necesitan ser guiados por los adultos para que aprendan cómo realizar lo que desean de la manera más adecuada. Es fundamental establecer reglas para fortalecer conductas y lograr su crecimiento personal. Los límites deben basarse en las necesidades de los niños. Lo que se LIMITA es la CONDUCTA, no los sentimientos que la acompañan. A un niño se le puede solicitar que no haga alguna cosa, pero nunca se le puede pedir que no sienta algo o impedirle una emoción o sentimiento. Los LÍMITES deben fijarse de manera que no afecten el respeto y la autoestima del niño. Se trata de poner límites sin que el niño se sienta humillado, ridiculizado o ignorado.


Elaboró: Daniela O. Revisó: Claudia Rocha P. Señale la situación problemática empleando pocas palabras. Los sermones son poco efectivos y alteran a las personas. Evite calificar al niño, solamente señale el problema. Sea firme, pero tranquilo. ¿Qué podemos hacer? Dedique el tiempo suficiente... Si uno está mal para enfrentar el día, si no se lleva bien con otros miembros, si se siente presionado o si tiene temor por el día que se avecina, los niños sentirán esta tensión. Cuando no se respetan los LÍMITES, debe traer consecuencias. Las cuales deben ser proporcionales, directas y, en la medida de lo posible inmediatas a la situación que las provoca. Las consecuencias deben ser adecuadas a la situación. Esto es, que guarden una relación natural o lógica con la conducta en cuestión. Las REGLAS deben establecerse de común acuerdo entre padres e hijos, deben ser el producto de la discusión y el entendimiento. Es más fácil establecer DISCIPLINA cuando la persona responsable de los niños realmente se siente satisfecha de estar a cargo del niño, cuando disfruta al compartir con ellos y cuando es capaz de respetar la necesidad de seguridad de ellos. La disciplina da buenos resultados cuando los adultos son firmes, observadores y afectuosos, nunca si estos se muestran superficiales. La disciplina debe ser firme pero nunca grosera, respetuosa y no hiriente, o sea debe controlar pero nunca lastimar al niño. NO queremos que los niños crean que porque deseamos ser sus amigos, ellos podrán hacer lo que deseen. No queremos tampoco que nos tengan miedo. El mundo necesita gente que tenga coraje y que sea original, no gente TIMIDA. La DISCIPLINA depende en gran parte de las habilidades y de las conductas de los adultos, como también de la capacidad para combinar el afecto y el control. Esto es


Elaboró: Daniela O. Revisó: Claudia Rocha P. difícil, pues exige mucho de nosotros mismos. La buena disciplina no es solamente castigar o lograr que las reglas se cumplan, implica también que nos gusten los niños y que ellos se sientan aceptados y queridos por nosotros. El proveerles de reglas claras y apropiadas es sólo para su protección. Nuestra conducta y actitudes afectan la conducta de nuestros hijos. Es posible que los niños se sientan bien, pero empiezan a portarse mal si se les dirige masivamente, o se les grita, en lugar de tratarlos como seres humanos. Los niños imitan la conducta de los adultos y si el adulto es grosero, estos también lo serán. La DISCIPLINA no es sólo una palabra, una técnica o un conjunto de reglas. Se requiere combinar el afecto con el control; además el planear y el organizar muy bien el espacio, como también distribuir el tiempo disponible. El manejo de los niños debe ser gentil pero con autoridad, ofreciéndoles siempre dirección y conductas apropiadas para imitar. Los niños necesitan adultos que tengan autocontrol y en quienes ellos puedan confiar. Además, debemos recordar que el tono de voz, el uso de las manos, los gestos y las acciones pueden contribuir a controlar problemas. Las palabras del adulto también pueden ayudar al niño a comprender sus sentimientos y los de otros. “Recuerde el que su hijo (a) estudie o NO lo haga, es una cuestión de REGLAS y de límites, que los padres debemos aprender a manejar”. Poner límites claros y adecuados a la capacidad del niño: El grado de autocontrol que tienen los niños depende, en gran medida, de la actitud de los padres. El autocontrol como la tolerancia al dolor se educa. Todos hemos oído casos de niño que a muy corta edad han sido operados en tantas ocasiones que cuando sus padres les dicen que van al hospital cogen su osito y no muestran mayor rechazo. Con la capacidad para tolerar frustraciones y para auto controlar las expresiones de agrado o desagrado sucede lo mismo. Un niño puede haber aprendido que cuando papá dice que no, esa decisión es inamovible, pero también puede saber que se le permitirá gritar, protestar y tirarse al suelo para mostrar frustración sin que nadie le pare los pies.


Elaboró: Daniela O. Revisó: Claudia Rocha P. El grado de autocontrol y de tolerancia a la frustración está muy relacionado con la capacidad de la familia para hacer respetar su autoridad. La familia tiene más razones para saber que debe poner límites claros y que sean adecuados a lo que el niño puede ofrecer. Principios básicos para padres y madres que desean educar bien: 1-. Nosotros somos los educadores, la escuela o colegio sólo complementan. 2-. Educar bien es enseñar a: conocer las propias posibilidades, desear crecer, aceptar nuestras limitaciones y nuestras virtudes de forma sana, es enseñar a vivir. 3-. Educar bien es enseñar a adaptarse a todas las situaciones: buenas o malas. 4-. Educar no es proporcionar experiencias buenas y asilarle de las malas. Es ayudarle a aprender de ellas. 5-. Para educar bien no existen recetas, se aprende de experiencias concretas y luego se generaliza. 6-. Educar es una toma de decisiones constante. 7-. Nuestras decisiones están muy influidas por cómo hemos sido educados. 8-. Ser conscientes de ello ayuda a educar más sensatamente. 9-. Educar bien a mi hijo (a), no es compensarle por loo que nosotros no hemos recibido en nuestra niñez. “Los hijos no nacen con tus carencias ni necesidades, no se las crees”. 10-. Debo ser consciente de lo que me transmitieron cuando me educaron. 11-. Debo educar en el presente con perspectiva de futuro. 12-. Una mala actuación ahora se paga con creces en el futuro.


Elaboró: Daniela O. Revisó: Claudia Rocha P. 13-. No debo angustiarme. Si no puedo, busco ayuda. 14-. Para educar bien es necesario tener sentido común. 15-. Muchas veces necesitamos una visión objetiva desde fuera. 16-. No dudes en pedir orientación educativa aunque el problema parezca pequeño. 17-. No existen los superpadres, todo el que te comente que su relación con su hijo es perfecta, puede ser que necesite aparentar o que no quiere ver los problemas. 18-. Nada es lo mismo para un hijo que para otro. 19-. Educar bien no es buscar las mismas condiciones para todos, sino es dar a cada hijo lo que necesita. Hacerlo así no es ser injusto, ayuda a los hijos a crecer aceptando la individualidad de cada uno. 20-. Educando voy a cometer errores. 21-. No hay error que no se enmiende. 22-. Puedo rectificar sin perder la autoridad. 23-. No importa lo que sucedió en el pasado, si hay problemas hay que “tomar la situación de inmediato”. 24-. Sé positivo. Dile a tu hijo lo que degusta y pon un límite a lo que no te gusta. 25-. Un niño (a) es una antena parabólica constante. Se entera de todo, lo imita todo. El niño aprende más de lo que ve, que de lo que decimos. 26-. El mayor deseo del niño es controlar el entorno.


Elaboró: Daniela O. Revisó: Claudia Rocha P. 27-. En el entorno también estamos nosotros.

Controlar nuestras reacciones le

fascinará, incluso aunque sea a costa de que nos enfademos con él o ella. 28-. El niño necesita libertad conducida. 29-. Si nosotros no ponemos límites a su conducta, lo hará él. 30-. Nunca debo mentirle. Si le enfrento a aquellas cosas que no le gustan pero que debe aceptar, le preparo para asumir la realidad. 31-. Si le miento lo haré un inmaduro (necesitará que le disfracemos las cosas para aceptarlas) y un inseguro (si no puedo confiar en mis padres ¿en quién puedo confiar? 32-. Debo explicarle las cosas (casi siempre) y de forma breve. 33-. A veces los niños necesitan un “Porque yo lo digo”. 34-. Levantar castigos o encubrir los errores sólo es sobreprotección. Las personas sólo aprendemos de nuestros errores si vivimos las consecuencias de los mismos. Formamos hijos inmaduros incapaces de enfrentarse a la frustración. 35-. El mayor deseo de un niño es que papá y mamá estén pendientes de él. 36-. La atención que le prestamos es nuestra mejor arma. Quién sabe cómo y cuándo prestar atención a su hijo(a) sabe educar. Todos estos principios se pueden resumir en el siguiente pensamiento: · Sé que puedes. · Por eso te enseño y te exijo. · Y como sé que te cuesta esfuerzo, te lo reconozco.


Elaboró: Daniela O. Revisó: Claudia Rocha P. Las normas deben ser claras, esta bien definidas, y se adecuadas para cada niño según la edad. · No pida cosas que el niño o la niña no puede hacer. · Cuando exija al niño, no actúe de forma contradictoria. · Sea coherente en la aplicación de las normas. · Cuando se produzcan desacuerdos entre los padres sobre la forma de educar a los niños, nunca se deben discutir delante de ellos. · Evite centrar la autoridad en un solo padre – madre. · No delegar la autoridad en otro. · No se desautorice nunca. · No modifique los castigos (consecuencias) una vez anunciadas. · No castigue con algo que no pueda cumplir. · Acostúmbralo a pedir permiso. · Cuando tengas que poner un castigo: no te alteres, por nada del mundo. “Educar a un niño es como sostener en la mano un jabón. Si aprietas mucho sale disparado, si lo sujetas con indecisión se te escurre entre los dedos, una presión suave pero firme lo mantiene sujeto”. AMOR Elogie a sus hijos. A los niños les encanta los elogios. ¡No hay tal cosa como elogiar demasiado! Los elogios deben ser específicos y sinceros para que tengan un efecto positivo. No es


Elaboró: Daniela O. Revisó: Claudia Rocha P. necesario que los padres esperen hasta que los niños hagan algo excepcional para elogiarlos. Elogiar a los niños por cosas cotidianas como estar listos a tiempo para la escuela es suficiente. Lo que importa es que los padres se concentren en las cosas positivas que hacen sus hijos, no en las cosas negativas. Las críticas y los rechazos por parte de los padres suelen tener como consecuencia que los hijos tengan poco amor propio. Demuestre a sus hijos mucho amor y afecto. Los niños necesitan que se les demuestre amor y afecto por medio de palabras y contacto físico. Los padres deberían decirles seguido a sus hijos que los quieren y que ellos son especiales. Se les puede mostrar cariño a sus hijos con un abrazo, una palmada en el hombro, un beso, etc. No demande perfección de sus hijos. Nadie es perfecto, y los padres no deberían esperar que sus hijos lo sean. Los niños necesitan saber que sus padres los aceptarán tal y como son, con fallas y todo. Tal aceptación ayuda a los niños a sentirse seguros de sí mismos, lo que resulta en el desarrollo de una imagen positiva. Algunos padres pueden pensar que deben presionar a sus hijos para que se desarrollen mejor. En efecto, resulta lo opuesto. Niños que son aceptados por sus padres tal y como son, estarán más inclinados a sentirse suficientemente seguros de sí mismos como para tomar riesgos y tener éxito. Los niños que son presionados por sus padres pueden terminar resentidos y rebelarse contra ellos. En lugar de criticar a los niños cuando comenten errores, los padres deberían de convertir estos errores en lecciones positivas, y en lugar de presionarlos para superarse, los padres deberían de poner menos presión y ofrecerles elogios y aliento. Fomente las amistades de sus hijos. Las necesidades sociales de los niños son muy importantes en el desarrollo de una propia imagen saludable. Los niños necesitan pasar tiempo con sus amigos para aprender a convivir con personas fuera de la familia y con jóvenes de su misma edad. Tales amistades enseñan a los niños a cooperar y a relacionarse con otra gente.


Elaboró: Daniela O. Revisó: Claudia Rocha P. Fomente los intereses y las habilidades de sus hijos. Los padres deberían apoyar a sus hijos a participar en las actividades que a ellos les interesen. Podría ser cualquier tipo de actividad, siempre y cuando los niños se diviertan. Participando en actividades que son interesantes y divertidas, y en las cuales ellos puedan sobresalir, ayuda a mejorar el amor propio de los niños. El apoyo de los padres hace saber a los niños que sus padres creen que ellos son capaces y competentes CASTIGOS El castigo debe ser empleado para mejorar la conducta del niño Los castigos de los padres, mediante violencia física o verbal, son para el niño un modelo de conducta agresiva. Si el niño vive rodeado de este modelo, estará adquiriendo el hábito de responder agresivamente a las situaciones conflictivas. Cuando los padres castigan mediante violencia física o verbal se convierten para el niño en modelos de conductas agresivas. Cuando el niño vive rodeado de modelos agresivos, va adquiriendo también comportamientos agresivos. No se quiere decir con eso que no se debe castigar al niño. Pero el castigo debe ser utilizado de una manera racional para mejorar la conducta del niño. No debe depender de nuestro estado de ánimo. Hay que controlarse para poder controlar al niño. No se debe aplicar un castigo con gritos o con riñas, porque esto indica que nuestro comportamiento es negativo y vengativo, lo que reforzará a una conducta no aceptable. Si enseñamos a los niños que para resolver una situación conflictiva es necesario gritar, no resolveremos problema alguno. ¿Porque tenemos que gritarles para decir que no griten? Así no solucionaremos a nada. Estaremos caminando en círculo, sin avanzar. Para aplicar un castigo, hay que oír al niño, pero no se debe aceptar excusas o promesas por su parte. El niño debe saber que no hay excusas ni explicaciones para la agresión. Que no se debe hacer daño a los demás y que por eso será castigado. Antes de aplicar el castigo, el niño debe estar advertido y avisado de una forma firme y definitiva. Y no hay que esperar que él emita toda la cadena de conductas agresivas para darle el castigo, debe hacerse al principio sin requerir tiempo, energía ni molestias por parte de quién lo aplique. El tipo y el modo de castigo no pueden provocar fuertes


Elaboró: Daniela O. Revisó: Claudia Rocha P. respuestas emocionales en el niño castigado. Y hay que conciliar el castigo con reforzamiento de buenas conductas que harán con que el niño “piense” en cómo se debe comportar, y en lo que ha hecho para estar de castigo. Cuando el niño es mayor, hay que ayudarlo a desarrollar sus habilidades de autocontrol, utilizando el castigo dentro de un contexto de un contrato de conducta. LOS PADRES SON EJEMPLO Ponga atención a su propio comportamiento y actitud. La manera en que los padres se sienten de ellos mismos y del mundo alrededor de ellos, se refleja en su comportamiento. Los niños amoldan su propio comportamiento y actitud siguiendo el ejemplo de sus padres. Los padres no pueden esperar que sus niños desarrollen una actitud positiva de ellos mismos hasta que sus hijos vean esta actitud en sus padres. Si los padres no se sienten bien de sí mismos, no es posible que sean capaces de demostrar a sus hijos a sentirse mejor de ellos mismos. Escuche y responda a sus hijos. En las conversaciones con sus hijos, los padres deberían de asegurarse de ponerles completa atención. Para lograr esto, los padres pueden dejar de hacer lo que están haciendo, mirarlos directamente, y por medio del contacto físico, ya sea un abrazo o una palmada en el hombro, deberían hacerles saber a sus hijos que sus preguntas y opiniones son importantes, y tratarlos con respeto. Si los padres no ponen atención a lo que sus hijos dicen, o si actúan como si lo que dicen no tiene sentido o es aburrido, sus hijos pensarán que no son importantes. Los padres deben animar a sus hijos a hacer preguntas y deberían dar siempre respuestas honestas y claras. Los padres que enseñan a sus hijos a hacer preguntas están en efecto demostrándoles que quieren que ellos aprendan y que los padres están dispuestos a ayudarlos. Los padres deben de tratar de contestar las preguntas de sus hijos tan honesta y completamente como sea posible. Y en lugar de evitar una pregunta o inventar una respuesta los padres deberían reconocer cuando no saben algo. Los niños no esperan que sus padres sean perfectos, pero sí esperan que sean honestos. No permita que sus hijos se critiquen a sí mismos. Criticarse uno mismo después de haber tomado un examen no es malo. Sin embargo decir que uno es estúpido por una mala calificación no está bien. Los padres deben tener


Elaboró: Daniela O. Revisó: Claudia Rocha P. cuidado de no ignorar cuando sus hijos se critican demasiado. Cuando los padres notan que sus hijos se critican a sí mismos, deberían corregirlos. Los padres pueden lograr esto indicando que no es que el niño sea inepto, sino que el problema es el resultado de algo que el niño hizo o dejó de hacer. Si los padres no intervienen cuando sus hijos se critican demasiado, los niños pueden sentir que sus padres están de acuerdo con ellos. Pase tiempo con sus hijos. Los padres deberían dedicar un "tiempo especial" cada día para sus hijos. También deberían dedicarle tiempo a cada niño por separado. El tiempo que padres e hijos pasan juntos, podría ser utilizado en alguna actividad que el niño ha escogido. Los padres deben tener cuidado de no pasar este tiempo enseñando a sus hijos. Este tiempo debe ser divertido y libre de preocupaciones para ambos. La cantidad de tiempo que le dedica a sus hijos no es lo mas importante. Podría ser tan poco como 15 minutos y aún así hacerle saber a los hijos que sus padres valoran el tiempo que pasan juntos y que ellos son importantes. Enseñe a sus hijos a hablar positivamente de sí mismos. Hablar positivamente de uno mismo es decirse cosas positivas. Hablar positivamente es una herramienta que los niños deben poseer. Entre más se repitan a ellos mismos lo bueno que existe en ellos, hay más posibilidad de que los niños lo crean y lo incorporen con los buenos sentimientos asociados con esto. Comentarios positivos de sí mismos pueden ser, por ejemplo, "Yo soy una buena persona y un buen amigo." La mejor manera de enseñar a sus hijos a hablar positivamente de ellos es haciéndolo ellos mismos. Hablar positivamente de uno mismo no solo beneficiará a los niños sino también a los padres. REFERENCIAS http://www.enplenitud.com/nota.asp?articuloid=8648 http://www.terra.com.mx/articulo.aspx?articuloid=81898&paginaid=2 http://webcatolicodejavier.org/clavesedu.html http://www.misionglobalcr.com/temasBienestar/862/para-darle-a-tu-hijo-confianza/ http://www.bebescr.com/infantes/infa0050a.shtml http://www.psicopedagogia.com/aplicar-limites-a-los-hijos http://www.guiainfantil.com/educacion/comportamiento/castigos.htm


INFORMACION_PARA_FLYERS[1]  

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