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III Parte Otitis externas, medias e internas

Etiología

Definición

Otitis externa en un perro a consecuencia de un síndrome de choque tóxico estafilocócico.

Factores predisponentes: • No provocan la otitis, pero aumentan el riesgo de inflamación auricular. • Son responsables, en asociación con los factores primarios y/o secundarios, de las fases iniciales de la enfermedad. Factores primarios: • Son los agentes directamente responsables de la inflamación auricular. • Pueden provocar una otitis por sí solos, o en asociación con los factores predisponentes y/o los factores secundarios. Factores secundarios: • Por sí solos no pueden provocar una otitis. • Contribuyen al fenómeno inflamatorio o pueden provocar una otitis en asociación con los factores predisponentes y/o primarios. Factores perpetuantes: • Aparecen después de los estadios iniciales de la inflamación auricular. • Si no se tratan, son responsables del paso a la cronicidad de la otitis.

Factores predisponentes

Entorno

48

Ectoparasitosis

• • • • • •

Otodectes cynotis Demodex canis (en el perro) Demodex cati (en el gato) Sarcoptes scabiei (sobre todo en el perro) Larvas de Trombicula Otobius megnini (América del Norte) Notoedres cati (sobre todo en el gato)

Dermatitis alérgicas

• • • •

Dermatitis atópica Alergia/intolerancia alimentaria Dermatitis alérgica a la picadura de pulga (DAPP) Alergia/irritación por contacto

Disendocrinias

• Hipotiroidismo • Síndrome de Cushing • Disendocrinia sexual

Problemas de la queratinización

• Seborrea idiopática • Dermatosis sensible a la vitamina A • Adenitis sebácea granulomatosa

Piodermitis

• Piodermitis superficiales o profundas

Cuerpos extraños

• Espigas de gramíneas • Pelos • Pólipos

Dermatitis autoinmunes

• • • •

Pénfigo foliáceo Pénfigo vulgar Penfigoides Lupus

Pólipos o tumores

• • • • • •

Papiloma Ceruminoma Carcinoma epidermoide Fibroma/fibrosarcoma Adenoma o carcinoma sebáceo Mastocitoma

Otras

• Celulitis juvenil • Dermatofitosis (sobre todo en el gato) • Vasculopatías

Estos diversos factores responsables de las otitis se enumeran en las tablas de las páginas 48, 49 y 50.

Otitis externa en un perro como consecuencia de una demodecia.

Conformación de la oreja

Factores primarios

• • • •

Orejas caídas. Hipertricosis auricular. Estenosis o atresia del conducto auditivo. Glándulas ceruminosas anormalmente desarrolladas.

• • • • • • •

Humedad excesiva. Baños frecuentes. Aumento de la temperatura. Tratamientos o limpiezas inapropiados. Productos irritantes. Manipulaciones traumáticas. Utilización de detergentes o de sustancias que modifican la ecología normal de los CAE.

Factores predisponentes (conformación, clima, anatomía, enfermedad sistémica, tratamiento irritante) Factores primarios (parásitos, hipersensibilidad, problemas metabólicos, cuerpos extraños...)

Factores perpetuantes (remodelaciones inflamatorias, ruptura de la membrana timpánica en otitis media)

Factores secundarios (bacterias, levaduras)

Etiopatogenia de la otitis externa ilustrada por el círculo vicioso de los factores predisponentes-primarios-secundariosperpetuantes.

49

3


III Parte Otitis externas, medias e internas

Etiología

Definición

Otitis externa en un perro a consecuencia de un síndrome de choque tóxico estafilocócico.

Factores predisponentes: • No provocan la otitis, pero aumentan el riesgo de inflamación auricular. • Son responsables, en asociación con los factores primarios y/o secundarios, de las fases iniciales de la enfermedad. Factores primarios: • Son los agentes directamente responsables de la inflamación auricular. • Pueden provocar una otitis por sí solos, o en asociación con los factores predisponentes y/o los factores secundarios. Factores secundarios: • Por sí solos no pueden provocar una otitis. • Contribuyen al fenómeno inflamatorio o pueden provocar una otitis en asociación con los factores predisponentes y/o primarios. Factores perpetuantes: • Aparecen después de los estadios iniciales de la inflamación auricular. • Si no se tratan, son responsables del paso a la cronicidad de la otitis.

Factores predisponentes

Entorno

48

Ectoparasitosis

• • • • • •

Otodectes cynotis Demodex canis (en el perro) Demodex cati (en el gato) Sarcoptes scabiei (sobre todo en el perro) Larvas de Trombicula Otobius megnini (América del Norte) Notoedres cati (sobre todo en el gato)

Dermatitis alérgicas

• • • •

Dermatitis atópica Alergia/intolerancia alimentaria Dermatitis alérgica a la picadura de pulga (DAPP) Alergia/irritación por contacto

Disendocrinias

• Hipotiroidismo • Síndrome de Cushing • Disendocrinia sexual

Problemas de la queratinización

• Seborrea idiopática • Dermatosis sensible a la vitamina A • Adenitis sebácea granulomatosa

Piodermitis

• Piodermitis superficiales o profundas

Cuerpos extraños

• Espigas de gramíneas • Pelos • Pólipos

Dermatitis autoinmunes

• • • •

Pénfigo foliáceo Pénfigo vulgar Penfigoides Lupus

Pólipos o tumores

• • • • • •

Papiloma Ceruminoma Carcinoma epidermoide Fibroma/fibrosarcoma Adenoma o carcinoma sebáceo Mastocitoma

Otras

• Celulitis juvenil • Dermatofitosis (sobre todo en el gato) • Vasculopatías

Estos diversos factores responsables de las otitis se enumeran en las tablas de las páginas 48, 49 y 50.

Otitis externa en un perro como consecuencia de una demodecia.

Conformación de la oreja

Factores primarios

• • • •

Orejas caídas. Hipertricosis auricular. Estenosis o atresia del conducto auditivo. Glándulas ceruminosas anormalmente desarrolladas.

• • • • • • •

Humedad excesiva. Baños frecuentes. Aumento de la temperatura. Tratamientos o limpiezas inapropiados. Productos irritantes. Manipulaciones traumáticas. Utilización de detergentes o de sustancias que modifican la ecología normal de los CAE.

Factores predisponentes (conformación, clima, anatomía, enfermedad sistémica, tratamiento irritante) Factores primarios (parásitos, hipersensibilidad, problemas metabólicos, cuerpos extraños...)

Factores perpetuantes (remodelaciones inflamatorias, ruptura de la membrana timpánica en otitis media)

Factores secundarios (bacterias, levaduras)

Etiopatogenia de la otitis externa ilustrada por el círculo vicioso de los factores predisponentes-primarios-secundariosperpetuantes.

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III Parte Otitis externas, medias e internas

Etiología

Factores secundarios

Bacterias

• • • •

Levaduras

• Malassezia spp. • Candida spp.

Definición

Staphylococcus intermedius Streptococcus spp. Pseudomonas spp. Proteus spp.

Factores perpetuantes

Remodelaciones secundarias a la inflamación crónica

• • • • • •

Engrosamiento cutáneo Ulceraciones Edema Fibrosis Calcificación de CAE Hiperplasia sebácea

Alteraciones timpánicas Otitis media fúngica o bacteriana Modificación de la flora

Factores predisponentes Los factores predisponentes aumentan el riesgo de otitis sin que por sí mismos puedan desencadenar la inflamación auricular. La mayor parte de estos factores actúan modificando los parámetros ambientales del conducto auditivo externo (CAE) o la flora normal presente en los CAE, o incluso alterando el fenómeno normal de “autolimpieza” presente en los CAE. Las anomalías de la migración epitielial, que normalmente permite asegurar al CAE un funcionamiento correcto, probablemente son una de las causas más importantes que predisponen al desarrollo de una inflamación auricular en los carnívoros domésticos. La frecuencia de otitis en los carnívoros se explica, para empezar, por la anatomía particular de sus conductos auditivos (ver Conducto auditivo externo, capítulo 2 de la primera parte, página 7). La forma en L de los CAE hace difícil el drenaje natural y disminuye la aireación de las estructuras profundas, lo que constituye el origen de la aparición de exudados y residuos de todo tipo. Las otitis se observan con mayor frecuencia en los perros adultos, una franja de edad en la que las dermatitis alérgicas y los problemas primarios de la queratinización se expresan en general de forma clara. No se ha observado ninguna predisposición sexual. 50

Entre las razas predispuestas a las otitis, se encuentran el Cocker, el Labrador Retriever, el Caniche y el Fox Terrier. Un estudio realizado sobre 80 casos de otitis externa crónica que necesitaron una intervención quirúrgica (ablación completa del conducto auditivo externo y osteotomía lateral de la bulla timpánica), permitió confirmar la predisposición muy clara de los Cocker Spaniel para esta afección (60 % de los casos en este estudio frente a 4,2 % de perros de esta raza en la población canina local). Un examen histopatológico realizado sobre los tejidos muestreados puso de manifiesto una particularidad de esta raza que podría ser el origen de esta marcada predisposición: tres Cockers de cada cuatro presentaban una hiperplasia ceruminosa, mientras que esta lesión no se observaba más que en un perro de cada cuatro en las otras razas. Por tanto, existen diferencias fisiológicas raciales (estenosis precoz del conducto auditivo externo e hiperplasia glandular) que probablemente son la causa de la predisposición para la otitis de algunas razas y, en particular, del Cocker. Estos factores agravan el pronóstico de las otitis en esta raza, y se recomienda encarecidamente un abordaje precoz y agresivo de las otitis del Cocker Spaniel. La conformación de la oreja (orejas caídas, hipertricosis auricular, estenosis del conducto auditivo) desempeña un papel importante. Contrariamente a la idea establecida, la temperatura auricular no parece tener un papel favorecedor para los perros con las orejas caídas. No obstante, no todos los perros con orejas caídas presentan otitis y, a la inversa, algunas razas de orejas erguidas, como el Pastor Alemán están predispuestas a las otitis eritematoceruminosas. Una (entre las numerosas) taras del Shar Pei es la presencia de pliegues en la unión del conducto auditivo y una estenosis de este último. Por tanto, a veces resulta necesario un tratamiento quirúrgico. En el Labrador Retriever se ha descrito recientemente una atresia congénita del conducto auditivo externo. El perro fue llevado a consulta por sacudidas de cabeza y, en el examen otoscópico, el conducto auditivo vertical cesaba brutalmente, sin meato acústico. El escáner confirmó la ausencia de conducto horizontal. En algunas razas (por ejemplo, Bichón, Caniche, Cocker, Drathaar, Korthal, algunas razas de Terriers), la pilosidad de los conductos auditivos externos es

excesiva. Los pelos son más o menos largos, muy numerosos y tienen tendencia a aglomerarse con las secreciones ceruminosas para formar montones. Parece que los perros de razas predispuestas poseen folículos pilosos compuestos, mientras que las razas que están más protegidas tendrían tendencia a tener folículos pilosos simples dentro de los CAE. Algunos autores recomiendan depilar regularmente los conductos auditivos externos en las razas que presentan hipertricosis. Otros desaconsejan esta técnica con el fin de evitar la inflamación como consecuencia de la depilación. Algunas razas predispuestas a las otitis (tabla) presentarían una cantidad más importante de tejidos blandos en torno a los cartílagos auriculares, un aumento de la talla de las regiones ricas en glándulas apocrinas y de la cantidad de dicho tipo de glándulas (en comparación con las glándulas sebáceas). El ambiente también debe estar controlado. Una humedad excesiva es un factor predisponente importante, que habrá que identificar y corregir. Además, en opinión de algunos se hallarían otitis más frecuentemente en tiempo húmedo, aunque ciertos autores niegan estas variaciones climáticas (en un estudio reciente no publicado no se ha podido hallar diferencia de frecuencia entre los meses de verano y los meses de invierno). Se considera que los factores microclimáticos desempeñan un papel importante en la génesis de las otitis externas. Un estudio reciente demostró que el grado de humedad en el interior de los conductos auditivos de los perros afectados por otitis era superior al de los perros sanos. Sin embargo, en otro estudio, un poco más antiguo, no se halló ninguna influencia de la temperatura o de la humedad relativa. Según Harvey, los tres componentes climáticos principales que influyen sobre la aparición de las otitis son la temperatura, la humedad y la higrometría. Esto explicaría los picos de incidencia de las otitis en otoño observados en algunos estudios. La importancia de los factores climáticos explicaría además el rápido desarrollo en algunas condiciones de las bacterias responsables de la perennización de la afección auricular. Por ejemplo, en el hombre se demostró que la frecuencia de las infecciones por bacterias gram – aumentaba en caso de clima húmedo y cálido, y es probable que pase lo mismo en el caso del perro.

Como ocurre con el hombre, los perros nadadores probablemente están más expuestos a las enfermedades auriculares que el resto, debido a la frecuencia de los baños. La presencia de agua en los conductos auditivos

Conducto auditivo de perro.

Montón de pelo dentro del conducto auditivo de un perro.

Razas predispuestas a las otitis Perro

Gato

• • • • • •

• Himalaya • Persa

Cocker Épagneul Caniche Bichon Pastor Alemán Pastor Belga

51

3


III Parte Otitis externas, medias e internas

Etiología

Factores secundarios

Bacterias

• • • •

Levaduras

• Malassezia spp. • Candida spp.

Definición

Staphylococcus intermedius Streptococcus spp. Pseudomonas spp. Proteus spp.

Factores perpetuantes

Remodelaciones secundarias a la inflamación crónica

• • • • • •

Engrosamiento cutáneo Ulceraciones Edema Fibrosis Calcificación de CAE Hiperplasia sebácea

Alteraciones timpánicas Otitis media fúngica o bacteriana Modificación de la flora

Factores predisponentes Los factores predisponentes aumentan el riesgo de otitis sin que por sí mismos puedan desencadenar la inflamación auricular. La mayor parte de estos factores actúan modificando los parámetros ambientales del conducto auditivo externo (CAE) o la flora normal presente en los CAE, o incluso alterando el fenómeno normal de “autolimpieza” presente en los CAE. Las anomalías de la migración epitielial, que normalmente permite asegurar al CAE un funcionamiento correcto, probablemente son una de las causas más importantes que predisponen al desarrollo de una inflamación auricular en los carnívoros domésticos. La frecuencia de otitis en los carnívoros se explica, para empezar, por la anatomía particular de sus conductos auditivos (ver Conducto auditivo externo, capítulo 2 de la primera parte, página 7). La forma en L de los CAE hace difícil el drenaje natural y disminuye la aireación de las estructuras profundas, lo que constituye el origen de la aparición de exudados y residuos de todo tipo. Las otitis se observan con mayor frecuencia en los perros adultos, una franja de edad en la que las dermatitis alérgicas y los problemas primarios de la queratinización se expresan en general de forma clara. No se ha observado ninguna predisposición sexual. 50

Entre las razas predispuestas a las otitis, se encuentran el Cocker, el Labrador Retriever, el Caniche y el Fox Terrier. Un estudio realizado sobre 80 casos de otitis externa crónica que necesitaron una intervención quirúrgica (ablación completa del conducto auditivo externo y osteotomía lateral de la bulla timpánica), permitió confirmar la predisposición muy clara de los Cocker Spaniel para esta afección (60 % de los casos en este estudio frente a 4,2 % de perros de esta raza en la población canina local). Un examen histopatológico realizado sobre los tejidos muestreados puso de manifiesto una particularidad de esta raza que podría ser el origen de esta marcada predisposición: tres Cockers de cada cuatro presentaban una hiperplasia ceruminosa, mientras que esta lesión no se observaba más que en un perro de cada cuatro en las otras razas. Por tanto, existen diferencias fisiológicas raciales (estenosis precoz del conducto auditivo externo e hiperplasia glandular) que probablemente son la causa de la predisposición para la otitis de algunas razas y, en particular, del Cocker. Estos factores agravan el pronóstico de las otitis en esta raza, y se recomienda encarecidamente un abordaje precoz y agresivo de las otitis del Cocker Spaniel. La conformación de la oreja (orejas caídas, hipertricosis auricular, estenosis del conducto auditivo) desempeña un papel importante. Contrariamente a la idea establecida, la temperatura auricular no parece tener un papel favorecedor para los perros con las orejas caídas. No obstante, no todos los perros con orejas caídas presentan otitis y, a la inversa, algunas razas de orejas erguidas, como el Pastor Alemán están predispuestas a las otitis eritematoceruminosas. Una (entre las numerosas) taras del Shar Pei es la presencia de pliegues en la unión del conducto auditivo y una estenosis de este último. Por tanto, a veces resulta necesario un tratamiento quirúrgico. En el Labrador Retriever se ha descrito recientemente una atresia congénita del conducto auditivo externo. El perro fue llevado a consulta por sacudidas de cabeza y, en el examen otoscópico, el conducto auditivo vertical cesaba brutalmente, sin meato acústico. El escáner confirmó la ausencia de conducto horizontal. En algunas razas (por ejemplo, Bichón, Caniche, Cocker, Drathaar, Korthal, algunas razas de Terriers), la pilosidad de los conductos auditivos externos es

excesiva. Los pelos son más o menos largos, muy numerosos y tienen tendencia a aglomerarse con las secreciones ceruminosas para formar montones. Parece que los perros de razas predispuestas poseen folículos pilosos compuestos, mientras que las razas que están más protegidas tendrían tendencia a tener folículos pilosos simples dentro de los CAE. Algunos autores recomiendan depilar regularmente los conductos auditivos externos en las razas que presentan hipertricosis. Otros desaconsejan esta técnica con el fin de evitar la inflamación como consecuencia de la depilación. Algunas razas predispuestas a las otitis (tabla) presentarían una cantidad más importante de tejidos blandos en torno a los cartílagos auriculares, un aumento de la talla de las regiones ricas en glándulas apocrinas y de la cantidad de dicho tipo de glándulas (en comparación con las glándulas sebáceas). El ambiente también debe estar controlado. Una humedad excesiva es un factor predisponente importante, que habrá que identificar y corregir. Además, en opinión de algunos se hallarían otitis más frecuentemente en tiempo húmedo, aunque ciertos autores niegan estas variaciones climáticas (en un estudio reciente no publicado no se ha podido hallar diferencia de frecuencia entre los meses de verano y los meses de invierno). Se considera que los factores microclimáticos desempeñan un papel importante en la génesis de las otitis externas. Un estudio reciente demostró que el grado de humedad en el interior de los conductos auditivos de los perros afectados por otitis era superior al de los perros sanos. Sin embargo, en otro estudio, un poco más antiguo, no se halló ninguna influencia de la temperatura o de la humedad relativa. Según Harvey, los tres componentes climáticos principales que influyen sobre la aparición de las otitis son la temperatura, la humedad y la higrometría. Esto explicaría los picos de incidencia de las otitis en otoño observados en algunos estudios. La importancia de los factores climáticos explicaría además el rápido desarrollo en algunas condiciones de las bacterias responsables de la perennización de la afección auricular. Por ejemplo, en el hombre se demostró que la frecuencia de las infecciones por bacterias gram – aumentaba en caso de clima húmedo y cálido, y es probable que pase lo mismo en el caso del perro.

Como ocurre con el hombre, los perros nadadores probablemente están más expuestos a las enfermedades auriculares que el resto, debido a la frecuencia de los baños. La presencia de agua en los conductos auditivos

Conducto auditivo de perro.

Montón de pelo dentro del conducto auditivo de un perro.

Razas predispuestas a las otitis Perro

Gato

• • • • • •

• Himalaya • Persa

Cocker Épagneul Caniche Bichon Pastor Alemán Pastor Belga

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III Parte Otitis externas, medias e internas

Etiología

Definición

La utilización de bastoncillos es una causa predisponente para las otitis.

externos podría ser responsable de maceración, favorecer la colonización del conducto por bacterias u hongos oportunistas, disolver el cerumen, y/o disminuir su eliminación natural al exterior de los conductos. Sería interesante evaluar si ocurre lo mismo en los perros que se lavan regularmente. Los tratamientos o limpiezas inapropiados son una causa frecuente de irritación y de inflamación del conducto auditivo externo, con paso a la cronicidad. Puede ser por la utilización de productos no adaptados o irritantes (por ejemplo éter), el mal uso de hisopos auriculares o el empleo injustificado de antibióticos que destruyen la flora normal del conducto auditivo externo y favorecen el desarrollo de las bacterias patógenas. En la práctica, se desaconseja recomendar al propietario utilizar hisopos recubiertos de algodón.

El parásito Otodectes cynotis (25x).

52

Factores primarios Son directamente responsables de la otitis, ya que provocan una inflamación auricular, modifican el microclima cutáneo o provocan una oclusión del conducto. Ectoparasitosis Otodectes cynotis, parásito del conducto auditivo externo de los carnívoros (perro, gato y hurón), es un ácaro de la familia Psoroptidae, que se alimenta de linfa y de sangre. El ciclo parasitario dura unas tres semanas y se desarrolla enteramente sobre el hospedador. Sin embargo, se ha sugerido que los parásitos podrían sobrevivir desde algunos días a algunas semanas en el entorno. De tamaño grande (0,4 mm), Otodectes cynotis se caracteriza por su rostro corto y puntiagudo y sus patas largas llevan ventosas subsésiles. Los ácaros provocan una reacción inflamatoria irritativa dentro de los conductos auditivos externos, y también reacciones de hipersensibilidad, dado que su saliva es inmunógena (se ha demostrado en los gatos la presencia de anticuerpos IgE). La otoacariosis podría representar del 7 al 10 % de los casos de otitis en el perro. En el caso del gato, hasta un 50 % de las otitis serían otoacariosis. La incidencia de otoacariosis causada por Otodectes cynotis es muy elevada en esta especie, y representa hasta un 25 % de los motivos de consulta en dermatología felina (casí un 36 % en los gatos de menos de dos años). Los signos clínicos se caracterizan por un prurito asociado al eritema y a una secreción excesiva de cerumen dentro del conducto auditivo. La presencia de un reflejo otopodal

Otoacariosis en un gato con cerumen negruzco y ausencia de inflamación acusada.

Otoacariosis en un gato con cerumen negruzco y principio de inflamación auricular.

Otoacariosis en un gato con cerumen marrón pegajoso y erosiones en la entrada del conducto.

Otoacariosis en un gato con cerumen marrón ceroso.

(movimiento de arañado cuando se introduce un hisopo dentro del conducto auditivo externo) es un elemento que hace pensar en la afección, sin ser específico. El aspecto de las secreciones es variable, aunque generalmente es negro, seco y quebradizo. No obstante, es importante destacar que en algunos casos el cerumen puede presentar aspectos muy diferentes: rezumante, ceruminoso, marrón o amarillo. Si el prurito es importante, sobrevienen lesiones secundarias (excoriaciones, liquenificación). El diagnóstico de otoacariosis causada por Otodectes cynotis es por lo general fácil, por simple toma de muestras con hisopo seguida de un examen al microscopio del cerumen mezclado con clorolactofenol o con aceite mineral, que permite

observar los parásitos. No obstante, en algunos casos, no es fácil la identificación de los ácaros, sobre todo en el perro. En caso de otitis crónica, pueden estar presentes sólo algunos parásitos, y se aconseja realizar sistemáticamente un examen microscópico minucioso del cerumen. De hecho, la presencia de un escaso número de parásitos puede ser el origen de los signos clínicos (probablemente a causa de un fenómeno de hipersensibilidad). Algunos gatos podrían presentar una respuesta inmunitaria que impidiese el desarrollo de los ácaros, mientras que otros presentarían una respuesta inmunitaria menos desarrollada y más favorable a los parásitos. Por otra parte, se ha supuesto que en caso de que la inflamación del conducto auditivo externo se vuelva más importante, los parásitos abandonan el canal 53

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III Parte Otitis externas, medias e internas

Etiología

Definición

La utilización de bastoncillos es una causa predisponente para las otitis.

externos podría ser responsable de maceración, favorecer la colonización del conducto por bacterias u hongos oportunistas, disolver el cerumen, y/o disminuir su eliminación natural al exterior de los conductos. Sería interesante evaluar si ocurre lo mismo en los perros que se lavan regularmente. Los tratamientos o limpiezas inapropiados son una causa frecuente de irritación y de inflamación del conducto auditivo externo, con paso a la cronicidad. Puede ser por la utilización de productos no adaptados o irritantes (por ejemplo éter), el mal uso de hisopos auriculares o el empleo injustificado de antibióticos que destruyen la flora normal del conducto auditivo externo y favorecen el desarrollo de las bacterias patógenas. En la práctica, se desaconseja recomendar al propietario utilizar hisopos recubiertos de algodón.

El parásito Otodectes cynotis (25x).

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Factores primarios Son directamente responsables de la otitis, ya que provocan una inflamación auricular, modifican el microclima cutáneo o provocan una oclusión del conducto. Ectoparasitosis Otodectes cynotis, parásito del conducto auditivo externo de los carnívoros (perro, gato y hurón), es un ácaro de la familia Psoroptidae, que se alimenta de linfa y de sangre. El ciclo parasitario dura unas tres semanas y se desarrolla enteramente sobre el hospedador. Sin embargo, se ha sugerido que los parásitos podrían sobrevivir desde algunos días a algunas semanas en el entorno. De tamaño grande (0,4 mm), Otodectes cynotis se caracteriza por su rostro corto y puntiagudo y sus patas largas llevan ventosas subsésiles. Los ácaros provocan una reacción inflamatoria irritativa dentro de los conductos auditivos externos, y también reacciones de hipersensibilidad, dado que su saliva es inmunógena (se ha demostrado en los gatos la presencia de anticuerpos IgE). La otoacariosis podría representar del 7 al 10 % de los casos de otitis en el perro. En el caso del gato, hasta un 50 % de las otitis serían otoacariosis. La incidencia de otoacariosis causada por Otodectes cynotis es muy elevada en esta especie, y representa hasta un 25 % de los motivos de consulta en dermatología felina (casí un 36 % en los gatos de menos de dos años). Los signos clínicos se caracterizan por un prurito asociado al eritema y a una secreción excesiva de cerumen dentro del conducto auditivo. La presencia de un reflejo otopodal

Otoacariosis en un gato con cerumen negruzco y ausencia de inflamación acusada.

Otoacariosis en un gato con cerumen negruzco y principio de inflamación auricular.

Otoacariosis en un gato con cerumen marrón pegajoso y erosiones en la entrada del conducto.

Otoacariosis en un gato con cerumen marrón ceroso.

(movimiento de arañado cuando se introduce un hisopo dentro del conducto auditivo externo) es un elemento que hace pensar en la afección, sin ser específico. El aspecto de las secreciones es variable, aunque generalmente es negro, seco y quebradizo. No obstante, es importante destacar que en algunos casos el cerumen puede presentar aspectos muy diferentes: rezumante, ceruminoso, marrón o amarillo. Si el prurito es importante, sobrevienen lesiones secundarias (excoriaciones, liquenificación). El diagnóstico de otoacariosis causada por Otodectes cynotis es por lo general fácil, por simple toma de muestras con hisopo seguida de un examen al microscopio del cerumen mezclado con clorolactofenol o con aceite mineral, que permite

observar los parásitos. No obstante, en algunos casos, no es fácil la identificación de los ácaros, sobre todo en el perro. En caso de otitis crónica, pueden estar presentes sólo algunos parásitos, y se aconseja realizar sistemáticamente un examen microscópico minucioso del cerumen. De hecho, la presencia de un escaso número de parásitos puede ser el origen de los signos clínicos (probablemente a causa de un fenómeno de hipersensibilidad). Algunos gatos podrían presentar una respuesta inmunitaria que impidiese el desarrollo de los ácaros, mientras que otros presentarían una respuesta inmunitaria menos desarrollada y más favorable a los parásitos. Por otra parte, se ha supuesto que en caso de que la inflamación del conducto auditivo externo se vuelva más importante, los parásitos abandonan el canal 53

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III Parte Otitis externas, medias e internas

Los monosacáridos, como la D-galactosa, la D-manosa y la L-ramnosa inhiben la adhesión de bacterias (en concreto de Pseudomonas, Escherichia y Streptococcus) a los queratinocitos. Un estudio in vitro ha demostrado que su acción antiadhesiva acumulada alcanza el 52,6 %. Por otra parte, ciertos monosacáridos y ciertos extractos naturales de plantas, como la fitosfingosina, pueden tener un efecto regulador de la inflamación. Así, la combinación de fucosa, arabinosa y ramnosa (3 monosacáridos) ha puesto de manifiesto un efecto de inhibición in vitro de la activación de los queratinocitos caninos comparable al de la dexametasona. En el caso de otitis externa, la limpieza debe realizarse de manera periódica, por ejemplo 2 a 3 veces por semana, siempre antes del tratamiento tópico, para eliminar los detritos, el cerumen y las secreciones excesivas, que provocan una maceración, retienen la inflamación e impiden la acción de los principios activos específicos. Los autores no recomiendan que las limpiezas se lleven a cabo con una frecuencia superior a la de días alternos; nosotros consideramos que hay que dejar tiempo suficiente para que el epitelio auricular se seque, y las aplicaciones demasiado seguidas de productos de limpieza tienen tendencia a producir el efecto contrario, por no mencionar los riesgos de irritación local y de lasitud del animal y de su propietario. Además del efecto de limpieza, la mayor parte de los productos de higiene aportan también una actividad antiséptica. Si se aplican sin otros productos, permiten, por sus efectos de limpieza y antisépticos, mejorar o controlar aproximadamente 2 de cada 3 otitis. Así, por ejemplo, un estudio ha demostrado que la aplicación diaria durante 7 días de un producto limpiador para los oídos que contiene un 2,5 % de ácido láctico y un 0,1 % de ácido salicílico en un excipiente a base de docusato de sodio, de propilenglicol y de paraclorometaxilenol (EpiOtic®) no ha disminuido significativamente las puntuaciones clínicas en perros que presentaban un eritema auricular, pero sí ha disminuido muchas bacterias y levaduras presentes en el cerumen. Por otra parte,

106

Tratamiento médico de las otitis externas y medias

muchos estudios han demostrado la existencia de una actividad sinérgica entre varios productos para la higiene ótica y varios antibióticos, lo cual permite superar in vivo una resistencia demostrada frente a antibióticos. Es preferible recurrir a las preparaciones óticas disponibles en dermatología veterinaria. Estas preparaciones son más o menos ceruminolíticas y más o menos irritantes, y la elección de la solución que se debe recetar depende del exudado observado y de la integridad del tímpano. Hay que ser prudente en cuanto al uso de soluciones extemporáneas que fácilmente se convierten en nocivas debido a que las concentraciones obtenidas son demasiado elevadas. Por ejemplo, en el caso de la policidona yodada, la concentración máxima de uso es de 0,005 %. La instilación debe ir seguida de un masaje de la base del oído durante varios segundos, y el exceso de producto limpiador se seca con un papel absorbente, y a continuación se suelta al animal, que se sacudirá la cabeza y eliminará así por sí solo los detritos que queden en el interior. El conjunto de estas etapas puede llevase a cabo varias veces seguidas durante las primeras limpiezas si los detritos, los exudados o el cerumen son demasiado abundantes. De todas formas, teniendo en cuenta las posibles irritaciones que pueden surgir como consecuencia de una limpieza demasiado agresiva y de la dificultad que pueden hallar ciertos propietarios al efectuar este procedimiento a menudo indispensable, se aconseja realizarlo en el momento de la consulta, tal vez con ocasión de una tranquilización o de una anestesia general. Así pues, se recomienda intubar al animal sistemáticamente para evitar una posible contaminación del tracto respiratorio debida al paso de producto de lavado hacia la trompa de Eustaquio. La realización de esta limpieza en la consulta de otología presenta, por otra parte, la ventaja de integrarse perfectamente en el proceso diagnóstico (véase el capítulo 6 Diagnóstico, página 83). La extracción del cerumen y de los detritos del conducto auditivo externo permite, efectivamente, visualizar la pared del conducto y el tímpano.

Material necesario para una buena limpieza del oído.

Imagen de conjunto de un procedimiento de limpieza del oído de un perro.

Se ejerce presión en la pera introducida para inyectar una cantidad suficiente de líquido en el CAE y asegurar su drenaje.

Tras el drenaje, hay que secar el oído minuciosamente.

Hay que dejar que el animal se sacuda la cabeza para que salga el líquido sobrante…

… ¡y varias veces si es necesario!

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III Parte Otitis externas, medias e internas

Los monosacáridos, como la D-galactosa, la D-manosa y la L-ramnosa inhiben la adhesión de bacterias (en concreto de Pseudomonas, Escherichia y Streptococcus) a los queratinocitos. Un estudio in vitro ha demostrado que su acción antiadhesiva acumulada alcanza el 52,6 %. Por otra parte, ciertos monosacáridos y ciertos extractos naturales de plantas, como la fitosfingosina, pueden tener un efecto regulador de la inflamación. Así, la combinación de fucosa, arabinosa y ramnosa (3 monosacáridos) ha puesto de manifiesto un efecto de inhibición in vitro de la activación de los queratinocitos caninos comparable al de la dexametasona. En el caso de otitis externa, la limpieza debe realizarse de manera periódica, por ejemplo 2 a 3 veces por semana, siempre antes del tratamiento tópico, para eliminar los detritos, el cerumen y las secreciones excesivas, que provocan una maceración, retienen la inflamación e impiden la acción de los principios activos específicos. Los autores no recomiendan que las limpiezas se lleven a cabo con una frecuencia superior a la de días alternos; nosotros consideramos que hay que dejar tiempo suficiente para que el epitelio auricular se seque, y las aplicaciones demasiado seguidas de productos de limpieza tienen tendencia a producir el efecto contrario, por no mencionar los riesgos de irritación local y de lasitud del animal y de su propietario. Además del efecto de limpieza, la mayor parte de los productos de higiene aportan también una actividad antiséptica. Si se aplican sin otros productos, permiten, por sus efectos de limpieza y antisépticos, mejorar o controlar aproximadamente 2 de cada 3 otitis. Así, por ejemplo, un estudio ha demostrado que la aplicación diaria durante 7 días de un producto limpiador para los oídos que contiene un 2,5 % de ácido láctico y un 0,1 % de ácido salicílico en un excipiente a base de docusato de sodio, de propilenglicol y de paraclorometaxilenol (EpiOtic®) no ha disminuido significativamente las puntuaciones clínicas en perros que presentaban un eritema auricular, pero sí ha disminuido muchas bacterias y levaduras presentes en el cerumen. Por otra parte,

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Tratamiento médico de las otitis externas y medias

muchos estudios han demostrado la existencia de una actividad sinérgica entre varios productos para la higiene ótica y varios antibióticos, lo cual permite superar in vivo una resistencia demostrada frente a antibióticos. Es preferible recurrir a las preparaciones óticas disponibles en dermatología veterinaria. Estas preparaciones son más o menos ceruminolíticas y más o menos irritantes, y la elección de la solución que se debe recetar depende del exudado observado y de la integridad del tímpano. Hay que ser prudente en cuanto al uso de soluciones extemporáneas que fácilmente se convierten en nocivas debido a que las concentraciones obtenidas son demasiado elevadas. Por ejemplo, en el caso de la policidona yodada, la concentración máxima de uso es de 0,005 %. La instilación debe ir seguida de un masaje de la base del oído durante varios segundos, y el exceso de producto limpiador se seca con un papel absorbente, y a continuación se suelta al animal, que se sacudirá la cabeza y eliminará así por sí solo los detritos que queden en el interior. El conjunto de estas etapas puede llevase a cabo varias veces seguidas durante las primeras limpiezas si los detritos, los exudados o el cerumen son demasiado abundantes. De todas formas, teniendo en cuenta las posibles irritaciones que pueden surgir como consecuencia de una limpieza demasiado agresiva y de la dificultad que pueden hallar ciertos propietarios al efectuar este procedimiento a menudo indispensable, se aconseja realizarlo en el momento de la consulta, tal vez con ocasión de una tranquilización o de una anestesia general. Así pues, se recomienda intubar al animal sistemáticamente para evitar una posible contaminación del tracto respiratorio debida al paso de producto de lavado hacia la trompa de Eustaquio. La realización de esta limpieza en la consulta de otología presenta, por otra parte, la ventaja de integrarse perfectamente en el proceso diagnóstico (véase el capítulo 6 Diagnóstico, página 83). La extracción del cerumen y de los detritos del conducto auditivo externo permite, efectivamente, visualizar la pared del conducto y el tímpano.

Material necesario para una buena limpieza del oído.

Imagen de conjunto de un procedimiento de limpieza del oído de un perro.

Se ejerce presión en la pera introducida para inyectar una cantidad suficiente de líquido en el CAE y asegurar su drenaje.

Tras el drenaje, hay que secar el oído minuciosamente.

Hay que dejar que el animal se sacuda la cabeza para que salga el líquido sobrante…

… ¡y varias veces si es necesario!

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Enfermedades del oído en el perro y el gato