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125 OCTUBRE 2011 CONSIGUE LA EDICIÓN CON CD EN TU QUIOSCO

M83 MODESELEKTOR

WASHED OUT JOHN TEJADA NOEL GALLAGHER CLAP YOUR HANDS SAY YEAH PLAID

GO SERIES 84: LOLA SHANGAI ESSENTIALS

Incluye temas de DJ Phono, Jin Choi And Daso, Bloody Mary, Seuil, Martin Buttrich, System 7 & A Guy Called Gerald, Alex Niggemann, Laid Back Vs. Soul Clap, Danny Benedettini... EDICIÓN GRATUITA FREE ISSUE

I BREAK HORSES MAIKA MAKOVSKI GIVERS FASENUOVA IN-EDIT BEEFEATER SITGES 2011


125

sumario

OCTUBRE 2011

32 WASHED OUT

staff Edita UNIPRENSA S.A. GO MAG Directora: Janina Canet. Jefe de redacción: Manu González. Director de arte y diseño gráfico: Fabián Taranto. (www.ftdesignlab.com) Redacción GO MAG. Muntaner, 492, bajos. 08022 Barcelona. Tel. (+34) 93 417 68 67 / (+34) 93 418 50 05 Fax (+34) 93 417 33 63 E-mail: go@go–mag.com Suscripción y logística: 93 418 50 05 solicitudejemplares@uniprensa.com Web: www.go–mag.com MySpace: www.myspace.com/gomagbarcelona Facebook: www.facebook.com/gomagspain Twitter: www.twitter.com/gomagspain

10 BITES

EN PORTADA: M83 14 INTRO 16 RED BULL MUSIC ACADEMY 26 NOEL GALLAGHER 30 I BREAK HORSES

Coordinador de cine y literatura: Philipp Engel. Coordinadora de moda: Ana Tomás. Coordinador de tecnología: Xan Pita. Corrección: Nati Arco. Web: Virginia Arroyo.

34 JOHN TEJADA

Redactores: María Adell, Virginia Arroyo, Leticia Blanco, Octavio Botana, David Broc, Óscar Broc, Javier Burgueño, Matías Bosch, Ángeles Carmona, Philipp Engel, Albert Fernández, Laura Fernández, Laura Gamundi, Álex Gil, David Giménez, Daniel Gómez, Gloria González, Manu González, Violeta Kovacsics, Milo J. Krmpotic’, Josep Lambies, Carolina León, Pepo Márquez, Luís Meyer, Luna Miguel, Àlex Montoya, Half Nelson, Banessa Pellisa, Marc Piñol, Xan Pita, Alicia Rodríguez, Vidal Romero, Jesús Sáez, Silly Savage, Ana Sempere, Everett True, Toni Vall, Daniel López Valle, Álex Vicente, Alberto Vidal y Pablo Vinuesa. Fotógrafos: Noemi Elias Bascuñana, Anouck Bertin, Sebastien Dehesdin & Rich Thane, Jeremy Deputat, Helea Equis, Oto Gillen, Pieter M. van Hattem, F Mattos, Carles Mercader, Carla Mir de Francia, Drew Reynolds, Chus Sánchez, Alex Southam, Eva Vermandel y Dan Wilton. Fotografía de Portada: Anouck Bertin.

36 FASENUOVA

Publicidad Barcelona Tel. (+34) 93 418 50 05 / 93 417 68 67 E-mail: publicidad@go–mag.com Agentes comerciales: Ramón Villarquídez, Gina Selicorni y Eneida Fonseca.

75 IN & OUT

Dep. Legal: B-19124-00 Fotomecánica, impresión y encuadernación: Tu Grupo Gráfico 2005 S.L. Distribución gratuita: Barcelona (Blind Records). Resto de España (Envialia). Distribución en quioscos: Coedis.

20

35 GIVERS

18 MODESELEKTOR

31 CLAP YOUR HANDS SAY YEAH

38 IN-EDIT BEEFEATER 40 LOLA SHANGAI 44 DISCOS, MAXIS, ÚLTIMO CLÁSICO... 58 AGENDA MUSICAL Y LIVE

37 MAIKA MAKOVSKI

28 PLAID

66 GADGETS Y MODA

76 CINE Y LIBROS

GO MAG se distribuye gratuitamente en las siguientes ciudades españolas: A Coruña, Alicante, Barcelona, Bilbao, Burgos, Cáceres, Cartagena, Castellón de la Plana, Ciudad Real, Donostia, Girona, Granada, Lleida, Logroño, Lugo, Madrid, Málaga, Murcia, Pamplona, Gijón, Vigo, Santander, Sevilla, Tarragona, Valencia, Vitoria y Zaragoza. GO MAG está disponible en los quioscos de España, Portugal, Argentina, México, Chile, Costa Rica y Perú.


27 DE OCTUBRE DE 2011 SALA HEINEKEN - CALLE PRINCESA, 1 - MADRID THE KIDS OF AMERICA

THERAPTURENYC

JESSICA 6NYC CUTYOURHAIR

LOSWALLAS JOHNTALABOT WORSTJORDICHICLETOL

LAPAREJA MÁSDESEADADAMIEN DJ

VENTA ANTICIPADA: HILFIGER DENIM MADRID, C/FUENCARRAL, 23

APERTURA DE PUERTAS 21:30 E N T R A D A S E N TA Q U I L L A E L D Í A D E L C O N C I E R T O


008/009

concurso

¡Sorteamos 1 Box Set Superdeluxe y 3 CDs de la reedición del “Nevermind” de Nirvana! El 24 de septiembre de 1991... se edita “Nevermind” de Nirvana, un álbum que cambiará el mundo del rock abriendo camino a muchas bandas consideradas hasta entonces marginales. El 24 de septiembre del 2011 se reeditará con motivo de su 20 aniversario y nosotros disponemos de 1 Box Set Superdeluxe y 3 CDs del disco original para sortear, gentileza de PriceMinister (www.priceminister.es), grupo europeo líder en internet especializado en la compra-venta garantizada a precio fijo y rebajado de objetos nuevos y de segunda mano entre particulares y profesionales. Participa a través de nuestra web www.go-mag.com y en www.facebook.com/gomagspain

¡Sorteamos 1 abono doble para el Monkey Week!

¡Sorteamos 10 entradas para el festival MIRA!

¿Quieres asistir a la gran fiesta de la música en Cádiz? Sorteamos 1 abono doble para la tercera edición del festival Monkey Week, el Encuentro Internacional de la Música Independiente que se celebrará del 28 al 31 de octubre en el Puerto de Santa María, con las actuaciones de Neneh Cherry, Cápsula, Meneo, Chrome Hoof, Herman Dune y Ken Strinfgellow + Ledatres, entre otros.

Sorteamos 10 entradas para asistir al festival de música electrónica y audiovisual de Barcelona, MIRA!, el 5 de noviembre en la antigua fábrica de Fabra i Coats, con las actuaciones de Plaid, Downliners Sekt, bRUNA, Aster, Cauto, Companyia Nacional Insectotròpica, La Caputxta Intergalàctica, Desilence Studio, Do Not Disturb, DOSF, Drawing Mountains, Kettel, Luthiers Drapaires, Pina, Proletari Arts, Sicknife, Snack!, Videocratz o VJ Granda.

Participa a través de nuestra web www.go-mag.com y en www.facebook.com/gomagspain

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Una colección de obras inspiradas en Absolut. De Warhol a Bourgeois.

ABSOLUT ART COLLECTION

Del 5 al 30 de octubre EN LA Galería 28012

C/ Sánchez Bustillo, 7 (Madrid)

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ENJOY WITH ABSOLUT RESPONSIBILITY®.


010/011

bites

Casa Jäger 2011

HEALTH y Triángulo De Amor Bizarro encabezan la fiesta del 20 de octubre en Madrid

Bites

// Ya hace casi 15 años desde que los granadinos Niños Mutantes se subieran a las tablas por primera vez, robándoles unos minutos de actuación a sus amigos y alter ego Mama’ Baker. Por eso, el próximo jueves 13 de octubre la banda celebra este 15º aniversario con un concierto muy especial en la sala madrileña Pop & Dance Club. La entrada anticipada ya está a la venta en Ticketea y la red Ticketmaster, y para socios de Intromúsica cuesta 14 €, la anticipada general 16 € y 21 € en taquilla.

Vuelve Casa Jäger y lo hace con unos genios internacionales del noise como son HEALTH. El combo angelino visitará Madrid el 20 de octubre en una fiesta con grandes actuaciones, localización sorpresa y entrada gratuita por invitación. El público ya puede conseguir sus invitaciones a través del Facebook de Jägermeister (www.facebook.com/jagermeisterspain) y, teniendo en cuenta el éxito que precede a estas fiestas, tiene pinta de que las entradas van a volar. Tras el listón marcado por la anterior edición con Metronomy y Liars, Casa Jäger lo tenía difícil pero ha conseguido volver a superarse con sus incorporaciones. A la espera de conocer el line up completo, destacan como cabezas de cartel los mencionados HEALTH y la banda gallega de post-punk Triángulo De Amor Bizarro, en una lista de nombres que incluye a The Cobras, SraSrSra, Frittenbude y Juanita y Los Feos. Una buena manera de empezar a despedir el año con la que Jägermeister reúne en una sola fiesta a 600 invitados entre los que se cuentan artistas, promotores, periodistas, bloggers y dueños de club. La crème de la crème del mundo de la música independiente se reunirá como cada año en esta original y siempre sorprendente fiesta. Y, claro está, no faltará Jägermeister para endulzar nuestros sentidos.

Loop Festival 2011

Conciertos Sublimes este otoño

Loop Bar & Records, carismático bar y tienda de vinilos de Granada, acerca un año más a la ciudad granadina el Loop Festival. Este año el festival, que tendrá lugar el 12 de noviembre en la sala Industrial Copera, celebra su cuarta edición y lo hace con nombres tan atractivos como Josh Rouse & The Long Vacations, Tokyo Sex Destruction, The Marzipan Man y la última incorporación de I Break Horses en su primera actuación en España. También actuarán Tunng, Walter Daniels & Guadalupe Plata, Wiretree, Florent y Yo + Puto Amo y Loop DJs. Las entradas para el Loop Festival cuestan 35 euros en taquilla y 28 euros si las adquieres anticipadamente a través de Ticketea o Atrapalo.com. www.loopgranada.com

Los Conciertos Sublimes de Vertical Pop vuelven con fuerza este otoño con las actuaciones de los incombustibles Herman Düne y Joan Colomo (el 28 octubre en la Sala Apolo de Barcelona), The New Raemon (el 7 de octubre en Joy Eslava y 24 de noviembre en el Kafe Antzokia de Bilbao), Junip (el día 20 en Joy Eslava) y Gus Gus (en la foto) que actuarán el 25 en Rock Kitchen (enmarcado dentro del ciclo Días Nórdicos). Será el 2 de noviembre cuando llegue el directo de Wilco en el Palau de la Música Catalana de Barcelona y, una semana más tarde, el 11 y 12 de noviembre, Art Brut tocarán en Barcelona y Madrid respectivamente. El día 2 de diciembre, Battles cerrarán el ciclo de los Conciertos Sublimes en el Kafe Antzokia de Bilbao.

Granada también tiene un color especial

Wilco, Gus Gus, Herman Düne y Battles, entre otros

// Dorian despide “La ciudad subterránea” con un fin de gira que incluirá cuatro citas mexicanas y múltiples fechas en España, entre las que se cuentan Mallorca, Bilbao, A Coruña, Madrid, Barcelona, Granada o Valencia. La banda barcelonesa repasará en estos conciertos lo mejor de sus tres álbumes y sorprenderá al público en algunos de ellos con la presencia de invitados muy especiales. // Stay, La Célula Durmiente, Parmesano, L’Hereu Escampa, Stand Up Against Heart Crime y Nacho Ruiz & Lariad DJs serán los protagonistas de la nueva edición del Xtrarradio Music Fest, que se reafirma en su propuesta de traer a lo mejorcito de la cantera del indie actual a la periferia de Barcelona. El festival se celebrará el 4 de noviembre en la sala Salamandra de L’Hospitalet de Llobregat y la entrada cuesta 8 € anticipada y 10 € en taquilla. Además, el fin de semana anterior, para ir abriendo boca, puedes asistir a la fiesta de presentación de Xtrarradio Music Fest con Susan’s Red Nipples y DJ Tilt como protagonistas. Será el 29 de octubre en el Arrikitown de Cornellà de Llobregat y la entrada será completamente gratuita. // La gente del Depósito Legal sabe bien que las 3h de la mañana a veces es demasiado temprano para recogerse, por eso han creado Depo NightClubbing, una noche al mes de fiesta indie de las 2.30h a las 6h de la mañana en la Sala Lennon’s (situada en la Avenida Fabregada 91 de L’Hospitalet, justo al lado del Depo). Depo NightClubbing acogerá a reconocidos DJs e interesantes conciertos en horario de club, y todo ello a 7 euros con consumición, un precio bastante popular incluso en los tiempos que corren. Las primeras sesiones de Depo NightClubbing serán el 1 de octubre con DJ GilDa y Dj Monamí, y el 22 de octubre con Dj Batidora y Hal 9000.

Festival ULLS

El festival se abre a nuevos espacios Música, danza y teatro serán los protagonistas de ULLS 2011, un festival barcelonés que celebrará su quinta edición del 5 al 9 de octubre. Este año el festival pretende funcionar como puente entre la cultura europea y la latinoamericana. Como novedad, este año ULLS traslada su sede a la Plaça de la Mercè y se expande a nuevos espacios como el Espai Món, Sala de Intercambio Cultural y el Arts Santa Mònica, entre otros. El festival se dividirá en diversos ciclos y acogerá propuestas de música, danza, teatro y performance, entre otros. Sorpresa y accesibilidad son los denominadores comunes de todas las actuaciones, que además son gratuitas.


Bites MIRA!

Festival de música electrónica y audiovisual de BCN

El MIRA! nace con el propósito de fusionar música electrónica y electrónica visual; tendrá lugar el 5 de noviembre en la antigua fábrica de Fabra i Coats de Barcelona, con Go Mag como medio colaborador. Encabezada por grandes figuras como Plaid o nuestros patrios Downliners Sekt o bRUNA, la lista mezcla artistas extranjeros y españoles, incluyendo otros nombres como Aster, Cauto, Companyia Nacional Insectotròpica, La Caputxta Intergalàctica, Desilence Studio, Do Not Disturb, DOSF, Drawing Mountains, Kettel, Luthiers Drapaires, Pina, Proletari Arts, Sicknife, Snack!, Videocratz o VJ Granda. La sala grande contará con un sistema de pantallas, proyectores y mapping que rodeará a los espectadores creando un espacio visual y sonoro envolvente, mientras que la pequeña acogerá la presentación de diversos colectivos del mundo audiovisual a través de workshops.

Day One

Cinco grupos nunca vistos en Granada

//Los conciertos que presenta en otoño SON Estrella Galicia no tienen desperdicio. En octubre nos visitará la chilena Javiera Mena, Marah, la cantante de folk americana Alela Diane & Wild Divine y John Grant, el antiguo cantante y compositor del grupo de culto de Bella Union, The Czars, que nos visitará el 9 de noviembre en el Teatro Lara de Madrid.

El Festival Day One Madrid volverá el día 1 de enero de 2012 para dar la bienvenida al año nuevo con lo mejorcito de la música electrónica. Bajo el lema “Destiny is not written yet...”, cada asistente podrá aportar su visión personal del destino y subirla a la web de Day One, y los autores de las tres frases más votadas //El sábado 1 de octubre comienza el festival podrán asistir al festival gratutitamente. Por supuesto, el punto fuerte del Day One vuelve a ser su cartel, que de momento cuenintermitente de invierno, Winter Indie City, ta con Vitalic, Óscar Mulero, Uner y ese tándem creativo que está en la sala Beat Club de Segovia (antigua causando furor en Europa, Loco Dice & Marco Carola B2B. La sala La Escuela), y en el que Holywater y segunda edición repite localización, el Palacio de Vistalegre, pero Maryland darán el pistoletazo de salida a el espacio estará totalmente renovado y habrá importantes meesta segunda edición con un concierto que joras de producción y nuevos accesos. Una experiencia igual de dará comienzo a las 20 h. La organización divertida pero totalmenente renovada: una muy buena manera repartirá perritos calientes gratis a los asisde empezar el año. www.dayonemadrid.com tentes. www.winterindiecity.com


012/013

bites

Hilfiger Denim Live 2011

The Rapture encabeza el cartel en la segunda edición madrileña

Bites

// Caixafòrum Madrid y Barcelona estrena en octubre un interesante ciclo llamado Música Experimental, que constará de una serie de conciertos a 4 € la sesión que irán desde el jazz de raíces hasta el pop más étnico, teniendo como plato fuerte a algunos puntales de la electrónica actual como Darkstar, Actress (en la foto) y Tim Hecker. El viernes 30 de septiembre en Barcelona y el día 1 de octubre en Madrid, unirán fuerzas Tim Hecker y Pulshar. El 14 de octubre actuarán Darkstar y Actress en Madrid, donde al cabo de una semana, el 21 de octubre, será el turno de Fennesz. El japonés Aki Onda, el canadiense Michael Snow y el norteamericano Alan Litch aterrizarán en Madrid el 3 de noviembre y en Barcelona el día 5. Además, el 4 de noviembre a las 19.30h tendrá lugar un encuentro con Michael Snow donde repasará su trabajo cinematográfico. // Pedro San Martín, bajista de La Buena Vida, dejó un hueco inmenso en el mundo de la música y en los corazones de amigos, familia y fans cuando nos abandonó el 15 de mayo tras sufrir un accidente de tráfico. Por eso nace el festival PSM como una manera de rendirle homenaje con lo que más le habría gustado a Pedro, la música. Poco importan los amigos y artistas que participarán, lo que es seguro es que el PSM Festival no será un festival al uso y regalarará algunos momentos irrepetibles e imborrables. Por lo pronto, sólo se sabe que el bonito cartel lo ha diseñado Javier Aramburu, creador de gran parte de las portadas de los discos de La Buena Vida. El evento se celebrará el sábado 29 de octubre en la sala Apolo de Barcelona. Sólo se pondrá a la venta un número de entradas muy reducido (entre 200 y 300 tickets) a un precio de 25 €. El dinero recaudado en el festival irá íntegramente donado a la lucha contra el cáncer. // Sensation volvéra a España el 8 de octubre, día en que el Palau Sant Jordi se transformará en Innerspace y Barcelona se convertirá en la segunda ciudad del mundo en acoger el ultimo espectáculo temático de Sensation, después de su estreno el 2 de Julio en el Amsterdam Arena. De la misma froma que en el Amsterdam Arena, el Palau Sant Jordi se llenará de magia y espíritu festivo gracias a los artistas y DJ’s invitados, encabezados por el carismático Wally López y el DJ y productor Fedde Le Grand. Sensation Innerspace también contará con Mr. White, Sharam, Sunnery James & Ryan Marciano y Daniel Sánchez & Juan Sánchez.

Hilfiger Denim Live, el alter ego musical de Tommy Hilfiger, es un minifestival de una noche con dos escenarios y multitud de artistas y DJs tocando en la Sala Heineken de Madrid, de 21.30 a 5.30 h, el próximo 27 de octubre. Tras el éxito de la pasada edición con Health, Kid Sister y Fan Death, este año el cartel de lujo lo encabeza el grupo neoyorquino The Rapture, uno de los favoritos de esta santa casa para alzarse en nuestras listas con el mejor disco del año, el flamante “In the grace of your love”. Pero no es The Rapture el único nombre jugoso del line-up de esta segunda edición. El cartel también incluye al siempre genial John Talabot, el nu-disco directamente aterrizado desde Brooklyn de Jessica 6, el trío barcelonés Cut Your Hair y los rockeros Los Wallas, además de Worst, Jordi Chicletol, La Pareja Más Deseada y Damien DJ. Para los que todavía no conozcan la experiencia Hilfiger Denim Live, basta decir que va mucho más allá que una noche de conciertos. Hilfiger Denim Live lleva desde 2009 recorriendo las ciudades más importantes de Europa con sus conciertos itinerantes que unen en una sola noche y un único espacio moda, música y ocio. Descubre cómo conseguir tu entrada en http://es.tommy. com y participa en el concurso de un viaje a Milán, Madrid y Berlín, sedes de las sesiones Hilfiger Denim Live.

Monkey Week

Ciclo concierto-tertulia En Persona

Para todos los gustos son las últimas confirmaciones del Monkey Week. El festival gaditano ha incorporado a su cartel a la mítica Neneh Cherry, los siempre enérgicos Cápsula, los divertidísimos Meneo y esa leyenda viva que es Hawkwind. Los cuatro nombres se suman a un line-up donde ya destacaban artistas como Chrome Hoof, Herman Dune, Ken Strinfgellow + Ledatres interpretando “Hedwing & The angry inch”, Holloys, K-X-P, Novedades Carminha, Zombie Zombie, Chupaconcha, Chain & The Gang + Perro Peligro o Mugstar, entre otros. La tercera edición del Encuentro Internacional de la Música Independiente, más conocido como Monkey Week, se celebrará del 28 al 31 de octubre en el Puerto de Santa María, Cádiz.

Vuelve el ciclo de conciertos-tertulia En Persona que tanto éxito tuvo el año pasado con artistas como Nacho Vegas o Cristina Rosenvinge. En Persona es un ciclo de conciertos-tertulia en los que un artista principal invita a otro/s a compartir e intercambiar repertorio musical. El plus, además de tratarse de formaciones exclusivas para la ocasión que dan lugar a versiones inéditas, es la intervención del público, que puede dialogar con los artistas durante el concierto. La tercera edición de En Persona contará con la participación de Rap’susklei, Sidonie, Tachenko y Mazoni, entre otros artistas invitados. El precio de las entradas es de 10 € si las compras anticipadas en la web de Apolo o Codetickets.com. www.musacomunica.es

Orgía de pop, rock y electrónica en noviembre

Tachenko, Sidonie, Mazoni y Rap’susklei este otoño

Faraday Tardor

Un nuevo retoño en la familia Tras traer al mundo el Faraday Major, la familia del festival Faraday vuelve a crecer y lo hace dando a luz un nuevo cachorro que les ha salido la mar de bonico: el Faraday Tardor. Este nuevo festival se celebrará en el Auditori Eduard Toldrà de Vilanova i la Geltrú el 4 y 5 de noviembre, y contará con invitados tan ilustres como Nacho Vegas, Jaume Sisa o Astrud & Col·lectiu Brossa. Completan el cartel Pau Vallvé, The Marzipan Man, Anímic y 4T 1A, mientras que las carpas contarán con las sesiones de DJ de Love of Lesbian, Delafé, Fish & Rocks, DJ Coco y Les Enfants. El 7 de octubre, Maika Makovski ofrecerá el concierto inaugural. www.faraday.tv


Shave your style. “Haz de tu vida tu escenario”

Nuevo

Emil Kozak, 29, Artista

Escanear con el teléfono móvil para ver el vídeo exclusivo de Emil mientras se afeita, se arregla y perfila su estilo personal. www.braun.com/cruZer Cuando usted escanea este código de barras, entrarán en vigencia los términos y condiciones y la política de privacidad del lector de código de barras que usted ha seleccionado.

cruZer

cruZer


014/015

intro

Dolores

Masoquismo ilustrado El dolor tiene más utilidades aparte de hacer daño o que te lo hagan. Para Teresa y Juan, alma dual de Dolores es, sencillamente, el germen vehicular de su música. “Nos gusta el drama, lo hiriente. Los recuerdos dolorosos permanecen, son esa espina que se te queda clavada. Los recuerdos alegres son efímeros”, reflexiona Teresa. No son tipos tristes, ni mucho menos. Pero les gusta la oscuridad, qué le vamos a hacer. Y eso que cuando se les pregunta por sus influencias, las respuestas no pueden ser más desconcertantes. “Las Spice Girls y Vivaldi”, dice ella sin pestañear, y añade: “¿Qué quieres que te diga? Yo no tenía hermanos mayores que me enseñaran Sonic Youth. Con siete años devoraba los discos de música clásica de mi padre y, con 12, mi primer vinilo fue de las Spice”. Juan, diez años mayor, mantiene que su adicción musical también empezó de niño, con las bandas sonoras. “‘Los Intocables’, ‘La Guerra de las Galaxias’… Y especialmente la de ‘Excalibur’, todo piezas de Wagner”. Después, cada uno se fue por otros derroteros que llenaron sus estanterías de rock y pop, hasta que se encontraron por primera vez hace un año. “Teresa tocaba en Cuerpos (extinta banda neopunk), despertó mi interés, rastreé su Facebook y la contacté”, recuerda Juan. “Ven a verme”, le dijo ella, y se conocieron después de un concierto de su banda en el Primavera Sound. A partir de ahí Juan empezó a mandarle sus composiciones instrumentales, ella añadía letras y melodías y se las devolvía por e mail. Esa forma de componer es ahora la seña de identidad de Dolores. El resultado, un puñado de

temas que verán la luz en otoño y se apoyan en bases rítmicas potentes y capas de sonido densas que se superponen con sorprendente naturalidad, al compás de melodías tan pegadizas como poco obvias. Decir que su sonido es atmosférico se queda corto; directamente parten de una atmósfera concreta y la convierten en canción. En directo son un grupo en el más estricto sentido de la palabra. Teresa es voz y teclados, Juan bajista y Tahiche y Pablo guitarra y batería, respectivamente. Aunque los dos últimos no intervie-

nen en la composición de las canciones, sorprende la compenetración que tienen en directo. “También son la banda, aquí no hay miembros de primera y de segunda, pero cada uno tiene un papel”, aclara Juan. ¿Y comparten vuestro dolor? “A nosotros no nos duele nada, pero nos gusta la oscuridad del dolor”, insiste Juan, y recuerda: “Soft Moon o Sonic Youth son oscuros, pero no tristes. Ese es nuestro punto”. Una deliciosa contradicción. Luis Meyer www.myspace.com/doloresde

Bloody Mary Explosiva

Existen momentos en la carrera de cualquier músico que resultan de vital importancia. Esquivando la firma del primer contrato o la bendita acción de desprecintar la ópera prima, uno de los más trascendentales momentos ocurre cuando de repente te levantas por la mañana con los ojos legañosos y sintonizas tu radio favorita para escuchar una composición propia. Sí, algo que todavía ocurre en la era digital y que precisamente vivió en sus portentosas carnes la francesa afincada en Berlín que responde al nombre de Marjorie y al alias artístico de Bloody Mary. “Lancé mi EP ‘Arabesque’ bajo mi propio sello, Dame-Music, por lo que fue la posibilidad de expresarme exactamente como yo quería. Además, trabajar con un cantante era nuevo para mí e hizo las composiciones un tanto más interesantes. De repente un buen día me llevé una grata sorpresa: el tema ‘Spinning around’ estaba en el aire en hora de máxima difusión y en la principal emisora de radio nacional alemana. ¡Algo que no ocurre muy a menudo en la escena underground!”, nos confiesa efusivamente la artista. Y es que desde el hitazo que supuso el mencionado tema en noviembre del año pasado, la carrera de Bloody Mary ha progresado en todos los sentidos. Como DJ le ha abierto las puertas a grandes y respetados festivales de música (Fusion) o bien le ha permitido notar el tacto de los platos de la cabina del Panorama Bar; mientras que a nivel artístico le ha facultado afianzar su sello.

“Acerca de mi carrera, creo que existe una evolución anual desde los 6 años que hace que estoy en la industria. Ya sabes, eso de empezar como DJ, después pasar a ser productora y ahora como propietaria de un label. Me gusta la sensación de aprender año tras año, porque es interesante tocar todos los palos posibles. De esta manera nunca me aburro con lo que estoy haciendo”, nos sigue manifestando Marjorie. Escuchar su música puede llevarnos a disfrutar tanto de buen techno como de un penetrante deep house que coquetea a ratos con el minimal. ¿Son estas sus principales bazas o tiene algún cartucho en la recámara? Marjorie refuta que “como productora me gusta el techno y el deep house. Cuando me siento a componer temas lo hago bajo la influencia e inspiración de sucesos que ocurren en mi vida, así que normalmente acabo expresando mis sentimientos sobre la marcha”. Acreditado entonces su gusto por el techno más melódico —cuenta como “hace unos años aprendí a tocar el piano, lo que me ayudó en la creación de melodías y construcción de nuevas vías compositivas”—, queda dilucidar qué nos tiene preparado para este final de año. Marjorie, un tanto hermética, desvela que “estoy trabajando ahora mismo en mi nuevo EP que saldrá este noviembre en Dame-Music, de nuevo con dos cantantes. El resto lo irás viendo tú mismo...”. Estaremos al tanto, en todo caso. Alberto Vidal / F Mattos www.myspace.com/djbloodymary


Morning Parade Épica de estadio

Que con sólo un par de temas a tus espaldas venga Parlophone (EMI) y te ponga un contrato encima de la mesa no pasa todos los días ni le pasa a todo el mundo, pero es lo que le sucedió a Morning Parade. El quinteto de Essex ya había impactado en el público y en la prensa británica con sus primeras melodías pegadizas y su querencia por los sonidos épicos que tantos estadios han llenado en los últimos años cuando Parlophone vino a alzarlos a la fama. Y ellos, halagados y casi sin creérselo, se subieron a su dorada ala dispuestos a volar alto y a soportar las altas presiones habituales en estos vuelos supersónicos y estratosféricos. Fue este sello el que les lanzó el EP “Under the stars” y quien les publicará seguramente durante este mes su álbum debut, del que todavía no se sabe el título. “Bueno, siempre hay presión cuando te ficha cualquier discográfica, supongo, pero claro, al firmar con Parlophone… la cosa era seria. Pero no nos asustamos. ¡Qué va!”. Lo cierto es que el grupo ya estaba mentalizado para ello y que “la presión venía sobre todo del seno de la banda”. Desde un principio, la prioridad de esta banda capitaneada por Steve Sparrow era más “intentar conectar con el mayor número de público posible” que “vender una tonelada de discos”. Y, si bien es cierto que hoy en día no

se venden discos ni por toneladas ni por tristes quilos, en la dulce época en que la gente iba a las tiendas y volvía a casa con un par de compactos cada fin de semana, esta muchachada hubiera obtenido muy probablemente un crédito material considerable, y es que la fórmula de Morning Parade es una mezcla de dos recetas infalibles: épica emo(tiva) de estadio à la Coldplay o Keane con las guitarras angulosas y los ritmos indie-rock más bailables, todo ello barnizado con una pátina de electrónica suave que lubrica todavía más su camino de entrada a nuestros oídos. Por eso chirrían un poco referencias (por otro lado tan dispares) como “el brit-pop, Radiohead, los Chemical Brothers, Prodigy o Faithless”. Algo más nos cuadran las influencias “más melancólicas, más emocionales, como Elbow y Martin Grech”. Lo del brit-pop, no obstante, sí que se cuela en el álbum y probablemente tenga mucho que ver con ello el hecho de haberlo grabado en el estudio de Damon Albarn: “¡Fue genial poder grabar allí! Imagínate, ¡Damon es un mito!. Él (con Blur y con Gorillaz) y Prodigy pusieron a Essex en el mapa musical y nosotros crecimos adorándolos”. Los estadios británicos ya tienen un nuevo nombre bajo el que colgar el cartel de “sold out”. Virginia Arroyo www.myspace.com/morningparade

Alberto Montero

Viaje al fin de la noche Venido del Puerto de Sagunto, una pequeña ciudad industrial a veinticinco kilómetros al norte de Valencia, con diecisiete años comenzó a escribir canciones influenciadas por el brit-pop. Dos años más tarde formó el grupo Shake, con el que evolucionó hacia un sonido retro más cercano a Love y la costa oeste en su debut “Let me wear the morning sun” (Greyhead, 05) y un sonido más progresivo en “Twilight sleep” (Greyhead, 09). Tras la separación del grupo, Albert Montero tomó las riendas de su proyecto más personal. “No fue una decisión que tomara personalmente, me vino dada, pero fue un proyecto que me entusiasmó y en el que me sentí muy cómodo desde el principio porque era lo que llevaba haciendo desde siempre. Seleccioné algunas viejas canciones que no había utilizado, y escribí otras nuevas. El resultado es ‘Alberto Montero’ (Greyhead, 08), un disco heterogéneo y muy minimalista, en cuanto a arreglos, que sigo disfrutando al escucharlo”. En la publicación de “Claroscuro” (Greyhead, 11), su segunda entrega en solitario, encontramos una nueva apuesta idiomática. Lo que en inglés recordaba a Neil Young y a Robert Wyatt, en español a él le sonaba a música de radio comercial. “Hasta que descubrí a Luis Alberto Spinetta”. Las canciones del álbum envuelven con una atmósfera de folk hipnótico y psicodélico que transforma la cotidianidad en una nueva realidad, ordenándose como un tránsito a través de un tiempo (sin determinar) o un estado anímico. “No lo hice premeditadamente, pero cuando preparaba el disco pensé en esa idea. Encontré unas más diurnas y otras más nocturnas. Con ‘Duermevela’ como último sueño de la noche, un mediodía con ‘Barcelona’ —excepcional tema definido por Luis de Benito (Islas de Robinson, Radio3) como un mantra de esperanza—, un atardecer con ‘Desciende la mesa’, y ‘Fin del mundo’ como fin de día y del disco. Básicamente de lo que trata este disco es de cambio, de reconstrucción, de superación y de crecimiento personal. Por cuestiones de trabajo mi mujer y yo nos vinimos a vivir a Barcelona y el cambio fue gigante. Cambio de ciudad, cambio de responsabilidades, en definitiva, cambio de vida. Casi todo el primer año vivimos en un entresuelo del Raval donde no llegaba la luz del sol. Por este factor quizás la luz tiene una importancia casi obsesiva en el disco. La melancolía predomina musicalmente, pero creo que las letras son esperanzadoras, por necesidad, eso sí, pero muestran una luz al final del túnel y una determinación por alcanzarla”. David Giménez / Foto: David Boscá www.myspace.com/albertomontero


016/017

report Red Bull Music Academy

RED BULL MUSIC ACADEMY

¡A VOLAR!

¿Existe una academia más famosa que la de aquel filósofo? ¿Un lugar donde los sueños mojados de todo aprendiz de artista electrónico puedan hacerse realidad? Claro que sí, la Red Bull Music Academy celebra su décimo cuarta edición jugando en casa, más concretamente en Madrid. El lugar idóneo por medios disponibles y repercusión para todo jovenzuelo con ganas de comerse el mundo en el noble oficio de la música electrónica. Las alas que necesita todo futuro artista. Texto

Alberto Vidal

E

n momentos como el actual, donde al parecer se impone desde arriba un cerco que intenta estrangular bastiones intocables como la educación y la cultura, resulta más que una bendición que la academia del toro rojo monte su cuartel general en la capital española. La Red Bull Music Academy suma y sigue ediciones, reuniendo para la histórica cita madrileña nada más y nada menos que a 60 músicos, productores y DJs provenientes de 34 países. Será un honor recibir con los brazos bien abiertos del 23 de octubre al 25 de noviembre (como a Mr.Marshall) a la ya mítica academia itinerante que ha recorrido medio mundo y que siempre intenta crear una oportunidad para que aquellos jóvenes talentosos puedan colaborar con artistas de diferentes países y potenciar así sus innatas habilidades. He aquí, entonces, uno de los pilares de la filosofía de la Academy: el trabajo en equipo, esto es, escapar de uno de los clichés más manidos de los productores de electrónica -la soledad en la habitación con infinidad de trastos- para cooperar y fusionar creatividad entre todos los miembros. Y es que jamás un euro adicional en tu bebida preferida dio para tanto, durante las cuatro semanas que durará la Red Bull Music Academy de Madrid 2011, los aprendices asistirán a los laboratorios sonoros donde aprenderán los mejores trucos y consejos con medios prácticamente ilimitados (la academia Academy jamás escatima en medios, brindando a sus participantes los mejores cacharros e instalaciones). Mención especial también para los ponentes de renombre mundial que cada año aparecen en la Academy con el fin de entregar en talleres exclusivos toda su sabiduría y experiencia. Entre los nombres de esta edición, cabe recalcar la presencia de los gamberros Modeselektor (que estrenarán en directo “Monkeytown”), uno de los héroes de la efervescente bass music británica (Pearson Sound aka Ramadanman) o bien conocer de primera mano los secretos del ingeniero de estudio Gareth Jones, productor entre otros de Depeche Mode. Por otro lado, Esplendor Geométrico, entre otros, serán los encargados de representar la escena patria. Otros confirmados para lecturas, studio workshops o conciertos son Young Guru, Tom Zé, Francesco Tristano, Matias Aguayo, Scuba, Clams Casino o Dorian Concept.

El lugar para tal explosión de creatividad tendrá lugar en Matadero Madrid, un complejo industrial reciclado en centro de creación contemporánea promovido por el Área de las Artes del Ayuntamiento de Madrid. Las instalaciones, ubicadas en la antigua Nave 15 de Matadero Madrid y recién bautizada ‘La Nave de la Música’, contarán con salas de grabación y producción, un estudio de radio y salas de conferencias por la que dejarán huella algunos de los más notorios profesionales internacionales de la música. Pero si a algo obedece siempre la Academy allá por donde pasa es a transformar el entorno de la ciudad que la alberga. Por ello, Madrid se mimetizará en el epicentro mundial de la electrónica con una gran variedad de eventos que incluirán conciertos, instalaciones audiovisuales y workshops abiertos al público. SEMILLAS ESPAÑOLAS PARA EL FUTURO

Pese a que asistir a la Academy no garantiza un contrato discográfico, casi otorga el derecho de tocar el mundo con la punta de los dedos. Tras una dura selección, cuatro artistas con acento español se han colado entre los elegidos. Eduard Tarradas, alias Clip!, es un ingeniero de sonido residente en Barcelona de 22 años con gusto por el Balearic. Cuentan que es un mago de la mesa de mezclas. Santiago Latorre reside en Taipei y a sus 30 primaveras contamina sus conocimientos de jazz con micrófonos, software y controladores MIDI. En su haber ha editado dos discos, “Órbita” y “Elíptica”. Nehuen MacAllister se hace llamar Nehuen y proviene de Argentina. Este culo inquieto amigo de Cardopusher tiene grupo (Impala), domina la batería, guitarra y teclados. Además predica la bass music. Monki Valley es el seudónimo de Jano Gómez-Pablos, un músico, ingeniero de sonido y productor canario dotado de un descomunal talento para la percusión y los teclados. Su eclecticismo se explica por ser capaz de componer bandas sonoras para documentales así como auténticos temazos que mezclan bass, IDM, minimal, techno e infinidad de samples. Permaneced atentos porque el futuro les pertenece.


018/019

Red Bull Music Academy Modeselektor

MODESELEKTOR SÍNDROME DE ABSTINENCIA


Parece mentira que hayamos sobrevivido cuatro largos años con el mono de Modeselektor. Pese a obtener ciertas dosis a modo de tentempié (“Modeselektion vol.01”) para saciar el apetito, lo cierto es que “Monkeytown” (disco que podremos descubrir en directo en la Red Bull Music Academy de Madrid) llega en el momento adecuado: un chute en vena que da de lleno en la diana donde otros fracasan o no tienen ni pizca de gracia. A su manera, haciendo el mono.

Texto Foto

Alberto Vidal Kevin Lake Balcony

L

as adicciones a cualquier tipo de sustancia, persona, objeto o grupo musical pueden llegar a ser condenadamente virulentas. Por un lado existe el mono a ese cigarro que a la vez sostiene una copa, o aquel mono que martillea el cráneo en cuanto no tienes en tus manos esas nalgas que sabes que te pertenecen. Luego está el mono por excelencia, si me permiten el chiste malo y fácil: el mono de Modeselektor. Cuatro años hace ya de la publicación del juguetón “Happy birthday” (07) en el sello de Ellen Allien de un par de chavales que contaban chistes que hacían gracia y además fusionaban el techno con el electro de una manera amena. Forjaron un mono como buque insignia mientras mezclaban dos sesiones para recordar (las series “Boogybytes” y “Body language”) y se embarcaban en un proyecto tan ambicioso como complejo con su inseparable colega Apparat (Moderat). Más adelante Gernot Bronsert y Sebastian Szary fundaban dos sellos como dos soles, Monkeytown Records y 50Weapons, que han servido de plataforma para demostrar sus gustos musicales (la recopilación pata negra “Modeselektion”) o bien para lanzar a jóvenes promesas al estrellato (Siriusmo, Cosmin TRG). Entre tanto ajetreo, nosotros estábamos ávidos de nuevo material —volviendo al tema del mono—. Por eso acogemos entre algodones y cojines “Monkeytown” (Monkeytown, 11), el esperado nuevo LP de los germanos de oro. Vuelve la dupla más cachonda desde Martes y Trece para contarnos de primera mano sus impresiones. Sin ánimo de haceros la pelota, resulta extremadamente agradable volver a escuchar vuestro estilo único a la hora de crear música electrónica. Pero como bien sabéis, toneladas de cambios se producen a diario en la escena. ¿Creéis que vuestra manera de hacer música ha ido de la mano de estas constantes turbulencias en la escena? Sí, ¡definitivamente! Es importante cambiar siempre, como persona y como músico. Sin embargo, nunca hemos perdido el hilo en cuanto a lo que somos y queremos ser. Es decir, la esencia verdadera Modeselektor sigue ahí. Hemos incluso trabajado aún más si cabe en nuestro adn. Lo hemos tuneado, podríamos decir. Pero sobre todo hemos aprendido una importantísima lección, menos es más. ¡Una gran lección, créeme! Pero habéis colaborado de nuevo con Thom Yorke y Otto von Schirach, así que tal vez tampoco ha cambiado mucho la cosa al final… Bueno, si se escucha con atención el nuevo trabajo se puede apreciar que en comparación con los temas de “Happy birthday”, los temas de uno y otro son totalmente opuestos. Mismos artistas, diferente música. No se trata de con quién haces o creas la música, se trata de la música en sí. Nuestra relación con ambos artistas es muy estrecha, y teniendo en cuenta que Thom y Otto también están en el mismo barco musicalmente hablando, es natural que hayamos colaborado de nuevo con ellos. De hecho, ¡nos encanta el resultado final! Se nota, para delicia de muchos, un aroma de influencia proveniente de la ‘nueva’ y joven escena británica de bass. Desde hace años venís siguiendo la pista de la bass en vuestras producciones, pero parece que ahora mismo el asunto está en plena ebullición ¿Cómo ve Modeselektor desde la barrera este gran movimiento en pleno auge? Como tú dices, este movimiento no es algo tan nuevo, pero sí, hemos estado observando la escena del Reino Unido desde hace años y muchos de los artistas de nuestros sellos proceden de allí. Además, en nuestro último “Modeselektion vol. 01” una gran cantidad de los participantes pertenecen al Reino Unido. La escena es para ambos realmente inspiradora y sentimos que siempre hay algo nuevo por descubrir. WITH A LITTLE HELP FROM MY FRIENDS

De bien sabido que Modeselektor no sólo saben seleccionar ‘modos’ y hacer sudar, sino que saben rodearse de colegas con talento. El mismísimo ser que orina colonia (no hablamos de Pep Guardiola sino de Thom Yorke) se declara fan de la dupla berlinesa. Gernot y Sebastian ya suman un talento descomunal, pero si unimos otras eminencias en el proceso creativo de producción, la cosa se pone muy seria y el estudio del dúo se convierte en una fiesta. Acerca de las colaboraciones, una vez más hay varias, pero la calidad es aún mejor. Probablemente los temas más destacados sean los de Thom Yorke, aunque sólo sea por repercusión mediática. El truco parece ser la mezcla de “King of limbs” y el maxi “Ego/Mirror” con vuestro estilo único. ¿Cómo fue el proceso creativo de composición del tema? ¿Thom se limitó a enviar las pistas vocales? En realidad Thom fue el único artista que viajó a Berlín para grabar en nuestro estudio. Hemos escrito “Shipwreck” y “This” juntos. Primero construimos una base de 2 pistas y se las

enviamos a Thom. Realmente le gustaron los bocetos y acto seguido de escucharlas se metió en un tren rumbo a Berlín. La verdad, es realmente genial trabajar con Thom porque todos hablamos el mismo lenguaje musical. Esto hace que trabajar juntos sea muy fácil, sin necesidad de dar muchas explicaciones e ir al grano. Digamos que lo más espinoso del asunto es que los tres siempre ponemos una cantidad de expectativas muy altas, con una tendencia insana a que todo acabe de una forma perfecta. El resto de colaboraciones son también grandes, por supuesto. "Pretentious friends" o "Evil twin" con Otto Von Schirach son bombas para el dancefloor. ¿Prueba de que Modeselektor todavía quiere hacer sudar a la gente? Por otro lado también tenemos piezas más 'relajadas' como ”Greenlight go”. ¿Se puede decir que “Monkeytown" funciona al mismo nivel en la pista de baile que en casa o el coche? Creamos música tal y como la sentimos, aunque pueda sonar tópico. No tenemos un concepto previo, sino que hacemos todo de manera espontánea. Es tan importante para nosotros que nuestra música pueda bailarse como que pueda ser simplemente escuchada en casa espachurrado en el sofá. Queríamos crear algo moderno y, al mismo tiempo, no anclado en el tiempo. ¿Qué tal ha sido la producción en el estudio? Técnicamente el álbum suena brillante y muy cohesionado. En realidad, durante los dos últimos años hemos estado de gira constantemente. Algo agotador, pero también muy inspirador. Con los años, hemos ido recogiendo un montón de instrumentos y cacharros diferentes que comprábamos en la gira. Ahí estaban, olvidados en una esquina de nuestro estudio en su funda por falta de tiempo. Pasado el invierno decidimos tunear y preparar a conciencia nuestro estudio, enchufando todos y cada uno de esos bellos instrumentos y máquinas. Es por ello que nuestra forma de producir ha cambiado un poco. En líneas generales, utilizamos una gran cantidad de equipos analógicos para "Monkeytown" (cajas de ritmos antiguas y sintes). ¿Quién trabaja más, Sebastian o Gernot? A todo esto, ¿quién está respondiendo esta entrevista? En realidad, ninguno de los dos hace ni el huevo. Y esta entrevista la está respondiendo nuestro becario (risas). Vuestros directos son pura dinamita, toda una experiencia tanto en lo visual como en los sonoro. ¿Cómo va a ser la gira en vivo? Respetaréis el álbum y haréis directos? ¿Estará Pfadfinderei, ese gran colectivo de visuales? Hemos empezado a ensayar para el show y sólo reproducirá el nuevo material. También habrá un nuevo espectáculo visual de Pfadfinderei. Por otro lado, intentar contar con todos los colaboradores en el escenario no es para nada realista, pero tenemos algunas sorpresas que no podemos desvelar ahora mismo… Mamá Ellen Allien ya no está y los ‘bebés’ han crecido lo suficiente como para lanzar su nuevo disco sin BPitch. ¿Qué tal os va la gestión de vuestros sellos musicales? Las cosas parecen ir mejor que nunca. Tener nuestra propia plataforma de lanzamiento es lo más grande que nos ha pasado en los últimos tiempos y nos llena de orgullo. ¡Nunca nos hemos sentido mejor! En realidad, es la cosa más inteligente que puede hacerse cómo músico, si lo haces de la manera correcta. Nos hace tener más respeto por nuestra propia música. Se ve que os gusta descubrir nuevos talentos, como Cosmin TRG o Siriusmo, dándoles una oportunidad en vuestros labels. ¿Vais a seguir esta línea en el futuro? Sí, es la idea que tenemos en mente a la hora de concebir un sello: dar a los jóvenes artistas talentosos una oportunidad y una casa o base donde puedan hacer lo que quieran musicalmente. Estamos muy contentos con el álbum debut de Siriusmo en el sello Monkeytown. A finales de octubre vamos a lanzar el álbum debut de eLan, un productor muy joven de California. El próximo año también lanzaremos álbum de Major Lazer en Monkeytown. Obviamente también nos encanta el debut de Cosmin TRG en 50Weapons. Otro disco de Anstam será el siguiente paso, mientras que para 2012 vamos a tener un montón de novedades… así que ¡ten cuidado! Ok, la última, ¿por qué tantos monos por todas partes en cada lanzamiento? Bueno, es nuestra marca registrada. Los monos son inteligentes, libres y pueden escalar muy bien. www.myspace.com/mdslktr


020/021

en portada M83


_ M83 FALLING SKIES

Temerario y valiente como nunca le habíamos visto ni escuchado, Anthony Gonzalez ha hecho, por fin, el disco que quería. “Hurry up, we’re dreaming”, doble CD de ascendencia ochentera y estética retro, es una ambiciosa carrera de fondo en clave de pop cósmico repleta de momentos mágicos, decisiones sorprendentes y novedades inesperadas. Una apuesta a todo o nada en la que M83 vuelve a reivindicarse como la perfecta banda sonora del día después del Apocalipsis. Texto Fotos

David Broc Anouck Bertin


022/023

en portada M83

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a primera vez que escuché “Hurry up, we’re dreaming”, nuevo álbum de M83, una apuesta de riesgo en forma de doble CD en la que Anthony Gonzalez se explaya a gusto con percusiones electrónicas, voces distorsionadas, solos de saxo, estética de los 80, interludios ambient, himnos pop eternos —¿alguien puede discutirle el título de mejor canción del año a “Midnight city”?—, sintetizadores grandilocuentes y baladas monumentales, me llevé una impresión desconcertante. Por un lado sentía la necesidad de volver a él, de reemprender una y otra vez la travesía que proponía; la magnitud del proyecto y el consciente eclecticismo de su recorrido requerían atención y repetidas escuchas. Pero al mismo tiempo era difícil quitarse de la cabeza una absurda idea que con el paso de los días acabaría neutralizada y desechada: en algunos momentos parecía un disco cursi, hortera, exageradamente visceral en la reivindicación de una serie de influencias de difícil digestión para según qué estómagos. A la segunda, tercera y cuarta revisión todo eso cobró sentido, perdí la vergüenza y se convirtió en una obra mayúscula de liberación personal desprovista de prejuicios y cargada de razones. Bastaba superar el shock inicial. El proceso repetía, punto por punto, idénticas sensaciones, lo sucedido con el último álbum de Bon Iver, otra obra que en su primera toma de contacto dibuja sonrisas nerviosas pero que no deja de crecer y crecer a medida que pierdes el miedo a la sorpresa y la extrañeza. Anthony Gonzalez ha perdido la vergüenza a explotar a fondo las canciones y los sonidos con los que creció: el rock progresivo, el heavy metal, el AOR, el pop adulto o el ambient más grandilocuente. Forman parte de su vida, y el mérito del francés como artista y creador reside en su capacidad para configurar un puzzle propio y personalizado a partir de todo ello, sin miedo al qué dirán o al qué pensarán. Sobrado de ambición y empuje, el artista ha tirado la casa por la ventana para orquestar un opus magno en que los fogonazos más inspirados de pop cósmico incandescente empequeñecen y dejan en segundo plano los momentos más prescindibles del recorrido. Sentado en la terraza de un hotel barcelonés, el líder y único responsable de M83 responde excitado y orgulloso a las preguntas de la prensa y en cierto modo refuerza esta sensación de fortaleza y madurez mental. Sigue siendo un chaval tímido, no siempre generoso en explicaciones, pero se le ve más confiado y seguro. La primera vez que escuché “Hurry up, we’re dreaming” pensé que te habías vuelto loco, literalmente… No eres el único. Era consciente de que se trataba de un proyecto muy arriesgado, que actualmente es muy difícil llevar a cabo este tipo de historias tal como trabaja la industria musical hoy en día. Pero no me importa. Es mi sexto disco, y este lo veo como un regalo para mí mismo. Simplemente quería pasarlo bien componiendo y grabando. Cuando estaba escribiendo las canciones me decía a mi mismo: ‘si eres emocionalmente intenso, si sientes algo y te emocionas, la gente sentirá lo mismo, deja de preocuparte’. Hice una gira muy larga con el anterior disco, mucho tiempo fuera, y cuando estaba en la carretera ya estaba pensando en qué quería hacer para el disco, lo tenía muy claro. Quería algo ambicioso, grande, un álbum que pudiera ser recordado y algo que yo mismo recordara toda mi vida.

con instrumentos de los 80. Esta vez no hubo reglas de ninguna clase, quería experimentar libremente, a mi aire. Muchas veces cuando estás en el estudio suceden accidentes o errores durante la grabación que rápidamente rehaces o eliminas. Aquí fue todo lo contrario, lo dejé todo tal y como salía, porque ese era el espíritu del disco, despreocuparme un poco de todo. Ha surgido así porque era como lo sentía y porque en cierto modo el concepto general de todo era ‘que les jodan a todos’. La manera que tienes de usar la voz y esas percusiones electrónicas me recuerdan a Peter Gabriel y Phil Collins, no sé si esto es bueno o malo… Peter Gabriel es uno de mis cantantes favoritos. No quiero verlo como una influencia directa, o creo que no ha sido así, pero es probable que inconscientemente quizás intente cantar como lo hace él. Me encanta Peter Gabriel; de Phil Collins me gusta cómo trataba el sonido, sobre todo las percusiones. Intenté conseguir algo parecido, capturar ese tipo de sonido. Piensa que además en este disco canto mucho, más que nunca, por eso tenía interés en probar distintas formas de cantar para no aburrirme de mi propia voz y darle variedad al disco. En el último disco de Bon Iver sucede algo parecido. Es como si se hubiera perdido el miedo a utilizar referentes e influencias mal vistas. Creo que hay una generación de artistas que ya no tenemos miedo a sonar cursis o blandos, no sé, llámalo como quieras. Nos dejamos llevar y exponemos públicamente influencias supuestamente horteras de las que no nos sentimos avergonzados. En mi caso no me escondo de las cosas que tienen incidencia en este disco, en cierto modo también está influenciado por el AOR o el heavy metal, porque son cosas que escuchaba cuando era pequeño. Seguramente no se perciben en la música ni son visibles desde un punto de vista sonoro, pero están ahí porque forman parte de mi vida. ¿Eso quiere decir que has perdido el miedo a la opinión de los demás? ¿Hasta qué punto te obsesionaba o te influía? Puede llegar a ser obsesivo, sí. Hace poco estuve en Francia con un amigo que también es músico, estuvimos hablando un buen rato, y me di cuenta de que es complicado escapar de eso, a veces me gustaría tener un trabajo normal, porque siento que no puedo parar, la música siempre está en mi cabeza de una forma u otra. Es difícil descansar de ello, siempre está ahí, siempre quieres causar una buena impresión a los demás. No me quejo, porque me encanta hacer lo que hago, pero es difícil y estresante tratar de ser bueno e interesar a la gente permanentemente. Interpreto que se trata más de un miedo propio que no de un miedo estricto a los demás… Sí, sí, sin duda. Por supuesto que las críticas y lo que digan los fans es importante para mí, negarlo sería absurdo, siempre asusta saber qué pensarán los demás y tratas de ir con cuidado, pero esa obsesión es más a título personal. Especialmente cuando haces un disco doble. Mi principal miedo con “Hurry up…” era repetirme a mí mismo a lo largo del álbum, realmente estaba obsesionado con escapar de eso. Por eso compuse el máximo número de canciones que pude….

¿Crees haberlo conseguido? Me siento muy orgulloso de los anteriores discos, de todos ellos, pero con “Hurry up…” ha sido la primera vez en muchos años en la que he disfrutado plenamente haciendo música. No me había sentido así desde los tiempos de “Before the dawn heals us”. Si tuviera que elegir uno sería éste. Cuando hablo de él pienso en la aventura que ha significado llegar hasta aquí.

¿Cuántas? Más de cuarenta. Era perfecto, porque así podía hacer mi propio puzzle y tener algo ecléctico, diverso y que no fuera repetitivo ni me cansara a mó mismo. Es la primera vez en la que el resultado es exactamente cómo lo había imaginado y cómo lo quería.

Cuando hablaba del disco como una locura no solo me refería al hecho de que sea un doble álbum, sino también al sonido y al perfil de algunas canciones… “Saturdays=Youth” partía de una idea muy clara de intentar hacer canciones pop

Volviendo a las influencias polémicas, la de Jean-Michel Jarre te acompañará toda la vida… Por supuesto. No me asusta reconocer que hay cosas de Jean-Michel Jarre en mi música, es parte de mi educación musical.


También hemos presenciado un revival de su música en muchos de los referentes cósmicos del momento, sin prejuicios ni vergüenza. Para mí Jarre es el pionero en Francia, no hablo de otros países, pero en Francia fue el pionero en utilizar música electrónica, y eso para mí ya tiene un valor importante. En mi caso su música es una influencia evidente y sería absurdo negarla o avergonzarse de ella. Descubrí este tipo de música cuando era muy joven y estaba fascinado. Con 6 o 7 años recuerdo estar delante de la televisión viendo un concierto de Jarre y quedarme absolutamente fascinado… En cierto modo en esto consiste el ambient y la música cósmica, en viajar a paisajes imaginarios, quedarte dormido o soñar con momentos mejores. De Jarre has heredado ese sentido de la épica, los muros de sonido con sintetizadores. En “Hurry up…” incluso los intensificas, todo va a más… La crítica más recurrente que se le hace a mi música es esta grandeza, toda su épica, pero a mi modo de ver es una de las particularidades mas interesantes de mi música, es un rasgo indisociable de ella. El caso es que todo esto no es premeditado ni está estudiado a fondo. No me levanto por la mañana pensando ‘bueno, tengo que hacer canciones épicas y tengo que conseguir que la gente llore y se emocione’. Todo surge de una manera más natural y espontánea, siempre trato de ser sincero con mi música, nunca falseo este tipo de sensaciones. Mi música es un muro de

sonido y una mezcla de todas mis influencias, me gustan las películas grandes y las canciones grandes. ¿Qué parte de culpa tiene Los Angeles en “Hurry up…”? Mucha. Me fui a vivir ahí hace algo más de un año y aunque los primeros meses fueron difíciles a medida que me adapté me sentía cada vez más inspirado y excitado por miles de cosas que me rodeaban. ¿Cómo ha influido en tu música? Estaba lejos de mi ciudad, de las cosas que conocía, de mi entorno. Muchas veces tu entorno crea como una burbuja en la que te sientes cómodo y corres el peligro de estancarte y quedarte de por vida en tu zona de confort. Esta vez quise salir de esa burbuja y por eso me fui a Los Ángeles. Me encanta California por eso, por la libertad que me da, por el simple hecho de poder conducir hasta el desierto con un par de teclados y componer música en medio de la nada. Todo eso ya es una fuente de inspiración que en Francia no tengo. ¿Seguirás viviendo ahí? La verdad es que sí, no me veo viviendo en otro sitio ahora mismo. www.myspace.com/m83


024/025

en portada M83

DISCOGRAFÍA M83 Texto

Albert Fernández

“Hurry up, we're dreaming” NAÏVE, 11

Sci-fi pop. Aún con las sábanas pegadas, sin saber si te encuentras en la vigilia o el sueño, y ya una voz femenina y alienígena propugna el despegue hacia otro cosmos onírico. Con la impronta hechizante de Zola Jesus, “Intro” es una ignición cósmica para un delirio musical de casi hora y media. “Hurry up, we're dreaming” es una creación colosal e irregular, una formidable introspección galáctica hacia todas las edades del reino de Morfeo. La grandeza del crescendo final de esa primera pieza, con los coros marcando una línea celestial al tiempo que la batería atruena y los teclados lo vuelven todo efervescente y espacial, nos da la idea de la épica expansiva que habita la nueva ruta de Anthony Gonzalez. Es tan vasto el recorrido de este crucero espacial, que lo más audaz será pararse en cada una de sus estaciones. “Midnight city” prende todas las estrellas con el baile apesadumbrado de quien conoce el fin de los días, describiendo el relieve de una ciudad sin luz, donde brillan espectros que conjuntan sus voces. Una voz rota y apasionada da inicio a cada verso de “Reunion”, donde acordes de rock encarrilan tramos sinfónicos y coros tribales delinean la melodía y la caja marca. Este corte contiene las partículas elementales del disco: su tendencia a la grandiosidad y al vértigo entre intermedios de evaporación mental. Este sueño es como una montaña rusa, que sube hinchada, y luego se vacía y desciende, para volver a ganar capas en un último sobresalto. El interludio “Where the boats go” dibuja una breve transición hacia la tristeza de espíritu que se apodera de “Wait”, una canción donde cada nota y palabra retumba y se prolonga para desolarnos. El enrarecido híbrido de narración infantil y translación mental en “Raconte-moi une historie” sería suficiente mareo, pero le sigue el traqueteo de vagones que adorna el corto amanecer

de “Train to Pluton”, y la realidad se desdobla, ¿o era esto un sueño? Entonces “Claudia Lewis” trae de nuevo el pop abatido y sencillo, la expresividad almidonada y un estribillo para soñar. El bajo toma el protagonismo de antaño y las voces suenan como máquinas tropicales, si eso es posible. “The bright flash” se introduce en realidad en penumbra crepitante y susurros, pero pronto estalla con la rabia del directo, una relámpago inacabado que da lugar al candor sideral de “When will you come home?”, a la que “Soon, my friend” parece dar respuesta con una suerte de ternura orbital, cíclica y épica. La hipérbole del título “My tears are becoming a sea” esconde un lamento hondo y reverberante, sin apenas ritmo ni melodía, poco más que ambientación, arreglo y crecimiento. “New map” es optimista como un haz de luz que veremos sólo una vez en el cielo. Tras su estela, “Ok Pal” y el taciturno devenir de “Splendor” nos devuelven a un estado de lástima angelical donde nos sentimos como si nos hubieran sacado todos los huesos del cuerpo. Tras ese lamento tubular, “Year one, one UFO” confirma las credenciales extraterrestres del disco, resolviendo en modo repeat un divertimento de electro-folk disonante y estrafalario. “Fountains” reinaugura la odisea espacial, que se vuelve videojuego con los compases de “Steve McQueen”, un corte insólito, que nos sumerge y nos sacude con una fuerza infecciosa, proponiendo la locura sin jamás enloquecer. “Echoes of mine” alberga una voz de tripulante francesa y seductora, que nos sustrae a una animación suspendida que se rompe en pedazos de grandeza orquestal. “Klaus I love you” es una caja de rayos láser y luces rebotando, un frontón de pensamientos sintéticos que nos deja sin darnos cuenta en “Outro”, la rampa de aterrizaje etérea de este viaje alucinante.

“M83”

“Dead cities, red seas & lost ghosts”

“Before de dawn heals us”

GOOM, 01

GOOM-LABELS, 03

GOOM-LABELS, 05

Cuando Anthony Gonzalez apenas acumulaba experiencia, ya contaba innombrables sueños. Su primer disco retrata con sencillez las reminiscencias musicales de su alma creativa, un adorador indisimulado de Kevin Shields, que, como todo debutante, no supo esquivar la sombra de lo escuchado. Con esa desaforada pátina de shoegaze, Gonzalez y Fromageau facturan un sonido rugoso y esquivo, carente de verdadera complicación, donde acusan la misma inocencia para amontonar samples como para describir a las chicas.

En poco tiempo, todas las lecciones estaban aprendidas. La profundidad sonora del segundo álbum de los franceses es tan inmensa que promueve desmayos letárgicos. La combinación de sonidos naturales con el más barato de los sintetizadores alcanza aquí un relieve metafísico, dando testimonio de la nueva entidad como demiurgo electrónico de Gonzalez. Los órganos alargados de “Church” o la reverberación crispada de “America” alteran los sentidos, remueven las conciencias. ¡M83!, empiezan a repetir algunos.

Bajo nuevas capas de satén eléctrico, la tercera aparición larga de M83 no coge a nadie desprevenido. Con Nicolas Fromegeau fuera de la formación, Gonzalez da forma a un delirante vuelo sobre una ciudad futurista y angelical. Ese travelling eterno hacia el desasosiego se convierte en la espina dorsal de un disco donde los insertos de voces, las modulaciones grandilocuentes y el frío sintético nos arrastran hasta el más oscuro precipicio.

“Digital shades Vol. 1”

“Saturdays = youth”

EMI, 07

VIRGIN, 08

Tratando de apelar a mínimos, este volumen aislado de “Digital shades” sacude un mar de olas que ondulan y planean, evocando paisajes de desierto infinito, tristezas tan hondas que no tienen explicación. La ambientación es la premisa de un disco tan blanco que ciega. Brian Eno como monolito, y a sus pies corrientes inquietantes, que describen un espacio indescriptible, hecho de terribles simetrías. Tal vez los seguidores de la banda esperaban en su regreso algo más que tanta ansiedad diáfana, pero la cima más alta estaba por llegar.

Y por fin, el éxito. Sin peros, sin matices, simplemente la bomba. El quinto álbum de M83 es una nube de hilación y sentimiento, un inspirado viaje entre surcos, teclas y falsetos a la década de los ochenta; la banda sonora perfecta para una película de John Hughes, veinte años después. Este regreso al futuro melódico encandila con el gancho de “Kim & Jessie”, y dibuja horizontes inolvidables de fantasía nostálgica en “Skin of the night”, “Graveyard girl” o “Couleurs” (junto a Ewan Pearson). M83 resplandecen con la maestría imperecedera de las bandas que atraviesan la corriente temporal.


026/027

report Noel Gallagher

NOEL GALLAGHER

LOS RESTOS DEL NAUFRAGIO

Érase una vez Oasis. Los Pimpinela del Britpop, los hermanos Noel y Liam Gallagher, protagonizando una última escaramuza antes de salir al escenario. Y tomando diferentes rumbos en sus trayectorias musicales. De la pataleta de ambos surgen Beady Eye, el grupo de Liam, y High Flying Birds, el proyecto en solitario de Noel. Y colorín colorado… Texto

Alicia Rodríguez

E

ste cuento no se ha acabado, de hecho, para Noel no ha hecho más que comenzar: “High Flying Birds no es una banda, soy sólo yo”. Así me recibe al teléfono la que fuera cabeza pensante de Oasis, un pelín arrogante pero cordial. “Ya no formo parte de una banda de rock llenaestadios y no sé ni si me gusta ese tipo de rock. Quería hacer un disco en solitario porque creo que soy bueno y aún joven. La meta era crear un buen álbum”. Y es que lo que digan los demás le sigue resbalando bastante. “Si a los periodistas no les gusta no quiere decir que mi álbum no sea bueno. No sé si a la gente le gustará pero tampoco me importa si prefieren ser más fans de Beady Eye o Coldplay”. A su favor hay que decir que la pataleta no le ha salido mal del todo. Sin ser un disco que vaya a pasar a los anales de la historia del indie, incluye canciones más que dignas, como el single “The death of you and me”, con tintes pop-country, o “If I had a gun”, una balada cuyo nombre no es ningún aviso cargado de odio. “No, no soy violento, no creo en quitar vidas... ni siquiera metafóricamente”. Vamos, que Liam puede respirar tranquilo. Aunque de ese tema, de la famosa pelea entre bastidores con su hermano, tampoco quiere hablar. “Ya lo dije todo al respecto en la conferencia de prensa que puedes encontrar en YouTube, y no me gustaría volver a hablar de eso”. Está claro que no va a soltar prenda tampoco sobre los rumores de su posible reconciliación. “Mejor que hables con él, pregúntale a Liam”. Entre unos y otros, se intuye que este año los Gallagher no volverán juntos a casa por Navidad… CANCIONES EN LA RECÁMARA

Se agradece que Noel no haya intentado calcar el sonido Oasis en todos los temas, aunque éste inevitablemente despunte en “Stop the clocks” (nombre también de un recopilatorio de éxitos y Caras B de Oasis) o “Dream on”. Canciones que fueron escritas hace ya tiempo pero que lanza ahora. “Escribí demasiadas canciones en su día y los chicos de Oasis querían escribir más temas de rock para llenar estadios. No hay ningún plan B detrás de esto, aunque entiendo que tú como periodista quieras buscarle una razón a las cosas. Tampoco soy un compositor que escriba por pasta, ni sé nada sobre componer”. Se apunta aquí una novedad: es este su disco ‘inconscientemente’ con menos solos de guitarra, un álbum fundamentalmente pop y rock, sin grandes riesgos y grabado en Los Angeles, porque “los americanos son más profesionales y centrados a la hora de trabajar”. Lo dice alguien

que debe necesitar disciplina, en “The importance of being idle” ya quedaba claro que es un poco vago. “Bien, creo que podría trabajar más, sí, pero es que no me gusta realmente trabajar, me gusta vivir. En mi día a día sólo veo televisión, fútbol a todas horas. Podría hacer más canciones, pero no mejores”. ICONO CON PAÑALES

¿Cuándo se dio cuenta Noel de que su grupo, Oasis, iba a ser grande? “El día en que escribí ‘Live forever’. Era un lunes y también compuse dos canciones más esa semana, una de ellas fue otro hit, ‘Whatever’. Gané un millón de libras con la canción”. Dinero que habrá invertido también en guitarras, pues reconoce contar “entre 20 y 60” de todo tipo, inclusive las que en su día le prestó Johnny Marr (The Smiths) y que Noel no devolvió. ¿Pensará hacerlo? “No lo sé (ríe). Tengo derecho a tenerlas pero si él las quiere de vuelta... ¡que me lo diga!”. Forrado y en activo en la música tras más de una década de hitazos, Noel es un icono para esa generación que abrazó la última hornada britpopera: “Es bonito si la gente piensa así de mí, los fans, pero no me siento un icono cuando a las siete de la mañana cambio los pañales a mi hijo”. El tiempo pasa, y el Britpop es sólo un recuerdo que él describe así: “Entonces era 10 o 15 años más joven, estaba soltero, y en la banda más grande del mundo… eran días felices. Y un gran momento para estar en Londres haciendo música, era fantástico, nunca parecía llover, parecía que hacia sol todo el tiempo…”. Pero la magia no sería la misma si aquello volviese. “No, no podrá haber la cantidad de buenas bandas que había entonces. Ahora están Kasabian y Arctic Monkeys pero antes estaban Blur, Oasis, Pulp, Suede, Ocean Colour Scene...”. Entre sus planes está lanzar un cuarto disco con su propio sello, Sour Mash Records (distribuido por PIAS) y un segundo álbum en solitario, más psicodélico. “Ya soy muy viejo para hacer otra cosa que no sea tocar en un grupo. Me gustaría jugar a fútbol, irme a la luna... pero siempre escribir canciones. Tampoco pienso en el resto de mi vida, sino en el resto de mi día”. La gira de “High Flying Birds” recalará en Madrid y Barcelona, ciudad que Noel es incapaz de nombrar sin hablar de fútbol. “Me encanta Barcelona y tienen el mejor equipo de fútbol del mundo. Lionel Messi es un gran fan mío, así que espero que nos conozcamos algún día, y también Xavi… son fantásticos, adoro su fútbol”. www.myspace.com/noelgallagher


028/029

report Plaid

PLAID REGRESO AL PASADO Ocho años han tardado Plaid en publicar la continuación de "Spokes", enredados como estaban en grabar bandas sonoras y colaborar con videoartistas y gente de la farándula. Un lapso de tiempo enorme para el mundo de la electrónica, pero que a ellos les ha servido para replantear su sonido; para echar la vista atrás, hacia sus primeros discos, y volver a trabajar con métodos de la vieja escuela. No es raro entonces que asomarse a "Scintilli" sea como retroceder en el tiempo hasta los días felices del intelligent techno.

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Vidal Romero Eva Vermandel

A

l otro lado del teléfono, Ed Handley confirma que el asunto se les ha ido un poco de las manos. "Hace más de tres años anunciamos una fecha de publicación para el disco", explica, "porque llevábamos ya varios meses grabando temas y lo teníamos todo muy avanzado. Pero cuando empezamos con las mezclas finales descubrimos que algo no funcionaba, así que decidimos pararlo todo y darnos un respiro". Lo que no podían imaginar es que por el camino se les cruzarían "una inesperada paternidad, un cambio de estudio y un par de largas giras", y que los temas seguirían cogiendo polvo durante muchos meses. "No te voy a negar que también ha existido una cierta dosis de pereza", prosigue socarrón, "pero el caso es que cuando por fin nos sentamos a escuchar los temas de nuevo nos dimos cuenta de que el suyo era un problema de excesos: habíamos intentado meter demasiadas cosas en un espacio muy pequeño, y eso ahogaba las canciones". Un problema, añade Handley, que tiene mucho que ver con la longevidad artística. "Cuando llevas tantos años como nosotros haciendo música es fácil caer en la trampa de la complejidad. Piensas que por hacerlo todo más difícil y enrevesado, por sumar más capas y sonidos y utilizar aplicaciones que nadie más tiene, estás haciendo algo más interesante. Y eso no siempre es cierto". Así que no quedó más remedio que "retomar las canciones y desnudarlas, quedarnos sólo con la mejor de las ideas que hubiéramos volcado en ellas y volver a empezar a partir de ahí. La idea era reducir la cantidad de técnica y aumentar la dosis de emoción"; una decisión que les llevó "de manera inevitable, a coger de nuevo nuestros teclados e instrumentos más antiguos". Paradójicamente, tan dilatado proceso le ha sentado muy bien a "Scintilli" (Warp / PIAS, 11) en algunos aspectos, y muy mal en otros. Le ha sentado muy bien ese retorno a la sencillez: tanto a nivel de estructura como de sonido se trata de un disco muy cercano a sus primeros trabajos, a títulos como "Not for threes" (97) o "Rest proof clockwork" (99), que utilizaban estructuras simples y formaciones melódicas más asequibles. "Necesitábamos que el disco fuera espontáneo y divertido, y eso significaba trabajar con muy pocos elementos. Es por eso que tiene ese aire minimalista que me comentas, y por eso también que resulta un disco muy tranquilo, sobre todo para haberlo hecho nosotros". También hay aspectos negativos, y es que, si bien todos los temas de "Scintilli" son brillantes por separado, el conjunto no termina de funcionar: no existe una ilación que recorra el disco de cabo a rabo. "Es posible que tengas razón", asiente Handley. "Por supuesto, nosotros sí que vemos esos temas comunes.

Pero es cierto que después de tantas manipulaciones las canciones han salido disparadas en direcciones muy distintas, y esos temas comunes han quedado muy ocultos a la vista del público". Otra curiosidad de "Scintilli", en su formato de disco compacto, es el packaging en el que viene envuelto: una escultura de cartón, preparada para alojar el disco y convertirlo en un objeto decorativo. "Tal y cómo utiliza la gente ahora mismo internet y formatos como el MP3, la existencia del disco compacto es algo totalmente obsoleto", explica Handley. "Es un formato que está a punto de morir, así que nos pareció interesante darle un entierro decente, devolverle algún tipo de funcionalidad". Handley añade que, "por supuesto, seguirán existiendo discos 'reales' durante mucho tiempo: hay mucha gente, como yo mismo, que necesita asociar la música a un objeto físico. Puede ser por una cuestión sentimental, porque a fin de cuentas el tacto y la visión prolongan el placer que es escuchar un disco, o porque cuando tienes un montón de discos delante tuya escoges uno u otro siguiendo impulsos extraños. Rutinas emocionales que no se llevan muy bien con el MP3, que es un concepto demasiado abstracto". Para terminar, Handley habla del revival del intelligent techno que nos rodea ahora mismo; esa recuperación por parte de las nuevas generaciones de un género al que Plaid ayudaron a dar forma en sus orígenes. "Que la gente joven descubra un cierto tipo de sonido e intente apropiarse de él es un ciclo completamente natural", concede. "Y más ahora, que con los ordenadores resulta tan sencillo replicar cualquier sinte antiguo". Añade también que el salto generacional conlleva algunas diferencias sustanciales, porque "de algún modo, nuestra intención era deconstruir la música de baile; por eso investigábamos con ritmos rotos y con estructuras extrañas. Los jóvenes, en cambio, se acercan a la música desde una perspectiva puramente estética. Aunque también es cierto", remata, "que ellos han vivido todos los cambios que se han producido en la música desde que grabamos aquellos discos. Y esa es una información que puede servir para añadir cientos de cosas al discurso. Para buscar caminos nuevos, que les sean propios". www.myspace.com/plaid4thepeople ¤ Plaid tocarán en el Festival Mira! en la Fabra i Coats de Barcelona el próximo 5 de noviembre.


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report I Break Horses / Clap Your Hands Say Yeah

I BREAK HORSES LOS ECOS INTERIORES

Canciones de amor y desamor, historias de fragilidad y crujidos. El paso del tiempo y todas sus consecuencias (emocionales y físicas). La muerte como metáfora de los constantes finales a los que nos enfrentamos a lo largo de la vida. La naturaleza como espejo que refleja con intensidad aquello que no se sabe decir. Sobre estos temas tan universales versan las canciones incluidas en el notable debut de este dúo sueco compuesto por Fredrik Balck y Maria Linden, con la que hablamos sobre “Hearts”.

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David Giménez Sebastien Dehesdin & Rich Thane

E

l verano languidece. La única estación del año que no invita a caer bajo el control sedante de la melancolía llega a su final. Y con ello da inicio el reino de la nostalgia, el pesar y la aflicción. La misma carga de profundidad que lleva consigo “Hearts” (Bella Union / Coop, 11). ¡Qué manera de definirlo tan interesante! Se podría decir que las canciones son bastante suaves y oscuras y, por tanto, es cierto que podrían pertenecer a una estación del año en concreto. Personalmente yo las sitúo más dentro de un contexto de la naturaleza, mucho más que en un tipo de paisaje de interior. Pero probablemente, puesto que he hecho las canciones encerrada en mi cuarto, con las persianas bajadas, desconociendo si fuera era de día o de noche, éstas reflejen el estado de ánimo al que se llega cuando se trabaja así y, posiblemente, sea indudable compararlo con una momento determinado del año. Quizás, no sea un disco puramente veraniego, ¡aunque también me encantaría que se considerase como una banda sonora estival! “Hearts” constata, a lo largo de los nueve cortes y sus escasos cuarenta minutos de duración, la belleza encerrada en ciertas derrotas. Un sentimiento de supervivencia y superación que se muestra con ruidoso esplendor y delicioso estruendo. Sí, vengo a sentir algo similar cuando escucho las canciones a día de hoy. No era consciente de esa paradoja mientras las grababa, pero estoy totalmente de acuerdo con lo que dices. Siempre me ha gustado cuando el ruido se mezcla con un ingrediente más bello y explícito, y eso también es una buena manera de definir la melancolía, como algo agridulce. En la búsqueda de unas referencias que aclaren al lector, que aún no se ha acercado al sonido de I Break Horses, se podría citar a bandas como Cocteau Twins, Slowdive y, por encima de todo, M83. La gente siempre va a encontrar similitudes con algunas bandas que pueden variar un poco. Estas que nombras han hecho canciones que tienen una producción muy etérea y atmosférica, y está claro que I Break Horses posee estos elementos en “Hearts”. Así que, de alguna manera, creo que esos

ingredientes nos relacionan con estas tres bandas. A título individual, sin embargo, yo he estado musicalmente influenciada por grupos de otros géneros y por eso considero que también hay otros elementos muy diferentes, como por ejemplo los beats y la producción. Una producción que ahonda y remarca el espíritu de unas canciones que te hacen sentir en un lugar cálido a la par que inquietante, extraño e incómodo a la par que familiar y cómplice. En la búsqueda de una canción que muestre con la más absoluta fidelidad aquello que se siente, que refleje exactamente lo que a veces resulta tan complicado poder expresar, existe un proceso creativo que para los suecos no dista de ser muy diferente al que, suponen, debe de tener el resto de bandas. Suelo empezar con la búsqueda de un elemento. Puede ser una melodía, un sonido o incluso un ritmo que, para gran parte del proceso de desarrollo, funciona como la parte principal de la canción; pero como también trabajo con diferentes capas de instrumentos y sonidos, la jerarquía puede cambiar durante el proceso. Por eso considero que hay una gran diferencia entre canción y canción. Sin embargo, para este álbum muchas canciones se desarrollaron partiendo de sonidos específicos que he creado con mis sintetizadores y pedales. Para mí, esa es la melodía que prevalece en I Break Horses. Grabé la mayor parte del álbum en casa y lo produje yo misma. En algunos temas conté con un co-productor, Jukka Rintamäki. La producción no supuso un problema. Con lo que sí los tuve fue a la hora de encontrar a quien entendiese la sonoridad que buscaba a la hora de mezclar. Trabajo en casa para mí, por necesidad o deseo. Me resulta muy complicado expresar o articular a otras personas lo que es mi música para mí. Me parece verdaderamente inútil emplear un tiempo en tratar de explicar a otro lo que quiero conseguir y yo misma puedo hacer. www.myspace.com/ibreakhorsesandhearts * I Break Horses tocarán el próximo 12 de noviembre en el Loop Festival (Industrial Copera, Granada)


CLAP YOUR HANDS SAY YEAH EL FÚTBOL Han aparecido muy pocas críticas positivas del "Hysterical" (Coop, 11) de Clap Your Hands Say Yeah. Se ha calificado de “aburrido e intrascendente”, “decepcionante” o, lo que es peor, “prescindible”. Es necesario que alguien lleve la contraria a esta gente. Lector, desoiga a los que estén dispuestos a desacreditar este disco. Son los mismos estúpidos con los oídos taponados de cera que les han impedido disfrutar de "Collapse into now" de R.E.M. a tiempo. Texto Foto

Banessa Pellisa Pieter M. van Hattem

D

ispongo de poco espacio, así que voy a contarles lo que pasó tal cual. O, en todo caso, parte de lo que pasó porque, lamentablemente, una página no da para más. Eso sí, se lo cuento tal cual. A mediados de julio me dan cita telefónica con el líder de la banda, Alec Ounsworth. Preparo la grabadora y descuelgo el teléfono dispuesta a no perder el tiempo. La chica de Londres me ha concedido apenas quince minutos de conversación que debo aprovechar al máximo. Ounsworth se pone al teléfono. Hola, ¿qué tal? Perdona. Antes de empezar con la entrevista. ¿Puedo hacerte una pregunta? Vives en Catalunya, ¿verdad? Sí. ¿Te gusta el fútbol? ¿Eres del Barça? Sí, me gusta mucho. Del Barça, sí. Pues, mira, perdona, si no te importa... Verás, me gusta mucho el fútbol pero es que tengo un pequeño problema y es que en EE.UU., bueno, no es un deporte muy popular y a mis amigos no les interesa mucho el tema. ¿Te importaría hablar un rato conmigo del Barça? Pues, claro. No hay problema. OK. ¿Crees que ficharán a Cesc? Sí, sí. Seguro. Eso sería fantástico. ¿Cómo ves al equipo este año? Bien, bien. ¿Y tú? Será mucho mejor, seguro, los jugadores están menos cansados que el año pasado, con el Mundial y eso. También veo a Guardiola mucho más seguro de sí mismo, pero no se está relajando, está enfocado. Espero que no termine la buena racha. Cesc puede ir bien en este sentido, para renovar un poco el ambiente... La conversación sobre el Barça dura unos diez minutos más en los que yo me dedico a cargar contra Rossell y él a darme la razón porque no puede hacer otra cosa. Luego él inicia una extraña reflexión, obviamente muy meditada, sobre el valor del juego de Puyol y su fiabilidad y yo le escucho atentamente. Todo muy bien. Sólo que, miro el reloj y me quedan exactamente dos minutos de tiempo antes de que la chica del sello se ponga al teléfono y me diga que tengo que colgar. Como si me leyera el pensamiento, Alec me comenta: “Perdona, alargaremos un poco el tiempo de la entrevista. Vamos a hablar del disco, ahora. Dime, ¿qué quieres saber?”. ¿Que qué quiero saber? Muchas cosas. De entrada, quisiera saber por qué me gusta más hablar de fútbol con él que

con mis amigos. Después, y ya que estamos en situación, me gustaría que me contara de dónde se ha sacado un disco tan bien trenado como este "Hysterical". "Yo vivo en Philadelphia y voy a Nueva York para ensayar cada semana, un par de veces cuando estamos preparando conciertos o discos. Escribo las canciones en casa, las pienso, las imagino completamente y las llevo al local para trabajarlas, pero ya muy perfiladas. No es que no me fíe del trabajo en equipo; es que no sé hacerlo de otra manera”. Un rasgo característico de cualquier disco de Clap Your Hands Say Yeah es su arquitectura. Le pregunto a Alec por esta idea que transmiten sus discos, que se sostienen por sí mismos como edificios, como estructuras firmes que albergan imágenes clasificadas. Las canciones de Ounsworth no son evocadoras, como muchas hoy en día, si no completamente racionales y materialistas. Construcciones, de firmes cimientos. "Cuando voy a ensayar, cojo el tren desde Philadelphia. Dedico muchas horas a acumular imágenes sentado en un vagón de media distancia. Las imágenes vienen solas, es fácil pensar en un tren. Pero lo cierto es que una canción no se sostiene sola por sus imágenes. O al menos, ninguna de las mías". Le comento a Alec que me han sorprendido algunas de las primeras críticas del disco que he leído, algo duras con canciones que a mí me parecen muy emocionantes, que apuntan a la idea de himno que uno espera de una banda americana de prestigio. "Procuro no leerlas. Nuestro primer disco recibió unas críticas extraordinarias que capitalizamos para seguir haciendo música, pero que cargaban implícitamente con la posibilidad de que hubiera un 'backlash' de malas vibraciones en el futuro. Si es así, o no, es algo que no me concierne directamente, pues no depende de mí". Pero en estos tiempos tan difíciles para la música, un aluvión de críticas negativas es más peligroso que nunca. "Puede ser, pero ¿qué importa?", responde. A lo largo de la conversación, que se alargó hasta mucho más tarde de lo previsto, Alec respondió dando muestras de una inteligencia culta poco habitual. Las canciones de "Hysterical" son complicadas, sólidas, hijas de su época. ¿Son buenas? Son mejores que muchas otras. No puedo evitar sorprenderme por el aluvión de críticas frías, o directamente destructivas, que ha recibido este disco tan digno. Quien infló el hype de esta banda, desmesuradamente, en sus inicios, se marca ahora un vergonzoso “donde dije 'digo', digo 'diego'”. Quien deja su criterio en manos de un programador de páginas web, está condenado a lo aleatorio, a lo técnico y a la falta de sensibilidad de un señor que lee manuales, no novelas. Amigo, como tantas otras veces, hoy le animo a que juzgue por sí mismo. www.myspace.com/clapyourhandssayyeah


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Report Washed Out

WASHED OUT NOVELTY WAVES


La blogosfera gira tan deprisa que desde el momento en que se ficha a un artista hasta que publica su primer LP su estilo ha cambiado tanto que casi parece un artista distinto. Del chilwave puro, sin cortar, de sus primeros EPs, Ernest Greene ha pasado en “Within and without” a una suerte de balearic pop que quizás no sea lo que de él se esperaba, pero que le abre la puerta a un público menos especializado y, sobre todo, a unas mayores expectativas artísticas.

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Half Nelson Dan Wilton

E

l de Ernest Greene es, de momento, el último caso de esa especie de sueño americano cibernético que es el convertirse en una (pequeña) estrella a partir de las canciones colgadas en MySpace sin ni siquiera tener contrato discográfico. Greene atiende con educación nuestra llamada y en seguida es fácil hacerle admitir que todavía no está preparado para tener a toda la prensa europea llamando a su casa en Atlanta una mañana de martes. “Es difícil explicar cuál era mi motivación en aquel momento”, la voz de Greene suena fuerte y confiada al otro lado del teléfono. “Cuando empecé a subir mis canciones tenía sesenta amigos en MySpace y a la mayoría de la gente ni siquiera la conocía personalmente. Llevaba cuatro o cinco años haciendo canciones, tenía mucha confianza en ellas y las quería compartir con mi pequeño grupo de amigos… Y entonces todo pasó”. Ese “todo” es que su página fue linkada por un bloguero británico en pleno auge del chillwave: Greene vio como en cuestión de días pasaba de ser un anónimo bedroom producer en casa de sus padres en Perry, Georgia a que sus canciones se compararan con las de Toro y Moi o Memory Tapes. “Hace un par de semanas estuve en Londres y pude conocer al periodista que empezó a escribir sobre mí en su blog y me contó su parte de la historia. Él se dedica a buscar nuevos grupos en MySpace para colgarlos en su blog y es simplemente increíble que llegara hasta mi página”. Los contactos con discográficas se sucedieron y tras publicar tres EPs (el primero, “High times”, sólo en formato cassette) entre 2009 y 2010, en abril de este mismo año se confirmaba la noticia de su fichaje por Sub Pop (sólo en EE.UU.). “Es curioso porque crecí tocando el piano, pero lo dejé cuando tenía diez u once años cuando descubrí el rock con todos esos grupos grunges de Sub Pop, así que la primera visita a las oficinas del sello con todos esos pósters y fotos de las bandas que idolatraba en los noventa fue realmente maravillosa”. Greene demuestra total confianza en su potencial cuando escribe el LP completo sin contar con el respaldo de ningún sello. “No he utilizado canciones antiguas, prácticamente todo está escrito expresamente para el disco. Ya tenía la estructura de acordes de ‘Eyes be closed’ desde enero de 2010. ‘You and I’ fue escrita en la primavera de 2010. El resto fue escrito entre final de verano y otoño de 2010”. Pero escribir un LP no es lo mismo que una serie de EPs. “Sin duda. La intimidación que origina tener que escribir canciones para llenar los cuarenta minutos de un LP es muy diferente a escribir canción tras canción sin ningún plan. Mi estilo es bastante intuitivo, me dejo llevar y no acostumbro a modificar demasiado la canción una vez está acabada. Para un LP completo necesitas muchos tipos diferentes de canciones y me costó bastante encontrar la inspiración. He aprendido mucho en este último año, también en el aspecto promocional. Seguro que para el próximo disco seré mucho más ocurrente (risas)”. La primera impresión al escuchar por primera vez completo “Within and without” (Weird World-Domino / Pias, 11) es que le ha servido a Greene para liberarse como un compositor pop más que notable, dejando de lado su previa faceta de productor apegado al sampler y que depende en exceso de su habilidad para encontrar y manipular un sample resultón. “Viviendo en el Sur es inevitable la influencia del hip hop, por eso las primeras canciones estaban construidas alrededor de samples. Buscaba un sample muy pequeño, un acorde sostenido, sobre el que montaba la base de beats y bajo”. El mejor ejemplo de ello es el sample ralentizado, pero reconocible, del hit de Gary Low de 1983 “I want you” en “Feel it all around” publicado en el EP “Life of leisure” (Mexican Summer, 09). “En cambio”, continúa Greene, “las canciones del LP están compuestas con el piano o con el ordenador con el añadido de algunos samples y yo mismo tocando. Toco casi todo… los teclados y parte del bajo y el resto son músicos de sesión”. El dinero de Sub Pop le permite instalarse en Atlanta y acudir a los estudios Maze (“donde produce Cee-Lo Green”) para grabar a las órdenes de Ben Allen (colaborador de Gnarls Barkley y productor ocasional de Deerhunter) aunque Greene lo tenía muy claro. “Las canciones estaban prácticamente acabadas y sabía lo que quería para el resto. Lo único que necesitaba era un estudio profesional y alguien que supiera usarlo. Con referencias le explicaba a Ben cómo quería que sonara cada elemento, le citaba a otros artistas y, sobre todo, mirábamos vídeos en YouTube y

le decía ‘este es el sonido de batería que quiero…’ y así. La verdad es que fue muy divertido, nos reímos muchísimo. No es fácil trabajar con un profesional después de haber trabajado en solitario tanto tiempo y ser completamente autodidacta. Estaba preocupado, tenía miedo de no saber expresar el sonido que quería conseguir. Sin embargo, no hubo ningún problema con Ben y recuerdo un par de ocasiones en que me fié absolutamente de su criterio cuando yo era incapaz de decidir si algo estaba bien o no”. El segundo gran acierto del LP es la secuenciación de las canciones. “La idea era que ‘Eyes closed’ conectara con los EPs previos. Era la canción temporalmente más cercana a los EPs, así el disco mostraría una especie de progresión natural del sonido”. Al otro extremo, al final del disco, está la delicada “A dedication”, sentida balada con apenas la voz de Ernest acompañada al piano. “Fue la última canción que escribí para el disco y es una indicación de hacia dónde quiero ir. Es un poco pronto para decir lo que haré dentro de un año, pero ahora mismo me interesan más las canciones con una estructura más clásica, construidas a partir de los teclados y el piano. Creo que estaré alejado de los ordenadores durante una buena temporada (risas). Habíamos acabado la mezcla del disco y aún faltaban un par de semanas para la masterización. Después de la grabación toqué mucho el piano para relajarme y me vino esa canción. La compuse y grabé en mi estudio en un solo día. La envié a Ben y él la mezcló en unos veinte minutos. Suena diferente porque está grabada con mi propio equipo y me parece una buena manera de cerrar el álbum”. A pesar de que en ese tema su voz suena con total confianza y sin filtros (el recurso fácil para los productores chillwave que en realidad no saben cantar) todavía no se atreve a definirse como cantante o cantautor. “Quizás soy un compositor, sin duda no soy un cantante ni un productor. Cuando empecé con Washed Out la idea era componer las canciones e incorporar a otra persona para cantarlas. Me gustaría producir a otros grupos, de hecho ya hay un par de proyectos en el aire ahora mismo. Creo que producir a grupos muy diferentes me ayudará a ampliar mis habilidades”. Hemos hablado mucho de Ernest Greene y de Washed Out, ha llegado el momento de que nos hable de otros, de sus influencias. En su manera de cantar y en la disposición del sonido se aprecia la influencia de los grupos que combinan melodía con atmósfera. “Soy un gran fan de Sigur Rós y creo que tienen una gran influencia en mi manera de cantar. Sin duda, todo el sonido shoegaze, sobre todo My Bloody Valentine, me interesaba mucho. Esas melodías simples con atmósfera, creo que en el fondo es lo que yo hago, pero con diferentes arreglos. También me interesa la música electrónica, sobre todo la más ambiental. Estoy escuchando mucho a Grouper. Soy un gran fan del ambient. De hecho, mi proyecto anterior a Washed Out eran canciones más largas, más centradas en las texturas… creo que hay mucho de eso todavía en Washed Out, pero condensado en un formato más pop de canción de tres minutos”. Por otro lado, no sólo el sonido, sino también el aspecto externo del disco (la portada y la presentación gráfica) parecen ser de gran importancia. “Sin duda. Sabía que este disco iba a ser un gran salto adelante y quería que el título y la portada lo fueran también. Quería que se distanciaran de lo que había hecho anteriormente, con esos colores tan saturados. Quería algo solemne que ligara con la música, que para mí es muy íntima y muy significativa, lo que le da unas cualidades secretas que la portada refleja muy bien, porque igual que el disco, muestra momentos muy íntimos. Esa foto tan maravillosa es de Martien Mulder. Nos gustó, le contactamos y la usamos. Hay quien dice que somos mi mujer y yo, pero no es el caso (risas). Supongo que lo dicen porque sí que eran mías las fotos de todos los EPs”. Y ya que llegamos al final, ¿nos puedes aclarar qué significa “Washed Out”? “Lamentablemente, no tengo una respuesta demasiado buena para eso. Estoy en contacto con el mundo de la fotografía donde ‘washed out’ significa que la foto está sobreexpuesta, pero la verdad es que es el primer nombre que se me ocurrió para colgar las canciones en MySpace… Sé que hay una película titulada así, pero no la he visto, así que no tiene nada que ver (risas)”. www.myspace.com/thebabeinthewoods


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report John Tejada / Givers

JOHN TEJADA LA PARÁBOLA DE LOS SINTES ANALÓGICOS Con veinte años de carrera a sus espaldas, lo mínimo que puede decirse de John Tejada es que se trata de un clásico. Un tipo que irrumpió en la escena de Los Ángeles a principios de los noventa, armado con una batería, pero que pronto quedó abducido por la magia de los sintetizadores y las mesas de mezclas. Magia que él ha traducido en una carrera impecable, sostenida en innumerables maxis y punteada por un puñado de discos espléndidos, cuyo capítulo más reciente, “Parabolas”, acaba de ver la luz. Texto Foto

Vidal Romero Drew Reynolds

“U

n álbum debe tener un tema central, una historia alrededor de la que todo evoluciona y se relaciona. Es mucho más rígido que un single, que puede ser más libre, incluso tener diferentes estilos en cada una de las caras, y sin embargo funcionar bien”. Tejada explica desde su estudio que el matemático nombre que le ha puesto a su nuevo retoño, "Parabolas" (Kompakt, 11), tiene mucho que ver con ciertos tics compositivos que ha adquirido en los últimos tiempos, y que se han convertido en tema central de su disco. “De repente me di cuenta de que existía una gran cantidad de parábolas a mi alrededor; parábolas por todas partes, tanto en objetos diseñados por el hombre como en la naturaleza. Y que esos tipos de curvas se relacionaban misteriosamente con las formas senoidales que adoptan muchos de los arreglos que estaba creando para este disco”. Así que la gran novedad de "Parabolas" es el retorno definitivo de nuestro hombre a sus raíces; una recuperación de la cyberdelia y el techno primitivo que comenzó con su antepenúltimo disco, "Cleaning sounds is a filthy business" (06), repleto de referencias a Orbital y la cultura bleep, y que terminó de cuajar con su aportación a la serie “Fabric”, una celebración encapsulada de la cultura rave, plagada de hits de hace veinte años, capaz de erizar la piel a cualquiera que haya vivido la década de los noventa. Tejada defiende la elección de temas antiguos en lugar de piezas nuevas para esa sesión; "se trata de artistas que hicieron grandes cosas en su momento", explica. "Temas que han resistido a la perfección el paso del tiempo y que es necesario seguir pinchando, para que el público nuevo no los olvide”. Y es que, para Tejada, la nostalgia "tiene mucho que ver con demostrar aprecio acerca de algunos de tus artistas favoritos de siempre; esa gente que te inspiró para lanzarte a hacer tu propia música". Eso sí, no hay que confundir nostalgia con robo o imitación. "Esos artistas son los auténticos originales, los creadores de un estilo que no se puede copiar de manera tan burda", sostiene. "Es, para que te hagas una idea, como una buena película clásica. Puedes volver a hacerla, filmarla de nuevo con actores actuales, pero difícilmente conseguirás reproducir la magia del original”. Tan numantina defensa de los buenos tiempos contrastaría con el sonido de "Parabo-

las" de no ser porque él mismo ya producía temas así a principios de los noventa. Es uno entre los pioneros, por mucho que le cueste reconocerlo. “Es que para mí el sonido del disco no es retro", se defiende. "Es decir, en el caso de un tema como ‘Unstable condition’ sí que lo es, pero ahí hablamos de algo totalmente premeditado y puntual, una broma a cuenta de un estilo que de repente vuelve a estar de actualidad. Pero no creo que el resto de los temas se puedan considerar como retro”. Lo suyo, insiste, es más bien consecuencia de las herramientas que ha utilizado, y que después de varios años utilizando ordenadores, implican un retorno casi absoluto a sus viejos sintetizadores analógicos. "En realidad", explica, "llevo trabajado con maquinaria analógica desde que comencé a hacer música, en 1991, pero hace unos años hubo una época en la que todo el mundo se centró en los ordenadores, incluido yo mismo, porque supusieron una evolución increíble en cuanto a los aspectos tecnológicos". Una moda que, según cuenta, no duró demasiado porque "la mayoría de la gente comenzó a echar de menos sus instrumentos favoritos muy pronto. Si por un lado tienes un sintetizador, que es un instrumento real, y por otro lado tienes algo que es la emulación de ese instrumento, siempre te vas a quedar con el instrumento real”. Además, y puesto que Tejada es un chico de conservatorio, manejar instrumentos reales le permite sacar el máximo provecho a los dos elementos con los que construye sus temas: las pegadizas melodías, "que suelen ser el punto de partida alrededor del que después construyo la pista", y que le dan un cierto aire pop a algunos de los temas; y sobre todo las texturas, esas texturas que se modifican continuamente mientras el tema progresa, que se descomponen en partículas minúsculas de las que luego nacerán nuevos arreglos y florituras melódicas. “Introducir cambios sutiles de manera continua en los sonidos y texturas que utilizo es importante para evitar que mi música caiga en el terreno de lo obvio", remata. "Aunque eso es algo que no todo el mundo sabe apreciar: hace poco leía una crítica de 'Parabolas' en la que el escritor opinaba que nunca modulaba mis sonidos mientras la canción evolucionaba. Cosas como esa te hacen preguntarte si la gente, sobre todo la que escribe, escucha de verdad los discos”. www.myspace.com/johntejadasounds


GIVERS HAKUNA MATATA La primera vez que los escuchas, es como una epifanía, una revelación. “In light” (Glassnote / Coop, 11) de Givers es un disco que funciona como un Rey León para indie-poperos: te enseña a vivir con menos peso en las espaldas y más aire en los pulmones. Durante la hora escasa que dura el debut en largo del quinteto de Louisiana, ningún problema te afligirá y ninguna menudencia cotidiana conseguirá bajarte de esa nube. No se pierdan a una de las bandas más frescas y curativas de la temporada.

Texto

S

Daniel Gómez

on las cinco de la tarde y en la bandeja de entrada de mi Gmail aparece un e-mail en respuesta a un cuestionario que envié hace apenas 24 horas. Los remitentes son Givers y, teniendo en cuenta la diferencia horaria (son de Lafayette, Louisiana), su contestación ha llega en un tiempo récord. Y puedo imaginar por qué. No es difícil imaginárselos a los cinco reunidos alrededor del ordenador, ilusionados con su primera promo a nivel mundial, respondiendo a mis preguntas prácticamente a coro. Sonriendo, disfrutándolo. Todavía no han aprendido a parecer de vuelta de todo, todavía no odian la herramienta promocional, todavía no dilatan hasta la extenuación el contacto con el exterior, todavía están deseosos de sacar a su pequeño al mundo, de trasmitirle toda su energía y su buen rollo a cuanta más gente mejor. “Sí, y supongo que en ese aspecto fue crucial firmar con Glassnote. Estar en una discográfica tan grande y tan potente significa que nos va a poder escuchar mucha más gente de todo el mundo. ¡Eso es genial!”. Pero a Givers no se les ha subido ese pequeño triunfo a la cabeza y siguen trabajando como siempre. “Nos apasiona lo que hacemos y queremos continuar disfrutando como hasta ahora. Por eso ese cambio no ha afectado en absoluto a nuestra música”. Tanto es así que los cuatro temas de su EP homónimo se han introducido y mantenido tal cual en su debut en largo, “In light”. Y lo cierto es que, para ser honestos, hay que reconocer que son probablemente los mejores cuatro temas del álbum, junto con el cambiante “Noche nada”. “Up up up”, “Meantime” y “Ceiling of plankton” son verdaderas odas a la felicidad, auténticas joyas de afropop que parecen escritas en base a un único mandamiento: “Hakuna matata”. Así es, amigos, no hay problemas, vive y sé feliz. “En realidad, la vida tiene sus momentos, sus momentos buenos y sus momentos malos. Nosotros también los tenemos. Pero hay que ver las cosas con perspectiva e intentar conseguir un equilibrio vital. Eso es lo que nosotros hacemos y supongo que queda reflejado en los temas. Y si encima comunicamos estados de ánimo positivos con ellos, ya es maravilloso”.

Da gusto tratar con gente así, da gusto escuchar discos paridos así, con esfuerzo, con amor y, sobre todo, con muchísima ilusión. Con la misma con la que hace poco más de dos años Tiffany, Taylor, Kirby, Josh y Nick se unieron y decidieron empezar a hacer música juntos. “Fue muy sencillo, todos tocábamos en diversas bandas en nuestros respectivos institutos o universidades, y la escena en Lafayette no es muy grande, así que era cuestión de tiempo que nos encontráramos. Nos gustó lo que hacíamos cada uno por separado y decidimos que juntos podríamos hacer algo muy bonito”. Unas flautas por aquí, unas trompetas por allá, un saxo, un ukelele, percusiones de inspiración tribal y harmonías nacidas en el corazón de una selva frondosa en la que, no obstante, el sol siempre, siempre encuentra un hueco para bañarlo todo. Ciertamente, el resultado es precioso. Y no sólo lo digo yo, lo dicen los Dirty Projectors, que los escogieron como teloneros para su tour. “Bueno, en realidad no nos escogieron ellos, pero le dieron el ok a los organizadores, ¡lo cual ya es alucinante de por sí! Nos encanta la banda y fue mágico poder acompañarlos en su gira”. Tras leer unas cuantas respuestas y antes de llegar a esa pregunta del millón que seguramente todo el mundo les habrá hecho, creo llegar a la conclusión de por qué se llaman Givers: porque todo lo que llevan dentro lo dan, lo meten dentro de sus canciones, lo empaquetan y lo regalan a todo aquel que tenga a bien escucharles. No se guardan nada, se vacían en sus canciones y por eso suenan tan sinceras, tan directas, tan llanas y a la vez tan ricas. No obstante, la realidad es mucho más prosaica: “Llevábamos ya unos cuantos conciertos actuando como ‘Unknamed Band’, así que simplemente nos pusimos delante de nuestros ordenadores y buscamos alguna palabra que nos gustara dentro de nuestras carpetas de música. Finalmente la canción ganadora fue ‘Givers’ de Lucky Dragons y con ese nombre nos quedamos”. Sin más. Yo de mayor, quiero ser así. www.myspace.com/giversmusic


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report Fasenuova / Maika Makovski

FASENUOVA

EL TRIUNFO DE LA VOLUNTAD

¿Qué hubiera ocurrido en el caso de que Suicide hubieran nacido en Asturias y no en Nueva York? Pues que quizá no se hubieran cortado en mezclar aquel sucio rock & roll proto-techno con el sonido de las cuencas mineras, leyendas paganas y la salvaje naturaleza de los bosques asturianos. Con un par. Texto

Marc Piñol Foto Helea Equis

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harlar con Ernesto y Roberto Lobo es una experiencia que a la postre se hace corta. Aun sin conocerles de nada es inevitable sentirse contagiado de su pasión. Si lo unimos a una humildad a prueba de bomba y al hecho de comprobar que, rondando los cuarenta, uno puede editar “A la quinta hoguera” (Discos Humeantes, 11), un disco de debut tremebundo, les debemos máximo respeto. Resulta curioso, he leído algunas entrevistas que habéis hecho para medios madrileños y os casan un poco con Esplendor Geométrico. No sé si es porque soy catalán y quiero barrer para casa, pero me sonáis más a Macromassa. Por las letras, quizá. (Ernesto) Bueno, Avant-Dernières Pensées (proyecto de Antón Ignorant de Macromassa) ha sido una influencia; todo el asunto surrealista nos proporcionó una base, especialmente en nuestra adolescencia. Quizá tendamos a ello en contra de la lírica, quizá algo más física, de los grupos madrileños. Pero creo que nunca nos hemos planteado mucho si nos queremos parecer a estos o a estos otros. Todo nos influencia y a la vez intentamos que no nos influencie nada. Es complicado, ojo, le damos muchas vueltas. Suicide siempre está ahí porque es el canon, pero también resulta curioso que os metan en el revival de la minimal wave cuando sonáis mucho más al dubstep que se factura en Hyperdub. Vamos, que os veo más cerca de Hype Williams que de uno de esos recopilatorios de flexis que se han puesto de moda últimamente. (Ernesto) Eso es cosa de Enrique Guissaola, el chico que nos ha producido el disco. Es un chaval con mucho talento y no quiere caer en lo obvio. Cuando escuchó las pistas nos preguntó si queríamos algo lo-fi o algo más a lo grande, y optamos por lo segundo. Es un sonido intocable, pero no hay razón para querer mantenerse ahí. (Roberto) Trabajamos con sintetizadores analógicos antiguos (Roland TR-606, Korg MS-20, etc), pero queríamos huir de revisitar tal o cual sonido. Con cada cosa que hemos editado nos hemos planteado el hecho de ir más y más lejos, no estamos cómodos repitiendo una y otra vez el mismo discurso.

Vuestra propuesta, viniendo de un sitio tan inhóspito como es Mieres, se debió tachar de radical desde sus inicios. (Ernesto) Bueno, nosotros somos gente normal. Tenemos nuestras vidas, que son bastante normales, y la mayoría de nuestros amigos no tienen nada que ver con esto. Nuestra música es una válvula de escape en la que no acotamos ningún impulso. Es más, tratamos de ir abriéndonos a todo, creo que es algo muy sano. Evidentemente, nuestros amigos se han mofado siempre de lo que hemos hecho, les parece algo espantoso. (Roberto) Pero les está empezando a gustar (risas). Han tardado unos cuantos años en coger la idea, pero ahora tenemos algunos fans entre nuestros amigos. ¡Quizá sea porque nos hemos suavizado un poco! (Ernesto) Mira, voy a hacer lo del entrevistador entrevistado. ¿A ti te parece un disco muy radical? Bueno, teniendo en cuenta mi pasado me parece un disco muy pop, aunque a lo mejor estoy metiendo la pata. (Ernesto) Tranquilo, has dicho lo correcto. Nosotros también lo creemos, estamos convencidos. Pero no por ello hay que caer en los trucos recurrentes del pop, que a veces son tan aburridos que hasta te distraen. La música es un lenguaje tan asombroso, incluso en su vertiente pop, que no enfrentarse a lo desconocido sería un error. Los dos sois ya adultos (Ernesto tiene 42 años y Roberto 38) y lleváis muchos años trabajando juntos, así que imagino que habréis pasado por vuestras particulares crisis. (Roberto) La crisis más grande que hemos tenido fue cuando Ernesto se tuvo que ir a currar durante un año a Oviedo. El hecho de no poder hacer música nos tenía realmente preocupados, lo pasamos muy mal. Como ya hemos dicho, es una válvula de escape. Realmente lo necesitamos, es algo vital. www.myspace.com/fasenuova


MAIKA MAKOVSKI ESTRELLA VESPERTINA

Respaldada por una admiración unilateral de crítica y público, Maika Makovski saborea uno de los momentos más dulces de su carrera. Partiendo de la singular adaptación teatral inspirada en la obra de Edgar Allan Poe a manos del director Calixto Bieito, “Desaparecer” (Outstanding / Warner, 11) es el producto musical en el que, hasta la fecha, la artista se mueve con más soltura. Texto

Matías Bosch Foto Noemí Elías Bascuñana

M

aika Makovski comienza ofreciendo algunos datos de interés en torno a cómo debe descifrarse su nuevo trabajo, a medio camino entre la banda sonora y el disco-concepto. “Puede entenderse como una banda sonora cuando la escuchas durante la obra, pero no cuando la escuchas en tu casa. Es una manera muy distinta de acercarme a las canciones cuando las toco en el teatro. El disco está instrumentado, así que esos instrumentos se añadieron posteriormente sin tener la obra en la cabeza. Lo que sí me dio la obra es el concepto: un concepto que me permitió dejar de censurarme. Me dejó fluir muy bien. Me he sentido muy libre como artista y poco ceñida a un guión establecido”. Así, “Desaparecer” nacía como proyecto fruto de la inmediatez tras recibir una llamada de Calixto Bieito en la que se le proponía participar en la obra junto al actor Juan Echanove. En cuestión de pocos días, se vio inmersa en el trabajo de preparación para la obra. Como ella misma narra, “Tuve tan poco tiempo para componer y escribir y tan poco tiempo de ensayo que cada obra acababa siendo otra parte del proceso de composición de los temas, así que de alguna forma improvisaba. En un mes escribí las canciones, en otro mes las produje con una banda que no es la mía habitual, grabamos el disco en tres días y tuvimos tan sólo tres semanas de ensayo”. Por supuesto, tuvo la oportunidad de trabajar junto a nuevos músicos, que facilitaron llevar la empresa a buen puerto a pesar de las prisas. Contó con la ayuda del contrabajista Marc Cuevas, músico profesional dedicado a la improvisación, y Pep Mula a la batería. La sensacional “Avoiding you”, uno de los mejores temas del disco, ofrece la posibilidad de una doble lectura; por un lado, puede percibirse como una canción fruto de una ruptura emocional y por el otro, recibe connotaciones estrictamente literarias. “Me inspiré en la relación de Edgar Allan Poe con su mujer, con la que se casó cuando ésta tenía sólo trece años y poco después murió. Muchos de sus poemas y relatos se centran en ella”. Makovski también recibe influencias directas de otros artistas que han tenido como leit motiv la obra de Poe, como es el caso de Lou Reed y su disco conceptual “The raven” (RCA, 03), que a su vez, ha aparecido

recientemente editado por Alfabia en una lujoso libro de poemas que se acompañan por ilustraciones de Lorenzo Mattotti. “Las primeras canciones no se basaban en Poe porque todavía no me habían llegado los relatos que querían que me releyera”, explica. “Presté atención al título de la obra que es ‘Desaparecer’, que está extraído de uno de los temas titulado ‘Vanishing act’ que Lou Reed compuso para su disco ‘The Raven’. Mi canción no es una versión de Lou Reed, aunque trata sobre el mismo tema. Algo que les suele pasar a los artistas que quieren crear un mundo paralelo más acogedor que su día a día. Un mundo al que poder escaparse. Precisamente habla sobre esa delgada línea que separa el pasarse demasiado tiempo aquí y acabar siendo un ‘hombre gris’ o pasar demasiado tiempo ‘al otro lado’ y terminar por ser un indeseable con el que no se puede contar en la vida real. La diferencia es muy sutil”. En cuanto a su método de composición, la mallorquina apuesta por una combinación de intuición musical, un sólido bagaje técnico y una alta dosis de carácter en su registro vocal. “Voy siempre al servicio de la canción. Me pongo constantemente en el límite porque la voz simplemente tiene que ser otro instrumento que respalde la canción. No me gusta cantar por ego. Odio que haya gente que canta de una forma demasiado técnica, sin dar importancia a la canción, que canta por lucirse y no por utilizar la voz como un vehículo para lo que tiene que contar”. Por último adelanta algunos de los detalles de su gira y de otro disco ya grabado que verá la luz durante el curso del próximo año: “La gira empieza el 15 de octubre y vamos a tener una media de cuatro conciertos por semana, dos presentando ‘Desaparecer’ (en teatro) y dos con mi banda con las canciones adaptadas ya al formato rock. Mi nuevo disco será mucho más luminoso que nada de lo que he hecho en los últimos cinco o seis años”. www.myspace.com/maikamakovski ¤ Maika Makovski tocará el próximo 7 de octubre en el Auditori Eduard Toldrà (Vilanova i la Geltrú) en el concierto de presentación del Faraday Tardor 2011.


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report In-Edit Beefeater 2011

IN-EDIT BEEFEATER 2011 LA MÚSICA CON SENTIDO La conjunción de imagen y sonido nos ayuda a reinterpretar la realidad y a darle sentido. Seas o no seguidor de un género concreto, si tu alma es curiosa y tienes ganas de saber más sobre música y sobre todo lo que la rodea, el Festival Internacional de Cine Documental Musical In-Edit Beefeater es tu sitio. Y el nuestro. Texto

Alicia Rodríguez

¿H

acía mucho viento en el isla británica de Wight cuando Leonard Cohen cantó sus primeras estrofas en el escenario? ¿Qué ambiente había en el Max Kansas City neoyorquino cuando la santísima trinidad Bowie-Iggy-Lou se encontraron? ¿Dónde situamos la canción “Cracked actor” de Bowie, a qué hora del día la debió componer? ¿O el ”So long, Marianne”, de Cohen? Unas preguntas que pueden parecer obvias, pero que, siendo la música incorpórea como es, no lo son. Y es que las canciones no tienen sentido sin un contexto que las sitúe. Por eso festivales como el In-Edit Beefeater son clave para reinterpretar la música y, a su vez, la vida. Mirarla, ubicarla en su contexto y poder, gracias al paso del tiempo, evaluarla y darle sentido. En su novena edición, este festival cuenta con más novedades de programación que nunca, ni más ni menos que 45 títulos. Y mucho más… HOMENAJE A MURRAY LERNER

Continuando con la tónica de rendir culto a directores norteamericanos de cine documental (en ediciones anteriores fueron Albert Maysles y D.A. Pennebaker) este año el círculo se cierra con Murray Lerner. El oscarizado director es incluso precursor del 3D cuando aquí ni se sabía lo que era, como evidencia su película del 83 “Magic journeys”. Él mismo estará presente en el festival y estamos seguros de que, como cada año, participará en la charla post visionado que los chicos del

In-Edit suelen ofrecer. Además de su Oscar de 1980 con “Mao to Mozart: Isaac Stern in China”, Lerner ya consiguió en 1967 una nominación con “Festival”, que se convertiría en el primer documental musical centrado en un festival que se distribuiría en un cine. Además, Murray será también protagonista del maratón nocturno “London's backstage (From London to Wight)” donde se exhibirán algunos de los conciertos íntegros que Lerner filmó en el mítico festival Isle of Wight. MERCADO INTERNACIONAL DOCUMENTAL

Conviene no olvidar que el Festival In-Edit Beefeater ofrece este año la Segunda Edición del Mercado Internacional Documental de Barcelona. Una ocasión única para que profesionales de la industria o personas vinculadas al sector musical puedan visionar el extenso catálogo documental del festival. Súmese a ello las actividades paralelas, master clases y mesas redondas, y tendremos como resultado uno de los festivales más interesantes y bien organizados que vamos a tener este otoño en Barcelona. Y una oportunidad única para visionar algunos documentales musicales que son de muy difícil acceso. Palabra de fan. Seleccionamos a continuación algunos de los documentales más destacados en cada categoría. Más info en www.in-edit.beefeater.es


DOCUMENTALES (UNA SELECCIÓN) SECCIÓN OFICIAL “Color me obsessed: a film about The Replacements” GORMAN BECHARD, EE.UU., 2011

Capaces de lo mejor y de lo peor en sus conciertos en vivo y considerados por algunos la mayor banda de rock’n’roll con permiso de los Stones… La historia de esta banda de rock indie de los ochenta inspiró a gente como Tommy Ramone y Greg Norton de Husker Dü, además de a periodistas y fans de la banda que participan aquí. Pero ojo, el documental no contiene ni una nota de su música. La idea de su director era clara: “La gente cree en Dios sin oírle ni verle, más bien por pasión, fe e historias que cuenten otros”. ¿Por qué no creer de este modo también en The Replacements? “The sacred triangle: Bowie, Iggy & Lou 1971-1973” ALEC LINDSELL, EE.UU., 2010

“Troubadours” MORGAN NEVILLE, EE.UU., 2011

Antes del rock hubo el folk, y también a consecuencia de éste. Músicos como Carole King o James Taylor gestaron este estilo musical desnudo: voz, guitarra y piano alrededor de un local mítico de la escena angelina, el Troubadour. Entre 1968 y 1973 este lugar lanzó la carrera de estos y otros grandes del folk como Jackson Browne, David Crosby, Joni Mitchell o Kris Kristofferson. Un concierto de conmemoración en ese mismo local en 2007 es el punto de partida de este documental clave para los amantes del folk. SECCIÓN NACIONAL “Next music station: Morocco” FERMÍN MUGURUZA, QATAR/SPAIN, 2011

Fermín Muguruza se encuentra actualmente más enfrascado en proyectos audiovisuales que en ofrecer conciertos. Y una buena prueba de que no va mal encaminado en esta dirección es su documental “Next music station: Morocco”. Un viaje a través del cual retrata todo el pasado y presente musical del mundo árabe, haciendo paradas en ciudades marroquíes como Tetuán, Rabat y Marrakech. Para indagar en la nueva escena musical de Marruecos y sus influencias, como el flamenco y la música gnawa africana. Más que interesante.

SECCIÓN IMPERDIBLE “Cracked Actor: David Bowie” ALAN YENTOB, UK, 1974

Un documental que lleva como título la canción de Bowie con claras alusiones a la felación, enmarcado en su disco y tour de “Diamond Dogs”. La acción se centra en su concierto del 2 de septiembre de 1974 en Los Angeles, un concierto menos conocido que el que ofreciera en Londres para la gira de “Ziggy Stardust” (del que también muestran imágenes). Bowie se sobra él solito para dar sentido a un documental: su música y actuaciones son puro espectáculo y, “Diamond Dogs”, uno de sus álbums más demoledores y ambiciosos. SECCIÓN EXCED.DENTS “Toots And The Maytals: Reggae got goul” GEORGE SCOTT, UK, 2010

HOMENAJE A MURRAY LERNER- LONDON'S BACKSTAGE: MARATÓN NOCTURNO (FROM LONDON TO WIGHT)

Si hay una voz auténtica de Jamaica y de los jamaicanos no es únicamente la de Bob Marley. También la de Toots Hibbert, líder de Toots And The Maytals. Banda a su vez responsable de que la palabra reggae figurara por primera vez en una canción, “Do the Reggay?” de 1968. Existen pocos documentales rigurosos que aborden el reggae con actuaciones y entrevistas como éste lo hace, además de aportar material de archivo inédito. Participan además Keith Richards, Jimmy Cliff, Eric Clapton o Paolo Nutini. Enérgicos como pocos, esta es la historia de una de las mejores bandas de roots reggae del mundo.

“Talihina sky: The story of Kings Of Leon”

“Leonard Cohen: Live at the Isle of Wight”

“George Harrison: Living in the Material World”

STEPHEN C. MITCHELL, EE.UU., 2011

MURRAY LERNER, EE.UU., 2009

MARTIN SCORSESE, EE.UU., 2011

De la América profunda, de la auténtica América de granjeros y rednecks. De ahí proceden Kings Of Leon y este primer documental que se conoce de la banda lo narra con todo detalle. Aquí se relata todo: la eterna lucha entre el placer y la devoción, las drogas y el alcohol, sin renunciar a la búsqueda de Dios y su ascenso al firmar un contrato discográfico que les haría llenar estadios. Incluye entrevistas con los propios Kings Of Leon, amigos y demás personajes que les han influenciado.

Documental que permite recrear la magia de poder revivir un concierto por el que muchos nos hubiéramos rasgado las vestiduras por asistir. Un 31 de agosto de 1970 Leonard Cohen permitió casi levitar a las multitudes que acudieron a verlo, desafiando al viento y al mal tiempo de esa zona sureña de Gran Bretaña, en el Festival Isle Of Wight. Una posibilidad única de ver cómo, tras la actuación de Hendrix y la anarquía reinante, el maestro llegó para susurrar al oído de cada asistente “So Long, Marianne” o “Diamonds in the mine”. Brillante.

Uno de los Beatles más desconocidos es sin duda George Harrison. El genial narrador y director Martin Scorsese fue quien, ni más ni menos, se atrevió este año a rodar un documental que recorre su vida y carrera desde su nacimiento en 1943 hasta su muerte en 2001. Aquí se muestran sus éxitos y sus momentos bajos, así como sus múltiples viajes, entre estos a India, que le conectarían con la música oriental. Todo ello aderezado con entrevistas a su círculo vital más cercano: desde Paul McCartney a Yoko Ono pasando por su viuda, Olivia Harrison. Si eres melómano no te lo pierdas.

La Santísima Trinidad de la música punk y glam: Bowie, Iggy y Lou, amigos y compañeros de batallas, tanto en lo musical como en lo personal. Una época, 1971, en la que pasaron de vivir en la penuria y ponerse hasta arriba de todo, a ser el centro de atención mediático, gracias a un concierto en el Max Kansas City neoyorquino que lo cambió todo. Grabaciones originales de la época y fotografías inéditas nos ayudarán a conocer mejor los perfiles de estas tres brillantes personalidades creativas. Todo ello, de la mano de gente como la primera mujer de Bowie, Angie, o el asistente de Warhol.


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report Lola Club Shangai

LOLA CLUB SHANGAI HOUSE TRES DELICIAS Hace tan solo un año que abrió sus puertas y ya ha logrado varios premios de las revistas de ocio más prestigiosas de Shanghai. Lola Club ha llevado a China lo mejor de la cultura de club occidental y ha conseguido algo que parecía impensable hasta la fecha, que incluso los autóctonos se animen a bailar. Techno, house y nu-disco son la banda sonora de un club con clase y carácter que cada día gana más adeptos. Prepárense para conocer la aventura oriental de Lola.

Texto

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Virginia Arroyo

on las 8 de la tarde en Shangai. El corazón de la concesión francesa, el barrio cool de la ciudad, concentra los mejores restaurantes, bares y discotecas. Una de ellas es Lola. El local abre sus puertas y los primeros clientes van entrando, acomodándose poco a poco y pidiendo los primeros combinados. La noche es joven en la ciudad más poblada de China. El club, diáfano y minimalista, consigue resultar acogedor pese a la simpleza de sus líneas, lo que lo diferencia de la mayoría de clubs de la ciudad. “Queríamos que fuera un estilo muy europeo en cuanto a diseño y distribución del espacio”, explica Xavi Canet, también conocido como Eclec Sonde, co-fundador y DJ residente de Lola Club. “Todos los clubs aquí son muy recargados: muchos colores, muchas luces, sofás de terciopelo… Nosotros queríamos hacer algo mucho más industrial y menos sobrecargado”. Pero, ¿cómo dos DJs catalanes lo dejan todo para ir a construirse un futuro en China? “En verano de 2009, un poco cansados de Barcelona y su saturación, vinimos por primera vez a Shanghai. Yo fui el primero en venir”, aclara Xavi, “con la idea de estudiar el mercado chino y su cultura a nivel de clubs para abrir un local con un típico carácter europeo”. En cuanto al resto de fundadores, “tras volver a Barcelona de mi primer viaje, se lo propuse a un buen amigo, Tony Blunt (DJ, productor y anti-

guo miembro de Decoder Muzique), quien no dudó en unirse al proyecto, y Daniel Soler (arquitecto barcelonés, ya entonces residente en Shanghai). Más tarde, una vez instalados y de vuelta en Shanghai, Max y Kim Coreeman (dos holandeses dueños de la empresa Kenas Furniture) se unieron también al grupo Eastern Side”. La primera impresión que tuvieron de la escena nocturna china fue que allí faltaba algo: “Para nuestra sorpresa descubrimos que Shanghai estaba todavía muy lejos de adquirir una cultura de club como la de cualquier ciudad europea ya que, aunque existían varios clubs de moda, carecían de concepto y creatividad”, asegura Tony. Otra característica curiosa de las discotecas chinas es que “la gran mayoría de sitios carecen de pista de baile como tal, y los locales que disponen de un espacio adaptado, a menudo queda descuidado y carente de protagonismo”, por eso o a causa de eso, “la gente sólo va a los clubs a sentarse y beber, pero no hay ambiente de fiesta. Con Lola, queríamos cambiar eso y crear un concepto de fiesta y baile desconocido en China”. Son algo más de las 12 de la noche y el panorama empieza a cambiar en el club. Llegada la medianoche, los DJs suben el ritmo de la sesión y la gente abandona la tranquilidad de las mesas y empieza a llenar la pista de baile. “Lola se basa en


un concepto musical de electrónica elegante y de calidad, donde se tocan varios estilos como el deep house, nu-disco, house, tech-house, Detroit, Chicago house… Todo lo que nos parece elegante y con clase, siempre intentando alejarnos de la comercialidad”. Cuando les preguntamos como preparan sus sesiones, los tres DJs residentes nos aseguran que no hay nada preconcebido y que intentan guiarse a través de la respuesta del público: “Hay noches que pinchamos más suave y otras que le damos mas energía. Depende del día”. Así, en Lola pueden sonar desde clásicos de Carl Craig, Green Velvet, Paul Johnson o Laurent Garnier hasta hits actuales de la talla de "You and me" de Maceo Plex, "Hey hey" de Dennis Ferrer, "Doin ya thang" de Oliver $, "Don't shoot... it's me" de Negru o “Ragysh" de Todd Terje. Los DJs residentes Eclec Sonde, Tony Blunt y Teasy intentan, por tanto, adaptar las sesiones a su gusto y, sobre todo, al de su público. “Estos son los estilos que tienen más aceptación, por lo menos en los clubs dirigidos por extranjeros, como el nuestro. Los clubs chinos y para chinos tienden a poner un estilo más comercial, rollo Lady Gaga, Gueta y todo eso”, asegura Teasy. Y es que el público del Lola es, en cierta medida, occidental u occidentalizado. “El setenta por ciento de nuestra clientela son extranjeros expatriados, mientras que el cliente local suele ser chino con influencias occidentales y que está empezando a descubrir la cultura de club”. AMBIENTE Y CLASE

“Uno de los aspectos más significativos en los que hemos estado trabajando es la atmósfera del club. Queríamos que funcionase por su atractivo a nivel de ambiente y música, sin depender de top deejays y del tirón de nombres conocidos. Aunque invitamos cada semana a DJs locales e internacionales, la gente viene a Lola por la atmósfera y el ambiente que se respira”. Un ambiente que conjuga a la perfección clase y diversión, fiesta y ‘chilling’, un lugar donde uno puede tanto charlar y tomarse una copa como darlo todo y ser el alma de la pista. E incluso salir a desconectar

y respirar aire fresco. Y es que Lola se divide en tres espacios: dos interiores y uno exterior. El interior, repartido entre la barra y zona de mesas y la pista, puede albergar a unas 250 personas, mientras que la terraza exterior ha llegado a acoger a 300 personas en los días de más afluencia. Uno de los mayores atractivos del espacio interior del club es su innovador sistema de ‘mapping’: “Hemos sido los primeros en Shanghai en crear una instalación de mapping sobre 32 paneles que actúan a modo de pantallas independientes. Los paneles nacen detrás de la cabina y cruzan el techo de la pista de baile. Todos están conectados a tres proyectores que se controlan por un ordenador situado en la cabina. Desde allí, seleccionamos las imágenes y vídeos que se proyectan en cada momento y relacionamos el contenido de los 32 paneles entre sí”. Los temas de las proyecciones van “desde paisajes con nubes, mar y agua para las horas más tranquilas a vídeos más rápidos y abstractos para los momentos más propiamente de club”. Además, Lola está abierto siete días a la semana: de 8 de la tarde a 4 de la madrugada los jueves, viernes y sábados, y de 8 a 2 de domingo a miércoles pasa por Lola la gente más cool de Shanghai. El buen gusto y la sencillez de su decoración, su iluminación cálida, su exquisita selección musical, sus atractivos visuales y su atmósfera selecta han convertido a Lola en uno de los locales imprescindibles de la ciudad y en el favorito de crítica y público, como lo atestiguan los premios que le han sido otorgados por dos de las mejores revistas de ocio de la ciudad: City Weekend y That’s Shangai. Todo un logro teniendo en cuenta la corta vida del local, que durante este mes cumplirá su primer año de vida. Vista la aceptación de su club, no es de extrañar que sus fundadores ya estén pensando en nuevos proyectos: “De momento, vamos a abrir otro local que será una especie de bar de tapas, al estilo de los del barrio barcelonés del Born. También tenemos otros proyectos en marcha que verán la luz durante el 2012, como un restaurante-vinoteca español o un cocktail bar”. Seguro que serán todo un éxito. www.lolaclubshanghai.com/wp


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go series 84 Lola Club Shangai Selected

84 go series Lola Shangai Essentials Este CD promocional se vende exclusivamente con el número #125 de GO MAG disponible en quioscos de toda España.

Texto

Manu González

Seuil “Ultravision (feat. Jaw)” Alexis Benard tiene la mano rota en dotar de una ténue oscuridad a sus largas suites de tech-house. El 12” editado por Supplement Facts el pasado mayo no iba a ser diferente: “Ultravision” (con la voz de Jaw, quien ya había colaborado con Ludovic Llorca) mantiene este mix calentito en su parte central con una clase inusitada para alguien que ha comenzado tan joven.

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Jona “Drifting away” Esta sesión del Lola Club Shangai no podía comenzar de mejor manera, con uno de los últimos fichajes de Leena Music (emparentados con Mobilee), Jona (a quien hemos podido disfrutar en sellos como Planet E o Get Physical). Tema de house cálido (con un pequeño toque de oscuridad) que inicia una noche de baile sensual en la húmeda y exótica Shangai.

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DJ Phono “Gone (David August vocal remix)” Henning Besser no es un newcomer, ya había publicado un LP en 2001 bajo el sencillo nombre de Phono. Ahora, con el DJ delante, Besser factura un tech-house criado en barrica de roble noble, con sus pianos bien puestos, esa voz sedosa que aparece y desaparece (cortesía de David August) y esa poderosa sección rítmica. Qualité.

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Kollektiv Turmstrasse “Heimat” Otros clásicos de Frankfurt (aunque no tanto como DJ T, todo sea dicho) que aparecen por esta sesión de Lola Shangai con una calma inesperada. Ambiente tropical, beach-field recordings y un arpa que incita a mover la cintura. “Heimat” es uno de los temas más cinemáticos que podrás encontrar en su segundo largo “Rebellion der Träumer”.

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Danny Benedettini “Nepahstum” El nuevo fichaje de Items & Things (sello comandado por Magda, Marc Houle y Troy Pierce emparantado con, evidentemente, M_nus, la casa de Richie ‘Flequillazo’ Hawtin) se llama Danny Benedettini, y escuchando este “Nepahstum” sólo podemos recomendar que lo sigas muy de cerca. Su segundo apellido es ‘Rompebragas’, fijo.

11

Martin Buttrich “Rocket” Tras sus tres maxis para Planet E (uno con Jona, quien inaugura este mix), Martin Buttrich vuelve a su casa (Desolat, a medias con Loco Dice) para ofrecernos otra joya de imparable minimal burbujeante muy del gusto de las sesiones más ibicencas de su socio Yassine. Poco a poco nos vamos acercando al final de la sesión y a su parte más techno.

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Sis “Lola” El 12” que Burak Sar regaló a Conaisseur Recordings el año pasado comparte con nuestro club homenajeado el nombre, “Lola”. La cara B de este EP es muy Sis: minimal house lleno de detalles sonoros abstractos muy del gusto de aquellos que gustan bailar con los ojos cerrados en medio de una pista llena de cuerpos sudorosos.

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System 7 & A Guy Called Gerald “PositiveNoise (Carl Craig remix)” ¡Todo el mundo en pie, coño! Estamos ante un tema, “PositiveNoise”, donde conviven tres genios de la dance music: el padre del ambient house (el guitarrista Steve Hillage), A Guy Called Gerald volviendo a sus orígenes cyberdélicos y el toque detroiniano de Carl Craig. Enorme.

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Jin Choi And Daso “Teer (edit)” Escuchando el “Teer” del coreano Jin Choi And Daso llegamos a la conclusión de que Francesco Tristano está creando escuela. Piano house orgánico bien rodeado de ritmos digitales con una voz cien por cien jazzie pidiendo protagonismo en momentos oportunos. Su comunión con el siguiente tema demuestra la maestría de los Selectors del Lola.

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Mic Newman “Machine love” Recién sacado de fábrica (o descargable en su tienda de MP3 favorita) el nuevo maxi del londinense Mic Newman es un cúmulo de sensaciones encontradas. Entre el aire marcial del techno alemán y la calidez ambiental y melódica de la escuela británica, el autor de “Not enough sleep” sorprende con un revienta caderas de la vieja escuela.

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Lightbluemover “Ddisco” De “Ddisco” sólo se puede ser muy fan. Tema con subidón fino fino mandarino de esos que te dejan aullando en mitad de la pista como un poseso. Esperamos más material del nuevo seudónimo de Francis Harris (del que seguro tenéis algún 12” como Adultnapper) porque este “Girn/Ddisco” publicado el año pasado por Hafendisko nos sabe a poco.

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Sex Judas feat. Ricky “Everything changes (Tim Paris ‘Mind power’ Edit)” Atención a este temazo. Experimento de disco-funk repleto de pequeños detalles ambient que convierten este edit de Tim Paris del “Everything changes” de los desconocidos Sex Judas y Ricky en un hitazo de altura. Picar “me gusta”, “+1”, ‘retweetear’, etc...

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Bloody Mary “Spinning around (feat. Eyke)” Marjorie Migliaccio era más conocida por su carácter y sensualidad tras los platos, aunque publicara un largo hace dos años en Contextterrior (“Black pearl”). Con este tema editado en una compilación de la revista francesa Trax, la pequeña Bloody Mary se gradúa ‘Cum Laude’ en efectividad en la pista. House, dark ambient y pop son sus nuevas armas.

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Alex Niggemann “Madness” Este productor, DJ e ingeniero de audio oriundo de la ciudad de Kraftwerk, Düsseldorf (pero residente en la gran capital alemana, Berlín), es el último fichaje de Steve Bug para su Poker Flat Recordings y factura un tech-house agresivo tan del agrado del creador de “A night like this”. “Lately” es el trampolín que relanzará la carrera de Niggemann.

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DJ T. feat. Cari Golden “City life (Maceo Plex remix)” Un respeto para los clásicos. En este caso se trata del mitiquísimo Thomas Koch, productor y DJ de Frankfurt desde los años ochenta (como DJ Hell). Su tema “City life” recuerda mucho a aquellos años dorados de la Inner City de Kevin Saunderson en manos de Maceo Plex. Recomendamos efusivamente que te hagas con su LP “The pleasure principle”.

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Laid Back Vs. Soul Clap “Bakerman (Soul Clap edit)” Y nada mejor para terminar esta agradable fiesta en el corazón del viejo oriente con el retorno de la mitiquísima banda de post-punk danesa Laid Back. Seis años después de “Happy dreamer”, Laid Back se une a Soul Clap para facturar un excitante himno house que pone punto y final a otra noche maravillosa en el Lola Club de Shangai.


Nueva entrega GO SERIES_NOVIEMBRE 2011

RED BULL MUSIC ACADEMY Una nueva edición de Red Bull Music Academy se pondrá en marcha desde el 23 de octubre hasta el 25 de noviembre. Tal explosión de creatividad musical tendrá lugar en Matadero Madrid y Go Mag no quiere perderse la fiesta. Red Bull Music Academy publica en el próximo número un recopilatorio muy especial con temas de algunos de sus mejores participantes como Cardopusher, Hudson Mohawke, bRUNA, Lucrecia Dalt, Coco Solid, Flying Lotus, Clara Moto, Aloe Blacc, Guillamino, Space Dimension Controller y muchos más grabados en ediciones anteriores de la Academy. ¡Síguenos en Facebook! Entra en www.facebook.com/gomagspain. Podrás añadirte a nuestra lista de amigos, ver la portada y contenidos de cada número, seguir la actualidad musical, participar en concursos, invitaciones a fiestas y mucho más. También estamos en twitter (twitter.com/gomagspain).

A los 5 primeros suscriptores de este mes se les obsequiaráconunCDdelúltimotrabajodeModeselektor, “Monkeytown”, cortesía de Monkeytown.

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discos

La selección Jäger

discos Justice “Audio, video, disco”

Disfruta de un consumo responsable 35o

ED BANGER-BECAUSE / WARNER

Release The Beast

Hair techno. Si descontamos las farras que se han pegado a lo largo de todo el planeta, lo abultado de sus cuentas corrientes y los muchos caprichos que se gastan. Si descontamos la buena vida, es decir, ser Justice ahora mismo tiene que ser un auténtico coñazo. Y es que “Audio, video, disco” es, más que un disco, un encaje de bolillos con el que el dúo francés tiene que satisfacer a todos los agentes implicados. A ellos mismos, que ya les toca intentar convertirse en algo más que la versión burra de los Daft Punk del “Discovery”. A sus jefes en Ed Banger y (sobre todo) Warner, que a fin de cuentas el disco de la cruz vendió decenas de miles de copias, y no es plan de matar a la gallina de los huevos de oro con veleidades experimentales. Y a sus fans, esa gran masa que, en general, se conforma con que las cosas no cambien demasiado. Precisamente para conservar a estos últimos parece diseñada la primera parte de “Audio, video, disco”, que enlaza “Horsepower” y la ya conocida “Civilization”, dos pepinos que encajan de pleno en la estética Justice (bajos a punto de reventar el altavoz, riffs rockeros, melodías pegajosas), y sigue con “Ohio”, una canción pop de estructura redonda. Pura concesión antes de pasar a “Canon” y descubrir la verdad: que la inspiración de Gaspard Augé y

Xavier de Rosnay reside ahora mismo en el hair rock de los ochenta, ese jevi de peluquería que llenaba las radiofórmulas y las carpetas de las colegialas en la época, y que estalla con toda su (ejem) gloria en “Brianvision”, un nada disimulado homenaje a Brian May, “Parade” y “New lands”, tres temas que podrían haber firmado perfectamente Poison o Van Halen. El desaguisado se arregla al final, con un “Helix” que vuelve a tirar de épica y, sobre todo, con “Audio, video, disco”, que cierra el viaje anclado a un estribillo que es puro pegamento. Pero en el aire queda la sensación de estar ante un disco muy irregular, que alterna su buena dosis de hits con una estética pasada de rosca y decididamente hortera. Estética a la que cuesta trabajo buscarle los motivos, y que parece diseñada, por un lado, para alejarles de toda la pléyade de imitadores, que tendrán que pringarse de grasa si quieren perseguirles en esta aventura. Y por otro, para acercarles aún más a Daft Punk, que emprendieron un giro estético muy parecido en “Human after all”; un disco, por cierto, que no se atreven a defender ni los fans más acérrimos de la pareja. Quién sabe, hasta es posible que en el fondo Justice sean unos visionarios, y nosotros sin enterarnos. Vidal Romero

do “Your hands around my throat” de “Scorpio rising”—. Una vuelta al ruedo digna, pero sin la frescura añeja. Alberto Vidal

dentro del espectro de la música electrónica. Alberto Vidal A Winged History For The Sullen “A Winged History For The Sullen”

Autra “Feel it break”

ERASED TAPES — IMPORT

DOMINO / PIAS

Alva Noto “Univrs” Raster Noton — Import Minimalismo post-digital. Ya no es noticia que Carsten Nicolai ha cesado en rehuir de la melodía y el ritmo. Tanto en sus últimos trabajos bajo el seudónimo de Alva Noto como en sus colaboraciones con Ryuichi Sakamoto, Nicolai entrega un sonido que elabora más tirando a la forma ‘tradicional’. En el caso que nos ocupa, “Univrs” es la continuación natural de “Unitxt” en formato conceptual, esto es, canciones compuestas y organizadas de acuerdo a principios matemáticos, un lenguaje universal que Nicolai explora a nivel auditivo. El sonido del álbum, por tanto, sigue siendo un tanto deshuesado y deshumanizado, pero con un trato a la rítmica mucho más cercano al techno que nunca (“Uni dia”, “Uni syc” o “Uni iso” son Detroit de forma enmascarada y deformada). Una buena noticia para el aficionado de medio pelo que quiera acercarse al universo Raster Noton. Los aficionados puristas al sello, por otro parte, no deberán llevarse las manos a la cabeza, ya que los crujidos digitales marca de la casa y la obsesiva experimentación minimalista siguen presentes (“Uni deform”). Estamos, por tanto, ante un paso más de Carsten Nicolai y su séquito en busca de lenguajes alternativos

Neoclásica. Autores, por separado, de dos de los mejores discos de ambient neoclásico de la temporada (“Lumiére” y el segundo largo de Sleepingdog, respectivamente), Dustin O’Halloran y Adam Wiltzie aúnan fuerzas para un proyecto en el que sus particulares lenguajes se enredan, tejiendo una telaraña de altísimo calado emocional y superficie desvaída. La distribución de esfuerzos es evidente: O’Halloran aporta su piano impresionista, su capacidad para elaborar melodías preñadas de tristeza, su hábil manejo de los silencios y los tiempos; y Wiltzie vuelve a sacar de la chistera esa alquimia sonora que funde, en un magma ingrávido y brumoso, toda una cascada de cuerdas, metales y guitarras (cortesía, por cierto, de un puñado de colaboradores de lujo, como Peter Broderick o Hildur Guðnadóttir). Una suma de lenguajes que funciona con precisión demoledora, sumergiendo al oyente en ese universo tan reconocible y elegante para los aficionados al género, repleto de tempos casi estáticos, de masas de sonido que parecen congelarse al contacto con el aire y de atmósferas de aire fúnebre; un universo que muchos artistas intentan conjurar, pero muy pocos consiguen sacar adelante. Añadan a todo esto ciertas pinceladas de humor negro, que reflejan títulos como “Steep hills of Vicodin tears” o “A symphony pathetique”, y un precioso diseño de portada, y tendrán entre las manos un disco sobresaliente. Mucho más que la simple suma de sus partes. Vidal Romero

Death in Vegas “Trans-love energies” PORTOBELLO / ¡POP STOCK!

Electrónica indie. Mucho ha llovido desde “Satan’s circus”, el cuarto LP del siempre atento dúo formado por Richard Fearless (Richard Maguire) y Tim Holmes. Siete añazos que han desconcertado a más de un seguidor, pese a la actividad externa de la banda en diversos proyectos como producir de forma fallida un álbum a sus colegas Oasis (aquel flojito “Don’t believe the truth” del que Noel desechó las grabaciones) o bien remezclar “Better than love” de Hurts. Fearless, el alma de la formación, parece haber encontrado la supuesta inspiración en su residencia neoyorkina y tira del carro con diez nuevos temas. ¿Dónde ha localizado la musa de la iluminación? Pues en el kraut y los drones, oiga: los ritmos motorik se acoplan al engranaje de “Medication”, “Coum” o la pegadiza “Scissors” como lo haría aquella locomotora que hacía la ruta por Europa de forma Express. “Drone reich”, como su nombre indica, saca a relucir la pasión que siente el dúo por los drones de tamiz luminoso y origen germánico. Pero el temazo se lo agencia “Your loft my acid”, una oda al space disco que azota al norte de Europa con Katie Stelmanis haciendo el papel de diva —y de paso nos entra la nostalgia por aquel tema llama-

Synth-goth. La interesantísima banda canadiense liderada por Katie Stelmanis debuta con un trabajo en cuyas coordenadas musicales se encuentran el goth-pop y el synthpop, una combinación de estilos de la que salen, aquí, sin duda victoriosos. Porque si “Darken her horse” es una canción puramente pop de ambientación oscura —que bien podría haber encajado en alguno de los capítulos de la serie “Twin Peaks”—, desde “Lose it” emerge un poder hedonista que hace que el reino de lo sombrío se transforme en una verdadera pista de baile, convirtiéndola en uno de los mejores singles del año. “Feel it break” es un trabajo deudor, de principio a fin, de las sonoridades ochenta (de Soft Cell a Kate Bush pasando por Julee Cruise). Mezclados por Damian Taylor (Björk, The Prodigy, UNKLE), las canciones adquieren un punto teatral y, hasta cierto punto, desenfadado allí donde deberíamos palidecer, puesto que la temática de sus letras habla de un deseo que trasciende lo emocional y se vuelve voraz y sanguinolento. David Giménez DJ Diamond “Flight muzik” PLANET MU — IMPORT

Footwork. Con “Bangs & Works Vol. 1” (Planet Mu, 10) Mike Paradinas daba, des-


Björk “Biophilia” POLYDOR / UNIVERSAL

de Londres, el espaldarazo internacional a la novísima evolución del juke en Chicago, el footwork. Del mismo modo que el juke vino del freestyle electro a través del ghetto tech, el footwork, una especie de breakdance ultrarrápido consagrado a la velocidad de los pies, exacerba el patrón rítmico y la cabezonería de los samples vocales. En aquel recopilatorio estaban los pioneros RP Boo, DJ Spinn y DJ Rashad, y también el jovencito Karlis Griffin, que un día inspirado decidió hacerse llamar DJ Diamond. El suyo es el primer LP individual consagrado a un género que ya muestra los primeros signos de mutación. Si el footwork, como muy bien ilustra la acertadísima portada, es una base circular plagada de microsamples frenéticamente repetitivos, Griffin se luce al añadir detalles de cosecha propia y atreverse a relajar el tempo para alejarse del baile. Así, “Uh” parece un tema de Flying Lotus, los violines amenazadores de “Horns” sugieren más bronca que celebración, las voces y efectos de “Torture rack” salen de la saga de vídeojuegos “Street fighter”… Todo eso, más el trompeteo trance de “Decoded”, el ritmo narcotizado (como un dubstep nervioso) de “Rep yo clique” alejan a Diamond del ghetto y le acercan al laboratorio. Atrévete a abrir la puerta. Half Nelson

Bill Orcutt “How the thing sings” EDITIONS MEGO — IMPORT

Noise-blues-experimental. El director cinematográfico Shinya Tsukamoto ha sido definido como el David Lynch japonés. Cualquiera que haya tenido el placer de visionar “Tetsuo, el hombre de hierro” puede que acabe encontrando algunos paralelismos entre ésta y la “Cabeza borradora” del estadounidense. ¿Por qué cuento todo esto? Por una simple razón. Al escuchar “How the thing sings” he imaginado inmediatamente que este disco podría cumplir perfectamente como banda sonora de un remake norteamericano del film asiático, eso sí, trasladando la acción a la América más profunda, allí donde el diablo campa a sus anchas entre cabañas, camisas de cuadros y los sentimientos más mugrientos. Porque Bill Orcutt, conocido como el destripador de guitarras, da rienda suelta en este nuevo álbum a su ya habitual blues espídico, ruidista e insano, a esas muestras de free-jazz atonal, demoníaco y enajenado. Su carácter radicalmente experimental convierte sus obras en cápsulas difíciles de digerir. Pero eso a él le importa una mierda. David Giménez Guillamino “Fang” BANKROBBER

Funk pop. El barcelonés Guillamino lo intenta con todas sus fuerzas. Quiere ser funky como Prince y lo imita con mucha convicción tanto en inglés (“Telepath lover”) como en catalán (“Dorm nena”), que queda más original (bueno, un poco); desea que sepamos que conoce a los Junior Boys y también los homenajea (“Natura morta”); se propone demostrarte que tiene credibilidad hip hop e invita a Coco Solid y Violet para marcarse

un tema que, por desgracia, acaba sonando más limpio que Parafunk (“Help me”); pretende afirmar de alguna manera su personalidad y lo hace de vez en cuando, recordando a veces a Jimi Tenor, aunque sin su lado oscuro (“Salvar-nos”). El artista que en su día exploró la relación entre sardana y dance aspira ahora, quizás, a renovar la escena disco-pop internacional cantando en su propio idioma, o lo contrario, y acaba firmando varios temas sin relieve cuyo mayor gancho es un juego de palabras entre “fang” (o sea, barro) y “funk”. No sé muy bien qué añadir (¿bang? ¿bluff?). Gloria González

Dos Gajos “Dos Gajos” REPETIDOR DISC

Ritmos lo-fi. El debut de este dúo asturiano es una de esas entregas refrescantes, principalmente por su evidente distanciamiento de las pretensiones habituales de los grupos actuales. Juan Carlos Fernández (Penelope Trip) y Esperanza Collado abordan un disco sucio, deslabazado, con influencias caribeñas (mambo, calipso y demás) pasadas bajo el filtro Tom Waits, y juegos vocales curiosos, divertidos e imaginativos. Crudo en su concepción (la base de las canciones es guitarra y percusión) el disco acaba acusando el hecho de ser víctima de su propio concepto, en torno al cual se gira repetidamente a lo largo de los once temas del disco, utilizando constantemente recursos muy similares (los diálogos en las voces, la guitarra doblando la melodía principal) que acaban por agotar. En cualquier caso, “Dos Gajos” es un disco pequeño, entrañable, disfrutable, difícil de ver por estos lares, y ya sólo por eso merece la pena ser disfrutado. Y por temas como “El escándalo” o “Más cordura”, claro. Jesús Sáez Hauschka & Hildur Guðnadóttir “Pan tone” SONIC PIECES — IMPORT

Neoclásica. Grabado en directo, improvisado en su práctica totalidad, “Pan tone” es uno de esos raros milagros que suceden cuando dos músicos en estado de gracia se encuentran en unas condiciones ideales. Invitados por el festival londinense Artic Circle, que mezcla música experimental con un mensaje de protección de los océanos, Hauschka y Guðnadóttir se encontraron una tarde, trazaron una serie de ideas-guía, elaboradas a partir de los distintos tonos de azul que puede llegar a adquirir el mar (de ahí la referencia a la célebre carta de colores en el título del disco), y al día siguiente ya estaban desarrollando esas ideas sobre el escenario, a la vista del público. Y sin embargo, escuchando las seis piezas del disco, asombrado ante la facilidad con la que los dos instrumentos entretejen melodías y texturas, la riqueza de matices que consiguen desarrollar en apenas tres cuartos de hora, la intimidad y delicadeza que trasmiten; admirado, en fin, ante tanta belleza, casi pareciera que el piano del alemán y el chelo de la islandesa se hubieran moldeado a partir de maderas recolectadas en el mismo bosque. Sólo así se explica un capricho tan

Inclasificable. En su defensa, la de Björk, cabe retroceder en el tiempo para refrescar la memoria de los necios: Sugar Cubes no fueron precisamente su génesis como artista, pero sí una de las joyas que adornan su currículo; la efectividad inmediata del colorista “Life’s too good” (88) continúa hoy inalterable. Recuerden que colaboró junto a los mancunianos 808 State en “Ex:el” (91). Prima insistir en el inicial impacto mundial que supuso su “Debut” (93) y, después, “Post” (95); la ascensión a la deferencia internacional a través de —lo que para muchos sigue siendo— su obra maestra: el barroco “Homogenic” (97) en el que contó con Mark Bell (LFO) como escudero. Antes de que todo esto tuviera lugar, ya había mantenido relaciones con Tricky —“Nearly God” (96) también fue un trabajo ineludible— y, unos años después, acabó por ceder su imagen al tiempo que firmaba una notable banda sonora para el primer experimento ‘musical’ del cineasta danés Lars Von Trier en “Dancer in the dark”, o sea; “Selmasongs” (00). Llegó “Vespertine” (01), cayeron las Torres Gemelas, y comenzó a dejar de hacer música para las masas para adentrarse en los inhóspitos parajes de la experimentación vocal —hablaremos de este disco en breves instantes— adaptándose definitivamente en el desarrollo de su talento como solista. A partir de ahí, surgieron algunos inevitables resbalones —los únicos— justificados en su egocentrismo, como “Volta” (07), en el que abusó de sus recursos electrónicos hasta darse de bruces con el feísmo estético. De esta época reciente, a duras penas puede salvarse nada excepto “Medulla” (04) por su intrépida propuesta en la que conseguía abrazar la epifanía musical con los brazos abiertos. Hacía años que Stockhausen y Bartók formaban parte de sus influencias directas gracias a “Vespertine”.

delicioso como este “Pan tone”; capricho en el que Hauschka alterna líneas melódicas de aire clásico, cargadas de dramatismo, con esos delicados juegos de textura que obtiene al introducir objetos dentro del piano, mientras la Guðnadóttir explora todas las posibilidades sonoras de su instrumento, desde los drones más oscuros y opresivos (en la intensa “Black 6”) a los suaves pizzicatos que adornan “Cool gray 1”, cierre delicadísimo para un disco que es una auténtica joya. Vidal Romero

Ahora sí, es el momento de “Biophilia”, o también lo que algunos comienzan a considerar como el síntoma antagonista de una artista absolutamente aislada con total acceso a volcarse en sus caprichos y mutar en los proyectos faraónicos que le vengan en gana. Inicialmente “Biophilia” pretende convertirse en, según palabras textuales de su hoja de prensa: “Un proyecto multimedia que consta de un álbum de estudio, una aplicación, una web, instrumentos musicales hechos a medida, conciertos y seminarios para estudiantes. Björk colabora con diseñadores de aplicaciones, científicos, escritores, inventores, músicos y constructores de instrumentos para crear un universo único donde están presentes sus fuerzas físicas, especialmente aquellas donde la música, la naturaleza y la tecnología se encuentran. El proyecto se inspira en la exploración de las relaciones entre las estructuras musicales y los fenómenos naturales, desde el átomo al cosmos”. Más allá de lo que es una parafernalia proto-futurista y una fascinante mirada utópica, la música de la islandesa ha vuelto a ejercer otro giro de tuerca a todas sus influencias iniciales y se arropa de nuevo en una simetría musical —muy sui generis— ya expuesta en el anteriormente mencionado “Vespertine”, en el que se trabajaba sobre las posibilidades vocales de la artista junto a un coro femenino y atiende a su necesidad imperiosa de avanzar hacia derroteros inexplorados. “Biophilia” es sin lugar a dudas el trabajo con más dificultad de acceso de Björk, y por ello el que se tercia como más interesante. A excepción del single “Crystalline” y su arrolladora sobredosis de BPMs, el resto del disco busca paraderos desconocidos: disonancias vocales e instrumentales en sintonía con Ligeti (“Cosmonogy” y “Dark matter”); evidentes alegorías a John Williams (el descaro de “Hollow” fascina desde la primera escucha); neo-clasicismo cósmico (“Thunderbolt”); existencialismo bucólico (“Solstice”) y un minimalismo extremo que predomina durante todo su minutaje. Björk ya no fija su influencia en Krafwerk, sino en J.S. Bach. Un respeto. Matías Bosch

do el aire ventila la viciada habitación. Ambientes etéreos al servicio del pop y la indietrónica más intimistas. Aunque la propuesta por la creación de atmósferas continúa a partir del segundo corte, aquí aparecen ya las primeras gotas de folk y rock que, apoyadas por la certera emersión de unos arreglos de cuerda y el sonido del ebow, alcanzan los niveles dramáticos necesarios para lograr estremecer. “Gracious tide, take me home” respira, es real. Sus cimientos musicales crujen mientras se asientan unos junto a los otros: los múm de la dorada época de las hermanas Gyða y Kristín Anna Valtýsdóttir, el talante menos atormentado de sus compatriotas Sigur Rós, la dulzura y ensoñación de Hope Sandoval, y el nervio y la tensión (aquí totalmente ausente de enfermedad) de los primeros Low. David Giménez Housse de Racket “Alesia”

Lanterns On The Lake “Gracious tide, take me home”

KITSUNÉ / COOP

BELLA UNION / COOP

Folktrónica. El debut del sexteto proveniente de Newcastle da inicio desplegando unos sonidos ingrávidos, como los de la niebla al disiparse a primeras horas de la mañana, o como el baile seductor de las cortinas cuan-

Pop electrónico. Todo el que me conozca sabrá de mi debilidad por (casi) todo lo publicado por el fantástico sello francés Kitsuné. Por eso, cuando empecé a escuchar este “Alesia” de Housse de Racket mi primera mueca no pudo ser más que de decepción. El disco empieza con “Human nature”, un


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discos

Modeselektor “Monkeytown” MONKEY TOWN — IMPORT

Bass gamberra. Uno solo puede rendirse y ponerse de rodillas al escuchar la conjunción de los vocablos Mode y Selektor. Una vez unidos, crean ese chispazo que baja los plomos. Sí, hombre, ese gustirrinín que siente el gato cuando está chupando la tapa del yogur y ronronea con las pupilas más dilatadas que cualquier vampiro de la sala Row 14. Después de la paga extra y el queso azul, quizás el placer que sigue reside en digerir el inconfundible sonido de Modeselektor: música siempre en el sutil borde de la pasada de rosca, que conserva los atributos del electro y el glitch sin perder jamás la compostura y que sabe modular siempre la sintonía correcta entre pista de baile y el iPod. Dos tíos muy hábiles y cachondos que saben perfectamente lo que se traen entre manos: por su mente sólo pasa la palabra hedonismo, aposentada bajo una cultura musical impresionante y un sentido del humor fuera de toda duda. “Monkeytown” significa muchas cosas. En primer lugar, la vuelta al formato largo tras varias aventuras de diversa índole. Luego está todo el feedback que han penetrado en su nueva obra tras la sanísima gamberrada de “Happy Birthday” (BPitch, 07), adquirido tras cuatro largos años de asimilar nuevas experiencias. Esto es, principalmente bass británica y el techno alemán de última generación (Ostgut a la cabeza), pero siempre sin truncar su estilo único a la hora de pro-

tema de ínfulas cósmicas y organillo decimonónico que no acaba de convencer. Le siguen los dos primeros singles, “Roman” y “Château”, que no están mal pero suenan un poco como a Phoenix desinflados, como a un french touch excesivamente impostado. Y, claro, cuando los singles de un disco no te entran, tiembla por lo que pueda venir… Pero todo lo contrario, lo que viene es “Apocalypso”, un tema que, haciendo honor a su juego de palabras titular, es una melé de sonidos deliciosamente caótica que cabalga sobre un calipso popero imposible de no bailar. El quinto tema no le llega al anterior pero le sostiene la mirada con orgullo en un torrente de french-pop rabiosamente juvenil con un desarrollo ciertamente sorprendente. Tras ellos el resto del disco tampoco mata, no se crean, pero estos dos temas, la upbeat y casi-épica “TGV” y la irresistible indie-popera con toque piyuli “Aquarium” son suficiente para sostenerlo. Virginia Arroyo

ducir electrónica de diversos palos. Esquivando hábilmente la siempre temida y mal interpretada profesionalidad o madurez, en “Monkeytown” podemos encontrar chicha de la buena a la primera hincada de colmillo; de la que se come a dentelladas sin casi respirar y usar siquiera la servilleta. Y para muestra, los tres temas compuestos íntegramente por Gernot y Sebastian. “Blue clouds” abre el disco a modo de declaración de intenciones. Ahí está el sonido Modeselektor enlatado: electro bajado de pulsaciones de estética idm e insuflado por graves deudores del sur de Londres. “German clap” bebe directamente del 2-step británico, mientras que “Grillwalker” lo hace del dubstep. Todas ellas suenan aún más frescas que las composiciones de hace cuatro años, pero con el inconfundible sello del mono estampado con fuego. Apesta a quilómetros a Modeselektor. Las colaboraciones siguen siendo el eje para cualquier trabajo del dúo germano. El omnipresente Thom Yorke repite, pero esta vez por partida doble. “Shipwreck” está muy en la línea de “Ego” y “Mirror”, mientras que “This” parece un descarte de “King of limbs”. “Berlin” feat. Miss Platnum y “Greenlight go” feat. PVT son dos claras aproximaciones al pop a cara de perro: la primera en formato Katy B y la segunda con un final cósmico planeador para mojar pan. Por otro lado, no podían faltar las típicos MC poniendo rimas sobre las bases de la dupla (Busdriver y Anti Pop Consortium) o la gamberrada del álbum, que no es otra que Otto von Schirach repitiendo protagonismo en el auténtico temazo que es “Evil twin”. Un hit pegadizo, ganso y marrano marca de la casa (ahhh, esos bajos asesinos). Lo han vuelto a hacer, los muy gamberros. Alberto Vidal

en un debut valiente e intenso como pocos. No se pierdan la electrónica paisajística (con guiños al krautrock hasta en su nombre) de “Neumotorix”, el dream-pop sintético de la canción que abre el disco, “Cero en blanco”, el irresistible house vaporoso de “Caravana por el desierto de Atacama”, ese “Vuelo rasante con ametralladora” que va siempre para arriba o ese fantástico “El clan del ruido”, que hace honor a su nombre y lo reviste con una melodía kraftwerkiana la mar de efectiva. Añádanle a todo ello títulos delirantes como “Felinos a la mar” y ya tienen uno de los debuts patrios más interesantes del año. Virginia Arroyo

Los Pilotos “Los Pilotos” EL VOLCÁN

Litoral “Incidents melòdics del món irracional” LIMBO STARR

Electrónica shoegazer. Florent y Banin abandonan con Los Pilotos la seguridad relativa de Los Planetas y, cuando su banda madre sigue experimentando con el flamenco y géneros colindantes, ellos dos se desmarcan con un tipo de experimentación muy diferente. Los Pilotos es un proyecto que ahonda en la construcción de atmósferas y rompe barreras y aúna estilos en pos del diseño de un entorno arquitectónico mental que permite al oyente viajar, flotar, volar, salir disparado y luego chocarse contra el suelo. Pop guitarrero, shoegaze, psicodelia, ambient, techno, house y krautrock se dan la mano

Pop. Vayamos sin demasiados rodeos. Litoral, la nueva banda de Pau Roca (La Habitación Roja), ha firmado un disco realmente maravilloso, en el que aborda un pop mediterráneo utilizando elementos folk de la zona y con el catalán como lengua vehicular, creando una lírica propia llena de fantasía, con una instrumentación representativa y de raigambre, echando con inteligencia y puntualmente mano de referencias como Pascal Comelade o Burt Bacharach (esas trompetas) o haciendo una curiosa y romántica versión

del “Fade into you” de Mazzy Star en francés. Porque aunque llegue a otros territorios, como el pop, Litoral parten del folk de enjundia, sin esconder herencias tradicionales, y a partir de ahí construyen un discurso propio, en el que el preciosismo y la emoción se meten en la mochila de Labordeta, haciendo que algo tan complejo resulte tremendamente cercano. Y como prueba, temas tan increíbles como “Confesións d’un meteoròleg no practicant” o “El rei pollastre”. Jesús Sáez

Megafaun “Megafaun” CRAMMED / KARONTE

Folk. Cada nuevo disco de Megafaun es un regalo para los oídos, un paquetito perfectamente envuelto que no sabes que contendrá hasta que lo abres. Tras un primer álbum deliciosamente caótico y un “Gather, form and fly” mucho más tradicional, el tercer álbum del trío de Wisconsin nos sorprende con una fórmula que se encuentra a medio camino entre ambos, con temas de raíces folk-Americana al lado de otros mucho más arriesgados y con un origen claramente improvisacional, como el principio casi freejazz de “Isadora” justo después del baladón folk “Hope you know”. Difícilmente algún tema de los quince que componen el disco llega a la altura de la tríada que lo abre —la emoción de “Real slow”, la imaginativa percusión de “These words” y las vibraciones optimistas de “Get right”—, pero el cómputo global sigue siendo notable para una banda cuyo discurso va variando con el tiempo sin dejar de ser personalísimo. Virginia Arroyo Pedro Soler & Gaspar Claus “Barlande” INFINÉ — IMPORT

Flamenco. Siendo el del flamenco un mundo chauvinista, visceral y hermético hasta niveles impensables, es normal que un guitarrista tan brillante como Pedro Soler disfrute de una gran reputación en el extranjero mientras en España pasa bastante desapercibido. Es normal porque Soler, aunque crecido musicalmente al lado de grandes del toque y del cante, sigue siendo francés (y, para más señas, payo); pero también porque su concepción del flamenco es purista y hasta anticuada: un discurso anclado en el tiempo, sin vocación de renovación o ambición por el futuro. No es raro entonces que el peso de la improvisación en “Barlande” lo lleve su hijo, el violonchelista Gaspar Claus, que está mucho más acostumbrado a lidiar en plazas extrañas y hace lo que puede para apoyar el trabajo del padre con acentos propios de la música contemporánea, el jazz de vocación europeísta (es decir, el jazz coñazo) y algo de rock experimental. Un empeño que funciona en algunos momentos, es cierto, pero más por casualidad que por premeditación; el resto del tiempo asistimos a un monólogo de guitarra flamenca, de impecable ejecución y espíritu cansino, punteado por las dispersas florituras de un chelo y algún instrumento ocasional (Sufjan Stevens toca el harmonio en una canción, pura anécdota). Un diálogo en sordina, que transcurre en tierra de nadie,

y que se olvida con una facilidad pasmosa. Vidal Romero Mark McGuire “Get lost” EDITIONS MEGO — IMPORT

Space rock. Consciente de que la estética entre luminosa e intimista de “Living with yourself”, su estupenda entrega del año pasado, le consiguió el favor de la crítica y del público, el guitarrista de Emeralds vuelve a la carga con otro volumen “dedicado a mi familia, mis amigos y el espíritu del cielo de las noches de verano”. Volumen que, por supuesto, insiste en esa mezcla entre guitarras acústicas y eléctricas; en esa mezcla entre masas de ruido, arpegios delicados y punteos de raíz lisérgica, que confiere a sus temas un extraño halo de belleza, una gozosa sensación de irrealidad en la que da gusto perderse. Una manera de trabajar que sigue reconociendo fuertes débitos hacia la kosmische (McGuire siempre ha gustado de cobijarse a la sombra de Manuel Göttsching) y el folk de raigambre medievalista (influencia descarada en canciones como “Alma”) y que, a tenor de lo escuchado en los seis cortes que contiene “Get lost”, aún dispone de espacio para crecer: basta escuchar los burbujeantes veinte minutos de “Firefly constellations”, la perezosa suite con la que se cierra el disco, para tenerlo claro. Vidal Romero

Nadine Carina “Magic box” STATTMUSIK — IMPORT

Folk (y un poco de) electrónica. Podría parecer que la biografía de la suiza Nadine Carina fue escrita para ilustrar el auténtico problema de su disco de debut: este cantautora solía interpretar (bonitas) canciones acompañada de su guitarra acústica, hasta que empezó a seguir cursillos sobre el uso de nuevas tecnologías aplicadas a la música y descubrió los placeres del corta y pega y repite y lanza el loop. “Magic box” ejemplifica esta evolución en trece temas desordenados en los que, inevitablemente, nuestra heroína aparece a menudo como dividida entre la tentación de cantar demasiado (“The garden”) y la posibilidad de no cantar para nada (“Magic box”), entre la espontaneidad y la búsqueda de algo (más). A veces, a fuerza de empeñarse en reconciliar modernidad y clasicismo como St. Vincent, la cosa sale bien (“Don’t lose her”), aunque a veces no tanto (“Christmas memory”). Seguro que la próxima entrega será mejor. Gloria González Nordkapp “Gran tiempo” AUTOEDITADO

Post-rock. No son noruegos, sino de Barcelona y no, a pesar del diseño de cubierta de la limitadísima edición de su CD (tan sólo 100 copias), tampoco forman parte del sello canadiense Constellation aunque por su sonido bien podrían encontrarse en su catálogo. A través de este EP, Nordkapp ejercen como vástagos de un —ahora infinito— cúmulo de bandas satélite que tienen como astro


The Secret Society “Peores cosas pasan en el mar” GRAN DERBY

rey el post-rock más ortodoxo o, entiéndase, el más emulado a lo largo de su corta historia. Instrumentales efervescentes que pasan de la calma a la tormenta eléctrica para volver al reposo tal y como lo han venido practicando combos de primera línea como Explosions in the sky, Mogwai o Godspeed you! Black Emperor. Asimilando pues la influencia de las bandas nombradas, juegan a su favor una técnica indiscutible y el factor tiempo que, efectivamente, es grande. A ver cómo evolucionan, está en sus manos. Descarga gratuita a través de www.error-lofi. com. Matías Bosch

Nurses “Dracula” DEAD OCEANS / ¡POP STOCK!

Chillpopwave. Con un comienzo seductor y luminoso, poseído por una dosis de esta corriente neo-psicodélica pop que practican bandas como Animal Collective o MGMT, saluda la nueva entrega del trío de enfermeras de Portland. La voz de Aaron Chapman surfea con maestría sobre las ondas rítmicas marcadas por una batería muy bailable, unas destacadísimas líneas de un bajo en clave dub, y una red de colchones etéreos tejida por numerosos y variados retales sonoros que invitan a cerrar los ojos y bailar sintiéndose próximo a un paisaje de la costa. Porque si algo está presente a lo largo de los once cortes presentes en “Dracula”, es un espíritu que mira fijamente a los ojos de aquella década musical californiana de los sesenta, y que no desaparece ni tan siquiera al asociarse con las tendencias de pop más vanguardista que Nurses practican en sus composiciones. Canciones como “Fever dreams”, “Through the window” o “So sweet” andan a medio camino entre Grizzly Bear, Ganglians y el “Causers of this” de Toro y Moi. David Giménez Dum Dum Girls “Only in dreams” SUB POP / ¡POP STOCK!

Vintage pop. Dum Dum Girls eran una banda de ensueño, y justo eso es la vida, dicen. No sé si tenían algo de nuevo o innovador; lo que estaba claro era su magnetismo, esa capacidad de dejarte embelesado y sin respirar. Hoy todo ha cambiado. Ya no queda punk ni nervio, sólo miradas de alcoba y lágrimas en la almohada. Ahora Dee Dee sólo se permite soñar en canciones, por eso ha hecho de su música un universo cándido y fervoroso, rosa como su nueva portada. Y está bien; la poción amorosa entremezclando el viejo brillo de The Ronettes con las sucias cúspides sonoras de My Bloody Valentine funcionará para muchos: esos contagiosos coros en “Heartbeat”, el bamboleo rítmico de “Just a creep” o “Wasted away”, la perfección en el estribillo y desenlace de “Bedroom eyes” o “In my head”, la voz de Dee Dee resplandeciendo en “Always looking” y la extrañada “Coming down”... Dee Dee ha cambiado las tachuelas por los tacones, y sigue estando estupenda. Es solo que, tan retro y modosita, a mí ya no me gusta tanto. Albert Fernández

Other Lives “Tamer animals” PIAS

Indie-rock. Hace frío. Cuesta respirar. Abrir los ojos. Velocidad y vértigo. El cuerpo sobrevuela una angosta geografía física y emocional. Recorrer en segundos vertientes pronunciadas, laderas húmedas y verdosas, océanos que guardan secretos en su profundidad, glaciares, periglaciares y otros accidentes del alma. Es éste un viaje al que conduce inexorablemente el quinteto de Oklahoma con su segundo trabajo, “Tamer animals”. Pertrechadas con una sólida base de intimismo —donde los chelos, violines, trompetas y tambores tejen una red consistente sobre la que balancearse—, las canciones transitan entre el folk y el indie rock, poseídas por un espíritu que profetiza un estallido épico que nunca acaba de llegar. Y es ahí donde radica el éxito de esta nueva entrega, en mantener no saciados el vilo y la tensión emocional de principio a fin del disco. Imaginen a Fleet Foxes escalando a la cara más acústica de Sigur Rós y elevándose hasta las ambientaciones de Radiohead en “Amnesiac”. Soberbio y memorable. David Giménez

Rock. Posiblemente no quede nadie —de cierta edad— sobre la Tierra que pueda presumir de no haberse visto empujado violentamente al hondo vacío que supone el abandono inesperado. Las relaciones de pareja aportan, generalmente, una cierta seguridad (de cualquier clase), un orden en medio de tanto caos, un camino de regreso para cuando las cosas se ponen feas ahí fuera. La dependencia que se tiene de ellas sólo se vislumbra en su dimensión real a partir de ese nuevo estado que es la soledad impuesta. El estado de conmoción tras esa decisión unilateral te deja noqueado, te aturde. “Suanzes: volver a empezar”, el tema que abre la tercera entrega en larga duración de Pepo Márquez (y los suyos), funciona de una manera similar. Como un manotazo emocional mal dado que golpea en la cara y el oído, que te hace sentir extrañado, despistado y con el tímpano dañado durante segundos. El madrileño hace suya la pista instrumental de “Lose yourself” de Eminem para escupir sobre ella, micrófono en mano, versos sobre el destierro al que se ve sometido el protagonista al ser obligado a abandonar el reino del que hasta entonces había sido su hogar. A partir de ahí, como quien recupera la plenitud de sus facultades nuevamente tras ese primer impacto que te agarra por sorpresa, el disco se encauza hacia un sonido austero, donde

el rock en mayor medida, y la americana y el hardcore en dosis más contadas, están por completo al servicio de una temática que describe un mecanismo de comportamiento (y sentimiento) que es para todos similar y completamente diferente a la vez: la de comprobar si hay vuelta atrás o no en la relación, la alternancia de amor y odio, el enfado y la decepción, y finalmente, la aceptación y superación. Frases como “…y sé que aunque beba, mi amor, siempre estaré sediento…” (que se repite como un mantra desesperado en “Si pudiste con tanto dolor, podrás con esto”), o “…por seguirla me convertí en esto, en alguien que no decía que no a nada, justifiqué los medios con los fines y acabé como la gente que odiaba…” (“Las pistas falsas conducen al desamor”), son tan solo dos ejemplos extraídos, casi al azar, de lo que es, sin duda alguna, un compendio de las mejores letras que se han escrito en nuestra lengua en los últimos tiempos. Porque “Peores cosas pasan en el mar” se decanta definitivamente por el idioma nativo de Pepo, algo que ya había venido anunciando en sus discos anteriores y, sobre todo, a lo largo de sus actuaciones durante los últimos años. “El día que empezamos a querernos”, “La casa junto al mar” o “Parte de guerra” son tres joyas que deberían silenciar a los posibles detractores que surjan tras este definitivo posicionamiento lingüístico. The Secret Society ha firmado su mejor trabajo hasta la fecha: confesional, crudo y desnudo en sonoridad y emociones, doloroso y sanador y, que a pesar de todo, exprime del daño el optimismo necesario para creer en la redención, y aúlla desde la penumbra en espera de la salida del sol. David Giménez

Pina “Onda corta” LAPSUS

Techno. Aunque sus primeras referencias abundaban en una IDM de naturaleza ambiental y preciosista, poco dada a los sobresaltos, el joven sello Lapsus también es capaz de enseñar los colmillos, como demuestra “Onda corta”, el energético debut de Pedro Pina, un antiguo productor de drum’n’bass (los más viejos del lugar recordarán su alias, Sloan) que ha decidido pasarse al lado oscuro del techno. A ese lado oscuro que pone velas a San Byetone y la cofradía de Raster-Noton, que deja crecer drones y zumbidos amenazantes en el fondo de la mezcla, para cobijar mejor las percusiones secas y grávidas, las profundísimas líneas de bajo, los ritmos maquinales con los que da cuerpo a sus temas. Temas que el productor barcelonés redondea después con todo tipo de tratamientos: fragmentos de basura digital en “Atención”, crujientes arreglos de guitarra en “2-8 7-oblique 0-0”, pasos de filtro saturados en “UVB-76”, arreglos de aire electro y voces robotizadas en ese pequeño hit que es “Hotel kilo”. Detalles que dotan de personalidad a estas ocho pistas cargadas de violencia. Sólo “Fife free” ofrece algo de respiro en el interior de un disco opresivo y siniestro, pensado para golpear con saña los tímpanos y los sound systems más aventureros. Vidal Romero Peter Kernel “White death & black heart” ON THE CAMPER — IMPORT

Post-punk. Bonita sorpresa. Empieza como si fuera otro disco más de un grupo cualquiera de jóvenes exaltados en plan You Say Party! We Say Die! (con todos mis respetos

para los grupos de exaltados) pero poco a poco la cosa va adquiriendo solidez, nervio, sustancia, hondura. Peter Kernel no son el último grito venido de Brooklyn sino un nuevo grito punzante que nos llega desde algún lugar de Suiza (pasando por Italia, Taiwán y Estados Unidos), un trío que combina voz masculina y femenina, dinamismo punk y agresividad pop (sí, sí, existe), algo así como The Van Pelt con un bajo potente que a ratos hasta recuerda a Sloy, aunque no exactamente igual, celebrando reivindicativamente algo. “White death & black heart” es ya su segundo larga duración de canciones de corte ‘normal’, a los que hay sumar otras referencias (no menos recomendables) en las que exploran el mundo de la improvisación y de la divagación. You say Peter, I say Kernel. Gloria González Puzzle Muteson “En garde” BEDROOM COMMUNITY / ¡POP STOCK!

Folk. En guardia, dice Puzzle. Sí, prepárense, he aquí Puzzle Muteson, o sea, Terry Magson, un contrincante de alto nivel para combates contra la tristeza y duelos contra tardes de melancolía. Este inglés, originario de la Isla de Wight aunque adoptado por la plataforma islandesa Bedroom Community, maneja las armas del folk fino con la precisión de un José González y encima ha grabado “En garde”, su primer disco, con la ayuda de Nico Muhly y Valgeir Sigurðsson, quienes se encargaron de arropar con maestría su voz temblorosa (hermana de la de Thomas Mery) y su fiel guitarra (prima de la de Sam Amidon) entre sutiles arreglos de cuerdas, cobres y otras cuidadas pinceladas sonoras. Por si no fuera suficiente para (tras)tocar al oyente, consigue incluso arañarle al tiempo una tonadilla

sublime, suave e ingrávida como los mejores momentos de los Kings Of Convenience (“Keyhole”). La mejor defensa es rendirse inmediatamente. Gloria González

Richmond Fontaine “The high country” DÉCOR-EL CORTEZ / ¡POP STOCK!

Alt-country. Willy Vlautin, front man del grupo, publicó en 2006 “The motel life”, una novela que será llevada al cine y que da inicio con dos hermanos abandonando de forma precipitada el motel en el que viven, tras matar a un niño que iba en bicicleta mientras conducían borrachos-. El noveno álbum en estudio del cuarteto de Oregón, también relata una historia que se desarrolla de principio a fin. Esta ópera trágica narra, a lo largo de sus diecisiete cortes, el amor (y las consecuencias infaustas que éste trae a sus vidas) entre una joven de familia disfuncional y un mecánico casado, sus calamidades, los celos, la violencia, la locura y la oscuridad. Recuerda a David Vann —que se sirve de la abrupta y salvaje naturaleza para describir la psique de sus personajes— al utilizar el aislamiento geográfico del pueblo donde sucede todo y el espesor de un bosque que acaba siendo brutalmente aniquilado por la tala. Como si Lambchop pusieran música a la “Carretera perdida” de David Lynch y Barry Gifford. Sublime. David Giménez


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discos

Neon Indian “Era extraña” MOM & POP-STATIC TONGUES / COOP

Post-chillwave. Escuchar “Era extraña” es asistir al estirón definitivo de ese bollicao de oro que es Alan Palomo. En este segundo álbum podemos oír claramente la transición entre lo que fue y lo que es el alma máter de Neon Indian. Atmósferas ensoñadoras, ralentizados beats hipnagógicos, sintetizadores con fiebre ochentera, voces que se miran la punta de la zapatilla y un muro de sonido más alto e impenetrable que el de Berlín definen este disco en ocasiones bipolar, en ocasiones maravillosamente sinérgico. Y es que el segundo largo de Palomo tiene momentos abiertamente ochentas (“Polish girl”, “Arcade blues”), guiños al dream-pop de hace dos décadas (“Fallout”), experimentos ruidosos (la intro de la muy shoegazer “Hex girlfriend” parece parida por los mismísimos HEALTH) y aires ingrávidos (“Era extraña”), pero también contiene trabajadas aleaciones sónicas como “The blindside kiss”, “Suns interrupt” o “Future sick”, que parece contener en su retorcida melodía de sintetizador la clave de la evolución de Neon Indian. Efectivamente, “Future sick” es el eslabón perdido entre aquel iniciático “Psychic chasms”, considerado piedra filosofal del chill-wave, y este “Era extraña”, un ejercicio en doce movimientos que busca enérgi-

camente la salida de un género en vías de extinción. Pero lo hace con elegancia y sin renegar de su pasado, orgulloso de haber creado un estilo prácticamente solito (juntamente con Memory Tapes y su vaporoso “Seek magic”) pero lo suficientemente listo como para darse cuenta de que quien se aferra demasiado a un pasado, un trofeo o una etiqueta suele caer rápidamente víctima del darwinismo musical implacable de la era Megaupload. Por eso y porque es un culo inquieto, Alan Palomo construye un discurso intrínsecamente suyo pero echando un guante aquí y allá donde ve diamantes brillar. Sus desarrollos oníricos y sus beats amortiguados dan paso a una producción igualmente etérea pero más firme y sus filias ochenteras se alternan y se aparean con inspiraciones noventeras. Que esto suceda justamente cuando vuelve a despuntar el revival noventa puede significar que, o bien el universo se conjura y los planetas se alinean para que el mundo homenajee de forma global a My Bloody Valentine, o bien que el bueno de Alan es un visionario, o que es un trepa de mucho cuidado y ha decidido saltar de su bote tocado y futuriblemente hundido a un barco mucho más grande con champán y salvavidas para todos. Con ese pelazo y esa mirada, cuesta creer que la última sea la opción correcta, así que, por lo pronto, le daremos el beneficio de la duda y concederemos que su nueva entrega es un muy buen disco que, si bien un tanto heterogéneo, palpita con infinitas ganas de vivir. Yo, por mi parte, ya le he hecho un hueco en mi bote salvavidas. Virginia Arroyo

Robag Wruhme “Thora Vukk” PAMPA — IMPORT

Real Estate “Days” DOMINO / PIAS

Wasted days pop. Buscando nuevas extensiones luminosas, el segundo disco de Real Estate se significa bajo el mismo sol de su debut, pisando la arena a última hora tarde con la cabeza gastada de pensar que el día podía haber sido mejor, que antes todo era mejor. Las melodías y letras de los de Brooklyn parecen abrazar siempre esa misma idea, la idealización del pasado, el resplandecer de la nostalgia sobre el oído de la memoria. Martin Courtney sigue cantando con un candor preñado de sueños, y el estatismo de cada pieza alberga una fabulosa euforia subterránea, que se nos lleva corriente abajo con los coros de cortes como “It’s real”. Pero nada nos remite aquí a la realidad, pues Real Estate siempre atiende antes al mundo que hay por dentro de los párpados que a aquello que tenemos delante. Es fácil soñar con los acordes de “Kinder Blumen”, trascender con la senda ingrávida de “Out of tune”, maravillarse con los horizontes de belleza atemporal de “Younger than yesterday” y “All the same” o echar definitivamente todo de menos con “Wonder years”. “Days” es un mar de baja fidelidad donde cada ola hipnótica llega sin que sepamos apartarnos, nos baña con deseos del ayer y se retira dejando ecos de sufrimiento hedonista. La mañana seguirá siendo grande y eterna, mientras nosotros persistiremos en añorar otros atardeceres. Albert Fernández

Techno. De cómo hacer un disco de minimal techno sin que este resulte empalagoso y sin que renuncie a la melodía. Robag Wruhme (nombre artístico del alemán Gabor Schablitzki) lo consigue y demuestra como de algunas colaboraciones (su segundo tema, “Thora Vukk”, estaba incluido en una cara B del “Well spent youth” de Isolée) salen a veces, si se sigue tirando del hilo, discos redondos. Eso sí, no es un disco que entre a la ligera, precisa atención y voluntad de traspasar los primeros acordes. Si se hace, se encontrará un álbum unitario, con varias piezas que sirven de intermedio-paréntesis hipnótico como la brillante “Pnom Gomal” o “Brücke Drei” donde la melodía prevalece como una balsa ante tanto oleaje. El ex Wighnomy Brothers nos presenta un disco que te va arropando por momentos hasta que, cuando caes en la cuenta, te hallas plácidamente en el limbo, máxime si sus capas te van entrando con los auriculares bien enchufados. ¿Quién dijo que el minimal no podía ser cálido? Alicia Rodríguez Roberts & Lord “Eponymous”

nidos. El resultado es un pop electrónico lo-fi con ciertos toques de funk futurista por amor a Prince (amor especialmente palpable en “Interior Demon”), una oda a un mosquito (“Mosquito”), un guiño a “Always on my mind” (via los Pet Shop Boys) y algún que otro solo de teclado absurdo, entre lo kitsch y lo sincero. Vaya, un disco de pop ácido de tercera división donde se echa dolorosamente de menos al menos un tema redondo (que es lo que sí consiguieron una vez, por ejemplo, The No Kids, a los que recuerdan de alguna manera, pero sin el hit). Gloria González

Should “Like a fire without sound” WORDS MUSIC — IMPORT

Roll The Dice “In dust” THE LEAF LABEL — IMPORT

Kosmische. En la hoja de promoción no dice nada, pero apostaría la mano izquierda a que el título del segundo disco de Roll The Dice, “In dust”, hace referencia a la polvareda que la pareja debe montar en el local de ensayo cada vez que coge alguno de sus vetustos instrumentos. Y es que son los sintetizadores analógicos, mientras más roñosos y cargados de cables mejor, la materia prima con la que estos suecos construyen sus opresivos pasajes instrumentales; unos paisajes claustrofóbicos y violentos, que remiten por igual a la rama más abstracta y planeadora del krautrock (piensen en Cluster, en Klaus Schulze, en los primeros Tangerine Dream), al ambient industrial que floreció a principios de los noventa y al bandasonorismo sintético de tipos como Vangelis. Referencias que ellos aliñan con una estética postapocalíptica: en teoría, las canciones de “In dust” funcionan como la banda sonora para una historia de dominación robótica en la línea de “Metrópolis” o “Matrix”, y la verdad es que no resulta difícil reconocer un poderoso latido maquinal en muchos de los ritmos, en muchos de los ruidos y zumbidos que saturan el fondo de la mezcla, en la monolítica y abigarrada disposición de las múltiples capas que dan forma a los temas y hasta en ciertos guiños de carácter cinematográfico, como las campanas que abren “Calling all workers”. Temas que además gustan de estirarse en el tiempo, dejando que la tensión crezca poco a poco, pero sin llegar a estallar del todo, manteniendo al oyente en un cierto estadio de ansiedad, del que sólo saldrá cuando aparezca la luminosa “See you Monday”, estupendo cierre para un disco sobresaliente. Vidal Romero Shabazz Palaces “Black up” SUB POP / ¡POP STOCK!

ASTHMATIC KITTY / ¡POP STOCK!

Pop electrónico. No lo intentan disimular: Rafter Roberts (más conocido por tocar bajo el nombre de Rafter, sin más) y Simon Lord (que fuera el cantante de Simian, nada menos) han grabado esta colaboración a distancia y, de hecho, ni siquiera quedaron para hacerse la foto que sale en el libreto, que es descaradamente un montaje. Tampoco pretenden esconder que la grabaron con pocos medios, como demuestra lo muy crudo, por no decir hiriente, de algunos so-

en las posibilidades de la electrónica (en la cambiante “Free press and curl” hay partes donde los beats propiamente dichos son sustituidos por ráfagas de frecuencias), lo que junto a su flow relajado y, en ocasiones, aparentemente improvisatorio, lo convierte en un más que digno sucesor del celebrado indie-rap (Anticon…) de finales de los 90. Experimental y algo pretencioso (aunque sólo sea por los títulos kilométricos) su discurso parece dirigirse a los aficionados blancos universitarios y primaverales, a los que sabe camelar con las dulces voces del dúo femenino THEESatisfaction (también fichado por Sub Pop), sin perder el respeto por la tradición (se diría que el minuto final de “Swerve…” está firmado por los mismísimos Last Poets). Más allá de la anécdota del sello que lo publica, este disco vale mucho la pena. Half Nelson

Hip hop. Sub Pop goes hip hop. De la mano de un veterano desaparecido en combate el sello de Seattle lanza su primer disco de hip hop. Ishmael ‘Butterfly’ Butler estaba en los Digable Planets del mítico “Reachin’ (A new refutation of time and space)” (Elektra, 93), pero tras reaparecer con dos EPs autoeditados (“Of light” y “Shabazz palaces”) en 2009 después de unos cuantos años produciendo para Motown (nada menos) se hace llamar Palaceer Lazaro. Lazaro/Butler parece ahora menos interesado en el jazz y más

Dreampop. Como volver a un lugar donde habías vivido hace muchos, muchos años y darte cuenta de que no sabes muy bien qué has estado haciendo desde entonces, ni por qué. Como encontrarte otra vez en un sitio tremendamente familiar donde por fin puedes tumbarte, mirar al techo y no sentir absolutamente nada. Si la nueva entrega de Should hace este tipo de efectos no es por casualidad. Se trata de un proyecto que a finales de los noventa brilló (discretamente) ofreciendo desde Baltimore un dream pop con toques shoegaze de lo más cálido y que había estado hibernando desde entonces. En “Like a fire without sound” vuelven con más de lo mismo (acogedor pop perezoso, construido sobre guitarras cada vez más delicadas y las voces siempre melancólicas de Marc Ostermeier y Tanya Maus), lo que está muy bien. Una lección de clase y sencillez para las nuevas generaciones, que incluye, además, una versión de Disco Inferno (“Broken”). Que hibernen menos y vuelvan más, les estaremos esperando. Gloria González

Sandro Perri “Impossible spaces” CONSTELLATION / ¡POP STOCK!

Post-pop. Por razones que se escapan al entendimiento, el excelente músico canadiense no goza de la popularidad que merece en nuestro país y la débil asistencia de público tras su visita en noviembre de 2007 lo confirmaron. Una injusticia. Pese a su militancia en el afamado sello Constellation desde hace más de un lustro, editando en él exultantes trabajos al frente de sus proyectos paralelos —véase Polmo Polpo o Glissandro 70 (junto a Craig Dunsmuir)— y con esa maravilla en su currículo como solista que es “Tiny mirrors” (07), a día de hoy parece que sigue pasando desapercibido en tierras estatales. “Impossible spaces” responde a por qué se trata de uno de los músicos más respetados del panorama internacional e invita a zambullirse en un microcosmos en el que conviven la canción de autor, el pop electrónico y un amplio abanico de referencias con la música


St. Vincent “Strange mercy” 4AD / ¡POP STOCK!

latina como principal influjo. “Changes” y su cósmico desarrollo instrumental dan inicio a un disco particularmente luminoso en el que se exploran las fronteras entre el jazz y el tropicalismo; en él se hace posible lo imposible y las influencias de maestros como Tim Hardin, Arthur Russell, Moondog o el Caetano Veloso de “Estrangeiro” (89) coexisten en armonía, aunque Perri recita un lenguaje tan sólido que no tiene parangón. Matías Bosch

Simon Scott “Bunny” MIASMAH — IMPORT

Post-shoegaze. Aunque la mayoría de las reseñas, comentarios y notas de prensa se refieran a él como un antiguo componente de los llorados Slowdive, hace ya tiempo que la música de Simon Scott trascendió la legañosa suavidad del shoegaze para adentrarse por caminos mucho más oscuros y peligrosos. “Bunny”, su segundo disco, arranca perdido entre sombras neoclásicas y paisajes de jazz humeante y nocturno. Ruidos de naturaleza industrial, contrabajos y escobillas que marcan un ritmo cansino, capas y más capas de guitarra que se deshilachan entre gruñidos de distorsión, conversaciones intuidas en el fondo de la mezcla: esos son los mimbres con los que Scott construye un disco ambicioso y turbador, que relaja el tempo de vez en cuando (la delicada intro de “Labano”, la extraña luminosidad de “Honeymoon”), pero que en general prefiere frecuentar el lado turbio de la vida. No es extraño, por tanto, que tan notable esfuerzo haya encontrado acomodo en un sello tan especial como Miasmah. Dios los cría y ellos se juntan. Vidal Romero

The Ladybug Transistor “Clutching stems” GRABACIONES EN EL MAR

Windy days pop. Hay una manera de responder al temporal de fuera, cuando parece que nunca podrás salir de casa y afrontar lo que pasa en la calle, mientras avanzas por carreteras que no conoces y la lluvia y las ramas arañan la ventanilla. Gary Olson parece no comprender cómo se resuelven los sonidos de nuestros días, ni sabe decidir de qué manera debe adaptarse su banda al clima imperante. Por eso escoge la reclusión. Nada parece importar más allá de las cuatro paredes del conjunto tras la muerte de su batería, San Fadyl, por un ataque de asma. Encerrados en su mansión de pop amable, The Ladybug Transistor acarician con naturalidad sus canciones reposadas, y éstas se arrullan como gatos que llevaran siglos echados en el sofá. La voz de Olson declama sus frases con encantadora disciplina, y las nítidas acústicas, los teclados ambientales, punteos sensibles, coros y trompetas contribuyen a esa calma tensa de historias de romance aséptico. En un todo tan pulido e indistinguible, lo mismo podría decirte que complace “Ignore the bell” y deja indiferente “Caught don’t walk” como lo contrario, y tanto podría mencionar a The Smiths como a Belle And Sebastian. La tormenta amenaza el ambiente: “no tiene sentido avanzar en estas condiciones”, piensa Olson. Entonces, detén el coche y baja la cabeza, cierra todas las ventanas y refúgiate en tu habitación con vistas melancólicas. Albert Fernández

Slow Club “Paradise” MOSHI MOSHI / COOP

Stereo MCs “Emperor’s nightingale” !K7 / ¡POP STOCK!

Soul-pop. Después del gran parón en la década de los noventa que reactivó “Deep, down & dirty”, discos como “Paradise” o el ortodoxo “Double Bubble” han hecho que las expectativas relativas a un nuevo disco de la banda de Rob Birch sean más bien escasas. Por eso la recepción de “Emperor’s nightingale” está siendo al menos cálida, y en ello la gente de Studio !K7 algo habrá tenido también que ver. Es obvio que esperar a estas alturas que el grupo británico suene vanguardista es algo más que una ilusión, aunque hay que reconocer el esfuerzo por buscar nuevas vertientes en su sonido que les lleven a soluciones aceptables. La colaboración en “Boy” con Jamie Cullum, parece más bien un tema de Soulsavers sin llegar a su nivel de grandilocuencia, aunque cuela bien como single comercial abremercados, pero los mejores momentos llegan cuando los bajos se ponen más guarretes y el funk y el hip hop hacen una alianza incontestable, como en “Phase me” o “Manner”, o incluso cuando apuestan por el house en “Tales”. Destaca también esa revisión de su propio clásico, “Bring it on” que mantiene parte de su espíritu acid acentuado por el ragga que se marca Birch, funcionando a la perfección más de veinte años después. En cualquier caso, buenas noticias. Jesús Sáez

Pop. En “Yeah so” Slow Club se presentaban como un dúo de twee pop efectivo, sensible y tarareable. Con “Paradise”, su segundo álbum, Charles Watson y Rebecca Taylor han dado un giro al volante. Manteniendo ciertas constantes de su primer disco (el preciosismo en las melodías, la fragilidad) han abordado una perspectiva sónica completamente diferente, menos juvenil y espontánea, pero más compleja y sugerente en compensación. Jugando más con los ambientes, dejándose querer por esas influencias africanistas tan en boga, y creando un apasionante manto de arreglos a base de una amplia instrumentación y sintetizadores varios, canciones como “Two cousins” o “Beginners” presentan exuberancia y una fuerza evocadora tremendamente excitante. El único pero es que el disco no aguanta el ritmo durante todo su minutaje, cayendo en texturas más contemplativas y menos agradecidas en sus minutos finales. En cualquier caso, un giro a valorar y lleno de momentos memorables. Suficientes, para ponerlos en el punto de mira. Jesús Sáez The Real Tuesday Weld “Songs for the last werewolf” CRAMMED / KARONTE

De todo un poco. Cual auténtico Peter Pan de los tiempos modernos, Stephen Coates vive en su propio mundo. “Songs for The

Pop barroco. Cuatro años atrás, en un movimiento interno que, pese a las apariencias, estaba más relacionado con el pragmatismo que con la arrogancia, decidí que no tenía tiempo para Annie Clark. Aún y a sabiendas que mi decisión iba a ocasionarme algún desencuentro social de vez en cuando, opté por dejarla fuera de mi iPod y avanzar hacia nuevos territorios musicales sin echar la mirada atrás. El día en que mi estúpida idea preconcebida de St Vincent se dio de bruces contra sí misma tuvo lugar una tarde a mediados de abril del año pasado, si mal no recuerdo, durante las vacaciones de Semana Santa. Fue durante el visionado de una nueva entrega del “Record Club” de Beck (para los que no sepan a que me refiero, son sesiones de un día en las que Beck reúne a varios amigos músicos de distintos grupos para grabar la versión completa de un disco que les guste). Me interesaba ver cómo era el estudio de grabación y ver lo qué pasaba dentro de la pecera. Me interesaba uno de sus invitados en particular, Angus Andrew de Liars. Me interesaba el disco elegido, el fantástico “Kicks” que elevó a un grupo tan extraño como INXS a la siempre fascinante categoría de Fenómeno Indescifrable (un grupo que funciona sin que la industria musical entienda exactamente cómo). Las grabaciones están filmadas y montadas tema a tema, y me puse a escuchar el disco empezando por “Need you tonight”. Mi

last werewolf” es el segundo disco que compone e interpreta como si se tratara de la banda sonora de un libro escrito por Glen Duncan, un autor amigo suyo de relativo éxito, quien vendría a ser algo así como su Campanilla personal y cuya obra ya le inspiró “I, Lucifer” en 2004. La novela “The last werewolf” va sobre hombres lobo (el mercado de los vampiros está saturado, dicen) y la música es una acumulación extenuante de estilos, del heavy paródico hasta el europop más barato, pasando por un poco de pseudo swing y mucho lounge-algo, tras cuya escucha cabe deducir que lo de ser hombre lobo provoca bastantes momentos de bajón y puede requerir frecuentar bares de mala muerte, así como restaurantes donde alguien toca, a lo lejos, el piano. Por lo visto existe una versión del disco en la que, entre tema y tema, el autor lee trozos del libro, lo que quizás resulte más entretenido, o peor todavía. Gloria González

sorpresa fue mayúscula cuando, detrás de un micrófono precioso, apareció la cabecita rizada de Annie Clark cantando con afectación y una elegancia casi soul extraordinaria. Su voz era sólida y su interpretación extraña y de un nivel indiscutible. ¡Ah! Así que resulta que está chica es de verdad. Va de veras. Ah. Vale. Lo siento. Perdón. Un año después, con mi prejuicio compensado grandemente por una campaña a favor de la artista que, de nuevo, inevitablemente, me ha ocasionado algún pequeño desencuentro social, aparece este disco, “Strange mercy” que, de haber justicia en este mundo cruel, hubiera tenido su portada en esta revista o en cualquier otra. Este es un álbum musicalmente pervertido por mil trucos espectaculares y asombrosamente efectivos. Nada es mesurado en St. Vincent y, sin embargo, con todos sus excesos y complicaciones, con su grandilocuencia maravillosa, Clark ha dado en el clavo: este es su disco más equilibrado y correcto. Todos los temas funcionan, juntos y por separado. “The year of the tiger” es ideal como telón de fondo. “Cruel” es el single que hubieran deseado publicar Akron/Family este año. “Cheerleader” es completamente cinematográfico, paisajístico. “Chloe in the afternoon” como la película de Rohmer de la que toma el título, nos da una idea de qué se propone este álbum: convertir la intelectualidad musical en un nuevo campo de acción para la literatura. St. Vincent cuenta grandes historias en sus letras, cuentos deudores de la mejor Lorrie Moore. Historias sobre hombres y mujeres crueles, estúpidos y débiles en situaciones absurdamente erróneas. Es una narradora genial, que merece toda la atención que podamos ofrecerle. Escuchen su disco, sin reparos. Banessa Pellisa

unir la música que le había influenciado de adolescente y que por encima de todo le hacía sentir bien. Ya saben, esa habilidad para convertir lo oscuro en algo rebosante de belleza. Y vaya si lo consigue. Anders merodea durante todo el CD por eclécticos paisajes cinemáticos, impregnados de una pegadiza melancolía que sabe atrapar durante todo el vasto recorrido. Aquí hay espacio para clasicazos como la inmortal “Venus in furs” de la Velvet Underground o una exquisita re-interpretación en clave francesa de “My generation”. Trentemøller se atreve incluso a versionar “Blue Hotel” de Chris Isaak con nota. Buen gusto no le falta. Alberto Vidal

Trentemøller / Varios autores “Late night tales” AZULI — IMPORT

Tridact “Tridact” INTERNASJONAL — IMPORT

Compilación. El danés correoso ha vuelto a primera línea de tiro, tras ultimar la extensa gira de presentación de su segundo álbum de estudio, “Into the great wide” (In My Room, 10). Su compromiso ha sido aceptar el presente encargo al sello británico Azuli, nada más y nada menos que seguir dejando por todo lo alto la serie de recopilatorios “Late night tales”, una especie de refugio para todo artista de culo inquieto. Por tanto, supone la vuelta a los platos de Trentemøller, en uno de los principales pasatiempos del danés. Él mismo declaraba durante la promoción del recopilatorio que buscaba re-

Chillwave. Prins Thomas, además de deleitarnos con sus producciones y mezclas, tiene también el detalle de presentar en sociedad a jóvenes valores. Brandon Johnson es un californiano que coló el tema “Light minute” en el recopilatorio de Ghostly International “Nocturnal suite”. A partir de ahí, el sello Internasjonal le ofreció un debut en largo. El resultado es un correcto álbum homónimo que circunda entre la chill y synth wave que tan de moda está ahora mismo: sintes vintage a mansalva y nostalgia por la


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discos Plaid “Scintilli” WARP / PIAS

The Black Dog “Liber dogma” SOMA — IMPORT

IDM. Una de las (pocas) ventajas que tiene el pintar canas es que uno puede ponerse en plan Abuelo Cebolleta y recordar aquel momento en el que vio por primera vez un disco de The Black Dog en su tienda de discos. “Bytes” (93), el artefacto en cuestión, llegó a la vez que otros títulos no menos gloriosos de Aphex Twin, LFO, Sabres Of Paradise, Autechre o B12; un momento mágico que para muchos significó una epifanía: el descubrimiento de la electrónica abstracta, el techno deconstruido y (como se habría dicho en la época) la música de baile horizontal. The Black Dog, en fin, forman parte de la más profunda memoria sentimental para los que crecieron durante la generación post-rave; una suerte de piedra filosofal que, en el par escaso de discos que publicaron cuando todavía eran un trío (“Temple of transparent balls”, también de 1993, y el fabuloso “Spanners”, de 1995), definió el lenguaje sobre el que se edificaría la IDM, ese subgénero que tantas alegrías ha dado desde entonces. Para cuando el trío se separó, poco después de la publicación de “Spanners”, Ken Downie se quedó con la marca Black Dog en solitario, decidido a explorar caminos más imbricados en el ambient; un empeño que le salió bien en “Music for adverts (and short films)” (96, disco a reivindicar), pero que después se iría desinflando poco a poco, a medida que estrellas exóticas como William Burroughs o Black Sifichi entraban en las grabaciones. Una abulia de la que saldría hace relativamente poco, cuando tropezó con los chicos de Dust Science Recordings y comenzó a recuperar el gusto por el techno. Una recuperación en la que

kosmische setentera y el disco ochentero. El resultado final otorga canciones que laten siempre desde bajas pulsaciones (el downtempo acecha continuamente) y van siempre en busca de afilar melodías. Porque ese es el principal argumento del norteamericano: sacar punta constantemente a melodías, con el consiguiente riesgo de caer alguna vez en lo absurdo (“Here to there” parece indietronica insulsa) o acabar cayendo en la red del pop electrónico de toda la vida (“Over the Clouds”, “J24 at the sunset”), trampa en la que cayó el también debutante Chris Ward de Tropics. Estreno respetable, en todo caso, que hará las delicias de los melómanos y la de los fanfarrones de la chill wave. Alberto Vidal

“Liber dogma” parece marcar una cima tanto a nivel compositivo como a nivel nostálgico. Y es que los ritmos de naturaleza industrial, la asfixia atmosférica y los tímidos esbozos melódicos que recorren estos trece cortes remiten, precisamente, a esa época dorada de mediados de los noventa. A ese techno denso y oscuro, punteado por bleeps y por pasajes de inspiración ambiental que nadie sabe hacer como ellos. O sería mejor decir casi nadie, porque Plaid, el proyecto que aunaba las fuerzas de los otros dos perros, Andy Turner y Ed Handley, vuelve también a la palestra estos días, y lo hace con otro ejercicio, “Scintilli”, en el que tiene mucho peso la nostalgia. Una nostalgia que, en su caso, significa limpieza y recuperación. Y es que, a diferencia de Downie, ellos siempre se preocuparon por retener las esencias de la banda madre: esa manera alambicada y un poco rota de entender la música electrónica, esa facilidad para hacer crecer floraciones melódicas entre las rendijas de los sonidos recortados, esas atmósferas suaves, que parecen abrazar al oyente. Su problema, en realidad, es que con el paso del tiempo fueron añadiendo complejidad y barroquismo a sus temas, hasta llegar a un nivel de rebuscamiento que convertía la escucha de sus discos (pienso, por ejemplo, en “Spokes”, su entrega de 2003) en una tarea penosa. “Scintilli”, en comparación, resulta mucho más desnudo y directo: pocos elementos, líneas melódicas claras, texturas acariciantes, ecos de techno y de electro y algún detalle vocal para dar color al conjunto. Un trabajo que se nota destilado y meditado, vaciado de todo contenido superfluo, y que supone un retorno al pasado en toda regla; de ahí que no quede muy lejos del “Liber dogma” de The Black Dog. Sería bonito que, ahora que han llegado a conclusiones parecidas, fueran capaces de limar sus diferencias y volver a compartir un estudio de grabación. Soñar es barato. Vidal Romero

in the light” calma muy positivamente nuestras inquietudes. “For the one”, escogido como single y tema que abre este disco, es puro country-rock americano, a medio camino entre Band of Horses y los siempre reivindicables Neutral Milk Hotel. El resto de las canciones continúan en esta línea, siempre con una tonalidad rabiosa y directa, donde el sonido fuzz de la guitarra tiñe todas las melodías menos una, “Mickey Mantle”, tema que cierra este debut al tiempo que destroza cualquier corazón. David Giménez

pareja perfecciona para la ocasión, acentuando los distintos componentes de la mezcla y aumentando la velocidad en muchos de los cortes, dando cuerpo a una evolución que afecta sobre todo a los ritmos, que se hacen más presentes y consistentes, y buscan un hábil hueco entre el latido metronómico del krautrock y el minimalismo ascético del techno, como bien demuestran ese single adhesivo que es “Sunporch” o la deliciosa mini sinfonía “Raw umber/Twilight”, que muta sin cesar en el corto espacio de seis minutos. Pero que también se traduce en el uso extensivo de sintetizadores analógicos, que aumentan la dosis de aroma cósmico en detrimento del shoegaze (presente en cortes como “Heat haze” o “Vacant”, que nadie se lleve las manos a la cabeza) y añaden una luminosidad espectral a todo el conjunto. La confirmación de que Walls es un proyecto que mira hacia los cielos, pero con la confianza que da el tener los pies bien atados al suelo. Vidal Romero

Wilco “The whole love” DBPM / PIAS

Zun Zun Egui “Katang“ BELLA UNION / COOP

Rock. Surgen de las calles de la plomiza Bristol aunque podrían ser de Tombuctú o de Alicante, se dejan ver en sesiones garajeras de cine-club y ensayan en subterráneos con goteras o zulos de mucho cuidado. De repente el boca a oreja se dispara y saltan a tocar improvisadas jams en pequeños festivales, cafés molones, halls de hoteles y otros lares. Debutan entonces con “Katang”, una amalgama de sonidos ácidos, energía de otro planeta y delirios freestyle. Los dos miembros fundadores de este cuarteto, Kushai Gaya y Yoshino Shigihara, han escuchado mucho a Talking Heads, At The Drive In y Vampire Weekend, pero también a Frank Zappa, el funk etíope de Mahmoud Ahmed y el Hendrix de “Axis: Bold as love”, y con todo eso y mucha imaginación se han sacado de la chistera cincuenta minutos para sacudirte el esqueleto y hacer que abandones todo lo que estás haciendo para caer rendido ante sus ritmos. Extremadamente interesante, su folk como de tribu apache y esas texturas tan de otra época tienen un noséqué contagioso que incluso en sus momentos más apacibles —que los hay— sientes que estás delante de un trabajo importante. Octavio Botana

Waters “Out in the light”

Wolf Gang “Suego faults”

CITY SLANG / COOP

WARNER

Fuzz-folk. Cuando el cantante y principal compositor de los californianos Port O’Brien anunció el final de la banda que había publicado, entre sus tres álbumes, esa maravilla titulada “Threadbare” (TBD, 09), el corazón se detuvo y el silencio del vacío se impuso para aquellos que aún vibramos con aquella obra magna. Por ese motivo el primer movimiento del propio Van Pierszalowski, con su nuevo proyecto en solitario, era a la vez la noticia más esperada y, al mismo tiempo, la más temida. La escucha de “Out

Walls “Coracle” KOMPAKT — IMPORT

Ambient pop. El segundo disco de Walls, “Coracle”, arranca en el mismo punto en el que se quedó su estupendo debut: varado en un mar de melodías espumosas de estética shoegaze, de guitarras épicas y evanescentes, de sintetizadores que miraban por el rabillo del ojo hacia la ruta de los jinetes cósmicos. Herramientas que la

ters o Empire of The Sun) y “Lions in cages” se convierten en los temas que siguen marcando la diferencia entre el resto de cortes de este álbum producido por Dave Fridmman (The Flaming Lips, MGMT). El empacho de sonidos orquestales y coros barrocos abona el terreno para la mantequillosa voz de Max, que se pasea grácil sobre textos tan oníricos como insustanciales y atmósferas psicodélicas. Así las cosas, creemos que deberá componer menos y mejor, y también buscar melodías que combinen tanto dulzura como amargura (aunque sea impostada, suele funcionar con un estribillo pegadizo). De momento, como antidepresivo funciona. Octavio Botana

Barroquismo rock. A pesar de todos los lugares comunes por los que transita este voluntarioso debut, los guiños y los numerosos homenajes, a la postre (y después de un mínimo de diez escuchas) acaba encontrando su hueco en el marasmo de discos de este extraño verano. Max McElligot es un londinense con buen bagaje musical, ideas frescas y ganas de decir la suya. En 2009 sacó a la luz el single “The king and all of his men”, que junto a la discotequera “Midnight dancers” (cierto tufillo a Scissors Sis-

Middle aged rock. Si prensas ese cigarro demasiado, no vamos a poder apurarlo. Hay que saber en que momento dejar de apretar, colocar la boquilla en su punto justo y cuidar de no cerrar demasiado el extremo de papel por donde debemos encenderlo. Como ese cigarro que nos fumamos una tarde en la terraza, el nuevo disco de Wilco aspira a traernos la respiración de muchos días en este mundo. Sin forzar la forma ni sobrecargar el contenido, Jeff Tweedy, John Stirratt y el resto han sabido armar un pitillo de los que guardan un sabor inequívoco. Las primeras caladas son de tanteo; muchas narices se arrugarán extrañadas con el aroma moderno de una desmedida “Almost”, que toma cuerpo con unos primeros goteos electrónicos, se abre a unos versos ingrávidos y desemboca en una cola-crescendo de rock enhiesto, duro y electrificado. Toser con la primera chupada sólo puede ser señal de que se consume algo rotundo. Complaciente y lisonjera, “I might” nos devuelve en su aspiración el viejo sabor Wilco de siempre: el chisporroteo del rock reaviva la lumbre del cigarro. El núcleo del ritual se sirve cuando posamos los labios sobre el centro del cilindro y “Born alone” rompe el aire. Es en ese momento cuando sabemos que de veras estamos fumando algo memorable. La voz de Tweedy vibra como la de alguien sentidamente vivo, y el cuerpo lírico trasciende con encantadora distracción, lo mismo que su cabalgar de guitarras y batería nos lleva adelante por la carretera de la existencia. El tenue e hipnotizante polvo del camino del oeste en “Rising red lung” prepara el alma para “Whole love”, que, con sus falsetes y sus punteos, representa justo ese momento transcendente, cuando las nubes pasan imperceptibles y, por alguna extraña razón, nosotros alzamos la cabeza. Queda aún un largo viaje de vuelta al silencio, donde el trote descendente de “One sunday morning” se comportará como un cigarro que nunca se quiere apagar, cual jinete que siempre cabalga y nunca da con su ocaso. Wilco han vuelto para no escatimar. Es cierto, desde su loft-estudio nos entregan todo su amor, metiéndonos en los pulmones una sustancia que se torna más adictiva cuanto más la fumas. Así que, entretanto, procuremos disfrutar de esas tardes en la terraza, con café, cielos y tabaco. Albert Fernández


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discos maxis / libros/dvds-cómics

+maxis

Textos

últimamente en directo. Para canis con (mucha) clase. VR

Jason Fine “Menange at trois” FXHE, 12”

Agoria “Speechless Remixes” INFINÉ, 12”

No hace falta pregonar que Agoria está en un gran momento de forma. “Speechless” es uno de esos hits que, ya en su forma original, uno no ve remezclado por cualquiera. Parte de la culpa la tuvo el hecho de que firmara el track a medias con el mismísimo Carl Craig. Era de recibo, pues, que los remixes estuvieran a la altura, así que Carl Craig se ha pedido volver al ataque con un nuevo mix en solitario —bastante respetuoso con la original, aunque recalcando los elementos rítmicos—, y otro de Radio Slave, que firma un tremebundo remix de nada más y nada menos que veintiún minutos (sí, en serio). Y lo mejor de todo, no sólo consigue que no se haga aburrido, sino que se marca uno de los himnos house del año. Mucha tela. MP

Four Tet “Locked/Pyramid” TEXT , 12”

La fórmula que tan buenos resultados ha dado a Kieran Hebden en los últimos tiempos (ya saben, ritmos cinemáticos, melodías lisérgicas que van evolucionando a lo largo de la pista y suaves efectos especiales rematando el conjunto) aparece de nuevo en “Locked”, enésimo hit irresistible de un tipo al que parece que la inspiración no le abandona nunca. Pero por si eso llegara a suceder, ahí anda abriendo caminos “Pyramid”, una auténtica andanada de ritmo nervioso y acelerado, punteada por esquirlas melódicas y voces de diva, que destapa el mismo tarro de las esencias techno que Hebden maneja

Me encanta lo garrulos que son Omar S y sus amigos. Lo de firmar un disco con errata en el título les otorga ya mi ‘bendiciçon’, y si encima la música está al nivel, pues tanto mejor. En este caso, y después del bombazo que representó el remix de Shadow Ray para “Here’s your trance, now dance!”, el house elegante de Jason Fine suena un poco a música para anuncio de compresas, pero mucho me huelo que era la intención. A Omar S y sus amigos, hay que tenerlo en cuenta, les gusta tanto el respeto de los freaks como la atención de las damas de culo gordo y tetas imposibles, y con “Menange At Trois” se han marcado un gol. Van a estar todo el otoño tocando coño, que es lo que más les gusta, seguido muy de cerca por ir con sus bugas a toda leche, fumar canutos, jugar a la PlayStation y sí, hacer música. MP

Marcus Mixx “Use your mouth 2 love me”

John Talabot / Marc Piñol “HivernEd #1” HIVERN, 10”

Dos favoritos de esta santa casa inauguran una nueva serie dentro de Hivern, dedicada a publicar “edits de temas oscuros, que han permanecido en el olvido durante años”. Y la inauguran a lo grande, con un John Talabot que vampiriza la escena disco clásica neoyorquina vía un “Party girl” adhesivo en extremo, en el que ritmos y voces van con el pitch muy subido (¿se imaginan a la rana Gustavo dándolo todo en Studio 54? Pues eso). Más oscuro, Marc Piñol perfila riffs sintéticos, bajos punzantes, voces grávidas y ritmos obsesivos en “Wheels”, una pista infecciosa, que huele a vicio y nocturnidad: dos cosas que, ya lo saben, no nos gustan nada por aquí. VR

UNKNOWN TO THE UNKNOWN, 12”

Light Asylum “In tension” Aunque mucha gente no lo conoce, Marcus Mixx es uno de los nombres más ocultos, a la par que reverenciados, del Chicago house clásico más underground. Se codeó con Armando y Ron Hardy, ha tenido una carrera intermitente —lapsos de doce años sin producir— y es capaz, cuando se pone burro, de hacer que el house suene a algo nuevo. En su nuevo trabajo consigue convertir la famosa máxima “culo y tetas” del ghetto bass en algo abstracto a la par que delirante; de hecho, está más cerca de un cuadro de Jackson Pollock que de un 12” de house. No sé si el tipo es consciente de lo que hace, pero está a otro nivel. Y ojo, si este es el tipo de música que le gusta escuchar cuando le comen el ciruelo, cualquier día de estos le van a saltar el prepucio de un mordisco. MP

MEXICAN SUMMER / COOP, 12”/CD

Aunque se codea con los tipos más raros del barrio (su portentosa voz se ha dejado escuchar en grabaciones de !!!, Telepathe o Tv On The Radio) a Shannon Funchess lo que de verdad le pone es el revival sintético de los ochenta. Un revival que, cosa de agradecer, se centra más en la vertiente post-punk y new romantic, dejando de lado los abusos alrededor de la new age. Es por eso que “Knights and week ends” suena como un nervioso descarte de Joy Division, “Skull fuct” conjura el espíritu de una hi-nrg criogenizada y “A certain person” se revuelca en el lodo del synth pop, todo un festín de nostalgia para los fans de las hombreras y los colores flúor. Que por cierto, cada vez son más. VR

Snuff Crew “Domo/Eat this” KILLEKILL , 12”

Scuba “Adrenalin” Braille “A meaning EP” HOTFLUSH, 12”+12”

Dentro del (cada vez más) confuso universo del dubstep, la evolución más lógica para muchos productores es la que lleva hacia un deep house de aires clásicos y elevado contenido emocional; un camino que desbrozó con ahínco Joy Orbison, y que después han allanado con bastante éxito productores como Julio Bashmore o Scuba. Precisamente este último tiene gran parte de culpa en esa transformación, al haber publicado el

seminal “Hyph mngo” en su sello, Hotflush, que desde entonces se ha convertido en el refugio ideal para los tránsfugas del asunto. Para gente como Braille, cincuenta por ciento de Sepalcure, que en “A meaning EP” rinde homenaje al house clásico de Chicago: cajas de ritmo analógicas, sintes que bullen en el fondo de la mezcla, voces de diva con sabor añejo y atmósferas que van creciendo con pausa, a la caza de un clímax que tiene mucho de sexual y de gozoso. Y si el alumno puntúa alto, el profesor va mucho más allá: el propio Scuba ha decidido pasarse por completo al otro lado con “Adrenalin”, un maxi en el que el tema titular se mueve con soltura entre el house y el pop electrónico, para construir un auténtico hit, de aroma ligeramente trance, y con mucha nostalgia por los primeros noventa. Virtudes que también tiene la cara B, con dos temas más, “Never” y “Everywhere”, que afilan los pads y suben ligeramente el tempo, hasta dejar la pista de baile perdida de sudor. La prueba definitiva, en fin, de que en Hotflush han cambiado los clubes por los bares de swingers. Vidal Romero

Todo en este maxi tiene un aire descaradamente retro: desde el logo de la galleta, una especie de fantasma guasón, a medio camino entre un Pac Man y algún invento de Designers Republic, hasta la sobreabundancia de cajas de ritmos Roland, auténticas protagonistas de dos cortes que huelen a ácido y al Chicago de los buenos tiempos. Que huelen mucho en el caso de “Domo”, una irresistible sucesión de barridos de filtro y de ritmos abrasivos, y que huelen todavía más en “Eat this”, una pieza minimalista y desnuda, apenas un sample vocal y unas pocas pistas de ritmo, que se basta para quebrar los conos de los altavoces a nada que uno se despiste. Para manejar con mucha precaución, es decir. VR

Madteo “Timesmithing” MEAKUSMA, 12”

No sé qué diablos es lo que pasa por la cabeza de Matteo Ruzzon, pero deben de ser cosas muy raras. A medio camino de los beats rotos, la ciberdelia, el deep house y

Marc Piñol y Vidal Romero

el descoyunte de todas estas cosas a martillazo limpio, el tipo samplea un diálogo de George Clooney para reconvertirlo en un stab raver, graba sus enseres de cocina y los enchufa en un track que bien podría haber firmado DJ Krush en plena resaca de tequila, tira de un techno-dub de tintes musique concrète —deliciosa “Use it, lose it, music”— que lo mismo bebe de Herbert que de Echospace, y recuerda a Actress en “Do the wright thing” y “Falcao”, suerte de ruidos estomacales con beats profundísimos. Desde luego el tipo se moja, no nos quepa duda. MP

Melt Famas “Serial weather” MUSIKZIMMER, 10”

Melt Famas es lo que sucede cuando Fred Bigot (Electronicat) y Nicolas Mallet declaran su amor por los drones, el ruido y los sonidos de procedencia alienígena. Herramientas con las que dan una curiosa vuelta de tuerca al “Heart of glass” de Blondie, mitiquísima canción que ellos proceden a despojar de toda emoción, hasta que sólo queda una cáscara deshuesada, anclada a un bombo en sordina y sumergida entre mareas de distorsión. Más convencionales (es un decir), las otras dos piezas del disco frecuentan un ambient noise con todos los perejiles del género: guitarras destempladas, ritmos arrastrados, ecos fantasmales y mucha electricidad estática. Ideales para irse a la cama, vaya. VR

Runaway “Indoor pool” LET’S PLAY HOUSE, 12”

Finura elevada al cubo, y con tintes épicos además. Como si de uno de esos viejos discos de Irdial se tratara, Runaway —recordemos, Nik Mercer y Jacques Renault— consiguen unir el deep house de filiación noventa y el dub ambiental sin caer en el pastiche barato. Lástima (y mucha) que los remixes que acompañan la referencia sean tan flojos: el de Slow Hands Half Full es épico, sí, pero en el peor de los sentidos (cuerdas y pianitos muy, muy cutres); el de Soft Rocks opta por recalcar la percusión y enfatizar un poco el elemento baleárico de la original para terminar cayendo en el aburrimiento y sólo el de Beautiful Swimmers, con sus redobles de 707 y sus voces de macho cabrío, consigue que se nos vuelva a poner morcillona. Menos mal. MP

Throwing Snow “Shadower” SNEAKER SOCIAL CLUB, 12”

A Ross Tones lo conocían en casa a la hora de cenar, y poco más. Debutó el año pasado en formato 12” con un maxi en Ho Tep —sello de sólo cuatro referencias hasta la fecha, pero muy a seguir— y poco más se supo. Ahora firma la primera referencia de Sneaker Social Club, un trabajo en el que la cosa empieza a ponerse mucho más interesante: influencias de Boards Of Canada o Cocteau Twins en “Shadower” (esos gamelanes son de tirarse de los pelos, en el buen sentido), todo pasado por un aire muy a lo rave hipnagógica y con unas voces filtradas que ponen el vello del pubis erectísimo; la cara B es un poco más previsible, pero aún así se las ingenia para aunar el bleep techno con Burial, Philip Glass y hasta Armin Van Buuren, si me apuran. Habrá que seguirle la pista. MP


Wolfgang Flür “Kraftwerk: yo fui un robot” MILENIO

No hace falta explicar que Kraftwerk es una de las bandas de pop más importantes e influyentes de todos los tiempos, ni tampoco que se trata de una de las más misteriosas: poco se sabe de la vida privada de sus componentes, de cómo funcionan las entrañas del grupo y de qué secretos esconden en realidad los estudios Kling Klang; elementos de un universo acorazado y hermético, cuyo secretismo forma parte de la particular leyenda del grupo. Por eso, la autobiografía de Wolfgang Flür se antojaba como una llave perfecta para entrar en la trastienda de la banda; una ocasión ideal para sacar a la luz anécdotas y trapos sucios, manías y costumbres, que humanizaran a los cuatro de Düsseldorf. Porque el propio Flür, despechado y resentido, vende su libro como un ajuste de cuentas hacia sus antiguos compañeros; una reivindicación de su papel y de sus aportaciones a una banda que le tocó abandonar de malas maneras. Pero también porque al haber vivido la época dorada del grupo, la que va de “Autobahn” (74) a “Electric cafe” (86), pudo ver de primera mano tanto el desarrollo tecnológico como la progresiva con-

versión de Kraftwerk en un grupo de masas. Por desgracia, Flür está mucho más interesado en la anécdota personal que en la banda; de ahí que ésta aparezca como un ente difuso, una imagen que sobrevuela la historia pero apenas deja poso. Eso, al menos, es lo que uno piensa cuando se enfrenta al contenido del libro: escarceos sexuales, impresiones triviales acerca de las costumbres, el clima y la comida de los distintos países que recorrían en gira, problemas sentimentales, encontronazos desafortunados con otras estrellas de la época (incluyendo una curiosa disputa con nuestro Julio Iglesias), críticas acerca de la tacañería y la actitud dictatorial de Ralf Hütter y Florian Schneider e infumables digresiones acerca de política y música, en las que Flür pierde todos los papeles. Un cajón de sastre que se acerca más a las memorias sentimentales de un adolescente que a la historia de un músico de éxito, que agota al lector con la banalidad de las anécdotas que cuenta y su estilo plomizo (que acentúa, además, la lamentable traducción al español), y que entra en cuestiones artísticas muy raramente. Tan raramente, de hecho, que la grabación de los distintos discos ni siquiera se menciona. No es extraño, entonces, que uno cierre el libro convencido de que el protagonista nunca llegó a ser más que una pieza secundaria, completamente accesoria, dentro del entramado de Kraftwerk. Vidal Romero

+libros/dvds Emerick y Massey “El sonido de los Beatles” INDICIOS

Juan A. Pedrero Santos “James Whale. El padre de Frankestein” CALAMAR

Hay historias de las que nunca se sabe suficiente, para las cuales la suma de cualquier nueva perspectiva se tomará como una valiosa aportación. No cabe duda de que las letras vertidas en torno al cuarteto de Liverpool son en su conjunto desmedidas, y en gran parte de dudoso valor o rigor. Estas “memorias de su ingeniero de grabación” son el diario recordado de Geogg Emerick, quien, si bien no estuvo presente en la totalidad de sus grabaciones, recibió la papeleta de meterse en la pecera justo en el momento de afrontar la grabación de “Sgt. Pepper’s”, cuando la banda ya vivía sus días de endiosamiento y su tendencia a la experimentación crecía exponencialmente. La literaria manera en que Emerick recapitula las escenas y anécdotas que vivió junto a los Beatles, con la inclusión de diálogos y la amplificación de los ambientes, nos hacen sentir como si estuviéramos en Abbey Road presenciando el buen humor y el detallismo de McCartney, las dudas ante su propia voz de Lennon, el raro humor de Star y las iluminaciones indias de Harrison. Albert Fernández

Colaborador en revistas de género como Scifiworld, medios online y, leído lo leído, cinéfilo de pro, Juan Andrés Pedrero Santos se atreve con el padre fílmico de Frankenstein en esta biografía que intenta librarse de las ataduras y convertirse en una suerte de crónica de los años dorados de Hollywood. Todo gira, por supuesto, en torno a James Whale, pero el retrato del cineasta está salpicado por numerosos detalles que contextualizan, a la vez que ayudan a comprender, el crecimiento de tal personalidad inigualable en la fábrica de sueños. Para ello, Pedrero Santos se apoya en las dos biografías totémicas sobre Whale —“James Whale”, de James Curtis, y “El padre de Frankenstein”, de Christopher Bram— y construye un relato biográfico contundente y muy propio. En algunos momentos se echa de menos una redacción más pulida, pero ello no desmerece el volumen, acompañado de un buen número de ilustraciones y fotografías de sus filmes. Un lujo gráfico. P. A. Ruiz

cómics “Revolution complex” Varios Autores NORMA

El movimiento 15M o movimiento indignado —que aglutinó protestas en diferentes plazas de la geografía española siendo Sol (Madrid) y Catalunya (BCN) las más multitudinarias— continúa estando vivo en las calles y más cuando tenemos encima las temidas elecciones del 20 de noviembre, donde el mensaje positivo de los diferentes candidatos brilla por su ausencia y los recortes sociales son la excusa peregrina de moda para contentar a los mercados. La cultura no se ha hecho esperar en demostrar su “indignación”. La literatura ha sido la más rápida con diversos tratados sobre el tema, además de ser quién le puso nombre al movimiento con el librito “¡Indignaos!” de Stéphane Hessel. Hace poco hemos visto como la música —con los colectivos Robo (esunrobo.bandcamp.com) y Micropolítica (www.micropolitica.rakumin.org) a la cabeza— también hacía suya la indignación. El cómic no se quiere quedar atrás y aquí tenemos el adictivo “Revolution complex” en el que más de 20 artistas (entre ellos, viejos conocidos de esta casa como Marcos Prior, Laperla y Morán o Danide) realizan un brillante ejercicio donde utilizan la ironía para denunciar las injusticias y los abusos capitalistas que han provocado una crisis mundial y protestas multitudinarias. Manu González

“Joe el Bárbaro” Grant Morrison y Sean Murphy

“Baby’s in black” Arne Bellstorf SINS ENTIDO

PLANETA DEAGOSTINI

Es Grant Morrison sin parecerlo del todo. Al menos al principio. Porque uno está acostumbrado a que el guionista vaya al grano. Lo habitual en los cómics del escocés es que la acción se establezca en las primeras páginas, a kilómetros de la forma de narrar de autores como Brian Bendis o Nick Spencer. “Joe el Bárbaro” es otra cosa. Porque aquí Morrison se toma su tiempo. Una decisión que encaja perfectamente con historia y escenario; ese mundo en miniatura repleto de trampas y juguetes y civilizaciones fantásticas por el que se mueve Joe y que no es otra cosa que su habitación. De hecho, aproximadamente hasta el número 4 uno tiene la sensación de que este tebeo ha sido pensado para lucimiento de Sean Murphy. Que los dibujos le ganan la partida a las palabras. Lo es, pero tampoco lo es. Murphy presenta su mejor trabajo hasta la fecha, pero a medida que la serie progresa Morrison vuelve a lanzarnos a la cara un puñado de conceptos alucinantes. Xan Pita

“La mano del diablo” Brais Rodríguez ASTIBERRI

Entre oníricas encrucijadas de la pareja en un bosque albugíneo, y a través del humo de tantos cigarros que fumaron juntos, la historia de Astrid Kirschhherr y Stuart Sutcliffe toma forma en las cercanas viñetas de Arne Bellstorf. La que fuera fotógrafa de The Beatles y el guitarrista al que siempre se conoció como “el quinto Beatle” vivieron un amor en los años diletantes de la banda, y fruto de aquel romance y su pasión por la pintura, el malogrado bajista abandonó el grupo. Por lo que cuenta el autor alemán, en el momento de afrontar estas páginas, consiguió entrevistar a Astrid. De ahí que entendamos como certeramente aproximado el pormenorizado detalle en la crónica de las noches de la banda en Hamburgo, la abundante presencia de diálogos y secuencias íntimas, la delicadeza en el trato y trazo de los personajes. Hermoso pero intrascendente, este “Backbeat” del noveno arte se lee con un tarareo distraído. Albert Fernández

Con sólo abrir la portada de esta novelita gráfica se aprecia la sutileza en la obra de Brais Rodríguez. La primera página representa una fina sinfonía de la naturaleza, acercándonos a los frondes, la tierra y el cielo de los parajes de este mundo. La segunda y la tercera, manteniendo la estructura de seis viñetas simétricas que será constante en todo el volumen, retratan sin palabras la estupefacción y el horror de la guerra. La travesía hierática de tres soldados con rostros minimalistas, cual click traído a la vida en un escenario cruel y sangriento, y la marcada diferencia entre los rasgos y caracteres de cada uno de ellos, definen la capacidad representativa de este Premio Castelao de Cómic 2010. En este relato bélico y humanista, la sencillez de cada línea abarca una miríada de significados, mientras el destino compone giros radicales, y cada personaje se significa ante el paisaje. Albert Fernández


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songwriters / último clásico

songwriters

La música de Herman Düne tiene esa cualidad intrínseca de buen rollismo, música pop folk para ser escuchada a la vera de una fogata en medio de la campiña, bebiendo cerveza y churruscando marshmallows. Pero cuando uno separa la música, festiva, íntima y espontánea, de la letra, se da cuenta de que, en realidad, sus canciones poseen un profundo poso de agridulce melancolía, teñidas de esa nostalgia y anhelo que nos azota cuando pensamos en el amor perdido o la lejanía de nuestros seres queridos. Y es que los hermanos franceses Herman Düne, residentes en Nueva York, tienen ese aire bohemio y ermitaño de alguien que vive muy lejos de su casa. “I wish that I could see you soon” sigue una evolución curiosa. Incluida en su álbum “Giant” de 2006, el tema y el disco pasaron desapercibidos para la gran mayoría de público, como otros tantos grupos de pop independiente. Tampoco es que los hermanos David-Ivar y Andre perdieran el sueño por alcanzar el éxito comercial, pero éste les llegó de manera tracionera y casi sin avisar. La marca de cerveza Estrella Damm eligió la canción para su tradicional anuncio veraniego de hace un par de años, colocando el tema en el número 1 de ventas de iTunes. Y de allí a éxito del verano. En “I wish that I could see you soon”, David-Ivar canta con ese tono desenfadado y casual, casi conversacional, que convierte la canción en un diálogo entre él y sus musas –en este caso, los ángeles Lisa Li-Lund, Angela Carlucci y Crystal Madrilejos (The Babyskins)–, donde ellas se preguntan si este nuevo amor florecerá y sobrevivirá al tiempo y la distancia o, si por el contrario, ella se cansará de esperarle y buscará a otro ‘con quien poder acariciarse’. Lo que sería una sencilla melodía pop de estribillo pegadizo a lo Belle & Sebastian o Jonathan Richman, se convierte en las capaces manos de los hermanos Herman Düne en un tema intrincado, rico en armonías y texturas, exuberante en su instrumentación, que no escatima en el uso de bongos, ukeleles, marimbas, trompetas, saxo o lo que haga falta. Herman Düne suenan folklóricos y exóticos sin caer en el farragoso género de la world music y, de hecho, sus composiciones beben más del pop occidental que de otra cosa. “I wish that I could see you soon” actúa casi como un tema confesional, donde el protagonista desnuda su alma al mundo, ambivalente entre la euforia del enamoramiento inicial y la incertidumbre inevitable de un futuro desconocido. ¿Será ella la definitiva? ¿Será lo nuestro lo suficientemente fuerte como para sobrevivir la distancia? ¿Me esperará o se cansará de mí? Emociones universales que todos hemos experimentado en algún momento de nuestras vidas y que siguen sin encontrar respuesta. Ay, el amor...

Herman Düne

Ilustración

“I wish that I could see you soon”

Pablo Moreno Janina Canet

Texto

Compositor: David-Ivar Herman Düne. Incluida en el álbum “Giant” (Source etc, 2006). I had to leave you and go away But I think about you everyday And in the morning and the afternoon I wish that I could see you soon

Tuve que dejarte y largarme Pero pienso en ti todos los días Mañana y tarde Ojalá pudiera verte pronto

And when I held you I felt so fine It was like there was nothing left on my mind It was like Rockaway Beach in the month of June I wish that I could see you soon

Y cuando te abrazé me sentía tan bien Era como si no hubiera nada más en mi mente Era como Rockaway Beach en el mes de junio Ojalá pudiera verte pronto

I had no plans to meet you baby I had a million things to do baby But you hit my heart with a harpoon I wish that I could see you soon

No estaba en mis planes conocerte, nena Tenía un millón de cosas que hacer, nena Pero me atravesaste el corazón con un arpón Ojalá pudiera verte pronto

The angels go: ‘How long ‘til you can see her?’ and I’m like: ‘The sooner the better’, ‘Do you really think she will wait for you?’ ‘Well I have no way to say and there’s nothing I can do, well I have no way to say and there’s nothing I can do’

Y los ángeles cantan: ‘Cuánto tiempo hasta que puedas verla?’ Y yo contesto: ‘Cuanto antes mejor’ ‘¿Realmente piensas que ella va a esperarte?’ ‘Bueno, no tengo forma de saberlo y no hay nada que pueda hacer, no tengo forma de saberlo y no hay nada que pueda hacer’

Now listen, now that I am across the sea I wonder if you’re gonna wait for me Or if you’re gonna find a new boy to spoon I wish that I could see you soon

Escucha, ahora que estoy en medio del océano Me pregunto si vas a esperarme O si vas a buscarte a otro chico con quien acariciarte Ojalá pudiera verte pronto

And if you wait a little my pretty friend Until I come back to hold your hand We’ll be like bugs when they break through a cocoon You know, I wish that I could see you soon

Y si esperas un tiempo mi preciosa amiga Hasta que pueda volver a cogerte de la mano Seremos como dos mariposas cuando salen del capullo Sabes, ojalá pudiera verte pronto

It’s been a while since I felt like this Now i found someone I really miss Under the sun, under the moon I wish that I could see you soon

Ha pasado mucho tiempo desde que me sentía así Ahora he conocido a alguien a quien echo de menos Bajo el sol, bajo la luna Ojalá pudiera verte pronto


el último clásico Esta es la historia de un hombre que grabó un disco tan entre paréntesis que acabó borrándose a sí mismo. Es el cuento de alguien que fue caminando de puntillas desde la música pop hasta la música de un mundo que hasta entonces no había visto nadie. Es el mito originario de un territorio donde los instrumentos y el silencio mismo construyen sueños desperezándose. Mientras, una voz evoca la alegría de intuir la luz desde la más temible oscuridad. No, perdón. ¿He dicho ‘una’ voz? No. La voz de Mark Hollis.

Mark Hollis “Mark Hollis” POLYDOR, 1998

P

odríamos empezar hablando de Talk Talk, de los años ochenta, de los vídeos de MTV, de las hombreras. Quizá tendríamos que comparar al grupo de Mark Hollis con Duran Duran, o con Spandau Ballet, o con los Simple Minds, y sospesar el valor científico de las teorías según las cuales el problema principal de Talk Talk era que su cantante era menos agraciado que los de los otros conjuntos, como si todos los artistas que triunfaron durante aquella maravillosa década de los colores fluorescentes y del walkman hubieran sido realmente de una belleza objetivamente irresistible. Y como si pudiera considerarse un problema no haber acabado como Duran Duran (o sea, no haber acabado nunca). Podríamos situarnos en el contexto económico y jurídico relativos a la publicación de esta obra maestra. Siete años antes de que el londinense Mark Hollis firmara “Mark Hollis”, su primer y único disco como artista en solitario, el conjunto que lideraba había firmado “Laughing stock” (Polydor, 91), algo así como la continuación de un intento de deconstrucción de sí mismos inaugurado con el inabarcable “Spirit of Eden” (EMI, 88). Desde entonces, el mundo sabía que entre el frívolo technopop de los nuevos románticos y la música que realmente querían producir Talk Talk había una abismo, al que Mark Hollis había previsto tirarse de cabeza. Tras “Spirit of Eden”, el grupo había dejado su discográfica y había

Texto

Gloria González

firmado un contrato con Polydor, comprometiéndose a editar dos discos. Después de “Laughing stock”, Talk Talk se desintegró como proyecto, despareció. Faltaba un disco por entregar. Le tocó a Hollis. Podríamos proponer varias hipótesis sobre la psicología del sujeto. Adentrarnos a golpe de análisis subjetivo en lo más recóndito de su subconsciente, pretender que oímos un mensaje en los largos segundos de silencio que abren el disco, como si se tratara de marcar un rechazo a lo que había sonado antes, o un homenaje a los años en los que se le dejó tranquilo, o un adelanto de los años de retiro que vendrían luego, o un suspiro de cansancio. Podríamos perdernos en conjeturas. Sostener que sin este disco y, de hecho, sin la trilogía que concluye, no habrían surgido muchas otras obras de los márgenes del rock que han sido al menos tan necesarias. Argumentar que, sin él, muchas veces nos habría costado respirar. Y hacer como demostramos científicamente el carácter imprescindible de esta obra para la humanidad en general mencionando que desde 1998 no ha dejado de reeditarse, por sellos distintos (Ba Da Bing ha anunciado una nueva reedición inminente). Tras publicar “Mark Hollis”, su autor hizo un par de colaboraciones puntuales y después decidió abandonar la industria musical. No se sabe dónde está, ni a

qué se dedica. El disco en sí nunca ha abandonado a nadie y, aunque en cada escucha parece sonar un poco distinto, siempre acaba descolocando y convenciendo por partes iguales. En “The colour of spring”, un piano parece perseguir un lamento, que a su vez arrastra al piano hacia la ventana, para que vea que ha vuelto el buen tiempo. En “Watershed”, una batería y una armónica dibujan un frágil decorado folk desde donde se vislumbra la luz de la mañana. “Inside looking out” habla de la vida que se deshace, mientras se va deshaciendo, y “The gift” es posible que hable de la primavera, o de sus sombras. “A Life (1895-1915)”, quizá la pieza clave, es una compleja y cautivadora meditación sobre la breve vida de un soldado que murió durante la Primera Guerra Mundial. Sintetizando influencias del jazz y de la música contemporánea, con una sensibilidad pop pero mucha afición a lo abstracto, Mark Hollis inventa una música líquida, movediza y sin embargo también profunda, donde las cuerdas y los cobres adoptan múltiples papeles y la voz contribuye a la desarticulación generalizada. El murmullo, las aliteraciones, las pausas y múltiples detalles que rozan lo imperceptible acaban configurando una obra que no sólo se ríe de los ochenta, sino que desde el primer día ha sonado atemporal. ¿He dicho ‘un clásico’? Es adonde queríamos llegar.


056/057

open mic

+net labels Columna

David Broc

+import

Columna

ILLMATIC, 17 AÑOS DESPUÉS Cuando alguien se atreve a revisar de arriba abajo un disco canónico corre el peligro de salir escaldado. Pero si encima se trata de tu disco favorito, del trozo de plástico por el que serías capaz de dar toda tu colección con el único objetivo de conservarlo, entonces es muy probable que el imprudente que acomete semejante ultraje quede señalado de por vida en tu lista negra. Cuando este crítico se enteró de la existencia de “Ellmatic”, una mixtape de Elzhi, miembro de Slum Village y una de las gargantas más privilegiadas de la escena de Detroit en la que éste rendía tributo a “Illmatic”, de Nas, la sensación de desconcierto e incertidumbre se encargó de poner bajo alerta máxima la escucha de un proyecto destinado al fracaso. No hay rapper en la actualidad, difícilmente lo habrá algún día, capaz de recrear con la misma espontaneidad, hambre, intensidad y lucidez poética las rimas eternas del debut inmortal del rapper de Queensbridge, de ahí la complejidad de una empresa utópica, por mucho que su artífice sea un MC sólido y talentoso. Tras la escucha de la mixtape sensaciones encontradas. Por un lado, la constatación de que recrear ese disco no conduce a nada, tienes todas las de perder. Elzhi le pone empeño, mezcla textos originales con sus propias aportaciones, y sale más o menos bien parado de la contienda, pero en ningún momento recupera el pulso imparable de su modelo. Por el otro, el que nos interesa, el descubrimiento de Will Sessions, la banda instrumental que acompaña a Elzhi en la interpretación de las canciones. La idea de reconstruir las piezas originales en formato instrumental parecía un movimiento suicida, fuente de polémica asegurada y gran acicate para levantar ampollas, pero puesta en práctica supone una de las noticias musicales más fascinantes de la temporada. No se ha visto nada igual. Este combo de músicos portentosos no se limita a hacer versiones más o menos apañadas de los clásicos que integran el álbum, sino que llevan a cabo un acto de adaptación a su formato y de réplica exacta del original que no tiene parangón. Circula un vídeo en YouTube en que podemos ver a DJ Premier pinchando las versiones de “Memory Lane”, “Represent” o “NY state of mind” y su cara lo dice todo. El productor no da crédito a lo que está escuchando, contempla asombrado y entregado un proceso de asimilación, réplica y exposición de altísima gradación técnica y expresiva. La versión de “Represent” es exacta, es muy difícil encontrar las diferencias, y teniendo en cuenta que todo está hecho y ejecutado con batería, bajo, guitarra y teclados es complicado no sentirse impresionado. Es evidente que Will Sessions no descubren la sopa de ajo. Bandas de versiones las ha habido siempre, su apuesta no es nueva ni original. Pero, ¿cuántos grupos de versiones de hip hop conocemos? Y lo que es todavía mejor, ¿cuántos conocemos con semejante talento? Desde la aparición de The Roots no se tenía noticia de un combo instrumental que fuera capaz de plasmar con sus herramientas la idiosincrasia sonora del género. Esas baterías parecen beats, y esa sección rítmica parece una selección de loops precisos y polvorientos. Y la única fórmula consiste en partir de las composiciones de las que se extraen los samples para conseguir el mayor parecido posible. Es por ello, y porque sin las voces de Elzhi se capta con más exactitud la dimensión de este ensemble prodigioso, que el lanzamiento de la versión instrumental y bien editada de “Ellmatic” a cargo de Fat Beats supone un merecido premio al esfuerzo volcado en la reconstrucción de la gran obra maestra del hip hop de los 90.

Gloria González

MÁS QUE UNA ESCENA Si alguien me pregunta en qué consiste la escena netlabel, le diré que es un conjunto de programas, blogs, catálogos, personas y sitios en general que rastrean regularmente la actividad de los sellos que proponen música gratis por internet bajo licencias creative commons, así como los sellos de los que hablan. Lo que no significa que no existan también muchos netlabels de los que no habla nadie, o casi. Por ejemplo, a mí no me consta haber oído suficientes elogios de Nodisco (no-disco.chips.jp), sello nipón que ha publicado, entre otras cosas, “Town to town”, un estupendo recorrido por los lugares más bonitos del pop electrónico del mañana, que recopila colaboraciones y remezclas de temas de Tadataka Sudo. Quizás sea muy conocido en la escena japonesa. Debería. Sí, debería serlo al menos tanto como Asa, cantante indie del mismo país que firma un sobrio EP de tres temas para Dousoukai (dousoukai.tumblr.com), el llamado “Asa EP” (sobriedad ante todo). Perkunowa (perkunowa.wordpress.com) no es un netlabel famoso en Bélgica, de donde proviene, aunque sí que va adquiriendo cierta reputación en el mundillo subterráneo de los cantantes de ideas originales y espíritu malherido del mundo entero. A él acudió el americano 123Curry para publicar digitalmente “Do not keep this tape”, una cinta de canciones y exploraciones en clave de pop lo-fi oxidado que brilla por su coherencia. Test Tube (monocromatica.com), por su parte, es sin duda un sello de referencia de la escena netlabel internacional, en parte porque ha editado más de 200 (referencias,

digo) y en parte por el nivel de calidad que mantiene a pesar de tanto ajetreo. Con la nueva entrega del canadiense Daniel Maze, de todas formas, la calidad pega un brinco histórico: “Lush premiere” es una de esas obras que te obliga a volver a creer en la electrónica, magníficas esculturas digitales diseñadas a golpe de machete virtual. Una joya más de Test Tube, para la colección. Eardrums Pop (eardrumspop.com) es también una casa que no requiere presentación, así que me la salto y sólo digo que han editado un precioso single de la australiana Laura K, homónimo y con versión de Real Estate. La sorpresa del mes, de todos modos, llega desde Moldavia, donde Silent Flow (silent.com.md) presenta “Music from the middle room”, un disco de los ingleses Bleak House (con miembros de Keschco) que es como un largo abrazo instrumental. ¿Existe una escena netlabel moldava? No sé. Buena pregunta.

+jander Columna

UN MUNDO FELIZ Ya no es noticia que corren tiempos difíciles para las libertades, la justicia y la conciencia social. Tampoco que vivimos en un mundo repleto de incertidumbres, que se desayuna casi todos los días con salvajes vaivenes económicos, regímenes opresivos y desastres naturales. Ante esto se pueden hacer varias cosas: sacar el dinero de los bancos y guardarlo bajo el colchón, prender fuego a las sedes centrales de los grandes partidos políticos y sindicatos, salir a la calle a montar alguna huelga salvaje, o inventar acciones más sutiles, pero también más bonitas. Que es lo que han hecho los responsables del sello berlinés c.sides: publicar una recopilación, que funcione como “una reacción personal al insoportable aluvión de injusticias locales y globales, catástrofes y desgracias”. Un proyecto que no es original, pero que se diferencia de iniciativas similares (todas las recopilaciones surgidas a consecuencia del desastre de Fukushima o del incendio de los almacenes

Vidal Romero

londinenses de Sony, por ejemplo) en que todos los artistas elaboran piezas específicas, cuya intención es “construir un mundo mejor” al menos en su aspecto sonoro. Piezas que los artistas debían construir bajo condiciones muy específicas; con una duración de entre diez y quince minutos, y utilizando instrumentos y herramientas a las que estuvieran poco habituados, a fin de situarlos “en una zona incómoda”. Circunstancias que no impiden que “Audible approaches for a better place” (c.sides - import, 11) mantenga un nivel muy alto en casi todo su minutaje. Comenzando por las dos piezas de aire étnico y trasfondo oscuro que Glitterbug, uno de los dos dueños de c.sides, construye junto a la cantante palestina Enas Massalha, pasando por el dramático dueto de pianos y susurros digitales de John Kameel Farah, los experimentos kosmische de Eliad Wagner y el delicado entramado minimalista que monta Jasmina Maschina; dejándose llevar por las espectrales piezas de baile que entregan Khan (“Sahane” es pura hipnosis) y Brant Brauer Frick, sumergiéndose en el ambient ingrávido de Christian Löffler y en la preciosa sinfonía que se inventa Gold Panda (un “Air” por el que ya vale la pena comprar el disco), y terminando con el bonito audiocuento que ha inventado el cantante de Efterklang, Gaspar Clausen, junto a Mads Brauer. Todo esto cabe en una empresa que desde el propio sello asumen como “un pensamiento naíf”, pero que es importante porque mantiene viva la fe en “que el arte, en su esencia, puede ser un acto político y un camino para cambiar el mundo”. Y porque si perdemos la fe, lo perderemos todo.


+all that jazz Columna

Pepo Márquez

IMPULSE! 50 ANIVERSARIO: EL LEGADO DE CREED TAYLOR No han sido pocas las veces que desde esta pequeña columna se ha señalado la importancia capital de los responsables de los sellos de jazz en los años 60 para entender la evolución histórica de marcas como Verve, Blue Note, Pacific Jazz o, como en este caso, Impulse! Records. Personalidades complejas que dotaban a estas empresas recién nacidas de un carácter vanguardista y de una estética determinada y que marcarían para siempre el devenir de una música sin la que es imposible entender el siglo XX. Creed Taylor era un hombre blanco, culto y bien educado. Un

tipo que adoraba la música y que trabajaba como productor para la gran multinacional del entretenimiento de la época, ABC Paramount. Entre sus éxitos comerciales estaban Paul Anka y Buddy Holly. Taylor era bien conocido en la escena jazz por haber sido responsable de producciones ciertamente exitosas dentro del género, como el “Sing a song of Basie” de Lambert, Hendricks And Ross, el “This is how I feel about jazz” de Quincy Jones’s o el “My fair lady” de Billy Taylor. Viendo el potencial comercial del jazz y los nuevos sellos especializados que estaban empezando a surgir en Estados Unidos, los responsables de la todopoderosa ABC Paramount quisieron posicionarse en el mercado: escogieron a Creed Taylor como responsable de un nuevo sello auspiciado por la propia empresa que sólo se dedicaría a editar discos de jazz. Confiaban en su criterio y, en principio, contaba con un buen soporte económico. Así empezó el reto de un tipo de 31 años que había llegado a tocar la trompeta en los años 50 dentro de un combo de éxito relativo llamado The Five Dukes. Su impronta en la historia del sello es innegable: creó el irrepetible logo que todavía hoy es la insignia de la casa, logró arrebatar a John Coltrane y a Ray Charles al sello Atlantic Records y logró, en tan sólo cinco años de mandato (luego lo ficharía Verve Records, en 1961) consiguió éxitos irreprochables, como el desarrollo de carreras de éxito de músicos como Gil Evans u Oliver Nelson. Ahora es el sello que ayudó a nacer el que rinde tributo a Creed Taylor, de 82 años, con una edición cuidadísima (como viene siendo habitual por parte de Impulse!) de 4 CDs alojados en un libro tamaño 10” en cuyo interior se pueden encontrar decenas de fotos de la época donde Taylor aparece

+the true report Columna

Everett True

THE RESIDENTS ARRUINARON MI VIDA Hasta la edad de 16 años nunca me gustó la música popular. Sí, había sido testigo de las ocasionales actuaciones en el Top Of The Pops de estrellas del glam como Gary Glitter, David Bowie y The Sweet; había escuchado a regañadientes los discos que pinchaba mi hermano mayor en su cuarto, toda esa mierda de Genesis, Yes y Who; y conocía la obsesión de mi hermana por Elton John. Pero ninguna de esas bandas me inspiró precisamente a tomar parte en la cultura juvenil. Por entonces yo escuchaba música clásica —Mozart, Rossini, quizás algo de Vaughan Williams...—. También aprendí a tocar el piano utilizando un libro de partituras de los Beatles —pero ni siquiera había escuchado las canciones originales, y si por alguna extraña razón lo hacía, me sonaban mal—. No eran ni de lejos igual de retorcidas, descabelladas y anárquicas como mis propias rendiciones. A los 14 años empecé a comprar cómics underground americanos, y pronto hice algunos amigos cool y crueles, coleccionistas de cómics como yo. Al cabo de dos años me di cuenta de que todos ellos escuchaban música rock, especialmente ese nuevo movimiento punk que arrasaba en el Reino Unido (estamos hablando de 1976, claro). Yo odiaba el punk. Estaba completamente de acuerdo con mi madre cuando le espetó a mi hermano mayor, el adorador de Genesis, al traer a casa el primer discos de los Ramones: “¿Pero dónde estan las melodías en estas canciones, Michael?”. Me parecieron horrorosos. Los Ramones no le llegaban a Beethoven a la suela de los zapatos. Además eran de Nueva York, lugar de perversión y decadencia. Mis amigos cool y crueles no parecían cansarse jamás de ellos. Ni de los Stranglers, ni de los Pistols, ni de The Clash... ni de otros grupos raros como Devo y The Fall. Y entonces decidieron jugármela, literalmente, cuando me pusieron en las manos los dos primeros discos de The Residents, “Meet The Residents” y “Third Reich’n’roll”, y me obligaron a escucharlos. Y estos oídos inocentes e impresionables escucharon. Y lo que oí fue una deliciosa combinación de los previos 30 años de cultura rock condensados en apenas 60 minutos de

música... y se parecían mucho a mis rendiciones mediocres de los Beatles al piano, si sólo hubiera sido lo suficientemente post-moderno como para haberlas grabado en su momento. Voces que flotaban dentro y fuera de la mezcla, guitarras abrasivas, ritmos rotos y cánticos de poemas infantiles. Controvertidos. Me quedé enganchado hasta las trancas. Así que mis amigos cool y crueles y yo formamos un grupo que copiaba el sonido experimental de The Residents. Yo tocaba la flauta y gemía, mi hermano fan de los Ramones tocaba la guitarra con una baqueta de batería, Phil tocaba el bajo silencioso e Ian simplemente posaba amenazante (con unas gafas de sol). Garabateamos nuestro nombre en todos lados —en flyers, cintas de cassette, nuestros cuadernos de estudios—. Me costaba entender por qué se reían mis compañeros de clase cuando veían la tapa de mi cuaderno, y especialmente me costaba entender por qué mi profesor se mostraba tan enojado al descubrir el nombre que le habíamos puesto a nuestro grupo y que aparecía garabateado en todas mis pertenencias... ‘Blowjob’. Mis amigos cool y crueles me habían sugerido este nombre al verme soplar la flauta con tanto ahínco. Cabrones. Así que retomando el hilo del artículo... The Residents arruinaron mi vida. Allí estaba yo —socialmente inadaptado, desgarbado, torpe, un alma extremadamente sensible que sólo ansiaba encajar—. Y luego estaba mi gusto musical... The Residents y The Fall. ¿Creéis que eso me ayudó a ganarme el afecto de mi guapísima compañera de baile cuando le confesé que estaba obsesionado con el revolucionario EP “Eskimo” de The Residents (un álbum conceptual que narraba la vida en un día de un eskimal)? Sí, seguro. ¿Y creéis que me ayudó a aprobar las matemáticas en mi primer año de universidad cuando, en lugar de estudiar, invitaba a mis amigos a escuchar cintas de mi grupo en marcha a un concierto de Throbbing Gristle? Sí, claro. Todo lo que siempre quise fue aceptación, normalidad, el beso de una chica... ¿Sabéis por qué me llevó más de 23 años perder la virginidad? Adivinad. Sí, los jodidos Residents y su jodida visión alternativa del mundo. Gracias, chicos, de verdad. Sois unos cabrones.

junto a los músicos más relevantes de la historia del jazz con los que trabajó —desde John Coltrane hasta Bill Evans pasando por Freddie Hubard, Eric Dolphy o Paul Chambers—, textos del omnipresente Ashley Kahn (periodista a sueldo de Impulse! y autor del tremendísimo libro “Impulse! Records: El sello que Coltrane impulsó”) y textos también del propio Creed Taylor. Nada que objetar. En cuanto a la música, frotémonos las manos: no sólo todas las canciones encerradas en estos 4 discos han sido supervisadas por Taylor y grabadas por el mítico Rudy Van Gelder en su mítico estudio de Nueva Jersey sino que, en pie, aparecen tres cortes inéditos de unos ensayos de John Coltrane. Por si esto no fuera suficiente, en el primer CD encontramos íntegra la primera referencia jamás editada por Impulse!, el disco de J.J. Jonson y Kai Winding The Great Kai & J.J. con músicos de sesión como Bill Evans, Paul Chambers or Art Taylor. Además, este primer disco contiene también un trabajo que se edita por primera vez en CD en Estados Unidos (había ediciones no autorizadas, pero esta es la primera oficial): “The incredible Kai Winding trombones”. El disco 2 es, también, la segunda referencia editada por Impulse! Records en la época: el mítico disco de Ray Charles “Genius + Soul = Jazz”. Además, también encontramos íntegro el fabuloso disco de Bill Evans “Out of the cool”. El tercer CD es, en mi opinión, el más tremendo de todos al encerrar el increíble disco “The blues and the abstract truth” de Oliver Nelson y el primer disco que grabó John Coltrane para Impulse!, “Africa/Brass”, donde dejaba claro quién mandaba en el mundo de los saxosfonistas. Y para terminar, el 4 disco con versiones inéditas y rarezas de John Coltrane, Ray Charles y Gil Evans. Gracias por todo, Creed.


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agenda

agenda

Alela Diane & Wild Divine

El Loco (Valencia), 25/10/11 Son Estrella Galicia@Teatro Lara (Madrid), 26/10/11 La [2] (BCN), 27/10/11

Barcelona Sábado, 1 de octubre _Fun Festival: Mazoni, Mujeres... Pista Poliestportiva Sant Miquel (Sant Vicenç dels Horts). 21 h. 5 €. _Homenaje a Ana A Quemarropa: The Meows, Los Negativos, The Canary Sect... La[2]. 21 h. Precio S/C. _Magnética. BeCool. 22 h. 5 €. _Gesaffelstein + Drums of Death. Razz Clubs. 1 h. 15 €. _Lunice. Nitsa/La [2] de Nitsa. 24:30 h. 15 €. _DJ Gilda + Monamí. Depo Nightclubbing@Lennon’s (L’Hospitalet Llbr.). 2:30 h. 7 €. Lunes, 3 de octubre _Black Joe Lewis And The Honeybears. Sidecar. 21:30 h. 20 €. Martes, 4 de octubre _Peter Murphy. Bikini. 20:30 h. 29 €. Jueves, 6 de octubre _En Persona: Rap’suklei + Aniki. Apolo. 20 h. 12 €. _A Viva Veu: Isaac Ulam. Fantástico. 21 h. Gratis. Viernes, 7 de octubre _Faraday Tardor Party: Maika Makovski. Auditori Eduard Toldrà (Vilanova i la Geltrú). 2 h. 12 €. _Cicle D’Autor: Elliot Murphy. Privat (Mataró). 23 h. 15 €. _Smile. Sidecar. 21:30 h. 10€. _The Chemistry Set + DR. Lektroluv. Razz Clubs. 1 h. 15 €. _Cora novoa + Lüger Nitsa/La [2] de Nitsa. 24:30 h. 15 €. Sábado, 8 de octubre _Sensation Innerspace: Wally López, Mr. White, Sharam (Deep Dish)... Palau Sant Jordi. 20 h. 69 €. _Marah. La[2]. 20 h. Precio S/C. _Clem Snide. BeCool. 21 h. 18 €. _Ewan Pearson + The Suicide of Western Culture. Razz Clubs. 1 h. 15 €. _Ivan Smagghe + Evripidis and his Tragedies Nitsa/La [2] de Nitsa. 24:30 h. 15 €. _M.A.N.D.Y. BeCool. 24:30 h. Precio S/C.

Martes, 11 de octubre _D.a.r.y.l. Razz Clubs. 1 h. 15 €. _Kosmos & Juan B. Nitsa/La [2] de Nitsa. 24:30 h. 13 €. _Voltech: Héctor Martónez + Sergio Blanco. Mephisto. 24 h. Precio S/C. Miércoles, 12 de octubre _The Naked Heroes. Moog. Hora y precio S/C. _Fernando Alfaro. Heliogàbal. 22 h. 8 €. Jueves, 13 de octubre _Fernando Alfaro. Heliogàbal. 22 h. 8 €. Viernes, 14 de octubre _Patrick Wolf. Apolo. 20 h. Precio S/C. _Balago + Wooky. La[2]. 20 h. 10 €. _Michael Franti & Spearhead. Bikini. 21:30 h. 22 €. _José Ignacio Lapido. L’Auditori. Hora y precio S/C. _Alexander Kowaslki. Razz Clubs. 1 h. 15 €. _Ellen Allien + Rubik. Nitsa/La [2] de Nitsa. 24:30 h. 15 €. Sábado, 15 de octubre _Cyan. La[2]. 21 h. Precio S/C. _Paul Collins Beat. Sidecar. 22:30 h. 12 €. _Cloud Control. BeCool. 21 h. 20 €. _Psycatron + Fangs. Razz Clubs. 1 h. 15 €. _Âme + Dixon. Nitsa/La [2] de Nitsa. 24:30 h. 15 €. _Radio Slave. BeCool. 24:30 h. Precio S/C. Domingo, 16 de octubre _En Persona: Mazoni + Le Petit Ramon. Apolo. 20 h. 12 €. Lunes, 17 de octubre _Alejandro Escovedo. Music Hall. Hora y precio S/C. Martes, 18 de octubre _De Keefmen. Rocksound. Hora y precio S/C. Miércoles, 19 de octubre _Triángulo de Amor Bizarro. Music Hall. Hora y precio S/C. Jueves, 20 de octubre _En Persona: Sidonie. Apolo. 20 h. 12 €. _A Viva Veu: Zephyr Lake. Fantástico. 21 h. Gratis. _Yelle. Razzmatazz 2. 20 h. 25 €. _Mine!. La[2]. 21 h. Precio S/C.

_Ruidoblanco. Music Hall. Hora y precio S/C. _Maral Salmassi. BeCool. 24:30 h. Precio S/C.

_Jakes. Razzmatazz 1. Hora y precio S/C. _Glissando. Heliogàbal. 22 h. Precio S/C.

Viernes, 21 de octubre _HEALTH + Jeffrey Lewis & The Junkyard. Apolo. 20:30 h. 21 €. _Junip. Razzmatazz 2. Hora y precio S/C. _Sex Museum. La[2]. 20 h. Precio S/C. _Ulterior + Der Ventilator. Sidecar. 22 h. 10 €. _Moviemakers. Monasterio. Hora y precio S/C. _Norton + Logo. Razz Clubs. 1 h. 15 €. _Matias Aguayo + Rebolledo. Nitsa/La [2] de Nitsa. 24:30 h. 15 €.

Viernes, 28 de octubre _Mogwai. Casino L’Aliança. Hora y precio S/C. _Herman Dune + Joan Colomo. Apolo. 20:30 h. Precio S/C. _CatPeople. Music Hall. Hora y precio S/C. _Supagroup. La[2]. 20:30 h. Precio S/C. _Woman. Moog. Hora y precio S/C. _Aleppo Pine. Marula. 21:30 h. 5 €. _Adam Cohen BeCool. Hora y precio S/C. _Luke Slater + Lindstrøm. Razz Clubs. 1 h. 15 €. _Sölna + DJ Supermarkt. Nitsa/La [2] de Nitsa. 24:30 h. 15 €.

Sábado, 22 de octubre _Heineken Music Selector: Vetusta Morla. Silenci (Manresa). Hora y precio S/C. _Mugstar. Moog. Hora y precio S/C. _Sweater. Music Hall. Hora y precio S/C. _Manel + Mishima. Auditori (Cornella). 21 h. Entradas agotadas. _Orgasmic + Crowdpleaser. Razz Clubs. 1 h. 15 €. _Andrew Weatherall + Todd Terje + Stearica. Nitsa/La [2] de Nitsa. 24:30 h. 15 €. _Motor City Drum Ensemble. BeCool. 24:30 h. Precio S/C. _Batidora + Hal 9000. Depo Nightclubbing@Lennon’s (L’Hospitalet Llbr.). 2:30 h. 7 €. Domingo, 23 de octubre _The Kooks. Razzmatazz 1. Hora y precio S/C. _Samiam, Eric Fuentes & El Mal... Razzmatazz 3. Hora S/C. 19 €. Lunes, 24 de octubre _Fenech-Soler. La[2]. 21 h. Precio S/C. Miércoles, 26 de octubre _Architecture in Helsinki. Razzmatazz 3. 20 h. 20 €. _Ruta Cósmica: Acid Mother Temple. Moog. Hora y precio S/C. _Guano Apes. La[2]. 21 h. Precio S/C. _Hoquets. Heliogàbal. 22 h. Precio S/C. Jueves, 27 de octubre _Ruta Cósmica: Praha Depart + Bardo Pond. Moog. Hora y precio S/C. _Cicle D’Autor: Nubla. El Dau (Mataró). 20:30 h. 6 €. _Bonnie ‘Prince’ Billy + El Hijo. Casino L’Aliança. Hora y precio S/C. _Alela Diane & Wild Divine. La[2]. 21 h. Precio S/C.

Sábado, 29 de octubre _Pedro San Martín Festival. Apolo. Hora S/C. 25 €. _Suzy & Los Quattro + The Rubinoos. La[2]. 20 h. Precio S/C. _Grushenka, Cosmen Adelaida, Odio Paris. Sidecar. 22 h. 12 €. _Copiloto. Moog. Hora y precio S/C. _Henry Saiz + Teichmann. Razz Clubs. 1 h. 15 €. _Pantha Du Prince + Marc Piñol + DJ Coco. Nitsa/La [2] de Nitsa. 24:30 h. 15 €. _Levon Vincent. BeCool. 24:30 h. Precio S/C. Domingo, 30 de octubre _Throwing Muses. Apolo. 20 h. Precio S/C. _Chris Brokaw + Geoff Farina. Moog. Hora y precio S/C. _The Holy Soul. Monasterio. Hora y precio S/C. Lunes, 31 de octubre _D.a.r.y.l. Razz Clubs. 1 h. 15 €. _Juan B & Kosmos. Nitsa/La [2] de Nitsa. 24:30 h. 13 €. _Voltech: Elekbass + Dhaminal. Mephisto. 24 h. Precio S/C.

Madrid Sábado, 1 de octubre _Parade. Museo del Romanticismo. 20 h. Entrada con invitación. _The Hearlers. Tempo. 23 h. 10 €. _Música Experimental: Tim Hecker + Pulshar. Caixafòrum. 21 h. 4 €. _Elefant Club: The School, Band À Part... Siroco. 21:30 h. 16 €. _Marc Antona. Carnivale. Hora y precio S/C.


Actress

Caixafòrum (Madrid), 14/10/11

Domingo, 2 de octubre _Pine Hill Haints. Wurtlizer Ballrooom. 22 h. 9 €. Lunes, 3 de octubre _Peter Murphy. Heineken Hora S/C. 29 €. _Ganglians. Nasti. Hora y precio S/C. Miércoles, 5 de octubre _Son Estrella Galicia: Javiera Mena. Teatro Lara. Hora y precio S/C. _Marah. Heineken. 20:30 h. 26 €. _Clem Snide. Siroco. Hora y precio S/C. Jueves, 6 de octubre _Kitty, Daisy & Lewis. Joy Eslava. Hora y precio S/C. _Eric Fuentes & El Mal + No Band For Lluvia. El Sol. 22 h. 10 €. _Los Cuantos + Tom Bennet. UFO@Nasti. Hora y precio S/C. Viernes, 7 de octubre _Vertical Pop: The New Raemon + María Rodes. Joy Eslava. Hora y precio S/C. _Noiapre. Siroco. 24 h. 10 €. Sábado, 8 de octubre _Mad Sin. Gruta 77. 23 h. 20 €. _Sala & The Strange Søunds. Heineken. Hora y precio S/C. _The Bongolian. Tempo. 23 h. 10 €. _Bruce Foxton from The Jam. Rock Kitchen. 20 h. 30 €. _Parade, Souvenir, Klaus & Kinski... Siroco. 21:30 h. 10 €. _José Ignacio Lapido. Caracol. Hora y precio S/C. _The Bright + Tuya. El Sol. Hora y precio S/C. _Matthias Tanzmann. Carnivale. Hora y precio S/C. Jueves, 13 de octubre _Michael Franti & Spearhead. Heineken. Hora y precio S/C. _Niños Mutantes. Pop&Dance Club. Hora S/C. 21 €. Viernes, 14 de octubre _Música Experimental: Darkstar + Actress. Caixafòrum. 21 h. 4 €. _Cloud Control. Moby Dick. 21 h. 20 €. _Pelea!, Los Claveles... Siroco. 21:30 h. 10 €. _De Keefmen. La Boca del Lobo. Hora y precio S/C. _Hd Substance. Siroco. 24 h. 10 €. Sábado, 15 de octubre _Heineken Music Selector: CatPeople. Heineken. Hora y precio S/C.

_YndY TV: Modelo de Respuesta Polar + Hazte Lapón. Fotomatón. 21:30 h. 6 €. _Jeffrey Lewis & The Junkyard. Neu!. Hora y precio S/C. _Alex Under. Carnivale. Hora y precio S/C. Miércoles, 19 de octubre _Yelle. Penélope. 20 h. 25 €. Jueves, 20 de octubre _Casa Jäger: HEALTH, Triángulo de Amor Bizarro, The Cobras... Localización sorpresa. Hora S/C. Entrada con invitación. _Vertical Pop: Junip. Joy Eslava. Hora y precio S/C. _Retratos Mahou: Second. Teatros del Canal. Hora y precio S/C. _La Bien Querida. Conde Duque. 21:30 h. 10 €. _Ulterior. UFO@Nasti. Hora y precio S/C. Viernes, 21 de octubre _Bonnie ‘Prince’ Billy + El Hijo. Joy Eslava. Hora y precio S/C. _Música Experimental: Fennesz. Caixafòrum. 21 h. 4 €. _Watch TV. Café La Palma. 24 h. Gratis. Sábado, 22 de octubre _The Kooks. La Riviera. Hora y precio S/C. _Samiam, Eric Fuentes & El Mal... Ritmo y Compás. Hora S/C. 19 €. _Retratos Mahou: Standstill & La Bonaparte Ensemble. Teatros del Canal. Hora y precio S/C. _Copiloto. El Sol. Hora y precio S/C. _Óscar de Rivera. Carnivale. Hora y precio S/C. Domingo, 23 de octubre _Retratos Mahou: Standstill & La Bonaparte Ensemble. Teatros del Canal. Hora y precio S/C. _Eilen Jewell. El Sol. Hora y precio S/C. _Richard Fontaine. Siroco. Hora y precio S/C. Lunes, 24 de octubre _Jack Daniel’s Sessions: Nacho Vegas. Siroco. Hora y precio S/C. Martes, 25 de octubre _Días Nórdicos: Gus Gus. Rock Kitchen. 20:30 h. 23 €. _Jack Daniel’s Sessions: We Are Standard. Moby Dick. Hora y precio S/C. _Stearica. El Perro de la parte de Atrás. Hora y precio S/C. Miércoles, 26 de octubre _Son Estrella Galicia: Alela Diane & Wild Divine.

Teatro Lara. Hora y precio S/C. _Mogwai. Palacio Vistalegre. Hora y precio S/C. Jueves, 27 de octubre _Hilfinger Denim Live: The Rapture, Joht Talabot, Jessica 6... Heineken. 21:30 h. Precio S/C. _Jack Daniel’s Sessions: Mendetz (Barco). Hora y precio S/C. _Psych Out Fest: Acid Mothers Temple, Mugstar... La Boite. Hora S/C. 12 €. _Architecture in Helsinki. Moby Dick. 20 h. 20 €. _The Bitter Springs. Frontero Columnas. Hora S/C. 15 €. _Twelve Dolls. UFO@Nasti. Hora y precio S/C. Viernes, 28 de octubre _Jack Daniel’s Sessions: Ocho y Medio DJ’s. La Colia Rock Bar. Hora y precio S/C. _Psych Out Fest: Bardo Pond, Praha Depart... La Boite. Hora S/C. 12 €. _Emerge + .ender. Siroco. 21:30 h. 7 €. _Adam Cohen. El Sol. Hora y precio S/C. _Matthys + The Hongonites. Ministereo@Specka. 23 h. 12 €. Sábado, 29 de octubre _Jack Daniel’s Sessions: Delafé y Las Flores Azules, The Pinker Tones DJ... Orange Café. Hora y precio S/C. _Balago Teatro Fernando de Rojas. Hora S/C. 15 €. _Throwing Muses. Shoko. Hora y precio S/C. _Woman. Nasti. Hora y precio S/C. _Codkiller. Siroco. 24 h. 10 €. _HD Substance. Café La Palma. 24 h. Gratis. _Robert Diez. Carnivale. Hora y precio S/C. Domingo, 30 de octubre _Jack Daniel’s Sessions: Christina Rosenvinge DJ. Costello. Hora y precio S/C. Lunes, 31 de octubre _Alberto Montero. Wurlitzer Ballroom. 22:30 h. Precio S/C.

Andalucía Sábado, 1 de octubre _I Am Dive. La Caja Negra (Sevilla). Hora y precio S/C. _Luize + Lektrono. Kafka (Sevilla). 24:30 h. Gratis.


060/061

agenda

Jueves, 6 de octubre _The Bongolian. Booga (Granada). Hora y precio S/C. Viernes, 7 de octubre _Festival Solidario Granapop: Magnética, Ruidoblanco, Mucho... Industrial Copera (Granada). 20:30 h. 9 €. _Lektrono. Kafka (Sevilla). 24:30 h. Gratis. Sábado, 8 de octubre _Circus Nation: 2manydjs, Valentino Kanznyani, Cora Novoa... Complejo Embrujo (Las Gabias, Granada). Hora y precio S/C. _Elphomega. Fanatic Hora y precio S/C. _Kitty, Daisy & Lewis. Teatro Central (Sevilla). Hora y precio S/C. _La Antonia Pincha. Kafka (Sevilla). 24:30 h. Gratis. Lunes, 10 de octubre _Clem Snide. Escuela Politécnica Superior (Algeciras). Hora y precio S/C. Martes 11 de octubre _Clem Snide. Planta Baja (Granada). Hora y precio S/C. Viernes, 14 de octubre _Jeffrey Lewis & The Junkyard. Fanatic (Sevilla). 21:30 h. 12 €. Sábado, 15 de octubre _De Keefmen. Planta Baja (Granada). Hora y precio S/C. _Radiocontrol. Kafka (Sevilla). 24:30 h. Gratis. Miércoles, 19 de octubre _Richard Fontaine. Edificio Constitución 1812 (Cádiz). Hora y precio S/C. Viernes, 21 de octubre _I Am Dive. Directos 37º (Córdoba) Hora y precio S/C. Sábado, 22 de octubre _Brunetto. Kafka (Sevilla). 24:30 h. Gratis. Viernes, 28 de octubre _Monkey Week: GAF y la Estrella de la Muerte, The Adepts... Jardín del Monasterio (El Puerto de Santa María). Precio S/C. Abono 55 €. _Cruzcampus: Vetusta Morla, Nathan Fake, Eladio y los Seres Queridos... Estadio Olímpico (Sevilla). Hora S/C. 20 €. Sábado, 29 de octubre _Monkey Week: Neneh Cherry, Guillamino, Hawkwind, His Majesty The King... Varios Escenarios (El Puerto de Santa María). Precio S/C. Abono 55 €. _David Pareja. Kafka (Sevilla). 24:30 h. Gratis. Domingo, 30 de octubre _Monkey Week: Oneida, Mugstar, Mishima, Chrome Hoof, Furguson... Varios Escenarios (El Puerto de Santa María). Precio S/C. Abono 55 €. Lunes, 31 de octubre _Monkey Week: Ken Stringfellow, Herman Dune, Zombie Zombie, Marina Gallardo... Varios Escenarios (El Puerto de Santa María). Precio S/C. Abono 55 €.

Aragón Sábado, 1 de octubre _FIZ: James, Delorean, Standstill, Triángulo de Amor Bizarro... Multiusos (Zaragoza). 19 h. 40 €. Sábado, 8 de octubre _Pony Bravo. López (Zaragoza). 21 h. 13 €.

Viernes, 14 de octubre _Da. López (Zaragoza). 21 h. 6 €. Domingo, 16 de octubre _Fangoria. Plaza del Pilar (Zaragoza). Hora y precio S/C. Miércoles, 19 de octubre _De Keefmen. Eccos (Zaragoza). Hora y precio S/C.

Domingo, 23 de octubre _CRIV: Stearica. Matisse (Valencia). 20 h, 10 €.

Miércoles, 26 de octubre _Stranded Horse. Kultur Campus (VitoriaGasteiz). 19 h. Gratis Sábado, 29 de octubre _Heineken Music Selector: Cut Copy + The Suicide Of Western Culture. Santana 27 (Bilbao). Hora y precio S/C.

Martes, 25 de octubre _Alela Diane & Wild Divine. El Loco (Valencia). Hora y precio S/C.

Galicia

Viernes, 21 de octubre _Josh Rouse. CAI Independencia (Zaragoza). Hora y precio S/C.

Miércoles, 26 de octubre _Bonnie ‘Prince’ Billy + El Hijo. Mirror (Valencia). Hora y precio S/C. _Alberto Montero. Colegio Mayor Luis Vives (Valencia). 20 h. Precio S/C.

Sábado, 1 de octubre _Son Estrella Galicia: Marah. Infierno (Vigo). Hora y precio S/C. _Son Estrella Galicia: Javiera Mena. Café Pop Torgal (Ourense). Hora y precio S/C. _Napoleón Solo. Le Club (A Coruña). Hora y precio S/C.

Jueves, 27 de octubre _Mogwai. Oasis (Zaragoza). Hora y precio S/C.

Catalunya

Jueves, 6 de octubre _Son Estrella Galicia: Javiera Mena. El Ensanche (Vigo). Hora y precio S/C.

Jueves, 20 de octubre _Jeffrey Lewis & The Junkyard. La Lata de Bombillas (Zaragoza). Hora y precio S/C. _Dorian. Veintiuno Pop Bar (Huesca). Hora y precio S/C.

Viernes, 28 de octubre _Periferias: The Marzipan Man, Anímic, Lucca, Pipelines... Centro Cultural Matadero (Huesca). 19 h. 10 y 12 €. _Copiloto. López (Zaragoza). 21 h. 10 €. Sábado, 29 de octubre _Periferias: Acid Mothers Temple, Martin Wiese, Kiev Cuando Nieva, Carlos Hollers... Palacio de Congresos (Huesca). 22 h. 18 €.

Asturias Domingo, 2 de octubre _Marah. Monkey Club (Gijón). Hora y precio S/C. Viernes, 14 de octubre _The Bright. Monkey Club (Gijón). Hora y precio S/C. Domingo, 16 de octubre _Jeffrey Lewis & The Junkyard. Monkey Club (Gijón). Hora y precio S/C. Sábado, 22 de octubre _Eilen Jewell. Monkey Club (Gijón). Hora y precio S/C.

C. Valenciana Sábado, 1 de octubre _Kitty, Daisy & Lewis. El Loco (Valencia). Hora y precio S/C. _El Columpio Asesino. Camelot (Elx). Hora y precio S/C. _Luthor. El Tornillo (Valencia). Hora y precio S/C. Vierners, 7 de octubre _Layabouts. Wah Wah (Valencia). 22 h. 12 €. _Marah. El Loco (Valencia). Hora y precio S/C. Sábado, 8 de octubre _Brighton 64. Wah Wah (Valencia). 22 h. 15 €. _Luar. El Tornillo (Valencia). Hora y precio S/C. Miércoles, 12 de octubre _Heineken Music Selector: Clem Snide. El Loco (Valencia). Hora y precio S/C. Viernes, 14 de octubre _Copiloto. Matisse (Valencia). Hora y precio S/C. _The Last Dandies. Wah Wah (Valencia). 22 h. 8 €. _Las Gatitas. El Tornillo (Valencia). Hora y precio S/C.

Martes, 11 de octubre _Guadalupe Plata. López (Zaragoza). 21 h. 10 €.

Sábado, 15 de octubre _Heineken Music Selector: Vetusta Morla. Mirror (Valencia). Hora y precio S/C. _The Sweet Vandals. Wah Wah (Valencia). 22 h. 10 €.

Jueves, 13 de octubre _Clem Snide. La Lata de Bombillas (Zaragoza). Hora y precio S/C.

Martes, 18 de octubre _Love Of Lesbians. Mirror (Valencia). Hora y precio S/C.

Domingo, 9 de octubre _Mad Sin. López (Zaragoza). 21 h. 15 €.

Viernes, 21 de octubre _Dorian. Universidad Jaume I (Castellón). Hora y precio S/C. _The Bright. Matisse (Valencia). Hora y precio S/C. _Ground COntrol. El Tornillo (Valencia). Hora y precio S/C.

Sábado, 8 de octubre _Lüger. Zeo (Tarragona). Hora y precio S/C. Domingo, 9 de octubre _Cheap Freaks. Groove Bar (Tarragona). Hora y precio S/C. Sábado, 29 de octubre _The Holy Soul. Groove Bar (Tarragona). Hora y precio S/C. Lunes, 31 de octubre _Castanyasso Rock: The Holy Soul, Woman, Sonic Angels... Recinto Festival (Montblanc). 19 h. Precio S/C.

Euskadi Sábado, 1 de octubre _Sho Hai. Jimmy Jazz (Vitoria-Gasteiz). 21 h. 15 €. _The Pinker Tones. Bilborock (Bilbao). 22 h. Gratis. Domingo, 2 de octubre _Kitty, Daisy & Lewis. Kafe Antzokia (Bilbao). 21 h. 20 €. Viernes, 7 de octubre _Clem Snide. Donostikluba (Donosti). Hora y precio S/C. _José Ignacio Lapido. Kafe Antzokia (Bilbao). Hora y precio S/C. Sábado, 8 de octubre _El Columpio Asesino. Bilborock (Bilbao). Hora y precio S/C. Domingo, 16 de octubre _Woman. Ibu Hots (Vitoria-Gasteiz). Hora y precio S/C. Miércoles, 19 de octubre _Paul Collins Beat. Kultur Campus (VitoriaGasteiz). 19 h. Gratis _Eilen Jewell. Kafe Antzokia (Bilbao). Hora y precio S/C. Jueves, 20 de octubre _Bonnie ‘Prince’ Billy + El Hijo. Kafe Antzokia (Bilbao). Hora y precio S/C. _Eilen Jewell. Gazteszena (Donosti). Hora y precio S/C. Viernes, 21 de octubre _Lüger. Ibu Hots (Vitoria-Gasteiz). Hora y precio S/C. Sábado, 22 de octubre _Junip. Kafe Antzokia (Bilbao). Hora y precio S/C. Domingo, 23 de octubre _Mugstar. Ibu Hots (Vitoria-Gasteiz). Hora y precio S/C. Martes, 25 de octubre _Mogwai. Kafe Antzokia (Bilbao). Hora y precio S/C.

Sábado, 8 de octubre _Tannhauser + GAF. La Iguana (Vigo). Hora y precio S/C. Jueves, 13 de octubre _Patrick Wolf. Mondo (Vigo). Hora y precio S/C. _Lüger. Moon (Santiago). Hora y precio S/C. Viernes, 14 de octubre _Heineken Music Selector: Clem Snide. Mardigras (A Coruña). Hora y precio S/C. _Lüger. Mondo (Vigo). Hora y precio S/C. Sábado, 15 de octubre _Clem Snide. Café Pop Torgal (Ourense). Hora y precio S/C. _Lüger. Playa Club (A Coruña). Hora y precio S/C. Sábado, 22 de octubre _Bonnie ‘Prince’ Billy + El Hijo. Auditorio Expo (A Coruña). Hora y precio S/C. _Richard Fontaine. La Iguana (Vigo). Hora y precio S/C. _Laura Gibson. Mondo (Vigo). Hora y precio S/C. Jueves, 27 de octubre _Geoff Farina & Chris Brokaw. Mondo (Vigo). Hora y precio S/C.

Illes Balears Sábado, 1 de octubre _Closing party: Richie Hawtin, Loco Dice, Marco Carola... Amnesia (Ibiza). Hora y precio S/C. Martes, 4 de octubre _Kitty, Daisy & Lewis. Teatro Lloseta (Lloseta). Hora y precio S/C. Domingo, 9 de octubre _Clem Snide. Teatro Lloseta (Lloseta). Hora y precio S/C. Viernes, 14 de octubre _L.A. Assaig (Palma). Hora y precio S/C.

Murcia Viernes, 14 de octubre _Heineken Music Selector: Vetusta Morla. La Matriz Creativa (Cartagena). Hora y precio S/C. Jueves, 20 de octubre _Richard Fontaine. 12 & Medio (Murcia). Hora y precio S/C. Lunes, 24 de octubre _Stearica. 12 & Medio (Murcia). Hora y precio S/C.


062/063

live

Heineken Music Selector: The Drums + Okkervil River TEATRO CIRCO PRICE (MADRID), 01/09/11

Cierras los ojos y ves a una banda próxima al sonido de Arcade Fire. Los abres y encuentras a unos grungeras de melenas grasientas y camisas de leñador. Okkervil River son eso y más. La banda de Texas brilló. También se lo pasó pipa. Presentaron su último álbum “I am very far”. El cantante, Sheff, dio saltitos, sudó y se desgañitó. Una pena que la mayoría no hubiera llegado aún o estuviera

fumando fuera del teatro. El clímax llegó con “Unless it kicks”, con un público entregado dando palmadas. The Drums cumplieron. Ni más ni menos. Se les notó cansados, menos motivados y enérgicos que en el Primavera Sound 2010 o en el directo de noviembre de 2010 en la sala Heineken. Aún así su actuación fue divertida, sonaron como un cohete y sus temas

Anna Calvi

ción y recogimiento. Salen Los Evangelistas (Jota, Eric y Florent de Los Planetas, Antonio Arias de Lagartija Nick) a difundir la palabra de su maestro, Enrique Morente. Arremeten de primeras contra el respetable con una sobrecogedora “Gloria”, del álbum “Misa flamenca”, sumergiéndola en un mantra de guitarras psicodélicas. El sonido de la última época de Los Planetas marca la idea general de las versiones, pero Arias, perro viejo e infectado desde los tiempos de “Omega”, vicia la melodía llevándola hacia terrenos lagartijescos. Jota y Antonio Arias se turnan a la voz, aunque finalmente acaba siendo Jota el que toma más protagonismo pasado el ecuador del concierto. Eric tras la batería parece poseído. Acertadas proyecciones acompañan a las canciones y refuerzan la experiencia mística. Rebuscan a fondo en la amplia discografía del cantaor granaíno (“Sacromonte”, “Aunque es de noche”, “Cruz y luna”…) y retoman poemas de Manuel Machado (“Yo, poeta decadente”) y de San Juan de La Cruz (“Encima de las corrientes”) que cantó el maestro. Bajo el manto psicodélico la comunión sobreviene. Javier Burgueño

KGB (BCN), 16/09/11

Aunque estuviera irremediablemente contaminado por el escepticismo, el de Anna Calvi era uno de los conciertos más esperados del año. A priori, cuadraba singular: tan sólo tres músicos sobre el escenario y el raído logotipo de la sala a sus espaldas. A través de la intro “Rider to the sea” hacía aparición la estrella sobre las tablas de la sofocante atmósfera de la sala KGB; sin aire acondicionado, ni florituras ni decorados de etiqueta: guitarra eléctrica, batería y harmonium secundado por una sección rítmica que se hallaba azarosamente destinada a dar brío a su repertorio. En pocos minutos, Calvi acabó con los molestos murmullos de la audiencia y la inicialmente leve puesta en escena de su disco homónimo fue cobrando fuerza. Se desató y llegó a encumbrarse a sí misma en un derroche de talento técnico mientras se enfrentaba a un solo de guitarra en “Love won´t be leaving”; tampoco le faltó tiempo para cabalgar sobre los lomos del romanticismo a través de la impronta de “The devil” y atrapó en sus redes a los seguidores de Nick Cave con “Blackout”. No hubo entrega total, pero sí dejó lucir una centelleante sonrisa —del todo inédita— que refrescaba y daba naturalidad a su cosmética figura. “Jezebel” marcaba a trote el único bis y el camino a la salida. La incógnita sobre si es Anna Calvi un producto efímero de la industria musical queda sin resolverse. Eso sí, este concierto deja un paréntesis abierto a una segunda entrega discográfica que tardará lo suyo en presentarse. Matías Bosch

Los Evangelistas TEATRE L’ATLÀNTIDA (VIC), 17/09/11

El escenario ha sido preparado para la ocasión. Sobre el fondo, proyecciones de vidrieras de iglesia. Alrededor, todo plagado de cirios. Se presupone un lugar de adora-

Emeralds LA [2] (BCN), 21/09/11

Por fin, una oportunidad de ver a Emeralds en circuito cerrado. En poco más de cincuenta minutos, los de Cleveland comprimieron cuatro décadas de historia de música electrónica invadiendo las fronteras del ambient, la psicodelia, el krautrock y el post-rock sin tener que declarar en aduana. Los chorros de sonido que perpetraba el instrumental de Mark McGuire, Steve Hauschildt y John Elliott requerían de paredes en las que rebotar y techos en los que crepitar; nada de explanadas abiertas a la luz del día —el poco acertado espacio del escenario Pitchfork durante el Primavera Sound 2011 no hacía la menor justicia a su demanda—, sino todo lo contrario: el aislamiento total del exterior era indispensable para

explotaron milimetrados. La nueva formación ayudó. El guitarrista Adam Kessler abandonó la banda hace unos meses. Fue sustituido por Myles Matheny. El fichaje de un batería más competente, Chris Stein, ha sido un acierto. La consecuencia, Connor Hanwick ha cambiado las baquetas por el bajo y Jacob Graham se ha quedado con los teclados. Los cambios en el tablero funcionan. Sobre el escenario su debut sabe a Manchester, en versión optimista claro. Los gestos también. Los movimientos del líder, Jonathan Pierce, recuerdan mucho a los de Morrissey. El chico tiene bien estudiados los movimientos de cadera y muñeca (micrófono en mano) del autor de “I’m still ill”. Compareció con una beisbolera dos tallas más pequeña que la suya y bajó un pelín el histrionismo al que tiene acostumbrado a sus fans. Los temas de su segundo largo, “Portamento”, son harina de otro costal. Los neoyorquinos eligieron la capital para torearlos por primera vez. Suenan más oscuros. Algo más a The Chameleons, Joy Division y The Cure. Prueba de ello son canciones como “What you were” o “In need a doctor” con los que inauguraron el concierto. El principio descolocó a algunos asistentes. “Best friend” y “Me and the Moon”, de su álbum homónimo, los trajeron de vuelta a la tierra. Saltaron de un disco a otro. Sin reparos. También cumplieron su palabra: “No tocaremos ‘Let’s go surfing’”, habían avisado antes de la actuación. No lo hicieron. Y eso a pesar de la pataleta final del público. Peticiones en grito inundaron la sala. Pero los seguidores se fueron de vacío. A cambio sonaron “It will all end in tears” y “The future”. Entre el público se veían varias caras largas. ¿Se pueden permitir los neoyorquinos semejante chulería? Al parecer, no. Ana Sempere / Foto Carla Mir

poder disfrutar al máximo de su propuesta musical. Lisérgico sin llegar a malsano, bello sin rozar la sensiblería y rotundo sin semejar tosco, el directo de “Does it look like I’m here?” se apoderó de la audiencia a través de un sonido hipnótico que trazó espirales de loops, sintetizadores arpegiados —subrayemos, sobre tablas, a años luz de Animal Collective— y guitarras cubiertas de efectos inimaginables. No sorprende, la sombra de McGuire coincide con la de un verdadero artesano de la electrónica analógica que, a través de un perfecto dominio de su instrumento (la guitarra), fabrica un pop orientado hacia un futuro muy cercano. Su reciente “Get lost” será el testigo olímpico para las nuevas generaciones de músicos. Que pase. Matías Bosch

The Sadies SIDECAR (BCN), 05/09/11

Quizás no hubo mucha gente que se diera cuenta, pero el primer lunes de septiembre un vendaval llamado The Sadies arrasó la sala Sidecar de Barcelona hasta los cimientos casi. Alternando rápidos y cortos instrumentales de vocación surfera con temas más rockeros que se paseaban por la frontera entre el garage y el country saltando de un lado a otro sin ningún tipo de pudor, los hermanos Good y sus compinches llevaron a cabo una memorable presentación del altamente recomendable “Dark circles”. Aunque los primeros temas pusieron el nivel muy alto sobrevino absolutamente imposible bajar el ritmo ante el empuje de un desquiciado Travis Good que no daba tregua en ningún momento, ya fuese exprimiendo su guitarra al máximo o maltratando su ajado violín hasta la extenuación, mientras al otro lado del escenario su hermano Dallas se aplicaba con tal intensidad que por momentos parecía fagocitar el micrófono. Para acabar remataron la faena versionando “A house is not a motel” de Love. Como diría un buen amigo, ¡jefazos! Javier Burgueño


son preocupantemente delgado, todavía con el brazo en cabestrillo y tomando sedantes para mitigar los dolores de su siempre problemática espalda de la que ya había sido operado con anterioridad. En cuanto el sonido se aclaró (sugiero a los grupos que toquen dos veces el primer tema, aquí el barullo se llevó por delante la propia “Trompe le monde”), esos diferentes estados de forma física se pusieron lógicamente de manifiesto:

unos Tachenko pletóricos (¡cómo disfrutó Sergio Vinadé a la guitarra!) arrastraban a un Hinson que tenía que forzar excesivamente una voz ya previamente castigada tras otros dos conciertos en idénticas condiciones para intentar ni siquiera asomarse a lo que Black Francis fue en su día capaz de hacer. Bien mirado, “Surfer rosa” o “Bossanova” aún hubieran sido peores para la garganta del tejano nacido en Memphis, así que quizás por eso se escogió ese disco con la débil excusa del vigésimo aniversario de su publicación. Afortunadamente, el oficio de unos y otros salvó la situación gracias a un repertorio con grandes momentos concentrados al inicio (“Planet of sound”, “Alec Eiffel” y la versión de Jesus and Mary Chain, “Head on”) y al final (“Subbacultcha” y esa joya imperial que es “Motorway to Roswell”). En medio, bastante menos nervio y un Hinson que se enfadó, raudamente calmado por Vinadé, porque el público malinterpretó jocosamente las pastillas que tomó sobre el escenario. Como bis de un concierto demasiado breve (el disco apenas llega a los cuarenta minutos) un agotado Hinson se lució con una versión de Dylan menos exigente con sus cuerdas vocales —“Not dark yet” de “Time out of mind” (Columbia, 97)— para devolvernos inmediatamente a la preocupación tras una desvaída toma de su propio “Drift off to sleep” en un a capela demasiado arriesgado que no estaba en condiciones de afrontar. Eso es lo que tiene salir siempre a darlo todo sobre el escenario. Half Nelson / Foto Chus Sánchez

do de escenario a escenario, uno se merece extasiarse delante de uno. Por cierto, estas citas sosegadas, con pocas bandas y un paisaje inigualable (playa, campo, pueblos pequeños, castillos…) ya tienen un nombre: festivales-boutique. Aún así este año el festival estaba mucho más lleno, 6.000 asistentes. Cosas del boca a oreja. Odio París inauguró los conciertos del viernes. Los barceloneses defendieron bien su début homónimo, pedales, desamor y guiños al garage y al ruidismo indie. Los sevillanos Montevideo compartieron su pop de manual y Pony Bravo triunfó. La revelación llegó con los belgas

Mièle: pop con sabor a France Gall, melodías animadas pero letras profundas sobre el paso del tiempo y otros sinsabores. Dominique A es un veterano. Y se nota. Le bastan una guitarra y su voz para enamorar. El francés firmó un concierto emotivo, limpio y sencillo. Rescató temas de “La fossette” y arrancó alguna lágrima con canciones como “Je t’ai toujours aimé”. A este crooner le queda mucho por decir. Cat People intentan sonar a Interpol pero se quedan en Editors, y eso no es bueno. Guitarreos interminables, un inglés impostado y una intensidad empalagosa son sus códigos. El único percance del festival, la electricidad se fue e paró la pinchada de los DJs. A los asistentes les costó (mucho) salir del agua de la piscina el sábado. Linda Mirada, es decir, Ana Naranjo, ofreció un concierto íntimo con ayuda de músicos como Miguel ex Humbert Humbert y Nahúm. El recinto estaba vacío. Ante LCMDF, abreviatura de Le Corps Mince de Francoise, la cosa cambió. Esta banda de Helsinki mezcló en un mismo la voz de PJ Harvey con guitarras y baterías noventeras y la energía de CSS. La cantante, una rubia menuda y saltarina, contagió su felicidad al público. No paró de pedir palmadas. Se las dieron. Micah P. Hinson repetía. El estadounidense ya había estado en el South Pop. Pero sin el brazo dolorido. El pasado julio sufrió junto a Tachenko un accidente en la carretera. Con el cabestrillo y magníficamente acompañado por los maños (pedazo banda), escupió el “Trompe le monde” de los Pixies. No salió mal la cosa. “Planet of sound”, “Alec Eiffel”, “Letter to Memphis”, así hasta agotar el disco. El homenaje terminó con un tema de Micah, “Diggin’ a grave”. Lejos queda aquel maravilloso concierto que Saint Etienne dio en 1998 en Benicàssim. Para los de Croydon (Inglaterra) sí ha pasado el tiempo. Ana Sempere

Micah P. Hinson + Tachenko play “Trompe Le Monde” APOLO (BCN), 08/09/11

Fue una alegría y un alivio volver a verles a todos de nuevo sobre un escenario después del tremendo susto que nos produjo el accidente de Micah y sus acompañantes, los zaragozanos Tachenko, en julio cuando se dirigían a Barcelona para ofrecer el concierto de la gira de conmemoración del vigésimo aniversario de “Trompe le monde” (4AD, 91). Dio gloria ver a los Tachenko totalmente recuperados y algo de pena a Micah P. Hin-

Santa Teresa South Pop RECINTO FESTIVAL (ISLA CRISTINA, HUELVA) 09-11/09/11

Es el último del verano. O al menos muchos se lo toman así. El Festival Santa Teresa South Pop Isla Cristina se exprime al máximo. El público se broncea en la playa, baila y chapotea en la piscina del Hotel Barceló, se pone morado de atún rojo, gambas y sardinas en restaurantes como el Dolores y, por supuesto, disfruta con sorpresas como los finlandeses Laeticia Velma, confirmaciones como Dominique A y uniones inauditas como Micah P. Hinson & The Pioneer Saboteurs (Tachenko). En esta cuarta edición no había mucho donde elegir, doce grupos. Pero en eso radica el encanto del encuentro. Después de un verano corrien-


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maschine!, maschine!, maschine!

Libro Electrónico ¿QUÉ LE PASA AL E-BOOK? Los ves por la calle, tipos que pasan sus ojos por libros que no son libros. Al menos, no en el sentido tradicional. Los e-books han dejado de ser la eterna promesa tecnológica. O eso parece, porque la realidad es otra: unos precios elevados y la escasa oferta de títulos impiden que el libro electrónico en España se convierta en una realidad

Textos

Xan Pita

D

ecían que 2011 iba a ser el año del libro electrónico. Lo ha sido, pero tampoco tanto. Si uno analiza los datos facilitados por el Observatorio de la Lectura y el Libro en el informe “Situación actual y perspectivas del libro digital en España” descubre que el e-book supuso en España el año pasado un 3% de la facturación del total de libro. En otras palabras, el doble de la cifra recogida en el documento publicado en 2009. Lo que decíamos antes de los matices viene a que, aún cuado se observa cierto crecimiento, por aquí estamos a años luz de las cifras que manejan países como Estados Unidos. Piensa que en USA el negocio de los libros electrónicos alcanzó en 2010 los 316,6 millones de euros, un 164% más que el año anterior, y representa ya el 8,3% de la facturación total del sector. Las razones para que el negocio haya despuntado tímidamente hay que buscarlas, por un lado, en la mayor penetración del hardware. Se palpa en la calle, lo ves en el metro: individuos pasando los ojos por su libro electrónico. Ahora bien, no tiremos cohetes. La penetración de lectores de e-books (los Kindel o Papyre de la vida) está muy lejos de ser mayúscula. Libranda, una de las más importantes plataformas de distribución y difusión de libros electrónicos en lengua española, calcula que el número de gadgets se mueve en las 200.000 unidades. Y ya que mencionamos a Libranda, ésta e iniciativas similares —Publidisa (Todoebook), 36L Books, Amabook, Leer-e— son otras de las causas de que el libro electrónico sea, poco a poco, una realidad. Pero seguimos en el furgón de cola. Y el sector del libro español no se mueve. En realidad importa más bien poco que la

presencia de aparatos capaces de leer libros virtuales se multiplique. Lo que realmente importa, los libros, no se renueva. El sector se escuda en la piratería, la vieja excusa. Pero resulta que la piratería no provoca que la versión española de iBookstore, por ejemplo, esté a años luz en cuanto a claridad y contenidos que su homóloga norteamericana. La web de Xataka publicaba recientemente un reportaje en el que le echaba un vistazo a este desolador panorama y nos descubría a muchos la existencia de una ley que le está poniendo freno a la creación de un sector del libro electrónico como debería ser. Se trata de la ley española del precio fijo de 2007. Por marciano que pueda sonar, en España el libro electrónico es igual que el de papel y las mismas condiciones que rigen a uno rigen al otro. De este modo, la ley establece que el precio de los libros debe permanecer inmutable hasta que transcurran dos años desde su última edición, fijando un descuento máximo del 5% que alcanza el 10% durante el Día del Libro y las diversas Ferias sobre literatura. Y hay más. Tal y como señalan en Xataka, pese al escaso margen de maniobra que permiten estos descuentos máximos, a los libros electrónicos se les aplica encima un 18% de IVA frente al 4% de los libros de papel. No importa que entre abril y junio de 2011 se hayan vendido 250.000 tabletas y que un número importante de sus usuarios quieran utilizar el dispositivo para leer libros. En el caso de iPad (que supone un 50% de esas 250.000 tabletas) sencillamente prácticamente no existen libros o uno tiene problemas al ejecutarlos a causa del muy intrusivo sistema de protección DRM. Es como si el negocio se estuviese escurriendo por los dedos. Y así nos luce el pelo.


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O casi. Porque BeoSound 5 Encore ofrece un acceso sencillo a más de 13.000 emisoras de radio por Internet, que incluyen cualquier género e idioma imaginables, por lo que siempre podrá encontrar algo adecuado a sus gustos. La calidad de las emisoras es controlada y actualizada constantemente y de forma automática por Bang & Olufsen. Además de la radio por Internet, BeoSound 5 Encore puede buscar y reproducir música desde numerosas fuentes: un disco duro o memoria conectada por USB, un servidor NAS, un ordenador o un dispositivo portátil. De este modo es posible disfrutar de todas sus canciones, sin pérdida de calidad.

Hasta los prismáticos ganan una dimensión. Y es que por primera vez unos prismáticos digitales permiten grabar vídeos en formato 3D de elementos distantes. Gracias a la excelente óptica y a la cómoda sujeción, estos binoculares digitales son ideales para asistir a eventos deportivos y para la observación de animales (contribuyendo así a conservar la biodiversidad). Entre sus características destaca el enfoque automático electrónico que mantiene la nitidez del elemento principal en todo momento, incluso cuando está en movimiento. Su diseño, ergonómico y muy discreto, está pensado para que ninguno de sus detalles llame la atención de los animales salvajes y espantarlos. Además, cuenta con un GPS que geoetiqueta los vídeos automáticamente.

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Toda la música del mundo


MODAGADGETS Reebok Classics Cambio de logo

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TEXTO ANA TOMÁS

MODA GADGETS

Reebok, la marca deportiva con más de 100 años de historia, acaba de presentar la nueva colección otoño-invierno 2011/12 para Classic, una línea repleta de novedades que sin lugar a dudas serán tendencia gracias a sus diseños desenfadados y cómodos, tanto en textil como en calzado. Esta temporada, la colección Reebok Classics cambia su posicionamiento, donde la música y el baile son los protagonistas, y por otro lado, su logotipo; se abandona el nombre, anagrama indiscutible y reconocible por todos para convertirse en la “Classic R”, que supone un ligero alargamiento del palo de la consonante. Reebok apuesta claramente por la comunidad que permiten las redes sociales, por lo que si quieres obtener más información sobre el nuevo espíritu de la línea Classic puedes dirigirte a www.facebok.com/reebokclassics. Esta temporada se caracteriza por los brillos y colores vivos que se han utilizado tanto en ropa como en calzado, aportándole el toque de moda necesario para ir a la última.

Levi’s ‘Go Forth’ Now is our time Tras 138 años de trayectoria, Levi’s lanza su primera plataforma creativa y campaña global de marketing a nivel mundial. ‘Go Forth’ rinde homenaje al legado de la firma y apuesta por los jóvenes que están construyendo un futuro mejor: “Now is our time”. A lo largo de la historia de Levi’s, desde la rebelión cultural juvenil de los 50 y 60 hasta la revolución de la información con el nuevo milenio, los jeans de Levi’s han sido el uniforme del progreso. ‘Go Forth’ vió la luz el pasado 9 de agosto con el lanzamiento de la campaña a nivel global en el Facebook de Levi’s. Los asistentes a Bread & Butter ya pudieron disfrutar de un adelanto de ‘Go Forth’ en las calles de Berlín, a través de numerosas acciones como la instalación de arte “Pioneering Portraits” del reconocido artista Alexandre Fato, conocido como Vhils, que retrata a pioneros de hoy en día en Berlín como Fadi Saad o Joe Hatchiban, y el taller de imprenta Print Workshop ubicado en Alte Münze. “Go Forth es más que una idea de marketing, es un llamamiento a la unión y el cambio”, dice Robert Hanson, presidente global de la legendaria firma de vaqueros. Apúntate al cambio en www.goforth.levi.com.

XTI Working class girl

El mono de Lee Atemporal

XTI, la marca de calzado joven top ventas, cuenta con la bella top model Irina Shayk y el modelo Arthur Sales como imagen de su nueva temporada Otoño-Invierno 2011/12. La nueva colección de XTI se constituye de botas altas tipo corsario, botines militares, abotinados acordonados de estilo oxford, zapatillas de aire casual, salones con tacones de vértigo, bailarinas con detalles florales y lazos al estilo lady like, además de originales botas y botines donde la cómoda plataforma crepé y la piel vuelta y los detalles de borreguillo aportan un espíritu folk-bohemio a la colección, como estas botas de media caña diseñadas en piel de estilo ‘working class’.

Lee es famosa por haber introducido importantes innovaciones en el mundo denim. Una de las más interesantes fue el mono (overall), que nació en los talleres de Lee en 1913, hace ya más de 100 años. Este otoño la legendaria firma norteamericana incluye en su colección esta icónica pieza que, combinada con accesorios en piel, es el ‘must’ de esta temporada. De día, combínalo con una camisa leñador o una camiseta, con una rebeca de punto gordo encima. Cuando caiga el sol, un body y unos zapatos de tacón. Último consejo: broches, collares e incluso chapas son bienvenidas. Para algo el peto es un revival, ¿no?


MODA

Eastpak By Kris Van Assche

Wrangler Blue Bell

Eastpak, la marca del estilo de vida urbano, acaba de poner a la venta su colaboración con Kris Van Assche, el famoso diseñador de moda y director artístico de Dior Homme. La colección es una exitosa mezcla entre el inconfundible y sofisticado sello de Van Assche y la característica sencillez alejada de las convenciones de Eastpak. Tres combinaciones de materiales y colores que se hacen eco de la paleta negro/ gris/crudo que usa Van Assche en su propia colección para el Otoño/ Invierno 2011/12. De hecho, las mochilas reflejan otros temas recurrentes en el trabajo del diseñador, como son la suavidad y la sobriedad, la estructura interna de las piezas y las líneas puras. Cada creación incluye un sello metálico con los nombres de las dos marcas.

En la web de Wrangler Blue Bell (www. wrangler-europe.com) puede verse ya la nueva película interactiva de la temporada otoño-invierno de 2011. La exclusiva marca de denim ha revolucionado la manera en que se presentan las colecciones gracias a sus películas innovadoras, que han sido galardonadas con diferentes premios. La última entrega convierte el ratón de tu ordenador en una sierra radial. Cortando la pantalla pasas a la siguiente escena. Cada temporada, Blue Bell se asocia con un artista. En esta ocasión, el escogido ha sido David Buckingham por la manera en que transforma piezas envejecidas por el paso del tiempo en obras de arte únicas, inspiradas en la corriente pop art. El centro de Los Ángeles se convierte en el escenario evocador de la colección otoño-invierno de 2011. Los jeans de colores atrevidos crean un look fresco en contraposición a los jeans más clásicos. El modelo Toni Ward, una vez más, es la imagen de la campaña.

Skullcandy G.I. Gold Skullcandy, marca líder de audio, refleja el choque de la música, la moda y estilos de vida en los deportes de acción. La marca Skullcandy simboliza la juventud y la rebelión y encara el lema de la compañía: “Cada uno necesita la revolución Soundtrack”. Útiles, modernos, y en el tono de la temporada, el dorado, estos auriculares son el regalo perfecto para estas Navidades. El modelo G.I. Gold de la foto es un aricular especialmente articulado para DJs, con un diámetro de 40 mm, suave acolchonamiento en piel, con una frecuencia de respuesta de 20 - 20K Hz y una potencia de 50 ohms.

Tonight We Tanqueray Swagger Tanqueray acaba de presentar en España su nueva campaña internacional “Tonight We Tanqueray”, con la que la marca se renueva y apuesta por una imagen más actual y rompedora sin descuidar el estilo que le caracteriza. Para ello cuenta con la colaboración de cuatro nuevos embajadores internacionales, personajes de la música, el cine y la moda conocidos por su carácter polifacético y transgresor, que aportan a la marca la llamada personalidad ‘swagger’: una mezcla de estilo propio y esencia con un toque atrevido. El primero de ellos es el cantante californiano Aloe Blacc, uno de los mejores exponentes de la corriente neo soul y famoso en todo el mundo por el tema “I need a dollar”, que fue banda sonora de la exitosa serie de la HBO “How to make it in America”. Aloe Blacc ha elegido Madrid para iniciar su gira europea de la mano de Tanqueray, y estará en concierto en la capital el próximo 7 de noviembre, con un evento exclusivo y muchas sorpresas. Además, en este concierto Aloe Blacc interpretará “Tonight Downtown”, el tema que el artista ha compuesto en exclusiva para la marca. El temazo está disponible para descarga en la página web www.tanqueray.com.


625 líneas The Hour

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The Hour MAD GENTLEMEN Si echáramos mano de un análisis para borregos, “The Hour” podría definirse como la contrapartida británica de “Mad Men”. Si nos fijamos sólo en las cantidades de alcohol y tabaco consumidas y en el marco temporal en el que transcurre la acción, el símil tendría algo de sentido, pero la serie de la BBC posee autonomía propia y se apodera honorablemente de su pedazo de tarta retro, aportando al tablero de juego un plus de suspense y conspiraciones políticas que la sitúa en otro plano. Si en la laureada serie de la AMC no pasa absolutamente nada, aquí ocurren cosas: crucigramas cifrados, misteriosos asesinatos, agentes dobles… y Romola Garai. Una serie apasionante. Texto

Óscar Broc

P

ues nada, se ha puesto de moda lo retro. Me pregunto qué pensarán los rockers de toda la vida sobre la proliferación espontánea de tupés, tatuajes de golondrinas y gafas vintage. Seguramente estarán echando pestes de los modernillos que les han usurpado su estética y maldiciendo la influencia perversa que ha ejercido “Mad Men” en toda esta oleada de brillantina. Modas aparte, en el plano televisivo, que es lo que nos interesa, negar que esta elogiadísima producción está marcando el paso sería una soberana memez. Era de esperar que, con el cuarto Emmy consecutivo al mejor drama ya en la chepa, la serie de la AMC se reprodujera por esporas borreguiles y floreciera en otros feudos catódicos. Por el momento, en USA ya tenemos a punto de caramelo dos novedades gordas para la nueva temporada, que beben directamente de la tetilla sixties: “Pan Am” y “The Playboy Club”, hijas bastardas del look preciosista y la elegancia vintage de Don Draper y compañía. Las comparaciones serán inevitables cada vez que surjan productos ambientados en dicha época, y como cabía esperar también se han cernido sobre “The Hour”, uno de los títulos más apasionantes que ha dado la presente campaña televisiva. Cotejar ambas series es un error de bulto, por mucho que la prensa británica, ansiosa por tener su propia contrapartida del hit de la AMC, insistiera en los dichosos paralelismos. Mientras que “Mad Men” transcurre en los sesenta en Nueva York y funciona como un retrato social, “The Hour” se sitúa en el Londres de los años 50 y se rige por la ley del misterio, utilizando a modo de componente adictivo una compleja trama de conspiraciones políticas con trasfondo histórico.

Un grupo de audaces plumillas pone en funcionamiento un programa en el que apuestan por un periodismo nunca visto: atrevido, crítico, alérgico a la neutralidad y al servilismo imperante en la época. El show se llama de “The Hour” y la cámara se introduce en sus adentros, para mostrarnos la forja de los primeros informativos de televisión y describirnos con abundancia de detalles el modo en que se grababa un espectáculo de estas características a mediados de los años 50. Paralelamente a este cauce argumental discurre una trama conspirativa con la crisis del Canal de Suez de fondo y varios cadáveres en juego. Se trata de un complejo desplegable de traiciones, espionaje y suspense —los fans de “Rubicon” apreciarán los mensajes ocultos en los crucigramas— que le da el pulso necesario a una serie pausada y sobria, una historia que se mueve al ritmo felino de la música jazz que sobrevuela el metraje. Sofisticada, adulta, exquisita en los detalles, “The Hour” aglutina todas las virtudes de las mejores producciones de la BBC. Seis majestuosos episodios —medida justa y calidad doblemente concentrada—, ambientación trabajadísima, puesta en escena elegante, guiones depuradísimos —Abi Morgan es la responsable—, reproducción histórica obsesiva y, por supuesto, un trabajo de actores impecable. No se trata ni mucho menos de un bocado ligero. La digestión es más bien lenta. La historia avanza con suavidad, sin prisas, encajando con paso sostenido las distintas piezas del rompecabezas y presentando en profundidad las circunstancias de los personajes principales. No hay movimientos bruscos ni acción más allá de lo necesario. Un excelente trabajo de dramatización, sin

duda, siempre al servicio incondicional de un guión tan bien cincelado, que no necesita florituras visuales ni adornos para disparar los niveles de serotonina en el cerebro del espectador. Dispuestos con suprema inteligencia, los raíles del misterio principal se estiran en paralelo al retrato social de un Londres ahogado en toneladas de alcohol y tabaco sin filtro, una ciudad que vive el albor de un nuevo periodismo a través del televisor en blanco y negro. Armados siempre con un cigarrillo y una copa, los protagonistas principales del drama emanan un magnetismo arrebatador. Imposible pasar por alto la presencia de Dominic West, el actor británico que dio vida al inolvidable y borrachuzo detective McNulty de “The Wire”. Su trabajo en las carnes del presentador de “The Hour” vuelve a ser impecable. También deslumbra Ben Whishaw, espectacular en el papel del joven y superdotado periodista Freddy Lion. Lenguaraz, con un cerebro que funciona a velocidad de vértigo, el suyo es uno de los trabajos más brillantes que he visto este año. Pero ni West ni Whishaw merecen llevarse el primer cajón del podio, la mejor interpretación es para la diosa Romola Garai. Esta arrebatadora actriz pide a gritos un mayor reconocimiento. Después de ofrecer un recital en la reciente miniserie “The crimson petal and the white” (BBC), la chica vuelve a reclamar la atención de los despistados gracias a Bel Rowley, una productora de enorme intelecto y curvas generosas que se convierte, con diferencia, en el mayor reclamo de un cásting perfecto. Tranquilos, no la echaremos demasiado de menos, ya que habrá segunda temporada de “The Hour”. Está claro: hemos elegido el peor momento para dejar de fumar.


in & out Clubbing BCN C/ ARC DEL TEATRE, 3. TEL. 93 318 59 66. Techno-house, incursiones en el electro y la música disco. Miércoles, invitados internacionales. Vie-Sab., sesiones con el DJ residente Robert X. Todas las noches de 23.30 a 5 h.

SALA RAZZMATAZZ 2. C/ PAMPLONA, 88. TEL. 93 272 09 10 Tech-house, hard techno y techno con los residentes MouseUp, Undo, Vicknoise, además de las residencias de James Holden, Felix da Housecat, Miss Kittin o Tiga. H: Vie-Sab. y vísperas de festivos de 1 h. a 5 h. Entrada única a Razz Club: 15 € (c/i).

SALA APOLO. C/ NOU DE LA RAMBLA, 113. TEL. 93 301 00 90 La meca del eclecticismo: house, techno, breakbeat y pop electrónico, según el día. Alberga residencias de Kompakt, Bpitch Control, Bungalow, Cristian Vogel, etc. Nitsa selectors: Fra, Marc Piñol, DJ Coco y Graham. H: Vie-Sab. y vísperas, a partir de las 24.30 h. Precio: 12 € (c/i).

Clubbing Madrid electro-pop, deep house y leftfield de mano de MouseUp, Undo, Vicknoise); Rex (technopop). H: vie-sab. y vísperas de festivos de 1 a 5 h. Entrada única: 12 € (c/i). www.salarazzmatazz.com

B LOUNGE @ HOTEL BARCELÓ RAVAL RBLA. DEL RAVAL 17-21. TEL. 93 320 14 90 El lugar más cool de la ciudad, el nuevo punto de encuentro de Barcelona. Tapas sorprendentes, extensa carta de cócteles y la mejor música. Terraza Plaza Manuel Vázquez Montalbán. Jueves, viernes y sábados DJ en directo de 23 h a 02 h. Entrada libre. www.BarceloRaval.com

C/SANTA ANNA 14, L’HOSPITALET. T. 93 337 76 16. Más de 25 años ofreciendo la alternativa desde L’Hospitalet. Conciertos de pequeño formato y sesiones de DJs... de la mano de los DJs Jordi Monamí, Marty Mcfly, Crtl+alt+supr, Gato. Actuaciones musicales en pequeño formato. www.depositolegal.com.

@ SALA APOLO. C/NOU DE LA RAMBLA, 113. Residencia semanal para la noche de los jueves en el Apolo. Powder Room acoge las mejores noches de deep funk, breaks y rare grooves en Barcelona. H: todos los jueves, de 24.30 a 6 h. 9 €.

C/ FONTRODONA, 33 (BCN). TEL: 93 441 80 15 Antigua nave industrial convertida en enorme y comfortable lounge club. Urban & soulful music + laid-back atmosphere + underground attitude. www.maumaunderground.com. H: jueves 23 - 2.30 h., vie-sáb 23 - 3 h., domingos tarde (excepto verano).

SALA CITY HALL C/ RAMBLA CATALUNYA, 4. Lun: Internacional Party. Mar: Budah Hall Night. Mie: Pigs & Diamonds. Jue: Club 4 (techno & minimal techno). Vie: 100% Uhm Underground (tech-microfunk). Sab: Pure City Nights (house, deephouse, latin). Dom: Zen Club (techhouse/ electro).

C/ ALMOGÀVERS, 122. TEL. 93 272 09 10 5 clubs en un mismo espacio: Razz Club (Viesab. DJ Amable y Dj Gato, el mejor indie y rock de todos los tiempos. Jue. Bongo Palace (latin house); Pop Bar (vie-sab. lo mejor en pop, electro y sixties); The Loft (tech-house, hard techno y techno); Lo*Li*Ta (techno-pop,

C/ LINCOLN, 15. T. 93 238 07 22 Martes: Glitter and Glamour. Miércoles: Strawberry & Chocolate. Jueves: Buziós - Brazilian soul. Viernes y Sábado: 3 floors open- hip hop and R&B, house music, classic garage 80’s-90’s. www.ottozutz.com

C/ VALLDONZELLA, 40 / PLAZA MILANS, BARRIO GÓTICO. Tel. 627 73 30 81 En el bar Manchester se dan cita amigos y seguidores de la música de los 80 y 90 y sus tendencias más brit. Desde Joy Division hasta Placebo, pasando por The Smiths y Happy Mondays.

RAMBLAS, 27. T. 93 301 16 289 INFO@BOULEVARDCULTURECLUB.COM Boulevard Club, ubicado en La Rambla, donde antes se encontraba Fellini, ofrece la localización más céntrica y de más fácil acceso al público. House, techno, electrónica, hip hop, R’n’B, rock... DJs residentes: D’Julz (Bass Culture, París), Andre Buljat (4line, Indigo Raw) y Dr. Barry (BLV). http://boulevardcultureclub.com

C / ESCUDELLERS BLANCS, 3 (BARRI GÒTIC) Con una acertada mezcla de graffiti, videos, skate y grunge. Su amplia sala alberga cómodamente a los personajes más diversos de la fauna barcelonesa, que se pierden entre detalles y acordes, cubatas y chupitos, chicas y kickflips. A tres pasos de la turística Plaza Real se esconde el secreto mejor guardado del Gótico, Nevermind. Abierto todos los días hasta las 3 h. www.nevermindbcn.com

SALA 1 AV. CARRILET 235 - SALA 2 AV. CARRILET 301, L’HOSPITALET. T. 93 337 06 02 La Salamandra es el espacio de referencia de las noches de L’Hospitalet. Dos salas que ofrecen la mejor programación de conciertos y sesiones de DJs de la escena indie y mestiza. Sala 1: Musicollage con Nafentt & Darkomedia. Sala 2: Indie-pop-electro con YoSET & McFly, visuals de High Distortion & Mon Feijóo. H. Abierto todos los viernes, sábados y vísperas de 24 a 6 h. Entrada única: 8 € (c/i). Gratis hasta las 2 h. www.salamandra.cat

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Clubbing Bilbao C/ RAFAEL DE CASANOVA, 3. SANTA COLOMA DE GRAMENET. [M] L1 SANTA COLOMA La Sala Pop tiene una programación semanal de conciertos cuidadamente seleccionados dentro de la escena independiente tanto catalana como estatal. Los conciertos se realizan viernes y sábado pero la sala ofrece sesiones de indie, pop, rock, electrónica a cargo de DJ Oki One y programación cultural los domingos. H: mie-dom 19 - 3.30 h. www.myspace/popclubsantacoloma

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Sitges 2010

Jaume Balagueró EL CINEASTA JUGUETÓN

“Mientras duermes” es el cuarto largometraje en solitario de Jaume Balagueró, un tipo que conoce el miedo como pocos. Su cine gira alrededor de ese concepto, aunque en las distancias cortas nadie lo diría. En su nueva película, un juguete tan lúdico como desasosegante que presentará en el próximo Festival de Sitges, convierte a Luis Tosar en el portero de una finca, un ser despreciable de mente enfermiza que solo encuentra su felicidad puteando hasta límites inimaginables a los vecinos para los que trabaja. Texto

Àlex Montoya

“N

o, ‘Mientras duermes’ no es una película de terror. Perturba, crea tensión, desasosiego, pero miedo no”. Jaume Balagueró se cubre las espaldas porque sabe cómo se las gastan los fundamentalistas de un género que ha cultivado hasta convertirse en coautor, saga de “[REC]” mediante, del cine más exportable que se ha hecho en España en la última década. Los dos films de la franquicia fueron un bombazo sin precedentes, y, si su codirector y amigo Paco Plaza ha terminado la tercera parte, nuestro hombre ya ha empezado a trabajar en el guión de la cuarta y última. De eso ya hablaremos. A Balagueró le ocupa ahora algo que, con evidentes conexiones con las pelis de miedo, quiere alejarse un tanto del asunto. “En ningún momento quise pensar en clave de género. No sé si esto es terror, suspense o comedia negra… Me da igual. Lo que importa es lo que la historia provoca. La etiqueta ya la pondrán otros”. Pongámosla nosotros: cuento perverso y jodidamente juguetón, “Mientras duermes” es una puesta al día adulta de los clásicos que rompían el sueño de los niños. La cosa tiene miga: tras la profesionalidad del portero de un edificio, un majete que nunca niega un favor ni un “buenos días” a los vecinos, se esconde un retorcido cabronazo que encuentra su gran objetivo en una joven a la que dedicará, sin ella saberlo, su mejor y más enfermizo repertorio de perrerías. “El reto era crear un personaje repulsivo pero fascinante”, explica. “Y la clave, el gran giro del relato, ocurre en la mente del espectador, que de pronto sufre por quien no debe”. Una cuestión de empatía hábilmente manipulada por Balagueró y por el guión previo (y novela

posterior) de Alberto Marini. “Es lo que más me atrajo del texto, y uno de los grandes retos: lograr esa implicación del público y forzarlo a decantarse hacia el lado equivocado. Un conflicto moral fascinante”. LUIS TOSAR, UN SEGURO DE VIDA

Para ello, cuenta con un seguro de vida llamado Luis Tosar, que compone un ser fascinante y fantasmal, casi una sombra por la que el espectador siente una mezcla de asco y simpatía, un tipo de mente obsesiva y modales exquisitos, un chiflado nada evidente. “Ese equilibrio era fundamental, debíamos hacer dudar al espectador. Era un personaje arriesgado, un malo que no es ni un asesino ni un psicópata sanguinario y torturador”, explica un Balagueró rendido al talento de su protagonista. Esa dualidad ha convertido la película en un maquiavélico juguete: “Es que yo la imaginé como algo muy lúdico… jugar y hacer jugar”. Cargada de malsano humor negro, “Mientras duermes” apuesta, pues, por un tono “de cuento infantil para adultos”. Algo así como el reverso puñetero de “Las horas del día” de Rosales y Brendemühl. “La historia permitía varios enfoques y opté por uno que huía de ser ultrarrealista sin perder verdad ni cotidianidad”. El Mal escondido ahí al lado. “Uno madura y las cosas que te inquietan cambian, y cada vez me interesa más lo cercano y creíble. Se puede reconocer más el Mal a nuestro alrededor que el de fuera”. REGRESO A SITGES

Con “Mientras duermes”, Balagueró visita de nuevo el Festival de Sitges, casi su segunda casa. “Forma

parte de mi trayectoria”, dice. “He crecido con él, como espectador y como cineasta. Rodar una película y presentarla en Sitges es, casi, un proceso natural. Sin contar la amistad con el equipo que lo gestiona”. En ese sentido, se impone preguntarle por la polémica que salpicó al director del certamen, Ángel Sala, tras la proyección de “A Serbian film”, y que ha provocado uno de los casos judiciales más demenciales que se recuerdan en los últimos tiempos. “No la vi, porque me da miedo. Pero lo que ha pasado es absurdo. Ángel ha sido denunciado por hacer su trabajo: muchos festivales de Europa y EE.UU. la han proyectado, y algunos la han premiado. Y no ha habido problemas. Defensa a ultranza, pues, de un cine que, por discutible que sea, sirve de revulsivo para la evolución de la cultura. Hoy nadie cuestiona el poder rupturista de ‘Salo o los 120 días de Sodoma’, de Pasolini, que utilizaba a menores de edad para simular actos aberrantes. Malas o buenas, películas así abren caminos nuevos”. Balagueró, de todos modos, opta por otra cosa: el juego travieso y malévolo de “Mientras duermes” e, inmediatamente, rematar, con “[REC] Apocalipsis”, una saga que empezó “como un divertimento y que ha sido clave en mi carrera. Y a nivel emocional me ha hecho muy feliz. Por el impacto de descubrir cómo algo que has hecho se te va de las manos y tiene esta repercusión, y también por lo bien que lo pasamos con Paco Plaza, lo que vivimos, disfrutamos y sufrimos juntos. ‘[REC]’ nos ha dado mucho. Pero hay que seguir, o nos pasaríamos la vida siguiendo a zombis cámara en mano”.


Sitges 2011 PARA TODOS LOS SUSTOS

El Festival de Sitges, cuya 44ª edición tendrá lugar del 6 al 16 de octubre, ha consolidado su leyenda repartiendo sustos para todos los gustos, del terror más cafre a la fantasía más exquisita, pasando por cualquier título salpicado de sangre o con la más mínima nota futurista o sobrenatural. Con una oferta pantagruélica que abarca 160 títulos confirmados al cierre de esta edición, no hay excusa cinéfila para perdérselo. Texto

Philipp Engel

A

estas alturas cientos de variopintos aficionados habrán trazado miles de planes: andarán a vueltas con la parrilla de horarios, comprobando la duración de las películas y calculando si les vale la pena una caminata al pueblo para colar tal otra película del Retiro o del Casino Prado entre dos pases del Auditorio, que sigue siendo el mejor cine de la provincia. Y digo variopintos, porque cuando uno dice Sitges, el otro se imagina al clásico freak de aspecto gótico, sudoroso y generalmente entrado en carnes que no ha visto el sol más que en el cine. Pero no, la afición que peregrina a Sitges es, como decía, variopinta, e incluye a todo tipo de espectadores, cinéfilos de a pie cuya brújula ha vuelto a enloquecer, pues el festival sigue siendo el mismo —misma estructura, misma monstruosa avalancha de películas— desde que lo comanda Ángel Sala, pero los títulos, claro, han cambiado, y se trata, una vez más, de encontrar oro ahí donde esté. El éxito sólo depende de la apertura de miras, del instinto y de la voluntad de riesgo de cada espectador. El clásico fan con necesidades básicas —hachazo en la sien, chorrazo de sangre, vísceras que hacen gluglú— no tendrá problemas en encontrar palomitas ensangrentadas con las que seguir engordando su más enfermiza pasión, sobre todo si se concentra en la sección Midnight X-Treme, las tradicionales maratones pensadas para él o la anunciada casquería en 3D. Se le verá en pases de títulos que a otros podrán parecer disuasorios —caso de la noruega “Troll hunter”— y ansiosos ante los nuevos trabajos de viejos conocidos como Lucky McKee (“May”) —“The woman” (siempre con Angela Bettis)—, o el tándem Bustillo-Mauryu (“À

l’intérieur”), cuyo “Livide” (de nuevo con Béatrice Dalle) sería un volantazo hacia un terror gótico de ascendencia Hammer. No tendrán problemas en quedarse con la sediciosa Lily Cole (foto) de “The moth diaries” —el temido retorno de Mary Harron— como la musa del grito de esta edición y se unirán a la fiesta que promete “Hobo with a Shotgun”, el debut con alma Grindhouse de Jason Eisener, una verbena al estilo “Machete”, pero con Rutger Hauer repartiendo Justicia en una Sin City de carne, hueso y asfalto. FESTIVAL DE FESTIVALES

Olvídense de la necia separación entre cine de autor y cine de género, Sitges es una inmejorable oportunidad para recuperar los títulos que más han dado que hablar en los pasillos de la cinefilia internacional. Así veremos la wagneriana “Melancholia”, del bueno de Lars von Trier (será interesante compararla con “Another Earth”, de Mike Cahill), la muy esperada “Drive”, de Nicolas Winding Refn, la más amable “The artist”, de Michel Hazanavicius, la exquisita “Jeanne Captive”, de Philippe Ramos, “Road to nowhere”, el retorno de Monte Hellman (ver entrevista en nuestro número anterior), o “The Turin horse”, de Béla Tarr, presunta despedida del húngaro que, para la crítica más docta y exigente, ya se erige en película del año. Hay quórum, así que mejor no perdérsela. Y desde la desaparición del BAFF, Sitges es también la indiscutida capital del cine oriental. La debilidad confesa de este cronista por los más tronados nipones se verá compensada con dos títulos del adorado Sion Sono —“Guilty of romance”, y “Hanezu”, su radiografía post

tsunami—, la presencia inevitable de Takashi Miike (con su remake del “Hara kiri”, de Kobayashi) y Shinya Tsukamoto (la loca “Kotoko”) y el retorno de Hitoshi Matsumoto, ese genio descubierto con “Dai-Nihonjin” (2007), que también parece haberse tranquilizado con una de samuráis. Confieso de paso que no voy a poder resistir la tentación que supone “Underwater love”, de Shinji Imaoka, un director de pink eiga que se ha marcado un musical erótico festivo con música de Stéreo Total y fotografía de Chris Doyle. Sé que no va estar bien, pero voy a tener que ir igualmente. Por lo demás, les recomendaría que midieran los dos extremos del mejor cine coreano —con “The yellow sea”, de Na Hong-jin, y “The day he arrives”, de Hong Sang-soo—, que no se pierdan la muy peculiar “Trabalhar cansa”, de Juliana Rojas y Marco Dutra, que estén atentos a “Kill list”, de Ben Weathley, etc, etc, etc. En fin, esto no tiene fin. Por último, tal vez cabría señalar la gran ausente del festival, que paradójicamente sí se proyectó en Donosti. “Snowtown”, del australiano Justin Kurzel, algo así como un “Animal kingdom”, pero a lo bestia. Es decir, la historia de una banda de asesinos contada en un tono crudo y realista, sin afectación indie-cool, ni personajes que se muevan al ralentí. Violencia de la buena, que te golpea y te remueve por dentro. Contemplándola, no nos cabía la menor duda de que la volveríamos a ver en Sitges, de tanto que encaja como un guante de seda forjado en hierro en la filosofía del festival. No nos cabía la menor duda, hasta que uno de los personajes va y viola a su hermano menor de edad. Entonces nos miramos y nos pareció todo tan triste…


078/079

cine

Enfrentada a críticas permanentes sobre su supuesta insignificancia ante la competencia desleal de Cannes y de esa apisonadora último modelo llamada Toronto, la Mostra de Venecia consiguió salir a flote apostando por una estimable selección de cine accesible y narrativo, recorrido por una tensión intermitente entre la represión de los más bajos instintos y el salvajismo hacia el que empujan los tiempos que corren.

Venecia 2011

CIVILIZACIÓN O BARBARIE Texto

Álex Vicente

H

ace años que los críticos más inflexibles aseguran que el Lido se sumerge en la más absoluta de las mediocridades. Pero esta vez se han quedado con algún argumento menos. La anunciada sucesión de obras maestras nunca terminó de llegar, aunque tampoco estuvo nada mal. En especial, gracias al cine anglosajón, infrarepresentado en un palmarés que prefirió multiculturalismo a justicia, diseñado por un Darren Aronofsky irreconocible tras someterse a algo muy parecido a un régimen Dukan. La prueba es el León de Oro a “Faust”, interesante pero trasnochada relectura del mito del hombre que vendió su alma al diablo, a cargo de un Aleksandr Sokurov (en la foto) que ha conocido tiempos bastante mejores. Apareció rodeado en el podio de títulos todavía menos comprensibles, como la simplemente pasable “People mountain people sea” —premio al mejor director para Shangjun Cai— o la directamente ridícula “Terraferma”, vulgar compendio de buenos sentimientos para izquierdistas de boquilla a cargo de Emanuele Crialese (“Respiro”). Favorita hasta pocas horas antes del anuncio del palmarés y máximo acontecimiento de todo el festival, “Shame” hubiera merecido un mejor destino. El

británico Steve McQueen, responsable de la excelente “Hunger”, pasó con creces la reválida con una película situada en sus antípodas. Tildado de moralista por su tratamiento de la adicción al sexo, demuestra en cualquier caso una alucinante maestría al indagar en el terror que esconde esa cosa llamada vida moderna. Ningún debate pudo con la ovación a su galardonado protagonista, ese inmenso actor con aspecto de hooligan melancólico llamado Michael Fassbender, también presente en “Un método peligroso”, con la que David Cronenberg escenifica un diálogo semejante entre las pulsiones y el autocontrol, con más peroratas sesudas y menos desnudos frontales, a partir del conflicto entre Freud y Jung. La tensión entre salvajismo y represión también recorrió “Un dios salvaje”, adaptación de la obra teatral de Yasmina Reza a cargo de Roman Polanski. Pese a su irreprochable puesta en escena y a las virtudes del texto original, dejó regusto a obra menor. Todo lo contrario que la ardorosa relectura que Andrea Arnold ha hecho de “Cumbres borrascosas”, donde lo que menos importa es que Heathcliff sea negro. Parecía poca cosa, pero terminó siendo de esas que crecen por dentro. Gustó mucho “Los idus de marzo”, en la que George

Clooney tiene la inmensa generosidad de compartir con nosotros el scoop del año: “La política es mala”. Nada que un capítulo de gama baja de “El ala oeste de la Casa Blanca” no contara de manera infinitamente más inteligente, sutil y matizada. Decepcionaron “Alpis”, a cargo del director de la maravillosa “Canino”, así como “Pollo con ciruelas”, adaptación algo acartonada del cómic de Marjane Satrapi. Rozaron lo deshonroso Todd Solondz con “Dark horse” y Whit Stillman con “Damsels in distress”, mientras Madonna se ridiculizaba con ese desastre titulado “W.E.”, tan lamentable como el numerito de la hortensia que montó en la rueda de prensa. Al lado de todas ellas, se agradeció la inteligente ligereza de “Contagio”, con la que Steven Soderbergh encuentra el punto medio entre sus experimentos avant-garde y la comercialidad de sus películas de casino. Con mención especial a una Gwyneth Paltrow luchando por la redención tras sus patéticos consejos para mamás pijas. Después de dos horas contemplando cómo la humanidad lucha contra una pandemia viral, a la salida daba grima el más mínimo roce con persona, animal o cosa. Sin duda, el primer síntoma de su éxito.

“Somewhere”

incendiados”, como tampoco “Suites imperiales” pretende ser “Lunar Park”, “Somewhere” también puede pasar, por sus defectos, como una obra menor, aunque es más bien una propuesta en clave mínima, que se sustenta en muy pocos elementos. Además del Château y de lo mucho que representa fotografiado por Harris Savides con look de reportaje de magazine norteamericano a la última, “Somewhere” también es el retrato de la depresión de una estrella de cine paradójicamente interpretada por Stephen Dorff, un actor de insolvencia contrastada que más bien nos parece un Jack Bauer de tercera. Le sacará del agujero la inesperada visita de su hija, patinadora en estado de gracia sobre el hielo de las emociones a la que da vida una luminosa Elle Fanning que, en la senda de la divina Dakota, vuelve a salvar los muebles de la función, como ocurría en “Super 8”, una película que, dicho sea de paso, sólo

me sugiere una cosa: “¡E.T vete a tu puto planeta!”. “Somewhere” no es más que eso, el actor, su hija y el Château, y no necesita más. Como envasado al vacío de una deriva existencial al borde de la piscina, es casi tan radical como “Last days” (Gus Van Sant, 2005), aunque aquel proto-Cobain carecía de un ángel que le salvara del abismo y aquí la depresión se rompe finalmente (spoiler) con el llanto, en una escena —la más patética, en todos los sentidos—, que nos recuerda a Jonathan Caouette haciendo lo propio en “Tarnation” (aquello también era de vergüenza ajena). En resumidas cuentas, “Somewhere”, que se inscribe perfectamente en la trayectoria de la Coppola (el poso autobiográfico, la vie de Château, los hoteles, Thomas Mars, etc.), es una película que a lo mejor les resulta irritante, pero no es una mala película. Ni mucho menos. Tan atacable como defendible, aquí optamos por lo segundo. Philipp Engel

DE SOFIA COPPOLA (EE.UU., 2010)

A menudo sueño con parejas ideales que no pueden ser, como la que hubieran podido formar Bret Easton Ellis y A.M. Homes: “Somewhere” sería la hija que nunca tuvieron y que, sin embargo, se les sigue pareciendo. Cuando los de National Geographic le propusieron a la Homes que se quedara con una ciudad del mundo, escogió L.A. por el Château Marmont, y Clay, en su sonado retorno, también transita por el legendario hotel que Sofia Coppola escogió como tema de fondo para su cuarto largometraje, el mismo que ahora hace justo un año se llevó un León de Oro cortesía de un jurado presidido por su ex, Quentin Tarantino. Todo apunta a que siguen en buenos términos. Y si “Los Ángeles” no es “Música para corazones


cine

“Restless”

“Los pasos dobles”

DE GUS VAN SANT (EE.UU., 2011)

DE ISAKI LACUESTA (ESPAÑA, 2011)

“Intruders” DE JUAN CARLOS FRESNADILLO (EE.UU., 2011)

Me sabe un poco mal el rumbo que Juan Carlos Fresnadillo ha decidido darle a su carrera. Tras la prometedora pero de recuerdo algo desvanecido “Intacto”, rodó “28 semanas después” y ahora “Intruders”, que parecen dirigir sus pasos hacia un cine de terror bien trabajado, musculoso y parido desde el respeto a este género tan agotado desde hace ya incontables años. Fresnadillo desea huir de lo mostrenco como de la tiña, se esfuerza en alumbrar imágenes e instantes fascinantes pero todo en “Intruders” se me antoja viejo, regurgitado, mil veces visto. La huella de Shyamalan se detecta diáfana en la epidermis de esta obra de ritmo mortecino y mirada cansada. Poco, casi nada, aflora a la superficie si uno se preocupa de arañar con un mínimo de ahínco en la rugosa corteza visual imaginada por el director. El espectador intuye enseguida que un misterio del pasado subyace en el subconsciente del personaje de Clive Owen. Sobre este enigma gravita la supuesta profundidad del film y cuando al fin sale a flote se queda uno igual que antes, entre indiferente y adormilado. Ni la sugerente aproximación al cuento infantil que propone, ni la turbadora presencia de esa actriz descomunal llamada Carice Van Houten, logran hacer que el relato levante al fin el vuelo y logre conmovernos desde la patria ingobernable de los pájaros. Toni Vall

El nuevo filme de Van Sant se abre con unos planos generales de Portland, la neblinosa ciudad que ha sido escenario de sus películas más personales, de “Mala noche” a “Paranoid Park”, pasando por la fundamental “Mi Idaho privado”. Su perenne atmósfera otoñal, apoyada por la fotografía de colores pálidos de Harris Savides, potencia el tono fantasmal de una historia de amor adolescente condenada desde su inicio. Él (Henry Hopper, hijo de Dennis, empeñado en imitar a un colega de su padre, James Dean) es un joven conflictivo, aficionado a asistir a funerales de desconocidos y que tiene como amigo al fantasma de un piloto kamikaze (¿?). Ella (Mia Wasikowska, a medio camino entre Mia Farrow y Jean Seberg) es una chica sensible con un cáncer terminal. Por supuesto, se enamoran, y la serena (y, reconozcámoslo, muy chic; ni rastro de los síntomas de la enfermedad) manera en la que ella acepta su destino, hará que él madure, etc. Viendo “Restless”, no se puede evitar tener la sensación de que el advenedizo guión, repleto de clichés, es como un tumor maligno que se extiende y se apodera de la película. Sin embargo, escenas concretas (la conversación, frente al lago, entre él, ella y el fantasma; los planos vacíos y cubiertos de nieve del final), o el modo en que Van Sant filma la melancólica belleza de los suburbios cubiertos de hojas secas, la salvan de ser declarada enferma terminal. María Adell

Como ya hiciera en “Cravan vs. Cravan” y, en menor medida, en “La leyenda del tiempo”, Isaki Lacuesta vuelve a seguir los pasos de un fantasma en “Los pasos dobles”, flamante Concha donostiarra. En esta ocasión el personaje es François Augiéras y el portador de la leyenda es el artista Miquel Barceló. Lacuesta parte de lo real, la vida de Augiéras, el escritor y pintor que, como Barceló, pasó gran parte de su vida en el continente africano. La excusa argumental: la búsqueda de un bunker pintado al fresco por el pintor y posteriormente tapiado y tapado por la arena del desierto. Por un lado se recrea la vida de Augiéras con actores no profesionales, su reencarnación juega a ser bandido y acaba su periplo como un eremita al estilo de Simón del desierto; por otro, seguimos la peculiar expedición que busca el búnker. La búsqueda como ejercicio cartográfico, ya sea a partir de unos pasos (los de Augiéras) o del azar (el trabajo de las termitas o el rápido secado de la pintura). El arte como espejismo. Es en el acto mismo de crear dónde reside la belleza. “Los pasos dobles”, que se complementa con el documental “El cuaderno de barro”, puede ser una cinta de aventuras, falso biopic, una reflexión del acto creativo... Isaki Lacuesta consigue plasmarlo de manera excepcional porque él mismo es un creador, y el cine, artificio. Álex Gil

“El Ilusionista”

“Another year”

“Las acacias”

DE SYLVAIN CHOMET (FRANCIA, 2010)

DE MIKE LEIGH (UK, 2010)

DE PABLO GIORGELLI (ARGENTINA, 2011)

Si no hubiese tenido detrás un motivo tan ridículo como actuar contra la incitación al tabaquismo, la sustitución de la pipa de Tati por un molinillo de viento en unos anuncios publicitarios esparcidos por las calles de París habría despertado una señal de reconocimiento, o incluso de admiración, por parte del protagonista de “El Ilusionista”. Sin embargo, el discurso de esta película, mediante la cual el gran cómico, a través de un guión propio, planteó su propia resurrección en la figura animada de un mago en horas bajas, consiste precisamente en alertar de la llegada de unos tiempos en los que la inocencia y la fantasía languidecen ante el estrechamiento progresivo de la mente. Como ya ocurría en “Bienvenidos a Belleville”, Sylvain Chomet es un niño que mira con imposible nostalgia la edad de oro de sus abuelos, saturando de color, fantasía y ritmo aquella época en la que el artista callejero o el músico del hambre se abocaba a sus últimas representaciones con el corazón puro. El genio de “Mi tío” encuentra en él a un sobrino aplicado, aquel que aprendió su lenguaje para servirle un homenaje empapado de la ternura que lo caracterizó, aquel capaz de plasmar en dibujos el poema mudo que le dejó escrito. Antonio Lozano

Hace unos años, cuando aun valía la pena discutir sobre las diferencias entre el cine de Ken Loach y el de Mike Leigh pues ambos eran estandartes del cine británico del momento, me planteaba la siguiente cuestión, ¿quién de los dos juzga más a sus personajes? La tendencia de Leigh hacia un cine social va de la mano de la crítica y la disección de las relaciones humanas. Siempre pareció interesarle más los extraños comportamientos de las personas que el entorno social. Hoy, las tornas han cambiado y lo que en “Secretos y mentiras” era un humor, una mordiente y una sensibilidad inteligente a la hora de versar en torno a personajes al límite en los aspectos más cotidianos de la vida, en “Another year” no es más que un enorme interrogante. La historia de una pareja modélica que comenta con sorna las desgracias de una amiga solitaria, se mueve constantemente en el terreno de la ambigüedad. El dúo protagonista puede resultar sin duda odioso. Leigh, lejos de distanciarse de sus opiniones, plantea una puesta en escena plana, en la que tan solo sobresalen dos planos dispuestos a juzgar al tercer personaje en discordia. No importa del lado que esté el cineasta, pero sí sorprende ver como el cineasta que filmó a Vera Drake con la suavidad de un maestro, ha optado por una línea algo más gruesa. Violeta Kovacsics

Una bóveda de árboles, rayada por la luz del sol, el follaje de los bosques de Paraguay y el sonido cercano aunque ilocalizable de una motosierra. Con mucho gusto nos hubiésemos quedado todos ahí, de merendola, o echándonos una siesta, porque el argentino Pablo Giorgelli nos cuadra una imagen tan hermosa como un óleo de Watteau. Pero el ronroneo de la motosierra insiste. Casi se puede distinguir el ruido que hacen las astillas cuando se desprenden de la corteza y, como una bofetada en los morros, se desploma el primer tronco ante la cámara. Giorgelli arranca la película encadenando planos de las acacias taladas y el campo paraguayo medio desnudo, hasta que llega a la camioneta roja de un transportista de madera que espera que los leñadores tengan listo el cargamento para emprender su viaje. Ya en su ópera prima, Giorgelli alardea de un dominio del suspense narrativo digno de su paisano Lisandro Alonso, cuando recorría los cuerpos ensangrentados al principio de “Los muertos”. Poco sabemos de ese personaje que fuma a través del retrovisor, y nos rugen las tripas cada vez que nos enseña la cicatriz parabólica que le recubre el costado. Aunque Giorgelli utiliza su inquietante buen pulso para construir una historia de amor encubierto, sin asesinos a la Fritz Lang ni estrategas psicóticos. Josep Lambies


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libros Bill Callahan

american most wanted Texto

“Libertad”

Jonathan Franzen SALAMANDRA

Daniel López Valle Tamara (Anacronic)

Ilustración

Ron Currie

WATERVILLE (MAINE), 1975

“N

aturalmente, estamos dichosos de ofrecer toda la asistencia que podamos brindar dentro de los límites de nuestra constante política de alentadora neutralidad. Pero incluso aunque tuviésemos la capacidad de hacer que tu padre mejorase, algo que puede que tengamos o puede que no, no nos corresponde agitar nuestra varita mágica, por decirlo así, para hacer que eso ocurra”. “¡Todo importa!” de Ron Currie. Pese a que el antiamericanismo es un sentimiento con buena prensa, como sentimiento con buena prensa es de los peores. Lo más gracioso es que, a la hora de lo importante, a ellos les da igual lo que piensen los demás. La literatura, por ejemplo, ¿se va a complicar la vida un yanqui porque exista algo llamado “realismo mágico”?, ¿le va a importar lo vanguardista a quien leía a Hemingway en los tiempos de Joyce?, ¿tendrá algún reparo hacia el humorismo un país en el que Mark Twain inventó el oficio de monologuista? Parieron a Faulkner, sí, pero todo el mundo corre el riesgo de tener un hijo antipático. Lo fundamental es que por mucho que beban de distintas fuentes, por mucho que hayan viajado y conocido otras culturas y por mucho que hayan leído a Borges y adoren, yo qué sé, el cine de Godard, un americano escribiendo es un americano escribiendo. Esta afirmación es tan tonta que no puede ser más verdad. Un americano, cuando escribe ficción, se la toma tan en serio que no le tiene miedo a nada, porque para eso es ficción y se puede inventar lo que quiera. ¿Un prisionero de los nazis que entra en contacto con unos aliens que tienen percepción en cuatro dimensiones? Hecho. ¿Un padre y un hijo recorriendo una carretera post nuclear así por que sí? Sin problemas. ¿Para qué preocuparse del punto de vista? En tercera persona, o como sea. Da igual si tienes una historia. Y el estilo, de existir, cuanto menos moleste, mejor.

Tomemos a Ron Currie. Su primer libro, “Dios ha muerto” (Seix Barral), parte de un supuesto tan tonto que dan ganas de darle una colleja: Dios se encarna en una joven sudanesa que muere. Es decir, muere ella... y muere Dios. Vamos, que de repente el mundo se queda sin Dios y Ron Currie se lanza a escribir historietas sobre cómo es el mundo sin Dios. Lo que en principio no parece más que una reflexión de yonki, le sirve a Currie para narrar divertidos apocalipsis en los que se encierran los cuatro o cinco temas importantes en la vida humana. Y la pirueta le sale así de bien porque no tiene miedo de ejecutarla, porque admira a Vonnegut y sabe que hay veces que las ideas más profundas se explican a través de un chiste. Si le parece que la muerte de Dios ha de ser notificada a la humanidad a través de unos perros telepáticos, pues ya está. Con su segundo libro, “¡Todo importa!” (Seix Barral), lleva esta idea a un nuevo nivel, el de la novela de cuatrocientas y pico páginas. La prolongación no provoca, sin embargo, que pierda el fuelle. “¡Todo importa!” es la historia de un niño-genio al que se le revela una profecía en su nacimiento: la Tierra será destruida por un meteorito dentro de 36 años, 168 días, 14 horas y 23 segundos. Conociendo tal asunto, Junior Thibodeau, el protagonista, crece prestando atención a cada una de las cosas de la vida y del comportamiento humano, por pequeñas o imbéciles que sean estas cosas, sólo por la angustia de saber que el mundo acabará y que a lo mejor tampoco pasa nada porque no hay nada que merezca la pena. O sí, quién sabe. El caso es que Currie es capaz de mezclar esta especie de fantasía social con un argumento de intriga y cierto aire de amor adolescente. Y no sólo sale indemne sino que uno piensa en “¡Todo importa!” hasta muchos días después de habérsela leído. Y aunque la partitura no deja de sonar a sus maestros, él consigue ejecutarla de un modo muy personal, que no incluye ni el artificio ni la moralina.

Han pasado diez años desde “Las correcciones” pero a muchos aún nos dura el trauma que supuso la irrupción en el panorama narrativo del drama épico-familiar de los Lambert. Han pasado diez años y ahora los Lambert son los Berglund, y la “nueva novela del siglo” lleva por nombre “Libertad”. Probablemente esta última sea un poco menos guapa, alta y lista que su hermana mayor, pero es cierto también que logra superar con nota el reto de abandonar esa línea de sombra (o amenaza, según se mire) para ser disfrutada a pleno sol. Ya inmersos en Franzentown es fácil detectar los signos reconocibles del autor de “Ciudad 27” o “Movimiento fuerte”: desde su afición a los pájaros a esa ambición faraónica y maximalista por abarcarlo todo, y cuanto más largo, grande y luminoso mejor. En este caso Ramsey Hill es la puerta de acceso al universo moral de una familia y su vecindario, ambos en descomposición, y regidos por los vaivenes emocionales de la matriarca Patty Berglund. Este “personaje desesperado” por excelencia, que diría Paula Fox (en honor a la principal influencia literaria de Franzen), es una ex estrella del baloncesto reconvertida en ama de casa depresiva que se dispone a escribir su autobiografía a modo de terapia. Quizá el único problema sea que el alto nivel de sarcasmo y elocuencia que despliega la escritura de Mrs. Berglund resulta tan inverosímil que uno no puede apartar de su cabeza la idea de que en realidad quien habla no es Patty, sino el ego del escritor. La poética de los barrios residenciales y el costumbrismo de altos vuelos se dan la mano en esta tragedia a cámara lenta que es “Libertad”, orquestada por mamá Berglund pero que no oculta la responsabilidad social del novelista. Una idea de la que, curiosamente, Franzen renegaba en su famoso artículo del Harper’s y que aquí le permite hablar de moral, ecología, modas urbanas, psicoanálisis y sociopolítica casi sin despeinarse. Su tesis es que vivimos en un mundo en extinción “donde no podemos mantener una conversación sin interrupciones, donde todo es basura de tercera y urbanismo de mierda y donde intelectual y culturalmente no hacemos más que rebotar de un lado a otro como bolas de billar”. Pero lo mejor de todo es esa sensación de ‘libertad’ que transmite: Franzen se ha divertido sobremanera escribiendo esta brillante tragicomedia, que finaliza en la página 667 pero que en realidad podría haber durado lo que duró “Santa Barbara”. Ansiosos esperamos a que llegue la tercera temporada. Laura Gamundí


Bill Callahan CARTAS DESDE EL VÓRTICE Matías Bosch Otto Gillen

Texto Foto

No hacen falta presentaciones. A Bill Callahan se le conoce de sobra en nuestras páginas. Su liderazgo al frente de Smog y tres intachables discos en solitario han avalado en más de una ocasión su actualidad en esta revista. Su plasticidad como rapsoda le ha beneficiado para llevar a cabo su primera novela de ficción: “Cartas a Emma Bowlcut” (Alpha Decay, 2011), crónica de un seductor libertino, boxeador aficionado y experto bebedor, que se lanza a la caza del amor a través de un puñado de misivas cargadas de irrefrenable impulsividad.

“H

ace 20 años que ya pensaba en escribir un libro. Comencé a trabajar seriamente unos 12 años después. Esta novela me costó más de 4 años. Y eso que sólo escribía cuando me apetecía o cuando recordaba que tenía un libro por el que preocuparme. A veces hasta me olvidaba de él. Después de perder el primer límite de entrega, decidí tomarme todo el tiempo del mundo. Podría haber estado más de 30 años escribiendo”. Así recuerda Mr. Callahan la gestación de una novela que, debido a su condición como músico profesional, se acoplaba con largas temporadas de promoción y giras extenuantes. Su prosa debía estar configurada de tal manera que le permitiese conectar y desconectar de ella cuando fuese necesario. Así se decantó hacia el formato epistolar, como él mismo explica: “Realmente, es la forma más libre de escribir. No hay límites. Una carta siempre será una carta, siempre que puedas ponerle un sobre y enviarla. Podrías escribir en un trozo de papel: ‘Boo Zug Biddy’ y, si lo envías, ya

Michael Cera, el nerdie encantador Michael Cera es alguien a quien no te importaría lo más mínimo tener como colega. Bueno, quien dice colega dice amigo, íntimo, novio, yerno o lo que haga falta. Será porque se ha especializado severamente en interpretar el papel de cute nerd en algunas de las mejores películas de los últimos años (“Supersalidos”, “Youth in revolt” y “Scott Pilgrim vs The World” son, cada una en su terreno, difícilmente superables) o porque encarna a la perfección algo que mis amigas y yo llamamos ‘the shy, confident one’ (lo siento, si se traduce pierde fuelle; esta categoría fue inaugurada por Bret McKenzie de “Flight of the Conchords”). La cuestión es que Cera, con esa mirada despistada y ese andar por la vida semianestesiado es en realidad un chico bastante hiperactivo que además de actuar, tocar en su propio grupo

tienes una misiva. Pero si lo grabas en un estudio, será canción de Captain Beefheart”. Eso sí, si los límites los decide él mismo, prefiere envolver al personaje principal en una aureola de misterio: por muchos datos que conozcamos sobre su personalidad, continúa siendo un perfecto extraño. “Es un intento de revelar un personaje al lector de un modo menos convencional. Si encuentras una carta en la calle escrita por un extraño, conocerás a esa persona de una manera muy sublime. Yo andaba detrás de ese concepto”. Callahan aprovecha la ocasión para puntualizar y evitar confusiones sobre sus dos personajes principales y su insólita relación postal. “Digamos que en la novela, ambos personajes llenan sus corazones, pero no se trata de una obsesión. Es tan solo deseo”. El libro está colmado de recursos de estilo e intrincados juegos de palabras que con frecuencia ponen a prueba la destreza del lector. Particularmente, la analogía entre los apellidos de personajes femeninos y un avanzado vocabulario de

peluquería. Por ejemplo, “Bowlcut” se entendería como “Pelocasco” y “Bangs” como “Flequillos”... “Se trata de encontrar apellidos que no sean reales. Si fueran nombre reales, si hubiese bautizado a Emma, pongamos, como Emma Sullivan, al lector le recordaría a alguien llamado Sullivan. Eso podría envenenar la experiencia de lectura. Seguramente, el lector pensaría en aquella profesora de biología que tanto odiaba en el instituto. Si le das a tu personaje un nombre extraordinario, elimina la posibilidad de que tu memoria interceda nublando la historia”. Tras mi insinuación de llevar la novela al spoken word, como hicieron otros músicos como por ejemplo, Patti Smith o Nick Cave con sus respectivas obras, Callahan responde en tono ácido. “Esos que acabas de nombrar suelen ir mejor peinados que yo, así que es probable que sus obras sean mejores que la mía. Por mi parte, ya he realizado lecturas de mi libro en 4 o 5 ciudades distintas. Ahora estoy trabajando en una versión de audio basada en el libro”.

y leer (porque lee, mucho y bien, a “Fante, Salinger, Twain, Saunders, Didion y McCarthy”), también escribe. Su primer experimento es “Piña”, un relato breve que enamoró a Dave Eggers, fue publicado en McSweeneys y ahora llega a las librerías españolas con portada rosa chicle gracias a Alpha Decay. “Piña” va sobre un ex actor venido a menos en perpetua crisis vital al que todo el mundo odia y al que no querrías ni como conocido. Se llama Carroll Silver y a sus 38 años hace cosas como aprovecharse de su fama y mentir a ingenuas camareras en edad impresionable para conseguir cosas como... una ración de pollo frito gratis. Carroll es desagradable, pero Cera lo hace increíblemente divertido sin aparente esfuerzo, en unas extrañas y agradables proporciones que recuerdan el tono que el Dios Larry David utiliza en “Curb your Enthusiasm”. Todo en “Piña” es ligero y flota (y ojo a algunas bellísimas metáforas, aquí hay talento). “La verdad es que

‘Seinfeld’ es uno de mis shows favoritos de toda la vida”, reconoce Cera, que no le tiene excesivo miedo a crecer y transformarse en algo parecido a Carroll. “No sé si hay muchos actores que se sienten tan aislados e inservibles como Carroll, pero es un camino que puede tomar tu carrera que puede hacerte sentir inadecuado. Claro que es fácil para mí viajar en el tiempo en mi imaginación y preguntarme qué tipo de ritmo tendrá mi vida adulta, si por entonces todavía sigo intentando tener una carrera como actor”, cuenta Cera vía email. Entonces, ¿no tiene nada en común con su primer personaje literario? “Bueno, alguna vez también me he aprovechado de ser quien soy para conseguir algo. Tuve la oportunidad de conocer a dos de mis héroes, Gene Wilder y Charles Grodin, y me pareció un chollo poder hacerlo sólo por haber rodado un par de películas notables. No tengo ningún problema en ello”. Nosotros tampoco. Leticia Blanco


082/083

libros

libros “La ley del silencio” Budd Schulberg

“Apio” Gino Rubert

“Los amigos de Eddie Coyle” George V. Higgins

EL ACANTILADO

ERRATA NATURAE

LIBROS DEL ASTEROIDE

Hijo del ilustre B.P. Schulberg, jefe de la Paramount, ex comunista (cuando el Partido trató de censurar su brillante “¿Por qué corre Sammy?” considerando que le hacía un flaco favor a los trabajadores pisacabezas de todo el mundo decidió que ya había tenido suficiente) y aprendiz de genio (escribió un guión con Francis Scott Fitzgerald y asistió, en primera fila, al derrumbe por alcoholemia del autor de “El gran Gatsby”), Budd firmó un puñado de buenísimos guiones, ganó un Oscar y, aunque figura como responsable de una de las mejores novelas del siglo pasado, su retrato, a la vez delicioso y brutal, de “El desencantado” Fitzgerald, murió formando parte de una segunda división que siempre le quedó pequeña (su participación en el Comité de Actividades Antiamericanas le negó para siempre el favor de la crítica). De ahí que la versión novela de “La ley del silencio” (la película que le valió su único Oscar) fuese vista, allá por 1955, cuando vio la luz, como una manera de exprimir su primera Gallina de los Huevos de Oro. Pero Schulberg se empeñó en defender su derecho a querer meterse en la cabeza de Terry Malloy (Marlon Brando en la pantalla), el ex boxeador que se las tiene que ver con los matones que controlan el sindicato de los muelles neoyorkinos. Schulberg pisa el acelerador y construye un mundo alrededor del esqueleto que se vio en el cine, poblado de bares y tipos que persiguen, sin saber que no existe, que no es más que un fantasma, el estúpido sueño americano. No es su obra maestra, pero sigue siendo el siempre efectivo (y delicioso) Schulberg. Laura Fernández

Los intentos descarnados de hacer literatura contra la imagen epatante. Gino Rubert conoce bien esta lucha, la pone en práctica como pintor. Porque este debut es obra de un pintor de larga y reputada trayectoria, aunque todos lo recordarán por las portadas de la primera edición de los libros la serie Millennium, de Stieg Larsson. Aquellas muchachas eran obra suya. Angulosas e inquietantes dejaban entrever, por su mirada o por la nuestra, las zonas oscuras que habitan el ser humano. Esa misma mirada morbosa es la que encontramos en “Apio. Apuntes caninos”, la historia de José Alfredo Dorantes y su perro Apio, fiel, mestizo y ciego. Con trazos de diferentes géneros, armada a partir de retazos, cargada de humor corrosivo, misoginia, imágenes feroces y un final trágico. El perro se convierte en vértice de la trama, y el resto de peculiares personajes, con su dueño como narrador, se ordenan entre los que sienten aprensión o simpatía por el can, testigo mudo de las vivencias de este seudo Patrick Bateman de andar por casa. Los breves capítulos dotan a la novela de velocidad, más por necesidad que por hallazgo de una voz narrativa propia. Rubert confiesa que este libro nace como ejercicio liberador, a modo de escritura automática, que le sirvió como terapia para enfrentarse a una dolorosa separación; más tarde se presentó como catálogo de una exposición y ahora en la edición pulida y ampliada de Errata Naturae. ¿Tendrá algo más que decir o será autor de un solo libro? El tiempo lo dirá. Álex Gil

Muchos tuvieron que esperar a leer a Dennis Lehane para descubrir que, además de ser un jardín WASP y un laboratorio de cerebros moldeados en Harvard y el MIT, Boston, como la luna, tenía su cara oscura. Treinta años antes, el fiscal y periodista George V. Higgins ya hizo ese viaje y su discípulo firma un prólogo en el que confiesa que, desde entonces, todo autor americano de novela negra ha jugado con las reglas que halló escritas en la bandera que aquél clavó. Pese a lo que avanza el título, Eddie Coyle no tiene amigos, sólo intereses o víctimas, porque es un desgraciado, aunque se sueñe un pícaro, que se la quiere jugar a todos, a traficantes de armas, policías y asesinos a sueldo. Eddie Coyle es una rata que se mueve por un Boston sesentero donde el crimen organizado y las Panteras Negras libran un pulso para ver quién la tiene más grande, un Boston que para la rata Eddie Coyle deviene un laberinto lleno de trampas que deberá sortear a base de labia y cara dura. ¿Será más listo que nadie? ¿Llegará Eddie Coyle a salir y morder el queso, es decir, la libertad? Higgins nos conduce hacia la respuesta como si fuéramos a toda pastilla en un Chevrolet destartalado, que apesta a marihuana y en su maletero dan saltos unas buenas ‘pipas’, mientras unos fulanos en el asiento de detrás encadenan diálogos brillantes y responden a los nombres de Jackie Brown, ‘El Mazas’ o ‘El Pato’. Cierra también Lehane: “Cuando terminen de leer este relato, levanten la copa y brinden por él”. Antonio Lozano

“Una novela francesa” Frédéric Beigbeder

“La fábrica de animales” Edward Bunker

“La Torre de Babel” A. S. Byatt

ANAGRAMA

SAJALÍN

ALFAGUARA

Quiero ser Frédéric Beigbeder y que la policía me detenga en una esquina de cualquier barrio pijo parisino después de haber esnifado demasiada cocaína. Quiero ser Frédéric Beigbeder y que me metan en un calabozo en el que huela a pis y a miedo. Quiero ser Frédéric Beigbeder para poder explicarle a los agentes que mi vida burguesa es tan terrible como su vida de mierda: que ser rico es ser infeliz, y que si el capitalismo sobrevive es gracias a nosotros, los infelices cocainómanos para quienes el amor no suele durar más de tres años y la idea de ‘familia’ es sólo una utopía que se resiente tanto en el presente como en la memoria. ¿Acaso todos nos acordamos de nuestra infancia? ¿No es curioso que la etapa más feliz de nuestras vidas sea la primera en desaparecer de la cabeza? ¿Será por las drogas? ¿Será que realmente no fuimos tan felices? Quiero ser Frédéric Beigbeder o esa clase de escritor que parece que es un cabrón y que pasa de todo pero que de pronto en su escritura aparecen destellos, frases magníficas, eslóganes tan cursis como sublimes, recuerdos que sólo son capaces de volver a la mente tras una traumática experiencia que da la vuelta a todo el organismo. “Una novela francesa” es una historia sobre la familia, ‘el asco o el amor a la familia’, sobre la infancia (sí, ‘el asco o el amor a la infancia’), sobre la responsabilidad de cada uno para con sus seres queridos y sobre lo fácil que es joderlo todo cuando somos tan egoístas y terribles. Quiero ser Frédéric Beigbeder. Tener esa sonrisa. Que también me sepan perdonar. Luna Miguel

No sé cuantas veces habré escrito ya sobre el gran Eddie Bunker (1933-2005), las suficientes como para creer que ustedes están al tanto de sus hazañas. Por si pecara de vanidoso, tan solo les recordaré que Bunker fue aquel delincuente empedernido que acabó milagrosamente reinsertado gracias a la literatura y al cine. Antes de alcanzar la dorada redención, Bunker pasó muchos años a la sombra. A los 16, ya era el preso más joven de San Quintín, marco privilegiado de ésta, su segunda novela, originalmente publicada en 1977, cuatro años después de “No hay bestia tan feroz”. “Fábrica de animales”, que también tuvo versión cinematográfica (un film homónimo e infravalorado, notablemente dirigido por Steve Buscemi, en el 2000), es una novela carcelaria canónica, empieza con la llegada del nuevo —un joven traficante de drogas, todavía sin corromper—, y termina con una fuga. La tesis de la novela queda resumida en el título, y lo que cuenta Bunker es, sobre todo, el día a día, el código que rige el comportamiento de los reos, el fantasma de las guerras raciales, el escaso valor de una vida, los peligros y la forma de lidiar con ellos, y finalmente cómo los viejos delincuentes se acomodan tanto a la rutina, que acaban con fobia a la libertad. Narrada con el pulso y el talento al que ya nos hemos malacostumbrado, “Fábrica de animales” podría ser la madre de todas las novelas carcelarias. La más auténtica y realista, por supuesto, pero también la menos melodramática. De otra forma, el joven Eddie nunca hubiera sobrevivido ahí dentro. Philipp Engel

Los buenos personajes evolucionan y cambian según las circunstancias y el mundo en el que viven. Por eso Frederica ya no es una adolescente pedante, ni una universitaria brillante obsesionada con la sexualidad. Ahora, junto a personajes ya conocidos de las dos novelas anteriores, vive los grandes cambios que están ocurriendo en la sociedad británica en los años sesenta, de manera que nos muestra diferentes aspectos de la vida tal y como se entendían en ese tiempo: por ejemplo, la creencia de que la televisión sería una caja mágica que fomentaría el arte y el pensamiento, la filosofía hippie o las teorías pedagógicas. Byatt, con una poderosa maestría narrativa consigue mezclar el interés argumental con la erudición. Y como partes independientes, pero relacionadas, alterna la narración de la vida de Frederica, que sin duda es el alter ego de la escritora; la del resto de los personajes; los capítulos de la novela, “La torre del blablablá”; un cuento largo; además de sus temas predilectos sobre la poesía, la naturaleza, con el estudio de los caracoles y el viaje al mundo de las vanguardias como metáfora del otro lado del espejo de Alicia. Todo ello combinado con guiños a las novelas victorianas, como el de describir a cada personaje la primera vez que aparece. La mejor de las cuatros novelas de la tetralogía conocida como “El cuarteto de Frederica”. Una obra acabada, total, con una prosa de gran belleza, que nos engancha desde el principio y consigue mantenernos hechizados a través de tramas tan diversas. Ángeles Carmona


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Go Mag #125 Octubre 2011