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www.parroquialamerced.org

Reconstruir La Merced Pastoral urbana.

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Año 03 Junio 2014

Distribución gratuita

La virgen es multitarget. Gesto Misionero

Jóvenes.

¿Qué es CHECES?

Comunidad.

Apasionada por servir a través de la liturgia

mucho más...


02 / La Merced


Parroquia Nuestra Señora de La Merced Dirección: Julián Navarro 3546, (1643) Beccar, Partido de San Isidro. Web: www.parroquialamerced.org Seguinos en: / lamerced.sanisidro LaMercedSI

IENTO: ESTACIONAM osos Seamos cuidsad tos dejando lo reau que s ga lu s lo en e. Los correspondpe n vecinos es trraos eso de noso

SUMARIO 04

Editorial.

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Recomendados.

Dirección: Murature y Gob. Udaondo, Beccar

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Reconstrucción.

Horario de misas

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Testimonio.

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Jóvenes.

Capilla Cristo Redentor

¡Anotá!

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Testimonios de los Bomberos.

Parroquia Ntra. Sra. de La Merced Lunes, martes, miércoles y viernes: 19 h. Jueves: 19 h, celebración con comunión. Sábados: 19 h. Domingos: 11.30 y 19 h.

Capilla Cristo Redentor

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Domingos: 10 h.

Reconstruir La Merced

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¿Qué es CHECES?

Patoral urbana. La Virgen es multitarget

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Comunidad.

Graciela Álvarez Iberlucea Horario: Lunes a viernes de 10 a 13 h y de 17 a 20 h. Dirección: Julián Navarro 3546 (1643) Beccar, Partido de San Isidro Tel./Fax: 4512 8294 C.e.: secretaria@parroquialamerced.org E-grupo: lamerced-subscribe@yahoogroups.com

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Testimonio.

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Comunidad.

Publicidad

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Adoración.

Si querés saber cómo hacer para publicar un aviso en la revista de la parroquia La Merced escribí a publicidad@parroquialamerced.org o llamá a Cecilia Moreira (15 6955 8006)

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Espiritualidad.

Secretaría Parroquial

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Producción y Diseño: GOLONDRINA, comunicación con misión social.

www.golondrinacomunicacion.com

Dirección: Gerardo Semenzato Fotos: Pato Müller www.patriciamuller.com.ar Corrección: TRADUAR (Claudia Calvosa y Silvana García Calabria www.traduar.com)

Apasionada por servir a través de la liturgia

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Un testimonio para agradecer a Dios tanta abundancia

Cáritas. La solidaridad como parte del aprendizaje ¿Por qué somos catequistas? ¿Qué hacemos los catequistas? Misioneros en la oración

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Lavar los pies, amar hasta el extremo

Correo de lectores Te invitamos a que nos hagas llegar tus comentarios, sugerencias y opiniones respecto de la revista.

revista@parroquialamerced.org

La Merced / 03


Editorial.

Queridos amigos: Durante estos últimos meses hemos aunado muchos esfuerzos en la recaudación de los fondos para el cambio del techo de nuestra querida iglesia. Todos fueron muy generosos. Todos expresaron su amor a La Merced. La adversidad nos unió en el dolor y en el amor a la parroquia. En aquellos días de Pascua pudimos experimentar la renovación de la Vida de Jesús en nosotros, y la destrucción de nuestra casa irrumpió en un sentido aparentemente contrario. Sin embargo, la ruina exterior nos encontró más “vivos en Cristo” que nunca. Quiero agradecerles desde lo profundo de mi corazón toda la respuesta solidaria que dieron. Estoy seguro de que las pruebas de la vida, asumidas con fe en la ayuda de Dios y en sus planes, nos sirven para crecer en la gracia y la virtud. La historia humana fue salvada no después sino durante los tres días de silencio y ocultamiento de Jesús en el seno de la tierra. Su resurrección fue el corolario de su proceso pascual. La Merced está en ese período de silencio y ocultamiento como fruto de la muerte material de nuestro templo. La Pascua celebrada nos pidió, como nunca antes, ser Pascua vivida. Cuando resucite nuestra parroco@parroquialamerced.org 04 / La Merced

casa, nosotros mismos habremos resucitado como comunidad más humilde y espiritual, más solidaria y sensible con los débiles y sufrientes, con los pobres sin techo y con los que sufren violencia. Pidamos a Dios que llegue nuestra resurrección cuando, después de “tres días”, él complete su obra en nosotros. Un abrazo.

P. Carlos. Párroco


¡Apuntá! Libros

Recomendados. ¡Volvió esta sección! Te compartimos libros, películas y más. ¡Mandanos tus “recomendados” y los compartimos con la comunidad!

Películas

Yo y el otro en busca del nosotros

os ¡Te invitam en s a g si e u aq cebook e Twitter, Fa a nuestra Instagram vecina, parroquia ita! Santa R

de Carlos Avellaneda, Editorial Guadalupe. ¡Imperdible el libro de Checo! ¿Cómo vivimos nuestros vínculos? ¿Nos abrimos a los otros o nos protegemos de ellos? Son muchos los que en estos tiempos de tanta aceleración y ocupación sienten que no existen para sus allegados, que no son vistos. Cada vez cuesta más reconocer al “otro” y confirmarlo como persona única e irrepetible, acogerlo por ser quien es y como es. Las reflexiones presentadas en esta nueva obra de nuestro párroco abordan con lucidez todas las relaciones humanas, incluida la relación con Dios. Con una mirada positiva y esclarecedora se nos llama a vivir el encuentro de nuestro “yo” con el “otro” en el seno del “nosotros”.

Los cinco minutos del Espíritu Santo de Víctor Manuel Fernández.

Todo está bien Dirigida por Kirk Jones

Al jubilarse, un padre de familia viudo (De Niro), quiere reunir en torno a la mesa familiar a sus cuatro hijos. Cuando ve que ninguno de ellos se presenta, decide emprender un viaje para visitarlos, pero entonces descubre que la realidad de sus vidas nada tiene que ver con lo que él imaginaba...

El texto no pierde actualidad, dado que contiene una serie de breves reflexiones-para su lectura diariasobre el Espíritu Santo. Como dice en la misma presentación” se expresa de un modo ágil y accesible, y se puede advertir en la obra la solidez y la profundidad de su investigación teológica sobre el Espíritu Santo, la gracia y la espiritualidad.

El año en que murió mi padre

de Anselm Grün y Leo Fijen. Es extraño cómo a veces necesitamos del dolor para abrir nuestras puertas cerradas y para mostrar nuestro cariño a aquellas personas que amamos. El dolor nos abre mutuamente, la muerte nos une de una forma nueva. Claro que nuestro corazón sólo puede sentir ese amor si permanece vulnerable; si nos cerramos para parecer bien parados y seguros ante los demás, ese amor por la madre o por el padre desaparecerá. Necesitamos un corazón roto para sentir el amor de nuestros padres fallecidos y para vivir de él.

La mujer invisible Dirigida por Ralph Fiennes

En el apogeo de su carrera, Charles Dickens conoce a una mujer joven que se convierte en su amante secreta hasta su muerte. Adaptación de la novela de Claire Tomalin. La Merced / 05


Reconstrucción. por Ester Lackner

Miembro del Consejo Pastoral Parroquial, Arquitecta

Reconstruir La Merced

La construcción del edificio actual de la Parroquia de La Merced fue el fruto de un largo proceso que, partiendo del Centro Misional, se concretó con el trabajo y el aporte generoso de toda la comunidad. « Puestos en la tarea, podemos pensar la Parroquia como la casa paterna de una familia grande. Cada hijo lleva en su memoria algo que ama de esa casa, y tiene muchas ideas acerca de lo que debería hacerse para mejorarla y embellecerla ».

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Hoy, un hecho accidental, un incendio, nos pone ante una realidad inesperada: se hace necesario reconstruir nuestra Parroquia, la casa del Padre, donde sus hijos nos reuníamos a adorarlo.

a rezar, a alabar al Señor, a darle gracias, pero sobre todo a adorar: en el templo se adora al Señor… es el lugar donde toda la comunidad reunida mira al altar donde se celebra el sacrificio y adora”

Las palabras de Jesús se nos hacen ahora más claras. Seguir a Jesús, ser sus discípulos, supone no tener dónde reclinar la cabeza. Ser capaces de vivir en lo provisional, sin la seguridad de un lugar en el que poder descansar. Vivir desde la acción de gracias, desde la gratuidad del que vive la propia existencia como don, y aquello que se es y se tiene es partido y compartido con el hermano. Poder llegar a vivir como el Hijo del Hombre que no tiene dónde reclinar la cabeza, es don de la Gracia y en nuestra oración al Padre debemos pedirlo con insistencia: saber que el Templo está en nuestro interior porque Jesús habita en nosotros. Pero necesitamos un lugar, porque como nos dice Francisco “el templo es donde la comunidad va

La respuesta generosa dada por la comunidad en la emergencia nos compromete a una acción rápida y efectiva. Puestos en la tarea, podemos pensar la Parroquia como la casa paterna de una familia grande. Cada hijo lleva en su memoria algo que ama de esa casa, y tiene muchas ideas acerca de lo que debería hacerse para mejorarla y embellecerla. Entonces, ¿cómo reconstruir

en una sola las distintas imágenes que cada uno lleva en sí de esta casa que es un poco suya y a la vez de todos? ¿Cómo mejorar cada detalle que quisiéramos perfeccionar? El Padre Carlos y el Consejo Pastoral después de analizar las diversas posibilidades creímos interpretar el deseo de la comunidad


Las vigas de sostĂŠn de las chapas se cambiarĂĄn por vigas de perfil C

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Reconstrucción.

Buscaremos también la solución de los problemas de a ingreso de agu ar de lluvia, mejore la ventilación iluminación

« “El Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza” (Lc 9, 58) ».

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manteniendo el espíritu y la imagen original, pero reconstruyéndolos con técnicas y materiales actuales. El proyecto de los Arquitectos Madero se basa en una planta constituida por dos cuadrados superpuestos y cruzados, proporcionales a la altura. El cuadrado es, como figura rectilínea, expresión de la perfección. La superposición de estas dos formas geométricas se resuelve en un juego de techos inclinados que aliviana la imagen de cubierta para una gran superficie. La muy buena acústica, la iluminación cenital sobre el gran Cristo, el espacio tan ancho como profundo que nos permite sentirnos siempre cerca del altar, la calidez de la madera, son valores que queremos preservar y resaltar. La estructura de hierro a la vista, afectada por el incendio, será reemplazada por otra igual, las vigas de sostén de las chapas se cambiarán

por vigas de perfil C, las chapas por chapa sinusoidal prepintada, y se aumentará la aislación térmica. Buscaremos también la solución de los problemas de ingreso de agua de lluvia, mejorar la ventilación e iluminación, hacer, en fin, más cómoda la casa de todos, sin perder de vista lo que Francisco nos pide recordar: “Vamos al templo, nos reunimos como hermanos - ¡es bueno, es bonito! - pero el centro está donde está Dios… hay otro ‘templo’ y otra sacralidad a considerar en la vida de fe… somos templo del Espíritu Santo. Yo soy un templo. El Espíritu Santo está en mí. Y también aquí, quizá no podemos hablar como antes de la adoración sino de una especie de adoración que es el corazón que busca el Espíritu del Señor dentro de sí y sabe que Dios está dentro de sí,

que el Espíritu Santo está dentro de sí. Lo escucha y lo sigue”.


Testimonios. por Suboficial Jorge Conti Bombero Agustin Cordone

Testimonios de los Bomberos Cuando nos dan el aviso que es Agustín el incendio de la Cordone parroquia, antes de llegar al lugar a unos 800 metros veíamos la columna de humo sin saber donde estaba ubicado el fuego ,nos preparamos como en cualquier siniestro. Cuando llegamos al lugar el Suboficial me dio la orden de entrar. Tomando las medidas de precaución entré. Vimos que había fuego generalizado sobre lo mas alto del techo. Cuando se abre la puerta para sacar los bancos, ahí la gente nos dio una mano importante, el humo se fue despejando y ahí entra Conti. Conti ve el plano de humo muy bajo, el me dice a donde tengo que apuntar para extinguir el fuego porque él tenía una vista más panorámica. Yo esta concentrado en apagar el fuego. El

humo estaba encajonado, cuando abrimos la puerta chiquita de la derecha, el color del ambiente era naranja, por el resplandor del fuego. El fuego camino por el techo, la figura del cristo no la vi hasta que se abrieron las puertas. Yo estaba concentrado para que el fuego no se vaya a la derecha. Fue un servicio fuera de lo común, lo dominamos rápido y cuando llego la ayuda del central, tenemos más capacidad de agua y ahí es cuando le damos con todo y ahí es cuando se corto todo. La comunidad también ayudó un montón a sacar los bancos que son pesados.

Lo primero que Jorge tenemos que Cordone hacer es tratar de cortar la propagación del fuego. Con la primera unidad de intervención no tenemos suficiente

cantidad de agua para apagar el fuego. Lo impresionante , porque no es común que se incendie una iglesia , parecía una película, ver el fuego desparramado en todo el techo y el cristo que no se quemaba. Se quemaba el techo adelante y corría el fuego para atrás. El cristo estaba iluminado por la luz que le entraba de afuera, no por el fuego. Entraba el resplandor por ahí, y estaba todo oscuro con una nube de humo, era impactante ver esa imagen. Fue una sensación distinta y muy impactante.

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Jóvenes. por Grupo de CHECES

¿Qué es CHECES? Seguro que en la parroquia escuchaste hablar de CHECES, pero ¿qué es? Quiere decir “Caminando Hacia el Encuentro Con el Espíritu Santo”, ¿sabías? Son grupo de adolescentes de entre 12 y 15 años que se juntan semanalmente en la parroquia.

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CHECES surgió gracias a que algunos chicos de la parroquia vieron una oportunidad desaprovechada en la vida de los jóvenes. Una oportunidad para la vida de Fe. Así, en 2011 comenzaron los encuentros que de a poco fueron sumando gente y actividades. Entre ellas campamentos, convivencias y una fuerte presencia en actividades de la parroquia. Ir a misa juntos es solo el principio de una fuerte amistad, una amistad en Jesús.

verdad es que me impresionan los amigos que nos pudimos hacer y la velocidad con la que se integran los que van entrando. Ir cada semana y charlar tan profundamente, dejar tanto en ese rincón del patio de la parroquia, hizo que me sintiera parte de ella”. “CHECES me acompañó tanto en los momentos malos como en los buenos, yo necesité ir cada semana porque aunque estuviera triste o no estuviera de humor, sabía que ahí estaban todos esperándome con las puertas abiertas para que les contara lo que sentía o simplemente,el estar ahí con ellos me hacía cambiar de humor completamente. A medida que fue pasando el tiempo sentí que mi relación con Jesús iba aumentando y no porque los encuentros fueran teóricos y me enseñarán sobre él, sino porque yo podía ver qué era lo que Dios quería para mí y me fui dando cuenta de que podía charlar con él cuándo quisiera. También hizo que el sentido de la misa cambiara para mí: Hoy me gusta ir y recibir a Jesús cada

Delfina D’Agosto. 15 años

“Cuando llegué a CHECES no tenía grandes expectativas, había venido porque los coordinadores fueron a contar al colegio y me dieron ganas de ver qué era. Me encontré con un grupo de chicos muy entusiasmados. Me encantó que todos opinábamos, que no había respuestas que estuvieran bien o mal, y que lo que cada uno pensaba, aportaba. ¡También algo muy bueno es la rapidez con la que te hacés amigo de los demás! La

domingo; antes iba más por deber que por querer”. “Si hay alguien que quiere entrar a CHECES pero no se anima porque no conoce a nadie, yo le aseguro que es impresionante lo rápido que te haces amigos, y son amistades muy buenas. A mis compañeros de CHECES los quiero mucho,así como a los coordinadores; se pudo crear un vínculo muy bueno. También, si hay alguien que quiere entrar pero piensa que es mucho comprometerse a ir una vez por semana, le pido que venga y no se lo pierda porque después de que formas parte de esto, lo difícil es ver cómo hacerse tiempo para la tarea, no para CHECES. Yo desde que empecé a ir no falté ni una sola vez y no es porque tenga tiempo sino porque al no querer faltar, el tiempo para estudiar o hacer otras cosas se te hace solo”. Si te gustó la nota y querés saber más no dudes en mandar un correo electrónico a checeslamerced@ hotmail.com Los encuentros son los miércoles de 17 a 19:30 en la parroquia. La Merced / 11


Pastoral Urbana. por Gerardo Semenzato

La virgen es multitarget. Gesto Misionero

Con el reticente sol otoñal aún sin despuntar y unas nubes bajas que presagiaban humedad y un probable chaparrón, en el punto concertadoUruguay y Acceso Tigre- nos fuimos reuniendo para convertir un “no lugar” en el lugar del encuentro. Encuentro de quienes pasaban, con la Virgen de Luján. La Virgen, sin dudas, tiene un atractivo especial sobre nuestro pueblo. En instantes, mientras todavía no habíamos terminado de organizarnos, ya muchos pasaban y miraban la imagen en el improvisado altar, se persignaban y pedían una estampita. En esas poco más de dos horas en el lugar pasó de todo. Desde un “ni - ni” que más que Un encuentro circunstancial y pasajero parecía estar buscando una mano amiga para reorientar su vida, hasta un maratonista que a último momento, y a la vuelta de su entrenamiento, solicitó la estampita que le habíamos ofrecido a la ida. Desde un motoquero apremiado por la hora de entrega de la encomienda -que se llevó la estampita al vuelo y sin frenar- hasta un alborozado grupo de peones que desde la caja de una camioneta nos saludaron con la alegría matinal del que celebra la vida y

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el trabajo. Desde el cartonero agradecido, con su carga meticulosamente ordenada en su carrito, y que cuidadosamente atesoró la estampita bajo su abrigo, hasta una elegante señora que, desde un imponente auto deportivo alemán, ofreció su colaboración económica confundiendo el gesto misionero con una temprana recaudación de fondos para reparar el techo incendiado. Un colectivero que no dudo en frenar y hacernos subir al vehículo para recibir a la Virgen; un camionero que con señales de luces y fuertes bocinazos venía pidiendo la suya; un grupo de chicos de los colegios cercanos que reconocieron inmediatamente –y a los gritos– al padre Checo, unos apurados plomeros que llegaban desde un alejado punto del conurbano para atender un

trabajo; mujeres parroquianas de la capilla de Cristo Redentor agradablemente sorprendidas, en su caminata cotidiana,con la inesperada presencia de la Virgen en ese lugar; un abnegado ciclista, padre responsable, apurado para que la hijita llegase en horario al colegio. En fin, muchas y variadas visitas y la desinteresada hospitalidad de Maida, la chica que día a día ofrece café y pan de grasa a sus habituales parroquianos al paso, ahora en “combo” con la estampita. Recibimos el regalo de una experiencia presente, viva, real, cálida y fervorosa de una piedad popular que subyace latente esperando, como los brotes de la semilla, para surgir y renacer espiritualmente a la primera oportunidad, sin esperar la primavera.


Una experiencia, muchos testimonios Yo tenía experiencia en los tres gestos que compartimos con Gloria en el decanato de Boulogne. Estos se realizaron en la estación de tren y en los momentos de máxima afluencia de gente, cuando vuelven del trabajo. Sabía que una de las condiciones más importantes era la de tener un aporte casi permanente de gente y, además, el atractivo de la presencia del obispo.

« Lo convencí diciéndole que a él precisamente lo estábamos esperando. Dicho esto dejó la bicicleta en el suelo y cruzó la calle, quedándose a hablar con el padre por largo rato ». A pesar de que estos dos condicionantes, para mí fundamentales, no estaban presentes, el gesto fue un éxito. Es cierto que había poca gente y que casi todos estaban apurados por entrar a su trabajo, pero una cantidad importante de caminantes, que ya venían atendiendo a los cantos religiosos, nos escuchaban

con interés cuando Franckie al entregarles la Di Carlo estampita les ofrecíamos la bendición de un sacerdote. Después de esto era fácil conseguir que varios cruzaran Uruguay y fueran a verlo al padre Carlos. Por mi trabajo no pude quedarme más que unos 40 minutos. Pero dentro de ese corto tiempo el Señor me envió a un muchacho que se acercó a mí como pidiendo perdón. Cuando yo le dije que el padre le quería otorgar una bendición me dijo que él no podía recibirla pues ni siquiera estaba bautizado a sus 28 años, a lo que yo le contesté que no era tarde pues Jesucristo la recibió cuando tenía 30. Luego siguió resistiéndose con la excusa que él se drogaba y por eso no podía acercarse. Lo convencí diciéndole que a él precisamente lo estábamos esperando. Dicho esto dejó la bicicleta en el suelo y cruzó la calle, quedándose a hablar con el padre por largo rato. Esto fue lo que más me emocionó esa mañana.

Estela Santángelo La mañana estaba todavía oscura y húmeda. Mientras esperaba que los otros llegasen, le pedí a Jesús que nos ayude a llevarlo a los demás, que fuésemos instrumentos. Amanecía mientras instalábamos lo básico para el gesto, y de a dos nos paramos en la vereda para interrumpir el paso apurado de la gente que iba a su trabajo. Mirándolos a los ojos, entregaba a la gente la estampita de la Virgen, les deseaba Feliz Pascua y les preguntaba si querían que el Padre se las bendijese. Algunos devolvían la sonrisa, aceptaban la estampita, y se acercaban a Checo. Otros la aceptaban sin ganas pero después se acercaban para la bendición. Y otros, se negaban a recibir algo. En especial a estos últimos trataba de decirles “¡Que tengan buen día!”. Otros se dirigían directamente hacia la imagen de la Virgen y la tocaban. Ya era pleno día. La Merced / 13


Juan Suárez Hearne La gran mayoría de la gente son trabajadores que se dirigen apurados para llegar a horario, que no son de la zona y que no están en condiciones de entablar un diálogo a pesar de su buena voluntad (habría que ver si a la salida del trabajo esto cambia). Hay otro grupo muy minoritario, más relajado, que son cuentapropistas o que salen a realizar su ejercicio matutino, que son de la zona. En el acercamiento primero reaccionan con algo de desconfianza pero rápidamente, al ver que no se les pide nada y se les da la estampita, se sorprenden con agrado y entonces se entabla fácilmente el diálogo. Es acertado entregar la estampita de la Virgen de Luján, que evidentemente es la “Messi” de las advocaciones marianas. La experiencia me resultó muy positiva, aunque los objetivos no estén claros. Es un disparador que uno nunca sabe en qué termina. No sé realmente si es necesario un objetivo definido. Para mí, el hecho más importante a destacar es la innata religiosidad y la receptividad de prácticamente toda la gente, hombres, mujeres, jóvenes y ancianos, que de manera espontánea, de una u otra forma, manifestaron su devoción a la Virgen. 14 / La Merced

Ester

Llegué al lugar del que Dios los Lackner haciéndolo, gesto misionero cuanbendiga y les de mucha do ya estaba instalado fuerza para seguir. el gazebo y la imagen Me hizo consciente de lo de la Virgen. Me sorprendió que yo estaba recibiendo cuando mucho que aunque pequeño creía estar dando. llamaba la atención y se veía Lástima que pude quedarme muy bien. Vi a la gente ya desde solo una hora. lejos mirar al grupo, llamaba la atención la música. Con Francisco cruzamos la calle Uruguay para poder hablar con los que caminaban por la otra vereda. Me sorprendió la buena predisposición para recibir la estampa, para escuchar qué hacíamos allí, para aceptar la propuesta de cruzar la calle para recibir una bendición a pesar de tener que hacerlo esquivando autos y entre el caótico tránsito de esa hora. En general la recepción me pareció muy buena, una sonrisa y un “gracias” fue la respuesta que recibí con más asiduidad. Y la sorpresa fue la respuesta de una señora ya mayor, que al aceptar la estampita de la Virgen y ante mi invitación a recibir la bendición me dijo: yo soy muy creyente, voy siempre a misa en mi parroquia, y quiero darles las gracias por estar haciendo esto. La gente lo necesita, sigan


Comunidad. por Inés Leonor Demmer

¿Por qué somos catequistas? ¿Qué hacemos los catequistas? Somos un grupo de 14 mujeres de distintas edades que un día sentimos el llamado de Dios a cumplir esta tarea. Este llamado vino a través de un sacerdote, de una conocida de la parroquia, de la experiencia de misionar, pero fue el Señor quien invitó, convocó, otorgó sus dones y envió a desempeñar esta misión en su nombre. La vocación del catequista es don y gracia del Espíritu Santo, sin él no podríamos cumplir nuestro servicio,es haberle respondido que sí al llamado de Dios. Uno al principio, no se da cuenta de que es Dios el que nos llama y se nos presentan muchos interrogantes y temores ante el nuevo desafío, pero de a poco se ve con claridad que Jesús es el que acompaña y el camino se va allanando. El catequista es servidor de la Palabra, anunciador de Jesús y de su obra de Salvación en la comunidad cristiana, y su tarea está orientada al crecimiento en la fe de la familia.

Desde hace más de 30 años trabajamos con la catequesis familiar. La familia es la que acompaña a los niños en su preparación para hacer la Primera Comunión, por lo que contamos

con grupos de padres y de niños. Hacemos encuentros que no son clases de religión,en los que ayudamos a los padres y a los niños a ir descubriendo a Jesús como amigo. Son encuentros en los que todos compartimos nuestras experiencias de vida que luego son iluminadas con la Palabra de Dios, para que bajo su luz podamos transformarlas. Para que la propuesta no quede solo en acciones humanas, hacemos un encuentro personal con Dios en la oración, pidiéndole su fuerza y su ayuda para poder llevar a cabo en nuestra vida lo que Él nos ha revelado.

“No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero” Juan 15,16. Algunos testimonios de nuestras catequistas: “Desde chica y en el campo participé de misiones organizadas por

los adultos de mi familia. Esto me ayudó a salir de mis propias paredes y cerrazones y a entender que Jesús siempre se hace presente iluminando la experiencia humana. Enamorada del Evangelio fui catequista de niños, jóvenes y adultos entre los pobres y ahora en La Merced”. Agnes Beccar Varela. “Hace años experimenté la alegría de sentirme hija amada de Dios, sin mérito personal sino como regalo recibido en grupos misioneros. Soy una catequista misionera, servidora del Evangelio”. Florencia Cazenave. “Sentí el llamado de Dios y la necesidad de estar a su servicio transmitiendo su Palabra”. Lili Cammarieri. “Es una hermosa manera de poner mi granito de arena en la obra del Señor”. Sandra Quiroz. “Me pidieron colaborar en catequesis y acepté. Fue y es un desafío constante pero me encanta transmitir el amor de Dios vivido desde el Evangelio”. Teresa Kohler. “Me sentí atrapada por el amor de Dios cuando misioné en Santiago del Estero durante 3 años. Allí me di cuenta de que había gente que necesitaba conocer a Dios y creo que siendo catequista aporto mi granito de arena para ese fin”. Irene D’Amico.

C.e.: catequesis@parroquialamerced.org La Merced / 15


Testimonios. por Claudia Calvosa de Tuñón

Casada con Guillermo Tuñón, 6 hijos: Guadalupe, Ramiro, Candela, Milagros, Soledad y Francisco. Traductora Pública en idioma inglés

Un testimonio para agradecer a Dios tanta abundancia Nunca me voy a olvidar de esos eneros en Miramar. No había nada más esperado que las vacaciones en el mar, en ese lugar que era para mí, en ese momento, el mejor del mundo. Incluso cuando empecé a viajar con mis padres, esa playa no dejaba de tener el atractivo especial por el cual se ganó el nombre de la “Ciudad de los niños”. Cada enero viajaba con mis tíos y mis primas a su casa de verano. La diversión empezaba en el momento en que me subía a la rural en la que recorríamos la ruta 2. Íbamos las cuatro apiñatadas en el baúl. Nos queríamos mucho y no parábamos de reírnos. Con la mayor de mis primas compartía los juegos de mi edad y con las otras dos tenía una relación diferente. Sentía un gran cariño hacia ellas y las trataba como una hermana mayor. Me gustaba cuidarlas, enseñarles cosas, peinarlas. Fuimos creciendo y tomando distintos caminos pero al menos algunas veces en el año nos veíamos en los cumpleaños, para las fiestas, en Navidad. Con el paso del tiempo me 16 / La Merced

enteré de que Andrea, la menor, había sufrido mucho. Estaba triste pero a pesar de eso era una persona que transmitía felicidad. Ya había pasado los cuarenta y su deseo de ser madre cada vez era más fuerte. En una oportunidad me comentó que había intentado adoptar pero que no había tenido suerte. Otras dos

veces, con lágrimas en los ojos, me contó que seguía buscando un hijo pero no lograba quedar embarazada. Sus posibilidades eran casi nulas. Ya era grande, tenía demasiado peso y problemas cardíacos. Su salud no la ayudaba. Me daba mucha pena decirle lo que seguramente no quería escuchar. Estaba claro que no podría ser madre, que debería aceptar su vida tal como era. Desde hace más de un año, quizás dos, empecé a pedir por ella mientras adoraba al Santísimo. Salía a caminar todos los días y, antes de ponerme a trabajar, pasaba un ratito por la iglesia para rezar y nunca me olvidaba de pedir por Andrea. La puse en manos de Dios. Le pedí que de alguna manera la guiara para encontrar su felicidad. No

sabía bien qué pedirle, solamente rezaba para que fuese feliz. Rezaba por ella y de a poco fui incorporando a otras personas, algunas otras ya estaban en mis pedidos habituales, siempre nos acordamos de los que están más cerca… De a poco fui rezando también por otros, porque me enteraba de que tenían algún problema o que habían tenido algún accidente, alguna enfermedad. Me gustó empezar a sentir que hacía algo por ellos. Me hice una listita con los nombres y ¡qué alegría cuando me enteraba de que algo había cambiado! Sentía que de alguna manera había podido ayudar pidiéndole al Santísimo que estuviera junto a ellos. Un domingo vino mi prima a comer un asado. Esto se había convertido en una costumbre; a ella le gustaba mucho venir a casa y a mí que nos visitara. Ese

domingo me contó que estaba embarazada. Que esperaba mellizos. Su felicidad era intensa. Sentí una mezcla de alegría y de miedo. Era inmensa la esperanza que se abría, la posibilidad de que finalmente fuese madre, que se cumpliese su tan profundo deseo, pero también era muy concreto


todo lo que enfrentaba: un embarazo difícil tanto para ella como para esas dos personitas que ya llevaba en su vientre. Fue en ese momento en que entendí claramente que esto era obra de Dios. Que todo lo que pedí frente al Santísimo para ella se estaba realizando pero con creces y de una manera que nunca hubiese esperado. Los caminos de Dios son insondables. Nunca se me hubiese ocurrido pedir esto para ella pero si Dios le estaba dando esta oportunidad seguramente la iba a acompañar en todo su embarazo. Seguí rezando por ella. Todo fue complicado. Una noticia difícil de dar ya que todos se preocupaban por su salud, por todo

lo que podía pasarle, por si esos bebés llegarían a término. Pasó el tiempo y su embarazo iba avanzando. Ya casi sobre el final nos enteramos de que eran dos bebas. Finalmente llegó el día. Cesárea programada y muy adelantada para que ella no corriera tantos riesgos, ¡pero las bebas eran tan chiquititas! Nacieron. Las tres fueron enviadas a terapia intensiva. Una de las bebitas tenía un leve problema respiratorio que pronto se solucionó. Andrea superó los inconvenientes del parto y a los pocos días estaban las tres juntas, sanas, fuertes, llenas de vida. Mi prima está embriagada de felicidad y a mí no me alcanzan las palabras para agradecer a Dios tanta abundancia.

C.e.: claudiacalvosa@traduar.com

Haciendo

amigos

Capilla Cristo Redentor Desde hace algún tiempo, junto con Florencia, mi mujer, comenzamos a concurrir a algunas actividades en la capilla Cristo Redentor, ya que por diferentes motivos nos fuimos haciendo amigos de varios integrantes de dicha comunidad. Recientemente, el padre Checo comenzó a celebrar las misas dominicales y fuimos invitados a compartir un cordero asado en el terreno de la capilla, el sábado siguiente a Pascua. Gracias a la paciente dedicación de Mario y Claudio, compartimos el cordero y un rato muy acogedor con esta pequeña comunidad, muy alegre y comprometida.

Por Juan y Florencia Suarez Hearne

La Merced / 17


Cáritas. por Verónica Hubert

La solidaridad como parte del aprendizaje

Cada vez más escuelas y universidades en el mundo, incorporan como proyecto obligatorio la participación de sus alumnos en actividades solidarias. Fomentan así, la realización de campañas de recolección de alimentos, ropa o juguetes, el apadrinamiento de escuelas rurales, o la realización de actividades de servicio en asociaciones de asistencia y bien público.

Esta clara tendencia pedagógica, responde a la observación de estudios empíricos que demuestran que los estudiantes retienen un:

10% de lo que escuchan 15 % de lo que ven 20% de lo que escuchan y ven 80% de lo que experimentan activamente 90% de lo que enseñan a otros 18 / La Merced

Se comprobó también, que las prácticas solidarias dirigidas desde las escuelas derivan en un tipo de aprendizaje mucho más rico e integrador, ya que, los estudiantes participan activamente en la resolución de los problemas, mejoran la comunicación interpersonal, y aumentan la capacidad de observación y aplicación de conocimientos adquiridos.* En el Apoyo Escolar La Merced existe, desde el año 2013, un proyecto solidario llamado

Ayudar a Aprender- Aprender a Ayudar ideado por dos voluntarias preocupadas por conseguir recursos para comprar los libros escolares a los estudiantes. María Zorrilla y Magda Guerrico, fueron las encargadas de poner en funcionamiento su propia iniciativa. Con mucho entusiasmo, trabajaron con los niños de nivel primario en la creación de manteles individuales que los propios chicos dibujaron, pintaron

y entregaron a los alumnos del Apoyo Escolar San Benito. María y Magda nos explican que “este proyecto permite, tanto a la comunidad como a los chicos del Apoyo, tener la oportunidad de ser solidarios, la oportunidad de compartir con otros y experimentar juntos, de darse cuenta de que es lindísimo recibir pero que dar es maravilloso. Que TODOS tenemos algo para compartir y que siempre hay alguien que va a recibir con alegría. La comunidad AYUDA a los alumnos a APRENDER adquiriendo los almanaques a fin de año, que documentan en fotografías todo el proceso creativo y solidario de los chicos. A la vez, los chicos APRENDEN a AYUDAR elaborando con sus propias manos algo para dar al otro y generan también los recursos para comprar sus libros y los de sus compañeros. A los objetivos del proyecto ya mencionados, podemos agregar el objetivo de llegar a la casa de cada familia de nuestra comu-


nidad a través de este calendario, para que nos sientan parte de ella y se animen a seguir compartiendo nuevos desafíos”. Porque este año, cuenta María, “nos embarcamos en un proyecto más ambicioso que el del año pasado. Junto a La Sachetera, Misiones Rurales, los chicos y voluntarios del Apoyo, vamos a hacer 50 capas para lluvia para tres escuelas rurales de Tucumán.

Para los que no la conocen, La Sachetera, es un grupo de mujeres que fabrica bolsas de dormir, aislantes para pisos, y capas para la lluvia, reutilizando envases o sachets de leche. Esta iniciativa, solidaria y ecológica, la llevan adelante María Paz Zavala y Gabriela Dodero. Ellas son las encargadas de enseñarnos a transformar esos envases en capas de lluvia.”

¿Cómo se va a implementar esta nueva experiencia en el Apoyo? A diferencia del año pasado, dice Magda, esta vez van a parti-

cipar los estudiantes y voluntarios de la secundaria también. Vamos a trabajar en cinco encuentros con cada grupo. La idea es ir recorriendo con los chicos un camino en el que se vayan comprometiendo

desde el corazón. En el primer encuentro les presentamos el proyecto y les explicamos qué son las escuelas rurales, cuáles son sus necesidades, dónde se encuentran geográficamente, etc. Gabriela Dodero participó contando cómo comenzó ella con La Sachetera y de qué manera pequeños gestos que ella había recibido desde niña le fueron calentando su corazón para salir al encuentro del otro. En el resto de los encuentros los chicos irán trabajando por etapas, en islas con diferentes funciones y así irán armando las capas junto a los voluntarios y a La Sachetera.

¿Cómo puede colaborar la Comunidad?

“Muy fácil, juntando sachets de leche y si alguien tiene máquina de coser y ganas, puede ayudarnos en alguno de los encuentros. Y para que esta rueda no se corte nunca, les pedimos que nos acompañen a difundir el trabajo de los chicos comprando el próximo almanaque donde vamos a mostrar el proyecto solidario Capitas Tucumanas. Con ese dinero recaudado esperamos poder comprar los libros de texto de 2015”. “Cuando les contamos a los chicos sobre esta posibilidad de ayudar a los niños tucumanos las reacciones fueron geniales: ¡Abrían los ojos bien grandes! ¡¡¡Preguntaron

absolutamente todo!!! ¡Querían comenzar ya! Cuando a los más pequeños les mostramos donde quedaba Tucumán pensaron que íbamos a viajar hasta allá a entregar las capas personalmente.

Qué lindo sería, ¿no?”. * Guía para emprender un proyecto de aprendizajeservicio. Programa Nacional Escuela y Comunidad.

La Merced / 19


Comunidad. por Estela Santangelo

Apasionada por servir a través de la liturgia Vicky Albello tiene 24 y es contadora. Pertenece a esta comunidad de La Merced prácticamente desde que nació. Sus padres, Victor y Graciela, han vivido desde siempre cerca de la parroquia y, ya en los tiempos del Padre Manuel, colaboraban en la liturgia. Víctor ayudaba al Padre en el altar y cuando Vicky tenía 7 años le enseñó a cumplir la función de acólito o monaguillo. La vemos siempre en las celebraciones importantes (y no tan importantes también) moviéndose en la zona alrededor del altar con seguridad y efectividad. Es que Vicky sabe qué es lo que hay que hacer y qué no hay que hacer. Lo que hay que preparar, cuántas velas y qué tipo de velas se necesitan, si hay que incensar, qué carbones usar en el turíbulo, si hay que llevar la cruz, quién lleva cada cosa, cuántos monaguillos se necesitan, en qué orden debe hacerse una procesión, etc. Vicky estudia el desarrollo de la celebración de antemano y ejecuta cada movimiento con precisión y responsabilidad. Y, sobre todo, con mucho amor a Dios y con el deseo de que cada celebración sea para su gloria y alabanza y para que todos los fieles puedan glorificarle también. ¿Cómo lo aprendió? Por un lado, siendo monaguillo, como 20 / La Merced

ya dijimos, desde los 7 años; y por otro, cuando llegó el padre Sergio a nuestra parroquia, porque el padre organizó un curso para los monaguillos y fue allí cuando Vicky aprendió mucho más. Su tarea es la de “maestro de ceremonias”. Esto implica organizar la celebración desde el principio hasta el final, ayudada siempre por los sacristanes y estando atenta para facilitar al sacerdote de todo aquello que le sea necesario. Además Vicky es coordinadora de monaguillos y se ocupa de enseñarles todo lo referente a su función: desde cómo y cuándo tienen que estar parados o arrodillados (por ejemplo, cuando el sacerdote impone las manos), cómo deben estar atentos sin hablar entre ellos, cómo sostener las velas cuando se proclama la Palabra de Dios. No es una tarea fácil teniendo en cuenta que son niños de alrededor de los 10 años. Lo que hace Vicky con estos niños es una verdadera escuela ya que les enseña a dar

los primeros pasos del servicio en la liturgia. Hace unos días me encontré con ella y me contaba que “siempre hay algo que mejorar, errores que evitar y aciertos por los cuales dar gracias a Dios. Tener en cuenta esto y revisar cada celebración una vez que finaliza es esencial para el bien de todos”. Le pregunté cuál de todas las celebraciones le gustaba más. Me contestó: “la del Jueves Santo, ya que está llena de símbolos y gestos cuyo significado va más allá de lo que vemos”. Luego le pregunté: ¿Cuál es la más complicada? “Por supuesto que la Vigilia Pascual”… Coincidimos en que al final de esta celebración, culmine del año litúrgico, uno verdaderamente experimenta la resurrección de Jesús en la comunidad que celebra. Eso, es invalorable; la paz de Jesús resucitado nos empapa y acompaña. Por todo esto, le decimos GRACIAS a esta joven que da su tiempo humilde y amorosamente al Señor y a todos nosotros.


Adoración. por Ester Lackner

Misioneros en la oración “Acuérdate de que, al llamarte a seguirle, el Señor Jesús te ha llamado a orar con Él. Debes orar ante todo porque Dios te ha hecho para él y a Él debes volver… Debes orar porque el Señor Jesús te ha amado primero, y porque tú le amas: la amistad necesita un diálogo íntimo... Debes orar porque eres infinitamente miserable y pequeño… Por último debes orar porque el Señor Jesús te ha llamado Un nuevo a trabajar con Él en la salvación de los hombres…Tienes almas a tu adorador por cargo… orando con toda tu alma haces lo más que puedes por la cada adorado r: salvación y santificación de los hombres.” R. Voillaume Orar para vivir Inv R. Voillaume nos habla de la oración como un llamado, como un camino, como un diálogo, y por último nos recuerda que esa relación no es de dos, incluye en sí misma a todos los hombres. Nuestra oración nos enfrenta así al desafío de alcanzar en ella una espiritualidad misionera, desde la capilla de adoración hacia el mundo, tal vez a la manera de santa Teresita de Lisieux. Identificada con Cristo, ella vive el amor apasionado de su causa y el deseo vehemente de salvar almas. Encuentra la sabiduría de convertir en fácil y accesible lo que parece imposible. «¡Al fin he hallado mi vocación! ¡Mi vocación es el amor! Sí, hallé el lugar que me corresponde en el seno de la Iglesia, lugar, ¡oh Dios mío!, que me habéis señalado Vos mismo; en el corazón de mi madre la Iglesia seré yo el amor... Así lo seré todo, así se realizarán mis anhelos» (Manuscritos, cap. XI). En la realización de esa vocación la capilla de adoración puede entonces transformarse en el lugar propicio donde en

presencia de Jesús sacramentado busquemos el encuentro íntimo con ese amor que nos habita y que nos llevará a un encuentro personal con nuestros hermanos en la realidad de cada día. Se inscriben en ese espíritu las intenciones permanentes que la Adoración tiene desde su inicio: las vocaciones sacerdotales y religiosas y la protección de los niños por nacer. Durante el año pasado rezamos también por los presos y la Pastoral carcelaria y durante este año por los enfermos y la Pastoral de la salud. En estos años muchos chicos y chicas de nuestra comunidad han sentido el llamado a consagrar sus vidas en el seguimiento de la vocación religiosa. Dos de ellos nos enviaron sus testimonios a su ingreso al Seminario. “Querida comunidad adoradora de La Merced, durante los últimos tres años fui adorador los jueves de 22 a 23, y compartí muchos momentos muy lindos en presencia del Señor. En ese tiempo, fui dando forma al llamado de Jesús, y

itemos a q están cercaudienes nosotros. Tod e o podemos s adorar.

gracias a Dios en el día de ayer ingresé al Seminario San Agustín (de San Isidro), por lo que les quiero pedir que recen por este nuevo seminarista forjado en la linda comunidad adoradora de La Merced. Les pido que recen por mí para poder ser fiel al llamado de Dios. Desde ya muchas gracias y voy a rezar por todos ustedes”. Juan Pablo Pando “Muchas gracias a ustedes por la oración de todos los días ¡de todas las horas! En estos dos años adorando Jesús me fue mostrando este llamado tan lindo que poco a poco fui descubriendo y que poco a poco me fue concediendo. Les deseo lo mejor a esta comunidad de adoradores ya que de la oración es de donde todo misionero saca el mayor impulso. ¡Y eso está presente en la eucaristía! Saludos a todos, ¡rezaré por esta comunidad!” Joaco. (Joaquin de Larrechea) La Merced / 21


Espiritualidad. por Juan Facio

Lavar los pies, amar hasta el extremo Durante la última cena Jesús anunció a sus discípulos que iba a ser traicionado por uno de ellos y que iba a morir. En ese momento se despidió con un gesto que los discípulos no comprendieron, pero que entenderían después. Se quitó el manto, se colocó una toalla en la cintura, se arrodilló y, uno a uno, les fue lavando los pies. Cuando terminó, Jesús se puso nuevamente el manto, se sentó a la mesa y mirándolos les dijo: “¿Comprenden lo que acabo de hacer con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Señor, y lo soy. Sin embargo les he lavado los pies. También ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros”. ¡Qué momento habrán vivido los discípulos! Lo que Jesús estaba haciendo era una tarea de esclavos, quienes eran lo último de la sociedad. Seguramente a todos ellos, cuando llegaron a esa casa, un esclavo les lavó los pies. Ahora Jesús se quiere poner en el lugar del esclavo. ¿Qué quería mostrarles él con este gesto? Jesús les mostró una propuesta de amor: el amor hasta el extremo. Jesús no 22 / La Merced

ama de cualquier manera, lo hace hasta el extremo. Su amor es servicio infinito, sin límites. Sólo así él pudo ponernos en comunión con Dios. También sabemos que los hombres podemos rechazar este amor de Jesús. El evangelio nos muestra dos tipos de rechazo. El primero es el de Judas, el discípulo que lo traiciona. Él representa al hombre que no le interesa ser amado, al hombre que piensa sólo en poseer, que vive únicamente para las cosas materiales. Judas está con Jesús, es uno de ellos, pero tiene su corazón puesto en su avaricia. Termina vendiendo por unas monedas su amistad con Jesús. Jesús nos enseña que no es bueno servir a dos señores porque eso nos divide. Pero hay otro tipo de rechazo de Dios: el que está representado por la actitud de Pedro en el lavado de pies. Acuérdense de que Pedro, cuando Jesús le quiere lavar los pies, le dice: “tú no me lavaras los pies jamás… no te vas a abajar como el esclavo de la puerta”. Jesús le respondió: “Si no te lavo, no podrás ser un verdadero discí-

pulo mío”. Esta resistencia de Pedro puede ser la nuestra, porque nos cuesta aceptar que tenemos necesidad del amor de Jesús; de su amor hasta el extremo. Yo soy un hombre bueno, hago las cosas medianamente bien, soy honesto, cumplo, pero no tengo necesidad de tanta bondad de Dios. Yo me valgo solo, y así no acepto toda su gracia. Cuando recorremos nuestra vida a la luz de los Evangelios nos encontramos con el amor de Jesús y nos sumergirnos en un Lavado Divino. Su palabra y su ejemplo de vida, sin darnos cuenta nos limpia, transformándonos en personas más libres y puras. Es un lavado que nos ayuda a vivir con más humildad, con más compromiso con nuestro prójimo, con alegría y con verdadero humor. Aceptar el lavado de mis pies dejándome amar por Jesús significa que quiero empezar a amar a su modo, como él me ama: hasta el extremo. Para amar hasta el extremo hay que pasar por la humillación. Esto hoy no vende, ¿no es cierto? ¿Quién quiere abajarse? Para que lo entendamos mejor les


“tú no me lavaras los pies jamás… no te vas a abajar como el esclavo de la puerta”. Jesús le respondió: “Si no te lavo, no podrás ser un verdadero discípulo mío”.

doy un ejemplo. ¿Cuántas veces alguno de nuestros hijos nos pone en esta situación? Se pone demasiado insolente, al punto que uno tendría que ponerse a gritar más fuerte que él, empeorando la situación. Pero yo que soy el padre que lo ama y quiero sacar lo mejor de él. Soy el padre que lo quiere amar “hasta el extremo”. Si en ese momento me doy vuelta y me retiro a esperar un mejor momento para charlar el asunto, con ese gesto puedo decir que le lavé los pies a mi hijo. ¿Qué paso a la vista de todos?: que yo soporté una humillación. Pero en realidad, estoy haciendo lo mejor para mi hijo y me transformo en una mejor persona. ¿Se entiende lo que hizo y nos enseñó Jesús? Esta situación puede repetirse muchas

veces en nuestra vida: en el trabajo, con nuestro cónyuge, con hermanos. Si queremos intentar amar hasta el extremo finalmente tenemos que hacer el camino de Jesús. Esta es la paradoja de su enseñanza: lo que aparenta ser un abajamiento y humillación es una buenísima oportunidad de servir, ser mejor persona y vivir en comunión con Dios. San Agustín nos dice que cuando nos ponemos en presencia de Dios, él nos lava los pies en el momento en que nuestros labios pronuncian la oración del Padrenuestro. Todos los días cuando rezamos esa oración, el Señor se inclina hacia nosotros, toma una toalla y nos lava los pies.

C.e.: juanestebanfacio@yahoo.com.ar

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Alégrate 11 - Junio  

Revista de la Parroquia Ntra. Sra. de la Merced - Boulogne, Buenos Aires.

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