ENTREVISTA A LA DRA. MARIA CRISTINA DASSO

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PUBLICACIONES BIOÉTICAS DE FUNDACIÓN JAIME ROCA

ENTREVISTA A LA DRA. MARIA CRISTINA DASSO -


La Fundación Jaime Roca inaugura una nueva sección de publicaciones, denominada Entrevistas Lejanas. Durante once años hemos difundido trabajos y entrevistas sobre distintos asuntos del campo de la bioética. De esos textos muchas veces surgían expectativas, dudas, aspiraciones y deseos sobre la aplicación práctica y continuidad de sus propuestas. Así, hemos ideado restablecer la comunicación con aquellos autores y autoras, inquiriendo sobre sus apreciaciones luego del tiempo transcurrido y la influencia sobre las distintas hipótesis en la pandemia Covid 19, que ha alterado un ya inestable equilibrio social en Argentina. En esta oportunidad dialogamos con la Dra. Maria Cristina Dasso, Etnóloga, Doctora de la Universidad de Buenos Aires en la especialidad de Ciencias Antropológicas, quién obtuvo en 2011 la 3ra Mención del Premio Anual Bioética Fundación Jaime Roca por su trabajo “Consentimiento informado, interculturalidad y principios bioéticos, a propósito de tres proyectos de investigación con poblaciones originarias y neoamericanas de la Argentina.”

ENTREVISTA ANTERIOR AÑO 2011

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SEGÚN AQUEL TRABAJO, UD. DESARROLLABA TRES PROYECTOS DE INVESTIGACIÓN ETNOGRÁFICA SOBRE ENFERMEDAD DE CHAGAS EN ARGENTINA, CON LA NECESARIA PARTICIPACIÓN DE PERSONAS VOLUNTARIAS A SER INVESTIGADAS, EN ESPECIAL DE LAS ETNIAS QOM Y WICHI. ELLO EXIGÍA LA ELABORACIÓN DE UN CONSENTIMIENTO INFORMADO ASEQUIBLE PARA ESAS ETNIAS Y POR LO TANTO BILINGÜE. AGREGABA QUE “EN EL TIEMPO DE LOS PROYECTOS, EL CONSENTIMIENTO INFORMADO BILINGÜE ERA MUY POCO PRACTICADO EN EL ÁMBITO NACIONAL”. ¿HAN HABIDO CAMBIOS SUSTANCIALES EN ESTE ASPECTO? ¿SE APLICA, POR EJEMPLO, LA LEY 7581/2015 DE LA PROVINCIA DEL CHACO? ¿ES SENCILLO ADQUIRIR LA CAPACITACIÓN DE ACOMPAÑANTE BILINGÜE? En primer lugar, quisiera aclarar que esta mención la obtuvimos en coautoría junto con el Prof. Dr. Ricardo Pérez de la Hoz, quien dirigió el equipo médico de la UBA. Ahora si, en relación con su pregunta, no tengo registro de que haya habido cambios sustanciales en relación con el tema del consentimiento informado – sea porque la mayoría de las acciones son estatales, que aparentemente no lo requieren, o porque a los demás que intervienen con la mejor intención, decididamente no les preocupa. En cuanto a la ley, se trata menos de la legislación que de su puesta en práctica, es decir: que la formación de RRHH como traductores en el ámbito de salud debería implicar un proceso de formación organizado y sistemático. En particular en el lugar donde hemos trabajado, se da la situación de enfermeros y personal asistente que hablan el idioma aborigen y eventualmente suplen esta tarea. El hecho de que sea personal local debería acentuar la formación de un perfil profesional de la traducción, para despejar toda exposición del traductor y/o el paciente en función de trato social extra hospitalario del que disfruten. Este es un aspecto que resalta con frecuencia en la vivencia de las personas que han debido


atenderse allí, dejando evidencia de sospechas y resquemores exógenos que trasladan a su condición vulnerable de pacientes frente a “otros” aborígenes que no les son queridos por esa cuestión de la sociabilidad y sus rupturas. Ignoro cual es la capacitación que se obtiene en el área hoy día, pero tiendo a pensar que -como la educación en general- la formación debería desarrollarse con personal formado, con una currícula teórica y, sobre todo, práctica del desempeño, y continuidad para poder analizar adecuadamente los resultados de corto, mediano y largo plazo y con disposición a subsanar falencias y fortalecer los aspectos más valiosos que se encuentren. Por lo tanto, no me parece sencilla la formación del traductor en este ámbito, aunque debo destacar que, de lograrse, constituiría en un nivel de estudio y desempeño laboral que jerarquizaría el trabajo aborigen en el área de salud. Sί me consta se contrataron aborígenes como traductores en las áreas judiciales -aunque ignoro si ha habido formación específica. No es nada nuevo que en estas áreas formativas no se buscan equipos que conozcan la especialidad, sino más bien alguien de quien se estima “que sabe del tema” un tanto inaprensiblemente y eso no colabora.

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DECÍA UD. QUE “UN ACERCAMIENTO COMPRENSIVO A LAS POBLACIONES CITADAS FAVORECE, SEGÚN SE DESEA PONER DE MANIFIESTO EN EL PRESENTE ESCRITO, LA LIBERTAD Y LA AUTONOMÍA DE LOS POTENCIALES PACIENTES TOMANDO AL CONSENTIMIENTO INFORMADO COMO COMPROMISO EFECTIVO Y RECAUDO PREVIO A CUALQUIER PROCEDIMIENTO O INTERVENCIÓN MÉDICA QUE SE PROPONE.” ¿TRAS LOS AÑOS TRANSCURRIDOS, PERCIBE AVANCES EN ESE “ACERCAMIENTO COMPRENSIVO”?

en relación con el compromiso que significaba un C.I. bilingüe, apreciado mediante acciones explicativas que involucraron establecimientos educativos y medios de amplitud como la radio. De todos modos y pese a los consejos que en su momento dimos, se dejaron de realizar “recordatorios” mensuales de revisión de las viviendas y peri domicilio y otras cuestiones que, transcurridos diez años o más, implican el olvido.

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¿LUEGO DEL LAPSO YA CITADO, ADVIERTE CAMBIOS RESPECTO A LA INTERCULTURALIDAD ENTRE LAS SOCIEDADES AMERINDIAS O CRIOLLAS Y LA QUE UD. LLAMA “SOCIEDAD NACIONAL” ¿QUÉ FALTA? Los cambios que advierto tienen relación con la progresiva accesibilidad de bienes y entorno global que afecta igualmente a aborígenes y criollos rurales. En razón de esta situación y de una mayor hibridación de tradiciones y relaciones sociales, amerindios y criollos terminan asemejándose más que en el pasado e incluso hay más intercambios mixtos que significaran un cambio a futuro. Hay aspectos de oportunidad positiva que debería alentarse, pues su capacidad para solicitar mejoras adquiriría mayor volumen y calidad para interactuar.

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AL INQUIRIRLE SOBRE SUS OBJETIVOS A FUTURO INMEDIATO, UD. RESPONDIÓ QUE ERA “REALIZAR EL ESTUDIO PORMENORIZADO DE LOS FACTORES QUE HAN OBSTACULIZADO LA PROGRAMADA SUSTENTABILIDAD DE LOS PROYECTOS REALIZADOS Y DESCRIPTOS EN EL TRABAJO -YA FINALIZADOS HACE CUATRO AÑOS-, AL EFECTO DE ANALIZAR Y REFLEXIONAR SOBRE LAS CONDUCTAS INSTITUCIONALES LOCALES, PROVINCIALES Y NACIONALES INTERVINIENTES DESDE UNA PERSPECTIVA No. Más aún, diría que en aquel periodo de BIOÉTICA.” ¿QUÉ NOS PUEDE DECIR cuatro años se vivió el clímax de concientización AL RESPECTO?


En efecto, la reflexión sobre estos aspectos nos ha parecido muy importante para ulteriores acciones eventuales. En este sentido resultó paradójico que una atención posterior en la enfermedad de Chagas en ámbitos sanitarios institucionales gubernamentales y no gubernamentales comenzó a aplicarse localmente desde el 2010 y produjo numerosas acciones superpuestas con las del proyecto, generando una suerte de sobreactuación en el espacio local, antes completamente ignorado. Esta sobre-sanitarización ha llevado a efectos contraproducentes. Nadie quiere escuchar todo el día que está enfermo o en peligro de enfermarse y esos reportes deben ser administrados con prudencia, verdad y jerarquización de problemas. De hecho, el estudio de impacto mostró una pérdida relativa del interés de la población, fruto de confusiones de mensajes y proyectos, confusiones de roles -por ejemplo, acerca de a quién apelar para denunciar una vivienda con vinchucas o a quien llevarle el insecto que atraparon-, sumado a decisiones políticas que hicieron desvanecer el interés en la enfermedad -ya que se había vuelto razón de un beneficio económico por discapacidad en una población muy pobre en metálico. Por cierto, se pudo analizar también el tema de las barreras culturales que se interponen en la acción eficiente de los esfuerzos realizados. De parte del sistema sanitario, el hábito de culpabilización de la cultura y el prejuicio (“ellos son así”) en la conveniente representación oficial de que las comunidades indígenas son una síntesis de enfermedad, etnicidad, ambiente endémico, pobreza y exclusión. También se piensa que el analfabetismo indica ignorancia o simplicidad mental. La más clara manifestación de este reduccionismo se advierte en el material de información sanitaria, con frecuencia pueril y no interpelante de la población. Como tal, la gente lo toma como cosas para niños. Otra barrera consiste en la poca importancia o estimulo que se da a los datos de salud locales que fueron recogidos, por ejemplo, por enfermeros en el campo -así como la escasa

disposición a integrar nuevos datos en esquemas habituales de los organismos especializados en la enfermedad (Protocolos). Aunque en su momento se reconoció a los médicos locales como coautores de los papers resultantes, como correspondía, y aunque presentaron datos en Congresos, resulta un poco frustrante, por ejemplo, detectar que no movía el amperímetro si la enfermedad entre los wichi no desarrollaba cifras de afección cardiaca relevantes, o si había un interesante paper sobre indígenas o criollos en convivencia con animales o no, incidiendo en la conducta del vector. Estos estudios hubieran podido ayudar a debatir el tipo de acción local. Señalamos, además, que habría que estimular la sensatez de las indicaciones médico-sanitarias, teniendo presente cómo y dónde viven los pacientes. Se advirtió que la sustentabilidad y participación comunitaria a largo plazo debe ser sostenida por largo tiempo y, lamentablemente, se dejó ver el cansancio en sostenerla por parte de los actores. Se aconsejó funcionar independientemente de los curadores tradicionales del sitio, enfatizando y empoderando la importancia del Hospital, que debía ser la base de todo el Proyecto. Lamentablemente, distintas circunstancias salariales, laborales y políticas influyeron en el éxodo del personal hospitalario que había colaborado en el proyecto con gran profesionalismo, para terminar, unos años después, construyéndose un nuevo hospital (edilicio) cuyo equipamiento y condiciones ignoro. Pero el equipo de Chagas local se desvaneció en poco tiempo. Los vehículos asignados a ese centro quedaron fuera de uso y sin reparación a la brevedad. Al respecto, reiteramos una observación que señalamos hace tiempo: el centro desde donde debe desenvolverse una progresiva cobertura de todos los aspectos que involucran a la salud debe ser el Hospital, puesto que si una ONG viene a notificar a una familia que sus hijos son desnutridos grado 1; luego, un Grupo Voluntario universitario les informa que todos tienen parásitos; más tarde, el Centro de Salud de la región les da un papel porque el esposo tiene enfermedad de Chagas que puede trocarse por un plan; y, en fin, si la esposa “vuelve a poner el cuerpo” porque se colocó un DIU hace años por la iniciativa gubernamental, hoy se lo saca porque


concebir un niño genera una mejor expectativa de vida, etc., -y refiero cosas que le ocurren a las familias aborígenes y criollas de Nueva Pompeya-, el resultado genera un oportunismo desmoralizante. Todos los actores de la escena están involucrados y no hay estimulo genuino para mantener acciones sanitarias aunque sean un bien común.

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¿CUÁLES SON LOS TEMAS A LOS QUE DEDICA SU ESFUERZO ACTUAL? Sigo procesando los materiales de campo obtenidos hasta 2014. Luego dejé de hacer campañas etnográficas. Pero hay gran cantidad de temas de la cultura que quedan ocultos cuando la investigación es demasiado focalizada, los cuales deben ser estudiados. Por otra parte, colaboro con el asesoramiento informal de quienes se encuentran en investigaciones semejantes o mejores en el presente. Finalmente, me encuentro abocada a la continuidad del proyecto de la periódica de nuestra institución: ARCHIVOS del Dpto. de Antropología Cultural del CIAFIC, donde difundimos investigaciones del Centro como de otros estudiosos.

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¿DESEA AGREGAR ALGO MÁS? Si bien nuestros proyectos fueron exitosos en su momento, no deja de provocar desazón la sospecha de que, si local y provincialmente lo hubieran tomado como un compromiso sanitario más perdurable, seguramente hubiese habido la capacidad de persistir en la mejora de este aspecto concreto. Y, de haber sido así, hubiese sido patente la capacidad de reproducir el modelo afrontando temas de agua, salud del ambiente, parasitosis, etc. Seguramente fallamos por el optimismo que despertó el corto y mediano plazo, pues creímos que al menos localmente se había

comprendido cabalmente. O quizás, y con mayor razón que nosotros, sufrieron el desaliento posterior. Pero si no mejoramos esta cuestión, seguirá ad infinitum la idea de que la ayuda viene como un “don de fuera”, que llega en avión y en camionetas y nunca puede ser local… y nos veremos condenados a comenzar siempre desde cero. Y me sigue impactando la desconexión informativa que abarca todos: nadie sabe qué se hizo antes, para qué sirvió, qué se aprendió para recrear, qué se aprendió para eludir. Y vuelvo al efecto Sísifo al que esta conducta nos lleva.

Agradecemos su participación. * Dr. Eduardo Darío Beccar ** Dr. Eduardo Piluso Entrevistadores, médicos integrantes del área bioética de Fundación Jaime Roca.