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Una nueva visión del mercado,

Desarrollar País Profesionales de Bolsa desarrolla país a través de sus Fondos de Capital Privado en el sector inmobiliario, agricola y ganadero.

Socio Fundador y Orgulloso Patrocinador de Cartagena VIII Festival Internacional de Música TERMINALES LOGÍSTICOS

DE COLOMBIA

Bogotá (571) 646 33 30 Medellin (574) 215 63 00

Pereira (576) 333 22 95

Cali (572) 668 81 00 Barranquilla (575) 356 91 44


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Fundación Victor Salvi Calle 70 A n°. 11-67 Tels: 57 (1) 2179970 – 2179972 Bogotá D.C., Colombia www.fundacionsalvi.com Junta Directiva - ad Honorem Julia Salvi - Presidenta Roberto Brigard H. Diego Córdoba N. Juan Pablo González Bruce Mc Master R. Carlos Arcesio Paz B. Sonia Sarmiento G. Rodolfo Segovia S. Gustavo Torres F. Carlos Umaña T. Comité Directivo Carlos Julio Ardila G. Henry Eder C. Munir Falah I. Efrain Forero Eduardo Garcés L. Gustavo Carvajal S. Carlos Enrique Piedrahíta A. José Alberto Vélez C. Roberto Murillo Andrés Echavarría D. Andrés Uribe C. Felipe López C. Fabio Villegas Pedro Salazar Luis Mayorga A. Rafael del Castillo Paulina Mallarino Presidenta Julia Salvi – ad Honorem Dirección General Antonio Miscenà Luisa F. Cano - Asistente Dirección Ejecutiva Mónica Alzate Sierra Dirección Administrativa y Financiera Iván D. López - Director Ingrid Lemus - Asistente Administrativa Heather Azem - Asistente Ejecutiva Ruth Salamanca- Contadora Patricia Rodríguez- Asistente Contable

Dirección Comercial Natalia Becerra – Directora Comercial Camila Gutiérrez – Directora Plan Amigos y Plan VIP Dirección Comunicaciones Paula Ojeda – Directora Juan Carlos Garay- Asesor Luisa F. Cano - Asistente María Paula Alarcón T. - Practicante

Programa de Mano Cartagena Festival Internacional de Música www.cartagenamusicfestival.com Vol.1 Edición No. 8 Diciembre, 2013 – Enero, 2014 ISSN 2145-5864 COMITÉ EDITORIAL Julia Salvi-Presidente Antonio Miscenà - Director General Paula Ojeda - Coordinadora Editorial y Redacción Juan Carlos Garay - Editor General Luisa F. Cano / María Paula Alarcón T. Traducciones y Redacción

Dirección de Publicidad María Fernanda Pinzón - Directora Julián Amado - Practicante

ASISTENCIA GRÁFICA María Fernanda Pinzón

Programas Educativos Adriana Ramos Diana Arévalo

DISEÑO Y DIAGRAMACIÓN Julio César Carrero - Editor Heidy Amaya - Diseñadora Gráfica El Espectador - Comunican S.A 2013

Centros de Reparación y Mantenimiento de Instrumentos Carolina Rocha - Directora María Cristina Riascos – Asistente Ana María Bacci- Coordinadora Medellin Lina Forero- Coordinadora Cali Administración y diseño página Web imageiD Asesoría Legal Brigard & Urrutia, Abogados Brigard & Castro, Propiedad Intelectual Asesoría Financiera Profesionales de Bolsa S.A. Diego López – Revisor Fiscal Asistente de oficina Marisol Delgado Servicios Generales Olga Cristancho Leopoldo Castro

ILUSTRACIONES Stella Basile COLABORADORES DE ESTA EDICIÓN Eduardo Arias, Carolina Conti, Juan Carlos Garay, Paola Lenzi, Poli Mallarino, Jaime Andrés Monsalve, Jorge Patiño, Juan Carlos Piedrahita, Rodolfo Segovia. FOTOGRAFÍAS Wilfredo Amaya PREPRENSA Producción El Espectador


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EQUIPO DEL FESTIVAL Presidente Julia Salvi – ad Honorem Dirección General Antonio Miscenà Valerio Tura - Casting Consultant Orquesta Orpheus - Supervisión Artística Dirección Ejecutiva Mónica Alzate Sierra Dirección Administrativa y Financiera Iván D. López - Director Ingrid Lemus - Asistente Administrativa Heather Azem - Asistente Ejecutiva Ruth Salamanca- Contadora Patricia Rodríguez- Asistente Contable

Producción Claudio Carboni - Director Técnico Marco Rossi - Director de Montaje Renato Lecchi – Técnico de Luces Giuseppe Diiorio - Director de luces Angelo Cioffi - Ingeniero de Audio Gianluca Masala - Ingeniero de Audio Stefano Melone - Ingeniero de Audio Diego Franco - Coordinador de Produción Anfitriones de artistas Luisa F. Cano - Coordinadora de anfitriones Ana María Orduz - Anfitriona de la Orquesta Heimy Montes - Anfitriona de Solistas Plinio Pinzón - Anfitrión de Grupos Transporte de Instrumentos Oscar Acuña

Dirección Comercial Natalia Becerra – Directora Camila Gutiérrez - Directora VIP´s Istvan Szentkereszty de Zagon – Coordinador VIP´s

Anfitrión del Teatro Adolfo Mejía Leandro Viana

Dirección Comunicaciones Paula Ojeda – Directora Juan Carlos Garay- Asesor / Curador ciclo de conversaciones Lucero Rodríguez- Asistente

Jefe de Escenarios Exteriores Wilson Mora

Fotografía Wilfredo Amaya Carlos Pineda Núñez Joaquín Sarmiento Dirección Publicidad María Fernanda Pinzón Publicidad Young & Rubicam Brands Actividades Complementarias Camila Gutiérrez- Directora Leopoldo Castro - Asistente Proyectos Educativos Adriana Ramos – Coordinadora Diana Arévalo – Coordinadora Lucía Matute - Anfitriona de Becarios Juan Pablo Agudelo- Anfitrion de Becarios Centros de Reparación y Mantenimiento de Instrumentos Musicales Carolina Rocha - Directora María Cristina Riascos – Asistente Ana María Bacci- Coordinadora Medellín Lina Forero- Coordinadora Cali

Jefe de Escenarios Interiores Jefferson Rosas

Jefe de Escenario Centro de Convenciones Renzo Hincapié Equipo Ópera Músicos colaboradores: Daniela Pellegrino - Correpetidora y Continuo Gabriel Guzmán - Bajo Continuo José Alejandro Roca - Asistente Dirección Musical Giuseppe Diiorio - Diseño de Iluminación Ramiro Gutiérrez - Jefe de Escenario Pablo Restrepo - Jefe de Montaje Diana Sanabria - Jefe de Utilería Stefano Eulogi - Coordinador Logístico Transmisiones Ricardo Bermúdez - Director General (RCN) Alexander Rincón - Director de Realización (RCN) Jaime Andrés Múñoz Productor (RCN) Zulma Rodríguez - Asistente de Realización (RCN) Operador Lógistico GEMA TOURS S.A. American Express Travel Services

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CONTENIDO

EDITORIAL

18 Julia Salvi 20 Antonio Miscenà 22 Carta del Alcalde

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Los cimarrones del Palenque de San Basilio

28 Lanzamiento en Europa 32 UN FESTIVAL FABULOSO

Cuando música y fabula se encuentran


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100 Artistas 124 Entrevista Katia Labèque 128 El misterio eterno de los cuartetos de cuerda

130 Desempolvando a ‘La Cenicienta’ 134 Un regreso desde el fondo 136 Hablando de la música ... 140 Transmisiones 144 Vuelven las clases magistrales 146 Regresa la Filarmónica Joven de Colombia

148 El Festival reafirma su compromiso con Cartagena

150 Así van los Centros de



Programa

Mantenimiento y Reparación de Instrumentos Musicales

152 Memoria del oficio 154 ¿Dónde hospedarse?


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EDITORIAL

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ULIA SALVI

Foto: El Universal

Presidenta Fundación Salvi

Estimado público: or octavo año consecutivo nos encontramos aquí, en Cartagena, para celebrar este hermoso evento. Edición tras edición el Festival ha crecido, así como el compromiso global de la Fundación. Hoy el Cartagena Festival Internacional de Música es una realidad nacional bien arraigada, articulada, conocida y estimada más allá de nuestro territorio. Precisamente el mes pasado tuvimos varias muestras de ello con la promoción que el Festival realizó en Europa. Agradezco por ello a la Embajada de Colombia en Francia y a Marca País, quienes hicieron posible esta importante acción que promueve el Festival y la mejor imagen del país. Pudimos observar el interés, la curiosidad, el respeto hacia un proyecto considerado original y serio, trabajo que hemos realizado todos nosotros (Fundación, patrocinadores, socios, instituciones) en estos ocho años. El programa de la presente edición es su demostración evidente. Presti-

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giosos artistas, producciones originales, repertorios poco comunes, lugares sugestivos, hacen del Festival un evento único. La acción no termina en la realización y la preparación del evento, si bien esta tarea es cada vez más ardua y de enorme responsabilidad. El Festival es el punto terminal de muchas actividades que ocupan a la Fundación en distintos aspectos: en la promoción y difusión de la cultura musical, en el apoyo de las nuevas generaciones que desean dedicarse a la música, a las nuevas profesiones de las que el sector musical necesita. Precisamente desde hace dos años, la Fundación, junto con el Ministerio de Cultura y con el apoyo imprescindible de Luis Carlos y Fanny Sarmiento, lleva a cabo un plan orgánico de recuperación y la puesta a punto del patrimonio instrumental del país. Es un plan articulado que se realiza en distintas ciudades de Colombia (Bogotá, Cali, Medellín, Ibagué, Cartagena) y dedica mucho es-

pacio a las actividades de formación. En este, como en otros ámbitos (didáctica musical, tecnologías para el espectáculo, producción de eventos), hemos dado vida a colaboraciones, sinergias con instituciones y operadores extranjeros con el fin de permitir a nuestros jóvenes afrontar otras experiencias, otras posibilidades para permitir que nuestras iniciativas crezcan, construyan puntos de referencia cualificados para la cultura musical de nuestro país y de Suramérica. Permítanme unas palabras críticas. No siempre este gran trabajo es comprendido en todo su alcance, en profundidad, ni apoyado como debería ser. A veces se prefieren iniciativas extemporáneas de corto alcance cuya calidad, eficacia real para el crecimiento de la cultura del país son, por lo menos, discutibles. El Festival es un patrimonio de toda la nación y como tal es un bien precioso que debemos proteger, cuidar y apoyar.


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EDITORIAL

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ara mí es motivo de felicidad dar la bienvenida al público y escribir estas pocas palabras de presentación del Festival. Es mi segundo año en la Dirección General. La actual edición sigue a aquella dedicada al estilo italiano, que tanto el público como la crítica acogieron de manera muy positiva. El Festival de este año presenta muchas novedades en su arquitectura global: la producción de una ópera de manera semi-escénica, la presencia de conciertos en paralelo relativos a dos estilos diferentes, el uso de nuevos espacios o la reutilización inédita de los espacios históricos, la presencia de muchos artistas de todas partes del mundo que llevan a cabo, cada uno con su propio lenguaje, el tema propuesto por el Festival. Donde dos mundos se unen por la música. El programa, como ya es costumbre, presenta dos áreas estilísticas. La primera, la principal, estrechamente vinculada a la historia del Festival, relativa a la música clásica culta europea. Más precisamente, en esta edición, a la música de la primera mitad del siglo XX. La segunda lleva el título de Música del Nuevo Mundo. Una reseña de cuatro conciertos que, lejos de querer representar de manera exhaustiva el amplio y riquísimo

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NTONIO MISCENÀ Director general del festival


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panorama del universo musical suramericano, abraza alguno de sus aspectos y tendencias. El tema: Fábulas. El relato fantástico en la música del siglo XX. El tema para la VIII edición es Fábulas, el cuento fantástico en la música del siglo XX. El hilo conductor de las propuestas musicales que escucharán es, precisamente, la relación entre el mundo de la fábula y la música. Unión mágica que caracteriza una parte importante del repertorio del siglo XX y que siempre ha seducido a los grandes autores de la música culta. Los autores más importantes del siglo XX europeo escribieron obras maestras inspirándose en las fábulas. Es el caso de Stravinsky, Ravel, Debussy, Prokofiev, Poulenc, Saint-Saens, Satie, Rota, para citar a los más conocidos. Forman parte del programa del Festival algunas obras de estos autores y claramente se inspiran en el mundo fantástico: Pulcinella, La historia de un soldado, de Stravinsky, Mamá Oca, de Ravel, Pedro y el Lobo de Prokofiev, Preludio a la siesta de un fauno de Debussy, El carnaval de los animales de Saint-Saens, etc. Las otras obras propuestas, aunque de manera menos explícita, tienen como ambientación la fábula. Es un aspecto fantástico que hunde sus raíces en lo popular, en las tradiciones remotas de Europa o de Suramérica. Los intérpretes Los intérpretes que protagonizan esta edición son solistas o agrupaciones de clara fama internacional; artistas cuya familiaridad con el lenguaje de la música moderna y contemporánea es enorme. Conocidos y estimados en todo el mundo por haber llevado a cabo interpretaciones peculiares o innovadoras de di-

chas obras. Es el caso de la Orquesta de Cámara Orpheus de Nueva York, que tendrá el papel de orquesta residente. Formación histórica que ha llevado a cabo más de 50 producciones discográficas con las más importantes casas discográficas de música clásica (Decca, Deutsche Grammophon, Sony), del dúo Labèque, famoso por su interpretación del repertorio del siglo XX, del Cuarteto Borodin, cuarteto histórico con el que colaboró Shostakovich y uno de los más importantes en la escena internacional, del pianista Babayan, de Geza y sus bohemios virtuosos, del Dúo Assad, del Quinteto Villa-Lobos, de Guinga, de Rodolfo Mederos, de Cristina Zavalloni, de Emmanuel Ceysson, de Laurent Verney, etc. La Cenicienta de Rossini: una producción del Festival entre Italia y Colombia Uno de los eventos importantes del programa es, sin duda, la puesta en escena de una de las fábulas por excelencia, La Cenicienta de Gioacchino Rossini. Se presentará al público en una original versión semi-escénica. Los protagonistas de esta producción, realizada directamente por el Festival, son: la Filarmónica Joven de Colombia, el Coro de la Ópera de Bogotá y un núcleo de prestigiosos cantantes a nivel internacional: Roberto De Candia (Dandini), Daniela Pini (Cenicienta), Luciano Di Pasquale (Don Magnífico), Javier Camarena (Don Ramiro), Maurizio Lo Piccolo (Alidoro). La dirección de la orquesta está en manos del maestro Rinaldo Alessandrini, con el fin de hacer más provechosa la experiencia puesta en marcha el año pasado por la joven formación colombiana. La dirección de la obra es de Jacopo Spirei. Para la ocasión se ha restablecido el espacio que se encuentra

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debajo del proscenio, el lugar destinado, en caso de representaciones operísticas, para la orquesta. Las otras iniciativas del Festival El festival mantiene e intensifica su compromiso hacia el mundo de la educación musical, hacia lo social. a) En la Universidad de Cartagena se ofrecen clases magistrales dictadas por especialistas del instrumento, minetras que en la Escuela Taller de Cartagena se realizarán los laboratorios de luthería y de los centros de mantenimiento y reparación de instrumentos de viento y cuerda frotada. b) El Museo de Arte Moderno (Plaza San Pedro) es la sede de actividades didácticas relacionadas con el tema del Festival. En especial el teatro de marionetas de Jaime Manzur que llevará a cabo cinco funciones. c) El concierto de Palenque, que tiene un carácter simbólico respecto del compromiso que el Festival demuestra con el territorio. El Festival y la ciudad La imagen del festival está relacionada, con un lazo indisoluble, con la ciudad de Cartagena, con su historia, con su vida sociocultural. La estructuración del Festival convierte a la ciudad, al territorio, en elemento característico y fundamental del evento. Los lugares más sugestivos de Cartagena serán, también para la edición 2014, los escenarios para todos los conciertos: la Plaza de San Pedro, el Teatro Adolfo Mejía, el Castillo de San Felipe, la Capilla del Sofitel Legend Santa Clara, el Cerro de la Popa, etc. La atmósfera mágica de la ciudad, su sociabilidad, el público son el punto vital que alimenta y nutre al Festival. Bienvenidos nuevamente a Cartagena.


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CARTA

D

IONISIO VÉLEZ TRUJILLO Alcalde Mayor de Cartagena de Indias

C

artagena es una ciudad musical, o mejor, una gran caja de música. Aquí se vive, se sueña y se duerme con música y ella está presenta en la musicalidad de su lenguaje, en la armonía de sus mujeres, en los colores de su pentagrama vital. Hay música en el pregón de la palenquera; hay música en el caminado de nuestras morenas; hay música en la desatada polifonía de las tertulias bajo un “palito” de caucho. Un Festival Internacional de Música es lo mejor que nos ha podido ocurrir, pues era la pieza que faltaba para ajustar el conjunto de nuestra musicalidad. A los porros, a las serenatas bajo un balcón, a las canciones que entonan felices las lavanderas, se les une desde hace 8 años una legión de virtuosos que colman nuestros escenarios y plazas con la exquisita inspiración de los inmortales de la música. Más que conciertos, y que el nombre de Cartagena se incluya en las más prestigiosas publicaciones del mundo sobre música “clásica”, este Festival es un luminoso crisol en el que ocurre una exquisita alquimia, con los ingredientes de virtuosos de la música, extasiados espectadores y los rostros asombrados de jóvenes de barriadas pobres, que descubren esa “otra música” que los transporta a un universo desconocido. Debo reconocer que el Festival ha venido urdiendo con primor de orfebre una obra sublime, que año tras año va transformando comunidades enteras, que han encontrado en la música una nueva expresión a sus vidas. Gracias a su influencia han ido surgiendo orquestas juveniles de pri-

mer nivel, que sin ningún temor acompañan a Plácido Domingo, o extasían a sorprendidos auditorios en conciertos ejecutados con calidad superior en recintos históricos, pero que fueron ensayados y concebidos junto a hogares pobres, en los que cantar mitiga el hambre. Los artistas de renombre que han desfilado por Cartagena, han encontrado una inesperada oportunidad de dar rienda suelta a su espíritu altruista, dictando talleres en los barrios, transmitiendo sus secretos y sensibilidad a niños fascinados, o enseñando la conservación de los instrumentos. Producto de estas “Clases Magistrales”, ha sido la consolidación de la Orquesta Sinfónica de Cartagena “Nuestra Orquesta” -que hace parte de la Fundación Música por Colombia- a cargo del maestro Edgar Vargas; la Orquesta Filarmónica Cartagena de Indias a cargo del maestro Felipe Madariaga y una nueva integrante, la Orquesta Sin-

fónica Infantil y Juvenil del Distrito “Semillero de Niños” a cargo del maestro José Gregorio Quintero. Además de los logros de la Filarmónica de Comfenalco y la Filarmónica de Bellas Artes, entre otras. Nelson Mandela es uno de los muchos barrios en los que, junto a la champeta, se entrelazan en el aire las notas de Vivaldi. Es una auténtica revolución que se le debe en buena parte a la Fundación Salvi, un sueño que se ha convertido en una sublime realidad y que, además de bañarnos con el bálsamo de la música en nuestros más hermosos escenarios, enaltece el alma de nuestra juventud que ha encontrado una nueva partitura de vida. Bienvenidos a nuestra ciudad, disfruten los bellos conciertos en teatros, templos y plazas, mientras, sobrecogidos en un rincón, niños extasiados, sueñan con que, algún día no lejano, uno de ellos haga parte de tan magistral elenco.


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LOS

CIMARRONES

En su esfuerzo por llevar la música más allá de las fronteras de Cartagena, el Festival ha desarrollado un programa social y cultural que este año hará presencia en San Basilio de Palenque. El 12 de enero a las 6:30 de la tarde, los habitantes de Palenque se encontrarán con los sonidos de Geza y los Virtuosos Bohemios, un concierto que será transmitido en directo por televisión. Pero, ¿cómo es Palenque? ¿Cuál es su historia? Este texto nos devela algunos misterios.


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DEL PALENQUE DE SAN BASILIO por

os cimarrones eran esclavos escapados, el rechazo primario al cautiverio. Negros llegaron a Cartagena desde 1536, a poco de la fundación de la ciudad que durante siglos fue el centro de la trata, el tráfico de esclavos africanos, en el Caribe español. En sus plazas se negociaron centenares de miles de piezas, la gran mayoría para reexpedirse. Cimarrones se dieron en toda América, pero especialmente en Centroamérica y el norte de Suramérica, donde la baja densidad de la población rural y la selva facilitaron el ocultamiento. En el escabroso interior de la provincia de Cartagena nacieron aldeas, los palenques, que rehuían contacto con los españoles, pero sin identidad común de raza o lengua por la diversidad misma del mundo afri-

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Cartagena

Rodolfo Segovia

cano. El aislamiento era, sin embargo, ambivalente. Deseaban libertad con intercambio, estar al mismo tiempo dentro y fuera de la sociedad colonial. Los cimarrones no pretendían destruir el estado hispano, ni buscaban la abolición de la esclavitud. Su aspiración era escapar de sus amos, legalizar la huida y gobernarse a sí mismos por sus líderes naturales. Esa fue la base del acuerdo de 1716 entre el recién consagrado obispo de Cartagena Antonio María Casiani y el capitán Nicolás de Santa Rosa, negro criollo de un belicoso palenque en las estribaciones de los selváticos Montes de María, a legua y media del paso del Dique de la Barranca en Gambote. El señor obispo medió un pacto provechoso. Cartagena, que pasaba por el peor decaimiento después del saqueo francés de 1697 y la Guerra de la Sucesión Española, no tenía como someter

Detalle

B O L Í VA R

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Colombia

Palenque de San Basilio Mar Caribe

Foto: Carlos Londoño A.


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a los cimarrones. A cambio de paz y “tierras suficientes para labrar,” éstos aceptaron la autoridad de la corona y de la Iglesia. Se metieron “bajo campana,” con los derechos y obligaciones de los demás súbditos de España, pero sin que ningún blanco, excepto un cura para lo espiritual, fuese a gobernarlos en su comunidad. Canjearon el sometimiento a la autoridad real por la libertad formal, la normalización de su comercio con Cartagena y el derecho a conservar sus tradiciones. Como el santo obispo y teólogo Casiani profesaba en la orden de San Basilio el Grande, la nueva parroquia pasó a llamarse San Basilio de Palenque. Llegar al acuerdo de San Basilio tomó siglo y medio de conflicto. Para los propietarios y comerciantes de esclavos en Cartagena, la existencia de los cimarrones era intolerable. Amenazaban la ciudad, estimulaban las fugas y servían de refugio a “todas las naciones de Guinea.” Además, eran un riesgo para los caminos que la unían con el río Magdalena y el interior del Nuevo Reino. Las expediciones punitivas corrieron por cuenta de los vecinos de Cartagena, a prorrata de su tenencia de esclavos. Liquidar palenques nunca fue fácil. A principios del siglo XVII, prosperó el palenque de Matuna, en el delta del Dique, liderado por Domingo Biohó, quien se hacía llamar rey del arcabuco (monte). Imposible de someter, acabó por aceptarse su existencia y la presencia del “rey” y sus guardaespaldas en Cartagena misma. Pasarán 20 años antes de que un exceso de confianza permitiera su captura y ajusticiamiento. Las entradas marciales desde Cartagena trazaron, en momentos distintos, un semicírculo de sangre e incendios tierra adentro. Tropas regulares y milicias dejaron su huella en palenques hasta el Magdalena. Se destruían los asentamientos, se devolvían fugitivos a sus dueños y se castigaba ejemplarmente a los

Foto: Carlos Londoño A.

cabecillas. Los ciclos punitivos se sucedían en nombre del principio de propiedad, pero después del retiro de las tropas, los palenques se reformaban. Había reclutas porque existía la esclavitud. El período más largo de paz coincide con la expulsión de los portugueses de Cartagena después de 1640, quizá porque al irse los dueños de la trata disminuyeron las cargazones de negros bozales (recién llegados de África). En 1680, el cura de Turbaco, don Balthazar de la Fuente, inició su ministerio trashumante que le llevaba hasta las oquedades donde se

refugiaban los cimarrones. Era heredero espiritual del padre Sandoval y de San Pedro Claver, los jesuitas que en Cartagena tanto hicieran por la salud espiritual y corporal de los negros de la trata. Andaregueando por el arcabuco, conoció a Domingo Criollo, quien se decía gobernador de los palenques de los Montes de María y quien, en efecto, comandaba 600 hombres indomables, contra los que poco se había podido hacer. Con el correr de los años, Domingo propuso un pacto similar al que finalmente fructificó en San Basilio de Palenque y el padre Balthazar escribió al


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rey un ejemplar memorial abogando por la solución pacífica de los conflictos con los palenques. Contra lo que podía esperarse, el rey aceptó los argumentos. Por cédula del 23 de agosto de 1691, ordenó la reducción de los palenques a la obediencia de la corona, a cambio de la libertad de los palenqueros. ¡Quién dijo miedo! Los esclavistas de Cartagena, con los gobernadores a la cabeza, acudieron al ritual “obedezco pero no cumplo” y armaron entre 1693 y 1695 la más violenta represión de toda la Colonia para “consumir la raíz de tan perniciosa semilla”. Domingo Criollo murió en la refriega. La provincia quedó pacificada, pero, como siempre, los cimarrones se reagruparon. De su tenacidad surgió San Basilio de Palenque, el primer pueblo libre de América. Foto: Carlos Londoño A.


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l Cartagena Festival Internacional de Música ya se ha consolidado como uno de los grandes eventos musicales de Colombia. El siguiente paso era presentarlo y posicionarlo en el exterior. Por eso, el pasado mes de noviembre de 2013, se presentaron conciertos en Francia (París) e Italia (Perugia, Pistoia, Saluzzo) para que los periodistas especializados y representantes del sector turístico tuvieran un asomo a la experiencia del Festival. La idea era llevarles algo de la música del Nuevo Mundo. De esta manera, los asistentes disfrutaron del encuentro de dos mundos expresado en las colaboraciones musicales de Emmanuel Ceysson, Elvis Díaz, Juan Carlos Contreras, Mario Criales y Gabriele Mirabassi. Este ejercicio no hubiera sido posible sin el apoyo de las embajadas de Colombia y de Marca País. Al paisaje caribe y a la arquitectura colonial se suma ahora la música como un nuevo motivo para hacer de Cartagena un destino turístico.

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Auditorio S. Cecilia. Perugia - Italia

Lanzamiento en Europa


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Rueda de prensa en France -Ameriques. París - Francia

Julia Salvi, Antonio Miscenà y el Embajador de Colombia en Francia Federico Renjifo Vélez.

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Rueda de prensa con representantes de Colombia e Italia.

Elvis A. Díaz, arpa llanera

El arpa llanera acaparó la atención en un contexto clásico europeo”. Periodista francés asistente

Emmanuel Ceysson, arpa clásica


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Un Festival

fabuloso: a tradición de la fábula es un inmenso telar que no ha dejado nunca de producir tejidos de múltiples colores. Las fábulas nos parecen tapices, extrañas y sutiles telarañas, como arcoíris impalpables. La fábula no solo teje hilos mágicos dentro de una narración, sino que los reproduce en otros campos, desde la cultura hasta los sueños, desde el juego hasta el dibujo, desde la danza hasta el mimo y a la dramatización, desde la literatura hasta la música… Quizá fábula y música se atraen porque ambas permiten una lectura en ambos sentidos, horizontal, de la superficie (el aspecto temporal de la trama y el

L

aspecto melódico del fluir de los sonidos), y vertical, de manera profunda (las digresiones y los comentarios, que corresponden al aspecto armónico de la música). Cuando los hilos de la narración y de la música se encuentran, pueden dialogar y hasta contrastar… La música es un polvillo centelleante, cuyas chispas se depositan sobre el terreno de la narración y lo convierten en un instrumento de comunicación aún más fértil. Las fábulas revestidas de música se transforman en algo distinto: la música añade una vida secundaria a la fábula. Una fábula musical une la voz de los instrumentos y/o del canto a la narración y éstos, en manos del compositor, se convierten en colores con los que


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Ilustraciones de:

Stella Basile

cuando música y fábula se encuentran

por

Paola Lenzi Ensayista / Italiana

Traducción Giancarlo Bianco

crea matices y claroscuros. La música hunde sus raíces en la narración fantástica, la absorbe, la vive y la transforma, reflejando emociones, sugestiones, ecos y asociaciones que, de otra manera, serían inaccesibles. Al cooperar, palabra y música se enriquecen y se afianzan mutuamente; el mensaje se comunica de una manera más cautivante para el oyente, quien recibe múltiples y diversos estímulos. En una fábula musical los sonidos se entrelazan con la situación, arrojando, tal y como un faro que ilumina, un haz de luz sobre todo el engranaje narrativo, descubriendo sus aspectos más expresivos, acrecentando emociones, sugestiones, expectativas, y guiando al oyente a lo largo de un camino encantado.

Muchísimos compositores de los siglos XIX y XX se inspiraron en la fábula (de autor, popular y moderna), demostrando de qué manera el tema de lo fantástico constituye, también en el ámbito musical, una experiencia crucial, capaz de dar vida con su fuerza evocativa a las más diversas formas de arte, en sintonía con el universo complejo y polimorfo de la fábula. Compositores de periodos y lugares distintos han musicalizado diversos textos fantásticos, confirmando así no solo la universalidad de la fábula, sino también su extraordinaria flexibilidad. La música puede, en conclusión, “contar” y demostrar las múltiples facetas con que lo fantástico mezcla sonidos y sugestiones.


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4 Y 5 DE ENERO ORQUESTA ORPHEUS.

Pulcinella DE

STRAVINSKY

i bien no se trata de una fábula musical en sí, se acerca al mundo de los títeres, las marionetas y las máscaras, que desde siempre ha atraído no solo a los niños sino también a poetas, pintores y músicos. Pulcinella es el inmortal intérprete de la comedia de la vida y la música es su eterna “titiritera”, que dirige un juego a veces divertido, a veces irónico, a veces doloroso y lleno de nostalgia, convirtiéndose en un lugar de recuerdos, de teatro poético de acciones y de fantasías. En 1922 Stravinsky extrae la Suite orquestal de Pulcinella, “Ballet con voces y pequeña orquesta, basado en temas, fragmentos y piezas de Pergolesi” (presentado en 1920 con escenas y trajes de Pablo Picasso), cuya trama está inspirada en un episodio de la commedia dell’arte. Con Pulcinella, Stravinsky inaugura el periodo “neoclásico”. El trabajo consistía en armonizar, instrumentar y unir las distintas piezas de Pergolesi (en realidad, de Pergolesi son solo 9 de las 18 piezas del ballet). Pero aunque Stravinsky mantiene las líneas melódicas originales, altera la armonía límpida del siglo XVIII introduciendo notas extrañas, vivaces irreverencias de timbre y bruscas disonancias que, anteponiéndose a las estructuras armó-

S

nicas originales, las deforman sin borrarlas. En la Suite orquestal de Pulcinella, pasando por serenatas, scherzos y minuetos de arcana memoria, se asiste a una progresiva descomposición de la estructura original; una especie de diálogo entre pasado y presente. Stravinsky parece avanzar desmontando y reconstruyendo la materia sonora, al igual que un niño que juega libre, sin mayor finalidad que sus propias reglas y objetivos.


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La Historia de un soldado DE

STRAVINSKY 5 DE ENERO ENSEMBLE ORPHEUS CHAMBER ORCHESTRA Y OMAR PORRAS, VOZ RECITANTE.

e trata de una fábula “esencial” a partir de múltiples piezas que simbolizan el alma humana en sus diversos aspectos psicológicos. El contenido de la fábula mantiene la línea fáustica del pacto con el diablo firmado por el soldado al ceder el violín, símbolo de su alma, en cambio de un libro en el que está escrita toda la ciencia del mundo y que responde a todas sus preguntas. De manera metafórica el soldado intercambia su talento amoroso, desprovisto de raciocinio, con la ciencia, potentísima pero árida. El soldado que regresa de la guerra es el espejo de un viaje de iniciación, pero debe lidiar con el diablo; es el viaje de quien no se contenta con lo que tiene y de quien desea siempre más. La Historia es una especie de collage dialéctico y de contrapuntos de ideas y representaciones que se alternan y se combinan de manera mágica y caleidoscópica. En la Historia podemos observar dos aspectos musicales fundamentales: la búsqueda de un espíritu esencial que lleva a una composición esquelética, deformante, casi de caricatura, de

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tal manera que llega a crear una especie de “cubismo musical”, y la voluntad de mezclar géneros tendencialmente contrarias respecto de la música clásica de la época, utilizando jazz, tango argentino, orquestas suizas, valses vieneses, pasodoble español y ragtime norteamericano. Todos estos factores tan heterogéneos resultan asimilados y reducidos al común denominador de la singular personalidad del compositor. Tan solo el motivo del violín, que simboliza el alma del soldado, mantiene una clara “entonación” rusa. El violín del soldado es casi desafinado, metáfora del alma que no está afinada con los límites materiales del cuerpo. A su manera, también Stravinsky vende su alma al diablo, al no contentarse con los estereotipos, sino ensamblándolos de las maneras más audaces para crear lo nuevo.


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Mamá Oca DE

MAURICE RAVEL

s una antología de cinco pequeñas piezas, originalmente escritas para piano a cuatro manos, transcritas luego para orquesta, que se inspiran en algunas fábulas de autores franceses del siglo XVII: el primero y el último, Pavana de La Bella Durmiente y El Jardín encantado, en La bella durmiente de Charles Perrault, el segundo, Pulgarcito, en la fábula del mismo nombre, también de Perrault; el tercero, Niñita fea, Emperatriz de las Pagodas, en El serpentón verde de Madame d’Aulnoy; y el cuarto, Conversación de la Bella y la Bestia, en La Bella y la Bestia de Marie Leprince de Beaumont. Estas fábulas, que pertenecen al tesoro de la tradición popular, han tenido suerte en cualquier período, pasando de la tradición oral a la literatura escrita, hasta transformarse en fuente de inspiración también para los músicos cultos. Ravel extrae de ellos piezas de refinada sensibilidad, resueltas con una eficaz economía de medios y una gran riqueza expresiva. Cada boceto musical otorga sonido a imágenes encantadas de fábulas, que resultan mágicamente cristalizadas. Mamá Oca nos sumerge en un mundo encantado, en el que

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6 DE ENERO, DÚO DE PIANO KATIA Y MARIELLE LABÉQUE.


CARTAGENA VIII FESTIVAL INTERNACIONAL DE MÚSICA

todas las fantasías y los sueños de la infancia parecen concretarse. La Bella Durmiente se duerme al ritmo de una danza suave. Pulgarcito es sorprendido en el momento en el que pierde el camino de casa y vaga titubeante, mientras una línea melódica incesante describe un camino serpenteante a través del bosque, en el que los pájaros susurran. Laideronnette, emperatriz de Oriente, es retratada en un paisaje sonoro radiante y exótico. La Bella y la Bestia mantienen un inquietante y sensual diálogo al ritmo de un vals lento, hasta el momento en el que un resplandeciente hechizo transforma a la Bestia en Príncipe. Finalmente un jardín encantado, inicialmente sumergido en una sugestiva quietud, se anima hasta llegar a la sonoridad del final feliz. Mamá Oca termina así, entre resplandores conmovedores, dejando al oyente lleno de estupor.

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El carnaval de los animales DE

CAMILLE SAINT-SAËNS

na gran fantasía zoológica inspirada en 14 animales o personajes (los pianistas y los críticos musicales, considerados una “especie” particular de animales). En cada obra el compositor pone en evidencia, de manera divertida e irónica, algunas características del animal (el movimiento, la voz o el ambiente en el que vive) o del personaje, transformándolas mágicamente en material musical. En el divertido desfile, en el que arte y juego se amalgaman con una fantasía extremadamente fecunda, los animales manifiestan, por medio de representaciones relativas tanto al sonido como al timbre, los caracteres y los matices de los sentimientos humanos. Las breves piezas de la suite llevan los siguientes títulos: Introducción y marcha real del león, Gallos y gallinas, Hemíonos, Tortugas, El Elefante, Canguros, Personajes con largas orejas, El Cucú en lo profundo del bosque,

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6 DE ENERO, KATIA Y MARIELLE LABÈQUE Y UN ENSAMBLE, COMPUESTO DE UN QUINTETO DE CUERDAS, CLARINETE, FLAUTA Y PERCUSIONES.

Pajarera; Pianistas; Fósiles, El Cisne, Final. En esta obra, escrita en 1886, y que por voluntad de su autor se interpretó ante el público sólo después de su muerte, toda representación asume un aspecto irónico, con matices paródicos, resaltadas por las innumerables citas de músicas propias y de otros autores (de Offenbach a Berlioz, de Mendelssohn a Rossini), hábilmente falsificadas y concatenadas de manera elegante y fluida.


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Pedro y el lobo DE

L

a cohesión del encanto de la fábula y la magia de los sonidos se ve exaltada en la fábula musical Pedro y el lobo de Sergei Prokofiev. La obra, además de su extraordinaria energía evocativa, llena de vitalidad expresiva, tiene el objetivo de que los chicos reconozcan los distintos instrumentos de la orquesta: de hecho, cada personaje está representado por un instrumento o un grupo de instrumentos distintos y tiene un tema musical propio. La voz recitante cuenta e interpreta la fábula, mientras que la música “ilustra” y comenta cada escena. El autor mismo, en la partitura, precisa: «Cada personaje del cuento está representado por un instrumento distinto: la flauta representa al pajarillo, el oboe al pato, el clarinete al gato, el fagot al abuelo, los tres cornos al lobo, el cuarteto de cuerdas a Pedro y los timbales y el bombo representan a los disparos. Antes de llevar a cabo la representación se aconseja mostrar a los niños los instrumentos y tocar cada uno de los motivos: de este modo los niños, durante la representación, aprenderán a reconocer el timbre típico del instrumento». La historia narra las vicisitudes de Pedro quien, con ayuda de un pajarillo, logra capturar al lobo, a pesar de los gruñidos del abuelo. En la marcha final, todos los temas y los timbres instrumentales se entrelazan en un glorioso triunfo. La fábula sinfónica de Prokofiev se representó por vez primera en el Teatro Central Infantil de Moscú en 1936, ante la indiferencia del público; nada dejaba intuir que, con el tiempo, se volvería un clásico, muy apreciado por adultos y niños.

SERGEI PROKOFIEV

7 DE ENERO ORQUESTA ORPHEUS Y OMAR PORRAS, NARRADOR.


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Preludio a la siesta de un fauno nspirado en la homónima poesía de Stéphane Mallarmé, nos llevará a una atmósfera suspendida entre lo onírico y la realidad. El galanteo frustrado de un fauno hacia algunas ninfas y su replegarse en la soledad del sueño hacen que la ambientación mitológica esté cargada de una inquietud luminosa y sensual. Desde las notas iniciales de la flauta se intuye de qué modo el Preludio inaugura un nuevo mundo estilístico, libre de los esquemas del sinfonismo clásico, a favor de una expresividad suelta. La melodía de la flauta parece suspendida en trasfondos armónicos que fluctúan continuamente y se aligera lentamente, como un arabesco que planea en el vacío, evocando el despertar de los sentidos en contacto con la naturaleza exuberante. Desde el principio el tiempo es indefinible: nos encontramos en la atemporalidad, en el tiempo del mito, en una Arcadia antigua,

DE

CLAUDE DEBUSSY

I

6 DE ENERO ORQUESTA ORPHEUS.

en la que la flauta, símbolo arcaico de una naturaleza incontaminada, extiende su sinuoso canto. Las atmósferas sonoras tienen contornos imprecisos y borrosos, a través de las cuales las líneas melódicas y los entrelazamientos de armonías y timbres parecen llegar de lugares remotos y misteriosos. El final se apaga disolviéndose delicadamente, como si la música volviera misteriosamente al silencio. Para Boulez, «esta partitura tiene un potencial de juventud que desafía el agotamiento o la caducidad; y así como la poesía moderna ahonda sin duda sus raíces en algunos poemas de Baudelaire, se puede decir con validez que la música moderna despierta en la siesta de un fauno».


CARTAGENA VIII FESTIVAL INTERNACIONAL DE MÚSICA CA

Petrushka DE

STRAVINSKY

7 DE ENERO SERGEI BABAYAN, PIANO.

P

one en escena las vicisitudes de una marioneta tradicional rusa con el cuerpo de paja y la cabeza de madera, que toma vida hasta experimentar sentimientos humanos, mientras a su alrededor bullen ritmos intensos en una fusión onírica entre motivos populares, músicas de la calle y procedimientos de politonalidad y de polirritmia. En Chroniques de ma vie, Stravinsky define a Petrushka como «el eterno e infeliz héroe de todas las ferias, de todos los pueblos». El antiquísimo espectáculo de la feria se llevaba a cabo todos los años, antes de la cuaresma, en Oranienbaum (un pequeño pueblo del golfo de Finlandia), o en San Petersburgo, y en ella circulaban actores y musicantes en pequeños y tambaleantes teatros al aire libre y en los que se montaban palcos de marionetas, con sus farsas improvisadas. Petrushka, obligado a ostentar sus precarias victorias y sus definitivas derrotas, era el héroe más popular de ese mundo variopinto y provisorio. Stravinsky contrapone esta elemental marioneta de madera con los humanos héroes de la ópera del siglo XIX, y compone una música “inexplicable”, en la que todo parece fragmentado y polvoriento, como si estuviera dentro de una locura rotatoria, parecida a la de un carrusel.

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La patética y surreal historia de la marioneta hipersensible pero torpe, celosa del robusto Moro, quien resulta ser más atractivo ante los ojos de la Bailarina, empieza en el alboroto de la feria de Carnaval. El titiritero logra capturar la atención del público, atrayéndolos hacia su pequeño teatro en el que, sin embargo, las marionetas animadas consuman una inesperada tragedia: el Moro hiere a Petrushka y escapa con la Bailarina entre la multitud. Petrushka muere en el desconcierto general, pero el titiritero tranquiliza al público, mostrando que se trata de un cuerpo de madera y de yeso. La feria termina al atardecer, pero la última palabra la tiene el fantasma de Petrushka que, desde el techo del pequeño teatro se burla de todos, desgarrando la trama emotiva de la situación. La versión para piano de Petrushka, realizada por el autor, se basa en la partitura coreográfica del mismo nombre (que Stravinskycompuso en 1911 para los Ballets Russes de Djagilev). El piano del siglo XX, con su sonido vítreo y de percusión, nace con Petrushka. Tal y como observa Roman Vlad: «Un sentido profundo de la vida es la columna de la música de Petrushka: la sequedad del sonido se vuelve material plástico y de su carácter mecánico rebosa una expresión de humanidad».


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La Cenicienta DE

GIOACCHINO ROSSINI

JACOPO FERRETTI

n un recorrido por las fábulas no puede faltar Cenicienta, personaje fantástico de origen popular, conocido sobre todo por las versiones de Charles Perrault y de los hermanos Grimm, en los que muchos escritores, poetas y músicos se han inspirado. La Cenicienta, o sea la bondad triunfante, drama jocoso de Gioacchino Rossini, libreto de Jacopo Ferretti, se inspira en la célebre fábula de Perrault, pero carece del lado mágico y sobrenatural, para describir situaciones en equilibrio entre farsa y comedia. Desaparecen de este modo hadas, calabazas, ratones y zapatillas de cristal. De la fábula de Cenicienta, a Rossini le interesa sobre todo el concepto de metamorfosis, que en teatro equivale a disfraz. En la fábula de Perrault, para sacudirse la ceniza, todo el mundo de Cenicienta se debe transformar (los ratoncitos en caballos, las calabazas en carrozas…), no para parecer algo distinto, sino para surgir en un nuevo estado. La Cenicienta de Rossini constituye la apoteosis del disfraz, a partir de la fábula misma que se disfraza de realidad. Hay intercambio de vestidos y de papeles: el tutor del príncipe, Alidoro, se disfraza de mendigo para tantear los buenos sentimientos de las tres muchachas (Cenicienta y las hermanastras); el príncipe se disfraza de escudero y el escudero de príncipe… Después de este juego de disfraces, triunfa la bondad. Desde el punto de vista musical, en la Cenicienta están presentes muchos elementos que ya se habían utilizado en las anteriores óperas bufas de Rossini, como el uso de la voz de manera mecanizada, las parodias de estilos dramáticos, la presencia de lo temporal, el uso de intensas estructuras rítmicas, los “concertatos” sobre las onomatopeyas de las palabras y sobre los contrapunteos en staccato con la imitación de las voces, la caracterización de los personajes, el papel dominante de la orquesta… todo ello para introducir una nueva noción de lo cómico, que no sólo la ópera bufa, sino la música en general no había conocido antes.

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10 Y 12 DE ENERO FILARMÓNICA JOVEN DE COLOMBIA, CORO DE LA ÓPERA DE COLOMBIA, DIR. RINALDO ALESSANDRINI

LIBRETO


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West Side Story

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s un inolvidable “cuento de música” y, más precisamente, un musical con un trágico final. El autor logra un extraordinario equilibrio entre acción teatral y expresión musical. Tanto en la variedad rítmica como en la temática de la obra, Bernstein supo evocar la verdadera e impasible protagonista: la ciudad de Nueva York que, con la vida amarga y a menudo desesperada de sus barrios en los que se difunden el racismo y la delincuencia, arrastra consigo el cruel destino de los personajes. En West Side Story Bernstein y sus colaboradores se propusieron crear un trabajo con fuerza operística, pero con elementos de la comedia musical, fusionando de manera orgánica drama, música y danza. West Side Story parece como uno de los musicales mejor logrados de la segunda mitad del siglo XX. La obra tuvo su debut en 1957 en el National Theater

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de Washington y consiguió un gran éxito. En 1961 el musical se volvió película, bajo la dirección de Robert Wise y Jerome Robbins, y obtuvo diez premios Oscar, entre ellos el de mejor banda sonora. La historia retoma las vicisitudes de Romeo y Julieta, ambientándolas en el mundo de las bandas neoyorquinas de los años 50. Tony y María son dos jóvenes del Upper West Side de Nueva York que se enamoran, si bien for-

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LEONARD BERNSTEIN

5 DE ENERO DÚO DE PIANO KATIA Y MARIELLE LABÈQUE Y PERCUSIONES.

man parte de dos bandas rivales: Tony es de los americanos blancos (Jets) y María de los puertorriqueños (Sharks). El amor de los dos jóvenes se ve contrastado por la violenta rivalidad que existe entre los dos grupos. Así como en las fábulas más crueles, también en West Side Story el odio y el amor, la vida y la muerte son los elementos siempre iguales y siempre distintos de un “catálogo” que se repite eternamente.


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PROGRAMA

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ENERO

4 SÁBADO 10:00 a.m.

IGLESIA MARÍA AUXILIADORA El Festival En Los Barrios Primera parte Estrellita Suite El maquinista

Manuel María Ponce (1882-1948) Guerassim Voronkov (n. 1960)

CUARTETO DE CUERDAS Q-ARTE Segunda parte Il bidone

Nino Rota (1911-1979)

Le manine di primavera La dolce vita QUINTETO AMARCORD Tercera parte Valzer del commiato Carlotta’s galop

CUARTETO DE CUERDAS Q-ARTE QUINTETO AMARCORD

Nino Rota (1911-1979)


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NOTAS AL PROGRAMA

por

Jaime Andrés Monsalve B.

os agrupaciones, y una suerte de triángulo geográfico conformado por tradiciones populares de ambos lados del océano Atlántico, es lo que podrá apreciarse en este variopinto concierto de música de cámara instrumental. La primera escala de este viaje sonoro se encuentra en México, tierra del compositor Manuel María Ponce (1882 – 1948), padre del nacionalismo musical en su país y responsable de un profuso repertorio de piezas clásicas para guitarra, piano, conjuntos de cámara e incluso ópera. Alumno de Paul Dukas en París, la propuesta de Ponce buscó revestir los sonidos populares mexicanos con formas provenientes del romanticismo europeo, lo que produjo un repertorio de marcado acento sentimental y pintoresco, reflejado también en sus creaciones populares a ritmo de danza y danzón. Estrellita, canción compuesta en 1913 y publicada un año después, sigue siendo su obra más célebre, y fue empleada luego en el segundo movimiento de su Concierto para violín, de 1942. Cien años después de haber sido escrita, aún hoy Estrellita es referencia obligada al hablar de la música en México, y ubica a su creador no sólo en las líneas después desarrolladas por compositores académicos de su país como Chávez y Revueltas, sino también dentro del selecto grupo de autores tradicionales que incluye a Agustín Lara y a José Alfredo Jiménez. Si bien el compositor de la segunda obra de este programa es moscovita, la motivación y el acento de su Suite “El maquinista” es eminentemente norteamericano. Mientras permanecía como director titular de la Sinfónica de la Academia del Gran Teatre del Liceu de Barcelona, el músico Guerassim Voronkov (n. 1960) compuso la presente suite en 2008 a petición del Festival de Cine de la Ciudad Condal, para acompañar el clásico filme mudo de 1926 The General, conocido en español como El maquinista de La General, y protagonizado por Buster Keaton. La pieza se suma a las bandas sonoras creadas antes para la misma cinta por Carl Davis en 1987 y por Joe Hisaishi en 2004, respectivamente. La presente suite es una adaptación para cuarteto de cuerda de esta pieza, compuesta en su origen para once músicos, incluyendo percusión, a caballo entre la tradición clásica y el jazz. Las primeras piezas del programa son ejecutadas por el

D

cuarteto de cuerdas Q-Arte, agrupación de cámara conformada por académicos de la Universidad Nacional y reconocida por su interés en el desarrollo y divulgación de obra de autores colombianos. Esta vez se decantaron por un repertorio internacional con el que realizan un acercamiento a las tradiciones de carácter popular. El tercer punto del triángulo que nos propone este recital reposa en Italia. Aunque inmerso en el mundo de la escuela compositiva neoclásica y autor de obras cifradas en ese lenguaje, la gran labor como creador de Giovanni Rota Rinaldi (1911 – 1979) se puede encontrar en la pantalla grande. Las bandas sonoras para la adaptación cinematográfica de Romeo y Julieta de Franco Zeffirelli (1968), así como para las dos primeras cintas de la trilogía El Padrino de Francis Ford Coppola (1972 y 1974), le determinaron la inmortalidad. A ellas se les suman las colaboraciones con otros directores como Luchino Visconti, Mario Soldati, René Clément y Lina Wertmüller. Como páginas imprescindibles en el repertorio de Nino Rota también figuran las piezas creadas para la cinematografía de Federico Fellini, realizador con el que mantuvo una colaboración creativa continua y estrecha desde su primera cinta, El jeque blanco (1952) hasta Ensayo de orquesta (1978); en una suerte de relación personal y laboral sólo truncada por la muerte del compositor. Respecto del mismo, Fellini señaló: “Fue el más valioso colaborador que tuve. Tenía una imaginación geométrica, una propuesta musical digna de esferas celestes. Por lo tanto, no tenía necesidad de ver imágenes de mis películas. Cuando le preguntaba qué tenía en mente para ambientar esta secuencia o la otra, era claro que no le preocupaban las imágenes en absoluto. Porque su mundo era su interior, la vida real no lo tocaba”. La música de Nino Rota para la obra de Fellini es juguetona pero invita a la reflexión, por momentos apela a la nostalgia y en otros instantes resulta rayana en la desmesura total. Resulta ser así el complemento perfecto para una cinematografía caracterizada por su empleo de lo simbólico y de los elementos de la sátira y el teatro. Las piezas ejecutadas por el Quinteto Amarcord en esta velada corresponden a cintas como Amarcord, Il Bidone, La Dolce Vita y 8 ½. El único extracto proveniente de otra filmografía corresponde al llamado Vals de la despedida o Valzer del Commiato, escrito para la película de Luchino Visconti Il Gattopardo.


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ENERO

4 SÁBADO 7:00 p.m.

TEATRO ADOLFO MEJÍA Concierto Inaugural

Primera parte Rapsodia española Preludio a la noche Malagueña Habanera Feria

Maurice Ravel (1875-1937)

KATIA Y MARIELLE LABÈQUE, dúo de pianos

Segunda parte Concierto para dos pianos y orquesta en Re menor Allegro ma non troppo Larghetto Allegro molto

Francis Poulenc (1899-1963)

KATIA Y MARIELLE LABÈQUE, dúo de pianos ORQUESTA DE CÁMARA ORPHEUS

Tercera parte Suite de Pulcinella Sinfonía Serenata Scherzino. Allegretto. Andantino Tarantella Toccata Gavotta Vivo Minuetto. Finale

ORQUESTA DE CÁMARA ORPHEUS

Igor Stravinsky (1882-1971)


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NOTAS AL PROGRAMA

por

Carolina Conti

finales del siglo XIX y comienzos del XX no sólo en música, sino también en pintura, literatura, arquitectura, surgieron nuevos planteamientos estéticos que revolucionaron el arte, y fue en París donde confluyeron los creadores más innovadores en todos esos campos. Los tres compositores que escucharemos hoy desarrollaron su arte en la ciudad luz. El francés Maurice Ravel fue todo un innovador en el repertorio para piano y un genio en la orquestación. Alumno de Gabriel Fauré, a quien reconoció como una fuerte influencia, supo además tomar elementos del virtuosismo pianístico de Liszt y de la armonía propuesta por Debussy, para lograr un lenguaje muy auténtico y expresivo. Ravel tuvo siempre una cercana relación con España, pues su madre era de origen vasco. Por eso encontramos en su repertorio no pocas obras que aluden al país ibérico de una manera, como decía Manuel de Falla, ‘sutilmente genuina’. Entre ellas están La alborada del gracioso, La hora española, la Pavana para una infanta difunta, las Canciones de Don Quijote a Dulcinea y, claro, la Rapsodia española, su primera obra de estilo y temática española. Los cuatro movimientos que la conforman hacen alusión a aires españoles. Al misterioso Preludio a la noche le sigue la evocación del fandango del sur de España en Malagueña. La Habanera es una brillante orquestación de una pieza para piano que Ravel había escrito diez años antes y sobre la cual construye toda la obra. Finalmente Feria, el más español de todos los movimientos, desarrolla su idea del ritmo incesante y repetitivo que se convertirá en una marca de estilo del compositor en otras obras de carácter español y que llegará a su máxima expresión en el famoso Bolero. La obra, de una textura orquestal exuberante, fue escrita entre 1907 y 1908. También el francés, Francis Poulenc nació 24 años después de Ravel. Al comienzo de su carrera la crítica consideraba su obra ‘simple’, en un momento en que dominaba la experimentación con Schönberg, Stravinsky, Berg o Bártok. Pero aunque su música no exige una actitud intelectual para el público en general, su lenguaje compositivo resulta muy complejo y se inscribe en un pensamiento muy original en la historia de la música. En su obra se revela su ‘doble personalidad’, pues él mismo consideraba que se movía constantemente entre una profunda religiosidad y la mundana vida parisina de los años 20. Poulenc hizo parte del llama-

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do Grupo de los seis, conformado además por Tailleferre, Durey, Auric, Milhaud y Honegger, que seguía los preceptos de Jean Cocteau y Erik Satie. Estos compositores encontraron su inspiración en el arte cotidiano, en el circo, el jazz y el music hall. Durante el verano de 1932 Poulenc compuso, por encargo de la princesa de Polignac, el Concierto para dos pianos. Su objetivo con esta obra era entretener, divertir al público y para eso se valió de lo que consideraba alegre. Por eso encontramos, por ejemplo, evocaciones al gamelán balinés. Es una obra llena de humor en la que se alternan distintos estados de ánimo, en un diálogo entre los dos instrumentos, que a veces se torna en disputa o en juego, pero siempre dentro de una atmósfera divertida que rinde homenaje a Mozart, a quien tanto admiraba Poulenc. El concierto fue estrenado por el compositor y su amigo Jacques Février en 1932 en Venecia y desde ese momento fue todo un éxito. Ruso de nacimiento y luego nacionalizado francés y estadounidense, Igor Stravinsky es sin duda una de las figuras más influyentes en la música del siglo XX y uno de los compositores más interpretados. Fue un estudioso de la historia de la música en la que encontró también elementos que enriquecieron su estilo. Precisamente en el ballet Pulcinella, Stravinsky hace una lectura personal de la música del siglo XVIII, especialmente de obras de Domenico Gallo y Giovanni Battista Pergolesi. Pulcinella es uno de los personaje de la Commedia dell’arte, un criado pícaro del cual están enamoradas todas las mujeres del pueblo; los hombres, furiosos, se unen para matarlo, pero el astuto personaje logra burlar a todos en medio de divertidas situaciones. Al final todos los personajes implicados, terminan felizmente casados. La estética del siglo XVIII, tanto en lo argumental como en lo musical, fueron el punto de partida del novedoso desarrollo de la obra, en la que Stravinsky propone un nuevo lenguaje que inicia su segundo período creativo que se conoce como neoclásico. “Pulcinella fue mi descubrimiento del pasado, la epifanía que hizo posible todos mis trabajos posteriores”, escribió el compositor. El estreno de la obra tuvo lugar en la Ópera de París en 1920 con coreografía de Massine y vestuario y decorados de Picasso. La obra sorprendió al público, que estaba acostumbrado al lenguaje abstracto del período ruso de Stravinsky al que pertenecen La historia de un soldado, (también programada en esta edición del festival) y la famosa Consagración de la Primavera. Del ballet, el propio Stravinsky extrajo la suite, que escuchamos hoy, así como otros trabajos de cámara.


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ENERO

5 DOMINGO 10:00 a.m.

HOGAR SAN PEDRO El Festival En Los Barrios Primera parte Dos movimientos de las “Seis canciones hebreas”

Darius Milhaud (1892-1974)

CRISTINA ZAVALLONI, mezzosoprano ANDREA REBAUDENGO, piano

Segunda parte

ENSAMBLE AGILE

El diablo suelto

Heraclio Fernández (1851-1886)

Zumba flamenco

Tradicional

Remanso inicial

Hugo Candelario González (n. 1967)

Pajarillo fase 4

Tradicional


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NOTAS AL PROGRAMA

por

Jaime Andrés Monsalve B.

or su carácter contrastante, no sólo en lo correspondiente a repertorios sino también en formatos sonoros, las dos partes del presente concierto pueden entenderse como dos botones de muestra de la filosofía general de la programación de esta edición del Festival Internacional de Música de Cartagena, que por una parte privilegia las historias y las narrativas, representadas en la intervención de una cantante con acompañamiento; y por otra hace lo propio con las músicas populares de cámara y los encuentros entre naciones y tradiciones, como en el caso del muy sui generis cuarteto que nos acompañará en la segunda parte, con integrantes de Italia y de Colombia. En principio se escuchará un ejemplo de lieder basado en la tradición hebraica, como bien lo hace manifiesto su título. Los antepasados del compositor Darius Milhaud provenían de las ramas judías sefardí y ashkenazi, y se asentaron en la región francesa de Aix-en-Provence, lugar en el que la liturgia judía cobra otras características que lo influenciaron profundamente, y cuyas particularidades se reflejan en 60 años de creación, desde su primigenio ciclo Poèmes Juifs de 1916, hasta su Opus 441 Ani Maamin, Canto perdido y recuperado, cantata para soprano, cuatro narradores, coro y orquesta, de 1975. Milhaud, integrante del llamado Grupo de los Seis junto con creadores como Jean Cocteau y Eric Satie, se vio impelido en varias ocasiones a dejar París en momentos de ocupación nazi. Alrededor de 20 familiares suyos fueron asesinados en Alemania durante esa época. Sus estancias en Brasil como diplomático y en Estados Unidos como catedrático lo empaparon de las fuentes del samba y el jazz, respectivamente, algo que fue notorio en buena parte de su obra. Seis Canciones Judías es un ejemplo más del leitmotiv espiritual que atraviesa toda la obra de Milhaud y que puede descubrirse además en la ópera David, estrenada en Israel, la suite Menorah para piano solo, la Cantata de Job, la Cantata de los Salmos, el oratorio Service Sacré para cantor, rabino, coro y orquesta, creado para el Sabbat; y su participación en una verdadera rareza, la Suite Génesis, creación colectiva de 1945 en la que compositores de la talla de Stravinski, Shoenberg y Castelnuovo-Tedesco recrean un segmento en particular del primer libro de la Biblia, y en el que Milhaud se encargó de la historia de Caín y Abel. Con el nombre de Ensamble Agile se presenta en la segunda parte del recital una agrupación de evidente talante

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*** llanero, como lo determina la presencia del arpa. Para sus integrantes, el joropo es apenas punto de partida para el cruce de influencias, tanto las que ofrecen sus tres componentes colombianos como las del clarinetista italiano Gabriele Mirabassi, cada vez más familiarizado con nuestros aires desde su primera participación en el Festival, en 2013. Juan Carlos Contreras, ejecutante de la bandola y responsable de buena parte de los arreglos de la agrupación, explica: “La música de Agile Ensamble es explosiva, llena de matices, improvisación, armonías, fuerza y arreglos frescos hechos especialmente. Creemos que nuestra música cautiva al público y lo mantiene siempre a la expectativa de lo que viene”. Las sorpresas se inician con la ejecución de un joropo venezolano tan complejo e intrincado como sólo su mismo nombre, El diablo suelto, puede indicar. Esa suerte de expectación de la que habla Contreras de seguro se hará evidente con la segunda pieza, una mezcla entre el ritmo del zumba que zumba, una suerte de variedad festiva y animada del joropo, y el flamenco andaluz; producto de la influencia española durante la Conquista en los Llanos Orientales. Explica Contreras: “Los nativos adaptaron el sentir de la música europea, y a través del tiempo ese legado se deja sentir en la música, el baile y el canto de joropo, que tiene raíces árabes y españolas. En ese sentido, es fácil escuchar muchos arreglos con tendencia hacia las cadencias flamencas en la música llanera”. De la jondura flamenca y la reciedumbre del joropo, el ensamble se traslada hacia territorios del Pacífico colombiano interpretando una pieza del clarinetista y ejecutante de la marimba de chonta Hugo Candelario González, músico caucano creador de los proyectos Grupo Bahía y Bahía Trío. Se trata de un aguabajo, género atribuido a los bogas que recorren los ríos de la región en sus canoas y chalupas. “La sonoridad de la marimba y del arpa pueden llegar a parecerse en algún momento –asegura Contreras–. Utilizamos las posibilidades percusivas del arpa, el cuatro y el contrabajo, explorando nuevas sonoridades y encontrando un nuevo lenguaje”. El resto de la magia la imprime el clarinete de Mirabassi, a quien le corresponde una amplia sección para la improvisación. Y al cierre de la presentación de Agile Ensamble de nuevo el golpe recio, esta vez en el estilo llanero del pajarillo, redondea de manera exultante esta seguidilla de influencias y géneros.


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ENERO

5 DOMINGO 11:00 a.m.

TEATRO ADOLFO MEJÍA CONCIERTO INAUGURAL SEGUNDA FUNCIÓN

Primera parte Rapsodia española Preludio a la noche Malagueña Habanera Feria

Maurice Ravel (1875-1937)

KATIA Y MARIELLE LABÈQUE, dúo de pianos

Segunda parte Concierto para dos pianos y orquesta en Re menor Allegro ma non troppo Larghetto Allegro molto

Francis Poulenc (1899-1963)

KATIA Y MARIELLE LABÈQUE, dúo de pianos ORQUESTA DE CÁMARA ORPHEUS

Tercera parte Suite de Pulcinella Sinfonía Serenata Scherzino. Allegretto. Andantino Tarantella Toccata Gavotta Vivo Minuetto. Finale

ORQUESTA DE CÁMARA ORPHEUS

Igor Stravinsky (1882-1971)


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NOTAS AL PROGRAMA

por

Carolina Conti

finales del siglo XIX y comienzos del XX no sólo en música, sino también en pintura, literatura, arquitectura, surgieron nuevos planteamientos estéticos que revolucionaron el arte, y fue en París donde confluyeron los creadores más innovadores en todos esos campos. Los tres compositores que escucharemos hoy desarrollaron su arte en la ciudad luz. El francés Maurice Ravel fue todo un innovador en el repertorio para piano y un genio en la orquestación. Alumno de Gabriel Fauré, a quien reconoció como una fuerte influencia, supo además tomar elementos del virtuosismo pianístico de Liszt y de la armonía propuesta por Debussy, para lograr un lenguaje muy auténtico y expresivo. Ravel tuvo siempre una cercana relación con España, pues su madre era de origen vasco. Por eso encontramos en su repertorio no pocas obras que aluden al país ibérico de una manera, como decía Manuel de Falla, ‘sutilmente genuina’. Entre ellas están La alborada del gracioso, La hora española, la Pavana para una infanta difunta, las Canciones de Don Quijote a Dulcinea y, claro, la Rapsodia española, su primera obra de estilo y temática española. Los cuatro movimientos que la conforman hacen alusión a aires españoles. Al misterioso Preludio a la noche le sigue la evocación del fandango del sur de España en Malagueña. La Habanera es una brillante orquestación de una pieza para piano que Ravel había escrito diez años antes y sobre la cual construye toda la obra. Finalmente Feria, el más español de todos los movimientos, desarrolla su idea del ritmo incesante y repetitivo que se convertirá en una marca de estilo del compositor en otras obras de carácter español y que llegará a su máxima expresión en el famoso Bolero. La obra, de una textura orquestal exuberante, fue escrita entre 1907 y 1908. También el francés, Francis Poulenc nació 24 años después de Ravel. Al comienzo de su carrera la crítica consideraba su obra ‘simple’, en un momento en que dominaba la experimentación con Schönberg, Stravinsky, Berg o Bártok. Pero aunque su música no exige una actitud intelectual para el público en general, su lenguaje compositivo resulta muy complejo y se inscribe en un pensamiento muy original en la historia de la música. En su obra se revela su ‘doble personalidad’, pues él mismo consideraba que se movía constantemente entre una profunda religiosidad y la mundana vida parisina de los años 20. Poulenc hizo parte del llama-

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do Grupo de los seis, conformado además por Tailleferre, Durey, Auric, Milhaud y Honegger, que seguía los preceptos de Jean Cocteau y Erik Satie. Estos compositores encontraron su inspiración en el arte cotidiano, en el circo, el jazz y el music hall. Durante el verano de 1932 Poulenc compuso, por encargo de la princesa de Polignac, el Concierto para dos pianos. Su objetivo con esta obra era entretener, divertir al público y para eso se valió de lo que consideraba alegre. Por eso encontramos, por ejemplo, evocaciones al gamelán balinés. Es una obra llena de humor en la que se alternan distintos estados de ánimo, en un diálogo entre los dos instrumentos, que a veces se torna en disputa o en juego, pero siempre dentro de una atmósfera divertida que rinde homenaje a Mozart, a quien tanto admiraba Poulenc. El concierto fue estrenado por el compositor y su amigo Jacques Février en 1932 en Venecia y desde ese momento fue todo un éxito. Ruso de nacimiento y luego nacionalizado francés y estadounidense, Igor Stravinsky es sin duda una de las figuras más influyentes en la música del siglo XX y uno de los compositores más interpretados. Fue un estudioso de la historia de la música en la que encontró también elementos que enriquecieron su estilo. Precisamente en el ballet Pulcinella, Stravinsky hace una lectura personal de la música del siglo XVIII, especialmente de obras de Domenico Gallo y Giovanni Battista Pergolesi. Pulcinella es uno de los personaje de la Commedia dell’arte, un criado pícaro del cual están enamoradas todas las mujeres del pueblo; los hombres, furiosos, se unen para matarlo, pero el astuto personaje logra burlar a todos en medio de divertidas situaciones. Al final todos los personajes implicados, terminan felizmente casados. La estética del siglo XVIII, tanto en lo argumental como en lo musical, fueron el punto de partida del novedoso desarrollo de la obra, en la que Stravinsky propone un nuevo lenguaje que inicia su segundo período creativo que se conoce como neoclásico. “Pulcinella fue mi descubrimiento del pasado, la epifanía que hizo posible todos mis trabajos posteriores”, escribió el compositor. El estreno de la obra tuvo lugar en la Ópera de París en 1920 con coreografía de Massine y vestuario y decorados de Picasso. La obra sorprendió al público, que estaba acostumbrado al lenguaje abstracto del período ruso de Stravinsky al que pertenecen La historia de un soldado, (también programada en esta edición del festival) y la famosa Consagración de la Primavera. Del ballet, el propio Stravinsky extrajo la suite, que escuchamos hoy, así como otros trabajos de cámara.


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ENERO

5 DOMINGO 7:00 p.m.

AUDITORIO GETSEMANÍ CENTRO DE CONVENCIONES CARTAGENA DE INDIAS

SERIE DE MÚSICA DE NUEVO MUNDO Eponina Batuque “Bandoneón” de la Suite Troileana

Suite Retratos Valsa Corta Jaca

Palhaço Baiao Malandro Tres valses venezolanos

A lenda do Caboclo Alma brasileña Extratos Jorge do Fusa Gente Humilde Lamentos do Morro

Interrogando Dilermando Reis Dois destinos Tempo Feliz SERGIO Y ODAIR ASSAD, dúo de guitarras

Ernesto Nazareth (1863-1934)

Astor Piazzolla (1921-1992) Radames Gnatalli (1906-1988)

Egberto Gismonti (n.1947) Antonio Lauro (1917-1986) Heitor Villa-Lobos (1887-1959) Aníbal Sardinha “Garoto” (1915-1955)

João Pernambuco (1883-1947)

Baden Powell (1937-2000)


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NOTAS AL PROGRAMA

por

Jaime Andrés Monsalve B.

os hermanos Sergio y Odair Assad provienen de una estirpe musical que se remonta a tres generaciones. Pudieron constatar la heredad de esa sangre quienes fueron testigos de primera mano del encuentro que en el verano de 2004 reunió a padres, hermanos e hijos para una serie de conciertos en Europa, en los que la ejecución de la mandolina por parte de su padre, Jorge Assad, y la voz de doña Angelina, madre del clan, dejaron en claro de dónde les llegó la música. Los Assad recibieron lecciones de guitarra durante siete años con Monina Távora, alumna de Andrés Segovia. En lo sucesivo y tras obtener el premio mayor en la Competencia de Jóvenes Artistas en Bratislava en 1979, su carrera sería una sola como dúo. En ese formato han acompañado en diferentes conciertos y grabaciones a artistas como Yo-Yo Ma, Paquito D’Rivera y Gidon Kremer. Como inspiradores de obras por encargo, compositores de la talla de Terry Riley, Francisco Mignone, Jorge Morel y Nikita Koshkin han compuesto obras específicamente para ser interpretadas por ellos. El programa elegido para esta jornada se inicia con composiciones de principios de siglo pasado. Conocido como el “Scott Joplin brasileño”, el pianista Ernesto Nazareth estaba destinado a convertirse en ejecutante clásico, hasta que empezó a codearse con músicos populares expertos en el maxixe y el choro, géneros de influencia africana que permearon ineludiblemente creaciones suyas como el vals y el tango con los que se abre el recital. El programa que nos presentan estos guitarristas, con un par de excepciones, está basado en la música de su país, Brasil. Una de dichas excepciones es la notable presencia de Astor Piazzolla, autor e intérprete con cuya obra han gestado una unión indisoluble. El bandoneonista marplatense, quien revolucionó el lenguaje del tango por senderos que lo convirtieron en música contemporánea popular de cámara, conoció a los hermanos Assad en 1983 en París, en el apartamento de un amigo arquitecto. Allí, al frente suyo, según cuentan María S. Azzi y Simon Collier, biógrafos del argentino, “con mucho nerviosismo interpretaron su arreglo de Escolaso, de la Suite Troileana”. Los Assad complementaron en las notas de su disco de 2001 en homenaje a Piazzolla, ganador de Grammy Latino: “Para gran alegría nuestra, le encantó la ejecución y prometió escribirnos una pieza”. Producto de ese compromiso fue la obra en tres partes Tango Suite, grabada por los dos hermanos en 1985.

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De la Suite Troileana en cuatro partes, compuesta por Piazzolla en 1975 en homenaje a un colega y amigo muerto ese año, el bandoneonista y director de orquesta Aníbal Troilo, los hermanos Assad se decantaron por arreglos propios de Bandoneón y Zita. Este último movimiento de la suite fue bautizado en honor a la esposa de “Pichuco” Troilo. En la misma tradición de Nazareth y Piazzolla, los demás compositores incluidos en este programa han hecho de la influencia popular su mejor herramienta de inspiración. Algunos de ellos, como Anibal Augusto Sardinha y Joao Pernambuco, se destacaron como grandes intérpretes de la guitarra clásica o violão, incluso por encima de su prestigio autoral. Esa tradición la retomaría uno de los más inquietos y personales creadores de toda la historia del país, Egberto Gismonti. Virtuoso de las seis cuerdas (no es extraño encontrárselo enfrentando un encordado de 10), estudió con Nadie Boulanger y con Olivier Messiaen en París; y desde la década del 60 hasta hoy ha desarrollado una carrera en la que transita con holgura los caminos de la música popular brasileña, los sonidos contemporáneos y el jazz. Pertenecientes a tradiciones completamente diferentes, conforman el programa también algunas piezas del venezolano Antonio Lauro, y los cariocas Heitor Villa-Lobos y Baden Powell. Del primero baste decir que es una presencia ineludible cuando se establece un canon compositivo para la guitarra en Latinoamérica, gracias a sus valses y piezas de cámara. Mientras, Villa-Lobos, compositor nacionalista mucho más centrado en la creación de obras para gran orquesta o para piano (entre ellas sus archifamosas Bachianas Brasileiras), escribió estudios y preludios para guitarra, y también miniaturas basadas en el estilo del choro. Complementa este recital una obra de Baden Powell, presencia eterna en el mundo de la llamada Música Popular Brasileña (MPB) gracias a sus álbumes solistas como guitarrista de samba, bossanova y jazz latino; y también por su colaboración con el poeta Vinicius de Moraes, que dio como resultado una treintena de famosas canciones como Berimbau, Samba do Veloso y Tempo feliz, incluida en este programa. Quedará claro, tras esta presentación, el por qué medios como The Washington Post han declarado que los hermanos Sergio y Odair Assad conforman “el más grande dúo de guitarras que existe, o incluso que ha existido”. El secreto de tan exultante comentario lo develó el mismo diario al decir que “como intérpretes, tocan con la cercanía que les confiere ser hermanos. Dos instrumentos y un solo cerebro”.


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ENERO

5 DOMINGO 7:00 p.m.

CERRO DE LA POPA

Primera parte Pribaoutki Kornilo Natashka El coronel El viejo y la liebre

Igor Stravinsky (1882-1971)

El búho y el gatito Tilim-bom CRISTINA ZAVALLONI, mezzosoprano ANDREA REBAUDENGO, piano

Segunda parte La historia del soldado OMAR PORRAS, narrador ORQUESTA DE CÁMARA ORPHEUS

Igor Stravinsky (1882-1971)


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NOTAS AL PROGRAMA

por

Carolina Conti

a primera etapa en la vida creativa de Igor Stravinsky se conoce como el período ruso, pues su inspiración está en las raíces de su propia cultura. En esta etapa compuso El pájaro de fuego y Petrushka. En 1914 el compositor pasó un tiempo en Suiza y allí, durante la guerra, la nostalgia de su patria lo indujo a buscar temas y textos rusos de los cuales surgieron varias de sus obras, entre ellas el ballet Bodas y también parte de su producción vocal, en la que destacan, por su originalidad, sus ciclos de canciones. Estas brevísimas piezas muestran las características que concretarán el estilo del compositor en sus trabajos posteriores. Los textos escogidos no tienen mucho sentido, pues al compositor le interesaba más el juego de fonemas y palabras que las historias. “Lo que me seducía en estos versos no eran las anécdotas, a veces truculentas, ni las imágenes o las metáforas, siempre deliciosamente imprevistas, como el encadenamiento de las palabras y de las sílabas, así como la cadencia que éstas provocan y que produce en nuestra sensibilidad un efecto muy cercano al de la música”. (1) El ciclo Pribaukti, (Canciones placenteras, según la traducción francesa) para voz, con acompañamiento de flauta, oboe o corno inglés, clarinete, fagot, violín, viola, violonchelo y contrabajo, fue escrito en 1914 y el compositor lo dedicó a su esposa. Esta formado por cuatro piezas breves sobre textos populares rusos que Stravinsky encontró en la recopilación de Aleksandr Afanasiev. La palabra rusa Pribaukti hace alusión a un juego de palabras en el que cada participante añade palabras a lo que ha dicho el primero y así se forman situaciones graciosas y absurdas. Tilim bom es la primera canción del ciclo Tres cuentos para niños y data de 1917. El ciclo toma cortos relatos tradicionales en los que más que la historia, lo que importa es el sonido de las palabras y la situación. Tilim bom es la llamada de socorro de las campanas ante el incendio en la granja al que acuden los animales. En 1966 Stravinsky compuso la canción, El búho y el gatito, que de hecho fue su última obra. El texto es un poema de Edward Lear, ilustrador y escritor británico conocido por sus poemas cortos sin sentido (limericks) muchas veces con palabras inventadas. El búho y el gatito se quieren casar y buscan un anillo. Compran el que tiene el cerdito en la nariz y el pavo realiza la ceremonia. Comen y bailan a la luz de la luna.

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Los poemas fueron traducidos al francés, por el escritor suizo Charles Ferdinand Ramuz, amigo de Stravinsky. La profunda amistad entre los dos artistas, llevó a otra colaboración en La historia del soldado, una pieza de teatro musical “para ser leída, tocada y danzada”. Debido a las dificultades económicas que traía consigo la guerra, Stravinsky y Ramuz pensaron en un espectáculo que les proporcionara algo de dinero, que se pudiera representar con pocos recursos en cuanto a músicos, personajes y escenario, y que fuera fácil para llevar de gira. Stravinsky optó por una pequeña orquesta en el estilo de una banda popular. Además los músicos estarían dispuestos en el escenario a la vista del público al igual que los personajes (el narrador, el soldado y el diablo). El libreto de Ramuz se basa en otra de las historias rusas recopiladas por Afanasiev, que nos evoca inevitablemente la historia de Fausto. En el camino de regreso a casa, José, un soldado se encuentra con el diablo quien lo engaña y le cambia su violín por un libro que puede darle riqueza material. José se queda tres días con el diablo para enseñarle a tocar, pero cuando vuelve a su pueblo se da cuenta que han transcurrido tres años y ya nadie lo recuerda, ni su madre, ni su novia que se ha casado con otro. Gracias al libro se hace rico, pero no es feliz. Busca nuevamente al diablo y le apuesta su fortuna contra el violín en un juego de cartas. El diablo gana nuevamente, pero en un descuido, José le roba el violín. Gracias al poder del instrumento logra curar a la hija del rey de una extraña enfermedad y se casa con ella. Pero no puede salir del reino porque el diablo lo llevará al infierno. Cuando su esposa le pide que la lleve a su pueblo, salen del reino y el soldado vuelve a caer, irremediablemente, en manos del diablo. El planteamiento musical da un paso hacia la etapa neoclásica del compositor, pues aunque encontramos evocaciones a las tonadas rusas, aparecen también otros elementos de influencias diferentes como la música española en la marcha real, un vals, un tango, y un ragtime propio de la música popular americana, además de algunos corales luteranos en los momentos más dramáticos. En esta partitura, Stravinsky evita nuevamente una relación estrecha con el texto, que no es cantado sino recitado. La obra fue estrenada en Lausana el 28 de septiembre de 1918 gracias al apoyo de Werner Reinhart y fue un éxito, pero debido a una epidemia de influenza la gira tuvo que ser cancelada. El reestreno solo se realizaría en 1924. (1) Stravinsky, Crónicas de mi vida.


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ENERO

5 DOMINGO 10:00 p.m.

PLAZA SAN PEDRO

Primera parte West Side Story* Prólogo Jet Song Algo se aproxima Rock Blues Mambo Cha Cha Me siento hermosa Una mano, un corazón Esta noche En algún lugar Cool The Rumble María América

Leonard Bernstein (1918-1990)

KATIA Y MARIELLE LABÈQUE, dúo de pianos GONZALO GRAU Y RAPHAEL SEGUINIER, percusión

Segunda parte Serenata para cuerdas en Do mayor, O. 48 Vals, Moderato - Tempo di Valse Finale (Tema ruso): Andante

ORQUESTA DE CÁMARA ORPHEUS

* Arreglo para dos pianos y percusión de Irwin Kostal

Piotr Ilych Tchaikovsky (1840-1893)


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NOTAS AL PROGRAMA

por

Carolina Conti

demás de ser un admirado director de orquesta, pianista y pedagogo, Leonard Bernstein fue un compositor decisivo para la historia de la música en Estados Unidos. A pesar de no haber tenido una amplia formación en composición, desde sus primeras obras como la Sinfonía n.1, Fancy Free y On the town, se evidencia su estilo y su maestría en lo sinfónico, lo teatral y en el lenguaje propio del ballet. Entre sus influencias se cuentan Aaron Copland y Marc Blitzstein (The craddle will rock) principalmente, aunque hay algo de William Schuman, Hindemith y Gershwin. Sin embargo se aprecia una síntesis muy personal en su estilo, que se enriqueció también con sus raíces judías, tanto en lo musical como en lo temático. Bernstein logró una magnífica fusión de elementos europeos y americanos. De su lectura personal de la tradición europea desarrolló complejos ensambles vocales y la forma como la música avanza en relación con el argumento. También el uso de leitmotifs (motivos melódicos que identifican personajes o situaciones) y de la melodía como idea unificadora. De la música americana tomó elementos del jazz y ritmos latinos. También el manejo de temas que van cambiando y tomando nuevas formas de acuerdo los cambios dramáticos. Bajo el influjo de Rodgers y Hammerstein, (creadores de los más famosos musicales de Broadway) consideraba que el musical era la verdadera forma americana de la ópera, y en ese género se puede inscribir West Side Story, todo un hito del teatro americano. El guión es de Arthur Laurents, el libreto de Stephen Sondheim y la coreografía de Jerome Robbins. Es una adaptación de Romeo y Julieta de Shakespeare que se desarrolla en Nueva York, donde dos pandillas de adolescentes de etnias diferentes, los Jets y los Sharks, se enfrentan constantemente. Tony de los Jets, y María, la hermana del líder de los Sharks, se enamoran, lo que los lleva, como es sabido, a un desenlace fatal. La obra hace un planteamiento novedoso de la música, utiliza bailes callejeros y además pone de manifiesto el problema social de las pandillas. Todos esto cambió el

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concepto del teatro musical. Entre ópera y jazz, la obra se vale de la danza de forma integral apoyando la acción dramática. West Side Story se estrenó el 26 de septiembre de 1957 en el Teatro Winter Garden en Nueva York y tuvo más de 700 representaciones. Ganó varios premios y tuvo innumerables nominaciones. En 1961 se realizó la película basada en el musical, dirigida por Robert Wise y Jerome Robbins que ganó diez premios Oscar. Irwin Kostal, fue un importante arreglista de música para cine y de musicales de Broadway. Ganador de un premio Oscar y un Grammy, fue cercano a Bernstein y bajo su supervisión, realizó la versión de las Danzas sinfónicas de West Side Story para orquesta junto con Sid Ramin. Luego el propio Bernstein le pidió que hiciera el arreglo para dos pianos y percusión para que fuera interpretado por Katia y Marielle Labeque, como tendremos el privilegio de escucharlo esta noche. Piotr Ilich Tchaikovski encarna al prototipo del héroe romántico, un hombre de exacerbada sensibilidad agravada por profundos problemas personales. La belleza de la música de Tchaikovsky radica en la riqueza melódica y expresiva, y en una brillante orquestación llena de color que lo hace inconfundible. Esto se corrobora fácilmente con la popularidad de obras como El lago de los cisnes o Cascanueces. En 1880 Tchaikovsky tenía 40 años y era reconocido como uno de los mejores compositores de su tiempo. De ese año datan la Obertura 1812, por la cual no tenía mucho entusiasmo, y también su Serenata para cuerdas, que lo llenó de satisfacción. En ella el compositor se aleja conscientemente de los modelos clásicos, para crear una obra sinfónica más libre y llena de sentimiento. El primer movimiento es un homenaje a Mozart. Al exquisito Vals le sigue una conmovedora Elegía. En el movimiento final encontramos evocaciones a canciones populares rusas. La obra tuvo un éxito sin precedentes en la historia del compositor y ha pasado a convertirse en una de las partituras más populares del repertorio. El compositor escribió a su editor: “No sé si es porque es mi última hija o porque en realidad es buena, pero estoy terriblemente enamorado de esta Serenata.”


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ENERO

6 LUNES 10:00 a.m.

IGLESIA DE CRISTO REY Primera parte Danzas rumanas Danza del palo Danza de la faja En un lugar Danza del cuerno Polka Rumana Danza rápida

Béla Bartók (1881-1945)

Canción de amor

Fritz Kreisler (1875-1962)

Sonata en La mayor

Cesar Franck (1822-1890)

(Arreglo para viola y arpa)

Ben moderato: Recitative-Fantasia

LAURENT VERNEY, viola EMMANUEL CEYSSON, arpa

Segunda parte Señora Julia

Juan Carlos Contreras / Elvis Díaz (n. 1972 / n. 1994)

El diablo suelto

Heraclio Fernández (1851-1886)

Remanso inicial

Hugo Candelario González (n. 1967)

Quinta Anaúco

Aldemaro Romero (1928-2007)

Pajarillo fase 4 ENSAMBLE AGILE

Tradicional


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NOTAS AL PROGRAMA

por

Jaime Andrés Monsalve B.

a columna vertebral y punto de cohesión de las dos partes de este concierto es el arpa, instrumento musical cuya evolución, no sólo en su aspecto físico sino en sus repertorios, ha variado a partir de los puntos de la geografía mundial donde ha encontrado un lugar para desarrollar una manera de ser interpretada. Los primeros indicios de la existencia de arpas datan de Sumeria. Excavaciones en la antigua ciudad de Ur, hoy región de Nasiriya en Irak, han develado restos de liras y de arpas arqueadas, cuya prehistoria data del 3.500 a.C. y que han aparecido también en el arte mesopotámico, etrusco y javanés. Sus posteriores desarrollos han dado paso a instrumentos cuya caja de resonancia suele ser una calabaza o una caja de madera con forma similar a la de un barco. A esa familia pertenecen instrumentos como la llamada arpa del Nuristán y la kora africana. Bajo el nombre de arpa angular se conoce al instrumento que, a diferencia del arpa arqueada, tiene forma de ángulo recto originado por una caja de resonancia y una consola donde se fijan las cuerdas. Su aparición data del segundo milenio antes de nuestra era, en la antigüedad mesopotámica, siria y persa. Justamente se le atribuye origen iraní a pesar de la diáspora que ha efectuado. El arpa en su fisionomía más tradicional, como un triángulo cerrado que integra encordado, caja de resonancia y una columna adicional, se conoce como arpa triangular. A ese modelo justamente pertenece el arpa europea, proveniente de Irlanda, desde donde fue llevada hasta todas las latitudes del Viejo Continente aproximadamente a partir del año 1.000 de nuestra era. El arpa medieval y el arpa celta, desaparecidas casi que en su totalidad para los repertorios académicos a partir del Renacimiento, le dieron paso a la moderna arpa de orquesta, nacida tras las modificaciones que luthiers como Hochbrücker y Erard impusieron en 1720 y 1811 respectivamente, implementando en el cuerpo del instrumento una hilera de pedales que hoy permiten su modulación en todos los tonos y que, hasta la actualidad, han permanecido casi que intactas.

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El siguiente paso sería la popularización del instrumento en otras tradiciones, como la centroamericana, la paraguaya y la colombo-venezolana. Hasta estos pagos llegó como parte del equipaje de los jesuitas, encargados de evangelizar a los indígenas de los llanos de ambos países mientras aprovechaban su mano de obra en los llamados territorios de reducciones. A diferencia de lo ocurrido en Colombia, la tradición del arpa llanera prosperó en Venezuela durante todo el periodo colonial y republicano, y se hizo necesaria la presencia del músico y profesor Antonio Lamuño en el Arauca de nuestro país, hacia la década del 20 del siglo pasado, para darle de nuevo relevancia por estos lares. La primera grabación de arpa en Colombia la realizó Luis Ariel Rey, en 1957. El Festival de Música de Cartagena ha tenido, en la figura de Emmanuel Ceysson, un ejemplo absoluto de cómo el evento prolonga sus alcances para convertirse en un escenario de formación. Él mismo, presente en varias oportunidades desde la primera edición del evento, no sólo sigue correspondiendo a la invitación de cada enero sino que desde 2006 lidera la Cátedra de Arpa Víctor Salvi, serie de talleres en asocio con la Universidad Nacional y el apoyo de la Embajada Francesa que llegan ya a su undécima edición, y en los que Ceysson se encarga de impartir clases magistrales personalizadas a jóvenes estudiantes del instrumento. Resultado de esta iniciativa es un semillero de ejecutantes que ha logrado dotarse de elementos diferentes y novedosos en su aprendizaje del arpa. Justamente uno de los depositarios de las enseñanzas de los maestros que acuden al Festival es Elvis Alejandro Díaz. Desde 2010, cuando por derecho propio se ganó la invitación a participar en el Festival dentro de la serie Jóvenes Talentos, el joven arpista bogotano, que frisa los 20 años y que se ha llevado alrededor de 15 palmarés en diferentes concursos infantiles y juveniles, ha tenido la oportunidad de participar en conciertos de la Lyra Society estadounidense, invitado por la Orquesta Filarmónica de Filadelfia, y de foguearse con músicos como los que hoy conforman junto a él el Ensamble Agile, con quienes ofrece este acercamiento a la música popular de cámara.


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CAPILLA SOFITEL LEGEND SANTA CLARA

6 ENERO LUNES 11:00 a.m. 3:00 p.m. Primera parte Nubes y ferias

Claude Debussy (1862-1918)

(Arreglo de Maurice Ravel)

Moderado Animado y muy rítmico

Maurice Ravel (1875-1937)

Mamá Oca Pavana de la Bella durmiente Pulgarcito Niñita fea, emperatriz de las pagodas. Conversación de la Bella y la Bestia. El jardín encantado

KATIA Y MARIELLE LABÈQUE, dúo de pianos

Segunda parte El carnaval de los animales Introducción y marcha real del león Gallinas y gallos Hemiones (animales veloces) Tortugas El elefante Canguros Acuario Personajes de largas orejas El cucú en el bosque La pajarera Pianistas Fósiles El cisne Finale

Camille Saint-Saëns (1875-1937)

KATIA Y MARIELLE LABÈQUE, dúo de pianos CRISTIAN GUERRERO, flauta GABRIELE MIRABBASI, clarinete CUARTETO DE CUERDAS MANOLOV MARIO CRIALES, contrabajo GUILLERMO OSPINA, percusión


CARTAGENA VIII FESTIVAL INTERNACIONAL DE MÚSICA CA

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NOTAS AL PROGRAMA

por

Carolina Conti

oy la música es paisaje impresionista, evocación de la infancia y fantasía humorística. Claude Debussy siempre se interesó en sensaciones e imágenes, más que en formas y melodías. Es por eso que el compositor francés es una de las personalidades más revolucionarias en la historia de la música. Con la idea de crear un tríptico para violín y orquesta, que fuera estrenado por Eugene Ysaÿe, Debussy inició la composición de sus Nocturnos, que terminaron siendo tres piezas puramente orquestales. El estreno de los dos primeros, Nubes y Ferias tuvo lugar en diciembre de 1900 y dió a conocer el nombre de Debussy al gran público. A pesar de que se mostraba en contra de explicar sus obras, pues eso ‘destruye el misterio’, decía, el compositor publicó un texto sobre estos Nocturnos, nombre que había tomado de la pintura de Whistler: “... No es la designación habitual del Nocturno, sino varias impresiones y efectos de luz sugeridos por la palabra… Es una búsqueda en los diversos matices que puede dar un solo color, como sería en pintura un estudio en gris… Nubes es el aspecto inmutable del cielo con la marcha lenta y melancólica de las nubes… Ferias es el movimiento, el ritmo danzante de la atmósfera con los destellos de luz brusca…” Contemporáneo de Debussy, Maurice Ravel (a quien se debe la versión para dos pianos de los Nocturnos) también marcó un nuevo camino musical en su época a través de un refinado estilo alimentado por lo exótico, lo que se percibe en un original repertorio para piano y en su particular color orquestal. Ravel pensaba que la gran música siempre viene del corazón. Que debía ser primero emocional y luego intelectual; y lo emocional muchas veces tenía que ver con el mundo infantil, que fue precisamente el origen de algunas de sus obras más importantes como El niño y los sortilegios o Gaspard de la nuit. Otra de las obras que compuso Ravel pensando en los niños es Mamá Oca, cinco piezas infantiles, una suite para piano a cuatro manos terminada en 1910. Fue compuesta para Mimi y Jean, los hijos de los Godebski, amigos cercanos de Ravel. La obra está basada en tres colecciones de cuentos de hadas franceses de Charles Perrault (de quien toma el título del ciclo), de la Condesa d’Aulnoy y de Marie Leprince de Beaumont, autores de los siglos XVII y XVIII. En esta suite, Ravel hace una evocación a la infancia a través de un lenguaje sencillo, conmovedor y lleno de fantasía. La influencia de Satie, especialmente de sus Gimnopedias, se percibe en las ingenuas melodía de la Pavana de la bella durmiente y en Conversaciones de la bella y la bestia. Más adelante, en 1911, Ravel orquestó la

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obra y luego añadió algunos movimientos para convertirla en un ballet. Camille Saint-Saëns escribió su primera pieza para piano a los tres años de edad. A los 10 debutó en la Salle Pleyel interpretando un concierto de Beethoven y otro de Mozart, para los que él mismo escribió la cadencia. A los 18 estrenó su primera sinfonía. Su talento llamó la atención de Gounod, Rossini, Berlioz y Liszt, quienes le dieron su apoyo. SaintSäens era una persona versátil y curiosa: así como escribió música, también escribió artículos sobre música, historia, literatura, filosofía e incluso sobre arqueología y astronomía. Además sentía fascinación por los lugares lejanos (dedicó una partitura a África, donde de hecho murió durante unas vacaciones). A lo largo de sus 86 años de vida fue testigo de los cambios fundamentales en la música francesa. Fue uno de los líderes del renacimiento musical que se dió en Francia hacia 1870. Presenció la aparición de Wagner y más adelante la de Debussy, Ravel y Fauré, quien fue su más brillante discípulo. A pesar de coincidir temporalmente con el período más revolucionario de la música francesa, siempre mantuvo un estilo clásico. Su vasto repertorio, siempre ligado a la tonalidad, incluye todos los géneros musicales del siglo XIX. Entre sus partituras más populares están la Sinfonía n. 3 para órgano, el poema sinfónico La Danza Macabra, la ópera Sansón y Dalila, y por supuesto El carnaval de los animales, que escribió en 1886, durante unas vacaciones en Austria, pero, pensando en su reputación, prohibió su interpretación pública durante su vida, excepto por el número El cisne. Se trata de una suite para pequeña orquesta, dos pianos, xilófono y campanas, que él compositor denominó ‘fantasía zoológica’. Está compuesta por 14 piezas que representan varios animales, aves y reptiles entre los que incluye a los mismos pianistas. La obra se inicia con el rugir de los leones que da paso a la marcha. Gallinas y gallos son seguidos por monos salvajes que se mueven muy rápido. En contraste las tortugas están representadas por el famoso can-can de Offenbach a una velocidad muy lenta. El contrabajo nos introduce al elefante en una parodia directa del Ballet de los silfos de La condenación de Fausto de Berlioz y del scherzo del Sueño de una noche de verano de Mendelssohn. Los pianos son ahora canguros que saltan de manera graciosa. Inmediatamente la magia de los peces en el acuario. Entre los personajes de orejas largas están los críticos que chillan al tiempo que rebuznan los asnos. Al cucú de los pianos y clarinetes le sigue el vuelo de los pájaros en la flauta. Los pianistas practican sus escalas. En Fósiles, el compositor cita su propia Danza Macabra, un par de canciones infantiles y un aria de Rossini. El Cisne fluye como el ave en el agua. Esta pieza se inmortalizó por la coreografía de ballet de Fokine interpretada por Anna Pavlova. Al final aparecen muchos de los personajes de la obra.


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ENERO

6 LUNES 7:00 p.m.

AUDITORIO GETSEMANÍ CENTRO DE CONVENCIONES Cartagena de INDIAS

SERIE DE MÚSICA DE NUEVO MUNDO

Nem mais um pio

Dá o pé, loro Ellingtoniana Nítido e obscuro Exasperada

Guinga / Sérgio Natureza (n. 1950) / (n. 1947) Guinga (n. 1950) Guinga / Aldir Blanc (n. 1950) / (n. 1946)

Rasgando Seda

Guinga / Simone Guimarães (n. 1950) / (n. 1966)

O coco do coco

Guinga / Aldir Blanc (n. 1950) / (n. 1946)

Valsa de aniversario

Destino Bocaiúva Vô Alfredo Passarinhadeira

Porto da Madama

GUINGA, guitarra QUINTETO VILLA-LOBOS

Guinga (n. 1950) Guinga / Aldir Blanc (n. 1950) / (n. 1946) Guinga / Paulo César Pinheiro (n. 1950) / (n. 1949) Guinga (n. 1950)


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NOTAS AL PROGRAMA

por

Jaime Andrés Monsalve B.

e dice en el entorno popular, a manera de broma, que pocas profesiones riñen tanto entre ellas como la música y la odontología, si tenemos en cuenta el tipo de música que suele sonar en los consultorios. El talento de Carlos Althier de Souza Lemos Escobar estuvo a punto de perderse del todo entre fresas y enjuagues, pues en determinado punto de su carrera parecía más rentable ejercer su profesión que su pasión. Hoy, con más gracia que sentimiento real, el músico puede decir: “Me encanta Ray Conniff, amo a Franck Pourcel, pero odio la dentistería”. “Guinga” es una deformación del apodo “Gringo”. Bajo ese nombre artístico, en la década del 70 inició este músico su carrera como guitarrista acompañante de figuras de la MPB (Música Popular Brasileña) como Beth Carvalo, Cartola y Clara Nunes. Pero tras la guitarra se escondía el compositor, el mismo que empezó a recibir clases de su tío Marco Aurélio a sus 11 años, que a sus 14 años ya estaba escribiendo y que luego se involucraría en la escena en tándem con el poeta Paulo Cesar Pinheiro, con quien creó canciones grabadas en su momento por Miucha, Elis Regina, el grupo vocal MPB-4 y hasta el director de orquesta y jazzista francés Michel Legrand. Pasaría algún tiempo para que temas que llevan música suya, como Baião de Lacan, Choro pro Zé, Nítido e Obscuro y Sete estrelas, todos con letra de Aldir Blanc, pasaran a ser incluidos frecuentemente en álbumes de diferentes intérpretes. En 1990, el popular cantante Ivan Lins hizo que Guinga concluyera un hiato de 16 años al servicio de la odontología, carrera a la que se había lanzado entre otras por la aparente imposibilidad de tocar exclusivamente su propia música y vivir de ello. Lins fue el cocreador del sello discográfico Velas, nacido para grabar al guitarrista, en una labor ininterrumpida entre 1991 y 2003 que dejó para la posteridad siete trabajos discográficos entre las aguas de lo académico y lo popular, a la medida de otros grandes creadores de su país como Egberto Gismonti y Hermeto Pascoal. “Una manera de explicar lo que hago es que soy del país de Egberto y de Hermeto –asegura–. Y tanto ellos

S

como yo somos, a la vez, del país de Villa-Lobos, Jobim, Pixinguinha y Chico Buarque”. La discografía de Guinga está compuesta por unos 13 trabajos propios. Una cifra conservadora si se tiene en cuenta que, hasta 2001, una periodista había contado 155 participaciones del guitarrista en 102 álbumes ajenos. Su obra es, en esencia, música de autor. Nace para ser interpretada por él, pero ha logrado ingresar de manera inusitada a los repertorios tanto de cantantes populares como Chico Buarque, Ivan Lins, Leila Pinheiro y Leny Andrade; como en el de formaciones de cámara del estilo Quinteto Villa-Lobos. Al respecto asegura: “Creo que la música, después de compuesta, ya no me pertenece. Es de cualquier persona que quiera oírla o tocarla”. Las influencias de Guinga conviven en un crisol que reúne a Beniamino Gigli, George Gershwin, Antonio Carlos Jobim y Heitor Villa-Lobos, entre muchos otros. “Estoy influenciado por el Brasil en general, pero siempre traté de escuchar música clásica y popular de todo el mundo. Soy un oyente obsesivo de música”. Guinga se sabe más compositor que intérprete, aunque eso no le resta claridad en torno a su reconocimiento como virtuoso del violão. “La guitarra es el instrumento de América del Sur porque siempre fue más barato tener una que un piano –explica–. La guitarra es nuestra orquesta, es un personaje suramericano, pero el instrumento es sólo un instrumento. No juega solo, depende del alma del ser humano. Tenemos amor por él como artesanos, pero tanto el instrumento como el intérprete se deben a algo más grande, que es el arte”. Como autor y ejecutante, Guinga también guarda percepciones precisas sobre su música en el panorama del gran universo sonoro del Brasil. “Debido a su gran complejidad melódica, armónica y rítmica, muchas personas alrededor del mundo dicen que la música popular brasileña es casi como una canción de cámara erudita –asegura–. Es una música muy rica. Y en ese panorama, mi obra es básicamente lo que puedo hacer. No puedo componer de otra manera. Somos los que nos limita, en asociación con diversas circunstancias; y mi música es por completo un retrato de mi alma”.


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ENERO

6 LUNES 7:00 p.m.

TEATRO ADOLFO MEJÍA Noche Francesa

Primera parte Elegía

Pavana Pieza en forma de Habanera

Gabriel Fauré (1845-1924) Maurice Ravel (1875-1937)

LAURENT VERNEY, viola EMMANUEL CEYSSON, arpa

Segunda parte Preludio a la siesta de un fauno

Mamá Oca Pavana de la bella durmiente del bosque Conversaciones de la bella y la bestia Pulgarcito Niñita fea, emperatriz de las pagodas El jardín de hadas

ORQUESTA DE CÁMARA ORPHEUS

Claude Debussy (1862-1918)

Maurice Ravel (1875-1937)


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NOTAS AL PROGRAMA

por

Carolina Conti

ontemporáneo de Debussy y Ravel, Gabriel Fauré es un compositor emotivo y lírico, como es evidente en su obra para piano, en su música orquestal y, más aún, en el género de la canción francesa, al que se dedicó exclusivamente durante diez años de su vida. En su repertorio de cámara está presente la belleza melódica de sus obras vocales, que conlleva innovaciones en estructura y armonía. Es el caso de la Elegía en do menor op. 24 para violonchelo y piano. Fue escrita en 1880 como el movimiento lento de una sonata que nunca llegó a componer. Es una obra llena de pasión y energía casi románticas. Para Maurice Ravel la danza estaba llena de vida, pero además era fascinante como estructura y como fuente de invención rítmica. Por eso muchas de sus obras nacen de danzas (forlane, minuet, vals, passacaglia, bolero o malagueña). Las dos obras que vamos a escuchar son maravillosos ejemplos. En 1899, cuando tenía 24 años y era alumno de Fauré en el Conservatorio, Ravel escribió para piano la Pavana para una infanta difunta. La dedicó a la princesa de Polignac, quien apoyó de manera fundamental a los nuevos compositores a través de la comisión de nuevas obras. El título no tiene ninguna historia, surgió simplemente del ‘placer de hacer una aliteración’, decía Ravel. Más adelante hizo la versión orquestal, aunque años después llegó a considerar la pieza pobre en su forma y con una influencia demasiado evidente de Chabrier. A pesar de esto, la obra logró una enorme popularidad en los salones parisinos, que se ha mantenido hasta hoy. La Pieza en forma de habanera fue compuesta en 1907 como un estudio vocal para bajo y piano, al parecer por petición de un profesor de canto con fines académicos. Ravel hizo la transcripción para violonchelo y piano, pero también se han hecho innumerables adaptaciones para otros instrumentos. Aquí, además de su interés por la danza, vemos nuevamente la presencia de la cultura española que Ravel heredó de su madre. En 1895 el ritmo de la habanera también le había inspirado una de sus primeras obras para piano, a partir de la cual compuso la famosa Rapsodia española que también se ha programado en este festival. Pero la inspiración para Ravel venía de muchas partes, además de la danza. El compositor francés pensaba que la gran música siempre viene del corazón. Que debía ser primero emocional y luego intelectual; y lo emocional

C

muchas veces tenía que ver con el mundo infantil, que, precisamente fue el origen de algunas de sus obras más importantes como El niño y los sortilegios o Gaspard de la nuit. Otra de las obras que compuso Ravel pensando en los niños es Mamá Oca, cinco piezas infantiles, una suite para piano a cuatro manos terminada en 1910. Fue compuesta para Mimi y Jean, los hijos de los Godebski, amigos cercanos de Ravel. La obra está basada en tres colecciones de cuentos de hadas franceses de Charles Perrault (de quien toma el título del ciclo), de la Condesa d’Aulnoy y de Marie Leprince de Beaumont, autores de los siglos XVII y XVIII. Más adelante, en 1911, Ravel orquestó la obra y luego añadió algunos movimientos para convertirla en un ballet. El Preludio a la siesta de un Fauno de Claude Debussy es una obra determinante en la historia de la música. En 1876 el simbolista Stéphane Mallarmé publicó el poema La siesta de un Fauno que muy pronto se convirtió en un punto de referencia de la poesía y que llevó a su autor a ser considerado el poeta experimental más importante de su tiempo. Según sus propias palabras, “este poema está sugerido por la música propiamente dicha, a la que debemos invadir y parafrasear si nuestra propia música, súbitamente enmudecida, resulta insuficiente”. Claude Debussy asistía a los seminarios informales que el poeta hacía en su casa en torno a la creación poética. Fue así como surgió la idea de escribir la música para el poema. Inicialmente el compositor proyectó una obra más larga: Preludio, Interludios y Paráfrasis final para la Siesta de un Fauno, pero sólo llegó a escribir el primer movimiento. La intención de Debussy no era componer una pieza programática sino lograr un equivalente musical del mundo misterioso del poema. La obra fue estrenada en diciembre de 1894 y en las notas al programa el mismo Debussy expresó: “La música de este preludio constituye una ilustración muy libre de un hermoso poema de Mallarmé. De ningún modo pretende ser una síntesis. Se trata más bien de las escenas sucesivas a través de las cuales pasan los deseos y los sueños del Fauno en el calor de su siesta. Luego, cansado de perseguir el tímido vuelo de las ninfas y las náyades, sucumbe a un sueño embriagador en el que finalmente logra realizar sus sueños de posesión en la naturaleza universal”. En la historia de la música, La Siesta de un Fauno marcó un precedente, pues el mundo de sonidos y colores de la obra de Debussy ha sido considerado como el inicio de la música moderna.


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ENERO

7 MARTES 7:00 p.m.

TEATRO ADOLFO MEJÍA Noche Rusa

Primera parte Tres movimientos de Petrushka Danza rusa El cuarto de Petrushka La feria de Shrovetide

Igor Stravinsky (1882-1971)

SERGEI BABAYAN, piano

Segunda parte Serenata para cuerdas en Do mayor, O. 48

Piotr Ilych Tchaikovsky (1840-1893)

Pezzo en forma de sonatina: Andante non troppo - Allegro moderato Vals: Moderato - Tempo di Valse Elegía, Larghetto elegiaco Finale (Tema ruso): Andante

ORQUESTA DE CÁMARA ORPHEUS

Pedro y el lobo OMAR PORRAS, narrador ORQUESTA DE CÁMARA ORPHEUS

Sergei Prokofiev (1891-1953)


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NOTAS AL PROGRAMA

por

Carolina Conti

gor Stravinsky se dió a conocer en Europa gracias a su trabajo con Sergei Diaghilev, el empresario de los ballets rusos, en obras como El pájaro de fuego y La consagración de la primavera. En 1910, antes de emprender la composición de esta última, Stravinsky empezó, como una especie de descanso, la composición de una pieza para orquesta con una presencia importante del piano. En el libro Crónicas de mi vida, escribe Stravinsky: “Al componer esta música, tenía claramente la visión de un muñeco súbitamente dislocado que, mediante sus cascadas de arpegios diabólicos, exasperaba la paciencia de la orquesta mientras ésta, a su vez, le replicaba con fanfarrias amenazadoras. Deriva de ahí un terrible tumulto que tras llegar al paroxismo concluye con la claudicación dolorosa y lamentable del pobre muñeco. Una vez hube terminado este trozo pintoresco busqué durante horas, paseándome a la orilla del Leman, el título que pudiera expresar con una sola palabra el carácter de mi música y, consiguientemente, la figura del personaje… ¡Petrushka!, el eterno y desdichado héroe de todas las ferias en todos los países”. Diaghilev se entusiasmó con la pieza y convenció al compositor de convertirla en un ballet completo. En mayo de 1911, se estrenó con éxito a pesar de que la orquesta había tenido dificultades en comprender las disonancias de la música, y para los bailarines no había sido fácil adaptarse a los ritmos irregulares. Las situaciones del personaje, un muñeco de trapo que se enamora de la bailarina que prefiere a otro personaje, están expresadas magistralmente por la música, a veces tierna, a veces grotesca, que constituye el verdadero poder de la obra. Piotr Ilich Tchaikovski encarna al prototipo del héroe romántico, un hombre de exacerbada sensibilidad, agravada por profundos problemas personales. La belleza de la música de Tchaikovsky radica en la riqueza expresiva de sus melodías y en una brillante orquestación llena de color que lo hace inconfundible. Esto se corrobora fácilmente con la popularidad de obras como El lago de los cisnes o Cascanueces. En 1880, a sus 40 años, Tchaikovsky era reconocido como uno de los mejores compositores de su tiempo. De ese año datan la Obertura 1812, por la cual no tenía mucho entusiasmo, y también su Serenata para cuerdas, que lo llenó de satisfacción. En ella el compositor se aleja conscientemente de los modelos clásicos, para crear una obra en la que la emoción

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se expresa de manera más libre. El primer movimiento es un homenaje a Mozart. Al exquisito Vals le sigue una conmovedora Elegía, y en el movimiento final encontramos evocaciones a canciones populares rusas. La obra, que tuvo un éxito sin precedentes en la historia del compositor, ha pasado a convertirse en una de las partituras más populares del repertorio. El compositor escribió a su editor: “No sé si es porque es mi última hija o porque en realidad es buena, pero estoy terriblemente enamorado de esta Serenata.” Dotado precozmente de un excepcional genio para el piano y la composición, Sergei Prokofiev abandonó Rusia en 1918. Pasó quince años en los Estados Unidos, Francia y Alemania, hasta que en 1938, volvió a la Unión Soviética, cuando las hostilidades oficiales parecían haber cesado. No le fue permitido salir del país nunca más y se convirtió en otro compositor oficial a las órdenes del régimen. Aunque sus obras están construidas sobre sólidas bases formales e incluso utiliza tonadas populares, su estilo es moderno e inesperado. Además de sus sinfonías, su música de cámara y sus ballets, cabe destacar sus obras para cine en colaboración con el director Sergei Eisenstein. En 1936, por encargo del Teatro Infantil de Moscú, Prokofiev compuso Pedro y el lobo, un cuento musical para niños, para el que escribió también el texto. Cada personaje tiene un tema que lo identifica, interpretado siempre por el mismo instrumento, de manera que los niños aprendan a identificar los diferentes timbres. Los pasajes musicales se alternan con el texto recitado por un narrador. Pedro, representado en las cuerdas, juega en una pradera. Un pájaro (la flauta) canta en un árbol. Un pato (el oboe) se pasea en el lago. Aparece el gato (el clarinete) y asusta al pájaro que se va a la parte más alta del árbol. El abuelo de Pedro (el fagot) le advierte que no debe alejarse. A la pradera llega un lobo (el corno francés) se traga al pato y asedia al gato y al pájaro, ambos ahora en el árbol. Pedro le pide al pájaro que distraiga al lobo mientras él lo atrapa. Se acercan los cazadores con sus armas (la percusión) y llevan al lobo al zoológico, mientras se oye al pato dentro del lobo y al abuelo refunfuñando. Prokofiev dijo sobre su obra: “Para mí lo importante no era tanto el cuento, sino la música que escuchaban los niños, para la que el relato constituía solo un pretexto”. La obra muy pronto trascendió los escenarios infantiles y llegó también a las salas de concierto e incluso al cine.


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ENERO

7 MARTES 10:00 p.m.

PLAZA SAN PEDRO Primera parte Sansón y Dalila

Mi corazón se abre a tu voz

Carmen Aire de cartas En vano, para evitar las respuestas amargas

Giselle Grand pas de deux

Camille Saint-Saëns (1875-1937) Georges Bizet (1838-1875)

Adolphe Adam (1803-1856)

LAURENT VERNEY, viola EMMANUEL CEYSSON, arpa

Segunda parte Dos preludios ANDREA REBAUDENGO, piano

Cuatro canciones populares

Nino Rota (1911-1979)

Luciano Berio (1925-2003)

CRISTINA ZAVALLONI, soprano/mezzosoprano ANDREA REBAUDENGO, piano

Tercera parte Carlotta’s galop Il bidone Le manine di primavera La dolce vita Risatine maliziose BANDA RADAR

Nino Rota (1911-1979)


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NOTAS AL PROGRAMA

por

Carolina Conti

a primera parte del concierto de esta noche está dedicada al romanticismo francés y la segunda al repertorio italiano del siglo XX. Camille Saint-Saëns ejerció una profunda influencia en la música francesa, gracias en parte a su larga vida, pues vivió 86 años en los que fue testigo de la revolución musical que vivió Europa, particularmente, Francia. Era un hombre talentoso no solo para la música, como lo demostró desde que escribiera su primera pieza para piano a los tres años, sino para los idiomas, la literatura, las matemáticas y las ciencias. Su amplio y diverso repertorio incluye obras en todos los géneros del romanticismo. Sus obras más famosas son de carácter humorístico como El carnaval de los animales (programada en este festival) y la Danza macabra. De las 13 óperas que escribió Saint-Saëns, solo Sansón y Dalila ha permanecido en el repertorio. En un comienzo los empresarios no estaban muy convencidos del tema bíblico. Fue Franz Liszt quien lo animó a terminar la ópera y patrocinó el debut en 1877 en Weimar. Uno de los momentos más conmovedores de la ópera es el aria que escucharemos, Mi corazón se abre a tu voz, que canta Dalila para seducir a Sansón y conocer el secreto de su fuerza. Carmen de George Bizet, es sin duda un hito en la ópera francesa y en general en el repertorio lírico. El libreto, en el que el compositor participó activamente, es una adaptación libre de una novela de Próspero Merimée. La cigarrera Carmen abandona a su amante Don José para irse con el torero Escamillo. Don José desesperado mata a la cigarrera. En el estreno, la obra fue recibida con cierta frialdad, pues el para el público francés el realismo era demasiado descarnado. Sin embargo pronto se convirtió en un éxito, que el compositor no alcanzó a disfrutar pues murió tres meses después. La belleza de la música de Bizet ha hecho de Carmen, una de las óperas interpretadas con mayor frecuencia. El filósofo Federico Nietzsche dijo sobre la obra: “Considero casi perfecta esta música. Fluye fácil y suavemente. Es encantadora y natural; es, a la vez, diabólica y refinada, pero no con un refinamiento asociado a la raza o a un individuo determinados. Es rica y precisa” En 1841 en París, se estrenó el ballet Giselle, música de Adolphe Adam sobre un argumento de Theophile Gautier basado en una leyenda alemana, recopilada por el poeta Heinrich Heine, con coreografía de Jean Coralli

L

y Jules Perrot. Esta obra es un ejemplo del estilo dominante en el romanticismo ya desde la historia: Giselle es una joven campesina apasionada por el baile. Cuando sabe que el hombre que ama está comprometido con otra mujer, se quita la vida y pasa a ser parte de las Wilis, espíritus que danzan por las noches en los bosques y llevan a los hombres a la muerte. El compositor italiano Nino Rota fue un niño genio de la composición, pues cuando tenía doce años estrenó con éxito su oratorio L’infanzia di San Giovanni Battista. Después de un periodo de formación en Italia, continuó sus estudios en Estados Unidos por recomendación de Arturo Toscanini. Allí hizo amistad con Aaron Copland y descubrió la canción americana, la música para cine y la obra de Gershwin, elementos que afirmaron su gusto por la canción popular italiana y la opereta. A su regreso a Italia contaba ya con un gran número de obras, principalmente orquestales y de cámara en las que hay una evocación de la música del pasado, que se percibe en la asimilación de una gran variedad de estilos, siempre con maestría técnica y originalidad. Entre sus composiciones más originales están los 15 Preludios para piano de los cuales vamos a escuchar dos. Son piezas de conmovedora belleza y profunda emoción. Pero la faceta más conocida de Rota es la de compositor de música para cine. En tan solo diez años escribió la música para unas 145 películas de directores tan reconocidos como Castellani, Visconti, Zeffirelli, Coppola o Wertmüller. Pero sin duda, la más prolífica colaboración fue con Federico Fellini. En la tercera parte de este concierto escucharemos una selección de piezas para las películas de Fellini. El italiano Luciano Berio fue uno de los más prolíficos creadores del siglo XX. Su exploración en el serialismo, la música electroacústica y otras tendencias fueron fundamentales en el curso de las vanguardias. Su interés por la lingüística se aprecia en la importancia que da a la palabra en su obra, y por eso la voz humana es uno de sus instrumentos preferidos. Las Cuatro canciones populares, (Dolce cominciamento, La donna ideale, Avendo gran disio y Ballo) fueron escritas entre 1946 y 1947. Son recreaciones vocales e instrumentales de tonadas populares sicilianas y genovesas de la época medieval que giran en torno al tema del amor. Dos de estas canciones reaparecerán en otra de sus obras vocales, el ciclo Folksongs de 1964. Fueron interpretadas por primera vez en Milán en 1952 con el compositor al piano y su esposa, la legendaria mezzo soprano Cathy Berberian, en la voz.


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CAPILLA SOFITEL LEGEND SANTA CLARA

8 ENERO MIÉRCOLES 11:00 a.m. 3:00 p.m.

Cuadros de una exposición

Promenade I El Gnomo Promenade II El viejo castillo Promenade III Tullerías Bydło Promenade IV Baile de los pollitos en su cascarón Samuel Goldenberg y Schmuÿle Limoges – El mercado Las catacumbas Sepulcro Romano Cum mortuis in lingua mortua La cabaña sobre patas de gallina (Baba-Yagá) La gran puerta de Kiev

Seis epígrafes antiguos Para invocar a Pan Para una tumba sin nombre Para que la noche sea propicia Para la bailarina de las castañuelas Para la egipcia Para agradecer la lluvia de la mañana

Tres movimientos de Petrushka Danza rusa Petrushka La feria de Shrovetide

SERGEI BABAYAN, piano

Modest Mussorgsky (1839-1881)

Claude Debussy (1862-1918)

Igor Stravinsky (1882-1971)


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NOTAS AL PROGRAMA por

Carolina Conti

odesto Mussorgsky hizo parte del Grupo de los Cinco en Rusia, que buscaba un lenguaje musical que surgiera de la cultura del país. Sin embargo, Mussorgsky es el más independiente de ellos. Desde niño mostró un enorme talento que fue apoyado por sus padres, y su formación musical continuó durante el tiempo que pasó en la escuela de cadetes. A pesar de una corta vida atormentada por su adicción al alcohol, tuvo éxito como compositor de óperas y de canciones. Al componer no se guiaba por reglas sino por su magnífico instinto melódico y una conciencia de la música popular. Su asombroso color armónico, el novedoso uso de las disonancias, el sentido dramático y sus atmósferas sonoras lo convirtieron en el punto de partida del modernismo, pues fue una fuerte influencia para Debussy, Ravel, Stravinsky, Prokofiev y Bártok (todos programados en este festival). Toda la fuerza de su creación está presente en Cuadros de una exposición, una suite programática para piano que compuso en 1874, inspirada en la obra pictórica de su amigo Viktor Hartman, quien un año antes había fallecido repentinamente, suceso que causó a Mussorgsky una depresión profunda. Como homenaje al pintor, se organizó una retrospectiva de su obra. Mussorgsky escogió algunos de sus cuadros que son los que describe en su música. Encontramos situaciones que van desde el andar grotesco de un gnomo, hasta la solemnidad de la puerta de Kiev, pasando por una carreta que se acerca y se aleja, el juego de unos niños en las Tullerías, el debate de dos judíos polacos, las catacumbas, o la escabrosa cabaña de la bruja de los cuentos infantiles. Las piezas llevan el título de los cuadros y se alternan con algunas ‘promenades’, que representan al compositor recorriendo la galería. La obra se interpreta con frecuencia, sobre todo en la versión orquestal que hizo Maurice Ravel en 1922. La obra de Claude Debussy es sin duda un punto de referencia en la historia de la música. A partir de obras como el Preludio a la siesta de un fauno (que se ha programado también en esta edición del festival), la ópera Pelleas y Melisande, o El Mar, se percibe un replanteamiento del lenguaje sonoro, que crea atmósferas más que melodías. También en el repertorio para piano, el sentido del ritmo, la armonía y el color, hacen de Debussy un compositor único que determinó el desarrollo posterior del repertorio para el instrumento. En 1914 (poco tiempo antes del comienzo de la guerra) Debussy terminó de escribir Los Seis epígrafes antiguos que nacen de una de sus obras anteriores. Hacia 1900 el compositor escribió una serie de fragmentos musicales con el propósito de acompañar la lectura de los poemas

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del libro Canciones de Bilitis de Pierre Louÿs. Sería el único de los tantos proyectos que el escritor y el compositor habían pensado. Según Louÿs, los poemas eran traducciones de la obra de Bilitis, una poeta griega del siglo VI a. C., discípula de Safo, pero pronto se descubrió que eran creaciones del propio poeta. La instrumentación de los fragmentos incluía dos flautas, dos arpas y celesta, sonidos que permitían evocar el exotismo de la antigua Grecia. Ese exotismo que se adivina desde los títulos, y también el erotismo de los poemas, se mantiene en la reelaboración del material sonoro y en el magistral tratamiento del piano que hace el compositor. Los Seis epígrafes antiguos es una de las tres obras para piano a cuatro manos que compuso Debussy, aunque inicialmente había pensado en una suite orquestal. Más adelante haría la versión para piano sólo, que es como la escucharemos hoy. También existe una versión orquestal de Ernst Ansermet y un ballet de Jerome Robbins. Igor Stravinsky se conoció en la escena musical europea gracias a que Serguei Diaghilev, el empresario de los ballets rusos, le comisionó la partitura para El pájaro de fuego. Gracias al éxito del ballet Diaghilev continuó trabajando con el compositor en muchos más proyectos, uno de ellos el revolucionario ballet La consagración de la primavera. En 1910, antes de emprender la composición de este último, Stravinsky empezó, como una especie de descanso, la composición de una pieza para orquesta con una presencia importante del piano. En el libro Crónicas de mi vida, escribe Stravinsky: “Al componer esta música, tenía claramente la visión de un muñeco súbitamente dislocado que, mediante sus cascadas de arpegios diabólicos, exasperaba la paciencia de la orquesta mientras ésta, a su vez, le replicaba con fanfarrias amenazadoras. Deriva de ahí un terrible tumulto que tras llegar al paroxismo concluye con la claudicación dolorosa y lamentable del pobre muñeco. Una vez hube terminado este trozo pintoresco busqué durante horas, paseándome a la orilla del Leman, el título que pudiera expresar con una sola palabra el carácter de mi música y, consiguientemente, la figura del personaje… ¡Petrushka!, el eterno y desdichado héroe de todas las ferias en todos los países”. Poco después, Diaghilev se entusiasmó con la pieza y convenció al compositor de convertirla en un ballet completo. Algunos meses más tarde, en mayo de 1911, se estrenó con éxito a pesar de que la orquesta había tenido dificultades en comprender las disonancias de la música, y para los bailarines no había sido fácil adaptarse a los ritmos irregulares. Las situaciones del personaje, un muñeco de trapo que se enamora de la bailarina que prefiere a otro personaje, están expresadas magistralmente por la música, a veces tierna, a veces grotesca, que constituye el verdadero poder de la obra.


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ENERO

8 MIÉRCOLES 7:00 p.m.

AUDITORIO GETSEMANÍ CENTRO DE CONVENCIONES CARTAGENA DE INDIAS

SERIE DE MÚSICA DE NUEVO MUNDO

Del amor: un encuentro entre la poesía y el tango JUAN MANUEL ROCA, poeta RODOLFO MEDEROS, bandoneón ARMANDO DE LA VEGA, guitarra SERGIO RIVAS, contrabajo


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NOTAS AL PROGRAMA

por

Jaime Andrés Monsalve B.

o había cumplido sus 30 años Rodolfo Mederos cuando fue convocado a hacer parte de la fila de bandoneones de la orquesta típica del pianista Osvaldo Pugliese. Estar en una de las formaciones más reconocidas y de mayor personalidad en la escena del tango supuso para el joven intérprete del “fueye” una responsabilidad acaso mayor que el amor que siempre ha profesado por un género que él mismo ha visto crecer y del cual ha sabido condolerse. Quienes están al tanto de sus percepciones, saben de sobra que Mederos es un crítico irreductible, acervo y apasionado respecto de los rumbos actuales de la música de las dos orillas del Río de la Plata. Pero escucharlo ejecutar su instrumento en composiciones propias y ajenas, en formatos de cámara o de orquesta típica, es un indicativo claro de cuán lejos está esa muerte del tango que él mismo ha augurado. Nacido en el barrio de Constitución en Buenos Aires, Mederos recuerda la impresión que le causó la primera vez que escuchó un bandoneón sonar, de manos de un vecino polaco que le enseñó los primeros rudimentos. A sus 15 años se radicó en la ciudad argentina de Córdoba, en donde ingresó a la orquesta de Eduardo Barballo y empezó a interesarse en el campo de los arreglos mientras estudiaba Biología. “Y así tocando de noche y en la Facultad durante el día –le confió a Horacio Ferrer para su enciclopédico Libro del Tango, de 1980–, llegó el momento en que escuché a Piazzolla por radio: me mató. Me devoré uno por uno todos sus discos y me convertí en su fanático”. Justamente fue Astor Piazzolla, el revolucionario del género, quien lo instó a regresar a Buenos Aires. De la amistad con el marplatense quedaron, entre otras, una grabación de cuarteto de bandoneones en el que compartió crédito también con el legendario Leopoldo Federico en 1970, y un instrumento que Piazzolla le vendió al fiado pero que nunca le quiso cobrar. Rodolfo Mederos se ha hecho partícipe de la escena como un diletante del tango. Tras su primer disco solista en cuarteto en 1966, una breve estadía en París y su ingreso a las huestes de Osvaldo Pugliese, en la década del 70 presentó al mundo su grupo Generación Cero, proyecto de autor que combinó en dosis justa la melancolía de su instrumento con la fuerza del rock progresivo que le imprimieron la guitarra eléctrica, el bajo y la batería. Dada la discusión que en su momento se vivió intensa-

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mente acerca de si la música de Piazzolla y demás vanguardistas debía ser llamada o no tango, el sonido de Generación Cero puede entrar en la categoría que prefería para sí Piazzolla: la de música popular contemporánea de la ciudad de Buenos Aires. A partir de 1977, Mederos se involucró en el mundo de las bandas sonoras, en cintas como Crecer de golpe de Sergio Renán, Las veredas de Saturno de Hugo Santiago y Sus ojos se cerraron, de Jaime Chávarri. Vendrían otros proyectos como su quinteto alla Piazzolla con el que grabó su inolvidable álbum Tanguazo (1992) y Eterno Buenos aires (1999), sus duetos con el guitarrista Nicolás “Colacho” Brizuela en tangos de vieja guardia grabados en 2000 y, entre unos y otros, decenas de colaboraciones con artistas del nivel de Mercedes Sosa, Joan Manuel Serrat y Luis Alberto Spinetta. A partir del 2006 y a razón de un disco por año hasta 2008, Mederos emprendió su ambicioso proyecto Comunidad – Intimidad – Soledad, en el que quiso reflejar cada una de estas situaciones sociales con grabaciones en formato de orquesta típica, trío y bandoneón solista, respectivamente. Los músicos que secundan a Mederos en Intimidad, mismos que lo acompañan en este Festival Internacional de Música, son el contrabajista Sergio Rivas y el guitarrista Armando de la Vega, con quienes trabaja desde el quinteto de los 90. En el ideario general de la trilogía, Mederos explica: “La ocasión de intimidad implica los amigos confidentes. Esto es el trío. Tres voces sutilmente perceptibles en cómplice diálogo”. Salvo algunas excepciones, el repertorio para trío de Mederos está compuesto por tangos de la llamada Guardia Vieja, anterior a la Época de Oro del tango del 30 y el 40, y de entre el mismo sobresalen piezas de compositores como Eduardo Arolas, Ángel Villoldo, Pedro Maffia, Anselmo Aieta, y los hermanos Julio y Francisco de Caro. La banda sonora perfecta para acompañar la poesía de un grande de las letras argentinas, el escritor Juan Gelman, premio Cervantes de Literatura 2007, con quien llevó a cabo el espectáculo Del amor, lanzado en DVD en 2010. En esta oportunidad, dada la posibilidad que nos brinda la Serie Latinoamericana del Festival Internacional de Música de Cartagena de generar vasos comunicantes entre artes y territorios, la responsabilidad de leer su poesía bajo el amparo de la música de Rodolfo Mederos correrá por cuenta del poeta antioqueño Juan Manuel Roca, cuya profusa obra lírica y sobrados méritos hacen que sobre cualquier explicación adicional sobre su importancia en la literatura de nuestro país.


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CAPILLA SOFITEL LEGEND SANTA CLARA Noche Española

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ENERO MIÉRCOLES 7:00 p.m.

Fantasía, Op. 54 Estampas Bailando un fandango charro Remanso La ciega Fiesta en el pueblo Amanecer La boda

Fernando Sor (1778-1839) Federico Moreno Torroba (1891-1982)

Cantos de España Córdoba

Tonadilla Allegro ma no troppo Menuetto Pomposo Allegro vivace

Las Musas de Andalucía Urania Terpsícore

Tres danzas andaluzas Zapateado

Ocho valses poéticos

Tahhiyya li Ossoulina**

Isaac Albéniz (1860-1909) Joaquín Rodrigo (1901-1999)

JoaquÍn Turina (1882-1949)

JoaquÍn Turina (1882-1949)

Enrique Granados (1867-1916) Sergio Assad (n. 1952)

SERGIO Y ODAIR ASSAD, dúo de guitarras

Siete canciones populares españolas El paño moruno Seguidilla murciana Asturiana Jota Nana Canción Polo

CRISTINA ZAVALLONI, mezzosoprano SERGIO Y ODAIR ASSAD, dúo de guitarras

Manuel de Falla (1876-1946)


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NOTAS AL PROGRAMA

por

Carolina Conti

n este concierto podremos apreciar un amplio panorama de la música española que va desde finales del siglo XVIII hasta el XXI Virtuoso intérprete de la guitarra, el catalán Fernando Sor, compuso unas 65 obras para el instrumento, que son tan importantes como el método didáctico que creó. En las obras para dos guitarras de Sor encontramos que uno de los instrumentos lleva la melodía y el otro en acompañamiento, sin alternar sus funciones, con lo cual logra una riqueza en la textura. Una de estas obras es la Fantasía op. 54, dedicada a Mademoiselle Houzé. La obra consta de dos partes, Andante-Allegro y Allegro dans le genre espagnol. Federico Moreno Torroba es el autor Luisa Fernanda, una de las más de 80 zarzuelas que escribió y que ocupa un lugar privilegiado en la historia del género. Nacionalista convencido, creía en la fidelidad a la tradición de su país más que en la adopción de modelos extranjeros para dar así un lugar universal a la música española. Su gran amigo Andrés Segovia, fue quien lo motivó a escribir para la guitarra. Expandió el repertorio del instrumento con obras como Sonatina, Tonada concertante, Fantasía flamenca o la que escuchamos hoy, Estampas, compuesta en 1976 para el famoso Cuarteto Romero. Se trata originalmente de una serie de piezas para cuarteto de guitarras que, como lo indican los títulos, representan escenas típicas españolas, especialmente de la región de Castilla. Excelso pianista, pero además compositor, director y empresario, Isaac Albéniz contribuyó al renacimiento de la música de su país, y a su reconocimiento en el resto de Europa. Córdoba es la cuarta pieza de los Cantos de España, y las más popular. Las palabras del compositor al inicio de la partitura describen la obra: “En el silencio de la noche, que interrumpe el susurro de las brisas aromadas por los jazmines, suenan las guzlas acompañando las Serenatas y difundiendo en el aire melodías ardientes y notas tan dulces como los balanceos de las palmas en los altos cielos”. Otra faceta de la música española nos la trae Joaquín Rodrigo, autor del famoso Concierto de Aranjuez y de la Fantasía para un Gentilhombre. Él mismo definía su estilo como ‘neocasticista’ y ‘fiel a la tradición’. Su obra se nutre de la historia de la música. La Tonadilla para dos guitarras, hace alusión a un tipo de canción del siglo XVIII que se utilizaba como intermezzo entre los actos de las óperas cómicas, pero Rodrigo la adapta a la forma clásica en tres movimientos. Es una obra de gran virtuosismo que se estrenó con el dúo Presti-Lagoya en 1959 en la ópera de Lille, Francia.

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Gracias a Manuel de Falla y a Albéniz, el sevillano Joaquín Turina comprendió las posibilidades de la música popular, aunque mantuvo un interés en las formas tradicionales europeas. En 1942 Turina escribió una serie de piezas para diferentes combinaciones instrumentales que tituló Las Musas de Andalucía, inspirado en la antigüedad clásica. Vamos a oír dos de las nueve piezas del ciclo, ambas para piano solo en su versión original. Urania, la musa de la ciencia es una Farruca fugada y Terpsícore, la musa de la danza, un minué. Años antes, en 1912 había escrito las Danzas Andaluzas para piano, op. 8. La tercera y última danza de la serie se titula Zapateado y está dedicada a Laura Albéniz. Enrique Granados se formó en Barcelona y luego en París donde tuvo contacto especialmente con Saint-Saëns. Pronto se consolidó como virtuoso pianista y compositor. En 1901 fundó la Academia Granados, reconocida escuela de la formación de pianistas. Escribió óperas, poemas sinfónicos, obras vocales, de cámara y para piano por las que es más conocido, entre ellas Goyescas. Aunque tuvo contacto cercano con la estética francesa su estilo es más cercano al romanticismo. Granados escribió los Valses poéticos, una serie de miniaturas llenas de colorido en 1887. Es una de sus primeras obras para piano que ha sido adaptada a diferentes instrumentaciones. ‘Homenaje a nuestras raíces’ traduce Tahhiyya li Ossoulina de Sergio Assad. En la obra confluyen las culturas libanesa y brasilera del autor, en una evocadora y nostálgica mezcla. También se hace evidente su profundo conocimiento de la guitarra a través de la exploración de las amplias posibilidades sonoras del instrumento, creando texturas y efectos llenos de vitalidad y expresión. La obra recibió el Premio Grammy a la mejor composición clásica como parte del trabajo discográfico Jardim Abandonado en 2008. Compositor y pianista, Manuel de Falla fue un músico nato que empezó creando obras populares como canciones y zarzuelas. Luego tuvo contacto con Debussy, Dukas y Ravel, pero supo desarrollar su propio estilo tomando también elementos de la música popular española. En su amplio repertorio, que incluye óperas, música para piano, canciones y un concierto para clavicémbalo, se destacan sus ballets El Amor Brujo y El sombrero de tres picos. Siempre tuvo como objetivo componer música genuinamente española pero sin utilizar la canción popular. Sin embargo, en 1944 escribió las Siete canciones populares españolas, en las que desplegó una rica armonización. La popularidad de estas canciones ha generado diversos arreglos, entre los que cabe destacar los de Luciano Berio y Ernesto Halffter.


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ENERO

8 MIÉRCOLES 10:00 p.m.

SOCIEDAD PORTUARIA DE CARTAGENA Homenaje a nino rota

La passerella di Otto e Mezzo Amarcord L’emiro e le sue odalische Le manine di primavera Tutti a vedere il Rex Il bidone O Venezia, Venaga, Venusia La dolce vita La calle 1 La calle 2 La calle 3 Valzer dek commiato Carlotta’s Galop Risantine maliziose La passerella di Otto e Mezzo

BANDA RADAR CUARTETO Q-ARTE

Nino Rota (1911-1979)


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NOTAS AL PROGRAMA

por

Carolina Conti

l compositor y director Nino Rota es una figura singular en la historia de la música italiana. Contemporáneo de Luciano Berio, alumno de Alfredo Casella e Ildebrando Pizzetti, fue un niño prodigio de la composición. A los 11 años dirigió públicamente su oratorio L’infanzia di San Giovanni Battista, que había empezado a escribir cuatro años antes. Una obra, se puede decir, más seria que muchas de sus creaciones posteriores. Continuó su formación en Italia, periodo durante el cual entabló una cercana amistad con Igor Stravisnky y, bajo la supervisión de Arturo Toscanini, complementó sus estudios en Estados Unidos. Allí hizo amistad con Aaron Copland y descubrió la canción americana, la música para cine y la obra de Gershwin. Todos estos elementos afirmaron su gusto por la canción popular italiana y la opereta, y aparecerán en su obra de madurez. A su regreso a Italia contaba ya con un gran número de obras, principalmente orquestales y de cámara. Completó entonces su tesis doctoral sobre el compositor renacentista Gioseffo Zarlino e inició su labor como docente en 1939. Después de la Segunda Guerra Mundial, cuando los compositores tenían como punto de partida a Webern, Rota desarrollaba un estilo personal con una fuerte presencia de la música del pasado y con una particular lectura de diferentes estilos. Fue calificado peyorativamente de anacrónico, lo que hoy puede ser tomado como una virtud en su música. En 1950 asumió la dirección del Conservatorio de Bari. Allí, uno de sus más destacados estudiantes fue el director Riccardo Muti, quien hoy recuerda que más allá de las tendencias, las ideologías y las posiciones intelectuales, Nino Rota eligió ser él mismo. Para Rota, el compositor debía decir claramente lo que se quería decir con la música, para que fuera comprensible para el oyente. A esto sumaba, como características fundamentales, la sinceridad y la precisión. Toda su música responde a estos principios. Su obra comprende ópera, ballet, música sinfónica, vocal, instrumental, de cámara, así como música incidental para teatro, radio y televisión, pero todo este enorme repertorio ha sido eclipsado por sus partituras para el séptimo arte. Colaboró con el desarrollo del Neorrealismo italiano. En un lapso de 15 años escribió la mayor parte de la música para unas 145

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películas de directores tan reconocidos como Renato Castellani, Luchino Visconti, Franco Zeffirelli, Francis Ford Coppola, Lina Wertmüller o King Vidor. Pero sin duda, la colaboración más larga y prolífica fue con el director Federico Fellini. 16 de sus películas cuentan con la inolvidable música de Rota. Todo el repertorio del concierto de hoy hace parte de la filmografía de Fellini. Estos dos artistas tenían una peculiar manera de trabajar. Mientras Fellini relataba a su manera la película, el compositor iba improvisando al piano y creando la sonoridad de las situaciones y de los personajes. Rota sabía traducir en música las contradictorias ideas de Fellini. A su vez, la fantasía del director, de sus historias, de sus fábulas, dieron el espacio a la creatividad del compositor que consolidó así su inconfundible estilo. Su música está llena de gracia, de elegancia. No en vano, muchas de sus melodías se han hecho famosas, fuera de la pantalla grande, en todo el mundo. La versatilidad, una condición indispensable en la creación del repertorio para cine, es una de las características de la obra de Rota, siempre con una amplia gama de sensaciones y emociones, como podremos apreciar esta noche. La música para Amarcord nace de la música tradicional popular italiana. Su versión del estilo moderno y del jazz aparecen en La dolce vita y en Otto e mezo, donde también está presente el estilo circense. En Casanova el compositor también experimenta con el lenguaje de las vanguardias. La crítica lo condenaba como músico clásico, pero lo admiraba como compositor de música para el cine. Sin embargo para él no había diferencia entre los dos repertorios. La música para cine representaba siempre un reto, que Rota era capaz de asumir a cabalidad según las necesidades de la película, fuera una pieza de jazz, una marcha de circo, incluso una canción vulgar, y lo asumía con la misma seriedad con que escribía las más complejas obras académicas. Cuando Visconti le dijo que quería una sinfonía para Il Gatopardo, Rota le mostró una sinfonía que había compuesto años antes y Visconti quiso que fuera esa, precisamente, la música para su película. La música de Nino Rota está llena de nostalgia, humor y optimismo. Para él, una canción hermosa era más valiosa que una mala sinfonía. Como él mismo diría, el arte debe ser inteligente, no intelectual.


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ENERO

9 JUEVES 7:00 p.m.

AUDITORIO GETSEMANÍ CENTRO DE CONVENCIONES CARTAGENA DE INDIAS

SERIE DE MÚSICA DE NUEVO MUNDO

Aires de mi tierra Un homenaje a la música colombiana y a sus compositores

CUARTETO DE CUERDAS MANOLOV RODNY THERAN, percusión


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NOTAS AL PROGRAMA

por

Jaime Andrés Monsalve B.

trás quedaron aquellos días en los que dos violines, una viola y un violonchelo se juntaban para trabajar sobre la base de un libreto en el que los únicos argumentos eran Haydn y Schubert. Desde hace unos 20 años, el formato de cámara por excelencia ha redirigido la mirada hacia otras vertientes, en algunos casos alternando repertorios entre lo tradicional y lo popular, y en otros francamente interesados en la experimentación y en la ausencia de fronteras entre lo mal llamado clásico y lo mainstream. Prueba de ello es la existencia y perdurabilidad de los revolucionarios cuartetos Kronos o Turtle Island, entre otros, sin olvidar el creciente favoritismo que entre los amantes del rock han tenido los llamados String Quartet Tributes a diferentes bandas o discos famosos en ese campo. Entre lo uno y lo otro, el Cuarteto M4nolov, llamado así en homenaje al director búlgaro Dimitr Manolov (1940 – 1998), recordado por su trabajo con las orquestas Sinfónica de Colombia, Filarmónica de Bogotá y Sinfónica del Valle, ha trasegado repertorios canónicos para cuerdas frotadas, pasando por obras latinoamericanas y colombianas. Dentro de ese acervo, un renglón importante lo ocupan las sonoridades vernáculas de las diferentes regiones del país. Esas tradiciones fueron el punto de partida del repertorio de arreglos de temas populares colombianos con el cual el Cuarteto M4nolov celebró su primera década. El ciclo Aires de mi tierra fue estrenado en octubre de 2012. Gracias al aporte de diferentes amigos compositores e intérpretes, que propusieron un amplio listado de temas proclives a ser transcritos por la agrupación, los integrantes del Cuarteto se decantaron por una selección de 25 piezas, arregladas en su gran mayoría por el violista Ricardo Hernández con el apoyo adicional de Jorge Andrés Arbeláez, Alejandro Ramírez y Carlos Rengifo, entre otros. “El Cuarteto se ha caracterizado por ser una agrupación muy comprometida con la música de los compositores nuestros –explica la violinista fundadora, Angélica Gámez–. Sentíamos la necesidad de crear un concierto muy especial, con el que los colombianos pudieran sentirse identificados, y a la vez poder llegar al publico internacional por medio del ritmo y el folclor”. La participación como invitados de los percusionistas Diana Melo y Rodny Theran terminó de darle una cara al proyecto. El recorrido de Aires de mi tierra se inicia con música indí-

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gena de la tradición Nasa, recordándonos que hubo tierra antes de la llegada del español, y que en ella había también música. El siguiente paso en el programa, compuesto por bambucos, pasillos y hasta el más famoso pasodoble colombiano (compuesto en música, hay que decirlo, por el ibérico Juan Mari Asins), presenta las influencias que la llegada de la vihuela, la guitarra y otros instrumentos populares de cuerdas pulsadas generaron en la búsqueda de un proyecto de música nacional en los andes colombianos. El puente hacia los sonidos de las dos costas en la segunda parte del concierto se establece con el clásico joropo Carmentea y con un calypso raizal, Beautiful San Andrés. Al respecto Ricardo Hernández afirma que el Cuarteto ha buscado “destacar todas las regiones de nuestro país, incluida la región insular, que siempre ha quedado olvidada”. A partir de la ejecución de un currulao propio de la tradición del Pacífico colombiano, llegan un par de melodías famosas a ritmo de salsa y bolero, géneros que han vivido una oportuna apropiación por parte de los creadores colombianos –en este caso Jairo Varela y Jaime Rudecindo Echavarría– a pesar de haber nacido en otras latitudes. Al cierre, los aires bailables del Caribe entre variaciones de la cumbia y el vallenato terminan por redondear un programa sabroso, generoso en matices y hecho para sorprender a quienes han disfrutado por años de las versiones originales de estos temas que han conformado la educación sentimental del colombiano. Para el cierre, las voces de los propios integrantes del Cuarteto M4nolov se refieren a lo que usted podrá apreciar en este concierto: Juan Pablo Martínez, violonchelo: “Nuestra idea fue hacer arreglos e interpretar música tradicional colombiana, con el mismo profesionalismo con el que siempre se aborda cualquier otro compositor o estilo”. Ricardo Hernández, viola: “Esperamos poder seguir con este proyecto, muy importante a nuestra manera de ver para el desarrollo y evolución de la música colombiana, para darla a conocer no solo en nuestro país sino en todo el mundo”. Miguel Ángel Guevara, violín: “Queremos que se lleven una pequeña muestra de la diversidad de ritmos del país, interpretados a través de la música de cámara”. Angélica Gámez, violín: “Buscamos que la reacción del público sea la misma nuestra cada vez que interpretamos estos Aires de mi tierra: alegría, fiesta, ganas de cantar, de bailar y de disfrutar”.


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ENERO

9 JUEVES 7:00 p.m.

CASTILLO SAN FELIPE Concierto en La mayor para piano No. 2, S. 125 (Arr. Kyle Nash-Baker. Cadencia de Miklos Lakatos)

Allegro Moderato

Franz Liszt (1811-1886)

Consolación No.3 Lento placido

Rapsodia húngara No. 2 para violín y cuerdas Dúo Kallai

(Arr. para violín y cuerdas de Ferencz Lakatos)

Danzas rumanas

(Arr. Ferencz Lakatos)

Danza del palo Danza de la faja En un lugar Danza del cuerno Polka Rumana Danza rápida

Zoltán Kodály (1811-1886)

Béla Bartók (1881-1945)

Zephir

Jeno Hubay (1858-1937)

“Una tarde en la aldea” para violín y cuerdas

Béla Bartók (1881-1945)

(Arr. por Ferencz Lakatos)

Danzas húngaras No. 4, No. 1, No. 5 No. 17 y No. 2.

Czardas GEZA & LOS VIRTUOSOS BOHEMIOS

Johannes Brahms (1833-1897)

Vittorio Monti (1868-1922)


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NOTAS AL PROGRAMA por

Carolina Conti

a música gitana y la música popular de Hungría han sido inspiración para diversos compositores. A excepción de la ópera y el ballet, Franz Liszt compuso en todos los géneros posibles de la música, y en todos contribuyó significativamente. La primera imagen que tenemos de Liszt es como compositor y virtuoso del piano. Para él era el instrumento más completo, pues consideraba que tenía las mismas posibilidades de la orquesta, por eso encontramos en su repertorio transcripciones de óperas y de obras orquestales de los grandes maestros. Liszt compuso dos conciertos para piano. El segundo de ellos fue esbozado en 1839 pero lo completó solo hasta 1861 tras varias revisiones. En el manuscrito se lee Concierto sinfónico, nombre con el que alude a obras de Henry Litolff que llevan ese título. La obra está construida en un solo movimiento con seis secciones que se desarrollan a partir de variaciones temáticas. Entre 1849 y 1859, en un carácter muy diferente al del concierto, Liszt escribió las Consolaciones, seis piezas para piano que, por su temperamento y brevedad, se suelen interpretar como una sola obra. Aunque no se sabe con certeza su origen, se cree que el compositor se basó en la colección de poesía de Charles Sainte-Beuve que lleva el mismo nombre. Liszt era un hombre aventurero y de infinitas inquietudes. Durante un tiempo vivió con los gitanos en Hungría. Conoció así su música que, por sus melodías y sus cambios súbitos de ritmo, le produjo una enorme fascinación. De esta experiencia surgió una serie de piezas que llamó Melodías Nacionales Húngaras, publicadas más adelante como Rapsodias Húngaras. Inicialmente fueron muy bien acogidas por su calidad musical, pero se le criticó fuertemente a Liszt que expusiera la música gitana como la única música popular húngara, mucho más amplia, como lo demostrarían más tarde, Bartók y Kodály. Quizás el título de Rapsodias gitanas hubiera sido más apropiado, al igual que el de Danzas gitanas en el caso de Brahms. La segunda de estas rapsodias es, sin duda, la más popular. Zoltán Kodály fue, junto con Bartók, uno de los creadores del nuevo arte musical húngaro. Compositor, etnomusicólogo y educador, sus primeras obras tenían influencia de Brahms y Debussy, pero pronto comprendió la riqueza de la música popular de su país y la necesidad de recopilarla. Muchas de sus composiciones tienen como fuente la cultura magiar, no solo en lo musical sino también en lo histórico o lo literario. Cuenta de ello dan sus Danzas de Galanta, o la ópera folkórica Hary Janos. Hoy vamos a oír Kállai kettos, originalmente para coro y orquesta, es un arreglo de una doble danza denominada Kállo.

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Béla Bartók trabajó con Kodály en la recopilación metódica de las tonadas populares en Hungría. Pero también la música de los campesinos de Rumania y Eslovaquia, fue la base para su labor como compositor. Bartók consideraba que la riqueza de las tradiciones populares de Rumania era mucho más grande que en Hungría. Por eso en 1913 recolectó música de la provincia de Maramaros en Transilvania. A partir de algunas de estas melodías compuso las Danzas rumanas que hacen parte del programa de hoy. Por supuesto la tradición cultural de Hungría también está presente en su música. Una tarde en la aldea es la quinta de Diez piezas fáciles para piano que compuso Bartók entre 1908 y 1911. El compositor orquestó estas piezas en 1931 y se conocen como Esbozos húngaros. El admirado violinista húngaro Jeno Hubay tuvo oportunidad de estudiar con Joseph Joachim en Alemania. A su regreso a Budapest ofreció varios recitales con Franz Liszt quien lo exhortó para que viajara a París, donde trabajó con Vieuxtemps. Logró hacer de la Academia de Música de Budapest, una de las más importantes para el estudio del violín. Junto con David Popper conformó el Cuarteto Hubay que promovió el desarrollo de la cultura musical húngara. Compuso unas 200 piezas para violín además de canciones que siguen la tradición popular. Hubay es reconocido sobre todo por sus Scénes de la csárda, una serie de piezas que siguen la forma de la danza nacional húngara. Zephir, para violín y piano, hace parte del ciclo de seis piezas cortas titulado La vida de las flores, para el cual el compositor se basó en la poesía de Geza Zichy. El compositor alemán Johannes Brahms siempre se interesó por la cultura popular de diferentes países. Particular importancia en su obra tiene la música gitana de Hungría, la que conoció siendo muy joven, gracias al violinista Eduard Reményi. Las melodías le gustaban tanto que en sus ratos libres o en reuniones privadas solía hacer brillantes improvisaciones sobre ellas. Sus amigos le insistían en escribirlas y publicarlas, y fue así como surgieron sus Danzas Húngaras, 21 en total, de las cuales vamos a escuchar una selección. Parte del éxito de esta colección es que las versiones originales para cuatro manos eran muy fáciles de tocar. Más adelante, Brahms hizo arreglos para dos manos y orquestó algunas de ellas. Al igual que Liszt y Hubay, son muchos los compositores han seguido el patrón de las czardas, las danzas nacionales y su estilo melódico, para sus obras. En Italia en 1904 Vittorio Monti escribió su versión de las Czardas, que originalmente evocaban las danzas de los campesinos, siguiendo la estructura tradicional de dos partes, una parte lenta de carácter triste, lassan, y otra muy rápida y animada, friska.


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ENERO

9 JUEVES 10:00 p.m.

PLAZA SAN PEDRO Primera parte Tres movimientos de Petrushka Danza rusa El cuarto de Petrushka La feria de Shrovetide

Igor Stravinsky (1882-1971)

SERGEI BABAYAN, piano

Segunda parte Cuarteto No. 1 en Do mayor, Op. 49 Moderato Moderato Allegro molto Allegro

Dmitri Shostakovich (1906-1975)

CUARTETO DE CUERDAS BORODIN

Tercera parte Danzas rumanas* Danza del palo Danza de la faja En un lugar Danza del cuerno Polka Rumana Danza rápida

Zephir*

Czardas* GEZA & LOS VIRTUOSOS BOHEMIOS * Arreglos por Ferencz Lakatos

Béla Bartók (1881-1945)

Jeno Hubay (1858-1937) Vittorio Monti (1868-1922)


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NOTAS AL PROGRAMA

por

Carolina Conti

gor Stravinsky trabajó con Serguei Diaghilev, el empresario de los ballets rusos, varios de sus ballets más famosos, entre ellos El pájaro de fuego y La consagración de la primavera. En 1910, antes de emprender la composición de este último, Stravinsky empezó, como una especie de descanso, la composición de una pieza para orquesta con una presencia importante del piano. En el libro Crónicas de mi vida, escribe Stravinsky: “Al componer esta música, tenía claramente la visión de un muñeco súbitamente dislocado que, mediante sus cascadas de arpegios diabólicos, exasperaba la paciencia de la orquesta mientras ésta, a su vez, le replicaba con fanfarrias amenazadoras”. Así nació el ballet Petrushka que se estrenó en 1911 con éxito a pesar de que la orquesta había tenido dificultades en comprender las disonancias de la música, y para los bailarines no había sido fácil adaptarse a los ritmos irregulares. Dmitri Shostakovich fue el único compositor formado enteramente en Rusia que tuvo éxito internacional. Su primera sinfonía la escribió a los 19 años para su graduación del Conservatorio. La obra muy pronto se presentó también en Leningrado, Berlín, Filadelfia, Viena y Nueva York. Dos años más tarde, cuando tenía 21, era reconocido por sus interpretaciones al piano. De ese año son numerosas obras en diversos estilos como su ópera La Nariz y más adelante, Lady Macbeth de Mtsenk, por la cual las autoridades de la Unión Soviética lo acusaron de ‘decadentismo burgués, formalismo y sensacionalismo’ en 1936. Todas sus obras fueron retiradas de los teatros, las salas de concierto y fue declarado ‘enemigo del pueblo’. En 1937 se reivindicó con el estreno de su Sinfonía no. 5, “Respuesta de un artista soviético a críticas justas” que fue aceptada por el régimen. Después de esta sinfonía, no escribió nada en un año, excepto por el Cuarteto N.1, que inició sin una idea o emoción en especial. Era un ejercicio que no pensaba terminar, pero pronto se entusiasmó con la obra y la terminó en tan solo seis semanas durante el verano de 1938. El compositor asociaba la obra a imágenes de la infancia y de la primavera. Comenzó así la exitosa exploración de Shostakovich en la música de cámara, que continuaría con el Quinteto para piano y cuerdas No. 1 que se ha programado también en el festival. Cabe anotar que Shostakovich desarrolló una cercana relación con Rudolf Barshay, uno de los funda-

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dores del Cuarteto Borodin en 1945. Desde entonces la agrupación ha sido una de las más reconocidas en las interpretación de su repertorio de cámara. Compositor, pianista y etnomusicólogo húngaro Béla Bartók trabajó con Zoltan Kodály en la recopilación metódica de las tonadas populares en Hungría. Especialmente la música de los campesinos de Hungría, Rumania y Eslovaquia, fue la base para su labor como compositor, pero de una manera abstracta, pues su lenguaje personal, más avanzado, se alimenta también de Debussy y Schönberg. Bartók consideraba que la riqueza de las tradiciones populares de Rumania era mucho más grande que en Hungría. Por eso en 1913 recolectó música de la provincia de Maramaros en Transilvania. A partir de algunas de estas melodías compuso las Danzas rumanas que hacen parte del programa de hoy. Por supuesto la tradición cultural de Hungría también está presente en su música. El admirado violinista húngaro Jeno Hubay tuvo oportunidad de estudiar con Joseph Joachim en Alemania. A su regreso a Budapest ofreció varios recitales con Franz Liszt quien lo exhortó para que viajara a París, donde trabajó con Vieuxtemps. Logró hacer de la Academia de Música de Budapest, una de las más importantes para el estudio del violín. Junto con David Popper conformó el Cuarteto Hubay que promovió el desarrollo de la cultura musical húngara. Compuso unas 200 piezas para violín además de canciones que siguen la tradición popular. Hubay es reconocido sobre todo por sus Scénes de la csárda, una serie de piezas que siguen la forma de la danza nacional húngara. También conocido es su ciclo de seis piezas cortas titulado La vida de las flores, para el cuál el compositor se basó en la poesía de Geza Zichy. La obra que vamos a escuchar, Zephir, para violín y piano, hace parte de él Al igual que Hubay, el violinista napolitano Vittorio Monti sucumbió a la fascinación de las czardas. Aunque escribió operetas, ballets, pantomimas, obras vocales e instrumentales, su única pieza conocida es su versión de las Czardas que escribió en 1904. Inicialmente para violín, mandolina y piano, la pieza ha sido adaptada a toda suerte de combinaciones instrumentales. En ella el compositor sigue la estructura tradicional de la danza que originalmente evocaba las danzas de los campesinos. La forma tradicional tiene dos partes, una parte lenta de carácter triste, lassan, y otra muy rápida y animada, friska.


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CAPILLA SOFITEL LEGEND SANTA CLARA

10 ENERO VIERNES 11:00 a.m. 3:00 p.m.

Alexander Borodin (1833-1887)

Cuarteto No. 2 en Re mayor Allegro moderato Scherzo. Allegro Nocturno: Andante Finale: Andante-Vivace

Cuarteto No. 1 en Do mayor, Op. 49 Moderato Moderato Allegro molto Allegro

Cuarteto No. 1 en Re mayor, Op. 11 Andante Cantabile

Dmitri Shostakovich (1906-1975)

Piotr Ilych Tchaikovsky (1840-1893)

Serenata a la espa単ola Allegro moderato

CUARTETO DE CUERDAS BORODIN

Alexander Borodin (1833-1887)


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NOTAS AL PROGRAMA

por

Carolina Conti

urante los últimos cuarenta años del siglo XIX, se vivió en Rusia un florecimiento de las artes. En música, gracias al apoyo de algunos mecenas, se revelaron nuevas sonoridades como las del llamado Grupo de los cinco. A este grupo perteneció Alexander Borodin. Médico y profesor de química en la Academia Imperial de Medicina, amaba la música profundamente aunque en su juventud no creía en su talento. Fue gracias a su maestro Mily Balakirev, que tomó confianza en sí mismo como músico. Intérprete principalmente del chelo, jugó un papel importante en el campo de la composición, como es evidente en obras como En las estepas del Asia central o la ópera El príncipe Igor, famosa por sus Danzas polovetzianas. Borodin era un convencido del poder de sensibilidad y entendimiento que logra la música de cámara. En este repertorio sus dos cuartetos de cuerda se consideran verdaderas obras maestras. El segundo, en re mayor, fue escrito en el verano de 1881. El compositor lo dedicó a su esposa Catherine a quien había conocido en Heidelberg. Ella era pianista y fue quien lo introdujo en la música de Chopin, Liszt, Schumann y Mendelssohn. La obra es una nostálgica evocación de los primeros meses de relación de la pareja. El tercer movimiento, Nocturno, es una de las composiciones más admiradas de Borodin. La delicada melodía principal la lleva su propio instrumento, el violonchelo, en un diálogo lleno de emoción con el violín. Algunas melodías de este cuarteto se hicieron muy populares cuando en 1953 fueron adaptadas en el musical Kismet de Robert Wright y George Forrest. Borodin participaba con frecuencia de las veladas de música de cámara en casa de Mitrofan Petrovitch Belaïev, melómano y músico que más adelante se convertiría en el editor de música más importante de su tiempo. Como era de esperarse, fue quien patrocinó y divulgó la obra de los nuevos compositores. Para un cumpleaños de Belaïev, Borodin colaboró con Rimsky-Korsakov, Lyadov y Glazunov en la escritura de un cuarteto sobre un motivo melódico sobre las notas B-La-F, que forman el apellido del homenajeado. Borodin escribió el tercer movimiento de la obra que es la Serenata a la española, una miniatura llena de colorido oriental y español. El cuarteto se estrenó en casa de Belaïev en noviembre de 1886, pocos meses antes de la muerte de Borodin. Dmitri Shostakovich fue el único compositor formado enteramente en Rusia que tuvo éxito internacional. Su primera sinfonía la escribió a los 19 años para su gradua-

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ción del Conservatorio. La obra muy pronto se presentó también en Leningrado, Berlín, Filadelfia, Viena y Nueva York. Dos años más tarde, cuando tenía 21, era reconocido por sus interpretaciones al piano. De ese año son numerosas obras en diversos estilos como su ópera La Nariz, basada en un relato de Nikolai Gogol, y más adelante, Lady Macbeth de Mtsenk, por la cual las autoridades de la Unión Soviética lo acusaron de ‘decadentismo burgués, formalismo y sensacionalismo’ en 1936. Todas sus obras fueron retiradas de los teatros, las salas de concierto y fue declarado ‘enemigo del pueblo’. En 1937 se reivindicó con el estreno de su Sinfonía no. 5, “Respuesta de un artista soviético a críticas justas” que fue aceptada por el régimen. Después de esta sinfonía, no escribió nada en un año, excepto por el Cuarteto N.1, que inició sin una idea o emoción en especial. Era un ejercicio que no pensaba terminar, pero pronto se entusiasmó con la obra y la terminó en tan solo seis semanas durante el verano de 1938. El compositor asociaba la obra a imágenes de la infancia y de la primavera. En esta pieza domina una nostalgia similar a la del cuarteto de Borodin que acabamos de escuchar. Comenzó así la exitosa exploración de Shostakovich en la música de cámara, que continuaría con el Quinteto para piano y cuerdas No. 1 que se ha programado en el Festival para el día de mañana. Cabe anotar que Shostakovich desarrolló una cercana relación con Rudolf Barshay, uno de los fundadores del Cuarteto Borodin en 1945. Desde entonces la agrupación ha sido una de las más reconocidas en la interpretación de su repertorio de cámara. Piotr Illych Tchaikovsky ha ganado su lugar en la historia de la música principalmente por sus ballets, su música sinfónica y concertante, pero también su genio quedó plasmado en la música de cámara. En 1871, después de terminar la composición de Romeo y Julieta, escribió el primero de sus tres cuartetos, que se considera la primera gran obra en el género en Rusia. El éxito fue grande y se debió en gran medida al segundo movimiento Adagio cantabile, una de sus páginas más hermosas, que es el que vamos a escuchar. Para este movimiento, Tchaikovsky se inspiró en una melodía ucraniana que había escuchado por casualidad en la finca de su hermana. La melancolía del tema contrasta con la vitalidad de todo el movimiento. Según escribió Tchaikovsky en su diario, nunca se sintió tan halagado como artista, como cuando el escritor León Tolstoi, derramó lágrimas de emoción durante la interpretación de este Adagio. Más adelante el compositor hizo un arreglo para para orquesta de cuerdas y violonchelo solista, que él mismo dirigió con mucha frecuencia en sus giras.


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Cenicienta Un gran esfuerzo del Festival, para una producción original sin fronteras.

TEATRO ADOLFO MEJÍA ENERO

10 VIERNES 7:00 p.m.

Gioacchino Rossini (1792-1868)

La Cenicienta Ópera en dos actos Versión semi-escénica

Personaje

Intérprete

Angelina Don Ramiro Don Magnífico Dandini Clorinda Tisbe Alidoro

DANIELA PINI, mezzosoprano JAVIER CAMARENA, tenor LUCIANO DI PASQUALE, barítono buffo ROBERTO DE CANDIA, barítono KAROLYN ROSERO, soprano GABRIELA RUIZ, mezzosoprano MAURIZIO LO PICCOLO, bajo

RINALDO ALESSANDRINI, director musical FILARMÓNICA JOVEN DE COLOMBIA CORO DE LA ÓPERA DE COLOMBIA JACOP SPIREL, director escénico


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NOTAS AL PROGRAMA

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Carolina Conti

esde sus comienzos en Italia a principios del siglo XVII, la ópera ha sido el gran espectáculo pues en él se conjugan la música, la literatura, el teatro y las artes plásticas. Gioacchino Rossini es, sin duda, el más importante compositor de ópera italiana antes de Verdi. A su primer gran éxito, Tancredo en 1813, le siguieron La italiana en Argel, Isabel, Reina de Inglaterra y la popularísima El Barbero de Sevilla que a pesar del fracaso del estreno, pronto se convirtió en un hito de la ópera buffa que se ha mantenido en escena hasta hoy. Con Guillermo Tell, su última ópera (1824), introdujo el elemento histórico que más adelante sería desarrollado por Meyerbeer y Wagner. Rossini compuso unas 40 óperas y se retiró a los 37 años a disfrutar del éxito de sus producciones y de la fortuna que le procuraron. Vivió aún por cuatro décadas una vida de lujos, fiestas y, su gran pasión, la buena cocina (muchas recetas llevan su nombre). Pasó el resto de su vida sin componer, excepto por algunas piezas religiosas y otras para piano. Rossini tenía una capacidad inagotable de creación, con un don inigualable para la melodía. Escribía muy rápido y nunca revisaba lo que había hecho. A diferencia de compositores anteriores, consideraba la orquesta no como un acompañamiento para el lucimiento de las voces, sino como un elemento fundamental e independiente al que confirió un vigor que ha popularizado sus oberturas. Poseía un agudo sentido teatral gracias al que lograba que las situaciones argumentales se tornaran graciosas o profundamente dramáticas por el efecto de la música. Todo esto lo convirtió en el maestro de la ópera, especialmente del género buffo, que después de Rossini prácticamente desapareció. Después del éxito de El barbero de Sevilla, le fue comisionada la creación de otra ópera, La Cenicienta, o sea la bondad triunfante. Rossini tenía entonces 25 años de edad y la escribió en tan solo tres semanas. El libreto es de Jacopo Ferretti, quien se basó en la legendaria historia consignada por Charles Perrault en la colección Cuentos de Mamá Oca (que también inspiró la obra de Ravel programada en este festival). Sin embargo la adaptación presenta cambios sustanciales con respecto al relato original, con el fin de crear una historia menos sobrenatural, de acuerdo al gusto de Rossini y a las escasas posibilidades del teatro. En esta ópera, Cenicienta se llama Angelina. No hay madrastra sino padrastro, Don Magnifico; la heroína se convierte en dama gracias, no a un hada madrina, sino a Alidoro, el tutor del príncipe Don Ramiro; y la famosa zapatilla de cristal es en esta versión un brazalete. La ópera se estrenó el 25 de enero de 1817 en el Teatro

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Valle de Roma bajo la dirección orquestal del compositor, sin mucho éxito, tal vez por la premura en el montaje. Pero pronto se convirtió en todo un éxito no solo en Italia sino también en Londres, Lisboa y Nueva York. Aunque tenía casi tanto éxito como El Barbero de Sevilla, dejó de interpretarse durante un tiempo, debido en gran parte a que el papel principal es para una contralto, una voz más difícil de encontrar que la usual de soprano. Pero a partir de los años 60 del siglo XX, una nueva generación de mezzosopranos y contraltos rossinianas, revivieron esta magnífica obra llena de humor y maravillosa música. Acto I Clorinda y Tisbe, hijas de Don Magnífico discuten mientras Angelina (Cenicienta) su hijastra y sirvienta canta. Tocan a la puerta, es Alidoro, tutor del príncipe Ramiro, disfrazado de mendigo. Las hermanas lo desprecian pero Angelina lo acoge y le ofrece comida. Se anuncia la visita del príncipe quien escogerá esposa en el baile. Don Magnífico ve la posibilidad de la fortuna si logra que una de sus hijas sea la escogida. Aparece el príncipe Ramiro vestido como su sirviente Dandini, quien a su vez, simula ser el príncipe. Cuando Angelina y Ramiro se ven por primera vez se sienten irremediablemente atraídos. Alidoro ayudará a Angelina a asistir al baile. Ya en la casa de campo del príncipe, Clorinda y Tisbe hacen lo imposible por atraer al que creen el príncipe y rechazan al supuesto sirviente. Aparece Alidoro con una elegante y hermosa dama que no es otra que Angelina, pero los demás no la reconocen a pesar del parecido que perciben. Todos se sientan a cenar. Acto II Don Magnífico siente que la dama es una amenaza para sus planes. El supuesto príncipe corteja a Angelina y ella, fastidiada, le confiesa que está enamorada de su sirviente. Al oír esto Ramiro se acerca lleno de felicidad. Ella le pide que no la siga, le da un brazalete y abandona el baile. Dandini, el sirviente vestido de príncipe, confiesa la verdad a Don Magnífico. En su castillo, de mal humor, Don Magnífico y sus hijas ordenan a Angelina que les prepare de comer. En medio de una tormenta, gracias a la intervención de Alidoro, el carruaje del príncipe se avería frente al castillo de Don Magnífico, donde busca refugio. Angelina y Ramiro se reconocen. Ramiro amenaza a Don Magnífico y a sus hijas, pero Angelina le pide que los perdone. En el castillo del príncipe se celebra la boda. Don Magnífico trata de ganar el favor de la nueva princesa, quien solo quiere ser reconocida como su hija. Los días de sirvienta de Angelina han terminado.


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ENERO

11 SÁBADO 7:00 p.m.

TEATRO ADOLFO MEJÍA Primera parte Quinteto para piano y cuerdas No. 1 en Sol menor, Op. 57 Preludio: Lento Fuga: Adagio Scherzo: Allegretto Intermezzo: Lento Finale: Allegretto

Dmitri Shostakovich (1906-1975)

SERGEI BABAYAN, piano CUARTETO DE CUERDAS BORODIN

Segunda parte Aires gitanos

Pablo de Sarasate (1844-1908)

La gitana

Fritz Kreisler (1875-1962)

Hejre Kati

Jeno Hubay (1858-1937)

Danza fox

Leo Wiener (1885-1960)

Fantasía sobre temas de Carmen Las olas de Balaton

Jeno Hubay (1858-1937)

GEZA & LOS BOHEMIOS VIRTUOSOS


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NOTAS AL PROGRAMA

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unto a Stravinsky y Prokofiev, Dimitri Shostakovich representa el punto culminante de la música rusa del siglo XX. Se graduó como músico a los 19 años con su Primera Sinfonía. Sus siguientes obras estuvieron marcadas por lo eventos de su época, como ocurrió con tantos compositores soviéticos que buscaban conciliar su arte con la revolución. Shostakovich creía que la música debía estar al servicio del pueblo, y expresar sus pensamientos y sentimientos. Sin embargo, por la experimentación formal y estética de sus obras fue considerado ‘antipopular’ en varias oportunidades por el régimen de Stalin. Además de sus 15 sinfonías, hay que destacar, sus óperas, la música que creó para el cine y sus ballets, así como su música de cámara. El repertorio camerístico le abrió la posibilidad de desarrollar su pensamiento musical. Después del éxito de su Cuarteto No. 1, que escuchamos en el día de ayer, los miembros del Cuarteto Beethoven pidieron a Shostakovich una obra en la que él mismo participara. El compositor se entusiasmó y se decidió a componer el Quinteto para piano y cuerdas No. 1 en Sol menor, Op. 57. La tarea se retrasó algunos años debido a que Shostakovich se dedicó a su Sexta Sinfonía, y a la edición y reorquestación de Boris Godunov de Mussorgsky. La obra es una de las más admiradas de su repertorio de cámara. En ella hay una clara alusión a Bach en los dos primeros movimientos, Preludio y Fuga. En el scherzo se percibe el temperamento sarcástico que caracteriza gran parte de su obra. Le sigue el profundo, sereno y melancólico Intermezzo que contrasta con el final lleno de alegría y optimismo. Este quinteto fue estrenado con el compositor en el piano en noviembre de 1940. Por esta obra le fue otorgado el Premio Stalin, el más alto reconocimiento para los artistas soviéticos. Toda una ironía después de que en 1936 las autoridades stalinistas vetaron sus obras porque no cumplían con los principios dispuestos para el arte que debía ser “claro, directo, saludable y capaz de inspirar al pueblo”. El español Pablo de Sarasate fue un legendario virtuoso del violín que llamó la atención de compositores como Laló, Bruch, Saint-Saëns, Wieniawsky y Paderewsky. Todos ellos escribieron obras exclusivamente para ser interpretadas por él. Como creador su obra comprende unas 50 composiciones. En 1878 escribió Aires gitanos, una de sus partituras más celebradas. En ella evoca la tradición musical de las czardas (danzas tradicionales húngaras). Aunque está escrita en un solo movimiento presenta cambios de temperamento propios de la danza. Esta pieza, que se ha convertido en una obra inevitable en el repertorio para el instrumento, se estrenó el mismo año de la composición en Leipzig.

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Virtuoso violinista y compositor al igual que Sarasate, fueFritz Kreisler. El compositor inglés Edward Elgar escribió para él su Concierto para violín. Sus composiciones están ligadas a su estilo de interpretación delicada pero virtuosa, y en ellas se percibe el estilo vienés. La gitana nace de una canción gitana arabo-española del siglo XVII, o por lo menos eso dice en la partitura. Pero hay que recordar que Kreisler escribió no pocas piezas en estilo antiguo que en un principio atribuyó a compositores del siglo XVIII, cuando en realidad eran de su propia autoría. Jeno Hubay fue un admirado violinista húngaro. Tuvo oportunidad de estudiar con Joseph Joachim en Alemania. A su regreso a Budapest ofreció varios recitales con Franz Liszt quien lo exhortó para que viajara a París, donde trabajó con Vieuxtemps. Logró hacer de la Academia de Música de Budapest, una de las más importantes para el estudio del violín. Junto con David Popper conformó el Cuarteto Hubay, una agrupación fundamental en el desarrollo de la cultura musical húngara. Compuso unas 200 piezas para violín además de canciones que siguen la tradición de los cantos populares de su país. En su obra orquestal sus principales influencias fueron Liszt, Vieuxtemps y Massenet, y en ellas se revela, por supuesto, la presencia de la música popular. Esta noche escucharemos tres de sus obras. En 1876 Hubay escribió la Fantasía brillante sobre Carmen para violín y piano, que exige un alto grado de virtuosismo. La pieza se basa, como es evidente, en la ópera de Bizet. Pero Hubay es conocido principalmente por sus Scénes de la csárda, catorce piezas originalmente para violín y piano que compuso entre 1879 y 1920 para interpretarlas él mismo, pero también como material didáctico. Más adelante orquestó algunas de estas piezas que están inspiradas en la danza nacional húngara. La cuarta de estas piezas, Hejre Kati o Hey Katy, se basa en tres melodías populares. Las olas del lago Balaton es la quinta y hace referencia al lago más grande de Hungría. Su origen está en una canción en la que un pescador cuenta cómo ha perdido a su novia y a su pez. Esta melodía aparece también en el ballet Raymonda de Alexander Glazunov. Compositor de gran habilidad técnica, el húngaro Leo Weiner fue esencialmente un romántico, en el momento en que Stravinsky y Bartók buscaban nuevas expresiones. Sin embargo compartía el espíritu nacionalista del trabajo etnomusicológico de Bartók, Kodály y también de László Lajtha, quien lo acercó al repertorio popular. Su estilo es claro y equilibrado en el aspecto orquestal. En su obra encontramos un trío para cuerdas, tres cuartetos, un poema sinfónico, divertimentos y muchas piezas para piano. La breve Danza Fox es la más conocida de sus obras y se interpreta con frecuencia en diferentes versiones.


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ENERO

11 SÁBADO 10:00 p.m.

PLAZA SAN PEDRO Noche de Ópera

El barbero de Sevilla Sinfonía

Gioacchino Rossini (1792-1868)

La escala de seda Sinfonía

La Cenicienta

Sinfonía Temporal (Intermezzo) Sexteto ‘Questo è un nodo’*

RINALDO ALESSANDRINI, director FILARMÓNICA JOVEN DE COLOMBIA *DANIELA PINI, mezzosoprano; JAVIER CAMARENA, tenor; LUCIANO DI PASQUALE, barítono buffo; ROBERTO DE CANDIA, barítono; KAROLYN ROSERO, soprano; GABRIELA RUIZ, mezzosoprano.


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NOTAS AL PROGRAMA

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Carolina Conti

El deleite debe ser la base y la finalidad de este arte. ¡Melodía simple y ritmo claro!”. De esta manera se expresaba sobre el objeto de su propio arte Gioacchino Rossini, el principal compositor de ópera en Italia antes de Verdi. Tenía una capacidad inagotable de creación, con un don inigualable para la creación de hermosas melodías. Poseía un agudo sentido teatral gracias al que lograba que las situaciones argumentales se tornaran graciosas o profundamente dramáticas por el efecto de la música. Todo esto lo convirtió en el maestro de la ópera, especialmente del género buffo, que después de Rossini prácticamente desapareció. Sin embargo, para algunos de sus contemporáneos del siglo XIX, la música de este italiano no fue muy fácil de entender. La tildaron entonces de ‘progresiva, profunda y romántica’ todos estos, adjetivos que hoy consideramos virtudes. Lo cierto es que ningún otro compositor del siglo XIX gozó del reconocimiento y el prestigio de Rossini, y de su influencia artística. Se retiró a los 37 años a disfrutar del éxito de sus producciones y de la fortuna que le procuraron. Vivió aún por cuatro décadas una vida de lujos, fiestas y, de su gran pasión, la buena cocina (muchas recetas llevan su nombre). Pasó el resto de su vida sin componer, excepto por algunas piezas religiosas y otras para piano. Aunque compuso unas 40 óperas, son pocas las que se representan con frecuencia. En cambio las sinfonías (u oberturas) de esas óperas si hacen parte habitualmente de los programas de concierto. Sinfonía era el término especializado para designar una obertura operática a partir del siglo XVIII. Se trata de una pieza instrumental que abre el espectáculo operático y que, se supone, introduce al público en la emoción de la historia. Pero generalmente era lo último que se escribía de una ópera. Rossini escribía muy rápido y nunca revisaba lo que había hecho. Siempre las componía bajo la presión del tiempo (muchas veces un día antes, o el mismo día del estreno) e incluso llegó a utilizar la misma obertura en varias óperas. En una carta, el propio Rossini cuenta sobre su ‘método de composición’: “Escribí la obertura para La gazza ladra el día de la pri-

mera función debajo del techo de La Scala, donde me encerró el director, custodiado por cuatro tramoyistas que tenían órdenes de arrojar página por página de mi manuscrito por la ventana para que los copistas, que esperaban abajo, prepararan las partes (de cada instrumento). Si la música no estaba lista a tiempo, tenían la orden de arrojarme a mí por la ventana.” Pero como quiera que haya sido su origen, lo cierto es que son piezas magistrales que se mantienen entre las favoritas del público. Una de las innovaciones de Rossini está precisamente en el tratamiento que hace de la orquesta. Antes de él lo más importante en una ópera era la voz, con lo cual la orquesta se limitaba a apoyar el lucimiento de los cantantes. A diferencia de compositores anteriores, Rossini consideraba la orquesta no como un acompañamiento, sino como un elemento fundamental e independiente al que confirió un vigor que ha popularizado estas sinfonías. Es usual encontrar en ellas una aceleración del tempo hacia el final, un crescendo orquestal y las cadencias que simulan los aplausos. El concierto de esta noche inicia con la obertura de El barbero de Sevilla, la ópera más famosa de Rossini. Es en realidad una sinfonía que Rossini había escrito antes para la ópera Aureliano in Palmira y que luego, con algunas modificaciones también le sirvió para la ópera Elisabetta. Un poco anterior es la popular sinfonía de la ópera La scala di seta, en la que el compositor utiliza un ensamble de vientos de forma concertante, con un papel protagonista del oboe y el corno. Para finalizar, además de la sinfonía de La Cenicienta, escucharemos el fragmento instrumental que en la ópera corresponde al momento en que un temporal sorprende al príncipe, y cuando su carroza se avería, debe refugiarse en casa de Don Magnífico, lo que llevará a que encuentre a Cenicienta. También escucharemos el final de la ópera, un magnífico sexteto que muestra la maestría en la escritura vocal y que dramáticamente es el desenlace de la historia. Angelina (Cenicienta), le pide al principe que perdone a su padrastro Don Magnífico y a sus hermanastras, Clorinda y Tisbe por todo lo que le han hecho. La bondad de la protagonista triunfa.


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ENERO

12 DOMINGO 11:00 a.m.

CAPILLA SOFITEL LEGEND SANTA CLARA Programa Jóvenes Talentos 2014 Capricho BWV. 992 en Si bemol mayor “Sobre la partida de un querido hermano”

Johann Sebastian Bach (1685-1750)

(Arr. Ferruccio Busoni)

“El Pelele” Goyesca JULIÁN PERNETT, piano

Villanelle Sur Les Cimes

Enrique Granados (1867-1916)

Paul Dukas (1865-1935) Eugène Bozza (1905-1991)

JHON KEVIN LÓPEZ, corno

Claro de luna El secreto Nuestro amor Cuatro madrigales amatorios Con que la lavaré Vos me matasteis De donde venís, amore? De los álamos vengo madre

Gabriel Fauré (1845-1924) Joaquín Rodrigo (1901-1999)

JULIETH LOZANO, soprano Intermezzo de la ópera “Goyescas”

(Transcripción Gaspar Cassado)

Sonata para violonchelo y piano I. Prologue II. Sérénade III. Finale

ANA ISABEL ZORRO, violonchelo

Enrique Granados (1867-1916) Claude Debussy (1862-1918)


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NOTAS AL PROGRAMA

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a obra del gran genio del barroco, Johann Sebastian Bach, es inagotable en belleza, en técnica, en significado y también en historias que muchas veces son revaluadas por los estudiosos. Por mucho tiempo se pensó que el Capriccio BWV992, que lleva el sugestivo título de “Sobre la partida de un querido hermano” había sido escrito ante la partida de Johann Jacob, hermano mayor de Bach, al ejército Sueco, pero estudios recientes sugieren que el ‘hermano’ era un colega del compositor. La pieza sigue el modelo de obras programáticas de Johann Kuhnau. Los seis movimientos describen como los allegados tratan de disuadir al personaje que parte, las preocupaciones por los peligros que enfrentará, el lamento de la separación y la inminente despedida. Compositor y pianista, el español Enrique Granados se formó en Barcelona y luego en París donde tuvo contacto con Debussy, Fauré, Ravel, Dukas y especialmente con Saint-Saëns. En sus composiciones encontramos óperas, poemas sinfónicos, obras vocales, de cámara y obras para piano por las que es más conocido. En este repertorio la suite para piano Goyescas o Los majos enamorados, de 1911, ha gozado de inmensa popularidad. Inicialmente la suite estaba conformada por seis piezas pero más adelante Granados añadió una nueva titulada ‘El pelele’, escena goyesca que vamos a escuchar hoy. Al igual que las demás está inspirada en la pintura de Francisco de Goya, por quien el compositor sentía profunda admiración. Granados tomó el nombre de un cartón que Goya pintó para uno de los tapices del gabinete del rey Carlos III de España. En la escena, cuatro jóvenes mujeres sostienen una sábana con la que mantean a un pelele de trapo, una diversión propia de la época del carnaval. De la suite Goyescas Granados hizo una ópera con libreto de Fernando Periquet, de la cual vamos a oír el intermezzo en transcripción para violonchelo de Gaspar Cassadó. La ópera fue estrenada con éxito en 1916 en el Metropolitan de Nueva York, función a la que asistió el compositor. Al regresar a España, el barco en el que viajaba fue torpedeado por un submarino alemán y Granados y su esposa fallecieron. El nombre de Paul Dukas se relaciona inmediatamente con El aprendiz de mago, un scherzo inspirado en un poema de Goethe. La popularidad de la obra ha opacado otras piezas de su repertorio. La Villanelle que hace parte de este programa es una de las obras obligadas en el repertorio para corno. Villanelle es un tipo de danza popular napolitana y como tal es fácil de escuchar. Sin embargo, la de Dukas es una obra muy difícil de inter-

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pretar. El compositor la escribió en 1906 como una pieza para el concurso de fin de año de la clase de corno en el Conservatorio. Como es de esperarse, contiene todas las dificultades posibles en cuanto expresión y técnica para el intérprete, pero también la posibilidad de demostrar las virtudes del instrumento. Compositor y director francés, Eugéne Bozza fue también un excelente violinista. Dirigió la Ópera Cómica de París y la Escuela Nacional de Música en la misma ciudad. Sus composiciones sinfónicas se interpretan con poca frecuencia, pero su reconocimiento internacional se debe a su repertorio de cámara para instrumentos de viento, en el que despliega una particular expresión y demuestra una sensibilidad muy personal en relación a los timbres de los instrumentos. Un ejemplo es Sur les cimes para corno y piano. Gabriel Fauré es una de las figuras de la música francesa de comienzos del siglo XX. Sus innovaciones melódicas y armónicas marcaron un camino a generaciones posteriores. Además ha sido considerado como el maestro de la canción francesa. A este repertorio se dedicó de forma exclusiva durante diez años de su vida. Además de la belleza en sus melodías y la variedad de emociones que en ellas expresa, es evidente en este repertorio su interés y conocimiento de la poesía de su época, especialmente del Parnasianismo. Claro de luna tiene texto de Paul Verlaine y, las otras dos que vamos a oir, Le secret y Notre amour, de Armand Silvestre. El compositor español Joaquín Rodrigo fue toda una personalidad de la cultura en España. Sus obras para guitarra como el Concierto de Aranjuez o la Fantasía para un gentil hombre le han dado el reconocimiento y la admiración del mundo entero. Rodrigo sentía un interés especial por la música española del Siglo de Oro, especialmente de autores como Alonso Mudarra y Luys de Milán. De las obras de estos y otros autores, tomó Rodrigo algunos madrigales que recreó con modernas armonías, pero manteniendo la esencia de la música antigua, son los cuatro Madrigales amatorios que hacen parte de este programa. Claude Debussy se propuso en 1915 escribir una serie de seis sonatas para diversas combinaciones de instrumentos. Lamentablemente murió tres años más tarde y solo alcanzó a escribir tres. La primera de estas es la Sonata para violonchelo y piano. En un principio le puso el título de ‘Arlequín fachée avec la lune’ (Arlequín disgustado con la luna), pero en algún momento decidió omitirlo. Aun así mantuvo su deseo de expresar el carácter del Arlequín, irónico, divertido y caprichoso.


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SAN BASILIO DE PALENQUE

DOMINGO 6:30 p.m.

Concierto en La mayor para piano No. 2, S. 125 (Arr. Kyle Nash-Baker. Cadencia de Miklos Lakatos)

Allegro Moderato

Franz Liszt (1811-1886)

Consolación No. 3 Lento placido

Rapsodia húngara No. 2 para violín y cuerdas

Dúo Kallai

(Arr. para violín y cuerdas de Ferencz Lakatos)

Danzas rumanas

(Arr. Ferencz Lakatos)

Danza del palo Danza de la faja En un lugar Danza del cuerno Polka Rumana Danza rápida

Zoltán Kodály (1811-1886)

Béla Bartók (1881-1945)

Zephir

Jeno Hubay (1858-1937)

“Una tarde en la aldea” para violín y cuerdas

Béla Bartók (1881-1945)

(Arr. por Ferencz Lakatos)

Danzas húngaras No. 4, No. 1, No. 5 No. 17 y No. 2.

Czardas GEZA & LOS VIRTUOSOS BOHEMIOS

Johannes Brahms (1833-1897)

Vittorio Monti (1868-1922)


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NOTAS AL PROGRAMA por

Carolina Conti

a música gitana y la música popular de Hungría han sido inspiración para diversos compositores. A excepción de la ópera y el ballet, Franz Liszt compuso en todos los géneros posibles de la música, y en todos contribuyó significativamente. La primera imagen que tenemos de Liszt es como compositor y virtuoso del piano. Para él era el instrumento más completo, pues consideraba que tenía las mismas posibilidades de la orquesta, por eso encontramos en su repertorio transcripciones de óperas y de obras orquestales de los grandes maestros. Liszt compuso dos conciertos para piano. El segundo de ellos fue esbozado en 1839 pero lo completó solo hasta 1861 tras varias revisiones. En el manuscrito se lee Concierto sinfónico, nombre con el que alude a obras de Henry Litolff que llevan ese título. La obra está construida en un solo movimiento con seis secciones que se desarrollan a partir de variaciones temáticas. Entre 1849 y 1859, en un carácter muy diferente al del concierto, Liszt escribió las Consolaciones, seis piezas para piano que, por su temperamento y brevedad, se suelen interpretar como una sola obra. Aunque no se sabe con certeza su origen, se cree que el compositor se basó en la colección de poesía de Charles Sainte-Beuve que lleva el mismo nombre. Liszt era un hombre aventurero y de infinitas inquietudes. Durante un tiempo vivió con los gitanos en Hungría. Conoció así su música que, por sus melodías y sus cambios súbitos de ritmo, le produjo una enorme fascinación. De esta experiencia surgió una serie de piezas que llamó Melodías Nacionales Húngaras, publicadas más adelante como Rapsodias Húngaras. Inicialmente fueron muy bien acogidas por su calidad musical, pero se le criticó fuertemente a Liszt que expusiera la música gitana como la única música popular húngara, mucho más amplia, como lo demostrarían más tarde, Bartók y Kodály. Quizás el título de Rapsodias gitanas hubiera sido más apropiado, al igual que el de Danzas gitanas en el caso de Brahms. La segunda de estas rapsodias es, sin duda, la más popular. Zoltán Kodály fue, junto con Bartók, uno de los creadores del nuevo arte musical húngaro. Compositor, etnomusicólogo y educador, sus primeras obras tenían influencia de Brahms y Debussy, pero pronto comprendió la riqueza de la música popular de su país y la necesidad de recopilarla. Muchas de sus composiciones tienen como fuente la cultura magiar, no solo en lo musical sino también en lo histórico o lo literario. Cuenta de ello dan sus Danzas de Galanta, o la ópera folkórica Hary Janos. Hoy vamos a oír Kállai kettos, originalmente para coro y orquesta, es un arreglo de una doble danza denominada Kállo.

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Béla Bartók trabajó con Kodály en la recopilación metódica de las tonadas populares en Hungría. Pero también la música de los campesinos de Rumania y Eslovaquia, fue la base para su labor como compositor. Bartók consideraba que la riqueza de las tradiciones populares de Rumania era mucho más grande que en Hungría. Por eso en 1913 recolectó música de la provincia de Maramaros en Transilvania. A partir de algunas de estas melodías compuso las Danzas rumanas que hacen parte del programa de hoy. Por supuesto la tradición cultural de Hungría también está presente en su música. Una tarde en la aldea es la quinta de Diez piezas fáciles para piano que compuso Bartók entre 1908 y 1911. El compositor orquestó estas piezas en 1931 y se conocen como Esbozos húngaros. El admirado violinista húngaro Jeno Hubay tuvo oportunidad de estudiar con Joseph Joachim en Alemania. A su regreso a Budapest ofreció varios recitales con Franz Liszt quien lo exhortó para que viajara a París, donde trabajó con Vieuxtemps. Logró hacer de la Academia de Música de Budapest, una de las más importantes para el estudio del violín. Junto con David Popper conformó el Cuarteto Hubay que promovió el desarrollo de la cultura musical húngara. Compuso unas 200 piezas para violín además de canciones que siguen la tradición popular. Hubay es reconocido sobre todo por sus Scénes de la csárda, una serie de piezas que siguen la forma de la danza nacional húngara. Zephir, para violín y piano, hace parte del ciclo de seis piezas cortas titulado La vida de las flores, para el cual el compositor se basó en la poesía de Geza Zichy. El compositor alemán Johannes Brahms siempre se interesó por la cultura popular de diferentes países. Particular importancia en su obra tiene la música gitana de Hungría, la que conoció siendo muy joven, gracias al violinista Eduard Reményi. Las melodías le gustaban tanto que en sus ratos libres o en reuniones privadas solía hacer brillantes improvisaciones sobre ellas. Sus amigos le insistían en escribirlas y publicarlas, y fue así como surgieron sus Danzas Húngaras, 21 en total, de las cuales vamos a escuchar una selección. Parte del éxito de esta colección es que las versiones originales para cuatro manos eran muy fáciles de tocar. Más adelante, Brahms hizo arreglos para dos manos y orquestó algunas de ellas. Al igual que Liszt y Hubay, son muchos los compositores han seguido el patrón de las czardas, las danzas nacionales y su estilo melódico, para sus obras. En Italia en 1904 Vittorio Monti escribió su versión de las Czardas, que originalmente evocaban las danzas de los campesinos, siguiendo la estructura tradicional de dos partes, una parte lenta de carácter triste, lassan, y otra muy rápida y animada, friska.


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Cenicienta Un gran esfuerzo del Festival, para una producción original sin fronteras.

TEATRO ADOLFO MEJÍA Segunda Función ENERO

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Gioacchino Rossini (1792-1868)

La Cenicienta Ópera en dos actos Versión semi-escénica

Intérprete

DOMINGO 7:00 p.m.

DANIELA PINI, mezzosoprano JAVIER CAMARENA, tenor LUCIANO DI PASQUALE, barítono buffo ROBERTO DE CANDIA, barítono KAROLYN ROSERO, soprano GABRIELA RUIZ, mezzosoprano MAURIZIO LO PICCOLO, bajo

RINALDO ALESSANDRINI, director musical FILARMÓNICA JOVEN DE COLOMBIA CORO DE LA ÓPERA DE COLOMBIA JACOP SPIREL, director escénico


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NOTAS AL PROGRAMA

por

Carolina Conti

esde sus comienzos en Italia a principios del siglo XVII, la ópera ha sido el gran espectáculo pues en él se conjugan la música, la literatura, el teatro y las artes plásticas. Gioacchino Rossini es, sin duda, el más importante compositor de ópera italiana antes de Verdi. A su primer gran éxito, Tancredo en 1813, le siguieron La italiana en Argel, Isabel, Reina de Inglaterra y la popularísima El Barbero de Sevilla que a pesar del fracaso del estreno, pronto se convirtió en un hito de la ópera buffa que se ha mantenido en escena hasta hoy. Con Guillermo Tell, su última ópera (1824), introdujo el elemento histórico que más adelante sería desarrollado por Meyerbeer y Wagner. Rossini compuso unas 40 óperas y se retiró a los 37 años a disfrutar del éxito de sus producciones y de la fortuna que le procuraron. Vivió aún por cuatro décadas una vida de lujos, fiestas y, su gran pasión, la buena cocina (muchas recetas llevan su nombre). Pasó el resto de su vida sin componer, excepto por algunas piezas religiosas y otras para piano. Rossini tenía una capacidad inagotable de creación, con un don inigualable para la melodía. Escribía muy rápido y nunca revisaba lo que había hecho. A diferencia de compositores anteriores, consideraba la orquesta no como un acompañamiento para el lucimiento de las voces, sino como un elemento fundamental e independiente al que confirió un vigor que ha popularizado sus oberturas. Poseía un agudo sentido teatral gracias al que lograba que las situaciones argumentales se tornaran graciosas o profundamente dramáticas por el efecto de la música. Todo esto lo convirtió en el maestro de la ópera, especialmente del género buffo, que después de Rossini prácticamente desapareció. Después del éxito de El barbero de Sevilla, le fue comisionada la creación de otra ópera, La Cenicienta, o sea la bondad triunfante. Rossini tenía entonces 25 años de edad y la escribió en tan solo tres semanas. El libreto es de Jacopo Ferretti, quien se basó en la legendaria historia consignada por Charles Perrault en la colección Cuentos de Mamá Oca (que también inspiró la obra de Ravel programada en este festival). Sin embargo la adaptación presenta cambios sustanciales con respecto al relato original, con el fin de crear una historia menos sobrenatural, de acuerdo al gusto de Rossini y a las escasas posibilidades del teatro. En esta ópera, Cenicienta se llama Angelina. No hay madrastra sino padrastro, Don Magnifico; la heroína se convierte en dama gracias, no a un hada madrina, sino a Alidoro, el tutor del príncipe Don Ramiro; y la famosa zapatilla de cristal es en esta versión un brazalete. La ópera se estrenó el 25 de enero de 1817 en el Teatro Valle

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de Roma bajo la dirección orquestal del compositor, sin mucho éxito, tal vez por la premura en el montaje. Pero pronto se convirtió en todo un éxito no solo en Italia sino también en Londres, Lisboa y Nueva York. Aunque tenía casi tanto éxito como El Barbero de Sevilla, dejó de interpretarse durante un tiempo, debido en gran parte a que el papel principal es para una contralto, una voz más difícil de encontrar que la usual de soprano. Pero a partir de los años 60 del siglo XX, una nueva generación de mezzosopranos y contraltos rossinianas, revivieron esta magnífica obra llena de humor y maravillosa música. Acto I Clorinda y Tisbe, hijas de Don Magnífico discuten mientras Angelina (Cenicienta) su hijastra y sirvienta canta. Tocan a la puerta, es Alidoro, tutor del príncipe Ramiro, disfrazado de mendigo. Las hermanas lo desprecian pero Angelina lo acoge y le ofrece comida. Se anuncia la visita del príncipe quien escogerá esposa en el baile. Don Magnífico ve la posibilidad de la fortuna si logra que una de sus hijas sea la escogida. Aparece el príncipe Ramiro vestido como su sirviente Dandini, quien a su vez, simula ser el príncipe. Cuando Angelina y Ramiro se ven por primera vez se sienten irremediablemente atraídos. Alidoro ayudará a Angelina a asistir al baile. Ya en la casa de campo del príncipe, Clorinda y Tisbe hacen lo imposible por atraer al que creen el príncipe y rechazan al supuesto sirviente. Aparece Alidoro con una elegante y hermosa dama que no es otra que Angelina, pero los demás no la reconocen a pesar del parecido que perciben. Todos se sientan a cenar. Acto II Don Magnífico siente que la dama es una amenaza para sus planes. El supuesto príncipe corteja a Angelina y ella, fastidiada, le confiesa que está enamorada de su sirviente. Al oír esto Ramiro se acerca lleno de felicidad. Ella le pide que no la siga, le da un brazalete y abandona el baile. Dandini, el sirviente vestido de príncipe, confiesa la verdad a Don Magnífico. En su castillo, de mal humor, Don Magnífico y sus hijas ordenan a Angelina que les prepare de comer. En medio de una tormenta, gracias a la intervención de Alidoro, el carruaje del príncipe se avería frente al castillo de Don Magnífico, donde busca refugio. Angelina y Ramiro se reconocen. Ramiro amenaza a Don Magnífico y a sus hijas, pero Angelina le pide que los perdone. En el castillo del príncipe se celebra la boda. Don Magnífico trata de ganar el favor de la nueva princesa, quien solo quiere ser reconocida como su hija. Los días de sirvienta de Angelina han terminado.


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ARTISTAS

ORQUESTA INVITADA

Orpheus Estados Unidos

Creada en 1972, es una orquesta de 27 miembros permanentes y 80 músicos asociados que está revolucionando el mundo de la gestión empresarial por su forma de organización autónoma. No tiene director establecido, y cada uno de sus componentes puede ser líder en un concierto en función de su competencia. Ha dado conciertos alrededor del mundo, ganando numerosos premios, entre ellos el Grammy cuatro veces. Realiza cada año giras didácticas para exponer su método de trabajo ante diversos estudiantes y dando seminarios para los ejecutivos de grandes corporaciones.

Violín Cyrus Shimon Beroukhim Ronnie Selig Bauch Martha Caplin Laura Shinobu Frautschi Leon Ping How Joanna Marie Jenner Sarah Louise Kapustin Harumi Bernice Rhodes Calvin Warren Wiersma Viola Maureen Gallagher Christof Huebner Nardo Poy Dov Baer Scheindlin Violonchelo Melissa Meel Richardson Wilhelmina Wolff Smith Jonathan Spitz

Contrabajo Karl Wayne Doty Flauta Elizabeth Darcy Mann Susan Leslie Palma Oboe James Austin Smith Randall Earl Wolfgang Clarinete Alan Richard Kay Alicia Nahkyung Lee Fagot / Contrafagot Frank Anthony Morelli Jr. Harry George Searing Trompeta Carl Walter Albach Louis Ryan Hanzlik

Trombón Timothy Van Albright Thomas Howell Hutchinson IV Corno Eric Douglas Reed Stewart Benton Rose John David Smith Tuba Morris Tamotsu Kainuma Timbales Y Percusión Maya Gunji James Francis Baker Joseph Illick Gramley Arpa Emmanuel Ceysson, arpa Músico invitado

Krishna Thiagarajan - Director ejecutivo Michael Volpert - Manager Alessio Pianca - Manager


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SOLISTAS

Emmanuel Ceysson Arpa - Francia

“La manera sensual en que Ceysson conduce su encantadora interpretación, la manera en que sus dedos rozan las cuerdas creando una atmósfera un tanto

embrujada que le da a las notas el espacio para morir en total libertad, no tiene precedente. Esta pareja de arpa y arpista, ¡no pueden vivir el uno sin

el otro! […] Al público no le queda más que escuchar, extasiado, antes de estallar en una explosión de ovaciones”. (Berlin Tagesspiegel)

Sergei Babayan Piano - Armenia / EE.UU.

Pianista procedente de la antigua Unión Soviética, aclamado por la intensidad emocional y energía audaz. Su personalidad artística es una rara combinación de emoción y sensibilidad, virtuosismo asombroso e inmediatez. Se ha presentado en numerosos festivales de música, con las principales orquestas de todo el mundo. Sus recitales han recibido las críticas más elogiosas, realzando su interés y amor por la música de Bach y su presentación inusual e imaginativa. Tiene un inmenso repertorio y es un entusiasta defensor de la nueva música.


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ARTISTAS

SOLISTAS Se graduó con honores en piano y composición del Conservatorio de Milán. Andrea Rebaudengo toca en dúo con la cantante italiana Cristina Zavalloni, con quien se ha presentado en el Carnegie Hall de Nueva York. Es pianista del ensamble Sentieri Selvaggi dirigido por Carlo Boccadoro, con quien ha presentado varios estrenos de importantes compositores como Michael Nyman, David Lang, Gavin Bryars y Filippo Del Corno, entre otros. Sus interpretaciones han sido grabadas y transmitidas por cadenas radiales tales como Rai Radio3, Euroradio, BBC, RTE.

Andrea Rabaudengo Piano - Italia

Laurent Verney Viola - Francia

A sus 25 años fue nombrado primera viola de la Ópera Nacional de París. Cultiva el arte de la diversidad y la originalidad a la vez que amplía y promueve su repertorio para viola. En su carrera ha trabajado bajo la dirección de Luciano Berio y del maestro Chung para la Deutsche Grammophon, entre otros. Su unión con Emmanuel Ceysson ha dado lugar a la producción de fragmentos de ópera transcritos para viola y arpa y presentados en concierto junto a Frederic Chatoux (flauta principal de la Ópera de Paris).


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Cristina Zavalloni Mezzosoprano - Italia

Sus habilidades multidimensionales en jazz y en música clásica la han llevado a presentarse en escenarios de talla mundial como el Concertgebow de Amsterdam, al igual que su participación en escenarios del jazz como el Montreux Jazz Festival. Sus ambiciosos proyectos de jazz tales como Special Dish y la Donna di Cristallo (junto a la Banda Radar) la han llevado a utilizar su instrumento vocal de manera original, pues sus actuaciones se destacan por el rigor en la ejecución y la calidez de su voz.

Omar Porras Narrador - Colombia

Actor y director colombiano consagrado como uno de los directores de teatro más importantes del mundo y embajador de la cultura colombiana. Su éxito a través de años de aprendizaje se basa en la especialidad de su técnica teatral centrada en el cuerpo del comediante, la proyección en el espacio y la utilización de máscaras. Ha participado como actor en casi todas sus creaciones. Ha recibido importantes distinciones a nivel internacional y nacional. En el año 2007 en Colombia recibió la Orden Nacional del Mérito y en 2008 la Medalla al Mérito Cultural.

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ARTISTAS

GRUPOS

Cuarteto Borodin Rusia

Uno de los cuartetos más respetados en la escena musical internacional de la música de cámara. Con más de 60 años de existencia y con una cuidadosa interpretación de repertorio, han trabajado de la mano de muchos compositores de música de cámara, en especial el compositor Dimitri Shostakovich, lo que los destaca en la escena musical rusa. Además de su amplio conocimiento del repertorio ruso, también son reconocidos por su lectura de obras que van desde Beethoven y Mozart hasta Stravinsky. Ruben Aharonian, violín Sergey Lomovskiy, violín Igor Naidin, viola Vladimir Balshin, violonchelo

Fulvio Sigurtà, trompeta Giacomo Riggi, percusión


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Geza y los virtuosos bohemios Hungría

Con el objetivo de tocar los corazones de las generaciones más jóvenes, los Virtuosos Bohemios buscan inspiración en un tipo particular de creatividad que surge de diversas fuentes de inspiración. El alto nivel de musicalidad y experiencia que posee Geza Hosszy-Legocky se une a aquella de leyendas como Ida Haendel, Ruggiero Ricci y Ivry Gitlis. Así, el ensamble se conecta con las intensas tradiciones de cada periodo que interpretan. Cada uno de los músicos en cuestión, además, sigue su propia carrera de solista y tiene una gran personalidad.

Geza Hosszu-Legocky, violín Dezso Salasovics, violín Gyoergy Berki, violín Eniko Lakatos, violín Lajos Bodi, violín Janos Zsolt Burai, viola Elemer Duka, violonchelo Gyula Lendvai, contrabajo Kyle Liam Nash, piano

Banda Radar Italia

Uno de los grupos más interesantes del panorama musical italiano, con experiencia en el ámbito de la música clásica y el jazz, interpretará para el Cartagena Festival Internacional de Música obras de uno de los músicos italianos más importantes del siglo XX: Nino Rota. Un grupo reducido de estos mismos músicos conforma el Quinteto Amarcord.

Massimo Morganti, trombón Cristiano Arcelli, saxofón y arreglos Pedro Spallati, saxofón barítono Simone Graziano, piano Daniele Mencarelli, bajo eléctrico Alessandro Paternesi, percusión


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GRUPOS

Las hermanas Labèque Dúo de piano - Francia

Las hermanas francesas de origen vasco comenzaron a muy temprana edad su instrucción musical. Aunque de personalidad muy diferente, dan en sus presentaciones una muestra de unidad perfecta, de gran comunicación, sincronización y energía. Han tocado con las orquestas más prestigiosas del mundo como la Filarmónica de Berlín, ampliando su repertorio con obras creativas como la primera versión instrumental de West Side Story. En 2005 crearon su propia fundación para el apoyo de la música experimental y en 2012 crearon su propio estudio de grabación.


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Ensamble Agile Formado por cuatro músicos excepcionales: el contrabajista Mario Criales; el bogotano Elvis A. Díaz en el arpa, premiado como mejor arpista en varios escenarios de Bogotá y en los distintos Festivales de los Llanos Orientales y actualmente becario de la Fundación Salvi; Gabriele Mirabassi, uno de los clarinetistas más prestigiosos a nivel internacional premiado en distintos Festivales y colaborador de numerosos trabajos en géneros heterogéneos de la música; y Juan Carlos Contreras en el cuatro, con 20 años de experiencia y trayectoria artística, integrante de importantes grupos y reconocido en el ámbito nacional.

Cuarteto Q-Arte Inició actividades hace 6 años como parte del Proyecto de Investigación-Creación Música de Cámara Latinoamericana, adscrito al Instituto Taller de Creación de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia. Está integrado por profesores del Conservatorio de Música de esta universidad. Se enfoca principalmente en los compositores colombianos contemporáneos. Ha participado en los conciertos del Banco de la República, en las jornadas de del Círculo Colombiano de Música Contemporánea y en varios festivales de cuartetos en diversas ciudades del país. Juan Carlos Higuita, violín Liz Ángela García, violín Sandra Arango Calderón, viola Diego García, violonchelo

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ARTISTAS

SERIE DE MÚSICA DEL NUEVO MUNDO

Sergio y Odair Assad Guitarras - Brasil

Nacidos en Brasil, los hermanos Assad han establecido el punto de referencia para todos los demás guitarristas mediante la creación de un nuevo estándar de innovación, ingenio y expresión con un talento artístico excepcional. Su repertorio incluye composiciones propias y adaptaciones del folk, jazz y música latina de todos los estilos. Sus programas son una combinación de estilos, períodos y culturas. Han recibido numerosos premios, entre ellos el Grammy Latino.

Guinga & Quinteto Villa-Lobos Brasil

Es considerado como el mejor grupo de música de cámara de Brasil. Su identidad se basa en tres aspectos fundamentales: no hacer distinciones entre la música clásica y la música popular de calidad, no limitarse solamente a actuaciones en teatros y festivales y, por último, fomentar la creación de obras escritas por compositores brasileños. La música de Guinga tiene toques de composiciones académicas donde lo erudito y lo popular le son totalmente naturales.

Guinga, guitarra Rubem Schuenck, flauta Luis Carlos Justi, oboe Paulo Sérgio Santos, clarinete Aloysio Fagerlande, fagot Philip Doyle, corno


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Rodolfo Mederos Bandoneón - Argentina

Bandoneonista argentino, compositor y arreglista que ha tocado con músicos como Osvaldo Pugliese, Astor Piazzolla y Joan Manuel Serrat, entre otros. Su tango transmite un estilo colmado de esencia y emoción popular. Su actividad abarca la composición de obras, desde populares hasta sinfónicas, a través de distintas agrupaciones instrumentales. Realiza una intensa actividad pedagógica en talleres sobre bandoneón, composición y orquestación del tango.

“Del Amor” Trío Rodolfo Mederos, bandoneón Armando De la Vega, guitarra Sergio Rivas, contrabajo Recita Juan Manuel Roca

Cuarteto Manolov Formado en septiembre de 2002 y radicado en Bogotá, el cuarteto interpreta música de todos los estilos y períodos históricos. A menudo combina en sus presentaciones el repertorio culto con sus propias versiones de temas clásicos del rock o del folclor colombiano. Es uno de los más importantes difusores de la música contemporánea en Colombia y ha actuado en varios festivales internacionales con el patrocinio del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia.

Colombia Angélica Gámez, violín Miguel Ángel Guevara Díaz, violín Ricardo Hernández, viola Juan Pablo Martínez, violonchelo


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ARTISTAS

ÓPERA LA CENICIENTA

Daniela Pini Mezzosoprano - Italia

Graduada en historia de la música en Bolonia, la mezzosoprano italiana Daniela Pini hace su debut en Estados Unidos con el papel principal de Angelina en La Cenicienta. The Seattle Times la ha calificado con una voz rica, plena, muy ágil y precisa a lo largo de la exigencia del papel que interpreta. Su presencia en el escenario es atractiva y su veracidad en escena le agrega puntos a su habilidad vocal.

Hizo su debut en el Festival de Arte Lírico de Aix-en-Provence como Don Magnífico en La Cenicienta de Rossini. En su repertorio se incluyen obras de Mozart y ha estado bajo la dirección de grandes maestros como Zubin Mehta y Ricardo Muti. Desde su debut interpreta frecuentemente la mayoría de personajes “bufo” en las óperas del siglo XVIII.

Bajo - Italia

Maurizio Lo Piccolo


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Roberto De Candia Barítono - Italia

Uno de los más interesantes barítonos italianos de su generación, se ha consolidado en el canto en los teatros más prestigiosos del mundo, como La Scala, donde es un invitado habitual. Se considera un refinado intérprete del

Javier Camarena Tenor - México

Tenor mexicano que estudió voz en la Universidad de Guanajuato. Desde el 2007 ha estado vinculado como tenor residente en la Ópera de Zúrich y se ha presentado en las casas de ópera más prestigiosas de Europa, como la Ópera Estatal de Viena. Según The Classical Review la voz de Camarena es rica y plena particularmente en el registro medio, donde consigue una interpretación fluida y detallada tanto en lo musical como en lo escénico.

repertorio rossiniano y sus habilidades como actor despiertan simpatía en todas las audiencias internacionales, para las que ha cantado ópera bajo la dirección de los mejores del mundo. Su repertorio abarca desde Rossini a Verdi y Puccini.


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ARTISTAS

ÓPERA LA CENICIENTA

Luciano Di Pasquale Bajo / Barítono - Italia

Nacido en Teramo, obtuvo las más altas calificaciones en el conservatorio de Rody Garganico. Es un gran intérprete en papeles de barítono buffo, en una gama que va desde el repertorio del siglo XVII hasta Mozart y Rossini, y ha cantado en los más importantes escenarios europeos como el Teatro de la Ópera de Roma y la Scala de Milán. Desde el 2008 es el Director Artístico del Festival ArteinCanto de la ciudad de Basciano.

Soprano caleña que ha sido merecedora de diversos premios dentro del ámbito de la música lírica en Colombia, como el proyecto Ópera Prima del Camarín del Carmen en asociación con la Ópera de Colombia y Jóvenes Solistas del Banco de la República y la Biblioteca Luis Ángel Arango. Fue escogida en 2010 como beneficiaria de una de las becas de la Fundación Carolina para realizar un posgrado en canto lírico en Barcelona. Actualmente trabaja con la Ópera de Colombia. Soprano - Colombia

Karolyn Rosero

Gabriela Ruiz Mezzosoprano - Colombia

Graduada de la Fundación Juan N. Corpas en canto lírico, la mezzosoprano colombiana ha sido merecedora del primer puesto en la categoría juvenil del Concurso Nacional de Canto 2011 del país, al igual que merecedora del premio Jóvenes Talentos 2010 de la Alianza Francesa. Actualmente se desempeña como solista en diferentes montajes de ópera, oratorio y zarzuela, y como maestra de canto en la Universidad Juan N. Corpas.


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ARTISTAS

ÓPERA LA CENICIENTA

Filarmónica Joven de Colombia La Filarmónica Joven de Colombia es un proyecto social creado en el 2010 que ofrece a los músicos de todo el país la oportunidad de desarrollar su potencial en producciones sinfónicas de gran

Rinaldo Alessandrini Director - Italia

Alessandrini es un experto en ópera barroca y música sacra. Está considerado como uno de los principales especialistas del mundo en las óperas de Monteverdi. Sus interpretaciones de música vocal italiana de los siglos XVII y XVIII son auténticos hitos. Alessandrini revive óperas italianas de autores menos conocidos como Cavalli y Vinvi. Incluye en su repertorio de director las óperas italianas de George Friederich Haendel y, junto al Concerto Italiano, ha grabado los conciertos para clavecín de Johann Sebastian Bach.

escala. La dedicación y el gran esfuerzo de cada uno de ellos los lleva a internarse entre ocho y diez días al año para ensayar y preparar sus presentaciones de calidad excepcional.


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Jacopo Spirei Director escénico- Italia

Jacopo Spirei estudió arte y teatro en Bolonia, y cine en el New York Film Academy de Nueva York. Ha trabajado como Director de Ópera alrededor de Europa y Estados Unidos con John Copley, Talmage Fauntleroy, Stefano Vizioli, Franco Ripa di Meana, Stepnen Medcalf y Lorenzo Mariani. También ha colaborado con Graham Vick en diferentes proyectos, en especial en El festival anual de ópera Maggio Musicale Fiorentino. Fue fundador de la www.spurio.com un proyecto experimental que involucra la ópera, el cine, el video arte y presentaciones en vivo en un solo lugar. Jacopo Spirei también fue el director artístico de éste proyecto desde el 2006 hasta el 2010.

Coro de la Ópera de Colombia Uno de los coros más experimentados del país, el Coro de la Ópera de Colombia se ha establecido como uno de los entes experimentados de

interpretación lírica que acoge tanto a profesionales en música como a estudiantes de la carrera en todo el país. El Coro es parte fundamental de los títulos de la

Temporada de Ópera organizada por la Fundación Camarín del Carmen, pionera en la creación de óperas originales producidas en Colombia.


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ARTISTAS

JÓVENES TALENTOS esde la cuarta versión del Cartagena Festival, el programa de Jóvenes Talentos ha buscado promover a los jóvenes músicos del país brindándoles un espacio de aprendizaje que culmine con un concierto dentro de la programación del Festival. Por esto el concierto de Jóvenes Talentos se convierte en la primera experiencia profesional de los mejores estudiantes de música del país. Este programa es un importante aporte al desarrollo y crecimiento artístico de los más sobresalientes jóvenes músicos nacionales. Para el 2014 fueron seleccionados cuatro jóvenes músicos, ganadores de las convocatorias más reconocidas - por su alto nivel de exigencia y alto perfil de los jurados- que se realizan en el país: Concurso Jóvenes Intérpretes Biblioteca Luis Ángel Arango Concurso Orquesta Filarmónica de Bogotá - Estudiantes Becarios de ediciones anteriores

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Julián Pernett Castilla Piano

Nace en Bogotá en 1993. Julián inicia sus estudios de música a los 4 años y se ha mantenido activo en la escena de piano del país participando en diferentes festivales y recitales. En 2012 formó parte del recital organizado por Compensar para celebrar los 150 años de nacimiento de Debussy. También fue ganador de la convocatoria Jóvenes Intérpretes del Banco de la República en 2012 y 2013. En la cuarta versión del Festival Internacional de Piano de Bogotá fue nominado para representar a Colombia en el Chang Chung International Piano Festival (China) en mayo de 2014.


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Actualmente cursa séptimo semestre del programa de Estudios Musicales con Énfasis en Canto Lírico en la Universidad Central. Interpretó a “Frenchy” en Grease, el musical (2011) y “Johanna” en el musical Sweeney Todd (2012) y ha sido solista con la Sinfónica Nacional de Colombia. Ha cantado el Stabat Mater de Pergolesi dirigida por el maestro Alejandro Zuleta y el Réquiem de Mozart con la Orquesta Sinfónica y el Coro de la Universidad Javeriana bajo la batuta del director James Allen Anderson. En 2012 ganó el Concurso Nacional de Canto de la Filarmónica de Bogotá y en 2013 fue seleccionada como becaria del Cartagena Festival Internacional de Música.

Julieth Alejandra Lozano Rolong Soprano

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Nos apasiona el arte tanto como el derecho Brigard & Urrutia y Brigard & Castro patrocinadores del VIII Festival Internacional de Música


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ARTISTAS

John Kevin López Morales Corno Francés

Este estudiante de la Universidad de Caldas interpreta el corno francés desde los 11 años. Ha tocado en destacados festivales y conciertos nacionales e internacionales como en la VI y VII versión del Cartagena

Festival Internacional de Música. Es parte de la Filarmónica Joven de Colombia y ha participado en diferentes orquestas y agrupaciones dentro y fuera del país como la Sinfónica Juvenil de Antioquia y

la Ball State Symphony Orchestra. Ganó el concurso Jóvenes Talentos con la Sinfónica de Caldas y es el primer cornista latinoamericano en participar en el International Horn Competition of America.

Ana Isabel Zorro Violonchelo

Nació en 1989. Estudió en la Universidad Juan N. Corpas e hizo su maestría en la Carnegie Mellon University (Pennsylvania, EE.UU.). Fue miembro del Cuarteto Unimúsica (2002-2008) y del Cuarteto Sterling (2008-2010). Fue ganadora del Primer Premio del Concurso Nacional de Música de Cámara de EAFIT. Es violonchelista de la Sociedad de Música de Cámara de Bogotá; ha sido miembro de la Canton Symphony Orchestra (EE. UU.) y la Filarmónica de Minas Gerais (Brasil), así como solista junto a la Sinfónica Nacional del Perú y la Filarmónica de Bogotá.


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MÚSICOS ACOMPAÑANTES

Gonzalo Grau Percusión - Venezuela

Síganos en

A los 13 años de edad inicia sus estudios musicales a cargo de sus padres Alberto Grau e Isabel Palacios. A la misma edad entra a la Camerata Renacentita de Caracas como miembro titular. Grau fue merecedor del grado Summa Cum Laude en Piano Jazz del Bercklee College of Music de Boston en Estados Unidos. Su trabajo en la música

lo ha llevado a ser parte de la vanguardia musical latina con su participación en diversos grupos y artistas de talla mundial. Actualmente vive en la ciudad de Boston donde sigue su desempeño como multi-instrumentista, arreglista, compositor y productor dentro de los géneros de la salsa, timba, latin jazz, flamenco y clásico-crossover.

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MÚSICOS ACOMPAÑANTES

Cristian Guerrero Flauta - Colombia

Inicia sus estudios en flauta con el maestro Luis Fernando Pérez en la Fundación Nacional Batuta. Posteriormente se vincula a la Orquesta Sinfónica Juvenil de Colombia donde se desempeña como primera flauta a lo largo de 5 años como solista y en diversos montajes de música de cámara. Ha sido merecedor de varios premios y ha ganado tres veces consecutivas de la serie “Lunes de los jóvenes interpretes” de la Biblioteca Luis Ángel Arango. Ha actuado como solista con la Orquesta Sinfónica Juvenil de Colombia, la Orquesta Sinfónica y la Banda Sinfónica del Conservatorio de la Universidad Nacional y la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia. Actualmente es primera flauta de la Orquesta Filarmónica de Bogotá.

Raphael Senguinier Percusión - Francia

Raphael aprendió a tocar la percusión a los 15 años de manera autodidacta, tras aprender piano clásico. Tiempo después se traslado a París donde comienza su carrera profesional como percusionista de estudio. En 2010, Raphael conoció a Katia y Marielle Labèque quienes lo invitaron a participar en su banda “B for Bang”. También fue partícipe de la grabación de la versión para piano y percusiones de West Side

Story de Leonard Bernstein, con las hermanas Labèque y Gonzalo Grau. Actualmente produce sus propios proyectos musicales como la banda Polagirl con quienes ha hecho giras por toda Europa y ha presentado con la Sinfónica de Sidney y la Filarmónica de Berlín Nazareno con Katia & Marielle Labèque, obra escrita por Gonzalo Grau basada en la Pasión según San Marcos de Osvaldo Golijov.

Guillermo Andrés Ospina Percusión - Colombia


CARTAGENA VIII FESTIVAL INTERNACIONAL DE MÚSICA CA

Guillermo Andrés Ospina comenzó sus estudios musicales a la edad de 9 años en la Fundación Batuta y luego ingresó al conservatorio de la Universidad Nacional. Hizo parte del VI y VII Encuentro de Jóvenes con la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia y del concierto de fin de año de la Orquesta FOSBO transmitido por City TV en el 2008, 2009 y 2010. Participó con el ensamble de Jazz 2-31 bajo la dirección del maestro Antonio Arnedo en la Primera Muestra Universitaria de Jazz en el marco del XVI Festival Jazz al Parque, en el Festival Local e Internacional de Jazz y Blues 2010 y en el Ibagué Jazz Festival. Actualmente es profesor de percusión de la Orquesta Batuta Bogotá y supernumerario de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia.

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ARTISTAS

MÚSICOS ACOMPAÑANTES

Mario Criales Contrabajo - Colombia

Rodny Theran Percusión - Colombia

Este percusionista cartagenero comenzó a tocar instrumentos de percusión a los 13 años de edad como parte de un grupo estudiantil y luego pasó a tocar con orquestas locales. Ha tocado para diferentes artistas nacionales y en 2006 pasó a ser parte de la banda de Carlos Vives. Sus influencias musicales se basan en ritmos colombianos y latinos. Actualmente es catalogado como uno de los mejores y más cotizados percusionistas colombianos.

Nacido en Bogotá en 1985, Criales es bajista eléctrico y contrabajista con amplia experiencia artística como solista e instrumentista en la Orquesta Sinfónica, Banda Sinfónica nacinal, agrupaciones de música de cámara, música tradicional, jazz y rock. Como músico intérprete de los ritmos folclóricos del interior de Colombia ha presentado conciertos en países como México, Honduras, Costa Rica, El Salvador, Puerto Rico, Kenya y Estados Unidos. En lo largo de su carrera ha sido merecedor de varios premios como “Jóvenes Intérpretes del Banco de la República” 2007 y 2010 y “Jóvenes Talentos” del Instituto Distrital en el 2009. Actualmente es bajista y director en la agrupación Tractatus Ensamble con quienes ha recorrido el territorio llanero colombo-venezolano, recibiendo varios premios en su camino.

Gabriele Mirabassi Clarinete - Italia

Gabriele Mirabassi es uno de los clarinetistas más prestigiosos a nivel internacional. Después de graduarse con honores, Mirabassi desarrolló un gran interés por las peculiaridades técnicas del clarinete, especialmente en repertorio de música contemporánea. Fue merecedor del premio “Mejor nuevo talento” en el Top Jazz ’96 gracias a su trabajo con este género. Lo Sortino, un proyecto ampliamente aclamado por la críti-

ca y el público de Italia y el exterior, resulta ser una exploración cuidadosa de las diferentes arquitecturas compositivas que integran la tradición popular y la música europea de carácter académico. Este enfoque es desde entonces la base artística que le ha dado un sello especial a sus siguientes trabajos. MIRAMARI su más reciente proyecto fue nominado a los Grammy Latinos en el 2008.


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INVITADOS ESPECIALES

Katia

Labèque En esta entrevista la pianista Katia Labèque, quien participará en dueto con su hermana Marielle en el Cartagena VIII Festival Internacional de Música, nos habla de la importancia de la fantasía en el universo de la música.

l hilo conductor de la VIII edición del Cartagena Festival Internacional de Música será el tema Fábulas: La narración fantástica en la música del siglo XX. En un período de crisis y de problemas como el que estamos viviendo, ¿qué mensaje nos puede dar la narración fantástica? La narración fantástica nos transporta lejos, en un mundo en donde todo es posible… En este período de crisis, ¡puede ser un momento de evasión y de consuelo! Cada cuento en música, así como en las fábulas, además de representar un patrimonio cultural importante, transmite valores y temas universales, capaces de interesar a cada individuo más allá de las diferencias históricas o geográficas. Anteriormente los cuentos, las leyendas y las fábulas eran una base para la comunicación. Según su parecer, ¿el encuentro entre fábula y música puede ofrecer todavía estímulos y respuestas eficaces para la comunicación? Anteriormente el mito, el cuento, lo maravilloso, también tenían una función educativa. Basta con leer la Ilíada de Homero, para darse

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cuenta de qué manera las aventuras de los héroes representaban también una manera de aprender las cosas de la vida, las tradiciones, los valores, al igual que contribuían a construir el propio mundo interior con ejemplos (a menudo simbólicos) representativos del bien y del mal. Hoy la comunicación es muy rápida, pero las relaciones interpersonales han disminuido. La unión artística entre fábula y música puede contribuir para crear nuevos canales comunicativos, gracias al poder de la imaginación y a la capacidad de incluir de manera emotiva tanto a grandes como a chicos. La fábula, pariente cercana del sueño, es un medio mágico en sí, ya que crea el marco de evasión necesario para volar con la fantasía hacia todos los mundos posibles. Cuando a una fábula se le añade la música, la magia aumenta. El mundo de la música, ¿puede también considerarse un mundo mágico? El mundo de la música siempre es mágico ya que habla a la imaginación: no hay un texto que entender, cada uno puede captar lo que le interesa… La música permite descubrir y esconder al mismo tiempo lo que expresa. El oyente puede sumergirse libremente en la música y


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por

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Paola Lenzi

Ensayista Italiana Traducción Giancarlo Bianco

“El mundo de la música siempre es

mágico porque habla a la imaginación”

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en lo que ésta evoca. La música es, pues, un mundo mágico lleno de sensaciones e imágenes, que deja un rastro de incertidumbre alrededor de todo lo que alude, dejando en manos de la fantasía y del sentimiento del oyente la posibilidad y la libertad de definirse. ¿Las fábulas (y las fábulas musicales) son solo “cosas de niños”? ¡Claramente no! Las fábulas (y las fábulas musicales) pueden “regenerar” también a los adultos, permitiéndoles redescubrir imágenes y sensaciones que parecían muy lejanas. Su dueto de piano, famoso en todo el mundo, afronta un repertorio variado y rico. En ocasión del Festival de Cartagena ofrecerán muchas de sus interpretaciones de autores del Siglo XVIII, entre los cuales también dos “clásicos” que se inspiraron en la narración fantástica, como Mamá Oca de Ravel y el Carnaval de los Animales de Saint-Saëns. ¿Cuáles son los “puntos fuertes” de estas dos obras? Mamá Oca de Ravel es una pieza particularmente mágica, que se compone de cinco piezas musicales, inspiradas en fábulas francesas del siglo XVII. Cada una de ellas es una verdadera joya, de una belleza preciosa y refinada, que abre un mundo de sueños delicados y de sortilegios


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INVITADOS ESPECIALES

asombrosos. Saint-Saëns compuso el Carnaval de los Animales para una fiesta de carnaval entre amigos. El trabajo no se había escrito para tocarlo en público, sino que estaba pensado para ser una simple diversión privada. ¡La historia quiso que ésta fuera quizá la pieza más conocida de Saint-Saëns! Su ejecución está en manos de un pequeño grupo de instrumentos (10 en total con nosotras) que, en esta ocasión, deja de lado el aspecto tradicional para dar vida a un divertido festival de animales. ¡Cabe recordar que es una fiesta! Cuando se interpreta una pieza se toman decisiones, se suponen constelaciones de sentido. El intérprete es como el narrador, que en su lectura añade algo a la versión del autor y le da nueva vida. ¿De qué manera entra la fantasía en la interpretación de una pieza? Diría que el instinto y la imaginación son absolutamente necesarios para interpretar una pieza y hacen de ello una experiencia única y fascinante. Lamentablemente son dos aspectos que a menudo se descuidan. No es suficiente la reproducción mecánica de las notas y de los signos fijados por el autor en la partitura, sino que es necesario ese aporte de estudio, experiencia y sensibilidad artística que el intérprete sabe infundir a la materia musical para darle una nueva vida. ¿Hay una pieza en su repertorio que amen particularmente y que consideren particularmente “mágica”? Sin lugar a dudas Mamá Oca de Ravel. Para un artista, ¿la infancia nunca termina? En el fondo, en cada artista siempre queda algo de la infancia. La música, además, ayuda sin lugar a dudas a mantener vivos tanto el asombro como la fantasía. ¿Cuál es el primer recuerdo musi-

Las hermanas Katia y Marielle Labèque participarán en el Cartagena Festival en las siguientes fechas:

¿CUÁNDO Y DÓNDE SE PRESENTAN?

SÁBADO 4 DE ENERO 7:00 P.M. TEATRO ADOLFO MEJÍA (M. RAVEL, F. POULENC) DOMINGO 5 DE ENERO 11:00 A.M. TEATRO ADOLFO MEJÍA (MÚSICA DE RAVEL Y POULENC) 10.00 P.M. PLAZA SAN PEDRO ( L. BERNSTEIN)

LUNES 6 DE ENERO 11:00 A.M. CAPILLA SOFITEL LEGEND SANTA CLARA (C. DEBUSSY, M. RAVEL, C. SAINT - SAËNS) 3:00 P.M. CAPILLA SOFITEL LEGEND SANTA CLARA (MÚSICA DE C. DEBUSSY, M.RAVEL Y C. SAINT - SAËNS )

cal que se remonta a su infancia? Mi madre en el piano, mientras toca la Fantaisie Impromptu de Chopin. ¿Qué es lo que más les gusta de su trabajo? Nos gusta todo, pero en especial ¡tocar en el escenario! ¿Cuándo se dieron cuenta de que la música sería una parte fundamental de sus vidas? Siempre lo supimos, era una cosa natural para nosotras… nuestra madre era profesora de piano y la música siempre formó parte de nuestras vidas. Los pianistas tienden a tocar solos… ¿Qué ventajas han tenido al tocar en dueto? El no tocar solas… y compartir las emociones del escenario. Además, hemos podido crear juntas nuestros proyectos (como el estudio de grabación en Roma o la casa discográfica) y desarrollar ideas y repertorios nuevos como el reciente proyecto Minimalist Dream House. ¡Gracias de corazón a Katia (y a Marielle) Labèque por su disponibilidad y por la magia y el entusiasmo que saben infundir con sus interpretaciones!

1 LAS

HERMANAS

LABÈQUE FUNDARON LA CASA DISCOGRÁFICA KML Y, ADEMÁS, INSTITUYERON LA

FUNDACIÓN

CUYO

KML

OBJETIVO

LA

INVESTIGACIÓN

EL

DESARROLLO

ES Y DEL

REPERTORIO PARA DUETO DE PIANO, A TRAVÉS DEL ENCUENTRO DE ARTISTAS DE TODOS LOS CAMPOS. 2 KATIA

Y

LABÈQUE EN

EL

MARIELLE

TRABAJARON PROYECTO

MINIMALIST HOUSE, LOS

THE

DREAM

INSPIRADO

EN

CONCIERTOS

DE

1961 A CARGO DE LA MONTE YOUNG EN EL LOFT DE YOKO ONO: LAS HERMANAS CON

AMIGOS TANTO

LABÈQUE,

UN

GRUPO

DE

PROVENIENTES DE

LA

MÚSICA

CLÁSICA COMO DEL ROCK SE REENCUENTRAN PARA CELEBRAR

ESTE

MOVIMIENTO MÚLTIPLES

NUEVO Y

SUS

INFLUENCIAS.

EL PROYECTO MINIMALIST DREAM HOUSE TAMBIÉN HA DADO VIDA A UN TRIPLE

CD,

QUE

SE

PUBLICÓ EN FEBRERO DE 2013.


CARTAGENA VIII FESTIVAL INTERNACIONAL DE MÚSICA CA

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El misterio eterno

de los

cuartetos de cuerda

por

Eduardo Arias Villa Periodista señal colombia

esde niño, los cuartetos de cuerda me han provocado una sensación que oscila entre la inquietud y la fascinación. Tal vez la causa sea la predilección de mi papá por los de Beethoven y de mi mamá por los de Brahms, ya que los cuartetos de estos compositores suelen tener una gran carga dramática, una expresividad personal y una fuerza muy especial. Debo decir que escribo desde la ignorancia. Estoy muy lejos de ser un experto en la materia. Lo único que tengo a mi favor es que, a medida que pasan los años, más y más me entusiasmo por el sonido a ratos desgarrado y a ratos lírico de un cuarteto. Tal vez una de las razones

D

que hacen tan especial a un cuarteto es esa combinación del intimismo que subyace en la música de cámara con la fuerza que puede desplegar una formación tan pequeña, que en muchas ocasiones logra efectos más contundentes y sobrecogedores que una gran orquesta sinfónica que interpreta a Wagner o a Mahler. Tal vez esto se deba a que en el cuarteto el individuo, aunque sometido a la necesidad de acoplarse con otros tres músicos, logra expresarse de una manera más suelta y, por lo tanto, el cello de un cuarteto adquiere una sonoridad y expresividad que muchas veces uno echa de menos cuando oye una gran orquesta. En un cuarteto cada intérprete es un virtuoso concertista. Es, por así decirlo, una estrella. El encargado de interpretar la viola no es una de las tantas violas que conforman una or-

questa sino la viola. Lo mismo ocurre con el violonchelo y aun los dos violines. Cada uno de los integrantes debe echarse al hombro su línea melódica, sacarla a relucir y, a la vez, fundirla para darle una forma equilibrada al sonido del conjunto. El cuarteto es, ante todo, una furiosa combinación de egos que deben someterse al trabajo en equipo. Egos domesticados, amaestrados, si se quiere, pero que encuentran cada cierta cantidad de compases la posibilidad de volver a su estado salvaje, así sea en el sutil énfasis que le dan a una nota, o el paso arrebatado del arco sobre alguna de las cuerdas del instrumento. El cuarteto, además, es (por cuestiones numéricas) una formación cercana al jazz y al rock. En ambos géneros se han destacado cuartetos como los Beatles o Led Zeppelin, el


CARTAGENA VIII FESTIVAL INTERNACIONAL DE MÚSICA

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CUARTETO BORODIN: CARTAGENA TENDRÁ LA OPORTUNIDAD DE CONOCER UNA AGRUPACIÓN QUE NACIÓ EN 1945, Y QUE EN SUS PRIMEROS AÑOS SOSTUVO UNA ESTRECHA RELACIÓN CON EL GRAN COMPOSITOR DMITRI SHOSTAKOVICH, UNO DE LOS GRANDES COMPOSITORES DEL SIGLO XX.

Modern Jazz Quartet o cualquiera de las formaciones del saxofonista John Coltrane, por citar ejemplos tomados al azar. Los propios Beatles utilizaron en algunas de sus canciones cuartetos de cuerda, como en Eleanor Rigby y Yesterday. No es de extrañar, entonces, que cuartetos de cuerda como Apocalyptica o el Kronos Quartet se hayan aproximado a los territorios del rock o del jazz y hayan salido airosos. Así que el cuarteto de cuerdas, siendo erudito y académico si se quiere, está muy cercano a sentimientos que también despierta la música popular. Una prueba de ello se vio en el Cartagena Festival Internacional de Música 2010, cuando el grupo de jazz Puerto Candelaria, de Medellín, invitó a escena al Cuarteto de Cuerdas de Shanghái, así como a la violinista búlgara Bella Hristova, la violista Hsin-Yun Huang, de Taiwán, y la violonchelista Alisa Weilerstein, de Estados Unidos, a quienes los integrantes de Puerto Candelaria denominaron “las Chicas del Festival”. Los siete virtuosos, educados en el rigor propio de las más exigentes academias musicales del mundo, sacaron a relucir la expresividad de sus instrumentos y le siguieron la cuerda a los ritmos tropicales y al humor paródico de Puerto Candelaria. Y el resultado fue fantástico, más allá de lo que opinen los eruditos al respecto. Entre más pasan los años, más se reafirma en mí esa sensación de inquietud y extraña familiaridad que emana de los cuartetos de cuerda. Jamás llegaré a conocerlos o a entenderlos. Me conformo con dejarme llevar por su eterno misterio.

JUEVES 9 DE ENERO MÚSICA DE SHOSTAKOVICH PLAZA SAN PEDRO A LAS 10:00 PM VIERNES 10

DE ENERO OBRAS DE BORODIN, TCHAIKOVSKY Y SHOSTAKOVICH. CAPILLA SOFITEL LEGEND SANTA CLARA A LAS 11:00 AM Y LAS 3:00 P.M

SÁBADO 11 DE ENERO OBRAS DE SHOSTAKOVICH. TEATRO ADOLFO MEJÍA A LAS 7:00 PM

ADEMÁS, EL CUARTETO CONVERSARÁ CON EL PERIODISTA HÉCTOR ABAD FACIOLINCE EN LA CAPILLA SOFITEL LEGEND SANTA CLARA, EL JUEVES 9 DE ENERO A LAS 11:00 AM.

LA FILARMÓNICA JOVEN DE COLOMBIA PRESENTE EN EL

VIII FESTIVAL INTERNACIONAL DE MÚSICA DE CARTAGÉNA 2014. Enero 11 – Plaza San Pedro – 10 pm.

UN PROYECTO DE CON EL APOYO DE


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OBRA PRINCIPAL

Desempolvando a

‘La Cenicienta’ La ópera compuesta por Gioacchino Rossini (1792-1868) y cuyo título original es ‘La Cenerentola, ossia la bonta in triunfo’ (‘La Cenicienta, o sea la bondad triunfante’) pasa la página de los sucesos sobrenaturales presentes en la creación de Charles Perrault (1628 – 1703), y convierte en protagonistas a la humildad y al perdón. l compositor Gioacchino Rossini (1792 - 1868) y el libretista Jacopo Ferretti (1784 - 1852) tomaron sus varitas mágicas y despojaron a ‘La Cenicienta’ de cualquier componente sobrenatural. Recurrieron a la creatividad y pusieron como antecedente una investigación profunda para mantener viva la

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esencia del cuento popularizado en algunos países por Charles Perrault (1628 - 1703) y en otros por los Hermanos Grimm, pero se apartaron de características especiales como la presencia de diminutos zapatos de cristal, carrozas haladas por majestuosos corceles y hadas madrinas cumplidoras de sueños. Esos efectos especiales eran recursos literarios contundentes en las páginas, pero imposibles de transformar en se-


CARTAGENA VIII FESTIVAL INTERNACIONAL DE MÚSICA CA

por

Juan Carlos Piedrahíta B. Periodista de El Espectador

cuencias creíbles sobre el escenario durante una representación teatral o una propuesta operática. La identificación a tiempo del mensaje que querían transmitir en La Cenicienta, o sea la bondad triunfante (‘La Cenerentola, ossia la bonta in triunfo’) les permitió a Rossini y Ferretti adentrarse en muchas versiones de esta pieza que pertenece a la tradición oral del mundo. Indagaron en las raíces egipcias, consultaron

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OBRA PRINCIPAL

cuentos folclóricos en China, revisaron la riqueza literaria en Vietnam, y en todas hallaron aspectos relevantes para sus propósitos. Luego se dejaron seducir por la colección Cuentos de Mamá Oca, en la que Charles Perrault incluyó su texto escrito en 1697; y compararon sus contenidos con Los cuentos de la infancia y del hogar, publicado por los Hermanos Grimm en 1812. Sin embargo, la versión que más se aproximó a sus intencionalidades la encontraron en Agatina, la virtud premiada, una ópera compuesta por su coterráneo Stefano Pavesi (1779 - 1850) y que se estrenó en 1814. Con todo el material disponible, el compositor y el libretista se concentraron en la realización de la pieza musical y teatral. Acordaron el tono cómico dado el reciente éxito de El barbero de Sevilla, creación estrenada por Gioacchino Rossini en 1816, justo un año antes del surgimiento oficial de La Cenicienta, o sea la bondad triunfante, presentada por primera vez en el Teatro Valle, en Roma, el 25 de enero de 1817. La demora para el dueto creativo estuvo en la selección de las arias que componen sus dos actos, porque el tiempo del ensamble tardó tan sólo tres semanas, aunque el compositor se empeñó en hacerle modificaciones casi mensuales hasta su consolidación nuevamente en Italia, durante 1820, después de su debut en las salas más prestigiosas de países como España, Portugal e Inglaterra. Orquesta de cuerdas completa, contrabajo y violonchelo; pianoforte; parejas de flautas, oboes, trompetas, clarinetes y trombón, fueron los instrumentos determinados por Rossini para la exhibición de esta pieza cuya exigencia vocal incluye la participación de bajos, barítonos, tenores, sopranos, mezzosopranos y contraltos. La crítica, tal y como ocurrió con El barbero de Sevilla, no fue condescendiente con el compositor durante las primeras aparicio-

nes de la obra. Una parte del público, al parecer, continuaba ligado a las incursiones sobrenaturales de las hadas bienhechoras de la literatura, mientras que el auditorio restante exigía la presencia de una madrastra calculadora en lugar de un padrastro despreocupado. En realidad, pocos entendieron la expresión ‘la venganza será su perdón’, que expone el personaje de Angelina (‘La Cenicienta’) en repetidas ocasiones. En algunas de las versiones revisadas por Gioacchino Rossini y Jacopo Ferretti una de las hermanastras debía cortarse el dedo gordo del pie, mientras que la otra tenía que rebanarse parte del talón para que la zapatilla de oro (no era de cristal) se acomodara a su talla. Las palomas, siempre defensoras de la verdad en este tipo de fábulas, se encargaron de hacer entrar en razón al príncipe cantándole: “Óyelo, óyelo bien/ hay sangre en su pie/ el zapato le aprieta/ la novia está chueca”. Al final de la historia, la frase de las aves cambió a: “Óyelo, óyelo bien/ no hay sangre en su pie/ el zapato no aprieta/ la novia es perfecta”. El compositor y el libretista para evitarse

complicaciones con las actrices que debían representar a las malévolas Clorinda y Tisbe (Anastasia y Griselda en la versión cinematográfica) optaron por la idea del brazalete para identificar a la doncella que había logrado cautivar al príncipe. En La Cenicienta, o sea la bondad triunfante, más que un brazalete dorado y ostentoso, lo que determina las condiciones de Angelina para ser escogida como reina es su característica humana. La humildad frente a las personas menos favorecidas a pesar de ser la marginada del hogar, hacen que ella triunfe sobre la arrogancia de sus hermanastras Clorinda y Tisbe, y la soberbia de su padrastro Don Magnífico. En esta versión de ópera no hay ratones hábiles costureros que cantan: “Cenicienta, Cenicienta, pronto, pronto Cenicienta, lava y plancha, trae la loza, barre el piso… y cuánto más no puede y cuando casi ya no aguanta alguien grita date prisa, Cenicienta”, ni mucho menos hadas madrinas que con la expresión “Salacadula, Chalchicomula, Bíbidi Bábidi Bu. Siete palabras de magia


CARTAGENA VIII FESTIVAL INTERNACIONAL DE MÚSICA CA

que son: Bíbidi Bábidi Bu”, logran solucionarlo todo. En el siglo XIX, tanto Gioacchino Rossini como Jacopo Ferretti dejaron todo el peso a las voces y han sido sus intérpretes, destacados exponentes durante la historia con diversas nacionalidades, quienes han tenido la compleja misión de crear el contexto apropiado para que cada espectador sienta la magia como bien le parezca y construya en su cabeza el relato según su propia experiencia. En el siglo XXI, el Cartagena VIII Festival Internacional de Música presenta La Cenicienta, o sea la bondad triunfante con la base orquestal de la Filarmónica Joven de Colombia y el respaldo vocal del Coro de la Ópera de Colombia,

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todos bajo la dirección del maestro italiano Rinaldo Alessandrini, quien el año pasado demostró en La Heroica que el ‘Estilo Italiano’ es sinónimo de calidad y gusto. Las mezzosopranos Daniela Pini y Gabriela Ruiz; la soprano Karolyn Rosero; el tenor Javier Camarena; el barítono Roberto De Candia; el barítono bufo Luciano Di Pasquale, y el bajo Maurizio Lo Piccolo, están al frente de esta versión en la que la enseñanza consiste en responder al mal con el bien, y en resaltar el perdón como cualidad humana. En La Cenicienta, o sea la bondad triunfante lo sobrenatural está representado en el talento de los artistas.


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Un regreso desde

el fondo

por

Jorge Patiño Medina Periodista Revista Esquire

El foso del Teatro Adolfo Mejía vuelve a abrirse para la música en el Cartagena Festival Internacional de Música. Esto es lo que hay detrás –o debajo– de un espacio que no es un simple hueco para acomodar una orquesta.


CARTAGENA VIII FESTIVAL INTERNACIONAL DE MÚSICA CA

Parte del encanto de la magia reside en lo que uno no ve, pero también en lo que siempre estuvo ahí, y que el mago, en su habilidad, evitó que observáramos. Para la ópera, los fosos son el lugar donde funciona la magia. No todos los espectadores pueden ver lo que ocurre dentro de él, e incluso aquellos que sí lo logran, tienen una vista restringida que, en cualquier caso, no será hacia donde dirijan su atención durante el espectáculo. Pero es en el foso donde se produce la música –al menos en su parte instrumental– que es la que en gran medida lleva al público al teatro. Porque por bueno que sea el libreto, el vestuario, el maquillaje y el escenario, es sobre la música que se sostiene el espectáculo. Quizás no todo el mundo sepa de memoria la letra de la Habanera de Carmen, por ejemplo, pero de seguro una persona medianamente musical será capaz de tararearla. Ese es el poder de la música. La reapertura del foso del teatro Adolfo Mejía es de una importancia especial. Para empezar, le devuelve su función a un espacio que hasta hace poco funcionaba como bodega. Pero también significa volver a poner la música en el corazón del teatro y en la base del escenario. La existencia del foso no solo obedece a la razón práctica de acomodar decenas de músicos sin que llenen las tablas donde actúan los cantantes, sino también a la idea de que la música, aunque escondida como el motor de una máquina, permite que se ponga en movimiento el tremendo aparato que es la producción de una ópera.

Si bien el espacio dentro del foso resultaba lo suficientemente grande para acomodar a los músicos, no estaba dispuesto de manera apropiada para tal fin. Fueron eliminados unos muros en drywall que dividían el espacio, así como otros materiales y estructuras que no resultaran adecuadas para el buen desempeño de una orquesta. La solución práctica para un funcionamiento cómodo y correcto del foso consistió en la instalación de ocho paneles móviles de madera en la parte posterior, de manera que puedan moverse según las necesidades acústicas de la interpretación, que pueden ser de reflexión o de absorción del sonido. A los asistentes al teatro que se ubiquen en las primeras filas de la platea, quizá les interese saber que debajo de sus sillas hay un espacio hueco tan ancho como la platea misma y de poca profundidad. Se trata del resonador, que solía llenarse de agua para aprovecharla como reflector del sonido. Sin embargo, tales soluciones fueron desestimadas a medida que hubo mayores conocimientos sobre acústica y mejores métodos y aparatos de medición. Aunque tal sistema de sonido surgió en el siglo XVIII, continuó empleándose en muchos teatros hasta el siglo XX. El Adolfo Mejía, cuya construcción empezó en 1906, tiene tales características. Actualmente, el resonador se mantiene sin agua. El sistema de apertura y cierre del foso seguirá siendo manual, y el sostenimiento del piso frontal del escenario cuando el foso no esté en uso se sostendrá, como hasta ahora, mediante andamios, tal como lo

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hace cualquier teatro de este estilo. Las posibilidades de tener un cierre hidráulico para el foso seguirán estando ahí, y sin duda sería lo más cómodo para el teatro. Sin embargo, los costos de ese tipo de obra, así como la frecuencia con la que se usa el foso hacen que –por ahora– no resulte conveniente. La obra fue llevada a cabo con recursos de la Fundación Salvi que destinó cerca de ochenta millones de pesos para este fin. Tradicionalmente, la Fundación ha llevado a cabo –en el marco del Festival Internacional de Música de Cartagena– conciertos gratuitos al aire libre, eventos académicos para jóvenes becados de todas partes del país y presentaciones de artistas de alto nivel en las zonas más pobres de la ciudad. Con el trabajo en el foso también queda ahora un aporte físico a uno de los símbolos de la ciudad amurallada: el Teatro Adolfo Mejía. En esta edición del Festival, la Filarmónica Joven de Colombia, bajo la dirección de Rinaldo Alessandrini, será la encargada de bajar al foso para interpretar las partituras de La Cenicienta, de Gioacchino Rossini. La obra mantiene todo su atractivo después de 197 años de su estreno, el 25 de enero de 1817, en el Teatro Valle, en pleno invierno romano. En Cartagena no habrá que preocuparse por el frío y, por el bienestar de los músicos, el foso contará con aire acondicionado. Música que se mantiene fresca gracias a músicos jóvenes en un teatro que vuelve a servir para la ópera. Así, que vengan otros dos siglos.


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Orquesta Orpheus

Hablando de la música... ¿Cuántas músicas existen detrás de una música? ¿Cuántas cosas tuvieron que suceder antes de que una pieza tomara su forma definitiva y llegara a nuestros oídos? Como amante de la música, disfruto de los conciertos y de las grabaciones (que significan, si se quiere, la interpretación definitiva de una partitura). Pero en medio de ese deleite aprendí a leer los cuadernillos de los discos o los programas de mano, y me encontré con historias que hacen más apreciable la audición. Saber, por ejemplo, que la Sinfonía No. 1 de Mahler tenía originalmen-

te cinco y no cuatro movimientos: entre el primero y el segundo que hoy conocemos había un andante al que Mahler tituló “Blumine” (florecimiento). Luego del estreno de la obra, el compositor consideró que ese movimiento sobraba y lo anuló. ¡Borró un movimiento completo! Saber, también, que el Quinteto con piano Opus 34 de Brahms nació como una obra sin piano (originalmente fue hecha para dos violines, una viola y dos chelos). Luego, Brahms la transformaría en una sonata para dos pianos que, a la postre, tampoco lo satisfizo. Después de


CARTAGENA VIII FESTIVAL INTERNACIONAL DE MÚSICA CA

Cuarteto Borodin

mera fuente, más allá de los análisis académicos y musicológicos, es el artista vivo. Y aprovechar la presencia de los artistas en Cartagena. Los temas sobre los que versarán estas conversaciones son tres de los formatos más comunes de la música clásica.

ORQUESTAS

Daniela Pini

por

Juan Carlos Garay Periodista Cultural

dos largos años, la obra tomó la forma definitiva que hoy conocemos. Cuántas páginas borradas, cuántas versiones previas que uno quisiera tener la fortuna de escuchar. Y, más allá, cuántas historias humanas de enamoramientos, desilusiones, rencillas y reconciliaciones, intrigas o instantes en que se cree -ilusamenteque se ha alcanzado la cima. Con el tiempo, vinieron otras fuentes de conocimiento para mi melomanía. La principal fue el periodismo. Recuerdo escuchar con mucha atención las entrevistas de Bernardo Hoyos en las distintas emisoras cul-

turales por las que pasó. Sus preguntas, siempre oportunas, terminaban ampliando el panorama de la experiencia musical. Entrevistando a un famoso barítono europeo le preguntó por su tierra, por su hogar, por su familia, y luego supo hilar todos esos datos para concluir por qué escogía las obras que interpretaba. Varias veces, además de entrevistar, sabía sorprender. Como curador este año del ciclo de conversatorios del Cartagena Festival Internacional de Música, mi intención ha sido la de aplicar una metodología periodística. Saber que la pri-

¿Desde cuándo las orquestas tienen director? La historia nos cuenta que las primeras orquestas (más pequeñas que las actuales) no conocían esta figura, y más bien era uno de sus integrantes, casi siempre el clavecinista, el que marcaba las entradas para sus compañeros. Sin embargo, ya para 1687 en Francia existía un personaje que se paraba frente a la orquesta, si bien sus métodos eran muy distintos a los de ahora. Lo sabemos porque es uno de los retratos del compositor Jean-Baptiste Lully: en lugar de batuta, Lully tenía una pesada barra de hierro con la que golpeaba el suelo, marcando el compás. Entonces, ¿se necesita o no se necesita un director de orquesta? La presencia en Cartagena de la Orquesta Orpheus, que carece de esta figura, nos da para reflexionar sobre el asunto. Y quién mejor para guiarnos en esta conversación que el director de un medio de comunicación. El 7 de enero Fidel Cano, director de El Espectador, indagará con algunos integrantes de Orpheus cuál es el truco para que una empresa musical marche sola.

CUARTETOS Hace más de cien años, el cuarteto de cuerdas Bohemian pasó por lo que podría llamarse una situación de emergencia. Estando ya programada una gira de conciertos por Inglaterra, salió a flote que la esposa del primer violín estaba teniendo un affaire con el intérprete de la viola. La prensa retuvo la información para evitar un escándalo (¡era 1906!), pero sin duda una circunstancia así tuvo que inferir en las interpretacio nes musicales del cuarteto.

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Fidel Cano

Con el cuarteto Borodin, muy probablemente, no habrá anécdotas tan extremas. Pero siempre ha tenido algo de misterio el hecho de que cuatro personas de distintas procedencias se junten durante años, décadas incluso, para interpretar parte del repertorio inmortal de la música de cámara. En la conversación con Héctor Abad Faciolince

Héctor Abad Faciolince

del 9 de enero, el periodista buscará indagar sobre éste y otros misterios de una relación cuadrangular.

LA ÓPERA El escritor Hugh Vickers ha dedicado dos libros al relato de aquellas cosas que no salen bien en diversos montajes de ópera. Desde luego, una ópera es una producción detrás de

Fernando Toledo

la cual están alrededor de cien personas y casi siempre el resultado de su labor es impecable. Pero un montaje no está exento de “accidentes” que, narrados con la perspectiva del tiempo, pueden ser hasta graciosos. En una puesta en escena de Carmen de Bizet en Alemania, a comienzos del siglo XX, el tenor que debe “matar” a Carmen salió a escena y descubrió que había olvidado su puñal de utilería. Decidió, mientras cantaba el aria, fingir que la ahorcaba (lo cual es contrario a lo que dice el libreto). En La Cenicienta de Rossini, que se presentará este año, no hay muertes trágicas. Pero sin duda la preparación, los ensayos y la representación habrán arrojado para todo el equipo una experiencia de vida singular: ¡una Cenicienta en el Caribe! El 11 de enero, el periodista Fernando Toledo, experto en ópera, charlará sobre estos temas humanos con la soprano y el director escénico. Los tres conversatorios se llevarán a cabo en la capilla del Sofitel Legend Santa Clara a las 11:00 a.m.


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CARTAGENA VIII FESTIVAL INTERNACIONAL DE MÚSICA CA

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Hay cosas que nos hacen Grandes


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Ruben Aharonian, violín

Rubem Schuenck, flauta

Emmanuel Ceysson, arpa

VUELVEN LAS CLASES

MAGISTRALES l Cartagena Festival Internacional de Música es un proyecto que se construye con responsabilidad social. Además de hacer que los colombianos se vuelquen hacia la música académica, la Fundación Salvi ha logrado convertir el Festival en todo un programa educativo que trasciende las fronteras de Cartagena. Está demostrado que la música clásica fortalece la autoestima, promueve la disciplina, el manejo organizado del tiempo, la perseverancia y la concentración. Además, cuando se practica un instrumento en grupo, se contribuye a que los niños y jóvenes desarrollen sentido de pertenencia y aprendan a trabajar de manera colectiva, a tolerar los errores y a escuchar a los demás. Este trabajo tuvo su auge en el Proyecto Social de 2013, que unió a niños y a jóvenes músicos con la Filarmónica Joven de Colombia. Este año, los dos proyectos se separan: nuevamente nos acompaña la Filarmónica Joven de Colombia, bajo la batuta del director italiano Rinaldo Alessandrini, incluyendo por primera vez desde su nacimiento una ópera en su repertorio. Por

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otro lado, el Proyecto Social ha tomado independencia. Los músicos de varias agrupaciones de Cartagena tendrán sus propios talleres de la mano del primer becario en dirección que lleva el Festival a Cartagena. Paralelo a esto, se llevarán a cabo las tradicionales clases magistrales, que esta vez ofrecen sesiones para seis instrumentos: flauta, clarinete, violín, arpa, piano y voz. La multifacética cantante Cristina Zavalloni, cuya voz ha sido comparada con las de Ella Fitzgerald y Cathy Berberian, dedicará horas de trabajo diario con jóvenes cantantes. De igual manera, el clarinetista Gabriele Mirabassi, reconociendo el potencial de la cátedra de clarinete del país, ha decidido regresar para continuar el trabajo que inició en enero de 2013. El arpista francés Emmanuel Ceysson, líder de la Cátedra Salvi de Arpa y reconocido exponente de su instrumento en el mundo, dedicará su tiempo no sólo a tocar un interesante repertorio con su compañero de la Orquesta de la Ópera de París, Laurent Verney, sino que además será uno de los profesores de las Clases Magistrales. También nos acompañarán nuevas personalidades: el pianista italiano


CARTAGENA VIII FESTIVAL INTERNACIONAL DE MÚSICA CA

Gabriele Mirabassi, clarinete

Andrea Rebaudengo, piano

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Cristina Zavalloni, voz

por

Luisa F. Cano Fundación Salvi

Andrea Rebaudengo, reconocido por su trabajo en ensambles de música contemporánea como Sentieri Selvaggi, y por su compromiso con la interpretación de la nueva música escrita para su instrumento. Igualmente estará el flautista del Quinteto Villa-Lobos, Rubem Schuenck. Este flautista ha sido profesor en la Escuela de Música de la Universidad de Río de Janeiro en 2008 y 2009. Igualmente ha tocado en orquestas bajo la batuta de direc-

tores tales como Kurt Masur, Moshe Atzmon y Ernani Aguiar. Pero tal vez una de las mayores sorpresas será la presencia de Ruben Aharonian, ganador de dos de los más reconocidos concursos para violín del mundo –el Concurso Enescu de Bucarest y el Concurso Tchaikovsky de Moscú– y primer violín del longevo cuarteto de cuerdas Borodin, un cuarteto con más de 60 años de historia que trabajó con composi-

DEL 4 AL 12 DE ENERO LAS CLASES MAGISTRALES SE LLEVARÁN A CABO EN EL CLAUSTRO SAN AGUSTÍN DE LA UNIVERSIDAD DE CARTAGENA.

tores como Dmitri Shostakovich. Si bien las Clases Magistrales están abiertas para todos los jóvenes intérpretes que se inscriban de manera gratuita, algunos estudiantes y profesores de música provenientes de todo el país son elegidos por convocatoria para ser becarios del Festival. Como tales, y con ayuda de sus patrocinadores, el Festival cubre todos sus gastos para que puedan viajar a Cartagena a participar activamente de las clases.


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Bajo la batuta de Rinaldo Alessandrini

Regresa LA FILARMÓNICA JOVEN DE COLOMBIA El Cartagena VIII Festival Internacional de Música cuenta por segunda vez con la participación de la Orquesta Filarmónica Joven de Colombia (FJC) como base del Proyecto Orquestal, que se desarrolla como parte de los Programas Educativos del Festival. Inaugurado en 2013, este proyecto busca traer cada año a un reconocido director para que trabaje de cerca con una orquesta de talentosos jóvenes colombianos. Ellos, por su parte, también hacen parte de otros programas educativos del Festival, como las Clases Magistrales. Este año los jóvenes músicos de la FJC tendrán el privilegio de trabajar con el director italiano Rinaldo Alessandrini en el primer montaje de ópera en la historia del Festival: La Cenicienta, del compositor italiano Gioacchino Rossini. Esta ópera se presentará el 10 y 12 de enero en el Teatro Adolfo Mejía, con la participación de solistas de talla internacional y el consolidado Coro de la Ópera de Colombia. La convocatoria que realiza la FJC

selecciona los mejores intérpretes colombianos a nivel nacional, residentes en el país o en el exterior, entre los 16 y los 24 años. La orquesta realiza una preparación previa de un año con su director titular para todos sus montajes, incluyendo su participación en el Festival. Esto permite que el trabajo que se va a realizar con el maestro Alessandrini sea complementar y enriquecer a los jóvenes músicos, mas no preparar la ópera desde sus cimientos. Dirigida nuevamente por el maestro Alessandrini, la FJC acompañará a los solistas en la Noche de Ópera del sábado 11 de enero, en la Plaza de San Pedro. Este concierto “alla italiana” será un homenaje a Rossini, haciendo un recorrido por tres de sus obras más conocidas: El Barbero de Sevilla, La Escala de Seda y La Cenicienta. La participación de la Filarmónica Joven de Colombia es posible gracias a la asociación entre la Fundación Bolívar Davivienda y el Cartagena Festival Internacional de Música.


LYON & HEALY Harpmakers to the world since 1889


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EL FESTIVAL REAFIRMA SU

compromiso con

Cartagena a primera vez que el Festival fue a los ensayos de la Orquesta Sinfónica de Cartagena quedó gratamente sorprendido. Edgar Vargas había acogido en el garaje de su casa a más de 25 niños y jóvenes para formar una orquesta. Una orquesta nada ortodoxa, pues a sus filas le “sobraban” vientos, le faltaban cuerdas. Sin embargo, Edgar Vargas encontró en la música una herramienta de cambio social. No buscó imponer en

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el gusto de los jóvenes cartageneros la música de Bach y de Beethoven. Por el contrario, empezó con arreglos de música popular (como el “Son de la loma”) y así, poco a poco, les fue descubriendo el mundo de la música clásica. Este esfuerzo no podía ser pasado por alto, pues la Fundación Salvi con su proyecto Cartagena Festival Internacional de Música ha promovido, precisamente, la música como motor de cambio social. Después de varias versiones en que los músicos de Cartagena han asistido regularmente

al programa de Clases Magistrales en el marco del Festival, la versión 2013 quiso sacar el mayor provecho de la estadía de la Filarmónica Joven de Colombia (FJC) en el Festival y gestionó la unión de orquestas. Un músico de una de estas agrupaciones y uno de la FJC se sentaron hombro a hombro leyendo la música del mismo atril. Los resultados fueron unas conmovedoras sesiones de ensamble en las que la FJC y la Sinfónica de Cartagena interpretaron juntas “Son de la loma” de Miguel Matamoros, Canciones folclóricas de Vaughan Williams y


CARTAGENA VIII FESTIVAL INTERNACIONAL DE MÚSICA CA

la Sinfonía 88 de Haydn. Para 2014, este proyecto se fortalece con el objetivo de mejorar la experiencia de los niños y jóvenes de Cartagena durante el Festival. Para esto, por primera vez en ocho versiones, la Fundación ha becado a un estudiante de dirección orquestal para que se dedique de lleno al proyecto. El joven seleccionado fue Héctor Pinzón, quien actualmente es el director titular de la Orquesta de Unimúsica y se encuentra finalizando el Postgrado en dirección Orquestal de la Universidad Juan. N. Corpas, en la cátedra de los maestros Jorge Alejandro Salazar y Jorge Zorro. Maestro en Música con énfasis en piano y grado “Suma Cum Laude”. Bajo su batuta estarán tres orquestas cartageneras, la Orquesta Sinfónica de Cartagena “Nuestra Orquesta” -que hace parte de la Fundación Música por Colombia- a cargo del maestro Edgar Vargas, la Orquesta Filarmónica Cartagena de Indias a

Repertorio Obertura de Idomeneo Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) Concierto para dos violines en La menor Antonio Vivaldi (1678-1741) “Bacchanale” de la ópera Sansón y Dalila Camille Saint-Saëns (1835-1921) Libertango Ástor Piazzolla (1921-1992) Arr. Héctor Pinzón Tolú Lucho Bermúdez (1912-1994) Arr. Héctor Pinzón

cargo del maestro Felipe Madariaga y una nueva integrante, la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil del Distrito “Semillero de niños” a cargo del maestro José Gregorio Quintero. El Proyecto se desarrollará en el Claustro San Agustín de la Universidad de Cartagena, desde el 4 hasta el 11 de enero, donde se realizarán talleres, clases y ensayos generales conformando una orquesta de 70 niños apoyada por los 46 becarios asistentes al Cartagena Festival. La muestra pública del trabajo realizado se hará en la Plazoleta de la Universidad el sábado 11 de enero a las 4:00 p.m. El repertorio que se escogió para esta actividad involucra varios períodos de la música, desde el barroco con obras de Vivaldi, pasando por el clasicismo de Mozart y el romanticismo del francés Camille Saint-Saëns. Además se integra algo de música latinoamericana con Ástor Piazzolla y, por supuesto, los ritmos colombianos de Lucho Bermúdez.

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Así van n el año 2011 la Fundación Víctor Salvi, apoyada por la Fundación Fanny y Luis Carlos Sarmiento, inició el proyecto de Centros de Mantenimiento y Reparación de Instrumentos Musicales, en alianza con el Ministerio de Cultura. El 30 de noviembre de ese año se inauguró en Bogotá el primero de los seis Centros de Mantenimiento y Reparación de Instrumentos Musicales, estableciéndose durante el 2012 cinco centros más, ubicados en Medellín y Cali principalmente. Adicionalmente se establecieron otros centros: en Iba-

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LOS CENTROS DE MANTENIMIENTO Y REPARACIÓN

de instrumentos musicales

gué en convenio con el Conservatorio del Tolima, en Cartagena en convenio con la Escuela Taller de Cartagena y en Popayán en convenio con la Escuela Taller de Popayán. El proyecto cuenta además, desde 2012, con recursos aportados a través de convenios de asociación con la Alcaldía de Medellín para la reparación de instrumentos musicales. En 2013 estos Centros se posicionaron como un espacio con proyección nacional, en donde los músicos profesionales, estudiantes y docentes encuentran un servicio adecuado, calificado y novedoso, diseñado bajo estándares internacionales para man-

tenimiento y reparación de sus instrumentos de cuerda frotada y de viento. Durante el año 2013, se diagnosticaron y repararon en total 898 instrumentos de viento y cuerda frotada. Se vieron beneficiadas 25 escuelas municipales de música de los departamentos de Antioquia, Boyacá, Cauca, Cundinamarca, Meta, Nariño, Huila, Tolima y Valle del Cauca dentro del marco de la Convocatoria para el mantenimiento y reparación de instrumentos musicales de viento, en asocio con el Ministerio de Cultura. También se atendieron instrumentos de cuerda frotada y viento de la Alcaldía de Medellín pertenecien-


CARTAGENA VIII FESTIVAL INTERNACIONAL DE MÚSICA CA

L iberta

tes a la Red de Escuelas de Música. En el pasado Cartagena Festival Internacional de Música, más de 150 personas acudieron a los talleres de luthería en los cuales fueron reparados, de manera gratuita, instrumentos de viento y de cuerda frotada. Los centros responden a la demanda existente de reparación y mantenimiento de instrumentos de banda sinfónica y cuerdas frotadas, contribuyendo a la creación de una cultura de buen uso de los instrumentos a partir del mantenimiento preventivo y el adecuado almacenamiento. En Colombia existen muchos aficionados, estudiantes y profesiona-

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y O rd e n

les de música que necesitan alargar la vida útil de sus instrumentos. De un instrumento en óptimas condiciones depende que el estudiante aprenda y mejore su interpretación. Formación en luthería Uno de los objetivos de los Centros de Mantenimiento y Reparación de Instrumentos Musicales es abrir un espacio a luthiers de instrumentos de vientos y de cuerda frotada de todo el continente, para que se capaciten en este oficio con reconocidos maestros. Todo esto sucede bajo la asesoría de la Asociación Italiana de Constructores de Instrumentos Acústicos (ACISA) y siguiendo los

DEL 4 AL 10 DE ENERO DE 2014 ESCUELA TALLER DE CARTAGENA DE 8:30 A.M A 5:30 P.M.

lineamientos previstos en un pensum diseñado exclusivamente para este proyecto por el maestro Antonio Miscenà, fundador y presidente de esta Asociación. En 2013 se finalizó el primer año de dos de los cursos de preparación para acceder al plan de estudios Institucional que viene estructurándose con el Conservatorio del Tolima. Además, se ha trabajado en alcanzar la homogeneidad del nivel de acceso de los participantes y en la definición de las metodologías didácticas más eficaces para garantizar un crecimiento de los conocimientos de los estudiantes.


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Memoria del oficio: DEL 4 AL 12 DE ENERO DE 2014 CLAUSTRO LA MERCED

n el centro de Bogotá, en tres casas de estilo colonial y republicano, se encuentra la escuela de Artes y Oficios Santo Domingo. En este medio ideal se fomenta la pasión y el amor por los conocimientos artesanales tradicionales y se reconoce el valor de ser artesano. Entrar a la escuela de Artes y Oficios Santo Domingo es entrar al fascinante mundo de lo hecho a mano. Alli se encuentran objetos únicos que exaltan el trabajo y la destreza de los artesanos. Cada objeto es la transformación, con las manos del hombre,

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la fábula del artesano de un elemento natural que en su estado final materializa culturas, cuenta historias y comunica conocimientos ancestrales de las técnicas. Fundada en 1995, la escuela de Artes y Oficios Santo Domingo ofrece a personas de diferentes edades, nivel acádemico y social una formación con los más altos estándares de calidad y excelencia en los oficios de la madera, la platería, el cuero, el bordado y la tejeduría. A través de encuentros académicos, tanto a nivel teórico como práctico, aprendices artesanos reciben conocimientos sólidos. En los 18 años de funcionamiento la escuela ha formado

cerca de 16.000 estudiantes, algunos de ellos dedicados hoy en día, dentro y fuera del país, a la práctica del oficio como opción de vida. Igualmente es reconocida la presencia de la escuela en eventos que buscan promover los oficios. Expoartesanias, hoy considerada como la feria internacional más importante de artesanía tradicional y contemporánea, es la cita anual de la escuela y de muchos de sus egresados y docentes. La muestra Espíritu y Materia, organizada por DEIMOS Arte con el apoyo de la Fundación Salvi Colombia y la Escuela de Artes y Oficios Santo Domingo en 2009, exhibió una selecta muestra de objetos artesanales producidos por reconocidos diseñadores y artesanos de la escuela. Con este mismo espíritu y con ocasión de la VIII versión del Cartagena Festival Internacional de Música, del 4 al 12 de enero de 2014, la escuela de Artes y Oficios Santo Domingo realizará la exposición “Memoria del Oficio”. La muestra presentará objetos que reflejan el trabajo de la escuela en los oficios más tradicionales del país. “Memoria del Oficio” es el espacio del artesano, del amor por su oficio, donde los objetos hechos a mano son los protagonistas de esa fábula de la transformación de la materia por las manos del hombre.


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¿Dónde hospedarse? SOFITEL LEGEND SANTA CLARA

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aminar por los hermosos corredores del patio central en este antiguo convento es evocar siglos de historia de la colonial Cartagena de Indias. La exuberancia de sus jardines, el desayuno en compañía de un tucán o, simplemente, el disfrutar del spa o de la hermosa piscina, hacen de la estadía en este hotel una experiencia inolvidable. Cada rincón de este hotel está lleno de historia, como su bar localizado encima de las catacumbas o los muros del hotel que, en sí mismos, son un frente histórico que separa las 123 habitaciones modernas de la ciudad amurallada.


CARTAGENA VIII FESTIVAL INTERNACIONAL DE MÚSICA CA

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odeado en sus tres lados por el Mar Caribe, el Hotel Hilton Cartagena mezcla la cultura tradicional colombiana, la belleza tropical y las más modernas instalaciones. 341 habitaciones y suites distribuidas en su Torre Principal y Ejecutiva con Executive Lounge, un centro de convenciones integrado al hotel, centro de negocios de alta tecnología, así como muchas actividades recreativas y tiendas que ofrecen a los viajeros tanto de negocios como de placer, un excelente destino para el trabajo, la diversión o una combinación de ambos.

HOTEL HILTON

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HOTEL CASA PESTAGUA

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no de los tres mejores hoteles boutique del mundo (Hotel & Lodge 2001). Es un hotel único y sofisticado en el aristocrático palacio del Conde de Pestagua que data del siglo XVIII. Cuenta con una hermosa arquitectura,

arte, historia, comodidad moderna y servicios personalizados; 11 suites privadas en un palacio monumental; restaurante gastronómico, piscina grande, jardines extensos; terraza con una vista de 180º sobre el Mar Caribe. Prepáren-

se para sentirse como el mismo Conde Pestagua en su castillo. Además goza de la mejor ubicación, cerca de la Iglesia de Santo Domingo, el corazón de la vida cultural y nocturna de la ciudad amurallada.

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TCHERASSI HOTEL + SPA

bicado en una mansión colonial de más de 250 años, además de las 7 amplias y lujosas habitaciones, incluyendo una gran suite con su piscina privada, suelos de madera, altísimos techos, paredes en piedra restauradas y baños abiertos, el hotel dispone de un Spa completo, un restaurante italiano con 60 asientos, un aqua bar con novedosos cocteles y zona de estar frente a un hermoso jardín vertical con mas de 3000 plantas tropicales, cuatro piscinas y una terraza que ofrece una linda vista de la ciudad y el mar. Cada habitación fue diseñada por Silvia Tcherassi y bautizada con nombres de finas telas empleadas en sus colecciones; Ziberline, Mousseline, Organdie, Voilee, Peau di Soi, Radzimir y Gazar; un ejemplo de cómo Tcherassi incorpora la moda al diseño del hotel.


CARTAGENA VIII FESTIVAL INTERNACIONAL DE MÚSICA

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omos un pequeño hotel de lujo con mucho carácter. Ofrecemos un servicio excepcional dentro de una gran residencia colonial española construida dentro de la ciudad amurallada de Cartagena en el siglo XVII. Estamos situados muy cerca a importantes sitios históricos. Quadrifolio es sinónimo de trébol de cuatro hojas. Esta figura contiene una armonía intrínseca que transmite una sensación de privacidad y bienestar. Cada hoja representa uno de nuestros cuatro principios fundadores: lujo, privacidad, servicio y comodidad.

HOTEL QUADRIFOLIO

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MOVICH CARTAGENA DE INDIAS SMALL LUXURY HOTEL

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l hotel se encuentra ubicado estratégicamente en el centro histórico de la ciudad, contiguo a la Plaza de la Aduana, muy cerca de las mejores opciones de compras, gastronomía, visitas históricas y sitios de interés. El Hotel Movich Cartagena de Indias es el único en Colombia que pertenece a

la exclusiva red mundial de Small Luxury Hotels. Sello de garantía y calidad internacional. El Hotel tiene 32 lujosas habitaciones con modernos espacios, frescas y acogedoras, todas con aire acondicionado y ventilador. La terraza / Bar ubicada en el último piso del hotel, ofrece una es-

pectacular vista panorámica del mar, las más hermosas cúpulas del centro histórico y la bahía de Cartagena, además cuenta con piscina y jacuzzi. El restaurante del hotel tiene capacidad para 40 personas, donde se puede disfrutar la mejor comida internacional en un ambiente tranquilo y exclusivo.


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HOTEL CASA SAN AGUSTÍN

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asa San Agustín es un hotel boutique de lujo situado dentro de la histórica ciudad amurallada de Cartagena de Indias, Colombia. Está formado por tres casas coloniales que datan del siglo XVII y han sido renovadas y restauradas completamente sin perder su encanto colonial; cuenta con 24 habitaciones refinadas y 6 suites espaciosas.

Algunas habitaciones también cuentan con pequeñas piscinas privadas o jacuzzis y todas las habitaciones han sido decoradas con muebles y sábanas al estilo tradicional colonial. El hotel también tiene amplios balcones y ventanas que permiten que la luz natural ilumine cada espacio, de acuerdo con el estilo que lo caracteriza.


CARTAGENA VIII FESTIVAL INTERNACIONAL DE MÚSICA CA

HOTEL URBAN ROYAL

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rban Royal Puerta del Reloj, un hotel de arquitectura Republicana, con infraestructura moderna. Con el característico servicio de Hoteles Royal, recibe a sus huéspedes en la emblemática Plaza de los Coches dentro de la ciudad amurallada. Rodeado de atractivas propuestas gastronómica, bares y exclusivas boutiques. Ideal para disfrutar la histórica Cartagena de Indias, sin dejar a un lado los viajes de negocios. Es de resaltar su restaurante tipo bistró “Café del Reloj” y la imponente vista desde su piscina rooftop.

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Programa de mano 2014  
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