Repercusión mediática de las Navidades Negras. Análisis de la prensa escrita nacional.

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LA REPERCUSIÓN MEDIÁTICA DE LAS NAVIDADES NEGRAS. ANÁLISIS DE LA PRENSA ESCRITA NACIONAL (JUNIO DE 1991-ENERO DE 1992).

Vanja Perona Bzik. Fundación Juan Muñiz Zapico de CCOO de Asturias.


Esta edición es el resultado de las prácticas universitarias de Vanja Perona Bzik, alumno de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Oviedo, en nuestra Fundación en el curso 2020/2021. Desde la Fundación Juan Muñiz Zapico concebimos las prácticas como un acercamiento al mundo laboral y cultural. Planteando un proyecto y la dirección del mismo, contando con la tutoría del Director de nuestra Fundación. Se trata pues de que el alumno o alumna realice una labor real, que desde lo académico aporte al conjunto de la sociedad mediante una investigación y la divulgación de los resultados. LA REPERCUSIÓN MEDIÁTICA DE LAS NAVIDADES NEGRAS. ANÁLISIS DE LA PRENSA ESCRITA NACIONAL (JUNIO DE 1991-ENERO DE 1992) de Vanja Perona Bzik. Tutor institucional: Benjamín Gutiérrez Huerta. Tutor académico: Rubén Vega García. Fundación Juan Muñiz Zapico de CCOO de Asturias. DEPÓSITO LEGAL AS 00789-2021.


ÍNDICE. 1.INTRODUCCIÓN. METODOLOGÍA Y CONTEXTO GENERAL.

2.MOVILIZACIONES Y PROTESTAS EN EL PERÍODO JUNIO-SEPTIEMBRE. SU REPERCUSIÓN MEDIÁTICA. 2.1.Aproximación a los hechos desde los medios escritos. 2.2. Algunas valoraciones generales sobre el impacto mediático de este período en la prensa nacional. 3. REPERCUSIÓN MEDIÁTICA DEL PERIPLO DE LAS NAVIDADES NEGRAS. 3.1. El encierro en el pozo Barredo y comienzo de las movilizaciones. 3.2. El fin del encierro y la radicalización de las protestas. 3.3. Hacia la negociación entre sindicatos y empresa. Continuidad y definitiva paralización de las movilizaciones. 3.4.Conclusiones finales de la trayectoria mediática de los acontecimientos de diciembre y enero. 4.ALGUNAS FUENTES VISUALES REPRESENTATIVAS. 5. BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES MANEJADAS. 5.1.Fuentes secundarias. 5.2.Fuentes primarias.


1.INTRODUCCIÓN. METODOLOGÍA Y CONTEXTO GENERAL.

A 30 años de las Navidades Negras, el encierro de las direcciones de los sindicatos mineros en el pozo Barredo se establece como uno de los hitos visibles de la movilización obrera en el pasado más reciente de Asturias. En este sentido, el contexto de reconversión industrial en el que nos enmarcamos generó una serie de acciones reivindicativas que tendrían un impacto notable en el territorio español, y con carácter particular, en nuestra región. De esta manera, los primeros años de la década de los 90 se caracterizarán por ser testigos de protestas y manifestaciones cuyos límites y objetivos directos varían, pero que en cualquier caso compartían la premisa de reaccionar ante nuevos marcos económicos de los que a priori los trabajadores no saldrían beneficiados. Evidentemente, analizar extensa la trayectoria y especificidad del proceso de reconversión en España y Asturias, y las reacciones que existieron a ello, es una tarea que no podemos afrontar en el presente trabajo. Pero en cualquier caso, lo que sí pretendemos es incidir en un estudio de caso que venga a valorar la trascendencia del mismo, no tanto desde una óptica totalizadora, sino más bien mediante un análisis de su tratamiento en el campo de la comunicación social. Por lo tanto, nuestra voluntad es poner el énfasis en las movilizaciones que se sucedieron en la región asturiana en la segunda mitad del año 1991, y sin duda en este sentido el culmen será el episodio conocido como las Navidades Negras. De este modo, el acontecimiento en cuestión es el que nos encargaremos de tratar como punto central en este estudio, utilizando para ello un análisis sistemático de fuentes de la prensa escrita nacional de aquellos momentos. Ello supone que, como ya se ha comentado, sin rehusar a una reconstrucción de los hechos tal y como acontecieron, nuestro interés radique en un enfoque que venga a aportar, desde una perspectiva externa, una aproximación a la misma mediante el uso de contenido mediático. Esta metodología nos permite reflexionar sobre las actitudes, orientaciones e ideas que las plataformas informativas transmitieron al público lector sobre lo sucedido en Asturias en el periplo junio de 1991-enero de 1992. Una vez expresadas estas consideraciones, partimos de la premisa de que para este estudio de han seleccionado tres periódicos de ámbito estatal: El País, La Vanguardia y ABC. Estos diarios llevaron a cabo, como hemos podido comprobar a través de la búsqueda y manejo de sus testimonios, un seguimiento realmente notable de esta movilización minera en territorio asturiano. Tal cuestión viene a reflejar que el tema que estamos tratando adquiere un carácter global, y en cierto modo trasciende, para beneficio de la propia protesta, a la política nacional. A colación de ello, los medios de comunicación asumen, más o menos claramente, una tendencia ideológica que viene a interpretar la realidad en función de unos intereses determinados. Tal premisa se observará de manera más nítida a medida que vayamos exponiendo las distintas noticias y artículos a los que recurriremos para nuestro análisis. Evidentemente, las limitaciones de nuestro propio planteamiento


suponen que no aportemos una visión global del fenómeno, sino que la aproximación sea estrictamente referida a los tres casos que hemos elegido para el análisis. En todo caso, se establece como una perspectiva interesante valorar los acontecimientos desde los efectos que éstos tienen en el desarrollo de la vida política de España, más aún cuando estamos manejando unas fuentes tan externas al movimiento en sí como lo son los diarios de tirada nacional. Esta propuesta de estudio que hemos barajado parte por tanto de una estrecha relación de la Política con el movimiento y su protesta, en cuanto a que éste último se instaura como forma de contienda política. En este sentido, y en palabras de Charles Tilly, la organización colectiva, tanto si se constituye como un movimiento social de carácter “universal”, como si se expresa en una movilización más específica como la de los trabajadores de HUNOSA, plantean una serie de reivindicaciones colectivas en las que los gobiernos figuran1. En el caso concreto que estamos tratando, esta lógica parece presente en cuanto a que las protestas que a lo largo de 1991, y con carácter específico las desarrolladas en las Navidades Negras, tenían por objeto hacer llegar al Gobierno de España sus demandas. Tal fenómeno entronca con otras cuestión primordial de la acción colectiva, que es la búsqueda de visibilidad de la protesta, lo cual explica la utilización de mecanismos como las huelgas, las manifestaciones u operaciones tan espectaculares como el encierro de los mineros en el pozo Barredo. Estas acciones favorecen además la acción de los medios, que se erigen como un vehículo esencial de transmisión y visibilidad de la movilización entre el público general. Cierto es que los medios pueden criminalizar la protesta, como sucedió en ocasiones en el asunto particular que estamos tratando, o también interpretarla como un síntoma directo de la ineficacia del Gobierno de turno para solucionar problemas por su incapacidad2. De esta manera, todos estas ideas que hemos barajado deben servir como punto de partida de nuestro análisis, buscándose observar los presupuestos ya enunciados y tratando de valorar la trascendencia de los acontecimientos en la España de aquel tiempo a través de los medios de comunicación seleccionados. Retomando la voluntad de establecer un contexto general, la actitud contestataria de los trabajadores conllevó una serie de paros, huelgas y manifestaciones que hicieron que Asturias se 1 C. Tilly et al. (2009) Los movimientos sociales, 1768-2008. Desde sus orígenes a Facebook, Ed. Crítica, Barcelona, pág.21. 2 En este sentido, los tres testimonios que trabajamos enfatizan en la poca previsión de la entonces ejecutiva socialista en lo que respecta a la solución de los males estructurales de la minería y la empresa pública HUNOSA. Con todo, La Vanguardia y el ABC se mostraron más críticos ante esta situación, acusando no pocas veces a Felipe González y sus ministros de no operar sobre la realidad por electoralismo.


convirtiese durante el año 1991 en un foco de movilizaciones. En esta situación, los principales diarios del país miraron con atención la evolución de los acontecimientos y la conflictividad creciente, cuyo punto de inflexión sería nuestro objeto de estudio. Desde una óptica general, hay que tener en cuenta el peso fundamental de la minería, pues el sector tenía en estos momentos una importancia sustancial en la región, existiendo miles de trabajadores asociados a él. Ello explica que los trabajadores asociados a este sector fuesen protagonistas y agentes visibles de las acciones de protesta emprendidas. A tal efecto, la cuestión de HUNOSA asumió, en el marco temporal que se analiza, un carácter central en la reivindicación, fenómeno que acabaría derivando en el episodio de diciembre, de carácter netamente minero. Por otra parte, es necesario resaltar que la minería había quedado al margen, al menos de manera parcial, de la reconversión de los años 80, aunque ya en la segunda mitad de esta década se comienzan a apreciar síntomas que favorecerán la aparición de las primeras movilizaciones. La posible reconversión del sector industrial español a raíz de la incorporación del país a la CEE dio como resultado un periplo de reivindicaciones y huelgas que tendrían su arranque con la huelga general minera de diciembre de 1985. Como aspecto a reseñar, se hace necesario añadir que el planteamiento de las acciones se basó en una estrategia defensiva orientada a la conservación del empleo por parte de los trabajadores, jugando además los sindicatos un papel importante como agentes representativos del malestar laboral3. Este acontecimiento sería seguido por la huelga del 1 de enero de 1990, en la cual fue cristalizada por vez primera la unidad de acción de SOMA-UGT y CC.OO. después de una década de enfrentamientos y desavenencias4. En tales circunstancias llegamos al año 1991, momento en el que la conflictividad minera experimentará su máximo auge. Resulta necesario señalar como hito que abre tan acalorado período la huelga minera que se desarrolló en la totalidad del territorio español el 15 de enero. Este acontecimiento resultó ser un éxito sin precedentes en la medida en que la capacidad de concentración y el acercamiento entre los sindicatos favorecieron que la asistencia a la huelga y la solidaridad a la misma fuese realmente notable en las cuencas mineras asturianas. Como antecedente más inmediato al período cronológico que trataremos, se debe señalar que otra huelga general en la minería se produjo a nivel estatal el 20 y el 21 de marzo. En esta ocasión, la

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Vega García, R. (1995) Comisiones Obreras de Asturias en la transición y la democracia,Ed. Unión Regional de CC.OO de Asturias, Oviedo, pág.205.

4

García Piñeiro, R. (1991) “Minería y huelga general. Una década de huelgas generales en la minería del carbón. 1981-1991” en Ayer, núm.4, pág.220, pp.213-234.


convocatoria fue organizada en solitario por CC.OO., y las jornadas se caracterizaron por un aumento de la radicalización, sobre todo en la zona de León5. Por lo tanto, la conflictividad era sin duda creciente, y la situación adquirió una dimensión ciertamente notable en el territorio asturiano en junio. Tomamos de este modo como punto de inicio de nuestro análisis este marco temporal, de modo que a continuación se aplicará al discurso construido la metodología ya enunciada, tomando como referencia y punto de interés la crisis de HUNOSA, aunque no olvidando que en algunos procesos (caso de la huelga general del 28 de junio) el fenómeno se enmarca en un planteamiento de protesta global por los efectos de la reconversión. Todo ello será planteado de manera cronológica hasta llegar a las Navidades Negras, tomando siempre como referencia el análisis sistemático y crítico de la prensa escrita como testigo del conflicto.

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García Piñeiro, R. (1991) op.cit, pág.226.


2.MOVILIZACIONES Y PROTESTAS EN EL PERÍODO JUNIO-SEPTIEMBRE. SU REPERCUSIÓN MEDIÁTICA. 2.1.Aproximación a los hechos desde los medios escritos. Partimos por lo tanto de un ambiente de malestar por las nuevas medidas planificadas para la industria. En este contexto, el plan establecido para HUNOSA suponía la pérdida de miles de puestos de trabajo, de modo que las reacciones de los mineros antes las reformas estructurales cristalizaron en la participación de los mismos en todo este proceso de reivindicación. Así, a mitad de junio, los trabajadores asociados a la empresa iniciaban el primer paro de 24 horas, y El País daba cuenta de ello, reflejando asimismo que la situación estaba teniendo una envergadura política realmente notable. A tal efecto, y como podemos extraer de la noticia correspondiente al día 15 6, CCOO y UGT asumieron una posición de presión hacia los gobiernos autonómicos y nacionales, exigiendo que estos intervinieran para paralizar el proyecto de reconversión. Mientras, La Vanguardia también se hacía eco de la situación, publicando una noticia7 en la que relataba cómo habían transcurrido los hechos en la huelga del día 14 en la zona de Mieres, al mismo tiempo que informaba sobre el creciente clima de conflictividad. En lo que a ello respecta, la misma noticia se establece como un prefacio de lo que iría a acontecer poco tiempo después, mostrando la voluntad por parte de CC.OO. de convocar una huelga general para el otoño. Así, la situación, lejos de calmarse, se vio agravada ante la falta de acuerdos, de modo que el avance a la huelga general se estaba gestando, al mismo tiempo que el descontento generó un aumento de paros en todo el sector minero. De toda esta situación iban dando cuenta los medios nacionales, de modo que nuevamente El País publicaba una noticia en la que informaba de la preparación de una huelga general para otoño8, algo que ya hemos anticipado a través del artículo de la Vanguardia. Más allá de esto, la noticia da cuenta de la importancia del asunto para toda la región de Asturias, pues explica que diversos actores sociales externos a la minería se sumaron a la convocatoria de huelga general presentada por CCOO y UGT conjuntamente. De esta manera, se debe tener en cuenta que la huelga general de octubre asumiría unas reivindicaciones y objetivos globales para la totalidad de la economía asturiana, aunque en cierta manera la cuestión de HUNOSA asumió el protagonismo. En este sentido, los propios testimonios mediáticos que estamos manejando trataron el fenómeno poniendo al conflicto mantenido en esta empresa como referente y actor principal de la totalidad de la protesta. 6

“Los sindicatos piden al PSOE e IU que rechacen la reconversión en HUNOSA” en El País, 15/06/1991.

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“Huelga de 24 horas en HUNOSA y en las factorías de Fasa-Renault” en La Vanguardia, 15/06/1991.

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“Las centrales preparan para el otoño una huelga general en Asturias por el plan general de HUNOSA” en El País, 28/06/1991.


Al margen de ello, la preparatoria de la huelga general iba acompañada de un nuevo paro de 24 horas y una marcha por las calles de Oviedo, de modo que al día siguiente el diario volvía a incidir en los acontecimientos, resaltando que la manifestación fue “numerosa”9. El éxito de la movilización fue expresado a través de los partes dados por los sindicatos y la dirección de HUNOSA. Como punto de interés, del análisis de tales acontecimientos a través de la prensa, podemos dilucidar una cuestión fundamental a la hora de explicar el contexto de movilizaciones laborales en la Asturias del momento. Esto es, el apoyo masivo que la sociedad asturiana dio a la lucha contra el recorte de personal en HUNOSA, pues, siendo este un fenómeno integrado en el proceso de reconversión general, los que marcharon por Oviedo tuvieron el apoyo y solidaridad de otros agentes sociales. Tal tendencia se explica porque la minería era en estos momentos pieza clave de la economía regional, aunque, como ya hemos ido incidiendo, hay que señalar que los efectos de la reconversión afectaban a otros sectores como la siderurgia, siendo este otro componente importante del carácter global que adquirió la movilización de octubre. Otra cuestión que se puede extraer estableciendo una perspectiva comparada de las noticias es la creciente implantación y adhesión al movimiento de protesta, pues mientras en el paro del día 14 HUNOSA afirmaba la existencia 50% de absentismo laboral, en el correspondiente al día 28 daba cuenta de una subida hasta de hasta el 90% de empleados que no acudieron al trabajo. Evidentemente, las cifras son maleables, y en este sentido, El País dio cuenta en las diversas publicaciones de las cifras dadas por la empresa y los sindicatos, que no solían coincidir. En esta situación, el 23 de octubre se produjo la paralización de toda la actividad productiva en la región, existiendo un apoyo mayoritario del conjunto de trabajadores de Asturias. Esta huelga general se erigió como una llamada de atención al gobierno para dar cuenta de la gravedad de la situación, buscándose reivindicar la creación de un plan específico para Asturias. En este sentido, el acto reivindicativo vino acompañado de una serie de medidas programáticas acordadas por SOMAUGT y CCOO, siendo estas nuevamente bien conocidas gracias a los testimonios de los medios. Tomando esto como referencia, sabemos que entre las reclamaciones se hallaba la de establecer un plan de reindistrialización para Asturias que se implantase de manera equilibrada con el fin de evitar un ajuste radical que pusiera en peligro miles de puestos de trabajo no solo de la minería, sino también de otros sectores. Además, otra de las demandas mostraba halla el rechazo a una asignación total del proceso de reconversión a la iniciativa privada, buscándose por el contrario una colaboración público-privada10. Por otra parte, resulta conveniente señalar que en un principio la 9

“Huelga total en la minería asturiana por la reducción de la plantilla en HUNOSA” en El País, 29/06/1991.

10 Vega García, R. (1995) op.cit. pág.207.


huelga fue iniciativa de CC.OO., mientras que UGT se había mostrado más cautelosa11 y abogaba por esperar a que se celebrasen las elecciones de la Comunidad con el fin de “conceder un margen de confianza al gobierno”12 emanado de éstas. En cualquier caso, las demandas comentadas se marcaron por los sindicatos como “líneas rojas” que debían regir el proceso de reconversión. Esto entronca con otra cuestión, que es la actuación de CCOO y SOMA-UGT como agentes principales de la acción, de modo que ambos sindicatos se erigieron como portavoces de las demandas estipuladas para los trabajadores. Así, al margen de organizar las protestas y movilizaciones, estas entidades representaron a los trabajadores negociando en todo momento con la empresa HUNOSA. En este sentido, a través de la noticia publicada por el ABC13 un día antes de la huelga general del 23 de octubre podemos observar que las conversaciones estaban llegando a buen puerto, aunque el paro se mantenía. Tal y como relata el artículo en cuestión, la empresa pública aceptó la elaboración de un nuevo convenio y un cambio de orientación en su Plan de Futuro, según el cual, como nos muestra la noticia, se debería efectuar una reducción de pérdidas mediante el incremento de la productividad. Esto se realizará mediante la modernización y la captación de inversión privada, mientras que, la planificación recogía asimismo el compromiso de mantener, en la medida de lo posible, el mayor número de trabajadores, con la aplicación de “mecanismos no traumáticos a los posibles excedentes (jubilaciones anticipadas)”. La información que acabamos de comentar sin duda nos resulta útil para conocer los detalles del proceso de pugna entre sindicatos y empresa, y cómo estos eran seguidos con el máximo ahínco por parte de la prensa nacional. Al margen de ello, existe otro aspecto interesante de la publicación, que es el referente a la decisión de los sindicatos de continuar con la huelga pese al desbloqueo de las negociaciones. Y es que, como expresa la noticia, y como nosotros hemos tratado de expresar, la movilización programada para el día 23 adquiría un sentido más amplio que el de la solución inmediata de la cuestión de HUNOSA, pues su orientación se encaminaba a la lucha contra el desmantelamiento del tejido industrial general de Asturias. Más allá de tales premisas, la realidad es que la celebración de la huelga general tuvo un impacto mediático trascendental. Así, el suceso copó las portadas de los principales diarios de tirada nacional, de modo que el ABC abría el día 24 con una imagen de la marcha masiva y un encabezado

11 Tal cuestión se puede observar en un artículo ya comentado: “Huelga de 24 horas en HUNOSA y en las factorías de Fasa-Renault” en La Vanguardia, 15/06/1991. 12 Vega García, R. (1995), op.cit, pág.207. 13 “La huelga de mañana se mantiene en Asturias a pesar del desbloqueo entre HUNOSA y sindicatos” en ABC, 22/10/1991.


que afirmaba: “la huelga general paralizó Asturias”14. Similar fue el caso de El País15, aunque la fotografía utilizada en este caso fue la de un minero y se incidió con especial atención en la demostración de fuerza que para el movimiento suponía el éxito de convocatoria. De esta manera, el diario en cuestión mostró énfasis en la puja mantenida entre las fuerzas sindicales y el gobierno central, de modo que, siguiendo el grueso de la noticia, C.C.O.O y UGT “exigían” la puesta en marcha de conversaciones de manera inmediata. Al mismo tiempo, el mismo escrito de portada recogía unas declaraciones del presidente del gobierno en las que éste afirmaba que el paro de las actividades no era “la mejor forma de buscar una solución a los problemas”. Por tanto, podemos observar la existencia de un conflicto permanente entre el gobierno de España y la acción sindical asturiana. Con respecto a esta última cuestión, la portada del ABC ya mencionada establecía una especie de juego de poder según el cual la manifestación había sido, en términos puramente políticos, una victoria personal del entonces secretario general de UGT Nicolás Redondo sobre Felipe González. Por otra parte, y desde una óptica comparada, ambos diarios coincidían en el carácter masivo de la manifestación del día 23, aunque más concreción tuvo en este caso El País, que estimó el número de asistentes a la concentración en 100.000 en el caso de Oviedo, y 10.000 en el de Gijón. Además, la portada de este periódico vino acompañada de información adicional en la que se afirmaba que la jornada había transcurrido “sin incidentes graves”. Mientras, el ABC se mostró en esta ocasión más detallista, de modo que resaltó la existencia de piquetes en diversas empresas, así como la aparición de incidentes tales como colocación de barricadas para cortar el tráfico en Gijón. Por otro lado, La Vanguardia también abría su portada con el siguiente encabezado: “La protesta contra la crisis paraliza Asturias”16. El rastreo de la información publicada un día antes por este mismo diario nos aporta otro aspecto que viene a mostrar el éxito y la implantación de la convocatoria de la huelga, pues, tal y como podemos observar en la noticia a la que aludimos17, el sistema de transportes se paralizó. De esta manera, y tal como refleja La Vanguardia, Asturias se quedó incomunicada por el seguimiento masivo de la protesta por parte de los transportistas. Más allá de lo anecdótico, con estas dos publicaciones podemos reforzar una idea fundamental: la solidaridad y apoyo de la sociedad asturiana a la protesta. Y es que, como hemos podido apreciar,

14 “La huelga general paralizó Asturias” en ABC (portada), 24/10/1991. 15 “Los sindicatos exigen al Gobierno el inicio inmediato del diálogo tras paralizar Asturias” en El País (portada), 24/10/1991. 16 “Asturias queda hoy paralizada y sin transportes con el resto del Estado” en La Vanguardia, 23/10/1991. 17 “La protesta contra la crisis paraliza Asturias” en La Vanguardia, 24/10/1991.


ésta trascendió a una reivindicación global, pues se entendía que, más allá de la supervivencia de un sector determinado, se luchaba por la propia supervivencia económica de la región. Efectuando una breve alusión a los medios regionales, éstos también pusieron en portada el acontecimiento, de modo que en La Nueva España18 nuevamente una foto de la marcha coronaba la portada, y en la parte inferior se volvían a recoger las reacciones del Ejecutivo ante la huelga. De este modo, el periódico asturiano vuelve a mostrar la actitud del presidente del gobierno, que incidió, como ya hemos comentado, en el carácter poco eficaz de la huelga para solucionar la situación. Además, La Nueva España explica que Felipe González, en su comparecencia ante los medios, puso el énfasis en que SOMA no había sido convocante de la huelga. Con ello buscaba dar una visión de estabilidad y acuerdo entre los miembros del gobierno y el partido (recordemos que José Ángel Fernández Villa19 formaba parte de la ejecutiva federal del PSOE). De esta manera, y tal y como nos muestra el análisis de la prensa, la situación en Asturias estaba teniendo un impacto político realmente trascendente. De este modo, y sobre todo a tenor de esta huelga los enfrentamientos entre los dirigentes nacionales con respecto a la cuestión eran crecientes. Una vez más, tal aspecto nos debe servir para enfatizar en la dimensión que el acontecimiento tuvo, y en este sentido, este pasó a formar parte del debate diario del tablero político. A tales efectos, el ABC dio cuenta de que la crisis estaba pasando factura al gobierno socialista, pues habían sido estos quienes habían impulsado el plan de reconversión, y sin embargo tenían entre sus filas al dirigente sindical Fernández Villa, figura visible del sindicalismo minero. Así, en el artículo publicado el 23 de octubre20, día de la huelga general, el diario mostraba del enfrentamiento en la reunión de la ejecutiva nacional, siendo el motivo de tal enfrentamiento la situación de HUNOSA. De este modo, Fernández Villa mostró, como uno de los líderes de la acción minera integrada en la movilización general, su determinación y crítica a la política económica del gobierno, cuestión que derivó en un enfrentamiento entre Guerra y Felipe González. Por tanto, hay que incidir nuevamente en que este es un conflicto de escala y repercusión nacional, pues la intensa adhesión que experimentó y la actuación de los sindicatos como agentes organizadores dieron lugar a un movimiento que generó una mirada constante hacia Asturias, y en particular hacia la minería. Otra cuestión que se debe tener en cuenta como marco general es que algunos periódicos, enmarcados en una línea editorial e ideológica concreta, politizaron el conflicto dándole una orientación interesada. En este sentido, por ejemplo el ABC asumió un discurso similar 18 “Asturias se alzó contra la crisis” en La Nueva España (portada), 24/10/1991. 19 José Ángel Fernández Villa fue secretario general del SOMA y miembro de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE, siendo además uno de los protagonistas del encierro en el pozo. 20 “Socialistas contra socialistas, el trasfondo de una guerra” en ABC, 23/10/1991.


al de la oposición, queriendo mostrar la incapacidad del gobierno para solventar una crisis que dibujaban como fruto de la ineficacia del Partido Socialista. Misma orientación asumió La Vanguardia, que al mismo tiempo, y anticipando consideraciones que se verán con mayor profundidad después, fue el diario que más explícitamente criminalizó las protestas que se estaban sucediendo. En cualquier caso, la huelga del 23 de octubre había sido un éxito en cuanto a la repercusión mediática que ésta tuvo, y por lo tanto el movimiento había logrado una visibilidad que hacía trascender la acción colectiva. Además, tal como recogen las noticias comentadas anteriormente21, se abría la puerta a nuevas movilizaciones, asumiendo C.C.O.O y UGT la posibilidad de nuevas huelgas generales si no se avanzaba hacia un plan de reindustrialización. En lo que a ello respecta, la huelga general será el suceso anteriormente inmediato a la fase de máxima tensión de las protestas por la situación de la empresa HUNOSA. Nos estamos de este modo aproximando al período de las Navidades Negras, objeto central del estudio, y cuya trayectoria se enmarcará ya en el contexto de lucha particular del sector de la minería. Y es que, frente a los sucesos de octubre, en los que la minería había tenido un papel importante pero sin llegar a monopolizar la protesta, la “crisis” de diciembre asumió rasgo de especificidad. De esta manera, el proceso continuaba, y en este sentido los medios de comunicación continuaban ofreciendo un seguimiento constante de la evolución del proceso. Así, se harían eco de un nuevo desbloqueo en las negociaciones entre sindicatos y empresa, de modo que el 29 de noviembre salían a la luz informaciones que venían a mostrar un principio de acuerdo, o por lo menos de voluntad de entendimiento. Tal y como podemos extraer del artículo lanzado por el ABC,22 el documento presentado por HUNOSA a los sindicatos mantenía el recorte de plantilla en casi 6.000 trabajadores, mientras que a cambio ofrecía una diversificación acompañada de una serie de “medidas de acompañamiento social”. Siguiendo la información que nos ofrece la noticia, estas medidas cristalizarían según lo estipulado en una ayuda estatal a través del INI a las nuevas iniciativas industriales en las cuencas, siendo además destacable que se establecía un compromiso de aumentar la cuantía de las pagas extraordinarias.

21 Véase por ejemplo “Asturias se alzó contra la crisis” en La Nueva España (portada), 24/10/1991. 22 “Los sindicatos, dispuestos a negociar la reducción de 6.000 empleos en Hunosa” en ABC, 29/11/1991.


2.1. Algunas valoraciones generales sobre el impacto mediático de este período en la prensa nacional. Hemos procedido por tanto a una reconstrucción de los hechos previos a las Navidades Negras a través de las noticias que los medios de comunicación manejados iban publicando sobre ellos. En relación a ello, conviene a continuación establecer una reflexión general de las ideas a las que podemos extraer, tomando como consideración que la exposición de las mismas puede servirnos como orientación metodológica para el tratamiento de los hechos de diciembre-enero. Así, desde una perspectiva global, ya se ha incidido en la amplia repercusión mediática que el proceso de movilizaciones tuvo a escala nacional. Al margen de esta cuestión, que se observa de manera clara en el hecho de que las noticias y artículos referentes al tema en cuestión son abundantes, se antoja interesante rastrear otras consideraciones. Por ejemplo, a través de los artículos de opinión de los distintos diarios tenemos la capacidad de aproximarnos a las actitudes de los mismo ante la situación vivida en la región asturiana. En lo que a ello respecta, conviene incidir en que los periódicos analizados coinciden de manera más o menos homogénea en la necesidad de acometer la reconversión, y en particular la de HUNOSA, debido a su insostenibilidad económica. A tales efectos, un artículo de opinión publicado por El País23 un día antes de la huelga general de octubre expresa la inviabilidad del mantenimiento de la estructura industrial de aquel momento. Por el contrario, hace hincapié en que la solución de los problemas está en “la creación de las mejores condiciones para la reindustrialización pública y privada”. Por lo tanto, y a pesar de que el artículo en cuestión tiene en cuenta que se deben garantizar de alguna manera las necesidades de los trabajadores afectados por la previsible reconversión, se da una gran importancia al principio de racionalidad. Ello lleva al periódico a asumir que los despidos serán necesarios, y concluye expresando que la huelga general no es un instrumento eficaz para avanzar hacia una solución, que en todo caso se halla en un pacto entre Gobierno, empresarios y sindicatos. Tal premisa se entremezcla con otra idea, la de la politización de los hechos, motivo que hemos pretendido ya reforzar a lo largo de nuestro discurso. Así, el ABC y La Vangaurdia emplearon la coyuntura de conflictividad y reconversión industrial para lanzar críticas al gobierno. En este sentido, y por aportar un ejemplo, otro artículo de opinión firmado por Lorenzo Contreras24 para ABC incidía de nuevo en la necesidad de reconversión del aparato industrial, aunque añadiendo que este proceso se debería haber llevado a cabo años atrás. Por otro lado, nuevamente existe un énfasis 23 “Derrabe general” en El País, 22/10/1991. 24 “La huelga de Asturias” en ABC, 23/10/1991.


en mostrar la debilidad e inoperancia del Gobierno, algo recurrente por parte de este diario en el curso de los acontecimientos. En lo que a ello respecta, existen a lo largo del escrito alusiones a la incapacidad por parte del gobierno de afrontar, ya desde la década anterior, los procesos de reconversión, siendo constantes según este testimonio las promesas incumplidas. A colación de ello, Contreras acusa a los dirigentes goburnamentales de arrogantes, y, más probablemente por oposición al PSOE que por connivencia con los agentes de protesta, ataca al Gobierno por su falta de diálogo con los sindicatos. Por tanto, desde este periódico la situación que se estaba viviendo en Asturias se orientó hacia una crítica a la actuación política, elemento que no vemos, al menos de manera tan acusada, en las publicaciones de El País. Otra idea sustancial que debemos sustraer del análisis de la prensa nacional es el logro por parte de sindicatos y trabajadores a la hora de hacer ver que la huelga del 23 de octubre era un movimiento global, pues éste reaccionaba contra la desindustrialización general de Asturias, aunque sin duda la cuestión de HUNOSA era la parte más visible de la reivindicación. Lo cierto es que la repercusión y éxito del mensaje en el territorio español se pueden observar en que después del acontecimiento varias regiones del norte peninsular experimentaron movilizaciones del mismo tipo para evitar el desmantelamiento industrial25. Sobre este último aspecto, que viene a mostrarnos la trascendencia y proyección de lo que estaba aconteciendo en Asturias, los diarios nacionales pusieron el énfasis en el hecho de que las movilizaciones en territorio asturiano podían ser el germen de fenómenos similares en otras partes de España26. Estas últimas consideraciones pueden servir para establecer una línea de diferenciación con respecto a los sucesos de las Navidades Negras, pues, como ya hemos comentado, éste es un movimiento asociado únicamente a la minería. De hecho, la situación vivida aquellas navidades asume en cierta medida un carácter individual en cuanto a que las protestas y huelgas son organizadas y convocadas de manera autónoma por los sindicatos mineros, construyéndose unas demandas que van dirigidas únicamente a la solución del problema de HUNOSA.

25 Como ejemplo de ello, en regiones como Cantabria o Galicia se celebraron en los primeros meses de 1992 diversas huelgas y movilizaciones debido a la delicada situación económica. Véase en este sentido: “Los sindicatos convocan huelga general en Cantabria para el 12 de marzo” en El País, 25/01/1992, o “ La huelga dejará a Galicia sin transporte terrestre y con la mitad de vuelos” en El País, 02/04/1992. 26 En este sentido, véase: “Asturias, ensayo sindical de nuevas huelgas generales” en ABC, 24/10/1991.


3. REPERCUSIÓN MEDIÁTICA DEL PERIPLO DE LAS NAVIDADES NEGRAS. 3.1. El encierro en el pozo Barredo y comienzo de las movilizaciones. La situación asturiana volvería a la primera plana de la prensa nacional en los últimos días de diciembre, cuando el sector de la minería, secundado por SOMA-UGT y C.C.O.O iniciaba un paro de cuatro días. Con anterioridad, el 12 de diciembre los sindicatos habían roto las negociaciones para el nuevo plan de empresa de HUNOSA y anunciaban la puesta en marcha de acciones que llevarían la protesta a otro nivel27, siendo este el germen de una serie de acciones que tendrán como hito icónico el encierro de los mineros en el pozo Barredo. La acción comenzó el día 23 de diciembre, constituyéndose una nueva protesta por el plan diseñado por el INI para la reconversión de HUNOSA, rompiéndose así, como ya hemos comentado, con la dinámica global de la movilización de octubre. Al margen de esta cuestión muy a tener en cuenta, los periódicos de tirada nacional se convirtieron de nuevo en informantes de lo que estaba sucediendo, de modo que a través de ellos podemos observar una radicalización en la acción de protesta. Así, La Vanguardia28 dio parte del encierro de los mineros en el pozo Barredo, estando entre estos Fernández Villa y Antonio Hevia, secretarios de SOMA-UGT y CC.OO. respectivamente. La misma información era transmitida por El País29, que además añadía que los encerrados sólo tendrían contacto con el exterior mediante dos representantes, uno de cada sindicato. Además, tal y como podemos extraer de ambas noticias, el encierro y el paro masivo de la actividad vinieron acompañados de concentraciones que derivaron en este primer día en enfrentamientos con la Guardia Civil, la puesta en marcha de piquetes y la instalación de barricadas para cortar el tráfico. Por tanto, se había perfilado la forma de actuación que se llevaría a cabo por parte de sindicatos y trabajadores, de modo que, la visibilidad de la protesta consistía en una doble vertiente: el interior y el exterior de la mina. Desde luego, el movimiento ejecutado por los sindicatos y trabajadores de HUNOSA logró visibilidad rápidamente, y en este sentido la gran repercusión mediática que adquirió es síntoma de ello. En este sentido, los periódicos realizaron un seguimiento diario del devenir de los acontecimientos, que, lejos de calmarse, se iban intensificando en su dimensión. Así, una noticia 27 “Los sindicatos anuncian “acciones duras” en Hunosa tras romperse la negociación” en El País, 13/12/1991. 28 “Varios heridos y dos detenidos en la primera de las cuatro jornadas de paro en Hunosa” en La Vanguardia, 24/12/1991. 29 “Los sindicatos de Hunosa inician una huelga de cuatro días y extienden el paro a toda la minería asturiana” en El País, 24/12/1991.


publicada el día 26 por el ABC30 informaba de que en el exterior del pozo la protesta era apoyada por unas 400 personas, y además los enfrentamientos con la policía seguían estando presentes. Por otro lado, la noticia nos cuenta también expulsión de los mandos de HUNOSA tras el apagón de luz en el pozo, pasando los trabajadores a encargarse de la explotación. Otro aspecto que reflejan los periódicos es el de la convocatoria de una huelga ya propuesta por los sindicatos anteriormente para los días 26 y 27 que se extendería a todo el sector de la minería asturiana, y no solo a los trabajadores asociados a HUNOSA. Por otra parte, El País31 expone una información parecida, aunque si bien es cierto añade una cuestión interesante desde el punto de vista informativo. Y es que, tal y como da cuenta el artículo, algunos medios pudieron acceder al interior del pozo, aunque los encerrados no admitieron preguntas, por lo que la información extraída del interior se limitaba a retratar el espacio acondicionado para que los mineros hiciesen vida. En todo caso, las movilizaciones seguían su curso y la tensión se incrementaba, de modo que los medios recogieron el éxito de la convocatoria de huelga en el sector minero, que afectó a su totalidad en toda la región. Además, la tensión fue en aumento, siendo en este sentido conocido a través de las propias plataformas informativas que los enfrentamientos entre la policía y los 400 manifestantes estaban derivando en una escalada de violencia notable. A tales efectos, El País relata el día 27 que los integrantes de la protesta, armados “con palos y tubos lanzacohetes, y muchos de ellas con el rostro tapado”32 se enfrentaron a las fuerzas del orden, al mismo tiempo que las barricadas y los cortes de tráfico se incrementaban. La narración de los hechos vino acompañada en el caso del ABC33 de interesantes fuentes gráficas en las que se pueden apreciar a los movilizados portando palos y neumáticos, al mismo tiempo que el mismo diario en otra sección informaba de la posibilidad barajada por los sindicatos de convocar otra huelga general. Por su parte, La Vanguardia34 publicó la noticia acompañada de una imagen en la que los manifestantes eran dispersados por la policía, incidiendo además en el éxito que había tenido la convocatoria de huelga en el conjunto de la minería asturiana. En este sentido, la noticia relata el devenir de la huelga que había sido convocada, afirmando que todo el sector efectuó un paro de 48 horas el día 26 de diciembre en solidaridad con los representantes sindicales encerrados en el pozo 30 “Continúa el encierro en un pozo de Hunosa por el bloqueo de la negociación del plan de futuro” en ABC, 26/12/1991. 31 “37 sindicalistas pasan la Navidad encerrados en una mina de Mieres” en El País, 26/12/1991. 32 “Fuertes choques entre mineros y la policía por la reconversión de Hunosa” en El País, 27/12/1991. 33 “Choques continuos entre los mineros y la policía en la huelga de Hunosa” en ABC (actualidad gráfica), y “Los sindicatos amenazan con una nueva huelga general en Asturias”, 27/12/1991. 34 “Seguimiento total y graves incidentes en la huelga general de la minería asturiana” en La Vanguardia, 27/12/1991.


Barredo. De esta manera, el encierro era el eje que proyectaba una movilización cuyo impacto iba en aumento a medida que iban pasando los días. Otro aspecto interesante que podemos extraer de la lectura y análisis de las distintas noticias a las que hemos aludido es la actitud del gobierno autonómico ante los acontecimientos. En lo que a ello respecta, y refiriéndonos en todo momento a la información dada por los periódicos, los representantes del gobierno del Principado manifestaron su apoyo a los encerrados en el pozo Barredo, de modo que el recientemente electo Juan Luis Rodríguez Vigil (PSOE) manifestó su preocupación por la intransigencia de la empresa ante las demandas. Por tanto, y en vista de los acontecimientos, el encierro captó un apoyo masivo entre los trabajadores mineros y dirigentes políticos y sindicales en el ámbito regional, dando cuenta ello una vez más de la sensibilidad del asunto para Asturias. De esta manera, tal y como hemos ido comentando, el encierro fue secundado por manifestaciones, movilizaciones y paros de carácter general que vinieron a mostrar la resistencia del sector minero a los efectos que causaría la reconversión de la empresa. Así, la conflictividad minera asturiana volvía a tener una incidencia a nivel nacional, y la repercusión mediática que los acontecimientos tuvieron reflejaban con claridad tal fenómeno. Sobre estos hechos, los medios asumieron una visión un tanto negativa de la actuación de los manifestantes. Así, un artículo de opinión de El País acusaba a los protagonistas de las acciones contestatarias de asumir conductas de “guerrilla urbana” y emprender acciones que en ningún momento serían útiles para dar solución al conflicto entre empresa y trabajadores. Se repetía por tanto la visión de que, a pesar de que se debía tener en cuenta lo traumático de la reconversión para los mineros, la movilización era un elemento innecesario y que, lejos de contribuir, dificultaba un acuerdo que se debía llevar a cabo de manera ordenada. Esta actitud por parte de los medios hacia los participantes de la protesta se vería más acusada a medida que éstos se radicalizaban, de modo que, como veremos más adelante algunas publicaciones de prensa resaltan el carácter violento de los movilizados, refiriéndose a ellos como comandos radicales. La dimensión de los acontecimientos fue en aumento, de modo que el día 30 de diciembre se abría con el conflicto asturiano en portada en el diario La Vanguardia, en cuyo encabezado se podía leer lo siguiente: “Los mineros de Asturias radicalizan la huelga”. En el desarrollo posterior de la noticia, el medio en cuestión da cuenta de la prolongación de los paros que habían sufrido los días anteriores la minería asturiana. De esta manera, tal como podemos extraer de la información proporcionada por el diario35, UGT y CC.OO. llamaron a una nueva huelga de 96 horas en la minería, y a una de carácter general en las comarcas de Caudal y Nalón. Nuevamente, los sindicatos 35 “UGT y CC.OO radicalizan sus acciones en la minería asturiana” en La Vanguardia, 30/12/1991.


dibujaban una acción conjunta de carácter contundente con el fin de expresar al gobierno central el malestar de los trabajadores de HUNOSA por la situación. Asimismo, la noticia recoge las declaraciones de los sindicatos dictadas en un comunicado conjunto en el que ambas organizaciones llaman al apoyo y solidaridad de “la sociedad asturiana y todos los ámbitos de representación institucional, política y social”. Se reprodujo así por parte de los sindicatos el discurso ya expresado en anteriores ocasiones de manera recurrente según el cual la cuestión de HUNOSA era un problema que afectaba a la totalidad de la región. Al margen de tal cuestión, hay que señalar que el comunicado fue recogido por los medios de comunicación mediante su lectura pública en el exterior por parte de un representante, dando cuenta ello sin duda de la gran atención mediática que la cuestión estaba recibiendo36. Paralelamente, la misma noticia informaba de la dimensión política de lo que estaba sucediendo en Asturias, pues relataba que los acontecimientos estaban generando una crisis de gobierno debido a las discrepancias internas. En este sentido, desde la prensa nacional ya se venía hablando de este fenómeno desde meses atrás, incidiéndose en el hecho de que Fernández Villa (proclive a Alfonso Guerra) era una de las caras visibles del movimiento de protesta minero. Nuevamente vemos por tanto en determinados periódicos el uso de los acontecimientos como un paradigma de la inviabilidad del Gobierno de España y la incapacidad de éste para solucionar los problemas que se estaban produciendo. Precisamente, en lo que respecta a la actuación del gobierno central, El País37 publicaba una noticia al día siguientes en la que informaba de que se presentaría el plan de HUNOSA a la CE “con o sin acuerdo de los sindicatos”. De esta manera, la tensión era ascendente, y mientras se seguían sucediendo disturbios en Mieres y la producción de la empresa se hallaba parada desde el día 23, tal y como nos da cuenta la noticia, el gobierno amenazaba con presentar el plan de futuro ante Europa sin un acuerdo con las fuerzas sindicales. Ello se explica por el hecho de que la Comisión Europea había impuesto un plazo de presentación que en todo caso ya se había agotado, dándole un mes de plazo al gobierno para presentar alegaciones. Por tanto, la tensión se incrementaba, y la cobertura mediática que estaban recibiendo los sucesos era realmente masiva. En este sentido, el ABC38 informó también de la cuestión que se acaba de comentar, volviendo a recoger también, al igual que El País, las declaraciones del ministro de 36 En este sentido, una fuente interesante para el análisis del notable despliegue mediático es el documental Navidades Negras, pues recoge los hechos con imágenes reales, dándonos información visual sobre la presencia de reporteros que seguían entre la multitud los acontecimientos. 37 “El Gobierno presentará ante la CE el plan de Hunosa con o sin acuerdo de los sindicatos” en El País, 31/12/1991. 38 “Aranzadi: no tiene sentido retirar un plan que está en la mesa de negociación” en ABC, 31/12/1991.


industria, quien un daba un ultimatum a los sindicatos para que se abriesen a la negociación. Conviene señalar también que el diario en cuestión acompañaba esta noticia de otra en la que informaba de la visita de los secretarios generales de C.C.O.O y UGT, Nicolás Redondo y Antonio Gutiérrez, al pozo Barredo en año nuevo39. Esta visita a los sindicalistas mineros y los huelguistas ponía de manifiesto el impacto de las Navidades negras no solo para políticos y medios, sino para todo el movimiento obrero español del momento. 3.2. El fin del encierro y la radicalización de las protestas. En todo caso, pese a que no se estaba cerca de encontrar una solución, el tercer día del año 1992 los encerrados en el pozo Barredo desde el día 23 de diciembre deciden salir al exterior. La recepción de éstos fue masiva por parte de la gente que estaba manifestándose en favor de la protesta minera, al igual que también lo fue por parte de los medios nacionales, que, como podemos observar a través de los ejemplos de prensa escrita, realizaron un seguimiento inmediato. Como ejemplo de esto, La Vanguardia publicaba una extensa noticia40 acompañada de una fotografía en la que se puede apreciar a la multitud concentrada en torno al pozo Barredo. Prosiguiendo con el artículo en cuestión, éste volvía a hacer hincapié en el seguimiento masivo que tuvo el paro convocado, al mismo tiempo que relata el momento exacto en el que los protagonistas salen del pozo, recogiendo así mismo el testimonio de uno de ellos, Joaquín Uría, que anunciaba una continuación de la lucha. Por tanto, el fin del encierro no implicó ni mucho menos una relajación de las protestas, sino que, tal y como reflejan los diarios nacionales41, la salida coincidía con la segunda jornada de paro general en la minería y con la huelga convocada en las zonas del Caudal y el Nalón. Se continuaba por tanto la acción de protesta, y tal y como nos refleja el ABC, la huelga general convocada en la Cuenca había tenido un éxito rotundo, pues todos los comercios y negocios permanecieron cerrados a lo largo del día 3. Asimismo, el artículo en cuestión establece un seguimiento específico de los sucesos del día, relatándonos además que la manifestación convocada para el mismo día concentró a 20.000 personas que marcharon hacia el pozo Barredo, donde recibieron a los encerrados que salían al exterior. Por otro lado, otro artículo de este mismo periódico publicado el mismo día en relación a los hechos volvía a incidir en la utilización de todo lo que estaba sucediendo para atacar al gobierno socialista. 39 “Redondo y Gutiérrez pasarán el año nuevo en el pozo Barredo” en ABC, 31/12/1991. 40 “Miles de asturianos vitorean a los líderes sindicales del pozo Barredo” en La Vanguardia, 04/01/1992. 41Véase en este sentido: “Paro total en las cuencas de Asturias por el plan de Hunosa” en La Vanguardia, 03/01/1992, o “Los sindicalistas de Hunosa dejan hoy el encierro, pero continúan las protestas” en El País, 03/01/1992.


Así, se afirmaba que las huelgas habían costado “casi un billón de pesetas durante el gobierno socialista”, por lo que nuevamente se incidía en la incapacidad del Gobierno para afrontar la conflictividad surgida a raíz del proceso de reconversión industrial que había afectado a la totalidad del territorio español . En una línea similar, en La Vanguardia se publicaba el día 4 de enero un artículo de opinión firmado por Fabián Estapé42 en el que apelaba a la centralidad del asunto asturiano, y en concreto el de HUNOSA, como fenómeno paradigmático de la situación de la economía española. Por otra parte, el artículo recoge la visión ya recurrente en los medios nacionales de la necesidad de reconversión de la minería en Asturias, y, como punto interesante, acusa al gobierno de no haber concienciado a la gente de esta situación. Por tanto, el articulo en cuestión asume el discurso de los medios asociados al centro-derecha, en el que se acusa a los dirigentes socialistas de negligencia y poca voluntad de solucionar el conflicto con el fin de no perder votos43. De esta manera, nuevamente, la movilización minera en Asturias volvía a estar en el foco del debate público, constituyendo un foco de atención constante en torno al que giró en buena medida la actuación política nacional de aquellos días. Desde luego, el encierro en el pozo como acto de protesta había resultado ser un éxito, en la medida en que había logrado captar la atención con el fin de que el movimiento poseyera visibilidad. Nuevamente, como ya había ocurrido en los últimos meses, el mensaje caló y los mineros “rebeldes” consiguieron a través de esta acción la atención mediática necesaria para que el conflicto trascendiera a la opinión pública. Por tanto, el mérito del encierro reside en su espectacularidad como mecanismo de protesta, que, acompañado de otras movilizaciones exteriores como las manifestaciones y los disturbios favorecían la visibilidad mediática que les permitiese ser visibles como fenómeno social y político. En este contexto de tensión política y mediática, la salida del pozo no constituía una derrota ni un cese de la movilización, pues ésta coincidió con el llamamiento por parte de los sindicatos mineros a nuevas movilizaciones, como ya hemos comentado. En este sentido, El País publicaba el día 4 de

42 “Hunosa: el primer problema” en La Vanguardia, 04/01/1992. 43 En lo que a ello respecta, el mismo diario publicaba unos días antes un artículo de opinión en el que se reflexionaba en torno a la situación de inflación que vivía el país, acusando al gobierno de obrar en función de los votos y no de la realidad que se debía asumir. En lo que a ello respecta, y aunque no se alude de manera directa a los hechos que estaban sucediendo en Asturias, se acusa al Ejecutivo de no maniobrar para “parar los pies” a los sindicatos por el miedo a perder apoyos. Y es que según el escrito las fuerzas sindicales constituyen grupos de presión que impiden una operación política óptima en el campo económico. Véase: “Presidente, país e inflación” en La Vanguardia, 0102/01/1992.


enero en portada las últimas noticias de la cuestión, mostrando que los enfrentamientos entre manifestantes y policía continuaban e incluso se radicalizaban44. Lo cierto es que el nivel de conflictividad llegó a tal punto que los sindicatos no pudieron controlar la acción de los trabajadores movilizados. De esta manera, CC.OO. y SOMA-UGT llamaron a la vuelta al trabajo, pero los trabajadores desoyeron las directrices sindicales y continuaron las protestas durante dos semanas más. Y es que si bien es cierto que después del encierro la actitud de los sindicatos había sido la de continuar con las movilizaciones, se vino produciendo un acercamiento de posiciones, de modo que la negociación con la empresa no tardaría en producirse. Con anterioridad a esta cuestión, varios acontecimientos tuvieron lugar, y en un contexto de creciente crispación entre los manifestantes, los alcaldes de los pueblos de la cuenca minera, que habían apoyado la causa de los mineros, mantuvieron una reunión con Aranzadi, ministro de industria del Gobierno central. En este sentido, los políticos locales de la región recogieron las demandas expresadas por los sindicatos, por lo que defendieron una modificación del plan del INI. Mientras, los sindicatos, tal y como dan cuenta las noticias, mostraron su compromiso de convocar nuevos paros si el Gobierno no mostraba predisposición a modificar el plan de futuro de HUNOSA, aunque, ya con una actitud más precavida, optaron por esperar a la comparecencia del ministro de industria prevista para el día 1445. Es en este punto cuando la plantilla de HUNOSA decide continuar con la movilización al margen de los sindicatos, de modo que, como informaron los medios de comunicación, los mineros desoyeron la llamada de los sindicatos a la normalidad laboral y continuaron con acciones tales como los cortes de carreteras. Por tanto, la situación se había descontrolado para los grupos sindicales, y las acciones radicalizadas efectuadas por los manifestantes “descontrolados” recibirían una gran cobertura mediática en los días siguientes. Por otro lado, a la par que la huelga de trabajadores continuaba de manera autónoma, el ministro de Industria intentaba negociar con los sindicatos el plan para la empresa. Lo cierto es que la situación se radicalizaba cada vez más, y los diarios nacionales continuaban mostrando gran interés por el devenir de los acontecimientos. Así, el día de 10 de enero El País abría su portada46 nuevamente con alusiones a la situación que se había vivido el día anterior en Mieres, siendo esto acompañado de una imagen en la que se puede observar a huelguistas transportando un árbol caído para cortar una 44 Sobre esta cuestión, la noticia comentada informa de ataques a las fuerzas del orden con “artefactos caseros”, lo cual fue respondido con medidas punitivas por parte de la policía, que entre otras cosas lanzó botes de humo para dispersar a los manifestantes. 45 “Normalidad en las cuencas mineras asturianas después de dos semanas de movilización” en ABC, 05/01/1992. 46 Véase en este sentido la portada del diario, que presenta la siguiente noticia: “Industria intenta renegociar con los sindicatos el plan de Hunosa” en El País (portada), 10/01/1992. Junto al escrito, se observa una imagen de los actores de la protesta instalando barricadas en las carreteras.


carretera. A la par que se incidía en los últimos acontecimientos, el seguimiento de las acciones y negociaciones del Gobierno también era constante por parte de los medios, pues la situación había generado sin duda una crisis política. En lo que a ello respecta, el ABC se mostraba contundente afirmando que los acontecimientos de Asturias podían “amenazar la estabilidad del gobierno”47, incidiendo de esta manera de nuevo en las divisiones internas del Gobierno por el protagonismo de Fernández Villa en el encierro y las movilizaciones y el agotamiento de Aranzadi como ministro de Industria. Más allá de ello, la situación límite a la que estaba sometida el Ejecutivo era incrementada por la necesidad de enviar más pronto que tarde el Plan de Futuro para HUNOSA a la CE, y la realidad era que la negociación entre sindicatos y empresa estaba lejos siquiera de encauzarse. Al margen de ello, este mismo diario48 informaba de la acción de los trabajadores movilizados, que mostraron su descontento con los sindicatos, considerando que éstos se mostraban inoperantes. De esta manera, los mineros en huelga tendieron a autogestionar la acción reivindicativa, reuniéndose en asambleas y coordinando la instalación de piquetes y barricadas en las carreteras. Por otra parte, la noticia en cuestión daba cuenta del descontento expresado durante esos días en la región asturiana se estaba extendiendo a otras zonas de la cornisa cantábrica, de modo que los organismos regionales de UGT y CC.OO. de Galicia, Cantabria y la propia Asturias anunciaban la voluntad de concentrarse en Madrid en protesta por la política industrial. En este sentido, El País publicaba dos días después una noticia en la que informaba de que la crisis de HUNOSA se estaba proyectando sobre los sectores privados de la minería asturiana, en concreto en Lieres, donde los trabajadores habían iniciado un paro general49. De esta manera, en estos momentos el conflicto de HUNOSA se había convertido en la punta de lanza de una protesta que amenazaba con proyectarse a otros sectores y lugares del territorio. Los días posteriores no experimentaron una relajación de las protestas, sino que incluso los estudiantes de Mieres se sumaron a la protesta en apoyo y solidaridad a los mineros. Paralelamente, los medios nacionales continuaron con un seguimiento mediático instantáneo, siendo además destacable que las últimas noticias a menudo iban acompañadas de imágenes impactantes de los disturbios. A medida que la situación, lejos de solucionarse, seguía caracterizándose por la continuidad del paro y las acciones de protesta, el medio que más crítico se mostró con la evolución

47 “El conflicto de Hunosa, cada vez más radicalizado, amenaza la estabilidad del propio gobierno” en ABC Sevilla, 10/01/1992. 48 “Madrid será el próximo escenario de nuevas movilizaciones” en ABC, 10/01/1992. 49 “La crisis de la minería se extiende a la empresa privada Minas de Lieres” en El País, 11/01/1992.


de los acontecimientos fue nuevamente La Vanguardia50, que, en la línea de lo ya comentado anteriormente, atacó la actitud de los protagonistas de la movilización. Así, una noticia publicada el día 11 en la tercera página del periódico mostraba su animadversión al sentido que había cobrado la situación, criticando a los protagonistas de los disturbios por su postura intransigente con respecto al plan de reconversión. En esta línea, el artículo en cuestión habla de la “mística de la minería” estableciendo un paralelismo entre los acontecimientos de ese momento y lo ocurrido con la minería británica en la época de Tatcher y las protestas que también en el sector minero se estaban sucediendo en Alemania. Todo ello para atacar de nuevo a quienes se oponían a una reconversión inevitable que hacía que las acciones reivindicativas tuviesen, según esta lógica, una nulidad de efectos. De esta manera, se vuelve a incidir una vez más desde la prensa en la imposibilidad de dar una solución satisfactoria y a la vez realista en términos económicos para los trabajadores de HUNOSA. Esta premisa va acompañada, en el caso de un periódico como La Vanguardia, de un discurso que viene a atacar al Gobierno de inoperante por puro electoralismo. La crítica también se efectúa sobre los sindicatos, a quienes este artículo acusa de avanzar hacia una situación que se les había ido de las manos cuando los trabajadores decidieron continuar con la protesta por su cuenta. En cualquier caso, los mineros en huelga seguían movilizados con una determinación notable, alejándose de la línea sindical y recelando de cualquier pacto con la empresa. Así, el día 13 las protestas se extendieron a Oviedo, donde los disturbios protagonizados por los mineros venidos de Mieres conllevaron la detención de dos de ellos. Como ya se ha ido comentando, la línea de los sindicatos y la de los trabajadores movilizados asumieron después de la salida de los 37 del pozo Barredo una línea distinta, y aunque es cierto que las organizaciones sindicales amenazaron con nuevas huelgas y acciones conflictivas coordinadas, la política de éstas era en estos momentos la de buscar una negociación. De esta manera, mientras se sucedían las protestas autogestionadas, SOMA-UGT y CC.OO. optaron por reanudar las conversaciones sobre el futuro de HUNOSA con el Ejecutivo. Este sería sin duda un proceso complejo y no con pocos exabruptos desde la ruptura de las negociaciones el día 11 de diciembre, pero a mediados de enero la pugna entre sindicatos y Gobierno parecía ir sustituyéndose por un paulatino entendimiento. Como todo lo que acontecía la crisis minera asturiana, elevada a crisis nacional, la prensa escrita dio cuenta una vez más de tal proceso, de modo que el 11 de enero se informaba de que SOMA-UGT y CC.OO.volvían a la mesa de negociación. Al margen de los cambios que estaban comenzando a operar en el trascurso de los acontecimientos, hay que tener en cuenta que la afiliación sindical era entre los mineros realmente alta, y sin embargo éstos acabaron obrando de manera autónoma en la acción reivindicativa. Para comprender esta 50 “Hunosa: el conflicto puede ser largo y duro” en La Vanguardia, 11/01/1992.


lógica hay que tener en cuenta que la dinámica de las huelgas mineras había desbordado ya en anteriores ocasiones, durante la década de los 80, a las direcciones sindicales, dando esto cuenta de la tendencia de los mineros a la movilización y la lucha. 3.3. Hacia la negociación entre sindicatos y empresa. Continuidad y definitiva paralización de las movilizaciones. En todo caso, la calma se iría instaurando de manera paulatina en los siguientes días, de modo que el interés mediático se desplazó, con carácter general, a la dimensión más puramente política del conflicto, es decir, a los acercamientos entre Gobierno y sindicatos. En este sentido, la comparecencia de Aranzadi en el Congreso vino a reiterar la incapacidad de dar una solución satisfactoria para el futuro de HUNOSA, aunque incidió en que los cerca de 6.000 trabajadores afectados por el recorte de plantilla se beneficiarían del sistema de jubilaciones anticipadas. Por otra parte, el Gobierno se mostraba menos amenazante que días anteriores, cuando afirmó con contundencia que presentaría el Plan de futuro con o sin el acuerdo de los sindicatos. Lejos de ello, y como se puede observar en las declaraciones recogidas por ABC51 al portavoz del Grupo Socialista José Manuel González, existía una predisposición a la consecución de una solución negociada. Por otro lado, a pesar de que las movilizaciones se iban disipando y el número de participantes iba en descenso, éstas no se detuvieron hasta varios días después. De esta manera, mientras en el Congreso se debatía la cuestión de HUNOSA como punto central del día, en la región de la Cuenca se producían nuevos disturbios. En lo que a ello respecta, La Vanguardia informó de la ocupación del Ayuntamiento de Siero por parte de mineros y también de la existencia de un policía que resultó herido en el acto52. A medida que las posturas entre sindicatos y Gobierno iban acercándose, la situación se calmaba paulatinamente, y con ello la atención mediática decrecía. No obstante, La Vanguardia publicaba en su edición de revista el día 1753 un extenso artículo que constituye el más claro ejemplo de criminalización de la protesta minera, repitiendo discursos que ya hemos visto anteriormente orientados a resaltar el carácter violento de los participantes de la protesta. Cierto es que en el ejemplo en cuestión tal fenómeno se hace más acusado, de modo que el artículo se estructura bajo el título “Barricadas contra razones”, siendo este acompañado de una secuencia de interesantes imágenes de cortes de carreteras y vías de tren, incendios de barricadas y enfrentamientos entre antidisturbios y manifestantes. Además, observamos que se alude a los mineros participantes de 51 “Aranzadi reitera que Hunosa debe recortar significativamente su número de trabajadores” en ABC, 15/01/1992. 52 “Un policía herido y cuatro detenidos más en los enfrentamientos de Asturias” en La Vanguardia, 15/01/1992. 53 “Barricadas contra razones” en La Vanguardia (revista), 17/01/1992.


estos sucesos como “guerrillas urbanas”, algo ya recurrente en determinados escritos de la prensa nacional analizados con anterioridad. De este modo, la publicación caracteriza a los protestantes como “comandos” organizados por la radical Corriente Sindical de Izquierdas y dispuestos a ejercer la violencia para obtener visibilidad. Esta premisa va acompañada de una alusión a los “artilugios” utilizados por los manifestantes, incidiendo en el daño que estos pueden causar, concretando además que varios policías habían resultado heridos. De todos modos, UGT y CC.OO. hacían pública su satisfacción por el cambio de actitud del Gobierno, y el día 22 de enero sindicatos y empresa desbloquearon relaciones para avanzar hacia un acuerdo. A este respecto, y tal como nos informa El País54 el pacto, cercano a producirse ya en los últimos días de enero, se desarrollaría sobre la base de la aceptación por parte de HUNOSA de una serie de condiciones puestas encima de la mesa por parte de los sindicatos. Sobre tal cuestión, y como el mismo artículo refleja, estas condiciones consistían en una nueva planificación de la empresa en tres fases hasta el año 2002 y un aumento de las cifras de contratación (de 453 a 800). Como contrapartida, se aceptaría por parte de los sindicatos la baja de las 6.000 trabajadores propuesta ya hace tiempo, instaurándose como compensación un sistema de prejubilaciones. Todo ello iba acompañado de un plan de reindustrialización de la región de Asturias que sería organizado por el Gobierno, de modo que la situación estaba próxima a solucionarse. Sobre tal aspecto, hay decir que el protagonismo que la minería como sector había asumido en el movimiento de protesta asturiano por la situación económica de la región se refleja en este Plan de dinamización. Y es que este proyecto concentraba en las cuencas la mayoría de las actuaciones previstas, siendo además destacable que el documento fue presentado antes a los dirigentes sindicales mineros que a los secretarios regionales55. Al margen de esta cuestión, las negociaciones con HUNOSA siguieron su curso, y ya entrados en enero el acuerdo se formalizaría56, abriéndose después nuevas tensiones y paradigmas en la lucha laboral y en el sector de la minería. 3.4.Conclusiones finales de la trayectoria mediática de los acontecimientos de diciembre y enero. Parecía así ponerse fin a un proceso realmente conflictivo en el que los sectores industriales de Asturias, y en especial la minería, habían articulado un movimiento contestatario ante el poco 54 “Primer acercamiento entre sindicatos y empresa para solucionar el conflicto de Hunosa” en El País, 24/01/1992. 55 Vega García, R. (1995) op.cit, pág.214. 56 “Hunosa y sindicatos logran un principio de acuerdo al fijarse en 800 los nuevos contratos” en El País, 31/01/1992.


prometedor futuro que la reconversión auguraba para la región. Lejos de ello, el siguiente período se abriría nuevamente con protestas, paros y manifestaciones, siendo en este sentido destacadas las movilizaciones en el sector de la siderurgia a lo largo de 1992 que culminarían con la llamada Marcha del hierro en 199257. Por lo tanto, a la hora de analizar el período revuelto de 1991 y la culminación de éste en diciembre con el encierro en el pozo Barredo, hay que tener en cuenta el carácter global del fenómeno. En este sentido, la situación de HUNOSA se enmarca en un contexto general de reconversión industrial, y movimientos como el de los mineros son fruto de la actitud contestataria que asumieron los trabajadores al ver amenazada su forma de vida y la de sus hijos. Sin entrar a valorar los resultados o consecuencias de la trayectoria y acuerdos alcanzados, en lo que sí debemos incidir es en la trascendencia que para Asturias y también para el conjunto de España tuvieron los sucesos de que rodearon a las Navidades Negras y sus etapas anteriores y posteriores. En lo que a ello respecta, la trascendencia de la protesta se observa en el hecho de que generó atención y no pocos problemas al poder político, que además se enfrentó a una “disidencia” a nivel regional cuando los alcaldes de las cuencas mineras decidieron apoyar las demandas de los trabajadores. Pero sobre todo, el aspecto que más refleja la importancia del fenómeno es la repercusión mediática que generó en el ámbito de la prensa nacional. Ha sido precisamente esta cuestión la que hemos tratado de hacer observar a lo largo del estudio, erigiéndose las fuentes disponibles de los medios de comunicación como instrumentos útiles para reconstruir los hechos. Además, una parte sustancial de tal procedimiento radica en la lectura y análisis críticos de los testimonios, observándose que en general los periódicos parecieron no empatizar con las protestas, e incluso hubo en ocasiones visos de criminalización de las mismas. En lo que a ello respecta, y desde un análisis propio, los diversos artículos apelaron a la imposibilidad de frenar la reconversión de la empresa e incidieron por ello en la poca eficacia que en el fondo tenían las movilizaciones. También hay que destacar, y tomando como referencia una vez más que las protestas mineras son un fenómeno que trasciende a lo local, que algunos medios utilizaron las acciones contestatarias como elemento de ataque al Gobierno. Lo cierto es que en general los tres diarios que hemos tratado coincidieron en que la respuesta de los mandos políticos llegaba mal y tarde, pero en cualquier caso la oposición y el ataque frontal fue más explícito en los diarios “conservadores”. Como punto final, debemos resaltar la visibilidad como componente básico de la acción de protesta, y en este sentido, no cabe duda que los mineros de HUNOSA lograron tal efecto, como se aprecia en el hecho de que la prensa realizó un seguimiento diario de la situación.

57 Al igual que los acontecimientos que hemos tratado, la Marcha del Hierro tuvo una gran repercusión mediática, y en este sentido su evolución fue también seguida de manera continua por los diarios nacionales. Véase en este sentido: “Trabajadores de la siderurgia inician la ‘marcha de hierro sobre Madrid’” en El País, 10/10/1992.


A modo de reflexión final, y asumiendo la aclaración que ya se efectuó anteriormente, no hemos pretendido establecer una reconstrucción en clave totalizadora de este período, ni siquiera entrar a valorar y analizar la trayectoria de la acción reivindicativa y sus consecuencias u objetivos alcanzados. Más allá de ello, hemos pretendido reforzar la idea de que el campo de la comunicación social, reflejado en este trabajo mediante selecciones específicas, sirve como instrumento útil, siempre y cuando se maneje en sentido crítico, para abordar la aproximación a un tema como este. Esta forma de análisis, trasladada a los acontecimientos que hemos tratado, se erige como una fuente que permita observar las sensibilidades que causa la protesta minera entre los agentes externos a ella, y por tanto permite valorar la trascendencia de la misma de la manera más objetiva posible.


4.ALGUNAS FUENTES VISUALES REPRESENTATIVAS.

Fig.1. “La protesta contra la crisis paraliza Asturias” en La Vanguardia, 24/10/1991. http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/1991/10/24/pagina1/33497942/pdf.html

Fig.3. “ Los sindicatos se radicalizarán si no el Gobierno no cede en Hunosa” en El País (portada), 04/01/1992 https://elpais.com/hemeroteca/elpais/porta das/1992/01/04/

Fig.2.“La huelga general paralizó Asturias” en ABC (portada), 24/10/1991. https://www.abc.es/archivo/periodicos/abc-sevilla -19911024-1.html

Fig.4.“Miles de asturianos vitorean a los líderes sindicales del pozo Barredo” en La Vanguardia, 04/01/1992. http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/1992/01/0 4/pagina-37/33507788/pdf.html?search=hunosa


5.BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES MANEJADAS. 5.1.Fuentes secundarias. García Piñeiro, R. (1991) “Minería y huelga general. Una década de huelgas generales en la minería del carbón. 1981-1991” en Ayer, núm.4, pp.213-234. Tilly et al. (2009) Los movimientos sociales, 1768-2008. Desde sus orígenes a Facebook, Ed. Crítica, Barcelona. Vega García, R. (1995) Comisiones Obreras de Asturias en la transición y la democracia,Ed. Unión Regional de CC.OO de Asturias, Oviedo. 5.2.Fuentes primarias. Diario ABC. “La huelga de mañana se mantiene en Asturias a pesar del desbloqueo entre HUNOSA y sindicatos” en ABC, 22/10/1991. https://www.abc.es/archivo/periodicos/abc-madrid-1991102273.html , consultado el 16/03/2021. “La huelga general paralizó Asturias” en ABC Sevilla (portada), 24/10/1991. https://www.abc.es/archivo/periodicos/abc-sevilla-19911024-1.html , consultado el 16/03/2021. “Socialistas contra socialistas, el trasfondo de una guerra” en ABC, 23/10/1991. https://www.abc.es/archivo/periodicos/abc-madrid-19911023-69.html , consultado el 17/03/2021. “Los sindicatos, dispuestos a negociar la reducción de 6.000 empleos en Hunosa” en ABC, 29/11/1991. https://www.abc.es/archivo/periodicos/abc-madrid-19911129-53.html , consultado el 17/03/2021. “La huelga de Asturias” en ABC, 23/10/1991. https://www.abc.es/archivo/periodicos/abc-madrid19911023-30.html , consultado el 17/03/2021. “Asturias, ensayo sindical de nuevas huelgas generales” en ABC Sevilla, 24/10/1991. file:///C:/Users/HP/Downloads/abc-sevilla-19911024-81.stamp.pdf , consultado el 18/03/2021.


“Continúa el encierro en un pozo de Hunosa por el bloqueo de la negociación del plan de futuro” en ABC, 26/12/1991. https://www.abc.es/archivo/periodicos/abc-madrid-19911226-63.html , consultado el 19/03/2021. “Choques continuos entre los mineros y la policía en la huelga de Hunosa” en ABC (actualidad gráfica), 27/12/1991. https://www.abc.es/archivo/periodicos/abc-madrid-19911227-11.html , consultado el 22/03/2021. “Los sindicatos amenazan con una nueva huelga general en Asturias” en ABC, 27/12/1991. https://www.abc.es/archivo/periodicos/abc-madrid-19911227-15.html , consultado el 22/03/2021. “Aranzadi: no tiene sentido retirar un plan que está en la mesa de negociación” en ABC, 31/12/1991. https://www.abc.es/archivo/periodicos/abc-madrid-19911231-113.html , consultado el 22/03/2021. “Redondo y Gutiérrez pasarán el año nuevo en el pozo Barredo” en ABC, 31/12/1991. “Normalidad en las cuencas mineras asturianas después de dos semanas de movilización” en ABC, 05/01/1992. https://www.abc.es/archivo/periodicos/abc-madrid-19920105-74.html , consultado el 24/03/2021. “El conflicto de Hunosa, cada vez más radicalizado, amenaza la estabilidad del propio gobierno” en ABC Sevilla, 10/01/1992. https://www.abc.es/archivo/periodicos/abc-sevilla-19920110-64.html , consultado el 24/03/2021. “Madrid será el próximo escenario de nuevas movilizaciones” en ABC, 10/01/1992. https://www.abc.es/archivo/periodicos/abc-madrid-19920110-57.html , consultado el 24/03/2021. “Aranzadi reitera que Hunosa debe recortar significativamente su número de trabajadores” en ABC, 15/01/1992. https://www.abc.es/archivo/periodicos/abc-madrid-19920115-63.html , consultado el 24/03/2021. Diario El País. “Los sindicatos piden al PSOE e IU que rechacen la reconversión en HUNOSA” en El País, 15/06/1991. https://elpais.com/diario/1991/06/15/economia/676936806_850215.html , consultado el 16/03/2021.


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“El Gobierno presentará ante la CE el plan de Hunosa con o sin acuerdo de los sindicatos” en El País, 31/12/1991. , consultado el 22/03/2021. https://elpais.com/diario/1991/12/31/economia/694134022_850215.html , consultado el 22/03/2021. “ Los sindicatos se radicalizarán si no el Gobierno no cede en Hunosa” en El País (portada), 04/01/1992 https://elpais.com/hemeroteca/elpais/portadas/1992/01/04/ , consultado el 22/03/2021. “Los sindicalistas de Hunosa dejan hoy el encierro, pero continúan las protestas” en El País, 03/01/1992. https://elpais.com/diario/1992/01/03/economia/694393206_850215.html , consultado el 23/03/2021.

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