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//Laboratorio de traNSducciones

Fabiana Vinagre


//manual de navegación

Los siguientes territorios fueron construidos a partir de afectos, encuentros y experiencias que se han compuesto de manera espontánea. Estas exploraciones han sido motivadas por el deseo de investigar otras formas de percibir y comunicarse, otras posibles cartografías de mundo, que ya están ahí; basta abrir los oídos y permitir que resuenen. La escritura no podría dejar de acompañar esos flujos; arroyos sin comienzo ni fin que corroen sus orillas y toman velocidad entre las dos. Deseo que el índice sea tu mapa, lector. La cartografía la dibujas de acuerdo con tu voluntad. En el Laboratorio de transducciones tenemos métodos, pero estamos siempre abiertos a experimentaciones. Al ser este un discurso polifónico, dejo los ruidos que lo influenciaron señalados en los márgenes del cuerpo de texto. Estas interferencias están identificadas por sus iniciales, que se aquí se despliegan:

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sr


al – Alvin Lucier d – Gilles Deleuze g – Felix Guatarri gb - Gaston Bachelard ho – Helio Oiticica jc – John Cage jln – Jean-Luc Nancy jlr - Jorge Larrosa lc – Lygia Clark mb – Manoel de Barros ms - Michel Serres os - Oliver Sacks sp - Baruch Spinoza sr – Suely Rolnik ppp – Peter Pal Pelbart tg – Tunga ......


“Tal vez sea preciso que el sentido no se conforme con tener sentido (o ser logos), sino que además resuene.” A la escucha, Jean-Luc Nancy


[manantiales]

//Transducir mundos

Transducir es un término prestado de la bioquímica que significa transformar energía de una forma a otra. En este proceso el error – o el virus – es primordial. Por este motivo fue elegido para este proyecto en lugar del término traducir, en el cual no se expresa tan claramente este ruido experiencial, imperfecto, donde cada sujeto y cada momento influyen de manera única. Esta palabra surgió de forma espontánea en una investigación realizada en 2012 para un trabajo titulado O olhar de dentro (La mirada de dentro), que trataba de transformar poesías en imágenes táctiles partiendo de un proceso colectivo de lectura e intercambio de percepciones y sensaciones, teniendo en cuenta características como textura, temperatura, consistencia y evocación sonora. A partir de ese momento me dediqué a este tipo de exploración, siempre acompañada de personas con diversidad neuronal/cognitiva/física.

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A lo largo de los años el sonido se ha vuelto casi central en estas producciones, debido a su potencialidad evocativa íntima y sinestesica, además de su carácter temporal que la aproxima al tacto. El Laboratorio de transducciones ha surgido después de la experiencia de impartir talleres donde un grupo diverso trabaja para transducir pinturas en composiciones sonoras. Hablar de sonido con personas sordas me abrió un campo de experimentación con las vibraciones y resonancias. Partiendo de experimentaciones con cajas acústicas, altavoces y materiales diversos como agua, arena, piedras, cadenas, he observado las maneras en que se puede transducir el sonido en tacto e imagen – abriéndose así un nuevo espectro de comunicación.

Sesión del proyecto Arches donde se ha trabajado la transducción de pinturas en composiciones sonoras. (Museo Thyssen-Bornemisza, 2018)

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Con la ayuda de un globo gigante hemos sentido como el sonido también puede ser táctil, y con una bandeja de agua percibimos las imágenes que producen los sonidos.

Además de trabajar con sonidos electrónicos, llevamos instrumentos y objetos a las salas de exposición de los Museos Thyssen Bornemisza y Lázaro Galdiano para “sacar sonidos” de obras abstractas y figurativas.

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Convivir con un grupo tan diverso nos ha ayudado a aprender a comunicarnos de distintas maneras, siempre muy atentas a las necesidades de cada una y con las percepciones abiertas para construir posibles puentes entre nosotras. Los talleres de sonido fueron muy fructíferos en el sentido de sensibilizar la escucha corporal y las capacidades sinestesicas y creativas de las participantes en cuanto individuos y en cuanto colectivo. Transporto estos saberes al Laboratorio, con la intuición de que éste se convierta en una obra abierta a otros lenguajes, desvinculados de las leyes sintácticas y que nos permitan el habla del ruido (también como metáfora para el disenso).

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//El Laboratorio de transducciones

La instalación: primer gérmen

A partir de estas y otras experiencias con las percepciones y la materialidad nace una instalación sonora y performativa en donde distintas esculturas sonoras hechas con objetos cotidianos “profanados” y mezclados com materias brutas estarán dispuestos en el suelo del espacio expositivo. Serán acompañados de micrófonos que a su vez captan el sonido de tales elementos cuando son manipulados y los transmiten a uno o más recipientes con agua en su interior. El agua aquí, como un agente de transducción, conduce las ondas sonoras y las visibiliza, creándose de esa manera distintas composiciones imagéticas y sonoras en este espacio.

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Primera maqueta de la instalaciรณn, 2018.

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El objetivo del proyecto es proponer una experiencia en la cual se estimule el uso de lenguajes no habituales y no tan encerrados en sus significaciones preestablecidas; que estén más basadas en la escucha, en la imaginación material e insertadas en la temporalidad. Una experiencia en la cual el espectador, en colectivo o individualmente, es quien estructura la obra, transformando con la manipulación de sus objetos los valores sonoros y los elementos visuales.

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[in.fluencias]

//La materia, el arte sonoro y sus hibridaciones (o como liberar los espíritus de los objetos)

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La música es un campo donde se busca, en muchos casos, la apertura del sentido. El sonido es capaz de transformar la percepción temporal y espacial; al escuchar una composición se crean naturalmente imágenes mentales y sensaciones –insertadas en la duración de la pieza– que difícilmente serán revividas en otro momento. El Laboratorio de transducciones se inspira en las obras de Alvin Lucier por su uso de artefactos lowtech y la experimentación con vibraciones. Sound on Paper, por ejemplo, deja claro que todo sonido es una vibración y que la vibración como tal puede ser percibida tanto por la vista como por el oído o la piel. Entre otros artistas sonoros que gravitan alrededor de mis inquietudes destaco a Rolf Julius, John Cage y Stockhausen, que como es bien sabido trabajaron mucho en este campo de la desmilitarización del lenguaje. Escuchar los ruidos cotidianos, los sonidos mínimos, es expandir la escucha y liberarla de prejuicios estéticos, así como dilatar nuestro concepto acerca de la música. John Cage trabajaba sobre estas premisas y señalaba que cada objeto tiene


su propio espíritu y que es necesario rescatarlo de su interior para que el sonido que vive en él pueda surgir y manifestarse: “nunca cesaron mis tentativas por obtener de los objetos, de los instrumentos no convencionales, todo lo que fueron capaces de entregar”. Devolver a los objetos su espíritu sonoro y su vibración -su pulso- son también objetivos del Laboratorio de Transducciones. Lejos del virtuosismo de la música, Cage jugaba con los instrumentos y con las formas de notación, tomando el azar como motor de muchos de sus trabajos. En el proceso de crear la instalación final que aquí muestro se ha producido un Manifiesto Transductor, escrito a máquina de escribir sobre hojas sueltas de papel vegetal. Un texto en el que palabras y frases componen poesías visuales que, al ser sobrepuestas, se transforman (o se transducen). Cada hoja puede ser puesta sobre el plano de la instalación creando una partitura abierta a la interpretación de cada participante.

Manifiesto Trasductor, frame de video, 2018

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//investigaciรณn material - profanaciรณn de objetos cotidianos - 2018

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// Sobre transducir, o dejarse atravesar por el cuerpo de la palabra

El papel en blanco debería rechazar la tinta sin sentido en estos tiempos en que el verbo está sentado, perezoso, sobre pilas y más pilas de información. Leo y muchas veces no leo, no consigo penetrar en la maraña de letras. Y tú, ¿lees? Casi nadie se embarca ya en el delirio de la lectura. No se toleran las asociaciones sin nexo, sin plexo, sin sello. Atrapados en esta rueda de dientes rotos, el tiempo sigue un ritmo ajeno: estricto-estático, estricto-estático, estricto-estático: estalla. Hablar la lengua sin vida, de la pura comunicación, esta lengua de los deslenguados, descorporeizada, que se piensa a sí misma como transmisión de información, aplana también el cuerpo. Atrofia que es también mental, y que se reproduce en discursos y prácticas que se les imponen a los individuos desde los imperativos morales de la salud, la belleza y las buenas prácticas. Estos sujetos deslenguados no son mudos, no. Imponen su lenguaje y

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con él silencian - el poder hace callar para imponer por la violencia un lenguaje liso, sin manchas, sin sombras, sin arrugas, sin cuerpo, la lengua de los deslenguados, una lengua sin otro en la que nadie se escucha a si mismo cuando habla, una lengua despoblada, gentrificada como los grandes centros urbanos. Limpia y nítida. En estos tiempos de alta resolución, ¿es posible devolver la lengua al cuerpo? Deformar el orden cronológico de las palabras, bailar textos y desbordar la letra en carne. El motor de la poesía esta hecho de agua y susurro. Gotea sobre la tinta y se desliza sobre los meandros del lenguaje, jugando. Jorra. Escrever poesia é voar fora da asa, como decían los anti-mestres, los sabios locos que no se contentaban con comunicar. El negro sobre blanco alberga innumerables espectros. Balbuceos latentes. Lo que hace vibrar la lengua es perderse en las horas, en estas sombras. Estar niño ante un texto. Casi hablar y, en este casi, poder decir. Entender é parede, procure ser árvore.

mb

La poesía expone el cuerpo de la palabra, ese interlineado que susurra, que tiene carne, que siente. En la poesía la palabra se convierte en un cuerpo

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para el que no tenemos palabra. Y en esa experiencia, precisamente porque la palabra recupera su cuerpo, nosotras también recobramos la carne: volvemos a ser densos y sensibles. La poesía es el modo en que la palabra coge lo que está fuera de ella y se lo pone como si fuera su carne, su cuerpo, que son a su vez los nuestros, que somos carne de palabras. El cuerpo habla. Sin vocalizar evoca, tartamudea, gesticula, mira, parpadea, se inclina, se estira, se acerca, respira, suspira: comunicación inexacta, abierta e inestable en las ambigüedades. El cuerpo se encuentra donde el lenguaje deslenguado no alcanza. Es lo que precede al discurso o lo que resiste a él. Por eso el cuerpo desborda el lenguaje. Y el lenguaje busca una manera de ser cuerpo, de vibrar, tragar y vomitar mundos. En la traducción no existe cuerpo. La palabra traducida pura y sagradamente no permite aperturas, no tolera la experiencia; experiencia, del latín experiri, probar, es un encuentro o relación. El radical periri, que se encuentra también en periculum, peligro. La raíz indo-europea es per, con la cual se relaciona primero la idea de travesía y, después, la idea de prueba. En griego hay muchos derivados de esa raíz que marcan la

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travesía, el recorrido, el pasaje: peirô, atravesar; pera, más allá, peraô, pasar a través; perainô, ir hasta el final; peras, límite. En nuestras lenguas todavía hay una hermosa palabra que tiene el per griego de la travesía: la palabra peiratês, pirata. El sujeto de la experiencia tiene algo de ese ser que se expone atravesando un espacio indeterminado y peligroso. El ex, exterior, extranjero, extraño, existencia. En alemán experiencia es Erfahrung, que tiene el fahren de viajar. Y del antiguo alto alemán fara, que también deriva de Gefahr, peligro. Tanto en lenguas germánicas como en latinas, la palabra experiencia contiene inseparablemente la dimensión de travesía y peligro.

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La traducción, entendida aquí como un proceso más o menos objetivo entre dos formas homogéneas, carece de espíritu aventurero. Se desplaza mínimamente de un idioma a otro. Se ubica en las primeras palabras de un significado de diccionario. Para dar cuerpo al lenguaje es necesario ir a las afueras, o a las raíces, donde tal vez el sentido no llegue. Dar otras formas a las palabras, permitir que se transfiguren, se desnuden y revelen su carne, su materialidad, lo que las hace visibles y audibles. El discurso es el lugar donde no vemos ni oímos a las palabras. Donde la expresión y la comunicación

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se producen automáticamente a través de convenciones mantenidas por dispositivos de poder, donde el lenguaje está normalizado. En academias, escuelas, instituciones y hasta en los hogares; no se tolera que resuenen las palabras, que existan en gesto, en mirada, en ruido o en baile. Los cuerpos están atados porque no se libera a las palabras. La biopolítica contemporánea es también semántica.

¿Cómo hacer poesía en estos tiempos de control discursivo y de su constante conversión en mercancía? ¿Cómo convivir con estos dispositivos que nos encierran en (in)significancias y empobrecen la experiencia?

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En la poesía - que va más allá del poema escrito y llega a ser poiesis que invade la vida- estos lenguajes peligrosos resisten. La tra(ns)ducción está allí, en el jardín de infancia de las palabras, en las salas de baile, en las calles más inhóspitas, en los templos profanos. Donde el alma es tacto. O donde resuenan libres las carnes, que nunca son iguales. Y donde un lenguaje puede contaminar los otros: la palabra ser bailada, la imagen escuchada, el sonido ser escrito…

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[desvios]

// El Laboratorio de transducción como dispositivo poético

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La escritura es también voz, que, al ser leída, toma prestada la voz interior de quien la lee. Ninguna lectura es solitaria porque en el acto de leer se mezclan esas dos (o tres…) voces. Nunca en unísono, leer es re-componer a partir de la escucha de lo que resuena, del eco que, en la lectura, se reconfigura en un ojo-vibrátil. Ora desencuentro tonal, ora sintonía. Por eso mismo considero que la poesía tampoco tiene que hacerse en soledad. Si al leer este texto ya no resuena solamente tu voz en tu cabeza, sino también la mía y la de los muchos que resonaron en mi a la hora de escribir este texto, ¿porque la poesía, que tampoco se restringe solamente a la escritura, habría de ser solitaria? El artista es inherentemente un creador de discursos, o, mejor dicho, un inventor de dispositivos discursivos. En favor de las singularidades, de la creatividad y de los derechos del individuo, el artista de las sociedades burguesas creaba disensos movido por la necesidad de producir discursos antihegemónicos. Hoy en día el poder y el individuo han cambiado, así como el discurso hegemónico, que ha tomado otros espacios - más profundos. Tal vez el artista tenga que generar otro tipo de dispositivos, que no hablen a la manifestación de la individualidad sino a la multitud, a este órgano

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compuesto por un colectivo de singularidades que abarcan distintos procesos de subjetivación y que están conectados a muchos niveles. Pero vaya por delante que no me refiero a un arte relacional, sino a abrir espacios para la producción poética y darle lugar a la alteridad de los lenguajes en lugar de formular un único discurso anti-hegemónico. ((((Basta con observar las manifestaciones de los últimos años, que han sido pobladas por discursos polifónicos, sea en las calles o en las pantallas, acercándose mucho a una cacofonía en la que parece que nadie se escucha. Me pregunto si esta aparente arritmia comparte, al menos, el espacio público y el deseo de transformación. ¿Es tal vez demasiado romántico pensar que un dispositivo poético pueda abrir la escucha y generar comunidad? ¿Cómo actuaría un dispositivo poético en un contexto tan caótico y disonante?))) El artista tal vez deba trabajar más como proponedor de experiencias, como detonante de polifonías, que como productor de discursos ensimismados. Pero ¿cómo salir de uno mismo? ¿Y porque debería el artista ponerse por encima de la multitud? ¿Acaso desacostumbrar la mirada, el oído, o cualquier parte de un cuerpo sería ya un acto poético?

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Procesos e investigaciones

//Sesiones de escucha: el laboratorio portátil

Dentro de la maleta, un dispositivo sonoro compuesto por una grabadora, cinco micrófonos de contacto, un cono de altavoz reutilizado y 10 metros de cables electricos viaja por algunas casas de Madrid. Un artefacto que solo sirve para subrayar lo que ya está - para amplificar lo que a veces olvidamos o damos por sentado. Los instrumentos ya los tenemos, basta escucharlos. El Lab es el acontecimiento que se genera, no lo que encontramos en el interior de la maleta. Las sesiones cuentan con un guión que permea las acciones y sensibiliza la escucha. Un pequeño librojuego que puedes encontrar al final de este dossier.

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Detalle: guiรณn

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Maleta, dispositivo para sesiones de escucha

¿Pero qué es un dispositivo? Es ante todo una madeja, un conjunto multilineal. Se trata de líneas de diferentes naturalezas. Desintegrar las líneas de un dispositivo, en cada caso, es trazar un mapa, cartografiar, agrimensar tierras desconocidas, y es lo que [Foucault] llama ‘trabajo de campo’ [...]

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Miguel Servet, 13, 2 izq. 30/03/2019

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Atocha, 88, 3 izq. 17/02/2019

En esta sesión saltaron las sílabas y se convirtieron en nuevas palabras. Cobraron vida con la vibración sonora. En el campo del altavoz se relacionaban generando una partitura abierta. Esta acción nos llevó a pensar una performance donde usaremos esta maquina de partituras para producir poesía sonora. A partir de aquí nace la performance Cuon, detallada más adelante en este dossier.

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[a.fluencias]

//Obras que nacen de la investigación

//Poéticas del toque

Instalación , site specific, Tabacalera Promoción del Arte, 2018 Poesia não é para entender Mas para incorporarEntender é parede, procure ser árvore. Manoel de Barros

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¿Qué imaginas cuando cierras los ojos?

Poéticas del toque es un despliegue de un trabajo iniciado en 2012 llamado La Mirada de Dentro, en lo cual se ha desarrollado un proceso colectivo con personas invidentes y de baja visión. A través de la lectura de poesías la artista y el grupo conversaban a respecto de sus percepciones, sensaciones e imágenes mentales. Fabiana traslada estas experiencias al material y crea las instalaciones, en busca principalmente de características táctiles como textura, temperatura, consistencia y flexibilidad. Para Cantera fueron elegidos poemas de tres poetas mujeres nacidas en Madrid.

Paisajes sonoros disponibles en: http://www.soundcloud.com/ fabianavinagre

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//a la escucha

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Intervenciรณn site-specific para tres plantas de un edificio abandonado. Varillas de metal, hilo de nylon y arena. Puerta de Toledo, Madrid, 2019. 39


Estar a la escucha es siempre estar al linde del sentido, o en un sentido de borde y de extremidad, y como si el sonido no fuese precisamente nada distinto de ese borde, esa franja o ese margen (‌) Jean-Luc Nancy

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Escuchar el espacio, pensarlo desde su arquitectura sonora y comprender que solo hay sonido si hay contacto.

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//hay una grieta en cada palabra

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Diccionário de la Lengua Española intervenido. Transfer y técnicas mistas sobre papel, 2018. 43


Hay una grieta en cada palabra, Muestra Sin TĂ­tulo, Escuela SUR, CBA Madrid, 2018.

La palabra estĂĄ cansada de solamente significar Palabra recta no vuela. Tiene que inclinarse al suelo: ser piedra ser sapo ser barro.

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Palabra para ventear tiene que rasgar el papel, coser con hilo de cuerda; violar la partitura para atravesar la piel. Solo asĂ­, hecho palabra-cicatriz el verbo puede delirar estrellas [bailo en tintas negras para acordarme]

Detalle pĂĄgina

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Conchacactus. Escultura sonora. Escayola, metal y activador de cianita negra,13x9x7 cm, 2018

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//de la profanaciรณn de los objetos

Arco activador. Nylon y madera. 50x3x2 cm,2018

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Sobtensiรณn. Escultura sonora; metal y latex, 24x18 cm, 2018.

Para escuchar: https://soundcloud.com/fabiana-vinagre 48


Palabra en desmote (palabra=sonido+materia/tiempoespacio) escultura sonora. Cianita negra, metal, hilo de cobre y bastidor de madera, 95x30x15 cm, 2019. 49


De.lĂ­rios verbais, serie escultura en papel, 2019. 50


AtrĂĄs de uma palavra corre um rio de cobre, papel e hilo de cobre de cables elĂŠctricos, 2019. 51


//CUON

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¿Un concierto improvisado o un juego de palabras? La intuición, la escucha y el habla humana frente a la programación algorítmica de un ordenador. ¿Qué tipo de discurso se puede generar? Este es un trabajo de improvisación que, a través del uso de equipamientos de audio y palabras deconstruidas, crea una suerte de juego sonoro. Partiendo de un texto fragmentado, los performers alimentan una máquina que a su vez escucha los sonidos derivados de silabas y los transforma en un discurso imprevisto - pero condicionado por la tecnología. Un concierto creado entre tres participantes: dos humanos y una máquina.

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[desembocaduras]

// conclusiones (del momento)

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Llamo “conclusiones” a este capítulo, pero como el río que inicia este trabajo, las aguas siguen sus flujos, como un arroyo sin principio ni fin que socava las dos orillas y adquiere velocidad en el medio .En este momento veo el Laboratorio de transducciones como un disparador de procesos, un dispositivo que, en su materialidad hecha de micrófonos y altavoces y cables y más cables, logra ser pulsión de experiencia, de fracaso, desvío y transmutación, reorganización del deseo, que en su inestabilidad es capaz de vislumbrar otros posibles mundos. Muchas veces he buscado la forma: algo estático, terminable, una obra o un conjunto de obras finitas – por ser más ubicable en una disciplina, en una institución, y en las demandas de un mercado o de toda una lógica de consumo. Me aliviaba pensar que todo estaría resuelto; pero al mismo tiempo me generaba cierta angustia depararme con la ilusión de ese estatismo y con el embotamiento de una experiencia que siempre está por

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germinar. Pasando de la angustia a la inquietud, seguí los flujos de los deseos, reactivos o activos, y ahora contemplo el enjambre que han creado. El Lab nació de una pulsión por experimentar con lenguajes no discursivos, menos sustentados en la racionalidad, y que permitiesen la manifestación de un saber del cuerpo que se re-ordena en el desequilibrio y se potencia en él. El foco en la palabra viene por estar ésta tan codificada que tiende a pasar desapercibida hasta el punto de que, generalmente, se obvia su aspecto matérico y mutable. La palabra, por tanto, en su capacidad de transformarse y de transformar el pensamiento en sensación y existencia. La escucha es fundamental en este proceso; sin percibirse a si mismo y a su alrededor, el caminar se hace imposible; no existe resonancia ni desvío – si viviésemos en un mundo sin escucha (que poco tiene que ver con un mundo de sordos…) seríamos puros, duros y estáticos significados. Pero tampoco quiero estimular un pensamiento binario y rechazar la pertinencia de la “razón” en los procesos de subjetivación y en las tomas de decisión individuales y colectivas. Creo que somos materias que vibran entre estas fuerzas y es en este medio que el arte acontece. Al final, sentir es pensar temblando.

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El Lab tiene la escucha, el error, la poesía y el hacer (frente al pensar como abstracción discursiva) como bases. Creo que a partir de esas cuatro patas los caminos se despliegan y convierten en muchos. Veo, por tanto, que las prácticas aquí propuestas son fundamentales para la apertura de los caminos que hemos recorrido en este trabajo, un disparador para que la experiencia estética sea reconocida y vivida no solo dentro de instituciones ligadas al arte, sino que también pase a habitar el cotidiano y estimular cambios en cada individuo, que se vuelve permeable, atento y activo en sus medios. Las obras que reverberan con este dispositivo pueden o no estar finalizadas o, mejor dicho, encerradas en un fin. He de decir que la apertura total del rizoma tampoco me interesa, pero estoy segura que cada una de estas obras está imbricada en las otras, por lo que se las puede entender como fruto de transducciones. El error más notable del Lab es bucear tan a fondo en la metáfora de la escucha que se vuelve incapaz de verse como un mero estanque dentro de unas aguas mucho más extensas¹. En estas ¹ Me acuerdo de un pasaje del cuento de la perla de Didi Huberman: “(...) hacer del medio orgánico en que nada – no el meaning de los propios tesoros sino el Leben del flujo que los ha hecho posibles – sea el objeto de su búsqueda. Es bien consciente de la locura que comporta un deseo semejante: para conocer por completo ese medio de vida, de supervivencia, habría que vivir en el, ahogarse (…)”

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inmersiones, me he metido en aguas turbias para mí, como la música, la electrónica, o la psicología – y he llegado a ahogarme ahí por algunos instantes . Pero, cada una a su manera, fueron transducidas, experimentadas en sus ruidos y resonancias para luego ser transformada en energía, en pulsión de vida. Solo espero que vibre.

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la portada de este libro es parte de la serie Babel papel, hecha a partir de las lecturas y materiales que resonaron en el proyecto.

Madrid, 2019


Profile for Fabiana Vinagre

Laboratorio de Transducciones  

This book gathers the experiences, texts and artworks resulted from my master's investigation on the multiplicity of relations created betwe...

Laboratorio de Transducciones  

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