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Apoyo a la escuela de tradiciones indígenas con la población infantil y juvenil en el municipio de Miraflores Guaviare. Edición para Circulación Digital Mayo de 2018 Alcaldía de Miraflores Guaviare Proyecto Financiado con Recursos del Impuesto Nacional al Consumo vigencia 2017 ©Derechos Reservados© Pueblos Indígenas Resguardo Puerto Nare Miraflores Guaviare


Resguardo Puerto Nare

Puerto Nare

Vuelta el Alivio es un terriotorio de los pueblos indígenas: Carapana, Cubeo, Desano, Piapoco, Piratapuyo, Tariano, Tucano, Tuyuca, Wanano. Está ubicado en zona rural de Miraflores Guaviare, siguiendo el curso del rio, bajando sobre el margen izquierdo del rio Vaupés. Estas comunidades aún conservan parte de sus legados culturales. 3


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Fundación de Puerto Nare en Miraflores Guaviare

Martín Narváez Gómez Pueblo Carijona Puerto Nare

Quiero hablar un poco, de cómo fue fundado, el resguardo indígena de Puerto Nare. Mediante resolución 022 de 2003. Donde quedó legalmente constituido como resguardo de Miraflores Guaviare. Fue fundada en 1933. Inicialmente, hubo un caserío, con indígenas provenientes del Cerro del Chiribiquete. Unos venían huyendo, de las continuas guerras, que tenían con los huitotos. Y otros, venían con patrones, buscando látex, siringa, balata, y otros territorios para trabajar. Estando acá, más o menos para los años 40 y 50. Empiezan a llegar los colonos finqueros. Como lo son: Don Cornelio, Pablo segura, Amadeo. Quienes fueron esposos de indígenas, y hubo mestizaje con ellos. Estando en el Vaupés. Se encuentran con compañeros del 5


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Pueblo Cubeo y Carijona. Trabajando en cauchería, como hasta los 80. Luego de esta época. Llega la etapa del apogeo de la coca. Y es donde se empezó a ver más presencia de blancos, que venían de otras tierras. Los medios de comunicación y transporte principalmente. Eran los caminos que comunicaban de un lado a otro. Por ejemplo: del Caquetá al Guaviare. Calamar, San José, hasta Villavicencio. Y por los lagos del dorado, bajaban por el caño Tacunema. Hasta salir al Papurí. De ahí cogían tierra de nuevo. Volvían y se trasladaban hasta el Caquetá, la pedrera el mesai. Antiguamente, se usaban las balsas. Y canoas, echas de palma chonta. Con la llegada de los blancos, y herramientas como el hacha y la machera. Se fueron construyendo canoas. Cuentan los abuelos. Que cuando ellos se trasladaban. Eran meses caminando de un lugar a otro. Y cuando llegaban a un río. Paraban y construían una canoa. Para seguir río arriba o abajo. Muchas veces, llegaban a un lugar. Y les tocaba tumbar chagras. Sembrar, para volver hacer fariña. Y seguir caminando. Tiempo más acá, llegaron los motores 2 y 3. Que se usaban para transportar el caucho y la balata. 6


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En el tiempo que no existían los motores. Los patrones, usaban los indígenas para remar. Y todo se hacía a fuerza bruta. Era un sacrificio para el indígena. Porque debía recorrer, casi que un río, de punta a punta. Y cargar las herramientas, lo de comer, y el producto que llevaban. Era un peso, y sufrimiento berraco. Cuando empezaron a llegar las cosas. Todo se fue facilitando. Por ejemplo: Los aviones empezaron a llegar. Los de aterrizaje en agua, en el Apaporis y Caquetá. Con el tiempo, llegaron los de llantas. Quienes aterrizaban en Miraflores, Caquetá y en el Pacoa. Todo esto, acortó lo que eran las caminadas, y transporte de las cargas. Ya para los últimos tiempos. Los aviones son más grandes. Los motores por ende también. Y el trasporte se hace más rápido. La diferencia es, que el transporte hoy en día es más costoso. No conozco las razones, porque las se le denominó como nombre a este lugar: Puerto Nare. Pero tengo entendido, que fue por alguna persona que vivió en algún otro lugar, con este nombre. Y se le ocurrió llamarlo así. El encuentro del colono con el pueblo Carijona, tiene sus ventajas y desventajas. En lo positivo, que se da el comercio. Que el trabajo es remunerado. Formas de trabajar, de negociar. Nuevas herramientas. Llegó la educación. Se empieza a hablar español. Se principia a usar vestimentas. Conocer las urbanidades. Entre otras cosas 7


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que impactaron en la comunidad. Pero entre lo negativo está: que la interrelación colono e indígena disminuye la parte cultural, las tradiciones. Porque como lo vemos hoy en día: Ya las indígenas casi no viven en sus malocas. Como era antiguamente. Ahora, sus casas son de zinc. Paredes de madera o ladrillo. Ya no duermen por familias en malocas. Sino cada uno ya en su casa. El vestuario ya no es el tradicional. Con cáscara de palo. Sino ropa textil. Al igual que la alimentación. Que ya no es la tradicional, que era: la quiñapíra, pesca, la cacería, los mojojois, las frutas silvestres. Sino que ya consumen productos empaquetados y del comercio: enlatados, frutas, jugos, arroz, gaseosa, licores, etc. Además se ha ido perdiendo el idioma, sus tradiciones. En la parte de la religión, también ha cambiado. Porque ya no creen en sus dioses. El que no es evangélico quiere ser católico. Lo mismo el idioma. Si no es español, entonces optan por el inglés. Lo mismo con la música. El indígena no se dedica tanto a su música tradicional. Como el carrizo. Sino que ya es vallenato, reguetón, merengue, salsa, ranchera. Y lo mismo los bailes. Que ya no es la danza y el canto. Sino que se imita es al blanco. 8


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Muy pocos conservamos las costumbres. Esas cosas han influido negativamente con el indígena. La Ruber, era una compañía, como la casa Arana, que explotaban y trabajaban el caucho. El pago para los indígenas, era en artículos, como: escopetas, cartuchos, prendas, chaquiras, machetes, botas. Ese fue, prácticamente, una de las últimas compañías que estuvieron por estos lados. Trabajando cauchos y balatas. La compañía se acabó. La casa Arana existía más o menos para los años 18 y 19. Según la historia, ellos usaban a los indígenas como esclavos. Y como guerreros. Para capturar y esclavizar más indígenas. También para invadir territorios que le pertenecían a ellos. Más que todo utilizaron a los huitotos. A los wirañas. Más que todo, ocurría en el Amazonas y en Caquetá. Desde ese tiempo, vienen las confrontaciones con el pueblo Carijona. Invadían sus territorios, y cogían las juventudes para esclavizarnos. Buscando plantaciones de caucho, balata y minerales. Porque la ambición de ellos, era esa. Para 1930. En la guerra que se conoce con Perú y Colombia. Precisamente operaba la Ruber. Y lo que quería, este país, era quitarnos parte de nuestra tierra. Donde más que todo, habitaban era indígenas. Habitaban en la amazonia, Caquetá y Cerro del Chiribiquete. Que éste, era un santuario del pueblo Carijona. Más que todo, 9


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debido a que era una zona de refugio. En la que huían de las guerras internas. Y antes de todo. Lo primero que se presentó, fue lo de la colonización española. Es de esta manera, que los peruanos intentaron invadir todo lo que es la parte sur de Colombia. Fuera de eso, los brasilero también. A través de unos misioneros, intentaron amansar a los indígenas. Para que hicieran intercambios de riquezas. Porque se comentaba que los indígenas tenían oro. Y la ambición, de querer encontrar, la famosa laguna del dorado. Ellos pretendían, a través de los indígenas, llegar allí. Para explotar, tan mencionado tesoro. Pero hasta el día de hoy, ni los peruanos, ni los brasileros, han dado con el supuesto tesoro. Ambicionado desde hace muchos siglos atrás. Desde que los españoles vinieron. La religión para los indígenas ha sido perjudicial. Llámese misioneros, evangélicos, cristianos, católicos. O del nombre que se quiera denominar. Porque según ellos. Las creencias y tradiciones de nosotros, son diabólicas. Que tenemos que olvidar la nuestra. Y adaptarnos a la de ellos. Los misioneros que incursionaron más en este territorio, fueron los franciscanos. Los jesuitas que venían de Europa. Lo que querían, era culturizar al indígena. Porque según ellos, debían ser civilizados. 10


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Para ellos, el indígena era un animal salvaje. Que tocaba educarlo, y enseñarle. Porque nada de nuestra cultura vale. Sino la de ellos sí. Tradicional, y culturalmente, esto fue una destrucción. Que las religiones ha contribuido. Desde que llegaron los pueblos españoles. Y por eso, desde ese mismo tiempo hasta hoy en día. La educación promovida por la iglesia, para nosotros no es favorable. Porque nos han querido transformar la originalidad de nosotros. Y la identidad, en una cosa que es ajena. Porque esto es cultura occidental. Nosotros, por ser originarios de este territorio, tenemos nuestra identidad, cultura y tradiciones, costumbres, creencias, etc. Que para nosotros son originarias. Nosotros hemos luchado, porque la educación sea netamente indígena. Que la formación que se reciba, debe ser de acuerdo a nuestras costumbres. Sin dejar atrás las costumbres y tradiciones de los blancos. Porque también se deben aprender. Para uno estar actualizado e incursionarse en la vida moderna. En los avances tecnológicos y los avances de la ciencia. Pero eso no quiere decir, que dejemos atrás la cultura nuestra. Los originarios del Guaviare, son los que se llaman antropológicamente tukanos orientales. Porque nosotros somos Karijona. Provenientes de un pueblo muy lejano. De una tribu caribe. 11


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Y los Tukanos orientales, provienen de otra rama indígenas. Según la historia nuestra. Nosotros provenimos de la Guayana. Huyendo de las colonizaciones Españolas y Europeas. El pueblo Karijona, a través de los siglos, se fue trasladando por el Orinoco arriba. Hasta llegar a estas tierras. Más que todo al cerro del Chiribiquete. O al territorio del Caquetá. Ya estaba allá otros pueblos. Vivieron por mucho tiempo. Por más de 300 años el pueblo Carijona habitó estas tierras. Y para el siglo XX, es cuando ya el pueblo Carijona, hace presencia en el Guaviare. Pero antes de esto. Estaba el pueblo Cubeo y Tukano. En el municipio de Miraflores, existen 14 resguardos. Donde habitan indígenas compuestos por varios pueblos. Es posible que existen muchas riquezas naturales y minerales en lo que es Guaviare, Vaupés, Guainía y Caquetá. Son territorios que hasta el momento no han sido explotados en su totalidad. Se han sacado muestras, pero nada grave. Es posible que en este territorio haya petróleo, esmeralda, oro… El ministerio de minas y energías, reportó en un mapa, unos puntos donde más o menos muestran yacimientos de minerales preciosos en estos suelos, y en el Vaupés, parte del Guainía y el Caquetá. Donde muestran oro, Coltán, esmeralda, cobre, uranio y muchos otros minerales. Pero hasta el momento no ha existido pruebas. Sino comentarios. En cuanto a riquezas vegetales, si somos afortunados. Porque en 12


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estas selvas existen muchas cosas: como plantas medicinales y curativas. Arborización en cantidad. Fauna, flora, agua y caños, animales, aves y todo lo que encierra la naturaleza. Otra riqueza es el oxígeno. Un grupo estadounidense vivió por un tiempo en los lagos del dorado. Y tenían como misión: bucear en una parte que se llama tres bocas. Porque ahí desembocan cuatro lagunas. Según cuentas, eso mide más de 100 metros de profundidad. Se encuentran peces grandes. Hace muchos años, los indígenas que habitaron esa zona, tenían mucha riqueza. Más que todo oro. Y con la presencia de los colonos. Ellos recogieron lo que había y lo arrojaron allí. Y eso quedó como encantado. Porque hay mucho bicho bravo. En ese entonces, por comentarios de los mismos indígenas. Los gringos empezaron a escudriñar. Eso fue más o menos para los años 70. Había un señor gringo que llamaba William, Etelvina. Ellos buceaban, y un día sacaron un bloque de un metal. Preciso eran dos los que estaban haciendo esta tarea. Uno de ellos murió. Y el otro salió enfermo. Lo llevaron en un helicóptero. Y lo que se supo, fue que finalmente murió también. Lo que cuentan los abuelos. Es que ese lugar fue protegido hace muchos años. Por los grandes sabedores. Los indígenas de allí, siempre le advertían a las personas que llegaban. Que era un lugar muy peligroso. Porque habían guíos 13


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inmensos. Y fieras que habitan debajo de la tierra. Según los relatos que hay sobre la laguna de lagos del dorado. Hay una, donde cuentan, que los gringos sacaron parte del uranio, con el que construyeron la bomba atómica. Por este lado, hay un lugar que según los indígenas, es encantado. Queda más o menos en el Bacatí. Según la historia nuestra. Había una maloca en este lugar. Y un día ellos cocinaron gallineta con chontaduro. Y según las creencias indígenas. La mezcla de estos dos productos, generan una fuerza sobrenatural. Capaz de transformar las personas y parte de la naturaleza. Esto produjo, que la comunidad de allí, que alcanzó a inhalar el humo. Incluyendo el terreno. Se hundiera completamente. Dicen, que cuando suben los motores a media noche. Salen palmas de moriche y chontaduro. También cuentan, que cuando pescan. En el fondo del agua se escucha latir perros, el canto de los gallos y risas de gente. Es algo muy misterioso. Del cual mucha gente cree y le tienen respeto. Hay otra historia sobre el cerro de las campanas. De allí provienen mis abuelos. Conocen el cerro del Chiribiquete. Cuando llegaron acá a Miraflores. Tenían más o menos como 80 años. Dicen que allí hay unos túneles. Donde uno entra, y se escuchan zumbidos de animales. Y hay otra parte, donde no puede entrar nadie. En lengua Carijona significa “jichijichima”. Quiere decir un ojo grande que es capaz de comérselo a uno. 14


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Según eso. Cuando el sol estaba en medio. Uno no podía entrar allá. Porque preciso pegaba el sol. Este quedaba reluciente y podía quedar uno ciego. O tragárselo. Cuando el sol se ocultaba, no pasaba nada. Era un lugar encantado. Y que para nuestros abuelos, eran lugares sagrados. Donde hacían ritos, oraciones y cultos. Este era un lugar poderoso, para nosotros que no sabemos, lo miramos como algo misterioso. Existen más lagunas encantadas. Las que han mencionado los paisanos, son la Girisa. Una laguna grande, negra. Y que pasa lo mismo: a media noche salen unas palmas. Estas son historias que cuentan, los mismos indígenas que han vivido en estos lugares. Los paisanos recomiendan. Si van a estos lugares. Que sea con rezo o alguna protección ancestral. El chontaduro es una palma, que usualmente se usa como alimento. Y se usa para hacer chicha. Según estudios nuevos, dicen que el chontaduro como el pataba, tienen un componente que es antioxidante. Y hace que el indígena no se envejezca tan rápido. En las palmas de estos dos frutos, crece un gusano que se llama mojojoi. Y se alimentan del chontaduro. Entonces, al consumir las chisas, los nutrientes y proteínas del chontaduro también las consume uno. Y quedan en el organismo. Se puede decir que este es como el combustible del indígena. Seguramente existen más palmas, que tienen similares beneficios, como el moriche, patabá de otras clases. wasai, marija o inayá. 15


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Ararataca Diablo glotón

Martín Narváez Gómez Pueblo Carijona Puerto Nare

La narración que les voy a contar, en Carijona es ararataca, que quiere decir tragón. Anteriormente, la gente vivía en malocas muy grandes. Donde habitaban varias personas. Cierto día, de una de esas malocas, salió un señor a pescar a un caño más o menos grande. La casa le quedaba como a unos cinco minutos de ahí. Pero él cogió caño arriba. Cuando iba bien allá, escuchó un ruido en lengua, que decía: “paré”. Pero este señor no le prestó atención, y siguió pescando. Mientras más avanzaba, más cerca escuchaba la voz que decía: “paré”. Cuando de repente. En un remolino del caño. Vio a una persona grande. 17


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A él se le hizo muy extraño. Porque no era alguien normal. Se asustó y se devolvió. Pero el bicho se le vino detrás. Y le seguía diciendo: “pare”. Pero el señor siguió remando. Hasta llegar al puerto. Y como él había cogido hartos peces. Dejó algunos ahí. Para que el bicho se entretuviera comiendo. El señor llegó a la maloca. Y le contó a su esposa. Pero ésta, no le prestó atención. Le dijo: “Cocine el pescado. Pero yo estoy como nervioso. Porque vi una cosa muy rara. Me venía siguiendo. Y posiblemente, venga hasta acá a la maloca”. Llegó la hora de la comida. Se sentaron todos a comer. Cuando uno de los hijos se puso a llorar, y ponerse bravo por la cena. Entonces, el señor le dijo: “Cálmese. Porque un animal me siguió hasta acá. Y de pronto no le guste, lo que usted está haciendo, y se lo coma”. Él dijo esto por asustar al niño. Pero le salió real. El niño salió para ver si era cierto. Y cuando se asomó, el bicho se lo lambió de una. Los que estaban adentro de la maloca, no se dieron cuenta. Y pensaron que había dejado de llorar, porque se asustó. Pasó un rato y nada que entraba el niño. Entonces, la mamá salió a ver qué había pasado. Cuando ella iba saliendo, se la comió el bicho también. 18


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Cuando enseguida dijo el papá: “Bueno. Esta señora, ¿qué se haría?” Salió. El animal apareció y también se lo comió. Luego salió la hermana, el tío. Y así se los fue comiendo a todos. El señor que ya había escuchado el animal dijo: “Yo si no me dejo comer”. Entonces se guindó en la parte alta de los árboles. Y cuando el bicho terminó de comerse toda la gente, decía; “¿Y dónde estará el papá del llorón?” El bicho buscó al señor por un buen tiempo. Pero al ver que no encontró a nadie y ya estaba de noche, se acostó en un tiesto viejo. El señor astuto, que ya había escuchado el bicho. Se bajó de dónde estaba. Aprovechando que el animal estaba durmiendo. Y cogió peldare. Calentó este brevo y se lo echó encima, mientras el bicho roncaba. Luego de esto. Salió para las otras malocas, a contarles lo que había sucedido. Pero nadie le creía. Entonces él les dijo: “Vamos a mirar”. Salieron todos. Y efectivamente cuando llegaron al lugar. El animal estaba allí muerto.

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Cajero Mati

Martín Narváez Gómez Pueblo Carijona Puerto Nare

La siguiente narración, es de un señor llamado Cajero Mati. Quien tenía dos hijas, Y no le gustaba que sus hijas tuvieran novio. Un día cualquiera, un muchacho se enamoró de una de ellas. La conquistó y desgraciadamente la preñó. Un día, el suegro le dijo al yerno: “Usted se va a socolar, y yo me voy a mariscar”. El viejo arrancó para la selva, con el cuento que iba a mariscar. Y duró todo el día por allá. Pero lo que realmente estaba haciendo, era una cueva grande. Al llegar la tarde, se regresó para la casa. Se encontró con la hija, y le dijo: “Mija. ¿Cómo será que su marido consigue las caserías? Porque yo no cogí nada. Va tocar mañana llevarlo, para que me enseñe”. 21


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La hija le dijo: “Bueno”. Y ella fue. Le dijo al marido, que el papá quería que le enseñara, cómo era que él cazaba. Así fue. Al otro día salieron. Y el viejo echó al chino adelante. Cuando llegaron a una parte, donde había algo tapado. Y dijo el señor: “Huy. Ese tapado, ¿qué será?” El viejo disimulando miró, y dijo: “Uy, acá hay como un bicho”. El yerno de curioso, se fue a ver qué había. Y resulta que esa era una trampa para empujarlo a él. Cuando el muchacho se asomó, el viejo lo empujó a la cueva. Y le dijo: “Ahí. Usted se va a quedar”. Y se regresó para la casa. Al llegar, la hija le preguntó por el muchacho. Y él dijo: “Por allá se cayó en una cueva”. Fue. Llevó la hija a que lo viera. Y le dijo: “No lo vaya a sacar. Tráigame la comida no más”. 22


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Al día siguiente, fue el viejo a ver qué había pasado con el yerno. Y ahí estaba aún. Le dijo: “¿Usted, todavía vive?” Él le dijo: “Sí. Tengo hambre”. Y el viejo le respondió: “Ahorita le digo a mi hija que le traiga algo de comer” Pero eso eran mentiras. Porque el propósito de él, era que el yerno se muriera. Pasaron los días, y siempre le decía lo mismo. Hasta que el muchacho ya no tenía fuerza. Entonces, el viejo decidió no ir a visitarlo. Y cuando volvió. El yerno parecía que ya estaba muerto. Y dijo: “Por fin se murió”. Disque lo cogió y le quitó todos los huesos. Lo empacó en un catumare. Y lo colgó en la cumbrera de una casa. Al viejo le quedó un nieto. Y con el paso de los años fue creciendo. Cuando ya estaba grande, empezó a preguntar por su papá. Cuando un día cualquiera se encontró con unos grillitos. Según las creencias de nosotros, los animales antes, también eran personas. Comenzó el chinito a matar los grillitos. Cuando uno de ellos dijo: “No nos mate. Que nosotros somos buenos”. 23


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Dijo el niño: “Yo soy huérfano”. El grillito dijo: “¿Cómo así que huérfano? Usted no es huérfano”. Dijo: “Sí. Mi papá se murió”. Y le dijo el grillo: “No. Su papá está empacado, en la cumbrera de una casa, en tal parte. Su abuelo puso liso donde él está. Y no podemos subir. Pero él está ahí”. Como el grillo le contó eso. El niño se puso contento. Y revivió a los grillos que había matado. Porque él tenía poder. Les puso la condición, que tenían que subir y bajar lo que había allí. Para ver si era su papá. El grillito subió y lo bajó. Cuando él se puso a revisar. Efectivamente eran los huesitos. El muchacho se puso a armar bien el esqueleto. Los grillos, de pago, querían que les diera algo. Y como anteriormente, uno tenía seis dedos, pues en pago le dio uno de sus dedos. Siguió armando el esqueleto del papá. Y lo iba soplando. 24


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Buscó por allá unas cáscaras, de un palo especial, que cubría todo el esqueleto. El propósito era, que eso se convirtiera en carne. Y así fue. Lo sopló. Quedó convertido en carne. Y en el último soplo, le dio vida. Apenas despertó, dijo: “Mijo. ¿Dónde está la cerbatana?” Resulta que el abuelo, era muy malo con él. Y cuando cazaba, le daba lo peor. Por ello el papá de una dijo: “Hijo. La cerbatana, que me voy a ir a cazar”. Y le dijo al hijo: “Usted se va a quedar acá en la casa”. El abuelo estaba tumbando. Y la mamá estaba arrancando yuca. “Mientras yo voy a mariscar, y cante: “mi papá está mariscando. Y no demora en llegar”. Cuando llega la mamá, y lo escucha diciendo eso. Entonces le dice: “Este mugroso, ¿qué es lo que canta? Si su papá está muerto”. Él le dice: “No. Mi papá, ya viene”. Bueno. La mama se fue para la chagra, y no le puso cuidado. Cuando llegó el papá. Con todo ese poco de animales, que había 25


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casado. Y al llegar el abuelo, le ve eso al nieto. Y le dice: “Regálame uno para mí. Que yo ya estoy viejito”. Y el niño le dice: No. Voy a hacer lo que usted hacía conmigo. De darme solo el cuero”. El papá le decía: “No sea así con su abuelo. Regálale uno”. Y el niño, con rabia, se lo lanzó y le dijo: “Tome, Járteselo”. Mientras sucedía eso. La mamá sacaba almidón. Y le dijo a la mamá que le regalara. El chinito hizo dos bolas y las puso al sol. Con el tiempo salieron dos águilas. Cuando, un día, el abuelo estaba tumbando. Y al llegar a la casa vio a las águilas. Y dijo: “¿De dónde salieron esas dos águilas?” El niño respondió: “De los árboles que usted tumbó”. Pero era mentira. Porque él las había criado. El abuelo dijo: “Yo quiero uno” 26


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El niño dijo: “No. Esperemos que se críen”. Pero el chino lo hacía, con la intención de que crecieran. Para que se comieran al abuelo. Así fue. El niño los criaba y los iba alimentando con gallinetas. A medida que iba creciendo, le iba dando animales más grandes. Hasta que le echó un venado colorado. Y ahí fue donde dijo: “Ya está bueno”. El niño le habla a las águilas. Y ellas le entendían. Entonces les dijo: “Cuando ustedes se estén llevando a mi abuelo. Yo les voy a decir: “¿Que están haciendo con mi abuelo?” Pero eso quiere decir, que súbalo rápido para que se lo coman”. Y así fue, como un día cualquiera, cuando ya estaban adultas. Y el abuelo estaba con la hija de él. Diciéndole, que le hiciera el favor y le mirara la espalda. Porque tenía como coloraditos. Cuando lo cogieron del brazo. Y el niño dijo: “¿Qué está haciendo con mi abuelo?” Y se lo llevaron las águilas, rápido a un árbol, que quedaba en la mitad del río. Donde se lo comieron. Y los huesos cayeron al río. Para que no volviera a renacer. Y así fue como él se vengó de su abuelo.

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El Clan Bere-Bereru y el hombre pava

Martín Narváez Gómez Pueblo Carijona Puerto Nare

Esta es la narración de un personaje de pava. En resumidas cuentas, es como se creó el clan Bere-Bererú de los Carijona. A él le decían: “Pava”. Quien se la pasaba en una maloca a otra. Paseando e integrándose con ellos. Se la pasaban mambeando. Y así duró mucho tiempo. Cierto día, se fueron a andar por la selva. Y por allá, en cierta parte. Cuando estaban andando, escucharon un ruido muy raro. Que imitaba la voz humana. Y decía: “Yo voy agarrar mi presa”. Pero en lengua. Ellos sorprendidos y asombrados. Se preguntaban qué era. Se pusieron a escuchar detenidamente. Y en la selva, se escuchaba un murmullo raro. 29


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Entonces se pusieron a mambear. Para concentrarse, y controlar toda clase de peligro. Para tener tranquilidad, y seguridad. Para ir a enfrentar eso raro. Antiguamente, no se usaba macheta. Lo que usaban nuestros ancestros, como señal para no perderse. Era palitos cortados. Los iban dejando en el camino. Y de esta manera encontraban el camino. Bueno, iban. Y cuando de repente, vieron un guío. Que más o menos era igual de grande, a un árbol de mirití. Que es grueso y tiene un diámetro como de 80 centímetros más o menos. Luego de que lo vieron, se devolvieron para las malocas. A pensar, cómo matar el animal. Mientras pensaron como matarlo, mambeaban, alistaban la cerbatana, afilaban los dardos, alistaron el curare. Y planearon todo, para desplazarse hacia el animal. Cuando ya estaban listos para desplazarse. Se fueron con cuidado. Y cuando estaban cerca de animal. Todos le lanzaron los dardos, con las cerbatanas. E inmediatamente se regresaron. Sin cerciorarse, de que el bicho se había muerto o no. Como a la semana, ya no se escuchaba nada. Y ellos dedujeron, que habían matado el animal. Se fueron a verificar qué había pasado, con éste. Pues, resulta que cuando iban llegando, había era una maloca. Y una cantidad de personas ya en este lugar. Ellos se preguntaron: “Pero ¿cómo así? Si esto era selva”. 30


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Detallaron bien y eran Carijona. Decidieron acercasen. Y los recibieron, como si fueran familiares. Lo que pasó, es que con la muerte del guío. Se crearon estas personas. Y así es que nace el clan bere bererú de los Carijona. Al personaje “pava” lo saludaban como paisano, y abuelo. Pues ellos ya naturalmente lo reconocían, como el abuelo por su hazaña de haber matado el animal. Y así fue como ellos surgieron. El abuelo preguntó: “¿Cuándo llegaron ustedes?” Uno de ellos, le dijo al personaje de pava. Que ellos, habían salido del guío que él había matado. Y que estaban convertidos en gusanos. En lengua de nosotros es bere bererú (gusano de carroña). Celebraron, hicieron chicha. Al rato el señor pava se fue. Y se encontró de camino con Dios. Quien le preguntó: “Usted, ¿para donde va?” Él le dijo: “Voy para donde mis paisanos”. Pregunto: “¿Que lleva ahí? En ese canasto”. Llevaba toda clase de fruta: piña, caña, tabena, pupuña, caimaron. 31


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“Voy a darles estas frutas. Para que las multipliquen sembrandolas” De inmediato, que llega el señor pava donde los paisanos. Se ponen a trabajar todas las mujeres. Y en un momento, en el que se sentaron a tomar chicha. Una de ellas estaba mal sentada. Y él empezó a reírse. La señora le dijo: “¿Usted quién es? Es cuero de pava, o personaje de pava”. Esta pregunta a él no le gustó. Y como él tenía poder. Por ella decirle eso, la convirtió en gallineta de castigo. Para que las mujeres jóvenes se la coman. Al otro día, se la encontró en la yuquera. Y le preguntó: “¿Está brava?” Ella le dijo: “Sí. Por lo que usted me dijo, que me iba a convertir en gallineta”. Bueno, él pasó. Se fue para un caño. Y se puso a cortar balso, para hacer los peces. A medida que él iba cortando astillas, se iban convirtiendo en peces. Según el tamaño de la astilla. Así mismo era la del pez.

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Un hombre que no sabía hacer nada

Ana María Benjumea Carijona Puerto nare

Mi nombre es Ana maría Benjumea pertenezco a la tribu Carijona. Les voy a contar una historia antigua, que en lengua de nosotros se llama “coso”. Una persona no sabía hacer nada. Y él se enamoró de una muchacha. Vivía solo en una casita. Y cuando la gente pasaba, lo veían con una paja en la boca. Y armando, supuestamente un cernidor. Pero no sabía hacer las cosas. Entonces la muchacha le dijo: “No gozo. ¿Quien se va ir a vivir con usted? Si no sabe hacer nada. ¡Ja! ¿Cómo va a mantener la familia?”

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El diablo

Ana María Benjumea Carijona Puerto nare

Hay cuento que es del diablo. Un día llegó a una maloca. Y llegó como una un hombre bien lindo. Una de las muchachas, se enamoró de él. Y se fueron a pasear lejos. A los pocos días, llegaron nuevamente donde los suegros. Empezaron a tomar chicha. Ya cuando estaba de noche. Salió una muchacha de otra maloca. Y se pusieron hablar del diablo que se come a la gente. Porque no había nadie en la maloca donde estaban tomando chicha. Y se les hacía raro que no aparecían, ni llegaba nadie. Entonces, el dueño de la casa, se fue a ver qué pasaba. Y habían dos personas nomas. 35


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Ellos le dijeron, que el diablo que se comía a la gente, los estaba desapareciendo. Y que se iban a ir. Porque quedaban sino ellos nomás. Así hicieron. Se fueron para otra maloca. Ellos le contaron, que les habían tocado salir de la casa. Y dejarla abandonada. Porque llegó un bicho y acabó con todo. Porque ya no queda nadie. Y allá le dijeron los de la maloca, donde estaban. Que ese diablo, hacía mucho tiempo vivía en ese lugar, ahí antiguamente vivían los Carijona. Al tiempo, ellos regresaron a la maloca donde vivían. Y no había nadie. Estaba todo abandonado. Entonces, decidieron volver, a quedarse allí. Pero hicieron casa (cumare) en otro lugar. Y empezaron a cultivar comida. Resulta que al tiempo, pasó lo mismo. Pero el diablo estaba convertido en forma de tigre. Se quería comer a la muchacha. Decían que era un brujo. Así fue que se reunió un poco de gente, que querían matar al tigre. Decidieron llevar a un payé y finalmente pudieron vivir allí.

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Los micos

Ana María Benjumea Carijona Puerto nare

Un día, habían unos micos por allá andando en la selva. Y se encontraron con un señor. Y ellos le preguntaron: “¿Usted que hace por acá?” El señor respondió: “Ando buscando mi ardillita. Que se me perdió, en un hueco de un palo grande, que está por allá. Yo sé dónde queda”. Los micos le dieron permiso. Y cuando llegó al palo. Había de toda clase de animales. Habían ardillas, micos, guacamayas, entre otras. El mico se subió a buscar la ardilla. En el hueco que quedaba en la parte de arriba. 37


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Cuando estaba allí. Salió un águila. Y empezó a arañar al mico. Este gritaba: “¡Ayy! ¡Este bicho me está matando!” Cuando de repente llegaron los maiceros. A defender al mico. Hasta que lo hicieron ir. Los maiceros dijeron: “Lo que pasa, es que en el árbol hay una muchacha. Y los animales la cuidan”. Dijo el señor: “Yo quiero ver quién es. Porque en la tribu de nosotros se perdió una muchacha. Debe ser la que está en el palo”. Cuando él iba trepando, salió una muchacha volando. Se salió del hueco y parecía una sirena. Tenía cola como pescado. Ella no se volvió a ver. Y el muchacho quedó ahí en el árbol.

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La Chicharra

Ana María Benjumea Carijona Puerto nare

Había una muchacha, que se fue a buscar leña. Y empezó a rajarla. Ya llevaba harto rato cortando los palos. Y le dio sed. En ese momento, escuchó una chicharra. Y le dijo: “Oiga chicharra. ¿Por qué no me trae uvas? Yo tengo sed”. Pasaron diez minutos. Y llegó la chicharra con un racimo de uvas. Y le dijo a la muchacha: “Mire lo que usted encargó. Ahí traigo más si quiere”. Ella los recibió, y dijo: “¿Usted quién es?” Él le dijo: “Soy una chicharra”. 39


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Ella le contestó: “Pero usted es un hombre. No tiene nada de parecido a una chicharra”. Bueno. Más, sin embargo, la muchacha le dijo: “Vamos para la casa”. Y como era época de Pupuña, lo invitó a tomar chicha. Al llegar a casa los padres, le preguntaron: “¿Y ese quién es? Ella les dijo: “No. Mire. Es que yo estaba rajando leña, y me dio sed. Yo dije: “chicharra, ¡Tráigame uvas!” Y me trajo un racimo. Mire que aquí las tengo”. Bueno. Lo recibieron y ellos se enamoraron. Vivieron un tiempo. Y un día, se fueron para la chagra. Porque él ya quería hacer el amor. Pero ella le dijo: “Yo no puedo estar con usted todavía. Porque yo soy una niña”. En ese momento, en el que estaban hablando, llegó un cusumbo. Y el muchacho le dijo: “Lo que pasa, es que yo no puedo estar con esa muchacha. ¿Usted le podría hacer algo? Para poder hacer el amor con ella”. 40


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Y él le dijo: “Claro que sí”. Le hicieron el trabajo con un uache. Y por fin hicieron el amor. Los papás de ella, le dijeron que si era que iban a vivir juntos. Y el muchacho dijo que sí. Pero que tenía que ir hacer unas cosas y que luego regresaba. Pues resultó, que el muchacho se fue, y nunca más volvió.

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El niño huérfano y sus tíos

Omaira Narváez Gómez Pueblo Carijona Puerto Nare

Les voy a narrar, sobre un huerfanito, que se la pasaba con la abuela y unas tías. Cuando ellas salían y regresaban, él siempre se iba a revisarles el catumarito. A ver que le habían traído. Pero a ellas no les gustaba que el niño hiciera eso. El marido de una de ellas, dijo: “Vamos a pescar con barbasco. Cogemos una barbillita con todo y cachos. Y se lo metemos en el catumare. Para que cuando el chino meta la mano. Se chuse, se asuste, y deje la maña de estar revisando”. Preciso. El niño fue y metió la mano. Se chuzó y empezó a llorar toda la noche. Le dijo la señora: “¿Por qué llora? Eso es para que se le quite la maña”. 43


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“Bueno. Esto me pasó. Pero ustedes van a sufrir más”. A los días les dio un bebedizo. Se quedaron profundamente dormidos. Y él los subió por allá en lo alto. Tal vez como en el cielo. Al rato, a la señora le dieron ganas de orinar, y dijo: “Voy a ir al baño”. Cuando salió, fue que se desplomó de allá. Y cuando cayó al piso, quedó bien desmenuzada. De la sangre de ella, fue que se formaron los coloraditos. Y quedó el marido solo. él se despertó. Se quedó sentado en la hamaca. Y voltio a ver hacia abajo. Entonces, él tenía un muchilerito (arrendajo). Lo llamaba para que le llevara cumare. Y poder tejer una cuerda bien larga. Para poderse bajar. Pero los paisanos, al ver que el pájaro les estaba robando el cumare, les pegaba. Pero así finalmente, poco a poco, construyó la cuerda y logró bajar.

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El niño huérfano y su mamá

Omaira Narváez Gómez Pueblo Carijona Puerto Nare

Les voy a contar la historia, de un chinito, que quedó huerfanito. Vivían en una maloca. Y el niño estaba más o menos de dos añitos. El papá murió, y quedó solo con la mamá. El niño lloraba de hambre y pedía comida. La mamá se ponía a llorar, al ver su hijo así. Le decía: “Su papá murió. Y él era quien le daba su comida”. Un día, se fueron para el monte. Y había un águila, comiendo unas pepas. Y el chinito le dijo: “Mamá. Miren. Acá dejo caer una pepita. Comamos” Ella se fue para donde el águila. Y le dijo: “Ayúdeme a bajarle más pepas a mi hijo. Tiene mucha hambre y no tengo que darle”. 45


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Cuando de repente, le cayó un gajo lleno de pepas. El niño comió y se quedó callado. Iban caminando. Cuando encontraron el caminito de unas arrieras. Y llevaban un pedacito de yuca. “Persigamos a las arrieras por este camino. Para ver donde llegamos. De pronto encontramos alguna casa”. Anduvieron detrás de ellas. Hasta que llegaron a unas casas bonitas. Pero eso era el cementerio, donde estaban enterrados los familiares y el marido. Los atendieron bien. Les brindaron comida. Pero no era normal. Y se acostaron en una hamaca. Pero al subir se cayeron. Porque se rompió. Y dijeron ellos: “Uy. Ustedes no están con nosotros. Estas personas están vivas”. Y los echaron de ahí. Empezaron a caminar. Y se encontraron en el camino con una señora, que tenía yuca. Ahí se quedaron y crió su hijo.

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Origen de los Clanes Pueblo Carijona

Gabriel Romero Pueblo Carijona Puerto Nare

Les voy a contar un poco sobre nuestras creencias. Hace muchos años que existe nuestra comunidad. Pero antiguamente los clanes no existían. Entonces, no se sabían, si eran majotoyanas, carijusana, y así sucesivamente. Una vez, había una malocada grande. Y estaban haciendo una fiesta. Tomaron chicha, y al otro día amanecieron con guayabo. Como costumbre, los paisanos, guindan los chinchorros debajo de los árboles, al borde de una laguna. Y otros se quedaron en la maloca. Bueno. Sucedió que por allá. En una laguna se escuchaba un pajuil. Uno de ellos dijo: “Como para pasar el guayabo. Me voy a ir a matar a ese pajuil”. 47


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Y otro le dijo: “Claro. ¡Vamos!”. Alistaron la cerbatana. Afilaron las flechas. Y salieron hacia la laguna. A medida que se iban acercando, el animal se quedaba callado. Cuando de repente fun, apareció. Y se los comió a los dos. Y siguió cantando. Los que habían quedado en la maloca, dijeron: “¿Y qué pasaría con aquellos? que no han llegado”. Y el bicho siguió cantando. Otros dijeron: “Nosotros sí lo vamos a matar” Se alistaron y se fueron. Pensando que los compañeros se habían ido, era a matar de pronto otro animal. Se fueron acercando. Cuando de repente salió el bicho y se los comió también. Éste se quedó callado un rato. Y siguió cantando de nuevo. Cuando otros dos dijeron: “Pero, ¿qué pasa con esta gente? que no ha sido capaz de matar ese bicho. Nosotros si los vamos a matar”. Se fueron. Y sucedió la misma historia. Ya estaba acabando con la maloca. Cuando alguien dijo: 48


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“Eso debe ser un animal diferente. Vamos a mirar. Pero no nos vamos a ir por donde siempre se han ido los otros. Vámonos por detrás”. Le dieron la vuelta a la laguna. Y escuchaban cantar al bicho. Cuando llegaron al sitio. Vieron para el centro de la laguna. Y había un árbol grandísimo. Era un guío inmenso, que estaba atento a quien apareciera, para comérselo. Dijo el muchacho: “Si mira que no es un pajuil”. Se devolvieron, y le dijeron a los demás. Que lo que había allá era un guío grandísimo, que se está comiendo la gente. El bicho siguió cantando. Y los demás decían: “Ahora, ¿qué vamos a hacer?”. Dijeron: “Si vamos todos. Nos comen a todos. Entonces no más vamos a ir tres o cuatro. Y llevamos bastantes flechas con veneno”. Alistaron todo. Y al final salieron siete personas. Cuando llegaron al sitio, dijeron: “Todos le vamos a disparar al mismo tiempo”. Apuntaron a la cabeza y salieron corriendo. Esperando que el veneno le hiciera efecto. Al ratico, empezó ese bicho a cantar. A vomitar todo lo que se 49


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había comido. Hasta que se derrumbó. Y ellos se fueron para la maloca. Entonces dijeron: “Vámonos para otro lugar. Porque quien se aguanta la pichera luego, de ese semejante animal”. Alistaron, y desocuparon la maloca. Para continuar en otro lugar. Cuando, un día cualquiera, dijeron: “Vamos a ir hasta allá. Hasta donde vivíamos. A cazar y matamos el guío”. Llegaron a ese lugar. Y se encontraron con la sorpresa, que había una maloca grandísima. Y habían mujeres, hombres, niños y niñas. Se devolvieron, para donde estaban la maloca. A contarle a los demás, lo que habían visto. Y se vinieron nuevamente. A escuchar esa gente. ¿Qué era, lo que ellos hablaban?. Les ponían cuidado. Y dijeron: “Pero también son Carijonas. Hablan el mismo idioma que nosotros”. Se preguntaban: “¿Qué hacemos? ¿Salimos, o no salimos?” Dijo uno: “Yo si voy a salir. Y salieron tres con él” Llegaron. Hablaron en idioma Carijona. Y ellos los recibieron. Entonces, a medida que iban saludando, le iba diciendo el clan a que pertenecía. 50


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Por ejemplo: “Usted va ser majotoyana” (gente de candela). Saludaba a otra persona y le decía: “Usted va ser Giyanakoc” (Gavilán). Y así, sucesivamente. Le puso el clan a todos. De ahí fue donde salieron los diferentes clanes. Pero de la misma etnia. Se dividieron en malocas. Y se reunían para hacer dabucuri. Y los trabajos, los hacían en unión. Y a medida que pasaba el tiempo. Empezaron a formarse los jefes de cada clan. Y tenía que cumplir con unas características especiales. Como saber rezar, curandero y médico tradicional. Ellos, eran los mismo que hoy en día, se les dice capitán. El vice capitán era un alumno. Al que le iban enseñando todo. Para luego ser capitán. Cuando en alguna maloca, había algún niño enfermo. Ellos, por medio de su concentración, lo curaban. No tenían que dirigirse hasta allá. Sino que lo curaban, desde sus propias malocas. Por los saberes, empezaron los conflictos entre ellos. Porque ya empezaron, que uno quería ser más que el otro. Y así se fueron separando. La cantidad de gente, que se veía tomando chicha. Que surgieron de la muerte del guío. Se dice que eran un poco de gusanos. Y de ahí dependieron los clanes de los Carijona.

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Usos y costumbres Pueblo Carijona

Gabriel Romero Pueblo Carijona Puerto Nare

En el mundo terrenal, de la vida Carijona. El hombre que quiera tener mujer, debe saber sus rezos. Saber hacer artesanías. Debe ser pescador y muy trabajador. Tener de 30 a 31 años. Y la mujer a los 40, debe conseguir marido. Y ser virgen al igual que el hombre. Debe saber hacer mingao, chicha, casabe, fariña. Saber moquear pescado. Antiguamente, para tumbar un árbol, no existía el hacha. Tocaba prácticamente con una piedra. Y mallugar el palo. Entonces, los hombres debían ser fuertes. Según la creencia de nosotros. El sol y la luna fueron gente. Por decir, en el mundo católico, la luna representaba como por decir la virgen. Y el sol a nuestro señor. Entonces, ellos andaban en la tierra. E hicieron muchos milagros. Ejemplo, el agua existía, pero los peces no. Entonces, el sol empezaba a cortar el palo de balso. Y astillita 53


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que cayera a la laguna, se transformaba en pescaditos. En ese tiempo, las mujeres no podían tocar carrizo, un hacha, ni nada que tocaran los hombres. El sol antes de irse a la tierra, les dejó todas las semillas a los indígenas, para que las cultivaran. Porque ellos vivían, no más de pescado, sal y cogollos de palma. Entonces él creó un árbol grandísimo. Donde sembró de toda clase de alimentos: plátano, piña, yuca. Ese árbol se descolgaba del cielo hacia la tierra. Y para poder hacerse a las semillas, lo que tenían que hacer era tumbarlo. Pero no sabían cómo. Y el arrendajo, un pajarito que es avispado, les dijo: “Ustedes, ese árbol nunca lo van a tumbar. Porque él está colgado desde el cielo”. Entonces le preguntaron: “¿Cómo hacemos para tumbarlo?” Éste dijo: “No tienen que pegarle acá abajo. Sino desde arriba”. Bueno. Invocaron al yátaro. Para que ayudaran a mordisquear. Junto con las hormigas y otros animales. Hasta que al final lo tumbaron. Y fue así, como se expandieron las diferentes clases de alimentos. Porque al caer el árbol. Las semillas se regaron. 54


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En este momento, nosotros los Carijona, perdimos muchas cosas autĂłctonas. Porque lo que es el rezo, y todo eso, ya no se sabe. Porque no contamos con payĂŠs. Existen sabedores.

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Arribo de los Carijonas al Alto Vaupés

Gabriel Romero Pueblo Carijona Puerto Nare

Antiguamente, cuando los Carijona llegamos a este río, llamado Vaupés. Que descendimos de la pedrera. Esta selva era todavía virgen. Por ejemplo; el lago el dorado. Fue el sitio de llegada, de los Carijona. Llegaron más de 2000 descendientes de la pedrera. Cruzaron por el lado papunagua. Por allá, por ese lado, murieron dos antropólogos. Que andaban con los Carijonas. Y murieron de hambre, prácticamente. Porque ellos, no estaban acostumbrados a comer lo de nosotros. Bueno. De allí, de lagos del dorado, se pasaron para casa roja. Que llamamos hoy día. En la bocana del lago. Luego pasaron acá, a Puerto Nare. De aquí pasaron por las Perchas. Siguieron por Miraflores. Puerto Esperanza, Palomar, Barranquillita, Calamar. Y por último 57


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San José. Ese fue, el recorrido, que hicieron los Carijona. Y como ya conocían. Entonces, al devolverse, se encontraron con nuestros vecinos cubeos. Que ellos son descendientes del Brasil. Y empezaron a intercambiar cosas entre ellos, los paisanos. Con los que más hablaban los Carijona, eran con los coreguajes. El dialecto de ellos, es similar al de nosotros. Y así, empezaron a meterse las mujeres de ellos con nosotros. Y nosotros con ellas. Del centro de la pedrera, río mesai donde existía los Carijona. Salieron más de 2000 Carijona. Porque ellos tenían conflictos, con otra tribu que se llama huitotos. Y era por mujeres. Porque nuestra etnia, siempre ha tenido mujeres bonitas. Ellos, atacaban las malocas de noche. A garrote y flechas. Se llevaban a las mujeres más bonitas. Le echaban mano, y las hacían sus mujeres. Lo mismo hacían los Carijonas. Pero ellos esperaban que la luna estuviera clara. Para poder andar. Y también se preparaban por un año, para atacar. Ellos cogían la juventud fuerte. Y los entrenaban para la guerra. Se distinguían con hojas de guarumo, para conocerse de noche. Se paraban, en la puerta de la maloca. Con flechas y garrotes. Hasta entrarse, para robarse las mejores mujeres. 58


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Los Carijona tenían de malo, que mataban hasta los niños. Y cuando no. Los reunían a todos. Y empezaban a decir: “¿Quien quiere a este niño, para criarlo?” Y quien lo quería, se los dejaban llevar. Los que no, les daban un garrotazo en la cabeza. Y ahí quedaban. O algunos se los llevaban, para moquearlo. Porque antiguamente los Carijona comían gente. Los huitotos hacían lo contrario. Era que se comían la parte intima de la mujer o el hombre. Debido a todas estas guerras, fue que los Carijona empezaron a coger por estos lados. Así fue, como llegaron al río Papunaua. Que queda por la frontera del Brasil. Y ahí, tuvieron un conflicto, con los soldados del Brasil. Y murieron muchos. Unos jóvenes, se los llevaron a prestar servicio a las malas. Y ellos se volaron de allá con unas escopetas de fisto. Que, en esa época, eran de las buenas. Ellos emprendieron su viaje, hacia estos horizontes. Hasta llegar a los lagos del dorado. La búsqueda de este lugar, era porque un payé soñó, que existía por estos lados un río. Y que de nombre, iba a recibir los lagos del dorado. Allí ya estando en el lugar soñado, murieron muchos Carijona de sarampión. Al igual que en Casa Roja. Y en Puerto Nare hubo otras muertes por gripe. 59


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Pero por acá nadie los molestaba. Y tenían la libertad de hacer muchas cosas. Porque nuestra etnia, fue la primera en llegar a estas tierras. Y luego con el tiempo, empezaron a llegar los demás. Según dicen, en la serranía del chiribiquete, existe un grupo de Carijonas. Pero no hemos tenido contacto ni comunicación. Lo único que sabemos, es por parte de los antropólogos. Quienes nos han dicho, que allá hay otra población de nosotros. Que quieren tener un acercamiento. Pero es un poco complicado por la distancia. Y porque se desconoce el lugar. Este lugar según la historia, es un sitio sagrado de los Carijona. La serranía del chiribiquete dicen que es un lugar sagrado. Porque allí fue, donde se crearon los payés más grandes de nuestra comunidad. Existen muchas plantas medicinales. Hay mina de sal, y muchas otras cosas. Los colonos, le cambiaron el nombre, a los lagos del dorado. Porque el real, es laguna dorada. La razón del nombre, es porque el agua era cristalina. Y en este lugar, echaron todas las riquezas de ellos, El payé eligió el lugar. Y rezaron a un poco de animales para que los cuidaran. Y hasta el momento, nadie ha podido encontrar ese tesoro. Porque se necesita de un rezandero, que realmente sepa. Para que puedan sacar eso. Hace poco. Cuando empezó la colonización, y llegaron los gringos. Tenían como misión buscar ese tesoro, del que tanto se ha hablado. 60


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Y por medio de aparatos, se dieron cuenta que sí existía. Pero no los pudieron sacar. Y murieron muchos de ellos. Es un misterio. Además, que el lago es muy profundo.

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Usos y costumbres Pueblo Carijona La Guerra

Gabriel Romero Pueblo Carijona Puerto Nare

Cuando los Carijona se preparaban para la guerra. Lo que hacían los payés era rezar a las juventudes. Seguido de eso, preparaban un veneno con curare. Para las flechas. Se escogían los jóvenes, que más fuerza tuviera. Y los rezaba el payé con un rezo que se llama “hueso del diablo”, con una planta. El que no servía para matar gente, empezaba a temblar. Y lo sacaban de una. Él era quien elegía. El hombre que se metiera a esto, no podía gozar de mujer. Era entrenado para la guerra. Los clanes más agresivos, eran los giyanacotos (gavilanes), caicusana(gente de tigre) cabuyana(gente hormiga) que es mi clan. Eran lo más bravos. Quienes comían gente. 63


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Nuestra etnia se diferencia de las demás, en que la lengua es muy complicada. Y casi que ninguna etnia la entiende. El rezo es único también. Las costumbres y tradiciones al igual. Lo único que nos han podido copiar las demás etnias, es a cómo hacer los ranchos. Las malocas en paja, y los canastos. No más.

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Dabucurí Carijona

Gabriel Romero Pueblo Carijona Puerto Nare

El Dabucurí es un encuentro de fiesta. Y cada etnia tiene su forma de celebrarla. Se diferencia mucho en los bailes y en los cantos. Nosotros lo hacemos por una sola razón. Es decir: si es de pescado, es solo de pescado. Si es de carne, pepas, la misma situación. A diferencia de las otras etnias, que lo hacen con variedad de cosas. Para nosotros, si es un Dabucuri de animales. En el centro de la maloca, debe estar dibujado el animal, del que van hacer el Dabucurí. Como especie de homenaje. Los cantos, deben ir dedicados a ese animal. Y el dibujo, que está en el centro de la maloca. Debe ser borrado a punta de baile, por parte de los payés. Cuando este, ya esté completamente borrado. Ahí sí puede 65


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entrar el resto de personas, a tomar chicha y comer carne. En la etnia de nosotros, el Dabucurí tiene tres partes. El primero en empezar la fiesta. En lengua de nosotros se dice: “notogimono”. Se toca una corneta grande, y se le dan dos vueltas a la maloca bailando. Dura por ahí quince minutos. Luego entra, lo que es el carrizo. Y son solo hombres. Luego es el canto. Pasan chicha, y empiezan las danzas, que es el desarrollo de la fiesta. Ahí si entran todos mujeres, ancianos, niños. Con los diferentes bailes, como lo de el de gavilán. El del chulo, pescado, morroco, el venado, el mico, etc. Hoy en día, se comparte con la etnia cubeo, lo que es el carrizo. Porque ellos y nosotros, sabemos algunos. Al igual que el idioma, que medio se entiende. Más que todo, lo más fácil de aprender, son las groserías. En medio de la recocha. Nosotros somos personas que no sentimos miedo. Sabemos que nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos. Pero no le tenemos miedo a eso. Existe un temor, en cuanto a los tiempos como han cambiado. Y nos preguntamos: “¿Qué será de nuestros hijos y nietos, en un futuro?” Porque las cosas van cambiando mucho. Y el conocimiento que medio tenemos ahorita, se va a ir perdiendo más y más. Los jóvenes quieren aprender es de los colonos. Los conocimientos, la cultura y costumbres. “¿Se perderán, o qué pasará?” 66


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